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EL CICLO EN GESTALT

El concepto de ciclo en gestalt viene a referirse al proceso que tiene lugar


cuando surge una necesidad organísmica y lucha por ser satisfecha.
Una representación gráfica de esta idea nos sitúa ante un fondo (ambiente)
del que emerge una figura (una gestalt) que pondría en marcha un ciclo de este
tipo, que debe ser concluido. De hecho, la autorregulación organísmica tiende a
cerrar las gestalts que van surgiendo, y en un estado ideal no habría ninguna
situación inconclusa, o lo que es igual, ninguna gestatl sin cerrar. Aunque en la
práctica siempre hay etapas de ciclos que no se han completado, y por tanto,
gestalts aun sin cerrar. Cuando la gestatl queda definitivamente cerrada, la figura
vuelve a formar parte del fondo de nuevo.

Modelo de Perls, Goodman y Hefferline (1951)


Fueron los primeros en describir lo que denominaron proceso de contacto-
retirada o ciclo de excitación, que consta de cuatro etapas:
a) el precontacto: se identifica por la emergencia del deseo o necesidad. Este
deseo inicialmente se manifiesta por un conjunto de sensaciones que luego
se transforma en excitación, y finalmente adopta la forma de una figura de
interés (hambre, sed, necesidad de orinar, deseo sexual…)
b) el contacto (o toma de contacto): se produce activación de la energía, y
la excitación retrocede al fondo. La acción resultante determina que el
sujeto movilice todo su cuerpo para dirigirse al objeto que va a satisfacer su
necesidad, lo que implica la elección o rechazo de las diversas
posibilidades de acción.
c) fase de pleno contacto o contacto final: tiene lugar una confluencia o
indiferenciación entre el organismo y aquello que satisface la necesidad
(agua, alimento, micción, coito…) Para ello se requiere una congruencia
entre percepción, emoción, pensamiento y acción, que finalmente conduce
a la satisfacción de la necesidad.
d) el postcontacto o retirada: aquí se produce la retirada del objeto de
satisfacción y la asimilación de la experiencia; por tanto, la integración y el
crecimiento.
Modelo de Zinker
Otro modelo que describe claramente el ciclo del contacto y su uso en
terapia es el utilizado por Joseph Zinker (1979), discípulo directo de Perls,
conocido como ciclo de conciencia-excitación-contacto, ciclo de satisfacción
de necesidades, ciclo de contacto-retirada, o más genéricamente ciclo
gestáltico.
Para muchas terapeutas este ciclo es una herramienta clave para el
seguimiento del proceso terapéutico individual o grupal, dado que cuando dicho
ciclo se interrumpe y bloquea emergen los diferentes mecanismos neuróticos que
alteran ls diferentes secuencias. Es decir, que considerando el ciclo completo se
puede desarrollar un sistema de diagnóstico fenomenológico que permita
determinar exactamente dónde se encuentra bloqueada una persona; esto facilita
información valiosa al terapeuta para iniciar su intervención. Por ejemplo, hay
personas incapaces de sentir; otras, en cambio, se excitan rápidamente, sin tener
nada en el corazón; el obsesivo se bloquea entre el darse cuenta y la movilización
de energía, etc.
Dice Zinker al respecto de las fases del ciclo:
(...) una persona llena de energía e incapaz de relajamiento se queda
somáticamente bloqueada (...) puede llegar a tener una alta presión
sanguínea. En cuanto a los hiperkinéticos: la persona que se mueve
mucho y es incapaz de establecer contacto, es el llamado
clínicamente histérico, que experimenta una gran cantidad de
actividadfrenética (una forma de coitus psicológicamente
interrumpido), sin ser capaz de completar la experiencia. Finalmente:
(...) la persona que esta bloqueada en el contacto es incapaz de
dejarse ir y tiene grandes dificultades para conciliar el sueño.”

1) Sensación
El experimentar en el aquí y ahora comienza siempre con la sensación, con
la experiencia sensorial del mundo.
Emerge en primer plano un estado, una imagen o un pensamiento, una
percepción o un impulso; una sensación prioritaria que hay que satisfacer entre
otras, que por un momento se difuminan en un segunda plano. Lo que intentamos
definir es la figura que emerge del fondo, la forma, la gestalt, y lo que da origen a
la forma no podemos ni tocarlo, ni verlo; lo sentimos solamente.
Lo único que siento son impresiones vagas e imprecisas, seguidas de cierta
inquietud, sin una forma definida que me indique lo que necesito para calmar esa
sensación. Una sensación que carece de ninguna base objetiva, y es tan sutil que
es difícil traducirla en palabras, sobre todo cuando no estamos acostumbrados a
estar atentos a las impresiones, percepciones y mensajes de nuestro cuerpo
(temblores, dolores, picazón, escalofríos, olores, sabores, sonidos, emociones...
las sensaciones en general)
La persona que bloquea el paso de la fase de reposo a la de sensación
recurre al mecanismo de la represión. En este bloqueo aun puede experimentar
algunas de sus sensaciones, pero no comprende qué significan las señales que
recibe de su cuerpo, y éstas le son extrañas e incluso pueden provocarle miedo.
Por otro lado, cuando la persona inhibe sus sensaciones éstas no pasan al
segundo estadio del ciclo, no llegan a la toma de conciencia. Las interrupciones o
bloqueos entre la sensación y la conciencia (awareness) son características de las
personas autistas; éstas personas manifiestan resistencias a percibir y conocer.
Entre estas dos fases (sensación–conciencia) se sitúa también la proyección, que
en Terapia Gestalt es considerada como una resistencia a darse cuenta.
Algunos ejercicios que se emplean para facilitar la salida de una fijación en
una fase del ciclo son de aplicación rápida; por ejemplo, si el cliente tiene
bloqueadas las sensaciones se le puede pedir que cierre los ojos y que describa la
forma que tiene la sala donde se encuentra, los muebles, el color de su ropa y
otros detalles perceptuales que requieren de la atención para convertirse en
sensaciones.

2) Toma de conciencia (awareness, formación de figura, darse cuenta)


La segunda fase del ciclo es la "toma de conciencia" de una sensación vital
prioritaria emergente. Comienzo a dar forma a esa primera inquietud que apareció
en la fase anterior, y me percato de alguna necesidad que está emergiendo (sed,
hambre, sexo, contacto…) Es decir, ya puedo describir esa necesidad y darle
nombre a esa inquietud que asomaba anteriormente. Con esta toma de conciencia
se manifiesta una mayor lucidez de las sensaciones; estás atento, descubres,
nombras y comprendes sensorialmente lo que vive en ti, y esto, te estimula.
Ayudas al organismo a orientarse y actuar.

Esta fase representa uno de los elementos esenciales de la Terapia Gestalt.


Por medio del awareness el terapeuta logra que su paciente se desplace hacia
una mayor toma de conciencia de sí mismo, su cuerpo, sus emociones y su
medio; ponga atención a sus sensaciones y las organice; aprenda a tomar como
propias sus experiencias, en lugar de proyectarlas a los otros; aprenda a darse
cuenta de sus necesidades y desarrolle habilidades que le puedan satisfacer sin
dañar a los otros, y aprenda a tomar responsabilidad de sus acciones y sus
consecuencias.
Existen tres tipos de darse cuenta: el darse cuenta externo (zona interna),
compuesto por las sensaciones y las percepciones; el darse cuenta interno (zona
externa), que cuenta con sensaciones y emociones, y el darse cuenta de las
fantasías (zona intermedia), que significa una actividad mental. Cuando se
aumenta el contacto entre el primero y el segundo darse cuenta, se reduce el
tercero de ellos o la actividad correspondiente a la fantasía. Esta última toma de
conciencia, al no estar situada en el aquí y el ahora, como las otras dos, impide
vivenciar el momento existencial presente.
Pero se trata de "tomar conciencia de", no de " prestar atención a". La
atención se fija exclusivamente sobre una cosa, mientras que la toma de
conciencia incluye percepciones diferentes, no es exclusiva, es inclusiva, es
sabiduría, es conocimiento que transciende al intelecto. También es la capacidad
de nombrar y describir los mecanismos sensoriales: ¿qué necesita mi cuerpo en
este momento?, ¿qué sucede en mi interior y que puedo hacer para sentirme
mejor?
La toma de conciencia trata de reunir la experiencia en un todo significativo
que pueda organizar la conducta. Cuando una figura no se forma adecuadamente
y no es completada queda como una figura inconclusa, algo que queda en el
fondo a la espera de ser atendido y puede determinar una estructura de carácter, o
puede ser indicio de neurosis.
Así que, como ya hemos visto, la Terapia Gestalt trabaja con la toma de
conciencia de las sensaciones que se tienen en el aquí y el ahora, para pasar
inmediatamente a la movilización de la energía (tercera fase)
El bloqueo entre la formación de la figura (el darse cuenta) y la movilización
de energía pone en marcha el mecanismo de la introyección: se ha tragado las
ideas de los otros sobre lo que está bien o lo que está mal, y es incapaz de
localizar su propia energía. De este modo la energía es bloqueada por el miedo a
excitarse o a sentir emociones fuertes (sexualidad, ira), o a manifestar expresiones
de alto concepto moral de uno mismo (dignidad, ternura, amor). Cuando la
persona introyecta se sirve de mecanismos como el de intelectualizar las
situaciones emocionales, en lugar de sentirlas o vivenciarlas movilizando la
energía de su organismo. En estas situaciones la persona se limita a hablar de sus
emociones.
Es una interrupción típica en el trastorno obsesivo-compulsivo, donde hay
personas que se comprenden a si mismas pero que son incapaces de movilizarse
para la acción.
Según Zinker, en estos casos el trabajo del terapeuta se centra
principalmente en localizar y movilizar la energía del paciente, de forma tal que
esta movilización de energía le sirva para adoptar una conducta más adaptativa. A
menudo esta energía se encuentra bloqueada por la rigidez de la estructura del
carácter, pudiendo también estar prisionera de las resistencias mentales.

3) Excitación (energetización)
La toma de conciencia de una sensación conlleva una energetización,
excitación, pulsión o estremecimiento, que abarca todo mi cuerpo produciendo una
energía que me invita y moviliza hacia la acción para conseguir aquello que va a
satisfacer mi necesidad.
Es la manifestación psico-fisiológica que se exterioriza ya que moviliza la
maquinaria vital del organismo y la propulsa hacia el objetivo de su necesidad del
momento, como el motor de un vehículo que gira, parado, dispuesto a arrancar en
cuanto se le embrague.
En esta energía que se pone en marcha hay inmersos tres procesos: a) un
estar alerta y concentrado para la acción; b) un arraigo y una postura corporal y
muscular, y c) una carga energética, acopio de energía e ímpetu para la acción.
Entre la movilización de la energía y la acción se sitúa la resistencia
conocida como retroflexión; puede ser tanto fisiológica (sistema muscular o
psicosomático; por ejemplo la úlcera, que significa "devorarse el estómago"), como
estar formada por el mundo de la fantasía del individuo.
El retroflector se hace a si mismo lo que le gustaría hacer a otros, lo que
debería hacer en su ambiente. En vez de nutrirse de la energía del exterior,
socava la suya propia y se vuelve contra si mismo.
Para Paco Peñarrubia el bloqueo en el paso a la acción está en el no
responsabilizarse de la movilización propia, en el no actuarla, sino más bien el
proyectarla en el otro.
En esta forma de bloqueo la persona no logra trasladar sus impulsos a la
acción, puede llegar a movilizarse pero no aplica su energía al servicio de una
actividad que le reporte lo que desea de aquí pueden resultar hipertensión o
tensiones musculares crónicas, o disfunciones como la impotencia, cuando la
persona puede tener contacto con su energía pero no puede consumar su acción.
Hay que estar dispuesto a llevar el mundo de las ideas a la práctica,
trasladando los pensamientos a comportamientos por pequeños y humildes que
nos puedan parecer, ya que seguramente no lo serán así para nosotros.
Claro que esta movilización implica un riesgo, requiere salir de la seguridad
de la inacción, al riesgo desconocido de la acción, y ello conlleva una adecuación
de la estructura corporal para poder pasar a la acción.

4) Acción
La cuarta fase es la entrada en acción. Es la capacidad para movernos y
manipular el ambiente constructivamente.
Al asumir este proceso dinámico hacemos un esfuerzo para realizar una
intención o un impulso, para movilizarnos e ir hacia el objeto de nuestro deseo,
hacia aquello que satisfará mi necesidad o me alejará de aquello que necesito
evitar para sentirme seguro. En este proceso queda involucrado todo mi cuerpo:
los músculos, la respiración, el ritmo cardíaco…
Hay que tener en cuenta que la acción siempre es agresiva, puesto que nos
dirigimos hacia algo, y lo hacemos con energía. La acción supone una tentativa de
destrucción de la acción actual para construir otra acción nueva; sin embargo, si
no hay acción, sensación, pensamiento y excitación quedan sin salida, sin
realización posible, no movemos lo que está dentro de nosotros, y no atravesamos
el límite organismo / entorno.
Cuando hay bloqueo entre estas entre la acción y el contacto se da la
resistencia conocida como deflexión, típica de las personas que manifiestan
conductas de histeria y de despersonalización, es decir personas que se aíslan
afectivamente y no relacionan sus actividades con su experiencia.
La persona enfoca alguna otra parte del contexto en que se encuentra y no
lo que es figura en ese momento. Es una persona "histérica" que habla mucho y
hace muchísimo, pero no puede asimilar su experiencia. No tiene contacto con su
trabajo. Hace, hace… pero no contacta.
No logra actuar a propósito de algo, está disperso y distraído, puede
experimentar un sentimiento de vacuidad y superficialidad traducido en una
sensación de vacío en el pecho o en el abdomen.
En definitiva, se trata de una maniobra tendiente a soslayar el contacto
directo con otra persona, un medio de enfriar el contacto real. En la deflexión la
energía está utilizada para evitar centrarse en si mismo.

5) Contacto
Mi cuerpo entra en contacto con la persona o el objeto que satisfará mi
necesidad: si tengo sed bebo, si tengo hambre como, si estoy cansado reposo…
La acción anterior me ha llevado a completar o satisfacer mi necesidad.
El contacto se establece con el self y con los otros. Con el self sintiendo;
con los otros tocando, mirando, hablando. El contacto es el encuentro, el gesto, el
movimiento, el acercamiento... aquello que ocurre en el límite entre el organismo y
el entorno, en el encuentro del si mismo y el otro (o lo otro)
Esta etapa supone transformación tanto para mí como para el objeto: si se
trata de comida, entra a formar parte de mi organismo, y ambos quedamos
transformados; si es un contacto amoroso, ambos seremos diferentes porque
ambos nos hemos influido, y así con cualquier necesidad satisfecha.
El contacto significa estar completamente implicado o ensimismado en la
experiencia presente que transcurre en el aquí y el ahora; por eso, cuando el
contacto es auténtico, tu y yo hemos recibido e intercambiado pensamientos,
sentimientos, afecto, placer…
Pero entre contacto y retirada también hay un ritmo. Uno debe aprender
como prestar atención a sus propias necesidades, como actuar para satisfacerlas
y luego retirarse y descansar. El problema en el contacto surge cuando hay alguna
dificultad en regular forma y velocidad, tiempo y espacio, el espacio límite del
contacto. Para ello es necesario el desarrollar la conciencia del propio límite de
una manera flexible y respetuosa.
Estar constantemente movilizado supone carecer de paz. El maníaco-
depresivo es una versión exagerada de esto, en el fondo es el temor a la quietud,
a lo pasivo, a lo femenino, a la inactividad. Es el temor a la soledad, el temor a la
muerte.
Cuando hay interrupción entre el contacto y el reposo, la última fase del
ciclo, aparece el mecanismo conocido como confluencia interna en la que no
existe la diferenciación.
La confluencia es base demasiado precaria para una relación, y se da
cuando la persona y el ambiente se confunden, la persona no siente ningún limite
entre ella y el ambiente, sintiendo que es uno con él. Cuando este estado de
identificación es total y crónico y la persona es incapaz de ver la diferencia entre él
y el resto del mundo, entonces esta psicológicamente enfermo. no puede
vivenciarse a si mismo. no sabe que es él y hasta dónde llega la diferencia con los
demás.
El confluente no hace las cosas porque le guste: no tiene suficiente
contacto consigo mismo para saber cuándo le gusta lo que hace. Se preocupa
mas en averiguar lo que les gusta a los otros.

6) Realización
Se produce cuando la necesidad queda satisfecha con el acto de comer,
dormir, contactar, dormir… Entonces nos retiramos porque nuestro cuerpo
necesita recuperarse, el organismo queda en reposo hasta que se ponga en
marcha otra necesidad, y surja una nueva necesidad (gestalt).
Realizar no es correr todo velozmente por temor a que el otro (proyecto,
obra, alimento, afecto...), se nos escape. Realizar es vivir el placer del afecto, el
placer del momento, es la experiencia del contacto final, cuando la frontera entre
el sí mismo y el otro desaparece, el punto culminante del ciclo que permite
retirarse plenamente satisfecho.
Como bloqueo antes de pasar a la etapa de reposo podemos reseñar la
insatisfacción, la falta de libertad para la realización. Si no acabo de satisfacerme
no logro pasar al reposo, no permito la alegría que trae la realización y quedo
bloqueado en la insatisfacción del momento, sin lograr sentir un goce pleno; quedo
colgado de la experiencia por el miedo interno que produce el abandono al y del
otro, el miedo a la entrega en el momento con absoluta libertad.

7) Retirada
Es el último paso del ciclo de satisfacción de la necesidad. Cuando el
organismo entra en el reposo de la experiencia vivida se retira. Entonces de nuevo
comienza otro ciclo o Gestalt que se iniciará con una nueva sensación
El proceso de apertura hacia lo que hay fuera de uno mismo se ha
convertido en un proceso de retorno hacia uno mismo, de volverse a centrar en el
mundo interno. La plena satisfacción de una necesidad que emerge nos conduce
hacia el retiro necesario, nos permite comprender el mismo proceso en el otro y
respetarlo, y, asimismo, el reconectarnos con nosotros mismos desde la quietud,
desde el espacio de paz que nos otorga el momento y que nos permitirá conectar
de nuevo con una nueva sensación que emerge desde lo interno de nuestro fondo.
Desde esta conexión de la retirada con el ciclo siguiente también se puede
producir bloqueo, ya sea por no retirarse adecuadamente de la experiencia
anterior y seguir pegado a ella (confluencia); ya sea, que por la insatisfacción
producida en la realización opte por la negación (desensibilización); ya sea porque
la propia rigidez del perfeccionista le impide aventurarse de nuevo desde su
desmesurada exigencia, o por la ansiedad que produce la separación, o bien por
la angustia que puede producir el miedo a lo nuevo.