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Introducción

Anteriormente se afirmaba que el tema referido a los principios


generales del Derecho era uno de los más discutidos. Hoy puede
continuar siendo discutido y discutible, aunque estimamos que poca
atención se ha puesto al respecto.

Se afirmaba también que fue poco estudiado y difundido. No


parece haber acuerdo, no porque se hayan creado los ámbitos y las
posibilidades de discusión, sino porque aisladamente cada cual ha dado
su opinión, no pocas veces de un modo parcial.

Se había estimado que los principios generales del Derecho son


máximas o axiomas jurídicos recopilados históricamente; o son los
dictados de la razón admitidos legalmente, como fundamento inmediato
de sus disposiciones. Según puede observarse, en estos dos puntos de
vista, el primero se vincula más a la historia, sin establecer jerarquía ni
vinculación con los diversos ordenamientos nacionales; y, en el segundo,
se trataría sólo de su admisión legal como fundamento inmediato de la
ley, sin considerar los principios fijados en ella o en la constitución
escrita de una determinada comunidad nacional.

Se ha presentado al reconocimiento de los principios generales del


Derecho como una autorización o invitación de la ley para la libre
creación del Derecho por el juez. En este caso la ley le dice a los
jueces:”Pueden crear Derecho mediante los principios generales”.

Asimismo se los ha conceptuado como normas generales del


Derecho, expresión concreta del Derecho natural, reglas universales de
que la razón especulativa se sirve para encontrar soluciones particulares
justas y equitativas cual los preceptos del Derecho.

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Igualmente, se los consideró un derecho universal común, general
por su naturaleza y subsidiario por su función, aplicando como supletorio
a las lagunas del Derecho. Los principios generales del Derecho se
aplican a falta de costumbre o ley, sin perjuicio “de su carácter
informador del ordenamiento jurídico”. Aunque no es correcto señalarlos
como derecho universal común, sí interesan ya que marcan el carácter o
función subsidiaria, a no ser que el principio sea una norma sancionada
formal y sustancialmente.

Por lo puntualizado hasta aquí y por lo que señalaremos más


adelante, no se alcanza todavía a conceptuar cabalmente y de modo
óptimo a los principios generales del Derecho; con estos elementos
podríamos componerse congruentemente una idea aproximada, pero no
una definición, categoría rígida que excluya componentes y que, por tal,
se enerva con los cambios dinámicos que se producen en el
ordenamiento jurídico-legal.

Podríamos decir que los principios generales del Derecho, son una
técnica dogmática para justificar soluciones originales. En nuestra
opinión, los principios pueden señalar contradicciones en el
ordenamiento legal, llenar lagunas, perfeccionar el Derecho, o crearlo,
introducir en éste contenidos mayores de justicia, interpretar con más
precisión al Derecho, sustituir normas inaplicables o ineficaces, etcétera.

Empero la dogmática muestra con los principios su compatibilidad


con el derecho legislado y su función de reformulación, salvando sus
imperfecciones formales y adecuándolo a los estándares valorativos
vigentes. “Los juristas se ocupan de sistematizar el orden jurídico,
reemplazando conjuntos de normas por principios más generales y
pretendidamente equivalentes a ellas. De este modo se logra una mayor

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economía del sistema, presentándolo como un conjunto de pocos
principios, cuyas consecuencias lógicas es más fácil determinar”.

Nosotros creemos que los principios no tienen que pretenderse


siempre como equivalentes a las normas pues si fuese así serían
superfluos o discutibles, a no ser que se los utilice sólo por lo que son,
en una opinión filosófica, esto es causa o fundamento.

Estos conceptos y algunos otros, ya citados, crean el


convencimiento de que el juez tiene legitimación para crear Derecho,
bajo ciertas circunstancias y con razonables condicionamientos. Y, en
todo caso, debería tratarse de los principios generales –o específicos, en
su caso- correspondiente al orden jurídico nacional, al ser de una nación
y a la conciencia jurídica del pueblo.

Esto último no excluye la posibilidad de considerar como principio


jurídico general a cualquier principio que sea congruente con los
presupuestos mencionados. De otro modo: un principio general del
Derecho extranjero puede ser coincidente con el espíritu de nuestro
pueblo y con nuestro ordenamiento jurídico. La filosofía jurídica brinda
ejemplos, al respecto.

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Principio de Responsabilidad de los Funcionarios Públicos

Los principios de responsabilidad de los funcionarios públicos


están demarcados en la Constitución y están fundamentados en los
principios de honestidad, participación, celeridad, eficacia, eficiencia,
transparencia rendición de cuentas y responsabilidad del funcionamiento
en el ejercicio de su función publica.

Podemos observar al estudiar la Constitución que existe una doble


garantía de responsabilidad, a favor del ciudadano que esta dada por la
garantía personal del funcionario que establece el artículo 139 de la
constitución, y la responsabilidad del estado establecida en el artículo
140 de la constitución.

La Constitución establece responsabilidad del funcionario que


incurra en desviación de poder o violación de las leyes, y del estado
cuando se causa daño a los particulares por hechos imputable a la
Administración Pública.

También al continuar estudiando la Constitución conseguimos los


principios que debe regir la conducta de la Administración Pública, estos
principios están establecidos en el artículo 141 de la constitución, el
leer este artículo la mente nos crea una imagen del estado ideal en el
que viviríamos si estos principios se cumpliesen a cabalidad, es
importante saber que esto solo es algo teórico ya que por diversas
circunstancias podemos observar que esto no se cumple en nuestra
Administración Pública.

Al analizar el artículo 145 de la Constitución podemos observar


como esta establece que los funcionarios públicos deben ser apolíticos,
ya que ellos están al servicio del estado y no de parcialidad alguna. Al
analizar bien este artículo y observar las esferas de la Administración

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Pública podemos observar, como se irrespeta descaradamente la
Constitución al poner todos los cargo públicos al servicio de una sola
parcialidad y no de la generalidad de los Venezolanos como lo establece
nuestra ley fundamental.

Los artículos de nuestra Constitución donde están establecidos


estos principios de responsabilidad de los funcionarios y del Estado son:

Artículo 139. El ejercicio del Poder Público acarrea


responsabilidad individual por abuso o desviación de poder o por
violación de esta Constitución o de la ley.

Artículo 141. La Administración Pública está al servicio de los


ciudadanos y ciudadanas y se fundamenta en los principios de
honestidad, participación, celeridad, eficacia, eficiencia, transparencia,
rendición de cuentas y responsabilidad en el ejercicio de la función
pública, con sometimiento pleno a la ley y al derecho.

Artículo 144. La ley establecerá el Estatuto de la función pública


mediante normas sobre el ingreso, ascenso, traslado, suspensión y
retiro de los funcionarios o funcionarias de la Administración Pública, y
proveerán su incorporación a la seguridad social.

La ley determinará las funciones y requisitos que deben cumplir


los funcionarios públicos y funcionarias públicas para ejercer sus cargos.

Artículo 145. Los funcionarios públicos y funcionarias públicas


están al servicio del Estado y no de parcialidad alguna. Su
nombramiento o remoción no podrán estar determinados por la
afiliación u orientación política. Quien esté al servicio de los Municipios,
de los Estados, de la República y demás personas jurídicas de derecho
público o de derecho privado estatales, no podrá celebrar contrato
alguno con ellas, ni por sí ni por interpósita persona, ni en

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representación de otro u otra, salvo las excepciones que establezca la
ley.

Artículo 146. Los cargos de los órganos de la Administración


Pública son de carrera. Se exceptúan los de elección popular, los de libre
nombramiento y remoción, los contratados y contratadas, los obreros y
obreras al servicio de la Administración Pública y los demás que
determine la Ley.

El ingreso de los funcionarios públicos y las funcionarias públicas a


los cargos de carrera será por concurso público, fundamentado en
principios de honestidad, idoneidad y eficiencia. El ascenso estará
sometido a métodos científicos basados en el sistema de méritos, y el
traslado, suspensión o retiro será de acuerdo con su desempeño.

Principio de Legalidad

El principio de la legalidad es un principio fundamental del


Derecho Público conforme al cual todo ejercicio de potestades debe
sustentarse en normas jurídicas que determinan un órgano competente
y un conjunto de matarías que caen bajo su jurisdicción. Este principio
esta establecido en el Artículo 137 de la Constitución, “Es el
principio según el cual toda actividad del Estado debe estar conforme
con el Derecho del Estado”.

Es una consecuencia de la noción general de Estado de Derecho y


establece una relación que algunos autores denominan autovinculación,
es decir sujeción de las autoridades a sus propias normas.

Es sin duda, además de consecuencia, el pilar fundamental del


Estado de Derecho y quien más directamente lo garantiza, siendo en

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gran medida los otros principios, sus subordinados lógicos, pues sin esta
legalidad no podrían funcionar.

Se podría decir que el principio de la legalidad es la regla de oro


del Derecho Público y en tal carácter actúa como parámetro para decir
que en un Estado existe el Estado de Derecho, pues en él poder tiene su
fundamento y límite en las normas jurídicas En intima conexión la
institución de la reserva de la Ley obliga a regular la materia concreta
con normas que posean rango de Ley, particularmente aquellas materias
que tienen que ver con intervención del Poder Público en la esfera de
Derechos del individuo. Por lo tanto, son materias vedadas al reglamento
y a la normativa emanada por el Poder Ejecutivo. La reserva de la Ley, al
resguardar la afectación de Derechos al Poder Legislativo, refleja
doctrina liberal de la separación de poderes, recibe un tratamiento
dogmático especial en el Derecho Administrativo, en el Derecho
Tributario y en el Derecho Penal. La consecuencia fundamental del
principio de la legalidad es la nulidad de los actos contrarios a la
legalidad.

Principios de la Responsabilidad Patrimonial del Estado

La responsabilidad patrimonial del Estado se distingue en Derecho


Público, el derecho que pueden tener los particulares por daños y
perjuicios que le hayan sido causados por la responsabilidad del Estado,
es decir, por la actuación ilegítima del Estado, de la Administración, de
aquella otra que es debida por el Estado al titular de ciertos derechos
que ceden ante el ejercicio legítimo de una potestad administrativa.

La Constitución Nacional establece claramente el principio de


Responsabilidad como una de sus bases constitucionales, esto lo

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podemos encontrar en el Artículo 6 el cual dice: El gobierno de la
República Bolivariana de Venezuela y de las entidades políticas que la
componen es y será siempre democrático, participativo, electivo,
descentralizado, alternativo, responsable, pluralista y de mandatos
revocables.

Nuestra constitución también establece las condiciones en las que


ésta procede, esto lo observamos al leer el Articulo 25 el cual
establece: Todo acto dictado en ejercicio del Poder Público que viole o
menoscabe los derechos garantizados por esta Constitución y la ley es
nulo, y los funcionarios públicos y funcionarias públicas que lo ordenen o
ejecuten incurren en responsabilidad penal, civil y administrativa, según
los casos, sin que les sirvan de excusa órdenes superiores.

Los mecanismos para la expropiación de bienes particulares los fija


en el Artículo 115 el cual dice: Se garantiza el derecho de propiedad.
Toda persona tiene derecho al uso, goce, disfrute y disposición de sus
bienes. La propiedad estará sometida a las contribuciones, restricciones
y obligaciones que establezca la ley con fines de utilidad pública o de
interés general. Sólo por causa de utilidad pública o interés social,
mediante sentencia firme y pago oportuno de justa indemnización,
podrá ser declarada la expropiación de cualquier clase de bienes.

Las responsabilidades por actos administrativos que lesionan


situaciones jurídicas subjetivas se determinan en el Artículo 140 el cual
dice: El Estado responderá patrimonialmente por los daños que sufran
los o las particulares en cualquiera de sus bienes y derechos, siempre
que la lesión sea imputable al funcionamiento de la administración
pública.

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Al analizar esta información podemos ver como se ratifica la
responsabilidad patrimonial del Estado frente a los particulares pero se
añade que “en ningún caso se reconocerá responsabilidad cuando los
daños alegados por los particulares se refieren a la falta de ingreso de
beneficios económicos esperados, sean atribuidos a conflictos laborales
o a conmociones públicas, o al ejercicio de poderes soberanos
discrecionales”. En tal sentido se tendrá por nula cualquier cláusula que
pretenda obligar a la República o a los entes públicos a indemnizar a la
contraparte por la falta de beneficios esperados o calculados se deba a
disturbios públicos, conflictos laborales o medidas de ejercicio de la
soberanía o de defensa de los recursos naturales y la ecología.

Principio de Supremacía Constitucional

La Supremacía Constitucional es un principio teórico del Derecho


constitucional que postula, originalmente, ubicar a la Constitución de un
país jerárquicamente por encima de todas las demás normas jurídicas,
internas y externas, que pueden llegar a regir sobre ese país. Esto
incluiría a los tratados internacionales ratificados por el país y cuyo
ámbito de aplicación pueda ser también sobre las relaciones jurídicas
internas.

La Constitución de la República Bolivariana de Venezuela establece


en el artículo 7 la supremacía de la Constitución, es decir en este
artículo se coloca encima del ordenamiento jurídico.

Artículo 7. La Constitución es la norma suprema y el fundamento


del ordenamiento jurídico. Todas las personas y los órganos que ejercen
el Poder Público están sujetos a esta Constitución.

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Según el principio de supremacía, o de fuerza normativa de la
Constitución, los preceptos constitucionales tienen superioridad
referente al resto, esta en la cúspide de la jerarquía del ordenamiento
jurídico, y determina aquella normas opuestas a la constitución son
inválidas. Si una ley admite la interpretación o más debe escogerse
aquella que sea conforme con la Constitución o con los instrumentos
internacionales referentes a los derechos fundamentales del hombre; si
eso no es posible, aplicar la jurisprudencia y la doctrina internacional.

El principio de la fuerza normativa de la Constitución no puede ser


eludido en ninguna circunstancia ya que sus normas prevalecen sobre
las demás leyes, sean estas referentes al Derecho Público o al Derecho
Privado, y consecuentemente sobre las disposiciones de la Ley Orgánica
de la Función Judicial o Código de Procedimiento Civil.

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Conclusión

Tras este trabajo no podemos concluir sin hacer una reflexión


sobre lo bonita que seria la vida en nuestro país si se cumpliese a
cabalidad con la Constitución, esta establece unos principios funcionales
del Estado, del Gobierno y de los empleados Públicos, que de no ser
violentados de la forma tan arbitraria como se hace, viviríamos en el
país de la fantasía.

No podemos concluir con un concepto definitivo de “principios


generales del Derecho”. Sólo tenemos claro que no son ni ley ni
costumbre, pues se aplican en defecto de éstas. En el campo teórico y
desde una postura iusnaturalista podrían ser normas de Derecho
natural, desde una postura iuspositivista que no admitiría más normas
que no fueran la ley o la costumbre sólo podrían ser normas implícitas
obtenidas de normas explícitas (legales y consuetudinarias). No obstante
el silencio legislativo y la variopinta doctrina no podemos obviar que si
nos apoyamos, para dar un concepto, en los principios recogidos por la
jurisprudencia en su inmensa mayoría son principios de Derecho romano
o de la tradición jurídica nacional —inspirada en su mayor parte por el
Derecho romano.

Por otra parte, admitir que el jurista es quien obtiene los principios
generales (normas implícitas) de las normas explícitas es reconocer una
actividad creadora por parte del mismo y no meramente cognoscitiva o
descriptiva. Sería, entonces la doctrina científica fuente del Derecho a
través de los principios generales del Derecho. De igual modo, al exigir
la jurisprudencia que los principios estén reconocidos como tales en la
doctrina jurisprudencial (o en la ley) —cosa que no indica la ley por
ningún lado— erige al Tribunal Supremo como posible creador (y no
únicamente como intérprete y aplicador) de Derecho pues no habría

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más principios generales del Derecho que los enunciados por la
jurisprudencia (o la ley), aunque no hubiera un total arbitro.

Por otro lado, nótese que la frase “sin perjuicio de” usada muy a
menudo en nuestra legislación viene a reconocer un carácter informador
autónomo de los principios generales del Derecho frente a la función
integradora, siendo entonces indirectamente aplicables aunque no se
hubiera reconocido su directa aplicabilidad supletoria, convirtiéndose
entonces en una superfuente no en un sentido jerárquico (vertical) pero
sí latente (horizontal) sobre el resto de fuentes, de omnipresente apoyo
jurídico para la decisión.

Es interesante saber que por lo menos teóricamente tanto los


Funcionarios Públicos, como el Estado tienen una suerte de
responsabilidad ante los Venezolanos, claro esto en la realidad no llega a
aplicarse pero sería muy gratificante asistir a cualquier instancia Pública
y conseguirse un funcionario que respete los principios fundamentales
que señala nuestra Constitución, estos deberían regir en todo momento
el comportamiento de dichos Funcionarios, estos principios son la
honestidad, participación, celeridad, eficacia, eficiencia, transparencia,
rendición de cuentas y responsabilidad en el ejercicio de la función
pública

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