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LEIF KORSBAEK, COMP.: INTRODUCCION AL SISTEMA DE CARGOS. ANTOLOGIA.

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INTRODUCCION AL SISTEMA DE CARGOS. ANTOLOGIA.

Compilada por LEIF KORSBAEK.

Indice:

Andrés Medina Hernández: Prólogo.

Leif Korsbaek: Introducción.

Leif Korsbaek: El típico sistema de cargos y su distribución geográfica.

Sol Tax: Los municipios de la Meseta Mesoccidental de Guatemala, 1937.

FernandoCámara Mesoamérica, 1952.

Barbachano:

La

organización

religioso-política

en

Eric R. Wolf: Las comunidades campesinas en Mesoamérica y Java Central, 1957.

Manning Nash: Relaciones políticas en Guatemala, 1958.

Frank Cancian: La organización religioso-política en Mesoamérica, 1967.

Ira R.Buchler & Michael McKinlay: Los procesos de decisión en la cultura, 1969.

Billy Dewalt: Cambios en el sistema de cargos en mesoamérica, 1974.

Leif Korsbaek: El paradigma de cargos.

Leif Korsbaek: Bibliografía del sistema de cargos.

Anexos I-III.

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PRÓLOGO

Introducción Uno de los grandes temas que cruza por el corazón mismo de la Etnografía de México y conduce a una diversidad temática extensa, es el los sistemas de cargos. El reconocimiento de los autores que han trabajado los problemas derivados de su análisis abarca una notable diversidad de posiciones teóricas y nos ilustra con elocuencia sobre la riqueza de una discusión que no sólo ha conocido los más varia dos derroteros, sino que también nos depara todavía muchas sorpresas. La primera de ellas, visualizable en la propia Antología, es la magnitud de la producciòn y la variedad de los enfoques; hay otras más, como las nuevas tendencias que se advierten en la comunidad antropológica mexicana y se expresan en los puntos de vista de los antropólogos indios, o en las muy sugerentes propuestas de Alfredo López Austin y Jacques Galinier. El campo teórico del sistema de cargos tiene un acceso, no siempre advertido por quienes lo transitan, en el tema de la fiesta. Prácticamente todo aquel escritor, cronista o reportero que visita las regiones rurales del país no deja de describir con asombro y entusiasmo las expresiones intensas de las ceremonias comunitarias, plenas de color, música, danza y multitudes eufóricas. La fiesta mexicana sólo es posible en la tradición rural por la existen- cia de una estructura organizativa que esta en el meollo mismo de la comunidad, el sistema de cargos, y en la que se articulan de una manera compleja y original los procesos socioeconómicos, políticos, religiosos y étnicos que constituyen a la comunidad tradicional, pero principalmente la india, de raíz mesoamericana. En la fiesta comunal es posible reconocer la riqueza de un simbolismo q ue nos remite a concepciones fundamentales del pensamiento mesoamericano, las que configuran la cosmovisión, y nos muestran vívidamente, no el anacronismo de sus supervivencias, como nos lo sugiere eso que Galinier llama atinadamente una “etnografía de superficie”, sino el esfuerzo desplegado por la comunidad en un largo proceso de resistencia, para actualizarse, frente a las presiones múltiples de una sociedad envolvente que se niega a reconocer la pluriculturalidad desde una suicida perspectiva eurpeizante, a lo que Guillermo Bonfíl habría de referirse como el “México imaginario”. En este Prólogo haré algunas anotaciones a propósito de esta riquísima veta de temas que genera el sistema de cargos; anotaciones que han surgido como una reacción a la lectura de los textos de Leif Korsbaek, tanto los propios como los que constituyen el cuerpo de la Antología. Esto, evidentemente, no agota el tema, y no es esa la intención. De lo que se trata es de señalar cuestiones no consideradas o también aportar datos que, de muchas maneras, nos indican la trama compleja del tópico.

El sistema de cargos en la antropología mexicana Aun cuando podemos reconocer el carácter fundacional del artículo de Sol Tax de 1937, al definir la temática del sistema de cargos, no podemos ignorar que para la antropología mexicana se inserta en una reflexión antigua y ello habría de mostrarse de

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muchas formas por los énfasis, las insistencias y los olvidos en los escritos de los estudiosos mexicanos. Tal reflexión remite de lleno a los procesos de construcción y reinterpretación de la identidad nacional, específicamente al papel que juega la poblaciòn india, tanto en el pasado como en el presente, en la constitución de lo mexicano, cuestión ciertamente densa que llena con sus gritería desde las polémicas y disertaciones de los criollos nacionalistas del siglo XVIII, pasando por los afanes liberales, atormentados con el racismo imperante en las ideologías de moda, hasta llegar a los textos contemporáneos, incisivos, de Octavio Paz, en El laberinto de la soledad, y de Guillermo Bonfil, en El México profundo. La discusión no acaba de resolverse. como nos lo habría de mostrar dramáticamente el levantamiento zapatista del 1o. de enero de 1994; y sigue viva en las ambiguas definiciones de los partidos políticos frente a la cuestión étnico-nacional, involucrada tanto en las reformas a los Artículos Constitucionales 4 y 27, como en los reclamos de autonomìa. Y no menos encendida y acuciante la temática de lo étnico se ubica en el centro de buena parte de la antropología mexicana, pues no acaba de definirse dónde radica la etnicidad de los indios y como construir desde ella una serie de propuestas que reivindiquen su derecho a la diferencia, para refundar así la nación pluriétnica, multilingüe y pluricultural que somos. Así pues, en la definición del estatuto teórico y político de los pueblos indios ocupa un lugar privilegiado la temática del sistema de cargos; básicamente porque es desde esta estructura que habrá de manifestarse la especificidad histórica y cultural del poder, de los sistemas de relaciones asentados, inscritos, en una tradición que se arraiga en el pasado mesoamericano. En este sentido, los estudios etnográficos han jugado un papel decisivo al situar en el terreno de lo real y lo histórico el carácter de la población india; ante las pretensiones románticas del etnicismo (tanto el de Barbados como el marxista) que ha inventado a los grupos étnicos y a las minorías subordinadas, lo que aparece como una evidencia rotunda y de una complejidad ines perada es la comunidad, el espacio fundamental en el que se da la reproducción social de las identidades étnicas indias. La comunidad es la unidad social básica que contiene el sistema, los principios económicos y políticos a partir de los cuales se constituyen sistemas mayores. Y aquí es necesario introducir una aclaración. ante las propuestas de Tax, de homologar comunidad y municipio, de acuerdo con su experiencia guatemalteca; en México la situación no sólo es diferente, sino incluso muestra situaciones de mayor complejidad, como lo deja ver fácilmente la conflictiva política que viven los pueblos indios de Guerrero y de Oaxaca. Con los datos de Chiapas, sin embargo, más cercanos a las evidencias guatemaltecas, lo que se explica luego del largo período c olonial en el que, Chiapas y Guatemala, forman parte de una misma jurisdicción política, la Capitanía General de Guatemala, podremos apuntar a algunas de las complejas relaciones entre comunidad y municipio. Antes de aportar los ejemplos chiapanecos permítaseme insistir en el carácter tendencialmente autosuficiente y autónoma de las comunidades indias, las que tienen tanto un territorio definido, marcado profundamente por una geografía sagrada, como su propia estructura político-religiosa, su santo patrón particular y un ciclo ceremonial, también específico; esto, entre otras características que todavía se mantienen y reproducen, como la posesión de una variante dialectal de la lengua india hablada y el

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portar una indumentaria igualmente característica; todo lo cual remite a la comunidad como un referente definitivo. Esto significa una situación potencialmente conflictiva y delicada cuando varias comunidades forman parte de un mismo municipio, lo que sucede frecuentemente en Chiapas. Por ejemplo, en la enorme extensión territorial del municipio de Ocosingo caben cientos de comunidades, como lo ha mostrado fehacientemente la conocida situación de la selva lacandona, ahora en el primer plano de la información periodística. De entre las tradicionales, es decir de origen colonial, están Sibacá y San Martín Abasolo; hasta hace dos años estaba tambièn Cankuk, convertida ya en municipio libre. Así también, Bachajón es una comunidad tzeltal dentro del municipio de Chilón, y no un paraje. En el caso de Aguacatenango, co munidad tzeltal situada dentro del municipio de Venustiano Carranza, se establece un contraste, pues en la cabecera municipal se asienta una comunidad tzotzil, la que desde muchos años desarrolla una lucha intensa contra los ladinos por la recuperación de sus tierras comunales, sin que ello trastorne la propia rutina conunitaria de los aguacatenangueros. Un caso diferente, que también acusa una complejidad notable, es el de San Juan Chamula, comunidad tzotzil, que ya desde los tiempos de Ricardo Pozas había rebasado su territorio municipal, manteniendo la integridad de su estructura político-religiosa, como lo muestra el propio Pozas en su monografía respectiva (Pozas, R., 1981). En la actualidad la población chamula se ha extendido hacia diferentes regiones de Chiapas, como es la zona selvática, las tierras en torno a la presa de Malpaso y en la propia ciudad de San Cristóbal de las Casas, manteniendo los nuevos asentamientos sus nexos con la comunidad-madre y generando, evidentemente, procesos originales en este esfuerzo por mantener su integridad social y étnica. Recapitulemos señalando que Alain Breton hace un estudio de comunidad, no de un paraje, en Bachajón; en tanto que H. Siverts (1969) y A. Medina (1991), sí ubican su descripción en un paraje, Mesbiljá, Oxchuc, y Kulaktik, Tenejapa, respectivamente; pero siempre teniendo a la comunidad como referente fundamental de sus análisis y generalizaciones. Por su parte, el proyecto de la Universidad de Harvard que operó por muchos años en Zinacantan realizaría también numerosas investigaciones en parajes específicos de dicha comunidad, aunque el trabajo clásico de F. Cancian tuvo que ubicarse necesariamente, en la cabecera municipal, centro ceremonial comunitario por excelencia. Hay algo que me parece básico para insistir sobre las diferencias de énfasis entre la antropología mexicana y las otras que han trabajado el tema del sistema de cargos en Mesoamérica. Existe un interés práctico y técnico por parte de la política indigenista para definir y entender el carácter de las relaciones de poder dentro de la población india; es este interés el que mueve a Gonzalo Aguirre Beltrán, en su texto clásico de 1953, Formas de Gobierno Indígena, a reconocer las relaciones políticas vigentes en las regiones indias, y más particularmente en las propias comunidades. Apoyado en las sólidas investigaciones etnográficas realizadas por el grupo de

estudiosos

de

la

ENAH

y la Universidad de Chicago en Chiapas, postularía la

existencia

de

tres

estructuras

políticas:

el

Gobierno

de

Principales,

de

origen

prehispánico, el Ayuntamiento Regional, de origen colonial, y el Ayuntamiento Constitucional, producto de la Revolución Mexicana y al que se destinaría el apoyo de

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la política indigenista, lo que expresa claramente en su citado texto. C omo lo señalaría agudamente Rodolfo Stavenhagen (1974) al referirse a este libro, hay en él un rechazo absoluto a las formas de gobierno tradicional de las comunidades indias, y a sus dirigentes tradicionales, por considerarlos un obstáculo para las finali dades de la política indigenista, orientadas a la integración nacional. Para volver al punto de partida de esta reflexión: no se puede generalizar fácilmente la propuesta de Tax, y con él de buena parte de la antropología anglosajona que trabaja en Mesoamérica, sin considerar el marco de la nación-Estado; esta diferencia es de gran importancia estratégica, pues frente al enfoque nacional de la antropología mexicana, o de cualquier otro país del sur (como se llama ahora al tercermundismo), nos encontramos con la perspectiva universal, evolucionista, sutilmente colonial y eurocentrista de los antropólogos de los paises centrales, o del norte.

Perspectivas teóricas divergentes, más que paralelas La problemática a la que remite el interés de los antropólogos me xicanos por los sistemas de cargos se inserta en los principios mismos de la antropología como ciencia reconocida y teóricamente fundada. El punto de partida es la discusión entre L. H. Morgan y su discípulo Adolph Bandelier acerca del estatuto de la socie dad azteca en el cuadro de la evolución de la humanidad; la cuestión se centraba en el grado de complejidad reconocido a las instituciones políticas: ¿era una confederación de tribus semejante a la encontrada por Morgan entre los iroqueses o existía ya el estado?. La diferencia ubicaría a los aztecas entre la barbarie o la civilización; Morgan opta por la confederación tribal, a lo que habría de oponerse toda una generación de estudiosos mexicanos encabezada por Alfonso Caso; son ellos quienes realizarían acuciosas investigaciones para demostrar la complejidad del sistema político azteca; entre quienes destaca Manuel M. Moreno, discípulo de Alfonso Caso, quien aportaría una sustanciosa argumentación para demostrar la existencia del aparato estatal. Frente a esta enérgica reacción de historiadores y antropólogos mexicanos habría de contrastar la posición que adoptaría Aguirre Beltrán, pues retornaría a la propuesta morganiana y establecería una continuidad entre el gobierno del calpulli y el de la comunidad india contemporánea. Contra esta posición es precisamente que Pedro Carrasco escribe su también clásico ensayo de 1961. Hay en el trabajo de Aguirre, evidentemente, una intenciòn explícita de disminuir la trascendencia de las instituciones políticas de la población india en aras de una legitimación de los programas, diseñados desde el autoritarismo y paternalismo estatal, desplegados por el naciente y eufórico Instituto Nacional Indigenista (INI). Sin embargo, el libro de Aguirre Beltrán constituye un trabajo sólido y de una extraordinaria densidad teórica, lo que se debe tanto a la notable capacidad de síntesis de su autor como a la alta calidad de las investigaciones en que se apoyaría. En efecto, el proyecto ENAH-U de Chicago generaría las primeras investigaciones etnográficas a profundidad hechas entre la población india, producto de una larga estancia y de una rigurosa aplicación de la metodología del trabajo de campo desarrollada en la antropología tanto norteamericana como británica. Uno de sus logros se ría la adopción explícita de la comunidad como universo de estudio. Añadamos que esta generación de estudiosos se articulaba a un proyecto ambicioso, de gran magnitud, y con

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implicaciones políticas que apenas comienzan a ser conocidas, como lo indico en lo que sigue. El grupo de antropólogos que llega a Chiapas en 1942, encabezado por Sol Tax y Alfonso Villa Rojas, formaba parte de un programa de investigaciones que se extendía a la península de Yucatán, Belice y Guatemala, dirigido por el antropólogo Robert Redfield y auspiciado por la Smithsonian Instsitution de Washington. Como su antecedente estaba el gran proyecto de investigaciones arqueológicas, programado a varios años de duración, a cargo de Sylvanus Morley, prestigiado estudioso de la historia del pueblo maya. El proyecto comenzaría desde 1916 y se prolongaría por la década de los años treinta; por el pasaría lo más destacado de la arqueología norteamericana de la época. Lo que está en el fondo de todas estas investigaciones es la disputa por la hegemonía del Caribe entre Inglaterra y los Estados Unidos, luego que la primera desplazara a los españoles desde el siglo anterior, y cuyas secuelas se expresarían violentamente en el conflicto de la Costa Atlántica que habría de enfrentar el régimen sandinista en Nicaragua en la década de los años ochenta. Tras los pasos de Morley en Yucatán llegaría Robert Redfield, antropólogo de la U. de Chicago que ejercería una poderosa influencia en la antropología de Estados Unidos y de México. De hecho el es el fundador de la perspectiva teórica y metodológica que tiene como espacio fundamental a la comunidad. Redfield inicia este estilo de trabajo con su investigación en Tepoztlán, Morelos, monografía publicada en 1930. Al orientar su camino hacia Yucatán se proponía sustanciar su propuesta teórica que explica el proceso de cambio de la pequeña comunidad rural a la gran ciudad, propuesta que es conocida en el argot de la antropología como el Continuum Folk-Urbano. La investigación de Redfield abarcaría gran parte de la década de los años treinta, extendiéndose a finales de ella a Guatemala y Chiapas. Quien jugaría un papel decisivo en el desarrollo de este trabajo sería el antropólogo yucateco Alfonso Villa Rojas, pronto en la posición de brazo derecho de Redfield en el campo. Posteriormente, Villa Rojas se formaría profesionalmente en los Estados Unidos, en donde asiste a las universidades de Chicago y de Yale. En el desarrollo del proyecto en Yucatán Redfield y Villa Rojas estudiarían primero la comunidad de Chan Kom, en la que Villa trabajaba originalmente como maestro rural y conocía bien; el resultado se muestra en una primera monografía etnográfica. Luego Villa Rojas trabajaría entre los mayas rebeldes del entonces territorio de Quintana Roo, los cruzoob. En esta situación es donde aparecería toda la trama política y diplomática a partir de la intención de los cruzoob de enfrentar al gobierno mexicano, que trataba de exterminarlos desde varias décadas antes. Los rebeldes cruzoob buscaban el apoyo de Inglaterra y de Estados Unidos, y exploraban la posibilidad de conseguir armas, como ya antes lo habían logrado, en diferentes momentos de la larga guerra etnocida que se iniciara en 1847. Toda esta situación, de enorme complejidad y con muchos puntos oscuros todavía, involucraría a Villa Rojas, Redfield y Morley; como ahora se ha revelado, Morley jugaba un papel de espionaje, o “inteligencia” como se dice con elegante anglicismo, para el gobierno de los Estados Unidos. Todo esto ha sido referido y

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planteado inteligentemente por Paul Sullivan en un extraordinario libro, Conversaciones inconclusas (1991). Alfonso Villa Rojas estudia y traba amistad con los padres del funcionalismo británico, A.R. Radcliffe-Brown y Bronislaw Malinowski, y conjuga tales influencias con la orientación teórica que construye, a partir de su larga experiencia con Redfield. Otro antropólogo mexicano, Julio de la Fuente, sería discípulo de Malinowski en Yale y realizaría, junto con su maestro, una importante investigación en los mercados de Oaxaca (De la Fuente y Malinowski, B., ENAH). En la versiòn de esta obra en inglés, publicada en 1982 (Drucker-Brown, S.), aparece una muy interesante fotografía en la que Malinowski y Villa Rojas están sentados junto con autoridades zapotecas de alguna comunidad del valle de Oaxaca; en otra foto, del mismo libro, se ve la figura espigada y solitaria del joven De la Fuente, frente a unas vendedoras de alfarería.

ejercer una poderosa influencia entre los

A.

R.

Radcliffe-Brown habría

de

estudiantes

expresaría claramente la perspectiva teórica del funcionalismo, destacan entre ellos Morris Opler, Fred Eggan y Sol Tax, quienes realizarían sus respectivas tesis doctorales bajo la dirección de su mentor británico (véase el libro publicado originalmente en 1937, Social anthropology of North American tribes, editado por Fred Eggan, donde aparecen los resúmenes de sus investigaciones). Sol Tax se incorporaría al equipo de Redfield y desarrollaría su trabajo en Guatemala, donde escribiría el célebre ensayo sobre el sistema de cargos, publicando también un importante trabajo de antropología económica hecho en el pueblo de Panajachel (Penny Capitalism) y muchos otros ensayos sobre la cultura de los indios guatemaltecos. Villa Rojas también trabajaría en Guatemala, pero luego, por encargo de Redfield, y como parte del proyecto general de la Smithsonian, habría de encaminarse a Chiapas (el reporte de su primer recorrido sería publicado en 1939). Aquí Villa Rojas y Tax echan a andar un proyecto en el que estudiantes de la primera generación de la ENAH realizarían acuciosas investigaciones etnográficas en varias comunidades de los Altos de Chiapas. Fernando Cámara trabajaría en Mitontik, Zinacantan y Tenejapa, su tesis profesional sería un estudio comparativo del sistema de cargos entre Tenejapa y Oxchuc, usando para ello los datos reunidos por Villa Rojas para esta última comunidad (Cámara, F., 1966). Villa Rojas establecería su centro de operaciones en Yochib, un para je de Oxchuc muy cercano a otros parajes de Tenejapa y Cankuk, todos ellos comunidades tzeltales; su estancia de 18 meses produciría un impresionante diario de campo (publicado recientemente por el Instituto Chiapaneco de Cultura, 1992) del que abrevarían numerosos estudiosos en los años subsecuentes, como Henning Siverts, Rosa María Lombardo y June Nash, entre otros. Los estudiantes eran exigidos por Tax y Villa Rojas para llevar un diario de campo meticuloso; Ricardo Pozas permanecería seis meses en Chamula, tiempo durante el cual redacta un diario de quinientas páginas mecanoescritas (Pozas, R., 1944). Uno de los primeros trabajos que se publican, como resultado de las investigaciones realizadas en los Altos de Chiapas, es el artículo de Villa Rojas sobre nahualismo y parentesco, aparecido en la revista American Anthropologist en 1947, y en el que se contienen aportes fundamentales, no del todo atendidos por las generaciones posteriores. Aquí se muestran ya los principios del llamado por Aguirre

de

la

Universidad

de

Chicago,

quienes

fundarían una

corriente

que

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Beltrán “gobierno de principales”. Lo que se propone en el artículo es la vigencia de un sistema de poder apoyado en la cosmovisión, la que es compartida y reconocida en la práctica de la brujería y cuya estructura básica se apoya en las relaciones de parentesco; a través del nahualismo, pieza clave de la cosmovisión, se apunta a la definición de las nociones locales de poder y se articula íntimamente con el parentesco y los principios que rigen la estructura político-religiosa comunitaria, es decir, al sistema de cargos. Quien reconocería de inmediato los vínculos estrechos entre nahualismo y poder sería Aguirre Beltrán, pues en su citado libro de 1953 retoma las tesis de Villa Rojas y las incorpora a su propuesta mayor en la que se distinguen las diferentes instanci as y se privilegia la integracionista, en detrimento obvio de las otras. La propuesta es de tal trascendencia y originalidad que Aguirre Beltrán no duda en generalizarla a toda la población india mexicana, de tal suerte que en un libro publicado en 1954 (C aso, Al. y otros, Métodos y resultados de la política indigenista en México), en el que se describen las características generales de la poblaciòn india mexicana, se define con precisión el sistema de cargos y se establece lo que sería el modelo “clásico” para los programas de la política indigenista gubernamental. Para cuando se establece la teoría de la estructura política de las comunidades indias en las Regiones de Refugio (Aguirre Beltrán, G., 1967), se ha logrado tal nivel de generalización y abstracc ión que las huellas del referente original prácticamente se han diluido. La tesis del nahualismo como vía para entender las concepciones de poder en las comunidades indias, postulada por Villa Rojas, retorna a las discusiones actuales de la etnografía de México vía los resultados de dos investigadores que llegan a las mismas conclusiones por caminos diferentes; es decir, las características de la cosmovisión de los pueblos mesoamericanos son reconocidas por Jacques Galinier a través del estudio de los rituales curativos entre los otomíes contemporáneos, en tanto que Alfredo López Austin lo hace por medio de la mitología; y es precisamente este último autor quien abriría la discusión a partir de los términos en que se ha definido al nahualismo, para luego dar paso a su importante descubrimiento sobre la cosmovisión (López Austin, A., Cuerpo humano e ideología).

El sistema de cargos y la economía La propuesta de Eric Wolf, acerca del proceso de nivelación económica ejercido por el sistema de cargos en las comunidades indias, la llamada “democracia de la

pobreza”, se asienta en buena medida en las sustanciosas investigaciones chiapanecas. De hecho, el trabajo de Ricardo Pozas en Chamula habría de orientarse hacia el estudio de las relaciones económicas, de ahí su insistencia en estudiar las formas de propiedad y del proceso de fragmentación de la misma en relaciòn con la tierra; y lo que aparece en un primer plano es el mecanismo del gasto suntuario y el

cargo de los miembros d e la jerarquía

político-religiosa.

el análisis de las relaciones de explotación ejercidas

derroche

de

las

fiestas

comunales

a

Pozas

privilegia

principalmente por la poblaciòn ladina, la que por la discriminaciòn racial, el robo y el engaño establecen los mecanismos principales de su articulación con las comunidades indias. Y esta es precisamente la línea de reflexión seguida por Aguirre Beltrán en el multicitado libro, pues muestra cómo el funcionamiento del ciclo ceremonial y festivo

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anual implica el consumo abundante de una gran variedad de bienes y servicios ofrecidos por la población ladina. Es decir, aparece el sistema de cargos como un medio por el que la población mestiza explota a las comunidades indias, una tesis que años después sería postulada por Marvin Harris (1964) y a quien se le atribuiría su autoría, como lo apuntan claramente Chance y Taylor en su magnífica relación de las gseneraciones y las discusiones teóricas sobre los sistemas de cargos. Es decir, desde la perspectiva de la antropologìa norteamericana Tax funda el campo teórico, Wolf consolida la tesis de la nivelación de la riqueza y Harris introduce la propuesta del papel extractivo de riqueza del sistema de cargos. En la perspectiva mexicana los citados trabajos de Pozas, Villa Rojas y Aguirre Beltrán introducen muchos otros elementos no considerados por los estudiosos estadounidenses. Un ejemplo de esta visión norteña es el ya citado ensayo de J. Chance y W. Taylor, quienes dan poca importancia al libro de Aguirre Beltrán de 1953, ubicándolo en un momento posterior incluso al mismo Harris. Esta perspectiva puede sostenerse si nos atenemos exclusivamente a la bibliografía publicada en inglés. Así por ejemplo, uno de los trabajos más importantes sobre la economía del sistema de cargos es la investigación realizada por Manuel Zavala C., alumno de la ENAH y discípulo de Fernando Cámara, sobre el comercio de la sal en Zinacantan, un bien sagrado de importancia ritual y con estrechas relaciones con la jerarquía de cargos. El trabajo de Zavala se nutre con los datos históricos de diferentes archivos y nos ofrece una rica perspectiva sincrónica, de la que por cierto tomaría algunos materiales para el ensayo que publica el primer volumen de Estudios de Cultura Maya

(1961).

Aun cuando Zavala endosa la tesis de la economía de nivelación de la riqueza, su análisis etnográfico presenta una abundancia de datos no considerados en muchas investigaciones posteriores. Desafortunadamente esta notable investigación, que le serviría de tesis de grado, no ha sido publicada y reposa en los archivos de la Universidad de Harvard y en los de la ENAH. De igual manera podemos constatar un olvido semejante a propósito de otro trabajo importante sobre el sistema de cargos, del antropólogo mexicano Juan Castaingts, en el cual desarrollaría los planteamientos procedentes de la antropologìa marxista francesa, centrándose en el carácter precapitalista de la economía de las comunidades indias. Publicado en México en 1979, el libro nos presenta una investigación, dirigida por M. Godelier, en la que desarrolla una perspectiva amplia sobre el sistema de cargos conjugandose creativamente economía y antropología para explicarnos la articulación de la economía comunitaria con el más amplio contexto nacional. El libro de Castaingts, con su enfoque antropológico, constrastaría notablemente con el clima de discusión que dominaba en México en la década de los setenta, cuando el enfoque ortodóxamente marxista analizaba las relaciones de poder, en el valle del Mezquital, una regiòn de fuerte tradición otomí, y el caciquismo en una óptica rigurosa en cuanto a los análisis de las clases sociales, pero insensible a las especificidades y los matices que introducen las cuestiones étnicas y culturales.

La cosmovisión

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Analizar el sistema de cargos desde la cosmovisión nos permite acercarnos más a la especificidad étnica de las comunidades indias que otras propuestas teóricas; en el desarrollo de esta perspectiva que tan originalmente han elaborado López Austin y Galinier tienen un un sitio importante las investigaciones chiapanecas . En primer lugar los trabajos de Alfonso Villa Rojas, cuyos fundamentos elementales aparecen ya en su artículo de 1947. Sin embargo, el trabajo que fundaría esta temática en México sería el de Calixta Guiteras (1965), que profundiza en la visión del mundo de un dirigente tradicional tzotzil, un hombre con una amplia experiencia en los sistemas de poder comunales; aparecen entonces diversas nociones que tienen que ver con la especificidad de los sistemas políticos en las comunidades indias de los Altos de Chiapas. La orientación del trabajo de Calixta Guiteras, también de la primera generación de estudiantes de la ENAH que estuviera en Chiapas, aunque con una experiencia académica y polìtica previa en su país de origen, Cuba, procedería de R. Redfield, quien impactado por el libro de Marcel Griaule, en que un filósofo dogon, en África, hace una descripción sistemática de la visión del mundo nativa, se propone realizar una investigación semejante en Mesoamérica; para ello envía a tres estudiantes (C. Guiteras, M. Mendelssonh y Ch. Leslie) a realizar el trabajo sobre la visión del mundo de sendas comunidades indias. De los tres trabajos el mejor logrado sería indudablemente el de Calixta Guiteras; en él subyace determinantemente el papel del nahualismo, pues está en la base de una de las categorías centrales para la cosmovisión, la de persona. En esta misma línea se situarían las investigaciones de Esther Hermitte, de la Universidad de Chicago, en la comunidad tzeltal de Pinola, también en los Altos de Chiapas. Hermitte, apoyada en los descubrimientos de Guiteras, sigue la pista de las investigaciones y las propuestas de Villa Rojas, para lograr un trabajo espléndido sobre la fuerza de la cosmovisión en una comunidad en la que ya no existe cabalmente el sistema de cargos, pero cuyas funciones de control social son ejercidas puntualmente a través del curanderismo y la experiencia onírica. El concepto de cosmovisión nos resulta fundamental para aproximarnos a la definición de las relaciones políticas vigentes en las comunidades indias; a esto nos referimos cuando preguntamos si los sistemas político-religiosos de las comunidades indias son democráticos. Una primera reacción desde la perspectiva que ve con simpatía la cultura de las comunidades indias, no exenta de rom anticismo, podría afirmar la vigencia de formas democráticas; pero, en sentido estricto, el problema posee una complejidad que rebasa cualquier afirmación simplista, como se advierte, por ejemplo, en las implicaciones derivadas del caciquismo, tan frecuente en las regiones interétnicas, y como se aprecia muy cercana y vívidamente en los conflictos político-religiosos que se presentan en San Juan Chamula, en los Altos de Chiapas. Aquí se plantea un conflicto a partir de una decisión asumida colectivamente de expulsar de la comunidad a los creyentes de las iglesias protestantes. Es una línea política consensada y respaldada por el conjunto de la comunidad; esto puede parecer democrático si atendemos a la base social de la decisión, pero también puede verse como una acción de carácter despótico y autoritario, e incluso ilegal si nos atenemos a las disposiciones sobre la libertad de cultos, en el país.

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La cuestión no es fácil de dilucidar sin entrar en definiciones teóricas, a lo que por cierto no han sido muy aficionados aquellos que han hecho investigaciones sobre el sistema de cargos, sobre todo porque no se sitúan los análisis en el marco de los procesos políticos nacionales. Es decir, esto tiene mucho que ver con la antropología política; desafortunadamente los especialistas de este campo no han descubierto todavía al sistema de cargos, por lo que el trabajo teórico en esta dirección es una tarea situada en el futuro. Hay una propuesta que me parece fundamental y digna de continuarse, la que hace Saul Millán al estudiar las jerarquías cívico-religiosas en el sur de Oaxaca desde una perspectiva ortodoxamente estructuralista, atribuyendo a la lógica que rige la organización del ciclo festivo y ceremonial una función básicamente ordenadora. Es decir, los principios que guían la organización del sistema de cargos expresan aquellos otros, de mayor generalidad, por los que se ordena la experiencia total. La cuestión no me parece desencaminada del todo si recordamos ejemplos como los de la rebelión Zendal de 1712 y la tzotzil de 1867 en Chiapas, las cuales se organizarían y expandirían siguiendo los principios vigentes en el sistema de cargos. Es decir, ambas rebeliones se expresarían en las formas de culto a las propias imágenes y en la estructura político-religiosa desarrollada a partir de las instituciones comunitarias.

Las huellas del cristianismo medieval Me resulta en extremo chocante afirmar que el sistema de cargos es un fenómeno que se encuentra en todas partes del mundo; me parece un abuso sostenido por un primitivo positivismo que despoja de su especificidad histórica a este tan rico y sugerente campo de reflexión teórica. De hecho, los sistemas de cargos son el resultado de la conjunción y síntesis del cristianismo medieval, que nos trajeron colonos y conquistadores españoles, con las diversas expresiones religiosas de los pueblos mesoamericanos. Como lo muestran los eruditos trabajos de Fernando Horcasitas y Luis Weckman, buena parte de las manifestaciones culturales de las poblaciones indias contemporáneas. que tomamos como características y distintivas, tienen su origen en la cultura traida por los europeos; aunque justo es reconocer que si en términos formales es evidente la filiación medieval de la parafernalia político-religiosa, los significados que tiene para las propias poblaciones muestran esa síntesis con lo mesoamericano que finalmente, le dotan de su propia historicidad. Lo cierto es que el parecido entre las expresiones culturales relativas a los

sistemas de cargos en varias partes del mundo tiene que ver con la expansión imperial española y el carácter del dominio establecido en los pueblos sujetos. Sin embargo, como bien lo apunta Darcy Riberio (1972), entre otros, la adopción y refuncionalización de estas influencias culturales habrían de estar signadas por el grado de complejidad social y cultural alcanzado por las poblaciones receptoras. Y aquí destaca la existencia de lo que Ribeiro llama los “pueblos testimonio”, donde la tradición cultural india impone su densa huella en las manifestaciones culturales nacionales. No es circunstancial, entonces, las semejanzas de la experiencia entre los pueblos de las regiones andina y mesomericana; es un hecho histórico, no una ley universal.

en las poblaciones de las regi ones

selváticas y semidesérticas, donde la agricultura es precaria o simplemente no es posible. En el caso de México tales poblaciones, llamadas genéricamente chichimecas,

En cambio,

la

situaciòn es

diferente

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en el siglo XVI, son prácticamente exterminadas. Aquellas sobrevivientes pasarían por un intenso proceso de mesoamericanización inducido por los frailes jesuitas y franciscanos principalmente. Tarahumaras, yaquis y mayos, por ejemplo, se convertirían en pueblos con mayor dependencia de la agricultura y crearían sus

jerarquías político-religiosas comunitarias bajo la guía de los religiosos. Atribuirles

ahora

particularidades

indicado la polisemia del concepto de “tribu”, así como su pesada carga evolucionista, y con ella el etnocentrismo europeo. El término debería guardarse en los viejos manuales

de los etnógrafos colonialistas y no usarse más, son pena de oscurecer y contaminar una situación contemporánea rica por su originalidad.

un carácter

“tribal”

es

caer en un primitivo eurocentrismo que oculta sus

Desde

hace

varios

años

M. Godelier ha

históricas

y culturales.

La reflexión india sobre el sistema de cargos En esta visión amplia, y ciertamente un tanto superficial, no podemos dejar de mencionar, estemos o no de acuerdo con ello, las interpretaciones que sobre el sistema de cargos han hecho las propias comunidades indias, en la voz de antropólgos y estudiosos nacidos en su seno, los que han establecido una perspectiva con su propia distintividad. Esto ha sucedido principalmente en comunidades indias de Oaxaca, en el marco de una larga e i ntensa lucha agraria, en un principio, y en el posterior movimiento por la reivindicación de los derechos a sus diferencias culturales y lingüísticas. La teoría desarrollada destaca a la comunalidad como el principio básico de la identidad étnica de los pueblos indios, lo cual se expresa en dos espacios propios del sistema de cargos: el gobierno comunitario y la fiesta, o disfrute, comunal. Los que junto con el trabajo y con la tenencia de la tierra comunales constituyen los pilares de la experiencia cultural de las comunidades indias. Este movimiento, que tiene implicaciones tanto políticas como teóricas, cuenta con representantes entre las comunidades mixes y zapotecas del Istmo de Tehuantepec, entre las chatinas, de la Sierra del Sur, mixes de la sierra, y entre los zapotecos de la Sierra de Juárez. Entre los dirigentes que han hecho propuestas específicas están Marcelino Domínguez. Floriberto Díaz, Tomás Cruz Lorenzo y Victor de la Cruz. Aquí tenemos una perspectiva distinta, “emic”, que indudablemente enriquece la discusión y no debe dejarse de lado.

Comentario último La amplitud y complejidad del campo teórico del sistema de cargos queda mostrado más que elocuentemente con la amplia bibliografía que acompaña a esta antología, así como por la diversidad de las cuestiones abordadas por los notables autores que han tratado el tema. Es evidente, así mismo, que el estudioso de la sociedad y la historia mesoamericanas no puede dejar de remitirse en sus observaciones, reflexiones y generalizaciones, al espacio teórico del sistema de cargos. Esto significa, también, que una revisión somera de la sucesión de monografías, propuestas teóricas y polémicas nos acerca a la historia de la antropología desde una perspectiva inusitada. Así pues, al poner a disposición del investigador y del estudioso una bien pensada antología de textos, una amplia biblio- grafía y diversos comentarios y

LEIF KORSBAEK, COMP.: INTRODUCCION AL SISTEMA DE CARGOS. ANTOLOGIA.

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reflexiones del compilador, se hace una contribución significativa al campo de la antropología mexicana, pues destaca esa compleja trama en la que se entretejen datos etnográficos y reflexiones teóricas, métodos, técnicas y materiales de campo, desde un eje temático particular. Con ello se destaca la importancia de un área de la antropología que había sido descuidada por los estudiosos mexicanos de la etnografía. Con la antología recuperamos un amplio panorama configurado con los trabajos de antropólogos de las más diversas nacionalidades que han trabajado en México y con quienes necesitamos entablar un sustancioso diálogo que nos actualice y nos permita construir nuestra propia perspectiva, así como plantear problemas e investigaciones nuevas, que contribuyan a enriquecer la discusión teórica; y con ello a mirar con ojos nuevos la realidad que nos rodea y poder incidir en ella con conocimie nto de causa. La antología tiene sus virtudes y sus defectos, de eso no cabe duda, pero con todo, llena un hueco en el material didáctico para los estudiantes de antropología, y funda un estilo editorial que debe seguirse para otras temáticas de actualidad en la antropología mexicana contemporánea.

Andrés Medina Instituto de Investigaciones Antropológicas UNAM

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LEIF KORSBAEK, COMP.: INTRODUCCION AL SISTEMA DE CARGOS. ANTOLOGIA.

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INTRODUCCIÓN AL SISTEMA DE CARGOS

Leif Korsbaek

El objetivo de esta antología es presentar sistemáticamente a la institución social y cultural que ha sido nombrada de diferentes maneras: “el sistema de fiestas”, “el sistema de cargos”, “el sistema de vara”, “el sistema de escalafón”, “la jerarquía político-religiosa” y otros más 1 . A partir de la primera descripción antropológica de esta institución, realizada en 1937 2 , el sistema de cargos “ha recibido la atención de casi todos los etnógrafos que han trabajado en esta región” 3 , y el interés que dicha institución ha provocado a los antropólogos ha venido cambiando radicalmente la situación: desde su virtual inexistencia antropológica, antes de 1937, hasta llegar a ser considerada como “la institución político-religiosa característica en las comunidades indígenas de Mesoamérica” 4 , comparable con los fenómenos del sistema de castas en la India, el potlatch entre los indígenas de la Costa Pacífica de Canadá, los sistemas de parentesco unilineal en las sociedades africanas, etcétera. El descubrimiento de esta institución vino a cambiar por completo el ambiente cultural y antropológico en mesoamérica, y nadie expresa mejor que Manning Nash el resultabnte entusiasmo y la opinión general de los antropólogos, en lo que a la importancia del sistema de cargos se refiere: “La jerarquía es, prácticamente, toda la estructura social del municipio. Al nivel más general de integración social, esta institución representa para los indios lo mismo que el parentesco para las sociedades africanas y el sistema de clases sociales para las sociedades ladinas” 5 . Siguiendo la lógica ampliamente aceptada de que es posible entender la sociedad mestiza y ladina sin prestar mucha atención a su aspecto religiosa, al contrario es imposible llegar a comprender la sociedad indígena y su cultura sin prestar mucha atención a la religión, en las primeras descripciones fue onsiderado al sistema de cargos como una institución religiosa. Tal es el caso de un número de tempranas monografías de Guatemala realizadas por Oliver LaFarge, LaFarge & Byers, Charles Wagley y Maud Oakes 6 , y en un artículo inmerecidamente desconocido, de 1949, escrito por Betty Starr 7 . En la actualidad todavía siguen apareciendo trabajos que tratan el aspecto religioso del sistema de cargos : entre los más recientes están los de Judith Friedlander y de Michael Kearney 8 . Sin embargo, hoy podemos contar con trabajos sobre el aspecto político y el aspecto económico de esta institución: los trabajos de Henning Siverts son ejemplos de lo primero 9 , mientras

LEIF KORSBAEK, COMP.: INTRODUCCION AL SISTEMA DE CARGOS. ANTOLOGIA.

17

que los trabajos de Frank Cancian nos proporcionan un preclaro ejemplo de lo segundo 10 . Como el sistema de cargos es una institución multifacética, su destino antropológico también ha sido ecléctico: ha sido

investigado y analizado mediante casi

métodos que existen en la antropología social y cultural; Frank Cancian, en uno de sus trabajos, lo ha analizado desde el punto de vista estrictamente funcionalista, y en otro ha invocado un

enfoques y

todos

los

número de

conceptos de

Max Weber 11 ,

y

Fernando Cámara ha

utilizado

el

folk-urban

continum,

elaborado

por

Robert

Redfield 12 . Robert Wasserstrom y Waldemar Smith se han acercado mucho al materialismo histórico 13 , mientras que Ira Buchler & McKinlay se han avalado de la teoría de los juegos 14 , y Michael Kearney ha utilizado el concepto de “world view”, el cual fue elaborado en el marco de la antropología culturalista de la Universidad de Chicago alrededor de 1940 15 . Por su parte, Gonzalo Aguirre Beltrán ha utilizado el modelo dual elaborado por el economista holandés Julius H. Boeke, elaborando su propia versión de la teoría de aculturación 16 . Faltaría tan solo agregar que R. Falla, S. J. ha tratado al

sistema de cargos como una estructura de parentesco, aplicando la teoría de Levi-Strauss 17 , y que el antropólogo alemán Ulrich Köhler ha sugerido que puede ser entendido como un sistema de educación informal 18 . Últimamente Chance & Taylor han continuado el estudio del sistema de cargos desde una perspectiva histórica, por demás inevitable 19 , y Barbara Price lo aborda desde la perspectiva arqueológica 20 , mientras que Pedro Carrasco se coloca en la línea intermedia de ambas perspectivas, con un enfoque que, según la definición del propio Pedro Carrasco, se puede llamar etno-histórico 21 . Aunque es cierto que el estudio a ntropológico más o menos sistemático del sistema de cargos empezó en 1937 con el artículo de Sol Tax, es cierto también que anteriores publicaciones habían para así decirlo rozado lo que sería después el sistema de cargos. Si empezamos nuestra búsqueda ya en los cronistas que escribieron solamente un poco después de la conquista, extendiendo una conquista militar en una conquista histórica y espiritual, entonces saldremos decepcionados: ni en Sahagún, en Diego Durán, en Bartolomé de las Casas, ni en

esta breve introducción la antología estará

dividida en tres partes cuyo carácter

diversos. La primera parte versa sobre la descripción del sistema de cargos a partir de dos lecturas.

y extensión serán muy

Después de

LEIF KORSBAEK, COMP.: INTRODUCCION AL SISTEMA DE CARGOS. ANTOLOGIA.

18

La primera lectura: “El típico sistema de cargos”, presenta el consenso que han alcanzado los antropólogos en lo que a la forma y apariencia del sistema de cargos se refiere. La segunda lectura: “La distribución geográfica del sistema de cargos” da más importancia a la comunidad donde se encuentra dicho sistema que a la institución misma, en un intento por definir y localizar las comunidades donde existe el sistema de cargos, tanto geográficamente como tipológicamente. Tanto en esta parte como en las demás he dado preferencia a trabajos que no tratan al sistema de cargos de una manera demasiado especializada, sino más bien de una manera general e introductoria. “El típico sistema de cargos” así como “La distribución geográfica del sistema de cargos” dividen la atención equitativamente entre los aspectos económicos, políticos y religiosos del sistema. Cabe mencionar, dos rasgos que destacan los dos trabajos aquí mencionados. En primer lugar, los ejemplos mencionados cubren toda la región donde se encuentra esta institución, sin dar preferencia a ninguna parte de Mesoamérica. La abundancia del material de Chiapas no refleja un mayor interés de mi parte por esta región, sino sólo lo indiscutiblemente cierto en el dicho popular en Chiapas: que la típica familia indígena en Chiapas contiene dos adultos, cinco niños y un antropólogo (norteamericano). Y en segundo lugar, los postulados en estas dos lecturas son más que sólidamente documentados. Para toda la antología vale, que trata tanto la antropología

el contexto

teórica

mexicano ha asumido la forma particular de “indigenismo”. En otro lugar he documentado que la antropología teórica coincida exactamente con el indigenismo respecto a la interpretación y evaluación del sistema de cargos 22 . La segunda parte de la antología es una selección de siete artículos que pretenden analizar y explicar el sistema de cargos, es decir, nos movemos de un plano empírico y descriptivo a un plano analítico y comparativo. Los siete artículos que cubren los años de 1937 hasta 1974

presentan realmente el proceso de desarrollo de una ciencia normal, en la terminología de Thomas Kuhn 23 . Para apreciar la importancia de estos trabajos comparativos se debe observar al mismo tiempo hacia adelante y hacia atrás: hacia adelante para ver este proceso de investigación reflejado en su producto final -“el paradigma de cargos”, que se presenta en la última lectura de la antología- y hacia atrás para ver el punto de partida de este proceso -“el típico sistema de cargos” que fue presentado

que es el producto de un período

anterior de investigación.

en la primera lectura

como

la

antropología aplicada, que en

y

LEIF KORSBAEK, COMP.: INTRODUCCION AL SISTEMA DE CARGOS. ANTOLOGIA.

19

En vista de que los siete trabajos que aquí se presentan son los trabajos comparativos más importantes en la literatura sobre el sistema de cargos y que jamás antes han sido accesibles para los antropólogos hispanohablantes será preciso discutir

brevemente

características muy diferentes entre ellos. 24

“Los municipios del

ya que muestran

cada

uno

de

los

trabajos,

El

primero de

los seis trabajos:

altiplano mesooccidental de Guatemala” de Sol Tax, q ue fue publicado originalmente en 1937 en american athropologista, no

creo que sea una exageración decir que este artículo es uno de los trabajos más importantes en la antropología mesoamericana.

un

antropólogo de extraordinaria importancia en México: él formó a una generación de antropólogos mexicanos, entre los que destacan, Ricardo Pozas, Fernando Cámara y Calixta Guieras Holmes, coincidiendo además con la industrialización de la antropología en México, ini ciada en la década de los cuarenta 25 . En segundo lugar, en el mencionado artículo se presenta por vez primera en la literatura antropológica, esta nueva institución que será la más importante en la región: el sistema

de cargos (que todavía no tiene nombre). Vale la pena escuchar las palabras retrospectivas del mismo Sol Tax: “cuando inicié este ejercicio hace más de 25 años no se sabía mucho de los modernos pueblos mayas, estaban a la mano sólo breves noticias” 26 .

En

primer lugar,

hay

que aceptar

que

Sol

Tax

es

En tercer

lugar,

el

artículo de

Sol

Tax establece un

principio que en los años siguientes

será

la

norma

para

la

antropología mesoamericana: el principio de considerar al municipio como la unidad inmediatamente dada y el marco natural de la investigación antropológica. El título del artículo de Sol Tax indica con toda la deseable claridad que es una discusión de los municipios. Y Sol Tax es muy explícito al respecto: “por fortuna es posible aislar -rápidamente y con certeza - grupos de gente que representan, sin lugar a dudas, unidades sociales y culturales, y es posible citar y definir sus tipos de organización así como describir sus correspondientes culturas.

La gente

territoriales administrativas, generalmente reconocidas en todos

los asuntos gubernamentales, pero que son también -como ocurre en efecto- las divisiones étnicas básicas y los grupos culturales en los que está dividido el país” 27 .

la antropología

mexicana -que nace en aquellos años y cuyo partero es Sol Tax- es evidente. Si consideramos a título de ejemplo, la antropología de Chiapas, vemos inmediatamente hasta qué grado el municipio se ha impuesto como la unidad de estudio. La casi totalidad de los estudios de comunidad se inscriben en el

de Guatemala vive en municipios que

son divisiones

La

influencia de

este principio sobre

LEIF KORSBAEK, COMP.: INTRODUCCION AL SISTEMA DE CARGOS. ANTOLOGIA.

20

municipio: el estudio de Ricardo Pozas de San Juan Chamula, los

de

Frank Cancian y de Evon Z. Vogt (más los de otros estudiantes

e

investigadores del Proyecto de

Harvard en Chiapas)

de

Zinacantán, el de W. R. Holland y el de Kazuyasu Ochiai de San Andrés Larraínzar, el de Calixta Guiteras Holmes de San Pedro Chenalhó, el de Fernando Cámara de Tenejapa, el de Henning Siverts de Oxchuk, el de Esther Hermitte de Pinola, el de Michael Salowesh de Venustiano Carranza, y el de June Nash de Amatenango 28 . Todos estos estudios se colocan en el marco del municipio, lo que nos deja con tres incoherencias, dos en el espacio y una en el tiempo. El monopolio del municipio ha excluido, casi por completo, la posibilidad de hacer estudios regionales; es verdad que existen algunos estudios regionales, pero casi nunca dirigen su atención hacia el sistema de cargos 29 . Las pocas excepciones que verdaderamente se pueden clasificar como estudios regionales y que le dan al sistema de cargos su merecida importancia, son el estudio de Waldemar Smith de los Altos de Guatemala, los estudios de Robert Wasserstrom y de Henri Favre de los Altos de

Chiapas y finalmente, el estudio de Daniele Dehouve de Guerrero 30 . Hacia el interior de la unidad del municipio sucede exacta- mente lo mismo: el monopolio del mun icipio como unidad de estudio elimina casi totalmente la posibilidad de estudiar la unidad menor de las comunidades indígenas: el paraje. Si nos quedamos en Chiapas es verdad que existen también estudios del sistema de cargos que se basan en el paraje como unidad y no el

municipio, pero

contados como para

confirmar lo dicho más que para sembrar dudas. De Chiapas se pueden citar el estudio de Henning Siverts de Cankuk que pertenece al municipio de Oxchuk y también al estudio de Alain

Breton de Bachajón, paraje que pertenece al municipio de Chilón,

así

Harman de Yoxchib, paraje

también de Oxchuk 31 . Este problema cobra dimensiones cuando se tiene en mente que en el caso de Zinacantán -donde se llevó a

cabo la investigación de Frank Cancian- que se limitó a tratar

la cabecera de este municipio -por lo menos dos de los parajes

han llegado a ser socioeconómicamente más importantes que la cabecera. Y sin embargo, no recibe prácticamente ninguna atención por parte de Frank Cancian 32 . Finalmente, una complicación que también proviene de la obsesión por el municipio, pero que más pertenece al tiempo que al espacio.

Es bien conocido que una de las principales ganancias de la revolución mexicana fue exactamente el “municipi o libre”, y en

mi experiencia esta unidad es el centro de un nuevo proceso de

también ellos

son

tan

como el

estudio

de

Robert C.

LEIF KORSBAEK, COMP.: INTRODUCCION AL SISTEMA DE CARGOS. ANTOLOGIA.

21

acumulación de capital y está llena de vitalidad y movilidad. Pero suceden las cosas más increíbles en términos de distorsión de perspectiva cuando esta unidad, dinámica y de rec iente origen, se combina con una de las principales tendencias de la

la perspectiva

histórica 33 ; si volvemos a Zinacantán y al estudio que ahí hizo

Frank Cancian, es ilustrativo que

histórico del sistema de cargos en Zinacantán, a pesar de tener bastantes datos a su disposición en un excelente artículo de

cuando

escuchamos las palabras de Evon Z. Vogt, director del Proyecto Harvard en Chiapas y, también, director de la tesis de Frank Cancian: “es probable que las tres zonas contiguas del Petén, los chuchumatanes y los Altos de Chiapas estén históricamente en una estrecha relación y que constituyan, tal vez, una región crucial para comprender la cul tura maya en su forma relativamente inalterada en diversos niveles temporales” 35 . Cabría tal vez una observación marginal pero interesante. El artículo de Sol Tax inicia un nuevo período de investigación antropológica, la ya mencionada industrialización de la antropología en México o, en lo que se refiere específicamente al tema de esta antología, la etapa antropológica del estudio del sistema de cargos 36 . Uno de los principales síntomas de este cambio de etapa, es la introducción del sistema de cargos como el objeto de estudio predilecto de los antropólogos, y el abandono del fenómeno que hasta entonces había sido el objeto preferido: el exótico “nahualismo” 37 . El nahualismo, que es un fenómeno que se relaciona principal o exclusivamente con el sistema de creencia y cosmología, se presta perfectamente al enfoque de la antropología cultural en los EE.UU. mientras que el sistema de cargos se asemeja mucho más a una estructura o, más aún, a una estructura social y como tal se presta mejor al enfoque de la antropología social británica. Creo que sería posible documentar la íntima relación entre la nueva preferencia por el sistema de cargos, y el abandono del nahualismo, por parte de los antropólogos mesoamericanos, y los efectos de la

antropología culturalista: la negación

de

no

a

él

más

toca

la

el aspecto

Zabala Cubillas 34 .

Y

salta

todavía

vista

enseñanza de Radcliffe-Brown en la Universidad de Chicago en los mismos años y, tal vez, la influencia de Malinowski a través de su cátedra en la Universidad de Yale. Se sabe que Sol Tax, el inventor antropológico del sistema de cargos y el maestro de una buena parte de los primeros antropólogos mexicanos, había escuchado las conferencias de Radcliffe-Brown en la Universidad de Chicago 38 . El siguiente artículo, “Organización religiosa y política en Mesoamérica” de Fernando Cámara Barbachano de 1952, es realmente el primer análisis comparativo del sistema de cargos y es, por un número de razones, un trabajo extremadamente importante.

LEIF KORSBAEK, COMP.: INTRODUCCION AL SISTEMA DE CARGOS. ANTOLOGIA.

22

El artículo de Fernando Cámara apunta al mismo tiempo hacia atrás, marcando que el proceso de desarrollo de un consenso descriptivo era ya terminado -en 1949, cuando fue escrito el artículo, ya se había cristalizado la imagen del típico sistema

de cargos-y apunta hacia adelante marcando el inicio del largo y pesado proceso de creación de un consenso explicativo - la cristalización del “paradigma de cargos”; con e l artículo de Fernando Cámara tenemos realmente el primer paso hacia este paradigma 39 . El objetivo manifiesto del artículo es, en las palabras del Dr.Cámara, “describir, clasificar e interpretar la estructura y la función de la organización religiosa y política en un número de comunidades mesoamericanas”, y eso “con el fin de descubrir características y diferencias significativas”. Más no se puede pedir a la antropología mesoamericana; para empezar, por lo menos.

32 comunidades en

México, Guatemala y Belize, en cinco de las cuales el Dr.Cámara había hecho trabajo de campo. Es preciso mencionar un detalle importante e impresionante: “en el trabajo se consideran tanto a comunidades indígenas como a comunidades no indígenas”. Un

detalle importante, lúcido y notable en una región donde el exotismo se ha vuelto el orden del día y donde los estudios dedicados a la cultura no indígena son contados 40 . Aumenta notablemente el valor del artículo la discusión que le sigue y donde participan, entre otros: Sol Tax, Melvin Tumin, Ralph Beals, Charles Wisdom, Nathan Whetten, Benjamín Paul, Alfonso Villa Rojas, Calixta Guiteras Holmes, Julio de la Fuente y Paul Kelly. Prácticamente, todos los antropólogos importantes de esta región en aquellos días. El Dr.Cámara presenta con mucha claridad su punto de partida teórico: “supongo la existencia de tres niveles culturales:

precolombino, europeo y contemporáneo”, y “además hago uso de un concepto que postula una modificación constante de la estructura, del contenido y del sentido de la organización, desde un tipo que es primitivo, tradicional, antiguo, rural o folk hacia otro tipo que es contemporáneo, moderno y semiurbano”. Y la declaración central que nos permite relacionar este proceso social y cultural con el sistema de cargos: “mi hipótesis de trabajo postula que es posible clasificar e interpretar las carac- terísticas religiosas y políticas de tal manera que podamos distinguir dos tipos ideales que denominaré organización centrípeta y organización centrífuga”. Es evidente que el sistema de cargos pertenece exclusivamente a las

las

sociedades con organización centrípeta, es comunidades tradicionales.

El artículo reúne datos empíricos

de

decir

a

LEIF KORSBAEK, COMP.: INTRODUCCION AL SISTEMA DE CARGOS. ANTOLOGIA.

23

Falta solamente mencionar, lo que en mi opinión es el punto débil de toda esta construcción teórica, lo que podemos llamar “el motor” de este proceso de desarrollo y modificación social y cultural; el Dr. Cámara define el origen de este proceso y su fuente de energía con seis palabras: “debido al contacto con la ciudad”. Con los dos siguientes trabajos, “Las relaciones políticas en Guatemala” de Manning Nash y “La organización social de las comunidades en Mesoamérica” de Eric Wolf, ya nos encontramos sólidamente en el proceso de desarrollo del consenso explicativo, un proceso que cubre los años entre 1950 y 1960, aproximadamente. Los dos trabajos mencionados son de 1958 y 1959 respectivamente. Los dos trabajos representan probablemente las dos expresiones más exactas del modelo que he llamado “el paradigma de cargos” y que se presenta con más detalles en la última lectura de la antología. Pero es sumamente interesante, al mismo tiempo, comparar a los dos antropólogos -a Manning Nash y a Eric Wolf- y a su trayectoria antropológica. Juzgando exclusivamente con base en

las dos lecturas

aquí present adas, son casi idénticos en su

concepción del mundo indígena, de la comunidad indígena, del sistema de cargos y del proceso social. En el desarrollo del estudio antropológico del sistema de cargos eran los dos investigadores y autores más importantes. Pero detrás de estas similitudes se esconden unas diferencias muy hondas que separan a los dos. Manning Nash venía de participar en un simposio bajo la

dirección de Richard N.Adams -un simposio que hoy casi nunca se

menciona-

dedicado

al

estudio

del

cambio

pol ítico

en

las

comunidades

indígenas

en

Guatemala,

auspiciado

por

la

Universidad de Tulane en New Orleans y sus resultados publicados

por

alrededor de R.N.Adams contemplaron dos niveles de cambio político -los podemos razonablemente llamar el nivel “micro” y

El grupo de científicos

la

misma universidad en 1957 41

el nivel “macro”. El nivel micro es directamente relevante en este contexto, ya que la conclusión principal del simposio a

este nivel

fue

que

“el

sistema de

cargos

es

la principal

institución

que

se

interpone entre las comunidades

y

la

modernización”.

R.N.Adams se presenta como “la expansión de la civilización” coincide con el dramático cambio de gobierno en Guatemala en

1954.

democrático que jamás ha tenido Guatemala en su historia -los diez años bajo los gobiernos populares de Juan José Arévalo y Jacobo Arbenz- y se instaló un gobierno militar de títeres. Este cambio de gobierno tenía dos lados de relevancia aqu í. Por un

fue aniquilado el único gobierno

la introducción de

El nivel

ocasión

macro, que

en

En

esta

LEIF KORSBAEK, COMP.: INTRODUCCION AL SISTEMA DE CARGOS. ANTOLOGIA.

24

lado, un aspecto práctico y político, la instalación del nuevo gobierno: el coronel Castilla Armas fue convenientemente transportado de Honduras a Guatemala, para tomar posesión de su nuevo oficio, a bordo del avión particular del Sr.Peurefeux, el

embajador de los EE.UU. en Guatemala. En este contexto cobra importancia la antropología social en general y el simposio sobre el cambio político en las comunidades indígenas en Guatemala en particular: nadie conoce mejor que los antropólogos la estructura y la situación políticas en las comunidades indígenas y nadie necesita más que un gobierno impuesto este conocimiento para ejercer su dominio. Con el simposio aquí mencionado proporcionaron los antropólogos el mejor conocimiento

estructura política de las

en existencia acerca de

comunidades indígenas en Guatemala, entregándolo al gobierno de los EE.UU. y al nuevo “gobierno” de Guatemala, justificando así

las becas que habían financiado sus investigaciones”. 42 Y por otro lado, un aspecto ideológico: aq uí es también de primera

importancia que el simposio dirigido

participó Manning Nash con su granito

de arena, relacionaba

sistemáticamente el postulado proceso de aculturación, la penetración del sistema de cargos en las comunidades i ndígenas

en Guatemala y “la expansión de la civilización occidental”. 43 Por su parte Eric Wolf había formulado en los mismos años su concepto de “closed corporate peasant community” (“comunidad cerrada corporativa de campesinos”) en dos importantes artícul os de 1955 y 1957, pero en toda su producción científica Eric Wolf

ha insistido en relacionar conscientemente el nivel

la

antropología, con el nivel nacional y mundial (“macro”), y en

esta relación mantener un nivel de conciencia ética. 44 En efecto,

el libro de donde proviene la

presenta aquí describe el desarrollo histórico (y prehistórico) de toda la región de Mesoamérica, y otros libros suyos han

tratado también fenómenos a

es coincidencia que Eric Wolf fue uno de los (relativamente pocos) antropólogos norteamericanos que levantaron la voz contra la

una

la

por

R.N. Adams,

donde

miope

(“micro”), que

es

la

especialidad

y

la

fuerza

de

lectura

de

Eric

Wolf que

No

se

nivel “macro”. 45

participación de los antropólogos en la guerra de Vietnam. 46 Acerca de Manning Nash y Eric Wolf, sólo dos comentarios

finales. Primero, que el trabajo de Manning Nash que aquí se presenta es más amplio de lo que indica su título: no se limita

las

comunidades de Guatemala; es más bien una presentación g lobal del sistema de cargos como la vértebra de la comunidad indígena y es como tal que se incluye en esta antología. Y segundo, que los trabajos de Manning Nash y Eric Wolf aquí presentados merecen ser leídos en conjunto con sus demás trabajos. De esta manera se extenderá Manning Nash hacia la antropología económica

de

ninguna manera

a tratar las relaciones políticas

en

LEIF KORSBAEK, COMP.: INTRODUCCION AL SISTEMA DE CARGOS. ANTOLOGIA.

25

formalista, de carácter deductivo, abstracto y ahistórico,

mientras que Eric

materialista histórico y, en su último libro, se acerca mucho a

las posiciones de Immanuel Wallerstein y su escuela. 47 El artículo “Organización política y religiosa” de Frank Cancian, que apareció en 1967 como un capítulo del tomo sobre antropología social del Handbook of Middle American Indians será para una buena parte de los antropólogos que se han formado en

un

cargos; en efecto, creo que es por excelencia la descripción

autorizada de

antropólogos. El artículo es al mismo tiempo crítico y conservador. 48 En su presentación inicial de la tradición antropológica Frank Cancian ofrece una genealogía antropológica del sistema de cargos que coincide notablemente con la presente antología:

menciona a Sol Tax, a Fernando Cámara, a Eric Wolf y a Ma nning Nash. Agrega a Pedro Carrasco y a Evon Z.Vogt por haber formulado ideas acerca de la trayectoria histórica del sistema de cargos, sólo para notar que él se interesa exclusivamente por la forma actual del sistema de cargos. Menciona tres problemas que le interesan y que se discutían en su artículo: primero, la forma general del sistema de cargos en comunidades conservadoras; segundo, las interpretaciones de la función del sistema de cargos o, en la terminología de Frank Cancian, “las consecuencias” de éste; y tercero, el colapso del sistema de cargos tradicional y los cambios inevitables como las comunidades indígenas serán integradas en las culturas nacionales de México y Guatemala. 49 En su presentación de la forma típica del sistema de cargos Frank Cancian confirma una vez más que el consenso descriptivo es ya un hecho: con base en las descripciones monográficas de ocho comunidades y de sus sistemas de cargos se hace un intento, utilizando 53 variables seleccionadas (“rasgos”), de definir la

forma del típico sistema de cargos y de las variaciones. 50 Frank Cancian realmente no logra hacer una tipología de sistemas de cargos basándose en los 53 rasgos (que provienen de comunidades

quiché, tarasco, zapoteco, tzotzil,

localiza y discute brevemente tres problemas centrales en la

variación

jerarquías políticas y religiosas, el modo de reclutamiento al

Wolf

se extenderá

hacia

el análisis

ambiente anglosajón el primer contacto con el sistema de

esta

institución

como

la

perciben

los

mixe

la

y

mam),

pero

las

del sistema

de cargos:

relación entre

sistema

de cargos

y

los roles que contienen

los diferentes

sistemas. 51 En su discusión de las f unciones del sistema de cargos -que Cancian, en su intento por modernizar el funcionalismo, rebautiza como “consecuencias”- parte de la distinción mertoniana entre “funciones manifiestas” y “funciones latentes”,

LEIF KORSBAEK, COMP.: INTRODUCCION AL SISTEMA DE CARGOS. ANTOLOGIA.

26

pero nunca logra establecer una relación sistemática entre las

las

funciones latentes, la existencia de dos interpretaciones que en

cierta medida son incompatibles: “el complejo egalitario” y “el complejo estratificador”, hoy seguramente se habría hablado de paradigmas. 53 El complejo egalitario interpreta el sistema de

dos clases de funciones. 52

Plantea,

en

el

dominio

de

cargos como “un mecanismo nivelador”

que

prohíbe que

se

desarrollen

grandes diferencias de

riqueza

dentro

de

la

comunidad.

La

interpretación

alternativa,

que

niega

la

efectividad del sistema de cargos como un mecanismo nivelador incluye la documentación del error de los niveladores: las cifras de los mismos partidarios de la interpretación niveladora comprueban su error. La gran contribución de Cancian al estudio del sistema de cargos es haber documentado que esta institución no nivela y no borra las diferencias de riqueza en la

comunidad. 54 Finalmente, discute Frank Cancian “el colapso del sistema de cargos”, evento en su opinión, inevitable. La posición general de Cancian es una versión de la teoría de aculturación:

originalmente tenemos una comunidad indígena pura y tradicional, que posee un sistema de cargos tradicional. A través del tiempo se expone esta comunidad a los embates de la modernización, al principio defendiendo exitosam ente su sistema de cargos, pero inevitablemente sucumbe al final. Frank Cancian discute en la última parte de su artículo los factores que, según él, son los más poderosos causantes de este suceso; los tres factores son:

la ladinización, la intervención política directa por parte del Estado y el crecimiento demográfico. 55 En mi opinión, el trabajo de Frank Cancian es uno de los más

se haya escrito

durante los 50 años del estudio antropológico de esta institución, de 1937 hasta hoy. Con eso no quiero decir que Cancian haya logrado corregir los malentendidos y los errores en la interpretación del sistema de cargos, al contrario, podemos

decir que Cancian logra repetir los errores y cometerlos a un

nivel científico de

interpretaciones en cifras sólidas que permiten una discusión científica de su interpretación. 56 La siguiente lectura, “Procesos de decisión en la cultura: un análisis de programación lineal” de Ira Buchler & R.Michael McKinlay, es muy diferente al artículo de Frank Cancian, y sin embargo los separan tan sólo una diferencia de dos años. Frank Cancian se opone explícitamente al enfoque que “generaliza acerca de la estructura social sobre la base de un análisis intensivo de unos pocos casos cruciales y que, por consiguiente, tiene poca información sobre la verdadera proporción que sigue un esquema en particular cualquiera” y “al enfoque que

basar sus

importantes sobre el sistema de cargos

que

mayor

sofisticación

y

logra

LEIF KORSBAEK, COMP.: INTRODUCCION AL SISTEMA DE CARGOS. ANTOLOGIA.

27

generaliza sobre la estructura social con base en información

respecto

de

normas

y

que,

por

lo

tanto, prácticamente no

contiene

información acerca de lo

que

la

gente hace

en

la

realidad”. 57 En el trabajo

encontramos al mismo tiempo un ejemplo de las dos orientaciones que rechaza Frank Cancian: “los princ ipios de movilidad son la preocupación central de este documento”, dicen los autores descartando así, por un lado, lo que Cancian llamaría “la realidad” y, por otro lado, lo que sería “la realidad global” o “colectiva”. Lo que les interesa a los autores es , aclaran en seguida, “los procesos de decisión que determinan los cargos

ceremoniales”. 58 Tanto como Frank Cancian es hijo legítimo de Emile Durkheim, en su orientación totalizadora y realista, Ira Buchler & Michael McKinlay realizan la alianza estratégic a entre Adam Smith -con su fe en la mano invisible que arreglara los problemas globales si sólo cada individuo se dedica a arreglar sus propios problemas- y de Max Weber que nos recomienda buscar la materia

prima

social”, que se encuentra a nivel de individuo y a nivel de

conciencia, manifestándose en la toma de decisiones racionales. 59 Es tal vez relevante, mencionar que este trabajo es el único en la antología que viola el principio establecido de incluir solamente trabajos que tratan globalmente al sistema de cargos sin dar preferencia a su aspecto económico, político o religioso; es evidente que el artículo de Ira Buchler & McKinlay se dedica casi exclusivamente al estudio del aspecto económico del sistema de cargos, excluyendo prácticamente por completo cualquier atención a los aspectos político y religioso. Pero es verdad también -y eso es la justificación para incluir el artículo en esta antología, y no en otra planeada donde se reunirán trabajos sobre la antropología económica del sistema de cargos- que el trabajo se inscribe rotundamente en la tradición formalista de la antropología económica y en consecuencia define la economía como un proceso formal de toma de decisiones abstractas, vacías de contenido concreto e histórico. Esta definición universaliza realmente el concepto de economía a abarcar cualquier fenómeno y cualquier esfera de problemas. 60 El trabajo como tal es una contribución a la discusión acerca

de

cuantificar las ciencias

llama “la acción

Ira Buchler & Michael McKinlay

de

del

proceso histórico en lo

que

él

la posibilidad de formalizar y

sociales, es decir, que nos encontramos en el extremo de la discusión acerca de la aplicabilidad y la universalidad del método comparativo en las ciencias sociales, y del carácter de la racionalidad en la actividad social y en las cienci as

sociales. 61

tercera parte de la antología contiene solamente una

lectura, el artículo “El paradigma de cargos”. Este trabajo es

La

LEIF KORSBAEK, COMP.: INTRODUCCION AL SISTEMA DE CARGOS. ANTOLOGIA.

28

realmente un intento por presentar el desarrollo del consenso explicativo en el estudio antropológico del sistema de cargo s:

cómo se convirtió el estudio del sistema de cargos en una ciencia normal, desarrollando su propio paradigma. El trabajo se basa en las obras analíticas y comparativas más importantes que han sido publicadas entre 1937 y hoy, un total de 11 autores. Siguiendo una tradición antropológica que es tan general y antigua como cuestionable se divide el paradigma de cargos en tres aspectos: la reputación económica del sistema de cargos, su reputación política y su reputación ideológica y religiosa. Terminando de esta manera con lo explicativo, después de iniciar el trabajo con artículos que discuten el aspecto descriptivo del objeto de estudio del sistema de cargos, hemos seguido el consejo de Alfonso Caso: “en estas ciencias, como en todas, las descripciones deben preceder a las generalizaciones, las grafías deben ser anteriores a las logías”. 62 Sin embargo, falta un comentario importante que se presta fácilmente a malas interpretaciones. La primera impresión que da esta antología es que es simplemente una colecci ón de artículos escritos por extranjeros sobre una institución indígena de México (y Guatemala, Belize, Honduras, etc.). De los siete artículos que conforman la parte central de la antología, seis son productos de antropólogos norteamericanos (Sol Tax, Manning Nash, Eric Wolf, Frank Cancian, Ira Buchler & Michael McKinley), mientras que la ciudadanía del séptimo es dudosa ya que, no obstante que su autor es mexicano, hasta su publicación en esta antología sólo ha sido publicado en inglés. 63 Y para colmo, la introducción y los tres artículos que faltan en nuestra cuenta son escritos por un antropólogo danés. 64 La conclusión casi inescapable de esta observación sería que el sistema de cargos -la institución más importante en el ambiente antropológico de Mesoamérica- es solamente estudiado por los antropólogos extranjeros y no despierta la curiosidad de los antropólogos mexicanos. Una versión alternativa de esta interpretación, con un énfasis ligeramente diferente, sería que la importancia de esta institución es solamente un producto de la imaginación y especulación de los antropólogos extranjeros y que los antropólogos mexicanos han logrado evaluarla correctamente y no atribuirle una importancia exagerada. Creo que estas interpretaciones serían al mismo tiempo u na distorsión y una simplificación de la realidad. La verdad es al mismo tiempo mucho más interesante y más preocupante. En primer lugar, no es cierto que no existan descripciones e interpretaciones del sistema de cargos hechas por antropólogos mexicanos. En cantidad no pueden competir con los trabajos de antropólogos extranjeros, pero sí en importancia. La

LEIF KORSBAEK, COMP.: INTRODUCCION AL SISTEMA DE CARGOS. ANTOLOGIA.

29

contribución más notable al estudio del sistema de cargos hecha por un antropólogo mexicano es, en mi opinión, el trabajo de

Gonzalo Aguirre Beltrán, tanto su

refugio. 65 Y Gonzalo Aguirre Beltrán, tanto su Formas de gobierno indígena es uno de los antropólogos más importantes en México:

durante el sexenio de López Portillo fue él quien definió la

orientación

dirtector general del Instituto Nacional Indigenista y, como he

obra

en realidad

representa las bases teóricas de la práctica indigenista. 66 Pero sí es cierto que muy pocos de los antropólogos críticos

y radicales en México han prestado

cargos. Existen excepciones pero son tan contados como para

confirmar

mencionar a Ricardo

antropólogos mexicanos, cuya monografía de San Juan Chamula contiene una larga presentación del sistema de cargos en este

pueblo tzotzil en los Altos de Chiapas. 67 Y se olvida siempre que

el librito sobre los indios en la s clases sociales en México, en

realidad representa el marco teórico de la monografía. 68

En pocas palabras se puede resumir la situación del estudio antropológico del sistema de cargos de la siguiente manera: la interpretación dominante del sistema de cargos ha sido adoptado plenamente por las autoridades, y se ha convertido en la base teórica del indigenismo mexicano; de una manera casi milagrosa

el sistema de cargos ha esquivado la atención de la antropología

crítica que se ha venido desarrollando a partir de 1968; una buena parte de los antropólogos que asumen una posición crítica

son los estudiantes de antropología y ya que la mayor parte de

la literatura ortodoxa sobre el sistema de cargos está en inglés

y no en español, y que los estudiantes de antropo logía en México normalmente no dominan este idioma se encuentran frecuentemente criticando un fenómeno que no han podido estudiar -la presentación e interpretación ortodoxas del sistema de cargos que por lo regular no son accesibles en español. El principal objetivo de esta antología es crear acceso a la literatura que podemos llamar clásica acerca del sistema de cargos, no para que se establezca entre los alumnos de antropología una ortodoxia, sino para que se desarrolle una posición crítica fundamentada q ue no sea solamente la propiedad de los antropólogos privilegiados que han podido hacer su posgrado en el extranjero y/o que dominan el inglés. Para hacer la antología, una herramienta efectiva para el estudio del sistema de cargos, se ha anexado una bibli ografía de

esta institución. Una bibliografía de este tipo nunca puede ser completa -en el lapso de tiempo que requiere la preparación de

de

obra máxima Regiones de

del

indigenismo en

México,

en

su cualidad

es

la

postulado en otro lugar, Regiones de refugio

indigenista más

importante

en

México

y

que

atención al sistema

de

este

postulado

más

que

refutarlo. Sería justo

los más importantes

Pozas,

uno

de

LEIF KORSBAEK, COMP.: INTRODUCCION AL SISTEMA DE CARGOS. ANTOLOGIA.

30

la misma bibliografía y la antología salen nuevas publicaciones sobre el sistema de cargos - pero se puede decir sin pecar que es tan completa como puede ser. Y ya que el objetivo explícito de la antología es proporcionar una introducción al sistema de

cargos,

clásicos, la posible falta de las últimas sofisticaciones en el estudio del sistema de cargos no puede ser más que un problema menor. Tales sofisticaciones pertenecerían más bien a posteriores antologías más avanzadas y especializadas -y hay bastante tela de donde cortar.

es decir,

presentar una serie

de

textos

más bien

LEIF KORSBAEK, COMP.: INTRODUCCION AL SISTEMA DE CARGOS. ANTOLOGIA.

31

Notas

1.

Las denominaciones aquí citadas son, respectivamente, de Waldemar R. Smith, 1981; Harry Tscopik, 1947; Pedro Carrasco, 1979; Frank Cancian, 1967; y Fernando Cámara Barbachano, 1952. Las referencias son a la bibliografía al

final de la antología.

2.

En Sol Tax, 1937.

3.

Según Frank Cancian, 1967:293.

4.

Según Frank Cancian, 1967, Fernando Cámara Barbachano, 1952, entre otros.

5.

Manning Nash, 1958.

6.

Oliver La Farge, 1947; Oliver LaFarge & Douglas Byers, 1931; Charles Wagley, 1949; y Maud Oakes, 1951.

7.

Betty Starr, 1949.

8.

Judith Friedlander, 1981; y Michael Kearney, 1971.

9.

Notablemente Henning Siverts, 1960, 1964, 1965, 1969

10.

Notablemente Frank Cancian, 1965, 1967

11.

Frank Cancian, 1964, 1965.

12

Fernando Cámara Barbachano, 1952.

13

R. Wasserstrom, 1977, 1983; Waldemar R. Smith, 1981

14

Buchler & McKinlay, 1969.

15

Michael Kearney, 1971.

16

Gonzalo Aguirre Beltrán, 1967.

17.

Ricardo Falla S.J., 1969.

18

Ulrich Köhler, 1975.

19.

Chance & Taylor, 1987.

20.

Barbara Price, 1974.

21.

Pedro Carrasco, 1979.

22.

Leif Korsbaek, 1987.

23.

Thomas Kuhn: La estructura de las revoluciones científicas “formas de gobierno indígena”, Fondo de Cultura Económica, Breviario No.213, 1971; la traducción al español es de la primera edición en inglés, de 1962, y no tiene

el importante prefacio de Thomas Kuhn a la segunda edición de 1971.

LEIF KORSBAEK, COMP.: INTRODUCCION AL SISTEMA DE CARGOS. ANTOLOGIA.

32

Es la intención iniciar, con la presentación de la presente antología, una discusión acerca de la interpretación mexicana y la interpretación extranjera del sistema de cargos, entre Andrés Medina y Leif Korsbaek.

25.

Expresión de Leif Korsbaek: “La triste

e

increíble historia de la

antropología en chiapas”, en Yucatán: Historia y economía, Vol. 27, Mérida,

1981:24-40.

26.

Sol Tax, en Evon Z. Vogt & Alberto Ruz Lhullier, (comps).: Desarrollo

cultural de los mayas, UNAM, 1964.

27.

Sol Tax, 1937.

28.

Ricardo

Pozas,

1981,

Frank

Cancian,

1965,

Evon

Z.

Vogt,

1969, W.R.

Holland, 1963, Calixta Guiteras, Holmes, 1965, Fernando Cámara, 1952, Henning

Siverts, 1965, Esther Hermitte, 1970, Michael Salowesh, 1975, June Nash, 1975, Kazuyasu Ochiai, 1985.

29.

Por ejemplo Christian Deverre: La production de l'Indien. les relations de production agraire dans l'etat de Chiapas (Mexique) , París, Université

René Descartes, 1976, 2 tomos.

30.

Waldemar R. Smith, 1981, Robert Wasserstrom, 1977, 1983, Henri Favre,

1973, Danielle Dehouve, 1976.

31.

Henning Siverts, 1964, Alain Breton, 1984, Robert C. Harman, 1974.

22.

Frank Cancian, 1965, Robert Wasserstrom, 1977.

33.

En lo referente a la relación entre la antropología y la historia, véase

Leif Korsbaek, 1992, 1995, y Chance & Taylor, 1987.

34.

Manuel T. Zabalo Cubillas, 1961.

35.

Evon Z. Vogt: “Algunos aspectos

de patrones de

poblamiento y de la

organización ceremonial en Zinacantán”, publicado en Evon Z. Vogt, comp.: Los zinacantecos, INI, 1966.

36.

He dividido el proceso de estudio antropológico del sistema de cargos en cuatro períodos: el formativo, el del olvido freudiano, el del reduscubrimiento etnográfico y el del estudio antropológico, más un período

crítico: Leif Korsbaek, 1995; otra división se encuentra en Chance & Taylor,

1987.

37.

El estudio del nahualismo no ha sido abandonado por completo, véase por ejemplo Esther Hermitte, 1966 y Henri Favre, 1973.

38.

Comunicación verbal de Fernando Cámara.

39.

El concepto de paradigma, que va estrechamente relacionado con él de ciencia normal (y con escándalo científico) proviene evidentemente de Thomas

S. Kuhn, 1971

40.

De los pocos trabajos sobre la cultura ladina en Chiapas es preciso

en Norman

McQuown & Pitt-Rivers, comps. Op.cit., 1970, y de los pocos trabajos sobre el sistema de cargos en comunidades no indígenas se puede mencionar a John

mencionar a Julian Pitt-Rivers: “Las palabras

y

los hechos”,

LEIF KORSBAEK, COMP.: INTRODUCCION AL SISTEMA DE CARGOS. ANTOLOGIA.

33

Swetnam, 1974; véase también a Lourdes Arizpe: “El exilio de la cultura nacional”, Nexos 117, sep 1987:12-13.

41.

R.N.Adams,comp., 1957.

42.

Vease por ejemplo S.Schlesinger & S.Kinzer: Fruta amarga: la CIA en Guatemala, Siglo XXI, 1982.

43.

Vienen al caso trabajos como Gerard Leclerc: “Antropología y colonialismo”, ENAH, 1973, y Clara Gallini: “Las buenas intenciones: Política y metodología en la antropología cultural”. Ed. Galerna, 1975.

44.

Véase al respecto Eric Wolf: “Anthropology”, Chicago, 1967.

45.

Eric Wolf:

“Sons of

the

Shaking Earth”, Chicago, 1959; “Las luchas

campesinas del siglo XX”,Siglo XXI, 1972; “Europa y la gente sin historia", Fondo de Cultura Económica, 1987.

46.

Eric Wolf & Christensen:

Indígena, 1971, 2: 429-444.

47.

“Antropólogos en pos de guerra”, América

Notablemente Manning Nash, 1955, 1961, 1967, y Eric Wolf, 1955, 1957, 1966; de Immanuel Wallerstein, véase“La agricultura y los orígenes de la economía-mundo europea en el siglo XVI”, Siglo XXI, 1979, y “El mercantilismo

y la consolidación de la economía-mundo europea, 1600-1750”, Siglo XXI, 1984.

48.

Es interesante que Frank Cancian desde un punto de vista metodológico

bastante conservador, critica, la interpretación tradicional del aspecto económico del sistema de cargos.

49.

Una vez más la visión de Frank Cancian cae rotundamente dentro de la visión unilineal de la modernización, como se desprende de su posterior monografía de Zinacantán: “Change and Uncertainty in a Peasant Economy: The Maya Corn Farmers of Zinacantan”, Stanford, 1972; en términos generales la

obra de Frank Cancian es una valiente defensa del funcionalismo, intenta ndo de establecer un análisis funcionalista del cambio.

50.

No obstante que el problema de la variabilidad del sistema de cargos es un problema como ya señaló Sol Tax, 1937, y Eric Prokosh, 1974; la opinión de Danielle Dehouve es tan categórica como sencilla: “El sistema de cargos no existe” (comunicación verbal durante la reunión de Latin American Studies en la ciudad de México en 1982).

51.

Se encuentra una amplia discusión de la relación entre los cargos

religiosos y los políticos en Leif Korsbaek, 1990.

52.

La relación entre las dos clases de funciones es a todas luces crucial; véase Robert Merton: Teoría y estructura sociales, Fondo de Cultura Económica, 1964.

53.

Es interesante cómo cambia la moda antropológica (y de las demás ciencias sociales): el concepto de “paradigma” no se encuentra en absoluto en enciclopedias de las ciencias sociales de antes de 1971; véase por ejemplo la

Enciclopedia Internacional de las Ciencias Sociales, que ni menciona al paradigma.

LEIF KORSBAEK, COMP.: INTRODUCCION AL SISTEMA DE CARGOS. ANTOLOGIA.

34

Sobre todo critica Frank Cancian a Sol Tax, 1953, con base en las cifras proporcionadas por el mismo Sol Tax.

55.

En lo referente al sistema de cargos, esta visión ha sido criticada en

Leif Korsbaek, 1987, 1990.

56.

La interpretación que Frank Cancian lleva a cabo del aspecto económico del sistema de cargos ha sido criticada en Waldemar R. Smith, 1981, y en George Greenberg, 1987.

57.

Frank Cancian, 1965.

58.

El trabajo de Buchler & McKinlay se inscribe en la tradición de la teoría de los juegos, y el consecuente estudio de la racionalidad ind ividual, que en la antropología ha recibido un fuerte impulso en los estudios de Fredrik

Barth: “Political leasrship among Swat Pathans”, Londres, 1959, y “Models of Social organization”, Londres: Royal Anthropological Institute, Occasional Paper No. 23, 1966; en la antropología política ha sido utilizado por toda una escuela alrededor de los trabajos de F.G.Bailey: “Stratagems and Spoils”, Oxford, 1970, y Jeremy Boissevain: “Friends of Friends”, Oxford, 1974; en los años recientes está resurgiendo una viva discusión en la filosofía de las ciencias sociales, donde tal vez el ejemplo más interesante es la obra de Jon Elster, ya que se declara como seguidor de Carlos Marx: Una introducción a Marx, Siglo XXI, 1990.

59.

Para una introducción al individualismo metodológico, basado en el pensamiento de Max Weber, véase Steven Lukes: El individualismo, Ed. Península, 1975: 137-150; la interpretación más extrema de este punto de vista es probablemente Peter Winch: The idea of a social science and its implications for philosophy, Blackwell, 1954.

60.

Como se desprende de los trabajos clásicos de la antropología económica formalista de LeClair, Scott Cook, y Robbins Burling. El análisis más logrado es probablemente el de R.F.Salisbury: “From Stone to Steel”, Melbourne, 1962.

61.

La

genealogía de la

discusión acerca del método comparativo en la

antropología es larga:

LEIF KORSBAEK, COMP.: INTRODUCCION AL SISTEMA DE CARGOS. ANTOLOGIA.

35

LA DISTRIBUCIÓN GEOGRÁFICA Y LA FORMA TÍPICA DEL SISTEMA DE CARGOS.

Leif Korsbaek.

La mayor parte de los antropólogos que han descrito, discutido y analizado el sistema de cargos han enfatizado la importancia y la posición central de esta institución en las comunidades donde existe y en consecuencia se han visto forzados a especificar en qué parte del mundo y en qué tipo de comunidad existe. La inmensa mayoría de estos autores han localizado el sistema de cargos en las comunidades indígenas en el area cultural de Mesoamérica con población campesina. "Uno de los rasgos distintivos de las tradicionales comunidades indígenas de Mesoamérica es la jerarquía cívicorreligiosa", escribe Pedro Carrasco 41 . La misma idea, aunque un poco menos exacta y categórica, es expresada por Henning Siverts, cuando habla de "este sistema de cargos, el cual de hecho constituye el gobierno semi-autónomo en un gran número de pueblos indígenas en Chiapas y en otras partes" 42 . Frank Cancian, uno de los principales estudiantes del sistema de cargos, está de acuerdo con esta concepción: "La carecterística institución en las comunidades indígenas de América Central es la jerarquía civico-religiosa", una declaración que encontramos repetida casi verbatim en los trabajos de Daniele Dehouve 43 . Una lista casi idéntica de citas podría, sin mucho esfuerzo, ser extendida ad nauseam pero las notas arriba deben ser suficientes para mostrar convincentemente que éso es la opinión general de los antropólogos que han estudiado el sistema de cargos en Mesoamérica. El fundamento empírico de esta opinión es un impresionante número de detallados artículos y monografías etnográficos que se presentarán en e l curso de la presente antología y en la bibliografía al final. No vendría mucho al caso presentar aquí una lista completa de estas obras, de todos modos sus títulos se pueden facilmente localizar en las bibliografías que se encuentran en los mejores de lo s trabajos comparativos sobre el sistema de cargos 44 . Esta opinión generalizada nos deja con dos resultados, uno de un carácter positivo y el otro un tanto negativo. Por un lado, del lado positivo, nos deja con la impresión definitiva que eso es de hecho el caso: El sistema de cargos es generalmente encontrado en las comunidades campesinas del tipo de "comunidades campesinas corporativas cerradas", con población indígena; en la región cultural de Mesoamérica hay un amplio acuerdo sobre ésto entre los investigadores de la región y además está bien documentado. Este consenso recibirá amplia atención en las siguientes lecturas.

con tres preguntas abiertas acerca de la

distribución del sistema de cargos. Primero ¿está el sistema de cargos limitado a las comunidades indígenas en Mesoamérica (o cualquier que sea su area de distribución geográfica)? ¿No lo encontramos en comunidades con población no indígena, es decir ladina o mestiza 45 ?

Por

otra

parte

nos

quedamos

LEIF KORSBAEK, COMP.: INTRODUCCION AL SISTEMA DE CARGOS. ANTOLOGIA.

36

las

comunidades que califican como "comunidades corporativas campesinas cerradas"? No lo encontramos en otros contextos socio -económicos, como en un contexto tribal, si nos movemos hacia abajo por la escalera evolucionaria, o en un ambiente "abiert o", si

nos movimos hacia arriba en la misma escalera evolucionaria 46 . Y tercero, el sistema de cargos ¿se encuentra solamente en el area cultural de Mesoamérica? ¿no se encuentra fuera de esta limitada y estrechamente delimitada parte del mundo, de hecho no muy grande 47 ? Respecto a la primera pregunta: ¿no encontramos el sistema de cargos fuera

del mundo indígena, en el mundo un tanto menos exótico de los ladinos y mestizos? la respuesta es un sincero y sencillo "sí, lo encontramos allá, también": El sistema de cargos no sólo se encuentra en las comunidades indígenas, también se encuentra en las comunidades habitadas por no indígenas, es decir por ladinos o mestizos. Podemos regresar a la primera discusión comparativa sólida del sistema de cargos, en la presentación y el análisis de esta institución de Fernando Cámara, a la luz del bien conocido "Folk-Urban Continuum" donde el autor menciona que "en la discusión tanto comunidades indígenas como no indígenas son consideradas" 48 . En un artículo más reciente John Swetnam ha reseñado los rasgos generales del sistema de cargos en las comunidades ladinas "afin de complementar la riqueza de información disponible sobre las organizaciones religiosas indias" 49 .

Tzintzuntzan en

Michoacán, hoy día claramente una comunidad mestiza. Con todo encontramos un sistema de cargos hecho y derecho o, por lo menos hasta hace poco lo encontramos todavía. Se desprende claramente de los argumentos de Foster que la palidez del

sistema de cargos en Tzintzuntzan en años recientes no se debe al proceso de ladinización o de mestizaje de la población originalmente indígena, sinó a un reciente cambio en el modo de articulación entre las comunidades locales y la política nacional y la estructura económica 50 . Personalmente creo que "la riqueza de información sobre las organizaciones religiosas indígenas " no es un reflejo del predominio en particular del sistema de cargos en las comunidades indígenas, lo cual ha sido sugerido por varios investigadores, implicita o explicitamente, y tampoco refleja un carácter o una cualidad particularmente "indígena" de esta institución. Refleja más bien el hecho de que Clifford Geertz ha formulado con su habitual elegancia: "Toda etnografía es en parte filosofía, y una buena parte del resto es confesión" 51 . Yo traducuiría esta elegante declaración en palabras mucho más sencillas, en este etnocentrismo que siempre está presente en el quehacer de la antropología en alguna medida y que más concretamente se manifiesta en la antropología de Mesoamérica en su calidad en su exotismo y en su carácter

"culturalista" 52 .

En conclusión, la totalidad de las descripciones que tenemos a nuestra disposición del sistema de cargos en las comunidades indígenas no reflejan ninguna innata cualidad europea o indígena de esta institución o sus orígenes. Sólo refleja - a

través de la selección de comunidades para el trabajo de campo - la inclinación de los antropólogos hacia lo exótico, lo cual es en parte una natural e inevitable consecuencia de uno de los predominantes definiciones de antropología como "el estudio de culturas

y sociedades primitivas"

sistema

Segundo

¿se

encuentra

el

de

cargos

exclusivamente

en

Podemos

consultar

los

trabajos

de

George

M.Foster

de

53

.

LEIF KORSBAEK, COMP.: INTRODUCCION AL SISTEMA DE CARGOS. ANTOLOGIA.

37

Acerca de la segunda pregunta - si no encontramos el sistema de cargos fuera de los muros protectores de la "comunidad cerrada corporativa de campesinos"? en los alrededores que son de carácter tribal o pertenecen al moderno y abierto mundo urbano - la respuesta es por igual categórica y positiva. Tenemos acceso a suficientes descripciones del sistema de cargos en contextos tribales para dar por supuesto su existencia y contestar en lo afirmativo. En el artículo comparativo ya mencionado escrito por Fernando Cámara: "X -Cacal y Socotz organizados en forma tribal, son excepciones" 54 . Pero ellos existen, tribalmente organizados o nó, excepciones o nó, y cada uno de ellos posee un bien desarrollado sistema de cargos. Alfonso Villa Rojas ha descrito otro sistema de cargos en la península de Yucatán, también en una comunidad tribal, y Zingg ha descrito una jerarquía entre los indígenas huichol igual que nos ha dado, junto con Bennett, una descripción de una jerarquía entre los indígenas tarahumara, ambos claramente en un ambiente tribal. Entre algunos de los indígenas en Oaxaca existe igualmente el sistema de cargos en un régimen que es definitivamente más tribal que campesino: Weitlaner & Hoogshagen nos ha dado una descripción de una jerarquía que se acerca mucho al bien conocido sistema de grados de edad, institución hecha famoso principalmente de trabajos antropológicos y etnográficos de Africa. No obstante la existencia de estas características, se desvia menos del típico sistema de cargos que muchos casos de esta instititución que se encuentran en verdaderas comunidades campesinas 55 . Finalmente encontramos el sistema de cargos entre los indígenas cora, descrito por Thomas Hinton; estos indígenas se encuentran en la frontera de Mesoamérica y en un ambiente de agricultura incipiente muy cerca del tipo tribal 56 . Frank Cancian ha nombrado estos sistemas de cargos en comunidades no campesinas como "jerarquías político-religiosas atípicas", haciendonos de esa manera entender que estos sistemas de cargos de alguna manera no corresponden a nuestra concepción del "típico sistema de cargos"; hasta cierto grado nos destruyen el orden y el sistema 57 . Sin embargo, más allá de la variación que ostentan estas jerarquías "atípicas", es bastante seguro que poseen suficientes rasgos del típico sistema de cargos como para justificar la afirmación de que sí existen también sistemas de cargos fuera del ambiente de las comunidades campesinas, en un ambiente tribal. La larga tradición de investigación antropológica del sistema de cargos que es el principal tema aquí es un tanto ajena a la existencia de esta institución en un ambiente urbano, y ni en el trabajo antropológico de Osca r Lewis ni en otros trabajos de la ya relativamente bien desarrollada antropología urbana encontramos hasta muy recierntemente rasgos de un sistema de cargos urbano. La razón es, creo, que el contexto urbano no presenta las condiciones propias para el desa rrollo y la persistencia del sistema de cargos. En primer lugar, no encontramos el mismo grado de delimitación contra el mundo exterior que es el caso en el ambiente campesino y tribal 58 . Y en segundo lugar, nos hace falta uno de los elementos esenciales para que se desarrolle el sistema de cargos: el ayuntamiento 59 . Últimamente la situación ha cambiado: la población indígena ya no es mayoritariamente rural y campesina, como la considera la tradición, sino urbana. Y la búsqueda de un sistema de cargos urbano ya ha empezado a cambiar tanto la bibliografía como algunas de las ideas fundamentales acerca de esta institución.

LEIF KORSBAEK, COMP.: INTRODUCCION AL SISTEMA DE CARGOS. ANTOLOGIA.

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Sobre todo en los trabajos de María Ana Portal encontramos muy claramente un sistema de cargos urbano, en la Ciudad de México. Escribe de sus investigaciones que "uno de los aspectos que más nos llamó la atención durante el trabajo de campo en la zona sur del D. F. fue la fuerte presencia del sistema de cargos en toda la región" 60 . María Ana Portal sugiere que se estudie este sistema de cargos urbano prestando atención a cuatro planos: el plano histórico, el de la cosmovisión, el social y el ritual, plantea como los rasgos que más inmediatamente lo distingue del sistema de cargos indígena y rural: 1) encontramos sólo dos cargos que se ejercen en ciclos anuales: los fiscales y los mayordomos, 2) hay tantos mayordomos como conforman la

fiesta patronal, 3) los cargos son complementados por asociaciones y otras formas de agrupaciones públicas y privadas que posibilitan una amplia participación de los pobladores, 4) los cargos son más fácilmente accesibles para jóvenes y mujeres, 5) los requisitos para ocupar un cargo son menos estrictos, 6) la forma de financiamiento de la fiesta pasó del ámbito individual al de participación amplia, 7) el ámbito cívi co está totalmente separado del religioso, 8) hay una amplia articulación entre las diferentes colonias, barrios o comunidades a través del intercambio de santos, y 9) los mayordomos y fiscales llevan un minucioso registro de quiénes cooperan y con cuánto. Es muy claro que muchas de las diferencias que se observan aquí entre el sistema de cargos indígena y rural y el urbano aquí presentado coinciden con diferencias en la orientación teórica y metodológica que se ha obrado en años recientes en la antropología mesoamericana, de manera que es difícil decidir si las diferencias son sustanciales y se encuentran realmente en los sistema de cargos, o se deben al cambio de perspectiva y orientación. El argumento terco y obstinado de que las instituciones "tradiciona les" no sobreviven al proceso de "modernización" que implica la urbanización no sobrevive una inspección más detenida. La brujería es al menos una institución tan tradicional como el sistema de cargos y parece sobrevivir excelentemente en algunos contextos urbanos 61 . La brujería parece tener una función a cumplir en las condiciones urbanas tan bien como en las condiciones rurales, así que se deja facilmente transplantar a la ciudad, siendo tradicional o nó. El sistema de cargos, por lo contrario, parece perd er una parte esencial de su función cuando lo cambiamos del contexto rural a un urbano, y así simplemente se marchita 62 . Recientemente se ha estado haciendo énfasis sobre el estudio de uno de los elementos del sistema de cargos: la cofradía. Y la cofradía sí parece prosperar en el contexto de la ciudad tan bien como en el contexto rural. La cantidad de estudios de la cofradía en el ambiente urbano está creciendo y el acervo de estudios es ya considerable, incluyendo tanto las condiciones urbanas en la actualidad como en tiempos pasados 63 .

- si solamente encontramos el

sistema de cargos en en el area cultural de Mesoamérica, y no fuera de esta parte del mundo - tendremos que responder de la misma manera categórica y en lo afirmativo: el sistema de cargos no existe sólo en el area cultural de Mesoamérica, sinó también en otras partes del mundo. Como se mencionó al principio de este capítulo, los antropólogos han llegado a asociar el sistema de cargos con la región cultural de Mesoamérica, tanto que esta institución es realmente hoy un elemento importante en la mayoría de las definiciones

Finalmente, acerca de la tercera pregunta

LEIF KORSBAEK, COMP.: INTRODUCCION AL SISTEMA DE CARGOS. ANTOLOGIA.

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de esta area cultural 64 . Pero Waldemar R.Smith va mucho más lejos: "Las aldeas campesinas a través de las regiones indias de América Latina organizan su vida ritual

sobre el principio de mayordomía y padrinazgo" 65 , y las discusiones de Gonzalo Aguirre

Beltrán del sistema de cargos incluyen toda América Latina, hasta la Tierra del Fuego

Con abundancia de detalles etnográficos el sistema de c argos ha sido descrito en el Peru por Harry Tschopik, bajo el nombre de "el sistema de vara", así nombrado debido a la vara ceremonial que allá, como en casi todos los demás lugares, es el signo

visible de la dignidad y autoridad del oficio en el sistema d e cargos 67 . De Bolivia tenemos una descripción igualmente detallada de unos veinte sistemas de cargos, discutidos con énfasis en el aspecto económico y comparados con sistemas de cargos

similares en el noroeste de México

Será mencionado también que Eric Wolf ha sugerido la semejanza en estructura entre "comunidades cerradas corporativas de campesinos" en partes del mundo tan lejos una de la otra como Mesoamérica y Java Central. Implícito en su comparación de estas comunidades campesinas está su suposición de la existencia de equivalencia funcional de distintas formas culturales de las instituciones las cuales son encontradas en la estructura total de estas villas. Es decir, podemos esperar encontrar

diferentes instituciones las cuales, en una semejante estructura total, realizan la misma función.

En pocas palabras, está bien documentado que el sistema de cargos existe no solo en el área cultural de Mesoamérica, sino es encontrado sobre una amplia area geográfica, al menos sobre América Latina. Si aceptamos el punto de vista que el sistema de cargos consiste principalmente de elementos culturales europeos nada hay de misterioso acerca de esto. En ese caso sería más natural asociar su existencia en

una

culturas

indígenas precolombinas, una posición la cual es de hecho mantenida por varios antropólogos. La situación general está entonces, aproximadamente, como sigue: la gran mayoría de los antropólogos opinan que el sistema de cargos es un fenómeno que existe en el area cultural de Mesoamérica, que se encuentra en comunidades campesinas en esta area y que se relaciona intimamente con la población indígena en estas comunidades. Eso no obstante que es ampliamente comprobado - como se acaba de ver en detalles - que el sistema de cargos existe fuera del area cultural de

determinada comunidad con la presencia de

colonizadores españoles

66

.

68

.

determinada

región o

y

en

una

portugueses

que

con

la

persistencia

de

las

Mesoamérica, que se encuentra también en comunidades con una población no campesina y que también es generosamente representado en comunidades con población mestiza o ladina, es decir no indígena. El propósito de los siguientes capítulos es presentar los rasgos generales del típico sistema de cargos, aceptando por el momento la existencia y realidad de semejante institución genérica. Hacia este fin podemos escoger entre varios diferentes enfoques. Podríamos seguir la sugerencia de Eric Wolf y trazar las diferentes formas

culturales

en

diferentes clases de "comunidades cerradas corporativas de campesinos" en las diferentes partes del mundo donde encontramos este tipo de estructura comunitaria. Eso ha sido sugerido por un número de antropólogos y metodologicamente no tendría

que

los

mecanismos

de

nivelación

socio-económica

han asumido

LEIF KORSBAEK, COMP.: INTRODUCCION AL SISTEMA DE CARGOS. ANTOLOGIA.

40

ninguna objeción, solamente nos llevaría más allá del alcance y las intenciones de este trabajo que son más modestos: contribuir al estudio antropológico del sistema de cargos como una institución social y cultural en el proceso histórico en una parte geográfica concreta en el mundo: Mesoamérica 69 . Podríamos limitar este enfoque siguiendo las sugerencias de E.R. Service, considerando solamente los casos donde colonizadores españoles y portugueses han

tropezado con las altas culturas en lo que hoy es América Latina

en efecto al primer enfoque, sólo limitandonos a América Latina y excluyendo otras

partes del mundo como Egipto, Indonesia, Rusia, el Medio Oriente etc. Tampoco

tendría objeciones contra esta linea de trabajo, solamente desbordaría también los límites del presente trabajo. O podríamos seguir las pistas de un enfoque más histórico de G.M.Foster y Charles Gibson y estudiar las formas de las instituciones españolas y portugueses que han cruzado el Atlántico, adaptandose a las nuevas y diferentes condiciones en el nuevo Mundo 71 . Como una alternativa podríamos considerar el sistema de cargos como la herencia cultural específica de una cultura histórica concreta que a través de los siglos

ha logrado guardar sus rasgos básicos y su identidad, luchando contra la imposición de

una cultura dominante "moderna". Este enfoque sería una especie de teoría de aculturación y tendría mucho en común con el enfoque conocido como "el modelo genético-histórico" que ha sido formulado, defendido y utilizado por Tatyana Proskuryakoff, Sol Tax y Evon Z.Vogt, entre otros 72 . Como he mencionado en otros lugares yo estoy en contra de esta linea de pensamiento, por un número de razones 73 . En resumen, a pesar de la abrumadora documentación de la amplia extensión

del sistema de cargos fuera del area cultural de mesoamérica, fuera de las comunidades campesinas y fuera del ambiente indígena en el presente trabajo se limitará la atención a cubrir solamente las manifestaciones del sistema de cargos en comunidades campesinas en Mesoamérica con población indígena. La razón de esta limitación no es que considere al sistema de cargos como una herencia cultural precolombina, una posición firmemente representada por Evon Z.Vogt

a través de su cuantitativamente impresionante producción, en consecuencia

excluyendo las comunidades ladinas y mestizas de nuestra esfera de interés. No estoy en desacuerdo con Antonio García de León, por ejemplo, en que los campesinos indígenas y no indígenas son igualmente explotados y tienen el mismo interés objetivo 74 . Pero dentro de la visión y el nivel de abstracción de este trabajo la unidad fundamental del sistema de cargos tiene que buscarse en la definición individual que esta institución produce de la comunidad y de sus habitantes, así como la rígida separación de la comunidad del mundo alrededor que también produce. Es mi opinión que una buena parte de la vitalidad y viabilidad del sistema de cargos se tiene que buscar en la coincidencia entre la auto-identificación indígena en base al sistema de cargos, por un lado, y la legislación discriminatoria española que trazó una linea igualmente rígida entre la población indígena y la española, entre "la República de los Yndios" y "la República de los Españoles", por otro lado 75 .

. Eso correspondería

70

LEIF KORSBAEK, COMP.: INTRODUCCION AL SISTEMA DE CARGOS. ANTOLOGIA.

41

Por esa razón tenemos que excluir los sistemas de cargos en las comunidades ladinas y mestizas de nuestro estudio, no obstante la abundancia y la solidez de la documentación de su existencia en estas comunidades. No estoy de acuerdo con Evon Z.Vogt en su opinión tan frecuentemente expresada de que el sistema de cargos debe de tener antecedentes directos en las culturas precolombinas, pero no rechazo las proposiciones de G.M.Foster y Charles Gibson de que los sistemas de cargos de hoy en las comunidades indígenas son construidos de cultura europea, tabiques impuestos sobre los cimentos de la cultura indígena y sistemas sociales, y tampoco las proposiciones cautelosamente formuladas por Pedro Carrasco de que existía una vez una institución precolombina, o varias, funcionalmente similar al sistema de cargos. Pero dondequiera que las instituciones españolas y portugueses fueran implantadas sobre los sistemas sociales indígenas, fueron implantadas por grupos particulares de colonizadores, con sus particulares posibilidades, prejuicios y perspectivas, a pesar de la unificación y estandardización de ambiciones de la Corona española. Y dondequiera que estas instituciones fueran implantadas sobre los sistemas sociales indígenas, estos sistemas sociales fueron particulares y concretos, con una identidad histórica de sus propios, no exactamente "cultura indígena" o "estructura social indígena", una construcción un tanto dudosa. Cualquier manera que nos imaginemos el proceso que condujo al dramático encuentro entre conquistadores y conquistados, cada uno con su acervo cultural, a través de un proceso de combinación para las manifestaciones del presente día, este fue un proceso que tuvo lugar en un espacio histórico concreto, determinado y limitado por los medios de producción material, los canales y límites de comunicación, y por la similitud de ideología y sistemas sociales, el sistema de cargos - también como otro fenómeno historicamente desarrollando en América Latina cuya víctima del bien conocido regionalismo en esta parte del mundo. Desde este punto de vista es mi opinión que Mesoamérica manifiesta bastantes rasgos comunes de un punto de vista ideológico, de un punto de vista político y de un punto de vista económico, para justificar una discusión del sistema de cargos en esta región sin sacrificar la concretización histórica del proceso. Pero es mi opinión también que inevitablemente aflojamos esta concretización histórica si incluimos toda Latinoamérica en esta discusión. Finalmente, el sistema de cargos está situado en la tenebrosa area donde los procesos internos - procesos en el interior de la comunidad - se funden con los procesos externos - procesos que se inscriben en el contexto nacional e internacional y en algún modo tocan el armazón de la comunidad local. Los antropólogos han frecuentemente tratado "la pequeña comunidad" que ellos estudian como autónoma y como un pequeño mundo autosuficiente. De esta manera han frecuentemente malentendido la influencia de los poderes exteriores que influencian y modifican la estructura y el funcionamiento de la pequeña comunidad local. Sociólogos e historiadores, por otra parte, frecuentemente han tomado "el gran mundo" y sus invesntarios no solamente por dado, sino postulando una omnipotencia de esa forma privando a la pequeña comunidad de cualquier papel dinámico en el desarrollo globa l. De esa manera casi siempre han entendido mal la interacción entre el mundo interior de la comunidad y el gran mundo exterior, de escala nacional e internacional, por lo menos hasta recientemente.

LEIF KORSBAEK, COMP.: INTRODUCCION AL SISTEMA DE CARGOS. ANTOLOGIA.

42

en parte urbanas son

articuladas con la circundante sociedad en una manera radicalmente diferente de las comunidades campesinas. A pesar de la abundancia de partes del sistema de cargos encontrados en ellos. En resumen, conciente de la existencia del sistema de cargos fuera de Mesoamérica, en comunidades no indígenas y en un ambiente no campesino, es mi intención limitarme - en mi opinión justificadamente - al estudio del sistema de cargos

en un ambiente campesino e indígena en Mesoamérica. En favor de limitar nuestra atención a cubrir solamente el sistema de cargos

como se nos presenta en comunidades campesinas con una población indígena en el area cultural de Mesoamérica hay un último argumento: la siguiente discusión gira tanto en torno a los estudios hechos del sistema de cargos por los antropólogos de Mesoamérica como al sistema de cargos mismo y tenemos que dejarnos guiar por el hecho de que la tradición antropológica ha limitado el campo a cubrir exactamente el mencionado: los antropólogos de Mesoamérica han estudiado el sistema de cargos en comunidades campesinas con población indígena en Mesoamérica 76 .

El sistema de cargos es una institución de gran importancia en la concepción

que los antropólogos se hacen de Mesoamérica 77 . Asimismo ocupa un lugar central en las comunidades de campesinos indígenas en esta región. De la antropología y de los antropólogos ha recibido cantidad de votos de confianza y palabras tales como "típico", "característico", "importante", "central", etc. abundan en las descripciones de esta institución. "Uno de los aspectos más típicos y universales del catolicismo indígena (y del de muchos campesinos mestizos) en Mesoamérica es la jerarquía religiosa local (de cada poblado o municipio), compuesta por una serie de cargos (o puestos)

rotativos, con sus respectivos oficiales encargados de cumplir las abundantes y diversas funciones rituales y ceremoniales", es una de las presentaciones entusiastas

del sistema de cargos que pone el énfasis en su aspecto religioso

Como podemos ver, el sistema de cargos ha recibido mucha atención antropológica, tanta que Frank Cancian en una ocasión ha notado que "practicamente todos los antropólogos que han trabajado en esta región le han dedicado su atención" 79 . Como una consecuencia lógica de esta amplia atención antropológica tenemos a nuestra disposición una abundancia de descripciones del sistema de cargos.

Como

las

sociedades

tribales

y

las

comunidades

78

.

A lo largo de este proceso de constante investigación y descripción el sistema

de cargos ha recibido una gran variedad de nombres y designaciones: "la jerar quía político-religiosa", "la jerarquía cívico-religiosa", "el sistema de fiestas", "el sistema de vara" - además del "sistema de cargos". Algunos de estos nombres son sencillamente designaciones alternativas - sinónimos - para el mismo fenómeno, mientras que otros enfatizan uno u otro rasgo particular del sistema de cargos, perteneciendo a su aspecto religioso, político o económico 80 . Pero a despecho de la confusión de nombres, el proceso de investigación y descripción tiende a producir un retrato sorprend entemente uniforme del sistema de cargos. Virtualmente todos los antropólogos que han trabajado en Mesoamérica coinciden en un número de rasgos característicos que en conjunto conforman lo que llamaremos "el típico sistema de cargos".

LEIF KORSBAEK, COMP.: INTRODUCCION AL SISTEMA DE CARGOS. ANTOLOGIA.

43

En este trabajo intentaré reunir esos rasgos, que en conjunto constituyen la definición mínima del "típico sistema de cargos", tal como se encuentra en la región de las comunidades de campesinos indígenas.

literatura

Enlisto

estos

rasgos

uno

por

uno,

basandolos

en citas

de

la

etnográfica de la región. Este procedimiento es lento y más bien pesado, pero lo escogí por varias razones. En primer lugar, es importante para comprobar que este "típico sistema de

cargos" no es solamente un producto de mi más o menos fértil imaginación antropológica, sinó que realmente refleja la manera en qué perciben los antropólogos

de esta región el sistema de cargos de sus comunidades. En segundo lugar, en mis trabajos trato tanto a los antropólogos de Mesoamérica - con sus concepciones e interpretaciones del sistema de cargos - como al sistema de cargos mismo, si no es que más. Por eso razón es importante que las fuentes de este "típico sistema de cargos" se presenten documentadas de manera amplia, explícita y rigurosa. Hasta aquí sólo hemos discutido las descripciones que los antropólogos han hecho del sistema de cargos, y no sus interpretaciones y explicaciones del sistema de

cargos.

En

un

trabajo

posterior

serán

presentados

los

trabajos

analíticos

y

comparativos,

aquí

nos

limitaremos

a

la

literatura

etnográfica,

propiamente

descriptiva 81 . Finalmente he citado de trabajos descriptivos que cubren toda el area de Mesoamérica, sin dar preferencia a ninguna región o cultura en particular, con la intención de documentar que la concepción del "típico sistema de cargos" que abrazan los antropólogos es la misma para toda la región y no se limita a una pequeña parte, por ejemplo Chiapas, Michoacán o Guatemala 82 . Pero antes de pasar al engorro de presentar los rasgos del sistema de cargos típico pedantamente y uno por uno, será mejor presentar una descripción global y completa, para dar una breve impresión de lo que es en sí el sistema de cargos. La mejor presentación preliminar del sistema de cargos es la descripción tal como nos la ha dado Sol Tax en uno de sus primeros artículos. Este procedimiento tiene una ventaja adicional: que lleva al lector a conocer el medio por el cual el sistema de cargos fue historicamente introducido en la antropología - de qué manera nació, natropologicamente. El artículo de Sol Tax - en mi opinión el artículo individual más importante en la literatura antropológica de Mesoamérica, para bien y para mal - inició el proceso lento y largo que llevó al sistema de cargos a unaä situación de no existencia a la situación que hoy ocupa en la antropología mesoamericana: como la institución "típica", "característica" etc. a la par de otras instituciones como el sistema de casats en la India, el Potlatch en la Costa Pacífica de Canadá, los sistemas de decendencia unilineal de las sociedades africanas, etc. 83 . Como sigue describe Sol Tax con gran originalidad la jerarquía tal como él la vió en las comunidades de los Altos de Guatemala:

"En un breve sumario, hay una jerarquía de oficiales seculares en cada municipio con funciones que oscilan entre los mayores y los jueces de la paz y los porteros y mensajeros; hay una jerarquía paralela de oficiales sacros a cargo de los santos importantes del municipio. Los oficiales son teóricamente "eligidos", pero en realidad se turnan, empezando desde los oficios más bajos y poco a poco van

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escalando cada vez más alto: en esta progresión se alternan la jerarquía secular y la sacra, de tal manera que las dos están efectivamente vinculadas. Cuando han pasado

por todos los oficios, el individuo llega a ser principa l, un anciano de la comunidad que

queda exento de todo nuevo servicio al pueblo"

En esta breve descripción del sistema de cargos, que es la más temprana descripción completa y explícita del sistema de cargos que existe, encontramos virtualmente todos los rasgos importantes de esta institución, a excepción de uno. Este

último rasgo fue añadido por Manning Nash y Eric Wolf unos veinte años después, en una serie de artículos que no le quitan nada de lo excelente del trabajo temprano de

Sol Tax de 1937:

"Los oficios son gratuitos y ocupan, dependiendo de la tarea, de la mitad a la totalidad del tiempo de trabajo de un individuo. Es por esto que los puestos se llaman cargos, y en un sentido literal son una carga, ya que la familia pierde tiempo de trabajo y abandona ventajas para cumplir con las obligaciones del oficio" 85 . Con esta breve afirmación Manning Nash agregó una nueva dimensión al retrato antropológico del típico sistema de cargos: el exorbitante costo de los cargos. Las consecuencias para el sistema de este rasgo ya han sido analizadas por Eric Wolf en una serie de artículos de los mismos años: "El sistema de cargos toma de

. Desde la

los que tienen, para hacer todos los hombres iguales en la pobreza"

agregación de este último rasgo del típico sistema d e cargos esta institución se ha quedado bien firme y sin mayores cambios en las mentes antropológicas y en la tradición antropológica de Mesoamérica 87 .

84

.

86

En el siguiente diagrama aparece una representación gráfica del típico sistema

88

:

de cargos, dandonos una impresión visual de su estructura

Una vez que tenemos la impresión de lo que es el sistema de cargos, podemos empezar a enlistar uno por uno los diferentes rasgos que caracterizan al típico sistema de cargos.

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1. El sistema de cargos consta de un número de oficios.

Todos los oficios están claramente delimitados, tanto para el etnógrafo que los observa, como para los mismos indígenas, los que asumen los oficios y que tratan a los cargueros con el respeto prescrito por las reglas locales, la s costumbres y las tradiciones. Los oficios son facilmente reconocibles, por un lado por su campo de acción definido con precisión - los derechos y las obligaciones de cada oficio son conocidos y reconocidos por los miembros de la comunidad - y por otro lado por los

símbolos

importantemente la vara distintiva 89 . Henning Siverts escribe acerca de los cargueros en Oxchuk en los Altos de Chiapas: "El consejo tradicional de la tribu es una jerarquía formal de oficios nombrados" 90 , y "a ellos se les atribuyen tareas delimitadas y rangos de autoridad, y cada uno de ellos tiene su propio uniforme e insignia" 91 . Los cargueros de Aguatán en Guatemala también están equipados con varas como signos de autoridad y dignidad oficiales, y por ellos son reconocidos como miembros del sistema de cargos: "aquellos que llevan una vara de autoridad", es la designación utilizada por McArthur para los cargueros 92 . El carácter de los oficios con un campo de autoridad y responsabilidad marcadamente definido y claramente delimitado también ha sido enfatizado por Frank Cancian en su discusión del sistema de cargos en Zinacantán, igualmente en los Altos de Chiapas: "El cargo tiene una esfera específica de competencia, una esfera de obligaciones y funciones a cumplir, que han sido señalados como parte de una división sistemática de trabajo" 93 . Eso ha sido fuertemente enfatizado por Frank Cancian, quien por eso ha sido llevado a analizar el sistema de cargos como unaä "burocracia", en el sentido que le da Max Weber a este fenómeno 94 . De Tenejapa aprendemos que "cada grupo de oficiales muestra en la actualidad una serie de rasgos específicos que definen con precisión las funciones del grupo" 95 . Por supuesto es este carácter sistemático de los oficios lo que ha provocado que la jerarquía sea llamada "sistema de cargos", "cargo" entendido como "oficio". Lo que ha dado lugar a laä designación de "sistema de varas" es la omnipresencia de la vara o bastón ceremonial como signo de autoridad y di gnidad del oficio, de la misma manera que el origen y la inspiración de las demás denominaciones es bastante claro.

que van con cada oficio - más

visibles

de

autoridad

y

dignidad

2. Los oficios se turnan entre los miembros plenos de la

comunidad.

Eso es el caso en Zinacantán, donde "los cargos son oficios religiosos que son

ocupados en base a una rotación entre los hombres de la comunidad"

Es también el caso en Acatepec, en el Estado de Guerrero en México, donde el sistema de cargos se caracteriza como "un sistema por el cual los hombres adultos de la comunidad dan su tiempo y energía sin pago alguno, para servir de manera rotativa en diversos cargos" 97 . Encontramos la rotación de cargos en San Andrés Larraínzar en los Altos de

Chiapas: "Los cargos se turnan periodicamente entre sus ocupantes" 98 . En Nebaj, uno de los tres pueblos ixiles en los Altos de Guatemala, el sistema de cargos ha sido descrito por Colby & Van den Berghe: "Además de los especialistas religiosos de tiempo completo, como el sacerdote, que es una ocupación para toda la

96

.

LEIF KORSBAEK, COMP.: INTRODUCCION AL SISTEMA DE CARGOS. ANTOLOGIA.

46

vida, están los legos que toman un cargo por un año en lasä hermandades religiosas llamadas cofradías"

. De la península de Yucatán tenemos una descripción en uno de los clásicos de la antropología mesoamericana: "No se espera que el mimso hombre continue asumiendo el cargo en los años subsiguientes el cargo debe ser tomado por algún otro hombre" 100 .

99

3. Los miembros de la comunidad asumen los cargos por un período

corto

de tiempo. El período para el cargo suele ser de un año, pero puede ser más largo, de hasta dos o tres años. Sólo durante el período relativamente corto del cargo el sujeto es responsable de las obligaciones asociadas al mismo, a su retiro del cargo todas las obligaciones del cargo cesan (lo mismo sucede con los derechos, privilegios y la autoridad asociados al cargo). Julio de la Fuente escribe sobre los Altos de Oaxaca que los cargueros "asumen su cargo por un período de un año" 101 . El mismo dice también de Oaxaca que "todos los cargos tienen una duración de un año" 102 , y de uno de los pueblos de la sierra del Estado de Puebla en el centro de México escuchamos que "cada año ellos seleccionan aquellas personas que cubrirán los cargos para el siguiente año" 103 . En Chiapas encontramos el período de un año para los cargos en Zinacantán, donde "los cargueros sirven por un año" 104 , y eso mismo está implícito en la fórmula ritual empleada por los cargueros retirados en Amatenango, también en Chiapas:

"Ahora, mamalä principales, los que llevaremos el nombre, dejamos el poder en la casa

del pueblo, pasamos el año" 105 . En otra región de México, en la Sierra Tarasca, en el pueblo de Cherán del Estado de Michoacán: "el máximo órgano gubernamental es el ayuntamiento de cinco personas y cinco substitutos oä suplentes. Estos sirven por el término de dos años y se alternan en el cargo, se seleccionan dos para un año y tres para elä siguiente" 106 , y en el pueblo vecino de Tzintzuntzan, donde "el gobierno municipal se instrumenta por medio del ayuntamiento municipal que se elige para dos años" 107 . En Guatemala encontramos exactamente la misma situación. McA rthur escribe

en

que

Chichicastenango: "cuando se acerca el fin de año, los principales que rigieron el pueblo deciden quién debe ser nombrado para ocupar el cargo en el año siguiente" 109 . Y también de otra parte de Guatemala: "Los otros funcionarios, incluyendo la policía, los llamados mayores, los alcaldes auxiliares y los mayores auxiliares, desempeñan su cargo durante un año sin salario" 110 .

los

cargueros

se

retiran

"después

de

un

año

en

el

cargo" 108 ,

y

4. Después de este período relativamente corto en el cargo, el sujeto se retira a sus actividades normales, usualmente por un período largo de tiempo. En algunas comunidades solamente se pueden retirar del cargo y de la vida pública por un período corto de tiempo, a veces sólo un año o algo similar, antes de volver a asumir un cargo, tal parece ser el caso en Aguacatán en Guatemala: "Después

LEIF KORSBAEK, COMP.: INTRODUCCION AL SISTEMA DE CARGOS. ANTOLOGIA.

47

de

responsabilidad social"

Pero normalmente el retiro de la vida pública cubre un período más larga, de algunos años, como en San Pedro Chenalhó en los Altos de Chiapas "el intervalo entre

un cargo y el siguiente es aproximadamente de cinco a seis años" 112 , tanto como en Zinacantán, muy cerca de San Pedro Chenalhó, donde "después de descansar unos años y cubrir sus deudas, se puede pensar en uno de los doce cargos del segundo nivel" 113 . En Zinacantán el período entre la ocupación de dos puestos en el sistema de cargos se considera como un período de descanso, un punto de vista que encontramos repetido en muchas de lasä comunidades. Considerando que los cargos son vistos como una carga real, por los cargueros y por los miembros de la comunidad (así como también por los antropólogos observandolos), y que en términos económicos el cargo representa una carga muy real, nada puede ser más natural que ver el período entre los cargos como un período de descanso 114 .

un año

en un cargo

111

de cualquier nivel, se está al menos un año sin ninguna

.

5. Los cargos se organizan jerarquicamente.

En muchas comunidades los cargos están organizados de tal manera que un miembro de la comunidad sólo puede asumir un cargo si antes ya ha cubierto el cargo precedente en la escala de cargos del sistema. Este rasgo es responsable de la mayoría de los nombres alternativos del sistema de cargos: "la jerarquía civil-religiosa", "la jerarquía político-religiosa", "el sistema de escalafón", etc. 115 . En Amatenango, Chiapas, los cargos se ordenan de tal manera que "para llegar a un puesto alto, el carguero debe pasar primero por las posiciones más bajoas en la jerarquía" 116 , en San Pedro Chenalhó "al menos teoricamente el orden jerárquico se observa estrictamente, uno debe moverse a través de toda la jerarquía en un determinado orden para poder llegar a la cima" 117 , y "la jerarquía en Zinacantán está organizada como es usual en el area maya, en una escala de cargos que los i ndividuos deben "subir" para poder ser electos a los puestos más altos" 118 . Las afirmaciones de Frank Cancian respecto de la jerarquía en Zinacantán pueden interpretarse como un postulado de que la organización jerárquica sea un rasgo particular que se encuentre en las comunidades en la región maya, lo que sin embargo no es el caso. El mismo Frank Cancian ha incluido en su trabajo comparativo - publicado dos años después de su monografía de Zinacantán -comunidades de otras areas culturales y lingüísticas y tenemos a nuestra disposición una abundancia de testimonios de otros grupos étnicos 119 . Entre los indígenas huaves de Oaxaca "la jerarquía se organiza en tres niveles. Sólo en el momento en que se han cubierto por completo las obligaciones asociadas con el nivel precedente se puede ser admitido en el siguiente nivel del sistema de cargos" 120 , y entre los indígenas tlapanecos del Estado de Guerrero "los cargos civiles oscilan en importancia entre barrendero de la iglesia y mayordomo de una fiesta importante" 121 .

6. El sistema de cargos comprende a todos los miembros de la

comunidad.

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En Guatemala encontramos esto enfatizado para el pueblo de Cantel, donde "se espera que todos los hombres de la comunidad sirvan, y la mayoría lo hace" 122 , igual que en otra comunidad en Guatemala: "En Panajachel eventualmente todos los hombres pueden esperar llegar a ser alcaldes" - un sueño democrático que, como muchos de esos sueños, dificilmente resisten una inspección más de cerca 123 . Es para los Altos de Chiapas que tenemos el análisis cuantitativo más detallado sobre la participación plena de los miembros de la comunidad en el sistema de cargos. June Nash calculó la participación en el sistema de cargos de Amatenango con una precisión matemática: "de catorce hombres sobre setenta, ocho habían completado los cargos civiles y siete los religiosos" 124 , y "sólo diecisiete hombres, o sea el 5% de los 311 cabezas de familia, habían rebasado los 30 años sin servir en algún cargo. Entre los hombres de 50 años y más, sólo dos no habían tenido algún cargo religioso y todos habían pasado por alguno civil" 125 . Y en la cima de exactitud matemática se encuentra Frank Cancian con su trabajo sobre Zinacantán, en el espíritu de la sociología cuantitativa norteamericana: "El hecho de la participación plena es el rasgo más importante de los datos. En el grupo de edad de 50 a 54 años y más, el porcentaje de participación es de más del 85%. De los 65 años en adelante han participado elä 95.8%" 126 . El sistema de cargos a menudo ha sido tratado como una parte integra nte de la comunidad local, a tal grado que ha sido virtualmente identificado con la comunidad, y es evidente que la casi coextensión de la comunidad y de su sistema de cargos, en términos de particiapción y membresía ha contribuido a esta concepción 127 . En este sentido es que se ha dicho que la participación en el sistema de cargos de hecho define la membresía en la comunidad: "Uno de los rasgos más importantes de la estructura político-religiosa es su carácter omnicomprensivo. Todos los miembros adultos de la comunidad participan en la jerarquía como eligibles para los oficios del sistema de cargos" 128 .

7. El carguero normalmente no recibe ninguna remuneración.

Como se mencionó al principio, la consideración del costo del cargo la introdujo originalmente en la discusión Eric Wolf y, con mucho más fuerza, Manning Nash en base a sus materiales de Guatemala.

costo del cargo es un hecho en Chiapas, por ejemplo, y la falta de

remuneración también lo es: "El sujeto no recibe pago por sus servicios" escuchamos de Zinacantán 129 , y en Amatenango "el puesto de secretario, que desde 1965 ha sido ocupado por un ladino, era el único que tenía pago" 130 . Lo mismo en San Juan Chamula: "Todo habitante masculino tiene la obligación de servir un año en uno de los cargos político-religiosos sin ninguna remuneración económica" 131 . Aún más arriba en los Altos de Chiapas, en San Andrés Larraínzar: "cada miembro masculino del municipio tiene laä obligación de servir a la comunidad cuando se requiere, sin ninguna forma de salario" 132 . Fuera de Chiapas y Guatemala se ha reportado lo mismo para otras regiones, como la Sierra de Oaxaca, donde Julio de la Fuente escribe acerca de los cargueros que "no reciben ningún salario" 133 , y en la costa del Golfo en México, en un pueblo de habitantes nahuatl con el atractivo nombre de Tequila se dice que "estos cargos tienen dos características: son obligatorios y no son remunerados" 134 .

El alto

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8. Por el contrario, los oficios del sistema de cargos usualmente implican un costo considerable para el sujeto, en pérdida de tiempo de trabajo y por los gastos realizados en efectivo. Este es el rasgo que probablemente ha llamado más la atención antropológica y el que ha conferido a los indígenas de Mesoamérica una reputación de "adictos al consumo conspícuo", así como carentes de sentido económico o "racionalidad económica" 135 . El costo del cargo ha sido reportado de los Altos de Chiapas con su cuota de entusiasmo, justificado por las impresionantes cifras que marcan estos gastos del cargo: "Ellos gastan cantidades sustanciales de dinero en el patrocinio de las celebraciones de los santos de la iglesia católica", escribe Frank Cancian acerca de los indígenas de Zinacantán 136 y Evon Z.Vogt corrobora esta afirmación con toda la precisión deseable: "el costo del servicio de los cargos varía, aproximadamente de 50 pesos para el mayor hasta 14,000 pesos para el mayordomo superio" 137 . En San Juan Chamula, a escasos 10 km de Zinacantán, las cosas no son muy diferentes: "El presidente en funciones en 1959 nos confió que ese año él había gastado más de 3,000 pesos" de acuerdo a Henri Favre 138 , quien agrega que "el alférez de San Mateo gastó más de 8,000 pesos en 1960" 139 . Del otro lado de San Cristóbal de las Casas, en el poblado tzeltal de Oxchuk, encontramos casi la misma situación: "Para p oder ocupar un cargo frecuentemente se tiene que sufragar gastos muy importantes en relación con la ocupación del cargo" 140 . De la Sierra de Puebla, en el centro de la República, escriben Ira Buchler y Michael McKinlay en un artículo basado en la teoría de juegos, acerca de las condiciones económicas en Atempan, que el costo de un cargo oscila entre 1,750 pesos y 5,620 pesos al año, dependiendo del nivel del cargo que se asuma 141 . Si nos dirigimos a Guatemala encontramos los mismos costos impresionantes asociados con la toma y la ejecución del oficio en el sistema de cargos. Sol Tax escribe acerca del sistema de cargos en Panajachel, en la región del Lago Atitlán que "tomar un cargo implica desventajas pecuniarias" 142 , mientras que Manning Nash expresa lo mismo acerca de las condiciones en Cantel: "Desde el punto de vista individual el cargo se considera una carga, pués al servir el hombre y su familia pierden ingresos y tiempo" 143 .

9. Pero como compensación de asumir un oficio en el sistema de cargos se le confiere al sujeto un gran prestigio en la comunidad local. Acerca de este mecanismo fundamental escribe G.M.Foster, referiendose al sistema de cargos de Tzintzuntzan en Michoacán: "Ningún hombre de mediana edad que no hubiese sido carguero se puede considerar nunca como una persona de importancia o ser muy respetado po sus conocidos" 144 . También en los Altos de Chiapas, el sistema de cargos es una de las principales vías - si no es que sea la vía por excelencia -por la cual se gana prestigio ante la comunidad local: "El gran deseo de cualquier hombre, y su mayor ambición, una idea que le ha llegado con la leche materna, es asumir un cargo", es el veredicto de Calixta Guiteras Holmes sobre el hambre de prestiogio de los habitantes de San pedro Chenalhó 145 .

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Y en los Altos de Guatemala, en el pueblo de San Andrés Sajcabajá, en la región Quiché, las ambiciones son muy similares a las de los habitantes de San Pedro Chenalhó, y sus consecuencias también: "La posición de un individuo en la comunidad

se define siempre por su posición en la escala"

El caso es muy similar en Santiago Chimaltenango, donde "la mayoría de los hombres considera la vida pública como la mejor manera de ganar prestigio" 147 y en Cantel Manning Nash asegura que la posición en la escala era la mejor manera de

cuantificar el prestigio 148 .

146

.

10. El sistema de cargos consiste en dos jerarquías: una política y una

religiosa. Acerca del sistema de cargos en Yalalag, en el Estado de Oaxaca del sureste

de México, Julio de la Fuente escribe que "la organización - es decir la jerarquía

. Autónomas o no, claramente

existen dos distintas jerarquías en Yalalag. Con mucho más detalle escribe June Nash de Amatenango, otro poblado de indígenas tzeltal de Chiapas: "La carrera normal de un oficial de la jerarquía tradicional

involucra un equilibrio entre los puestos civiles y los religiosos" 150 , y en Acatepec, Guerrero, hay dos jerarquías diferentes ya que "los dos tipos básicos de cargos que existen en Zcatepec son civiles y religiosos" 151 . Así, pués, el típico sistema de cargos se ha caracterizado como constituído por dos partes separadas, una política y otra religiosa, donde la carrera normal de un carguero frecuentemente implicaría un movimiento ascenciendo en zig -zag, asumiendoä alternantemente un puesto religioso y el siguiente en la escala política, y vice versa 152 .

rasgo sobresaliente es el

religiosa - es autónoma en relación a la jerarquía civil"

149

Así que "la carrera típica de un oficial en Oxchuk

el

patrón de ascenso, desde un "cargo de iglesia" a "un cargo de cabildo" es una descripción característica del movimiento a través de los cargos en la carrera normal de un carguero" 153 .

11. Pero las dos jerarquías están íntimamente relacionadas.

La cita completa del material de Julio de la Fuente acerca de Yalalag, Oaxaca, continua así: "La organización es autónoma en relación a la jerarquía civil, pero está articulada con esta a través de los cargos que cada miembro debe asumir, la ayuda

mutua para las fiestas y las obligaciones generales para con la comunidad" 154 . W.R.Holland es mucho más categórico en lo que se refiere a la unidad de las dos jerarquías que conforman la totalidad del sistema de cargos en San Andrés Larraínzar, y acerca de la manera en que los habitantes tzotziles de San Andrés ven su sistema de cargos con sus dos partes se paradas: "Para ellos la jerarquía funciona como una unidad inseparable" 155 . Esta concepción del sistema de cargos, como un todo integral, a pesar de las dos jerarquías separadas que la conforman, va muy unida al concepto de la carrera típica en un sistema de cargos como un movimiento en zig -zag, alternando entre las dos clases de oficios 156 .

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una buena parte de ellos, un miembro de la comunidad es considerado como "pasado" o "principal".

Esto corresponde aproximadamente al "Oldermand" danés o al "elder" inglés y

la posición que esto

comunidad local. Por un lado está exento de todo servicio comunitario, y nadie puede obligarlo o exhortarlo a que tome otro cargo, y además queda exento del pago de impuestos y otras contribuciones públicas. Por otro lado en adelante tendrá una participación importante en la discusión y decisión de los asuntos de la comunidad 157 . El cuerpo de principales se compone de todos aquellos que han servido

anteriormente de rezadores, más los principales oficiales de la iglesia y el dueñodel camino. Hay entre cincuenta y sesenta principales vivos en la actualidad. Ellos conforman el grupo directivo de la tribu, con autoridad en lo civil y en lo religioso", es la composición del grupo de "ancianos del pueblo" de Santa Eulalia en la Sierra Cuchumatanes al Noroeste de Guatemala 158 . En Amatenango en Chiapas "los oficiales que han servido en cinco puestos civiles y seis de la jerarquía religiosa se convierten en pasaroetik, el grupo tzeltal de

pasados u oficiales principales"

Esta es una de las posiciones más honrosas en la comunidad: "El rango de principal o nak alcal (uno que ha sido alcalde) es por su puesto, la mayor honra que se puede alcanzar" 160 , y esta posición conlleva una influencia considerable en los ausntos de laä comunidad: "Después de haber cubierto el último puesto de la rama civil o de la religiosa, el individuo puede retirarse del servicio público y convert irse en un principal o anciano. Los ancianos como grupo se tienen en alta estima - como una suerte, cuerpo informal de gobierno - y ninguna decisión importante de la comunidad se toma sin

a Manning

consultarles", Nash 161 .

Después de esta epidemia de "entrelosis" tenemos una imagen exacta y

realista de la concepción antropológica del "típico sistema de cargos" en Mesoamérica

y podemos empezar a juntar las piezas del rompecabezas y obtener una definición de

este típico sistema de cargos en la región, según las fuentes etnográficas:

Pero a despecho de la confusión de nombres, el proceso de investigación y descripción tiende a producir un retrato sorprendentemente uniforme del sistema de

cargos. Virtualmente todos los antropólogos que han trabajado en Mesoamérica coinciden en un número de rasgos característicos que en conjunto conforman lo que llamaremos "el típico sistema de cargos".

implica es muy importante para el pasado carguero en la

159

.

son las

condiciones

en Cantel, Guatemala, de acuerdo

En resumen: El sistema de cargos consiste en un número de oficios que están

claramente definidos como tales, que se turnan entre los miembros de la comunidad quienes asumen un oficio por un período corto de tiempo después de lo cual se retiran

a su vida normal por un período de tiempo más largo. Los cargueros no reciben pago

alguno durante su período de servicio, por el contrario, muy a menudo el cargo significa un costo considerable en tiempo de trabajo perdido y en gastos en dinero en efectivo,

pero como compensación el cargo confiere al responsable un gran prestigio en la comunidad. Los oficios están ordenados jerarquicamente y el sistema de cargos comprende a todos - o casi todos - los miembros de la comunidad. El sistema de cargos comprende dos jerarquías separadas, una política y una religiosa, pero las dos

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jerarquías están íntimamente relacionadas, y después de haber asumido los cargos más importantes del sistema un miembro de la comunidad es considerado como "pasado" o "principal" 162 .

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LOS MUNICIPIOS DEL ALTIPLANO MESOOCCIDENTAL DE GUATEMALA i .

Sol Tax

Divisiones linguísticas y unidades étnicas. Con excepción del pipil, que es una lengua nahuatl, y del xinca, cuyas afinidades no han sido determinadas, las lenguas indígenas de Guatemala pertenecen todas al tronco mayense. El mapa de la figura 1 muestra su distribución actua l. En el área conocida como "maya" se habla el maya propiamente dicho o yucateco; estrechamente emparentados con él, el lacandón y el mopán. La lengua chorti tiene estrechas afinidades con el chol de México que, hasta hace poco, tambien estaba representado en el este de Guatemala. Las lenguas restantes no han sido subclasificadas de modo concluyente, aunque parece hyaber logrado algún mérito la reconocida división de tales lenguas en los grupos mam, quiché y pokom. Sin que importe cómo pueden ser eventualmente clasificadas las lenguas de Guatemala mediante nuevas investigaciones, y aunque los límites linguísticos hayan de ser corregidos, en todo caso los nombres incluídos en el mapa (fig. 1) representan divisiones reales y quedarían, tal como están, registrados en la literatura lingüistica de América Central. Estos nombres están incorporados también en la literatura etnológica:

fueron dados a los grupos políticos del tiempo de la conquista y aún hoy se habla de los "reinos" de los quichés, los mames, etc. A los manuscritos de los primeros tiempos de la colonia, elaborados en lenguas indígenas, se hace referencia en estos términos: "Anales de los cakchiqueles" se llama el memorial de Tecpán-Atitlán, mientras que el Popol Vuh se alude como la "Biblia quiché". Los etnólogos contemporáneos también hacen libre uso de los términos:

Schultze-Jena escribe sobre "Los quichés de Guatemala"; Sapper sobre la vida de los "indígenas kekchíes"; Lafarge sobre los "indígenas jacaltecas de Guatemala"; mientras que McBryde llama a Sololá "un centrol comercial cakchiquel". Podría usarse la expresión "indígenas quichés" para referirse simplemente "a aquellos que hablan dialectos quichés" y llamarse cakchiqueles a quienes hablan dialectos cakchiqueles y no habría lugar a confusión; pero en muchos casos los térmiunos así usados aparecen haciendo referencia a los grupos culturales tribales y puede deducirse que los quichés, por ejemplo, constituyen una entidad étnica con una cultura definida y una organización polítíca comparable , digamos, con la de los iroqueses,. Así, más de un escritor ha llamado a los indígenas de Chichicastenango "la familia noble de los quichés" y la contribución de por lo menos uno de los etnólogos, Schultze -Jena, queda casi invalidada cuando él deduce que la cultura quiché es de tal unidad como para permitirle usar datos tanto de Chichicastenango como de Momostenango sin hacer distinción de sus orígenes.

i Originalmente publicado como "The Municipios of the Midwestern Highlands of Guatemala", en American Anthropologist, Vol.39, 1937: 423-444. La presente traducción al español es de Flavio Rojas Lima y proviene de Cuadernos del Seminario de Integración Social Guatemalteca, Guatemala,1965.

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Los indígenas de hoy que hablan dialectos de una lengua (como quiché y cakchiquel) no están en sentido alguino organizados como un grupo social, lo cual se hace evidente por medio de un estudio, aunque somero, de Guatemala. No hay evidencia, además, sobre una mayor analogía en la cultura de dos comunidades que hablan quiché, po ejemplo, que la que existe entre una comunidad quiché y una cakchiquel. Tampoco está claro que los términos lingüisticos, como quiché, representan grupos políticos y culturales que existieron en la época de la conquista. En resumen, no hay razón para pensar que la cultura, la nacionalidad y la lengua estén más estrechamente enlazadas en Guatemala que en otros lugares. Los términos lingüisticos no pueden ser usados incontrovertiblemente, por tanto, para designar grupos étnicos. En este caso la coincidencia entre las lenguas y las divisiones culturales es algo que no puede darse como un supuesto sino que debe ser determinado. Para estos fines, por fortuna, es posible aislar -rápídamente y con certeza- grupos de gente que representan, sin lugar a dudas, unidades sociales y culturales, y es posible citar y definir sus tipos de organización así como describir sus correspondientes culturas. La gente de Guatemala vive en municipios que son divisiones territoriales administrativas, generalmente reconocidas en todos los estudios gubernamentales, pero q ue también son -como ocurre en efecto- las divisiones étnicas básicas y los grupos culturales en los que esta dividido el país. La descripción de estos municipios en una región del territorio, lo cual constituye el propósito de este estudio demostraría con suficientes razones que los estudios sobre la etnología de Guatemala deben comenzar con los estudios de las culturas de los municipios como entidades individuales.

Los municipios como unidades físicas. Una alta y escabrosa meseta se extiende a lolargo de Guatemala, desde el noroeste hacia el sudeste, en tanto que una estrecha faja costera bordea el Pacífico al sur, y una más extensa ocupa, en el norte, la mayor parte de la vertiente del Atlántico. La región montañosa del centro sobrepasa en más o menos lo s 4000 piés de altitud y corrientemente se le conoce como el altiplano; es éste el grupo verdaderamente representativo, el que habitan casi todos los indígenas del país y que constituye el principal interés de este estudio. Los municipios en el altiplano ocupan áreas más pequeñas y tienen poblaciones mayores en comparación con las tieras bajas. Así, mientras la densidad de población del país en su conjunto es de 18.2 por kilómetro cuadrado, en la región de las tierras altas es de aproximadamente 47, y en algunas zonas sube hasta 100. En general, muchos de los municipios del altiplano tienen áreas que van de 100 a 250 kilómetros cuadrados y poblaciones que oscilan entre 1000 y 5000 habitantes. Sobre un eje este-oeste, la ciudad de Guatemala está casi en el ce ntro del altiplano. Al oeste está lo que puede llamarse, por tanto, el Altiplano Occidental y la parte central (que se muestra en la figura 2) puede ser llamada el Altiplano Mesooccidental. Puesto que esta última área incluye tres divisiones lingüisticas tradicionales (Quiché, Cakchiquel y Tzutujil), ella es ideal para estudiar el significado cultural de estos términos, si es que tienen alguno. Comprende 40 municipios que han sido estudiados con alguna extensión y de los cuales 24 son quichés, 11 cakchi queles, 4 tzutujiles y 1 (San Pablo) cakchiquel-tzutujil.

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La geografía de la región es simple. La divisoria continental atraviesa diagonalmente el centro, donde la altitud alcanza 3000 metros y no baja de 2500 (cerca de 8200 pies). Hacia el norte de la divisoria la declinación es gradual y poco considerable, en tanto que en el sur hay un rápido descenso hacia la costa del pacìfico. Las tres características más sobresalientes de la geografía física son:

1) La fila de volcanes que marca el descenso hacia la costa del Pacífico. Ellos forman una barrera en el paso del altiplano a la costa y limitan estrictamente el número de rutas comerciales. 2) El Lago de Atitlán, que algunos geólogos afirman que es un cráter,, mientras otros dicen que fue formado por el estancamiento de aguas fluviales, provocado por el surgimiento de los volcanes situados al sur de dicho lago. Este tiene mucha importancia comomedio de transporte y no constituye una barrera en las comunicaciones. 3) Las grandes irregularidades de altitud debidas ala estructura general, los cerros y los numerosos barrancos que interrumpen tanto la superficie de las colinas como la de las llanuras, son realmente las barreras para el tráfico, aun cuando en un grado notable son dominados. Aunque las mayores alturas no están habitadas, la población esta distribuída, por otra parte, sin considerar la altitud. La densidas de la población es casi la misma en alturas desde 1500 a 3000 metros, pero los más grandes poblados están entre 2000 y 2500 metros, inclinando la balanza en favor de este promedio; sin embargo, hay otros núcleos de población y la mayor parte de las fincas en zonas más altas, aunque en la menores alturas se les encuentran también proporcionalmente. Los límites de los municipios como están marcados en el mapa de la figura 2 no pretenden ser exactos, ya qye no hay un mapa oficial que muestre tales límites, ni uno extraoficial hecho por cartógrafos competentes (4) y en tal virtud no es posible decir que, geográficamente, los límites municipales están marcados como lo están. Puede afirmarse, sin embargo, que un tercio de los mismos son límites naturales: volcanes (con la línea divisoria atravesando la cima o el centro), ríos, el lago, y los cambios de altitud. Los otros dos tercios parecen ser arbitrarios, pero de ser trazados en el mapa con más aproximación, indudablemente se reduciría la indicada proporción, tomando en cuenta arroyos, hondonadas y montes más pequeños. La geografía es claramente más importante al delimitar las secciones pobladas, o los pueblos, de los municipios. En el mapa no se indica la elevaciòn súbita de las tierras desde las orillas del lago de Atitlàn; los riscos y volcanes comienzan su rápido ascenso desde la misma orilla del agua y sólo en la desembocadura de los ríos o en los pasos e n medio de los volcanes hay sitio para los poblados cercanos al agua. Los pueblos del lago se aprovechan de tales condiciones, pero sus áreas son en la mayoría de los casos, estrechamente limitadas. Lo mismo puede decirse de otros pueblos que no están sobr e el lago (tal el caso de Chichicastenango) sino rodeados y encerrados en profundos barrancos. La condición accidentada del terreno influye en la división de la gente, pero es más importante, sin embargo, en sus efectos sobre la comunicación. La superficie delimitada en el mapa (fig. 2) abarca cerca de 2000 millas cuadradas y sin embargo en los viajes las distancias se alargan hasta casi 8000 millas; pero se debe a que hay muy pocos lugares (como los valles en la ruta que va de Totonicapán a Quetzaltenango) donde más de una o dos millas pueden ser recorridas sin encontrar cambios de altitud -

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obstrucciones de montañas o profundos barrancos- que duplican o triplican la distancia quie se trata de cubrir. De la población de Chichicastenango a Tecpán (sobre el mapa) hay cerca de doce millas y aún esta es una dura jornada de un día, a pie, y cosa de dos horas en automóvil; de este modo se ven aumentadas las distancias correspondientes entre la mayoría de los puntos de la región, con la salvedad de que el lago de Atitlán, para los indígenas que usan canoas o se transportan en lanchas de motor, es una vía fácil.

Los indígenas lejos de quedar aislados por las condiciones geográficas, son dados a viajar a pesar de ellas; en el comercio (en el cual el hombre es él mismo la principal bestia de carga), en travesías para fiestas religiosas o simplemente en viajes para ver nuevos lugares y nuevas caras, mucho del tiempo de los indígenas se gasta en el recorrido de estos duros senderos. Cuanto más largas se hacen las distanc ias, la difícil topografía, por el contrario, torna más importantes las travesías y cualquier tendencia que pueda haber al aislamiento de los grupos indígenas es contrarrestada por su propia energía. Aunque parezca contradictorio, los grupos indígenas -los municipios- llevan en sus diferencias la marca del aislamiento, pero esto no puede ser atribuído al aislamiento geogràfico sino más bien a su resistencia con respecto a los efectos naturales del contacto constante.

Tipos de municipios. Están indicadas en el mapa (fig.2) y resumidas en el cuadro 1, ciertas diferencias fundamentales en los sistemas sociales de los municipios. En primer lugar, hay diferencias en cuanto a la ubicación de los habitantes, y esto depende de los porcentajes de quienes viven en los poblados y de quienes viven en los campos que rodean a éstos; en segundo lugar, hay diferencias en la constitución social, según los números relativos de indígenas y de ladinos. Las dos clases de diferencias, aunque casi relacionadas funcionalmente, se combinan en diversas formas, y la manera en que se combinan en un municipio particular proporciona la información primaria sobre su sociología básica. Cada municipio tiene su pueblo, o sea su centro urbano, que es tal, tenga o no residentes permanentes. Un municipio cuyo pueblo no tiene , en rigor, indígenas residentes permanentes, puede ser llamado un "pueblo vacío" y tales municipios siguen un patrón definido que podría describirse en términos de Chichicas tenango, que también en lo que concierne a su población indígena es un ejemplo típico:

El municipios de Chichicastenango tiene una población de unos 25,000 habitantes. De los indígenas nativos todos, excepto una docena de familias o algo así, tienen hogares en sus terrenos distribuidos en la campiña q ue rodea al poblado: aquí viven y trabajan o bien aquí tienen su base si se trata de comerciantes ambulantes o trabajadores por día empleados en cualquier parte. Los espacidos hogares consisten de simples familias o varios tipos de extensas familias. Puesto que las tierras son heredadas a los hijos, dividiendolas entre éstos, los vecinos más cercanos de una familia son considerados parientes. Aun así, los contactos de familias aquí en el campo son casuales y poco frecuentes. En el pueblo están la iglesia (o mejor dicho, dos iglesias en este caso), el "juzgado" y el lugar del mercado. Muchos indígenas tienen casas propias en el pueblo, así como en el campo, pero en los días correintes esas casas están desocupadas. Los

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indígenas que tienen cargo público viven en el pueblo durante el período de sus funciones; los otros vienen a él, cuando mucho, en los días de mercado (domingos y jueves) que es cuando utilizan sus casas como centros de operaciones, y para las fiestas religiosas (especialmente en la semana de di ciembre en que se celebra el día del patrón Santo Tomás), y en esta ocasión ocupan sus casas o las de sus amigos. Los individuos van y vienen de su hogar del pueblo a su hogar del campo y el ritmo de la ctividad cultural - semanalmente en lo económico, anualmente en lo religioso, y por toda la vida en lo que atañe a la organización política y religiosa - corresponde exactamente al movimiento periódico de la gente del campo al pueblo y

viceversa. De este modo los productos son cultivados y cosechados en el campo y llevados al pueblo para su venta. Otras mercancías son compradas en el pueblo y llevadas al campo para su consumo. Cuando un niño naceen el campo, el padre va al pueblo para registrar el nacimiento y allí pide al que va a ser padrino que bautice al niño; el padrino va al hogar del niño en el campo, un sábado, y celebra un rito; la familia se traslada al pueblo el domingo siguiente y aquí el padrino llega a la casa de la familia para llevar al niño que será bautizado; la familia retorna al campo por la noche. Cuando un hombre muere en el campo se organiza un velorio y al día siguiente se lleva el cadáver al cementerio del pueblo; los deudos y sus amigos van entonces, por la noche, a la casa que la familia del difunto tiene en el pueblo y consumen bebi das. Así ocurre también con los noviazgos y los matrimonios y lo mismo en la vida de los que tienen funciones políticas y religiosas y en casi todos los aspectos de la cultura. Una dualidad geográfica parece ser típica de los municipios de "pueblo vacío". Una variante de este tipo ocurre cuando, debido a la intro ducción de factores raciales y políticos externos, el pueblo es grande y tiene importancia considerable para otros municipios (por ejemplo una cabecera departamental). Este es todavía un "pueblo vacío" en lo que respecta a los indígenas locales, pero con su gran población de ladinos dificilmente tiene esa apariencia. El pueblo grande, sin embargo, también afecta la residencia de los indígenas ya que proporciona ocupación permanente a un número de elloos, quienes, en consecuencia, vienen a vivir allí en forma regular. Un municipio en que practicamente toda la gente vive en el pueblo, podemos llamarlo un municipio con "nucleo poblado" y el tipo puede ser descrito tomando como ejemplo a Santiago Atitlán, el cual es su mayor modelo si no el más típico:

Todos, excepto algunos centenares de los 7,700 habitantes del municipio de Atitlán, viven en un pueblo grande, en grupos compactos de casas alineadas regularmente a lo largo de calles bastante rectas. La gente tiene sus terrenos en los campos de los alrededores (principalmente en los lados de los volcanes) y los hombres dejan su hogar temprano por la mañana; cuando es necesario trabajan en el campo todo el día y regresan al hogar por la noche a dormir. No hay casas en los campos ni cerca de ellos y los hombres llevan consigo su almuerzo. Muchos de los hombres son comerciantes y pueden ausentarse varios días de la semana, pero por supuesto, retornan a sus hogares que están en el pueblo.

ausentan generalmente durante el día, las mujeres

constituyen la mayor parte de la población visible. Hay ciertos lugares a la orilla del lago, señalados para proveerse de agua y lavar, y aquí se congregan las mujeres en horas determinadas para hacer sus tareas e intercambiar chismes. Las mujereres rara vez dejan el pueblo y algunas pasan su vida entera dentro de sus límites. Dos veces al

Como

los

hombres

se

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día, en la plaza, funciona el mercado durante dos o tres horas y ellas vienen (los hombres no compran ni venden en el mercado) y se sitúan en grupos o en filas, exhibiedo sus mercancías y de nuevo entragadas a sus comadreos. El tiempo que las mujeres no invierten en la oriulla del lago o en la plaza, lo ocupan cocinando o tejiendo en casa; pero como la gente vive en familias compuestas - las cuales están unidas entre sí - hay no poca vida social en el hogar también. Naturalmente, la mayoría de las actividades normales de la vida - individual y social - están confinadas al pueblo. El ritmo de vida, no estorbado por movimientos coincidentes en el espacio, es al mismo tiempo más caelerado y menos enfático que en los municipios de "pueblo vacío". El ciclo de la semana pierde la mayor parte de su significado y no hay así uniformidad para todos los individuos. Tener cargo público por un año, afecta el tiempo de uno, pero no su residencia ni todo su modo de vida. La fiesta anual es importante pero se concede más atención a las imágenes de la iglesia durante todo el año, y la fiesta en sí no necesita un movimiento masivo de toda la gente. No hay dualidad y la vida sigue un curso constante. Una diferencia apreciable entre los dos tipos, es que mientras en el primero los límites del municipio son importantes y el término "pueblo" es usado para referirse a todo el municipio, en el segundo el pueblo en sí lo es todo y los límites municipales son comparativamente incidentales. Hay una importante variación en el tipo de "nucleo poblado": en unos municipios el pueblo contiene toda la gente, y ella trabaja en los campos circundantes, pero lo s hogares en el pueblo están distribuídos sobre una area considerable de modo que hay espacio para un limitado cultivo de frutas, legumbres y otros productos. Aquí la gente no lleva una existencia dual sin embargo, y el resultado principal es que el hogar único es más importante tanto para los hombres como para las mujeres, que en el tipo puro. El tercer tipo de municipio es una combinación de los otros dos. Quizás la mitad de la gente vive en el pueblo y trabaja sus campos cercanos de los alrededores, pe ro la otra mitad vive en sus terrenos y viene al pueblo (donde pueda que posea casas) solamente en las ocasiones acostumbradas. Un municipio de uno de estos tres tipos puede tener otros poblados - pequeñas aldeas o caseríos - como adición al pueblo; estos poblados pueden tener sus propias iglesias, juzgados menores y aún mercados; pero en general la gente de estos lugares depende del pueblo (aunque en menor grado) en su economía y en su organización política y religiosa. Quedan por definir las clases de gente que vive en estos varios tipos de municipios. Presumiblemente un indígena es un descendiente directo de los habitantes precolombinos de Guatemala y la mayoría de ellos probablemente lo son. Un ladino, por otra parte, debe representar - así se sipone - una mezcla de tiempos remotos de indígenas y españoles. En realidad la distinción se basa comunmente en la lengua y la cultura más bien que en el tipo físico; los indígenas hablan algunas lenguas nativas, usan trajes típicos, tienen apellidos indígenas y vi ven como indígenas. Un ladino tiene apellido español y su lengua materna es el español; usa traje al estilo europeo, usa zapatos, vive en una casa con ventanas, comunmente sabe leer y escribir, y tiene en general un mejor nivel de vida que sus vecinos indígenas. Estos criterios no pueden aplicarse en forma universal, pero con base en todos ellos se puede por lo general formular un juicio seguro.

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Los ladinos en el altiplano mesooccidental son principalmente habitantes citadinos; ellos son de hecho, quienes hacen grandes a los pueblos; pero, por otra parte, ellos también habitan completamente los "pueblos vacíos". Se les encuentra en buena parte en tres de los "núcleos poblados"; habitan caseríos subsidiarios y en dos municipios comparten los campos con los indígenas. En el cuadro 1 se puede ver que mientras ellos favorecen unb tipo de municipio, puede encontrarseles en cualquier forma de organización. Una tercera clase social puede ser denominada "indígenas foráneos"; son

un pueblo y todavía manti enen su lengua y usan sus trajes, pero han

emigrado a otro pueblo. Ellos también forman parte de los dos tipos principales de municipios; algunas veces, constituyen la población de un pequeño casería y en algunos pueblos (como en Chichicastenango) los indígenas señalados en el mapa son principalmente los que integran la colonia foranea. Cuando tanto los tipos de municipio como el carácter de los habitantes son tomados en consideración, pocos municipios pueden clasificarse juntos, como exactamente iguales. Una generalización, sin embargo, es aparente: que todos los municipios de "nucleo poblado" mostrados en el mapa están situados en el área inmediata que rodea el lago. Puesto que facilmente aparece un patrón a seguir como consecuencia de la peculiar geografía del mismo lago, puede llegarse a la conclusiónde que la diferencia es explicable en términos geográficos y que (puesto que el lago es único) los municipios de "nucleo poblado" son atípicos. Cualquiera que sea el origen, sin embargo, no se puede negar que con respecto a los tipos de pueblos (y cualesquiera que sean las consecuencias culturales que ellos puedan tener) hay en el altiplano mesooccidental dos clases distintas de sociedad cuya distribución atraviesa las divisiones lingüísticas. Las áreas que representan los tipos sociales interceptan las divisiones lingüísticas, y esto es importante principalmente porque si ellas hubieran coincidido, algo podría haberse deducido de este hecho. La realidad parece ser, no obstante, que los municipios del lago son semejantes solamente con respecto al tipo de pueblo (y sus consecuencias) y en la mayoría de los aspectos, ellos - como los demás municipios de esta región - difieren en forma individual de cualesquiera otros.

nativos de

Los municipios como unidades sociales. Desde el punto de vista de los indígenas mismos, la gente de cada municipio constituye un grupo único, unido por la sangre y la tradición y que difiere de todos los demás en su historia, lengua y cultura. Es claro que hay excepciones: Chichicastenango y Quiché, Santa María Chiquimula y Patzité, Santa Catarina Ixtahuacán y Nahualá, son considerados como parejas. En cada caso la tradición (y en el último la historia misma) señala que cada pareja constituyó una vez un sólo municipio, y los puntos en los cuales s on iguales ahora indican el carácter que se les concede como municipios únicos. En cada pareja los habitantes de ambos municipios hablan el mismo dialecto, diferente del que hablan otros, tienen el mismo santo patrono y una común tyradición respecto a su origen, usan el mismo traje y se aplican los mismos nombres. En estos casos excepcionales, dos municipios dan la impresión de ser uno sólo - por historia, cultura y raza - pero fuera de eso, cada municipio constituye una unidad distinta.

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Es claro que la creencia tiene su contrapartida en hechos objetivos generales:

los municipios difieren en lengua, obviamente en sus santos, sus nombres, sus trajes, y probablemente también, en alguna medida, en el tipo físico. Ellos, además, están concientes de su unidad y de su singularidad; desaprubean el matrimonio fuera del municipio; cuando viajan se sienten forasteros en tierras extrañas y consideran a una persona de su municipio como un "compatriota"; y si se establece una colonia en otro municipio, la gente de esta colonia conserva sus costumbres maternas y sólo cuando es necesario se mezcla con los inígenas locales.

los diversos municipios y

reconocidos por todos los demás, así como por ellos mismos, son tomados de los nombres de los propios municipios, al estilo español: de este modo uno nacido en Quetzaltenango es un quetzalteco; uno de Totonicapán, es un totonicapeño; de Atitlán es atiteco; de San Andrés, sanandresano; de Santo Tomás Chichicastenango, así como de Chiché, es un maxeño (del equivalente indígena de Tomás) y así sucesivamente. Hay términos indígenas equivalentes a éstos, pero como los dialectos difieren, los nombres indígenas difieren en alguna medida. De todos modos, son usualmente traducciones del español, y así (en Atitlán) un pedrano se convierte en ax- sampegra y un juanero en ax-saxwan. Algunas veces el gentilicio indígena se origina de la parte del nombre del municipio que no se usa en español; así, en español una persona de San Antonio Palopó es un antoñero, pero el atiteco lo llama ax-palpo'oxí; asimismo una persona de Nahualá o Santa Catarina Ixtahuacán es un nahua en español, pero es un axcatalina en Atitlán. Cualquiera que sea el nombre, sin embargo, lo más importante es que los indígenas son clasificados por municipios y que estos nombres además, son algo más que simple identificación: un maxeño es un maxeño no importa dónde viva y aunque se encuentre separado, en dos o tres generaciones, de su tierra natal. Si uno pregunta a un hombre de Patanatic (una colonia asentada desde hace varias generaciones en el municipio de Panajachel) de dónde es oriundo, él contestará que es un totonicapeño. Estos nombres son usados en Guatemala, por consiguiente, tanto como nuestos términos "Judío" y "Gitano". Junto con el gentilicio va un traje. Tipicamente cada municipio tiene un traje para sus hombres y uno para sus mujeres, los cuales difieren aún de los de municipios vecinos. Algunas veces las diferencias parecen insignificantes, pero son siempre suficientes para distinguir a quienes los usan y para clasificarlos. El clima, en general, influye sobre el tipo de trajes; así, en alturas de 4,000 a 6,000 pies, el algodón es el material básico de los mismos, mientras que en altitudes mayores la lana es más frecuente. Pero las costumbres y estilo son más importantes; por ejemplo, las mujeres en Chichicastenango (que es bastante frio) usan faldas de algodón hasta las rodillas. en tanto que en Atitlán (más coluroso) las usan hasta el tobillo, y mientras que en Chichicastenango los hombres usan pantalones de lana hasta la rodilla, en San Marcos la Laguna cubren sus cuerpos con largas capas de lana. Se puede tener una idea de las diferencias en los trajes, incluso entre municipios muy inmediatos, haciendo una comparación de los "uniformes" de las mujeres de Atitlán y San Pedro:

Falda: En ambos casos se usan faldas envolventes que llegan al tobillo, pero la de la atiteca es de un rojo subido con finas lineas blancas, en tanto que la de la pedrana es de tela jaspeada en rojo oscuro, azul o verde.

Los

gentilicios

aplicados

a

los

indígenas

de

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Faja: La atiteca simplemente dobla hacia dentro el borde exterior de su falda, pero la pedrana además de esto, sujeta su falda en la cintura con una faja de tres pulgadas, hecha de algodón. Blusa: La atiteca usa el güipil flojo con mangas que no son cortadas o cosidas; la pedrana, en cambio, tiene un estilo europeo de blusa, con mangas talladas; la de la atiteca es blanca con rayas anaranjadas y lilas y figuras en seda de los mismos colores; la de la pedrana, en cambio, es toda blanca con listas acordonadas del mismo color.

Paños de acarreo: El paño de la atiteca es un rectángulos de 64 por 24 pulgadas, con orla sólo en uno de los extremos; el de la pedrana es más grande (120 por 20 pulgadas) con orlas en ambos extremos. El de la atiteca tiene anchas listas rojas y azules, con unas finas rayas blancas o lilas; el de la pedrana es rojo oscuro, azul o verde, con dibujos entrelazados. Tocado: La atiteca tiene una larga cinta (335 pulgadas de largo y una de ancho) con los extremos decorados; ella recoge su pelo en la parte central y entonces enrolla toda la cinta en su cabeza de manera uniforme, de modo que al final queda como una aureola o como un anillo de Saturno. La pedrana, por otra parte, arregla su cabello en dos trenzas y así lo deja estar.

La uniformidad de traje dentro de un municipio es sólo relativo: hay menos variaciones, pero raramente hay una tan considerable que haga difícil la identificación. Además, los trajes cambian con el tiempo. En algunos municipios los hombres están sustituyendo sus viejos trajes por pantalones y camisas europeos, pero los cambios en muchos lugares ocurren dentro del propio patrón de los trajes nativos en materia de color, textura y dibujos, y el traje conforme cambia se hace típico de cada municipio. Ya que a los indígenas pocas veces se les encuentran sin sus trajes, no es fácil verificar (sin medidas antropométricas exactas) la idea de los indígenas en el sentido de que ellos difieren por municipios, racial o fisicamente. Sin embargo, puesto que los municipios son en gran medida endogámicos, uno podría suponer las diferencias. En realidad, aparentan serr muchas: las mujeres de Chichicastenango parecen ser más bajas y feas que las de Momostenango, por ejemplo; y las mujeres de Atitlán parecen más delgadas que la mayoría de las de otraos municipios y sus caras tienen una forma malaya. Los hombres de San pedro son notoriamente guapos y las mujeres son famosas por su belleza; puede haber en San Pedro una fuerte mezcla de sangre blanca. Estos son ejemplos de apreciaciones superficiales hechas por indígenas y turistas, que pueden no tener importancia para un antropólogo físico, pero que por cierto se conectan con la naturaleza étnica de los municipios. Un indígena piensa que la gente de su municipio está relñacionada por la sangre, y para él, las clasificaciones por el traje son superficiales o accidentales. El juicio del indígena con respecto a las diferencias de lengua, por fortuna ha sido mejor sopesado. Los indígenas de un municipio saben que su lengua es diferent e de la de sus vecinos: esto es parte de su singularidad. En efecto, el doctor Andrade ha llegado a la conclusión de que, conforme uno va de un municipio a otro en el altiplano mesooccidental, los dialectos difieren notablemente. Además, las diferencias parecen incluir variaciones fonéticas, vocabulario y usos gramaticales. A manera de ejemplo, el cuadro 2 sintetiza las diferencias en palabras típicas cvomo Andrade las encontró en

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los pueblos del lago. La comparación va de Panajachel, y sigue alrededor del lago, hasta cerrar en Santa Cruz, incluyendo los dialectos cakchiquel y tzutujil. Existe una diferencia, es cierto, pero que ésta no es grande es también evidente, si se considera la lista de palabras del cuadro como indicativa. Pero lo que resalta son las diferencias, aún dentro de cada grupo lingüístico, conforme uno va de un pueblo a otro. Las diferencias son en realidad más grandes en la lengua coloquial que como aparecen en

el cuadro, pues no sólo existen en los sistemas fonéticos, vocabulario y gramát ica, sino

que las entonaciones varían de modo notable y afectan fuertemente el mutuo entendimiento. Atitlán es un ejemplo extraordinario de ésto: los atitecos no sólo hablan

más alto (en especialo cuando están aunque sea levemente excitados) y con distintas entonaciones, sino que es normal que hablen a un ritmo marcadamente más rápido que sus vecinos. La gente de algunos de los otros pueblos dice que no puede entender

a los atitecos en modo alguno y piensa que la lengua de Atitlán es del todo diferente.

Es curioso, sin embargo, que los atitecospuedan entender bastante bien algo de los otros, que hablan "más claro" que ellos mismos, seún su propia confesión. Aunque los dialectos que se hablan en los pueblos alrededor del lago, no son por completo ininteligibles entre sí, las diferencias en cada caso son suficientes para hacer difícil su comprensión. Los indígenas, no obstante, se las arreglan para comunicarse en todos los asuntos ordinarios y esto en cierto modo se logra por su conocimiento parcial de las lenguas de los otros. El hecho de que ellos se las ingenien para comunicarse, de ninguna manera reduce la importancia de las diferencias, las cuales, si bien no se hacen sentir en otra forma, continuamente mantienen en los indígenas de cada municipio la conciencia de su unidad y su singularidad. Quizás no haya en toda el area un caso tan marcado como el de los cuatro pueblos de San Pedro, San Juan, San Pablo y San Marcos, cada uno de los cuales está al alcance de la vista de los otros; San pedro y San Juan está n separados sólo por una caminata de pocos minutos, y la mayor parte de la tierra en San Juan es propiedad de los pedranos y trabajada por ellos. Que haya alguna diferencia entre sus lenguas sorprende bastante, pero que las dieferncias sean tan grandes es poco menos que maravilloso. El hecho de que estos cuatro municipios difieran en lengua como ocurre en realidad, respalda el aserto de que no son los grupos conocidos como cakchiquel y tzutujil, sino los municipios individuales, las unidades lingüísticas que deben ser estudiadas principalmente en el area. Lo dicho para la región del lago es más o menos cierto para toda la zona del altiplano mesooccidental. En otras partes los centros urbanos de los municipios no están tan cercanos; de este modo el caso no ap arece tan marcado. Con todo, en alguna forma los hechos son aún más significativos, ya que entre los indígenas que viven en el campo hay muchos casos de vecinos próximos (en distintos lados de los límites municipales) que hablan diferentes dialectos. Si los municipios están tipicamente separados entre sí por su lengua, sus trajes

y una conciencia de singularidad racial, cultural e histórica, tanto como por diferentes composiciones ecológicas y elementos de población, ellos constituyen también unidades económicas, políticas y religiosas.

Los municipios como unidades culturales.

Las

irregularidades

de

topografía

y

las

variedades

en

las

condiciones

geográficas

y geológicas

en

el

altiplano

dan origen a

las

diferentes

areas

de

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producción; pero la geografía sóla no puede explicar la especialización económica de los municipios del altiplano mesooccidental. Puede decirse, para empezar, que no obstante que la milpa así como las huertas familiares son comunes a todos los municipios, cada uno está dedicado a diversas actividades económicas que, como fuente de ingresos, sobrepasa a la milpa en importancia. Pocos municipios cultivan suficiente maíz para sus propias necesidades y todavía menos producen lo necesa rio para cubrir otras exigencias vitales con el valor de los excedentes. De estos municipios puede decirase que son especializados en el cultivo del maíz y frijol como productos creadores de divisas; hasta donde yo sé, solamente Tecpán, San Andrés Semeta baj y Patzún, de los municipios indicados en el mapa (fig.2) tienen tal especialización. Los indígenas de los otros municipios deben ganar dinero en otras formas para comprar sus cosas necesarias, incluyendo maíz en muchos casos. La especialización en la producción conduce de modo inevita ble, por supuesto, hacia el comercio, y los indígenas de algunos municipios se especializan en este comercio o distribución. Aproximadamente hay tres clases de especialización: agrícola, industrial y comercial. Una cuarta es más bien negativa: los indígenas de municipios no especializados en alguna ocupación particular, se ven forzados a recurrir al trabajo común en sus propios municipios, en los vecinos, o en las plantaciones de la costa. Asimismo, aun en municipios donde la mayoría de la gente tiene una mayor ocupación especial, hay siempre algunos individuos que hacia la última parte del año dependen de la labor en los campos ajenos para su subsistencia. Los municipios especializados en el cultivo del maíz y el frijol han sido ya mencionados; otros (especialmente Patzité y en mayor grado algunos de la región más alta) cultivan trigo como una importante fuente de ingresos; las frutas tropicales como naranjas, limas, limones, jocotes, matasanos y aguacates, son cultivadas en algunos de los municipios del lago, así como el café; otras frutas como manazanas y duraznos se producen sobre todo en Chichicastenango, Quiche y Totonicapán; las verduras se cultivan casi con exclusividad en Almolonga y Zuñil y en Sololá y Panajachel; patatas en Chichicastenango y Totonicapán así como en Almolonga. Diversos productos como anís, garbanzos y maguey, son cosechados en otros municipios alrededor del lago. La relación de la geografía con las especialidades agrícolas, puede ilustrarse con el cultivo de verduras:

En la estación lluviosa las verduras podrían cultivarse en cualquier parte; con todo, hasta donde yo sé, ningún municipio cultiva sólo verduras en la estación lluviosa - probablemente, en parte, porque ésta es también la estación de la milpa. En la estación seca la irrigación es siempre necesari a, y tanto circunstancias favorables como conocimientos técnicos son indispensables para tal tipo de agricultura. En muchos lugares hay rios que podrían ser encauzados en canales de irrigación; algunos de esos lugares tienen mejores posibilidades que otros , pero muchos no las tienen tan escasas como Sololá, donde arroyos menores son usados en la agricultura intensiva. En muchas partes no hay el interés ni los conocimientos para hacer uso de los resursos naturales o la gente tiene alguna otra especialidad que le es suficiente. Pocos lugares son especialmente favorables para la irrigación como Almolonga y Panajachel donde grandes ríos proporcionan agua abundante para irrigar sus valles. Panajachel es quizás el centro más importante de la cebolla y el ajo, y también se cultivan allí unas pocas legumbres más; en Almolonga se cultiva cebolla y otras hortalizas pero no ajo. Las

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técincas son mejor desarrolladas en Panajachel, aunque en Almolonga usan las laderas en terraplen en la estación lluviosa así como el valle en la estación seca, lo cual no ocurre en Panajachel, donde las cebollas y el ajo son cosas importantes en la vida - mucho más que el maíz - y participan de los valores de la cultura de modo muy directo; en cuanto a lo económico, la gente pasa casi todo su tiempo en los terrenos de cebolla y ajo; aun las mujeres y los niños resultan expertos en dicho cultivo y muchas de las mujeres no muelen maíz ni tejen y casi ninguna de ellas hila el algodón. Su especialidad es lo que importa. El cultivo de verduras s e está extendiendo ahora a otros pueblos del lago, cuya agua es utilizada en las huertas de las márgenes

.

La especialización industrial ha ido más allá que la agríco la. Sería difícil hablar de la "tecnología" de los indígenas a menos que se especifiquen ci ertos municipios. Los trastos de arcilla, por ejemplo, aunque usados en todas partes en el hogar casi con exclusión de otros recipientes, se hacen sólo en cuatro municipios del altiplano mesooccidental y en cada uno se elabora un tipo especial en dura comp etencia con los otros. En Totonicapán se fabrican muchas variedades de fina loza vidriada; en San pedro Jocopilas y Santa Apolonia se elaboran grandes piezas de loza sin vidriar, sobre

todo cántaros y comales; en San Bartolomé se hacen grandes ollas que son usadas en Momostenango para teñir los tejidos. Se hacen petates en cantidades considerables sólo en Santa Catarina Palopó. Los muebles son practicamente un monopolio de Totonicapán y asdí ocurre con los artículos de cuero. Los ponchos y otros tejidos de lana se hacen en Momostenango y San Francisco, en tanto que otros tipos son tejidos en Chichicastenango y Nahualá. Muchos de los artículos necesarios son hechos fuera del área tomada en conjunto (casi todas las canastas, por ejemplo) y negociados en ella. Otras cosas son hechas en el área y también en municipios fuera de la misma:

lazos y hamacas son una especialidad de San Pablo, pero la mayor parte de los lazos y otros productos de maguey usados en el altiplano mesooccidental provienen de municipios del noreste. De las piedras de moler hechas en nahualá, por otra parte, al parecer se surte la república entera. Estas especialidades no son siempre explicables en términos de geografía; la cerámica, por ejemplo, termina en los límites de Totonicapán, y los vecinos más cercanos en el otro lado de la linea demarcatoria sencillamente no saben cómo se hace. Asimismo, una considerable cantidad de maguey crece silvestre en todas partes, pero sólo en unos pocos municipios del lago se trabaja en algún grado, y aunque San Pedro la Laguna tiene grandes cantidades de él, las hojas en buena parte son compradas por pableños, quienes trenzan las fibras para hacer lazos. Para valernos de otro ejemplo, diremos que los materiales crudos - la mayor parte de la lana y los tintes - deben ser llevados a Momostenango, puesto que los momostecos son los expertos en hacer ponchos. Naturalmente, la distribución de todos estos productos es materia de suma importancia en la economía de la región. Webster McBryde ha completado hace poco un año de estudio sobre las rutas comerciales, en especial en esta área, y un corto artículo como éste no es el lugar adecuado para ocuparse debidamente de la intrincada red de caminos y del sistema de mercados que se ha encontrado. Los productos son transportados a espaldas de los indígenas y en algunas ocasiones sobre mulas. los productores casi siempre llevan por sí mismos sus artículos al mercado local y a los mercados vecinos: en algunos casos (como con los ponchos de Momostenango, las

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piedras de moler de Nahualá y los muebles de Totonicapán) los indígenas de los mismos municipios llevan sus propios productos o los productos de sus coterráneos a toda la república. Pero hay indígenas en ciertos municipios que hacen negocio transportando productos aún de otros municipios, de mercado en mercado, comprando y vendiendo. De este modo los fabricantes de locería y muebles llevan a Chichicastenango sus productos, y aquí los maxeños los compran y los llevan a la costa y hasta la capital para venderlos. Además, indígenas de Chichicastenango, Totonicapán y San Cristóbal compran en la capital o en Quetzaltenango, artículos manufacturados y cubren rutas regulares en las cuales paran en varios mercados para vender sus mercancías. Atitecos y maxeños y otros pocos, también ha cen un comercio de la costa a los altos que los lleva a todas partes. Es difícil encontrar una justificación geográfica en tales especializaciones comerciales, y parecería que a este comercio (el cual es realmente acarreo) se acude cuando las gentes no cue ntan con mayores recursos en el lugar de origen o cuando son especialmente ambiciosas pero no tan pobres que no tengan un pequeño capital para emplearlo en el comercio. Casi todo grupo de municipios presenta casos de espacialización que son difíciles de explicar, pero de nuevo los municipios del lago pueden tomarse como ejemplos ilustrativos. El cuadro 3 muestra las bases económicas de cada uno de ellos y obviamente suscita más preguntas de las que se pueden contestar. ¿Por qué los caterinecos se ocupan en industrias del lago (ellos son expertos canoeros, nadadores y pescadores) mientras que los vecinos antoñeros son apegados a la tierra? ¿Por qué son los atitecos, más que los pedranos, los grandes comerciantes? ¿Por qué son los juaneros y los caterinecos mucho más apegados al trabajo que los otros? Las respuestas a estas y otras preguntas están relacionadas estrechamente con la historia y con todas las culturas de los municipios y hasta con la región. Tales diferencias influyen mucho en la singularización de los municipios: sus tecnologías, sus economías y la dirección de sus intereses culturales y aún sus niveles de vida difieren con sus particulares especializaciones económicas, como causas y como efectos; y debe hacerse notar, finalmente, que la especiali zación económica ocurre, desde luego, por municipios o pequeños grupos de ellos, y no por grupos relacionados con divisiones lingüísticas o posibles áreas culturales. Así como en materias económicas los municipios se diferencían dentro de un sistema común, de mucho alcance, tanto en política como en religión cada uno guarda unidad y relativa independencia dentro de dos complejas y universales organizaciones. La división entre los municipios es reconocida por la Constitución de la república y la forma general de su organización interna está oficialmente trazada; de manera semejante la iglesia católica romana sanciona los elementos de la organización local religiosa que están, en cierto modo, ligados a su ideología. Sin embargo, la peculiar combinación de las formas seculares y sagradas y las funciones en la organización del municipio, no son reconocidas ni por la iglesia ni por el estado. Esta organización sigue un patrón general en todo el altiplano mesooccidental, pero en cada municipio estáenlazada a la particular composición ecológica y racial (ladino-indígena), a las costumbres locales, a los santos particulares y el ciclo ritual anual, al sistema económico y las especialidades y aún, en muchos casos evidentes, al carácter de la gente.

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En síntesis, hay una jerarquía de cargos seculares en cada municipio cuyas

un conserje y

mensajero y una jerarquía paralela de funcionarios religiososencargados de los santos importantes del municipio. Los dignitarios son teoricamente "electos", pero en realidad

siguen un orden, principiando con los cargos más bajos y ascendiendo por grados; en

el ascenso hay una alternancia entre las jerarquías secular y religiosa, de suerte que

las dos están en realidad eslabonadas. Eventualmente, al pasar todos los cargos, el individuo se convierte en un principal, un patriarca de la comunidad eximido de servicios adicionales en el pueblo. Hay casi tantas variaciones de este esquema, en

cuanto a detalles, como municipios existen. He aquí unos pocos ejemplos:

funciones van desde

las de

un alcalde

y juez de

paz, hasta

los de

1. En los municipios donde hay ladinos, éstos están adaptados en varias formas

al sistema político, no así al religioso. En los grandes pueblos de ladinos hay organizaciones independientes y la reconocida en lo oficial cuenta con ladinos en los cargos superiores. Pero paralela a ella hay una organización indígena completa que es extraoficial cuando entra en conflicta con la otra, como por ejemplo, en el caso de los

cargos superiores, y oficial en lo que toca a los cargos inferiores que siempre son desempeñados por indígenas. En los centros municipales más pequeños, y en los municipios del lago, hay solamente un sistema de cargos altos alternables entre ladinos

e indígenas;sin embargo, aún aquí (como por ejemplo en Panajachel) los indígenas

tienen un registro completo de funcionarios, pero en el caso de aquellos que entran en

conflicto

con los ladinos, dichos funcionarios existen unicamente en la tradición

indígena.

2.

En

los

municipios

grandes

(como

Chichicastenango)

se

agrega

a

la

organización central vertical una serie de funcionarios escogidos en subdivisiones territoriales y que operan en ellas. El municipio (y en Atitlán el pueblo mismo) está

dividido en cantones, cada uno con un funcionario local subsidiario de los funcionarios del municipio, para efectos administrativos. En dichos municipios los principales tienen bases y funciones territoriales y en algunos casos hay grupos de más altos princi pales funcionando para todo el municipio.

3. En los municipios pequeños cada hombre tiene su turno para ocupar muchos

de los cargos. En los municipios grandes (donde hay más hombres que cargos) se hace alguna selección supervisada por los más altos cargos, y los otros dan su servicio

al municipio en tareas más modestas. Hay así más honor y prestigio conectado con los

más altos cargos, tanto en el aspecto político como en el religioso. 4. Las tareas de los funcionarios seculares son también religiosas en grados diversos; ellos toman parte como un grupo en las ceremonias supe rvisadas por los funcionarios religiosos. En algunos casos (Panajachel, por ejemplo) los funcionarios seculares tienen un santo a su cargo, pero entonces desempeñan funcio nes religiosas

en el mismo sentido que los funcionarios religiosos.

5. Cada municipio tiene su propia lista de santos, y el día del nombre de cada

uno es la ocasión de una fiesta. Por tanto, cada municipio hace celebraciones de acuerdo con su propio calendario particular. Además, puesto que cada santo tiene sus particulares conotaciones y requiere su celebración en una forma peculiar, los detalles de las fiestas difieren con los municipios.

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6. La importancia de las fiestas consiste en que varían de municipio a municipio:

cada

comunidad; cada uno tiene además un número de otras fiestas, pero en algunos pueblos éstas son dejadas a los funcionarios en ejecicio, en tanto que en otros

municipios son tomadas por mucha gente como un pretexto para dejar su trabajo, tomar licor y bailar. En el lago, por ejemplo, Santa Catarina y San Juan son notoriamente "religiosos" y su posición económica está ciertamente atada a su propensión a este tipo de celebraciones. 7. Los funcionarios políticos y religiosos desempeñan en diferentes municipios

varias funciones sociales. En Atitlán, por ejemplo, los miembros de las organizaciones religiosas se encargan de los entierros; en Chichicastenango los funcionarios seculares indígenas aplican normas de derecho consuetudinario en los casos de mal comportamiento de los matrimonios no legaliza dos. Cada municipio tiene sus propias costumbres más o menos diferentes de las de sus vecinos, y la organización política y religiosa, por supuesto, aplica normas, costumbres, ritos y creencias locales.

y

relativamente independiente. Guardan relación en el conjunto político moderno, pero la

organización mayor, por supuesto, no toma en cuenta las divisiones políticas precolombinas, ni tampoco cualesquiera agrupamientos lingüísticos que en un tiempo pudieron haber coincidido con ellas.

titular, que es celebrada en una u otra forma por toda la

uno tiene su fiesta

A cada

municipio

corresponde

así

una

organización

social

distinta

En las costumbres relativas al nacimiento y al bautismo, en las formalidades del

noviazgo y ceremonias del matrimonio, en los tipos de organización familiar, en las relaciones de parentesco, en sus creencias religiosas y mágicas, en los usos y ritos de chimanes y brujos, en los restos de ritos precolombinos y el calendario - en muchos aspectos de la cultura - los municipios difieren unos de otros, en mayor o menor detalle. Los municipios contiguos quizas difieren entre sí menos que aquellos que se encuentran más separados geograficamente: se requiere una mayor investigación para determinar hasta qué punto esto puede ser cierto. Empero, bastante se ha dicho acer ca de los municipios como grupos independientes, social y culturalmente concientes de sí mismos, para hacer ver que el progreso en el estudio de la etnología guatemalteca depende de un examen previo de los munici pios como las unidades étnicas primarias (y posiblemente finales) en las cuales aquel estudio está comprometido.

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ORGANIZACION RELIGIOSA Y POLITICA EN MESOAMERICA ii .

Fernando Cámara Barbechano

Introducción. El presente trabajo intenta describir, interpretar y clasificar la estructura y función de los organismos religiosos y políticos en algunas comunidades mesoamericanas con el propósito de encontrar características comunes - y señalar las diferencias - que pueden ser utilizadas como proposiciones en una investigación más amplia que incluya otros tipos culturales y sociales del area mencionada, y de otras areas americanas. La posición teórica que se mantiene no es de ninguna manera original. Refierese a conceptos, postulados e hipótesis bien conocidos en investigaciones sobre cambio cultural y social. El punto de vista presupone, en primer término, la existencia de tres niveles culturales: pre-colombino, europeo y contemporaneo. De allí que en este ensayo se estudian comunidades rurales de "indios" y no indios iii . Otra idea que se asume válida y general es la que postula una constante modificación, con mayor o menor intensidad, de la estructura, contenido y significado de los organismos religiosos y políticos desde un tipo "primitivo", tradicional, antiguo, rural o "Folk", hacia otro contemporaneo, moderno y semi-urbano, debido a los contactos, directos o indirectos, que se tienen con elementos de la ciudad. La hipótesis teórica y de trabajo se formula en el sentido de que es posible interpretar y clasificar las características religiosas y políticas para llegar así a establecer dos diferentes grupos o marcos referenciales. Estos núcleos de características incluirían: uno, modalidades pre-colombinas y aquellas de procedencia europea (siglos XVI-XIX), mientras el otro tendría principalmente esas formas europeas antiguas además de contemporaneas y modernas. Si se aceptan algunos de los significados que tiene el concepto de "sistema" (Combinación de partes en un todo, o arreglo ordenado según una ley común) y este se utiliza como un paso inicial en la interpretación de la sociedad y la cultura, el autor cree estar justificado para usar términos tales como organización "centrípeta" y "centrífuga" según la tendencia o causa que impulsa hacia un centro o hacia fuera, respectivamente. En la clasificación que llevé a cabo de las carcaterísticas de la organización religiosa y política en algunas comunidades de Mesoamérica hago uso de esos términos (centrípeta y centrífuga) aúnque no con su exacto significado, sinó más bien

ii El presente ensayo, traducido al inglés, fue escrito para el Seminario de Etnología y Antropología Social de Mesoamérica que, patrocinado por the Viking Fund, se celebró conjuntamente con el XXIX Congreso Internacional de Americanistas del 28 de agosto al 3 de septiembre de 1949, en la Ciudad de New York. Posteriormente (en 1952), aumentado con las notas de crítica provenientes de su discusión, apareció publicado (p. 142-173) en "Heritage of Conquest", editado por Sol Tax en the Free Press, Glencoe,

Illinois. Parte de la versión original en español se publicó en 19

Veracruzana "El hombre y la palabra", pero la presente es la primera publicación del ensayo completo en

en la revista de la Universidad

español, incluyendo las mencionadas notas críticas de la discusión durante el Congreso de Americanistas. La presente traducción al español es de Leif Korsbaek.

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por la idea general que convergen y sus implicaciones. Así una organización centrípeta lleva la idea de una estructura cuya forma, contenido y simbolismo se orientan hacia la conservación de un orden socio-cultural ya establecido; este orden, que interpreto como un "centro", o central, aparentemente es de naturaleza tradicional, homogeneo, colectivista, bien integrado, comandatorio y en donde, cuando menos teóricamente, el bienestar de la comunidad debe anteponerse siempre al del individuo. Creemos así que una organización religiosa y política de este tipo se encuentra en comunidades donde las necesidades emocionales y utilitarias de los miembros son homogeneas y

parte de los estímuli culturales parecen ser

determinados por la tradición y por la comunidad. La comunid ad (por lo general el municipio) es considerado teóricamente - y, por los miembros, en la práctica también - como la unidad social y cultural. Una organización centrífuga posee una estructura cuyo contenido y simbolismo no van dirigidos hacia la conservaci ón de algún orden de creencia y costumbres; es cambiante, heterogenea, debilmente integrada y voluntaria. En ella el bienestar del individuo o de un grupo determinado se considera como más impor tante que él de la comunidad, por lo menos teóricamente. En las comunidades que poseen este tipo de

recíprocas y donde una buena

organización las necesidades emocionales y utilitarias de sus miembros son variables; los estímuli culturales tienden a ser seleccionados y modificados en función del beneficio al individuo, primero, a su grupo de familiares, luego, y finalmente al pueblo, a la comunidad, a la aldea o a la cabecera (la unidad social y política más importante en el municipio). Es este tercer nivel que se considera como la unidad social y cultural que puede cambiar y a veces forzosamente debe de cambiar.

con la anterior clasificación se presentan dos problemas. El

primero tiene que ver con la naturaleza del material disponible, cuya calidad y cantidad varía de acuerdo a: (a) los objetivos y los intereses del autor, (b) el pe ríodo en qué la investigación fue llevado a cabo, (c) el tiempo de qué disponía el investigador y (d) las condiciones bajo las cuales el trabajo de campo fue ejecutado. El segundo tiene que ver con lo difícil que a veces puede ser distinguir entre una estructura o función ideal y la que existe en la realidad. En consecuencia los autores pueden haberle concedido demasiado peso a ciertos aspectos de la cultura y pueden haber subestimado otros. Sin embargo, no obstante la existencia de estas dificultades es p osible notar ciertas tendencias principales en la organización religiosa y política en Mesoamérica. El uso de palabras idénticas con diferentes sentidos y de palabras diferentes con sentido idéntico nos produce otro problema, en particular con el uso de términos como "indio", "nativo", "ladino", "blanco", "mexicano", etc. Una solución parcial a este problema será el subrayar las características funcionales de los elementos étnicos de acuerdo a su correspondencia con uno de los dos tipos ideales. Las comunidades discutidas se encuentran presentadas en la siguiente tabla.

Relacionados

Localización

Centrípeta

Centrífuga

México

Ayutla

Chacaltianguis*

Cancuc*

Chan Kom

Chamula

Cherán

Chenalhó

Chilchota

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Honduras Británica

Guatemala

Mitontic

Dzitás

Oxchuc

Mitla

Tenejapa*

Soteapan

X-Cacal

Tehuantepec

Zinacantán*

Tepoztlán

Tzintzuntzan

Yalalag

San Antonio Socotz

Chichicastenango San Luis Jacaltenango Jilotepeque Jocoltán Nebaj Panajachel San Juan Chamelco San Pedro Carchá San Pedro de la Laguna Santa Catarina Palopó Santa Eulalia

Las comunidades marcadas con un asterisco * son lás donde el autor Fernando Cámara Barbechano ha hecho trabajo de campo.

En algunas comunidades ciertos aspectos de la organización político -religiosa son de tál carácter que no encajan en esta clasificación. En el texto se indicarán estas excepciones y variaciones.

LAS CARACTERISTICAS DE LA ORGANIZACION RELIGIOSA Y POLITICA EN MESOAMERICA.

Las comunidades estudiadas constituyen municipios o "distritos", los cuales forman parte de una area geográfico-política mayor: los "estados" o "departamentos". Se exceptúan X-Cacal y Socotz que están organizadas en forma tribal.

conocidas como

"parajes", "congregaciones", "calebales", "ranche rías" y "ranchos", además de otra sub- unidad que constituye "la cabecera", "villa" o "pueblo" etc., cuyo nombre se hace extensivo a todo el municipio. Exceptúanse San Pedro la Laguna, Tzintzuntzan y Yalalag que unicamente tienen cabecera, o pueblo nuclear y concentrado. La mayoría de la población en estos municipios se dedican a la agricultura, aúnque cierta especialización en el producto cultivado y hacia otras actividades productivas o explotativas ya va siendo notoria. Variaciones significativas se encuentran en comunidades con una organización centrífuga, donde algunos tipos de artesanados, oficios y empleados o trabajadores a sueldo forman ya un grupo de importancia económica y social. Además, en ellas pueden hallarse otros elementos y complejos culturales de carácter semi-urbano y citadino. Soteapan y Chan-Kom resultan los menos especializados. Por otra parte, comunidades centrípetas como

Los

municipios

o

distritos

se

integran con sub-unidades

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Chamula y Chichicastenango se singularizan por un fuerte núcleo de comerciantes ambulantes. Teniendo en mente la mayor homogeneidad ocupacional y cultural en egenral de los habitantes con organización centrípeta es posible asentar que el término "comunidad" se refiere a toda la gente "indígena" que puebla el municipio. por otra parte, en los municipios con organización centrífuga, la "comunidad" parece quedar constituída únicamente por la gente que habitan la cabecera. Dos tipos de gente, culturalmente hablando, pueblan los municipos: los "indios" que habitan chozas dispersas en los cantones o parajes; y los "ladinos" o "mestizos" quienes en su mayoría viven en las cabeceras iv . Variaciones de importancia ocurren en casi todos los municipios según haya o no indios viviendo permanentemente o temporalmente en la cabecera, así como por el número total de ladinos allí establecidos. Las excepciones ocurren en X-Cacal y Socotz donde no hay mestizos y en Chacaltianguis donde no hay indios. Los habitantes indios de cada municipio se consideran afiliados e identificados con él por una serie de características culturales homogeneas (tipo de vestido, acento en el hablo, santo patrón, productos agrícolas, etc., etc.) las cuales los diferencían de otras comunidades, aún en municipios inmediatamente vecinos. Significativas excepciones ocurren en comunidades con organización centrífuga debido quizá a una intensa "ladinización" o "amestizamiento". Por ello, la identificación del "grupo cultural" en el municipio va dejando de ser singular y relevante, no obstante que la gente sigue pensando en términos de una diferenciación local. Las cabeceras son centros sociales y constituyen los principales focos de las actividades comerciales, religiosas y políticas, donde convergen las veredas y las carreteras de los parajes, de lasd demás cebeceras y de los centros urbanos. X-Cacal y Socotz representan excepciones, ya que ninguno de los dos posee un centro específico para las transacciones comerciales; en ambos existe, sin embargo, un centro para la expresión de la vida socio-ceremonial. Las cabeceras contienen sub-divisiones como "barrios", "calpules", "secciones" y mitades que delimitan, diferencían y seleccionan las actividades ceremoniales de los funcionarios políticos y religiosos, yu que tál vez contribuyen a la formación de clases sociales y económicas. Se pueden notar cambios importantes en las cabeceras de las comunidades centrífugas donde la traza de las calles y de las manzanas con nombres y números han contribuído a la pérdida de la sensación de pertenecer a, o tener obligaciones para con, un determinado barrio o sección, etc., donde los grupos socio - económicos y las clases sociales ya son de importancia. Las estructuras de la organización religiosa y política son, fundamentalmente, réplicas de antiguas formas europeas y de modelos contemporaneos, aúnque el número y el tipo de sus oficiales varía. Sin embargo, en comunidades con organización centrípeta, y en algunas comunidades centrífugas, siguen existiendo puestos políticos y oficios religiosos de un tipo que existía ya antes de la conquista. En las comunidades con organización centrípeta hay un mayor número de oficiales y sus formas y funciones son más variadas que es el caso en las comunidades con una organización centrífuga. Cherán, Mitla y Yalalag son comunidades centrífugas de carácter excepcional, cada una teniendo más de 40 oficiales.

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Teoricamente el objetivo principal de las organizaciones religiosas y políticas es el mantenimiento de un orden socio -cultural ya establecido. Sin embargo, en las comunidades con organización centrípeta la cohesión comunal se hace paulatinamente más difícil debido a la asimilación de elementos de vida semi-urbana a través de la presencia de ladinos o mestizos. En las comunidades centrífugas la competencia económica y la inseguridad de estatus ya ha logrado socavar la cohesión hasta tál grado que los mismos miembros de las organizaciones políticas y religiosas promueven el cambio. En Cancuk y en Oxchuk, donde la dirección del grupo indígena queda en las manos de individuos con importan- tes conocimientos esotéricos (brujería), persisten todavía formas de control de carácter fundamentalmente prehispánico. Las organizaciones religiosas y políticas aseguran el bienestar moral y material de la comunidad. En las comunidades centrípetas, las funciones políticas y religiosas se desempeñan en base de la cooperación y de la ayuda mutua, donde se supone que participe toda la comunidad indígena, demanera directa o indirecta, y se pone énfasis en los objetivos morales. Aparentemente se está volviendo difícil realizar estos objetivos. En las comunidades centrífugas el objetivo consiste má s en mejorar la situación material de la cabecera y de algunos de sus habitantes; la cooperación y la ayuda mutua han sido relegadas al segundo plano. Todos los puestos en las organizaciones políticas y la gran mayoría de los puestos superiores en las organizaciones religiosas desempeñan individuos del sexo masculino. En las comunidades centrípetas la dirección y la ejecución de los ritos formales es tarea de los hombres, mientras algunas mujeres - por lo regular las esposas de los oficiales - son sujetas a ciertas restricciones, merecen un respeto particular, participan como ayudantes en el culto externo y preparan ciertos sacrificios y ofrendas. Variaciones extremas se encuentran en las organizaciones religiosas de Chamelco, Nebaj y Tenejapa, donde existen mayordomías, y en X-Cacal donde las mujeres se encuentran totalmente excluidas de las ceremonias paganas, ni siquiera se les permite desempeñar las actividades culinarias. En las comunidades centrífugas, y en los grupos mestizo y ladino de las comunidades centrípetas, donde las organizaciones religiosas son preponderantemente católicas, las mujeres participan como directores juntas con sus esposos; aún a las solteras y a las muchachas se les permite participar formalmente. Existen variaciones en Chacaltianguis y Soteapan donde las organizaciones católicas carecen de importancia, y en Chan Kom, Cherán y Soteapan donde se celebran ritos católico-paganos y no se admiten las mujeres. En las comunidades centrípetas, donde el número de ladinos o mestizos es pequeño o ínfimo en comparación con la población indígena total, las organizaciones religiosa y política son estructural y funcionalmente integradas y constituyen un sólo cuerpo de elementos indígenas. En esta organización está vigente un principio jerárquico; teóricamente se espera que cada miembro de la población masculina asumirá un número de puestos y oficios por obligación (status adscrito) o como un servicio que se le debe a su comunidad (municipio, cantón o grupo tribal) y a través del cual se identifica con esta comunidad. Solamente en tales pequeñas comunidades como X-Cacal y Socotz se extiende esta clase de servicio a toda la población masculina como una posibilidad real; en otras comunidades el número de posibles

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oficiales supera ampliamente el número de puestos y oficios. Los ladinos y los mestizos pueden o no tener su propia organización. En las comunidades con organización centrífuga donde los habitantes ladinos o mestizos constituyen una parte considerable de la población total indígena, las organizaciones religiosa y política son mutuamente independientes, estructural y funcionalmente, aúnque en ciertas ocasiones colaboran estrechamente. En las organizaciones políticas los indígenas ocupan los puestos inferiores, en su caso, mientras que los oficios religiosos son exclusivamente para indígenas o para no indígenas. En ambas organizaciones el sistema jeráraquico viene siendo menos impor-

tante y los individuos que ocupan un puesto político o un oficio

manera voluntaria (status adquirido) y sin compulsión formal de parte de la comunidad local (la cabecera, la villa o el pueblo). En estas comunidades el número de posibles candidatos para los oficios es mayor que el número de oficios a la disposición. Mitla y Yalalag son excepciones al respecto, ya que ambas comunidades cuentan con una sóla jerarquía que integra tanto al cuerpo religioso como al cuerpo político, y los puestos políticos igual que los oficios religiosos tienen carácter obligatorio; en Cherán y en Chilchota existe una selección y una organización jerárquica en lo que se refiere a

algunos de los oficios religiosos. En ninguna de las comunidades estudiadas sucede que determinadas familias hereden el derecho a ocupar puestos y oficios específicos; en general ambos son de una duración limitada y teóricamente acceibles a cualquier persona. Sin embargo, por lo menos para acceder a los más importantes puestos y oficios se exige, como ideal, honradez, juicio, fluidez de habla, energía, tiempo a la disposición, solvencia económica y conocimiento de las funciones que se desempeñan en los cargos.

En las comunidades centrípetas existe un dado intervalo de tiempo entre el desempeño de un servicio determinado y el si guiente; sin embargo, el conocimiento de español, conocimientos matemáticos o el soborno les permite a algunos cumplir más rapidamente con sus obligaciones y acelera su promoción a través de la jerarquía. Existen importantes variaciones en Oxchuk, donde es importante la posesión de poderes supernaturales; en X-Cacal y en Oxchuk el oficio de jefe supremo es vitalicio; en Socotz "la mayordomía del santo" es también un oficio de toda la vida. En comunidades donde hay músicos especializados su nombramiento es también vitalicio, por lo menos teóricamente. En las comunidades con organización centrífuga así como en los grupos mestizo y ladino en las comunidades centrípetas, el deseo personal y la solvencia económica son más importantes que otras cualidades, de manera que solamente unos pocos alcanzan sus objetivos. En algunas de estas comunidades ciertos actores en las ceremonias y festividades católicas tienen su función allá para toda la vida; los

y especialistas de danza, dramatización y organización ceremonial van

trabajan comercialmente. En Chacaltianguis, Chan

perdiendo prestigio y los músicos

maestros

religioso lo hace de

Kom y Soteapan existen variaciones debido a la falta de interés por las ceremonias católicas. En todas las comunidades hay tareas de un carácter material que tienen que ejecutarse para el beneficio del municipio o de la cabecera. Esta socupaciones temporales, que pueden o no ser económicamente remunaradas, son también consideradas como servicio e incluyen la vigilancia y el aseo de las plazas, las calles y

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los edificios públicos, trabajo y mantenimiento en construcciones de uso público como obras de irrigación, la construcción de brechas y caminos, el mantenimiento de las

lineas de teléfono y telégrafo, etc. Las personas que ocupan puestos importantes y las

mayor de 45-50 años son exentos de esta clase de obligaciones. En ambas

clases de comunidades los oficiales de nivel inferior, y otras personas seleccionadas a propósito, son impuestas estas tareas; pero las desempeñan de malas ganas y sin entusiasmo ya que consideran que no forman parte de sus obliga ciones aún si las tareas son remuneradas. En las comunidades centrífugas estas tareas casi siempre llevan consigo un sueldo fijo pagado con fondos recuperados a través de las contribuciones y los impuestos pagados por la población de la comunidad; a vece s el trabajo se lleva a cabo por los que no pagan impuestos sobre sus ingresos. En ambas clases de organizaciones, los nuevos oficiales en la jerarquía política tienden a ser seleccionados de entre los individuos que están al punto de terminar , o acaban de terminar, su puesto. Las nominaciones se pueden deber a decisiones personales, pero las decisiones finales están en las manos de un pequeño grupo que controla el poder efectivo. En las comunidades con organización centrípeta se recurre a la coerción física, política y moral para asegurar que se ocupen tanto los puestos y oficios inferiores como los superiores. De esta manera se constituye el ayuntamiento regional que es, por lo regular, integrado con la organización constitucional del estado o del departamento y, en la última instancia, con el gobierno nacional. En la nominación o la elección de los candidatos para los puestos importantes, con frecuerncia tienen mucha influencia los mestizos o ladinos, que pueden o no ser miembros de la organización constitucional. X-Cacal y Socotz son excepciones ya que no cuentan con una organización constitucional ni con población mestiza o ladina. En las comunidades con organización centrífuga la nominación de los nuevos oficiales es la tarea de los dirigentes locales, regionales o estatales. En esta comunidades existe sólamente una jerarquía constitucional, con la excepción de Mitla y yalalag. En ambos tipos de comunidad, tanto en las con organización centrípeta como en las con organización centrífuga, los miembros piden a las autoridades relevantes permiso para ocupar un oficio religioso. por lo general, la ocupación de un oficio implica un gasto económico (a veces un gasto considerable, tomando en cuenta el ingreso total de la persona en cuestión) y la participación de familiares y amigos en calidad de ayudantes en las ceremoniaso en las tareas que lleva consigo el oficio. En las comunidades centrípetas los oficios religiosos son, para los indígenas, obligatorios, como lo son también los puestos políticos. Los oficios religiosos se integran raras veces con las organizaciones estatales, y nunca con las organizaciones de extensión nacional. En las comunidades centrífugas los oficios religiosos, no obstante que son considerados como locales, forman parte de una organización más amplia que a veces incluye a las comunidades vecinas. En genral, los cánones católicos son acatados y la principal diferenciación de los oficios religiosos se refiere al monto de dinero gastado por el oficial. Cherán, Chilchota y Tzintzuntzan son excepciones en el sentido de que tienen oficiales de hospital. En Chacaltianguis, Chan Kom y Soteapan hay poco interés alrededor de los oficios católicos y las ceremonias católicas. En ambos tipos de comunidades existen grupos de individuos que, habiendo ocupado puestos políticos y oficios religiosos y poseyendo atributos personales tales como poder económico o importancia social en la comunidad, se distinguen y se

de edad

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destacan, son respetados y son obedecidos. Por lo general son hombres maduros de

experiencia. En comunidades con organización centrípeta

Cacal) y en algunos comunidades centrífugas, este grupo de indígenas se conoce como los principales, los pasados o los cabildos; en la realidad constituyen una gerontocracia y su estatus se debe a su conocimiento de los ritos político-religiosos (y a veces mágicos) que practican para el beneficio de la comunidad. En otras comunidades centrífugas (Chacaltianguis, Chan Kom, Dzitás y Soteapan) un principal tiene prestigio

principalmente porque ha logrado prosperar económica mente, tiene dones particulares

de liderazgo o es un sabio. Estas mismas características empiezan a tener valor en los

grupos centrípetas en el lugar que tenía antes el conocimiento ritual y mágico y la experiencia de la vida. En general, factores como la edad y el estado civil juegan un papel importante

en la selección, la elección y la promoción en la jerarquía de los puestos y los oficios.

Esta tendencia se observa con mayor claridad en las comunidades centr ípetas, ya que

en las comunidades centrífugas los intereses personales son más

requisitos tradicionalmente establecidos. Los servicios que son considerados inferiores - el servicio de policía, mensajero, cargador, aseadores de centros públicos y

ayudantes secundarios en las ceremonias - son obligaciones principalmente de los jóvenes. Los puestos y los oficios que son de considerable importancia - los puestos de regidores, jueces, capitanes y mayordomos - son ocupados por adultos, generalmente casados que organizan y dirigen tareas de naturaleza política tales como la ejecución

de ceremonias religiosas. Finalmente, las funciones que son consideradas de mayor

responsabilidad (la toma de decisiones en la justicia secular y religiosa y la planeación

y ejecución de las ceremonias relevantes) son reservadas para los alcaldes, los

jueces, los gobernadores y los jefes quienes casi siempre son de edad madura y son casados. A este respecto las organizaciones centrífugas muestran importantes excepciones. En todas las comunidades existe una fuerte tendencia a relacionar prestigio social con el oficial o el puesto o el oficio que ocupa, incrementando según se suba en la jerarquía. Los oficios religiosos se consideran como mejores que los puestos políticos, debido a su carácter sagrado y al dinero que se gasta en las funciones religiosas, no obstante que los puestos políti cos ofrecen mejores oportunidades para el ejercicio de autoridad práctica. Sin embargo, existe en las comunidades centrípetas una tendencia a que los individuos evaden los puestos y los oficios, o los rechazan,

invocando su pobreza, falta de interés, incapacidad, falta de

tiempo o sus derechos

como un ciudadano libre. Casos extremos se hallan en Oxchuk, donde los funcionarios indígenas más altos salen de sus oficios totalmente arruinados, y en Nebaj, donde los

"nuevos ricos" ocupan los puestos y los oficios más importantes. En todas las comunidades las jerarquías políticas y religiosas muestran inseguridad e ineficiencia,

tal vez debido a la confusión de valores e ideales del pasado y del presente. Es

frecuente la irresponsabilid