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CENTROS DE DESARROLLO INFANTIL DEL FRENTE

POPULAR “TIERRA Y LIBERTAD”


CICLO ESCOLAR 2009-2010

ENFERMEDADES PREVENIBLES POR VACUNACIÓN

Bacillus Calmette-Guérin

Bacillus de Calmette y Guérin, más conocida por su sigla


BCG, es la vacuna contra la tuberculosis. Esta vacuna se
prepara a partir de extracto atenuado de Mycobacterium
bovis que ha perdido su virulencia en cultivos artificiales,
manteniendo su poder antigénico.

Historia

En 1925, las experiencias en el Instituto Pasteur del


microbiólogo Albert León Charles Calmette y del veterinario
Camile Guérin dan como resultado una sustancia que se
puede considerar como la primera vacuna del siglo XX.
Partieron de la base en 1906 de que la inmunidad contra la
tuberculosis sólo era posible cuando había en el organismo
bacilos tuberculosos. Al principio la vacuna fue
experimentada en animales, y en 1921 se hizo la primera
aplicación en el ser humano. Inicialmente aplicada por vía
digestiva a los niños en los primeros días de la vida con 1
centígramo de cultivo vivo emulsionada en una solución de
glicerina.

Vacuna contra tuberculosis - BCG

La vacuna BCG fue preparada por Calmette y Guerin en el


Instituto Pasteur de París, a partir de una cepa virulenta
Mycobacterium bovis, la cual fue atenuada mediante 231
subcultivos que empezaron en 1908 y culminaron 13 años
después, obteniéndose la cepa madre, de la cual derivan
todas las vacunas BCG actuales. Su empleo en humanos
empezó en 1921, constituyendo en la actualidad en la

1
vacuna más usada en el mundo, pues es empleada en 172
países con un promedio de coberturas que van desde 62%
en África a 92% en Asia para el año de 1993.

La vacuna BCG tiene algunas ventajas a considerar: puede


ser administrada luego del nacimiento o en cualquier edad,
es segura, relativamente estable, de bajo costo, su
aplicación produce una cicatriz que permite identificar a las
personas que han sido vacunadas y en estudios recientes
se ha encontrado que también da cierta protección contra
la Lepra.

Son 4 las cepas de BCG más utilizadas:

Cepas "fuertes" (Pasteur 1173 P2, Danish 1331)


Cepas "débiles" (Glaxo 1077, Tokyo 172)

La utilidad de la vacunación a resultado controversial ya


que el rango de protección es muy amplio desde un 0 a un
80%.

Algunos estudios revelan:


82% de protección en niños menores de 15 años
67% en jóvenes de 15 a 24 años
20% de protección en personas de 25 a 34 años.

Otros estudios demuestran mayor protección proporcionada


por la vacuna de BCG contra formas graves de tuberculosis
(Meningitis).

Por lo tanto, la eficacia de la BCG siempre ha sido


controversial por la amplitud tan grande del rango de
protección. La vacuna BCG no parece prevenir la infección
primaria que suele ser en el pulmón, pero si su
diseminación a través de la sangre a partir del foco inicial.

Información sobre la Enfermedad

Una vez que se contagia el niño, solo entre el 5 y el 15%


hacen enfermedad y la aparición de esta depende de
algunos factores como edad menor de cinco años,

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malnutrición presencia de enfermedades debilitantes. Los
niños representan aproximadamente entre el 10 al 20% del
total de enfermos. Como la vía de ingreso del bacilo es la
vía aérea, el foco primario habitualmente es el pulmonar y
en niños la tendencia es hacer formas generalizadas sobre
todo a edades menores y cuando existen los factores
favorables para la aparición de enfermedad. Después de un
período de incubación de cuatro a 12 semanas, la infección
se manifiesta asintomática mayoría de las veces y en otras
es oligosintomática con fiebre, malestar general y tos,
manifestaciones que pueden ceder sin tratamiento. Unos
cuantos niños harán cuadros más sintomáticos dentro de
los primeros doce meses de ocurrida la infección con
manifestaciones más severas por la extensión del
compromiso pulmonar (neumonía, derrame pleural, milia) o
por focos extrapulmonares (meningitis, adenopatías,
visceromegalias). Unos pocos harán compromisos tardíos
(riñon, hueso) después de doce meses de ocurrirá la
infección.

Reacciones Secundarias

La vacuna BCG es considerada como una de las vacunas


más seguras, sin embargo la posibilidad de una reacción
local (formación de úlcera) o regional (crecimiento de
ganglios) depende de la cepa, dosis, edad y la técnica de
aplicación de la vacuna.

La evolución habitual en un niño que no ha tenido contacto


previo con la tuberculosis, generalmente sigue la siguiente
evolución de eventos: al administrarla por vía intradérmica
(por debajo de la piel) se forma una pápula que permanece
15 a 30 minutos. Dos a 3 semanas después se forma un
nódulo eritematoso en el sitio del aplicación, que puede
aumentar en una a dos semanas más, el cual puede formar
un absceso y una pequeña úlcera la que tiende a cerrar
espontáneamente en cuatro a ocho semanas quedando una
cicatriz que lo lleve generalmente de menos de 10
milímetros de tamaño. Entre el 10 al 20% de los vacunados
no presentan esta cicatriz vacunal. De manera simultánea,
con esta evolución aparece crecimiento de los ganglios a
nivel de la axila en el cual también se puede formar un

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absceso. En estos casos, el tratamiento es quirúrgico más
que con medicamentos.

COMPOSICIÓN
0.1ml de vacuna reconstituida contienen:

Gérmenes reviviscentes (Bacilos vivos atenuados, derivado


de cepa 1077, cultivo Mérieux):800000 - 3200000 unidades
Excipientes de liofilización: Dextrán, Glucosa, Triton WR
1339, Albúmina humana.
Diluyente: Agua para aplicaciones inyectables c.s.p.: 0.1 ml
Esta vacuna esta hecha conforme a las normas de la O. M
.S.

PRESENTACIÓN
Suspensión inyectable obtenida por reconstitución de
liofilizado con el diluyente:

Frasco de 20 dosis (0.05 ml) para niños menores de 1 año, o


de 10 dosis (0.1 ml) para adultos y niños mayores de un
año; reconstitución con 1ml de diluyente.
Frasco de 40 dosis (0.05 ml) para niños menores de 1 año, o
de 20 dosis (0.1 ml) para adultos y niños mayores de un
año; reconstitución con 2ml de diluyente.
POSOLOGÍA Y VÍA DE ADMINISTRACIÓN
La dosis es de 0.05 ml para niños menores de un año,
incluidos los recién nacidos y de 0.1 ml para niños mayores
de un año y adultos.

La vacuna se aplica por vía Intra Dérmica, utilizando


jeringuilla de aguja corta (1cm), fina (5/10mm) y de bisel
corto. Aplicar en el brazo en la región deltoidea o en la cara
interna de la raíz del muslo. Debe formar una pápula con
aspecto de piel de naranja con un diámetro aproximado de
6 a 8 mm .No se recomienda proteger el punto de
inyección.

PRECAUCIONES DE EMPLEO
En el caso de que se hubiese presentado un efecto
secundario a una vacuna BCG aplicada anteriormente
(queloide o lupiforme), se determinará la conveniencia de
una revacunación en función de los beneficios esperados.

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Deficiencias inmunitarias en el entorno del vacunado (en
especial hijos no infectados nacidos de madres VIH
seropositivas): se debe evitar todo contacto entre el
inmunodeficiente y la lesión vacunal en evolución.

Verificar antes de vacunar si la tuberculina es negativa, en


caso de que no lo sea, no se necesita vacunar.

CONTRAINDICACIONES
No se debe administrar en los siguientes casos:

Deficiencias inmunitarias congénitos o adquiridos


relacionados con la inmunidad celular. Paso de anticuerpos
tipo IgG de la madre al niño a través de la placenta. Se
debe confirmar seronegatividad en el niño por medio de
Western Blot, para afirmar que no está infectado. Si no lo
está, se puede vacunar normalmente.
No está contraindicada en niños seropositivos VIH. No
obstante, no se administrará la vacuna BCG a las personas
que presente infección SINTOMATICA al VIH.
Dermatosis evolutivas extensas (contraindicación temporal)

EFECTOS SECUNDARIOS
La reacción local es normal. Unos días después de la
administración, se desarrolla una induración en el punto de
inyección, que gradualmente se transforma en una vesícula
y posteriormente en una ulceración a las 2 - 4 semanas. La
reacción local disminuya a los 2 - 5 meses y en todos los
vacunados queda una cicatriz superficial.

De forma ocasional puede aparecer un absceso en el punto


de inyección o ganglios satélites que, excepcionalmente,
pueden supurar. Existe un riesgo de BCGitis generalizada en
el caso de personas inmunodeficientes vacunadas con BCG
o que vivan en el entorno de un vacunado.

INTERACCIONES MEDICAMENTOSAS
La vacuna BCG puede administrarse en forma rutinaria a
todos los niños expuestos al riesgo precoz de contacto con
la enfermedad. Puede administrarse al mismo tiempo con
las vacunas DPT, Td o tétanos, Sarampión, Poliomielitis (oral

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o inyectable), Hepatitis B y fiebre amarilla.

Para evitar eventuales interacciones medicamentosas es


necesario señalar sistemáticamente al médico cualquier
otro tratamiento en curso.

POLIOMIELITIS

Vacuna oral contra la polio, Sabin.-


Elaborada a partir del mismo virus de la polio solo que este
último atenuado. De esta manera se induce a la producción
de anticuerpos los cuales confieren protección, sin
desarrollar la enfermedad. Sin embargo, existen reportes en
los que la administración de esta vacuna oral de Sabin
puede desencadenar la enfermedad de polio (polio post-
vacunal) con una frecuencia de 1:200,000 a 1:1,000,000
según algunos reportes. En Estados Unidos por este motivo
se administra la vacuna contra la polio en la forma
inactivada (virus muertos) la cual es inyectada y no oral,
con el objeto de eliminar al 100% la posibilidad de
desarrollar polio posterior a la vacuna.

Reacciones Secundarias

Ocasionalmente puede producir diarrea. Con una


probabilidad de 1 : 1,200,000 puede inducir a la
presentación de la misma enfermedad. Además puede
desencadenar la replica del virus en el intestino del niño
vacunado, volviendo a este último un potencial excretor de
el virus a través de sus evacuaciones e infectar a otros
niños.

La vacuna contiene una forma inactiva (muerta) del virus


de la polio, llamada IPV (vacuna antipoliomielítica
inactivada), la cual no puede causar poliomielitis.

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HEPATITIS B
La hepatitis B es una enfermedad del hígado provocada por
el virus hepatitis B (VHB). Este virus puede producir una
infección de por vida, cirrosis hepática, cáncer de hígado,
insuficiencia renal y muerte.
Una de cada 20 personas que viven en EE. UU. se infecta
con el VHB alguna vez. Cualquiera puede contraer hepatitis
B; sin embargo, entre las personas con riesgo mayor se
incluyen:

-Quienes tienen relaciones sexuales con personas


infectadas con el VHB
-Quienes tienen varias parejas sexuales
los hombres que tienen relaciones sexuales con hombres
-Quienes tienen o han tenido una enfermedad de
transmisión sexual
-Quienes usan drogas inyectables
-Quienes conviven con personas infectadas con el VHB de
por vida (enfermedad crónica)
-Los trabajadores del campo de la salud o la seguridad
pública que están en contacto con sangre humana
-Los bebés de madres infectadas con el VHB
-Los pacientes de hemodiálisis
-Los bebés/niños o inmigrantes de regiones con alto riesgo
de infección.

El virus de la hepatitis B está en la sangre y en menor


medida, la saliva, el semen y otros fluidos corporales de la
persona infectada. Se contagia mediante el contacto directo
con fluidos corporales infectados, generalmente a través de
un pinchazo de aguja o por contacto sexual. El virus de la
hepatitis B no se contagia por contacto casual.

Los síntomas de la hepatitis B son fatiga, inapetencia, dolor


de estómago, fiebre, náuseas, vómitos y, ocasionalmente,
dolor en las articulaciones, urticaria o erupción. Coluria y
puede aparecer ictericia. Existe más probabilidad de
aparición de síntomas en adultos que en niños; no obstante,
hasta el 50% de los adultos que tienen infección aguda no
presenta síntomas.

Los síntomas pueden aparecer entre seis semanas y seis


meses después de la exposición, pero generalmente

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aparecen dentro de los cuatro meses.

El virus puede estar en la sangre y otros fluidos corporales


varias semanas antes de que aparezcan los síntomas, y
generalmente persiste varios meses después.
Aproximadamente el 10 por ciento de los adultos infectados
puede volverse portador permanente (crónico) del virus.
Los niños infectados al nacer tienen el 90 por ciento de
probabilidad de contraer la infección crónica.

No hay medicamentos o antibióticos especiales para el


tratamiento de la infección aguda una vez que aparecen los
síntomas. Generalmente, el mejor tratamiento es reposo en
cama. El interferón es el tratamiento más eficaz para la
infección por VHB crónica, y da buenos resultados en el 25
al 50% de los casos. El portador crónico del VHB debe evitar
las bebidas alcohólicas y la medicación que afecta el hígado
porque, de lo contrario, la enfermedad hepática puede
empeorar.

El portador crónico debe seguir normas de higiene estándar


para no contagiar a sus contactos íntimos directamente con
su sangre u otros fluidos corporales. El portador no debe
compartir hojas de afeitar, cepillos de dientes ni otros
objetos que puedan estar contaminados con sangre.
Además, los miembros susceptibles con quienes convive,
especialmente las parejas sexuales, deben ser inmunizados
con la vacuna de la hepatitis B. Es importante que los
portadores informen su condición al dentista y los
profesionales de salud.

Existe vacuna segura y eficaz contra la hepatitis B. También


es eficaz y recomendable para personas que están en
entornos de alto riesgo y aún no se infectaron, y para bebés
de madres portadoras del virus. Se recomienda la
administración universal de la vacuna de la hepatitis B a
todos los niños y adolescentes, junto con sus vacunas
infantiles de rutina, a partir del nacimiento

Tétanos

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Enfermedad infecciosa y contagiosa que se puede prevenir
aplicando la vacuna respectiva, a la edad y en las dosis
recomendadas.

El tétanos, también conocido como trismo, es una


enfermedad bacteriana que afecta el sistema nervioso.
Como resultado de la inmunización masiva, el tétano
actualmente es una enfermedad poco común.

El tétanos ocurre con mayor frecuencia en personas


mayores y en trabajadores agrícolas que están más
expuestos al contacto con estiércol animal y que no tengan
una inmunización adecuada.

Se contagia a través de una herida contaminada con el


organismo. No se transmite de persona a persona.

Un primer síntoma común es la rigidez muscular de la


mandíbula (trismo), seguida por rigidez del cuello, dificultad
para la deglución, rigidez de los músculos abdominales,
espasmos, sudor y fiebre.

El período de incubación suele ser de ocho días, pero puede


oscilar entre tres días y tres semanas. Los períodos de
incubación más cortos guardan relación con heridas más
contaminadas.

La recuperación puede no traducirse en inmunidad. Pueden


ocurrir nuevos ataques, por lo que se recomienda la
inmunización tras la recuperación del paciente.

Lavar meticulosamente las heridas y eliminar el tejido


muerto o debilitado. Si el paciente no ha recibido una
inyección de refuerzo de antitoxina tetánica en los últimos
10 años, se le debe aplicar una de estas inyecciones el
mismo día en que se produzca la herida. En el caso de
heridas graves, se puede aplicar una inyección de refuerzo
si han pasado más de cinco años desde la última dosis. Si el
paciente no ha sido vacunado anteriormente con una serie
de al menos tres dosis de antitoxina, se le puede
administrar inmunoglobulina tetánica (IGT), antitoxina o
antibióticos.

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Entre las complicaciones se encuentran los espasmos de las
cuerdas vocales y/o los espasmos de los músculos
respiratorios, lo que podría dificultar la respiración. Otras
complicaciones incluyen fracturas de la columna vertebral o
de los huesos largos, hipertensión, arritmias cardíacas,
estado de coma, infección generalizada, trombos en los
vasos sanguíneos de los pulmones, neumonía y muerte.

Las antitoxinas tetánicas, en combinación con antitoxinas


diftéricas y la vacuna contra el pertussis acelular (DPT) se
administran a los dos, cuatro, seis y 12 a 15 meses de edad
y se aplica un refuerzo entre los cuatro y los seis años de
edad. Los niños de siete años de edad o más deben recibir
la antitoxina Td (tetánica y diftérica). Se recomienda la
aplicación de una inyección de refuerzo cada diez años.

La medida de control más efectiva es mantener un nivel


alto de inmunización en la comunidad.

Tosferina (pertusis; coqueluche)

Enfermedad infecciosa y contagiosa que se puede prevenir


aplicando la vacuna respectiva, a la edad y en las dosis
recomendadas.

La tos ferina, pertusis o coqueluche, es una enfermedad


muy contagiosa que afecta las vías respiratorias. Es
causada por Bordetella Pertussios.En el estado de Nueva
York, el número de casos por año varía en promedio entre
300 y más de 1.000. Las razones del aumento no están
muy claras, pero se conocen ciclos de tres a cinco años en
los que ocurre este fenómeno.

Se contrae a cualquier edad. Aunque la mayoría de los


casos denunciados corresponde a niños menores de cinco
años, el número de casos en adolescentes y adultos
aumenta.

Se contagia principalmente mediante el contacto directo


con secreciones de la nariz y la garganta de las personas
infectadas. Con frecuencia, los hermanos mayores que
pueden ser portadores de la bacteria en nariz y garganta
pueden traer la enfermedad a casa e infectar al bebé de la

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familia.

La tos ferina comienza como una infección leve de las vías


respiratorias superiores. Al principio, los síntomas son
similares a los del resfrío: estornudo, moqueo, fiebre baja y
tos leve. En el plazo de dos semanas, la tos se vuelve más
intensa y se caracteriza por muchos episodios de tos rápida
seguidos de un chillido agudo. Es posible que haya
secreción mucosa clara y espesa. Estos episodios pueden
repetirse durante uno a dos meses, y son más frecuentes
durante la noche. Las personas de edad avanzada y los
niños parcialmente inmunizados generalmente presentan
síntomas más leves.

El período de incubación es generalmente de 5 a 10 días,


aunque puede ser de hasta 21 días.

La persona puede contagiar la tos ferina desde la aparición


de los síntomas hasta tres semanas después del inicio de
los episodios de tos. El período de contagio se reduce a
cinco días después del inicio de la terapia con antibióticos.

En general, un ataque confiere inmunidad prolongada.

Las complicaciones de la tos ferina pueden comprender


neumonía, infección del oído medio, inapetencia,
deshidratación, convulsiones, encefalopatías (trastornos
cerebrales), episodios de apnea (breve cese de la
respiración) y muerte.

La vacuna contra la tos ferina se administra, en general, en


combinación con la vacuna contra la difteria y el tétano. Las
autoridades de inmunización recomiendan que la vacuna
DtaP (difteria, tétano, tos ferina acelular) se administre a
los 2, 4, 6 y entre los 15 y 18 meses de edad, y entre los 4 y
6 años.

La medida de control más eficaz es mantener el nivel más


alto posible de inmunización en la comunidad. El
tratamiento con determinados antibióticos, como la
eritromicina, puede acortar el período de contagio. Las
personas infectadas o con probabilidad de estarlo deben

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mantenerse alejadas de los niños pequeños y los bebés
hasta recibir el tratamiento correcto. El tratamiento de las
personas que sean contactos cercanos de casos de tos
ferina también es una parte importante de la prevención.

Parotiditis

Enfermedad infecciosa y contagiosa que se puede prevenir


aplicando la vacuna respectiva, a la edad y en las dosis
recomendadas.

La parotiditis es una enfermedad viral aguda que se


caracteriza por fiebre, inflamación y dolor en una o más
glándulas salivares.

Aunque las personas mayores pueden contraer la


enfermedad, generalmente ocurren en niños entre cinco y
15 años de edad. La parotiditis ocurre con menor frecuencia
que otras enfermedades infantiles contagiosas comunes. El
mayor riesgo de infección ocurre entre niños mayores. Es
más común durante el invierno y la primavera.

Se contagia a través del contacto directo con la saliva y las


secreciones de la nariz y garganta de personas infectadas.

Los síntomas incluyen fiebre, inflamación y dolor en una o


más glándulas salivares, generalmente la glándula parótida.
Aproximadamente una tercera parte de las personas
infectadas no presenta síntomas.

El período de incubación generalmente es de 16 a 18 días,


aunque puede oscilar entre 12 y 25 días.

En el 15-25 por ciento de los hombres infectados se


presenta inflamación de los testículos. Puede provocar
trastornos del sistema nervioso central, tales como
encefalitis y meningitis. Otras complicaciones incluyen
artritis, problemas renales, inflamación de la glándula
tiroides, de los senos y sordera.

La inmunidad adquirida después de haber contraído la


enfermedad es generalmente permanente.

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La vacuna se administra al año y generalmente se
administra en combinación con la vacuna del sarampión y
la rubéola. La vacuna es altamente eficaz y una inyección
generalmente produce protección durante toda la vida. Pero
se recomienda un refuerzo a los 4 años y/o a los 12 años.

La única medida de control efectiva es mantener el nivel


más alto posible de inmunización en la comunidad. Los
niños no deben asistir al colegio durante el período
infeccioso.

Sarampión

El sarampión es una enfermedad aguda y altamente


contagiosa, capaz de producir epidemias. Desde la
introducción de la vacuna contra el sarampión en 1963, la
cantidad de casos de sarampión ha disminuido a alrededor
de 100 casos reportados anualmente en los Estados Unidos.

Aunque el sarampión generalmente se considera una


enfermedad infantil, se puede contraer a cualquier edad. En
años recientes, los brotes han ocurrido principalmente en
estudiantes de escuela secundaria y universitaria, que no
habían sido vacunados o que hubieran recibido sólo una
dosis de la vacuna contra el sarampión.

El sarampión se contagia a través del contacto directo con


las secreciones nasales o de la garganta de personas
infectadas, o con menor frecuencia, a través de la
transmisión aérea. El sarampión es una de las
enfermedades más contagiosas.

Los síntomas del sarampión aparecen generalmente en dos


etapas. En la primera etapa, la persona podrá presentar
flujo nasal, tos y fiebre baja. Puede haber enrojecimiento de
los ojos y sensibilidad a la luz y fiebre que aumenta día a
día. La segunda etapa comienza entre tercer y el séptimo
día y consiste en una temperatura de 103-105 ° F y una
erupción rojiza y llena de manchas que dura de cuatro a
siete días. En general, la erupción comienza en el rostro y

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luego se disemina por todo el cuerpo. También pueden
aparecer manchas de Koplik en las encías y la parte interior
de las mejillas.

En general, los síntomas aparecen entre 10-12 días, aunque


pueden aparecer entre siete y 18 días después de la
exposición.

Una persona puede contagiar el sarampión desde cinco días


antes hasta cinco días después de la aparición de la
erupción.

Se adquiere inmunidad permanente después de haber


contraído la enfermedad.

No existe un tratamiento específico para el sarampión.

La neumonía ocurre en hasta el 6 por ciento de los casos y


es responsable del 60 por ciento de las muertes atribuidas
al sarampión. También puede ocurrir encefalitis. Otras
complicaciones incluyen infecciones del oído medio y
convulsiones. El sarampión es más grave en bebés y
adultos.

Cualquiera que haya nacido después del 1° de enero de


1957, que no tenga antecedentes de sarampión
diagnosticado por un médico o confirmación serológica de
inmunidad al sarampión, debe recibir dos dosis de la
vacuna MMR o sea, la vacuna contra el sarampión, las
paperas y la rubéola, para tener protección máxima. La
primera dosis debe administrarse a los 12-15 meses de
edad. La segunda dosis debe administrarse entre los cuatro
y los seis años de edad (al comenzar el colegio) al mismo
tiempo que la DPT y las dosis de refuerzo del polio. La
vacuna MMR se recomienda para todas las dosis de vacuna
contra el sarampión para una mayor protección contra las
tres enfermedades que se pueden prevenir a través de la
inmunización: sarampión, parotiditis y rubéola.

Se requiere la inmunización contra el sarampión de todos


los niños inscritos en escuelas y programas de pre-jardín
infantil. Desde el 1° de agosto de 1990, los alumnos

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universitarios también deben comprobar su inmunidad
contra el sarampión.

Rubéola

La rubéola es una enfermedad viral caracterizada por fiebre


leve, aparición de salpullido e inflamación de los ganglios
linfáticos. En la mayoría de los casos es leve.

En el caso de poblaciones no vacunadas, la rubéola es,


básicamente, una enfermedad infantil. En aquellos lugares
en que los niños están bien inmunizados, las infecciones
entre adolescentes y adultos son más evidentes. La rubéola
ocurre más frecuentemente durante el invierno y la
primavera.

Se contagia por contacto directo con secreciones nasales o


de la garganta de personas infectadas.

Es una enfermedad leve que puede presentar pocos o


ningún síntoma. Algunos de estos síntomas son salpullido,
fiebre baja, dolor en las articulaciones, dolor de cabeza,
malestar, flujo nasal y enrojecimiento de los ojos. Es posible
que los ganglios linfáticos que se encuentran justo detrás
de las orejas y en la parte posterior del cuello se inflamen,
lo que causa molestias y/o dolores. El salpullido, que puede
causar mucha picazón, aparece primero en el rostro y luego
en todo el cuerpo y dura unos tres días. Al menos la mitad
de los casos de rubéola no presentan salpullido.

El período de incubación es aproximadamente de 12 a 23


días. En la mayoría de los casos, los síntomas aparecen
entre 16 y 18 días.

Se transmite durante los siete días anteriores y los siete


días posteriores a la aparición del salpullido.

La inmunidad adquirida después de haber contraído la


enfermedad es generalmente permanente.

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La vacuna se administra al año y generalmente en
combinación con la vacuna del sarampión y las parotiditis
(MMR). Por lo general, los niños reciben la primera dosis de
esta vacuna entre los 12 y 15 meses de edad y la segunda,
antes de su ingreso al colegio, cuando tienen entre 4 y 6
años de edad.

La infección por rubéola es peligrosa, ya que puede


producir daños en los fetos. La infección en una mujer
embarazada puede traducirse en un aborto espontáneo, un
óbito fetal o en el nacimiento de un bebé con anomalías
como sordera, cataratas, problemas cardiacos, daño
hepático o del bazo y retardo mental. El síndrome de la
rubéola congénita (SRC) ocurre en aproximadamente 25%
de los niños nacidos de mujeres que padecieron rubéola
durante los primeros tres meses de su embarazo.

Una medida fundamental en el control del contagio de esta


enfermedad consiste en el mantenimiento de niveles altos
de inmunización contra la rubéola en la comunidad. El
control del contagio de la rubéola es necesario
fundamentalmente para evitar los defectos congénitos que
provoca el SRC. Por lo tanto, las mujeres en edad fértil
deben determinar su estado de inmunidad contra esta
enfermedad y recibir las vacunas del caso, si es necesario.
Los niños infectados no deben asistir al colegio durante el
período infeccioso.

Neumococo (enfermedad neumocócica)

Enfermedad Neumocócica (Incluye la neumonía


neumocócica, la meningitis neumocócica y la bacteremia
neumocócica)

La enfermedad neumocócica es una severa infección


bacteriana causada por el Estreptococo pneumoniae,
también conocido como neumococo. Esta bacteria también
puede causar neumonía, meningitis o bacteremia.

Pese a que todos podemos contraer la enfermedad


neumocócica, ésta es más común en bebés, niños

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pequeños, poblaciones de raza negra de los Estados
Unidos, así como también en ciertas poblaciones indígenas
de los Estados Unidos y en personas mayores o en quienes
padecen condiciones médicas como enfermedades renales,
cardiacas o pulmonares crónicas. Otras poblaciones en
riesgo son los alcohólicos, los diabéticos, las personas con
sistemas inmunológicos debilitados y esplenectomizados.

El neumococo se transmite por la vía aérea o por exposición


directa a partículas respiratorias de personas infectadas o
que portan la bacteria.

Las infecciones ocurren con mayor frecuencia durante el


invierno y a principios de la primavera.

Aunque el periodo de incubación es variable, por lo general


dura entre uno y tres días.

Los síntomas generalmente incluyen fiebre repentina y


temblores o escalofríos. Otros síntomas comunes pueden
incluir cefalea, tos, dolor en el pecho, desorientación, falta
de aire, debilidad y ocasionalmente, rigidez de cuello.

Se puede diagnosticar la enfermedad neumocócica por el


tipo de síntomas que presenta el paciente y por cultivos de
laboratorio específicos de esputo, sangre o líquido espinal.

Un tratamiento inmediato con antibióticos, como penicilina


o cefalosporina, suele ser efectivo. Sin embargo, a través
de todo Estados Unidos hay informes de una cantidad cada
vez mayor de variedades de neumococo resistentes a la
penicilina.

Existen dos tipos de vacuna actualmente en uso, una de las


cuales está aprobada para ser utilizada en niños menores
de dos años de edad. Ambas vacunas son seguras y
disminuyen la ocurrencia de la enfermedad. La vacuna
neumocócica combinada es recomendable para todos los
niños menores de 24 meses de edad y para niños entre 24
y 59 meses de edad que tengan alto riesgo de contraer la
enfermedad. Los niños mayores y los adultos con factores
de riesgo pueden recibir la vacuna polisacárida

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neumocócica. Los pacientes en categorías de alto riesgo
deberían preguntar por la vacuna neumocócica a los
prestadores de atención de salud o a su departamento de
salud local.

Influenza

La influenza o gripe es una enfermedad respiratoria


contagiosa producida por los virus de la influenza. En la
mayoría de los casos, la influenza produce una enfermedad
leve, pero puede ser mucho más grave en las personas de
alto riesgo. En algunos casos, puede ser mortal. La mejor
manera de proteger a las personas en alto riesgo de sufrir
complicaciones de salud es la vacunación.

Las siguientes cifras promedio corresponden a cada año en


EE. UU.:

entre el 5 y el 20% de la población contrae influenza;


más de 200,000 personas son hospitalizadas debido a
complicaciones de la influenza, y
36,000 personas (principalmente en alto riesgo) mueren por
influenza.
Entre las personas en alto riesgo de sufrir complicaciones
graves de la influenza están los ancianos, los niños y los
que tienen determinadas afecciones.

Síntomas de la influenza:

-Fiebre (generalmente alta)


-Cefalea
-Extremado cansancio
-Tos seca
-Dolor de garganta
-congestión nasal o rinorrea
-mialgias
-síntomas gastrointestinales, como náusea, vómitos y
diarrea son más frecuentes en los niños que en los adultos.

¿Cuáles son las complicaciones de la influenza?


Podemos mencionar, entre otras, neumonía bacteriana,
deshidratación y empeoramiento de las afecciones crónicas

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como insuficiencia cardíaca congestiva, asma o diabetes.
Los niños pueden contraer afecciones sinusales e
infecciones de oídos.

La influenza se transmite a través de gotas de la secreción


de nariz y garganta que se producen al toser o estornudar.
Generalmente, se transmite de persona a persona, pero
también puede ocurrir que la persona se infecte al tocar un
objeto contaminado con el virus y a continuación se toque
la boca o la nariz.

El período de contagio del adulto puede comenzar el día


antes de la aparición de los síntomas y durar hasta una
semana después de contraer la enfermedad. Esto significa
que se puede contagiar a otra persona sin saber que uno
está enfermo, y también durante la enfermedad.

Las personas comprendidas en los siguientes grupos con


prioridad deben vacunarse el próximo invierno:

-Niños entre 6 y 59 meses de edad


-Personas mayores de 65 años
-Personas entre 2 y 64 años que sufren afecciones crónicas
subyacentes
-Mujeres que estén embarazadas durante la temporada de
influenza
-Residentes de residencias e instituciones de cuidado a
largo plazo
-Niños de 6 meses a 18 años que reciben terapia a largo
plazo con aspirina
-Trabajadores del área de salud que están en contacto
directo con pacientes
-Los profesionales de la salud que no trabajan en domicilio,
y los contactos domésticos de los menores de 6 meses.

Algunas personas no deben vacunarse:

-Personas muy alérgicas al huevo de gallina;


-Personas que tuvieron una reacción intensa a la vacuna
contra la influenza;
-Personas que han desarrollado el síndrome Guillain-Barre

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(GBS) seis semanas después de haber sido vacunado para
la influenza;
los menores de 6 meses;
-Personas que tienen alguna enfermedad que produce
fiebre. (Estas personas se pueden vacunar cuando los
síntomas disminuyen.)
-Resfrío e influenza: comparación

El método más simple de prevención es la vacuna contra la


influenza.
Cuatro medicinas antivirales (amantadine, rimantadine,
oseltamivir y zanamivir) son aprobadas para el tratamiento
y la prevención de la influenza. Sin embargo, estas
medicinas no son sustitutas para la vacunación de la
influenza.

BIBLIOGRAFIA

- Medicina Interna Farreras-Rozman 15 ed.

- Diagnóstico y Tratamiento. Manual Moderno.

- Página web de Secretaría de Salud, N.L.

- Manuales de preparación para examen de residencias,


MIR, España.

- Página web U.A.N.L.

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