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CONSTITUCIÓN

Octava Época
Instancia: Pleno
Fuente: Semanario Judicial de la Federación
Tomo: V, Primera Parte, Enero a Junio de 1990
Tesis: XXXIX/90
Página: 17

CONSTITUCION, TODAS SUS NORMAS TIENEN LA MISMA JERARQUIA Y NINGUNA


DE ELLAS PUEDE DECLARARSE INCONSTITUCIONAL. De conformidad con el artículo
133 de la Constitución de la República todos sus preceptos son de igual jerarquía y
ninguno de ellos prevalece sobre los demás, por lo que no puede aceptarse que
algunas de sus normas no deban observarse por ser contrarias a lo dispuesto por otras.
De ahí que ninguna de sus disposiciones pueda ser considerada inconstitucional. Por otro
lado, la Constitución únicamente puede ser modificada o adicionada de acuerdo con los
procedimientos que ella misma establece.

Amparo en revisión 2083/88. Carlos Mejía Melgoza. 7 de febrero de 1990. Unanimidad de


veinte votos de los señores ministros: de Silva Nava, Magaña Cárdenas, Alba Leyva,
Azuela Güitrón, Castañón León, López Contreras, Fernández Doblado, Pavón
Vasconcelos, Adato Green, Rodríguez Roldán, Martínez Delgado, Carpizo Mac Gregor,
González Martínez, Villagordoa Lozano, Moreno Flores, García Vázquez, Chapital
Gutiérrez, Díaz Romero, Schmill Ordóñez y Presidente del Río Rodríguez. Ausente:
Rocha Díaz. Ponente: Juan Díaz Romero. Secretario: Carlos Ronzon Sevilla.

Amparo en revisión 8165/62. Salvador Piña Mendoza. 22 de marzo de 1972. Unanimidad


de dieciséis votos de los señores ministros: Rebolledo, Jiménez Castro, Rivera Silva,
Burguete, Huitrón, Rojina Villegas, Saracho Alvarez, Martínez Ulloa, Solís López, Canedo,
Salmorán de Tamayo, Yáñez, Guerrero Martínez, Mondragón Guerra, Aguilar Alvarez y
Presidente Guzmán Neyra. Ausentes: Euquerio Guerrero, Mariano Azuela, Mariano
Ramírez Vázquez, Carlos del Río Rodríguez y Jorge Iñárritu. Ponente: Enrique Martínez
Ulloa. Secretario: Guillermo Baltazar Alvear.

Séptima Época, Volumen 39, Primera Parte, Página 22.

Tesis XXXIX/90, aprobada por el Tribunal en Pleno en Sesión Privada celebrada el jueves
diecisiete de mayo de mil novecientos noventa. Unanimidad de dieciocho votos de los
señores ministros: Presidente en funciones González Martínez Magaña Cárdenas, Rocha
Díaz, Azuela Güitrón, Alba Leyva, Castañón León, López Contreras, Pavón Vasconcelos,
Adato Green, Rodríguez Roldán, Martínez Delgado, Carpizo Mac Gregor, Villagordoa
Lozano, Moreno Flores, García Vázquez Chapital Gutiérrez, Díaz Romero y Schmill
Ordónez. Ausentes: Presidente del Río Rodríguez, de Silva Nava y Fernández Doblado.
México, Distrito Federal a diecisiete de mayo de 1990.
Séptima Época
Instancia: Pleno
Fuente: Semanario Judicial de la Federación
Tomo: 39 Primera Parte
Página: 22

CONSTITUCION FEDERAL. SUS ESTATUTOS NO PUEDEN SER CONTRADICTORIOS


ENTRE SI. Las reformas a los artículos 49 y 131 de la Constitución, efectuadas por el
Congreso de la Unión, no adolecen de inconstitucionalidad, ya que jurídicamente la
Carta Magna no tiene ni puede tener contradicciones, de tal manera que, siendo
todos sus preceptos de igual jerarquía, ninguno de ellos prevalece sobre los
demás; por lo que no se puede decir que algunos de sus estatutos no deban
observarse por ser contrarios a lo dispuesto por otros. La Constitución es la norma
fundamental que unifica y da validez a todas las demás normas que constituyen un orden
jurídico determinado y conforme a su artículo 133, la Constitución no puede ser
inconstitucional; es un postulado sin el cual no se podría hablar de orden jurídico
positivo, porque es precisamente la Carta Fundamental la que unifica la pluralidad de
normas que componen el derecho positivo de un Estado. Además, siendo "la Ley
Suprema de toda la Unión", únicamente puede ser modificada o adicionada de
acuerdo con las disposiciones de la misma que en el derecho mexicano se
contienen en el artículo 135 constitucional, y únicamente por conducto de un
órgano especialmente calificado pueden realizarse las modificaciones o adiciones,
y por exclusión, ningún otro medio de defensa legal como el juicio de amparo es
apto para modificarla.

Amparo en revisión 8165/62. Salvador Piña Mendoza. 22 de marzo de 1972. Unanimidad


de dieciséis votos. Ponente: Enrique Martínez Ulloa.
Octava Época
Instancia: Tribunales Colegiados de Circuito
Fuente: Semanario Judicial de la Federación
Tomo: III, Segunda Parte-1, Enero a Junio de 1989
Página: 419

INTERPRETACION DE NORMAS CONSTITUCIONALES Y DE NORMAS LEGALES.


SUS DIFERENCIAS. El exacto cumplimiento de la Constitución sólo puede lograrse si su
intérprete, liberándose de las ataduras de quienes se encargan simplemente de aplicar los
textos legales (expresión positivizada del Derecho), entiende que su función no se agota
en la mera subsunción automática del supuesto de hecho al texto normativo, ni tampoco
queda encerrada en un positivismo formalizado superado muchas décadas atrás, sino que
comprende básicamente una labor de creación del Derecho en la búsqueda de la efectiva
realización de los valores supremos de justicia. Es precisamente en el campo de las
normas constitucionales, las que difieren esencialmente de las restantes que conforman
un sistema jurídico determinado, en razón no únicamente de su jerarquía suprema, sino
de sus contenidos, los que se inspiran rigurosamente en fenómenos sociales y
políticos preexistentes de gran entidad para la conformación de la realidad jurídica
en que se halla un pueblo determinado, que la jurisprudencia -pasada la época del
legalismo-, se ha convertido en una fuente del Derecho que, aunque subordinada a
la ley que le otorga eficacia normativa, se remonta más allá de ella cuando el
lenguaje utilizado por el constituyente (al fin y al cabo una obra inacabada por
naturaleza) exige una recreación por la vía de la interpretación, para el efecto de
ajustarla a las exigencias impuestas por su conveniente aplicación. Así, el
intérprete de la Constitución en el trance de aplicarla tiene por misión esencial
magnificar los valores y principios inmanentes en la naturaleza de las instituciones,
convirtiendo a la norma escrita en una expresión del Derecho vivo, el Derecho
eficaz que resulta no sólo de la reconstrucción del pensamiento y voluntad que
yace en el fondo de la ley escrita (a través de lo métodos clásicos de orden
gramatical, lógico, histórico o sistemático), sino también de la búsqueda del fin que
debe perseguir la norma para la consecución de los postulados fundamentales del
Derecho.

TERCER TRIBUNAL COLEGIADO EN MATERIA ADMINISTRATIVA DEL PRIMER


CIRCUITO.

Amparo en revisión 553/89. Perfiles Termoplásticos, S.A. 7 de junio de 1989. Unanimidad


de votos. Ponente: Genaro David Góngora Pimentel. Secretaria: Adriana Leticia
Campuzano Gallegos.
Novena Época
Instancia: PRIMER TRIBUNAL COLEGIADO EN MATERIA ADMINISTRATIVA DEL
PRIMER CIRCUITO
Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta
Tomo: XVIII, Octubre de 2003
Tesis: I.1o.A.102 A
Página: 920

CONSTITUCIONALIDAD DE UNA NORMA. SU ESTUDIO DEBE REALIZARSE DE


FORMA SISTEMÁTICA, SIN ANALIZAR AISLADAMENTE EL PRECEPTO
CUESTIONADO. Cada norma de nuestro sistema jurídico se encuentra
complementada por otra o por un conjunto de ellas, lo cual origina que adquiera un
significado más complejo del que pudiera reflejar su lectura aislada. De ahí que el
examen de la conformidad de una norma secundaria con nuestra Constitución deba
considerar ese alcance sistemático, con el fin de que el Juez constitucional logre un
entendimiento integral de la intención y finalidades perseguidas por el legislador a
través del ordenamiento respectivo, lo cual supone el respeto, por parte del
intérprete, a la defensa integral de la conformidad de la norma secundaria con el
Texto Básico a cargo del poder respectivo, o basada en la presunción de su
constitucionalidad derivada de la legitimación democrática del órgano encargado
de establecerla y, en su caso, de la naturaleza de la materia que regula. Esto es así,
porque la lectura aislada de una norma por el juzgador constitucional traería como
consecuencia que apreciara de manera parcial e incompleta los objetivos del creador de
la regla jurídica sujeta a la valoración judicial, lo que produciría defectos de origen en el
ejercicio del control constitucional respectivo, debido a que el Juez se encontraría
inobservando disposiciones complementarias a la examinada que también lo vinculan,
afectando en última instancia el principio democrático.

PRIMER TRIBUNAL COLEGIADO EN MATERIA ADMINISTRATIVA DEL PRIMER


CIRCUITO.

Amparo en revisión 3007/2001. Carlos Alberto Yáñez Carmona. 18 de febrero de 2002.


Unanimidad de votos. Ponente: Julio Humberto Hernández Fonseca. Secretario:
Fernando Silva García.

Amparo en revisión 104/2002. Jefe de Gobierno del Distrito Federal y otras. 17 de mayo
de 2002. Unanimidad de votos. Ponente: Julio Humberto Hernández Fonseca. Secretario:
Eduardo León Sandoval.
No. Registro: 176,754
Tesis aislada
Materia(s): Constitucional
Novena Época
Instancia: Primera Sala
Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta
Tomo: XXII, Noviembre de 2005
Tesis: 1a. CXXXV/2005
Página: 33

ANÁLISIS CONSTITUCIONAL. SU INTENSIDAD A LA LUZ DE LOS PRINCIPIOS


DEMOCRÁTICO Y DE DIVISIÓN DE PODERES. Acorde con las consideraciones
sustentadas por la Primera Sala de esta Suprema Corte de Justicia de la Nación en la
tesis 1a. CXXXIII/2004, de rubro: "IGUALDAD. CASOS EN LOS QUE EL JUEZ
CONSTITUCIONAL DEBE HACER UN ESCRUTINIO ESTRICTO DE LAS
CLASIFICACIONES LEGISLATIVAS (INTERPRETACIÓN DEL ARTÍCULO 1o. DE LA
CONSTITUCIÓN POLÍTICA DE LOS ESTADOS UNIDOS MEXICANOS).", siempre que la
acción clasificadora del legislador incida en los derechos fundamentales garantizados por
la Constitución, será necesario aplicar con especial intensidad las exigencias derivadas
del principio de igualdad y no discriminación. De igual manera, en aquellos asuntos en
que el texto constitucional limita la discrecionalidad del Congreso o del Ejecutivo,
la intervención y control del tribunal constitucional debe ser mayor, a fin de
respetar el diseño establecido por ella. Para este Alto Tribunal es claro que la fuerza
normativa del principio democrático y del principio de separación de poderes tiene
como consecuencia obvia que los otros órganos del Estado -y entre ellos, el
juzgador constitucional- deben respetar la libertad de configuración con que
cuentan el Congreso y el Ejecutivo, en el marco de sus atribuciones. Conforme a lo
anterior, la severidad del control judicial se encuentra inversamente relacionada
con el grado de libertad de configuración por parte de los autores de la norma. De
esta manera, resulta evidente que la Constitución Federal exige una modulación del juicio
de igualdad, sin que eso implique ninguna renuncia de la Corte al estricto ejercicio de sus
competencias de control. Por el contrario, en el caso de normatividad con efectos
económicos o tributarios, por regla general, la intensidad del análisis constitucional
debe ser poco estricta, con el fin de no vulnerar la libertad política del legislador, en
campos como el económico, en donde la propia Constitución establece una amplia
capacidad de intervención y regulación diferenciada del Estado, considerando que,
cuando el texto constitucional establece un margen de discrecionalidad en ciertas
materias, eso significa que las posibilidades de injerencia del Juez constitucional
son menores y, por ende, la intensidad de su control se ve limitada. En tales esferas,
un control muy estricto llevaría al Juez constitucional a sustituir la competencia legislativa
del Congreso -o la extraordinaria que puede corresponder al Ejecutivo-, pues no es
función del Poder Judicial Federal, sino de los órganos políticos, entrar a analizar si esas
clasificaciones económicas son las mejores o si éstas resultan necesarias.

Amparo en revisión 1629/2004. Inmobiliaria Dos Carlos, S.A. de C.V. 24 de agosto de


2005. Cinco votos. Ponente: José Ramón Cossío Díaz. Secretario: Juan Carlos Roa
Jacobo.
Nota: La tesis 1a. CXXXIII/2004 citada, aparece publicada en el Semanario Judicial de la
Federación y su Gaceta, Novena Época, Tomo XX, diciembre de 2004, página 361.
Registro IUS: 185566
Novena Época
Segunda Sala
Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta
Tomo XVI, Noviembre de 2002, p. 446
Tesis 2a. CXXXIX/2002, aislada, Constitucional

DERECHOS DE LOS INDÍGENAS. LOS ESTABLECIDOS EN LA CONSTITUCIÓN


POLÍTICA DE LOS ESTADOS UNIDOS MEXICANOS PUEDEN SER AMPLIADOS POR
LAS LEGISLATURAS LOCALES DENTRO DEL MARCO DE AQUÉLLA. El artículo 1o. de
la Constitución Federal establece que las garantías que otorga no podrán restringirse ni
suspenderse, sino en los casos y con las condiciones que ella misma establece, de lo que
deriva que ninguna ley secundaria puede limitar las disposiciones constitucionales
correspondientes; sin embargo, sí son susceptibles de ser ampliadas por el
legislador ordinario, ya sea federal o local, en su reglamentación, al pormenorizar la
norma constitucional que prevea el derecho público subjetivo a fin de procurarse
su mejor aplicación y observancia. En consecuencia, los Congresos Locales, al
legislar sobre la materia indígena y regular las instituciones relativas, en términos
de lo dispuesto en el artículo 2o. de la Constitución Política de los Estados Unidos
Mexicanos, deben hacerlo bajo el criterio de que los que se otorgan en ella a la
población indígena son derechos mínimos que deben ser respetados para
garantizar su efectividad, pero que pueden ser ampliados para imprimir las
características propias que mejor expresen las situaciones y aspiraciones de sus
pueblos indígenas, siempre que tal ampliación se realice sin vulnerar el marco
constitucional al que dichos derechos se encuentran sujetos.

Precedentes: Amparo en revisión 123/2002. Comunidad Indígena de Zirahuén, Municipio


de Salvador Escalante, Michoacán. 4 de octubre de 2002. Cinco votos a favor de los
resolutivos; mayoría de tres votos en relación con las consideraciones. Disidentes: Juan
Díaz Romero y Guillermo I. Ortiz Mayagoitia. Ponente: Mariano Azuela Güitrón.
Secretaria: Lourdes Ferrer Mac Gregor Poisot.

Nota: Conforme al artículo 192, segundo párrafo, de la Ley de Amparo, esta tesis no es
apta para integrar jurisprudencia.
Novena Época
Instancia: Pleno
Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta
Tomo: XII, Diciembre de 2000
Tesis: P./J. 155/2000
Página: 843

CONTROL DE CONSTITUCIONALIDAD POR LA SUPREMA CORTE DE JUSTICIA DE


LA NACIÓN. CONFORME AL PRINCIPIO DE SUPREMACÍA CONSTITUCIONAL LOS
MEDIOS RELATIVOS DEBEN ESTABLECERSE EN LA PROPIA CONSTITUCIÓN
FEDERAL Y NO EN UN ORDENAMIENTO INFERIOR. En virtud de que el ejercicio de la
competencia de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, tratándose de los medios de
control de la constitucionalidad, tiene por efecto que ese órgano fije el alcance de las
normas supremas, que expresan la soberanía popular, debe considerarse que la
jerarquía de las bases contenidas en ese Magno Ordenamiento conlleva el que sólo
en ellas, mediante la voluntad soberana manifestada por el Constituyente o por el
Poder Revisor de la Constitución, pueda establecerse la existencia de los referidos
medios; ello sin menoscabo de que el legislador ordinario desarrolle y pormenorice las
reglas que precisen su procedencia, sustanciación y resolución. La anterior conclusión se
corrobora por lo dispuesto en los diversos preceptos constitucionales que, en términos de
lo previsto en el artículo 94 de la propia Constitución General de la República, determinan
las bases que rigen la competencia de la Suprema Corte de Justicia, en los que al
precisarse los asuntos de su conocimiento, en ningún momento se delega al legislador
ordinario la posibilidad de crear diversos medios de control de la constitucionalidad
a cargo de aquélla.

Recurso de reclamación 172/98. Gobernador del Estado de Durango. 31 de octubre de


2000. Unanimidad de nueve votos. Ausentes: José de Jesús Gudiño Pelayo y Humberto
Román Palacios. Ponente: Guillermo I. Ortiz Mayagoitia. Secretario: Rafael Coello Cetina.

El Tribunal Pleno, en su sesión privada celebrada hoy veintisiete de noviembre en curso,


aprobó, con el número 155/2000, la tesis jurisprudencial que antecede. México, Distrito
Federal, a veintisiete de noviembre de dos mil.
Novena Época
Instancia: Primera Sala
Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta
Tomo: XIII, Marzo de 2001
Tesis: 1a. XVI/2001
Página: 113

SUPREMACÍA CONSTITUCIONAL Y ORDEN JERÁRQUICO NORMATIVO, PRINCIPIOS


DE. INTERPRETACIÓN DEL ARTÍCULO 133 CONSTITUCIONAL QUE LOS CONTIENE.
En el mencionado precepto constitucional no se consagra garantía individual alguna, sino
que se establecen los principios de supremacía constitucional y jerarquía normativa, por
los cuales la Constitución Federal y las leyes que de ella emanen, así como los tratados
celebrados con potencias extranjeras, hechos por el presidente de la República con
aprobación del Senado, constituyen la Ley Suprema de toda la Unión, debiendo los
Jueces de cada Estado arreglarse a dichos ordenamientos, a pesar de las disposiciones
en contrario que pudiera haber en las Constituciones o en las leyes locales, pues
independientemente de que conforme a lo dispuesto en el artículo 40 de la Constitución
Política de los Estados Unidos Mexicanos, los Estados que constituyen la República son
libres y soberanos, dicha libertad y soberanía se refiere a los asuntos concernientes a su
régimen interno, en tanto no se vulnere el Pacto Federal, porque deben permanecer en
unión con la Federación según los principios de la Ley Fundamental, por lo que deberán
sujetar su gobierno, en el ejercicio de sus funciones, a los mandatos de la Carta Magna,
de manera que si las leyes expedidas por las Legislaturas de los Estados resultan
contrarias a los preceptos constitucionales, deben predominar las disposiciones
del Código Supremo y no las de esas leyes ordinarias, aun cuando procedan de
acuerdo con la Constitución Local correspondiente, pero sin que ello entrañe a
favor de las autoridades que ejercen funciones materialmente jurisdiccionales,
facultades de control constitucional que les permitan desconocer las leyes
emanadas del Congreso Local correspondiente, pues el artículo 133 constitucional
debe ser interpretado a la luz del régimen previsto por la propia Carta Magna para
ese efecto.

Amparo en revisión 2119/99. Francisco Tomás Ramírez. 29 de noviembre de 2000. Cinco


votos. Ponente: Olga Sánchez Cordero de García Villegas. Secretaria: Leticia Flores Díaz.
Novena Época
Instancia: Pleno
Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta
Tomo: X, Agosto de 1999
Tesis: P./J. 74/99
Página: 5

CONTROL DIFUSO DE LA CONSTITUCIONALIDAD DE NORMAS GENERALES. NO LO


AUTORIZA EL ARTÍCULO 133 DE LA CONSTITUCIÓN. El texto expreso del artículo 133
de la Constitución Federal previene que "Los Jueces de cada Estado se arreglarán a
dicha Constitución, leyes y tratados a pesar de las disposiciones en contrario que pueda
haber en las Constituciones o leyes de los Estados.". En dicho sentido literal llegó a
pronunciarse la Suprema Corte de Justicia; sin embargo, la postura sustentada con
posterioridad por este Alto Tribunal, de manera predominante, ha sido en otro sentido,
tomando en cuenta una interpretación sistemática del precepto y los principios que
conforman nuestra Constitución. En efecto, esta Suprema Corte de Justicia de la Nación
considera que el artículo 133 constitucional, no es fuente de facultades de control
constitucional para las autoridades que ejercen funciones materialmente
jurisdiccionales, respecto de actos ajenos, como son las leyes emanadas del propio
Congreso, ni de sus propias actuaciones, que les permitan desconocer unos y
otros, pues dicho precepto debe ser interpretado a la luz del régimen previsto por la
propia Carta Magna para ese efecto.

Amparo en revisión 1878/93. Sucesión intestamentaria a bienes de María Alcocer vda. de


Gil. 9 de mayo de 1995. Once votos. Ponente: José de Jesús Gudiño Pelayo. Secretario:
Alfredo López Cruz.

Amparo en revisión 1954/95. José Manuel Rodríguez Velarde y coags. 30 de junio de


1997. Once votos. Ponente: José de Jesús Gudiño Pelayo. Secretario: Mario Flores
García.

Amparo directo en revisión 912/98. Gerardo Kalifa Matta. 19 de noviembre de 1998.


Unanimidad de nueve votos. Ausentes: José Vicente Aguinaco Alemán y José de Jesús
Gudiño Pelayo. Ponente: Juan N. Silva Meza. Secretario: Alejandro Villagómez Gordillo.

Amparo directo en revisión 913/98. Ramona Matta Rascala. 19 de noviembre de 1998.


Unanimidad de nueve votos. Ausentes: José Vicente Aguinaco Alemán y José de Jesús
Gudiño Pelayo. Ponente: José de Jesús Gudiño Pelayo; en su ausencia, hizo suyo el
proyecto Genaro David Góngora Pimentel. Secretario: Miguel Ángel Ramírez González.

Amparo directo en revisión 914/98. Magda Perla Cueva de Kalifa. 19 de noviembre de


1998. Unanimidad de nueve votos. Ausentes: José Vicente Aguinaco Alemán y José de
Jesús Gudiño Pelayo. Ponente: Juan N. Silva Meza. Secretaria: Guillermina Coutiño Mata.

El Tribunal Pleno, en su sesión privada celebrada el trece de julio del año en curso,
aprobó, con el número 74/1999, la tesis jurisprudencial que antecede. México, Distrito
Federal, a catorce de julio de mil novecientos noventa y nueve.
Registro IUS: 180240
Novena Época
Primera Sala
Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta
Tomo XX, Octubre de 2004, p. 264
Tesis 1a./J. 80/2004, jurisprudencia, Constitucional

SUPREMACÍA CONSTITUCIONAL Y ORDEN JERÁRQUICO NORMATIVO, PRINCIPIOS


DE. INTERPRETACIÓN DEL ARTÍCULO 133 CONSTITUCIONAL QUE LOS CONTIENE.
En el mencionado precepto constitucional no se consagra garantía individual alguna, sino
que se establecen los principios de supremacía constitucional y jerarquía normativa, por
los cuales la Constitución Federal y las leyes que de ella emanen, así como los tratados
celebrados con potencias extranjeras, hechos por el presidente de la República con
aprobación del Senado, constituyen la Ley Suprema de toda la Unión, debiendo los
Jueces de cada Estado arreglarse a dichos ordenamientos, a pesar de las disposiciones
en contrario que pudiera haber en las Constituciones o en las leyes locales, pues
independientemente de que conforme a lo dispuesto en el artículo 40 de la Constitución
Política de los Estados Unidos Mexicanos, los Estados que constituyen la República son
libres y soberanos, dicha libertad y soberanía se refiere a los asuntos concernientes a su
régimen interno, en tanto no se vulnere el Pacto Federal, porque deben permanecer en
unión con la Federación según los principios de la Ley Fundamental, por lo que deberán
sujetar su gobierno, en el ejercicio de sus funciones, a los mandatos de la Carta Magna,
de manera que si las leyes expedidas por las Legislaturas de los Estados resultan
contrarias a los preceptos constitucionales, deben predominar las disposiciones del
Código Supremo y no las de esas leyes ordinarias, aun cuando procedan de
acuerdo con la Constitución Local correspondiente, pero sin que ello entrañe a
favor de las autoridades que ejercen funciones materialmente jurisdiccionales,
facultades de control constitucional que les permitan desconocer las leyes
emanadas del Congreso Local correspondiente, pues el artículo 133 constitucional
debe ser interpretado a la luz del régimen previsto por la propia Carta Magna para
ese efecto.

Precedentes: Amparo en revisión 2119/99. 29 de noviembre de 2000. Cinco votos.


Ponente: Olga Sánchez Cordero de García Villegas. Secretaria: Leticia Flores Díaz.

Amparo directo en revisión 1189/2003. Anabella Demonte Fonseca y otro. 29 de octubre


de 2003. Unanimidad de cuatro votos. Ausente: Humberto Román Palacios. Ponente:
Juan N. Silva Meza. Secretario: Luis Fernando Angulo Jacobo.

Amparo directo en revisión 1390/2003. Gustavo José Gerardo García Gómez y otros. 17
de marzo de 2004. Unanimidad de cuatro votos. Ausente: Humberto Román Palacios.
Ponente: Humberto Román Palacios; en su ausencia hizo suyo el asunto José Ramón
Cossío Díaz. Secretario: Jaime Salomón Hariz Piña.

Amparo directo en revisión 1391/2003. Anabella Demonte Fonseca. 31 de marzo de 2004.


Unanimidad de cuatro votos. Ausente: Humberto Román Palacios. Ponente: Olga
Sánchez Cordero de García Villegas. Secretaria: Ana Carolina Cienfuegos Posada.
Amparo en revisión 797/2003. Banca Quadrum, S.A. Institución de Banca Múltiple. 26 de
mayo de 2004. Unanimidad de cuatro votos. Ausente: Humberto Román Palacios.
Ponente: Juan N. Silva Meza. Secretario: Luis Fernando Angulo Jacobo.
Registro IUS: 242028
Séptima Época
Tercera Sala
Semanario Judicial de la Federación
Volúmen 42, Cuarta Parte, p. 17
Aislada, Común.

CONSTITUCIONALIDAD DE LAS LEYES, EXAMEN DE LA, IMPROCEDENTE POR LA


AUTORIDAD JUDICIAL COMUN. Conforme a la Constitución Federal, no todo órgano
judicial es competente para declarar la inconstitucionalidad de una ley, sino solamente el
Poder Judicial Federal, a través del juicio de amparo, donde la definición de
inconstitucionalidad emitido por la autoridad federal se rodea de una serie de requisitos
que tratan de impedir una desorbitada actividad del órgano judicial en relación con los
demás poderes; aun en el caso del artículo 133 constitucional en relación con el 128, que
impone a lo Jueces de los Estados la obligación de preferir a la Ley Suprema cuando la
ley de su Estado la contraría, el precepto se ha entendido en relación con el sistema
según el cual es únicamente el Poder Federal el que puede hacer declaraciones de
inconstitucionalidad. Esto es así, porque nuestro derecho público admite
implícitamente que, conforme al principio de la división de poderes, el órgano
judicial está impedido de intervenir en la calificación de inconstitucionalidad de los
actos de los otros poderes, a menos que a ese órgano se le otorgue una
competencia expresa para ese efecto, como ocurre en la Constitución Federal
cuando dota al Poder Judicial de la Federación de la facultad de examinar la
constitucionalidad de los actos de cualquier autoridad.

Precedentes: Amparo en revisión 2230/70. Marcelino de la Garza Quintanilla y Antonia


Quintanilla de de la Garza. 8 de junio de 1972. Unanimidad de cuatro votos. Ponente:
Mariano Ramírez Vázquez.

Sexta Epoca, Cuarta Parte:

Volumen CXXXV, página 37. Amparo directo 1355/67. Jesús Galindo Galarza. 30 de
septiembre de 1968. Unanimidad de cuatro votos. Ponente: Mariano Azuela.
Tesis de jurisprudencia 80/2004.
Aprobada por la Primera Sala de este Alto Tribunal,
en sesión de veintidós de septiembre de dos mil cuatro.
Sexta Época
Instancia: Tercera Sala
Fuente: Semanario Judicial de la Federación
Tomo: Cuarta Parte, LX
Página: 177

CONSTITUCION. SU APLICACION POR PARTE DE LAS AUTORIDADES DEL FUERO


COMUN CUANDO SE ENCUENTRA CONTRAVENIDA POR UNA LEY ORDINARIA. Si
bien es verdad que las autoridades judiciales del fuero común no pueden hacer una
declaración de inconstitucionalidad de la ley, si están obligadas a aplicar en primer
término la Constitución Federal, en acatamiento del principio de supremacía que
estatuye el artículo 133 de la propia Carta Magna, cuando el precepto de la ley ordinaria
contraviene directamente y de modo manifiesto, una disposición expresa del pacto
federal.

Amparo directo 6098/55. Fernando Cásares y Cásares Jr. y otro. 22 de febrero de 1960.
Cinco votos. Ponente: Manuel Rivera Silva.
Octava Época
Instancia: Tercera Sala
Fuente: Apéndice de 1995
Tomo: Tomo I, Parte SCJN
Tesis: 186
Página: 185

LEGISLACIONES FEDERAL Y LOCAL. ENTRE ELLAS NO EXISTE RELACION


JERARQUICA, SINO COMPETENCIA DETERMINADA POR LA CONSTITUCION. El
artículo 133 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos no establece
ninguna relación de jerarquía entre las legislaciones federal y local, sino que en el
caso de una aparente contradicción entre las legislaciones mencionadas, ésta se
debe resolver atendiendo a qué órgano es competente para expedir esa ley de
acuerdo con el sistema de competencia que la norma fundamental establece en su
artículo 124. Esta interpretación se refuerza con los artículos 16 y 103 de la propia
Constitución, el primero al señalar que la actuación por autoridad competente es una
garantía individual, y el segundo, al establecer la procedencia del juicio de amparo si la
autoridad local o federal actúa más allá de su competencia constitucional.

Octava Epoca:

Amparo en revisión 1838/89. Bufete Jurídico Fiscal, S. A. de C. V. y otros. 14 de mayo de


1990. Cinco votos.

Amparo en revisión 3776/89. Carrancedo Alimentos, S. A. de C. V. 18 de junio de 1990.


Unanimidad de cuatro votos.

Amparo en revisión 252/90. Direvex, S. A. de C. V. 18 de junio de 1990. Unanimidad de


cuatro votos.

Amparo en revisión 2118/89. Constructora Copan, S. A. de C. V. 6 de agosto de 1990.


Cinco votos.

Amparo en revisión 2010/90. Sales del Bajío, S. A. de C. V. 13 de agosto de 1990. Cinco


votos.

NOTA:
Tesis 3a./J.10/91, Gaceta número 39, pág. 47; Semanario Judicial de la Federación, tomo
VII-Marzo, pág. 56.
Registro IUS: 190231
Novena Época
Pleno
Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta
Tomo XIII, Marzo de 2001, p. 471
Tesis P./J. 17/2001, jurisprudencia, Constitucional.

ACCIONES DE INCONSTITUCIONALIDAD. LAS RESOLUCIONES DE LA SUPREMA


CORTE DE JUSTICIA DE LA NACIÓN QUE DECLARAN LA INVALIDEZ DE NORMAS
GENERALES EMITIDAS POR LOS ÓRGANOS LEGISLATIVOS ESTATALES, NO
VULNERAN NI RESTRINGEN LA SOBERANÍA DE LOS ESTADOS. De la interpretación
de lo dispuesto en los artículos 40, 41 y 133 de la Constitución Política de los Estados
Unidos Mexicanos, se infiere que ésta es la Ley Suprema de toda la Unión y si bien los
Estados son libres y soberanos en todo lo concerniente a su régimen interior, sus
Constituciones en ningún caso podrán contravenir las disposiciones establecidas
en aquélla. Por tanto, la decisión de fondo que emite la Suprema Corte de Justicia de la
Nación al conocer de las acciones de inconstitucionalidad previstas en el artículo 105,
fracción II, de la citada Constitución Federal, en el sentido de declarar la invalidez de
normas generales emitidas por los órganos legislativos locales, no vulnera ni restringe la
soberanía de los Estados miembros de la Federación, toda vez que al integrarse en un
Pacto Federal, quedaron obligados a su respeto y a no contravenirla ante todo en
las Constituciones Locales, por imperativo propio del mencionado artículo 41,
máxime si se toma en consideración que la acción de inconstitucionalidad es un
medio de control garante de ese respeto.

Precedentes: Acción de inconstitucionalidad 9/2001. Diputados integrantes de la LVII


Legislatura del Estado de Tabasco. 8 de marzo de 2001. Once votos. Ponente: Guillermo
I. Ortiz Mayagoitia. Secretarios: Pedro Alberto Nava Malagón y Martín Adolfo Santos
Pérez.

El Tribunal Pleno, en su sesión pública celebrada hoy ocho de marzo en curso, aprobó,
con el número 17/2001, la tesis jurisprudencial que antecede. México, Distrito Federal, a
ocho de marzo de dos mil uno.
Registro IUS: 233468
Séptima Época
Pleno, Semanario Judicial de la Federación
Volúmen 40, Primera Parte, p. 45
Aislada, Constitucional

SOBERANIA DE LOS ESTADOS, ALCANCE DE LA, EN RELACION CON LA


CONSTITUCION. Si bien es cierto que de acuerdo con el artículo 40 de la
Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, los Estados que
constituyen la República son libres y soberanos, también lo es que dicha libertad y
soberanía se refiere tan sólo a asuntos concernientes a su régimen interno, en tanto
no se vulnere el Pacto Federal. De acuerdo con el mismo artículo 40, los Estados deben
permanecer en unión con la Federación según los principios de la Ley Fundamental, es
decir, de la propia Constitución. Ahora bien, el artículo 133 de la Constitución General de
la República establece textualmente que: "Esta Constitución, las leyes del Congreso de la
Unión que emanen de ella y todos los tratados que estén de acuerdo con la misma,
celebrados y que se celebren por el presidente de la República, con aprobación del
Senado, serán la Ley Suprema de toda la Unión. Los Jueces de cada Estado se
arreglarán a dicha Constitución, leyes o tratados, a pesar de las disposiciones en contrario
que pueda haber en las Constituciones o leyes de los Estados". Es decir, que aun
cuando los Estados que integran la Federación sean libres y soberanos en su
interior, deberán sujetar su gobierno, en el ejercicio de sus funciones, a los
mandatos de la Carta Magna. De tal manera que si las leyes expedidas por las
legislaturas de los Estados resultan contrarias a los preceptos de la Constitución
Política de los Estados Unidos Mexicanos, deben de predominar las disposiciones
del Código Supremo y no las de las leyes ordinarias impugnadas, aun cuando
procedan de acuerdo con la Constitución local y de autoridad competente, de
acuerdo con la misma Constitución local.

Precedentes: Amparo en revisión 2670/69. Eduardo Anaya Gómez y Julio Gómez


Manrique. 25 de abril de 1972. Mayoría de dieciséis votos. Disidente: Ezequiel Burguete
Farrera. Ponente: Carlos del Río Rodríguez.

Nota: En el Informe de 1972, la tesis aparece bajo el rubro "SOBERANIA DE LOS


ESTADOS, ALCANCE DE LA, EN RELACION CON LA CONSTITUCION POLITICA DE
LOS ESTADOS UNIDOS MEXICANOS.".
TRATADOS
Novena Época
Instancia: Pleno
Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta
Tomo: X, Noviembre de 1999
Tesis: P. LXXVII/99
Página: 46

TRATADOS INTERNACIONALES. SE UBICAN JERÁRQUICAMENTE POR ENCIMA DE


LAS LEYES FEDERALES Y EN UN SEGUNDO PLANO RESPECTO DE LA
CONSTITUCIÓN FEDERAL. Persistentemente en la doctrina se ha formulado la
interrogante respecto a la jerarquía de normas en nuestro derecho. Existe unanimidad
respecto de que la Constitución Federal es la norma fundamental y que aunque en
principio la expresión "... serán la Ley Suprema de toda la Unión ..." parece indicar que no
sólo la Carta Magna es la suprema, la objeción es superada por el hecho de que las leyes
deben emanar de la Constitución y ser aprobadas por un órgano constituido, como lo es el
Congreso de la Unión y de que los tratados deben estar de acuerdo con la Ley
Fundamental, lo que claramente indica que sólo la Constitución es la Ley Suprema. El
problema respecto a la jerarquía de las demás normas del sistema, ha encontrado en la
jurisprudencia y en la doctrina distintas soluciones, entre las que destacan: supremacía
del derecho federal frente al local y misma jerarquía de los dos, en sus variantes lisa y
llana, y con la existencia de "leyes constitucionales", y la de que será ley suprema la que
sea calificada de constitucional. No obstante, esta Suprema Corte de Justicia
considera que los tratados internacionales se encuentran en un segundo plano
inmediatamente debajo de la Ley Fundamental y por encima del derecho federal y el
local. Esta interpretación del artículo 133 constitucional, deriva de que estos
compromisos internacionales son asumidos por el Estado mexicano en su conjunto
y comprometen a todas sus autoridades frente a la comunidad internacional; por ello
se explica que el Constituyente haya facultado al presidente de la República a suscribir
los tratados internacionales en su calidad de jefe de Estado y, de la misma manera, el
Senado interviene como representante de la voluntad de las entidades federativas y, por
medio de su ratificación, obliga a sus autoridades. Otro aspecto importante para
considerar esta jerarquía de los tratados, es la relativa a que en esta materia no
existe limitación competencial entre la Federación y las entidades federativas, esto
es, no se toma en cuenta la competencia federal o local del contenido del tratado,
sino que por mandato expreso del propio artículo 133 el presidente de la República
y el Senado pueden obligar al Estado mexicano en cualquier materia,
independientemente de que para otros efectos ésta sea competencia de las
entidades federativas. Como consecuencia de lo anterior, la interpretación del artículo
133 lleva a considerar en un tercer lugar al derecho federal y al local en una misma
jerarquía en virtud de lo dispuesto en el artículo 124 de la Ley Fundamental, el cual
ordena que "Las facultades que no están expresamente concedidas por esta Constitución
a los funcionarios federales, se entienden reservadas a los Estados.". No se pierde de
vista que en su anterior conformación, este Máximo Tribunal había adoptado una posición
diversa en la tesis P. C/92, publicada en la Gaceta del Semanario Judicial de la
Federación, Número 60, correspondiente a diciembre de 1992, página 27, de rubro:
"LEYES FEDERALES Y TRATADOS INTERNACIONALES. TIENEN LA MISMA
JERARQUÍA NORMATIVA."; sin embargo, este Tribunal Pleno considera oportuno
abandonar tal criterio y asumir el que considera la jerarquía superior de los tratados
incluso frente al derecho federal.

Amparo en revisión 1475/98. Sindicato Nacional de Controladores de Tránsito Aéreo. 11


de mayo de 1999. Unanimidad de diez votos. Ausente: José Vicente Aguinaco Alemán.
Ponente: Humberto Román Palacios. Secretario: Antonio Espinoza Rangel.

El Tribunal Pleno, en su sesión privada celebrada el veintiocho de octubre en curso,


aprobó, con el número LXXVII/1999, la tesis aislada que antecede; y determinó que la
votación es idónea para integrar tesis jurisprudencial. México, Distrito Federal, a
veintiocho de octubre de mil novecientos noventa y nueve.
Registro IUS: 178269
Novena Época
Tribunales Colegiados de Circuito
Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta
Tomo XXI, Mayo de 2005, p. 1586
Tesis II.1o.P.137 P, aislada, Penal.

TRATADOS INTERNACIONALES. LA NORMA PROGRAMÁTICA PREVISTA EN LA


FRACCIÓN III, INCISO B) DEL ARTÍCULO 128 DEL CÓDIGO FEDERAL DE
PROCEDIMIENTOS PENALES, ES CONTRARIA AL ARTÍCULO 8.2 DE LA
CONVENCIÓN AMERICANA DE DERECHOS HUMANOS. Acorde con lo dispuesto por el
artículo 133 constitucional, los tratados internacionales suscritos por el Ejecutivo Federal,
de conformidad con la fracción X del artículo 89 de la Constitución General de la
República y ratificados por el Senado, que no la contravengan, forman parte del derecho
vigente mexicano, por lo que su observancia obliga a todas las autoridades en los
términos pactados, salvo las reservas que en el propio instrumento se hubiesen realizado;
por ende, es factible que una disposición ordinaria pueda ser declarada contraria a
un tratado internacional firmado y ratificado por los Estados Unidos Mexicanos, si
sus postulados contravienen a los contenidos sustanciales del instrumento
internacional, cuya jerarquía se ubica en un plano superior a la legislación
ordinaria, como lo es la norma programática que subyace en la fracción III, inciso b)
del numeral 128 del Código Federal de Procedimientos Penales, que es contraria al
artículo 8.2 de la Convención Americana de Derechos Humanos.

PRIMER TRIBUNAL COLEGIADO EN MATERIA PENAL DEL SEGUNDO CIRCUITO.

Precedentes: Amparo directo 402/2004. 14 de octubre de 2004. Unanimidad de votos.


Ponente: Antonio Legorreta Segundo. Secretario: Eloy Rojas Florencio.
No. Registro: 180,294
Tesis aislada
Materia(s):Administrativa
Novena Época
Instancia: Tribunales Colegiados de Circuito
Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta
Tomo: XX, Octubre de 2004
Tesis: I.4o.A.441 A
Página: 2385

PRINCIPIO PRO HOMINE. SU APLICACIÓN. El principio pro homine, incorporado en


múltiples tratados internacionales, es un criterio hermenéutico que coincide con el rasgo
fundamental de los derechos humanos, por virtud del cual debe estarse siempre a favor
del hombre e implica que debe acudirse a la norma más amplia o a la interpretación
extensiva cuando se trata de derechos protegidos y, por el contrario, a la norma o a la
interpretación más restringida, cuando se trata de establecer límites a su ejercicio.

CUARTO TRIBUNAL COLEGIADO EN MATERIA ADMINISTRATIVA DEL PRIMER


CIRCUITO.

Amparo en revisión 799/2003. Ismael González Sánchez y otros. 21 de abril de 2004.


Unanimidad de votos. Ponente: Hilario Bárcenas Chávez. Secretaria: Mariza Arellano
Pompa.
No. Registro: 180,431
Tesis aislada
Materia(s):Administrativa
Novena Época
Instancia: Tribunales Colegiados de Circuito
Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta
Tomo: XX, Septiembre de 2004
Tesis: I.4o.A.440 A
Página: 1896

TRATADOS INTERNACIONALES. SU APLICACIÓN CUANDO AMPLÍAN Y


REGLAMENTAN DERECHOS FUNDAMENTALES. Conforme al artículo 133
constitucional, la propia Constitución, las leyes del Congreso de la Unión que emanen de
ella y todos los tratados que estén de acuerdo con la misma, celebrados y que se
celebren por el presidente de la República, con aprobación del Senado, serán la ley
suprema de toda la Unión. Ahora bien, cuando los tratados internacionales
reglamentan y amplían los derechos fundamentales tutelados por la Carta Magna,
deben aplicarse sobre las leyes federales que no lo hacen, máxime cuando otras
leyes también federales, los complementan.

CUARTO TRIBUNAL COLEGIADO EN MATERIA ADMINISTRATIVA DEL PRIMER


CIRCUITO.

Amparo en revisión 799/2003. Ismael González Sánchez y otros. 21 de abril de 2004.


Unanimidad de votos. Ponente: Hilario Bárcenas Chávez. Secretaria: Mariza Arellano
Pompa.
No. Registro: 184,562
Tesis aislada
Materia(s):Común
Novena Época
Instancia: Segunda Sala
Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta
Tomo: XVII, Marzo de 2003
Tesis: 2a. XXVII/2003
Página: 561

TRATADOS INTERNACIONALES. ADMITEN DIVERSAS DENOMINACIONES,


INDEPENDIENTEMENTE DE SU CONTENIDO. Aun cuando generalmente los
compromisos internacionales se pactan a través de instrumentos en la modalidad de
tratados, debe tomarse en cuenta que de conformidad con lo dispuesto en el artículo 2,
apartado 1, inciso a), de la Convención de Viena sobre el Derecho de los Tratados, de la
que es parte el Estado mexicano, por "tratado" se entiende el acuerdo celebrado por
escrito entre uno o varios Estados y una o varias organizaciones internacionales, o entre
organizaciones internacionales, ya conste ese acuerdo en un instrumento único o en
varios conexos, cualquiera que sea su denominación particular, de lo que resulta que la
noción de tratado es puramente formal e independiente de su contenido, pues
desde el punto de vista de su carácter obligatorio los compromisos internacionales
pueden considerarse como tratados, convenciones, declaraciones, acuerdos,
protocolos o cambio de notas, además de que no hay consenso para fijar las reglas
generales a que deben sujetarse las diferentes formas que revisten tales
compromisos internacionales, los que, en consecuencia, pueden consignarse en
diversas modalidades.

Amparo en revisión 348/2001. Instituto Latinoamericano de la Comunicación Educativa.


14 de febrero de 2003. Cinco votos. Ponente: Juan Díaz Romero. Secretarios: Sofía
Verónica Ávalos Díaz y César de Jesús Molina Suárez.

Amparo directo 1/2001. Instituto Latinoamericano de la Comunicación Educativa. 28 de


febrero de 2003. Cinco votos. Ponente: Juan Díaz Romero. Secretarios: Sofía Verónica
Ávalos Díaz y César de Jesús Molina Suárez.

Amparo en revisión 384/2001. Instituto Latinoamericano de la Comunicación Educativa.


28 de febrero de 2003. Cinco votos. Ponente: Juan Díaz Romero. Secretarios: Sofía
Verónica Ávalos Díaz y César de Jesús Molina Suárez .

Amparo en revisión 390/2001. Instituto Latinoamericano de la Comunicación Educativa.


28 de febrero de 2003. Cinco votos. Ponente: Juan Díaz Romero. Secretarios: Sofía
Verónica Ávalos Díaz y César de Jesús Molina Suárez.
No. Registro: 185,294
Tesis aislada
Materia(s):Constitucional, Común
Novena Época
Instancia: Segunda Sala
Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta
Tomo: XVI, Diciembre de 2002
Tesis: 2a. CLXXI/2002
Página: 292

TRATADOS INTERNACIONALES. SU INTERPRETACIÓN POR ESTA SUPREMA CORTE


DE JUSTICIA DE LA NACIÓN AL TENOR DE LO ESTABLECIDO EN LOS ARTÍCULOS
31 Y 32 DE LA CONVENCIÓN DE VIENA SOBRE EL DERECHO DE LOS TRATADOS
(DIARIO OFICIAL DE LA FEDERACIÓN DEL 14 DE FEBRERO DE 1975). Conforme a lo
dispuesto en los citados preceptos para desentrañar el alcance de lo establecido en un
instrumento internacional debe acudirse a reglas precisas que en tanto no se apartan de
lo dispuesto en el artículo 14, párrafo cuarto, de la Constitución General de la República
vinculan a la Suprema Corte de Justicia de la Nación. En efecto, al tenor de lo previsto en
el artículo 31 de la mencionada Convención, para interpretar los actos jurídicos de la
referida naturaleza como regla general debe, en principio, acudirse al sentido literal de las
palabras utilizadas por las partes contratantes al redactar el respectivo documento final
debiendo, en todo caso, adoptar la conclusión que sea lógica con el contexto propio del
tratado y acorde con el objeto o fin que se tuvo con su celebración; es decir, debe
acudirse a los métodos de interpretación literal, sistemática y teleológica. A su vez, en
cuanto al contexto que debe tomarse en cuenta para realizar la interpretación sistemática,
la Convención señala que aquél se integra por: a) el texto del instrumento respectivo, así
como su preámbulo y anexos; y, b) todo acuerdo que se refiera al tratado y haya sido
concertado entre las partes con motivo de su celebración o todo instrumento formulado
por una o más partes con motivo de la celebración del tratado y aceptado por las demás
como instrumento referente al tratado; y, como otros elementos hermenéuticos que deben
considerarse al aplicar los referidos métodos destaca: a) todo acuerdo ulterior entre las
partes acerca de la interpretación del tratado o de la aplicación de sus disposiciones; b)
toda práctica ulteriormente seguida en la aplicación del tratado por la cual conste el
acuerdo de las partes acerca de su interpretación; y, c) toda norma pertinente de derecho
internacional aplicable en las relaciones entre las partes; siendo conveniente precisar que
en términos de lo dispuesto en el artículo 32 de la Convención de Viena sobre el Derecho
de los Tratados para realizar la interpretación teleológica y conocer los fines que se
tuvieron con la celebración de un instrumento internacional no debe acudirse, en principio,
a los trabajos preparatorios de éste ni a las circunstancias que rodearon su celebración,
pues de éstos el intérprete únicamente puede valerse para confirmar el resultado al que
se haya arribado con base en los elementos antes narrados o bien cuando la conclusión
derivada de la aplicación de éstos sea ambigua, oscura o manifiestamente absurda.

Amparo en revisión 402/2001. Imcosa, S.A. de C.V. 16 de agosto de 2002. Unanimidad de


cuatro votos. Ausente: Guillermo I. Ortiz Mayagoitia. Ponente: Guillermo I. Ortiz
Mayagoitia; en su ausencia hizo suyo el asunto Mariano Azuela Güitrón. Secretario:
Rafael Coello Cetina.

Séptima Época
Instancia: Tribunales Colegiados de Circuito
Fuente: Semanario Judicial de la Federación
Tomo: 151-156 Sexta Parte
Página: 195

TRATADOS INTERNACIONALES. EL ARTICULO 133 CONSTITUCIONAL, ULTIMA


PARTE, NO ESTABLECE SU OBSERVANCIA PREFERENTE SOBRE LAS LEYES DEL
CONGRESO DE LA UNION EMANADAS DE LA CONSTITUCION FEDERAL. La última
parte del artículo 133 constitucional establece el principio de la supremacía de la
Constitución Federal, de las leyes del Congreso de la Unión que emanen de ella y
de los tratados celebrados y que se celebren por el presidente de la República con
aprobación del Senado, respecto de las constituciones y leyes de los Estados que
forman la unión, y no la aplicación preferente de las disposiciones contenidas en los
tratados respecto de lo dispuesto por las leyes del Congreso de la Unión que emanen de
la Constitución Federal. Es pues, una regla de conflicto a que deben sujetarse las
autoridades mexicanas, pero conforme a la misma no puede establecerse que los
tratados sean de mayor obligación legal que las leyes del Congreso.

TERCER TRIBUNAL COLEGIADO EN MATERIA ADMINISTRATIVA DEL PRIMER


CIRCUITO.

Amparo en revisión 160/81. National Research Development Corporation. 16 de julio de


1981. Unanimidad de votos. Ponente: Sergio Hugo Chapital Gutiérrez.

Amparo en revisión 269/81. José Ernesto Matsumoto Matsuy. 14 de julio de 1981.


Unanimidad de votos. Ponente: Samuel Hernández Viazcán.

Amparo en revisión 256/81. C. H. Boehringer Sohn. 9 de julio de 1981. Unanimidad de


votos. Ponente: Genaro David Góngora Pimentel.

Séptima Época
Instancia: Segunda Sala
Fuente: Semanario Judicial de la Federación
Tomo: 72 Tercera Parte
Página: 23

CONVENIO DE PARIS PARA PROTECCION DE LA PROPIEDAD INDUSTRIAL. TIENE


CATEGORIA DE LEY SUPREMA. Como el Convenio de París de 31 de octubre de 1958
para la protección de la propiedad industrial, fue aprobado por la Cámara de Senadores, y
se expidió el decreto promulgatorio correspondiente (Diario Oficial de la Federación de 31
de diciembre de 1962), debe estimarse que de conformidad con el artículo 133 de la
Constitución General de la República tiene categoría de ley suprema de la Unión, por lo
cual las autoridades competentes están obligadas a acatarlo y, por lo tanto, a proteger
legalmente, mediante su registro, las marcas de servicio.

Denuncia de contradicción de tesis. Varios 329/71. Tribunales Colegiados Primero y


Segundo en Materia Administrativa del Primer Circuito. 15 de marzo de 1973. Cinco votos.
Ponente: Alberto Jiménez Castro. Secretaria: Gemma de la Llata Valenzuela.

Octava Época
Instancia: SEGUNDO TRIBUNAL COLEGIADO EN MATERIA ADMINISTRATIVA DEL
PRIMER CIRCUITO.
Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta
Tomo: VI, Segunda Parte-1, Julio a Diciembre de 1990
Página: 236

PRUEBA, LOS TRATADOS INTERNACIONALES NO ESTAN SUJETOS A. El artículo 133


de la Constitución General de la República dice: "esta Constitución, las leyes del
Congreso de la Unión que emanen de ella y todos los tratados que estén de acuerdo con
la misma, celebrados y que se celebren por el Presidente de la República, con aprobación
del Senado, serán la Ley Suprema de toda la Unión. Los Jueces de cada estado se
arreglarán a dicha constitución, leyes y tratados a pesar de las disposiciones en contrario
que pueda haber en la constitución o leyes de los estados". De lo anterior, se puede
advertir que los tratados internacionales celebrados con las condiciones que la
propia Constitución establece serán Ley en la República Mexicana; es por ello que,
cuando alguna de las partes invoca a su favor un tratado de corte internacional, no
se le puede exigir que sea ella quien demuestre su existencia, pues como ya se vio,
el mismo forma parte del derecho mexicano y, por ende, no está sujeto a prueba.

SEGUNDO TRIBUNAL COLEGIADO EN MATERIA ADMINISTRATIVA DEL PRIMER


CIRCUITO.

Amparo directo 832/90. Banco de Crédito y Servicio, S.N.C. 5 de octubre de 1990.


Unanimidad de votos. Ponente: Carlos Amado Yáñez. Secretario: Mario Sosa Escudero.

Quinta Época
Instancia: Segunda Sala
Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta
Tomo: CIV
Página: 2243

TRATADOS, FUERZA DE LOS. Las estipulaciones contenidas en los tratados celebrados


con las potencias extranjeras, tienen fuerza de ley para los habitantes del país.

Amparo administrativo en revisión 9792/49. Manuel E. Conde. 26 de junio de 1950.


Unanimidad de cuatro votos. Ausente: Nicéforo Guerrero. La publicación no menciona el
nombre del ponente.

Registro IUS: 295999


Quinta Época
Primera Sala
Semanario Judicial de la Federación
Tomo CXX, p. 1883
Aislada, Administrativa, Constitucional

TRATADOS, VALIDEZ DE LOS. Todo tratado o convenio celebrado por el Presidente,


así esté aprobado por el Senado, pero que contradiga o esté en oposición con los
preceptos de la Constitución y en los puntos o actos en que esto acontezca, no
debe tener eficacia jurídica.

Precedentes: Amparo penal en revisión 941/49. Por acuerdo de la Primera Sala, de fecha
8 de junio de 1953, no se menciona el nombre del promovente. 13 de marzo de 1950.
Unanimidad de cuatro votos. Ausente: José Rebolledo. Relator: Fernando de la Fuente.

Sexta Época
Instancia: Segunda Sala
Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta
Tomo: Tercera Parte, XCVIII
Página: 61

TRATADOS INTERNACIONALES, AMPARO CONTRA LA APLICACION DE LOS. No


debe sobreseerse en el juicio de amparo, por la causa de improcedencia que establece la
fracción XVIII del artículo 73 de la Ley de Amparo, en relación con el artículo 133 de la
Constitución General de la República, pues aun cuando los tratados internacionales
celebrados por el presidente de la República, con aprobación del Senado, que estén de
acuerdo con la propia Constitución, son, junto con ésta y con las leyes del Congreso de la
Unión, que emanan de ella, la Ley Suprema de toda la Unión, ni el precepto constitucional
contenido en el artículo 133 ni otro alguno de la propia Carta Fundamental o de la Ley de
Amparo, proscriben el juicio de garantías contra la indebida aplicación de un tratado, ya
que es indudable que los actos que las autoridades administrativas realizan para
cumplimentar tratados internacionales, deben estar debidamente fundados y
motivados y originarse en un procedimiento en el que se hayan llenado las
formalidades que señala la misma Constitución, pues una actitud distinta pugna
abiertamente con el artículo 14 de la citada Carta Magna. En esas condiciones, si el
juicio de amparo es el medio de control de la legalidad de los actos de autoridad,
debe estimarse procedente aunque se trate de la aplicación de tratado
internacional, ya que de lo contrario se dejaría en estado de indefensión al
particular afectado.

Amparo en revisión 8123/63. Manuel Braña Licciec. 13 de agosto de 1965. Cinco votos.
Ponente: Jorge Iñárritu.

Novena Época
Instancia: Pleno
Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta
Tomo: XV, Febrero de 2002
Tesis: P./J. 14/2002
Página: 588

DERECHO A LA VIDA DEL PRODUCTO DE LA CONCEPCIÓN. SU PROTECCIÓN


DERIVA DE LA CONSTITUCIÓN POLÍTICA DE LOS ESTADOS UNIDOS MEXICANOS,
DE LOS TRATADOS INTERNACIONALES Y DE LAS LEYES FEDERALES Y LOCALES.
Si se toma en consideración, por un lado, que la finalidad de los artículos 4o. y 123,
apartado A, fracciones V y XV, y apartado B, fracción XI, inciso c), de la Constitución
Política de los Estados Unidos Mexicanos, en relación con la exposición de motivos y
los dictámenes de las comisiones del Congreso de la Unión que dieron origen a sus
reformas y adiciones, de tres de febrero de mil novecientos ochenta y tres, y treinta y uno
de diciembre de mil novecientos setenta y cuatro, respectivamente, es la procuración de
la salud y el bienestar de los seres humanos, así como la protección de los derechos de la
mujer en el trabajo, en relación con la maternidad y, por ende, la tutela del producto de la
concepción, en tanto que éste es una manifestación de aquélla, independientemente del
proceso biológico en el que se encuentre y, por otro, que del examen de lo previsto en
la Convención sobre los Derechos del Niño y el Pacto Internacional de Derechos
Civiles y Políticos, publicados en el Diario Oficial de la Federación el veinticinco de
enero de mil novecientos noventa y uno y el veinte de mayo de mil novecientos
ochenta y uno, aprobados por la Cámara de Senadores del Congreso de la Unión el
diecinueve de junio de mil novecientos noventa y el dieciocho de diciembre de mil
novecientos ochenta, respectivamente, cuya aplicación es obligatoria conforme a lo
dispuesto en el artículo 133 de la propia Norma Fundamental, se desprende que
establecen, el primero, la protección de la vida del niño tanto antes como después del
nacimiento y, el segundo, la protección del derecho a la vida como un derecho inherente a
la persona humana, así como que del estudio de los Códigos Penal Federal y Penal
para el Distrito Federal, y los Códigos Civil Federal y Civil para el Distrito Federal,
se advierte que prevén la protección del bien jurídico de la vida humana en el plano
de su gestación fisiológica, al considerar al no nacido como alguien con vida y
sancionar a quien le cause la muerte, así como que el producto de la concepción se
encuentra protegido desde ese momento y puede ser designado como heredero o
donatario, se concluye que la protección del derecho a la vida del producto de la
concepción, deriva tanto de la Constitución Política de los Estados Unidos
Mexicanos, como de los tratados internacionales y las leyes federales y locales.

Acción de inconstitucionalidad 10/2000. Diputados integrantes de la Asamblea Legislativa


del Distrito Federal. 29 y 30 de enero de 2002. Mayoría de siete votos de los señores
Ministros Mariano Azuela Güitrón, Juventino V. Castro y Castro, José de Jesús Gudiño
Pelayo, Humberto Román Palacios, Olga Sánchez Cordero de García Villegas, Juan N.
Silva Meza y presidente Genaro David Góngora Pimentel respecto de la
constitucionalidad de la fracción III del artículo 334 del Código Penal para el Distrito
Federal; y en relación con el artículo 131 bis del Código de Procedimientos Penales para
el Distrito Federal, en virtud de que la resolución de su inconstitucionalidad no obtuvo la
mayoría calificada de cuando menos ocho votos exigida por el último párrafo de la
fracción II del artículo 105 constitucional, se desestimó la acción de conformidad con lo
dispuesto en el artículo 72 de la ley reglamentaria de las fracciones I y II de dicho
precepto constitucional. En cuanto al criterio específico contenido en la tesis discreparon
los señores Ministros presidente Genaro David Góngora Pimentel y José de Jesús Gudiño
Pelayo. Ponente: Olga Sánchez Cordero de García Villegas. Secretario: Pedro Alberto
Nava Malagón.

El Tribunal Pleno, en su sesión privada celebrada hoy catorce de febrero en curso,


aprobó, con el número 14/2002, la tesis jurisprudencial que antecede. México, Distrito
Federal, a catorce de febrero de dos mil dos.

Novena Época
Instancia: Tribunales Colegiados de Circuito
Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta
Tomo: XVIII, Julio de 2003
Tesis: II.2o.P.72 P
Página: 1047

COMISIÓN INTERAMERICANA DE DERECHOS HUMANOS. AMPARO


IMPROCEDENTE CUANDO SE RECLAMA POR SÍ MISMO EL INCUMPLIMIENTO DE
UNA RECOMENDACIÓN NO VINCULANTE. En relación con el incumplimiento de una
recomendación de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos el juicio de amparo
resulta improcedente, dado que, con independencia de que no se trate de un organismo
nacional interno, en términos exactos de lo dispuesto en el artículo 102, apartado B, de la
Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, es incontrovertible que participa
de la misma naturaleza esencial de un organismo autónomo, cuyo objeto es el de conocer
e investigar (en términos de la convención de la que surge) presuntas violaciones de
derechos humanos y formular recomendaciones, en su caso. Para corroborar lo anterior
basta consultar el contenido del artículo 41 de la Convención Americana sobre Derechos
Humanos (también conocida como Pacto de San José), que establece: "La comisión tiene
la función principal de promover la observancia y la defensa de los derechos humanos, y
en el ejercicio de su mandato tiene las siguientes funciones y atribuciones: ... 5. Formular
recomendaciones, cuando lo estime conveniente, a los Gobiernos de los Estados
miembros para que adopten medidas progresivas a favor de los derechos humanos
dentro del marco de sus leyes internas y sus preceptos constitucionales, al igual que
disposiciones apropiadas para fomentar el debido respeto a esos derechos.". En tal virtud,
no existe razón lógica o jurídica para desconocer la identidad en cuanto a la naturaleza de
las recomendaciones que emiten las comisiones de derechos humanos (sean nacionales
o internacionales), en este caso, tanto la interamericana como la de índole nacional, pues
ambas participan de las mismas características esenciales, es decir, las de no ser
vinculantes ni materialmente obligatorias para la autoridad a la que se dirigen; por tanto,
carecen de un mecanismo propio para hacerse exigibles mediante el ejercicio de alguna
facultad de imperio o autoridad, esto es, coercitivamente. Así, tratándose de las
recomendaciones de la Comisión Nacional de Derechos Humanos, el artículo 46 de su ley
señala: "La recomendación será pública y autónoma, no tendrá carácter imperativo para la
autoridad o servidor público a los cuales se dirigirá y, en consecuencia, no podrá por sí
misma anular, modificar o dejar sin efecto las resoluciones o actos contra los cuales se
hubiese presentado la queja o denuncia. ...". Por su parte, el artículo 51 de la Convención
Americana sobre Derechos Humanos establece: "1. Si en el plazo de tres meses, a partir
de la remisión a los Estados interesados del informe de la comisión, el asunto no ha sido
solucionado o sometido a la decisión de la Corte por la comisión o por el Estado
interesado, aceptando su competencia, la comisión podrá emitir, por mayoría absoluta de
votos de sus miembros, su opinión y conclusiones sobre la cuestión sometida a su
consideración.-2. La comisión hará las recomendaciones pertinentes y fijará un plazo
dentro del cual el Estado debe tomar las medidas que le competen para remediar la
situación examinada.-3. Transcurrido el periodo fijado, la comisión decidirá, por la mayoría
absoluta de votos de sus miembros, si el Estado ha tomado o no medidas adecuadas y si
publica o no su informe. ...". Como puede verse, en el caso de la Comisión Interamericana
de Derechos Humanos, emitida una recomendación a un Estado miembro se asigna un
plazo para que adopte las medidas que le competan para remediar la situación
examinadora. Transcurrido dicho plazo, si el asunto no ha sido solucionado o sometido a
la decisión de la Corte Interamericana (órgano distinto a la comisión que, a diferencia de
aquélla, sí cuenta con competencia jurisdiccional), por parte de la comisión o por el
Estado interesado, aceptando su competencia, la comisión podrá determinar la
publicación del informe sobre la recomendación no cumplida en el informe anual a la
Asamblea General de la Organización de Estados Americanos. Luego, la consecuencia
prevista para el posible incumplimiento de una recomendación, por parte de un Estado
miembro, no es otra que la publicación del informe que así lo determine en el informe
anual rendido a la Asamblea General de la Organización de Estados Americanos; y sin
prejuzgar sobre el efecto que esa clase de publicación pudiere tener en el ámbito de las
relaciones internacionales, es evidente que en el plano jurídico y material no existe un
mecanismo de ejecución obligatoria respecto de la recomendación emitida, por
tanto, ésta puede o no ser cumplida por el Estado de que se trate, como acto de
voluntad política en el plano de dicha relación multinacional; sin embargo, la
aludida recomendación (al igual que las emitidas por las comisiones nacionales),
por sí misma no constituye, modifica o extingue una situación jurídica concreta y
específica en beneficio o perjuicio de los particulares, esto es, no establece el
surgimiento de un derecho público subjetivo a cuyo cumplimiento esté constreñido
el Estado o autoridad en cuestión. Por lo anterior, si no existe ningún precepto en la
legislación nacional ni en el ámbito de un tratado internacional exigible que
determine la obligatoriedad vinculante de las recomendaciones de la Comisión
Interamericana de Derechos Humanos, es evidente que el eventual incumplimiento
de alguna de ellas, en sí mismo, no constituye la transgresión a disposición legal
alguna cuyo acontecer implique violación de garantías por parte del Estado
mexicano en perjuicio de particulares en concreto, debido a que, a su vez, la
recomendación en sí tampoco constituye un acto de autoridad para los efectos del
juicio de amparo.

SEGUNDO TRIBUNAL COLEGIADO EN MATERIA PENAL DEL SEGUNDO CIRCUITO.

Amparo en revisión 136/2002. 13 de diciembre de 2002. Unanimidad de votos. Ponente:


José Nieves Luna Castro. Secretaria: Raquel Mora Rodríguez.

Novena Época
Instancia: SEGUNDO TRIBUNAL COLEGIADO EN MATERIA PENAL DEL SEGUNDO
CIRCUITO.
Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta
Tomo: XVIII, Julio de 2003
Tesis: II.2o.P.73 P
Página: 1049

COMISIÓN INTERAMERICANA DE DERECHOS HUMANOS, NO TRANSGREDE EL


ARTÍCULO 133 CONSTITUCIONAL EL EVENTUAL INCUMPLIMIENTO, POR SÍ, A UNA
RECOMENDACIÓN DE LA. Debe destacarse que en el tratado internacional relativo al
Pacto de San José en el que se creó la Convención Americana sobre Derechos Humanos,
en su parte primera, relativa a los Deberes de los Estados y derechos protegidos, capítulo
primero, artículo 2, se establece lo siguiente: "Artículo 2. Deber de adoptar disposiciones
de derecho interno.-Si el ejercicio de los derechos y libertades mencionados en el artículo
1 no estuviere ya garantizado por disposiciones legislativas o de otro carácter, los Estados
partes se comprometen a adoptar, con arreglo a sus procedimientos constitucionales y a
las disposiciones de esta convención, las medidas legislativas o de otro carácter que
fueren necesarias para hacer efectivos tales derechos y libertades.". Por su parte, el
artículo 41, inciso b), del mencionado tratado, dispone: "Artículo 41. La comisión tiene la
función principal de promover la observancia y la defensa de los derechos humanos, y en
el ejercicio de su mandato tiene las siguientes funciones y atribuciones: ... b) formular
recomendaciones, cuando lo estime conveniente, a los Gobiernos de los Estados
miembros para que adopten medidas progresivas en favor de los derechos humanos
dentro del marco de sus leyes internas y sus preceptos constitucionales, al igual que
disposiciones apropiadas para fomentar el debido respeto a esos derechos.". En tal virtud,
resulta incorrecta la afirmación en el sentido de que el incumplimiento a una
recomendación de la comisión interamericana transgrede el artículo 133
constitucional, pues según aduce el recurrente, conforme a dicho precepto, el
"tratado de San José" forma parte integral de la legislación nacional. Y el hecho de
que ese pacto hubiere sido aceptado por el Estado mexicano con el compromiso de
compartir el interés por tomar medidas de acuerdo con la legislación nacional para
el respeto a los derechos humanos, no significa que las recomendaciones de la
comisión interamericana tengan carácter obligatorio. Según el aludido tratado, el
compromiso asumido en el plano de las relaciones internacionales es el de adoptar
medidas (entre las que pudieran considerarse las legislativas tendentes a la
creación de preceptos legales para regular ámbitos de aplicación, por ejemplo, del
contenido de esa clase de recomendaciones), para fomentar el respeto a los
derechos humanos. Incluso, se establece que en el caso de que no se tenga
garantizado el ejercicio de los derechos y libertades mencionadas, se deberán
adoptar, con base en los procedimientos constitucionales del Estado de que se
trate, precisamente las disposiciones legislativas necesarias para ello. Hipótesis
esta última que en el caso mexicano no se actualiza, pues es reconocida la
existencia del juicio de amparo como medio procesal constitucional que garantiza
esa tutela y salvaguarda.

SEGUNDO TRIBUNAL COLEGIADO EN MATERIA PENAL DEL SEGUNDO CIRCUITO.

Amparo en revisión 136/2002. 13 de diciembre de 2002. Unanimidad de votos. Ponente:


José Nieves Luna Castro. Secretaria: Raquel Mora Rodríguez.
Octava Época
Instancia: Tribunales Colegiados de Circuito
Fuente: Semanario Judicial de la Federación
Tomo: VI, Segunda Parte-1, Julio a Diciembre de 1990
Página: 236

PRUEBA, LOS TRATADOS INTERNACIONALES NO ESTAN SUJETOS A. El artículo


133 de la Constitución General de la República dice: "esta Constitución, las leyes del
Congreso de la Unión que emanen de ella y todos los tratados que estén de acuerdo con
la misma, celebrados y que se celebren por el Presidente de la República, con aprobación
del Senado, serán la Ley Suprema de toda la Unión. Los Jueces de cada estado se
arreglarán a dicha constitución, leyes y tratados a pesar de las disposiciones en contrario
que pueda haber en la constitución o leyes de los estados". De lo anterior, se puede
advertir que los tratados internacionales celebrados con las condiciones que la propia
Constitución establece serán Ley en la República Mexicana; es por ello que, cuando
alguna de las partes invoca a su favor un tratado de corte internacional, no se le puede
exigir que sea ella quien demuestre su existencia, pues como ya se vio, el mismo forma
parte del derecho mexicano y, por ende, no está sujeto a prueba.

SEGUNDO TRIBUNAL COLEGIADO EN MATERIA ADMINISTRATIVA DEL PRIMER


CIRCUITO.

Amparo directo 832/90. Banco de Crédito y Servicio, S.N.C. 5 de octubre de 1990.


Unanimidad de votos. Ponente: Carlos Amado Yáñez. Secretario: Mario Sosa Escudero.
DERECHOS HUMANOS
Novena época
Instancia: Pleno
Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta
Tomo: II, Octubre de 1995
Tesis: P. LXXV/95
Página: 102

GARANTIAS INDIVIDUALES, NO HA LUGAR A LA INVESTIGACION DE UNA POSIBLE GRAVE


VIOLACION A ELLAS, CUANDO UN ORGANISMO DE LOS PREVISTOS EN EL APARTADO "B"
DEL ARTICULO 102 DE LA CONSTITUCION SE HAYA AVOCADO A SU AVERIGUACION Y SE
ATIENDAN SUS RECOMENDACIONES. Esta Suprema Corte de Justicia de la Nación estima
inoportuno dictaminar sobre la posible violación de garantías individuales, cuando otro
organismo de los previstos en el Apartado "B" del artículo 102 de la Carta Magna, facultado
para la investigación de los hechos denunciados ha practicado esa averiguación y sus
recomendaciones se hayan acatado, o estén en proceso de cumplimentación, pues resulta
inconcuso que al aceptarse dichas recomendaciones, las situaciones de hecho que generaron la
petición de investigación podrían variar sustancialmente. Por ello, esta Suprema Corte establece
que cuando, a petición de parte legitimada o discrecionalmente de oficio, decrete su
intervención para averiguar algún hecho o hechos que constituyan una grave violación de
alguna garantía individual, tomará las determinaciones conducentes sin importar la
denuncia posterior a otros organismos. Pero cuando previamente a la denuncia ante ella ya se
hubiere producido una similar ante los organismos del Apartado "B" del artículo 102 constitucional,
y se haya producido o esté por manifestarse una recomendación que se esté cumplimentando o
permita cumplimentarlo, produciéndose así un cambio sustancial en las reacciones frente a esa
posible grave violación de garantías individuales, para evitar que se produzcan conclusiones
contradictorias o contrapuestas, que en nada disuelven la alarma social sino que la
agudizan; o bien la duplicación de investigaciones entre dos organismos disímbolos en su
naturaleza. Lo anterior no implica que este máximo tribunal desatienda las altas funciones
constitucionales que de manera extraordinaria le son conferidas por la Carta Magna, pues deberá
de ejercerlas cuando a su prudente juicio el interés nacional así lo reclame, buscando siempre el
bienestar común y el respeto irrestricto al estado de derecho.

Expediente varios 451/95. Consulta respecto del trámite que procede darle al escrito presentado
por la Comisión Mexicana de Defensa y Promoción de los Derechos Humanos, A.C. 18 de
septiembre de 1995. Mayoría de nueve votos. Ponente: Juventino V. Castro y Castro. Secretaria:
María Guadalupe Saucedo Zavala.

El Tribunal Pleno en su sesión privada celebrada el cinco de octubre en curso, por unanimidad de
once votos de los ministros: presidente José Vicente Aguinaco Alemán, Sergio Salvador Aguirre
Anguiano, Mariano Azuela Güitrón, Juventino V. Castro y Castro, Juan Díaz Romero, Genaro David
Góngora Pimentel, José de Jesús Gudiño Pelayo, Guillermo I. Ortiz Mayagoitia, Humberto Román
Palacios, Olga María Sánchez Cordero y Juan N. Silva Meza; aprobó, con el número LXXV/95 (9a.)
la tesis que antecede; y determinó que la votación es idónea para integrar tesis de jurisprudencia.
México, Distrito Federal, a cinco de octubre de mil novecientos noventa y cinco.
No. Registro: 183,901
Tesis aislada
Materia(s): Penal, Común
Novena Época
Instancia: Tribunales Colegiados de Circuito
Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta
Tomo: XVIII, Julio de 2003
Tesis: II.2o.P.71 P
Página: 1046

COMISIÓN INTERAMERICANA DE DERECHOS HUMANOS. AMPARO


IMPROCEDENTE CUANDO LOS ASPECTOS QUE CONTIENE LA RECOMENDACIÓN,
EN LO INDIVIDUAL O EN SU CONJUNTO, NO CONFIGURAN UN ACTO QUE PUEDA
SER REPARADO A TRAVÉS DEL JUICIO DE GARANTÍAS. El posible incumplimiento
de una recomendación emitida por parte de la Comisión Interamericana de
Derechos Humanos, no es susceptible de ser objeto de reclamación directa, por sí
misma, en el juicio de garantías, por no ser un acto de autoridad con efectos
vinculantes y de cumplimentación obligatoria; y, por otra parte, tampoco procede el
amparo respecto de sus particulares contenidos per se, cuando se traducen en
sugerencias de persecución, difamación y hostigamiento que no configuran un acto que
pueda ser reparado a favor del quejoso a través del juicio de garantías. En consecuencia,
si las sugerencias contenidas en la recomendación aludida no son reclamables de manera
directa en el amparo, ni en lo individual, ni por el posible incumplimiento de la
recomendación en su conjunto, integridad o unidad, el juicio intentado es improcedente.

SEGUNDO TRIBUNAL COLEGIADO EN MATERIA PENAL DEL SEGUNDO CIRCUITO.

Amparo en revisión 136/2002. 13 de diciembre de 2002. Unanimidad de votos. Ponente:


José Nieves Luna Castro. Secretaria: Raquel Mora Rodríguez.
No. Registro: 183,900
Tesis aislada
Materia(s): Penal, Común
Novena Época
Instancia: Tribunales Colegiados de Circuito
Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta
Tomo: XVIII, Julio de 2003
Tesis: II.2o.P.72 P
Página: 1047

COMISIÓN INTERAMERICANA DE DERECHOS HUMANOS. AMPARO


IMPROCEDENTE CUANDO SE RECLAMA POR SÍ MISMO EL INCUMPLIMIENTO DE
UNA RECOMENDACIÓN NO VINCULANTE. En relación con el incumplimiento de una
recomendación de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos el juicio de
amparo resulta improcedente, dado que, con independencia de que no se trate de
un organismo nacional interno, en términos exactos de lo dispuesto en el artículo
102, apartado B, de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, es
incontrovertible que participa de la misma naturaleza esencial de un organismo
autónomo, cuyo objeto es el de conocer e investigar (en términos de la convención
de la que surge) presuntas violaciones de derechos humanos y formular
recomendaciones, en su caso. Para corroborar lo anterior basta consultar el contenido
del artículo 41 de la Convención Americana sobre Derechos Humanos (también conocida
como Pacto de San José), que establece: "La comisión tiene la función principal de
promover la observancia y la defensa de los derechos humanos, y en el ejercicio de su
mandato tiene las siguientes funciones y atribuciones: ... 5. Formular recomendaciones,
cuando lo estime conveniente, a los Gobiernos de los Estados miembros para que
adopten medidas progresivas a favor de los derechos humanos dentro del marco de sus
leyes internas y sus preceptos constitucionales, al igual que disposiciones apropiadas
para fomentar el debido respeto a esos derechos.". En tal virtud, no existe razón lógica o
jurídica para desconocer la identidad en cuanto a la naturaleza de las
recomendaciones que emiten las comisiones de derechos humanos (sean
nacionales o internacionales), en este caso, tanto la interamericana como la de
índole nacional, pues ambas participan de las mismas características esenciales, es
decir, las de no ser vinculantes ni materialmente obligatorias para la autoridad a la
que se dirigen; por tanto, carecen de un mecanismo propio para hacerse exigibles
mediante el ejercicio de alguna facultad de imperio o autoridad, esto es,
coercitivamente. Así, tratándose de las recomendaciones de la Comisión Nacional de
Derechos Humanos, el artículo 46 de su ley señala: "La recomendación será pública y
autónoma, no tendrá carácter imperativo para la autoridad o servidor público a los cuales
se dirigirá y, en consecuencia, no podrá por sí misma anular, modificar o dejar sin efecto
las resoluciones o actos contra los cuales se hubiese presentado la queja o denuncia. ...".
Por su parte, el artículo 51 de la Convención Americana sobre Derechos Humanos
establece: "1. Si en el plazo de tres meses, a partir de la remisión a los Estados
interesados del informe de la comisión, el asunto no ha sido solucionado o sometido a la
decisión de la Corte por la comisión o por el Estado interesado, aceptando su
competencia, la comisión podrá emitir, por mayoría absoluta de votos de sus miembros,
su opinión y conclusiones sobre la cuestión sometida a su consideración.-2. La comisión
hará las recomendaciones pertinentes y fijará un plazo dentro del cual el Estado debe
tomar las medidas que le competen para remediar la situación examinada.-3. Transcurrido
el periodo fijado, la comisión decidirá, por la mayoría absoluta de votos de sus miembros,
si el Estado ha tomado o no medidas adecuadas y si publica o no su informe. ...". Como
puede verse, en el caso de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, emitida
una recomendación a un Estado miembro se asigna un plazo para que adopte las
medidas que le competan para remediar la situación examinadora. Transcurrido dicho
plazo, si el asunto no ha sido solucionado o sometido a la decisión de la Corte
Interamericana (órgano distinto a la comisión que, a diferencia de aquélla, sí cuenta con
competencia jurisdiccional), por parte de la comisión o por el Estado interesado,
aceptando su competencia, la comisión podrá determinar la publicación del informe sobre
la recomendación no cumplida en el informe anual a la Asamblea General de la
Organización de Estados Americanos. Luego, la consecuencia prevista para el posible
incumplimiento de una recomendación, por parte de un Estado miembro, no es otra
que la publicación del informe que así lo determine en el informe anual rendido a la
Asamblea General de la Organización de Estados Americanos; y sin prejuzgar sobre
el efecto que esa clase de publicación pudiere tener en el ámbito de las relaciones
internacionales, es evidente que en el plano jurídico y material no existe un
mecanismo de ejecución obligatoria respecto de la recomendación emitida, por
tanto, ésta puede o no ser cumplida por el Estado de que se trate, como acto de
voluntad política en el plano de dicha relación multinacional; sin embargo, la
aludida recomendación (al igual que las emitidas por las comisiones nacionales),
por sí misma no constituye, modifica o extingue una situación jurídica concreta y
específica en beneficio o perjuicio de los particulares, esto es, no establece el
surgimiento de un derecho público subjetivo a cuyo cumplimiento esté constreñido
el Estado o autoridad en cuestión. Por lo anterior, si no existe ningún precepto en la
legislación nacional ni en el ámbito de un tratado internacional exigible que determine la
obligatoriedad vinculante de las recomendaciones de la Comisión Interamericana de
Derechos Humanos, es evidente que el eventual incumplimiento de alguna de ellas, en sí
mismo, no constituye la transgresión a disposición legal alguna cuyo acontecer implique
violación de garantías por parte del Estado mexicano en perjuicio de particulares en
concreto, debido a que, a su vez, la recomendación en sí tampoco constituye un acto
de autoridad para los efectos del juicio de amparo.

SEGUNDO TRIBUNAL COLEGIADO EN MATERIA PENAL DEL SEGUNDO CIRCUITO.

Amparo en revisión 136/2002. 13 de diciembre de 2002. Unanimidad de votos. Ponente:


José Nieves Luna Castro. Secretaria: Raquel Mora Rodríguez.
No. Registro: 183,899
Tesis aislada
Materia(s): Penal, Común
Novena Época
Instancia: Tribunales Colegiados de Circuito
Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta
Tomo: XVIII, Julio de 2003
Tesis: II.2o.P.73 P
Página: 1049

COMISIÓN INTERAMERICANA DE DERECHOS HUMANOS, NO TRANSGREDE EL


ARTÍCULO 133 CONSTITUCIONAL EL EVENTUAL INCUMPLIMIENTO, POR SÍ, A UNA
RECOMENDACIÓN DE LA. Debe destacarse que en el tratado internacional relativo al
Pacto de San José en el que se creó la Convención Americana sobre Derechos Humanos,
en su parte primera, relativa a los Deberes de los Estados y derechos protegidos, capítulo
primero, artículo 2, se establece lo siguiente: "Artículo 2. Deber de adoptar disposiciones
de derecho interno.-Si el ejercicio de los derechos y libertades mencionados en el artículo
1 no estuviere ya garantizado por disposiciones legislativas o de otro carácter, los Estados
partes se comprometen a adoptar, con arreglo a sus procedimientos constitucionales y a
las disposiciones de esta convención, las medidas legislativas o de otro carácter que
fueren necesarias para hacer efectivos tales derechos y libertades.". Por su parte, el
artículo 41, inciso b), del mencionado tratado, dispone: "Artículo 41. La comisión tiene la
función principal de promover la observancia y la defensa de los derechos humanos, y en
el ejercicio de su mandato tiene las siguientes funciones y atribuciones: ... b) formular
recomendaciones, cuando lo estime conveniente, a los Gobiernos de los Estados
miembros para que adopten medidas progresivas en favor de los derechos humanos
dentro del marco de sus leyes internas y sus preceptos constitucionales, al igual que
disposiciones apropiadas para fomentar el debido respeto a esos derechos.". En tal virtud,
resulta incorrecta la afirmación en el sentido de que el incumplimiento a una
recomendación de la comisión interamericana transgrede el artículo 133
constitucional, pues según aduce el recurrente, conforme a dicho precepto, el
"tratado de San José" forma parte integral de la legislación nacional. Y el hecho de
que ese pacto hubiere sido aceptado por el Estado mexicano con el compromiso de
compartir el interés por tomar medidas de acuerdo con la legislación nacional para
el respeto a los derechos humanos, no significa que las recomendaciones de la
comisión interamericana tengan carácter obligatorio. Según el aludido tratado, el
compromiso asumido en el plano de las relaciones internacionales es el de adoptar
medidas (entre las que pudieran considerarse las legislativas tendentes a la
creación de preceptos legales para regular ámbitos de aplicación, por ejemplo, del
contenido de esa clase de recomendaciones), para fomentar el respeto a los
derechos humanos. Incluso, se establece que en el caso de que no se tenga
garantizado el ejercicio de los derechos y libertades mencionadas, se deberán
adoptar, con base en los procedimientos constitucionales del Estado de que se
trate, precisamente las disposiciones legislativas necesarias para ello. Hipótesis
esta última que en el caso mexicano no se actualiza, pues es reconocida la
existencia del juicio de amparo como medio procesal constitucional que garantiza
esa tutela y salvaguarda.

SEGUNDO TRIBUNAL COLEGIADO EN MATERIA PENAL DEL SEGUNDO CIRCUITO.


Amparo en revisión 136/2002. 13 de diciembre de 2002. Unanimidad de votos. Ponente:
José Nieves Luna Castro. Secretaria: Raquel Mora Rodríguez.
No. Registro: 183,875
Tesis aislada
Materia(s): Penal, Común
Novena Época
Instancia: Tribunales Colegiados de Circuito
Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta
Tomo: XVIII, Julio de 2003
Tesis: II.2o.P.77 P
Página: 1063

CONVENCIÓN INTERAMERICANA DE DERECHOS HUMANOS. NO ESTABLECE EL


CARÁCTER OBLIGATORIO Y VINCULANTE (PARA LOS EFECTOS DEL AMPARO) DE
LAS RECOMENDACIONES DE LA COMISIÓN A QUE DIO SURGIMIENTO. El
argumento de que los tratados sobre derechos humanos, dada su naturaleza,
ameritan un tratamiento especial o diverso, no puede aceptarse al extremo de
romper y desconocer, por otro lado, la naturaleza misma de todo pacto, tratado o
convención internacional, que es la de surgir, no por obligación impositiva en
planos de imperio y subordinación, sino sobre la base de igualdad de los miembros
de la comunidad internacional y el respeto a la voluntad de aceptar los términos en
que cada Estado conviene en comprometerse; de manera que si en la mencionada
convención, también denominada "Pacto de San José", no se advierte el establecimiento
de carácter obligatorio del acatamiento al contenido de las recomendaciones de la
comisión formada y, por ende, no puede decirse que exista la aceptación por parte de los
Estados que lo subscribieron respecto de reconocer un carácter vinculante que no tiene;
es por demás evidente que los aludidos términos del compromiso por parte de los
Estados, y alcances y efectos de éste, no pueden ignorarse o pretender rebasarse bajo el
argumento diferenciador de la materia del tratado, puesto que toda convención o
acuerdo internacional, independientemente de la materia sobre la que verse, parte del
principio del respeto a la normatividad establecida en el contexto del derecho
internacional, en pro del reconocimiento a la igualdad y libre voluntad de los
Estados miembros de la comunidad de las naciones, que son hoy por hoy la
máxima expresión de representación de un conglomerado social; de manera que la
observación a la normatividad y legalidad establecidas, aun en ese contexto, es sin duda
también un derecho de todo integrante de la humanidad.

SEGUNDO TRIBUNAL COLEGIADO EN MATERIA PENAL DEL SEGUNDO CIRCUITO.

Amparo en revisión 136/2002. 13 de diciembre de 2002. Unanimidad de votos. Ponente:


José Nieves Luna Castro. Secretaria: Raquel Mora Rodríguez.
No. Registro: 183,848
Tesis aislada
Materia(s): Penal, Común
Novena Época
Instancia: Tribunales Colegiados de Circuito
Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta
Tomo: XVIII, Julio de 2003
Tesis: II.2o.P.78 P
Página: 1093

DERECHOS HUMANOS, ORGANISMOS DEFENSORES DE LOS, Y PROCEDENCIA


DEL AMPARO. El juicio de garantías no es la vía procedente para impugnar el
posible incumplimiento de una recomendación de alguna comisión de derechos
humanos, sea ésta de índole nacional o internacional, con independencia, claro
está, de que se dé el supuesto en el que los actos considerados en la
recomendación o algunos de ellos sean, por sí mismos, susceptibles de
impugnarse en el amparo, no por ser objeto de recomendaciones, sino por relacionarse
con una posible violación a las garantías consagradas en la Constitución.

SEGUNDO TRIBUNAL COLEGIADO EN MATERIA PENAL DEL SEGUNDO CIRCUITO.

Amparo en revisión 136/2002. 13 de diciembre de 2002. Unanimidad de votos. Ponente:


José Nieves Luna Castro. Secretaria: Raquel Mora Rodríguez.
No. Registro: 183,897
Tesis aislada
Materia(s): Penal, Común
Novena Época
Instancia: Tribunales Colegiados de Circuito
Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta
Tomo: XVIII, Julio de 2003
Tesis: II.2o.P.75 P
Página: 1051

COMISIONES DE DERECHOS HUMANOS. NO PUEDEN EQUIPARARSE A UNA


EJECUTORIA DE AMPARO, DE CUMPLIMIENTO EXIGIBLE, SUS
RECOMENDACIONES. No existe ninguna disposición ni razón para desconocer el
carácter no vinculante ni obligatorio de las recomendaciones de la comisión
aludida, pues del respectivo tratado, pacto o convención no se establece esa
obligatoriedad de cumplimiento forzoso; de ahí que resulte igualmente infundada la
argumentación vertida en contrario por parte del recurrente quejoso, y más aún la
pretensión de equiparar dicha clase de recomendación con una ejecutoria de amparo, de
cumplimiento exigible en términos de lo dispuesto en los artículos 80 y 105 de la Ley
Reglamentaria de los Artículos 103 y 107 de la Constitución Política de los Estados
Unidos Mexicanos.

SEGUNDO TRIBUNAL COLEGIADO EN MATERIA PENAL DEL SEGUNDO CIRCUITO.

Amparo en revisión 136/2002. 13 de diciembre de 2002. Unanimidad de votos. Ponente:


José Nieves Luna Castro. Secretaria: Raquel Mora Rodríguez.
No. Registro: 183,815
Tesis aislada
Materia(s): Penal, Común
Novena Época
Instancia: Tribunales Colegiados de Circuito
Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta
Tomo: XVIII, Julio de 2003
Tesis: II.2o.P.76 P
Página: 1120

IMPROCEDENCIA. CAUSAL PREVISTA EN LA FRACCIÓN XVIII DEL ARTÍCULO 73, EN


RELACIÓN CON EL ARTÍCULO 1o., AMBOS DE LA LEY DE AMPARO, CUANDO SE
RECLAMA POR SÍ MISMO EL POSIBLE INCUMPLIMIENTO DE UNA
RECOMENDACIÓN EMITIDA POR ALGUNA COMISIÓN DE DERECHOS HUMANOS,
NACIONAL O INTERNACIONAL. De acuerdo con la estructura constitucional orgánica, el
ejercicio de las funciones de autoridad está supeditado a la regulación de su propio
desempeño emanado de la Ley Fundamental y de las derivadas de esas disposiciones
fundamentadoras. Así, las autoridades como tales están obligadas a cumplir con sus
obligaciones surgidas de la ley, sean éstas de carácter positivo o negativo. En tal virtud, la
autoridad debe acatar su obligación de hacer aquello que la ley le ordena, o de
abstenerse de realizar lo que la ley le prohíbe. El potencial incumplimiento a esas
obligaciones (traducido en actos positivos o negativos), que repercute en la esfera jurídica
de los particulares, es lo que da lugar al surgimiento de un derecho público subjetivo a
favor de éstos, que les permite, en términos del marco constitucional de la nación, acudir
al juicio de amparo, instrumento de control constitucional que garantiza el respeto, tutela o
reparación, según el caso, de los derechos fundamentales reconocidos y jurídicamente
provistos de esa garantía de protección; de tal manera que de no existir un supuesto de
obligación para una determinada autoridad, no puede hablarse entonces de un
incumplimiento o de una transgresión formal o material respecto de precepto legal o
disposición constitucional alguna y, por tanto, en esos casos el actuar, por parte de la
autoridad, queda al margen de su actividad jurídicamente regulada y sujeta a control, lo
que se traduce en que, en tales supuestos, la conducta o comportamiento del agente o
ente público no constituya un acto de autoridad para efectos del amparo, tal es el caso de
los actos de índole personal o del estricto ámbito ético y moral que no quedaron
comprendidos por la normatividad aplicable. En consecuencia, es de concluirse que si
las recomendaciones de las comisiones de derechos humanos (que tampoco
constituyen actos de autoridad para efectos del amparo), no tienen el carácter de
vinculantes, al no existir una obligación legal de su acatamiento forzoso, ni un
procedimiento constitucionalmente creado hasta el momento para lograr asignarles
ese carácter, es evidente entonces que el comportamiento indiferente o de omisión
respecto de acatar o no el contenido de las sugerencias (no órdenes) contenidas en
la recomendación de que se trate, no representa el incumplimiento a un deber por
parte del órgano estatal o Estado mismo al que se dirija, como acto de autoridad
para los efectos del amparo, de acuerdo con la normatividad constitucional y legal
existente en este país, hasta este momento; de manera que la pretensión de
reclamar mediante el juicio de garantías, por sí mismo y genéricamente, un posible
"incumplimiento" al contenido de una recomendación de alguna comisión de
derechos humanos, sea nacional o internacional, produce la actualización de la
causal de improcedencia a que se refiere el artículo 73, fracción XVIII, en relación
con el artículo 1o., ambos de la Ley de Amparo.

SEGUNDO TRIBUNAL COLEGIADO EN MATERIA PENAL DEL SEGUNDO CIRCUITO.

Amparo en revisión 136/2002. 13 de diciembre de 2002. Unanimidad de votos. Ponente:


José Nieves Luna Castro. Secretaria: Raquel Mora Rodríguez.
No. Registro: 194,175
Tesis aislada
Materia(s): Común
Novena Época
Instancia: Tribunales Colegiados de Circuito
Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta
Tomo: IX, Abril de 1999
Tesis: VI.3o.16 K
Página: 507

COMISIÓN NACIONAL DE DERECHOS HUMANOS. SUS RECOMENDACIONES NO


TIENEN EL CARÁCTER DE ACTOS DE AUTORIDAD PARA EFECTOS DEL JUICIO DE
AMPARO. Si bien la Comisión Nacional de Derechos Humanos, de acuerdo con la ley que
la regula es un organismo público descentralizado con personalidad jurídica y patrimonio
propio, cuyo objeto es el de conocer, e investigar aun de oficio, presuntas violaciones de
derechos humanos y formular recomendaciones; éstas no pueden ser exigidas por la
fuerza o a través de otra autoridad en los términos de lo dispuesto por el artículo 46
de la Ley de la Comisión Nacional de Derechos Humanos que establece: "La
recomendación será pública y autónoma, no tendrá carácter imperativo para la autoridad
o servidor público a los cuales se dirigirá y, en consecuencia, no podrá por sí misma
anular, modificar o dejar sin efecto las resoluciones o actos contra los cuales se hubiese
presentado la queja o denuncia ...". Por tanto la resolución final que dicte la citada
comisión en las quejas y denuncias correspondientes no tiene el carácter de acto
de autoridad para los efectos del juicio de amparo, ya que de acuerdo con la
normatividad que la rige carece de los atributos esenciales que caracterizan a todo
acto de esa naturaleza; puesto que además de que dichas recomendaciones no
pueden ser exigidas por la fuerza no anulan o modifican los actos contra los que se
haya formulado la queja o denuncia; pues las autoridades a las que se dirigen
pueden abstenerse de realizar lo que se les recomienda; careciendo por tanto la
recomendación de fuerza compulsora.

TERCER TRIBUNAL COLEGIADO DEL SEXTO CIRCUITO.

Amparo en revisión 590/98. Ernesto Pérez Munive. 11 de febrero de 1999. Unanimidad de


votos. Ponente: Filiberto Méndez Gutiérrez. Secretaria: María de la Paz Flores Berruecos.

Véase: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta, Novena Epoca, Tomo VIII,


diciembre de 1998, página 223, tesis P. XCVII/98, de rubro "COMISIÓN NACIONAL DE
DERECHOS HUMANOS. ES IMPROCEDENTE EL AMPARO EN CONTRA DE LA
DECLARATORIA DE INCOMPETENCIA PARA CONOCER DE UNA DENUNCIA DE
VIOLACIÓN A DERECHOS HUMANOS, POR NO SER UN ACTO DE AUTORIDAD.".
No. Registro: 194,983
Tesis aislada
Materia(s): Penal
Novena Época
Instancia: Primera Sala
Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta
Tomo: VIII, Diciembre de 1998
Tesis: 1a. XLVII/98
Página: 344

RECONOCIMIENTO DE INOCENCIA. VALOR DE LA RECOMENDACIÓN DE LA


COMISIÓN NACIONAL DE DERECHOS HUMANOS. De conformidad con lo
establecido en el artículo 46 de la Ley de la Comisión de Derechos Humanos, el
valor de una recomendación de la comisión en cuestión, no es suficiente como para
desvirtuar la validez jurídica de las pruebas que se aportaron en la causa penal
federal y que se valoraron en las instancias correspondientes. Estas
recomendaciones únicamente determinan la veracidad de su contenido y solamente se
dará pauta a que las instituciones a quienes se encuentran dirigidas procedan a su
conocimiento, lo que difiere desde luego de la actualización por prueba plena de los
hechos denunciados por el recurrente, con el fin de anular, modificar o dejar sin efecto las
resoluciones o actos contra los cuales se hubiese presentado la queja o denuncia.

Reconocimiento de inocencia 25/97. Lucio Sánchez Bañuelos y otro. 13 de mayo de 1998.


Unanimidad de cuatro votos. Ausente: Juventino V. Castro y Castro. Ponente: Humberto
Román Palacios. Secretario: Guillermo Campos Osorio.
No. Registro: 183,557
Tesis aislada
Materia(s): Penal
Novena Época
Instancia: Tribunales Colegiados de Circuito
Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta
Tomo: XVIII, Agosto de 2003
Tesis: II.2o.P.68 P
Página: 1737

DERECHOS FUNDAMENTALES RECONOCIDOS EN LA CONSTITUCIÓN FEDERAL Y


ALUDIDOS EN LA RECOMENDACIÓN DE ALGUNA COMISIÓN DE DERECHOS
HUMANOS, AMPARO PROCEDENTE EN EL CASO DE. Independientemente de que el
incumplimiento a una recomendación emitida por una comisión de derechos
humanos (nacional o internacional), no pueda ser reclamable en el amparo por sí
misma, subsiste la posibilidad de que los actos de afectación de derechos fundamentales
previstos en la Constitución Federal, mencionados o abarcados por la aludida
recomendación, puedan ser de tal naturaleza (como la privación ilegal de libertad
personal), que haga procedente el juicio de amparo para su salvaguarda, no por un
posible incumplimiento a una recomendación, sino por la directa violación al
derecho fundamental per se.

SEGUNDO TRIBUNAL COLEGIADO EN MATERIA PENAL DEL SEGUNDO CIRCUITO.

Amparo en revisión 136/2002. 13 de diciembre de 2002. Unanimidad de votos. Ponente:


José Nieves Luna Castro. Secretaria: Raquel Mora Rodríguez.

Nota: Esta tesis aparece publicada en el Semanario Judicial de la Federación y su


Gaceta, Novena Época, Tomo XVIII, julio de 2003, página 1093; se publica nuevamente
con el texto corregido.
Novena Época
Instancia: Pleno
Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta
Tomo: VIII, Diciembre de 1998
Tesis: P. XCVII/98
Página: 223

COMISIÓN NACIONAL DE DERECHOS HUMANOS. ES IMPROCEDENTE EL AMPARO


EN CONTRA DE LA DECLARATORIA DE INCOMPETENCIA PARA CONOCER DE UNA
DENUNCIA DE VIOLACIÓN A DERECHOS HUMANOS, POR NO SER UN ACTO DE
AUTORIDAD. La resolución final que dicta la Comisión Nacional de Derechos Humanos
en materia de quejas y denuncias que se formulan en contra de presuntas violaciones a
los derechos humanos, no tiene la naturaleza de "acto de autoridad", ya que aunque
se emita en el sentido de hacer recomendaciones, de lo dispuesto en el artículo 102,
apartado B, de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, se desprende
que no obliga a la autoridad administrativa contra la cual se dirige y, por ende, ésta
puede cumplirla o dejar de hacerlo; luego, por sí misma no crea, modifica o
extingue una situación jurídica concreta que beneficie o perjudique al particular.
Asimismo, por sus efectos y consecuencias, la resolución emitida por la comisión, en la
que declara su incompetencia para conocer de una denuncia o queja, es equiparable a
sus determinaciones finales, en razón de que, tácitamente, está concluyendo que no hará
ninguna recomendación con base en los motivos y fundamentos jurídicos señalados en la
propia declaración de incompetencia, que se dicte aun antes de llevar a cabo la
investigación, por lo que tampoco puede considerarse esta otra resolución como un acto
de autoridad. Por consiguiente, sobre el particular se actualiza la causa de improcedencia
prevista en el artículo 73, fracción XVIII, de la Ley de Amparo, en relación con el artículo
1o., fracción I, de la misma, conforme a los cuales el amparo solamente procede en
contra de actos de autoridad.

Amparo en revisión 507/96. Bernardo Bolaños Guerra. 12 de mayo de 1998. Mayoría de


diez votos. Disidente: José de Jesús Gudiño Pelayo. Ponente: Guillermo I. Ortiz
Mayagoitia. Secretaria: Lourdes Margarita García Galicia.

El Tribunal Pleno, en su sesión privada celebrada el diecinueve de noviembre en curso,


aprobó, con el número XCVII/1998, la tesis aislada que antecede; y determinó que la
votación es idónea para integrar tesis jurisprudencial. México, Distrito Federal, a
diecinueve de noviembre de mil novecientos noventa y ocho.
Novena Época
Instancia: Tribunales Colegiados de Circuito
Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta
Tomo: III, Mayo de 1996
Tesis: XXII.10 K
Página: 603

COMISION ESTATAL DE DERECHOS HUMANOS. LA ACEPTACION DE SUS


RECOMENDACIONES NO EXIME A LAS AUTORIDADES DE RESPETAR LAS
GARANTIAS INDIVIDUALES DEL FUNCIONARIO INVOLUCRADO. Las
recomendaciones emitidas por la Comisión Estatal de Derechos Humanos, en caso
de ser aceptadas por las autoridades, deben atenderse en forma que armonicen con
las leyes a las que está sujeta su actuación y sin apartarse de los principios
supremos establecidos en la Constitución Federal; pero si tales autoridades,
argumentando que aceptan una recomendación de la Comisión Estatal de Derechos
Humanos ordenan la destitución del funcionario involucrado del cargo que venía
desempeñando, sin que previamente se instruyera un procedimiento en el que se
siguieran todas las formalidades establecidas en la ley respectiva, es claro que con ello
infringen en perjuicio del amparista, las garantías de audiencia y legalidad consagradas
en los artículos 14 y 16 de la Carta Magna; por lo que debe otorgársele el amparo y
protección que solicita, para que previamente a decretar cualquier sanción en contra del
funcionario, las autoridades instruyan el procedimiento respectivo, en el que se cumplan
todas y cada una de las formalidades legales.

TRIBUNAL COLEGIADO DEL VIGESIMO SEGUNDO CIRCUITO.

Amparo en revisión 34/96. Jorge Jiménez Vega. 28 de marzo de 1996. Unanimidad de


votos. Ponente: Hugo Sahuer Hernández. Secretario: Mauricio Torres Martínez.
No. Registro: 191,978
Tesis aislada
Materia(s): Constitucional
Novena Época
Instancia: Pleno
Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta
Tomo: XI, Abril de 2000
Tesis: P. XLVIII/2000
Página: 65

COMISIÓN NACIONAL DE DERECHOS HUMANOS. LA NEGATIVA A EXPEDIR COPIA


DE CONSTANCIAS RELATIVAS A LOS EXPEDIENTES DE QUEJA A LAS PARTES QUE
LA SOLICITAN PARA EXHIBIRLAS EN JUICIO, VIOLA LA GARANTÍA DE AUDIENCIA,
AUN CUANDO SE ADUZCAN RAZONES DE CONFIDENCIALIDAD. Es cierto que el
artículo 48 de la Ley de la Comisión Nacional de Derechos Humanos, y el 104 de su
reglamento interno, otorgan facultades discrecionales a dicha comisión para decidir si se
entregan o no, a las partes interesadas en un procedimiento seguido ante el mismo
organismo, copia de las constancias que obren en el expediente relativo, como cierto es
también que el artículo 4o. de la misma ley, prevé el principio de confidencialidad
que debe observarse en la información que se maneje en los asuntos de su
competencia, lo cual resulta justificado como regla general para que tal información no
sea divulgada indiscriminadamente, con el consiguiente perjuicio que, eventualmente,
pudiera causarse a los gobernados en sus derechos humanos. Sin embargo, tal facultad
discrecional en modo alguno debe llegar al extremo de negar la expedición de
constancias y pruebas solicitadas por quien hubiera comparecido al procedimiento
relativo como parte interesada para exhibirlas como pruebas en un procedimiento
judicial o jurisdiccional que la propia ley de la comisión prevé en su artículo 32,
como opciones simultáneas, anteriores o posteriores a la queja que ante dicha
comisión se presente, pues tal negativa se traduce en una limitación a las
posibilidades de defensa del solicitante, violándose de tal manera su garantía de
audiencia.

Amparo en revisión 2099/99. Evangelina Vázquez Curiel. 7 de marzo de 2000.


Unanimidad de diez votos. Ausente: Olga Sánchez Cordero de García Villegas. Ponente:
Juan Díaz Romero. Secretario: Jorge Carenzo Rivas.

El Tribunal Pleno, en su sesión privada celebrada hoy veintiocho de marzo en curso,


aprobó, con el número XLVIII/2000, la tesis aislada que antecede; y determinó que la
votación es idónea para integrar tesis jurisprudencial. México, Distrito Federal, a
veintiocho de marzo de dos mil.
No. Registro: 200,038
Tesis aislada
Materia(s): Constitucional
Novena Época
Instancia: Pleno
Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta
Tomo: IV, Octubre de 1996
Tesis: P. CXXII/96
Página: 125

COMISION ESTATAL DE DERECHOS HUMANOS DEL ESTADO DE SONORA. LA


NEGATIVA A EXPEDIR COPIAS O A PERMITIR LA CONSULTA DEL EXPEDIENTE
RELATIVO A PARTE INTERESADA, ES VIOLATORIA DE LA GARANTIA DE AUDIENCIA.
Cuando en el acuerdo que recaiga a la solicitud de copias hecha por alguna de las partes
interesadas ya sea en su carácter de autoridad denunciada, quejoso o denunciante,
(entendiéndose por este último, a cualquier persona física o moral que haga del
conocimiento de la Comisión Estatal de Derechos Humanos del Estado de Sonora una
presunta violación a los derechos humanos, a pesar de que no sea la directamente
afectada), no se impida expresamente la interposición de los recursos legales
procedentes, de la simple negativa a expedir las copias solicitadas o a consultar el
expediente relativo, se infiere que dicha Comisión, a quien el Juez tuvo como
autoridad responsable, le está impidiendo al solicitante la posibilidad de interponer
los recursos que procedan y que se encuentran previstos en la Ley de la Comisión
Nacional de Derechos Humanos, ya que precisamente el objetivo o propósito
perseguido con la solicitud de tales copias, es el de contar con los elementos
necesarios para poder formular los argumentos en el recurso correspondiente, por
lo que dicha negativa representa un impedimento, para poder ejercer el derecho a
interponer los recursos que se consideren procedentes, pues resultaría absurdo el
establecimiento de un recurso, si se desconocen las actuaciones sobre las cuales
versaría el motivo del mismo, obstaculizándose así su interposición, lo cual
constituye una violación a la garantía de audiencia.

Amparo en revisión 2167/93. Academia Sonorense de Derechos Humanos, A.C. 12 de


agosto de 1996. Unanimidad de once votos. Ponente: Olga María del Carmen Sánchez
Cordero de García Villegas. Secretaria: Norma Lucía Piña Hernández.

El Tribunal Pleno, en su sesión privada celebrada el catorce de octubre en curso, aprobó,


con el número CXXII/1996, la tesis que antecede; y determinó que la votación es idónea
para integrar tesis de jurisprudencia. México, Distrito Federal, a catorce de octubre de mil
novecientos noventa y seis.
No. Registro: 195,234
Tesis aislada
Materia(s): Penal
Novena Época
Instancia: Tribunales Colegiados de Circuito
Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta
Tomo: VIII, Noviembre de 1998
Tesis: XIV.2o.88 P
Página: 511

COMISIÓN DE DERECHOS HUMANOS. VALOR PROBATORIO DE SUS


RESOLUCIONES. La resolución emitida por la Comisión Estatal de Derechos
Humanos que finca responsabilidad a un elemento policiaco por haber interrogado
al sentenciado pese a no estar legalmente autorizado para ello y a un diverso agente
del Ministerio Público por permitirlo, nada prueba por sí misma en un proceso penal, pues
acorde con los criterios jurisprudenciales vigentes relativos a la prueba en materia penal,
dicha resolución constituye sólo un indicio que debe ser valorado junto con los
demás de la misma índole.

SEGUNDO TRIBUNAL COLEGIADO DEL DÉCIMO CUARTO CIRCUITO.

Amparo directo 601/98. Francisco David Rodríguez Peña. 30 de septiembre de 1998.


Unanimidad de votos. Ponente: Pablo V. Monroy Gómez. Secretario: Francisco J. García
Solís.

Véase: Semanario Judicial de la Federación, Octava Época, Tomo XIII, junio de 1994,
página 645, tesis III.1o.P.242 P, de rubro: "RECOMENDACIÓN DE LA COMISIÓN
NACIONAL DE DERECHOS HUMANOS. VALOR PROBATORIO DE LA.".
No. Registro: 182,460
Tesis aislada
Materia(s): Común
Novena Época
Instancia: Tribunales Colegiados de Circuito
Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta
Tomo: XIX, Enero de 2004
Tesis: II.3o.A.3 K
Página: 1474

COMISIÓN NACIONAL DE LOS DERECHOS HUMANOS. NO PUEDE INTERVENIR EN


LOS JUICIOS DE GARANTÍAS CON EL CARÁCTER DE TERCERO COADYUVANTE, AL
NO ENCONTRARSE CONTEMPLADA DICHA FIGURA JURÍDICA EN LA LEY DE
AMPARO. El artículo 5o. de la Ley de Amparo precisa quiénes tienen el carácter de
parte en el juicio de garantías, entre las que se encuentran el agraviado, la autoridad
responsable, el tercero perjudicado y el Ministerio Público de la Federación. Ahora bien, el
hecho de que en los artículos 78, 79 y 90 del Código Federal de Procedimientos
Civiles, de aplicación supletoria a la Ley de Amparo por disposición del artículo 2o.
de este ordenamiento, se encuentre regulada, en el primero de ellos, la figura del
tercero coadyuvante y en los restantes se establezca que el juzgador, para conocer la
verdad puede valerse, entre otros medios, de cualquier persona o tercero, quien a su vez
estará obligado en todo tiempo a prestar el auxilio para el cual fue requerido, no significa
que la Comisión Nacional de los Derechos Humanos, creada en mil novecientos
noventa y elevada a rango constitucional por reforma publicada en el Diario Oficial de la
Federación el veintiocho de enero de mil novecientos noventa y dos, deba ser llamada al
juicio de garantías como tercero coadyuvante, pues se encuentran expresamente
delimitadas las partes en el amparo y no existe disposición alguna que imponga
obligación al Juez de control constitucional para ello; además, llamar a juicio a la
Comisión Nacional de los Derechos Humanos con el carácter de tercero
coadyuvante, significaría atribuirle una función que no le está conferida por el
artículo 6o. de la ley que la regula, siendo que la supletoriedad del Código Federal de
Procedimientos Civiles sólo es procedente a falta de disposición expresa, lo que no
acontece tratándose de las partes en el juicio de garantías.

TERCER TRIBUNAL COLEGIADO EN MATERIA ADMINISTRATIVA DEL SEGUNDO


CIRCUITO.

Queja 26/2003. Opciones en Recursos Humanos, S.C. 11 de abril de 2003. Unanimidad


de votos. Ponente: Clementina Flores Suárez. Secretario: Juan Carlos Coronado
Coronado.
Novena Época
Instancia: Segunda Sala
Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta
Tomo: XVI, Diciembre de 2002
Tesis: 2a./J. 141/2002
Página: 241

INTERÉS LEGÍTIMO E INTERÉS JURÍDICO. AMBOS TÉRMINOS TIENEN DIFERENTE


CONNOTACIÓN EN EL JUICIO CONTENCIOSO ADMINISTRATIVO. De los diversos
procesos de reformas y adiciones a la abrogada Ley del Tribunal de lo Contencioso
Administrativo del Distrito Federal, y del que dio lugar a la Ley en vigor, se desprende que
el legislador ordinario en todo momento tuvo presente las diferencias existentes
entre el interés jurídico y el legítimo, lo cual se evidencia aún más en las discusiones
correspondientes a los procesos legislativos de mil novecientos ochenta y seis, y mil
novecientos noventa y cinco. De hecho, uno de los principales objetivos pretendidos
con este último, fue precisamente permitir el acceso a la justicia administrativa a
aquellos particulares afectados en su esfera jurídica por actos administrativos
(interés legítimo), no obstante carecieran de la titularidad del derecho subjetivo
respectivo (interés jurídico), con la finalidad clara de ampliar el número de
gobernados que pudieran accesar al procedimiento en defensa de sus intereses.
Así, el interés jurídico tiene una connotación diversa a la del legítimo, pues mientras el
primero requiere que se acredite la afectación a un derecho subjetivo, el segundo
supone únicamente la existencia de un interés cualificado respecto de la legalidad
de los actos impugnados, interés que proviene de la afectación a la esfera jurídica del
individuo, ya sea directa o derivada de su situación particular respecto del orden jurídico.

Contradicción de tesis 69/2002-SS. Entre las sustentadas por los Tribunales Colegiados
Segundo, Cuarto y Décimo Tercero, todos en Materia Administrativa del Primer Circuito.
15 de noviembre de 2002. Unanimidad de cuatro votos. Ausente: Sergio Salvador Aguirre
Anguiano. Ponente: Sergio Salvador Aguirre Anguiano; en su ausencia hizo suyo el
asunto Juan Díaz Romero. Secretario: Eduardo Ferrer Mac Gregor Poisot.

Tesis de jurisprudencia 141/2002. Aprobada por la Segunda Sala de este Alto Tribunal, en
sesión privada del veintidós de noviembre de dos mil dos.
No. Registro: 185,376
Jurisprudencia
Materia(s): Administrativa
Novena Época
Instancia: Segunda Sala
Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta
Tomo: XVI, Diciembre de 2002
Tesis: 2a./J. 142/2002
Página: 242

INTERÉS LEGÍTIMO, NOCIÓN DE, PARA LA PROCEDENCIA DEL JUICIO ANTE EL


TRIBUNAL DE LO CONTENCIOSO ADMINISTRATIVO DEL DISTRITO FEDERAL. De
acuerdo con los artículos 34 y 72, fracción V, de la Ley del Tribunal de lo Contencioso
Administrativo del Distrito Federal, para la procedencia del juicio administrativo basta con
que el acto de autoridad impugnado afecte la esfera jurídica del actor, para que le asista
un interés legítimo para demandar la nulidad de ese acto, resultando intrascendente, para
este propósito, que sea, o no, titular del respectivo derecho subjetivo, pues el interés que
debe justificar el accionante no es el relativo a acreditar su pretensión, sino el que le
asiste para iniciar la acción. En efecto, tales preceptos aluden a la procedencia o
improcedencia del juicio administrativo, a los presupuestos de admisibilidad de la acción
ante el Tribunal de lo Contencioso Administrativo; así, lo que se plantea en dichos
preceptos es una cuestión de legitimación para ejercer la acción, mas no el deber del
actor de acreditar el derecho que alegue que le asiste, pues esto último es una cuestión
que atañe al fondo del asunto. De esta forma resulta procedente el juicio que intenten
los particulares no sólo contra actos de la autoridad administrativa que afecten sus
derechos subjetivos (interés jurídico), sino también y de manera más amplia, frente
a violaciones que no lesionen propiamente intereses jurídicos, ya que basta una
lesión objetiva a la esfera jurídica de la persona física o moral derivada de su
peculiar situación que tienen en el orden jurídico, de donde se sigue que los
preceptos de la ley analizada, al requerir un interés legítimo como presupuesto de
admisibilidad de la acción correspondiente, también comprende por mayoría de
razón al referido interés jurídico, al resultar aquél de mayores alcances que éste.

Contradicción de tesis 69/2002-SS. Entre las sustentadas por los Tribunales Colegiados
Segundo, Cuarto y Décimo Tercero, todos en Materia Administrativa del Primer Circuito.
15 de noviembre de 2002. Unanimidad de cuatro votos. Ausente: Sergio Salvador Aguirre
Anguiano. Ponente: Sergio Salvador Aguirre Anguiano; en su ausencia hizo suyo el
asunto Juan Díaz Romero. Secretario: Eduardo Ferrer Mac Gregor Poisot.

Tesis de jurisprudencia 142/2002. Aprobada por la Segunda Sala de este Alto Tribunal, en
sesión privada del veintidós de noviembre de dos mil dos.
No. Registro: 183,511
Tesis aislada
Materia(s): Administrativa
Novena Época
Instancia: Tribunales Colegiados de Circuito
Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta
Tomo: XVIII, Agosto de 2003
Tesis: I.4o.A.392 A
Página: 1768

INTERÉS LEGÍTIMO. LO TIENE EN EL JUICIO CONTENCIOSO ADMINISTRATIVO


QUIEN IMPUGNA, POR ESTIMAR ILÍCITAS LA APROBACIÓN E INSCRIPCIÓN EN EL
REGISTRO PÚBLICO DE LA PROPIEDAD Y DEL COMERCIO DEL DISTRITO
FEDERAL, DIVERSOS DATOS RELATIVOS A PREDIOS COLINDANTES CON SU
PROPIEDAD. Conforme a los artículos 34 y 72, fracción V, de la Ley del Tribunal de lo
Contencioso Administrativo del Distrito Federal, para la procedencia del juicio
contencioso administrativo en cuanto al interés legítimo, basta que el acto de
autoridad impugnado pueda tener el carácter de ilícito y que se estime que se afecta
la esfera jurídica del actor, en virtud de que lo que se tutela es la legalidad in genere
de la conducta de la autoridad administrativa como un elemento del Estado de
derecho que se busca mantener, resultando intrascendente, para este propósito,
que el actor sea o no titular de un derecho subjetivo, pues el interés que debe
justificar no es el relativo a su pretensión, sino el que le asiste para iniciar la acción
conducente a controlar y preservar la legalidad de la conducta de la administración
pública en relación con sujetos especialmente cualificados, atento la acción u
omisión en que la autoridad pueda incurrir. En este orden de ideas, el acto impugnado
en el juicio contencioso administrativo, que es la aprobación e inscripción en el Registro
Público de la Propiedad y de Comercio del Distrito Federal de diversos datos registrales
relativos a predios colindantes con el de la actora, colma su interés legítimo, en razón del
derecho fundamental y garantía constitucional que derivan de los artículos 14 y 17
constitucionales, debido a que la actuación de la autoridad demandada puede ser
eventualmente conculcatoria de sus intereses y derechos relacionados con el predio que
dice es de su propiedad.

CUARTO TRIBUNAL COLEGIADO EN MATERIA ADMINISTRATIVA DEL PRIMER


CIRCUITO.

Amparo directo 63/2003. 8 de mayo de 2003. Unanimidad de votos. Ponente: Jean


Claude Tron Petit. Secretaria: Alma Margarita Flores Rodríguez.
No. Registro: 185,150
Tesis aislada
Materia(s): Administrativa
Novena Época
Instancia: Tribunales Colegiados de Circuito
Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta
Tomo: XVII, Enero de 2003
Tesis: I.13o.A.74 A
Página: 1802

INTERÉS JURÍDICO EN MATERIA ADMINISTRATIVA. CONSTITUYE UN GÉNERO QUE


COMPRENDE TANTO AL DERECHO SUBJETIVO COMO AL INTERÉS LEGÍTIMO, EN
TANTO QUE AMBOS ESTÁN TUTELADOS POR NORMAS DE DERECHO. La Suprema
Corte de Justicia de la Nación únicamente ha interpretado el interés jurídico en su
acepción de derecho subjetivo, consustancial a la materia civil, pero en materia
administrativa, tanto la violación a los derechos subjetivos del particular, como el atentado
contra sus intereses legítimos, constituyen casos de afectación a su esfera de derechos,
aunque en grados distintos. Por tanto, el interés jurídico, entendido como la afectación a
la esfera jurídica, en materia administrativa, abarca tanto al derecho subjetivo como al
interés legítimo, pues en ambos casos existe agravio o perjuicio en la esfera de derechos
del gobernado. Ello significa que el interés jurídico en el juicio de amparo constituye un
género relativo a la afectación a la esfera jurídica de los gobernados, afectación que, en
materia administrativa, se presenta en dos casos, a saber, con la violación a un interés
legítimo, cuando lo que se pretende es la mera anulación de un acto administrativo
contrario a las normas de acción, o con la violación a un derecho subjetivo, cuando
lo que se solicita de la administración pública es el reconocimiento de una
situación jurídica individualizada.

DÉCIMO TERCER TRIBUNAL COLEGIADO EN MATERIA ADMINISTRATIVA DEL


PRIMER CIRCUITO.

Amparo en revisión 186/2002. Hotel Flamingos Plaza, S.A. de C.V. 15 de julio de 2002.
Unanimidad de votos. Ponente: Rosalba Becerril Velázquez. Secretaria: Fabiana Estrada
Tena.
No. Registro: 186,238
Tesis aislada
Materia(s): Administrativa
Novena Época
Instancia: Tribunales Colegiados de Circuito
Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta
Tomo: XVI, Agosto de 2002
Tesis: I.4o.A.357 A
Página: 1309

INTERÉS LEGÍTIMO. CONCEPTO. El gobernado en los supuestos de que sea titular


de un interés legítimo y se considere afectado con el acto de autoridad, puede
acudir a la vía contencioso administrativa a solicitar que se declare o reconozca la
ilegalidad del acto autoritario que le agravia, para lo cual es necesario que: a) sea el
titular o portador de un interés (no derecho) como son tantos los que reconoce la
Constitución o la ley; b) se cause una lesión subjetiva; y, c) la anulación del acto
traiga como consecuencia y se concrete, ya sea en el reconocimiento de una
situación individualizada, el resarcimiento de daños y perjuicios, en un beneficio o
en evitar un perjuicio, adquiriendo en estos casos, por ende, un derecho a la
legalidad en el actuar de las autoridades. En este orden de ideas, es evidente que un
acto de privación, proveniente del ejercicio de una norma de acción y susceptible de
incidir sobre propiedades o posesiones de uno o múltiples sujetos, por supuesto que les
confiere una posición jurídica calificada para reclamar su ilegalidad, traduciéndose esta
situación, entre otras más, en un supuesto del interés legítimo.

CUARTO TRIBUNAL COLEGIADO EN MATERIA ADMINISTRATIVA DEL PRIMER


CIRCUITO.

Amparo directo 47/2002. Víctor García León. 8 de mayo de 2002. Unanimidad de votos.
Ponente: Jean Claude Tron Petit. Secretaria: Alma Margarita Flores Rodríguez.

Véanse: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta, Novena Época, Tomo XVI,


diciembre de 2002, páginas 242 y 241, tesis por contradicción 2a./J. 142/2002 y 2a./J.
141/2002, con los rubros: "INTERÉS LEGÍTIMO, NOCIÓN DE, PARA LA PROCEDENCIA
DEL JUICIO ANTE EL TRIBUNAL DE LO CONTENCIOSO ADMINISTRATIVO DEL
DISTRITO FEDERAL." e "INTERÉS LEGÍTIMO E INTERÉS JURÍDICO. AMBOS
TÉRMINOS TIENEN DIFERENTE CONNOTACIÓN EN EL JUICIO CONTENCIOSO
ADMINISTRATIVO.", respectivamente.
No. Registro: 186,237
Tesis aislada
Materia(s): Administrativa
Novena Época
Instancia: Tribunales Colegiados de Circuito
Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta
Tomo: XVI, Agosto de 2002
Tesis: I.4o.A.356 A
Página: 1310

INTERÉS LEGÍTIMO. SU CONEXIÓN CON LAS NORMAS DE ACCIÓN. El concepto de


interés legítimo, a diferencia del interés jurídico, no impone la obligación de contar con un
derecho subjetivo tutelado para hacer procedente la instancia contenciosa. En relación
con la anterior afirmación, es necesario hacer referencia a las normas que se aplican en
derecho administrativo, a saber: a) las de relación, que imponen a la administración una
determinada conducta, cuyo objetivo es proteger la esfera jurídica del gobernado y tutelan
intereses privados, por lo que su infracción comporta el desconocimiento de un derecho
subjetivo y situaciones jurídicas individuales derivadas de la actividad administrativa; y, b)
las de acción, referidas a la organización, contenido y procedimientos que anteceden a la
acción administrativa que persiguen o tutelan el interés público y garantizan así una
utilidad también pública, estableciendo deberes de la administración pero sin suponer a
otro sujeto como destinatario. En este sentido, la observancia o inobservancia de las
normas de acción y, por ende, la buena o mala marcha de la administración puede
generar una ventaja o desventaja de modo particular para ciertos gobernados
respecto a los demás y es, en esos casos, que surge un interés legítimo cuando se
da la conexión entre tal o tales sujetos calificados y la norma, aun sin la
concurrencia de un derecho subjetivo (que sólo opera en los casos de las normas
de relación), resultando que el interés del particular es a la legalidad del actuar
administrativo, dada la especial afectación y sensibilidad en vinculación con el acto
administrativo. Consecuentemente, la ventaja o desventaja que se deduzca del
acatamiento o violación por la administración a lo mandado en las normas de acción en
conexión específica y concreta con los intereses de un gobernado, hace nacer un interés
cualificado, actual y real, que se identifica con el legítimo. Por consiguiente, el gobernado
estará en aptitud de reclamar ante los tribunales un control jurisdiccional tendente a la
observancia de normas cuya infracción pueda perjudicarle, asumiendo así la titularidad de
un derecho de acción para combatir cualquier acto de autoridad, susceptible de causar
una lesión en su esfera jurídica, en cuanto que le permite reaccionar y solicitar la
anulación de los actos viciados, esto es, un poder de exigencia en ese sentido, en razón
de un interés diferenciado, que además le faculta para intervenir en los procedimientos
administrativos que le afecten.

CUARTO TRIBUNAL COLEGIADO EN MATERIA ADMINISTRATIVA DEL PRIMER


CIRCUITO.

Amparo directo 47/2002. Víctor García León. 8 de mayo de 2002. Unanimidad de votos.
Ponente: Jean Claude Tron Petit. Secretaria: Alma Margarita Flores Rodríguez.

Véanse: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta, Novena Época, Tomo XVI,


diciembre de 2002, páginas 242 y 241, tesis por contradicción 2a./J. 142/2002 y 2a./J.
141/2002, con los rubros: "INTERÉS LEGÍTIMO, NOCIÓN DE, PARA LA PROCEDENCIA
DEL JUICIO ANTE EL TRIBUNAL DE LO CONTENCIOSO ADMINISTRATIVO DEL
DISTRITO FEDERAL." e "INTERÉS LEGÍTIMO E INTERÉS JURÍDICO. AMBOS
TÉRMINOS TIENEN DIFERENTE CONNOTACIÓN EN EL JUICIO CONTENCIOSO
ADMINISTRATIVO.", respectivamente.
REFORMAS CONSTITUCIONALES
Séptima Época
Instancia: PRIMER TRIBUNAL COLEGIADO EN MATERIA ADMINISTRATIVA DEL
PRIMER CIRCUITO
Fuente: Semanario Judicial de la Federación
Tomo: 169-174 Sexta Parte
Página: 56

CONSTITUCION, REFORMAS A LA. AMPARO IMPROCEDENTE. BANCA Y CREDITO.


El artículo 145 de la Ley de Amparo dispone lo siguiente: "El Juez de Distrito examinará,
ante todo, el escrito de demanda; y si encontrare motivo manifiesto e indudable de
improcedencia, la desechará de plano, sin suspender el acto reclamado". La parte
quejosa, en la demanda de garantías, reclamó los actos que hizo consistir en: "1. Del H.
Congreso de la Unión y de las H.H. Legislaturas de los Estados que se han señalado
como responsables, en calidad de integrantes del órgano revisor de la Constitución
Federal, reclamamos la aprobación de una enmienda que adiciona un párrafo quinto al
artículo 28 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos; y del primer
cuerpo colegiado citado reclamamos además el cómputo de votos de las Legislaturas de
los Estados, la declaración de estar aprobada la adición constitucional y la expedición del
decreto de 16 de noviembre de 1982, publicado en el Diario Oficial de la Federación del
día inmediato siguiente. Dicho párrafo adicionado es del tenor literal siguiente: "Artículo
primero. Se adiciona un párrafo quinto al artículo 28 de la Constitución Política de los
Estados Unidos Mexicanos, como sigue: Artículo 28. ... Se exceptúa también de lo
previsto en la primera parte del primer párrafo de este artículo la prestación del servicio
público de banca y crédito. Este servicio será prestado exclusivamente por el Estado a
través de instituciones, en los términos que establezca la correspondiente ley
reglamentaria, la que también determinará las garantías que protejan los intereses del
público y el funcionamiento de aquéllas en apoyo de las políticas de desarrollo nacional.
El servicio público de banca y crédito no será objeto de concesión a particulares.
Transitorios: Artículo Primero. El presente decreto entrará en vigor al día siguiente de su
publicación en el Diario Oficial de la Federación. Artículo Segundo. En tanto se establecen
por la ley reglamentaria del párrafo quinto del artículo 28 constitucional las modalidades a
que se sujetarán, mantienen su actual situación jurídica, el Banco Nacional del Ejército,
Fuerza Aérea y Armada, S.A., el Banco Obrero, S.A., las sucursales en México de bancos
extranjeros que cuentan con concesión del Gobierno Federal y las organizaciones
auxiliares de crédito. 2. Del C. Presidente de la República reclamamos la expedición del
decreto de fecha 16 de noviembre de 1982, en que manda observar y publicar el referido
decreto del H. Congreso de la Unión fechado el mismo día, publicación que se lleva a
cabo en el Diario Oficial de la Federación correspondiente al 17 de noviembre de 1982. 3.
De los CC. secretario de Gobernación, secretario de Hacienda y Crédito Público y
secretario de Trabajo y Previsión Social, reclamamos el refrendo del decreto presidencial
promulgatorio de la adición al artículo 28 constitucional, y del C. Secretario nombrado en
primer término reclamamos además la publicación que se lleva a cabo en el Diario Oficial
de la Federación correspondiente al 17 de noviembre de 1982. 3. (sic) De los CC.
secretario de Gobernación, secretario de Hacienda y Crédito Público y secretario de
Trabajo y Previsión Social, reclamamos el refrendo del decreto presidencial promulgatorio
de la adición al artículo 28 constitucional, y del C. Secretario nombrado en primer término
reclamamos además la publicación realizada en el Diario Oficial de la Federación del 17
de noviembre de 1982. 4. Asimismo reclamamos todas las consecuencias y efectos de los
actos atribuidos a todas las autoridades responsables, entre los que pueden mencionarse,
a guisa de ejemplo, los siguientes: la reducción del campo de ejercicio de la libertad de
comercio e industria de las quejosas, sustrayendo de dicha esfera el servicio al público de
la banca y crédito para constituir un nuevo monopolio estatal incompatible con las
decisiones políticas fundamentales tomadas por el Constituyente de 1917; el obstruir la
devolución de las autorizaciones o mal llamadas concesiones expedidas por la Secretaría
de Hacienda y Crédito Público en favor de las quejosas para dar al público el servicio de
banca y crédito, autorizaciones o mal llamadas concesiones que les fueron retiradas por
el decreto expropiatorio de bienes de 1o. de septiembre de 1982, impugnado mediante el
juicio de amparo número 322/82, del índice del Juzgado Segundo de Distrito del Distrito
Federal en Materia Administrativa; el coartar y hacer nugatoria la ejecución de la
sentencia que se pronunciare en la audiencia constitucional del citado juicio de garantías,
concediendo a las quejosas el amparo contra el retiro de las autorizaciones o mal
llamadas concesiones a que se refiere el aludido decreto de 1o. de septiembre de 1982,
impidiendo los efectos restitutorios de dicho fallo; la privación indebida de los derechos de
las quejosas emanados de sus autorizaciones o mal llamadas concesiones para prestar al
público el servicio de banca y crédito y derivados también de las leyes hasta el 18 de
noviembre de 1982, día en que entró en vigor la enmienda constitucional impugnada".
Cuando en una demanda de garantías se reclaman en esencia, las adiciones al artículo
28 constitucional, publicadas en el Diario Oficial de la Federación el 17 de noviembre de
1982, es evidente que, con fundamento en lo dispuesto por el artículo 145 de la Ley de
Amparo, debió desecharse aquélla, por ser notoriamente improcedente, en términos de lo
establecido por la fracción XVIII del artículo 73 de la ley de la materia, en relación con los
artículos 1o. de la propia ley y 103 y 107 de la Constitución Política de los Estados Unidos
Mexicanos. En efecto, cabe precisar que los supuestos de procedencia del juicio de
garantías se encuentran limitativamente señalados en los artículos 103 de la
Constitución Federal y 1o. de la Ley de Amparo, reglamentaria del precepto citado en
primer lugar y del artículo 107 de la propia Carta Magna; asimismo, debe decirse que el
procedimiento y las bases a que se sujeta el juicio constitucional están previstos en el
último de los mencionados preceptos. Dispone el artículo 103 de la Constitución Política
de los Estado Unidos Mexicanos, que: "Los Tribunales de la Federación resolverán toda
controversia que se suscite: 1. Por leyes o actos de la autoridad que violen las garantías
individuales. II. Por leyes o actos de la autoridad federal que vulneren o restrinjan la
soberanía de los Estados, y III. Por leyes o actos de las autoridades de éstos que invadan
la esfera de la autoridad federal". A su vez, el artículo 1o. de la Ley de Amparo, establece:
"El juicio de amparo tiene por objeto resolver toda controversia que se suscite: I. Por leyes
o actos de la autoridad que violen las garantías individuales; II. Por leyes o actos de la
autoridad federal que vulneren o restrinjan la soberanía de los Estados; III. Por leyes o
actos de las autoridades de éstos que invadan la esfera de la autoridad federal". Debe
decirse que el caso concreto no queda comprendido en ninguno de los supuestos de
procedencia del juicio de amparo a que se refieren los preceptos antes transcritos. Se
afirma lo anterior, dado que el caso de que se trata no encuadra ni en la fracción II, ni
tampoco en la fracción III, de los artículos 103 de la Constitución Federal y 1o. de la
Ley de Amparo, porque no se aduce por la parte quejosa en la demanda de amparo
invasión alguna de soberanía entre la Federación y los Estados. Tampoco queda
comprendido el caso que se estudia en la fracción I de los mismos artículos 103 de
la Carta Magna y 1o. de la ley invocada, en virtud de que para que el juicio fuera
procedente en los términos de la fracción mencionada, sería preciso que el
precepto "leyes" a que se refieren tales disposiciones comprendiese a la
Constitución General de la República, lo que es inaceptable, según enseguida se
verá. Efectivamente, el juicio de amparo constituye un medio de defensa, el más eficaz,
de nuestra Constitución Política, por lo cual resulta absurdo y contra toda lógica jurídica
que se pretenda utilizar ese medio de defensa para impugnar, y en su caso destruir, la
Constitución, de la cual forma parte la adición señalada como acto reclamado. Cabe
precisar que les asiste la razón a las recurrentes en cuanto aducen que "Constitución" y
"ley" son conceptos que no deben confundirse, pues mientras la Constitución es
un conjunto de normas supremas que rigen la organización y funcionamiento de los
poderes públicos y sus relaciones de orden social, la ley consiste en el conjunto de
normas que derivan su validez y eficacia de la propia Constitución. Igualmente,
"Constitución" y "ley", ya sea ésta federal o local, se diferencian por su jerarquía,
por su proceso de elaboración y por su contenido. En cuanto a su jerarquía, es
incuestionable que prevalece la norma constitucional respecto de la ordinaria, cuando
ésta, se encuentra en contravención con aquélla; en lo que atañe a su proceso de
elaboración, la Constitución emana del Poder Constituyente y únicamente puede ser
reformada o adicionada por el poder revisor, también llamado Constituyente Permanente,
en tanto que la ley proviene de los poderes constituidos y, por lo que se refiere a su
contenido, la Constitución establece originalmente los aspectos mencionados, en tanto
que la ley desarrolla los preceptos constitucionales sin poder alterarlos. De lo anterior
resulta que, como ya se dijo, "Constitución" y "ley", ya sea ésta federal o local, son
términos que en forma alguna deben confundirse para llegar a concluir que el juicio de
garantías pudiera intentarse, por igual contra una y contra otra. En tales condiciones,
como en el concepto "leyes" a que aluden los artículos 103 de la Constitución
Federal y 1o. de la Ley de Amparo, ambos en su fracción I, no se comprende el de
Ley Suprema, o sea la "Constitución", que como ha quedado expresado, por su
jerarquía no puede confundirse con la ley ya sea ésta federal o local que es a la que
se refiere el precepto antes indicado. Este tribunal concluye que es incuestionable
que la demanda de amparo de que se trata, en la cual se reclaman adiciones al
artículo 28 constitucional, tildándolas de inconstitucionales, debió desecharse, por
ser notoriamente improcedente, con fundamento en lo establecido por el artículo
145 de la Ley de Amparo, en relación con los artículos 73, fracción XVIII, y 1o. de la
misma Ley y 103 y 107 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos. No
obsta a lo anteriormente considerado, la circunstancia de que en la demanda de garantías
se impugnen también vicios que se dicen cometidos durante el proceso de formación de
la reforma constitucional reclamada. Esto es así, por que admitir la procedencia del juicio
por la razón indicada implicaría, necesariamente, la posibilidad de destruir la reforma
constitucional con que culminó el procedimiento de su formación, lo cual es inadmisible,
según ya se dijo. Cabe agregar que en cualquier supuesto de notoria improcedencia del
amparo contra el acto o la resolución con que culmina un procedimiento, no existe la
posibilidad legal de examinar la constitucionalidad de los actos que tienen lugar durante la
secuela de ese procedimiento.

PRIMER TRIBUNAL COLEGIADO EN MATERIA ADMINISTRATIVA DEL PRIMER


CIRCUITO.
Queja 4/83. Secretario de Gobernación y otras autoridades (Juicio de Amparo 410/82
promovido por Carlos Abredop Dávila y otros). 13 de enero de 1983. Unanimidad de
votos. Ponente: Fernando Lanz Cárdenas. Secretaria: Martha Elba Hurtado Ferrer.
Octava Época
Instancia: PRIMER TRIBUNAL COLEGIADO DEL DECIMO SEGUNDO CIRCUITO.
Fuente: Gaceta del Semanario Judicial de la Federación
Tomo: 58, Octubre de 1992
Tesis: XII.1o. J/5
Página: 63

DEMANDA DE AMPARO CONTRA LAS REFORMAS A LA CONSTITUCION FEDERAL.


IMPROCEDENCIA DE LA. Si en la demanda de amparo, se reclama la aprobación del
decreto que reformó el artículo 27 constitucional, así como la ejecución que las nuevas
autoridades agrarias den a tales enmiendas y el juez de Distrito la desecha con apoyo en
la causal de improcedencia prevista en el artículo 73, fracción XVIII, en relación con el
artículo 1o. ambos de la Ley de Amparo, su actuar es correcto; toda vez que en el
artículo 103 de la Carta Magna, se hace una enumeración limitativa de los casos en
que procede el juicio de amparo de donde se advierte que las reformas a los
artículos de la propia Constitución, no están contempladas dentro de los supuestos
de procedencia de juicio de garantías; por tanto, al ser este artículo limitativo y no
enunciativo, debe considerarse que se actualiza en la especie la causal de
improcedencia invocada.

PRIMER TRIBUNAL COLEGIADO DEL DECIMO SEGUNDO CIRCUITO.

Improcedencia 20/92. Comité Particular Agrario del Poblado Doroteo Arango, Municipio de
Culiacán, Sinaloa. 1o. de julio de 1992. Unanimidad de votos. Ponente: Manuela
Rodríguez Caravantes. Secretaria: Clara Zúñiga Vizcarra.

Improcedencia 29/92. Integrantes del Comité Particular Ejecutivo del Centro de Población
"San Miguel Zapotitlán", Municipio de Ahome, Sinaloa. 13 de julio de 1992. Unanimidad de
votos. Ponente: Manuela Rodríguez Caravantes. Secretario: Federico García Millán.

Improcedencia 33/92. Nuevo Centro de Población "Dos de Octubre", Municipio de


Navolato, Sinaloa. 12 de agosto de 1992. Unanimidad de votos. Ponente: Eliseo Gustavo
Araujo Arriaga. Secretario: Miguel Izaguirre Ojeda.

Improcedencia 28/92. Comisariado Ejidal Guadalupe Victoria, Municipio de Culiacán,


Sinaloa. 19 de agosto de 1992. Unanimidad de votos. Ponente: Manuela Rodríguez
Caravantes. Secretaria: María Raquel Lomelí Tisnado.

Improcedencia 35/92. Comité Particular Ejecutivo del Poblado "Estación San Rafael",
Municipio de Culiacán, Sinaloa. 19 de agosto de 1992. Unanimidad de votos. Ponente:
Eliseo Gustavo Araujo Arriaga. Secretaria: Enriqueta del Carmen Vega Rivera.
Novena Época
Instancia: Pleno
Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta
Tomo: X, Septiembre de 1999
Tesis: P. LXVI/99
Página: 12

REFORMA CONSTITUCIONAL, AMPARO CONTRA SU PROCESO DE CREACIÓN.


PARA SU PROCEDENCIA NO SE REQUIERE DE LA EXPRESIÓN, EN EXCLUSIVA, DE
VIOLACIONES RELACIONADAS CON EL ARTÍCULO 135 DE LA CONSTITUCIÓN. La
improcedencia del juicio de garantías por ausencia de expresión de conceptos de
violación se encuentra fundamentada en el artículo 73, fracción XVIII, en relación con el
116, fracción V, ambos de la Ley de Amparo, siendo que la Suprema Corte de Justicia de
la Nación ha establecido que este último dispositivo no exige formalidad alguna para
plantear los argumentos de inconstitucionalidad en demandas de amparo indirecto, por
ser suficiente para que el Juez de Distrito deba estudiarlos, que el quejoso exprese con
claridad la causa de pedir, consistente en la lesión o agravio que estima le produce el
acto, resolución o ley impugnada, y los motivos que lo originaron, aunque no guarden un
apego estricto a la forma lógica del silogismo. En consecuencia, cuando se impugne en
amparo el proceso de reforma constitucional, basta que el quejoso exponga las
razones por las cuales considera que dicho acto es contrario a las garantías
individuales, para estimar satisfecho el requisito de expresión de conceptos de
violación, sin que le sea exigible que sólo señale transgresiones al artículo 135 de
la Constitución, porque el contenido de dicho dispositivo sólo consagra el
procedimiento para que las adiciones o reformas lleguen a ser parte de la propia
Carta Magna, mas en parte alguna del precepto se establece que en el ejercicio de
los medios de control constitucional deban argumentarse únicamente violaciones
que incidan directamente con el citado procedimiento.

Amparo en revisión 1334/98. Manuel Camacho Solís. 9 de septiembre de 1999. Once


votos. Ponente: Mariano Azuela Güitrón. Secretario: Humberto Suárez Camacho.

El Tribunal Pleno, en su sesión pública celebrada el nueve de septiembre en curso,


aprobó, con el número LXVI/1999, la tesis aislada que antecede; y determinó que la
votación es idónea para integrar tesis jurisprudencial. México, Distrito Federal, a nueve de
septiembre de mil novecientos noventa y nueve.
Octava Epoca
Instancia: SEGUNDO TRIBUNAL COLEGIADO DEL DECIMO SEXTO CIRCUITO.
Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta
Tomo: XI, Junio de 1993
Página: 244

CONSTITUCION, REFORMA A LA. AMPARO IMPROCEDENTE. Una vez aprobada


alguna reforma o adición a la Constitución General de la República por el llamado poder
reformador o constituyente permanente, que lo conforman el Congreso de la Unión y las
Legislaturas de los Estados, conforme al artículo 135 de la Carta Magna, pasa aquella
reforma a formar parte del texto mismo de la ley fundamental, que es la norma suprema
de toda la Unión, en términos del artículo 133; y como tal norma nunca puede ser
inconstitucional, sólo deberá ser corregida la existencia de alguna eventual reforma
que se estime contraria al espíritu del constituyente de Querétaro, por medio de
otra reforma y por el órgano de referencia. Sostener lo contrario, sería tanto como
admitir que un poder constituido, como lo es el Judicial de la Federación, asumiera
funciones de poder constituyente. Además, el juicio de garantías, conforme a lo
dispuesto por el artículo 103 constitucional, sólo procede contra leyes secundarias
o actos de autoridad (constituida) que vulneren o restrinjan garantías individuales y
es evidente que la ley suprema no puede, constitucionalmente hablando, vulnerar
las garantías individuales que ella misma establece.

SEGUNDO TRIBUNAL COLEGIADO DEL DECIMO SEXTO CIRCUITO.

Amparo en revisión 60/92. José de Jesús Palma de la Cruz. 19 de mayo de 1992.


Unanimidad de votos. Ponente: Juan Manuel Arredondo Elías. Secretario: Francisco
Javier Solís López.
Novena Época
Instancia: Pleno
Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta
Tomo: X, Septiembre de 1999
Tesis: P. LXIII/99
Página: 13

REFORMA CONSTITUCIONAL, AMPARO CONTRA SU PROCESO DE CREACIÓN.


PROCEDE POR VIOLACIÓN A DERECHOS POLÍTICOS ASOCIADOS CON
GARANTÍAS INDIVIDUALES. La interpretación del contenido del artículo 73, fracción VII,
en relación con jurisprudencias sustentadas por el Pleno de la Suprema Corte de Justicia
de la Nación, lleva a determinar que, por regla general, el juicio de amparo en que se
pretendan deducir derechos de naturaleza política es improcedente, siendo excepción a lo
anterior la circunstancia de que el acto reclamado, además de tener una connotación de
índole política, también entrañe la violación de derechos subjetivos públicos consagrados
en la propia Carta Magna. Por tanto, tratándose de ordenamientos de carácter general
con contenido político-electoral, incluidos los procesos de reforma a la
Constitución, para la procedencia del amparo se requiere necesariamente que la
litis verse sobre violación a garantías individuales, y no solamente respecto de
transgresión a derechos políticos, los cuales no son reparables mediante el juicio
de garantías.

Amparo en revisión 1334/98. Manuel Camacho Solís. 9 de septiembre de 1999. Once


votos. Ponente: Mariano Azuela Güitrón. Secretario: Humberto Suárez Camacho.

El Tribunal Pleno, en su sesión pública celebrada el nueve de septiembre en curso,


aprobó, con el número LXIII/1999, la tesis aislada que antecede; y determinó que la
votación es idónea para integrar tesis jurisprudencial. México, Distrito Federal, a nueve de
septiembre de mil novecientos noventa y nueve.
Novena Época
Instancia: Pleno
Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta
Tomo: X, Septiembre de 1999
Tesis: P. LXII/99
Página: 11

REFORMA CONSTITUCIONAL, AMPARO CONTRA SU PROCESO DE CREACIÓN. EL


INTERÉS JURÍDICO DERIVA DE LA AFECTACIÓN QUE PRODUCE, EN LA ESFERA DE
DERECHOS DEL QUEJOSO, EL CONTENIDO DE LOS PRECEPTOS MODIFICADOS.
El Pleno de la Suprema Corte de Justicia ha determinado que cuando se impugna el
proceso de reforma constitucional no es la Carta Magna, sino los actos que
integran el procedimiento legislativo que culmina con su reforma, lo que se pone en
tela de juicio, por lo que pueden ser considerados como autoridades responsables
quienes intervienen en dicho proceso, por emanar éste de un órgano constituido,
debiendo ajustar su actuar a las formas o esencias consagradas en los
ordenamientos correspondientes, conducta que puede ser controvertida mediante
el juicio de amparo, por violación al principio de legalidad. Asimismo, estableció que
la circunstancia de que aun cuando el proceso de reforma hubiese sido elevado a la
categoría de norma suprema, tal situación no podría desconocer la eficacia protectora del
juicio de amparo como medio de control constitucional, puesto que de ser así no habría
forma de remediar el posible incumplimiento de las formalidades consagradas en el
artículo 135 de la Carta Magna ni, por ende, podría restablecerse a los agraviados en los
derechos que estiman violados, con lo que se autorizaría la transgresión a derechos
fundamentales sin oportunidad defensiva. En consecuencia, si bien es cierto que el
contenido del dispositivo constitucional resulta inimpugnable a través de la demanda de
garantías, siendo sólo atacable el proceso de reforma correspondiente, y el interés
jurídico se identifica como la tutela que se regula bajo determinados preceptos legales, la
cual autoriza al quejoso el ejercicio de los medios para lograr su defensa, así como la
reparación del perjuicio que le irroga su desconocimiento o violación, debe concluirse que
el interés jurídico para promover el juicio contra el proceso de reforma relativo debe
derivar directamente de los efectos que produce la vigencia del nuevo precepto
constitucional, pues son éstos los que producen un menoscabo en la esfera
jurídica del gobernado.

Amparo en revisión 1334/98. Manuel Camacho Solís. 9 de septiembre de 1999. Once


votos. Ponente: Mariano Azuela Güitrón. Secretario: Humberto Suárez Camacho.

El Tribunal Pleno, en su sesión pública celebrada el nueve de septiembre en curso,


aprobó, con el número LXII/1999, la tesis aislada que antecede; y determinó que la
votación es idónea para integrar tesis jurisprudencial. México, Distrito Federal, a nueve de
septiembre de mil novecientos noventa y nueve.
Novena Época
Instancia: Pleno
Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta
Tomo: X, Septiembre de 1999
Tesis: P. LXI/99
Página: 12

REFORMA CONSTITUCIONAL, AMPARO CONTRA SU PROCESO DE CREACIÓN. LA


CELEBRACIÓN DE ELECCIONES AL CARGO DE JEFE DE GOBIERNO DEL DISTRITO
FEDERAL NO GENERA LA IMPROCEDENCIA DEL JUICIO, SI SUBSISTE EL
IMPEDIMENTO DEL QUEJOSO PARA CONTENDER EN FUTUROS PROCESOS
ELECTORALES. La Suprema Corte de Justicia de la Nación ha establecido que se
actualiza la causa de improcedencia prevista en el artículo 73, fracción XVIII, en relación
con el 80, ambos de la Ley de Amparo, cuando exista imposibilidad de lograr los efectos
restitutorios propios de la sentencia que, eventualmente, llegara a conceder el amparo al
quejoso. Ahora bien, cuando se impugna el proceso de reforma constitucional con motivo
del efecto que produce su contenido, consistente en el impedimento para postularse y
registrarse como candidato para contender en elecciones al cargo de jefe de Gobierno del
Distrito Federal, el hecho de que, el seis de julio de mil novecientos noventa y siete,
hubiesen tenido verificativo las elecciones relativas, no produce la actualización de
la citada causa de improcedencia, porque como las consecuencias del proceso de
reforma son la producción de un ordenamiento de carácter general, dada la incorporación,
al texto de la Carta Magna, de las adiciones, supresiones y modificaciones al contenido de
los artículos que son motivo de la reforma, que sólo se extingue cuando el propio órgano,
conforme al procedimiento y formalidades previstas para el caso, dicte otro para derogar o
modificar la norma preexistente, es de concluirse que en tanto esto no suceda, subsistirá
la imposibilidad para que el quejoso pueda participar en futuras elecciones, de lo
que resulta que, de llegar a otorgársele el amparo, es posible restituirle en los
derechos que considera transgredidos.

Amparo en revisión 1334/98. Manuel Camacho Solís. 9 de septiembre de 1999. Once


votos. Ponente: Mariano Azuela Güitrón. Secretario: Humberto Suárez Camacho.

El Tribunal Pleno, en su sesión pública celebrada el nueve de septiembre en curso,


aprobó, con el número LXI/1999, la tesis aislada que antecede; y determinó que la
votación es idónea para integrar tesis jurisprudencial. México, Distrito Federal, a nueve de
septiembre de mil novecientos noventa y nueve.
Novena Época
Instancia: Pleno
Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta
Tomo: XII, Agosto de 2000
Tesis: P. CXV/2000
Página: 101

AMPARO CONTRA LEYES. NO COMPRENDE LA IMPUGNACIÓN DE LOS ARTÍCULOS


QUE INTEGRAN LA CONSTITUCIÓN FEDERAL (ALCANCES DEL SUPUESTO
PREVISTO EN LOS ARTÍCULOS 103, FRACCIÓN I, DE LA CONSTITUCIÓN FEDERAL
Y 1o., FRACCIÓN I, DE LA LEY DE AMPARO). El juicio de amparo contra leyes no
comprende la impugnación de los preceptos que integran la Constitución Federal,
pues dicho juicio no es un mecanismo establecido por el Constituyente para
cuestionar una norma constitucional, sino sólo las disposiciones legales
secundarias que de ella emanan, así como los demás actos realizados por los
propios Poderes Legislativo, Ejecutivo y Judicial, aserto que se corrobora con el
contenido de los artículos 107, fracción VIII, de la Constitución Federal, 11 y 114, fracción
I, de la Ley de Amparo. Lo anterior porque si bien es cierto que los artículos 103, fracción
I, de la Constitución Federal y 1o., fracción I, de la Ley de Amparo, establecen la
procedencia del juicio de amparo contra leyes, al disponer que los tribunales de la
Federación resolverán toda controversia que se suscite por leyes o actos de la autoridad
que violen garantías individuales, también lo es que debe distinguirse entre las leyes que
son resultado de la actuación de las autoridades constituidas dentro del margen de sus
facultades constitucionales y aquellas de rango constitucional que provienen del Poder
Constituyente o reformador de la Constitución como órgano complejo, integrado por el
Congreso de la Unión y las Legislaturas de los Estados, las primeras con base en los
procedimientos y facultades contenidas en los artículos 71 a 73 de la Carta Magna y las
segundas, conforme al procedimiento y las facultades conferidas al Órgano Revisor de la
Ley Fundamental, por el artículo 135 de esta última. Esto es, en los citados artículos
103 y 1o., únicamente se consagra la procedencia del juicio de garantías en contra
de leyes secundarias, entendidas como aquellas que resultan de la actuación del
Congreso de la Unión, de las Legislaturas Locales y de los demás órganos
constituidos encargados del ejercicio ordinario de la función legislativa y en contra
de actos realizados por los propios Poderes Legislativo, Ejecutivo y Judicial.

Amparo en revisión 170/98. Remedios González Ramírez y coags. 18 de mayo de 2000.


Once votos. Ponente: Guillermo I. Ortiz Mayagoitia. Secretario: Homero Fernando Reed
Ornelas.

El Tribunal Pleno, en su sesión privada celebrada hoy once de julio en curso, aprobó, con
el número CXV/2000, la tesis aislada que antecede; y determinó que la votación es idónea
para integrar tesis jurisprudencial. México, Distrito Federal, a once de julio de dos mil.
Novena Época
Instancia: Pleno
Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta
Tomo: XVI, Septiembre de 2002
Tesis: P./J. 40/2002
Página: 997

CONTROVERSIA CONSTITUCIONAL. ES IMPROCEDENTE PARA IMPUGNAR EL


PROCEDIMIENTO DE REFORMAS Y ADICIONES A LA CONSTITUCIÓN FEDERAL. De
lo dispuesto por el artículo 105, fracción I, de la Constitución Política de los Estados
Unidos Mexicanos, y de las diversas exposiciones de motivos y dictámenes relativos a las
reformas a este precepto constitucional, se desprende que la tutela jurídica de la
controversia constitucional es la protección del ámbito de atribuciones de los
órganos del Estado que derivan del sistema federal (Federación, Estados, Municipios
y Distrito Federal) y del principio de división de poderes a que se refieren los artículos
40, 41, 49, 115, 116 y 122 de la propia Constitución, con motivo de sus actos o
disposiciones generales que estén en conflicto o contraríen a la Norma Fundamental, lo
cual se encuentra referido a los actos en estricto sentido y a las leyes ordinarias y
reglamentos, ya sean federales, locales o municipales, e inclusive tratados
internacionales. De lo anterior deriva que el citado precepto constitucional no
contempla dentro de los órganos, poderes o entidades que pueden ser parte dentro
de una controversia constitucional, al Órgano Reformador de la Constitución
previsto en el artículo 135 del mismo ordenamiento, pues no se trata de un órgano
de igual naturaleza que aquellos en quienes se confían las funciones de gobierno;
además de que se integra por órganos de carácter federal y locales, es a quien
corresponde, en forma exclusiva, por así disponerlo la Constitución Federal,
acordar las reformas y adiciones a ésta, y de ahí establecer las atribuciones y
competencias de los órganos de gobierno, sin que tampoco, al referirse el citado
artículo 105, fracción I, a "disposiciones generales" comprenda las normas
constitucionales.

Controversia constitucional 82/2001. Ayuntamiento de San Pedro Quiatoní, Estado de


Oaxaca. 6 de septiembre de 2002. Mayoría de ocho votos. Disidentes: Sergio Salvador
Aguirre Anguiano, Mariano Azuela Güitrón y Juan N. Silva Meza. Ponente: Olga Sánchez
Cordero de García Villegas. Secretarios: Pedro Alberto Nava Malagón y Eva Laura García
Velasco.

El Tribunal Pleno, en su sesión pública celebrada hoy seis de septiembre en curso,


aprobó, con el número 40/2002, la tesis jurisprudencial que antecede. México, Distrito
Federal, a seis de septiembre de dos mil dos.
Novena Época
Instancia: Pleno
Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta
Tomo: XVI, Septiembre de 2002
Tesis: P./J. 39/2002
Página: 1136

PROCEDIMIENTO DE REFORMAS Y ADICIONES A LA CONSTITUCIÓN FEDERAL. NO


ES SUSCEPTIBLE DE CONTROL JURISDICCIONAL. De acuerdo con el artículo 135 de
la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, el procedimiento de reformas
y adiciones a la Constitución no es susceptible de control jurisdiccional, ya que lo
encuentra en sí mismo; esto es, la función que realizan el Congreso de la Unión, al
acordar las modificaciones, las Legislaturas Estatales al aprobarlas, y aquél o la
Comisión Permanente al realizar el cómputo de votos de las Legislaturas Locales y,
en su caso, la declaración de haber sido aprobadas las reformas constitucionales,
no lo hacen en su carácter aislado de órganos ordinarios constituidos, sino en el
extraordinario de Órgano Reformador de la Constitución, realizando una función de
carácter exclusivamente constitucional, no equiparable a la de ninguno de los
órdenes jurídicos parciales, constituyendo de esta manera una función soberana,
no sujeta a ningún tipo de control externo, porque en la conformación compleja del
órgano y en la atribución constitucional de su función, se encuentra su propia
garantía.

Controversia constitucional 82/2001. Ayuntamiento de San Pedro Quiatoní, Estado de


Oaxaca. 6 de septiembre de 2002. Mayoría de ocho votos. Disidentes: Sergio Salvador
Aguirre Anguiano, Mariano Azuela Güitrón y Juan N. Silva Meza. Ponente: Olga Sánchez
Cordero de García Villegas. Secretarios: Pedro Alberto Nava Malagón y Eva Laura García
Velasco.

El Tribunal Pleno, en su sesión pública celebrada hoy seis de septiembre en curso,


aprobó, con el número 39/2002, la tesis jurisprudencial que antecede. México, Distrito
Federal, a seis de septiembre de dos mil dos.
Novena Época
Instancia: Pleno
Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta
Tomo: XIX, Junio de 2004
Tesis: P./J. 34/2004
Página: 866

CONSTITUCIÓN POLÍTICA DEL ESTADO DE SONORA. PARA QUE SUS REFORMAS Y


ADICIONES FORMEN PARTE DE ELLA, ES NECESARIO QUE LA APROBACIÓN POR
LA MAYORÍA DE LOS MUNICIPIOS DE LA ENTIDAD CONSTE DE MANERA
FEHACIENTE, Y NO INFERIRSE. Del artículo 163 de la Constitución Política del Estado
de Sonora se desprende que para que la misma pueda ser adicionada o reformada es
necesario que se satisfagan dos requisitos, a saber: 1) Que hayan sido acordadas por las
dos terceras partes de los miembros del Congreso; y 2) Que se aprueben por la mayoría
de los Ayuntamientos del Estado, en la inteligencia de que la aprobación debe constar de
manera fehaciente y no inferirse. En consecuencia, si de las actas de cabildo que el
Congreso tomó en cuenta para el cómputo respectivo se advierte que se
presentaron para su discusión y "aprobación" las reformas o adiciones
constitucionales, pero sin que conste de manera expresa que las aprobaron, es
claro que estas actas no acreditan la aprobación de dichas reformas, como
tampoco aquellas en las que se haga referencia a otra ley o decreto, ni en las que el
cabildo autorizó al diputado de su distrito a decidir sobre su aprobación.

Acción de inconstitucionalidad 23/2003. Diputados integrantes de la Quincuagésima


Séptima Legislatura del Estado de Sonora. 3 de febrero de 2004. Unanimidad de ocho
votos. Ausentes: Guillermo I. Ortiz Mayagoitia y Humberto Román Palacios. Ponente:
Juan N. Silva Meza. Secretarios: Pedro Alberto Nava Malagón y Martín Adolfo Santos
Pérez.

El Tribunal Pleno, en su sesión privada celebrada hoy veinticuatro de mayo en curso,


aprobó, con el número 34/2004, la tesis jurisprudencial que antecede. México, Distrito
Federal, a veinticuatro de mayo de dos mil cuatro.
Novena Época
Instancia: Primera Sala
Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta
Tomo: XIX, Marzo de 2004
Tesis: 1a. XXVII/2004
Página: 309

REFORMAS A LA CONSTITUCIÓN FEDERAL. NO REQUIEREN DE VACATIO LEGIS Y


ANTE LA AUSENCIA DE DISPOSICIÓN EXPRESA SOBRE SU FECHA DE ENTRADA
EN VIGOR, DEBE ESTARSE A LA DE SU PUBLICACIÓN EN EL DIARIO OFICIAL DE LA
FEDERACIÓN, SALVO QUE POR SU CONTENIDO NO SEAN EXIGIBLES DE MANERA
INMEDIATA. Para que una reforma constitucional tenga tal carácter, basta con
incorporarla al texto de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos con
base en el procedimiento establecido en su artículo 135, de manera que para
autentificarla en relación con sus destinatarios -los gobernados y los órganos del
Estado-, se requiere su publicación en un medio fehaciente, lo cual se logra con la
inserción del decreto respectivo en el Diario Oficial de la Federación; esto es, una
vez satisfecho el procedimiento establecido en el citado precepto constitucional, el
decreto respectivo se remite al Ejecutivo para efectos de su publicación inmediata.
Ahora bien, la publicación en dicho medio de los decretos de reforma
constitucional emitidos por el Congreso tiene dos finalidades: 1) la de hacer saber a
los gobernados y a los demás órganos del Estado, de manera auténtica, que el
orden jurídico ha sido modificado por virtud del acto legislativo -en sentido lato-, y
2) la de hacer exigible el acatamiento del nuevo ordenamiento, en tanto se ha
perfeccionado la voluntad del Constituyente Permanente en ese sentido. Es decir, la
publicación de un decreto de reformas constitucionales es una garantía objetiva del propio
ordenamiento, destinada a fijar de forma auténtica y permanente el contenido de una
norma y garantizar, en consecuencia, la seguridad y certeza jurídicas, por lo que la propia
Constitución dispone que la publicación se haga "inmediatamente", en aras de que la
voluntad del Constituyente Permanente -en el sentido de que se ha reformado el texto
constitucional- no se diluya ni obstaculice en el tiempo, sino que de manera objetiva y
pronta empiece a tener efectividad. De lo anterior puede derivarse el principio siguiente:
las reformas constitucionales tienen vocación de regir, esto es, de cobrar vigencia
inmediatamente, sin demora, una vez publicadas en el Diario Oficial, acorde con los
principios de supremacía y eficacia inmediata de la Constitución, según los cuales las
disposiciones que la conforman son la Ley Suprema de la Unión y deben ser atendidas
por todos los operadores jurídicos. En congruencia con lo antes expuesto, se concluye
que la regla en materia del inicio de vigencia de las reformas y adiciones a la
Constitución es que rijan a partir del mismo día de su publicación en el Diario
Oficial y la excepción es que empiecen a regir en fecha posterior, siempre que el
propio Constituyente así lo hubiese determinado mediante disposiciones
transitorias, o que por su contenido mismo no puedan ser exigibles desde ya, por lo
que no es necesario un periodo de vacatio legis para que inicie la vigencia de una
reforma constitucional.

Amparo en revisión 1312/2003. Compañía Nacional de Entretenimiento, S.A. de C.V. 14


de enero de 2004. Unanimidad de cuatro votos. Ausente: Humberto Román Palacios.
Ponente: José de Jesús Gudiño Pelayo. Secretario: Miguel Bonilla López.
No. Registro: 185,509
Tesis aislada
Materia(s): Constitucional, Común
Novena Época
Instancia: Segunda Sala
Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta
Tomo: XVI, Noviembre de 2002
Tesis: 2a. CXLI/2002
Página: 455

REFORMA CONSTITUCIONAL EN MATERIA DE DERECHOS DE LOS INDÍGENAS.


CARECE DE INTERÉS JURÍDICO UNA COMUNIDAD INDÍGENA PARA RECLAMAR EN
JUICIO DE AMPARO EL PROCESO RELATIVO. El interés jurídico para promover el
juicio de amparo en contra de un proceso de reformas a la Constitución Federal,
debe derivar directamente de los efectos que produzca en la esfera jurídica del
quejoso la vigencia de los nuevos preceptos, al ser éstos los que pueden producirle
un menoscabo. En ese sentido, cabe concluir que el juicio de garantías promovido
por una comunidad indígena en contra del referido proceso en materia de derechos
de los indígenas es improcedente, al no surtirse el presupuesto de afectación a su
interés, pues en los artículos constitucionales reformados se prevé una serie de
derechos en su favor, como garantías mínimas que deben cumplirse, así como de
acciones y obligaciones que deben ser realizadas por la Federación, los Estados y
los Municipios, en sus respectivos ámbitos de competencia, para promover la
igualdad de oportunidades de los indígenas, eliminar prácticas discriminatorias, asegurar
la vigencia de sus derechos, promover su desarrollo integral y abatir las carencias y
rezagos que padecen, lo que lejos de perjudicarlos los beneficia, por lo que el perjuicio
relativo no puede derivar de la manera en que el Órgano Reformador de la Constitución
Política de los Estados Unidos Mexicanos decidió proteger a la población indígena, toda
vez que el Constituyente estableció la posibilidad de adicionar o reformar la propia
Ley Fundamental a través de las instituciones representativas de la voluntad de la
Nación Mexicana, sin dar intervención directa al pueblo, esto es, no se prevé medio
de defensa alguno para impugnar el contenido de una modificación constitucional,
ya que ello atentaría contra el sistema establecido. Asimismo, la falta de interés
jurídico queda evidenciada con el hecho de que ante una hipotética sentencia que
otorgara la protección constitucional contra el proceso de reforma constitucional
en materia indígena, se ocasionarían perjuicios a la comunidad indígena quejosa en
vez de beneficios, ya que no le serían aplicables las normas constitucionales que
establecen derechos en su favor, pues en atención al principio de relatividad que rige las
sentencias de amparo, en términos de lo dispuesto en los artículos 107, fracción II, de la
Constitución Federal y 76 de la Ley de Amparo, sus efectos no podrían ser los de obligar
al Órgano Reformador de la Constitución a reponer el proceso de reformas a la propia
Carta Magna, porque con ello se darían efectos generales a la ejecutoria, en
contravención al principio aludido.

Amparo en revisión 123/2002. Comunidad Indígena de Zirahuén, Municipio de Salvador


Escalante, Michoacán. 4 de octubre de 2002. Cinco votos a favor de los resolutivos;
mayoría de tres votos en relación con las consideraciones. Disidentes: Juan Díaz Romero
y Guillermo I. Ortiz Mayagoitia. Ponente: Mariano Azuela Güitrón. Secretaria: Lourdes
Ferrer Mac Gregor Poisot.
GARANTÍAS INDIVIDUALES
Quinta Época
Instancia: Segunda Sala
Fuente: Semanario Judicial de la Federación
Tomo: XL
Página: 3630

GARANTIAS INDIVIDUALES. Los derechos que bajo el nombre de garantías individuales


consagra la Constitución, constituyen limitaciones jurídicas que, en aras de la libertad
individual y en respeto a ella, se oponen al poder o soberanía del Estado, quien, por
su misma naturaleza política y social, puede limitar la libertad de cada individuo, en
la medida necesaria para asegurar la libertad de todos; y la limitación de que se
habla, debe ser en la forma misma en que se precisan o definen en la Constitución
las citadas garantías individuales, siendo las leyes generales y particulares, el
conjunto orgánico de las limitaciones normales que el poder público impone a la
libertad del individuo, para la convivencia social, dentro de las mismas garantías
individuales, so pena de ineficiencia absoluta, en caso de rebasarlas, porque
entonces, dado el régimen de supremacía judicial que la Constitución adopta, se
consigue la protección de las mismas garantías, por medio del juicio de amparo.

Amparo administrativo en revisión 3044/33. Compañía Cigarrera Mexicana, S. A. 19 de


abril de 1934. Mayoría de tres votos. Disidentes: Daniel V. Valencia y Luis M. Calderón.
Ponente: Jesús Guzmán Vaca.
Séptima Época
Instancia: Tribunales Colegiados de Circuito
Fuente: Semanario Judicial de la Federación
Tomo: 62 Sexta Parte
Página: 39

GARANTIAS INDIVIDUALES, ALCANCES DE LAS. Las garantías constitucionales no


deben tomarse como un catalogó rígido, invariante y limitativo de derechos
concedidos a los gobernados, que deba interpretarse por los tribunales de amparo en
forma rigorista, porque ello desvirtuaría la esencia misma de dichas garantías. Más bien
debe estimarse que se trata de principios o lineamientos vivos y sujetos a la
evolución de las necesidades sociales, dentro del espíritu que animó al
Constituyente al establecerlos. De lo contrario, se desvirtuaría la función esencial de las
garantías constitucionales y del juicio de amparo, al entenderlas y aplicarlas en forma que
hiciera sentir opresión a los gobernados, y limitación en la defensa de su derechos, en vez
de hacer sentir el ambiente de derecho y libertad que con dichas garantías se pretendió
establecer en el país. No sería posible aplicar en la actual complejidad política,
económica y social de un medio cambiante, rigorismos literales de normas que
contienen principios e ideas generales, pero que no pudieron siempre prever
necesariamente las consecuencias de dichos principios.

PRIMER TRIBUNAL COLEGIADO EN MATERIA ADMINISTRATIVA DEL PRIMER


CIRCUITO.

Amparo en revisión 597/73. Cámara Nacional de la Industria de Transformación. 11 de


febrero de 1974. Unanimidad de votos. Ponente: Guillermo Guzmán Orozco.
Séptima Época
Instancia: Tribunales Colegiados de Circuito
Fuente: Semanario Judicial de la Federación
Tomo: 35 Sexta Parte
Página: 37

GARANTIAS INDIVIDUALES, GOCE DE LAS, POR TODOS LOS QUE CAEN BAJO LA
ESFERA JURIDICA DEL ESTADO MEXICANO AUN CUANDO SE ENCUENTREN EN
TERRITORIO EXTRANJERO. PROCEDENCIA DEL AMPARO. De conformidad con el
artículo 1o. constitucional, en los Estados Unidos Mexicanos todo individuo gozará de las
garantías que otorga la Constitución. Sostener que una demanda de amparo debe
desecharse porque fue presentada cuando se encontraba el quejoso en territorio
extranjero, es interpretar el mencionado precepto constitucional con un criterio físico-
geográfico, lo cual es equivocado, pues la correcta interpretación de la Ley Fundamental
debe descansar en un criterio jurídico. De acuerdo con este último, cuando una persona
por cualquier razón cae dentro de la esfera jurídica del Estado Mexicano, de manera tal
que los actos emanados del mismo producen efectos jurídicos en la persona o en
su patrimonio y ella los estima atentatorios de las garantías individuales, tiene
derecho a combatirlos mediante la vía consagrada por la misma Constitución,
aunque físicamente su persona no se encuentre dentro del territorio nacional. La
postura contraria se opone al espíritu mismo de la Carta Magna, que consagrando
la dignidad del individuo trata de protegerla, mediante el juicio de amparo, contra la
arbitrariedad estatal. Así constituye aberrante contradicción pretender, por una
parte, que los actos del Estado Mexicano engendran consecuencias jurídicas en
relación con un individuo y por la otra impedir que éste los impugne con los medios
que el mismo Estado ha establecido con vista a cumplir, en beneficio de los
particulares, una tarea de autocontrol.

TRIBUNAL COLEGIADO EN MATERIA PENAL DEL PRIMER CIRCUITO.

Amparo en revisión 121/71. Ludwig Peter Karl Tetzeli. 30 de noviembre de 1971. Ponente:
Víctor Manuel Franco.

En el Informe de 1971, la tesis aparece bajo el rubro "AMPARO PROCEDENTE. LA


CIRCUNSTANCIA DE QUE EL QUEJOSO SE ENCONTRARA FUERA DEL PAIS AL
PRESENTARSE SU DEMANDA NO DETERMINA EL SOBRESEIMIENTO EN EL JUICIO
DE GARANTIAS, CON BASE EN EL ARTICULO 1o. DE LA CONSTITUCION FEDERAL.".

Novena Época
Instancia: SEGUNDO TRIBUNAL COLEGIADO EN MATERIA PENAL DEL PRIMER
CIRCUITO.
Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta
Tomo: V, Abril de 1997
Tesis: I.2o.P.6 K
Página: 249

JUICIO DE AMPARO. ES PROCEDENTE AUN CUANDO EL QUEJOSO SE


ENCUENTRE FUERA DEL PAÍS. La circunstancia relativa a que el quejoso se encuentre
fuera del territorio nacional, no conlleva a declarar improcedente ni sobreseer en el juicio
de amparo, porque si bien es cierto que el artículo 1o. constitucional preceptúa: "En los
Estados Unidos Mexicanos todo individuo gozará de las garantías que otorga esta
Constitución, las cuales no podrán restringirse ni suspenderse, sino en los casos y con las
condiciones que ella misma establece.", también lo es que el mencionado precepto no
debe interpretarse con un criterio geográfico, sino más bien con un criterio jurídico
y, de acuerdo con esto último, la Constitución no deja de proteger a un mexicano
que por alguna causa se encuentre en territorio extranjero, contra los actos de
autoridad que dentro de la República Mexicana violen sus garantías individuales, ya
sea porque produzcan efectos jurídicos en su persona, familia, posesiones o
derechos, o bien porque puedan trascender en su situación jurídica en el lugar
donde se encuentre; por ende, aun cuando físicamente su persona se encuentra
fuera del país, tiene derecho a combatir esos actos mediante el juicio de amparo y,
consecuentemente, los tribunales deberán analizar si son o no constitucionales.

SEGUNDO TRIBUNAL COLEGIADO EN MATERIA PENAL DEL PRIMER CIRCUITO.

Amparo en revisión 106/96. Mario Salvador Ruiz Massieu. 31 de marzo de 1997.


Unanimidad de votos. Ponente: Carlos Enrique Rueda Dávila. Secretario: Ariel Oliva
Pérez.

Véase: Semanario Judicial de la Federación, Séptima Época, Volumen 35, Sexta Parte,
página 37, tesis de rubro: "GARANTÍAS INDIVIDUALES, GOCE DE LAS, POR TODOS
LOS QUE CAEN BAJO LA ESFERA JURÍDICA DEL ESTADO MEXICANO AUN CUANDO
SE ENCUENTREN EN TERRITORIO EXTRANJERO. PROCEDENCIA DEL AMPARO."

Quinta Época
Instancia: Tercera Sala
Fuente: Semanario Judicial de la Federación
Tomo: XXXIV
Página: 1205

GARANTIAS INDIVIDUALES, SUJETOS DE. Las garantías individuales, en cuanto


protegen derechos patrimoniales, no se conceden exclusivamente a las personas
físicas, sino, en general, a las personas jurídicas, esto es, a los individuos, a las
sociedades civiles y mercantiles, a las instituciones de beneficencia y a las instituciones
oficiales, cuando actúan en su carácter de entidades jurídicas, y tan es así, que el artículo
6o. de la ley reglamentaria del amparo, clara y terminantemente lo dispone, indicando que
deberán ocurrir ante los tribunales, por medio de sus representantes legítimos o de sus
mandatarios debidamente constituidos, o de los funcionarios que designen las leyes
respectivas.

Amparo civil directo 148/29. Agente del Ministerio Público Federal. 18 de febrero de 1932.
Unanimidad de cuatro votos. El Ministro Joaquín Ortega no votó en este asunto, por las
razones que constan en el acta del día. La publicación no menciona el nombre del
ponente.

Novena Época
Instancia: Tribunales Colegiados de Circuito
Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta
Tomo: IV, Octubre de 1996
Tesis: I.6o.C.28 K
Página: 547

GARANTIAS INDIVIDUALES. NO SON DERECHOS SUSTANTIVOS, SINO QUE


CONSTITUYEN EL INSTRUMENTO CONSTITUCIONAL PARA SALVAGUARDAR
ESTOS. Las garantías individuales que se encuentran consagradas en los artículos
14 y 16 constitucionales, como lo son la del debido proceso y la de fundamentación y
motivación en todo acto de autoridad, como su nombre lo indica, garantizan la aplicación
de la ley en cuanto a los procedimientos seguidos ante tribunales, con el objeto de
proteger la integridad física, la libertad y los bienes, siendo éstos, los derechos
fundamentales del gobernado, entre otros; es decir, las garantías individuales, no
son derechos sustantivos, sino que constituyen el instrumento constitucional
establecido por la propia Norma Fundamental del país, para salvaguardar tales
derechos.

SEXTO TRIBUNAL COLEGIADO EN MATERIA CIVIL DEL PRIMER CIRCUITO.

Improcedencia 1986/96. Irasema Guzmán Mendoza. 26 de septiembre de 1996.


Unanimidad de votos. Ponente: Enrique R. García Vasco. Secretario: Ramón Arturo
Escobedo Ramírez.

Improcedencia 1960/96. Materiales Deschamps, S.A. de C.V. y otros. 26 de septiembre de


1996. Unanimidad de votos. Ponente: Enrique R. García Vasco. Secretario: Ramón Arturo
Escobedo Ramírez.

Quinta Época
Instancia: Segunda Sala
Fuente: Semanario Judicial de la Federación
Tomo: LIV
Página: 1846

ARTICULO PRIMERO CONSTITUCIONAL. El artículo 1o. constitucional es una


declaración de carácter general que no consagra garantía específica alguna, por lo que su
violación sólo puede ser resultado de la de otro que realmente establezca una garantía
individual.

Amparo administrativo en revisión 5187/37. García Ortega Lorenzo. 16 de noviembre de


1937. Unanimidad de cinco votos. Relator: Agustín Gómez Campos.

Novena Época
Instancia: Tribunales Colegiados de Circuito
Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta
Tomo: XIX, Marzo de 2004
Tesis: X.1o.20 A
Página: 1515

AMPARO. ES IMPROCEDENTE CUANDO LO PROMUEVE UNA AUTORIDAD POR


ACTOS QUE AFECTEN LOS INTERESES QUE TUTELA COMO ENTE PÚBLICO. De
conformidad con lo dispuesto por el artículo 9o. de la Ley de Amparo, las personas
morales oficiales podrán ocurrir en demanda de amparo cuando el acto o la ley que
reclamen afecte sus intereses patrimoniales y el artículo 1o. de la misma ley, en su
fracción I dispone que el juicio de amparo tiene por objeto resolver toda controversia que
se suscite por leyes o actos de la autoridad que violen las garantías individuales; este
precepto y fracción son literalmente coincidentes con lo que establece el artículo 103,
fracción I, de la Constitución Federal. Lo anterior permite establecer que el juicio de
amparo sólo es procedente cuando quien lo impetra es el gobernado por violación a
sus garantías individuales, en virtud de los actos o leyes de las autoridades; y tal
actuación sólo puede ocurrir cuando la ley o acto autoritario frente al gobernado se
da en una relación de supra a subordinación; en esa medida, también pueden
ocurrir al amparo las autoridades que se vean afectadas en su patrimonio cuando
actúan como entes particulares dentro de la doble personalidad que pueden
adoptar en la realización de sus actividades, y siempre que esa lesión la origine una
autoridad con sus actos o leyes en una relación de supra a subordinación; por
tanto, y por exclusión, el juicio de amparo no es procedente cuando lo promueve
una autoridad por actos que afecten el ejercicio de su imperio, esto es, cuando el
acto de autoridad que ataca lesiona sus intereses o los intereses que tutela como
ente público, dentro de su ámbito de soberanía, pues en este caso existe entre
dicha autoridad y la que emite la ley o acto una relación de coordinación, la cual no
encuadra en las hipótesis de los artículos 1o., fracción I y 9o. de la Ley de Amparo;
en consecuencia, es improcedente el juicio de garantías que promueve un
Ayuntamiento municipal contra la Ley de Coordinación Fiscal, por cuanto ésta rige
relaciones entre entidades públicas en ejercicio de su soberanía, y para salvaguardar los
intereses del ámbito territorial, social y político en el que ejercen su imperio, dentro de una
relación de coordinación, no de supra a subordinación, que consiste, entre otros fines, en
buscar el bien para beneficio de la comunidad o entidad que representan, a través de la
realización de obras que disfrutan sus habitantes, no para obtener mejoras en su
patrimonio, entendido como aquel que se integra de los bienes sobre los cuales el ente
quejoso tiene dominio, como los inmuebles o muebles que le sirven directamente para
llevar a cabo sus funciones administrativas.

PRIMER TRIBUNAL COLEGIADO DEL DÉCIMO CIRCUITO.

Amparo en revisión (improcedencia) 474/2003. Ayuntamiento Constitucional del Municipio


de Coatzacoalcos, Veracruz. 12 de noviembre de 2003. Unanimidad de votos. Ponente:
Roberto Alejandro Navarro Suárez. Secretario: R. Daniel Villanueva Magdaleno.

Novena Época
Instancia: Tribunales Colegiados de Circuito
Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta
Tomo: XII, Noviembre de 2000
Tesis: II.1o.A. J/17
Página: 817

AUTORIDADES ADMINISTRATIVAS. CARECEN DE LEGITIMACIÓN PARA PROMOVER JUICIO


DE AMPARO, CUANDO ACTÚAN COMO AUTORIDAD. De conformidad con lo dispuesto por los
artículos 107, fracción I de la Constitución General de la República y 4o. de la Ley de Amparo, el
juicio de garantías sólo puede promoverse por la parte a quien perjudique el acto o la ley que se
reclame; esto es por el agraviado, por su representante o por su defensor. Por su parte, el artículo
9o. de la propia Ley de Amparo establece que también las personas morales oficiales pueden
ocurrir en demanda de amparo, por conducto de los funcionarios o representantes que
designen las leyes, cuando el acto o la ley que se reclame afecte sus intereses
patrimoniales, lo que no ocurre cuando en un juicio contencioso administrativo se demanda
a las autoridades administrativas con motivo de actos emitidos en ejercicio de sus
facultades como autoridad, ya que en dicho supuesto el acto reclamado se dicta en ejercicio
de una facultad conferida a la autoridad. Por tanto, en esta hipótesis carecen de legitimación las
autoridades administrativas, para promover el juicio de amparo, aun cuando hayan sido parte en el
juicio ordinario.

PRIMER TRIBUNAL COLEGIADO EN MATERIA ADMINISTRATIVA DEL SEGUNDO CIRCUITO.

Amparo directo 341/98. Síndico Procurador Municipal, en representación del Jefe del
Departamento de Mercados y Apoyo a la Comercialización del Ayuntamiento de Naucalpan de
Juárez, México. 11 de junio de 1998. Unanimidad de votos. Ponente: Darío Carlos Contreras
Reyes. Secretaria: América Elizabeth Trejo de la Luz.

Amparo directo 113/99. Enrique V. M. Vega Gómez, Primer Síndico Procurador del Ayuntamiento
de Toluca. 21 de octubre de 1999. Unanimidad de votos. Ponente: Blanca Isabel González
Medrano, secretaria de tribunal autorizada por el Pleno del Consejo de la Judicatura Federal para
desempeñar las funciones de Magistrada. Secretaria: América Elizabeth Trejo de la Luz.

Amparo directo 114/99. Fermín Mejía Quiroz, Inspector adscrito a la Dirección de Concertación e
Inspección Municipal del Ayuntamiento de Toluca, Estado de México. 21 de octubre de 1999.
Unanimidad de votos. Ponente: Blanca Isabel González Medrano, secretaria de tribunal autorizada
por el Pleno del Consejo de la Judicatura Federal para desempeñar las funciones de Magistrada.
Secretaria: América Elizabeth Trejo de la Luz.

Amparo directo 115/99. Eladio Molina Monroy, Director de Concertación e Inspección Municipal del
Ayuntamiento de Toluca, Estado de México. 21 de octubre de 1999. Unanimidad de votos.
Ponente: Blanca Isabel González Medrano, secretaria de tribunal autorizada por el Pleno del
Consejo de la Judicatura Federal para desempeñar las funciones de Magistrada. Secretaria:
América Elizabeth Trejo de la Luz.

Amparo directo 116/99. Luis Emilio Bermúdez Díaz, Inspector adscrito a la Dirección de
Concertación e Inspección Municipal del Ayuntamiento de Toluca, Estado de México. 21 de octubre
de 1999. Unanimidad de votos. Ponente: Blanca Isabel González Medrano, secretaria de tribunal
autorizada por el Pleno del Consejo de la Judicatura Federal para desempeñar las funciones de
Magistrada. Secretaria: América Elizabeth Trejo de la Luz.

Novena Época
Instancia: Tribunales Colegiados de Circuito
Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta
Tomo: IX, Enero de 1999
Tesis: XX.1o. J/57
Página: 729

PERSONAS MORALES OFICIALES. PUEDEN OCURRIR EN DEMANDA DE AMPARO


CUANDO ACTÚAN COMO PERSONAS DE DERECHO PRIVADO, PERO NO CUANDO
PRETENDEN DEFENDER ACTOS QUE EMITIERON EN SU CARÁCTER DE
PERSONAS MORALES DE DERECHO PÚBLICO. Es de explorado derecho que el juicio
constitucional tiene por objeto resolver toda controversia que se suscite por leyes o actos
de la autoridad pública que violen las garantías individuales; y que éstas, como derechos
subjetivos públicos, sólo se otorgan a las personas físicas o morales y no a las
autoridades; y aun cuando el artículo 9o. de la Ley de Amparo establece que las
personas morales oficiales pueden ocurrir en demanda de amparo, es claro que se
refiere a los intereses jurídicos del Estado cuando actúa como persona de derecho
privado, pero se excluye el acceso al juicio constitucional a éste cuando pretende
defender sus actos que emitió en su carácter de persona moral de derecho público,
porque entonces ese es acto de autoridad, en tanto que se produce de manera
unilateral e imperativa.

PRIMER TRIBUNAL COLEGIADO DEL VIGÉSIMO CIRCUITO.

Amparo directo 228/94. Oficial Mayor de Gobierno del Estado de Chiapas y coag. 21 de
abril de 1994. Unanimidad de votos. Ponente: Mariano Hernández Torres. Secretario: Luis
Armando Mijangos Robles.

Amparo directo 906/94. Oficial Mayor de Gobierno del Estado de Chiapas y coag. 26 de
enero de 1995. Unanimidad de votos. Ponente: Mariano Hernández Torres. Secretario:
Noé Gutiérrez Díaz.

Amparo directo 172/96. Rafael E. Solórzano Penagos en su carácter de Síndico Municipal


del Consejo Municipal Electoral de San Cristóbal de las Casas, Chiapas. 3 de mayo de
1996. Unanimidad de votos. Ponente: Roberto Avendaño. Secretario: Manuel de Jesús
Cruz Espinosa.

Amparo directo 984/95. Secretario de Hacienda del Estado de Chiapas. 23 de mayo de


1996. Unanimidad de votos. Ponente: Ángel Suárez Torres. Secretario: Víctor Alberto
Jiménez Santiago.

Amparo directo 504/97. José Francisco Molina Moreno, Delegado de Hacienda del Estado
de Chiapas. 30 de abril de 1998. Unanimidad de votos. Ponente: Juan Manuel Alcántara
Moreno. Secretario: Noé Gutiérrez Díaz.

Véase: Semanario Judicial de la Federación, Octava Época, Tomo IX, febrero de 1992,
página 202, tesis I.1o.A.17 K, de rubro: "IMPROCEDENCIA DEL AMPARO PEDIDO POR
PERSONAS MORALES OFICIALES CUANDO ACTÚAN CON EL CARÁCTER DE
AUTORIDAD.".
Quinta Época
Instancia: Segunda Sala
Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta
Tomo: LXXVI
Página: 217

ESTADO, IMPROCEDENCIA DEL AMPARO PEDIDO POR EL, EN LOS JUICIOS


FISCALES. La Constitución, para proteger a los individuos contra la acción del Estado,
que sea lesiva de las garantías individuales, creó el juicio de amparo. Siendo en esencia
las garantías individuales restricciones al poder público, que salvaguardan derechos
fundamentales del individuo, queda al margen de toda discusión, que el Estado no
goza de garantías individuales, y, por lo mismo, que no puede promover juicios de
garantías. A esta regla general le ha opuesto una excepción el artículo 9o. de la Ley
de Amparo, que dispone: "Las personas morales oficiales podrán ocurrir en demanda de
amparo, por conducto de los funcionarios o representantes que designen las leyes,
cuando el acto o la ley que se reclame, afecte los intereses patrimoniales de aquéllas". El
por qué de esta excepción radica en que el Estado puede obrar con un doble
carácter; como entidad pública y como persona moral de derecho privado. En el
primer caso, su acción proviene del ejercicio de las facultades de que se haya
investido como poder público, en la segunda situación, obra en las mismas
condiciones que los particulares, esto es, contrae obligaciones y adquiere derechos
de la misma naturaleza y en la misma forma que los individuos. Esta equiparación,
en el obrar, indujo al legislador a dotar al Estado de los mismos derechos tutelares
que al individuo, cuando aquél, obra como persona moral de derecho privado,
derechos tutelares entre los que principalmente se encuentran las garantías
individuales, que están protegidas por el juicio constitucional. Ahora bien, debe
dictarse sobreseimiento por causa de improcedencia, con fundamento en los artículos
103, fracción I, de la Constitución Federal y 1o., fracción I, 73, fracción XVIII, y 74,
fracción III, de la ley orgánica de los artículos 103 y 107 de la misma Constitución, cuando
el amparo sea promovido por el Ministerio Público Federal, tratandose de defender la
legalidad de actos de autoridad y no intereses patrimoniales de derecho privado, pues en
el caso, el juicio de oposición tiende a anular el cobro fiscal, y el hecho mismo de que el
Ministerio Público se ostente como representante de la hacienda pública federal, revela
que el caso cae dentro de la regla general de que se habló y no en la forma excepcional
consignada en el artículo 9o. de la Ley de Amparo.

Amparo administrativo en revisión 8647/41. Agente del Ministerio Público Federal adscrito
al Juzgado Primero de Distrito en el Estado de Tamaulipas. 2 de abril de 1943.
Unanimidad de cinco votos. Relator: Octavio Mendoza González.

Novena Época
Instancia: Pleno
Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta
Tomo: XII, Agosto de 2000
Tesis: P. CII/2000
Página: 141

EXTRANJEROS. EL ARTÍCULO 69 DE LA LEY GENERAL DE POBLACIÓN QUE


ESTABLECE LOS REQUISITOS PARA LA TRAMITACIÓN DEL JUICIO DE DIVORCIO
PROPUESTO POR ELLOS, NO TRANSGREDE LA GARANTÍA DE ADMINISTRACIÓN
DE JUSTICIA PREVISTA EN EL ARTÍCULO 17 CONSTITUCIONAL. El artículo 69 de la
Ley General de Población, que exige para la tramitación del juicio de divorcio
propuesto por un extranjero que éste exhiba la certificación expedida por la
Secretaría de Gobernación para demostrar su legal residencia en el país y que sus
condiciones y calidad migratoria le permiten realizar el acto, no transgrede la
garantía de administración de justicia consagrada en el artículo 17 de la
Constitución Federal, porque aun cuando los extranjeros gozan, en principio, de las
garantías individuales al igual que los mexicanos, su misma condición de extranjería los
sujeta a reglas propias que implican el sometimiento al control y vigilancia, por parte del
Estado, cuando se internan al territorio nacional. El mismo precepto constitucional, luego
de establecer que toda persona tiene derecho a que se le administre justicia por tribunales
que estarán expeditos para impartirla, señala limitaciones según es común a todas las
garantías individuales, pues al precisar que ello se hará "... en los plazos y términos
que fijen las leyes", está sujetando su cumplimiento a las normas aplicables en
cada hipótesis, lo que resulta lógico, en virtud de que la administración de justicia,
más que cualquiera otra actuación del Estado, debe quedar sujeta al cumplimiento
de las leyes.

Amparo en revisión 339/98. Mirna Doris González Carballo. 18 de noviembre de 1999.


Once votos. Ponente: Juan Díaz Romero. Secretario: Aristeo Martínez Cruz.

El Tribunal Pleno, en su sesión privada celebrada hoy once de julio en curso, aprobó, con
el número CII/2000, la tesis aislada que antecede; y determinó que la votación es idónea
para integrar tesis jurisprudencial. México, Distrito Federal, a once de julio de dos mil.

Novena Época
Instancia: SEGUNDO TRIBUNAL COLEGIADO DEL OCTAVO CIRCUITO.
Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta
Tomo: I, Abril de 1995
Tesis: VIII.2o.6 K
Página: 151

EXTRANJEROS. LA OMISION DE ACREDITAR SU LEGAL ESTANCIA EN EL PAIS O SU


CONDICION Y CALIDAD MIGRATORIAS DENTRO DE UN JUICIO DE AMPARO, NO
IMPIDE AL JUZGADOR RESOLVER EL FONDO DEL ASUNTO. Los artículos 60 y 67 de
la Ley General de Población establecen que para que un extranjero pueda ejercer otras
actividades, además de aquéllas que le hayan sido expresamente autorizadas, requiere
permiso de la Secretaría de Gobernación (el primero) y que las autoridades de la
República, sean federales, locales o municipales, así como los notarios públicos y los
corredores de comercio están obligados a exigir a los extranjeros que tramitan ante ellos
asuntos de su competencia, que previamente les comprueben su legal estancia en el país
y que, en los casos que establezca el reglamento, acrediten que su condición y calidad
migratorias les permiten realizar el acto o contrato de que se trate, o en su defecto, el
permiso de la Secretaría de Gobernación (el segundo), no constituyen una prohibición
para el juzgador de dictar resolución en el asunto de su competencia; cuando el
extranjero que sea parte en un procedimiento no acredite su legal estancia en el
país o bien no compruebe que su condición y calidad migratorias le permitieron
realizar el acto o contrato materia de la litis, supuesto que tales cuestiones no
inciden en la obligación que tiene el juzgador de dictar sentencia dentro de los
plazos que para el efecto establece la ley, supuesto que el extranjero, por el simple
hecho de ser persona, goza de las garantías individuales consagradas en la
Constitución, de conformidad con el artículo 1o. de este mismo ordenamiento, entre
las que se encuentra la consagrada en el artículo 17 constitucional que consiste en
el derecho de que se les administre justicia por los Tribunales establecidos que
tienen obligación de impartirla en los plazos y términos que fijan las leyes. Además
de que el dictado de la sentencia correspondiente no es un acto ni contrato
jurídicos, en los que intervenga la voluntad del extranjero, a los que se refieren los
preceptos inicialmente citados.

SEGUNDO TRIBUNAL COLEGIADO DEL OCTAVO CIRCUITO.

Amparo en revisión 461/94. Marcos López López Lena. 9 de febrero de 1995. Unanimidad
de votos. Ponente: Sergio Novales Castro. Secretaria: Arcelia de la Cruz Lugo.

Novena Época
Instancia: TERCER TRIBUNAL COLEGIADO EN MATERIA CIVIL DEL TERCER
CIRCUITO.
Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta
Tomo: XI, Febrero de 2000
Tesis: III.3o.C.103 C
Página: 1059

FIDEICOMISARIA. CASO EN EL QUE LE CORRESPONDE LA DEFENSA DE LOS


BIENES FIDEICOMITIDOS. Si en un contrato de fideicomiso se establece que la
fideicomisaria tendrá la obligación de designar una persona con poderes suficientes a fin
de que ejercite los derechos derivados del mismo y proceda a su defensa, y además que
en caso de urgencia la fiduciaria podrá llevar a cabo los actos indispensables para
conservar y defender el patrimonio en fideicomiso, es obvio que la defensa de dichos
bienes corresponde al apoderado designado por la referida fideicomisaria y de manera
excepcional, es decir, en caso de urgencia podría hacerlo la fiduciaria. Por tanto, se
estima que no es necesario llamar a ésta a juicio, aunque la resolución reclamada afecte
parte de los bienes que constituyen el fideicomiso porque el promovente del amparo es
precisamente el apoderado de la fideicomisaria.

TERCER TRIBUNAL COLEGIADO EN MATERIA CIVIL DEL TERCER CIRCUITO.

Amparo directo 2506/98. Stela Solar Uno, S.A. de C.V. 13 de septiembre de 1999.
Mayoría de votos. Disidente: Jorge Figueroa Cacho. Ponente: María de los Ángeles E.
Chavira Martínez. Secretario: Rodrigo Torres Padilla.

Octava Época
Instancia: PRIMER TRIBUNAL COLEGIADO EN MATERIA ADMINISTRATIVA DEL
TERCER CIRCUITO
Fuente: Apéndice 2000
Tomo: Tomo III, Administrativa, P.R. TCC
Tesis: 389
Página: 369

LEGITIMACIÓN EN AMPARO. NO LA TIENE EL FIDEICOMISARIO PARA DEFENDER


COMO TAL EN LA VÍA CONSTITUCIONAL, EL PATRIMONIO AFECTO A UN
FIDEICOMISO INEXISTENTE. De acuerdo con los artículos 107 constitucional y 4o. de la
Ley de Amparo, la procedencia del juicio de garantías requiere de la existencia de un
agravio personal y directo, que resienta precisamente el legítimo titular del derecho que se
considera violado. Según la interpretación armónica de los artículos 346, 350, 356 y
357, fracción VII, de la Ley General de Títulos y Operaciones de Crédito, tratándose
de la institución del fideicomiso de garantía, en que la fiduciaria es la encargada de
recibir el patrimonio fideicomitido y ejercer las facultades de dominio inherentes al
mismo, para el debido cumplimiento de los fines del fideicomiso, si al constituirse el
fideicomiso nadie intervino como fiduciaria en ese acto jurídico, la inexistencia de éste,
que esa imperfección acarrea, hace que el supuesto fideicomisario carezca de
legitimación para ejercer la defensa del bien que se dice fideicomitido, porque en realidad
no operó la transmisión del dominio del fideicomitente.

PRIMER TRIBUNAL COLEGIADO EN MATERIA ADMINISTRATIVA DEL TERCER


CIRCUITO.

Amparo en revisión 101/92.-Valente Aldaco González y otro.-7 de julio de 1992.-


Unanimidad de votos.-Ponente: Jorge Alfonso Álvarez Escoto.-Secretario: Francisco
Olmos Avilez.

Semanario Judicial de la Federación, Octava Época, Tomo X, octubre de 1992, página


366, Tribunales Colegiados de Circuito, tesis III.1o.A.98 A.

Quinta Época
Instancia: Segunda Sala
Fuente: Apéndice 2000
Tomo: Tomo IV, Civil, Jurisprudencia SCJN
Tesis: 34
Página: 27

ALBACEAS, FACULTADES DE LOS. El albacea puede deducir todas las acciones que
pertenecieron al autor de la herencia, y tiene la facultad de defender en juicio y fuera
de él, así la herencia como la validez del testamento, y conforme a derecho estos
actos son obligatorios para él. Ninguna disposición autoriza a los herederos a hacer
gestión alguna judicial o extrajudicial, en defensa de los bienes de la herencia. Es pues,
bien claro, que la defensa de la herencia corresponde al albacea, por lo cual es
evidente que el ejercicio de los recursos correspondientes, inclusive el de
garantías, es atribución propia del albacea.

Quinta Época:

Amparo administrativo en revisión 700/30.-Guerrero Margarita.-11 de junio de 1930.-Cinco


votos.-Relator: Jesús Guzmán Vaca.

Amparo administrativo en revisión 833/30.-Guerrero Margarita.-12 de junio de 1930.-La


publicación no menciona la votación ni el nombre del ponente.

Amparo administrativo en revisión 752/30.-Guerrero Margarita.-8 de julio de 1930.-La


publicación no menciona la votación ni el nombre del ponente.

Amparo en revisión 3352/29.-Junco Ramón.-5 de noviembre de 1930.-Unanimidad de


cuatro votos.-Ponente: Salvador Urbina.

Amparo administrativo en revisión 309/25.-Arratia Ángel.-10 de diciembre de 1930.-Cinco


votos.-Relator: Jesús Guzmán Vaca.

Apéndice 1917-1995, Tomo IV, Primera Parte, página 21, Segunda Sala, tesis 32.

Quinta Época
Instancia: Primera Sala
Fuente: Apéndice 2000
Tomo: Tomo IV, Civil, P.R. SCJN
Tesis: 17
Página: 13

ALBACEA. El albacea no representa en juicio a los herederos y legatarios, en todo


aquello que pertenece a éstos en su carácter de tales, sino únicamente a los
derechos de la sucesión, y a los herederos en cuanto sus derechos se confunden con la
sucesión misma, pues sería absurdo que el derecho personal de los herederos y
legatarios fuera representado por quien no es su representante.

Amparo en revisión 7638/40.-Luz María Sánchez San Pedro y coags.-La publicación no


menciona el sentido de la votación ni el nombre del ponente.

Informe 1941, Quinta Época, página 16, Primera Sala.


Registro IUS: 188600
Novena Época
Pleno
Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta
Tomo XIV, Octubre de 2001, p. 23
Tesis P. XX/2001, aislada, Constitucional, Penal

EXTRADICIÓN. NO EXCLUYE AL EXTRADITADO DE DISFRUTAR DE LAS GARANTÍAS


INDIVIDUALES QUE CONSAGRA LA CONSTITUCIÓN POLÍTICA DE LOS ESTADOS
UNIDOS MEXICANOS. Al establecer el artículo 1, párrafo primero, de la Ley
Fundamental, que todo individuo gozará de las garantías individuales que en ella se
consagran, no hace distinción alguna respecto de quiénes serán los titulares,
destinatarios o sujetos beneficiados con dichas garantías, y ni siquiera distingue si
se trata de un indiciado, procesado o condenado por un delito. En consecuencia,
cualquier persona requerida en extradición gozará de tales derechos humanos
contenidos en la Carta Magna.

Precedentes: Contradicción de tesis 11/2001. Entre las sustentadas por los Tribunales
Colegiados Primero y Cuarto en Materia Penal del Primer Circuito. 2 de octubre de 2001.
Mayoría de seis votos. Ausentes: Sergio Salvador Aguirre Anguiano, José Vicente
Aguinaco Alemán y José de Jesús Gudiño Pelayo. Disidentes: Guillermo I. Ortiz
Mayagoitia y Olga Sánchez Cordero de García Villegas. Ponente: Olga Sánchez Cordero
de García Villegas. Secretaria: Leticia Flores Díaz. Encargado del engrose: Humberto
Román Palacios. Secretario: Francisco Octavio Escudero Contreras.

El Tribunal Pleno, en su sesión pública celebrada hoy dos de octubre en curso, aprobó,
con el número XX/2001, la tesis aislada que antecede; y determinó que la votación no es
idónea para integrar tesis jurisprudencial. México, Distrito Federal, a dos de octubre de
dos mil uno.
SUSPENSIÓN DE GARANTÍAS
INDIVIDUALES
Quinta Época
Instancia: Tercera Sala
Fuente: Semanario Judicial de la Federación
Tomo: XLV
Página: 4740

GARANTIAS INDIVIDUALES, SUSPENSION DE LAS. Dentro de nuestros preceptos


constitucionales, existen las garantías que otorgan los artículos 14, 17 y 29, en relación
con la retroactividad de la ley, la expedición de los tribunales para administrar justicia, y de
que las garantías individuales sólo pueden suspenderse por el Congreso de la Unión,
mediante la petición del presidente de la República, de acuerdo con el consejo de
ministros, en los casos de invasión y perturbación grave de la paz pública, o cualesquiera
otros que pongan a la sociedad en grave peligro o conflicto; así, entre tanto no se
acuerde la suspensión de garantías correspondientes, en la forma indicada, ni el
Poder Legislativo de la Federación, ni los Poderes legislativos de los Estados,
pueden expedir leyes que tengan como consecuencia la transgresión de las
garantías individuales.

Amparo civil en revisión 277/35. Fernández Justo Félix y coagraviado. 10 de septiembre


de 1935. Unanimidad de cinco votos. La publicación no menciona el nombre del ponente.
Quinta Época
Instancia: Segunda Sala
Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta
Tomo: XL
Página: 3631

FACULTADES EXTRAORDINARIAS. La Constitución autoriza la suspensión de las


garantías individuales en casos graves de excepción, admitiendo la delegación de
facultades extraordinarias legislativas en el Ejecutivo, y como esta delegación
constituye una derogación al principio de la división de poderes, y una limitación a
las garantías individuales, por su carácter excepcional, debe ejercerse dentro de la
justa medida y con la conveniente precisión, concretándose a los términos en que
dichas facultades se han otorgado y siempre que estos términos se sujeten a las
bases constitucionales, puesto que cualquier exceso en uno y otro sentido,
importaría, por lo menos, la violación del artículo 16 del Poder Federal, por falta de
competencia de la autoridad de quien emanara el acto, y así lo ha sostenido la Corte en
diversas ejecutorias.

Amparo administrativo en revisión 3044/33. Compañía Cigarrera Mexicana, S. A. 19 de


abril de 1934. Mayoría de tres votos. Disidentes: Daniel V. Valencia y Luis M. Calderón.
Ponente: Jesús Guzmán Vaca.
Quinta Época
Instancia: Pleno
Fuente: Apéndice 2000
Tomo: Tomo I, Const., Jurisprudencia Histórica
Tesis: 61
Página: 680

FACULTADES EXTRAORDINARIAS-[TESIS HISTÓRICA]. Si bien es cierto que la


facultad de expedir leyes corresponde al Poder Legislativo, también lo es que, cuando
por circunstancias graves o especiales, no hace uso de esa facultad, o de otras que
le confiere la Constitución, puede concedérselas al Ejecutivo, para la marcha
regular y el buen funcionamiento de la administración pública, sin que se repute
anticonstitucional el uso de dichas facultades por parte de aquél, porque ello no
significa, ni la reunión de dos poderes en uno, pues no pasan al último todas las
atribuciones correspondientes al primero, ni tampoco una delegación del Poder
Legislativo en el Ejecutivo, sino más bien, una cooperación o auxilio de un poder a
otro. El otorgamiento de facultades extraordinarias al Ejecutivo no restringe las facultades
del Legislativo para expedir las leyes de ingresos y el presupuesto de egresos, sino que
sólo capacita a aquel Poder para expedir las leyes que deben normar el funcionamiento
de la Hacienda Pública, y que no son únicamente las ya dichas de ingresos y egresos y si
no obstante las facultades extraordinarias, el Poder Legislativo, expide los presupuestos
de ingresos y egresos, esto sólo significa que el Ejecutivo, a pesar de las facultades,
queda incapacitado para legislar respecto de dichos presupuestos durante el año para el
cual deben regir.

Quinta Época:

Amparo administrativo en revisión 1357/25.-Arellano Carlos B.-28 de diciembre de 1927.-


Unanimidad de nueve votos.-La publicación no menciona el nombre del ponente.

Amparo en revisión 1612/25.-Jiménez María B.-28 de diciembre de 1927.-Unanimidad de


nueve votos.-La publicación no menciona el nombre del ponente.

Amparo en revisión 1764/25.-Domínguez Ismael.-28 de diciembre de 1927.-Unanimidad


de nueve votos.-La publicación no menciona el nombre del ponente.

Amparo en revisión 1832/25.-Cruz Zeferino.-28 de diciembre de 1927.-Unanimidad de


nueve votos.-La publicación no menciona el nombre del ponente.

Amparo en revisión 1833/25.-Alvarado Filogonio.-28 de diciembre de 1927.-Unanimidad


de nueve votos.-La publicación no menciona el nombre del ponente.

Apéndice 1917-1995, Tomo I, Segunda Parte, página 339, Pleno, tesis 366.
Séptima Época
Instancia: Pleno
Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta
Tomo: 68 Primera Parte
Página: 34

LEYES DE EMERGENCIA, CONSTITUCIONALIDAD DE LOS IMPUESTOS FIJADOS EN LAS. Es


indudable que la suspensión de garantías aprobada por el Congreso, implica la suspensión
propiamente hablando, en los términos de las prevenciones generales que el Ejecutivo debe
dictar por mandato expreso constitucional, y además, la concesión de facultades
extraordinarias para que el Ejecutivo pueda hacer frente a la situación; esto es, aparte de la
cesación temporal de las garantías, pueden delegarse en el Ejecutivo facultades extraordinarias
para legislar únicamente en estos casos. Ahora bien, el decreto de 1o. de junio de 1942, que
aprobó la suspensión de garantías, facultó en su artículo 4o. al Ejecutivo para imponer en
los distintos ramos de la administración todas las modificaciones que fueron
indispensables para la eficaz defensa del territorio nacional, de su soberanía y dignidad y
para el mantenimiento de sus instituciones fundamentales; y en su artículo 5o. lo facultó
también para legislar en los distintos ramos de la administración con sujeción a lo preceptuado en
el artículo precedente. Esta última limitación, entendida en el sentido de que el Ejecutivo solamente
quedó facultado para legislar en lo referente a las modificaciones que hubieran de necesitarse en la
administración, mas no para crear nuevos tributos, no está justificada, ya que si el artículo 4o.
facultó al Ejecutivo para realizar modificaciones en la administración, estaba implícita la facultad de
expedir leyes relativas cuando solamente por la ley pudieran hacerse tales modificaciones, pues de
no ser así, hubiera sido ineficaz la facultad reformatoria, o bien autorizaría la modificación del
hecho descartando la ley que impusiera determinada organización, todo lo cual es contrario al
propósito que creó la suspensión de garantías, de compaginar las necesidades del momento con el
Estado de derecho que expresamente, como se dijo en la exposición de motivos de la Ley de
Prevenciones Generales, no se quiso hacer desaparecer, sino por el contrario, mantenerlo a pesar
de la anormalidad de la situación. Al disponer en el artículo 5o. la autorización para legislar en los
distintos ramos "con sujeción a lo preceptuado en el artículo precedente", debe entenderse, en
consecuencia, no circunscrita esta facultad a la reforma de los ramos de la administración, sino
limitada a la necesidad de la eficaz defensa del territorio, de su soberanía y dignidad y
mantenimiento de las instituciones, puesto que estas son las condiciones impuestas en el artículo
4o. y la expresión "con sujeción a lo dispuesto en el artículo precedente", se refiere sin genero de
duda, a los mismos hechos o circunstancias que condicionaron la diversa facultad de la
modificación administrativa. En tales condiciones, si el Ejecutivo quedó autorizado para legislar
en los distintos ramos de la administración, entre los cuales está comprendido el
hacendario y, por otra parte, a la creación de nuevos impuestos o a la elevación de la tasa
de los ya existentes, lo que es necesario en un Estado de guerra, a fin de incrementar los
ingresos y satisfacer los gastos públicos, aumentados considerablemente por razón de este
Estado, no hay motivo en considerar inconstitucional, por falta de competencia del
Ejecutivo para dictarlo, el tributo creado con esos fines y sus diversas reformas.

Amparo en revisión 1921/50. All America Cables and Radio Inc. 20 de agosto de 1974. Unanimidad
de dieciséis votos. Ponente: Ernesto Solís López.

Sexta Época, Primera Parte:

Volumen XXXVII, página 203. Amparo en revisión 7440/47. "United Shoe and Leather Company.",
S.A. 12 de julio de 1960. Unanimidad de quince votos. Ponente: Octavio Mendoza González.
Séptima Época
Instancia: Segunda Sala
Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta
Tomo: 151-156 Tercera Parte
Página: 117

DIVISION DE PODERES. SISTEMA CONSTITUCIONAL DE CARACTER FLEXIBLE. La


división de poderes que consagra la Constitución Federal no constituye un sistema
rígido e inflexible, sino que admite excepciones expresamente consignadas en la
propia Carta Magna, mediante las cuales permite que el Poder Legislativo, el Poder
Ejecutivo o el Poder Judicial ejerzan funciones que, en términos generales,
corresponden a la esfera de las atribuciones de otro poder. Así, el artículo 109
constitucional otorga el ejercicio de facultades jurisdiccionales, que son propias del Poder
Judicial, a las Cámaras que integran el Congreso de la Unión, en los casos de delitos
oficiales cometidos por altos funcionarios de la Federación, y los artículos 29 y 131 de la
propia Constitución consagran la posibilidad de que el Poder Ejecutivo ejerza funciones
legislativas en los casos y bajo las condiciones previstas en dichos numerales. Aunque el
sistema de división de poderes que consagra la Constitución General de la República es
de carácter flexible, ello no significa que los Poderes Legislativo, Ejecutivo y Judicial
puedan, motu proprio, arrogarse facultades que corresponden a otro poder, ni que las
leyes ordinarias puedan atribuir, en cualquier caso, a uno de los poderes en quienes se
deposita el ejercicio del Supremo Poder de la Federación, facultades que incumben a otro
poder. Para que sea válido, desde el punto de vista constitucional, que uno de los
Poderes de la Unión ejerza funciones propias de otro poder, es necesario, en primer
lugar, que así lo consigne expresamente la Carta Magna o que la función respectiva
sea estrictamente necesaria para hacer efectivas las facultades que le son
exclusivas, y, en segundo lugar, que la función se ejerza únicamente en los casos
expresamente autorizados o indispensables para hacer efectiva una facultad propia,
puesto que es de explorado derecho que las reglas de excepción son de aplicación
estricta.

Amparo en revisión 2606/81. Sucesión de Carlos Manuel Huarte Osorio y otro. 22 de


octubre de 1981. Unanimidad de cuatro votos. Ponente: Jorge Iñárritu. Secretario: Manuel
Plata García.

Séptima Época, Tercera Parte:

Volúmenes 115-120, página 65. Amparo en revisión 4277/77. Héctor Mestre Martínez y
coagraviados (acumulados). 30 de noviembre de 1978. Cinco votos. Ponente: Carlos del
Río Rodríguez.
Octava Época
Instancia: Pleno
Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta
Tomo: 71, Noviembre de 1993
Tesis: P. LXVII/93
Página: 38

LEYES EXPEDIDAS POR EL PRESIDENTE DE LA REPUBLICA EN USO DE


FACULTADES EXTRAORDINARIAS. SU REFORMA POR EL CONGRESO DE LA UNION
NO VIOLA EL ARTICULO 72, INCISO F), DE LA CONSTITUCION FEDERAL. El artículo
72, inciso f), constitucional, no exige que la reforma, adición, modificación o derogación de
una ley provenga del mismo órgano que la creó, ni que para ello deban observarse los
mismos trámites que en el caso particular de dicha norma se hayan observado para su
expedición, sino que aquéllas se realicen conforme al procedimiento que establece el
mismo ordenamiento fundamental para la creación de normas legales por parte de los
órganos autorizados, según se actualicen los supuestos que en la propia Ley
Fundamental se previenen; en este sentido, tal precepto no prohíbe que las leyes
expedidas por el Presidente de la República en uso de facultades extraordinarias,
sean reformadas por el Congreso de la Unión a través del procedimiento ordinario
previsto en el mismo numeral, ni tampoco que las leyes expedidas por el Congreso de
la Unión puedan ser reformadas por el Presidente de la República en el caso de
realizarse los supuestos y observarse las formalidades previstas en los artículos
29, 49 y 131 de la propia Constitución, relativos a la suspensión de garantías
individuales y al comercio exterior.

Amparo directo en revisión 1080/91. Guillermo Cota López. 4 de marzo de 1993.


Unanimidad de dieciséis votos. Ponente: Juan Díaz Romero. Secretaria: Adriana
Campuzano de Ortiz.

El Tribunal Pleno en su sesión privada celebrada el jueves cuatro de noviembre en curso,


por unanimidad de diecisiete votos de los señores Ministros Presidente Ulises Schmill
Ordóñez, Carlos de Silva Nava, José Trinidad Lanz Cárdenas, Miguel Montes García, Noé
Castañón León, Felipe López Contreras, Luis Fernández Doblado, José Antonio Llanos
Duarte, Victoria Adato Green, Samuel Alba Leyva, Ignacio Moisés Cal y Mayor Gutiérrez,
Clementina Gil de Lester, Atanasio González Martínez, José Manuel Villagordoa Lozano,
Fausta Moreno Flores, Mariano Azuela Güitrón y Juan Díaz Romero: aprobó, con el
número LXVII/93, la tesis que antecede; y determinó que la votación es idónea para
integrar tesis de jurisprudencia. Ausentes: Carlos García Vázquez, Ignacio Magaña
Cárdenas y Sergio Hugo Chapital Gutiérrez. México, Distrito Federal, a ocho de
noviembre de mil novecientos noventa y tres.
Novena Época
Instancia: Segunda Sala
Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta
Tomo: XVI, Diciembre de 2002
Tesis: 2a./J. 143/2002
Página: 239

DIVISIÓN DE PODERES. LA FACULTAD CONFERIDA EN UNA LEY A UNA AUTORIDAD


ADMINISTRATIVA PARA EMITIR DISPOSICIONES DE OBSERVANCIA GENERAL, NO
CONLLEVA UNA VIOLACIÓN A ESE PRINCIPIO CONSTITUCIONAL. De la
interpretación histórica, causal y teleológica de lo dispuesto en el artículo 49 de la
Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, se advierte que con el
establecimiento del principio de división de poderes se buscó, por un lado, dividir
el ejercicio del poder y el desarrollo de las facultades estatales entre diversos
órganos o entes que constitucionalmente se encuentran en un mismo nivel, con el
fin de lograr los contrapesos necesarios que permitan un equilibrio de fuerzas y un
control recíproco; y, por otro, atribuir a los respectivos órganos, especialmente a los que
encarnan el Poder Legislativo y el Poder Judicial, la potestad necesaria para emitir,
respectivamente, los actos materialmente legislativos y jurisdiccionales de mayor jerarquía
en el orden jurídico nacional, de donde se sigue que la prohibición contenida en el referido
numeral, relativa a que el Poder Legislativo no puede depositarse en un individuo,
conlleva que en ningún caso, salvo lo previsto en los artículos 29 y 131 de la propia
Norma Fundamental, un órgano del Estado diverso al Congreso de la Unión o a las
Legislaturas Locales, podrá ejercer las atribuciones que constitucionalmente les son
reservadas a éstos, es decir, la emisión de los actos formalmente legislativos, por ser
constitucionalmente la fuente primordial de regulación respecto de las materias que tienen
una especial trascendencia a la esfera jurídica de los gobernados, deben aprobarse
generalmente por el órgano de representación popular. En tal virtud, si al realizarse la
distribución de facultades entre los tres poderes, el Constituyente y el Poder
Revisor de la Constitución no reservaron al Poder Legislativo la emisión de la
totalidad de los actos de autoridad materialmente legislativos, y al Presidente de la
República le otorgaron en la propia Constitución la facultad para emitir
disposiciones de observancia general sujetas al principio de preferencia de la ley,
con el fin de que tal potestad pudiera ejercerse sin necesidad de que el propio
Legislativo le confiriera tal atribución, debe concluirse que no existe disposición
constitucional alguna que impida al Congreso de la Unión otorgar a las autoridades
que orgánicamente se ubican en los Poderes Ejecutivo o Judicial, la facultad
necesaria para emitir disposiciones de observancia general sujetas al principio de
preferencia o primacía de la ley, derivado de lo previsto en el artículo 72, inciso H),
constitucional, lo que conlleva que la regulación contenida en estas normas de rango
inferior, no puede derogar, limitar o excluir lo dispuesto en los actos formalmente
legislativos, los que tienen una fuerza derogatoria y activa sobre aquéllas, pues pueden
derogarlas o, por el contrario, elevarlas de rango convirtiéndolas en ley, prestándoles con
ello su propia fuerza superior.

Amparo en revisión 1162/96. Xocongo Mercantil, S.A. de C.V. 10 de noviembre de 2000.


Cinco votos. Ponente: Guillermo I. Ortiz Mayagoitia. Secretario: Rafael Coello Cetina.
Amparo en revisión 49/2001. Gerardo Kawas Seide. 29 de junio de 2001. Unanimidad de
cuatro votos. Ausente: Mariano Azuela Güitrón. Ponente: Juan Díaz Romero. Secretario:
Gonzalo Arredondo Jiménez.

Amparo directo en revisión 1014/2001. Controladora Pyasa, S.A. de C.V. 25 de enero de


2002. Cinco votos. Ponente: Juan Díaz Romero. Secretario: José Luis Rafael Cano
Martínez.

Amparo en revisión 425/2001. Cierres Best de México, S.A. de C.V. 16 de agosto de 2002.
Unanimidad de cuatro votos. Ausente: Guillermo I. Ortiz Mayagoitia. Ponente: Mariano
Azuela Güitrón. Secretaria: Oliva del Socorro Escudero Contreras.

Amparo en revisión 106/2002. Teléfonos de México, S.A. de C.V. 23 de agosto de 2002.


Unanimidad de cuatro votos. Ausente: Mariano Azuela Güitrón. Ponente: Juan Díaz
Romero. Secretaria: Martha Elba Hurtado Ferrer.

Tesis de jurisprudencia 143/2002. Aprobada por la Segunda Sala de este Alto Tribunal, en
sesión privada del veintidós de noviembre de dos mil dos.
Novena Época
Instancia: Segunda Sala
Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta
Tomo: XIV, Agosto de 2001
Tesis: 2a. CXXVII/2001
Página: 231

DIVISIÓN DE PODERES. PARA FIJAR EL ALCANCE DE LA PROHIBICIÓN CONTENIDA


EN EL ARTÍCULO 49 DE LA CONSTITUCIÓN POLÍTICA DE LOS ESTADOS UNIDOS
MEXICANOS, RELATIVA A QUE EL PODER LEGISLATIVO NO PUEDE DEPOSITARSE
EN UN INDIVIDUO, RESULTA INSUFICIENTE SU INTERPRETACIÓN LITERAL.
Conforme al texto vigente del citado precepto constitucional "El Supremo Poder de la
Federación se divide para su ejercicio en Legislativo, Ejecutivo y Judicial.-No podrán
reunirse dos o más de estos poderes en una sola persona o corporación, ni depositarse el
Legislativo en un individuo, salvo el caso de facultades extraordinarias al Ejecutivo de la
Unión, conforme a lo dispuesto en el artículo 29.-En ningún otro caso, salvo lo dispuesto
en el segundo párrafo del artículo 131, se otorgarán facultades extraordinarias para
legislar.". De la interpretación literal de este precepto se advierte que en el mismo se
prohibió que las facultades del Poder Legislativo sean ejercidas por el titular del Ejecutivo
de la Unión, salvo el caso en que éste sea dotado de facultades extraordinarias para
legislar, ya sea con motivo de la suspensión de garantías, en términos de lo
previsto en el citado artículo 29 o en virtud de la autorización que le dé el Congreso
de la Unión para regular el comercio exterior, al tenor de lo dispuesto en el diverso
131, párrafo segundo, de la propia Norma Fundamental, sin que de su lectura sea
factible concluir si con el término "Poder Legislativo" se hace referencia a las
facultades que constitucionalmente se encomiendan al órgano respectivo o bien a
la función consistente en emitir cualquier disposición de observancia general. En
ese tenor resulta insuficiente para desentrañar el alcance de la prohibición en comento
acudir a la interpretación literal del citado artículo 49, por lo que para ello resulta
conveniente precisar cuál es la finalidad del principio de división de poderes así como
acudir a la interpretación sistemática, causal, teleológica e histórica del dispositivo antes
transcrito, máxime que el referido principio constituye una institución jurídica que se ha
desarrollado desde tiempos remotos y ha adquirido matices diferentes según la época y el
lugar.

Amparo en revisión 1162/96. Xocongo Mercantil, S.A. de C.V. 10 de noviembre de 2000.


Cinco votos. Ponente: Guillermo I. Ortiz Mayagoitia. Secretario: Rafael Coello Cetina.

Amparo en revisión 49/2001. Gerardo Kawas Seide. 29 de junio de 2001. Unanimidad de


cuatro votos. Ausente: Mariano Azuela Güitrón. Ponente: Juan Díaz Romero. Secretario:
Gonzalo Arredondo Jiménez.
Novena Época
Instancia: Segunda Sala
Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta
Tomo: XIV, Agosto de 2001
Tesis: 2a. CXXIX/2001
Página: 226

DIVISIÓN DE PODERES. INTERPRETACIÓN HISTÓRICA, CAUSAL Y TELEOLÓGICA


DE LA PROHIBICIÓN CONTENIDA EN EL TEXTO ORIGINAL DEL ARTÍCULO 49 DE LA
CONSTITUCIÓN POLÍTICA DE LOS ESTADOS UNIDOS MEXICANOS, RELATIVA A
QUE EL PODER LEGISLATIVO NO PUEDE DEPOSITARSE EN UN INDIVIDUO. Desde
la expedición del Acta Constitutiva de la Federación, de treinta y uno de enero de mil
ochocientos veinticuatro, en su artículo 9o. se dispuso que "El Poder Supremo de la
Federación se divide, para su ejercicio, en Legislativo, Ejecutivo y Judicial; y jamás podrán
reunirse dos o más de éstos en una corporación o persona, ni depositarse el Legislativo
en un individuo.", texto que prácticamente fue reproducido en el artículo 50 de la
Constitución Política de 1857. Ahora bien, encontrándose vigente este último dispositivo,
el presidente de la República, en uso de las facultades extraordinarias conferidas por el
Congreso de la Unión, especialmente a fines del siglo XIX e inicios del XX, expidió
diversos actos formalmente legislativos, destacando, entre otros, el Código de Comercio
de quince de septiembre de mil ochocientos ochenta y nueve, respecto del cual se
sustentó su constitucionalidad, por la jurisprudencia de esta Suprema Corte de Justicia de
la Nación, en razón de que su expedición no implicaba la reunión de dos poderes en uno,
ni que pasaran todas las facultades del Poder Legislativo al Ejecutivo, pues se trataba de
un acto de colaboración entre ambos órganos. Posteriormente, en relación con el texto
establecido originalmente en la Constitución Política de cinco de febrero de mil
novecientos diecisiete, destaca que en la exposición de motivos del proyecto respectivo
se reprochó que se hubiera otorgado sin el menor obstáculo al jefe del Poder Ejecutivo, la
facultad de legislar sobre toda clase de asuntos, habiéndose reducido la función del Poder
Legislativo, a delegar facultades, por lo que en el texto original del artículo 49 de la
vigente Norma Fundamental, con el fin de terminar con esa situación, se agregó como
única excepción a la prohibición consistente en que el Poder Legislativo no puede
depositarse en un solo individuo, el caso en que el Ejecutivo de la Unión actuara en
ejercicio de las facultades extraordinarias previstas en el artículo 29 de la
Constitución Federal, de donde se advierte que con tal dispositivo se buscó evitar
que el presidente de la República fuera facultado por el Congreso de la Unión para
emitir actos formalmente legislativos, es decir, de la misma jerarquía de las leyes
que corresponde emitir a aquél, mas no que la facultad de emitir disposiciones de
observancia general se reservara al mencionado órgano legislativo.

Amparo en revisión 1162/96. Xocongo Mercantil, S.A. de C.V. 10 de noviembre de 2000.


Cinco votos. Ponente: Guillermo I. Ortiz Mayagoitia. Secretario: Rafael Coello Cetina.

Amparo en revisión 49/2001. Gerardo Kawas Seide. 29 de junio de 2001. Unanimidad de


cuatro votos. Ausente: Mariano Azuela Güitrón. Ponente: Juan Díaz Romero. Secretario:
Gonzalo Arredondo Jiménez.
Octava Época
Instancia: Pleno
Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta
Tomo: I, Primera Parte-1, Enero a Junio de 1988
Página: 18

CODIGO DE COMERCIO, EXPEDIDO Y PROMULGADO POR EL PRESIDENTE DE LA


REPUBLICA MEDIANTE FACULTADES EXTRAORDINARIAS. ES CONSTITUCIONAL. El
presidente de la República, al expedir el Código de Comercio el quince de
septiembre de mil ochocientos ochenta y nueve, apoyándose en las facultades
extraordinarias que le concedió el Congreso de la Unión mediante decreto de fecha
cuatro de junio de mil ochocientos ochenta y siete, no contravino lo dispuesto por
el artículo 50 de la Constitución de 1857, pues este precepto establecía lo siguiente: "El
Supremo Poder de la Federación se divide para su ejercicio en Legislativo, Ejecutivo y
Judicial. Nunca podrán reunirse dos o más de estos poderes en una persona o
corporación, ni depositarse el Legislativo en un individuo.". De dicho texto se advierte que
no contenía una prohibición categórica, como la establecida en el artículo 49 de la
Constitución vigente, en el sentido de que, en ningún caso, salvo cuando se trate de la
suspensión de garantías a que se refiere el artículo 29 y en las hipótesis previstas en el
artículo 131, segundo párrafo, del propio ordenamiento, pueden otorgarse facultades
extraordinarias al Ejecutivo Federal, por lo que conforme a la redacción original del
mencionado artículo 50 constitucional, no podía estimarse inconstitucional la
delegación de facultades para legislar en determinada materia, que hiciere el
Congreso de la Unión en favor del presidente de la República, pues ello no
implicaba la reunión de dos poderes en uno, ni pasaban tampoco todas las
facultades del Poder Legislativo al Ejecutivo, pues se trataba, más bien, de un acto
de cooperación entre ambos órganos.

Amparo en revisión 6967/87. Claudio Ignacio Andrade Torres. 2 de junio de 1988.


Unanimidad de diecinueve votos de los señores Ministros: de Silva Nava, López
Contreras, Cuevas Mantecón, Alba Leyva, Azuela Güitrón, Castañón León, Díaz Infante,
Fernández Doblado, Pavón Vasconcelos, Adato Green, Rodríguez Roldán, Martínez
Delgado, González Martínez, Villagordoa Lozano, Moreno Flores, Suárez Torres, Díaz
Romero, Schmill Ordóñez y presidente del Río Rodríguez. Ponente: Francisco Pavón
Vasconcelos. Secretaria: María Eugenia Martínez Cardiel.
Octava Época
Instancia: Pleno
Fuente: Apéndice 2000
Tomo: Tomo I, Const., Jurisprudencia SCJN
Tesis: 131
Página: 166

CÓDIGO CIVIL PARA EL DISTRITO FEDERAL EN MATERIA COMÚN Y PARA TODA LA


REPÚBLICA EN MATERIA FEDERAL. SU EXPEDICIÓN POR EL PRESIDENTE DE LA
REPÚBLICA EN EJERCICIO DE FACULTADES EXTRAORDINARIAS ES CONSTITUCIONAL. La
expedición por el presidente de la República, en uso de facultades extraordinarias otorgadas por el
Congreso de la Unión, del Código Civil para el Distrito Federal en Materia Común y para toda la
República en Materia Federal, no vulnera el principio de división de poderes, pues según ha
interpretado esta Suprema Corte, la prohibición contenida en el texto original del artículo 49
entonces vigente, de que se reunieran dos o más poderes en una sola persona o
corporación, impedía que uno fuera absorbido orgánicamente por el otro y desapareciera de
la estructura del poder, pero no que el Congreso de la Unión transfiriera al Ejecutivo Federal
ciertas facultades legislativas como un acto de colaboración entre dos poderes dirigido a
salvaguardar la marcha normal y regular de la vida en sociedad; fue hasta el año de mil
novecientos treinta y ocho en que se adicionó un párrafo final a dicho precepto, cuando se
tornó ilegítima esta práctica inveterada surgida en el siglo pasado, porque el Constituyente
dispuso que no podrían delegarse en el Ejecutivo Federal facultades para legislar en casos
distintos del de suspensión de garantías individuales, al cual se agregó en el año de mil
novecientos cincuenta y uno el relativo al artículo 131 de la misma Ley Suprema.

Octava Época:

Amparo en revisión 6967/87.-Claudio Ignacio Andrade Torres.-2 de junio de 1988.-Unanimidad de


diecinueve votos.-Ponente: Francisco H. Pavón Vasconcelos.-Secretaria: María Eugenia Martínez
Cardiel.

Amparo directo en revisión 390/89.-Jesús Lazcano Ramos.-12 de septiembre de 1990.-Unanimidad


de diecinueve votos.-Ponente: Juan Díaz Romero.-Secretario: José Luis Rodríguez Santillán.

Amparo directo en revisión 2540/90.-Graciela Limón de Torres.-23 de enero de 1991.-Unanimidad


de dieciocho votos.-Ponente: Ulises Schmill Ordóñez.-Secretaria: Martha Moyao Núñez.

Amparo directo en revisión 3887/90.-Martha Guadalupe Ávalos Vda. de Rocha.-19 de junio de


1991.-Unanimidad de diecinueve votos.-Ponente: Juan Díaz Romero.-Secretaria: Adriana
Campuzano de Ortiz.

Amparo directo en revisión 713/92.-Tonatiuh Rodríguez Vega.-9 de septiembre de 1993.-


Unanimidad de veinte votos.-Ponente: Juan Díaz Romero.-Secretaria: Adriana Campuzano de
Ortiz.

Apéndice 1917-1995, Tomo I, Primera Parte, página 101, Pleno, tesis 89; véase la ejecutoria en el
Semanario Judicial de la Federación, Octava Época, Tomo XII, noviembre, página 5.
Novena Época
Instancia: SEPTIMO TRIBUNAL COLEGIADO EN MATERIA CIVIL DEL PRIMER
CIRCUITO.
Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta
Tomo: XVI, Octubre de 2002
Tesis: I.7o.C.38 C
Página: 1399

LEY GENERAL DE TÍTULOS Y OPERACIONES DE CRÉDITO. SU EXPEDICIÓN POR


EL PRESIDENTE DE LA REPÚBLICA, EN USO DE FACULTADES EXTRAORDINARIAS
CONCEDIDAS POR EL CONGRESO DE LA UNIÓN, NO ES VIOLATORIA DEL
ARTÍCULO 49 CONSTITUCIONAL. El texto del segundo párrafo del artículo 49 de la
Constitución Federal, vigente a la fecha de expedición de la Ley General de Títulos y
Operaciones de Crédito, es decir, antes de la reforma que sufrió en mil novecientos treinta
y ocho, sólo establecía la imposibilidad de que dos o más poderes se reunieran en una
sola persona o corporación, y que el Legislativo se depositara en el Ejecutivo, salvo el
caso de que se otorgaran facultades extraordinarias al presidente de la República,
conforme a lo dispuesto en el artículo 29 de la Carta Suprema. De lo anterior se advierte
que, para que el Legislativo pudiera depositarse en el Ejecutivo, era necesaria la
declaración de suspensión de garantías, pero también se aprecia que si la
concesión de esas facultades no implicaba la reunión de dos o más poderes en uno
de ellos, y menos aún la invasión al Poder Legislativo por el Ejecutivo, no era
necesaria la suspensión temporal de las garantías individuales para que el
Congreso de la Unión estuviera en posibilidad de conceder aquéllas. A este
respecto, la Suprema Corte de Justicia de la Nación ha interpretado, desde mil
novecientos diecinueve, que las facultades extraordinarias para legislar,
concedidas al presidente de la República, no eran violatorias del principio de
división de poderes, dado que no implicaban la reunión del Legislativo en la
persona del titular del Ejecutivo, ya que para ello sería necesario que todas las
facultades del primero fueran absorbidas por el segundo, y que el que se otorgaran
tales prerrogativas, únicamente implicaba una colaboración entre poderes. En este
contexto, la concesión de facultades extraordinarias al presidente de la República
para legislar en materias de comercio, procesal mercantil, crédito y moneda, en uso
de las cuales se expidió la Ley General de Títulos y Operaciones de Crédito, no
requería la existencia de una suspensión de garantías para que fuera posible
otorgarlas, en virtud de que el titular del Ejecutivo no absorbió todas las funciones
del Legislativo, sino sólo colaboró con éste para salvaguardar la marcha normal y
regular de la vida en sociedad. En tales condiciones, es evidente que la expedición
de la ley en comento por el presidente de la República no violó el principio de
división de poderes, ni requería la existencia de una declaración de suspensión de
garantías individuales, motivos por los cuales es incontrovertible que ese hecho no
vulneró el artículo 49 de la Constitución, en su redacción anterior a mil novecientos
treinta y ocho.

SÉPTIMO TRIBUNAL COLEGIADO EN MATERIA CIVIL DEL PRIMER CIRCUITO.

Amparo directo 588/2002. Icydar, S.A. 20 de septiembre de 2002. Unanimidad de votos.


Ponente: Anastacio Martínez García. Secretario: Carlos Arturo Rivero Verano.
Sexta Época
Instancia: Pleno
Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta
Tomo: Primera Parte, LX
Página: 157

PRESIDENTE DE LA REPUBLICA. DECRETOS FORMALMENTE LEGISLATIVOS, EXPEDIDOS


POR EL. No puede discutirse que el decreto en materia arancelaria de 21 de octubre de 1957,
no obstante haber sido expedido por el presidente de la República, constituye un acto
legislativo y no administrativo, si se toma en cuenta que el propio decreto se apoyó
expresamente en los artículos 6o. y 8o. de la Ley de Ingresos de la Federación para el propio
año de 1957, que autorizaron al Ejecutivo Federal para legislar en materia arancelaria, de
acuerdo con lo dispuesto por el artículo 131 constitucional en su segundo párrafo. En
consecuencia, el decreto reclamado constituye un ordenamiento general y abstracto, que no
obstante provenir del Ejecutivo, se expidió en uso de facultades extraordinarias que le
fueron conferidas por el Congreso de la Unión, en los términos de los artículos 29 y 131,
segundo párrafo, de la Constitución Federal, y en tal virtud, el propio decreto queda
comprendido en la acepción que otorga a la palabra "ley" la Carta Fundamental, en relación
con el amparo contra leyes, puesto que tratándose de facultades delegadas, el Ejecutivo actúa
como órgano legislativo, en sustitución y con autorización del Congreso Federal, y no como
administrador, por disposición expresa de la Constitución, y por tanto los decretos expedidos en
uso de tales facultades, tienen la misma naturaleza y jerarquía de las leyes ordinarias del propio
Congreso. Por otra parte, aunque en la especie las facultades otorgadas al Ejecutivo, fueron
aprobadas posteriormente por el Congreso de la Unión, en los términos de la parte final del
invocado artículo 131 constitucional, la circunstancia de que se hubiese cumplido con todos los
requisitos formales en relación con el acto legislativo por lo que concierne al Ejecutivo en cuanto a
las facultades delegadas, como al Congreso, respecto de su aprobación posterior, no priva al
Poder Judicial de la Federación para juzgar de su constitucionalidad. Por tanto, el presente caso
está comprendido dentro de los supuestos del artículo 11, fracción XII, de la Ley Orgánica del
Poder Judicial de la Federación, sin que sea obstáculo a la conclusión anterior, la circunstancia de
que en la exposición de motivos del decreto de 30 de diciembre de 1957, que creó el precepto
anteriormente transcrito, y por tanto, otorgó competencia a este Tribunal funcionando en Pleno
para conocer de los recursos de revisión formulados contra las sentencias dictadas en los juicios
de amparo contra leyes, únicamente se haga referencia a las leyes expedidas por el Congreso de
la Unión y por las Legislaturas de los Estados sin hacer mención de las diversas leyes expedidas
por el presidente de la República en uso de las facultades extraordinarias y delegadas, ya que en
primer término, esa omisión pudo haber sido involuntaria, y en segundo lugar, dicha exposición de
motivos no puede prevalecer sobre el texto legislativo, tal como fue aprobado y publicado, puesto
que la propia exposición constituye un medio auxiliar de interpretación legislativa, cuando el texto
legal es oscuro e impreciso, y en la especie el precepto transcrito con anterioridad, es
suficientemente claro en el sentido de que el Tribunal en Pleno es competente para conocer de los
amparos en revisión en los cuales se controvierte la constitucionalidad de una ley en general, y no
exclusivamente las expedidas por el Congreso de la Unión y las Legislaturas de los Estados.

Amparo en revisión 1636/58. Adamas, S. A. y coagraviados. 6 de marzo de 1962. Unanimidad de


dieciséis votos. Ponente: José Castro Estrada.
No. Registro: 216,596
Tesis aislada
Materia(s):Civil
Octava Época
Instancia: Tribunales Colegiados de Circuito
Fuente: Semanario Judicial de la Federación
Tomo: XI, Abril de 1993
Tesis:
Página: 226

CODIGO DE PROCEDIMIENTOS CIVILES DEL ESTADO DE MEXICO, EXPEDIDO POR


EL GOBERNADOR CONSTITUCIONAL DE LA ENTIDAD, EL VEINTITRES DE
DICIEMBRE DE MIL NOVECIENTOS TREINTA Y SEIS. CONSTITUCIONALIDAD. En el
caso del Código de Procedimientos Civiles para el Estado de México, expedido el
veintitrés de diciembre de mil novecientos treinta y seis, por el gobernador
constitucional de la entidad en uso de facultades extraordinarias, no se contraviene
el artículo 49 de la Constitución General de la República porque la XXXIV
Legislatura Constitucional del Estado, mediante Decreto número 62, artículo
primero, inciso c, de veintitrés de diciembre de mil novecientos treinta y seis, haya
concedido al ejecutivo facultades para legislar, pues con tal delegación no se
reunieron en una sola persona o corporación dos o más poderes, no se depositó el
legislativo en un solo individuo, sino que se originó una situación en que el
ejecutivo gozó de facultades legislativas por delegación del poder legislativo, mas
no que este poder desapareciera y todas sus atribuciones pasaran al ejecutivo,
caso prohibido por el artículo 49 de la Constitución Federal. La Suprema Corte de
Justicia interpretó este precepto en el sentido de que la delegación de facultades por el
Congreso de la Unión al Ejecutivo Federal, no era violatoria de garantías individuales,
habiéndose integrado las tesis jurisprudenciales números 477 y 478 de la compilación de
jurisprudencia 1917 a 1954. De la interpretación de estas tesis se concluye que lo
prohibido por la Constitución Federal es la reunión de dos o más poderes en uno solo,
que supone su función en uno de ellos, lo cual no puede entenderse sin la destrucción del
otro, lo que no acontece cuando el poder legislativo continúa poseyendo las facultades
propias de su función y autoriza al poder ejecutivo para que expida determinadas leyes
entre las que se encuentra el Código reclamado. La transmisión de la función legislativa
fue parcial y no total, siendo esta última la que se encuentra prohibida por el artículo 49 de
la Constitución Federal.

TERCER TRIBUNAL COLEGIADO DEL SEGUNDO CIRCUITO.

Amparo directo 552/92. Rosa María Vargas Sánchez. 8 de octubre de 1992. Unanimidad
de votos. Ponente: María del Carmen Sánchez Hidalgo. Secretario: Francisco Javier
Rebolledo Peña.
No. Registro: 342,199
Tesis aislada
Materia(s):Civil
Quinta Época
Instancia: Tercera Sala
Fuente: Semanario Judicial de la Federación
Tomo: CXII
Tesis:
Página: 968

CODIGO DE PROCEDIMIENTOS CIVILES DEL ESTADO DE VERACRUZ,


CONSTITUCIONALIDAD DEL (FACULTADES EXTRAORDINARIAS). Es infundado el
concepto de violación en que se haga valer la anticonstitucionalidad del Código de
Procedimientos Civiles vigente en el Estado de Veracruz, por haber sido expedido por el
Ejecutivo, en uso de facultades extraordinarias concedidas por la Legislatura del Estado,
pues tal problema está definido por la jurisprudencia a que se refiere la tesis número 482
del Apéndice al Tomo XCVII del Semanario Judicial; y en los términos de dicha
jurisprudencia, debe decirse que si la Legislatura del Estado, por Decreto número 214
de cuatro de julio de mil novecientos treinta y uno, confirió una facultad especial al
Ejecutivo y éste la utilizó para expedir el Código de Procedimientos Civiles, es
evidente que obró con la conveniente precisión y en la medida justa, lo que permite
concluir que no mediaron violaciones a los artículos 49 y 16 de la Constitución
Federal, por causa de reunión de poderes.

Amparo civil en revisión 3862/46. Arellano Eufrasio. 8 de mayo de 1952. Unanimidad de


cinco votos. Ponentes: Hilario Medina y Carlos I. Meléndez.
Novena Época
Instancia: Pleno
Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta
Tomo: XI, Abril de 2000
Tesis: P./J. 37/2000
Página: 551

EJÉRCITO, FUERZA AÉREA Y ARMADA. PUEDEN ACTUAR ACATANDO ÓRDENES


DEL PRESIDENTE, CON ESTRICTO RESPETO A LAS GARANTÍAS INDIVIDUALES,
CUANDO SIN LLEGARSE A SITUACIONES QUE REQUIERAN LA SUSPENSIÓN DE
AQUÉLLAS, HAGAN TEMER, FUNDADAMENTE, QUE DE NO ENFRENTARSE DE
INMEDIATO SERÍA INMINENTE CAER EN CONDICIONES GRAVES QUE OBLIGARÍAN
A DECRETARLA. El artículo 89, fracción VI, de la Constitución faculta al presidente de la
República a utilizar al instituto armado para salvaguardar no sólo la seguridad exterior del
país, sino también la interior lo que, de conformidad con el artículo 16 del propio
ordenamiento, exige fundar y motivar una decisión de tanta trascendencia. Por estas
razones las fuerzas armadas están constitucionalmente facultadas para actuar,
acatando órdenes del presidente de la República, cuando sin llegar a los extremos
de invasión, perturbación grave de la paz pública o de cualquier caso que ponga a
la sociedad en grave peligro o conflicto -previstos por el artículo 29 constitucional-
se produzca una situación que haga temer fundadamente por sus características
que, de no enfrentarse de inmediato, sería inminente precipitarse en alguna o todas
esas graves situaciones. En este supuesto, al no decretarse la suspensión de
garantías, ante alternativas viables de solucionar pacíficamente los conflictos o que por no
llegar éstos a la gravedad que supone el texto constitucional, o por algún otro motivo, se
prevea que podrán controlarse con rapidez, se deberá cuidar escrupulosamente que se
respeten las garantías individuales, estableciendo, incluso, a través de los organismos
competentes, una estrecha vigilancia para que se actúe del modo especificado.

Acción de inconstitucionalidad 1/96. Leonel Godoy Rangel y otros. 5 de marzo de 1996.


Once votos. Ponente: Mariano Azuela Güitrón. Secretaria: Mercedes Rodarte Magdaleno.

El Tribunal Pleno, en su sesión privada celebrada hoy veintisiete de marzo en curso,


acordó, con apoyo en su Acuerdo Número 4/1996 de veinticuatro de agosto de mil
novecientos noventa y seis, relativo a los efectos de las resoluciones aprobadas por
cuando menos ocho votos en las controversias constitucionales y en las acciones de
inconstitucionalidad, que la tesis que antecede (publicada en marzo de ese año, como
aislada, con el número XXVIII/96), se publique como jurisprudencial, con el número
37/2000. México, Distrito Federal, a veintisiete de marzo de dos mil.
Novena Época
Instancia: Pleno
Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta
Tomo: XI, Abril de 2000
Tesis: P./J. 36/2000
Página: 552

EJÉRCITO, FUERZA AÉREA Y ARMADA. SI BIEN PUEDEN PARTICIPAR EN ACCIONES


CIVILES EN FAVOR DE LA SEGURIDAD PÚBLICA, EN SITUACIONES EN QUE NO SE
REQUIERA SUSPENDER LAS GARANTÍAS, ELLO DEBE OBEDECER A LA SOLICITUD
EXPRESA DE LAS AUTORIDADES CIVILES A LAS QUE DEBERÁN ESTAR SUJETOS,
CON ESTRICTO ACATAMIENTO A LA CONSTITUCIÓN Y A LAS LEYES. Del estudio
relacionado de los artículos 16, 29, 89, fracción VI, y 129, de la Constitución, así como de
los antecedentes de este último dispositivo, se deduce que al utilizarse la expresión
"disciplina militar" no se pretendió determinar que las fuerzas militares sólo pudieran
actuar, en tiempos de paz, dentro de sus cuarteles y en tiempos de guerra, perturbación
grave de la paz pública o de cualquier situación que ponga a la sociedad en grave peligro
o conflicto, fuera de ellos, realizando acciones para superar la situación de emergencia,
en los términos de la ley que al efecto se emita. Es constitucionalmente posible que el
Ejército, Fuerza Aérea y Armada en tiempos en que no se haya decretado
suspensión de garantías, puedan actuar en apoyo de las autoridades civiles en
tareas diversas de seguridad pública. Pero ello, de ningún modo pueden hacerlo
"por sí y ante sí", sino que es imprescindible que lo realicen a solicitud expresa,
fundada y motivada, de las autoridades civiles y de que en sus labores de apoyo se
encuentren subordinados a ellas y, de modo fundamental, al orden jurídico previsto
en la Constitución, en las leyes que de ella emanen y en los tratados que estén de
acuerdo con la misma, atento a lo previsto en su artículo 133.

Acción de inconstitucionalidad 1/96. Leonel Godoy Rangel y otros. 5 de marzo de 1996.


Once votos. Ponente: Mariano Azuela Güitrón. Secretaria: Mercedes Rodarte Magdaleno.

El Tribunal Pleno, en su sesión privada celebrada hoy veintisiete de marzo en curso,


acordó, con apoyo en su Acuerdo Número 4/1996 de veinticuatro de agosto de mil
novecientos noventa y seis, relativo a los efectos de las resoluciones aprobadas por
cuando menos ocho votos en las controversias constitucionales y en las acciones de
inconstitucionalidad, que la tesis que antecede (publicada en marzo de ese año, como
aislada, con el número XXVII/96), se publique como jurisprudencial, con el número
36/2000. México, Distrito Federal, a veintisiete de marzo de dos mil.
Novena Época
Instancia: Pleno
Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta
Tomo: XI, Abril de 2000
Tesis: P./J. 35/2000
Página: 557

SEGURIDAD PÚBLICA. SU REALIZACIÓN PRESUPONE EL RESPETO AL DERECHO Y


EN ESPECIAL DE LAS GARANTÍAS INDIVIDUALES. Del análisis sistemático de los
artículos 16, 21, 29, 89, fracción VI, 129 y 133, de la Constitución, así como 2o., 3o., 5o.,
9o., 10, 13 y 15, de la Ley General que Establece las Bases de Coordinación del Sistema
Nacional de Seguridad Pública; 1o., 2o., 3o., 10 y 11, de la Ley Orgánica del Ejército y
Fuerza Aérea Mexicanos, y 1o., 2o., 9o. y 10, de la Ley Orgánica de la Armada de México,
se deduce que el Estado mexicano, a través de sus tres niveles de gobierno y de todas
las autoridades que tengan atribuciones relacionadas, directa o indirectamente, con la
seguridad pública, deben coadyuvar a lograr los objetivos de ésta, traducidos en libertad,
orden y paz pública, como condiciones imprescindibles para gozar de las garantías que la
Constitución reconoce a los gobernados. El examen de los diferentes preceptos citados,
con los demás elementos que permiten fijar su alcance, lleva a concluir que,
jurídicamente, los conceptos de garantías individuales y seguridad pública no sólo
no se oponen sino se condicionan recíprocamente. No tendría razón de ser la
seguridad pública si no se buscara con ella crear condiciones adecuadas para que los
gobernados gocen de sus garantías; de ahí que el Constituyente Originario y el Poder
Reformador de la Constitución, hayan dado las bases para que equilibradamente y
siempre en el estricto marco del derecho se puedan prevenir, remediar y eliminar o, al
menos disminuir, significativamente, situaciones de violencia que como hechos notorios
se ejercen en contra de las personas en su vida, libertad, posesiones, propiedades y
derechos. Por ello, sería inadmisible en el contexto jurídico constitucional interpretar la
seguridad pública como posibilidad de afectar a los individuos en sus garantías, lo que
daría lugar a acudir a los medios de defensa que la propia Constitución prevé para
corregir esas desviaciones. Consecuentemente, por el bien de la comunidad a la que
se debe otorgar la seguridad pública, debe concluirse que resulta inadmisible
constitucionalmente un criterio que propicie la proliferación y fortalecimiento de
fenómenos que atenten gravemente contra los integrantes del cuerpo social, así
como de cualquier otro que favoreciera la arbitrariedad de los órganos del Estado
que, so pretexto de la seguridad pública, pudieran vulnerar las garantías
individuales consagradas en el Código Supremo. Por tanto, debe establecerse el
equilibrio entre ambos objetivos: defensa plena de las garantías individuales y
seguridad pública al servicio de aquéllas. Ello implica el rechazo a interpretaciones
ajenas al estudio integral del texto constitucional que se traduzca en mayor
inseguridad para los gobernados o en multiplicación de las arbitrariedades de los
gobernantes, en detrimento de la esfera de derecho de los gobernados.

Acción de inconstitucionalidad 1/96. Leonel Godoy Rangel y otros. 5 de marzo de 1996.


Once votos. Ponente: Mariano Azuela Güitrón. Secretaria: Mercedes Rodarte Magdaleno.

El Tribunal Pleno, en su sesión privada celebrada hoy veintisiete de marzo en curso,


acordó, con apoyo en su Acuerdo Número 4/1996 de veinticuatro de agosto de mil
novecientos noventa y seis, relativo a los efectos de las resoluciones aprobadas por
cuando menos ocho votos en las controversias constitucionales y en las acciones de
inconstitucionalidad, que la tesis que antecede (publicada en marzo de ese año, como
aislada, con el número XXVI/96), se publique como jurisprudencial, con el número
35/2000. México, Distrito Federal, a veintisiete de marzo de dos mil.
Novena Época
Instancia: Pleno
Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta
Tomo: XI, Abril de 2000
Tesis: P./J. 39/2000
Página: 556

SEGURIDAD PÚBLICA. LA PARTICIPACIÓN DE LOS SECRETARIOS DE LA DEFENSA


NACIONAL Y DE MARINA EN EL CONSEJO NACIONAL DE SEGURIDAD PÚBLICA, NO
VIOLA EL ARTÍCULO 21 CONSTITUCIONAL. La interpretación gramatical y causal
teleológica de la adición del artículo 21 constitucional, publicada en el Diario Oficial de la
Federación el 31 de diciembre de 1994, en cuanto dispone la coordinación de la
Federación, el Distrito Federal, los Estados y los Municipios en un Sistema Nacional de
Seguridad Pública, lleva a la conclusión de que el precepto no excluye a ninguna
autoridad que, de acuerdo con sus atribuciones, tenga alguna relación con ella y
que su propósito es lograr una eficiente coordinación entre todas las autoridades
de los tres niveles de gobierno, para lograr dicha seguridad pública en todas sus
dimensiones, entre ellas, enfrentar con mayor capacidad la delincuencia
organizada. El Consejo Nacional de Seguridad Pública es una instancia consultiva
que no usurpa facultades constitucionales, ni legales, de ninguna autoridad; por
ello, no existe razón para considerar como violatoria del numeral 21 de la Ley
Fundamental, la participación de los secretarios de la Defensa Nacional y de Marina en el
Consejo Nacional de Seguridad Pública, como lo ordenan las fracciones III y IV del
artículo 12 de la Ley General que Establece las Bases de Coordinación del Sistema
Nacional de Seguridad Pública, publicada en el Diario Oficial de la Federación el 11 de
diciembre de 1995, tomando en consideración, además, que las leyes orgánicas del
Ejército y Fuerza Aérea Mexicanos y de la Armada, señalan, dentro de sus atribuciones,
numerosas funciones relacionadas con la seguridad pública, por lo que la participación en
el referido consejo, de los secretarios de la Defensa Nacional y de Marina, quienes dirigen
esos cuerpos, se justifica, puesto que aun cuando no tengan funciones ejecutivas, tendrán
que examinar, programar y tomar decisiones sobre todos los aspectos de la seguridad
pública.

Acción de inconstitucionalidad 1/96. Leonel Godoy Rangel y otros. 5 de marzo de 1996.


Once votos. Ponente: Mariano Azuela Güitrón. Secretaria: Mercedes Rodarte Magdaleno.

El Tribunal Pleno, en su sesión privada celebrada hoy veintisiete de marzo en curso,


acordó, con apoyo en su Acuerdo Número 4/1996 de veinticuatro de agosto de mil
novecientos noventa y seis, relativo a los efectos de las resoluciones aprobadas por
cuando menos ocho votos en las controversias constitucionales y en las acciones de
inconstitucionalidad, que la tesis que antecede (publicada en marzo de ese año, como
aislada, con el número XXX/96), se publique como jurisprudencial, con el número
39/2000. México, Distrito Federal, a veintisiete de marzo de dos mil.
GARANTÍAS DE IGUALDAD
No. Registro: 176,705
Tesis aislada
Materia(s): Constitucional
Novena Época
Instancia: Primera Sala
Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta
Tomo: XXII, Noviembre de 2005
Tesis: 1a. CXXXVIII/2005
Página: 40

IGUALDAD. DELIMITACIÓN CONCEPTUAL DE ESTE PRINCIPIO. El derecho


fundamental a la igualdad instituido por la Constitución Política de los Estados Unidos
Mexicanos no pretende generar una igualdad matemática y ciega ante las diferentes
situaciones que surgen en la realidad, sino que se refiere a una igualdad de trato
ante la ley. Si bien el emisor de la norma puede prever situaciones fácticas que
requieren un trato diferente, éste debe sustentarse en criterios razonables y
objetivos que lo justifiquen, sin dejarlo al capricho o voluntad del legislador.
Además, la igualdad designa un concepto relacional y no una cualidad intrínseca,
ya que es una relación que se da al menos entre dos personas, objetos o
situaciones, y siempre es resultado de un juicio que recae sobre una pluralidad de
"términos de comparación", los cuales, así como las características que los
distinguen, dependen de la determinación por el sujeto que efectúa dicha
comparación, según el punto de vista del escrutinio de igualdad. Así, la
determinación del punto desde el cual se establece cuándo una diferencia es
relevante será libre mas no arbitraria, y sólo a partir de ella tendrá sentido cualquier
juicio de igualdad.

Amparo en revisión 1629/2004. Inmobiliaria Dos Carlos, S.A. de C.V. 24 de agosto de


2005. Cinco votos. Ponente: José Ramón Cossío Díaz. Secretario: Juan Carlos Roa
Jacobo.
Registro IUS: 179904
Novena Época
Primera Sala
Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta
Tomo XX, Diciembre de 2004, p. 361
Tesis 1a. CXXXIII/2004, aislada, Constitucional

IGUALDAD. CASOS EN LOS QUE EL JUEZ CONSTITUCIONAL DEBE HACER UN


ESCRUTINIO ESTRICTO DE LAS CLASIFICACIONES LEGISLATIVAS
(INTERPRETACIÓN DEL ARTÍCULO 1o. DE LA CONSTITUCIÓN POLÍTICA DE LOS
ESTADOS UNIDOS MEXICANOS). La igualdad es un principio y un derecho de
carácter fundamentalmente adjetivo que se predica siempre de algo, y este
referente es relevante al momento de realizar el control de constitucionalidad de las
leyes, porque la Norma Fundamental permite que en algunos ámbitos el legislador
tenga más amplitud para desarrollar su labor normativa, mientras que en otros el
Juez debe ser más exigente a la hora de determinar si aquél ha respetado las
exigencias del principio de igualdad. El artículo 1o. de la Constitución Federal
establece varios casos en los que procede dicho escrutinio estricto. Así, su primer párrafo
proclama que todo individuo debe gozar de las garantías que ella otorga, las cuales no
pueden restringirse ni suspenderse sino en los casos y con las condiciones que la misma
establece, lo que evidencia la voluntad constitucional de asegurar en los más amplios
términos el goce de los derechos fundamentales, y de que las limitaciones a ellos sean
concebidas restrictivamente, de conformidad con el carácter excepcional que la
Constitución les atribuye. Por ello, siempre que la acción clasificadora del legislador
incida en los derechos fundamentales garantizados constitucionalmente, será
necesario aplicar con especial intensidad las exigencias derivadas del principio de
igualdad y no discriminación. Por su parte, el párrafo tercero del citado precepto
constitucional muestra la voluntad de extender la garantía de igualdad a ámbitos que
trascienden el campo delimitado por el respeto a los derechos fundamentales
explícitamente otorgados por la Constitución, al prohibir al legislador que en el desarrollo
general de su labor incurra en discriminación por una serie de motivos enumerados
(origen étnico o nacional, género, edad, capacidades diferentes, condición social,
condiciones de salud, religión, opiniones, preferencias, estado civil) o en cualquier otro
que atente contra la dignidad humana y tenga por objeto anular o menoscabar los
derechos y libertades de las personas. La intención constitucional es, por lo tanto,
extender las garantías implícitas en el principio de igualdad al ámbito de las
acciones legislativas que tienen un impacto significativo en la libertad y la dignidad
de las personas, así como al de aquellas que se articulan en torno al uso de una
serie de criterios clasificatorios mencionados en el referido tercer párrafo, sin que
ello implique que al legislador le esté vedado absolutamente el uso de dichas
categorías en el desarrollo de su labor normativa, sino que debe ser especialmente
cuidadoso al hacerlo. En esos casos, el Juez constitucional deberá someter la labor del
legislador a un escrutinio especialmente cuidadoso desde el punto de vista del respeto a
la garantía de igualdad.

Precedentes: Amparo directo en revisión 988/2004. 29 de septiembre de 2004.


Unanimidad de cuatro votos. Ponente: José Ramón Cossío Díaz. Secretaria: Rosalba
Rodríguez Mireles.
Registro IUS: 179903
Novena Época
Primera Sala
Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta
Tomo XX, Diciembre de 2004, p. 362
Tesis 1a. CXXXII/2004, aislada, Constitucional

IGUALDAD. CRITERIOS PARA DETERMINAR SI EL LEGISLADOR RESPETA ESE


PRINCIPIO CONSTITUCIONAL. La igualdad en nuestro texto constitucional
constituye un principio complejo que no sólo otorga a las personas la garantía de
que serán iguales ante la ley (en su condición de destinatarios de las normas y de
usuarios del sistema de administración de justicia), sino también en la ley (en
relación con su contenido). El principio de igualdad debe entenderse como la
exigencia constitucional de tratar igual a los iguales y desigual a los desiguales, de
ahí que en algunas ocasiones hacer distinciones estará vedado, mientras que en
otras estará permitido o, incluso, constitucionalmente exigido. En ese tenor, cuando
la Suprema Corte de Justicia de la Nación conoce de un caso en el cual la ley distingue
entre dos o varios hechos, sucesos, personas o colectivos, debe analizar si dicha
distinción descansa en una base objetiva y razonable o si, por el contrario,
constituye una discriminación constitucionalmente vedada. Para ello es necesario
determinar, en primer lugar, si la distinción legislativa obedece a una finalidad
objetiva y constitucionalmente válida: el legislador no puede introducir tratos
desiguales de manera arbitraria, sino que debe hacerlo con el fin de avanzar en la
consecución de objetivos admisibles dentro de los límites marcados por las
previsiones constitucionales, o expresamente incluidos en ellas. En segundo lugar,
es necesario examinar la racionalidad o adecuación de la distinción hecha por el
legislador: es necesario que la introducción de una distinción constituya un medio
apto para conducir al fin u objetivo que el legislador quiere alcanzar, es decir, que
exista una relación de instrumentalidad entre la medida clasificatoria y el fin
pretendido. En tercer lugar, debe cumplirse con el requisito de la proporcionalidad:
el legislador no puede tratar de alcanzar objetivos constitucionalmente legítimos de
un modo abiertamente desproporcional, de manera que el juzgador debe determinar
si la distinción legislativa se encuentra dentro del abanico de tratamientos que
pueden considerarse proporcionales, habida cuenta de la situación de hecho, la
finalidad de la ley y los bienes y derechos constitucionales afectados por ella; la
persecución de un objetivo constitucional no puede hacerse a costa de una
afectación innecesaria o desmedida de otros bienes y derechos
constitucionalmente protegidos. Por último, es de gran importancia determinar en
cada caso respecto de qué se está predicando con la igualdad, porque esta última
constituye un principio y un derecho de carácter fundamentalmente adjetivo que se
predica siempre de algo, y este referente es relevante al momento de realizar el
control de constitucionalidad de las leyes, porque la Norma Fundamental permite
que en algunos ámbitos el legislador tenga más amplitud para desarrollar su labor
normativa, mientras que en otros insta al Juez a ser especialmente exigente cuando
deba determinar si el legislador ha respetado las exigencias derivadas del principio
mencionado.
Precedentes: Amparo directo en revisión 988/2004. 29 de septiembre de 2004.
Unanimidad de cuatro votos. Ponente: José Ramón Cossío Díaz. Secretaria: Rosalba
Rodríguez Mireles.
No. Registro: 179,902
Tesis aislada
Materia(s): Constitucional, Penal
Novena Época
Instancia: Primera Sala
Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta
Tomo: XX, Diciembre de 2004
Tesis: 1a. CXXXIV/2004
Página: 363

IGUALDAD. LOS ARTÍCULOS 70 Y 90 DEL CÓDIGO PENAL FEDERAL QUE PREVÉN,


RESPECTIVAMENTE, LOS SUSTITUTIVOS DE LA PENA DE PRISIÓN Y LOS
BENEFICIOS DE LA CONDENA CONDICIONAL, NO VIOLAN ESE PRINCIPIO
CONSTITUCIONAL. Los citados preceptos que establecen, respectivamente, los
requisitos para que se sustituya la pena de prisión por otras medidas, y los
requisitos para el disfrute del beneficio de la condena condicional, no violan el
principio constitucional de igualdad, pues configuran instituciones y medidas que
orientan la política criminal y penitenciaria del Estado al objetivo de la readaptación
social del delincuente, de manera que se está en un ámbito en el que no hay una
afectación directa de derechos fundamentales de los individuos, ya que la
Constitución Federal no otorga a los sentenciados un derecho inviolable a que se
sustituya por otras medidas la pena de prisión que una sentencia firme les haya
impuesto, o a que se les aplique una condena condicional en lugar de la condena
ordinaria determinada por un Juez penal. Además, tampoco está en juego una faceta
ligada estrechamente con el respeto de la dignidad humana, pues no puede sostenerse
que de la aplicación o no de los beneficios de sustitución o suspensión condicional de la
pena dependa la debida salvaguarda de la dignidad de las personas. Dichos beneficios
presuponen la existencia de un proceso criminal debidamente concluido, que ha llevado a
la autoridad judicial a imponer una sentencia condenatoria en contra de una persona que
deberá compurgar una pena de prisión determinada de acuerdo con las leyes aplicables y
las circunstancias que singularizaron el caso concreto. No puede sostenerse que un
sentenciado en estas condiciones esté siendo sometido a un trato que afecta su dignidad
humana, pues ésta se verá indirectamente afectada por el respeto o falta de respeto a las
garantías constitucionales que rigen el proceso penal, pero no por la existencia o
inexistencia de beneficios sustitutorios de la pena, beneficios que el legislador puede
configurar con libertad dentro de amplios márgenes. Por tanto, no se está ante normas
que establezcan clasificaciones entre los ciudadanos sobre la base de los criterios
mencionados por el artículo 1o. constitucional como motivos prohibidos de discriminación
entre las personas (el origen étnico o nacional, el género, la edad, las capacidades
diferentes, la condición social, el estado de salud, etcétera), sino que se está ante
disposiciones legales dictadas en cumplimiento del mandato que el artículo 18 de la
Constitución Federal, en varios puntos (párrafos segundo, quinto y sexto), impone a las
autoridades mexicanas, que es el de organizar un sistema penal orientado a la
readaptación social del delincuente, y en cumplimiento del cual tienen un margen de
discreción normativa y aplicativa notable. El legislador no introduce arbitrariamente
disposiciones que distinguen entre aquellos condenados a los que podrán ser
otorgados ciertos beneficios y los que no, sino que lo hace con el fin de alcanzar un
objetivo constitucionalmente previsto, mediante medidas racionalmente conectadas
con dicho objetivo, sin incurrir en desproporciones groseras en términos de los
bienes y derechos afectados.

Amparo directo en revisión 988/2004. 29 de septiembre de 2004. Unanimidad de cuatro


votos. Ponente: José Ramón Cossío Díaz. Secretaria: Rosalba Rodríguez Mireles.
No. Registro: 181,904
Tesis aislada
Materia(s): Constitucional, Penal
Novena Época
Instancia: Pleno
Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta
Tomo: XIX, Marzo de 2004
Tesis: P. I/2004
Página: 6

PRESCRIPCIÓN DE LA ACCIÓN PENAL. EL SEGUNDO PÁRRAFO DEL ARTÍCULO 101


DEL CÓDIGO PENAL FEDERAL QUE PREVÉ LA DUPLICIDAD DE SUS PLAZOS NO
VIOLA LA GARANTÍA DE IGUALDAD. Al establecer el segundo párrafo del artículo
101 del Código Penal Federal que los plazos para la prescripción de la acción penal
se duplicarán por el hecho de que el inculpado o condenado se encuentre fuera del
territorio nacional y por ese motivo no sea posible integrar una averiguación previa,
concluir un proceso o ejecutar una sanción, no viola la garantía de igualdad tutelada
por el artículo 1o. de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, la cual se
traduce en el derecho que tienen las personas que se encuentran en una misma situación
jurídica de que se les apliquen las mismas normas. Ello es así porque no puede
afirmarse que se encuentran en similares situaciones jurídicas y de hecho dos
personas que hayan cometido un delito si una permanece en territorio nacional y la
otra se trasladó fuera de éste, en virtud de que la última tiene una situación
ventajosa respecto de aquélla, ya que al Estado le resultará más problemático,
tardado e incluso oneroso aprehender a quien se evadió de la acción de la justicia
al abandonar el país, que a quien permaneció en el territorio nacional, de manera que al
ubicarse en circunstancias distintas se justifica el trato jurídico diferenciado,
concretamente para efectos de la prescripción. Además, la regla de duplicidad del tiempo
de prescripción opera de manera general para todas las personas que se evadan
huyendo al extranjero, sin establecerse excepción o beneficio alguno.

Amparo en revisión 152/2002. 13 de enero de 2004. Unanimidad de ocho votos.


Impedidos: Mariano Azuela Güitrón y Juan Díaz Romero. Ponente: Humberto Román
Palacios. Secretario: José de Jesús Bañales Sánchez.

El Tribunal Pleno, en su sesión privada celebrada hoy ocho de marzo en curso, aprobó,
con el número I/2004, la tesis aislada que antecede; y determinó que la votación es
idónea para integrar tesis jurisprudencial. México, Distrito Federal, a ocho de marzo de
dos mil cuatro.
No. Registro: 180,345
Jurisprudencia
Materia(s): Constitucional
Novena Época
Instancia: Primera Sala
Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta
Tomo: XX, Octubre de 2004
Tesis: 1a./J. 81/2004
Página: 99

IGUALDAD. LÍMITES A ESTE PRINCIPIO. La Constitución Política de los Estados


Unidos Mexicanos establece que todos los hombres son iguales ante la ley, sin que
pueda prevalecer discriminación alguna por razón de nacionalidad, raza, sexo, religión o
cualquier otra condición o circunstancia personal o social, de manera que los poderes
públicos han de tener en cuenta que los particulares que se encuentren en la misma
situación deben ser tratados igualmente, sin privilegio ni favor. Así, el principio de
igualdad se configura como uno de los valores superiores del orden jurídico, lo que
significa que ha de servir de criterio básico para la producción normativa y su
posterior interpretación y aplicación, y si bien es cierto que el verdadero sentido de
la igualdad es colocar a los particulares en condiciones de poder acceder a
derechos reconocidos constitucionalmente, lo que implica eliminar situaciones de
desigualdad manifiesta, ello no significa que todos los individuos deban ser iguales
en todo, ya que si la propia Constitución protege la propiedad privada, la libertad
económica y otros derechos patrimoniales, está aceptando implícitamente la existencia de
desigualdades materiales y económicas; es decir, el principio de igualdad no implica que
todos los sujetos de la norma se encuentren siempre, en todo momento y ante cualquier
circunstancia, en condiciones de absoluta igualdad, sino que dicho principio se refiere a la
igualdad jurídica, que debe traducirse en la seguridad de no tener que soportar un
perjuicio (o privarse de un beneficio) desigual e injustificado. En estas condiciones, el
valor superior que persigue este principio consiste en evitar que existan normas
que, llamadas a proyectarse sobre situaciones de igualdad de hecho, produzcan
como efecto de su aplicación la ruptura de esa igualdad al generar un trato
discriminatorio entre situaciones análogas, o bien, propicien efectos semejantes
sobre personas que se encuentran en situaciones dispares, lo que se traduce en
desigualdad jurídica.

Amparo en revisión 1174/99. Embarcadero Ixtapa, S.A. de C.V. 17 de abril de 2001. Cinco
votos. Ponente: Juan N. Silva Meza. Secretario: Pedro Arroyo Soto.

Amparo en revisión 392/2001. Seguros Inbursa, S.A. Grupo Financiero Inbursa. 21 de


agosto de 2002. Unanimidad de cuatro votos. Ausente: Juventino V. Castro y Castro.
Ponente: José de Jesús Gudiño Pelayo. Secretaria: Karla Licea Orozco.

Amparo directo en revisión 1256/2002. Hotel Hacienda San José del Puente, S.A. de C.V.
y otros. 22 de noviembre de 2002. Unanimidad de cuatro votos. Ausente: Juventino V.
Castro y Castro. Ponente: Olga Sánchez Cordero de García Villegas. Secretario: Heriberto
Pérez Reyes.
Amparo directo en revisión 913/2003. Edgar Humberto Marín Montes de Oca. 17 de
septiembre de 2003. Unanimidad de cuatro votos. Ausente: Humberto Román Palacios.
Ponente: Olga Sánchez Cordero de García Villegas. Secretario: Carlos Mena Adame.

Amparo en revisión 797/2003. Banca Quadrum, S.A. Institución de Banca Múltiple. 26 de


mayo de 2004. Unanimidad de cuatro votos. Ausente: Humberto Román Palacios.
Ponente: Juan N. Silva Meza. Secretario: Luis Fernando Angulo Jacobo.

Tesis de jurisprudencia 81/2004. Aprobada por la Primera Sala de este Alto Tribunal, en
sesión de veintidós de septiembre de dos mil cuatro.
Séptima Época
Instancia: Pleno
Fuente: Semanario Judicial de la Federación
Tomo: 103-108 Primera Parte
Página: 152

EQUIDAD Y GENERALIDAD DE UNA LEY. DIFERENCIAS. Es inexacto que la equidad


que exige la ley, signifique que no se esté frente a una ley privativa. En efecto, la
interpretación jurídica del artículo 13 de la Constitución conduce a concluir que por leyes
privativas deben entenderse aquellas cuyas disposiciones desaparecen después de
aplicarse a una hipótesis concreta y determinada de antemano, y que se apliquen
en consideración a la especie o la persona, o sea, que carecen de los atributos de
generalidad, abstracción e impersonalidad que debe revestir toda norma jurídica. Es
decir, que basta con que las disposiciones de un ordenamiento legal tengan vigencia
indeterminada, se apliquen a todas las personas que se coloquen dentro de la hipótesis
por ellas prevista y que no estén dirigidas a una persona o grupo de personas
individualmente determinado, para que la ley satisfaga los mencionados atributos de
generalidad, abstracción e impersonalidad y, por ende, no infrinja lo dispuesto por el
artículo 13 constitucional. En cambio, el principio de equidad que debe satisfacer toda
norma jurídico-fiscal tiene como elemento esencial el que, con respecto de los
destinatarios de la misma, se trate de manera igual a quienes se encuentren en
igual situación; el principio de igualdad establecido en la Constitución, tiende a que
en condiciones análogas se imponga gravámenes idénticos a los contribuyentes,
esto es, que las leyes deben tratar igualmente a los iguales, en iguales
circunstancias. De lo anterior, claramente se infiere que no es lo mismo la falta de
equidad de una ley, a que ésta sea privativa en los términos del artículo 13 constitucional.

Amparo en revisión 6126/64. Turismo Internacional, S.A. y coagraviados (acumulados). 6


de septiembre de 1977. Unanimidad de diecinueve votos. Ponente: J. Ramón Palacios
Vargas.
No. Registro: 176,712
Tesis aislada
Materia(s): Constitucional, Administrativa
Novena Época
Instancia: Primera Sala
Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta
Tomo: XXII, Noviembre de 2005
Tesis: 1a. CXXXVI/2005
Página: 39

EQUIDAD TRIBUTARIA. ÁMBITO ESPECÍFICO DE SU APLICACIÓN. La Primera Sala de


la Suprema Corte de Justicia de la Nación ha sostenido que la Constitución Política de
los Estados Unidos Mexicanos prevé diferentes facetas de la igualdad, y se refiere a
ella tanto en un plano general como en el contexto de un ámbito material específico,
sin establecer casos de excepción en su aplicación. Así, se ha señalado que el artículo
31, fracción IV, constitucional proyecta las exigencias del principio de igualdad
sobre el ámbito impositivo, debiendo apreciarse que la garantía de equidad no tiene
menor o mayor valor que la de igualdad garantizada en otros preceptos
constitucionales, en tanto que la primera es una manifestación concreta de esta
última. En este contexto, debe tenerse presente que este Alto Tribunal ha delimitado el
contenido de la garantía de equidad tributaria, precisando que ésta radica en la igualdad
ante la misma ley tributaria de los sujetos pasivos de un mismo gravamen. En tal sentido,
la Suprema Corte ha precisado progresivamente su alcance y ha señalado que la referida
garantía, a través de un texto formal y materialmente legislativo, resulta aplicable al
establecimiento de las contribuciones, de las exenciones previstas con motivo de éstas,
así como de las obligaciones materialmente recaudatorias vinculadas a la potestad
tributaria. De manera que cuando las disposiciones analizadas no corresponden al ámbito
específico de aplicación de la garantía de equidad tributaria -es decir, cuando se trata de
disposiciones legales que no se refieren a contribuciones, exenciones o a la delimitación
de obligaciones materialmente recaudatorias, así como en los casos de normas que
tengan repercusión fiscal y sean emitidas por el Ejecutivo- los argumentos que
reclaman la existencia de un trato diferenciado o discriminatorio entre dos
personas o grupos deben analizarse en el contexto más amplio que corresponde a
la garantía de igualdad.

Amparo en revisión 1629/2004. Inmobiliaria Dos Carlos, S.A. de C.V. 24 de agosto de


2005. Cinco votos. Ponente: José Ramón Cossío Díaz. Secretario: Juan Carlos Roa
Jacobo.
No. Registro: 194,061
Tesis aislada
Materia(s): Administrativa, Constitucional
Novena Época
Instancia: Segunda Sala
Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta
Tomo: IX, Mayo de 1999
Tesis: 2a. LVI/99
Página: 503

EQUIDAD TRIBUTARIA. EL CUMPLIMIENTO DE ESE PRINCIPIO DEBE ANALIZARSE


CONFORME A LA LEGISLACIÓN VIGENTE EN UNA MISMA ÉPOCA. El principio de
equidad tributaria que se consagra en el artículo 31, fracción IV, de la Constitución Política
de los Estados Unidos Mexicanos, consiste en la igualdad ante la misma ley tributaria
de los sujetos pasivos de un tributo, quienes deben recibir un tratamiento idéntico
en lo concerniente a hipótesis de causación, acumulación de ingresos gravables,
deducciones o plazos de pago. Ahora bien, ese principio debe analizarse en un
ámbito temporal de validez de las normas tributarias, es decir, durante la vigencia
de los preceptos que regulan un impuesto y sus condiciones de pago, pues de otro
modo, si se intenta comparar un precepto vigente con otro que ya no lo está, no
podría considerarse que los sujetos del impuesto están sometidos a un tratamiento
distinto, sino únicamente que la hipótesis en que se ubican tenía atribuida una
consecuencia y luego otra, lo cual puede justificarse, entre otras causas, por el cambio de
la situación económica y social del país o el estímulo de una rama industrial, comercial o
cultural.

Amparo directo en revisión 30/99. Diesel Avella, S.A. de C.V. 26 de marzo de 1999.
Unanimidad de cuatro votos. Ausente: Sergio Salvador Aguirre Anguiano. Ponente:
Mariano Azuela Güitrón. Secretario: Ernesto Martínez Andreu.
No. Registro: 198,403
Jurisprudencia
Materia(s): Administrativa, Constitucional
Novena Época
Instancia: Pleno
Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta
Tomo: V, Junio de 1997
Tesis: P./J. 41/97
Página: 43

EQUIDAD TRIBUTARIA. SUS ELEMENTOS. El principio de equidad no implica la


necesidad de que los sujetos se encuentren, en todo momento y ante cualquier
circunstancia, en condiciones de absoluta igualdad, sino que, sin perjuicio del deber de
los Poderes públicos de procurar la igualdad real, dicho principio se refiere a la
igualdad jurídica, es decir, al derecho de todos los gobernados de recibir el mismo
trato que quienes se ubican en similar situación de hecho porque la igualdad a que
se refiere el artículo 31, fracción IV, constitucional, lo es ante la ley y ante la
aplicación de la ley. De lo anterior derivan los siguientes elementos objetivos, que
permiten delimitar al principio de equidad tributaria: a) no toda desigualdad de trato
por la ley supone una violación al artículo 31, fracción IV, de la Constitución Política
de los Estados Unidos Mexicanos, sino que dicha violación se configura
únicamente si aquella desigualdad produce distinción entre situaciones tributarias
que pueden considerarse iguales sin que exista para ello una justificación objetiva
y razonable; b) a iguales supuestos de hecho deben corresponder idénticas
consecuencias jurídicas; c) no se prohíbe al legislador contemplar la desigualdad
de trato, sino sólo en los casos en que resulta artificiosa o injustificada la
distinción; y d) para que la diferenciación tributaria resulte acorde con las garantías
de igualdad, las consecuencias jurídicas que resultan de la ley, deben ser
adecuadas y proporcionadas, para conseguir el trato equitativo, de manera que la
relación entre la medida adoptada, el resultado que produce y el fin pretendido por
el legislador, superen un juicio de equilibrio en sede constitucional.

Amparo en revisión 321/92. Pyosa, S. A. de C. V. 4 de junio de 1996. Mayoría de ocho


votos; unanimidad en relación con el criterio contenido en esta tesis. Ponente: Genaro
David Góngora Pimentel. Secretario: Constancio Carrasco Daza.

Amparo en revisión 1243/93. Multibanco Comermex, S. A. 9 de enero de 1997. Once


votos. Ponente: Genaro David Góngora Pimentel. Secretaria: Rosalba Becerril Velázquez.

Amparo en revisión 1215/94. Sociedad de Autores de Obras Fotográficas, Sociedad de


Autores de Interés Público. 8 de mayo de 1997. Unanimidad de diez votos. Ausente:
Mariano Azuela Güitrón. Ponente: Humberto Román Palacios. Secretario: Manuel Rojas
Fonseca.

Amparo en revisión 1543/95. Enrique Serna Rodríguez. 8 de mayo de 1997. Unanimidad


de diez votos. Ausente: Mariano Azuela Güitrón. Ponente: Juan Díaz Romero. Secretario:
José Manuel Arballo Flores.
Amparo en revisión 1525/96. Jorge Cortés González. 8 de mayo de 1997. Unanimidad de
diez votos. Ausente: Mariano Azuela Güitrón. Ponente: Genaro David Góngora Pimentel.
Secretario: Víctor Francisco Mota Cienfuegos.

El Tribunal Pleno, en su sesión privada celebrada el dos de junio en curso, aprobó, con el
número 41/1997, la tesis jurisprudencial que antecede. México, Distrito Federal, a dos de
junio de mil novecientos noventa y siete.
No. Registro: 200,340
Tesis aislada
Materia(s): Constitucional, Administrativa
Novena Época
Instancia: Pleno
Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta
Tomo: II, Agosto de 1995
Tesis: P. L/95
Página: 71

EQUIDAD TRIBUTARIA. LA TRANSGRESION DE ESTE PRINCIPIO NO REQUIERE


COMO PRESUPUESTO QUE SE ESTABLEZCAN DIVERSAS CATEGORIAS DE
CONTRIBUYENTES. El requisito de equidad tributaria que debe cumplir toda ley
fiscal, de conformidad con el artículo 31, fracción IV, constitucional, y que exige el
debido respeto al principio de igualdad, que se traduce en dar trato igual a los
iguales y desigual a los desiguales, no requiere como presupuesto para su posible
transgresión el que la norma legal relativa establezca diversas categorías de
contribuyentes o diferenciación entre ellos, pues basta con que establezca un derecho
que no pueda ser ejercido por todos los contribuyentes, sino sólo por aquellos que
se coloquen en la hipótesis que dé lugar a su ejercicio, o bien prevea regímenes
diversos, aunque éstos sean aplicables a todos los contribuyentes sin
diferenciación, según la hipótesis legal en que se coloquen y puedan, incluso, ser
aplicables a un mismo sujeto pasivo del impuesto, para que se dé la posibilidad de
inequidad ya que tal diferenciación en los regímenes o el ejercicio del derecho sólo por
algunos pueden ser, en sí mismos, violatorios de tal principio al ocasionar según la
aplicación que corresponda de los regímenes o el derecho, un trato desigual a
iguales o igual a desiguales.

Amparo en revisión 107/92. Consultores en Servicios Jurídicos Fiscales, S.A. de C.V. 6 de


abril de 1995. Mayoría de seis votos. Ponente: Juan Díaz Romero, encargado del engrose
Ministro Mariano Azuela Güitrón. Secretaria: Ma. Estela Ferrer Mac Gregor Poisot.

El Tribunal Pleno en su sesión privada celebrada el dieciséis de agosto en curso, por


unanimidad de diez votos de los señores Ministros Presidente José Vicente Aguinaco
Alemán, Sergio Salvador Aguirre Anguiano, Mariano Azuela Güitrón, Juan Díaz Romero,
Genaro David Góngora Pimentel, José de Jesús Gudiño Pelayo, Guillermo I. Ortiz
Mayagoitia, Humberto Román Palacios, Olga María Sánchez Cordero y Juan N. Silva
Meza; aprobó, con el número L/95 (9a.) la tesis que antecede; y determinó que la votación
no es idónea para integrar tesis de jurisprudencia. México, Distrito Federal, a dieciséis de
agosto de mil novecientos noventa y cinco.
Novena Época
Instancia: Tribunales Colegiados de Circuito
Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta
Tomo: XVII, Marzo de 2003
Tesis: IV.3o.T.119 L
Página: 1736

INDEMNIZACIÓN POR MUERTE. EL ARTÍCULO 501, FRACCIÓN I, DE LA LEY


FEDERAL DEL TRABAJO, VIOLA LA GARANTÍA DE IGUALDAD. El artículo 4o. de la
Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos establece que el varón y la mujer
son iguales ante la ley, lo cual significa que ésta debe aplicarse por igual a todos los
gobernados sin consideración de sexo. Ahora bien, el artículo 501, fracción I, de la Ley
Federal del Trabajo viola el precepto constitucional en comento, al establecer un trato
desigual entre el varón trabajador y la mujer trabajadora. Esto es así, toda vez que dicho
precepto dispone, en lo que interesa, que tendrán derecho a recibir la indemnización
en los casos de muerte, la viuda, o el viudo que hubiese dependido
económicamente de la trabajadora y que tenga una incapacidad de un cincuenta
por ciento o más, lo que implica una distinción entre la viuda y el viudo del
trabajador o trabajadora extinto, por razones de sexo, pues a la primera no le
impone como requisito la dependencia económica e incapacidad que sí exige para
el segundo. Este trato desigual por razones de sexo o económicas que establece el
precepto legal que se impugna, no tiene fundamento constitucional, sino que contraviene
lo dispuesto por el artículo 4o. de la propia Constitución.

TERCER TRIBUNAL COLEGIADO EN MATERIA DE TRABAJO DEL CUARTO


CIRCUITO.

Amparo directo 839/2002. Edmundo Mateo Boneti Meza. 9 de diciembre de 2002.


Unanimidad de votos. Ponente: Rodolfo R. Ríos Vázquez. Secretaria: Myrna Gabriela
Solís Flores.
No. Registro: 200,010
Tesis aislada
Materia(s): Constitucional, Laboral
Novena Época
Instancia: Pleno
Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta
Tomo: IV, Noviembre de 1996
Tesis: P. CXXXVI/96
Página: 139

PERSONALIDAD. LA FACULTAD DE LAS JUNTAS DE CONCILIACION Y ARBITRAJE


DE DECIDIR SOBRE ELLA CONFORME AL ARTICULO 693 DE LA LEY FEDERAL DEL
TRABAJO, NO ES VIOLATORIA DE LA GARANTIA DE IGUALDAD PROCESAL. Dicho
precepto de la Ley Reglamentaria del Apartado "A" del Artículo 123 Constitucional,
faculta a las Juntas de Conciliación y Arbitraje para tener por acreditada la
personalidad de los representantes de los trabajadores o sindicatos, sin sujetarse a
las reglas previstas en el diverso 692 del mismo ordenamiento, siempre que de los
documentos exhibidos llegue al conocimiento de que efectivamente se representa a la
parte interesada, lo que implica que basta que dichos documentos formen convicción
sobre la representación que se ostenta, para que el tribunal laboral deba tener por
demostrada la representación de la parte obrera. Dicha facultad no es violatoria de
garantías, aun cuando las reglas para acreditar la calidad de apoderado de las personas
morales, previstas en las fracciones II y III, del último precepto invocado, no admitan otra
forma de acreditar esa calidad; esto se justifica teniendo en cuenta que las personas
morales sólo pueden actuar válidamente, a través de sus representantes legales o
apoderados, por tanto, quienes ostenten esa representación deben demostrar que la
persona moral existe, y que el órgano de representación les ha conferido la calidad de
apoderados, o bien que son él o ellos quienes por virtud de la designación hecha por el
órgano de la persona moral con facultades para ello, los ha designado representantes y,
por ende, tales hechos deben constar por escrito, en los documentos idóneos
correspondientes. En cambio, el trato menos riguroso, en cuanto a la acreditación de
la personalidad cuando se trata de trabajadores o sindicatos, solamente tiende a
equilibrar la posición procesal del trabajador frente al patrón, pues es innegable
que en todo conflicto de naturaleza laboral, subyacen los factores de la producción,
capital y trabajo, en la que el primero tiene presuncionalmente mayores elementos
para llevar a cabo la demostración de las situaciones que se derivan de la relación
laboral y que por su capacidad económica, está en aptitud de aportar al juicio los
documentos idóneos y necesarios para que, quien actúe en su representación,
acredite fehacientemente esa calidad; luego, ante la desigualdad económica entre
operario y empleador, se erige el imperativo de la ley que tutela los derechos
mínimos de la clase obrera, con la finalidad de lograr un equilibrio procesal. Por lo
tanto, tratándose del juicio laboral, no puede operar el principio de igualdad procesal,
como en otras materias, porque las partes que intervienen no se hallan en el mismo
plano, de modo que lograr el equilibrio procesal a través de imponer menos cargas
procesales a la parte trabajadora, no implica violación de garantías individuales, porque
ese trato desigual dimana del reconocimiento que hace el artículo 123 de la Constitución,
que consagra derechos mínimos de los trabajadores, que no pueden afectarse con un
trato igual en el proceso donde intervienen partes desiguales, ya que debe exigirse el
cumplimiento de esos derechos mínimos.
Amparo en revisión 6/95. G.S. Comunicaciones, S.A. de C.V. y otros. 6 de agosto de
1996. Unanimidad de once votos. Ponente: Genaro David Góngora Pimentel. Secretario:
Neófito López Ramos.

El Tribunal Pleno, en su sesión privada celebrada el veinticuatro de octubre en curso,


aprobó, con el número CXXXVI/1996, la tesis que antecede; y determinó que la votación
es idónea para integrar tesis de jurisprudencia. México, Distrito Federal, a veinticuatro de
octubre de mil novecientos noventa y seis.
No. Registro: 200,387
Tesis aislada
Materia(s): Laboral, Constitucional
Novena Época
Instancia: Pleno
Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta
Tomo: I, Mayo de 1995
Tesis: P. I/95
Página: 89

TRABAJO, LEY FEDERAL DEL. EL ARTICULO 784, FRACCION XII DE LA LEY DE LA


MATERIA, NO VIOLA EL PRINCIPIO CONSTITUCIONAL DE IGUALDAD ANTE LA LEY.
Al disponer el artículo 784, fracción XII de la Ley Federal del Trabajo, que la Junta eximirá
de la carga de la prueba al trabajador, cuando por otros medios esté en posibilidad de
llegar al conocimiento de los hechos, y para tal efecto requerirá al patrón para que exhiba
los documentos que, de acuerdo con las leyes tienen obligación legal de conservar, bajo
el apercibimiento de que de no presentarlos, se presumirán ciertos los hechos alegados
por el trabajador, correspondiéndole al patrón, en todo caso, probar su dicho, cuando
existe controversia sobre el monto y pago de salarios, no resulta violatorio de la garantía
de igualdad ante la ley, dado que en primer lugar, no puede considerarse como un
privilegio especial el que la ley exima de la carga de la prueba, a la parte que por
sus condiciones especiales carece de los documentos o pruebas idóneas para
probar su dicho, sino que precisamente, y con el fin de restablecer el equilibrio
entre las exigencias de justicia, traslade al patrón la carga de desvirtuar lo alegado
por el trabajador a través de los documentos que por exigencia de ley tiene la
obligación de conservar, sancionando el incumplimiento de tal obligación con la
presunción de ser ciertos los hechos alegados por el trabajador, presunción que también
se puede desvirtuar con otros medios probatorios, en términos del artículo 805 de la ley
de la materia. Por otra parte, del propio artículo en cuestión, se advierte que, se colocan
en el mismo supuesto normativo, todos aquellos sujetos que sean iguales en su
calidad de patrón, ocurriendo lo mismo con los sujetos que actúan en su calidad de
trabajadores; por tanto, si el precepto impugnado otorga un trato desigual a los
desiguales en una relación laboral, es decir, entre trabajadores y patrones, e igual a
los iguales, patrones o trabajadores, entonces, tal precepto no resulta violatorio del
artículo 13 constitucional.

Amparo en revisión 85/93. Secretario de Salud. 22 de febrero de 1995. Unanimidad de


once votos. Ponente: Humberto Román Palacios. Secretario: Miguel Angel Zelonka Vela.

El Tribunal Pleno en su sesión privada celebrada el veintisiete de abril en curso, por


unanimidad de once votos de los señores Ministros Presidente José Vicente Aguinaco
Alemán, Sergio Salvador Aguirre Anguiano, Mariano Azuela Güitrón, Juventino V. Castro y
Castro, Juan Díaz Romero, Genaro David Góngora Pimentel, José de Jesús Gudiño
Pelayo, Guillermo I. Ortiz Mayagoitia, Humberto Román Palacios, Olga María Sánchez
Cordero y Juan N. Silva Meza; aprobó, con el número I/95 (9a.) la tesis que antecede.
México, Distrito Federal, a veintiocho de abril de mil novecientos noventa y cinco.
Novena Época
Instancia: Tribunales Colegiados de Circuito
Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta
Tomo: XVI, Octubre de 2002
Tesis: XXIII.3o. J/2
Página: 1271

VAGANCIA Y MALVIVENCIA. EL ARTÍCULO 190 DEL CÓDIGO PENAL DEL ESTADO DE


AGUASCALIENTES, AL ESTABLECER COMO ELEMENTO DEL CUERPO DEL DELITO
QUE EL INCULPADO NO SE DEDIQUE A UN TRABAJO HONESTO SIN CAUSA
JUSTIFICADA, TRANSGREDE LA GARANTÍA DE IGUALDAD JURÍDICA CONTENIDA
EN EL ARTÍCULO 1o. DE LA CONSTITUCIÓN FEDERAL. La garantía de igualdad
jurídica, prevista en el artículo 1o. de la Constitución Política de los Estados Unidos
Mexicanos, debe entenderse bajo el concepto de que todos los hombres son iguales ante
la ley, sin que pueda prevalecer discriminación alguna por cualquier condición o
circunstancia personal o social. Así, lo que este principio persigue es que existan
normas que al aplicarse no generen un trato discriminatorio en situaciones
análogas, o propicien efectos similares respecto de personas que se encuentren en
situaciones dispares. De esta manera, los poderes públicos tienen la obligación
constitucional de garantizar que todas las personas que se encuentren en una
misma situación de hecho sean tratadas igual, sin privilegio ni favoritismo alguno.
Esta garantía se reitera en los tratados internacionales celebrados por la nación
mexicana, denominados "Declaración Universal de Derechos Humanos" y "Pacto
Internacional de Derechos Civiles y Políticos", concretamente en los artículos 7o. y 26,
respectivamente, disposiciones que, de conformidad con el artículo 133 de nuestra Carta
Magna, son considerados la Ley Suprema de la Unión, y en las cuales se establece el
derecho de las personas a la igualdad legal, que implica igual protección de la ley sin
discriminación alguna. Luego, aun cuando el artículo 190 del Código Penal del Estado de
Aguascalientes está redactado en términos generales, es violatorio de la citada garantía y
de los tratados internacionales aludidos, puesto que al establecer como uno de los
elementos del cuerpo del delito de vagancia y malvivencia el hecho de que el
inculpado no se dedique a un trabajo honesto sin causa justificada, necesariamente
implica que está haciendo distingo discriminatorio con base en la condición
económico-social en que se encuentra el indiciado, ya que en supuestos análogos
el resultado de su aplicación genera un trato desigual, en razón de que aquella
persona que cuente con recursos económicos abundantes o suficientes, no
obstante que no se dedique a un trabajo honesto y aunque cuente con malos
antecedentes en archivos judiciales o en oficinas policiacas, podría justificar su
inactividad laboral, por la sola circunstancia de no tener necesidad de trabajar al
contar con medios económicos para su subsistencia; mientras que aquel
gobernado cuya condición social es económicamente baja, por el hecho de no
contar con un trabajo honesto y comprobarse que tiene antecedentes de los que
describe la norma punitiva en estudio, invariablemente su inactividad, ante las
limitadas posibilidades de justificación, será considerada como constitutiva del tipo
penal señalado. Así, no obstante que ambas personas, solvente e insolvente, se
encuentran en igualdad jurídica de causación en la hipótesis delictiva, el primero de
ellos se vería excluido de ella en aras de una justificación que sólo atiende a su
condición económico-social. De ahí la desigualdad de la norma en comento.
TERCER TRIBUNAL COLEGIADO DEL VIGÉSIMO TERCER CIRCUITO.

Amparo en revisión 173/2002. 10 de julio de 2002. Unanimidad de votos. Ponente: Lucila


Castelán Rueda. Secretario: Rafael Andrade Bujanda.

Amparo en revisión 184/2002. 11 de julio de 2002. Unanimidad de votos. Ponente:


Herminio Huerta Díaz. Secretaria: Gloria Yolanda de la Paz Amézquita.

Amparo en revisión 225/2002. 11 de julio de 2002. Unanimidad de votos. Ponente:


Herminio Huerta Díaz. Secretaria: Beatriz Eugenia Álvarez Rodríguez.

Amparo en revisión 188/2002. 8 de agosto de 2002. Unanimidad de votos. Ponente:


Álvaro Ovalle Álvarez. Secretaria: Indira Ang Armas.

Amparo en revisión 192/2002. 8 de agosto de 2002. Unanimidad de votos. Ponente:


Álvaro Ovalle Álvarez. Secretaria: Indira Ang Armas.
Registro IUS: 182532
Novena Época
Primera Sala
Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta
Tomo XVIII, Diciembre de 2003, p. 87
Tesis 1a. LXXXV/2003, aislada, Constitucional, Civil

SOCIEDAD LEGAL. EL ARTÍCULO 220 DEL CÓDIGO CIVIL PARA EL ESTADO DE


HIDALGO, VIGENTE HASTA EL 8 DE NOVIEMBRE DE 1983, QUE ESTABLECE QUE LA
MUJER CASADA SÓLO PODRÁ ADMINISTRARLA POR CONSENTIMIENTO DEL
MARIDO O EN AUSENCIA O IMPEDIMENTO DE ÉSTE, VIOLA LA GARANTÍA DE
IGUALDAD JURÍDICA. Al establecer el mencionado precepto que para el caso de la
administración de la sociedad legal "La mujer sólo puede administrar por consentimiento
del marido o en ausencia o por impedimento de éste", viola la garantía de igualdad
jurídica prevista en los artículos 1o. y 4o. de la Constitución Política de los Estados Unidos
Mexicanos, ya que coloca a la mujer casada en un plano de desigualdad en relación
con su cónyuge, al impedirle ejercer un derecho que éste sí puede disfrutar,
menoscabando la esfera jurídica de una en favor del otro, y sin que dicha distinción
tenga base objetiva alguna.

Precedentes: Amparo directo en revisión 1184/2003. 22 de octubre de 2003. Unanimidad


de cuatro votos. Ausente: Humberto Román Palacios. Ponente: José de Jesús Gudiño
Pelayo. Secretario: Miguel Bonilla López.
Novena Época
Instancia: Tribunales Colegiados de Circuito
Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta
Tomo: XVI, Octubre de 2002
Tesis: XVI.5o.5 C
Página: 1451

SEPARACIÓN DE LOS CÓNYUGES Y DEPÓSITO DE LA MUJER. EL ARTÍCULO 408,


PÁRRAFO PRIMERO, DEL CÓDIGO DE PROCEDIMIENTOS CIVILES PARA EL
ESTADO DE GUANAJUATO, QUE PREVÉ LA FORMA EN QUE SE PUEDE DECRETAR,
VIOLA LA GARANTÍA DE IGUALDAD ENTRE EL VARÓN Y LA MUJER. El artículo 4o.,
segundo párrafo, de la Constitución Federal dispone que el varón y la mujer son iguales
ante la ley, por tanto, toda situación que origine un trato distinto, de discriminación, en
atención al sexo de las personas, es violatorio de la garantía de igualdad entre el hombre
y la mujer. Por lo que el artículo 408, párrafo primero, del Código de Procedimientos
Civiles para el Estado de Guanajuato, al establecer que el depósito de la mujer o de los
menores se ordenará por el Juez, señalando el domicilio de familia honorable o institución
de beneficencia en que una u otros deban permanecer, entre tanto se resuelve el negocio,
resulta violatorio de la garantía de igualdad referida, ya que tal medida precautoria
implícitamente impide a la mujer concurrir al domicilio conyugal mientras la medida
subsista o se resuelva el negocio. En consecuencia, el depósito de la mujer fuera del
domicilio conyugal queda proscrito por el artículo constitucional referido, en
atención al trato distinto, de discriminación, en relación con el sexo de las personas
pues, al caso, prevé para la mujer la obligación de abandonar el domicilio conyugal
y ser depositada en el de una familia honorable o institución de beneficencia, lo
cual implica una desigualdad legal a favor del varón, toda vez que a éste se le deja
en el domicilio conyugal, mientras que a la mujer se le conmina a abstenerse de
concurrir al mismo, no obstante que ambos cónyuges tienen el mismo derecho a
permanecer en el domicilio conyugal.

QUINTO TRIBUNAL COLEGIADO DEL DÉCIMO SEXTO CIRCUITO.

Amparo en revisión 44/2002. José de la Luz Hernández Toral. 20 de junio de 2002.


Unanimidad de votos. Ponente: José Juan Trejo Orduña. Secretario: David Elizalde
López.

Véase: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta, Novena Época, Tomo XIII, mayo
de 2001, página 286, tesis 1a. XXXIII/2001, de rubro: "SEPARACIÓN DE LOS
CÓNYUGES Y DEPÓSITO DE LA MUJER. EL ARTÍCULO 287, PÁRRAFOS SEGUNDO Y
TERCERO, DEL CÓDIGO PROCESAL CIVIL PARA EL ESTADO DE MORELOS QUE
PREVÉ LA FORMA EN QUE SE PUEDEN DECRETAR, VIOLA LA GARANTÍA DE
IGUALDAD ENTRE EL VARÓN Y LA MUJER.".
Novena Época
Instancia: Pleno
Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta
Tomo: XII, Diciembre de 2000
Tesis: P./J. 131/2000
Página: 761

NOTARIADO. EL ARTÍCULO 123, FRACCIÓN VI, DE LA LEY RELATIVA DEL ESTADO


DE BAJA CALIFORNIA SUR, REFORMADO POR DECRETO PUBLICADO EN EL
BOLETÍN OFICIAL DEL GOBIERNO DEL ESTADO EL TREINTA Y UNO DE DICIEMBRE
DE MIL NOVECIENTOS NOVENTA Y OCHO, QUE FACULTA AL CONSEJO DE
NOTARIOS PARA OTORGAR DISPENSAS EN RELACIÓN CON LAS DISPOSICIONES
EN ELLA CONTENIDAS Y DEMÁS ORDENAMIENTOS LEGALES VINCULADOS CON
LA FUNCIÓN NOTARIAL, VIOLA LA GARANTÍA DE IGUALDAD JURÍDICA PREVISTA EN
EL ARTÍCULO 13 DE LA CONSTITUCIÓN FEDERAL. Si se toma en consideración que el
referido precepto constitucional consagra, en términos generales, la garantía de igualdad
jurídica, proscribiendo la aplicación de leyes que no posean las características de
generalidad, abstracción e impersonalidad, y que toda disposición legal, desde el punto de
vista material, es un acto jurídico que crea, modifica, extingue o regula situaciones
jurídicas con esas características, sin contraerse a una persona particularmente
considerada, o a un número determinado de individuos, puede concluirse que al facultar
el citado artículo 123, fracción VI, de la Ley del Notariado del Estado de Baja
California Sur, al Consejo de Notarios para que otorgue dispensas en relación con
las disposiciones contenidas en la propia ley y demás ordenamientos legales
vinculados con la función notarial, sin sujetar dicha facultad a criterio o
reglamentación alguna para su ejercicio, concede al mencionado consejo una
libertad absoluta e irrestricta para exceptuar la observancia de la ley, lo que trae
como consecuencia que se afecte la eficacia y generalidad de ésta y se transgreda
el artículo 13 de la Constitución Federal que prevé la garantía de mérito. Ello es así,
porque el precepto primeramente citado quebranta las características esenciales de
generalidad, abstracción e impersonalidad que todo ordenamiento jurídico debe tener, en
virtud de que la no observancia de la ley puede recaer sólo en personas
determinadas según el libre criterio del Consejo de Notarios, pues ni el referido
artículo 123, ni algún otro de la citada ley, subordinan el ejercicio de esa facultad a
justificación o motivo alguno, lo que provoca la desigualdad de las personas
sujetas a esa norma, perdiendo ésta su generalidad.

Acción de inconstitucionalidad 6/99. Diputados integrantes de la Octava Legislatura del


Congreso del Estado de Baja California Sur. 8 de agosto de 2000. Once votos. Ponente:
Juan Díaz Romero. Secretario: Pedro Alberto Nava Malagón.

El Tribunal Pleno, en su sesión privada celebrada hoy veintisiete de noviembre en curso,


aprobó, con el número 131/2000, la tesis jurisprudencial que antecede. México, Distrito
Federal, a veintisiete de noviembre de dos mil.
Novena Época
Instancia: Pleno
Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta
Tomo: X, Agosto de 1999
Tesis: P. LIX/99
Página: 58

TRABAJADORES AL SERVICIO DEL ESTADO. EL ARTÍCULO 24, FRACCIÓN V, DE LA


LEY DEL INSTITUTO DE SEGURIDAD Y SERVICIOS SOCIALES DE LOS
TRABAJADORES AL SERVICIO DEL ESTADO, VIOLA LA GARANTÍA DE IGUALDAD
CONTENIDA EN EL ARTÍCULO 4o. CONSTITUCIONAL. El artículo 4o. de la
Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos prevé, como garantía individual, la
igualdad del varón y la mujer ante la ley, evitando las discriminaciones de que
frecuentemente eran objeto uno u otra por razón de su sexo. Por su parte, el artículo 123,
apartado B, fracción XI, inciso d), de la propia Constitución, establece, en forma genérica,
que los familiares de los trabajadores tienen derecho a la asistencia médica en los casos
y en la proporción que establezca la ley. Ahora bien, no obstante que la Constitución
prevé como derecho fundamental la igualdad ante la ley, y el derecho a que los
familiares de los trabajadores de ambos sexos disfruten de atención médica, el
legislador ordinario estableció un trato distinto para tener acceso a los servicios de
salud proporcionados por el Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los
Trabajadores al Servicio del Estado, según se trate de la esposa del trabajador, o bien,
del esposo de la trabajadora, pues al disponer, en el artículo 24, fracción V, de la ley que
lo regula, que para que el esposo o concubinario de la trabajadora, como familiar
derechohabiente, tenga derecho a la atención médica, de diagnóstico, odontología,
hospital, farmacia o rehabilitación en el citado instituto, es necesario que sea mayor de
cincuenta y cinco años o esté incapacitado física o psíquicamente y dependa
económicamente de ella, en tanto que la esposa o concubina del trabajador, para obtener
los mismos beneficios, sólo requiere demostrar tal hecho, sin que se le exija alguna otra
condición, lo que evidencia una transgresión a la garantía de igualdad establecida en el
artículo 4o. de nuestra Carta Magna.

Amparo en revisión 2543/98. María Guadalupe Chavira Hernández y coags. 18 de mayo


de 1999. Unanimidad de nueve votos. Ausentes: Mariano Azuela Güitrón y José Vicente
Aguinaco Alemán. Ponente: José de Jesús Gudiño Pelayo. Secretaria: Felisa Díaz Ordaz
Vera.

El Tribunal Pleno, en su sesión privada celebrada el trece de julio en curso, aprobó, con el
número LIX/1999, la tesis aislada que antecede; y determinó que la votación es idónea
para integrar tesis jurisprudencial. México, Distrito Federal, a catorce de julio de mil
novecientos noventa y nueve.
Novena Época
Instancia: Pleno
Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta
Tomo: XVIII, Agosto de 2003
Tesis: P. IX/2003
Página: 54

TRASPLANTE DE ÓRGANOS ENTRE VIVOS. EL ARTÍCULO 333, FRACCIÓN VI, DE LA


LEY GENERAL DE SALUD, QUE LO PERMITE ÚNICAMENTE ENTRE PERSONAS
RELACIONADAS POR PARENTESCO, MATRIMONIO O CONCUBINATO,
TRANSGREDE LOS DERECHOS A LA SALUD Y A LA VIDA CONSAGRADOS EN EL
ARTÍCULO 4o. DE LA CONSTITUCIÓN FEDERAL. El citado dispositivo legal, al
establecer que para realizar trasplantes de órganos entre vivos, el donante debe tener
necesariamente con el receptor parentesco por consanguinidad, por afinidad o civil, o ser
su cónyuge, concubina o concubinario, transgrede los derechos a la salud y a la vida
establecidos en el artículo 4o. de la Constitución Política de los Estados Unidos
Mexicanos, pues priva a la población en general de un medio apto para prolongar la
vida o mejorar su calidad. Es cierto que el legislador, al normar el trasplante de
órganos entre vivos de la manera restringida indicada, lo hizo con el propósito de
fomentar el altruismo y evitar su comercialización, pero también es cierto que tan
drástica limitación no es indispensable para alcanzar dichos objetivos, ya que el
propio sistema jurídico prevé otras medidas tendentes a evitar que se comercie con
los órganos, o bien, que exista ánimo de lucro en su donación. Además, aunque la
existencia de una relación de parentesco, de matrimonio o de concubinato permite
presumir que una persona, ante la carencia de salud e incluso el peligro de que su
pariente, cónyuge o concubino pierda la vida, le done un órgano movida por ánimo
altruista, de solidaridad o afecto, es un hecho notorio que no sólo en ese tipo de
relaciones familiares se presenta el ánimo de solidaridad y desinterés, sino también
entre quienes se profesan amistad y aun entre desconocidos. Por tanto, cualquier
persona que se sujete a los estrictos controles técnicos que establece la Ley
General de Salud y tenga compatibilidad aceptable con el receptor, sin que vea
afectada su salud y motivada por su ánimo de altruismo y solidaridad, podría de
manera libre donar gratuitamente un órgano, sin desdoro de los fines perseguidos
por el legislador y por el precepto constitucional en cita.

Amparo en revisión 115/2003. José Roberto Lamas Arellano. 8 de abril de 2003. Mayoría
de siete votos. Disidentes: Sergio Salvador Aguirre Anguiano, José Vicente Aguinaco
Alemán, José de Jesús Gudiño Pelayo y Guillermo I. Ortiz Mayagoitia. Ponente: Sergio
Salvador Aguirre Anguiano. Encargado del engrose: Juan Díaz Romero. Secretarios:
Arnulfo Moreno Flores, Claudia Alatorre Villaseñor y Guillermina Coutiño Mata.

El Tribunal Pleno, en su sesión privada celebrada hoy catorce de julio en curso, aprobó,
con el número IX/2003, la tesis aislada que antecede; y determinó que la votación no es
idónea para integrar tesis jurisprudencial. México, Distrito Federal, a catorce de julio de
dos mil tres.
No. Registro: 177,102
Jurisprudencia
Materia(s): Constitucional
Novena Época
Instancia: Pleno
Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta
Tomo: XXII, Octubre de 2005
Tesis: P./J. 123/2005
Página: 1874

ACCESO A EMPLEO O COMISIÓN PÚBLICA. LA FRACCIÓN II DEL ARTÍCULO 35 DE


LA CONSTITUCIÓN DE LOS ESTADOS UNIDOS MEXICANOS, QUE SUJETA DICHA
PRERROGATIVA A LAS CALIDADES QUE ESTABLEZCA LA LEY, DEBE
DESARROLLARSE POR EL LEGISLADOR DE MANERA QUE NO SE PROPICIEN
SITUACIONES DISCRIMINATORIAS Y SE RESPETEN LOS PRINCIPIOS DE
EFICIENCIA, MÉRITO Y CAPACIDAD. El citado precepto constitucional regula, entre
otros supuestos, la prerrogativa de los ciudadanos a ser nombrados para cualquier
empleo o comisión públicos distintos a los cargos de elección popular, teniendo las
calidades que establezca la ley, la cual lleva implícita un derecho de participación,
que si bien es ajeno a la materia electoral, también resulta concomitante al sistema
democrático, en tanto establece una situación de igualdad para los ciudadanos de la
República. Ahora bien, del análisis del artículo 35 constitucional se advierte que, aun
cuando se está ante un derecho de configuración legal, pues corresponde al legislador
fijar las reglas selectivas de acceso a cada cargo público, esto no significa que su
desarrollo sea completamente disponible para él, ya que la utilización del concepto
"calidades" se refiere a las características de una persona que revelen un perfil
idóneo para desempeñar con eficiencia y eficacia, el empleo o comisión que se le
asigne, lo que debe concatenarse con el respeto al principio de eficiencia, contenido en el
artículo 113, así como con lo dispuesto en el artículo 123, apartado B, fracción VII, ambos
de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, que ordenan que la
designación del personal sea mediante sistemas que permitan apreciar los conocimientos
y aptitudes de los aspirantes, del que se desprenden los principios de mérito y
capacidad; de lo que se concluye que la Ley Fundamental impone la obligación de
no exigir requisito o condición alguna que no sea referible a dichos principios para
el acceso a la función pública, de manera que deben considerarse violatorios de tal
prerrogativa todos aquellos supuestos que, sin esa referencia, establezcan una diferencia
discriminatoria entre los ciudadanos mexicanos.

Controversia constitucional 38/2003. Municipio de Veracruz, Estado de Veracruz. 27 de


junio de 2005. Once votos. Ponente: Juan Díaz Romero. Secretario: César de Jesús
Molina Suárez. Encargado del engrose: Genaro David Góngora Pimentel. Secretario:
Marat Paredes Montiel.

El Tribunal Pleno el cuatro de octubre en curso, aprobó, con el número 123/2005, la tesis
jurisprudencial que antecede. México, Distrito Federal, a cuatro de octubre de dos mil
cinco.
No. Registro: 177,103
Jurisprudencia
Materia(s): Constitucional
Novena Época
Instancia: Pleno
Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta
Tomo: XXII, Octubre de 2005
Tesis: P./J. 124/2005
Página: 1873

ACCESO A EMPLEO O COMISIÓN PÚBLICA EN CONDICIONES DE IGUALDAD. LA


FRACCIÓN IV DEL ARTÍCULO 271 DEL CÓDIGO HACENDARIO PARA EL MUNICIPIO
DE VERACRUZ CONTRAVIENE ESE DERECHO. El citado precepto, que establece
que los servidores públicos que recauden, manejen, custodien o administren
fondos o valores de la propiedad municipal o al cuidado del Ayuntamiento, están
obligados a pagar de su peculio las primas relativas de las fianzas suficientes para
garantizar el pago de la responsabilidad en que pudieran incurrir en el desempeño
de su cargo, contraviene el derecho de acceso a empleos o comisiones públicas en
condiciones de igualdad para todos los ciudadanos, contenido en el artículo 35,
fracción II, de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, en virtud de que
incluye un requisito no exigido por ésta, la que esencialmente se limita a requerir que el
gobernado tenga las calidades necesarias para desempeñar en forma eficiente el encargo
público concedido; además, la fracción IV del artículo 271 del Código Hacendario para el
Municipio de Veracruz no puede considerarse acorde con los principios de eficiencia,
mérito y capacidad para el acceso a la función pública, que derivan de los artículos 113 y
123, apartado B, fracción VII, de la Constitución Federal, puesto que la condición
económica y la posibilidad de cubrir una fianza no son reveladoras de aquéllos. Esto es,
el mencionado precepto legal implica una situación discriminatoria al establecer
una norma clasista que presupone la capacidad patrimonial para poder ocupar los
cargos respecto de los cuales establece esa obligación; aunado a que puede
perjudicar la función pública, pues prohíbe al Municipio de Veracruz disponer de
ciudadanos que aun cuando posean las capacidades éticas y profesionales
suficientes para el cargo, no puedan cubrir la fianza por sí mismos.

Controversia constitucional 38/2003. Municipio de Veracruz, Estado de Veracruz. 27 de


junio de 2005. Mayoría de nueve votos. Disidentes: Juan Díaz Romero y José de Jesús
Gudiño Pelayo. Ponente: Juan Díaz Romero. Secretario: César de Jesús Molina Suárez.
Encargado del engrose: Genaro David Góngora Pimentel. Secretario: Marat Paredes
Montiel.

El Tribunal Pleno el cuatro de octubre en curso, aprobó, con el número 124/2005, la tesis
jurisprudencial que antecede. México, Distrito Federal, a cuatro de octubre de dos mil
cinco.
No. Registro: 177,967
Tesis aislada
Materia(s): Administrativa
Novena Época
Instancia: Pleno
Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta
Tomo: XXII, Julio de 2005
Tesis: P. XXIII/2005
Página: 8

EXTRANJEROS. EL ARTÍCULO 68 DE LA LEY GENERAL DE POBLACIÓN QUE


ESTABLECE COMO REQUISITO LA AUTORIZACIÓN POR PARTE DE LA SECRETARÍA
DE GOBERNACIÓN PARA QUE AQUÉLLOS CONTRAIGAN MATRIMONIO CON
MEXICANOS, NO VIOLA LA GARANTÍA DE IGUALDAD. El artículo 68 de la Ley
General de Población, al establecer que los Jueces u oficiales del Registro Civil
deberán exigir la autorización de la Secretaría de Gobernación para la celebración
de matrimonios de extranjeros con mexicanos, no viola la garantía de igualdad
prevista en el artículo 1o. de la Constitución Política de los Estados Unidos
Mexicanos, pues, aunque introduce un trato diferenciado para aquéllos, ello
obedece a que la norma está llamada a proyectarse sobre situaciones jurídicamente
desiguales, pues desde el punto de vista jurídico existe diferencia entre un nacional y un
extranjero, por lo que es lógico que a una diversa situación jurídica corresponda un
tratamiento diferente; es decir, si uno de los sujetos a los que se dirige la norma no cuenta
con la calidad de mexicano, no es jurídicamente factible que se le trate como tal, pues si
bien los artículos 30 y 33 constitucionales disponen que los extranjeros tienen derecho a
las garantías que otorga el capítulo I del título primero de la Constitución Federal, y por
ende, en principio gozan de la garantía de igualdad, también lo es que ello no implica
desconocer la diferente situación jurídica y de hecho existente con respecto a los
mexicanos, pues el Constituyente estableció tal distingo al determinar las calidades de
mexicano y extranjero.

Amparo en revisión 543/2003. José Luis Quiroz Mateos y coag. 20 de abril de 2004.
Mayoría de cinco votos. Ausentes: Humberto Román Palacios y Guillermo I. Ortiz
Mayagoitia. Disidentes: Sergio Salvador Aguirre Anguiano, José Ramón Cossío Díaz,
Margarita Beatriz Luna Ramos y José de Jesús Gudiño Pelayo. Ponente: José de Jesús
Gudiño Pelayo. Encargado del engrose: Juan N. Silva Meza. Secretarios: Eugenia Paola
Carmina Díaz de León y Pedro Arroyo Soto.

El Tribunal Pleno, el cinco de julio en curso, aprobó, con el número XXIII/2005, la tesis
aislada que antecede; y determinó que la votación no es idónea para integrar tesis
jurisprudencial. México, Distrito Federal, a cinco de julio de dos mil cinco.
No. Registro: 178,601
Tesis aislada
Materia(s): Constitucional, Administrativa
Novena Época
Instancia: Primera Sala
Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta
Tomo: XXI, Abril de 2005
Tesis: 1a. XXVII/2005
Página: 729

SERVICIO MILITAR NACIONAL. EL ARTÍCULO 10 DE LA LEY QUE LO REGULA Y EL


DIVERSO 38 DE SU REGLAMENTO, AL ESTABLECER EXCEPCIONES RESPECTO DE
SU PRESTACIÓN, NO VIOLAN LA GARANTÍA DE IGUALDAD. El artículo 10 de la Ley
del Servicio Militar y el diverso 38 de su reglamento, al establecer excepciones
respecto de la prestación de tal servicio, no violan la garantía de igualdad prevista
en el artículo 1o. de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, en
virtud de que aquéllas tienen una finalidad válida, en los aspectos constitucional y
objetivo. Lo anterior es así, si se toma en cuenta que el artículo 73, fracción XIV, de la
Norma Fundamental faculta al Congreso de la Unión para reglamentar la organización y
servicio del Ejército, Marina de Guerra y Fuerza Aérea Nacionales, de manera que si el
servicio militar forma parte de la estructura del Ejército, según el artículo 5o. de la ley
citada, es válido que el legislador secundario exceptuara del referido servicio a quienes no
satisficieran las necesidades de la defensa nacional, siendo congruente que se faculte a
la Secretaría de la Defensa Nacional para que establezca las excepciones
correspondientes, ya que el artículo 29, fracción II, de la Ley Orgánica de la
Administración Pública Federal le confiere a dicha dependencia del Poder Ejecutivo
Federal la organización y preparación del servicio militar. Por otra parte, dichas
excepciones encuentran una justificación racional de acuerdo con lo siguiente: 1)
exceptuar del referido servicio a los funcionarios públicos señalados en el artículo 108 de
la Constitución Federal, así como a quienes pertenezcan a las instituciones policiales, es
razonable porque dada su responsabilidad, no es conveniente que se distraigan de ello
con la prestación de algún otro servicio; 2) por lo que hace a los ministros de cultos
religiosos, se justifica su exclusión en virtud del carácter laico del Estado mexicano,
consagrado en el artículo 130 constitucional, cuyo inciso d) dispone que aquéllos no
pueden desempeñar cargos públicos, y de que el artículo 1o. de la Ley del Servicio Militar
reputa el servicio aludido como de orden público; y, 3) en cuanto a los candidatos a
puestos de elección popular, su excepción se explica por el interés público que conllevan
las elecciones, dado el carácter democrático de la República mexicana contemplado en el
artículo 40 constitucional, como decisión de la soberanía popular. Además, las
excepciones mencionadas cumplen la referida garantía constitucional en la medida en
que los preceptos que las contienen dan un trato igual, al generar la misma situación
jurídica para todas las personas a las que se aplican.

Amparo en revisión 1959/2004. Rafael Araluce Santos. 16 de febrero de 2005. Cinco


votos. Ponente: Juan N. Silva Meza. Secretario: Luis Fernando Angulo Jacobo.
Novena Época
Instancia: Pleno
Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta
Tomo: XI, Junio de 2000
Tesis: P. XC/2000
Página: 26

GARANTÍA DE IGUALDAD. ESTÁ CONTENIDA IMPLÍCITAMENTE EN EL ARTÍCULO 5o.


CONSTITUCIONAL. El análisis del primer párrafo del artículo 5o. constitucional, que
establece: "A ninguna persona podrá impedirse que se dedique a la profesión, industria,
comercio o trabajo que le acomode, siendo lícitos. ...", permite constatar, en principio, que
este precepto garantiza a todos los gobernados, entre otras cosas, el ejercicio de las
libertades de comercio y de industria que sean lícitas y, en segundo término, que esa
facultad se otorga a todas las personas sin distinción alguna, es decir, sin hacer
diferencias de nacionalidad, raza, religión o sexo, ya que su contenido no establece
salvedad alguna al respecto; circunstancia que constituye un fundamento
importante de la garantía de libertad de comercio, ya que el artículo 5o.
constitucional, al permitir a todas las personas ejercer el comercio o la industria
que les acomode, siempre y cuando sean lícitos y no opere alguna de las limitantes
a que alude el mismo numeral, excluye implícitamente de tal prerrogativa todo trato
desigual que no pueda ser justificado constitucionalmente o apoyado en el interés
público, puesto que no debe soslayarse que el disfrute pleno de la garantía otorgada por
la Carta Magna en el imperativo de cuenta exige necesariamente la actualización del
principio de igualdad material o real entre los titulares de esa garantía, dado que
jurídicamente la igualdad se traduce en que varias personas, cuyo número es
indeterminado, que participen de la misma situación, tengan la posibilidad y la capacidad
de ser titulares cualitativamente de los mismos derechos y obligaciones que emanen de la
ley aplicable frente al Estado, lo cual estará en función de sus circunstancias particulares.
En este sentido, el numeral 5o. constitucional prevé sustancialmente ese principio
fundamental de igualdad, en virtud de que tiene como finalidad colocar a todos los
gobernados, cualquiera que sea su categoría o condición social, en igualdad de
condiciones frente a la necesidad de vida de escoger el comercio, el oficio, el
trabajo o la industria que les acomode, con las únicas salvedades de que éstos
sean lícitos y de que no ataquen los derechos de terceros ni ofendan los intereses
de la sociedad.

Amparo en revisión 2352/97. United International Pictures, S. de R.L. 6 de marzo de 2000.


Mayoría de ocho votos. Disidentes: Presidente Genaro David Góngora Pimentel, José
Vicente Aguinaco Alemán y Olga Sánchez Cordero de García Villegas. Ponente: Sergio
Salvador Aguirre Anguiano. Secretario: Eduardo Ferrer Mac Gregor Poisot.

Amparo en revisión 222/98. Twentieth Century Fox Film de México, S.A. 6 de marzo de
2000. Mayoría de ocho votos. Disidentes: Presidente Genaro David Góngora Pimentel,
José Vicente Aguinaco Alemán y Olga Sánchez Cordero de García Villegas. Ponente:
Guillermo I. Ortiz Mayagoitia. Secretario: Alfredo E. Báez López.

Amparo en revisión 2231/98. Buena Vista Columbia Tristar Films de México, S. de R.L. de
C.V. 6 de marzo de 2000. Mayoría de ocho votos. Disidentes: Presidente Genaro David
Góngora Pimentel, José Vicente Aguinaco Alemán y Olga Sánchez Cordero de García
Villegas. Ponente: Guillermo I. Ortiz Mayagoitia. Secretario: Alfredo E. Báez López.

El Tribunal Pleno, en su sesión privada celebrada hoy veintinueve de mayo en curso,


aprobó, con el número XC/2000, la tesis aislada que antecede; y determinó que la
votación es idónea para integrar tesis jurisprudencial. México, Distrito Federal, a
veintinueve de mayo de dos mil.
Novena Época
Instancia: Pleno
Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta
Tomo: IX, Abril de 1999
Tesis: P./J. 29/99
Página: 258

LIBERTAD DE TRABAJO. EL PODER LEGISLATIVO NO PUEDE RESTRINGIR ESA


GARANTÍA A GOBERNADOS EN PARTICULAR. Del análisis cuidadoso del artículo 5o.
de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, se desprende que el Poder
Legislativo puede, al emitir una ley, restringir la libertad de trabajo de una manera
general, impersonal y abstracta, determinando que una actividad es ilícita, pero de
ninguna manera puede establecer restricciones a esa garantía en relación con
gobernados en particular, aunque éstos se mencionen de modo implícito, de modo
tal que una vez aplicada a ellos la disposición, ésta pierda su eficacia. La razón
radica en que la ley debe tener los atributos señalados y, además, en que el propio
precepto constitucional reserva a la función judicial y a la administrativa ese tipo de
restricciones personales al determinar que la libertad ocupacional puede vedarse por
resolución judicial, cuando se afecten derechos de terceros, y por resolución gubernativa,
en los términos que señale la ley, cuando se afecten derechos de la sociedad.

Acción de inconstitucionalidad 10/98. Minoría parlamentaria de la LXVIII Legislatura del


Congreso del Estado de Nuevo León. 25 de febrero de 1999. Unanimidad de diez votos.
Ausente: José Vicente Aguinaco Alemán. Ponente: Humberto Román Palacios. Secretario:
Osmar Armando Cruz Quiroz.

El Tribunal Pleno, en su sesión privada celebrada el cinco de abril en curso, aprobó, con
el número 29/1999, la tesis jurisprudencial que antecede. México, Distrito Federal, a seis
de abril de mil novecientos noventa y nueve.
No. Registro: 179,097
Jurisprudencia
Materia(s): Constitucional, Administrativa
Novena Época
Instancia: Segunda Sala
Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta
Tomo: XXI, Marzo de 2005
Tesis: 2a./J. 31/2005
Página: 228

CIGARROS. LA PROHIBICIÓN DE SU VENTA O DISTRIBUCIÓN EN FARMACIAS O


BOTICAS, A QUE SE REFIERE EL ARTÍCULO 277, TERCER PÁRRAFO, DE LA LEY
GENERAL DE SALUD, EN VIGOR A PARTIR DEL 20 DE ENERO DE 2004, VIOLA LA
GARANTÍA DE LIBERTAD DE COMERCIO. De la exposición de motivos del decreto por
el que se adicionaron los párrafos segundo y tercero al artículo 277 de la Ley General de
Salud, publicado en el Diario Oficial de la Federación el 19 de enero de 2004, en vigor a
partir del día siguiente, se advierte que dicha adición estuvo dirigida a ejercer un
control más estricto sobre la publicidad del tabaco para evitar o disminuir su
consumo; sin embargo, no puede tomarse en consideración para justificar la
prohibición de vender o distribuir cigarros en farmacias o boticas, en virtud de que
podrán adquirirse en los comercios a los que no les aplica tal limitación. Por tanto,
al no existir una razón suficiente que demuestre la necesidad o conveniencia de
prohibir la venta o distribución de cigarros sólo en aquellos establecimientos, ni
justificarse el trato diferenciado que se les da respecto del resto de los comercios,
cabe concluir que el tercer párrafo del referido artículo 277, viola la garantía de
igualdad inherente a la libertad de comercio, que tutela el artículo 5o. de la
Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos.

Amparo en revisión 1351/2004. Farmacia Copilco, S.A. de C.V. 1o. de diciembre de 2004.
Cinco votos. Ponente: Guillermo I. Ortiz Mayagoitia. Secretaria: Georgina Laso de la Vega
Romero.

Amparo en revisión 1740/2004. Continental del Humaya, S.A. de C.V. 7 de enero de 2005.
Cinco votos. Ponente: Margarita Beatriz Luna Ramos. Secretaria: María Antonieta del
Carmen Torpey Cervantes.

Amparo en revisión 1846/2004. Grupo Seme, S.A. de C.V. 21 de enero de 2005. Cinco
votos. Ponente: Juan Díaz Romero. Secretaria: Maura Angélica Sanabria Martínez.

Amparo en revisión 1978/2004. Alfonso Sánchez Ramírez y Compañía, S.A. de C.V. 4 de


febrero de 2005. Cinco votos. Ponente: Genaro David Góngora Pimentel. Secretario:
Bertín Vázquez González.

Amparo en revisión 1733/2004. Medihumaya, S.A. de C.V. 18 de febrero de 2005. Cinco


votos. Ponente: Guillermo I. Ortiz Mayagoitia. Secretaria: Georgina Laso de la Vega
Romero.

Tesis de jurisprudencia 31/2005. Aprobada por la Segunda Sala de este Alto Tribunal, en
sesión privada del veinticinco de febrero de dos mil cinco.
No. Registro: 191,690
Tesis aislada
Materia(s): Constitucional, Administrativa
Novena Época
Instancia: Pleno
Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta
Tomo: XI, Junio de 2000
Tesis: P. LXXXIX/2000
Página: 30

PELÍCULAS CINEMATOGRÁFICAS EN IDIOMA EXTRANJERO. EL ARTÍCULO 8o. DE


LA LEY FEDERAL DE CINEMATOGRAFÍA QUE PREVÉ SU EXHIBICIÓN EN VERSIÓN
ORIGINAL Y, EN SU CASO, SUBTITULADAS EN ESPAÑOL, CON EXCEPCIÓN DE LAS
CLASIFICADAS PARA PÚBLICO INFANTIL Y LOS DOCUMENTALES EDUCATIVOS,
QUE PODRÁN EXHIBIRSE DOBLADAS AL ESPAÑOL, TRANSGREDE LAS GARANTÍAS
DE LIBERTAD DE COMERCIO E IGUALDAD PREVISTAS EN EL ARTÍCULO 5o. DE LA
CONSTITUCIÓN FEDERAL. El citado precepto de la Ley Federal de Cinematografía
transgrede el artículo 5o. de la Constitución Federal que, además de garantizar el ejercicio
de la libertad de comercio, dispone que la misma sólo podrá vedarse por determinación
judicial, cuando se ataquen los derechos de tercero, o por resolución gubernativa dictada
en los términos que marque la ley, cuando se ofendan los derechos de la sociedad, así
como la garantía de igualdad inherente a la misma. Ello es así, porque el hecho de que
el precepto impugnado solamente disponga que aquellas películas clasificadas
para el público infantil y los documentales educativos podrán ser doblados al
español, entraña una limitación implícita, en el sentido de que las películas que no
estén comprendidas en la clasificación mencionada no pueden ser dobladas al
español, ya que para ellas el propio precepto establece su exhibición en versión
original a través de subtítulos, con lo que impide que quien se dedica a la
exhibición de películas de distinto género a las señaladas en primer término pueda
llegar al sector del público que no sabe leer o que lo hace en forma deficiente, o
simplemente al que opta por ese tipo de presentación, lo que se traduce en una
limitación para su actividad comercial que no se funda en razón alguna que
sustente el interés de la sociedad y que tienda a proteger sus derechos. Además,
también se ve transgredido el citado precepto constitucional en virtud de que a las
empresas televisoras sí se les permite la transmisión de películas que no corresponden a
la clasificación "AA" infantiles dobladas al español, con lo cual se hace una distinción
indebida entre esas empresas y los exhibidores de películas, circunstancia que vulnera la
garantía de igualdad, pues a una misma actividad mercantil se le otorga, sin
justificación alguna, distinto trato, según el medio de difusión, televisión o sala
cinematográfica, de que se trate.

Amparo en revisión 2352/97. United International Pictures, S. de R.L. 6 de marzo de 2000.


Mayoría de ocho votos. Disidentes: Presidente Genaro David Góngora Pimentel, José
Vicente Aguinaco Alemán y Olga Sánchez Cordero de García Villegas. Ponente: Sergio
Salvador Aguirre Anguiano. Secretario: Eduardo Ferrer Mac Gregor Poisot.

Amparo en revisión 222/98. Twentieth Century Fox Film de México, S.A. 6 de marzo de
2000. Mayoría de ocho votos. Disidentes: Presidente Genaro David Góngora Pimentel,
José Vicente Aguinaco Alemán y Olga Sánchez Cordero de García Villegas. Ponente:
Guillermo I. Ortiz Mayagoitia. Secretario: Alfredo E. Báez López.

Amparo en revisión 2231/98. Buena Vista Columbia Tristar Films de México, S. de R.L. de
C.V. 6 de marzo de 2000. Mayoría de ocho votos. Disidentes: Presidente Genaro David
Góngora Pimentel, José Vicente Aguinaco Alemán y Olga Sánchez Cordero de García
Villegas. Ponente: Guillermo I. Ortiz Mayagoitia. Secretario: Alfredo E. Báez López.

El Tribunal Pleno, en su sesión privada celebrada hoy veintinueve de mayo en curso,


aprobó, con el número LXXXIX/2000, la tesis aislada que antecede; y determinó que la
votación es idónea para integrar tesis jurisprudencial. México, Distrito Federal, a
veintinueve de mayo de dos mil.
Novena Época
Instancia: Primera Sala
Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta
Tomo: XIII, Junio de 2001
Tesis: 1a. XXXVIII/2001
Página: 241

MAGISTRADOS DEL TRIBUNAL DE JUSTICIA ELECTORAL DEL ESTADO DE BAJA


CALIFORNIA. LOS ARTÍCULOS 57, ÚLTIMO PÁRRAFO, DE LA CONSTITUCIÓN
POLÍTICA, Y 256 DE LA LEY ORGÁNICA DEL PODER JUDICIAL, AMBOS DE DICHA
ENTIDAD, QUE PERMITEN LA DISMINUCIÓN DE SU REMUNERACIÓN DURANTE
LOS AÑOS NO ELECTORALES, VIOLAN EL ARTÍCULO 5o. CONSTITUCIONAL. El
artículo 5o. de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos tutela a los
gobernados, contra actos privativos del producto de su trabajo, estableciendo como
único supuesto en que procede la privación, la resolución emitida por un órgano de
naturaleza jurisdiccional. Ahora bien, por lo que hace a los actos privativos, el Pleno de
este Alto Tribunal ha considerado que son aquellos que producen como efecto la
disminución, menoscabo o supresión definitiva de un derecho del gobernado, y que en sí
mismos constituyen un fin, con existencia independiente, cuyos efectos de privación son
definitivos y no provisionales o accesorios. En estas condiciones, resulta inconcuso que
los artículos 57, último párrafo, de la Constitución Política del Estado de Baja
California, y 256 de la Ley Orgánica del Poder Judicial de esa entidad contravienen
la garantía constitucional de referencia, en virtud de que tienen como fin en sí
mismos, producir la disminución, menoscabo o supresión definitiva de una parte
del producto del trabajo de quienes fungen como Magistrados del Tribunal de
Justicia Electoral en el Estado de Baja California. Esto es así, porque sin que medie
resolución judicial, tal como lo prevé el citado precepto de la Norma Fundamental,
sino que única y exclusivamente por disposición de la normatividad constitucional
y legal local, se determina que se prive de parte del producto de su trabajo a los
gobernados que ostentan el cargo de Magistrados del mencionado tribunal, toda vez
que el artículo 57, último párrafo, de la Constitución Local, los excluye de la previsión en
el sentido de que la remuneración que perciban no podrá ser disminuida durante su
encargo; en tanto que el artículo 256 de la Ley Orgánica del Poder Judicial de la entidad
federativa, dispone que durante los años no electorales, tal remuneración será disminuida
en un cincuenta por ciento, sin que sea obstáculo a lo anterior, el hecho de que la
disminución en el producto del trabajo se disponga respecto de ciertos funcionarios
públicos, concretamente de los referidos Magistrados electorales, en virtud de que ello no
priva a quienes ostentan tales cargos del carácter de gobernados, ni los priva, por tanto,
del derecho a ser sujetos de tutela constitucional cuando se vean afectados en sus
derechos fundamentales.

Amparo en revisión 891/99. Dorina Valenzuela Millán y otros. 20 de septiembre de 2000.


Unanimidad de cuatro votos. Ausente: Juventino V. Castro y Castro. Ponente: Juan N.
Silva Meza. Secretario: Ángel Ponce Peña.
Novena época
Instancia: Pleno
Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta
Tomo: XII, Septiembre de 2000
Tesis: P. CXXXIV/2000
Página: 16

COLEGIOS DE PROFESIONISTAS. LOS ARTÍCULOS 44 Y 45, FRACCIÓN I, DE LA LEY


REGLAMENTARIA DEL ARTÍCULO 5o. CONSTITUCIONAL, RELATIVO AL EJERCICIO
DE LAS PROFESIONES EN EL DISTRITO FEDERAL, AL ESTABLECER CIERTAS
CONDICIONES PARA SU CONSTITUCIÓN Y REGISTRO, NO VULNERAN LA
LIBERTAD DE TRABAJO. La Suprema Corte de Justicia de la Nación, ha establecido en
la tesis jurisprudencial P./J. 28/99, publicada en el Semanario Judicial de la Federación y
su Gaceta, Novena Época, Tomo IX, abril de 1999, página 260, que la referida garantía
consagrada en el artículo 5o. de la Constitución Federal que prohíbe que se limite a
las personas, en forma absoluta, el ejercicio de la profesión, industria, comercio o
trabajo que les acomode, siendo lícitos no es irrestricta e ilimitada, sino que su
ejercicio se condiciona a la satisfacción de ciertos presupuestos fundamentales,
como son el que la actividad sea lícita, que no se ataquen derechos de terceros ni
se ofendan derechos de la sociedad, además de que exige, como cualquier libertad,
la existencia de normas de reglamentación que determinen las condiciones en que
se puede ejercer y armonizar en beneficio de la colectividad. En estas condiciones,
debe decirse que el hecho de que el artículo 44 de la Ley Reglamentaria del Artículo 5o.
Constitucional, relativo al ejercicio de las profesiones en el Distrito Federal establezca que
todos los profesionistas de una misma rama podrán constituir en el Distrito Federal uno o
varios colegios, sin que excedan de cinco por cada rama profesional, así como que el
diverso artículo 45, fracción I, de la propia ley prevea que para constituir y obtener el
registro de un colegio de profesionistas en dicha entidad, deberán tener cien socios como
mínimo, no vulnera la garantía constitucional de referencia. Lo anterior es así,
porque, por un lado, la imposición que por vía de ley se hace de que los
profesionistas que se agrupen en los colegios sean de una misma rama obedece a
una circunstancia que justifica y valida su imposición, pues dichos colegios al
constituirse y registrarse como tales, adquieren ciertas funciones de interés
público, lo cual constituye por sí mismo un bien colectivo, en tanto van dirigidos a
salvaguardar los fines que se pretenden lograr con su regulación, esto es, la
exigencia de que los profesionistas así agrupados sean de una misma rama se
justifica en atención al bien colectivo que persigue, sin que dicho requerimiento
vulnere la citada garantía, pues del propio artículo 5o. constitucional deriva la
facultad de la ley para regular la constitución y funcionamiento de los mencionados
colegios, ya que éstos se instituyen en función directa de la profesión que el propio
Estado regula, al ser una actividad de interés general y que no se limita a buscar el
beneficio de sus agremiados; y, por el otro, el requisito que impone la fracción I del
artículo 45 del ordenamiento en mención, tampoco limita la libertad de trabajo, pues
tal imposición se justifica en atención al carácter de interés público de las tareas a
que da lugar la obtención del registro de los aludidos colegios de profesionistas.

Amparo en revisión 295/99. Colegio Mexicano de Licenciados en Administración, A.C. 8


de mayo de 2000. Unanimidad de diez votos. Ausente: José Vicente Aguinaco Alemán.
Ponente: José de Jesús Gudiño Pelayo. Secretario: Miguel Ángel Ramírez González.
El Tribunal Pleno, en su sesión privada celebrada hoy cinco de septiembre en curso,
aprobó, con el número CXXXIV/2000, la tesis aislada que antecede; y determinó que la
votación es idónea para integrar tesis jurisprudencial. México, Distrito Federal, a cinco de
septiembre de dos mil.
Novena Época
Instancia: Pleno
Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta
Tomo: XI, Junio de 2000
Tesis: P. LXXIX/2000
Página: 35

RESPONSABILIDADES DE LOS SERVIDORES PÚBLICOS. EL ARTÍCULO 56,


FRACCIÓN V, DE LA LEY FEDERAL RELATIVA, QUE ESTABLECE LA INHABILITACIÓN
COMO SANCIÓN ADMINISTRATIVA, NO VIOLA LA GARANTÍA DE LIBERTAD DE
TRABAJO, CONSAGRADA EN EL ARTÍCULO 5o. CONSTITUCIONAL. El artículo 56,
fracción V, de la Ley Federal de Responsabilidades de los Servidores Públicos que
establece que la inhabilitación temporal para desempeñar empleos, cargos o comisiones
en el servicio público, impuesta como sanción administrativa, será aplicable por resolución
que dicte la autoridad competente, no transgrede la garantía de libertad de trabajo
tutelada por el artículo 5o. de la Constitución Federal. Ello es así, porque dicha garantía
no debe entenderse en el sentido de que el legislador impida que la autoridad competente
tenga facultades para restringir, de manera temporal, la capacidad de un servidor para
ocupar un cargo público, pues lo que prohíbe la referida garantía es que se limite a las
personas, en forma absoluta, el ejercicio de la profesión, industria, comercio o trabajo que
les acomode, siendo lícitos, imperativo que no se vulnera cuando la ley prevé una
sanción por tiempo determinado de acuerdo con la gravedad de la infracción, el
monto del daño causado y las demás situaciones previstas por la propia ley, cuya
regulación es necesaria, en virtud de que las garantías individuales no pueden
ejercerse en forma irrestricta y sin ningún control cuando se presente la situación
de que un funcionario no prestó óptimamente el servicio público, tanto desde un
punto de vista jurídico o legal, como moral, en cuanto a la honradez, lealtad e
imparcialidad y, en su caso, material en lo que se relaciona con la eficiencia,
supuestos que de actualizarse justifican la citada regulación, por ser de destacado
interés social que los servidores públicos se conduzcan con estricto apego a las
normas que rigen su actuación a fin de asegurar para la sociedad una
administración pública eficaz. Además, de conformidad con el precepto
constitucional mencionado, la libertad de trabajo no sólo puede vedarse por
determinación judicial, sino también por resolución gubernativa, como la dictada
por la autoridad administrativa para el efecto de decretar la inhabilitación de los
servidores públicos que hayan incurrido en responsabilidad administrativa.

Amparo directo en revisión 553/98. Catalina Ávalos Silva. 14 de octubre de 1999.


Unanimidad de ocho votos. Ausentes: Mariano Azuela Güitrón, José Vicente Aguinaco
Alemán y Humberto Román Palacios. Ponente: Sergio Salvador Aguirre Anguiano.
Secretario: Eduardo Ferrer Mac Gregor Poisot.

El Tribunal Pleno, en su sesión privada celebrada hoy veintinueve de mayo en curso,


aprobó, con el número LXXIX/2000, la tesis aislada que antecede; y determinó que la
votación es idónea para integrar tesis jurisprudencial. México, Distrito Federal, a
veintinueve de mayo de dos mil.
Novena Época
Instancia: Pleno
Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta
Tomo: IX, Abril de 1999
Tesis: P./J. 28/99
Página: 260

LIBERTAD DE TRABAJO. NO ES ABSOLUTA DE ACUERDO CON LOS PRINCIPIOS


FUNDAMENTALES QUE LA RIGEN (ARTÍCULO 5o., PÁRRAFO PRIMERO, DE LA
CONSTITUCIÓN POLÍTICA DE LOS ESTADOS UNIDOS MEXICANOS). La garantía
individual de libertad de trabajo que consagra el artículo 5o., primer párrafo, de la
Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos no es absoluta, irrestricta e
ilimitada, sino que, con base en los principios fundamentales que deben atenderse,
su ejercicio se condiciona a la satisfacción de los siguientes presupuestos: a) que
no se trate de una actividad ilícita; b) que no se afecten derechos de terceros; y, c)
que no se afecten derechos de la sociedad en general. En lo referente al primer
presupuesto, la garantía constitucional cobra vigencia en la medida que se refiera a
una actividad lícita, esto es, que esté permitida por la ley. El segundo presupuesto
normativo implica que la garantía no podrá ser exigida si la actividad a la que
pretende dedicarse la persona conlleva a su vez la afectación de un derecho
preferente tutelado por la ley en favor de otro. Finalmente, el tercer presupuesto
implica que la garantía será exigible siempre y cuando la actividad, aunque lícita, no
afecte el derecho de la sociedad, esto es, existe un imperativo que subyace frente al
derecho de los gobernados en lo individual, en tanto que existe un valor que se
pondera y asegura, que se traduce en la convivencia y bienestar social, lo que
significa que se protege el interés de la sociedad por encima del particular y, en
aras de ese interés mayor se limita o condiciona el individual cuando con éste
puede afectarse aquél en una proporción mayor del beneficio que obtendría el
gobernado.

Acción de inconstitucionalidad 10/98. Minoría parlamentaria de la LXVIII Legislatura del


Congreso del Estado de Nuevo León. 25 de febrero de 1999. Unanimidad de diez votos.
Ausente: José Vicente Aguinaco Alemán. Ponente: Humberto Román Palacios. Secretario:
Osmar Armando Cruz Quiroz.

El Tribunal Pleno, en su sesión privada celebrada el cinco de abril en curso, aprobó, con
el número 28/1999, la tesis jurisprudencial que antecede. México, Distrito Federal, a seis
de abril de mil novecientos noventa y nueve.
LEYES PRIVATIVAS
Séptima Época
Instancia: Sala Auxiliar
Fuente: Informes
Tomo: Informe 1969
Página: 58

LEYES PRIVATIVAS, CONCEPTO CONSTITUCIONAL DE. El artículo 13 de la actual


Constitución General de la República establece que "nadie puede ser juzgado por leyes
privativas ni por tribunales especiales". Este artículo 13 es idéntico al del mismo número
de la Constitución de 1857 que prohibió, en iguales términos ser juzgado por leyes
privativas y por tribunales especiales. La génesis de esta disposición constitucional
mexicana puede encontrarse en el artículo 3o. de la Declaración Francesa de los
Derechos del Hombre y del Ciudadano del 26 de agosto de 1789, que instituyó, por vez
primera, como garantía de la persona humana, que la ley "debe ser la misma para todos".
Está fuera de toda discusión que la Constitución de los Estados Unidos de América, del
17 de septiembre de 1787, no incluyó, entre sus cláusulas más importantes, el capítulo
relativo a los derechos del hombre. No es sino hasta las Enmiendas que sufre
posteriormente, cuando se establece como derecho individual público, la igualdad ante la
ley, llegando a consignar en su Enmienda 14, que "ningún Estado podrá negar, a persona
alguna bajo su jurisdicción, la igual protección de las leyes". La Constitución de
Apatzingán del 22 de octubre del año de 1814, recoge esto principios de las
Constituciones de Francia y de los Estados Unidos de América, y lo dispuso, así, en su
artículo 19, que la ley debe ser igual para todos, principios respetados y conservados,
después, tanto en el primer proyecto de Constitución Política de la República Mexicana,
del 25 de agosto de 1842, como en el voto particular de la minoría de la Comisión
Constituyente y en el segundo proyecto de Constitución, del 2 de noviembre de aquel año
de 1842, al través de las prescripciones contenidas, respectivamente, en sus artículos 7o.,
fracción II, 5o., fracción XV y 13 fracciones I y III, que mantienen el derecho fundamental
del individuo a la protección concretada en la generalidad de la ley. Sembrada la idea de
que todos deben ser iguales ante la ley, o bien, proscrita la aplicación de las leyes
privativas, su aceptación en documentos internacionales se imponía. Por ello, la
Declaración Universal de los Derechos del Hombre, del 10 de diciembre de 1948, con
obligatoriedad para todos los países que han suscrito, determinó en su artículo 7o. que
"todos son iguales ante la ley y tienen derecho, sin distinción, a igual protección de la ley".
La coincidencia no sólo conceptual, sino también terminológica de los artículos 13 de las
mexicanas Constituciones de 1857 y 1917, justifica conocer la interpretación, sentido y
alcances que se dio a la expresión ley privativa en la primera de esas Leyes
Fundamentales, para después orientar la noción de la ley privativa en la doctrina y en la
Constitución mencionada en segundo lugar. Vallarta, en sus "Votos", tomo III, páginas
67 a 72, fijó con toda nitidez el concepto de la ley privativa en estos términos: "... no
puede tenerse como privativas aquellas leyes que se refieren sólo a determinada clase de
personas, en razón de las circunstancias especiales en que se encuentran, y por esto
nadie califica de privativas a las leyes sobre los menores, los incapacitados, los
comerciantes, los quebrados, los militares, etc., y todas las razones que no necesito
exponer, que se oponen a que se haga esta calificación de tales leyes, existen para que
tampoco se llame privativo al impuesto sobre fabricantes, propietarios, agricultores
mineros, exportadores, etcétera. Después de esas ejecutorias no es ya lícito venir ante los
tribunales a negar la constitucionalidad de un impuesto, únicamente porque él no pesa
sobre todos los contribuyentes, sino sólo sobre determinada industria, giro propiedad,
etcétera; por la sola razón de que no siendo general la ley que lo establece, es privativa y
en consecuencia contraria al artículo 13 de la Constitución". La doctrina de Vallarta es tan
convincente, que basta para ello fijar la atención en que expresamente consideró que no
puede llamarse ley privativa a las que decretan sobre fabricantes, propietarios,
agricultores, mineros, como tampoco tienen ese carácter las leyes impositivas que
estatuyen impuestos, no sobre todos los contribuyentes, sino sólo sobre determinada
industria, giro, propiedad. De otra parte Coronado, en su obra Derecho Constitucional
Mexicano, página 31, 1887, también hace una interpretación doctrinaria del artículo 13 de
la Constitución de 1857, sosteniendo que "La ley, pues, tiene carácter de generalidad; y
aún cuando se refiera a persona determinada, como las que habitan de edad a un menor
o declaran electo a un funcionario, no hacen mas que reconocer una condición que se
relaciona con el orden social pero entrañan un precepto común, obligatorio para todos. Así
también, las leyes que otorgan ciertos beneficios a las mujeres, a los menores, etcétera,
por razones de clara justicia no quitan a la solemne declaración legislativa su sello de
generalidad". Doce años antes de la promulgación de la Constitución de 1917, esto es, en
1905, Gonzalo Espinosa publicó sus Principios de Derecho Constitucional, tomo I, página
299 y 302, y sus comentarios al artículo 13 fueron de esta índole: "... de este texto tan
claro de la Declaración, se pretende concluir que esta proclama la igualdad material o
económica o aún intelectual de los hombres, y así, sujetarlos a una especie de nivelación
general establecida por la fuerza, que seria la negación misma de todos los derechos.
Para que se comprenda nuestra idea, haremos presente que la condiciones de todos los
seres en la sociedad no son las mismas bastando para comprobar este hecho que no
todos están dotados igualmente de inteligencia y voluntad, ni tampoco su desarrollo moral
es el mismo; de esto resulta que, para obtener, en lo posible, la igualdad ante la ley, el
derecho haya introducido distintas reglas, que seria largo enumerar, ya en lo relativo a la
capacidad de las personas para obligarse, ya supliendo el discernimiento, la
inexperiencia, la debilidad del sexo o la edad; con la intervención de terceras personas
que de algún modo hagan el que se obtenga la igualdad ante la ley.". Espinosa, también,
da un sentido de ley privativa que se aleja del concepto de lo universal, acercándose a las
desigualdades materiales y económicas que exigen tratamientos distintos en las
normaciones jurídicas o legales. En la compilación jurisprudencial anterior (1917 a 1954),
reproducida por la actual; 1917-1965), la Suprema Corte de Justicia de la Nación expuso
su criterio sobre lo que debe entenderse por ley privativa, consignándose en la tesis
número 643, visible a páginas 1147 y 1148, lo siguiente: "Es carácter constante de las
leyes, que sean de aplicación general y abstracta (es decir, que deben contener una
disposición que no desaparezca después de aplicarse a un caso previsto y determinado
de antemano, sino que sobreviva a esta aplicación y, se apliquen sin consideración de
especie o de persona, a todos los casos idénticos al que previenen, en tanto que no sean
abrogadas). Una ley que carece de esos caracteres, va en contra del principio de igualdad
garantizado por el artículo 13 constitucional, y aún deja de ser una disposición legislativa,
en el sentido material, puesto que le falta algo que pertenece a su esencia. Las leyes
pueden considerarse como privativas, tanto las dictadas en el orden civil como en
cualquier otro orden, pues el carácter de generalidad, se refiere a las leyes de todas las
especies, y contra la aplicación de las leyes privativas, protege el ya expresado artículo 13
constitucional". Y la misma Suprema Corte, es precedente a tesis jurisprudencial que
aparece en la página 897 del tomo XXXVI del Semanario Judicial de la Federación, ha
estimado que: "La circunstancia de que un decreto comprenda a un determinado número
de individuos, no implica que se le considere privativo, pues para ello se requiere que la
disposición se dicte para una o varias personas a las que se mencione individualmente,
pues para las leyes relativas a cierta clase de personas, como los mineros, los
fabricantes, los salteadores, los propietarios de alguna clase de bienes, etc., no son
disposiciones privativas, porque comprenden a todos los individuos que se encuentra o
lleguen a encontrarse en la clasificación establecida". El análisis doctrinario de la
jurisprudencia de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, conduce
necesariamente a estas conclusiones: a) La ley es privativa, si la materia de que se
trata desaparece después de aplicarse a un caso previsto y determinado de
antemano; b) La ley es también privativa cuando menciona individualmente
(nominalmente) a las personas a las que se va aplicar; c) La ley no es privativa
cuando se aplica sin consideración de especie o de personas a todos los casos que
previene; d) La ley no es privativa cuando comprende a un determinado número de
individuos; y e) Las leyes relativas a cierta clase de personas como los mineros, los
fabricantes, los salteadores, los propietarios de alguna clase de bienes no son
disposiciones privativas, porque comprenden a todos los individuos que se
encuentran o lleguen a encontrarse en la clasificación establecida.

Amparo en revisión 2526/56. Bienes Inmuebles Riozaba, S. A. 27 de octubre de 19969.


Cinco votos. Ponente: Luis Felipe Canudas Orezza. Secretario: Ignacio Magaña
Cárdenas.

Amparo en revisión 40/57. La Inmobiliaria, S. A. 27 de octubre de 1969. Cinco votos.


Ponente: Luis Felipe Canudas Orezza. Secretario: Ignacio Magaña Cárdenas.

Amparo en revisión 668/57. Compañía Inmobiliaria Fare, S. A. 5 de noviembre de 1969.


Cinco votos. Ponente: Luis Felipe Canudas Orezza. Secretario: Ignacio Magaña
Cárdenas.

Amparo en revisión 3160/57. Bajío, S. A. 5 de noviembre de 1969. Cinco votos. Ponente:


Luis Felipe Canudas Orezza. Secretario: Ignacio Magaña Cárdenas.

Amparo en revisión 3444/57. Isabel, S. A. 27 de octubre de 1959. Cinco votos. Ponente:


Luis Felipe Canudas Orezza. Secretario: Ignacio Magaña Cárdenas.

Amparo en revisión 6051/57. Inmobiliaria Zafiro, S. A. 27 de octubre de 1969. Cinco votos.


Ponente: Luis Felipe Canudas Orezza. Secretario: Ignacio Magaña Cárdenas.

Amparo en revisión 2835/57. Edificios Kodak, S. A. 5 de noviembre de 1969. Cinco votos.


Ponente: Luis Felipe Canudas Orezza. Secretario: Ignacio Magaña Cárdenas.
Novena época
Instancia: Pleno
Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta
Tomo: VII, Marzo de 1998
Tesis: P./J. 18/98
Página: 7

LEYES PRIVATIVAS. SU DIFERENCIA CON LAS LEYES ESPECIALES. Las leyes


privativas se caracterizan porque se refieren a personas nominalmente designadas,
atendiendo a criterios subjetivos y por el hecho de que después de aplicarse al
caso previsto y determinado de antemano pierden su vigencia, encontrándose
prohibidas por el artículo 13 de la Constitución Política de los Estados Unidos
Mexicanos, debido a que atentan contra el principio de igualdad jurídica; mientras
que las leyes especiales, aun cuando se aplican a una o a varias categorías de
personas relacionadas con hechos, situaciones o actividades específicas, sí se
encuentran investidas de las características de generalidad, abstracción y
permanencia, dado que se aplican a todas las personas que se colocan dentro de
las hipótesis que prevén y no están dirigidas a una persona o grupo de ellas
individualmente determinado, además de que su vigencia jurídica pervive después
de aplicarse a un caso concreto para regular los casos posteriores en que se
actualicen los supuestos contenidos en ellas, no transgrediendo, por tanto, el citado
precepto constitucional.

Amparo en revisión 8981/84. Fábrica de Jabón La Corona, S.A. 4 de junio de 1985.


Mayoría de dieciocho votos. Ponente: Mariano Azuela Güitrón. Secretaria: María del
Carmen Sánchez Hidalgo.

Amparo en revisión 359/97. Felipe Tuz Cohuo. 25 de septiembre de 1997. Unanimidad de


nueve votos. Ausentes: Sergio Salvador Aguirre Anguiano y Guillermo I. Ortiz Mayagoitia.
Ponente: Juan Díaz Romero. Secretaria: Fortunata Florentina Silva Vásquez.

Amparo en revisión 262/97. Gabriel Neira Rodríguez y coag. 29 de septiembre de 1997.


Unanimidad de diez votos. Ausente: Sergio Salvador Aguirre Anguiano. Ponente: Juan N.
Silva Meza. Secretario: Alejandro Villagómez Gordillo.

Amparo en revisión 568/97. Jaime Salvador Jury Estefan y coags. 9 de octubre de 1997.
Unanimidad de diez votos. Ausente: José Vicente Aguinaco Alemán. Ponente: Mariano
Azuela Güitrón. Secretaria: Fortunata Florentina Silva Vásquez.

Amparo en revisión 1819/96. Manuel Rodolfo Morales Martínez. 9 de octubre de 1997.


Unanimidad de diez votos. Ausente: José Vicente Aguinaco Alemán. Ponente: Juan N.
Silva Meza. Secretario: Alejandro Villagómez Gordillo.

El Tribunal Pleno, en su sesión privada celebrada el veintiséis de febrero en curso,


aprobó, con el número 18/1998, la tesis jurisprudencial que antecede. México, Distrito
Federal, a veintiséis de febrero de mil novecientos noventa y ocho.
Novena Época
Instancia: Pleno
Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta
Tomo: VII, Marzo de 1998
Tesis: P./J. 18/98
Página: 7

LEYES PRIVATIVAS. SU DIFERENCIA CON LAS LEYES ESPECIALES. Las leyes


privativas se caracterizan porque se refieren a personas nominalmente designadas,
atendiendo a criterios subjetivos y por el hecho de que después de aplicarse al
caso previsto y determinado de antemano pierden su vigencia, encontrándose
prohibidas por el artículo 13 de la Constitución Política de los Estados Unidos
Mexicanos, debido a que atentan contra el principio de igualdad jurídica; mientras
que las leyes especiales, aun cuando se aplican a una o a varias categorías de personas
relacionadas con hechos, situaciones o actividades específicas, sí se encuentran
investidas de las características de generalidad, abstracción y permanencia, dado que se
aplican a todas las personas que se colocan dentro de las hipótesis que prevén y no están
dirigidas a una persona o grupo de ellas individualmente determinado, además de que su
vigencia jurídica pervive después de aplicarse a un caso concreto para regular los casos
posteriores en que se actualicen los supuestos contenidos en ellas, no transgrediendo,
por tanto, el citado precepto constitucional.

Amparo en revisión 8981/84. Fábrica de Jabón La Corona, S.A. 4 de junio de 1985.


Mayoría de dieciocho votos. Ponente: Mariano Azuela Güitrón. Secretaria: María del
Carmen Sánchez Hidalgo.

Amparo en revisión 359/97. Felipe Tuz Cohuo. 25 de septiembre de 1997. Unanimidad de


nueve votos. Ausentes: Sergio Salvador Aguirre Anguiano y Guillermo I. Ortiz Mayagoitia.
Ponente: Juan Díaz Romero. Secretaria: Fortunata Florentina Silva Vásquez.

Amparo en revisión 262/97. Gabriel Neira Rodríguez y coag. 29 de septiembre de 1997.


Unanimidad de diez votos. Ausente: Sergio Salvador Aguirre Anguiano. Ponente: Juan N.
Silva Meza. Secretario: Alejandro Villagómez Gordillo.

Amparo en revisión 568/97. Jaime Salvador Jury Estefan y coags. 9 de octubre de 1997.
Unanimidad de diez votos. Ausente: José Vicente Aguinaco Alemán. Ponente: Mariano
Azuela Güitrón. Secretaria: Fortunata Florentina Silva Vásquez.

Amparo en revisión 1819/96. Manuel Rodolfo Morales Martínez. 9 de octubre de 1997.


Unanimidad de diez votos. Ausente: José Vicente Aguinaco Alemán. Ponente: Juan N.
Silva Meza. Secretario: Alejandro Villagómez Gordillo.

El Tribunal Pleno, en su sesión privada celebrada el veintiséis de febrero en curso,


aprobó, con el número 18/1998, la tesis jurisprudencial que antecede. México, Distrito
Federal, a veintiséis de febrero de mil novecientos noventa y ocho.
No. Registro: 177,528
Jurisprudencia
Materia(s): Constitucional, Administrativa
Novena Época
Instancia: Primera Sala
Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta
Tomo: XXII, Agosto de 2005
Tesis: 1a./J. 101/2005
Página: 138

PROTECCIÓN AL CONSUMIDOR. EL ARTÍCULO 1o. DE LA LEY FEDERAL RELATIVA,


QUE ESTABLECE SU OBJETO Y REGULA LOS PRINCIPIOS BÁSICOS EN LAS
RELACIONES DE CONSUMO, NO TRANSGREDE EL ARTÍCULO 13 DE LA
CONSTITUCIÓN FEDERAL. El citado precepto constitucional, que consagra la
garantía de igualdad jurídica, no prohíbe al legislador establecer grupos de sujetos
conforme a la particular situación en que éstos se encuentren, siempre que lo haga
de manera general, abstracta e impersonal, sin distinción de especie o de persona,
con el objeto de que sean aplicadas las leyes de igual modo y a todos los casos
idénticos al de la hipótesis legal. En ese sentido, el artículo 1o. de la Ley Federal de
Protección al Consumidor, que regula los principios básicos en las relaciones de
consumo, es decir, entre proveedores y consumidores en general, no transgrede la
mencionada garantía constitucional, en tanto que dichos principios no se refieren a
personas nominalmente designadas, en virtud de que no atienden a criterios
subjetivos ni dan lugar a que después de aplicarse al caso previsto y determinado
de antemano pierdan su vigencia, sino que están investidos de las características
de generalidad, abstracción, impersonalidad y permanencia, ya que se aplican a
todas las personas ubicadas dentro de las hipótesis que prevén, ya sea como
consumidores o proveedores, sin que estén dirigidos a una persona o grupo
individualmente determinado, además de que su vigencia jurídica subsiste después
de aplicarse a un caso concreto, para regular los casos posteriores en que se
actualicen los supuestos normativos.

Amparo en revisión 408/2005. Combustibles de Mérida, S.A. de C.V. 4 de mayo de 2005.


Unanimidad de cuatro votos. Ausente: José de Jesús Gudiño Pelayo. Ponente: Juan N.
Silva Meza. Secretario: Manuel González Díaz.

Amparo en revisión 532/2005. Pedro Ángel Castillo Castellanos. 25 de mayo de 2005.


Cinco votos. Ponente: Juan N. Silva Meza. Secretario: Jaime Flores Cruz.

Amparo en revisión 407/2005. Florencia Irene Lago Ancona. 25 de mayo de 2005. Cinco
votos. Ponente: José de Jesús Gudiño Pelayo. Secretario: Jesús Antonio Sepúlveda
Castro.

Amparo en revisión 531/2005. José Gabriel Escalante y sucesores, S. de R.L. de C.V. 25


de mayo de 2005. Cinco votos. Ponente: José de Jesús Gudiño Pelayo. Secretario: Jesús
Antonio Sepúlveda Castro.
Amparo en revisión 299/2005. Servicio Mérida 2000, S.A. de C.V. 1o. de junio de 2005.
Cinco votos. Ponente: Olga Sánchez Cordero de García Villegas. Secretaria: Rosaura
Rivera Salcedo.

Tesis de jurisprudencia 101/2005. Aprobada por la Primera Sala de este Alto Tribunal, en
sesión de trece de julio de dos mil cinco.
Novena Época
Instancia: Segunda Sala
Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta
Tomo: XVI, Noviembre de 2002
Tesis: 2a. CXLIV/2002
Página: 450

ORGANIZACIONES Y ACTIVIDADES AUXILIARES DEL CRÉDITO. EL ARTÍCULO 81-A


DE LA LEY GENERAL RELATIVA, REFORMADO MEDIANTE DECRETO PUBLICADO
EN EL DIARIO OFICIAL DE LA FEDERACIÓN EL PRIMERO DE JUNIO DE DOS MIL
UNO, NO CONSTITUYE UNA NORMA PRIVATIVA. El hecho de que el artículo 81-A de la
Ley General de Organizaciones y Actividades Auxiliares del Crédito imponga límites a
quienes ejerzan la actividad general de compra, venta y cambio de divisas, billetes,
cheques de viajero y piezas acuñadas en forma de moneda, entre otras, a diferencia de
las instituciones de crédito y casas de cambio que también realizan dicha actividad, no es
motivo para considerar que dicho precepto constituye una disposición privativa prohibida
por el artículo 13 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, en tanto
que no se refiere a personas nominalmente designadas, no atiende a criterios
subjetivos, ni da lugar a que después de aplicarse al caso previsto y determinado
de antemano pierda su vigencia, sino que, por el contrario, aun cuando se aplica a una
categoría de personas relacionadas con hechos, situaciones o actividades específicas, tal
disposición se encuentra investida de las características de generalidad, abstracción y
permanencia, ya que se aplica a todas las personas que se colocan dentro de las
hipótesis que prevé y no está dirigida a una persona o grupo individualmente
determinado, además de que su vigencia jurídica continúa después de aplicarse a un
caso concreto para regular los casos posteriores en que se actualicen los supuestos
contenidos en la norma.

Amparo en revisión 80/2002. Casa Wong Multiservicios, S.A. de C.V. 25 de septiembre de


2002. Unanimidad de cuatro votos. Ausente: Guillermo I. Ortiz Mayagoitia. Ponente: José
Vicente Aguinaco Alemán. Secretaria: María Antonieta del Carmen Torpey Cervantes.
Novena Epoca
Instancia: Pleno
Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta
Tomo: VII, Marzo de 1998
Tesis: P. XVI/98
Página: 24

FIANZAS, INSTITUCIONES DE. EL ARTÍCULO 98 DE LA LEY FEDERAL RELATIVA,


QUE LES CONFIERE EL DERECHO PARA SOLICITAR EL SECUESTRO
PRECAUTORIO DE BIENES, NO TRANSGREDE EL DERECHO GARANTIZADO EN EL
ARTÍCULO 13 CONSTITUCIONAL. Conforme al artículo 13 de la Constitución Política de
los Estados Unidos Mexicanos nadie puede ser juzgado por leyes privativas,
entendiéndose por éstas las que desaparecen después de aplicarse al caso previsto y
determinado de antemano, aunado a que su aplicación se realiza en razón de las
características de determinada persona atendiendo a criterios subjetivos, por lo que basta
con que las disposiciones de un ordenamiento legal tengan vigencia indeterminada, se
apliquen a todas las personas que se coloquen dentro de las hipótesis que prevén y que
no estén dirigidas a una persona o grupo de ellas individualmente determinado, para que
la ley satisfaga los atributos de generalidad, abstracción y permanencia y, por ende,
respeten el citado precepto constitucional. De lo anterior se sigue que al establecer el
artículo 98 de la Ley Federal de Instituciones de Fianzas que éstas tendrán el derecho de
acción contra el solicitante, fiado, contrafiador y obligado solidario para solicitar el
secuestro precautorio de bienes, antes de que éstos paguen, en los casos a que se
refiere el artículo 97 del propio ordenamiento, es decir, cuando a las afianzadoras les haya
sido requerido, judicial o extrajudicialmente, el pago de alguna cantidad en virtud de fianza
otorgada, cuando cualquiera de los obligados sufra menoscabo en sus bienes de modo
que se halle en riesgo de quedar insolvente, cuando alguno de los obligados haya
proporcionado datos falsos respecto de su solvencia, y en los demás casos previstos por
la legislación mercantil, con ello no se transgrede el citado precepto constitucional, pues si
la norma citada rige a todas las instituciones de fianzas, así como a los solicitantes de
esos contratos, fiados, contrafiados y obligados solidarios, sin contraerse a una sola
institución o deudor, o grupo individualmente determinado de éstos, y su vigencia es
indeterminada, es evidente que la norma reviste los atributos de generalidad, abstracción
y permanencia, respetándose, por ende, la garantía constitucional de mérito.

Amparo directo en revisión 262/97. Gabriel Neira Rodríguez y coag. 29 de septiembre de


1997. Unanimidad de diez votos. Ausente: Sergio Salvador Aguirre Anguiano. Ponente:
Juan N. Silva Meza. Secretario: Alejandro Villagómez Gordillo.

El Tribunal Pleno, en su sesión privada celebrada el veintiséis de febrero en curso,


aprobó, con el número XVI/1998, la tesis aislada que antecede; y determinó que la
votación es idónea para integrar tesis jurisprudencial. México, Distrito Federal, a veintiséis
de febrero de mil novecientos noventa y ocho.
No. Registro: 184,534
Tesis aislada
Materia(s): Constitucional
Novena Época
Instancia: Segunda Sala
Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta
Tomo: XVII, Abril de 2003
Tesis: 2a. LIII/2003
Página: 205

ARMAS DE FUEGO. EL ARTÍCULO 83, FRACCIÓN II, DE LA LEY FEDERAL RELATIVA,


NO VIOLA LA GARANTÍA DE IGUALDAD CONSAGRADA EN EL ARTÍCULO 13 DE LA
CONSTITUCIÓN FEDERAL. El citado precepto legal, al establecer el tipo del delito
de portación de armas de fuego de uso exclusivo del Ejército, Armada o Fuerza
Aérea y prever las penas tanto de prisión, de cinco a diez años, como pecuniarias,
de cincuenta a doscientos días multa, no viola la garantía de igualdad consagrada
en el artículo 13 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, ya
que el dispositivo 83, fracción II, establece una regulación abstracta, impersonal y
general para todas las personas que se ubiquen en los supuestos en él previstos y
permanece después de cada aplicación para todos los casos idénticos, mientras no
sea reformado o abrogado; esto es, cuando sin el permiso correspondiente un habitante
del país porte un arma de las señaladas en el numeral 11, incisos a) y b), de la ley citada,
sin distinción alguna se le debe imponer una de las penas precisadas con antelación.

Amparo directo en revisión 1762/2002. 21 de febrero de 2003. Cinco votos. Ponente:


Sergio Salvador Aguirre Anguiano. Secretario: Alberto Miguel Ruiz Matías.
No. Registro: 193,873
Tesis aislada
Materia(s): Constitucional, Administrativa
Novena Época
Instancia: Segunda Sala
Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta
Tomo: IX, Mayo de 1999
Tesis: 2a. LXXVII/99
Página: 510

PROCURADURÍA GENERAL DE LA REPÚBLICA. EL REGLAMENTO DE SU INSTITUTO


DE CAPACITACIÓN NO ES UNA LEY PRIVATIVA, POR LO QUE NO INFRINGE EL
ARTÍCULO 13 CONSTITUCIONAL. La ley privativa se caracteriza no por sus efectos
en cuanto a que restringe derechos, sino porque pugna con el sistema de
generalidad en cuanto a sus observancias, que rige en nuestra legislación, y sólo
se contrae a determinadas personas y cosas individualmente consideradas,
desapareciendo una vez aplicada al caso previsto. De este modo, la ley que carece
del carácter constante de las leyes, esto es, que no sea de aplicación general,
abstracta e impersonal, va en contra del principio de igualdad, garantizado por el
artículo 13 constitucional. Por otro lado, basta con que las disposiciones de un
ordenamiento legal tengan vigencia indeterminada, se apliquen a todas las
personas que se coloquen dentro de la hipótesis por ellas previstas y que no estén
dirigidas a una persona o grupo de personas individualmente determinado, para
que la ley satisfaga los mencionados atributos de generalidad, abstracción e
impersonalidad y, por ende, no infrinja lo dispuesto por el artículo 13 constitucional.
Tal es el caso del Reglamento del Instituto de Capacitación de la Procuraduría General de
la República, pues como puede verse de su artículo 1o., es un ordenamiento que regula
las atribuciones y funciones de su organismo específico, como órgano desconcentrado de
esa dependencia federal, cuyo objeto esencial es diseñar, operar y controlar métodos y
sistemas de reclutamiento, selección y evaluación, como única instancia del ingreso a la
institución, así como los programas de capacitación, actualización, especialización y el
sistema de evaluación permanente de los agentes del Ministerio Público Federal, Policía
Judicial Federal, peritos y demás servidores públicos que integren la Procuraduría
General de la República. Entre otras regulaciones, los artículos 18 a 21 tratan lo relativo a
los alumnos del Instituto de Capacitación; empero, no se advierte que se mencione
individualmente a una o varias personas; menos, que contenga algún precepto que
establezca la desaparición del reglamento una vez aplicado al caso concreto. Lo cierto es
que se refiere, en general, a los alumnos, para quienes rigen las disposiciones como
grupo social indeterminado o categoría de personas relacionadas con esa actividad
específica; es decir, sus disposiciones se aplican a todas las personas que se colocan
dentro de tal condición. En tales condiciones, el Reglamento del Instituto de
Capacitación de la Procuraduría General de la República cumple con los principios
de generalidad, abstracción e impersonalidad de la ley, pues como se indicó con
anterioridad, va dirigido a todas aquellas personas que tengan el carácter de
alumno en los cursos que imparte dicha institución, regulando las actividades que
en él se realizan y sin que tienda a desaparecer por su sola aplicación a un caso
previsto y determinado no transgrediendo, por tanto, el artículo 13 constitucional.
Amparo en revisión 2997/98. Jesús Torres Ponce. 30 de abril de 1999. Unanimidad de
cuatro votos. Ausente: Juan Díaz Romero. Ponente: Mariano Azuela Güitrón. Secretario:
Hugo Guzmán López.
No. Registro: 176,562
Tesis aislada
Materia(s): Constitucional, Administrativa
Novena Época
Instancia: Segunda Sala
Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta
Tomo: XXII, Diciembre de 2005
Tesis: 2a. CXXVIII/2005
Página: 398

DERECHOS DE AUTOR. EL ARTÍCULO 83 BIS DE LA LEY FEDERAL RELATIVA NO


CONTRAVIENE EL ARTÍCULO 13 DE LA CONSTITUCIÓN FEDERAL. Del análisis de la
jurisprudencia emitida por la Suprema Corte de Justicia de la Nación sobre el tema
de leyes privativas, se advierte que la ley: a) Es privativa si la materia de que se
trata desaparece después de aplicarse a un caso previsto y determinado de
antemano; b) Es privativa cuando menciona individualmente (nominalmente) a las
personas a las que se va aplicar; c) No es privativa cuando se aplica sin
consideración de especie o de personas a todos los casos que previene; d) No es
privativa cuando comprende a un determinado número de individuos, y e) No es
privativa aunque se refiera a cierto grupo de propietarios de alguna clase de bienes,
porque comprende a todos los individuos que se encuentran o lleguen a
encontrarse en la clasificación establecida. Por tanto, el artículo 83 bis de la Ley
Federal del Derecho de Autor, al disponer que quien participe en la realización de una
obra musical en forma remunerada, tendrá el derecho al pago de regalías que se generen
por la comunicación o transmisión pública de la obra, en términos de los diversos 26 bis y
117 bis de la misma Ley, tiene las características propias de toda norma, como son la
generalidad, la abstracción y la impersonalidad, y si bien incide en un conjunto de sujetos
que se encuentran en el mismo supuesto (colaboradores remunerados y usuarios de las
obras) no por ello debe considerarse privativa, en virtud de que precisamente se trata de
una categoría indeterminada de personas, ya que se establece por igual a todos los
que se sitúen en el mismo supuesto legal, sin contraerse a un caso concreto,
previsto de antemano o que se aplique en consideración a especie o persona en lo
particular, ni pierde su vigencia después de aplicarse al caso concreto, que es lo
que prohíbe el artículo 13 de la Constitución Política de los Estados Unidos
Mexicanos.

Amparo en revisión 105/2005. Cinemex Toluca II, S.A. de C.V. y otras. 10 de junio de
2005. Unanimidad de cuatro votos. Ausente: Margarita Beatriz Luna Ramos. Ponente:
Genaro David Góngora Pimentel. Secretario: Javier Arnaud Viñas.
No. Registro: 185,533
Tesis aislada
Materia(s): Constitucional, Administrativa
Novena Época
Instancia: Segunda Sala
Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta
Tomo: XVI, Noviembre de 2002
Tesis: 2a. CXLIV/2002
Página: 450

ORGANIZACIONES Y ACTIVIDADES AUXILIARES DEL CRÉDITO. EL ARTÍCULO 81-A


DE LA LEY GENERAL RELATIVA, REFORMADO MEDIANTE DECRETO PUBLICADO
EN EL DIARIO OFICIAL DE LA FEDERACIÓN EL PRIMERO DE JUNIO DE DOS MIL
UNO, NO CONSTITUYE UNA NORMA PRIVATIVA. El hecho de que el artículo 81-A de la
Ley General de Organizaciones y Actividades Auxiliares del Crédito imponga límites a
quienes ejerzan la actividad general de compra, venta y cambio de divisas, billetes,
cheques de viajero y piezas acuñadas en forma de moneda, entre otras, a diferencia de
las instituciones de crédito y casas de cambio que también realizan dicha actividad, no es
motivo para considerar que dicho precepto constituye una disposición privativa prohibida
por el artículo 13 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, en tanto
que no se refiere a personas nominalmente designadas, no atiende a criterios
subjetivos, ni da lugar a que después de aplicarse al caso previsto y determinado
de antemano pierda su vigencia, sino que, por el contrario, aun cuando se aplica a
una categoría de personas relacionadas con hechos, situaciones o actividades
específicas, tal disposición se encuentra investida de las características de
generalidad, abstracción y permanencia, ya que se aplica a todas las personas que se
colocan dentro de las hipótesis que prevé y no está dirigida a una persona o grupo
individualmente determinado, además de que su vigencia jurídica continúa después de
aplicarse a un caso concreto para regular los casos posteriores en que se actualicen los
supuestos contenidos en la norma.

Amparo en revisión 80/2002. Casa Wong Multiservicios, S.A. de C.V. 25 de septiembre de


2002. Unanimidad de cuatro votos. Ausente: Guillermo I. Ortiz Mayagoitia. Ponente: José
Vicente Aguinaco Alemán. Secretaria: María Antonieta del Carmen Torpey Cervantes.
No. Registro: 190,982
Tesis aislada
Materia(s): Constitucional, Administrativa
Novena Época
Instancia: Segunda Sala
Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta
Tomo: XII, Octubre de 2000
Tesis: 2a. CXXX/2000
Página: 355

OBLIGACIONES FISCALES. EL ARTÍCULO 64 DEL CÓDIGO FINANCIERO DEL


DISTRITO FEDERAL, VIGENTE EN MIL NOVECIENTOS NOVENTA Y OCHO, QUE
ESTABLECE LA OBLIGACIÓN DE DICTAMINAR EL CUMPLIMIENTO DE AQUÉLLAS
POR CONTADOR PÚBLICO AUTORIZADO, RESPECTO DE ALGUNAS CATEGORÍAS
DE CONTRIBUYENTES, NO ES UNA LEY PRIVATIVA. La obligación de dictaminar el
cumplimiento de las obligaciones fiscales que corresponde a determinadas categorías de
contribuyentes, contenidas en el artículo 64 del Código Financiero del Distrito Federal,
está dirigida a todos los contribuyentes que se ubiquen dentro de las hipótesis
previstas en el propio precepto, y su vigencia permanece después de aplicarse a un
caso concreto, atento que continúa regulando todos aquellos casos posteriores en
que se actualicen los supuestos contenidos en él. En esta tesitura, es evidente que
el referido numeral instituye obligaciones fiscales cuyo cumplimiento corresponde
a todos los sujetos que se coloquen dentro de las hipótesis que prevé; luego, no
regula una situación concreta para un sujeto o número determinado de personas con
exclusión de otras ni su vigencia es por un plazo o periodo previamente determinado, por
lo que no constituye una ley privativa de las proscritas por el artículo 13 constitucional.

Amparo en revisión 3333/98. Banco Internacional, S.A., Institución de Banca Múltiple,


Grupo Financiero Bital y otras. 23 de junio del año 2000. Unanimidad de cuatro votos.
Ausente: Mariano Azuela Güitrón. Ponente: Guillermo I. Ortiz Mayagoitia. Secretario:
Alberto Miguel Ruiz Matías.
No. Registro: 191,139
Tesis aislada
Materia(s): Constitucional
Novena Época
Instancia: Pleno
Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta
Tomo: XII, Septiembre de 2000
Tesis: P. CXXX/2000
Página: 32

MENORES INFRACTORES. LA LEY DE PREVENCIÓN SOCIAL Y TRATAMIENTO DE


MENORES DEL ESTADO DE MÉXICO, NO ES UNA LEY PRIVATIVA. Las leyes
privativas prohibidas por el artículo 13 de la Constitución Federal, se caracterizan
porque se refieren a personas nominalmente designadas, atendiendo a criterios
subjetivos y por el hecho de que después de aplicarse al caso previsto y
determinado pierden su vigencia, según se advierte de lo dispuesto en la tesis de
jurisprudencia P./J. 18/98, de rubro: "LEYES PRIVATIVAS. SU DIFERENCIA CON LAS
LEYES ESPECIALES.", visible en el Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta,
Tomo VII, marzo de 1998, página 7. En ese tenor, la Ley de Prevención Social y
Tratamiento de Menores del Estado de México no puede considerarse como una ley
privativa, pues goza de las características de generalidad, abstracción y
permanencia, en virtud de que se aplica a todos los menores que se colocan dentro
de los supuestos que prevé, no está dirigida a una persona o grupo de ellas
individualmente determinado y su vigencia pervive a su aplicación a un caso concreto,
para regular otros posteriores en los que se actualicen los supuestos contenidos en dicho
ordenamiento.

Amparo en revisión 133/99. 11 de noviembre de 1999. Unanimidad de nueve votos.


Ausentes: José Vicente Aguinaco Alemán y José de Jesús Gudiño Pelayo. Ponente: Juan
N. Silva Meza. Secretario: José Antonio Sánchez Castillo.

El Tribunal Pleno, en su sesión privada celebrada hoy cinco de septiembre en curso,


aprobó, con el número CXXX/2000, la tesis aislada que antecede; y determinó que la
votación es idónea para integrar tesis jurisprudencial. México, Distrito Federal, a cinco de
septiembre de dos mil.
Registro IUS: 178663
Novena Época
Tribunales Colegiados de Circuito
Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta
Tomo XXI, Abril de 2005, p. 1452
Tesis I.7o.A.369 A, aislada, Administrativa

PROGRAMAS PARCIALES DE DESARROLLO URBANO DEL DISTRITO FEDERAL. NO


SON LEYES PRIVATIVAS. El artículo 13, primera parte, de la Constitución Política de los
Estados Unidos Mexicanos dispone que nadie puede ser juzgado por leyes privativas,
entendiéndose como tales aquellas que estén dirigidas a personas en lo particular, con
exclusión de las demás, y que después de aplicarse al caso previsto y determinado,
pierden su vigencia. La circunstancia de que los programas parciales de desarrollo
urbano del Distrito Federal se refieran concretamente al uso de suelo en un área
determinada, no les confiere la característica de leyes privativas, ya que aquéllos
tendrán efectos sobre todos y cada uno de los predios que se encuentren dentro
del polígono respectivo, y su vigencia no está circunscrita a un solo acto de
aplicación, es decir, solamente se trata de una disposición gubernativa con un
ámbito de vigencia territorial delimitado, lo cual no atenta contra ningún principio
constitucional, sino que es coherente con los postulados previstos por los artículos 27,
tercer párrafo, 73, fracciones XXIX-C y XXIX-G y 122, inciso C, base primera, fracción V,
subinciso j), de la Carta Magna, ya que la ordenación de los asentamientos humanos
debe hacerse tomando en cuenta las particularidades que revista una zona en particular,
a efecto de mejorar los centros de población y preservar el equilibrio ecológico imperante
en ese lugar.

SÉPTIMO TRIBUNAL COLEGIADO EN MATERIA ADMINISTRATIVA DEL PRIMER


CIRCUITO.

Precedentes: Amparo en revisión 66/2005. Certificadora del Registro de los Planes y


Programas de Desarrollo Urbano del Gobierno del Distrito Federal. 9 de marzo de 2005.
Unanimidad de votos. Ponente: F. Javier Mijangos Navarro. Secretario: Carlos Alfredo
Soto Morales.
TRIBUNALES ESPECIALES
No. Registro: 197,676
Tesis aislada
Materia(s): Constitucional
Novena Época
Instancia: Pleno
Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta
Tomo: VI, Septiembre de 1997
Tesis: P. CXXXV/97
Página: 204

IGUALDAD. LAS GARANTÍAS PREVISTAS EN EL ARTÍCULO 13 CONSTITUCIONAL LA


CONSAGRAN, EN EL ASPECTO JURISDICCIONAL, PROHIBIENDO LAS LEYES
PRIVATIVAS, LOS TRIBUNALES ESPECIALES Y LOS FUEROS. De la interpretación
histórica del artículo 13 constitucional, y particularmente del debate que suscitó el mismo
precepto de la Constitución de 1857, se desprende que la teleología de tal norma es la
de consagrar la plena igualdad ante la ley, eliminando las manifestaciones más
evidentes que atentan contra ella, como son las leyes privativas, los tribunales
especiales y los fueros; de lo que se sigue que la igualdad que consagra el citado
precepto se refiere a un aspecto específico: el de la jurisdicción. Así, el artículo 13
constitucional proscribe la aplicación de "leyes" que no sean generales, abstractas
y permanentes; de tribunales distintos a los ordinarios creados por la ley con
competencia genérica y jurisdicción diferente para las personas, en función de su
situación social.

Amparo directo en revisión 698/96. Emilio Ocejo Gutiérrez y otra. 4 de agosto de 1997.
Unanimidad de diez votos. Ausente: Guillermo I. Ortiz Mayagoitia. Ponente: Mariano
Azuela Güitrón. Secretario: Ariel Alberto Rojas Caballero.

El Tribunal Pleno, en su sesión privada celebrada el veinticinco de agosto en curso,


aprobó, con el número CXXXV/1997, la tesis aislada que antecede; y determinó que la
votación es idónea para integrar tesis jurisprudencial. México, Distrito Federal, a
veinticinco de agosto de mil novecientos noventa y siete.
Quinta Época
Instancia: Primera Sala
Fuente: Semanario Judicial de la Federación
Tomo: XXVII
Página: 1140

TRIBUNALES ESPECIALES. Por tribunales especiales se entiende aquellos que se


crean exclusivamente para conocer, en un tiempo dado, de ciertos delitos o
respecto de determinados delincuentes; por tanto, no puede considerarse tribunal
especial, al Juez que se nombre para auxiliar a otro en el despacho de todos los negocios
de su competencia.

Amparo penal directo. García Alejo. 21 de octubre de 1929. Unanimidad de cinco votos.
La publicación no menciona el nombre del ponente.
Quinta Época
Instancia: Cuarta Sala
Fuente: Semanario Judicial de la Federación
Tomo: LV
Página: 2008

TRIBUNAL ESPECIAL INEXISTENCIA DEL. La indebida integración de un tribunal, no


implica la existencia de un tribunal especial, ya que éste es el que se constituye por
virtud de una ley para juzgar a una persona, a la que se excluye, consecuentemente,
de la jurisdicción ordinaria.

Amparo directo en materia de trabajo 2/38. Compañía de Petróleo "El Aguila", S. A. y


coags. 1o. de marzo de 1938. Unanimidad de cuatro votos. Excusa: Xavier Icaza. Relator:
Alfredo Iñárritu.
No. Registro: 179,667
Tesis aislada
Materia(s): Constitucional, Civil
Novena Época
Instancia: Primera Sala
Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta
Tomo: XXI, Enero de 2005
Tesis: 1a. CLXXVI/2004
Página: 411

ARBITRAJE COMERCIAL. LOS ARTÍCULOS 1415 A 1463 DEL CÓDIGO DE


COMERCIO, NO VIOLAN EL ARTÍCULO 13 DE LA CONSTITUCIÓN FEDERAL. Si se
parte de la base que el juicio arbitral es aquel que se tramita ante personas o instituciones
que no son Jueces del Estado, o que siéndolo, no actúan como tales, sino como personas
de derecho privado, es inexacto que los preceptos reclamados, al establecer la posibilidad
de que los particulares sujeten sus controversias al arbitraje comercial, otorguen a los
tribunales arbitrales la calidad de tribunales especiales, pues quienes emiten dichos
laudos son personas o instituciones designadas para resolver controversias entre
particulares, ya sea como amigables componedores o en conciencia, sólo si las partes las
han autorizado expresamente para hacerlo en términos del artículo 1445, párrafo tercero,
del citado código. Estos laudos deben ser reconocidos u homologados por los órganos
jurisdiccionales correspondientes, a fin de que adquieran la fuerza jurídica necesaria para
su completa obligatoriedad, y a efectos de su ejecución de conformidad con los artículos
1461 a 1463 del ordenamiento mencionado. De ahí que el arbitraje comercial regulado
en el Código de Comercio no contraviene el artículo 13 de la Constitución, que
como garantía de igualdad, en el aspecto jurisdiccional, prohíbe los tribunales
especiales.

Amparo en revisión 237/2004. Emilio Francisco Casares Loret de Mola y otros. 28 de abril
de 2004. Unanimidad de cuatro votos. Ausente: Humberto Román Palacios. Ponente:
Juan N. Silva Meza. Secretario: Jaime Flores Cruz.
No. Registro: 177,516
Jurisprudencia
Materia(s): Constitucional, Administrativa
Novena Época
Instancia: Pleno
Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta
Tomo: XXII, Agosto de 2005
Tesis: P./J. 100/2005
Página: 9

PROTECCIÓN AL CONSUMIDOR. LOS ARTÍCULOS 73, 73 BIS, 73 TER, 75, 86,


PÁRRAFO TERCERO, Y 87 DE LA LEY FEDERAL RELATIVA NO VIOLAN EL ARTÍCULO
13 CONSTITUCIONAL. Los citados preceptos no violan las garantías contenidas en el
artículo 13 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, que prohíbe
juzgar a los gobernados bajo leyes privativas y por tribunales especiales, en virtud de que
no regulan actos dirigidos a personas concretas, sino que se dirigen a un sector genérico
de proveedores y consumidores, comprendiendo a todos los que realizan actos
mercantiles relacionados con el fraccionamiento, construcción, promoción, asesoría o
venta al público de viviendas destinadas a casa habitación, o cuando otorguen al
consumidor el derecho de usar inmuebles mediante el sistema de tiempo compartido,
siendo esa indeterminación lo que le da el carácter de ley general y abstracta. Además,
los artículos 73, 73 BIS, 73 TER, 75, 86, párrafo tercero, y 87 de la Ley Federal de
Protección al Consumidor no erigen a la Procuraduría Federal del Consumidor en
un tribunal especial u órgano creado ex profeso con posterioridad a los hechos
sobre los que resuelve, ni desaparece una vez dictado el fallo correspondiente.

Amparo en revisión 1850/2004. Residencias Mejoradas, S.A. de C.V. 20 de junio de 2005.


Once votos. Ponente: Guillermo I. Ortiz Mayagoitia. Secretaria: Verónica Nava Ramírez.

Amparo en revisión 1952/2004. Century 21 México, S.A. de C.V. 20 de junio de 2005.


Once votos. Ponente: José de Jesús Gudiño Pelayo. Secretario: Miguel Bonilla López.

Amparo en revisión 11/2005. Roma de Torreón Fraccionadora, S.A. de C.V. 20 de junio de


2005. Once votos. Ponente: Genaro David Góngora Pimentel. Secretaria: Maura Angélica
Sanabria Martínez.

Amparo en revisión 239/2005. Selko Comercial de México, S.A. de C.V. 20 de junio de


2005. Once votos. Ponente: Genaro David Góngora Pimentel. Secretaria: Maura Angélica
Sanabria Martínez.

Amparo en revisión 298/2005. Provivienda del Sureste, S.A. de C.V. 20 de junio de 2005.
Once votos. Ponente: Juan N. Silva Meza. Secretaria: Maura Angélica Sanabria Martínez.

El Tribunal Pleno, el catorce de julio en curso, aprobó, con el número 100/2005, la tesis
jurisprudencial que antecede. México, Distrito Federal, a catorce de julio de dos mil cinco.
No. Registro: 191,140
Tesis aislada
Materia(s): Constitucional
Novena Época
Instancia: Pleno
Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta
Tomo: XII, Septiembre de 2000
Tesis: P. CXXIX/2000
Página: 18

CONSEJO DE MENORES DEL ESTADO DE MÉXICO. NO ES UN TRIBUNAL ESPECIAL


DE LOS PROHIBIDOS POR EL ARTÍCULO 13 DE LA CONSTITUCIÓN FEDERAL. Los
tribunales especiales prohibidos por el precepto constitucional citado, son aquellos
órganos jurisdiccionales creados exclusivamente para conocer de hechos y
personas determinados, por lo que una vez que realizan el juzgamiento que les ha
sido encomendado, se extinguen, es decir, no han sido creados por la ley con
carácter permanente, ni establecidos antes de que se susciten los hechos materia
de su competencia. En estas condiciones, puede afirmarse que el Consejo de Menores
del Estado de México no es un tribunal especial, toda vez que no desaparece al
conocer de un hecho de los que legalmente le competen, ni su creación se
circunscribe al análisis de la conducta de persona previamente especificada, sino
de todas aquellas menores de dieciocho años que incurran en infracciones o faltas,
en términos de lo dispuesto por el artículo 1o., párrafo segundo, de la Ley de Prevención
Social y Tratamiento de Menores del Estado de México.

Amparo en revisión 133/99. 11 de noviembre de 1999. Unanimidad de nueve votos.


Ausentes: José Vicente Aguinaco Alemán y José de Jesús Gudiño Pelayo. Ponente: Juan
N. Silva Meza. Secretario: José Antonio Sánchez Castillo.

El Tribunal Pleno, en su sesión privada celebrada hoy cinco de septiembre en curso,


aprobó, con el número CXXIX/2000, la tesis aislada que antecede; y determinó que la
votación es idónea para integrar tesis jurisprudencial. México, Distrito Federal, a cinco de
septiembre de dos mil.
No. Registro: 197,672
Tesis aislada
Materia(s): Civil, Constitucional
Novena Época
Instancia: Pleno
Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta
Tomo: VI, Septiembre de 1997
Tesis: P. CXXXIV/97
Página: 121

ARRENDAMIENTO INMOBILIARIO. LOS ARTÍCULOS 957, 958, 959 Y 966 DEL CÓDIGO
DE PROCEDIMIENTOS CIVILES PARA EL DISTRITO FEDERAL, REFORMADOS
MEDIANTE DECRETO PUBLICADO EL VEINTIUNO DE JULIO DE MIL NOVECIENTOS
NOVENTA Y TRES, NO INFRINGEN EL ARTÍCULO 13 CONSTITUCIONAL. La
interpretación histórica y causal teleológica del artículo 13 de la Constitución Política de
los Estados Unidos Mexicanos permite concluir que el Constituyente consagró, en dicho
precepto, la igualdad de los gobernados frente a la ley y frente a los tribunales,
prohibiendo entre sus manifestaciones más claras las leyes privativas, los tribunales
especiales y los fueros. De lo anterior se sigue que los artículos 957, 958, 959 y 966 del
Código de Procedimientos Civiles para el Distrito Federal, reformados mediante el decreto
promulgado el diecinueve de julio de mil novecientos noventa y tres, publicado el veintiuno
de ese mismo mes y año, que establecen los requisitos que debe contener la demanda, el
término para contestarla y formular reconvención, la fecha para la celebración de la
audiencia y el efecto devolutivo de las apelaciones en las controversias de arrendamiento
inmobiliario, no infringen el artículo 13 constitucional porque no son una ley privativa, ya
que establecen supuestos amplios dirigidos a todos los gobernados que se encuentren en
la hipótesis de actor o demandado en este tipo de controversias y, por lo mismo, no
desaparecen con su aplicación, ni establecen un tribunal especial, dado que dichas
controversias se ventilan en los tribunales ordinarios, ni un fuero, porque no crean
una jurisdicción diferente en razón a la persona.

Amparo directo en revisión 698/96. Emilio Ocejo Gutiérrez y otro. 4 de agosto de 1997.
Unanimidad de diez votos. Ausente: Guillermo I. Ortiz Mayagoitia. Ponente: Mariano
Azuela Güitrón. Secretario: Ariel Alberto Rojas Caballero.

El Tribunal Pleno, en su sesión privada celebrada el veinticinco de agosto en curso,


aprobó, con el número CXXXIV/1997, la tesis aislada que antecede, y determinó que la
votación es idónea para integrar tesis jurisprudencial. México, Distrito Federal, a
veinticinco de agosto de mil novecientos noventa y siete.
FUERO
Quinta Época
Instancia: Primera Sala
Fuente: Semanario Judicial de la Federación
Tomo: LXXXVIII
Página: 327

FUERO CONSTITUCIONAL. Los miembros del Poder Legislativo gozan de una


inmunidad que se conoce entre nosotros como fuero constitucional. Esa prerrogativa es
indispensable para la existencia de las instituciones que salvaguarda, a virtud de la cual,
quienes la disfrutan, tienen la facultad de no comparecer ante cualquiera jurisdicción
extraña sin previa declaración del propio cuerpo o cámara a la que pertenece el acusado
y esa declaración debe ser emitida por mayoría de votos del número total de sus
miembros: La norma constitucional que esto establece, se informa en una necesidad
política que descansa en impedir que la asamblea sea privada de uno o parte de sus
miembros por intervención de una jurisdicción extraña y sólo puede suceder ésto,
con la autorización que la propia asamblea dé en la forma constitucional antes
expresada; y si es verdad que el fuero tiende a proteger la independencia y
autonomía de un poder frente a los otros, esto no implica revestir a sus miembros
de impunidad, sino que condiciona la intervención de otras jurisdicciones a la
satisfacción de determinados presupuestos que sólo pueden ser calificados por la
cámara relativa, y mientras no exista el consentimiento de la asamblea, ninguno de
sus miembros puede ser enjuiciado por otra autoridad. Este principio o corolario que
se establece de una manera indubitable en el artículo 109 de la Constitución, implica que
la licencia concedida a un diputado, no tiene más valor que el de un permiso para
separarse del cargo, pero no de un desafuero para el cual es necesario el consentimiento
y la decisión de la cámara a la que pertenecía, dado por mayoría absoluta de votos de los
miembros que la integran; y mientras no exista esa declaración, es indudable que dicho
diputado no ha sido desaforado legalmente y por ende, ninguna autoridad judicial puede
enjuiciarlo, al grado de ser privado de su libertad, por la comisión de los hechos
delictuosos que se le imputen. Es necesario insistir en que la licencia concedida a un
diputado para separarse de su puesto, no implica privación de su fuero, o sea de la
prerrogativa de nuestra ley constitucional le otorga en forma refleja del derecho
objetivo que la Carta Fundamental fija para proteger la soberanía de los órganos
legislativos, pues que siendo el fuero una prerrogativa esencial para la existencia
misma del cuerpo en cuya garantía ha sido establecida, los sujetos particulares que
lo integran resultan beneficiados, no porque se les conceda a cada uno de ellos
particularmente ninguna tutela, sino que se benefician pro-parte y como
consecuencia del beneficio común, y tal beneficio, que descansa en el interés
público, tiende a proteger al órgano colegiado para que sea inviolable; pero esto sólo
puede lograrse protegiendo a cada uno de sus componentes de donde resulta que ese
beneficio no viene a ser, sino un interés jurídicamente protegido, o sea un derecho
reflejo y específico que corresponde a cada uno de los miembros de las Cámaras
Legislativas fijado en el artículo 109 constitucional. Sin embargo, no puede renunciar
a ese derecho, porque el beneficio de la ley no está establecido únicamente en favor del
particular, sino como miembro de una cámara que es en realidad la que tiende a ser
protegida constitucionalmente con objeto de que su función de soberanía no se
menoscabe; por eso es que nuestra Constitución únicamente faculta a ese órgano para
que decida por mayoría absoluta de votos, si no uno de sus miembros puede ser
enjuiciado por delitos del orden común y por la autoridad judicial competente. No obstante
esto, es indispensable convenir en que esa prerrogativa establecida en favor de la
cámara, finca un interés en cada uno de sus miembros que debe ser jurídicamente
protegido, pero esto no implica en forma alguna, que pueda renunciarse ese beneficio,
porque los beneficios que establecen las leyes de orden público son irrenunciables,
puesto que se establecen para satisfacer intereses sociales, ya que sólo pueden
renunciarse los beneficios que la ley concede exclusivamente a los particulares, si no se
afectan los derechos de tercero. Por estos conceptos el fuero no puede renunciarse, ya
que únicamente puede privarse de él a virtud de una función de soberanía que
realice la cámara a la que pertenezca el miembro o individuo que es objeto de una
decisión sobre este particular, pero éste, como tal y mientras no haya sido privado
de ese beneficio, no puede ser sujeto a proceso, y en consecuencia, no puede
ordenarse su aprehensión, pues al hacerlo, se viola el artículo 16 constitucional,
toda vez que la jurisdicción represiva, bien sea del orden común o federal, no es
competente para realizarlo, puesto que no se han satisfecho las condiciones de
procedibilidad y punibilidad, a virtud del obstáculo que de una manera expresa
señala el artículo 109 de nuestra Constitución Federal. Por otra parte, y para que se
perciba la profunda diferencia entre una licencia concedida, aun cuando haya sido
solicitada con el propósito de someterse a los órganos de Poder Judicial, y el desafuero
constitucional, es pertinente advertir que por medio de la primera, no se pierde el
carácter de representante popular y el interesado puede volver a sus funciones al
terminar esa licencia, o cuando lo estime conveniente, dándola por concluida, en
tanto que tratándose de desafuero, el representante popular queda desde luego
separado del cuerpo a que pertenece, sin que pueda volver a recuperar su cargo,
aun cuando sea absuelto en el proceso judicial correspondiente. Además, en el caso
de licencia, aparte del derecho de percibir sus dietas respectivas, el representante
popular conserva su carácter de tal, con todas sus inmunidades, de tal manera que
si cometiere un delito del orden común o de naturaleza oficial, dentro del plazo de la
licencia, no podrá ser enjuiciado, sino con las formalidades previas que señala la
Constitución; en cambio con el desafuero, queda en calidad de simple ciudadano, y
puede ser enjuiciado por las autoridades judiciales no sólo por el delito que originó
el desafuero, sino por cualquiera otro delito posterior, sin requisito previo alguno.
Por último, en su parte formal se diferencia la licencia y el desafuero, en que para
conceder la primera, basta un quórum ordinario, y para decretar la segunda, es
necesario el quórum que la Constitución General señala.

Amparo penal revisión 4287/45. Joffre Sacramento. 8 de abril de 1946. Unanimidad de


cuatro votos, por lo que se refiere a la concesión del amparo y por mayoría de tres votos,
en cuanto a los fundamentos. Ausente: José Rebolledo. Disidente: José M. Ortiz Tirado.
La publicación no menciona el nombre del ponente.

Registro IUS: 190309


Novena Época
Tribunales Colegiados de Circuito
Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta
Tomo XIII, Febrero de 2001, p. 1761
Tesis IX.2o.19 P, aislada, Penal

FUERO CONSTITUCIONAL, LICENCIAS TEMPORALES OTORGADAS A LOS


PRESIDENTES MUNICIPALES, CONSERVACIÓN DEL (LEGISLACIÓN DEL ESTADO
DE SAN LUIS POTOSÍ). La Constitución Política de San Luis Potosí, en su artículo 127,
dispone que, para proceder penalmente contra presidentes municipales, por la presunta
comisión de delitos durante el tiempo y sólo en el ejercicio de su encargo, el Congreso del
Estado declarará, por el voto de cuando menos las dos terceras partes de sus miembros,
si ha o no lugar a proceder contra el presunto responsable; si la resolución del Congreso
fuese negativa, se suspenderá todo trámite ulterior, pero ello no será obstáculo para que
la imputación por la comisión del delito continúe su curso cuando el inculpado haya
concluido el ejercicio de su encargo, pues la misma no prejuzga sobre los fundamentos de
la imputación; pero si el Congreso declara que ha lugar a proceder, el sujeto quedará a
disposición de las autoridades competentes para que actúen con arreglo a la ley. Ahora
bien, las declaraciones y resoluciones del Congreso no son recurribles y el efecto de la
declaración de que ha lugar a proceder contra el inculpado, será separarlo de su encargo
y si la sentencia fuese absolutoria, será rehabilitado en los términos que disponga la ley.
Al respecto son aplicables las tesis aisladas de la Primera Sala de la Suprema Corte
consultables en el Semanario Judicial de la Federación, Quinta Época, Tomo LXXXVII,
página 1881 y Tomo LXXXVIII, página 327, ambas de rubro: "FUERO
CONSTITUCIONAL."; así como las jurisprudencias del Pleno de nuestro Máximo Tribunal,
números P./J. 38/96 y P./J. 37/96 que aparecen publicadas, respectivamente, en el
Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta, Novena Época, Tomo III, junio de 1996,
páginas 387 y 388, de rubros: "CONTROVERSIAS CONSTITUCIONALES, DESAFUERO,
PROCEDIMIENTO DE. SUS NOTAS DISTINTIVAS." y "CONTROVERSIAS
CONSTITUCIONALES. FUERO, CONCEPTO DE.", aun y cuando los precedentes y
criterios jurisprudenciales citados se refieren en forma preponderante a los miembros de
los Congresos Federal y Locales, lo cierto es que el fuero constitucional de que
disfrutan es similar al que por extensión se concede al presidente municipal, razón
por la que puede afirmarse que el tratamiento que debe darse a ambos, es similar,
porque conforme al principio de hermenéutica jurídica que dice que en aquellos
casos en que existe una misma razón jurídica, la disposición legal debe ser la
misma ubi eadem ratio, eadem dispositio, si el fuero constitucional tiende a
resguardar la forma de gobierno democrática, representativa y federal que adoptó la
Constitución de la República, mediante la independencia y autonomía de los
Poderes de la Unión y de los Estados, también interesa defender entre sí la de los
diferentes estratos de gobierno (federal, estatal y municipal). Por ende, si un
individuo es electo presidente municipal, y posteriormente solicita y obtiene
licencia temporal para separarse de su cargo, y durante el periodo que dura esa
separación, es aprehendido con motivo de la supuesta comisión de hechos
delictivos acaecidos con anterioridad a la solicitud de dicha licencia, es lógico que
se violó la prerrogativa de inmunidad constitucional conocida como el fuero,
porque con ese acto, uno de los estratos de gobierno, en este caso el municipal, es
privado del más prominente de sus miembros, como lo es su presidente, por
intervención de una jurisdicción extraña, sin participación, consentimiento,
autorización o control, al menos del órgano competente para declarar la
procedencia de dicha responsabilidad penal, que lo es el cuerpo legislativo de la
entidad.

SEGUNDO TRIBUNAL COLEGIADO DEL NOVENO CIRCUITO.

Precedentes: Amparo en revisión 273/2000. 7 de septiembre de 2000. Unanimidad de


votos. Ponente: Pedro Elías Soto Lara. Secretario: Guillermo Baltazar y Jiménez.

No. Registro: 233,383


Tesis aislada
Materia(s):Constitucional
Séptima Época
Instancia: Pleno
Fuente: Semanario Judicial de la Federación
Tomo: 45 Primera Parte
Tesis:
Página: 45
Genealogía:
Informe 1972, Primera Parte, Pleno, página 328.

FUERO DE LOS FUNCIONARIOS, NATURALEZA DEL. El artículo 108 de la


Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos distingue tres diversas
categorías de funcionarios que gozan de fuero, cada una de las cuales recibe un
tratamiento distinto. En primer término están los senadores y diputados al
Congreso de la Unión, los Ministros de la Suprema Corte de Justicia de la Nación,
los secretarios del despacho y el procurador general de la República, quienes son
responsables por los delitos comunes que cometan durante el tiempo de su
encargo y por los delitos, faltas y omisiones en que incurran en el ejercicio de ese
mismo cargo. La segunda categoría de funcionarios está compuesta por los
gobernadores de los Estados y los diputados a las Legislaturas Locales, mismos
que son responsables por violaciones a la Constitución Federal y leyes federales.
Finalmente, la tercera categoría comprende al presidente de la República, quien,
durante el tiempo de su encargo, sólo puede ser acusado por traición a la patria y
delitos graves del orden común. Respecto de la primera categoría de funcionarios
arriba precisada, ningún delito cometido durante el tiempo de su encargo queda excluido
del fuero, aunque es posible perseguirlos por cualquier delito conforme al procedimiento
previsto en la Constitución Federal para cada uno de ellos. Con relación al presidente de
la República, tiene una singular posición constitucional en cuanto a responsabilidad, pues
mientras ésta es absoluta para otros funcionarios, ya que responden de toda clase de
delitos una vez desaforados, para el jefe del Ejecutivo queda limitada a los delitos de
traición a la patria y los graves del orden común. Finalmente, en cuanto a la segunda
categoría de funcionarios, compuesta por los gobernadores de los Estados y los
diputados a las Legislaturas Locales, debe señalarse que en el artículo 103 de la
Constitución de 1857 sólo se incluía a los gobernadores de los Estados como
responsables por infracción a la Constitución y leyes federales pero la Constitución de
1917 extendió la prerrogativa de fuero constitucional por infracciones delictuosas a
la Carta Magna y leyes federales, a los diputados locales. Son las únicas
autoridades locales que gozan de fuero federal y ello por disponerlo el único cuerpo
legal que podía hacerlo: la Constitución General. Ahora bien, la interpretación
sistemática de los artículos 108, 109, 110, 111, 112, 113 y 114 de la Constitución Federal,
lleva a la conclusión que únicamente las tres categorías de funcionarios previstas en la
Ley Fundamental gozan de fuero por violaciones a la Constitución y leyes federales, lo
cual se traduce en que no pueden ser perseguidos por las autoridades federales si
previamente no son desaforados en los términos de los artículos 109, 110, 111 y 112. Por
su parte la Constitución de cada Estado puede consagrar el fuero de los funcionarios
locales frente a los delitos tipificados en sus propios ordenamientos, pero de ninguna
manera por delitos a la Constitución Federal y leyes federales. Aceptar lo contrario llevaría
a concluir que la inclusión de los gobernadores y diputados locales en el artículo 108
constitucional era superflua y que cada Constitución local puede consignar fuero en el
ámbito federal. Cuando la Constitución de un Estado tiene a bien conceder inmunidad a
ciertos funcionarios del propio Estado, no puede hacerlo sino en relación con los actos
que considera punibles la legislación del mismo Estado, nunca respecto a los delitos de
orden federal, en relación con los cuales corresponde a la Constitución Federal señalar a
los funcionarios que disfruten de inmunidad. Síguese de aquí que el fuero federal de los
gobernadores y diputados locales vale en todo el país, frente a todas las
autoridades federales, por delitos federales, puesto que la Constitución Federal que
así lo dispone, tiene aplicación en todo el país; mientras que el fuero local de los
mismos y otros funcionarios, vale por delitos comunes y tan solo dentro del Estado
donde rige la Constitución que lo otorga, de suerte que no servirá a ningún
funcionario local frente a autoridades locales de otro Estado, por delitos comunes,
ni frente a autoridades federales por delitos federales cuando en este último caso
no se tratara del gobernador o de diputados locales.

Amparo en revisión 6438/60. Fidencio Silva Galicia. 5 de septiembre de 1972. Unanimidad


de diecinueve votos. Ponente: Carlos del Río Rodríguez.

No. Registro: 806,908


Tesis aislada
Materia(s):Constitucional, Penal
Séptima Época
Instancia: Tercera Sala
Fuente: Informes
Tomo: Informe 1980, Parte II
Tesis: 38
Página: 43

FUERO. LICENCIA PARA ENJUICIAR. NO OPERA TRATANDOSE DE FUNCIONARIOS


SEPARADOS DE SU CARGO (LEGISLACION DEL ESTADO DE SONORA). Si para
exigir jurídicamente responsabilidad al funcionario, por delito oficial (conforme al artículo
144 de la Constitución Estatal), es requisito el que la Cámara de Diputados declare
previamente que ha lugar a ello, tal imperativo tiene su origen, necesariamente, en la
calidad de funcionario del sujeto activo de la conducta, es decir, que esa calidad, lo
coloca en una posición privilegiada, cualificada y protegida por un requisito de
procedencia de la acción (fuero) que tiene como base originadora, o como razón de ser,
el que los funcionarios no estén expuestos a acciones civiles o penales en cualquier
momento, supuesto que ese ambiente de inseguridad e inestabilidad que se crearía en
torno del funcionario, perjudicaría irremediablemente, a la administración pública. En
consecuencia, desaparecida la función, no hay razón alguna para que disfrute, el no
funcionario, del privilegio del funcionario.

Amparo directo 1836/78. Gobierno del Estado de Sonora. 27 de junio de 1980. Mayoría de
4 votos. Ponente: J. Ramón Palacios Vargas. Secretario: Pablo Ibarra Fernández.

Novena Época
Instancia: Pleno
Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta
Tomo: III, Junio de 1996
Tesis: P./J. 37/96
Página: 388

CONTROVERSIAS CONSTITUCIONALES. FUERO, CONCEPTO DE. El fuero es,


según su génesis, un privilegio que se confiere a determinados servidores públicos
para salvaguardarlos de eventuales acusaciones sin fundamento, así como para
mantener el equilibrio entre los Poderes del Estado, dentro de regímenes
democráticos. No es lo que en la teoría del delito se llama excluyente de
responsabilidad, que impediría en todo caso que la figura delictiva llegare a constituirse,
sino un impedimento legal para que quien goce de esa prerrogativa no quede
sometido a la potestad jurisdiccional. Por tal razón, la circunstancia de que un servidor
público esté provisto de inmunidad no imposibilita que se lleve a cabo la averiguación
previa correspondiente a fin de determinar si la conducta que se le imputa constituye o no
algún delito. La inmunidad de que están investidos los servidores públicos aludidos está
en relación directa con el ejercicio de la acción penal ante las autoridades jurisdiccionales
competentes, quienes tienen la obligación de respetarla, no a la facultad-deber que tiene
la institución del Ministerio Público Federal para investigar hechos probablemente
criminosos.

Controversia constitucional 11/95. Roberto Madrazo Pintado, Pedro Jiménez León y


Andrés Madrigal Sánchez, en su carácter de Gobernador, Presidente del Congreso y
Procurador General de Justicia del Estado de Tabasco, respectivamente, contra el
Presidente de los Estados Unidos Mexicanos y el Procurador General de la República. 26
de marzo de 1996. Unanimidad de once votos. Ponente: Presidente José Vicente
Aguinaco Alemán. Secretario: Jesús Casarrubias Ortega.

En los términos de los artículos 177 de la Ley Orgánica del Poder Judicial de la
Federación y 43 de la Ley Reglamentaria de las Fracciones I y II del Artículo 105 de la
Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, esta tesis es obligatoria para las
Salas, Tribunales Unitarios y Colegiados de Circuito, Juzgados de Distrito, tribunales
militares, agrarios y judiciales del orden común de los Estados y del Distrito Federal, y
administrativos y del trabajo, sean éstos federales o locales.

De conformidad con el artículo 44 de la Ley Reglamentaria de las Fracciones I y II del


Artículo 105 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, la ejecutoria se
publicó íntegramente en el volumen correspondiente a mayo del año en curso del
Semanario Judicial de la Federación.

El Tribunal Pleno, en su sesión privada celebrada el once de junio en curso, aprobó, con
el número 37/1996, la tesis de jurisprudencia que antecede. México, Distrito Federal, a
once de junio de mil novecientos noventa y seis.

Nota: Véase la ejecutoria publicada en el Semanario Judicial de la Federación y su


Gaceta, Tomo III, mayo de 1996, página 362.

Novena Época
Instancia: Primera Sala
Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta
Tomo: XII, Diciembre de 2000
Tesis: 1a. XXX/2000
Página: 245

INMUNIDAD LEGISLATIVA. OBJETO Y ALCANCES DE LA GARANTÍA PREVISTA EN EL


ARTÍCULO 61 DE LA CONSTITUCIÓN FEDERAL. Según se desprende de la
interpretación del artículo 61 constitucional, que dispone que: "Los diputados y senadores
son inviolables por las opiniones que manifiesten en el desempeño de sus cargos, y
jamás podrán ser reconvenidos por ellas.-El presidente de cada Cámara velará por el
respeto al fuero constitucional de los miembros de la misma y por la inviolabilidad del
recinto donde se reúnan a sesionar.", el interés a cuyo servicio se encuentra establecida
la inviolabilidad o inmunidad legislativa es el de la protección de la libre discusión y
decisión parlamentarias, decayendo tal protección cuando los actos -las manifestaciones-
hayan sido realizados por su autor en calidad de ciudadano, fuera del ejercicio de
competencias y funciones que le pudieran corresponder como legislador, por lo que puede
afirmarse que el ámbito de esta protección se delimita por la suma de tres
condiciones: a) sólo opera a favor de diputados y senadores; b) por las opiniones;
y, c) que manifiesten en el desempeño de sus cargos. Así, la inviolabilidad dispensa
al legislador una protección de fondo, absoluta, llevada al grado de
irresponsabilidad, perpetua por cuanto que sus beneficios no están sujetos a
periodo alguno; de tal suerte que prácticamente lo sitúa en una posición de
excepción, en todas aquellas circunstancias en que éste ejercite su función de
representante público, pues automáticamente opera una derogación, es decir, una
pérdida de vigencia y eficacia de los preceptos constitucionales que imponen a los
poderes públicos el deber de responder a sus propios actos y de los que garantizan
a todos los ciudadanos una tutela efectiva de sus derechos e intereses legítimos, lo
que obliga al gobierno y a los particulares a soportar las manifestaciones que
viertan en su contra los legisladores, aun cuando subjetivamente puedan
considerarlas difamatorias. En consecuencia, la protección a los legisladores sólo por
las opiniones que manifiesten en el desempeño de sus cargos refrenda el objetivo de la
mencionada garantía, o sea, resguardar al ejercicio del Poder Legislativo, pues aquellos lo
realizan y hacen de la palabra -del discurso- el instrumento motriz y la forma privilegiada
para ejercer su función pública.

Amparo en revisión 2214/98. Ramón Sosamontes Herreramoro y otro. 24 de mayo de


2000. Cinco votos. Ponente: Humberto Román Palacios. Secretario: Antonio Espinoza
Rangel.

Novena Época
Instancia: Primera Sala
Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta
Tomo: XII, Diciembre de 2000
Tesis: 1a. XXVIII/2000
Página: 247

INMUNIDAD PARLAMENTARIA. CONSTITUYE UNA GARANTÍA DE ORDEN PÚBLICO


INDISPONIBLE PARA EL LEGISLADOR, QUE DEBE INVOCARSE DE OFICIO POR EL
JUZGADOR. En términos del artículo 61 de la Constitución Federal que establece que:
"Los diputados y senadores son inviolables por las opiniones que manifiesten en el
desempeño de sus cargos, y jamás podrán ser reconvenidos por ellas.-El presidente de
cada Cámara velará por el respeto al fuero constitucional de los miembros de la misma y
por la inviolabilidad del recinto donde se reúnan a sesionar.", resulta que la
inviolabilidad o inmunidad del legislador está llamada a cumplir la importante
función de garantizar la total y absoluta libertad de palabra de aquél, no como un
derecho subjetivo otorgado a quien desempeña la función legislativa, sino como un
instrumento que tiende a proteger la integridad de la corporación legislativa, es
decir, es un instrumento jurídico del que fue dotado el Poder Legislativo
directamente por el Constituyente, pero que se ejerce por los representantes que
periódicamente lo encarnan. Por ello, la inviolabilidad es una garantía de orden
público, que resulta indisponible para el legislador a la que no puede renunciar con
el fin de que la persecución judicial se inicie y, por lo mismo, deberá ser invocada
de oficio por el juzgador, cualquiera que sea la fase en que se encuentre el juicio,
esto es, cuando se llama al terreno jurisdiccional a un legislador para que responda
civilmente de los daños y perjuicios causados por las opiniones que vertió y de los hechos
expuestos, se deriva que aquéllos pudieron haber ocurrido bajo las circunstancias en que
opera la inviolabilidad, y desde ese momento debe el Juez dilucidar tal cuestión, pues en
el caso de que el examen sea positivo, ni siquiera debe admitirse la demanda, al disponer
el citado artículo 61 que "jamás podrán ser reconvenidos por ellas".

Amparo en revisión 2214/98. Ramón Sosamontes Herreramoro y otro. 24 de mayo de


2000. Cinco votos. Ponente: Humberto Román Palacios. Secretario: Antonio Espinoza
Rangel.

Novena Época
Instancia: Primera Sala
Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta
Tomo: XII, Diciembre de 2000
Tesis: 1a. XXXII/2000
Página: 246

INMUNIDAD LEGISLATIVA. SIGNIFICADO DEL TÉRMINO "RECONVENCIÓN" QUE


CONTIENE EL ARTÍCULO 61 DE LA CONSTITUCIÓN FEDERAL. Si bien el término
"reconvención" es utilizado tradicionalmente en la teoría general del proceso como la
demanda de ciertas prestaciones contra quien, a su vez y previamente, ha demandado
otras, en el terreno de la doctrina constitucional y, más propiamente, en el lenguaje
parlamentario "reconvenir" es un verbo que se emplea para significar la exigencia de
responder por el contenido de una opinión expuesta con motivo de la función hacedora de
las leyes; y ese es el sentido que debe darse al término "reconvenir" contenido en el
artículo 61 constitucional, pues de manera enfática el Constituyente Originario y el
Permanente han asociado el referido vocablo a la idea de libertad de expresión
parlamentaria, proscribiendo todo intento de sancionar lo que por virtud de dicha
actividad se externe, bajo la máxima de que los legisladores "son inviolables por las
opiniones que manifiesten en el desempeño de sus cargos, y jamás podrán ser
reconvenidos por ellas".

Amparo en revisión 2214/98. Ramón Sosamontes Herreramoro y otro. 24 de mayo de


2000. Cinco votos. Ponente: Humberto Román Palacios. Secretario: Antonio Espinoza
Rangel.

Novena Época
Instancia: Primera Sala
Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta
Tomo: XII, Diciembre de 2000
Tesis: 1a. XXXI/2000
Página: 247

INMUNIDAD PARLAMENTARIA. PARA QUE OPERE NO ES NECESARIO QUE EL


LEGISLADOR HAYA VERTIDO SU OPINIÓN EN EL RECINTO LEGISLATIVO. En
términos de lo dispuesto en el artículo 61 de la Constitución Federal se advierte que es
condición de eficacia de la garantía de inmunidad parlamentaria, que se trate de opiniones
emitidas por los diputados y senadores en el desempeño de sus cargos, sin que el
espacio donde se externen dichas opiniones se reduzca al recinto legislativo, toda vez
que actualmente esa actividad ha superado los estrechos cauces de dicho recinto, pues
aun cuando la labor preponderante sigue siendo la de intervenir en la aprobación de las
leyes, hay otros ámbitos en que se manifiesta este poder, como es la conformación de
comisiones de diversa especie que se desenvuelven fuera de la sede del Congreso,
entendidas como grupos de trabajo en los cuales se distribuye a los diputados y
senadores para desempeñar sus actividades parlamentarias. En estas condiciones, debe
concluirse que carece de todo sustento suponer que el lugar donde externa su
opinión el legislador condiciona su inmunidad, pues si lo que importa es que la
opinión se haya externado con motivo del ejercicio de sus funciones, estará
acompañado de esa garantía en todos aquellos lugares en que se vea precisado a
cumplir la función legislativa particular.

Amparo en revisión 2214/98. Ramón Sosamontes Herreramoro y otro. 24 de mayo de


2000. Cinco votos. Ponente: Humberto Román Palacios. Secretario: Antonio Espinoza
Rangel.

Novena Época
Instancia: Primera Sala
Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta
Tomo: XII, Diciembre de 2000
Tesis: 1a. XXVII/2000
Página: 248

INMUNIDAD PARLAMENTARIA Y FUERO CONSTITUCIONAL. SU APLICACIÓN


CUANDO SE TRATA DE RESPONSABILIDAD PENAL Y DE RECLAMACIONES CIVILES
QUE SE IMPUTAN A UN DIPUTADO FEDERAL. El artículo 61 de la Constitución Federal
consagra la figura de la "inmunidad parlamentaria" como una garantía otorgada a los
diputados federales y senadores, sólo por lo que hace a las opiniones que
manifiesten en el desempeño de sus cargos, a grado tal que nunca podrán ser
reconvenidos por ellas; mientras que el diverso artículo 111 de la propia Carta Magna,
contempla la institución del "fuero constitucional", bajo la denominación actual de
declaración de procedencia, como una garantía de carácter procesal, otorgada a
diversos funcionarios públicos expresamente enunciados, entre ellos, los
diputados y senadores. De ahí que, aunque son conceptos distintos, existe la posibilidad
de que en materia penal se presente la conjugación de ambas figuras, precisamente en el
caso de que un diputado federal atribuyera a una persona un hecho que puede ser
constitutivo de delito, supuesto en el cual para proceder contra aquél, primeramente
habría necesidad de hacer la declaración de procedencia prevista en el artículo 111
constitucional y después determinar si se está o no en el caso de la inmunidad a que se
refiere el artículo 61 en cita. En cambio, si la imputación de ese hecho sólo puede generar
afectación en derechos de orden civil del congresista, únicamente debe atenderse a la
figura de la inmunidad sustantiva y, por ende, el fuero constitucional es totalmente ajeno;
conclusión que se refuerza con el contenido del octavo párrafo del mencionado artículo
111, introducido mediante reforma publicada en el Diario Oficial de la Federación de
veintiocho de diciembre de mil novecientos ochenta y dos, sin mayor virtud que la de
refrendar con ánimo clarificador lo ya dicho en el primer párrafo de ese numeral a
propósito de la necesidad de declaración de procedencia en materia penal. Esto es si en
el primer párrafo se estableció desde el origen de la actual Ley Fundamental, que ese
requisito era necesario en materia penal, obligado era deducir que no abarcaba a la
materia civil; pero conforme al octavo párrafo, del artículo 111 referido, desecha cualquier
resquicio de que también rige para la materia civil, pues categóricamente y sin ambages
así lo declara. En consecuencia, si la reclamación jurisdiccional que se endereza
contra un diputado federal es de índole civil, exclusivamente debe ponderarse el
fuero-inmunidad a que se refiere el artículo 61 constitucional, sin tomar en
consideración el fuero de procedibilidad consagrado en el artículo 111
constitucional; lo que no implica que exista impedimento para demandarlo en la vía
civil por actos que realice como particular, ajenos a su encargo o al quehacer
parlamentario.

Amparo en revisión 2214/98. Ramón Sosamontes Herreramoro y otro. 24 de mayo de


2000. Cinco votos. Ponente: Humberto Román Palacios. Secretario: Antonio Espinoza
Rangel.
Registro IUS: 200103
Novena Época
Pleno
Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta
Tomo III, Junio de 1996, p. 387
Tesis P./J. 38/96, jurisprudencia, Constitucional, Penal

CONTROVERSIAS CONSTITUCIONALES. DESAFUERO, PROCEDIMIENTO DE. SUS


NOTAS DISTINTIVAS. La declaración de procedencia o de desafuero, como
tradicionalmente se le conoce, es diferente al juicio político; constituye un requisito
de procedibilidad sin el cual no se puede ejercitar la acción penal correspondiente
ante las autoridades judiciales y, por tanto, es un procedimiento autónomo del
proceso que no versa sobre la culpabilidad del servidor, es decir, no prejuzga
acerca de la acusación. El resultado del primero no trasciende necesariamente al
sentido del fallo en el proceso penal. Por eso, la Constitución Federal atingentemente
prevé que una resolución adversa de la Cámara de Diputados para suprimir del fuero a
determinado servidor público no impide que cuando éste haya concluido el ejercicio de su
encargo, el procedimiento inicie o continúe su curso, si no ha prescrito la acción penal.

Precedentes: Controversia constitucional 11/95. Roberto Madrazo Pintado, Pedro Jiménez


León y Andrés Madrigal Sánchez, en su carácter de Gobernador, Presidente del Congreso
y Procurador General de Justicia del Estado de Tabasco, respectivamente, contra el
Presidente de los Estados Unidos Mexicanos y el Procurador General de la República. 26
de marzo de 1996. Unanimidad de once votos. Ponente: Presidente José Vicente
Aguinaco Alemán. Secretario: Jesús Casarrubias Ortega.

En los términos de los artículos 177 de la Ley Orgánica del Poder Judicial de la
Federación y 43 de la Ley Reglamentaria de las Fracciones I y II del Artículo 105 de la
Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, esta tesis es obligatoria para las
Salas, Tribunales Unitarios y Colegiados de Circuito, Juzgados de Distrito, tribunales
militares, agrarios y judiciales del orden común de los Estados y del Distrito Federal, y
administrativos y del trabajo, sean éstos federales o locales.

De conformidad con el artículo 44 de la Ley Reglamentaria de las Fracciones I y II del


Artículo 105 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, la ejecutoria se
publicó íntegramente en el volumen correspondiente a mayo del año en curso del
Semanario Judicial de la Federación.

El Tribunal Pleno, en su sesión privada celebrada el once de junio en curso, aprobó, con
el número 38/1996, la tesis de jurisprudencia que antecede. México, Distrito Federal, a
once de junio de mil novecientos noventa y seis.

Nota: Véase la ejecutoria publicada en el Semanario Judicial de la Federación y su


Gaceta, Tomo III, mayo de 1996, página 362.

Registro IUS: 179959


Novena Época
Pleno
Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta
Tomo XX, Diciembre de 2004, p. 1118
Tesis P. LXVII/2004, aislada, Constitucional

CONTROVERSIA CONSTITUCIONAL. ES NOTORIAMENTE IMPROCEDENTE CONTRA


ACTOS DE LA CÁMARA DE DIPUTADOS DEL CONGRESO DE LA UNIÓN
REALIZADOS DENTRO DEL PROCEDIMIENTO DE DECLARACIÓN DE PROCEDENCIA
(DESAFUERO). El Tribunal en Pleno de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, en la
tesis de jurisprudencia P./J. 101/2004, que aparece publicada en el Semanario Judicial de
la Federación y su Gaceta, Novena Época, Tomo XX, octubre de 2004, página 7, con el
rubro: "DECLARACIÓN DE PROCEDENCIA. SE ACTUALIZA UN MOTIVO MANIFIESTO
E INDUDABLE DE IMPROCEDENCIA DEL JUICIO DE AMPARO, RESPECTO DE LOS
ACTOS EMITIDOS POR LA CÁMARA DE DIPUTADOS Y LA SECCIÓN INSTRUCTORA,
DURANTE EL PROCEDIMIENTO RELATIVO.", estableció que los actos dictados
durante el procedimiento de declaración de procedencia son inatacables a través
del juicio de garantías, dada su naturaleza y finalidad; criterio que resulta aplicable
a las controversias constitucionales, aunado a que la Constitución Política de los
Estados Unidos Mexicanos en su artículo 111, sexto párrafo, establece tajante y
contundentemente que los actos de la Cámara de Diputados del Congreso de la
Unión, en este caso, realizados dentro de tal procedimiento son inatacables, lo que
significa que son definitivos y no pueden ser cuestionados en controversia
constitucional o en cualquier otra vía; inatacabilidad que no es exclusiva de la
resolución que al final del procedimiento tome la Cámara de Diputados, sino en
general de los actos realizados en él.

Precedentes: Recurso de reclamación 208/2004-PL, derivado de la controversia


constitucional 70/2004. Asamblea Legislativa del Distrito Federal. 7 de septiembre de
2004. Mayoría de siete votos. Disidentes: José Ramón Cossío Díaz, Margarita Beatriz
Luna Ramos y Genaro David Góngora Pimentel. Ponente: José de Jesús Gudiño Pelayo.
Secretaria: María Amparo Hernández Chong Cuy.

El Tribunal Pleno, en su sesión privada celebrada hoy veintidós de noviembre en curso,


aprobó, con el número LXVII/2004, la tesis aislada que antecede; y determinó que la
votación no es idónea para integrar tesis jurisprudencial. México, Distrito Federal, a
veintidós de noviembre de dos mil cuatro.

Registro IUS: 179958


Novena Época
Pleno
Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta
Tomo XX, Diciembre de 2004, p. 1119
Tesis P. LXV/2004, aislada, Constitucional

CONTROVERSIA CONSTITUCIONAL. ES NOTORIAMENTE IMPROCEDENTE CONTRA


LA SOLICITUD DE DECLARACIÓN DE PROCEDENCIA (DESAFUERO) QUE SE
PRESENTE EN TÉRMINOS DEL ARTÍCULO 111 DE LA CONSTITUCIÓN FEDERAL. El
análisis de la constitucionalidad de una solicitud de declaración de procedencia
supondría determinar si existen elementos en la averiguación previa que justifiquen
el proceder de la autoridad ministerial, como son el revisar si se reunieron los
requisitos procedimentales para su ejercicio, si quien denunció los hechos estaba
facultado para hacerlo, si tuvo o no conocimiento de los mismos a partir de la declaración
de cierta parte o institución, o si existen elementos que efectivamente arrojen una
probable responsabilidad penal en los hechos presuntamente delictuosos; es decir,
exigiría valorar el contenido de la averiguación previa, por lo que dicho análisis de
ninguna manera es propio de la controversia constitucional, sino que en todo caso
es una valoración que corresponde por su propia naturaleza al juzgador penal; de
ahí que el referido medio de control constitucional sea notoriamente improcedente
contra la aludida solicitud. Estimar lo contrario sería tergiversar la finalidad de la
controversia constitucional como si se tratara de un recurso previo, posible de interponer
ante procedimientos de desafuero, lo que pudiera hacer nugatoria o diluir la
responsabilidad soberana que el Constituyente confirió a la Cámara de Diputados del
Congreso de la Unión para que determine si es o no la ocasión para juzgar penalmente a
un funcionario público, además de que se entorpecería un procedimiento de orden público
para el que constitucionalmente se ha dispuesto expeditez, así como una relación de
inmediatez entre la Procuraduría General de la República y el mencionado órgano
legislativo, en la que no tiene injerencia el Poder Judicial de la Federación.

Precedentes: Recurso de reclamación 208/2004-PL, derivado de la controversia


constitucional 70/2004. Asamblea Legislativa del Distrito Federal. 7 de septiembre de
2004. Mayoría de siete votos. Disidentes: José Ramón Cossío Díaz, Margarita Beatriz
Luna Ramos y Genaro David Góngora Pimentel. Ponente: José de Jesús Gudiño Pelayo.
Secretaria: María Amparo Hernández Chong Cuy.

El Tribunal Pleno, en su sesión privada celebrada hoy veintidós de noviembre en curso,


aprobó, con el número LXV/2004, la tesis aislada que antecede; y determinó que la
votación no es idónea para integrar tesis jurisprudencial. México, Distrito Federal, a
veintidós de noviembre de dos mil cuatro.

Registro IUS: 180366


Novena Época
Pleno
Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta
Tomo XX, Octubre de 2004, p. 6
Tesis P./J. 100/2004, jurisprudencia, Constitucional, Administrativa

DECLARACIÓN DE PROCEDENCIA. LOS ACTOS EMITIDOS POR LA CÁMARA DE


DIPUTADOS Y LA SECCIÓN INSTRUCTORA DURANTE EL PROCEDIMIENTO
RELATIVO SON INATACABLES, INCLUSO A TRAVÉS DEL JUICIO DE AMPARO. Del
artículo 111 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos se advierte que
el Poder Constituyente facultó a la Cámara de Diputados del Congreso de la Unión
para resolver soberana y discrecionalmente si ha lugar o no a retirar la inmunidad
procesal de un servidor público con el fin de que sea juzgado por el delito o delitos
que se le atribuyen; en atención a esa finalidad son inatacables, incluso a través del
juicio de garantías, todas las resoluciones emitidas en el procedimiento de
declaración de procedencia, tanto las dictadas por dicho órgano legislativo, como
por la Sección Instructora. Lo anterior es así, porque la decisión soberana que
corresponde a la mencionada Cámara como órgano terminal, no podría alcanzarse si se
permitiera la intervención del Poder Judicial de la Federación respecto de los actos
intermedios, dada la posibilidad de caer en un abuso del juicio de amparo, pues bastaría
impugnar dichos actos por vicios propios o como primer acto de aplicación de la ley, para
hacerlo procedente en detrimento de la expeditez que caracteriza al procedimiento de
declaración de procedencia, lo que además pugnaría con la intención del Constituyente
de considerar inatacables las resoluciones emitidas en un procedimiento autónomo de la
competencia exclusiva del citado órgano legislativo.

Precedentes: Contradicción de tesis 32/2004. Entre las sustentadas por los Tribunales
Colegiados Quinto y Décimo Segundo en Materia Administrativa, Noveno y Décimo en
Materia Penal, todos del Primer Circuito, y los Tribunales Colegiados Primero, Sexto,
Noveno y Décimo Primero, todos en Materia Administrativa del mismo circuito. 7 de
septiembre de 2004. Unanimidad de diez votos. Ponente: Guillermo I. Ortiz Mayagoitia.
Secretario: Marco Antonio Cepeda Anaya.

El Tribunal Pleno, en su sesión privada celebrada hoy treinta de septiembre en curso,


aprobó, con el número 100/2004, la tesis jurisprudencial que antecede. México, Distrito
Federal, a treinta de septiembre de dos mil cuatro.

Registro IUS: 179940


Novena Época
Pleno
Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta
Tomo XX, Diciembre de 2004, p. 1122
Tesis P. LXVIII/2004, aislada, Constitucional

DECLARACIÓN DE PROCEDENCIA (DESAFUERO). OBJETO Y EFECTOS DE LA


RESOLUCIÓN DE LA CÁMARA DE DIPUTADOS EN EL PROCEDIMIENTO SEGUIDO
EN CONTRA DE LOS SERVIDORES PÚBLICOS SEÑALADOS EN EL PRIMER
PÁRRAFO DEL ARTÍCULO 111 DE LA CONSTITUCIÓN FEDERAL. El procedimiento de
declaración de procedencia (conocido también como "desafuero"), en el caso de los
servidores públicos a que se refiere el primer párrafo del artículo 111 de la Constitución
Política de los Estados Unidos Mexicanos, tiene por objeto remover la inmunidad
procesal ("fuero") que la propia Constitución Federal les atribuye para que, una vez
desarrollado y, de ser el caso, queden a disposición de las autoridades
correspondientes para ser juzgados penalmente. En ese sentido, la Cámara de
Diputados del Congreso de la Unión decide si ha lugar o no a desaforar, pero no
juzga sobre si hay o no delito o responsabilidad penal imputable, y si bien pueden
tomarse en cuenta los elementos de la indagatoria con base en la cual se solicita el
desafuero, más que nada valora si el servidor público debe enfrentar en ese momento el
proceso penal o no, pues se trata de una ponderación política a cargo de un órgano
político, que aunque es precedida por un antecedente penal, se erige como un acto
de soberanía del mencionado órgano legislativo que, en última instancia, se reduce a una
cuestión de tiempos para la esfera penal, pues si se remueve el fuero constitucional,
en ese momento el servidor público queda a disposición de las autoridades
correspondientes; de lo contrario, al término de su encargo -en tanto que el fuero
subsiste solamente durante su desempeño- quedará sujeto a la disposición de las
autoridades competentes, pero en todo caso será responsabilidad de los órganos de
jurisdicción penal determinar si existe actuación ilícita punible.

Precedentes: Recurso de reclamación 208/2004-PL, derivado de la controversia


constitucional 70/2004. Asamblea Legislativa del Distrito Federal. 7 de septiembre de
2004. Mayoría de siete votos. Disidentes: José Ramón Cossío Díaz, Margarita Beatriz
Luna Ramos y Genaro David Góngora Pimentel. Ponente: José de Jesús Gudiño Pelayo.
Secretaria: María Amparo Hernández Chong Cuy.

El Tribunal Pleno, en su sesión privada celebrada hoy veintidós de noviembre en curso,


aprobó, con el número LXVIII/2004, la tesis aislada que antecede; y determinó que la
votación no es idónea para integrar tesis jurisprudencial. México, Distrito Federal, a
veintidós de noviembre de dos mil cuatro.

Quinta Época
Instancia: Pleno
Fuente: Semanario Judicial de la Federación
Tomo: XL
Página: 1393

FUERO DE GUERRA. Para interpretar debidamente el artículo 13 de la Constitución


General, debe atenderse tanto a su redacción como a sus antecedentes históricos y a las
condiciones sociales reinantes cuando dicho precepto se expidió. Atendiendo a los
antecedentes históricos, se ve que el fuero militar, hasta antes de la independencia
de nuestro país, no se limitaba a la jurisdicción concedida a tribunales especiales
para juzgar a miembros del ejército, sino que comprendía un conjunto de preceptos
que establecían privilegios y exenciones, tanto en materia criminal como en materia
civil, en favor de los militares y aun de los miembros de sus familias. Consumada la
independencia, como cada uno de los miembros políticos que le sucedieron y que
tendieron a la organización del país, estuvo apoyado por medio de las armas, de ahí se
originó el que la situación del ejército continuara siendo preponderante, lo cual tuvo por
resultado que la Constitución de 1824 dejara subsistentes los fueros de la militancia,
hasta que los Constituyentes de 1857, teniendo en cuenta, entre otras cosas, que
uno de los principales responsables de las perturbaciones del país, había sido el
ejército pusieron fin a sus privilegios, estableciendo en el artículo 13 de la
Constitución, que subsistía el fuero de guerra sólo para los delitos y faltas que
tengan exacta conexión con la disciplina militar, dejando a las leyes secundarias el
trabajo de fijar con claridad, los casos de esta excepción. De esta manera se
consideraron que el fuero de guerra no constituía ya un privilegio; pero como no
obstante, la actuación del ejército continuó siendo opresora de la libertad, puesto
que su organización misma estaba basada en el reclutamiento forzoso, el
sentimiento de hostilidad general contra esta institución no desapareció, y, al contrario, se
exacerbó por la conducta observada por el mismo ejército, durante el gobierno del general
Victoriano Huerta; lo que trajo por consecuencia que la revolución triunfante, procurara la
absoluta desaparición del fuero militar, temiendo que cualesquiera que fueran las
atenuaciones que se hicieran al sistema entonces establecido, resurgiera el antiguo
militarismo. Existía por tanto, una impresión general desfavorable para las instituciones
militares, en cuanto representan abuso de fuerza o situación privilegiada de alguna clase,
por lo cual, los Constituyentes de 1917 no creyeron bastante la redacción del
artículo 13 de la Constitución de 1857, y lo reformaron en el sentido de que: "subsiste
el fuero de guerra para los delitos y faltas contra la disciplina militar; pero los tribunales
militares en ningún caso y por ningún motivo podrá extender su jurisdicción sobre
personas que no pertenezcan al ejército. Cuando en un delito o falta del orden militar,
estuviese complicado un paisano, conocerá del caso la autoridad civil que corresponda".
La comparación entre los preceptos concordantes de las Constituciones de 1857 y 1917,
ponen de relieve la marcada tendencia a restringir, hasta casi hacerlo desaparecer, el
fuero de guerra, y si se le tolera en la actualidad, es porque se juzga necesario para
mantener la disciplina en el ejército, opinión que no es unánime. De acuerdo con el
texto de la Constitución vigente, para que el fuero de guerra subsista, se necesitan
dos condiciones: que se haya cometido un delito militar, según características que
la ley señala, y que el que lo haya cometido un miembro del ejército, pero puede
suceder que en un delito militar estén complicados paisanos, y entonces se
ofrecían al legislador constituyente tres caminos para establecer la competencia: I
concederla a los tribunales militares; II, concederla a los tribunales civiles y, III,
concederla a unos y otros, simultáneamente, para que los primeros juzgaran a los
militares y los segundos a los paisanos; pero estudiando el artículo 13 constitucional,
se deduce que no se optó por el primer camino, puesto que terminantemente se expresa
que los tribunales militares en ningún caso podrán extender su jurisdicción sobre
personas que no pertenezcan al ejército; ni tampoco por la tercera vía, porque estando en
pugna con la doctrina universalmente reconocida, de que en ningún procedimiento judicial
es conveniente que se divida la continencia de la causa, la circunstancia de que el artículo
13 no lo mande expresamente, bastaría por sí sola para hacer inaplicable tal práctica,
puesto que las leyes que establecen excepciones generales, no son aplicables a caso
alguno que no esté expresamente especificando en las mismas leyes; más aún, el simple
análisis de las expresiones gramaticales del artículo que se comentan, lleva a esta
deducción, pues dice: cuando en un delito o falta del orden militar estuviese complicado
un paisano, conocerá del caso de la autoridad civil que corresponda. Ahora bien, la
palabra complicado, sólo puede connotar, en la materia de que se trata, la idea de
concurrencia de responsables diversos en la comisión de un delito; pluralidad de
responsables que es precisamente la que determina ese tercer caso en que puede
encontrarse un delito militar, y que viene indicar que el legislador sí lo tuvo en
cuenta para establecer la competencia y que optó por el segundo de los caminos
antes enunciados, estableciendo que debe ser la autoridad civil quien ha de
conocer del proceso. Existe en el mismo artículo 13, otra palabra cuyo empleo viene en
apoyo de las ideas expuestas y es la palabra caso; éste significa, en el lenguaje ordinario,
suceso, acontecimiento, asunto que se propone a alguno para consultarle y oír su opinión,
y el lenguaje forense, en la legislación española, se llama "caso de Corte", la causa civil o
criminal que, por sus condiciones jurídicas, podía radicarse, desde luego, ante
determinado tribunal, aun sacándola de su fuero o del domicilio de los litigantes. Dados
estos antecedentes, tal palabra en el artículo 13 constitucional, no puede tener otra
significación que la de acontecimiento originador del hecho delictuoso, del que debe
conocer la autoridad civil, según ordena el citado precepto y no la de la responsabilidad
del delincuente. La interpretación aceptada por la Corte, en alguna ejecutoria, sobre que
los tribunales militares debían de conocer del proceso que se instruyera a los miembros
del ejército y los civiles del que se abriera contra los paisanos, por razón del mismo delito
militar, está en pugna con el principio de derecho, de la no división de la continencia de la
causa, que tiende a evitar que, por razón de un mismo caso jurídico, se dicten dos fallos
contradictorios. Cierto es que el Código Federal de Procedimientos Civiles, no permite la
acumulación de procesos, si se trata de diversos fueros, la que sólo puede llevarse a cabo
cuando todo se encuentran en estado de instrucción; pero cuando el Constituyente,
precisamente para no dar lugar a la división de la continencia, designó a las
autoridades civiles para conocer de los procesos militares en que están inodados
paisanos, no hay motivo alguno para que se sigan distintos procedimientos. De no
aceptarse esta teoría, se imputarían al Constituyente las siguientes faltas: I,
desconocimiento del lenguaje, por no haber usado con propiedad las palabras complicado
y caso; II, faltas de previsión, por no establecer una regla para cuando los delitos del
orden militar fueren cometidos conjuntamente por paisanos y militares; III, redundancia, al
establecer, en la parte final de artículo 13, el mandato sobre que los tribunales militares no
son competentes para juzgar a los paisanos y IV, repudiación de la teoría legal de la no
división y IV, repudiación de la teoría legal de la no división de la continencia de la causa.
En virtud debe concluirse: que ni los antecedentes históricos del artículo 13 constitucional,
ni las condiciones sociales reinantes cuando fue expedido, ni las ideas expuestas por los
legisladores al expedirlo, ni la significación gramatical de las palabras de su texto, pueden
autorizar la interpretación de que cuando en un delito militar estuviese complicado un
paisano, las autoridades del fuero de guerra juzgarán a los miembros del Ejército y las
autoridades civiles al paisano; y por tanto, son las autoridades civiles quienes deben de
conocer de un proceso militar en el que se encuentren inmiscuidos militares y paisanos;
pero debe advertirse que el conocimiento corresponde a los Jueces Civiles, con el simple
carácter de auxiliares de la Justicia Federal, porque tratándose de la aplicación de leyes
militares, que tiene el carácter de leyes federales, a los Jueces de Distrito corresponde el
conocimiento del proceso, según lo dispone la fracción III del artículo 40 de la Ley
Orgánica del Poder Judicial de la Federación.

Competencia en materia penal 208/33. Suscitada entre los Jueces de Primera Instancia
de Guaymas, Sonora, e Instructor Militar de la Plaza de Mazatlán, Sinaloa. 12 de febrero
de 1934. Mayoría de ocho votos. Disidentes: Fernando de la Fuente, Daniel V. Valencia, F.
Díaz Lombardo, Manuel Padilla, Arturo Cisneros Canto, Francisco Barba y Francisco H.
Ruiz. La publicación no menciona el nombre del ponente.

Novena Época
Instancia: Pleno
Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta
Tomo: III, Junio de 1996
Tesis: P./J. 37/96
Página: 388

CONTROVERSIAS CONSTITUCIONALES. FUERO, CONCEPTO DE. El fuero es,


según su génesis, un privilegio que se confiere a determinados servidores públicos
para salvaguardarlos de eventuales acusaciones sin fundamento, así como para
mantener el equilibrio entre los Poderes del Estado, dentro de regímenes
democráticos. No es lo que en la teoría del delito se llama excluyente de
responsabilidad, que impediría en todo caso que la figura delictiva llegare a constituirse,
sino un impedimento legal para que quien goce de esa prerrogativa no quede sometido a
la potestad jurisdiccional. Por tal razón, la circunstancia de que un servidor público esté
provisto de inmunidad no imposibilita que se lleve a cabo la averiguación previa
correspondiente a fin de determinar si la conducta que se le imputa constituye o no algún
delito. La inmunidad de que están investidos los servidores públicos aludidos está
en relación directa con el ejercicio de la acción penal ante las autoridades
jurisdiccionales competentes, quienes tienen la obligación de respetarla, no a la
facultad-deber que tiene la institución del Ministerio Público Federal para investigar
hechos probablemente criminosos.

Controversia constitucional 11/95. Roberto Madrazo Pintado, Pedro Jiménez León y


Andrés Madrigal Sánchez, en su carácter de Gobernador, Presidente del Congreso y
Procurador General de Justicia del Estado de Tabasco, respectivamente, contra el
Presidente de los Estados Unidos Mexicanos y el Procurador General de la República. 26
de marzo de 1996. Unanimidad de once votos. Ponente: Presidente José Vicente
Aguinaco Alemán. Secretario: Jesús Casarrubias Ortega.

En los términos de los artículos 177 de la Ley Orgánica del Poder Judicial de la
Federación y 43 de la Ley Reglamentaria de las Fracciones I y II del Artículo 105 de la
Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, esta tesis es obligatoria para las
Salas, Tribunales Unitarios y Colegiados de Circuito, Juzgados de Distrito, tribunales
militares, agrarios y judiciales del orden común de los Estados y del Distrito Federal, y
administrativos y del trabajo, sean éstos federales o locales.

De conformidad con el artículo 44 de la Ley Reglamentaria de las Fracciones I y II del


Artículo 105 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, la ejecutoria se
publicó íntegramente en el volumen correspondiente a mayo del año en curso del
Semanario Judicial de la Federación.

El Tribunal Pleno, en su sesión privada celebrada el once de junio en curso, aprobó, con
el número 37/1996, la tesis de jurisprudencia que antecede. México, Distrito Federal, a
once de junio de mil novecientos noventa y seis.

Nota: Véase la ejecutoria publicada en el Semanario Judicial de la Federación y su


Gaceta, Tomo III, mayo de 1996, página 362.

No. Registro: 197,675


Tesis aislada
Materia(s): Constitucional
Novena Época
Instancia: Pleno
Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta
Tomo: VI, Septiembre de 1997
Tesis: P. CXXXVI/97
Página: 204

FUERO. SU PROHIBICIÓN EN EL ARTÍCULO 13 CONSTITUCIONAL IMPLICA LA


PROSCRIPCIÓN DE JURISDICCIONES O ESFERAS COMPETENCIALES DISTINTAS,
EN FUNCIÓN DE LA SITUACIÓN SOCIAL DE DETERMINADA PERSONA O
CORPORACIÓN. No obstante que la palabra fuero tiene varias acepciones, la
interpretación histórica y sistemática del artículo 13 de la Constitución Política de
los Estados Unidos Mexicanos, permite concluir que la proscripción que realiza de
los fueros se refiere a la prohibición del establecimiento de jurisdicciones o esferas
competenciales en función a la situación social de determinada persona o
corporación. En efecto, al establecer el artículo 13 constitucional la subsistencia del fuero
de guerra, en tratándose de delitos y faltas contra la disciplina militar, se refiere a la
aplicación, en estos supuestos, de leyes distintas por tribunales militares. De esta forma
no debe existir, fuera del ámbito militar, ningún tribunal distinto de los ordinarios
que privilegie a determinada persona o corporación.

Amparo directo en revisión 698/96. Emilio Ocejo Gutiérrez y otra. 4 de agosto de 1997.
Unanimidad de diez votos. Ausente: Guillermo I. Ortiz Mayagoitia. Ponente: Mariano
Azuela Güitrón. Secretario: Ariel Alberto Rojas Caballero.

El Tribunal Pleno, en su sesión privada celebrada el veinticinco de agosto en curso,


aprobó, con el número CXXXVI/1997, la tesis aislada que antecede; y determinó que la
votación es idónea para integrar tesis jurisprudencial. México, Distrito Federal, a
veinticinco de agosto de mil novecientos noventa y siete.
Registro IUS: 197676
Novena Época
Pleno, Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta
Tomo VI, Septiembre de 1997, p. 204
Tesis P. CXXXV/97, aislada, Constitucional

IGUALDAD. LAS GARANTÍAS PREVISTAS EN EL ARTÍCULO 13 CONSTITUCIONAL LA


CONSAGRAN, EN EL ASPECTO JURISDICCIONAL, PROHIBIENDO LAS LEYES
PRIVATIVAS, LOS TRIBUNALES ESPECIALES Y LOS FUEROS. De la interpretación
histórica del artículo 13 constitucional, y particularmente del debate que suscitó el mismo
precepto de la Constitución de 1857, se desprende que la teleología de tal norma es la de
consagrar la plena igualdad ante la ley, eliminando las manifestaciones más evidentes
que atentan contra ella, como son las leyes privativas, los tribunales especiales y los
fueros; de lo que se sigue que la igualdad que consagra el citado precepto se refiere a un
aspecto específico: el de la jurisdicción. Así, el artículo 13 constitucional proscribe la
aplicación de "leyes" que no sean generales, abstractas y permanentes; de tribunales
distintos a los ordinarios creados por la ley con competencia genérica y jurisdicción
diferente para las personas, en función de su situación social.

Precedentes: Amparo directo en revisión 698/96. Emilio Ocejo Gutiérrez y otra. 4 de


agosto de 1997. Unanimidad de diez votos. Ausente: Guillermo I. Ortiz Mayagoitia.
Ponente: Mariano Azuela Güitrón. Secretario: Ariel Alberto Rojas Caballero.

El Tribunal Pleno, en su sesión privada celebrada el veinticinco de agosto en curso,


aprobó, con el número CXXXV/1997, la tesis aislada que antecede; y determinó que la
votación es idónea para integrar tesis jurisprudencial. México, Distrito Federal, a
veinticinco de agosto de mil novecientos noventa y siete.
Registro IUS: 197675
Novena Época
Pleno
Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta
Tomo VI, Septiembre de 1997, p. 204
Tesis P. CXXXVI/97, aislada, Constitucional

FUERO. SU PROHIBICIÓN EN EL ARTÍCULO 13 CONSTITUCIONAL IMPLICA LA


PROSCRIPCIÓN DE JURISDICCIONES O ESFERAS COMPETENCIALES DISTINTAS,
EN FUNCIÓN DE LA SITUACIÓN SOCIAL DE DETERMINADA PERSONA O
CORPORACIÓN. No obstante que la palabra fuero tiene varias acepciones, la
interpretación histórica y sistemática del artículo 13 de la Constitución Política de los
Estados Unidos Mexicanos, permite concluir que la proscripción que realiza de los fueros
se refiere a la prohibición del establecimiento de jurisdicciones o esferas competenciales
en función a la situación social de determinada persona o corporación. En efecto, al
establecer el artículo 13 constitucional la subsistencia del fuero de guerra, en
tratándose de delitos y faltas contra la disciplina militar, se refiere a la aplicación,
en estos supuestos, de leyes distintas por tribunales militares. De esta forma no
debe existir, fuera del ámbito militar, ningún tribunal distinto de los ordinarios que
privilegie a determinada persona o corporación.

Precedentes: Amparo directo en revisión 698/96. Emilio Ocejo Gutiérrez y otra. 4 de


agosto de 1997. Unanimidad de diez votos. Ausente: Guillermo I. Ortiz Mayagoitia.
Ponente: Mariano Azuela Güitrón. Secretario: Ariel Alberto Rojas Caballero.

El Tribunal Pleno, en su sesión privada celebrada el veinticinco de agosto en curso,


aprobó, con el número CXXXVI/1997, la tesis aislada que antecede; y determinó que la
votación es idónea para integrar tesis jurisprudencial. México, Distrito Federal, a
veinticinco de agosto de mil novecientos noventa y siete.

Séptima Época
Instancia: Primera Sala
Fuente: Semanario Judicial de la Federación
Tomo: 91-96 Segunda Parte
Página: 33

MILITARES, DELITOS COMETIDOS POR LOS. ELEMENTOS. Conforme al artículo 13


constitucional, "subsiste el fuero de guerra para los delitos y faltas contra la disciplina
militar, pero los tribunales militares en ningún caso y por ningún motivo podrán extender
su jurisdicción sobre personas que no pertenezcan al ejército", lo que significa, dentro de
una exégesis correcta, que para que subsista el fuero de guerra, esto es, para que
puedan conocer los tribunales militares, es necesario la concurrencia de dos
elementos: a) que el delito sea cometido por un militar, y b) que ese delito sea
contra la disciplina militar; pero para que tales elementos subsistan, debe también
subsistir la jerarquía entre un superior y un inferior, y cuando esta situación
desaparece, no puede cometerse el delito, pues no es posible pensar en jerarquía
cuando un elemento del ejército se encuentra franco , como puede ser en un caso, por
vacaciones.

Amparo directo 751/76. Silvestre Aldana Santander. 6 de septiembre de 1976.


Unanimidad de cuatro votos. Ponente: Fernando Castellanos Tena. Secretario: Salvador
Ramos Sosa.

Nota: En el Informe de 1976, la tesis aparece bajo el rubro "INFRACCION DE DEBERES


COMUNES A TODOS LOS QUE ESTAN OBLIGADOS A SERVIR EN EL EJERCITO
(ARTICULO 343, FRACCION X, DEL CODIGO DE JUSTICIA MILITAR).".

Novena Época
Instancia: Pleno
Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta
Tomo: VI, Septiembre de 1997
Tesis: P. CXXXVI/97
Página: 204

FUERO. SU PROHIBICIÓN EN EL ARTÍCULO 13 CONSTITUCIONAL IMPLICA LA


PROSCRIPCIÓN DE JURISDICCIONES O ESFERAS COMPETENCIALES DISTINTAS,
EN FUNCIÓN DE LA SITUACIÓN SOCIAL DE DETERMINADA PERSONA O
CORPORACIÓN. No obstante que la palabra fuero tiene varias acepciones, la
interpretación histórica y sistemática del artículo 13 de la Constitución Política de los
Estados Unidos Mexicanos, permite concluir que la proscripción que realiza de los fueros
se refiere a la prohibición del establecimiento de jurisdicciones o esferas competenciales
en función a la situación social de determinada persona o corporación. En efecto, al
establecer el artículo 13 constitucional la subsistencia del fuero de guerra, en
tratándose de delitos y faltas contra la disciplina militar, se refiere a la aplicación,
en estos supuestos, de leyes distintas por tribunales militares. De esta forma no
debe existir, fuera del ámbito militar, ningún tribunal distinto de los ordinarios que
privilegie a determinada persona o corporación.

Amparo directo en revisión 698/96. Emilio Ocejo Gutiérrez y otra. 4 de agosto de 1997.
Unanimidad de diez votos. Ausente: Guillermo I. Ortiz Mayagoitia. Ponente: Mariano
Azuela Güitrón. Secretario: Ariel Alberto Rojas Caballero.

El Tribunal Pleno, en su sesión privada celebrada el veinticinco de agosto en curso,


aprobó, con el número CXXXVI/1997, la tesis aislada que antecede; y determinó que la
votación es idónea para integrar tesis jurisprudencial. México, Distrito Federal, a
veinticinco de agosto de mil novecientos noventa y siete.

No. Registro: 187,175


Tesis aislada
Materia(s): Penal
Novena Época
Instancia: Tribunales Colegiados de Circuito
Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta
Tomo: XV, Abril de 2002
Tesis: I.2o.P.56 P
Página: 1294

MILITARES, DELITOS COMETIDOS POR, COMISIONADOS A LA POLICÍA FEDERAL


PREVENTIVA. Si un militar, en términos de los artículos 21 constitucional, párrafos
penúltimo y último, y 10 de la Ley de la Policía Federal Preventiva, es comisionado para
desempeñar un servicio en la Policía Federal Preventiva y en coordinación con el
Sistema Nacional de Seguridad Pública, pero al realizar tal servicio comete un
delito, debe entenderse que ese hecho criminoso lo realiza al estar en servicio y
con motivo de actos de servicio militar como el artículo 57 del código castrense lo
prevé, puesto que técnicamente depende del cuerpo de policía militar y
administrativamente de la Secretaría de la Defensa Nacional.

SEGUNDO TRIBUNAL COLEGIADO EN MATERIA PENAL DEL PRIMER CIRCUITO.

Competencia 122/2001. Suscitada entre el Juez Primero Militar adscrito a la Primera


Región Militar y el Juez Vigésimo Tercero Penal del Distrito Federal. 21 de enero de 2002.
Unanimidad de votos. Ponente: Juan Wilfrido Gutiérrez Cruz. Secretaria: María del
Carmen Rojas Letechipia.

Quinta Época
Instancia: Primera Sala
Fuente: Semanario Judicial de la Federación
Tomo: LVIII
Página: 1875

DELITOS DEL ORDEN MILITAR COMETIDOS POR PAISANOS. El artículo 13


constitucional admite, en su última parte, que un paisano puede estar complicado en un
delito o falta del orden militar, y la garantía constitucional a que se refiere el propio
artículo, se concreta a establecer que en esos casos, el infractor será enjuiciado por la
autoridad civil y no por la militar; disposición que tiende a substraer a los civiles, de los
tribunales militares establecidos especialmente para juzgar a miembros del ejército,
quienes, por esta condición, deben observar la rígida disciplina peculiar a la institución a
que pertenecen; pero es claro que ese precepto constitucional no puede crear en favor de
los ajenos a las milicias, una exención penal, cuando cometan infracciones definidas por
la ley militar. Tampoco sería posible juzgar el hecho a través del delito que pudiera resultar
cometido a la luz de la ley común, pues si bien algunos delitos militares pueden enfocarse
en esta última ley, hay otros que por su esencia típicamente militar, no pueden serlo, y en
estos casos, siendo responsable de la infracción un civil, el hecho quedaría impune. Es
oportuno, también, destacar este concepto, al establecer el artículo 13 constitucional que
en un delito o falta del orden militar, puede estar complicado un paisano, no puede
referirse sólo a aquéllos casos en que concurren en complicidad o coautoría, militares y
civiles, sino también a aquellos otros en que civiles, sin concierto con militares, infringen la
ley militar. La locución "complicado", debe entenderse en su más amplia
significación, como sinónimo de participación en cualquiera de sus grados. La
conclusión es la siguiente: los paisanos pueden incurrir, solos o asociados a
militares, en infracción a la ley peculiar a éstos; la garantía constitucional se
concreta a establecer que en estos casos, es a la autoridad civil a quien
corresponde la incoación del proceso respectivo.

Amparo penal directo 4074/38. Guevara Edith. 14 de noviembre de 1938. Unanimidad de


cinco votos. La publicación no menciona el nombre del ponente.

Quinta Época
Instancia: Pleno
Fuente: Informes
Tomo: Informe 1956
Página: 85

FUERO MILITAR (ARTICULO 13 CONSTITUCIONAL). Dicho precepto dejó subsistente el


fuero de guerra de manera exclusiva respecto de los miembros del ejército, con relación a
los delitos y faltas contra la disciplina militar, previniendo expresamente que cuando en
esa clase de infracciones estuviere complicado un paisano, conocerá del caso la
autoridad civil que corresponda. En consecuencia, la prolongación de jurisdicción de
las autoridades locales o federales según el caso, sobre militares, sólo procede
cuando a un civil le resulte presunta responsabilidad en un delito de carácter
militar, en unión de miembros del ejército, y no cuando el occiso, tratándose del
delito de homicidio, tenga el carácter de civil o de paisano, como lo interpretó el
Juez del fuero común contra el que se propuso la inhibitoria correspondiente, por lo
que el conocimiento del proceso relativo corresponde a las autoridades judiciales
del fuero militar.

Competencia 40/55. Suscitada entre el Juez Militar de la Cuarta Región, que reside en la
ciudad de Oaxaca y el Juez Mixto de Primera Instancia de Jamiltepec. 20 de marzo de
1956. Unanimidad de dieciséis votos. La publicación no menciona el nombre del ponente.

Véase: Semanario Judicial de la Federación, Quinta Epoca, Tomo CXXVII, página 987,
tesis de rubro "MILITARES, DELITOS COMETIDOS POR. COMPETENCIA.".

No. Registro: 182,633


Tesis aislada
Materia(s): Penal
Novena Época
Instancia: Tribunales Colegiados de Circuito
Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta
Tomo: XVIII, Diciembre de 2003
Tesis: III.2o.P.122 P
Página: 1392

FUERZAS ARMADAS NACIONALES. LA REMISIÓN QUE HACE EL ARTÍCULO 58 DEL


CÓDIGO DE JUSTICIA MILITAR A LOS CÓDIGOS DE LOS FUEROS COMÚN O
FEDERAL, CUANDO SE TRATA DE DELITOS COMETIDOS POR SUS MIEMBROS,
SÓLO COMPRENDE LO CONCERNIENTE A SU DESCRIPCIÓN LEGAL Y A LAS
PENAS PARA ELLOS FIJADAS. El artículo 13 de la Constitución Federal prohíbe los
fueros en favor de determinada persona o corporación, a excepción del militar, el
que lejos de consistir en un privilegio para los miembros de las Fuerzas Armadas
Nacionales, constituye la fijación de la competencia de los tribunales castrenses
atendiendo a criterios de índole personal y material, pues la razón de tales
tribunales no se sustenta en el beneficio o perjuicio de su jurisdicción para los
miembros del Ejército, sino en la especialidad de la materia, por lo que más que
constituir un fuero, propiamente se trata de una jurisdicción especializada, la cual
obedece a razones de orden público y de especial disciplina a la que deben estar
sometidos los militares para garantizar la paz, así como el bienestar nacional.
Consecuentemente, la remisión que el artículo 58 del Código de Justicia Militar hace
a los Códigos Penales de los fueros común o federal, cuando se trata de delitos
previstos por esos códigos sustantivos, cometidos por miembros de las Fuerzas Armadas
del país, se limita sólo a la descripción legal del delito y a las penas fijadas para el mismo,
sin que se faculte al juzgador castrense a acudir a otras figuras previstas en las
legislaciones sustantivas ordinarias, entre otras, los beneficios para sustituir o suspender
la pena de prisión, dado que la aplicación de dichas legislaciones, ya sea del ámbito
común o federal, no obedece a una supletoriedad de la norma, sino en virtud de una
competencia atrayente; por tanto, los delitos del orden común o federal no
contemplados en el código castrense, fuera de su descripción legal y de sus penas que
se prevén en los ordenamientos penales respectivos, deben ser tratados según lo
dispuesto por el Código de Justicia Militar, en virtud de que es acorde con el régimen
disciplinario a que está sujeto el miembro de la milicia al que se le instruya la
causa, aparte de que se ajusta al postulado de la jurisdicción especializada a que
alude el precepto constitucional en cita.

SEGUNDO TRIBUNAL COLEGIADO EN MATERIA PENAL DEL TERCER CIRCUITO.

Amparo en revisión 78/2003. 4 de julio de 2003. Unanimidad de votos. Ponente: Jorge


Humberto Benítez Pimienta. Secretarios: Francisco Javier Villaseñor Casillas y Osiris
Ramón Cedeño Muñoz.

No. Registro: 181,906


Jurisprudencia
Materia(s): Penal
Novena Época
Instancia: Primera Sala
Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta
Tomo: XIX, Marzo de 2004
Tesis: 1a./J. 10/2004
Página: 248

PORTACIÓN DE ARMA DE FUEGO DE USO EXCLUSIVO DEL EJÉRCITO, ARMADA Y


FUERZA AÉREA MEXICANOS. NO SE CONFIGURA ESE DELITO CUANDO SE TRATA
DE MILITARES EN SITUACIÓN DE RETIRO, CUYO RANGO SEA GENERAL, JEFE U
OFICIAL. El artículo 24 de la Ley Federal de Armas de Fuego y Explosivos establece que
para portar armas se requiere la licencia respectiva, pero que los miembros del Ejército,
Armada y Fuerza Aérea quedan exceptuados de lo anterior, en los casos y condiciones
que señalen las leyes y reglamentos aplicables, sin que dicho precepto haga distinción
entre militares en activo y retirados. En ese sentido, al establecer el artículo 22 del
reglamento de la referida ley que los generales, jefes y oficiales del Ejército que
vestidos de civil porten armas, deberán identificarse con su credencial "cuantas
veces sean requeridos para ello", sin hacer tampoco mención a que tengan que
estar en activo, lo que sí estableció para el caso de los individuos de tropa, quienes
en actos fuera del servicio, sólo podrán portar armas cuando tengan la autorización
escrita respectiva, se concluye que no es un hecho punible la portación de armas
de fuego de uso exclusivo del Ejército, Armada y Fuerza Aérea Mexicanos si quien
la hace es un militar retirado cuyo rango es el de general, jefe u oficial del Ejército,
lo cual se robustece con lo dispuesto por el artículo 92 del mencionado reglamento que
dispone que sólo se recogerá el arma que porten los militares que se identifiquen
debidamente cuando estén haciendo mal uso de ella o se trate de individuos de tropa que
no tengan autorización escrita de la Secretaría de la Defensa Nacional o de Marina, en su
caso.

Contradicción de tesis 57/2003-PS. Entre las sustentadas por el Primer Tribunal


Colegiado del Décimo Quinto Circuito y el Segundo Tribunal Colegiado del Octavo
Circuito. 4 de febrero de 2004. Mayoría de tres votos. Ausente: Humberto Román
Palacios. Disidente: José Ramón Cossío Díaz. Ponente: José de Jesús Gudiño Pelayo.
Secretaria: Andrea Nava Fernández del Campo.

Tesis de jurisprudencia 10/2004. Aprobada por la Primera Sala de este Alto Tribunal, en
sesión de fecha dieciocho de febrero de dos mil cuatro.

No. Registro: 182,632


Tesis aislada
Materia(s): Penal
Novena Época
Instancia: Tribunales Colegiados de Circuito
Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta
Tomo: XVIII, Diciembre de 2003
Tesis: III.2o.P.121 P
Página: 1393

FUERZAS ARMADAS NACIONALES. SI EL CÓDIGO DE JUSTICIA MILITAR NO PREVÉ


LA CONDUCTA IMPUTADA A UNO DE SUS MIEMBROS COMO DELICTIVA,
CONFORME A SU ARTÍCULO 58 DEBE APLICARSE LA LEGISLACIÓN SUSTANTIVA
DEL ORDENAMIENTO COMÚN O FEDERAL SIN QUE ADMITA, EN LA TRAMITACIÓN
DEL JUICIO QUE SE INSTRUYA, LA APLICACIÓN DEL CÓDIGO FEDERAL DE
PROCEDIMIENTOS PENALES. El artículo 13 de la Constitución Federal prohíbe los
fueros en favor de determinada persona o corporación, a excepción del militar, el que lejos
de consistir en un privilegio para los miembros de las Fuerzas Armadas Nacionales,
constituye la fijación de la competencia de los tribunales castrenses, atendiendo a criterios
de índole personal y material, pues la razón de tales tribunales no se sustenta en el
beneficio o perjuicio de su jurisdicción para los miembros del Ejército, sino en la
especialidad de la materia, por lo que más que constituir un fuero, propiamente se trata de
una jurisdicción especializada, la cual obedece a razones de orden público y de especial
disciplina a la que deben estar sometidos los militares, para garantizar la paz, así como el
bienestar nacional; de tal suerte que si el Código de Justicia Militar no contempla como
delito la conducta que perpetró el militar, entonces, de acuerdo con lo dispuesto por su
numeral 58, al acudirse a las legislaciones sustantivas del orden común o federal,
para efectos de la tramitación del juicio que se instruya en contra del infractor, no
debe aplicarse el ordenamiento procesal penal federal, puesto que el precepto
invocado expresamente sólo remite a la legislación penal sustantiva de cualquiera
de esos órdenes, según sea el caso, pues de estimarse lo contrario, se trastocaría
el orden público y la especial disciplina de que se habla, porque el cuerpo de leyes
procesal aplicable a los que la norma constitucional denomina como paisanos no
es acorde con el régimen disciplinario al que están sometidos los integrantes de las
Fuerzas Armadas del país y con la jurisdicción especializada prevista por dicha
norma; por tanto, en ese supuesto, los tribunales militares deben estarse siempre a
lo dispuesto por el libro tercero del Código de Justicia Militar, el cual regula el
procedimiento penal de dicha competencia castrense.

SEGUNDO TRIBUNAL COLEGIADO EN MATERIA PENAL DEL TERCER CIRCUITO.

Amparo en revisión 78/2003. 4 de julio de 2003. Unanimidad de votos. Ponente: Jorge


Humberto Benítez Pimienta. Secretarios: Francisco Javier Villaseñor Casillas y Osiris
Ramón Cedeño Muñoz.

No. Registro: 192,317


Jurisprudencia
Materia(s): Administrativa
Novena Época
Instancia: Segunda Sala
Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta
Tomo: XI, Marzo de 2000
Tesis: 2a./J. 21/2000
Página: 245

MILITARES PROCESADOS O SENTENCIADOS QUE SON ABSUELTOS O QUEDAN EN


LIBERTAD POR FALTA DE ELEMENTOS PARA PROCESAR O POR
DESVANECIMIENTO DE DATOS. DEBE REINTEGRÁRSELES EL PORCENTAJE DE
HABERES QUE DEJARON DE PERCIBIR, ASÍ COMO LAS CANTIDADES QUE
RECIBÍAN POR ASIGNACIONES DE TÉCNICO Y PRIMAS POR CONDECORACIONES
DE PERSEVERANCIA OTORGADAS. Si bien la legislación castrense es omisa en
proporcionar las definiciones exactas de los diversos rubros que, por concepto de
retribución a los servicios que prestan los miembros de las Fuerzas Armadas, son
otorgados a los mismos, lo cierto es que sí distingue claramente entre haberes,
sobrehaberes, asignaciones de técnico y especiales y primas por condecoraciones de
perseverancia. Así, se entiende que los sobrehaberes son las cantidades que adicional y
eventualmente se otorgan al militar que presta sus servicios en una zona de vida cara o
insalubre; las asignaciones son las cantidades que perciben los militares atendiendo a los
deberes o funciones técnicas o particulares y específicas que se les encomiendan; las
primas por perseverancia son complementos del haber otorgados para premiar los
servicios ininterrumpidos en el activo y, por exclusión, que los haberes son todas aquellas
percepciones, distintas a las anteriores, que reciben los militares de manera constante,
normal y permanente, a cambio de los servicios que prestan a las Fuerzas Armadas
Nacionales. Por tanto, con fundamento en los artículos 30 del Reglamento a que deben
sujetarse los grupos de militares procesados o sentenciados (que estuvo vigente del seis
de enero de mil novecientos veintitrés al seis de junio de mil novecientos noventa y seis,
fecha en que fue abrogado) y 20 del Reglamento de los Grupos de Militares Procesados y
Sentenciados, ha de concluirse que las percepciones que deberán reintegrarse a los
militares procesados o sentenciados que queden absueltos o en libertad por falta
de elementos o desvanecimiento de datos, corresponden al porcentaje de haberes
que hubieren dejado de percibir durante todo el tiempo que estuvieron sujetos a
proceso, así como las cantidades íntegras que recibían por concepto de
asignaciones de técnico y primas por condecoraciones de perseverancia que
tuvieren otorgadas, sin incluir sobrehaberes.

Contradicción de tesis 35/99. Entre las sustentadas por el Quinto y Sexto Tribunales
Colegiados, ambos en Materia Administrativa del Primer Circuito. 11 de febrero del año
2000. Cinco votos. Ponente: Sergio Salvador Aguirre Anguiano. Secretaria: Andrea
Zambrana Castañeda.

Tesis de jurisprudencia 21/2000. Aprobada por la Segunda Sala de este Alto Tribunal, en
sesión privada del dieciocho de febrero del año dos mil.

Novena Época
Instancia: PRIMER TRIBUNAL COLEGIADO EN MATERIA PENAL DEL SEXTO
CIRCUITO.
Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta
Tomo: XIII, Enero de 2001
Tesis: VI.1o.P.93 P
Página: 1687

AVERIGUACIÓN PREVIA RADICADA ANTE EL MINISTERIO PÚBLICO DE FUERO


MILITAR. LA CITACIÓN DE UN CIVIL PARA QUE DECLARE EN ELLA, NO ES
VIOLATORIA DE GARANTÍAS. Si en la investigación de una averiguación previa, con
motivo de un hecho delictivo en el que participaron elementos del Ejército Mexicano, y con
motivo de ellos se vieron afectados bienes de esa institución, en los que también
participaron personas civiles, el hecho de que estos últimos sean citados a declarar ante
las autoridades militares, con la finalidad de esclarecer los mismos, esa actuación
ministerial de manera alguna es violatoria de garantías, ya que si bien es cierto que
conforme al artículo 13 de la Constitución General de la República, cuando estén
implicados civiles en un delito tipificado por el Código de Justicia Militar, el
conocimiento del proceso corresponde a tribunales del fuero castrense, y por
ningún motivo se podrá extender su jurisdicción sobre las personas que no
pertenezcan a las fuerzas armadas, lo cierto es que conforme al artículo 38 del
Código de Justicia Militar, cualquier persona que deba aportar datos para la
averiguación de los delitos, está obligada a comparecer ante el Ministerio Público,
lo que implica que esta última disposición no distingue que estas personas sean
civiles o del fuero castrense.

PRIMER TRIBUNAL COLEGIADO EN MATERIA PENAL DEL SEXTO CIRCUITO.

Amparo en revisión 161/2000. 16 de noviembre de 2000. Unanimidad de votos. Ponente:


Carlos Loranca Muñoz. Secretario: Alfonso Gazca Cossío.

No. Registro: 185,707


Tesis aislada
Materia(s): Constitucional, Penal
Novena Época
Instancia: Primera Sala
Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta
Tomo: XVI, Octubre de 2002
Tesis: 1a. LXXVII/2002
Página: 193

MINISTERIO PÚBLICO. EL TÉRMINO DE CUARENTA Y OCHO HORAS QUE PREVÉ EL


ARTÍCULO 16 DE LA CONSTITUCIÓN FEDERAL, PARA QUE DETERMINE LA
SITUACIÓN JURÍDICA DE LOS INDICIADOS, DEBE RESPETARSE CON
INDEPENDENCIA DEL FUERO AL QUE PERTENEZCAN LOS AGENTES QUE
CONFORMAN AQUELLA INSTITUCIÓN. La diferenciación en cuanto al ámbito federal,
local y militar, no es un aspecto que determine la existencia de distintas instituciones del
Ministerio Público, con facultades diversas, sino que se relaciona con el ámbito de
competencia de los agentes que conforman la institución representativa de la sociedad y
titular del monopolio de la acción penal, en diferentes fueros, con jurisdicción propia, para
el desarrollo de la función investigadora que tiene asignada la institución, de acuerdo con
el tipo de delitos que se investiguen. En consecuencia, el término de cuarenta y ocho
horas previsto en el artículo 16 de la Constitución Política de los Estados Unidos
Mexicanos, para que el Ministerio Público determine la situación jurídica del
indiciado, se establece de manera independiente del fuero al que pertenezcan los
agentes de la referida institución que intervengan en la averiguación previa
correspondiente, por lo que debe respetarse, aun cuando exista declaración de
incompetencia para la integración de aquélla, toda vez que la garantía que
salvaguarda la libertad de los gobernados se dirige a la institución que el
Constituyente concibió como titular del monopolio de la acción penal y de la
función investigadora en representación de la sociedad, y no a cada una de las
esferas de competencia de sus actividades, pues, de no considerarlo así se caería
en el absurdo de contar tantos términos de cuarenta y ocho horas, como
declaratorias de incompetencia entre agentes del Ministerio Público pudiera haber
en una averiguación previa, lo que haría nugatoria la citada garantía.

Amparo en revisión 62/2002. 10 de julio de 2002. Cinco votos. Ponente: Olga Sánchez
Cordero de García Villegas. Secretaria: Leticia Flores Díaz.

Amparo en revisión 210/2001. 10 de julio de 2002. Cinco votos. Ponente: José de Jesús
Gudiño Pelayo. Secretaria: Eunice Sayuri Shibya Soto.

No. Registro: 196,011


Tesis aislada
Materia(s): Penal
Novena Época
Instancia: Tribunales Colegiados de Circuito
Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta
Tomo: VII, Junio de 1998
Tesis: XI.2o.23 P
Página: 703

RETENCIÓN POR CUARENTA Y OCHO HORAS QUE LLEVA A CABO EL MINISTERIO


PÚBLICO. NO COMPRENDE EL TIEMPO DE LA DETENCIÓN POR LA AUTORIDAD
INMEDIATA, EN CASO DE FLAGRANCIA. Los párrafos del cuarto al séptimo del artículo
16 constitucional, permiten una interpretación sistemática para establecer el cómputo de
dicho término constitucional, porque si fue una autoridad militar la que detuvo a los
indiciados, al sorprenderlos in fraganti en la comisión de un delito, es inconcuso
que su obligación constitucional consistió en ponerlos "sin demora" a disposición
de la representación social, es decir, que esa prontitud constituye un plazo distinto
del que a ésta se le impone para que, a su vez, los consigne a la autoridad judicial o
para ordenar su libertad; pero sin que dentro de esas cuarenta y ocho horas quede
comprendido el otro término (sin demora), corriendo aquél a partir de que los
indiciados sean puestos a disposición del fiscal, con el objeto de que integre la
averiguación previa penal correspondiente y proceda a su consignación o a
dejarlos en libertad, según se trate. No pudiendo ser en otro sentido, ya que la
interpretación auténtica lo confirma, pues los debates del Constituyente Permanente por
el que se discutieron y aprobaron las reformas y adiciones al señalado precepto
constitucional, entre otros, efectuados en julio y agosto de mil novecientos noventa y tres,
también permiten establecer que su voluntad fue la de que el término de cuarenta y ocho
horas corriera a partir de que el indiciado quedase a disposición del Ministerio Público, sin
contar el plazo relativo a "sin demora" y tan fue esa la intención, que lo relacionaron con la
integración de la averiguación previa.

SEGUNDO TRIBUNAL COLEGIADO DEL DÉCIMO PRIMER CIRCUITO.

Amparo en revisión 104/98. Abel Aguilar Gutiérrez y otro. 20 de mayo de 1998.


Unanimidad de votos. Ponente: Raúl Murillo Delgado. Secretario: Victorino Rojas Rivera.

Registro IUS: 180400


Novena Época
Segunda Sala
Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta
Tomo XX, Octubre de 2004, p. 373
Tesis 2a./J. 153/2004, jurisprudencia, Constitucional, Administrativa

ARRESTOS POR FALTAS CONTRA LA DISCIPLINA MILITAR. NO ES APLICABLE EL


LÍMITE TEMPORAL DE TREINTA Y SEIS HORAS QUE PARA LOS ARRESTOS POR
INFRACCIONES A LOS REGLAMENTOS GUBERNATIVOS Y DE POLICÍA PREVÉ EL
ARTÍCULO 21 DE LA CONSTITUCIÓN FEDERAL. Del artículo 13 de la Constitución
Política de los Estados Unidos Mexicanos se advierte que el fuero de guerra es una
jurisdicción especializada que comprende el conocimiento tanto de los delitos
como de las faltas contra la disciplina militar y, por ende, a todas las autoridades
legalmente facultadas para intervenir en tales asuntos e imponer las sanciones que
correspondan (penas o correctivos disciplinarios), y no sólo a las que señala el
artículo 28 de la Ley Orgánica del Ejército y Fuerza Aérea Mexicanos, a saber, el
Supremo Tribunal Militar, la Procuraduría General de Justicia Militar y el Cuerpo de
Defensores de Oficio. En ese sentido, aun cuando la Secretaría de la Defensa Nacional
puede ser considerada como una autoridad administrativa, en virtud de que pertenece a la
Administración Pública Federal Centralizada, es indudable que al ejercer la facultad que le
fue conferida para organizar, equipar, educar, capacitar y desarrollar a las Fuerzas
Armadas de tierra y aire, así como para conocer y sancionar, por conducto de las
autoridades castrenses competentes, los delitos y faltas contra la disciplina militar, se
constituye como un órgano del fuero de guerra, por lo que tratándose de arrestos
por faltas contra la disciplina militar, no resulta aplicable el límite temporal de
treinta y seis horas que el artículo 21 de la Constitución Federal prevé para los
arrestos por infracciones a los reglamentos gubernativos y de policía, en tanto que
dicho fuero constituye una excepción a los principios consagrados en el primer
párrafo del citado precepto constitucional.

Precedentes: Contradicción de tesis 117/2004-SS. Entre las sustentadas por los


Tribunales Colegiados Cuarto y Décimo en Materia Administrativa del Primer Circuito. 1o.
de octubre de 2004. Cinco votos. Ponente: Guillermo I. Ortiz Mayagoitia. Secretaria:
Georgina Laso de la Vega Romero.

Tesis de jurisprudencia 153/2004. Aprobada por la Segunda Sala de este Alto Tribunal, en
sesión privada del ocho de octubre de dos mil cuatro.

Registro IUS: 200540


Novena Época
Segunda Sala
Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta
Tomo IV, Septiembre de 1996, p. 267
Tesis 2a. LXXXV/96, aislada, Constitucional, Administrativa

ARMADA DE MEXICO. PERSONAL NAVAL MILITAR. EL RESPETO A LA GARANTIA DE


AUDIENCIA EN EL PROCEDIMIENTO DISCIPLINARIO PREVISTO POR EL
REGLAMENTO DE LA JUNTA DE ALMIRANTES, CONSEJOS DE HONOR SUPERIOR Y
ORDINARIO, NO OBLIGA A QUE EN ESTE ORDENAMIENTO SE FIJEN LOS PLAZOS
ENTRE CADA UNA DE LAS ACTUACIONES. De este Reglamento se desprende que el
procedimiento disciplinario que regula no viola la garantía de audiencia establecida por el
artículo 14, párrafo segundo, de la Constitución General de la República, pues respeta las
formalidades esenciales del procedimiento, entre otras, la de que el interesado sea
notificado con anterioridad a la celebración de la audiencia de derecho y que se le hagan
saber las faltas graves que se le imputan (artículo 14), pero si entre la fecha señalada y la
comparecencia no existiera un lapso razonable que permitiera al imputado preparar su
defensa, ello volvería inconstitucional la conducta de la autoridad aplicadora del
Reglamento, mas no la del legislador, dado que la garantía en comento no impone a
éste la obligación de fijar plazos entre cada una de las actuaciones que reglamenta,
lo que menos aun debe exigirse en procedimientos como el de que se trata,
destinado a resolver conflictos de la disciplina militar regulada por el fuero de
guerra establecido en el artículo 13 constitucional, que amerita un procedimiento
sencillo y expedito, en el que por tanto deben simplificarse los formalismos de la
fijación de la litis, del ofrecimiento de las pruebas y de la formulación de los
alegatos.

Precedentes: Amparo en revisión 1492/96. Iván Sanders Acedo. 6 de septiembre de 1996.


Cuatro votos. Ausente: Genaro David Góngora Pimentel. Ponente: Juan Díaz Romero.
Secretaria: Marta Leonor Bautista de la Luz.
LEY ORGÁNICA DEL EJÉRCITO Y
FUIERZA AÉREA MEXICANA
Artículo 4.- El Ejército y Fuerza Aérea Mexicanos están integrados por:

I.- Los mexicanos por nacimiento que no adquieran otra nacionalidad y que prestan sus
servicios en las Instituciones Armadas de tierra y aire, sujetos a las Leyes y Reglamentos
Militares;

Artículo 5.- Los miembros del Ejército y Fuerza Aérea Mexicano por norma Constitucional
pertenecen al Servicio Militar Voluntario o al Servicio Militar Nacional.

Artículo 6.- Los mexicanos que decidan prestar sus servicios en las Instituciones Armadas
de tierra y aire, en forma voluntaria, firmarán un contrato manifestando su conformidad
para permanecer en dichas Fuerzas Armadas por un tiempo determinado.

Artículo 7.- Los mexicanos que integran el Servicio Militar Nacional, durante su
permanencia en el activo de las Fuerzas Armadas, quedarán sujetos a las Leyes,
Reglamentos y disposiciones militares.

Artículo 10.- El Ejército y Fuerza Aérea Mexicanos conforman una organización que
realiza sus operaciones mediante una estructura jerárquica que comprende los siguientes
niveles de mando.

I. Mando Supremo;
II. Alto Mando;
III. Mandos Superiores; y
IV. Mandos de Unidades.

Artículo 148 Bis.- El personal que sea sujeto de reclutamiento para el servicio activo del
Ejército y Fuerza Aérea, deberá ser mexicano por nacimiento que no adquiera otra
nacionalidad.

Artículo 149.- El Reclutamiento del personal de tropa del Ejército y Fuerza Aérea, se
llevará a cabo:

I. Por conscripción, de conformidad con lo establecido en la Ley del Servicio Militar;


y

II. Por enganche voluntario, seleccionando a los individuos que lo soliciten, bajo las
condiciones estipuladas en los contratos enganche correspondientes.
LEY ORGÁNICA DE LA ARMADA
DE MÉXICO
Artículo 4.- La Armada de México está integrada por recursos humanos y materiales.

Artículo 5.- Los recursos humanos están formados por el personal que presta sus
servicios en la Armada, estando sujeto a las leyes, reglamentos y demás disposiciones de
orden naval militar.

Artículo 6.- El personal de la Armada de acuerdo a su jerarquía se agrupa en las


siguientes categorías:

I.- Almirantes;
II.- Capitanes;
III.- Oficiales;
IV.- Cadetes y Alumnos;
V.- Clases; y
VI.- Marinería.
LEY DEL SERVICIO MILITAR
Artículo 1.- De acuerdo con lo dispuesto en el artículo 5o. de la Constitución Política de
los Estados Unidos Mexicanos, se declara obligatorio y de orden público el servicio
de las armas para todos los mexicanos por nacimiento o naturalización, quienes lo
prestarán en el Ejército o en la Armada, como soldados, clases u oficiales, de
acuerdo con sus capacidades y aptitudes.

En caso de guerra internacional, el Servicio Militar también será obligatorio para los
extranjeros, nacionales de los países cobeligerantes de México, que residan en la
República.

A los extranjeros que deban prestar servicios militares en México, se les aplicarán, como
si fueran mexicanos, todas las disposiciones de esta Ley y de sus Reglamentos;
exceptuando lo estipulado o lo que pueda estipularse al respecto, en acuerdos o
convenios internacionales.

Artículo 8.- En caso de llamamiento, los reservistas quedarán sujetos a las leyes y
disposiciones militares desde la fecha que se establezca en él.

Artículo 9.- En los casos de movilización, los reservistas serán considerados como
pertenecientes al Ejército activo, desde la fecha en que se publique la convocatoria
respectiva.

Artículo 63.- En general, los juicios penales que conforme a lo prevenido en esta ley
deban seguirse, serán de la competencia de los Tribunales Federales, siempre que
se trate de delitos cometidos por los individuos de edad militar, antes del sorteo, o
por las personas civiles que intervengan en actos u omisiones relacionados con
esta ley y su reglamento. Serán de la competencia de los Tribunales Militares,
siempre que las faltas o delitos sean cometidos por conscriptos a partir del momento de la
insaculación, en los términos del artículo 13 constitucional.

Los militares que por su encargo o comisión intervengan en la insaculación, sorteo y


reclutamiento de conscriptos, excluyen de la inscripción, del sorteo o a conseguir una
excepción injustificada, aplacen su enlistamiento, los sustituyan por personas distintas o
que de cualquiera otra manera violen la presente ley y su reglamento, serán castigados
como reos del delito de infracción de deberes militares previsto en el artículo 382 del
Código de Justicia Militar.
CÓDIGO DE JUSTICIA MILITAR
Artículo 57.- Son delitos contra la disciplina militar:

I.- Los especificados en el Libro Segundo de este Código;

II.- Los del orden común o federal, cuando en su comisión haya concurrido cualquiera
de las circunstancias que en seguida se expresan:

a).- Que fueren cometidos por militares en los momentos de estar en servicio o con
motivo de actos del mismo;

b).- Que fueren cometidos por militares en un buque de guerra o en edificio o punto
militar u ocupado militarmente, siempre que, como consecuencia, se produzca
tumulto o desorden en la tropa que se encuentre en el sitio donde el delito se haya
cometido o se interrumpa o perjudique el servicio militar;

c).- Que fueren cometidos por militares en territorio declarado en estado de sitio o en
lugar sujeto a la ley marcial conforme a las reglas del derecho de la guerra;

d).- Que fueren cometidos por militares frente a tropa formada o ante la bandera;

e).- Que el delito fuere cometido por militares en conexión con otro de aquellos a que
se refiere la fracción I.

Cuando en los casos de la fracción II, concurran militares y civiles, los primeros serán
juzgados por la justicia militar.

Los delitos del orden común que exijan querella, necesaria para su averiguación y castigo,
no serán de la competencia de los tribunales militares, sino en los casos previstos en los
incisos (c) y (e) de la fracción II.