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El alma negra

Eduardo Campech Miranda



Absaln Snchez Valdivia haba adquirido una cmara fotogrfica usada y
pasada de moda. No pudo resistir a la tentacin de perpetuar un instante.
Record cuntas lamentaciones lo envolvan por no contar con una de ellas:
aquella puesta de Sol, las casas derrumbadas con el temblor, la construccin
geomtrica de las frutas en el mercado, la risa de Natalia Zaldvar.
Natalia provena de una familia que desconfiaba de los avances
tecnolgicos. Nunca se haban permitido fotografiarse porque les robaban el
alma. Natalia era clebre, adems de bella, porque haca sufrir a sus
pretendientes. De ah que se dijera que tena el alma negra.
Un sbado, da en que se acostumbraba bajar a San Rafael para realizar las
compras semanales, y las muchachas y los muchachos aprovechaban para
mirarse y coquetear, la sonrisa de Natalia fue tan amplia y tan natural, que
Snchez Valdivia no lo dud: cogi la cmara, enfoc el objetivo, e hizo click.

Pedro Zaldvar, padre de Natalia, asest el golpe preciso con el machete.
La cmara cay hacindose pedazos. Pedro tom el rollo fotogrfico. Absaln se
desplom como un guiapo.
Pedro sali de la crcel a los tres das del crimen. No tuvo abogado de
oficio, ni contrat uno. Deca que l mismo hara la defensa, que el destino estaba
en sus manos.
Frente al Ministerio Pblico abri el cartucho del rollo fotogrfico. No
apareci imagen alguna. Con conviccin y tranquilidad, se dirigi al Ministerio
Pblico y le espet: -Le dije que le haba robado el alma a mi hija!, aqu est la
prueba!- mientras extenda el rollo velado.
Es por ello que, como acto de penalizacin, Absaln fue sepultado en un
atad negro.