Dedicado a Eve, en la esperanza de que el

idioma llegue a su persona.
... pero pronto sobreviene el olvido a lo
que es confiado al papiro.
Al lector
Sobre la mesa de mi estudio tengo
una granada al alcance de mi mirada. En
Ovidio se la llama pomus punicus. Según
los mitólogos, es la fruta que comió
Proserpina en el Hades y por ensalmo la
retuvo allí. epresenta aquí, entre la
l!mpara, los libros apilados, la tentación
de quedarme dentro de esta "istoria de
#antippa. Escribi$ndola mi luc"a, difícil,
es trasformar en eum$nides, genios
femeninos de restitución, las erinias, de
castigo, de mi "ybris. Este t$rmino de
hybris designa la locura, pero tambi$n el
pecado, como "ay muc"o de ello en las
acciones "umanas, lo "ay tambi$n, por
obras, en las creaciones, en toda ficción
o mentira. %o que se tolera por
inevitable en el roc&, en literatura se
2
a"oga, todavía peque'o, como una
camada no deseada de gatos, por
evitable, y no "e encontrado en mis
contempor!neos una literatura tan
perseguida como la mía.
(e mí dir$ especialmente que
adem!s de proponerme como autor, en
estos días, del presente libro, "e sido
comiquero, dibu)ante y guionista de
cómic, esto último sobre todo. Por la
"ybris de mi opera prima, un
inencontrable titulado Lo que les devo a
las hadas *+,,-.+,,+/, con esa simbólica
ortografía, pagu$ con el abandono de
este arte menor en el que yo prometía.
Esa fue la primera y la última "istorieta
de envergadura que termin$ y publiqu$ .
aunque por una serie de ra0ones no se
imprimió la tirada que estaba prevista.
1nos pocos a'os despu$s escribí un
guión, con otro g$nero de locura, para
otra e2tensa obra. En esa ocasión una
eum$nide de carne y "ueso me redimió
del castigo de terminar de pasarlo todo
a tinta. 3on ella trasformamos el guión
de Las hormigas en la pie0a teatral El
vasco, que no "a sido representada. 3on
esta semidiosa "e compartido estudio,
pinceles, cera del "ombre de la miel y
3
papel de algodón y con ella "e vivido
desde ese a'o +,,4 "asta el 5--5.
6dem!s tenemos un "i)o que me
llamaba abbá, como dicen que 7esucristo
re0aba, en la $poca en que termin$ esta
novela.
Este libro estaba siendo en una
carpeta, antes de serlo, una serie de
apuntes para un comic boo. 8o sabía si
el guión que resultase lo iba a dibu)ar
yo, despu$s de tanto tiempo, o si mi
amigo 9iguel 6ngel Parra se estrenaría
con $l a terminar algo de una ve0. :l fue
quien me invitó a escribirlo, una noc"e
en %a 3aleta. %ía y yo cru0amos esa
noc"e los ca'averales camino de
Salobre'a, donde teníamos la pensión,
pensando si de esta idea no podía
resultar una serie de !lbumes, algo así
como Ast!ri" pero para un público
adulto. %as vi'etas eran muc"as veces
anotadas con el boceto de un escor0o,
toda la letra eran escuetos di!logos.
3omo documentos tan sólo me propuse
acumular im!genes, grabados, algún
)eroglífico. ;enía un grabado del <esubio
en el #undus $ubterraneus de =irc"erio
para la escena del volc!n. Había sacado
apuntes de ídolos de la %sis de
4
>altrusaitis. 9is lecturas se
constituyeron en nebulosa incubatoria. 6
veces ec"aba mano de algún libro ya
leído, o abría al a0ar uno intocado. (e)$
que fuera mi subconsciente, por medio
de sue'os, quien me indicara el camino
por el que ir vadeando el inasequible río
de tantos libros por leer.
9!s tarde cuando la novela se
estaba concluyendo, se me empe0aron a
plantear las disyuntivas est$ticas, la
fidelidad o no a alguna po$tica. El
manuscrito abundaba en apartes
est$ticos, casi políticos. %a revisión de
Pleroma le dio un cierto car!cter de
?recortable?, actu$ en tanto que pintor,
cubriendo los fragmentos manidos del
contraposto y de)ando remansos donde
importa el detalle. Por otra parte estaba
la naturale0a sacra del tema tratado,
gnosis temprana y algo de egiptomanía@
"abía preparado una batería de cerca de
doscientas notas a pie de p!gina, pero
las )u0gu$ e2cesivas, por lo científico de
unas y lo irresponsable de otras. (i el
borrador a leer a Agnacio Bóme0 de
%ia'o, al que debo agradecer, adem!s
de su amabilidad, el encuentro con los
diagramas del gnosticismo y el
5
mitraismo, en el primer tomo de su libro
El círculo de la sabiduría. emito al lector
a ese libro riguroso e inagotable. He
mane)ado traducciones diferentes de
cada apócrifo gnóstico, tratando de
imprimirles mi cu'o personal. (ebo
muc"o a las ediciones de la editorial
;rotta, y de la >63, aunque "e usado
tambi$n otros cl!sicos del esoterismo en
ediciones menos prestigiosas.
espetables, en cualquier caso, como las
ediciones universitarias granadinas de la
poesía de Abn Babirol, de la tesis de
7uliana 3abrera sobre Prisciliano o del
tomo segundo de los (eipnosofistas.
(urante esos a'os estaba especialmente
interesado en la magia, de manera que
a la magia propiamente griega se
a'aden en el trasfondo de la novela
autores como 3ornelio 6gripa, Biordano
>runo, 3esare ipa, (iego ;orres
<illarroel, Paracelso o el papa %eón. 8o
estorban para nada la co"erencia
"istórica de las pr!cticas refle)adas,
propias de un burdel intemporal que
podría ser tanto griego como gótico, sin
m!s que despla0ar los acentos. 3omo
parte de este inter$s por la magia "e
leído mientras escribía varios autores
6
que tratan acerca de las drogas,
especialmente 6ntonio Esco"otado. 9i
estudio de la c!bala estaba empe0ando,
al escribir Pleroma. En algunos lugares,
en ve0 de nota a pie, "e de)ado alguna
digresión. Espero, querido lector, que
ello te facilite tu tarea.
Si Cenelon compuso su ;el$maco
en prosa, no pudiendo "acerlo en verso,
o 6las&o&is" de %una, en verso
anacrónico y Dueremón su 3entauro en
metros me0clados, parece un fondo de
sabiduría formal, como para mí
intercalar aquel latín que mi memoria
deforma y un "ebreo en que me abismo
con el pec"o oprimido y la sangre en la
cabe0a. Due el lector no se sienta
obligado a descifrarlo todo, "ay un fluir
de la "istoria, como en el cine de
>u'uel, y siempre cabe la posibilidad de
volver al libro despu$s de repasar un
poco la gram!tica latina. El latín vulgar
tiene una gran plasticidad, y sólo es
soltarse. ;engo un amigo, aúl, que es
de >ellas 6rtes y no obstante lo lee, lo
escribe y lo "abla fluidamente.
6"ora, si pretendiese impartir una
ense'an0a esot$rica, sería posiblemente
un c"arlat!n. %as iniciaciones que de
7
alguna manera "e podido seguir no me
"an "ec"o un maestro.
8
&seudoma
9
Pseudoma
10
&haria $tant lE$pouse de 7osep".
S$rapis
%E$pouse de S$rapis $tant %sis
&haria est %sis
11
pseudoma
sinopsis
<itelio, de paso por Pompeya, asiste a
un banquete
en casa de Putiolano. 6llí #antippa se
convierte en el centro de atención en
el transcurso de una velada
necrofílica.
Sinti$ndose en peligro, #antippa
consigue llevar a todos al iseo.
Habla a solas con un sacerdote de
Asis, que se conmueve de su angustia.
Por medio de una serie de artificios
*un títere, una linterna m!gica/
calman a la comitiva, lo que permite
a
#antippa salir, y embarcarse rumbo a
Sicilia con el sacerdote.
6mbos contemplan desde el mar la
erupción del <esubio.
PSE1(O96
+
12
a/ ;ítulo@ ?PSE1(O96?, sobre fondo
sombreado a plumilla en el que se
proyectan las sombras de las letras, que
son blancas.
b/ Putiolano@ ?6migo <itelio F"ay
alguna escena o posición amatoria que
conocieses en tu via)e a 6le)andría y que
no "ayamos representado esta noc"eG?
la rotulación respeta las minúsculas y
mayúsculas. PB de un banquete. ;odos
los comensales est!n comiendo pescado
*rapes, esturiones, rodaballos.../ %a
perspectiva es acusada y ligeramente
deforme, es decir, puede "aber unas
cuantas figuras u ob)etos que no
guarden muc"a proporción con los
dem!s. Hay un vie)o poeta, se deduce
que es poeta, que es besado en el culo
apasionadamente por una esclava
borrac"a y )uguetona. ;odas las
esclavas llevan maquilla)es
e2travagantes *ver Ovidio, Sobre los
cosm$ticos/. Hay un fresco pornogr!fico
que podemos entrever con suficiente
claridad en el que aparece una mu)er
con dos "ombres. El fresco puede tener
una ligera anamorfosis. 3erca, dos
actores y una actri0 representan la
13
misma escena, que vemos igual de clara
pero desde otro !ngulo. Putiolano lleva
atuendo de sacrificador@ túnica y p$nula
*capa flotante en forma de esclavina/
ec"ada sobre los "ombros. %e est!
"ablando a <itelio, que puede quedar en
off, o bien verse marginalmente, en
cuyo caso es de notar su )uvenil
sombrero puntiagudo, como los de las
tanagras. 3andelabro, lucerna,
ampullae, calat"i...
5
a/ <itelio@ ?Sí, Harpócrates fue sin duda
concebido con un olisbón como $ste?
<itelio est! tendido en un stibadium,
especie de triclinium "ori0ontal. Est!
torsidesnudo, pero una vestimenta con
muc"os pliegues le cubre las piernas,
que ocupan la parte derec"a de la
vi'eta. 6 la i0quierda, apoy!ndose en un
codo para incorporarse, <itelio sostiene
el olisbón, por su base, y lo mantiene
endere0ado mostr!ndoselo a Putiolano.
(etr!s, a la lu0 de una lucerna o de un
candelabro, un vulgar coito entre
comensales. El claroscuro recalca el
14
rotundo culo de la matrona. ;anto <itelio
como el coito en un cierto picado.
b/ <itelio@ ?Eli)amos a #antippa, que
tiene buenos pec"os, para "acer de Asis
9ultimammia?
#antippa@ ?HPero ese olisbón no es de
cuero, es de terracota, se me puede
romper y quedarse dentroI?
6quí <itelio est! de espaldas y se'ala
con el olisbón a #antippa, de pie frente a
$l, desnuda, con el cuerpo de mediolado
o de tres cuartos, un poco como si
pasara en su recorrido al lado del
triclinio de <itelio y al sentirse nombrada
se detuviese, con una inclinación, los
"ombros arqueados, la nalga visible,
aterciopelada, es una nalga que guarda
la proporción, las manos, en fin,
abiertas, a los lados, y la mirada fi)a en
el olisbón, retrocediendo.
#antippa es alta, de unos 5J a'os,
rubia, con el pelo recogido, se depila las
ce)as y tiene, como dice <itelio, grandes
pec"os.
Putiolano: Amigo 'itelio, (hay alguna
escena o posici)n amatoria que conocieses
en tu via*e a Ale*andría y que no hayamos
15
representado esta noche+
Vitelio: $í, ,arp)crates fue sin duda
concebido con un olisb)n como !ste.
Sostiene una polla, muy bien
imitada, que acaba de coger de la mesa.
Vitelio: Eli*amos a -antippa, que tiene
buenos pechos, para hacer de %sis
#ultimammia.
Xantippa: .&ero ese olisb)n no es de cuero,
es de terracota, se me puede romper y
quedarse dentro/
Putiolano: .Doblemente *usto/ 0ienes que
repetir e"actamente lo que hizo %sis.
Xantippa: De acuerdo, pero que 'itelio me
lo e"plique.
(e #antippa llevo llenos varios
blocs de dibu)o con desnudos a l!pi0 y
bolígrafo, distintas versiones en borrón
de distintas vi'etas, la indumentaria de
<itelio, su sombrero picudo, las arrugas
de Putiolano... El amigo Parra tambi$n
tiene al menos un bloc con sus propios
bocetos. Ko sue'o con un inencontrable
modelo cl!sico@ sería primero un cómic
sobre tablilla de cera, pero m!s tarde,
pintado con "uevo, puedo imaginar otro
sobre papiro, de muc"as vi'etas, con los
te2tos al pie pero a veces inter)eciones
saliendo de las bocas de los
16
persona)es... Era deudor del teatro de la
$poca, pero iba m!s le)os, tenía mayor
libertad y m!s precisión en el atre00o.
Vitelio: #ira este amuleto. Es una abe*a de
oro, nacida por generaci)n espontánea del
cadáver de un Apis, buey sagrado de
#enfis. Apis es la imagen corporal del
alma de 1siris. De ahí que no sin raz)n
cuentan en sus mitos los egipcios que el
alma de 1siris es eterna e incorruptible,
pero que su cuerpo frecuentemente 0if)n
lo desmiembra y lo hace desaparecer, y
que %sis errante lo busca y lo recompone
de nuevo.
En el dorso de la abe)a de oro "ay
labrado casi imperceptiblemente un
rostro "umano. 9i talism!n.
Vitelio: 1bserva ahora el olisb)n. 1siris ha
sido despedazado por 0if)n. %sis encuentra
sus restos en la boca 0anítica. &ero falta
el falo, que ha sido comido por un pez
llamado oxirrinco. El nuevo miembro de
1siris será de barro, fabricado por las
manos de %sis.
K le e2tiendes a Xantippa el
consolador de barro. (e)as que sea
sopesado. Ella lo abriga en sus manos
para templarlo, porque est! frío. Haces
sitio para que se siente en tu stibadium,
17
y la conduces de una "ebra de su cola
de caballo. D!*ame verlo, dice.
Xantippa: (Así que !ste es el nuevo
miembro+
Vitelio: $irve para follar.
Alguien le grita a Putiolano desde
otro candelabro 2mu!stranos tus canopes,
oh, &utiolano2. :l gira la cabe0a "acia
all! y asiente. %a postura de la flor de
loto. %os pies ligeramente sobre las
rodillas. 6sí lo dicta la moda introducida
por 3!lanos, entre estoicos y epicúreos.
Este filósofo que menciono "ace un par
de siglos "a venido de vivir con
gimnosofitas en Andia. Su espalda se
curva suavemente.
Putiolano: $í, os voy a abrir el $erapeum.
Así -antippa elige una de mis momias.
En off: Eso, .veamos los canopes/
3ontrapicado de Putiolano
incorpor!ndose, con un vaso de vino
resinato en la mano, para ir a abrir las
pesadas cortinas del Serapeum. Es
robusto, o en todo caso la vestimenta de
sacrificador lo "ace fornido, tiene la
testa, querido dibu)ante, de un crapuloso
"ombre de letras, e2ento de calvicie y
dado en las termas igualmente a
muc"ac"itos y a lamias adoradoras de
18
Príapo.
Comensal: 3uardad cola.
3ortina abri$ndose. El Serapeum
est! a oscuras. <emos a Putiolano
abriendo la cortina. Se ve su gesto en el
rostro a la lumbre de la lucerna. Es la
cortina que $l est! descorriendo la que
lo va mostrando, porque nuestro punto
de vista se enclava en el interior sombrío
del Serapeum. 1n comensal prosigue al
interior del reducto detr!s de Putiolano.
%a aparición de su fisonomía merece ser
anotada. Es grueso sin ser flem!tico,
est! coronado de mirto o de
camp!nulas, y tiene la mirada de el que
"a "ec"o una libación de cannabis o de
mandr!gora. ;ras ellos un )ardín
pompeyano a la lu0 de una luna a la que
no le falta casi nada para estar llena. En
el rostro de Putiolano, una sonrisa un
tanto idiota. El serapeum. Putiolano y el
comensal *Empírico/ "an entrado
llevando las luces. 1na de ellas, el candil
que porta el que "a sido el segundo en
entrar, es un miembro de barro
terminado en una mec"a ardiente que
c"isporrotea. Aluminan siete sarcófagos
apoyados en una pared, vemos adem!s,
en una fran)a superior del muro, dibu)os
19
egipti0antes * el "ieratismo egipcio "a
sufrido diversas y curiosas
domesticaciones/ de un "ombre con
cabe0a de perro calle)ero y de una
faraona de lu)osa corona desnuda ba)o
un vestido transparente, alternados con
fran)as verticales de )eroglíficos. Por la
estancia "ay varios, de los cuales
resultan visibles al menos dos, obeliscos
reducidos, con varios falsos y mal
imitados )eroglíficos. Hay un buey 6pis
en escultura, coronado por el disco solar.
3aída en el suelo "ay una estatua de
una mu)er en cuyo cuerpo se enrosca
una serpiente.
Vitelio: 0oma el olisb)n y p)nselo a una
momia.
Xantippa: $í, pero a cuál. 'eo siete
ata4des.
Vitelio: Ahora eres %sis en busca del cuerpo
de 1siris.
#antippa lleva una vela en una
mano, pero la otra la pone, abierta, para
recibir el olisbón. Se "a puesto unas
bragas anc"as, bordadas, que le tapan
casi "asta el ombligoL pero vemos sus
muslos, rodillas, grandes pec"os erectos
los pe0ones por el frío, pelo recogido
pero ya bastante despeinado como para
20
caerle por una parte de la frente un
alargado mec"ón. <itelio est! desnudo y
se aprecia un principio de erección, lleva
una lucerna muy adornada. ;ras ellos la
cortina abierta y los !rboles del )ardín.
#antippa intentando abrir un sarcófago,
que tiene tallada y policromada una
cabe0a, con peinado, un poco
"eleni0ante. Ella est! de espaldas,
aunque se ve el perfil de su pómulo, su
ore)a con el pendiente, y su cuello
desnudo. Suave sombreado de sus
omóplatos y cintura.
M
Xantippa: (&uedo mirar en este otro
f!retro+
El sarcófago abierto, en $l una
momia. Esta momia es la p$rdida del
nombre que corresponde al Ser. 1n
diminuto letrero encima de su frente
re0a@ 9iguel me protege y me influye.
#antippa, que vemos de espaldas pero
que nos muestra su perfil derec"o,
se'ala al siguiente sarcófago, parecido
al anterior.
M
21
Xantippa: Está mirándonos.
Putiolano: $us o*os son de nácar
esmaltado.
%a segunda momia tiene los o)os
abiertos con una mirada fi)a y
mesmeri0ante. Esta momia es el olvido
de lo que la cifra tiene que la "ace
materia. Se le acerca la mano de
#antippa como para tocarle la barbilla, y
la mano *tiene manga/ de Putiolano
estira el dedo se'alando un o)o, casi
toc!ndolo. 1n letrero encima de su
frente, con letra diminuta, re0a@ 1riel me
protege y me influye.
M
Otra momia, que tiene las manos
cru0adas sobre el pec"o. Esta momia es
la percepción del vacío. El mismo
letrero@ 6smenedas me protege y me influye.
(espide el olor del c!'amo.
M
Otra momia, en el sarcófago de
madera o de m!rmol. Esta momia es la
indiferencia de lo que precisa cifra. El
mismo letrero@ Safasatoel me protege y me
22
influye.
M
El letrero re0a@ 6armuri!n me protege
y me influye. Esta momia es la sorpresa
del alma ante la 1nidad. Ha sido
embalsamado con algún compuesto
arom!tico que #antippa desconoce.
<itelio le quita las siempre siniestras
telara'as con tres manota0os en la
"ornacina.
Comensal: Ese perfume que se siente salir
de la momia es el característico olor de la
mirra.
Xantippa: $í, como tal componente, la
mirra y su dulzor me es familiar, pero
(qu! mas tiene+
Vitelio: 1det vinolentia.
M
Esta momia es el devenir puro de
lo múltiple. Es de mediana estatura y
est! completamente vendada, sobre las
vendas el peque'o letrero@ i)r!n me
protege y me influye. #antippa palpa las
vendas como para adivinar al tacto las
facciones de la caraL recorre en un roce
23
de dedos el torso de la momia.
M
#antippa se toca la mano derec"a
con la i0quierda por detr!s del "ombro.
;odos "an entrado ya, uno a uno, con
ella, <itelio, Empírico y Putiolano, en el
serapeumL en el s$ptimo sarcófago "ay
un "ombre que tambi$n est!
completamente vendado. %a momia que
est! en este s$ptimo sarcófago es el
secreto como palabra discreta. 1n
escaraba)o est! parado sobre su pec"o.
1n letrero id$ntico que pone@ 6miorps me
protege y me influye.
M
Xantippa: Eso, eso, &utiolano, eso. De arte
y no de virtud es cuesti)n en las
ceremonias propiciatorias del coito. &ues
sabe que la virtud sin artificio es contraria
a sí misma, por una ineluctable ley, y la
dulzura que humedece las paredes de la
vagina se obtiene insistiendo en el clítoris.
&repara mi co5o mientras eli*o.
Crente a las siete momias
alineadas, #antippa, tendida
24
"ori0ontalmente, acodada para poder
observarlas, se de)a lamer el pubis por
Putiolano, que le "a ba)ado las bragas
"asta casi la rodilla, y que con una mano
separa las nalgas de nuestra "eroína y
con la otra, "all!ndose desnudo de
cintura para aba)o, y e2tendido en la
misma "ori0ontal, se pa)ea
did!cticamente la polla.
Xantippa: El de los o*os vidriosos me pone
caliente, pero voy a quedarme con el que
parece dormido porque huele muy bien.
#antippa, acodada en el suelo.
3opiar!s del natural el dibu)o de su
cuerpo *puede tocarse un pe0ón con la
otra mano o apoyarla en el muslo/ "asta
el pubis y la cabe0a de Putiolano que lo
est! lamiendo. Anstantes despu$s, en un
camerino improvisado con s!banas por
los invitados, #antippa se "a cubierto la
cabe0a y los "ombros con un velo
delicado, que corona una diadema de
espigas naturales de trigo, cebada y
lúpulo... 3reo reconocer estas especies
en la Asis de =irc"erio. El cad!ver est!
e2tendido en el suelo con el pene de
terracota colocado erecto y #antippa a
"orca)adas lo apro2ima con la mano a su
vulva. 1na mano, desde fuera del
25
escenario, le apro2ima un c!li0 o cetyla.
#antippa, que se "a enfundado el
olisbón, bebe de la cetyla o c!li0. El
encuadre es similar, y permite observar
la penetración no muy sesgadamente
*aunque no es del todo frontal, por
e)emplo la momia forma una cierta
diagonal que permite apreciar su perfil/.
#antippa en clíma2 rodeada de los
comensales que se pa)ean.
Xantippa: .61 $16 %$%$ LA D%1$A/
Se trata del orgasmo, alcan0ado
sobre un amante que no pertenece al
mundo de los vivos. Es el momento de
perderse en los o)os de #antippa, en su
imprudencia. 6parecen las primeras
gotitas de semen de los comensales.
Onomatopeya o sonido apropiado@
78A7
El culo de #antippa est! lo
suficientemente contorsionado *est! a
caballo sobre la momia/ como para que
se vea la base del olisbón, metido en la
vagina. Por encima del culo se ven los
"ombros y el perfil de #antippa, que
mira "acia atr!s. (e todas partes, como
peces voladores en la obscuridad, le
caen sobre el cuerpo c"orros de semen.
El sonido viene de su vagina.
26
Comensal: $e ha oído un chasquido.
Vitelio: (9o se habrá roto la tanagra+
Xantippa: $e me ha quedado dentro la
mitad.
Putiolano: %sis ha sido fecundada y guarda
ya en su matriz el embri)n de
,arp)crates, elevemos nuestras preces a
los astros/
Putiolano se tambalea borrac"o
con una )arra de vino resinato en la
mano y el pene aún goteante. #antippa
se toca el interior de la vagina con
e2presión preocupada. El lector tiene
aquí, y en lo que sigue, las instrucciones
para una alucinante pantomima social.
Es mi deseo que Pseudoma se repita en
fiestas privadas, ritualmente, "asta que
el tiempo dicte el fin de su encanto, un
fin cíclico, de eterno retorno. (e este
modo la "istorieta impresa en cómic
vendr! a ser como un libreto, si eres
capa0 de darle el formato de un libreto,
y los diletantes y los actores )u0gar!n en
adelante la co"erencia de tus escor0os,
la coreografía que "as de dise'ar. Por
eso te recomiendo que a tu amiga, y a
un par de personas m!s, las "agas posar
antes de dibu)ar cada vi'eta.
Vitelio: ...&ero d!*ame intentar... si tuviera
27
aquí mis f)rceps...
Xantippa: Estáis demasiado borrachos.
Putiolano: 0engo el sistema para sacar a
,arp)crates de tu cuerpo.
<itelio intenta meter los dedos,
pero #antippa lo aparta. 1na cortesana
semidesnuda observa en cuclillas.
Putiolano se dirige al fondo del
Serapeum.
Cortesana: De ahora en nueve meses...
Aunque tratándose de ,arp)crates, que
dicen que fue sietemesino, debería nacer
antes.
Xantippa: Estáis demasiado borrachos
todos. #e voy a acostar y ma5ana me
podr! sacar el olisb)n de alguna forma.
%a cortesana, en cuclillas porque
est! demasiado bebida, "abla en una
nube de pensamiento. #antippa se pone
de pie llev!ndose la mano a los ri'ones.
%os comensales beben, <itelio se
sostiene la cabe0a.
Putiolano: 0if)n, el áspid que no enve*ece
ni precisa de miembros.
Putiolano saliendo de un !ngulo del
Serapeum, lleva un !spid su)eto con las
manos, que se retuerce e intenta
0afarse. ;ras $l, una escultura envuelta
en sombras de un "ombre con cabe0a
28
de asno armado con un "ac"aL un
canasto, un "uevo sobre un peque'o
podio... *de avestru0/ El !spid, su)eto por
la cabe0a y mitad del cuerpo,
retorci$ndose, sobre fondo oscuro. 6bre
la boca y se pueden ver los dientes.
Putiolano: .0%:;9< 0%:;9=$E0/
Xantippa: 91, que se lo lleve el aire, que
se lo lleve el humo, que la luna lo disipe
con sus h4medos rayos.
#antippa incorporada, el rostro
sereno y serio, "ace un gesto de
negación con la mano derec"a abierta y
al0ada *HapartaI/ mientras se'ala el
!spid con la i0quierda. %os comensales
se convierten en espectadores
fascinados.
Xantippa: Deb!is llevarme a mi santuario.
Primer Plano de #antippa, que
proyecta su mirada en la distancia con
e2presión inspirada ba)o la cual "ay sin
embargo una gran lucide0. Plano
6mericano, un poco escor0ado@ #antippa
sale a trav$s de la cortina del serapeum
flanqueada por <itelio y el poeta, a los
que conduce empu'ando sus penes.
Putiolano: Este áspid tifoniano irá tambi!n
al iseo, en ese caso.
Plano similar de Putiolano con la
29
serpiente saliendo por la misma cortina.
Xantippa: (Alguien sabe ir al iseo+
#irrina, (t4 puedes llevarnos+
Cortesana (Mirrina): Estoy demasiado
borracha, se me nubla la vista.
Xantippa: %nt!ntalo.
Plano 9edio de #antippa y la
cortesana, llevando lucernas. 1n
comensal a su lado, un poco atr!s,
protege la llama de su vela del aire.
Est!n en la calle, y vemos una cornisa y
el muro, con insultos acerca de los
cuales "ay que estar al corriente y
entender..., de un )ardín, por el que
asoman una palmera, un cipr$s, y
alguna planta trepadora *rosal,
"iedra.../.
Grafito: da fridam pusillum *agua fresca
damos poquilla/ *m!s le)os, el mismo
muro filosofa, ?admírate, pared, y no
cedas a la ruina, pues sostienes toda tú
el tedio de los escritores?@ admiror,
pariens, te non cecidisse ruinis, qui tot
scriptorum taedia sustineas.
Mirrina: 6a estamos cerca, es una de estas
calles.
Plano Beneral, nocturno, de una
calle vacía, contigua al iseo.
Xantippa: ,ombre santo, sacerdote que
30
guardas el tabernáculo de %sis, mi madre,
permíteme pasar dentro.
Sacerdote: Entra, pues veo en tu rostro
novedades para el numen.
Sacerdote: 6a te he dado refugio. Ahora
dime de d)nde vienes y qui!n eres.
Xantippa: $oy una hetaira p)ntica, soy
nacida en $inope, me llamo -antippa.
'engo de hacer mi traba*o, pero esta
noche...
Xantippa: #e pregunto por qu! los hombres
cultos se degradan en sus fantasías y
llegan al horrendo nivel de depravaci)n
con que son representados en el teatro los
dioses y en la superstici)n, como si de una
caprichosa forma fuera verdad la blasfemia
del ateo Le)n y de Ev!mero de #esenia...
Sacerdote: 8espira hondo y conc!ntrate en
bombear, rela*a el suelo p!lvico. >ste
m4sculo se llama pubococcígeo, (lo
sientes+ #uy bien, -antippa.
#antippa en cuclillas e2pulsando el
tro0o de olisbón. El sacerdote se "a
colocado deba)o.
Xantippa: Dios odia la desverg?enza, dicen
en $ais. 9o s! si los dioses se ofenden o
no. $! que para mí es angustioso
convertirme en escenario, en ob*eto, de
fantasías absurdas que terminan siendo
31
peligrosas.
#antippa apoya un codo en el
bra0o de la silla, se "a envuelto en un
manto oscuro bordado de estrellas. El
sacerdote la escuc"a con la cabe0a ba)a.
Xantippa: .&or la imagen consagrada de
%sis que tenemos ahí delante, o por la
precisi)n de este nil)tico canope, que
anuncia el tiempo de la cosecha/ 0e lo
ruego, sacerdote, no puedo más@
.mu!strame el camino de la salvaci)n/
Encuadre un poco m!s picado.
Sacerdote: ,ay un dios hebreo que te
puede sacar de &ompeya. $u nombre se
inscribe en la 0etractis, pero viene a ser
la encarnaci)n de ,arp)crates, signo de
todo dáimon soteriol)gico.
Estamos dentro de un arcón, del
que la mano del sacerdote saca un bulto
cuya silueta indica ya que se trata de
una cabe0a de Ecce Homo.
Putiolano: (D)nde está tu hi*o, -antippa+
Vitelio: .Au! fuerte olor a incienso/
Xantippa: 6o soy %sis la diosa y !ste es mi
hi*o.
#antippa, parcialmente envuelta
en el manto de estrellas y coronada por
una torre cuadrangular con almenas,
"ace sonar un sistro y se'ala el busto
32
del Ecce Homo. Ha maquillado su
desnude0 con polvillos de colores.
#antippa da una infle2ión
cantarina, que diríamos c"inesca, como
si ya esa entelequia de la 3"ina
respondiese al Oriente de los latinos. *(e
todas formas la blasfemia siempre es
anacrónica@ Puede "aber sobre la
oblicua pared, ya que se trata de una
función privada, un retrato al óleo de Asis
vestida de "ermita'a taoísta, con una
raída túnica de estrellas, atl$tica, bella,
delgada, con un mec"ón encanecido en
su larga cabellera, finos o)os orientales.
%a actri0 "a de mimar el gesto de la Asis.
%a e2presión de su rostro es solemne. Su
cuello, en contraposto respecto a los
"ombros, parece descoyuntarse. Su
cuerpo tiene una teatral inclinación, casi
de dan0a/.
Busto parlante: (AB%E9 E$7B7,A LA
'1C DEL $%LE97%1+ El gesto
arpocrático es un grito en las ore*as del
asno. 6 mi nombre es el nombre de los
an)nimos, de los hi*os del martirio.
Busto parlante: El teatro de vuestra
crueldad...
3orte transversal que muestra el
dispositivo de altavo0 retorcido, tipo
33
Ore)a de (ionisos, del busto parlante,
por el que en realidad "abla el sacerdote
de Asis puesto de rodillas y con las
manos unidas en una posición que
podría ser la del orante, pero que por
una cierta tensión o contorsión son m!s
bien manos de conferenciante.
Busto parlante (en off): ...lo puebla un
dáimon...
Se nos muestra el mecanismo de la
linterna m!gica encendida. %a
?diapositiva? *o trasparencia/ qui0! sea
demasiado peque'a en el dibu)o para
que veamos lo que lleva inscrito, en todo
caso se trata de unas letras "ebreas que
aparecer!n proyectadas en la pró2ima
vi'eta.
Busto (en off): ...de remordimiento.
Linterna mgica:
Pp. sobre una pared oscura y
sombría de la proyección luminosa de
las precedentes letras "ebreas *los
caracteres son claros sobre oscuro/.
*8ota@ la inscripción "ebrea, como
podr!s notar por su transcripción
fon$tica, es el nombre )udío de
6rpócrates, que por cierto, se escribe
indistintamente con y sin "ac"e, sin H es
m!s latino, m!s griego con H... así
34
?gesto arpocr!tico? *sin "/ viene a
introducir un cultismo de "erencia latina.
Sobre el sentido de todo esto, acu$rdate
de los p!rrafos farragosos de Clas"
Bordon, característicos de la prosa del
cómic. (e
cret, o , carta, civitasL y de
,repoa, curatio, viene
"arpocrata o "arpocrates, civitas
curatio, constitutio civilitatis/
Busto: .La ofensa de vuestro semen, seco y
frío, debe ser limpiada por un fuego
h4medo y caliente. 6 no me contentar!
con la pira de &eregrino, el suicida cínico,
sino que sepultar! esta ciudad en nafta/
<uelve a verse el busto. 6 su lado
se apro2ima, sobre una bande)a provista
de ruedecitas de "ierro, un grueso bú"o
disecado, animal funesto entre los
romanos. <itelio y Putiolano est!n
sentados en el suelo. <itelio llora
amargamente, a su lado Putiolano yace
en una mueca de dolor moral y de culpa,
mientras, retorci$ndose, de las manos se
le suelta el venenoso !spid. <a
rampando sobre su movedi0o vientre por
la estancia, produciendo vagos
distanciamientos en los comensales.
Est!n allí 9irrina, 3laudio, llamado
35
Empírico, (icearco, Hipomenipo, Sotería,
Pupa, el perro #ant"o, e Hiperión, el
esclavo. #antippa y el sacerdote salen
del templo, desde el fondo los miran irse
los comensales compungidosL el
sacerdote tiene el busto levantado en
sus bra0os por encima de su cabe0a. K
#antippa al tiempo que sale da un
pisotón al !spid volvi$ndose "acia
Putiolano con gesto de triunfo.
Xantippa: (6 qu! destino tiene esta nave+
Marinero: Esta noche llevamos a $icilia
esculturas de bronce, cubiertas por cierto
de un raro cardenillo.
>arco de vela, en la cubierta, con
el busto de 3risto apoyado en la borda,
#antippa y el sacerdote "ablan con los
marineros. Pompeya y el <esubio, que
empie0a a "umear, desde el mar.
Espectacular erupción y ríos de lava
sobre Pompeya.
Sacerdote: 'erdaderamente !ste era el hi*o
de un dios.
#antippa y el sacerdote en la
borda, mirando el busto, sobre el que
apoya la mano $l. El rostro de 3risto "a
cambiado su gesto y a"ora esbo0a una
sonrisa pícara, sin de)ar de mirar al cielo.
36
&anormus
En Palermo #antippa y el sacerdote
predican el cristianismo, gritando para
atraer oyentes@
. .&erlas y margaritas/
>auti0an a un destacamento
completo de soldados, incluido su
capit!n, quien les propone instaurar en
el orbe un orden nuevo, diciendo que
este recaudador de impuestos que est!
a la cabe0a del imperio el Paracleto le "a
revelado personalmente que "a de ser el
último.
Sacerdote: &or tus visiones demuestras
bien ser el que puede con su virtud dirigir
a nuestra iglesia. El domingo te coronar!
pontífice.
Longino: La más alta prenda del hombre es
la raz)n, que le hace pariente de Dios.
0odo lo que puedo discernir en esta
coronaci)n es que habremos de conquistar
con dura lucha todas esas tierras de la
37
0ierra, y a4n someter algunas regiones
tenebrosas del aire, del !ter y del fuego.
Sacerdote: &reg4ntate más bien c)mo
puede el enemigo, el demiurgo perverso, si
e"iste, sacarse a sí mismo de sus
criaturas, c)mo puede la enfermedad
curarse a sí misma. &ues si $atanás se
alz) contra sí mismo, se dividi) y no
puede quedar en pie, sino que toca a su
fin. Esto di*o el $alvador, como en un
espe*o, venciendo el bien con bien al mal.
&uesto que si Dios anduviera razonando,
en el desplazamiento se delataría su
contingencia.
Xantippa: 9unquam laeti sitis, nisi cum
fratrem vestrum videritis in charitate.
Longino: 'erdaderamente, aquí sentado, se
le ocurren a uno, y estando en presencia
de amigos espirituales, las ideas como a
quien está en presencia de arquetipos.
&ienso, querida -antippa, que eres una
especie de *uguetona $abiduría, como una
ninfa sin asomo de vicio que, por su
*uventud, desho*a los p!talos de mi olvido,
desolvidándome, pues realmente se puede
decir que por simbolismo el olvido es el
loto en flor, maestra inocente de cielos y
tierra, y que hace falta una especie de
aspereza o de crueldad de tu parte para
38
imbuirme la anamnesis.
Longino: Derivemos a la ciudad.
;ras "aberle robado a un leproso
unos mendrugos de pan de centeno y
"aberlos consumido en medio de un
silencio ceremonioso, el centurión, que
se "ace seguir por un par de
subalternos, "a recomendado que se
refugien "asta el alba en una "uerta
lu)uriante. 6llí, ba)o el rama)e de un
peral, se tienden sobre sus capas.
Sacerdote: Admira a &lesitea, la virgen de
los cuatro pechos, ahora que vizquean tus
o*os, y p)strate en adoraci)n ante
3omorra como sodomita.
3on los a"orros de %ongino, el
centurión, salen alegremente para
oma, donde se dedican a colarse en las
fiestas, con los par!sitos, y conocen a
Estacio y su mu)er, a Duintiliano, a Silio
At!lico. 6llí <alerio Claco, enamorado de
#antippa, escribe su #edea. Se "acen
fama de iniciadores en los misterios
eróticos. #antippa empie0a a leer la
>iblia, recita desnuda ante un público
reducido el cantar de Salomón,
dramati0!ndolo con sal y pimienta.
%a costumbre del sacerdote de
fornicar con la cabe0a metida en un odre
39
le costar! la muerte por asfi2ia. Hay un
silogismo del 3otta de 3icerón que
Estacio "a incorporado a su memoria.
Estacio: #uy *ustamente, amiga -antippa,
ha sido escrita, a prop)sito del patrimonio
del poeta trágico, en la Academia este
silogismo@ que lo que es conocedor de las
letras o literato es superior a lo que ignora
las letras o es iliterato< ahora bien, nada
es superior al mundo< que el mundo, por
tanto, es literato.
Xantippa: El mundo es sin duda literato,
porque se nos presenta como escritura,
donde pongo mi o*o me es leído un signo y
se me refiere a otro, y no hago en mis
desplazamientos sino moverme por la
mente espesa y densa de un literato.
Claudia: &ero a tí, por otra parte, Estacio,
lo que te importa ahora es tu 0ebaida, que
te hace #undo, como dice el silogismo.
Estacio: $er! sí, #undo como literato, pero
lo escrito que llevo de mi 0ebaida es
#undo comoquiera que en sí lleva un
conocimiento de las letras y que es como
la copia de mi propia idea. 6 siendo
mundo el poema es tambi!n literato y
escribe a su vez un poema en la copia que
se representa el que especta. 9o me parece
sino que estando ya en el #undo el lector
40
de mi 0ebaida, está escribi!ndome a mí y
yo estoy en !l. Eso es id!ntico a la
especulante pintura, y a veces queremos
los poetas poder olvidarlo, y permitir al
canto perderse en el espacio, y ser sonido
sin maleficio y sin arte.
Xantippa: 'erdaderamente el crítico,
llamemos así a ese pseudogramático que
diagnostica a trav!s del estilo, se dedica a
negar la evidencia de las revoluciones del
Logos...
Claudia: (Debo entender como evidente que
el gramático niega en el elogio de la
estulticia su propia irrisi)n+
Xantippa: Lo evidente es lo que, más allá,
cuando se abandona la cárcel terrestre, se
transforma y gira como 4nico discurso, lo
evidente es lo que nos hace ver, luz o
mirada, por encima de esa gran cordillera
sembrada de mesetas que es el mundo o
Logos 7aído, lo que nos hace ver nos
muestra.
Estacio: ,ace bien, seguramente, y está en
lo *usto, el literato. En la po!tica, por ser
el mundo hasta su pormenor, lo más
maravilloso es c)mo vienen a sucederse no
ya los orbes, sino las propias fiebres
cuartanas y tercianas, siendo para la obra,
en medio de todo, el arte lugar de teofanía
41
circular.
3on <alerio Claco, la relación de
#antippa puede ser de dos cosas una, ya
que se retiran en momentos de
confusión, y nadie presencia lo que pasa
entre los dos, o bien acaloradamente
genital, con momentos de sumirse cada
uno en pensamientos, o bien
neurast$nica, verborreica, con roces
físicos o silencios libidinosos y tensos.
(e una de estas dos naturale0as le
vienen, siendo ambos orígenes posibles,
al poeta esas enso'aciones en que 7asón
y 9edea, como estatuas, se acercan y se
ale)an, se )untan sin llegar a tocarse.
Producto de una $poca despiadada en la
que apenas se puede vivir como uno
quisiera.
Valerio !laco: 9o he llegado yo a llevarme
el cántaro, pues t4 guardas en !l una
semilla que no me pertenece.
%a mu)er de Estacio, 3laudia,
organi0a un concierto con cuyos fondos
"an de via)ar #antippa y el sacerdote a
otras ciudades. El sacerdote muere en el
epílogo privado de esta fiesta, de modo
que #antippa, con dinero de sobra, se
embarca para 6le)andría. 6llí conoce a
42
un auriga que "a de)ado el espect!culo y
que la introduce en el seno de una
oscura secta cristiana, a la ve0 que se
convierte en su c"ulo.
6lbaicín, N de mar0o de +,,,
Duerida %udivina,
te envío un avance
de la continuación de Pseudoma, que
leíste aquí, y que se llama Pleroma. %o
"e comprimido en letra menuda para
que sea m!s f!cil de mandar por carta.
Es muy provisional, "abr! escenas a
ampliar y aristas que limar.
%o tuve parado, bloqueado, un
buen tiempo porque me obsesionaba el
rigor documental. Duería escribirla con
una base sólida y me proponía pasar una
etapa acumulando saber. %uego "e
pensado que el saber que florece en lo
literario es el que est! aquilatado, el
poso de vivencias "eteróclitas y
"eterocrónicas. He vencido la
43
repugnancia de desnudar las lecturas
que ya de)aron sedimento en el
vorticoso pero moroso transcurrir de los
a'os.
%o dic"o, como ya leíste
Pseudoma, aquí en el molino, aquí va
tan sólo la continuación. Por supuesto se
trata de una parte correspondiente al
planteamiento, por así llamarlo, de la
novela. Caltan varias "oras de esa larga
noc"e y faltan meses de di!logo entre
#antippa y C.. (espu$s tengo pensada
una apoteosis, que aún sólo est! en
esbo0o.
%a duda me viene de si estar$
escribiendo algo demasiado lig"t. En
otra instancia, lo veo tambi$n
demasiado pesado... lo lig"t es plúmbeo,
me dice mi e2periencia. Pero es un
impasse, puede que a lo largo de esta
noche la "istoria se resuelva, encuentre
su ritmo. 7uango me "i0o dos lecturas de
tarot para esta Pleroma. 1na para los
persona)es y avatares. Otra para la
filosofía del proceso elaborativo. 9e
aconse)ó traba)ar las escenas como
miniaturas separadas, como casetones
de una bóveda colectiva. Eso estoy
"aciendo.
44
9e "e encontrado un persona)e
que qui0! me era conocido de un cómic
que invent$ *y publiqu$/ "ace bastante
tiempo. Es un duende, un gnomo. (e
intrincada moralidad, impenetrable
psicología, aparece aquí como Saturno,
el pigmeo. Su retrato en Pleroma es flou
y psicologi0ante, no s$ qu$ "ar$. Su
amistad me de)a una densa cuc"arada
de inquietud en el alma. S$ que de su
compa'ía obtendr$, cuando aprenda a
interpretarlas, respuestas. S$ que debo
concederle el privilegio de la palabra,
pues es un obsequio de un m!s alto
numen.
;ambi$n me avergOen0o un tanto
del "umorismo psicologista con que
trato a la %una. (ivinidad "embra,
imagina por un momento que eres varón
y reali0as súbitamente la e2periencia de
la feminidad animal, contemplando el
brillo, el alucinante cromatismo de la
vulva, en un 0oológico, de una elefanta
en celo, sintiendo su telep!tica
llamada... la %una cuenta con mi
simpatía y mi enso'ada confian0a.
;engo recuerdos, tengo cosas que le
agrade0co, como para "acerle un
episodio tan breve.
45
Planetíades es entre cínico y
gnóstico cristiano un tanto maquereau2
que canta flamenco. Es un "asc"is"ien
tabernario con muc"o de ?colgado?
peligroso.
6dole0co de una ignorancia de las
doctrinas maniqueas de la que espero
escapar protegido un tanto por el manto
de tu vestido de musa, %udivina, y sobre
todo por la figura de San 6gustín )oven,
teórico de la >elle0a, vegetariano y
astrólogo.
En esta parte arcóntica de la
ambigua "ebdómada, me esperan días
de evocaciones, de pactos. S$
intercesora y abogada, yo s$ que tienes
buenos contactos por esos pagos. 3onfío
en que se repita esa noct!mbula pl!tica
al lado de la estufa, en que darle forma
a #antippa sea tener algo que contarte.
En forma de símbolo, posiblemente te
pueda "acer llegar algún obsequio en mi
recorrido, el de Canio ulo, por las
esferas, o te consagre una figurilla.
Espero que sigas d!ndome buenas
noticias, te s$ afortunada, que se
mantenga le)os la mala suerte, un buen
tiempo, aunque sea como el telón de
fondo que constituye el mundo. 1n par
46
de afectuosos besos.
9anuel.
Pleroma
%a puerta se abre a un patio
porticado en gruesos pilares de adobe.
Por fuera del portal est!n acuclillados
algunos pro2enetas, )ugando a un
arcaico a)edre0 del que ya ignoramos las
reglas e2actas. En el dintel, clavados con
gruesos clavos de "ierro, "ay e2votos,
de falos sobre todo, repu)ados en cobre.
Hay una sordomuda en transparente
vestido, con un seno sacado por fuera,
que con gui'os y silbidos invita a entrar.
El lupanar es maravilloso. Por su sola
virtud de evocación me transporto al
remoto primer fin de siglo, a la ciudad
de 6le)andría.
. #e llamo -antippa.
. (6 qu! sabes hacer+
Xantippa: Dime cuánto traes.
Canio ulo "a recorrido la calle
caliente y sus calientes portales,
47
fascinado por el "ervir de tanta vida en
las peque'as transacciones, en la
palabra r!pida y el mostrarse obsceno.
Es alto, musculoso, los o)os negros, el
flequillo cuidadosamente despeinado.
Xantippa: .1ye, no te vayas/
Planet"ades: 9o puedes que*arte, tiene
prácticamente tu edad. 6 además los
sobacos a ella no le huelen a morcilla, que
se lava todos los días. 6 te puedes
imaginar que su chocho tampoco parece
una pescadería.
(e la mano de #antippa "an subido
los dos a la terra0a, pero el sitio no est!
libre. Se quedan sentados en la baranda,
mirando la cortina. #antippa dice que
pueden empe0ar a desvestirse. 3uando
se "a descubierto ya los pec"os la llama
desde el patio la vo0 de Planetíades.
Planet"ades: 7on !ste hay que lucirse,
-antippa. (9o te suena su cara+
Xantippa: 6a se abre la cortina. Aquí está
#)nica que sale. $e5or, salga con disimulo
que está el fámulo de su suegro. 7hico,
vamos para dentro.
Sólo dentro del cubículo Canio ulo
se desviste totalmente, mientras
#antippa se tiende a su lado y con la
mano acaricia el bo0o velloso del
48
cuerpo. En ese momento entra
Planetíades, que tiene el tup$ a la moda
con la raya en un lado peinado con
poquillo aceite. %leva una tamboura".
Planet"ades: 7ompadre, (por qu! no nos
has dicho antes que eres de casa de #ecio
8ufo+ 9o me gustan los secretos.
!anio #ulo, en vo0 ba)a@ 6o s! qu!
significa esa t4nica negra.
Planet"ades: (6 qu!+ (Es que me vas a
denunciar por cristiano+ (9o sabes que
s)lo el martirio permite traspasar la
cortina de fuego del paraíso+
Xantippa: &lanet)n, belleza. (Au! tal si te
quedas ahí en la terraza y tocas la
tambourah, que este chico se inspire+
Planet"ades: Aue el pecado, la mácula de
tu se"o desnudo, sea una grata negaci)n
de ti. 9o has de darle besos sino en mi
nombre, es carne de mi carne, en virtud
de nuestras secretas nupcias, la que ha de
e"acerbar el calor fogoso que su
ine"periencia suscitará en ti.
#antippa con suave mano tiene
cogido el p!)aro de Canio. Es de las que
besan. Su pierna me atena0a. %a
tamboura" se afina y da primeros
b!quicos acordes.
Xantippa: ($oy ine"perto+ (9o me he
49
acostado nunca con una mu*er+
!$#$: &ura mentira.
Hay un mosaico de idiomas en esta
ale)andrina escena de burdel. %a lengua
materna de Canio ulo es el latín, pero
con la prostituta est! "asta a"ora
"ablando en griego demótico. En la
terra0a, el cristiano acompa'a su música
con un estribillo gaditano cantado en
copto. El flamenco es m!s antiguo de lo
que "oy dice la ciencia.
Planet"ades: La mu*er nos la concede un
Dios cruel,
Es una fresa envenenada.
.$i pudi!ramos cogerla de la mata, si
pudi!ramos
,ervirla en el laboratorio de una lenta
cocci)n,
6 en un vaso diáfano saborearla/
&ero es lugar donde acechan los demonios,
9unca dos veces nos refle*an sus aguas.
%os sentimientos, las pasiones, los
celos, intercambiados por cliente y
prostituta, por ser negocios de un
tercero, se acercan al enigma. Pero por
qu$ no llamar amor a este sentimiento
cac"ondo que ella sabe producirse.
69O, "i)o como eres de una diosa
grata para con las meretrices, ocupa,
50
pues, en el burdel un lugar de "onor.
Alma #)rbida 1casi)n 8equiere. &rimera
hora.
!anio #ulo: 9unca antes he consumado la
c)pula. ,e molestado a mu*eres mayores
que yo con mis solicitaciones, y s)lo he
obtenido caricias altaneras cuyo
acaloramiento debía terminar de apagar en
mi cuarto.
%os sesgos atigrados del
crepúsculo. %a lu0 ya da algo
alucinatorio a la escena en el lec"o. El
cabello de la mu)er, en 6le)andría, no
siempre es lacio. 3osm$ticos
sofisticados para los p!rpados. 6rray!n y
bayas secas de "ierbamora quem!ndose
en el pebetero. El incienso, si es barato,
tiende al "ec"i0o, pero si es común, si es
"abitual, ro0a lo inofensivo.
Xantippa: Entonces, amor, !ste es tu
principio@ vamos a hacer que sea, la
ofrenda de tu masculina virginidad,
sacrificio nupcial del sacramento de unas
51
bodas con el Dios que es Bno. K diciendo
esto est! recogiendo de una alacena un
gran ungOentario y una cuc"ara.
!anio #ulo, maravillado@ #ucho &lat)n te
han debido leer en tu infancia, (o acaso
sabes por ti misma o por terceros de los
escritos de ,ermes 0res 'eces 3rande+
#antippa saca una cuc"arada de
b!lsamo de la vasi)a. %a cierra y la de)a
en la alacena.
!anio #ulo: (Au! es lo que le da ese color
verdoso+
Xantippa: Dayas verdes de tomatito y
bele5o, cicuta macerada, manteca de ni5o
y mandrágora.
!anio #ulo: *sottovoce/ $i no fuera por lo
fuerte que huele a grasa de cabra me
creería lo de la manteca de ni5o.
%a polla de Canio es muy sensible
al tacto. <ista en un primer plano,
empie0a a crecer a la presión de las
manos de #antippa al embadurnarla. %a
música es un lento, descentrada.
eminiscencia de una melodía esc$nica,
aunque m!s que reminiscencia es como
oir música a trav$s de las paredes de un
edificio de apartamentos. %a pomada
tiene algo, como un sabor que oprime.
Sólo un epicúreo, con nociones de
52
fisiología y de ciencias naturales, o un
"ipocondriaco con "!bitos viciosos, sabe
que deba)o del glande "ay papilas
gustativas, y el sabor de la cabra es
intenso.
Xantippa: 0e cabalgo ahora porque es
me*or empezar pronto, que para el
orgasmo ya nos habrá subido mucho.
:l conoce toda la preceptiva
amatoria contempor!nea, no sólo la de
Ovidio. Ha ensayado, sabe retardarse. Es
un poco m!s ignorante por lo que toca al
f!rmaco de las bru)as y lo que "a de
pasar por su consciencia.
Xantippa: ('es c)mo te enca*o+ De*a que
se me meta, no hagas nada.
El arpegio le arranca a Canio una
imagen, es como un sonido visual, el de
una puerta que se abre al "abit!culo
visionario.
!anio #ulo: &ara, para. &onte, por favor,
deba*o. &refiero estar yo encima. Así me
controlo me*or.
Xantippa: Está bien, si crees que eres t4 el
que se va a controlar...
!$#$: 9o me había imaginado que esto iba
a ser así.
X$: .$igue, sigue, por Dios/
Canio se "a distraído, le "a
53
parecido que entró un vespertino
murci$lago. Pero es preferible comen0ar
la embriague0 al par de la noc"e, ba)o
los auspicios de 7úpiter. %a música a"ora
suena m!s cerca. K no es una ilusión
alucinatoria. Planetíades sigue tocando
la tamboura" pero a"ora se "a
introducido dentro del cubículo. 1na
mu)er le trae un cuaderno que $l "abía
pedido "ace un momento.
Planet"ades: 3racias, #)nica. Aueridos
amantes, ahora voy a tocar más espaciado.
Aquí tengo un libro de 7onocimiento del
que leer! mientras vosotros estáis a
vuestro sabor en el amor.
Había algo de irritante en el
gemido de la música. El ritmo parecía, a
pesar de su lógica propia, llegar siempre
tarde. %os arpegios se que)aban de la
mano que los "acía.
Xantippa: .Ah, c)mo me siento por
dentro// 0u polla es seme*ante a lo más
grande y eficaz.
!anio #$: Bf, empu*a menos, empu*a más
despacio, házmelo más lento, porque no
me aguanto.
Planet"ades: Eugnosto, el Dienaventurado,
a los suyos .salud/. #e gusta que sepáis
que todos los hombres nacidos desde la
54
fundaci)n del mundo hasta ahora son
polvo. Duscando a Dios, qui!n es o c)mo
es, no lo han encontrado. Los más sabios
entre ellos desde la di)cesis del mundo han
hecho suposiciones sobre la verdad y sus
suposiciones no han logrado la verdad,
porque el gobierno se describe seg4n tres
opiniones por todos los fil)sofos, por esto
no se ponen de acuerdo. Algunos de ellos,
en efecto, dicen del mundo que se rige por
sí mismo. 1tros, que es cierta pr)noia.
1tros, que es un destino. &ero no es
ninguna de !stas. %nsisto, de las tres
opiniones que he mencionado, ninguna es
verdadera, porque lo que proviene de sí
mismo es una vida vacía, se produce a sí
misma. La providencia es insensatez. El
destino es insensible. Auien, pues, puede
liberarse de estas tres opiniones que he
mencionado y llegar por medio de otro
discurso a manifestar al Dios de la
aletheia y a estar de acuerdo en todo a lo
que a !l se refiere, es inmortal residiendo
en medio de los hombres que mueren.
En el nombre del &rotopadre,
levantaos, 0ríada y Bnidad indivisible.
8o se da cuenta de cuando "a
terminado todo. Est! tumbado y
#antippa de pie bailando sin despla0arse
55
de la estera. Ella conoce el )ungle gym,
por eso se va adentrando en el trance
por medio de la dan0a. El libro en el
suelo, Planetíades todavía pi00icando la
tamboura" y agac"ado musitando lo
escrito de tanto en tanto.
!$#ulo: (-antippa+
Xtp$: $í, estoy en la fuente.
Alma #)rbida 1casi)n 8equiere. $egunda
hora.
Hasta a"ora el cómic, que dos
vi'etas tiene por p!gina, vendr! siendo
a blanco y negro, aunque yo sue'o con
una tirada que permitiese que sobre
papel Cabriano un poco !spero se
escribiese en sepia el te2to de los
bocadillos en cada e)emplar, a mano. 6
partir de la segunda "ora, las
mayúsculas son verdes oscuro. Para
anular el contraste los bocadillos no ir!n
dibu)ados en la vi'eta, sino que el te2to
ir! en unas lengOetas abatibles de papel
diferente.
6 toda p!gina, sin delimitación de
vi'etas, con las filacterias que deber!n
aparecer impresas a sangre, se van a
56
suceder en sucesivos cuadros las
visiones de Canio ulo y de #antippa.
Por sus voces sabremos del desarrollo
ob)etivo de la escena. 1n proyector de
super.P, en una adaptación teatral, con
animación de ob)etos o recorrido por un
taller de pintor en el que vayan
apareciendo pintadas al óleo o a la
encaustica las principales visiones, o
me)or aún un biombo con sombras
c"inescas, m!s acorde a la austeridad
dram!tica.
%a morfología del dragón debe
responder a la naturale0a de la
caricatura "el$nica. 1n cuerpo en forma
de "uevo, con cuatro patas *sólo se ven
tres/ grotescas y ridículas, un cuello que
es como una blanda y larga salc"ic"a
que serpentea, como una manguera
gruesa, así tambi$n es la cola del tritón.
%a cabe0a es un perfil aguile'o de
armenio o de romano. 1na fero0 osa
est! plasmada, la adornan siete
estrellas. Sobre el dragón se "an
dibu)ado dos alitas irrisorias.
%raco: Aletea conmigo, no te ale*es nunca
de este lugar.
!anio #ulo: La cera de mis alas está muy
tiesa del frío, se me ocurre que podría
57
resquebra*arse, descascarillarse... aunque
bien mirado es preferible el frío y no que
se ablande demasiado por una e"cesiva
temperatura.
En la visión, un pino con allure de
candelabro, cubiertas las agu)as por la
nieve, tiene enroscado en su tronco a un
dragón coronado. Este es la misma
manguera que en el tritón "ace de cola
y en el anterior de cuello, aquí ella sola
constituye el cuerpo, le salen bra0os y
piernas de púgil, con los que trepa por el
!rbol. 1ncidos a un mismo yugo,
trillando a su alrededor, un boyero
conduce siete bueyes, los septentriones.
En la pró2ima p!gina en lugar de pino
"ay un en"iesto bastón.
3ircunvolucionado por el mismo tosco
dragón. 3on la corona puesta, aunque
tambi$n es fiel al dogma que $sta
corone la porra, voltea la cabe0a a
lan0ar miradas de eno)o a cuatro
mofletudos vientos, que le est!n
soplando.
B&reas: $e dice locus.
A'uil&n: El movimiento te trasciende.
Los otros dos: Aue el padre y esposo tenga
su consorte.
Planet"ades: El deus absconditus se hace
58
manifiesto en el $upremo Dien.
%raco: 8ecuerda, practica la anamnesis.
Planet"ades: Di*o Ees4s@ Dos reposarán en
un mismo lecho@ el uno morirá, el otro
vivirá. Di*o $alom!@ (Aui!n eres t4,
hombre, y de qui!n+ 0e has subido a mi
lecho y has comido de mi trapecio. Dí*ole
Ees4s@ 6o soy el que procede de quien me
es id!ntico@ he sido hecho partícipe de los
atributos de mi &adre. $alom! di*o@ 6o
soy tu discípula. Ees4s le di*o@ &or eso es
por lo que digo que si uno ha llegado a ser
id!ntico, se llenará de luz< mas en cuanto
se desintegre, se inundará de tinieblas.
Xantippa: Auiero ser en mis tinieblas como
la noctua, $e5ora de la 9oche. 'olar a
trav!s de las esferas carentes de gracia, y
trascender por las armas de &alas al
&leroma intelectual.
Planet"ades: $im)n &edro les di*o@ Aue se
ale*e #iriam de nosotros, pues las mu*eres
no son dignas de la vida. Di*o Ees4s@ #ira,
yo me encargar! de hacerla macho, de
manera que tambi!n ella se convierta en
un pneuma viviente, id!ntico a vosotros
los hombres< pues toda mu*er que se haga
var)n entrará en el reino del cielo.
Planet"ades: 9adie podrá saber nunca cuál
es el día en que el hombre y la mu*er
59
copulan, ya que las nupcias de este mundo
son un misterio para aquellos que han
tomado mu*er. 6 si el matrimonio de la
poluci)n permanece oculto, (cuánto más
constituirá el matrimonio impoluto un
verdadero misterio+ Este no es sarcástico,
sino puro, no pertenece a la pasi)n, sino a
la voluntad, no pertenece a las tinieblas o
a la noche, sino al día y a la luz.
En el escenario, #antippa y Canio
siguen desnudos sobre el catre . sin
vi'eta .. Ella se cubre el cabello y el
rostro con un velo oscuro. %leva una
plateada diadema de relucientes )aspes.
Previsiblemente en este teatro actual, la
actri0 no se prestar! a una penetración,
pero lo simular! fren$ticamente. Sobre
un Canio ulo con satiriasis de cant!rida
o alargador de pene. Entre gemidos
estridentes, #antippa evoca sus
visiones@
Xantippa: Brsa #inor, permite que hasta ti
ascienda mi materia no!tica, y que
desencarnándome en ti magnifique mi
alma al 'erbo de mi vientre.
Planet"ades: 9o será sin grandes penas,
oh, $abiduría.
K, desnudo y provisto igualmente
de corona, recibe de un lateral un l!tigo
60
con el que simula a0otar la espalda de la
lu)uriosa.
Alma #)rbida 1casi)n 8equiere.
,ora tercera.
(ibu)ar!s estos p!rrafos repartidos
en vi'etas, de forma que la vo0 de
Planetíades que sostiene en su siniestra
el cuaderno o códice del que va
estractando citas . se trata a"ora del
evangelio de Celipe . se interrumpa con
varios c"asquidos de l!tigo, gemidos de
#antippa, y, en el momento de dirigirse
a C.., la entrada en escena del mismo
bú"o disecado sobre ruedas del episodio
pompeyano.
Planet"ades: ,ay &otencias que son
otorgadas al hombre y hacen todo lo
posible por e"traviarlo, pues no quieren
que !ste llegue a salvarse para que ellas
consigan ser, pues si el hombre no se
salva, se hacen sacrificios y se ofrecen
animales a las &otencias. A quienes se
hacen tales ofrendas, en el momento de
61
ser ofrecidas estaban vivas, pero al ser
sacrificadas murieron. El hombre, por su
parte, fue ofrecido a Dios estando muerto
y vivi).
Dios es antrop)fago, por eso se le
ofrece al hombre en sacrificio. Antes de
que fuera inmolado el hombre se
inmolaban bestias, pues no eran dioses
aquellos a quienes se hacían sacrificios.
Entre los espíritus o pneumas
impuros los hay machos y hembras. Los
machos son aquellos que copulan con las
almas que están alo*adas en una figura o
crisma femenina. Las hembras, al
contrario, son aquellas que se encuentran
unidas con los que están alo*ados en una
figura masculina por culpa de un
desobediente. 6 nadie podrá huir de estos
espíritus si se apoderan de uno, de no ser
que se est! dotado simultáneamente de una
fuerza masculina y de otra femenina = esto
es, esposo y esposa = provenientes de la
cámara nupcial en imagen.
$in luz nadie podrá contemplarse a
sí mismo, ni en una superficie de agua ni
en un espe*o, pero si no tienes agua o
espe*o, aun teniendo luz, tampoco podrás
contemplarte. &or ello es preciso
bautizarse con dos cosas, con la luz y con
62
el agua. Ahora bien, la luz es la unci)n.
Este mundo es necr)fago, todo lo
que en !l se come ha de estar muerto, y es
ob*eto de deseo lo que está muerto. La
verdad, en cambio, pervive nutri!ndose
con la misma vida en sí, por eso ninguno
que se alimente de la verdad morirá. Ees4s
vino del otro lado del ,ades y tra*o
alimentos de vida, no mundanos.
#antippa y Planetíades se retiran a
un !ngulo oscuro. ;enemos el vislumbre
de entreverlos consagrados a alguna
turbia "umillación. C.. se termina de
sumir en sopor e2t!tico. %os o)os
cerrados, su rostro a la lu0 c"ispeante
del pabilo. Bira su cuello y se dirige a
interlocutores invisibles. El camastro
rueda por el escenario, se apro2ima a
las estatuas. C.. levanta los bra0os
"acia cada eón. %a linterna m!gica ir!
iluminando el aspecto de sus figuras y
de los lugares por los que vaga el alma.
Se invitar! a los espectadores a ocupar
las sillas en torno al camastro. En la "o)a
de cada visión las alocuciones se
recoger!n en letra gótica en las
filacterias.
3omo la representación de estas
pie0as "abr! de "acerse en las
63
"abitaciones y salones de un palacete, o
de un edificio lo bastante demod$ como
para presumirle un sedimento )aspeado
de fantasmas, la representación tendr!
la posibilidad de que, tras un primer
di!logo con Hermes, Canio ulo
descienda por una escalera de m!rmol a
la planta ba)a, dialogando en cada
escalón con unos mu'ecos de cer!mica,
porcelana, bronce y madera que estar!n
allí depositados. ;ambi$n cabe
desplegar en unos grandes tapices los
mandalas gnósticos del libro El círculo
de la sabiduría Ftomo primeroG, de A.B.de
%ia'o, al que tanto deben estas escenas.
!$#ulo: 0e saludo, Logos Bnig!nito,
0rismegisto. 9o he leído tu obra, pero un
amigo me ha hecho familiar del Asclepius,
y la fama de tu &oimandr!s no me es
a*ena.
(ermes: #e congratula que pases a mí por
la vía directa del caracterismo... 7omo
logos prophorios mi funci)n aquí es
desearte que como Blises puedas ir
progresando en las paradas de tu travesía
hasta tu rutinaria &en!lope, aunque de
!sta y de su %taca e"traigas una virtud
que, por ser materiales e inferiores, se
podría comparar a la que sacaba Anteo de
64
su madre.
Fecuerdas el cuadro de Pollaiolo
con H$rcules, de)ando aparte el
insuperable rapto de (eyanira,
abra0ando a este giganteG Era un "i)o de
($meter, un espíritu temible de Eleusis,
ctónico, no creas al diccionario de
mitología, carente de gracia, que lo
emparenta con otras deidades. Esta
pelea del "$roe y el gigante representa,
en el proceso psicotrópico, la tarea de
desarraigar, a modo de purificación, los
vicios o torpe0as.
!anio: 1h, Logos, admite que el frío de mis
remembranzas en este lugar es polar.
D!*ame irme por el lado del suave 7!firo,
y que me indique el camino para ba*ar de
esta b)veda.
(ermes: Bna parte de mí tambi!n cay)
desde estas alturas, s)lo temo las
necedades que te dirán de mi 9ombre
cuando est!s allí aba*o.
!$#$: #e oprimes, su!ltame, d!*ame ba*ar.
(ermes: Las palabras son la superficie del
espe*o.
!$#$: 9o te entiendo.
(ermes: 0u $ofía es inferior... 6o ir!
contigo, como he hecho desde tu infancia,
y como no hace tanto me incubaste para
65
tus sofismas. La ignorancia no me es
desconocida, formo parte del 1lvido, yo
tambi!n soy ese inventor del ars oblibionis,
condenado por traidor.
B)*o, la vo0 la pone Pltds.@ 0ríada,
buuuuh... Agios, buuuh... $)ter, buuuh...
#esías, buuuh... Emmanuel, buuuuuh...
$abaot y Adonai, buuuh...
(ermes: En el pante)n bárbaro vuela la
mosca hasta el cielo. Desconocedor de
7risto, no has querido oir lo que una vez
oído no encuentras forma de refutar. De
ti, hi*o del Lacio, hacemos nosotros el
arquetipo de la Darbarie. $abe que el cielo
estrellado a que te conduce tu rapto es
grande, como lo es el mar al grano de
mostaza, y en !l se pierde tu urbe y tu
planeta como si fuesen ínfima semilla.
&ero que este cielo de las estrellas fi*as, su
desmesurada esfera, es grano de mostaza
inmiscuido en el v)rtice de la
incomprehensible magnitud de la esfera
ininteligible. El Bno que no es. De tu
cabeza s)lo cabe >l en tu 1lvido. 6 de esa
regi)n procede el g!lido fuego de tu alma.
B)*o: Athánatos, buuuh... Ees4s, buuuh...
&entagna, buuuh... Agíagon, buuuh...
%schiros, buuuuuh...
(ermes: De estas alturas donde el fuego es
66
frío nos hemos precipitado $ofía y yo,
aunque me veas crucificado en estas
estrellas que constelan 7efeo. &or maldecir
me tiraron de cabeza a la materia, pero
puedo regirla desde la huella arc)ntica de
mi caída. Esta son los siete planetas,
(qui!n sino la palabra vacía aprisiona al
alma+ 0odavía circunvolucion! mi abismo
de la palabra para se5alar las :uerzas
pleromáticas que recorren el a5o.
B)*o: Eleison, buuuh... Ceus, buuh...
0etragrámmaton, buuuuuuh... Ely,
buuuh... $aday, buuuh... Aguila, buuuh...
gran ,ombre, buuuh... 'ista, buuuh...
:lor, buuuh... :uente, buuuuh... $alvador,
buuuh... Alfa, buuuh... y 1mega,
buuuuuh...
(ermes: Este b4ho equinoccial... siempre
se nos viene a demonizar las alturas con
su voz.
Planet"ades: &rimog!nito, buuuh... $ofía,
buuuh... 'irtus, buuuh... 7onsolador,
buuuh... 7amino, buuuh... Alicia,
buuuuuuh... y Co!, buuuh... #ediador,
buuuh... #edicus, buuuuuh... $alud, buh...
7ordero, buuuh... Dorrego, buuuh...
0ernero, buuuh... $pes, buuh...
(ermes: El 1lvido sirve para ba*ar, pero
no para regresar, porque el regreso
67
siempre es un ascenso y porque su arte se
ha hecho para liberar de la materia. Esto
es lo que tus oídos, ya privilegiados,
pueden oír. 9o te lamentes del cerco que
se le hace a tu intelecto. 04, mortal,
tienes menos altura para caer. 6 sin
embargo a ti, por medio del d!mon
botánico, te ha sido permitido que hayas
podido en el olvido, por esta p!rdida de tu
identidad, trasformarte en meteoro por el
firmamento.
Planet"ades: 7arnero, buuuh... Le)n,
buuuh... 3usano, buuuh, buuuh, buuuh...
1s, 1ris, buuuh... &alabra, buuh... o
'erbum, buuuh... $plendoris, buuuh... $ol,
buuuuuh... 3loria, buuuuh... Luz,
buuuuuuh... %mago, buuuuh... &an,
buuuh... &orta, buuuh... &etra, buuuh...
Esposa, buuuh... &astor, buuuuh...
&rofeta, buuuh...
(esde el rincón en el que est!
acompa'ando a Planetíades, ambos en
cuclillas frente a frente y, en tanto la
a0ul penumbra nos de)a verlo, la mano
de ella sobre el falo propinando caricias,
#antippa alude con un gesto de su
cabe0a a una de las visiones que sin
pausa se van sucediendo@
Xantippa: 8eparemos en esta figura del
68
pastor, mosc)foro celeste, si los Libros no
nos impiden decirlo.
(ermes: $)lo se me ocurre que en tu
camino hasta tu cuerpo serás lengua de
fuego en el hombre que eras. De tu
recorrido por las vastas regiones guardarás
la Anamnesis de los Lugares, y hablarán
por tu boca todos y en la boca de todos
ellos estará la bendici)n de tu nombre. $í,
será más la memoria lo que haga revivir tu
carne.
!anio #ulo: A mi raz)n le repugna el
enigma de mi deseo. #i espíritu
sorprendentemente anhela la resurrecci)n
de mi carne.
(ermes: &ero no permitirá la calidad
descendiente de tu anamnesis que tu carne
sea e"altada a la esfera de gloria. $erás
espíritu vago en la metensomatosis.
Pltds$: $acerdote, buuuuuuh... $anto,
buuuh... %nmortal, buuuh... Eesucristo,
buuuh... &ater, buuh... :ilius, buuh...
,ombresanto, buh... Deus, buuuh... Agios,
buuuh... 8esurrectio, buuuh... #ischios,
buuuh... 7aridad, buuuh... Eternidad,
buuuh... 7reador, buuuuh... 8edentor,
buuuh... Bnidad, buuuh... soberano Dien,
buuuuh... Evam, buuh.
69
Alma #)rbida 1casi)n 8equiere. ,ora
cuarta.
#antippa abandona el rincón en
que estaba acuclillada. (e pie, se
bambolea gargari0ando los cua)os de
c!lido esperma. Canio est! levantado
desde que #antippa "i0o el primer
adem!n de desasirse de Planetíades.
Ella se le apro2ima, busca con su boca la
de $l y le come la lengua entrando en
sus labios.
Xantippa: 6o he de hablar con lengua de
fuego para referir lo que he visto. ,e
estado en la cima de una monta5a, y me
ce5ía la cintura una correa de fina
pedrería. Estuve en un instante
discurriendo con #ercurio, que era el
Logos. D!*ame que te conduzca a los
para*es que mis sandalias hollaron, aunque
eran de !ter. ,agamos un círculo y
seamos una misma carne, y luego t4 s! la
esposa y yo el marido. 0e ense5ar! mi
correa de brillantes lapidia, está a nuestro
alrededor.
70
Haciendo adem!n de desanudar un
imaginario e invisible cinturón, se pasa
las manos por la cintura para unirlas en
el c"a&ra umbilical proyect!ndolas con
el bra0o e2tendido a su alrededor,
"aciendo especularmente con los bra0os
el mismo gesto de desanudar el espacio
circundante.
!$#ulo: &or más que miro a trav!s de las
nebulosas que me envuelven, s! que t4 que
te alzas a mi costado eres prostituta
dotada de cuerpo, y sin embargo s)lo veo
ante mí el cuerpo liso de un espe*o.
Xantippa: &uede que el cielo sea circular,
pero el tiempo puede tambi!n que sea
cuadrangular. 7onsuman los iluminadores,
se5alando momentos, esta cuadratura del
círculo@ el invierno que revuelve el orbe, el
de la saz)n, el cabrero... #i cintur)n es
acr)stico. Los pies del carnero son de
piedra. 0odavía se halla cerca de la
&rotennoia, es eso lo que lo hace ser
hierofante. Las aspas en que sufre martirio
el #acho $anto nos desafían en los
cuernos del toro. Esta es la dod!cada
pleromática, la rueda derecha del cosmos,
por decir lo que yo pienso, aunque haya
una que no está bendita. A !sta la
conocerás en el discurso que hemos de
71
proseguir. El hermano gemelo del
conchudo es una virgen, y !l la precedi)
en el parto. A &ersia se llega desandando
el camino. La mano es zarpa a la herida, y
los reyezuelos son incr!dulos.
B)*o: buuuh... buuuh... buuuh...
Paulatinamente se van acallando
los rumores del edificio. ;ras un
manoteo que denota fatiga, cesan las
percusiones. Se diluye la última
conversación en el patio. Sólo las
cuerdas de Planetíades percuten la
calma con su balbuceo y su petardeo. En
cómic la última terra0a con un cielo
estrellado.
!$#$: Así, dormido en tu pecho de estrella,
puedo reposar durante esta noche de
caídas y admirar la Dod!cada. La
clepsidra de la hora permanece muda.
7allemos nosotros.
Alma #)rbida 1casi)n 8equiere. Auinta
hora.
Planet"ades: Aceptad que os regale las
lágrimas de las soporíferas amapolas...
72
El c"ulo les est! ofreciendo unas
bolitas de opio, que constituyen la
tríaca. Su sabor es amargo y Canio se la
saca de la boca, tras "aberla c"upado un
poco. #antippa repite su gesto,
colocando de nuevo el amargo caramelo
en la mano de Planetíades.
Xantippa: 8echazamos la vana solicitaci)n
de la hora. La idea entusiástica que nos
alienta es cumplir nuestro periplo.
&rimero a Atot, luego a ,armas, casa de
la envidia, del o*o nefasto, y 7alila=Bmbri,
y 6abel, Adonaiou, a 7aín en se"ta casa,
s!ptima Abel, octavamente a Abrisene,
novenamente a 6obel, despu!s a Armupiel,
#elquiradonin y Delias, que preside los
abismos infernales, periplo de la dod!cada
arc)ntica.
Planetíades vuelve a apro2imarse a
#antippa tocando una canción burlesca
en su tamboura", con andar moscón de
serenata.
Planet"ades: .,abeeeeris $cieentiiia
'eritaaatis...
Planet"ades: ...$i 0enueeeris &oliphooonica
'irtuutis/
!$#$: Amaría consagrar a los dioses
tutelares de mi familia, en forma de
pantomima, este culto deísta del que
73
contigo estoy haciendo profesi)n.
Xtpp$: ,a de quedar desconocido a tus
padres y hermanos el sacramento, pues se
trata, bien claramente, de la salvaci)n de
tu alma, en estas manipulaciones del
gn)stico ,imeneo y estos asaltos de
lubricidad que tienen por ob*eto la
manifestaci)n de algo inefable.
!$#$: 7ur etenim occultare, (por qu!, pues,
ocultar y esconder lo que es ob*eto de
nuestra industriosidad, cuando la
honestidad se regoci*a en ser p4blica,
scelera secreta tamen sint+
Xtpp$: ,acemos en la oscuridad cosas que
no son de este mundo.
!anio #ulo: ,aec sacra sacrilegiis omnibus
taetriora.
Xantippa: &or la hipnosis de mis artes
estás ba*o mi poder. El que conoce a
0heos se conoce a sí mismo, cuando es
inevidente y oculto permanece presente y
latente la ira del arconte de la materia, es
lo de fuera, la ininteligible realidad
atenazándonos, el secreto ob*eto de
nuestro deseo tomando posesi)n de
nuestro interior. Los onirocríticos saben
que libres s)lo somos cuando somos
poseídos. $e ha desencadenado mi lengua y
puedo decirte que desde ahora eres un
74
poco -antippa. -antippa está siendo
crucificada en el patíbulo latino de tu
inconsciencia para limpiar su no!tica
vestidura, su corporal similitud, y para
redimir la 7arne.
Canio, son!mbulo, reali0a una
dan0a. 6rro)a agua, porta un fuego,
escarba la tierra, lo mueve el aire. Son
vi'etas dobles, que ocupan toda la
p!gina de cuartilla, esa p!gina de dos
vi'etas que recomiendo. Se pasan
r!pido, se leen de un vista0o, y no son
muy obvias. #antippa, elevando las
manos, declama@
Xantippa: La 9ecesidad habita el #undo.
Planet"ades: Es 9ecesidad cantar y tocar
las notas,
&oder hacer armonías de
pecados.
La m4sica del ,ado
rasga la tambourah con sus
$antas &alabrotas.
!anio: De las bestias que profanan las
esferas celestes puedo fidedignamente
aprender que se sirve del demonio, Dios,
para hacerse #anifiesto.
Pltds$: $oy cayanita, eso es ser cristiano.
El misterio de la traici)n nos inicia en
9ecesidad, recibiremos el lazo de
75
,aceldama como consumaci)n de la
gnosis, pues este sentido tiene en %scariote
el misterium proditionis.
Xantippa: ,i*o del rico, cí5ete el cintur)n
de 'enus y mírate en el espe*o de la ,ora.
&ero cí5etelo en la cabeza, como pirata,
de modo que puedas alcanzar la gnosis.
Planet"ades: El decurso del 9ilo es más
recto que los paseos oblicuos de ,elios. 6
va a dar al mar, que es la impureza de la
est!ril $ofía. 9o te detengas delante de las
puertas, que tu pie las desportille, o salta
t4 por la tapia al otro lado. Así se
desciende al pozo del mundo, demente
carrera para entrar en la cárcel.
Xtpp$: :anio 8ulo, no otro sino t4 serás en
tu visi)n figura del Demiurgo, regente de
los arcontes. 'isita a los más queridos con
preferencia, bien que tu deseo, por
soberbia, se te oculta. Los rayos que salen
de tu o*o imprimen los caracteres de las
luminarias y la signatura del mundo
sublunar.
Alma #)rbida 1casi)n 8equiere. ,ora
se"ta.
76
(os mulos, que pueden estar
disecados en escena y cubiertos de
pigmento blanco o "arina uno de ellos,
mientras el otro estalo de ti0ne o
carbonilla, tiran de un carro en el que
viene subida una p!lida y guapa
prostituta. El color blanco y negro de
cada mula es e2plicado por #tpp.
Xtpp$: $ale de día, e igualmente sale de
noche, esta dama. &or eso un mulo blanco
y uno negro tiran de su carro.
(os cuernos de becerro salen de
los lados de la cabe0a de la mu)er.
Semidesnuda, sus piernas las esculpe
una falda que est! te'ida con nogalina,
y que tiene grecas blancas y ro)as. 1n
pa'uelo negro envuelve por encima de
la falda las caderas, y sobre $l cae,
remangada, la parte de arriba del
vestido. Sus senos son uno m!s grande
que otro, levemente.
Xtpp$: 1bserva ahora la gata que con la
falda de mi amiga 6aot se restriega, y en
sus botas su encía.
1na gata negra con o)os de vidrio
"ace su aparición.
Gata: #i nombre en lengua adámica es
77
&hul, pero el nombre de mis invocaciones
es 6aot, y, aunque puedo tomar la
apariencia de una gata negra, mi figura
habitual es una serpiente de siete cabezas,
soy gobernadora de siete provincias y
acudo a ti porque hoy me siento
complaciente. D!*ame que te diga la
buenaventura. 0ienes tendencia a la
hidropesía, pero se te va a curar, sí, sí...
uh, qu! línea de la vida más larga, se mete
por aquí, y sigue, y sigue... tu vas a vivir
por lo menos trescientos a5os.
!$#ulo: Dime, oh, 6aot, por ese rostro que
me hace gui5os en la plata de tu mirada,
tan sibilina, (habrá de acompa5arme el
se"o femenino en el decurso de mis días+
+aot: 7ypris te será grata en forma de
nereida. Esa ninfa de los mares que viene
de ofrecerte su pecho nutricio te la envío
yo.
El mismo actor que interpreta a
C.. recitar! los te2tos de las figuras de
los arcontes, como "a podido "acer con
(raco y Hermes, impostando la vo0 o
poniendo falsete. %a estatuilla de la gata
tiene una pata levantada, y es la que
se'ala las líneas en la mano de Canio,
aunque la vo0 es de 9ónica, la dotada
de cuernos.
78
+aot: $i mi luz ocasionalmente se te
oculta, has de volver tus o*os al coraz)n
del Bniverso. En el amor a la mu*er
deberás saber e"orcizar el fantasma
vagabundo de Lilith. 7uando est!s aba*o,
dirige tus s4plicas al que está por encima
de ti y !l te dará su $abiduría.
Planet"ades: 7atec4meno, admira lo
presente.
+aot: #i luz no es sino lo que el trasunto a
la idea inteligible, si quieres aprehender la
esencia de la llave arc)ntica. #i cuerpo,
que es materia no!tica, se anima como
simulacro, dicen aquí en Egipto que soy
d!mon de longevidad incalculable. Aue mi
hi*a te instruya@
Xantippa: %sis es $ofía, y $ofía es la Luna.
6aot es el d!mon dispensador. El
%nconsciente está fuera, no hay mayor
humildad que la del Ego, ni mayor
profundidad que la de lo consciente.
Aprende por mí así a enloquecer, pues los
int!rpretes de sue5os saben que s)lo somos
libres cuando nos posee una idea.
+aot: De aquí a dos hebd)madas me
encontrarás en tinieblas, el simbolismo del
novilunio es un misterio que te debe
permanecer sellado.
!$#$: (0riunfar! en la magia+ (0endr!
79
fortuna+ Dímelo sibila.
+aot: El 'erbo ha venido contigo. El te
salvará de tu ignorancia y más de setenta
veces estará esperando tu arrepentimiento.
Adopta desde aquí el canino ap)strofe de
:ido, al verbo le complacerá tu
trasparencia, y será tu despiste
indulgentemente perdonado. &rotege en tu
seno al 'erbo. Aue tu triunfo sea elevarte
de nuevo hasta su lado.
Xantippa: El saber de la mu*er es amargo,
pero primero era salado, y está llamado a
ser dulce.
.
Alma #)rbida 1casi)n 8equiere. ,ora
s!ptima.
Canio ulo se asoma al patio por la
baranda, la noche está ya mediada y el
sue5o ofrece silencio. %os burros y mulos
duermen, así como un te)ón que se ve
acurrucado allí aba)o. 7unto a $l un
etíope enano parece meditar, de rodillas.
Enano: .Au! pena/ .Lo que ha pasado por
mi culpa/ 7on mi negra bilis he incurrido
en la nigromancia y ahora peso como el
80
plomo. La visi)n de esas dos lesbianas
debi) de ser lo que trastoc) mi tesoro en
carb)n, me sentí petrificado y no pude
evitar quedarme espiando. 6 ahora el
drag)n de Dabilonia sabe donde tengo mi
escondite, vendrán al burdel donde me
tra*o mi humildad y me despo*arán de mi
evangelio.
!anio: 6o te saludo, pigmeo. 0e e"horto a
decirme tu nombre.
Enano: 7uando estaba ya tocando el
&leroma, he sentido que a causa de mí se
desencadenaban guerras, saqueos, hambres
y cautiverios. &ues este $abbateo que ves
cabe ti, además de cristiano es un
descarriado, que en treinta a5os de dar
vueltas se ha encontrado con su ,ado
funesto en una melancolía de la que no
sabe salir.
!anio: 0ambi!n a mí me ocurre sentirme
responsable de lo que me circunda. La
atracci)n misma del horror es lo que me
ha traído aquí, pues el dolor c)smico lo
siento todo como mío. (Debo llamarte
$abbateo, pues+
Sa,,ateo: Ese es en realidad uno de los
epítetos del gobernador de mi regi)n, del
que no soy sino una contrahechura. Así
me puedes poner como apodo, para
81
tratarnos amistosamente.
Xantippa: Ese pigmeo tiene una e"tra5a
forma de amar. Lo que le gusta es mi
me5ique metido en el culo. #e espía en la
letrina y me llama para que lo oiga tirarse
pedos.
Sa,,ateo: #e gustan las lente*as que sirven
en las casas de lenocinio. 6o subo
despacio, ba*a t4 y dale muerte por un
tiempo a mis apetitos.
Xtpp$: Desciendo con las alas que me da la
gnosis a tu trono de ceniza. Demuestra al
incr!dulo, con alg4n escarmiento, que
nuestra c)pula es un fármaco eficaz.
Sa,,ateo: Aue aprenda el ne)fito que la
#agia no se hace sin graves
consecuencias.
El enano se tumba con el peludo
rostro deba)o del co'o de #antippa.
Entona una melopea monótona, risa
contenida. 1n arroyo de orina lo ba'a
por completo y la dispar pare)a estalla
en risas.
Am,os: El saber de la mu*er es amargo,
pero primero fue salado y está llamado a
ser dulce.
82
Alma #)rbida 1casi)n 8equiere. ,ora
octava.
!anio #ulo *entrando al cubículo/@
7onforme desciendo esta escalera de los
momentos, la m4sica que toca el cristiano
me parece arm)nica en su disonancia. $e
me ocurre que voy a venir un día a darle
un sestercio de plata por verle cantar.
Pltds$: 8omano, en esta hora en que la
humanidad se ensimisma en su ronquido,
como el invernal lir)n, a ti te corresponde
planear en el vuelo a que te han conducido
las alas de la gnosis, y lanzarte desde la
altura sobre los sátrapas encumbrados a
traerles el anuncio de su humillaci)n. 0en
por seguro que te oirán con atenci)n, pues
eres el maná.
!anio #ulo: 04 mant!n vibrantes las
cuerdas de tu tambourah, marca el
sincopado ritmo, que yo me complacer! en
acceder a la imagen que brota de mí. 9o le
pongas nombre, sino aband)nate por lo
que a ti respecta, y respeta así mi
83
postraci)n creciente.
6parece, sobre un montón de
arena, un cercopiteco con una cabe0a de
cuervo por tocado y un manto de plumas
de !guila. %a caput cor-i es en realidad
emblema del primer grado de la
iniciación mitraica, que por aberración le
"an colocado en ve0 del gallo. 6larga
"acia delante su mano para bendecir la
cabe0a de C.ulo, que se "a arrodillado.
!$#$: 1h, arconte de la hora. Estoy
cansado, e"tenuado, mi salud es dudosa.
Bna sonrisa de angustia empieza a arrugar
la mitad de mi rostro, y la muerte me
acosa con su beso repugnante.
Silfo: ,!me ante ti, a modo de emba*ador
y silfo verídico de Adonai. $)lo es preciso
un impalpable e ínfimo sacrificio para que
se te brinde la #edicina. &or ella sanarás,
pero debes renunciar a tu nombre y
asumir el gn)stico ap)strofe de 0imoteo.
!anio: $ea, 0imoteo es mi nombre,
llámenme en adelante mi padre y mi
madre con ese nombre. 7iertamente con
esta denominaci)n se empiezan a deshacer
las tinieblas en que me veía envuelto. 6a
vuelvo a sentir que me corre la sangre por
dentro, y palpita en mi ánimo de nuevo el
deseo de vivir. .Au! digo/ .7!lere, Adonai,
84
corrige mi lengua/ %ncluso el deseo de la
mu*er se me descubre con nueva luz, como
una habilidad adquirida en sue5os que
brota sorprendentemente para llenarnos de
gozo. 'enga de nuevo la prostituta a mí,
que he de hacerle ping?e demostraci)n de
mi vigor. &ero antes, ya que tienes
ademán sincero...
Xantippa: 0e ha vuelto el color, y por lo
que veo no te cuesta tenerla dura ni ba*o
efecto de encantamiento. $ea en hora
buena, pues yo dar! pábulo a tu memoria
agradecida. 'as a ser un habitual.
Se sigue un beso. 3on $l propina
#antippa una masturbación magistral y
r!pida.
!anio: ...antes quiero saber de labios de
este espíritu las dignidades que Dethor ha
de otorgarme en adelante.
Bet*or *impostado por Pltds./@ $erás
hierofante de isíacos misterios en un
templo en la 0ebaida. 9o comerás sino
leche y miel, y, *unto al 9ilo, alcanzarás la
más alta dignidad.
!anio #ulo: (7uál será la se5al para ser
dignificado+
Silfo: 0u raz)n se revelará como grito en
medio de la estulticia. &odrás reclamar los
tesoros, pero (acaso no lo es para ti ya el
85
pensamiento+ (Acaso no es para ti como
el oro la accesibilidad de lo misterioso+
(9ecesitas más alta dignidad+ 6a lo sabes,
0imoteo, s)lo por el don de la verdadera
:ilosofía se es longevo, digno, poderoso,
plousios.
!$#$: De todo este recorrido tengo el
presentimiento de que guardar! un
recuerdo confuso, (puedes t4 darme
alguna indicaci)n precisa que recordar,
una e"plicaci)n a mi perple*idad+
Silfo: (9o ves a modo de procesi)n de
fanales, bordeando el abismo de la
materia, en donde se halla la tierra, el
decurso del Estigio, camino del Destino+
Los que han vuelto a la vida, y se han
perdido por estas alturas, entre tanto
remolino, a veces guardan el recuerdo de
su paso por la Luna. Desde entonces, que
es siempre, se hacen suceptibles de que los
per*udique, con sus rayos, como una
cazadora a una bestia del monte.
!$#$: (6 yo que he subido mucho más por
encima de las )rbitas planetarias+
Silfo: 0u via*e ya es nostalgia.
#antippa gatea por el suelo del
cubículo, ostendiendo su trasero
desnudo y colocando su esfínter a la
vista de Canio@
86
Xantippa: 9o persistas en interrogar a este
espíritu. 3uarda su medicina conciliadora
y aprovecha tu salud, tempus fugit.
Alma #)rbida 1casi)n 8equiere. ,ora
nona.
3liente y prostituta proceden
nuevamente a la cópula, per angostam
viam. El olor entre cacao y sala0ón. El
cubículo est! desierto, y #antippa es
silenciosamente sodomi0ada, tan sólo
)adeos. El ulular de una lec"u0a que se
posa en la solitaria terra0a. Canio sale a
la noc"e. #antippa queda acostada en el
catre. :l desciende la escalera, con
principio de resaca y delirium tremens
latente. 6ba)o est! el macarra con los
bra0os apoyados en el quicio de la
salida. ;iene un bastón.
Pltds$: (D)nde vas t4, Adonis+
!anio #$: &or un momento tuve la
impresi)n de que tu rostro tenía colmillos
retorcidos... 'oy a mi domicilio, supongo
que puedo volver aquí otro día...
Planet"ades: 6 (qui!n te da permiso para
87
salir de aquí a esta hora+
!$#$: ,e pasado un buen y largo rato con
-antippa, le he pagado. ,e sobreentendido
que ella me daba permiso...
Pltds$: De eso nada, hasta que ella no ba*e
a confirmarlo, t4 no puedes salir.
!anio: $ubo a buscarla.
Planet"ades: .Eh/ (D)nde vas por ahí+
(Aui!n te permite subir esa escalera+
!anio: 04 me has dicho...
Pltds$: $erá posible que seas tan inicuo.
('es c)mo tengo el o*o+
!$#$: 8o*o.
Planet"ades: .&ues a ti te voy a poner
morados los dos/
Canio ulo se de)a caer de rodillas,
se ofrece a la ira del c"ulo con los o)os
cerrados.
!anio #ulo: &or la muerte redentora del
7risto al que adoras, perdona mi deuda
contigo, oh egipcio, *udío o lo que seas.
Planet"ades. agarr!ndole el cuello@ Acabas
de ponerte en el camino de comprender un
misterio magno. 9o es otra la muerte de
7risto que la de Adonis, el consorte mortal
de Echamoth. 8ecuerda lo que te ha sido
desvelado en la hora de $abaot, arconte de
6aldabaot, y s!ate permitido reposar entre
los cantos de las primeras aves.
88
Xantippa. desde arriba@ 6 si #artius es el
mes de Ares, Aprilis no viene de abrir,
sino de apro. El dominio de este arconte
en la dod!cada es temible.
6 Canio ulo le parece por un
momento ver co$foras enardecidas
portadoras de sanguinolentos falos, y
una manada de perros y mendigos
armados con picas, a trav$s del portón
del patio que da a la vía romana. Pero el
silencio le persuade de que no es sino la
visión de Sabaot, y los trinos que
anuncian el alba le devuelven absorto a
su contemplación, ya sentado de nuevo
en la puerta del alto cubículo.
Ha visto morir al filósofo, como
necio e2quisito, a manos del militar.
;orturas y suicidios inducidos,
into2icaciones. Profanación de templos y
quema de libros, todo ello pintado con
muc"o primor, Canio ulo piensa en su
lengua@ dealbate latonam et rumpite
libros.
Alma #)rbida 1casi)n 8equiere. ,ora
89
d!cima.
Xantippa: Ahora sí, 0imoteo, pues así te
has autotitulado, ahora sí que te arriesgas
a que se derrita la cera de tu gnosis.
$4bete a mi grupa, que yo, caballo de
triunfo, te apro"imar! a la esfera cuarta.
Canio la cabalga de la forma m!s
cómoda para ambos, derivando su peso
a sus propias piernas arqueadas.
;rotar!n y dar!n varias vueltas a la
estancia. El le da palmadas en el culo,
ella responde a todas sus indicaciones, y
a ambos la risa los recorre, refrenada.
Xtpp$: 6o soy Adoneo, administro solo
todas las cosas y mis espíritus me
obedecen por centurias. 7uando tu ánimo
se encuentre ávido de oro, cuando quieras
e*ercer la olímpica medicina, cuando lo
que ha de serte dado deba ser probado,
trascenderás a mi subiendo a la nube,
luminosa, que te he provisto, y a4n más
alto, si lo deseas, pues dispenso la
sabiduría suprema a aquel que es *uzgado
digno de mi carácter y esta gran nube en
la que te sustraes a mi acerba facultad es
superior a todo ser mundano@ al ser
inefable su belleza, ilumina< al poseer
90
poder, guía a espíritus puros< al ser un
espíritu salvador y una palabra intelectiva,
no como aquellos que habitan en el mundo,
sustrae de las compa5ías de materia
mutable y palabra que induce a confusi)n.
/imoteo: 1h, mi nefelíbata hetaira,
transportadora de mi espíritu, d!*ame que
acaricie tus muslos de algod)n. 3racias a
ti s! que el poder que hay en mí se halla
sobre la tiniebla, por poseer toda la luz.
Xantippa: $on virtuosismos de lunática
nereida, ya lo sabes. (#e amas a mí+
7antemos lo que se nos ocurra@
1h, muchacho, oh, muchacho
oh, soldadito, de flechas febriles
!$#$: 7antar! contigo, -antippa, como s!
bien, al f!rtil arconte
Ahí va,
9o te s! H te recuerdo H ma5ana te
ver!
Dime que H si te pierdo H serás
!bano
Xantippa: oh, muchacho, muchacho,
muchacho,
soldadito, fl!chame, fl!chame,
fl!chame
En la hora H de los b4hos H eres
negro en el ,ades
9o te enfades H con los tuyos H es la
91
hora de serlo
!anio: 1h, luz avinagrada, luz solar,
.Auítate la máscara/
Xtpp$: El sol te hará rico en mí, contra lo
que aparenta la noche, cuando en el lecho
crees poseer a la mu*er, se te hará
accesible cuando !l desde el carro te
circunde en luz, pues es macroc)smico
coraz)n. #i alma es la $ofía de cuyas
nupcias se nace a lo divino. 'ayamos
ahora al coraz)n del 1limpo 7eleste, al
coraz)n de nuestro espíritu de la hora, a
pedir la llave con que hemos de abrir
nuestro pr)"imo día.
Pltds$: Apreciad la conveniencia de estas
fumigaciones de laurel que os prodigo. Aue
devenga pitonisa la mercenaria amante.
0u,e: 0endrás dos hi*os como dos soles,
cuida de no tener un sol negro.
/imoteo. si-e !$#$: #i coraz)n se haya de
nuevo confuso por la inminencia de mi
deseo. Debe tratarse de un efecto del
fármaco, me abandono a tu providencia en
la necesidad de mis afectos. Eres un
espíritu bellísimo, habilitado para hacerme
adorar como un dios por los gobernantes
del mundo, s! que de tu mano la mía
puede recibir, embolsadas, las piedras de
más valor. $í, te amo, no tengo más
92
realidad digna de amor que la que me
brindas con este fármaco. Al Bno
encomiendo mi alma sobre este lecho
nupcial, sobre este misterio.
Xantippa: En verdad has probado el vino...
y has comido de mi pan.
Alma #)rbida 1casi)n 8equiere. ,ora
und!cima.
Xantippa: Aue el sol se transmute. Aue
tengamos el cobre luciente, conveniente y
no por humilde menos insigne. El frío, un
frío que mi visi)n hace oceánico, me
sacude y tiemblo como un cr)talo. Ante mí
se muestra la destituci)n del g!nero, soy
progenie del &leroma, en mi visi)n. 6 a
este que a mi lado ha sido Adonis la
piedad me conduce a rendirle el f4nebre
honor en forma de hortaliza. 0imoteo,
:anio 8ulo, Adonis, Ees4s, Emmanuel,
acepta de mis manos esta crátera y bebe el
lactucario que contiene. Estarás aturdido
más tarde, pero eso es lo que conviene, lo
ordena el decoro de esta casa, de este
93
circunstante lugar.
Pltds$: Abstente de la mediocridad. 0e
conviene. Debe, pues, el mis)gino eli"ir.
Xantippa: $obre eso... las opiniones son
diversas. 1h, 'iolencia, que haces cola en
la puerta del Amor. (1 no se ha dicho@
1h, trida=tetradáine, hi*as de los puerros,
que a trav!s de frondosos *ardines con las
huellas de cincuenta patas avanzáis+ &ero
recuerda que ha de morir el amante de la
divinidad y queda por saber qui!n es y
qui!n no es amigo del femenino g!nero.
De la dosis actual resultará sopor, pero
h!te aquí que tendrá en !l lugar una magia
de Eros, una hipnerotomaquia.
Planet"ades: 6 t4, ten cuidado de que no
se adhieran a las tuyas...
Canio bebe, se sienta, se queda un
poco apalancado.
Planet"ades: #as no olvides, -antippa, que
Ees4s di*o@ ,e venido a destruir las obras
de la mu*er...
Xantippa: Ese Ees4s parecía con ello
incitar a la continencia pero era un
puta5ero como todos nosotros. $us
palabras las dirigi) a $alom! con la
intenci)n de hacerla partícipe de su
virilidad, para demoler la Dabel de su
amargura.
94
6 t4, Adonis, admira mis carnes de
lirio, blancas, m)rbidas, duras.
!$#ulo: De la nube que fuiste parece quedar
un halo que te ilumina el rostro.
Xtpp$: Es desvelamiento del misterio de la
belleza intelectiva, agradece reconocer en
la prostituta el antitipo de $ofía.
!$#$: El tiempo transcurrido se me anto*a
mensual, yo s! que 7ypris tiene en 0auro
su aposento y me apresto, cual si hubiese
un ápice enve*ecido, a rendir a la
hier)dula mi culto.
Entra la negra 9ónica, desnuda de
cintura para aba)o. 3on la última entrada
de Canio en off, 9ónica e2tendiendo
desde la terra0a, a trav$s de la puerta,
un bra0o que apoya en el quicio . el otro
quicio le oculta un "ombro, un pec"o,
tiene los pec"os parcialmente cubiertos,
y la curva de la cadera, así como tan
sólo de)a ver de la pierna el muslo,
quedando la pantorrilla y el pie fuera de
campo . mientras e2tiende su soberbia
pierna derec"a diagonalmente, de)a ver
su pubis velludo.
!anio: A la 7ipriana le ofrecer! un
palomo. De casta, cari5oso.
9ónica, vemos su rotundo culo,
parada ante Canio, que desde su asiento
95
la mira boquiabierto y con la respiración
cortada. 9ónica se arrodilla teniendo el
miembro de Canio agarrado con la
derec"a. Se lo lleva a la boca. %a
segunda y tercera vi'etas llevan un
encuadre que "ace coincidir el límite del
dibu)o con los costados y fascia lata de
ambas figuras.
Entra 9arta, la de ;arso, por la
puerta, en la misma vi'eta que
contempla la felación de Canio . 9ónica
e2tiende su propia saliva con las manos
amoldadas a la pi)a . y sacudiendo a
intervalos la cabe0a se masturba el
clítoris, ?brrr?.
3uerpo entero de 9arta, medio en
cuclillas. 6poya la nalga en un talón y
reposa su mano en la rodilla de la otra
pierna, separada y e2tendida por el
suelo. 3on la mano, dedos índice y
cora0ón formando ti)era con anular y
me'ique, cubre el vello púbico y
descubre los labios.
Marta: 6o soy Astafeo, la l4brica hiena, de
clítoris que pende, ya me he enterado de
que me toca a mí.
M&nica: 6o soy Astafeo, la l4brica hiena,
es mi turno.
9arta, 9ónica y #antippa
96
evolucionan unidas por una cuerdecita,
cuyos tramos sostienen las tres entre las
ingles. <a "olgada y "olgadas las
puntas, que 9arta y #antippa levantan
en el aire.
Xantippa: &ues que Astafeo es patrimonio
de nuestro g!nero, mientras no se
demuestre lo contrario, que sea :ebo quien
traiga la sors esculapii, la bolsa de
Adoneo.
Planetíades sale.
!anio #ulo: Estoy cansado y vacío ya de
semen. 9o puede ser otra mi s4plica sino
que esta Astafeo, quienquiera que sea, con
su virtud sazonadora, como una reina
entre sus vasallos, o una novia, me
reponga al menos el pabilo psíquico de mi
eros. Aue me renueve, con el beneplácito
de su 7reador, la paz y la felicidad, el
deleite y el gozo, los cánticos, coros y
regoci*os de mi tálamo nupcial. &ues ella
en once meses rodea la 0ierra, y sus hi*as
dispensan el gusto por la vida cuando, con
cosm!ticos y con ademanes tiernos,
maquillan y eclipsan el sapo de ,!cate, la
triplemente falsa, haci!ndolo grato. A4n
cuando el verde )"ido te tapice, Astafeo,
como una sombra.
Xantippa: Aue denuncies el batracio de mi
97
vientre, no hace sino inflamar mi cerebro
en deseos de voluptuosidad. $oy como una
pantera a la que la delicadeza de la presa
estimula al ataque. &or ,!cate, que
envidio ese caduceo con que puedes
despertar mis influ*os y hacerme, como
has dicho, reina entre mis vasallos. &ues
9efti se compadece de ,orus volador por
ansias de pureza.
!$#$: 1h, meretriz, si por tu boca habla
ahora un espíritu de Astafeo, fiel al
taumaturgo, he de reiterar los t!rminos de
mi ruego a Astafeo y orden para ti. ,as
de encender tan s)lo una vela, una llama
en mi interior, pues con ello es suficiente
para la espera de la sombra del amor.
Xtpp$: .$abe que para realizar tan
aparentemente nimio prodigio debo
desplegar toda mi lascivia/
Alma #)rbida 1casi)n 8equiere. Bltima
hora.
#antippa se e2acerba en "acerse
penetrar por un Canio e2!nime. %e
98
intenta poner duro el miembro con
masturbaciones y tocamientos, le mete
la lengua en la boca, se abra0a a $l con
bra0os y muslos.
Xantippa: .#alhaya sea el momento en que
te cubrí de lechugas/ Ahora preciso más
que nunca la erecci)n de tu vigor. Ay, que
la tienes flo*a y lánguida como el cabeceo
de un cisne, y estás blanco tambi!n como
un cisne y como la hora que pinta la
b)veda del cielo.
6provec"ando el sopor profundo
en que est!n los dos sumidos, C.. es
atado por el cuello a una pilastra de
ladrillo y sus manos con cuerda a la
espalda una con otra.
Pltds$: 1phiel a los simples da astucia y a
los *)venes ciencia y discreci)n, pero es
preciso un 4ltimo esfuerzo para este
bautismo por parte de los consortes.
:ollar!is hasta hartaros despu!s de que os
azote. Deb!is convertiros en azogue,
h4medo metal, en testigos del argumento
sacrificial, ante el arconte sordo, del
cordero. &ues no es sino azogue, y en
donde está el azogue está el cordero y está
el dios que trasciende al arconte. 9o es
esta flagelaci)n sino tendente a la
conversi)n de la materia espiritual en
99
metal.
Esta ve0 empie0a a flagelarlos
salva)emente, a la ve0 que se masturba
con la mano i0quierda, gritando@
Pltds$: #is espíritus forman cien mil
legiones. .'engan a mí las legiones... yo
vaticino la muerte del c!sar, que será
atroz/
#antippa y Canio ulo, a los que la
droga les "a ba)ado entretanto, se
sobresaltan por el dolor y son presas del
p!nico. Pero los gritos de Planetíades
"an tenido por efecto que efectivamente
se presente en el patio, entrando desde
la vía pública, una patrulla de
legionarios. Canio se asoma a la baranda
y los llama "aciendo aspavientos.
!$#$: Deben ustedes impedir el crimen de
un poseso. $uban en mi au"ilio, soy :anio
8ulo, hi*o del gobernador de Egipto...
... ,e comprado a esta esclava. &ero
este estafador delincuente pretendía
matarme para quedarse con el salario y el
usufructo.
En otra parte el autor "a de)ado un
?manifiesto por el nuevo cómic?, en el
100
que pide la equiparación u "omolagación
del formato cómic al del libro,
especialmente el del libro de bolsillo.
3onsidera asimismo el ideal de las dos
vi'etas por p!gina, en forma de
rect!ngulos "ori0ontales. Encuentra
preferible este formato por su
seme)an0a con el escenario teatral, ya
que en su opinión es preferible traba)ar
sobre un parentesco del teatro con el
cómic, antes que establecer entre cómic
y cine un parentesco de conveniencia.
101
Lycocínico
Xantippa: .&obre 7aracalla/, al oir tu
parloteo gangoso mis compa5eras se han
negado a devolverte mis frascos.
Caracalla: .$e reían de mi capucha/ #e
decían 2t4 no eres de aquí2.
Canio y su nueva esclava se "allan
englobados en una vi'eta a doble
p!gina, con la oportuna cesura, en la
que se pintan las delicias de un
capric"oso )ardín. 3otorras y algún ibis,
así como un altivo gato y una menuda
perrita. %os maci0os de flores est!n
artísticamente dispuestos y colaboran a
la perspectiva, con sus cercas de ca'as
cru0adas. >a)o el emparrado se reclinan
los dos sobre pulvinaria, mientras Canio
parece dormitar tras su sombrero de
pa)a. %a gratuidad de la escena, cuya
complicatio se "a de "allar en las
antípodas de la "abitual simplicidad del
cómic@ %u2e, calme et volupt$.
102
En cuanto al recadero, est! de
espaldas, sin por ello incrementarse la
escala. Se puede incurrir incluso,
discretamente, en lo aberrante.
Xantippa: $upongo que me acompa5arás
para recoger la suerte nuestra de aquel
lupanar donde compartimos el prof!tico
sue5o.
!anio: .&ero si a mí no me hizo efecto la
adormidera/ 9o pegu! o*o, no so5!, (qu!
regalo onírico iba a haber de*ado el numen
para mí+
Xtpp$: 7onfi!same tu miedo.
!anio #ulo: 9o puedo ocultarte mi
hostilidad hacia tu precedente domicilio.
Sólo el dibu)ante tiene a estas
alturas en mente el color del pelo de
#antippa. Ko no. Su cabellera resulta ser
una port!til peluca, que se quita,
pasando de morena a rubia, o viceversa.
6l tiempo que la ordena con las manos,
se la ofrece a Canio ulo.
Xantippa: 'istámoste de cínico, aquí
tienes, prestada, mi melena. $)lo tendrás
que hacer movimientos desma5ados y
andar pegando mocos en los muebles.
Xtpp$: D!*atelo largo, que te oculte un poco
el rostro.
9elena minuciosa, tra0os finos y
103
graciosos, a lo Buido 3repa2.
9ercaderes inmorales venden los
preciados b!rbaros cabellos. Hay un
cambio de escenario que en teatro se
puede "acer descorriendo una cortina,
tras ella se descubre la "abitual puerta
del burdel, con sus e2votos.
M&nica: (Au! es esto+ .La muy puta de
-antippa/ (A qu! viene aquí esta
ap)stata+ Aparta, que hueles a revenido.
Xantippa: 'enga, #)nica, b!same, que
vengo con ganas de comerte la boca.
M&nica: $i quieres besarme, págame. 1
que me pague tu nuevo chulo, ese que has
disfrazado con tu peluca.
Xtpp$: 9o *uegues a provocar su violencia.
Las lamias que lo han eno*ado están en el
,ades. Las obsequi) con el 4ltimo )bolo,
por ser unas puercas y unas lobas, y no se
planteará ning4n e"amen previo a
romperte los dientes de un pu5etazo.
M&nica: (7on qu! las mataste+ (Las
desgarraste con tu potente *abalina+
(Acaso las mataste de placer... o de placer
y dolor a un tiempo+ (:ue la suya una
muerte moral+ (:ue decorosa+
!$#$: Las despert! de un sue5o, como decís
aquí.
M&nica: #ira c)mo me remango el vestido
104
para que me veas el co5o. Esta cerda te
manda a ti a dormir, peque5o, que ya es
hora. .De tu arte a mi arte, prefiero
mearte/
(ibu)o a toda p!gina, 9ónica con la
barbilla levantada, se sube la falda.
6poya las nalgas en la pared, tanto
como el talón de la pierna i0quierda, que
"ace el gesto de ostensión de la vulva
levantando la doblada rodilla en el aire.
Este encuadre, esta gestualidad debe
trasformarse en teatro según las
e2igencias de la coreografía, y aún diría
que la refle2ión de la actri0 o el director.
El enano etíope entra en escena, y sin
mediar palabra le tira de la peluca a
Canio ulo y se la quita.
M&nica: 1h. Ah. Disculpe, se5or. 6a me
retiro. $! que usted ha hecho mucho por
este sitio, que se desvive por el bienestar
de mi amiga y esclava suya. 6o s)lo tengo
agradecimiento.
Xtpp$: Adán tambi!n conoci) la duraci)n,
la disminuci)n y el desvivirse, querido
:anio. En cuanto a ti, #)nica, res!rvate
para hacer reír a los adeptos de Demeter.
#u!strame, más bien, a mí, tus dos
fámulas, de cerca, y dime@ (acaso entre los
peces hay alguno que odie más que aquel
105
que cae en lo remoto de sus recuerdos, en
la apariencia, guardando la consciencia de
que ha sido uno con ella+, (o haylo entre
los pe5ascos enardecidos de las venas de
un volcán, para que t4 como cobarde y
poco fuerte lo menosprecies+
El dibu)ante tiene sobre la madera
del postigo una postal de gliptoteca.
Pra2íteles o una ore arcaica. 1na
servilleta de cafetería con la %taca de
=avafis. Esa prosodia debe volver a
"onrar el cómic. Esa parsimonia. 6sí,
puedes recurrir a tu biblioteca, bien
provista, para dibu)ar el sello de
#antippa, camafeo o abra2as según tu
gusto e inteligencia.
Enano: El amo tiene en su escritorio una
carta de su abogado que testifica que las
pertenencias suputadas por ti se
encuentran entre los haberes m)viles de
este batimento. 9o obstante, -antippulilla,
he obtenido que se me adscriba este
amuleto tuyo que te restituyo.
Xtpp$: 0oma, :anio, guárdalo. .Este aborto
me da de lado/
El actor da un rodeo "asta el
público antes de guardar el sello,
mostr!ndolo con muc"o secreto a uno o
dos espectadores.
106
!anio: ,e de pedir que se me permita
entrar y visitar el cubículo superior, volver
a ver con mis o*os ese cuarto, ya que fue
en !l donde se realiz) el primer sacrificio
de mi castidad. &agar! doble y que
podamos entrar mi esclava y yo y estar
una hora a solas.
Enano: 9o se le permite la entrada a tu
esclava, ya que ha de*ado de pertenecer a
esta casa.
!anio: &agar! el triple, puesto que me es
posible. &or la estancia, por mi compa5ía,
y por el disfrute de mi propia esclava.
Enano: Esos derroches te franquean la
entrada aquí, pero han de clausurarte la
consecuci)n de la virtud.
Xantippa: Acompá5anos t4 mismo y estate
con nosotros, pues yo tengo tambi!n, para
darte, dinero de bolsillo.
Se resuelve el paso al cubículum,
que "a sido redecorado con cortinas de
púrpura barata. (onde antes "abía una
mampara decorada con una enc!ustica
obscena, a"ora una celosía de ladrillo,
spicata, como de secadero de tabaco,
de)a reta0os de lu0 canicular por todas
partes. En un rincón "ay limones
podridos, pues contrariamente al interior
de las pir!mides, este lugar es Húmedo.
107
<arias cr!teras de vino medio vacías,
ropones ape'uscados en la alacena. 1n
"ombre dormita.
= 9o toquen mi ropa.
Xantippa: Dusco un frasco, un
ung?entario.
Borrac*o: 9o toquen mi ropa, porque es de
piedra.
Enano: (Acaso te orinas en ella, como los
licántropos+
Borrac*o: 9o te canses en reba5ar el
bálsamo. 9os lo hemos terminado, Lica)n
y yo. (Auieres conocer a mi amigo
licántropo+ Ayer mismo era un hombre y
ahora es un perro lobo. &or eso lo he
traído aquí conmigo, a ver si yaciendo con
una hembra humana recuperaba su figura.
El perro est! en la terra0a, con
9arta, que le "a embadurnado el vientre
con lo que quedaba de loción. 6úlla. %o
"acen entrar en el cubículo. Olfatea a
#antippa.
Marta: 'ais a tener la suerte de ver con
vuestros o*os un empare*amiento
maravilloso. Este animal ha pagado por
gozar de mi feminidad y me dispongo a
recibirlo entre mis piernas.
9arta se despo)a de su c"itón y
queda en cueros. 6caricia la cabe0a del
108
perro y le conduce f!cilmente el "ocico
"asta su pubis. El can menea el rabo y
ga'e clim!tico. %e dice@ sin necesidad de
instrumento, perro negro, todo t4 eres
ritmo, pues el arpa o el aulo son voces
animales, y en su cuerpo saben las
serpientes de la m!trica. Sin de)ar de
acariciarlo se tiende en el suelo.
#antippa conduce al perro sobre 9arta,
pero $ste permanece de pie, parece no
entender. #antippa entonces mete la
cabe0a por deba)o, y, masturb!ndolo
con los dedos, apro2ima sus labios al
pene del perro. El unto y su color,
reba'ones sobre el bigote de 9arta,
secreción en la barbilla. %a puntita
sonrosada empie0a a sobresalir y ella se
aplica a c"uparla.
!$#$: Animalesco semental, resiste, si tus
facultades no se alteran, el paseo de esa
lengua goteante de fresca saliva en torno a
tu cada vez más henchido glande.
7onseguirá que el cuerpo cavernoso,
plet)rico de humor, se hinche hasta lo
imposible, y que la fusta rezume una grasa
almizclada, ambarina.
#tpp. "ace una pausa para
recogerse el pelo, sosteniendo al perro
por el pulso de su breve falo.
109
Xtpp$: (6 t4 como conoces el sabor de su
pi*a+ (Acaso de ni5o te empleaste en *ugar
lascivos *uegos con el perro de tu casa+
9arta se da la vuelta y le muestra
las nalgas. 3on la ayuda de todos "acen
que el lic!ntropo monte a 9arta.
9ovimientos fren$ticos del animal.
Marta: $í, 4ntame el culo de bálsamo.
D!*ame el hueso dentro, que nos quedemos
atascados, como perros calle*eros. 0e
mueves mucho, me ara5as con esas patas,
(no me querrás ver con la piel enro*ecida
por tu ardor+
Borrac*o: #i cínico amigo ha mantenido
filos)fica abstinencia... hasta aquí, que se
le han soltado los líquidos humores, y que
el semen largo tiempo retenido ya pu*a por
salir a empu*ones.
Xantippa: Ahora, :anio, f)llame a mí, que
estoy sin pare*a.
La leche,
sin lechuga,
salga densa y abrume
mi pechuga.
Borrac*o: De*a, compa5ero, el problema de
esta hembra bien lo puedo remediar yo,
que tengo la tranca desde hace tiempo
caliente.
Enano: #)nica, ven a mear sobre mi
110
vientre, que aquí me tienen ya demasiado
caliente, así apagarás mi fuego o me
llevarás, por el contrario, a la temperatura
*usta y precisa de la combusti)n, pues
ambas son prerrogativas del divino líquido
con que me sabes dar tormento. Es
antipir!tico y es incendiario.
#antippa montada por el vigoroso
borrac"o saca con un movimiento de
mano de su estupor a Canio, indic!ndole
que le d$ a felar su miembro, por su
parte. Entra 9ónica y el perro de un
salto se pone a rondarla. El pigmeo mete
su cabe0ota entre las piernas de 9arta,
que, conoci$ndolo, de)a brotar de golpe
todo el líquido de su ve)iga. #antippa
)adea.
Xantippa: Ah, pronto te has venido,
querido. &ero persistes en frotar esperando
sacar el brillo de un orgasmo, (no ves que
patina, entre tanto esperma, tu polla+
De*a, que será este gnomo, quien con su
lengua procaz, cosquilleando tenazmente,
me arranque el espasm)dico grito.
9ónica arrebata el miembro de
Canio, lo restriega, lo conduce, desde
atr!s, a su vagina. El enano se coloca
deba)o de #antippa y tras un largo
intervalo, la conduce al orgasmo. ;ras
111
culear, Canio saca la polla del co'o de
9ónica y le eyacula en la espalda.
#antippa orina sobre Sabbateo. 9arta
llega sola al $2tasis, masturb!ndose.
Enano: Ahora que faltan las palabras,
ahora que el sentido no se puede describir,
es cuando la Delleza, con su oscuridad,
pasa por delante de nosotros. 7ompradla,
a !sta, y enmudecer!is.
Ba'endo penosamente, el perro
vaga por el "abit!culo. ;opa con el
"ocico la desnude0 de unos y otros. 3on
las ore)as gac"as, y barriendo su cola lo
sa"ariano del suelo, le lame el blanco
semen que tiene, su amo, pegado al
cuerpo.
Xantippa: 9o lo perturb!is, es un alma
seca comulgando la especie h4meda.
Enano: Esas son razones místicas. La
invitaci)n a pensar es otro modo de
tentarnos a la metempsicosis.
!$#$: (Acaso el día puede hacer *oven el
tiempo+
Xantippa: .7uadr4pedos, el misterio del
asno en la cruz es como el 9ilo/
;elón.
Anterior de la gran biblioteca.
Manilio: 7ontempla, amigo mío, este fruto
112
de la industria. A medio camino entre la
tablilla de escritura y el volumen
propiamente dicho, este c)dice es un libro
de practiquísimo formato. :ácil de
manipular cuando se quiere volver sobre lo
leído, o echar un vistazo al epílogo,
abarata el papiro o el pergamino, ya que
permite escribir por las dos caras de !ste.
Del contenido literario me*or no hablarte,
todo lo que he visto publicado en este
nuevo formato responde a proselitismos
sectarios que a mí me repugnan. &ero
imagínate la prometedora difusi)n de los
clásicos, o de tus propios he"ámetros,
:anio, en este formato nuevo que es el
c)dice.
!$#ulo: ,e visto ya antes uno como !ste, lo
tenía aquel macarra, &lanetíades...
Manilio: (0e sientes mal+
!anio: 9unca me he sentido más
hondamente arm)nico, plet)rico de virtud
y vigor. $)lo estoy un poco mareado, pero
es somático.
Manilio: (Es que hab!is venido hasta aquí
dando volteretas, como los hermafroditas
de Arist)fanes, para estar tan mareados+
Xantippa: 9o te e"tra5e, #anilio, vernos
un poco distintos. ,emos adquirido en el
mercado una antropomorfa raíz de la
113
hierba de las golondrinas. En e"cesiva
infusi)n la hemos apurado. 9uestro
espíritu realiza ahora un alucinante via*e,
y nuestros cuerpos se mueven en el
espacio con una sensaci)n de velocidad y
de peligrosidad que nos sorprende. La
caída momentánea, instantánea y
constante en la materia nos produce
v!rtigo.
Manilio: A mí, estos días que no nos
hemos visto, la lectura de 'arr)n, de sus
ensaladas menipeas, me ha inspirado. 7on
la pasi)n po!tica más en tensi)n, me he
ido a la fuente, he leído a #enipo, y he
incidido en arrancarme por una nueva
sátira, seg4n su espíritu cínico, tal y como
hizo #. 0erencio 'arr)n. $entaos aquí en
estos taburetes, y leedla, recuperad fuerzas
así, pues ya dispongo de las dos copias que
encargu! a mi copista.
9enipo de Badara inicia en la
literatura, con sus s!tiras "oy perdidas,
lo que Peter Sloterdi)& llama &unisme
antique, en la traducción francesa de su
7rítica de la 8az)n 7ínica. Este autor
contrapone el cinismo de estado, como
fenómeno moderno, al cinismo
individual, contestatario, de la Epoca
114
6ntigua.
1n continuador de esta rama
literaria es <arrón, con sus S!tiras
9enipeas, acerca de las cuales "a
construído 7ulia =risteva todo un discurrir
igualmente contestatario en torno a la
palabra, el di!logo y la novela, basado
en las intuiciones del formalista ruso
9i&"ail >ac"tine. ?%a menipea es a la
ve0 cómica y tr!gica, es, me)or, seria, en
el sentido en que lo es el carnaval, y por
el estatuto de sus palabras es política y
socialmente molesta. %a menipea libera
a la palabra de constre'imientos
"istóricos, lo que conlleva una audacia
absoluta de la invención filosófica y de la
imaginación.? 3f. Le #ot, le Dialogue et
le 8oman, op. cit.
Se me ocurren privadamente
parentescos con H.9iller, pero tambi$n
con Sac"er.9asoc", todo muy librería de
vie)o y, por tanto, penetrantemente
moderno. FPasaremos de lo erótico a lo
demoníaco de la mano de la s!tiraG
Presentamos en lo que sigue unos
d$mones "umani0ados con la oferta de
una neurosis pagani0ada.
115
El e"quisito
. El otro día vi en casa de Canio que
tenían un gran tra)ín de ca0oletas con
cera caliente, tierras de colores y tientos
y esp!tulas, broc"as, pinceles y
pun0ones.
. Pues ya "a terminado el trasiego, que
estaba pintando el salón.
. FK es que con acantos u otras
decorosas "ortali0as lo "a ilustradoG
Pues vi que tenía pliegos de papel con
unos dibu)os a l!pi0 que no alcanc$ a
distinguir.
. 8o, por 3ipris. 6unque Canio sea
delgado como un palillo, no llega su
frugalidad "asta la adoración en sí del
reino vegetal, que come carne en
abundancia y de carne son o al menos
parecen las figuras que "a colocado en
torno a su mesa, por toda la pared.
. Sabiendo que tú cuando "ablas
116
siempre guardas un doble sentido, me
quedo un tanto inquieto ante eso de que
?al menos parecen de carne? las figuras,
pues no creo que aludas con ello a su
calidad de obra de la industria, sino m!s
bien a otra cosa m!s profunda.
(ime si no "a revestido, como "acen
otros, sus muros de los rostros y bultos
de púgiles y corredores de cuadrigas.
. F;ú no viste lo que tenía ya de "ec"o
pintado el a'o pasado en toda la paredG
. Ko no visito a Canio desde la conquista
de >ritania, que no "e visto nada de eso.
. Pues tenía pintados en torno a una
mesa a Epicuro, a Safo, a Orfeo, a
Homero, a Dueremón, Emp$docles,
Pirrón y (iógenes, y a otros poetas y
filósofos griegos de fama casi divina.
. K, estas otras figuras Fno ser!n por
casualidad ?menos de carne?, y su fama
m!s cualitativamente divina que las
precedentes, para "aberlas sustituidoG
. 8o te equivocas, que "a pintado un
peculiar lectisternio en su casa
alquilada, casa que por cierto piensa
abandonar de aquí a un a'o.
. K esos simulacros, Fen qu$ actitud "an
sido pintados y a qu$ personas
conocidas responde su parecido, si es
117
que lo "ayG
. 6y, de alguna manera@ ,oc tibi, 8ule,
brevi properatum tempore mittit 9aso,
parum faustae conditor Artis, opus, ut,
quamquam longe toto sumus orbe remoti,
scire tamen possis nos meminisse tui.
. H!blame en griego demótico, que no te
entiendo.
. (eberías saber lo que es costumbre
"acer en oma, lo que llaman
lectisternio, que no es sino simular con
esculturas, o en su caso con pinturas,
debidamente ataviadas y policromadas y
sentadas sobre pulvinaria alrededor de
una comida...
. FEl qu$G
. ... el banquete de los dioses en el
Olimpo. ;ito %ivio cuenta cómo fue el
primero que se "i0o.
. 6lgo me dice que Canio no se "a
debido abstener de retratarse $l mismo
y a su novia. (ime, Fse "a revestido de
la figura de algún dios y de cu!lG Fo es
que se "a ubicado a sí mismo y a su
concubina en un lateral, al margen de la
escena, con algún volumen preciado en
la mano, como si fuera el donanteG
. 8o lo "a podido evitar@ Ha escogido dos
"onorables númenes para el uno y para
118
la otra.
. ($)ame adivinar. Por su barba de c"ivo
$l bien podría figurarse tal s!tiro, pero
en el banquete de los dioses "abr!
optado por escoger un grado superior
dentro de la misma apariencia y "abr!
elegido ser Pan.
. Has dado en el blanco. 3on dos
cuernos de cabra sobre su cara
rubicunda, que es trasunto del poder del
calor en el mundo, "a querido indicar el
de los rayos celestes en las cosas
sublunares. Su 0ampo'a e)ecuta la
música de las esferas, por eso cada tubo
tiene un signo planetario. Por deba)o de
la mesa aparecen dos pe0u'as,
emblema de la virtud fecundante...
6divina a"ora, si puedes, el disfra0 de su
<ictoria !ptera.
. Ser! díptera...
. Períptera, pues que es asi!tica y
ser!fica.
. Si est! enamorado realmente de ella la
consagraría a <enus (ione, pero intuyo,
no s$ por qu$, que "a escogido otro
caracterismo. El es complicado. Por otra
parte #antippa es poco tetona, de
maneras demasiado púdicas para
cuadrar con 6frodita, demasiado
119
virginal. Sin duda la "a consagrado a
6rtemisa, y le "a puesto un carca) de
afiladas flec"as.
. ;e recuerdo que est!n sentados a la
mesa, comiendo...
. Pues una vestimenta deportiva,
característica, y qui0!s un croissant en
la cabe0a, )a.
. <as descaminado.
. FEs que no "a plasmado a su bella
como (iana ca0adora, la virgen de la
selvaG Sería complicado pensar que, por
e)emplo, "ubiese "ec"o de ella una
Pers$fone. Anapropiado, por su edad, que
fuese (emeter. 7uno no suele ser tema
grato para los artistas... Facaso la "a
pintado como 7unoG 9e parece m!s
probable que la "aya "ec"o aparecer
como <esta, por encenderle su fuego.
8o sería un "ec"o carente de encanto
que la "ubiese vestido de 6riadna, "aría
pare)a no sólo con >aco, sino tambi$n
con ulo...
. Ha pintado una "ermosa 6riadna, pero
no es ella.
. Ka me canso yo de lucubrar sobre esto.
(ame al menos un indicio.
. ...3ierta diosa a la que %ivio 6ndrónico
"a dado el apelativo de 9inerva.
120
. FDu$ motivo tiene $l para "acer en su
amada "omena)e a la presidenta de los
ateniensesG F8o sabe que a esta diosa le
son odiosas las comparacionesG
. %a amada se precia de conducirlo por
la recta senda, como a 1lises.
. ;ambi$n puede ser que odie las
manc"as en sus vestidos.
. (e)emos las alegorías...
. FK la "a "ec"o criselefantinaG
. Eso al menos "ubiera sido una osadía
cac"onda... ;engo adem!s que decirte
que "a organi0ado el banquete según
una rigurosa clasificación enciclop$dica.
. FHa representado las artes, los
sentidos, los signos cansados, las partes
del mundo...G FDu$ me dicesG FHa
utili0ado los dioses del Olimpo para
aludir a las clases de condumioG
(efinitivamente Canio piensa con la
barriga, desde a"ora. 8o tardaremos en
verle ec"ar tripa, tanto como le permita
su marsupio, le voy a regalar mi 6picio.
121
$imulacra
!anio #ulo: 6o había so5ado que iríamos
*untos, como ahora, en un barco, a
participar en los misterios de Eleusis. A
gustar el yeon de menta y harina.
Xantippa: (7uando lo so5aste me
conocías+
!anio #ulo: A decir verdad imaginaba una
compa5era de via*e de tu talante, un poco
esc!ptica, y a la vez fanática.
Xantippa: &or esos momentos yo estaba en
8oma, me paseaba desnuda por el piso
mientras un parásito llamado Estacio,
cuya mu*er, 7laudia, me alo*aba, se
pasaba el rato haciendo silvas como
churros. 6o le susurraba al oído que todas
las mu*eres somos #aría, que #aría es
%sis, y que Eva...
!anio #ulo: &ero, (has visto que este barco
transporta estatuas+
Xantippa: #e es familiar ese trance.
!anio #ulo: #ira este con*unto en bronce,
incrustado de nácar y lapislázuli, una
122
gladiatriz luchando con un retiario. La ha
atrapado y enredado en su red, y ella se
debate envuelta en esa especie de telara5a.
7on la mano derecha el retiario hace
ademán de clavar un tridente en la carne
de la mu*er. (9o parece acaso que la está
cazando como a un ciervo+ $e diría que va
a consumar el misterio de la comuni)n,
que lo que ha atrapado es la carne y la
sangre del Dios &adre, y que se dispone a
incorporárselas por el arte de la astucia.
Ella se debate atrapada en la red... $í, se
me anto*a que la propia estatua como
simulacro es una red, una hostia, en la
que se atrapa a la divinidad. $e presencia
la teofanía por una especie de traslucidez,
turbia, de la obra artística. &ero para
e"plicártelo me*or, quizá sea preciso que
reparemos más bien en este otro con*unto
que representa a Diana con el ciervo. La
mano de Diana, adyacente a su se"o, está
arro*ando agua al rostro de Acte)n... (y
qu! crees que significa esta aspersi)n+
Xantippa: &retende cegarlo para que no
vea su desnudez.
!anio #ulo: #ira sin embargo lo que hay
escrito al pie en el podio@ 9B97 0%D% #E
&1$%01 '%$A# 'ELA#%9E 9A88E$
$% &10E8%$ 9A88A8E L%7E0... 2y
123
ahora cuenta, si puedes, que me has visto
desnuda2. La diosa no ha pretendido, en
modo alguno, el mármol blanco nos la
muestra, evitar el ser vista, pues en su
poder está el hurtarse eternamente a las
miradas. $e ha complacido en su
manifestaci)n corporal, en que a trav!s del
símbolo de su virginidad, un cuerpo ágil y
lozano, se haga aprehensible su
inaccesibilidad. #ás bien, la intenci)n que
denotan sus palabras es la de sellar con la
incomunicabilidad el testimonio de su
visi)n, impedir que Acte)n divulgue por
medio de la palabra el misterio que su o*o
ha presenciado. Entonces el agua es el
símbolo... es la magia por la cual lo induce
a la metamorfosis, el modo de silenciarlo.
04 que eres cristiana, deberías reconocer
en ello una artemisiana forma de
bautismo. A trav!s de la metamorfosis, y a
trav!s de la visi)n de Diana en su ba5o,
Acte)n, el cenobita artemisiano, ha sido
iniciado en el misterio de su d!mon.
Xantippa: (6 qu! significa el cuerno de
caza+
!anio #ulo: Aue los sue5os son
engendrados. &orque el cuerno está a la
altura del vientre del ciervo, cuyo cuerno a
su vez es afrodisiaco, y porque, en mi
124
lengua latina, cornua es sin)nimo de
somnia.
Xantippa: (6 la e"presi)n de Diana no es
un poco demasiado coqueta, demasiado
distante de su castidad virginal+
!anio #ulo: Debes saber que la naturaleza
del simulacro es análoga a la del d!mon,
ofrece y recela. Al actuar como
intermediario entre mortales y dioses, es
Eros el arquetipo del d!mon teofánico,
pues no sin raz)n dice la Di)tima del
$imposio que Eros no es dios sino d!mon.
Xantippa: (6 este e"tra5o y convulso
con*unto de las 2hechiceras romanas2+
El cuadro escultórico, en m!rmol
negro o )aspeado, representa a dos
bru)as con un adolescente. %a m!s vie)a
est! desnuda y lo estrec"a entre sus
piernas, aunque $l se debate. %a m!s
)oven viste un velo negro, trasparente, y
acaricia la coronilla de $l, al tiempo que
con una varita se'ala el pubis de la
mayor, desde el cual se al0a una
serpiente, de bronce o "ierro. 6mbas
"ec"iceras son probables persona)es de
Petronio, a posteriori, o de 6puleyo o
<irgilio, pero pree2isten al primer
pensamiento de Pleroma en los dibu)os
de Pierre =lossoQs&i. C.. y #antippa son
125
conscientes de "allarse frente a
esculturas que "an sido y ser!n
esculpidas, que preceden a su boceto, y
cuya ficción, en su acontecimiento, es
consecutiva al museo.
%a pare)a deriva al tema de la
magia.
!$#$: ,acer magia es poner en práctica
nuestras creencias, querida -antippa.
&ara curar, la magia es primeramente
terap!utica, como lo es el deseo de que el
otro pierda el *uicio, para sazonar las
cosechas, para ganar una guerra, para
ganar un pleito o una amante. $iempre
subyace lo curativo. En el origen de la
religi)n está el enigma de la enfermedad.
Las ideas enfermas son propicias a
representar la l)gica del cosmos. $in el
baga*e del sue5o, que habla el lengua*e de
la magia, la percepci)n de lo se"ual sería
imposible.
#ira c)mo la bru*a más *oven
acaricia el pelo del muchacho, lo anima a
tranquilizarse acerca de la serpiente que
alberga el se"o de la mu*er madura. 6 con
su mano derecha, le ofrece una varita, un
e*e en torno al que se ha de enroscar el
reptil.
El arco de la puerta, abierto al
126
e2terior, nos de)a ver el pleno día. Pero
$ste es el dibu)o de P.=. que todavía no
"emos vistoL en esta obra se trata de
una escultura que C.. y #tpp. observan
al0ando por una esquina la lona que la
recubre. %a escultura est! maniatada
con sogas, de modo que no se golpee
durante el via)e, y eso le da un aire
e2tra'o. 9!s e2tra'o en tu dibu)o, m!s
e2tra'o en el cartón piedra de tu obra
de teatro, aún, que en el papel ingres
del "ermano de >alt"us.
Xantippa: (7)mo e"presar adecuadamente
la e"pectaci)n que en torno a lo divino se
ha creado, en un momento que ya recubre
mi pudor, dentro de mí+
!$#$: ,abla de lo que para tí es, por
e*emplo, Diana.
Xantippa: Es un espíritu que a veces viene
y me habita, me de*a, de alguna manera,
grávida. &or eso a veces se rasga mi voz
con un tono masculino, porque el mismo
d!mon es tambi!n el intelecto que por
encima de los demás dioses preside el
1limpo. Esto es así de tal manera que me
contemplo a mí misma en el corte*o de las
que contemplan, como ninfa de compa5ía
de la diosa.
!anio: #enos atrevimiento, aunque no lo
127
creas, es que me de*es honrar tu belleza
saludándote como a la directora de su
*auría y su corte. &ero si lo prefieres te
acompa5o a cerner un poco de harina a
los pies de esta otra.
Xantippa: 9unca antes había imaginado un
ni5o como este, asiático, que invita al
silencio sentado sobre una flor narc)tica.
,echo en fino barro y despu!s revestido de
blancos pigmentos y bisutería.
128
Autoptes
!anio #ulo: En Eleusis, la entrada es un
vano entre dos columnas dorias, gastado.
Está prohibido describir los misterios. La
mentira y la imprecisi)n, son, por tanto,
más fieles. 7omo no es nunca falso el
n4mero, pues siempre produce certeza, se
diría que mi no terminar de contar el rito,
es la forma más pura de ser fiel a una
verdad. De momento, pintar! una escena y
una logia y un p)rtico, por ellos estamos
nosotros, y están tambi!n unas figuras.
Los portadores de la luz están en la
escena, iluminan a los hombres de todos
los rincones del mundo. Ah, Dem!ter.
Estamos en un p)rtico, y en la escena, y
estamos tambi!n distribuidos por la logia,
como los granos de trigo, que se vuelven
invisibles para vivir. Bnos caballos entran
en la logia, disciplinados, &lut)n parece
conducir el carro vacío. 6 una mu*er
severa y a*ada, una Erinia, saca de entre
nosotros a &roserpina.
Brgido a la verdad por el negro vino,
129
dir! lo más crudo y terrible. Dir! que la
Erinia habl) conmigo y que, no sin
llenarme con ello el pecho de angustia, me
di*o que de la hi*a de Dem!ter,
&roserpina, la belleza era digna de
condena. Aue muy en lo *usto y virtuoso el
sombrío dios de la inequívoca muerte
estaba de llevarla al casto %nfierno. Así
hablaba la portavoza de la muerte. A5adi)
que se es de donde se come, y que
&roserpina a e"pensas de Adoneo se
llenaba el vientre de *ugosos zumos. 7omo
para que la entendiese me*or, me habl) en
latín, nombr), pomus punicus, el fruto
delictivo. 6, si no fuera por la angustia de
perder a la diosa, la coincidencia con lo
que tienen los hebreos como doctrina,
aunque discutiendo si Dios es o no es
bueno, hubiera dado que traba*ar a mi
mente.
Estos eran, a4n mintiendo, los
misterios, en ese momento, un ir y venir
de figuras que se contaban secretos, unos
dioses, los otros los adeptos, pero nadie
una cosa o la otra.
,i*o de &roserpina y &lut)n,
Dioniso devuelve a su madre el espacio de
la logia, que viene cantando, que viene
bailando desenfrenadamente, siempre
130
*oven, en su maquilla*e de harina y su velo
depuesto, y nos arrastra a una danza en
carrera, y, observando, hemos sido
Dioniso, de miembros de sátiro,
corazones acompasados a su báquico
danzar.
Despu!s, descendido al sepulcro de la
realidad, frío y tembl)n, he estado
abrazado a -antippa como si ella fuera
una posesa, sintiendo sus espasmos,
sinti!ndola derivar en su melopea hasta el
nombre más oculto, el más significativo e
igualmente incomprensible. ,e sentido
que, en medio de la danza, estábamos
escapando a la carrera. -antippa me bes),
e introdu*o su lengua en mi boca con
aliento de ayunada. #uchos son los
fen)menos de la consciencia que se
suceden en la iniciaci)n, tambi!n he
muerto y he perdido la voz, estado con el
que el d!bito me detiene aquí.
Es un plano, el de esta vi'eta,
apaisado, Canio est! tumbado a lo largo
de la vi'eta. Est! mirando unas aves
que vuelan en el cielo y que el dibu)o
encuadra. 8ecesariamente, para que los
p!)aros se puedan reconocer, se
incurrir! en una cierta aberración.
!$#$: El destino es una selva de caminos,
131
senderos escondidos en el !ter. 6o alucino.
Las bandadas de gra*illas se trasladan muy
derechas, sin dar los rodeos de los
vence*os. Los activos murci!lagos se
imprimen bruscos cambios en su
deambular. Las gárrulas golondrinas,
volando en pare*a o buscando a su
consorte por el espacio, dan indicios
magnánimos y elegantes, como lanzaderas,
describen eslabones. $e apegan a la tierra
los gorriones, a las casas, estos pá*aros
dom!sticos, de caperuza negra los unos,
pardas las hembras. 6 suelen alborotar,
complicando cualquier predicci)n, ya que
no son silenciosos.
En el palomar entra una paloma
negra. Canio piensa, no te sacrificar!
hoy, pues anuncias viudedad. El luto de la
víctima, inscrito por la naturaleza, es
apropiado a un sacerdote melanc)lico. 6
para saber de -antippa, mi elecci)n ha de
caer sobre una paloma blanca, soltera,
pues así me ha llegado. %gnoro lo que ver!,
pues siento que merma mi inteligencia.
&ero una esperanza sin forma me consuela
de mi ignorancia. El palomo gris, de
destellos azules, es un hombre casado, y de
ese futuro no me preocupo, no le voy a dar
fin. (Au! sacrifico+ (7uál es la víctima
132
propiciatoria+ (Au! sacrificar+ (Au! tal si
un blanco pich)n es igual de uraniano, y
es tan soltero como la virgen meretriz, la
&andemos+
(1 no es sino perverso convencerse
de que se puede saber lo que s)lo e"iste
ignorado+ &ero esta pregunta me hace
desafiar la costumbre. $)lo la costumbre
nos proporciona consuelo en el infortunio
de tener que vivir para morir. 6 ahora, he
de obrar tácitamente, bien instruído en los
gestos que ha de hacer el hombre como
sacerdote, hereditarios.
<estido solemnemente, en el
equívoco de su an$cdota * de la mala
ortografía literaria de lo carnavalesco/
una toga blanca, Canio ulo est!
sacrificando un palomo, de collar irisado
y pluma)e cerúleo, gris!ceo. Presidiendo
est! la (iosa, sin nombre, vestida
parcialmente de blanco "ueso, los
bra0os espe)eantes de bru'ido bronce,
en el podio est! labrada la espuma de
las olas. E2aminar los presagios inscritos
en las vísceras, según su color, su
tama'o, y su posible deterioro o
monstruosidad, que el o)o escruta
minuciosamente, nervudo, como el que
busca una palabra entrevista en las
133
p!ginas de un libro, para ponerlas sobre
el brasero pasado un momento. Canio
piensa en los silenos cerrados, y
despu$s abiertos, de 6lcibíades. %a
actividad cotidiana del desollador, en el
tiempo arcaico, debía de producir la
misma perple)a autopsia. %o que est!
cubierto y oculto y es interno queda
descubierto, y a la lu0, y se vuelve
e2terior, espacio. Parecidas
metamorfosis, agitaciones y
conmociones sufre y nos "ace sufrir el
tiempo.
(e un insterticio de la (iosa e2trae
un billete, lo desdobla y amaga acercarlo
a la lu0, luego lo vuelve a doblar, y lo
desli0a de nuevo en su ranura.
Por otra parte, la víctima. Hay un
pasa)e que #antippa lee en vo0 alta con
frecuencia, cada ve0 que Canio sacrifica,
y que a"ora vuelve a pasar por su
memoria@ 2,ay &otencias que son
otorgadas al hombre y hacen todo lo
posible por e"traviarlo, pues no quieren
que !ste llegue a salvarse para que ellas
consigan ser, pues si el hombre no se
salva, se hacen sacrificios y se ofrecen
animales a las &otencias. A quienes se
hacen tales ofrendas, en el momento de
134
ser ofrecidas estaban vivas, pero al ser
sacrificadas murieron. El hombre, por su
parte, fue ofrecido a Dios estando muerto
y vivi).2 El actor pasa por delante del
Saturno de Boya, el escenario insiste en
los motivos púnicos, que est! devorando
a un ni'o. %o que en Boya es pigmento,
es aquí estatua, y C.. rodea con gestos
el cuerpo del dios, sa"um!ndolo y
ungi$ndolo de la sangre del palomo.
9urmura una letanía, aspira $l mismo el
"umo del incienso.
El ni'o es desmontable, y Canio lo
desatornilla del con)unto de la escultura
y ensarta sus pies en el pivote de un
peque'o podio. En una )aula, cegado por
una capuc"a de cuero, "ay un ave de
presa. Canio e2trae al ave de su prisión y
la encarama a los "ombros del ni'o,
tambi$n una piedra, casi esf$rica, con
un rostro tallado. ,ay hombres detrás del
tiempo, como hay hombres detrás de Dios,
como tras la muerte hay hombres, y son
muchos. $)lo perple*o se piensa realmente.
6 cuando se piensa realmente se piensa en
nada en particular, me*or que en todo o en
una cosa, bien que :anio, antiguo, de sus
autores s)lo pondera la raz)n, y que sepan
echar cuenta de que han pensado en algo.
135
K le parece que todo dios es "omicida,
como es "omicida la sabiduría. (ios ya
se "a disfra0ado de una única cosa,
como un artífice mentido del tiempo que
uno le supone. 3omo todos aquellos a
los que "a ro0ado el cristianismo,
nuestro Canio ya no puede volver la
mirada donde su sombra se proyecta, no
puede mo)ar en sangre su mano sin que
la dentera del conocimiento lo petrifique
como una cascada de sal. Sus o)os
quedan fi)os en el brasero, donde,
impasibles, se est!n asando el cora0ón,
los pulmones. 6llí coloca tambi$n el
"ígado, lo principal, busc!ndole con
primor un sitio entre ascuas.
#antippa, tras postrarse a los pies
de la estatua de 7úpiter ni'o, en un
murmullo de letanía que viene a decir
Bno s)lo es el intelecto, pero despedazado
por el tiempo es un ente y un ente y un
ente, le toma el incensario a Canio y lo
agita en torno a la otra escultura, la de
la (iosa.
!anio: Estoy quemando una parte de mí en
honor a ti, diosa dispensadora.
Esta noche no debemos cohabitar, yo me
ir! a dormir a la sala, en un camastro,
pues así podr! enso5ar que comparto la
136
alegría de los pobres.
Este es el propósito, pure0a.
Siempre como alegoría, la pure0a como
ceremonia y ficción de otra pure0a,
"ipostasiada. Se retira a un !ngulo en el
que sobre una estera de esparto "ay
contra la pared amontonado un quintal
de man0anas. %es quita la piel y come
una man0ana tras otra, mientras una
pun0ada de ansiedad se diluye en su
!nimo adivinatorio, en su supersticioso
deseo de soledad. K a"ora que $l de)a
libre curso a su autoplacer, manipulando
sus partes pudendas, #antippa se
adentra en una puerta central que da a
un corredor con candiles. %as cortinas
livianas y traslúcidas del pasillo,
entreabiertas, de)an ver la imagen de
#antippa manipulando la vulva,
pulsando la pepita, aplicada a un masa)e
genital, nervioso y lleno de vigor.
Xantippa: 'ienen a mi mente las
perversiones en que mi se"o, al dictado de
mi cerebro, se e"alta en !"tasis. Empieza
el desfile de mis deseos vueltos imagen con
la de un coito necrofílico. Está pintada en
el estuco de mi escritorio, con encaustica
saponificada. En el suelo de la vereda
polvorienta yace Adonis desnudo. Está
137
muerto desde hace muchas horas. El
charco seco y los coágulos de sangre, como
granos de granate, oscuros, son sombras
rotundas en el cuerpo descolorido. La
prostituta, desnuda, camina en zapatos de
tac)n hasta el cadáver, son zuecos
ruidosos un poco estilizados.
Ah, el espe*o difunde las muecas de
mi sombra en la pared.
El muerto es una momia sacada de
cierta fosa. Ella se introduce en la vagina
el miembro cadav!rico. 7on movimientos
de la pelvis, y de todo el cuerpo, se
produce interiormente rítmica fricci)n. El
falo entra y sale de su co5o. $e lo mete
hasta el fondo, descomponi!ndole con sus
movimientos la postura al cadáver.
Aunque no es sino pintura, una imagen
pict)rica o incluso una elucubraci)n de mi
mente, para mí es realidad y desata el
nudo de mi pecho, puesto que la
perversi)n de mi cerebro es un remedio
eficaz a la angustia de mi cuerpo.
Ah, el espe*o se impregna de colores
de putrefacci)n mineral.
'enus mira el coito de una con dos.
$e acaricia mirando al hombre que penetra
a la mu*er del sombrero y al otro hombre
que tambi!n la penetra. Ella se mete el
138
dedo en la vagina mientras está mirando.
Luego, con un olisb)n de cuero, se cabalga
a sí misma.
Está lleno, ah, de ara5azos el rostro
infinito del espe*o.
'enus mira el coito de una mu*er
con una momia egipcia. $e imagina,
mientras se masturba la vagina, que está
siendo fecundada en la c)pula con Adonis,
o con #arte, que vocifera en su fantasía, o
con el imp4dico Anquises, en privado. ,a
impregnado el olisb)n de aceite de oliva y
de cierta droga picante, y lo introduce a
golpes hasta la boca de la matriz. La mu*er
que comete necrofilia llega en ese
momento al orgasmo, gritando que ella es
%sis, y que no otra sino ella es la diosa.
'enus mira la felaci)n que una
muchacha o adulta mu*er negra, le hace a
un *oven blanco. $e dedica al clítoris,
mientras mira en cuclillas la escena.
Bn hombre se asfi"ia copulando.
&roduci!ndose cada vez la angustiosa
asfi"ia alcanza el má"imo placer, y fornica
muy tenaz a su compa5era. 0iene la
cabeza envuelta en un odre arrugado de
cuero, le falta el aire y le entra la prisa
gesticulante de sacar la cabeza. Ella lo
ba5a en una eyaculaci)n femenina, y se
139
tumba hacia atrás con respiraci)n
profunda y calculada inercia. El hombre
queda rígido, agonizando de rodillas entre
sus piernas.
&ienso que la asfi"ia introduce una
impresi)n de teurgia dentro del placer
genital. El cuerpo se convierte en artefacto
que vehicula lo prof!tico. %mpedimos salir
o perderse al aire caliente que alimenta la
erecci)n del pene. 6 este propio pene es
como poseído por un soplo vigoroso que el
cerebro voluptuoso identifica con la
divinidad. Luego, a este hombre le ha
sobrevenido la muerte por agotamiento del
dios, que lo ha matado. Así debi) de ser su
orgasmo, así me lo imagino.
Ahora yo, -antippa, me pongo a
imaginar la preferencia masculina por una
bestia. Bn amigo sentado cerca de mí me
relata su ins)lita c)pula con una hembra
adulta de elefante. La elefanta lo de*)
acercarse, y estuvo muy quieta y muy
atenta a las caricias. 8esoplaba suave y
ronca, y mi amigo not) peque5os
espasmos en su cintura. Dio la vuelta al
animal y lo mir) desde atrás. La enorme,
lanceolada vulva parecía pulsar a un ritmo
involuntario. Le pas) las manos por los
largos, grisáceos y compactos muslos. 'io
140
que estaba casi totalmente humedecida por
una grasa pega*osa. >l se puso a recorrer
en firme caricia, con la mano derecha, esa
especie de escritorio er)geno, con los
distintos labios, mayores y menores,
grandes como los pliegues de una manta.
9o faltaba un clítoris del tama5o de un
pene humano, que !l agarraba, sacándolo
de la especie de concha. #i amigo adivin)
el momento de meter primero la mano,
luego el brazo y el otro brazo. Estaba
empezando a aplicar tambi!n su rostro a
la pulsante vulva cuando un espasmo
general le hizo temer que una pata de la
elefanta, o un movimiento brusco, lo
aplastase. Entonces, se ale*), y estaba tan
e"citado que iba masturbándose entre las
acacias. Le digo que, por dinero y no
espontáneamente, yo puedo aplacar con un
nuevo placer el fuego en que visiblemente
lo tiene su relato. >l asiente, dice que,
como *uego más o menos serio, le satisface
instituir entre nosotros un pacto de
prostituci)n. 6 del peque5o marsupio saca
un dracma curioso, con un cu5o
imperfecto de indiscernible significaci)n
aleg)rica. :ollo un poco distraída
pensando si no ser! parecida a alguna
mu*er mitol)gica, la de la lluvia de oro,
141
pero la rítmica c)pula me persuade de que
ha de repetirse como ritual mi e*ercicio de
la prostituci)n, de que en el rito está el
clinamen, la libertad de que habla
Dem)crito, posible asiduo fil)sofo de
antiguos prostíbulos.
%a vulva en ofrenda. Siente C.. la
e2pectativa del orgasmo, la fantasía
compartida. %a ósmosis genital.
6bdominal, tor!cica, de toda la piel. Due
#tpp. guarde una secreta e2citación en
la que toma parte ese billete. 6"ora que
Canio fricciona la dure0a, puede abrir
tambi$n la puerta a la imagen de un
intruso. 1n invitado a la mente de
#antippa. K Fpor qu$ noG FPor qu$ "a de
"acerse todo en el portalG, de)emos que
sea evocada la presencia masturbatoria
de un ob)eto f!lico. Ella desde luego
puede go0ar así, no es renuente a ser
penetrada. Su sensualidad es bien capa0
de atreverse a for0ar la entrada.
Pero volvamos al billete, donde "a
podido C.. leer@ he vuelto a Ale*andría,
las molestias de la condena me hacen
desearte< esta noche. Amaginemos un
cuerpo de varón, otro fantasma sin
cabe0a, en el trance de desnudarse.
Cloración de un pene erecto, que al caer
142
de los p$talos o velos místicos
apreciamos como circunciso, que apunta
un lugar entre las caderas y los abiertos
muslos. Canio lo invita a su mente. El
est! tambi$n allí. %a mu)er le "abilita el
esfinter anal. 3on los dedos pelli0cando
un !pice imaginario, se recorre la fusta.
3u!ntos son los cuerpos "ec"os de aire,
los orgasmos sentidos en la carne, como
se siente la violencia, y se resiente la
in)usticia, y que "an venido del aire,
aparentemente tan poco espeso, tan
a)eno al orden y al caos. El dibu)o carece
de cabe0a, non finito. 8o me sirven
mane)os "abilidosos de la plumilla,
necesito la línea enmudecida de un
rotring o un bolígrafo crispado y preciso.
Por eso Canio no siente el empac"o de lo
reconocible, como le "ubiera resultado
molesto e insoportable, en un rubor
facial o un suspiro, sino que lo oprime la
grata y deseada angustia, y le e2acerba
la satiriasis, como estado del espíritu.
Esto es lo que importa, ya que su semen
es filantrópico, y renace siempre con
una alegre y compasiva, de todo y del
todo, esperan0a. Piensa en la par!bola
cristiana de los invitados a la cena del
padre, que aducen ocupaciones, que
143
re"úsan el banquete, y cómo el padre da
orden al criado de "acer entrar a todo el
que encuentre paseando en la calle.
estos del momento crepuscular en que
ella se "abía perdido en la sombra de
una de las tiendas del mercado, Canio la
esperaba allí donde el anaran)ado
atardecer aún calentaba las mercancías
con su lu0. Siempre a la espera, parado
en el umbral de la lu0 y el tenebroso
mal, como un guardi!n con las entra'as
roídas por la lima de la impaciencia.
Xantippa: Estoy en un prostíbulo. $oy
penetrada por un desconocido, mientras
un viril pro"eneta me da instrucciones.
Este pro"eneta es cristiano, pero prefiere
emparentarse con la estirpe de 7aín. &or
momentos se siente confuso y le duele mi
orgasmo, aunque me ha susurrado hace un
momento que consume con el desconocido,
por razones que no me participa, las
ven!reas nupcias. 7onsidera un
sacramento la traici)n a lo sagrado,
instituido por el espe*o plateado que colg)
de una rama Eudas %scariote, ap)stol de la
decepci)n de la apariencia. 6 de una viga
del techo hace pender un espe*o de mano
similar, para que yo recuerde que !l es mi
due5o, mi sacerdote.
144
Planet"ades: 9unca me has pedido que cese
de soliviantar tu conciencia, casi se diría
que ha sido deseada tu angustia. 6o soy
un creador, y los creadores son siempre
celosos, como el Dios de los *udíos. &ero
t4 te desvelas porque necesitas que alguien
te d! las claves. Desconoces qu! oculta tu
ob*eto amado conociendo que tu refle*o
está en mí. La ley que dictan las
seme*anzas e imágenes se resume en esto@
Amarás a tu pr)*imo como a tí mismo.
!$#ulo: 7onc!deme, sin paternalismos, la
primera mu*er.
Pltds$: #e pides la $abiduría, pues no otra
cosa es estar unido a la madre de todo.
!anio: 0e pido a esa que, ante mí, te
otorga se5oriales privilegios y total
autoridad, mucho ha llorado mi espíritu
por haberla visto, en la penumbra, unirse
a tí. Aunque ciertamente no tengo por
realidad lo que yo mismo he creado. La ley
de las seme*anzas e imágenes ha sido
revocada por su resumen, el amor. Bnido
a mi consorte, se hace en mí presente
quien me engendra, y eso s)lo puede ser
una fiesta del amor.
%os persona)es "ablan por medio
de burbu)as de pensamiento, porque lo
que el dibu)o nos muestra es vivido
145
como un sue'o, y como un sue'o vívido.
El fondo en blanco o negro intenso lo
neutrali0a todo. Habla igualmente
#antippa, o su busto.
Xantippa: La noche me trae los susurros
del demonio, que constituyen el amor. #e
dicen que, a modo de bru*a, e"traiga de tí
la semilla de un sue5o, pero (qui!n eres
t4, malogrado semidios+
Planet"ades: %magínate que tu actual
consorte nos puede abrir las puertas de los
templos de Egipto. %magina c)mo
habremos de desposeer y destronar a los
zafios ídolos en sus propios sancta
sanctorum. 04 tienes el dominio para
introducirlo en el culto.
Planet"ades: Auiero atentar contra lo más
sagrado.
6 no me bastará con disentir de la
unanimidad del mundo, sino que he de
pervertir, para su desdicha, al reto5o del
plut)crata, y llevarlo hasta la misma
degeneraci)n que la penuria hace.
;odos deberíamos aprender a dar
la espalda al dios, y sentarnos en
cuclillas muy cerca de donde se "alla,
como Canio ulo. En ese momento
ausculta su alma, y su plegaria a los
cielos es una descripción@
146
!anio #ulo *en off/@ Ahora le ruega con
susurros que se levante, para darse ella la
vuelta. &arece que se corre, pero no lo
puedo saber, porque quiere esperarla a
ella, confiado en la poca emisi)n, y en la
picaz)n que lo despereza todavía. Ella
quiere concluir uni!ndose con su clítoris a
un glande.
M
%ee cada ma'ana las cartas que
desde el prostíbulo le escribe #antippa,
y su despertar es por fin tónico y
despe)ado. elee con la misma
inconstancia primera el ;imeo, el
3r!tylo, o el >anquete, meditando en
ayunas, bebe agua con 0umo de limón,
en un rincón de cenobio que se "a
preparado, sobre una estera, escribe al
a0ar.
!anio #ulo: 9o comprendo a &lat)n. (Es
ir)nico+ (Esconde una alquitarada forma
de cinismo+
elee, con la misma inconstancia
primera, la epública. K medita en su
espada. %lenar el escenario de pa)a.
;ambi$n pone su mano sobre un
pasquín y diserta de política con unas
147
se'oras. Hace varias libaciones en el
mostrador de una taberna, a una "ora
incierta, y pierde, piensa $l,
interiormente, el equilibrio. Est! peinado
con saliva, un esclavo en el fondo de un
patio masculla una música en medio de
una cierta laboriosidad, la cloaca de)a oir
su rumor de ratas y no sabe cómo "a
vuelto a su cuarto, cubículo munido de
Po$ticas y etóricas apenas desfloradas,
donde las pinturas en el muro resumen
silenciosas un saber no profuso, sino que
est! siendo amado con profusión, y
donde le asalta el deseo de vomitar.
En la gran biblioteca, busca a
9anilio en la fuente y mantiene una
conversación con una )oven estudiosa de
6rato. %a lu0 de la escena se apaga,
de)ando que los actores abandonen la
biblioteca o la desmonten, y, ya en otro
escenario, aparece ante nuestros o)os un
descampado en las afueras. ;iene lugar
una fiesta de 3ibeles. 8egros, !rabes
olvidados de su seriedad, coptos en
grupos de ambos se2os, gran cantidad
de mu)eres de todas las condiciones. 1n
tipo taciturno y fornido su)eta con una
soga un inquieto cac"orro de león.
1bicua, la música lo preside todo.
148
Anstrumentos de percusión port!tiles, de
metal, de madera, flautas, flautines,
aulos, silbatos, trompas de ca0a,
sistros...
%a dan0a en el p!ramo del delta es
convulsiva, gritos fren$ticos y 0apateos
farrucos. Pasamos por alto la
emasculación del arc"igalo, pero haec
iam non sunt sacra, tormenta sunt.
En el campo, escribe poesía
inspirado por el paso de una porqueri0a.
Es una mu)er que "ace elegante el porte
de un vestido ocasionalmente amplio y
largo, viol!ceo, afortunada imitación de
un púrpura. 9e)or portadora de una
cabe0a cortada a un marrano, que
pastora, en la vi'eta. En el escenario,
me)or pastora de un coc"ino vivo que
trucada carnicera. HDu$ sorprendente
que, como una patricia, sea siluetaI
Permanece mudo en el anfiteatro, y se
va previamente al final.
M
(entro de la pró2ima vi'eta, frente
a la diosa a la que se "a a'adido una
posti0a luna de plata, sobre el peinado,
Canio y #antippa. Se demoran aún
149
desnudos, con la cama des"ec"a. Ella "a
regresado como quien vuelve de un
via)e, con regalos. Sesgo matinal del sol,
mercado pró2imo tras el balcón.
Xantippa: 6o estaba en una monta5a<
había subido a una monta5a, y en la cima
no había nadie. Era un risco, una, un
risco pero tambi!n, gran e"planada.
7uando yo estaba en el centro, vino a mí
un animal, caminaba sobre las patas
traseras aunque era una fiera. $u cabeza,
con el hocico levantado en ángulo
perpendicular al suelo, era de loba,
tambi!n la piel. Estando con la cabeza
estirada al cielo abri) su cuello con las
manos.
Desde dentro de la piel, una ni5a
asom) la cabeza y sac) los brazos,
desnudándose. Era muy bello, porque esta
loba estaba ya al principio del sue5o<
cuando yo iba a subir, estaba conmigo.
La ni5a me di*o que ella era la diosa
prostibularia, que era sagrada. 6 me
pregunt) por mi esposo. #e di*o (&or qu!
no ha venido contigo+ ,azlo venir, pues
sabe que quiero yacer con !l. Luego yo
entraba en un castillo< pero una entrada
por la que asom! s)lo daba a unos
calabozos, e interminables subterráneos,
150
otra de las entradas a una caballeriza, en
la que había un necio. $u cara era la de
&lanetíades, y acariciaba a un perro ciego.
&or otra entrada se volvía a salir al mismo
prado, como vomitado por la fortaleza.
,abía más entradas, pero no quise
probarlas despu!s de haber entrado al
castillo. 'olvi) a aparecer la diosa y a
insistirme en conocerte, esta vez como %sis
Duc!fala. 2&or mi clemencia para con el
necio que viste, me despo*aste de mi tiara
decorosa, ahora el silencio me otorga una
corona en forma de cabeza de vaca, que no
otra cosa simboliza sino mi clemencia y mi
docilidad a lo humano< visto ropas
invernales, luctuosas. &ero aprov!chate t4
de mi clemencia tambi!n, pues, y en este
lecho que para tí descubro, yace conmigo2,
así me lo di*o, y así a ti, destinatario de
este discurso, te lo transmito.
!anio #ulo: 7uando los acontecimientos
ocurren en el alma, purifican. ,e atendido
al relato de tu sue5o. 7laramente parece
mostrarse que es deseo de la diosa mi
consagraci)n a su sacerdocio. (0ienes
alguna opini)n sobre tu sue5o+ (#e
aconse*as seguir su dictado+ Asientes en
silencio. 6o he de dedicarme algunos días
antes de confirmar mi compromiso, he de
151
domar mis pulsiones. &ara tan alto
ministerio, como el que me brindas con tu
presentimiento, son preceptivas la
privaci)n y la abstinencia.
M
<i'eta de otro comedor diferente,
est!n a la mesa. Canio tiene un poco de
barba y le "a crecido ligeramente el
pelo.
Xantippa: Lo quiere la diosa, pero yo te
deseo más a4n.
!$#$: Dentro de pocos días habr! tomado la
decisi)n.
M
%a procesión de Asis pasa y
#antippa est! me0clada con el público.
Canio ulo desfila como novicio,
rasurado el cr!neo y vestido de lino. Sus
miradas coinciden la una en la otra por
un instante.
M
Otra secuencia nos sitúa en un
pasillo oscuro. Hurt!ndose de posibles
152
miradas, con prisa precipitada se
levantan los faldones Canio y #antippa.
!anio #ulo: ($er! considerado indigno a los
o*os de %sis+ (,abrá de considerar que,
aunque prohibido por mis votos, el
sacramento de tu carne, de tu amarga
torrecilla ungida con los )leos, de tu
dulzura panífica y perlífera, es lo 4nico
que me eleva a la instancia sagrada+ 9o
hubiera podido mantenerme puro
indefinidamente. 'ergonzoso de
presentarme en mi casa, me figuraba
compelido al más pr)"imo lupanar.
Xtpp$: Acepta el regalo de mi cuerpo, como
una ofrenda, porque es una demostraci)n
de sencillez apaciguar los apetitos sin
orgullo.
Ella est! postrada de rodillas y
codos, ostendiendo las nalgas. Canio, al
que incomoda la túnica, dirige con su
mano el pene y lo desli0a en el interior
de la vagina. %a pantomima es breve,
pero se prolonga el gesto. Otra vi'eta
nos muestra la sonrisa turbia de
Planetíades.
Planet"ades: 6a estás aquí.
Puede verse a #tpp. y Pltds. que
"acen acopio de los lu)os de C..,
amonton!ndolos y procediendo a un
153
recuento. ;odos aquellos fragmentos de
artes menores, orfebrería, cer!mica,
etc., que nos "a conservado la
arqueología.
Xantippa: 7uento con su concupiscencia
como garantía de sometimiento.
154
%sadora
El templo es de apariencia griega,
C.., de un gesto r!pido, indica desde la
puerta el momento de entrar.
!anio: El momento es propicio, introd4cete
manteniendo el silencio. 9o hay nadie
ahora.
1na sala mediana con un peque'o
tabern!culo central. 3onsta de cinco
obeliscos, cuatro ante el tabern!culo y
uno oculto en el espacio que queda
detr!s. C. y #tpp. rebasan la primera
pare)a de obeliscos, gruesos )eroglíficos
los cubren. 6 la derec"a est! la estatua
de canope, y a la i0quierda "ay un buey
6pis al que envuelve con sus alas un
ave, puede que buitre, puede que
"alcón. ecomiendo al dibu)ante que lo
"aga de memoria, que todo tenga el
tono de una sanguina, que detalle m!s
e2quisitamente que nada las posibles
anamorfosis, que el dictado lo d$ la
letra. Por e)emplo, se puede demorar en
155
recordar, del carnero, el delicado "ocico,
del canope el volumen del recipiente y
su claroscuro. 8ada te impide, siempre
con esa falsa perspectiva egipcia,
mostrar, pintados en la pared, dioses
e2tran)eros como As"tar, un druida, el
dios persa Ormu0, vestido de
bombac"os y gorro de mago, con la
antorc"a de 3autópates, y escribir en
c"ino, y adem!s con impredecible mala
letra.
!anio: En este tiempo, he estado siendo
iniciado en la filosofía ep)ptica, solar, que
es suprema y sublime culminaci)n de la
devoci)n a %sis. De modo que siento un
sereno desapego a las imágenes, pero es
*usto que te sean a ti, que advienes como
ne)fita, 4tiles y gratos guías.
Xantippa: (Dime, a ciencia cierta, cuál es
el significado del canope+
!anio: Algunos *udíos actualmente
presumen de que estos peque5os ídolos
fueron inventados por su pueblo, que
tenían una lengua de oro y emitían
oráculos inspirados. Apro"ímate a esta
lucerna que se haya aquí suspendida y
mírame, con ara5azos, escribir en el suelo
el nombre que la presunci)n les ha dado,
sirviendo de paso mi gesto de ofrenda al
156
d!mon que reside en el canope@
&ero lo cierto es que no es sino la
filosofía natural del pueblo egipcio la que
los ha formado, como anunciadores de los
ciclos h4medos del 9ilo. $u apariencia es
de peque5as momias. 6, en verdad, las
momias de gatos, de babuinos, si hablaran,
mucho podrían decir desde su sequedad de
la consuetudinaria fluctuaci)n del medio
h4medo.
6"ora ambos amantes pasan entre
dos esculturas. 1na es Horus con cabe0a
de ave rapa0, otra es un 6món cuya
testa es un aries. 6van0an un poco y se
sientan frente al tabern!culo sobre dos
esfinges, entre los obeliscos NR y SR. 6l
fondo quedan todavía unas cabe0as
caprinas de 9endes y >aiet". #antippa
pregunta por los )eroglíficos que cubren
el peque'o reducto central. Canio
responde@
= 7reo que aquí se dice que la Eusticia se
eleva a lo alto...
Xtpp$: (Au! hay dentro de este recinto+
!anio: Aquí, oculto por esta puerta
cerrada, está el misterio de la diosa. #ira
por esta ranura y as)mbrate. %sis es
adorada en todo el orbe, ba*o diversos
157
nombres. #inerva 7ecropia entre los
áticos. Ella es la #agna Dea de $iria. Ella
es la 7eres de la antigua Eleusis. La
suprema felicidad divina está en el
conocimiento, del que se nos permite
parcialmente tan s)lo participar. 0u deseo
de conocer que denota la presteza con que
aplicas tu rostro a la rendi*a de la puerta
es de por sí para la diosa un meritorio
signo de piedad, pues el conocimiento que
complace más en el hombre al numen es el
que !l mismo concede sobre sí.
Xantippa: ,ay una gata negra. 'eo, todo
cerca de mí, el creciente de la luna brillar
en medio de la tiniebla.
!anio: Es emblema de %sis el creciente de
la Luna.
Xantippa: La tiniebla se ha dotado de
movimiento, veo en sucesivas fases,
resplandecer la luna hasta ponerse llena.
La sorpresa rebasa en la mirada lo
inc)modo, para el o*o, de esta ranura.
0odo el disco lunar resplandece en un
círculo perfecto, pero se reduce
s4bitamente a un punto brillante, variando
su distancia como en una )rbita
embriagada. Es la primera luna, de nuevo
creciente, la veo ale*arse a gran velocidad
por 1ccidente, y tambi!n se ale*a la
158
tiniebla.
!$: 0odas las fases lunares se suceden en
los o*os de %sis, es, como has podido ver,
tambi!n la negra gata animal isíaco.
Xtpp$: 'erdadero enigma es que %sis
deambule en forma de gata por su
tabernáculo. 0ambi!n hay en medio de
vivos colores una mu*er, coronada de una
media luna. 7omo en un recuerdo, me
llega del pasado le*ano el conocimiento de
que !sta es la diosa. $iento haberme
apresurado tanto durante mi vida, y ansío
poder demorarme en esta visi)n. $u largo
pelo está esparcido entre ramos de flores
de todas las formas. $u mano hace sonar
un instrumento musical. Es un metálico
sistro. $u pu5o es una serpiente de plata.
Está esparciendo las semillas de su otra
mano, mientras recorre los confines de un
peque5o campo. El agua cantarina llena
los surcos. Abre los labios.
1sis: 9o te despiertes, no es a4n tiempo de
que te sobresalte el día. &or un hueco en
la puerta puedes ver refle*arse en mi
rostro, que te está mirando, la perdida luz
de 1siris.
Xtpp$: Eso me ha dicho la diosa. La belleza
de sus facciones, en medio de la negrura
de su velo, es sobrehumana y es más que
159
de ninfa. $us miembros y sus senos, sus
caderas y muslos, sus pantorrillas, tobillos
y pies son de mu*er, pero no se hallan en
ninguna mu*er. Los recubren ricos y
rubicundos dibu*os, el azul de más elevado
precio, el verde, el amarillo, el granate, los
frutos para la vista del oro y la blanca
plata. 'eo sus contornos y el fruto de la
persea. ,ay un ni5o en sus brazos que me
indica que guarde silencio. ,e esperado
ese ruego, inconscientemente, durante
varios a5os. De modo que al atenuar el
sonido de mi soliloquio, vuelvo a escuchar
que están brotando las palabras de la boca
de la diosa.
1sis: Alocadamente alegre es la tierra
vivificada. Los hombres secos claudican
ante los rayos de la luna, y no pueden
persistir en su empresa de ruina. Así
0if)n es amarrado para que la 0ierra se
realice en su fecundidad.
Xtpp$: Así me habla %sis. La gata negra
reitera su presencia con memorable
elegancia, está inm)vil. Del mismo modo
madre e hi*o están dotados de una belleza
sobrehumana, artística. 0anto, que
parecen figuras a la luz de la lámpara
perpetua dibu*adas en el muro.
Canio siente, con la descripción de
160
las inefables belle0as, "inc"arse ba)o el
te)ido el miembro viril. El pensamiento le
viene de que $l y #antippa son trasunto
de la divina pare)a, de que es una misión
sagrada el acto del engendramiento.
3oloca sus manos en las caderas de
#antippa, iniciando el descenso "asta el
par de nalgas.
!anio: #uchas son las cosas que podría
referirte de %sis. Largamente podría
hablarte de su sistro, y del gato con rostro
antropomorfo que hay labrado en la parte
superior.
Xantippa: Acaríciame con reverencia, pues
de alg4n modo me es dado suponer que la
diosa que he visto soy yo misma, como
mu*er. $! que !sta es creencia nueva y
estrafalaria, pero en mi pasado está haber
vivido por un momento en una noche el
mito de %sis, 1siris y ,arp)crates. 6o
salv! mi vida siendo temporalmente
manifestaci)n de la diosa, hice simulacro
de mi cuerpo y tom) posesi)n de mi
espíritu el d!mon antiguo. En esa ocasi)n
fue grávido mi vientre y en una sola noche
tra*e al mundo un dios humano.
#ilagrosamente fue !ste el salvador que,
castigando con un volcán a 'itelio y a
&utiolano, me apro"im) a la que ha sido
161
mi &istis cristiana en los 4ltimos a5os,
descubrimiento magno.
Plano Beneral del Aseo, al fondo,
sobre las esfinges, descansan Canio ulo
y #antippa, en primer plano, entre los
obeliscos +R y 5R, est!n "aciendo su
entrada tres calvos sacerdotes, ta'endo
sus respectivos sistros. Sobresaltados
e2claman@
Curas de 1sis: .,ase convertido en lugar de
tertulia el santuario de la diosa %sis, y
vienen los cristianos a profanar con su
plática el silencio y el misterio de su
templo/
Agradece, ne)fito, el abrigo que te
dan las pacíficas leyes y marcha cargando
con tu pesada vida al e"terior del culto que
no mereces rendir.
En cuanto a ti, cristiana, has
desatado nuestra concupiscencia y debes
sofocarla con la ofrenda triple de tus
cavidades penetrables, .abre la boca, que
meta mi polla/
%a conducen del pelo, le retiran el
fino manto, es interesante el escor0o del
con)unto, ya que lo ci'e toda una
perspectiva difícil, algo anamórfica.
=9o te hagas de rogar, humíllate,
cristiana. $ufre recibirnos en tu ano y tu
162
co5o, como testimonio que has de dar de
tu &istis.
Hay un gran alboroto de blancos
mantos y a)etreo de cabe0as calvas en
torno a #antippa despo)ada de su ropa.
%an0a gemidos ante los embates, grita
con vo0 ronca, con vo0 aguda, con
sordos )adeos.
Sacerdote: 6 ahora, conducidla a la
cámara secreta, que con un hilo de metal
hemos de inscribir al fuego sobre su piel
que Dios odia la desverg?enza.
Sobre la piel de albaricoque, a la
altura del coccis de #antippa, imprimen
con un "ierro candente la imagen de un
o)o. (espu$s, en medio de los gritos,
sosteniendo con las manos la nalga
i0quierda le estampan a fuego la silueta
de un pescado. El llanto de #antippa se
vuelve a llenar de gritos en el momento
de grabarle el tercer dibu)o, sobre la
nalga derec"a un negro monstruo
palustre de pie sobre sus patas
inferiores.
Sacerdote: 6 ahora, ni5a cristiana, en
prueba de nuestra condescendencia
obtendrás de nosotros un peque5o regalo,
un amuleto que te protegerá de la mala
suerte.
163
K le muestra una diminuta
estatuilla de un dios deforme, un
demonio monstruoso.
Sacerdote: &ero debes ganártela para ti,
ablanda nuestros corazones. Desa nuestros
culos, de forma que se desate nuestra
conmiseraci)n.
#antippa es presa de una crisis de
p!nico, se convulsiona destruido su
autocontrol. %a levantan en volandas y
pasando por la gran sala, la sacan del
iseo, arro)!ndola desnuda a la calle. 6llí
est! Canio ulo, esperando a la puerta,
un poco escondido.
164
1nirocrítica ptolemaica
Xantippa: 6o era una matrona, haciendo
tremolar una larga gasa entre mis manos,
al viento primaveral, me paseaba con el
cuerpo totalmente desnudo por los te*ados
y cubiertas de los edificios. 7alzaba altos y
teatrales coturnos, pero eso no me impedía
caminar por encima de las casas con toda
la seguridad de una reina. #i pelo era
oscuro y estaba suelto, ondulado y
disperso, abundante. El tiempo había
borrado la infamia de mi culo de mu*er
adulta, que, aunque grueso, no era caído y
conservaba su atractivo. Los pobladores del
mundo me llamaban 'enus 7alipigia.
Esta ma'ana anoto este sue'o,
que casi era un dibu)o de 3rumb. (e
este modo, "abiendo citado a 3repa2,
para el pelo de #antippa, a"ora a
3rumb, para el culo y los coturnos, sólo
me falta decir que el rostro me)or de
#antippa lo dibu)aría un <eyron.
165
Patrimonio del sue'o son los )uicios de
6peles. (e interpretaciones, la de
6rtemidoro es puritana, la de #antippa,
m!s ptolemaica, m!s liberal, aún siendo
asc$tica y piadosa. ostro lega'oso y
pastoso, pero a la ve0 fresco y ardiente.
Xantippa: Entiendo que el epíteto de
Afrodita 7allypigia, así como el hecho de
pasearme con ma*estad estando desnuda,
indica, a mi entender, que la mu*er del
sue5o no soy yo sino la propia diosa. La
adoraci)n que me reiteras a mí, simple
mu*er mortal, debes, pues, devolv!rsela a
%sis, tu protectora. &ues el haberme
so5ado con más edad es se5al de que, si tu
devoci)n persiste con los a5os, tendrás en
la diosa a una consorte como ahora me
tienes a mí, y harás de mí, de cristiana,
una adepta de tu fe. #e reconocer! en la
antig?edad de su ma*estad.
!anio: #e resigno a darle culto privado, a
modo de fil)sofo.
Xtpp$: De ning4n modo, no han de ser
impedimento nuestras torpezas al decoro
de tu culto. La diosa te quiere. Así pues,
ya que eres digno, no has de reposar hasta
que se verifique el reconocimiento de tu
aptitud al culto.
!$#$: #e sería preciso ser desconocido,
166
volver a ser iniciado en un para*e donde la
mala fama no me se5ale como sacrílego.
Xantippa: 1fender a la diosa es a veces el
4nico modo posible de apro"imársele.
9andalas ofitas tapi0an las
paredes del cubículo de los cayanitas,
allí est! Planetíades dando de beber a su
tamboura". Predominio del color negro
en las ropas y en los maquilla)es.
Xantippa: (9o se recibe ya al alma perdida
con la ceremonia habitual+ (9o se rinde
más culto al se"o de Eva+
1no de los sectarios se apresura a
descubrir las nalgas tatuadas de
#antippa, mientras ella "ace la ruidosa
pantomima de tirarse un pedo.
Adepto: Aue se e"tinga la lucerna, por fin,
porque está de nuevo con nosotros la
consorte de los eones.
Pltds$: $í, que se e"tinga la lucerna, porque
en la sombra vamos entre todos a sacar
brillo al himen que nos reserv) hasta el fin
de los tiempos el infausto psíquico. Echará
chispas el viril remate de E*amot.
Ac!rcate, -antippulilla, y de*a que te
lea de este cuaderno unas líneas que he
estado escribiendo acerca del origen del
mundo@
Despu!s del día del reposo, $ofía
167
envi) a su hi*a Co!, la llamada Eva, en
calidad de instructora para poner de pie a
Adán, ya que !ste carecía de alma, a fin
de que los que iban a ser engendrados por
!l fueran recipientes de la luz. 7uando Eva
vio al que era su viva seme*anza tirado por
los suelos, sinti) pena por !l y di*o@
2Adán, vive, levántate de la tierra2. En un
instante su palabra se convirti) en obra, y,
efectivamente, Adán se levant) y
enseguida abri) los o*os. 7uando la vio,
di*o@ 204 serás llamada madre de los
vivientes, pues t4 me has dado vida2.
1n adepto en la esquina de la
mesa "a estado mene!ndose la polla
desde antes de que #antippa llegara.
6celera el ritmo bruscamente, al tiempo
que se levanta, para verter el semen en
un c!li0.
Adepto: .0omad y bebed todos de !l,
porque !ste es mi cuerpo y mi sangre/
2fita: $entencia *usta.
Ca3anita: Divina inyunci)n.
Se pasan la copa y
ceremoniosamente "umedecen los
labios con el cua)o. Canio ulo
acompa'a, con la peluca puesta, a
#antippa, sin decir palabra, y todos
simulan no reconocerlo.
168
4na mu5er: ,emos sabido, -antippa, que
has llevado tu depravaci)n al punto de
unirte a un gentil.
Xtpp$: 7onfío en que este pecado contra
#ois!s sea agradable a la $erpiente, pues
he sembrado en mí la semilla del
desconcierto.
Planet"ades: 7uando la ira de Eeováh recae
sobre nosotros, somos mártires del
&leroma por sufrir en todo nuestro ser su
in*usto castigo. 0u desconcierto y tu
infidelidad son indicio de genuina
santidad.
Xantippa: Dame tus instrucciones para que
se cumpla la blasfemia, para que mi
enamorado e"perimente en sí mismo la
abyecci)n de sí.
Pltds$: 6a que no se desconoci), y le
advino tan s)lo la amonestaci)n que no
invita al conocimiento de la propia nada,
será necesario que remontando el curso
del 9ilo se aniquile su ser profanando
nuevos votos en la 0ebaida. Allí su rostro
es desconocido y su historia, no le
resultará difícil hacerse pasar por otro
adoptando el apelativo de 0imoteo. Allí,
en el templo mayor de Lat)polis, podrá sin
embarazo traicionar a los astros y ganarse
un 3)lgota redentor. Ante lo sagrado,
169
conocemos cual es nuestro fin. 7omo
medio que ha de facilitar el cumplimiento
de ello, en este papel mírame trazar, a
modo de inyunci)n mágica, los caracteres
de los dos supremos hiletismos, que
residen en la lengua favorita del
Demiurgo. Esto que escribo@

&rofanados, serán desvelados los misterios,
pues nada debe permanecer secreto o
enterrado, y todo debe volverse manifiesto,
ha de ser eclipsada la luz de las imágenes
de los hombres.
En el )ardín del edificio donde tiene
lugar el espect!culo reman dos esclavos
sentados en un banco.
0arradora: Era el mes de Atir...
Letrero: 
...cuando tomaron esta decisi)n, y,
comoquiera que, por volver el 9ilo a su
cauce y comenzar la sequía de los vientos
del $ur, que en Egipto creen que manda
desde las fuentes del 9ilo la reina de los
etíopes, amiga de 0if)n, habían cesado los
vientos etesios del 9orte, favorables a la
navegaci)n, hubo un tiempo de espera
hasta poder emprender el via*e en barco.
!$#$: El gavilán que ves en el cielo
entrenadar el soplo del Etesio es signo
170
propicio en este día en que emprendemos
la travesía, pues hoy es efem!rides del
,orus al que presta su figura. ,ace un
a5o, en el mes del *abalí, contra*e contigo
aquí misteriosas nupcias en el duermevela
del estramonio, gn)stico matrimonio.
171
Lat)polis
Canio "a sido de gran ayuda para
de)ar el camino franco. Pl. y #tpp. se "an
rasurado el cr!neo y vestido de lino, si
no lo "ubieran "ec"o "abría sido
imposible entrar. Sólo en el momento de
acercarle un candil reconoce Canio a
Planetíades.
!$#$: 'en, ya que has venido. $! a d)nde
te destina tu rabia. $ígueme, yo he de
conducirte sin vacilar, pues soy d)cil a la
&arca.
Pasan el propileo del pórtico,
colosal. 6 la lu0 de los "ac"ones los
innumerables dioses subalternos, en sus
oficinas, tapi0an la piedra "asta lo m!s
alto. Ponderan y )u0gan, aconse)an,
amonestan con displicencia, mudos e
inmóviles, artísticos. <an tocados de
mitras multiformes, en pare)as, de pie o
sobre tronos, portan panoplias y frutos
misteriosos. %a soledad del templo, un
arpa ensaya acordes en la negrura de
172
uno de sus v$rtices, es se'al, pese al
lu)o presente, de su decadencia. %as
golondrinas se permiten anidar dentro y
un cierto alboroto colegial, en este
crepúsculo. %os dioses toleran. ;iras
escritas con )eroglíficos los separan. %as
5P columnas tienen capiteles que
figuran lotos, nenúfares, palmeras.
>eben los gatos, aquí y all! por el suelo,
de las ta0as votivas. K, cuando uno mira
arriba ve un Todiaco en el plafón,
policromado con las mismas figuras de
la astrología universal, que se reconocen
una a una, las de todos los pueblos, que
est!n a"í desde "ace tantos siglos...
8o les es difícil acceder,
primeramente, a otro propileo m!s
reducido, con seis columnas. (espu$s
un vestíbulo donde descansan unos
sacerdotes vencidos por el sue'o. %a
mano de uno de ellos todavía sostiene el
c!lamo, y en el papiro caído se ve con
tinta de acacia que se ocupaba de
transcribir al griego puro una serie
)eroglífica. 1n esquem!tico Harpócrates
acuclillado, una palma flanqueada de
asteriscos, una perdi0, una serpiente de
cuello "inc"ado, un nenúfar, un "a0 de
)uncos@
173
Papiro: Discreci)n y *usticia son propios
de la invenci)n precavida...
1n nuevo vestíbulo y al fin la
capilla. 6llí #tpp. se desnuda de golpe y
se apresura a desvestir a Planetíades. %a
vemos desde distintos !ngulos, con
impecable perspectiva de la atiborrada
sala, de sus ídolos y mobiliario. Seguid el
dictado de vuestra fantasía. %a c!ndida
vestidura les sirve de alfombra.
%o tienden en el suelo, #antippa
au2iliada por el novicio de Asis, y su
mano i0quierda con una cuerda la
amarran a la estatua de un gato o de un
cocodrilo, mientras la derec"a es
estirada para atarla a la columna. 6mbos
pies se unen en un nudo. %a cuerda que
los ata es llevada "asta el cuello de Asis
en estatua, donde queda tensada. #tpp.
sólo lleva guantes.
Xantippa: (&uedes recordar el camino
hasta mi vientre+ Los hi*os de este lugar
han de ser seme*antes a dioses.
Sobre su cabe0a recientemente
rasurada, #antippa se acomoda la vie)a
peluca, peinando con las manos las
guede)as por sobre los "ombros.
9ordiscos afrodisíacos como no "an sido
antes representados. Antercalar
174
primerísimos planos de las manos, de los
rostros, etc.
Canio ulo est! esparciendo los
ob)etos sagrados, "ace caer varias
estatuas, y de la l!mpara perpetua
prende una mec"a con la que incendia
las cortinas.
Pltds$: 0u impiedad es un signo del
tiempo, la ,istoria siempre se degrada.
Canio, cuyos movimientos son
precisos y sobrios, mo)a un abanico de
avestru0 en un c!li0 que contiene un
líquido ro)o, escribe en la pared.
Grafito:
!anio #ulo: 3rande será el poder, más allá
de la muerte, de los gigantes de 0if)n.
(e , p"our, frangere, y,
reduplicando, , p"arp"ar,
frustulatim diffringere, 7ob +U, +5, de
a"í,
, porp"yrion, confractio. Es
la misma palabra que "a dado
nacimiento a los vocablos latinos,
purpura, far y furfurL a la palabra
purpura, porque "acía falta quebrar las
caracolas de las que proviene este rico
colorL a las palabras far y furfur, porque
"ay que romper el trigo para tener la
"arina y el salvado. ecuerdo al lector
175
que Porfirio fragmentó los escritos de
Plotino, me0cl!ndolos al constituir las
En$adas. El te2to gnóstico puede estar
vaticinando que en el pró2imo milenio la
púrpura ser! para los que practican la
deconstrucción, o simplemente profeti0a
que Porfirio go0ar! de mayor gloria.
(igamos de pasada que las primeras
llamas queman el velo de la estatua,
papiros sagrados aquí y all!, tronos,
tiaras ceremoniales.
Xantippa: Está profetizando.
!$: ,e de bautizaros con fuego. De modo
que se subvierta la serenidad.
Grafito:
!$: De ning4n modo anteriormente había
Egipto conocido la calígine, la nubes
h)rrida.
Grafito:
!$: $e sucederán los tiempos de la historia
a la vista de todos.
Grafito:
!$: 7omo oleadas de un desbordamiento
será Egipto sumergido por los pueblos.
Grafito:
!$#$: &orque !ste es lugar propicio a la
invocaci)n mágica, favorecido por los
espíritus celestes, lo he escogido yo para
realizar una perentoria petici)n,
176
reclamando la ayuda de las muy antiguas
lacras. Los gigantes se presentan ante mí
con fuerza irreductible, capacidad
sempiterna para operar prodigios. De
modo que por su enemistad con la
ordenaci)n del mundo, se dignen darme su
apoyo, me dispongo a convocarlos en
nombre de su virtud. &uesto que Egipto
está pendiente de castigo, sea por obra de
mi arte mágica sumido nuevamente en la
calígine, quede unicamente encendida la
lucerna del pneumático, que sea !sta
trasunto del misterio.
Se queda absorto, musita@
!$#$: %sis depuesta en novilunio, recuperen
la facultad de hablar aquellos que, sumisos,
tienen sin embargo la virtud de derrocar
las potestades. $ea nuevamente Egipto en
la calígine sumido. 2A una parte y a un
lado de aquella tierra santa y luminosa
estaba la tierra de las tinieblas2
Adondequiera que se vuelvan,
necesariamente irán a parar a fisuras o
abruptas divisiones y uniones, o a
torpísimas apoyaturas, forzados por la
miseria de sus imaginaciones.
Pltds$: Al comienzo, hubo dos sustancias,
distintas una de la otra.
Xtpp$: Desgraciadamente, para confusi)n
177
de los soberbios, no todas las novedades
del estado de gracia son del com4n agrado.
Eunto a las alas de la gnosis, se recibe del
dios una suerte de gravedad, un
conocimiento de serio gesto acerca de lo
oscuro, y no se nos e"ime del dolor. (9o
sabías, oh gentil, nada de esto+
Encelada significa fons temporis en
lengua ad!mica. En el suelo, casi
imposibilitado de moverse por los nudos
con que "a sido atado, y mientras el
"eredero de la cultura, Canio ulo, el
burgu$s, aletea en $2tasis por el recinto
como si fuese cierta polilla nocturna, a
nuestro pro2eneta filosófico y asceta no
le falta la vo0. 6rgumenta a favor de
aquel )uego de apariencias que
establece la costumbre. (e alguna
manera $l considera que sigue "abiendo
un sentido en la devoción a una estatua,
con la mente puesta en Asis. %as
anotaciones en mi manuscrito re0an
aquí ?alegato a favor de Asis y Osiris.
6sclepius para referir la teurgia?.
Planet"ades: 7iertamente Dios se
multiplica y como imagen parece que se
degrada, y que es, por qu! no, como el
proletariado en desfile portador de sí
mismo. &ues ha sido dicho por ,ermes
178
que de la misma manera que el &adre, el
$e5or del universo, cre) el ente divino,
igualmente tambi!n el hombre, este ser
mortal que vive sobre la tierra, este que no
se puede parangonar a un dios, !l mismo
crea un dios. Aue no s)lo es producido,
sino que produce. 6 tambi!n que se nos
hace manifiesto, acerca de la raza de los
dioses, que provino de una materia pura,
consistiendo sus cuerpos s)lo en mente.
Ahora, (qu! ocurre, -antippa, por
favor, con la imagen que confeccionan de
los dioses los hombres+ ,ermes dice que
unos componentes proceden e"teriormente
de la parte de la materia y otros
componentes se encadenan al hombre por
la seme*anza como el hombre se encadena
a Dios por la voluntad, con lo que las
estatuas consagradas vienen a tener una
virtud reveladora como aquella de la
catoptromancia. 8efle*an, por su
seme*anza con el hombre, la seme*anza del
hombre con el dios.
Aunque por una parte los dioses
vengan a consistir tan s)lo en a modo de
cabezas pensantes, sus imágenes el hombre
las ha hecho dotadas de todos los demás
miembros de un cuerpo humano. &or los
gestos, los detalles, por aquello que
179
e*ecutan sus movimientos, siendo
reveladores, no se nos revela ya lo
humano, no, -antippa, sino que nos es
oportuno presenciar con nuestros o*os lo
más secreto de la mente divina. A nuestra
ansiosa interrogaci)n y s4plica responden
las estatuas con un gesto, y no faltan las
veces que las vemos sonreir o con la mano
se5alar un lugar, o el propio cielo. Bn
d!mon las habita, porque el d!mon es
refle*o, pero podemos asegurar, -antippa,
que no es sino Dios lo que vemos.
Así, quiero inclinarte al culto de
aquello a lo que le has venido al encuentro.
Auiero que reconozcas en %sis y en 1siris
la misma vida que viene del sol, y que de
noche la luna nos transmite, la respiraci)n
del astro que está en la estatua o, como
dice &lutarco, el h4medo elemento.
Xantippa: 7hupa mis senos. De*a que te
coma la boca. 9o pierdas ni una chispa
más de poder. Debo ser ogresa para
ponerme más h4meda, y que gotee hasta tí
el flu*o que deseas.
M
?Planetíades defeca?.
180
6lgo est! equivocado en esta
escena en que C.. introduce a la puta y
al c"ulo, a los dos b!rbaros, y se de)a
atar en el recinto sagrado, y la prostituta
le regala con caricias y una cópula
arriesgada, mientras el gnóstico
pro2eneta, gritando, escribe, incendia...
Es la fantasía de que la par!lisis
"ist$rica del burgu$s es omnipotente y
desencadena en el marginado un
comportamiento suicida. Es una
simple0a, ob)eto para la fruición de los
idiotas.
>ien, cambiar los papeles, nombrar
con fulgurante e2actitud. Pero la mierda
es obra del cosmopolita, sólo $l puede
dar al mundo lo que vale. Due, atado,
por #tpp. y con ayuda del novicio,
aunque no se entienda, el gnóstico
postrado de espaldas emita un tarugo
fecal que la "etera e2trae y otorga al
demócrata, y que el demócrata restituya
a la fertilidad de la corona isíaca la
inmundicia del saber.
M
!anio #ulo: 'erdaderamente ascenderemos
181
al cielo dando coces. 9os *ustifica nuestra
fe, y en nuestra figura se consuma la
santa ignorancia de todo lo que no es del
&adre. La cruz es *usto deleite para los
que se han hecho burros. $anta es la
asinidad que hizo profetizar a Dalaam el
abandono de su arte mágica. A modo de
cesaci)n de mi *uicio he de entregarme al
desenfreno en la imagen de la pureza.
Planet"ades: &oseído por un dios, sin duda,
el hombre comprueba que está perdido.
!anio #ulo: Atado al mástil, como 1diseo,
lleguen a tí mis pedos de embele5ado. 9o
se puede entender, aquello que nos hace
sabios.
Xantippa: Egipto, tu opulencia nIaura pas
de suite.
0u est Egypte, la vertu te manque,
lI!trangJre sagesse
tu la traKtes de pute.
Pltds$: E"asperado por la desadecuaci)n de
los hombres y el cielo, s)lo puedo ahora
confiarme a la diosa.
%a pare)a se entrega a la
copulación, cabalgando ella enamorada
a un macarra filosófico y masoquista.
Est!n cantando todos y C.ulo girando,
dando vueltas en torno a los dos que
copulan.
182
Canci&n cainita: ,emos de producir la
muerte al #undo,
castigados por la maldici)n
de ser rebeldes.
$omos nosotros &l!roma fecundo,
moradores de un nombre,
*ornaleros del tiempo<
(acaso t4 me ingieres+
(acaso t4 me guardas muy dentro,
o piensas como yo pienso+
aprende a ver en mí
la quietud que t4 transgredes,
.Ay/, cuando giras,
cuando giras, F$ol, &laneta,
demiurgo malditoG cuando giras.
Planetíades emite sonidos
melism!ticos *si "ablara m!s lo "aría
cantando un ariaL imaginemos un 8erón
"aci$ndose coronar en un concurso de
canto@ el emperador artista no dista del
artista y el artista no dista del genuino
pueblo que se e2presa/ entre el crepitar
de los velos incendiados. 6dscritos a
org!smicas onomatopeyas, letreros
naran)a, ribetes negros, e2clamaciones
intenso limón, sombra a0ul marino, se
convulsionan los cuerpos. %os guantes
de #tpp. se aferran al culo con marcas al
fuego.
183
Planet"ades: .&az/ El mundo superior es en
todo seme*ante a !ste inferior. 7asi me*or
diría .Afasia/, en homena*e. #uy pronto la
palabra la he de perder. En todo
seme*ante, en todo es el mundo superior
seme*ante a !ste inferior. ,ay ángeles
e*ecutando acciones carentes de l)gica,
copulaciones absurdas, hay ligaduras
instituídas por la ley, de modo que el
orden se mantenga, todo ello se le abre al
conocimiento esclarecido como fen)menos
celestes, como *erarquía del mundo de las
ideas. 6 es la contemplaci)n del misterio
nupcial en este s)lido mundo el que nos
remonta al divino origen, no te quepa,
involuntario discípulo, la menor duda.
.'oy a descansar, de mano de la
catástrofe y el fuego, me adviene, por fin,
el descanso/
Esta ve0 son, como en la escena de
prostíbulo, los militares los que ponen fin
a la orgía. Soldados armados de cortas
)abalinas se abren paso al recinto y
sacan "asta el primer propileo al trío de
libertinos. Canio insulta al centurión que
viene a poner orden.
!anio #ulo: De tu sangre har! imperio de
podredumbre, con s)lo mi espíritu, en que
tus hi*os se corrompan como podre y orín,
184
innoble agente de $abbaot. &ues yo soy la
luz que eclipsa las imágenes.
Centuri&n: ,asta aquí tu ofensa ha llegado,
no he de ser culpado por el *uez si,
cediendo a la insoslayable urgencia de mi
*ustificada ira, no de*o de descargarla
sobre tus lomos en forma de merecido
castigo.
!anio #ulo: .&erro deforme de los caminos
de la materia, tu pustulaci)n s)lo cesará
cuando descubras tu propia iniquidad/
Centuri&n: $on minucias tus insultos en
comparaci)n a la infamia de adentrarte en
la intimidad del templo. &ienso más bien
que hemos de declarar que la deidad nos
inspir) el ser brazos de su venganza.
Soldado: 7apitán, (qu! pensarías si con
esta soga...+
Centuri&n: (&uedes amarrarla aquí en
alg4n saliente de la altura+
Soldado: 0ras romperle brazos y piernas,
como se hace con los crucificados, no será
difícil que quede estrangulado haci!ndolo
pender del labio de los lotos.
Centuri&n: Aue su idiocia lo termine de
perder, escuchemos a4n sus insultos.
!anio #ulo: ,ay un lugar donde sois humo,
cuadr4pedos engendros del incendio, agua
p4trida...
185
,abr!is de buscaros en las aguas del
crimen, y no os salvará vuestra
inteligencia, pues ser!is sepultados en la
muda materia.
%o a"oga la cuerda en torno al
cuello, y queda colgado. Su último
espumara)o de semen cae sobre los
cascos y los escudos.
Soldado: Estos otros dos sacrílegos, esta
pare*a inicua, no merecen me*or suerte.
Demos fin a la osadía de su c)pula.
&ues, sin duda, al egipcio sacrílego lo
quisieron hacer testigo de un
empare*amiento que los votos sacerdotales
hacen impuro. D!*ame, centuri)n, que,
como e"perimentado mamporrero de un
caballo y una yegua, lleve el pi*o de este
muchacho, bien lubricado por lo que se ve,
y mientras entre todos a los dos los
su*etamos, hasta el agu*ero anal, no
satisfecho, de la que ha cumplido en !l sus
designios corruptores. Despu!s, la asfi"ia
producida por una soga termine de
e"tasiarlos.
9o otra cosa que ser guirnalda o
plomada, con su cuerpo en la altura, por
sobre las miradas humanas merece el que
en la transgresi)n se equipara al cielo.
Abandon!monos ya a nuestra mi"ta y
186
salva*e naturaleza.
Planet"ades: ¡Soy Fanio Rulo, hijo del
gobernador de Egipto, aquél que habéis
colgado era un chulo, un proxeneta blasfeo,
cuyo nobre, !ioteo, es aqu" conocido por
todos de sobra, y ésta es i escla#a
$antippa, os conino a ponernos en
libertad, y que prosigaos solos el regreso a
%lejandr"a, por el &ilo, del que nos sustrajo
el enga'o y la intoxicaci(n inducida en
nosotros con drogas por ese !ioteo)
Soldado: Estos infames llevan su
desverg?enza al e"tremo de la impostura.
9o escuches, centuri)n, sus pla5ideros
barbarismos.
Centuri&n: #e parece necesario comprobar
su coartada.
Xantippa: Aquí en mi mano, ci5endo mi
anular, pod!is ver el anillo con el sello de
la casa de #ecio 8ufo, este *oven que aquí
veis es hi*o suyo, y me hizo obsequio de !l
al entrar en el sacerdocio, si esto no es
verdad que llueva sobre mí el severo
castigo.
Centuri&n: D!*ame ver con detenimiento
ese sello.
Pltds$: Dien puedes ver que lleva grabado el
conocido emblema.
Centuri&n: Las figuras se pueden parecer
187
unas a otras, y, si bien la composici)n de
!stas me es familiar, podría tratarse de un
azaroso parecido.
Soldado: Aquí está &ontormus, que es
perito en criptogramas, y que puede
discernir los sigilos.
Centuri&n: #ira detenidamente,
&ontormus, pues de tu confirmaci)n o no
de la autenticidad de este anillo pende la
suerte de estos dos desventurados.
6lbaicín, 55 de mayo de +,,,.
Duerida %ía@
6noc"e, despu$s de subir de la
biblioteca del entresuelo a acostarnos en
el dormitorio, despu$s de "aber estado
los dos abismados en la lectura
compartida y en la contemplación de los
diagramas, yo estaba imbuido de la idea
de mandala, que quedaba en mí como
una postimagen, como un fosfeno.
Se me apareció por fin como una
cosa apre"ensible, y que no de)aba de
ser sublime, el vaticinio de 7uango, a"ora
que Pleroma est! terminada. %a vi
efectivamente como una bóveda
polícroma. Era un tec"o decorado por el
188
que la vista pasea, el o)o no se cansa y
el oído escuc"a ecos y levísimas
reverberaciones, murmullos que
transitan por el yeso del fresco.
3uando me qued$ dormido, fui
entrando en la noc"e de la mano de un
otro yo. 7untos llegamos a una "ora de
madrugada, allí estabas tú, p!lida y
lasciva, como diosa lu)uriante de los m!s
ambiciosos deseos. Era tan diamantina
tu belle0a que parecías una mu'eca. K
comprendí que #antippa eras tambi$n
tú, la coleccionista de falos, la que vierte
su límpida orina sobre el rostro del
filósofo, que yo podía sin miedo dar a
una imprenta, a un premio, a prologar,
este libro, porque tú lo "abitas y, en
sacerdotisa, cuidas y distribuyes los
ob)etos de decoro.
Sea mi amor en ti acción de
gracias por la palabra.

9anuel.
189
.6 bien.../
%a serenata latina del c"ulo
enuncia@ 1btendrás la verdad científica si
mantienes la tensi)n de lo polif)nico. 1na
vi'eta de te2to inserta este pasa)e de
7ulia =risteva@ dans lVunivers discursif du
livre, le destinataire est inclus
uniquement en tant que discours lui.
mWme. Al fusionne donc avec cet autre
discours * cet autre livre/ par rapport
auquel lV$crivain $crit son propre te2te.
%a mayoría de los escritores de
esta $poca dicen que se levantan
temprano y se sientan a escribir cuatro,
cinco o seis "oras. Ko no me prostituyo
de la misma forma. Por la ma'ana se me
pegan las s!banas, y soy presa de una
opresiva angustia. El caf$ con que
desayuno me permite tan sólo olvidar
mis pesadillas. 9i dominio para escribir
es la noc"e, no entiendo que la poesía
pueda brotar a otra "ora. ;rasnoc"o con
190
caf$ vespertino, canuto, desorden de
libros y coloquio marital. <eo desde mi
ventana apagarse la iluminación de la
6l"ambra, oigo la campana del convento
de las 3onc"as, esas "ura'as. %as
ilusiones son vivaces. Si algún ocurrente
quisiera en este monta)e incluir la figura
del narrador, que recurra como actri0 a
un drag.queen. Ko tenía 5J a'os
escribiendo todo esto, pero la mente
delirante, y la memoria capric"osa de un
vie)o de +--.
Hay poca gente que sepa escribir,
a pesar de que todos se visten de
gram!ticos. Películas que están bien
hechas, libros que están bien escritos...
linearidad, crestomatías flaubertianas
ordenadas por temas. Herm$tico,
contestatario, el vademecum est$tico
que "ace die0 *veinte/ a'os, por medio
de mi tía Asabel, se me ofreció
providencial, simp!tico, pimpante@
, 8echerches pour un s!manalyse, de 7ulia
=risteva@ Ainsi la scJne du carnaval est,
du mLme coup, la proposition du seul
espace dans lequel le langage !chappe M la
linearit! FM la loiG pour se vivre en trois
dimensions comme drame.
Esas mitologías del autor que
191
consigue escribir bien, que consigue, son
abolidas por la escritura * ni buena ni
conseguida/ como carnaval. Se terminó
el intercambio burgu$s de pare)as,
conmigo da comien0o la orgía
"ipotal!mica del te2to monstruoso. 9i
narcisismo me lo reservo para mí. %eía
en la ba'era ?%e mot, le dialogue et le
roman?, donde 7.=. psicoanali0a la novela
como carnaval... despu$s de una serie
de ba'os, las p!ginas "an quedado para
siempre pandeadas en ondulaciones, y
se "an enmo"ecido. Eran ba'os en los
que infusionaba pimienta, a veces caf$,
c"ocolate, en el agua tan caliente. K me
fumaba un puro, algo alucinado me dice
que estoy astralmente en el origen de
que despu$s me fuese permitido ver,
pasados los a'os, a adolescentes
)aponesas que, estando de vacaciones
en Branada, compraban puros al
estanquero. Ko anotaba palabras con un
l!pi0.
9ismo plano que la vi'eta del
)ardín de varios capítulos atr!s, con
Planetíades ocupando el lugar de C..
3onvendría repasar el guión para
asegurarse de que coincida tambi$n su
situación en p!gina par o impar y su
192
ubicación. (ial$ctica de la obsesión. %a
simetría como m!scara dotada de
palabra, como modelo, como po$tica, el
libro de 7.=risteva. %ey$ndola como
grimorio, como el terrorista lee su
panfleto. %levaba el libro al salir a la
calle a trasnoc"ar, como un fetic"e
imprescindible. =andins&i en la portada,
me parecía una abstracción navide'a y
medieval.
6"ora me dispongo a presentar
esta novela de $poca con unas
ilustraciones coloreadas de aúl B.
eyes. Posiblemente deba limitar su
número y restringirlas a una grisalla
reprot$cnica. He perdido la pista de
aúl, creo que est! en 9adrid. Parece
evidente que Branada era una etapa.
3uando vi por primera ve0 obra de
7onat"an 9eese en París en 5--S pens$
inmediatamente en $l, dado el parecido.
9e gustaría que este libro llegase a $l.
%a fortuna que ambos sigamos con este
intento se me aparece misteriosa. 1na
noc"e acompa'$ a aúl al sótano. %os
líquenes se "abían comido sus dibu)os.
;raba)os de miniatura que la "umedad
iba borrando. Proporciones semidivinas,
lineas magistrales y geniales destinadas
193
a desaparecer en pocos meses. FDu$
pasar! con este libroG %os libros son
secundarios, lo importante es algo
ine2plicable que ocurre en el taller,
cuando estamos pintando. (espu$s de
todo alegra desvincularse de lo que
"emos constituido en ealidad.
194
Al lector
N
Pseudoma O
Panormus NP
P%EO96 QR
Alma #)rbida 1casi)n 8equiere. &rimera hora.
ST
Alma #)rbida 1casi)n 8equiere. $egundaa
hora. SU
Alma #)rbida 1casi)n 8equiere. ,ora tercera.
SP
Alma #)rbida 1casi)n 8equiere. ,ora cuarta.
UV
Alma #)rbida 1casi)n 8equiere. Auinta hora.
UR
Alma #)rbida 1casi)n 8equiere. ,ora se"ta.
VT
Alma #)rbida 1casi)n 8equiere. ,ora s!ptima.
VS
Alma #)rbida 1casi)n 8equiere. ,ora octava.
VV
Alma #)rbida 1casi)n 8equiere. ,ora nona.
OW
195
Alma #)rbida 1casi)n 8equiere. ,ora d!cima.
ON
Alma #)rbida 1casi)n 8equiere. ,ora
und!cima. OU
Alma #)rbida 1casi)n 8equiere. Bltima hora.
OP
%ycocínico RN
El e2quisito PS
Simulacra
TWU
6utoptes
TTW
Asadora
TNV
Onirocrítica ptolemaica
TQS
%atópolis
TSW
HKbien...I
TUU
196

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