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22 EL ABECÉ DE LA PRAGMÁTICA

Por estas razones, que no son lingüísticas, poca gente ha he-


cho caso a la Real Academia en lo de la catedrático. Personas cul-
tas dicen, en Castilla, Carmen es médico, o Su mujer es arquitecto,
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oraciones que deberían llevar el asterisco que las excluye de la
gramática española. ¿Deben o no llevarlo? Ambas oraciones son
agramaticales, pero así se usan normalmente, es decir, son enun-
ciados que los castellanohablantes consideran correctos y ade- CAPÍTULO II
cuados. Es difícil resolver el problema de cómo una expresión
¿ Q U É E S L A PRAGMÁTICA?
puede estar fuera de la gramática y a la vez servir para los usos
normales y aceptados del lenguaje. Como es fácil imaginar, este
tipo de dilema da lugar a discusiones n o siempre cordiales en-
tre los lingüistas. Algunos opinan que el concepto de oración 1. DEFINICIONES
bien formada no sirve, teóricamente, para mucho. Otros opinan
que si vamos a prestar atención a cómo habla la gente, jamás Cuando se empezó a hablar de pragmática se la asociaba,
podremos describir las estructuras básicas de la lengua, descrip- medio en broma y medio en serio, con un cubo de basura don-
ción que, dicen, es lo que debe interesar al lingüista. Sin contar de la lingüística tiraba los problemas de semántica e incluso de
a los puristas, que piensan que todos hablamos mal, y cada vez sintaxis que no podía resolver satisfactoriamente (algunos de los
peor, además, de Cicerón acá (¿qué es esto de estudiar cómo contenidos del cubo de basura se verán en este capítulo). Hasta
usa la gente el lenguaje, si la gente usa mal el lenguaje?). cierto punto, el problema de que la pragmática carece de uni-
Como muestran la catedrático y la poeta, la influencia de los dad teórica y metodológica y de que es difícil definirla (aunque
condicionamientos sociales es tan fuerte como para mover los haberla, la hay) sigue sin resolver.
pilares de la gramática. ¿Debemos dejar estos condicionamien- En un libro panorámico sobre la lingüística moderna, publi-
tos fuera de la lingüística? O, para volver a lo que decíamos al cado en 1988, e^l autor del capítulo dedicado a la pragmática,
principio de este apartado, ¿hasta dónde llega el contexto, y, Laurence Hora, comenta la dificultad de dar una definición,
por lo tanto, cuál es el alcance de la pragmática? contraponiendo esta dificultad al hecho de que la pragmática
Desgraciadamente, no podemos contestar a esta pregunta ya es, por derecho propio, una disciplina académica, con un im-
dentro de los límites de este librito. Pero quiero dejarla plantea- presionante caudal de estudios realizados y ciertas líneas o ten-
da desde el principio, porque así el lector ponderará mejor los dencias bien claras de investigación en curso.
méritos y limitaciones de las soluciones que da la pragmática a Pero el campo de la pragmática sigue siendo muy amplio, y
los problemas que vamos a tratar en los capítulos siguientes. todavía se discute si debe ser considerada una subdisciplina den-
tro de la lingüística, si es otra lingüística (¿la lingüística alterna-
tiva del fin del siglo?), o si es una ciencia social distinta de la
lingüística, como quieren algunos investigadores europeos.
La posición tomada en este librito es que la pragmática es
una subdisciplina lingüística, y su objeto el significado del len-
guaje en uso. Hasta aquí me he valido, para caracterizar la prag-
mática así entendida, de metáforas que sugieren un.cambio de
enfoque en el estudio del significado: he dicho, por ejemplo,
parodiando a Bécquer, que la pragmática "eres tú", el hablante,
y también que la pragmática estudia el exceso de significado, el
que desborda a la semántica. Estas metáforas sugieren apertura,
incluso apertura ilimitada, y es hora de acotar esa apertura. Para

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eso nos resultarán útiles algunas definiciones o caracterizacio- que la pragmática es todavía un conjunto de investigaciones di-
nes recientes de la pragmática. El lector puede quedarse con la fíciles de unificar, y afirma: "la pragmática se ha convertido en
que más le guste (decisión que puede postergar hasta terminar depósito de todo tipo de consideraciones extragramaticales y de
de leer este cuaderno). los efectos de esos factores en la forma gramatical y léxica"
Stephen Levinson, autor del más celebrado de los manuales ("Teoría pragmática", pág. 147). Unos años después escribe, ci-
de pragmática, dice lo siguiente (cito por la versión española): tando a Stalnaker, que la pragmática contemporánea "es el es-
tudio de los actos lingüísticos y de los contextos en que se rea-
a partir de sucesiones de enunciados, j u n t o con asunciones de lizan", y continúa: "abarca los aspectos del significado que
fondo acerca del uso del lenguaje, podemos calcular inferencias dependen del contexto; estos aspectos son abstraídos sistemáti-
muy detalladas acerca de la índole de las. asunciones que hacen camente por la semántica pura que trata de la forma lógica"
los participantes y de los propósitos para los que se utilizan los ("Pragmatics, Implicature, and Presupposition", pág. 260, trad.
enunciados. Para participar en el uso ordinario del lenguaje, uno mía.)
tiene que ser capaz de hacer tales cálculos tanto en la produc-
ción como en la interpretación. Esta capacidad es independiente Para Dan Sperber y Deirdre Wilson, autores de la teoría de
de creencias, sentimientos y usos idiosincráücos [...] y se basa en la relevancia, que veremos en el capítulo rv, la pragmática es "el
su mayor parte en principios bastante regulares y relativamente estudio de la interpretación de los enunciados" {Relevance, pág.
abstractos. La pragmática puede entenderse como la descripción 10). "La tarea de la pragmática", escribe Diane. Blakemore, pro-
de esta habilidad {Pragmática, pág. 46). ponente de la misma teoría, "es mostrar cómo el oyente es ca-
paz de convertir el blueprint [esbozo de significado ofrecido por
Nótese que si no tuviéramos esa capacidad a la que se refiere la oración] en una proposición completa, basándose en conoci-
Levinson, de nada nos valdría saber perfectamente la gramática miento contextual" {Understanding Utterances, pág. 43; trad. mía).
de nuestra lengua o de cualquier lengua: el conocimiento de
Jacob Mey nos da la siguiente definición:
las reglas gramaticales no es suficiente para usar el lenguaje
efectivamente, ni siquiera en diálogos sencillos. Nuestra capaci- El lenguaje es el medio principal por el que la gente se comuni-
dad pragmática nos permite construir enunciados, es decir, tex- ca. El uso del lenguaje para diferentes propósitos está gobernado
tos que son parte de redes de textos, y nos permite interpretar por las condiciones de la sociedad, en la medida en que esas con-
los enunciados ajenos. La caracterización de Levinson sugiere diciones determinan el acceso del usuario a ese medio de comu-
que una lingüística concentrada en nuestra competencia lin- nicación, y el dominio que tiene de él.
güística, o conocimiento de las reglas de la gramática, sería una Por lo tanto la pragmática es el estudio de las condiciones del uso hu-
lingüística incompleta. mano del lenguaje en cuanto determinados por el contexto de la sociedad
Para Georgia Green, hablar y escribir, y aún más comunicar- [subrayado en el original].
se (palabra, dice ella, que muchos usan como equivalente a ha- {Pragmatics, pág. 42; trad. mía)
blar o escribir, como si todo uso del lenguaje alcanzara a cum-
plir la meta de la comunicación) son actos de fe, y la pragmática Mey se distancia de los estudios centrados exclusivamente en
es "el estudio de los mecanismos que sostienen esa fe" (Prag- los mecanismos psicológicos de interpretación (véanse las defi-
matics and Natural Language Understanding pág. 1). Para Green, niciones de Sperber y Wilson y de Blakemore, especialmente)
la pragmática "está en la intersección de una cantidad de cam- para insistir en las condiciones sociales, políticas, culturales, his-
pos, dentro y fuera de la ciencia de la cognición: contribuyen a tóricas, que determinan nuestro uso del lenguaje, o, como él di-
su dominio no solo la lingüística, la psicología cognitiva, la an- ce, determinan "de quién es" el lenguaje.
tropología cultural y la filosofía (lógica, semántica, teoría de la
acción), sino también la sociología (dinámica interpersonal y
convención social) y la retórica" (pág. 2; trad. mía).
Horn, en el artículo de 1988 mencionado arriba, comenta
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EL ABECÉ DE LA PRAGMÁTICA
dinariamente complejo que no se puede explicar solamente co-
2. LA SINFONÍA, LOS MÚSICOS Y SUS EJECUCIONES DEFECTUOSAS
mo un conjunto de propiedades inscritas en el cerebro, aisladas
de toda situación real de empleo. La decisión de amputar el len-
guaje de estas situaciones n o significa que nieguen la importan-
Hay algo en común en las definiciones anteriores y en otras cia (obvia) del uso de la lengua, sino que no le dan cabida en
que n o he citado: en todas se reconoce, explícita o implícita- su teoría, que pretende explicar rasgos sistemáticos, generales y
mente, la existencia de un significado lingüístico contextual, universales del lenguaje.
que por eso parece estar a caballo entre lo propiamente lin-
güístico (lo gramaticalizado) y lo extralingüístico. A la lingüís- Es esta voluntad teórica la que ha ido cambiando en los úl-
tica del siglo xx le ha costado mucho admitir que lo extralin- timos treinta años, a medida que crece el desengaño por las for-
güístico deba formar parte del objeto de la lingüística: es como malizaciones que pretenden explicar propiedades sintácticas
abrir la puerta al desorden y al ruido de la calle y desbaratar la fundadas, en última instancia, en las intuiciones de los mismos
preciosa homogeneidad de lo solamente lingüístico. lingüistas acerca de la aceptabilidad de esta o aquella frase, sin
recurrir nunca a lo que la gente dice realmente todos los días.
Ferdinand de Saussure, padre de la lingüística moderna, dis- Actualmente ningún lingüista puede poner en duda que hay re-
tinguió tajantemente la lengua, o sistema gramatical virtualmen- gularidades lingüísticas que no dependen solamente de reglas
te existente en los cerebros de todos los individuos de una co- gramaticales, sino de la manera en que usamos el lenguaje. De
munidad, del habla, actualización voluntaria de ese sistema en ahí que, mientras en los principios de la lingüística "científica"
actos lingüísticos individuales. Para Saussure el único objeto po- el hablante salía por una puerta, tres o cuatro décadas después,
sible de la lingüística es la lengua, que, dice, "puede comparar- a fines de los sesenta, entraba por otra: casa con dos puertas
se con una sinfonía cuya realidad es independiente de la mane- mala es de guardar, y el indeseable hablante fue invitado a en-
ra en que se ejecute; las faltas que puedan cometer los músicos trar por la puerta de atrás del edificio teórico de la lingüística,
n o comprometen lo más mínimo esa realidad" (Curso de lingüis- cuando esta se vio en dificultades para explicar ciertos fenóme-
tica general, pág. 63). Saussure reconoce que n o hay lengua sin nos que solo pueden explicarse acudiendo a la noción de con-
habla y que esta es la fuerza motriz del lenguaje, pero elige la texto.
lengua, sistema autónomo de signos, independientes de su uso,
como objeto bien deslindado y homogéneo de la lingüística. Al El valor explicativo del contexto para describir regularida-
eliminar todo lo que le parecía teóricamente intratable, expulsa des y generalidades del lenguaje se verá mejor con algunos
de la lingüística al hablante:„para estudiar la sinfonía, Saussure ejemplos.
tiene que poner a los músicos de patitas en la calle, ahorrándo-
se así sus ejecuciones quizá defectuosas.
3. EL LENGUAJE NO ES SIEMPRE GRAMATICAL
La lingüística generativa y transformacional fundada por
NI SIEMPRE LÓGICO
Chomsky, sin duda la más importante e influyente de las teorías
lingüísticas modernas, se propone hacer una caracterización for-
mal de las propiedades sintácticas del lenguaje, abstrayendo el El caso de la catedrático, visto en el capítulo anterior, pone
lenguaje, para ello, de las ejecuciones (más o menos defectuo- en cuestión una noción básica de la lingüística generativa, la no-
sas) de los hablantes, y concentrándose en la descripción del sis- ción de oración bien formada. Según Chomsky y sus seguidores,
tema ideal o conjunto de conocimientos que posee un hablan- una lengua consiste en una serie de oraciones bien formadas;
te sobre su propia lengua. El corpus de enunciados de una de acuerdo con este criterio, las oraciones mal formadas n o per-
lengua sirve, en esta teoría, para confirmar (o no) la gramática tenecen a la lengua o el dialecto estudiado. Para explicar que
internalizada o conocimiento innato de esa lengua. la catedrático es un caso diferente que la enfermero hay que recu-
Saussure, Chomsky y todos los lingüistas que han observado rrir, forzosamente, a nociones no lingüísticas, ya que esta abe-
el lenguaje seriamente saben que este es un fenómeno extraor- rración gramatical no se puede explicar dentro de los confines
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teóricos de un sistema gramatical autónomo, independiente (3) [Al encontrar las llaves, después de haberlas buscado un
buen rato] ¡Aquí estaban las malditas!
del uso.
Un ejemplo clásico de fenómeno gramatical que no puede El hablante ha elegido el pasado en lugar del presente, que tam-
explicarse satisfactoriamente sin acudir a información pragmáti- bién podía haber usado. El uso de un pasado como reacción a
ca es el del orden de palabras o distribución de la información una situación presente (la aparición de las llaves) es consecuen-
en la oración. Obsérvense los dos ejemplos siguientes: cia de un desplazamiento del punto de vista: el hablante se re-
fiere al presente indirectamente, enfocando el pasado en el cual
(1) No hay tomates. estuvo buscando las llaves. Lo desconcertante es que el pasado
estaban equivale, lógicamente, a un presente, es decir, parecen
(2) Tomates no hay.
anularse distinciones muy básicas del sistema gramatical de la
lengua, en beneficio de lo que podemos llamar apropiadamen-
Las condiciones de verdad de (1) y (2) son idénticas, de modo te el significado del hablante.
que si es cierto que n o hay tomates, tanto (1) como (2) son
Los tratamientos nos dan un buen ejemplo de elementos
verdaderos. Pero (1) y (2) no se pueden usar indistintamente;
gramaticales que no aportan nada al valor estrictamente semán-
el orden de palabras del español es muy flexible, pero elegi-
tico de la oración, pero que sin embargo codifican información
mos un orden en lugar de los otros posibles por razones con-
importante sobre los interlocutores y su comunicación. El em-
textúales, no al azar. Para explicar la estructura comunicativa de
pleo de tú y usted no altera las condiciones de verdad de un
(1) y de (2) tenemos que recurrir al contexto en que ambos
enunciado, de modo que (4) y (5) tienen el mismo valor lógico:
textos pueden producirse. Limitémonos a (2), que tiene una
construcción más llamativa que (1). Para emitir (2), necesita-
(4) Tú eres el nuevo jefe, ¿verdad?
mos un enunciado anterior, cercano, en el que se hayan men-
cionado los tomates, por ejemplo Voy a preparar salsa de tomates, (5) Usted es el nuevo jefe, ¿verdad?
a lo cual puede contestarse con (2). O bien se precisa un frame
o marco de referencia (un conjunto de ideas estereotípicas so- Ambos enunciados son lógicamente equivalentes, pero todo ha-
bre algo; cfr. capítulo I, § 4) como, por ejemplo, el marco de blante de español sabe que no tienen el mismo significado. Tú
referencia "ensalada". Si se está hablando de una ensalada, si se transmite, entre otras cosas posibles, simpatía, familiaridad, per-
están enumerando, pongamos, los ingredientes que hay en la tenencia al mismo grupo, o bien muestra falta de respeto. La
nevera para hacerla, resulta normal emitir (2), aunque los elección de tú en lugar de usted (o viceversa) modela de
tomates no se hayan mencionado antes, porque estos suelen cierta manera la situación de habla y la relación entre los parti-
asociarse automáticamente con la ensalada, lo que los hace cipantes, y depende de una serie de presuposiciones sociocultu-
presentes, disponibles, en el contexto. En términos de pragmá- rales.
tica, la relevancia de nombrar los tomates al principio de la ora- El traductor anónimo de la novela Jane Eyre, que leí con fas-
ción, donde suele estar el tema del que se habla, lo ya conoci- cinación en la adolescencia, decidió en el momento apropiado
do, se debe a que el concepto 'tomate' se recupera más o cambiar el tratamiento con que Mr. Rochester se dirigía a j a n e
menos automáticamente a partir del de 'ensalada'. Y esto expli- Eyre: de usted pasó a tú. Como el inglés no tiene esa distinción,
ca que la oración esté construida como está: la pragmática ex- y el traductor quería ser fiel a ambas lenguas, reprodujo la ver-
plica la gramática. sión original neutra siguiendo las normas de uso del español:
Tampoco puede considerarse exclusivamente como un pro- cuando Mr. Rochester ya no es el patrón, sino el amante, pue-
blema gramatical independiente la fluctuación del punto de vis- de tutear a la institutriz Jane Eyre. Pues bien, el momento del
ta del hablante, que lo lleva a proferir enunciados como el si- paso de usted a tú es memorable, y cambia drásticamente el
guiente: frame de los protagonistas y el curso de la novela, y le corta la
respiración a una lectora jovencita e impresionable. U n tú bien
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usado vale más que mil discursos, en ciertas circunstancias. Y en Algunos proyectos sucumbieron (la semántica generativa, por
el uso del lenguaje, todo es cuestión de circunstancias. ejemplo), pero el intento tuvo éxito, como muestra la lozanía
El lenguaje no es ni tiene por qué ser "lógico". La conjun- presente de la pragmática.
ción y, por ejemplo, no es equivalente a la conjunción lógica 8c. Los lingüistas innovadores de los años sesenta encontraron
De acuerdo con la lógica, dos proposiciones p y q pueden coor- el campo ya cultivado por los filósofos del lenguaje que estu-
dinarse en cualquier orden, sin que se altere su equivalencia: diaban, desde hacía tiempo, los actos de habla. El pionero, en-
p & q es lo mismo que q & p . Según esto, Las rosas son rojas y los tre los filósofos, fue John Austin, a quien suele considerarse el
claveles son blancos tiene el mismo valor de verdad que Los clave- iniciador de la pragmática moderna. Su teoría fue perfecciona-
les son blancos y las rosas son rojas. Pero la conjunción y puede ad- da y consolidada por un discípulo suyo, John Searle.
quirir otros valores, como 'y después', 'y en consecuencia', etc.
La idea central de la teoría de los actos de habla es que el
Los siguientes ejemplos de enunciados no son equivalentes:
lenguaje no solamente sirve para describir el mundo, sino tam-
bién para hacer cosas. En una serie de conferencias dadas en
(6) Decidí descansar un rato y terminar el trabajo.
Harvard en 1955 y publicadas postumamente en 1962, Austin
(7) Decidí terminar el trabajo y descansar un rato. analizó por primera vez los usos del lenguaje corriente, y echó
las bases de la teoría de los actos de habla.
En ambos casos la conjunción y significa 'y después', y por Austin distinguió dos tipos de enunciados: los asertivos o
eso (6) y (7) tienen condiciones veritativas distintas; esto es constatativos, estudiados durante dos mil años por la filosofía,
así no porque el ítem léxico y quiera decir a veces una cosa y que se caracterizan por admitir asignaciones de verdad o false-
a veces otra, sino porque hay un principio pragmático según dad, y los performativos, a los que solo pueden asignárseles con-
el cual contamos las acciones o sucesos en orden cronológico, diciones de "felicidad". (8) es un constatativo, y (9) un perfor-
salvo que indiquemos lo contrario. Como este principio guía la , mativo:
interpretación de (6) y (7), resulta que no podemos asignar
valor veritativo a estas oraciones sin introducir un principio (8) Está nevando.
pragmático.
(9) Sí, juro.
La consecuencia de lo que venimos diciendo es que las ex-
plicaciones pragmáticas son necesarias para describir una serie En los enunciados performativos se hace exactamente lo que
de regularidades lingüísticas, y que es muy difícil (y quizá teóri- se dice, en el caso de (9) jurar. En este tipo de emisión hablar
camente errado) estudiar el lenguaje como un sistema de reglas es, literalmente, hacer. Las lenguas poseen cientos de verbos
autónomo, es decir, independiente del uso. que cumplen la función de performativos explícitos, es decir, que
nombran la acción que se hace precisamente cuando se la nom-
bra y solamente mediante la palabra: Juro, prometo, declaro, niego,
4. LA TEORÍA DE LOS ACTOS DE HABLA pido, ordeno, bautizo, etc.
Al concepto^de verdad (correspondencia entre la afirmación
Las explicaciones pragmáticas de algunos fenómenos grama- de un estado de cosas y ese estado de cosas) se opone, en la
ticales (del tipo de las que acabamos de esbozar en los ejemplos teoría de los actos de habla, el de felicidad, o sea, el de acción
(l)-(7)) empezaron a interesar a los lingüistas a finales de los llevada a buen término. La verdad de las oraciones con perfor-
años sesenta, cuando se intentó ampliar el modelo de la lin- mativos, como (9), es inverificable, porque los performativos no
güística generativa, centrada en la sintaxis. Surgieron por esos pueden ser ciertos ni falsos, sino solo ser afortunados o desa-
años varias subespecializaciones o doctrinas (la semántica gene- fortunados, según salgan bien o mal.
rativa, el análisis del discurso, la lingüística textual, entre ellas) El infortunio procede no de la mala correspondencia entre
que intentaban dar cabida al hablante en la teoría de la lengua. el lenguaje y la verdad, sino de una insatisfacción (infelicidad):
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la falta de coincidencia entre lo que el enunciado dice que ha- hacerlo espontáneamente). La condición de sinceridad estipula
ce y lo que en realidad hace. Para que haya matrimonio, debe que el hablante desea sinceramente que su interlocutor haga lo
decir Sí, quiero el contrayente y no el testigo, y no un actor que que le pide, y la condición esencial es la que hace que una pe-
hace el papel de contrayente en el escenario, etc., ni un con- tición sea una petición y n o otro acto: dadas las condiciones an-
trayente a quien todavía no se lo han preguntado, etc. El per- teriores, el acto de habla cuenta como un intento de que el oyen-
formativo hace lo que dice siempre y cuando lo use quien de- te haga lo que se le pide.
be, como se debe, donde se debe, cuando se debe, y con quien
Las reglas correlativas de estas condiciones sirven para defi-
se debe.
nir los actos de habla. Estas reglas no son meramente regulati-
Después de diseñar su teoría de los infortunios, Austin des- vas, son constitutivas, porque crean o definen una forma de com-
construyó su oposición inicial entre actos performativos y actos portamiento. Las reglas constitutivas del fútbol, por ejemplo, no
constatativos, admitiendo que todas las oraciones, también las solamente regulan la manera de jugar al fútbol, sino que crean
que afirman verdades o falsedades, sirven para cumplir actos, la posibilidad misma de jugar al fútbol; esas reglas determinan
aunque no tengan performativos explícitos. Así, Está nevando es que, dadas ciertas condiciones, algunos movimientos cuenten
una afirmación, aunque no contenga el verbo afirmar. como goles, como faltas, etc. Hablar una lengua es también ac-
tuar según reglas constitutivas, de modo que la emisión de cier-
Esto nos permite distinguir significado de fuerza: significado tas formas lingüísticas, dadas las condiciones necesarias, cuente
del enunciado - l o que las palabras dicen- y fuerza de la enun- como determinado acto de habla en el marco institucional en
ciación - l o que las palabras hacen, por ejemplo afirmar, jurar, que se desarrolla nuestra actividad lingüística.
pedir, ordenar-. El acto por el que se produce significado es
locucionario (locutionary act); la fuerza, en cambio, es el poder de La regla constitutiva del acto de pedir, por ejemplo, extraída
hacer, y proviene del acto ilocuáonario {illocutionary act). A esto de la condición esencial, es que la emisión de una determinada
se agrega un tercer acto posible pero no siempre identificable, forma lingüística (nunca la forma misma, sin ser usada, claro)
el perlqcucionario {perlocutionary act), por el cual se producen cuenta como el intento de que el oyente haga algo.
efectos en el interlocutor (convencerlo, sorprenderlo, asustarlo). Searle afirma que hay una correlación entre la forma lin-
Para Searle, los actos de habla son las unidades de la comu- güística y el acto de habla, de modo que las afirmaciones se ha-
nicación lingüística, y se realizan de acuerdo con reglas: "hablar cen usando formas declarativas, y las preguntas usando interro-
consiste en realizar actos conforme a reglas" (Actos de habla, pág. gativos, etc., cuando el lenguaje se usa literalmente. Pero son
31). Agrupando los actos de habla por géneros (por ejemplo tantos los casos en que los hablantes usan el lenguaje de mane-
prometer, ordenar, saludar, agradecer, etc.), Searle se propone ra indirecta, no literal, que la teoría debe proporcionar una ex-
enunciar las condiciones que hacen posible realizar esos actos plicación adecuada.
de habla, y de las condiciones extraer reglas. Estas reglas son re- Recuérdese nuestro ejemplo del comensal que pedía sal, en
glas semánticas constitutivas, que determinan qué tipo de emi- el capítulo anterior. Su petición era, literalmente, en un caso
sión lingüística, en qué circunstancias, cuenta como tal acto de una afirmación sobre las sopas, y en el otro una pregunta (esta
habla. última típica: ¿Me quieres pasar la sal?). Searle explica los actos
Entre las condiciones que permiten la realización afortuna- de habla indirectos como la superposición de dos actos, uno li-
da de un acto lingüístico como, por ejemplo, el de pedir, teral y el otro no. El oyente interpreta el "verdadero" acto de
tenemos algunas de tipo general: las que hacen posible la habla (el no literal) gracias a su conocimiento del contexto
comunicación (por ejemplo, hablar inteligiblemente), y las con- institucional y particular en que se realiza el acto, y a su capa-
diciones de contenido preposicional (en este caso, que el con- cidad para interpretar (según principios que veremos en el ca-
tenido de la emisión se refiera a un acto futuro del oyente). pítulo siguiente) la intención del hablante al hacer la pregunta-
Otras son preparatorias (en la petición, que el oyente sea capaz petición.
de hacer lo que se le pide, y que no parezca estar dispuesto a La teoría de los actos *de habla influyó mucho en las nuevas
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corrientes de lingüística que veían el lenguaje no solamente el interlocutor reconozca nuestra intención, y no solamente el
como la asociación de unos sonidos y unos significados, según significado literal de lo que decimos. Lo que la persona en cues-
quería la tradición saussureana, sino como acción. Aunque tión comunica sin querer, en el ejemplo, podría ser que está en-
Searle n o desarrolla una teoría de los contextos (problema que, ferma o cansada, o que se siente incómoda por estar donde
dijimos al final del capítulo anterior, sigue siendo nebuloso), está, etc. Lo que decimos sin querer, los lapsus linguae y otras
es evidente que las condiciones y reglas de los actos de habla gracias y desdichas de la comunicación interesan, sobre todo, a
solo se cumplen en ciertos contextos, tanto institucionales como los psicólogos.
particulares. El hecho de que un porcentaje tan alto de actos La pragmática estudia el significado intencional, lo que uno
de habla no lleve intención de literalidad nos advierte que el quiere decir. El filósofo Paul Grice, que elaboró dos teorías cla-
papel del contexto sobrepasa al de las reglas mismas. Piénsese, ves para la pragmática, la del significado "no natural" y la de las
sin ir mas lejos, en las ironías y metáforas de la conversación, o implicaturas, describe el significado intencional, que él llama no
en las "amenazas" e "insultos" tan frecuentes en los diálogos de natural (meaning-nn), con la siguiente fórmula, donde H signifi-
la intimidad (Te voy a comer a besos, Tú lo que eres es un sinver- ca 'hablante', O 'oyente', E 'enunciado' y z 'creencia o acto de
güenza); en estos y tantos casos semejantes, es el contexto el que voluntad de O' (traduzco la versión, ligeramente modificada, de
da su justo significado a las formas usadas. En el contexto ope- Levinson, Pragmatics, pág. 16):
ran, como veremos en el capítulo siguiente, una serie de ex-
pectativas sobre la conducta lingüística de nuestro interlocutor, H quiere decir no naturalmente z cuando profiere E si y solo si:
que contribuyen a diseñar el significado de lo que nos quiere
decir. (i) H intenta que E cause un efecto r en O.
(ii) H intenta que (i) se cumpla simplemente porque O reco-
noce la intención (i).
5. E L SIGNIFICADO INTENCIONAL
Según esta fórmula, el significado no natural es un tipo especial
de intención destinada a ser reconocida como tal por quien la
Hemos dicho, a propósito de los actos de habla indirectos,
recibe. La significación "natural" se produce, en cambio, sin in-
que la posibilidad de interpretarlos depende del reconocimien- tervención alguna de intencionalidad, como cuando decimos
to de la intención del hablante. Esto es válido para todos los ac- Esta fiebre significa que hay infección; Está su abrigo en el perchero, lo
tos de habla, sean indirectos o directos. Uno de los pilares teó- que significa que ha llegado.
ricos de la pragmática es lá noción de significado intencional.
Interpretar lo que otro dice es reconocerle una intención co-
En otra parte he tratado la diferencia entre decir, querer de-
municativa, y esto es mucho más que reconocer el significado
cir y decir sin querer (véase La pragmática lingüística, cap. 2),
de sus palabras. La comunicación parte de un acuerdo previo
que aquí me limito a esquematizar. Lo que decimos üene un
de los hablantes, de una lógica de la conversación que permite
significado que depende de las expresiones usadas y está sujeto pasar del significado de las palabras al significado de los
a un análisis de sus condiciones veritativas; lo que queremos de- hablantes. De esa lógica hablaremos en los dos capítulos si-
cir tiene fuerza pragmática y es la pragmática la que conjetura guientes.
cuáles son los principios que nos permiten interpretar esa fuer-
za. Lo que decimos sin querer queda fuera de la lingüística, en
principio, aunque no es un tema ajeno a nuestra disciplina,
6. LA PRAGMÁTICA ACTUAL
pues forma parte del significado.
Si alguien nos dice Qué frío hace aquí interpretaremos natu-
ralmente n o solo el significado de sus palabras, sino la inten- Recapitulando lo anterior, vemos que la pragmática surgió
ción con que las dice, lo que nos llevará, por ejemplo, a cerrar de un descontento dentro de la lingüística, que llevó a la bús-
la ventana o encender la calefacción. Comunicarse es lograr que queda de mejores explicaciones para ciertos fenómenos. Esa
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búsqueda coincidió con las nuevas teorías de los filósofos sobre en dos conjuntos de problemas interconectados. El primer con-
la relación entre la forma lingüística, el significado y el contex- junto está formado por asuntos relacionados con la estructura
to. En los sesenta y los setenta los nuevos gramáticos reivindica- de la lengua, y el segundo por los mecanismos inferenciales que
ron todo lo que quedaba "más allá" de la oración, y escribieron hacen posible la comunicación.
manifiestos sobre la centralidad teórica del discurso frente a la Los ejemplos (l)-(7) vistos en este capítulo ilustran algunos
centralidad tradicional de la oración. Florecieron la lingüística problemas del primer tipo: se trata de fenómenos lingüísticos
textual y las diversas corrientes de análisis del discurso, surgie- como el orden de palabras, el uso de los deícticos, y también la
ron teorías funcionalistas en gramática, y se propuso el trabajo estructura de los actos de habla, que no pueden explicarse co-
interdisciplinar en conjunción con la psicología, la filosofía, la rrectamente sin ayuda de un análisis pragmático, y que por lo
sociología. La retórica (que muchos consideran la más antigua tanto suelen aducirse para dar validez a la existencia de la
de las lingüísticas del texto) y la teoría literaria fueron graciosa- pragmática dentro de la lingüística. Podríamos hablar, en este
mente invitadas a formar parte de la lingüística. Como es de su- caso, de una pragmática entendida como complemento de la
poner, algunos lingüistas opinaban que de esa mezcolanza no gramática, que se pregunta, sobre todo, cómo afecta la función
podía salir nada bueno. comunicativa a la estructura gramatical de las lenguas.
La pragmática adquiere status de subdisciplina lingüística Algunos de los ejemplos que vimos en la introducción y en
(o, para algunos, disciplina independiente) cuando Grice pre- el capítulo I ilustraban, en cambio, el problema de la discre-
senta una teoría muy influyente sobre cómo inferimos los ha- pancia entre el significado lógico o gramatical y el significado
blantes el significado implícito. De esa teoría, que veremos e n contextual, y ponían de relieve los procesos por los cuales nos
el capítulo siguiente, han derivado las reflexiones más intere- entendemos. La ironía, como vimos en el ejemplo de la sopa de
santes y más fecundas sobre los procesos medíante los cua- Mafalda, consiste en decir una cosa y querer decir otra: ¿por
les los hablantes producimos e interpretamos significado lin- qué confiamos en que nuestro interlocutor va a entender lo que
güístico. no le decimos, por qué nuestro interlocutor efectivamente lo
Hoy en día, la pragmática sigue confundida con otras cien- entiende (cuando lo entiende), y por qué elegimos esa manera
cias que estudian el discurso, y está en la intersección de una complicada de comunicarnos?
serie de enfoques sobre la comunicación y la cognición, como Si se compara el problema de la ironía con el problema del
noca Green en la definición citada arriba. La pragmática com- orden de palabras en la oración, por tomar dos ejemplos entre
parte el interés por la relación entre lenguaje, sociedad y cultu-
tantos, se verán, contrapuestas, las dos tendencias de la prag-
ra con otras disciplinas del discurso, sobre todo con dos de ellas:
mática actual. Por un lado, una pragmática interesada en anali-
con la sociolingüística (especialmente la que estudia los proce-
zar la lengua en relación con su función comunicativa. Por otro,
sos de interacción lingüística), y con el análisis de la conversa-
una pragmática interesada en estudiar el contexto en que se
ción. Tanto la pragmática como la sociolingüística y el análisis
produce el enunciado y que determina en gran parte lo que ese
de la conversación estudian la comunicación lingüística en la
enunciado significa (los principios que guían la comprensión de
complejidad de sus contextos. Sin embargo, la pragmática tra-
baja con enunciados construidos, como ya hemos notado, y tien- lo que se comunica implícitamente, como el significado iróni-
de a concentrarse en el estudio de los procesos inferenciales por co). En el primer caso, el análisis va del lenguaje al contexto,
los cuales comprendemos lo implícito. No todos los pragmatis- con la intención de describir más adecuadamente la estructura
tas, sin embargo, están dispuestos a descartar el tratamiento di- del código lingüístico. En el segundo caso, se analizan sobre to-
recto de las condiciones sociales del uso del lenguaje, y sigue vi- do los mecanismos de la comunicación, que permiten explicar
gente la pregunta sobre el alcance teórico de la noción el significado de los signos lingüísticos puestos en uso.
"significado contextuar, la pregunta que planteamos al final del En los capítulos restantes veremos las dos teorías más im-
capítulo anterior. portantes de la segunda tendencia en pragmática.
La pragmática parece concentrarse, en estos últimos años,
•!) n 9

2. Pragmática y lingüística teórica

2.1. La pragmática c o m o teoría del uso lingüístico

El concepto de «uso» es un concepto de la semiótica que


ahora asume la pragmática lingüística y establece c o m o cri­
terio de identificación en análisis e investigaciones de natu­
raleza muy diversa.
Aunque actualmente no existe una teoría pragmática ho­
mogénea ni una metodología unificadora, ni una concepción
unánime de lo que debería ser la pragmática homogénea ni
una metodología unificadora, ni una concepción unánime de
lo que debería ser la pragmática, existe en lingüística la con­
vicción de que hacer pragmática significa ocuparse del uso
lingüístico.
Una definición de este tipo no plantea problemas hasta
que se le atribuye un valor orientativo similar al que poseen
las definiciones de semántica c o m o ciencia del significado o
de la sintaxis c o m o ciencia de las propiedades combinatorias
de los morfemas — c o n todo el valor aproximativo que com­
portan en el plano de las informaciones sobre las operacio­
nes lingüísticas reales desarrolladas dentro de los respectivos
campos disciplinarios—.
Dada la-firmeza y la constancia con la que se afirma que
la pragmática se entiende o debería entenderse c o m o teoría
del uso lingüístico, podríamos creer que, quien trabaja en este
ámbito, se adhiere a un concepto de uso bien definido y uni­
ficado en todos los campos de investigación pragmática, como
es el caso del proyecto para el handbook de pragmática ela­
borado por Yerschueren, Óstman, Blommaert 1992.
Sin embargo, la situación es bien distinta; si existe una uni­
dad entre los estudiosos que conciben la pragmática c o m o
110
72 NACIMIENTO Y EVOLUCIÓN DE LA PRAGMÁTICA TEÓRICA PRAGMÁTICA Y LINGÜÍSTICA TEÓRICA 73

teoría del uso, ésta no proviene de una definición intencional de ambas entidades con la facultad del lenguaje exigen análi­
del concepto, sino de la reivindicación de la prioridad de los sis y procedimientos extremadamente delicados; la edición
hechos lingüísticos,.en toda su asistematicidad y fragmenta- postuma del Curso de lingüística general n o establece unas
tividad, sobre la teoría gramatical que ha privilegiado los he­ conclusiones definitivas sobre los problemas indicados, y la
chos ideales elaborados sin tener en cuenta el contexto. comparación con fuentes manuscritas insinúa a menudo la
En efecto, para muchos-lingüistas hacer pragmática ha sig­ vacilación del pensamiento de Saussure sobre cuestiones pro­
nificado hacer lingüística «a pesar de Chomsky», a pesar de pias de la lingüística. El manuscrito Engler testimonia explí­
la prioridad atribuida por la gramática generativa a los he­ citamente la legitimidad de una teoría de la parole: «Para con­
chos de competencia sobre los hechos de ejecución. Si en la cluir, si bien es cierto que los dos objetos (lenguaje y acto
tradición lingüística estadounidense el concepto de uso recla­ lingüístico) se presuponen recíprocamente, también es cierto
m a inmediatamente el concepto chomskiano de «ejecución», que éstos son de naturaleza diversa y requieren cada uno la
en la tradición de la lingüística europea dicho concepto logra elaboración de una propia teoría» (Engler 342, pág. 56), y
orientarse hacia un único polo de atracción identificable. aunque la famosa frase «la lingüística tiene por único y ver­
La reivindicación de una lingüística de la parole, presen­ dadero objetivo la lengua considerada en sí y para sí» nunca
te incluso en las reflexiones de los primeros discípulos de Saus- haya sido pronunciada por el estudioso ginebrino (véase De
sure y reconocida por el propio Saussure, no puede consi­ Mauro 1970, cap. 5), la edición del 1916 parece indicar que
derarse propiamente el presupuesto del nacimiento de una Saussure no considera la lingüística de la parole y la lingüís­
pragmática c o m o teoría genérica del Oso lingüístico; la inves­ tica de la langue de igual m o d o .
tigación lingüística europea que estudia las funciones del len­
guaje se vale incluso de la definición de langue c o m o sistema
social para elaborar los temas centrales sobre los usos del Si asignamos a la ciencia de la lengua su verdadero lugar en
el conjunto de los estudios sobre el lenguaje, al mismo tiempo
lenguaje. establecemos el lugar que ocupa la lingüística. Todos los demás
En esta sección discutiremos brevemente la posibilidad de elementos del lenguaje, que constituyen la parole, se subordi­
una pragmática c o m o teoría del «uso» sobre la base de las nan automáticamente a esta ciencia y, gracias a esta subordina­
dos oposiciones langue-párole y compeíence-performance, pa­ ción, todas las partes de la lingüística encuentran su justifica­
sando en seguida a la presentación de las posiciones más re­ ción natural (CLG, 36).
cientes sobre la naturaleza del uso lingüístico.
Y esto está en estrecha dependencia con las definiciones
del concepto de parole. En la caracterización que Saussure
2.2. La distinción langue-parole establece de las dos entidades, la parole figura siempre c o m o
fenómeno «individual», «accesorio y más o menos acciden­
Si consideramos que la posibilidad de encontrar en la opo­ tal», o c o m o
sición saussuriana langue-parole las premisas para los desa­
rrollos futuros de una pragmática lingüística significa bus­ acto individual de voluntad y de inteligencia, en el que conviene
car en uno o en otro miembro de la oposición el objeto de distinguir:
una teoría del uso lingüístico, entonces la labor se vuelve más 1. las combinaciones del código de la lengua que utiliza el
complicada de lo que la divulgación misma del pensamiento sujeto hablante para expresar su propio pensamiento personal;
saussuriano podría llegar a creer. 2. el mecanismo psicofísico que le permite manifestar dichas
La operación interpretativa, que debería analizar los con­ combinaciones (CLG, págs. 30-31).
ceptos de langue y de parole, y la discusión de las relaciones
74 NACIMIENTO Y EVOLUCIÓN DE LA PRAGMÁTICA TEÓRICA
PRAGMÁTICA Y LINGÜÍSTICA TEÓRICA 75

La parole es la «fonación, o sea la ejecución de las imá- la ejecución es siempre individual, el individuo es siempre el di-
genes acústicas»; es «la suma de lo que la gente dice», no rector; nosotros le llamaremos parole [...]. Si separamos lengua
tiene «nada de colectivo», «sus manifestaciones son indivi- deparóle, separamos a un tiempo: 1) lo que es social de lo que
duales y momentáneas» (CLG, pág. 38). Caracterizada así la es individual; 2) lo que es esencial de lo que es accesorio y más
parole se presenta c o m o objeto posible de la psicología o de o menos accidental (CLG, pág. 30)
las disciplinas fónico-acústicas, configurándose a un tiempo
como actividad de un sujeto pensante que produce significa- no pueden interpretarse sin tener presente que Saussure tam-
ciones individuales, y c o m o el resultado observable de dicha bién distingue entre madère y objet de la lingüística y entre
actividad en términos del material fónico utilizado para su hechos externos e internos en la lengua. La totalidad de ios
realización. hechos lingüísticos es materia de la lingüística, mientras la
Respecto a estas definiciones, las de la langue se presen- langue es el objet, es decir, el obiectum, el fin cognitivo que
tan más problemáticas: la langue se caracteriza c o m o esque- sólo puede alcanzarse coordinando la pluralidad de los pun-
ma, forma pura (CLG, pág. 36), c o m o norma de realización, tos de vista (psicológico, sociológico, fisiológico, etc.) en una
forma material (CLG, pág. 32), y c o m o usage, o conjunto «unidad que consiste en la reconstrucción del sistema de va-
de costumbres formales (CLG, págs. 37, 112). lores que hace de una determinada entidad lingüística esa en-
Ahora bien, c o m o observa De Mauro 1968, la división de tidad lingüística» (De Mauro, 1968, n. 40).
las partes del Curso establecida por los autores ha favoreci- Por otra parte, sea la langue o la parole, ambas asumen
do una tradición exegética que interpreta la distinción entre el valor relacional frente a la faculté du langage; en el ma-
langue y parole c o m o distinción entre dos entidades separa- nuscrito 160 B Engler, la posición de la parole al respecto apa-
das y contrapuestas, cuando para Saussuce la-relación entre rece expresada de forma nítida:
ambas entidades se basa en presupuestos distintos de la con-
traposición y la mutua exclusión. Consideremos las palabras la lengua es un conjunto de convenciones necesarias adoptadas
siguientes: por el cuerpo social para permitir el uso de la facultad del len-
guaje entre los individuos. La facultad del lenguaje es un hecho
Sin duda, los dos conceptos están estrechamente unidos y distinto de la lengua, pero no puede realizarse sin ella. Con pa-
se presuponen mutuamente: la lengua es necesaria para que la role se designa tanto el acto del individuo que realiza su facul-
parole sea inteligible y produzca todos sus efectos; y la parole tad por medio de la convención social como la lengua.
es indispensable para que Ja lengua se establezca; históricamen-
' te, el hecho de la parole precede siempre. ¿Cómo podríamos aso- Es importante subrayar que el concepto de uso está refe-
ciar una idea a una imagen verbal si dicha asociación no se ma- rido aquí a la facultad del lenguaje, no a la lengua; es la fa-
nifestase ante todo en un hecho de parolel Por otra parte, sólo cultad del lenguaje la que entra en uso en la parole, es la ca-
escuchando a los demás aprendemos la lengua materna; ésta con-
pacidad de hablar la que se actualiza en la actividad locutiva,
sigue depositarse en nuestro cerebro como consecuencia de nu-
merosas experiencias. En conclusión, es la parole la que hace y todo ello es posible gracias a la existencia concreta de una
evolucionar la lengua; son las impresiones obtenidas al escuchar langue que, c o m o conjunto de convenciones sociales y esque-
a los demás las que modifican nuestras costumbres lingüísticas. ma de control de las variaciones, garantiza la mutua c o m -
He aquí, pues, la interdependencia entre la lengua y la parole; prensión de los individuos:
la primera es al mismo tiempo instrumento y producto de la se-
gunda [...] (CLG, pág. 37).
La lengua, no menos que la parole, es un objeto de natura-
leza concreta, lo cual es una gran ventaja para el estudio. Los
Diferenciar la langue de la parole es una exigencia meto- signos lingüísticos, incluso si son esencialmente psíquicos, no
dológica. Fragmentos c o m o son abstracciones; las asociaciones ratificadas por el contexto
)12
76 NACIMIENTO Y EVOLUCIÓN DE LA PRAGMÁTICA .TEÓRICA PRAGMÁTICA Y LINGÜÍSTICA TEÓRICA 77

colectivo y que constituyen en su conjunto la lengua, tienen su de su esencia, de su realidad intrínseca, que es un plano de uni-
sede en el cerebro (CLG, pág. 32). ficación y síntesis, no de diferenciación y de análisis (pág. 40).

El problema del uso no se resuelve enteramente en el pla- El análisis de la actividad locutiva, que Coseriu conside-
no de la dicotomía langue-parole; la lingüística saussuriana ra prioritario, no puede prescindir de la actividad social de
distingue entre lingüística externa y lingüística interna, y con- la lengua. U n a de las contribuciones de mayor relieve de C o -
fiere a la primera los aspectos que no inciden sobre el orga- seriu es el considerar al sujeto hablante c o m o «individuo so-
nismo del sistema c o m o el fraccionamiento dialectal, la rela- cial» que al hablar n o realiza únicamente un sistema funcio-
ción entre lengua y las instituciones de todo tipo y los factores nal sino también un sistema «normal». Abandonando la
externos del cambio lingüístico. D e nuevo, la distinción pare- distinción, difusa en el texto saussuriano, entre «individuo
ce tener en Saussure un valor metodológico más que ontojó- asocial» y «sociedad extraindividual», Coseriu introduce un
gico («la separación de los dos puntos de vista se impone y nivel intermedio de abstracción y formalización'entre las ca-
debe analizarse lo más rigurosamente posible» [CLG, pág. racterísticas concretas, infinitamente variadas y variables, de
42)), pero sería tan incorrecto identificar iout court la lingüís- los objetos observados y sus características funcionales indis-
tica externa con una lingüística de la parole c o m o interpretar pensables: es el nivel de la norma, el de las isoglosas que po-
la lingüística de la parole c o m o teoría del uso lingüístico. nen en común los distintos fenómenos de parole en sus ma-
nifestaciones c o m o realizaciones individuales reconocidas
c o m o pertenecientes a una'lengua.
2.2.1. Dicho sistema de isoglosas, analizable a posíeriori en el
interior de una comunidad social limitada en el espacio y en
Las discusiones originadas en torno a la relación entre lan-
el tiempo, pertenece a una perspectiva de análisis de la len-
gue y parole se han concentrado sobre un dualismo ontoló-
gua desde el punto de vista de su uso.
gico que ha privilegiado lecturas parciales de ambos concep-
Estas consideraciones, que conducen la investigación ha-
tos. Así, Coseriu (1952, en Coseriu 1971), después de haber cia la exploración de las latitudes sociales de la individuali-
reseñado y discutido distintas posiciones sobre la relación en- dad expresiva, privilegian la relación de la parole con la len-
tre langue y parole, concluye: gua c o m o entidad de naturaleza social. La individualidad de
las realizaciones lingüísticas es también observable desde otra
2. Al hablar como tal no se le puede oponer como realidad
distinta la lengua, estando ésta presente en el habla misma y ma- perspectiva, c o m o dimensión que tiene en cuenta al sujeto
nifestándose concretamente en los actos lingüísticos; los térmi- hablante, analizando los aspectos más íntimos, aquéllos que
nos como lengua y parole no designan secciones autónomas ni escapan a la perspectiva «lógica» del análisis lingüístico. En
un modo de representarse la lengua, sino más bien puntos de esta dirección, que examina la relación de la parole con la na-
vista distintos, o sea, maneras diferentes de afrontar el fenóme- turaleza psíquica de la lengua, se desarrollan las elaboracio-
no lingüístico, diferentes grados de formalización de la misma nes del pensamiento saussuriano realizadas, desde enfoques
realidad objetiva. diferentes, por Ch. Bally y A.ÍSechehaye. A m b o s centran su
3-. Adoptado el criterio de los distintos grados de abstrac- atención en la relación entre componentes lógicos y c o m p o -
ción, debe reconocerse y clasificar las diferenciaciones identifi- nentes afectivos de la expresión verbal.
cadas sin intentar reducirlas a los modelos de la famosa di-
" cotomía. Secheííaye señala y afirma el poder disgregador y d e m o -
4. Es necesario realizar las distinciones en el plano de la ledor del componente afectivo respecto a las construcciones
«conformación» del lenguaje, plano en el que se toma en consi- elaboradas por el intelecto:
deración cómo se manifiesta este fenómeno; y no en el plano
78 NACIMIENTO Y EYOLUCIÓN DE LA PRAGMÁTICA TEÓRICA PRAGMÁTICA Y LINGÜÍSTICA TEÓRICA

una emoción intensa destruye la expresión gramatical. Cuando nente afectivo comprende nuestras emociones, nuestros sen-
domina la pasión, no hay modo de sistematizar formas y par- timientos, nuestros impulsos, nuestros deseos, nuestra con-
tes: ésta expresa las ideas completamente desnudas y las arroja cepción de la realidad. Los dos componentes coexisten en el
en el orden en que se presentan sin ninguna preocupación para sistema lingüístico. Este último, en cuanto hecho social y no
la sintagmática: Yo ¿mentir? ¡Mentiroso tú! (Sechehaye 1950, sólo psicológico, es capaz de expresar la individualidad tra-
pág. 133), duciendo el pensamiento en acción: «para enunciar incluso
la cosa más pequeña, es necesario que el pensamiento se con-
La emoción hace variar la estructura intelectual de la fra- vierta en acción y se imponga por medio del lenguaje; es ne-
se bien abreviándola, bien disponiendo los términos consti- cesario que este último sea penetrante, incisivo, enérgico, su-
tutivos según órdenes distintos que responden al movimien- plicante, a menudo incluso hipócrita» (Bally 1913, pág. 21).
to espontáneo de las ideas. El lenguaje emotivo es capaz de
A parte de recordar el discurso que Sócrates mantiene con
desorganizar totalmente la estructura gramatical haciendo
Fedro sobre el arte de la oratoria, para Bally el aspecto social
emerger una vitalidad que trasciende las reglas de la razón.
del lenguaje es el conocimiento de la función interactiva, de
De esto, Sechehaye concluye que existe la posibilidad de
la presencia implícita de un interlocutor en cada actividad
enunciativa. El sujeto hablante utiliza las posibilidades que
' una cierta adaptación de las formas gramaticales a las necesi- ofrece el sistema en el plano sintáctico, léxico, fonético, se-
dades de una expresión enérgica mediante frases breves y órde-
gún modos individuales dictados por la representación que
nes significativos. Esta adaptación no se realiza con la interven-
ción de funciones sino por medio de una utilización ingeniosa él mismo realiza del propio interlocutor. En este proceso de
de formas apropiadas, con la ayuda de algunos indicios suple- adaptación, sostiene Bally, se encuentran en primer plano la
mentarios y alguna licencia particular. _ afectividad y la expresividad (y no las formas lógicas). Éstos
son los inicios de la teoría de la enunciación.
En la otra vertiente de la orientación prevalentemente psi- El estudio de los hechos expresivos del lenguaje organi-
cológica de la investigación de Sechehaye, en estas frases es zado desde el punto de vista de sus contenidos afectivos es,
evidente un contraste entre el plano de la afectividad y el de para Bally, objeto propio de una estilística que, aunque presu-
la intelectualidad en la estructuración del mensaje verbal, un ponga una correspondencia entre hechos expresivos y unidad
contraste sobre el que se rige la dinámica de la adaptabilidad de pensamiento, no es una parte de la psicología sino que se
propuesta en las concepciones más recientes de la pragmáti- inscribe en el campo amplio de la lingüística — d e la que po-
ca (véase también el parágrafo 3). dríamos decir que es una perspectiva de investigación—.
La investigación de los elementos afectivos del lenguaje,
Con Ch. Bally la subjetividad y la afectividad se convier- iniciada por Bally en dirección estilística, se traduce más tar-
ten en objetos de reflexión sobre la constitución del sistema de en la teorización de la modalidad c o m o componente i m - .
¡lingüístico. prescindible de la estructura lógica de la frase. En Bally 1950,
| : i Al reivindicar una función dialéctica a la parole saussu- las relaciones entre racionalidad y afectividad se definen en
;|riana, Ch. Bally le atribuye un carácter subjetivo y afectivo la articulación del enunciado en dictum y modus; el primero
j| qué se manifiesta en la lengua hablada siempre y cuando el
:
representa el contenido objetivo del enunciado, el segundo
^'sistema lo haga posible. En la manifestación de la lengua ha- la operación del sujeto pensante.
bladi, observada en sus contenidos afectivos, el sujeto ha- Esta última es el eje de laj:omunicación, «el engranaje
blante,' el individuo ingresa en la langue. Para Bally, el pen- principal de la frase, sin el que ésta no puede existir» (Bally
samiento mismo que la lengua expresa está compuesto de 1950, pág. 66):
.deméritos afectivos y de elementos intelectuales; el compo-
i t

80 NACIMIENTO Y EVOLUCIÓN DE LA PRAGMÁTICA TEÓRICA PRAGMÁTICA Y LINGÜÍSTICA TEÓRICA 81

La modalidad es el alma de la frase; como el pensamiento, nicas y psicosemánticas unidas a la subjetividad de la locu-
ésta se constituye esencialmente por la operación activa del su- ción, entonces el problema es encontrar en el sistema lingüís-
jeto hablante..No se puede.atribuir valor de frase a una enun- tico los límites y los presupuestos del uso individual.
ciación hasta que no se descubra en ella la expresión de la mo- C o m o veremos, en estas dos direcciones se mueve la in-
¡dalidad, cualquiera que sea (véase pág. 66). vestigación más reciente de la formulación de una teoría prag-
mática.
Se trata de consideraciones que por un lado pueden rela-
cionarse con las reflexiones de Benveniste sobre la subjetivi-
dad del lenguaje (Benveniste 1958), y por otro con el análisis
semántico del enunciado por parte de estudiosos c o m o Fill- 2.3. Teoría del uso y la distinción competencia-actuación
more 1968 y Bierwisch 1980. Facilitan la investigación de una
dimensión de estudio de la lengua que trasciende los conte- La posición de Chomsky respecto al uso lingüístico está
formulada en términos de lá dicotomía competencia-actua-
nidos expresados para centrarse en el descubrimiento de los
ción (1965).
modos en que el hablante se comporta frente a su propia enun-
ciación —una dirección que identifica aspectos sistemáticos ^ En los preliminares metodológicos al estudio de las gra-
del uso lingüístico diferentes de los relativos a la variabilidad máticas generativas como teoría de la competencia lingüísti-
social de la lengua—. Estas consideraciones conducen a una ca se confirman tanto la necesidad de una idealización en la
concepción ideal de la pragmática como componente consti- teoría del lenguaje encaminada a descubrir la realidad men-
tutivo de la estructura del lenguaje.i3s la hipótesis que desa- tal subyacente al comportamiento comunicativo como la con-
rrollará en Francia O. Ducrot con él nombre de «pragmática cepción de la actuación c o m o «aplicación», «puesta en uso»
integrada» (Ducrot .1984; para una valoración de las relacio- del sistema de reglas cuya realidad mental comprende:
nes entre el pensamiento de Ch. Bally y la pragmática, véase
Ducrot 1986). La teoría lingüística se ocupa principalmente de un hablante-
oyente ideal, en una comunidad completamente homogénea; el
Mientras el concepto de uso. no puede considerarse cen- cual conoce perfectamente su lengua y no se encuentra influen-
tral en la lingüística saussuriana, el debate que se ha desarro- ciado por condiciones irrelevantes gramaticalmente como las li-
llado en torno a las relaciones entre langue y parole ha pues- mitaciones de memoria, las distracciones, los cambios de inte-
to en evidencia algunos problemas importantes relacionados rés y atención y por los errores (casuales o característicos) en
con la posibilidad de construir una teoría del uso lingüístico. la aplicación de su propio conocimiento de las lenguas en el trans-
Si consideramos el uso de la lengua c o m o un conjunto curso de la actuación efectiva [...]. Para estudiar la actuación
de fenómenos registrables en la más disparatada práctica co- lingüística efectiva debemos considerar la interacción de varios
municativa, entonces la individualidad y la exclusividad de factores, y la competencia subyacente del hablante-oyente no es
más que uno de ellos. Desde esta perspectiva, el estudio del len-
los actos de parole particulares emergen en toda su potencia
guaje no es distinto de la investigación empírica de otros fenó-
y ofrecen al lingüista la posibilidad de descubrir únicamente menos complejos. Hagamos una distinción fundamental entre
sus características moleculares, a menos que no se considere la competencia (el conocimiento que tiene el hablante-oyente de
el problema de los distintos grados de abstracción sobre el su lengua) y la actuación (el uso efectivo de la lengua en si-
eje que une la parole a la faculté de langage pasando por la tuaciones concretas). La actuación es un reflejo directo de la
langue e infringiendo las normas. competencia en la idealización enunciada anteriormente. En la
En cambio, si entendemos por «uso» el conjunto de prin- realidad, obviamente, no puede reflejar directamente la compe-
cipios y los procesos mentales que permiten a los individuos tencia. La grabación de un discurso natural mostrará numero-
comprenderse, y que se caracterizan por la presencia de unas sos comienzos falsos, desviaciones de las reglas, cambios de pro-
constantes que subyacen a la variedad de las oscilaciones fó- gramación a mitad de la conversación, y así sucesivamente. Para
82 NACIMIENTO Y EVOLUCIÓN DE LA PRAGMÁTICA TEÓRICA PRAGMÁTICA Y LINGÜÍSTICA TEÓRICA

el lingüista, como para el niño que aprende la lengua, el proble- sada y del estatus psicológico inobservable del hablante y del
ma consiste en determinar, partiendo de los datos de actuación, interlocutor; esto carece de importancia para el lingüista. Sólo
el sistema subyacente de reglas que el hablante-oyente posee y es significativo cuando el acto locutivo está relacionado con
utiliza en la actuación efectiva. Así, en sentido técnico, la teoría eventos concretos y reales, es decir, con estímulos y reaccio-
lingüística es mentalista, ya que su objetivo es descubrir una rea- nes. El rechazo de los factores mentales presentes en el c o m -
lidad mental subyacente a un comportamiento efectivo. Los usos
plejo mecanismo del uso lingüístico conduce a Bloomfield
observados en la lengua, las disposiciones hipotéticas, costum-
bres etc. pueden proporcionar pruebas sobre la naturaleza de esta a analizar el acto lingüístico en términos-puramente físicos
. realidad mental, pero seguramente no pueden constituir el ob- y fisiológicos, como un conjunto de movimientos muscula-
jeto propio de ¡a lingüística, si ésta quiere ser una disciplina se- res que permite la salida de ondas sonoras desde los órganos
ria (pág. 45). fonadores del hablante, las cuales imprimen modificaciones
ondulatorias en el aire circundante y alcanzan a los órganos
C o m o se deduce de la última frase de la cita, el juicio auditivos del interlocutor al hacerlos vibrar; esto produce efec-
chomskiano 'sobre la posibilidad de un estudio serio del uso tos sobre su sistema nervioso que confirman que ha oído. El
lingüístico ofrece serias argumentaciones contra Skinner, el reconocimiento de los sonidos se produce mediante la selec-
comportamiento y las prácticas analíticas de la lingüística des- ción de rasgos distintivos que los hablantes de una lengua ad-
criptiva de tipo bloomfieldiano. Poco después se lee: quieren e identifican en el interior de un continuum sonoro
a causa de su aparición constante relacionada con determi-
El descriptivismo, que por principio se limita a la clasifica- nados eventos físicos.
ción y la organización de los datos, a la «extracción de configu- La radical posición inicial de Chomsky tiene, pues, una
raciones» de un corpus de discurso observado, a la descripción motivación bien clara y precisa.
de «costumbres lingüísticas» o de «estructuras de hábitos», en La adopción del principio de idealización y el consiguiente
la medida en que existen, impide el desarrollo de una teoría de
rechazo de los factores considerados apriorísticamente irre-
la actuación efectiva (pág. 55).
levantes para el estudio de la competencia gramatical ha ge-
D e hecho, el planteamiento reductivo del concepto de uso nerado el establecimiento de la investigación sobre aspectos
lingüístico, elaborado por Bloomfield en el segundo capítulo de la formalización y ha suscitado la reacción de sociólogos
deJEY lenguaje, autoriza y exige una postura ideológica y me- y etnógrafos de la comunicación, que contraponen la com-
todológica que devuelve a la lingüística la dimensión cogni- petencia gramatical a la competencia comunicativa c o m o ob-
:

. Uva de su objeto de estudio. jeto natural de observación y teorización.

Bloomfield 1933 sostiene que el acto de habla, o bien el .


.: hablar concreto, está precedido y seguido de eventos concre- 2.3.1. Competencia gramatical, competencia comunicativa,
tos que representan, respectivamente, un estímulo y una reac- competencia pragmática ¡
$ ¡ ción del comportamiento. El uso de la lengua consiste en su
intervención entre dicho estímulo y dicha respuesta y puede En la caracterización chomskiana de la teoría lingüística,
^considerarse una reacción sustitutiva del hablante que, aduan- elaborada por Hymes 1971, no se da prácticamente impor-
a d o como estímulo sustitutivo sobre el oyente, permite que este tancia a los rasgos socioculturales que definen la variedad in-
_¿~g.júUlrao manifieste la reacción de comportamiento deseada. finita de los usos lingüísticos. >
^ A h o r a , la verificación del acto lingüístico, y el transcurso de La teoría de la competencia estudia objetos lingüísticos
jfí.los eventos concretos que lo preceden y lo siguen, dependen ideales, abstractos, de igual manera que son abstractos los in-
ííf;dcl conjunto de factores que caracterizan la experiencia pa- dividuos que la teoría implica, considerados c o m o mecanis-
84 NACIMIENTO Y EVOLUCIÓN DE LA PRAGMÁTICA TEÓRICA 11 B
PRAGMÁTICA Y LINGÜÍSTICA TEÓRICA 85

mos cognitivos carentes de motivación y no personas que con-


Existen reglas de uso sin las que las reglas de la gramática
viven en un mundo social en el que «los significados se ganan
serían inútiles. Igual que las reglas de la sintaxis pueden domi-
con el sudor de la frente y la comunicación se conquista con nar algunos aspectos fonológicos, e igual que las semánticas do-
el esfuerzo» (pág. 216). minan posiblemente aspectos semánticos, también las reglas de
Pdr otra parte, la actuación figura como una especie de los actos del lenguaje intervienen como factor dominante en la
categoría residual: es la manifestación «imperfecta» de un sis- forma lingüística en toda su totalidad (pág. 224).
tema subyacente, es «degeneración» (Chomsky 1965, pág. 31),
y finalmente «corrupción de la competencia ideal» (Katz 1967, La relación entre factores sociales y factores gramatica-
pág. 144). les, concluye Hymes, no puede tratarse en los términos de la
Pero, c o m o observa Chomsky, estos argumentos derivan rígida distinción chosmkiana competencia-actuación. Existe
más de la observación psicológica del análisis gramatical que una competencia del uso que es un conjunto de conocimien-
de la atención prestada a las variables socioculturales del uso tos tácitos sobre los mecanismos subyacentes de la actuación
lingüístico. Para la gramática generativa, los problemas de ac- efectiva y de la habilidad neurofisiológica que permite usar
tuación son los relativos a la productividad, la interpretación, los medios de actuación. Si se introduce este último tipo de
la naturaleza de las estructuras formales, como muestran las competencia en el análisis del lenguaje, entonces el término
consideraciones sobre las propiedades de incrustamiento, de «actuación» puede reservarse a los comportamientos realmen-
autoinclusión, ramificación múltiple o de las inferencias en te observables; de esta forma se resuelve la ambigüedad, pre-
los procesos de producción: «la grabación de un discurso na- sente en la definición chomskiana, que lleva a identificar una
tural mostrará numerosos comienzos falsos, desviaciones de teoría del uso con los fenómenos del comportamiento comu-
la norma, cambios de programación imprevistos, etc.» nicativo.
(Chomsky 1965, pág. 45). Hymes define la competencia comunicativa como «la x

En realidad, observa Hymes, desde el punto de vista del competencia que establece cuándo se debe hablar y cuándo
discurso, las imperfecciones, las incorrecciones, los hechos no callar, qué decir, a quién, c ó m o y de qué m o d o » . Es la capa-
explicables gramaticalmente son factores funcionales a la rea- cidad de «cumplir un repertorio de actos lingüísticos, de par-
lización de un acto social o a la solución de un problema en ticiparen los eventos discursivos, y de valorar su cumplimiento
la investigación o en la elaboración de una estrategia de com- por parte de los interlocutores», y se integra «con ¡a compe-
portamiento: «Toda ocasión reclama una incorrección apro- tencia relativa a la interrelación del lenguaje con los demás
piada» (pág. 223). códigos de conducta comunicativa» (pág. 223). La adquisi-
ción de dicha competencia es fruto de la experiencia social,
Esto descarta una teoría lingüística que reduce la organi-
de las necesidades, de los motivos y de los éxitos de la ac-
zación de la lengua a un conjunto de reglas que asocian soni-
ción, que a su vez es fuente de nuevos motivos, necesidades,
dos y significados. U n m o d e l o de este tipo presupone que la
experiencias, pero «la competencia de uso forma parte de la
lengua expresa únicamente significados referericiales y, por
misma matriz evolutiva que la competencia gramatical» (pág.
tanto, sólo estudia un uso determinado de la lengua: la de- 225).
signación.
Consecuentemente, en una teoría del uso que asume el
Si consideramos la dimensión social del uso lingüístico,
concepto de competencia comunicativa c o m o propio expli-
continúa Hymes, observamos que las lenguas también están
candum, los argumentos pertinentes no pueden ser únicamen-
organizadas para lamentarse, regocijarse, suplicar, amones-
te de dos tipos —gramatical o aceptable—: el punto de vista
tar, sentenciar, insultar, y en la realización de estos actos los de la persona, que esta definición de la competencia exige,
factores sociales interfieren con los gramaticales; esta infe- impone la valoración de al menos cuatro puntos: 1. si (y en
rencia es relevante para el análisis lingüístico. qué medida) algo es posible formalmente; 2. si (y en qué me-
PRAGMÁTICA Y LINGÜÍSTICA TEÓRICA
86 NACIMIENTO Y EVOLUCIÓN DE LA PRAGMÁTICA TEÓRICA 87.1

dida) algo es realizable con los medios de actuación disponi- sentes en el uso lingüístico, tan marcado en los años setenta,
bles; 3. si (y en qué medida) algo es apropiado al contenido se atenúa en parte en los ochenta. Por un lado, personalida-
en el que se usa; 4. si (y en qué medida) algo se cumple y des c o m o J. Gumperz realizan una revisión del concepto de
lo que su actuación comporta. competencia comunicativa en el sentido de su propiedad in-
teractiva; por otro lado, la teoría chomskiana plantea una de-
En cuanto a la posibilidad efectiva de elaborar una «teo- finición de competencia pragmática influenciada en alguna
ría» del uso, un número considerable de estudios de sociolin- medida por la sociología, la filosofía del lenguaje y las cien-
guística y de etnolingülstica (Cardona 1976) han centrado su cias cognitivas.
atención ea el hecho de que los esquemas de uso no son nun-
ca uniformes; también las comunidades pequeñas relativamen-
te homogéneas, observadas desde la perspectiva etnográfica, 2.3.1.2.
se manifiestan en toda su riqueza de variaciones vinculadas
al sexo, a la clase social, a las relaciones de poder, de cultura, Gumperz 1984 considera la interacción conversacional
etc. Si a esto añadimos que, en la rápida evolución de las so- c o m o un paradigma presente en cada situación comunicati-
ciedades modernas, todos estos factores dependen del conti- va y se pregunta qué implicaciones tiene, para una teoría del
nuo cambio individual es evidente que sería difícil elaborar uso lingüístico, un enfoque interactivo en el que se estudien
una «teoría» en sentido estricto (en el sentido de las ciencias los problemas de la comprensión no en términos de signifi-
empíricas) de la competencia comunicativa." C o m o mucho, cados intrínsecos a un discurso concreto, sino en términos de
se podrían identificar las motivaciones que subyacen a com- los resultados de los procesos inferenciales que tienen lugar
portamientos verbales concretos en el interior de^sistemas so- en el transcurso de intercambios comunicativos contextuali-
ciales constituidos por unidades interactivas, definidas cul- zados. Según Gumperz, existen buenas razones para creer que
turalmente y delimitadas en el tiempo y en el espacio. los conocimientos que permiten a los individuos interaccio-
narse verbalmente n o están aún claros ni para la gramática
ni para la sociología ni p á r a l o s estudiosos de la inteligencia
2.3.1.1. artificial. Preguntarse hoy qué significa la competencia co-
municativa significa preguntarse en qué consiste la capaci-
El contraste entre factores mentales presentes en la defi- dad de contextualizar y también de dar un sentido a lo que
nición de la competencia gramatical y los factores sociales pre- se dice en relación a lo que ya conocemos. En dicha capaci-
;dad se basa la tesis de Gumperz y «está regida por habilida-
II. F. Orletti 1973 atribuye la dificultad de elaborar una teoría de la com- des cognitivas que comparten muchas características con la
petencia comunicativa a la «absoluta creencia en el carácter asisternático de competencia gramatical. Se trata de procesos de socialización
las informaciones contextúales» (pág. 82). Un estudio «científico» de la re- que, una vez interiorizados, se emplean automáticamente sin
lación entre lengua y contexto precisa un conocimiento científico esmerado
de cada elemento constitutivo del contexto extralingüístico. Significativamente, que exista una reflexión consciente» (pág. 279).
en los intentos de teorización científica en el ámbito sociolingüístico lian sur- Por tanto, la competencia comunicativa se define de nue-
gido problemas de idealización. Así, J. Habermas 1971, independientemen-
te de las consideraciones de D. Hymes respecto al significado atribuido a
vo c o m o «el conocimiento de las convenciones de procesa-
la competencia comunicativa, observa que para participar en el discurso el ción del discurso y de las normas comunicativas relativas que
hablante debe poseer, además de la competencia lingüística, las reglas fun- los participantes tienen que controlar para poder emprender
damentales del discurso y de la interacción simbólica; dichas reglas conside- y mantener la cooperación conversacional» (pág. 280).
ra que forman parte de la competencia comunicativa y que, al mismo tiem-
po, comportan el dominio de una situación ideal (idealizada), como la que
crea la pura subjetividad.
11
88 NACIMIENTO Y EVOLUCIÓN DE LA PRAGMÁTICA TEÓRICA PRAGMÁTICA Y LINGÜÍSTICA TEÓRICA 89

2.3.1.3. tenecen no sólo las teorías que ponen el acento sobre las ma-
nifestaciones físicas de la lengua, sino también aquéllas que
A pesar de rechazar' la visión de una teoría lingüística tratan la lengua c o m o fenómeno social, c o m o conjunto de
como explicación del m o d o en que nos c o m u n i c a m o s , 12
actos o de comportamientos. Gran parte del trabajo desarro-
Chomsky 1980 vuelve a analizar la oposición competencia/ac- llado en sociolingüística así c o m o en análisis del discurso y,
. tuación admitiendo la posibilidad de una competencia prag- en general, en pragmática se enmarcaría en este ámbito; la
mática c o m o parte del conocimiento de la lengua. lingüística de la lengua-I considera, estudia y analiza aquello
Para Chomsky, conocer una lengua significa no simple- que un hablante conoce implícitamente de su lengu a, el con-
mente poseer la capacidad de hacer algo, sino encontrarse en junto de los parámetros y de los principios que caracterizan
un estado mental que persiste como componente relativamente su gramática (véase también Chomsky 1986 y 1988).
estable de estados mentales transitorios. En el interior de este La lengua se concibe aquí c o m o un instrumento que pue-
estado mental, caracterizado por un sistema de reglas y prin- de «usarse»; la gramática caracteriza el instrumento especi-
cipios que generan representaciones mentales de naturaleza ficando sus propiedades físicas y semánticas, mientras «un
diversa, es razonable suponer que coexisten más tipos de co- sistema de reglas y principios que constituyen la competen-
nocimientos. En concreto, el hablante ideal que conoce una cia pragmática determina el m o d o en que el instrumento pue-
lengua posee una representación interiorizada de la gramáti- de usarse de forma efectiva» (Chomsky 1980, pág. 224).
ca de esa lengua, es decir, un sistema de cómputo que le per- En este programa, la teoría de la competencia pragmáti-
mite generar un número infinito de frases, cada una con sus ca, que comprende una «lógica de la conversación» del tipo
propiedades fonológicas y semánticas específicas. Además, sugerido por Grice 1975, vincula la lengua con «sus ámbitos
quien conoce una lengua conoce también las condiciones para de uso institucionales, relacionando objetivos e intenciones
el uso apropiado de una frase y los objetivos que se persi- con los medios lingüísticos disponibles» (véase, pág. 224) y
guen mediante el uso apropiado de esa frase en determina- n o es coextensiva con una teoría de la actuación, la cual tam-
das circunstancias sociales; como consecuencia: bién debe analizar la estructura de la memoria, de las moda-
lidades de percepción de la experiencia, etc. La competencia
En los objetivos expositivos y de investigación, podemos pro- pragmática comporta una forma de idealización que le per-
ceder a distinguir la competencia gramatical de la competencia mite situarse en el mismo plano de las estructuras mentales
pragmática, restringiendo la primera al conocimiento de la for- hipotéticas independientemente de los usos de estás estruc-
ma y del significado y la segunda al conocimiento de las condi- turas en circunstancias comunicativas o interactivas concre-
ciones y del modo de uso apropiado en conformidad con los tas. Así, una teoría pragmática asume el mismo estatuto epis-
distintos objetivos (1980, pág. 224). temológico de la teoría gramatical. En términos de Kasher
1991:
Por tanto, existen dos formas distintas de afrontar el es-
tudio de la lengua, ambas legítimas; la primera está repre-
Parafraseando la primera definición chomskiana de esta «dis-
sentada por la lingüística de la lengua-I (interna), la segunda
tinción fundamental» (competencia/actuación), consideramos
por la lingüística de la lengua-E (externa). A esta última per- que la teoría pragmática tiene como objeto propio de investiga 1

ción primaria un agente lingüístico ideal, que produce y com-


12. En la discusión de la tesis según la cual la teoría del lenguaje debe prende actos lingüísticos en contextos adecuados, sin ser con-
explicar «how we talk» (cómo hablamos), Chomsky 1980 afirma que ésta trariado por condiciones pragmáticamente ¡rrelevantes como
deriva de la idea de que «en algún sentido, la esencia del lenguaje es la co- distracciones, cambios de atención y errores casuales. En otros
municación», y añade: «todavía no se ha elaborado una formulación que
dé sentido a la posición según la cual la esencia del lenguaje es la comunica-
' términos, la materia de la teoría pragmática forma parte del co-
ción» (pág. 80). nocimiento lingüístico del agente lingüístico ideal. Concretamen-
90 NACIMIENTO Y EVOLUCIÓN DE LA PRAGMÁTICA TEÓRICA PRAGMÁTICA Y LINGÜÍSTICA TEÓRICA

• te, es la parte que rige el uso, las relaciones de propiedad entre mática se ocupa de la relación interactiva entre hablantes reales
frases y contextos. En la actuación ideal, empleamos un con- en comunidades sociales concretas, ¿puede hipotizarse otra
junto de subsistemas psicológicos que, por una parte, represen- teoría de la competencia comunicativa distinta de la teoría
. tan el conocimiento de las reglas que rigen el uso lingüístico, pragmática y compatible con ella en un m o d e l o global de la
y por otra están condicionados por limitaciones de memoria, actuación?
cambios de interés y errores característicos (pág. 385). Se trata de establecer el esquema general de una teoría del
lenguaje capaz de explicar c ó m o tiene lúgarla comunicación
humana. Este esquema, ¿podría estar constituido por:
2.3.2. El problema de ¡a idealización

Aunque son claras sus finalidades operativas (mantener teoría de la competencia gramatical + teoría de la compe-
la autonomía de las sintaxis), la propuesta chomskiana ha tencia pragmática + teoría de la competencia x + teoría de
creado interrogantes c o m o los siguientes: ¿En qué relación la competencia z + .... = teoría de la actuación?
se encuentra la teoría de la competencia pragmática c o n los
factores sociales y psicológicos que se descartan al elevarla ¿O bien, la pragmática es en realidad una teoría de la ac-
al rango de teoría pura? ¿Se trata de una relación de simple tuación de la que depende la observación del sistema lingüís-
añadidura o es lícito considerar la hipótesis de que estos fac- tico desde perspectivas que también tienen en cuenta aspec-
tores posean un poder estructurante en el interior de las con- tos distintos de la estructura gramatical?
figuraciones abstractas elaboradas por la teoría de la compe- En este punto, los estudiosos de pragmática están dividi-
tencia gramatical, hasta el punto de poder justificar o dos: por un lado, Kempson 1975, y Smith y Wilson 1979 si-
establecer las premisas de su utilidad? guen las indicaciones de Katz 1977, según el cual
Si la competencia gramatical entendida como conocimien-
[las gramáticas] son teorías relativas a la estructura de tipos de
to del instrumento y la competencia pragmática entendida
frase [...]. Las teorías pragmáticas, en cambio, no intentan ex-
como conocimiento de las reglas de uso del instrumento de- plicar la estructura de las construcciones lingüísticas o de sus
ben situarse en el ámbito de una teoría más amplia de la ac- propiedades y relaciones gramaticales [...]. Explican el razona-
tuación, ¿qué residuo de « u s o » colma el vacío que permane- miento de los hablantes y oyentes en la elaboración de correla-
ce para construir esta última? Y, si la competencia pragmática ciones contextualizadas entre una necesidad de la frase y una
consiste en el empleo de reglas de uso, para que la teoría de proposición. Desde este punto de vista, una teoría pragmática
la competencia pragmática sea distinta de una teoría de la pertenece a la actuación (Katz 1977, pág. 19).
actuación, ¿es necesario pensar que el uso al que hace refe-
rencia la primera es un uso ideal?, pero ideal ¿respecto a qué? Por otro lado, Gazdar 1979 y, en un enfoque diferente,
¿Cuáles son los parámetros de idealización del uso entendi- Sperber y Wilson 1986, Blakemore 1987, Carston 1988 y todo
do c o m o objeto de teorización? Y, desde el punto de vista el que sostiene que la pragmática puede considerarse parte
epistemológico, ¿es necesario el isomorfismo de. estos pará- de la teoría de la actuación y n o forma parte de la competen-
metros con los parámetros de idealización implicados en la cia gramatical, consideran que entre la competencia grama-
construcción de una teoría de la competencia gramatical? Si tical y la actuación se encuentra una cantidad de fenómenos
es así, ¿cuáles son los correlatos empíricos a dichos concep- lo suficientemente amplia y variada c o m o para poder consti-
tos abstractos e hipotéticos? Y, finalmente, ¿qué es una teo- tuirse una pragmática científica' cuyo objeto de estudio se-
ría de la actuación? Si, c o m o deducimos de la oposición rían dichos fenómenos. Aislando de este sistema los factores
chomskiana al concepto de comunicación como objeto de una sociales y psicológicos, de los que debe ocuparse la sociolin-
teoría lingüística, ni siquiera la teoría de la competencia prag- güística y la psicolingüística, podemos restringir el campo de
92 NACIMIENTO Y EVOLUCIÓN DE LA PRAGMÁTICA TEÓRICA PRAGMÁTICA Y LINGÜÍSTICA TEÓRICA

estudio a un conjunto de fenómenos explicables en términos ejerce sobre los sólidos fijos o en movimiento, el roce, la for­
de estructuras mentales o capacidades cognitivas que, en cuan­ ma del sólido y la velocidad de penetración del aire c o m o con­
to tales, legitiman la hipótesis de la existencia de una « c o m ­ secuencia de su interacción son factores relevantes. N o se pue­
petencia» pragmática. U n a teoría de esta competencia debe de prescindir de ellos para crear un modelo, aunque sea ideal,
recurrii a la idealización y caracterizar las estructuras men­ de los vehículos más veloces; en cambio, se consideran irrele­
tales que prescinden de los usos concretos en que se aplican. vantes otros factores como, por ejemplo, el color, que sí es
pertinente desde otras perspectivas de estudio del movimien­
La utilidad del principio de idealización es un punto cru­ to; se ha observado que si se colocan en las extremidades de
cial en ia teorización de las relaciones entre uso y estructura. una barra horizontal un trozo de papel negro y otro de color
C o m o observan Sperber y Wilson 1986 no todas las idealiza­ blanco, la barra empieza a girar en la dirección del negro, dado
ciones son legítimas. En particular, «una idealización n o es que éste absorbe la luz y por tanto carga energía, mientras
legítima si, al simplificar los datos, introduce alguna distor­ el blanco la rechaza.
sión significativa que impide la investigación teórica» (pág. Concluyendo: en el estudio de la lengua, c o m o en el estu­
196). dio de la naturaleza, no podemos realizar abstracciones indis­
Según Sperber y Wilson 1986, un ejemplo de idealización criminadas respecto a los objetivos de investigación. Construir
ilícita es la reducción de la lengua a un corpus limitado de una teoría del uso lingüístico comporta, en esta perspectiva,
frases efectuada por la lingüística prechomskiana. resolver en primer lugar el problema sobre qué abstracciones
A nosotros nos parece que el problema no es simplemen­ son necesarias y legítimas y en qué medida respecte a los fe­
13
te el de la legitimidad tout court de una idealización, sino nómenos considerados. Es obvio que el comportamiento
el de la naturaleza y la entidad de las abstracciones con las
que operamos en relación con las preguntas que intentamos 13. La idealización del comportamiento lingüístico implica serios pro­
blemas metodológicos. Lyons 1977 distingue tres tipos de idealización, cada
responder mediante la indagación científica. Si la investiga­ uno de los-cuales cuenta con sus dificultades específicas. El primer tipo se
ción parte del presupuesto de que existen leyes racionales de denomina «regularización», y comprende los errores de pronunciación, los
estructuración del pensamiento y de la lengua en cuanto ex­ balbuceos, las correcciones, las pausas, etc., es decir, todo aquello que de­
presión de éste, se procederá a aislar aquellos factores que se pende de factores como la memoria, las distracciones o las disfunciones de
los mecanismos ncurofisiológicos implicados en el comportamiento lingüís­
consideran interferenciales y a elaborar procedimientos de re­ tico. La distinción entre competencia y actuación encuentra su más contro­
cuperación que puedan demostrar la pertinencia de su aisla­ vertida aplicación respecto a este tipo de idealización: a los lingüistas no les
miento, Si, en cambio, la investigación parte del presupuesto queda otra opción que abstraer estos fenómenos que revisten una importan­
de que las lenguas reflejan mucho más las necesidades de los cia fundamental para otras disciplinas como, por ejemplo, la psicolingüísti-
ca. El segundo tipo de idealización, que Lyons denomina «estandarización»,
individuos que no la racionalidad de la mente, entonces de­
consiste en abstraer las diferencias de las diversas manifestaciones de los sis­
berá recurrirse a formas de abstracción, pero presumiblemente temas lingüísticos. Dichas diferencias se refieren principalmente a las for­
serán distintas sus entidades y sus naturalezas. mas dialectales y los acentos regionales, pero también pueden exlenderse a
factores como el sexo, la edad, el estatus social, etc. Lyons comenta que «no
Lo que debe permanecer constante es la capacidad de re­
tiene sentido afirmar que no existe un sistema homogéneo subyacente al com­
cuperar el material aislado y de reinserirlo en el paradigma portamiento lingüístico de una comunidad lingüística. Esto es cierto, pero
científico de forma que de ello resulten otras formas de co­ irrelevante» (pág. 588). De nuevo, estas diferencias que no revisten impor­
nocimiento. Así, en física, la ley de la gravedad se formula tancia para la lingüística son centrales en otras áreas de estudio. El tercer
en términos de condiciones ideales de vacío absoluto y abs­ tipo de idealización, que exige una teoría del sistema lingüístico cuya for­
mulación no tiene en cuenta las variaciones, se denomina «dcscontextuali-
trayendo particularidades de la forma y las propiedades del zación», y consiste en la eliminación de los rasgos que establecen una de­
objeto que cae. Sin embargo, en aerodinámica, que tiene como pendencia del enunciado con el contexto; entre ellos, se encuentra la elipsis
objeto de estudio el movimiento del aire y la fuerza que éste (omisión de fragmentos de la frase recuperables en el contexto) y el conjun-
94 NACIMIENTO Y EVOLUCIÓN DE LA PRAGMÁTICA TEÓRICA PRAGMÁTICA Y LINGÜÍSTICA TEÓRICA

lingüístico es el resultado de la interacción de más factores, de la valoración del «contenido pragmático» del acto lingüís-
y que para comprender el peso específico de cada uno es ne- tico que se cumple en su realización, se deduce que el estudio
cesario suspender temporalmente los conocimientos relativos del componente pragmático forma parte de los objetivos de
a los otros. La decisión de excluir algunos factores depende la lingüística del mismo m o d o que el estudio de las partes
de las preguntas que intentamos responder; si el problema cen- de la gramática. Y ello en cuanto componente estrechamente
tral para la pragmática es establecer el m o d o en que una len- relacionado x o n la sintaxis y con la semántica.
gua funciona en el proceso comunicativo, ni la dimensión so- Asumiendo c o m o componentes pragmáticos fundamen-
cial ni la psicológica podrán ignorarse tout court sino con tales a) los asuntos del hablante acerca de su relación con el
riesgo de que se pierdan informaciones cualitativamente im- destinatario, b) la situación concreta en la que se produce la
portantes en la formulación de la respuesta. Y la reflexión interacción y c) la medida en que se intenta modificar una
teórica no nos parece que se haya centrado en el análisis de o ambas de las condiciones anteriores, Lakoff propone la exis-
este problema. tencia de un componente pragmático constituido esencialmen-
te por dos reglas: 1. Sea claro y 2. Sea cortés; la segunda de
ellas prevalece sobre la primera y se articula en las reglas
2.4. La semántica generativa
1. N o te impongas.
U n o de los movimientos que, opuestos al generativismo 2. Ofrece alternativas.
sintáctico, han contribuido a la difusión de los hechos de ac- 3. Contribuye al bienestar de tu interlocutor —sé
tuación y a la reivindicación de la pertinencia de la pragmá- amigable—.
tica en el análisis lingüístico, es la semántica-generativa.
Aunque es difícil reconstruir la historia de un movimien- El principio de cooperación de Grice se considera un sub-
to a pocos años de distancia, Robin Lakoff 1973 asume los caso de la primera regla de cortesía.
motivos que, en los años setenta, provocaron en el generati- La argumentación de Lakoff está vinculada por una par-
vismo sus éxitos más polémicos y que orientaron la semánti-
te a la sociología y por otra a la antropología, sin perder de
ca generativa en su investigación. Esta ha tomado dos direc-
vista el hecho de que las reglas del lenguaje y de las transac-
ciones: una ha conducido a la pragmática en su forma
ciones cooperativas humanas forman parte del mismo sistema.
canónica estadounidense y otra a la fundación reciente de una
Por tanto, es fútil considerar el comportamiento lingüístico
lingüística cognitiva,
independientemente de las otras formas de comportamiento
humano. En cambio, la semántica generativa no se encuen-
El punto crítico en la ruptura con el generativismo sin-
tra vinculada a dichas exigencias. Al contrario, la exigencia
táctico fue el problema de la gramaticalidad parcial o jerár-
prioritaria de los semantistas es realizar un análisis apropia-
quica de los enunciados: tras la constatación de que los jui-
do a los problemas de semántica lógica —la cuantificación,
cios de aceptabilidad de un enunciado no pueden prescindir
la correferencia, la negación—; el objetivo es destruir la je-
rarquía de las prioridades en la construcción de la gramáti-
to de los elementos cuya interpretación exige necesariamente hacer reteren-
ca, estableciendo como base del proceso generativo la semán-
> eia a la situación enunciativa. El campo de estudio al que pertenecen estos tica, n o la sintaxis. Una vez preparado el aspecto formal
elementos es la pragmática. No obstante, al tratarse de elementos pertene- semántico, y de forma secundaria, se reflexionará sobre la re-
cientes al sistema, su análisis se realiza en un plano diferente al de los facto- presentación de los fenómenos pragmáticos en el interior de
res inferenciales que dependen de los límites de la memoria y de la atención,
así como al plano de los factores vinculados a la variación social. la gramática. C o m o consecuencia, existen puntos de vista di-
96 NACIMIENTO Y EVOLUCIÓN DE LA PRAGMÁTICA TEÓRICA
PRAGMÁTICA Y LINGÜÍSTICA TEÓRICA 97^ 2

versos en el estudio de los fenómenos pragmáticos en térmi-


intentado ir demasiado lejos, porque ha sido m u y osada»
nos de categorías semánticas. . (pág. 981).
Gordon y Lakoff 1971 proponen, por ejemplo, una inte-
En realidad.según Lakoff, la semántica generativa no está
gración de los principios de la conversación de Grice en el
todavía agotada; al contrario, ha evolucionado y ha acepta-
aparato formal de la semántica generativa e intentan mostrar
do la importancia del concepto de «función» e incluso de la
en qué m o d o éstos pueden, así reformulados, explicar deter-
pragmática en el interior de la sintaxis y de la semántica: « N o
minadas reglas gramaticales. Pero el análisis hoy parece in-
h e m o s utilizado la pragmática para "explicar" el p u n t o cen-
sostenible, así c o m o el intento de unificar pragmática y se-
tral, la sintaxis. H e m o s partido de la función y h e m o s consi-
mántica en la hipótesis conocida c o m o «hipótesis del
derado los instrumentos sintácticos al servicio de esta fun-
performativo».
ción —de este m o d o la función explica la forma, pero la forma
La hipótesis, formulada por J. R. Ross 1970 en su artícu- depende de la función y no viceversa—».
lo sobre frases declarativas y discutidas en otros estudios, pre-
vé, en su versión ortodoxa, que cada frase contenga, c o m o
elemento más alto en su representación profunda, una estruc-
tura c o m o las que dan lugar a los performativos. La frase
«¿Qué haces esta noche?» cuenta, en su estructura profun-
da, con la proposición «yo te pregunto», y la frase « D a m e
un cigarro» con la proposición «yo té ordeno». La hipótesis
fue criticada desde sus inicios aunque también pareció sedu-
cir a los estudiosos porque evitaba recurrir a una teoría de
los actos lingüísticos independiente del resto de la gramática
y, sobre todo, independiente de la semántica de la frase. Sin
embargo, cuándo se trató de ampliar su estudio incluyendo
consideraciones sobre la fuerza ilocutoria indirecta (es decir,
al recurrir a la explicación por la que una pregunta c o m o
«¿Por q u é n o vamos a la discoteca?» puede interpretarse como
expresión de una sugerencia más que c o m o una solicitud de
información; véase el parágrafo 1.2.3.3 de este cap.), la hipo-
tesis comenzó a crear más problemas de los que era capaz
de explicar. Desde entonces, se ha abandonado prácticamen-
te cualquier intento de gramaticalización del performativo,
y se han formulado hipótesis más articuladas de carácter
semántico-pragmático o enteramente pragmático (Leech
1980).
Los estudiosos de la lengua consideran que la semántica
generativa hace tiempo que ya ha agotado su capacidad ex-
plicativa de los fenómenos lingüísticos. Según R; Lakoff 1989,
si aceptamos esta opinión y nos preguntamos por qué ha fra-
casado el proyecto, la respuesta más plausible es «porque ha
Convenciones gráficas 1. El estudio del significado lingüístico ...

[] corchetes: Se usan para hacer aclaraciones o agregar infor­


mación dentro de un texto citado literalmente.
[...] puntos suspensivos entre corchetes: Se usan para indicar que
se ha eliminado algo del texto original.
cursivas: Se usan para poner énfasis o bien para destacar ejem­ 123
plos o expresiones que son objeto de análisis.

/./. El uso del lenguaje

La pragmática es la disciplina lingüística que estudia cómo los


seres hablantes interpretamos enunciados en contexto. La prag­
mática estudia el lenguaje en función de la comunicación, lo que
equivale a decir que se ocupa de la relación entre el lenguaje y
el hablante, o por lo menos de algunos aspectos de esta ielación.
El lenguaje natural puede definirse de maneras profundamen­
te distintas: ya sea como un objeto exterior —la totalidad de las
enunciaciones que pueden producirse en una comunidad de ha­
bla, como propuso Bloomfield («A set of postulates for the scien-
ce of language», 1926, p. 156)—, ya sea como un sistema grama­
tical vinualmente existente en los cerebros de un grupo de indi­
viduos, según la famosa descripción de Saussure (Curso de lin­
güística general, 1945, p. 57), ya sea como un sistema de conoci­
miento, el conjunto de representaciones mentales internalizadas
por el individuo, de acuerdo con la definición de Chomsky,
aceptada actualmente por un sector importante de lingüistas
(Chomsky, Knowledge of language, 1986, p. 26).
Si estas definiciones delimitan un objeto de estudio, es evi­
dente que dejan fuera de ese estudio los principios que guían el
uso del lenguaje. Sin embargo, cualquiera que sea la importancia
teórica que cada ideología lingüística conceda o niegue al estudio
del uso del lenguaje, según abstraiga el lenguaje más o menos,
para sus análisis, de las realidades de su manifestación rodal, el
uso lingüístico es un fenómeno tan insistente y fascinante en su
aparente trivialidad, que ya se hacía pragmática mucho antes de
que se concibiera una disciplina dedicada a descubrir les princi-

16 17
píos que guían la comunicación verbal. En efecto: todo el que ha
habla «afortunado»— modificará el mundo del destinatario, e
reflexionado sobre el lenguaje ha reflexionado sobre su uso y su
incluso su conducta. Lo comunicado puede afectar también al,
relación con< intérpretes'.;y contextos: Platón y Aristóteles, los
que comunica: nos afecta lo que oímos pero también lo que
retóricos, los sofistas, San Agustín, Bacon, Locke, Ockham... y
decimos, ya que al expresarnos moldeamos nuestra realidad y
Pierce, Morris, Wittgenstein, Habermas, Austin, Searle... Pero
reflexionamos sobre nuestras propias experiencias. Este proceso
la lingüística ha emprendido hace sólo pocos años el estudio
tiene lugar de manera muy notoria en el tratamiento psicoanalí-
sistemático del uso lingüístico, y no sin retrocesos, dudas y con-
tico, en el cual el terapeuta hace hablar al paciente y luego le
trariedades, quizá porque el dominio de estudio eí_ demasiado;-
hace analizar su propio discurso, para conocer, mediante lo que
amplio y compartido por otras ciencias» porque no es fácil deli-
el mismo paciente ha dicho, lo que no sabia de sí (con suerte, la
mitar un conjunto de problemas —es decir, un objeto— que
causa de su neurosis). Esta es una situación extrema de uso del
sean exclusivamente lingüísticos, y también porque la lingüística
discurso propio para llamar la atención de uno mismo, pero el
científica de nuestro siglo, para constituirse como tal, ha tratado
fenómeno es más general: todo acto lingüístico incluye reflexio-
de mantener a raya los entusiasmos filosóficos, sociológicos, psi-
nes metadiscursivas, que son indispensables para su eficacia, y
cológicos y literarios que despierta el lenguaje en uso.
todo hablante habla con varias voces, sin contar la del incons-
El tema central del estudie- del "uso lingüístico es el de los ciente. Discutiremos esos fenómenos en el último capítulo.
^principios que guían la interpretación de las enunciaciones: rela-
La diferencia más elemental entre los significados que gene-
ción con los participante"s7"conel co-texto lingüístico inmediato,
ramos al hablar o escribir es que algunos son intencionales y
con el contexto (noción más abstracta, en la que se incluye la
otros no. La pragmática se ha concentrado, hasta el momento,
serie de textos posibles en que puede ocurrir una expresión de-
en el análisis de cómo producimos significado intencional, es
terminada), y con el entorno o situación de comunicación, inclui-
decir, en el análisis de cómo decimos lo que queremos decir, y
das las creencias de los hablantes, su conocimiento de sí mismos,
cómo lo comprendemos cuando nos lo dicen (tema que se verá
del lenguaje que usan, y del mundo. EKsignificauo que se pro-
en el capítulo siguiente). Hay una lógica de los intercambios
.. duce al usarse el lenguaje es mucho más que el contenido de las comunicativos, una intencionalidad dirigida a un fin, un deseo
proposiciones enunciadas. Gesto, postura, tono de voz, entona- sistemático de los hablantes de preservar el sentido del discurso,
ción, longitud de las pausas, frases cortadas, todo significa, y su coherencia, su efectividad. Sin embargo, el estudio del uso del
muchos de estos materiales pueden integrarse en una descripción lenguaje debe incluir los usos discordantes o más o menos limi-
lingüística (como se hace por ejemplo en los estudios recientes tados, y está apuntando en los últimos años una tendencia nue-
sobre la estructura de la conversación)..El silencio también pro- va: el interés por cómo los hablantes, más que hablantes y oyen-
duce significado, porque es un hecho lingüístico, en la medida en tes, son participantes, es decir, participan en una actividad que
que consiste en no decir —omitir, ocultar— o en dar algo por ya consiste en producir significados mediante el lenguaje, incluso
dicho —dar a entender, presuponer—: como veremos, la prag- cuando la expresión es incoherente, e incluso en el caso extremo
mática estudia el silencio que comunica algo voluntariamente. de que el lenguaje de que se vale un hablante no le sea conocido
•..Los significados que producimos al hablar/no hablar son de del todo. Quizás el estudio a fondo del uso del lenguaje revele
muy diversa naturaleza, pero todos tienden a modificar una si- alguna vez que éste —entendido como sistema de signos autóno-
tuación. Se ha dicho que comunicarse es reclamar la atención de mo— es menos importante de lo que creíamos para intercambiar
alguien, dándole información que tenga «relevancia*, es decir información, porque podemos comunicarnos con un lenguaje a
interés o pertinencia (Sperber y Wilson, Relevancc, 1986, p. vi). medias, siempre y cuando seamos capaces de participar con cier-
Tal información, si llega —si el acto se cumple, si es un acto de ta fortuna en los intercambios sociales de los cuales el lenguaje

18 19
125
es uno de los componentes. La falta de lenguaje (que se mani- una objeción teórica grave: el estudio de lo particular no es
fiesta por ejemplo en el silencio, los falsos comienzos, las in- científico. PrecisameM.e~.la lingüística se hizo ciencia cuando se
terrupciones, las torpezas, las hesitaciones e incluso las confesio- desprendió de la^filología, í|ue estudiaba lo particular, cada texto
nes de impotencia comunicativa) sigue siendo lenguaje, es parte en su contexto (efTSü contexto lingüístico, en su contexto lingüís-
de su uso, en una dimensión puramente afectiva, expresiva, tan tico y retórico, en su historia, en su relación con autor, lectores
importante como la función representativa que hace del lengua- y circunstancias).
je, en la visión tradicional, el vehículo óptimo del pensamiento. La pragmática, que tiene sus raíces en la filosofía, pertenece
al paradigma de la lingüística científica, y busca la generalización,
1.2. ¿Lingüistica o filología? pero por la índole de su objeto de estudio pone al descubierto el
gran dilema que agita a la lingüística en estos años: ¿ciencia o
La pragmática estudia nuestra manera intencional de produ- arte?, ¿lingüística o filología? En una lingüística humanística,
cir significado mediante el lenguaje, y los principios que regulan dice A. L. Becker, «nuestra disciplina y nuestro rigor [...] pro-
los comportamientos lingüísticos dedicados a la comunicación. vienen de la particularidad del textOTcn-contexto, no del rigor de
Los fenómenos que, hasta ahora, se han considerado exclusivos las reglas [...]. La disciplina del'filólogo proviene no de la teoría •
de la pragmática son la estructura lógica de los actos de habla} sino de un lenguaje: los textos y conversaciones que el filólogo
2
los tipos de implicacjórí/ja deixis¿ ciertas estructuras discursivas;, trata de comprender» (-Language in particular», 1988, p. 29).
y, en general, la relación entrehablánfesl discurso y «contexto) Si la pragmática lingüística se inclina —y tal parece ser su incli-'
Tal relación está más o menos codificada por la gramática y el nación cuando escribo estas páginas— por el estudio de la con-
vocabulario de cada lengua, pero su estudio exige siempre salirse versación (conversational analysis, discourse analysis) Asistiremos
de esa gramática (entendida como abstracción y sistema) y ob- a una vuelta al estudio de los textos, más parecido a la antigua
servar el lenguaje en funcionamiento. filología que a las gramáticas textuales, formalizantes, de los
Pero el lenguaje en funcionamiento es un complejo de fenó- años 70. Lo veremos. Ahora sólo cabe tomar nota de un movi-
menos del que resulta difícil aislar objetos puramente lingüísti- miento que se inicia con la pragmática y con su lucha por alcan-
cos, y mucho menos unidades. No hay unidades mínimas prag- zar prestigio en el mundo académico, un movimiento que lleva a
\~ máticas del lenguaje, como hay unidades fonológicas, morfológi- incluir al hablante —y a toda su circunstancia, nada menos— en
cas, sintácticas, creadas por la fonología, la morfología, la sin- el hablar, y en hacer del hablar mismo objeto de investigación.
taxis. La fonología, por ejemplo, aisla los sonidos del lenguaje y Este impulso podría dejar atrás a la pragmática y dar como
luego abstrae ciertos sonidos tipo, los fonemas, que no tienen resultado una lingüistica completamente nueva.
realidad material alguna, sino que se manifiestan en realizacio-
nes siempre diferentes y son, por lo tanto, objetos idóneos para
la manipulación analítica. Del mismo modo la sintaxis trabaja
con morfemas y con oraciones, objetos ideales, aislados del resto 2. Todas las citas de este libro, lamo las pocas que se encontraran en el
de los fenómenos lingüísticos que aparecen simultáneamente a la cuerpo del texto como las recuadradas que lo acompañan, están en español.
He procurado utilizar las traducciones existentes, «corrigiendo» o aclarando
experiencia. En principio, quien quiera estudiar el lenguaje en alguna vez, entre corchetes, los términos que podrían confundir al lector; en
uso no debería aislarlo de nada, tendría que estudiarlo mezclado la bibliografía final la traducción española aparece antes que la versión origi-
con su entorno, atendiendo a lo particular de cada emisión, de nal del libro citado. Si no hay versión castellana o no me es accesible, la
cada emisor, de cada situación de habla, de cada comunidad... traducción que ofrezco es mía, y en la bibliografía final aparece citada única-
mente —o, si existe traducción, en primer término— la versión original
Sin contar las dificultades metodológicas, esta propuesta suscita utilizada.

20 21
02
1.3. Los fenómenos pragmáticos entre los signos y sus intérpretes— es compartido por otras dis-
ciplinas, especialmente la sociolingüística. De modo que la prag-
El dilema que pone de manifiesto la pragmática (y que quizá mática tiene que hacerse un lugar dentro de la lingüística y
resuelva) proviene de sus orígenes. Los conceptos fundamentales también dentro del grupo de disciplinas que estudian la comuni-
de pragmática proceden de lajilosofía: actos de habla, presupo- cación humana. Echaré un vistazo a ambos problemas, no para
sición, implicatura. Pero junto a estos fenómenos se estudian aburrir al lector con rencillas académicas, sino para ir acotando
otros, como la deixis y la estructura de la conversación, que el campo de estudio de la pragmática e ir presentando, simultá-
originalmente no se consideraban pragmáticos, pero que no pue- neamente, los problemas y conceptos que nos interesan.
den ignorarse al estudiar el uso del lenguaje. Para hacer estos La legitimidad científica de la pragmática ha sido puesta en
estudios se trabaja con un corpus semejante al utilizado en aná- cuestión sobre todo dentro de la lingüística. La tradición estruc-
lisis sociolingüísticos. La ampliación del campo de estudios y la turalista inaugurada por Saussure, que ha sido continuada con
tendencia creciente hacia estudios empíricos en lugar de estudios extraordinario éxito por la teoría generativa y transformacional,
formalistas, hacen de la pragmática una disciplina clave de la se funda en el estudio de lo sistemático, de lo abstracto y lo
lingüística actual, donde se puede ver una nueva concepción del general. Cada ciencia crea su objeto, postuló Saussure. La prag-
lenguaje y de su estudio. Pera, a la vez, la transición teórica y mática aparece como una disciplina en busca de objeto, sobre
metodológica y la inestabilidad de sus límites debilitan el estatus todo de un objeto fijo, homogéneo, bien acotado, semejante,
científico de la pragmática, que todavía es incierto. por ejemplo, al de la sintaxis. La sintaxis —disciplina estelar en
El manual de pragmática más completo y autorizado que se los últimos treinta años— estudia las oraciones, que son las abs-
ha publicado hasta ahora (Levinson, Pragmatics, 1983) dedica un tracciones con que se delimita para el análisis lo que, en la
extenso y complejo primer capítulo a analizar las posibles defini- realidad del uso, son enunciados no siempre provistos de la
ciones de pragmática, criticándolas y evaluándolas, para llegar estructura lógica del juicio (que la sintaxis restaura en la estruc-
por fin a la conclusión de que no hay ninguna definición buena. tura profunda). La sintaxis crea la «oración bien formada» para
Lo mismo podríamos decir de las definiciones de otras ciencias o estudiar las reglas que la hacen posible. La pragmática, que no
estudios, o de otras disciplinas lingüísticas, salvo que uno no intenta reconstruir reglas, sino,, mayomente^.jjjrincipios, no ha
quiera ser exhaustivo y se contente con definiciones muy genera- creado, como queda dicho, unidades, salvo, quizá, la noción de
les, como, por ejemplo, «la sintaxis es el estudio de las combina- acto de habla, que muchos consideran la unidad comunicativa
ciones de palabras», o «la semántica es el estudio de los signifi por excelencia.
cados lingüísticos». Una definición de ese tipo diría que la prag- Pero la teoría de los actos de habla (cuya formulación clásica
mática es el estudio del uso del lenguaje. La definición que he se encuentra en Searle, Speech Acts, 1969) no agota el estudio
dado al principio de este capítulo —la pragmática es el estudio del uso del lenguaje, ni explica muchas cosas notables que debe-
de cómo se interpreta el significado producido en el uso del ría explicar. Un ejemplo de esta deficiencia son los actos de
lenguaje— está dentro de esa línea, aunque pretende ser más sliabla indirectos:; no que existan, ya que la teoría puede dar
específica. Pero el problema no reside en la definición misma, cuenta de eso,' sino su extraordinaria frecuencia en el lenguaje
sino en la necesidad de la definición. cotidiano, que convierte los actos de habla directos en una mi-
Esta necesidad se debe a varias razones. Una de ellas es que noría y les quita por lo tanto su valor de "norma. Sucede, por
la pragmática jtodavía está en busca de Jegitírnidad dentro de la ejemplo, que para cumplir el acto de pedir usamos la mayor
UngüístícaT Otra razón es que su objeto de estudio —el uso del parte de las veces no una expresión que exprese directamente
lenguaje, o, como propuso Charles Morris en 1938, la relación pedido (Dame el libro, o Te pido que me des el libro), sino

22 23
^preguntas (¿Me darías el libro?, ¿Tú tenias un libro sobre prag-
mática?), afirmaciones (Necesito el libro. Tengo que leer algo
sobre pragmática), promesas (Si me das el libro te lo devuelvo
mañana), amenazas (O me das el libro o no te dirijo más la
palabra), etc. Si hablar es hacer, como sostienen los filósofos del
lenguaje que echaron las bases de la pragmática, entonces la
Filosofía y ciencia del lenguaje
correspondencia entre lo que hacemos con lenguaje y cómo lo
hacemos debería ser sistemática y previsible, como presupone la En la historia de las investigaciones humanas, la filosofía
teoría de Searle. Sin embargo, hay mucha discrepancia y la hay ocupa el lugar de un sol central, seminal y tumultuoso,
frecuentemente entre la forma de las oraciones y los actos que que de tiempo en tiempo arroja alguna porción de sí
les hacemos cumplir. para que ocupe el lugar de una ciencia: un planeta frío,
bien regulado, que progresa ininterrumpidamente hacia
Para explicar esta discrepancia, y, en general, para reinterpre- un lejano estado final... ¿No es posible que la próxima
tar muchos aspectos de la comunicación verbal que todavía no se centuria vea nacer, gracias a la labor conjunta de filóso-
conocen bien, se hace entrar ahora en los análisis pragmáticos la fos, gramáticos y muchos otros estudiosos del lenguaje,
noción dé cortesía. La cortesía rio es un ornamento en la comu- una ciencia del lenguaje verdadera y abarcadora? Enton-
ces habremos desechado otra parte de la filosofía (que-
nicación, sirio que incide de manera muy importante en su efica- dará bastante) del único modo como podemos desechar
cia y por lo tanto determina en gran parte fenómenos aparente- la filosofía, empujándola escaleras arriba.
mente desconectados entre sí, como la entonación, la elección de
tiempos verbales, las formas de tratamiento, ciertas técnicas J. Austin, «Ifs and cans» (1965). pp. 131-32.
narrativas... Al parecer, cuanto más indirecto es un acto de
habla —sobre todo si se trata de actos de habla como pedir,
ordenar, etc., que buscan el provecho del hablante a costa del
interlocutor—i más cortés y más «afortunado», o sea, más eficien-
te, resulta. La estructura de los actos de hablá'depende también
de las exigencias de su lugar y su papel en la conversación, En
general, la evolución de la pragmática hacia estudios de índole
empírica tiende a dejar atrás la teoría de los actos de habla
formulada por Searle. Levinson, después de una extensa crítica,
acaba expresando su escepticismo sobre la viabilidad de cualquier
revisión de la teoría de Searle: para Levinson, las teorías forma-
lizantes van a ser reemplazadas por las nuevas corrientes.de
análisis ocupadas en el .estudio empírico del uso del lenguaje.
(Pragmatics, p. 279)ÁAusun previo, en cierto sentido, esta evo-
lución de la pragmática! ai imaginar una nueva ciencia del len-
guaje desprendida de la filosofía como un planeta del sol.
En todo caso, la pragmática no es solamente el estudio de los
actos de habla, sino también de fenómenos como la deixis o la
presuposición, fenómenos que también puede explicar, como lo

24
.j

ha hecho tradicionalmente, la semántica. Los límites entre prag- semántica significados pragmáticos, y diremos también, por ejem-
mática y semántica, y aun entre pragmática y sintaxis, no están plo^ que un coche-cama es caro, con lo cual lograremos una
claros, pero el problema no es meramente judicial —qué territo- definición más útil. Siempre quedarán, de todos modos, signifi-
rio corresponde a quién—: el problema consiste en alcanzar un cados que dependan exclusivamente de factores relacionados con
acuerdo sobre la mejor definición de los fenómenos relacionados el proceso comunicativo. Supongamos que dos vagabundos se
con el: significado lingüístico y sobre la mejor manera de es- meten en un vagón de carga para echar un sueño: los vagabun-
tudiarlos. dos pueden decir, sin duda, que están en el coche-cama del tren,
pero ahora coche-cama tendrá un significado extra no previsto
1.4. Sintaxis, semántica y pragmática por las definiciones. Hay siempre un margen, permitido por la
estupenda adaptabilidad del lenguaje a las diferentes situaciones
Román Jakobson, según nos dice Umberto Eco (en «Seman- de comunicación, intenciones de los hablantes, historias conver-
tics, Pragmatics, and Text Semiotics», 1987), observó una ver sacionales. En ese margen, lo previsto en los códigos puede
que estudiar el lenguaje solamente desde una perspectiva sintác- alterarse o contradecirse o anularse. Ese margen no es un mar-
tica es lo mismo que definir el -eoche-cama de un tren diciendo gen, quizá, sino el centro: es el lugar en donde el hablante elige,
que por lo general se encuentra entre dos coches de pasajeros. juega, crea significados. Ese margen es territorio de una discipli-
Por supuesto, con tal definición (que es estrictamente distribuí na que en un tiempo se llamó poética, y que también estudia el
cional), nadie sabrá realmente qué es un coche-cama. Estudiar el uso lingüístico, sólo que dentro de la institución llamada literatu-
lenguaje sólo desde una perspectiva semántica, agrega Eco, sería ra. En todo caso, el margen, el plus de significado, es territorio
para muchos autores semejante a decir que un coche-cama es un impredictible hasta cierto punto, y cambiante, y sujeto a la his-
vehículo que transita sobre vías y donde la gente duerme en toria y la manipulación, por lo cual la lingüística científica lo
literas. Según Eco, la definición sería aceptable, pero.de dudoso mira con recelo, y la pragmática, al menos la más estricta (la de
valor para un pasajero pobre, por lo cual habría que añadir a la tradición anglosajona, salida de la filosofía del lenguaje), quiere
definición que el coche-cama es caro. Pero mientras «todos los labrarlo con surcos rectos, según principios estrictos.
coches-cama son vehículos» es una^erdad._aQ,alítica, «todos Suele considerarse que el lenguaje está constituido por una
los coches-cama son caros» es una información que depende de serie de subsistemas relativamente autónomos, a cargo de disci-
nuestro conp£jmjcntg_del mundo, y por lo tanto, continúa Eco,
plinas lingüísticas relativamente autónomas. Para estudiar las es-
los semanticistas objetarían que no debe formar parte_de. Indefi-
tructuras de significado podemos recurrir a la sintaxis, a la se-
nición, ya que es asunto de pragmática., no de semántica. Y
mántica y a la pragmática. La sintaxis estudia las reglas de for-
objetarían más, siempre según Eco, si uno quisiera agregar a la
mación de oraciones. La semántica estudia la naturaleza y el
definición que en Europa el coche-cama es un símbolo de «esta-
significado de las palabras y de las oraciones, sus relaciones
tus». Dirían que es verdad, pero que ése es un asunto de
sistemáticas (sinonimia, implicación, contradicción, etc.), y pre-
sociología.
dice las ambigüedades en palabras y oraciones. La semántica
Es difícil distinguir la información semántica de la informa-
lógica se pregunta cuáles son las condiciones de verdad de una
ción.p.ragmática (como saben los redactores de diccionarios). Si
oración, que considera equivalentes a su significado (cada ora-
ía información semántica está compuesta solamente de verdades
ción tiene un valor de verdad: puede ser verdadera o falsa. Una
analíticas, todo el resto del significado (de un coche-cama, de un
parte importante del contenido de una oración está constituida
tigre, de un enunciado) es tema de la pragmática. Sj^ preferimos
una semántica ^liberal», inclukemos en el significado dado por la por las condiciones que debe cumplir el mundo para que la

26 27
oraciói sea verdad. También puede especificarse en qué mundos No, no quiero irme, sólo te pregunto la hora. Pero el significado
posibles una oración es verdadera o falsa). que el marido ha inferido es probablemente el que la mujer, en
Tanto la sintaxis como la semántica —que constituyen, en ese contexto, ha'" querido realmente transmitir: a la inferencia,
conjunto, lo que muchos lingüistas llaman gramática— estudian hecha por el maridó sé ta llama implicatura (diferente de impli-
fenómenos que se encuentran claramente insertos en Ja estructü-" cación, pues la implicación suele formar parte del significado
ra del 'enuuaje. Así, por ejemplo, una oracióñque presenta algo léxico de las palabras; así, en el significado de «tigre» está impli-
como conjetural tendrá cierta estructura sintáctica (por ejemplo, cado el significado 'animal'; en el de «mujer», 'ser humano', etc.).
una construcción con el adverbio quizá a la izquierda del verbo); Las.implicaturás son independientes de las estructuras lingüís-
la actiud de conjetura (actitud del hablante ante su enunciado), ticas, no se encuentran en el diccionario, dependen del contexto.
que se considera fenómeno semántico, puede manifestarse, a su Son provocadas por las palabras, pero no están en las palabras
vez, en el modo subjuntivo, que en español codifica modalidad: mismas. Es tan importante, sin embargo, el papel de'la implican
quizá llueva afirma algo de un mundo posible. La presuposición, 'tura en la comunicación lingüística, que su estudio resultíiñdis-
otra manera de manifestarse el significado lingüístico, también se pertsable para comprender cómo usamos el lenguaje, y de ahí
encuentra en el sistema léxico y sintáctico de una lengua. Para que sea un tema central de la pragmática. Este tema no se
dar algo por presupuesto, en lugar de afirmarlo como cosa nue- superpone a los de la semántica.
va, los hablantes pueden recurrir a construcciones que contienen, Pero en el análisis de la lengua en funcionamiento, las impli-
dentro de su significado lingüístico, el de dar por verdadero el caturas se presentan mezcladas con las presuposiciones y las
objeto de su predicación. El verbo sorprender, por ejemplo, implicaciones, y las condiciones de verdad de una frase depen-
presupone que es verdad aquello que sorprende: una oración den de la relación de esa frase con su contexto. Veamos un
como Me sorprende que Juan haya venido presupone la verdad ejemplo conocido.
de la venida de Juan. Como vemos, los fenómenos sintácticos y Cuando, en el entorno desolado de la casa lóbrega y oscura,
semánticos se encuentran en las estructuras de la gramática de y después de una conversación dilatoria, el escudero le pregunta
una lengua, por lo cual a nadie se le ocurriría disputar a la a Lazarillo si ha comido, éste responde que no (recordemos que
sintaxis o a la semántica su calidad de disciplinas lingüisticas. se había encontrado con su amo muy de mañana, cuando estaba
La pragmática estudia, en principio, formas de producir sig- todavía sin almorzar). El escudero dice entonces lo siguiente:
nificado que no entran por derecho propio en el dominio de la • Pues, aunque de mañana, yo había almorzado, y cuando ansí
semántica: el subsistema estudiado por la pragmática no es total- como algo, hágote saber que hasta la noche me estoy ansí. Por
mente lingüístico, es decir, no está siempre inserto en las«truc-?, eso, párate como pudieres, que después cenaremos.» Lázaro
turas de la lengua. Tomemos un ejemplo sencillo de implicatura interpreta estas palabras no como las interpretaría la semántica,
(tema que veremos con más detalle en el capítulo 3). por cierto, sino completamente, pues interpreta lo que dicen y lo
Marido y mujer están en una fiesta; en cierto momento, ella que no dicen pero evidentemente quieren decir: «Vuestra mer-
le dice a él: ¿Tú sabes qué hora es? El marido interpreta auto- ced crea, cuando esto le oí, que estuve en poco de caer de mi
máticamente que su mujer quiere irse a casa, y le contesta algo estado [desmayarme], no tanto de hambre como por conoscer de
como Nos vamos cuando quieras, en lugar de decirle la hora. todo en todo la fortuna serme adversa... Allí lloré mi trabajosa
Nada propiamente lingüístico (semántico) de la pregunta ¿Tú vida-pasada y mi cercana muerte venidera» (Lazarillo de Tormes,
sabes qué hora es? señala el significado que automáticamente 1987, p. 76)'
entendió el marido; tanto es así, que a la mujer le queda la No nos extraña que Lázaro casi se desmaye al oír al escudero.
posibilidad de anular ese significado implicado sin contradecirse: Aunque acaba de conocer a su interlocutor, que, por si fuera

28 29
poco, va «con razonable vestido, bien peinado, su paso y compás tico, que es aquel que resulta de la intención del hablante y del
en orden», su experiencia pasada con otros amos, y lo que ha contexto de uso.
podido ver de su comportamiento y de su casa, lo autorizan a En el caso de los deícticos, el significado literal es, por nece-
creer que el escudero miente, que ni ha desayunado ni tiene con sidad, incompleto: fuera de contexto, este, ahora, yo, solamente
qué cenar esa noche, y que el «hágote saber» con que anuncia su apuntan en cierta dirección (de lugar, de tiempo, de persona),
sobriedad es máscara retórica de la «negra que llaman honra», y pero no se sabe a qué apuntan, no tienen referentes. De ahí que
no anuncio real. El significado semántico de las palabras del una ciencia dedicada al estudio de los significados en uso tenga
escudero —el significado literal, convencional, de «almorzar», de que estudiar los deícticos, formas lingüísticas que sirven para
«hacer saber», de la expresión «después cenaremos»— constitu- señalar elementos del contexto. Aquí, como en otros casos, la
ye solamente una parte (cómicamente mínima) de lo que el pragmática se superpone a la semántica. ¿Qué es lo semántico y
escudero quiere decir. Si sólo fuera capaz de comprender ese qué es lo pragmático?
significado (si sólo supiera castellano, digamos), Lázaro no po-
dría interpretar el enunciado que tan bien interpreta, para desdi- 1.5. La pragmática como «cesto de desperdicios»
cha suya.
Cuando se usa el lenguaje, el salto entre lo que se deja Según algunos lingüistas, es pragmático todo lo que sobra, es
interpretar semánticamente y lo que hay que interpretar prag- decir, lo que la semántica no puede estudiar. De ahí la metáfora
máticamente es a veces enorme. La pragmática, como teoría de poco propiciadora de que la pragmática es el cesto de los desper-
la interpretación, debe ser una teoría del texto. El significado de la dicios de la lingüística. En la introducción a las Actas del Primer
3 e
0 t - - ' ¡rase «díspués cenaremos», aislada de contexto, significado que Congreso Internacional de Pragmática, que acaban de publicarse
depend-' del cumplimiento de ciertas condiciones de verdad y es (Verschueren y Bertucelli-Papi, The Pragmatic Perspective,
objeto de estudio de la semántica lógica, difiere bastante del 1987), uno de los editores denuncia todavía la práctica de relegar
significado del enunciado «después cenaremos» dicho por el es- todos los problemas «pegajosos» de la lingüística a la pragmáti-
ca: pegajosos porque no se les puede quitar, al explicarlos, lo
cudero 3 su criado en este hecho de habla particular. El proble-
extralingüístico que tienen pegado. Al referirse al «cesto de des-
ma es distinguir esos significados y elaborar técnicas para es-
perdicios de la pragmática», dice que esta disciplina es aún hoy
tudiarlos.
«una amplia, difusa y desorganizada colección de investigaciones»
Pero no es necesario pensar en un décalage tan grande como (ibid., pp. 3-4).
el que s: produce entre la cena semántica y la cena pragmática
del escudero. Para juzgar el valor veritativo, o sea para determi- Discutiendo la relación entre, semántica, pragmática y semió-
tica textual, Eco observa que nardos acercamientos pragmáticos
nar el significado, de enunciados corrientes como En este país no
al problema del significado —o, lo que es lo mismo, que hay.dos
se puede vivir tenemos que comprender a qué entidad del mundo
pragmáticas posibles. Un acercamiento consiste en ampliar la
se refiere este país. Y luego debemos saber quién lo dice, cuán-
..semántica y construir una «pragmática del significado», en la que
;* do, y cómo. La expresión este país tiene un significado virtual,
se incluyan elementos pragmáticos (la definición de coche-cama
<"• que todos comprendemos fuera de cualquier contexto (o buscan-
con todos los datos necesarios, y no sólo lo que es verdad analí-
do este y país en el diccionario, digamos), pero, puesta en uso,
1
tica; es decir, fenómenos como la deixis, la presuposición, condi-
<, puede significar muchas cosas. El significado literal o convencio-
ciones de adecuabilidad al contexto, etc.). El otro acercamiento
<^ nal (el que tienen las expresiones por convención lingüística, el
es una «pragmática de la comunicación», donde entrarían sola-
del diccionario) puede coincidir o no con el significado pragmá- mente los fenómenos pragmáticos que tienen lugar en el curso

30
31
del proceso comunicativo, como por ejemplo las implicaturas o llos que explican actitudes comunicativas, la relación, en la me-
la coherencia textual. Este segundo aspecto integraría la pragmá- dida en que sea sistematizable, entre el significado de la forma y
tica y la semiótica textual (Eco, «Semantics, Pragmatics and Text el usuario. (Nótese, de paso, que aquí «pragmática» significa
Semiotícs», 1987, p. 704). tanto una disciplina como un aspecto del fenómeno que se estu-
Para los que propugnan una pragmática «radical», muchos dia; es la misma ambigüedad que encontramos cuando oímos
fenómenos lingüísticos considerados semánticos son en realidad hablar de «la sintaxis del verbo» o «la semántica del verbo».)
pragmáticos. Los «radicales» dan prioridad al valor de uso de La segunda tendencia es la más difundida entre los estudiosos
una forma y consideran que si no se conoce este valor no puede de pragmática, y consiste en considerar que la pragmática^ la
estudiarse adecuadamente esa forma. Intentan demostrar, ade- f. gramática son complementarias. Por gramática se debe entender
más, que muchos aspectos del significado considerados como el sistema abstracto, formal, de una lengua, y por pragmática los
partes del sentido literal de una expresión no son realmente principios del uso de esa lengua. Ambos estudios son relativa-
semánticos, sino pragmáticos. '" mente autónomos, pero'se propone o se sobreentiende que una
Tomemos el caso del .artículo definido en español. Puede descripción completa del lenguaje debe tener en cuenta ambos
1
proponerse que el significado del articuló el es básicamente me- aspectos. Esta posición pone en pie de igualdad y pretende aso-
tacomunicativo: el se usa para referirse ¿"entidades que ya han ciar dos nociones que la lingüística científica de nuestro siglo
sido mencionadas en el discurso, o que están dentro del contex- intentó separar cuidadosamente: sistema lingüístico y uso de ese
to, o que se dan por consabidas. Cuando digo Compré el libro sistema, langue y parole, competente y performance. La pragmá-
me refiero a un libro conocido. Según una interpretación «radi- tica es sin duda el estudio de la performance, estudio que duran-
cal», la expresión definida el libro no apunta a un objeto del te mucho tiempo se consideró acientífico, o, por lo menos, se
mundo, sino que apunta a la expresión misma, instruye al inter-
excluyó tajantemente de la lingüística.
locutor sobre cómo ha de entenderla en un discurso.
. Los principios que guían el uso del lenguaje quedan fuera del Este paradigma fórmal-funcional en el que la pragmática es
campo de estudio de la semántica, pero la gramática contiene complementaria de la «gramática» (o sea, de la sintaxis y la
elementos que dan instrucciones pragmáticas, como los artículos: semántica) se funda en ciertos postulados básicos que quizá sea
¿es necesario ampliar la semántica, o reducirla, según proponen útil mencionar aquí. Algunos de estos postulados son los siguien-
los «radicales», para dar mayor campo de acción a la pragmáti- tes (sigo aquí la descripción de Leech en Principies of Pragma~
ca? El problema está en disputa. Se puede llegar, como en casi tics, 1983, uno de los dos libros de pragmática general que exis-
todo, a una solución pacífica. Se observan en los análisis actuales ten en la actualidad; el otro es el ya citado de Lcvinson,
dos tendencias bastante claras, y hay una tercera posible —la Pragmatics):
pragmática como «perspectiva»— que veremos al final de este
i jpítulo. 1. La forma lógica o representación semántica de una
La tendencia menos comprometida consiste en considerar la oración es diferente de su interpretación pragmática.
pragmática como una dimensión (más o menos importante, se- 2. La semántica estudia reglas; la pragmática estudia
gún los casos) de la descripción completa de una expresión. Así. principios.
algunos lingüistas hablan de «la sintaxis, la semántica y la prag- •' 3. Las reglas de la gramática son convencionales; los
mática» de una categoría, con lo que quieren decir que estudian principios de la pragmática no son convencionales, sino
sos reglas combinatorias, sus significados, y sus usos, respectiva- motivados por los objetivos de la comunicación.
mente. Para estos lingüistas, los aspectos pragmáticos son aque- 4. La pragmática relaciona el significado convencional

33
de un enunciado con su fuerza ilocucionaria (lo que ese zación. Pero el estudio de ios significados producidos en el uso
del lenguaje exige el estudio del uso mismo: el "lenguaje en
enunciado hace: prometer, afirmar, etc.).
contexto. Uno de los planos del contexto, el más externo, está
5. Las categorías de la gramática son discretas y deter-
conformado por la estructura y características de la comunidad
minadas; las de la pragmática son generalmente conti-
lingüística donde se producen los fenómenos que se quieren es-
nuas e indeterminadas.
tudiar. Supóngase que queremos estudiar las fórmulas de trata-
miento en español. Es un tema de pragmática casi por excelen-
La distinción entre gramática y pragmática nunca es del iodo
cia, ya que las formas de tratamiento están codificadas en la
clara, sin embargo; en el capítulo 4 veremos que el hablante
gramática pero dependen del uso y sólo pueden describirse te-
tiene, dentro de la gramática de su lengua, un margen de elec-
niendo en cuenta el uso. Sin embargo, este es también tema de
ción y creación, y que hay reglas gramaticales cuya motivación la sociolingüistica, que puede preguntarse, por ejemplo, cuál es
pragmática es evidente. En todo caso, todavía no se ha llegado' ¡a relación entre fórmulas de tratamiento y estructuras de poder,
a una teoría aceptable sobre ¡a relación entre forma y función, clases sociales, etc. Aunque la pragmática no estudia, estricta-
entre lo que una lengua codifica en su gramática y las funciones mente, la relación entre fenómenos lingüísticos y factores de tipo
comunicativas que los hablantes cumplen. La cortesía, por ejem- social (económicos, políticos, sexuales, etc.) ni tampoco la varia-
plo, que es un fenómeno comunicativo, no está enteramente bilidad lingüística, todos sus temas tocan lo social del lenguaje.
codificada por el lenguaje: podemos expresar más matices de
Sin embargo, debido a sus orígenes filosóficos y a su relación
cortesía que lo que la «gramática», estrictamente, parece per-
filial con la semántica, la pragmática, hasta ahora, ha trabajado
mitirnos.
fundamentalmente con materiales fabricados por el lingüista, con
Puede decirse que, en general, la pragmática estudia dos
oraciones aisladas de todo contexto. La teoría de los actos de
tipos de fenómenos: aspectos de la estructura del lenguaje depen-
habla es un ejemplo clásico: la descripción de la estructura de los
dientes del contexto (como la deixis). y aspectos que no tienen
actos de habla es independiente de los contextos en que se rea-
nada que ver con la estructura de! lenguaje (como la implicatu-
lizan estos actos. La teoría de la implicatura, que intenta explicar
ra). Los primeros pertenecen con mayor o menor derecho a la
cómo producimos significado en contexto, según principios de la
semántica; los segundos son exclusivamente pragmáticos, pero
interacción comunicativa independientes de la forma gramatical
menos «lingüísticos». El campo de estudia de-la pragmática no
y del significado literal de las expresiones, se ha aplicado, sin
está unificado, y, consecuentemente, los análisis pragmáticos
embargo, al estudio de oraciones aisladas, generalmente para
muestran una diversidad desconcertante. Pero todos acuden a
explicar mejor ¡os significados de ciertas categorías gramaticales.
ciertas nociones básicas: hablante, contexto, significado, y todos
Pero la pragmática evoluciona hacia técnicas de investigación
presentan una actitud persistente, la de encarar el análisis lingüís-
más empíricas, y se aproxima, así, a la sociolingüistica.
tico como un análisis de la comunicación humana, y no de siste-
La lingüística formal trabaja con materiales construidos por el
mas de signos abstraídos de su función comunicativa.
investigador, derivados de sus propias intuiciones lingüísticas. La
sociolingüistica, en cambio, utiliza materiales tomados de situa-
1.6. Pragmática y sociolingüistica
ciones de comunicación reales. Por supuesto el lingüista formal
no inventa sus modelos: una vez construidos, verifica sus predic-
Las relaciones entre pragmática y sociolingüistica son muy
ciones''empíricamente, con los datos que le ofrece la realidad de!
importantes para el futuro de la pragmática. Recordemos que en
había. El sociolingüista, a su vez, aspira a describir completamen-
el origen de la pragmática se encuentran teorías y métodos de la
filosofía: una vocación por los principios abstractos y la formali- te un conjunto de datos, pero también (como el lingüista formal)

-34 35
hace predicciones sobre otro corpus posible, y verifica esas pre-
dicciones con nuevos estudios, que pueden llevarlo a modificar
sus modelos originales. La diferencia entre las dos perspectivas
es una diferencia de materiales de estudio, diferencia que afecta
necesariamente no sólo a los resultados de la investigación, sino
ai tipo de preguntas que uno se plantea desde el comienzo. El gozne de la ciencia del lenguaje
Supongamos que se trata del estudio de los principios básicos
di la cooperación lingüística, es decir, los principios que guían a Podemos, sí, discerní' lo individual y lo social en un
les hablantes en sus intercambios comunicativos y les permiten idioma, pero cuando nuestro análisis se aplica con total
producir y descifrar significados, estén o no en las palabras mis- responsabilidad a la existencia concreta de uno y otro
elemento, reconocemos que la lengua sin habla no tiene
mas que pronuncian. Uno de estos principios básicos, como ve- existencia real en ninguna parte; sólo existe, en el uso
remos, es «decir la verdad». Presuponemos que quien nos dice activo que de ella hace el que habla o en el uso activo
algo cree en lo que dice: si no fuera así, la comunicación sería del que comprende. Sólo el «habla» real da realidad a la
extraordinariamente difícil, ya que estarían socavadas las bases «lengua». Esto obliga a ver en el habla y no en la lengua
el gozne de la ciencia del lenguaje.
de la cooperación entre los seres humanos. Sin embargo, el
concepto de «verdad que hay que decir» varía en las diferentes Amado Alonso, Prólogo a Ferdinand de Saussure, Cur-
culturas, como demuestran las reglas de cortesía, que precisamen- so de lingüística general (1945), p. 30.
te tratan de facilitar la comunicación y que a veces, para lograr
ese fin, exigen que no se diga la verdad. La etnometodología ha
probado que los principios generales que guían la comunicación
lingüística, del tipo de los que veremos en el capítulo 3, no son,
aunque a primera vista lo parezcan, universales. La pragmática
debe tener en cuenta esa diversidad y trabajar en tándem con la
sociolingüísúca.
El campo de trabajo que más naturalmente comparten ambas
disciplinas es la conversación, objeto predilecto de estudios so-
ciolingüísticos en los últimos años. Todos los fenómenos que
estudia la pragmática (actos de habla, presuposición, implicatu-
ra, deixis, etc.) se realizan en la conversación y están regulados
por los principios según los cuales empleamos el lenguaje cuando
conversamos: la conversación es el tipo más elemental de uso del
lenguaje. Si no conociéramos los orígenes filosóficos de la prag-
mática, no podríamos comprender por qué carece de una tradi-
ción empírica, cuando está dedicada al estudio del lenguaje en el
uso conversacional, el ordinary language de los filósofos del len-
guaje. La tradición formalista de la pragmática prueba, en todo
caso, que se pueden hacer valiosos descubrimientos sobre los
principios que guían el uso del lenguaje de la conversación ais-

36
lando éste de sus contextos reales, de las estructuras de la acti-
Observaciones semejantes hace Amado Alonso en su prólogo al
vidad que llamamos conversación, actividad que tiene sus propias Curso de lingüística general de Saussure.
reglas constitutivas. Parecería que cuanto más se insiste en la naturaleza exclusi-
La creciente «empirización» de la pragmática trae como con- vamente humana del lenguaje, más se insiste en estudiarlo in
secuencia que la tradición filosófica que le dio origen quede vitro. aislado, purificado de variaciones, incoherencias, tonos de •
relegada a segundo plano, como hemos señalado arriba a propó- la voz, silencios, infortunios y, sobre todo, de sus funciones más
sito de la teoría de los actos de habla. De momento, la pragmá- humanas, las de persuadir, expresarse para otro y para sí, sedu-
tica no es esencialmente filosófica ni esencialmente empírica: de cir. La lingüística de los últimos treinta años —y, hasta cierto
ahí su falta de integración teórica. punto, la pragmática más filosófica, en la tradición anglosajona—
considera frivola o, en todo caso, carente de interés «científico»,
1.7. La pragmática como «perspectiva» aquella fórmula de Isócrates: es bueno todo discurso que cumple
su cometido. La.;lingüística científica sólo considera válido el
Hay. según hemos dicho, unas nociones básicas que todos los estudio de lo sistemático y 16'invariable, de lo que no se desarro-
estudios pragmáticos tienen en cuenta:. hablante, contextó, signi-
i v
lla en el tiempo sino que permanece relativamente fijo y por lo
ficado.. Hay también una manera de miraTel lenguaje que distin- tanto se puede describir por medio de reglas. Desde este punto
gue a la pragmática de otras disciplinas lingüísticas y no lin- de vista, el discurso -—que es la única «realidad» lingüística exte-
güísticas. rior, dada a la experiencia— es un producto teóricamente secun-
Podemos pensar en la lingüística como en un foco que cada dario de los mecanismos mentales que hacen posible el lenguaje,
ve: ilumina espacios más amplios: no necesariamente que ilumi- y no el lugar donde se estudia el lenguaje o donde valdría la
ne mejor, sino que ilumina más. con el objetivo de ver mejor pena estudiarlo.
1
nuevos problemas. La pragmática es una lingüística más difusa. Recuérdense los principios básicos de la lingüística generati-
más extendida: considérese la distancia que hay entre la noción va, cuya ideología ha predominado en los últimos treinta años.
saussuriana del lenguaje como código/y la noción pragmática del En primer lugar, el lenguaje que estudia el generativisrho es el
v lenguaje como accion.7inseparable de otros fenómenos sociales. l-language, el lenguaje internalizado por un individuo ideal: el
La lingüística de Saussure tenía como objeto-de estudio un lenguaje no existe ni tiene propiedades independientemente de
conjunto de problemas que pertenecían al campo, bien acotado, nuestras creencias acerca de él, que son casi todas inconscientes.
de la langue. Saussure declaró la ilegalidad lingüística del habla: Estudiar ese lenguaje es reconstruir esas creencias: la lingüística
el habla, uso individual del sistema lingüístico poseído por toda es una rama de la psicología.
la comunidad, queda fuera de la lingüística porque, por su índole
Esto significa que, en segundo lugar, los usuarios del lenguaje
as:stemática y variable, no sé la puede estudiar científicamente.
saben la gramática (sistema de reglas), de su lengua. Como el
D imaso Alonso, que. como filólogo, tenía un concepto humanís-
esclavo de Sócrates en el Menón, que sabe geometría sin que
tico —no «científico»— del lenguaje, objetaba en Poesía españo-
nadie se la haya enseñado, sabemos de nuestra lengua muchísi-
la (1962) que Saussure, al estudiar las oposiciones sistemáticas de mo más de lo que nos han enseñado. Nadie nos ha enseñado que
la langue y descartar todos los contenidos psíquicos, afectivos, se dice Dame una manzana y no se dice Da manzana una me.
que el lenguaje refleja, «no se daba cuenta de que estaba ope- Sobre todo, nadie nos ha enseñado que no se dice Da manzana
rando in vitro con unas criaturas que no admiten ser desgajadas una me: es inverosímil que un niño pronuncie esa frase y necesite
de la realidad», es decir, desgajadas del uso, de lo que Alonso corrección. Como el esclavo de Sócrates, el niño sabe de antema-
Dama «situación ¡diomática» (véanse especialmente pp. 26-29). no. Su conocimiento «negativo» del lenguaje es asombrosamente

38
39
del texto, que examina la producción y recepción de los textos de
amplio y prueba —quizá más claramente que su conocimiento
funcionamiento comunicativo, o es siempre y necesariamente
positivo— que viene equipado para hablar y entender (véase "pragmática" o "no es absolutamente nada"», escribe Schmidt
McCawley, reseña a N. Chomsky, 1988). (Teoría del texto, 1977, p. 25).
La lingüística de los últimos treinta años está fundada en el
El Congreso Internacional de Pragmática al que me referí
reconocimiento de ese fenómeno. Así como la lingüística estruc- antes, celebrado en 1985 en{yiajeggio intentó, y, al parecer,
1
tural iniciada por Saussure quería reconstruir el sistema de la logró en parte, la,; integración de la pragmática. Integración, en
langue, la lingüística generativa'quiere reconstruir la competen- primer lugar, de las corrientes anglosajona y europea («continen-
cia: el conocimiento subjetivo del lenguaje que posee el hablan- tal»), e integración V o , al menos, un comienzo de integración—
te. Para ello, la lingüística de Chomsky deja a un lado todos los del marco teórico que la pragmática comparte con las demás
aspectos contextúales e interactivos. r x
^disciplinas lingüísticas y con las demás ciencias que estudian as-
En el ámbito de la lingüística norteamericana, el estudio de pectos del uso del lenguaje: la semántica y también la sodolin-
esos aspectos fue asumido por la sodolingüística. En Europa, güística, la etnometodología, la lingüística antropológica, la psi-
junto a movimientos divergentes como las «gramáticas funciona- colingüística, la semiótica, la filosofía del lenguaje, la lingüística
les» (véase por ejemplo Halliday, An introduction lo Functional textual, la retórica, la estilística, la teoría de la literatura.
Grammar, 1985), que ponían en tela de juicio los postulados del Los organizadores del congreso volvieron a la definidón de
generativismo, surgieron a fines de la década del 60 las lingüísti- Charles Morris: «la pragmática es el estudio de la reladón entre
cas del discurso: la pragmalingüísticií, la teoría del texto, el los signos y los intérpretes» (Foundations of the theory of signs, \
análisis del'discurso. Estas corrientes intentan superar dos etapas 1938, p.6). «Ya que», agrega Morris más adelante, «la mayor
del desarrollo de la ciencia lingüística: 1." el análisis del sistema parte de los signos, si no todos, son interpretados por organis-
abstracto de la langue, y 2.' el análisis del sistema de reglas mos vivos, se puede caracterizar con sufiaente predsión a la
implícitas del hablante/oyente ideal, reglas que ligan los signos a pragmática didendo que se ocupa de los aspectos bióticos de la ¡
la interpretación semántica de esos signos, según la gramática semiosis, es dedr, de todos los fenómenos psicológicos, biológi- \
generativa. Se podría resumir esta evolución de Ja lingüística en eos y sodológicos que tienen lugar en el fundonamiento de los '
una especie de silogismo: la lingüística ha sido considerada, tra- signos» (ibíd., p. 30).
dicionalmente, el estudio de la lengua "natura!; lo que define
La vuelta a esta definidón general permite encarar la prag-
(primordialmente) a la lengua natural es su función comunicati-
mática no como otro componente de la teoría del lenguaje (se-
va; por lo tanto la lingüística debe llegar a explicar esa función,
mejante a la fonología, la morfología, la sintaxis), sino como una
en la medida en que es posible gracias al sistema (langue) o al
perspectiva que puede aplicarse a cualquier aspecto de la estruc-
conocimiento ideal de las reglas de la formación de frases (com-
tura del lenguaje, pues cualquier aspecto tiene alguna función
oetence) y en la medida en que es analizable sólo en la realiza-
reladonada con la comunicadón. La entonación, las pausas, las
ción de esas virtualidades (parole, performance), realización que
muletillas, la elecdón léxica..., todos los fenómenos no «catego-
no ocurre en el vacío, sino en situaciones concretas estructuradas
riales», no obligatorios, caracterizados por el hecho de que el
por una serie de variables no propiamente «lingüísticas».
hablante puede elegir la forma sintáctica, como el orden de
Esta lingüística es una lingüística del textb> una teoría e x p l í - ^ " palabras, algunos empleos del subjuntivo, el presente, Wstóricp,.
cita de la comunicación verbal. La pragmática que van Dijk la posidón del adjetivo... incontables fenómenos ^gramaticales.,
proponía, en 1976, como una teoría formal y, «quizá, parte de la pueden estudiarse con el foco pragmático. Lo mismo vale para
gramática» (Pragmatia of ¡anguage and literature, p. 90), tiende fenómenos semánticos-Como la deixis y la presuposidón, y tam-
a ocupar, dentro de la teoría del texto,"el lugar central: «la teoría

41
40
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42 LAS COSAS DEL DECIR *- 1 A


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2.4. La a d q u i s i c i ó n d e l a c o m p e t e n c i a oral

A d i f e r e n c i a d e l o q u e o c u r r e c o n el c ó d i g o e s c r i t o , el h a b l a n o r e q u i e r e
de u n aprendizaje formal, se «aprende» a hablar c o m o parte del p r o c e s o d e
socialización. Las p e r s o n a s , d e s d e la infancia, están e x p u e s t a s a s i t u a c i o n e s
d e c o m u n i c a c i ó n diferentes, p a r t i c i p a n d e f o r m a m á s o m e n o s activa e n di-
ferentes eventos y v a n recibiendo «normas» explícitas p o r parte d e l o s adul-
tos q u e las rodean.
Wittgenstein (1953) mantiene que hablar u n a lengua consiste en
participar a c t i v a m e n t e d e u n a serie d e formas de vida q u e existen gra-
cias al u s o del l e n g u a j e . Para él, c o m o c o n s e c u e n c i a , a p r e n d e r u n a l e n -
gua n o es otra cosa q u e apropiarse d e u n a serie de conjuntos d e reglas
que n o s permiten llevar a c a b o diferentes j u e g o s d e lenguaje. Aprende-
m o s c ó m o se compra y se vende, c ó m o se regaña, c ó m o se pide perdón,
c ó m o se ofrece, c ó m o se rechaza, c ó m o se halaga, c ó m o se muestra m o -
destia, etc.

La expresión «juego de lenguaje» debe poner de relieve aquí que hablar el


lenguaje forma parte de u n a actividad o de u n a forma de vida.
Ten a la vista la multiplicidad de juegos de lenguaje en estos ejemplos y
en otros:
Dar órdenes y actuar siguiendo órdenes—
Describir u n objeto por su apariencia o por sus m e d i d a s —
Fabricar u n objeto de acuerdo c o n una descripción (dibujo)—
Relatar un s u c e s o —
Hacer conjeturas sobre el s u c e s o —
Formar y comprobar una hipótesis—
Presentar los resultados de un experimento mediante tablas y diagramas—
Inventar una historia y leerla—
Actuar en teatro—
Cantar a coro—
Adivinar acertijos—
Hacer u n chiste; contarlo—
Resolver u n problema de aritmética aplicada—
Traducir d e u n lenguaje a otro—
Suplicar, agradecer, maldecir, saludar, rezar.
[.-]
Ordenar, preguntar, relatar, charlar pertenecen a nuestra historia natural
tanto c o m o andar, comer, beber, jugar (Wittgenstein, 1953: 39-40 y 43).

Y c o m o m e j o r s e a p r e n d e n l o s j u e g o s e s , p r e c i s a m e n t e , jugando, p a r t i -
c i p a n d o e n ellos d e forma activa. Hablar, usar u n a lengua, e s aquello q u e
n o s p e r m i t e p a r t i c i p a r e n l a v i d a s o c i a l y, a l a v e z , c o n s t r u i r l a .
El_ c o n c e p t o d e c o m p e t e n c i a c o m u n i c a t i v a , n a c i d o e n el s e n o d e l a e t -
nografía d e kt cornunica"crórl> i n t e n t a , p r e c i s a m e n t e , d a r c u e n t a d e t o d o s l o s
e l e m e n t o s v e r b a l e s y n o v e r b a l e s q u e r e q u i e r e la c o m u n i c a c i ó n h u m a n a , a s í
c o m o la f o r m a apropiada d e usarlos e n situaciones diversas. V e a m o s algu-
n a s d e f i n i c i o n e s d e este c o n c e p t o . Para G u m p e r z y H y m e s ( 1 9 7 2 ) , la « c o m -
petencia comunicativa» es
EL DISCURSO ORAL 43

aquello que un hablante necesita saber para comunicarse de manera eficaz en


contextos socialmente significantes. Al igual que el término de Chomsky que se
toma como modelo, la competencia comunicativa se refiere a la habilidad para
actuar. Se pretende distinguir entre lo que el hablante conoce —cuáles son sus
capacidades— y cómo actúa en instancias particulares. Sin embargo, mientras
los estudiosos de la competencia lingüística intentan explicar aquellos aspectos
de la gramática que^se creen comunes a todos los seres humanos independien-
temente de los determinantes sociales, los estudiosos de la competencia comu-
nicativa tratan a los hablantes como miembros de unas comunidades, que de-
sempeñan ciertos roles, y tratan de explicar su uso lingüístico para autoidentifi-
carse y para guiar sus actividades (Gumperz y Hymes, 1972: vii).

Años m á s tarde y a la luz de los, avances realizados p o r d i s c i p l i n a s


c o m o la sociolingüística de la interacción o lajpj^igmática í^Gumperz refor-
mularía sus primeras concepciones:

Desde el punto de vista de la interacción, la competencia comunicativa se


puede definir como «el conocimiento de las convenciones lingüísticas y comu-
nicativas en general que los hablantes deben poseer para crear y mantener la
cooperación conversacional»; incluye, así pues, tanto la gramática como la
:
- contextualización. Mientras que la habilidad para producir oraciones gramati-
cales es común a todos los hablantes de una lengua o un dialecto, el conoci-
miento de las convenciones contextualizadoras varía en relación con otros fac-
tores (Gumperz 1982: 209).

•SayiUe-Troike) detalla de la siguiente m a n e r a todo aquello que incluye


la c o m p e t e n c i a comunicativa:

Implica conocer no sólo el código lingüístico, sino también qué decir a


quién, y cómo decirlo de manera apropiada en cualquier situación dada. Tiene
que ver con el conocimiento social y cultural que se les supone a los hablantes
y que lespermite usar e interpretar las formas lingüísticas.
X i [...] La competencia comunicativa incluye tanto el conocimiento como
las expectativas respecto a quién puede o no puede hablar en determinados
contextos, cuándo hay que hablar y cuándo hay que guardar silencio, a quién
x
se puede hablar, cómo se puede hablar a personas de diferentes estatus y r o l e s ,
cuáles son los comportamientos no verbales adecuados en diferentes contex-
tos, cuáles son las rutinas para tomar la palabra en una conversación, cómo
preguntar y proveer información, cómo pedir, cómo ofrecer o declinar ayuda o
cooperación, cómo dar órdenes, cómo imponer disciplina, etc. En pocas pala-
bras, todo aquello que implica el uso lingüístico en un contexto social determi-
nado (Saville-Troike, 1989 [ 1982]: 21).

~~ C o m o se puede apreciar, es evidente el papel fundamental que desem-


p e ñ a el entorno sociócultural e n la adquisición y el desarrollo de la c o m p e -
tencia discursiva oral. El h e c h o de que en las sociedades existan diferencias
y desigualdades se refleja también y de forma m u y clara e n el diferente y
desigual a c c e s o de las personas a los «bienes» lingüísticos y comunicativos
(Bourdieu, 1982). Si bien en lo que se refiere a la adquisición del núcleo
gramatical parece que todas las personas s o m o s iguales, n o es ése el caso
44 LAS COSAS DEL DECIR

e n lo que respecta a la adquisición y el desarrollo de la c o m p e t e n c i a c o m u -


nicativa (Tusón, 1991). Una persona puede crecer m o v i é n d o s e s ó l o e n e n -
tornos familiares m á s o m e n o s restringidos, mientras otra p u e d e que, ade-
m á s , tenga acceso a entornos públicos, variados, m á s formales, que impli-
quen la interacción c o n gentes diversas (en edad, sexo, estatus, bagaje cul-
tural, etc.). Es lógico p e n s a r que e n el primer caso, l o s recursos lingüístico-
comunicativos a los que esa persona tendrá acceso serán aquellos a s o c i a d o s
c o n la conversación y c o n el registro coloquial, mientras que e n el s e g u n d o
caso tendrá acceso a recursos m á s variados, a registros m á s formales y ten-
drá u n «capital lingüístico» (Bourdieu, 1982) que le irá preparando mejor
para la vida social adulta.
Bernstein (1964, 1971) se ha referido a las diferencias entre los c ó d i g o s
e n relación a la división social e n clases c o m o ^coTOgó restringido^, m á s de-
pendiente de la situación de enunciación^cpj^más_implícitos y oon c o n s -
trucciones sintácticas m á s simples y «código e l a b o r a d o ^ m á s a u t ó n o m o
respecto al contexto, m á s explícito y c o n una sintaxis nías compleja. El pri-
m e r o sería el propio de las clases bajas y el segundo el utilizado por las cla-
ses altas. Estas diferencias explicarían, e n parte, el fracaso escolar de l o s ni-
ñ o s provenientes de las clases bajas, ya que la escuela exige el u s o de u n a s
formas comunicativas m á s cercanas a las del código elaborado. D e s d e lue-
go, esta relación n o p u e d e entenderse de una forma m e c á n i c a , ni t a m p o c o
implica que una forma de hablar sea «mejor» que otra (véase la crítica que
ya hizo Labov e n su trabajo de 1969 a esta posible interpretación de la pro-
puesta de Bernstein).
Lo que resulta claro es que, si bien las formas m á s familiares de c o m u -
nicación oral forman parte del proceso de socialización —las personas ha-
blan porque están rodeadas de otras personas que hablan—, n o todas las
formas de hablar, c o m o ya h e m o s comentado, s o n «naturales». Por ello, e n
el desarrollo de la c o m p e t e n c i a comunicativa oral d e s e m p e ñ a u n papel fun-
damental la institución escolar, ya que en ella se p u e d e n programar y plani-
ficar — d e forma adecuada al a l u m n a d o concreto— formas de a c c e s o a
prácticas discursivas m e n o s c o m u n e s y que aumentarán el «capital» c o m u -
nicativo de la futura ciudadanía, de manera que e n el futuro e s o s h o m b r e s
y esas mujeres puedan desenvolverse lo mejor posible e n el entorno m á s
amplio que la vida adulta les puede deparar. De hecho, en las sociedades de
tipo democrático, hoy en día, asistimos a la proliferación de publicaciones
y de centros para adultos dedicados a «enseñar a hablar e n público», a
«comportarse c o n éxito e n una entrevista para buscar trabajo», etc.
Por otro lado, no d e b e m o s olvidar el papel —positivo y negativo, s e g ú n
los c a s o s — que d e s e m p e ñ a n los m e d i o s de c o m u n i c a c i ó n audiovisuales
(cine, radio y televisión —especialmente la publicidad—) en la formación
de comportamientos comunicativos (verbales y no verbales), es decir, c o m -
portamientos sociales, de niños y adolescentes. Este terreno, desde hace al-
gunos años, se e m p i e z a a investigar de forma sistemática por el i m p a c t o
que ejerce entre las capas m á s jóvenes de la población e incluso se incluye
su estudio en los curricula escolares (Lomas, 1996).
De todo lo que v e n i m o s exponiendo se puede deducir fácilmente que la
adquisición y el desarrollo de la competencia comunicativa oral está e n es-
039

EL DISCURSO ORAL 45

trecha relación, n o sólo c o n la diversidad intracultural, de la que ya h e m o s


hablado, sino c o n la diversidad intercultural. Las formas de tomar la pala­
bra, los temas apropiados para hablar según los diferentes parámetros c o ­
municativos, las maneras de dirigirse a los demás, lo q u e se considera p ú ­
blico o privado s o n aspectos, entre otros, que p u e d e n diferir m u c h o de u n a
cultura a otra (Romaine, 1984, 1994; Schieffelin y Ochs, eds., 1986; Perera,
1984; SaviUe-Troike, 1986).
Evidentemente, el acceso a diferentes y variadas situaciones de c o m u ­
n i c a c i ó n q u e hagan posible la ampliación y el desarrollo de la c o m p e t e n c i a
comunicativa d e j a s personas es algo que está e n íntima relación c o n las es-
••••-ty tructuras de poder y c o n las relaciones de d o m i n a c i ó n . N o es p o r casuali­
dad q u e los grupos marginados e n u n a sociecíad — y a s e a p o r s u origen étni­
co, de clase, de sexo, o por u n a c o m b i n a c i ó n de varios factores— p o s e e n
menos «capital» verbal y comunicativo y, a d e m á s , el q u e tienen, que puede
ser amplio, variado y rico, vale m e n o s e n el m e r c a d o de los valores comuni­
cativos. De tal manera que parte de la discriminación q u e sufren determi­
n a d o s grupos s e construye también a través de los u s o s discursivos domi­
nantes. Por ello, la creación de u n discurso de resistencia es e n m u c h a s oca­
s i o n e s u n instrumento indispensable para la defensa de los intereses de
e s o s grupos.

2.5. A s p e c t o s p s i c o s o c i a l e s d e l a a c t i v i d a d oral

E n los intercambios orales confluyen m u c h o s e l e m e n t o s de carácter


diverso que pueden influir, a veces de manera decisiva^en_e[ b u e n o mal
, f u n c i o n a m i e n t o de la interacción! U n a b u e n a parte de e s o s elementosTie­
n e n q u é ver c o n las características psicosociales de quienes participan en la
interacción, c o n la forma e n que esas características se seleccionan, se acti­
van y s e interpretan e n el curso concreto del intercambio e n cuestión. La
m a n e r a c o m o l a s personas s e «ponen» a interactuar, l o s roles o papeles que
eligen de. entre sus posibilidades, qué posición adoptan respecto a la situa­
c i ó n e n que se encuentran, de qué manera van manifestando s u s cualidades
— y cuáles manifiestan— y c ó m o van interpretando las posiciones de los de­
m á s s o n aspectos m u c h a s veces cruciales para el inicio y desarrollo de las
interacciones orales cara a cara (véase el capítulo 5). Goffman (1956, 1967,
1971, 1981) ha estudiado c o n gran minuciosidad los «rituales» que configu­
ran l o s encuentros orales, desde los m á s espontáneos hasta l o s m á s institu­
cionalizados.

Cuando un individuo se presenta ante otros, éstos normalmente tratan de


obtener información sobre él o sacar a colación información que ya poseen
acerca de él. Estarán interesados en su estatus socioeconómico en general, en
su concepto de sí mismo, en su actitud hacia ellos, su honradez, etc. Aunque la
obtención de parte de esa información puede constituir casi un fin en sí mis­
mo, habitualmente existen razones bastante prácticas para conseguirla. La in­
formación sobre el individuo ayuda a definir la situación, permitiendo a los
demás saber con anterioridad qué esperará de ellos y qué pueden esperar de
46 LAS COSAS DEL DECIR

él. Con esas informaciones, los otros sabrán mejor cómo actuar para provocar
en él una respuesta deseada (Goffman, 1956: 1).

Para entender la complejidad de la presentación de la p e r s o n a vGoff-


man^propone c o n c e p t o s c o m o los de «imagen» (face), «territorio» o «pbsi-
cióhamiento» (footing). D e acuerdo c o n qué i m a g e n s e activa y s e acepta,
cuáles s o n l o s límites d e distancia o intimidad que s e establecen y s e permi­
ten y qué p o s i c i ó n s e adopta respecto a los d e m á s y respecto a l o s t e m a s
que s e traten, será necesario desarrollar o n o u n tipo u otro d e estrategias
de cortesía —positiva, negativa o encubierta— que hagan posible u n desa­
rrollo aceptable de la interacción (estos temas se desarrollan c o n detalle e n
los capítulos 5 y 6).
E n m u c h a s o c a s i o n e s h a y e l e m e n t o s del e n t o r n o q u e o r i e n t a n o
guían respecto a c u á l e s s o n las formas apropiadas de c o m p o r t a m i e n t o
(véase el capítulo 4 ) . N o es lo m i s m o e n c o n t r a r n o s e n u n e n t o r n o c o n o c i ­
do, familiar, e n el q u e resulta e x t r e m a d a m e n t e i m p o r t a n t e el h e c h o d e
que c o m p a r t i m o s m u c h o c o n o c i m i e n t o de «fondo» (background), q u e e n ­
contrarnos e n u n e n t o r n o p ú b l i c o e n el que lo q u e adquiere m á s relieve .o
i m p o r t a n c i a s o n l o s a s p e c t o s m á s aparentes, q u e s e p r e s e n t a n e n p r i m e r
p l a n o (foreground). N o es lo m i s m o «moverse» e n s i t u a c i o n e s c o n o c i d a s
que e n s i t u a c i o n e s q u e n o s resultan n u e v a s (dentro d e nuestra propia cul­
tura o e n otro e n t o r n o cultural) o cuando establecemos relaciones nuevas, y
e n este último caso n o e s lo m i s m o si se trata de relaciones entre iguales
(amistosas, por ejemplo), que si se trata de relaciones jerárquicas (en el á m ­
bito laboral, por ejemplo).
Además del entorno, hay otros factores cuya presencia n o s p u e d e
orientar — o desorientar— o que p o d e m o s utilizar para (des)orientar a
nuestros interlocutores; n o s referimos, p o r ejemplo, a e l e m e n t o s tales c o m o
los vestidos, el peinado, los adornos que las personas p u e d e n usar tan­
to para presentar u n a i m a g e n de entrada, sin necesidad de palabras, c o m o
para confundir o «épater» a los interlocutores o a la audiencia creando
unas expectativas confusas o falsas {Poyatos; 1994a y b).
E n las i n t e r a c c i o n e s cara a cara h a y que c o n t r o l a r t o d a u n a serie d e
a s p e c t o s q u e t i e n e n q u e ver e s p e c i a l m e n t e c o n el c o n t e n i d o i n f o r m a t i v o
de lo que se está h a b l a n d o y c o n la s i t u a c i ó n m i s m a . E n c u a n t o al c o n t e ­
n i d o i n f o r m a t i v o , es p r e c i s o tener e n c u e n t a que o r a l m e n t e — y en m a y o r
grado c u a n t o m á s e s p o n t á n e a es la s i t u a c i ó n — el p r o c e s o y el p r o d u c t o s e
d a n (al m e n o s en parte) a la vez. La prueba m á s clara de ello és q u e , si h a ­
b l a n d o n o s e q u i v o c a m o s , d e c i m o s algo i n c o n v e n i e n t e , p r o n u n c i a m o s u n a
palabra de forma i n c o m p r e n s i b l e , d e c i m o s una c o s a p o r otra, etc., n o p o ­
d e m o s «borrar» o tachar las palabras dichas, la ú n i c a m a n e r a de corregir
es s e g u i r h a b l a n d o y tratar de «reparar» lo mejor p o s i b l e el error, c u y o s
e c o s s i g u e n s o n a n d o en el aire... Además, m u c h a s v e c e s h a y que p e n s a r
sobre la m a r c h a , o r g a n i z a r nuestra c o n t r i b u c i ó n a partir d e l o s e l e m e n t o s
n u e v o s que n o s ofrecen n u e s t r o s interlocutores, pero, g e n e r a l m e n t e , n o
es aceptable callar u n rato para pensar y a la vez m a n t e n e r n u e s t r o turno
de palabra, p o r e s o se p r o d u c e n , c o m o v e r e m o s a c o n t i n u a c i ó n , u n a serie
de gestos y ruidos, de p i e z a s de relleno y muletillas que n o s sirven para
.K1
EL DISCURSO ORAL 47

avisar de que s e g u i m o s «ocupando» la palestra. C o m o s i e m p r e , el grado


e n que los silencios s o n aceptables o n o y qué d u r a c i ó n se c o n s i d e r a apro-
piada es algo que varía de una s i t u a c i ó n a otra y de una cultura a otra
(Poyatos, 1994a).
E n cuanto al control de la s i t u a c i ó n , tiene que ver, principalmente,
c o n el grado de c o n o c i m i e n t o que los interlocutores tienen respecto de cuá-
les s o n los parámetros que les p u e d e n guiar para saber «dónde» están, qué
está pasando, qué se espera de ellos y qué p u e d e n esperar de los d e m á s .
Esto afecta al c o n o c i m i e n t o de las n o r m a s o los hábitos de c o m p o r t a m i e n t o
verbal y no verbal que se consideran apropiados para u n evento dado. Para
poder controlar la situación es muy importante el grado de a u t o d o m i n i o de
las personas, su seguridad o inseguridad respecto a sí m i s m a s o respecto a
los demás.
Tanto en lo-que se refiere aj contenido informativo c o m o en lo que se
refiere a la situación es esencial haber desarrollado u n a adecuada c o m p e -
tencia e s t r a t é g i c a (Canale, 1983; Canale y Swain, 1980) que permita, preci-
samente, r e p a r a r los posibles errores, evitar conflictos que n o se desean,
solucionar los problemas que lleva c o n s i g o la inmediatez de la interacción
oral, c o m o s o n bloqueos de la memoria, distracciones, lapsus u otros. E in-
cluso aprender a ser «incompetentemente competentes» y saber conseguir
ayuda por parte de nuestros interlocutores, por ejemplo, c o m o señala Sa-
ville-Troike (1989 [1982]), c u a n d o se refiere al c o m p o r t a m i e n t o c o m u n i c a -
tivo e n el u s o de una lengua extranjera.
N o hay que olvidar que, c o m o se ha observado e n los estudios sobre la
cortesía (véase el capítulo 6), la interacción cara a cara comporta casi s i e m -
pre u n o s riesgos y, m u y especialmente, c u a n d o se trata de eventos que n o s
resultan nuevos o para los que n o estamos especialmente «entrenados» o
c u a n d o se trata de ese tipo de eventos especiales porque se d a n m u y pocas
veces — o n u n c a — en la vida de una persona y por ello resulta m á s fácil c o -
meter errores o actuar c o n p o c a «naturalidad»; n o s referimos a eventos
c o m o una boda (para quien se casa), u n juicio (para quien declara), la de-
fensa de' u n a tesis (para quien defiende la tesis), una profesión religiosa
(para quien profesa), eventos e n los que, si bien están altamente ritualiza-
dos —e incluso se j m e d e n «ensayar»—, la inmediatez puede «jugar malas
pasadas» y, por lo tanto, el riesgo siempre existe. E n cualquier caso, resulta
evidente que e n cada evento se ha de ganar la autoridad, la legitimidad, la
credibilidad a través, fundamentalmente, del c o m p o r t a m i e n t o discursivo
(verbal y n o verbal). '........ .
Los riesgos se agravan cuando se trata de<encuentros «desiguales*, es
decir, situaciones e n las que existe una relación jerárquica entre los partici-
pantes. E n esos casos es fácil comprender que quien o c u p a la p o s i c i ó n
«alta» suele tener m á s d o m i n i o de la situación que quien o c u p a la posición
«baja»; éste tendrá que calcular m u c h o m á s sus a c c i o n e s verbales y n o ver-
bales porque sabe que, e n gran medida, se le evaluará por lo que dice y por
c ó m o lo dice. Asimismo, quien ocupa una p o s i c i ó n «alta» tendrá la respon-
sabilidad —si así lo considera o p o r t u n o — de crear una atmósfera psicoso-
c i a l . m á s o m e n o s agradable que pueda facilitar — o dificultar—^las"cosas
para quienes ocupan una posición m á s desfavorable de entrada. Por su-
48 LAS COSAS DEL DECIR

puesto, la propia dinámica de la interacción puede hacer que las cosas cam-
bien y, también, las relaciones de poder.

2.6. E l e m e n t o s n o verbales de la oralidad

Hace m u c h o tiempo que se estudia el aspecto del discurso que se puede


transcribir claramente al papel. Hoy se examinan cada vez m á s los aspectos
difusos >del discurso. La lengua que se agita en la boca resulta n o ser m á s que
(en ciertos planos de análisis) u n a parte de u n acto complejo, cuyo senti-
do debe investigarse igualmente en el movimiento de las cejas y de la m a n o
(Goffman, 1964 [1991]: 130).

Como señalábamos al inicio del apartado 2.1 usando las palabras de


Poyatos, la tradición de los estudios sobre las lenguas ha descuidado casi
por completo elementos consustanciales a la actividad verbal oral como son
los gestos, las posturas, la distancia entre las personas que participan en un
evento comunicativo, la calidad de la voz o las vocalizaciones. Todos estos
elementos que, como los lingüísticos, se producen con mayor o menor con-
trol consciente, de forma más o menos mecánica, tienen un papel comuni-
cativo importantísimo, por lo que difícilmente se pueden llegar a entender
los usos comunicativos de forma cabal si no se les concede la atención que
merecen. Como señala Poyatos, si lo que pretendemos es entender el dis-
curso en toda su complejidad hemos de ser capaces de dar cuenta de «lo
que decimos, cómo lo decimos y cómo lo movemos» (1994a: 15).
De hecho, la retórica clásica atendía a estos elementos cuando se re-
fería a la actio, la parte del discurso en la que se preparaba la «puesta en
escena» con todo detalle. Actualmente, gracias en parte a los avances tec-
nológicos y al interés por el estudio de todo tipo de situaciones interacti-
vas que se producen cara a cara, cada vez más se observa la necesidad de
incluir el registro de los elementos n o verbales en los análisis del discurso
oral. Knapp (1980) recoge las diferentes aportaciones que diversos auto-
res han hecho sobre el tema y agrupa bajo siete títulos todo lo que se ha
considerado factores no verbales de interés para el estudio de la comuni-
cación humana. A continuación listamos esos elementos en forma de es-
quema:

I. Movimiento del cuerpo o c o m p o r t a m i e n t o cinésico


A. E m b l e m a s
B. Ilustradores
C. Muestras de afecto
D. Reguladores
E. Adaptadores

II. C a r a c t e r í s t i c a s físicas
Aspecto
Olores
Colores
EL DISCURSO ORAL 49

III. Conducta táctil


Acariciar
Golpear
Sostener por el brazo

IV. Paralenguaje
Calidad de la voz
Vocalizaciones

V. Proxémica
Espacio social y personal (concepto de «territorialidad»)
Orientación
Lugar
Distancia
I

VI. Artefactos
Perfume
Ropa
Pinturas
Gafas
Pelucas
Adornos (collares, sortijas, etc.)
VII. F a c t o r e s d e l e n t o r n o
Muebles
Arquitectura
Decorado
Luz
Temperatura
Ruidos
Música

Este listado es una muestra de la complejidad que supone la comuni­


cación humana. A continuación, aunque sea de forma somera, dedicaremos'
unas palabras a algunos de esos elementos; otros, como por ejemplo el pa-'
peí del entorno, serán tratados más adelante.

2.6.1. LOS ELEMENTOS PROXÉMICOS

La proxemia se refiere, básicamente, a la manera en que el espacio se


concibe individual y socialmente, a cómo los participantes se apropian del
lugar en que se desarrolla un intercambio comunicativo y a cómo se lo dis­
tribuyen. Tiene que ver, por lo tanto, con el lugar que cada persona ocupa
—libremente o porque alguien se lo asigna—, en los posibles cambios de lu­
gar de algunos de los participantes, en el valor que se atribuye a estar sitúa-
n o
50 LAS COSAS DEL DECIR

dos en esos lugares y a la posibilidad de moverse o no. También tiene que


ver con la distancia que mantienen entre sí los participantes en un inter-
cambio comunicativo.
Esta distancia puede variar por muchos motivos. A lo largo de un
m i s m o intercambio, algún participante puede acercarse a otro u otros
para susurrar, para mostrar intimidad, para asustar, etc.; del m i s m o
modo, puede alejarse un poco para abarcar mejor a todos los interlocuto-
res, para gritar, para marcar distancia social, etc. La distancia entre los
cuerpos depende mucho, también, del tipo de evento de que se trate: no
es la misma la que guarda en una conferencia el conferenciante y la
audiencia que la que se mantiene en una conversación íntima o en una
reunión de trabajo. Por supuesto, la distancia que se considera apropiada
según los eventos o los diferentes momentos dentro de un m i s m o evento
varía intraculturalmente e interculturalmente. Así, por ejemplo, la distan-
cia que se considera adecuada entre dos personas de Estados Unidos que
conversan en un lugar público (calle, pasillo o durante una reunión infor-
mal) suele ser la extensión de un brazo y algo más, mientras que en la cul-
tura latina no suele pasar de medio metro y aún es menor en determina-
das culturas africanas.
Las personas asociamos significados psicosociales y culturales a esos
lugares y a esos espacios que nos separan o nos acercan a los demás, de for-
ma no sólo física sino también simbólica. Lo que para unas puede ser una
distancia «normal», puede ser interpretada por otras como muestra de frial-
dad y viceversa, una distancia para mí normal puede ser interpretada por
otra como agresiva. Knapp (1980) señala, citando a Hall, cuatro posibles
categorías en que puede entenderse el «espacio informal»:

1. íntimo
2. Casual-personal
3. Social-consultivo
4. Público

Ahora bien, lo que en un grupo cultural se considera un comporta-


miento proxémico adecuado para cada una de esas cuatro categorías puede
variar enormemente de lo que se considera adecuado en otros grupos. Y lo
mismo ocurrirá en lo que se refiere a encuentros formales. El mismo Knapp
cita cómo se discute previamente la distribución del espacio en las negocia-
ciones políticas de alto nivel. En muchos casos, la distribución está estable-
cida de antemano; por ejemplo, en las salas dé juicios, en las consultas
médicas de ambulatorio, en una conferencia, etc. En otros casos, la distri-
bución del espacio es más flexible, por ejemplo en un aula; si bien normal-
mente existe un espacio asignado a los alumnos y las alumnas y otro para
los profesores, quien enseña puede decidir sentarse a la mesa encima de la
tarima o situarse delante de la mesa y debajo de la tarima o pasear entre las
mesas de los alumnos o sentarse encima de la mesa o ir cambiando según
la actividad; también puede proponer a los alumnos que cambien su espa-
cio agrupándose, por ejemplo, para trabajar por equipos. Esas decisiones
no son neutras y suelen acompañar estilos didácticos diferentes.
045
EL DISCURSO ORAL 51

Como iremos viendo, el papel de los elementos proxémicos en la co-


municación está íntimamente ligado al de los gestos y posturas (véase el
apartado siguiente), al de los espacios (véase capítulo 4) y al concepto de
imagen y territorio (véase capítulo 6).

2.6.2. LOS ELEMENTOS CINÉSICOS

La cinésica (o kinésica o quinésica) se refiere al estudio de los movi-


mientos corporales comunicativamente significativos. Poyatos la define de
la siguiente manera:

Los movimientos corporales y posiciones resultantes o alternantes de


base psicomuscular, conscientes o inconscientes, somatogénicos o aprendidos,
de percepción visual, auditiva, táctil o cinestésica (individual o conjuntamen-
te), que, aislados o combinados con las coestructuras verbales y paralingüísti-
cas y con los demás sistemas somáticos y objetuales, poseen u n valor c o m u n i -
cativo intencionado o n o (Poyatos, 1994&: 186).

Según este autor, podríamos distinguir entre gestos, maneras y postu-


ras. Se incluyen en la cinésica desde los movimientos que acompañan a
los saludos hasta los chasquidos, los aplausos o los pataleos, desde las
palmaditas en la espalda hasta rascarse la cabeza o un levantamiento de
cejas y los golpes (én la mesa o en la puerta, por ejemplo). La clasifica-
ción más sencilla de los elementos cinésicos los divide en emblemas, re-
guladores, ilustradores, expresivos-afectivos y adaptadores (Knapp, 1980;
Payrató, 1993). Sin embargo, Poyatos llega a proponer 17 tipos kinésicos
dentro de las «categorías corporales no verbales interactivas y no interac-
tivas», a saber:

emblemas (gestos p o r palabras),


metadiscursos (los movimientos del hablar),
marcaespacios (señalando lo presente y lo ausente),
marcatiempos (pasado, presente y futuro),
deícticos (señalando a personas y cosas),
pictografías (dibujando con las manos)
ecoicos (imitando todo lo que suena)
kinetografías (imitando todo lo que se mueve)
kinefonografías (imitando movimiento y sonido)
ideografías (dando forma visual a los pensamientos)
marcasucesos (cómo pasaron las cosas)
identificadores (la forma visual de los conceptos)
exteriorizadores (nuestras reacciones a la vista)
autoadaptadores (tocándonos a nosotros mismos)
alteradaptadores (tocando a los demás) ,
somatóadaptadores (los íntimos de nuestro cuerpo) y
objetoadaptadores (interacción con los objetos).

(Poyatos, 1994a: 185-224)


52 LAS COSAS DEL DECIR

Los gestos pueden sustituir a la palabra (caso de los emblemas), repetir


o concretar su significado (caso de los deícticos), matizarla, contradecirla o,
sencillamente, servir para acompañarla y hacernos sentir más a gusto o ma-
nifestar nuestra incomodidad. Los gestos, las maneras y las posturas que se
consideran adecuados pueden variar según el tipo de evento o la ocasión, se-
gún el grupo social y, por supuesto, varían de una cultura a otra. Pensemos,
a modo de ejemplo, en las diferencias que se pueden observar entre los ges-
tos y posturas típicamente asociados a hombres y a mujeres (y los estereoti-
pos que de ell© se derivan); en las diferencias cinésicas que se producen en
una conversación íntima o, como contraste, en un noticiario televisado, o en
las diferencias en la forma de saludarse las personas en diferentes grupos
culturales (en España las mujeres se dan dos besos, en Latinoamérica, por lo
general, un beso; en Francia, tres o cuatro, por ejemplo) o subculturales (las
mujeres se besan, los hombres se dan la mano o se golpean la espalda, etc.).
Algo muy interesante es observar los efectos de gestos y posturas en la
expresión de actitudes ante la realidad comunicativa (ante el contenido in-
formativo y ante los demás). A través de un gesto o de una postura pode-
mos mostrar interés, indiferencia, desprecio, ansiedad respecto a lo que es-
tamos o se está diciendo. Por ello, contribuyen a la construcción del footing,
es decir, sirven para mostrar qué posición adoptamos frente a lo que se dice
y frente a los demás participantes en un acontecimiento comunicativo.
En los cuadros siguientes se puede apreciar la manera como en algu-
nos estudios se clasifican esos efectos comunicativos:

Conductas evaluadas como cálidas o frías

Conductas cálidas Conductas frías

Lo miro a los ojos Tiene mirada gélida


Le toca la m a n o Se burla
Se mueve hacia él Finge bostezar
Sonríe a m e n u d o Frunce el entrecejo
Lo m i r a de la cabeza a los pies Se aleja de él
Tiene cara de felicidad Mira al cieloraso
Sonríe con la boca abierta Se escarba los dientes
Hace m u e c a s Sacude negativamente la cabeza
Se sienta directamente frente a él Se limpia las u ñ a s
Mueve la cabeza afirmativamente Aparta la vista
Pliega los labios Hace p u c h e r o s
Se l a m e los labios F u m a incesantemente
Levanta las cejas Hace s o n a r los dedos
Tiene los ojos m u y abiertos Pasea la m i r a d a p o r la habitación
Hace gestos expresivos con las m a n o s Se limpia las m a n o s
mientras habla
Lanza m i r a d a s rápidas Juega con los extremos abiertos de los
cabellos
Se estira Se huele el cabello
Extraído de G. L. Clore, N. H. Wiggins y S. Itkin, -Judging Attraction from Nonverbal Behavior: the
Gain Phenomenon*, Journal of Consulting and Clinical Psychology, 1975, 43, pp. 491-497. Copyright 1975 por
American Psychological Association. Reproducido con permiso. (En Knapp, 1980: 195.)
Resumen de los gestos de estatus y de poder

No Del Del Del De


íntimo íntimo superior subordinado hombre , la mujer

Postura Relajada Tensa (menos Relajada Tensa Relajada Tensa


relajada)
Espacio personal Proximidad Distancia Proximidad Distancia Proximidad Distancia
(optativa)
Conducta táctil Con toque Sin toque Con toque Sin toque Con toque Sin toque
(optativo)
Mirada Se establece Se evita Fija, ignora Ojos apartados Fija, ignora Ojos apartados
(vigila) (vigila)
Proceder y aspecto Informal Circunspecto Informal Circunspecto Informal Circunspecto
Expresión emocional Visible Oculta Oculta Visible Oculta Visible
Expresión facial Sonríe* No sonríe* No sonríe Sonríe No sonríe Sonríe

* Conducta desconocida.
Tomado de M. Nancy Henley, Body Politics: Power, Sex. and Nonverbal Communication, 1977, p. 181. (En Knapp, 1980: 199.)
3

AUSTIN Y LA FILOSOFÍA 04
DEL LENGUAJE CORRIENTE

Sin duda, una de las líneas de investigación pragmática


más importantes dentro del pensamiento c o n t e m p o r á n e o es la
iniciada p o r J . L Austin. Sus ideas sobre el interés d e estudiar
el lenguaje corriente comienzan a fraguarse alrededor de los
años cuarenta, y se cuentan hoy entre las m á s influyentes, no
sólo dentro del c a m p o de la lingüística, sino especialmente
dentro de la filosofía del lenguaje-
Intentar extraer los aspectos más relevantes de las doctri-
nas que Austin expuso sobre todo en sus clases, seminarios y
conferencias —recogidas luego en sus obras p o s t u m a s de 1962
y 1970— y resumirlos fielmente en u n a s pocas páginas n o es
en absoluto una tarea fácil. Pero, antes de exponer sus puntos
de vista, es necesario hacer dos precisiones: 1) a u n q u e Austin
n o habla expresamente de pragmática, sin embargo, podemos
incluir sus investigaciones en lo que hoy consideramos c o m o
tal; y 2) c o m o hemos dicho, Austin no es propiamente u n lin-
güista, sino u n filósofo del lenguaje: no hay que extrañarse,
por tanto, ante el hecho de que su contribución n o siga, en
principio, los caminos habituales en el terreno de la lingüísti-
ca, aunque haya servido como punto de partida (especialmen-
te a través de Searie) de toda u n a corriente lingüística de enor-
me éxito y difusión.

51

vi
1. Los p u n t o s d e p a r t i d a también u n buen punto de partida para la reflexión filosófica,
o para elaborar luego distinciones m á s precisas y m á s sutiles:
1.1. Lti valorización del lenguaje corriente
Ciertamente, el lenguaje ordinario no puede tener la preten-
Todo el interés que Austin siente por los aspectos del uso sión de ser la última palabra, si es que existe tal cosa. Pero
lingüístico que hoy consideramos pragmáticos tiene su miz en incorpora, realmente, algo mejor que la Metafísica de la Edad
de Piedra, a saber, y como se dijo: la experiencia y la agudeza
una actitud especial ante el lenguaje de cada día. La revalori-
heredada de muchas generaciones de hombres. Ahora bien, esa
zación que propone Austin del lenguaje corriente frente a los agudeza se ha centrado primariamente en las ocupaciones
lenguajes filosóficos y científicos supone un punto de inflexión prácticas de la vida. Si una distinción funciona bien para los
decisivo en la historia de la filosofía del lenguaje. , propósitos prácticos de la vida ordinaria (lo cual no deja de ser
Como es bien sabido, una buena parte de la filosofía ha ' una hazaña, pues incluso la vida ordinaria está llena de cosas
dedicado su atención a mostrar que las lenguas naturales son difíciles), entonces es seguro que algo tiene que haber en ella;
altamente imperfectas, y que, por tanto, no pueden servir aunque es de esperar que no sea la mejor forma de ordenar las
como metalenguaje de las especulaciones filosóficas y científi- cosas si nuestros intereses son más amplios o más intelectuales
que los ordinarios. [...]. Ciertamente, pues, el lenguaje ordinario
cas. Toda materia que pretenda elaborar un discurso teórico
no es la última palabra: en principio, en todo lugar puede ser
coherente deberá crear y definir con precisión un lenguaje in-
complementado, mejorado y sustituido. Pero, recordemos, es la
equívoco, que no se preste a la ambigüedad, la vaguedad o l a s t
primera palabra [Austin, 1970, 177].
malas interpretaciones que propicia tan a m e n u d o nuestro len-
guaje de cada día.
Una b u e n a vía de acercamiento a cualquier clase de pro-
Frente a esta postura, Austin defiende la tesis de que el
blema —incluidos los problemas específicamente lingüísti-
lenguaje que usamos en nuestra comunicación ordinaria es
cos— pasará, pues, necesariamente, p o r un examen pormeno-
una herramienta que el paso del tiempo ha~ido puliendo, hasta
rizado de las distinciones que establece el lenguaje de cada
hacer de ella un útil perfectamente adaptado a los fines a los
día. Y es precisamente observando las distinciones dentro de
que sirve. Se trata de un instrumento empleado por generacio-
nuestra lengua cotidiana como Austin nota algunas propieda-
nes y generaciones, que lo han ido ajustando paulatinamente a
des interesantes de ciertos tipos de enunciados, lo cual le lleva-
las necesidades de cada momento. En este sentido, las distin-
rá a formular su teoría de los predicados realizativos.
ciones que establece el lenguaje corriente tienen que conside-
rarse como un buen indicativo de que la sociedad que las esta-
blece las considera necesarias. La filosofía se obstina en bus-
car y encontrar problemas donde realmente n o los hay. 1.2. Contra el verificacionalismo
En ocasiones se ha criticado a Austin atribuyéndole la idea j
de que el lenguaje corriente está bien tal como está, y, p o r De otro lado, es especialmente interesante para la lingüísti-
tanto, no debe enmendarse ni modificarse. A este respecto, ca en general, y para la teoría del significado en particular, el
Austin admite que siempre debe buscarse un lenguaje adapta- hecho de que Austin se sitúe fuera de la línea en que solían
do a la tarea que se deba realizar; pero añade que la base de colocarse los filósofos con respecto a la verdad o la falsedad:
cualquier lenguaje filosófico o científico debe ser el lenguaje para ellos, las proposiciones se caracterizan siempre c o m o ver-
corriente. Las distinciones que ha mantenido el lenguaje ordi- daderas o falsas, y sobre estas nociones está edificada una
nario sirven sobre lodo para las cuestiones «prácticas» de la buena parte de la lógica y de la filosofía del lenguaje.
vida; pero no debe despreciarse el hecho de que pueden ser Sin embargo, está claro que todas las lenguas tienen una

52 53
variedad de estructuras mucho mayor de la que toman en con- Decimos, por ejemplo, que un determinado enunciado es
sideración los filósofos cuando se ocupan del lenguaje. De ora- exagerado, o vago, o árido; una descripción, un tanto tosca, o
cione: c o m o : desorientada, o no muy buena; un relato, más bien general o de-
masiado conciso. En casos como estos es inútil insistir cñ deci-
dir en términos simples si el enunciado es •verdadero o falso»
1) a. ¿Cuándo has llegado?
[Austin 1970, 129].
b. ¡Sal de la habitación inmediatamente!
c. ¡Ojalá deje de Dover!
Y tampoco basta con evaluar la verdad de los enunciados de
n o puede decirse que sean ni verdaderas ni falsas: no pueden acuerdo con los hechos que pretenden reflejar. Hay que tomar
en consideración, al menos, una variable m á s : n o sólo ha de
evaluíirse d e acuerdo con su correspondencia o no con la reali-
tenerse en cuenta el grado de correspondencia con la realidad;
dad, ya que ninguna de ellas está pretendiendo reflejar un es-
es necesario considerar también el propósito general con que
tado de cosas existente.
se describe dicha realidad:
No tenemos que retroceder muy lejos en la historia de la
filosofía para encontrar filósofos dando por sentado, como algo Hay diversos grados y dimensiones de éxito al hacer enun-
más o menos natural, que la única ocupación interesante de ciados: los enunciados se ajustan a los hechos siempre más o
cualquier emisión es ser verdadera o, al menos, falsa. Natural- menos laxamente, de diferentes formas en diferentes ocasiones
mente, siempre han sabido que hay otros tipos de cosas que para diferentes intentos y propósitos. Lo que puede que obtenga
decimos (cosas como imperativos, las expresiones de deseos, ex- los máximos resultados en una prueba general de conocimiento
clamaciones), algunas de las cuales han sido incluso clasificadas puede que en otras circunstancias obtenga un simple aprobado.
por los gramáticos [...]. Pero, con todo, los filósofos han dado ¿Qué pasa, además, con el amplio número de ocasiones en que
por sentado que las únicas cosas en que están interesados son un enunciado no es tanto falso (o verdadero) como fuera de
las emisiones que registran hechos o que describen situaciones lugar, inadecuado [...]? [Austin, 1970, 129].
con verdad o con falsedad. En los tiempos recientes este tipo de
postura ha sido puesta en duda [Austin, 1970, 217-218]. Queda, así, perfilado u n o de los conceptos que resultarán fun-
damentales en la teoría pragmática: se trata de la idea de ade-
Por otro lado, sabemos que el patrón normal para decidir cuación del enunciado. No es suficiente con caracterizar u n
si u n enunciado es verdadero es el de^su correspondencia con enunciado diciendo si es verdadero o falso; hay que valorar
los hechos. Ahora bien, como Austin señala, «ser falso no es también su grado de adecuación a las circunstancias en que se
c o r r e s p o n d e r a un no-hecho, sino corresponder incorrecta- emite. De este modo, se abre la puerta al estudio de toda la
m e n t e a u n hecho» (1970, L28, n. 24). Pero es que, además, la serie de variables situacionales que determinan las condiciones
correspondencia o no con los hechos no puede entenderse de adecuación de los enunciados.
— c o m o se h a venido haciendo— como u n a caracterización
bipolar, que sólo utiliza dos valores, ni siquiera en el caso
evidente d e los enunciados más puramente descriptivos. A la 1.3. La falacia descriptiva
hora de evaluar la correspondencia de u n enunciado con u n
hecho, el lenguaje corriente reconoce una buena gama de
í n t i m a m e n t e ligada a la convicción de que los enunciados
matices «intermedios», que el análisis filosófico no debería
no son sólo verdaderos o falsos, nace una idea que es, tal vez,
ignorar.
una de las m á s importantes y, sin duda, u n a de las que han
resultado m á s fructíferas en sus desarrollos posteriores: se tra-

54 55
Una oración es un tipo de estructura gramatical, abstracta,
la de la idea de que el lenguaje no es exclusivamente descripti- no realizada. Un enunciado, en cambio, es la realización con-
vo, ni siquiera p o r lo que se refiere a los enunciados formal- creta de una oración emitida por un hablante concreto en
mente declarativos. La descripción de estados de cosas existen- unas circunstancias determinadas.
tes en el m u n d o y la transmisión de información no son las
únicas funciones del lenguaje: es decir, un enunciado puede
desempeñar diferentes funciones, una de las cuales —pero no Con respecto a las oraciones, puede decirse que son elípti-
cas, o compuestas, o aliterativas o a gramatical es. [...]. Un enun-
la única— es describir un estado de cosas. En otras ocasiones
ciado se hace, y el hacerlo es un evento histórico: la emisión,
puede ser p a n e importante del cumplimiento de una acción. por pane de un determinado hablante o escritor, de determina-
Es lo que ocurre, por ejemplo, con la frase Si. quiero dicha en das palabras (uria oración) a una audiencia, con referencia a
las circunstancias adecuadas: no describe u n estado de cosas, una situación, evento, o lo que sea, históricos [Austin, 1970,
sino que realiza una acción. 120-121].

Emitir expresiones rituales obvias, en las circunstancias


Una oración, en cuanto unidad gramatical, sólo se puede
apropiadas, no es describir la acción que estamos haciendo,
sino hacerla. [...]. Tales expresiones no pueden, estrictamente, evaluar en términos estrictamente formales (por el orden en
ser mentiras [Austin, 1970, 107-108). que aparecen sus elementos, por su buena o mala formación,
por la complejidad de su estructura, etc.), y n o en términos de
El interés de esta perspectiva radica no en su. originalidad verdad o falsedad. Sí pueden utilizarse, en cambio, los concep-
—para los lingüistas este hecho resulta bastante claro—, sino tos de verdadero o falso al hablar de enunciados (al menos, de
en el hecho de que supone también un p u n t o de inflexión en aquellos que pretenden reflejar un hecho).
la historia de la filosofía del lenguaje: los filósofos normalmen- El razonamiento de Austin es el siguiente. Si hemos dicho
te se ocupaban del lenguaje lomando sólo~en consideración su que la verdad se mide evaluando la correspondencia de u n a
faceta descriptiva; con la propuesta de Austin los enunciados descripción con respecto a los hechos que trata de describir,
n o descriptivos adquieren un lugar propio dentro de la refle- uno de los factores decisivos para determinarla será de natura-
leza externa al lenguaje mismo. Como consecuencia de ello, es
xión filosófica.
imposible considerar que la verdad sea una noción de natura-
leza gramatical, puesto que depende directamente de la situa-
ción extralingüística. El problema de la verdad no es, por tan-
2. L o s e n u n c i a d o s realizativos
to, u n problema del sentido oracional, sino del uso particular
de una oración determinada, p r o n u n c i a d a por u n hablante
2.1. La distinción entre oración y enunciado concreto en determinadas circunstancias. A ello se refiere Aus-
tin (1970, 122) cuando dice que «un enunciado es lo que es
Como a c a b a m o s de ver, Austin comienza por señalar que verdadero [...]». No hay que interpretar demasiado literalmen-
el estudio que se haga del significado lingüístico no debe ex- te estas palabras, en el sentido de que sólo son enunciados las
cluir toda la gama de oraciones que no pueden considerarse ni emisiones verdaderas de las oraciones, sino, m á s bien, c o m o
verdaderas ni falsas; pero seguidamente añade una precisión «sólo los enunciados, y n o las oraciones, pueden ser verdade-
fundamental: ser verdaderas o falsas n o es una propiedad in- ros». Ello no implica, claro está, que deban serlo.
trínseca de las oraciones, sino de los enunciados. E s necesario, Para Austin, los enunciados son tipos de acciones; las ora-
entonces, establecer una distinción precisa entre ambos con- ciones son tipos de estructuras gramaticales. Los enunciados
ceptos.

i 57
56
están hechos de oraciones; pero cada una de las emisiones de una información, o describiendo una acción: la está haciendo.
u n a misma oración constituye un enunciado diferente: Por ejemplo, c u a n d o uno dice Le pido disculpas, n o está p r e -
tendiendo simplemente informar a su interlocutor d e algo q u e
Los enunciados se hacen; las palabras o las oraciones se éste ignora; realmente está realizando —de ahí el n o m b r e d e
usan. Hablamos de un enunciado, pero de las oraciones caste- enunciados realizativos— la acción de pedirle disculpas. E s
llanas. La misma oración puede usarse para hacer diferentes cierto que el enunciado puede, de hecho, informar a otra per-
enunciados (yo digo «Es mío»; tú dices «Es mío>); puede usarse
sona de cuál es la acción q u e se está llevando a cabo; pero esta
en dos ocasiones o por dos personas para hacer el mismo enun-
es sólo u n a consecuencia secundaria.
ciado, pero para eso la emisión debe hacerse con referencia a la
misma situación o evento [Austin, 1970, 121]. Los enunciados realizativos se usan para llevar a cabo dife-
rentes tipos de acciones, más o menos ritualizadas o conven-
cionalizadas, u n o de cuyos episodios principales —-si n o el
principal— consiste precisamente en pronunciar d e t e r m i n a d a s
2.2. Palabras y acciones palabras. De hecho, es difícil imaginar u n a m a n e r a d e pedir
disculpas a alguien que n o consista en la expresión-de u n a fra-
A partir de aquella primera intuición desarrollada como se semejante a ésta. Y lo m i s m o ocurre en el caso d e u n a
crítica de la falacia descriptiva, Austin va construyendo la teo- apuesta o de la botadura de un barco. Ello n o significa —claro
ría de los enunciados realizativos (performative utterances). El está— que algunas acciones convencionalizadas n o se p u e d a n
enunciado realizativo tiene unas características propias: realizar sin palabras. Por ejemplo, para apostar a la ruleta n o
es necesario pronunciar frase alguna; basta con que u n o colo-
i) desde el punto de vista gramatical es una oración de- que la ficha en la casilla correspondiente al n ú m e r o por el q u e
clarativa; desea apostar.
n) va en primera persona de singular jdel presente de indi- Precisamente es su carácter de acción, y n o de descripción,
cativo; "lo que confiere a los enunciados realizativos sus propiedades
ni) n o se trata de una expresión carente de sentido; pero especiales. Puesto que son expresiones n o descriptivas, n o p u e -
iv) no puede ser calificada como verdadera o falsa, sino den considerarse ni verdaderas ni falsas. Y, p o r formar p a r t e
c o m o adecuada o inadecuada. ' de la realización de una acción, suelen aparecer en p r i m e r a
persona de singular del presente de indicativo: si el e n u n c i a d o
Los enunciados realizativos se oponen a los enunciados cons- lleva el verbo en pasado o en otra persona gramatical (Le pedí
tatan-jos, que sí describen estados de cosas y que, por lo tanto, disculpas; le piden disculpas), la lectura real izativa es práctica-
sí pueden evaluarse en términos de verdad o falsedad. mente imposible, de m o d o que sólo se obtiene la interpreta-
Como ejemplos de enunciados realizaüvos, pueden consi- ción descriptiva. El h u m o r ha explotado a veces el r e c u r s o d e
derarse «expresiones rituales» como: la posible ambigüedad entre la lectura realizativa y la consta-
tari va, como en el siguiente chiste:
2) á. Le pido disculpas
b. Bautizo este barco con el nombre de Lolita 3) El boxeador está recibiendo una paliza considerable d e
c. Te apuesto cinco duros a que m a ñ a n a lloverá un adversario francamente agresivo y colérico. E n vista
de que su inferioridad es manifiesta y su estado físico
Al emitir u n o cualquiera de estos enunciados, el hablante no es ya lamentable, su propio preparador le aconseja des-
está m e r a m e n t e registrando un estado de cosas, transmiúendo de el rincón:

58 59
—¡Tira la toalla! ¡Tira la toalla! A.l) Existencia de un procedimiento convencional — c o n
j£l boxeador, medio muerto, responde: un efecto también convencional— que incluya la emi-
—Tirársela, no; en todo caso se la daré en la mano, sión de determinadas palabras por parte de determi-
para que n o se enfade todavía más. t nadas personas y en determinadas circunstancias;
además
Además de tener propiedades extemas diferenciadas, los A.2) las personas y circunstancias que concurren d e b e n
realizativos poseen también condiciones especiales de emisión. ser las apropiadas para el procedimiento.
Austin (1970, 219-220) precisa al respecto que «las palabras B.l) Todos los participantes deben actuar de la forma re-
tienen que decirse en las circunstancias apropiadas». En caso querida por el procedimiento; y además
contrario, la emisión y el acto realizado «pueden fracasar de B.2) deben hacerlo así en todos los pasos necesarios.
m a n e r a s especiales», si fallan de u n m o d o u otro las conven- F.l) Cuando el procedimiento requiere que las p e r s o n a s
ciones que regulan el cumplimiento de dichas acciones. Por que lo realizan alberguen ciertos pensamientos o dis-
ejemplo, en el caso de Le pido disculpas, se espera que quien posiciones de ánimo, deben tenerlos; a d e m á s
pronuncia este enunciado realmente quiera disculparse; pero T.2) los participantes deben comportarse efectivamente d e
si esto no es así, u n o no puede decir en sentido estricto que el acuerdo con tales pensamientos.
enunciado era falso, sino m á s bien que la petición fue insince-
ra, que no se dijo albergando los sentimientos requeridos. Lo Todos los actos altamente convencionales se prestan a sufrir
m i s m o ocurre si el que pronuncia las palabras rituales para la infortunios; ahora bien, el infortunio será diferente tanto en su
botadura del barco no es la persona que tiene potestad para naturaleza como en sus consecuencias según cuáles sean la
hacerlo: en este caso, el acto resulta nulo. Y si, cuando se condición o condiciones que no se cumplen.
apuesta u n a cantidad, u n o no piensa pagar la deuda que pue-
Si el fallo está en las condiciones A (esto es, si n o existe el
da contraer, decimos que la apuesta se hizo-de mala fe.
procedimiento, o si n o puede hacerse valer en la forma en q u e
se intentó hacerlo), el infortunio se denomina mala apelación
al procedimimto. Si el fallo atañe a las reglas B (cuando los
2.3. L05 infortunios pasos requeridos se Devan a cabo incorrectamente), se habla
de mala ejecución del procedimiento. En ambos casos, la conse-
La idea de que los enunciados realizativos, a pesar de cuencia es que el acto realizado es nulo, o carente d e efecto;
no ser ni verdaderos ni falsos, pueden ser inadecuados o des- en este sentido, puede decirse que las reglas A y B constituyen
afortunados, lleva a Austin a desarrollar la teoría de los infor- una única clase, ya que la violación de una cualquiera de ellas
tunios. da lugar a un mismo tipo de resultado: el acto resulta nulo en
H e m o s visto que la emisión de determinadas palabras es, ambos casos. A esta clase de infortunios, Austin les da el n o m -
en m u c h o s casos, un paso obligado en la realización de deter- bre genérico de desaciertos.
m i n a o o tipo de acciones convencionales. Pero hemos visto La violación de las reglas T, en cambio, da lugar a u n tipo
también que no basta con las palabras: éstas tienen que emi- distinto de efecto: produce un acto «hueco», es decir, u n acto
tirse siempre en las condiciones requeridas. Un fallo o una aparentemente válido en la forma extema, pero sin el conteni-
violación de cualquiera de estas condiciones da lugar a un in- do necesario. Austin llama abusos al conjunto de los infortu-
fortunio. Veamos, entonces, cuáles son las reglas o condiciones nios que producen actos «huecos».
que, según Austin (1962, ni), se aplican a los actos ritualizados:
Las diferentes clases de infortunios quedan reflejados e n el
esquema 5. Según puede verse en el esquema, la transgresión

60 61
INFORTUNIOS . Las malas ejecuciones tienen que ver con la realización de
:

los pasos requeridos en la secuencia adecuada. Si el oficiante


ABUSOS
de una ceremonia de boda invierte el orden de las diferentes
DESACIERTOS
(A + B) (0 partes de que consta el acto, el resultado es u n a violación de la
regla B.l, y el acto resulta viciado. Si, en cambio, omite alguno
Acto -hueco»
de dichos pasos (por ejemplo, el intercambio de anillos), se
Acto nulo
viola la condición B.2, y el acto es inconcluso. Ambos infortu-
/ \ r.1
/
T.2
nios dan lugar también a un acto nulo, en particular cuanto
más convencionalizado y regularizado se halle el procedimien-
to. La vida cotidiana ha relajado u n poco las exigencias a este
Malas Malas Actos Ine Lmpí rinantos
respecto, y es relativamente normal que demos por buenos al-
apelaciones ejecuciones insinceros
gunos actos mal ejecutados: pensemos, por ejemplo, en la si-
/ \ / \ tuación en que alguien que acude con regularidad a una tien-
A.1 KZ B.1 B2 da se olvida un día del dinero necesario y el dependiente le
permite diferir el pago; a pesar de que falta el paso final, ten-
? Malas Actos Actos demos a considerar que la compraventa se há efectuado. E n
aplicaciones viciados inconclusos cambio, para la Administración pública —menos flexible—,
cualquiera de estos infortunios, por pequeño que sea, da lugar
ESQUEMA 5
a u n defecto de forma que anula de raíz el acto administrativo
realizado.
El incumplimiento de las reglas T.l y T\2 produce u n acto
hueco. Del emisor de u n enunciado como:
de cada u n a de las reglas recibe u n nombre diferente, excepto
en el caso de las violaciones de la regla A.l, para las que Aus-
tin n o encontró u n término adecuado. 5) Te felicito por tu ascenso
Veamos un ejemplo de cada tipo de infortunio. El enunciado:
se espera que realmente quiera hacer llegar su sincera felicita-
4) Me divorcio de ti ción a su interlocutor, pero si en el fondo está lamentando su
buena suerte, el acto es ciertamente válido, pero simulado, in-
sincero: el fallo afecta a la condición TA. En cambio, c u a n d o
puede ser informativo, o puede declarar las intenciones del ha-
se hace una promesa sin la intención de comprometerse a rea-
blante, pero n o puede considerarse como un realizativo, ya
lizar lo prometido, la condición transgredida es la T.2, y el
que en nuestra sociedad no existe una convención que esta-
resultado es u n incumplimiento.
blezca que esta fórmula sirve para divorciarse. Si se pretendie-
La clasificación de Ausún n o pretende ser exhaustiva: ni es
ra utilizar con este fin, su emisión sería una violación de la
completa, ni las clases de infortunios son m u t u a m e n t e exclu-
regla A. 1, y el resultado sería un acto nulo, sin validez.
yentes. De hecho, y en primer lugar, se puede transgredir m á s
Como vimos m á s arriba, si la persona que bautiza un bar-
de u n a convención a la vez; y, en segundo lugar, no siempre
co n o es la persona autorizada para hacerlo, también nos ha-
las diferencias entre las transgresiones son del todo nítidas.
llamos ante una mala apelación, pero en este caso la regla
Sin embargo, constituye u n buen p u n t o de partida para tratar
transgredida es la A.2 (mala aplicación); el resultado es, nue-
de explicar los tipos de infortunios existentes.
vamente, u n acto sin efecto.

63
62
Cuando se trata de actos muy convencionalizados, los in- 6) a. Se advierte a los pasajeros que...
fortunios pueden tener consecuencias que traspasan el ámbito b. Por la presente, está usted autorizado a...
de lo puramente lingüístico y se adentran en el terreno de lo 7) a. La compañía advierte a los pasajeros que...
legal. El lenguaje jurídico ha desarrollado toda una serie de b. Por la presente, el Ministerio le concede la autoriza-
etiquetas propias para calificar los diferentes tipos de infortu- ción que usted solicitó para...
nios. Ante las malas apelaciones a un procedimiento, la justi-
cia contesta con un no ha lugar, ante las malas ejecuciones Parece innegable que los enunciados que comienzan como los
concluye — c o m o vimos— que se ha producido un defecto de de (6) y (7) tienen el mismo derecho que los de (8) a ser consi-
forma; el resultado es siempre la anulación del acto. Por el derados realizativos:
contrario, ante los abusos (simulaciones, incumplimientos),
admite la validez del acto realizado, pero reacciona penalizán- - 8) a. Advierto a los pasajeros que...
dolo con diferentes tipos de sanciones. b. Por la presente le autorizo a...

De otro lado, un gran n ú m e r o de expresiones en primera


2.4. Realizamos frente a constataiivos persona de singular del presente de indicativo n o dan lugar a
•enunciados realizativos. Tal es el caso, por ejemplo, de enun-
Austin ha caracterizado los enunciados realizativos como ciados que describen acciones habituales, como los de (9):
aquellos que están ligados a la ejecución de ciertos tipos de
actos convencionales o ritualizados. Frente a los enunciados 9) a. Yo sólo prometo una cosa cuando sé que puedo cum-
consumitivos, que describen estados de cosas y se evalúan en plirla.
términos de verdad o falsedad, los realizativos sólo pueden b. Todos los sábados apuesto dos mil pesetas en las ca-
considerarse adecuados o inadecuados. Otras propiedades for- rreras
malei, c o m o la aparición de los realizativos en primera perso-
na de singular del presente, contribuyen a m a r c a r la diferen-
En la misma situación se encuentran los llamados «usos histó-
cia entre ambos tipos de enunciados. Austin señala a este res- ricos», o narrativos, del presente:
pecto que:
JO) ... y después de aquello, apelo contra la sentencia...
[...] hay una asimetría sistemática entre esa forma [primera
persona de singular del presente de indicativo] y las otras perso-
nas y tiempos del mismo verbo. El hecho de que haya esta asi- .Y hay también algunos verbos que simplemente funcionan
metría es precisamente la nota más característica del verbo rea- como indicadores, pero n o dan lugar a enunciados realiza-
Ligativo [...] [Austin, 1962,105]. Jivos: j

En teoría, y sobre el papel, la distinción puede resultar su- 11) a. Me río de ti


ficientemente clara; sin embargo, como el propio Austin seña- b. Cito: «...»
la, en la realidad las cosas son algo más complejas. Para em-
pezar, hay enunciados realizativos que no aparecen en prime- Ninguno de los ejemplos de (11) realiza p o r sí m i s m o el acto
ra persona de singular del presente de indicativo: que describe; simplemente lo anuncia.
-r Además, se da el caso de que, incluso verbos típicamente
realizativos, como llamar, dar el nombre de,.., etc., tienen usos

64 65
'0„
descriptivos, n o ya en otras personas y tiempos gramaticales, n
f ¡ | f t a r e l a c i ó n entre los enunciados de (13) y los de (14) sería,
sino también en primera persona de singular del presente:
ffpues, de paráfrasis. La idea de que en lodos los enunciados
Ippúede haber u n predicado realizativo implícito dio lugar en los
\2) Llamo inflación al exceso de dinero en pos de bienes
K^IÍ?í'anos setenta a la llamada hipótesis realizativa, u n o de los in-
escasos
tentos m á s llamativos de integrar la pragmática en la sintaxis.
foifkt^Sobre ella volveremos en el capítulo siguiente (apartado 2.2.)
Finalmente, no todos los actos tienen su verbo realizativo La idea de la existencia de u n realizativo implícito es, efec-
correspondiente: disculparse e insultar son dos tipos de actos; y
{" VV ;''ti"vamente, tentadora, porque permite unificar el análisis de u n
pero, mientras que para llevar a cabo la acción de disculparse | \ ^ - ' . ' * b u e n n ú m e r o de enunciados, y permite d a r cuenta de m a n e r a
u n o debe decir algo parecido a Me disculpo, para insultar a l ^ l ^ ^ n a f u r a l del hecho de q u e m u c h a s de sus propiedades derivan
alguien no basta con decirle Te insulto, sino que hay que pro- ^ f p ^ d i r e c t a m e n t e de su carácter de acción. Ahora bien, el propio
ferir directamente ante él los términos injuriosos. • í' '?7?l 'Austih reconoce que la equiparación se presta a errores. P o r
Los ejemplos anteriores han mostrado cómo desde el punto F?:f^fí?uh lado, resulta evidente que n o hay una equivalencia absoluta
de vista formal o gramatical resulta difícil mantener siempre la fi<0*$éitirt enunciados c o m o Es/are allí y Prometo estar allí: sólo en
oposición realizativo-constatadw. La distinción se desdibuja aún |í£f$|í : él'primer caso el interlocutor puede preguntar'si el enunciado
más si consideramos que muchos actos se realizan sin que para i!- es o no u n a promesa; y sólo en el primer caso son igualmente
ello sea necesaria la utilización del predicado realizativo. Las ac- | -fif av. adecuadas respuestas c o m o Si, lo prometo, o No, pero me pro-
ciones realizadas al emitir enunciados como los de (13) pueden \¡ >'Ji{'.pongo estar allí, o No, pero preveo que podré ir. Además, p o r
equivaler a las de (14); pero en (13) no hay realizativo explícito: \ ' .atorro Jado, n o puede decirse que haya u n a correspondencia
~l ' r.-' ..constante entre forma lingüística y tipo de acto realizado, d e
13) a. ¡Gire! g- l^íijí'.modo que u n a misma forma gramatical puede usarse p a r a
b. Yo giraría M- i^^^rcalízar acciones muy diferentes entre sí: un imperativo como
c. Usted giró demasiado rápidamente ¡Hazlo! p u e d e utilizarse para ordenar, autorizar, sugerir, exi-
; gir, pedir, recomendar, advertir...
14) a. Le ordeno que gire
b. Le aconsejo que gire
c. Le acuso de haber girado demasiado deprisa ;¿ ;>'3. I-OCTitivo/ilocutivo/perlocutivo

Una m a n e r a de incluir todos los casos dentro de la misma ,^?-í.:-La distinción entre enunciados realizativos y enunciados
tec ría consiste en sugerir, como hace Austin, que realmente no ;f>¡. constatativos, q u e en principio estaba bien establecida, p á r e -
hay diferencia entre realizativos y constatativos. El contraste se ; í - ' a n o r a
tambalearse, especialmente p o r el hecho de q u e n u -
r

que observamos entre los ejemplos de (13) y los de (14) sólo $'-r&l'?D'TOSOS e n
t m c i a d o s q u e n o se ajustan a las especificaciones
radica en que los de (14) hacen explícito el tipo de acto reali- *k ' o s
realizativos, presentan, sin embargo, m u c h a s de s u s
zado, mientras que en los de (13) es implícito. Podría decirse, ' ?fé&5 ^ a r a c t e n s c a s
- Ello sugiere la existencia de un cierto desliza-
entonces, que es realizativa toda expresión... WM'^^0 *k d°s ' o s enunciados hacia el terreno de los reali-
ío

: a ÍVOS c o m o
í!ÍS$ ^ í ' si todos ellos tuvieran algunos elementos co-
[...] reducible, expandable o analizable de modo tal que se ..^Jl? ; i ü n e s
' Tales rasgos c o m u n e s parecen depender, c o m o ya di-
obtuviera una forma en primera persona de singular del pre- J l n o s d e l
©M^' ? ' carácter de acción que, de u n a m a n e r a u otra,
sente de indicativo en voz activa [Austin, 1962, 105]. e e n t o d o s
í-'ií^tl- los e n u n c i a d o s . Partiendo de este supuesto,

66
67
Austin elabora su famosísima tricotomía: acto locutivo/ilocu- V^',. [...] normalmente, decir algo producirá ciertas consecuen-
tivc/perlocutivo. '>,'•., das o efectos sobre los sentimientos, pensamientos o acciones
El acto locutivo es el que realizamos por el mero hecho de del auditorio, o de quien emite la expresión, o de otras personas
[Austin, 1962, 146].
«decir algo»; pero el acto de «decir algo» es en sí mismo una
actividad compleja, que comprende, a su vez, tres tipos de ac-
tos diferentes: La distinción entre estos tipos de actos es sobre todo teóri-
ca, ya que los tres se realizan a la vez y simultáneamente: en
i) acto fóniccr. el de emitir ciertos sonidos; cuanto decimos algo, lo estamos haciendo en un determinado
n) acto fático: el de emitir palabras, esto es, secuencias de sentido y estamos produciendo unos determinados efectos. Pero
sonidos pertenecientes al léxico de una determinada es interesante distinguirlos porque sus propiedades son diferen-
lengua; y emitirlas, además, organizadas en una cons- tes: el acto locutivo posee significado; el acto ilocutivo posee fuer-
trucción gramatical estructurada de acuerdo con las re- za; y el acto periocutivo logra efectos. Y, de hecho, podemos
glas de. una lengua determinada; y referimos a ellos c o m o si fueran realidades independientes:
ril) acto retico; el de emitir tales secuencias con un sentido
y una referencia más o menos definidos, es decir, con .... 15) a. Me dijo: «Dáselo a ella»
u n significado determinado. b. Me aconsejó que se lo diera a ella
c. Me convenció de que se lo diera a ella
En consecuencia, el acto locutivo puede definirse como
Con enunciados como (15a) estamos simplemente reprodu-
[...] la emisión de ciertos ruidos, de ciertas palabras en una ciendo el acto locutivo de otra persona; (15fa), en cambio, re-
determinada construcción, y con un cieno «significado» [...] coge el acto ilocutivo realizado, es decir, la fuerza del enuncia-
[Austin, 1962, 138]. do; y (15c) hace explícitp el acto periocutivo, el efecto logrado.
A partir de esta tricotomía puede reexaminarse el problema de
El acto ilocutiw es el que se realiza al decir algo (í/i saying
las relaciones entre enunciados y acciones. Para empezar, el reco-
something). Para saber cuál es el acto ilocutivo realizado en
nocimiento de que todo acto locutivo va acompañado de actos
cada m o m e n t o hay que determinar de qué manera estamos
ilocutivos y periocutivos ayuda a explicar que incluso los enuncia-
u s a n d o el enunciado: dos menos claramente realizativos tengan propiedades que los acer-
can a las acciones. De hecho, pueden observarse bastantes puntos
Es muy diferente que estemos aconsejando, o meramente
de contacto entre los actos ilocutivos y los enunciados realizativos,
sugiriendo, o realmente ordenando, o que estemos prometien-
aunque hay diferencias notables. En primer lugar, es diferente el
do en sentido estricto o sólo anunciando una vaga intención.
[...]. Constantemente discutimos preguntando si ciertas palabras grado de institucionalización de unos y otros. Además, cuál sea el
—un determinado acto locutivo— tenían la fuerza de una pre- acto ilocutivo realizado en u n enunciado particular depende deci-
gunta, o'debían haber sido tomadas como una apreciación, etc. sivamente de toda una serie de factores extemos; los realizativos
[Austin, 1962, 143-144]. explícitos, por el contrario, resultan inequívocos en cuanto al tipo
de acto ilocutivo que realizan porque se identifican con éL Ello no
Finalmente, el acto perlocuiivo es el que se realiza por ha- quiere decir, por supuesto, que la fuerza ilocutiva de un determi-
ber dicho algo (by saying something), y se refiere a los efectos nado enunciado no pueda expresarse de forma explícita: Te acon-
producidos: sejo que se ¡o des a ella. Esta posibilidad está excluida en el caso
de los actos periocutivos, lo cual explica los contrastes de (16):

68 69
16) a. Te aconsejo que se lo des / #Te convenzo de que se una transgresión de la condición T.l: el enunciado (17c) es
lo des .insincero.
b. Te advierto que es peligroso / *Te asusto de que es
peligroso
-T£. 4. Conclusión
El acto ilocutivo que se realiza está previamente calculado por
el emisor, que sabe siempre cuál era el alcance exacto y la fuer- i. v. La distinciones establecidas por Austin son fundamentales en
za que quiso dar a sus palabras; los actos perlocutivos pueden todos los estudios posteriores sobre e! significado. Tres son, a nues-
intentar calcularse previamente, pero ello no asegura que el •''4;. tro juicio, las más relevantes aportaciones del filósofo británico:
efecto logrado sea exactamente el previsto: es posible no lograr
producir el efecto deseado, o producir efectos no deseados. i) el apoyo a la tesis de que el lenguaje n o es sólo descrip-
Otro p u n t o de contacto interesante es el de que todos los * *~,f"í* tivo y, p o r tanto, n o lodos los enunciados tienen que
enunciados —y no sólo los realizativos— se prestan a infortu- .'.:2f¿ .~ lí5
ser necesariamente o verdaderos o falsos:
nios. Para describir dichos infortunios, tienen plena validez las n) el estudio d e los enunciados realizativos, que estable-
condiciones establecidas más arriba para los enunciados reali- "M- - - l
cen u n estrecho vínculo entre lenguaje y acción si-
zativos. Veamos algunos ejemplos: I'\FRF' guiendo unas pautas d e conducta convencionalmente
> :

X
' ¿V, ' : I . establecidas; v
17) a. Los hijos de Juan son rubios 1!,'.: - ••
[Y todos sabemos que Juan n o tiene hijos] •/'#:;>£•',', m) la tricotomía locutivo/ilocutivo/perlocutivo.
b. En estos momentos de embargo, la emoción m e Por encima d e todo ello, h a y que señalar que las ideas d e Aus-
jubila r.:,¿^;-^tin.constituyen, sin duda, el fundamento de la moderna prag-
[•£] emisor ha trastrocado algunas palabras] ^ ' ^ i f i r i i á t i c a , y el punto d e origen al que necesariamente hay que
c. Está lloviendo , V-^^retornar si se quiere tener una visión completa d e lo que re-
[Y n o lo creo; de hecho, sé positivamente que hace presenta la incorporación a la teoría general del lenguaje d e
un sol espléndido] :' .los principios que rigen las acciones.
;
•",* :-.Í,;í
Si u n o hace referencia a algo inexistente, como en (17a), el
infortunio se asemeja a una mala apelación, es decir, a u n a .
violación de la condición A.l; el resultado n o es que el enun-
¿ ^íj-y LECTURAS RECOMENDADAS
ciado sea falso, sino que es nulo. Por otro lado, cuando se
utiliza u n a palabra equivocada, c o m o en (17¿), el emisor no
I Ító'.*'.''* Dentro del enorme caudal de publicaciones generado por la obra
necesariamente es responsable d e haber querido decir lo que 0 5 0
i C v t ^ i ' ^ ^ de Austin, pueden destacarse Srrawson (1964a); Warnock
ha dicho: se trata, simplemente, de u n a mala ejecución, y la | (1973), y Holdcroft (1978). Sbisá (ed.) (1978), es una antología muy
regla afectada es la B.l; como consecuencia, estamos ante un iSIsfe^ - C o m o
libros de tipo general pueden verse Recanaü (1979), y Sbisá
acto viciado, que también resulta nulo. Sin embargo, el desti- 1 8 9
y i ^ - ^ ? ) ; Berrendonner (1982), ofrece una perspectiva crítica.
natario tiende a sustituirlo mentalmente de manera automáti- 3§P&>?r ^ olvidar que al q u e
mismo tiempo que la filosofía anglosajo-
c o m o
ca p o r la secuencia correcta: En estos móntenlos de júbilo, la f WtWr****** * l u g a r o b r a s
(1962). E. Benveniste desarrollaba A u s l i n

emoción me embarga. Finalmente, el n o albergar las creencias $ffi|$í|«-Franda ideas muy similares: véase Benveniste (1966), y una aplica-
o sentimientos requeridos produce, como sabemos, un abuso, I^IPSón en Anscombre (1979).

70
4 Su hipótesis es, en la práctica, una extensión de las ideas
^ í d e Austin. Sigue habiendo en ella una clara identificación en-
SEARLE Y LA TEORIA I - . rre acción y lenguaje, en el sentido de que el uso del lenguaje
DE LOS ACTOS DE HABLA en la comunicación se concibe como un tipo particular de ac-
«' ción. De hecho, el propio Searle reconoce que la teoría del
lenguaje forma p a n e de una teoría general de la acción, y llega
u . "•. incluso a afirmar que un estudio de las propiedades exclusiva-
mente formales de una lengua no tendría sentido si no va
' . a c o m p a ñ a d o de un estudio sobre el papel que desempeñan
c
! tales formas.
l t<T3 .Pero hay, además, en ella un segundo aspecto que no estaba
presente en Austin, o al menos no lo estaba de manera tan
'" nítida: se trata de la idea de que toda la actividad lingüística
' y no sólo d e n o s tipos de a n o s ritualizados— es convencio-
n a l en el sentido de que está controlada por reglas. Ello dará
como resultado una extensión tanto de los principios que regu-
lan los diferentes tipos de actos, como de las consecuencias que
Los trabajos de J. Searle continúan la línea de investiga- los fallos o las violaciones de tales principios puedan tener en la
ción iniciada por Austin, integrando sus ideas en un modelo interpretación y calificación de los actos a los que afectan.
m á s desarrollado y llevando hasta sus últimas consecuencias -• La hipótesis de partida se presentará luego de una manera
m u c h a s de las intuiciones apuntadas por el filósofo británico. más precisa y detallada:
Aur q u e Searle está también más cerca de la filosofía que de la f: >
lingüística, lo c i e n o es que sus teorías supusieron una extraor-
dinaria popularización y difusión de cienos temas filosóficos La forma que tomará esta hipótesis es la de que hablar una
entre los estudiosos del lenguaje, y sirvieron de puente para lengua consiste en realizar actos de habla, actos tales como ha-
cer afirmaciones [statements], dar órdenes, plantear preguntas,
que m u c h o s lingüistas se interesaran por algunos tipos de pro-
hacer promesas, etc., y más abstractamente, actos tales como
blemas que hasta el momento parecían constituir u n a parcela
referir y predicar; y, en segundo lugar, que estos actos son en
reservada a los filósofos. general posibles gracias a. y se realizan de acuerdo con. ciertas
reglas para el uso de los elementos lingüísticos [Searle, 1969,
25-26].
1. S u s p u n t o s d e p a r t i d a

El aero de habla —esto es, la emisión de una oración hecha


La idea que sirve de base a toda la teoría de Searle es el
en las condiciones apropiadas— es la unidad mínima de la
supuesto de que...
comunicación lingüística. Las oraciones (en cuanto unidades
abstractas, no realizadas) no pueden ser las unidades básicas
Hablar una lengua es tomar pane en una forma de conduc-
ta (altamente compleja) gobernada por reglas. Aprender y do- de la comunicación h u m a n a , porque carecen de la dimensión
minar una lengua es {ínter alia) haber aprendido y dominado fundamental para ello: n o han sido producidas. La noción de
tales reglas [Searle, 1969. 22]. acto de habla se convierte, de este modo, en el centro de la
teoría de Searle.

73
2. La teoría d e los actos de habla i»-y forma lingüística. En este sentido, su propuesta no puede
SSWíür-'jnás radical: ambos conceptos están intimamente unidos
^ É t o r una relación regular y constante.
'£1 uso del lenguaje está regulado por redas y principios, al
• •
igual que ocurre, por ejemplo, con los reglamentos de un juego.
Pues de la misma manera que forma pane de nuestra no-
Pero no hay que olvidar que, junto a las reglas propiamente di- 1 ^>*A¡;¿¿ tí ción de significado de una oración el que una emisión literal de
chas, deben existir determinadas acritudes por parte de los parti- esa oración con esc significado en un cierto contexto constituye
cipantes. Searle (1969, 43, n. 11) señala a este respecto que... la realización de un acto de habla particular, así también forma
parte de nuestra noción de acto de habla el que exista una ora-
En la noción de «actuar de acuerdo con las reglas», intento ción (u oraciones) posibles, cuya emisión, en cierto contexto,
incluir las reglas que hacen claro cual es «la meta del juego». constituiría, en virtud de su(s) signiñeadois), una realización de
Además, pienso que existen algunas realas cruciales para los ese acto de habla [Searle. 1969, 27].
juegos competitivos que no son peculiares de este o aquel juego.
Por ejemplo, pienso que es una regla de los juegos competitivos 'éy^ÁK Ello implica, por ejemplo, que hay una relación sistemática
el que cada parte se comprometa a intentar ganar. Obsérvese a > - á ^ e n t r e la forma lingüística imperativo y el acto de habla manda-
este respecto que nuestra actitud hacia el equipo o hacia el ju- ^•r0^Ióyó entre oración interrogativa y pregunta.
gador que deliberadamente pierde la partida es la misma que
•':' l í ^ - i • La identificación extrema entre fuerza ilocutiva y forma
hacia el equipo o jugador que hace trampa En ambos casos se
!'• "^¿ÍT!'lingüística tiene importantes consecuencias en la propia es-
violan las reglas, aunque las reglas sean de diferentes ciases.
V ^ ' . & c t u r a de la teoría del lenguaje. La de mayor alcance es. sin
s¿" ^¿aúda, la de desdibujar, de hecho, la frontera entre semántica y
De este modo, el lenguaje, o, más apropiadamente, el uso 'ti ';.í?vpragmática: o, mejor dicho, la de incluir una buena parte de lo
del lenguaje en la comunicación, está sometido a una serie de * \-s£$¿"que normalmente consideramos pragmático en el terreno de la
reglas —eDo n o implica que sean conscientes— que gobiernan . ^ p i í e m a n t i c a : puesto que la fuerza ilocutiva pasa a ser una parle
cualquier emisión lingüistica. Los infortunios de que hablaba
<$"Á constitutiva de la caracterización sintáctica de las estructuras
Austin para los enunciados realizativos no son sino un caso :
:y oracionales mismas, el estudio de los actos ilocutivos es u n a
más de diversos fallos en la correcta aplicación de las reglas. Y
parcela de la semántica.
estos principios reguladores que utiliza el lenguaje no son. en
esencia, diferentes de los que se siguen en todas las activida-
No hay, por tanto, dos estudios semánticos distintos e irre-
des h u m a n a s .
ductibles: por un lado un estudio de los significados de las ora-
Para analizar cualquier tipo de acto ilocutivo, Searle (1969) ciones y por otro un csrudio de las realizaciones de los actos de
propone un modelo que recoge tanto las características forma- habla [Searle. 1969, 27].
leí de la oración emitida, como las condiciones que deben dar-
se en las circunstancias de emisión para poder realizar con La distinción propuesta por Austin entre oración y enun-
éxito un determinado tipo de acto. ciado era un intento de mantener independientes desde el
punto de vista teórico el estudio de las propiedades p u r a m e n t e
lingüísticas, abstractas —entre ellas, por supuesto, el significa-
2.1. Fuerza üocutiva y forma lingüística do—; y las acciones que pudieran realizarse por medio de emi-
siones concretas. Como queda patente en el texto anterior,
Ya que para Searle la noción central es la de ac/o de habla. 'para Searle, la diferencia que suele establecerse entre sernánti-
habrá que preguntarse cuál es la relación entre fuerza üocuti-
M ca y pragmática es artificial y no debe ser mantenida, ya que,

1A 75
en su opinión, cada uno de ios tipos de acto de habla está 2) >• aserción
convencionalmente asociado con una determinada estructura Pr promesa
lingiiistica. ! petición
Ello n o significa, sin embargo, que Searle no distinga entre ? pregunta general (de si'no)
el contenido proposicional y la fuerza ilocutiva. De hecho, en
la producción de un enunciado se puede individualizar tres Así, h (p) representa u n a aserción; Pr (p), una promesa, etc.
tipos de actos diferentes: A pesar de las dificultades que supone el intentar elaborar
una clasificación de los diferentes actos ilocutivos, Searle
l) acto de emisión: emitir palabras, morfemas, oracio- (1979, 29) propone una reducción de todos ellos a cinco cate-
nes; gorías principales, de acuerdo con los siguientes argumentos:
n) acto proposicional: referir y predicar; y
ia) acto ilocutivo: enunciar, preguntar, mandar, p r o m e - No hay [...] un número definido o indefinido de «juegos» o
ter... usos del lenguaje. Más bien, la ilusión de un número ilimitado
de usos está engendrada por una enorme falta de claridad acer-
ca de lo que constituye los criterios para delimitar un «juego» o
De otro lado, el significado de cualquier oración podrá ana-
uso lingüístico de otro. Si usamos el fin üocuuvo [Uhcutionary
lizarse en dos partes: poim] como noción básica, entonces hay un número más bien
limitado de cosas que se hacen con e¡ lenguaje: decimos a la
i) u n indicador proposicional, que es el contenido expresa- gente cómo son las cosas (aaos asertivos); tratamos de conse-
do por la proposición (en general, la unión de una refe- guir que hagan cosas (directivos); nos comprometemos a hacer
rencia y una predicación); y cosas (compromisivos); expresamos nuestros sentimientos y ac-
n) u n bidicador de fuerza ilocutiva, que muestra en qué titudes (expresivos); y producimos cambios a través de nuestras
sentido (con qué fuerza ilocutiva) debe interpretarse la emisiones (declaraciones). A menudo, hacemos mis de una de
proposición, y, en suma, cuál es el acto üocuuvo que estas cosas a la vez.
está realizando el hablante. Entre los indicadores de
fuerza ilocutiva pueden señalarse la curva de entona- En cuanto al contenido, cuando la proposición consta de
ción, el énfasis prosódico, el orden de palabras, y. por sujeto y predicado, se realizan también los actos de referir y
supuesto, los predicados realizativos. predicar, con lo que la representación interna de la proposición
puede realizarse como en (3), donde R representa la variable de
De acuerdo con esta bipartición, un acto ilocutivo se repre- la expresión referencial sujeto, y P es la variable del predicado:
senta de m a n e r a genérica como una función entre una fuerza
ilocutiva (representada por la variable F) y un contenido pro- .3) F(PR)
posicional (representado por la variable p):
Veamos u n ejemplo. El mismo contenido proposicional puede
1) Fip) utilizarse con diferentes fuerzas ilocutivas:

• La variable ilocutiva F puede tomar diferentes valores, se- 4) a. Juan viene t- (VENIR, Juan)
gún cuál sea el acto ilocutivo representado. Entre estos valores b. Prometo que Juan vendrá Pr (VENIR, Juan)
están los siguientes: c. ¡Que venga Juan! ! (VENIR, Juan)
d. ¿Viene Juan? ? (VENIR, Juan)

7c. 77
Entre las ventajas de esta notación está la de que permite
2.2. La hipótesis realizativa
diferenciar con claridad la negación preposicional de la nega-
ción ilocutiva: el contraste entre (5a) y {5b):
La hipótesis realizativa no es una propuesta de Searie, s i n o
una adaptación radical de sus teorías elaborada en los a ñ o s
5) a. No p r o m e t o venir
setenta dentro del marco teórico de la semántica generati-
b. P r o m e t o no venir
va. En la década de los sesenta se habían notado ya algunas
inadecuaciones en los primeros análisis transformacionales
se representa c o m o en (ba-b) (para mayor claridad, omitiré la
—como los de Chornsky (1957)—: por ejemplo, que no explica-
representación interna del contenido preposicional, y utilizaré
ban claramente por qué se desencadenaban las transformacio-
sólo la \-ariable p):
nes; o que no justificaban las diferencias de significado q u e
separaban dos oraciones relacionadas transformacionalmente.
ó) c. ~?r(p)
La hipótesis de la inmunidad, propuesta en Katz y Postal.
b. Pr(-p)
1964, que establecía que las transformaciones no podían m o -
dificar el significado, es un intento de motivar las transforma-
A vtces hay indicadores ilocutivos sin que haya contenido
ciones tanto desde el punto de vista sintáctico pomo desde el
preposicional p r o p i a m e n t e dicho; es el caso de enunciados
interpretativo.
como:
La hipótesis realizativa lleva la hipótesis de la inmunidad a
sus últimas consecuencias. La hipótesis se conoce con este
7) a. ;Ay!
nombre precisamente porque identifica la parte no preposicio-
b. ¡Viva el Betis!
nal del significado de la oración con el acto que el que habla
realiza al emitirla, y propugna una representación sintáctica
que detenían recibir respectivamente una representación como:
para la fuerza ilocutiva. Toda proposición aparece d o m i n a d a
S) a. F en la estructura profunda por un predicado real iza ovo abstrac-
to, organizado de la siguiente manera:
b. F(n)

i) u n sujeto en primera persona;


donde n representa una frase nominal.
n) un verbo realizativo abstracto, formado por rasgos
Pero, p o r otro lado, la diferencia entre contenido preposi-
como [+V1, +realizativo], [+comunicativo], [^lingüísti-
cional e indicador ilocutivo no siempre resulta nítida: en un
co], y u n rasgo específico correspondiente al acto ilocu-
e n u n c i a d o c o m o Prometo venir es difícil t o m a r una decisión
, rivo realizado, del tipo de [+asertivo], [+mterrogarivo],
sobre d ó n d e empiezan y dónde acaban el indicador ilocutivo y
*' etc.. que es la representación semántica de la fuerza
el contenido preposicional: es decir, sobre si su representación
ilocutiva de la oración;
correcta es la d e {9a) o (9b):
m) un objeto directo, que es la oración analizada: y
rv) u n objeto indirecto referido a una segunda persona, es
9) a. Pr (Yo. VENIR)
decir, al destinatario.
b. y (Yo, PROMETER [YO, VENIR])

Toda esta estructura puede ser elidida opcionalmente. Así, la


oración (10a) tiene una estructura como (10¿):

78
79
1
•Sí"'-* " cutivo. Searie (1969, 72-73) precisa, en este sentido,
10) a. ¿Bajan los precios?
b. Yo te pregunto si bajan los precios que...

Las consecuencias más importantes de este tipo de análisis Esta ley vale independientemente de si el acto es sincero o
son que la fuerza ilocuüva se considera una parte del significa- insincero, esto es, independientemente de si el hablante tiene
do profundo de la oración, y que está asimilada a su estructu- o no efectivamente el estado psicológico expresado. Así, aseve-
ra sintáctica. Los argumentos que se esgrimen para defender rar, afirmar, enunciar que P cuenta como una expresión de
esta propuesta son de naturaleza gramatical, y se basan, fun-
I creencia de que P.
d a m e n t a l m e n t e , en fenómenos de pronominalización y en
ciertas restricciones de coaparición de algunas expresiones ad- • rv) Condiciones esenciales: son aquellas que caracterizan u-
verbiales: pueden verse en Ross, 1970, o Sadock, 1974, cap. 2. v-- pológicamente el acto realizado. O, dicho de otro
:
Los problemas que plantea se tratarán en el apartado 2.4. ' - .; modo, la emisión de cierto contenido proposicional en
las condiciones adecuadas, tal y como aparecen expre-
V '-. sadas por los otros tipos de regla, .cuenta como la reali-
2.3. Condiciones de adecuación de los actos ilocutivos :[!;" • zación del acto que se h a pretendido llevar a cabo.
s
Volviendo al modelo propuesto por Searie, hay que señalar "~\ De esta manera, se quiere contar con un dispositivo único,
que éste distingue cuatro tipos de condiciones que gobiernan capaz de d a r cuenta de los principios que regulan la emisión
la adecuación de los enunciados. Estas condiciones son las si- ? V- de todos los actos ilocutivos en virtud de las diferentes posibi-
guientes: v-i. lidades de combinación de las variables que los integran. E s
interesante señalar que el de Searie, tras los análisis de Austin
i) Condiciones de contenido proposicional: se refieren a las /;%£:acerca de los diversos tipos de infortunios y fracasos de u n
características significativas de la proposición emplea- • :'F.' enunciado realiza ovo, es el primer gran intento de elaborar
da para llevar a cabo el acto de habla. Si se trata de un esquema válido y eficaz que permite realizar u n a selección
advertir a alguien, el contenido proposicional debe ba- V... de los elementos relevantes de entre aquellos que integran u n a
sarse en u n acontecimiento o estado futuro: para dar situarían comunicativa.
las gracias, en cambio, el contenido proposicional debe ií.¿~> ¿. Cuando las condiciones estipuladas no se cumplen en al-
referirse a u n acto pasado hecho por el oyente. ;r;'f. guno de los a s p e a o s , el resultado es también u n cieno tipo
:
n) Condiciones preparatorias: son preparatorias todas .Z R de infortunio, que varía en su naturaleza y consecuencias de
aquellas condiciones que deben darse para que tenga acuerdó con cuál sea la regla iruringida. Por ejemplo, en el
sentido el realizar el acto ilocutivo. Searie lo ejemplifi- •: -\ acto de pedir, el n o cumplir la condición esencial —desear
ca diciendo que, al ordenar a alguien que preste aten- j: ; que el oyente realice u n a determinada acción, precisamente
ción, es preciso tener sobre esa persona algún tipo de ~; V aquella que se le solicita que haga— da lugar a u n a emisión
autoridad, y, además, es necesario que no estuviera ~ r c o n t r a d i c t o r i a . Y este es, sin duda, u n infortunio bastante di-
prestando atención antes. Su cumplimiento se presupo- fcrente d e los que se producen al fallar alguna de las condi-
ne p o r el mero hecho de llevar a cabo ese acto. v / | y | dones preparatorias, p o r ejemplo, si el oyente es incapaz de
m) Condiciones de sinceridad: estas condiciones se centran ' ^ - . r e a l i z a r la acción que se le pide. El h u m o r juega, a veces, con
en el estado psicológico del hablante, y expresan lo que ~T: estas condiciones. Hay toda una legión de «chistes-adivinan-
2
el hablante siente, o debe sentir, al realizar el acto ilo- "Aj, ** construidos según eí siguiente esquema. Alguien le pre-

80 81
2.4. El problema de los ocios indirtcios
gunta a u n o ¿Que itacc falla para encender una vela?; uno en
general suele comenzar a enumerar sin éxilo los diferenies
tipos de instrumentos auxiliares utilizados habitualmente El análisis anterior puede ser, en principio, válido para las
oraciones inierroeativas usadas como peticiones de informa-
para üevar a cabo tal acción; ante la constante negativa del
ción, es decir, y según la propia terminología de Searle. emiti-
que p r o p u s o la adivinanza, uno se da por vencido: la solución
das en senüdo literal. Esta situación ejemplifica el caso m á s
correcta era Que esié apagada. La respuesta no consiste, pues,
simple de significado: aquel en que el hablante emite u n a ora-
en decir el n o m b r e de un instrumento, sino en expresar una
ción y con ella quiere decir exactamente lo que dice: en tales
de las condiciones preparatorias. La irritación del que es so-
circunstancias, la fuerza ilocuuva deriva directamente del co-
metido a esta bromita se justifica si tenemos en cuenta que,
nocimiento que el oyente tiene de las reglas que gobiernan la
como afirma Searle, la realización de cualquier upo de acto
emisión de dicha oración.
implica v presupone, en principio, que las condiciones prepa-
Ahora bien, es obvio que no todas las oraciones interrogati-
ratorias se satisfacen.
vas se usan para preguntar, como también lo es que no t o d o s
Veamos ahora, como ejemplo completo, la caracterización
los imperativos realizan el acto ilocutivo de mandar, ni t o d a s
del acto üocutivo de pregunta. De acuerdo con el modelo, este
las oraciones declarativas tienen la fuerza de aserciones. H a y
acto está íntimamente ligado a la estructura interrogativa, y
m u c h o s usos en los que el hablante quiere decir algo ligera-
presenta el siguiente análisis (tomado de Searle, 1969, 74-75):
mente distinto de lo que realmente expresa: estos usos reciben
el nombre de actos de Itabla indirectos.
Contenido preposicional: cualquier proposición o función
proposicionaL
Condiciones preparatorias: 11) a. ¿Podrías hacerme este favor?
b. Me gustaría que hicieras esto
1. El hablante no sabe la «respuesta», esto es, no sabe
si la proposición es verdadera (como en ¿Viene
En (l\a-b) tenemos una interrogativa y una asertiva-desidera-
Juan?), o, en el caso de la función proposicional
tiva; sin embargo —y a pesar de que reúnen las condiciones
(como en ¿Quiñi \iene?). no conoce la información
formales p a r a ello—, en la mayor parte de los contextos su
necesaria para completar la proposición. Esto sirve
emisión n o realizará respectivamente los actos ilocutivos de
para las preguntas «reales». En las preguntas de
pregunta o d e mera expresión de un deseo: en a m b o s casos es
examen, el hablante sólo desea saber si el oyente
normal que se interpreten como peticiones. E s t a m o s , p u e s ,
sabe la respuesta. ante u n enunciado que realiza un acto ilocutivo diferente del
2. No es obvio para ninguno de los dos interlocutores que su forma lingüística haría prever.
que el oyente haya de proporcionar la información -. La existencia de los actos ilocutivos indirectos constituye
sin que se le pida. u n serio problema para la teoría, ya que debilita u n o de sus
Condición d e sinceridad: el hablante desea esa informa- presupuestos fundamentales: el de la existencia de una rela-
ción. ción constante entre forma gramatical y acto ilocutivo.
Condición esencial: la emisión del enunciado cuenta como
un intento de obtener del oyente esa información. : El problema planteado por los actos de habla indirectos es
"-i... el de cómo le es posible a] hablante decir una cosa y querer
.. decir esa cosa y algo más. Y puesto que el significado consis-
•,—tf te en parte en la intención de producir comprensión en el oyen-

83
82
te, una gran pane de ese problema es la de cómo le es posible te hasta llegar a un n ú m e r o potencialmente ilimitado de inter-
al oyente el entender el acto de habla indirecto cuando la ora- pretaciones diferentes y de estructuras diferentes.
ción que oye y enriende significa otra cosa diferente [Searle,
1975.60].
Un c a m i n o distinto es el que sugieren Gordon y Lakoff
(1971), adaptando algunas de las ideas de Grice —véase el ca-
Tiene que haber, por tanto, algún factor capaz de modifi-
pítulo 5— desde u n a perspectiva semántico-gencrativista. Es-
car la interpretación «literal» en favor de la otra, sin que se
tos autores presentan su teoría tomando como ejemplo los
produzca por ello alguno de los infortunios señalados.
principios que rigen la sinceridad de las peticiones: si A pide
En 1969, Searle sugería como explicación que los actos de
-sincerarneme a B que éste haga R, entonces sucede que:
habla indirectos se producían cuando las oraciones empleadas
estaban satisfaciendo algunas de las condiciones necesarias
i) A quiere que B haga R;
para el acto indirecto realizado. Generalmente, la realización de
n) A supone que B puede hacer R;
un acto indirecto consiste en indicar la satisfacción de la con-
m) A supone que B está dispuesto a hacer R; y
dición esencial afirmando o preguntando una de las otras
rv) A supone que JB no hará R si no se le pide que lo haga.
condiciones: en ( l i a ) se interroga sobre el cumplimiento de
la condición preparatoria de «ser capaz de llevar a cabo la
Este conjunto de condiciones de sinceridad determina, a su
acción requerida»; en (lli>) se expresa la condición de sinceri-
vez, un conjunto de postulados conversatorios. Tomemos los
dad (el hablante realmente desea que se realice la acción).
enunciados de (14), que son formas diferentes de hacer u n a
De otro lado, la solución propuesta por los defensores de la
misma petición:
hipótesis realizativa para dar cuenta de los actos indirectos
consistía en decir que lo que varía es el predicado realizativo
14) a. Quiero que saques la basura
abstracto del que depende la oración. Una estructura como:
b. ¿Puedes sacar la basura?
c. ¿Sacarás la basura?
12) ¿Puedes ponerte un poco más a la derecha?
d. ¿Quieres sacar la basura?

puede interpretarse, en principio, bien como una petición d s ¿Cómo es posible que, a pesar de tener formas gramatica-
información, bien como una petición de acción. Según estos les distintas, todas ellas constituyan peticiones? La respuesta
autores, esta doble interpretación procede del hecho de que de Gordon y Lakoff (1971) consiste en decir que esto es posi-
(12) es una oración esmicruralmente ambigua, es decir, remite -ble porque cada una de ellas refleja una de las condiciones d e
a dos estructuras profundas diferentes, representada'; en (13a) sinceridad: para (14a) es i: para (14¿?) e s n ; para (14c) es m; y
y (136): para (14a') es rv. De acuerdo con esta propuesta, h a c e r u n a
afirmación o u n a pregunta acerca de la condición de adecua-
13) a. Yo te pregunto si puedes ponerte un poco m á s a la ción de un acto de habla cuenta como la ejecución de ese acto
derecha de habla, cuándo la fuerza literal está bloqueada p o r el contex-
b. Yo te pido que te pongas un poco más a la derecha to. E s más, sólo pueden hacerse afirmaciones sobre las condi-
ciones basadas en el hablante {Quiero X), y típicamente se pre-
La hipótesis resulta claramente insostenible, ya que condu- guntan las condiciones basadas en el oyente (¿Puedes/quieres
ce a afirmar que una oración con tres posibles lecturas realiza- X?). De este m o d o se obtienen los postulados conversacionales
tivas remitiría a tres estructuras profundas, y así sucesivarnen- que establecen equivalencias entre forma y acto indirecto:

84 85
15) a. Quiero que vengas -* Te pido que vengas c u m a . Probablemente tiene alguna finalidad ilocutiva
DECIR {a, b, QUERER [a, R]) - » PEDIR (a, b, R) ulterior (inferencia a partir de 1. п. ш y iv).
b. Tengo la intención de venir -» Prometo venir vi) Una condición preparatoria para cualquier acto ilocuti-
DECIR (a. b, TEKER iNTEKaos [a, R]) -* PROMETER (a, vo directivo es b capacidad del oyente para realizar el
b.R) acto en cuestión (teoría de los actos de habla).
vil) Por lo tanto, el emisor me ha hecho una pregunta cuva
Más larde, el propio Searle (1975, 60-61) modifica su teoría respuesta afirmativa indica que se satisface la condi-
y rechaza los análisis realizativos y las propuestas de Gordon y ción preparatoria para pedirme que pase la sal (infe-
Lakoff (1971), sugiriendo una explicación en los siguientes tér- rencia a partir de 1 y vi).
minos: vtii) Sabemos que en la mesa se utiliza la sal. que las perso-
nas se la pasan unas a otras, etc. (conocimientos com-
El hablante comunica al oyente más de lo que dice basándo- partidos).
se en la información de fondo compartida, tanto lingüistica rx) Al aludir a la satisfacción de una condición preparato-
como no lingüisiica. y en los poderes generales de raciocinio e ria p a r a las peticiones, supongo que mi interlocutor
inferencia del oyente. [...]. No hace falta suponer la existencia quiere indicarme las condiciones de obediencia de u n a
de ningún tipo de postulado conversacional [...]. ni de ningún
petición (inferencia a partir de vn y U D ) .
imperativo oculto u otras ambigüedades similares.
x) En ausencia de ninguna otra finalidad ilocutiva plausi-
ble, el emisor está probablemente pidiéndome que le
De esta manera, Searle trata de evitar la multiplicidad de pase la sal (inferencia a partir de v y rx).
estructuras que se producen cuando una misma oración se
usa para realizar actos ilocutivos diferentes. Para explicar la
interpretación de una mterrogativa como: ~ Finalmente, otros autores, como Morgan (1978), sostienen
que los actos indirectos son tipos de actos convencionales. Lo
convencional en ellos es usarlos para cienos cometidos. E s t o
16) ¿Puedes pasarme la sal?
significa que la lengua está gobernada por dos tipos de con-
venciones: las propias del sistema lingüístico (como, por ejem-
en Searle, 1975, se proponen los pasos que detallamos a conti- plo, la relación entre la forma de las palabras y su significado),
nuación: y las convenciones de uso, que son de naturaleza cultural, y
que se sitúan a mitad de camino entre lo radicalmente conven-
\) El emisor me ha preguntado si sov capaz de pasarle la cional (la gramática) y lo natural (la pragmática).
sal. Es cieno que, en el caso de ¿Puedes pasarme Ь sal?, podría
n) Supongo que su comportamiento es cooperativo y que decirse que la distancia entre el significado litera! y el de pe­
su enunciado responde a una intención determinada tición se deriva por inferencia. Pero, sin embargo, nuestra in­
(principio de cooperación), tuición c o m o hablantes nos dice que no hay un cálculo de
ni) El contexto de la conversación no indica ningún interés inferencias propiamente dicho por parte del oyente. La apa­
teórico en mi habilidad para pasar la sal (información rente contradicción se explica si pensamos que la relación con­
contextual). vencional entre este tipo de preguntas y una petición es m u y
jv) Además, el emisor probablemente ya sabe que la res- directa. Hay que suponer, entonces, que los mecanismos de
puesta a la pregunta es sí (información contextual), inferencia pueden sufrir procesos de institucionalización. P a r a
v) Por lo tanto, su enunciado n o debe ser una simple pre- referirse a estos casos, Morgan utiliza el n o m b r e de implicalu-

86 87
ras conocircuitadas. De este modo, quedan resueltos algunos abstractas, tienen un sentido constante, mientras que solamen-
problemas, c o m o el que plantea el hecho de que algunas ex- te los enunciados, como unidades actualizadas, pueden tener
presiones, a pesar de ser semánticamente equivalentes, n o fun- fuerza ilocutiva, y que ésta depende siempre del contexto.
cionan c o m o actos indirectos con la misma facilidad: El enfoque resulta también insuficiente en algunos otros
aspectos importantes, como señala Franck (1981):
17) a. ¿Puedes dejarme mil pesetas (por favor)?
b. ¿Eres capaz de dejarme mil pesetas (frpor favor)? i) La atribución de «etiquetas» como actos de habla a
segmentos de comportamiento verbal parece muy arbi-
Sólo el p r i m e r enunciado resulta una petición natural; ello ex- traria en varios sentidos: 1) la segmentación de la co-
plica, de paso, que (17a) acepte la presencia de por favor, típi- rriente del discurso en actos de habla: la oración gra-
ca de las peticiones, mientras que ésta sea inadecuada en matical no es la unidad básica del discurso, porque
(17b). La respuesta de Morgan, como la de Searle, consiste normalmente los actos de habla vienen realizados por
en afirmar que (17a) es u n a fórmula convencionaüzada, y más de una oración; y 2) la asignación a cada emisión
(17Í7). n o . de una, y sólo una. denominación de acto de habla,
extraída de un repertorio finito; resulta también anti-
intuitivo porque con un solo enunciado solemos reali-
3. A l g u n a s c r í t i c a s zar a la vez más de un acto de habla.
n) El restringido vocabulario de la teoría de actos de ha-
El análisis d e los actos ilocutivos indirectos constituye el bla obliga a no tomar en consideración muchos de los
principal problema con el que tropieza la teoría de los actos d e factores que intervienen en los enunciados. El resulta-
habla. H e m o s revisado algunas de las soluciones que se han do es una categorización demasiado simplista.
sugerido, pero la cuestión está muy lejos de quedar resuelta m) La teoría de actos de habla es insuficiente para explicar
satií factoriamente. el mecanismo de la interacción. La indeterminación de
E n efecto, la propuesta sigue contando con serios proble- los actos de habla no es una imperfección de la comu-
m a s . Nótese que, para que una oración tenga su sentido literal nicación humana, sino un requisito previo para permi-
y realice el acto de habla esperado, debe emitirse en u n con- tir una interacción fluida y en constante proceso de
texto a d e c u a d o . Podríamos decir, por ejemplo, que u n a ora- elaboración.
ción imperativa literalmente realiza un acto de m a n d a t o si se rv) El punto de vista adoptado es demasiado estático, y no
emite en las circunstancias adecuadas; en caso contrario, la pone de manifiesto la naturaleza dinámica y estratégi-
fuerza ilocutiva puede quedar modificada. Pero, si esto es así. ca de la comunicación humana. La lógica interna del
entonces es el contexto de la emisión —y no su forma lingüís- desarrollo de la conversación se pierde si se disecciona
tica— lo que determina qué acto de habla realiza u n a estruc- el discurso en actos de habla. Las unidades del habla
tura oracional dada. Resulta poco económico afirmar que ora- no son «hechos consumados», sino unidades en cons-
ción y acto de habla están indisociablemente unidos, si luego trucción.
hay que a c a b a r concediendo que esta unión está siempre a v) La perspectiva es excesivamente unidimensional, y n o
merced del contexto: tener que construir un mecanismo que, explica suficientemente los cambios que se producen a
en determinadas circunstancias, modifique la fuerza ilocutiva medida que se habla. Cada intervención se convierte en
básica de la oración parece más costoso, desde el punto de la base de la reacción siguiente.
vista teórico, que postular que las oraciones, como unidades vi) La noción de contexto en la teoría de los actos de habla

88 89
es marginal: sólo se apela a él cuando las palabras «fa-
5
llan» (casos de ambigüedad, actos de habla indirec-
tos...).
vil) Hay tres aspectos relacionados con el significado que
GRICE Y EL PRINCIPIO DE COOPERACIÓN
no están suficientemente explicados: 1) cómo se combi-
nan el significado proposicional y el significado ilocuti-
vo; 2) cómo funcionan las expresiones deícticas (fuerte-
' mente relacionadas con el contexto); y 3) cómo se ex-
plica la vaguedad en las lenguas naturales.

Además, quizá el principal problema —de él se derivan to-


dos los demás— es el de que utiliza u n nivel d e abstracción
inadecuado tanto al objeto que estudia como al upo de resul-
tados que sería deseable obtener. El significado pragmático n o
parece existir en abstracto, fuera de las realizaciones concre-
tas, sino que se construye a partir de los elementos que inte-
gran cada situación comunicativa.
A pesar d e todo ello, la teoría de los actos de habla ha
1. P u n t o s d e p a r t i d a
abierto perspectivas muy enriquecedoras y ha aportado solu-
ciones valiosas a una gran parte de los problemas que plantea
Si las doctrinas de Searle se podían situar en u n terreno
el esoidio del uso efectivo del lenguaje. La magnitud y la im-
fronterizo entre la semántica y la pragmática —él m i s m o es
portancia que tal avance supuso están hoy fuera de toda con-
quien p r o p o n e n o hacer distinción entre lo que solemos llamar
troversia.
el significado d e u n a oración y su fuerza ilocutiva—, las de
H.P. Grice, en cambio, pueden incluirse decididamente en la
parcela de la pragmática. Grice n o se ocupa de las relaciones
entre estructura gramatical y fuerza ilocutiva, sino q u e se cen-
LECTURAS RECOMENDADAS tra precisamente en el estudio de los principios que regulan la
interpretación de los enunciados. Sus ideas constituyen el pun-
La teoría de los actos de habla ha sufrido diversas modificaciones to de partida de la concepción de pragmática m á s extendida
desde su presentación en Searle (1969): hay aportaciones interesantes actualmente.
en Stampe (1975); Holdcroft (1978); Bach y Hamish (1979); Searle,
Muchas veces los filósofos del lenguaje h a n p u e s t o de relie-
Kiefer y Bierwisch (eds.) (1980), y Vanderveken (1988). Searle y Van-
derveken (1985), es un intento de formalización de varios aspectos de ve que los operadores lógicos y sus contrapartidas en las len-
la teoría. Sobre la hipótesis realizativa, el texto clásico es Ross (1970); guas naturales parecen n o tener las mismas propiedades; en
y Ga.cdar (1979), presenta una crítica detallada. Sadock (1988), es útil particular, h a n destacado la vaguedad de las conjunciones,
como valoración global. El espinoso problema del funcionamiento de frente a la precisión de las propiedades de los conectores lógi-
los r^lizatívos explícitos se trata en Recanati (1981), y Searle (1989). cos. El trabajo de Grice nace del deseo de d e m o s t r a r que tal
Sobre actos indirectos pueden verse, entre otros, Morgan (1978), Clark separación es sólo aparente: las conectivas de las lenguas natu-
(1979), Fauconnier (1981), y Haverkate (1983). Haverkate (1979 y rales tienen el m i s m o valor que se describe para los operadores
1984), son aplicaciones de la teoría a datos y problemas del español.
lógicos; las diferencias de significado que pueden observarse

90 91
P r c h s d c U < x b { ^ -\ c o r t e ¿ L * -

10 ' La cortesía verbal


• __
í
llama la atención, curiosamente, es que esta vertiginosa evolución
. parece ajena al mundo del hispanismo. Tanto es así que sóTo se podría
citar un número muy reducido de estudios sobre fenómenos de
cortesía en español.
Este libro aspira a llenar una parte, por modesta que sea, de la
laguna señalada.
Para terminar estas palabras iniciales, doy mis más sinceras gra-
069
i
cias a Leo Serrano por la revisión crítica y nünuciosá del manuscrito
original, EL ANÁLISIS DE LA CORTESÍA VERBAL

Tal como sugiere la etimología del término, el origen de la cor-


1
tesía hay que buscarlo en la vida deJa. corte . Por lo que a las culturas
occidentales se refiere, es relevante el hecho de que a fines de la Edad
Media hj^prtesanós empezaran a.-distmguirse...del pueblo común
creando un sistema de modales que sirvió de pauta social distintiva.
La etiqueta correspondiente abarcaba formas de comportamiento pú-
blico y privado. Como ejemplos ilustrativos pueden mencionarse la
codificación de normas para las bodas y entierros en el primer caso, y
normas para el trato social de individuos de ambos sexos en el se-
gundo. La importancia sociocultural asignada a la etiqueta es la causa
de que, hasta el día de hoy, sea corriente que los padres se esfuercen
por enseñarles a sus hijos las normas vigentes de cortesía, desde el
2
momento en qué éstos dicen sus primeras palabras . Lógicamente,
1
Obsérvese que la voz alemana Höflichkeit, que procede de Hof ("corte"), revela
la misma etimología. Lo mismo ocurre con el equivalente holandés hqffelijkheid, que
actualmente tiene una connotación arcaica.
2
En un estudio sobre la adquisición de rutinas pragmáticas por parte de niños de
habla inglesa, Gleason y Weintraub (1975) comprueban que la primera fórmula de cor-
tesía que les enseñan los padres es bye-bye. Incluso en el periodo en que no saben
hablar, se les enseña a los hijos a repetir el saludo, sirviendo de estimulo verbal: Say:
«Bye-bye». Desde una perspectiva histórica, es interesante remitir a un tratado de
Erasmo, titulado De civiiitate morum puerilium, en el que el ñlósofo de Rotterdam
subraya la necesidad de enseñar buenos modales a los niños de alcurnia.
12 La cortesia verbal Análisis de la cortesía verbal 07013
cabe señalar una correlación negativa entre esta preocupación educa- distinto al de los pueblos representativos de las culturas occidentales.
•tiva y el prejuicio de que la falta de buenos modales es característica El contraste radica esencialmente en que los hablantes de japonés dis-
del estilo de vida de gente de extracción humilde. ponen de relativamente pocas opciones estratégicas, puesto que el rí-
La exposición anterior implica que el análisis de la cortesía puede gido sistema de la interacción honorífica les obliga a hacer uso de ex-
emprenderse desde dos perspectivas diferentes, según el investigador presiones de cortesía preestablecidas por la relación social entre los
examine la dimensión, diacrónica o la sincrónica del fenómeno. En el interlocutores. Para el japonés, por tanto, la cortesía verbal no se ma-
presente estudio, el foco de interés será el análisis sincrónico. Una nifiesta tanto a través de un conjunto de normas flexibles, adaptables a
segunda restricción consistirá en que nos ocuparemos exclusivamente la situación comunicativa concreta, como a través de un sistema de
de la realización lingüística de la cortesía. reglas deterrninadas por la jerarquía social, que se aplican más o
Aunque la cortesía se considera como una forma de comporta- menos automáticamente.
miento humano universal, es bien sabido que existe una serie de dife- Tras estas observaciones sobre la diversidad mtercultural de los
rencias interculturales en lo que respecta no sólo a la manifestación fenómenos, de cortesía, centraremos la atención en la definición del
formal, sino también a la función interactiva de las normas vigentes concepto. Consideremos, para empezar, dos definiciones de diccio-
en cada cultura específica. Examinemos dos ejemplos concretos. nario:
La cultura tamul del sur de la India contrasta con las culturas Cortesía: «Demostración o acto con que se manifiesta la atención,
occidentales en el sentido de que, para un tamul, es descortés pregun- respeto o afecto que tiene una persona a otra»
tar a una persona a dónde va. Se trata aquí de un tabú que debe (Real Academia Española, 1956,375).
explicarse según ciertos conceptos escatológicos acerca del destino
Cortesía: «Conjunto de reglas mantenidas en el trato social, con las
del hombre, a los que los tamules no se refieren explícitamente
que las personas se muestran entre sí consideración y respeto»
(Brovm y I^vinson, 1987,12).
(M.'Moliner, 1966,785).
• La.idiosincrasia de los aspectos formales de la cortesía ha sido
estudiada frecuentemente en la cultura japonesa. Así, por ejemplo,
En la definición de la Real Academia Española llama la atención
Matsurnoto (1987) hace notar que, según la relación social entre los
la falta de referencias explícitas a las convenciones socioculturales
interlocutores, la conjugación del verbo japonés revela distintos gra-
que deterrninan el comportamiento cortés. Formalmente, extraña la
dos de cortesía. Para aclarar este mecanismo, la autora compara los"
disyunción «demostración o acto», ya que cualquier demostración re-
siguientes ejemplos, equivalentes a la locución española Hoy es sá-
presenta un determinado tipo de acto, por lo que la referencia al pri-
bado:
mer término es redundante.
a) Kyoo-wa doyoobi da (verbo copulativo neutro) La definición de Moliner es más" satisfactoria, porque enfoca tanto
lit: «Hoy sábado es»
el carácter social como el convencional de la cortesía. Únicamente, el
b) Kyoo-wa doyoobi desu (verbo copulativo cortés)
criterio de «reglas», que se deja sin espécTficar7 sería más aplicable a
c) Kyoo-wa doyoobi degozaimasu (verbo copulativo supracortés) sociedades como la japonesa que a la española. En aquélla, como
Refiriéndose también a la situación del japonés, Ide (1989) señala hemos visto, la cortesía queda determinada preponderantemente por
que los japoneses perciben la cortesía verbal de un modo totalmente un sistema honorífico codificado. En la sociedad española, en cambio,
14 La cortesía verbal

sería preferible hablar de normas de cortesía, que permiten un uso \j Given this notion of the conversational contract, we can say that an
flexible de las estrategias disponibles. utterance is polite, to the extcnt to which the speaker, in the hearer's
Obviamente, las definiciones lexicográficas sólo pueden servir de opinión, has not violated the rights or obligations which are in effect at
that moment
introducción global al tema que nos ocupa. Pasemos.a examinar, por
tanto, las caracterizaciones de la bibliografía pragmalingüística. Sien- [Dada la noción del contrato conversacional, podemos decir que
una locución es cortés en el sentido de que el hablante, a juicio del
do la cortesía verbal un objeto de análisis de interés palpitante, no
oyente, no ha violado los derechos u obligaciones vigentes en ese mo- ¡
sería difícil enumerar una larga lista de publicaciones en las que se mentó en que, la profiere.]*
intenta definir el concepto. En este contexto nos ceñimos a la obra de
3
dos autores citados con frecuencia:.Fraser (1980) y Lakoff (1973) . Es importante añadir a esta definición que las normas de cortesía'
Fraser sostiene que la cortesía verbal reside esencialmente en lo determinan el estilo de la interacción verbal, pero no afectan al con-
que llama el «contrato conversacional». Por este contrato entiende los tenido proposicional de lo que se comunica. Formulado de otra ma-
• derechos y las obligaciones mutuas de las personas que traban una nera, el expresar cortesía no es un acto autónomo; es un acto que se
conversación. Las convenciones correspondientes pueden variar de una efectúa como subacto del acto de habla.
; cultura a otra, pero cabe suponer que, en su mayoría, son de^carácter Elaborando este punto podemos afirmar que las normas de cor-
, universal Asi, por ejemplo, los interlocutores fijan implícita o explíci- tesía funcionan como reglas regulativas, o sea, como reglas que re-
vtamente las fórmulas de tratamiento. Si solí españoles, tendrán que gulan formas de comportamiento humano que existían ya antes de
c decidirse sobre si conviene tutearse o hablarse de usted. De acuerdo crearse las reglas. Por ese motivo, la comunicación verbal podría
j con la índole de la conversación, el «contrato» está fundado en de- darse perfectamente sin aplicar las normas de cortesía. Una persona
rechos y obligaciones específicas. Menciona Fraser el ejemplo de la que actuara como si estas normas no existieran, violaría profunda-
visita al médico. Al entrar en el consultorio, el paciente le reconoce mente las convenciones inherentes a los buenos modales, pero logra-
implícitamente al médico derecho a hacerle preguntas personales so- ría hacerse entender sin la menor dificultad. En este aspecto, las nor-
bre su vida privada, sometiéndose al mismo tiempo a la obligación de mas de cortesía difieren fundamentalmente de las reglas gramaticales,
contestarlas. En un examen oral, por poner otro ejemplo, el exami- que son reglas típicamente constitutivas. Esto quiere decir que la
nador, por lo común, no tiene derecho a hacer preguntas de índole comunicación verbal sería imposible si no se basara en un sistema de
personal al estudiante, sino que sus preguntas deben limitarse a veri- reglas formales que determinan la estractura-del mensaje lingüístico.
ficar el grado de conocimientos de éste en un terreno predeterminado. Una persona que actuara como si las reglas gramaticales no existieran,
Estableciendo una relación mtrínseca entre el contrato conversa- no lograría hacerse entender . 4

cional y la cortesía verbal, Fraser (1980, 343-344) llega a formular la Volviendo a la definición de Fraser, conviene hacer destacar que
siguiente definición: no encierra ninguna información sobre la actualización empírica de la
cortesía, o sea, sobre las distintas formas lingüísticas con que se mani-

3
Vale la pena consultar también Ammon, Dittmar y Mattheier (1988, 1196), * La traducción al español de las citas es mia [H. H.].
4
Franck (1979, 157), Goffman (1971, 56), Ide (1986, 26, 33), Koike (1989, 189) y Para una descripción más detallada de la distinción entre reglas regulativas y
Zimin(1981,41). constitutivas, véase Searie (1969,33-42).
La cortesia verbal Análisis de la cortesía verbal
16 072 "
fiesta. Surge, pues, la pregunta: ¿cuáles, son las estrategias verbales de ran más bien a crear en él la impresión de que le consideran como una
las que se vale el hablante cortés? Pues bien, la contestación a esta persona respetable y apreciable.
pregunta que tanta resonancia ha tenido en la bibliografía pragma- Las dos clases de cortesía manifestadas mediante las estrategias (I)
: lingüística es la dada por Lakoff (1973). Distingue esta lingüista tres y (II), por una parte, y la estrategia (III), por otra, se denominan
' estrategias básicas, que formula en forma de máximas: coj№íg_negqtiya y cortesía positiva, respectivamente. En el segundo
capítulo ahondaremos en esta distinción.
I) No impongas tu voluntad al interlocutor.
II) Indica opciones.
..Concluimos esta parte introductoria haciendo explícita una obser­
III) Haz que tu interlocutor se sienta bien; sé amable . vación derivada de la exposición anterior, ningún hablante, cualquiera
que sea su lengua materna, es capaz de expresarse de forma neutra:
Aunque ninguna de estas máximas tropiece en su interpretación con sus locuciones son corteses o no lo son, lo cual equivale a afirmar que
6
problemas, debemos hacer hincapié en que no enfocan la interacción la cortesía está presente o está ausente; no hay término medio . Este
verbal desde la misma perspectiva; es decir, (I) y (ü) representan fenómeno no se debe considerar aisladamente, ya que se deriva de la
estrategias desarrolladas típicamente por -hablantes exhortativos,... naturaleza del comportamiento htimano en general. Como cada forma
mientras que (III) tiene un alcance general y no se asocia con ningún de comportamiento, sea verbal, sea no verbal, se manifiesta de una
acto verbal en especial. Esta distinción es crucial, porque corresponde manera determinada, no-hay un. comportamiento- neutro, ni. siquiera
a una de las nociones básicas de los estudios actuales sobre cortesía existe un no comportamiento:
verbal. No imponer uno su voluntad e indicar opciones son estrategias ... behavior has no opposite. In other words, there is no such thing
que se aplican para prevenir que el interlocutor se sienta amenazado as nonbehavior or, to put it even more simply: one cannot not behave
por el acto exhortativo; es decir, el hablante que emite una exhor- (Watzlawick, Beavin y Jackson, 1967,48-49).
tación penetra en el ámbito intencional del interlocutor, incitándole a [... no hay fenómeno opuesto al comportamiento. En otras pala­
que realice cierta acción en beneficio del hablante. Por lo tanto, el bras, no existe una cosa que se pueda llamar no comportamiento o,
|!hablante..que respeta..las..máximas (I) y (II), da a entender al inter- para decirlo de un modo más simple, no podemos no comportarnos.]
j locutor que se da. cuenta de que amenaza su libertad de acción. En
t pocas palabras, cuando evitamos imponer nuestra voluntad e indi-
camos opciones, estamos expresando un ruego y no un mandato, que
es en lo que radica precisamente la c^ortesjaexhortativa. Nótese también:
Nótese, a propósito de esto, que la máxima ¿¿'indica opciones In other words, it would appear to be impossible to express oneself «neu-
halla un eco empírico en exhortaciones disyuntivas del tipo: Ven con trally» (Mey, 1979,134).
[En otras palabras, parece imposible que uno se exprese de una manera
nosotros, ¿oprefieres quedarte en casa?
«neutral».]
La máxima (JXf) no tiene como función primaria prevenir que el
interlocutor se sienta amenazado. Los hablantes que la cumplen aspi-

s
El texto original dice: (a) Don't impose, (b) Give options, (c) Make the listener
feel good; be friendly (1973,293-298).
CORTESÍA.—2
El concepto de imagen 073 19

Postulando la .validez universal del concepto de imagen, se jus-


tifica la hipótesis de que la interacción social en general y la verbal en
especial impone a los participantes la norma de que respeten mutua-
mente lo que Brown y Levinson llaman "face-wants". Es inherente a\
esta visión que la personalidad humana es un objeto sagrado cuya!
violación no suele quedar impune. La sanción es el conflicto, o sea,
un tipo de interacción marcado, valorado negativamente por ir en /
contra de las normas generalmente aceptadas. Para evitar que.se pro-
duzca esta situación, los interactantes buscan un equilibrio, intentando
EL CONCEPTO DE IMAGEN («FACE») proteger su propia personalidad, así como la del otro. Como cualquier
acto social —sea verbal, sea no verbal— conlleva una ofensa virtual
del otro o de los otros, es corriente que los que establecen una relación
Desde que se introdujo en la literatura pragma1higüíst^(Browa y interactiva adopten una actitud profiláctica, acomodándose al patrón
I^yinson,...1978),.eLconcepto dejma¿en)ha jugado un papel primor- de expectativas que se asignan mutuamente. Dicho de otro modo, lo
dial en el análisis de la cortesía verbal. El término inglés —literal- normal es que al desarrollar estrategias de cortesía, los interactantes
mente "cara"—, se emplea en sentido metafórico, refiriéndose a la partan de la interpretación más desfavorable de sus actos. Sugerir, por
personalidad del hombre como miembro individual de la sociedad de ejemplo, que el interlocutor está equivocado o mal informado puede
la que forma parte. La imagen de cada ser humano se compone de dos implicar que es incompetente o ignorante. Para excluir tal.interpre-
factores complementarios, marcados con los términos positivo y ne- tación,, las aserciones en cuestión suelen hacerse de un modo miti-
gativo. El primero designa la imagen positiva que el individuo tiene gado. Fórmulas estereotipadas son: en mi opinión, si no me engaño y ,
de sí mismo y que aspira a qué sea reconocida y reforzada por los puede ser que me equivoque, pero...
otros miembros de la sociedad. El segundo se refiere al deseo de cada El análisis semántico de las dos últimas expresiones revela la
individuo de que sus actos no se vean impedidos por otros. Brown y puesta en práctica de una máxima que puede formularse como sigue:
Levinson (1987,13) definen el concepto dé imagen como sigue: \_criticatea_ ti mismo antes de. que puedahacerlo 1
tu interlocutor .. Con-
Central to our model is a highly abstract notion of «face» which viene añadir a todo esto que, en caso de disconformidad, muchas
consists of two specific kinds of desire («face-wants») attributed by veces lo más importante no es la verdad o la falsedad de lo discutido,
2

interactants to one another. the desire to be unimpeded in one's actions sino más bien la vulnerabilidad de la persona deLinterlocutor . Evi-"\
(negative face), and the desire (in some respects) to be approyed_of
(positive face).
1
[El centro de nuestro modelo lo ocupa una noción muy abstracta, En relación con esta máxima es interesante tomar nota de un estudio de Adegbija
que consiste en dos clases específicas de deseos («face-wants»), que (1989) sobre dos culturas africanas, la ogori y la yoruba. Señala el autor que en estas
los interactantes se atribuyen mutuamente: el deseo de que uno no vea culturas los parientes mayores gozan de tanto prestigio que, al dirigirles los menores
un reproche, sólo pueden hacerlo de manera indirecta. Una estrategia frecuente con-
impedidos sus actos («negative face») y el deseo de que los actos de
siste en introducir el reproche con una autocrítica.
uno sean aprobados (basta cierto punto) («positive face»).] 2
A propósito de esto, véase la siguiente valoración:
La cortesia verbal El concepto de imagen 21
20 C74
dentem.ente, lo que estamos considerando aquí son normas o con-
venciones de las que el individuo puede desviarse incidental o incluso
esünicturalmente. Esto tiene como consecuencia que la personalidad 2.1. LA IMAGEN NEGATIVA
social del individuo no sea necesariamente una constante. Por citar a
Goffman (1967,10):
La mayor parte de los estudios dedicados al concepto de imagen
... while his social face can be his most personal possession and se centran en el análisis de las estrategias que sirven para proteger la
the center of his security and pleasure, it is only on loan to him from imagen negativa del interlocutor. El foco de interés, por tanto, son las
society; it will be withdrawn unless he conducts himself in a way that normas de interacción que establecen que los actos del individuo no
is worthy of it
se impidan injustificadamente. Como se ha insinuado más arriba, los
[... aunque su imagen social puede ser su bien más personal y el
actos exhortativos constituyen el prototipo de los actos de habla que
centro de su seguridad y su placer, la sociedad sólo se la ha prestado;
amenazan el derecho del individuo para actuar autónomamente.
se la quitará a no ser que se comporte de manera que se le considere
Goffman, en cuya obra hay que buscar los orígenes del concepto de
digno de mantenerla.]
imagen como categoría pragmalingüística, considera la exhortación
En 2.1. y 2.2. volveremos sobre la distinción de imagen positiva e como un acto del hablante cuya finalidad es pedir permiso al inter-
imagen negativa, prestando especial atención a su manifestación en locutor para infringir esos derechos. Para Goffman (1971, 112), un
las conversaciones cotidianas. niego es:

... asking license of a potentially offended person to engage in


what could be considered a violation of his rights.
Besonders häufig erscheinen indirekte Sprechakte dort angewendet zu
werden, wo Sprecher auf die Erreichung eines inhaltlichen Konsensus grossen [... pedirle permiso a una persona potencialmente ofendida para
Wert legen, d.h. Diskrepanzen in der Beziehungsebene nicht aufkommen participar en lo que podría considerarse como una violación de sus
lassen wollen. Dies gilt besonders auch für solche Diskussionen, wo ein derechos.]
Konsensus nur vorgespielt wird oder wo er demonstriert werden soll (z.B. in
der Fernsehdiskussion) (Maas y Wunderlich, 1974,293).
•Enfocando la cortesía negativa desde una perspectiva ihtercultural,
[Los actos de habla indirectos se efectúan sobre todo en los casos en que
Brown y Levinson( 1978,134-135) observan:
los hablantes conceden gran valor a llegar a un acuerdo respecto al tema
discutido. De esta manera procuran evitar que su relación se vea amenazada de When we think of politeness in Western cultures, it is negative
discrepancias. Se trata especialmente de discusiones en las que importa fingir politeness behaviour that springs to mind. In our culture, negative
o demostrar que los interlocutores están de acuerdo (por ejemplo, en las politeness is the most elaborate and the most conventionalized set of
discusiones televisivas).]
linguistic strategies...; it is the stuff that fills the etiquette books...
Un problema interactivo similar al creado por el disentimiento se da cuando el
[Cuando pensamos sobre la cortesía en las culturas occidentales, lo
hablante tiene que defraudar el patrón de expectativa de su interlocutor. En relación
primero que se nos viene a la mente es el comportamiento de cortesía
con esto, considérese la reacción insegura del locutor B del siguiente diálogo:
negativa. En nuestra cultura, la cortesía negativa es la categoría más
A: ¿Usted no me recuerda?
elaborada y convencionalizada de las estrategias lingüísticas...; es la
B: No...; sí, señora...; no; no, señora, francamente no la recuerdo a usted
materia que llena los manuales de urbanidad...]
(Beinhauer, 1985,181).
El concepto de imagen
075 „
22 La cortesía verbal 23

Hay que distinguir cuatro estrategias para realizar un acto de habla Huelga decir que la falta de cortesía negativa es típica también de
hablantes emocionados o enfurecidos. Un caso extremo, finalmente,
que amenaza potencialmente la libertad de acción del interlocutor:
es el que señala Goffman (1969, 34) al observar que en los interro-
I) se realiza el acto directamente sin mostrar cortesía; gatorios policiales el que dirige las preguntas recurre, a menudo, a
IT) se realiza el acto mostrando cortesía positiva; estrategias que sirven para desestabilizar emocionalmente al que ha de
III) se realiza el acto mostrando cortesía negativa; contestar. Nos encontramos aquí, pues, con una violación intencional
IV) se realiza el acto indirectamente. de la libertad de acción del interlocutor.
En el ejemplo (2), él hablante apela a la solidaridad de B de dos
r~ Lógicamente, hay una quinta alternativa, que consiste en dejar de modos diferentes. Primero da a entender, mediante" comprenderá
actuar el acto. Esta opción es la que se prefiere en los casos en que el usted, que considera a B capaz de formarse un juicio sobre el pro-
acto amenazaría gravemente la personalidad del interlocutor. Piénse- blema señalado, sugiriendo que B es una persona dotada de inteli-
se, por ejemplo, en preguntas indiscretas, críticas personales e insul- gencia. Luego, A solicita la conformidad de B, indicándole con la
tos. No es una coincidencia, desde luego, que sean precisamente estos coletilla interrogativa ¿no? que la solución del problema depende de
rtipos de actos los que se condenan en los manuales de urbanidad. su colaboración. Es obvio que las dos estrategias tienen por objeto
Fijémonos ahora en las cuatro estrategias arriba indicadas, ilus- reforzar la imagen personal que B tiene de sí mismo; la cortesía mos-
trándolas con ejemplos concretos. Supongamos que el hablante A trada, por consiguiente, es de tipo positivo.
quiere que el interlocutor B le pague una factura dentro de un mes. La estrategia reflejada por el ejemplo (3) representa una mani-
Según la estrategia que seleccione, A puede dirigirse a B por lo menos festación convencional de cortesía exhortativa. Haciendo una pregun-
de cuatro maneras distintas: ta informativa sobre la capacidad de B para realizar el acto pedido, A
protege lá imagen negativa de aquél, porque da a entender que es
1) Usted deberá pagar la factura dentro de un mes.
consciente de que penetra en el campo intencional de su interlocutor.
2) Comprenderá usted que tengo que disponer del dinero dentro de un
Se trata aquí de una fórmula utilizada en muchas lenguas para
mes, ¿no?
expresar cortesía negativa.
3) ¿Podrá usted pagarme la factura dentro de un mes?
4) Para financiar un gran proyecto tengo que cobrar las facturas de 'La estrategia del ejemplo (4), para concluir, consiste en la reali-
mis clientes dentro de un mes. zación indirecta del acto verbal. La aserción emitida sin más no
encierra ningún indicio formal de la intención exhortativa de A, lo que
(1) es un ejemplo característico de un acto verbal directo. Ciñén- produce la impresión de que no tiene el propósito de amenazar la
dose al uso del verbo modal deóntico deber y la especificación literal libertad de acción de B. Esta forma de cortesía negativa le ofrece
del acto que el interlocutor debe realizar, A expresa la exhortación sin incluso al interlocutor la oportunidad de responder sólo a la carga
mostrar ninguna forma de cortesía. En virtud de su carácter directo, asertiva de la locución, sin tener que prestar atención al acto exhor-
tativo implícito. Así, por ejemplo, una posible reacción a (4) —evi-
actos exhortativos como (1) no manifiestan consideración por la ima-
dentemente, no deseada por A— podría ser.
gen negativa del oyente; su realización, por tanto, suele quedar lirni-
tada a situaciones comunicativas en las que la transmisión del mensaje
es urgente o difícil por causas extemas a la comunicación.
.24 La cortesia verbal El concepto de imagen

4á) ¡Qué casualidad! Yo también tengo entre manos un proyecto im- blante de (5), por ejemplo, podría conseguir esta finalidad añadiendo:
portante. No pesa mucho.
La categoría del mandato ocupa un lugar particular, puesto que
Como sugiere la variedad de estrategias ilustradas por los ejem- abarca actos impositivos realizados por hablantes que no toman en
plos anteriores, la exhortación ocupa un lugar central entre los actos consideración la imagen negativa de sus interlocutores. Esta falta de
de habla que amenazan la imagen negativa del interlocutor. Para verla cortesía es característica de tres situaciones comunicativas diferentes:
centraremos la atención en el carácter idiosincrásico de este tipo de
I) el hablante se halla en una posición de poder con respecto al
actos. Su objeto ilocutivo puede definirse como sigue: el hablante que
oyente, bien se trate de poder físico, como en el caso de un
emite una exhortación tiene como fin influir en el comportamiento secuestro, o bien de poder social, como en el caso de que ocupe
intencional del oyente de forma que éste lleve a cabo la acción una posición institucional superior;
especificada por el contenido proposicional de la locución. Los actos II) el hablante está emocionado o enfadado por el comportamiento del
exhortativos se subdividen en actos impositivos y no impositivos, oyente;
clasificación basada en un criterio teleológico; es decir, el hablante III) hay circunstancias externas a la relación interactiva que requieren
impositivo quiere que el oyente realice el acto exhortado antes que que el oyente reaccione inmediatamente a la exhortación.
nada en beneficio del hablante mismo. Ejemplos prototípicos de esta
clase son: el ruego, la súplica y el mandara A diferencia de los actos Cabe suponer que la amenaza de la imagen no desempeña un
impositivos, los no impositivos se realizan para beneficiar primaria- papel tan preponderante en la realización de los actos exhortativos no
mente al oyente y no al hablante. A esta clase pertenecen el consejo, impositivos, puesto que en este caso el oyente es el beneficiado por el
la recomendación y la instrucción. Aunque en la realización de las dos acto. Sperber y Wilson (1986, 250) van tan lejos que, al analizar el
clases de exhortaciones el hablante invade el campo intencional del siguiente diálogo:
oyente, el grado de imposición es mayor en las peticiones, las súplicas 6) HE: Couldyou tell me the way to the station?
y los mandatos, ya que estos actos encierran una apelación inherente a SHE: Turn right at the trafile lights and keep straight on
la colaboración del interlocutor. Por eso, el hablante socialmente com- [ É l : ¿Podría usted decirme cómo se va a la estación?
petente procurará formular el acto impositivo de tal modo que respete, E l l a : Al llegar al semáforo doble usted a la derecha y vaya todo
en lo posible, la imagen negativa de su interlocutor. Así, puede indi- recto],
carle que no hace falta dedicar mucho tiempo a la realización del acto
exhortado. Considérese la función estratégica de la oración hipotética *uírman que a "Ella" le trae sin cuidado que "Él" siga o no las ins-
que sirve de coletilla en el ejemplo siguiente: trucciones. Esta caracterización de la situación, sin embargo, está
bastante lejos de la realidad cotidiana. Sabemos por experiencia que si
5) ¿Me ayudas a subir esta maleta, si tienes un momento? no se sigue debidamente una instrucción o consejo, la persona que lo
ha dado suele insistir repitiéndolo o aclarándolo. Esta reacción es aún
Otra estrategia de cortesía negativa consiste en indicar que no hay rnás previsible si se trata de un consejo personal. Piénsese, por ejem-
que invertir mucha energía en la realización del acto pedido. El ha- plo, en el hablante que recomienda a un amigo o pariente enfermo que
tome cierta medicina. En el caso de que éste se niegue a cumplir el
26 La cortesía verbal El concepto de imagen 077 27

consejo, es muy probable que se produzca una discusión sobre los n) Según el objeto ilocutivo de la exhortación no impositiva o, por
pros y. los contras del medicamento. ¿Por qué? Porque no atender un citar a Fraser otra vez, según el contrato conversacional, el oyente no
consejo o recomendación puede implicar que el consejero es una per- tiene obligación de seguir el consejo del hablante. Así se explica que
sona incompetente o, peor aún, una persona ignorante. Éste es el mo- el ejemplo (8), que contiene una reacción ante el rechazo de un con-
tivo por el que el contenido proposicional de un acto exhortativo no sejo, no esté bien formado desde el punto de vista pragmático:
impositivo a menudo se negocia. Desde el punto de vista interactivo,
8) *¿Cómo se atreve usted a no seguir mi consejo?
podemos afirmar que la personalidad de los interlocutores se ve ame-
nazada en dos niveles' distintos. Primero¿ el consejero invade el ámbi-
IH) Según el criterio del beneficio primario del oyente, éste puede
to intencional del interlocutor, exhortándole a que realice una acción
comentar positiva o negativamente un consejo:
determinada. Amenaza, pues, es la imagen negativa del otro. Luego,
éste, al negarse a seguir el consejo, amenaza la imagen positiva del 9) Me has dado un buen (mal) consejo.
hablante original, implicando que duda de su competencia en la
materia. En la respuesta a un acto impositivo, en cambio, el criterio del
De todo esto es lícito sacar la conclusión de que en no pocas si- beneficio primario del hablante hace que se excluyan valoraciones
tuaciones comunicativas es más fácil no cumplir un ruego que des- como:
atender un consejo. Conviene poner de relieve, para finalizar, que a 10) *Aíe has hecho una buena (mala) petición,
este aspecto sociopsicológico de la interacción exhortativa apenas si
se le ha prestado atención en la bibliografía sobre los hechos de cor- Fraser llama la atención, por último, sobre un interesante fenó-
tesía verbal. meno sintáctico del inglés, que no tiene equivalente en español: el
Los actos de habla impositivos y no impositivos no sólo se dife- imperativo del verbo try ("tratar de") admite dos clases de comple-
rencian en el plano interactivo sino que también contrastan en el mentos oracionales: el gerundio y el infinitivo. En el primer caso, lo
propiamente lingüístico. Refiriéndose a una publicación en prensa de que se expresa es un consejo, como en:
3
Fraser, Koike (1989) señala las siguientes características distintivas :
11) Try openingthe window.
I) Por favor, se emplea casi exclusivamente en actos impositivos, [Trata/trate usted de abrir la ventana.]
rara vez en actos no impositivos. Esto puede verse en la siguiente
variante, pragmáticamente mal formada, de la segunda parte del ejem- Si se opta por el infinitivo, sin embargo, lo que se expresa ante
plo (6): todo no es un consejo, sino un mandato: - '
7) *Al llegar al semáforo doble usted a la derecha y vaya todo recto, 12) Try to open the window.
por favor.

Aunque Fraser sólo se ocupa del inglés, sus observaciones son válidas también
para el español, como se ve por la traducción de los ejemplos reproducidos aquí.
28 La cortesia verbal El concepto de imagen 078 2 9

Haciendo una selección representativa, empezaremos con el análi-


sis de una estrategia general, que consiste en mostrar conformidad con j
2.2. LA IMAGEN p o s r n v A la opinión emitida por el interlocutor. Nuestro punto de partida es el
macroacto argumentativo, que tiene como finalidad discutir la justifi-
. En el párrafo anterior hemos visto que los actos de habla exhor- cación de opiniones contrarias. Pues bien, en los turnos alternativos
tativos constituyen el prototipo de los aGtos que amenazan la imagen que caracterizan este tipo de acto de habla es corriente que los hablan-
negativa del oyente. En éste nos ocuparemos de la pregunta: ¿cuáles tes manifiesten cortesía positiva para no manifestar abiertamente que
son los actos de habla que dejan sentir sus efectos en la imagen opinan de modo diferente. La mitigación de la propia opinión sirve,
positiva del interlocutor, o sea, en la imagen positiva que éste tiene de entonces, para minirnizar el disentimiento, por lo que se crea la
sí mismo? Recuérdese que esta imagen está basada en el deseo de impresión de que hay una conforrnidad parcial respecto al tema deba-
cada individuo de que otras personas deseen para él lo que él desea tido. Remitiendo a la nota [8], subrayamos una vez más que hay
para sí mismo, como, por ejemplo, salud, libertad y honor. Brown y muchas situaciones comunicativas en las que los interlocutores conce-
Gilman (1989, 162) ilustran el concepto de imagen positiva señalando den más importancia a la ficción de que coinciden en sus opiniones
que la expresión Have a nice doy (Que tengas/tenga un buen día, que a la verificación de las mismas. Para un resumen de las estrategias
Buenos días), que se suele repetir a diario, supone un acto de cortesía aplicadas para conseguir este objetivo, vale el análisis de Pomerantz
que refuerza de un modo característico la imagen positiva del inter- (1984, 620):
locutor; el hablante le desea al interlocutor lo que desea para sí mis- Some of the ways df minimizing or de-emphasizing the stated
mo. Otros ejemplos típicos de actos de habla que apoyan la imagen difference between oneself and co-interactants are: including claims of
4
positiva del oyente son el cumplido, la felicitación y la invitación . uncertainty when disagreeing [...], forming a disagreement as a pardal
La cortesía positiva no sólo se manifiesta en los actos de habla agreement, stating a disagreement as an impersonal position (e.g.
mtrínsecamente corteses, también se maneja para mitigar actos de couldn't it be the case that... or some people think...), and even
habla no corteses. withholding a disagreement entirely.
En 2.2.1. y 2.2.2. examinaremos una serie de estrategias repre- [Algunas de las maneras para minimizar o reducir la discon-
sentativas, tomando como marco de referencia la distinción entre el formidad entre uno mismo y sus interactantes son: expresar incer-
macronivel del discurso y el micronivel del acto de habla. tidumbre al formular la disensión [...], presentar el disentimiento como
una conformidad parcial, formular la disensión desde un punto de
vista impersonal (por ejemplo, ¿no podría ser el caso que... ? o hay
2.2.1. El macronivel del discurso
gente que cree...) e incluso abstenerse de emitir la disensión.]
En el macronivel del discurso, conviene distinguir una gran va-
riedad de estrategias para expresar cortesía positiva. Recuérdese que ya hemos considerado algunas estrategias para
apresar incertidumbre, que se aplican frecuentemente para atenuar
4
La cortesía positiva se manifiesta también a través de actos no verbales. Piénsese, uaa opinión divergente: si no me engaño... y puede ser que me equi-
por ejemplo, en un tenista de mucha experiencia que deja de exhibir parte de su talento v
°que, pero... Otra estrategia consiste en que el hablante acentúe su
en un partido contra un jugador de menor categoría. Evidentemente, esta actitud tiene
por fin proteger la imagen positiva de éste.
modestia fingiendo ignorancia o incompetencia, como por medio de
07G
30 La cortesía verbal El concepto de imagen 31

no sé mucho de este asunto, pero... De este modo se implica que et otro para mostrar solidaridad. Considérese el siguiente fragmento de
oyente sabe más o está mejor informado que el hablante del tema en diálogo:
cuestión. Para presentar el disentimiento como una conformidad par-
13) A: A mi mujer le han robado un collar de perlas.
cial se prestan específicamente locuciones adversativas del tipo: tienes
B: / Válgame Dios, un collar de perlas!
razón, pero... Además, la opinión divergente puede introducirse por el
adverbio bueno, que sirve de enlace pragmático entre la locución
2.2.2. El micronivel del acto de habla
del interlocutor que expresa la opinión no aceptada y la locución del
propio hablante que expresa la opinión contraria. Es interesante cons- En el micronivel del acto de habla, en este párrafo .nos dedica-
tatar que el sentido léxico positivo de bueno está en entera consonan- remos particularmente al análisis de dos categorías de expresiones re-
cia con su función atenuadora. 1 ferenciales indirectas que se utilizan para silenciar o impersonalizar la
En conclusión, los ejemplos tratados arriba nos muestran que, en \ identidad del interlocutor. En 8.1.2.2.2.1. volveremos sobre estas es-
el macroacto argumentativo, la finalidad primaria de respetar.la ima- trategias, situándolas en una perspectiva lingüística coherente.
gen positiva del oyente es establecer la impresión de que se le consi- Empezamos con un tipo de referencia que se manifiesta por el uso
dera como una persona competente, capaz de pensar y actuar racional- de la desinencia verbal de la primera persona del plural. Se trata aquí
mente. de una estrategia que puede llamarse pseudoinclusiviu Este neologis-
El respetar y reforzar la imagen positiva del oyente juega también mo, introducido por Haverkate (1984), se deriva de la tradicional dis-
un destacado papel en la comunicación de masas. A propósito de esto, tinción entre referencia inclusiva y exclusiva. Como se argumenta en
Simons (1976,18) observa que a los conferenciantes y oradores se les dicho estudio (1984, 19-21), la realización inclusiva o exclusiva de la
aconseja orientarse hacia su auditorio, esto es, proteger el ego de éste, primera persona del plural debe describirse fun<iamentalmente dentro
y adaptarse a su marco de referencia. La finalidad de la aproximación del marco de la clasificación de los actos de habla. Así, por ejemplo,
psicológica al auditorio es conseguir que adopte una actitud positiva el pedir permiso requiere la interpretación exclusiva, como puede
aceptando el mensaje emitido como un mensaje digno de ser tomado verse por un ejemplo como ¿Podemos entrar?, en el que la desinencia
en consideración. La estrategia en cuestión se denornina persuasión del verbo modal excluye referencias al interlocutor. En las propuestas,
coactiva»." en cambió," se da el fenómeno inverso; la referencia expresada por el
Finalmente, nos queda llamar la atención sobre una estrategia de sujeto incluye tanto al hablante como al oyente, por lo que es inhe-
cortesía positiva de índole empática. Se manifiesta a través de dos rentemente inclusiva, como, por ejemplo, en ¿ Vamos al cine hoy?
variantes, una,profiláctic^y otra alterocéntrica. La primera consiste en Ahora bien, al realizar un acto de habla exhortativo, los hablantes
evitar entablar una conversación sobre asuntos controvertidos que que se valen de la estrategia pseudomelusiva fingen que en la actua-
puedan dar lugar a una divergencia de opiniones entre hablante y lización de lo descrito participan colectivamente ellos mismos y sus
oyente. La variante ^ttejroS^TO^) consiste en sacar a colación temas interlocutores. En realidad, sin embargo, se implica a quienes les
de interés personal, que se introducen preferentemente con preguntas corresponde la realización del acto pedido, que son sólo los inter-
sobre la salud, el trabajo o la familia del interlocutor. Un reflejo carac- locutores. Surge, pues, la pregunta: ¿en qué tipo de interacción sirve/
terístico de este tipo de interacción es la repetición de las palabras del la referencia pseudoinclusiva para mostrar cortesía positiva? La res-
puesta es unívoca; el factor decisivo es la relación social asimétrica j-
32 La cortesía verbal El concepto de imagen 33
(isn
entre los interlocutores, o sea, para puntualizar, el hablante tiene que La diferencia es evidente: utilizando una construcción pasiva sin
tener autoridad o poder sobre el oyente. Específicamente, podemos agente_ejpecificado, el hablante de (17) deja de referirse abiertamente
pensar aquí en la comunicación entre padres e hijos, maestros y alum- al oyente, por lo que el reproche adquiere un carácter indirecto. La
nos, y enfermeras y pacientes. La referencia pseudoinclusiva de los ^strategia aplicada consiste, pues, en proteger la imagen positiva del
ejemplos (14) - (16) ilustra la relación jerárquica inherente a dichos fluyente y, en consecuencia, la cortesía comunicada es de tipo positivo.
!

tipos de interacción, respectivamente: -El hablante de (18), en cambio, no manifiesta ninguna forma de cor-
tesía. Mediante el pronombre personal de segunda persona se refiere
14) Y ahora vamos a acostarnos tranquilamente. explícitamente al oyente, dirigiéndole un reproche directo, no ate-
15) Este ejercicio lo hacemos por escrito. nuado.
J\S)Es hora de que tomemos nuestras medicinas.
Para concluir, nos centraremos en dos'tipos de situaciones comu-
nicativas en las que la protección de la imagen positiva del individuo
Nótese, luego, que las exhortaciones pseudoinclusivas requieren ocupa un papel idiosincrásico.
un análisis en dos planos diferentes: el plano de la interpretación del
El primer tipo concierne a la situación compleja que se da cuando
oyente y el de la intención del hablante. Siendo evidente el carácter un hablante, para no violar la imagen positiva de un interlocutor, viola
ficticio de la referencia inclusiva, la reacción del que recibe el men- 'intencionadamente la de otro. Piénsese, por ejemplo, en una situación
saje suele distar de ser positiva. Concretamente, es fácil que al hablan- en la que, en una calle concurrida, un niño, acompañado de su padre,
te pseudoinclusivo se le considere como un interlocutor paternalista. choca con un adulto. Si el padre, sin ver quién tiene la culpa, le
Con relación a esto, es relevante hacer mención del paternal we (el reprocha a su hijo falta de atención, es obvio que su reacción tiene
nosotros paternal), acuñado por Jespersen (1955, 217) para indicar como único objeto prevenir que se viole la imagen positiva del tran-
esta interpretación. seúnte. Ni que decir tiene que la conducta del padre es moralmente
Situándonos del lado del hablante vemos un panorama totalmente condenable porque viola intencionadamente la imagen positiva de su
distinto. Su intención perlocutiva es crear una solidaridad simbólica Hjo.
con el oyente, borrando el perfil de la distancia social que les separa. En segundo lugar, conviene tener en cuenta que no es siempre la
Beinhauer (1985,404) analiza un ejemplo ilustrativo: •mágen positiva del otro la que se protege o refuerza. Igual pasa con la
lr

Dirigido al enfermo, resultaría más personal y afectuoso ¿cómo Qagen positiva que tiene el individuo agentede sí rmsjno. Con rela-
andamos?, pues al formular así la pregunta el médico se hace solidario ción a esto, es interesante estudiar el comportamiento de personas que
con el destino del interrogado por medio del «plural inclusivus». se enfrentan con problemas imprevistos de índole física como, por
e
Jemplo, resbalar con una cascara de plátano, darse con una puerta en
La segunda categoría de referencia indirecta que interesa para ks narices o caérsele un libro en un charco. Es un hecho empírico
este análisis es la que se emplea para mitigar una critica dirigida al que, en tales circunstancias, las víctimas reaccionen de una manera
interlocutor. Fijémonos en los dos ejemplos siguientes: estereotipada gritando o hablando solas para dar a entender a los tes-
tigos del incidente que no son responsables de lo que les ha sucedido.
17) Esta carta no está bien traducida. Sugieren, pues, que son factores ajenos a su voluntad los que han
Í 18) Usted no ha traducido bien esta carta. causado el problema, lo que equivale a decir que esta forma de
CORTESÍA.—3
34 La cortesía verbal
081
: pseudocomunicación no tiene más función que proteger la imagen
5
-positiva del emisor mismo .
De los análisis llevados a cabo en este párrafo y el anterior se saca
/la conclusión de que la cortesía positiva es un recurso estratégico del
que se sirve el hablante para conseguir diferentes objetos perlocu-
tivos: reforzar o proteger la imagen social del interlocutor, por una
parte, y manifestarle, por otra, que el hablante le considera digno de 3
formar parte del grupo o de la clase social a la que él mismo per-
tenece. Esta forma de solidaridad puede designarse adecuadamente EL ANÁLISIS COSTE-BENEFICIO
con el término inglés in-group solidarity (solidaridad de grupos).
Obsérvese, por último, que las categorías analizadas son tanto de
tipo lingüístico como metalingüístico; es decir, en el nivel metalin- A la categoría de imagen, tratada en el párrafo anterior, se le
güístico se trata fundamentalmente de la estrategia que consiste en asigna validez universal. Por muy difícil que sea verificar esta hipó-
evitar trabar conversaciones sobre asuntos controvertidos, así como su tesis, hasta el día de hoy rio se han descubierto culturas en las que las
complemento positivo, o sea, la estrategia que consiste en sacar a imágenes positiva y negativa del individuo interactante no desem-
colación temas de interés personal. peñen un papel social, aunque sabemos que la función e interpretación
Las principales estrategias lingüísticas a las que hemos pasado de las mismas pueden variar de una cultura a otra.
revista son la repetición empática de las palabras del interlocutor, la Haciendo abstracción de diferencias culturales, podemos sostener
referencia pseudoniclusiva y la referencia indirecta. que, en el plano de la interacción verbal concreta, los locutores suelen
ser conscientes de su propia imagen y de la de su interlocutor. Esta
conciencia cobra una forma específica cada vez que sé aplica una
3
estrategia de cortesía para conseguir un determinado objeto comuni-
En un original estudio dedicado al análisis sociopsicológico de la emisión de
gritos, Goffman (1978) habla de response cries (gritos de reacción). cativo. Aquí el factor central es el procedimiento racional del hablan-
te, que busca,-selecciona y despliega la estrategia. Efectivamente, la
racionalidad constituye la base de la cortesía en general, y, como
veremos más adelante, de la cortesía lingüística en especial. En este
sentido, merece la pena citar la siguiente observación:

. Discourse politeness is a cost parameter of a general principie of


rationality, regulating all intentional activities, when applied to speech
acts(Kasher, 1986, 112).
[La cortesía del discurso es un parámetro de coste de un principio
general de racionalidad que regula toda actividad intencional relativa a
los actos de habla.]
£ io&¿¿t¿ (¿H*^ Jh*¿fh'w)

46 JR
' ACMÁTICA
082
la sem:;na en que se es la hablando." Pero en jueves no podemos referirnos al
jueves de esta semana, por convención pragmática, como ESTTJMVES; debemos
decir en cambio FU/Y. Por el mismo motivo, no podemos decir ESTE /ínvci en 2 La deíxis
miércoles, porque deberíamos decir MANUUA. Así el intercambio en f32,) no
tiene lugar ni en miércoles ni en jueves, (lírt este caso pueden haber algunas
restricciones de uso diferentes en ditinia.s variedades del inglés, existiendo
además algunas ambigüedades interesantes: véaseel capitulo 2 más adelante
y Fillmore. 1975.)
Finalmente, tenemos las inferencia-, en (33) 6 ele que A es masculino, v apa-
rentemente de una posición social más elevada que B. Esios inferencias están
fundadamente basadas en el elemento vocativo SIR, "señor" porque éste pare-
ce ser el significado de la palabra. De nuevo, en una teoría semántica veritati-
va no pueden captarse estos significados - n o dinamos que la afirmación de B
en (¡i) sería falsa si B hubiera tornado simplemente a A por otra persona y su-
puesto por equivocación que A era un ser masculino superior (esto haría que
32
¡as verdades fuesen relativas según a quien fueran dirigidas). Además, de
una manera intuitiva, los significados de SIR en este"caso no forman parte del 2.0 Introducción
contenido de Jo que se afirma; son asunciones de fondo acerca del contexto,
• concretamente acerca del tipo de persona a quien se dirige B. Podemos por lo
tanto decir que SIR implícita convencionalmente que el destinatario es mascu- f~ La manen^más obvia en que la relación¡entre lenguaje.ycontexto.se refleja
lino y de un rango social más elevado que el hablante (véase el capítulo 3). en rís^^ructj^s_mismas_de.las lenguas es a través del fenómenoide la deíxis.
No hay duda de que a partir de un intercambio Un corto e insignificante Él término proviene~de fa palabra griega para señalar o indicar, siendo ejem-
como éste pueden arrancarse muchas otras inferencias pragmáticas. Pero plos prototípicos o,principales de ello el uso delos^ejnosjra tiyos, los pronom-
éstas.servirán para indicar el carácter general_de los fenómenos^de que se bres de primeraYsegunda persona, eljriejnpo verbal, adverbios específicos de
ocupa_la pragmática. La cuestión es que a.parürTde sucesiones He enunciados,
j u ñ k u á m ' ^ ñ c í o n e * de fondo acerca c^ijujddefjenguaje, podemos calcular tiempo y lugar como «ow'ahora y here, "aquí", y varios otros rasgos grarña-
inferencias jriuy detalladas acerca de la índole délas asunciones que hacen los ticales_Hgados directamente a las circunstancias de la enunch^ción.
participantes y de losjrópbsitos)para los que se utilizan los enunciados, jíara. En esencia, la deíxis se ocupa decómp, las lenguas codifican o gramaticaji-
ESniciparín eJ_uso ordinariüdel lenguaje, uno debe ser capaz de hacer-tales zan rasgos_deJ contexto,de enunciación.o.evento de habla, tratando así tam-
^jcyloSLían.to en la producción como en la interp.retacion. Esta capacidad es bién de cómo depende la interpretación de los enunciados del análisis del con-
independiente de creencias, sentimientos y usos idloslncráücos (aunque texto de enunciación. Así, el pronombre this "éste/a/o" no se refiere a ni
pueda referirse a las creencias, sentimientos y usos compartidos por los parti-
cipantes), y se basa en su mayor parte en principios bastante regulares y rela- denomina una entidad concreta en su uso, sino que más bien es una variable o
vamente abstractos. La pragmática puede entenderse como la descripción soporte de lugar para una entidad concreta dada por el contexto (por ej. me-
esta ha.b, lidad, que actuaTa'ri't'o en rás'lelriguiS'concretas'comó err el lengúa- diante un gesto). Los hechos deícticos deberían actuar para los lingüistas teó-
en geners 1. Esta descripción debe verdaderamente desempeñar un papel en ricos como recordatorio del simple pero importantísimo hecho de que las len-
cuajquief.teóría lingüistica general. guas naturales están diseñadas principalmente, por decirlo así, para ser
utilizadas_en la interacción cara a cara, y que solamente hasta cierto punto
pueden ser analizadas sin tener esto en cuenta (Lyons, 1977a: 589 el seq).
. La importancia de la información deíctica para la interpretación de enun-
J U e V d e u n í I e m a n a
ciados queda quizás mejor ilustrada por lo que ocurre cuando falta esta infor-
'fendario " identificada pragmáticamente, por cj. mediante un-gesto al ca-
mación (Fillmore, 1975:38-9). Consideremos, por ejemplo, el hecho de encon-
,32. Pero alguna; aseveraciones, por ej. aquellas que tienen YOU, "lú, usted* como argumento de trar el siguiente mensaje en la puerta de la oficina de alguien:
C a 0 h c n u
?Ju£^ P *»" < <*l relatividad. La cuestión aquí descansa en el hecho de que el
.-elemento vocativo SIR no es tal argumento (por ej. sujeto u objeto de un verbo); asi el significado
oe ¿ir parece que no forma pane de la proposición expresada por (ii), v de esta manera no forma
~ r t e de las condicione» tentativa*. (1) 1*11 be baclc in an hour. Volveré dentro de una hora
083

43 PRAGMÁTICA 49

Porque no sabemos cuándo fue escriio, no podemos saber cuándo volverá el equivaldrá a una especificación de las circunstancias bajo las que esto seria
autor del mensaje. 0 , imaginemos que se va ki luz en el momento en que verdadero, a saber, que el individuo conocido como Letizia de Ramolino cni
Harry lia empezado a decir: de hecho idéntico al individuo que fue la madre de Napoleón. L;i verdad :K; (4)
no depende de ningún modo de quién lo dice, sino sencillamente de los hechos
í-1 Lisien. Vm not disaureeing wilh nju bur_qih you, a(i(Lru¿i abuul this but históricos.' Pero supongamos ahora que tratarnos de analizar:
^¡¡boul this. Oigan. yo_rjo discrepo coq__toy«¡no <xn(¿iit<n!j y no acerca de
(j^fjisino acerca datrsioh '
(j) 1 am the molher of Napoleón, Yo soy la madre de Napoleón
O supongamos que encontramos una botella en el mar y dentro tle ella un
• mensaje que dice asi N'o podemos evaluar la veracidad de esta oración sin tener en cuenta quién
es "I hablante, ya que (5) es verdadera sólo en el caso de que la persona que
(3) Mecí me herira weck from now wiih a slick about ihis bi¡>. Encontrémonos enuncia esta oración sea de hecho idéntica al individuo que es la madre de ¡Na-
aquí dentro de una semana con un bailón asi de grande poleón, siendo falsa en los demás casos. En este caso, para poder evaluar la
veracidad de (5) nos hace falta saber, además de los hechos históricos, ciertos
No sabemos con quién tenemos que encontrarnos, dónde o cuándo tenemos detalles acerca del contexto en que fue enunciada {en esta ocasión. la identi-
que encontrarnos con él o con elja ni cómo de grande tiene que ser el bastón dad del hablante). La expresión /, "Yo" no es por supuesto el único rasgo pro-
que llevemos. - blemático del inglés; los siguientes ejemplos nos plantean el mismo tipo de
-Las múltiples facetas de la deíxis son tan omnipresentes en las lenguas na- problemas (la expresión defetica pertinente está en cursiva, convención que
turales y están tan profundamente gramatical izadas, que es difícil conside- se seguirá a lo largo de-este capítulo):
rarlas como otra cosa que no sea una parte esencial dé la semántica. Si la se-
mántica se interpreta de manera que incluya todos los aspectos
convencionales del significado, entonces es quizá correcto considerar la ma- (6) You are the mother of Napoleón, Usted es la madre de Napoleón
yoría de los fenómenos deícticos como semánticos. Sin embargo, según algu- (7) This is an eighteenth-century man-trap, EÍIO es un cepo del siglo dieciocho
nos de los enfoques que revisamos en el capítulo 1, la deíxis pertenece al domi- (8) Mary is in love with that fellow over there, Mary está enamorada de ajueí
nio de la pragmática, porque concierne directamente a la relación entre la tipo de allí
estructura de las lenguas y los contextos en que son utilizadas. Pero estas cate- (9) It is now 12.IS. Ahora son las 12.15
gorizaciones son dependientes -de la teoría y, según el punto de vista que
hemos adoptado para nuestra conveniencia, a saber, que la pragmática se Las oraciones son verdaderas, respectivamente, solamente en el caso de que
ocupa de aquellos aspectos del significado y de la estructura del lenguaje que el destinatario sea verdaderamente la madre de Napoleón, que el objeto indi-
no pueden ser comprendidos en una teoría semántica veritativa, nos encon- cado por el hablante sea verdaderamente un cepo del siglo dieciocho, que
traremos probablemente con que la categoría gramatical de la deíxis se halla Mary esté verdaderamente enamorada del tipo situado en el lugar indicado
en la frontera entre la semántica y la pragmática. por el hablante y que en el momento de hablar sean verdaderamente las
La cuestión importante aquí, dondequiera que se trace la frontera entre 12.15. En cada caso la dependencia del contexto nos conduce a expresiones
pragmática y semántica, es que la deíxis concierne a la codificación en el deícticas específicas o indéxicos. Las oraciones que contienen tales expresio-
mismo enunciado de muchos aspectos diferentes de las circunstancias que ro- nes y cuyos valores veritativos dependen por lo tanto de ciertos hechos acerca
dean a éste. Los enunciados de las lenguas naturales están de este modo 'an- del contexto de enunciación (identidad de los hablantes, destinatarios, obje-
clados directamente a aspectos del contexto.! tos indicados, lugares y tiempos), no son por supuesto especiales ni peculia-
V 1
1> •• — res, ya que más o menos todos los enunciados son dependientes del contexto,
2.1 Enfoques filosóficos
debido en gran parte (al menos en muchas lenguas) al tiempo gramatical,
Una buena manera de abordar el tema de la deíxis, o como prefieren los filó- puesto que, aproximadamente, el siguiente enunciado será verdadero
sofos, expresiones indéxicas (o simplemente indéxicos) es considerar cómo
trata la semántica veritativa ciertas expresiones del lenguaje natural. Supon-
gamos que identificamos el contenido semántico de una oración con sus con- (i 0) There is a man on Mars Hay un hombre en Mane
diciones ventativas, entonces el contenido semántico de -
I. El contraste existente aquí entre los modos de referencia independiente del contexto y de-
J l i z i a á e
pendiente del contexto no ex en realidad tan simple—es posible que. en última instancia, muchos
} , Ramolino was the moiherof Napoleón, Letizia de Ramolino era tipos de expresiones de referencia dependan de información contextúa], cuestión que surgí rh nás
¿ : la madre de Napoleón adelante.
084

. 54 PRAGMÁTICA
uWetx* 55
indéxico) a la hora de determinar la proposición expresada por una oración. coordenadas ancladas al lugar de enunciación, asimismo la deíxis de tiempo
Sin embargo, ninguno de estos enfoques filosóficos hace justicia a la com- codifica los tiempos en coordenadas ancladas al tiempo de enunciación. La
• plejidad y variedad de las expresiones deícticas que tienen lugar en las len- deíxis de tiempo está generalmente gramaticalizada en adverbios deícticos
guas naturales, pasando ahora por lo tanto a considerar los enfoques y hallaz- de tiempo (como en inglés novj, "ahora" y then. "entonces",yesterday. "ayer" y
gos lingüísticos!/ ¡hisyear, "este año", pero sobre todo en el tiempo gramatical.
y , A estas categorías tradicionales deberíamos ahora añadir (siguiendo a
~Í22 Enfoques descriptivos. Lyons, 1968,1977a y Fillmore, 1971b, 1975) la deíxis del discurso (o del texto)
' Dada la indudable importancia de la deíxis en los enfoques filosóficos, psi- Y la deíxis social. La deíxis del discurso tiene que ver con la codificación de la
cológicoi y lingüísticos del análisis del lenguaje, hay sorprendentemente refereñciá'á"porciones
I L I U V... I
del discurso en desarrollo en que se sitúa el enunciado
pocos trabajos de carácter descriptivo en este área, con la consiguiente falta (lo que incluye la expresión que se refiere al texto). Constituyen ejemplos de
de teorías adecuadas y marcos de análisis. A falta de teorías significativas, en deíxis del discurso el empleo de that, "ese/a/o, aquel/aquella/o" y this, "esto" en
esta sección avanzaremos una serie de categorías provisionales, junto con al- lo siguiente:
gunas ilustraciones de su aplicación. De los primeros trabajos lingüísticos en
este área los más importantes son los de Bühler, 1934:79-148; Frei, 1944; Fill- (21) Puff pufTpufT: that is what it sounded like. Puf, puf, puL ¿se es el ruido que
more. 1966; Lyons, 1968; pero muchos de ellos han sido resumidos y sistema- hacia / es así como sonaba ^ST) —

tizados en Lyons, 1977a, 1977b y Fillmore, 1971br-1975; lo que viene a conti- (22) This is whai phonelicians cali creaky voice, «Eííóes los que los fonetistas
v
nuación está en deuda directamente con estos últimos trabajos. Existe llaman voz chirriante» —- ''
también, sin embargo, un creciente cuerpo de trabajos acerca de la adquisi-
ción de términos deícticos por los niños, la mayor parte del cual se menciona Finalmenfe> la deíxis social se refiere a la codificación de distinciones socia-
en Wales, 1979 y Tanz, 1980, mientras que puede encontrarse una útil recopi- les relativas a los papelés"de los participantes, en particular a los aspectos de
lación de observaciones entre varias lenguas diferentes en Anderson y Kee- la relación social entre el hablante y el destinatario^) o el hablante y algún
nan, en prensa. referente. En muchas lenguas se codifican sistemáticamente distinciones de
Las categorías tradicionales de la deíxis son persona, lugar y tiempo. Puesto sutil gradación entre los rangos relativos del hablante y el destinatario en
que dedicaremos una sección a cada una de ellas más abajo, diremos breve- todo, por ejemplo, el sistema morfológico, en cuyo caso hablamos de honorífi-
mente lo que se entiende en cada una de estas categorías. La deíxis de persona ' cos; pero estas distinciones también están codificadas de manera regular en el
concierne a la codificación del papel de los participantes en el evento de habla hecho de escoger entre pronombres, formas de apelación o vocativos y fórmu-
en que es expresado el enunciado en cuestión: la categoría de primera persona las de tratamiento en las lenguas que nos son más familiares.
es la gramaticalización de la referencia del hablante hacia él mismo, la segun- Los sistemas deícticos de las lenguas naturales no se organizan arbitraria-
da persona es la codificación de la referencia del hablante hacia uno o más mente alrededor de los rasgos de cualquiera de los muchos tipos diferentes de
destinatarios, y la tercera persona la codificación de la referencia hacia perso- medio y de contexto en que se emplean Jas lenguas. Más bien existe una asun-
nas y entidades que no son ni hablantes ni destinatarios del enunciado en ción esencial del contexto conversacional cara a cara básico en que todos los
cuestión. Los modos más habituales en que estos papeles de los participantes humanos adquirimos el lenguaje, o como Lyons (1977a: 637-8) ha expresado
son codificados en el lenguaje son por supuesto los pronombres y sus corres- de forma bastante más precisa:
pondientes concordancias de predicado. La deíxis de lugar concierne a la co-
dificación de situaciones espaciales relativas a la situación de los participan-
tes en el evento de habla. Probablemente la mayoría de lenguas La gramaticalización y lexicalización de la deíxis se comprende mejor en
relación a lo que podría denominarse la situación canónica de enuncia-
gramaticalizan como mínimo una distinción entre próximo (o cercano al ha- ción: esto supone una señalización uno a uno, o de uno a varios, en el
blante) y distante (o no próximo, a-veces cercano al destinatario), pero mu- medio fónico a lo largo del canal vocal-auditivo, con lodos los participan-
chas de ellas hacen, como veremos, distinciones más elaboradas. Estas distin- tes presentes en la misma situación real pudiendo verse unos a los otros y
ciones se codifican generalmente en los demostrativos (como el inglés ha-e, pudiendo percibir ios rasgos no vocales paralinguístícos que van asona-
"aquí" versus there, "allí"). La defxis de tiempo se refiere a la codificación de dos a sus enunciaciones, cada uno asumiendo al papel de emisor y recep-
puntos y períodos temporales relativos al tiempo en que se pronunció un tor por turno ... Hay muchas cosas de la estructura de las lenguas que sólo
enunciado (o se inscribió un mensaje escrito). Llamaremos a este tiempo, si- * pueden explicarse bajo la asunción de que se han desarrollado para la co-
guiendo a Fillmore (1979b) tiempo de codificación o TC, que puede ser distin-
to del tiempo de recepción o TR, como se veía claramente en el ejemplo (1). 3. La reflcxividad de muestra es de ese modo un subeaso especial de deíxis del discurso; tanto
¡halen (21) como this en (22) pertenecen a la deixis del discurso, pero solo el último caso es refle-
Por lo tanto, asi como la deíxis de lugar codifica situaciones espaciales en xivo de muestra.
085

56 PRAGMATICA LA DElXJS 57

m u n i c a c i ó n en la interacción cara a cara. Esto es c l a r a m e n t e asi por lo que tonces destinatario, que ahora es el hablante. Este panorama hace que la ad-
se refiere a la deixis 4
quisición de los términos deiclicos parezcan un milagro, y de hecho los niños
tienen verdaderos problemas con ellos (Tanz, 1980).
Además, generalmente (aunque no invariablemente) es verdad que la deixis Es esencial distinguir diferentes tipos de uso de la expresión deictica. De
está organizada dé un modo egocéntrico. Estoes, si (a efectos de una interpre- hecho con el término 'expresión deíctica' nos referimos a aquellas unidades
tación semántica o pragmática) consideramos que las expresiones deicticas lingüísticas o morfemas cuyo uso básico o central es el deíctico, ya que la
están ancladas a puntos específicos del evento comunicativo, entonces se mayor parte de tales expresiones poseen usos no deícticos. Además de los usos
asume que los puntos de anclaje no marcados, que constituyen el centro deíc- deicticos versus no deicticos de las expresiones deicticas, nos será preciso dis-
tico, son los siguientes: (i) la persona central es el hablante, (ii) el tiempo cen- tinguir diferentes tipos de uso deictico. Siguiendo a Fillmore (1971 b), vamos a
tral es el tiempo en que el hablante produce el enunciado, (iii) el lugar central distinguir en primer lugar dos tipos de uso deíctico, a saber, el uso gestual y el
es la situación del hablante en el tiempo de enunciación o TC, (iv) el centro del uso simbólico. Los términos empleados de un modo deíctico gestual solamen-
discurso es el punto en que se encuentra el hablante en el momento de produ- te pueden interpretarse en función de un control audio-visual-táctil, en gene-
cir su enunciado, y (v) el centro social es la posición y rango sociales del ha- ral físico, del evento de habla. Para guiarnos de una manera tosca aunque efi-
blante, a cuyo respecto la posición o rango de los destinatarios o referentes caz, pueden considerarse usos gestuales aquellos que requieran al menos una
son relativos. Ahora bien, existen varias excepciones a ello: por ejemplo, algu- cinta de video del evento de habla en el caso de que la interpretación de éste,
nas-lenguas poseen demostrativos organizados en parte alrededor de la situa- deba obtenerse a partir de una grabación. Podrían ser ejemplos de ello lo:;
ción de otros participantes que no sean los hablantes. Hay también varios pronombres demostrativos empleados con un gesto selectivo, como en:
usos derivados, en los que las expresiones deicticas se emplean de modo que
cambian este centro deíctico hacia otros participantes, o incluso hacia los (23) This onc's genuine, bul this one is a fakc, £5« es autentico, pero íste es falso
protagonistas de narraciones -Lyons (1977a: 579) llama a esto proyección
deíctica, Fillmore (1975) cambios en los puntos de vista. Los procesos que im- o los pronombres de segunda o tercera personas empleados con una indica-
plican estos cambios son esenciales para una comprensión del desarrollo dia- ción física del referente (por ej., mediante la dirección de la mirada), como en:
crónico de varias palabras deicticas (véanse por ej. los comentarios sobre
come, "venir", más adelante) y para los usos en el discurso no conversacional (24) not ihe Duke,
HE'S 'ie is. HES the butlcr. ÉL no es el Duque, s i n o ÉL. ÉL es el
(véase Fillmore, 1981), pero quedan fuera del ámbito de este capitulo. mayordomo
Quizá para visualizar este centro deíctico no marcado pueda servir de En una lengua acostumbran a haber unas cuantas palabras que sólo pueden
ayuda a los lectores imaginar un espacio cuatridimensional. compuesto por emplearse gesiualrnenie: por ejemplo, existen presentativos como el lrancés
las tres dimensiones del espacio más la del tiempo, en el que un hablante se voici, "he aquí" y brindis como el inglés británico cheers, "¡salud!". Por con- 5

sitúa en el centro. Unos círculos concéntricos que distinguen zonas diferentes traste, los usos simbólicos de los términos deicticos solamente requieren para
de proximidad espacial irradian desde el hablante; a través del hablante pasa su interpretación un conocimiento de (concretamente) los parámetros espa-
una 'línea de tiempo', en la cual los eventos anteriores a su enunciación actual cio-temporales básicos (pero también, en alguna ocasión, el papel del partici-
y los eventos anteriores a éstos pueden ordenarse linealmente. del mismo pante y los parámetros del discurso y sociales). Así basta con conocer la situa-
modo que los eventos en puntos y periodos del futuro, mientras que el discur- ción general de los participantes para interpretar:
so al cual contribuye el habíanle se desarrolla a lo largo de esta misma línea
de tiempo. Para poder captar los aspectos sociales de la deixis, tendríamos (25) This city is really beautjful. Esta ciudad es realmente hermosa
que añadir ai menos otra dimensión, llamémosla de rango relativo, en la que
el hablante es sociálmente superior, inferior o igual al destinatario y a otras y conocer el conjunto de destinatarios potenciales en la situación para inter-
personas a las que puede referirse. Ahora bien, cuando el hablante y el desti-
pretar:
natario intercambian su papel como participantes, las coordenadas de todo
este mundo se desplazan hacia el centro espacio-socio-temporal del hasta en- (26) You can all come with me ¡f you like. Todos vosofroj podéis venir conmigo
si queréis
• 4. Un ejemplo directo de esto lo proporcionan varias lenguas de diferentes familias que codifi-
can una distinción básica entre objetos visibles y no visibles a los participantes (véase Anderson y
Keenan. en prensa). Esta distinción se incluye a menudo en la deixis de lugar, ya que tiende a y conocer cuándo tiene lugar la interacción con el fin de conocer a qué año del
aparecer en los demostrativos, pero de hecho es una dimensión independiente v paralela de la calendario nos referimos en
organización deletica que debería añadirse a las cinco categorías principales de la deúiis conside-
radas en este capitulo. 5. Para una descripción de la creciente variedad de usos de este término véase Trudgill, 1978: 8.
086

58 PRAGMÁTICA LA DETXIS 59

(27) We can't afford a holiday this.year. Este año no podemos permitirnos unas (37) b. John lives opposite, John vive enfrente
vacaciones c.John Uves opposite BilL.John vive enfrente de Bill
(38) b. We ean't see the chimp because it's heliind the rrce. N o podemos ver el
Podríamos formular la distinción de este modo: los usos gestuales requie- chimpanzé porque está detrás del árbol
ren un control físico momento a momento del evento de habla para ser inter- c. When Harry's front axlc bucklcd. he wns hehind a tnick. Cuando el eje
pretados, mientras que 1os usos simbólicos aluden solamente a coordenadas delantero de Harry se torció, ¿I estaba detrás de un camión
contextúales anteriores a la enunciación a las que tienen acceso los partici-
pantes. De aquí se sigue que los siguientes usos son gestuales, aunque el senti- Unos breves comentarios acerca de cada uno de éstos ejemplos: en (35a) el
do del gesto es aquí evidentemente vocal: pronombre /, "Yo" se emplea gestualmente para autodistinguirse de un
grupo, en (35b) posee simplemente un uso simbólico; en (36b) la palabra ago,
(28) Harvey can only speak about this loud, Harvey sólo puede hablar asi de "hace" sitúa el tiempo en que ocurrió la acción en relación al tiempo de ha-
fuerte blar, en (36c) el tiempo es relativo al tiempo en que ocurrieron los aconteci-
(29) Don't do it now, but NOW.', No lo hagas ahora, sino ¡AHORA! mientos de la narración. En (37b) opposite. "enfrente, opuesto" (y de igual ma-
nera nearby, "cerca".around the comer, "a la vuelta de la esquina", etcétera) se
Estos dos tipos de usodeícticocontrastan con el_uso no deícticocle las mis- entiende de manera relativa al lugar de la enunciación, en (37c) es relativo a la
mas palabras o morfemas. Algunos ejemplos nos ayudaíañ'a'aclarar esta tri- situación de Bill. En (38b) behind, "detrás" sitúa el chimpancé en el lado
ple distinción; en los ejemplos siguientes los casos^a son usos gesfüales,. los opuesto del árbol desde donde están los participantes, en (38c) sitúa a Harry
casos^í» usos simbólicos\y los casos^füsos no défeífeós? ' en la parte trasera del camión.
Estas distinciones son quizá las más importantes en el uso de los términos
(30) a. You, you, bul not you. are dismissed, Usted, usted, pero no usted, están deícticos, pero no son las únicas. Como veremos cuando consideremos la deí-
despedidos xis del discurso, dentro de los usos no deícticos habremos de distinguir entre
b. What did you say?, ¿Oué ha dicho usted? ^- los usos anafóricos y no anafóricos.* Todos los casos c de arriba son, según su
c. You can never tell what sex they are nowadays. Nunca puedes (tú) saber interpretación más natural, usos no deícticos pero también no anafóricos. Un
de qué sexo son hoy en día uso anafórico es cuando algún término escoge como referente la misma enti-
(31) a. 77i is finger hurts. Me duele este dedo
b. This city stinks, Esta ciudad apesta dad (o clase de objetos) que escogió un término anterior en el discurso. Así, en
c. I met this weird guy the other day. Conocí a este tipo tan raro el otro día el ejemplo siguiente, podemos interpretar que he, "él" se refiere a quienquiera
(32) a. Push not now, but noiv. So empujéis ahora, sino ahora que se refiera la palabra John:
b. Let's go now rather than tomorrow. Es mejor ir ahora que mañana
c. Now, that is not what I said. Ahora bien, esto no es lo que dije (39) John carne in and he lit a fire, John entró y (él) encendió el fuego
(33) a. Not that one, idiot, that one. Ése no. idiota, ¿se
b. Thai's a beautiful view. Aquella vista es muy hermosa Volveremos de nuevo a la anáfora, pero aquí señalaremos simplemente que
c. Oh, I did this and thai. Oh. he hecho esto y aquello es perfectamente posible, como observa Lyons (1977a: 676), que un término
• (34) s. Move it from there to there. Llévalo de allí hasta allí deíctico se emplee a la vez anafóricamente y deicticamente. Por ejemplo, en:
b. Hello, is Harry there?. Hola, ¿está Harry ahí?
c. 77iere we go. ALLÁ vamos
i. (40) Iwas bom in hondón and have Hved there ever since. Yo nací en Londres y
?. (Obsérvese que, en la mayoría de casos, los tres tipos de oraciones solamen- desde entonces he vivido aüí
te favorece:i los tres tipos de interpretación.) He aquí algunos otros contrastes
entre solárseme dos de los usos, rotulados a.boc como antes: there, "allí" se refiere al lugar a que se refiere la palabra hondón, pero simultá-
neamente contrasta con here, "aquí" en Ja dimensión deictica del espacio, si-
(35) a. ((En respuesta a: Who wants another?, ¿Quién quiere otro?)) / do. Yo tuando la enunciación fuera de Londres. Nótese que también es posible que el
% b. ((En respuesta a: Wilt thou have this woman to thy wedded wife?, uso gestual se combine con el uso anafórico no deíctico:
£ ' ¿Quieres tomar a esta mujer como tu legítima esposa?)) I will, «Sf, (yo)
!í quiero ' 6. Una manera de interpretar estos usos no deícticos es considerar que los términos deícticos
(36) b. I did it ten years ago. Lo hice hace diez años son relativos con respecto al texto en vez de con respecto a la situación de enunciación. De este
modo, puede verse que los usos anafóricos están relacionados con varios usos no anafóricos y no
.g c. Harry had done it ten years ago, Harry lo había hecho diez anos antes I deícticos, porej., con cambios en la interpretación deictica debido al discurso indirecto. Véase
J» ' h teta diez años Anderson y Keenan.cn imprenta; también Fi 11 more. 1981.
087

60 PRAGMÁTICA LADElXIS 61

(41) I ctti a finger: this one, Me he corlado un dedo: éste ta voz puede ser distinto de la fuente de un enunciado, el receptor distinto del
objetivo y los oyentes o testigos distintos de los destinatarios u objetivos y que
En este caso this one, "éste* se refiere a lo mismo que se refiere a finger, "un., a veces estas distinciones están erama ticalizadas de maneras no demasiado
dedo", pero debe ir simultáneamente acompañado de una presentación del obvias (véase Levinson. en prep.)' La broma yiddish anterior depende, eviden-
dedo en cuestión. temente, de la distinción entre fuente y hablante, que se vuelve inmediata-
La proliferación de diferentes tipos de uso do los términos deicticos es clara- mente pertinente al leerla en voz alta.
mente una fuente de considerable confusión en potencia para el analista. El Sin embargo, las distinciones gramaticales básicas son las categorías de
siguiente resumen de distinciones puede ayudar a mantenerlos claros: primera, segunda y tercera personas. Si estuviéramos haciendo un análisis
componencial (para lo cual véase Lyons, 1968: 470-81) de los sistemas prono-
(42) _ Usos diferentes de los términos deicticos minales, las características que parece que nos harían falta para los sistemas
1. deicticos: a. gesluales conocidos incluirían decididamente: para la primera persona, la inclusión de
b. simbólicos habíanle (+H); para la segunda persona, la inclusión de destinatario (+.D); y
2. no deicticos: c. no anafóricos para la tercera persona, la exclusión de hablante y de destinatario (-H,^D)
d. anafóricos (véase Burling. 1970: 14-17; Ingram, 1978). Es importante señalar que(tá uf-j;
fiera persona no se parece en nada a la primera o la segunda persona, puesto
_
Estos probl;mas se multiplican cuando se tiene en cuenta el fenómeno de la "q^e^ó córresponde a ningún papel de participante especifico en el evento de
;
proyección deíctica o los cambios de centro egocéntrico; y se multiplican más habla (Lyons, 1977a: 638). ¿» v.r••/'•<•'»r fd. t. •*<••/< •' <"
todavía por la interacción de las categorizaciones semánticas o no deícticas Los sistemas pronominales, que constituyen las manifestaciones más ob-
de (en especial) el espacio yel tiempo con los modificadores deicticos. Ahora vias de la persona, generalmente muestran esta triple distinción (Ingram,
examinaremos cada una de las cinco categorías principales de la deixis por 1978). Pero algunos sistemas pronominales muestran hasta quincejjronom-
turno: deixis de persona, tiempo, lugar, del discursoy social, con el fin de ilus- bres básicos (sin contar los alternantes honoríficos) sobreimponiendo distin-
trar las complejidades que pueden surgir. Una apreciación de dichas comple- ciones basadas en la pluralidad (dual, trial y plural), género, etcétera. Es im-
jidades nos indicará cuan enrevesado e inexplorado es realmente el fenómeno portante ver que la categoría tradicional del plural no se aplica
de la deixis y cómo los enfoques filosóficos de los indéxicos pueden manejar simétricamente a la primera persona del mismo modo que a la tercera: tve,
tan sólo una pequeña proporción de estos problemas. "nosotros/as" no significa hablantes plurales del mismo modo que thty, "ellos.'
as" significa más de una entidad de tercera persona (Lyons, 1968: 277). Ade-
2.2.1 Deixis de persona más de eso. en muchas lenguas existen dos pronombres 'plurales' de primera
En el momento en que los hablantes intercambian sus papeles, asimismo el persona, correspondientes a 'nosotros-incluyendo al destinatario' y 'nosoiros-
centro deíctico, del que depende el resto del sistema deíctico, se ve abrupta- excluyendo al destinatario". Esta distinción no se manifiesta en inglés de un
mente trasladado de un participante a otro. Las dificultades que podrían modo directo, aunque quizá si indirectamente, puesto que la contracción a
tener un marciano o un niño con tal sistema están claramente ilustradas en la partir d e / « u s , "déjanos/ dejadnos" a /e/'s lequivalente al llamado'imperativo
siguiente anécdota Yiddish: de primera persona plural' castellano] parece ser afortunada solamente si us
se entiende de manera inclusiva, como se ejemplifica abajo (Fillmore, 1971 b):
Un melamed [maestro hebreo], descubriendo que se había dejado sus con-
fortables zapatillas en casa, envió a un alumno a buscarlas junto con una (43) Let's go to the cinema. Vayamos al cine
nota para su mujer. Dicha nota decía así: 'Envíame tus zapatillas con este
' chico". Cuando el alumno preguntó por qué había escrito 'tus' zapatillas, (44) ?Let's go to see you tomorrow, PVayamos a verte mañana
el melamed contestó: '¡Yold! Si escribiera 'mis' zapatillas ella leería 'mis'
zapatillas y enviaría sus zapatillas. ¿Y qué haría yo con sus zapatillas? Así Otras lenguas poseen sistemas pronominales mucho más ricos que el del in-
qut he escrito 'tus' zapatillas, ella leerá 'tus' zapatillas y me enviará las glés: en japonés los pronombres se distinguen también según el sexo del ha-
mi;s". (Rosten, 1968:443-4) blante, la posición social del referente y el grado de intimidad con el referente,
de modo que, por ejemplo, el pronombre de segunda persona kimi puede glo-
Aunque la deixis de persona se refleja directamente en las categorías gra- sarse como 'tú, a quien se dirige este hablante masculino intimo' (Uyeno,
maticales de persona, podría argüirse que nos hace falta desarrollar un marco
pragmático independiente para los papeles de participante posibles, de ma- 7. De este modo puede argüirse que en inglés la oración BiOie is to come m now, "Billie debe
entrar ahora* codifica gramaticalmente (entre otras cosas) que el receptor no es el objetivo (que
nera que podamos ver cómo, y hasta qué punto, estos papeles están gramati- es Billie). mientras que en Bitty, comr in n<n\% "Billy, entra ahora "el receptory el objetivo coinci-
calizados en diferentes lenguas. Dicho marco señalaría que el hablante o por- den. (El ejemplo procede de Gazdnr, 1979a.) Tero VCMSC también el ejemplo (50) mas adelante.
088

62 PRAGMÁTICA LA DEtXiS 63

1971:16-17; Harada, 1976: 511); y el tamil rural posee hasta seis pronombres suplementarios especiales): (a) un conjunto de términos vocativos, (b) un con-
de segunda persona del singular según el grado de rango relativo entre ha- junto de términos que poseen un rasgo posesivo de primera persona implícito
blante y destinatario (Brown y Levinson, 1978: 206). (es decir, significan 'el hermano de mi madre', etc.). (c) un conjunto de térmi-
Retomaremos algunos de estos hechos cuando más adelante consideremos nos que poseen un rasgo posesivo de segunda persona (es decir, significan 'el
¿ la deíxis social. Ahora simplemente señalaremos que estas varias distinciones hermano de tu madre', etc) y (d) un conjunto de términos que poseen rasgos
^ están a menudo codificadas en inflexiones verbales de manera isomórfica. A posesivos de tercera persona (es decir, significan 'el hermano de la madre de
^ veces, sin embargo, puede que la concordancia morfológica haga más distin- ¿| o de ella', etc.). Algunas lenguas australianas posee/i incluso términos de
ciones de las que se manifiestan en los mismos pronombres. Un sencillo ejem- parentesco 'triangulares' tales que un término X que denota un individuo x
7 pío de esto es el caso de las lenguas cuyo pronombre cortés de segunda perso- sólo puede emplearse si x es (por ejemplo) el padre del hablante y el abuelo del
na del singular proviene de su plural, donde no hay ninguna distinción destinatario. Estos conjuntos supletivos de términos codifican por lo tanto
_í evidente entre el pronombre cortés de la segunda persona del singular y el rasgos deícticos de persona en términos que son esencialmente de referencia,
^ pronombre de segunda persona del plural. En este caso, las formas personales no de tratamiento (véase Heath ex aL, 1982).
"i del verbo conruerdan en ambos casos con el aparentemente pronombre plu- Losfvocativqs en general consituyen una interesante categoría gramatical,
ral. Pero con los predicados nominales la distinción está marcada morfológi- tampoco explorada del todo. Los vocativos son sintagmas nominales que se
camente: tales predicados concuerdan con el número real del referente (Com- refieren al destinatario, pero que no están sintáctica o semánticamente incor-
rie, 1.975). Así, en francés (45) es ambigua con respecto~a si hay uno o más des- porados como los argumentos de un predicado; más bien están separados pro-
H
' ünatarios, pero (46) sólo puede ser dirigida a un destinatario singular: sódicamente del cuerpo de la-oración que puede acompañarlos, L¿s_vocativos
pueden dividirse en-ápelaciODCS, ¿orno en (47) y,tratamientos.;Como en (48)
(45) Vois parlez français?. ¿Habla usted francés? / ¿Hablan ustedes (o voso-
tros) francés? (Zwicky. 1974): Ll ' ^
(46) Vous êtes le professeur?. ¿Es usted el profesor?
(47) Hey you, you just scratched my car with your frisbee. ETi, usted, acaba de
v
De manera similar, como observa Fillmore (1971b), el we, "nosotros" edito- rayarme el coche con su disco de plástico -
rial de, por ejemplo, el New Yorker, concuerda \ erbalmente con el plural (así, (48.) The truth is, MADAM, nothing is as good nowadays. La XCIÁIÁJSEÑORA,\ es
we are. "nosotros somos", no we am, "nosotros soy", pero en el reflexivo la sin- que hoy en dia nada es tan bueno (como antes)
gularidad subyacente se muestra a través de frases como as for ourself, "en
cuanto a nos". Finalmente, como ya hemos señalado, los pronombres son a La distinción es precisamente la misma que entre los usos gestuales y sim-
menudo empleados de modo no deíctíco; pero puede demostrarse que la va- bólicos, aplicada a este dominio. Las apelaciones aparecen naturalmente al
riedad real de usos es mucho mavor de la que podamos imaginar (Watson, principio del enunciado, de hecho inician la conversación (véase Schegloff,
1975; Sacks, 1976). 1972a). pudiendo ser considerados como actos de habla independientes (véase
Además de los pronombres y de los predicados concordantes, la persona o el el capítulo 5) por derecho propio. Los tratamientos son parentéticos y pueden
papel del participante están marcados de varias otras maneras. Como bien aparecer en los tipos de posiciones que pueden ocupar otros parentéticos. No
saben los antropólogos, los términos de parentesco y otros tipos de títulos o todas las formas de apelación pueden ser empleadas como tratamientos (por
nombres propios aparecen a menudo en dos conjuntos totalmente diferentes, ejemplo, el hey, you de (47) no puede aparecer en el espacio ocupado por
uno para el tratamiento (como los vocativos en el uso de la segunda persona) y Madam en (48)), aunque es posible que todos los tratamientos puedan em-
'.' el otro para el uso referencial (por ej. para referirse a individuos en el papel de plearse como apelaciones (Zwiclry, 1974: 791). Las formas vocativos de dife-
tercera persona). Incluso cuando los lexemas son los mismos, pueden ser era- rentes lenguas parecen ser muy idiosincráticas y complejas. Nótese que los
• picados de manera muy diferente como tratamiento o. como referencia (véase saludos, despedidas y varias fórmulas 'rituales' (por ej. bless you, "Jesús"
-. por ej. Beck, 1972:290 et seq para el uso del tamil) o puede ocurrir que sólo un dicho después de un estornudo) pueden considerarse vocativos en su natura-
. subeonjunto de los términos de referencia pueda emplearse para el trata- leza.
i. ' •' miento. Este último es el caso de los términos de parentesco ingleses - t a n t o Otro punto a tener en cuenta en relación a la deíxis de persona es que donde
podemos decir Henry is my únele, "Henry es mi tío" como Henry is my cousin, se pierde el contacto cara a cara, las lenguas refuerzan a menudo un modo dis-
fiV*"Henry es mi primo", pero solamente podemos decir Helio, Únele!, "¡Hola, tinto de, por ejemplo, autopresentación. Así, mientras que en un encuentro
§§'¡_tíor y no, al menos en inglés corriente moderno, Helio, Cousin!, "¡Hola, cara a cara yo puedo decir I'm loe Bloggs. "(Yo) soy Joe Bloggs", al teléfono
primo!" Además, en algunas lenguas australianas existen hasta cuatro con- debo decir This isJoe Bloggs, lit. "Este es Joe Bloggs" o Joe Bloggs is speaking,
•j¡ti¿¿ juntos distintos de términos de parentesco primarios (opuestos a los términos "Joe Bloggs (está) al habla" con concordancia verbal de tercera persona (pero
véase Schegloff, 1979a); por contraste, en tamil tendríamos que decir por telé-
089

64 PRAGMÁTICA LA DElXIS 65
fuente (por cj. un jefe) ni el objetivo (por cj. los espíritus) (Hymes, 1974: 56). Con
fono el equivalente d e i o e Bloggs am speaking, "Joe Bloggs (estoy) al habla", el tiempo es posible que encontremos muchas de estas distinciones reflejadas en
con concordancia verbal de primera persona. las categorías gramaticales de una u otra lengua (véase Lcvinson, en prep.).
En contusión, obsérvese que los dos papeles básicos de participante, el ha-
blante y el destinatario, no son los únicos que pueden verse afectados por dis- 2.2.2 (beíxis de liemfic^)
tinciones gramaticales. Varias lenguas (por cj. la lengua filipina sarnai) po- Tanlo~la-de(xis~de""nórhpo como la de lugar ofrecen una gran complejidad a
seen demostrativos (que comentaremos más adelante) que especifican una causa de la interacción entre las coordenadas deicticas y la conceptualización
situación cercana a otros participantes-en este caso las partes asistenies pero no deictica del tiempo y el espacio. Para comprender estos aspectos de la deí-
no hablan tes y las partes presentes pero no participantes. La lengua australia- xis en profundidad es necesario en primer lugar poseer una buena compren-
na dyirbal posee un vocabulario alternativo totalmente separado, empleado sión de la organización semántica del espacio y del tiempo en general, pero
en presencia de parientes 'tabú', tanto si son o no participantes (Dixon, 1972: estos temas quedan fuera del ámbito de este libro (véase sin embargo Leech,
32 el seq). Además en muchas lenguas es corriente (por ej. en alemán; Hymes, 1969; Fillmore, 1975; Lyons, 1977a: capítulo 15). Diremos brevemente, sin
1974: 56) que la madre le diga al padre, en presencia del pequeño Billie, algo embargo, que las bases para los sistemas de cálculo y medición del tiempo en
asi como: la mayoría de lenguas parecen ser loscidiosjiajuralesy_destacados del día y la
noche, los meses lunares, las estaciones y los años. Dichas unidades pueden
(49£ Can Billie have an ice-cream, Daddy?, ¿Puede Billie tomar un helado, "emplearse tanto como medidas, relativas a algún pun.tQ.dxt.interes fijo (inclu-
papá? yendo, principalmente, el centro deíctico) o calendáricamente para situar los
eventos en u n tiempó.'absolutq/relativo a algún ORÍGO absoluto, o al menos a
adoptando el punto de vista, a efectos de selección vocativa, de la audiencia. alguna parte d é c a d a ciclo natural designada como el principio de esc ciclo
En estas distinciones cobra importancia el hecho de no confundir, como ocu- (Fillmore, 1975XLLa.deíxis de tiempo ¡nteractúa con estas unidades calendári-
rre frecuentemente en la bibliografía lingüística y filosófica, las categorías de cas y no calcndáricasT '4

destinatario y oyente. (A propósito, nótese que, como es frecuente en el análi-


sis de la deíxis, estos diversos ejemplos implican la superposición de las orga- Como todos los aspectos de la deíxis, la deíxis de tiempo se refiere funda-
nizaciones de las cinco categorías básicas de la deíxis: así los saludos general- mentalmente al papel del participante. Así, a modo de primera aproximación
mente conciernen a la deíxis^ temporal, de persona y de discurso; los (pero véase más abajo), nou>, "ahora" puede ser glosado como 'el tiempo en el
demostrativos la de espacio y persona; los vocativos la deíxis de persona y la que el hablante está produciendo el enunciado que contiene NOW'. Es impor-
social, etcétera.) tante distinguir el momento de la enunciación (o inscripción) o tiempo de co-
Además riel hablante, destinatario y audiencia (la tercera persona es defini- dificación (o TC) del momento de la recepción o tiempo de recepción (o TR).
ble, por supuesto, en función de las dos primeras), deberíamos probablemen- Como ya hemos señalado, en la situación canónica de enunciación, con la
te hacer más distinciones en la deíxis de persona. Sabemos que, de modo inte- asunción del centro deíctico no marcado, puede asumirse que el TRcs idénti-
ractivo, a menudo se hacen distinciones entre oyentes casuales, participantes co al TC (Lyons (1977a: 685) denomina esta asunción simultaneidad deictica).
no ratificados versus participantes ratificados, distinguiéndose entre estos úl- Las complicaciones surgen en el uso del tiempo verbal, los adverbios tempo-
timos los destinatarios y los participantes no destinatarios, etcétera (véase rales y otros morfemas deícticos de tiempo siempre que se produce una des-
Goffman, 1976:260; Goodwin, 1979a, 1981). También, como ya hemos señala- viación de esta asunción, por ej. al escribir una сапа, o cuando se graban pre­
do, en ocasiones tenemos que distinguir el hablante de la fuente y el destinata- viamente programas en los medios de comunicación. En este caso, debe
.."rio del objetivo. Así si la azafata de vuelo anuncia tomarse una decisión acerca de si el centro deíctico permanecerá en el ha­
blante y el TC, como en (51), o se proyectará en el destinatario y el TR como en
(50)' You are tofastenyour seat-belts now, lit. Ahora deben abrocharse los cin- (52) (Fillmore, 1975):
rurones*
e a
(51) a. This programme is being recorded today. Wednesday April lst, to be re-
. ' l « el hablante o portavoz, pero no la fuente de las instrucciones; parece Iayed next Thursday, Este programa se está grabando hoy, miércoles 1 de
u e
• q esto está codificado en el uso de la forma de infinitivo. En chinook, en ce- abril, para ser retransmitido el próximo jueves
• í'I'Ú'V- . r e m o n
' a s
formales no tenían por qué estar necesariamente presentes ni la b. I write this letter whíle chewing peyote. Escribo esta carta mientras
mastico peyote
j§ü£3£í¿' 8.: [Esta construcción del inglés con infinitivo posee ciertas connotaciones de impersonalidad (52) a. This programme v/as recorded last Wednesday, April lst, to be relayed
'.'.«•-«? r o q u e ñ o se encuentran en la construcción castellana equivalente. Asi. lo que viene a decirla azafa- today. Este programa fue grabado el pasado miércoles 1 de abril, para ser
VT^jv'T* ** ejemplo es maso menos lo siguiente: 'Se supone que todos ustedes van ahora a abrocharse retransmitido hoy
los cinturoncs'J
non

66 • PRAGMv/TICA LA DElXIS 67

"o. I wrote this letter while chewing peyote. Escribí esta carta mientras •. te dicho en jueves, solamente puede referirse al jueves siguiente (o
masticaba peyote ^^'^lo'ñn otro jueves más lejano), o si no el hablante debería haber dicho
a
qui"¿ a i « " aJ
TI*!'?-'
Las convenciones lingüísticas a menudo especifican el uso más adecuado en
f v situaciones donde el TR no coincide con el TC. Por ejemplo, los 'tiempos epis- I'll s e t vou on THURSDAY, Nos v e r e m o s el JIIEWS
J tolares' del latín empleaban el pasado para los eventos que incluían el TC. el
;
. .'-^—pluscuamperfecto para eventos anteriores al TC-en otras palabras, el centro
deictico se proyectaba en el futuro, el TR délos receptores (Lakoff, 1970: 347). Si se dice en miércoles ocurre lo mismo, debido al acaparador TOINONOW.^

Pero aquí no vamos a tratar estas cuestiones (véase Fillmore, 1975). I • lensuas difieren en el número de nombres deícticos de los días que po-
-. ¡n- lalengua amerindia chinantec posee cuatro días de este tipo a cada lado
Existe cierto número de aspectos 'puros' de la deixis de tiempo, donde no de'hov; el japonés denomina tres días hacia atrás a partir de hoy y dos hacia
hay ninguna interacción directa con los métodos de cálculo del tiempo no idelante; el hindi posee la misma palabra para ayer y para mañana (es decir,
deícücos. Estos incluyen el tiempo verbal (que comentaremos más abajo) y se closa como 'el día pertinente adyacente al día que incluye el TC), etcétera
los adverbios deícticos de tiempo como el inglés now, "ahora", then, (Fillmore. 1975).
"entonces", soon, "pronto, en seguida", recently, "recientemente", etcétera. La
glosa que hemos hecho anteriormente para now puede mejorarse diciendo 'el Cuando consideramos adverbios temporales complejos como last Monday\
período pragmáticamente dado que incluye el T C , donde este periodo puede "el lunes pasado", next year, "el año que viene" o this aftemoon, "esta tarde"
ser el instante asociado con la producción del morfema mismo, como en el uso surgen nuevos aspectos de la interacción entre el cálculo calendárico y la dei-
gestual en (53) o el quizá interminable periodo que se indica en (54): xis "de tiempo. Estos adverbios consisten en un modificador deictico, this,
"este", next, "el próximo, que viene", last, "el pasado", etc. junto con un nom-
(53) Pulí the trigger now.', ¡Aprieta el gatillo ahora'. bre no deictico o palabra de medida. Ahora bien, la interpretación de estos ad-
verbiales en inglés está sistemáticamente determinada por (a) los modos de
(54) l'm NOW working on a PhD, AHORA estoy trabajando en una tesis doctoral cálculo calendárteos versus no calendáricos (específicamente deícticos) y (b)
Now contrasta con then, "entonces", y de hecho then puede glosarse como la distinción entre unidades con nombre común, como weeks, "semanas",
months, "meses", years, "años", y las unidades con nombre propio como Mon-
'no ahora' pudiendo así emplearse tanto en pasado como en futuro. A veces se
das, "lunes", December, "diciembre" y quizá aftemoon, "tarde", que no pueden
ha afirmado que then tiene un carácter necesariamente anafórico y que no
posee un uso deictico gestual, pero algunos usos bastante complejos demues- emplearse como medidas (Fillmore, 1975). Así this year, "este año", es ambi-
tran que esto no es así -considérese por ejemplo lo siguiente, dicho señalando guo entre la unidad calendárica que va desde el 1 de enero hasta el 1 de enero y
a un modelo Chrevolet del 1962 (Nunberg. 1978: 33): que incluye el TC,'°, y la medida de 365 días que empieza en el día que incluye
el TC. En general, el "sintagma thisX, "este X", donde 'X' abarca los términos
week, nionth, year, se referirá a la unidad X que incluye el TC y será ambigua
(55) I i/as just a kid then. Entonces yo era sólo ún niño entre las interpretaciones calendárica y no-calendárica. De manera similar. 11

next X, "el próximo X", se referirá a la unidad X que sigue a la unidad del
Como un primer paso para ver cómo interactúa la deixis de tiempo con las mismo orden que incluye el TC, etcétera. Por el contrario, this Y, donde 'Y' es
medidas culturales del tiempo de un modo absoluto o no deictico, considéren- un nombre propio de una unidad incluida en un período calendárico más am-
se palabras tales como today, "hoy", lomorrow, "mañana" y yesterday, "ayer". pl io Z, significará a menudo 'la unidad Y que está incluida en la unidad mayor
Dichos términos presuponen una división del tiempo en períodos diurnos. Z que incluye el T C . Por lo tanto, this August, "este agosto", no significa nece-
Today se glosa entonces, aproximadamente, como 'el período diurno que in- • sanamente el mes en que estamos del mismo modo que this week significa ge-
cluye el TC, yesterday como 'el período diurno que precede al período diurno
que incluye el TC, etcétera. Sin embargo, como señala Fillmore (1975), estos
términos tienen dos tipos de referente: pueden referirse tanto a la totalidad del 9. Ouiza el carácter acaparador de las palabras deícticas puras es una tendencia general: son
necesarias convenciones especiales para que sea apropiado que un hablante se refiera a sí mismo
período, como en (56), o a un punto dentro del periodo pertinente, como en (57): por su nombre, y resultaría extraño decir DO IL AL 10.36, 'Hazlo a las 10-36" en lugar de DO II NOW,
"Hazlo ahora", cuando ahora son las 10 J ó . Hay excepciones, sin embargo, como los tratamientos
(56) TOTNORROW is Wednesday, Mañana es miércoles empleados en vez de los pronombres de segunda persona, como en YONR HONOUR SHOULD DO AS HE
(57) Dermis hit Murphy wiüi a baseball bal yesterday, Dcnnis golpeó a Murphy YVISHES. "Su Señoría debería hacer lo que le plazca", concordando completamente con la tercera
con un bate de béisbol ayer persona; también puede decirse HONDÓN en lugar de HERE, "aquí", si estamos en Londres.
10. Existen también otras posibilidades, debido a otros tipos de puntos calendáricos fijos, como
por ej. el año fiscal, el año académico, etc.
Obsérvese que las palabras deícticas yesterday, today y lomorrow acaparan 11. Obsérvese que este uso de THIS esta tomado quizá del uso deictico de lugar para indicar pro-
los modos calendáricos o absolutos de referirse a los días pertinentes. Así lo ximidad, en este caso para indicar períodos cercanos o que incluyen el TC.
091
68 PRAGMÁTICA LA OElXIS 69

neralmente h semana en queestamos. This August significa más bien el agos- Vamos a distinguir, siguiendo a Lyons (1977a: 682). Ja categoría semántica o
to del año calendárico que incluye el TC; y this nioming. "esta mañana", teórica del tiempo, que podríamos llamar tiempo metalingüistico o tiempo-M
significa la rrtañana de la unidad diurna que incluye el TC. Asi puedo decir this para abreviar, dé las inflexiones verbales que una gramática tradicional de
monting lanío durante la mañana como por la tarde v referirme: al mismo pe- una lengua determinada podría llamarlos tiempos de una lengua, y que noso-
ríodo; mientra» que en chinantec tengo que emplear un;i palabra diferente tros llamáronos tiempos-L. Al tiempo-M puede dársele una interpretación pu-
para referirme a la mañana en la mañana (es decir, cuando el período incltive ramente deictica y estrictamente temporal, peto la cuestión de hasta que
el TC) de la que empleo para referirme a la mañana por la tarde (es decir, punto los tiempos-L pueden tratarse de la misma manera es una cuestión em-
cuando el periodo a que me refiero excluye el TC. pero está dentro del mismo pírica. Entonces podríamos decir que (59) y (60) tienen tiempo-L, pero no
periodo diurno mayor que el TC -Fillmo're. 1975: 47). tiempo-M, y son no deícticos (aunque podrían ser no deícticos de otras mane-
Al aplicar next a los nombres calendáricos de los días surge una ambigüe- ras; véase Lyons, 1977a: 680). Ahora bien, se pueden investigar las propieda-
dad: next Thv.rsday, "el próximo jueves", puede referirse tanto al jueves de la des de los sistemas de tiempo-M independientemente de su realización par-
semana siguiente a la semana que inluye el TC, o al primer jueves después del cial e imperfecta en los sistemas de tiempo-L, como se hace en la lógica
TC. Nótesej^ue en un viernes o un sábado ambos coincidirán: dada la regla de temporal (véanse Rcichenbach, 1947; Prior, 1968). Es obvio, sin embargo, que
que today, "hay", y tomorrow, "mañana", acaparan los nombres calendáricos si el tiempo-M y el tiempo-L se apartan mucho uno del otro, el tiempo-M será
de los días, en miércoles y jueves, next Thursday puede significar solamente el de muy poca utilidad para el análisis del lenguaje. En un sistema de tiempo-M
jueves de la semana siguiente. De aquí se sigue que si se-empieza la semana en podemos distinguir fácilmente el pasado (eventos concluidos antes del TC).
lunes, next Thursday es ambiguo solamente en lunes y martes (Fillmore, del presente (eventos cuyo período incluye el TC) y del futuro (eventos que su-
1971b). Este ejemplo plantea acertadamente la cuestión de hasta qué punto ceden después del TC); podemos además distinguir puntos de periodos
una teoría lingüística general.tiene el compromiso de dar cuenta de la com- (Lyons. 1977a: 683); y también podernos hacer primeras aproximaciones a
prensión del lenguaje, puesto que aquí nos encontramos con una interacción tiempos complejos como el .pluscuamperfecto? que representa eventos ante-
compleja entre palabras deicticas (un problema claramente lingüístico), los riores a otros eventos, los cualérson ellos mismos anteriores al TC (Rcichen-
sistemas de cálculo temporal de una cultura (un problema no tan claramente bach, 1947: 288 etseg; véase también Allwood, Andersson y Dahl, 1977: 121 et
lingüístico) y el uso acaparador de las palabras deicticas (que queda en algún sea). Así (61) será verdadero, a este respecto, sólo en el caso de que haya algún
lugar entre los dos). En el programa para la pragmática más amplio que revi- tiempo referencial (por ejemplo, otro evento) anterior al TC tal que en ese
samos en el primer capítulo, a saber, que la pragmática debería proporcionar tiempo referencial (62) haya sido verdadero (mientras que (62) es a su vez ver-
(en relación al resto de la teoría Imcüistica) una explicación completa de la dadero solamente en el caso de que (63) sea verdad en algún punto anterior ai
comprensión del lenguaje, este tipo de inferencias deberían ser totalmente ex- TC de (62)):
plicadas.
Finalmente, nos referiremos brevemente al tiempo gramatical, aunque las (61) John hadseen Mary. John habiavisto a Mary
complejidades de este tema quedan fuera del ámbito de este libro. En aque- (62) John saw Mary, John vio a Mary
llas lenguas que lo exhiben de manera inequívoca, el tiempo verbal es uno de (63) John sees Mary, John ve a Mary
los factores principales que aseguran que casi todas las oraciones al ser enun- •
12
ciadas estén deícticamente ancladas a un contexto de enunciación. La con- Pero estos tiempos-M no se corresponden tan sencillamente con los tiem-
fusión acerca de si algunas oraciones como las siguientes son atemporales o pos-L, ya que éstos casi siempre codifican rasgos adicionales aspectuales y
eternas se deriva en p a n e de un profundo equívoco en el término 'tiempo modales (véanse Comrie, 1976a; Lyons, 1977a: 703 er seq, 809 tí sea). Por ejem-
gramatical. plo, es probable que los tiempos-L de futuro contengan invariablemente un
elemento modal y, además, los correlatos más parecidos de los tiempos-L en
el tiempo-M se encuentran en la distinción entre pasado y no pasado (Lyons,
(59) . . Two and lwo ¡s four. Dos más dos son cuatro 1977a: 678). Cualquier teórico que afirme que, por ejemplo, el presente-L y el
(60) Iguanas eat anís. Las ¡guanas comen hormigas futuro-L del inglés coinciden con el presente-M y el futuro-M, encontrará ca-
tálogos de casos raros en en Huddleston, 1969; Lakoff, 1970; Lyons, 1977a:
12. Pero alguna* lenguas requieren otras formas de anclaje deictico en todas las oraciones. Así. 809 etseqy las fuentes que citan. No obstante, parece que un sistema de liem -
la lengua india norteamericana kwakwala requiere que prácticamente cada sintagma nomina)
esté codificado como visible o no visible al hablante {Anderson y Keenan. en prensa, siguiendo a po-M deictico puro forma parte integrante, junto con nociones aspectuales,
Boas), mientras que algunas lenguas del sudeste asiático como el coreano y el japonés refuerzan modales y otras, de la mayoría de sistemas de tiempo-L. Es claro que los con-
la codjlicaoón át la delxis social y otras lenguas la codificación de la delxis del discurso (en ceptos del tiempo-M necesarios para una descripción lingüistica diferirán
lorma de lema de' discurso) en casi cada oración
según la lengua de que se trate. Así, en la lengua peruana amahuacan, existe
70 PRAGMÁTICA LA OELXJS 71
/¿7) Kabul lies at latitude 34 degrees. longitude 70 degrees. Kabul está situado
un afijo de tiempo-L (llamémoslo "T") que significa cosas diferentes en mo- a 34 grados de latitud y 70 de longitud
mentos diferentes del día: John kicked -T Bill, "John dio una patada a Bill"
dicho por la tarde significa 'John dio una patada a Bill por la mañana', pero
dicho por la mañana significa 'John dio una patada a Bill ayer'. En otras pala- Alternativamente, pueden especificarse deícticamente en relación a la si-
bras. 'T* parece significar que el evento descrito tuvo lugar en la unidad tuación de los participantes en el tiempo de hablar (TC). como en
mayor del periodo diurno que precede a la unidad que contiene el TC, tanto si
interviene la noche o no. (Para éste y otros elementos 'exóticos' de la deíxis de I $)
0 Ii's two hundred yards away, Eslá a doscientas yardas de aquí
tiempo, véase Fillmore, 1975). (69) Kabul is tbur hundred miles West of here, Kabul está a cuatrocientas mi-
En ocasiones se ha afirmado que existen lenguas sin verdaderos tiempos, llas al oeste de aqui
como por ejemplo el chino o el yoruba; esto es correcto en el sentido de que
puede que estas lenguas no posean liempos-L marcados morfológicamente en En cada caso es probable que tengan que emplearse unidades de medida o
el verbo, ni en ningún otro lugar de manera sistemática (Comrie, J976a: 82 tí descripciones de dirección y situación; en ese caso la deíxis de tiempo interac-
seq; Lyons, 1977a: 678-9). Pero podemos asumir con seguridad que no existe túa de maneras complejas con la organización no deíctica del espacio (véase
ninguna lengua donde no se realice parte del sistema de tiempo-M en los ad- Leech, 1969; Fillmore, 1975: 16-28; Lyons, 1977a: 69 e/scq y referencias allí).
verbios de tiefnpo o algún otro lugar, por no hablar de la asunción implícita Existen, sin embargo, algunas palabras puras deícticas de lugar, especial-
del presente-Ai si no se da ninguna otra especificación TXyons, 1977a: 686). mente en inglés los adverbios here, "aquí" y there, "ahí, allí", y los pronombres
Finalmente; debemos mencionar que la deíxis de tiempo es pertinente por demostrativos this, "esto/e/a" y that, "eso/e/a, aquel/aquello/a". El uso simbóli-
lo que respecta a varios otros elementos deicticos de una lengua. Así los salu- co de here, como en (70), puede glosarse como 'la unidad de espacio pragmáti-
dos están generalmente restringidos al tiempo, de manera que camente dada que incluye la situación del hablante en el T C .

(64) Goooi m o m i n g . B u e n o s d í a s (70) Tm writing to say I'm having a marvcllous time here. Escribo para decir
que me io estoy pasando maravillosamente bien aqui
solamente puede emplearse por la mañana, etcétera. Curiosamente, mientras
que (64) sólo puede emplearse como saludo (al menos en ingles británico), (65) El uso gestual debe glosarse de manera un poco diferente, como 'el espacio
solamente puede ser empleado como despedida: dado pragmáticamente, próximo a la situación del hablante en el TC, que in-
d u r e el punto o situación indicado gestualmente'. Obsérvese que no podemos
(65) Good night. B u e n a s n o c h e s 1 1
erradicar el modificador 'pragmáticamente dado' en estas definiciones: una
enunciación de (71) puede tener implicaciones de precisión bastante diferen-
de manera que nos encontramos con una interacción entre la deíxis de tiempo tes si nos dirigimos a un operario de una grúa que si nos dirigimos a un colega
y la del discurso. cirujano.

223 Deíxis'de lugar (71) Place it here, Póngalo aqui


. La deíxis de lugar o de espacio concierne a la especificación de la situacio-
nes relativas a los puntos de anclaje en el evento de habla. La importancia de De nuevo nos encontramos con la interacción entre el 'conocimiento enci-
las especificaciones situacionales en general puede apreciarse a partir del clopédico'y el conocimiento lingüístico, que conjuntamente determinan la si-
hecho de que parecen existir dos maneras básicas de referirse a los objetos tuación exacta en cuestión. Éste es otro punto en que las interpretaciones filo-
—describiéndolos o nombrándolos por un lado y situándolos por el otro sóficas de los indéxicos no nos ofrecen ninguna ayuda. La proposición
(Lyons. 1977a: 648). Ahora bien, las situaciones pueden especificarse en rela- escogida por la enunciación de (71), igual que ocurría con el referente de next
ción a otros objetos o a puntos de referencia fijos, como en: Thursday, "el jueves que viene", depende de complejas interacciones entre fac-
tores deicticos y no deicticos.
(66) The station is two hundred yards from ihe cathedral. La estación está a Los adverbios here, "aquí" y there, "ahí, allí", son considerados a menudo
doscientas yardas de la catedral como simples constrastes de una dimensión próximo / distante que se extien-
de a partir de la situación del hablante, como en:
13. [En inglés existen DOS EXPRESIONES, GOOD NIGHT y GOOD EVMTNG. que significan ambas "buenas
noches". La diferencia entre ellas estriba en que GOOD RVENING se emplea como saludo y GOOD NIGHT
como despedida.) (77) riríiiB ¡lint here oml l»Vc this tlwre. Truc r.w> ara y Ilrva r.vf.i n//f
72 PRAGMÀTICA LA DEÍXIS 73

do al analizar lenguas que no nos son familiares, ya que con frecuencia los de-
Pero esto es así sólo en algunas ocasiones, porque auunoiie there significa bá- mostrativos están organizados con respecto a los contrastes entre los papeles
sicamente 'distante desde la situación del hablante en el T C . también puede de los participantes más que con respecto a simplemente ía distancia en cir-
emplearse para significar 'próximo al destinatario en el TR'. Asi, en usos no cuios concéntricos a partir de un centro deictico fijo (Ja situación del habíanle
anafóricos, o TC). Asi en latín, y de igual modo en turco,hic(el tuteo bu) significa 'cercano
al hablante', iste (el turco su) significa 'cercano al destinatario', e ¡lie (el turco
1s

(73) How are things there?, ¿Cómo van las cosas por ahí? o) significa 'lejano con respecto al hablante y al destinatario' (Lyons. I % $ :
278-9; cfr. Anderson y Keenan. en prensa). De manera similar, en la lengua fi-
. no significa habilualmente 'cómo van las cosas en algún lugar lejos del ha- lipina samal, tenemos una cuádruple distinción basada en cuatro tipos de
blante', sino más bien 'cómo van las cosas donde está el destinatario'. El uso papel del participante:"(i) cerca del hablante, (ii) cerca del destinatario, (iii)
gestual de there favorece la primera interpretación, el uso simbólico la segun- cerca de la audiencia (otros miembros del grupo conversacional), (iv) cerca de
da. Hay también por supuesto usos anafóricos de there (cfr. (40) anteriormen- las personas presentes pero fuera del grupo conversacional que consiste en el
te), y esto explica por qué no hay necesariamente ninguna anomalía pragmá- hablante, el o los destinatarios y la audiencia. Este sistema (en concreto un
tica en: cambio desde el demostrativo que codifica (ij) o (iii) al que codifica (iv)) pro-
porciona buenos recursos para desatender a la gente exluyéndola de modo
(74) We're ihere, E s t a m o s allí manifiesto, por medio de los demostrativos, de la conversación (Fillmore,
1975: 43). De modo que hay sistemas de demostrativos que no se organizan
principalmente, o no solamente, alrededor de la situación del hablante. Tam-
donde theie se refiere al lugar que hemos mencionado previamente como
nuestro objetivo (Fillmore, 1979b: 226). M bién hay sistemas (por ej. en lenguas australianas y de N'ueva Guinea) que dis-
tinguen las tres dimensiones del espacio y poseen demostrativos que se glosan
Los pronombres demostrativos están organizados quizá de forma más clara como 'lo que se halla por encima del hablante', 'lo que se halla por debajo del
"en una dimensión próximo-disiante, donde this puede significar 'el objeto en hablante', 'lo que está al mismo nivel que el hablante' además de distinguir la
un área pragmáticamente dada cercana a la situación del hablante en el T C y distancia relativa a partir de los participantes (véase por ej. Dixon, 1972: 262
that 'el objeto fuera del área pragmáticamente dada cercana a la situación del el seq acerca de la lengua dyrbal). Algunos sistemas combinan parámetros
hablante en el T C (Lyons (1977a: 647) sugiere las glosas derivadas 'lo de aquí' deicticos adicionales 'exóticos' como 'rio arriba/rio abajo a partir del hablan-
y 'lo de allí', respectivamente). £ero q ¡ ] hechos se complican por el cam-
a U o s
te' o 'visible/no visible al hablante' hasta producir enormes series (de hasta
bio de thata this para demostrar empatia y de r/irsa that para mostrar distan- treinta o más elementos) de términos demostrativos (véase Anderson y Kee-
cia emocional (Lyons (1977a: 677) llama a esto deíxis empatética; véase Fill- nan, ert prensa).
more, I97)b: 227 y R. Lakoff, 1974 para las complejidades del uso inglés).
También existe una neutralización sistemática de la dimensión próximo- Los determinantes demostrativos se combinan con términos no deicticos
distante cuando no es especialmente pertinente, de manera que, buscando que atañen a la organización espacial para producir complejas descripciones
una aguja del número 9 en un alfiletero, tanto puedo decir: deicticas de situación. La organización conceptual del espacio no deictica in-
cluye todas aquellas distinciones entre superficies, espacios, recintos, reci-
(75) This is it!, ¡Es ésta*. pientes, etcétera y entre partes delanteras, traseras, partes superiores, lados,
(76) That's it!, ¡Ésa es! etc. de los objetos, por no hablar de anchuras, longitudes, alturas, etc. Así:

Algunas lenguas poseen demostrativos con tres o cuatro distinciones en la (77) • • This side of the box. Este lado de la caja
dimensión próximo-distante, de manera que, por ejemplo, la lengua del no-
roeste americano tlingit posee demostrativos glosables como 'éste de aquí puede significar 'la superficie de la caja que puede denominarse un lado que
mismo', 'éste de aquí cerca', 'aquél de allí' y 'aquél en aquella dirección', está más cerca de la situación del hablante en el TC', pero:
mientras que el malgache posee seis constrastes en la misma dimensión (Frei,
1944: 115; Anderson y Keenan, en prensa). Sin embargo, debe irse con cuida- (78) This side of the tree. Este lado del árbol
14. También podemos enunciar (74) aunque el referente de there no se haya mencionado, sino significa sencillamente 'el área del árbol visible desde el punto donde se halla
que este pragmáticamente dado. Lyons (l 977a: 672) destaca el hecho de que las referencias ana- el hablante en el TC (o el espacio entre ese área y aquel punto)'. La diferencia
foricas no requieren de hecbo ser mencionadas anteriormente: es suficiente el hecho de que, p a n
los participantes, el referente destaque en la situación, y que por lo tanto en el dominio def dis-
curso destaque el conjunto de referentes acerca de los que se habla. Retomaremos la relación 15. (Obsérvese que en castellano eselesa/eso puede tener en algunos casos cierto matiz despecti-
entre el dominio del discurso y la anáfora en la sección 2.2.4. vo, como en No me gusta ese tipo *U ahí.}
LA DEiXJS 75
74 PRAGMÁTICA

se glosa como 'él se está moviendo alejándose de la situación del hablante e n


entre las glosas para (77) y (78) depende claramente del hecho de que las cajas, | TC'. La glosa sugerida para come podría ser de hecho más o menos correcta
mas no los ¿rboles, poseen lados intrínsecos (la diferencia se hace incluso más e

clara con un objeto como un coche, que posee una orientación intrínseca de para el castellano v e n i r o el japonés kuru, pero no puede dar cuenta de usos
manera que el fondo sigue siendo su fondo incluso cuando el vehículo está del ingleses como:
revés y su parte delantera sigue siendo su parte delantera incluso cuando va
marcha a t n i S ) . La diferencia entre (77) y (78) no es la misma dificultad con (S3) I'm coming, (lit. Ya vengo). Ya voy
que nos encontramos antes en la ambigüedad de:
va que esto no puede significar 'el hablante se está moviendo hacia la situa-
ción del hablante', sino que más bien significa 'el hablante se está moviendo
(79) The cat ¡s behind the car. El gato está detrás del coche hacia la situación del destinatario en el TC. (Este uso podría haber surgido
diacrónicamente a partir de un cambio deíctico cortés hacia el punto de vista
donde behind puede usarse tanto deicticamente (es decir, el coche se interpo-
del destinatario.) En japonés jy en castellano! diriamos el equivalente de / go.
ne entre el gato y la situación del hablante) como de manera no deíctica (es
decir, él gato está en la parte trasera intrínseca del coche). Pero en última ins- "ya voy". Teniendo esto en cuenta, podríamos sugerir que el inglés come se
tancia el origen de la dificultad es el mismo: algunos objetos poseen orienta- glosa como 'movimiento hacia la situación del hablante o hacia la situación
ciones intrínsecas, con partes delanteras, lados, etc., permitiendo tanto la se- del destinatario, en el T C . Sin embargo esto tampoco va bien del todo - u n o
lección deíctica de un plano orientado como una referencia no deictica a éste. puede decir:
• Como resultado de esto la ambigüedad deíctico/no deíctico es muy corriente,
confundiendo a los receptores con expresiones como: (84) VVhen I'm in the office, you can come lo see me, Cuando estoy en la oficina
puedes venir a verme
(80) Bob is the man to the left of Mark.Bob es el hombre a la izquierda de Mark
donde come se glosa como 'movimiento hacia la situación del hablante al
donde Bob puede hallarse tanto a la propia izquierda de Mark (no deictica) o a mismo tiempo que algún otro evento que se especifica' (llamaremos este tiem-
la izquierda a partir del punto de vista del hablante (deíctica). po tiempo de referencia). Este uso es todavía deíctico en última instancia, ya
que alude al papel del participante, pero no es directamente deíctico de lugar
Como ya se ha observado, existen conexiones bastante estrechas entre los (ya que no hay anclaje ninguno a la situación del evento de habla presente).
determinantes deícticos, los pronombres de tercera persona y el artículo defi-
En la narración, en ocasiones prescindimos incluso de este último vestigio de
nido (Lyons, 1968: 279,1977a: 646 el seq; Hawkins, 1978). Las t r e s categorías
son definidas, siendo quizá la definibilidad una noción esencialmente deícti- contenido deíctico, usando come de manera relativa a las situaciones de los
ca. Lyons sugiere que thisx, "este x" retiene un elemento pronominal, además protagonistas más que de los participantes, pero nosotros vamos a ignorar
de contener un elemento adverbial similar a here, "aquí". Bajo este análisis, este uso no deíctico. Nuestra tercera aproximación a una glosa para come es
thex, "el x" ciñere de this x, "este x" y thatx, "ese/ aquel x" solamente en el por lo tanto: 'movimiento hacia la situación del hablante, o la situación del
hecho de que thisx está marcado como'+ próximo', thatx está marcado como oyente, tanto en el TC como en el tiempo de referencia'.
'— próximo' y the x no está marcado con respecto a la proximidad, es decir, es Nuestro análisis es sin embargo todavía incompleto, ya que existe un uso
un término deicticamente neutro (Lyons, 1977a: 653-4). deíctico de come que se basa no en la situación actual de los participantes sino
en su situación normativa o residencia base. De aquí la posibilidad de decir,
Finalmente, consideremos algunos verbos de movimiento que tienen ele-
mentos deícticos incorporados. El inglés come, "venir" versus go, "ir" distin- cuando ni el hablante ni el destinatario están en casa:
gue de algún modo entre la dirección de movimiento relativa a los participan-
tes en el evento de habla (en la exposición de esta cuestión seguimos a (85) I cameover several times to visil you, bul you were never ¡here. Vine varias
Fillmore, 1966, 1975: 50 et seq). Como una primera aproximación podríamos ' veces a visitarte, pero tú nunca estabas alit
señalar que
Por lo tanto debemos añadir otra cláusula a nuestra glosa, a saber: 'o movi-
(81) He s coming, (Él) viene
miento hacia la residencia base que en el TC mantienen el hablante o el desti-
natario'. Pueden hacerse observaciones similares para go y también para ver-
bos como bring. "traer" y take, "llevar" (véase Fillmore, 1975: 50 el seq).
parece glosarse como 'él se está moviendo hacia la situación del hablante en el
TC', mientras que. Cierto número de lenguas amerindias codifican la referencia a la residencia
base de un modo más sistemático. Así en chinantec puede escogerse entre cua-
(82) He's going. (Él) va tro expresiones si se quiere decir 'Pedro fue a X', dependiendo de los siguien-
76 PRAGMÁTICA LA DElXIS 77

mostrativos this y that. Asi. this puede emplearse para referirse a una porción
tes criterios: (i) una forma verbal se emplea si el hablante H está en X en el TC
y X es la residencia íwtse de H; (¡i) otra se emplea si H está en X. pero X no es la venidera del discurso, como en (SS;, y that a una porción precedente, como en
residencia base de El: (iii) uncí tercera se emplea si H n u está en X, perro X es la (5^):
residencia base de ! (: (i\ )la cumia se emplea si ti no está en x y X no es la resi-
• u,») I bel yiv.i h a i e n ' i hevril .'i>"y. Apuesto a q;n- nunca h a« niito o.r
CMÍ.MV
dencia ba;c de H (1/illrijore. 197Ib: 16). (,sy I Thai w as ih-. f u m i i o l Mwry 1 Ve cvci heíit tí. É.sv fue ti chiste mas divertido
-

Si el hablante estit en movimicntosurgen nuevas complcjidaclcsen la deí.Nis que he yulo nunca


de lugar -siendo posible entonces emplear términos temporales con el fin de
referirnos a situaciones deícticas, como en: Es probable que- sut ja aquí una considerable confusión si no distinguimos
inmediatamente entre la deíxis del discurso y la anáfora. Como ya señalamos,
(86) I llrst hearü thai ominous rnttle ten miles ago, Oi-por vez primera osle in- («i anáfora Concierne al uso de (generalmente) un pronombre para referirnos
quietante repiqueteo hace diez millas al^ismo'referente.a.qiie se refería algún término anterior, como en:
There's a LOIKÍ fas I luotl j'.'im ¡usl ir» minute.' (rom hert. Hay un buen esta-
blccimicii.o de comida rápida a diez minutos de aquí (90) llarry'i a sweeJLhearl; 'ic'- s o considérate, lit. Ilarry es un encanlo: i¿¡) es
tan considerado—^
Aquí surge la cuestión de cuál de las dos deíxis - l a de tiempo o la de lugar- donde Harry y he. "él" pueden considerarse corrcferencialcs, es decir, que es-
es más básica. Lyons (1977a: 669) se inclina a pensar que, puesto que términos ' cogen el mismo referente. La anáfora puede utilizarse, por supuesto, dentro
deícticos de tiempo como this y thai pueden emplearse en un sentido temporal de una misma oración, entré oraciones diferentes y entre diferentes turnos al
(especialmente parí: referirse a las partes más próximas y distantes del desa- hablaren un diálogo. Las expresiones deícticas u otras expresiones de referen-
rrollo de \in discurso), la deíxis de lugar es más fundamental que la deíxis de cia definida se emplean a menudo para introducir un referente y los pronom-
tiempo. Este punto de vista es favorable al localismo, la teoría que trata de bres anafóricos-se emplean para referirse a la misma entidad posteriormente.
reducir las expresiones no espaciales a expresiones espaciales (Lyons, 1977a: Es importante recordar, sin embargo, que los usos deíctico y anafórico no son
718 et sea). Pero con los mismos usos (86) y (86) podemos invertir el argumen- mutuamente exclusivos, como se dijo en relación con el ejemplo (40) anterior.
to, y en general cada dominio (espacio y tiempo) da pie a metáforas acerca del No obstante, la distinción es en principio bastante clara: donde un pronom-
3tro (véase el capítulo 3 más adelante). Además de esto, las situaciones delcti- . bre se refiere a una expresión lingüística (o a un trozo del discurso) en sí mis-
;as siempre deben especificarse con respecto a la situación de un participante mos, pertenece a la deíxis del discurso; donde un pronombre se refiere a la
;n el tiempo de codificación, es decir, la deíxis de lugar siempre incorpora un misma entidad a la que se refiere una expresión lingüistica anterior, es anafó-
-•lememo oculto de deíxis de tiempo, mientras que lo recíproco no es cierto. rico. De aquí se sigue que existe una estrecha, aunque bastante inexplorada,
relación entre la deíxis del discurso y la mención o citaj asi, en el ejemplo si-
12A Dtíxis del discurso' " ¡Y--, I«.««(;' guiente (de Lyons, 1977a: 667):
La deíxis del discurso, o del texto, concierne al aso de expresiones en un
munciado para referirnos a alguna porción del discurso que contenga ese (91) A: Thal's a rhinoceros. Eso es un rinoceronte
inundado (incluyendo al mismo enunciado). También podemos incluir en la B: Spell it for me. Deleiréame/o
leixis del discurso otras vías con que un enunciado señala su relación con el
exto circundante, por ej.V la palabra anyway, "de todos modos" al principio de // se refiere no al referente, a la bestia en sí misma, sino a la palabra rhinoce-
ín enunciado parece indicar que el enunciado que lo contiene no alude al dis- ros". Én este caso, it no substituye a rhinoceros sino más Sien áTiha mención de
:urso inmediatamente precedente sino a uno o más tramos más atrás. (Estas éste. Además, la propiedad de reflexividad de muestra, como en el uso si-
eñales son deicticas porque poseen la relatividad distintiva de la referencia, guiente de this. es solamente un caso especial de deixis del discurso intra-
stando ancladas a la situación en el discurso del enunciado en cuestión.) Las oracional:
micas explicaciones detalladas sobre este área de la deíxis las encontramos
le nuevo en Fillmore, 1975 y Lyons, 1977a: 667 et seq. Puesto que el discurso (92) This senlence is not true. Esta oración no es verdadera
e desarrolla en el tiempo, parece natural que se utilicen palabras deícticas de
iempo para referirs<; a porciones del discurso; así, análogamente a last week. jFillmore (1971b: 240) espera que una teoría de la deíxis del.discurso resuel-
la semanapasada" y nert Thursday, "el próximo jueves", tenemos irt the last va las conocidas paradojas asociadas a oraciones como (92) (si es falsa, es ver-
•aragraph',"en el último "párrafo" y in the next Chapter, "en el próximo capítu- dadera; y si es verdadera, es falsa), y de hecho asociadas a la reflexividad de
J.-Pero también «utilizamos términos deícticos de Itifl.tr. en especial los de- muestra en general.
096

LA DEÍXIS 79
78 PRAGMÁTICA

En ese caso, existen buenos argumentos para considerar que la anáfora des-
La muy considerable cantidad de trabajos acerca de la pronominalización cansa en última instancia en nociones deícticas (Lyons, 1977a: 671). Tal con-
ha planteado cierto número de significativos problemas para la distinción clusión repercutiría notablemente en las preocupaciones filosóficas acerca de
entre la anáfora y la deíxis del discurso (véase Lyons. 1977b; Lyons. 1977a: [a naturaleza deictica de la referencia a las que aludimos en l a sección 2.1.
662 et seq para una revisión de ello: para los trabajos recientes, véase por ej.
. Hcny y Schnelle, 1979). En primer Jugar, hay los denominados pronombres de Volviendo a cuestiones más concretas de l a deíxis del discurso, existen mu-
pereza (Geach, 1962: 125 el seq), como en la conocida oración de Karttunen chas palabras y expresiones en inglés, y sin duda en la mayoría ele lenguas,
(véase Lyons, 1977a: 673 et seq): que indican la relación entre un enunciado y el discurso anterior. Como ejem-
plos tenemos los usos al inicio de un enunciado de palabras como bul. "pero",
therefore. "por lo tamo",//» conclusión, "en conclusión", totSiecontrary, "al con-
(93) T h e man who gave his paycheck to his w i f e was wiscr [han the man who trario". 5'iV/, "sin embargo, con todo", however, "sin embargo", unyway. "de
gave it lo his misiress. El hombre que entregaba su paga a su esposa era todos modos", well. "bien, bueno", besides, "además", actually, "de hecho", al!
más sensato que el hombre que la entregaba a su amante
ir. r.ll. "considerándolo todo", so. "así, por lo tanto", after all, "después dé lodo",
etcétera. En general se admite que estas palabras poseen al menos un compo-
donde it no es correferencial con respecto a his paycheck, "su paga (de él)" sino
nente del significado que se resiste a un tratamiento veritativo (Grice, 1975;
que se refiere a lo que se habría referido una repetición de ese SN (es decir, a la Wilson, 1975; Levinson, 1979b). Lo que parece que hacen es indicar, a menudo
paga del hombre que se la entregó'a su amante) si hubiera aparecido en Jugar de maneras muy complejas, cómo el enunciado que las contiene es-una res-
de it. Se podría decir que en este caso el pronombre logra referirse mediante puesta a, o una continuación de, alguna porción del discurso anterior. Esta-
una referencia deíctica del discurso a un SN anterior. En segundo lugar, en un mos a la espera de estudios concretos sobre estos términos, pero en el siguien-
intercambio como el siguiente (de Lyohs,1977a: 668): te capítulo vamos a esbozar un tipo de enfoque bajo la rúbrica de implica tura
convencional, indicaremos otro tipo en el capitulo 6 cuando comentemos los
(94) A: Tve never seen him. Nunca lo he visto usos conversacionales de well, "bien, bueno" (véase Owen, 1981) y puede en-
B: That'% a lie, Eso es una mentira contrarse un tercer tipo en Smith y Wilson (1979: 180), elaborado en Brock-
way(1981).
no parece que el pronombre that sea anafórico (a no ser que se diga que se re-
fiere a la misma entidad a la que se refiere la enunciación de A, es decir, a una Algunas lenguas poseen también morfemas que marcan nociones tan clara-
proposición o a un valor veritativo); no acaba de parecer tampoco pertene- mente discursivas como la línea de la historia principal. Por ejemplo, en la
ciente a la deíxis del discurso (no se refiere a la oración sino, quizás, a la decla- lengua amerindia cubeo, los protagonistas principales de una historia y sus
ración hecha al enunciar esa oración.) Más bien parece que este uso quede acciones están marcados con una partícula de un modo tan sistemático que al
entre los dos: Lyons (1977a: 670) denomina tales usos deíxis textual impura. extraer solamente aquellas oraciones que contienen dicha partícula se obtie-
En tercer lugar, Lyons señala que si se considera la anáfora como una referen- ne un resumen conciso y fiel (véase Longacre, 1976a para muchos de estos
cia a entidades que ya están establecidas en el dominio del discurso, entonces casos en ésta y otras lenguas amerindias; y Anderson y Keenan, en prensa,
es corriente que al referirnos a ellas en la referencia ^anafórica utilicemos el acerca de la categoría denominada cuarta persona en ¡as lenguas algonqui-
orden en que fueron introducidas por el mismo discurso. Por ejemplo, la tra- nas, que realmente es una categoría perteneciente a la deíxis del discurso).
ducción turca de (95) podría glosarse como (96), donde el demostrativo de También es conocido el hecho de que algunas lenguas como el japonés y el
proximidad se refiere anafóricamente al primer referente introducido y el de- • tagalo poseen marcadores temáticos distintos de los marcadores de caso. De
mostrativo de distancia al segundo: este modo la oración japonesa

(95). John and Mary carne into the room: he was laughing but she was crying, (97) • ano-hon-wa John-ga kat-ta
John y Mary entraron en la habitación: él reía pero ella lloraba Ese libro-Jema que compró John-su/'efo
{96) John and Mary carne into the room: this was laughing, but that was crying,
h't. John y Mary entraron en la habitación: este reía pero aquélla lloraba'* significa aproximadamente 'por lo que se refiere a ese libro (o. hablando de
ese libro), John lo compró", donde iva marca el tema y ga el sujeto gramatical
16. [Obsérvese que en castellano diríamos lo siguiente: "John y Mary entraron en Ja habitación: (cuando el tema y el sujeto son idénticos, solamente se utiliza i v a ; Gundel,
aquil reía pero esta lloraba"; es decir, en turco el demostrativo de proximidad se refiere anafóri- *•
camente ai primer referente introducido y el de distancia ai segundo, mientras que en castellano, 1977: 17). En algunas lenguas la codificación gramatical del tema es tan pree-
al menos en este caso, el demostrativo dé proximidad se refiere al último referente introducido minente que no está claro que la noción de sujeto tenga el mismo valor que en
(que es el que de hecho se encuentra mas cerca del pumo del discurso en que nos hallamos al el análisis de, por ejemplo, las lenguas indoeuropeas (Li y Thompson. 1976).
hacer dicha referencia). Por lo tanto, no siempre sucede que el principal criterio para utilizar uno
u otro demostrativo »e« e) de) orden de introducción en el discurso.) Gran parte de la discusión de estos marcadores temáticos se ha centrado en la
Vi) 0, èM-^^^

097
SO PRAGMÀTICA LA DElXIS 81
7
organización de la información dcntro.de la oración en información dada (o lema d e la deíxis social Sólo cuando están grama.ticali/.ados~.Cons_i¡tiiyen_ob-
tema) versus nueva (o comentario acerca del lema-véase Gundel. 1977 para v i o s ejemplos de e s t a s g r a m a t icirl izaciones Iosiprunoml\ijes_lcorjeses)\ferIIUJ"-
una revisión de ello). Pero está claro que una de las funciones más importan- lás de tratamiento; p e r o existen muchas o i r a s I nat t i 1 es I a c i oí i es d e la deíxisso-
tes de la lema!ización es relaciotuir el enunciado marcado con un lema especi- cial (véase Brüw'n y Levinson. I"78: I§3-"2. 2t>! -5: Levinson. 1977, 1979b).
fico que. ha surgido enel discurso previo, es decir, realiza una función deiclica Hay dos tipos básicos ele información social mente deiticu q u e parecen estar
del discurso. codificados en todas las lenguas d e l mundo: i-eja_ti.va_y «bjoj.ula. La variedad
Parece que esta misma función se realiza en inglés y en otras lenguas cuyo reljLÜya esjajnásjmpyxtaxa y l a s relaciones lipicvinienlc expresadas las si-
orden de palabras es relativamente fijo, mediante cambios en dicho orden. guientes:
Así. las oraciones desplazadas hacia la izquierda (Ross, 1967) como las si-
guientes parece que marcan, el tema de la oración mediante un movimiento
hacíala posición inicial: ' 1 (i) hablante y referente (por ej.. los honoríficos d e r e f e r e n t e )
(¡i) hablante y destinatario (por ej.. los honoríficos de destinatario)
(98) Thuí bloust*. it's siniplv slunning. Esa blusa, es sencillamente imponente (iii) hablante y testigos (por ej., los honoríficos d e leslitíos o de audiencia)
(iv) hablante y a m b i e n t e (por e j . , los niveles d e f o r m a l i d a d )
(99) Vera, is she coming d o w n then?, lil. ¿Vera, va a bajar, entonces?
Los estudios sobre el uso real parecen mostrar que les elementos que se co- Podemos hablar de honoríficos cuando la relación en (i)-(iii) concierne al
locan en esta posición se corresponden realmente con el tema del discurso, o rango o respeto relativos, pero hay muchas otras clases de relación que pue-
con 'acerca' de qué están hablando los participantes, aunque no siempre de den estar gramaticalizadas, por ej., las relaciones de parentesco, las relacio-
maneras tan ¡¿imples (Duranti y Ochs, 1979). Las cuestiones que rodean la dis- nes totémicas, la pertenencia a un clan, etc., las que tengan validez en el siste-
tinción entre tema y comentario han sido hasta este momento bastante mal ma social en cuestión. Los tres primeros tipos de honoríficos fueron
comprendidas y en la discusión se ha creado cierta confusión a causa de un claramente distinguidos por Comrie (1976b), quien señaló que las descripcio-
caos terminológico (véase Gundel, 1977; Lyons, 1977a; 500 et seq), aunque la nes tradicionales han confundido a menudo (i) y (ii): la distinción consiste en
cuestión tiene claramente una importancia considerable para la teoría prag- que en (i) el respeto sólo puede transmitirse.aludiendó al 'objetivp)del respe-
mática. to, mientras que en (ii) puede transmitirse sin referirse necesariamente al ob-í.
Las observaciones de esta sección no hacen más que apuntar un campo del jetivo. Así, la familiar distinción entre tu y vous en los pronombres singulares
que una buena teoría de la deíxis del discurso debería dar cuenta. El ámbito, de tratamiento (a los que denominaremos, siguiendo a Brown y Gilman.
como se ha indicado, puede ser bastante amplio, abarcando desde los límites (1960), pronombres T/V) es realmente un sistema de honoríficos de referente^ '
1
de la anáfora a cuestiones de estructuras tema/comentario.^ donde el referente coincide con el destinatario. Por contraste, en muchas len-'
guas (de manera notable en las lenguas del sudeste asiático, incluyendo el co-
2.2.5 Deíxis social- reano, el japonés y el javanés) es posible decir una oración como 'La sopa está
La deíxis social atañe a "aquellos aspectos de las oraciones que reflejan o caliente' y, mediante la elección de una forma lingüística alternativa (por ej.
establecen o están determinados por ciertas realidades de la situación social para 'sopa") codificar respeto hacia el destinatario sin referirse a él, en cuyo
en que tiene lugar el acto de habla" (Fillmore. 1975: 76). Fillmore, por desgra- caso tenemos un sistema de honoríficos de destinatario. En general, en estas
cia, procede entonces a diluir el concepto de deíxis social incluyendo, por lenguas es casi imposible decir algo que no esté sociolingüísticamen te marca- (•''

ejemplo, gran parte de la teoría de los actos de habla (véase el capitulo 5). do como adecuado solamente para ciertos tipos de destinatarios. En la prácti-
Aquí restringiremos el término a aquellos aspectos de la estructura del len- ca, sin embargo, los elaborados 'niveles del habla' de las lenguas del sudeste
guaje que codifican las identidades sociales de los participantes (mejor dicho, asiático son complejas amalgamas de honoríficos de referente y de destinata-
los titulares de los papeles de participante) o la relación social entre ellos, o rio (véase Geertz. 1960 y Comrie, 1976b respecto al javanés; Kuno, J 973 y Ha-
entre uno de ellos y personas y entidades a que se refieren. Naturalmente, hay rada, 1976, acerca del japonés).
muchos aspectos del uso del lenguaje que dependen de estas relaciones (véase El tercer tipo de información relacional, entre el hablante y las personas
por ej, Brovvn y Levinson, 1978, 1979), pero estos usos son pertinentes en el presentes, está más raramente codificada en los honoríficos de testigo. (El tér-
mino testigo aquí representa un término que abarca a los participantes en el
17. Ross propuso el desplazamiento hacia la izquierda como una transformación, pero este aná- papel de audiencia y a los oyentes casuales no participantes.) Los ejemplos de
lisis ofrece serios problemas, y parece mejor tratar estos sintagmas temáticos como SN a posicio-
nales, no muy diferentes de los vocativos, aunque se ha teorizado muy poco acerca del manejo de
ello incluyen el vocabulario alternativo del dyirbal, al que nos referimos más
la sintaxis y la semántica de ésios (véase Gundel. 1977:46 el sal). arriba, empleado en presencia de parientes tabú (véase también Haviland,
18. |Un ejemplo mas propio del castellano puede serel siguiente: A MARÍA, ¿LE%ITSTAN LAS FIESTAS^, 1979, acerca del gitugu yimidhirr) y en ciertas características.de las lenguas
99

82 PRAGMÁTICA i DElXIS Si

20
del Pacífico, como algunos aspectos dé los 'honoríficos reales' en ponapeano "residencia" (por 'casa'), diñe, 'cenar' (por 'comer' o 'tomar una comida').
(Garvín y Reisenberg. 1952: 203). ladv, "señora, dama" (por 'mujer'), sieed, "corcel" (por 'caballo'), etcétera. Las
A estos fres tipos de información relaciona! podríamos añadir un cuarto, a opresiones que se refieren al destinatario, sin embaruiV son especialmente
saber, la relación entre el hablante (y quizá otros participantes) y el ambiente propensas a codificar ¡as relaciones entre habíanle y referente, debidu sin
(o actividad social). Aunque la mayoría de lenguas se usan de modo diferente duda al control directo por parte del destinatario de la actitud del habíanle
en ambientes formales, en algunas de ellas la distinción formal/informal está hacia él o ella. De aquí la distribución en todo el mundo y e n lenguas y cultu-
n
ras S ' relación alguna de la distinción T/V e n los pronombres de la sesjunchi
firmemente eramaticalizada, como por ejemplo en japonés por el denomina- persona del singular (Hcad. 1978; Levinson, 1978; para la sociulintuíMica.
do estilo ¡fias y en tamil por un variante diglósica elevada (véase más adelan- véase Brown y Gilman, 1 9 6 0 y Lamben y Tucker, 1976). El hecho de que la
te). Obsérvese que mientras los pnrS^¿r"tres ti pos; d c información son estric- forma del pronombre cortés Vse tome a menudo prestada de los pronombres
tamente r e j a ^ o s ^ l ^ ^ r o j J e i c t i c o ^ e n este caso concreto la posjción social de sesurida persona del plural, o la tercera persona del singular o plural, i n -
ícjjiablajite, la formalidad la vemos más qui/á como una relación entre todos troduce complejidades considerables en los sistemas de concordancia (Co-
los papeles del participante y la situación (pero véase lrvine, J979; J .M. Atkin- nirie, 1975; Corbelt. 1976; Levinson, 1979b). En las lenguas que poseen hono-
son, 1982).'» ríficos, la concordancia honorífica puede convertirse entonces en un
El otro tipo principal de información socialmente deftica que suele codifi- intrincado aspecto de la morfología, que no puede siempre tratarse formal-
carse es absoluta más que relativa. Existen, por ejemplo, formas reservadas mente sin aludir a los valores socialmente deicticos de morfemas particula-
para ciertos hablantesTeB"cuyo"cáso podríamos hablar (siguiendo a Fillmore, res. Estos son algunos de los más importantes y más ignorados ejemplos de la
1975) de hablantes autorizados. Por ejemplo, en la lengua tai el morfema interacción directa entre la pragmática y la sintaxis. Finalmente, obsérvese
que las fórmulas de tratamiento y todas las formas vocati vas parecen estar in-
khráb es una partícula cortes que solamente puede ser utilizada por hablantes variablemente marcadas por la relación entre hablante y referente: no existe
masculinos; la forma correspondiente reservada a los hablantes femeninos es tal cosa, parece, como apelaciones o tratamientos socialmente neutros (véase
khá (Haas, 1964). Análogamente, existe una forma del pronombre de primera Zwicky. 1974: 795 acerca del inglés).
persona específicamente reservado para el uso del Emperador japonés (Fill-
more, 1971b: 6). También existe en muchas lenguas formas reservadas para Los otros tipos de información socialmente deíctica, sin embargo, pueden
los receptores autorizados, incluyendo restricciones en la mayor parte de fór- codificarse en cualquier lugar del sistema lingüístico. Los honoríficos de des-
mulas de tratamiento (Your Honour, "Su Señoría", Mr. Presiden!, "Sr. Presi- tinatario (incluyendo los deshonoríficos y los marcadores de intimidad), por
ejemplo, aparecen en alternantes léxicos o formas supletivas (por ej. en java-
dente", etc.); en el túnica había pronombres que diferían no solamente según
nés; Geertz, 1960), en la morfología (por ej. en japonés: Harada, 1976), en par-
el sexo del referente, sino también según el sexo del destinatario, de manera tículas o afijos (por ej. en tamil; Levinson, 1979b). en la fonología segmental
que habla, por ejemplo, dos palabras para 'ellos-as', dependiendo de si se esta- (porej.en vasco; Corum, 1975:96), en la prosodia (por ej. en el falsete honorí-
ba hablando con un hombre o con una mujer (Haas. ibid.). fico del tzeltal; Brown y Levinson, 1978: 272) y en muchos casos en una mez-
Ahora que hemos revisado los principales tipos de información deíctico- cla de ellos (porej.en javanés, japonés, madures, coreano). Análogamente, los
social gramaticalizada en diferentes lenguas, vamos a considerar dónde se co- honoríficos hacia las personas presentes están codificados en dyirbal y en
difican tales distinciones en los sistemas gramaticales. Nótese que soló el pri- guugu yimidhirr por un vocabulario totalmente distinto, como ya señalamos
mer tipo de información relativa, es decir, el situado en el eje (Dixon. 1972: 32 et s e q ; Hayiland, 1979) y en otras lenguas por ciertas partícu-
hablante-referente, impone limitaciones intrínsecas en los modos en que las y la morfología. Los niveles de formalidad están codificados morfológica-
puede ser codificada dicha información - a saber, en expresiones de referencia mente en japonés, pero en tamil están codificados por diferencias en todos los
y concordancias morfológicas con éstas. Por buenas razones de tipo sociológi- niveles de la gramática, incluyendo la fonología, la morfología, la sintaxis y el
co, encontramos tales honoríficos de referente para los actores, sus grupos so- léxico. Los casos como este último son generalmente denominados variantes
diglósicas (Ferguson, 1964), aunque no todo lo que se denomina de este modo
ciales, sus acriones y sus pertenencias (véase por ej. Geertz, 1960 y Horne,
posee las estrictas reglas de co-ocurrencia que distinguen los diferentes nive-
1974: xxi acerca del javanés). Quizá podemos encontrar pálidos reflejos de les o las restricciones en el uso que posee el tamil formal. Algunos de estos ni-
estas últimas en los términos 'elevados' del inglés como residence,
veles están restringidos al medio, oral o escrito, pero el tamil formal se em-
t a diferencia podría ser m i s aparente que real; es muy posible que existan sistemas de ho-
noríGcos que codifiquen las relaciones entre el destinatario y el referente, y hay también los tér- 20. \DHTNER, "cena", es la comida principal del día en Inglaterra y otros países de cultura anglo-
minos de parentesco 'triangulares' australianos mencionados en la sección 22.}; por lo Unto, el sajona, siendo por lo tanto la m i s adecuada para eventos formales y celebraciones. Tamo es así
papel del espectador no tiene tampoco por qué ser siempre tan central con respecto a los tres que la comida principal de los domingos, que tiene lugar al mediodía, cambia su nombre habi-
primeros tipos de defxis social. tual [LUNCH, "almuerzo") por el de DINRTER. De ahí que DIN*, "cenar", stía un 'término elevadu'.l
t

tATICA u DEÍXIS 85

pl& tan!» al escribir como para dirigirse formalmente a alguien o hacer dis- si los lingüistas se pusieran todos de acuerdo en cómo debería trazarse los li-
cursWr mites entre la pragmática y la semántica, no habría una respuesta sencilla a
Puede ser que al lingüista interesado en delimitar el ámbito de una teoría estajJreguhiá. J^oritagyè (1974) sostenía que el estudio de cualquier lengua
lingüística global le preocupe que la descripción de la deíxis social se confun- que contuviera indéxicos era, eo ipso, pragmática. Pero esto tiene la conse-"
da simplemente con la sociolingüística y que por este motivo quiera excluir cúénciá.'cdmó ya señalamos, de qué las lenguas naturales poseerían solamen-
totalmente ¿1 estudio de la deíxis social de las descripciones formales del len- te una sintaxis y una pragmática, y ninguna semántica. Asi que si la distin-
guaje. Esto.sería desafortunado. En primer lugar, como se observó en la sec- ción entre semántica y pragmática tiene que servir de algo, podemos tratar de
ción 1 2, puede trazarse una frontera entre las cuestiones deicticas y otras trasladar el estudio de los indéxicos a la semántica y, puesto que al menos al-
cuestiones sociolingüísticas más amplias, ya que la deíxis social concierne a gunos aspectos de la deíxis influyen en las condiciones veritativas, podemos
la gramaticalización, o codificación en la estructura del lenguaje, de informa- esperar que este cambio coincida con la decisión de restringir la semántica a
ción social, mientras que la sociolingüística también se ocupa, y quizá princi- los aspectos veritativos del significado.
palmente, de cuestiones del uso del lenguaje. A pesar del hecho de que ciertos Sin embargo nos sentiríamos defraudados, porque hay aspectos de la deíxis
enfoques parecen aunar el significado y el uso de los elementos pertenecientes que claramente no dependen de dichas condiciones. Lajrqntera entre semán-
a la deíxis social (véase por ej. Ervin-Tripp, 1972), la posibilidad de usos iróni- tica y pragmática atravesaría entonces lo que es, desdeel puntó devístá adop-
cos regulares de, por ejemplo, los honoríficos hacia los niños, aboga por la tado en.la sección 2.2, un campo lingüístico unificado. Pero si procedemos a
existencia de significados anteriores y bien establecidos independientes de las trazar la línea, ¿por dónde pasará exactamente? Como vimos en la sección
reglas del uso. La deíxis social concierne así al significado y a la gramática 2.1, no podemos determinar las condiciones veritativas de las oraciones que
(por ej., los problemas de la concordancia honorífica) de ciertas expresiones contengan indéxicos sin aludir a la función deíctica de los indéxicos; pero si
lingüisticas, mientras que la sociolingüística se ocupa también, interalia, de dejamos que las condiciones veritativas se relativicen según los hablantes,
cómoise'emplean realmente estos elementos en contextos sociales concretos destinatarios, tiempos, lugares, objetos indicados, etc., entonces da la impre-
clasificados según los parámetros del sistema social en cuestión (Levinson, sión de que muchos aspectos de la deíxis pueden tener cabida dentro de una
1979b). De esc modo, la deíxis social puede restringirse sistemáticamente al semántica veritativa. Sin embargo, en esta versión de la semántica veritativa
estudio de hechos que se encuentran claramente dentro del ámbito de los es- sólo se puede asignar las proposiciones que expresan a enunciados en un con-
tudios estructurales de los sistemas lingüísticos, dejando el estudio del uso a texto, no a las oraciones. Sin esta maniobra, las tentativas actuales de definir
otro dominio. . la noción de consecuencia lógica más o menos directamente sobre fragmentos
Otra razón por la que los gramáticos no deberían ignorar la deíxis social es del lenguaje natural (como iniciadas por Montague en 1974) no tendrían
que, aunque no es obvio que el estudio del inglés tuviera que pagar las conse- mucho sentido como programa semántico general.
cuencias de tal olvido, no hay casi ninguna oración de, por ejemplo, el japo- Existen, sin embargo, muchos obstáculos para la inclusión de la deixis en la
nés,' el javanés o el coreano que pueda ser adecuadamente descrita desde un semántica por el simple medio de proporcionar una lista de índices o puntos
punto de vista estrictamente lingüístico sin un análisis de la deíxis social. El de referencia contextúales a partir de los cuales se establecen las condiciones
abandono de esta cuestión en su totalidad es debido sin duda simplemente a veritativas. Por ejemplo, no se ha intentado tratar las distinciones entre ges-
la desproporcionada cantidad de trabajos lingüísticos recientes que se han tual, no gestual, y los varios usos no deícticos de las palabras deicticas. Para
hecho acerca del inglés o de lenguas estrechamente relacionadas con éste. los usos gestuales parece que necesitamos no sólo una lista de coordenadas
abastractas, sino un control completo de las propiedades físicas del evento de
..'i./ 23 Conclusiones .. , ; ...... habla. Por ejemplo, sería insuficiente tener sólo un índice deíctico para el mo-
Esté capítulo ha sido dedicado en su mayor parte, primero, a la presenta- mento de enunciación; sin embargo, la cantidad de índices temporales que
V:'; ción de algunas distinciones analíticas útiles y segundo, a una revisión de al- necesitamos parece que depende del enunciado en sí mismo:
' gunas de las numerosas complejidades de la deíxis en lenguas familiares y no
• tan familiares. La falta de discusión teórica refleja el estado actual de nuestra (100) Don't shoot now, but now, now and now!. ¡No disparéis ahora, sino ahora,
ahora y ahora!
• comprensión del asunto: tenemos, por un lado, solamente los bastante sim-
v pies enfoques filosóficos de los indéxicos (que abarcan sólo algunos aspectos Así que debe reconocerse la posibilidad de una lista indefinidamente larga
v. de la defxis de persona, de tiempo y de lugar) y, por el otro lado, una masa de de índices o coordenadas necesarios. Como respuesta a esto, Cresswell (1973:
. ' complicados hechos lingüísticos, que gracias a los trabajos de Fillmore y 111 et sea) proporciona mediante una maniobra técnica una formulación que
Lyons en espacial han sido ordenados de un modo preliminar. evita el tener que especificar por adelantado los índices necesarios. Pero esto
$$í$ñ* Nos queda, sin embargo, una cuestión muy importante: la de si el estudió / -
apenas resuelve el problema de saber cómo obtener los índices pertinentes
^e la deíxis pertenece a la semántica o a la pragmática. Sin embargo, incluso I justo cuando los necesitamos. Otro problema es que enunciados como
3*&d¡£i£j /-¡&¿r¿d, Llredes

La cortesía verbal Actos de habla no corteses 1.(10 ^

te en signo icónico de la mitigación de fuerza asertiva. A propósito de La conclusión que sacamos es que el español es una lengua en la
esta relación entre estructura sintáctica e información icónica, es inte- que la atenuación asertiva que hemos estudiado se expresa por un
resante citar a Lakoff y Johnson (1980, 129): doble código formal: distancia sintáctica y selección modal.
Para terminar, hay que llamar la atención sobre una clase de ex-
If the meaning of form A affects the meaning of form B, then the
presiones cognitivas que desempeñan una función pragmática equiva-
CLOSER form A is to form B, the STRONGER will be the EFFECT of the
meaning of A on the meaning of B [...]. There is a rule in English,
lente a la de los predicados doxásticos que acabamos de examinar. Se
sometimes called negative transportation, which has the effect of trata de fórmulas estereotipadas como en mi opinión, si no me engaño
placing the negative further away from the predicate it logically y puede que me equivoque, pero..., que reflejan en mayor o menor
negates; for example, Mary doesn't think he'll leave until tomorrow. grado la máxima: critícate a ti mismo antes de que pueda hacerlo tu
Here n't logically negates leave rather than think. This sentence has interlocutor. Son estrategias apropiadas-para comunicar cortesía posi-~
roughly the same meaning as Mary thinks he won't leave until tiva; es decir, el hablante que las usa adopta una actitud modesta hacia
tomorrow, except that in the first sentence, where the negative is FUR- el oyente, dándole a entender que no se hace incondicionalmente
THER AWAY from leave, it has a weaker negative force. In the second
responsable de la verdad de la proposición aseverada. De este modo
sentence, where the negative is CLOSER, the force of the negative is
se ofrece al oyente la oportunidad de dar una opinión divergente sin
STRONGER.
correr el riesgo de perjudicar su relación social con el hablante. Lo
[Si el significado de una forma_A afecta al significado de una
estereotipado de estas fórmulas puede inferirse de su forma
forma B, cuanto MÁS CERCA esté la forma A de la forma B, MÁS FUERTE
notoriamente fosilizada. Así, por ejemplo, si no me engaño no admite
será el EFECTO del significado de A en el significado de B [...]. Hay una
regla en inglés, llamada a veces traslado de la negación, que tiene el
sustitución por *en el caso de que no me engañe, a pesar de la
efecto de colocar la negación más lejos del predicado que niega afinidad semántica de los conectivos hipotéticos en el contexto dado.
lógicamente; por ejemplo, 'María no cree que (él) se marche hasta Un rasgo formal típico, lógicamente explicable, es la referencia obli-
mañana'. Aquí no lógicamente niega se marche antes que cree. Esta gada al hablante mismo: en MI opinión, si no ME engaño, puede ser
oración tiene más o menos el mismo significado que 'María cree que que ME equivoque, pero...
(él) no se marchará hasta mañana', excepto que en la primera oración, Vale la pena señalar que junto a en mi opinión hallamos también
donde la negación está MÁS LEJOS de se marche, tiene una fuerza
eh mi modesta opinión. Considerando el sentido intrínseco de modes-
negativa MÁS DÉBIL. En la segunda oración, donde la negación está
to, nos inclinaríamos a creer que la expresión se usa como variante
MÁS CERCA, la fuerza de la negación es MAYOR.]
mitigadora de en mi opinión. Sin embargo, su empleo evoca conven-
cionalmente una interpretación irónica, de modo que, en vez de pro-
En español hay que resaltar que la diferencia pragmática referida ducir un efecto mitigador, sirve de recurso reforzador.
por Lakoff y Johnson se refleja formalmente no sólo por distancia
sintáctica, sino también por diferencia modal. Para puntualizar, la
8.1.2.2.2. Estrategias deicticas <^f-—-
distinción entre (59) y (60) demuestra claramente que la aparición de
la negación en la cláusula matriz requiere el uso del subjuntivo en la Queda por investigar la segunda categoría de las manipulaciones
de complemento, mientras que la variante fuerte de la aserción re- del valor veritativo de la proposición, que es la que se compone de
quiere el uso del indicativo. dos clases de estrategias deicticas. Para valorar su función pragma-
CORTESÍA. — 9
130
101«
La cortesía verbal Actos de habla no corteses 131

lingüistica es indispensable tomar como punto de arranque el llamado sona dej. plural y de la referencia implícita. En lo que sigue, enfo-
concepto de centro..deíctico. Para caracterizarla, véase la cita si- caremos las estrategias referenciales dentro del marco del centro
guiente:
deíctico.
The three types of deixis according to Fillmore (...] —person (e.g., Comenzando con la referejir.ia. po-especifica, advertimos que esta
you, me), place (e.g., here, there), and time (e.g., now, later)— are all categoría se manifiesta de distintas formas en español: además de la
oriented to the speaker's point of reference, which constitutes the pa^a_§ia,ager4te-explícito, ilustrada por (17), pueden utilizarse para
deictic center. In discussing deixis Rauh [...] points out that the center fines atenuadores: e\ pronombre pspudorrsflexivo «se», la segunda,
of orientation of the utterances, based on the speaker's point of view, persona del singular del verbo y la primera persona_del plural del
may be shifted in different ways to convey certain meanings (Koike,
verbo. Por su carácter no específico, las tres categorías pueden servir
1989, 191).
para silenciar la identidad-de los participantes en la interacción verbal
[Según Fillmore [...], los tres tipos de deixis —persona (p. ej., tú, aserd^y^Estaestratggia deíctica puede denominarse apropiadamente
yo), lugar (p. ej., aquí, allí) y tiempo (p. ej., ahora, después)— están
(0s^cal¿ací¿^lí En Haverkate (1984, 83-84), la desfocalización se de-
orientados todos hacia el punto de referencia del hablante, que cons-
fine como una táctica de distanciamiento manejada por el hablante
tituye el centro deíctico. Al analizar el concepto de deixis, Rauh [...]
pone de relieve que el centro de orientación de las locuciones lin- para reducir o minimizar su propio papel o el del oyente en lo des-
i güísticas, basado en el punto desvista del hablante, puede moverse en crito.
Warias direcciones para comunicar significados diferentes.] Centrémonos primero en el uso del pronombre pseudorreflexivo,
tomando como punto de partida el ejemplo siguiente:
Como sugieren los ejemplos entre paréntesis, la categoría de dei-
61) Se puede demostrar fácilmente que esta teoría no está bien
xis de persona se divide en dos subcategorías fundamentales, la fuente
fundada.
locutiva, o sea, el ¿abijante, por una parte, y el objeto locutiyo. o sea,
el oyente, por otra. En el párrafo siguiente veremos que las dos cate-
gorías pueden ser manipuladas para proporcionar determinados efec- (61) muestra que la construcción pseudorreflexiva es un medio
tos de mitigación,. eficaz para desdibujar los límites-deja 7;ona deíctica del hablante. Esto
La segunda categoría del centro deíctico relevante para el presente 'quiere decir que, bajo la interpretación que aquí nos interesa, el ha-
análisis es la de la deixis temporal; a ésta se dedica el párrafo blante establece un distanciamiento respecto al contenido de la. pro-
8.1.2.2.2.2. posición para evitar dar la impresión de que quiere imponer su
opinión al oyente; aprovechando el carácter no específico de.se. puede
8.1.2.2.2.1. La coordenada de persona del centro deíctico formular un punto de vista divergente sin correr el riesgo de perju-
dicar su relación con el interlocutor.
Como introducción al concepto de la deixis de persona remitimos De ejemplos como los siguientes puede derivarse evidencia em-
al párrafo 2 ^ 2 . , donde llamamos la atención sobre dos recursos re- pírica de que la construcción pseudorreflexiva encierra una referencia
ferenciales para mitigar la fuerza ilocutiva del acto de habla. Es- pojencial al hablante:
pecíficamente, mediante los ejemplos (14)-(16) y (17)-(18) hemos
analizado los efectos perlocutivos de la referencia de la primera per-
132 ceros de habla no corteses 133
La cortesía verbal 102
62) Por lo menos enynícaso •se^deja de pensar asi y yo pienso que posicional desfavorable. Concretamente, (64) expresa una referencia
seguiré haciendo novelas como las que he hecho hasta ahora desfocalizadora a un conjunto de personas que incluye al hablante y
(Sturniolo, 1982, 63). excluye, lógicamente, al oyente. Esta interpretación nos lleva a con­
63) Nunca se está segura de nada (Carrasco, 1978,217). cluir que, aunque la aserción carezca de referencia específica al ha­
blante, es muy posible que éste haya tomado parte esencial en la
En el último ejemplo, la concordancia de género del predicado decisión referida. En otras palabras, la construcción pseudorreflexiva/
nominal refleja formalmente la participación del hablante (femenino) es un iristrurnento referencial que ofrece al hablante la oportunidad de»
en lo referido. En (62) alternan dentro del mismo contexto sintáctico fingir que no es responsable de lo descrito. La misma interpretación
dos clases de referencia al hablante: la no específica del pronombre vale para (65), con la única diferencia de que el pronombre pseu­
pseudorreflexivo y la específica de los pronombres posesivo y perso­ dorreflexivo no desfocaliza más que la,identidad del hablante.
nal, respectivamente. Veamos otro caso:
Como hemos visto en el análisis del ejemplo (61), la índole des-
debería prestar atención a advertencias tan serias.
focalizadora de la referencia pseudorreflexiva causa una extensión de
i la zona deíctica del hablante hasta el punto de que los límites de la
Es evidente que en este ejemplo la elección del pronombre pseu­
I misma se hacen confusos. De este modo, el empleo del pronombre
dorreflexivo tiene como fin mitigar la fuerza del reproche, contri­
pseudorreflexivo contribuye a sugerir que lo que se asevera no corres-
buyendo a proteger la imagen positiva del oyente. Evitando referirse
j ponde a un punto de vista personal del hablante, sino a una verdad
abiertamente al interlocutor, el hablante de (66) deja de identificarlo
/ generalmente aceptada o reconocida. La generalización, desde luego,
como alguien que ha actuado de un modo inapropiado.
tiene como fin aumentar la fuerza persuasiva de la aserción.
Una comparación entre (61) y (66) muestra que el proceso de
Además de contextos argumentativos como el ilustrado por (61),
desfocalizáción opera en dos niveles referenciales, ya que puede aca­
hay otros en los que se aplica la depfpqaJisac-iÓTi como estrategia para
bar tanto en la despersonalización de la identidad del hablante como
atenuar la fuerza de actos de habla que amenazan la imagen positiva
en la del oyente.
del oyente. A esta categoría pertenecen en particular los reproches y
Contrastemos, para finalizar, los ejemplos (61) y (66) con sus
las censuras. Considérese:
variantes no desfocalizadas:
64) En la reunión de ayer ^decidió que no te has adaptado bien a
nuestro equipo. 61a) (Yo) puedo demostrar fácilmente que esta teoría no está bien
65) Por eso^e)nota que no has considerado una solución verda­ fundada.
deramente eficaz. 66a) (Tú) deberías prestar atención a advertencias tan serias.

La interpretación que nos interesa aquí es que en los dos casos el Es fácil ver que en estos casos el hablante no intenta atenuar la
hablante intenta borrar los perfiles de la zona que ocupa en el centro fuerza del acto de habla; (61a) enfoca explícitamente el papel del ha­
deíctico para silenciar información referencial específica. La apli­ blante en lo descrito, mientras que (66a) enfoca el papel del oyente.
cación de esta estrategia se explica porque las aserciones en cuestión Los resultados de los análisis efectuados ponen de manifiesto que
amenazan la imagen positiva del interlocutor, por su contenido pro­ la construcción pseudorreflexiva se presta perfectamente para desdi-
if)3
3 134 La cortesía verbal Actos de habla no corteses 135

bujar, por motivos de mitigación, los límites de las zonas ocupadas locutores, un hablante y un oyente, dialogando corijigojnismo. En
por los interlocutores en el centro deíctico. Su efecto perlocutivo des- ' efecto, tropezamos con locuciones concretas que parecen justificar tal
3
focaliza la identidad del hablante u oyente, como se vio en los ejem- hipótesis. Obsérvese, por ejemplo, la aportación del locutor B a la si-
¡3 píos (61)-(65), por una parte, y (66), por otra. guiente pareja adyacente de una entrevista periodística, que revela un
A continuación, sigue un análisis del usodesfocalizador de la se- cambio formal de la primera a la segunda persona del singular dentro
3 £ S | gundajjersona del singular dejyerbo. Aunque el interlocutor sea la de un rnismo contexto sintáctico:
persona formalmente referida, los gramáticos, en general, opinan que
3 67) A: ¿Qué piensa usted sobre la instalación de nuevas armas nu-
el hablante es quien ocupa la posición central en la zona deíctica ac- cleares en Europa?
tualizada. Considérese: «El llamado TÚ impersonal es muchas v e c e s } B: Lo que me pregunto es si, como líder político, puedes asumir la
en realidad una variante del YO» (Bob^sNaves, 1971, 33). responsabilidad de tales proyectos.
3 Sin embargo, tendremos ocasión de ver que esta visión es dema-
siado restringida, puesto que se trata de una estrategia referencial típi- Al analizar el componente social del intercambio verbal, hallamos
3 camente generalizadora, por lo que, en principio, sirve para desfoca- que los hablantes que explotan la potencia desfocalizadora de la se-
lizar la identidad de cualquier persona. Este punto ha sido advertido gunda persona del singular intentan crear o mantener una relación de
3 5
por LktrgmMal&míiAo de Guevara (1977, 113) : ^lifjfjrHad con sus mtftrinniitnres, lo cual, en el plano gramatical, se
6
refleja en la actualización de la forma de tratamiento familiar .
3 Vos a la plaza, estás toda la mañana a la cola, y no logras nada~\
puede escucharse en una conversación, sin que el hablante se refiera a I Como ya hemos sugerido, el tipo de desfocalización que estamos
un tú sino a una persona cualquiera y determinadamente ninguna. considerando admite una orientación desde varias perspectivas. Aun-
que formalmente se enfoca la perspectiva del oyente, el hablante pue-
3 de expresar una generalización basada en una experiencia individual.
Desde un punto de vista psicológico, podríamos afirmar que el
Como ilustración, el siguiente ejemplo:
3 carácter desfocalizador de la referencia de la segunda persona del sin-
gular del verbo refleja- él educto de un proceso de interacción -• 68) Si trabajas hasta muy entrada la noche, no puedes dormir bien, j
internalizada en la que el homo cogitans se divide en dos intei-
De acuerdo con la interpretación que interesa aquí, (68) es la
3
5 observación de un hablante que toma su experiencia personal como
Para el uso desfocalizador del tu francés, véase la siguiente observación:
3 The utterances we are concerned with are generalizations involving an punto de referencia implícita para sugerir que se trada_d£uujia_expe-
indefinite person, and they all have the effect of locating this person in a ripnrj^qnpraLrnmprtirla p n r torio el mundo, y, en consecuencia^
3 potentially repeatable activity or context. Anyone's experience may constitute también por el oyente. La estrategia sirve a tres finalidades distintas.
the basis for generalization, though most often it is the speaker's (Laberge y
6
3 Sankoff, 1979,428). El papel central del factor «solidaridad» ha sido señalado también por Bohes-Na-,
[Las locuciones que estamos considerando son generalizaciones basadas ves (1971, 33), Cosje_vJRedondo (1965, 213) y Llórente, Maldonado (1977, 114)
3 en la referencia a una persona indefinida; todas surten el efecto de asociar a Nótese, sin embargo, que el pronombre de tratamiento cortés usted se usa a veces pan
esta persona con una actividad o contexto potencialmente repetible. La ex- producir el mismo efecto desfocalizador que la segunda persona del singular. El si
periencia de cualquier persona puede constituir la base para la generalización, guíente ejemplo está tomado de Kárde (1943): ¡Con estos cam^tosjkJSBPSÍñiUiah
aunque en la mayoría de los casos se trata de la experiencia del hablante.] Por el día tiene usted calor, por la nochejxio.

3
136 La cortesia verbal Actos de habla no corteses \ c\ ' ^
. L(> 'i
Primero, al presentar su propia experiencia como problema general, el La paráfrasis no desfocalizada de (69), por último, que por ra-
hablante puede evitar que se le dirija una crítica personal; hace, pues, zones obvias deja de atenuar la fuerza del acto de habla, se construye
un intento de proteger su imagen positiva. En segundo lugar, el carác- mediante la referencia específica al hablante mismo, como puede
ter genérico de la aserción se presta para entablar una conversación verse un:
obie^a^brejrrir^ojbjem^ Fi-
69b) Está TAN OSCURO AQUÍ que (yo) no veo PRÁCTICAMENTE NADA.
nalmente, por el empleo de la segunda persona del singular —forma
de tratamiento familiar— el hablante manifiesta el tipo de cortesía po- Recapitulando los efectos perlocutivos de la reierenr4Ía-JÍesfoca-;\
sitiva que hemos denominado in-group solidarity (solidaridad de ÜZadQra,4e_la segunda persona -del-siagu-lar del verbo, llegamos a la ^
grupo). conclusión de que se trata de una estrategia típicamente atenuadora:
Del análisis anterior se deduce que la referencia desfocalizadora| por una parte, sirve para manifestar solidaridad de grupo; por otra, es
de la segunda persona del singular es incompatible con el uso del pro- un vehículo de expresión eficiente para protsgejJLa_irrmgen-positiva
nombre sujeto tú, porque la coaparición de los dos tipos de referencia disUiablante. Se podría, pues, calificar la estrategia según dos clases ,
crearía una contradicción entre la desfocalización manifestada por la de mitigación distintas: mitigación altruista y rniliga£Jxai£güC^^
desinencia del verbo y la focalización expresada por el pronombre
Respecto a la deixis de persona, nos resta investigar la desfo-
personal.
calización expresada por la primera persona del plural del verbo,
Además, conviene subrayar que la estrategia desfocalizadora pue- cuyo uso puede reflejar tres clases de estrategias referenciales, según
de manipularse adecuadamente para apartar la atención del oyente de la desfocalización s e exprese mediante «referencia pseudoinciusiya»,
una situación desfavorable provocada por el hablante. Para precisar, lo 7
«referencia de clase» o <<referenci_a_gensrica>> . En este contexto, sólo
que queda implicado por el carácter no específico de la referencia des- interesa la primera categoría, vista ya en 2.2.2., donde, con los ejem-
focalizadora es que el oyente habría podido provocar la misma situa- plos (14)-(16), abordamos la mitigación de actos de habla exhorta-
ción. Así, por ejemplo, una persona, al chocar con otra en una escale-
tivos. Ahora nos toca centramos en la mitigación asertiva.
ra, puede justificar su comportamiento diciendo:
Como punto de partida para el análisis de la referencia pseu-
doinclusiva, sirve la siguiente exposición de Güi Gaya (1985, 229):
69) Está tan oscuro aquí que no ves prácticamente nada.]
Nosotros representa a un sujeto singular en el PH/rsü-DE-MODESLIOR.
como el que emplea, por ejemplo, un escritor al hablar de sí mismo,
La interpretación generalizadora de este ejemplo salta a la vista si
diluyendo en cierto modo la responsabilidad de sus palabras en una
lo comparamos con (69a), que contiene una referencia específica al
pluralidad ficticia: NOSOTROS CREEMOS, en vez de yo creo. Hoy parece
oyente:
ganar terreno el uso de .yo, pero muchas personas lo estiman insolente
y pedantesco.
69a) Está tan oscuro aquí que (tú) no ves prácticamente nada.

Contra lo que parece sugerir esta cita, el llamado <<plurai_de.


Huelga decir que (69a) sería una locución pragmáticamente mal rnodestja>> no sólo aparece en textos escritos, se emplea también e n
formada si se emitiera con el mismo objeto ilocutivo que (69), es
decir, con el de pedir disculpas. 7
Estas categorías fueron introducidas y elaboradas por Hjjyerkate (1J58JL84-92).
Actos de habla no corteses 139
138 La cortesía verbal

discursos o diálogos de carácter expositivo; en una palabra, c 'est le argumentos para acuñar el término referencia pseudoinclusiva. El
«nous» d'auteur ou d'orateur (Benveniste, 1966, 235). nuevo término es más adecuado que el tradicional plupaLd&jnodesiia».
Como denota el mismo término, el plural de modestia representa puesto que, si bien es verdad que el uso de nuestro en (71) puede
una forma mitigadora de comportamiento verbal. Específicamente, la calificarse apropiadamente de recurso de modestia, las expresiones
finalidad primaria del hablante que se vale del recurso es evitar un desfocalizadoras de (70) reflejan en primer lugar una estrategia.
enfrentamiento directo con el interlocutor. Puede decirse que el uso Persuasiva deLautor. que consiste en pretender que tanto él como sus
del plural de modestia crea una situación en la que se da por hecho lectores comparten una responsabilidad colectiva respecto de la ver-
que el oyente o, en la mayoría de los casos, el lector comparte la dad de las proposiciones referidas, mientras que, en realidad, el único
responsabilidad del punto de vista expuesto por el emisor del mensaje. responsable es el autor.
Esto se puede ver en los siguientes ejemplos, tomados de textos es- La categoría de referencia pseudoinclusiva se compone en gran
critos (Van Embden, 1981, 15): parte de expresiones estereotipadas, características, de textos argumen-
tativos en general, y académicos en particular. Algunos ejemplos pro-
70) Los elementos que hemos venido siguiendo en su desarrollo totípicos son: asi llegamos a la conclusión de que, volveremos sobre
ayudan a una solución del problema de la valoración, con el que este punto en el capitulo siguiente y como hemos demostrado ante-
concluiremos. riormente. Es obvio que en todos estos casos, lo mismo que en los
l\)Un antiguo discípulo nuestro, el~profésor F. Poyatos, [...] es hoy ejemplos (70) y (71), el emisor del mensaje procura esiabj£eex_una_-
autoridad en la materia. relacjóiijle^oJidjLridad- con sus interactantes, suponiendo un lazo de
solidaridad de grupo. Esto equivale a afirmar que la referencia pseu-^
E 3
Aunque el español carece de medios formales para indicar la di- doinclusiva representa_una estrategia-para comunicar cortesía-positiva^
ferencia entre la referencia inclusiva y exclusiva de la primera persona Obsérvese que la expresión de cortesía no es una conditio sine qua
del plural, la distinción es conceptualmente importante porque sólo la non, ya que la desfocalización puede aplicarse también para eludir la
E 3 referencia inclusiva se manipula para desarrollar estrategias desfoca- responsabilidad de un acto que ha provocado un efecto desfavorable,
lizadoras, como se ve claramente por el uso del plural de modestia en o incluso nocivo. Considérese, por ejemplo:
los ej emplos (70) y (71). 72) Nos hemos equivocado de cura (Bobes Naves, 1971, 330).
Sin embargo, es importante tener en cuenta que la referencia ac-
tualizada por hemos venido siguiendo y concluiremos en (70) no
Desde nuestra interpretación, (72) representa el intento de un mé-
puede considerarse inclusiva en sentido estricto, ya que, en realidad,
dico de comprometer a su paciente en el fracaso de un mal trata-
los lectores a quienes va dirigido el texto no tpman parte alguna en la
situación descrita; su participación es meramente ficticia, siendo el miento, del que, lógicamente, sólo él es responsable. Ni que decir
autor quien ha venido siguiendo los elementos en su desarrollo y con- tiene que en casos como éste la mitigación referencial es de tipo ego-
cluirá con el problema de la valoración. Del mismo modo, es evi- céntrico.
dente que en (71) el profesor Poyatos no es un discípulo común del En resumen, la referencia pseudoinclusiva consigue tres clases de
autor y de su público; nues/ro no^e^fjereji_pfra_rjers^
r efectos desfocalizadores en los actos de habla asertivos:
Ahora bien, estos análisis semántico-pragmáticos aducen suficientes
140 La cortesía verbal Actos de habla no corteses 141

s I) expresa modestia;
_ Hjp>
así decir, tras la pluralidad ficticia de las expresiones desfocaliza-
II) crea la impresión de que el oyente comparte el punto de vista
doras.
del hablante;
En el caso de la referencia pseudoinclusiva, estamos ante la explo-
III) permite al hablante eludir la responsabilidad de haber provo-
tación de las máximas de calidad. Así, por ejemplo, en el tipo de
cado una situación no deseada.
situación comunicativa ilustrada por (71), el hablante dice lo que cree
En los tres casos, la desfocalización actúa como una estrategia falso (says what he believes to be false), burlando de esta manera la
persuasiva, lo cual, en términos más precisos, quiere decir que el ha- primera máxima de calidad (Grice, 1975, 46). La explicación está en
blante despliega una forma de cortesía positiva, pretendiendo que el que el autor sabe que el profesor Poyatos no es discípulo de su
contacto entre él y sus interlocutores quede determinado por solida- público.
ridad de grupo. Esta táctica se manifiesta claramente por el empleo Luego, en expresiones estereotipadas como asi llegamos a la con-
del plural de modestia, que tiene como objeto reforzar la imagen clusión de que y volveremos sobre este punto en el capítulo siguiente,
positiva del interlocutor, reduciéndose al mismo tiempo la del propio el emisor del mensaje burla la segunda máxima de calidad, que dice:
hablante. Fijémonos una vez más en el ejemplo del profesor Poyatos «No digas lo que no puedes probar adecuadamente» (Do not soy that
para perfilar nuestro análisis anterior: a los lectores del texto se les for which you lack adequate evidence, Grice, 1975, 46). La explota-
asigna una cualidad positiva ficticia, la. de haber contribuido a la ción procede de que el emisor no puede tener la seguridad de que su
formación académica de la persona indicada, lo cual, al mismo público comparta la conclusión a la que llega, ni que esté de acuerdo
tiempo, repercute necesariamente en una reducción de la importancia con volver sobre el punto referido, respectivamente.
del papel educativo del autor, que se vale del plural de modestia.
8.1.2.2.2.2. La coordenada de tiempo del centro deíctico
¿Cómo valorar, finalmente, los resultados de la investigación veri-
ficada a la luz del tema general de este capítulo: las manipulaciones
En los actos de habla asertivos, la manipulación de la coordena-
del valor veritativo de ¡a proposición?
da de tiempo del centro deíctico se efectúa fundamentalmente median-
Adoptando como marco de referencia el sistema de las máximas
te el empleo del condicional. Como es sabido, la gramática tradicional
griceanas, podríamos contestar a la pregunta señalando que la refe-
del español ha hecho gran variedad de propuestas para calificar el
rencia pseudorreflexiva y la referencia generalizadora de la segur>
estatus lingüístico de este paradigma. Para un resumen conciso, véase
da persona cjgl singular del verbo implican una explotación de la
máxima de cantidad, que dice: proporciona la cantidad de información la siguiente observación:
requerida por el objetivo del intercambio verbal, Make your con- It is clear, then, that the -ría form has a very strange history, for it
tribution as informative as is required (for the current purposes of the has been characterized as an indicativc, a subjunctive, a conditional,
exchange) (Grice, 1975, 45). Ejemplos ilustrativos son: (61) Se pue- and a potential form (Castronovo, 1989, 383).
de demostrar fácilmente que esta teoría no está bien fundada y (68) 57. [Es evidente, pues, que la forma en -ría tiene una historia muy
i^abaj^sjh^sjQ^jm^entrada la nochfi, no puedes dormir bien. Como extraña, ya que ha sido caracterizada como una forma de indicativo,
hemos visto anteriormente, la información referencial de estas aser- de subjuntivo, de condicional y de potencial.]
ciones no es tan precisa como pudiera, escondiéndose el hablante, por
es marginal: sólo se apela a él cuando las palabras «fa-
llan» (casos do ambigüedad, actos de habla indirec- 5 ] H 7
los...).
vu) Muy tres ¿ispéelos relacionados con el significado que G R I C E Y EL PRINCIPIO D E C O O P E R A C I Ó N
no están suficientemente explicados: 1) cómo se combi-
nan el significado proposicional y el significado ilocuti-
vo; 2) c ó m o funcionan las expresiones deícticas (fuerte-
mcnie relacionadas con el contexto); y 3) cómo se ex-
plica la vaguedad en las lenguas naturales.

Además, quiza el principal problema —de él se derivan lo-


dos los demás— es el de que utiliza un nivel de abstracción
inadecuado tanto al objeto que estudia como al tipo de resul-
tados q u e seria deseable obtener. El significado pragmático no
parece existir en abstracto, fuera de las realizaciones concre-
tas, sino que se construye a partir de los elementos que inte-
g r a n cada situación comunicativa.
A pesar de todo ello, la teoría de los actos de habla ha
abierto perspectivas muy enriquecedoras y ha aportado. solu- 1. P u n t o s d e p a r t i d a
ciones valiosas a una gran parte de los- problemas que plantea
el estudio del uso efectivo del lenguaje. La magnitud y la im- Si las doctrinas de Searle se podían situar en un terreno
portancia que tal avance supuso están hoy fuera de toda con- fronterizo entre la semántica y la pragmática —él mismo es
troversia. quien propone no hacer distinción entre lo que solemos llamar
el significado de una oración y su fuerza ilocutiva—, las de
H.P. Grice, en cambio, pueden incluirse decididamente en-la
parcela d e la pragmática. Grice no se ocupa de las relaciones
entre estructura gramatical y fuerza ilocutiva, sino que se cen-
LECTURAS RECOMENDADAS tra precisamente en el estudio de los principios q u e regulan la /
interpretación de los enunciados. Sus ideas constituyen el pun- j
La leona de los actos de habla lia sufrido diversas modificaciones to de partida de la concepción de pragmática más extendida ¿
desde su presentación en Searle (1969): hay aportaciones interesantes actualmente.
en Stampe (1975); Holdcroft (1978); Bach y Hamish (1979); Searle,
Kiei'er y üierwisch (eds.) (1980), y Vanderveken (1988). Searle y Van- Muchas veces los filósofos del lenguaje h a n puesto de relie-
derveken (I9S5), es un intento de IbiTnalización de varios aspectos de ve que los operadores lógicos y sus contrapartidas en las len-
la leona. Sobre la hipótesis rcalizaiiva. el texto clásico es Ross (1970); guas naturales parecen no tener las mismas propiedades; en
y Gay.dar ( 1V79Ì. presenta una critica detallada. Sadock (1988). es útil particular, han destacado la vaguedad d e las conjunciones,
como valoración global. El espinoso problema del funcionamiento de frente a la precisión de las propiedades d e los conectores lógi-
los realizamos explícitos se trata en Recanati (1981), y Searle (1989). cos. El trabajo de Grice nace del deseo de demostrar que tal*J
Sobre actos indirectos pueden verse, entre otros, Morgan (1978), Clark separación es sólo aparente: las conectivas de las lenguas natu- I
(1979). Fauconnier (1981). y Havcrkaie (1983). Haverkate (1979 y rales tienen el mismo valor que se describe para los operadores i
1984). son aplicaciones de la teoria a datos y problemas del español. lógicos; las diferencias, de significado q u e pueden observarse :

90
91
_ 108
r-'derivan do la intetvención de oLros factores de tipo conversacio- / es simplemente una condición de racionalidad que resulta bá-
nal. Su modelo trata, precisamente, de identificar y de caracte- sica para que el discurso sea inteligible y tenga sentido. De
. tizar cuáles .son los mecanismos que regulan el intercambio co- hecho, el PRINCIPIO DE COOPERACIÓN de Grice es, en el fondo, un
^jnunicativo y son los responsables de ese «significado añadido». cierto tipo de «condición preparatoria» que se espera que los
participantes observen. Cuando los participantes no se ajustan
a él, la conversación es inconexa y absurda.
2. Su t e o r í a Ahora bien, que tal principio no sea prescriptivo no implica'
^ que su inatmplimiento no pueda merecer algún tipo de canción
2.1. El principio de cooperación y las máximas 'S social: si uno de los interlocutores, deÜr^rada y maJintencionada-
mente, trata, de alguna manera, de «boicotear» la conversación
En efecto, Grice propone u n análisis del tipo particular de por medio de violaciones ocasionales o constantes de dicho prin-
lógica que actúa y rige en la conversación. Hay que tener en cipio, se expone a las protestas y advertencias de los otros partici-
cuenta que el de Searle, al proponer sus cuatro tipos de condi- pantes, e incluso a ser excluido del diálogo por ellos,
ciones, era ya un paso muy importante en este sentido; pero r— Este principio se desarrolla en otras normas de menor rango,
no hay que olvidar que su modelo establece una correlación ; a las que Grice, siguiendo a Kant, da el nombre de_caie^2Das_de-
sistemática entre clase de oración y fuerza ilocutiva que plan- Ví CANTIDAD, CUALIDAD, RELACIÓN Y MODALIDAD. Cada una de ellas, a su
tea n o pocos problemas de orden teórico. Grice, por el contra- ¡ vez. se subdivide en máximas más especificas. Vamos a resuirúr-
I rio, propone una serie d C p r u ^ r ^ s j ^ - n o ^ a t i y o s ^ q u e se su- | las brevemente (de acuerdo con Grice, 1975,45-47):
p o n e n aceptados tácitamente por cuantos participan de buen
grado en una conversación. Todos ellos se incluyen en lo que i) Cantidad: se relaciona obviamente con la cantidad de
" Grice (1975, 45) llama principio de cooperación: información que debe darse. Comprende las siguientes
máximas:
Nuestros intercambios comunicativos no consisten normal- 1) que su contribución sea todo lo mformativn que re-
mente en una sucesión de observaciones inconexas, y no seria quiera el propósito del diálogo; pero
racional si lo fueran. Por el contrario, son característicamente 2) que su contribución n o sea más informativa de lo
—al menos, en cierta medida— esfuerzos de cooperación; y necesario.
cada participante reconoce en ellos, de algún modo, un propósi-
a) Cualidad: esta categoría comprendé una supermáxima:
to o conjunto de propósitos comunes o, al menos, una direc-
ción aceptada por todos. [...]. En cada situación, algunos de los «Intente que su contribución sea verdadera».
posibles «movimientos» conversacionales serian rechazados por Además, se especifica de la siguiente manera:
inapropiados conversacionaJmente. Podríamos, entonces, for- 1) no diga algo que crea falso;
mular un principio general, que es el que se supone que obser- 2) no diga algo de lo que no tenga pruebas suficientes,
C van los participantes: Haga que su contribución a la conversa^ m) Relación: contiene una única máxima:
I ctOM sea. en cada momento, ta requerida por el propósito o la ! «Diga cosas relevantes».
\ dirección del intercambio comunicativo en el que está usted t'nvo- 1 Efectivamente, se espera de los participantes en la con-
\_ lucrado. •
versación que sus interven'''""»»'; <¡- relacionen con
_ aquello de lo que se_estñ hnhlnnrln.
A pesar de lo que su formulación en forma de imperativo pu- rv) Modalidad: se relaciona con el m o d o de decir las cosas,
diera sugerir, no se trata de un principio prescriptivo, en el"\ más que con el tipo de cosas que hay que decir. Com-
sentido habitual del término, sino de un principio descriptivo: 1 prende una supermáxima:

92 93
lÜÍ]
con el enunciado, pero que es diferente.de su contenido pro-~"|
«Sea claro». <
posicional. Se trata, por tanto, de un- contenido ch ñp1ícitq\ y ^
Y se complementa con estas otras: recibe el nombre dc^implwnttim. En el modelo de Grice, las |
1) evite la oscuridad de expresión; implicaturas deben definirse y explicarse de acuerdo con losj
2) evite la ambigüedad; principios que organizan la conversación.
3) sea breve íno sea innecesariamente prolijo); Existen dos clases de implicaturas:
4) sea ordenado.
t) convencionales
Puesto que los intercambios comunicativos constituyen
— ti) no convencionales
sólo un caso especial de comportamiento racional, dirigido a
un fin. es comprensible que estos principios no afecten exclu-
\ sivamente a las conversaciones, sino que su vigencia pueda Lss(ímpllcattiras cbrfmidonaTe^ son aquellas que derivan
^ comprobarse también en la conducta humana en general. El directarnenLe de los significados de las palabras, y no de facto-
propio Grice pone ejemplos de su aplicación a otras activida- res contextúales o situacionales. En la conocida frase:
des, del estilo de arreglar un coche o hacer un pastel. Lo au-
ténticamente significativo de este hecho es que la actividad lin- 1) Era pobre, pero honrado
güística no se presenta como algo separado, distinto, del con-
junto de las acciones que el hombre realiza.
se genera una implicatura convencional, ligada al significado
Tampoco estas máximas deben considerarse normas estric- léxico de pero, de acuerdo con la cual el segundo predicado se
tas de conducta, sino principios descriptivos, de acuerdo con presenta no sólo como un contraste con respecto al primero,
los cuales se suele evaluar el comportamiento lingüístico. A sino urnbién comoalgo inhabitual o inesperado.
pesar de no ser de cumplimiento obligado —faltar a la verdad LatQm'pticatunjSJjn m(>\ygrfo»g>c se generan por la inter-
no produce, evidentemente, el mismo tipo de desajuste lingüís- vención interpuesta de otros principios, y forman, por ello,
tico que hacer una concordancia incorrecta—, sin embargo, se una clase bastante extensa, dependiendo de cuál sea Jajiajura-
espera que sean observadas durante la conversación, y su in- lezade los principios involucrados. Se dice que lai'imnlicatura
cumplimiento produce o ciertos efectos de sentido, o ciertas es conversacional/cuando los principios que hay que invocar
«sanciones sociales» ajustadas a la gravedad de la transgre- son los que regulan la conversación (esto es, e]_jjrincipio de
sión: como Grice señala, no merece la misma consideración el cooperación y las máximas que lo desarrollan!; v la implicatu-_
infractor de la máxima Sea bre\-e que aquel que no observa la f^eTTíó ^ork'ersacionabcuando los principios en juego son de
que dice .Yo di^a algo que crea falso. otra naturalezaTS^fica. social o moral). Las implicaiuras con-
versacionales pueden ser. a su vez, gerieralizadas y particulari-
zadas. Son ¡¿ettmlizadas las que no dependen directamente del
2.2. Tipos Je contenidos implícitos contexto de emisión; y ,paftiEúTariyídaS^ las que si dependen
decisivamente de dicho contextóT'Más adelante veremos ejem-
Una distinción fundamental en la teoría de Grice es la que plos de los diferentes tipos. Resumamos en el esquema 6 las
-j establece cmrc lo tine se dice y lo que se comunica.-Lo que se clases de contenidos implícitos que distingue Grice.
i dice convsponde básicamente al contenido proposictonal del Las implicaturas en cursiva son las que le interesan a Grice
| enunciado, tal y c o m o se entiende desde el punto de vista lógi- y las que suele tomar en consideración la pragmática. Veamos
' co. y es evaluable en una lógica de tipo veritanvo-condicional. ahora con más detalle cómo Funcionan.
Lo (fue se comunica es toda la información que se transmite
95
94
1.10
signilicaco rv) Incumplimiento o violación abierta —Grice emplea el
término float, "burla, desdén, desprecio'— d e u n a de
/ X las máximas, pero sujeción a las demás. E n vistE. de las
'o dcho impkcaturas (lo implcüo)
circunstancias, todo hace suponer q u e n o estamos ante
/ \ una violación como la descrita en i, d a d o el carácter
convencionales no convencionales abierto de la transgresión; ni tampoco hay u n a supre-
/ \ sión de la totalidad de las máximas, q u e es la situación
característica del caso ti; ni, finalmente, se d a n Lxs con-
conversacionales no convereaaonaies

generalizadas
/ \
panaJanzaüas
diciones para que haya un conflicto, c o m o en ra. Si
alguien parece querer cooperar, pero se diría q u e des-
precia abiertamente una d e las máximas, los inieriocu-
ESQUEMA 6
tores, para intentar reconciliar lo dicho c o n el piincipio—,
de cooperación, suelen inclinarse a p e n s a r q u e el emi-
sor quería decir algo diferente d e lo q u e en realidad,
estaba diciendo. —

3. L a s i m p l i c a t u r a s c o n v e r s a c i o n a l e s Las implicaturas conversaciotiales se generan c o m b i n a n d o " !


—a veces, en dosis diversas— tres clases d e elementos: ~
3.1. Los incumplimientos de las máximas
i) la información contenida en el enunciado; —i
;

Al igual que hicieron antes Austin y Searle, también Grice n) los factores que configuran el contexto y la situación de ¡
propone u n a caracterización d e los diferentes tipos de incum- emisión; y --^
plimiento de las máximas, y d e los efectos y resultados que m) los principios conversacionales.
producen (tomado de Grice, 1975, 49):
La implicatura se convierte, así, en el c a m i n o necesario para
i) Violación encubierta, discreta y sin ostentación, de u n a «reconstruir» el auténtico contenido q u e se h a tratado de co-
máxima. Puede inducir a error a los interlocutores y, municar (y restaurar, a veces, la vigencia d e las máximas). En
por tanto, el hablante es responsable de engañar o, al términos más precisos, la implicatura conversacional puede ca-
menos, de correr el riesgo d e hacerlo. racterizarse de la siguiente manera (tomado de Grice, 1975,
n) Supresión abierta de las máximas y del principio. El 49-50): cuando alguien dice que p, implica conversacionalmen-
interlocutor claramente se niega a colaborar por no po- te que q si:
der hacerlo en la forma requerida: «No puedo decir
más». El diálogo queda roto. i) se supone que el emisor está observando las máximas,
ni) Conflicto o colisión entre el cumplimiento de las dife- - o, por lo menos, el principio d e cooperación;
rentes máximas, que obliga a elegir una de ellas en de- n) con el fin de mantener este supuesto, hay q u e suponer
trimento de otras. Es el caso, por ejemplo, de las situa- que el emisor piensa que q; y
ciones en que no se puede d a r toda la información re- ni) el emisor piensa que tanto él como el destinatario sa-
querida porque n o se tienen suficientes pruebas d e su ben q u e este último puede figurarse q u e la suposición
veracidad. de a es necesaria.

96 97
3.2. Implicaturasy'máximas normal conceder cierta supremacía a la de cualidad, ya que
suele partirse de la base de que la veracidad del enunciado
Hemos dicho que las implicaturas pueden surgir para ten- constituye un requisito previo e imprescindible para que el
der el puente necesario entre la aparente violación de una má- mecanismo de inferencias pueda funcionar correctamente.
xima y la presunción de que, a pesar de ello, el principio de ErrTercer'lugar;)dijimos que había implicaturas basadas en
cooperación sigue vigente. En realidad, las cosas son un poco el mcumplfiñiéñto abierto de alguna máxima. Como ejemplo
más complejas, de modo que entre implicaturas y máximas de la transgresión patente de la primera máxima de cantidad
puede haber varios tipos de relaciones: (Que su contribución sea todo lo informativa que requiera el
propósito del diálogo), Grice propone un ejemplo que hoy es ya
i) hay implicatura, pero no hay violación aparente; clásico:
n) hay implicatura, y debe inferirse que se viola una máxi-
ma para evitar un conflicto con otra máxima; y 3) A un profesor le piden un informe sobre uno de sus
m) hay implicatura precisamente porque se viola abierta- discípulos que ha solicitado un trabajo relacionado con
mente una máxima- lafilosofía;en su carta, el profesor no menciona en ab-
soluto esta disciplina, sino que da otro tipo de informa-
Veamos ahora algunos ejemplos de las diferentes situaciones ción.
posibles.
En el primer casó V-hay implicatura respetando las máxi- El profesor ha incumplido claramente la primera máxima de
mas— noTTiallámos ante implicaturas conversacionales de ^cantidad —y yo diría que también la de relación (Diga cosas
tipo generalizado: si alguien dice Pepe tiene dos hijos entende- -' relevantes)—; y, sin embargo, ha escrito respondiendo, lo cual
mos que tiene exactamente dos, y no virio o tres. ; elimina la posibilidad de pensar que no quiere colaborar. Hay
. - Como ejemplo de las situaciones en que la implicatura lle- que concluir, entonces, que si no escribe nada sobre las dotes
va a suponer que se viola una máxima para no violar otra como filósofo del candidato es, tal vez, porque no tiene nada
de mayor rango, suelen proponerse como casos prototípicos ¿bueno que decir. Y esto es, precisamente, lo que puede estar
aquellos en que el emisor da menos información de la requeri- implicando conversacionalmente su carta.
da —infringiendo, así, la máxima de cantidad— con tal de no En cuanto a la violación de la segunda máxima de_canti-
transgredir las máximas de cualidad: l£dad (Que su contribución no sea más informativa de lo necesa-
rio), hay que comenzar señalando que la propia existencia de
/ 2) A: —¿A qué hora es la película?
1
$lasmáxirna es motivo de controversia: de hecho, dar más infor-
• B: —A media tarde l|mación no parece, de entrada, una razón suficiente para pen-
;r que se está transgrediendo el principio de cooperación,
I-a respuesta de B no es suficientemente informativa, porque nce es consciente de los problemas que puede plantear el
no proporciona todos los datos solicitados por A. Ante esta "roponer una máxima de esta clase; pero, como apunta él
respuesta, A tiene que pensar una de estas dos cosas: o bien srrib, una «sobreinformación» puede producir la confusión
que B no desea cooperar; o bien que B desea cooperar, pero fjÉtílos interlocutores, que seguirán la tendencia «natural» de
no puede hacerlo de la manera requerida por A, ya que carece 'tfejrpretar el enunciado como si estuviera dando toda la infor-
i de información detallada. En este último caso, se ha produci- áón necesaria, y sólo la información necesaria,
'; do un conflicto entre dos máximas, la de cantidad y la de cua- ca. transgresión abierta de la primera máxima de cualidad
j lidad, que suele resolverse a favor de la última. De hecho, es ga algo que crea falso) da lugar a un amplio abanico de

'•Í8 99
imphcaturas -que=*3Qmprenden u n g r a n n ú m e r o j i e ^ f i g u r a s y 3.3. Implicaturas y contexto
tropos: las(nietáforasXTus labios son rubíes), ltoámníz}(¡Bonita
faena me has~Tk^ho!) o k:hipérbole {Es el rnejorqlxene comido Lo q u e h e m o s dicho hasta aquí se refiere a l a r relaciones";
_
en toda mi vida) pueden explicarse d e esta m a n e r a (para la entre ñ^xTrñas e~impÜcátüfas. Pero, c o m o a p u n t a m o s m á s
metáfora, véase el capítulo 11). _ , arriba, h a y otro aspecto d e las implicaturas q u e conviene exa-
Los mejores ejemplos d e s o l a c i ó n flagrante de la^egunda* n ú n a r , y es el-de¿su;relación con-el-contexuD. De acuerdo_con
rnáxirna d q ^ a l í d a ^ (A/o diga algo a\lo que no tenga pruebas este factor, Grice distingue e n t r e ^ ^ ^ c o í i ^ ^ ^ r t t c M Z a r i z a á a s ^
suficientes) suglerfser los de kís msinuaciones? e implicaturas generalizada^! l^i^aiSJaltamflda's se~p'roducen
p o r eTHecrió de clecir algo en u n determinado contexto (es
4) ¡Los Peláez están gastando m u c h o dinero últimamente: decir, su existencia y funcionamiento depende decisivamente
ya se sabe, el dinero que se gana fácilmente, se gasta del contexto), mientras q u e \asígeneraíiza~3asl tienen lugar inde-
fácilmente... pendientemente de cuál sea el contexto en q u e se emiten. Las
impUcaturas q u e dependen de la máxima de relación suelen
Uno expresa algo que n o sabe a ciencia cierta simplemente ser (particularizadas, ya q u e necesitan actuar, sobre los conoci-
p a r a ver cuál es la reacción de su interlocutor o para inducirle mientos contextúales compartidos. E n cambio, si decimos:
a pensar, p o r ejemplo, que los negocios d e los Peláez no son
del todo limpios, que el suyo es dinero «negro», etc. 6) J u a n va a c e n a r con una mujer
Ya hemos visto algunos ejemplos d e la.violación abierta de
la máxima de relación (Diga cosas relevantes). Un caso extre- cualquiera q u e sea el contexto en que se pronuncie, la inter-
m o es aquel en el que un;bruscp_ cambio- de terna) trata de pretación inmediata es aquella en que la mujer n o es ni su
desviapJa^Goriversación hacia otro t e m a q u e se considera m e - esposa, ni su hija, ni sujmadre^ ni su hermana...: este es u n
nos y>eÜgroso>; o aquel otro en q u e el emisor trata de advertir ejemplo d e impücatui^generalizada- Las implicaturas genera-
N

a su UiterTocutor de la presencia de otra persona que n o debe lizadas d e p e n d e n del significado . d e j a s palabras, así que, c o m o
escuchar la conversación q u e estaban manteniendo... el propio Grice reconoce, (no es difícil >confundirlas con las im-
/]• La supermáxima de modalidad (Sea claro) puede englobar plicaturas ccrcKencióñaléls.
varios tipos de transgresiones. E n t r e ellos hay que contar la
excesiva prolijidad. El enunciado d e (5) es u n ejemplo clásico.
Si, como crítica a u n recital, alguien escribe: 3.4. Propiedades características de las implicaturas
conversacionales
5) La soprano emitió u n a serie de sonidos q u e reprodu-
•. cían cercanamente las notas de la partitura del Aria de Las implicaturas conversacionales presentan algunas carac-
las joyas terísticas que, si bien aisladamente no constituyen u n a prueba
totalmente fiable para decidir si algo es o n o u n a implica tura
la perífrasis empleada para describir el resultado d e la actua- —Grice m i s m o se ha visto obligado a admitirlo—, sin embargo
ción lleva a pensar que lo que hizo la intérprete n o podía lla- sí p u e d e n proporcionar indicios de que realmente n o s halla-
m a r s e cantar en el sentido m á s genuino del término. m o s a n t e u n tipo de implícito conversacional, ¡¿aspropiedades )
originalmente propuestas por Grice (1975, 57-58) son las si-
guientes:

100 101
i) Cancelabilidad: las implica turas conversacionales (espe- 8) a. María tiene tres hijos 1
cialmente las generalizadas) son cancelables, sea aña- b. María tiene hijos
diendo al enunciado en que aparecen u n a cláusula que c. #María tiene tres hijos, pero no tiene hijos •
las invalide de m a n e r a explícita, sea emitiendo dicho
enunciado en u n contexto que indique claramente que Por el contrario, la implieatura de cantidad correspondiente a
se está violando de m a n e r a flagrante el principio de (8a), que es (9a), se cancela sin dificultades en (9b):
cooperación.
n) No separabilidad: las implica turas conversacionales que 9) a. María tiene exactamente tres hijos
n o se basan en la violación de las máximas de m a n e r a b. María tiene tres hijos, y puede que m á s
dependen —dejando aparte el conocimiento del m u n d o
y la situación— del contenido expresado, y n o del par- Por lo que se refiere a la imposibilidad de ser deducidas lógi-
ticular m o d o de expresarlo. camente, los ejemplos con cuantificadóres parecen constituir
ni) No convencionalidad: las implica turas conversacionales una b u e n a muestra de esta característica. De la proposición
n o forman parte del significado convencional de las ex- (10a) se sigue (10b); p e r o la implieatura (10c), obtenida a par-
presiones a las que se ligan. tir de la proposición (10b) en virtud de la aplicación d e las
rv) No deducibüidad lógica: las implicaturas conversaciona- máximas de cantidad, n o es u n a implicación legítima desde el
les no son propiedades lógicamente deducibles o inferi- punto de vista lógico:
bles a partir de lo dicho; es decir, n o dependen de lo
que se dice, sino más bien del hecho de decir lo que se 10) a. Todos los delegados votaron a favor de la propuesta
dice. b. Algunos delegados votaron a favor de la propuesta
v) Indeterminación: lo que se implica_conversacionalmen- c. No todos los delegados votaron a favor de la pro-
te posee u n cierto grado de indeterminación, ya que las puesta
maneras de conseguir restaurar la vigencia del princi-
pio de cooperación y de las máximas pueden ser varias El rasgoí^nqje^arabilidad) sugiere la referencia entre im-
y diversas. plicaturas "^rryersaciraiales y presuposiciones: las 4HS§upQsJL-
ciones dependen decisivamente de la aparición de ciertas pala-
Las propiedades Q y Q (cancelabilidad y no deducibüidad bras; las 4mpHcaturas, en cambio, dependen de su contenido,
lógica) ayudan a separar las implicaturas conversacionales de d e s u significado. Por ello precisamente se dice que la impliea-
otros tipos de implicaciones lógicas, que. n o son cancelables y tura n o p u e d e separarse de dicho contenido. Esto, a su vez,
sí son deducibles por procedimientos formales. La implieatura permite predecir que las sustituciones sinonímicas n o afecta-
descrita p a r a el ejemplo (6) puede cancelarse fácilmente, como rán al contenido implicado, como se ve en:
1 l£
en (7): L¿* Cl, •?«-••.. - sw-<"
c '''" -,
11) a. J u a n trató de saltar los 2,15 m
7) J u a n va a cenar con u n a m u j e r la suya b. J u a n intentó saltar los 2,15 m
c. J u a n p r o b ó a saltar los 2,15 m
Esto es imposible cuando estamos ante u n a deducción lógica:
(8a) implica lógicamente (8b), y esta implicación deductiva n o Todos los enunciados implican que Juan n o consiguió s u p e r a r
puede cancelarse como se pretende hacer en (8c): el listón.
Hay que excluir, p o r razones obvias, las implicaturas que

102 103
provienen d e la máxima d e manera, ya q u e éstas sí dependen ' - C o m o s_ofuci6n-püede sugerirse que, p a r a que u n a inferen-
del m o d o d e decir y, p o r tanto, son sensibles a la sustitución; cia sea considerada u n a imphcatura, hay q u e t o m a r las cinco
la impíicatura generada p o r (12a) rio está presente en (126): propiedades en conjunto^Sadoekr'(1978) a ñ a d e u n a propiedad
másalas implicaturas s o n / l a s únicas inferencias_reforzábléST^
12) a. La soprano emitió una serie d e sonidos que repro- compatibles con la mención de su contenido" stn^üé7se"pro-
ducían cercanamente las notas de la partitura del (duzca redundancia. La impíicatura d e cantidad que se deriva
Aria de las joyas de (I5aj puede reforzarse con la continuación de (15fc) sin que
b. La soprano cantó el Aria de las joyas el resultado sea extraño o innecesariamente redundante, pero
n o c o n la de (15c):
I
Por su parte, las características ¡ÍU)/$ (no convenáonalidad
y no tkducibilidad lógica) ponen de relieve que las implicaturas 15) a. Algunos d e los chicos fueron al partido
conversacionales son propiedades d e los enunciados, y n o d e b. ... pero n o todos
las oraciones; o, dicho d e u n a forma m á s precisa, son propie- ?
c. . . . pero n o ninguno
dades derivadas del hecho de enunciar, y no del significado
convencional de lo q u e se enuncia. Ello explica que u n a mis-
m a oración p u e d a d a r lugar a u n n ú m e r o n o predeterminado 4. Algunas c r í t i c a s
de implicaturas diferentes:
El principio de cooperación postulado p o r Grice y las m á -
13) Pepe es un demonio ximas que lo complementan se h a n convertido en u n modelo
ya clásico dentro d e la teoría pragmática. De acuerdo con su
puede querer decir m u c h a s cosas: que es malo, que es malin- formulación, n o es difícil observar q u e las n o r m a s que regulan
tencionado, que es travieso, que es listo... el intercambio comunicativo n o son distintas de aquellas que
Ahora bien, c o m o adelantábamos m á s arriba y como se operan en todos los otros tipos de actividad cooperativa: la d e
han ocupado de p o n e r de relieve los críticos de Grice, ninguna hablar se configura, p o r tanto, c o m o u n a m á s de las acciones
de estas propiedades constituye u n a prueba suficientemente del hombre. Por ello, se considera que, mientras n o se de-
precisa p a r a deterrninar la existencia de u n a impíicatura con- muestre claramente lo contrario, el principio de cooperación y
versacional. Para empezar, la cancelabilidad no parece ser u n a las máximas están, siendo observados p o r todos los participan-
propiedad exclusiva de las implicaturas: de hecho, sabemos tes en el diálogo. Y cuando aparentemente esto no es así con
que ias implicaciones lógicas d e tipo inductivo pueden cance- respecto sólo a u n a de las máximas, opera otra estrategia que\
larse. De otro lado, y p o r lo q u e se refiere a la no separabili- trata de restituir su cumplimiento, reinterpretando lo dicho, de}
daó, tampoco resulta u n a prueba suficiente, porque en m u - tal m a n e r a q u e se obtiene, p o r medio de u n a impíicatura ¿on-j
chos casos tampoco las presuposiciones son separables y per- versacional, u n nuevo contenido significativo n o contradictorio]
miten sustitución sinonímica, y tanto ( H a ) c o m o (14¿) presu- con el principio d e cooperación.
ponen (14c):
De este modo, la noción de impíicatura permite cubrir la
distancia que separa lo q u e se dice y lo que efectivamente se ..
14) a. Juan h a dejado de pegar a su mujer comunica (es decir, explicar u n tipo de. significado del que la
b. J u a n ya n o pega a su mujer semántica n o puede d a r cuenta). Y, gracias a ello, permite tam-
c. Antes J u a n pegaba a su mujer bién simplificar las descripciones sintácticas y semánticas, asig-
nando a los elementos léxicos significados unitarios y estables.

104 105
A pesar de su interés, el enfoque d e Grice resulta, en parte, la recomendación del propio Grice, y h a n tratado de establecer
reduccionista. Hablar n o es sólo desarrollar una actividad casi otros principios y máximas complementarios que sirvan p a r a
puramente mecánica destinada a transmitir u n a información d a r cuenta d e las dimensiones de la comunicación n o contem-
objetiva de la mejor m a n e r a posible; es decir, n o consiste en pladas p o r el modelo original.
proporcionar sin ambigüedad la cantidad precisa de datos ne-
cesarios y verdaderos. Sin embargo, tal sería el resultado obte- 11
nido por una aplicación estricta de las máximas que integran el
Principio de Cooperación. El propio autor se dio cuenta de que LECTURAS RECOMENDADAS
su formulación era insuficiente, pero esto n o siempre ha sido
considerado por algunos de sus seguidores. Merece la pena, p o r Además de los trabajos originales de Grice —especialmente, Grice
tanto, volver a repetir las palabras de Grice (1975, 47): (1975, 1978 y 1981), reunidas todas en Grice (1989)—, es interesante el
número monográfico de la Berkeley Linguistic Society (1990) dedicado
a la obra de este filósofo. Las aplicaciones de la teoría de las implica-
He establecido mis máximas canto si el propósito fuera un turas conversacionales han sido muy numerosas: Hamish (1976);
intercambio de información lo más efectivo posible; esta especi- McCawiey (1978); Gazdar (1979); Atlas y Levinson (1981); Horn (1984
ficación es, por supuesto, demasiado estricta, y el esquema ne- y 1989), y Levinson (1987). Pueden verse valoraciones críticas de la
cesita ser ampliado para introducir propósitos generales como teoría de Grice en Ochs (1976); Kiefer (1979); Burton-Roberts (1984),
influir u organizar las acciones de otros. y Kempson (1988).
El trabajo más representativo sobre implicaturas convencionales es
E n electo, hablar, comunicarse con los demás, significa tam- Karttunen y Peters (1979). Son muchos los puntos en común entre
bién, y m u y especialmente, establecer determinados tipos de este concepto y el de presuposición, que no aparece tratado en este
libro porque lo consideramos un problema de semántica más que de
relación con otras personas, producir en ellas determinados
pragmática. La noción de presuposición se remonta a Frege, y el tra-
efectos, y conseguir, así, ciertos objetivos. Grice señala que bajo clásico más importante es Strawson (1950). La antología de Oh y
puede haber otras máximas que complementen en esta direc- Dinneen (1979), reúne importantes contribuciones y una bibliografía
ción el modelo p o r él propuesto: especializada. Para una defensa, de una aproximación semántica al
tema de la presuposición, véase Burton-Roberts (1989).
Hay, por supuesto, otras clases de máximas (estéticas, socia- Incluso algunos aspectos del funcionamiento de las lenguas que se
les, morales...) tales como «sea cortés», que normalmente son tenían por estrictamente gramaticales han recibido tratamientos basa-
observadas por los participantes en el intercambio comunicati- dos en el concepto de implicatura: véanse Levinson (1987b y 1991),
vo, y que también pueden generar implicaturas no convencio- para la anáfora, y Hawkins (1991), para los artículos.
nales [Grice, 1975, 47].

Con todo —y pese a los problemas q u e plantean algunas de


sus propuestas—, la obra de Grice es hoy u n p u n t o de referen-
cia necesario, ya que constituye el p u n t o de partida de muchos
enfoques posteriores. Éstos se h a n encantinado e n dos direc-
ciones diferentes: irnos — H o m (1984), Levinson (1987) o Sper-
ber y Wilson (1986a)— h a n tratado de simplificar el aparato
conceptual, reduciendo en lo posible el n ú m e r o de máximas;
en cambio, otros —como Leech (1983)— h a n preferido seguir

106 107
42 La cortesia -verbal

que sé que está muy ocupado, pero me es materialmente imposible


hacerlo yo mismo.] j^hAvi^ riac(2^ccL ) /$+ed*3 0

Para concluir este capítulo, dedicaremos unas palabras a la ad-


quisición de estrategias de cortesía. Bates (1976,316) sostiene que los 11 R
niños aprenden a expresarse cortésmente a una edad relativamente
tardía. Esta evolución contrasta con la de la adquisición de las reglas
4
formales inherentes a los sistemas fonológico y sintáctico de la len-
gua, que se llegan a dominar mucho antes. La diferencia tiene su MÁXIMAS CONVERSACIONALES Y DE CORTESÍA
explicación natural en el hecho de que, desde un punto de vista
puramente raciohalVlás normas de la cortesía verbal van contra la
claridad y la eficacia comunicativa. Lo que sucede, pues, es que los La exposición sobre el análisis coste-beneficio ha puesto de mani-
niños tienden a orientarse hacia "el componente preposicional y al fiesto que la cortesía verbal representa una forma de comportamiento
objeto ilocutivo de las locuciones que producen, sin tener en consi- regida por principios de racionalidad. En circunstancias normales, los
deración los factores interactivos que hemos visto en este capítulo, a que participan en un diálogo o conversación se guían por estos prin-
saber, distancia social, poder y grado de imposición. Recuérdese, a cipios para prevenir que la relación social con el interlocutor pueda
propósito de esto, que hemos observado en el primer capítulo que los entrar en un estado de desequilibrio. Formulado más detalladamente,
padres empiezan a enseñarles a sus hijos las normas de cortesía la racionalidad inherente al comportamiento cortés crea un sistema de
prácticamente a partir de su nacimiento. Probablemente se dan cuenta normas que deben aplicarse para conseguir deterrninados objetivos
de que el camino por recorrer es largo. comunicativos. En la bibliografía pragmalingüística es corriente dis-
tinguir entre normas comunicativas globales y específicas. Esta cate-
goría última abarca las rnáximas de cortesía elaboradas por Leech
(1983); las normas globales corresponden a las máximas conversacio-
nales de Grice (1975).
Dada la importancia de la aportación de Grice al estudio de las
estrategias comunicativas, pasaremos revista primero a las categorías
básicas de su teoría. La distinción primaria que hace el filósofo ame-
ricano es la que se da entre principio y máxima. Un principio es una
categoría fundamental, irreducible, que se toma como base para expli-
car la operación de una serie de categorías derivadas, que son las
máximas. El principio conversacional postulado por Grice es el que
denomina principio de cooperación (cooperative principie). Este prin-
cipio tiene carácter prescriptivo, definiéndose así la norma general:
44 La cortesia verbal Máximas conversacionales y de cortesía H7 4 5

«adapta tus contribuciones conversacionales a la índole y al objetivo de información, mayor grado de cortesía. Véase el siguiente ejemplo,
del intercambio verbal en que participas». tomado de Leech (1983, 80):
Las máximas que proceden del principio de cooperación repre- 24) A: Todos echaremos de menos a Guillermo.y Ágata, ¿no?
sentan normas específicas. Se distinguen las siguientes: la máxima de B: Bueno, todos echaremos de menos a Guillermo.
calidad, la máxima de cantidad, la máxima de relación y la máxima
de modo. Evidentemente lo que implica la reacción de B es que no todos
La máxima de calidad concierne a la sinceridad del hablante. En- echarán de menos a Ágata. Esto equivale a decir que B incumple la
cierra dos submáximas que rezan como sigue: máxima de cantidad, porque hubiera podido expresarse con mayor
I) no digas lo que crees que es falso; rigor informativo, pero sólo a costa de mostrarse descortés con una
II) no digas lo que no puedes probar adecuadamente. tercera persona.
Otro ejemplo tratado por Leech (1983,96) es este diálogo:
La máxima de cantidad prescribe: «proporciona la cantidad de in-
A: ¿Dónde está mi bombonera?
formación requerida por el objetivo del intercambio verbal».
B: Los niños estuvieron en tu habitación esta mañana.
La máxima de relación prescribe al hablante que sus contribucio-
nes conversacionales sean relevantes.
Aquí la implicatura conversacional de B, que burla la máxima de
La máxima de modo, finalmente, se compone de varias submáxi-
relación, corresponde a la respuesta directa: Los niños pueden haberla
mas, y la más importante de ellas, sería: «evita usar expresiones
cogido. La justificación de la implicatura hay que buscarla en el deseo
oscuras o ambiguas».
de B de evitar referirse explícitamente a un posible acto reprochable
Una de las consecuencias principales del sistema de las máximas
de los niños. En vez de acusarlos, B hace una observación aparen-
es que puedan ser burladas. Estas desviaciones de las normas ocupan
temente inocente sobre su paradero temporal, dejando al interlocutor
un papel central en la teoría de Grice. Se trata aquí de las llamadas
sacar la conclusión descortés.
implicaturas, que pueden, ejercer diversas funciones comunicativas.
En lugar de callar información, el hablante puede optar también
Dentro de este marco de referencia, es importante hacer notar que las
..por la estrategia, inversa: proporcionar al interlocutor información ya
implicaturas sirven a menudo de estrategias de cortesía. Consideremos
conocida. Podemos pensar aquí, por ejemplo, en una técnica conver-
algunos casos concretos.
sacional aplicada comúnmente en las entrevistas televisivas; es decir,
La máxima de calidad se incumple por motivos de cortesía si decir
en. vez de dirigir una pregunta directa al entrevistado, el entrevistador
la verdad encierra una evidente amenaza de la imagen positiva del
puede limitarse á hacer una aseveración para enterarse de determi-
oyente. La estrategia correspondiente es la que normalmente se indica
nados aspectos confidenciales de la vida personal del interlocutor.
. con la expresión mentira piadosa.
Narbona Jiménez califica esta estrategia de la manera siguiente:
En lo que respecta a la manifestación de la máxima de cantidad,
puede darse el caso de que no nos sea posible transmitir toda la infor- ... la utilización de una mera secuencia enunciativa en lugar de una
mación que tenemos a nuestra disposición, porque conllevaría expre- pregunta directa, para provocar una reacción por parte del interlocutor,
sar opiniones desfavorables sobre el interlocutor u otras personas. En recurso del que se abusa hoy en las entrevistas ofrecidas por radio o
estas circunstancias, opera la siguiente correlación: a menor cantidad televisión (1986,248).
46 JLa cortesía verbal Máximas conversacionales y de cortesía 1 1 -S 47
He aquí algunos ejemplos: point —politeness has to be paid for, with insincerity, vagueness and
verbosity (Lauerbach, 1989,30).
25) Entonces tuviste un conflicto con el entrenador. [Sabemos que, cuando somos corteses, no nos inclinamos a ser tan
26) Pero tu mujer decidió no volver a verte más. sinceros como nos prescribe Grice, ni tan breves, claros y precisos
27) A los quince años ya había ganado usted muchos premios. .
—la cortesía se paga con insinceridad, vaguedad y verbosidad.]

En el contexto que aquí nos interesa, (25)-(27) son ejemplos De la definición de las máximas conversacionales dada al prin-
característicos de actos de habla mdirectos, ya que, a pesar de tener cipio de este capítulo se colige que las normas derivadas de las
estructura sintáctica de aserciones, sirven para provocar reacciones mismas son normas que regulan ante todo la estructuración cognitiva
verbales específicas en el interlocutor. Esto puede verse por la estruc- del mensaje lingüístico; es decir, las máximas están orientadas hacia
tura interrogativa de las variantes directas de (25)-(27): el contenido proposicional de las contribuciones conversacionales.
Específicamente, la máxima de calidad radica en la verdad o falsedad
25a) ¿Por qué tuviste un conflicto con el entrenador?
de la proposición expresada. La máxima de cantidad regula la ex-
26a) ¿Por qué decidió tu mujer no volver a verte más?
27a) ¿Quépremios había ganado ya usted a los quince años?
tensión de las locuciones intercambiadas. La máxima de relación esti-
mula al locutor a hacer contribuciones relevantes que se adapten de
modo racional al contexto lingüístico. La máxima de modo, por últi-
Ahora bien, formulando aserciones indirectas en lugar de pregun- mo, prescribe al locutor que construya su mensaje de forma que pueda
tas directas, el entrevistador de los ejemplos (25)-(27) contribuye a ser interpretado inequívocamente.
proteger la imagen positiva del interlocutor, que se ve amenazada por El resumen anterior muestra que las máximas conversacionales no
las referencias a su vida privada.
abarcan el componente social de la interacción verbal; la cortesía sólo
En términos generales, podemos afirmar que los hablantes que entra en juego cuando el hablante incumple las máximas, pero no
proceden de esta manera incumplen la máxima de cantidad, puesto sirve de parámetro para definirlas'. Esto ha llevado a algunos
que, estrictamente, cometen una tautología comunicándole al interlo- investigadores a postular un sistema de máximas de cortesía como
cutor información con la que éste está más familiarizado que ellos complemento de las máximas conversacionales de Grice. La propues-
mismos.
ta más elaborada es la de Leech (1983), que establece un principio de"
Obsérvese, por último, que hay expresiones estereotipadas del tipo cortesía análogo al principio de cooperación de Grice. El principio de
como ya sabe usted y como es bien sabido, que se utilizan exclusi- cortesía se manifiesta a través de seis máximas: la de tacto, la de
vamente para dar a entender que se repite cierta cantidad de infor-
mación conocida ya por el interlocutor.
' En su discutida obra Relevance. Cognition and communication (1986), Sperber y
La siguiente cita resume la esencia de lo que llevamos expuesto
Wilson propugnan la idea de que toda interacción verbal queda regida por un solo prin-
sobre los efectos de cortesía producidos por las ímplicaturas gri-
cipio racional, el principio de relevancia. Lógicamente, esta concepción excluye cual-
ceanas: quier interés por el estudio de las relaciones sociales entre los interlocutores y, en con-
secuencia, por el estudio de la cortesía como objeto de análisis pragmalingüístico. Para
We know that when we are being polite, we tend not to be as una extensa crítica de la teoría reduccionista de Sperber y Wilson, véase Mey y Talbot
truthful as Grice enjoins us to be, ñor as brief and clear and to the (1988).
11 n
48 La cortesia verbal Máximas conversacionales y de cortesía 49

generosidad, la de aprobación, la de modestia, la de unanimidad y la mente en el ^cumplimiento de las máximas: en el caso de las má-
de simpatía. ximas griceanas, es corriente que el incumplimiento tenga como fin
Cada una de estas máximas encierra dos normas complementarias producir efectos de cortesía. El incumplimiento de las máximas de
basadas en factores minimizadores y maximalizadores. Así, la máxi- cortesía de Leech, en cambio, da como resultado un comportamiento,
ma de tacto prescribe al hablante que ndnimice el coste para el ha- no cortés o incluso descortés.
blante y que maximalice el beneficio para el interlocutor. El hablante Sea cual fuere el caso, mcumplimiento o cumplimiento, hay que
que respete la máxima de unanimidad, por poner otro ejemplo, rnini- tener en cuenta que la interpretación de cortesía o descortesía es
miza la disconforrnidad y maximaliza la conformidad entre él y el siempre la interpretación del interlocutor; es él quien juzga el efecto,
interlocutor. perlocutivo del acto de habla independientemente de la intención
Las máximas de cortesía están asociadas con determinadas clases comunicativa del hablante.
de actos de habla, repartiéndose de la siguiente rnanera^las máximas
de tacto y generosidad se aplican a los actos exTiórtatiyo$' y (éomisir
i
2
vos , las máximas de aprobación y modestia se aplican a los actos
expresivos^ Y^áséffivois) y las máximas de unanimidad y de simpatía
se aplican a los actos asertivos. Leech ilustra dos de estas correla-
ciones señalando que lá máxima de aprobación se manifiesta típica-
mente en la realización del acto expresivo de felicitar y la máxima de
modestia en el acto de pedir perdón.
Todavía no se han hecho investigaciones empíricas suficientes
para verificar la potencia teórica de las máximas de cortesía. Lo
mismo ocurre con las escalas de rrimimización y maximalización
asignadas a cada una de las-mismas. De ahí que algunos críticos de la
teoría de Leech (Dillon et al, 1983) hayan observado que, sin una
justificación empírica -rigurosa» la lista de las máximas podría exten-
derse ad infinitum.
En resumen, hemos distinguido dos clases de máximas: las máxi-
mas conversacionales de Grice y las máximas de cortesía de Leech.
Las primeras están orientadas primariamente hacia la estructura cog-
nitiva de la conversación; éstas, determinan ante todo los aspectos
sociales de la interacción verbal. La diferencia se manifiesta clara-

El acto prototlpico de los comisivos es la promesa.


3
La clase de los actos expresivos incluye actos como agradecer, felicitar y dar la
bienvenida.
CORTESÍA.—4