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Milton H. Erickson tambin est llegando al
captulo final.

Tiene setenta aos y se ha retirado; bastante
enfermo, confinado a un silln de ruedas, slo
atiende algunos pacientes de vez en cuando. El
enfoque de los problemas humanos que ha
adoptado en estos ltimos aos recuerda, por su
simplicidad y eficiencia, la obra tarda de muchos
artistas.
Eplogo
Picasso logra ms sencillez en sus dibujos,
Borges se vuelca hacia un tipo de narracin ms
elemental, y Erickson ha dominado una economa
del estilo teraputico semejante a los golpes de
un tallador de diamantes, que compensa, quiz,
su creciente debilidad fsica. Parece captar con
notable rapidez los puntos fundamentales de una
situacin humana, y sus intervenciones
teraputicas son simples, precisas, sin ningn
derroche de esfuerzo.


Su sabidura se ha acrecentado con la vejez,
justamente cuando ha perdido la fuerza personal
para ponerla en prctica, lo cual parece ser una
de las inevitables ironas de la vida.