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LA NUEVA SALUD Larry Dossey Louise L. Hay Norman Cousins Shakti Gawain Elisabeth KUbler-Ross Bernie Siegel Michael Harner Stanley Krippner Ram Dass Serge K. King Rollo May Stephen Levine Joan Halifax Richard Moss Lynn Andrews Brooke Medecine Eagle Deepak Chopra Gerald Jampolsky O. Carl Simonton Hugh Prather y otros Edicion a cargo de R. Carlson y B. Shield Biblioteca de la Nueva Conciencia airos Titulo original: HEALERS ON HEALING Traduccién: Jimmy Clark y Begofia Orive Disefo portada: Ana y Agustin Paniker © de la Introduccién y del Epilogo: 1989 by R. Carlson y B. Shield © del Prélogo: 1989 by W. Brugh Joy © de la edicién espafiola: 1989 by Editorial Kairés, S.A. Primera edicién: Febrero 1990 Cuarta edicién: Abril 2006 ISBN: 84-7245-249-2 Dep. Legal: B-19.385/2006 Impresién y encuademacién: {ndice. Fluvia, 81-87. 08013 Barcelona Todos los derechos reservados. No esté permitida la reproduccién total ni parcial de este libro, ni la recopilacién en un sistema informético, ni la transmisién por medios electrGnicos, mecéni- £08, por fotocopias, por registro por otros métodos, salvo de breves extractos a efectos de rese- fia, sin la autorizacién previa y por escrito del editor 0 el propietario del copyright. AGRADECIMIENTOS Agradecemos a cada una de las personas que han colabo- rado, su preocupacién y confianza en el valor de este proyec- to. También deseamos agradecer su bondad y la ayuda presta- da para la elaboraci6n de este libro a: Gary Doore, editor de The Shaman’s Path, a quien debemos la colaboracién edito- rial que transformé la prosa en poesia; Connie Zweig, nuestra editora en Tarcher, por la confianza que deposité en el pro- yecto, y por superar todas las marcas de velocidad y resistencia en la industria de las publicaciones; Craig Comstock, quien cedi6 desinteresadamente su tiempo y su conocimiento; Da- vid Petersen, Ray Soave y Maria McManus, quienes traspasa- ron el limite de sus responsabilidades; y Susan Nilmer y Kris- tine Carlson, quienes con su carifio nos apoyaron en nuestra obsesi6n por sacar adelante nuestra idea. aa You have either reached a page that is unavailable for viewing or reached your viewing limit for this book. aa You have either reached a page that is unavailable for viewing or reached your viewing limit for this book. Introduccién extraordinario viaje hacia la sanacién que estas a punto de emprender. Pensamos que el enfoque de esta antologia es original. Cada pieza se entreteje con las otras para crear asi un tapiz completo. Dentro de esta rica variedad de opiniones, apare- cen los hilos comunes de la sanaci6n. Los encontrarés como temas principales de este libro: el papel del amor, la vuelta al estado sano, escuchar nuestra innata sabiduria, la naturaleza de la relacién en la sanacién, la actitud adecuada para la sana- cién, y la comprensién de que la sanacién es nuestro estado natural. Todos los textos estan escritos en un tono amable, proce- dente tanto del corazén del autor como de su cabeza. Los en- sayos te retaran a traspasar las fronteras y limitaciones de las técnicas particulares y las escuelas de pensamiento, llevandote a explorar los universos subyacentes sobre los que descansa toda sanacién. Hemos participado en este proyecto como expresién de nuestro deseo de crecer como terapeutas, y con el fin de ofre- cer lo que podamos a la comunidad de sanadores. Y el pro- yecto ha cambiado no sélo nuestro trabajo, sino también nuestras vidas. Esta es una labor hecha sin 4nimo de lucro, cuyos benefi- cios seran destinados a las investigaciones y programas basa- dos en la indole de este libro. Deseamos que el texto influya positivamente en muchas vidas. BENJAMIN SHIELD RICHARD CARLSON 12 PRIMERA PARTE EL AMOR ES EL QUE SANA Vendra un dia en que, después de haber sometido los vientos, las mareas y la gravita- ci6n, utilizaremos para Dios las energias del amor. Y ese dia, por segunda vez en la historia del mundo, el hombre habra descubierto el fuego. TEILHARD DE CHARDIN Suele verse al amor como el denominador comin que sub- yace y une toda sanacion que tiene éxito. Sin él no puede ha- ber verdadera sanaci6n, puesto que la sanacién no s6lo signi- fica que el cuerpo queda libre de enfermedad o lesi6n, sino la existencia de un sentido de perdén, de pertenencia y también de interés por las cosas. Aunque al término amor a menudo se le da un sentido muy amplio en las artes de sanaci6n, los colaboradores de esta secci6n explican cOmo y por qué el amor forma realmente parte del proceso. Todos ellos piensan que la sanaci6n no es completa sin amor auténtico, tanto para la persona que va a ser sanada como para el sanador. A través de anécdotas personales y también de informes cientificos, estos sanadores explican el amor como un instru- mento de curacién, y lo hacen de una forma capaz de llegar a todos. Si asimilamos las actitudes expresadas en esta seccién, podemos empezar a vislumbrar como, con suficiente amor para nosotros y para aquellos que necesiten ser curados, po- demos ampliar nuestra definicién acerca de la esencia de la sa- nacion. 15 AMOR, EL SANADOR Bernie Siegel Bernie Siegel, doctor en medicina, F. A. C. S., tiene una consulta pri- vada de cirugia general y pediatria en New Haven, Connecticut. Es fun- dador de un programa de terapia llamado Pacientes de cdncer excepciona- les, y esté afiliado a muchas asociaciones médicas y psicolégicas. Es autor del best-seller Love, Medicine, and Miracles. Como cirujano, he trabajado durante muchos afios con pacientes que sufrian enfermedades degenerativas y que po- nian en peligro la vida. En el curso de este trabajo he descu- bierto que si conseguimos que estas personas se quieran a si mismas, empiezan a ocurrir en ellas cosas increfblemente maravillosas, no s6lo desde un punto de vista psicolégico, sino también fisicamente. Una consecuencia derivada de su mejor actitud psicoldgica es la correspondiente mejoria fisi- ca. Asi que, segin mi opinién, el enfoque mds importante de la terapia consiste en ensefiar a las personas a sentir y a ex- presar amor. Y he descubierto que esto depende de mi habi- lidad para amarles y para mostrarles que son dignas de ser amadas. {Por qué es tan importante el amor en la sanacién? Sim- plemente porque es lo mAs significativo en la vida humana. El amor auténtico debe darse libremente, partiendo de la liber- tad de eleccién de la persbna. El amor no puede darse por descontado; no se puede asignar como una responsabilidad. Resulta aburrido e¢ insignificante si a uno se le «fuerza» a amar (cosa que, realmente, es imposible). Debe elegirse el amar deliberadamente. 16 Amor, el sanador Esta posibilidad de elegir amar es lo que hace que merezca la pena gozar de libre albedrio, aun a riesgo de que se abuse de él —incluso vale la pena el riesgo de una destruccién nu- clear y otras posibles catdéstrofes— porque cuando usamos nuestra libertad y elegimos amar, el amor se hace enorme- mente significativo, ya que procede de nuestra esencia mds profunda, fuente de toda libertad. Entonces podemos amar y, asimismo, otros lo pueden sentir tan profundamente que re- percute en el aspecto fisico. Hay una fisiologfa del amor; no es s6lo una experiencia emocional, sino una experiencia de todo el cuerpo. Por esta raz6n creo que el amor es el hilo de oro que une las multiples formas de sanacién que existen. Pero esto es un concepto muy abstracto, y es preciso que veamos de una ma- nera practica de qué modo interviene cl amor en el proceso de la terapia. Pondré un ejemplo. Cuando las personas vienen a mi consulta con un cancer, a menudo resulta claro que, aunque no se estén apuntando a la cabeza con una pistola, van, con toda seguridad, camino de matarse a si mismas —abusan del tabaco, del alcohol y las drogas, y labran diligentemente su propia muerte —. En tales casos no digo «No fumes» 0 «Por Dios, adelgaza, haz ejercicio y t6mate la medicina», sino que les digo «Me preocupo por ti, te quiero. Aqui tienes unas formas de ayudarte y amarte a ti mismo. Te veré dentro de dos semanas». Si regresan sin haber hecho nada, vuelvo a decirles «Te quiero», les doy un abrazo y les digo otra vez «Te veré dentro de dos semanas». A través de ese amor empiezan a decir «Quiero darte las gracias por quererme. Estoy empezando a quererme, estoy empezando a cuidarme», y comienzan a pre- guntarme qué mas pueden hacer por si mismos. Es entonces cuando les hablo acerca de las terapias de gru- po y les digo que pueden asistir si no les importa hablar de su vida y compartir sus sentimientos. Después, quiz les sugiera unas sesiones de arteterapia, lecturas, 0 ciertos ejercicios de autoimagen —por ejemplo, sentarse desnudo frente a un es- pejo durante veinte minutos, dos veces al dia, y decir «Tienes 17 El amor es el que sana unos ojos bonitos, tienes una sonrisa agradable; te quiero» —. O podria mencionar la meditacién, la oracién, la musica y la risa. En algiin momento, el paciente, de pronto, se da cuenta: «Sé que nunca seré perfecto, pero es maravilloso intentar lle- gar a serlo». A esto es a lo que yo llamo crecer, germinar y lle- gar a ser flor. Los pacientes descubren que son una semilla con un enorme potencial dentro, que no ha sido destapado y que, simplemente, esta esperando brotar. Entonces su pers- pectiva se convierte en «jMira adénde puede conducirme mi crecimiento!». La sanaci6n a través del amor se puede descubrir también como la forma de ayudar a las personas a volver sobre el cami- no de sus propias vidas. Parece que cada uno de nosotros he- mos nacido con un «anteproyecto» que no sdlo nos convierte en cierto tipo de ser fisico, sino que también dirige nuestro de- sarrollo psicoldgico, intelectual y espiritual. Cuando nos des- viamos de ese modelo interno, a menudo hace falta una enfer- medad psicol6égica o fisica para encarrilarnos otra vez, como si nos dijera «jEh! No estds siendo lo mejor que puedes ser. Vuelve al camino». El psiquiatra Milton Erikson cuenta que, cuando era pe- quefio, un dia se encontré un caballo, y anduvo cinco millas por el camino, después de las cuales el caballo entré en una granja. El granjero, sorprendido, pregunt6: «;C6mo has sabi- do venir hasta aqui con mi caballo?» y Erikson respondio: «Yo no lo sabia, era el caballo el que lo sabia. Lo tnico que yo he hecho ha sido mantenerle en el camino». También asi se hace psicoterapia. Cuando se practica correctamente, la psi- coterapia lo tinico que hace es colocar de nuevo al paciente en contacto con su modelo interior, y el individuo empieza a se- guir el camino correcto otra vez. A veces, claro, nos resulta diffcil encontrar el camino de regreso, y entonces necesitamos ayuda. Necesitamos a al- guien que sea lo suficientemente amable como para darnos una patadita, para hacer que nos movamos. En terapia, esta accion adopta la forma de confrontacién, 0 lo que yo llamo 18 Amor, el sanador care-frontation,' una confrontacion carifiosa entre el terapeu- tay el cliente, que, en gran parte, es similar a la confrontacién entre el caballo y el jinete. El jinete quiere al caballo, pero, de vez en cuando, le da una patadita para que siga andando. Si escuchamos nuestro interior, también encontraremos a ese terapetura interno que nos dice «jEstate atento! Voy a ha- cer que te duclas un poco ahora, para que despiertes». Por esta raz6n, a veces amo al dolor «el mando de reajuste de Dios». A veces es lo tinico que hace que la gente cambie. Por supuesto, son muchos los factores externos que pue- den contribuir a que nos salgamos del camino adecuado para nosotros —condicionamiento de los padres, presi6n de com- pafieros, y similares— , pero volver al camino implica siempre encontrar la mejor forma de compartir amor con el mundo. Porque todos tenemos nuestra propia manera de expresar amor, y si la descubrimos, viviremos mas tiempo, gozaremos de mejor salud, disfrutaremos mas de la vida y recibiremos también mds amor de los otros. Por esta razon, la terapia debe ayudar a los clientes a redescubrir sus propios y origina- les caminos de amor. Para obtener éxito en esta tarea, es necesario que el tera- peuta encuentre formas prdcticas de entrar en su estilo de amar de una forma continua, ya que sin un contacto fiable, la eficacia de la terapia se vera seriamente bloqueada. He en- contrado tres factores necesarios en la biisqueda del terapeuta para tener acceso a las fuentes interiores de amor: 1) El inten- to de vivir el propio mensaje; 2) la inspiraci6n de clientes va- lerosos, y 3) la conciencia de la propia mortalidad. Quizé lo m4s importante sea que el terapeuta viva su pro- pio mensaje. Y esto no quiere decir que se debe ser perfecto. Me gustan las palabras de Elizabeth Kiibler-Ross: «Yo no es- toy bien, tt no estas bien, pero esté bien». No somos perfec- 1. Care-frontation: En este caso, care significa «preocuparte con cari- fio» por una persona. El autor ha eliminado el prefijo con de confronta- tion, y \o ha sustituido por care: care-frontation (neologismo del autor). (A. de los T.) 19 aa You have either reached a page that is unavailable for viewing or reached your viewing limit for this book. Amor, el sanador el amor. Y si estas pasando un mal dia, esta bien decirle al pa- ciente «Estoy pasando un mal dia. Necesito un abrazo». Del mismo modo, el terapeuta 0 sanador no debe ver el enfado como algo no sano o anormal. La verdad es que la ira puede ser positiva. Si el quiréfano te altera, y te sientes enfa- dado, esta bien que digas algo. La gente te permitira tener sentimientos de ira, porque ellos también los tienen, y saben lo que estas experimentando. Al expresar la ira y decir c6mo te sientes contigo mismo y cudles son tus necesidades, no creas resentimiento contra otros. Después de expresarte estas listo para abrazar y reirte otra vez con los demas. Asi, cada uno sabe cémo se sienten los otros, y nadie se pisa, y os respetdis, y sigues adelante. Lo que si es perjudicial es la ira no expresada. Hay dema- siada gente que confunde la ira con el resentimiento. La ira puede ser positiva, mientras que guardar resentimiento puede convertir a las personas en seres monstruosos. Son las cosas que nunca hemos dicho las que mds nos dajian, porque nos hacen saltar por la cosa mds insignificante, de manera despro- porcionada. Vivir nuestro propio mensaje trae también consigo un as- pecto de apertura y humildad. Como terapeuta, no estas senta- do en un lugar lejano, mirando a las masas ignorantes y necesi- tadas. Simplemente, haces lo que sea necesario, confiando en que el amor mostrard qué es lo que se necesita. Esto implica no darse a conocer como experto infalible, poseedor de todas las respuestas, sino concebir el proceso de curacién como un didlogo y como una experiencia de aprendizaje, tanto para el paciente como para el terapeuta. Asi que, si los pacientes quieren llamarme Bernie, muy bien; no tengo por qué ser el doctor Siegel. No tengo que protegerme con barreras que difi- culten a los pacientes su apertura al amor. De esta forma, la terapia se convierte en un proceso en el que el cliente y el terapeuta se curan mutuamente sus heridas. Resulta de vital importancia ser consciente de que debes mi- rar con autenticidad tu propio dolor y tratarlo, y no aconsejar meramente sin vivirlo, sin saber lo dificil que puede resultar 21 Elamor es el que sana para el cliente. El amor s6lo sera auténtico cuando proceda de una experiencia viva, y si no es auténtico, no sera convin- cente. Otro factor que facilita considerablemente el amor en el proceso terapéutico es el hecho de que en este tipo de traba- jo estamos diariamente rodeados de individuos que nos ele- van: vemos a personas que reafirman la vida en medio de en- fermedades progresivas y que ponen en peligro su vida, como el valeroso enfermo de SIDA que, en lugar de verse vencido, siente que la enfermedad se convierte en un reto para él; 0 el enfermo de cancer que elige seguir amando al mundo, y ase- gura que su enfermedad es un regalo, y su cancer, un signo de belleza. Tales personas son reconfortantes. Hacen que sigas adelante, y te ayudan a no quemarte. Pero si llega un momento en que no disfrutas de lo que es- tas haciendo como terapeuta, es mejor que no lo hagas. Me gusta citar a George Halas, antiguo propietario y entrenador del equipo de futbol americano Chicago Bears, cuya edad so- brepasé los ochenta afios. Un domingo, un compaiiero suyo le encontré trabajando en su oficina y le dijo: «George, ,qué ha- ces, a tu edad, trabajando en domingo?» Halas le contesté: «S6lo es trabajo si prefiero estar en algtin otro sitio». Igual- mente, si siento que hay otro sitio en el que prefiero estar, se lo digo a mis pacientes. Les digo que no siempre puedo aten- derles. Por ejemplo, una mujer habia viajado en avin desde Geor- gia hasta Connecticut para verme. Le sorprendié una tormenta de nieve, y llam6 a mi oficina, un viernes por la tarde, para decirme que no podia acudir a la cita hasta las siete o las ocho de la tarde. Le dije: «No puedo atenderte a esa hora; tengo que irme a casa. Mafiana tengo que coger un avin». Ella es- taba furiosa, pero le sugeri con firmeza que, cuando llegara a su hotel, me Ilamara otra vez. Cuando lo hizo, hablamos un poco mas y se calmé. Le dije: «Mira, puedes ver a otras perso- nas. A lo mejor te vendria bien pasar el fin de semana en New Haven». Le dije que la veria el lunes por la tarde y que, si era preciso, me quedaria con ella hasta medianoche. 22 aa You have either reached a page that is unavailable for viewing or reached your viewing limit for this book. Elamor es el que sana Yo suelo decir a todos, sanos 0 no, que deben vivir como si se fueran a morir en cualquier momento. De esta forma es f4- cil ayudar a otros, porque nunca existe un momento en el que este consejo no sea valido. ;Dices que vas a morir mafiana? Bien, entonces vive como si te fueras a morir esta noche. Y, quién sabe, quiz te sientas demasiado bien como para morir- te mafiana. O tal vez podrias morirte de verdad, porque estas cansado y tienes ganas de irte. Tenemos mucho mas control sobre la hora de nuestra muerte del que la mayoria de las per- sonas imaginan. Esta bien morirse si es eso lo que una perso- na necesita hacer. Puesto que todos moriremos algtin dia, mo- tir puede no ser un fracaso. Con esta actitud, la muerte puede ser sanadora. Por supuesto, siempre hay dolor cuando perdemos a un ser querido. Pero uno debe aprender a asimilar ese dolor, y, con él, amar a otros. Piensa en los que han vivido noventa, noventa y cinco 0 cien afios. Quizés hayan perdido yaa su pa- Teja, a sus hijos y a otros seres queridos. Pero incluso después de sufrir pérdidas terribles, las personas encuentran fuerza para seguir, porque aprenden a amar a otros. No sobrevivire- mos a toda la gente que amamos si elegimos seguir amando a personas nuevas. Esto es lo que hacen los que sobreviven. Si- guen amando continuamente. Por tanto, la sanaci6n, como el amor, se convierte en un proceso que no tiene fin. {QUE ES LA SANACION? Hugh Prather Hugh Prather es terapeuta de crisis, columnista y ministro de la igle- sia Dispensable en Santa Fe, Nuevo México. Entre sus obras destacan Notes to Myself, I Touch the Earth/The Earth Touches Me, The Quiet Answer y Notes on How to Live in the World... and Still Be Happy. Su ti- timo libro, escrito en colaboracién con su esposa, Gayle, se titula A Book for Couples. Mi introducci6n a la sanacién cuando era nifio fue casi tan conflictiva y confusa como la gran diversidad de opiniones que existen actualmente sobre el tema. En la familia de mi madre habja un larga lista de personas pertenecientes a la cienciologia cristiana. Guardo en mi memoria una letania de argumentos para responder a lo que resulta ser una pregunta sin sentido: ,Qué enfoque es el correcto? Al llegar a la adolescencia, me hice terapeuta de la cien- ciologia cristiana, me inscribi en las paginas amarillas de la guia telefénica, y en el colegio universitario de Principia to- maron represalias contra m{ por curar siendo ain demasiado joven. Como resultado de ésta y de otras experiencias desa- lentadoras, rechacé durante un tiempo la metafisica, decan- téndome a favor de un enfoque estrictamente dietético para gozar de buena salud. Mas tarde, empecé a estudiar las pro- puestas del metamédico! y sanador Joel Goldsmith, asisti a 1. Metamédico: Traduccién literal del término inglés metaphysician, no en el sentido filoséfico de «metafisico», sino en el de fisico = médico, empleado también en el castellano antiguo. (N. de los T.) 25 Elamor es el que sana grupos de sanacién de «renacidos», y busqué en gran variedad de planteamientos hipnéticos, psiquicos y de visualizacién. Durante varios afios, antes de que mi mujer, Gayle, y yo em- pezdramos a ayudar a parejas, el doctor Gerald Jampolsky y yo organizdbamos talleres juntos, hablando a grupos médicos y de hospitales, y trabajando con nifios que sufrian dolor. En definitiva, he tardado medio siglo, lleno de muy diver- sas experiencias, en darme cuenta de que todos los enfoques sanan al cuerpo de forma idéntica; la unica diferencia esta en cémo limitan sus opciones. Asi que consideremos ciertas pre- disposiciones que interfieren en esta area. El gran error consiste en suponer que la sanacién implica una mejoria fisica. Se cree que parte del cuerpo es sanado y parte no, y que conocemos la diferencia. Sostenemos defini- ciones ridiculas y arbitrarias de la enfermedad porque la juz- gamos como no deseada y antinatural, y hasta como sefial de un esfuerzo espiritual inadecuado. En consecuencia, busca- mos evitar todo tipo de sintoma de enfermedad en nosotros. Tener los ojos irritados e inflamados por la gripe es enferme- dad. Tenerlos irritados e inflamados a consecuencia de una «pequefia competicién amistosa» no lo es. Estar intoxicado por la comida es enfermedad, pero ofenderse ¢ infectar la mente con resentimiento no lo es. En Notes on How Live in the World... and Still Be Happy cuento lo que me ocurri6 estando en una fiesta, en Santa Fe. Llegé un hombre en una enorme moto, sefialé mi frente ven- dada y me pregunt6: «,Lesién de motocross?» «No —contes- té—, me han extirpado un pequefio tumor». Observé cémo su cara caia tan rapidamente como lo hacia su opinién sobre mi. {Por qué deberia indicar un caracter més viril una lesién de motocross que una lesi6n causada por el escalpelo del ciru- jano? ,Por qué debe estar mas o menos orgullosa la mente por una lesi6n sufrida en Ja pierna a consecuencia de un mara- tén o de la practica del karate, y un poco avergonzada si la pierna sufre bursitis o un ataque de gota? Por consenso gene- ral se ha decidido que una lesidn sea enfermedad y la otra no lo sea, y nadie afirma sanar a los que hacen footing 0 ciclismo. 26 aa You have either reached a page that is unavailable for viewing or reached your viewing limit for this book. El amor es el que sana de una determinada condicién fisica, si se supone que la elec- cién ha sido mala, débil o espiritualmente inferior? Cuando el individuo dirige sus pensamientos a lo que tra- dicionalmente se ha llamado Dios (hacia la fuente de uno, para amar), una mente totalmente rota puede recuperar su in- tegridad; {qué mayor sanacién puede haber que ésta? Cuan- do alguien vuelve sus pensamientos hacia Dios, su alma puede quedar limpia de toda amargura; ,qué mayor sanacién podria haber que ésta? Y muchas personas s6lo pueden volverse ha- cia Dios cuando estén muy enfermas, y algunas, s6lo cuando se estan muriendo. Fue una operacién de cancer terminal, que trajo consigo incesantes dolores, la que hizo que mi madre tuviera su pri- mera experiencia espiritual transformadora. Me conté que, poco después de la operaci6n, se encontr6 en un lugar en el que otros habfan muerto; un lugar donde podia mirar hacia atras, hacia el mundo, y ver lo insignificantes que eran las preocupaciones que absorbian a la gente. Estaba contenta y sentia paz, y de alguna forma sabia que podria «quedarse» o «volver». Su eleccién fue la de volver y arreglar la relacién con su hija, a quien habia abandonado de pequeijia. Y esto fue lo que hizo, aunque estaba desfigurada y sus dolores aumen- taban cada vez mas, hasta que muriG, dos afios mas tarde. Me resisto a creer que hubiera sido mejor que ella sanara del cancer en lugar de verse obligada a sufrir la operacion. El mas ligero contacto con ella durante aquellos meses suponia sentir la presencia de Dios. Se convirtié en otra persona, abierta, contenta y totalmente generosa, capaz de sanar las heridas de toda una vida. {Qué es lo que constituye el trabajo de toda una vida, y quién es quién para decir qué condicién fisica ayudaré o inter- ferird en su logro? El problema de poner meramente parches a los cuerpos es que, como dijo Joel Goldsmith, «No sabes a quién estas enviando de nuevo a la calle». El verdadero sana- dor regala, simplemente, la sanacién, pero no observa al pa- ciente para decirle de qué forma ha de recibirla. Este enfoque libera al sanador para sanar de todo corazén, sin limitarle su 28 ¢ Qué es la sanacién? ansiedad por los posibles resultados. Donde hay ansiedad, no puede haber amor. Uno de los cincuenta «principios milagro- sos» que aparecen en el libro de Helen Schucman A Course in Miracles es: «Los milagros son una expresién del amor, pero es posible que no tengan efectos observables». Goldsmith observé que la mayorja de los sanadores per- dian sus facultades al cabo de un periodo de tres afios (por desgracia, muchos, entonces, se culpaban a si mismos y a los demas, o utilizaban diversos artificios para mantener su ima- gen). En mi opinion, la causa principal de esta pérdida es el juicio del sanador contra la enfermedad, que conduce a un or- gullo egoista y creciente. La enfermedad, por tanto, se hace muy real y poderosa, como ocurre también con cualquier ele- mento del mundo que es atacado desde dentro del cerebro; y, con el tiempo, estos sanadores se hallan sujetos a las mismas leyes de creencia que cualquier otra persona. Uno no puede luchar contra algo sin creer en la realidad que le supone en su escala de valores. De los sanadores que no pierden su habilidad, es significa- tivo cudntos de ellos deciden dejar la sanaci6n mas adelante. Insisto en que no es porque crean que es malo cambiar el cuerpo, sino porque reconocen que, sin amor, esto no tiene sentido. A menudo, los sanadores empiezan a tener la sensa- cién de que, para el ptiblico, forman simplemente parte de una lista de experimentos que probar, como si se tratara de un producto farmacéutico nuevo y sospechoso. A veces, la forma mas facil de acabar con este papel es retirar el producto (la sa- naci6n) del mercado. Otros hacen de la sanaci6n una parte de un programa glo- bal de crecimiento interior profundo, para que, como la respi- racién consciente, el canto repetitivo, la oracién, el culto o el yoga, la sanaci6n se convierta meramente en una forma de abrir el coraz6n a ser, a amar. Tengo un amigo que sana en el momento en que su paciente esta realizando su mayor y mas puro esfuerzo interno, Este hombre sana con sus manos. Los ojos del paciente permanecen cerrados, asf que su cambio fisi- co (a menudo una liberacién del dolor) la experimenta él inte- 29 Elamor es el que sana tiormente y como sefial exterior de la voluntad del paciente de perdonar, comprometerse, bendecir 0 llevar a cabo cual- quier otra accién de amor. Me demostré este método (jen el vestibulo de un hotel!) y yo no tenia ninguna sensacién de que me estuviera haciendo algo. Senti que mis propios esfuerzos (en este caso, comprometerme a la felicidad de uno de mis hi- jos) causaban el cambio. Muchos son capaces de crear un ambiente en el que el pa- ciente puede cambiar sus creencias inconscientes, pero en el que la bondad no es un componente necesario en ninguna de ambas partes. Aunque los cambios fisicos que Ilamamos sana- ciones no son el resultado automatico de conducir a la mente a un estado acorde con la verdad Ultima, si con el resultado de un cambio mental. Por ejemplo, si uno cree que experimentar la paz de Dios cambiara un estado fisico particular, entonces, de forma natural, éste ser el resultado. La fe, sin embargo, no es necesariamente consciente. Decir simplemente que uno cree, y esforzarse en creer, o seguir conscientemente un curso de imagenes mentales, argumentos verbales, invocaciones misticas 0 religiosas, movimientos, silencios, sonidos, etc., no cambiar necesariamente las creencias profundas inconscien- tes del individuo. Probablemente, la mayoria de los lectores de esta antologia habran experimentado esto por sf mismos. Muy pocos estan en situacién de conocer —con completa claridad y comprensién— sus propias creencias inconscientes 0 las de otros. Por tanto, no saben exactamente qué es lo que intentan cambiar, y ni siquiera cuando lo han cambiado. Lo Gnico que esta en manos de los sanadores es hacerlo lo mejor que puedan. Deben concentrarse en sanar las imagenes oscu- ras, dafiadas, temibles, en sus propias mentes, y si los resulta- dos no se parecen a una sanaci6n, no deben caer en la trampa de culparse a si mismos 0 al paciente. En el instante en que sus mentes empiezan a atacar, se hace imposible la verdadera sa- nacién, porque han sido desleales a su vocacién. Para sanar verdaderamente, para afectar en profundidad y permanencia a la mente, un sanador no debe tener otro obje- tivo que el de la inocencia — para verla y para ser inocente—. 30 ¢ Qué es la sanacion? Para lograr algo tan grande, la mente tiene que cambiar, para no ver meramente im4genes y creencias, sino el silencioso y tranquilo conocimiento que es el amor. El ser absoluta y com- pletamente inofensivo es el poder ultimo. Cuando los sanado- Tes se sumergen en la inocencia, lo que se ha de decir y hacer se va conociendo poco a poco. La mente que se ve sana a sf misma y a otra como enferma, sin duda requiere sanaci6n. La sanacién verdadera se expre- sa, por tanto, dentro de la mente del sanador, y no dentro del cuerpo del paciente. Cuando el curador ve que no esta separa- do del paciente —y sélo el amor mantiene esta visién— la sa- naci6n ya se ha conseguido. La mente que ya no lucha para contrastarse con otra, sino que mira con alegria su unidn con todas las cosas, ha pasado a nivel de la realidad en el que la sa- naci6n es constante. Entonces, el sanador ha recibido y acep- tado lo tinico que puede ofrecer. Una de las afirmaciones mas preciosas y completas que he leido sobre la sanacién es un poema escrito por Helen Schuc- man, autora de A Course in Miracles. Lo resumo y termino con él: Para sanar no es necesario permitir que el pensamiento de los cuerpos sumerja tu mente en oscuridad e ilusiones. La sanacié6n es liberacidn de tales pensamientos. En lugar de eso, mantén sélo un Gnico pensamiento, que te ensefia que tu hermano esta unido a tu mente para que las intrusiones corporales sobre su paz no puedan surgir para poner en peligro al Hijo a quien Dios creo sin pecado, como a Si mismo. No pienses nunca en el cuerpo. La sanacién es el pensamiento de unidad. Olvida todo lo que parece que separa. El dolor de tu hermano tiene sélo un remedio: el mismo que el tuyo. Debe estar sano porque se une a ti, y td te sanas porque te unes a él. 31 aa You have either reached a page that is unavailable for viewing or reached your viewing limit for this book. aa You have either reached a page that is unavailable for viewing or reached your viewing limit for this book. Elamor es el que sana da, igual que cuando recargamos una bateria de coche que esta descargada. Pero el terapeuta también debe educar a sus pacientes sobre cémo activar sus propias energias, y sobre cémo seguir generando energia para que el proceso siga des- pués de que se vaya el sanador. El inconveniente que presenta la palabra sanador es que puede crear un concepto equivocado, ya que presupone que la gente debe depender de otros para ser curada. Esta idea ha sido fomentada por el concepto tradicional de sanador o terapeuta como autoridad privilegiada que tiene acceso a un conocimien- to especial. Yo prefiero un modelo alternativo, segun el cual el sanador es, mas bien, algo asi como un cartégrafo o un guia, alguien que «camina por el territorio» con sus pacientes, indi- candoles no solo las posibles rutas, sino también cémo seguir los senderos por su cuenta, guiados por sus recursos interio- res, propios del conocimiento sanador. Segtin este modelo, el terapeuta no crea dependencia, y no ostenta el monopolio de la sabiduria, sino que, en lugar de eso, se convierte en un facilitador que ensefia a la gente c6mo tener acceso a su propia sabiduria interior, y c6mo mantener ciertos estados de energia para que pueda tener lugar la trans- formaci6n. Asi, el terapeuta se convierte en educador, en el sentido etimoldgico de la palabra, procedente del latin educa- re, «sacar fuera» el conocimiento de otra persona, en este caso, el autoconocimiento. Por supuesto, los terapeutas también necesitan desarrollar habilidades practicas y dominar técnicas de curacién y diag- néstico. Pero sean cuales fuesen las técnicas, el dominio depen- de del cultivo de la espontaneidad, la sensibilidad y la intuicién. Por ejemplo, un cirujano habilidoso debe tener la suficiente intuicién para darse cuenta de que, si empieza a seccionar se- gun sefiala el libro de texto, en muchos casos el corte estara demasiado cerca de los 6rganos, porque los Grganos no estan colocados exactamente donde indica el manual. Asi que un buen cirujano, aunque no lo reconozca explicitamente, posee intuiciédn, como lo demuestra su conocimiento intuitivo de cémo y cudndo cortar. 34 Sanacién, amor y capacitacion Son muchas las posibles formas de desarrollar la sensibili- dad y la intuicién. El primer paso y mas importante consiste en empezar a reconocer que todos los seres existen como pau- tas de energia, y llegar a ser consciente de la precisa naturale- za del flujo de energia de tu propio cuerpo. Mas que saber cémo funciona este flujo de energia, el terapeuta debe ser realmente un ser radiante. Sdlo llegando a ser radiante podras saber cémo fluye tu energia en el cuerpo de otro. El antiguo mandato de Hipécrates, «médico, curate a ti mismo», sigue siendo un fundamento en el arte del sanador. Los terapeutas deben trabajar sobre si mismos si quieren trabajar eficazmen- teen otros. En mi propia practica percibo campos energéticos me- diante la vista y el tacto. Sin embargo, existen muchas formas distintas a través de las cuales puedes desarrollar la capacidad de sentir estos campos. Una de ellas consiste en empezar a reconocer el «nivel de sensacién» al acercarte a alguien. En muchos casos, el médico o sanador puede diagnosticar un pro- blema antes de examinar al paciente, lo cual se consigue con mucha practica y prestando mucha atencién al nivel de sensa- cién. Los terapeutas deben empezar a prestar atencién y a res- ponder al conocimiento intuitivo que ocurre a este nivel, en lugar de hacerlo al nivel intelectual. Deben aprender a reco- nocer y confiar en la comunicaci6n a un nivel intuitivo. Por supuesto, a pesar de todo, los terapeutas necesitan una formacién técnica, porque no s6lo deben poder acoger el mensaje de los campos energéticos, sino también interpretar- lo adecuadamente. Para poder formular un camino ldgico de tratamiento, el problema tiene que hacerse comprensible a la mente racional, y eso requiere disciplina intelectual. Por tan- to, es necesario desarrollar equilibradamente las facultades intelectuales y las intuitivas. Los terapeutas deben empezar a comprender también que no trabajan meramente con un cuerpo fisico y sus sintomas. En el momento en que empezamos a identificarnos con el cuerpo, éste comienza a dominarnos. Entonces se involucra el yo y empezamos a sentir deseos de superar 0 «conquistar el 35 Elamor es el que sana problema, en lugar de ver y comprender claramente lo que realmente esta en desarmonia. En las profesiones relacionadas con Ja sanacién hemos tendido a identificar las causas de las enfermedades con los es- tados fisicos patolégicos, en vez de hacerlo con los estados emocionales y mentales. Pero la sanacién va mucho mas alla de la recuperacién del cuerpo. Pensemos que hay personas que tratan su cuerpo con las comidas, suplementos, ejercicio, etcétera, mas adecuados, pero aun asi, permanecen enfermos. El cuerpo es sdlo una forma particular de la energia vital universal, mientras que la mente es una forma mas sutil, que tiene mas capacidad para la sintonizaci6n y la armonia univer- sal. Por tanto, el cuerpo necesita adaptarse a la mente. De ahi que sea tan importante en la sanaci6n considerar el sistema de creencia. Por ejemplo, tenemos un «sistema de defensa contra los estados patolégicos» que conocemos como sistema inmunita- tio. Pero el hecho de concebir asi este sistema, como un siste- ma de defensa, ya conduce a una actitud que, en diltimo térmi- no, debe trascenderse para que pueda ocurrir la sanacién. Es mucho mis eficaz adoptar la actitud que conduce a mantener un campo energético lo mas alto y emocionante posible, de modo que el sistema inmunitario pueda cuidarse a si mismo. Es importante prestar atencion a estas actitudes, porque, con el tiempo, pasan también a formar parte de nuestra rela- cién con los demas. Por ejemplo, si adoptamos una actitud de- fensiva, tendemos a considerar como enemigos a todos los que no estan de acuerdo con nosotros. Y después, como pais, acabamos gastando la mayor parte de nuestros recursos na- cionales en armamentos y en prepararnos para la guerra. Uno de los aspectos mas grandes de la sanaci6n consiste en darse cuenta de que, si ya no se nos puede ofender, no tenemos ne- cesidad de defensa. A medida que vaya aumentando el ntimero de personas que sean conscientes de esto, empezar a beneficiarse todo el planeta, promoviéndose asi la sanaci6n global que tan deses- peradamente necesitamos. 36 SANADOR, SANATE A TI MISMO Louise L. Hay Louise L. Hay, doctora en teologia, es orientadora metatfisica y profe- sora ampliamente conocida por sus talleres y libros sobre la utilizacién de afirmaciones, visualizaciones, meditacién y perd6n. Es autora del best- seller You Can Heal Your Life. Una cancion de Los Beatles dice: «Lo tinico que necesitas es amor». Pienso que es verdad. La corriente del amor fluye a través de todo. Todas las técnicas del mundo juntas no podran hacer nada si no se une a ellas el amor. Asi que muchos de nuestros problemas fisicos, emocionales e incluso espirituales proceden de la falta de amor. Considero que la mayoria de las personas necesitan aprender a amarse de nuevo a si mis- mas para sanarse realmente a si mismas. Gran parte de los problemas tienen su origen en el rechazo y el odio, en mayor o menor grado, sentidos hacia uno mismo. Muchas personas, por alguna raz6n, siguen provocando, una y otra vez, experiencias desagradables para si mismos, por ejemplo, con el abuso de drogas, alcohol, cigarrillos 0 comi- da. Mientras no deseen dejar de castigarse a si mismos, no hay mucho que pueda hacerse por ellos de un modo permanente. Algunos casos podrian mostrar sefiales de sanaci6n, pero los resultados son, a menudo, transitorios. Cuando el amor esta presente, las cosas son distintas. Por ejemplo, es sorprendente observar los cambios de conciencia 37 Elamor es el que sana en el grupo de apoyo a personas con SIDA con el que traba- jo. Descubro continuamente cambios en la gente con la que trabajo. La mejor cosa que los terapeutas, ya sean médicos o psicé- logos, pueden hacer para ayudar todo lo posible a sus pacien- tes es, realmente, amarse a si mismos. Cuando los terapeutas se quieren de verdad a si mismos, es facil ensefiar ese amor a sus pacientes. Cuando no es asi, pueden hablar todo lo que quieran, y utilizar todos los métodos que les apetezca, pero no llegaran a su paciente. {Cémo empezamos? En primer lugar, tenemos que dejar de criticarnos a nosotros mismos. Porque la critica no nos ayu- da, simplemente nos mantiene dentro de nuestros problemas. Cuando estamos dispuestos a querernos y a aceptarnos, pode- mos provocar cambios. En gran parte, amarnos no es mas que aceptarnos como realmente somos. Hemos de perder peso, conseguir un nuevo trabajo, o tener una nueva relacién, 0 un coche nuevo u otra casa, 0 lo que sea. Todas estas razones nos impiden amarnos. Y aunque logremos todas esas cosas, seguiremos sin querer- nos a nosotros mismos. Y haremos una nueva lista de razones por las que atin no somos capaces de aceptarnos. EI hecho de que digamos que nos amaremos y nos acepta- Temos tal como somos no quiere decir que no vayamos a cam- biar. Significa que vamos a cambiar partiendo de la idea «esto es lo que me gustaria hacer», en vez de «jqué persona mas mala debo de ser yo para tener este problema!» (comer o be- ber demasiado, o cualquier otra cosa). La idea positiva, abier- ta a las posibilidades, es mas poderosa que la idea negativa. La diferencia puede parecer pequeiia, pero es importante. Se trata de la diferencia que hay entre sentir que somos malos © que estamos equivocados, y decir «asi es como yo soy, y me gustaria cambiar unas cuantas cosas». En mis escritos, de vez en cuando sugiero la posibilidad de sustituir la palabra deberia por la palabra podria. En realidad es poca cosa, pero, cuando la gente lo hace asi, les ayuda a descubrir lo rigido que es, a menudo, su pensamiento. Mu- 38 Sanador, sdnate ati mismo chos de nosotros tenemos reglas sobre cémo deberian ser las cosas, en vez de disfrutar de lo que son. También creamos en nuestro interior ciertos tipos de lla- madas enfermedades. Lo cierto es que provocamos el dese- quilibrio de nuestras mentes y cuerpos hasta desbaratar nues- tras vidas. A primera vista, esto es algo negativo. Pero si esta- mos dispuestos a verlo, de la enfermedad puede derivarse un beneficio, un proceso de aprendizaje. Creo que, en muchos casos, podemos convertir nuestros problemas en beneficios. Pero también pienso que no hace falta crear primero esos problemas. Es maravilloso que, des- pués de haber creado un problema, consigamos beneficiarnos de él, pero creo que hay otras formas de aprender. Ya sé que estd muy arraigada y extendida la idea de que aprendemos por medio de nuestro sufrimiento, pero, sinceramente, no creo que éste sea necesario. Me han preguntado qué tipo de consejo podria dar yo alos profesionales que quieren ir mas alld de sus respectivas técni- cas (sean éstas las que fueren) para encontrar el aspecto de su trabajo que pueda tener unos efectos mas profundos. Basica- mente, creo que se trata de una cuestién individual. Sin em- bargo, hay un aspecto que podrian considerar. Soy una mujer sencilla, y he aprendido, al cabo de los afios, que lo més valio- so, por encima de cualquier otra cosa, es estar dispuesto a quererse a uno mismo. Sugiero que los terapeutas trabajen en ello todo lo que puedan, y no se detengan solo en la bisqueda de nuevas técnicas. ‘Yo manejaba muchas ténicas, pero hasta que no estuve realmente dispuesta a quererme y a dejar a un lado el odio ha- cia mi misma, a vivir de acuerdo con lo que ensefiaba, no em- pecé a obtener resultados con otras personas. Ahora mis talle- res son francamente sencillos. Si preguntas a los participantes «zqué habéis hecho?», verés que no hay mucho que contar. Pero si les preguntas sobre los resultados, la cosa cambia. Constantemente trato de convencer a las personas de que no se estén queriendo a sf mismas. Después les hago una pre- gunta sencilla: «,Estas dispuesto a soltar eso, 0 quieres afe- 39 aa You have either reached a page that is unavailable for viewing or reached your viewing limit for this book. aa You have either reached a page that is unavailable for viewing or reached your viewing limit for this book. Elamor es el que sana gunto si ha intentado hacer siquiera las cosas mas sencillas. Nadie las ha hecho. Tengo que recordarme a mi misma que la gente no acude a mi porque su vida esté Ilena de gozo. Y tam- bién estoy conociendo cada vez a mas gente que me da las gra- cias porque su vida ahora esta llena de alegria, y sienten que yo he sido una de las piedras en las que se han apoyado para cruzar el rio. La verdad es que yo no hago nada por la gente; son ellos los que lo hacen por si mismos. Pero piensa que yo tengo algo que ver con el conseguir lo que buscan. Y eso es lo importante: que consigas lo que quieras. Y, ;quién sabe? Qui- z4 sea bueno disponer de vez en cuando de una piedra en la que pisar. 2 ELIMINAR LA TENSION PARA DEJAR QUE SE MANIFIESTE LA SALUD Serge Kahili King Serge Kahili King, doctor en filosofia, fue educado, desde una edad temprana, en la tradicién sham4nica Kahuna de Hawai, y durante siete afios estudié shamanismo en Africa. Es director ejecutivo de Aloha Inter- nacional, una organizaci6n sin 4nimo de lucro que esté formando una red mundial de shamanes sanadores. Mi tradicién filos6fica es el sistema shamdnico hawaiano de Huna. Pero en mi vida como sanador he explorado una gran variedad de terapias y modalidades de sanacién, y he ob- servado que, sea cual fuese el sistema que se utilice, algunas personas son sanadas con esa técnica, otras no, y algunas son sanadas sin ella. Mi deseo es exponer las observaciones acumuladas a lo largo de varias décadas, sobre lo que, al parecer, ocurre du- rante la sanacién. En este articulo me centraré en el cuerpo, pero los conceptos son aplicables también a la sanacién de la mente, de las circunstancias y del ambiente. En primer lugar, detengamonos en el hecho de que la mente puede ser sanada con la ayuda de —y a veces a pesar de— una gran variedad de métodos, con los cuales haremos una lista (sdlo parcial) dividida en cuatro categorias princi- pales: 43 El amor es el que sana Fisica: Hierbas, farmacos y otras medicinas, dieta y suple- mentos nutritivos, cirugia y ensalmadura, quiropractica y ma- saje, respiracién profunda, enemas y lavajes, ayunos, electri- cidad y magnetismo. Emocional: Afecto y atencidn, risa y juego, liberacién de la ira, enfrentamiento con el miedo, color, aroma, miisica. Mental: Placebos, hipnosis y autohipnosis, psicoterapia, imagenes guiadas, visualizacion y afirmacién. Espiritual/ Metafisica: Piramides, cristales, objetos organi- cos, limpieza del aura, cirugia psiquica, toque terapéutico, homeopatia, remedios florales, acupuntura, acupresién, cine- siologfa aplicada, telepatia, radionica, oracién, fe, pensamien- to positivo y «remisién» espontanea. Aunque algunas de mis categorizaciones podrian parecer arbitrarias, hasta esta lista parcial es abrumadora. Si el cuerpo puede ser sanado por todos estos métodos distintos —y hay numerosos historiales de casos que apoyan cada una de estas técnicas— entonces, claramente, cada método es simplemen- te un instrumento por el que tiene lugar la sanacién. Las teo- tias de sustitucién quimica de los procesos de sanacién son inadecuadas cuando se consiguen los mismos efectos con el toque terapéutico; las teorias de correccién quirirgica son inadecuadas cuando se obtiene lo mismo mediante sugestion hipnotica; las teorias de armonia espiritual son inadecuadas cuando se consigue lo mismo con la dieta. Por tanto, hemos de buscar un hilo comin en el mismo proceso. Sin embargo, antes de hacerlo, es necesario disponer de una definicién de la salud, de la sanacién y de la enferme- dad, con las que podamos trabajar. El término inglés health, equivalente al espaiiol «salud», significa «estar completo, li- bre de defecto y de separacién», lo cual es, por tanto, afin al significado de la palabra harmony, equivalente al espafiol «armonia». Heal (sanar) significa «hacer sano» 0 «volver a unir lo que se habfa separado» (como en «sanar una herida» o «sanar (arreglar) una relacién»). El término harmonize 44 Eliminar la tension para dejar que se manifieste la salud (armonizar) puede considerarse un buen sinénimo de heal (sanar). Cure (curar) es otra de las palabras con que cuenta el in- glés, y significa «eliminar un problema» (ya sea dolor, aflic- ci6n, molestia). Es interesante sefialar que el término procede de una palabra anterior cuyo significado es «cuidado, solici- tud». Tomando el significado basico de ambas palabras, seria apropiado iguales healing (curar) con /ove (amar). Sickness es un término comin del inglés para referirse a un estado de no salud. Es una palabra que no suele utilizarse en Inglaterra con este sentido. Basicamente, se alude con ella a un estado de molestia, afliccién y tension, y su equivalente es- pafiol seria enfermedad. Illness significa «mal» (son muchas las personas que pien- san que es malo estar enfermo),' y con disease nos referimos simplemente a la indisposici6n 0 malestar. En hawaiano, al cual estoy parcialmente unido, las defini- ciones son més concisas. Salud se iguala a energia. Gozar de buena salud es gozar de abundante energfa (ehuehu), y tener poca salud es sufrir debilidad (pake), o falta de energia. Enfermedad se iguala a tensién (/apa’au). La palabra co- trespondiente a armonfa puede ser también traducida como «estado de gran energia» (maika’i), y la palabra para designar «amor» puede significar también «compartir energia» (aloha). Para ponernos de acuerdo, por el bien de la discusién, al estado de energia armoniosa lo llamaremos salud, y a la armo- nizacién y donacién de energia, curacién. Para significar «en- fermedad» utilizaremos la palabra desarmonia, y a lo que cau- sa tal problema lo llamaremos afliccién, que significa «exceso de estrés 0 tensidn». Al nivel mas basico y practico, un cuerpo est4 sano segtin el grado de salud de sus células. Una célula sana es aquella que est4 en armonia con su ambiente, goza de abundante energia, y realiza con eficacia la funcién que le es propia se- 1. Y, en castellano, es atin mas comin el decir «estoy malo» con el sig- nificado de «estoy enfermo». (N. de los T.) 45 El amor es el que sana gun su localizaci6n en el tiempo y en el espacio. Para llevar a cabo su funcién y mantener su energia y su armonia, la célula necesita un suministro suficiente de nutrientes y un efectivo sistema de limpieza. Si se dificulta cl suministro de nutrientes 0 el trabajo del sistema de limpieza, disminuye la eficacia, la energia y la armonia de la célula, la cual reduce su funcion, realiza una funci6n inadecuada o deja de funcionar totalmen- te. Cuando el niimero de células afectadas es lo suficiente- mente grande como para trasladar el malestar a la atencion consciente mediante algtin tipo de sintoma, se declara al cuer- po, 0, al menos, a parte de éste, no sano. Un buen método de sanacién es aquel que corrige directa 0 indirectamente una nutricién o una limpieza celular inapro- piadas. Puesto que son tantos los métodos distintos que pue- den lograr esto, es util considerar el] factor comtin causante de la molestia: la tensin. La tensién o constriccidn es lo que ocurre a nivel celular cuando la desarmonia es evidente. La tensién 0 el estrés exce- sivo constrifie el fluir de nutrientes a la célula, e inhibe el pro- ceso limpiador, primordialmente a través de la rigidez muscu- lar. Es importante recordar que algunos tipos de misculos se utilizan para el movimiento corporal, y otros para apoyar y proteger los organos y los nervios. Asi que la tensién podria no darse a nivel consciente. 4 Cual es la causa de la tensién? En lugar de redactar una lis- ta de los factores fisicos, mentales, emocionales, espirituales, circunstanciales y ambientales que contribuyen a crear tensién, fijémonos también ahora en el hilo comin. El estrés, ya sea agobiante o euestrés (estrés placentero) es el efecto natural de la resistencia a cambiar. La resistencia, como el estrés, no es mala en si misma: nos permite sentir nuestro ambiente, caminar, for- talecer los musculos con ejercicio, crecer de muchas maneras a través de diversos retos, y lograr metas que amplian nuestra destreza y capacidad para aprender. Pero esto se refiere a un tipo flexible de resistencia, o a un equilibrio dindmico entre re- sistencia y no resistencia, como el utilizado por un Arbol cuan- do crece alrededor de una roca que no puede romper ni apartar. 46 aa You have either reached a page that is unavailable for viewing or reached your viewing limit for this book. aa You have either reached a page that is unavailable for viewing or reached your viewing limit for this book. Eliminar la tension para dejar que se manifieste la salud El hilo comin de toda sanacién no puede ser otro que el -amor puro y sencillo: el amor del sanador (reconocido 0 no) hacia el que necesita sanaci6n, y el amor del que es sanado (reconocido 0 no) hacia el estado de armonia y de energia ple- na. Puede que el amor se utilice como un método de sanacién, pero esta siempre en el proceso. 49 SEGUNDA PARTE VOLVER AL ESTADO DE SALUD Algo que estabamos reteniendo nos hizo débiles hasta que descubrimos que ese algo éramos nosotros mismos. ROBERT FROST La salud, 0 estar sano, es nuestro estado natural. La esen- cia de la sanaci6n consiste en eliminar los impedimentos para llegar a este estado natural y conducir al individuo a alinearse consigo mismo y con su mundo. Libre de estos impedimentos, la inteligencia innata del sujeto y sus capacidades autorregula- doras le guiaran hacia un estado de bienestar. Pese a que cada uno de los autores se han decantado por un enfoque filoséfico distinto, en esta seccién consideran que el papel del sanador no es otro que el de guiar a aquellos que se han desequilibrado, a fin de restablecer la armonia y la salud en sus vidas. Los autores explican cémo la sanacién puede traspasar la mente, el cuerpo y el espiritu del individuo, para sanar las relaciones familiares, y, con el tiempo, hasta los de- sequilibrios globales. 53 EL MISTERIO DE ESTAR SANO Richard Moss Richard Moss, doctor en medicina, es el fundador y director espiri- tual de la fundacion Tres Montanias, en Lone Pine, California, una enti- dad sin animo de lucro dedicada a la salud y al bienestar. Moss dirige ta- lleres y da conferencias en Norteamérica. Es autor de The 1 That Is We: Awakening to Higher Energies Through Unconditional Love y How Shall I Live? Ninguno de nosotros somos indiferentes a la sanaci6n. Cuando estamos sanos, rara vez tenemos la sensacidn de estar poseidos por el asombroso dinamismo de estar vivos, ni apre- ciamos el hecho de que nuestra sensaci6n de existir es algo realmente fragil. Cuando se rompe el velo de la inmortalidad, por enfermedad, o el yo-self se disuelve en un gran bafio de Existencia, nos quedamos conmocionados hasta un punto ini- maginable. Incluso el simple hecho de aclarar 1a vajilla puede parecer un milagro. Cuando estamos sanos de nuevo, nos encontramos por- tando una identidad renovada, restableciendo las capacidades que dan significado a nuestras vidas, nos sentimos agradeci- dos — mas que agradecidos— y nos palpamos como si fuera la primera vez que lo hacemos. Entonces hablamos de sanacién. Queremos comprender- lo, quizd compartir este regalo con otros. Pero {qué es la sa- naci6n? ,Consiste meramente en volver a la vida cotidiana y Satisfactoria? Yo considero que no. A mi juicio la sanacién, como escribié T. §. Eliot, es «La interseccién con el tiempo de lo que esta fuera del tiempo». Este acercamiento es algo 54 El misterio de estar sano mas que una conciencia poética. Se trata de una alquimia den- tro de nuestras células. La sanacién consiste en vislumbrar el proceso universal de encarnaci6n. Nuestra propia carne vibra con una mayor unién a la vida. Cuando yo ejercia como médico tradicional, me alegraba contemplar la sanacién como el restablecimiento de la salud. Pero hoy sé que la sanacién es mucho més que volver a un es- tado anterior. La sanacién verdadera significa ampliar el circu- lo de nuestro ser, y hacernos mas inclusivos, mas capaces de amar. En este sentido, la sanaci6n no esta destinada s6lo a los enfermos, sino a toda la humanidad. {Por qué estén unidos a menudo la sanacién y el sufri- miento? He aqui el gran drama de la materia ascendiendo ha- cia el espiritu, y del espiritu encarnandose en la materia. ,Es el sufrimiento el proceso por el que los viejos recuerdos em- potrados en nuestra carne son Ilevados gradualmente hacia nuestra conciencia? Quiza, si no hubiera sufrimiento, podria- mos dejar nuestros cuerpos atras en el viaje de transformacion (como a muchos les gustarfa que creyéramos). Podriamos sa- lir volando, como espiritus etéreos, y todo seria placentero y perfecto. Pero més maravilloso atin es el hecho de que no salgamos volando. Nuestra conciencia crece, precisamente, porque no puede deshacerse de la carne. La conciencia es llamada a la tierra como lo es la humanidad mortal. Todas las grandes ver- dades metafisicas se hacen vivas en la paradoja transformadora del vivir. He aqui un enorme reto al que rara vez nos enfrenta- mos. Pero, de vez en cuando, uno de nosotros se introduce con autenticidad en este drama grande y misterioso, y, en ta- les momentos, hay sanacién. Y cuanto mayor es la sanacién, tanto mas plenamente nos sumerge en la vida. Después de pasar varios afios explorando el proceso de transformacién, y de ser testigo de muchas sanaciones, he ob- tenido algunas ideas que sefialan las fuerzas subyacentes en todas las modalidades de sanacidn. Pero deberia advertir que cualquier comprensi6n puede ser tanto una carga como un re- galo. Al asignar palabras a algo que anteriormente era un mis- 55 Volver al estado de salud terio. se pierde cierta inocencia o gracia. Tan pronto como se atrapa, se disuelve. Al final, la sanacién debe ser un proceso de relacién y de redescubrimiento incesante, momento a mo- mento. Cuanto mas sabemos acerca de la sanacién, mas se nos conduce simulténeamente hacia algo incognoscible. Por eso, toda sanacién es, en esencia, espiritual. La sanaci6n, en su sentido mas profundo, es un misterio. Hasta la medicina moderna, con el pretexto de ser cientifica, se apoya en observaciones cuya naturaleza tiltima no puede explicar. Cierto manual de farmacologia empieza recordando al lector que, en resumidas cuentas, nadie sabe cémo funciona un farmaco. Por supuesto, el médico normal elige olvidarse de esto, y llega realmente a creer que sabe lo que esta haciendo. No hay duda de que muchas de estas férmulas «funcio- nan» seguin una prediccién. Pero cuando esperamos una res- puesta particular en un determinado tratamiento, apostamos més por barajar sintomas que por la sanacién. Donde se niega el misterio, uno puede sentir una creciente y obsesionante sensacién de malestar entre la comunidad médica. No sélo sa- len malparados los pacientes, sino también los médicos. De- bemos hacer preguntas, y buscar comprendernos a nosotros mismos y a nuestro mundo, pero no debemos olvidarnos de que en el perimetro de nuestra experiencia, en la frontera de nues- tra ciencia y pensamiento, permanece un gran e impenetrable misterio, desde el cual, a mi modo de ver, fluye la sanaci6n. Alli donde veamos que emerge una nueva cualidad de es- tar sano, veremos también sanacién. Y encontramos indivi- duos originales que han traspasado las fronteras que definen la realidad convencional. En mi opini6én, ésta es la herencia del sanador, del mistico, del shaman, del verdadero cientffi- co. Es realmente el fruto de estas vidas lo que ha estado «sa- nando» a la humanidad a lo largo del tiempo. Estos frutos son la rafz de lo que nosotros Ilamamos cultura. Pero cada uno de nosotros tenemos que hacer crecer en plenitud el arbol de la vida en nuestro interior. La cultura empieza a morir, al igual que nosotros, cuando inconscientemente comemos del fruto de otros arboles. Todo lo que ha sido, no importa hasta qué 56 El misterio de estar sano punto sagrado, hasta qué punto «demostrado», no es més que una plataforma para saltar hacia mayores posibilidades. Aque- Ilo que iluminaba la sanacién de ayer puede convertirse en la prisién de hoy, a no ser que descubramos por nosotros mismos la relaci6n con la vida que hace germinar nuevos frutos. Por tanto, he aquf, a mi parecer, el hilo de oro: las relacio- nes. Se trata de nuestra capacidad de union, de llegar a ser uno, aunque sea brevemente, con nosotros mismos, con los demas y con la vida, en un sentido mas amplio. La sanacién, dondequiera y comoquiera que ocurra, lleva a cada persona, y ala humanidad como un todo, hacia una relacién mas inclusiva, menos obstrui- da, con todo lo que est4 emergiendo en esta aventura de la vida. La relacién es ilimitada: con uno mismo, con las sensacio- nes, pensamientos, sentimientos, imagenes, suefios de uno mismo; con otras personas en tanto que reconocemos y tras- cendemos el sentido de la separaciOn. Y es relacién con algo mas, sea cual sea el concepto que tengamos de él: Self o Dios. Si atendemos cuidadosamente a esta cualidad de relacién, descubriremos que, segtin parece, hay tres vectores que pene- tran a través de nuestro condicionamiento, y permiten la apa- tici6n de un estado de armonfa entre nuestras conciencias, la instintiva y la espiritual. Mucho mis all de las técnicas de sa- nacién o de transformaci6n, estos vectores son funciones de la conciencia misma. Como tales, trascienden el tiempo 0 el con- texto histérico. No importa si eres aborigen, indigena ameri- cano, curandero, médico naturista 0 psicoterapeuta; no im- porta si te consideras un sanador o simplemente una persona «normal»; el proceso de la sanacién implica la danza de estas fuerzas, a las cuales llamo: 1. Compromiso creativo: Participacién en la vida de for- ma original, espontinea y alejada de todo juicio. 2. Intensidad: Es Ja cualidad de atenci6n, la profundidad de la que emana nuestro compromiso con la vida. 3. Amor incondicional: Principio de la inclusi6n, un senti- do implicito de totalidad primordial. 57 Volver al estado de salud Estos vectores de transformaci6n nos ofrecen nuevas ideas acerca del proceso de sanacién. Tomemos como ejemplo el descubrimiento de Sigmund Freud, quien observé cémo la mente inconsciente se expresaba en suefios y en otras image- nes espontdneas. Al ayudar a sus pacientes a llevar un conte- nido inconsciente hacia la conciencia consciente, Freud con- tribuy6 a sanar ciertas dolencias. Pero la esencia de sus logros no radica simplemente en sus ideas, sino en la calidad de rela- ci6n que proporcion6 a su propia psique y a la de sus pacientes. A mi juicio, la originalidad de Freud estriba en que «escu- chaba» de una forma nueva. No hace mucho visité su casa en Londres, y contemplé silenciosamente la habitacién en la que él trabajaba con sus pacientes. Freud se sentaba a la cabecera del sofa, mirando hacia donde no estaba el paciente. Pienso que lo hacfa para evitar que le distrajeran los hébitos visuales normales que impiden ver verdaderamente. Freud coleccio- naba antigiiedades. Su habitaci6n estaba Ilena de estatuas misticas y de simbolos. Alli, en medio de este sentido multi- cultural de la aventura humana, «escuchG» otras dimensiones. Esta forma de escuchar representa en sf misma un compromi- so creativo. Ademas, Freud no escuchaba de manera distraida; estaba totalmente atento pero relajado, escuchando desde su profun- didad, mostrando intensidad. Podian pasar dias 0 meses antes de que tomara apuntes, porque el hecho de escribir podia aprisionar prematuramente su atencién en viejas suposiciones y viejos moldes de comprensién. De hecho, su relaci6n tera- péutica se iba desarrollando y evolucionando. Habia lugar para que ocurtiera algo inesperado, una calidad de relacion en la que la conciencia podia hablar de formas nuevas. Es esta apertura, esta fe no expresada en una posibilidad no realiza- da, la que indica amor incondicional. A diferencia de la mayoria de sus colegas médicos, Freud escuchaba lo que no se habia ofdo y lo que no se habia dicho. Esta clase de atencién es la que todo buen terapeuta, sacerdo- te o sanador presta a otro, o la que el pensador original presta a la estructura conceptual de su época, o la que el cientifico 58 aa You have either reached a page that is unavailable for viewing or reached your viewing limit for this book. Volver al estado de salud dor, hacer ejercicio o cuidar la dieta) lo que parece ser la cau- sa de la respuesta sanadora, no la consciencia con la que se afronta la accién. Hasta la medicina tradicional empezé esta- bleciendo una nueva relacién con nuestra condicién humana, y debe su éxito a la universalidad del enfoque cientifico. Pero la creatividad cientifica puede convertirse facilmente en algo dogmatico. En fisica, cuando atendemos al aspecto de las particulas de la luz, colapsamos la funcién de las ondas; un fendmeno simi- lar ocurre en nuestra busqueda para comprender la sanacién. Si asignamos un nombre al fenédmeno de la sanacién, con el fin de asirlo conscientemente, y lo utilizamos para nuestros propios fines, lo que obtenemos ya no esté conectado a su cualidad mas universal. En medicina, cuando disponemos de nuevos conocimientos sobre la sanaciOn, automaticamente empezamos a pensar en términos de aplicaci6n, en formulas y técnicas. Por tanto, vamos camino de congelar la fuerza cura- tiva universal que en un principio nos proponiamos liberar. He pasado afios armonizando interacciones humanas de energia de alto nivel, y observando la unificaci6n resultante y el auge de la conciencia. Hay sentimientos expansivos de bie- nestar y de amor, estados de apertura mistica y curaciones fi- sicas. Primero tiene lugar la relacién mas profunda con la vida enese momento, y, después, todo lo demas. Pero una comprensién consciente de las fuerzas que nos conducen a tal momento no permite necesariamente la crea- cién de esa unificacién que nos proponemos, especialmente porque estamos deseando una sanacién. Existe un elemento de gracia, un rendirse a los propésitos de la vida. Al nombrar estos vectores, he intentado traspasar el fenémeno externo y dirigirme hacia una dimension mas universal. Precisamente dado que no podemos armonizar estos vectores con nuestros propésitos, la sanacion o cualquier transformacion fundamen- tal permanecerd siempre en el misterio. Recuerdo ahora lo que dijo Jestis: «Nadie viene al reino por sus propias fuerzas (...) y todo es posible en Dios». A la vez, se nos ofrece esperanza y desesperanza. Pero considero 60 El misterio de estar sano que no hemos Ilegado a entender el significado de esta afirma- cién. Vivimos en un tiempo en el que el intelecto ha arrebata- do muchos secretos a muchos rincones de la existencia. Del mismo modo, buscamos hacer otro tanto con nuestra psique, y de ahi el constante fluir de publicaciones sobre «Cémo ha- cerlo» que brillan durante un tiempo en la lista de éxitos de venta, para ser sustituidas s6lo por la férmula siguiente de me- joramiento propio. Tales esfuerzos pueden implicar una rela- cién creativa con la vida, o una coaccién manipuladora de no- sotros mismos y de nuestro ambiente. Depende de si hemos hecho el descubrimiento por nosotros mismos, y de si estamos intentando huir de la vida hacia alguna ilusién de seguridad 0 nos ponemos a disposicién de las maravillas de la existencia. En cualquier caso, llega un momento en que ningtin esfuerzo conscientemente realizado garantiza la sanaci6n verdadera. La mayoria de nuestros triunfos deben andar codo con codo con ese misterio mds profundo en el que se nos humilla e in- cluso se hiere nuestro orgullo. La verdadera sanaci6n (no meramente el alivio temporal de los sintomas 0 una aparente conquista de la ciencia sobre una enfermedad) no se da nunca enteramente segdn nues- tras propias condiciones. Cualquier respuesta espontdnea y de corazon a la vida lleva consigo la capacidad de cambiar la energia de la conciencia, y el resultado es la transformacién en uno u otro grado. Pero dentro de tal vitalidad espontanea existe algo que siempre permanece impredecible, algo de fe y de gracia. Cuando aplicamos una férmula, obtenemos un resultado, pero a menudo el resultado es transitorio, sélo un cambio de sintomas, un aplazamiento del problema durante cierto tiempo. A esto es a lo que yo llamo perturbacion. Du- rante un tiempo se dan ideas nuevas, nuevos sentimientos y una nueva comprensi6n, incluso puede remitir la enferme- dad. Ciertas enfermedades parecen haber «sanado». Pero en un sentido mas profundo, esto no es sanacién; en reali- dad, el circulo no se ha ampliado. Podemos acabar siendo atin mds vulnerables a una nueva enfermedad, porque el proceso mismo de intentar cambiar las cosas con nuestros 61 Volver al estado de salud propios términos nos ciega, y ya no escuchamos directamente a la vida. Se nos exige componer en vez de acceder al reino median- te la vida. Estar sanos es algo a lo que podemos aspirar; la verdad es que yo aspiro a eso. Escucho mis suefios, fantasias y visiones, las senales de mi cuerpo, la manera como conozco a la gente de mi mundo. Me ofrezco a mi mismo para crecer en capaci- dad de amar. Escucho para poder descifrar el misterio de mi mismo y llegar a estar mas sano. Pero sé que no sé, que mis propios momentos de transfor- macién y los que he observado en otros no son algo que yo pueda provocar. Al igual que le ocurre a aquel que sube a una montafia, la vista se amplfa mucho més répidamente que nuestra capacidad de asir. Cada nueva comprension nos eleva para que podamos percibir un horizonte mayor. Pero también seria correcto decir que aquellos cuyas visiones son mayores, son relativamente los més ignorantes. Sea cual fuese lo que se nos revele al mirar a través de la lente de los tres vectores, la sanacién seguird siendo un misterio, y, como tal, nos Ilamara siempre a descubrir nuevos horizontes de nosotros mismos. 62 REFLEJAR LA FUERZA VITAL Lynn Andrews Lynn Andrews es autora de Medicine Woman, Flight of the Seventh Moon, Jaguar Woman, Star Woman y Crystal Woman, libros que narran su educacién con una curandera indigena americana. Actualmente, Lynn Andrews vive en Los Angeles, donde se dedica a escribir, a la orienta- cin, a la ensefianza y a vivir el Camino de la Medicina. En la actualidad, hay muchas personas que sienten una gran necesidad o deseo de vivir de una forma mds completa; de gozar de una vida mds plena. Y por eso buscan una terapia. Pero yo me pregunto: {qué consiguen con la terapia? Cuando conoci a mi profesora indigena, Agnes Whistling Elk, yo ya habia estudiado mucha psicologia. Gran parte de mis amigos eran psiquiatras. Habia visto a bastantes personas pasar por una u otra de las principales terapias, a veces un proceso extraordinario. A menudo terminaban sabiendo por qué hacfan o no hacfan algo, pero continuaban con sus anti- guos habitos. Le pregunté a un amigo, un terapeuta muy co- nocido, por qué pensaba él que ocurria esto, y él me dijo: «