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Decreta tu Día

en el nombre de Jesús

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Nuestra Misión: Llamados a traer el poder sobrenatural de Dios a esta generación Decreta tu

Nuestra Misión:

Llamados a traer el poder sobrenatural de Dios a esta generación

Decreta tu Día

en el Nombre de Jesús

Edición 2015

ISBN: 978-1-59272-510-6

Todos los derechos están reservados por el Ministerio Internacional El Rey Jesús

Esta publicación no puede ser reproducida, alterada parcial o totalmnte, archivada en un sistema electrónico ni transmitida bajo ninguna forma electrónica, mecánica, fotográfica, grabada o de alguna otra manera, sin el permiso previo, por escrito, del autor. Todas las citas bíblicas han sido tomadas de Reina Valera versión 1960.

Directora del Proyecto:

Addilena Torres

Editor:

José M. Anhuaman

Contribución Editorial:

Martha Anhuaman

Diseño de Portada:

Danielle Cruz-Nieri

Categoría: Oración Publicado por:

El Rey Jesús (ERJ) Publicaciones 13651 SW 143 Ct., Suite 101. Miami, FL 33186 Tel: (305) 382-3171 - Fax: (305) 675-5770

Impreso en los Estados Unidos de América

Decreta tu Día

en el nombre de Jesús

Introducción

A mo escudriñar las Escrituras, porque es ahí donde Dios me habla, me abraza, me corrige y me da revelación de Su

Palabra. Escribir un libro que pudiera ser usado para ayudarlo

a orar cada día de la semana, durante el año completo, era algo

que me habían pedido en todos los lugares donde Dios me ha llevado a predicar Su Palabra. Pero las actividades del ministe- rio, mi labor de esposa y madre de dos preciosos hijos, y tantas otras ocupaciones me habían reducido el tiempo disponible para hacerlo.

Sin embargo, esta tarea no la podía seguir posponiendo. Así que el libro que tiene en sus manos reúne 365 oraciones, todas llenas de poder, que estoy segura que producirán un fuerte im- pacto en el ámbito espiritual de su casa. Su vida será transfor- mada por el poder de la oración. Por favor, le pido que use estas oraciones solo como una ayuda para ir ante la presencia del Señor. No haga vanas repeticiones. Por eso, al final de cada día incluyo espacio para que usted siga declarando y decretando en base a sus necesidades personales.

Cada oración lleva el sello de la presencia del Espíritu Santo, que se manifiesta siempre en las oraciones de la madrugada,

y en el Tabernáculo, en nuestra iglesia El Rey Jesús, en Mia-

mi. Sé que mientras ora, declara y decreta, Dios comenzará a

hablarle directamente a su corazón. Será una experiencia muy hermosa, y espero escuchar su testimonio de lo que Dios está haciendo en su vida.

Me siento muy contenta que usted haya decidido orar con no- sotros. Si este libro es de bendición para su vida, regáleselo a las personas que más aprecia para que ellas también puedan tener una relación íntima con el Señor. Recuerde que Dios no se queda con nada de lo que nosotros sembramos en Su Reino. Él se lo devolverá multiplicado en bendiciones sobreabundantes en el área que usted más necesite.

Le amo y sigo orando por usted,

Profeta Ana Maldonado Ministerio Internacional El Rey Jesús - Miami

Devocional para los 365 días

Día 1
Día 1

Es el año del Jubileo

Ciertamente volverán los redimidos de Jehová; volverán a Sion cantando, y gozo perpetuo habrá sobre sus cabezas; tendrán gozo y alegría, y el dolor y el gemido huirán. —Isaías 51:11

¡Es el año del Jubileo! Los rescatados del Señor volverán a

Sion. Gritad de alegría, tierra. Gritad de júbilo, cielos, porque

el

Señor lo ha hecho. Gozo y alegría alcanzarán, y la tristeza

y

el gemido huirán de sus vidas. El Señor ha mostrado su

gloria en Israel.

S eñor, ten misericordia del pueblo que redimiste con tu grandeza; al que sacaste de Egipto con mano poderosa, y al que sobrenaturalmente sustentaste en medio del desierto. Nos agarramos de tus promesas, y anulamos toda maldición

lanzada contra nosotros. Cancelamos los espíritus de muer-

te y enfermedad. Declaramos que la sangre del Cordero y el

ADN del Hijo de Dios están en nuestra corriente de vida. ¡No somos bastardos! ¡Somos hijos del Dios Altísimo! Todo espíritu de bastardía, ¡se va! ¡Espíritu de rechazo y temor al rechazo, se van ahora! El año del Jubileo ha llegado. Este año, las tierras vuelven a sus dueños, toda deuda es perdonada y los esclavos salen libres. Los redimidos por Tu sangre son absueltos de toda condenación.

Decreta Conmigo:

¡Durante el Jubileo descanso confiadamente en el Señor!

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9

Día 2
Día 2

Estoy edificando mi casa

Si Jehová no edificare la casa, en vano trabajan los que la edifican; si Jehová no guardare la ciudad, en vano vela la guardia. —Salmos 127:1

Una casa se edifica con sabiduría, y esto implica el proceso de morir al ego. La Biblia nos muestra que el rey David, por falta de sabiduría, cayó en pecado, cometió adulterio y ase- sinó a un hombre. ¡Su casa fue destruida! Hoy te exhorto a volver a tener una relación íntima con Jesús, y pelear por tu casa en oración.

Padre, te pido perdón por todo pecado que me ha llevado

a enfrentar problemas en mi familia. Que tu gracia sobrea-

bunde donde antes solo abundaba el pecado. Que mi matri- monio resista toda prueba, por difícil que sea. En el nombre de Jesús, declaro protegidas mis finanzas, así como la paz, el gozo, la armonía y la tranquilidad de mi casa. Señor, con-

forme a tu Palabra, pido tu gracia para someterme a Dios

y resistir al diablo; entonces, al enemigo no le quedará más opción que huir. Declaro que cada miembro de mi familia permanece guardado en el hueco de tu mano, y que ningún arma forjada contra nosotros puede prosperar, porque en Ti hemos confiado y no seremos avergonzados.

Decreta Conmigo:

¡El Señor está construyendo para mí una casa nueva!

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10

Día 3
Día 3

Dios me está prosperando hoy

Jehová te enviará su bendición sobre tus graneros, y sobre todo aquello en que pusieres tu mano; y te bendecirá en la tierra que Jehová tu Dios te da. —Deuteronomio 28:8

Los hebreos usan la palabra “beraká” para decretar “ben- dición” y “prosperidad”. La prosperidad está presente en la intención original de Dios, desde el comienzo de la creación. Si remueves a Dios de tu vida, no queda nada. La creación misma revela que los recursos de Dios son ilimitados e inagotables. Dios no creó el universo con escasez; por eso, cuando Dios te bendice, inevitablemente prosperas.

S eñor, hoy declaro que Tú me empoderas para prosperar contra todo pronóstico. Declaro que Tú me has puesto en este país y en esta ciudad con un propósito grande; que Tú me bendices en el territorio donde me has plantado, que me das ideas creativas para prosperar, que multiplicas el fruto de mi trabajo y bendices la obra de mis manos. Señor, he decidido hacer tu voluntad y seguirte, aunque a veces no en- tienda tus caminos. Transforma mi mente para comprender que toda provisión viene de Ti, y que fuera de Ti nada es posible. Sé que tu bendición está cerca, porque fiel es quien la prometió. ¡Amén!

Decreta Conmigo:

¡Contra todo pronóstico, Dios me está prosperando hoy!

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11

Día 4
Día 4

Rompe el molde

Y dijeron el uno al otro: He aquí viene el soñador. —Génesis 37:19

Los hermanos de José eran personas promedio, sin aspiracio- nes. Sin embargo, José rompió el molde gracias a un sueño de Dios. Cuando rompemos un paradigma, nos llaman “locos” y somos criticados, envidiados y rechazados. No importa lo que te digan los demás; hoy Dios te dice: ¡Rompe el molde!

D e la misma manera como a José le revelaste tus planes a través de sueños, asimismo Señor revélanos tus proyectos y danos ideas creativas para prosperar. Aun cuando José fue criticado, maltratado y despreciado, tus planes se cumplie- ron en él. Asimismo, yo creo y activo cada sueño de Dios para mi vida, mi familia y la Iglesia. Declaro que esos sueños se cumplen; que no hay estrategia enemiga que los pueda de- tener. Danos Señor el espíritu conquistador de José. Espíritu Santo, ayúdanos a no conformarnos a lo que el mundo dice de nosotros; a romper toda limitación que nos impone nues- tra nacionalidad, familia, o condición económica. Como a José, danos gracia y favor y llévanos a gobernar con sabidu- ría divina.

Decreta Conmigo:

¡Tengo un sueño de Dios; soy un rompe-moldes!

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12

Día 5
Día 5

Bienvenido Espíritu de Dios

…Tuya es, oh Jehová, la magnificencia y el poder, la gloria, la victoria y el honor… Tuyo, oh Jehová, es el reino, y tú eres excelso sobre todos. Las riquezas y la gloria proceden de ti… —1 Crónicas 29:11-12

David no se cansaba de alabar a Dios. Le daba gloria y honra por todo lo que veía a su alrededor. En el versículo de arriba lo vemos alabando al Señor, afirmando quién es Él y lo que hace en su vida.

¡ Espíritu Santo de Dios, eres bienvenido a este lugar! Orar como conviene no sabemos, pero Tú nos llevas a orar la perfecta voluntad del Padre. ¡Te necesitamos Señor de los Ejércitos! ¡Te necesitamos Príncipe de Paz! Vamos a entrar en batalla contra gobernadores, potestades y principados infernales. Nuestra lucha no es contra carne ni sangre, sino contra huestes espirituales de maldad que se mueven en las regiones celestes. ¡Te necesitamos Espíritu de Dios! Haznos como ciudad fortificada y como muro de bronce, para ir contra el mundo, el diablo, los deseos de la carne y contra Satanás. Ayúdanos Padre, ayúdanos Jesús, ayúdanos Espíri- tu de Dios para arremeter contra las fuerzas de las tinieblas. Somos Tu ejército. Caminamos bajo autoridad, sometidos a ti mi Dios. ¡Danos tu fortaleza! ¡Tuya es la victoria, Señor!

Decreta Conmigo:

¡Eres bienvenido a mi casa Espíritu de Dios!

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13

Día 6
Día 6

Mi corazón va tras tu corazón

… Jehová escudriña los corazones de todos, y entiende todo intento de los pensamientos. Si tú le buscares, lo hallarás; más si lo dejares, él te desechará para siempre. —1 Crónicas 28:9

Dice la Escritura que Tú nos das un corazón para que te conozcamos; que quienes conocemos tu nombre ponemos en ti nuestra confianza. Tú eres nuestro Señor y nosotros tu pueblo. Tú eres nuestro Dios, y anhelamos ir tras tu corazón.

S eñor, perdona mi pecado y arranca de mí toda iniquidad. Reconozco que una de las primeras expresiones de un corazón endurecido es que se muestra hostil a tu presencia; por eso yo quiero ser circuncidada y lavada en la sangre de Cristo. Trata Señor con cada parte dura de mi corazón, especialmente con esas áreas en las que vivo auto-justificándome continuamen- te. No quiero ser una que juzga a los demás, pero termina siendo permisiva conmigo misma, porque de allí nace un fariseo; un sepulcro blanqueado. Escrito está que Tú buscas con linternas en los rincones más oscuros y castigas a quie- nes descansan cómodos en sus pecados, creyendo que Tú no harás nada; ni bueno ni malo. Padre, yo renuncio a tener un corazón hostil y rebelde. Señor, escudriña mi corazón para que cada día permanezca alineado al tuyo. Amén.

Decreta Conmigo:

¡Señor, dame un corazón conforme al tuyo!

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14

Día 7
Día 7

Nada me puede apartar de ti

…Ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades… ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro. —Romanos 8:38-39

Las palabras del Apóstol Pablo, en su carta a los Romanos son realmente convincentes. Si alguien está desalentado o con- fundido, aquí encontrará la seguridad que sólo puede ofrecer el amor de Cristo. Él siempre está con nosotros, y aun en la prueba más difícil somos ¡más que vencedores!

C ada vez que levantamos nuestros brazos para alabar y adorar a Dios, Él nos llena de poder y autoridad para derrotar todas las obras del enemigo. Cuando adoramos no hay de- monio, no hay hechicero, no hay bruja ni agorero que pueda resistirse. Nuestra oración tiene tanto poder que mientras adoramos, las brujas se arrepienten y buscan de Dios. Los satanistas pierden su poder maléfico y son penetrados por el infinito poder del único Dios verdadero. ¿Quién nos separará del amor de Cristo? ¡Nada ni nadie! El Señor sólo necesita que dos o más estemos de acuerdo, porque entonces Su fuerza se multiplica y somos mayoría aplastante contra el mundo, con- tra el diablo y sus demonios; contra las tinieblas y las huestes del infierno. ¡Nada nos puede apartar del amor de Cristo!

Decreta Conmigo:

¡Cristo y yo somos mayoría aplastante!

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15

Día 8
Día 8

Verdaderamente libre

…¡Jehová! ¡Jehová! fuerte, misericordioso y piadoso […] que visita la iniquidad de los padres sobre los hijos y sobre los hijos de los hijos, hasta la tercera y cuarta generación. —Éxodo 34:6-7

Algo que debe tener muy en cuenta es que todo lo que haga o deje de hacer lo afectará a usted y a sus generaciones. Así como la herencia de bendición se transmite; también se transmite la herencia de maldición.

E spíritu de iniquidad que vienes a través de las maldicio- nes generacionales, en esta hora te hablo y te ordeno que sueltes a los hijos de Dios, y a sus hijos, hasta la tercera y cuarta generación. Espíritu de inmoralidad sexual, te orde- no que sueltes a los hombres y mujeres cristianos; suelta a los adultos, jóvenes y adolescentes. Espíritu de inmoralidad se- xual ¡te pudres de raíz y te secas, ahora! Arranca Señor toda raíz de iniquidad en mi casa, en mis hijos, en la iglesia. Esa iniquidad que viaja a través del torrente sanguíneo, y trae celos, infidelidad, incesto, violación, abandono, conflictos y enemistades, ¡la echo fuera, en el nombre de Jesús! Perdona Señor toda iniquidad, rebelión y pecado de tus hijos. Corta toda maldición generacional. Libéranos Señor Jesús para caminar en santidad.

Decreta Conmigo:

¡Si Jesús me libera, verdaderamente libre soy!

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16

Día 9
Día 9

Él no te dejará ni te abandonará

Aunque mi padre y mi madre me dejaran, con todo, Jehová me recogerá. —Salmos 27:10

Hay gente que se ha convertido en extraña para sus herma- nos, y en extranjera para su propia familia. A Jesús le pasó lo mismo. Nadie estuvo al lado de Pablo cuanto tuvo que de- fenderse. Seguramente tú también has sentido el abandono, pero Dios está a tu lado. ¡Él nunca te dejará!

S eñor, tu Palabra dice que aunque mi madre y mi padre me abandonaran, Tú Jehová, mi Padre celestial, me recogerás. Hermano, hermana, aunque tu madre haya olvidado los dolores de parto que sintió cuando naciste, Jehová tu Dios no se ha olvidado de ti. Él te creó antes de la fundación del mundo y le dio forma a tu vida en el vientre de tu madre. A este mismo Dios clamamos hoy cuando vemos que nuestras fuerzas se agotan y el desaliento toca nuestra vida. Necesita- mos el poder de tu fuerza, Señor, para que nuestro espíritu no decaiga. Necesitamos el fuego de la paternidad que viene en el espíritu de Elías, que hace volver el corazón de los pa- dres hacia los hijos, y el de los hijos hacia los padres.

Decreta Conmigo:

¡Todos los días de mi vida, Dios está conmigo!

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17

Día 10
Día 10

Quiero que Dios me cambie

Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro. —Hebreos 4:16

La mayoría de la gente quiere cambiar, pero quiere hacerlo en sus propias fuerzas, y a su manera; por eso siguen en lo mismo. Hoy vamos a entregarle a Dios nuestras cargas y decirle: ¡Cámbiame Tú, Señor!

A mado Padre, hoy entramos al Lugar Santísimo a través de la sangre del Cordero Santo. Su sangre nos limpia, nos purifica y nos permite llegar a Ti. Como hombres y mujeres fallamos con frecuencia, pero hoy clamamos para que la voz de la sangre de Cristo traiga una transformación total a nuestra vida. Queremos ser cambiados desde nuestra cabeza hasta los pies. ¡Señor, clamamos la voz de la sangre! Que el intercambio que hubo en la cruz cobre vida en mí, en mi familia y en tu Iglesia. Transforma Señor nuestro espíritu y nuestra mente para pensar como Tú piensas, y hacer las co- sas como Tú las haces. Que cuando el enemigo venga con sus artimañas, no las ignoremos; por el contrario, que seamos capaces de divisar a Satanás y sus demonios, y echarlos fuera en el nombre de Jesús. Amén.

Decreta Conmigo:

¡La sangre de Cristo transforma mi vida hoy!

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18

Día 11
Día 11

Hoy proclamamos ayuno

…Cuando ayunes, unge tu cabeza y lava tu rostro, para no hacer ver a los hombres que ayunas, sino a tu Padre que está en secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará. —Mateo 6:17-18

El ayuno intensifica la concentración en la oración, aumenta el hambre por conocer a Dios, fortalece las decisiones de nuestro corazón, alimenta la fe y nos permite ver a Dios como Él realmente es. Nos predispone a los dones del Espíri- tu, a oír Su voz y a la revelación.

H oy proclamamos día de ayuno y oración en nuestra casa. Declaramos día de victoria y conquista, día de poder y de gloria en la presencia de Dios. Hoy obligamos a nuestra carne a que obedezca al espíritu. Declaramos que este ayuno trae rompimiento en todos nuestros propósitos, y que pronto veremos las respuestas. Hoy cae el espíritu del rey de Persia que se interpone para demorar nuestras respuestas. Declara- mos que los propósitos de este ayuno que están alineados a la voluntad de Dios se cumplen en nosotros, nuestra familia, ministerio y llamado. Hacemos del ayuno y la oración un estilo de vida en nosotros, tal como lo fue en Jesús. Si Él sien- do el Hijo de Dios ayunaba y oraba, cuánto más nosotros debemos practicarlo. ¡Gracias Señor!

Decreta Conmigo:

¡En ayuno someto al espíritu de demora y acelero las bendiciones!

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19

Día 12
Día 12

Mis hijos están en las manos de Dios

Y después de esto derramaré mi Espíritu sobre toda carne, y profe- tizarán vuestros hijos y vuestras hijas; vuestros ancianos soñarán sueños, y vuestros jóvenes verán visiones. —Joel 2:28

Dios promete en Su Palabra que nuestros hijos le servirán, pero debemos estar conscientes que ellos están siendo ataca- dos en las escuelas, en sus grupos de amigos e incluso por la televisión y las redes sociales. Los mensajes que reciben los incitan a actuar mal, y es tiempo de parar eso. No basta con saber que tienen comida, hogar y ropa; ellos necesitan sobre todo de nuestras oraciones.

S eñor cubro a mis hijos con la sangre del Cordero. Declaro que están protegidos por el pacto de la sangre de Jesús, que son protegidos en todos sus caminos, que la justicia de Dios va delante de ellos y la gloria de Jehová es su retaguardia. Le prohíbo al enemigo que los acose con temor, miedo o angus- tia. Declaro que Jehová guarda su entrada y su salida, desde hoy y para siempre. En tu nombre, Señor, ato, reprendo y echo fuera todo espíritu de rechazo y de independencia. De- claro que Jehová hace que el corazón de los padres se vuelva hacia sus hijos y que el corazón de los hijos se vuelva hacia sus padres. Amén.

Decreta Conmigo:

¡Yo y mis hijos serviremos a Jehová!

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20

Día 13
Día 13

Tengo una misión que cumplir

Y este evangelio del reino se predicará en todo el mundo como testimonio a todas las naciones, y entonces vendrá el fin. —Mateo 24:14

Jesús vino a la tierra a salvarnos del pecado y de la muerte eterna. Quienes hemos recibido a Cristo en nuestro corazón tenemos la obligación de anunciar el evangelio a todas las naciones, hasta lo último de la tierra. Cuando lo conocimos, Jesús causó un gran impacto en nuestras vidas, y ése es el testimonio que debemos compartir con toda persona que contactemos.

A mado Jesús, con poder y autoridad declaro que toda alma que estaba perdida, hoy dobla sus rodillas ante el único Dios verdadero, y confiesa que Tú eres el Señor y Salvador de su vida. Reconozco que tengo una misión importante que cumplir, y que Tú Señor me das osadía y atrevimiento para arrebatarle almas al enemigo y avanzar el Reino con violencia. Declaro que Tú Señor me das la victoria. No per- mitas que seamos avergonzados. Declaro que el evangelio del Reino será predicado en todo lugar, con demostración de tu poder sobrenatural. Milagros, señales y maravillas nos seguirán a los que en Ti hemos confiado. ¡Amén!

Decreta Conmigo:

¡He sido llamado a predicar el evangelio donde quiera que voy!

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21

Día 14
Día 14

El miedo no me asusta

Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio. —2 Timoteo 1:7

Hay dos tipos de miedo. El primero es el miedo natural que es la sensación de alerta y angustia por la presencia de un peligro. El segundo es el miedo infernal, que se caracteriza por ser enfermizo, atroz y excesivo. Este miedo paraliza a la persona y no la deja actuar.

Padre, te doy gracias por haberme rescatado de mi vana manera de vivir y por haberme sacado del pozo de la des- esperanza. Antes, nada pude lograr debido al miedo que me paralizaba, pero Tú me rescataste y me liberaste de todo miedo. Por eso hoy, con autoridad y testimonio propio, vengo contra ese espíritu y le ordeno que suelte a tu pueblo para que pueda hacer la obra que Tú le has encomendado. Yo declaro que cada vez que abra mi boca, daré testimonio de lo que Tú has hecho en mi vida, y predicaré con denuedo tu Palabra. Declaro que por cada vida que el diablo arrebató a esta casa, cientos de almas entrarán al reino de Dios. Esas vidas son rescatadas del infierno. ¡Jehová las libra de las ga- rras del diablo!

Decreta Conmigo:

¡Fuera miedo! ¡No me callaré! ¡Predicaré el evangelio!

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22

Día 15
Día 15

Fui creado para adorar a Dios

Bendeciré al Señor en todo tiempo; continuamente estará su alabanza en mi boca. En el Señor se gloriará mi alma; lo oirán los humildes y se regocijarán… —Salmos 34:1

Dios creó al ser humano para que le adorara, por lo tanto, la alabanza y la adoración deben de ser un estilo de vida para quienes hemos recibido a Jesús en nuestro corazón. Cuando adoramos a Dios, nuestra copa se llena hasta que rebosa. Empezar el día en adoración es una auténtica bendición, pues nos prepara para un día de victoria.

Padre, hoy vengo ante tu presencia declarando que mi boca se llena de alabanzas y adoración a tu nombre, tu majestad y tu señorío. No hay demonio, principado, gobernador de las tinieblas ni potestad del infierno que me impida adorarte. En esta hora, el cielo y la tierra se unen para adorarte; los hombres nos unimos a los ángeles para adorarte en espíritu y verdad. La adoración hace que el cielo y la tierra se unan; que lo físico y lo espiritual se unan, y que lo visible y lo invisible se unan para adorarte. Hoy quiero exaltarte y proclamar tu majestad. Tu pueblo alaba tu grandeza. ¡Que venga tu Reino Señor, y que en la tierra se haga tu voluntad como es hecha en el cielo!

Decreta Conmigo:

¡Te adoro Señor y bendigo tu Santo nombre!

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23

Día 16
Día 16

Mi intimidad con el Padre produce fruto

Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá. Porque todo aquel que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá. —Mateo 7:7

El tiempo que dediquemos a nuestra oración personal

marcará nuestro nivel de consagración a Dios y dará fruto. Nuestra intimidad con Él nos permite remover toda carga y

oír Su voz con claridad. Cuando buscamos Su voluntad, Él

nos da dirección, a nosotros y a nuestra familia.

A mado Señor, hoy declaro que los frutos de mi relación contigo son visibles, sobreabundantes y poderosos. Ato toda

falsa revelación y todo aquello que tenga naturaleza carnal.

¡Te adoro Señor! Enséñame a hacer tu voluntad en mi fa-

milia, matrimonio, ministerio, y en cada área de mi vida. Padre celestial, me agarro firmemente de tu voluntad divina y dejo que ella se cumpla en cada paso que doy. Levántame

Señor en intercesión reveladora, para gloria tuya. En este día, uno mis oraciones a todas las oraciones del Reino. Declaro que cada oración que es hecha conforme a tu Palabra, tu corazón y tus principios, me prosperan tanto como prospera

mi alma. Te doy gracias, Señor, porque Tú envías respuestas

inmediatas a mis oraciones.

Decreta Conmigo:

¡Dios contesta mis oraciones hoy!

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24

Día 17
Día 17

Solo oye buenas noticias

Bienaventurado el hombre que teme a Jehová, y en sus mandamientos se deleita… No tendrá temor de malas noticias; su corazón está firme, confiado en Jehová. —Salmo 112:1, 7

Hay una promesa bíblica que debes hacer tuya: “Caerán a tu lado mil, y diez mil a tu diestra, más a ti no llegarán”. Si confías en Dios, todo va a salir bien.

S eñor, no creeré más en las voces de los “expertos econó- micos”, que cada día anuncian crisis, desempleo, pobreza y hambre en todo el mundo. Y aun cuando éstas existan, yo viviré confiado(a), sin angustias, porque sé en quién he creído. Mi confianza no está depositada en la bolsa de va- lores, ni en el gobierno, ni en los bonos del Tesoro, ni en las acciones de algún gigante empresarial, ni en los planes de retiro, ni siquiera en los bancos ni en mi trabajo. Mi con- fianza únicamente está basada en aquel que ha dicho, “No temas ni desmayes que yo estaré contigo todos los días de tu vida hasta el fin del mundo”. Mi corazón está firme, con- fiado, seguro y gozoso. No carecemos de ningún bien y las riquezas terrenales nos persiguen y nos alcanzan. ¡Señor, Tú eres el único que arranca todo árbol de miseria en mi vida, y plantas en mí, árboles de prosperidad!

Decreta Conmigo:

¡La crisis no me moverá; yo sigo confiando en Dios!

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25

Día 18
Día 18

Jesús es el remedio para todo mal

Más él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados. —Isaías 53:5

Jesús fue crucificado para que recibiéramos salvación, vida eterna, sanidad, prosperidad y todas las bendiciones. Los hi- jos de Dios sabemos que la sangre de Cristo tiene poder para liberar, sanar y restaurar. ¡Jesús sigue haciendo milagros hoy!

S eñor, hoy someto mi carne y la llevo cautiva a la obedien- cia a Cristo. Hoy arranco de mi vida raíces de maldición generacional, falta de identidad, rechazo, abandono, opre- sión, inmoralidad sexual, hechicería, brujería y toda raíz de enfermedad. Señor, en tu nombre arranco todo árbol que fue regado con palabras de maldición de mis propios padres y familiares, maestros, jefes, esposo u esposa; toda maldi- ción lanzada directamente contra mí en las redes sociales; toda marca que dejaron en mi alma los libros de hechice- ría y ocultismo, las tradiciones, costumbres paganas, y los mensajes emitidos por los medios de comunicación. Todo árbol de legalismo, religiosidad y paganismo lo arranco de raíz. Planto árboles de justicia, y declaro que por las llagas de Cristo soy sano.

Decreta Conmigo:

¡Jesús tiene un milagro para mí hoy!

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26

Día 19
Día 19

No limitemos a Dios

Reprenderé también por vosotros al devorador, y no os destruirá el fruto de la tierra, ni vuestra vid en el campo será estéril, dice Jehová de los ejércitos. —Malaquías 3:11

Cuando nuestra mente es renovada, está apta para recibir to- das las bendiciones que Dios tiene para Sus hijos. Las fuentes de ingresos en el cielo no están limitadas a un cheque, así que no limitemos a Dios.

P adre, en el nombre de Jesús y con la guía del Espíritu Santo, decreto el poder de la resurrección en nuestras fi- nanzas. En este día renunciamos a todo espíritu de muerte, esterilidad y pérdida que quiera venir contra nuestros in- gresos. Anulamos toda maldición declarada sobre nuestras finanzas, incluso las que provienen de nuestros padres. Re- nunciamos a toda maldición de tacañería, porque el tacaño anda en tinieblas, y ¡yo ando en la luz! Renunciamos a toda maldición de escasez. Por ser hombres y mujeres generosos, que honramos a Dios con nuestros diezmos y ofrendas, yo decreto liberación sobre nuestras finanzas. La honra pudre todo yugo de opresión financiera. En el nombre de Jesús, plantamos árboles de prosperidad en nuestra casa, y sus fru- tos serán visibles en todas las áreas de nuestra vida.

Decreta Conmigo:

¡Los caminos que Dios usa para bendecirme son ilimitados!

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27

Día 20
Día 20

Un milagro grande está pasando

Y tú, alza tu vara, extiende tu mano sobre el mar y divídelo, para que los hijos de Israel pasen por medio del mar en seco. —Éxodo 14:16

¿Imaginas la cantidad de milagros que tuvo que hacer Dios para que Su pueblo cruzara el Mar Rojo? Las aguas se divi- dieron, pero además, el abismo del mar tuvo que nivelarse;

la arena tuvo que secarse para que las carretas no se estanca- ran…Lo que quiero que entiendas es que cuando Dios hace

un milagro, hay muchos otros milagros pasando alrededor

para que éste se realice. ¿Qué milagro esperas hoy? ¡Ten fe! ¡Aunque tenga que mover cielo y tierra, Dios lo hará!

O ro prosperidad sobre mi casa. Declaro que la harina en

mi tinaja no se acabará, ni el aceite en mi vasija se reducirá.

Siempre habrá alimento en mi alacena, y nadie que conoz-

co pasará hambre. Declaro, en el nombre de Jesús, que los

planes de prosperidad y bienestar que tienes para mí, ¡se cumplen! Señor, en tu nombre, levanto mi mano sobre ese mar de problemas que tengo al frente y decreto que ¡Hay un milagro grande pasando! ¡Salgo victorioso! Pero hay otros milagros ocurriendo para que la promesa de Dios se cumpla. Hoy te digo: ¡Ten fe, Dios no ha terminado!

Decreta Conmigo:

¡Aunque tenga que mover cielo y tierra, Dios lo hará!

Continúa Decretando:

28

Día 21
Día 21

Mi corazón ya no es de piedra

Y les daré un corazón, y un espíritu nuevo pondré dentro de ellos; y quitaré el corazón de piedra de en medio de su carne, y les daré un corazón de carne. —Ezequiel 11:19

Muchos aceptan a Cristo como su Señor y Salvador, son

buenos creyentes y aman a su familia, pero tienen áreas que

no han sido transformadas. ¡Ahí hay un corazón de piedra!

El corazón de piedra nos roba la comunión con Dios, y pone muchas barreras a nuestras relaciones.

A mado Padre celestial, tu Palabra dice que, bienaventura-

do es el hombre que siempre teme a Dios; más el que endu-

rece su corazón caerá en el mal. Señor, escucha mi clamor. ¡Trata conmigo! No quiero ser arrojado(a) de tu presencia, ni muerto por el orgullo, la altivez y la arrogancia como le pasó al rey Nabucodonosor. Circuncida Señor mi corazón; arranca toda callosidad que el pecado formó alrededor de

él. Arranca toda raíz de amargura. Hoy vengo delante de Ti

mi Dios; mi corazón está contrito y humillado. Quiero ser

transformado en tu presencia. Señor, lléname de tu amor. Pon en mí un corazón nuevo, que sea sensible a Ti, y a la voz de tu Espíritu. Enséñame a tener comunión contigo, y ayúdame a restaurar la relación con mi familia. Amén.

Decreta Conmigo:

¡Señor, dame un corazón de carne para amarte y servirte!

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29

Día 22
Día 22

Mis armas son poderosas

Porque las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas. —2 Corintios 10:4

La Palabra de Dios es el arma que nos da derecho a hacer todo lo que Cristo hizo y más. La Palabra es más cortante

que toda espada de dos filos, que penetra hasta partir el alma

y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos; y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón.

Padre, en el nombre de Jesús, hoy declaro tu Palabra, amo tu Palabra y sé que tu Palabra tiene poder. Tú creaste todas las cosas con tu Palabra. Tu Palabra, Señor, es un arma que nunca falla y jamás regresa vacía. Es la única que nos hace prosperar en todo lo que hacemos, porque Dios únicamente respalda Su Palabra. Jesús, Tú eres la Palabra, el verbo hecho carne que vive entre nosotros. Sólo la Palabra de Dios nos da poder y autoridad para atar las obras de maldad de Satanás

y sus demonios, y desatar las bendiciones que tenemos rete-

nidas. La Palabra es el arma que nos garantiza que si perma- necemos conforme a lo que Jesús ha declarado, recibiremos todo lo que Él nos ha prometido.

Decreta Conmigo:

¡Tu Palabra es buena Señor, y yo la obedezco!

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30

Día 23
Día 23

Dios abre y cierra puertas

Escribe al ángel de la iglesia en Filadelfia: Esto dice el Santo, el Verdadero, el que tiene la llave de David, el que abre y ninguno cierra, y cierra y ninguno abre. —Apocalipsis 3:7

La Palabra de Dios nos enseña: “Perseveren en la oración acompañada de acción de gracias”. Uno debe dar gracias a Dios como si la puerta ya se hubiera abierto; pero debe em- pezar a agradecer aun antes que eso suceda.

S eñor Jesús, Tú eres el Alfa y la Omega, el primero y el último, el que estuvo muerto y ahora vive por los siglos de los siglos. A Ti vengo Señor, sabiendo que Tú eres el único que puedes abrir puertas que ningún hombre puede cerrar. Asimismo, toda puerta que no es de bendición y que había permanecido abierta, sin que nadie pudiera cerrar, hoy de- claro que Tú eres quien la cierra. Señor te pedimos perdón porque muchas veces nos has dado acceso a personas y luga- res que eran el punto de entrada para grandes bendiciones, pero no las hemos sabido identificar y las hemos perdido. Hoy te damos gracias Señor, por las puertas de bendición que nos has abierto. Yo declaro, Señor Jesús, que nos das sabiduría y discernimiento para identificar cuándo eres Tú quien abre o cierra una puerta. Amén.

Decreta Conmigo:

¡Jesús tiene la llave; Él es quien abre y cierra puertas!

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31

Día 24
Día 24

Llevo un estilo de vida de perdón

Entonces se le acercó Pedro y le dijo: Señor, ¿cuántas veces perdonaré a mi hermano que peque contra mí? ¿Hasta siete? Jesús le dijo: No te digo hasta siete, sino aun hasta setenta veces siete. —Mateo 18:21-22

El Señor nos manda a perdonar todas las veces que haga

falta. Nos puede parecer difícil; sin embargo, el perdón no se hace por emoción sino por decisión. El perdón nos ayuda

a sanar emocional y físicamente; por ese motivo debemos aprender a perdonar a diario.

Padre, en el nombre de Jesús, hoy te pido perdón por todo pecado de rebelión y transgresión a tus leyes. Así como Tú me perdonas, yo también tomo la decisión de perdonar a quien me ofendió o me quiso ofender. Perdono a toda per- sona que me hirió o me quiso herir. Hoy, voluntariamente, tomo la decisión de soltarla y dejarla ir. Entiendo que la falta de perdón es la peor ofensa en el reino de Dios, por tanto, hoy decido perdonar, pero también me perdono a mí mismo,

y perdono a todos los que necesiten mi perdón. ¿Si Tú me

perdonaste, Señor, quién soy yo para no perdonar? En ade-

lante, el diablo no puede venir a recordarme mi pasado ni a acusarme, porque Tú ya me perdonaste. ¡Libérame Señor en

el nombre de Jesús!

Decreta Conmigo:

¡Dios tiene misericordia y me ha perdonado!

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32

Día 25
Día 25

Mi hijo volvió a casa

Pero era necesario hacer fiesta y regocijarnos, porque este tu hermano estaba muerto y ha revivido; se había perdido y ha sido hallado. —Lucas 15:32

En el Reino de los cielos hay fiesta cada vez que un pecador se arrepiente. Si nosotros los humanos nos alegramos cuan- do un hijo retorna a la casa paterna, imaginemos el gozo de nuestro Padre celestial cuando ve que uno de nosotros, sus pequeñitos, vuelve de regreso a Él.

A mado Padre celestial, en este día te damos gracias, por- que con amor eterno nos has amado. Hoy, con el poder y la autoridad que Tú me has dado, declaro que todos los hijos que habían permanecido perdidos, alejados de tu luz y vi- viendo en las tinieblas, retornan a la casa de sus padres. De- claro que nuestros hijos habitan al abrigo del Altísimo; que bajo tus alas Señor, están seguros; que Tú levantas poderoso escudo alrededor de ellos. Declaro con autoridad, que ellos no temen al terror nocturno ni nada malo los puede tocar. Nadie que en Ti confía será avergonzado; por el contrario, serán confundidos los que se rebelan contra Ti. Decreto, Señor, que a mis hijos ni a mí, nada nos podrá separar de tu inmenso amor. Amén.

Decreta Conmigo:

¡Hoy los hijos duermen bajo la protección del Padre Celestial!

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33

Día 26
Día 26

Soy libre de ataduras espirituales

Maldito el hombre que hiciere escultura o imagen de fundición, abominación a Jehová, obra de mano de artífice, y la pusiere en oculto. —Deuteronomio 27:15

La Biblia nos enseña que toda rebelión y toda práctica de ocultismo es abominación a Jehová. La Palabra de Dios con- dena estas actividades. Si en el pasado las hemos practicado por desconocimiento, debemos arrepentirnos y renunciar a ellas.

Padre, en el nombre de Jesús, declaro que Tú restauras mi alma, me devuelves la inocencia y me rescatas de la oscuri- dad. Rompo las cadenas de opresión y los yugos de esclavi- tud; mi alma es liberada desde la niñez, aun desde que estaba en el vientre de mi madre. Envío tu Palabra Señor, y ordeno libertad de toda condenación que recibí desde el momento en que fui concebido. Te doy gracias Padre, por haberme res- catado de mi vana manera de vivir y por haberme sacado del pozo de la desesperanza y del temor. Antes, nada pude lograr debido al miedo que me acechaba, pero Tú me rescataste y me liberaste. ¡Soy libre! Lo creo y lo decreto en el nombre de Jesús. Rompo todo pacto satánico. Toda maldición, hechice- ría y brujería ¡se van en el nombre de Jesús!

Decreta Conmigo:

¡Soy libre porque Cristo me ha hecho libre!

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34

Día 27
Día 27

Levanto mi voz por las naciones

El principio de la sabiduría es el temor del Señor, y el conocimiento del Santo es inteligencia. —Proverbios 9:10

Salomón decía que la verdadera inteligencia proviene del temor reverente a Dios, y quien conoce a Dios tiene una vida que nunca terminará.

S eñor, hoy levanto mi voz por cada país de la tierra donde Tú me has llevado a predicar tu Palabra, y aun por aquellos países que no conozco. Oro para que tu propósito se cumpla en todos. Que ese patrón de alabanza y adoración que Tú mismo nos enseñaste durante las madrugadas y en el Taber- náculo, en El Rey Jesús, siga llenando la atmósfera de esos países. Levanta Señor, atalayas e intercesores de Reino con poder para traer el cielo a la tierra. Oro para que seas Tú amado Padre, quien toque los corazones de los gobernantes de esas naciones. Desato sobre cada uno la verdadera sabi- duría, que es el temor de Dios, que transforma su manera de pensar y gobernar. Oro para que las nuevas generaciones traigan una transformación sobrenatural a sus países, y el temor de Dios jamás se aparte de ellos. Oro Padre, en el po- deroso nombre de tu Hijo amado, Jesús, mi Salvador.

Decreta Conmigo:

¡Amo el país donde nací, pero mi Patria es el Cielo!

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35

Día 28
Día 28

Sobre todo, seamos agradecidos

Y la paz de Dios gobierne en vuestros corazones, a la que asimismo fuisteis llamados en un solo cuerpo; y sed agradecidos. —Colosenses 3:15

¿Has reflexionado alguna vez en lo mucho que te ha doli- do cuando has hecho algo por alguien y esa persona no te agradece? Imagínate cómo se sentirá nuestro Padre celestial cuando no le agradecemos lo que Él ha hecho por nosotros. Tal vez tú dirás que has sembrado oraciones, dinero o con- sejos, pero nuestro Dios, sembró la vida de su único Hijo, Jesucristo.

Tristemente los seres humanos muchas veces tomamos el sacrificio de Jesús livianamente, y creemos que lo merecemos todo. Hoy es hora de comenzar a darle gracias a Dios por todo lo que hizo, hace y hará. Amado Padre, en el nombre de Jesús, te pido perdón por haber sido desagradecida con- tigo. Me arrepiento de todo corazón, te pido que me limpies con tu sangre preciosa y que sea transformada a tu imagen y semejanza. Señor, en este día te doy gracias. Recibe toda la gloria, honra, y reconocimiento, porque a ti te pertenecen. Gracias por traerme a la tierra con propósito, y por nunca tirar la toalla conmigo. ¡Gracias mi Dios!

Decreta Conmigo:

¡Honro a Dios porque estoy agradecida por todo lo que Él ha hecho!

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36

Día 29
Día 29

La presencia de Dios está conmigo

Y él dijo: Mi presencia irá contigo, y te daré descanso. Y Moisés respondió: Si tu presencia no ha de ir conmigo, no nos saques de aquí. —Éxodo 33:14-15

La presencia de Dios es un eterno presente. Cuando en- tramos a su presencia, por fe, podemos apropiarnos de su salvación, liberación, gozo, paz y prosperidad. Al entrar a la presencia de Dios en adoración, los demonios huyen; por eso, en Su presencia recibimos sanidades, milagros, y es ahí donde todas Sus promesas se cumplen.

D e madrugada te busco mi Señor, mi amado. Mi alma tiene sed de ti y anhelo estar en tu presencia. Tu Palabra dice que bueno eres mi Dios con los que en ti esperan y al alma que te busca no desairas. En tu presencia, Señor, hay pleni- tud de gozo; delicias a tu diestra para siempre. Has dicho:

“Yo amo a los que me aman, y me hallan los que temprano me buscan”. Cuando el alba despunta anhelo oír tu voz, estar a tu lado, postrarme ante ti. Hazme ver por la mañana tu misericordia, porque en ti he confiado; hazme conocer el camino por el que debo caminar, porque quiero hacer tu voluntad. En tu presencia quiero estar Señor, ¡en tu íntima presencia! ¡Te amo mi Señor!

Decreta Conmigo:

¡Donde yo vaya hoy, la presencia de Dios irá conmigo!

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37

Día 30
Día 30

Todo obra para bien

Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan

a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados. —Romanos 8:28

Para quienes sabemos en quién hemos depositado nuestra absoluta confianza, todo lo que nos sucede contribuye a que mejoremos y nos vaya bien en la vida.

A mado Dios levanto mis manos y te adoro, porque eres Dios todopoderoso, soberano y misericordioso. Ahora entiendo por qué has permitido que tantas cosas que no me gustan pasen en mi vida. Sé que todo tiene un propó- sito grande para tus hijos, y que si realmente te amamos, no tendremos la más mínima duda de que Tú no nos has abandonado. Porque mientras estuve en la prueba, pude ver tu mano obrando a mi favor. Gracias te doy Señor, porque lo que el diablo hizo con intención de dañarme, Tú lo con- vertiste en un pretexto para bendecirme. Nada sucede por suceder, ni aun una hoja de un árbol se mueve si no es tu voluntad. De ahora en adelante, mi Dios, me gozaré siempre, aun estando en medio de la prueba, porque sé que ésta no durará mucho tiempo, ni me destruirá. Al final, tu Espíritu Santo me ayudará a llegar a la meta. ¡Y alcanzaré la victoria!

Decreta Conmigo:

¡Las pruebas más duras me preparan para salir victorioso(a)!

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38

Día 31
Día 31

El consejero de mi negocio

Porque yo sé muy bien los planes que tengo para ustedes —afirma el Señor—, planes de bienestar y no de calamidad, a fin de darles un futuro y una esperanza. —Jeremías 29:11 (NVI)

En Proverbios 6 la Palabra de Dios nos enseña que tener pla- nes firmes ayuda a que la empresa sea exitosa. Un elemento clave en el planeamiento de una empresa es el sabio consejo de otros; pero sin duda, oír el consejo de Dios es el más im- portante de todos.

E spíritu Santo, declaro que sin tu ayuda, no podré iniciar ningún negocio nuevo o hacer buenas inversiones. Tú eres el mejor consejero de mi negocio. Quiero oír tu voz antes de emprender cualquier empresa. Tú eres quien me llena de sabiduría, conocimiento y discernimiento para saber que transacciones iniciar y cuáles terminar; con quién me debo asociar y a quiénes evitar. Hoy me someto a tu guía y direc- ción y declaro que cada negocio que comience será entera- mente guiado por Ti. Declaro que Tú reprendes al devorador de mis finanzas. ¡Tú peleas por mí! En mi ciudad sabrán que soy bienaventurado(a); que fui llamado(a) para ser tierra de- seable, fértil, favorecida y bendecida. ¡Todo lo que mis manos tocan prospera, y en lo que invierto, prospera!

Decreta Conmigo:

¡Mi negocio prospera de la mano de Dios!

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39

Día 32
Día 32

Mi familia le pertenece a Dios

En aquel tiempo, dice Jehová, yo seré por Dios a todas las familias de Israel, y ellas me serán a mí por pueblo. —Jeremías 31:1

Vivimos en un mundo donde los valores morales se han perdido, debido a que la familia ha perdido su función de célula fundamental de la sociedad. Sin embargo, Dios nos manda a reedificar una familia fuerte. Su Palabra dice que Él no quiere que nadie se divorcie, sino que busca que las familias sean restauradas. ¡Debemos volver al primer amor!

S eñor, hoy declaro que mi familia te pertenece, y que no hay plan del enemigo que pueda dividirla. En el nombre poderoso de Jesús, echo fuera todo espíritu de división y contienda, y establezco la unidad del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Decreto que toda asignación del diablo con- tra mi familia, se pudre de raíz; no prospera, se seca y es echada fuera. Cancelo toda asignación que quiera enfrentar a los padres con los hijos. Libero ahora mismo mi familia, saco del cautiverio la feminidad y la maternidad. Destruyo el espíritu del infierno que intenta prostituir la paternidad. Decreto que la paternidad de Abba viene sobre mi vida y llena mi corazón. ¡Jesús me hace libre!

Decreta Conmigo:

¡Mi familia y las de mis hijos llenarán la tierra con bendición!

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40

Día 33
Día 33

¿Habrá algo imposible para Dios?

Él les dijo: Lo que es imposible para los hombres, es posible para Dios. —Lucas 18:27

¡No hay imposibles para Dios! Sólo debes tener fe y confiar en Él. Dios puede transformar tu vida; ¡eso no es imposible! ¿Acaso no fue Él quien abrió el Mar Rojo? ¿No fue Él quien resucitó a Lázaro? ¿No fue Él quien te hizo a su semejanza, y conoce tu vida de principio a fin?

S eñor te doy gracias porque ahora entiendo que, ¡nada, ab- solutamente nada, es imposible para Ti! Que todas aquellas cosas por las que hemos estado orando y ayunando vendrán. ¡Tú tienes respuestas inmediatas! Te pido perdón porque he estado luchando en mis fuerzas, creyendo con mi poca fe, y hasta he querido ayudarte a fin de acelerar los tiempos. Tu Palabra dice que lo que es imposible para el hombre es posible para Dios. Hoy decido creer con todo mi corazón que tus promesas se cumplen en mi vida y en la vida de mi familia. Que no importa cuán difícil parezca la prueba ante mis ojos, o con qué seguridad la gente diga que eso es im- posible, yo declararé siempre que ¡sí se puede! Si Tú lo has dicho, lo harás. ¡Nada es imposible para Ti!

Decreta Conmigo:

¡Yo solo hago lo que puedo, lo imposible lo hace Dios!

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41

Día 34
Día 34

Oremos por nuestras autoridades

Exhorto ante todo, a que se hagan rogativas, oraciones, peticiones y acciones de gracias, por todos los hombres; por los reyes y por todos los que están en eminencia… — 1 Timoteo 2:1-3

La condición en la que está nuestra sociedad moderna es una clara señal de la falta que hace orar por nuestros gobernan- tes. Dios quiere que tomemos la responsabilidad de pararnos en oración por nuestros países, y pedir un mejor liderazgo para nuestra nación.

S eñor, hoy quiero tocar tu corazón, para que levantes hom- bres y mujeres comprometidos con tus principios. Cambia Señor el corazón de los gobernantes y de quienes hacen y aprueban las leyes, para que tomen decisiones justas; sólo así dejarán un legado a las nuevas generaciones. Hoy me uno a las personas que oran por los presidentes de todas las nacio- nes de la tierra. Haz que las autoridades terrenales gobiernen en el temor de Dios. Declaro que Tú los inquietas y los llevas

a regir sus países y ciudades, no según esquemas partidistas

y protocolos humanos, sino conforme a los principios del Reino. Declaro paz sobre cada persona que ocupa un lugar de eminencia. Decreto Señor, que ellos y nosotros vivimos quieta y reposadamente, en el nombre de Jesús.

Decreta Conmigo:

¡Las autoridades de mi país temen a Dios y guardan Sus leyes!

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42

Día 35
Día 35

Olvido los errores del pasado

De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas. —2 Corintios 5:17

Todos hemos cometido errores, hemos tomado decisiones

equivocadas, hemos fallado en los negocios, le hemos fallado

a nuestra familia o hemos defraudado a Dios. Hoy es el día

de hacer borrón y cuenta nueva. Si ayer nos fue mal, hoy

estamos listos para cantar victoria.

Padre, en el nombre de Jesús, te pido perdón por mis pecados. Me arrepiento de corazón por haberte ofendido. Perdono toda injusticia cometida contra mí. Bendigo a mis amigos y enemigos. Sé que el pasado no lo puedo cambiar, pero te pido sabiduría divina para decidir lo que voy a hacer

el resto de mi vida. Renuncio a todo espíritu de culpabilidad

y a toda falta de perdón. Creo con mi corazón y confieso con

mi boca que hoy nazco de nuevo, y soy una nueva criatura,

redimida por la sangre de Cristo. Dejo de enfocarme en el pasado, excepto para tomar esas experiencias y no volver a cometer los mismo errores. Te doy gracias, Señor, porque Tú nunca recuerdas mi pasado, sino que me ves justificado por la sangre de Jesucristo. Amén.

Decreta Conmigo:

¡Hoy comienza el resto de mi vida, de la mano de Jesús!

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43

Día 36
Día 36

Ya no somos extranjeros

Por eso, ya no sois extranjeros ni forasteros, sino conciudadanos de los santos y miembros de la familia de Dios. —Efesios 2:19

Dios tiene especial cuidado del extranjero. Tanto así que decreta en Su Palabra que “al extranjero no engañarás ni angustiarás, porque extranjeros fuisteis vosotros en la tierra de Egipto”. Estados Unidos fue poblado por extranjeros, ¡y cómo se ha beneficiado, verdad!

S eñor, en tu nombre, levanto defensa a favor del extran- jero. Declaro leyes justas de inmigración que abran nuevas oportunidades para todos los que vivimos en este país. De- claro que la mayoría de inmigrantes son gente de bien, tra- bajadores que buscan el bienestar de este país. Declaro que Jesús es su abogado, y que Él intercede por ellos con poder y autoridad. Pido perdón Señor, por aquellas personas que entraron a este país traspasando las fronteras impuestas por los hombres. Pero así como un día Tú nos perdonaste y nos diste la ciudadanía del Reino, asimismo Señor, yo reclamo la ciudadanía para quienes han venido a servir y honrar a este país. ¡Declaro legalización! Si soy legal en el cielo, también soy legal en la tierra.

Decreta Conmigo:

¡Soy un(a) embajador(a) del Reino viviendo en este país!

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44

Día 37
Día 37

Muero al “yo” para vivir con Cristo

…Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día y sígame. —Lucas 9:23

Hay una cruz que sólo Cristo puede llevar; es la cruz donde Él murió por todos los pecados de la humanidad. Sin embar- go, hay otra cruz que nos corresponde llevar a diario, para crucificar nuestro ego.

S eñor Jesús, te pido perdón porque no había tomado mi cruz a diario. Sólo entendiendo el alto precio que Tú pa- gaste en la cruz, entregando tu cuerpo y tu sangre para que yo fuera redimida, podré morir a mi ego, a la carne, a mi carácter, a la pereza, a la falta de consagración, al cansancio espiritual y a todas las cosas carnales. Morir para poder vi- vir, es un proceso diario, donde voy humildemente al Padre y reconozco que todo en mí necesita ser transformado por Su amor. Hoy decido morir a mis deseos carnales y a mi voluntad egoísta, para hacer la voluntad de Dios. Espíritu Santo, ayúdame a crucificar mi vieja naturaleza caída, y a entender el alto precio que Jesús pagó en la cruz, porque sólo así podré morir a mi ego para vivir con Cristo en el poder de Su resurrección.

Decreta Conmigo:

¡Hoy muero a mi ego y soy resucitada con Cristo!

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45

Día 38
Día 38

Levantando el Reino en las naciones

…Jehová me ha dicho: Mi hijo eres tú; Yo te engendré hoy. Pídeme, y te daré por herencia las naciones, y como posesión tuya los confines de la tierra. —Salmos 2:7-8

Cuando Dios nos salvó, nos hizo parte de su familia y de su ejército, para que activamente le sirvamos. El mandato de ir por todo el mundo y predicar el evangelio debe empezar por casa.

S eñor, vengo ante tu presencia, clamando por la salvación de mi familia, hasta que todos rindan sus vidas a Jesús. En este día, tomo la decisión de ayudar a levantar tu Reino. Declaro que tu gloria llenará la tierra y cubrirá países y te- rritorios que serán lugares ganados para Cristo y heredad de nuestros hijos. La tierra vive tiempos difíciles. ¡Basta ya de tanta maldad! ¡Basta de pornografía! ¡Basta de guerras! ¡Basta de pandillas! ¡Basta de perversión! ¡La tierra está satu- rada de sangre inocente! ¡El aborto apesta ante la presencia de Dios! Señor Jesús, hoy declaro que las oraciones, lágrimas

y el clamor de la gente de toda raza, lengua y nación, han lle-

gado ante el trono de tu gracia. Hoy es el día de levantarnos

y clamar por la misericordia de Dios, a fin de parar el juicio que viene sobre la tierra.

Decreta Conmigo:

¡Señor estoy comprometido a llevar tu Palabra a las naciones!

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46

Día 39
Día 39

Quebrantado y rendido ante el Padre

Cercano está Jehová a los quebrantados de corazón; y salva a los contritos de espíritu. —Salmos 34:18

Ser quebrantado es rendirse y abandonarse en los brazos de nuestro Padre celestial. Todos necesitamos ser procesados y pasar por el molino de Dios para que salga la esencia de Su creación.

Padre, en el nombre de Jesús te pido perdón por no haberte rendido mi voluntad. Me arrepiento y te pido que me limpies con tu sangre preciosa. Éste es el año de la manifestación de los hijos de Dios, y sé que es necesario que todo verdadero hijo pase por el proceso de quebrantamiento para que su carácter sea formado y Tú puedas sacar lo mejor de él o ella. Hoy me deshago de mi vieja naturaleza carnal; arranco todo espíritu de religiosidad y me lanzo a una relación íntima contigo. Muero a mi ego y permito que Tu presencia habite en mi corazón. Hoy, Señor, puedo ver la manifestación de tu presencia en mi vida. Obra en mi vida Espíritu de Dios, y transforma mi corazón de piedra en corazón de carne. Me someto a tu voluntad, me arrepiento por vivir independien- temente de ti, y te adoro Señor.

Decreta Conmigo:

¡El Espíritu de Dios me está transformando hoy!

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47

Día 40
Día 40

La disciplina es necesaria

…Una cosa hago: olvidando lo que queda atrás y extendiéndome a lo que está delante, prosigo hacia la meta para obtener el premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús. —Filipenses 3:13-14

La disciplina es esencial para que alguien gane una batalla; es un ingrediente primordial si queremos obtener la victoria en cualquier frente. Si no estamos primeramente compro- metidos con Dios y Su propósito, nos será difícil culminar cualquier proyecto.

P adre, en el nombre de Jesús vengo ante tu presencia pi- diéndote perdón por mi falta de disciplina. Me arrepiento, Señor, porque muchas veces has tocado mi corazón y me has guiado a hacer algo, y me he dado cuenta que no he sido constante en aquello que me has pedido que haga. Muchas veces he puesto la excusa del cansancio, el sueño, el trabajo, y tantas otras excusas; otras veces he abandonado porque no he visto resultados inmediatos en aquello que he orado. Te pido perdón Señor, y me arrepiento por mi falta de compromiso y de disciplina. Me arrepiento por fallarte en esa área mi Jesús. Hoy tomo la decisión de hacer tu voluntad antes que la mía. Señor dame tu gracia para lograrlo, porque sé que en mis fuerzas no podré hacerlo. Lo creo en el nombre de Jesús.

Decreta Conmigo:

¡Soy disciplinado porque termino todo lo que comienzo!

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48

Día 41
Día 41

El Señor es mi pastor

Jehová te pastoreará siempre, y en las sequías saciará tu alma, y dará vigor a tus huesos; y serás como huerto de riego, y como manantial de aguas, cuyas aguas nunca faltan”. —Isaías 58:11

En este pasaje Jesús se muestra como el buen Pastor, que sabe cómo cuidar a sus ovejas. La obediencia a Dios produ- ce prosperidad y fertilidad. Las tierras áridas, donde había sequía, pronto se convertirán en huertos de riego, donde la provisión de Dios nunca faltará.

J ehová es mi pastor, y el pastor de mi familia, ¡nada me faltará! Hoy cubro a mis hijos con la sangre del Cordero sin mancha. Declaro, que mis hijos están protegidos por el pacto de la sangre de Cristo. Declaro que son protegidos en todos sus caminos; que la justicia de Dios va delante de ellos, y la gloria de Jehová es su retaguardia. Le prohíbo al enemigo que vaya contra ellos; que los acose con temor, miedo o an- gustia. Todo hombre o mujer que se les acerque, tiene que sentir temor de Dios. Declaro que mis hijos son pastorea- dos por el Pastor de los pastores; que Él sacia su alma en las sequías y da vigor a sus huesos. Declaro que mis hijos son como huerto de riego, y como manantial, cuyas aguas nunca faltan. ¡Jesús es el buen Pastor!

Decreta Conmigo:

¡Jehová es mi Pastor, nada me faltará!

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49

Día 42
Día 42

Tu testimonio tiene poder

No quites de mi boca en ningún tiempo la palabra de verdad Hablaré de tus testimonios delante de los reyes, y no me avergonzaré. —Salmo 119:43, 46

El testimonio es algo poderoso; ante el testimonio no que-

da margen de duda. Tenemos que ir a la calle y hablar de

Jesús, de su poder para sanar, liberar y restaurar. Cuando compartimos nuestra historia ayudamos a otros a alcanzar su salvación.

G racias Señor por la misericordia con la que me has ama-

do, y porque me has permitido conocer y honrar tu santo

nombre. Hoy mi boca declara el poder de la vida y la resu- rrección de Cristo. Los dichos de mi boca, que proceden de

mi corazón, son gratos delante de Ti. Hoy hablo vida y no

muerte, salud y no enfermedad, riqueza y no pobreza, victo- ria y no derrota. Pon guarda Señor a mis labios para bendecir

y no maldecir. Dice Tu Palabra que “la boca del justo habla

sabiduría, y su lengua habla justicia”. Aunque el hombre malo busque afligirme con los dichos de su boca, ¡sus maldiciones

no prosperarán! Renuncio a la violencia que cubre la boca

de los impíos, y te pido Espíritu de Dios, que me uses para proclamar tu verdad y la grandeza de tus hechos.

Decreta Conmigo:

¡La verdad de Dios proclamaré por donde quiera que vaya!

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50

Día 43
Día 43

Me pongo la armadura de Dios

Por lo demás, fortaleceos en el Señor y en el poder de su fuerza. Revestíos con toda la armadura de Dios para que podáis estar firmes contra las insidias del diablo. —Efesios 6:10-11

Es necesario usar a diario las armas de nuestra milicia y ponernos toda la armadura de Dios, para pelear por lo que Dios nos ha dado.

S eñor, en esta hora me pongo la coraza de justicia, me ciño con el cinturón de la verdad, coloco sobre mi cabeza el yelmo de la salvación, calzo mis pies con el apresto del evangelio, levanto el escudo de la fe, y empuño la espada de doble filo que es tu Palabra, y estoy listo para hacer huir al enemigo. En el mundo espiritual cada pieza tiene gran significado, y Tú quieres que me ponga toda la armadura para estar pre- parada a enfrentar toda acechanza de Satanás. La Biblia dice que nuestra lucha no es contra hombres, sino contra seres sin cuerpo; huestes espirituales de maldad que se mueven en las regiones celestes. Señor, hoy me revisto con tu amor, porque escrito está que el perfecto amor echa fuera el temor. Tú no me has dado espíritu de cobardía, sino de amor, poder y dominio propio, y así pelearé cada batalla.

Decreta Conmigo:

¡Hoy resisto al enemigo, y él suelta a mi familia y huye!

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51

Día 44
Día 44

Clamando por viudas y huérfanos

Padre de huérfanos y defensor de viudas es Dios en su santa morada. —Salmos 68:5

Creo que en el corazón de Dios hay lugar no sólo para quie- nes han perdido a sus padres o esposos por muerte física. También hay un lugar especial en el corazón de Dios para los hijos e hijas que han sido abandonados por sus padres, y para las mujeres que un día fueron olvidadas por sus esposos.

Padre, hoy vengo ante tu presencia, clamando por las viu- das, huérfanos y abandonados. Declaro que Tú haces justicia, y que nunca les falta pan, techo ni vestido. Tú madre soltera, viuda, huérfano, y todos los que han puesto a Dios como su primera prioridad, ¡ustedes recibirán bendición multiplica- da! Oro para que el Señor renueve sus fuerzas y sean capaces de alcanzar las recompensas que les tiene preparadas. ¡Ellos Señor son tus hijos e hijas! Hoy me uno al clamor de mi- llones de personas, y pido al liderazgo de las naciones que traten con respeto a estas personas. ¡Clamo justicia! Que en el mundo haya gobiernos de justicia y equidad, y que el amor de Dios prevalezca sobre la faz de la tierra.

Decreta Conmigo:

¡Las viudas, huérfanos y abandonados están en el corazón de Dios!

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52

Día 45
Día 45

Victoria en la medianoche

Como a medianoche, Pablo y Silas oraban y cantaban himnos a Dios, y los presos los escuchaban. —Hechos 16:25

Algunos me preguntan si pueden cambiar su oración de la madrugada por oración en la noche. Mi respuesta es que toda hora es buena para tener comunión con nuestro Padre celestial. Jesús oraba a toda hora. En el Salmo 119:62 , David dice: “A medianoche me levanto para alabarte por tus justos juicios”. ¡Adore a Dios en la madrugada, a mediodía o en la medianoche, pero adórele!

Padre, en el nombre de Jesús, ato y reprendo toda maldad que opera en medio de la oscuridad. La Biblia me enseña que cuando el enemigo quiere esconderse en las tinieblas, Dios ataca decididamente y da la victoria a Su pueblo. Fue a la medianoche cuando Dios comenzó a liberar a Israel; Sansón destruyó las puertas de la ciudad a medianoche; Nehemías pudo ver en la noche la desolación de los muros de la ciudad, el Señor se le apareció de noche a Salomón. Por eso, la mediano- che también es un horario estratégico para orar. Al enemigo le gusta atacar cuando la gente está dormida, pero la oración de medianoche frustra sus planes. La oscuridad no interrumpirá mi vida de oración porque tengo la luz de Cristo.

Decreta Conmigo:

¡Mientras adoro a Dios, Él me da la victoria!

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53

Día 46
Día 46

La oración del justo puede mucho

Confesaos vuestras ofensas unos a otros, y orad unos por otros, para que seáis sanados. La oración eficaz del justo puede mucho. —Santiago 5:16

Abraham le creyó a Jehová, y le fue contado por justicia. Ser justo es tener un carácter recto. Una persona justa camina en santidad e integridad. Los ojos y oídos del Señor están sobre los justos. Si usted es justo, lo que decrete sucederá.

Padre, en el nombre de Jesús, me arrepiento de toda obra

de injusticia; bendigo a mis enemigos, y les envío palabras de paz dondequiera que estén. Señor, que el fuego de tu Espíritu venga, que consuma a los malvados de la tierra y purifique

a los justos. ¡Queremos el fuego de Elías! Vamos hermano y

hermana, tienen que saber, que viene fuego sobre el pecado de esta ciudad, fuego que consume la maldad, la injusticia y el racismo. ¡Libéranos Señor con tu fuego! Consume en mí

todo patrón de conducta pasado, toda obra de la carne; toda contienda, ira y celos, ¡se van ahora mismo! Consume los

pecados sexuales y la brujería; consume el patrón religioso

y toda mentira del diablo. Todo esto lo decreto en el nombre poderoso de Jesús, y sé que hecho está. Amén.

Decreta Conmigo:

¡Fui justificado(a) por Cristo, y mis oraciones tienen poder!

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54

Día 47
Día 47

Frustra los planes del enemigo

El que practica el pecado es del diablo, porque el diablo ha pecado desde el principio. El Hijo de Dios se manifestó con este propósito:

para destruir las obras del diablo. —1 Juan 3:8 (LBLA)

En esto se reconocen los hijos de Dios y los hijos del diablo:

todo aquel que no practica la justicia, no es de Dios; tampoco aquel que no ama a su hermano. Cuando una persona aban- dona el pecado y cree en Cristo, frustra los planes del diablo y hace avanzar el Reino.

D eclaramos Señor que toda fortaleza satánica cae y toda fortaleza mental es aplastada ¡ahora! Fortalezas de tinieblas y oscuridad son derribadas. Ahora mismo están retroce- diendo; se tienen que ir, porque el puño de Jehová las está aplastando. Declaramos que el puño de Dios destruye las obras del diablo ¡ahora mismo! por el poder de la sangre de Cristo. Amado Señor Jesús, declaramos que por el poder de Tu sangre preciosa nuestro pueblo se está liberando. Se liberan nuestra casa, nuestros hijos, nuestros matrimonios y nuestras propiedades. ¡Se están liberando! Ore hermano(a), ¡haga guerra! La sangre de Cristo tiene poder liberador, y ante el nombre de Jesús toda rodilla se doblará en los cielos, en la tierra y debajo de la tierra. Amén.

Decreta Conmigo:

¡Todo plan del enemigo contra mi vida es destruido!

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55

Día 48
Día 48

¿Por qué tienes que razonar todo?

Derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo. —2 Corintios 10:5

El impío en su altivez no busca a Dios. Todo lo razona y si

no lo puede explicar para él no existe. Pero, ¿cómo explicar

a un Dios sobrenatural? ¿Cómo explicar un milagro? ¿Cómo explicar que un hombre justo y sin pecado muera por la humanidad llena de pecado? Es tiempo de volver el rostro a Dios y creer que Él tendrá compasión.

A mado Padre celestial, en tu nombre, renuncio al espíri- tu de Grecia, que me lleva a razonar todo lo que Tú hiciste por la humanidad en la cruz del Calvario. Eso me ha hecho caer en el perfeccionismo y el legalismo. Reconozco que este

espíritu se levanta para detener el fluir del poder de Dios en

mi

vida. Arranco toda venda de incredulidad que Satanás

ha

puesto sobre mi vida y la de mi familia, la cual ciega el

entendimiento de mis seres queridos que aún no han venido al conocimiento de tu Palabra. En el nombre poderoso de Jesús, llevo cautivo todo argumento y razonamiento a la obediencia a Cristo, y me declaro libre del espíritu de Grecia.

Decreta Conmigo:

¡Dejo de razonar y comienzo a creer!

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56

Día 49
Día 49

Señor, enséñanos a discernir

¿No tienen discernimiento todos los que hacen iniquidad, que devoran a mi pueblo como si comiesen pan, y a Jehová no invocan? —Salmos 14:4

Saber discernir es saber distinguir entre la verdad y el error, entre lo bueno y lo malo. La Palabra de Dios nos enseña que la responsabilidad de cada cristiano es poder discernir (1 Tes. 5:21-22), pero también dice que quien hace iniquidad no tiene discernimiento.

S eñor Jesús, reconocemos que los tiempos que estamos viviendo son tiempos difíciles para la humanidad, para la iglesia y para tus hijos en general; son los últimos tiempos. Sabemos que no podemos cumplir nuestro llamado y propó- sito basados en nuestras propias fuerzas, ni en nuestra pro- pia sabiduría, sino que debemos sustentarnos en tu Palabra, que es poderosa y eficaz. Hoy te pedimos, Espíritu Santo de Dios, que nos enseñes a ser diligentes, y saber discernir los tiempos que vivimos; que no podemos perder los días ni las horas en cosas que no edifiquen tu Reino. Enséñanos que cuando nuestras autoridades nos den asignaciones del cielo, sepamos obedecer a tiempo. Gracias te damos amado Señor Jesús. Amén.

Decreta Conmigo:

¡Señor dame discernimiento para hacer lo que debo hacer!

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57

Día 50
Día 50

Soy sacerdote del Dios Altísimo

Y nos hizo reyes y sacerdotes para Dios, su Padre; a él sea gloria e imperio por los siglos de los siglos. Amén. —Apocalipsis 1:6

El Señor creó al hombre para que señoreara, y éste fracasó. Sin embargo, el propósito de Dios no fracasó. Jesucristo nos hizo reyes y sacerdotes para Dios, y Su propósito se cumplirá.

T ú eres un sacerdote del Dios Altísimo. Cuando oras por tus hijos, por tu esposa o tu esposo y por tu casa; cuando adoras a Dios, cuando presentas ofrendas ante Su altar, estás ejerciendo el sacerdocio en tu hogar. Como rey, gobiernas; como sacerdote, tienes autoridad para destronar todo espí- ritu del diablo. Los reyes administran riquezas; los sacerdo- tes administran verdades. Señor, ayúdanos a mantenernos firmes, a no doblar rodillas ante Baal. ¡No las doblaremos! Seremos leales a Ti Señor amado, como lo fue Daniel, como Sadrac, Mesac y Abednego, como Esther y Mardoqueo. ¡Nos mantendremos firmes! No venderemos la primogenitura por un plato de lentejas; viviremos de acuerdo a los principios morales de tu reino. Señor, que venga tu reino y se haga tu voluntad en la tierra como es en el cielo.

Decreta Conmigo:

¡Soy rey y sacerdote del Dios Altísimo!

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58

Día 51
Día 51

Espíritu de ilegitimidad, ¡te vas!

Aunque mi padre y mi madre me dejaran, con todo, Jehová me recogerá. —Salmo 27:10

¿Puede una mujer olvidar a su niño de pecho, sin compade- cerse del hijo de sus entrañas? Déjame decirte que aunque ellas se olvidaran, el Señor nuestro Dios no se olvidará.

D i: Padre, en el nombre poderoso de Jesús echo fuera todo espíritu de ilegitimidad de mi vida; toda mentira del diablo, todo trauma del pasado, todo abuso verbal, todo maltrato fí- sico, toda raíz de rechazo, toda palabra de maldición, y todo pensamiento destructivo que haya sido lanzado contra mí. Por el poder de la sangre de Cristo cancelo todo mensaje que fue dirigido a mi mente diciendo que no soy hijo(a) de Dios. ¡Los echo fuera! ¡No los acepto! Echo fuera todo espíritu de rechazo por parte de mi padre, mi madre, mis hermanos, o cualquier otro miembro de mi familia. Bendigo a mis pa- dres naturales, porque fueron los canales que Dios usó para traerme a la tierra. Bendigo a todo aquel que lanzó contra mí palabras de maldición. Yo sé que Tú eres mi Padre, que yo soy Tu hijo(a), y que Tú me amas. ¡Sé de dónde vengo y hacia dónde voy!

Decreta Conmigo:

¡Soy un hijo(a) de Dios en el camino de regreso a casa!

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59

Día 52
Día 52

Bendeciré al Señor todos los días

Bendeciré a Jehová en todo tiempo; Su alabanza estará de continuo en mi boca. En Jehová se gloriará mi alma; lo oirán los mansos, y se alegrarán. —Salmos 34:1-2

Debemos alabar al Señor todos los días de nuestra vida. Debemos exaltar al Rey y bendecir Su nombre eternamente y para siempre. Nuestra boca se llenará de alabanza y glori- ficaremos sus obras cada día.

Te bendigo oh Dios de mi salvación. Señor, hoy declaro

que el sol no me fatigará de día ni la luna de noche. Creo que esta palabra “rhema” cobra vida en mi espíritu. Mi cuerpo

no se cansará ni se fatigará, porque en Ti he confiado. Señor

mío y Dios mío, esperanza mía, renueva mis fuerzas, rejuve- néceme como las águilas, llena mi cuerpo de energía divina

para servirte día a día. Dice la Escritura: “Todo pasará, pero

mi Palabra no pasará”. Tu Palabra no tiene fecha de venci-

miento. El salmista escribió: “Bendice alma mía a Jehová, bendiga todo mi ser Su Santo nombre”. Yo digo: alma mía, bendice al Señor con todas tus fuerzas, todo el tiempo, en todo lugar. Bendice a Jehová, nuestro Creador, nuestro Ha- cedor, nuestro Señor, Aquel que nos creó para adorarle. ¡Te alabo y te bendigo mi Dios y mi Señor!

Decreta Conmigo:

¡Yo nací para adorar a Dios!

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60

Día 53
Día 53

Destruyendo maldiciones

Yo iré delante de ti, y enderezaré los lugares torcidos; quebrantaré puertas de bronce, y cerrojos de hierro haré pedazos; y te daré los tesoros escondidos… para que sepas que yo soy Jehová, el Dios de Israel… —Isaías 45:2-3

Mucha gente sigue viviendo encadenada al pasado, al pecado

y a las maldiciones generacionales. No conocen las promesas

de libertad escritas en la Biblia. Por eso es fácil encontrar

cristianos con rostros de desesperanza y derrota. ¡Tenemos que cambiar eso!

P adre Celestial en este momento vengo delante de ti, dán- dote las gracias por todo lo que has hecho en mi vida. Me visto con tu armadura de poder, y en el nombre de Jesús arre- meto contra toda puerta de bronce y cerrojo de hierro que me han mantenido aprisionada, a mí y a mi generación. Rompo ahora mismo toda cadena y toda atadura con el poder de la sangre de Jesús. Declaro que los caminos torcidos por donde

mi familia y yo hemos caminado, Tú los enderezas. Empe-

zamos a caminar por la senda de justicia y verdad, conforme

a tus mandamientos. Señor danos los tesoros escondidos de

los que habla tu Palabra, y ayúdanos a conocer tu plan divino

para nosotros. Gracias Señor, porque sé que hecho está.

Decreta Conmigo:

¡Mi Dios me sacó de la esclavitud y me dio tesoros escondidos!

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61

Día 54
Día 54

Declaro salud sobre mi cuerpo

Porque el reino de Dios no es comida ni bebida, sino justicia, paz y gozo en el Espíritu Santo. —Romanos 14:17

La Palabra de Dios nos anima a ser disciplinados a la hora de comer, cambiar nuestros hábitos alimenticios, aumentar la actividad física, y controlar nuestro peso. Recordemos que nuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo y debemos cuidarlo a diario.

Padre en el nombre de Jesús, te pedimos perdón por el ex- ceso de comida y la mala calidad de los alimentos que consu- mimos; así como por el exceso de grasas, azúcares, harinas y carnes rojas que comemos. Pedimos perdón por la anorexia, bulimia, glotonería y sobrepeso. Nos arrepentimos y te pedi- mos perdón por no cuidar nuestro cuerpo, que es templo del Espíritu Santo. Renunciamos a toda maldición generacional de obesidad, alergias o cualquier otro desorden alimenticio en nuestra vida. Renunciamos a todo espíritu mundano que nos quiera dañar, y en el nombre de Jesús hacemos el compromiso de empezar a comer bien y cuidar la calidad de nuestra alimentación. Por el poder de la sangre de Cristo, rompemos toda maldición generacional, y nos declaramos libres y limpios.

Decreta Conmigo:

¡Como bien y hago ejercicio para vivir con salud!

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62

Día 55
Día 55

Necesito hablar con Dios

Despedida la multitud, subió al monte a orar aparte; y cuando llegó la noche, estaba allí solo. —Mateo 14:23

Orar es conversar con Dios. Jesús oraba en todo tiempo y lugar, ¡necesitaba estar conectado con el Padre! Él es nuestro ejemplo. Debemos orar porque a Él le ha placido usar seres humanos, con faltas y defectos, para obrar su plan divino en la tierra.

S eñor, enséñanos a conocer tu voluntad a través de la ora- ción. Aunque hagamos oraciones que suenan muy bien, Dios no responde frases bonitas, sino que Él honra su Palabra, y juzga los pensamientos e intenciones del corazón de quienes nos acercamos a Él. Por eso siempre debemos orar conforme a Su Palabra. Hoy declaramos Señor que por nada estaremos angustiados, sino que serán conocidas nuestras peticiones delante de Dios con acción de gracias. Declaramos que velaremos y oraremos para no caer en tentación; que la co- munión íntima de Jehová es con los que le temen, y a ellos hace conocer su pacto. Declaramos que perseveraremos en oración, y que cada oración hecha conforme a tu Palabra, sube ante el trono de tu gracia, y Tú envías respuestas inme- diatas. Amén.

Decreta Conmigo:

¡Cada vez que oro, Dios escucha mis oraciones y me responde!

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63

Día 56
Día 56

Anulando votos secretos

Porque por tus palabras serás justificado, y por tus palabras serás condenado. —Mateo 12:37

Toda palabra que sale de nuestra boca tiene poder de vida o de muerte. De la misma forma, las decisiones o votos in- ternos que hacemos, tienen poder determinante en nuestra vida, porque abren o cierran puertas, a corto o largo plazo. ¡Vamos a anular esos votos secretos!

S eñor, hoy renuncio a todo voto o maldición que yo mismo

hablé sobre mi vida, diciendo

que usted hizo en su contra, por ejemplo: “nunca me casaré, nunca más creeré en un hombre o en una mujer, nunca más confiaré en nadie, siempre seré pobre, eso es demasiado para mí, soy muy débil, todos abusan de mí, no merezco tal cosa, esa es mi enfermedad”, etc.) Ahora mismo anulo esas mal- diciones auto impuestas; las llevo a la cruz y allí quedan cla-

(Diga aquí todos los votos

vadas, destruidas y anuladas en el nombre de Jesús. Declaro que no comeré de los frutos de esas palabras ni seré conde- nado por ellas. Te pido perdón Señor, por haber proclamado mi propia derrota, por haber profetizado en mi contra, pero ahora que te conozco, la Verdad me hace libre.

Decreta Conmigo:

¡Hoy cambio mi confesión: Soy sano, soy libre, soy próspero!

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64

Día 57
Día 57

Dios me da ideas para prosperar

Mi Dios, pues, suplirá todo lo que os falta conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús. —Filipenses 4:19

Las ideas creativas son semillas de prosperidad que Dios deposita en nuestras manos. Cuando Dios nos da ideas crea- tivas debemos desarrollarlas y ponerlas en práctica, para que den fruto multiplicado que bendiga a otros.

H ermano, yo no sé lo que te hace falta hoy, pero el Señor conoce todas tus necesidades y te quiere dar ideas creativas para que prosperes y nunca más tengas que depender de otro que no sea Él. Padre, en el nombre de Jesús, declaro que todo miedo que produjo la crisis financiera se va de nuestra vida. Nos acercamos a ti confiadamente y te damos gracias porque nos das ideas creativas para prosperar, contra todo pronóstico. Vivimos en una tierra bendita donde la leche y la miel fluyen en abundancia. Mi trabajo no es mi fuente de provisión; la fuente de toda provisión eres Tú Señor, pero Tú usas ese medio para bendecirme. Tú suples todo lo que nos falta conforme a tus riquezas en gloria en Cristo Jesús. Tú has prometido bendecirme, y sé que mi bendición llegará porque fiel es quien lo prometió.

Decreta Conmigo:

¡Nada me falta, porque mi provisión viene del cielo!

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65

Día 58
Día 58

Basta de jugar con Dios

[Elías] dijo: ¿Hasta cuándo claudicaréis vosotros entre dos pensa- mientos? Si Jehová es Dios, seguidle; y si Baal, id en pos de él. Y el pueblo no respondió palabra. —1 Reyes 18:21

El mundo tiene que decidir a quién servir, porque nadie puede servir a dos señores. Hay quienes temen al Señor, pero sirven a sus ídolos, tal como lo hicieron sus padres. ¿Acaso creen que pueden engañar a Dios?

A mado Padre, Tú eres el único y verdadero Dios. Gracias porque a través de la sangre de Cristo podemos entrar a tu presencia. Mi corazón se quebranta cuando veo a tus hijos e hijas jugando con la salvación; jugando a la iglesia; haciendo vana la sangre de tu Hijo amado. Hoy, como el profeta Elías, me paro y digo a todos: ¡Basta de jugar con Dios! ¡Reprendo todo espíritu de doble ánimo! ¡Todo pensamiento vano es arrancado de sus entrañas! ¡Arranco de raíz toda simiente de Satanás! Jehová es Dios; sólo a Él debemos seguir y hon- rar. Basta ya de estar ensuciando el nombre de Jesús, vistién- donos de justicia los domingos para la iglesia, y de pecado e impiedad el resto de la semana. Que el temor de Jehová venga sobre aquellos que quieran sacar de la iglesia a los hijos de Dios.

Decreta Conmigo:

¡Yo y mi casa serviremos a Jehová el único Dios verdadero!

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66

Día 59
Día 59

La protección de Dios es mi herencia

Ninguna arma forjada contra ti prosperará, y condenarás toda lengua que se levante contra ti en juicio. Esta es la herencia de los siervos de Jehová, y su salvación de mí vendrá, dijo Jehová. —Isaías 54:17

Si el enemigo se ha levantado contra ti, o estás siendo oprimido(a), es hora que te levantes, te sacudas y sigas cre- yendo en tu Hacedor. No olvides que como hijos de Dios estamos en una guerra constante, pero Su protección es nuestra herencia.

S eñor Jesús, en esta hora me aferro a lo que dice tu Palabra, que ningún arma que el enemigo levante contra mí podrá hacerme daño. Hoy me sumerjo en el poder de tu sangre y nadie me dañará. Dejo en tus manos a todos los que se han levantado contra mí. Yo perdono a aquellos que me ofen- dieron e hicieron daño; me libero de ellos y te los entrego, para que Tú tengas misericordia de sus vidas. Entiendo que mi lucha no es contra esas personas, sino contra huestes espirituales de maldad. Declaro que todo demonio que está atacando las vidas de quienes anhelan mi ruina, sale de sus vidas, ahora mismo, en el nombre de Jesús. Hoy pido la pro- tección que por servirte me pertenece, y el pan de los hijos que es la liberación de mi alma. Gracias Señor. Amén.

Decreta Conmigo:

¡El Señor es mi escudo y mi protección!

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67

Día 60
Día 60

Él llevó nuestras enfermedades

Ciertamente llevó él nuestras enfermedades y sufrió nuestros dolores, ¡pero nosotros lo tuvimos por azotado, como herido y afligido por Dios! —Isaías 53:4

La Escritura dice que Él fue herido por nuestras transgresio- nes, molido por nuestras iniquidades. El castigo por nuestra paz cayó sobre Él, y por sus heridas hemos sido sanados. ¿Crees eso? ¡Recíbelo por fe!

Padre, reconozco que he pecado contra el cielo y contra Ti,

y te pido perdón por todas mis faltas. Señor, hoy renuncio a

todo espíritu de enfermedad, y por el poder de la cruz, decla- ro que toda dolencia en mi cuerpo, grande o pequeña, ¡se va ahora mismo, en el nombre de Jesús! Todo dolor de cabeza, migraña, dolor de espalda, asma, problemas cardíacos, dolor en los huesos y músculos; enfermedades terminales como cáncer y SIDA, ahora mismo, en el nombre de Jesús, ¡se secan

de raíz! Me declaro sana, y declaro que tu pueblo también es sano. Jesús llevó todas nuestras enfermedades y sanó todas nuestras dolencias. Hoy, con la autoridad que Dios me da, ordeno a todo espíritu de enfermedad que se vaya, ¡ahora!

Hablo vida a mi cuerpo y le ordeno a mis células que vuelvan

a su diseño original, en el nombre de Jesús.

Decreta Conmigo:

¡Por Sus llagas he sido sanado(a)!

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68

Día 61
Día 61

El fuego de Dios nos libera

Porque Jehová tu Dios es fuego consumidor, Dios celoso. —Deuteronomio 4:24

Ten cuidado, no sea que olvides el pacto que el Señor hizo contigo, y adores cualquier cosa que Él te ha prohibido.

E l fuego de Dios está consumiendo ahora todo espíritu de temor y toda intimidación del infierno. Temor a las autori- dades, ¡se quema! Patrones de mala conducta, indiferencia, frialdad y apatía, se queman con el fuego del último tiempo. Ese fuego purifica nuestra casa, nuestro cuerpo, alma y es- píritu. Ahora desciende el fuego por tu cabeza; fuego que quema tu consciente, subconsciente e inconsciente. El fuego de Dios está aquí purificando la paternidad, y liberando la falta de identidad. Ahora, se van las opresiones que cargas desde que estabas en el vientre de tu madre. En el nombre de Jesús, te saco de cautiverio; rompo barrotes de cárcel y cadenas de opresión. ¡Ahora penetra el fuego de Dios! Si estás atado al espíritu de pornografía, el fuego de Dios destruye películas, videos, revistas, fotos y todo material pornográfico. El espíritu de inmoralidad sexual, ¡se quema, en el nombre de Jesús!

Decreta Conmigo:

¡El fuego consumidor de Dios me está liberando!

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69

Día 62
Día 62

Perdono y soy perdonado

Entonces su señor, enojado, lo entregó a los verdugos hasta que pagara todo lo que le debía. —Mateo 18:34

Los verdugos en la Biblia son demonios. Tres cosas que de- bemos aprender de esta parábola: (1) La misericordia de Dios es enorme. (2) La deuda por el pecado es tan grande, que para nosotros sería imposible pagarla. (3) La paga de todo pecado es la muerte; o sea, ser vendidos como esclavos.

E n el nombre poderoso de Jesús, le ordeno a todo demo- nio que había estado azotando mi vida debido a la falta de perdón, que salga. ¡Los echo fuera! ¡Fuera, en el nombre de

Jesús! Los arrojo a las profundidades, y cierro todas las puer-

tas que yo misma abrí. Le quito todo derecho legal que ante-

riormente le di al enemigo. Aplico la sangre de Cristo sobre

mi vida, la vida de mis hijos y de toda mi familia. Anulo el

acta de los decretos que prevalecía contra mí. Uso las llaves

del

perdón, del amor y de la compasión, para abrir las celdas

de

cautividad que yo misma construí. Y así como un día fui

perdonada, hoy decido perdonar a mis angustiadores. ¡Soy libre de toda condenación, en el nombre de Jesús!

Decreta Conmigo:

¡Decido perdonar para ser perdonado!

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70

Día 63
Día 63

Tenemos autoridad espiritual

Entonces llamando a sus doce discípulos, les dio autoridad sobre los espíritus inmundos, para que los echasen fuera, y para sanar toda enfermedad y toda dolencia. —Mateo 10:1

Jesús nos dio autoridad para ir contra las potestades del in- fierno. Sin embargo, debido a que toda autoridad proviene

de Dios, debemos caminar bajo la estructura de autoridad

establecida por Él. Solo podemos ejercer autoridad cuando estamos bajo autoridad.

E spíritu Santo de Dios, te pido que me ayudes a orar como conviene. Hoy me pongo toda la armadura de Dios, y tomo

autoridad, porque yo también soy una mujer sujeta a autori- dad. En tu nombre Señor, destruyo y destrono toda potestad

del

aire y todo principado de tinieblas que se ha levantado

en

contra de la voluntad de Dios para mí y mi familia, y

en

contra de mis finanzas. Hoy les ordeno a esos espíritus

inmundos, en el nombre de Jesús, que suelten ahora mismo

mi familia y mis finanzas. Vengo con espada desenvainada,

sabiendo que las armas de nuestra milicia no son carnales sino poderosas en Dios para destruir fortalezas y toda opo- sición del infierno. ¡Satanás, estás derrotado! Y tu derrota es irreversible y eterna. Gracias Señor Jesús. Amén.

Decreta Conmigo:

¡Satanás óyelo bien, estás derrotado!

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71

Día 64
Día 64

Cortando con esa generación de víboras

¡Generación de víboras! ¿Cómo podéis hablar lo bueno, siendo malos? Porque de la abundancia del corazón habla la boca. —Mateo 12:34

El árbol bueno da buenos frutos, y el árbol malo da malos frutos; porque por el fruto se conoce el árbol. Un hombre malo tiene un mal tesoro en su corazón, y de allí sale la concupiscencia y la corrupción que habitan y gobiernan su corazón

S eñor Jesús, en esta hora venimos arrancando toda gene- ración de víboras que se levanta contra nuestros hijos. En el nombre de Jesús, mato y destruyo toda serpiente que venga a tentarlos. Declaro Señor que toda simiente del diablo que está deteniendo a nuestros niños y jóvenes, y que no les permite pasar a recibir lo que por herencia les corresponde, se seca de raíz. Apártense culebras del infierno para que los jóvenes y los niños se levanten. El fuego de la intercesión está encendido, y ahora le ponemos más leña, para que se quemen. Esas víboras y sus generaciones son exterminadas en el fuego del Espíritu Santo. Toda asignación del infierno es quemada, toda asignación de control mental y brujería se pudren por la sangre de Cristo. ¿Cómo escaparán de la condenación eterna del infierno?

Decreta Conmigo:

¡Señor, libra mi alma de labios mentirosos!

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72

Día 65
Día 65

Dios me libra en las tribulaciones

En seis tribulaciones te librará, y en la séptima no te tocará el mal. —Job 5:19

Tribulación es un término usado en la Biblia para referirse a los sufrimientos del pueblo de Dios. En el Nuevo Testamento la tribulación se convierte en una experiencia que viven to- dos los creyentes. Con tribulación Dios corrige la infidelidad y disciplina a su pueblo.

Q uiero pedirte perdón Señor porque he sido un ciego es- piritual, porque no he visto que en cada tribulación o prueba que he vivido, Tú me has guardado. No te ha importado cuán difícil, justo o injusto sea cada problema, si estoy viva es porque tu mano poderosa me ha sostenido. Gracias por- que no has permitido que alguna enfermedad me matara, no me has dejado sin el pan diario de cada día. Gracias porque cuando creí que ya no podía más, tu mano me levantó, y aunque en el momento no entendí la razón de cada desierto, aunque lloré sin consuelo, sé que Tú tenías un propósito para mí. Eres un Dios sobrenatural, y mi mente humana no alcanza a entender tus planes para mí. Te doy gracias, Señor, porque no nos pones pruebas que no podamos soportar.

Decreta Conmigo:

¡En las tribulaciones, Dios me entrena para la guerra!

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73

Día 66
Día 66

Camino en justicia, amor y misericordia

Oh hombre, él te ha declarado lo que es bueno, y qué pide Jehová de ti: solamente hacer justicia, amar la misericordia, y humillarte ante tu Dios. —Miqueas.6:8

Dios no acepta nada que no provenga de justicia, que no se haga con misericordia y no cumpla Su voluntad. Para ello son necesarias dos cosas: mantener una buena relación con Dios y con el prójimo.

A mado Dios, hoy te pido perdón por haber fallado a tu Palabra, por toda altivez de espíritu y soberbia que pueda estar escondida en mi alma. Tú eres un Dios justo y amoro- so, que tienes misericordia de los que te aman y de quienes guardan tus mandamientos. Con los puros te muestras puro, pero te muestras hostil con los perversos; rescatas al humil- de, pero humillas al orgulloso. Hoy me arrepiento por toda falta cometida, y te pido Señor que me enseñes a ser humilde como Tú, y a amar a quienes me aborrecen, se burlan de mí y me injurian. ¡Rescátame Señor! Que quienes tratan de destruirme sean humillados y avergonzados; que los que se deleitan en mis dificultades retrocedan con deshonra; que su vergüenza los horrorice. Hoy prometo guardar fielmente tu Palabra y mi testimonio todos los días de mi vida.

Decreta Conmigo:

¡Dios tiene para mí, justicia, amor y misericordia!

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74

Día 67
Día 67

Manda fuego consumidor

Porque Jehová tu Dios es fuego consumidor […] Si hiciereis lo malo […] pronto pereceréis totalmente de la tierra […] no estaréis en ella largos días sin que seáis destruidos. —Deuteronomio 4:24-26

Nuestro Dios es fuego consumidor, Dios celoso que derriba a los que contra Él se levantan. Contra estos la ira del Señor y su celo arderán, y toda maldición que está escrita caerá sobre ellos, y el Señor borrará su nombre de debajo del cielo.

H oy le hablo a la tierra y ordeno, en el nombre de Jesús, que todo brujo y hechicero que en cualquier lugar del mun- do esté maquinando alguna maldad, ahora mismo es con- sumido por el fuego de Dios. Manda tu fuego Señor sobre aquellos que intentan venir contra mí, y a los que traman lo malo contra tu iglesia. Yo declaro que ese fuego consume la hechicería, la santería, el ocultismo, la nueva era y la maso- nería. Envía Señor tu fuego contra los altares de Baal que ha levantado el espíritu de Jezabel. ¡Sean todos destruidos! Tu fuego consume todo ataque del infierno contra las familias, los hijos, los jóvenes, el gobierno y la Iglesia. Tu fuego quema la brujería y destruye a los conspiradores; sus hechizos y maldiciones. ¡Señor, manifiesta tu poder!

Decreta Conmigo:

¡El fuego de tu presencia me purifica!

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75

Día 68
Día 68

Traigo ofrendas de gratitud

Y me dijo [Dios]: He aquí yo te haré crecer, y te multiplicaré, y te pondré por estirpe de naciones; y daré esta tierra a tu descendencia después de ti por heredad perpetua. —Génesis 48:4

Independientemente de quien siembre y quien riegue, el cre-

cimiento sólo lo da Dios. Él ha prometido: Yo te haré crecer,

y te multiplicaré, y te pondré por estirpe de naciones, y daré

esta tierra a tu simiente después de ti por heredad perpetua. Y si Él lo dijo, lo hará.

B endeciré a Jehová todos los días de mi vida; cuando me

vaya bien y cuando tenga dificultades. Tomo tu Palabra Señor

y declaro con mi boca, creyendo con mi corazón, que toda

bendición, toda buena dádiva y todo don perfecto proceden de ti, el Padre de las luces. Te honraré Señor con mi corazón, con mi obediencia, con mi servicio, y con el fruto de mi tra- bajo. Presentaré mis ofrendas por gratitud; porque Tú has

prometido bendecir al dador alegre. Mis hijos aprenderán

a amarte y conocerte como la fuente de nuestra provisión;

adorarán tu Santo nombre, te amarán y te honrarán, y esa será una bendición que alcanzará a todas mis generaciones. Creo Señor que Tú me bendecirás en la tierra que hoy me das por heredad perpetua. Amén.

Decreta Conmigo:

¡Mis ofrendas hablan de mi amor a Dios!

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76

Día 69
Día 69

Que sus pies no resbalen

Más vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable. —1 Pedro 2:9

Porque eres pueblo santo, el Señor te ha escogido para que seas de su exclusiva posesión entre las naciones de la tierra. Eres Su real sacerdocio. Ahora dice el Señor: El pueblo que yo he formado para mí, proclamará mi alabanza.

D esde la intimidad clamo a ti Señor por el sacerdocio. Pido que nuestros varones no se unan a la corriente del mundo, sino que entren al Reino para obedecer y servir, de todo co- razón, al único y verdadero Dios. Día y noche oro por ellos, y los cubro con la sangre del Cordero Santo. Declaro que sus pasos no se desviarán, sino que Tú guardarás sus pies para que no resbalen. Señor, que tu misericordia los sustente cada día; que el temor de Jehová los libre de todo mal; que lo aprendido en casa jamás se borre de sus mentes ni de sus co- razones; que ellos influencien al mundo; que ningún espíritu de grupo los atrape, y que el amor de Dios prevalezca en sus corazones. Ciertamente son linaje escogido, sacerdotes del Dios Altísimo, árboles de justicia y plantío de Jehová.

Decreta Conmigo:

¡Soy real sacerdocio y nación santa!

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77

Día 70
Día 70

Estoy arrancando raíces de amargura

Mirad bien, para que ninguno deje de alcanzar la gracia de Dios, y para que no brote ninguna raíz de amargura que os perturbe y contamine… —Hebreos 12:15 (RVR 1995)

A fin de buscar la paz con todos y alcanzar la santidad, debe-

mos cuidar que no brote en nuestro corazón ninguna raíz de amargura que cause dificultades y contamine a muchos. Por eso debemos guardar nuestro corazón, porque de él brotan los manantiales de la vida.

E n el nombre de Jesús, renuncio a todo espíritu de falta de perdón. Arranco de mi alma toda raíz de amargura, re- sentimiento, sombra de odio, muerte y destrucción. Hoy vo-

luntariamente decido perdonar y soltar de la cárcel a: [diga

el nombre de la(s) persona(s) contra la(s) que tiene falta de

perdón]. Los perdono por todo lo que me hicieron

cione las ofensas que cometieron contra usted]. Perdono todo maltrato físico, verbal, emocional y psicológico. Me declaro libre, los suelto y los saco de cárceles donde yo los había metido; los libero de toda culpa y les pido perdón por haber guardado contra ellos resentimiento, odio y amargu- ra. Salgo ahora de esa cueva de falta de perdón donde estaba prisionera, ¡soy libre por la sangre de Cristo!

[Men-

Decreta Conmigo:

¡Todo lo que mi Padre no plantó, hoy lo arranco de raíz!

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78

Día 71
Día 71

Invisibles antes las acechanzas

Bendecirá a los que temen a Jehová, a pequeños y a grandes. Aumentará Jehová bendición sobre vosotros; sobre vosotros y sobre vuestros hijos. —Salmos 115:13-14

El Señor se ha acordado de nosotros y nos bendice; bendice

también a nuestros hijos. Dice Su Palabra que de generación en generación es Su misericordia para los que le temen. Grande es

mi Dios que nos hace invisibles a toda acechanza del enemigo.

G racias mi Dios, porque donde quiera que estén mis hijos,

los

declaro protegidos por el brazo de Jehová de los Ejércitos.

Ni

la muerte ni la enfermedad ni la vida mundana pueden

alcanzarlos. Hoy levanto un muro de fuego alrededor de sus

vidas, alrededor de su camino y alrededor de su escuela. Es

un

muro de fuego que los protege. Declaro que el espíritu

de

sabiduría y entendimiento está sobre ellos cuando hacen

sus tareas y cuando presentan sus exámenes. Declaro que

pasan victoriosos toda prueba, y los hago invisibles ante las acechanzas del enemigo. Decreto que no caen en la vanidad ni en la vanagloria del mundo. Padre, te doy gracias porque

Tú has puesto en la tierra ángeles con forma de hombres y

mujeres, que caminan alrededor de ellos con espadas desen- vainadas para protegerlos.

Decreta Conmigo:

¡Temo al Señor y estoy protegida!

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79

Día 72
Día 72

Señor, renueva mis fuerzas

Jehová es mi fortaleza y mi cántico, y ha sido mi salvación. Este es mi Dios, y lo alabaré; Dios de mi padre, y lo enalteceré. Jehová es varón de guerra; Jehová es su nombre. —Éxodo 15:2-3

La

Biblia siempre nos muestra a nuestro Padre celestial como

un

Dios fuerte, que además nos fortalece. Él es la fuerza de su

pueblo, y es defensa salvadora de su ungido. Él es mi luz y mi salvación; ¿a quién temeré? Él es la fortaleza de mi vida; ¿de quién tendré temor?

S eñor, te doy gracias porque sólo Tú me das fuerzas para buscarte. No importa lo que hablen o lo que digan de mí.

Te voy a servir cada día. Te serviré al amanecer y aun en la

vigilia de la noche; lo haré de madrugada y hasta que el sol se oculte; te serviré Señor mientras trabajo y mientras atiendo a

mi familia. Cuando sirvo a mis hermanos, ese servicio tam-

bién es para Ti Señor. Ayúdame a que cada minuto de vida

yo pueda servirte. Espíritu Santo, enséñame a servir a mi

Padre celestial. Que mientras camine en la tierra viva llena

de

Tu Espíritu. Yo declaro que la frescura de vida viene de

Tu

Espíritu a mi espíritu. Padre, recibo hoy la fortaleza física

que necesito, y te doy gracias. Amén.

Decreta Conmigo:

¡Me fortalezco en el poder de Su fuerza!

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80

Día 73
Día 73

Jezabel, ¡te ato y te echo fuera!

De Jezabel también ha hablado Jehová, diciendo: Los perros comerán a Jezabel en el muro de Jezreel. —1 Reyes 21:23

Ninguno hubo como Acab que se vendiera para hacer lo

malo ante los ojos del Señor, porque Jezabel su mujer lo había incitado. Y dijo Dios: Porque Acab me ha provocado a ira y ha hecho pecar a Israel, cualquiera de su casa que muera en

la

ciudad, lo comerán los perros, y quien muera en el campo,

lo

comerán las aves del cielo.

S eñor Jesús, en este día, te pido perdón por haber permi-

tido que el espíritu de Jezabel entrara en mi vida. Renuncio

a ese espíritu que viene del mismo infierno para destruir

familias y traer corrupción en el cuerpo de Cristo. Oye bien lo que te digo espíritu de Jezabel, en el nombre de Jesús ¡te vas! Demonio de manipulación, control, seducción y encan- tamiento, ¡se van ahora mismo! Espíritu de Jezabel, que te

infiltras en la iglesia y en las casas, vestido de falsa humildad

e hipocresía, ¡te ato de pies y manos! ¡Te declaro ilegal en

nuestra iglesia, en mi matrimonio y en mi trabajo! Espíritus de brujería y hechicería, ¡fuera de mi casa! ¡Jezabel, no que- darás impune al justo juicio de Jehová!

Decreta Conmigo:

¡El espíritu de Jezabel no entrará en mi casa!

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81

Día 74
Día 74

El enemigo de los adoradores

Perfecto eras en todos tus caminos desde el día que fuiste creado, hasta que se halló en ti maldad. —Ezequiel 28:15

El enemigo de todo adorador es Satanás, quien en el origen fue creado como portador de luz, de donde proviene su nombre Lucifer. Podemos decir que él era el líder de los ado- radores en el cielo, pero quiso robarle la adoración a Dios, y su rebelión lo llevó al infierno.

G uárdame Señor de tener un corazón orgulloso, rebelde,

egoísta, envidioso y endurecido. Dice la Escritura que Sata- nás era perfecto en todos sus caminos, desde que fue creado, hasta que se halló maldad en él. Señor, enséñame a tener un corazón conforme al tuyo. Yo sólo quiero adorarte en espí- ritu y verdad. Día y noche mi alma y mi espíritu anhelan adorarte, para eso nací. Yo quiero levantarme cada mañana

y adorarte; que tu presencia siempre esté conmigo; anhelo

ver la nube de tu gloria sobre mí y sobre mi casa. Quiero que

el legado que reciban mis generaciones sea de adoración con-

tinua y perseverante hacia ti, mi Dios y mi Señor. Líbrame Dios de tener un corazón malo. Perdona mis pecados y borra mis rebeliones, en el nombre de Jesús.

Decreta Conmigo:

¡Sólo al Señor mi Dios adoraré y al Él sólo serviré!

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82

Día 75
Día 75

La sangre de Cristo me libera

Pero ahora en Cristo Jesús, vosotros que en otro tiempo estabais lejos, habéis sido hechos cercanos por la sangre de Cristo. —Efesios 2:13

¡La sangre de Cristo tiene poder! Libra mi alma de la muer- te y mis pies de tropezar, para que yo pueda andar delante de Dios en la luz de la vida. El salmista decía: “Lávame por completo de mi maldad, y límpiame de mi pecado”.

Por mis venas corre la sangre de Cristo, la sangre del Cor- dero, la sangre del poder de la resurrección. Señor, en esta hora tomo autoridad sobre toda maldición generacional y le ordeno: ¡Sal de mi sangre! Ahora mismo, se rompe toda maldición que corre por mi línea sanguínea. Se rompen las maldiciones generacionales de celo, envidia, ira, amargura, falta de identidad y miedo. ¡Se van fuera! ¡Se pudren! ¡Se secan! ¡Nunca más tienen vida en mí! Hoy entro Señor a tu presencia por la sangre preciosa de Jesús, la sangre del sumo sacerdote, Jesús de Nazaret, el Hijo del Dios vivo. Permíteme entrar Señor, por medio de esa sangre que me lava, me justi- fica y me redime. Clamo por la sangre que derrotó a Satanás, y lo sigue derrotando. ¡Jesús, bendito sea tu nombre! Amén.

Decreta Conmigo:

¡La sangre de Cristo me limpia de todo pecado!

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83

Día 76
Día 76

Doble ánimo, ¡fuera!

El hombre de doble ánimo es inconstante en todos sus caminos. —Santiago 1:8

Dios aborrece el espíritu de doble ánimo. Él dice: Por cuanto este pueblo se me acerca con sus palabras y me honra con sus labios, pero aleja de mí su corazón, no piense, pues, que re- cibirá cosa alguna del Señor, siendo hombre de doble ánimo, inestable en todos sus caminos.

R enuncia ahora a todo espíritu de doble ánimo, esqui- zofrenia, locura, turbación, mentira, engaño, falsedad, religiosidad, confusión, opresión, control mental, ideas y pensamientos que no están alineados a la mente de Cristo. Libérame Señor de todo espíritu relacionado con estas con- diciones que han operado en mi familia. Voy atrás hasta mi décima generación y tomo responsabilidad por temores que acarrearon ataduras mentales y emocionales. Arranco todo espíritu de doble ánimo y toda mentira que el diablo ha que- rido arraigar en mi vida. ¡Cancelo, revoco, anulo y rompo esas ataduras! ¡Las echo fuera de mi vida! Declaro, con el poder y la autoridad que Cristo me da, que mis hijos y nietos ¡son libres de toda maldición!

Decreta Conmigo:

¡Me acerco a Dios y Él se acerca a mí!

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84

Día 77
Día 77

Soy una ciudad fortificada

Porque he aquí que yo te he puesto en este día como ciudad fortificada, como columna de hierro, y como muro de bronce contra toda esta tierra… —Jeremías 1:18

En los tiempos bíblicos las ciudades estaban amuralladas para protegerse contra el enemigo. Cuando Dios dice que nos hace ciudad fortificada, quiere decir que estamos bajo su protección total; que no debemos temer porque Él está con nosotros como poderoso gigante.

S eñor, Tú le dijiste a Jeremías que era como ciudad fortifi- cada, columna de hierro y muro de bronce. Nos apropiamos de esa promesa y nos ponemos la armadura de Dios, para que exista contaminación de carne o espíritu, ni dardo del infierno que entre a nuestra vida, ya sea de envidia, de celo, de odio, o aun nuestro ego. Padre en el nombre de Jesús, hablo al entendimiento de cada hijo tuyo, declaro que tu Palabra invade nuestras vidas y nos rodea. Nos declaramos ciudad fortificada contra las acechanzas que Satanás, el mundo y nuestra propia carne quieran lanzarnos. Resistimos la co- rriente del mundo, el sistema religioso y el legalismo. Haznos una ciudad fortificada, donde no penetre pecado, maldición, crisis financiera, enfermedad ni muerte.

Decreta Conmigo:

¡Si Dios está conmigo, quién vendrá contra mí!

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85

Día 78
Día 78

Él reconoce Sus ovejas

…Yo, yo mismo, iré a buscar a mis ovejas, y las reconoceré. Como reconoce su rebaño el pastor… así reconoceré yo a mis ovejas y las libraré… —Ezequiel 34:11-12

Todos somos ovejas del mismo redil. Jesús no vino a fundar una religión, ni una secta, ni a crear una denominación. Él vino a buscar a las ovejas perdidas de la casa de Israel. Él las reconoce, y las llevará de regreso a casa.

L as ovejas oyen la voz de su pastor y lo siguen. Yo declaro

que la voz de Cristo, a través de Su iglesia, llega a las almas perdidas, en todos los rincones de la tierra, y la reconocen,

y la siguen. Declaro que toda venda que ciega su entendi-

miento es removida. Declaro que la Palabra de Dios penetra sus mentes, cambia su forma de pensar y les revela que el único camino de salvación se llama Jesucristo. Toda alma que estaba perdida, hoy dobla sus rodillas ante el único Dios

verdadero y su lengua confiesa que Jesús es el único Señor

y Salvador de sus vidas. Declaro Señor, que Tú te levantas y

buscas tus ovejas, Tú recoges tu rebaño y lo rescatas de entre los lugares oscuros donde se encuentra esparcido. Tú eres

el buen pastor, mi Jesús; y el buen pastor su vida da por las

ovejas.

Decreta Conmigo:

¡Cuando estaba perdido, el buen pastor me rescató!

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86

Día 79
Día 79

Oremos por la paz de Israel

Y haré multiplicar sobre vosotros hombres, a toda la casa de Israel, toda ella; y las ciudades serán habitadas, y edificadas las ruinas. —Ezequiel 36:10

Israel es el pueblo elegido por Dios y debemos orar para que el Espíritu Santo le abra los ojos. Que la luz del evangelio del Reino pueda resplandecer, y que la salvación que tanto han anhelado se manifieste en esta generación.

S eñor, oro conforme a tu Palabra y declaro la restauración de la casa de Israel. Si bien tu pueblo fue esparcido en las naciones, Tú mismo lo recoges y lo llevas de regreso a casa. Lo harás Señor por causa de tu santo nombre. Hoy anuncio a los montes y collados, a los arroyos y a los valles, que Israel se levanta; que tendrá más fruto y riqueza que nunca. Jehová, muestra tu poder, para que tu pueblo reconozca a Jesús como su único Señor y Salvador. Desato tu paz sobre el gobierno, las autoridades, y todo tu pueblo. Señor, te damos gracias, porque Israel proclamará el nombre de Jesús y lo adorará junto a todos los pueblos de la tierra. Declaro que Tú haces brillar la luz de tu justicia sobre Israel; y las promesas que le hiciste se cumplen, porque tu Palabra es verdadera.

Decreta Conmigo:

¡El Señor guarda a Israel como la niña de Sus ojos!

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87

Día 80
Día 80

Que nos encuentre irreprochables

Que Dios mismo, el Dios de paz, los santifique por completo, y conserve todo su ser —espíritu, alma y cuerpo— irreprochable para la venida de nuestro Señor Jesucristo. —1 Tesalonicenses 5:23 (NVI)

El ser humano es tripartito. Somos un espíritu que tiene un alma y vive en un cuerpo. Cuando rendimos nuestro cora- zón a Cristo, el espíritu nace de nuevo, pero el cuerpo aún se rinde a los deseos del alma.

A sí como el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo son uno, mi espíritu, mi alma y mi cuerpo también son uno. Mi espíritu te busca, pero mi alma necesita vaciar todo lo malo que ha acumulado del mundo, de mi familia, mi cultura y mi país de origen. Hoy Señor, humillo mi cuerpo y te lo presento en sacrificio vivo. Perdóname por dejar que el cansancio, la apatía y la falta de compromiso me detengan en la búsqueda de tu presencia. ¡Ahora mi alma está siendo liberada! Decla- ro que mis emociones son alineadas, que mis pensamientos obedecen a Cristo, y que mi voluntad se somete a la tuya. Tu palabra penetra mi alma como espada de dos filos. A partir de hoy, no dejaré que la carne me gobierne ni que mis pen- samientos me traicionen. Cuando vengas, me encontrarás irreprochable Señor, en espíritu, alma y cuerpo.

Decreta Conmigo:

¡Me alineo a la voluntad de Dios y me hallará irreprochable!

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88

Día 81
Día 81

Hoy camino bajo cielos abiertos

Levántate, resplandece; porque ha venido tu luz, y la gloria de Jehová ha nacido sobre ti. —Isaías 60:1

Caminar bajo cielos abiertos es caminar confiados en que tenemos el favor y la gracia de Dios. Es saber que somos hijos de Dios Padre, quien nos cuida y está pendiente de todos los detalles. Él quiere abrir los cielos en nuestra casa, en la iglesia, en nuestro trabajo, en la escuela y donde quiera que vamos.

H oy los cielos se abren para disfrutar todo lo que nuestro Padre celestial tiene para nosotros. El cielo es el cofre donde Tú Señor guardas los tesoros que tienes reservados para tus hijos. Allí hay sanidad, hay cosas materiales; pero también hay órganos humanos, ideas creativas y todas las riquezas. Señor hoy quiero caminar bajo cielos abiertos. Sé que en los cielos está tu provisión sobrenatural; fue del cielo que llovió el maná que alimentó a tu pueblo mientras iba por el desier- to. Hoy levanto mis manos para adorarte, y cuanto más las levanto, puedo tocar las bendiciones que tienes para mí. Que tu Reino venga a la tierra y todas las bendiciones del cielo vengan a nosotros. Amén.

Decreta Conmigo:

¡Camino bajo cielos abiertos y la provisión de Dios está conmigo!

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89

Día 82
Día 82

Limpios de toda contaminación

…Limpiémonos de toda contaminación de carne y de espíritu, perfeccionando la santidad en el temor de Dios. —2 Corintios 7:1

Los cristianos podemos contaminarnos de carne y espíritu.

Por eso Pablo nos llama a ser purificados espiritualmente, a

fin de perfeccionar la santidad. Dios se ha provisto de gente

que puede ministrar liberación para descontaminar el cuer-

po de Cristo.

S eñor Jesús, limpia y libera mi mente, de todo lo que no sea de tu agrado, y que haya llegado a mí por cualquiera de mis sentidos. Purifica todo lo que consciente o inconscientemen-

te me haya conectado con el pecado. Eso que trajo maldición

a mi vida, ¡límpialo Señor! Todo lo que no está conforme

a Tu Palabra y a tus leyes, ¡erradícalo Señor! Yo declaro en

el nombre de Jesús, que todo lo que conecta las células de

mi cuerpo, cada órgano, cada músculo, cada coyuntura, mi

sangre y la médula de mis huesos, son limpiados y liberados por el poder de la sangre de Cristo. Declaro que tu poder sobrenatural me limpia de toda contaminación de carne y espíritu. ¡Libérame Señor de toda opresión del enemigo! ¡Soy libre para adorar en santidad al único Dios verdadero!

Decreta Conmigo:

¡Límpiame Señor para vivir en santidad!

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90

Día 83
Día 83

Señor dame sabiduría

Y le dijo Dios: …He aquí que te he dado corazón sabio y entendido, tanto que no ha habido antes de ti otro como tú… Y aun también te he dado las cosas que no pediste… —1 Reyes 3:11-13

La Palabra de Dios es la fuente de toda sabiduría. Cuando Dios le dijo al rey Salomón “Pídeme lo que quieras”, Salo- món no dudó en anteponer las necesidades de su pueblo y pidió sabiduría en vez de riquezas. La misma sabiduría está disponible para nosotros.

S eñor, en este día venimos delante de Ti, como lo hizo el

rey Salomón, para pedir sabiduría del cielo. Sabiduría para amar a Dios por sobre todas las cosas, sabiduría para amar

y respetar a nuestro prójimo, sabiduría para cumplir tu ley,

sabiduría para vivir sin juzgar ni lastimar a nadie, sabiduría para honrarte, sabiduría para buscarte cada mañana y sabi- duría para luchar para que las riquezas no perezcan. Cuando

Dios se le apareció a Salomón en Gabaón, el Señor le dijo:

“Pide lo que quieras que Yo te dé”, y el joven rey respondió:

No te pido oro ni plata, sólo te pido sabiduría para gobernar

a tu pueblo”. Y el Señor se lo concedió, pero además le dio riquezas y gloria, y ningún otro rey hubo como él.

Decreta Conmigo:

¡El mismo Dios que le dio sabiduría a Salomón me la da a mí!

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91

Día 84
Día 84

Soy un obrero aprobado

Procura con diligencia presentarte a Dios aprobado, como obrero que no tiene de qué avergonzarse, que usa bien la palabra de verdad. —2 Timoteo 2:15

La vida cristiana pondrá a cada obrero frente a un examen

espiritual del que saldrá aprobado o desaprobado para servir a Dios. El apóstol Pablo nos manda a esforzarnos para ser aprobados. Tener una vida de comunión con Cristo nos ayu- dará a ser aprobados.

O ro Señor por cada obrero de tu iglesia. Te presento cada mentor, líder, evangelista, discípulo y pastor comprometidos con tu visión, con tu reino y con las almas. Oro por quienes han abierto las puertas de sus casas para predicar tu Palabra. Muchos han sido heridos, acusados, calumniados y perse- guidos por hacer tu voluntad. Oro Señor por cada obrero íntegro y sincero, a quienes no les importa lo que el diablo pueda hacerles, porque saben que están sirviendo al Rey de reyes y Señor de señores. Dales discípulos comprometidos.

A quienes están creyendo por papeles migratorios, casas,

finanzas, casarse, y aun por su llamado, dales una pronta

respuesta. Fortalece sus vidas para que no desmayen y estira

su fe para creer por cosas mejores, en tu nombre Jesús.

Decreta Conmigo:

¡Soy un obrero aprobado en la obra del Señor!

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92

Día 85
Día 85

Mundo, estás vencido

No ruego que los quites del mundo, sino que los guardes del mal. No son del mundo como tampoco yo soy del mundo. Santifícalos en tu verdad; tu palabra es verdad. —Juan 17:15-17

Jesús oró por sus discípulos antes de morir. Él le pidió al Pa-

dre que les permitiera caminar por el mundo, anunciando el

evangelio, pero sin ser contaminados por la mundanalidad.

Esta oración también es para nosotros. Vayamos por el mun-

do sabiendo que estamos apartados para Dios.

F uera de Ti mi Dios no quiero nada. Señor, yo te doy gracias por el amor eterno con que me has amado y me has

guardado, desde antes de la fundación del mundo. Gracias, porque me has enseñado que no soy de este mundo, como

Tú tampoco eres de este mundo. Por eso muchos te recha-

zaron, te aborrecieron y planearon tu muerte. Gracias te doy

mi

Señor, por revelarte como el único y suficiente Salvador

de

mi vida. Gracias, porque al igual que Tú, muchas veces

me

desprecian quienes rechazan tu palabra. Gracias, porque

aunque no pertenezco a este mundo, estoy aquí para hacer la diferencia por medio de tu Palabra de verdad, la cual mora en mi espíritu. Hoy me gozo de no pertenecer a este mundo, porque fuera de Ti, Señor, no quiero nada.

Decreta Conmigo:

¡Mundo, estás vencido! ¡Cristo te venció en la cruz!

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93

Día 86
Día 86

Libérame de la iniquidad

No recuerdes contra nosotros las iniquidades de nuestros antepasados; vengan pronto tus misericordias a encontrarnos, porque estamos muy abatidos. —Salmos 79:8

Iniquidad no es lo mismo que pecado. En muchos lugares se enseña el arrepentimiento de pecados, pero pocos tratan con la raíz, que es la iniquidad. Dice Ezequiel 28 que Satanás cayó a causa de la iniquidad. “Perfecto eras en todos tus ca- minos, hasta que se halló en ti iniquidad…”

Padre celestial, te pido perdón por la iniquidad de mis padres y ancestros. Voluntariamente, tomo responsabilidad por los pecados y perversidades que cometieron contra ti, por desconocer Tu Palabra, por no temerte, y por la iniqui- dad que heredaron de sus propios padres. Te pido perdón por mis pecados, me arrepiento y renuncio a toda iniquidad que se aloja en mis huesos y tuétanos. Declaro que la sangre de Cristo destruye toda iniquidad en mi vida. Lo establezco en

el nombre de Jesús. (Ahora, haga una lista de las iniquidades

que operan en su vida, y comience a renunciar a cada una. Diga por ejemplo: “Yo renuncio a la iniquidad de pobreza,

y le ordeno al espíritu que está detrás de esa iniquidad, que salga de mi vida”).

Decreta Conmigo:

¡Dios me ha dado libertad y borró todas mis iniquidades!

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94

Día 87
Día 87

Dios me ha reconocido como Su hijo

Pues no habéis recibido el espíritu de esclavitud para estar otra vez en temor, sino que habéis recibido el espíritu de adopción, por el cual clamamos: ¡Abba, Padre! Romanos 8:15

Conocer nuestra identidad es descubrir nuestro verdadero ser. Hay una gran verdad, la cual consta de tres puntos, que quiero que repitas conmigo: “Dios es mi Padre, yo soy Su hijo, y Él me ama”. Recibir la revelación de Dios como Padre, cambiará el resto de tu vida.

A mado Padre celestial, te doy gracias por el amor con que me has amado y me has libertado. Hoy me declaro libre de todo espíritu de falta de identidad que ha venido operando en mí. Te pido perdón por no haber reconocido a tiempo el único y verdadero amor; ese amor incondicional que provie- ne de Ti. En este día renuncio a todo espíritu del infierno que me había mantenido en esclavitud. Toda perversión sexual, atadura emocional, lujuria, e inmoralidad sexual, ¡se van ahora mismo de mi vida! Les ordeno que salgan del asien- to moral de mi alma. Hoy arranco toda ligadura del alma producto de relaciones sexuales del pasado. Ordeno que todo fragmento de mi alma sea restaurado y restituido, ¡soy perdonado por el poder de la sangre de Cristo!

Decreta Conmigo:

¡Soy un hijo de Dios, lavado con la sangre de Cristo!

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95

Día 88
Día 88

Anulo el pacto de muerte

Se anulará el pacto que hicieron con la muerte, quedará sin efecto su alianza con el sepulcro… —Isaías 28:18 (NVI)

Si en el pasado hiciste un pacto con la muerte, desde el mo- mento que pasaste a ser propiedad de Cristo, ese oscuro pac- to está destinado a fracasar; ya no te gobierna más. Ahora te gobierna Dios, quien es el dador de la vida.

E spíritu Santo de Dios, te pido que traigas a mi memoria todo pacto de muerte que hice en el pasado. Sácalo a la luz de Cristo. Hoy, con la autoridad que Tú me has dado, anulo y rompo toda alianza con el sepulcro y toda sociedad con el reino de las tinieblas. Desarticulo y desmantelo esos pactos, por el poder de la sangre de Cristo. Todo convenio con la os- curidad hoy se pudre. Declaro que esas cadenas se rompen. Libero ahora mismo a mi familia de todo espíritu de bruje- ría, hechicería y toda maldición ancestral de ocultismo. Por el poder de la sangre de Cristo, yo decreto que, ¡todo pacto con el espíritu de muerte queda anulado en esta misma hora! ¡Nunca más se atreve a rondar mi casa! ¡Lo declaro ilegal en mí y en mi familia! ¡Satanás, nunca más tendrás parte en los míos!

Decreta Conmigo:

¡No moriré sino que viviré para contar las maravillas de mi Dios!

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96

Día 89
Día 89

Sembradores del Reino

Irá andando y llorando el que lleva la preciosa semilla; más volverá a venir con regocijo, trayendo sus gavillas. —Salmos 126:6

Todo en el Reino se mueve bajo un principio espiritual conocido como la Ley de la Siembra y la Cosecha. Dice la Escritura: “Todo lo que el hombre sembrare, eso también segará” (Gal. 6:7).

H oy intercedo Señor por aquellos que siembran persis- tentemente en tu Reino. Oro por aquellos padres y madres solteras que aun en medio de dificultades no han dejado de servirte y que han restaurado y levantado al caído. Hoy te presento al pueblo que siempre está dispuesto a hacer tu voluntad. Yo declaro que quienes lloraron esparciendo la se- milla, regresarán cantando en el tiempo de cosecha. Declaro que ellos se sentarán a tu mesa y disfrutarán tus bendiciones. Hoy uno mi fe a su fe para creer por cosas mayores. Decreto que se levantan murallas de fuego santo que rodean sus casas; que sus vidas y las de los suyos están guardadas en el hueco de Tu mano; que nunca les faltará alimento ni carecerán de bien alguno; que se acostarán en paz, y despertarán confian- do que Tú eres su único proveedor en todas sus necesidades.

Decreta Conmigo:

¡Jehová provee para mi casa hoy!

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97

Día 90
Día 90

Armados para resistir al enemigo

Vestíos de toda la armadura de Dios, para que podáis estar firmes contra las asechanzas del diablo. —Efesios 6:11

Después de recibir una bendición de Dios, una sanidad, una liberación o una profecía, el enemigo vendrá detrás de nosotros para intentar robarla. Tenemos que aprender a resistir al enemigo poniéndonos la armadura de Dios.

S eñor, hoy nos ponemos la armadura de Dios, de modo que cuando nos vea el enemigo, vea en nosotros la coraza de justicia, el yelmo de la salvación, el cinturón de la verdad, el apresto del evangelio, el escudo de la fe y la espada de doble filo que es tu Palabra. Declaro Señor que mis pies aplastan toda víbora que intenta atacarnos. Declaro Señor que aun- que estamos en el mundo, caminamos armados, y nuestras armas son poderosas en Dios para la destrucción de fortale- zas. Declaro que la potestad del espíritu de muerte huirá de nuestra presencia, no puede tocarnos. ¡Espíritu de muerte, huye, por el poder que te derrotó en la cruz del calvario! En el nombre de Jesús declaro que estamos vestidos con la armadura de Dios para resistir al enemigo y hacerlo huir.

Decreta Conmigo:

¡Soy un soldado del ejército de Dios!

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98

Día 91
Día 91

Mi alma tiene sed de Dios

Mi alma tiene sed de Dios, del Dios vivo; ¿Cuándo vendré, y me presentaré delante de Dios? —Salmos 42:2

Algunas veces buscamos a Dios con tan pocas ganas que cualquier pretexto nos lleva a desertar. La búsqueda de Dios debe ser intensa, apasionada, insistente y gozosa, como la hace el salmista. Enamora a Dios y Él se enamorará de ti.

D avid decía: “Dios, Dios mío eres tú; de madrugada te buscaré; mi alma tiene sed de ti, mi carne te anhela, en tierra seca y árida donde no hay aguas”. Amado Padre celestial, tal como David, también mi alma tiene sed del Dios vivo; mi espíritu y aun mi carne anhelan estar en tu santa presencia. Te adoro Señor de mi salvación. Tú eres mi refugio, mi am- paro, mi fortaleza y mi pronto auxilio en las tribulaciones. Estoy escondida en el hueco de tus manos, y allí también está mi familia y tu amada Iglesia. Mi alma te alaba, Señor, y toda mano que se levante para hacer daño, para hacer burla y escarnio a alguno de tus hijos, será quebrantada. Pero el pueblo que te busca y derrama su alma delante de Ti, oh Señor, será exaltado en tu presencia.

Decreta Conmigo:

¡Mi alma quiere saciar su sed en ríos de agua viva!

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99

Día 92
Día 92

Cuidemos el lecho conyugal

La comunión íntima de Jehová es con los que le temen, y a ellos hará conocer su pacto. —Salmos 25:14

Una de las causas más frecuentes de divorcio es la infidelidad conyugal. Debemos estar alertas para no caer en adulterio y fornicación. Que el temor de Dios esté sobre nuestra casa y guarde el lecho sin mancilla.

S eñor amado, hoy honramos el pacto de la sangre de Jesu- cristo. Te pedimos perdón por aquellos que han deshonrado el pacto matrimonial y cayeron en adulterio, fornicación y pornografía. Tu Palabra dice en Malaquías que Tú mismo atestiguas contra los adúlteros. ¡Tú mismo juzgas Señor! Cuántos hoy en día se casan y caen en adulterio, aun gente que pertenece a tu iglesia. Cuántos hombres y mujeres han deshonrado a sus cónyuges e hijos. Líbranos Señor a los que estamos casados, y guarda nuestros ojos. Líbranos Señor de toda deshonra, que la mancha del adulterio sea desarraigada en nuestra familia; que tu mano Señor arranque la inmun- dicia en el hogar, que arranque la deshonra de sus cuerpos. Espíritu Santo de Dios ven a morar en nuestro lecho matri- monial, porque es santo y sin mancilla.

Decreta Conmigo:

¡Mi matrimonio está guardado en las manos de Dios!

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100

Día 93
Día 93

Que no te falte la fe

Simón, Simón, he aquí Satanás os ha pedido para zarandearos como a trigo; pero yo he rogado por ti, que tu fe no falte; y tú, una vez vuelto, confirma a tus hermanos. —Lucas 22:31-32

A todos nos ha faltado fe en un momento determinado. Judas

no pudo seguir creyendo y traicionó a Jesús porque tenía un

corazón malo. Pedro, sin embargo, lo negó tres veces, pero pudo sanar su corazón y Dios lo restauró.

S eñor, hoy vengo delante de Ti con un corazón arrepentido, porque al igual que Pedro te negó, yo también te he negado más de una vez. Solo te pido que me perdones y me ayudes a cambiar, porque yo no puedo hacerlo en mis fuerzas. ¡Sana

mi corazón, Señor, y en el día de la prueba ayúdame a creer!

Hoy me lleno de tu fe, me levanto y me declaro una mujer con fe inquebrantable; para ver lo invisible, creer lo increíble y caminar en lo imposible. Fe para seguir creyendo y esperar

el tiempo perfecto para el cumplimiento de tus promesas.

Hoy tomo de la fe del Hijo de Dios; la quiero para mi vida.

Esa fe penetra mi corazón, mis huesos y mi piel. Declaro que

en adelante, cuando alguien no tenga convicción suficiente

para creer que Tú harás un milagro, me usarás Señor para ayudarla a aumentar su fe.

Decreta Conmigo:

¡Montaña de problemas y crisis, muévete y échate en el mar!

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101

Día 94
Día 94

No andes en malos pasos

Oye, hijo mío, la instrucción de tu padre, y no desprecies la dirección de tu madre. —Proverbios 1:8

Hoy es el día de pararnos en la brecha por nuestros hijos; los bebés que son amamantados, los niños que van a la escuela, los adolescentes y los jóvenes que empiezan a descubrir una nueva vida. Cada mañana debemos cubrirlos en oración y ponerlos en las manos de Dios. No podemos ir a todas partes con ellos, como chaperones, pero el Espíritu Santo si va con ellos.

S eñor, te presento la vida de mis hijos e hijas. En este día, arranco de ellos todo aquello que no fue plantado por Ti; arranco toda mala influencia de amigos y profesores en las escuelas, todo consejo de falsa sabiduría; arranco las malas amistades y las malas compañías; arranco de su ambiente todo espíritu de confusión, temor, falta de identidad, y te pido que los llenes del amor tuyo. Nuestros hijos permane- cen guardados en el hueco de tu mano. Declaro que ningún arma forjada contra nuestros hijos e hijas puede prosperar y las lenguas que contra ellos se levanten serán condenadas. En Ti Señor está puesta mi confianza y no seré avergonzada.

Decreta Conmigo:

¡Hijo(a) mío(a) no andes en malos pasos; aparta tu pie del mal!

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102

Día 95
Día 95

Grandes son tus obras Señor

Decid a Dios: ¡Cuán asombrosas son tus obras! Por la grandeza de tu poder se someterán a ti tus enemigos. —Salmos 66:3

En los Salmos, David no deja de alabar las obras de Dios y las califica como grandes, asombrosas y portentosas. Todas estas palabras describen algo que causa admiración y sor- presa por sus cualidades excepcionales. ¡Así son las obras de nuestro Dios! Él quiere hacer algo grande en tu vida hoy, ¿estás listo?

S eñor, te damos gracias por las obras portentosas que muestras a los hijos de los hombres, en especial a quienes guardan en su corazón tu Palabra, y obedecen tus manda- mientos. Son ellos los que traen vida a quien la necesita y restauración a quien se encuentra perdido. No hay nadie como Tú, oh Dios. Tú eres el Creador del cielo y de la tierra. Nosotros somos tu máxima creación, y nos has llamado a hacer tu voluntad. Creaste al hombre y formaste a la mujer en medio de la abundancia; a tu imagen y semejanza los hi- ciste, y les diste poder y autoridad para hacer grandes obras. Sin embargo Jesús dijo: El que cree en mí, las obras que yo hago, él las hará también; y aún mayores. ¡Amén!

Decreta Conmigo:

¡He sido creado por Dios para hacer grandes obras!

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103

Día 96
Día 96

Espero lo mejor de Dios

Sí, se escribió por nosotros, porque el que ara debe arar con esperanza, y el que trilla debe trillar con la esperanza de recibir de la cosecha. —1 Corintios 9:10

La esperanza bíblica nos lleva a anticipar que tendremos un resultado favorable bajo la guía de Dios. Esa esperanza está sólidamente fundamentada en cada promesa que aparece en la Escritura. Tener esperanza es confiar en que, lo que Dios hizo por nosotros en el pasado, lo hará otra vez y lo seguirá haciendo.

S eñor, hoy nos mantenemos firmes en la profesión de nues- tra esperanza, porque fiel es quien la prometió. La razón por la que todavía el diablo te aflige, es porque no has entendido que Jesús es nuestra esperanza. No has entendido el signifi- cado de “Teleo”. No crees que Cristo ya pagó por todo. Por eso, quien recibe a Cristo como su Señor obtiene una victoria total, absoluta, aplastante e irreversible sobre el diablo. Hoy, por el poder de la sangre de Cristo, rompemos todo encan- tamiento, seducción, brujería y santería que quiera venir a operar en nuestra vida. Háblale a tu casa, a tu matrimonio, a tu cónyuge, tus hijos, tu negocio, tu llamado. ¡Cristo en mí es la esperanza de gloria!

Decreta Conmigo:

¡Tengo la esperanza de recibir cosecha abundante!

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104

Día 97
Día 97

Señor, dame de beber

Respondió Jesús y le dijo: Si conocieras el don de Dios, y quién es el que te dice: Dame de beber; tú le pedirías, y él te daría agua viva. —Juan 4:10

Todos en algún momento hemos sentido sed. Cuando la sed llega a su máximo nivel viene la deshidratación. Imagine- mos por un instante qué ocurre cuando la que está sedienta es nuestra alma y no recibe esa “agua” que sacia para vida eterna.

S eñor, yo quiero beber de tu agua que sacia para vida eterna. Si me acercara a una fuente y bebiera agua natural, aunque fuera el mejor manantial, volvería a tener sed. Pero cuando mi alma tiene sed, y eres Tú quien le da de beber de

una fuente de agua que sacia para vida eterna, jamás volveré

a tener sed. El salmista decía, “Como el ciervo brama por

las corrientes de las aguas, así clama por ti, oh Dios, el alma

mía”. Así te busco, Señor, con desesperación. Señor yo quiero beber de la fuente de tu Espíritu. Mi corazón te busca, mi

alma tiene sed de ti, mi carne te anhela, en tierra seca y árida donde no hay aguas. Padre, derrama aguas sobre el sequedal,

y ríos sobre la tierra árida; derrama tu Espíritu sobre esta generación, y tu bendición sobre tus renuevos. Amén.

Decreta Conmigo:

¡Señor dame de beber de tu agua que sacia para vida eterna!

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105

Día 98
Día 98

No entristezca al Espíritu Santo

Y no contristéis al Espíritu Santo de Dios, con el cual fuisteis sellados para el día de la redención. —Efesios 4:30

Hay tres cosas que contristan al Espíritu Santo: la rebeldía, la falta de comunicación con Él y la falta de perdón. Agradar a Dios y Su Espíritu debe ser nuestra prioridad al levantarnos. Tenemos que obedecerle, comunicarnos con Él, perdonar y pedir perdón a diario.

Precioso Espíritu de Dios, te pido perdón por las veces que he herido tu corazón; que te he entristecido con mi rebeldía. Sé que te he ofendido, porque cuando no te siento es porque yo misma te he apartado de mí. Perdóname por no escuchar tu voz cuando me has advertido del peligro. Perdóname por- que muchas veces he cerrado mi corazón a tu reprensión y corrección. Perdóname porque cuando me has buscado he sido indiferente y apática a tu presencia. Me arrepiento de haberte ofendido; me arrepiento por mi falta de sabiduría, y por no haber buscado tu guía. Ahora sé que cada vez que actúo en independencia voy directo al fracaso, y los golpes duelen. Pero hoy, Espíritu Santo, necesito tu ayuda para se- guir adelante. Te amo Espíritu de Dios.

Decreta Conmigo:

¡Tengo el sello del Espíritu Santo!

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106

Día 99
Día 99

Lo que el enemigo me robó, lo recupero

No tienen en poco al ladrón si hurta para saciar su apetito cuando tiene hambre; pero si es sorprendido, pagará siete veces; entregará todo el haber de su casa. —Proverbios 6:30-31

La Biblia está llena de historias de hombres que lo perdieron todo, pero que vieron la mano de Dios cuando recuperaron todo lo que habían perdido, y más. Hoy, nos fortalecemos en Dios, doblamos nuestras rodillas, y buscamos dirección divina para recuperar lo que el diablo nos robó.

Padre celestial, como hijos, nos has hecho tus herederos y coherederos juntamente con Cristo. Tenemos promesas, bendiciones y riquezas que nos has dado. Sin embargo, el enemigo nos ha robado muchas de esas bendiciones. A los padres les ha robado sus hijos; a las esposas les ha robado sus esposos; a la familia le ha robado sus finanzas. Hoy nos paramos firmes, y con la autoridad que nos has dado le or- denamos a Satanás que suelte todo lo que nos robó y que nos devuelva siete veces lo que nos quitó. Toda puerta que le abrimos al enemigo para que entrara a robarnos, hoy la ce- rramos en el nombre de Jesús. Declaramos que Satanás huye de nuestros territorios. ¡Suelta nuestras bendiciones diablo inmundo! ¡Es una orden! Amén.

Decreta Conmigo:

El enemigo jamás podrá robarnos nuestros sueños.

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107

Día 100
Día 100

Aprendiendo a discernir los tiempos

El que guarda el mandamiento no experimentará mal; y el corazón del sabio discierne el tiempo y el juicio. —Eclesiastés 8:5

Vivimos tiempos malos: de juicio, de guerra espiritual, de transición; y tiempos de avivamiento, de hambre espiritual por el Dios vivo, y tiempos de cosecha. Estas son señales de los últimos tiempos. Debemos aprender a discernirlos y con- fiar que están en las manos de Dios.

A mado Señor Jesús, mientras el mundo vive tiempos difíciles de estrés, angustia moral y espiritual, tus hijos permanecemos confiados en que Tú tienes control de todo. Enséñanos a discernir los tiempos. Creemos confiadamente que cada día, hora y minuto está en tus manos, y que nada ni nadie nos puede hacer frente. Sabemos que nada mejorará, sino que los tiempos que vienen son peores. Hoy nos para- mos en la brecha por aquellos que están atravesando pro- blemas y circunstancias difíciles. Oramos para que sus ojos espirituales sean abiertos y puedan discernir los tiempos finales que estamos viviendo. Danos denuedo para predicar el evangelio del Reino hasta lo último de la tierra. Entonces vendrá el fin. Y tu pueblo dice, ¡Ven Señor Jesús!

Decreta Conmigo:

La segunda venida de Jesús se acerca. ¡Ven Señor Jesús!

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108

Día 101
Día 101

Dios tiene planes para mí

Porque yo sé los pensamientos que tengo acerca de vosotros, dice Jehová, pensamientos de paz, y no de mal, para daros el fin que esperáis. —Jeremías 29:11

Muchos quieren hacer la voluntad de Dios, pero no saben cuál es su propósito. Lo primero que debemos entender es que cada uno de nosotros fue creado por Dios con un pro- pósito específico. Así como Dios separó a Isaías, Jeremías y Pablo, Él también tiene un plan específico para nosotros.

S eñor Jesús, te damos gracias porque sabemos que Tú tienes planes maravillosos para tus hijos. En medio de las pruebas y del desierto, tus pensamientos para nosotros son siempre de bien y no de mal. Tú eres nuestro Padre celestial. No importa lo que el enemigo diga, o lo que el mundo crea; o que nos digan que estamos locos; ni siquiera importa lo que nuestra propia familia pueda pensar de nosotros. Cono- cemos al Dios en quien hemos confiado. Decidimos cerrar nuestros oídos a toda voz del enemigo, y callamos toda boca mentirosa que quiera convencernos de no creer en tu Pala- bra. ¡Aguardamos la manifestación de los hijos de Dios! Los problemas no nos detendrán de cumplir con la asignación que Tú nos has encomendado Señor.

Decreta Conmigo:

¡Todos los planes de Dios para mi vida son buenos!

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109

Día 102
Día 102

Hoy es el día de mi liberación

Pero si yo por el Espíritu de Dios echo fuera los demonios, ciertamente ha llegado a vosotros el reino de Dios. —Mateo 12:28

Liberar es quitar opresiones e influencias demoniacas de la vida de una persona. Jesús comenzó su ministerio echando fuera demonios. Y es que cuando el Reino de Dios llega a un lugar, los demonios tienen que huir.

Padre, en el nombre de Jesús, voy contra todo espíritu del infierno. Ato, reprendo y echo fuera al hombre fuerte que ha penetrado mi casa y mi familia. Aplasto la cabeza de Satanás, y por el poder del nombre de Jesús arranco de mí todo espíritu de falta de perdón, todo espíritu de rechazo, todo espíritu de falta de identidad; ato todos esos espíritus, y los echo al lago de fuego. Declaro liberación sobre mi casa. Declaro que desde hoy, el Espíritu Santo toma control de mi vida y lo que permanecía oculto sale a la luz. Me declaro ciu- dad fortificada, muro de bronce. Tengo domino sobre toda circunstancia, porque mi Padre celestial me puso en la tierra para señorear, sojuzgar y ejercer dominio sobre todo lo que está a mi alrededor. El enemigo no me puede acusar. ¡Soy libre! ¡Cristo lo hizo!

Decreta Conmigo:

¡Cristo me ha hecho libre de toda opresión!

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110

Día 103
Día 103

Dios mira nuestro corazón

Y Jehová respondió a Samuel: No mires a su parecer, ni a lo grande de su estatura… porque Jehová no mira lo que mira el hombre; pues… Jehová mira el corazón. —1 Samuel 16:7

La verdadera transformación del hombre ocurre cuando su corazón es cambiado radicalmente hasta hacerse conforme al corazón de Dios. Es en nuestro corazón donde Dios obra el mayor de sus milagros. Como le ocurrió a David, quizá hasta ahora has sido evaluado sólo conforme a tu apariencia, pero hoy Dios te dice “Yo no miro lo que el hombre mira, Yo miro tu corazón”.

S eñor, hoy te pido perdón porque muchas veces he juzgado

a las personas por la primera impresión, por su apariencia

externa o por su comportamiento natural. Hoy reconozco Señor que haciéndolo de este modo he fallado, y he herido el corazón de esas personas y también tu corazón. En esta hora

te

pido Espíritu de Dios, que mires el interior de mi corazón,

y

lo limpies y lo purifiques de todo juicio y mala intención.

Perdóname Señor, y ayúdame a que cuando el hombre me juzgue, eso no me dañe, sino que sepa en mi espíritu que Tú estás mirando mi interior. Tú no me juzgas Señor, sino que me enseñas y me corriges. Gracias Espíritu Santo. Amén.

Decreta Conmigo:

¡Mi corazón está siendo transformado; voy tras tu corazón!

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111

Día 104
Día 104

La paz de Dios

Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús. —Filipenses 4:7

La paz de Dios guarda nuestros pensamientos, gobierna nuestros corazones, nos da descanso en la noche y guarda al que en Él piensa. Dice el Señor que bienaventurados son los pacificadores, porque ayudan a terminar conflictos y divi- siones, y enmiendan relaciones rotas.

G racias Señor por tu Palabra. Gracias porque en medio de cualquier problema, podemos experimentar la paz ver- dadera; esa paz que nadie puede entender. Ninguna perso- na nos la ha dado, por eso, nadie nos la puede quitar. En tu presencia, tenemos absoluta confianza de que todo está bien; nos sentimos seguros cuando estamos bajo tus alas, y nos gozamos en medio de cualquier situación. Sabemos que nuestra paz no es después de la tormenta, sino que aun en medio de la tormenta permanecemos confiando en Ti. Hoy declaramos que nuestros pensamientos están fijos en Ti, no en los problemas, porque Tú sobrepasas cualquier dificultad. El enemigo está bajo la planta de nuestros pies, y no nos pue- de robar el gozo ni la paz que solo Tú nos das, Señor Jesús.

Decreta Conmigo:

¡Tengo paz en medio de la tormenta porque Dios está conmigo!

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112

Día 105
Día 105

Pidamos sabiendo que recibiremos

Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá. Porque todo el que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá. —Mateo 7:7

En este pasaje Jesús nos enseña a pedir al Padre en Su nom- bre, y a pedir confiadamente. Pero no solo una vez, o de vez en cuando, sino a que pidamos continuamente y con con- fianza, sabiendo que recibiremos.

E n adoración puedo oír tu voz amado Dios. Puedo pa- sar del Lugar Santo al Lugar Santísimo y sumergirme en la intimidad de tu presencia. En medio de la intimidad me proteges y me das dirección divina. Señor, en este día he decidido hacer tu voluntad; pero también quiero que tu voluntad sea hecha en mi familia, en mi matrimonio, en mi llamado, en mi trabajo y en cada área de mi vida. Camino confiada sabiendo que soy hija tuya, que a ti puedo elevar mis peticiones, y que éstas serán contestadas. Un día dijiste Señor, que todo lo que pidiéramos al Padre en tu nombre, Él nos lo daría; y nos exhortaste a pedir para recibir, para que tengamos gozo. Señor, levántame en intercesión reveladora, para que el mundo sepa que como hijos podemos ir ante el trono de la gracia de Dios y pedir por los demás.

Decreta Conmigo:

¡Cuánto más pido a Dios, Él más me da!

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113

Día 106
Día 106

La seducción es del infierno

Entrando la hija de Herodías, danzó, y agradó a Herodes y a los que estaban con él a la mesa; y el rey dijo… Pídeme lo que quieras Quiero que ahora mismo me des en un plato la cabeza de Juan el Bautista. —Marcos 6:22, 25

Herodías fue esposa de Herodes Antipas. De una relación anterior, Herodías había tenido una hija llamada Salomé. Ella fue la que bailó ante Herodes. La muchacha, guiada por los malos consejos de su madre pidió la cabeza de Juan el Bautista.

H ay un espíritu del infierno que está invadiendo la iglesia tratando de seducir a los pastores y a quienes están en auto- ridad. Doncellas cuídense del espíritu de Herodías, que es un espíritu de seducción. ¡Usted no es como ella! ¡Usted es una hija de Dios! Las mujeres con el espíritu de Herodías son usadas por el gobernador de las tinieblas para acabar con los hombres de Dios, como lo hizo con Juan el Bautista. ¡Mujer, ahora mismo renuncia a ese demonio! Échalo fuera en el nombre de Jesús, para que seas libre y no abortes tu llamado. Diablo mentiroso y cochino, ¡suelta a las mujeres de Dios! Hoy, desbarato todas sus maquinaciones, con el poder de la sangre del único que es Dios Fuerte, Padre Eterno y Príncipe de Paz. Su nombre está sobre todo nombre. Se llama Jesús.

Decreta Conmigo:

¡Espíritu de seducción te vas ahora, en el nombre de Jesús!

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114

Día 107
Día 107

Oremos de común acuerdo

Otra vez os digo, que si dos de vosotros se pusieren de acuerdo en la tierra acerca de cualquiera cosa que pidieren, les será hecho por mi Padre que está en los cielos. —Mateo 18:19

Cuando nos unimos con otros para orar, debemos enfocar- nos en lograr la unidad. Sin ella nuestra oración será ineficaz. Si cada quien anda buscando lo suyo, y no toma en cuenta las necesidades de los otros, estamos desperdiciando el tiempo. Orar en unidad y de común acuerdo nos da la victoria en todo lo que pedimos.

S eñor, venimos ante tu presencia pidiéndote perdón por nuestras actitudes egoístas al orar. Nos arrepentimos por ser indolentes al dolor ajeno. Te pedimos perdón por enfo- carnos en nuestras necesidades personales y olvidarnos de la necesidad ajena. Amado Padre, renunciamos al egoísmo, lo echamos fuera de nuestra vida, mente y alma. Nos pone- mos de acuerdo con tu Santo Espíritu, e intercedemos por aquellos que están pasando alguna necesidad. Sabemos que si nos unimos, Tú inclinarás tu oído. Creemos que envías respuestas inmediatas a nuestras peticiones; que los ángeles de tu poder son activados en este mismo instante, y vienen a la tierra con respuestas inmediatas. Gracias Señor Jesús.

Decreta Conmigo:

¡Cuando oramos de común acuerdo, Dios responde de inmediato!

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115

Día 108
Día 108

No le des lugar al diablo

Sed sobrios, y velad; porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar. —1 Pedro 5:8

Hay dos fuentes de poder sobrenatural: la de Dios y la de Satanás. El hombre voluntariamente elige a quien servir. No hay terreno neutral; no podemos ser simples espectadores. Dios nos creó con voluntad propia, y podemos decidir. Si el enemigo ha ganado terreno en tu vida, es porque se lo has permitido.

S eñor Jesús, te damos gracias porque sólo en Ti pode-

mos confiar. Tú eres nuestro protector, nuestro guardador

y ayudador. En tu nombre, renunciamos a todo pacto que

hayamos hecho directa o indirectamente con el diablo, con el mundo y con la carne. Cerramos toda puerta que le abrimos al infierno. Te pedimos perdón por permitir que el diablo tome ventaja en nuestra vida, y hoy, con el poder y

la autoridad que Tú nos has dado, le aplastamos la cabeza

a Satanás. Tomamos también tu Palabra, y con ella ahora

mismo decretamos que todo lo que el enemigo quiera hacer para destruirnos, se desbarata en el mundo espiritual. De- claramos que tenemos comunión con Dios y permanecemos en el filo cortante de Su voluntad.

Decreta Conmigo:

¡Hoy rompo todo pacto con el mundo, con la carne y con el diablo!

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116

Día 109
Día 109

El gozo del Señor es mi fortaleza

Luego les dijo: Id, comed grosuras, y bebed vino dulce, y enviad porciones a los que no tienen nada preparado… porque el gozo de Jehová es vuestra fuerza. —Nehemías 8:10

El gozo es un término espiritual que viene como consecuen- cia de una relación correcta con Dios. Gozo no es lo mismo que alegría ni tampoco es sinónimo de placer. No es algo que la gente puede crear por esfuerzo propio, sino un estado de deleite y bienestar que resulta de conocer y servir a Dios. El gozo proviene de Dios. En Lucas 15, Jesús narra tres parábo- las, y en cada una muestra el gozo que se siente cuando un pecador que se arrepiente.

A mado Padre celestial, te damos gracias por permitirnos estar en tu presencia. Gracias por permitirnos recibir tu amor y tu paternidad, los cuales nos dan el gozo que nece- sitamos para vivir cada día. Te bendecimos y te amamos, Señor. Declaramos que tu gozo es el que nos da el poder para seguir adelante. Hoy nos despojamos de todo peso de peca- do que nos acecha y nos persigue. Fijamos nuestra mirada en el supremo llamamiento que nos has hecho a través de tu amado Hijo Jesucristo. Amamos tu presencia oh Dios. ¡Nos gozamos en tu hermosa presencia! Gracias Padre celestial.

Decreta Conmigo:

¡Señor, tu presencia me da vida y me sustenta!

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117

Día 110
Día 110

Los muros caen a tierra

…Y todos los hombres que están sobre la faz de la tierra, temblarán ante mi presencia; y se desmoronarán los montes, y los vallados caerán, y todo muro caerá a tierra. —Ezequiel 38:20

Los muros en la Biblia significan protección y seguridad. Sin embargo, en su profecía sobre los tiempos finales, Ezequiel advierte que cuando el enemigo venga contra Israel, Dios hará temblar la tierra; se desmoronarán los montes, caerán los vallados y los muros se irán a tierra.

Todo lo que no es de Dios tiene que caer. Por la fe resisto al diablo hasta que huya. Caen los muros de traición, conspira- ción y acusación que vienen con el espíritu de Judas, y edifi- camos muros de fe que detienen toda potestad del infierno. Los muros de contienda, división e incredulidad se caen, y por la fe el justo se levanta y avanza. Por la fe son ordena- dos los pasos del hombre, y aun si cayere, no quedará en el piso. ¡Hermanos, levantémonos en fe! ¡Levantémonos como ciudad fortificada! Maldición generacional, ¡te vas, ahora! Fuera de mi sangre, porque por mis venas corre la sangre de Jesús y el poder de la resurrección. Hoy, toda maldición generacional es destruida en el nombre de Jesús.

Decreta Conmigo:

¡Todo muro donde se refugia el diablo, hoy cae a tierra!

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118

Día 111
Día 111

No me quites tu Santo Espíritu

Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio, y renueva un espíritu recto dentro de mí. No me eches de delante de ti, y no quites de mí tu santo Espíritu. — Salmos 51:10-11

Cuando deliberadamente hacemos lo que está mal, apaga- mos al Espíritu Santo; no le permitimos que actúe como Él lo

desea. La palabra “contristar” significa entristecer. Contris- tamos al Espíritu al vivir como paganos, dando rienda suelta

a nuestra naturaleza de pecado.

E spíritu Santo ministra a tus hijos. Fortalécelos Señor mientras trabajan, manejan, o duermen. Sopla vida sobre sus vidas. Sopla sobre los humildes de espíritu; sopla vida para servirte; vida en sus casas de paz, en sus discipulados; vida para seguir en la visión y para atender tu llamado. Que no sean de los que rechazan el sacerdocio, de los que no se comprometen con la visión. ¡Sopla vida, Señor! Perdona cuando te causamos tristeza y dolor, y apagamos el fuego de tu Espíritu Santo, cuando ofendemos a nuestros hermanos aun sin darnos cuenta. Ayúdanos a confesar nuestras faltas y

a perdonarnos los unos a los otros. Señor, pon en nosotros tu Santo Espíritu, para que andemos conforme a tus estatutos, guardemos tus preceptos y los pongamos por obra.

Decreta Conmigo:

¡Espíritu Santo, crea en mí un corazón limpio!

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119

Día 112
Día 112

Mi expectativa está puesta en Dios

Dad, y se os dará; medida buena, apretada, remecida y rebosando darán en vuestro regazo; porque con la misma medida con que medís, os volverán a medir. —Lucas 6:38

Las personas más bendecidas son las que más dan. Ellas saben que cuanto más dan, más reciben. Por eso, cada vez que tienen una necesidad o un problema reciben bendición de donde menos esperan, y cada proyecto que emprenden, prospera. Esto se debe a que han activado la ley espiritual de “La Siembra y la Cosecha”.

Amado Padre, queremos darte gracias porque realmente vemos tu Palabra cumplida en nuestra vida, y en la vida de muchos de tus hijos; los que hemos tenido la revelación de la “Ley de la Siembra y la Cosecha”. Cuando Tú dices: “Dad y se os dará”, es porque en realidad Tú nos devolverás multi- plicado lo que sembramos con gozo en el corazón. Verdade- ramente Señor, Tú no te quedas con nada de lo que nosotros sembramos en nuestros hermanos, amigos o vecinos. Tú eres Jehová Jireh, nuestro proveedor. Estamos muy agradecidos contigo Abba, porque todo lo que tenemos hoy en día provie- ne de Ti, y de tu reino de poder y amor. Gracias Señor, por enseñarnos que tenemos que dar de lo que Tú nos has dado.

Decreta Conmigo:

¡Cuánto más siembro, más cosecho!

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120

Día 113
Día 113

Hay liberación en los aires

El

Señor todopoderoso… les prenderá fuego, un fuego como de llama ardiente. —Isaías 10:16 (NVI)

Los medios de comunicación son fundamentales en la vida moderna. Sin embargo, muchos de ellos han caído en manos de gente inescrupulosa, que solo toma en cuenta lo que es ventajoso para sus bolsillos. Poco o nada les importa si los mensajes que difunden van contra los principios de Dios.

H oy declaro que la sangre de Cristo es como una bomba de destrucción masiva, que acaba con los poderes que Sata- nás ejerce sobre el aire a través de los medios de comunica- ción. Declaro que la radio, televisión, cine, prensa y las redes sociales son tomados por hijos maduros de Dios. Decreto que llamas del fuego de Dios atan todo espíritu diabólico que opera en los aires y que el fuego purificador del Espíritu Santo viene sobre cada medio. Le prohíbo a Satanás que siga destruyendo familias usando mensajes diabólicos. Oro para que se abra el entendimiento de tu pueblo y no se preste a seguirle el juego al diablo. Declaro que el temor de Dios viene sobre cada técnico, productor y comunicador, y que se someten a Tu voluntad.

Decreta Conmigo:

¡La Palabra de Dios inunda los aires de mi ciudad, y la cambia!

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121

Día 114
Día 114

Dios anhela edificar su casa

Yo los llevaré a mi santo monte, y los recrearé en mi casa de oración; sus holocaustos y sus sacrificios serán aceptados sobre mi altar; porque mi casa será llamada casa de oración para todos los pueblos. —Isaías 56:7

La casa de Dios tiene que ser un lugar de oración personal y

colectiva para todas las naciones; un lugar donde los enfermos sean sanados y liberados; donde niños y adultos glorifiquen

a Dios; y un lugar de alabanza y adoración extravagante.

H oy nos comprometemos Señor a reedificar tu casa, y será conocida como Casa de Oración para todas las naciones. De- cretamos que se levantará un tabernáculo donde haya ala- banza y adoración las 24 horas. Decretamos que oraremos por los enfermos y oprimidos para que sean sanos y libres; que tu Palabra será enseñada con revelación y demostración de tu poder sobrenatural; que ganaremos almas para el Reino

y llegaremos al perdido con el evangelio, inundando todos

los medios de comunicación y redes sociales. Queremos que tu presencia Dios inunde esta casa; que tu gloria sea mani- festada y tu poder sea demostrado por medio de milagros y señales. Queremos Señor que tu casa sea reedificada, a fin de que toda criatura te conozca, se arrepienta y sea salva, en el nombre de Jesús.

Decreta Conmigo:

¡La gloria de Dios llenará mi casa!

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122

Día 115
Día 115

Tengo temor de Dios

Y reposará sobre él el Espíritu de Jehová; espíritu de sabiduría y de

inteligencia, espíritu de consejo y de poder, espíritu de conocimiento

y de temor de Jehová. Y le hará entender diligente en el temor de Jehová… —Isaías 11:2-3

El temor de Dios es respeto y admiración por Él; es no que- rer desagradarlo. Jesús oraba al Padre con temor reverente. Para entrar en el temor de Dios, tenemos que aprender a oír Su voz y estar disponibles y listos para ser enseñados por el Espíritu Santo.

Tu Palabra dice Señor, que el principio de la sabiduría es el temor de Jehová, y también que es manantial de vida para apartarnos de los lazos de la muerte. Enséñanos Señor a caminar en el temor tuyo. Hermanos y hermanas, es nece- sario que tengamos temor santo y amor incondicional para honrar de verdad a Dios y a nuestro prójimo. Dice la Biblia:

“Venid, hijos, oídme; el temor de Jehová os enseñaré”. Que- remos tener ese temor; queremos agradarte Señor. Oro para que el temor de Dios venga sobre todo aquel que quiera hacer tropezar a los verdaderos cristianos. Tu temor, oh Dios, so - bre ellos. Oro para que el temor de Jehová nos sacuda, nos guarde del engaño, nos proteja de la envidia, y nos libre de la hipocresía. Amén.

Decreta Conmigo:

¡Mi familia y yo caminamos en el temor de Dios!

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123

Día 116
Día 116

El divorcio no está en el plan de Dios

Todo el que se divorcia de su mujer y se casa con otra, comete adulterio; y el que se casa con la que está divorciada del marido, comete adulterio. —Lucas 16:18

Hay personas que en este momento sufren las terribles con- secuencias del divorcio. Lo primero que debo decir es que el

divorcio no está en el plan de Dios; Su propósito es restaurar

a las familias. Sin embargo, cuando ya no hay marcha atrás,

debemos mirar hacia el futuro con fe, y buscar más de Dios. La sangre de Cristo tiene poder para borrar toda marca de divorcio.

Padre, en esta hora le hablo al espíritu de todo hombre

y mujer divorciada, y a aquellos que están pasando por el

proceso del divorcio. Les doy una orden a los espíritus de frustración, abandono, engaño, soledad, divorcio y depre- sión: ¡Se van, en el nombre de Jesús! Hermano, hermana, el

Señor te libera; te desliga emocionalmente, espiritualmente

y físicamente del hombre que se divorció de ti, de la mujer

que se divorció de ti. En el nombre de Jesús, corto toda mal- dición generacional de divorcio y separación en tu familia. ¡Renuncia ahora a todo espíritu de divorcio y separación, en el nombre de Jesús! ¡Sé libre en el nombre de Jesús!

Decreta Conmigo:

¡Soy libre del divorcio; ahora levanto una familia de Reino!

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124

Día 117
Día 117

Hoy intercedo por mi familia

Y busqué entre ellos hombre que hiciese vallado y que se pusiese en la brecha delante de mí, a favor de la tierra, para que yo no la destruyese; y no lo hallé. —Ezequiel 22:30

Interceder es pararse delante de Dios a favor de otra persona. Es orar por otros y ponerse en la brecha para pedirle al Pa- dre que supla sus necesidades. En la intercesión, el Espíritu Santo usa nuestra humanidad para ir al Padre a buscar “pan para otros” y darles de comer.

Padre, en el nombre de Jesús, hoy intercedo por mi esposa

o esposo, hijos, líderes espirituales, jefes, compañeros de tra- bajo, y hermanos en la fe. Hoy intercedo por los que siembran de continuo en tu Reino, y por los padres y madres solteros que en medio de las circunstancias adversas no han dejado de servirte, por todos aquellos que han restaurado y levan- tado al caído, y han vendado a la oveja lastimada. Uno mi fe

a su fe para creer por cosas mayores. Creo que hay murallas

de fuego santo rodeando sus casas; que sus vidas y las de los suyos están guardadas en el hueco de tu mano; que no les falta alimento ni carecen de bien alguno; que se acuestan en paz, y despiertan confiando que Tú eres su único proveedor.

Decreta Conmigo:

¡Oré, y Dios me dio lo que le pedí!

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125

Día 118
Día 118

Satanás estás derrotado

Y el Dios de paz aplastará en breve a Satanás bajo vuestros pies. La gracia de nuestro Señor Jesucristo sea con vosotros. —Romanos 16:20

Aquí, el apóstol Pablo proclama el triunfo definitivo de Cris- to y la iglesia sobre todo mal. Nos anima a continuar resis- tiendo al diablo, y nos asegura que como buenos soldados de Cristo, nuestros pies rápidamente aplastarán la cabeza del adversario. ¡Satanás estás derrotado!

S eñor, Tú y yo somos mayoría aplastante. Declaramos Señor que el Reino de los cielos está invadiendo la tierra. Declaramos unidad entre el cielo y la tierra para hacer tu voluntad. Yo declaro, Dios Padre, Dios Hijo y Dios Espíritu Santo, que somos mayoría abrumadora. Aplastamos el reino de las tinieblas. Donde quiera que voy, donde quiera que camine, donde quiera que maneje mi carro, donde quiera que trabaje, voy destruyendo el reino de las tinieblas. Tú y yo Señor amado somos mayoría aplastante en la tierra. Los ángeles de tu poder se mueven conmigo, donde quiera que vaya. Vamos atando, sometiendo y aplastando al reino de las tinieblas, y toda mente que está siendo influenciada por el infierno la llevamos cautiva a la obediencia a Jesucristo. ¡El cielo ha impactado la atmósfera de la tierra!

Decreta Conmigo:

Cristo y yo somos mayoría aplastante!

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126

Día 119
Día 119

Nací para dar frutos

Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley. —Gálatas 5:22-23

Las buenas naranjas dan lo que tienen dentro al ser exprimi- das. Lo mismo nos sucede cuando enfrentamos situaciones difíciles; lo bueno o lo malo sale cuando estamos bajo pre- sión. Jesús dijo “por sus frutos los conoceréis”.

Padre, en el nombre de Jesús, te pedimos que nos guíes en cada momento para hacer tu voluntad y dar frutos buenos. Tu Palabra dice que todo buen árbol da buenos frutos, pero el árbol malo da frutos malos. No puede el buen árbol dar malos frutos, ni el árbol malo dar frutos buenos. Todo árbol que no da buen fruto, es cortado y echado en el fuego. Así que por sus frutos los conoceréis. Declaramos en nosotros los frutos del Espíritu para relacionarnos con Dios: amor, gozo y paz. Los frutos para relacionarnos con los demás: pa- ciencia, benignidad y bondad. Y frutos para estar bien noso- tros: fidelidad, mansedumbre, templanza y dominio propio. Declaramos buen fruto, que Tú nos transformas conforme a tu voluntad y propósito y que quien empezó la buena obra en nosotros, también la terminará.

Decreta Conmigo:

¡Los frutos del Espíritu están en mí!

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127

Día 120
Día 120

Gobierno con sabiduría divina

Tú estarás sobre mi casa, y por tu palabra se gobernará todo mi pueblo; solamente en el trono seré yo mayor que tú. —Génesis 41:40

La Biblia nos manda orar por nuestros gobernantes. Reco- nocemos que toda autoridad en la tierra por Dios fue puesta. Ya sea que estemos de acuerdo o no, nuestra obligación es presentarlas delante de Dios, y Él hará.

H oy me uno a los pueblos de la tierra y levanto en oración

a los presidentes de todas las naciones y a aquellos que están en eminencia. Desato sobre ellos el temor de Dios. Declaro, Señor, que Tú los inquietas y los llevas a gobernar, no de acuerdo a esquemas y protocolos humanos, sino conforme

a tu sabiduría divina. Oro especialmente por el Presidente

de los Estados Unidos de América. Declaro que todo lo que el Presidente toca es prosperado; que él es la cabeza y no la cola; que está por encima y no por debajo; y que todo terreno

que pisan las plantas de sus pies es poseído para tu Reino. Declaro la paz que sobrepasa todo entendimiento, sobre cada político y gobernante que Tú has puesto en lugares destacados delante de su pueblo. Decreto Señor, que todos vivimos en paz. ¡Gloria a Ti Señor!

Decreta Conmigo:

¡Oro por mis autoridades porque fueron puestas por Dios!

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128

Día 121
Día 121

Se abren compuertas de bendición

Traigan íntegro el diezmo para los fondos del templo, y así habrá alimento en mi casa. Pruébenme en esto —dice el Señor Todopoderoso—, y vean si no abro las compuertas del cielo y derramo sobre ustedes bendición hasta que sobreabunde. —Malaquías 3:10 (NVI)

Cuando medito en este versículo, realmente entiendo la grandeza de mi Dios. Me gusta cómo lo describe esta versión de la Biblia porque nos muestra a un Dios Todopoderoso, capaz de abrir “compuertas” de bendiciones, no solamente una ventanita. ¡Así es Su sobreabundancia!

H oy declaro que Jehová abre las compuertas de los cie- los, y Su lluvia temprana y tardía se derrama sobre nuestras finanzas. Hermano, las bendiciones de Dios no vienen en cuenta gotas. ¡No! Estas vienen como una avalancha que te arropa y te transforma. Señor, yo declaro que no hay ladrón que pueda penetrar nuestras finanzas. Hoy me apropio del poder del pacto, y echo fuera todo espíritu del infierno que quiera robar nuestro dinero y nuestras propiedades. Hoy le damos gloria y honra al único Dios verdadero, y conforme

a Su Palabra llevamos nuestros diezmos y ofrendas al alfolí, donde siempre hay alimento fresco para nuestra casa. Yo

decreto que la gracia y la misericordia de Dios me persiguen

y me alcanzan.

Decreta Conmigo:

¡Dios me bendice con sobreabundancia!

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129

Día 122
Día 122

Debemos obedecer a Dios

Respondiendo Pedro y los apóstoles, dijeron: Es necesario obedecer a Dios antes que a los hombres. —Hechos 5:29

Con frecuencia debemos examinar los motivos de nues- tro corazón, y averiguar qué nos mueve a hacer las cosas. ¿Realmente estamos sirviendo a Dios porque le amamos, o lo estamos haciendo para ser vistos por la gente y apreciados por nuestras autoridades?

C omencemos este día dando gloria a Dios. Diga conmigo, Señor te damos gracias porque Tú eres fiel aun cuando mu- chas veces nosotros somos infieles. Señor, examina nuestro corazón y arranca de él toda mala intención, toda agenda personal oculta, todo deseo egoísta, todo orgullo y toda fal- sedad. Señor, clamamos tu misericordia. Dice tu Palabra que siete veces cae el justo, pero siete veces Tú lo levantas. Que- remos amarte y servirte. Buscamos agradarte a Ti antes que

a

los hombres. Guarda Señor los motivos de nuestro corazón

y

líbranos de caer en idolatría. Libéranos del pensamiento

egoísta que nos lleva a suponer que podemos lograr algo por esfuerzo propio, porque así piensan los idólatras. Tú eres poderoso Señor, y nadie puede hacer las obras que Tú haces.

Decreta Conmigo:

¡Mi fidelidad es con Dios y con mi Pastor!

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130

Día 123
Día 123

Jesús destruyó el imperio de la muerte

Así que, por cuanto los hijos participaron de carne y sangre, él también participó de lo mismo, para destruir por medio de la muerte al que tenía el imperio de la muerte, esto es, al diablo. —Hebreos 2:14

Uno de los peores miedos que afronta la humanidad es el te- mor a la muerte. Miles de personas terminan en un hospital debido a la angustia y la desesperación que produce el miedo a morir. Sin embargo, Pablo decía que “el vivir es Cristo y el morir es ganancia”.

A mado Padre celestial, te doy gracias porque debido al sacrificio de Jesús en la cruz, hoy puedo vivir la vida sin temor a lo que me pueda hacer el hombre. Reconozco que antes le tenía miedo a la muerte, pero Tú me libertaste. Al resucitar, derrotaste a Satanás. Ahora Tú proclamas: “Yo soy el primero y el último; y el que vivo, y estuve muerto, y tengo las llaves de la muerte y del Hades”. ¡Señor, la muerte ha sido derrotada! Yo declaro que partiré de este mundo en sana ve- jez, cuando haya cumplido con tus planes y propósitos para mí en la tierra. Hoy, con la autoridad que Tú me das, ato y reprendo el espíritu de muerte y muerte prematura. Declaro ilegal su actividad en mí y en mi familia. ¡Los echo fuera en el nombre de Jesús! Amén.

Decreta Conmigo:

¡No le temo a la muerte! ¡Jesús es mi esperanza de vida!

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131

Día 124
Día 124

Mis hijos son benditos

Bienaventurado el hombre que teme a Jehová, y en sus mandamientos se deleita en gran manera. Su descendencia será poderosa en la tierra; la generación de los rectos será bendita. —Salmo 112:1-2

Así como las maldiciones son transmitidas a través de nues- tros padres, las bendiciones también son generacionales. Como padres nuestra meta es dejar una generación más fuerte en todos los aspectos. Estamos llamados a instruir, guiar y disciplinar a nuestros hijos.

Padre, te damos gracias por nuestros hijos; gracias por ese regalo que nos has dado. Gracias porque en Ti hemos apren- dido a disciplinarlos. Dice tu Palabra que “El que detiene el castigo, a su hijo aborrece; más el que lo ama, desde tem- prano lo corrige”. En este día declaramos que nuestros hijos son linaje escogido, nación santa, real sacerdocio, pueblo ad- quirido por Dios para anunciar las virtudes de aquel que los llamó de las tinieblas a su luz admirable. Señor, en el nombre de Jesús declaramos que yo y mi casa te serviremos. Declara- mos que cuando instruimos a los niños en tus caminos, aun de viejos no se apartarán de Ti. Nuestra descendencia será poderosa en la tierra y sus generaciones serán benditas, en el nombre poderoso de Jesús.

Decreta Conmigo:

¡Mis hijos y los hijos de mis hijos son una generación bendita!

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132

Día 125
Día 125

Soltando toda carga

Pero los que esperan a Jehová tendrán nuevas fuerzas; levantarán alas como las águilas; correrán, y no se cansarán; caminarán, y no se fatigarán. —Isaías 40:31

Es difícil reconocer que las injusticias nos ayudan a crecer

espiritualmente. Eso le pasó a José, quien sufría por lo que le hicieron sus hermanos. Llegó a creer que era más egipcio que hebreo, olvidando el propósito de Dios. También nosotros nos dejamos cegar por el dolor y olvidamos el propósito. Dios quiere sanarnos y renovar nuestras fuerzas para llevar

a cabo su plan.

S eñor, Tú has dicho que los que esperan en Ti tendrán nue- vas fuerzas, que se levantarán como las águilas, y harán su trabajo sin cansancio ni fatiga. Sin embargo, a menudo cae-

mos en desánimo y fatiga espiritual y física. Hoy, aferrados

a tu promesa, decretamos que tu fuerza y tu poder vienen

sobre nosotros; y como el águila nos levantas en medio de cualquier circunstancia. Te pedimos perdón si debido al agotamiento hemos caído en queja y murmuración. Renun- ciamos a esos espíritus y declaramos que no habrá fuerza del mal que nos saque de nuestro propósito. Somos renovados en espíritu, alma y cuerpo, en el poder de la sangre de Jesús.

Decreta Conmigo:

¡Todo cansancio se va de mi vida! ¡Dios renueva mis fuerzas!

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133

Día 126
Día 126

Ganando la batalla de la mente

Antes no tenían identidad como pueblo, ahora son pueblo de Dios. Antes no recibieron misericordia, ahora han recibido la misericordia de Dios. —1 Pedro 2:10 (NTV)

La falta de identidad es uno de los problemas más frecuentes en la iglesia de hoy. No se nos ha revelado que somos hijos de Dios, lavados con Su sangre preciosa, y que somos herederos de Dios y coherederos con Cristo. ¡Esa batalla la vamos a ganar hoy!

Amado Padre celestial, hoy rompo y destruyo toda obra del espíritu de falta de identidad en los hijos de Dios. El enemigo ha sembrado pensamientos de duda acerca de su verdadera identidad, y muchos se preguntan si en realidad son o no hijos del Dios Altísimo. El diablo también te tentó a Ti Se- ñor Jesús, pero Tú eres la Verdad, y conoces bien quién es el tentador. Señor, yo declaro que el Espíritu de Dios nos lleva

a confiar que hemos nacido de nuevo, y por tanto, el pasado no tiene poder. Hoy nos ponemos el yelmo de la salvación

y declaramos que nuestra mente no es basurero del diablo,

sino territorio del Espíritu Santo. Renunciamos a todo pacto con el enemigo. Llevamos cautivo todo pensamiento al co- nocimiento de Cristo y ganamos la batalla de la mente.

Decreta Conmigo:

¡En mis pensamientos solo cabe la verdad de Cristo!

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134

Día 127
Día 127

Las demandas de amor de Dios

…Cuando hayáis levantado al Hijo del Hombre, entonces conoceréis que yo soy, y que nada hago por mí mismo, sino que según me enseñó el Padre, así hablo. —Juan 8:28

Cada vez que Dios quiere llevarnos a otro nivel, nos hace “demandas de amor”. Él es especialista en pedir aquello que nos cuesta soltar, porque de esa manera prueba nuestro cora- zón. Cuando Dios nos pide que le entreguemos algo bueno, es porque quiere darnos algo mejor.

S eñor, en esta hora queremos pedirte perdón por haber sido egoístas contigo. Sí Señor, hemos sido egoístas, porque cuando Tú nos has pedido que hagamos algo, o que soltemos algo que no es de tu agrado, no hemos querido obedecer. Creemos que lo que estamos haciendo, o las personas con quien nos estamos relacionando son las correctas. Señor, hemos caído en pecado de rebeldía y desobediencia, y tu Pa- labra dice que Tú no escuchas las oraciones de los rebeldes. Perdónanos Jesús, porque no hemos seguido tu ejemplo de obediencia y entrega. Todo lo que Tú hiciste mientras estu- viste en la tierra fue obedecer al Padre. Nada hiciste por ti mismo. Siempre cumpliste con hacer la voluntad del Padre. Hoy, hago un pacto de obediencia contigo y con tu Reino, para cumplir tus demandas de amor.

Decreta Conmigo:

¡Señor, tus demandas de amor me llevan a obedecerte!

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135

Día 128
Día 128

Su misericordia es para siempre

Cuando vieron todos los hijos de Israel descender el fuego y la gloria de Jehová sobre la casa, se postraron sobre sus rostros en el pavimento y adoraron, y alabaron a Jehová… —2 Crónicas 7:3

Jehová es bueno, y para siempre es Su misericordia. La gloria de Jehová está siendo vista en todos los rincones del mundo. El Señor recorre la tierra y las naciones lo alaban, porque ¡grandes cosas ha hecho Jehová!

S eñor, en este día, queremos adorarte y bendecir tu san- to nombre. Venimos delante de Ti con un corazón limpio, humillado y dispuesto a obedecerte. Hoy unimos todas las oraciones de los santos, hasta que nuestra copa rebose. Jun- tos declaramos que cada oración hecha conforme a tu Pala-

bra, llega ante el trono de tu gracia y vuelve con respuestas inmediatas. Hoy le ordenamos a nuestra mente, voluntad

y emociones que se sometan y obedezcan al único Dios

verdadero. Adorar no es una carga para nosotros, sino una decisión del corazón. Decreta conmigo: ¡Alma mía bendice a Jehová, bendiga todo mi ser Su santo nombre! Señor, nuestra

alma te alaba, te anhela, te adora y te necesita. ¡Queremos ver

la manifestación de tu gloria Señor! ¡Tú eres un Padre bueno

y tu misericordia, Señor, es para siempre!

Decreta Conmigo:

¡Tus misericordias se activan Señor cuando te adoro!

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136

Día 129
Día 129

Libre de falta de perdón

Bienaventurado aquel cuya transgresión ha sido perdonada, y cubierto su pecado… a quien Jehová no culpa de iniquidad, y en cuyo espíritu no hay engaño. —Salmos 32:1-2

Perdonar es dejar ir o soltar a la persona que nos ofendió o nos hizo daño. Uno de los mayores problemas en el mundo es la falta de perdón. Miles están enfermos de cáncer, úlceras, artri- tis y otras enfermedades, a consecuencia de la falta de perdón.

S eñor Jesús, que el poder de tu sangre penetre hoy en todo nuestro ser; consciente, subconsciente e inconsciente. Renunciamos a toda falta de perdón, nos perdonamos a no- sotros mismos y perdonamos a los que nos han ofendido. Renunciamos a la ofensa, la amargura, el resentimiento, la falta de identidad, los recuerdos de dolor y frustración. Nos declaramos libres de falta de perdón. ¡Señor, te pedimos perdón! Cancelamos toda palabra ofensiva contra nuestros hermanos, aun contra nuestros enemigos, porque tu Palabra nos pide que bendigamos a los que nos maldicen. Espíritu de falta de perdón, ¡te desarraigamos por el poder de la sangre de Cristo! Falta de perdón, resentimiento y odio, ¡se van ahora! Desbaratamos todo plan del enemigo, ¡en el nombre de Jesús!

Decreta Conmigo:

¡Yo perdono toda ofensa, así como mi Padre me perdona a mí!

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