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Universidad Nacional de Colombia

Facultad de Ciencias Humanas


Departamento de Sociología
Carola Gómez Medina cgomezme@unal.edu.co
Fernán Orjuela Carvajal forjuelac@unal.edu.co

Resumen
Este ensayo se ubica como un esfuerzo teórico por abordar la teoría queer a partir
de elementos puramente foucaultianos. Hace un paneo general sobre los conceptos
de género y sexo, y sobre cómo estos generan se configuran y materializan en los
sujetos como formas de desear, de relacionarse e incluso, de concebir su existencia
misma o el sentido de la vida. Al final, abordando cómo esto tendrá efectos en
ciertos saberes expertos y estos a su vez, en la concepción mucho más amplia de
Estado.

Palabras Clave: teoría queer, sexo, género, identidad, Foucault y sociología.

Ensayo
Teoría Queer desde Foucault
Cuando iniciamos nuestro estudio sobre la teoría queer, aparentemente se trataba de
un tema con poca atención dentro de las ciencias humanas, sin embargo, escudriñando
un poco más, encontramos que sin usar ese nombre (teoría queer) ya varios estudios
han ilustrado de manera adecuada algunos de los planteamientos de esta teoría, sobre
todo en lo referente a el género como construcción social.1 Así, nuestro trabajo no se
centrará en trabajar los aspectos fundantes de la teoría, planteados hace ya más de
diez años por Judith Butler y otros autores, sino en la aplicación de las ideas de Michel
Foucault a varios aspectos relacionados con el género y la sexualidad.

Entrando en materia, las ideas que quisiéramos poner sobre la mesa, y sobre las
que en últimas quisiéramos suscitar nuevas preguntas son: 1. La importancia que se ha
dado a la sexualidad en la cultura contemporánea como aspecto del cual se debe
hablar dentro de ciertos marcos de referencia y con ciertas consecuencias; 2 Sobre la
desigualdad en el acceso al saber científico que específicamente se ha construido sobre
el género, que por un lado mantiene ciertas relaciones de poder a partir de la norma, es
decir, la fuerza de la norma, y por otro, no permite reforzar los focos de resistencia a la

1
Incluso en este campo, existen muy buenas referencias en las publicaciones de la Escuela de Estudios de
Género de la universidad Nacional de Colombia. Por mencionar algunos: Melo, Marco. La categoría
analítica del género; Brigelro, Marco. Entre lo natural y la construcción social; Esguerra, Camila. Lo
innominado, lo innominable y el nombramiento; Lamas, Marta. Cuerpo e Identidad; León, Magdalena. La
familia nuclear: origen de las identidades hegemónicas Femenina y masculina.
Teoría Queer desde Foucault

misma; 3. Sobre los efectos, que en términos de relaciones de poder, implica la


definición de un género o subgénero; y 4. Cómo se enlaza verdad y género, o mejor, la
necesidad de un sexo e identidad verdaderas.

El sexo es uno de esos aspectos de la vida de todo individuo, de lo que ya no puede


dejar de hablarse y sobre lo que tiene que encauzarse acciones, deseos y placeres y
descubrir verdades específicas. Reconociendo el error de la hipótesis represiva, que
también critica Foucault, con el sexo hay una proliferación de discursos que pasan por
los diferentes dispositivos de saber-poder y además, conforman nuevas maneras de
concebir la “verdad de la vida”. Así pues, al sexo debe darse una importancia que antes
no tenía y, en el proceso, es necesario categorizar, clasificar, encauzar, hacerlo
productivo y regular sus manifestaciones; es así como nace el género hoy. Esa forma
difusa2 que encierra la naturalidad corporal –construida- y los deseos y formas de
actuar –igualmente construidos--, el género aparece inicialmente dividido en un binario,
hombre-mujer, pero conforme la sociedad de regulación cobra fuerza, la proliferación
(o más bien, visibilización) de las desviaciones a la norma, hacen que se incluyan y
establezcan nuevas regularidades estadísticas como verdades secundarias, aparecen
los homosexuales, los bisexuales, transexuales, transgénero, etc. (y todos los que se
acomoden a la sigla LGBTTTI… ¡sigla que no deja de crecer!) , luego, como formas que
habrán de ser naturalizadas, aquí estaría la continuación en el biopoder. El sexo ha
pasado a ser un asunto de policía y los discursos sobre él tocan ahora las diferentes
áreas del conocimiento y las instituciones que las mantienen.

El sexo es ahora un asunto de: la medicina, que busca descubrir y demostrar


normalidades y anormalidades anatómicas, diferenciar entre las actuaciones normales
y anormales del individuo respecto de un cuerpo específico natural, e intervenir en el
descubrimiento –o aseguramiento-- de la inestabilidad en la manera como un individuo
concibe su sexualidad, es decir en la relación con su cuerpo y cómo éste se comporta
normal o anormalmente con respecto al grupo del que hace parte3; de las
humanidades, como algo dentro de lo cual se evidencian relaciones de poder y que
requiere de todo un aparato de estudio, que por un lado legitime las anormalidades
más frecuentes como nuevas normalidades periféricas o contingentes, y por otro,
suprima las diferencias, que generalmente resultan incuestionables; de lo Político,
como algo que puede y debe ser aprovechado, dónde las diferencias de poder
(estadísticamente determinadas en forma de mayorías o minorías) se evidencian, y con
ellas, también las posibilidades de inclusión forzada del género femenino y los

2
En cuanto a una unidad objetiva en torno al concepto, que pasa por la complementariedad en la función
reproductiva biológicamente determinada, y por un elemento cultural en las humanidades.
3
La homosexualidad fue suprimida en 1973 como categoría diagnostica del DSM-III de la American
Psychiatric Association. Del mismo modo, fue eliminada en 1992 como entidad psicopatológica de la CIE-
10 de la Organización Mundial de la Salud. (TORO, José. FUNDAMENTOS DE MEDICINA: PSIQUIATRÌA.
Medellín: 2004, Corporación para las investigaciones Biológicas. p. 295)

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Teoría Sociológica: Michel Foucault

subgéneros en el sistema burocrático y el aparato político en torno al Estado; en lo


Jurídico, con el aseguramiento de las regularidades establecidas por otras áreas del
conocimiento, para hacer concordar lo que el dispositivo saber-poder del Estado espera
del género con las posibilidades de acción de los individuos en un marco legal. En
general, puede haber muchas otras áreas del saber e instituciones que ahora importan
para la sexualidad, que podrían incluir por ejemplo: la religión y la teología, la escuela y
la pedagogía, la familia, la empresa, la economía, etcétera.

Como productor de verdad, el sexo4 estableció una proliferación de discursos


que fundamentalmente trataremos desde cuatro puntos: 1. El binario como entidad
única y básica del relacionamiento entre individuos; 2. El encauzamiento de la amistad
hacia formas productivas especificas; 3. La complementariedad de los géneros; y 4. La
regulación de las formas en que se manifiestan los deseos y placeres sexuales.

En cuanto al binario5 como forma única del relacionamiento entre individuos: la


verdad del sexo lleva a los individuos a concebir que el relacionamiento en pareja es el
ideal, aún cuando hay lo que llamaríamos infidelidades o poligamia (restringiéndose
más la poliandria que la poliginia) estas formas cayeron dentro de la anormalidad
aceptable pero no justificable, entonces, se idealizó el amor –en el romanticismo- como
una forma que se da en la relación misma. Forma, que presume estabilidad de la
relación, una continuidad del deseo hacia el otro –que idealmente debería ser mutuo- y
una complementariedad de los cuerpos y las almas9 de los individuos. Esto sostendría la
institución familiar desde el romanticismo, momento en el cual esta institución social
empieza a configurarse como productiva y donde consigue una apropiación de la mujer
por parte del hombre, en relación hoy mas restrictiva en cuanto a roles, pero con una
aparente apertura. Foucault ya mencionaba en una entrevista6 el hecho de que la

4
Nótese que en este ensayo sexo se utiliza fundamentalmente, no como la verdad acerca de cómo se
clasifica un individuo anatómicamente en unas categorías que agrupan dos partes de una población
humana, sino en cuanto a verdad que prolifera y en parte, determina verdad de género, verdad de sexo
biológico, verdad sobre relacionamiento, entre otras.
5
Binario asumido como necesidad de emparejamiento o de copia del emparejamiento ideal heterosexual
en las relaciones que se supone persiguen el sexo como acto estético y moral.
6
En entrevista a Michel Foucault publicada como Sexo, Poder y Gobierno de la Identidad él señalaba:
“Desde la antigüedad, la amistad ha constituido una relación fundamental; una relación social en cuyo
ámbito los individuos contaban con cierto margen de libertad, con cierta capacidad de elección (limitada,
sin duda) que les permitía experimentar relaciones afectivas sumamente intensas. […]. En los siglos XVI
y XVII va desapareciendo este tipo de amistad, al menos en la sociedad masculina, y va convirtiéndose en
algo distinto. Desde el siglo XVI, encontramos escritos en los que se critica expresamente la amistad,
tenida como un foco de peligros. […] El ejército, la burocracia, la administración, las universidades, las
escuelas, etc.- en el sentido que tienen estos términos en la actualidad- encuentran un obstáculo en
amistades tan intensas. […] Uno de los problemas más acuciantes que se planteaban, a la hora de abrir
nuevas escuelas, […] era el de impedir no sólo que tuvieran relaciones físicas, sino incluso que trabaran
amistad. A este fin, sería sumamente interesante analizar la estrategia desplegada por los jesuitas en sus
establecimientos, los cuales, tras comprobar la imposibilidad de anular la amistad, trataron de controlar

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Teoría Queer desde Foucault

amistad ha sido restringida conforme se desarrolló el capitalismo industrial, al tiempo


que se conforma el amor romántico la amistad renunció a formas corporales y
“espirituales” en la relación con otros. A la vez que se incrementó el trabajo asalariado,
la especialización del trabajo en las fábricas y la estandarización de la producción, las
amistades fuertes debieron ser suprimidas, es decir, debieron renunciar a conductas y
manifestaciones que ahora consideraríamos sexuales, con esto se aseguraba la
productividad del individuo, que ahora solo tendría que dejar la sexualidad para
ejercerla en el modelo binario del que ya hablamos, o en el caso de algunos actos –
castigados o condenados por la normalidad del sexo-, en los prostíbulos o en relaciones
alternas al binario antes descrito. Esto se extendió no solo a la fábrica, sino también
dentro de la sociedad disciplinaria, a la escuela y a las instituciones militares y religiosas,
suprimiendo así de la amistad la posibilidad del sexo7 y, en algunos casos, suprimiendo
también la amistad de la relación sexual, entregando así este espacio de la amistad al
amor romántico.

Retomando los cuatro puntos mencionados, en cuanto a la complementariedad


de los géneros, se establece que hombre y mujer crearán la unidad básica familiar, la
misma que establecerían muchos Estados como unidad básica de la sociedad8 basados
en el modelo del contrato social, o yendo un poco más lejos, en el modelo del
cristianismo en que ambos, hombre y mujer, hacen una sola carne9. El problema con
esta concepción es que ella restringe las posibilidades de relacionarse a los individuos
fuera del modelo. Este aspecto, incluso ha sido adaptada por las relaciones
homosexuales10, nosotros diríamos, “expandiendo el mal cristiano del la
complementariedad de la carne”11 a las formas de resistencia que se presentan al
género, que en su sentido primario serían idealmente este tipo de relaciones. Por
último, todo esto se materializa y se asegura a partir de la regulación, es decir, de la
inclusión de estas clasificaciones dentro del marco jurídico de la sociedad, es así como

simultáneamente las distintas funciones que tenían el sexo, el amor, la amistad, a fin de limitar sus
efectos.”
7
Entendido en términos de conductas y deseos establecidos como sexuales por la verdad del sexo.
8
Rousseau en El Contrato Social se señala: “La más antigua de todas las sociedades, y la única natural, es
la de la familia […] La familia es pues, si se quiere, el primer modelo de las sociedades políticas: el jefe es
la imagen del padre, el pueblo la de los hijos, y todos, habiendo nacido iguales y libres, no enajenan su
libertad sino en cambio de su utilidad.”.
9
Marcos 10, 7-8 “(7) Por esto dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, (8)y los dos
serán una sola carne; así que no son ya más dos, sino uno.”
10
Podemos ejemplificar esto con lo expuesto en el texto “Jerarquías y resistencias: raza, género y clase
en universos homosexuales” de María Elvira Díaz publicado en “De Hombres, Mujeres y Otras Ficciones
(Bogotá: 2006, Escuela de Estudios de Género - Universidad Nacional de Colombia)” dónde para el caso de
Colombia y Brasil, se auto-categorizan los individuos homosexuales según el papel que juegan en la
relación de pareja –activo/pasivo-, esto también se cruzará con otras clasificaciones referentes a la clase
y la raza.
11
Otra forma como se alude, desde el cristianismo al hecho citado de Marcos 10, 7-8 sobre la relación
entre el hombre y la mujer.

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Teoría Sociológica: Michel Foucault

lo que inicialmente pensaba englobar todo el sexo legal de un ciudadano, no alcanza


para diferenciar a la totalidad de los individuos, y aún más, no recoge sus preferencias
sexuales, lo que lleva al establecimiento de políticas públicas para acomodar e incluir a
quienes no se adapten completamente a este binario, es decir, la creación de las
políticas LGBTTTI... .

Lo anterior sirve para establecer un marco de la importancia que el sexo ha


tenido para nuestra cultura, que hoy traspasa tácitamente todos los aspectos de
nuestras vidas como individuos pertenecientes a un colectivo social, ahora acoge todos
espacios y, más allá de su naturalidad, como algo que se torna altamente restrictivo y
normalizado. Sin embargo dicha naturalidad rara vez se pone en cuestión (y éste es el
punto dónde, a nuestro parecer, se encuentra el punto de quiebre para pensar
críticamente nuestra fabricación como sujetos con género), y al contrario, busca
ahondarse en sí misma con el fin de descubrir la verdad del sexo, lo que se esconde tras
el sexo, con la convicción de que, esto proporcionará el mayor placer posible, y a su
vez, posibilitará a la persona descubrir el sentido de su existencia12.

Cuando el sexo indica cómo nos relacionamos con otros cuerpos y con nuestro
propio cuerpo, no solo estamos hablando de las posibilidades de intercambio y uso
genital o de ciertas partes nuestro cuerpo -uso que damos nosotros mismos u otros
individuos-, también se establecen las posibilidades de vestimenta, las maneras de
actuar, las posturas corporales e intelectuales, los deseos, la concepción estética del
mundo, etc. Aunque vale recordar que varía un poco de acuerdo al contexto cultural,
pero esto no le resta importancia. No queremos ahondar ahí pues resultaría bastante
extenso, e incluso, correría el riesgo de convertirse en una nueva regulación o
categorización en lo que a la sexualidad se refiere. Solo queremos, en este punto, dejar
claro, que el sexo ahora traspasa casi todos los espacios de nuestra vida.

Existe una gran asimetría en el acceso al saber científico que concretamente se


ha construido sobre el sexo, específicamente en lo relacionado con el género. De
manera contradictoria, si bien han proliferado los discursos sobre cómo ejercer la
actividad sexual dentro de ciertos marcos y de acuerdo a ciertas identidades, en lo que
se refiere al sexo biológico, es decir, a la clasificación misma que se fabricó para
hombre y mujeres, aún sigue habiendo un vacío, que presenta como tabú el
entendimiento del género para el mayor grupo de personas, es decir, a las personas
que no tienen acceso al conocimiento académico específico sobre estudios de género

12
Ejemplificando algunas de las concepciones populares mencionaríamos: Por la complementariedad de
la carne en una visión cristiana, por el sentido que se da a la reproducción como propia de vida en el
mundo o prolongadora de la existencia de los padres en una visión más familiar, por la encarnación del
mayor placer físico posible –incluso espiritual si atendemos al amor romántico-, etc. entre muchas que
podrían surgir, y que de hecho surgen a cada momento. En general, habrían verdades ocultas en el sexo
para todos los gustos.

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Teoría Queer desde Foucault

(los “menos” no-expertos en humanidades o en ciencias de la salud). De esta manera,


se configuraron y naturalizaron varias nociones, estas se superponen y aparecen en
general, en casi todas las capas de la población, y son: el deseo heterosexual, el deseo
homosexual (bien sea como algo con lo que se nace o como algo que aleja al individuo de
la naturalidad), las formas de ejercer las diferentes identidades (masculino o femenino,
ó, como trastornos psicosexuales: identidad, rol sexual, orientación sexual y conducta
sexual)13 y sobre los límites de la conducta sexual (como trastorno: aversión al sexo o
problemas de excitación y orgasmo; y como parafilias: exhibicionismo, fetichismo, incesto,
frotteurismo, pedofilia, masoquismo sexual, sadismo sexual, travestismo, voyeurismo y el
última instancia, cuando ya no cabe la categorización, como “parafilia no especificada”).
Éstas formas se reconocen como relativas (claro, no todas están claramente
especificadas en el argot popular) a una conducta que se presenta normal y anormal en
cuanto al sexo, y sobre su especificidad y funcionamiento, solo sabe el saber científico,
el saber médico, al cual se debe acudir siempre con el fin de aclarar las dudas que surjan
en el proceso de descubrimiento. Así, el saber científico ejercerá el poder demostrativo
sobre los individuos a través del domino de las categorías y, a su vez, ratificará la
incidencia en la relación de poder que no dará espacio sino a su propia reproducción y
el alimento de su sistema de saber acumulativo. Todos los demás saberes, no serán
sino producto de la cultura que divaga entre muchas formas inconstantes y no
verificables, como ritual más que como demostración.

Claro, a partir de la norma sexual, entonces, las personas están supeditadas a lo


que debería ser y se encuentran en una encrucijada, donde, autogobernados por la
ciencia que todo lo puede y todo lo demuestra y donde lo que descubre –o fabrica- es
verdad, limitan sus posibilidades de deseo y placer y además, le dan estas capas amplias
de la población una importancia mayor a esta verdad que paradójicamente no conocen.
Talvez ese sea el atractivo de la verdad sobre el sexo, el saber que hay algo ahí oculto,
que produce placer, y que todos tienen la posibilidad de acceder, así no conozcamos
que nos autogobernamos para no salirnos de ciertos marcos que no nos permitirán ver
las verdaderas posibilidades sobre el sexo, y mejor aún, sobre los placeres fuera del
sexo.

Decimos que la verdad sobre el sexo no permite reforzar los focos de


resistencia, ya que, como mencionamos más arriba, la búsqueda de regularidad y la
pretensión de control de la población y sobre sus tendencias, llevan a que se creen las
identidades sexuales adicionales a los géneros y que a su vez, estas se hagan norma.
Así, el sexo como algo incuestionable por falta del las técnicas para adquirir el
conocimiento científico por parte de la población en general, lleva a los individuos que
resisten a la sexualidad hegemónica a re-categorizarse o identificarse, sin que ellos
mismos se den cuenta de que, en el proceso, están renunciando a un abanico de

13
Opt. Cit. página 2. Toro, José. p. 302-303

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Teoría Sociológica: Michel Foucault

posibilidades que implica la estabilización de su conducta sexual, y peor aún, sin darse
cuenta de que con esto renuncian a la resistencia que se hace sobre lo que impone este
conocimiento.

Los efectos que, en términos de relaciones de poder, implica la definición de un


género o subgénero están marcados por el binarismo heterosexual que ahora también
imitan los subgéneros, así, lo femenino está en una relación de poder con lo masculino,
relación que se ejerce desde este último. Lo masculino está emparejado al macho o al
individuo que se establece como activo dentro de una relación, bien se identifique
como heterosexual u homosexual y esto será determinante; Y lo femenino, con la
hembra o quien haga el papel de “pasivo” dentro de la relación. Entonces el modelo
binario funcionará independientemente de la identidad sexual que se especifique.

Con estas formas de ejercer la identidad de acuerdo al sexo, se encuentra por un


lado, el ejercicio del poder, de la dominación de las conductas de que dan seguridad a la
relación, la capacidad de decisión, el ejercicio de la autonomía y el monopolio de los
placeres para quién resulta adoptar lo masculino; y en contraposición, la sumisión y
búsqueda de protección, la dependencia y la negación de determinados placeres para
quien asume lo femenino, estas dos formas, sin embargo no son estables y tienen
diversas vacilaciones, que al parecer se funden cada vez más conforme el saber
demostrativo desmiente muchos de los rituales anteriores a que históricamente se
extremaran las diferencias anatómicas de los cuerpos, colocando a la feminidad en el
lado de la sumisión, dónde incide la relación de poder entre los géneros. Pero no
solamente hablamos de una relación de poder entre individuos, también se ejerce del
individuo hacia su propio cuerpo. Así, el identificarse con un género, implica también la
renuncia a las posibilidades del deseo, en unas ocasiones la persona adecuará su
identidad a los deseos que ha aprendido o que le han impuesto, en otras ocasiones,
adecuará sus deseos a la identidad con que supuestamente ha nacido, y que está
“biológicamente determinada”, verdad que como se puede ver en paralelo al saber
psiquiátrico, no se descubre, sino que se fabrica con la creación de la institución misma
–familia, Estado, Empresa, Iglesia, Matrimonio, etc.--. Así, habría líneas de fuerza que
pasan por el género, tanto del individuo hacia sí mismo, como del individuo hacia otros
individuos, y de los otros hacia él.

Por último, nos remitimos a que dentro de la sociedad actual se ha impuesto la


necesidad de descubrir la verdad del sexo para cada individuo especificado (Relación
con el poder pastoral), estructurar el Estado a partir de un modelo social de familia
(Relación con el poder soberano) y para grupos poblacionales, como tendencia y norma
(Relación con el poder de regulación). Esta verdad debe ser descubierta y es necesaria
desde el momento mismo en que una persona nace, así la persona deberá tener un
nombre –por razones de diferenciación y nombramiento- y un sexo –para determinar
cómo habrá de actuar respecto de su propio cuerpo y de los cuerpos ajenos-, pero esta

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Teoría Queer desde Foucault

verdad no siempre está plenamente demostrada cuando las irregularidades anatómicas


se ponen en evidencia,14 así, siempre habrán cuerpos que esconden su verdad más allá
de lo visible. Es necesario para este saber demostrativo escudriñar más, en las cargas
hormonales, en lo que desean los padres, en la medición genital, en los rayos X, entre
otros, para establecer la verdad sobre el sexo, que igualmente, tiene el riesgo de estar
escondida en el cerebro, casi como la locura, que en cuyo caso sería incuestionable y se
buscarán las causas de la anormalidad en la psicología o incluso con las nuevas técnicas
de la psiquiatría. Pero acá no concluye todo, pues la verdad sexual no se termina de
descubrir en los primeros años de la vida de un individuo, pues también se verá
cuestionada nuevamente en su desarrollo, en la “adolescencia”, es allí donde en gran
medida se terminaría15 dicho descubrimiento, para construir el género. Así, se
enfrentan la estabilidad de las determinaciones antes establecidas16, con los deseos y
las concepciones construidas durante el aprendizaje de la persona17. Este tipo de
cuestiones estarán todo el tiempo como preocupación de mayor o menor intensidad,
generarán el rechazo de ciertas formas y la represión de ciertos deseos, y a su vez, una
inconformidad con los placeres que se esperaban obtener y los que se obtuvieron.

En general, la verdad del sexo disminuirá la capacidad creativa de los individuos


en un espacio de proliferación de discursos sobre el sexo, donde habrá tendencias,
verdades ocultas, ideologías y siempre, nuevas alternativas para intentar tener y ejercer
un sexo ya normalizado, y al final, con menos posibilidades de las que realmente se
ofrecen.

14
De hecho “No se puede decir que la intersexualidad sea muy poco común, ya que es difícil calcular con
exactitud la frecuencia con la que se da, porque no se puede decir donde empieza y donde termina, ya
que la combinación de los órganos genitales, los cromosomas, las gónadas, las hormonas y el aparato
reproductor interno de las son una combinación única y, por tanto, las posibilidades son casi infinitas, de
hecho, cerca de 1 de cada 2.000 niños nace con genitales que no son fácilmente reconocibles para un
adulto. Según la bióloga molecular Anne Fausto-Sterling, profesora de la Universidad de Browm, hasta
un 1,7% de la población presentaría en un cuerpo alguna variación de lo considerado totalmente
masculino o femenino. (Colaboradores de Wikipedia. Intersexualidad [en línea]. Wikipedia, La
enciclopedia libre, 2009 [fecha de consulta: 20 de octubre del 2009]. Disponible en:
http://es.wikipedia.org/w/index.php?title=Intersexualidad&oldid=30754641)
15
Y decimos “termina”, pues el género y la verdad sobre el sexo empiezan a establecerse desde el
momento mismo del nacimiento, el primero como un producto cultural y el segundo como un conjunto
entre lo determinado biológicamente y lo que se espera de esa determinación. Con esto no queremos
afirmar que una vez termina la adolescencia se concluye el proceso de fabricación del género, más bien
afirmamos que será más difuso el hecho de que esta adolescencia termine.
16
Por ejemplo: naciste hombre, debes sentirte atraído por las mujeres y ejercer determinadas prácticas
sobre tu cuerpo y reprimir otro tanto
17
Por ejemplo: ¿vi a un hombre desnudo y tuve una erección, será que me gustan los hombres? ¿Me
siento atraído por las mujeres? ¿No me atrae el sexo, seré normal? ¿Me atrae el sexo demasiado? ¿No
puedo dejar de masturbarme?, etc.

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Teoría Sociológica: Michel Foucault

Finalmente, tras haber hecho el ejercicio de saquear a Foucault, encontramos


numerosas puertas que nos abren el horizonte para re-pensar las estructuras que nos
construyen como sujetos hoy, como una generación que lleva a cuestas las
encrucijadas y paradojas con las que vivimos cotidianamente, como el Estado, la
religión, la familia, la ciencia misma, y la sexualidad, entre otros. A simple vista,
parecería que el tema central del ensayo, y de la Teoría Queer, es la sexualidad, pero
quisiéramos que el lector viera un poco más allá y evidenciara que no se trata
directamente de esto, sino más bien es un intento por ilustrar la mecánica que inculca
en nosotros nociones de sexo, género, identidad, verdad, moral… innumerables
conceptos que condicionan y determinan nuestra participación en el curso de la
historia. Evidentemente, son reflexiones que dan para analizar muchos aspectos que
atraviesan nuestras vidas, sin embargo, en esta ocasión quisimos aterrizarlas en torno a
lo que se concibe hoy día como sexualidad y, así, intentar analizar todo lo que esta
noción implica en la construcción de nosotros como sujetos (sujetados).

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