Vous êtes sur la page 1sur 3

Autoconfianza

__________________________________________________________________

Con el tema de la autoconfianza (y autoestima) tocamos uno de los aspectos


centrales del comportamiento humano puesto que está fuertemente relacionado
con nuestras otras características personales, y ello en un doble sentido.

Una sana autoconfianza y autoestima es el mejor punto de apoyo que tenemos en


cualquiera de las otras características. Se podría comprar con una fuente de
energía de la cual provienen la fuerza e intensidad con la cual emprendemos las
cosas. Sin embargo, existe también una relación inversa – y con ella entonces
una situación de interdependencia- con algunas de las otras características (vea
por ejemplo ‘cumplir con el contrato de trabajo’, es decir nuestros compromisos)
que pueden, según cómo nos desempeñemos en ellas, fortalecer o debilitar
nuestra autoconfianza y autoestima.

Sin ella o con una baja autoconfianza sufriríamos situaciones de indecisión y


pasividad, no podríamos dirigir nuestras acciones con la suficiente energía hacia
un objetivo, no podríamos ser coherentes ni asumir realmente la responsabilidad
por las cosas que hacemos porque viviríamos mucho en la duda acerca de
nosotros mismos. Estos son procesos tanto a nivel consciente como inconsciente.
Sobre todo este último nos influye en todo momento sin que nos demos
necesariamente cuenta.

Tener autoconfianza no significa pensar que no cometes errores, sino que no


temes cometerlos. No significa pensar que eres capaz de todo, sino asumirte y
aceptarte tal cual eres con todas tus fortalezas y debilidades. Porque recién de
ahí, puedes comenzar a ‘construirte’ en una u otra dirección, es decir aprovechar
mejor lo que tu sabes o mejorar lo que te hace falta.

Autoconfianza sí significa confiar en lo que me dice mi interior, creerme a mí


mismo, cuando mi voz interna senala ‘haz tal cosa’o ‘no te metas es eso, porque
no podrás cumplir’.

Algunas manifestaciones de falta de autoconfianza son cuando:

 A menudo no se por qué lado decidirme o qué hacer, sintiéndome como


perdido y angustiado.
 Cambio muchas veces el rumbo de mis acciones y actividades, como
también mis opiniones.
 No termino las tareas una vez iniciadas.
 Me quedo analizando y analizando, sin tomar una decision (paralisis
mental).
 No articulo libremente mis convicciones y opiniones frente a otros por temor
de estar equivocado.
Estos resultados repercuten en carencias de definición de metas y la continuidad
del esfuerzo que busca su logro (persistencia). Además están vinculados a una
insuficiencia en el ordenamiento de las actividades de cada uno (planificación) así
como particularmente a la falta de cumplimiento en los compromisos con otros y
con uno mismo.