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Núm.

03 | Ejemplar gratuito
Rafael Pérez Gay en Capítulo I • Carmen Boullosa y el insomnio
• Entrevista a Guillermo Fadanelli • Kalimba en Caras vemos,
escritores no sabemos • Homenaje a Raymond Carver • Ensayo
sobre Ernest Hemingway y Francis Scott Fitzgerald • Mitología
reciclable: Dionisio y el amanecer etílico
| ed i t o r i a l |

H
ace un tiempo escuchamos la anécdota de un alcohólico que, en busca
de un acompañante que no le hiciera ninguna clase de reproches por su
vida escandalosa, decidió ir al mercado de la Merced para comprarse un
animal. Aquel hombre triste optó finalmente por una rana —“no sabía
que las hubiera tan gruesas”— y luego regresó a casa.
Días después, en una cruda, el borracho descubrió que el anfibio inmenso y frío,
puesto con cuidado sobre la piel desnuda de su abdomen, le provocaba una sensa-
ción de inmenso bienestar por el contraste de temperaturas.
Así imaginamos a nuestros lectores cuando terminen de leer el tercer número de
Los Suicidas: descansando con la revista abierta en la última página sobre el vientre (des-
nudo o no). Primero los inducimos al vicio y después les ofrecemos el remedio.
Procuramos que nuestros colaboradores de cabecera llenaran sus tinteros con alcohol,
sin importar el tipo de destilado o fermentado que utilizaran. Algunos lo hicieron con
whisky, uno con tequila, otro con absenta, una con vino; sólo se nos escapó una que
terminó llenándolo de orina. Y el Doctor Strangelove que, a pesar de los lineamientos
editoriales, terminó usando la tinta sucia con que se escribe la política.
Nuestros escritores invitados se sumaron a nuestra propuesta etílica. Rafael Pérez
Gay nos entregó el primer capítulo de su más reciente novela —un recorrido por los
Ilustración: Ruz Ki Boy

derroteros del whisky y la vejez— y la entrevista a Guillermo Fadanelli se convirtió en


una fiesta. También hay sobriedad en esta entrega: Carmen Boullosa escribió sobre el
insomnio y Kalimba narró su experiencia personal con la fama y sus tentaciones.
Bienvenidos a nuestro tercer suicidio, dedicado a la literatura y el alcohol. Gracias por
participar, dejen sus sogas en la entrada.

Los Suicidas | 1
 
EDITORIAL
Índice
 
Director
César Tejeda 01 Editorial 38 La valquiria
ctejeda@lossuicidas.com Entrevista a
 
Coordinador 04 Mitología reciclable Guillermo Fadanelli
Rubén Rojo Aura
rrojo@lossuicidas.com
Elogio al amanecer etílico Por Eunice Mier y de la Barrera
  Por Eunice Hernández
Jefe de redacción
Alejandro García Abreu 44 Duty Free
agarciaabreu@lossuicidas.com
  08 Pastiche Intervalo etílico
Consejo editorial De qué hablamos cuando Por Maurice Bertrand
Elías Chávez, Eunice Mier y de la Barrera,
H. G. Sarquis, Romeo Tello A. hablamos de un texto
Colaboradores Por César Tejeda 48 Caras vemos…
Marta Aura, Maurice Bertrand, escritores no sabemos
Carmen Boullosa, Julio Antonio Fonseca,
Álvaro García, Eunice Hernández, imai,
12 Cine La sombra de mí mismo
Dora Márquez, Eunice Mier y de la Barrera, Un encuentro con Charles Bukowski Por Kalimba
Rafael Pérez Gay, Carlo Ricarte, H. G. Sarquis,
Por Iván Vilchis Ibarra
Romeo Tello A., Iván Vilchis Ibarra
Rubí rojo, 2009 52 Teatro
Mail
Ruz Ki Boy
Tinta, plumón y lápices de colores
14 Sexocracia Edip en Colofón
revista@lossuicidas.com Pissing Por Marta Aura
Por Dora Márquez
ARTE Y DISEÑO
 
Ciudad de México
54 La vida como
Arte y diseño editorial
Biutiful, S.C.
18 El chaperón un comentario
hello@biutiful.com.mx 
Los Suicidas convoca al “Tercer concurso de cuento Duty
de otra cosa
Coordinadora de arte
Carla Qua
Free”, con el tema “Ciudad de México”. Envíen sus textos 20 Suicidios ejemplares Los anversos satánicos
carla@la-chula.com —de 3 cuartillas— con fecha límite de entrega el viernes Estuve borracho durante muchos Por Romeo Tello A.
5 de marzo de 2010 a la dirección de correo electrónico años y después me morí
Fotografía
Yolanda M. Guadarrama, Mariana Sevilla, revista@lossuicidas.com
Por Alejandro García Abreu
58 Carmen Boullosa
María Tejeda, Iván Vilchis Ibarra
 
El insomnio mata
Ilustraciones 24 Dossier
Aileen Arakelian, Carlos Arriaga,
Carlos Gamboa, imai, Carla Qua,
LOS SUICIDAS®, Publicación trimestral, 15 de enero del 2010. Editor 62 Libros
Carlos Sandoval, Mara Soler, Wiró
Responsable: Hernán Ganesh Sarquís de la Torre. Director General: César
Augusto Tejeda Argüelles. Número de Certificado de Reserva otorgado por el 26 Doctor Strangelove Beber para creer.
Instituto Nacional de Derecho de Autor: 04 – 2008 – 121613482500 Certificado El compañero (CENSURADO) Las enseñanzas del
COMERCIALIZACIÓN Y PUBLICIDAD
 
de Licitud de Título número: 14433 Certificado de Licitud de Contenido
número: 12006 LOS SUICIDAS es una publicación de Editorial Patas Arriba S. de Por H. G. Sarquis señor Henri
Editorial Patas Arriba R.L. de C.V. con domicilio en Amatlán núm. 104, Col. Condesa. CP. 06170 México Por Álvaro García
1012 0437 D.F. Tel. 1054 6832 E-Mail: revista@lossuicidas.com Imprime: Grupo MYCL con
domicilio en Postes núm. 63, Col. Molino de Santo Domingo, delegación Álvaro 30 Crónica
Roberto Sánchez
5272 6088
Obregón C.P. 01130, México D.F. Distribuido por: Editorial Patas Arriba S. de R.L. Alcoholímetro. El proceso 64 Un suicidio
de C.V. con domicilio en Amatlán núm. 104, Col. Condesa. C.P. 06170, México D.F.
Tel. 1054 6832. El contenido de la publicidad y de los artículos y colaboraciones Por Julio Antonio Fonseca de cecilio babosa
AGRADECIMIENTOS es responsabilidad exclusiva de los anunciantes y colaboradores. Los artículos
Adriana Bernal, Ander Castillo, Manuel Chaparro, Por imai
Marisa Hasel Durán, Víctor García Ramírez,
Delia Juárez, Óscar Olivares, José María Pérez Gay,
escritos por colaboradores externos, no representan el punto de vista del editor
y no reflejan, necesariamente, la política editorial de LOS SUICIDAS. Todos 34 Capítulo I
Volga de Pina, Karla Prudencio, María de los
los derechos de las imágenes son propiedad de sus autores y no pueden ser
reproducidos sin el permiso de estos.
Nos acompañan los muertos
Ángeles Ruíz, Paco Santamaría, Ismael Villar, Por Rafael Pérez Gay
Rosa María Zabal Cortés

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| M ITOLO G Í A R E C I C LA B L E |

Elogio
al amanecer
etílico

Por Eunice Hernández

La realidad es una ilusión temporal


que surge por la ausencia de alcohol.
Gary Ross

A
manecer. Mejor dicho: amanecer bailando Guantana-
mera en la playa después de una buena fiesta, con la
medida exacta de alcohol, me parece lo más cercano
al paraíso; la prueba fehaciente de que, ante la añeja discusión
de lo dionisiaco y lo apolíneo, prefiero la suerte del vino y el
éxtasis del alcohol como medio, si no de iluminación, por lo
Ilustración: Carla Qua

menos de sabrosa extroversión.


El amanecer es un momento mágico, un espacio de tran-
sición, un lugar donde la luz y la oscuridad se encuentran,
donde la luna se confunde con los primeros rayos del sol, pero

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| M ITOLO G Í A R E C I C LA B L E |

también por cuestiones sociales es el momento perfecto para un pacto entre los hombres y reconciliarlos con lo universal-
la redención. A esas horas, los borrachos apestosos y empe- natural. De ahí que, en la sociología informal, algunos teóricos
dernidos ya han caído al suelo y las sombras se encargan de quisieron ver en el fenómeno rave —que en inglés significa de-
esconderlos; los ebrios psicóticos y agresivos ya han armado lirar, pero que también hace alusión al acrónimo Radical Audio
sus querellas, dejando un aire de liberación en el ambiente y, Visual Experience— una renovación del impulso comunal y de
por suerte, los borrachines depresivos o de tipo filosófico ya lo dionisiaco, de las ceremonias rituales donde el tiempo y el
han abandonado la idea de que alguien caritativamente los espacio se difuminaban ante la pérdida de la individualidad,
escuche. De manera que, a la llegada del sol, quedan los me- impulsada por la música y el baile. Estados de éxtasis, encuen-
jores especímenes de la ebriedad: el borracho mobiliario —ca- tros con el cosmos, que, para otros críticos, no eran más que
llado pero participativo— que ejerce sabiamente las cualidades bacanales y reventones desenfrenados de “punchis-punchis”
de mimetizarse con el ambiente —clara prueba de la anulación que incitaban al consumo del ecstasy moderno y a la adoración
del yo y de la reconciliación con la naturaleza, como veremos de modelos neopsicodélicos retrovanguardistas.
más adelante— y todas las variantes del borracho buen con- Lo mismo sucede con el alcohol; para muchos es la per-
versador, del borracho bailarín y del borracho canta-autor: tres dición, un terrorista que hay que extirpar, un generador de
formas —conversar, bailar y cantar— de liberar nuestros ins- vergüenza o la mismísima fuente de la concupiscencia. Para
tintos, de escapar de las prisiones de la razón y de llegar al otros, es una musa, una fuente de inspiración, un pretexto
éxtasis dionisiaco que Friedrich Nietzsche tanto elogió. para socializar, una liberación o un dios multifacético que te
De acuerdo con este filósofo alemán, la vida del teatro y premia o te castiga, dependiendo de la fuerza con la que lo
el teatro de la vida se originaban en la constante lucha de dos vayas a venerar.
modelos estilísticos y de pensamiento que regían el drama hu- Francamente, para mí el alcohol es un facilitador; un ama-
mano: lo apolíneo y lo dionisiaco, es decir, la norma frente al ble conductor para alcanzar ese exquisito estado de plenitud
instinto, el orden contra el caos, la razón versus las pasiones; que empieza con la noche y que acaba con el sol. Un incitador
opuestos ¿complementarios? que eran representados por un —si prefieren el término— al éxtasis, aunque confieso que esa
dios metrosexual, atlético, graduado con honores en el Olimpo, palabra siempre me ha parecido demasiado dramática, inclu-
director del coro escolar y jefe amistoso de las musas —llamado so pesada y fastidiosa, para referirse a ese estado tan delicio-
Apolo— y por un dios desenfrenado, amante del vino, confabu- so que producen las borracheras hasta las primeras horas de
lador de la locura ritual y líder de las orgías de una pandilla de la mañana.
El alcohol es sátiros y centauros, mejor conocido como Dionisio. No obstante, lo confieso, cada día estoy más lejos del pa-
A pesar de sus diferencias y excentricidades, ambos dio- raíso; la cruda, la vida en pareja y una güeva espiritual interna
un facilitador; ses perseguían un ideal mayor: en el caso de Apolo, la belleza me alejan cada vez más de ese edén etílico que, hace unos
un amable conductor y la perfección a través del sueño y la poesía; y en el caso de cuantos años, disfrutaba con una sabiduría bacanal cada fin
Dionisio, la liberación y la unión con la naturaleza por medio de la de semana. Ahora, en mis treintas, aunque lo niego, prefiero
para alcanzar embriaguez y la celebración. el sueño apolíneo o los brazos de Morfeo antes que sumergir-
ese exquisito estado Como Apolo triunfó, difícilmente vemos en la fiesta y en me en el ditirambo del “reventón”, quizá por ello empiezo a
el alcohol un camino de iluminación, es decir, una forma —ba- idealizar los caminos del alcohol.
de plenitud que rata y rápida— de salir del yo para experimentar las delicias de
empieza con la existencia y la unicidad de lo absoluto o, lo que en palabras
coloquiales quiere decir “sentirse parte del todo”, el formar Eunice Hernández (ciudad de México, 1977) se ha desempeñado en el
la noche y que parte de la gran banda que es el universo. No obstante, según ámbito cultural y en el editorial. Actualmente prepara su primera novela,
acaba con el sol. Nietzsche, la embriaguez y el baile ritual permitían estrechar titulada El mundo en espiral, así como el ensayo La India de Octavio Paz.

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| P a s t i che |

De qué
hablamos
cuando
hablamos
de un texto
Por César Tejeda

Al primer signo de juego o de truco en una narración,


sea trivial o elaborado, cierro el libro.
Raymond Carver

L
a junta del consejo editorial fue el domingo el otro; es difícil provocar trabajo ante la incer-
a las nueve de la noche. Horario y día nefas- tidumbre. Nos callamos cuando comprendimos
tos, pero teníamos el tiempo encima. que no llegaríamos a ninguna parte. Va a salir,
Cuando León y yo llegamos, Fernando ya dijo León, y comenzó una brevísima tregua.
nos esperaba con ese tequila blando que siem- Virginia llegó, Fernando sirvió otra ronda
pre sirve y le otorga a esas reuniones un plus de tequila acompañado de cerveza, ella sólo
valor. Nunca ha querido decirme de dónde lo sa- quiso una coca-cola light. Comenzamos con las
ca, es su secreto. Ahora me conformo con que lecturas. Escogimos el primer texto al azar y
me embriague cada vez que lo tiene. Bebimos León lo leyó en voz alta. Después de hacer los
mientras llegaba Virginia. comentarios pertinentes, nos extendimos más
Como siempre, discutimos. No lográbamos de lo necesario por una oración que decía: “Mé-
Ilustración: Aileen Arakelian

ponernos de acuerdo con las fechas de entrega dicamente, el alcoholismo es una enfermedad”.
y otros aspectos de logística. En la mesa había Fernando objetaba que era el estado deplorable
textos inconclusos, alguno malo, ilustraciones del personaje del cuento —más no el alcoholis-
de baja calidad, problemas con algunas fotos… mo— lo importante a señalar. Yo encontraba la
El dinero no venía de ninguna parte y llevábamos frase pusilánime: había que quitar eso de “mé-
ya un mes de retraso. Fernando era un polo y yo dicamente” y entrar de lleno: “El alcoholismo es

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| P a s t i che |

León me quitó el texto de las manos. Quise pedír- lo que él contesta: “Hay camaritas en las esqui- conmigo, aunque creo que buscaba compensar el
En mi cabeza quise culpar selo de vuelta para poder darle la entonación ade- nas, qué van a pensar mis tíos cuando sepan que rechazo anterior. Siguieron algunos minutos de ri-
cuada, pero me retracté: a fin de cuentas no podría me da por salir desnudo a las cinco de la mañana sas, “pompas”, “nalgas”, “pompitas” o “nalguitas”.
al alcohol en la cabeza entonárselo a todos los lectores de la revista. para orinar en los pasillos de su hotel”. Me parece Pero qué chingados importa eso, dije. Mi cara
de los demás, pero Virginia La anécdota trata de dos amigas que plati- cómico y trágico. Cómica la escena, trágico que comenzó a ponerse roja por el enojo y el alcohol.
can en un café. Una le cuenta a la otra algo que ella no entienda la preocupación de su novio. Allí León y Virginia lo notaron y quisieron cambiar de
me veía con su mirada debe ser guardado en secreto, rompiendo así con acaba lo que la narradora le cuenta a su amiga; tema, continuar con la crítica a la estructura. Ella
sobria y desaprobatoria. la palabra que había dado a su novio respecto a se lo había contado para expresarle lo raro que se comentó que le parecía confusa la manera en que
no contárselo a nadie. La historia que le confía había sentido al lado de un novio que se echa a hablaban los personajes, que no se diferenciaban.
es la siguiente: la narradora había acompañado a llorar por algo que ella consideraba una nimiedad. Estuve de acuerdo. También dijo que el cuento
una enfermedad”; para León la oración era pre- su novio a una boda; en el transcurso de la fiesta Sin embargo, la amiga hace caso omiso de la pre- no cerraba porque la anécdota no iba a ningu-
scindible, y así divagamos sin llegar a nada hasta notó algo raro en él porque parecía demasiado en- ocupación. El diálogo es así: la protagonista dice: na parte. Yo no pude evitar hacer aquello que se
que Virginia puso el punto final: “Lo que pasa es simismado y solitario para un evento de tales ca- “Pero lloró. Creo que yo no hubiera llorado”. Y la desaconseja en todos los talleres literarios: justi-
que se sienten aludidos”. No nos quedó más que racterísticas. Ella terminó convenciéndolo de que amiga responde: “Pues mira, para empezar, yo ficarme. Quise explicar que lo carveriano radicaba
reír. Que el autor rehiciera el párrafo entero. si no se encontraba bien salieran de la celebración no me hubiera salido desnuda a caminar por los en hacer un cuento de cualquier situación trivial,
Leímos el ensayo de Fernando; era lo mismo para ir de vuelta al hotel. Una vez allí, cuando ella pasillos de un hotel de mi familia“. Y allí se acaba donde el final no es precisamente anecdótico sino
de la reunión anterior. Me molesté, si bien ya comenzó a desvestirse, sintió que el cierre de su el cuento con una reflexión de la narradora: “Creo mas bien emocional, que el ciclo se cierra aden-
me había anticipado que era un escrito incon- vestido se atoraba y le pidió a su novio que la ayu- que debí cumplir mi palabra y no contárselo a na- tro del lector… y entonces me callé. No lo había
cluso, que no hubiera avanzado ni un párrafo me dara. En el forcejeo el vestido terminó por rom- die”. La protagonista, a cambio de su traición, no logrado. En mi cabeza quise culpar al alcohol en
pareció insultante. No podemos criticar un texto perse y eso a él lo excitó, hicieron el amor y termi- había recibido la comprensión que esperaba. la cabeza de los demás, pero Virginia me veía con
inacabado, dije. Virginia atenuó mi hostilidad naron dormidos y desnudos. En plena madrugada Cuado León terminó de leer el texto, yo, sa- su mirada sobria y desaprobatoria. Es que todo lo
reparando un largo rato en la corrección de estilo, él se despertó para ir al baño o, por lo menos, eso tisfecho, apunté una paloma al final de la hoja. justificas con que es carveriano, querido, dijo. Y
pero León la detuvo en seco. Sigamos adelante, es lo que ella había supuesto, pero en lugar de A través de ella me dije “muy bien”, pero vino ese pues sí, tenía razón. León terminó diciendo: está
eso es trabajo de otro departamento, dijo. abrir la puerta del baño, el sujeto abrió la del cuar- silencio que sigue a los trabajos insatisfactorios. bien, sólo hacen falta algunos ajustes.
Con excepción de uno que, en nuestra opi- to y se salió a caminar. Desnudo. Pasaron algunos León había hecho una buena lectura, creo que Fernando, embriagado, insistió en que qui-
nión, debía rehacerse por completo, el resto de minutos en los que la protagonista, anonadada, muy cercana a como yo la hubiera hecho, pero tara eso de “pompitas”. Tuve que reír. A esas al-
los artículos nos pareció bueno. Había detalles: estuvo haciendo conjeturas que le permitieran intuí que algo andaba mal desde el momento en turas, hacer lo contrario habría sido incluso polí-
alguna frase extra, alguna palabra mal emplea- encontrar alguna explicación lógica a lo que había que leyó la parte en que el personaje masculino ticamente incorrecto. Aunque he de admitir que
da, cacofonías —en suma, trabajos que estaban visto. Se preguntó, por ejemplo, si en realidad su externaba su preocupación por las “camaritas en en la versión definitiva quedó “nalgas”.
ya del otro lado. novio había salido vestido, pero no, ella recordaba las esquinas de los pasillos” y nadie se rió. Cerramos la sesión y salimos. El resto del
Íbamos por la sexta ronda de tequila y ya claramente sus “pompitas y espalda desnudas”. Virginia dijo que no le había gustado, aunque grupo fue a cenar y, aunque me invitaron, yo
sólo faltaba que se leyera mi trabajo. Hasta ese Por fin él regresó. Estaba asustado, no entendía no con esas palabras. León fue mesurado, me re- preferí caminar a casa. Me hacía falta una his-
momento no había podido decidirme por algu- lo que le había ocurrido. Poco a poco fue hacien- comendó algunas correcciones, como prolongar el toria carveriana que contar y, claro, que le gus-
no de los tres pastiches de Raymond Carver que do conjeturas e inferencias que lo llevaran a en- final para hacer mi intención más explícita y algu- tara al consejo editorial.
había escrito, no tanto por prolífico como por contrar una explicación: resulta que había sufrido nos ajustes en la voz del narrador para evitar incon-
ineficaz. Llevaba copias de las tres posibilida- un episodio de sonambulismo, saliendo así de su gruencias. Fernando, por su parte, fue categórico. César Tejeda (ciudad de México, 1984) es director de Los
des para hacer una elección de último minuto. habitación para encontrar un lugar para orinar Por amor de dios, quita eso de “pompitas”, dijo casi Suicidas. Realizó estudios de Ciencia Política en la Universidad
Al final opté por “Sin ropa” (vamos, Carver no en el hotel. Para ella, la situación era simpática y gritando. Es una voz femenina, me justifiqué. Com- Nacional Autónoma de México y, al respecto, elaboró algunos
es un escritor que haya brillado por los títulos que por eso se puso a reír; sin embargo, él todavía se prendo que tú le digas “culo”, pero una mujer bien trabajos de investigación para fundaciones y ONG’s. Es egre-
puso a sus cuentos). Le di un trago al tequila para sentía asustado y lloraba. En mi parte favorita del podría decir “pompitas”, dije. No, no importa, quita sado de la Escuela de escritores de la SOGEM y coautor de Re-
agarrar confianza y ya iba a comenzar a leer cuando cuento, ella dice: “No llores. ¿Por qué lloras?” A eso, es horrible, repitió. Virginia estuvo de acuerdo flexiones desde abajo/sobre la promoción cultural en México.

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|CINE|

Un encuentro con Barfly de Charles Bukowski


Director: Barbet Schroeder. Año: 1987.

Charles Bukowski País: Estados Unidos. Duración: 97 min.


Color: Color.

Por Iván Vilchis Ibarra

C
harles Bukowski es una referencia entre los como una película de acción o hasta una comedia
escritores de la vida marginal estadounidense. romántica. La actuación de Mickey Rourke y la
La crudeza con la que sus textos describen si- realización del equipo creativo —encabezado por
tuaciones ordinarias —como el sexo con prostitutas Barbet Schroeder en la dirección y Robby Müller
después de una borrachera— ha hecho de Bukowski en la fotografía— nos ayudan a reflexionar sobre
un modelo entre las generaciones jóvenes. Irónica- lo solazada y compleja que puede llegar a ser la
mente, el autor es venerado por amar más el fondo vida de un escritor alcohólico. Si bien Barfly elo-
de una botella de whisky que la literatura misma. gia la autodestrucción, también es una historia
Heinrich Karl Bukowski nació en Alemania y cre- idealista, porque hace evidente el desinterés del
ció en Los Angeles; desde pequeño fue maltratado autor por formar parte de una sociedad podrida
por su padre y marginado por los niños de la cuadra, que manipula a sus integrantes y los hace luchar
quienes se burlaban de su marcado acento alemán por una realidad inexistente.
y su fuerte caso de acné. Gracias a un amigo de la La vida y obra de Bukowski nos invitan a
infancia, Bukowski conoció el alcohol y adoptó rápi- pensar en lo paradójico del éxito de un escritor
damente el estado etílico, no como vicio, sino como marginado en una sociedad llena de prejuicios.
método para establecer una relación más amigable Resulta admirable su capacidad para rescatar a
con su propia vida. personajes ordinarios y volverlos tan entrañables
Autor de novelas como Post Office (El Cartero), que se vuelven modelos a seguir. La irreverencia
Women (Mujeres) y Ham on Rye (La senda del per- tiene un precio, pero cuando alguien transfor-
dedor), Bukowski utilizó la literatura para compartir ma eso en riqueza, éxito e inspiración, hay que
con sus lectores una visión llena de idealismos socia- hacerle reverencias. “Alguien me preguntó —dijo
les, donde el briago es el héroe y el rico es el tonto. Bukowski— ¿Cómo escribes? ¿Cómo creas? No
Bukowski creó a un antihéroe —Henry Chinaski— y lo haces nada, les respondí. No intentas nada. Eso
consagró como uno de los modelos a seguir de los es lo verdaderamente importante: no intentar-
años 80 y 90, y se convirtió en uno de los autores es- lo, ni para tener coches, ni para crear, ni para ser
tadounidenses más reconocidos, al grado de que su inmortal. Tienes que esperar, y si no pasa nada,
viejo bungalow es considerado patrimonio histórico. tienes que esperar más. Es como un insecto en
Era de esperarse que un escritor tan auténtico como la pared. Tienes que esperar hasta que baje y
Bukowski utilizara un medio audiovisual como el cine se acerque a ti, cuando está lo suficientemente
para perpetuar a su afamado personaje. cerca te estiras para matarlo. O si te gusta cómo
Barfly es el único guión cinematográfico que es- se ve, lo vuelves tu mascota.”
cribió el autor. En él narra la vida de Henry, una “mosca
de bar” que pasa sus días peleando con el cantinero y Iván Vilchis Ibarra (ciudad de México, 1982) ha tra-
escribiendo cuentos y poemas que son publicados en bajado en diversos cortometrajes, campañas publicita-
una pequeña revista literaria. Estéticamente, Barfly rias y videos musicales. Su trabajo en Carretera del Norte
es una combinación de géneros cinematográficos; su fue galardonado con el premio Pantalla de Cristal 2008
complicada estructura de guión hace parecer a la cinta como mejor fotografía en un cortometraje de ficción.

1 2 || LLooss SSuuiicciiddaass
| S Ee CxCoIcr
Ó Na| c i a |

Piss
Por Dora Márquez ing Beberé y beberé hasta que toda tú seas
una gota deslizándose por mis labios.
Diario de mi otro yo

Y
a lo decía Octavio Paz: el sexo es uno, antiguo, amplio y básico; siem-
pre el mismo en busca de la cópula y el acoplamiento; el erotismo,
al contrario, es imaginación, voluntad e invención. ¿Quién pensaría
que nuestra orina, cotidiana y escatológica, de ser un desecho se converti-
ría, gracias al erotismo, en una muestra del deseo creciente, en un chorro
desbordado al servicio del placer?
De esta manera el pissing, urolagnia o undinismo, es aquella prác-
tica sexual en la que la orina es despojada de su categoría de secreción
y convertida en un elevador del éxtasis entre los amantes e inclusive,
Ilustración: Carla Qua

muchas veces, en una puerta líquida hacia el orgasmo.


Esta práctica, considerada como una más del BDSM —Bondage,
Dominación, Sado-masoquismo—, refleja ampliamente la unión del
sexo primario con la transgresión del erotismo, nos remonta a uno

1 4 || LLooss SSuuiicciiddaass
| S e x o cr a c i a |

de los primeros placeres como seres sociales y nos de- posibles rivales. En pocas palabras, el • Realizarlo en la ducha, por aquello de los residuos.
vuelve poéticamente nuestra sed insaciable del otro. pissing bien puede interpretarse como
El pissing tiene como principio orinar sobre el cuerpo la reconstrucción actual o la repetición También debemos considerar que esta práctica, como
de la pareja, esta acción es conocida como golden shower continua en el tiempo de la marcación o cualquier otra, puede llegar a cruzar los límites de lo
—lluvia dorada—; sin embargo, existen muchas variantes delimitación del territorio que mantiene concebido como “un intercambio sexual sano” cuando
para evocar el placer en la micción: a salvo y bajo control a la manada; y ya se convierte en la única manera de obtener excitación
• Beber la orina directamente del cuerpo de la pareja —re- inmersos en el reino animal, recordemos o de llegar a un orgasmo y, en un extremo, puede alcan-
cordemos aquella escena protagonizada por la bellísima que la orina es un signo para atraer a la zar la tipificación de obsesión patológica cuando exis-
Emmanuelle Seigner en el filme Luna Amarga (Bitter pareja y que informa del propio poder, te daño directo a terceras personas, por ejemplo, si se
Moon, 1992). fuerza, edad y época reproductiva. espía en baños públicos o se orina frente a quienes no
• Beber la orina mezclada con alguna bebida. Partiendo de la psicología, el pissing están de acuerdo.
• Orinarse sobre uno mismo. nos remonta a la primera infancia, al pri- El pissing ha sido categorizado por sus aficionados
• Observar a la pareja al orinar. mer placer sucedido al control de los esfín- como un “deporte acuático” que, según su forma, se
• Observar cómo orinan otros a la pareja. teres, a aquellas primeras veces que deci- clasifica en las siguientes disciplinas:
• Masturbarse mientras se huele un paño empapado dimos no dejar libre el curso de nuestras • Lluvia dorada: orinar sobre la pareja.
de orina. excrecencias y optamos por la tensión que • Las cataratas del Nilo: orinar sobre el clítoris.
• Escuchar orinar a la pareja. conlleva el control de las necesidades más • Navegación del Amazonas: orinar sobre el pene.
básicas de nuestro cuerpo para, finalmen- • Fuente de Venus: sexo oral a la mujer hasta el orgasmo,
Esta práctica conlleva un alto grado de confianza y te, ser individuos integrados al mundo y momento en que ella orina la boca de la pareja.
transgresión, pues en el común cotidiano orinar es un su cultura, que ahora transgredimos en • Rocío de la serpiente: versión masculina de la anterior.
acto solitario e individual, a veces hasta vergonzoso, y nombre del placer sexual. ¡Bravo! • Riego del roble: la chica orina mientras el pene esta
por lo general las convenciones socio-culturales sitúan El pissing es considerado una práctica dentro de su vagina.
nuestras secreciones como “desechos del cuerpo” que, de bajo riesgo, pero en caso de ingesta • Inundación de la cueva: el chico orina dentro de la vagina.
si bien son síntomas de un organismo saludable y un debe tomarse en cuenta que no existan
vestigio de nuestra historia animal, para la integración heridas o llagas en la boca para evitar En las dos últimas formas, recordemos que la uretra
y convivencia diaria deben ser imperceptibles —el sudor posibles contagios o infecciones. Siempre no sólo transporta el semen o aquel fluido blancuzco
El pissing es aquella con desodorantes, las mucosidades con pañuelos, la estará latente la posibilidad de efectos —que aún no se define abiertamente como la eyacu-
práctica sexual en la que orina en el lugar idóneo, encerrado y despoblado, etc. secundarios, como irritación o urticaria lación femenina—, sino también la orina, por lo cual no
Para los asiduos al pissing, la excitación y el placer en pieles muy sensibles, ya que la orina pueden realizarse ambos actos al mismo tiempo, pero
la orina es despojada inician al convertirse en cómplices, observadores del tiene un pH muy ácido. Finalmente, debe sí orinar inmediatamente después de la eyaculación.
de su categoría de orinar, derrumbando la idea del acto solitario para en tomarse en cuenta que aunque la orina es Por último, sólo me queda decirles que de ahora en
seguida cometer la doble transgresión que reubica al estéril, una infección de las vías urinarias adelante piensen muy en serio aquella recomendación
secreción y convertida en líquido fuera de su categoría de remanente del cuerpo podría trasmitir bacterias de la uretra y de beber dos litros de agua al día, ya que como hemos
un elevador del éxtasis y lo encumbra como húmeda savia, indispensable para los riñones. visto puede ser altamente beneficiosa para nuestro
el encuentro con el placer y colmar los cuerpos aman- cuerpo, mente y sexualidad. ¡Salud!
entre los amantes e tes de esa extraña belleza que deviene tras la destruc- Algunas recomendaciones para llevarlo
inclusive, muchas veces, ción de lo correcto. a cabo son:
Una de las principales explicaciones científicas de • Tomar mucha agua antes del acto para Dora Márquez (ciudad de México, 1980) obtuvo mención hono-
en una puerta líquida esta práctica nos transporta a la historia antigua, al reducir las cantidades de sal y minerales. rífica en el primer concurso de producción radiofónica de Conaculta.
hacia el orgasmo. sexo básico; ya que, dentro de los significados filogené- • Tomar líquidos endulzados para diluir Participó en el virtuality Caza de Letras, organizado por la Dirección
ticos de la orina humana, ésta es una barrera para los el sabor natural de la orina. de Literatura de la Universidad Nacional Autónoma de México.

16 | Los Suicidas Los Suicidas | 17


| E l ch a perón |

Uno debe estar ebrio


1 siempre, si no, se siente
el paso del tiempo que curva
los hombros. Debemos
intoxicarnos con vino, con
poesía o con virtud, usted Nunca escribí una frase que
elige. Pero intoxíquese. 2 valiese la pena mientras
Charles Baudelaire estaba bajo la influencia del alcohol.
Raymond Carver

La civilización comenzó con la destilación.


3 4
El vino es la defensa de la verdad,
tal como ésta es la apología del vino.
William Faulkner
Søren Kierkegaard
Después del primer
5 Las agonías
vaso de absenta,
se ven las cosas como
6 del borracho
uno desea. Después encuentran su
del segundo, se ven paralelo más exacto
como no son. en las agonías del
Finalmente se ven místico que abusó
como son en realidad, de sus poderes.
y ésa es una sensación Malcom Lowry
horrible.
Oscar Wilde
El intelecto humano debe su superioridad
8 sobre las especies animales inferiores, en gran
medida, al estímulo que el alcohol le ha dado a
7 El alcohol es necesario, escriba lo que escriba. la imaginación.
Francis Scott Fitzgerald
Samuel Butler

Todo hombre
9 10 que se respete a
Uno empieza sí mismo debería
por no beber emborracharse tal
y termina como dicta la añeja
asesinando a costumbre: a la
su familia menor provocación,
y de preferencia
Ambrose Bierce
en cualquier
ceremonia pública.
Mark Twain

18 | Los Suicidas
| su i c i d i o s ejemp l a res |

Estuve
borracho
durante
muchos años
y después me
morí
Por Alejandro García Abreu

El suicida tiene tanto de héroe como de niño.


Nunca sabe a ciencia cierta si está jugando
con sueños o con fuego.
Nuria Amat

T
enía todo lo que quería y sabía poemas. Había viajado como corresponsal del Toronto Star
que nunca volvería a ser tan feliz”, acompañado por Hadley Richardson, su primera mujer.
afirmó Francis Scott Fitzgerald en Tiempo después conoció a Fitzgerald, en el bar Dingo de
1921, tras casarse con Zelda Sayre y des- la Rue Delambre.
pués de iniciar su carrera literaria —a los Cuando los dos escritores se conocieron en abril de
veinticuatro años— con A este lado del pa- 1925, el alcohol era parte fundamental de la vida de am-
raíso, libro que le concedería gran popula- bos y Fitzgerald disfrutaba verse convertido en una cele-
ridad y que le facilitaría publicar en el sello bridad por la publicación de El gran Gatsby. Comenzaron
Ilustración: Carlos Sandoval

Scribner’s. Ulteriormente viajó a Francia una amistad tan estrecha como tormentosa y la adicción
con su esposa. En 1925, Fitzgerald con- a la bebida reforzó la relación, del mismo modo en que la
cluyó El gran Gatsby —la más célebre de deterioraría posteriormente. En una carta que le dirigió a
sus novelas—. Dos años antes, instalado en Hemingway en 1926, Fitzgerald examinó meticulosamen-
París, Ernest Hemingway debutó en una te Fiesta; Hemingway le había entregado una copia de la
pequeña editorial con Tres cuentos y diez novela para que la comentara y le hiciera sugerencias.

20 | Los Suicidas Los Suicidas | 21


| su i c i d i o s ejemp l a res |

Asistimos a la hacer rodar botellas de champaña por la Quinta Avenida Hemingway estaba convencido de Mientras creía que era capaz de renunciar a la bebida
al amanecer y en una ocasión saltaron a la fuente Pulit- que, tras una herida sufrida en Italia du- en cualquier momento, Hemingway sabía que ese no era
desintegración de zer frente al hotel Plaza de Nueva York. Casi dos décadas rante la Primera Guerra Mundial, se había su deseo. El problema era, escribió en 1943, que a lo largo
dos hombres, al lamento más tarde se separaron, tras una larga serie de conflictos, ganado el derecho a beber. Desde sus del tiempo había comprobado que “cuando las cosas
excesos y desastres. Ella quedó confinada en un psiquiá- primeros años en Europa, convirtió a la van realmente mal puedo tomar una copa y ensegui-
de dos inteligencias trico, donde murió durante un incendio. Pocas semanas bebida en una parte esencial de sus acti- da van mucho mejor”. Durante su última época —narra
malogradas. La literatura después del último día que se vieron, Fitzgerald se des- vidades cotidianas. Su aguante era desco- Donaldson—, Ernest Hemingway se enfermó frecuente-
pidió de Zelda con una misiva: “Tú eres la persona más munal, pero con el paso del tiempo el alco- mente. Contrajo hepatitis y comenzó a leer El hígado y
desaparece con espléndida, encantadora, tierna y hermosa que he cono- hol lo debilitó. Todas las mujeres en su vida sus enfermedades. En 1961 le diagnosticaron psicosis
aquello que la misma cido en mi vida”. lo acompañaron en los rumbos del vino y maniacodepresiva: estaba en la antesala de la muerte.
Fitzgerald observó su propia caída, su naufragio del licor, en los fulgores cotidianos. Fue Fue sometido a un tratamiento de electrochoques y, al
quema o ahoga. mancomunado. Fue un anatomista del desastre —en pa- un dipsómano funcional durante muchos ser dado de alta, se dirigió a su casa en Ketchum, Idaho,
Epítomes de escritores labras de Enrique Vila-Matas—: reflexionó sobre el “pre- años. Desde su temprana corresponden- donde se mató con un tiro escopeta la mañana del dos
sente pavoroso de un pasado que podía haber existido” y cia con sus compañeros de pesca del lago de julio.
alcohólicos, Hemingway buscó la noche suave, como dicta el título de uno de sus Walloon y sus amigos del cuerpo de ambu-
y Fitzgerald —en su libros. A los cuarenta y cuatro años, el alcohol había de- lancias, alardeaba constantemente de su ***
desafío a la muerte— gradado su salud, al igual que minado su carrera literaria resistencia: “Estoy bebiendo fuerte —es- Asistimos a la desintegración de dos hombres, al lamen-
y sus relaciones sociales. Y a su vez contribuyó al infarto cribió en 1918—. Me tomo unos dieciocho to de dos inteligencias malogradas. La literatura desapa-
resultan la antítesis del que terminó con su vida el veintiuno de diciembre de 1940 martinis al día”. Y en 1923 exclamó: “Me rece con aquello que la misma quema o ahoga. Epítomes
fuego y del agua. en Hollywood. En un cuaderno de notas escribió una línea gusta ver a todos ebrios. Un hombre no de escritores alcohólicos, Hemingway y Fitzgerald —en
—a modo de vaticinio fúnebre— que enunció su destino existe hasta que no está borracho”. su desafío a la muerte— resultan la antítesis del fuego
Autores vitalmente animados, He- inexorablemente etílico: “Entonces estuve borracho du- En una carta a Ivan Kashkin —un y del agua. Contrapuestos, delatan la ambivalencia de la
mingway y Fitzgerald frecuentaron el bar rante muchos años y después me morí”. crítico ruso que admiraba su escritura— bebida —su doble origen—, siguiendo una idea de Gaston
del Ritz y los cafés de Montparnasse. El Hemingway no asistió al funeral de Fitzgerald, su Hemingway elogia el whisky, el vino tinto Bachelard, quien transfiguró al alcohol en un factor del len-
segundo —decía su colega— “se emborra- antiguo amigo y mentor, quien le consiguió su primer y el ron, mismas bebidas que menciona guaje. El alcohol de Hemingway es el alcohol que flamea;
chaba siempre por poco que bebiera”. En editor de importancia y sugirió cambios decisivos en en Las verdes colinas de África. Luego está marcado por el signo del fuego. El alcohol de Fitzge-
cambio, Hemingway convirtió su afición Fiesta. La amistad había concluido años antes. “Ernest celebró el ajenjo en Por quién doblan las rald es aquél que sumerge y que da el olvido y la muerte;
al alcohol en una actividad competitiva: boxeaba con la sombra de su colega para cerciorarse de campanas. El protagonista, Jordan, ase- evidencia el signo del agua. El papel ancilar de la bebida en
soportar los embates de la bebida era una sus méritos —cuenta Juan Villoro— y Scott requería del gura que con él puede recuperar los re- sus textos —sumado a múltiples anécdotas— revela dipso-
suerte de prueba. “Fitzgerald era blando ultraje para cerciorarse de que sólo podía hablar en nom- cuerdos gratos de épocas remotas: manías arrebatadas. Ambos exaltaron las “voluptuosida-
—afirmó Hemingway en una entrevista en bre de los caídos, con ‘la autoridad del fracaso’.”Mientras des fulminantes” de los destilados y sus “encantamientos
1960—. Se disolvía con una sola gota de al- se comentaba el retorno glorioso de Hemingway con Por Un solo vaso ocupaba el lugar de las enervantes”. Consumidos, disueltos, convirtieron a la sed
cohol.” Invariablemente hubo rasgos his- quién doblan las campanas, Francis Scott Fitzgerald mo- veladas en los cafés, los paseos por en parte trascendental de sus obras —en inspiración crea-
triónicos en el gusto de Fitzgerald por la ría con un ejemplar del libro en su buró, dedicado por el los castaños que ahora estarían en dora—, para finalmente inmolarse: el final de la trama en el
bebida. Cuando era joven —dice el biógra- autor “con afecto y estima”. flor… las librerías, los museos, las libro de la vida.
fo Scott Donaldson— a veces fingía estar El protagonista de Por quién doblan las campanas po- posibilidades de leer por la noche y
ebrio y daba tumbos en los tranvías. Su dría ser el trasunto del propio Hemingway: Robert Jordan descansar; todas las cosas que dis-
fascinación por Zelda Sayre —cuya pasión escribió un libro sobre España y no puede apartar de su frutara, cosas que ya había olvida- Alejandro García Abreu (ciudad de México, 1984) es ensayista
por la danza lo atraía— se acentuó porque mente el suicidio de su padre. Hemingway intentó expli- do, volvían en cuanto probaba este y jefe de redacción de Los Suicidas. Es coautor de Línea de sombra.
era una mujer que disfrutaba beber y a la carse la decisión de su progenitor de morir por propia mano líquido alquímico, opaco y amargo, Ensayos sobre Sergio Pitol y ha sido colaborador en revistas cultu-
que le atraía el exhibicionismo tanto co- —la suya fue una familia rasgada por el suicidio: su padre, que trababa la lengua, calentaba el rales como Nexos y Revista de la Universidad de México. Fue becario
mo a él. La pareja llamaba la atención por su hermano, una de sus hermanas y su nieta se quitaron estómago, alteraba las ideas y hacía de la Fundación para las Letras Mexicanas en los periodos 2007-
su comportamiento en las fiestas: solían la vida. bullir el cerebro. 2008 y 2008-2009.

22 | Los Suicidas Los Suicidas | 23


|DOSSIER|

El alcohol en » Que sólo 8 de cada 1, 000


México
La Encuesta Nacional de mexicanos asegura beber
Adicciones 2008 revela:

» Que casi 4 millones todos los días.


de mexicanos abusan
o dependen del alcohol.
De éstos, 3 y medio
millones son hombres
y más de medio millón
son mujeres.

» Que casi 27
millones de
mexicanos, » Que el estado en el que
aunque beban
con poca frecuencia, hay más personas que beben
cuando lo hacen diario es Querétaro, y en el
ingieren grandes
cantidades. que menos es Sonora.
DATOS
Que el estado con mayor porcentaje de Que la cerveza es la bebida de preferencia
abusadores / dependientes del alcohol es y en proporciones significativamente menores,
Nayarit y el menor, Baja California. el vino de mesa y las bebidas preparadas.

Que tanto en hombres como en mujeres, el Y: Considera como bebedores altos a todas
grupo de edad que muestra los niveles más aquellas personas que, por lo menos una
altos de consumo es el de 18 a 29 años. vez en su vida, hayan ingerido cinco copas
o más en una sola ocasión.
Que por cada 8.5 hombres que ingieren
alcohol de 96° y aguardiente, sólo hay una No hace diferencia entre aquellas personas que
mujer que lo hace. abusan y aquellas que dependen del alcohol.

24 | L o s S u i c i d a s
| D o c t o r S T R A N G E R LO V E |

El compañero (CENSURADO) Querido Dr. Strangelove:


Estoy en una situación insostenible. Acudo a usted
después de agotar todas mis opciones. Escribir cartas
haber si ora para navidad vamos. Haber si
quiere la gorda.
El compañero (CENSURADO) andava
Por H.G. Sarquis (escribir en general) nunca ha sido uno de mis talen- vendiendo unas pastillas medio raras en
tos. Le adjunto algunas entradas de mi diario donde los baños hoy. La gorda dice que no le entre
abordo la situación que hoy me ocupa. Espero tenga pero todos los demás compañeros le esta-
un consejo oportuno. ban comprando. Le compre nomas dos pero
Gracias de antemano. todabia no las pruebo. Haber si al rato con
SUFRAGIO EFECTIVO, NO REELECCION. el Tomas, ese guey le entra a todo.
S. de la R. C. Lic. (CENSURADO) (Nota de la re-
dacción: El nombre fue censurado para proteger la Septiembre 16, 2009
identidad del autor y la integridad física del colum- El pinche llacusi no queda bien. Ayer empe-
nista). (Nota del columnista: Pussies. Lo hicieron so a filtrar y hasta el lobi dicen que llego la
para proteger sus cobardes traseros. La última vez agua. El compañero (CENSURADO) no ha
que intentaron protegerme amanecí en los separos traido de sus pastillitas. Todos andamos
de una delegación tras veinte horas de arresto.) bien erizos desde el Lunes pasado. Y pa la
ceremonia de ora haber como aguantamos
Agosto 5, 2009 el choro del chaparro. Vamos a salir jetones
El desayuno estubo de gueba. El gober llego tarde, como el lider sindical ese hace unos meses.
pa variar. Que si este año sí le vamos a aprovar sus Tssss que quemón. Un compañero de la
mamadas. Chale. Re bueno pa pedir, pero que tal pa oposición, que también anda reerizo, dice
flojar. Sus pinches botellitas que nos manda saben a que va a sacar unos toques para hoy en la
madres, ni con coca rifan. La gorda emepeso a remo- noche. Si no a puro vino nos la llevamos.
delar el patio. Otra ves. Ya van cuatro desde que lle- Ay diario, ando emocionado. Mañana em-
gamos al defe. Y uno que no tiene ni pa la gasolina de piesa el torneo de panbol intercomisional!!!!!
la escolta. Desde que llegamos anda muy cambiada.
Ora se fue a tragar con la esposa del senador (CEN- Octubre 19, 2009
SURADO) a no se que pinche restoran en Polanco. Si Los de la comisión de seguridad pública nos
cuando estábamos en (CENSURADO) no la sacaba dieron en la madre ayer. Chale. Al minuto 9
de las pinches quesadillas de la Chole y ora no come anotó por nuestro equipo el compañero  (CEN-
en la casa ni por error. Y cada vez más gorda. Antes SURADO), y todos celebrando. El resto del
no me importaba pero ora si ya se le paso la mano.    primer tiempo estuvimos a la cabeza pero en
el minuto 5 del segundo, el culero de (CENSU-
Agosto 17, 2009 RADO) anotó un pinche golazo casi que desde
Con eso de que metimos el carro completo en la media cancha. Pensábamos que iba a quedar
federal, ora está cayendo mas feria. En la reunión empatado. Ya casi se acababa y que el baboso
de bancada de hoy anduvimos discutiendo algunos de (CENSURADO) le hace un pase a (CENSU-
puntos relevantes, chance nos instalan el llacusito RADO), que estaba de portero, y que se le me-
Ilustración: Carlos Gamboa

que queríamos pal caballito!!! (cruzo los dedos!). te entre las patas. Autogol. Ni pedo. Nos toca
Ya le terminaron el patio a la gorda. Quedó pa- pagar la peda del sábado. Lo bueno es que
dre. Le puso unos monumentos de unos potritos. la comisión de seguridad tiene reunión maña-
Se viera como que estuvieran tomando agua de la na con el Marti y la Gualas, a ver si siguen tan
alberca. Me acordé del rancho en (CENSURADO), contentos en la tarde los culeros, ja ja.

26 | Los Suicidas Los Suicidas | 27


| D o c t o r S T R A N G E R LO V E |

Aunque perdimos estuvo chido por- toda la semana con que la llevara, ni pedo. Pensé que escuela tanto como para que un par de legisladores 2. La del príncipe moderno
que la compañera (CENSURADO) me no pasaría de una peda aburrida pero como a las 3 la realmente puedan sentir amor por alguien además Es usted un hombre que ambiciona go-
vio conectar el super pase que culmino compañera (CENSURADO) ya estaba ahogada y que va de sí mismos. Interesante descubrimiento; directo bernar este país o por lo menos impulsarlo
en el primer gol. Hasta se avento un y le empieza a mentar la madre a la gorda, que “pinche a mi libro de Datos estúpidos que no necesitaba desde la legislación. Enhorabuena. Si bien es
chiquitibun desde la tribuna. Creo que vieja no sirves ni pa dar vergüenzas, no eres vieja para saber. En fin, gracias por las risas. Pasemos a tu cierto que en este país la imagen pública im-
le gusto, diario!!!!. este cabrón y ya todos saben que el me quiere a mi” yo conflicto. porta poco, la realidad es otra. La imagen ne-
nomas ponía cara de “pinche vieja loca” pero que la gor- ¡Ah!, los humanos y sus sentimientos. Tan sen- gativa importa, y mucho. Al pueblo le encanta
Octubre 21, 2009 da se prende, se le echó encima y que la agarra de las sibles y conflictivos, tan necesitados de cariño, de el villano bonachón, el antihéroe robinhoodes-
La compañera (CENSURADO) me habló greñas, arrastró a la pobre compañera hasta el patio de aprobación y —en las palabras de un cineasta britá- co que rompe la norma sin molestar a su ma-
hoy en la comida. Me felisito por mi dis- la casa, entró la escolta de la casa pa separarlas pero la nico, alguna vez casado con una cantante de pop que drecita al tiempo que le prende una veladora a
curso sobre la reforma en seguridad, se señora de la casa los detuvo, “ni madres. Uno a uno, que también creía serlo— “de la palmadita en la espalda. la virgencita. Si puede, filtre un par de fotogra-
me hace de que se dio cuenta que me lo nadie se meta culeros”. Luego luego se hizo la bolita pa Atta’Boy”. ¿Cuándo aprenderán? Los grandes hom- fías de usted con la compañera (CENSURADO)
hizo la chavita de polacas que tengo ha- ver los cates. Mi gorda le iba poniendo en su madre a la bres, los líderes y estadistas realmente memorables, a alguna revista del corazón. Por supuesto no
ciendo el servicio social, aunque creo que pobre compañera, hasta que la otra se puso las pilas y no están hechos de la materia de las emociones. La deje a su mujer, al contrario, niegue rotunda-
la libré con el choro que le eché. Al final de que le acomoda un cabezazo en la narizota. Tiene unos gente dispuesta a la gloria está también dispuesta a mente los rumores con una sonrisilla cínica en
la comida le pregunté si ya tenía quien la guevotes la gordita, nomas sopló la sangre y orale, que la renuncia de todo aquello que alguna vez conside- la boca, sólo no deje de invitar a los paparazzi
llevara al reventón del compañero (CEN- le conecta derechazo en la quijada y pum, suelo la com- raron precioso. La recompensa del poder es el poder a sus escapadas románticas con la legisladora
SURADO) el próximo viernes, que si no pañera. Ya la iba a rematar con el clásico brinco/codazo mismo, mi ignorante amigo. No hay lugar para tibie- antes mencionada. Esto le ganará una ima-
quería ir conmigo. Me dijo que si diario!!!!. en la espalda pero que la compañera se rueda y la pobre zas. Perseguir el poder buscando las mansiones y el gen de gavilán pollero inmejorable, además
  gorda nomas le atinó al piso de marmol. Patada de la dinero es como perseguir el oro porque brilla bonito. de que le dará tiempo aire gratis en las tele-
Noviembre 20, 2009 compañera derechito a la cabeza de la gorda. Le sacó Nimiedades como la familia o los sentimientos, pro- visoras nacionales. Alguna vez un gobernador
Feliz día de la Revolucha diario!!. Hoy fue mas mole, la gorda se encabrona otra vez, le quita un pios o de los demás, sólo se interpondrán en su cami- de Luisiana, E. U. A. —probablemente el más
un buen día. El despapaye empeso des- pomo al mesero que andaba ya organizando las apuesta no. La pregunta obligada es: ¿Qué clase de hombre excéntrico que haya ocupado ese cargo—, di-
de el desayuno en casa de la compañera y orale! Botellazo en la mera cholla. La compañera per- es usted, ciudadano? ¿Busca usted el poder o los jo: “La única manera en la que puedo llegar a
(CENSURADO). Cancelamos actividades dió el conocimiento y ahí si la señora de la casa detuvo bocadillos que tiene como guarnición? Hágase esas perder esta elección es si me encuentran en la
por el resto del día después del discurso el desmadre. “Ya estuvo ya estuvo, Lupe!” dijo “ya sabe- preguntas, sea honesto y, cuando esté seguro, lea las cama con una mujer muerta o con un mucha-
del compañero (CENSURADO). Como a mos que esa pinche golfa no te da la vuelta”.    opciones que le sugiero abajo. cho vivo”. Pocas veces se han dicho palabras
las cinco ya todos estábamos ahogados. A más sabias. Podríamos decir que lo único que
toda madre. Fue de esos días que sientes P.D. Eso fue la semana pasada, doctor. Hoy las cosas con 1. La del asalariado glorificado podría destruirlo a usted es que le suceda lo
que todos los compañeros son tus cuates, la gorda están cada vez mas incómodas. Le dije que había De acuerdo. Entró usted a la política porque le segundo. Después de todo, estamos en Méxi-
sin importar la bancada o la comisión. dejado de ver a la compañera, pero no puedo doctor! Soy pareció la distancia más corta entre pobreza y segu- co. Mientras eso no suceda, usted tranquilo, y
A todo dar diario. Ando bien clavel con débil. Dígame que hacer. Mi futuro político peligra. ridad. Es válido. Patético, pero válido. Deprimente del nos vemos en la grande en 2012.
la compañera (CENSURADO), creo que la tipo de personas que hemos puesto al volante de este XOXO
quiero diario. No se que hacer. La gorda Respuesta accidente automovilístico al que llamamos país, pero Dr. Strangelove
ya esta sospechando. Hace como un mes De entrada, tu bitácora —o diario como tan elocuen- válido. Felicidades, pertenece usted al 94.6% de los
que no planchamos, la semana pasada temente la llamas— es digna de colegiala insípida de políticos que llegan al poder para servirse mas puré de
tuve pretesto porque los bisteces se an- secundaria. Fue divertido, no lo niego, por momentos papa. Sus opciones aquí son claras. Para mantener su
daban descongelando y ella sabe que asi no sabía si estaba leyendo la carta de un lector o si curul lo único que usted necesita es… bueno, mante-
no se puede, ya la comadre le ha dicho, había entrado al universo paralelo de Doogie Howser, ner su curul. No haga nada, siéntese derecho, vote lo
pero ora? Voy a tener que hacer algo. M.D., pero con el lenguaje destrozado. Si te hace sentir que su líder de bancada le diga que vote y, al final del
mejor nos regalaste no sólo una tarde de risas sino una día, a nadie le va a importar si usted se esta tirando a
Diciembre 15, 2009 lista eterna de chistes para los siguientes seis meses. la compañera (CENSURADO), a la líder del partido o H. G. Sarquis (ciudad de México, 1983) es cuentista.
Hoy fue la posada del compañero (CEN- “Creo que le gusto, diario”: oro puro. La verdad, no nos a la mascota de la selección nacional. Honestamente Es coautor de Estación Central y consejero editorial de
SURADO). La gorda estubo chingando sorprendió la revelación del poder legislativo=patio de nos vale madres. Los Suicidas.

28 | Los Suicidas Los Suicidas | 29


|CRÓNICA|

Alcoho
así, me pidieron que bajara del coche para soplar en el Llegamos a nuestro destino. El policía
mentado aparato. abrió la puerta, y no había terminado de sa-
Un presunto médico (a juzgar por la bata blanca) te lir cuando un par de tipos se acercaron para
enseña una boquilla empaquetada en una bolsa de plás- ofrecerme ayuda legal. Ya antes había es-

límetro.
tico, abre el envoltorio, saca la pipa para ponerla en el apa- cuchado de los famosos coyotes que por
rato conocido como alcoholímetro y, finalmente, te pide tres mil pesos pueden reducir la detención a
que soples como si estuvieras inflando un globo. Yo, para casi la mitad; gente nefasta. No acepté
cumplir la instrucción cabalmente, imaginé que eso hacía gentilmente y seguí caminando hacia el

El proceso y soplé. El doctor considero que mi esfuerzo había sido


exiguo, así que tuve que espirar por segunda vez. Uno de
los policías que me rodeaban pareció insultado por mis
juzgado, pero los pseudo-abogados me
acosaron e incluso llegaron a insultarme.
“Te van a chingar allá adentro, cabrón”. “Ya
exhalaciones insuficientes y emitió alguna amenaza que valiste madres, güey”. “¿Cómo te llamas?”.
ya no recuerdo; estaba nervioso, así que soplé con toda Hice caso omiso a todo. Luego supe que, de
la fuerza que pude. La pantalla digital iba en asenso .38, haber dicho mi nombre, habrían tramitado
.39, .40, .41. En ese momento el doctor quiso saber si al- un amparo sin mi permiso. Supongo que
guno de mis acompañantes estaba sobrio y tenía licencia después de varias horas de encierro y des-
para conducir. Fue entonces cuando comprendí que había velo, una salida prematura puede resultar
pasado a formar parte de las estadísticas de los deteni- muy atractiva.
dos por manejar en estado de ebriedad. Entramos en el juzgado y nos ence-
Un policía, el malo, me pidió que lo acompañara a rraron en los separos. Nos informaron

Fotografías: Iván Vilchis Modelos: Daniela Villaseñor, Rubén Salazar, Emiliano González, Simón Guevara
una mesa circular que estaba encima de la banqueta. que debíamos esperar a que el médico
Otro policía, el bueno, fue mi custodio. El malo exigió legista nos revisara. Me sentí esperan-
que le diera la tarjeta de circulación, mi licencia y que me zado, seguramente el doctor notaría mi
sentara. Yo estaba muy nervioso y le dije que no quería evidente estado de sobriedad y haría lo
sentarme, que prefería estar de pie, y por aquella humil- pertinente para que pudiera salir de allí.
de petición fui tratado con rispidez mientras se llenaban Estuvimos un buen rato en el cuarto
los papeles de mi detención. A través del policía bueno de proporciones minúsculas. Yo permane-
conseguí que mi novia pudiera llevarse el coche a pesar cía parado tratando de saber qué pasaba
de no tener licencia, y eso evitó que ella tuviera que pe- afuera a través del ojo de la puerta, mien-
dir un taxi y, claro, que se llevaran mi auto al corralón. tras que mi compañero de desventura se
Cuando el papeleo estuvo terminado fui exhorta- lamentaba. Aseguraba que sólo se había
do a esperar al interior de una patrulla vacía. No podía tomado dos cervezas, como todos hace-
Por Julio Antonio Fonseca dar el siguiente paso hasta que llegara otro conductor mos en esos casos, incluso yo, pero en él,
ebrio que llenara el auto policial. Tenía muchas ganas y a juzgar por su apariencia, aquel era

C
uando mi novia se dio cuenta de que Los integrantes del programa “Conduce sin alco- de orinar y le pedí al policía bueno que me dejara estar un asunto improbabilísimo, casi fantás-
había un retén del alcoholímetro hol” utilizan conos naranjas para hacer una especie de afuera, parado. Aquél aceptó y nos quedamos plati- tico. Estuve tentado a contrariarlo, pero
a dos cuadras de distancia, sugirió embudo en diagonal que va a lo ancho de toda la ave- cando un rato; aproveché para tratar de corromperlo, juzgué que era insensato. En caso de al-
que tratáramos de evitarlo. Yo pensé que nida, y a través del cual pretenden evitar que alguien pero no pude. guna hostilidad no habría encontrado ma-
las dos cervezas más una cuba que había se les escape. Al final de la larga hilera que se forma, Cuando por fin detuvieron a otro borracho, nos hicie- nera de escapar.
ingerido, en un lapso de tiempo conside- hay un oficial que te pregunta cuánto has bebido y lue- ron abordar la patrulla y nos llevaron a la delegación Beni- Unos cuarenta minutos después fui
rable —tres horas—, no tendrían por qué go se acerca a una distancia impúdica para escuchar to Juárez. En el trayecto las miradas de los automovilistas llevado con el médico legista. Me com-
ser un problema y seguí adelante. la respuesta. Yo fui deshonesto, oculté la cuba. Aun morbosos me hicieron sentir como todo un delincuente. porté de manera amable y halagüeña:

30 | Los Suicidas Los Suicidas | 31


|CRÓNICA|

Poco antes de las cuatro de la mañana ingresaron contacto con la banca). El “Torito” de-
a dos “sobrios” más. Nadie decía nada. Aproveché mi bía ser un lugar mejor; había escuchado
esquina para acomodarme en posición fetal e intentar que incluso había camas. Nunca entendí
dormir. No pude hacerlo, pero a juzgar por los ronquidos muy bien qué fue lo que pasó ese día,
de los demás, fui el único. pero allí, en los sótanos de la delega-
Cuando por fin pude dormitar, un alcohólico anóni- ción, cumplimos nuestro encierro.
mo nos despertó. Eran las siete de la mañana y aquél El castigo, descubrí, es la condena
llevaba panfletos para invitarnos a su asociación. Jamás a un número determinado de horas de
he tenido un problema con los “AA”, pero en ese des- aburrimiento continuo. Adentro no hay
pertar los tuve. Teóricamente, las primeras horas de la hostilidades (sin contar el comentario
cruda son el momento idóneo para convencer a la gente cizañoso que el ingeniero hizo respecto
que tiene un problema con la bebida, es cuando son más a que yo, “güerito” y “fino”, era el único al
susceptibles. Pero los de mi lado sólo estábamos desve- que habían permitido ingresar con celu-
“mi nombre es tal, para servirle”, etc. Y incuestionable sobriedad: “aunque se que no te vas a lados, y ya nadie volvió a dormir. lar, o la inexplicable paranoia del mismo
contesté a todo con la mayor velocidad suicidar”. No me pidió nada más. Bajamos. Al fondo Fue el momento de las presentaciones. Descubrí que ingeniero hacía el marinero; juraba que
y sensatez que pude. Luego me hizo le- había tres mazmorras. En la primera, dos hombres os- los señores que antes había tachado de “severos” eran estaba allí “por alguna razón”).
vantarme, pegar los talones, extender curos miraban hacia el techo con severidad. Las otras amables. Uno tenía cuarenta (era marinero) y el otro se- El marinero nos entretuvo un rato
los brazos hacia delante y echar la ca- dos eran una fiesta. Instintivamente, me encaminé a senta (ingeniero). Los dos que llegaron más tarde eran, al con sus crónicas de viaje. No hubo más
beza para atrás; ejercicio que cumplí a la estas últimas, pero el policía cortó mis expectativas de igual que yo, veinteañeros. Uno de éstos últimos también diversión. Me fue imposible concentrar-
perfección. “Muy bien. Estás sobrio”. Or- tajo. “Tú vas con los sobrios”. Para que “los severos” no era escritor, poeta, y teníamos conocidos en común. Ante me en el libro de Carlos Fuentes que lle-
gulloso y satisfecho, salí creyendo que notaran mi desprecio, di un paso atrás y me negué ha- la coincidencia no supimos a que estadística apegarnos; si vaba, y lo mismo le ocurrió a mi compa-
tenía mi pase de salida en la bolsa. ciendo un gesto, señalando el lugar de donde venía el jol- a la excesiva cantidad de escritores que hay en nuestra ge- ñero poeta con el ensayo sobre Coetzee
Hicieron que regresara al separo y gorio y que me parecía más amable. Mis peticiones fue- neración, o a la excesiva cantidad de escritores ebrios que que le había llevado su novia.
tuve que esperar nuevamente, en esta ron vanas. Para seguir un orden preestablecido yo tenía hay en cualquier edad. El otro joven salió temprano; había A las nueve de la noche comenzaron
ocasión a que la jueza se desocupara. El que entrar al lugar que ocupaban los detenidos sobrios tramitado un amparo y no tuvimos tiempo de conocerlo. a salir los primeros, sin despedidas acalo-
femenino me pareció una bendición; todo para el médico (aunque ebrios para el aparato). La única A pesar de las rejas, nuestras mujeres podían llegar radas. Alrededor de las diez me liberaron.
sería más fácil con un poco de coquetería. diferencia formal es que nosotros ya habíamos compade- hasta abajo, y eso diversificaba el ambiente un poco. Cada Fueron a recogerme mi mujer y el amigo
Estaba muy equivocado. Cuando entré a cido ante la jueza, y los demás debían esperar a que se les una llevaba bebidas y comida para todos. La mía fue la úl- que me llevó la chamarra y los tacos.
su despacho, me señaló una silla en la que bajara. Entré. Saludé con la cabeza y fui correspondido, tima en llegar, y por ello recibí el sobre nombre de “El Mal- Después de todo no es una gran ex-
debía sentarme sin ni siquiera mirarme. pero no indagué en las características de los señores que querido”. Nadie comía nada. Sentíamos las manos sucias, y periencia. Aunque por primera vez en la
“Quieres llamar a un abogado o te defien- me acompañaban. Me senté en una esquina y esperé. los alimentos fueron acumulándose en una de las esqui- vida fui privado de mi libertad, era do-
des tú solo. De una vez te digo que si te Media hora más tarde sonó mi teléfono celular. Era un nas. Pizzas, sándwiches y hamburguesas, más un agujero mingo y no hubiera hecho mucho con ella.
defiendes solo, sales antes.” “No pienso amigo que quería ver en donde “la seguíamos”. Él, con dos en el suelo para orinar. Lo peor de la detención, sin duda, es Eso sí, me queda una lección: no pienso
llamar a nadie.” Contesté. “Bien”, pareció detenciones previas, ya era todo un experto en las implica- el olor de las mazmorras. quedarme sin licencia para conducir.
satisfecha. Después de un nuevo interro- ciones del alcoholímetro, y me dijo que haría una pausa en La experiencia ajena indicaba que tarde o tempra-
gatorio me dio 18 horas y hasta entonces sus actividades nocturnas para llevarme algo de comer y no debían llevarnos al famoso “Torito”, centro de de-
acepté que esa noche no llegaría a casa. una chamarra. Hasta ese momento no había notado el frío tenciones donde se mezclan los borrachos de todos los Julio Antonio Fonseca (Antigua Guatemala,
El policía que estuvo encargado de que hacía allí adentro. Una hora después ya tenía un grue- retenes. Y esa era mi única esperanza para cambiar de 1982) es cronista y narrador. Reside en la ciudad
llevarme a las celdas que están en el só- so abrigo, diez tacos del Borrego y un refresco. Comí con el aire, para hacer algo, aunque fuera “ser transportado”. de México desde 1987. Es coautor de Historias
tano de la delegación, luego de pedirme mayor sigilo que pude para no llamar la atención. No era Ya me había cansado de orinar en el agujero que ha- de un naufragio. Estampas del Distrito Federal, de
que le dejara mis agujetas y el cinturón, que no quisiera convidar de mis alimentos, era que a esas bía en el suelo; necesitaba lavarme las manos y estaba próxima aparición, y ha colaborado en diversas
hizo un comentario burlón alusivo a mi alturas no conocía las reglas de convivencia. harto del frío (había utilizado el abrigo para no tener publicaciones de Guatemala.

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Nos acompañan los muertos


Rafael Pérez Gay

A continuación, reproducimos un fragmento del primer capítulo de Nos


acompañan los muertos. En esta novela, el narrador elabora un retrato de
los últimos días de dos ancianos —del adiós a sus padres—, y cuenta las
interminables jornadas de enfermedad y deterioro.

PARÍS NO ME CURÓ DE MIS PADRES. Nos hospedamos en el hotel Grands


Hommes, en la Place du Panthéon, el mausoleo más grande de París al que
se llega subiendo la cuesta desde el Jardin du Luxembourg. En la puerta del
hotel una placa dice en letras negras: “Aquí Breton y Soupault descubrieron la
escritura automática en el año de 1920 y escribieron Los campos magnéticos”.
De ser así, la verdad es que no descubrieron nada. No estaba de humor para
las charlatanerías surrealistas, cómo creer en alguien que cuando se va dormir
dice: voy a trabajar. Cretinos.
El verano era una parrilla de cuarenta y tres grados centígrados, París
ardía y sus viejos se morían deshidratados, en el abandono. Los noticieros
informaron del anciano número cien muerto a causa de la canícula. Los franceses
han desamparado a sus viejos, pensé mientras un camión de bomberos apoyaba
una escalera telescópica en la ventana de un departamento, en el tercer piso de un
edificio de la rue Pascal, en el cinquiéme arrondissement, para sacar de ahí el
cadáver descompuesto de un viejo perdido entre las sombras de su edad. Bien
visto yo también abandonaba a mis viejos. Todos alguna vez los hemos dejado
atrás, en el camino empedrado de sus pasos cortos. Imposible traerlos de su
mundo de dolores y medicinas, recuerdos ancestrales y manías desesperantes;
nadie puede recuperarlos de la decadencia y los adioses; los huesos se pulverizan,
el oído se pierde, la vista se nubla, la carne cae.
Una mañana atravesé la plaza bajo un sol que rajaba piedras y entré al mausoleo
Ilustración: Carlos Arriaga

del Panthéon para mitigar los calores en la frescura sórdida del mármol. Caminé por
los pasajes de las catacumbas de lo que un día fue la iglesia de Sainte Genevieve.
Bajé las escaleras y entré en la recámara donde reposan los restos de Alexandre
Dumas, Émile Zola y Victor Hugo. Las tumbas prestigiosas suelen ser mentiras
de piedra. La verdad, Zola era un advenedizo eterno en esa habitación. Todos los

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naturalistas se sentían anatomistas, seguidores de la verdad; la búsqueda de la verdad sentirse los primeros bebedores de las maltas de cebada y avena en la Escocia
es enemiga de la literatura. Ahí estaban los huesos de Hugo, el escritor que se adueñó del siglo xii, cuando asistieron al prodigio de la transformación milagrosa de la
del siglo xix francés entre otras razones porque alcanzó la alta vejez. Nadie se le cebada en agua de vida. Ordené el segundo cañonazo de single malt.
escapó, ni Balzac, él llevó las cintas del féretro del autor de La comedia humana. Al Junto a mi mesa, un anciano fumaba frente a una taza de café mientras
final de su vida, el abuelo de Francia acabó persiguiendo a las sirvientas, escapándose leía Le Monde. Se acercaba el diario a los lentes detrás de una cortina de humo
de noche en busca de una aventura que lo hiciera olvidar la decadencia del cuerpo. para enterarse de las víctimas de la onda calurosa que agobiaba París. Pensé
Victor Hugo murió el 22 de mayo de 1885 sin comprender qué hacía tan lejos que buscaba su nombre para saber si estaba muerto. No sé dónde leí que en un
de su juventud, consumiéndose de una congestión pulmonar durante siete días de mundo más estricto todos seríamos fantasmas. De un tiempo a esta parte olvido
agonía en una cama de la vieja casa de la rue de La Rochefoucauld. Tenía ochenta y nombres y pierdo las cosas. Aun en espacios pequeños los objetos se me esconden.
tres años, su obra y su fama secuestraron un siglo con su desmesura pública y los Me la paso persiguiendo lentes, llaves, encendedores y libros porque los pierdo
huracanes de su vida privada. En su lecho de muerte, Hugo juraba que había tenido luego de movimientos inconscientes. No vamos a hablar de las oscuridades del
conversaciones espíritas con Sócrates, Cristo, Shakespeare y Byron. Nadie supo Ello ni de las recámaras impredecibles de la mente, pero siempre termino en
de qué habló con estos personajes. Victor Hugo ya era un loco que se creía Victor búsquedas encarnizadas entre las cobijas, debajo de los cojines, de los sillones,
Hugo y se hablaba de tú con la eternidad. en el buró. No encontré mi encendedor y le pedí el suyo al viejo. Me lo dio sin
En el Diario que escribió a solas, cuando había muerto su hermano Jules, quitar la vista cansada del diario. Los parisinos son odiosos, por eso les han
Edmond de Goncourt contó que unos minutos después de la muerte de Hugo, Zola robado su ciudad, su enorme museo urbano les pertenece ahora a los árabes, a
le dijo en voz baja: “Creí que nos enterraría a todos; de verdad, llegué a pensar que los negros africanos, a los turcos, a los jóvenes migrantes que les prenden fuego
el viejo nos enterraría a todos, uno tras otro”. Goncourt terminó así la anotación del a sus barrios. Vi sobre la mesa un paquete de cigarros Gitanes.
día: “Zola se paseó por la casa aliviado por esa muerte, como si estuviera llamado a Las historias de familia se ocultan entre los nombres de algunas cosas del
ser el heredero de ese papado literario”. Algunas muertes alivian. Edmond escribió pasado. Quien ilumine con la memoria esas voces antiguas descubrirá los secretos
esto en la misma entrada del Diario: “Tengo sesenta años y esta noche una mujer de su vida. Abrí esa puerta cuando vi los Gitanes sin filtro del viejo y recordé
no muy joven pero muy hermosa me ha dicho adiós. En el fondo temo que le los cigarros Casinos que mi madre fumó durante más de cuarenta años, antes
haya dicho adiós a mi casa, a mi jardín, a mi vida”. Los Goncourt gastaron litros de mudarse al mundo suave y sin esperanza de los cigarrillos light. El paquete
y litros de tinta en tres mil novecientas páginas de una obra monumental llamada amarillo ostentaba en el centro un rectángulo color café con letras impresas en
Journal, un diario que contiene chismes, envidias, malestares culturales y no pocas marrón. En ese mundo, los publicistas anunciaban los Casinos como “el cigarro
verdades fulminantes: ciertamente, la vejez es esa forma terrible de decirle adiós a de los deportistas”. Costaban sesenta centavos, un poco más que los cigarrillos
la casa, al jardín y a la vida. Al salir de las catacumbas del Panthéon, las estatuas duros como los Delicados sin filtro, los Alas, los Faritos. Nunca supe qué parte de
de Rousseau y Voltaire, frente a frente, despiden a los turistas. Los enemigos gusto legítimo o de aprietos financieros había en la elección de mi madre por el
acérrimos compartirán el mismo lugar hasta el fin de los tiempos. Eso pasa cuando tabaco oscuro. Cumplí durante años este rito frente al mostrador del estanquillo:
se proponen en vida odios que al final la muerte y los vivos se encargarán de borrar tres huevos, un cuarto de aceite, unas galletas Pilla y unos Casinos. Desde
con la tinta sucia de la posteridad. entonces, para mí fumar era estar cerca de mi madre. Les recuerdo que estamos
Todos los días caminábamos por el Boulevard Saint Michel rumbo a Saint hechos de pequeños ritos ordinarios. Ella fumaba diez cigarros al día, o menos,
Germain. Uno elabora costumbres inmediatas, como el óxido en el hierro, ni uno más. Una noche conté quince colillas sin filtro en un cenicero, todas con
sin esas reiteraciones la vida es bruma. Mis hijos y mi mujer siempre querían una marca roja de bilé. Al día siguiente mi madre, dura como un coyol para las
compras y museos; yo, un trago. Los dejé ir a ver caravaggios y me senté en lágrimas, lloraba mientras se llevaba a la boca un Casino.
una mesa del Café de Flore. Pedí un Glenfiddich, double. Tiempo atrás había
abandonado los blended, a veces hay que seguir el consejo de los viejos. Dejé Nos acompañan los muertos, Planeta, 2009.
también el vaso largo, el florero de los jaiboles a que se refería mi padre. En
Francia un whisky doble llena un vaso old fashion, en Italia te dan una miseria. Rafael Pérez Gay (ciudad de México, 1957) es escritor. Ha publicado, entre otros libros, Me perderé contigo,
Cuando terminé con el primer trago me sentí débil y melancólico. Así debieron Esta vez para siempre, Llamadas nocturnas, Cargos de conciencia, Diatriba de la vida cotidiana, Paraísos du-
ros de roer, Sonido local. Piezas y pases de fútbol y No estamos para nadie. Escenas de la ciudad y sus delirios.

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| LA v a l qu i r i a |

Entrevista a
Guillermo
Fadanelli
Por Eunice Mier y de la Barrera

Creo que tendríamos que considerar


y apreciar mucho más la transmisión del
conocimiento intangible: puedes ser
muy leído y no transformar a nadie.
Puedes ser poco leído y las pocas personas
que te lean transformen no sólo su vida,
sino la vida de los que estén cerca de ellos.
G. F.

C
on Fadanelli tenía que ser diferen- La respuesta fue obvia: su Lodo se me había embarrado
te. Porque él es diferente. Nada de desde hacía ya un tiempo.
entrevistas personales, un cues- La puerta de un departamento amplio y vacío en un
tionario que contestaría y listo. Lo envié edificio de la colonia Escandón se abre. Aparece un hombre
Fotografías: Yolanda M. Guadarrama

entonces, y al cabo de unas semanas, singularmente alto, con la vida encima y las manos muy
me llegó su respuesta a las 17 preguntas grandes. Se le huelen las letras en los ademanes y los bra-
formuladas. Sin embargo, el ejercicio es- zos. Hay una mesa al centro con cinco sillas, nos acomoda-
taba incompleto. Sentí ansiedad. Nunca mos tres suicidas —Alejandro, César y yo—, una mujer de
había visto al escritor en cuestión y que- falda descobijada —Yolanda—, y él —Guillermo Fadanelli.
ría conocerlo. Curiosidad. Emergen la botella de güisqui, un té, dos cervezas
Viernes medio día y me llama el jefe, y su voz. Comienza la charla —mas no entrevista— hila-
hoy nos recibe Fadanelli a las 6, ¿puedes? da apenas entre elipsis, carcajadas, sorbos y desvaríos.

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| LA v a l qu i r i a |

esto de la “pañalocracia”, el joven que viene a revolu- Y aquí empieza una profunda plá-
cionar las letras tiene algo de ridículo y poco sabio. Nos tica sobre la poesía seguida por el tema
¿Cómo puede la reímos, después de todo, estábamos sentados un trío del respeto al condómino y el alcohol,
virilidad zafarse por los de pañalíticos en potencia… pero alguien creyó en él, lo por lo que se llega al consenso de salir
impulsó, mis editores siempre han sido muy solapado- a un bar en cuanto se termine el ron, el
puños y la tinta? res conmigo: Huberto Batis en Sábado de Uno más Uno, cual ha sustituido al ya finado güisqui.
Rafael Pérez Gay en Crónica, luego Héctor de Mauleón Con respecto al alcohol, lo que interesa
Pasa el tiempo y lo entiendo, Guillermo en Confabulario y Alejandro Páez en Día Siete. Alguna no es lanzarte a un hoyo como una bes-
es un hombre de aforismos. Es un an- vez escribí una obra de teatro que se llamó Ovarios en tia; se busca la tranquilidad pero también
ciano precoz. Es un cocodrilo: esconde sentido contrario; claro, tenía 22 años. Está en el fondo llevar tu experiencia al extremo porque
los dientes, la mirada y escupe sabidu- de alguna caja. Estuvimos a punto de llevarla a escena; creo que cuando eres un escritor reflexi-
ría; se encierra debajo de una gorra para en ese entonces Alejandro Aura nos ofreció El Sótano, vo y lees filosofía, por ejemplo, llega un
guardarse el misterio. Parece que lleva pero ya era demasiado: ingenieros escribiendo revistas y momento en el que quieres descansar y
llorando desde su primera piel. ¿Cómo haciendo teatro… volverte una bestia, y no quiere decir de
puede uno ser deprimente y divertido a Guillermo escribe dos novelas al mismo tiempo por- ningún modo que vayas a matar a nadie,
la vez? ¿Cómo puede la virilidad zafarse que, según él, es extremadamente inseguro, siempre es una manera de liberarse. Después de
por los puños y la tinta? ¿Cómo logra tengo que tener mi guardadito. La novela me parece hoy todo, un hombre es la suma de sus vi-
Fadanelli volvernos unos vasallos de su en día el género más vanidoso de la literatura, prefiero el cios y los vicios te dan una personalidad, FADANELLI entre líneas:
mundo? Sencillo, por su lengua, su for- ensayo y el relato. Escribiendo relato me siento en casa y porque no eres sólo lo que te da placer
mación, me gusta recordar que quien me con la novela estoy en continua pelea y a disgusto. Creo sino lo que eres incapaz de controlar. El primer libro que se encajó en tus vísceras:
dio la vida, me dio la cultura. Quien me que la brevedad es símbolo de cortesía. Mis novelas pre- Qué mejor definición de uno mismo que Fueron varios. Es difícil tirarme de un solo golpe. Te mencio-
enseñó a escribir y a leer fue mi madre; feridas son breves: Hotel Savoy, La metamorfosis, El vie- el vicio que no se controla: allí perdiste, no tres: La conjura de los necios, de John Kennedy Toole, La
después una maestra. Siempre han sido jo y el mar, Muerte en Venecia, El lamento de Portnoy, tu estar en el mundo se fue… metamorfosis, de Kafka, Pregúntale al polvo, de John Fante.
las mujeres quienes me han llevado. La leyenda del santo bebedor. Eso me remite a una pregunta del
Y se nota, a la mujer de sus días Los hielos están por terminarse, lo mismo que la bo- cuestionario enviado: el recuerdo más os- Te observas en un espejo desnudo durante varios mi-
—Yolanda— sólo le faltan alas, la conoció tella de güisqui. Yo digo que vaya Alejandro por más hielo curo de su infancia, cuando en un mercado nutos, ¿Qué ves?
en la Facultad de Ingeniería, yo estaba y todos ríen, las mujeres están en todo, dice el escritor, y lleno de gente, perdí la mano de mi madre, Un ser odioso y más feo que un mono.
programado para ser un ingeniero exito- comienza casi una cátedra, la sabiduría femenina tiene tenía cuatro o cinco años. De qué modo tan
so, pero mis preocupaciones, obsesiones mucho que ver con el pragmatismo, con la idea de super- azaroso se construyen los miedos desde La idea que nunca vas a comprar:
y tiempo no estaban ahí. Hubiera sido vivencia. El esfuerzo de que crezca una larva en su vientre, la infancia. Pero esos eran miedos nobles. Que la amistad o el amor de una mujer se sobreponen
mezquino continuar en la carrera. En su el dolor… y el que esa larva deba sobrevivir. No te chupes el Hoy los miedos provienen de sociedades al tiempo.
momento gané un premio: 400 mil pe- dedo, no te comas la tierra, ese conjunto de consejos que podridas, son vulgares.
sos. Éramos millonarios. Y con ese dine- forman el vivir cotidiano, es algo que me sorprende. Pero Fadanelli tiene una muletilla: cla- Cuándo —y por qué— fue tu última carcajada:
ro fundamos Moho. al final, todas las mujeres que te aman son tiranas. ro, palabra pronunciada con un tono de Hace dos días, borracho y a causa de cualquier tontería.
Los cigarros empezaban a morirse, Casi le sale como poeta, pero no, su último poema obviedad y casi de ginebra. Y tiene una
un “toledo” nos veía de reojo y el güisqui lo escribió en 1987, volveré a la poesía cuando me anun- afirmación: soy un conservador. Así es. El pecado capital que más practicas:
bajaba hacia al fondo. En la mesa esta- cien un cáncer terminal, pues la poesía es la sustancia Bien podríamos ponerle un sombrero La lujuria, la pereza, la ira y la gula, a veces la soberbia,
ban los libros regados y en su saliva, la religiosa de la literatura y hay que tenerle pasión y la negro y jugar con él al psicoanalista o el pero no soy avaro ni envidioso.
literatura, fui un escritor tardío, publiqué pasión en sí misma te consume; es mejor el silencio. Si mago; podríamos ponerle una Biblia y
después de los 30 años, aunque habría vas a atreverte a transmitir esa pasión, ojalá tengas una convertirlo en un predicador. Es una lás- La mujer que deseas:
que especificar eso de lo tardío porque experiencia profunda con el lenguaje. tima, él no puede observar lo que yo veo: Yo deseo a casi todas las mujeres.

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| LA v a l qu i r i a |

un escritor que se lanza al vacío. Para él,


todo escritor se debe a la lectura, no hay El dolor más cagado de tu vida:
un buen escritor sin lectura, el escritor Cuando murió Jean Baudrillard. Me daba risa que me
tiene derecho a decir lo que se le dé la ga- apenara tanto.
na porque si el escritor o el artista tienen
mordaza, no vamos a poder enterarnos El recuerdo más oscuro de tu infancia:
hasta qué extremo puede representar- Cuando perdí la mano de mi madre en un mercado lleno
se la maldad, por lo menos en lo que se de gente, tenía cuatro o cinco años.
refiere a la imaginación. George Steiner
decía: Louis-Ferdinand Céline seguro es- La droga —tu droga— es como…
tá en el infierno, pero si hay un ventilador El alcohol, y después de cinco tragos la que venga.
en el infierno, seguro es para Céline.
Y para cerrar con la muerte, la pregun- El alcohol es para…
ta obligada sobre el suicidio, la idea más Hacerte experto en los estados del alma, y también sirve
atractiva del suicido para mí es colgarme. para odiar menos a las personas.
De hecho, desde joven he tenido obsesión
por la cuerda. Pero no voy a colgarme. Si La vida empieza en realidad cuando...
me llegara a suicidar lo haría con pastillas Cuando pierdes el entusiasmo.
y alcohol. La pistola jamás, me parece una
vulgaridad absoluta. Si tuvieras el don de la “ubicuidad”, ¿en qué otro lugar
Una última carcajada y nos paramos estarías en este momento?
de la mesa. Él es un conservador, cierto. En Berlín.
Y a pesar de la madrugada, el alcohol,
la música y la digresión, él sigue de una ¿Para qué escribir?
pieza, es un hombre en forma de T (lar- Para inventarse una vida, un oficio y mirar el infierno
go y con la cabeza bien puesta) junto a desde la ventana.
una compañera de vida y dos discípulos
que comparten tabaco, revistas anti- ¿Cuál es la letra —sí, la letra del abecedario— que te
guas y literatura. Sentimos el efecto etílico parece menos atractiva?, ¿la más puta?, ¿la melancó-
y reímos porque sí, porque a la vida hay que lica?, ¿la más viva?
reírla, hay que bailársela en la noche y en Depende en qué tipografía, pero no guardo sentimien-
el día, pero con pasión ¡claro!, como dice él. tos hacia las letras. La X, en todo caso, me parece una
Hay que venerarla con güisqui o tequila o arbitrariedad. 
té. Y qué mejor si es acompañados de Gui-
llermo Fadanelli. El color de tu narrativa:
Si tengo que responder te diré que es roja y gris.
Eunice Mier y de la Barrera (ciudad de México,
1976) es fundadora del taller La Narración de los Y la pregunta obligada de la revista: si alguna vez
Sentidos y egresada de la SOGEM y de la Escuela pensaras en suicidarte, ¿cómo lo harías?
Superior de Artes TAI. Ha publicado en las antologías Desde joven he pensado en colgarme, pero lo haré con una
Siete de Setenta y Conciencia Latinoamericana. Es sobredosis de alcohol y pastillas. No creo que falte mucho.
colaboradora del periódico Excelsior on line.

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Intervalo
etílico
Por Maurice Bertrand

El Libro del whisky describe el primer sorbo vieja librería— el whisky fue agregado a la lista de pla-
como alegría; el segundo resulta goce y el ceres transitorios y formó parte del vínculo fraternal.
tercero, intranquilidad, el cuarto, locura y Con mi hermano compartí las primeras navegaciones,
el quinto fue incierto para mí hasta aquella las primeras lecturas, los primeros whiskies. Solíamos
noche. Después de varios años de haberme pensar en el olor de mar, de libros y de licores fuertes.
dedicado al oficio de librero, nunca imagi- Harto de las compraventas, de los mercenarios y de los
né que bebería de nuevo por el restableci- adquisidores compulsivos, mi hermano abandonó ese
miento de mi fuerza, no por mi tristeza. mundo y partió en un viaje sin retorno depositando su
El gusto por el océano y los libros no juventud en un barco ebrio. Naufragó solitario entre ti-
fue adquirido; fue inculcado a través de nieblas y bruma y asistió a la gran tragedia: tempestad,
una larga tradición familiar. Tras el repen- ola y hundimiento. Imaginé un alma que se trasbordaba
Ilustración: imai

tino desvanecimiento de mis padres —de en la mar embriagada, en la inmensidad de lo profundo.


quienes mi hermano y yo heredamos la El navío era ya fantasma y el respirar desaliento, agua de

4 4 || LLooss SSuuiicciiddaass
| D U T Y free |

En su interior había un mapa del centro de la ciudad de verlo serio y grande. Me ofrecieron refinados, falsos bebedores. Ellos cataban, yo bebía.
con una marca trazada en rojo que indicaba un punto el primer vaso y lo acepté sin remedio; Degusté toda una gama de tonalidades: caoba, cobre,
de encuentro y a su costado figuraban una fecha y una cuando me dispuse a tomarlo, el súbito oro puro, oro sin brillo, paja pálida. Cada ronda resultó
Se perfilaban hora precisas. Acudí a la cita con la joya resguardada gesto de un probable maestro de cere- una procesión de antorchas encendidas que descen-
dentro de un maletín. Fui recibido por los mismos indi- monias me detuvo. “Un whisky añejo dían por mi garganta. También percibí —en una especie
los rostros de los viduos que se habían presentado con anterioridad. De —dijo el anciano— se bebe con el mismo de tacto—, el peso, la textura, la densidad, la ligereza,
catadores refinados, inmediato preguntaron por el codiciado objeto y con cuidado con que se pasa la hoja de un li- la juventud o la madurez, propias de cada generación.
delicada cortesía fui exhortado a cruzar el umbral. bro antiguo.” Dejé de prestar atención a Los murmullos nunca cesaron; quedaron atrás en mi
falsos bebedores. Atravesé con ellos un angosto corredor en dirección sus palabras y apuré el whisky; llenó mi lúcido sueño, confundiéndose con pasajes del Libro del
Ellos cataban, yo bebía. a una escalinata de mármol. Descendimos a un sóta- boca, invadió el paladar y la garganta. whisky: “Paciencia del agua de la vida. Quien la ha be-
no frío. Un pasillo polvoriento se abrió ante mis ojos, Llegó a mi nariz y lo olí, lo vi por dentro bido, beberá. Ésta sabe esperar”.
mientras se adaptaban a la tenue iluminación. Pare- también como una ola que rompía sobre Las páginas me condujeron a un redescubrimiento
cía infinito y creciente. “No es tan grande”, reflexioné. la playa de mi lengua. El sabor histórico de la prodigiosa bebida y al mismo tiempo me extravia-
“Lo agrandan la penumbra, la simetría, los espejos, los y el color ámbar que sólo el reposo de ron. La biblioteca permanecía estática. Pero en medio de
sal. Las lecturas y el whisky mitigaron mi muchos años, mi desconocimiento”. Al llegar a una ante- los años puede lograr me revelaron que la fatiga y confusión, todo giró ante mis ojos. Consciente
soledad y por otro lado me condenaron a cámara circular, dos mujeres de anacrónica elegancia se trataba de un single malt antiquísimo. de mi inconsciencia, reafirmé que aquellos que des-
ella. Ahogados los silencios y las desapa- y otros dos hombres vestidos con esmero semejante Al parecer, el anciano asumió mi acto cubren los verdaderos placeres del whisky como los
riciones, permanecí en la librería. nos esperaban. “Bienvenido”, exclamó una de ellas al como una afrenta y expresó su incon- de la lectura, jamás podrán renunciar a ellos. Hubo un
Dejé atrás el tiempo marítimo pa- abrir la cortina que revelaba una suerte de ecosistema formidad: “¡Este elixir de más de un si- tiempo en el que consideraba al alcohol un remedio
ra dedicarme de lleno a la búsqueda de simbiótico: una cava y una biblioteca conectadas por glo equivale a un incunable!”. Aún así, el de efectos pasajeros; y a los libros como una medicina
incunables —el último lazo con mi ge- un túnel. Las barricas de roble constituían el reflejo de ritual continuó. eficaz y duradera. Los libros me han abandonado, co-
nealogía—, hasta que obtuve el Libro los numerosos volúmenes. En ese recinto, impregnado Volvieron a llenar mi vaso, e indicaron mo las reflexiones en el umbral de esa cueva. Después
del whisky, largamente anhelado por mi de olor a secreto, la otra convidante proclamó la máxi- que lo cubriera durante el proceso de de- del oscuro y difuso viaje al centro de mí mismo, salí con
hermano. Para venderlo —después de ma grabada en uno de los muros: “Nuestros tesoros gustación —técnica habitual—, porque el las manos vacías.
varias lecturas exhaustivas— contacté son los libros y el whisky; nuestro palacio, esta caver- sabor sufre cambios al entrar en contac- Antes de ser arrastrado a la salida, bebí el último
a una casa de subastas, la cual anun- na; nuestros afortunados compañeros, la lectura y la to con el aire. Sugerí que se equivocaban: trago —el sabor terroso era prominente, ya sabía a li-
ció de manera anticipada y oprobiosa la sed”. Tras la breve consigna espetada por la mujer, re- “La mejor transformación de la bebida se bros— y me sentí, por primera vez desde hacía meses,
puja por mi extraño hallazgo. Y pronto cordé un pasaje de una autobiografía etílica: “He leído da en el contacto con las partículas voláti- libre por completo de melancolía y angustia; en un es-
me buscaron, preguntando por el pre- mucho, pero he bebido más; he escrito mucho menos les aromáticas de los libros de esta biblio- tado en el cual espero acabar mis días: borracho y a la
ciado ejemplar: un tratado anónimo es- que la mayoría de los que escriben; pero en compara- teca, apartada de la luz natural como las deriva en alta mar.
cocés del siglo xviii del que restan sólo ción, he bebido mucho más que los que beben”. En ese barricas de roble; aroma antiguo de una
tres copias en el mundo. No llegué a un instante, y de una manera casi física, sentí la gravitación tinta que se funde con la malta”. Bebí el Traducción de Alejandro García Abreu y Carlo Ricarte
acuerdo con la casa de subastas porque de los libros y del whisky. Uno de los anfitriones des- contenido de un golpe y extendí mi vaso
estaba a la espera de un mejor postor. tapó una botella de porcelana y me preguntó por qué porque cuando tomo whisky me siento
Una semana después, dos hombres to- había decidido asistir. “Francamente no hay razón para como otro hombre, y ese otro hombre
caron a mi puerta y dijeron: “Ese libro estar aquí, salvo el deleite de dilatar el enrarecimiento siempre necesita otro whisky.
pertenece a un solo lugar”. Me entrega- de los hechos”, contesté a sabiendas de que no hay Hojeaban el Libro, descubrían pa- Maurice Bertrand (Sète, Hérault, Languedoc-Rosellón, 1981) es
ron un sobre y partieron sin decir más. motivaciones verdaderas. sajes, mojaban sus labios; yo empa- narrador y ensayista. Es autor de Le livre des intervalles (El libro de
Al abrirlo, supe que el destino del libro Abrí el maletín con recelo y les mostré el ejemplar. paba los míos, ajeno a la cofradía. Se los intervalos) —al que pertenece el presente relato—, de próxima
tenía una estrecha conexión con el mío. El libro —ya lejos de mis manos— me cansó tan sólo perfilaban los rostros de los catadores aparición en Francia.

46 | Los Suicidas Los Suicidas | 47


| C A R A S V E M O S … escr i t o res n o s a bem o s |

La sombra
de mí mismo
Por Kalimba

N
o es de extrañarse que la vida quiero hablar de mi experiencia como
de un músico sea tan dramáti- músico. He vivido a la sombra de mí mis-
ca y confusa, puesto que la vida mo, queriendo ser un ejemplo de pasión
misma de la música comenzó ligada a por la música sin la necesidad de relacio-
la  mafia como un gran lavadero de di- narme con el contorno de la misma. Pero
nero y favores personales, claro,  sin cómo hacerlo si a cada segundo existo en
dejar a un lado las ganancias que ésta un continuo ofrecimiento de pecado, o co-
produce. Para todos los que se encuen- mo nosotros lo llamamos, diversión. Y por
tran asombrados por esta “bella” noti- otro lado, las confusiones y presiones con
cia, dense  por enterados que la mafia las que crece un músico que desde peque-
manejaba las estaciones de radio para ño es tratado como adulto y enredado en
lavar su dinero: le daban una cantidad al los rencores, las envidias y las necesida-
programador de la radio, el cual era con- des del mundo, siempre con expectati-
tratado por ellos mismos en sus emiso- vas, siempre con exigencias, y nunca, por
ras, y después de ser investigados, éste mejor trabajo que haga o mayor amor que
les regresaba la mayor parte del dine- le ponga, satisfecho. He vivido siempre
ro, quedándose  con una pequeña por- buscando algo de mí, esperando que casi
ción. Esta “pequeña” porción, la payola, de manera automática responda con una
era justificada como un préstamo para sonrisa, un gesto, un saludo; que olvide
financiar la estación, o como un  agra- por completo mi vida y actividades perso-
decimiento por apoyar a los artistas nales y viva para los demás.
dentro de ésta. Pero sólo ocurrió en los Sin embargo, gracias a la ventaja
Fotografías: Mariana Sevilla

inicios ya que al poco tiempo se volvió de estar en la búsqueda constante de


ilegal, y aunque seguía sucediendo, tu- paz y mejora personal, y de nunca estar
vo que ser como todo lo demás maneja- conforme con el estándar propuesto por
do por la mafia: por debajo del agua. la misma costumbre de definir lo que un
Después de esta pequeña introduc- músico debe ser, encontré la solución a
ción sobre los principios de mi negocio, mis problemas y la luz que esperaba ser,

48 | Los Suicidas Los Suicidas | 49


| C A R A S V E M O S … escr i t o res n o s a bem o s |

Kalimba en citas:
 
la esperanza que, nunca muerta, decidió sica que ahora escribo para que me de- Las letras me han influenciado para mal… empecé
aferrarse a mí y darme  paciencia hasta tengan en la calle y me hablen de mi a caer mucho en la metáfora. Estaba leyendo tan-
encontrar una respuesta: DIOS. Sí, DIOS, voz o de mi persona, de su desdén o su ta poesía que me costaba ser sencillo en mis can-
el ser que espanta un poco más que Bel- admiración y de sus sentimientos, aun ciones. No me gusta ser rebuscado. Tuve que dejar
cebú; y yo sé que es una declaración fuerte cuando no sean afines a los míos. leer un rato para escribir en mi estilo otra vez.
 
—tal vez algunos la encontrarán ofensi- Perdón, pero debí mencionar en un
Cuando le hablas a alguien y le dices “te hablo
va—, pero seamos honestos, preferimos principio que también he sido tachado de porque en las noches mi cama huele a ti enton-
la idea de un infierno leve que de un cielo apático y egoísta y no por el mundo en ces cuando me levanto en la mañanas no puedo ni
justo; de un diablo tramposo y juguetón general, sino por las personas que me co- siquiera pensar y cuando entro a la regadera caen
que un DIOS con consejos y algunas pe- nocen y me quieren. Debo decir que esta esas gotas tan tristes…” si haces eso te cuelgan
ticiones para una vida mejor. Ahora, —no crítica no ha sido injusta. Hasta hace un el teléfono. Mejor “Te extraño porque te fuiste”
se confundan, no es sermón ni mucho par de años me importaba poco lo que Punto. Me considero un coloquialista.
 
menos— no insinúo que me he  vuelto otros tenían que decir, motivo por el cual Cuando entré a OV7 me salí de la preparatoria y
perfecto, que mis actitudes son siempre no me parecía apropiado e incluso era in- estudié poesía con una maestra particular.
justas o que los demás músicos están en justo exigir que me escucharan, así que la
un severo problema. Simplemente in- única solución era aislarme y así no sentir Mi abuelastro era escritor, por lo que se quedó mu-
cho del legado literario en la casa. Principalmente
tento testificar que le he encontrado un culpa alguna, pero seguía sin escuchar o
me gusta la poesía. Mentiría si digo que leo todo
nuevo rumbo a mi vida, a mi manera de ser escuchado. Así que sólo me queda con-
lo que me recomiendan. Como cristiano me sugie-
ver el mundo y, por supuesto, a mi nego- firmar una cosa: DIOS. La razón que aho- ren muchos libros de “ejemplo de vida”, pero me
cio y a mi pasión: la música. ra tengo para escuchar y poner atención, dan flojera.
He encontrado tanto amor en la falta para descubrir que otros también tienen  
de conciencia que el mundo puede mos- algo que aportar a mi vida y para ser justo Soy de esos tipos raros: compro en librerías de viejo.
Hojeo y lo que me gusta, sobre todo de romance, me
trar frente a una persona de carácter pú- conmigo primero y, por consiguiente, con
lo llevo. Generalmente no me fijo en los autores.
blico; a las interrupciones entre  bocado los demás.
y bocado por una foto o una firma; a las Por último regreso a la música; una Creo que es más fácil llegar al corazón de la gente
pláticas que no terminan con algún ami- industria que desde sus comienzos ha si- cuando dices las cosas como son.
go pues la multitud crece y hay que salir do una mafia y en la cual me he encontra-
Toda la vida he sido rocker, no tengo pop ni en mi
del lugar apuradamente, y a todas las in- do con DIOS, la salida a sus insinuaciones
computadora ni en mi iPod… La música es una
terrupciones de mis actividades persona- y exigencias. Sigo cometiendo grandes cultura pero no significa que “entonces cheleo,
les y laborales tan sólo por una petición errores, pero mi fe y voluntad han deja- voy al Bull y al que se me pare enfrente le parto
de afecto o unos segundos de atención. do de ser arrojadas al vacío y empezaron la cara”. Tampoco es a fuerza. El rock es un estilo
He descubierto una fórmula popular y a dar frutos en mi vida. Esta es mi frase musical, no es una manera de vestirse, no es una
sin embargo  personal para amar a to- final, ahora compartiré un versículo. manera de hablar.
do aquel que espera un poco más de mí
Muchas veces cuando menciono que soy cristia-
sin preguntar cuánto me he esforzado o Con Dios, he dejado de vivir a la som-
no me dicen: “¡Ah qué padre, yo también tengo
cuánto de mí se ha sacrificado por dar lo bra de mí mismo. (1 Juan 4:8-16) amigos cristianos!”. Como si dijeran: “Tengo ami-
que tengo. DIOS. Es mi única manera de gos de tu especie”.
resumir el cambio entre la búsqueda y la
Si me fuera a suicidar me cortaría las venas. Es
verdad, entre la necesidad y la solución,
más romántico, agonizas mucho más.
entre la falta y el amor real. DIOS. La mú-

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| T E AT R O |

Edip en Colofón
Edip en Colofón de Flavio González Mello
Dirección: Mario Espinosa. Reparto: Luis Rábago,
Roberto Soto, Carmen Mastache, Gabriela Núñez,
Arturo Beristain, Angelina Peláez, Rodrigo Vázquez.

Por Marta Aura

E
stamos sumergidos en un hospital psi- nos hemos dejado atrapar por ese laberinto que
quiátrico, nada más y nada menos donde él recorre una y otra vez y que se resquebraja jun-
internan a los locos, no precisamente para to con nosotros en diferentes momentos y es por
que se curen, es sólo para estar cuidados por al- eso que de pronto nos sentimos dentro sin darnos
guien, o más bien para que las familias se libren cuenta y sin saber ni cómo pasó. ¡Cuántas veces
de ellos por un tiempo. Y lo que sucede es que al hemos entrado a esos laberintos  mentales tra-
llegar aquí nos encontramos con un maravilloso tando de entender nuestra vida! Y claro que nos
personaje de la mitología griega: Edipo. ¿Qué ha- preguntamos ¿qué hacemos aquí? ¿A qué veni-
ce aquí? Nunca habíamos oído que estuviera loco. mos? Aparecen otros personajes que hemos co-
Hizo cosas terribles, sí…. pero loco, no…. Sabemos nocido siempre y que se supone están cuerdos, al
que quiso huir de su destino y justamente en esta igual que nosotros. Hay una confusión, ya no sa-
huída se topó con lo que no quería encontrar. bemos quiénes son los locos y quiénes los cuer-
Siempre nos hemos preguntado. ¿Existe el dos, pero eso es natural porque, como dije an-
destino? ¿Es verdad que nosotros somos los únicos tes, estamos en un hospital psiquiátrico. Es la
responsables de lo que nos sucede? Eso nos han búsqueda de todas las posibilidades que pudie-
dicho… ¿no? Entonces no existe el destino… o sí… ron haber sido. ¿Por qué tenía que haber suce-
y ¿podremos encontrar aquí las respuestas? No, no dido como nos han contado y no de este otro mo-
creo… nadie nos puede dar las respuestas que espe- do? ¿Cuál es la verdad, si es que existe una
ramos… Pero bueno, hablaba de esto porque resulta verdad? ¿Y de qué verdad hablamos? Todo es
que aquí en el hospital nos encontramos con un Edi- tan subjetivo y además eso es lo de menos. El
po que no recuerda nada, está confundido, se hace caso es que nos hacemos miles de preguntas
el loco, se burla de todo y de todos. ¿Será que real- y, finalmente, nos damos cuenta de que… sí,
mente está loco? Su desgracia es evidente, ya pasó estamos en el teatro. En efecto, hemos venido a
hace mucho todo lo que hemos sabido siempre: que ver una presentación de la obra Edip en Colofón,
huyendo de su destino mató a su padre y se casó que presenta la Compañía Nacional de Teatro.
con su madre y procreo hijos con ella, luego Yocas- Si se acercan a este hospital —perdón, a este
ta —su madre-esposa— se ahorca,  y Edipo, al darse teatro—, les aseguro que viajarán por sus propios
cuenta de que no pudo evitar su destino, se saca los laberintos y eso es lo que resulta tan interesan-
ojos y se va errante por la vida, desterrado y cuidado te. Es una obra inteligente, moderna. Hay teatro
por Antígona —su hija-hermana, que lo protege—. Ha dentro del teatro. Y a qué, si no, vamos al teatro.
perdido todo. ¿Hay mayor tragedia en la vida? Pues a ver TEATRO.
Ahora no sé por qué venimos a parar a este
hospital, el caso es que sí, aquí estamos y quisiéra- Marta Aura (ciudad de México) es actriz. Con más de
mos alejarnos un poco, pero… ya estamos aquí y de cuarenta años de experiencia en las artes escénicas, incur-
pronto nos damos cuenta de que también nosotros siona en el arte de la crítica para Los Suicidas.

52 | Los Suicidas
| L a v i d a c o m o un c o men ta r i o de o t r a c o s a |

Los
anversos
satánicos
Por Romeo Tello A.

S
i la modernidad, a partir del romanticismo, vio en Satán
un estandarte no fue tanto por su estatuto de rebelde y
maldito como por su naturaleza híbrida e inconstante. Por
su capacidad para —mejor dicho: su condición de— ser siempre
diferente de sí mismo. Dice Octavio Paz que “la modernidad se
inicia cuando la conciencia de la oposición entre Dios y Ser, razón
y revelación, se muestra como realmente insoluble”. Pero antes
de aceptar esta sentencia tendríamos que preguntarnos: ¿qué
nociones de Ser y Dios son las que se vuelven irreconciliables en
el nacimiento de la modernidad? La pregunta es pertinente ya
que durante siglos estos términos habían sido sinónimos casi
perfectos. El Dios de Santo Tomás y el Ser de Parménides tenían
en común una importante serie de atributos: ser uno e indivisi-
ble, ingénito e imperecedero, completo e inmutable. Y, de cierta
forma, el Dios del Doctor Angelicus también era el Dios del Anti-
guo Testamento, dado que este documento ya había consignado
la tautología absoluta que entraña la esencia divina:
Ilustración: Wiró

Dijo Moisés a Dios: He aquí que llego yo a los hijos de Israel, y les
digo: El Dios de vuestros padres me ha enviado a vosotros. Si ellos

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| L a v i d a c o m o un c o men ta r i o de o t r a c o s a |

La ambigüedad satánica es permanente: la razón se identifica con la de Satán como un ser “que no tiene nada de sus- mos aburridos. Están además los terrores del
sucesión y con la alteridad”. El ser moderno no tancial” responde a la necesidad de la Iglesia de alma, está la depresión, está la esquizofrenia y
tiene un lado oscuro que encuentra refugio ni sustento en los principios presentarlo como absolutamente opuesto y, a la está la más sutil pero no menos sádica sensa-
todos conocemos de identidad y no contradicción; es múltiple y vez, inferior a Dios. Si el Diablo es sólo un vacío ción de despersonalización, ese desarreglo que
diverso: también él es una imprecisa legión. imitador, no puede alcanzar el peso ontológico nos permite experimentar la conciencia propia
y no podemos soslayar: Los poetas románticos entendieron que la mu- que lo convertiría en un dios del mal. Por el otro con la dolorosa extrañeza de quien no reconoce
la indecisión ante tabilidad satánica era una condición esencialmente lado, la vacuidad del poeta es la condición necesa- su voz en una grabación. La ambigüedad satá-
nuestro propio deseo y poética y que ésta no se limitaba a un superficial
camaleonismo. Si Satán puede adoptar numero-
ria de la propia poesía. El poeta no canta porque
quiera o pueda hacerlo, canta porque en ello le va
nica también nos sugiere la infinita y, a la vez,
imposible imagen que anidaría entre dos es-
la incertidumbre ante la sas formas es por carencia de una identidad propia; el ser. El poema le da la oportunidad de participar pejos reflejándose mutuamente, sin testigos
voluntad del otro. debe sus títulos de Príncipe de la Ambigüedad y de esencias y entidades ajenas que lo nutren y lo ni intermediarios. Nos sugiere la imagen de la
Maestro de la Metamorfosis no a la versatilidad si- sustentan. Es precisamente su ubicuidad disol- Nada que puede anidar en nuestra cabeza.
no a la vacuidad: a una cierta indigencia ontológica. vente, dice Cortázar, la que “abre al poeta los ac- Todo hombre tiene el derecho, y quizás la ne-
me preguntaren: ¿Cuál es su nombre?, ¿qué Dos citas establecen con deslumbrante claridad el cesos del ser y le permite retornar con el poema cesidad, de pronunciar una vez en su día la tajante
les responderé? Y respondió Dios a Moisés: YO parentesco de Satán y el poeta romántico (y partir a modo de diario de viaje”. Además, el recurso tautología del Dios del Éxodo: yo soy el que soy.
SOY EL QUE SOY. (Éxodo 3:13-14). de entonces: del poeta sin adjetivos) como entes fundamental de la poesía —la analogía— opera Aunque sólo sea para terminar la jornada susu-
indeterminados, seres sin ser. sobre la base del principio de no-identidad. Pre- rrándole a la almohada, junto con Iago: I am not
La misma Biblia, libros y siglos más adelan- cisamente porque esto no es aquello es posible what I am.
te, reforzaría esta idea: si Dios es uno e idéntico Dice René Girard en Veo a Satán caer co- tender un puente entre ambas cosas, un puente
a sí mismo, Su adversario debe poseer las cuali- mo el relámpago: “La ‘condición propia’ del que cristaliza en la imagen poética: irresolubili-
dades contrarias. Por ello, el demonio contesta Diablo, aquella de la que extrae sus men- dad dinámica, permanente indeterminación que Romeo Tello A. (ciudad de México, 1981) es ensayista.
al Hijo de Dios, cuando éste le pregunta por su tiras, es el mimetismo violento, algo que es exactitud absoluta. La poesía, canto desde y Es editor y coautor de Entre la redención y el delirio. Regreso
nombre: “Legión me llamo; porque somos mu- no tiene nada de sustancial. En efecto, el a la alteridad, ha sido siempre una colección de a Los Miserables. Fue becario de la Fundación para las Le-
chos” (Marcos 5:9). Diablo no tiene una naturaleza estable, ca- versos satánicos. tras Mexicanas en los periodos 2007-2008 y 2008-2009.
¿Qué tuvo que pasar, entonces, para que la rece absolutamente de ser. Para darse una Sin embargo, no tengamos demasiada pri-
equivalencia Dios-Ser se convirtiera en “oposi- apariencia de ser necesita parasitar a las sa por glorificar incondicionalmente la indeter-
ción insoluble”? Simplemente, que uno de los criaturas de Dios. Es todo él mimético, lo minación luciferina. Es cierto, la consigna del
dos términos cambiara de signo. Y el elemento que es tanto como decir inexistente.” “muchos soy” significó un acto de justicia para
mutante fue el Ser. Su anatema fue encontrar con la naturaleza humana, una reivindicación
respaldo y garantía a su existencia en un aval John Keats, en una carta de 1818 dirigida a tan importante como cualquiera de las asenta-
bastante comprometido: la razón. El célebre Richard Woodhouse, escribe: “Un poeta es lo das en la Declaración Universal de los Derechos
cogito ergo sum pronto condujo al Ser a un ca- menos poético de todo cuanto existe; como del Hombre: reconoció el derecho de cada indi-
llejón sin salida, o, más bien, a un callejón con no tiene identidad, continuamente tiende viduo de no ser de una sola pieza, de poder ser
infinitas salidas a ninguna parte. Al identificar- a encarnarse en otros cuerpos... El poeta no otro a cada paso. Pero la ambigüedad satánica
se con la razón, el Ser terminó identificándose posee ningún atributo invariable; ciertamen- tiene un lado oscuro que todos conocemos y no
con el cambio. Pues la razón, desde su capaci- te es la menos poética de todas las criaturas podemos soslayar: la indecisión ante nuestro
dad para autoexaminarse, se revela como críti- de Dios.” propio deseo y la incertidumbre ante la volun-
ca y problemática, diversa y heterogénea: capaz tad del otro. Pues pocos tormentos hay tan te-
de ser distinta a sí misma. En la modernidad, La semejanza de estas dos definiciones no es rribles como el de no saber si somos amados o
advierte Octavio Paz siguiendo a Marx, “nada casual ni accesoria. Por un lado, la caracterización no y, peor aún, si amamos o simplemente esta-

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| C A R M E N B O U LLO S A |

El
insomnio
mata
Por Carmen Boullosa

Por Carmen Boullosa 1.

M Ilustración: Mara Soler


orir por dormir. Darlo todo por unas horas
de inconciencia: esto deseamos los insom-
nes después de pelear durante noches
sucesivas por conciliar el sueño. Los segundos se
vuelven eternos, los minutos infinitos, las horas un

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| C A R M E N B O U LLO S A |

también venezolano, hace lo menos veinte años. Ra- es el acceso al sueño: eso es también el mayor deseo, duermen como osos. (Pero se acepta en ese
Dormir es un artefacto mos Sucre, explicó Balza, exilado en Europa, llevaba lo único necesario estado que los que duermen bien los que
cultural al que no todos años sin dormir. Interpretó este insomnio con una fra-
se: “era la única conciencia despierta en Venezuela du-
Transcurridos siete años de insomnio, Ramos Su-
cre murió de un mal innominado. ¿Lo mató la tiranía de
tienen suerte, así sean inteligentes, tengan
escrúpulos y amen la vida).
tenemos igual acceso. rante la tiranía de López: no podía ceder al sueño”. Esta López? ¿Murió de la mano de su conciencia despierta?
Habemos los que interpretación se justifica en muchos de los textos de Lo pertinente es decir que lo mató el insomnio. 6. Nadie puede negar que el insomne ama
Ramos Sucre, como en el “Episodio del nostálgico”: la vida. Lo atormenta la idea de no vivir.
peleamos toda la vida Siento, asomado a la ventana, la imagen asidua de 3. La trama de la joya fílmica After Life de Hirokazu
contra el insomnio. la patria... Koreeda es simple: al morir, la gente debe elegir un 7. Dormir es un artefacto cultural al que no
Protejo, desde ayer, a la huérfana del caballero taci- solo recuerdo para repetirlo en la eternidad. Perderá todos tenemos igual acceso. Habemos los
turno, de origen ignorado. todos los demás. Con la memoria escogida, el equipo que peleamos toda la vida contra el insom-
infierno. Los párpados duelen, respirar es Refiere sobresaltos y peligros, fugas improvisas so- de personas que está a cargo de su pasaje elaborará nio, de una o de otra manera. Michael Jack-
un tormento, cualquier imagen es un sable bre caballos asustados y en barcos náufragos. Añade una película que se repetirá al infinito. Ni uno de los son buscó la salida por el laberíntico camino
sangrador... Es un desespero, es el infier- observaciones singulares, indicio de una inteligencia personajes pide que esa memoria sea la de un insom- de las píldoras y las inyecciones, de la mano
no... La vigilia es el máximo enemigo. La acelerada por la calamidad. nio, donde el infinito se repite de por sí. de Ariadnos arrojados o incompetentes,
inconsciencia aparece coronada como una También podemos entreverla en “La salva”: “Una amante hasta que descansó en paz Ramos Sucre,
meta inaccesible. Bajo esa luz, terrible, los pérfida me había sumergido en el deshonor. Su discurso 4. Michael Jackson murió, según parece, de ganas de en cambio, escribió, como hacemos otros.
valores y los sentidos se trastocan. Tene- ocupaba mi pensamiento con la imagen de una carrera dormir, en una batalla errada contra el insomnio. Con él ¿Inconciencia a estar alerta?: el in-
mos al fondo del abismo el día, hay cosas absurda, en un bajel proscrito. Yo desvariaba en la sala de se van a la porra los que argumentan que es necesario somnio pega parejo. Se le etiquetará co-
importantes que hacer —acciones que nos una orgía cínica”. hacer ejercicio para alcanzar el sueño, si lo suyo era bai- mo el mal emblemático de esta era.
redimen, nos dan sentido, pero, si no dor- Y en una carta: “Los médicos de Europa no sa- lar. No es tan simple (¡brincos diera!) curar el insomnio.
mimos, el insomnio nos arrebatará tanto ben qué es lo que me derriba. Yo supongo que son Carmen Boullosa (ciudad de México, 1954) es es-
el descanso como la vigilia. pesares acumulados. Nací en la casa donde todo está 5. Tal vez lo más aterrador del sueño es que emula la critora. Ha publicado, entre otros títulos, El complot de
prohibido”. muerte. La inconciencia o la estupidez suprema. Atrás los Románticos, La virgen y el violín, La novela perfecta,
2. La primera vez que oí hablar de Ramos La prohibición es uno de los personajes predilec- del insomnio, la sombra de una reivindicación es la única La otra mano de Lepanto, De un salto descabalga la rei-
Sucre (Cumaná, Venezuela 1890—Ginebra, tos del insomnio. Pero no es el narrador, no quien lle- esperanza: los idiotas duermen bien; los sin escrúpu- na, Treinta años, Cielos de la tierra, Quizá, Duerme,
1930) fue de boca del escritor José Balza, va el control. En esas largas horas, lo único prohibido los no tienen problemas con el sueño, los holgazanes La milagrosa, Llanto, El médico de los piratas y Antes.

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| L i br o s |

Beber para creer: Por Álvaro García

las enseñanzas del señor Henri


Gonçalo M. Tavares, El señor Henri, traducción de Rita
da Costa, Barcelona, Mondadori, 2007, 95 pp.

C
uando Gonçalo M. Tavares concibió la idea de crear un vención de objetos o ideas, y referencias a
barrio literario portátil, habitado por escritores como personajes históricos. La soberbia del perso-
Paul Valéry, Italo Calvino y Bertolt Brecht, segura- naje se justifica en la medida en que arroja
mente pensaba en las inagotables posibilidades creativas una luz insospechada a los mecanismos ló-
que un universo construido y resguardado en las páginas gicos del pensamiento. Sin embargo, cada
de los libros puede ofrecer. Henri Michaux, el protagonista trago de la bebida transforma su erudición
de El señor Henri, es engendrado mediante la combinación en una proclama en favor de sus efectos ca-
de la figura real del escritor con detalles de su obra y la pers- tárticos. Dice en “El estornudo”: “yo soy muy
pectiva propia de Tavares (Luanda, 1970), la cual se imprime erudito, pero cuando entro en esta biblioteca
de manera única en los pensamientos del personaje. embotellada dejo la erudición a la puerta y
Compuesto de treinta y seis capítulos breves que os- me transformo en un animal de la bebida”. El
cilan entre el ensayo y la anécdota, El señor Henri abarca señor Henri, consciente de que su inspiración
inquietudes filosóficas, vistas a través de las eruditas y proviene íntegramente de su deseo de be-
humorísticas reflexiones del personaje. Sus conjeturas ber, consagra a la absenta su razonamiento
siempre determinan un modo de actuar o pensar basado y su capacidad artística, como ocurre en “Los
en la ingestión de absenta, pero resultan absurdamente Filósofos”: “por suerte existe la absenta en
ciertas en tanto que son producto de la experiencia cotidia- el mundo… la absenta es el mejor estímulo
na. Bien lo dice Tavares en “El sistema”: “El señor Henri dijo: que existe para la cabeza. A veces ni siquiera
la absenta es mi teoría sobre el mundo… tengo un sistema sé qué es lo que piensa mejor en mi cabeza
general del pensamiento, se llama absenta”. En “La mone- […] pero probablemente es la absenta”.
da”, Tavares cuestiona la concepción de la naturaleza de las Finalmente, y sólo después de una lar-
cosas cuando el señor Henri demuestra que un anillo hecho ga sesión de meditaciones y vasos de esta
de oro equivale a seis mil vasos de absenta, y piensa para bebida de ajenjo, el protagonista agota sus
sí que ha encontrado el “primer anillo líquido de la histo- ánimos para conversar, pero deja tras de
ria”. De igual manera, en “El motor de dos tiempos”, con el sí, quizá, la enseñanza más sobresaliente
carisma propio de un intelectual borracho, elabora un argu- del libro: “de hoy en adelante sólo abriré
mento convincente, pero un tanto disparatado, sobre cómo la boca para pedir más absenta, y sobre lo
la democracia no existiría sin el microscopio, pues bajo su demás nadie me oirá ni una palabra […] de
lente, “un pobre […] tiene tantos gusanos y tantos colores hoy en adelante, nada más que lo esencial
como un rey.” Tavares otorga a su personaje una mente sa- …y no pienso dar más explicaciones …otro
gaz para experimentar y jugar con los razonamientos de la vaso de absenta, su excelencia —dijo el se-
filosofía, como ocurre en “La realidad”, capítulo en el que ñor Henri.”
el señor Henri deduce que ésta es mejor si se mezcla con
la absenta, pero pide que le sirvan “otro vaso […] y sin una Álvaro García (ciudad de México, 1986) es
gota de realidad, por favor.” El humor se funde con la so- traductor y ensayista. Ha traducido del inglés y el
lemnidad para crear una perspectiva singular sobre las “de- francés para Periódico de Poesía de la Universidad
cisiones esenciales de la vida”. Nacional Autónoma de México, el Boletín del Fes-
Las disertaciones del señor Henri ocurren dentro de tival Poesía en Voz Alta 2007, 2008 y 2009 y Dirty
un vaivén de vasos de absenta, fechas precisas de la in- Verbs. Es colaborador del diario La Razón.

62 | Los Suicidas