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La modificación socialista del hombre1

Liev S. Vigotski
Fuente: Vigotsky, LS (1998). La genialidad y otros textos inéditos. Guillermo Blank (edit.). Buenos Aires: Almagesto.
La psicología científica ha establecido, como su tesis básica, el hecho de que el moderno tipo psicológico
humano es el producto de dos líneas evolutivas. Por una parte, este tipo moderno de ser humano se desarrolló
en un largo proceso de evolución biológica de la cual surgió la especie biológica Homo sapiens, con todas
sus características inherentes desde el punto de vista de la estructura corporal, las funciones de varios
órganos y algunos tipos de reflejos y de actividad instintiva, que se fijaron hereditariamente y se transmiten
de generación en generación.
Simultáneamente al comienzo de la vida humana social e histórica, y los cambios fundamentales en las
condiciones a las que tuvo que adaptarse, el carácter mismo del curso subsiguiente de la evolución humana,
también cambió muy radicalmente. Hasta donde se puede ser capaz de juzgar sobre la base del material
fáctico disponible, que fue obtenido principalmente comparando tipos biológicos de pueblos primitivos en
los estadios más elementales de su desarrollo cultural con representantes de las razas más avanzadas
culturalmente -teniendo en cuenta el límite de hasta dónde este problema puede ser resuelto por la teoría
psicológica contemporánea-, existen fuertes razones para suponer que el tipo biológico humano cambió
fundamentalmente muy poco en el transcurso del desarrollo histórico del hombre. No se trata, por supuesto,
de que la evolución biológica se haya detenido y que la especie “hombre” sea estática, inmodificable,
cuantitativamente constante, sino más bien que las leyes básicas y los factores esenciales que guían el
proceso de la evolución biológica ya no están en un primer plano: han desaparecido o se han convertido en
una parte reducida o subdominante de las leyes nuevas y más complejas que rigen el desarrollo social
humano.
Efectivamente, la lucha por la existencia y la selección natural, las dos fuerzas que dirigen la evolución
biológica en el mundo animal, pierden su importancia decisiva en el reino del desarrollo histórico del
hombre. Ahora, estas nuevas leyes toman su lugar: aquéllas que regulan el curso de la historia humana y que
abarcan la totalidad del proceso del desarrollo material y mental de la sociedad humana.
En tanto el individuo sólo existe como ser social, como miembro de algún grupo social, dentro de cuyo
contexto sigue el camino del desarrollo histórico, la composición de su personalidad y la estructura de su
comportamiento dependen de la evolución social y sus principales aspectos están determinados por esta
última. Ya en las sociedades primitivas – aquéllas que están dando sus primeros pasos en el camino del
desarrollo histórico-, puede verse que la construcción psicológica completa de los individuos depende
directamente del desarrollo de la tecnología – el grado de desarrollo de las fuerzas productivas -, y de la
estructura del grupo social al que el individuo pertenece. La investigación en el campo de la psicología étnica
nos ha dado la prueba incontrovertible de que dichos factores, cuya interdependencia intrínseca ha sido
establecida por la teoría del materialismo histórico, son los factores decisivos de toda la psicología del
hombre primitivo.
De acuerdo con Plejánov en ninguna otra parte la dependencia de la conciencia respecto del modo de vida se
manifiesta de una manera tan obvia y directa como en la vida del hombre primitivo. Esto se debe al hecho de
que los factores que median entre el progreso tecnológico y el psicológico son escasos y primitivos y, por
consiguiente, esta dependencia puede ser observada casi en carne viva. Pero puede observarse una relación
mucho más complicada entre estos dos factores en una sociedad altamente desarrollada, con una compleja
estructura de clases sociales. Aquí la influencia de la base -la estructura- sobre la superestructura psicológica
del hombre ya no es directa, sino mediada por un gran número de factores materiales y espirituales muy
complejos. Sin embargo, incluso aquí conserva su fuerza la ley básica del desarrollo histórico del hombre,

1 La primera edición de este texto -ignoramos por qué; probablemente sea un error del linotipista- se publicó en
1930 con el apellido original de Vigotski: L. Vigodski, "Sosialisticheskaia pieriedielka chielovieka", en la revista
VARNITSO, 3, págs. 36-44. VARNITSO era el órgano de la Asociación de Trabajadores de Ciencia y Técnica para
el Avance de la Construcción del Socialismo en ¡a Unión Soviética (Vsesoiuznaia Asotsiatsia Rabotnikov Nauki i
Tejniki dlia Sodeistvia Sosialisticheskomu Stwiielistvu y SSSR). La traducción del ruso al castellano fue realizada
por Rene van der Veer y Guillermo Bianck.
según la cual los seres humanos son creados por la sociedad en la que viven y ésta es el factor determinante
en la formación de sus personalidades.

De la misma manera que una sociedad viviente no representa una totalidad uniforme y sencilla, y que la
sociedad está dividida en clases sociales; así, durante un período histórico dado, no puede decirse que la
composición de las personalidades humanas representan algo homogéneo y uniforme. La psicología debe
tener en cuenta el factor básico de la tesis general que recién hemos formulado y sólo puede tener una
conclusión directa: confirmar el carácter de clase [social], la naturaleza de clase y las distinciones de clase,
que son las responsables de la formación de los tipos humanos. Las variadas contradicciones internas que se
encuentran en los diferentes sistemas sociales encuentran su expresión tanto en el tipo de personalidad como
en la estructura de la psicología humana de ese período histórico dado.
En sus clásicas descripciones del primer período del capitalismo, Marx aborda con frecuencia el tema de la
corrupción de la personalidad humana, que tiene su origen en el crecimiento de la sociedad industrial
capitalista. En un extremo de la sociedad, encontramos la división entre el trabajo manual y el intelectual, la
separación entre la ciudad y el campo, la brutal explotación del trabajo de mujeres y niños, la miseria y la
imposibilidad de un desarrollo libre y completo del pleno potencial humano; y, en el otro extremo, los
holgazanes y la lujuria. No solamente todo esto da como resultado la diferenciación y fragmentación del tipo
humano único en varios tipos de clase social separados –enfrentados unos a otros en agudo contraste-, sino
también la corrupción y la distorsión de la personalidad humana y su sujeción a un desarrollo unilateral
dentro de todas estas diferentes variantes del tipo humano.
Dice Engels: "Con la división del trabajo el mismo hombre se escinde".3 Según Riazanov, "toda forma de
producción material especifica alguna división social del trabajo, y esto es responsable de la división
espiritual del trabajo. Comenzando ya con la corrupción de la sociedad primitiva, podemos observar la
selección de una cantidad de funciones organizativas y espirituales en especies y subespecies, dentro del
esquema de la división social del trabajo"/1 Afirma Engels más adelante:
"ya la primera gran división del trabajo, la separación entre la ciudad y el campo, condenó a la
población rural a un embotamiento milenario, y a a la población urbana a la esclavitud de cada cual
bajo su propio oficio. Esa separación aniquiló la base del desarrollo espiritual de los unos y del
desarrollo físico de los otros. Cuando el campesino se apropia la tierra y el hombre de la ciudad se
hace con su oficio, ocurre al mismo tiempo que la tierra se está apoderando del campesino, y el
oficio del artesano. al dividirse el trabajo se escinde también el hombre. Todas las demás capacidades
físicas y espirituales se sacrifican al perfeccionamiento se sacrifican al perfeccionamiento de una
sola actividad. Este anquilosamiento del hombre se intensifica en la misma medida en que se agudiza
la división del trabajo, la cual alcanza su supremo desarrollo en la manufactura. La manufactura
descompone el oficio artesano en sus diversas operaciones particulares, encarga cada una de esas
operaciones a un solo trabajadores, como profesión de por vida, y le encadena así perpetuamente a
una determinada función parcial y a una determinada herramienta... Pero no sólo los trabajadores
quedan sometidos por la división del trabajo al instrumento de su actividad, sino también las clases
que los explotan directa o indirectamente: el burgués de espíritu yermo está sometido a su capital y a
su propia furia de beneficio; el hombre de leyes, a sus momificadas ideas jurídicas, que le dominan
como poder sustantivo; las "clases ilustradas" en general, a las diversas limitaciones locales y
unilateralidades, a su miopía física y espiritual, a su anquilosamiento por una educación orientada al
a especialización y por un encuadramiento perpetuo a su especialidad, incluso cuando esta
especialidad sea la holgazaneria."

Esto es lo que escribió Engels en Anti-Dühring. Debemos proceder desde el supuesto básico de que la
producción intelectual está determinada por la forma de la producción material.

"Así, por ejemplo, una forma diferente de producción espiritual qeu el tipo prevalente en la Edad
Media es la del capitalismo. Cada forma históricamente deficinda de producción material tiene su
correspondiente forma de producción espiritual, y eso, a su vez, significa que la psique humana -que
es el instrumento directo de esta producción intelectual-, adquiere una forma específica en cada
etapa del desarrollo."
Esta invalidez de los seres humanos, este desarrollo unilateral y distorsionado de sus variadas capacidades
que describe Engels, y que aparecieron con la división de la ciudad y el campo, está creciendo a una enorme
tasa debido a la influencia de la división tecnológica de) trabajo. Dice Marx:

"Los conocimientos, la inteligencia y la voluntad que desarrollan el campesino o el artesano


independientes, aunque más no sea en pequeña escala -a! igual que el salvaje que ejerce todo el arte de
la guerra bajo la forma de astucia personal-, ahora son necesarios únicamente para el taller en su
conjunto. Si las potencias intelectuales de la producción amplían su escala en un lado, ello ocurre
porque en otros muchos lados se desvanecen. Lo que pierden los obreros parciales se concentra,
enfrentado a ellos, en el capital. Es un producto de la división manufacturera del trabajo el que las
potencias intelectuales del proceso material cié la producción se les Contrapongan como propiedad
ajena y poder que los domina. Este proceso de escisión comienza en la cooperación simple, en la que
el capitalista, frente a los obreros individuales, representa la unidad y la voluntad del cuerpo social del
trabajo. Se desarrolla en la manufactura, la cual mutila al trabajador haciendo de él un obrero parcial.
Se consume en la gran industria, que separa del trabajo a la ciencia como potencia productiva
autónoma, y la compele a servir al capital."2

Como resultado del avance del capitalismo, el desarrollo de la producción material simultáneamente trajo
consigo la progresiva división del trabajo y el crecimiento constante del desarrollo distorsionado del
potencial humano. Si "en la manufactura y en el trabajo manual el trabajador es quien usa sus herramientas,
en la fábrica se convierte en el sirviente de la máquina". Marx dice que en el primer caso el trabajador es
quien inicia el movimiento de su herramienta, pero en el segundo está forzado a ser un seguidor del
movimiento de ella. Los trabajadores se conviertes en "extensiones vivientes de las máquinas", y lo
que resulta es "una triste monotonía del tormento sin fin del trabajo". Marx dice que este es el rasgo
característico de ese período del desarrollo capitalismo que está describiendo. Está atado a una
función específica y, según Marx eso

"[...] mutila al trabajador, lo convierte en una aberración al fomentar su habilidad parcializada [-


cual si fuera una planta de invernadero-,]socavando en él multitud de impulsos y aptitudes
productivos [-tal como en los estados del Plata se sacrifica a un animal entero para arrebatarle el
cuero o el sebo.]"3

Actualmente, el trabajo infantil representa un ejemplo particularmente horroroso de la desfiguración del


desarrollo psíquico humano. En la búsquedad de mano de obra barata y dada la extrema simplificación de las
funciones laborales divididas, se hace factible el reclutamiento de niños a gran escala, lo que conduce a un
desarrollo retrasado, distorsionado o completamente unilateral en la más sensible de las edades para la
formación de la personalidad. El estudio clásico de Marx está lleno de ejemplos de “esterilidad intelectual”,
“degradación física e intelectual”, “transformación de seres humanos inmaduros en máquinas para obtener
plusvalía”, y presenta un cuadro vívido de todo el proceso que lleva a la situación en la que el “trabajador
existe para la salud del proceso productivo, y no el proceso productivo para la salud del trabajador”.

Sin embargo, todos estos factores negativos no nos proporcionana un cuadro completo de cómo el proceso
del desarrollo humano es influido por el rápido crecimiento de la industria. Todas estas influencias adversas
no son inherentes a la industrialización en gran escala como tal, sino al carácter capitalista de su
organización, basada en la explotación de grandes masas de la población, lo que dió como resultado una
situación en la que, en vez de nuevos pasos hacia la conquista de la naturaleza por el hombre, cada nuevo
nivel [alcanzado] en el desarrollo de las fuerzas productivas de la sociedad, no sólo ha fracasado en elevar a
toda la humanidad y a cada personalidad humana individual, sino que ha conducido a una degradación aun

2 En el original, Vigotski escribe "Engels" en lugar de Marx. Hemos corregido el error, ya que indudablemente se
trata de un pasaje de El capital de Karl Marx. No creemos que esta sea una errata de imprenta, sino una de las
características del modo, ya comentado, en que Vigotski manejaba las citas [Cfr. Prefacio a Vigotski, El desarrollo
cultural del niño, en esta misma colección]. Este pasaje se encuentra en las págs. 439-440 de Karl Marx, El capital,
Libro 1, tomo I, vol. 2. Edición de Pedro Scaron, traducción de León Mames, Siglo XXI, Méjico, 1975.
3 En la cita, Vigotski no indica las elipsis, que hemos restaurado entre corchetes, porque en una de ellas Marx se
refiere a la Argentina.
más profunda de la personalidad humana y su crecimiento potencial. Al observar los efectos mutilantes del
proceso de civilización creciente sobre los seres humanos, filósofos como Rousseau y Tolstói no pudieron
imaginar otra solución mas que un retorno a la naturaleza humana integral y pura. Según Tolstói, nuestro
ideal no está adelante sino detrás de nosotros. En este sentido, según el punto de vista de este romanticismo
reaccionario, los períodos primitivos del desarrollo de ia sociedad humana aparecen como el ideal hacia el
cual debe dirigirse la humanidad. Y efectivamente, un análisis profundo de las tendencias económicas e
históricas que regulan el desarrollo del capitalismo, muestra que este proceso mutilante de la naturaleza hu-
mana que hemos mencionado, no sólo es inherente a la industrialización en gran escala, sino a la forma
específicamente capitalista de organización social.
La contradicción más importante y fundamental de toda esta formación social consiste en el hecho de que
en su interior, con una presión creciente, se están desarrollando implacablemente fuerzas y se están creando
las condiciones para su destrucción y su remplazo por un nuevo orden, basado en la ausencia de explotación
del hombre por el hombre. En muchas ocasiones, Marx ha demostrado cómo el trabajo por sí mismo, o !a
industria en gran escala por sí misma, no tienen que mutilar necesariamente a la naturaleza humaría, como
sostendría un seguidor de Rousseau o de Tolstói, sino que, por lo contrario, contienen dentro de sí posibi-
lidades ilimitadas para el desarrollo de la personalidad humana.
Dice Marx: "Como muestra Robert Owen, ha crecido una semilla del futuro sistema educativo, que
combinará el trabajo productivo con la escolarización y la educación física para lodos los niños de cierta
edad, no sólo como un método para el aumento de la producción social sino como el único método para ia
producción de seres humanos bien educados". De modo que la participación de los niños en la manufactura,
que bajo ei sistema capitalista -particularmente durante el período descripto-, es la fuente de su degradación
física e intelectual-, contiene en sí misma las semillas de un futuro sistema educativo que puede devenir en
una forma superior de creación de un nuevo tipo de ser humano. La industrialización en gran escala en si
misma hace necesaria la creación de un nuevo tipo de trabajo humano y un nuevo tipo de ser humano, capaz
de llevar a cabo estas nuevas formas de trabajo. Sostiene Marx:
"La naturaleza de la industrialización en gran escala determina un cambio en el trabajo; un cambio
continuo de las funciones y una movilidad completa para el trabajador.... El individuo que ha sido
convertido en una fracción, el simple portador de una función social fraccionada, será remplazado por
un individuo completamente desarrollado para quien las diferentes funciones sociales representan
formas alternativas de sus actividades."

De manera que la combinación de la manufactura con la educación no sólo será un medio para la creación de
gente plenamente desarrollada, sino que también el tipo de persona que será necesaria para trabajar en este
proceso de manufactura altamente desarrollado será sustancialmente diferente del tipo de persona que solía
ser el resultado del trabajo productivo durante el período temprano del desarrollo capitalista. En este sentido,
el final del período capitalista es una impresionante antítesis de su comienzo. Si al comienzo el individuo era
transformado en una fracción, en el ejecutor de una función fragmentada, en la extensión viviente de la
máquina; al final, la manufactura requerirá una persona plenamente desarrollada, con plasticidad y con la
capacidad para cambiar las formas del trabajo, cambiar la organización del proceso de la producción y
controlarlo. No importa cuál de los rasgos individuales que caracterizan el tipo humano psicológico
seleccionemos, tanto en el período temprano como al final del desarrollo del capitalismo, por todas partes
encontraremos un doble carácter y un doble significado para cada rasgo crítico. La fuente de la degradación
de la personalidad en el modo capitalista de producción contiene también en sí misma, un crecimiento
potencialmente infinito de la personalidad. Para dar un ejemplo, concluyamos con un examen de las si-
tuaciones laborales donde ambos sexos y lodas las edades tienen que trabajar conjuntamente. Escribe Marx:
"La composición de todo el personal de empleados de todos los sexos y edades debe ser, por el contrario, en
las circunstancias apropiadas, una fuente del desarrollo humano." De todo esto se desprende que el aumento
de la industrialización en gran escala contiene en sí mismo el potencial oculto para el desarrollo de la
personalidad humana y que solamente el modo capitalista de organización del proceso industrial es el
responsable de que estas fuerzas ejerzan una influencia unilateral y mutilante, que retrasa el desarrollo
personal.

En uno de sus trabajos de juventud, Marx afirma que si la psicología quiere convertirse en una
ciencia verdaderamente significativa deberá aprender a leer el libro de la historia de la industria material que
contiene “las fuerzas humanas esenciales”, y que es la encarnación concreta de la psicología humana. Como
ocurre en la actualidad, toda la tragedia interior del capitalismo consiste en que al mismo tiempo que este
objetivo, a saber, el psiquismo humano objetualmente orientado -que potencial e infinitamente puede
dominar a la naturaleza y desarrollar su propia naturaleza-, estaba creciendo a pasos acelerados, su vida
espiritual se estaba degradando y sufriendo el proceso que Engels gráficamente denominó mutilación del
hombre.
Pero la esencia de todo este asunto consiste en que esta doble influencia de los factores inherentes a
la industrialización en gran escala sobre el desarrollo personal humano, esta contradicción interna del sistema
capitalista, no puede resolverse sin la destrucción del sistema capitalista de organización industrial. En este
sentido, la contradicción parcial que mencionamos, entre el creciente poder del hombre y paralelamente su
creciente degradación; entre su creciente dominio sobre la naturaleza y su libertad, por un lado, y su
esclavitud y la creciente dependencia hacia las cosas que él mismo ha producido, por el otro; esta
contradicción –quiero reiterarlo- representa sólo una parte de una contradicción mucho más general y total
que subyace a todo el sistema capitalista. Esta contradicción general entre el desarrollo de las fuerzas
productivas y el orden social –que estaba en correspondencia con el nivel de desarrollo de esas fuerzas
productivas [pero que ya no se encuentra más en correspondencia con él]- se está resolviendo mediante la
revolución socialista y la transición a un nuevo orden social y a una nueva forma de organización de las
relaciones sociales.
A lo largo de este proceso, inevitablemente debe tener lugar un cambio en la personalidad humana y una
modificación del hombre mismo. Esta modificación tiene tres raíces básicas. La primera consiste en la
destrucción de las formas de organización y producción capitalista y las formas de vida espiritual y social
humanas que se edifican sobre sus cimientos. Conjuntamente con la destrucción de este orden, todas las
fuerzas que oprimen al hombre y lo esclavizan a las máquinas y que interfieren con su libre desarrollo
también se derrumbarán; serán destruidas y desaparecerán. Con la liberación de los muchos millones de seres
humanos vendrá la liberación de la personalidad humana de las cadenas que frenan su desarrollo. El primer
origen, la primera fuente de la modificación del hombre es, entonces, su liberación.
El segundo origen de la modificación del hombre reside en el hecho de que, al mismo tiempo que
desaparecen las viejas cadenas, el enorme potencial positivo que existe en la industria en gran escala, el
siempre creciente poder de los humanos sobre la naturaleza, será liberado y devendrá operativo. Todos los
rasgos que hasta acá habíamos mencionado, cuyo ejemplo más destacado es la completamente nueva forma
de crear un futuro basado en la combinación del trabajo físico e intelectual, perderán su doble carácter y
cambiará el curso de su influencia de un modo fundamental. Mientras que antes sus acciones estaban
dirigidas contra la gente, ahora empiezan a trabajar para su beneficio. En vez de obstáculos ahora son
poderosas fuerzas motrices del desarrollo de la personalidad humana.
Finalmente, el tercer origen de la modificación del hombre es el cambio en las relaciones sociales entre las
personas. Si éstas cambian también cambiarán las ideas, las pautas de comportamiento, los requerimientos y
las apetencias. Como es sabido por la investigación psicológica, la personalidad humana se forma
básicamente bajo la influencia de las relaciones sociales, es decir el sistema del que forma parte desde su más
temprana niñez. “Mi relación con mi ambiente es mi conciencia”, dijo Marx. Un cambio fundamental de
todo el sistema de estas relaciones de las que el hombre es parte, inevitablemente llevará también a un
cambio en la conciencia, un cambio en la totalidad del comportamiento del hombre.
La educación debería jugar el papel central en la transformación del hombre –este camino de formación
consciente de nuevas generaciones; la forma básica para cambiar el tipo humano histórico. Las nuevas
generaciones y sus nuevas formas de educación son la principal ruta que seguirá la historia, y que creará el
nuevo tipo de hombre. En este sentido, el papel de la educación social y politécnica es extraordinariamente
importante. Las ideas básicas de la educación politécnica son un intento de superar la división entre trabajo
físico e intelectual y de reunir el trabajo y el pensamiento, que fueron hechos añicos durante el proceso del
desarrollo del capitalismo.
De acuerdo con Marx, la educación politécnica provee una familiarización con los principios
científicos generales de todos los procesos de producción y, al mismo tiempo, enseña a los niños y
adolescentes habilidades prácticas que les posibilitan operar las herramientas básicas usadas en todas las
industrias. Esta idea está formulada por Krúpskaia de la siguiente manera:

"Una escuela politécnica se distingue por el hecho de que concentra su atención en la interpretación de
los procesos del trabajo, en el desarrollo de la habilidad para unificar la teoría y la práctica, y en la
capacidad para comprender la interdependencia de ciertos fenómenos. Por lo contrario, el centro de
gravedad de las escuelas comunes es proveer a los alumnos de destrezas laborales."14

El colectivismo, la unificación del trabajo físico e intelectual, un cambio de las relaciones entre los sexos, la
abolición del abismo entre el desarrollo físico y el intelectual, son los aspectos esenciales de esa
modificación del hombre que es el tema de nuestra exposición. Y el resultado de adquirir esto, la gloria que
corona este total proceso de transformación de la naturaleza humana, debería tener la aparición de esa
elevada forma de libertad humana que Marx así describe: “sólo en comunidad [con otros] tiene cada
individuo los medios para cultivar sus dones en todos los sentidos; sólo en comunidad, por consiguiente, es
posible la libertad personal”. Como toda sociedad humana, la personalidad individual debe dar este salto
adelante, del reino de la necesidad al de la libertad, como lo expresara Engels4.
Siempre que se discute la modificación del hombre y la creación de una personalidad y conducta humanas
nuevas y superiores, es inevitable que sean mencionadas las ideas sobre un tipo nuevo de hombre, en
relación a la teoría del superhombre de Nietzche. A partir del hecho verdadero de que la evolución no se ha
detenido con el hombre y que el tipo actual del ser humano no representa sino un puente, una transición
hacia un tipo superior; de que la evolución no claudicó sus posibilidades cuando creó al hombre y que el
moderno tipo de personalidad no es el logro supremo y la última palabra en el proceso del desarrollo,
Nietzche saca la conclusión de que una nueva criatura puede surgir en el transcurso del proceso de la
evolución, un superhombre que tendrá la misma relación con el hombre contemporáneo, que la que el
hombre contemporáneo tiene con el mono.
Sin embargo, Nietzche imaginó que el desarrollo de este tipo superior de hombre estaba regido por la misma
ley de la evolución biológica que prevalece en el mundo animal, la lucha por la vida y la selección basada en
la sobrevivencia de los más aptos. Es por esta razón que el ideal de poder, la autoafirmación de la
personalidad humana en toda la completud de su poder y ambición instintivos, el duro individualismo, y los
hombres y mujeres sobresalientes, trazaron, según Nietzche, la senda para la creación de un superhombre.
Esta teoría es errónea porque ignora el hecho de que las leyes de la evolución histórica del hombre difieren
fundamentalmente de las leyes de la evolución biológica, y que la diferencia básica entre estos dos procesos
consiste en el hecho de que el ser humano evoluciona y se desarrolla como un ser histórico, social.
Solamente la elevación de toda la humanidad a un nivel superior en la vida social, la liberación de toda la
humanidad, puede conducir a la formación de un nuevo tipo de hombre.
Sin embargo, este cambio en el comportamiento humano, en la personalidad humana, debe inevitablemente
conducir a la evolución posterior del hombre y a la modificación del tipo biológico de hombre. Habiendo
dominado los procesos que determinan su propia naturaleza, el hombre que está luchando contra la vejez y
las enfermedades, indudablemente se elevará hacia un nivel superior y transformará la organización
biológica misma de los seres humanos. Pero esta es la fuente de la más grande paradoja histórica del
desarrollo humano: que esta transformación biológica del tipo humano se alcanza principalmente mediante la
ciencia, la educación social y la explicación racional del modo de vida en su totalidad, no es un requisito,
sino, por lo contrario, el resultado de la liberación social del hombre.
En este sentido, Engels, que ha estudiado el proceso de la evolución del mono al hombre, dijo que el
trabajo creó al hombre.'6 En consecuencia, uno podría decir que formas nuevas de trabajo crearán al hombre
nuevo y que este hombre nuevo será parecido al viejo tipo de hombre, "el viejo Adán",5 solamente en el
nombre, del mismo modo que un perro, el animal que ladra, se parece a la constelación celeste del Perro,
según la gran afirmación de Spinoza.6

4 Cfr. Engels, F. "Ei papel del trabajo en la transición del mono al hombre", en Dialéctica de la naturaleza
[Dialektik der Natía ], Carta- go, Buenos Aires, 1975.
5"El viejo Adán" es una referencia a una expresión usada por Marx. Por ejemplo, en El capital se la encuentra en las
páginas iniciales.
6 Cfr. Báruj de Spinoza, Etica (1677), teorema 17, Escolio. Esta es una de las citas favoritas de Vigotski, quien solía
usarla en los remates de los textos. Cfr. el párrafo final de El significado histórico de la crisis de la psicología o el
de "El problema del desarrollo en la psicología estructural" (ambos en el tomo I, de sus Obras escogidas en seis
tomos, Visor, Madrid.)