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COMPILACIONES DE HISTORIA POLÍTICA DE COLOMBIA.

CAPITULO I.

TEMAS:

I. ANTECEDENTES DEL DESCUBRIMIENTO.

1. Orígenes del pueblo Español.

2. Idiosincrasia del pueblo español.

3. La lucha contra el Islam.

4. Contacto con los mongoles y política antimusulmana.

5. España en la Proximidad del Descubrimiento.

6. Causas del Descubrimiento.

7. Sánchez de Huelva Primer Español en América.

8. Sánchez, Colón y Garcilaso.

II. DESCUBRIMIENTO.

1. El Destino de Nuestro Continente,

2. Hechos destacados.

3. La bula “Eximie Devotionis” (meridiano alejandrino). Línea de Tordesillas.

III. LA COLONIA.

1. La Real Audiencia de Santa Fe.

2. Gobierno Eclesiástico.

3. La Esclavitud.

4. La Piratería

5. El Virreinato.

6. Instituciones Político- Administrativas de La Colonia.

7. Cronología de Presidentes y Virreyes.


COMPILACIONES DE HISTORIA POLÍTICA DE COLOMBIA.

CAPÍTULO I.

I. DESCUBRIMIENTO, CONQUISTA, COLONIA.

ANTECEDENTES DEL DESCUBRIMIENTO.

1. ORÍGENES DEL PUEBLO ESPAÑOL.

El actual territorio español estuvo habitado desde el Paleolítico inferior. A lo largo de


Los distintos periodos prehistóricos, se desarrollaron importantes culturas: pinturas
rupestres De Altamira, El Castillo y La Pasiega, cerca de Santander, en el Paleolítico
Superior; las de Cogull, Lleída y Alpera, Albacete, en el mesolítico; culturas de El Argar,
Almería, y del vaso Campaniforme, en el neolítico.
Los iberos llegaron a la península Ibérica a finales del Neolítico y comienzos de la Edad del
Bronce (2000- 1500 a. C), y se establecieron en el Sur y Sudeste de la Península para
avanzar después por levante hacia el Ebro. A éstos siguieron grupos migratorios de celtas
(600 a. C) que, entrando por los Pirineos occidentales, poblaron el Norte y Oriente
Peninsulares.

Los celtas dejaron en España un sustrato lingüístico indoeuropeo occidental y difundieron


la incineración y el uso del hierro para la fabricación de utensilios. Posteriormente,
ocuparon la meseta, que ya habitaban los iberos, dando origen al pueblo celtíbero (siglo III
a. C), dividido en varias tribus: cántabros, galaicos, lusitanos, astures, turdetanos.

La llegada de los fenicios, griegos y cartagineses (siglos XI a III a. C), facilitó el contacto
con otros pueblos. Los fenicios establecieron una serie de factorías en la costa
mediterránea: Gades (Cádiz) Abdera (Adra), Sexi (Almuñécar), lo que les permitió
controlar el comercio occidental del estaño y el cobre. A partir del siglo VIII a. C, los
griegos, rivales comerciales de los fenicios, que ya se habían asentado en Sicilia, península
italiana ( Tarento) y sur de Francia ( Massalia, Marsella), fundaron una serie de colonias en
la costa del Mediterráneo español ( Rosas, Ampurias). La rivalidad con los cartagineses
condujo al hundimiento del comercio griego en Occidente: la fundación púnicas de Ebusus
(Ibisa) en 652 a. C y el combate naval de Alalia (535 a, C) provocaron la ruptura de toda
relación con los territorios del S y del O de la península Ibérica.

El contacto con los pueblos púnico y griego en el S y en levante favoreció la aparición de la


cultura ibérica, diferente de la celtibérica (de características indoeuropeas), que se había
desarrollado en el interior. Después de la primera guerra púnica (264- 241 a. C), los
cartagineses intentaron crear un imperio continental en la Península, para compensar las
pérdidas de Sicilia y Cerdeña a manos de Roma. Mediante una política de atracción con los
indígenas, Amílcar Barca y Asdrúbal lograron extender la influencia cartaginesa a casi toda
la Península. El sucesor de Asdrúbal, Aníbal trató de convertir esta mediatización en una
posesión real, y para ello emprendió una serie de expediciones de ocupación y saqueo. En
219 a. C atacó Sagunto, ciudad aliada de Roma, iniciándose así la segunda guerra púnica
(218- 201 a. C), Escipión el Africano, ocupó Carthago Nova (Cartagena) y otras
poblaciones, y pasó a África, derrotando al caudillo cartaginés en Zama (202 a, C).

2. IDIOSINCRASIA.

Como queda dicho el pueblo español casi desde su nacimiento está signado por la guerra,
testigo de inconmensurables batallas, combates, confrontaciones bélicas de gran magnitud
entre Roma y Cartago, el levantamiento lusitano contra Roma, el sitio de Numancia, las dos
guerras Cántabras, no fue ajena a las invasiones bárbaras, en el 409 Alanos, Vándalos y
Suevos, penetraron en la Península a través de los Pirineos.

Durante los reinados de Chindasvinto (642- 53) y Wanda (672- 80) sucedieron las luchas
entre el Rey y la nobleza. Aparece la dominación árabe y con ella la civilización
hispanomusulmana de influencia de Aristóteles y del neoplatonismo por medio de sabios
árabes y judíos españoles como Averroes, Avicebrón o Maimónides, definitivos en el
pensamiento político de España y posteriormente de América hispana. 1
Derrotar la dominación de los moros supuso una lucha de 7 siglos, lo que consolidó una
casta de guerreros, nobles y altos jerarcas que sólo hacían la guerra, pelear, combatir,
menospreciaban todo lo que no fuera armadura, corceles, lanzas. Cualquier otro trabajo era
discriminado frente al hidalgo, al caballero que luchaba por el honor, por su príncipe, su
Rey.

La agricultura, el comercio, las profesiones eran para otros, y esos otros eran los moros y
los judíos. Expulsados unos y otros, la España unificada por fin después de la reconquista,
mostrará a la vez el valor de la casta de guerreros y del poder religioso del que será
depositaria, y el vacío estructural del cual aún no se ha recuperado totalmente. 2

El 02 de Enero de 1492 es considerado el fin de la reconquista española materializada con


la entrada de los reyes en el palacio de los Emires. En ese mismo año, se producen seis
hechos de singular importancia, que repercutieron en la historia de la humanidad: la
expulsión de los árabes, llamados moros porque habían llegado desde Mauritania; la
expulsión de los judíos, que no se hubieran convertido al cristianismo, el llamado
descubrimiento del Nuevo Mundo; la publicación de la primera gramática española por Elio
Antonio de Nebrija. La culminación de la convivencia de tres credos religiosos y tres
culturas y la instauración de la inquisición.

Los acontecimientos en la península llevaron a reafirmar el poder de Aragón y de Castilla y


consolidar la unidad tanto de los reinos peninsulares como la fe y la cultura españolas. Con
el matrimonio entre Fernando e Isabel la unión del yugo y el nudo gordiano, símbolos de
Fernando, y el haz de flechas, símbolos de Isabel, a su fortalecimiento definitivo. El acceso
al trono no trajo la paz inmediata, en 1474, pero poco a poco los nobles y prelados que
fraccionaban España fueron aceptando el poder real. Porque la península estaba
comprendida así:
Al Oeste Portugal, pequeña en extensión, concentrada en el mar y sus perspectivas. Al Sur,
al-Andalus, restos de una civilización otrora dominantes, y en el centro y el Norte la España
cristiana, dividida en la corona de Castilla y la de Aragón. “Todo esto formaba una
pintoresca mezcla de imágenes con iglesias románticas y la espléndida catedral gótica de
Burgos, las sinagogas medievales de Toledo y el fresco silencio de la gran mezquita de
Córdova, la majestad de la Alhambra de Granada. 3

Como es fácil advertir, la capitulación de Granada y la orden de salir de España a los judíos
estuvo ligada estrechamente a la búsqueda de nuevas tierras que fueran asentamientos para
los proscritos. Los treinta y dos puntos firmados por los reyes a fines de 1491, para ser
cumplidos en Abril de 1492, ordenaban al rey de Granada Boabdil ( Muley Boaudili) :… y
a los alcaldes y alfaquíes, alcadis, alguaciles, sabios, moftíes, viejos y buenos hombres y
comunidad, chicos y grandes de la dicha ciudad de Granada y del Albaicín y sus
arrabales, hayan de entregar y entreguen a sus altezas cierto mandato, pacíficamente y
en concordia realmente y con efecto dentro de sesenta días primeros, siempre que se
cuenten desde veinte y cinco días del mes de noviembre que es el día del asiento de esa
capitulación, las fortalezas del Alhambra y del Alhaizan.

A cambio, los Reyes Católicos se comprometían a respetar sus haciendas y bienes y a no


hacerles daño, siempre que se sometieran a ser fieles servidores y vasallos de los reyes. La
expulsión de los judíos, también ordenada desde Granada en Marzo del mismo año y para
cumplirse el 31 de Julio, es, comparativamente con la de los moros, más severa, habida
cuenta que no sólo debían irse sino que perderían sus bienes, salvo que cambiaran de
religión exigencia esta que tampoco se les impuso a los árabes.

Bien sabedes o devedes saber__ comenzaba el documento___,que porque nos fuimos


informados que en estos nuestros reinos había algunos malos cristianos que judaizaban
y apostataban de nuestra Santa Fe Católica, de la cual era mucha causa la
comunicación de los judíos con los cristianos, en las Cortes que hicimos en la ciudad de
Toledo el año pasado de 1480, mandamos apartar los dichos judíos de todas las ciudades,
villas y lugares de los nuestros reinos y señoríos, en las juderías apartados donde
viviesen y morasen, esperando que con su partamiento se remediaría.

Pero como en opinión de los reyes, doce años después, no se habían logrado avances
importantes en la preservación de la fe <<acordamos de mandar salir todos los dichos
judíos y judías de cualquier edad que sean que viven y moran y están en los dichos
nuestros reinos y señoríos, así los naturales de ellos como los no naturales que en cualquier
manera por cualquier causa hayan venido y estén en ellos…>> Y al final del mandato, se
les ordenaba sacar sus bienes por mar o por tierra, siempre que no fuera oro, plata o
moneda.

Las consecuencias de los dos mandatos tienen relación estrecha con la capitulación que los
mismos reyes firmaron con Cristóbal Colón en Abril de 1492, en la ciudad de Santa Fe,
precisamente porque se había consumado la expulsión de los árabes y se advertía la de los
judíos, prevista doce años antes.

El célebre prólogo al diario de Colón, infortunadamente perdido pero que, en parte, había
transcrito fray Bartolomé de las Casas, es un testimonio trascendental del propio
protagonista de estos hechos, donde se colige que el almirante tenía instrucciones muy
precisas de ir a <<… dichas partidas de India>> a <<dar embaxada de V. V. A. A. a dichos
príncipes (Preste Juan y Gran Kan) después de haber dado fin a la guerra de los moros>> y
de << haber echado fuera todos los judíos>>. Rara vez un documento histórico conlleva tan
explícita intención política como el prólogo escrito por Colón.

3. La Lucha Contra El Islam 4.

Desde el comienzo del siglo VIII los árabes habían conquistado a España (711). Después de
ocho siglos, fueron obligados mediante un pacto, a salir de la península (Abril de 1492).
Esos ocho siglos significaron una lucha persistente que consolidó la formación de una
nueva nacionalidad y la organización de un imperio europeo y mediterráneo, lucha que,
naturalmente, los recién integrados españoles no estaban dispuestos a debilitar ni en la cual
podían permitir concesiones. Pero no sólo se expulsó a los moros, a fines de Julio del
mismo año venció el término para que los judíos optaran por convertirse al cristianismo o
abandonar España. Es evidente que esta lucha social y política tan prolongada tuvo que
adelantarse con bases intransigentes y a veces de manera despiadada.

Los musulmanes, a fines del siglo XV, ni de lejos habían perdido terreno. Al contrario,
habían consolidado sus conquistas desde el Atlántico hasta Indonesia, es decir, eran el más
grande imperio universal y meridional, rivalizando sólo con los Ming, pero no con Europa.
De ahí que la forma de contener su expansión era armando una tenaza hispano- china,
porque entre ellos no había rivalidad política, no obstante obvias diferencias religiosa, y a
pesar del precario conocimiento que se tenían mutuamente. Pero de tiempo atrás, los
pontífices romanos habían soñado con esa solución, mayormente cuando los árabes, a
mediados del siglo XV, empezaron a bloquear el comercio y las comunicaciones y a
constituirse en permanente amenaza para los pueblos europeos. A todo lo anterior habría
que agregar la idea muy difundida de que desde los viajes inciertos de Juan de Mandevilla
y los reales de Marco Polo, los chinos habían solicitado ayuda a Occidente pidiendo el
envío de cien misioneros. Los papas y los católicos tomaron esa iniciativa como una
oportunidad misional, mientras los asiáticos simplemente deseaban conocer letrados de
Occidente.

La búsqueda del Preste Juan (título del emperador de los abisinios, porque antiguamente
eran sacerdotes estos príncipes) de quien se decía que era una avanzada cristiana tras la
zona árabe, se realizaba sin punto claro de referencia: unos lo encontraban en Abisinia,
muchos más en Etiopía y los menos, como Martellus, lo asociaban a las montañas del
Thebet himaláyico, porque tal vez lo confundían con las tierras de los lamas. El Papa
Alejandro III, en el siglo XII y la Liga Lombarda, intentaron hacer una alianza con el Preste
Juan, en 1177, para frenar a los musulmanes. Alejandro IV envió al monje Ascelino a
buscarlo, pero no pasó de Persia. Un nuevo intento fracasó por segunda vez. La tercera, a
cargo de Juan de Plan Carpino, enviada por Inocencio IV, rindió informe en 1247 de sus
viajes por Oriente. Sus estudios impulsaron propuestas del mismo Papa en el Concilio de
Lyon, para formalizar una alianza con los mongoles (mongoles se decía entonces, por
corrupción de Mong Guo), siempre contra los árabes. Por cierto que ese Concilio buscó el
apoyo de San Luis, rey de Francia, para hacer una gran unión antimusulmana que pudo
ser el mayor plan estratégico universal de la época.

4 .CONTACTOS CON LOS MONGOLES Y POLÍTICA ANTIMUSULMANA. 5.

Por otra parte, los kanatos del enorme imperio mongol de la dinastía Yuan habían llegado
a su apogeo en el siglo XIII. El Kan Hulago se alió y firmó tratado comercial con Jaime I
de Aragón, Alfonso X de Castilla y Carlos de Anjou. Oriente y Occidente contra el Sur
árabe, fue ése el origen lejano del plan estratégico colombino. La crisis interna que
descompuso al Imperio Yuan y los temores occidentales al tratar con infieles, hicieron
decaer la empresa; pero no impidieron los contactos. En 1287 un monje nestoriano 7
(Partidario de Nestorio, Siglo V, patriarca de Constantinopla, quien sostenía que en
Jesucristo la unión de las dos naturalezas era sólo moral, por lo cual en Él había dos
personas.) llegó a Francia proveniente de Cambaluc (Beijing). Dos años después viajó
a China Juan de Montecorvino, quien con los primeros conversos organizó comunidades
católicas e incluso llegó a ser arzobispo de Beijing a comienzos del Siglo XIV. Aumentaron
en grande los intercambios misionales en esta época, entre otros, los afamados de Andrés
de Perusa, Odorico da Pordenone y Juan de Marignoli, todos ellos después del exitoso viaje
de Marco Polo.

Recuérdese que Pordenone, monje franciscano que predicó entre los hindúes y dio muchas
noticias de China a la cristiandad, fue el primer europeo que visitó Lhasa en el Tibet, y
comparando al precursor del Dalai- Lama con el papa romano, dio pie a la idea de un
reencuentro con el Preste Juan. Pordenone por sus servicios ha sido elevado a los altares.

Fue a mediados del siglo XV cuando aumentaron considerablemente los contactos políticos
entre los extremos del mundo. Alrededor de 1450, Alfonso V de Aragón, rey de Nápoles (y
de Jerusalén desde 1443), reemprendía la alianza con el Preste Juan, ahora considerado
negus de Etiopía (soberano de Etiopía), en negociaciones que habían iniciado entre 1427 y
1428. Poco después, el mismo Alfonso V promovía una alianza antiotomana con el
emperador bizantino el de Tribisonda, el negus Preste Juan y el gran Kan de China, ahora
de la dinastía Ming. La consigna >> paz entre los cristianos y guerra contra los infieles>>
fue lo suficientemente flexible como para incorporar príncipes poco cristianos y, a su vez,
tan inflexible que los infieles eran sólo los árabes y los judíos. Esa política, propuesta al
Papa Nicolás V, encontró cierto eco al punto que la bula Romanus Pontifex, del 8 de Enero
de 1455, aconsejó al rey de Portugal<< seguir navegando por este mar océano hasta las
costas meridionales y occidentales (…) hasta las Indias, que, según dicen, adoran el nombre
de Cristo>>. Poco después, el 15 de Mayo de 1456, el Papa Calixto III, en otra bula para el
rey de Portugal, en su carácter de árbitro supremo de la doctrina verus imperator y
dominium maris, autorizó navegar<<usque per lotam guineam et ultra illem meridionalem
plagan usque ad indos>>.

Nos acercamos a la llamada era de los descubrimientos, se compagina con la política de


los príncipes católicos de expulsar a los moros; no sólo por razones religiosas sino también
porque dentro de la unificación española constituían un elemento heterogéneo perturbador
como, en similar medida, lo eran las minorías judías. Creer, como se ha dicho con
insistencia, que los grandes viajes descubridores fueron sólo impulsados por
necesidades económicas o motivados únicamente por el desarrollo de la propia ciencia
náutica es no comprender que ningún país, en las postrimerías del Medioevo, habría
impulsado ninguna acción ultramarina si no obedecía a finalidades políticas y de
estrategia universal.

La misión de Colón, la misión encomendada a Vasco de Gama fue ir a la India, enviado por
don Manuel, a buscar al Preste, según narra Álvaro Velho; las instrucciones de los últimos
papas del siglo XV, que también se podían leer tanto en la bula de Alejandro VI del 28 de
Junio de 1493, que ya conocido el viaje de Colón permitía a los españoles navegar hacia las
indias (versum indiam), como en la carta del rey Manuel al arzobispo de Toledo, tenían la
tarea de llevar a cabo todas estas navegaciones para << hacer guerra a los moros y
apuntarse con el Preste Juan. La propia literatura política de Comienzos del siglo XVI,
cuando se pensaba que habían dado condiciones para llegar a China (India Oriental,
confundida con América), reiteraba propósitos antimusulmanes; Juan Ginés de Sepúlveda
escribió en 1529 en Bolonia una << exhortación al Emperador Carlos V, para que hecha la
paz con los príncipes cristianos haga la guerra a los turcos>>, donde insistía que la
liberación de Jerusalén era una empresa factible. Fernández de Oviedo teorizó sobre la
misión de España como redentora de la cristiandad, al igual que fray Antonio de Guevara
repetía el ideal de ir hasta la casa santa.

En 1538, Alonso de Santa Cruz insistía en el magno proyecto. Fueron conocidos los
romances contra el turco, que se popularizaron hasta 1534. Parecía que toda España, ante la
comisión de completar en una nueva cruzada la liberación de la Tierra Santa, requería con
urgencia cruzar el mar para aliarse con los orientales, aunque también fueran infieles:
demostración evidente de que era más importante la política de alianzas, que ortodoxia
religiosa.

5. ESPAÑA EN LA PROXIMIDAD DEL DESCUBRIMIENTO.

Una vez Fernando e Isabel dieron fin a la conquista expulsando a los musulmanes o moros
de los últimos territorios que aún tenían en el sur de España, el Papa les otorgó el título de
Reyes Católicos. Unificada territorialmente España, sus monarcas se entregaron a unificar
también el país en lo político, lo religioso, lo económico y lo lingüístico para ello:

Gobernaron en forma autoritaria, despótica y centralizada, imponiendo su poder a las


distintas regiones que tenían leyes diferentes y autonomía propias. Igualmente hicieron
sentir su autoridad a la aristocracia formada por ricos propietarios de tierras. España, fiel al
aristotelismo tomista, propondrá un humanismo nacionalista y monárquico antes que cívico
y republicano, cree en las reformas monárquicas y en la renovación espiritual.

La unidad política se estableció bajo la forma de unidad religiosa, pues los pueblos no se
sentían verdaderamente vinculados más que por un sentimiento religioso, de ahí la consigna
de llevar el evangelio a tierras nuevas.

La religión católica fue la religión oficial y por tanto no se toleró la práctica de ninguna
otra, aspecto muy seguramente tomado como referente por el Partido Conservador
colombiano en su plataforma ideológica de su nacimiento. Para impedir la propagación de
errores religiosos y la supervivencia de creencias musulmanas, los reyes Católicos lograron
que el Papa les confiara la dirección del Tribunal de la inquisición, encargado de perseguir
y juzgar a los herejes o difusores de ideas contrarias al dogma católico.

En lo lingüístico adoptaron el castellano como lengua nacional.

En lo económico contribuyeron a impulsar el creciente comercio de la época y a favorecer


el naciente capitalismo comercial. El Capitalismo Comercial se caracterizaba por la
búsqueda de capitales o bienes que no se consumen sino se invierten en el comercio o la
banca para producir más bienes y obtener ganancias. Por ejemplo, el oro, la plata y otros
metales son los bienes de capital más preciados porque con ellos se obtienen más utilidades
prestando a interés, o invirtiéndolos en barcos para hacer largos viajes y conseguir
productos que no se dan en el país; o invirtiéndolos en comprar productos comerciales para
revenderlos a más precio y obtener grandes utilidades. Los reyes Católicos controlaron el
comercio de lanas, estableciendo agentes en diferentes puertos europeos e impidieron la
salida de oro y plata del país, medida típicamente capitalista, practicada en Colombia y la
mayoría de las que fueron colonias españolas.

Por último los Reyes Católicos se propusieron hacer de España la nación más poderosa de
Europa. Sin embargo, la completa unidad española no la lograron Fernando e Isabel.
Tuvieron que permitir cierta diversidad de leyes e instituciones entre Castilla y Aragón, de
manera que las diferencias entre ambos territorios se mantuvieron durante muchos años. En
sus esfuerzos por impulsar el comercio no lograron atraer a la nobleza y por ello las
actividades mercantiles fueron controladas por minorías, principalmente de Cádiz y Sevilla,
los dos grandes puertos del sur, y esas minorías eran gente extranjera. (Italianos sobre todo)

Los gastos de la guerra final de reconquista y el control de las tierras por los nobles
provocaron males. Mucha gente ambicionaba poder y riqueza; el nuevo Estado tenía
dificultades económicas para lanzarse a una expansión. 6.

La corona española no pudo financiar una empresa tan costosa; por este motivo la confió
mediante contratos privados (capitulaciones) a aventureros que estaban dispuestos a llevarla
a cabo. Pero dichos aventureros tenían que costear los barcos, las armas, los alimentos,
reclutar hombres, etc. Y como no tenían fortuna generalmente se endeudaban para afrontar
tales gastos y naturalmente buscaban el máximo de provecho y ganancia en el más breve
plazo posible. Esto explica en parte la crueldad y codicia de los conquistadores e incluso
que luchaban entre sí por una gobernación o un pedazo de tierra. Este carácter de empresa
privada que tuvo la conquista, nos explica también las razones por las cuales los
aventureros conquistadores se resistieron a cumplir las leyes y ordenanzas dictadas por la
corona.

La empresa del descubrimiento y de la conquista fue castellana. Aragoneses, catalanes y


valencianos parecen haber estado excluidos de las posesiones de ultramar, judíos conversos
y moriscos también lo estaban. 7.
“Estrictamente prohibido les estaba entrar en las indias a los judíos conversos, a los moros
y a sus descendientes, a los gitanos y a los declarados culpables por el Santo Oficio”,
tampoco a los integrantes de algunas profesiones como los abogados que, representaban el
sector letrado de la sociedad, aquellos que podían estar en contacto con las nuevas ideas.
Todo esto estuvo ligado en la España castellana y aragonesa a la valoración y a la actitud
noble ante la vida que, contrario a lo que se pueda presumir, no era patrimonio exclusivo de
la nobleza; así los miembros de las más humildes profesiones podían enorgullecerse de ser
hidalgos y gozar de los privilegios del rango. El rango exigía el respeto a la integridad de la
persona, a su “honor”, que en la sociedad de los “cristianos viejos”, los no conversos, se
conseguía gracias a la vida y en el campo de batalla.
Entonces el honor era propio del guerrero, era un ideal de caballería y de conquista, vedado
a los fracasados, a los humildes y pobres, a los marginados, y por ello, a los cristianos
nuevos, a los judíos, a los moros, a los asalariados. La casta así formada era una inútil para
todo, menos para la guerra.

Esta noción de honor se extendió luego a una más expresiva, más discriminatoria, más
excluyente, racista, como es la limpieza de sangre, vigente en la España conquistadora con
las excepciones que siempre tienen estas categorías y situaciones, el dinero, por ejemplo, y
en el interior de la península comenzó a regir la noción de pureza ligada a la genealogía, es
decir, tenía que probarse por los antecedentes familiares la posesión del honor. Descubierto
el fraude, la infamia afecta todo, el honor, la religión, la “raza de los españoles”, trae la
vergüenza y el oprobio sobre su persona, su familia y sus descendientes. Los “sambenitos”
están, entonces, a la orden del día. 8.

Los antecedentes de la España conquistadora en la elaboración de genealogías es muy


grande y variada, de modo que, en el Nuevo Mundo, cuando el color de la piel no les
permite la discriminación porque el ojo no es capaz de reconocer muy pequeñas
variaciones, la genealogía, el origen, los antecedentes, las posiciones ocupadas, también las
no asumidas, se convirtieron en el verdadero azote racista.

En los primeros años de la conquista no vinieron mujeres al Nuevo Mundo. Además el


perfil del conquistador era el del guerrero curtido en tantas aventuras bélicas de la corona;
lo único que sabía era guerrear, lo que le interesaba era la conquista, que pronto supo era
botín de oro, plata y piedras preciosas. Ese fue para ellos el único significado de este
mundo nuevo, con eso se encontraron cuando buscaban abrir rutas de comercio con
Oriente. (Es la versión más antigua).
Más tarde la corona se empeñó en que conquistadores y encomenderos tenían que estar
casados. Durante el período 1509- 1539, las mujeres fueron sólo el 5.9% del total, en tanto
que entre 1560 y 1570 alcanzaron el 28%. 9.

Se ha propagado la tesis que señala que la población que vino al Nuevo Mundo fue la
canalla, iletrados, ex presidiarios, desocupados y analfabetos. Bolívar fue quien con más
fuerza lo sostuvo, después de Colón que expresaba su desprecio por los hombres que le
acompañaban, así: “Juro que la multitud de hombres que han venido a las Indias no
merecen el agua de Dios ni del hombre”. 10.
Otro tanto se desprende de los comentarios de Hernán Cortés que en carta al emperador
decía: “La mayoría de los españoles que han venido aquí son de baja calidad, violentos y
viciosos… y sin tales personas se les diera permiso para ir libremente a los pueblos de los
indios, convertirán a los indios a sus vicios”. 11

6. CAUSAS DEL DESCUBRIMIENTO DE AMÉRICA.

Existen múltiples versiones de las causas del Descubrimiento de América, nos ocuparemos
de dos, la más común y más antigua y una de las más noveles.

El deseo que tenían los Reyes Católicos de engrandecer a España no fue la causa principal
del hallazgo de nuestro continente. Según la versión antigua hubo causas más
determinantes:

• La interrupción del comercio con el Lejano Oriente fue la causa decisiva. Desde el
Lejano Oriente o Indias como lo llamaban los europeos, las caravanas traían seda,
piedras preciosas, y sobre todo las especies para condimentar los alimentos
europeos. En los puertos del Mediterráneo los comerciantes vecinos las adquirían y
revendían luego en los puertos europeos. Pero este tráfico se interrumpió cuando los
turcos, pueblo asiático de religión musulmana, se apoderaron de la ciudad de
Constantinopla y de todo el Mediterráneo Oriental. Se hizo necesario buscar
entonces una ruta más corta y directa hacia las Indias Orientales.

• El espíritu aventurero e individualista que predominaba entre los europeos del Siglo
XV.

• Nuevas formas de pensar y de sentir hicieron que los hombres tuvieran más
confianza en sí mismos, en sus capacidades humanas, y en las invenciones y
descubrimientos resultantes de la razón y la audacia del ser humano.

• El sistema económico del capitalismo comercial. Este había surgido principalmente


en las prósperas ciudades de Italia, como Venecia y Génova, y los comerciantes y
banqueros capitalistas buscaban cada vez con más afán de enriquecerse, nuevas
rutas marítimas de comercio y nuevos productos con los cuales hacer negocio. El
capitalismo contribuyó al desarrollo y mejoramiento de la navegación. También
impulsó industrias de armas de fuego (bombardas, mosquetes, etc.) que necesitaban
mercados y, al propio tiempo, daban más seguridad a los marinos.

• Los adelantos científicos, principalmente en astronomía y geografía, afianzaron en


muchos sabios la idea de que la tierra es redonda y que por lo tanto, puede
recorrerse en todas direcciones. Los mapas basados en la idea de esfericidad de la
tierra, se hicieron más aproximados a la realidad.

• Los progresos técnicos en la Náutica como se llamaba a la navegación. Entre ellos:


el astrolabio, instrumento empleado para calcular la altura del sol sobre el horizonte
y por cálculos se obtenía la latitud en que se encontraban las naves en el océano

• La brújula aplicada a la navegación permitió la orientación en todo momento.

• Las carabelas, barcos más pequeños que los del comercio pero de más alto bordo y,
por tanto, adecuados para navegar por el océano y de gran ligereza porque no se
movían con remos mediante tres velas y no una sola, la última de las cuales permitía
continuar el viaje aunque el viento soplase por los costados.

.En las nuevas tesis Gustavo Vargas Martínez (Círculo de lectores, Edición especial para
Casa Editorial El Tiempo, Bogotá 2007 páginas 87,88, 89, y ss.) apoyándose en afamados
historiadores de distintas épocas como Antonio de Herrera, Washington Irving, Samuel
Morison y Humboldt dice:

“Como es bien sabido y recientes averiguaciones lo confirman, Colon o Colom tuvo plena
conciencia de lo que hacía y de ninguna manera se puede sostener que no supo ni a donde
iba ni qué tierras estaba pisando. Tuvo conocimiento previo de América, entonces llamada
India Orientalis, por las informaciones que le dio, involuntariamente, un <<piloto
anónimo> de quien después se supo el nombre, Alonso Sánchez Huelva, que había estado
en las Antillas en 1485. Y esas informaciones las confirmó después durante su
permanencia en Portugal, cuando debió de tratar al ya entonces famoso marino y científico
Martín de Behaim, constructor del primer globo terráqueo, hoy todavía en Núremberg, y
cuando pudo comprobarlo con mapas de 1489, que él o Martín Alonso Pinzón conocieron,
hechos por el cartógrafo papal Henricus Martellus Germanus. Allí, claramente, y adherido
al continente asiático, se encuentran los litorales sudamericanos, con los ríos, cabos y
penínsulas principales. La teoría del <<descubrimiento casual>> de América no tiene
bases más que en la intención de los Reyes Católicos y el Papa Alejandro VI de donar las
<< Islas de la India Oriental>> a los españoles”.
Mientras Colon lograba tan personales ventajas, le prestaba generosa ayuda a la política
exterior de España y del Vaticano, consistente en enviar una embajada a las tierras del
Preste Juan y a la China del gran Kan, para cercar por Oriente a los musulmanes y frenar la
expansión árabe. Por no aceptar esta tesis los historiadores han propuesto varias teorías,
algunas tan ingenuas como creer que el viaje de Colón era para demostrar la redondez de la
tierra u otras más elaboradas, pero inconsecuentes, como creer que el viaje a las Molucas
era para comprar nuez moscada, pimienta, clavo y canela.

Que iba a cumplir una misión estratégica de alta política lo demuestran las credenciales
para el Kan y la obsesiva búsqueda de Quinsay (Hangzhou) que revelan su diario y sus
cartas y tal vez, además, las indagaciones para asegurar asentamientos a los judíos en tierras
aledañas a los tártaros. Porque conocía la ruta siguió de cerca los señalamientos de los
mapas de Behaim y Martellus y se enrumbó, sin dubitación, por el paralelo 28´ norte hacia
Catayo (China). Los cuatro viajes que realizó tuvieron en común la exploración; sin salirse
del Mar Caribe y sin pasar al sur del Ecuador ni aproximarse al océano Pacífico, aunque
tuvo noticias suficientes como para arriesgarse a tal empresa. Pero pudo más la ambición
de recoger perlas y buscar oro en Islas y mares antillanos, que las metas políticas que se le
habían fijado. Eso explica que los marinos y << descubridores>> que le siguieron, desde
Cabot y Verrazano al norte hasta Cortés, Vespuccio y Cabral al centro y sur de América,
prosiguieran el intento de ir hacia China buscando el anhelado estrecho que cortara el
camino a Oriente. Tardíamente, Balboa cumplió ese proyecto al tomar posesión del
Pacífico, no al descubrirlo, y Magallanes y Elcano llegaron a la meta al navegar por el
<<Gran Mar>> en nombre de España.

Las pruebas de que Colón, por sí mismo o por Sánchez de Huelva y Martín Alonso Pinzón,
conocía las Antillas y que su viaje intentaba formalizar simplemente una ruta de
navegación, se pueden apoyar documentalmente en los siguientes hechos:

El texto de las capitulaciones de Santa Fe y la conformación de los privilegios colombinos,


signados el 17 de Abril de 1492 y el 28 de Marzo de 1493 respectivamente, que admiten
que Colón << ha descubierto>> en los mares y que es << tierra firme>>.

La seguridad en la determinación de la ruta este –oeste, casi en línea recta por el paralelo
veintiocho norte, desde la Gomera; que si bien no le llevaba más que a islas del
archipiélago antillano, muestra una definición de objetivo admirable y un previo
conocimiento de la ruta a seguir, y el doble acierto de la ruta de regreso, siguiendo la zona
del Gulf Stream, suroeste- al- nordeste.

El mapa que llevaba Martín Alonso Pinzón y que fue conocido durante los llamados <<
pleitos colombinos>>.

En 1532, Juan Martín Pinzón, Pedro Arias, Pedro Alonso Ambrosio, Bartolomé Martín de
la Donosa, Diego Rodríguez Colmero, Hernando de Villarreal, Alonso Vélez Allid, en
distinta forma, aseguraron que Martín Alonso Pinzón tenía un mapa traído de Roma ( ¿ el
Martellus? ) de la librería de Inocencio VIII, que sabía del mar de Baga ( o de los Sargazos)
y que conocía la experiencia de otro protonauta, Pedro Vásquez de la Frontera, portugués,
que había intentado una travesía similar, que gracias a esa experiencia Pinzón había llegado
a la Isla de Haití incluso antes de Colón, como es bien sabido. La doble contabilidad
llevada durante el primer viaje, porque demuestra que se tenía una distancia estimada y
prevista de unas 700 leguas marinas, así calculada porque, o se había visto en mapas de
Martellus o Behaim, o se sabía por otras navegaciones, o por sí mismo.

La carta-credencial para el gran Kan, por triplicado, que delata una misión predeterminada
y un objetivo político del viaje, no evangelizador, puesto que el primer viaje no iba ningún
sacerdote o fraile, en cambio, si iba un intérprete políglota, Luis de Torres, Judío, que
hablaba <<… hebraico, arábigo, y algo de caldeo>>. Es interesante conocer el texto de las
credenciales que, por no saber el nombre del destinatario, tenía en blanco el espacio
correspondiente:
Serenísimo príncipe… amigo nuestro carísimo: Fernando e Isabel, Rey y Reina de
Castilla, Aragón, León, Sicilia, Granada, etc. Salud y prosperidad. Por los relatos de
algunos súbditos nuestros y de otros que de esos reinos y comarcas llegaron a nosotros,
con gozo entendimos cuán buen ánimo y excelente voluntad tenéis para nosotros y para
nuestro Estado; y con cuánto afecto del ánimo acerca de nuestras cosas felices deseáis
cerciorarse. Por lo cual determinamos enviaros como portador a nuestro noble capitán
Cristóbal Colón, del cual la buena salud y feliz estado nuestro y todo lo demás que le
mandamos que os refiera como de mi parte podéis conocer. Os rogamos, pues, que
prestéis a sus relatos fe cierta como a nosotros. Lo cual nos sería grato, ofreciéndonos
prontos y dispuestos a vuestros deseos. De nuestra ciudad Granada, 30 de Abril de 1492.
Yo el Rey, Yo la Reina. Coloma, secretario. Fueron triplicados.

¿Quién podrá descifrar el mensaje que portaba Colón, aquello<< le mandamos que os
refiera>> y de lo que <<deseáis cercioraros>>. El propio Colón, aparentemente, dio
respuesta al interrogante. En el proemio a su diario el almirante expone sucintamente la
misión a oriente y el encargo de dar embajada ante el Gran Kan. Basta leer ese texto para
percibir que el Almirante sabía a dónde iba y a qué. En esencia dice que los reyes católicos,
como enemigos de la secta de Mahoma y después de haber echado de sus reinos a los
judíos, lo mandaron a ir por mar a dichas partidas de indias a dar embajada al Gran Kan.
¿No está claro que la embajada tiene como propósito confeso explicar las razones de la
doble expulsión? ¿Y para qué darle esos informes al Gran Kan si no era para buscar su
apoyo a una política universal de alianza contra los herejes? ¿No es acaso éste el momento
de llevar a la práctica la consigna de <<…paz entre los cristianos y guerra en el exterior al
gran turco>>?

7. SÁNCHEZ DE HUELVA, PRIMER ESPAÑOL EN AMÉRICA.

Juan Manzano y Manzano, autor de muchos respetables libros de historia colombina,


sostenía en Siete años decisivos en la vida de Cristóbal Colón (1966) la siguiente
conclusión:

Nos atrevemos a sugerir que el ligur conocía, con seguridad absoluta, no solamente la
existencia de tierras oceánicas al Oeste, pertenecientes, según creía, a las Indias
orientales, sino la distancia exacta a que éstas se encontraban del Viejo Mundo; y lo que
es más extraño; su perfecta ubicación en el inmenso Mar tenebroso. Sabía que a 750
leguas, aproximadamente, de las Islas Canarias y de Cabo Verde existían muchas Islas,
y entre ellas una muy grande y rica en oro- la futura Española que él, erróneamente,
identificaba con la famosa Cipango, descrita por Marco Polo…¿A través de qué
conducto tuvo conocimiento Colón de la existencia de las Antillas menores y Haití?. Éste
es, creemos, su gran secreto muy celosamente guardado por él y que no descubrió.
Porque no le convenía hacerlo, a ninguna de las personas con las que en su tiempo tuvo
necesidad de discutir los pormenores de su aventura trasatlántica.

En otro libro de Manzano, Colón Y Su Secreto. El pre-descubrimiento (1976), basado en


una interesante prueba documental indirecta y en una copiosa serie de indicios, se apunta el
complemento de la tesis anterior. Colón habría revelado al padre franciscano Antonio de
Marchena de la rábida, en secreto de confesión, la aventura del protonauta. Alonso Sánchez
de Huelva, pero en público, Colón defendía su proyecto de navegación al oeste contra la
rara y unánime oposición de españoles y portugueses, ingleses y franceses, porque los
fundamentos que argüía eran tan débiles que se hacían indefendibles, al no poder
argumentar en forma explícita su idea y sus fuentes. El dictamen de la junta encargada de
evaluar el proyecto colombino fue fulminante: << Este testigo- dice el Doctor Rodrigo
Maldonado de Talavera- e otros sabios e letrados e marineros platicaron con el dicho
Almirante sobre su ida a las dichas islas e (…) todos ellos concordaban que era ser verdad
lo que el dicho Almirante decía<<. Colón fue tachado de mentiroso, pues su oferta de viaje
trasatlántico careció de credibilidad. Su hijo Hernando Colón, en la Vida del Almirante,
escrita algún tiempo después, dejó testimonio de la manera solapada que usó el futuro
almirante para exponer su plan ante las juntas convocadas para dictaminarlo. <<Como en
aquellos tiempos no había tantos cosmógrafos como hay ahora, los que se reunieron no
entendían lo que debían, ni el Almirante se quería dejar entender del todo, por temor a que
le ocurriese lo mismo que en Portugal, y se le alzasen con el santo y la limosna>>.

Como Marchena conocía la verdad, <<…persona sola de aquesta vida a quien Colón más
comunicó de sus secretos<<, al decir de Fernández de Oviedo, pero como a su vez no podía
revelar que la había conocido en confesión, se las ingenió para comunicar a los Reyes
Católicos>>… que era verdad lo que el Almirante decía<< y a Martín Alonso Pinzón,
según el testimonio de Fernán Pérez Camacho, que << fuese a descubrir las Yndias e que
plazería a Dios que habían de hallar tierra. >>. El profesor Manzano concluye:

Si el propio Colón confiesa<<que (en esos siete años cruciales) no halló persona que no
tuviese (su negocio) a burla, salvo aquel padre fray Antonio de Marchena>>, que fue el
exclusivo conocedor de sus ocultas razones determinativas. ¿Cabría sospechar que el
secreto colombino consistía precisamente en el suceso del protonauta, casual
descubridor de las regiones occidentales del Océano unos años antes y al que después
Colón se encontró en la isla de Madera, donde aquél, poco antes de morir, le reveló a
éste su hallazgo?

Existen dos documentos históricos que avalan esta tesis, ellos son las Capitulaciones de
Santa Fe, firmadas por los Reyes Católicos el 17 de Abril de 1492 y la Confirmación de los
privilegios colombinos, también firmada por los reyes el 28 de Mayo de 1493, porque en
los dos se le atribuye a << Don Xoval Colón>> el anterior descubrimiento de tierras en el
Atlántico. En las santafesinas, en el preámbulo, se dice que las capitulaciones son<< en
alguna satisfacción de lo que ( Colón) ha descubierto en las Mares Océanos>>, y en la
confirmación granadina, cuando sólo se habían hallado islas y no tierra firme, el texto
confirma para colón y sus descendientes los <<… oficios de Almirante del dicho mar
Océano e de Visorrey e Gouernador de las dichas islas e tierras firme que habéis fallado e
descubierto e de otras e tierra firme que habéis fallado e descubierto e de otras islas e
tierra firme que por vos e por vuestra industria se hallaren e descubrieren de aquí adelante
en la dicha parte de las indias>>. El testimonio de parte de los mismos reyes de que Colón
había descubierto con anterioridad tierras al poniente sirven, en lo esencial, para demostrar
que Colón sabía con certeza de las tierras americanas entonces llamadas Indias orientales.

¿De dónde obtuvo esa información? Del viaje inicial a las Antillas de quien se ha
identificado como Alonso Sánchez de Huelva. La historia de este navegante fue referida
por muchos escritores antiguos; así: Bernardo Aldrete, Roderigo Caro, Juan de Solórzano,
Fernando Pizarro, Agustino Torniel, Petrus de Maliz, Gregorio García, Juan de
Torquemada, Juan Bautista Riccioli, con diferencias de interpretación, siguieron las pautas
de Gonzalo Fernández de Oviedo, Francisco López de Gómara y Girolamo Benzoni,
quienes, aunque relatan el histórico episodio, no lo hacen con la agudeza crítica del ilustre
autor de los Comentarios reales, el Inca Garcilaso de la Vega.

8. Sánchez, Colón y Garcilaso.

Todo el mundo lo sabía y la narración del <<piloto anónimo>> había sido aceptada, pero
vino el Inca Garcilaso de la Vega y en el capítulo tercero de sus Comentarios reales dio
nombres, fechas y señales y explicó << Cómo se descubrió el Nuevo Mundo>>. Su
revelación causó asombro al comienzo, desdén y polémica después, y ahora cierto aire de
incredulidad. Lo cierto es que, rondando por nuestras cabezas el fantasma de más de medio
milenio, lo más puntual y oportuno es volver a los antiguos cuentos y contar otra vez.

Alonso Sánchez de Huelva, del condado de Niebla, piloto de una nave comercial que
traficaba entre las Canarias, Madera y España, se vio impulsado por una tormenta y,
perdido el timón, vino a parar a la Isla de Haití. Eso sucedió en 1484, más o menos. Y la
tormenta duró de 28 a 29 días, tiempo suficiente para la travesía. Si a esta eventualidad se
le agregan las corrientes marinas que ascienden desde la costa de Guinea y el viento solano
que soplaba con vigor se puede aceptar totalmente la historia.

Ya en tierra, Sánchez escribió al detalle su experiencia, levantó cartas marinas, tomó la


altura por el sol y dedujo que había llegado a tierras nuevas. Un libro o mamotreto con
datos tan reveladores fue entregado, algún tiempo después, a otro solícito marinero que,
radicado en Madera, ofreció hospitalidad a los exhaustos sobrevivientes que volvieron a las
Islas; Cristóbal Colón. Curioso o sospechosamente, cinco de los primeros diecisiete
navegantes murieron, justamente en su casa, donde dejaron por herencia un mundo o al
menos la ruta para llegar a él.

Pues bien, ni Francisco López de Gómara ni José de Acosta, al decir de Garcilaso, tuvieron
la información tan completa que él tenía de los hechos. El primero escribió: >> Lejos de
donde acaecieron estas cosas y la relación se la dieron yentes y vinientes y le dijeron
muchas cosas de las que Pasaron pero imperfectas>>; y el segundo:<< Se habían acabado
ya los conquistadores antiguos cuando Su Paternidad pasó a aquellas partes>>. En
consecuencia, Garcilaso afirma como testigo de excepción, que su relato se funda en datos
conservados en familia: << Yo las oí a mis mayores, aunque como muchacho, con poca
atención>>. Y con ese novedoso método de utilizar información oral vertida a la historia
concluye la narración...

Las conclusiones las expone el propio Garcilaso: Colón guardó celosamente el secreto de la
información escrita y oral que le dio Sánchez y, si no fuera por esa noticia, no habría
podido el ligur<< de sola su imaginación de cosmografía prometer tanto y tan certificado
como prometió, ni salir tan presto con la empresa del descubrimiento>>. Así, este Colón es
mero ejecutor o repetidor de una hazaña de la que Alonso Sánchez Huelva se constituye en
autor intelectual”.
II.DESCUBRIMIENTO.

Como está demostrado, para el año 1492, la gente culta europea sabía que la tierra era
redonda. Se habían dibujado mapas en distintas naciones, cuyo único inconveniente
consistía en que se colocaban las costas occidentales de Europa frente a las orientales de
Asia, ya que, pese a arriesgados viajes de los vikingos y de otros navegantes, se ignoraba
que existiera tierra que se interpusiera entre estos dos extremos.

Cuando Colón partió hacia el Oeste con la esperanza de llegar por ese camino a las Costas
de China y Japón, Portugal bajo la dirección del Príncipe Enrique el Navegante, hacía
descubrimientos en sentido contrario. Era lógico que españoles y portugueses habrían de
encontrarse detrás del punto de partida. Este primer viaje de Colón reconfirmó la redondez
de la tierra, los Reyes Católicos pidieron al Papa Alejandro VI que fijara la marca hasta
donde podían llegar las conquistas españolas que iban en sentido inverso a las portuguesas.
El pontífice, por medio de la Bula del 4 de Mayo de 1493 fijó una línea que iba de polo a
polo y pasaba cien leguas al Oeste de la Islas Azores y de Cabo Verde.

Con esto a Portugal no le correspondía en la América del Sur sino el pequeño espacio
constituido por el extremo oriental del continente. Airado por el tratamiento y afianzado en
la imprecisión de la línea alejandrina, se negó a aceptarla e inclusive llegó hasta hacer
preparativos bélicos para respaldar su decisión. Fue entonces necesario para España
cambiar la línea por otra que se fijó en el tratado llamado de Tordesillas, firmado el 7 de
junio de 1494 y que pasaba doscientas ochenta leguas al Occidente de la anterior. Este
nuevo trazo entregó a Portugal el espacio comprendido al Este de la que iba de la
desembocadura del Amazonas a la punta de Patos frente al Uruguay de hoy, en el Atlántico.

1. El Destino de Nuestro Continente.

Cuando Balboa en 1513 descubrió el Mar del Sur, tras atravesar el Ismo de Panamá y
Magallanes cruzó la América por el canal que hoy lleva su nombre, se vino a caer en la
cuenta de que entre Europa y Asia se interponía un nuevo continente hacia el cual
enrumbaron todas las conquistas. Este continente que se llamó América, estaba formado
por dos penínsulas: la América del Norte y la del Sur, separadas por un largo istmo que se
denominó, justamente con la cadena insular que parece desprenderse de él, América
Central. Los geólogos por su parte después de detenidos estudios han logrado comprobar
que Suramérica está constituido por dos continentes que debido a las fuerzas marítimas y al
levantamiento del fondo abismal llegaron a unirse.
Los Andes detuvieron ese movimiento de avance hacia el Oeste dejando en la unión de las
dos partes una profunda hendidura que va desde la desembocadura del Orinoco hasta la del
Paraná en el Rio de la Plata. Esta división profunda, selvática y húmeda, trazó en cierto
modo el destino de nuestro continente porque fijó los campos de colonización española y
portuguesa. Y este tipo de fisura ha definido la organización continental. España se
dedicó a la parte Occidental y Portugal tuvo campo abierto para hacer su colonización
gigantesca del Brasil aparte de los trabajos españoles.
Estas dos partes se distinguieron en que el Brasil formó una civilización homogénea,
mestiza y casi indígena, única, mientras la parte española se dividió en una serie de
países de organización y raza distinta.

Vistas las dos Américas del Norte y del Sur, aparecen con algunas semejanzas: la parte
ancha queda al norte; ambas tienen uno de los más grandes ríos del mundo que
desembocan en el Atlántico; una alta cordillera recorre a cada una ceñida al Océano
Pacifico; las respectivas terminaciones se dirigen directamente hacia el Oriente y algunas
peculiaridades más. Pero nada valen estas semejanzas si se toman en cuenta las
diferencias; el gran río del Norte, el Misisipi, atrae la población y es quizás el más
civilizado del mundo. El del Sur, el Amazonas, repele la gente y es uno de los grandes
vacíos con que cuenta la tierra. La parte ancha al Norte, ofrece un piso firme a propósito
para tener como efectivamente tiene una de las más extraordinarias redes de comunicación
y al mismo tiempo está compuesto por una tierra rica y fértil. La parte del Sur es casi
inhabitable, con tierra que se opone a las grandes comunicaciones y cuya fertilidad es muy
escasa.

Pero, lo más importante de cada una de las partes del continente ha sido su forma de
colonización. En el Sur los aventureros españoles que llegaron, sedientos de oro,
vagaban por todo el continente en busca del preciado metal, y construían las ciudades en
la periferia para que el comercio se facilitara lo más posible dejando el centro vacío. Así
se formaron una serie de puntos poblados distantes, ninguna unión entre sí y en general,
empeñados en una tremenda competencia que permitía a los compradores poner los
precios que más les convenían.

En el Norte llegaron, en tiempos de Jacobo I trece familias a la costa norteamericana,


formaron una unidad, una especie de centro de crecimiento, que se fue ensanchando
con los años hasta plasmar la nación más poderosa de la tierra, con una organización
traída de Inglaterra que se fue haciendo cada día más fuerte. De esta manera las dos
culturas que se formaron con los siglos son tan diferentes que casi no pueden
entenderse. Los choques latinoamericanos con la parte Norte no es otra cosa que la
colisión de dos culturas y así perdurará por muchos años. Son dos partes de América que
no logran entenderse. 12.

2. Hechos destacados.
Descubierta la primera isla del continente americano por Cristóbal Colón, el 12 de Octubre de
1492, españoles en primer término, portugueses, italianos, ingleses, franceses y holandeses, se
lanzaron por ese camino al hallazgo de otras tierras. De 1492 hasta 1549, se suceden los
siguientes hechos destacados:

• El 24 de junio de 1497, Américo Vespucio, Juan de la Cosa y Vicente Yánez


Pinzón llegaron a la Guajira
• En el segundo viaje, 1499, Alonso de Ojeda y Juan de la Cosa llegaron frente a lo
que hoy es Brasil.
• Después de realizar su tercero y cuarto viajes, Vespucio llegó al convencimiento
de un Mun dus novus, al que el impresor y calígrafo fray Martín Wallssemuller
puso el nombre de América.
• El nombre de América se deriva del hecho de que los mapas del continente
estaban firmados por Américo Vespucio.
• Américo Vespucio fue el descubridor del continente y Cristóbal Colón de las
islas; sin embargo, el historiador español Juan Manzano Manzano sostiene,
basado en numerosos documentos que Colón descubrió el golfo de Paria y las
costas de Venezuela, o sea el continente, en 1494. Del golfo sacó muchas perlas,
pero no lo divulgó por temor a tener que repartirlas. Por eso el hecho no se supo a
tiempo y, por tanto, no figuró como descubridor; en cambio Vespucio sí lo contó,
y por escrito. 13.

• En 1500 Rodrigo de Bastidas realizó la conquista de la costa atlántica.

• En 1508, Alonso de Ojeda conquistó el litoral Caribe.

• En 1509, Alonso de Ojeda fundó a San Sebastián de Urabá

• En 1510 Martín Fernández de Enciso fundó a Santa María la Antigua del Darién.

• En 1513, Vasco Núñez de Balboa, descubrió el Océano Pacífico.

• En 1536, partió la expedición al mando de Gonzalo Jiménez de Quesada en busca de


Tierras al interior del continente.

• El 6 de Agosto de 1538, Gonzalo Jiménez de Quesada fundó a Santa Fe de Bogotá.

• En 1536, varios capitanes bajo las órdenes de Sebastián de Belalcázar fundaron a


Santiago de Cali y Popayán.

• En 1539, Jorge Robledo fundó la ciudad de Anserma y en 1540 a Cartago.

• En 1534 Jorge Spira inició la conquista del Oriente de Colombia.

III. LA COLONIA.

Se llama conquista al primer período de nuestra historia en la era hispánica, que va de fines de
1509 o principios de 1510, cuando propiamente se inició con la fundación del fuerte de San
Sebastián de Urabá. Dentro de la época colonial de la Nueva Granada (siglos XV al XIX) suelen
señalarse tres periodos principales:

La Conquista (1494-1550), que va desde el arribo de los españoles al actual territorio de


Colombia, hasta la creación de la Real Audiencia en la Nueva Granada.

La época de los Habsburgos (1550-1700), que se extiende hasta la creación del Virreinato de la
Nueva Granada, erigido por primera vez en 1719.
Y finalmente, la época borbónica (siglo XVIII y comienzos del XIX), considerada en la Colonia
como el fin del periodo presidencial, que se extiende desde 1719 hasta 1810, aunque los
Borbones asumen la corona de España desde comienzos del siglo XVIII.

Esta periodización obedece, ante todo, a un criterio político, es decir, está relacionada con los
sucesos institucionales y las instancias formales decisorias del Estado, y los acontecimientos que
se tienen en cuenta, desde esta perspectiva, son aquellos que tienen que ver con medidas y
cambios impulsados por los aparatos de gobierno.

Por otra parte, la creación de instituciones políticas para el gobierno de las Indias, así como la
legislación sobre los nuevos territorios, respondió más a las necesidades que fueron surgiendo de
la práctica colonizadora, que a estrategias preconcebidas sobre la forma como debía desarrollarse
este proceso.

En 1550, se estableció la Real Audiencia, que marcó el comienzo de la segunda época llamada
de la Colonia o del régimen civil español que llegó hasta 1810 y comprendió los de la
presidencia y el Virreinato. 14.

1. Real Audiencia de Santa Fe.

Conformadas las gobernaciones de Santa Marta, Cartagena, Popayán, San Juan y las de Santa Fe
del Nuevo Reino de Granada, dentro de un conjunto geográfico más o menos determinado y
vista la necesidad de establecer un gobierno que las aglutinara dentro de una jurisdicción, con
capital en el interior del país, lejos de la acción de los piratas del Caribe, por real cédula del 17
de Julio de 1549 se confirmaron otras anteriores del 21 de Mayo de 1547, 24 de Julio y 7 de
Agosto de 1548, por las cuales se nombraban oidores para la Real Audiencia de Santa Fe en el
Nuevo Reino De Granada. El 7 de Abril de 1550, una vez llegados los oidores, se instaló
solemnemente, en la casa donde estuvo el Convento de Santo Domingo (carrera 7a con calles 12
y 13).

La Real Audiencia era tribunal de justicia, gobierno y administrativo. Fue creado por el Consejo
de Indias, organismo asesor del rey, especializado en los asuntos de indias, y tuvo como
inspiración la real Cancillería de Castilla. Siguió el modelo de la primera creada en América, la
de Santo Domingo, el 5 de Octubre de 1511.

Al comprender aquellas gobernaciones, su jurisdicción vino a ser la misma; o sea, que la


primera dimensión política del país o límite, que le dio forma e individualidad territorial a lo
que hoy es Colombia, fue la Real Audiencia de Santa Fe. Sus límites fueron imprecisos por el
Oriente y el Sur, y más adelante se determinaron en partes por los ríos Arauca y Orinoco con
Venezuela; el Ñapo con Ecuador y Perú y el Amazonas con Perú y Brasil y, con éste, también el
triángulo déltico de los ríos Caquetá y Putumayo en su confluencia con el Amazonas, territorios
que por su imprecisión limítrofe fueron presa de la voracidad de esos tres países vecinos.

Con la Real Audiencia se consolidó el poder español y se inició el proceso de colonización e


hispanización del país, que empezó a poblarse de ciudades y villas de blancos y, más tarde, de
parroquias también de blancos criollos, y de pueblos de indios, en los que los sobrevivientes de la
conquista fueron reducidos para cristianizarlos y civilizarlos.
2. Gobierno Eclesiástico.

Una vez que el gobierno civil se organizó, el eclesiástico tuvo las siguientes diócesis:

El 28 de Agosto de 1513 se creó la diócesis de Santa María la Antigua del Darién y se nombró
como primer obispo a fray Juan de Quevedo, que llegó el 30 de Junio del año1514.El 15 de
febrero de 1528, el rey nombró a fray Tomás Ortiz protector de los indios de Santa Marta;
éste, siendo vicario en 1534 figuró como obispo. El 10 de Enero de este año se creó la diócesis.
En junio de 1534 se creó la de Cartagena. En 1549 el rey ordenó trasladar la de Santa Marta a
Santa Fe; en 1551 se nombró primer Obispo a fray Juan de los Barrios, quien el 22 de Marzo
de 1564.

La diócesis de Popayán se creó el 22 de Agosto de 1546, segregada de la de Quito.

Las ciudades y Villas fueron las bases del asentamiento español. En ellas se establecieron Las
instituciones, se construyeron las casas y se formaron hogares, se fundaron colegios, Conventos,
universidades, se instituyeron el gobierno eclesiástico ordinario y el de las Comunidades, se
erigieron varias iglesias, se sembraron la cultura, las tradiciones, desde la más elemental
artesanía hasta los más elevados grados de educación universitaria.

Fundada la ciudad, venía el nombramiento por el mismo conquistador y, por primera vez, de los
regidores del Cabildo, que luego serían elegidos por los vecinos, organismo que a su vez elegía
a los dignatarios del gobierno de la ciudad como alcaldes, procuradores, jueces, corregidores y
demás funcionarios, conjunto que encamaba en el ayuntamiento y constituía el Municipio.

El gobierno de los oidores o de la Real Audiencia duró hasta 1564, cuando se creó la
presidencia, a la cual aquélla quedó sujeta. El primer presidente fue Andrés Díaz Venero de
Leiva, gobernó hasta Junio de 1718, cuando se posesionó el primer virrey encargado del
Virreinato. Suprimido éste, el 17 de Mayo de 1724, día en que se retiró el virrey, volvió a la
presidencia hasta el 13 de Junio de 1740, en que se posesionó el nuevo virrey.

Durante el régimen de la Audiencia, la Presidencia y el Virreinato, se formó un nuevo país; se


fundaron las principales ciudades y villas, pueblos de indios y parroquias de blancos. A lo largo
de un proceso de 250 años de aclimatación e implantación españolas, de mestizaje, de creación,
la nueva sociedad dio origen a la criolla y a una nueva sub-raza: la mestiza. Años de fecundidad
hispana en territorio americano que cambiaron totalmente la faz del país y de sus pobladores
nativos, y de una transformación que se verificaría en numerosas obras y hechos.

En el periodo de la conquista, los indios sobrevivientes, se distribuyeron o adjudicaron en


repartimientos entre los conquistadores, como lógica consecuencia de la guerra. Estos se
reglamentaron y se convirtieron en encomiendas en las cuales fueron uncidos al yugo del
encomendero, como se llamó al conquistador cuando dejó de serlo, con el encargo de
mantenerlos sujetos a disciplina o régimen de policía, explotarlos económicamente, protegerlos,
enseñarles a trabajar y ayudar a su cristianización y educación por intermedio del cura
doctrinero, que, además, debía enseñarlos en las buenas costumbres. Por eso el doctrinero el
primer maestro de América y la doctrina la primera escuela.
Dentro de la encomienda, se fundó el nuevo pueblo de indios y se estableció el resguardo, que
era el terreno adjudicado por mandato real a los indios en propiedad y por escritura pública, para
que en él vivieran, tuvieran su pueblo y casa, huerta, tierras su cultivo y ganados.

Desde 1501 los reyes Católicos dispusieron la reducción o poblamiento de los indios para
adoctrinarlos en conjunto y enseñarlos a vivir a la manera española. Estas reducciones vinieron a
ser nuevos pueblos de indios, en las que se concentraban varias tribus del mismo cacicazgo o
región. Se fundaron por autoridad de la Real Audiencia, que para el efecto comisionaba a uno de
sus oidores con el carácter de visitador. Aunque en el Nuevo Reino de Granada se ordenó
hacerlos con base en la instrucción del oidor Tomás López, del 20 de Noviembre de 1559,
dictaba en desarrollo de reales cédulas sobre la materia, no se cumplió de inmediato, ni tampoco
la adjudicación de resguardos en 1564, porque a los indios no les gustó ni lo uno ni lo otro. Se
realizó entonces en Cundinamarca y Boyacá a fines del Siglo XVI y principios del siguiente.

En la época colonial suceden dos hechos de particular trascendencia, la esclavitud y la piratería.

3. La Esclavitud.

Aunque la esclavitud existía desde miles de años antes del descubrimiento de América, vino a
sentirse más universalmente cuando se practicó en el nuevo continente. Negros esclavos había en
la España de 1492. Llegaron con Colón a La Española y sucesivamente con quienes podían
tenerlos. Había también esclavos en los demás países de Europa
Pero, fue a partir de 1517, por iniciativa de fray Bartolomé de las Casas, que se inició el tráfico
de esclavos del África hacia América, como medida económica y social para explotar las nuevas
tierras y eximir al indio de trabajos que físicamente no podía soportar y que lo estaban
exterminando, como el de las minas y el cultivo de la caña, bajo el sol abrasador del Caribe.

Grandes compañías negreras se formaron en Italia, Inglaterra, Francia, Dinamarca, Holanda,


España y Portugal, de las cuales fueron socios algunos reyes, que se dedicaron a la caza de
negros en el África para llevarlos a los puertos del Caribe y de la costa este de los Estados
Unidos, donde los vendían o cambiaban por productos de la tierra u otras mercaderías. Entre
ellas estaban la Cía. Holandesa de las Indias Orientales, 1602; la Cía, Holandesa de las Indias
Occidentales, 1621; la Cia, Francesa de las Indias de América, 1635; la Cia, Danesa de las Indias
Occidentales, 1671; The Company of Royal Adventures Trading of África de Inglaterra, a
comienzos del Siglo XVII; The Company Scotland Trading to África and the indies, 1695; la Cia
del Mississippi, de comienzos del siglo XVH
Los ingleses vendían a sus esclavos en las islas caribes y costas continentales, desde Nueva
Orleáns hasta el Brasil; a otros los colonizaban en sus islas y tierras de Belice y las Guyanas. Los
franceses los colonizaban en Haití en sus demás islas y en las Guyanas; y los holandeses
también en las suyas.
La resistencia física y moral del esclavo africano fue tan inexpugnable que soportó todas las
crueldades del hombre y de la naturaleza. Sobrevivió y proliferó y, mezclado con el español, dio
origen a un nuevo producto racial; el mulato, y con el indio al zambo que se extendió por las
costas ecuatoriales y tropicales y los valles cálidos. No pudieron aclimatarse en el frío.

Cartagena fue la plaza negrera más famosa de América; en ella se preveían los latifundistas y
mineros, los empresarios de las murallas y castillos, de los canales y caminos y de toda clase de
obras colectivas. No obstante, el negro sobrevivió, desde luego al margen de la historia y sin
derechos. Muy esporádica fue su presencia en la campaña libertadora, a pesar de las intenciones
de Bolívar de tenerlos en cuenta y liberarlo conforme a lo prometido al presidente de Haití, sir
Alejandro Petión.
En Cartagena, la excepción de gran humanidad fue San Pedro Claver. Consagró más de 40 años
de su vida a aliviar sus padecimientos y a compartir su destino fatal, hasta morir en sus brazos
como el apóstol de los esclavos, caso único de América.
A mediados del siglo XVIII comenzó el proceso de la reivindicación humana y social de los
negros. La iglesia puso sus ojos en ellos y les concedió el derecho a recibir los sacramentos, los
de derechos espirituales y sociales del hombre cristiano.
El negro empezó a individualizarse, a tener nombre y apellido propio, familia o descendencia.
Más adelante, el rey Carlos I de España dictó el Código del negro y luego Inglaterra tomó la
bandera de la liberación y las demás naciones respondieron. William Wilberforce aparece como
el gran parlamentario inglés campeón de la abolición del tráfico de esclavos. El espíritu de la
época se impregnó de tales ideas, y los terratenientes, motu propio, iban liberando a los esclavos
en Cartagena, Medellín, Mompóx, Popayán, Zipaquirá, Rionegro y otras ciudades y pueblos.

El 8 de Febrero de 1815 las naciones europeas se reunieron en Viena y declararon la abolición


universal del tráfico de esclavos.
Colombia, en 1821, dictó las primeras leyes de liberación gradual, proceso que culminó con la
Ley del 21 de Mayo de 1851, que decretó la absoluta libertad de los esclavos a partir del 1 de
Enero de 1852.

4. La Piratería.

Los más audaces cazadores de negros africanos fueron los piratas ingleses, franceses y
holandeses, quienes los vendían a los españoles y portugueses. A otros los dejaban en las islas
que tenían colonizadas o como posesiones estratégicas.

La historia de Colombia y el mundo no han reconocido la importancia y trascendencia de la


piratería, no fue sólo el hecho de asaltar barcos, buques, puertos, apoderarse de riquezas. Lo
cierto fue que influyó en lo político económico y social. Se originó la piratería en la envidia que
tenían Inglaterra, Francia y Holanda a España, pues no podían permitir que ésta se aprovechara
de las riquezas del Nuevo Mundo ni ver cómo pasaban las flotas de galeones cargados de oro y
plata que, desde la cumbre de los Andes por cien caminos, llegaban a los puertos marítimos para
ser embarcados rumbo a Sevilla

Fue tal la influencia de la piratería, que se puede afirmar que sin ella Inglaterra y Francia no
hubiesen podido conservar su hegemonía en Europa. Es así como la guerra entre Carlos V y
Francisco I, da lugar al primer ataque pirata en 1521. El monarca francés pagaba a Jean
Flexura, cuatro mil coronas anuales para asegurar que sus barcos no serían atacados, pero los
del enemigo sí. Aquí se definen los conceptos de Pirata y C orsario.

El Pirata era aquel que robaba por cuenta propia en el mar o en las zonas ribereñas.

El Corsario actuaba igual que el Pirata pero amparado en una ética que procedía de la Ley del
Talión, derecho a la represalia, protegido por una patente Real, que legalizaba su misión. La
“patente de corso” es una autorización del Estado para ejercer una acción que cause pérdidas
al comercio enemigo, o entorpece al neutral que se relaciona con esos enemigos.
Juan Florín o mejor Florentino como más se le conoció, es el primer pirata americano, el
primero que delinquió en esta parte del mundo, se instaló entre la Azores y las Canarias, en
donde se convirtió en el azote de la Corona española, en 1521 apresó tres embarcaciones con
tanta riqueza, que hubiese cambiado el destino de España de no haber sido aprehendidas,
según Díaz del Castillo, en uno de esos barcos iba el tesoro de Moctezuma, enviado por
Hernán Cortés al emperador.

El científico Emilio Yunis Turbay, en su obra ¿Por Qué Somos Así? Le da connotación
religiosa a la Piratería y al respecto manifiesta: “En el origen de la piratería se encuentra el
sentimiento religioso primero, y la partición de la historia que se opera con la Reforma
protestante y la Contrarreforma de la iglesia católica. La piratería fue abrazada por gran
cantidad de personas de profundo sentimiento religioso de rechazo y lucha contra el imperio
español y sus monarcas. Hugonotes, anglicanos y calvinistas vieron en esa empresa la mejor
forma de lucha contra los papistas, contra Carlos V, el emperador del sacro imperio romano
germánico primero, y luego contra Felipe II, el “Diablo del Medio Día”, sus perseguidores en
Flandes, Alemania y Francia. Las guerras religiosas se trasladaban de Europa al Caribe, al
Pacifico y a la mar Atlántica; los pueblos vinculados por un sentimiento de pertenencia
religiosa expresaban cuán profundamente estaban marcados.

Este cuadro que rodea al más famoso de todos los Corsarios; se trata de Sir Francisco Drake.
Sus acciones, con varios episodios relacionados con Cartagena, Santa Marta, Riohacha,
rebasan el marco de nuestras ciudades costaneras, y se vuelven trascendentales para la historia
de la piratería, la de las relaciones entre la corona británica y la española, y para el
debilitamiento del imperio de Carlos V y de Felipe II.

Su vida está ligada a la escisión de la Iglesia católica, cuyo impacto aún se siente. Isabel I
rubrica en la historia inglesa el periodo isabelino, conocido como el renacimiento Inglés,
enmarcado por la figura y la obra de William Shakespeare. También es el período de auge de
la iglesia anglicana, del calvinismo, del puritanismo inglés, de la piratería y de la armada
británica. Reina de Inglaterra e Irlanda, fue la hija de Enrique VIII y Ana Bolena, matrimonio
que determina el giro total de Enrique VIII contra el papado y contra Clemente VII, quien no
le concedió el divorcio de Catalina de Aragón, prima de Carlos V, cuyo enlace trató de
afianzar en Inglaterra el gran imperio de este último.

Enrique VIII actúa contra la iglesia católica de la que expropia sus bienes y ordenó la
ejecución de fieles, entre ellos Tomás Moro. Se le reconoce también como el verdadero
gestor del poderío naval inglés, lo que continuará Isabel, poderío que llevará a la destrucción
de la armada rival, conocida como la “ Armada Invencible”, Isabel I continúa la obra de su
padre, redobla el celo y el apoyo al protestantismo, tanto más cuanto que, su hermana de
padre, María Tudor, mejor conocida como María la Sanguinaria, cuyo matrimonio con Felipe
II quería afianzar el catolicismo en Inglaterra, persigue a los protestantes y ordena la
ejecución de más de 300 de ellos. Pues bien, Isabel I nunca se casó, tuvo entre sus favoritos a
los famosos piratas Raleigh, Hawkins, y sobre todo Drake. Sir Francis Drake hizo un
recorrido como pirata alrededor del mundo que duró tres años, asoló y robó todos los puertos,
todas las costas, saqueó uno tras otro cada sitio, y su botín al final alcanzó 250 mil ducados,
suma superior al presupuesto de anual británico. Fue recibido por la reina en el propio barco,
lo hizo caballero y pregonó a los cuatro vientos que Drake era el primer comandante que
había dado la vuelta al mundo. Por supuesto que Cartagena, Santa Marta y Riohacha
conocieron y sufrieron las fechorías y destrucciones de Drake.
La historia de la piratería, la del imperio español y el imperio británico, la de la Habana y el
estado de Florida en Estados Unidos se entrelazan de manera estrecha. Los británicos,
empeñados en debilitar y destruir a la corona española, entran en franca disputa por la
posesión de los territorios del Nuevo Mundo. Durante la guerra de los siete años (1756-
1763), ocupan La Habana, lo que se extiende por 11 meses. Corre el año 1762 y el valor
estratégico de la Isla y la ciudad son tan evidentes que después de recuperarla constituyen en
ella la mayor fortaleza de América, al tiempo que la convierten en el principal centro del
comercio colonial. La Habana marcará la pauta de las fortificaciones que se verán en todas las
islas y ciudades del Caribe, entre ellas, Cartagena de Indias.

Florida recibe ese nombre, es probable, por la fundación del primer poblado por Juan Ponce
de León, quien llega a la península en 1513, el día de pascua florida. La conquista del
territorio no fue fácil; sin embargo, le mostró a la corona la importancia del territorio para
proteger las embarcaciones que regresaban de España, con el botín del Nuevo Mundo. La
protección por lógica, era de los piratas, ya que eran impotentes frente a los huracanes,
famosos, constantes, asesinos en el Caribe; otro tanto lo hacía la navegación difícil de ese mar
interior. De todo esto dan testimonio la constante búsqueda de navíos y tesoros en el fondo
del mar.

Desde mediados del siglo XVII, por su importancia, los ingleses ocupaban la costa Este de
Norteamérica, atacaron Florida en diversas ocasiones y, como una consecuencia de La Guerra
de los siete años, España le cedió ese territorio; en la transacción estaba comprometida La
Habana. El imperio español recuperaría el territorio en 1783, y sólo en 1818 se integró de
manera definitiva a Estados Unidos de América.

Aquellas naciones, por naturaleza enemigas de España, se dedicaron a armar los buques los que,
al mando de valientes y atrevidos marinos, enviaban a tomar por asalto puertos y galeones en
pleno mar. Los principales puertos de embarque del oro y la plata eran Cartagena, Santa Marta,
La Guaira, Portobelo, La Habana, Veracruz y Puerto Plata en el Caribe, y en el Pacífico el
Callao y Panamá “.

Nuestro territorio no fue ajeno a la influencia de la Piratería. Los descalabros sufridos por el imperio
español por corsarios auspiciados por Inglaterra, Francia y Holanda, obligaron a España a la
creación de plazas fuertes ribereñas, y a la construcción de ciudades amuralladas, dando lugar al
nacimiento de Cartagena. Para sostener a Cartagena en su defensa y logística, España determina
volcar todo el esfuerzo económico hacia ella. Esta circunstancia avivó el conflicto interno que ya
existía entre Santa Fe y Cartagena, pues la producción del Nuevo Reino de Granada debía casi en su
totalidad ser destinado para la fortificación de la ciudad que tenía que resistir a piratas y corsarios.

La piratería abarcó los siglos XVI, XVII, y XVIII. Los piratas fueron los creadores del imperio
colonial en América por parte de Inglaterra, Francia y Holanda y los iniciadores del contrabando
de mercaderías, libros y enciclopedias. Más tarde, apoyaron y dieron concurso a la campaña
emancipadora de las colonias hispanoamericanas con buques armas, dinero y hombres, que
pusieron a órdenes de los libertadores. Bolívar organizó sus expediciones de los cayos de 1816
gracias a sus amigos piratas; el almirante Padilla ganó la más grande batalla naval de América
patriota el 24 de Julio de 1823, en Maracaibo, con la ayuda de piratas y corsarios, pues ellos
también fueron luchadores de la libertad de los mares y de los pueblos.
5. El VIRREINATO DE SANTAFE.

En reconocimiento a la importancia y riquezas del territorio de la Real Audiencia o Presidencia


de Santa Fe y, ante la necesidad de establecer en él un gobierno de mayor jerarquía, por real
cédula el 27 de Mayo de 1717 se creó el virreinato de Santa Fe ( Nuevo reino de Granada),
Cartagena, Santa Marta, Antioquia y Popayán; o sea, la misma Real Audiencia; las de
Maracaibo, Caracas, Guyana ( lo que era la capitanía de Venezuela ), y las de San Francisco de
Quito, cuya Real Audiencia se suprimió, lo mismo que la de Panamá, cuyo territorio se agregó
al virreinato de Lima.

Por esta cédula se nombró al consejero de indias, don Antonio de la Pedresa y Guerrero, para
establecer el virreinato y recibir el gobierno de la Audiencia y la Capitanía General, mientras
llegaba el propio virrey. Pedresa entró a Santa Fe el 7 de Junio de 1718 y se posesionó al día
siguiente con el título de virrey.

Nombrado virrey, presidente, gobernador y capitán general, don Jorge de Villalonga llegó en
1717 por tierra, procedente de Lima, y se posesionó el 27 de Noviembre de 1719.

Suprimido el Virreinato por real cédula del 5 de Noviembre de 1723, por informes adversos
al mismo, del propio, del propio Villalonga, éste gobernó hasta el 17 de Mayo de 1724, y
retornó al régimen de la presidencia.

Pero el país cobraba cada día más importancia, al tiempo que eran mayores los peligros de las
plazas de Cartagena y Santa Marta y, en general de la costa Caribe, no sólo ante la piratería sino
por la amenaza de guerra de Inglaterra, que quería arrebatarle a España sus colonias.

Nuevamente se erigió el virreinato por real cédula del 20 de Agosto de 1739, formado por las
provincias de Chocó, Popayán, Quito, Guayaquil, Antioquia, Cartagena, Santa Marta, Riohacha,
Maracaibo, Caracas, Cumaná, Guayana, Islas de Trinidad y Margarita, Veraguas, Darién,
Panamá y Portobelo; estas dos segregadas del virreinato de Lima Estableció su capital en la
misma Santa Fe y por esta cédula se nombró virrey al teniente general don Sebastián de Eslava,
quien llegó a Cartagena el 24 de Abril de 1740 y ejerció su gobierno aquí por tener que quedarse
organizando y dirigiendo la defensa de la plaza, amenazada por Inglaterra, que actuaba ya no
como simple pirata, sino como invasora; en pie de guerra, mandó una poderosa flota de más de
100 navios y 26.000 hombres a tomarse Portobelo y Cartagena. El 13 de Marzo de 1741 se inició
el ataque, pero allí encontraron como comandante defensor a un hombre, cojo, tuerto y manco
don Blas de Lezo, quien los derrotó en una batalla que duró seis meses.

Los virreyes pertenecían a la nobleza española, y poseían altos grados militares, títulos de
órdenes nobiliarios y un nivel cultural superior. El virreinato fue la máxima jerarquía en la escala
de los gobiernos españoles en América y de ellos existieron cuatro: México, Perú, Santa Fe y
Buenos Aires.

Por tal motivo estos países recibieron un impulso progresista en lo económico, social, cultural y
militar. El de Santa Fe propició obras de extraordinario desarrollo cultural principalmente de los
llamados " virreyes ilustrados", que actuaban orientados por la filosofía de la Ilustración que,
para América, patrocinó Carlos UI ( 1758- 1788), el rey del despotismo ilustrado, lejano
promotor del despertar intelectual y político de estas colonias.
Nuestros virreyes ilustrados fueron Pedro Mesías de la Zerda, Manuel de Guirior, Manuel
Antonio Flórez, Antonio Caballero y Góngora, José de Ezpeleta y Pedro de Mendinueta
El virreinato fue la época más avanzada de la colonia, durante la cual se registraron hechos y
obras notables como la introducción de la imprenta, creación de varios colegios, reforma del plan
educacional, expulsión de los jesuitas, debilitamiento del poder religioso y robustecimiento del
laicismo, creación de la Biblioteca Real, hoy Nacional, creación de la Expedición Botánica, la
más grande realización científica y naturalista de América y surgimiento de los sabios José
Celestino Mutis y Francisco José de Caldas; fundación de las Sociedades Económicas o
Patriotas de Amigos del país, revolución de los comuneros, fundación de parroquias de blancos y
extinción de gran número de pueblos de indios, creación de cátedras científicas en las
universidades, intensificación y libertad de comercio, nacimiento del periodismo, introducción
del Enciclopedismo, traducción y divulgación de los Derechos del Hombre, iniciación de
estudios sociológicos y estadísticos, construcción del primer teatro, formación de tertulias
literarias, erección de obras representativas de la arquitectura española, consolidación de las
órdenes religiosas con instituciones educativas y culturales y construcción del Observatorio
Astronómico.

Concluyó el virreinato con el movimiento precursor de la independencia, protagonizado por


Antonio Nariño, de ideas enciclopedistas y emancipadoras, que culminaron con el
pronunciamiento de 1810.

HECHOS HISTÓRICOS DESTACADOS DESDE 1550 HASTA 1809.

• En 1550 se creó la Real Audiencia en Santa Fe de Bogotá.


• Disminuyó considerablemente la población aborigen en los Siglos XVI Y XVII y
los indígenas fueron sometidos a vivir en resguardos.
• Se creó la Casa de Contratación de Sevilla en 1503 como órgano regulador de
asuntos comerciales.
• En 1719 Jorge de Villalonga inauguró el primer Virreynato.
• Entre 1740 y 1810 existió el Virreynato de la Nueva Granada.
• En 1767 fueron expulsados los jesuitas de la Nueva Granada, por orden del rey de
España Carlos ni.
• El 16 de Marzo de 1781 ocurrió en la población del Socorro la insurrección de los
comuneros, encabezada por José Antonio Galán y Francisco de Berbeo.
• En 1783 el arzobispo Antonio Caballero y Góngora organizó la Expedición
Botánica
• El 24 de Julio de 1783 nació Simón Bolívar.
• El 2 de Abril de 1792 nació en Villa del Rosario de Cúcuta el general Francisco
de Paula Santander.
• El 9 de Abril de 1765 nació en Santa Fe de Bogotá Antonio Jarifo.

• En 1793 el Precursor de la Independencia Antonio Nariño, tradujo y publicó la Declaración


de los Derechos del Hombre, por lo cual fue condenado y desterrado a Cádiz.

6. INSTITUCIONES POLÍTICAS- ADMINISTRATIVAS DE LA COLONIA.

• Cabildos *Presidencia
• Gobernaciones. * Consejo Supremo de Indias
• Reales Audiencias. * Casa de Contratación de Sevilla.
• Virreinatos. * Visitas y Juicios de residencia.

7. CRONOLOGÍA DE PRESIDENTES Y VIRREYES

Período de la Real Audiencia (1550- .1564)

Presidentes togados o letrados.


Andrés Díaz Venero de Leyva (1564-1573)
Oidores: Real Audiencia (1573- 1575)
Francisco Briceño (1575)
Real Audiencia. (1575- 1578)
López Díaz de Armendáriz (1578-1580)
Juan Bautista Monzón (1580- 1585)
Francisco Guillen Chaparro (1585- 1589)
Antonio González (1589- 1597)
Francisco de Sande (1597-1602)
Real Audiencia (1602- 1605)

Presidentes Militares.
Juan de Borja (1605- 1628)
Sancho Girón (1630-1637)
Martín Saavedra y Guzmán (1637- 1645)
Juan Fernández de Córdoba (1645- 1652)
Dionisio Pérez Manrique (1654- 1659)
Juan Cornejo (1659- 1660)
Dionisio Pérez Manrique (1660- 1662)
Diego Egues de Beaumont (1662- 1664)
Diego del Corro y Carrascal (1666-1667)
Diego de Villalba y Toledo (1667-1671)
Melchor Liñán y Cisneros (1671- 1674)
Francisco Castillo de la Concha (1678-1680)
Gil Cabrera y Davales (1686- 1703)
Diego de Córdoba y Lasco de la Vega (1708- 1711)
Francisco Cossio y Otero (1711)
Francisco de Meneses de Saraviay Bravo (1712-1715)
Antonio de la Pedroza y Guerrero (1718 1719)

Primer Intento de Virreinato.

Jorge de Villalonga. (1719- 1724)

Regreso al Antiguo Régimen de Presidentes.

Antonio Manzo y Maldonado. (1725- 1731)


Oidores de la Real Audiencia. (1731- 1733)
Rafael de Eslava (1733 - 1737) Antonio
González Manrique (1738- 1739) Oidores de la
Real Audiencia. (1739) Francisco González
Manrique (1739- 1740)

Virreinato Definitivo de Santa Fe.


Sebastián de Eslava (1740- 1749)
José Alfonso Pizarro (1749- 1753)
José Solís Folch de Cardona (1753- 1761)
Pedro Mesías de la Zerda (1761-1772)
Manuel Guirior (1772- 1776)
Manuel Antonio Flórez (1776- 1782)
Juan Francisco Gutiérrez de Piñeres (1782)
Antonio Caballero y Góngora (1782-1789)
Francisco Gil y Lemos (1789 - 1796)
Pedro de Mendinueta (1796- 1803)
Antonio Amar y Borbón (1803- 1810).

NOTAS.

1. PUIGGRÓS RODOLFO, La España


que conquistó el Nuevo Mundo, Bogotá, El
Áncora Editores 1989, citado por Yunis Turbay
EMILIO en ¿Por Qué Somos Así? Editorial
Temis Bogotá Colombia 2004.

2. SÁNCHEZ ALBORNOZ CLAUDIO.


La Edad Media española y La Empresa de
América, Ediciones Cultura Hispánica Del
Instituto de Cooperación Iberoamericano.

3. YUNIS TURBY EMILIO en, ¿Por qué


Somos así? Editorial Temis, Bogotá Colombia.
2004.

4. Tomado de VARGAS MARTÍNEZ


GUSTAVO. La lucha contra el Islam. Círculo
de Lectores S.A Edición especial para Casa
Editorial El Tiempo 2007.

5. IBÍDEM. Contactos con los mongoles


y Política Antimusulmana. Páginas 76, 77,78, y
ss.

6. PEÑA MARGARITA Y MORA


CARLOS, Historia de Colombia, Editorial
Norma, Bogotá 1989.
7. .MAGNUS MÖMER, HISTORIA
Social Latinoamericana, Caracas Universidad
católica Andrés Bello, 1979.

8. KAMER HENRY, La Inquisición


española, El Áncora Editores, Barcelona 1999.

9. YUNIS TURBAY EMILIO. ¿Por Qué


Somos Así? Editorial Temis S.A Bogotá. 2004.

10. IBÍDEM Páginas 22, 23, ss.

11. IBÍDEM.

12. Tomado de Londoño Julio, Geopolítica


de Suramérica, Volumen VIII, colección de Oro
del Militar Colombiano, Imprenta y
publicaciones de las fuerzas Militares, Bogotá.
DE. 1997.

13. VELANDIA ROBERTO,


GERARDEINO ROJAS ALBERTO,
MATTOS JOAQUIN, Y OTROS,
PROLIBROS LTDA, Santafé de Bogotá, D.C
Colombia 1993.

14. COLMENARES GERMAN, Historia


Económica y Social de Colombia 1537- 1719
3ª. Edición Medellín, Editorial La Carrera.
1978.

Bibliografía:
YUNIS TURBAY EMILIO, ¿Por Qué Somos
Así? Editorial Temis S. A. 2004. Bogotá.

PUIGGRÓS RODOLFO, La España que


conquistó el Nuevo Mundo, Bogotá, El Áncora
Editores 1989.

VARGAS MARTINEZ GUSTAVO, La Lucha


Contra El Islam. Círculo de Lectores S.A
Edición especial para Casa Editorial El Tiempo.

MAGNUS MÖRNER, Historia Social


Latinoamericana, Caracas, Universidad Católica
Andrés Bello, 1979.

LONDOÑO JULIO, Geopolítica de


Suramérica, Volumen VIII, Colección de oro
del militar colombiano, Imprenta y
Publicaciones de Las Fuerzas Militares, Bogotá.
D. E. 1997.

VELANDIA ROBERTO, GERARDINO


ROJAS ALBERTO, MATTOS JOAQUIN,
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Jos, Emiliano, El plan y la génesis del


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MANZANO Y MANZANO, JUAN, Colón y


su secreto. El predescubrimiento: Madrid,
Cultura Hispana.

MANZANO Y MANZANO Juan, Siete años


decisivos en la vida de Cristóbal Colón.

OBREGÓN, MAURICIO, Colón en el mar de


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VIGNAUD, HENRY, El verdadero Cristóbal


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Cristóbal Colón y el descubrimiento de
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ARCINIEGAS, GERMÁN, El caballero de el
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MELO, JORGE ORLANDO, << La conquista,


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(3Vols): Bogotá, imprenta Nacional, 1917-
1919.

ZAVALA, SILVIO, La filosofía política en la


conquista de América: México, Fondo de
Cultura Económica, 1977.
COMPILACION DE HISTORIA POLÍTICA DE COLOMBIA.

CAPITULO II.

TEMAS.

I. La Independencia.

1. Causas Internas Y Externas.

2. Túpac Amaru, Inspirador Del Levantamiento Comunero.

3. Ambrosio Pizco Iniciador De La Traición Del Movimiento Comunero.

4. Francisco Berbeo El Gran Traidor De La Revolución Comunera.

5. José Antonio Galán El Verdadero Capitán.

6. El 20 De Julio De 1810.

II. La Patria Boba.

1. Versiones De La Patria Boba.

2. La Reconquista Española.

3. Organismos De Terror.

III. La Campaña Libertadora.

1. Expediciones Libertadoras.

2 Hechos Destacados Durante La época De La Independencia. 1810- 1819.


LA INDEPENDENCIA .1 (tomado de Liévano Aguirre Indalecio. Los Grandes Conflictos Sociales y
Económicos de Nuestra Historia. Ediciones Tercer Mundo. Bogotá, D, E. Colombia 1980.)

1. CAUSAS INTERNAS Y EXTERNAS DE LA INDEPENDENCIA.

La independencia de los países coloniales de la América hispana se produjo a comienzos del


siglo XIX como consecuencia de un conjunto de causas internas y externas, que hacían
intolerable por más tiempo el gobierno despótico de la monarquía española, a medida que los
pueblos adquirían conciencia política y sentían la necesidad de autogobernarse.

El criollismo empezó a ser la razón política de los nuevos americanos, que ya no quisieron ser
ciudadanos españoles y menos depender de reyes despóticos. Y como este sentimiento era
general en todo el continente, la desmembración del imperio fue una lógica consecuencia de su
Grandeza y del destino de las naciones que había engendrado y en las cuales había establecido
gobiernos coloniales; para volverlos propios sólo se necesitaba hacerlos por sí mismo.

La gran sublevación de los comuneros, que tuvo su epicentro en el Virreinato granadino, no fue
producto de circunstancias aisladas y casuales, sino una de las manifestaciones del gran proceso
revolucionario que estaba cumpliéndose en la América española, profundamente perturbada por
el impacto adverso de la política colonial borbónica.
Autogobierno, independencia, libertad, democracia, república, eran expresiones nuevas surgidas
de la naturaleza social de estos países, que estaban cansados de la monarquía. Desde mediados
del siglo XVIII algunos pensaban substituirla por la Gran Bretaña, que les parecía más justa o
mejor, pues aún no tenían suficiente madurez para concebir una forma de gobierno propio y
acorde con su idiosincrasia

Un régimen colonial odioso, especulador, injusto, cruel, que daba mal trato a los gobernadores y
abusaba de los monopolios, ejercido por agentes déspotas que no sabían gobernar, tenía que ser
insoportable. Esas eran las causas internas. No obstante este panorama, hay que decirlo muy
claro, la gesta revolucionaria tuvo desde su nacimiento un gran enemigo interno" las oligarquías
criollas".

Desde hacía dos siglos, en Inglaterra y Francia venía surgiendo el movimiento científico- cultural
de la ilustración, que en lo político había engendrado al enciclopedismo, en lo económico a la
economía política, en lo literario y artístico al romanticismo y en el orden social y político al
despotismo ilustrado y a las revoluciones de los Estados Unidos (1776) y la francesa (1789), Los
preceptos de la primera se concretaron en la declaración de los Derechos del Hombre,
proclamada en Filadelfia en Julio de 1776 y luego en París, en Agosto de 1789, texto político-
filosófico de la Democracia. Algunos desconocen la influencia del enciclopedismo en la
mentalidad de nuestros próceres y en la de la independencia; pero lo cierto es que, tanto unos
como otros, en ella se inspiraron y les sirvió como decálogo para redactar las constituciones
orgánicas de las nuevas repúblicas. Antonio Nariño tradujo tal declaración del francés y la
publicó el 15 de Diciembre de 1793. Camilo Torres la leyó en inglés del texto de Filadelfia. Y
así fue llegando a la conciencia de los criollos.

Pero no fueron las causas internas ni esa filosofía política por sí solas las que provocaron el
estallido independentista, que hubiera podido demorarse algunos años más, sino la invasión de
Napoleón a España, en Enero de 1808, la toma de Madrid el 23 de Marzo y el apresamiento de
su rey Fernando VII y del ex rey Carlos IV en Bayona el 30 de Abril, lo mismo que la renuncia
que de sus derechos hicieron en la persona de Napoleón el 5 de mayo, todo lo cual dio lugar a
que éste impusiera a su hermano José como rey de España. El pueblo, al quedar sin rey, formó
juntas municipales de gobierno, que asumieron su representación y sus derechos y se organizaron
para la defensa armada.

El 15 de Junio Napoleón reunió en Bayona una Asamblea Constituyente, que el 6 de Julio votó
una Constitución democrática para España y sus colonias en América, asamblea en la cual dio
representación a los americanos, entre ellos a los granadinos Francisco Antonio Zea e Ignacio
Sánchez de Tejada..

Por su parte, las cortes españolas en Cádiz expidieron una Constitución el 18 de Marzo de 1812,
en la que se reconocían derechos a los americanos. Pero nada de esto tenía plena validez; era un
hipócrita reconocimiento de igualdad que no podía existir por parte de los americanos para con
los españoles peninsulares ni para con los franceses. El 22 de Enero de 1809 la junta suprema de
Sevilla también declaró esa igualdad y dijo que las colonias eran parte integrante de la
monarquía. Entonces, tanto los de la península como los de América se dividieron en
afrancesados y fernandistas.

En las colonias se crearon las mismas juntas supremas de gobierno en defensa de los derechos
del rey y de la religión católica. La primera fue la de Chuquisaca el 25 de Mayo de 1809, contra
la real audiencia de Charcas; luego la de Paz, el 16 de julio siguiente; y la de Quito el 10 de
Agosto que tuvo directa repercusión en la Nueva Granada. Fue depuesta el 28 de Octubre,
aunque tuvo mayor trascendencia.

Un impulso decisivo dio al espíritu de estos pronunciamientos autonomistas la declaración de


Napoleón del 12 de Diciembre de 1809 en Paris, al decirles desde allí a las colonias americanas
que tenían derecho a su independencia y que Francia no se opondría a ella.

Desde luego, los criollos, que empezaban a tomar conciencia política, no se quedaron mudos ni
maniatados. Las ideas de independencia y libertad habían ganado mucho terreno por acción de
los precursores y el conocimiento de la filosofía del enciclopedismo. La junta de Sevilla,
interesada en saber quiénes estaban con la regencia y quienes con Napoleón, mandó a Santafé, en
tiempos del Virrey Amar Y Borbón, (Septiembre de 1808), al comisionado capitán Juan José
Pando y Sanllorente, que, el día 11 hizo jurar como rey a Fernando VII declarar la guerra a
Napoleón y consiguió dinero para ayudar a España

Como respuesta a tales declaraciones de igualdad e invitaciones a elegir diputados criollos a las
Cortes, el 20 de Noviembre de 1809 el jurista Camilo Torres, a nombre del Cabildo, redactó el
célebre Memorial de Agravios, en el que hizo un certero y crítico análisis de la situación
político- social, que puso en evidencia los derechos naturales del pueblo americano frente a la
monarquía. Éste no se envió a España, ni salió del país, pero produjo una gran repercusión.

Por entonces había una conspiración contra el virrey. Estaban presos Antonio Nariño, el cura
Andrés Rosillo, el Oidor de Quito don Baltasar Miñano y otros; y dos revolucionarios
ajusticiados en Pore (Casanare) el 30 de Abril de 1810: José María Rosillo y Vicente Cadena,
primeros mártires de la independencia.
2. TÚPAC AMARU INSPIRADOR DEL LEVANTAMIENTO COMUNERO. 2.
(HERNÁNDEZ DE ALBA GONZALO, El 20 de julio de 1810. Biblioteca EL TIEMPO.
Círculo de Lectores S. A Bogotá 2007.) 2

3. En 1780 José Gabriel Cóndorcanqui, llamado Túpac Amaru, en el pueblo de Tinta Perú
dirige el levantamiento indígena con éxito arrollador, pusieron sitio a la Villa Imperial del
Cuzco. Cóndorcanqui, como descendiente de los antiguos Incas, fue proclamado, por
multitudes delirantes de entusiasmo, Monarca del Perú, con el título de José I.

Túpac Amaru, y más tarde Galán se equivocaron, al considerar posible un entendimiento con los
criollos y al acompasar el ritmo de sus operaciones militares a la celebración de esta hipotética
alianza. No advirtieron que en el Perú, lo mismo que en el Virreinato granadino, los criollos
dejaron de interesarse en la revolución y procedieron a borrar las huellas de sus actividades
subversivas, cuando sus riquezas y privilegios se vieron en peligro de ser arrollados por las
exigencias del pueblo amotinado, que reclamaba la distribución de la tierra, la libertad de los
esclavos, la integridad de los resguardos y el término de las mitas.

Los violentos traumatismos a que se vieron expuestos los magnates criollos en las primeras fases
de la sublevación indígena, les quitaron todas sus ilusiones y entre ellos se creó un clima de
general hostilidad contra los rebeldes. El conflicto en su parte inicial tuvo resultados adversos
Para Túpac Amaru, pero repercutió en las más distintas regiones de la América española y en
el Virreinato granadino tuvo resonancias decisivas en el curso de la revolución de los
Comuneros. Por medio de mensajeros llegaron al Nuevo Reino las proclamas del caudillo
peruano y desde Santa Fe se remitieron secretamente a distintos lugares. Se produce el
movimiento de los llanos orientales del Nuevo Reino en especial en los pueblos de las antiguas
Misiones jesuitas, donde el movimiento indigenista tuvo sus más radicales manifestaciones.

El terreno estaba abonado para la sublevación, no sólo por la ineptitud y abusos de los curas
doctrineros y de las órdenes religiosas que sustituyeron a la Compañía de Jesús, sino porque
las famosas haciendas y los hatos fundados por los Jesuitas y cuyo usufructo y propiedad
transmitieron a los indios de las Misiones, les fueron arrebatados al producirse la expulsión de
la compañía e incorporados a la Real Audiencia bajo la denominación genérica de "Bienes de
Temporalidades", considerable proporción de los cuales adquirieron, por remate, las grandes
familias criollas de Santa Fe. No fue por una casualidad que la revolución de los comuneros
encontró al Marqués de San Jorge de administrador de la Encomienda de los llanos y a don Luis
de Caicedo y Flórez de Gobernador General de los llanos.

Bastó por tanto, que uno de los capitanes comuneros, al iniciarse la sublevación, incitara a
los indios del pueblo de Silos a levantarse contra las autoridades, para que el día 14 de
Junio se produjera una general conmoción y se aprobara, en la plaza, el acta siguiente:«
En el pueblo de Silos se juntaron todos los del común y en voz alta, con bandera y
tambor se hizo voz: " Que viva el Rey Inca ( Túpac Amaru) y muera el Rey de España y
todo su mal gobierno y quien saliera a la defensa"...».La rebelión se extendió rápidamente
por los pueblos llaneros. Támara, Pore, Morcótes, Paya, y Pisba se alzaron en armas y mil
quinientos indígenas, debidamente montados, se prepararon a ascender la cordillera y marchar
sobre la Capital. Ya veremos al Marqués de San Jorge costeando, de su propio peculio, el
envío de tropas a los llanos, a fin de aniquilar la revuelta indígena.
Antes del levantamiento de los llanos hubo el movimiento de Tocaima, estos dos alzamientos
proclamaron a Túpac Amaru como soberano. La aproximación de las masas comuneras a la
sabana determinó reacciones radicales en la población indígena. Los indios de las salinas,
despojados por el Fiscal Moreno y Escanden de sus inmemoriales derechos, mostraron su
inconformidad, opusieron obstáculos al transporte de la sal y exigieron que se les restableciera
en el ejercicio de su antiguo dominio sobre las minas. Los ánimos se calmaron un tanto por
virtud de las promesas consignadas en las capitulaciones de Zipaquirá, pero bastó la primera
sospecha de que ellas se desconocerían para que el descontento saltara y se desencadenara una
sublevación de grandes proporciones.

4. AMBROSIO PIZCO INICIADOR DE LA TRAICIÓN DEL MOVIMIENTO


COMUNERO.

En la sabana de Bogotá, donde los indígenas habían padecido prolongadamente la opresión y


abusos de los grandes hacendados criollos, donde habían librado una batalla sin pausa para
defender sus Resguardos y disfrutar del tiempo necesario para trabajar sus tierras, el contagio del
espíritu revolucionario no demoró en prender y los indios, al acercarse los comuneros del
Socorro, cortaron su tradicional lealtad a la corona y proclamaron como Monarca, no al inca del
Perú, sino al Chibcha Ambrosio Pizco, designación desafortunada ya que este indígena era parte
de la oligarquía criolla y nada hace por la independencia y menos por los de su raza Al igual que
muchos de los capitanes comuneros, Pizco procedió a tomar las medidas del caso para salvar su
responsabilidad en la revuelta y procuró por todos los medios dar la impresión de que los
rebeldes le habían obligado a aceptar tan engorrosa dignidad. Nada tiene pues, de extraño que
Juan Francisco Berbeo se comunicara con Pizco y lo utilizara para amortiguar los ímpetus de la
revolución indigenista.

El Virreinato ardía por los cuatro costados en momentos en que los emisarios de la Audiencia
esperaban a los comuneros en Zipaquirá. El Arzobispo Caballero y Góngora se sentía impotente
para evitar la captura de la Capital, porque la ola revolucionaria golpeaba con violencia en Pasto,
Ambalema, Mariquita, Antioquia, la Sabana, el Socorro, los Llanos, Cúcuta y Mérida, y no era
presumible que los pueblos, una vez arrolladas las autoridades, se contentaran con menos de una
victoria total.
En el curso de la marcha de los comuneros hacia Zipaquirá se vieron obligados a afrontar
graves dilemas y no tardaron en descubrir que una cosa era protestar contra los impuestos y
los abusos del Visitador y otra muy distinta solidarizarse con una revuelta, cuya dinámica había
conducido al levantamiento de los esclavos, la ocupación de los latifundios, la rebelión de los
indios y la proclamación de Monarcas aborígenes en el Virreinato.

5. FRANCISCO BERBEO, EL GRAN TRAIDOR DE LA REVOLUCIÓN COMUNERA.

Dueños los criollos del poder económico y usufructuarios principales de la esclavitud de los
negros y de la explotación de los indios, ya no podían ocultar su alarma ante los inesperados
giros que había tomado la sublevación y el mismo Berbeo, quien había cedido frecuentemente a
las exigencias de la gleba para conservar su influencia sobre ella, miraba con verdadero temor la
posibilidad de que las turbas sublevadas se apoderaran de Santafé. Ello explica por qué Berbeo, al
enterarse, en las proximidades de Zipaquirá, de« que se hallaban en los llanos de Chía, según
sus palabras, unos dos mil hombres con el ánimo de dirigirse a la capital. (Santafé) y deseando
evitar las desgracias que de este atentado podrían resultar», expidió la famosa orden del 31 de
Mayo de 1781, cuyo texto, incomprensible en el jefe de una revolución, se acomoda a la
conducta de quien tenía el propósito de conjurar los naturales desarrollos de esa revolución.
La orden decía: « Juan Francisco Berbeo, Capitán General, Comandante de la expedición de
los comuneros: Hago saber a todos los señores capitanes, Diputados y Jefes de mi ejército, que le
doy comisión a don Ambrosio Pizco, Cacique llamado de Bogotá, para que pase personalmente
y con gentes hasta las goteras de la ciudad de Santafé, y con todo rigor contendrá las gentes que
pretendieren entrar a la ciudad a insultar y robar. Por lo que, si necesario fuere, hará poner dos
horcas, una en la entrada de San Diego y otra en la entrada de San Victorino, para castigo de los
insultares».

Esta autorización a Pizco no fue para amedrentar con las horcas a los círculos oficiales de la
Capital como lo afirman algunos historiadores, la orden es muy clara y fue para evitar la toma de
Santafé, las declaraciones pertinentes de Berbeo y con su extraño comportamiento en el curso de
las negociaciones de Zipaquirá no dejan duda de la intención de cegar los ímpetus de la
revolución.

De nada sirvieron los reparos de los Capitanes del Socorro más devotos a la causa del pueblo,
principalmente Antonio Monsalve y Francisco Rosillo que sospechaban con fundamento que
Berbeo se proponía evitar la captura de la Capital y por ello juzgaron conveniente remitirle, el 23
de Mayo, una nota, en donde le planteaban, con acierto y visión, los verdaderos objetivos de la
revolución. Más categórica fue la nota dirigida a Berbeo, el 6 de Junio, por don Antonio Molina,
le decía que el fin principal es hacer de nuestra parte la Corte de Santafé, la que debe invadir en
caso de que se hallen sus habitantes en contra nuestra, pues en este supuesto deberá desolarse,
por lo que me parece necesario que por ahora no se propongan más Capitulaciones.

Estas instrucciones constituían precisamente la contrapartida de las órdenes dadas por las
autoridades de Santafé a sus emisarios y al Arzobispo, las cuales decían: « Se espera que en ese
pueblo (Zipaquirá) se acuerde y quede perfeccionado todo sin necesidad de que la multitud de
gentes venga a esta ciudad o se acerquen a ella, que no se les permitirá.

La captura de la capital la cual ha debido ser el objetivo principal de Berbeo, sólo le sirvió de
amenaza para esgrimir ante el Arzobispo, cuando el prelado y los emisarios de la Audiencia se le
reunieron en Nemocón. Inicialmente aparentó tener pocos deseos de tratar con los comisionados
Y se mostró reservado y hostil con ellos hasta tanto que el Arzobispo, alarmado, le declaró que la
Audiencia estaba resuelta a hacer las concesiones indispensables para contentar a los pueblos
sublevados. Esta oferta satisfizo las aspiraciones principales de Berbeo, quien deseaba obtener de
las autoridades coloniales las ventajas y privilegios ambicionados por la oligarquía criolla, pero
quien miraba, con inocultable temor, la posibilidad de las turbas comuneras invadiera a la
Capital, seguro como estaba de que la sublevación tomaría entonces rumbos insospechados,
escaparía fácilmente de su control y la plebe victoriosa tendría, en medio del saqueo y de la
violencia, la oportunidad de imponer condiciones incompatibles con los intereses y las fortunas
de los grandes señores de la oligarquía. Bastó, por tanto, que el Arzobispo le ofreciera a Berbeo
reconocer, en Capitulaciones escritas, las principales exigencias de los pueblos, para que éste
conviniera en detener la marcha de los sublevados y en dar principio a las negociaciones de
Zipaquirá.

Tan manifiesto era el desgano de Berbeo de proseguir adelante y tan poco se cuidó de tomar las
medidas indispensables para garantizar la ocupación de Santafé, que el Arzobispo pudo crear, en
el propio campo comunero, factores de resistencia a la posible prosecución del avance hacia la
Capital. Conociendo el antagonismo que existía entre las Villas de Tunja y el Socorro,
antagonismo que se derivaba de la pretensión de los tunjanos de mantener al Socorro sometido
indefinidamente a su jurisdicción, el Arzobispo se sirvió de esta rivalidad lugareña para
convencer a los Capitanes comuneros de Tunja de que la captura de Santafé por una multitud
compuesta, en tan importante proporción, por gentes de la provincia del Socorro, haría inevitable
la supremacía de dicha Villa sobre Tunja. De esta manera consiguió el Arzobispo que los
tunjanos miraran con hostilidad la posible invasión de la Capital y que sus Capitanes, flor y nata
de la oligarquía criolla y ya suficientemente alarmados por el "desenfreno y desmanes de la
plebe comunera", lo respaldaran y respaldaran a Berbeo en los esfuerzos que ambos realizaron
para que las Capitulaciones se firmaran en Zipaquirá y se descartara el asalto a Santafé. Nada
tiene, pues, de extraño, que la considerable masa de las fuerzas tunjanas abandonaran
tranquilamente el pueblo de Nemocón, cruzaran la Villa de Zipaquirá y terminaran acampándose
en el camino que conducía a la Capital, con la evidente intención de cerrar el paso al resto del
ejército, si Berbeo y el Arzobispo no conseguían contenerlo.

Pensar que un acontecimiento tan importante como la movilización de las fuerzas tunjanas podía
cumplirse contra la voluntad de Berbeo y sin que él tomara ninguna medida para evitarlo o para
contrarrestar sus obvios efectos políticos y militares, no pasa de ser algo increíble. Berbeo no era
ingenuo y tenía, como lo reconocen sus defensores, indiscutible don de mando, lo cual no se
compagina con la creencia de que el Arzobispo acompañado de cuatro o cinco personas, pudo
impunemente, robarle, en sus propios ojos, la tercera parte del ejército comunero. La hipótesis
resulta más inverosímil cuando se sabe ciertamente que Berbeo, pudiendo hacerlo, no realizó
esfuerzo alguno, por pequeño que él fuera, para evitarlo.

Si existiera alguna duda con respecto al acuerdo entre Berbeo y el Arzobispo y a la solidaridad
del mismo Berbeo con los Capitanes de Tunja en el importante asunto de la invasión de la
Capital, ella se desvanece con aquellos apartes del Informe del Arzobispo a don José Gálvez, en
que se refiere a las negociaciones llevadas a cabo en Zipaquirá, después de que las masas
comuneras, por orden de Berbeo, se acamparon en las proximidades de la villa. « Nos
lisonjeaba la estipulada paz, dice y sólo restaba que los jefes de los tumultuantes y acampados en
las inmediaciones de Zipaquirá formasen sus representaciones para concluirla, pero al tercer día
se conmovieron de nuevo las gentes con tanto ardor, que se disiparon todas nuestras esperanzas y
nos vimos en la última consternación. Viéndolos yo resueltos a marchar a Santafé y temiendo
verificasen sus ideas de pasar de allí a Popayán y Quito, poniendo en combustión todo el
Continente, determiné volver a verme con los Capitanes. Acosta de una inalterable paciencia
logré no sólo aquietarlos y admitir Capitulación, sino también que don Juan Francisco Berbeo
me prometiese se reglaría ésta en el mismo Zipaquirá, sin mover el campamento, contra el
dictamen de muchos, que acaso para poner en ejecución sus siniestros fines, intentaban que fuese
en Santafé.

Algunos historiadores han supuesto que la conducta blanda y contemporizadora de Berbeo en


Zipaquirá fue el resultado de la equívoca actitud de los tunjanos, a los cuales atribuyen la
intención de ofrecer resistencia armada Si Berbeo insistía en proseguir a la capital. Del informe
del prelado se colige claramente que las divergencias decisivas no se presentaron entre Berbeo y
los Capitanes de Tunja, sino entre estos últimos y la mayoría de los comuneros, que se mostraban
resueltos a ocupar Santafé. Los de la comprensión de Tunja y Sogamoso « adhirieron dice el
Arzobispo a mi estipulación (convenio) con Berbeo y la hicieron válida contra el sentimiento
del partido contrario.» Si en Nemocón o en Zipaquirá Berbeo hubiera gritado! A Santafé! Los
débiles factores de resistencia construidos por el Arzobispo se habrían visto arrollados fácilmente
por la impetuosa voluntad de las multitudes«,

Berbeo, por el contrario, ordenó a las masas comuneras acamparse en las proximidades de
Zipaquirá y todos sus empeños se redujeron a tomar extrañas medidas para diluir sus
responsabilidades frente a las autoridades con las cuales se preparaba a negociar. Cuando se le
pidió, por el Arzobispo, que presentará por escrito, las solicitudes de los sublevados, no quiso
hacerlo personalmente y comisionó a los Capitanes de Tunja para que las redactaran. Al recibir
el proyecto de las capitulaciones dejó una constancia en donde aparecía el nombre de todos los
que habían participado en su elaboración.

Los principales obstáculos que habría de vencer Berbeo para llegar, en Zipaquirá, a un acuerdo
que pusiera término oportuno a la revolución, no provendrían del Arzobispo, resuelto a hacer las
concepciones indispensables, sino de las propias masas comuneras, cada día más exigente y
menos confiado en la conducta de sus Capitanes. Ello explica suficientemente por qué el
proyecto de Capitulaciones, redactado por los Capitanes de Tunja y presentado al Arzobispo,
abarcaba tópicos relacionados no sólo con las viejas pretensiones de la oligarquía criolla, sino
también con los conocidos anhelos de los indígenas y de los desheredados del Reyno. Solo así
podían esperar los Capitanes que las multitudes sublevadas aceptaran el Tratado y convinieran en
dispersarse. De igual manera lo entendió el Arzobispo, visiblemente preocupado por las
crecientes dificultades que afrontaba Berbeo, y venciendo sus propios escrúpulos y los
escrúpulos de los comisionados, aceptó el "concordato compuesto de treinta y cinco artículos" y
se avino a remitirlo inmediatamente a la Capital, para que la Audiencia, como se lo exigieron, lo
ratificara con las debidas solemnidades.

Surgió entonces un tropiezo inesperado. Cuando el Real Acuerdo recibió el proyecto de


Capitulaciones, los Oidores no pudieron disimular su indignación, dada la extensión de las
exigencias en el contenido y, no atreviéndose a rechazarlo por temor de que continuara el avance
de los comuneros, optaron por dejar en manos de los Comisionados la total responsabilidad de
aceptarlo. En su respuesta alegaron que los emisarios del Real acuerdo estaban ampliamente
autorizados para pactar y se limitaron a solicitar, a los dichos emisarios, que procuraran aclarar
algunos artículos ambiguos y modificar otros francamente inaceptables.

« Cuando los portadores del proyecto de Capitulaciones llegaron por segunda vez a la Capital y
el emisario del Arzobispo hizo a los Oidores un relato de lo que estaba ocurriendo en Zipaquirá
se procedió a convocar una sesión urgente y secreta del Real Acuerdo y en ella, forzados los
Oidores por la gravedad de los acontecimientos, adoptaron la resolución que consta en el acta de
dicha sesión. «En la junta dice el acta celebrada la noche del día siete de Junio de 1781,
consiguiente a lo acordado sobre la aceptación y confirmación de las proposiciones hechas por
Don Juan francisco Berbeo, como Comandante que se titula de los Comunes, de la Ciudades,
Villas, Parroquias y Pueblos de la mayor parte de este Reyno, dijeron haber procedido a dicha
aprobación sin embargo de la notoria repugnancia y monstruosidad que envuelven, estrechados
por una parte de las desmedidas fuerzas de más de quince mil hombres con que se hallaba dicho
Berbeo, incomparablemente mayores que las que se han adquirido y hay en esta ciudad.

El texto del acta demuestra que los Oidores, encabezados por don Juan Francisco Pey y Ruiz,
estaban de antemano resueltos a no cumplir las Capitulaciones y que su confirmación, dada esa
noche, no tuvo otro objeto que prevenir el asalto de la Capital, mientras llegaban las tropas
solicitadas al Virrey. Por eso hicieron constar en el acta que las aceptaban" bajo el seguro
concepto de su nulidad". Tal era precisamente, lo que sospechaban todos los humildes
comuneros en Zipaquirá, aunque otra cosa pensara sus Capitanes, quienes preferían, como
buenos criollos, correr el riesgo de ser engañados, a permitir el desencadenamiento, con la toma
de Santafé, de una vasta revolución social en todo el Reyno.

Se ha dicho y se dijo entonces que Berbeo aceptó una dádiva de quince mil pesos del Arzobispo
como precio de la entrega de la revolución y de los obvios esfuerzos que realizó para evitar
que los comuneros invadieran la Capital. No han faltado tampoco, historiadores que le califican
de traidor por haber solicitado y recibido los dineros que le dio Caballero Y Góngora en
Zipaquirá.

Muy extraño es que el jefe de una revolución le aceptara especies venales al representante del
poder contra el cual se había desatado la revolución y se sirviera de ese dinero para amortiguar el
entusiasmo y la fe de quienes le habían confiado la personería de las aspiraciones del pueblo. «
Acabándose el dinero en Zipaquirá declaró el mismo Berbeo y no pudiendo contener la gente, lo
manifestó al Ilustrísimo señor Arzobispo, quien le dio otros mil pesos, que repartió entre
todos». La extrañeza se aminora, no obstante, si se tiene en cuenta que Berbeo se consideraba
poco solidario con las esperanzas de los desvalidos y sólo pensaba en salvaguardar los intereses
de la clase criolla, gravemente amenazados por la rápida radicalización de las aspiraciones
populares. Ello explica su estrecha colaboración con el Arzobispo y la plena confianza con que,
un tiempo después solicitó de Caballero y Góngora un certificado sobre su buena conducta en
Zipaqurá.

Nadie puede suponer válidamente que el Arzobispo Caballero y Góngora, después de terminada
la rebelión, le iba a expedir un elogioso certificado a Berbeo, de no haberlo constatado, como le
constaba, la eficiencia de los servicios prestados por él en Zipaquirá para salvar la Capital. Las
diferencias que establece el Arzobispo entre la conducta contemporizadora de Berbeo y el
comportamiento revolucionario y radical de Galán, explican por qué se frustró el
movimiento. La revolución fracasó no porque las autoridades desconocieran posteriormente las
Capitulaciones, sino porque su ímpetu y energía fueron tronchados en Zipaquirá, cuando la
oligarquía criolla y sus representantes se negaron a seguir vinculados al curso que había tomado
la sublevación comunera. En tierras santandereanas se ha acuñado recientemente el término
"berbeismo" para designar la conducta política de quienes entregan las grandes revoluciones
cuando en su curso emergen a la superficie los dolores del pueblo y el espectáculo sombrío de la
miseria de los humildes irrumpe, dramáticamente, en el banquete de los privilegiados. Debemos
advertir, sin embargo, que este fenómeno no se presenta exclusivamente en la revolución de los
comuneros. Con Berbeo se inicia entre nosotros una tradición política que habrá de tener una
Rigurosa continuidad en nuestra historia. El pueblo dará los grandes coletazos sociales,
empujará, con el acuerdo de sus anhelos insatisfechos, el ritmo de la vida nacional, pero en la
hora decisiva aparecerá siempre el "berbeismo" de nuestras oligarquías, que se encargaran de
amortiguar el impulso popular y de frustrar las grandes revoluciones, reduciéndolas a un sórdido
regateo sobre sus exclusivos intereses, que abusivamente presuponen identificados con las
conveniencias públicas. Ya veremos cómo el sistema, que hace su amorfa aparición con Berbeo,
se perfecciona el 20 de Julio de 1810 y desde entonces se prende, como una planta parásita, al
tronco de nuestra historia republicana La oligarquía gobernante y sus ideólogos se encargarán
de elaborar la literatura y de ponerle la música al "berbeismo", destinado a convertir al pueblo
colombiano en la víctima de una continuada serie de trágicas frustraciones.
No podía faltar en las Capitulaciones la principal reivindicación exigida por la oligarquía criolla
y ella se consignó en el artículo 22, cuyo texto dice: « Que en los empleos de primera, segunda
y tercera plana, hayan de ser antepuestos y privilegiados los nacionales de esta América a
los europeos, por cuanto diariamente manifiestan la antipatía que contra las gentes de acá
conservan. Pues están creyendo, ignoradamente, que ellos son los amos y los americanos, todos
sin excepción, sus criados.

La más importante de las concesiones otorgadas a la revolución por los emisarios de la


Audiencia está contenida en el numeral referente a la "demolición" de los Resguardos. Los cinco
o seis mil indios armados que acompañaban a los comuneros exigieron poner término a dicha
"demolición" y otorgarles en plena propiedad las tierras de los Resguardos. Aunque las
Capitulaciones fueron revocadas posteriormente por las autoridades coloniales, el principio
contenido en la cláusula séptima fue de los pocos que en forma parcial quedó vigente, porque si
la Audiencia no otorgó a los indios la plena propiedad de sus tierras de Resguardo, sí suspendió
la "demolición" de los Resguardos.

Aceptado por el Arzobispo el texto de las Capitulaciones, las masas comuneras exigieron a los
emisarios de la Audiencia que juraran cumplirlas " en misa solemne que oficiaría Su Señoría",
El 8 de Junio de 1781 se ofició, por el Arzobispo, una misa solemne en la Iglesia de Zipaquirá, a
la que concurrieron los Capitanes comuneros, gran parte de las montoneras sublevadas y los
comisionados de la Real Audiencia, juraron en nombre del Rey, guardar las Capitulaciones
propuestas y confirmadas por dicha Real Audiencia y Junta de Usías, a don Juan Francisco
Berbeo, sus Capitanes, oficiales y demás tropa, y de no ir en tiempo alguno contra ellos.

Coronados, con esta solemne ceremonia, las negociaciones de Zipaquirá, Berbeo ordenó la
desmovilización inmediata de las montoneras sublevadas. Berbeo partió para Santafé,
en compañía del Arzobispo, y allí se le nombró Corregidor del Socorro, con todos los
honores, sueldos y prebendas que él había previsto tan oportunamente en las
Capitulaciones.

6. JOSÉ ANTONIO GALÁN EL VERDADERO CAPITÁN.

En medio de este espectáculo de vergonzosa claudicación, se yergue la figura solitaria de José


Antonio Galán, quien con gesto magnífico se apresura a ocupar el puesto del que desertaron los
Capitanes Comuneros.

Cuando recibió el texto de las Capitulaciones y la orden de Berbeo de licenciar sus hombres y
poner término a sus actividades revolucionarias, no pudo contener su sorpresa y su indignación
ante este melancólico final. Sus recios instintos de caudillo le indicaban que la formidable
conmoción comunera tenía derecho a esperar cambios más profundos en la estructura social y
económica del reino y no entendía que se pusiera término a la insurgencia dejando intacto y
fortalecido el poder de las autoridades, cuya conducta provocó la sublevación. Las discrepancias
Entre Galán y Berbeo no eran atribuibles a una supuesta aspiración de conseguir la
independencia, que algunos historiadores asignan a Galán sino a la magnitud de los cambios
sociales que los dos trataban de introducir en la vida colonial. Berbeo, como el Marqués de San
Jorge, defendía los intereses de la oligarquía dueña de la riqueza y su aspiración Se reducía a
conseguir para los grandes señores criollos los privilegios que les permitirían igualarse con los
españoles y ocupar los empleos y distinciones honoríficos propias del régimen virreynal. Galán,
por el contrario, representaba las aspiraciones de los desheredados y su tarea en la sublevación se
halla indisolublemente ligada al levantamiento de los esclavos, las reivindicaciones indígenas, la
invasión de los latifundios y la liberación de los cosecheros, largamente oprimidos por los
grandes propietarios criollos.

Galán actuaba como el caudillo de los humildes y en esta calidad no entendía que se
prescindiera de tomar la Capital del reino y sólo aceptaba una negociación con el Monarca
español o sus representantes cuando todo el Virreinato estuviera levantado en armas y en los
campos, las minas, las ciudades y las plantaciones, el pueblo pudiera disponer de la oportunidad
para modificar las estructuras sociales, que eran el producto de la antigua hegemonía de la
raza conquistadora y de sus descendientes criollos sobre las razas vencidas o esclavizadas.
Resulta, por tanto, explicable que José Antonio Galán se negara, sin una vacilación, a aceptar la
validez del Tratado de Zipaquirá. Tratado que considerara un simple expediente para engañar al
pueblo comunero.
A toda prisa abandonó las regiones occidentales, teatro de sus hazañas, y se encaminó a la
provincia del Socorro, para realizar su último esfuerzo a favor de la revolución. Cuando
consiguió llegar a Mogotes, después del más azaroso de los viajes, porque la Real Audiencia
había remitido la orden de capturarlo a todos los alcaldes y autoridades de las localidades,
escribió al consejo de Capitanes de Guerra del Socorro una carta, fechada el 23 de Septiembre
de 1781, en ella anuncia entrar en rebeldía y que si es necesario ofrendar la vida para frenar el
pernicioso cáncer de la Corte de Santafé, que amenaza con la ruina, las vidas y la esclavitud. No
podemos dar espera a que lleguen los refuerzos de Cartagena y nos aniquilen agregaba.

Si las autoridades coloniales consiguieron su primera victoria con la firma de las Capitulaciones
de Zipaquirá, el desconocimiento de dichas Capitulaciones, que constituía la segunda etapa de la
política de la audiencia, dirigida entonces por el Oidor Decano don Juan Francisco Pey y Ruiz,
sólo podía llevarse a afecto cuando se dispusiera de fuerzas militares suficientes en Santafé. Ello
explica la ansiedad con que se esperaban los refuerzos militares solicitados urgentemente al
Virrey, cuyo envío se retardó por numerosos obstáculos con que tropezó en Cartagena el señor
Flórez. En fin se destinaron quinientos hombres de las milicias que estaban a sueldo y se
encargó de la expedición al Coronel don José Bernet. Estos efectivos sólo llegaron a Santafé
después de la firma de las Capitulaciones, de manera que su función se redujo a poner término a
una serie de brotes subversivos que ocurrieron en la Capital y a proporcionar a la Audiencia el
respaldo coactivo que necesitaba para desconocer impunemente los compromisos adquiridos por
sus emisarios en Zipaquirá.

Aunque se pensó en movilizar dichas tropas a la provincia del Socorro cuando llegó a Santafé
la noticia de que Galán trataba de provocar un nuevo alzamiento popular, la medida resultó a la
postre innecesaria, porque don Salvador Plata se encargó de contrarrestar las actividades del
caudillo comunero, tomando contra él medidas más eficaces que las previstas apresuradamente
por el Real Acuerdo. Asimismo el Marqués de San Jorge procuró congraciarse con el gobierno
dando cuantiosos donativos y participando activamente en la formación de Milicias destinadas
a combatir a los comuneros, el señor Plata supuso, no sin fundamento, que la captura de Galán
destruiría todas las sospechas que pudieran tener las autoridades sobre su conducta y en
compañía de Juan Bernardo Plata y Juan Rudolfo Azuero se preparó a emprender, con la ayuda
de nutrida tropa, reclutada a su propia costa, la inicua cacería del gran caudillo del pueblo
granadino.
Al enterarse de que Galán había regresado a la provincia del Socorro, Plata y sus familiares,
incluyendo los Azuero, se convirtieron en los personeros del odio de los criollos acaudalados
contra el caudillo de los humildes y a costa de sus fortunas reclutaron y equiparon la tropa
necesaria para capturarle, en momentos en que Galán se preparaba a librar la última y
desesperada batalla por la revolución.

Cuando Galán comenzaba a constatar el rápido desmoronamiento de la revolución, supo también


que don Salvador Plata, acompañado de numerosa y bien armada tropa, le seguía los pasos y
trató de dirigirse, con sus hermanos y algunos amigos fíeles, a tierras de los indios guanes o a los
llanos, donde tenía la esperanza de burlar la persecución. Desdichadamente fue alcanzado por
Plata en las proximidades de Onzaga, y después de una escaramuza, en la que Galán resultó
herido, se le capturó y cargado de cadenas fue remitido por Plata a Santafé.

En el capítulo dedicado a la Revolución de los Comuneros del Nuevo Reyno, por el más
penetrante de los biógrafos de Túpac Amaru, Boeslao Lewin, se encuentran los siguientes
conceptos, referentes a la captura de José Antonio Galán: « Cabe señalar que fue Galán quien
levantaba los esclavos donde llegaba con su gente. Con este antecedente importante, porque
aún después de la independencia los negros seguían siendo esclavos, no resultará tan extraño el
hecho de que dos Capitanes Generales de los comuneros fueron los que tomaran la tarea de
entregarlo, cuando se puso al frente de los que reaccionaron contra la traición de la Real
Audiencia. Es cierto que uno de estos Capitanes Generales era el miserable don Salvador Plata;
pero no menos cierto es que le ayudaron en la vil tarea de entregar al heroico caudillo popular,
Capitanes de los comuneros de tan destacada actuación, como Pedro Alejandro de la Prada y
Juan Bernardo Plata. A todos ellos no sólo les movía el deseo de demostrar palmariamente su
fidelidad al gobierno español, para librase del castigo por sus pecados anteriores, sino también
el rencor profundo del vecino criollo hacia la plebe y su Capitán libertador de esclavos.

Cree oportuno recalcar esto, porque después de decenas de años de vida independiente, lograda al
calor de las ideas igualitarias, en la parte septentrional y austral del Continente, en las antiguas
colonias inglesas y española, los negros seguían siendo esclavos... Para completar esta
característica, ciertamente muy escueta, de Galán, nos permitimos citar las palabras con las que
acompañó Salvador Plata la entrega del Caudillo": presento a los pies de V. A. El Túpac
Amaru de nuestro Reyno" »

Vino entonces el proceso en que acusaron a Galán de traidor, rebelde, culpable de amores
incestuosos con su hermana, a todo lo cual agregó el Arzobispo que« era hombre de oscurísimo
nacimiento, exaltado por desgracia suya y por una especie de fanatismo hasta el ridículo
concepto de jefe invulnerable» El juicio culminó con una sentencia condenatoria, cuya horrible
severidad no dio motivo para una sola protesta por parte de los antiguos jefes Comuneros »
Condenamos decía el fallo a José Antonio Galán a que sea sacado de la cárcel, arrastrado y
llevado al lugar del suplicio, donde sea puesto en la horca hasta que naturalmente muera; que
bajando se le corte la cabeza, se divida su cuerpo en cuatro partes y pasado el resto por las
llamas, para lo que se encenderá una hoguera delante del patíbulo, su cabeza será conducida a
Guaduas, teatro de sus escandalosos insultos; la mano derecha puesta en la plaza del Socorro; la
izquierda en la Villa de San Gil; el pie derecho en Charalá y el pie izquierdo en el lugar de
Mogotes; declarada por infame su descendencia, ocupados todos sus bienes y aplicados al Real
Fisco; asolada su casa y sembrada de sal, para que de esta manera se dé al olvido su infame
nombre... » La sentencia fue firmada por Juan Francisco Pey y Ruiz, Juan Antonio Mon y
Velarde, Joaquín Vasco y Vargas, Pedro Catani y Francisco Javier Sema.
Los magnates de la oligarquía criolla granadina, a diferencia de lo que suele afirmarse, sólo
motivos de satisfacción derivaron de la trágica muerte de Galán. El libertador de los esclavos, el
amigo de los indios y defensor de los campesinos sin tierra, no era para ellos sino un "ladrón", un
Infame y rencoroso plebeyo" que se había atrevido a manchar, con horrendos crímenes, un
movimiento nobilísimo en el que no han debido discutirse, según pensaban, sino "libertades" de
los grandes señores del Reino, amenazadas por los excesos del Visitador Gutiérrez de Piñeres.

En el desconocimiento de las Capitulaciones participó activamente la oligarquía criolla y las


autoridades no necesitaron realizar mayores esfuerzos para que fueran sus "patricios", y el propio
Consejo de Capitanes de Guerra del Socorro, los que solicitaran la revocatoria del Tratado de
Zipaquirá. El conflicto entre los intereses del pueblo y los de la oligarquía criolla, puede seguirse
en las actas levantadas en distintas parroquias para pedir oficiosamente la anulación de las
Capitulaciones, medio de que se sirvió la Audiencia para disimular su flagrante violación de
compromisos solemnemente adquiridos. Como el Virrey Flórez, una vez revocadas las
Capitulaciones, insistió en presentar su dimisión ante la Corona, y a la persona nombrada para
sucederle falleció inesperadamente, fue designado como Virrey el Arzobispo Caballero y
Góngora y el Presidente del Consejo de Indias, don José Gálvez, le ordenó proceder sin
contemplaciones contra los comprometidos en la sublevación.

Las represalias no se hicieron esperar y de ellas fueron víctimas algunos de los flamantes
Capitanes comuneros, que tan notorios esfuerzos habían realizado para congraciarse con las
autoridades. Berbeo fue destituido de su cargo de Corregidor del Socorro, para regocijo de don
Salvador Plata, quien pudo así adueñarse de los remates de las rentas y de los mejores negocios
de la provincia. En Marzo de 1783 recibió Plata del Arzobispo- Virrey, que bien lo conocía, la
recompensa por sus hazañas contra los comuneros. « Teniendo a la vista le escribía el prelado,
los documentos con que ha hecho constar su fidelidad al rey en aquellos calamitosos tiempos, he
venido a elegirle y nombrarle por Juez Subdelegado de las Reales Rentas de Tabaco, Alcabalas,
Aguardientes y demás ramos que las componen, en las jurisdicciones del Socorro, San Gil y
Tequia».

Las poblaciones y villas que más activamente participaron en la revolución padecieron entonces
el régimen de una verdadera ocupación Militar y por instrucciones del padre Finestrad se
realizaron, en ellas, verdaderos destierros en masa a las insalubres regiones del Darién

Si el pueblo fue la verdadera víctima de las represalias oficiales y de las severas medidas de
seguridad tomadas para prevenir nuevos levantamientos, no puede decirse lo mismo de la
oligarquía criolla, que logró salvarse por su oportuna defección del movimiento comunero. El
Indulto General decretado por el Arzobispo- Virrey tuvo como objeto libertar a los magnates
criollos del castigo a que eran acreedores, de acuerdo con el texto de las leyes, y los problemas
que intentó resolver Caballero y Góngora con el otorgamiento de este indulto, seguido de la
necesaria habilitación para que los criollos arrepentidos pudieran desempeñar cargos públicos,
los describe el propio Arzobispo- Virrey en su comunicación enviada a la Corte, el 15 de
Octubre de 1783: « Además de que esta habilitación me pareció consecuencia forzosa del
Indulto, dice, tuve para ello el poderoso motivo de la constante pacificación de los pueblos.
Como en estos países, ni en los que tengo vistos de América, hay amor al prójimo, están
continuamente calumniándose por los más ligeros motivos. Con el de la sublevación y con
ocasión de la elección de Alcaldes en el presente año, han sido tantos los recursos que se hicieron
a la Real Audiencia para excluir a los electos, que se vio precisado a mandar por punto general
siguieron los Alcaldes del año anterior. Estas consideraciones y la de evitar en adelante
innumerables ofensas a Dios y a los prójimos, que veía como precisas y que tal vez podrían
llegar a perturbar la tranquilidad de los pueblos, como que habiendo escogido por Capitanes a los
sujetos que son los principales hacendados y sujetos distinguidos de ellos (los pueblos) y
quedando éstos incapaces de obtener los primeros empleos de la república, recaerían
Precisamente en gente rústica e incapaz de administrar recta justicia, me incliné a concederles
esta habilitación como medio único de lograr el servicio de ambas Majestades».

De esta manera se estableció un tácito tratado de paz, sustitutivo de las Capitulaciones de


Zipaquirá, entre la oligarquía criolla y las autoridades coloniales. Ello explica la decisiva
contribución prestada por las grandes familias criollas de Santafé los Lozanos, Barayas,
Caycedos y Ricaurtes a la formación de Milicias encargadas de proteger la Capital contra un
nuevo levantamiento comunero.

El acuerdo establecido sobre el común temor de un "nuevo alzamiento de las plebes", perduraría
hasta tanto que ese peligro se desvaneciera y después se reanudaría la vieja controversia entre
criollos y españoles, entre el poder económico y el poder político, la cual tendría su histórica
culminación el 20 de Julio de 1810. En esta fecha, sin embargo, se reabriría también el conflicto
entre la oligarquía criolla y el montón anónimo de los humildes y los desheredados, cuyos
personeros serán Antonio Nariño y Simón Bolívar. Aleccionados los magnates criollos por la
experiencia del movimiento comunero, tendrán buen cuidado de no obrar con la ligereza que lo
hicieron sus padres y dirigirán sus esfuerzos a impedir que sus desacuerdos con las autoridades
españolas se transformen en una revolución social, como ocurrió en 1781.

Por algo la oligarquía criolla estará representada, en 1810, por los descendientes directos de los
personajes que entregaron la Revolución de los Comuneros y sacrificaron fríamente a Galán. En
sus primeras plantas figurarán quienes formaron, en sus juventudes, los mandos de las Milicias
destinadas a combatir el peligro de una nueva revolución comunera; al frente del Poder
Ejecutivo, como cabeza de la Primera Junta Suprema establecida en Santafé el 20 de Julio,
colocará la oligarquía criolla a don José Miguel Pey, hijo del Oidor Juan Francisco Pey y Ruiz,
personaje central de la Audiencia que burló las Capitulaciones y quien fuera autor principal de la
sentencia de muerte contra Galán. Y el cuadro habrá de completarse con la despiadada
persecución de que sería objeto los grandes voceros de nuestro pueblo. Nariño y Bolívar, por
parte de don Vicente Azuero Plata y don Diego Fernando Gómez Plata, familiares de este
Salvador Plata que entregó a Galán a las autoridades españolas. De esta manera hará su aparición
la llamada Patria Boba.

EL 20 DE JULIO DE 1810.

La ocupación de Andalucía por los ejércitos franceses obligó a la Junta Central de Sevilla a
desbandarse y parte de sus miembros, reunidos en la Isla de León bajo el amparo de la flota
británica, constituyeron un Consejo de Regencia, compuesto de cinco vocales, y a continuación
convocaron las cortes del Reyno para que ellas afrontaran la histórica crisis que vivía la
Península El 24 de Febrero de 1810 fue decretado el ensanche de la representación de América,
ampliando las circunscripciones electorales, y la Regencia dirigió una proclama a los Dominios,
cuyos términos indicaban su intención de apaciguar el visible descontento de los criollos.

A esta declaración se siguió el envío inmediato de Comisionados Regios al Nuevo Mundo. Los
cuales fueron seleccionados entre los criollos residentes en España, a fin de facilitar su
aproximación a los grupos disidentes de las Colonias. Para el Virreinato Granadino y la
Audiencia de Quito designó el Consejo a don Antonio Villavicencio y Carlos Montúfra, ambos
quiteños y singularmente autorizados para el desempeño de su misión, porque Villavicencio se
había educado en Santafé y Montúfar era hijo del famoso Marqués de Selva Alegre, jefe de la
rebelión ocurrida en Quito en 1809.

La pugna entre los criollos y las autoridades coloniales presentaba en Cartagena, donde primero
debían tocar los Comisionados, modalidades aún más complejas y explosivas, porque en esta
plaza y en su provincia, las clases sociales tenían una composición muy definida, lo cual
acentuaba el carácter radical a sus conflictos. « La sociedad en Cartagena, dice Jiménez
Molinares, tenía entonces esta fisonomía: una aristocracia de blancos arriba y la" gente de color"
abajo, y entre estos extremos, la clase media formada por la plebe blanca venida de España,
"blancos de Castilla", y la procreada en América, "blancos de la tierra", infiltrada por elementos
de arriba y de abajo: nobles venidos a menos y libertos venidos a más... En la localización
domiciliaria en Cartagena podía contemplarse geográficamente esa distribución. La clase alta
habitaba el cogollo de la ciudad, en soberbias mansiones; la media junto a ella, en una parte de la
barriada de San Diego, en casas bajas, y la inferior llenaba el arrabal de Getsemaní, separado
apenas de la urbe por un lienzo de muralla y un foso o brazo de mar y ocupando un género de
habitaciones, en la mayor parte, semejante a las madrigueras... La clase alta vivía, como antes, de
la burocracia, del grueso comercio y de la explotación de las enormes haciendas que trabajaban
los esclavos por el pienso; la media del comercio menor, de artes y oficios manuales, como la
platería, zapatería, sastrería y como escribanos comunes; y la inferior, los esclavos de sus amos,
y los no esclavos, del transporte marítimo y terrestre, del laboreo de las minas y de la fábrica de
murallas y castillos. ».

El estamento criollo constituía el centro del poder económico de la ciudad y ello explica sus
periódicos conflictos con las autoridades, conflictos que se manifestaban en las frecuentes
discrepancias del Gobernador y el Cabildo, convertido en feudo político de las familias
representativas de la oligarquía criolla: los García de Toledo, los Días Granados, los Ayos, los
Castillo y Rada y los Gutiérrez de Piñeres. Tales discrepancias se acentuaron, como era fácil
prever, al conocerse en Cartagena los adversos desarrollos de la crisis española y los criollos
trataron entonces de forzar al Gobernador, don Francisco Montes, a compartir el poder con ellos,
a aceptar la asesoría administrativa y política de los Regidores del Ayuntamiento. Algunos más
audaces, llegaron, inclusive a proponer la constitución de una Junta de Gobierno, formada por
los grandes señores del estamento criollo y el Gobernador, sin conseguir otra cosa que ahondar el
conflicto con Montes, quien se denegó categóricamente a permitir la limitación de sus
atribuciones jurisdiccionales. Esta negativa obligó a los criollos a examinar la posibilidad de
abrir las puertas a la colaboración del pueblo en el conflicto, al tiempo que una fracción, dirigida
por Germán Gutiérrez de Piñeres, se inclinaba a pedir el concurso de la barriada de Getsemaní y
de los esclavos negros. En esta discrepancia influyó la vieja rivalidad que existía entre Cartagena
y la Villa de Mompóx, Villa a la cual estaban vinculados los Gutiérrez de Piñeres, pero ello no
resta trascendencia a la aparición de un partido popular en Cartagena, partido que reflejaba,
no obstante la extracción patricia de sus dirigentes, las aspiraciones de los desposeídos y que
habría de desempeñar un papel decisivo en la declaración de Independencia.

Cuando la pugna entre el grupo dominante de la oligarquía criolla y la fracción que comandaban
los Gutiérrez de Piñeres estaba en sus principios y había restado no poca eficacia a la oposición
contra el Gobernador, llegaron a Cartagena los Comisionados Regios, cuyas amplias miras en
pro de los americanos les ganaron general simpatía y les otorgaron autoridad bastante para actuar
como jueces en el conflicto entre el Cabildo y el Gobernador. Villavicencio se sirvió de las
amplias facultades de que estaba investido para promover importantes cambios a favor de los
criollos y obtuvo del Gobernador Montes, no sin grandes trabajos, de que aceptara las
exigencias de García Toledo, a fin de debilitar, por este medio, al partido de Gutiérrez
Piñeres, cuya evidente peligrosidad no se le ocultó al Comisionado Regio.

El 22 de Mayo de 1810 se acordó, por tanto, que " el Gobernador continuaría en la


administración de la república en unión del Cabildo" y se designaron dos miembros del
Ayuntamiento para asesorar a Montes en las cuestiones fundamentales de la Administración.
Protocolizado este acuerdo, se prestó en Cartagena el solemne juramento de obediencia al Rey
don Fernando VII y al Consejo de Regencia.
• Satisfecho Villavicencio del éxito de sus gestiones, procuró enterarse, por distintos
conductos, del estado general del Reyno, y cuando dispuso de suficientes elementos de juicio,
elaboró una serie de informes para el Consejo de Regencia, en los cuales formulaba severos
cargos a las autoridades coloniales y se solidarizaba con la inconformidad manifestada por los
criollos en los últimos años. Su informe del 24 de Mayo de 1810, por ejemplo, tenía las
características de un Memorial de agravios y sus principales recomendaciones se
concretaban a pedir el nombramiento, en los altos cargos de la Administración colonial, del
Marqués de San Jorge, don Camilo Torres, Frutos Joaquín Gutiérrez, Ignacio de Pombo,
Joaquín Camacho, Eloy Valenzuela, José María Castillo y Rada, Francisco José de Caldas y
Miguel Días Granados. El Comisionado Regio Juzgaba, indudablemente, que el malestar del
Reyno desaparecería al otorgarse prebendas bien remuneradas a las personalidades eminentes de
la oligarquía criolla

Si la llegada de Villavicencio a Cartagena disminuyó las tensiones políticas que existían en esa
plaza, su retardo en ella hizo posible que en Santafé tomara inesperadas proporciones el conflicto
que enfrentaba al Cabildo capitalino y a las autoridades virreinales. Al señor Amar y Borbón y a
los Oidores no les causaron gracia ninguna las condescendencias de Villavicencio con los
americanos y decidieron anticipar las medidas de represión policiva que habían ideado para
reducir a la impotencia al partido criollo. Su plan, como el plan del Conde Ruiz de Castilla en
Quito, fue procesar, por traidores a la Corona, a las principales personalidades del estamento
criollo, a fin de colocar a Villavicencio y Montúfar ante hechos cumplidos y obligarlos a asumir
la responsabilidad, si insistían en entenderse con los criollos, de tratar con individuos juzgados
por el grave delito de traición. Para el efecto, los Oidores Alba y Frías elaboraron una numerosa
"lista" de las personalidades que debían ser detenidas y con el mayor sigilo se comenzaron a
instruir los procesos, a fin de tenerlos listos en el momento oportuno.

Como los criollos ignoraban que estaba fraguándose contra ellos en las esferas del Gobierno,
esos días daban muestras de su gran alborozo por la próxima llegada de Villavicencio, cuyas
cartas les permitían esperar confiadamente en que el Comisionado Regio los apoyaría en sus
reclamos contra el Virrey y la Audiencia Ello explica por qué en el mes de Junio de 1810 se creó
en Santafé una situación bien particular: al tiempo que las autoridades coloniales discutían sobre
la validez de las credenciales del representante de la Metrópoli y ni siquiera pensaban en
organizar los festejos acostumbrados para esos casos, los grandes señores criollos. Sindicados de
rebeldes, no disimulaban su regocijo por la venida del Comisionado y hacían alardes del gran
banquete que se preparaban a ofrecer a Villavicencio en casa de don Pantaleón Santamaría, la
más lujosa residencia particular de Santafé,
En los primeros días del mes de Julio se enteraron los criollos, por la indiscreción de un
funcionario del Real Acuerdo, de la existencia de la famosa "lista" de las personas que debían
detenerse preventivamente y de los procesos cuya instrucción se confió a los Oidores Alba y
frías. Los más destacados dirigentes del partido criollo trataron de establecer la fecha de arribo
de Villavicencio a la Capital y para su desesperación sólo pudieron obtener noticias confusas, de
las cuales parecía deducirse que Villavicencio se encontraba todavía en Cartagena Si bien el
pánico y el derrotismo no se apoderaron totalmente de los criollos, ello se debió al oportuno
conocimiento que se tuvo en Santafé de las insurrecciones ocurridas en Caracas y Pamplona,
Insurrecciones que terminaron en el derrocamiento de las autoridades locales y en su reemplazo
por Juntas “conservadoras de los derechos de Fernando VII". La solución de una Junta de
Gobierno en Santafé se convirtió, para los notables, por tanto, en la única alternativa que podía
salvarlos de las medidas decretadas por la Audiencia, y esta común aspiración dio,
paulatinamente, un carácter más definido a sus actividades políticas. En carta dirigida por
Acevedo Gómez a Víllavicencio, el 29 de Junio de 1810, le decía: « Cada instante que corre
hace más necesario el establecimiento de la Junta Superior de Gobierno. A imitación de la de
Cádiz y compuesta de diputados elegidos por las provincias, y provisionalmente por el cuerpo
Municipal de la Capital. ».

En casa de Acevedo Gómez se celebraron frecuentes reuniones de los principales personeros del
estamento criollo y la consideración del problema que a todos incumbía, puso entonces de
manifiesto las diferentes opiniones y los distintos temples de carácter.

Pronto descubrieron los participantes en dichas juntas que la casa de Acevedo estaba vigilada y
ello los forzó a buscar un lugar de reunión menos expuesto. Como don Francisco José de Caldas
desempeñaba el cargo de Director del Observatorio Astronómico y de él nada sospechaban las
autoridades, se consiguió que autorizara la reunión de los jefes del partido criollo en la torre del
Observatorio, y ello explica por qué en los días 17 y 18 de Junio de 1810, se efectuaron en la
oficina de Caldas, las célebres juntas en las cuales se decidió la suerte del Nuevo Reyno. De ellas
fueron cuidadosamente excluidos quienes no compartían la idea de reducir el movimiento a
la simple captura del poder por los notables del Cabildo de Santafé, y el problema tratado
exhaustivamente en el Observatorio fue el de encontrar la manera de utilizar al pueblo de la
Capital, cuyo concurso sojuzgaba necesario, para contrarrestar una posible intervención de las
milicias, sin tener que adelantar campaña de agitación social, que los magnates criollos,
recordando la experiencia de los Comuneros juzgaban singularmente peligrosas, y sin adquirir
compromisos políticos con la "plebe", tan menospreciada por ellos.

Libres del estorbo de Nariño, quien insistía siempre en la necesidad de deponer a las autoridades
con un auténtico levantamiento popular, los principales personeros de la oligarquía criolla, José
Miguel Pey, Camilo Torres, Acevedo Gómez, Joaquín Camacho, Jorge Tadeo Lozano, Antonio
Morales, etc., pudieron consagrarse a idear la táctica política de que se servían para provocar una
limitada y transitoria perturbación del orden público, que había de permitir al Cabildo capturar el
poder por sorpresa y tomar a continuación las providencias indispensables para el pronto
restablecimiento del orden, de manera que el pueblo no pudiera desviar el movimiento de los
rumbos que la oligarquía, pensando sólo en sus intereses, trataba de darle anticipadamente. La
ocasión era propicia para este género de proyectos, porque los abusos de poder cometidos por las
autoridades habían deteriorado considerablemente su prestigio y los patricios criollos, en su
calidad de víctimas, se ganaron una simpatía transitoria, conque no contaron en épocas anteriores
y que les sería de gran utilidad en las jornadas decisivas que se aproximaban.
Fue don Antonio Morales quien se encargó de sugerir la manera de utilizar, a favor de la causa,
la visible impopularidad del Gobierno, y a propuesta suya se decidió promover un incidente con
los españoles, a fin de crear una situación conflictiva que diera salida al descontento potencial
que existía en Santafé contra los Oidores de la Audiencia. Morales manifestó a sus compañeros
que ese incidente podía provocarse con el comerciante peninsular don José González Llorente y
se ofreció gustoso a intervenir en el altercado, porque profesaba, por cuestiones de negocios, una
franca animadversión al español. Como los notables criollos no disponían de muchas
alternativas, la sugerencia de Morales fue aceptada y se decidió ejecutar el proyecto el próximo
Viernes, 20 de julio, fecha en que la Plaza mayor estaría colmada de gentes de todas las clases
sociales, por ser el día habitual de mercado.

Para evitar la sospecha de provocación deliberada se convino en que don Luis Rubio fuera el
Veinte de Julio a la tienda de Llorente a pedirle prestado un florero para decorar la mesa del
anunciado banquete a Villavicencio y que, en el caso de una negativa des obligante, los hermanos
Morales procedieran a agredir al español. A fin de garantizar el éxito del plan si Llorente
convenía en facilitar el florero o se negaba de manera cortés, se acordó que don Francisco José
de Caldas pasara a la misma hora por frente al almacén de Llorente y saludara, lo cual daría
oportunidad a Morales para reconvenirle por dirigir la palabra a un " chapetón" enemigo de los
americanos y dar así comienzo al incidente.

Tal era, sin embargo, la parte secundaria del plan, como se encargaron de advertirlo don José
Acevedo Gómez y Camilo Torres. Para ellos, como para la mayoría de los asistentes a las juntas
del Observatorio, lo importante era conseguir que el Virrey, presionado por una intensa
perturbación del orden, constituyera ese mismo día la Junta Suprema de Gobierno, presidida por
el mismo señor Amar e integrada por los Regidores del Cabildo de Santafé. Todos los esfuerzos
de los conjurados debían dirigirse, por tanto, a evitar que dicha perturbación se prolongara más
de lo indispensable, para no correr el riesgo de que el pueblo adquiriera conciencia de su fuerza,
como la adquirió durante la revolución de los Comuneros, y pretendiera imponer un orden
político difícil de controlar por los procuradores de la oligarquía criolla. Como se contaba, por
anticipado, con el endeble carácter del Virrey, la principal preocupación de los conjurados fue la
posible resistencia de las milicias de la Capital y por ello ordenó al Capitán Antonio Baraya,
pariente de los principales conjurados, estorbar cualquier intervención de dichas milicias durante
la asonada y se advirtió que debía estar listo para contribuir al restablecimiento del orden, no
bien accediera el Virrey a autorizar la constitución de la Junta de Gobierno.

El 20 de julio de 1810, hacia las once de la mañana, la plaza mayor estaba colmada por una
heterogénea concurrencia, compuesta de tratantes y vivanderos, indios de los Resguardos de la
Sabana y gentes de todas las clases sociales de la Capital. Aunque los conjurados tenían la
resolución de correr todos los riesgos, hacia las diez de la mañana convocaron el cabildo, y, a
propuesta de algunos Regidores, que insistían en recomendar una conducta prudente y en que se
agotaran las medidas conciliadoras antes de acudir a hechos revolucionarios, se decidió
comisionar a don Joaquín Camacho para que, a nombre del Ayuntamiento, se trasladara al
Palacio Virreynal y solicitara a don Antonio de Amar la formación de una Junta de gobierno,
presidida por él e integrada por el cabildo y los patricios designados por el mismo Cuerpo
Capitular. El desarrollo y resultados de esta gestión los describe el mismo señor Camacho en el
"Diario Político" Amar denegó abiertamente; instado por segunda vez con razones victoriosas, se
indignó y con un aire feroz respondió: « Ya he dicho».
Poco antes de las doce del día, como estaba previsto, se presentó don Luis de Rubio en el
almacén de Llorente y después de hablarle del anunciado banquete a Villavicencio, le pidió
prestado el florero para adornar la mesa. Todo parece indicar que Llórente se negó a facilitar el
objeto pedido, pero no existe prueba de que su negativa hubiera sido dada en términos
despectivos o groseros. El comerciante español era hombre de avanzada edad y de muy mala
salud, y ello hace más verosímil la versión de quienes afirman que se limitó a explicar su
negativa, diciendo que " por haber prestado la pieza otras veces se iba maltratando y perdía su
valor". Sólo la intervención de Caldas, quien pasó por frente al almacén y saludó a Llórente,
permitió a don Antonio morales tomar la iniciativa y formular duras críticas a Caldas por dirigir
la palabra a "este sastrezuelo que ha dicho mil cosas contra los criollos". Morales y sus
Compañeros comenzaron entonces a gritar que el comerciante español había dicho a Rubio: «
Me c... en Villavicencio y en los americanos», afirmación que Llorente negó categóricamente,
al tiempo que se dirigía al interior del almacén para evitar altercado. Morales " le siguió hasta
dentro del mostrador y hartó de palos a Llórente, por pura casualidad escapó de entre las manos
de éste", según afirma un relato de la época.

Mientras el comerciante peninsular era golpeado por Morales, los principales conjurados se
dispersaron por la plaza gritando: ¡están insultando a los americanos ¡¡ Queremos Junta! ¡Viva
el cabildo! ¡Abajo el mal gobierno! ¡Mueran los Bonapartistas! Como era de preverse, los
primeros tumultos se formaron en los alrededores del almacén de Llórente y sólo la oportuna
intervención del Coronel José María Moledo, Comandante de uno de los Regimientos de la
Capital, consiguió salvar la vida del español.

El sentido que espontáneamente tomó la ira de la multitud, compuesta de indios y blancos,


patricios y plebeyos, ricos y pobres, indica los extremos de impopularidad en que habían caído
las autoridades y particularmente los Oidores de la Audiencia. Las turbas se precipitaron sobre
las casas de los Oidores Alba y Frías y del Regidor Infiesta y " rompieron a pedradas las
vidrieras, forzaron las puertas y todo lo registraron", dice el Diario Político". Sus dueños
pudieron salvarse refugiándose en los zarzos o saltando por las tapias a las residencias vecinas.

El Virrey, las autoridades militares y los españoles, contemplaron atónitos ese súbito y violento
despertar de un pueblo al que siempre se habían acostumbrado a menospreciar, y la maquinaria
del estado se inmovilizó desde el momento en que la magnitud de la emergencia hizo
imprescindible que fuera el Virrey quien tomara las decisiones para afrontarla Mientras la
marejada popular adquiría las dimensiones de una tormenta revolucionaria, Amar y Borbón
escuchaba en Palacio, sin poder resolverse, las opiniones de la Virreyna, quien le solicitaba
ordenar la salida inmediata de las tropas a la plaza y los juicios del Oidor Jurado, recientemente
llegado a Santafé, quien le aconsejaba buscar un compromiso con la oligarquía criolla y romper
francamente con los Oidores Alba y Frías. Como todos los hombres débiles, el Virrey sólo trató
entonces de evitar que sus subalternos tomaran decisiones que pudieran echar sobre sus espaldas
la sombra de alguna responsabilidad.

Cuando el Coronel Sámano le pidió permiso para sacar las tropas y los cañones a la plaza,
agregando que se comprometía a dominar en pocos minutos el tumulto, el Virrey le respondió
con la prohibición expresa de tomar ninguna medida de carácter militar, negativa que
desmoralizó a la oficialidad española y le comunicó el complejo de temor que dominaba al
mandatario. De esta manera se facilitó la tarea del Capitán Baraya, quien en el Batallón Auxiliar
y en el Parque de Artillería, pudo fácilmente ganarse a muchos de los oficiales, arguyendo, como
lo hacían los patricios criollos en la plaza, que no era ésta una insurrección contra España, sino
un acto de legítima defensa de la patria española contra las autoridades corrompidas, que tenían
el proyecto de entregar el Reyno a Napoleón y a los "Libertinos de Francia".

La violencia de las turbas no tuvo entonces las proyecciones revolucionarias que eran de
esperarse, porque gran parte de la gleba que intervino en esta primera fase del conflicto estaba
formada por indios y vivanderos de las poblaciones de la Sabana, que debían regresar a sus
pueblos al atardecer. Ello explica por qué, hacia las cinco de la tarde, la presión multitudinaria
había cedido y tanto en la plaza como en las calles era menor la concurrencia Después de asaltar
las residencias y almacenes, los indios y vivanderos comenzaron a dejar la ciudad y en las vías
de salida se advertía la aglomeración que anteriormente tuvo su epicentro en la Plaza Mayor y
calles adyacentes.
La convicción de que el movimiento estaba a punto de fracasar, de quedar reducido a "un
profundo y melancólico silencio", indujo a Acevedo Gómez, quien era el más firme y valeroso
de los jefes de la oligarquía criolla, a salir de su casa dirigirse al edificio del Ayuntamiento, con
la intención de invitar a los Regidores a reunirse en Cabildo y resuelto a arengar al pueblo para
evitar su total dispersión. Ya en el edificio del Cabildo, sólo consiguió reunir a don Miguel de
Pombo, a don Manuel de Pombo, don Luis de Rubio, el secretario Meruelo y el Coronel José
María Moledo y, en un esfuerzo desesperado por salvar el movimiento, salió al balcón del
Cabildo, llamado “La Cazueleta", y pronunció una elocuente arenga pidiendo al pueblo no
olvidar que la "La suerte de todo el Reyno dependía del resultado que tuviese este movimiento
de la Capital". De esta manera trataba de ganar tiempo y de mantener reunidos a algunos grupos
de gentes en la plaza, pues no se le ocultaba que el Virrey y las autoridades sólo esperaban el
momento en que acabara de desbandarse la gente para reasumir el control del orden público.

El tribuno comprendió que debía aprovechar el resto de entusiasmo que aún se advertía entre el
limitado grupo de gentes situadas en las proximidades del Cabildo y procedió a poner en
ejecución la parte vital del proyecto acordado en las juntas del Observatorio. Se declaró investido
del carácter de "tribuno del pueblo", carácter que le había otorgado pequeños grupos de amigos
suyos cuando salió de su casa y desde el balcón de " La Cazueleta" comenzó a designar las
personas que debían formar parte de la nueva Junta del gobierno del Reyno.

Acevedo proclamó una caterva de sujetos de viso para miembros o vocales de la Junta que dijo
debía e iba a establecerse y a encargarse del Supremo Gobierno, nombrando uno por uno. Tal
fue el procedimiento que se empleó el 20 de julio para constituir la famosa Junta de gobierno,
Junta integrada por Acevedo, en su mayoría, con personas que no se habían aproximado siquiera
al lugar de los acontecimientos. Por exclusiva voluntad suya y de acuerdo con lo decidido en las
juntas del Observatorio, fueron nombrados para vocales de dicha Junta, don José Miguel Pey,
entonces Alcalde ordinario de primer voto, don José Sanz de Santamaría, Tesoro de la Real Casa
de Moneda; don Manuel de Pombo, Contador de la misma; don Camilo Torres, Luis Caicedo y
Flórez, Miguel de Pombo, Juan Bautista Pey, Arcediano de la Catedral; don Frutos Joaquín
Gutiérrez, Joaquín Camacho, Francisco Morales, Juan Gómez, Luis Azuola, Manuel Álvarez,
Ignacio de Herrera, Emigdio Benítez, Capitán Antonio Baraya, Fray Diego Badilla, Coronel José
maría Moledo, Pedro Groot, Sinforoso Mutis, José Martín París, Juan Francisco Serrano Gómez
y Nicolás Mauricio de Omafta.

Aunque la oligarquía había nombrado, hacia las seis y media de la tarde, su propia Junta de
Notables, el hecho tenía todas las características de una victoria fugaz. Los grupos de gente que
rodeaban el Cabildo eran cada vez más escasos y al mismo Acevedo Gómez le había sido
imposible conseguir que los Regidores y la mayoría de los vocales nombrados se trasladaran al
lugar de los acontecimientos. En el Palacio Virreynal las caras se habían alegrado de nuevo y el
señor Amar, demostrando unos bríos que no se le conocieron durante toda la tarde, lanzaba
puyas a la virreina y a quienes le habían sugerido medidas drásticas. Se ufanó ante sus
consejeros y la Virreina, de la intuición que le permitió anticiparse a prever que el "bochinche"
no tendría mayores consecuencias y se extinguiría, al cabo de unas horas de retozo popular, con
la misma facilidad con que comenzó.

Debe reconocerse que los razonamientos del Virrey no andaban del todo descaminados, porque a
las seis y media de la tarde el movimiento proyectado por los magnates criollos estaba tocando
linderos del más completo fracaso. Cada minuto que transcurría era menor la concurrencia en los
alrededores del Cabildo y mayor la resistencia que demostraban los Regidores y Vocales a
comprometerse en una aventura que tenía escasas perspectivas de éxito. Acevedo Gómez, dando
Muestras de un coraje extraordinario, trataba de evitar que las gentes se dispersaran y luchaba
prácticamente solo, por salvar su causa del desastre inevitable. Entre él y el Virrey se libraba un
duelo silencioso y dramático, de cuyo desenlace dependería la suerte futura del nuevo Reyno. El
señor Amar, siguiendo las tendencias de su carácter abúlico, se limitaba a esperar, seguro de que
el tiempo era sus aliado y obraba en su favor mientras Acevedo aprisionado en las redes de
estrategia política de la oligarquía criolla, fundada en la desconfianza por el pueblo y en el deseo
de limitar, al mínimo posible, su participación en el movimiento. Se veía precisado a realizar
desesperados esfuerzos para conseguir, con ruegos y discursos, que los grupos de gentes, cada
vez más escasos, que permanecían en la plaza, no se desbandaran. » Si perdéis este momento
de efervescencia y calor clamaba Acevedo desde el balcón del Cabildo: si dejáis escapar esta
ocasión única y feliz, antes de doce horas seréis tratados como insurgentes; ved (señalando las
cárceles) los calabozos, los grillos y las cadenas que os esperan».

Estas vibrantes sentencias, citadas por los historiadores como prueba de la elocuencia de
Acevedo, constituyen, más bien, la demostración palpable de la dramática encrucijada a que se
hallaba enfrentado en esos momentos. La derrota del movimiento hubiera sido inevitable de no
haber intervenido, José María Carbonell. Si nuestra historia republicana se inicia con la
persecución del hombre que salvó el movimiento del 20 de Julio, ello se comprende al conocer
los procedimientos de se valió Carbonell para rescatar la causa americana del fracaso a que la
habían conducido esa tarde los patricios criollos. Carbonell no desconfió de nuestro pueblo, ni
quiso limitar, al mínimo indispensable si intervención de aquellos sucesos decisivos, sino que lo
invitó, sin reticencias ni reservas mentales, a llenar con sus aspiraciones y esperanzas el magno
escenario a donde iba a cumplirse el nacimiento de la nacionalidad.

En aquella histórica tarde del 20 de julio, cuando la revuelta de los oligarcas estaba fracasada,
cuando Acevedo luchaba desesperadamente en el Cabildo y el Virrey y sus consejeros se
limitaban a aguardar el momento de registrar la realidad de este fracaso, José María Carbonell
realizó uno de los actos más trascendentales de nuestra historia: acompañado de un grupo de
estudiantes y de amigos se encaminó a los arrabales de Santafé, a las míseras barriadas de
extramuros, donde habitaban en guaridas millares de artesanos, de mendigos, de indios y
mulatos, de gentes desesperadas y míseras, y las invitó a trasladarse al centro de la ciudad para
solicitar no una Junta de Notables sino Cabildo Abierto.

Desde este momento los acontecimientos adquirieron un cariz distinto, porque habían cambiado
también las fuerzas sociales que les imprimían su dirección peculiar. La multitud que colmaba la
Plaza Mayor hacia las ocho de la noche no era la misma multitud heterogénea que reaccionó
abruptamente cuando a las doce del día se produjo el altercado entre Morales y Llórente. Ya no
eran gentes de paso, ni los vecinos y vivanderos de la Sabana, sino el pueblo de los arrabales de
Santafé, millares de hombres y mujeres que habían dejado sus míseras covachas, donde vivían
como fieras olvidadas de Dios, para volcarse sobre la ciudad.

En la famosa "Relación Anónima" de la jomada del 20 de Julio, se refiere que Entusiasmado el


pueblo con los discursos de don José María Carbonell se juntaron los Capitulares en la sala" y el
Cabildo" se llenó de gente. Ocurrió la historia de siempre. No bien el pueblo puso la cara la
oligarquía corrió a reclamar sus privilegios. Acevedo Gómez había luchado solitario en el
Ayuntamiento, había sentido transcurrir los minutos como si fueran siglos, sin que sus amigos y
compañeros de conjura dejaran el refugio " de los retretes de sus casas". Sólo ahora, cuando la
despreciada plebe, cuando los de "ruana" oponían el sólido poder de su masa a las autoridades
coloniales, corrían a hacerse presentes en el recinto del cabildo, no para convertirse en los
Voceros de ese pueblo que había salvado la revolución, sino para discutir, en junta de notables,
las prebendas y privilegios que esperaban derivar de una victoria que no les pertenecía.

Comenzó entonces la primera etapa de la batalla entre la oligarquía y el pueblo, batalla que
habría de adquirir características dramáticas en el curso de los días siguientes. Como Acevedo
Gómez había designado, para integrar la Junta, a la plana mayor del estamento criollo,
Carbonell trató de modificar esta situación e insistió en que todas las decisiones se tomaran esa
noche en Cabildo Abierto, lo cual significaba que el pueblo, en uso de su capacidad deliberante y
soberana, habría de nombrar directamente las nuevas autoridades del Reyno. Tal fue la consigna
dada a los estudiantes y a las multitudes, de manera que a las ocho de la noche sólo se escuchaba,
en la Plaza Mayor, un grito unánime, salido de miles de gargantas; j Cabildo Abierto! Esta
consigna, a diferencia de lo que suponen muchos historiadores, constituía una advertencia
amenazadora, no sólo para las autoridades virreynales, sino muy particularmente para la
oligarquía criolla, empeñada en que todas las decisiones las tomara privativamente el Cabildo de
Santafé, sin permitir al pueblo desempeñar otra función que la de mudo espectador de la comedia
de los notables.

El inquietante vocerío de la multitud obligó al Ayuntamiento a convenir, como transacción, en


que se solicitara permiso al Virrey para instalar el Cabildo Abierto y al recibirse la rotunda
negativa del señor Amar, Carbonell resolvió actuar por su cuenta y sin contar con el
Ayuntamiento, de manera que él y sus amigos se dispersaron por la ciudad y acudieron a un
expediente que puso en conmoción a la Capital: entraron a las iglesias y con el consentimiento de
los párrocos o sin ese consentimiento, echaron las campanas al vuelo. « Hizo el pueblo dice el
Diario Político" tocar fuego en la catedral y en todas las iglesias, para llamar de todos los puestos
de la ciudad el que faltaba. Estos clamores, en todo tiempo horrorosos, llevaron la consternación
y el espanto a todos los funcionarios del Gobierno. Tembló el Virrey en su Palacio».

Según los relatos de la época, hacia a las ocho de la noche, había más de nueve mil personas en
la plaza, lo cual significaba que cerca de la mitad de la población de Santafé estaba participando
en aquella histórica jomada. Respaldado por esa multitud, Carbonell resolvió que el pueblo y no
el Ayuntamiento de Santafé pidiera Cabildo Abierto a las autoridades coloniales. « A cada
mensaje dice el "Diario Político" y a cada negativa (del Virrey), tomaba más vigor este pueblo
activo y generoso. En fin, comisionó al doctor don Benedicto Salgar, a don José María
Carbonell, don Antonio Malo, don salvador Cancino y otros, para que concediese (el Virrey) el
Cabildo Abierto que solicitaba». En la entrevista se produjo un violento altercado entre
Carbonell y el Virrey y sólo la prudente intervención del Oidor Jurado logró atenuar el carácter
desagradable de dicha entrevista y conseguir de Carbonell y sus compañeros, que se retiraran a
esperar, en la plaza, la respuesta del Virrey. Ya solos el señor Amar y el Oidor Jurado, éste le
dijo al malhumorado mandatario: «Concede V.E. cuanto pida el pueblo si quiere salvar su vida
y sus intereses.».

Comenzaron entonces en la Sala del Ayuntamiento, y, a espaldas del pueblo, las deliberaciones
entre el delegado del Virrey y los principales dirigentes del estamento criollo. Como la multitud,
agolpada en la plaza, daba muestras de evidente desconfianza contra el Regimiento de Artillería,
en cuyo cuartel esperaba el Coronel Sámano, y considerables grupos de hombres y mujeres
exaltados dirigidos por Carbonell, se habían aproximado a los cuarteles y pedían a la oficialidad,
con gritos desafiantes, que rindieran las armas, tanto Acevedo Gómez como algunos de los
Regidores, temerosos de que se produjera un choque sangriento, decidieron pedir al Oidor Jurado
y al Virrey que pusieran las guarniciones de la Capital a órdenes del Cabildo, para protección de
los Regidores y del mismo Virrey. « Mientras iban y venían diputaciones dice el " Diario
Político" el pueblo hacía movimientos de arrojo y valor contra el Parque. Decían: Aunque no lo
tomemos, a lo menos impediremos sacar los cañones contra los que se organizan en la plaza.

El Oidor Jurado, a fin de evitar un choque entre el pueblo y las fuerzas armadas, recomendó al
Virrey aceptar la solución propuesta por los criollos, quienes despacharon, a su vez, emisarios
encargados de explicar al señor Amar que su autoridad de gobernante estaría mejor garantizada
si las tropas recibían órdenes del Cabildo y no de oficiales por quienes el pueblo tenía manifiesta
desconfianza El Cabildo consiguió el control de las guarniciones de la Capital, lo que fortaleció
extraordinariamente su posición. En los días siguientes se descubrirían las ominosas
consecuencias que, para el pueblo, tendría la captura del poder militar por los mandatarios de la
oligarquía criolla.

Empezó entonces a tratarse, entre los regidores y el delegado del Virrey, la cuestión más
conflictiva, aquélla que podía conducir al entendimiento o a la total ruptura: la constitución de
una junta Suprema de Gobierno, compuesta por los miembros del Cabildo y las personalidades
designadas esa tarde por Acevedo Gómez. Cuando el problema le fue planteado a Jurado por don
Camilo Torres, el Oidor no se sintió con autorizaciones bastantes para decidir una cuestión de
tanta trascendencia y así lo manifestó con franqueza al Cabildo, agregando que él simpatizaba
con la solución, pero que le era imposible aceptarla sin recibir instrucciones expresas del Virrey,
solicitó en consecuencia, se le permitiera trasladarse a Palacio para tratar el asunto con el señor
Amar, y ello interrumpió la armonía que hasta el momento había reinado entre el Oidor y los
Capitulares. La mayoría de los presentes, encabezados por Acevedo Gómez, se opuso a la salida
de Jurado del Cabildo, por comprender que su presencia constituía el símbolo del
reconocimiento, hecho por el Virrey, de la legitimidad del Cabildo Extraordinario y, por tanto, se
hizo contar en el Acta " que ninguna persona salga del Congreso (el Cabildo Extraordinario),
antes de que quede instalada la Junta". Como el vocerío del pueblo en la plaza se tomaba cada
vez más amenazador y muchos de los regidores temían que Carbonell empujara a la multitud a
tomar el Palacio Virreynal por asalto se adoptó una medida de transacción y se designó a don
Antonio Morales para que se entrevistara con el Virrey, le expusiera la gravedad de la situación
y obtuviera de él las autorizaciones indispensables para que el Oidor Jurado pudiera instalar la
junta Morales pasó inmediatamente a Palacio y allí hubo de enfrentarse a las conocidas
vacilaciones del señor Amar y a la franca resistencia de la Virreina, quien se oponía con
tenacidad a la autorización de la Junta.

Cansado de ofrecer garantías y de explicar al Virrey que los criollos eran los más leales y celosos
defensores del trono, Morales se vio precisado a forzar una decisión, porque la dramática
velocidad de los acontecimientos no permitía nuevas demoras, y le dijo lacónicamente al Virrey:
«Tres partidos se presentan a Vuestra Excelencia: salir en persona a sosegar un pueblo
enfurecido; pasar personalmente a las Casas Consistoriales; o aumentar las facultades de Jurado.

Temeroso el señor Amar de que el pueblo se desbordara y la dirección del movimiento pasara
definitivamente a manos de Carbonell, cuya peligrosidad había advertido en la entrevista de esa
tarde, renunció a sus últimos escrúpulos y, en pleno acuerdo con Morales, envió instrucciones al
Oidor Jurado para que autorizara la junta, siempre que se reconocieran expresamente por el
Cabildo, los derechos de la Corona y las relaciones de dependencia entre los Dominios y la
metrópoli.

Por las correcciones que se hicieron en el Acta del cabildo esa noche, ha podido establecerse que
su redacción inicial fue modificada en el sentido de hacer más expreso el reconocimiento de
Fernando VII y del Consejo de Regencia y dar importancia especial al nombramiento del Virrey
como Presidente de la Junta Suprema. Tales fueron las bases sobre las que se llegó a un acuerdo
entre el Oidor Jurado y los patricios criollos, quienes no deseaban la independencia sino
compartir el poder con el Virrey. En general, para las oligarquías criollas de América, la
Independencia era una alternativa sembrada de peligros, y sólo deseable en el caso de que
España fuera dominada por los "libertinos de Francia" y se tratara de imponer, a las posesiones
de Ultramar las detestables "doctrinas de la revolución Francesa. Por ello las revueltas que
dirigieron las oligarquías criollas, en 1810, en las capitales americanas, coincidieron en su
adhesión a Fernando VJJ y al Consejo de regencia de Cádiz.

Si en México la única excepción a esta regla, el movimiento tuvo un sentido claramente


separatista e implicó una franca ruptura con España, ello se debió al carácter popular de su
revolución. Allí el levantamiento no fue un golpe de estado dado por la oligarquía desde los
cabildos, sino una insurrección revolucionaria del pueblo, de los indios, contra las autoridades
coloniales. « El 16 de Septiembre de 1810, dice Luis Alberto Sánchez, en circunstancias de que
se hallaba en su Iglesia, subió Hidalgo al pulpito, y, desde ahí, vivo contraste con los demás
movimientos americanos, pronunció una encendida arenga incitando a los feligreses a
desconocer la autoridad de España, exaltando sus sentimientos nacionales, de raza, y de odio a
los Españoles. Y al grito ¡Viva Nuestra señora de Guadalupe ¡Abajo los gachupines; se inició la
rebelión.

Como a los criollos no les importaba la Independencia sino compartir el poder con las
autoridades coloniales, en el Cabildo de Santafé pudo el Oidor Jurado, la noche del 20 de julio,
conseguir que en el Acta de ese día se dejara registrados y a salvo los intereses de la Metrópoli.
Fue don Camilo Torres quien se encargó de defender la jurisdicción del Consejo de Regencia y
los derechos de Fernando VJJ, dando muestras, desde aquella noche, de la conducta equívoca que
mantendría a lo largo del proceso de emancipación.

Fue don Camilo Torres quien, en la noche del 20 de Julio, más eficazmente ayudó al Oidor
Jurado a pedir que se tomara cualquier decisión que pudiera parecerse a una declaración de
Independencia, fue él, con Frutos Joaquín Gutiérrez y Acevedo Gómez, quienes impusieron la
elección del Virrey como Presidente de la Junta Suprema.

Una vez electo el señor Amar, se designó Vicepresidente de la Junta a don José Miguel Pey, hijo
del famoso Oidor que ordenó el desconocimiento de las Capitulaciones otorgadas a los
Comuneros y redactó la famosa Sentencia de muerte contra Galán. A continuación el Oidor
jurado procedió a instalar la junta de Gobierno y los vocales presentes juraron no " abdicar los
derechos imprescriptibles de la soberanía del pueblo a otra persona que a la de su augusto y
desgraciado Monarca don Fernando VII" y sujetar “este nuevo Gobierno a la Superior Junta de
regencia, ínterin exista en la Península". Para terminar la ceremonia, se recomendó «muy
particularmente al pueblo, dice el acta, la persona del Excelentísimo señor don Antonio de
Amar».

Pactado, en el Acta del 20 de Julio, el gobierno conjunto de las autoridades coloniales y los
partidos criollos, se produjo automáticamente un nuevo encuadramiento de fuerzas y sobres las
viejas disputas, que se declararon aquella noche canceladas, comenzaron a dibujarse las fronteras
del conflicto entre una oligarquía triunfante y un pueblo que buscaba confusamente su liberación
y confiaba en que aquella profunda crisis del orden colonial no habría de reducirse a simple
oportunidad para que las clases acaudaladas se apoderaran de los centros nerviosos del Estado.

Hacia las tres de la mañana las notabilidades criollas celebraban su victoria y el pueblo, fatigado
por ocho o nueve horas de espera, comenzaba a retirarse, con la seguridad de que apenas había
comenzado la batalla y de que en los días siguientes se pondría en juego su destino. Al tiempo
que la junta de Gobierno declaraba terminada la revolución y consideraba, con apremio, las
precauciones indispensables para imponer el orden en los próximos días, don José María
Carbonell tomaba las medidas del caso para que el pueblo se mantuviera en manifestación
permanente desde las once de la mañana del día 21 de Julio. Carbonell no estaba dispuesto a
dejar sin definir el problema básico de la Independencia, ni a tolerar que aquella batalla, ganada
por el pueblo, no tuviera alcances distintos de un simple traslado del poder, de manos del
Virrey a la poderosa oligarquía criolla de grandes hacendados, comerciantes, plantadores
esclavistas y abogados que constituían la verdadera clase opresora de la sociedad granadina,
la clase cuyas divergencias con la Metrópoli no tenían otro sentido que su deseo de derogar
aquellas instituciones de la legislación española que otorgaban alguna protección a los indios y a
los desposeídos, para lo cual trataban de adueñarse del Estado.

Como los notables criollos comprendieron que Carbonell constituía el verdadero obstáculo para
sus proyectos y que el pueblo había dejado, bajo su dirección, de ser el rebaño con cuya
pasividad e ignorancia contaban, se procuró excluirlo de las deliberaciones del Cabildo en la
noche del 20 de julio y no se le nombró en la Junta de Gobierno, no obstante que a él se debía el
éxito de aquella jornada. Todas estas precauciones no bastaron, sin embargo, para tranquilizar a
los notables, La misma Junta, dominada por José Miguel Pey y Camilo Torres, habría de
condenarle, días después, a la pena de cárcel y su arresto sería ordenado por el hijo del Oidor
que redactó la sentencia de muerte de Galán. Nada tiene, pues, de extraño, que la figura histórica
de José María Carbonell sea hoy poco conocida entre nosotros.

A don José María Carbonell no se le ocultaron las vinculaciones que existían entre la
permanencia del Virrey en el Gobierno y la consolidación de la hegemonía política de la casta
criolla hegemonía que estorbaba todo cambio de la estratificada sociedad granadina y se propuso
conseguir, por eso, la destitución de los funcionarios españoles, comenzando por el Virrey, a fin
de que la nueva nacionalidad, independizada de sus amarras coloniales, se diera un gobierno que
fuera el resultado de airear francamente, en el ágora pública, los alcances y proyecciones del
histórico conflicto entre la oligarquía y el pueblo.
A las ocho de la mañana del día 21 de Julio se presentaron en el edificio del Cabildo las personas
designadas por Acevedo Gómez para integrar la Junta de Gobierno y procedió a ocuparse de la
cuestión que tenía, para todos la mayor importancia: el reconocimiento oficial de la Junta
suprema que debía protocolizarse por medio del Juramento que prestaría el Virrey,
comprometiéndose a obedecer los dictados de una entidad de la cual era Presidente. Si los
vocales del nuevo organismo gubernamental hubieran deseado asumir una posición de
Independencia frente al representante de la Corona, lo natural hubiera sido solicitar al señor
Amar que se trasladara a las Casas Consistoriales a prestar el juramento. No ocurrió así, porque
los notables criollos necesitaban del Virrey y deseaban ganarse su buena voluntad, lo cual
explica la actitud dócil que siguieron la mañana del 21. « Formados en dos alas dice el " Diario
Político", pasaron al Palacio». El Virrey los recibió en la Sala de Audiencias, y ante el
Vicepresidente de la Junta, don José Miguel Pey, prestó juramento de obediencia a ella,
empleando, eso sí, la fórmula acordada la noche del 20 de Julio, que establecía el expreso
reconocimiento de Femando VII y el Consejo de Regencia.

La alegría y el regocijo que reinaban en Palacio se interrumpieron súbitamente cuando se supo


que grandes manifestaciones populares, agrupadas por Carbonell y sus amigos en San Victorino y
los barrios altos, avanzaban sobre el centro de la ciudad, a lo largo de la Calle de Moneda real.
La noticia causó general desconcierto y los actos de Palacio se disolvieron. El señor Amar ordenó
cerrar las puertas de la mansión virreynal y los vocales de la Junta se encaminaron a las Casas
Consistoriales, a fin de actuar, por primera vez como suprema autoridad del Reyno. Minutos
después de reunirse en la Sala del Cabildo, se enteraron los vocales de que las oleadas de pueblo
en marcha hacia la Plaza Mayor tenían un carácter impresionante por su volumen y obedecían a
consignas altamente peligrosas para la supervivencia de los pactos celebrados en la noche del 20
de julio. Conocieron también que la multitud portaba armas y en ella era general el vocerío
contra el Virrey, los Oidores de la Audiencia y los españoles.

A las doce del día la Plaza Mayor se había convertido en el epicentro de una vasta conmoción
republicana y tanto Carbonell como numerosos oradores improvisados se dirigieron a la Junta de
Gobierno, pidiendo en términos altivos, la prisión del señor Amar, de los Oidores Hernández de
Alba y Frías y del Regidor Mancilla Solicitaron también la excarcelación de los presos
condenados por las autoridades coloniales y la inmediata libertad del Canónigo Rosillo, detenido
en el convento de los Capuchinos. Enfrentada la Junta a exigencias que afectaban seriamente las
bases del acuerdo pactado con el Oidor Jurado y el virrey, trató de calmar los ánimos, de actuar
con parsimonia y prudencia, sin conseguir otro resultado que aumentar la inconformidad popular.

Las turbas, guiadas por Carbonell, comenzaron a obrar por cuenta propia y gravísimos hechos se
cumplieron en Santafé ante la aterrada e impotente Junta de Notables. Las casas de los Oidores
fueron asaltadas, se las saqueó, y sólo la intervención de las milicias y de algunos miembros del
nuevo gobierno, consiguió salvar la vida de sus dueños. Simultáneamente, otra porción de la
multitud se dirigió al convento de los Capuchinos, libertó al eclesiástico Rosillo y lo llevó el
triunfo a la plaza, donde los amotinados realizaron una desafiante exhibición de poderío.

Al pueblo de Santafé no se le ocultó entonces que la deseada emancipación de la Metrópoli


perdería sus efectos libertarios si ella se traducía en el simple acaparamiento del gobierno por
la poderosa oligarquía criolla, y ello explica el carácter radical de su comportamiento.

La preocupación de los notables estaba sobradamente justificada porque la presencia del pueblo
en las calles había creado una situación revolucionaria, cuyos lógicos desarrollos resultaban
incompatibles con los compromisos pactados el 20 de Julio. Ese mismo día, hacia las cinco y
media de la tarde, el pueblo hizo una nueva demostración de fuerza, tanto más afrentosa para la
Junta, cuanto que la futilidad de los pretextos invocados, indicaba que Carbonell se proponía
poner de relieve el carácter precario de las nuevas autoridades, El pueblo y sus tribunos exigió, al
atardecer, no sólo la conducción de los Oidores a la cárcel común sino también que se les hiciera
comparecer en los balcones del Cabildo, una vez les fueran remachados los grillos. No obstante
que la junta diputó a varios eclesiásticos para hacer desistir a los amotinados de tan humillante
solicitud, las gentes reunidas en la plaza permanecieron impasibles y« viendo que era preciso
presentarlos refiere el "Diario Político", los eclesiásticos vocales referidos recomendaron
moderación: pidieron que no se les dijesen palabras injuriosas, ni fuesen a arrojar piedras... La
noche se acercaba, y en efecto. Se oscureció en estos debates. El pueblo pidió que se encendiesen
bujías y que se realizasen cuanto antes sus deseos. En efecto, se expusieron estos dos ministros a
los ojos de un pueblo ofendido... Concluida esta escena dolo rosa, fueron conducidos a sus
respectivos calabozos».

La experiencia de la agitada jornada del 21 de Julio, durante la cual el pueblo consiguió sus
primeras victorias contra la Junta de Notables, demostró a Carbonell la necesidad de organizar
un Estado Mayor revolucionario que pudiera competir con los nutridos cuadros dirigentes del
estamento criollo y mantener el entusiasmo libertario de las multitudes.

Para el día 22 fueron convocados, por él, los jefes de los barrios, los conductores de los artesanos
y los estudiantes de avanzada, a quienes se señaló, como punto de reunión, un lugar del barrio
San Victorino « Como contrapunto al gobierno que presidía el Vicepresidente Pey observa
Abello Salcedo, se estableció en San Victorino una Junta Popular, bajo la presidencia de don
José María Carbonell, la que instaló sin más plan y actividades que dar rienda suelta a las
pasiones que bullían en los suburbios capitalinos. Esta Junta no era otra cosa que un club
Revolucionario permanente, en donde se pronunciaban las más disparatadas arengas, sobre
soberanía popular, el derecho de oprimidos.

Allí iniciaron su carrera pública estudiantes, quienes más tarde se distinguieron en la gesta
emancipadora, en la magistratura, o rindieron la vida en los patíbulos levantados por los
pacificadores en el año 16».

La Junta Popular se instaló el día 22 y durante toda la tarde y parte de la noche se debatieron en
ella los grandes temas de la Revolución. Allí combatió Carbonell elocuentemente la solución
pactada el 20 de Julio entre la oligarquía criolla y el Virrey, expuso la necesidad de movilizar al
pueblo para conseguir la inmediata declaratoria de Independencia, la prisión de Amar y el
desconocimiento de Fernando VII.

En su recinto habló Carbonell de la "soberanía popular", del derecho de los oprimidos" e hizo
hincapié en la necesidad de mantener una permanente acción multitudinaria, a fin de conjurar el
peligro de que el movimiento de Independencia se redujera a un simple traslado del Poder de
manos de los funcionarios de la Corona a la oligarquía de hacendados, comerciantes y
plantadores esclavistas, que andaban buscando la oportunidad propicia para derogar las Ordenes
españolas que otorgaban alguna protección a los indios y a los desheredados. Uno de los grandes
méritos de Carbonell fue haber comprendido, como comprendió, que la nobilísima causa de la
Independencia no tenía para los notables criollos otro sentido que el de una gran fronda de las
clases acaudaladas, empeñadas en desmantelar el Estado para convertir su libertad de dueños de
la riqueza en abusiva licencia contra los desposeídos y los humildes.
El 22 de Julio fue un día de aparente calma, de obligada pausa, que sirvió a la Junta de Notables
y al club Revolucionario de San Victorino para prepararse, respectivamente, a afrontar el
histórico conflicto que se aproximaba Al tiempo que en la Junta Popular de decidía mantener al
pueblo en manifestación permanente hasta conseguir la prisión del Virrey y la declaratoria de
Independencia, los Notables criollos, reunidos en las casas Consistoriales, acordaban realizar un
gran despliegue de propaganda, a fin de preservar el prestigio de Fernando VII, y proceder,
también, a la organización de unas milicias de confianza para restablecer el orden. Esta última
medida era tanta más necesaria cuanta que las tropas regulares españolas que el 20 de Julio se
pusieron a órdenes de la Junta, contemplaban ahora, no sin cierto regocijo, los apuros de la
oligarquía criolla, que no vaciló en estimular el desorden cuando él podía convertirlo y a la
postre se mostraba aterrada ante los desenvolvimientos lógicos del movimiento revolucionario de
liberación.

Tales antecedentes permiten comprender el curso que siguieron los acontecimientos el día 23,
cuando la Junta de Gobierno, inspirada por José Miguel Pey y Camilo Torres, tomó la iniciativa,
Resuelta a poner término a los "desmanes del pueblo" y a impedir las actividades revolucionarias
de don José María Carbonell. Desde muy temprano se colocó en los balcones de las Casas
Consistoriales, bajo palio, un enorme retrato del rey Fernando VII, y se situaron las milicias
regulares en la plaza, como guardia de honor de la " imagen de nuestro amado soberano", según
refiere el "Diario Político". Hacia las diez de la mañana se inició la ceremonia, preparada en el
Palacio Virreynal, salió un desfile, encabezado por el propio señor Amar, don José Miguel Pey,
Camilo Torres y los Vocales principales de la Junta de Gobierno, desfile que rindió honores al
retrato de Fernando VII. Poco después se dio a conocer, por conducto del pregonero, el primer
Bando de la nueva Junta de Gobierno, cuyo texto decía: « Convencido este cuerpo de los
sentimientos con que el pueblo ha excitado su lealtad a favor de su justa causa, ha resuelto, como
fundamento de la Constitución a que prestará todo el lleno de su energía, se observen los puntos
siguientes: 1. Sostener y defender la Religión Católica, Apostólica y Romana, Universalmente
recibida por nuestros mayores... 2. Defender los derechos de nuestro amable soberano don
Fernando VE, conservando este Reyno a su augusta persona hasta que tengamos la feliz suerte
de verlo restituido a un trono de que le arrancó el tirano del mundo (Napoleón)... 3. A favor de la
tranquilidad pública se prohíbe absolutamente todo espíritu de división como perjudicial en un
tiempo en que la Junta Suprema se ocupa en el reposo y quietud general; exigiendo muy
particularmente el amor que debe tener el pueblo a los españoles europeos, reconociendo en ellos
a sus hermanos y conciudadanos, y entendiendo que sobre puntos de tan alta consideración, la
misma Junta tomará las providencias más activas y vigorosas... Con este objeto de la tranquilidad
se prohíben también los toques de campana extraordinarios, y cualquier otra alarma que no se
haga de orden de la Junta. 4. El pueblo pedirá lo que quiera por medio de su Síndico Procurador
General en quien ha puesto su confianza, que aprobará lo que sea justo, desechando con maduro
examen lo que en lugar del beneficio público engendre la inquietud de los ánimos, o traiga
alguna consecuencia perjudicial.».

No se crea, sin embargo, que estas precauciones parecieron bastantes a los vocales de la Junta
Suprema. En el mismo Bando, en su punto sexto, se determinó la creación del Regimiento de
"Voluntarios de la Guardia Nacional", cuyo reclutamiento y mandos de confiaron a don Antonio
Baraya y a don Joaquín Ricaurte. Como su leva, organización y disciplina demandaban tiempo y
debían someterse a las ordenanzas militares en vigencia, el mismo 23 ordenó la Junta la creación
de cuatro Escuadrones de Caballería, los cuales debían reclutarse entre los hacendados de la
Sabana, los famosos "orejones", y sus mayordomos de confianza, a fin de que custodiaran el
orden en la Capital e impidieran los "desmanes del pueblo".
Para comandar esa famosa Caballería que, "arrojando el arado volaron a empuñar la espada",
como dice el "Diario político", fue designado el gran Hacendado de la Sabana, don Pantaleón
Gutiérrez, casado con la hija del famoso Oidor Moreno y Escanden, quien en su época propuso,
no obstante su título de protector de Indios, "demoler" los Resguardos, y fue uno de los
personajes más odiados por los Comuneros.

La Guardia fue reclutada apresuradamente y para completar el armamento de los "orejones" se


tomaron del Palacio Virreynal" las numerosas medialunas y lanzas que se hicieron para oprimir a
la provincia del Socorro en 1781". Estas armas servirían ahora para amedrentar al pueblo de
Santafé, que había enarbolado, bajo la dirección de Carbonell, la bandera libertaria que la
oligarquía criolla entregó, en 1781, en las Capitulaciones de Zipaquirá.

Como consecuencia de las medidas de prevención adoptadas por la Junta, el día 24 transcurrió en
calma y el 25 la ciudad presentaba el aspecto de una plaza sitiada «La caballería dice el
"Diario Político", velaba en todos los puntos peligrosos, paseaba las calles, visitaba el Parque,
los cuarteles, las entradas y rodeaba las cárceles... se notaba cierto grado de tranquilidad en los
movimientos del pueblo, que no se había observado en los días precedentes, y aún pareció en
este momento semejante a un mar enfurecido que comenzaba a calmar».

No debe creerse, sin embargo, que Carbonell y la Junta Popular habían perdido su tiempo o se
hallaban intimidados. Desde el día 24 por la tarde Carbonell y sus compañeros se dispersaron por
los barrios de Santafé, con la consigna de alertar a sus habitantes contra una posible traición de
los notables y resueltos a promover una gran conmoción revolucionaria para conseguir la prisión
del Señor Amar y de la Virreina

En la mañana del 25, Carbonell y sus amigos hicieron circular el rumor de que en Palacio se
estaban alistando las tropas y cargando los cañones y esta especie actuó como material explosivo
acumulado en los días anteriores. Los redactores del "Diario político" relatan los sucesos del 25
y de la sorpresa que se llevó la Junta Suprema ante una súbita conmoción popular, que juzgó
imposible después de las drásticas medidas adoptadas para conjurar el peligro de este tipo de
perturbaciones. « En todos los ángulos de la ciudad dice el "Diario" reinaba silencio y
tranquilidad. De repente se difunde con una velocidad increíble la voz de que la guardia de honor
que aún se conservaba al Virrey Amar, había cargado con balas sus fusiles; que había muchas
armas ocultas en Palacio; que había también cañones. Un pueblo inmenso se deja ver en las
agitaciones más vivas. Una parte acude al Parque de artillería, otra avanza a Palacio, otra. En fin,
pide urgentemente a la Junta el registro de las armas y la seguridad de Amar y su mujer... la junta
dudaba, pero conocía que la perplejidad en estas circunstancias podía tener las más funestas
consecuencias».

El gobierno ordenó a dos de los vocales trasladarse a Palacio, a fin de verificar si eran ciertos los
cargos formulados al Virrey, y los dichos vocales, después de "registrar todos los departamentos
de Palacio, que se franquearon por el secretario del Virrey, don José de Leyva, no hallaron las
armas, ni los cañones que creían". No obstante que el mismo Vicepresidente Pey informó al
pueblo del carácter infundado de sus temores, los ánimos no se aquietaron y la multitud, azuzada
por Carbonell y sus amigos, realizó el primer intento de asaltar la mansión virreynal. La Junta se
halló entonces ante la misma crítica alternativa que hubo de afrontar el señor Amar el 20 de julio.
O cedía ante la presión del pueblo enfurecido u ordenaba a la Caballería despejar la plaza En tan
apuradas circunstancias, la Junta optó, finalmente, por claudicar y el mismo Virrey convino, de
buen modo, en que se le trasladara al edificio del tribunal de Cuentas. En todo caso, antes de
sacar al señor amar de Palacio, la junta tomó la precaución de situar la caballería y las tropas
regulares en los alrededores de Palacio.

En los días siguientes la Junta consiguió mantener, con relativa normalidad el control del orden
público, gracias a la vigilancia de la Caballería y a las actividades de tipo religioso que
ordenaron en todas las iglesias, con la evidente intención de frenar la dinámica revolucionaria de
la inconformidad popular. Los destacados eclesiásticos que pertenecían a la Junta y
particularmente el Arcediano Juan Bautista Pey, hermano del Vicepresidente, lograron que el
clero de la capital prestara su apoyo a la clase gobernante, de manera que los sermones de los
párrocos, los oficios religiosos y hasta las procesiones, llegaron a convertirse en instrumentos
políticos de los notables.

Así consiguieron los notables criollos, valiéndose de la vanidad de algunos sacerdotes, altamente
situados en la Jerarquía eclesiástica, empujar a la iglesia granadina al campo de los privilegiados,
con notable perjuicio para su misión de defensora de oficio de los humildes. Resumiendo las
actividades de la Junta en este sentido dice el historiador José Manuel Groot: « El 29 de Julio la
Suprema Junta y el Gobierno Eclesiástico celebraron una solemne fiesta de acción de gracias en
la Iglesia Catedral Metropolitana, por el feliz éxito de la transformación política

El 6 de Agosto puede considerarse como un día clave en el proceso aludido, porque en esta fecha
ordenó la Junta una extraña ceremonia« Ese día refiere el "Diario Político" que es el aniversario
de la Conquista, se solemnizó con la asistencia, en cuerpo, de la suprema Junta. Toda nuestra
Caballería y la de la Guardia de honor que fue de los Virreyes, se dejaron ver armada en la
carrera. La ceremonia fue de las más solemnes y lucidas. La conmemoración del "aniversario de
la Conquista", a los quince días del 20 de Julio, explica el sentido profundo de la política criolla,
muy poco liberal y nada generosa. ¿Puede alguien imaginarse, por ejemplo, al pueblo francés
celebrando con regocijo, a los quince días de la toma de la Bastilla, la fundación de la dinastía de
los Capetos? Pero en Santafé era necesario conmemorar la Conquista, porque el estamento
criollo, cuya capa dirigente se adueñó del Poder e!20 de Julio, se inspiraba en la filosofía de la
casta que don Camilo Torres resumió, en los siguientes términos, en el mal llamado Memorial de
Agravios: « Los naturales (los indios), conquistados y sujetos hoy al dominio español, son muy
pocos o son nada en comparación de los hijos de europeos que hoy pueblan estas ricas
posesiones... Así, no hay que engañamos en esta parte: tan españoles, somos como los
descendientes de don Pelayo y tan acreedores por esta razón a las distinciones, privilegios y
prerrogativas del resto de la nación española, como los que, salimos de las montañas, expelieron
a los moros». Lo que separaba fundamentalmente a los criollos de los peninsulares eran " las
distinciones, privilegios y prerrogativas que la Metrópolis se resistió a otorgar a los primeros con
suficiente largueza. Por eso, la revolución terminó para ellos cuando constituyeron su junta
de Notables y desde entonces su única preocupación fue impedir que el pueblo, amenazara su
hegemonía política o pusieran en tela de juicio las preeminencias sociales a que se juzgaban
acreedores, en su calidad de herederos de los conquistadores y encomenderos. Explicablemente
celebraban con festejos extraordinarios, la Conquista y en esos días la Junta encargaba a don
Miguel de Pombo el estudio del problema de los resguardos y este estudio desembocaría, en la
práctica de una política de despojo de las tierras de los indios.

El pueblo de Santafé intuyó, gradualmente, las amenazas que, para su destino, estaban
incubándose en las sesiones de la Junta de Gobierno, y en los días 7 y 8 de agosto comenzó a
levantarse de nuevo la marejada de la inconformidad popular, sin que bastaran, para impedirlo,
las rondas y el continuo patrullaje de la famosa Guardia de orejones.
Si la Junta Suprema se preparaba para emplear" medios rigurosos", no puede decirse que el club
revolucionario de San Victorino permaneciera inactivo. José María Carbonell y sus amigos
trabajaban incansablemente y en la primera semana de Agosto de 1810 terminaron la
organización de los barrios populares de la Capital, de manera que en cada uno se estableció una
Junta, dependiente de la de San Victorino, encargada de mantener el espíritu de rebeldía y de
movilizar las gentes al centro de la ciudad, cuando así lo dispusieran los jefes del movimiento.
Igualmente se formaron cuadros de artesanos armados, encargados de enfrentarse a los orejones
y a las milicias regulares, si la Junta Suprema se decidía a emplear medios coactivos para hacer
cumplir el Bando que prohibía las manifestaciones públicas, Refiriéndose a estos críticos días,
dicen los redactores del "Diario": « Días 9, 10, 11 y 12 de Agosto. Crecía la inquietud en los
ánimos; las voces sordas, partidos y amenazas que se traslucían, hacían temer los sucesos que no
tardaron en desenvolverse».

En la mañana del día 13 de Agosto de 1810 se palpaba en Santafé esa tensión eléctrica que suele
preceder a las grandes conmociones revolucionarias. Aunque la Junta tenía fundadas sospechas
que algo muy serio estaba para suceder, no le fue posible tomar oportunamente las medidas
Preventivas del caso, porque sus miembros no lograron ponerse de acuerdo al discutir la
conveniencia de enviar a la Caballería a patrullar los barrios o mantener las fuerzas militares
concentradas en el centro de la ciudad. Cuando los vocales discutían estas alternativas, se
produjo en la plaza un incidente, cuya naturaleza describe el cronista Caballero, testigo
presencial del suceso. « Ese día dice por unas palabras que dijo el Procurador don Eduardo
Pontón, sobre, que no convenía que Lastra fuese el conductor para llevar a los ex virreyes a
Cartagena, le respondió Ricaurte (Joaquín) y se tiraron. El pueblo se encargó a favor de Pontón,
y aunque la Junta lo mandaba a la cárcel, el pueblo no lo consintió; el tumulto y alboroto fue
grande. En esto don José María Carbonell y otros insistieron al pueblo para que pidiese que
pusiesen al Virrey en la cárcel y le pusieran grillos; y a la Virreina en el Divorcio. Todos lo
pedían a gritos, pero es de advertir que los que pedían esto era la gente baja, pues no se advertía
que hubiese gente decente».

Que la Junta Popular había preparado cuidadosamente la vasta conmoción social que estalló ese
día en Santafé, lo revela la rapidez con que fue invadido el centro de la ciudad por turbas
exaltadas, que partieron de los barrios de Belén, Las Aguas, san Victorino y Las Cruces.
Carbonell repitió de nuevo la hazaña política del 20 de Julio y hacia medio día la Plaza estaba
colmada por una gigantesca multitud y las tropas se habían visto obligadas a replegarse, a fin de
proteger las Casas Consistoriales, los cuarteles, y sobre todo el tribunal de Cuentas, donde se
encontraba el Virrey « La fuerza revolucionaria dice el "Diario Político", tomo el mayor
incremento en la mañana de ese día. El pueblo ocupaba toda la gran plaza, no se hablaba sino de
prisiones y arrestos de las personas que parecían sospechosas; todo se hallaba en la más viva
agitación».

En los primeros momentos la Junta se negó a considerar la posibilidad de llevar a las cárceles
comunes al señor Amar y a la Virreina y ello determinó una primera ofensiva de la multitud
sobre el Tribunal de Cuentas, ofensiva que obligó a la Caballería a efectuar varios simulacros de
ataque para contener el empuje de las montoneras populares. Entonces comenzaron a llover
piedras sobre los orejones y sus oficiales solicitaron, con urgencia, nuevas instrucciones para
afrontar aquella crítica emergencia. Mientras los vocales deliberaban y el desconcierto se
generalizaba en las Casas Consistoriales una porción de la multitud se aproximó al edificio del
Ayuntamiento, cuyas puertas custodiaban las tropas con bayoneta calada, y los amotinados
comenzaron a lanzar ¡abajos! A los Vocales Regidores de Santafé. Hacia las tres de la tarde la
situación no podía ser más grave, porque ya varios de los soldados de Caballería habían sido
heridos a piedra y la presión sobre el tribunal de Cuentas era insostenible, a menos de permitir a
la Guardia cargar sobre las turbas. Ante la crítica magnitud de la emergencia, la Junta se vio
forzada a ceder por segunda vez y ordenó a la Caballería trasladar al señor Amar y a su esposa a
las cárceles comunes.

Conseguida la prisión del Virrey y de la Virreina, el pueblo se dedicó a celebrar en las calles su
triunfo mientras los patricios criollos y los españoles se ocultaban en sus residencias. Hacia el
atardecer las manifestaciones comenzaron a disolverse y a las nueve de la noche reinaba en la
ciudad un profundo silencio. Sólo en las Casas Consistoriales se trabajaba activamente, porque
allí la Junta de gobierno y los jefes de los distintos cuerpos armados, deliberaban sobre la
conducta que debía seguirse después de la amenazadora exhibición de fuerza realizada por el
pueblo ese día Las voces que en ocasiones pasadas abogaron por una conducta prudente, fueron
ahogadas entre las protestas y recriminaciones de quienes solicitaban poner término, de una vez
por todas, a la" intolerante dictadura de los insubordinados" y la Junta resolvió, finalmente,
actuar sin contemplaciones. Hasta este momento la oligarquía criolla había disimulado el espíritu
de casta que informaba al gobierno constituido el 20 de Julio. Pero los acontecimientos del 13 de
Agosto se encargaron de desprestigiar las actitudes contemporizadoras y la Junta decidió llevar a
cabo, al día siguiente, una gran manifestación de la "nobleza criolla" a fin de dar respuesta a la
inusitada exhibición de poderío realizada por el "populacho". Esta decisión se complementó
naturalmente, con las correspondientes órdenes de reforzar la Guardia y ocupar la Plaza Mayor
con las tropas de línea, desde las primeras horas de la mañana siguiente.

Hacia a las once de la mañana del 14 de Agosto de 1810« se juntó refiere Caballero, toda la
nobleza en la plaza y pidió a la Junta que sacara a los ex virreyes de la prisión y los llevará a
Palacio». Si en el día anterior esa misma plaza de había visto colmada por millares de gentes,
hoy la concurrencia era visiblemente escasa, porque las tropas, esas si muy numerosas, habían
ocupado las esquinas, con instrucciones de no permitir la entrada sino a personas de la alta clase
social de Santafé. Los vocales de la Junta recibieron la manifestación de los notables desde los
balcones del Ayuntamiento y desde ellos habló el Vicepresidente Pey para aceptar la solicitud de
la nobleza y hacer, como lo hizo, un gran elogio del señor Amar y de la Virreina Después del
discurso del Vicepresidente, los miembros de la Junta descendieron a la Plaza y allí se formaron
dos cortejos, como estaba convenido: uno de ellos encabezado por el señor Pey, don Camilo
Torres, los vocales de la Junta y los "caballeros de la nobleza", se dirigió a la cárcel para libertar
al Virrey y presentarle las disculpas del Gobierno y de la Sociedad de la Capital. Mientras tanto
las damas distinguidas de Santafé, encabezadas por doña Francisca Prieto Ricaurte de Torres,
esposa de don Camilo y otras distinguidas damas se dirigieron a la cárcel del Divorcio y después
de liberarla, acompañaron a doña Francisca Villanueva, del Divorcio a Palacio.

El 15 de Agosto, mientras se efectuaba la procesión de Nuestra señora del Tránsito, el señor


Amar y doña María Francisca salieron sigilosamente de la Capital y ya libre la Junta de las
resistencias que se había ganado por sus visibles vinculaciones con el Virrey, pudo consagrarse a
afrontar la gran crisis política que amenazaba la misma estabilidad del gobierno de notables. Las
medidas de represalia, en consecuencia, no se hicieron esperar. El local donde funcionaba el club
de San Victorino fue ocupado por la Caballería, su puerta se condenó y el día 16 de Agosto,
refiere el cronista Caballero, « se pusieron presos a don José María Carbonell, al escribano don
Manuel García y a don Joaquín Eduardo Pontón, por haber hablado con imperio y haber sido
causa que pusieron al Virrey en la cárcel y a la ex Virreina en el divorcio».
II. LA PATRIA BOBA.

La Independencia fue propuesta y declarada por los Cabildos de las ciudades capitales
provinciales de los Virreynatos, las Audiencias y Capitanías, y fueron ellos los que crearon las
Juntas supremas de gobierno. En la Nueva Granada varias ciudades se pronunciaron de acuerdo
con el respaldo al rey Fernando VII para asumir por sí mismas el gobierno local. Por eso no
hicieron proclamaciones directas de Independencia sino de autogobierno.

La declaración de Independencia de Santa Fe de Colombia, que tanta trascendencia alcanzó y


vino a ser el fundamento del movimiento emancipador. No fue propiamente de Independencia
sino de autogobierno, pero constituyó la base política de la independencia El 26 del mismo
mes, por otra acta del Cabildo se desconoció el Consejo de Regencia y poco a poco y de hecho,
se fue avanzando hacía la autonomía y la Independencia, hasta llegar al pronunciamiento
definitivo de Julio 16 de 1813, bajo el nombre de Independencia de Cundinnia rea. Esta
vez el pueblo gritó: "abajo Fernando VII; viva Napoleón.

Antonio Nariño se hallaba por estos días presos en Cartagena, a causa de sus luchas por la
libertad, allí esperó, nuevamente, que la Junta de Notables recordara sus eximios servicios a la
causa de la Independencia, servicios que le ganarían en la Historia, el título de Precursor.
Mientras los nuevos mandatarios se ocupaban de rendir honores desmedidos a quienes tenían la
confianza de la camarilla gobernante, a Nariño no se le prestó atención, su nombre se rodeó de
un silencio intencional y le fueron negados hasta los recursos indispensables para trasladarse a
Santafé, porque se temía, con fundamento, que su prestigio le convirtiera automáticamente, en el
vocero de un pueblo sobre el cual se había establecido una nueva tiranía. Los Vocales de la Junta
no parecían dispuestos a tolerar el regreso inoportuno del hombre que poco había simpatizado
con los proyectos del núcleo dirigente del estamento criollo y se anticipaban, por eso, a prevenir
el conflicto inevitable con quien comprendió tempranamente que la empresa de formar una
Nación no podía limitarse a una conjura de notables o al reemplazo de la hegemonía española
por la hegemonía de una casta soberbia, que intentaba cerrarle al pueblo, todas las vías de acceso
a los beneficios de la nacionalidad

En Santafé no hubo encuentro de armas en estos años del810 a 1813. La revolución tomó
luego un curso puramente político. En desarrollo de lo consignado en el Acta del 20 de Julio
se convocó a las provincias a un Congreso, que se instaló el 22 de diciembre y que no llegó a
ningún acuerdo. Las provincias estaban divididas: unas con Santafé (Centralistas) y otras con
Tunja (Federalistas). La simiente federalista y antisantafereña la había sembrado Cartagena al
proponer el 19 de Septiembre de 1810 un Congreso federal de las provincias de Cartagena,
Antioquia, Quito, Maracaibo y otras, contra Santafé.

Disuelto el Congreso, la Junta Suprema convocó a un colegio electoral de la provincia, que se


instaló el 27 de Febrero, y el 30 de Marzo votó la Constitución del Estado de Cundinamarca,
nombre aborigen de la provincia Este mismo día se eligió presidente a Jorge Tadeo Lozano,
quien se posesionó el 1. De Abril siguiente y el día 4, como Viceregente de la persona del rey,
sancionó la Constitución.

Antonio Nariño surgió como periodista político el 14 de Julio de 1811 con la Bagatela y
arremetió contra el gobierno del presidente Lozano, al que derrocó con su pluma el 29 de
Septiembre. Su gobierno acentuó la preeminencia de Santafé y, como centralista, se enfrentó a
las provincias federalistas, contra las que libró una larga lucha política y armada a partir de 1812,
lo que determinó el período llamado la " Patria Boba". Los combates más importantes fueron
los de Ventaquemada el 2 de Diciembre de 1812, en el que fue derrotado Nariño, y el de Santafé
el 9 de Enero de 1813, en el que éste venció a los federalistas en forma definitiva. (Velandia
Roberto PROLIBROS LTDA, Santafé de Bogotá, D. C.)3

1. VERSIONES DE LA PATRIA BOBA.

El 27 de noviembre de 1811 se reunieron en Santafé los diputados federalistas y conformaron el


gobierno de las Provincias Unidas de Nueva Granada, cuya capital la establecieron en Villa de
Leyva y luego en Tunja, desde donde hicieron la guerra a Cundinamarca

Nariño había constituido el Estado de Cundinamarca en la República de Cundinamarca el 17 de


abril de 1812, y ahora triunfante organizó un ejército para marchar al sur a liberar las provincias
de Popayán y Pasto. Pero antes reunió el Colegio Electoral e hizo proclamar la independencia
absoluta el 16 de Julio de 1813. Esta Quizá sea la concepción más real de lo que fue la Patria
Boba, no obstante se registran otras formas de ver tan funesto acontecer.

Luego de más de tres siglos de sometimiento a España, no fue fácil para nuestros compatriotas
acostumbrarse de un momento a otro a una relativa libertad. Entre 1810 y 1815 nuestra Patria
vivió un período de aprendizaje, de entretenimiento, para poder digerir la libertad. En tono
burlón se le ha dado el nombre de La Patria Boba. Este momento se caracterizó por la sencillez
de las costumbres, por el ambiente parroquial en que fácilmente prosperaron los bandos, grupos
o partidos y en que los hombres que nos habían arrancado del yugo español se entregaron a
discusiones inútiles, a disputas internas, en lugar de preocuparse por afirmar el poder, por seguir
la lucha contra el enemigo. (GUTIÉRREZ VILLEGAS JAVIER, Historia De Colombia,
DECIMOSÉPTIMA EDICIÓN, Editorial Bedout S. A. Medellín Colombia).4

Para otros historiadores el calificativo de Patria Boba, suele emplearse para designar la época
comprendida entre los años de 1810 y 1815, que se ha prestado para que se identifique dicha
época con el predominio de personalidades generosas y tan apegadas a ideales altruistas y
románticos, que sus errores se juzgan, por anticipado, limpios de todo interés mezquino y se los
explica como el producto involuntario de un noble idealismo que no les permitió percibir, a
tiempo la realidad. Así se urdió la leyenda de una Edad Dorada, de una Patria Boba que, a
manera de Atenas, tuvo la fortuna de ser gobernada por un areópago de "próceres", cuya
conducta desprendida y romántica les ganó el derecho de personificar las grandes virtudes de la
nacionalidad.

Estas premisas benévolas y optimistas sirvieron para revestir, con una fachada brillante y
engañadora el conflicto entre la oligarquía y el pueblo, conflicto sobre el cual se tendió desde
1810, un velo de silencio deliberado. Se quiso así prefigurar una inexistente armonía social, que
no pudo alcanzarse entonces porque los notables criollos fueron hallados faltos de grandeza
humana y de la generosidad de miras que hubieran sido indispensables para plasmar una
temprana unidad nacional. El visible contraste entre la destreza de que dieron muestras cuando se
trató de utilizar el gobierno para sus propios y egoístas fines y la lamentable ceguera e
inestabilidad que les distinguió en todos los momentos en que se requería una auténtica
comprensión de las necesidades y esperanzas de nuestro pueblo, fue el origen de su rápido
desprestigio y la causa de esa atmósfera de mediocridad que le imprimieron indeleblemente a su
época. ( LIEVANO AGUIRRE INDALECIO, Los Grandes Conflictos Sociales Y Económicos
DE Nuestra Historia. Volumen u- Tercer Mundo).5
2. LA RECOMQUISTA ESPAÑOLA.6 ( JUAN CARLOS EASMAN Reconquista e independencia Biblioteca EL TIEMPO, Círculo de
Lectores S. A Historia 2 Bogotá 2007.)

Restablecido Fernando VII en el trono en 1814, lo primero que hizo fue reconquistar las
provincias perdidas. Para lo cual creó una junta de generales el 1 de Julio de este año, que
dispuso el envío de un gran ejército de 16.000 hombres al mando del general Pablo Morillo, con
sus segundos Miguel de la Torre y Pascual Enrile, a quienes luego se sumaron Sebastián de
Calzada, Francisco Warleta, Donato Ruiz de Santacruz, Julián Bayer y Francisco Tomás
Morales.

La expedición salió de Cádiz el 13 de Febrero de 1815 en 60 navios, y llegó primero a


Venezuela, donde dejó 8.500 hombres; siguió luego a Santa Marta, a donde entró el 22 de Julio y
a Cartagena el 20 de Agosto, a la que le puso un sitio que duró 106 días, hasta el 6 de diciembre,
el más cruel de toda su historia, en el que murieron 6.000 patriotas contra 3125 de Morillo. Su
entrada inició la llamada "época del Terror", que cubrió de luto a todo el país. Morillo dividió su
ejército invasor en cuatro columnas: una al mando del general Miguel de la Torre, que salió por
el Magdalena hacia Ocaña- Socorro- Pamplona- Santa Fe; la segunda con Julián Bayer para el
Chocó; la tercera por la vía de los ríos Nechí y Cauca hacia Antioquia y Valle del Cauca con
Francisco Warleta, a quien reforzó Vicente Sánchez Lima, la cuarta con Donato Ruiz de
Santacruz por el Magdalena, con la misión de subir hacia Honda, hasta Neiva..

Por los llanos del Oriente vino Sebastián Calzada, el que luego de algunas victorias sobre los
patriotas en Casanare (Octubre de 1815), y en Chitagá y Málaga, siguió a Bogotá. La Torre y
Calzada unidos derrotaron al único ejército patriota, mandado por Custodio García Rovira y
Francisco de Paula Santander en Cachiri (Febrero de 1816.

Sámano avanzaba sobre el Valle del Cauca, y otra parte por el páramo de Guanácas iba hacia
Neiva. Después de su victoria en la Cuchilla del Tambo el 30 de junio de 1816, liquidó el
gobierno de las Provincias Unidas, allí representado por el Vicepresidente Liborio Mejía

El general francés Manuel Serviez y su segundo, el coronel Santander, recogieron los restos de
Cachiri y emprendieron marcha hacia Santafé, seguidos por el pacificador Latorre. Serviez,
dispuesto a despertar la mística patriota, acudió a la Virgen de Chiquinquirá, cuya imagen sacó
de la iglesia, la empacó en un cajón y la puso delante de la tropa que parecía una procesión
armada.

Serviez propuso al Presidente de la Provincias Unidas, José Fernández Madrid, la retirada del
ejército a los Llanos Orientales. En tanto que éste se aprestaba a huir con una guardia a Popayán,
Serviez pasó por Santafé rumbo a los Llanos, dejó la imagen en el alto de Ubatoque y cruzó la
Cabuya de Cáqueza sobre el río negro el 11 de Mayo.

Vencidos los patriotas del Norte, Sur, y Centro no quedó sino un reducto, el de los Llanos de
Casanare, donde pudieron sobrevivir al amparo de la lejanía y la impenetrable llanura En la
parroquia de Arauca integraron el 16 de Febrero de 1816 el último gobierno patriota, presidido
por Fernando Serrano de Pamplona. Este fue un gobierno sin jurisdicción y sin armas, aunque se
ocupó de la guerra. Muy pronto fue absorbido y dominado por Venezuela, con el general José
Antonio Páez, en pugna contra los granadinos.
El 6 de Mayo de 1816 entraron a Santafé las Tropas de Latorre y Calzada y el 26 el propio
Morillo. No venían a pacificar sino a vengar. Perseguidos como insurgentes, aquellos
cabildantes e improvisados militares que levantaron la bandera de la revolución, uno a uno
fueron apresados y llevados a la cárcel y a los patíbulos. Allí fueron fusiladas o ahorcados y
cortadas sus cabezas como escarmiento.

3. ORGANISMOS DE TERROR.

Morillo creó tres organismos represivos de terror: Consejo de Guerra Permanente, Consejo de
Purificación y Junta de Secuestros, cuya función era perseguir, apresar, condenar, fusilar,
confiscar y expropiar a los insurgentes. Centenares de patíbulos se levantaron en ciudades, villas,
parroquias de blancos y pueblos de indios, en los que fue desgranándose la generación procera de
los precursores y libertadores.

Fue la época del Terror o del martirologio de la patria naciente, en el que ésta se consolidó y se
engendró la República. Cayeron, entre otros, Policarpa Salavarrieta, cuyo sacrificio infundió
conciencia de patria, así como Nariño infundió conciencia de Libertad; José María García de
Toledo, Manuel del Castillo y rada, Manuel Rodríguez Torices, Jorge Tadeo Lozano, Camilo
Torres, José María Carbonell, Antonio Villavicencio, Francisco José de Caldas, José León
Armero, Frutos Joaquín Gutiérrez, José María Cabal, Liborio Mejía, Custodio García Rovira,
Antonio Baraya, Emigdio Benítez, Francisco Morales, Joaquín Caicedo, Salvador Rizo, Antonia
Santos, Mercedes Ábrego, y centenares de hombres y mujeres, desde Cartagena hasta Tumaco y
Desde Arauca hasta Quibdó, cuyo holocausto fue el precio de la libertad, que dio dignidad y
enalteció la lucha por la independencia y la república.

En estos años de sumisión una excepción de honor fueron aquellos refugiados en Casanare
donde, a órdenes del coronel Francisco de Paula Santander, se organizaron para la guerra, y en
tres años saldrían fortalecidos con Bolívar a la cabeza a dar la batalla final. Otra fue las guerrillas
patriotas del Nordeste de Cundinamarca de los hermanos Almeida, y las de la provincia del
Socorro y otras menores, formadas por gentes de la tierra únicamente para defender el ideal de la
libertad.

1818 y 1819 fueron años fatídicos, en los que España escribió la más triste página de su historia
en América.

Restablecida la real Audiencia en Cartagena el 8 de Julio de 1816 y en Bogotá el 27 de marzo


de 1817, de nuevo se estableció el Virreynato con Francisco Montalvo en Cartagena, quien
renunció en Febrero de 1818, y en su reemplazo asumió el general Juan Sámano el 9 de Marzo
siguiente, que duró hasta el 9 de Agosto de 1819, cuando huyó de Bogotá. Morillo había salido
para Venezuela el 16 de Noviembre de 1816.

III.LA CAMPAÑA LIBERTADORA.

Bolívar preparó en Jamaica y Haití una expedición de exiliados venezolanos y granadinos y de


ingleses, franceses e irlandeses que, atraídos por esta causa se puso a sus órdenes para luchar por
la independencia. La expedición de los Cayos salió de Marzo de 1816. desembarcó en la Isla
Margarita y luego de algunos reveses Bolívar regresó a Haití. Organizó una nueva expedición
con el almirante Luis Brión, que el 28 de Diciembre llegó a Margarita el 1 de Enero de 1817
pisó Tierra firme por los lados del Orinoco. Avanzó y se tomó la ciudad de Angostura, donde
estableció su gobierno y creó una base de operaciones guerreras sobre el oriente de Venezuela,
en cuyos campos combatieron desde entonces varios granadinos entre ellos el coronel Santander,
en las campañas de Guayana(1817) y Caracas (1818.

Bolívar convocó un Congreso que se instaló en Angostura el 15 de Febrero de 1818, ante el cual
empezó a pronunciar discursos formidables y trascendentes. Sería una revolución con congresos
y constituciones, discursos y proclamas.

Morillo, por su parte, se hizo fuerte en Venezuela, y aún más en Nueva Granada. Bolívar
continuó en su política de lanzar proclamas y se dirigió a los granadinos el 15 de Agosto de 1818
anunciándoles su campaña.

Aprobada la invasión a la Nueva Granada, Bolívar pidió a Santander alistar el ejército que éste
tenía en Casanare y, el 4 de Junio de 1819, cruzó el río Arauca; el 12 se encontraron en Tame, y
días después atravesaron el páramo de Pisba, la más gloriosa hazaña en los anales militares de
América. El 5 de julio el pueblo boyacense los recibió jubilosos y sorprendido y les dio su
apoyo, se fortaleció el ejército, se libraron combates en Gámeza, Tópaga, Corrales y Bonza, que
culminaron el 25 de Julio en el Pantano de Vargas, batalla en la que se derrotó al poderoso
ejército español del general Barreiro y se abrió el campo a la victoria final el 7 de Agosto en el
Puente de Boyacá, primera de las cinco grandes batallas que liberaron a los países bolivarianos.
El 10 de Agosto, Bolívar y Santander, con los venezolanos José Antonio Anzoátegui y Carlos
Soublete, principales de la jornada, entraron a Santa fe y establecieron el gobierno republicano

Con ellos venían gloriosas también la Legión Británica y la Legión Irlandesa, en cuyas filas
militaban ingleses, irlandeses, franceses, alemanes y norteamericanos.

El Virrey Sámano, notificado de la derrota la noche del día 8, había abandonado la ciudad el 9
junto con varios chapetones.

El 19 de Septiembre, Bolívar dejó a Santander encargado del gobierno provisional y al siguiente


día salió para Venezuela con un contingente granadino a libertar a su país. Se dirigió a Angostura
para dar cuenta de la victoria

El 17 de Diciembre de 1819 se aprobó la ley que creó la República de Colombia ( Gran


Colombia), formada por la Nueva Granada y Venezuela, y se convocó a un Congreso en Cúcuta
a comienzos de 1821.

1. EXPEDICIONES LIBERTADORAS.

De Santa Fe llamada ahora simplemente Bogotá, partieron expediciones libertadoras hacia el


resto del país. La de los coroneles José María Córdova y Hermógenes Maza al río Magdalena,
que concluyó con la toma de Cartagena el 10 de Octubre de 1821; la de los generales
Anzoátegui, Soublette y Salom, al Norte, Pamplona y Cúcuta; la de los coroneles Joaquín París,
Antonio Obando y unos venezolanos al sur, a Popayán y Pasto, que libraron las batallas de
Candelaria el 2 de Septiembre, San Juanito el 19 del mismo, Pitayó el 6 de Junio de 1820 y
Jenoy el 2 de febrero de 1821.

En Riohacha y Valledupar combatían los generales Montilla y Luis Brión y la Legión irlandesa,
que se liquidó por su mal proceder. En la costa, desde Cartagena hasta Santa Marta, combatió el
almirante José Padilla, que alcanzó una resonante victoria en Ciénaga el 10 de Noviembre de
1820 y la más trascendente del Lago de Maracaibo el 24 de Julio de 1823, en la que derrotó a la
flota española, al mando del almirante Ángel laborde.

Bolívar había libertado a Venezuela en la batalla de Carabobo el 24 de Junio de 1821. Vino a


Cúcuta en Octubre y habiendo sido elegido por el Congreso, se posesionó de la presidencia el 3,
al igual que en la Vicepresidencia lo hizo Santander. A fin de año salió de Bogotá para Popayán
y el 1 de Enero de 1822 llegó a Cali. Siguió para Quito, donde lo esperaba el general Antonio
José de Sucre con un ejército que había conducido por mar desde Buenaventura, embarcado el 13
de Abril de 1821, y al que se sumaban otros contingentes mandados desde Panamá.

Defendido el valle del Patía por los negros e indios realistas con sus grandes jefes Agustín
Agualongo y Estanislao Merchancano, Bolívar lo cruzó penosamente y se coronó aparentemente
victorioso en la batalla de Bombona el 7 de Abril de 1822, triunfo que vino a consolidarse con la
noticia de la victoria de Sucre en Pichincha (Quito) el 24 de Mayo siguiente.

Por su parte, la Independencia de la Nueva Granada se inició políticamente con la batalla de


Boyacá, que liberó el centro del país; se completó por el Norte con la toma de Cartagena, el 10
de Octubre de 1822 y la batalla naval de Maracaibo el 24 de Julio de 1823, y por el sur con la de
Bombona el de abril de 1822.

El vicepresidente Santander como encargado del gobierno se dedicó a organizar la república y a


reclutar hombres en la Nueva Granada, para prepararlos y formar ejércitos con el fin de enviarlos
a Bolívar. Consiguió armas, caballos, dinero y otros pertrechos también para el Libertador a fin
de que éste pudiera proseguir su campaña libertadora de Quito y el Perú, que vino a concluir en
Bolivia En esta forma, Santander financió las campañas de Bolívar y la libertad de los otros
cuatro países bolivarianos: Venezuela, Ecuador, Perú y Bolivia, a los que proporcionó
numerosos, contingentes, algunos de cuyos soldados y capitanes, como José María Córdova, se
coronaron héroes. El Perú pagó lo que salió a deber a Colombia, el resto de la deuda se pagó así:

Nueva Granada. $51'.699.000=0%


Venezuela. $ 29'.469.000= 28.5%
Ecuador $ 22'.231.000 =
21.5%

Esta liquidación se hizo en Abril de 1838, prueba elocuente de la contribución de la Nueva


Granada a la Independencia de Venezuela y Ecuador.

• HECHOS DESTACADOS DURANTE LA ÉPOCA DE LA INDEPENDENCIA

• (1810-1819).El 20 de Julio de 1810 estalló la revolución que condujo a la Independencia de la


Nueva Granada.
• Al país se le conoció, entre 1811 y 1815, con el nombre de "Patria Boba" que
coincidió con la primera república de la Nueva Granada.
• El 11 de Noviembre de 1810 la Provincia de Cartagena declaró su independencia.
• En 1815, Cartagena ofreció resistencia a la entrada del Pacificador Pablo Morillo,
lo que le mereció el título de "Ciudad Heroica".
• El 7 de agosto de 1819 tuvo lugar la batalla de Boyacá, en el puente del mismo
nombre, con la cual se inició la libertad definitiva de la nueva granada, que se
consolidó en 1823.

NOTAS.

1.LIEVANO AGUIRRE INDALECIO Los Grandes Conflictos Sociales y Económicos de


Nuestra Historia. Ediciones Tercer Mundo. Bogotá D. E. Colombia 1980.

2.HERNÁNDEZ ALBA GONZALO, El 20 de julio de 1810, Biblioteca EL TIEMPO, Círculo


de Lectores S A Historia 2. Bogotá 2007.

3.VELANDIA ROBERTO, Prolibros LTDA. Santafé De Bogotá, D. C .

4.GUTIÉREZ VILLEGAS JAVIER, Historia De Colombia. Decimoséptima Edición, Editorial


Bedout S. A. Medellín Colombia.

5.LIÉVANO AGUIRRE INDALECIO Los Grandes Conflictos Sociales y Económicos de


Nuestra Historia. Ediciones Tercer Mundo. Bogotá D. E . Colombia 1980.

6.EASMAN JUAN CARLOS, Reconquista e Independencia, Biblioteca EL TIEMPO, Círculo


de Lectores S. A Historia 2. Bogotá 2007.

Bibliografía:

ABELLA, ARTURO, El florero de Llorente: Medellín, 801 Bolsilibros Bedout, vol.III, s.f.

Banco de la República, Proceso histórico del 20 de julio de 1810, Documentos: Bogotá, 1960.

ORTIZ, SERGIO ELÍAS, Génesis de la revolución del 20 de julio de 1810: Bogotá, Biblioteca
Eduardo Santos, vol., XX, 1960.
COMPILACIONES DE HISTORIA POLÍTICA DE COLOMBIA.

CAPITULO III.

TEMAS.

I.LA GRAN COLOMBIA.

1.? Qué Fue La Gran Colombia.¿

2.El Congreso De Angostura.

3.Acontecimientos Importante Del Periodo De La Gran Colombia.

4.Disolución De La Gran Colombia.

5.Santander Y Bolívar.

6. La Dictadura De Bolívar.

7.Los Grupos Políticos En La Década Del Treinta.

8..Gobernantes De La Gran Colombia.

9...El Congreso De Panamá.

1 .LA GRAN COLOMBIA. (REPÚBLICA.)1.OCAMPO LÓPEZ JAVIER, Gran


Enciclopedia De Colombia, historia 2, biblioteca El Tiempo, Círculo de Lectores.

1. ¿QUÉ FUE LA GRAN COLOMBIA?

Se llama Gran Colombia a la República creada por ley del Congreso de Angostura del 17 de
Diciembre de 1819, propuesta por Bolívar y formada por Venezuela y Nueva Granada, o sea la
antigua Capitanía de Venezuela y el Virreynato de Santa Fe (o Real Audiencia), a la que luego se
le agregó Quito o Ecuador.

La idea fue expuesta inicialmente por el precursor Francisco de Miranda en carta del 10 de Enero
de 1808 al secretario de guerra de Gran Bretaña, en la que proponía convertir los cuatro
Virreynatos en gobiernos republicanos. Bolívar, en su carta de Jamaica del 6 de septiembre de
1815, concretó más la idea al decir que la Nueva Granada se uniría con Venezuela para formar
una República Central; esto fue lo que presentó como proyecto de ley al Congreso de
Angostura, que estuvo presidido por el granadino Francisco Antonio Zea, el 17 de Diciembre de
1819, el mismo día en que se votó.
En la citada carta, Bolívar planteó por primera vez la unidad de las naciones hispanoamericanas
y su solidaridad en defensa de las monarquías europeas. Precisamente por esos días Rusia
buscaba unirlas y lo logró con Prusia y Austria para combatir la Revolución Francesa, contra
Napoleón que estaba destronando reyes, y contra la revolución hispanoamericana. Con tales fines
y, por inspiración de la baronesa Bárbara Juliana Krudener, el zar de Rusia Alejandro I, junto
con Prusia y Austria, creó la Santa Alianza el 26 de Septiembre del año 1815, poderosa fuerza
que influyó en los destinos de Europa.

2. EL CONGRESO DE ANGOSTURA.1 ( David Bushnell, traducción de Santiago Samper


círculo de lectores S.A Biblioteca EL TIEMPO Historia 2 Bogotá- 2007.)

Inmediatamente después de la victoria de Boyacá, un congreso venezolano reunido en


Angostura ( hoy ciudad Bolívar), en el bajo Orinoco, proclamó la unión de todo el territorio que
comprendía el anterior Virreinato de la Nueva Granada como una única nación con el nombre
de República de Colombia. En ese momento, el actual territorio del Ecuador estaba bajo el
dominio español, y la Nueva Granada tenía una representación nominal en el Congreso. Sin
embargo, en lo que concierne a Venezuela y la Nueva Granada, la unión ya era un hecho
cumplido, por la forma en que la lucha por la independencia se había librado, con ejércitos
compuestos por venezolanos y neogranadinos yendo y viniendo a través de los límites de los
países y con la aceptación por parte de ambos del comando supremo del Libertador venezolano
Simón Bolívar. Él mismo era un fuerte partidario de la causa de la unidad.

En la historia de la revolución de independencia, el Congreso de Angostura se constituye en


una experiencia política de gran trascendencia, tanto hacia el interior de Venezuela y Nueva
Granada, como al exterior, en especial en la búsqueda de un apoyo decidido por parte de Gran
Bretaña y los Estados Unidos. Aunque ambos estados encontraban bondades económicas y
políticas en su apoyo a la revolución, cada uno se mostró cauteloso frente a España y a la Santa
Alianza, en la medida en que sus respectivos intereses nacionales o imperiales podían primar
sobre las esperanzas de los republicanos venezolanos y granadinos. No en vano, Bolívar se
expresaba en contra de la indiferencia que, a lo largo de 10 años, habían ofrecido los Estados
europeos y los Estados unidos; juzgaba que gran parte de aquella residía en la falta de unidad
entre Venezuela y Nueva Granada, de ahí que el nuevo Estado de Colombia pudiera ofrecer
mayor atracción e interés por parte de las naciones.

Desde su instalación, el 15 de Febrero de 1819, Bolívar había recomendado al Congreso de


Angostura el establecimiento de unas bases políticas y administrativas que condujeran, una vez
liberadas las provincias del dominio colonial español, a la unión colombiana y la creación de un
marco constitucional que representara los intereses de los pueblos y defendiera los principios,
derechos y deberes que consolidaran los hechos victoriosos de las armas. Frente a los Estados
interesados en auxiliar a los revolucionarios en su lucha contra España, Angostura y los
representantes elegidos en las provincias libres de Venezuela y de Casanare se constituyeron en
una base fidedigna de los alcances mismos de la lucha anticolonial; Angostura se volvió
asiento de observadores y representantes estadounidenses o británicos.

Uno de aquellos observadores extranjeros, James Hamilton, quedó muy impresionado con la
instalación del Congreso y las pautas trazadas por Bolívar, en este había reconocido a un jefe
político militar de hondos sentimientos liberales, admirador de la tradición constitucional
y de gobierno de Gran Bretaña, experiencia que había recomendado a los legisladores; estos,
por su parte, habían demostrado durante el desarrollo de las sesiones buen sentido, moderación
y liberalismo, en especial aquel que caracterizaba más al Imperio Británico y no al practicado
por los revolucionarios franceses. Con tales testimonios, La Gran Bretaña aparecía de pronto
como un modelo a seguir, como protectora de los derechos del hombre, y como una aliada
necesaria para todos aquellos pueblos que luchan por su libertad.

El balance de Hamilton iba más allá: la unidad de Venezuela y Nueva Granada, como objetivo
del Congreso, traería grandes ventajas a los habitantes del nuevo Estado, que contaría con una
riqueza natural reunida en un solo territorio, con dos mares, abundantes puertos, gran variedad
de climas, riqueza fluvial que favorecía el desarrollo del comercio interno, abundancia en
maderas y minas, una población trabajadora y amistosa y contaría con el dominio de la
comunicación entre el Atlántico y el Pacifico. Hamilton era una prueba del cálculo hecho por
Bolívar, sus informes a los interesados en Gran Bretaña, en cuanto a su capacidad de contraer
deudas y en sus esfuerzos por afirmar un Estado que respondiera a todos los compromisos
internacionales, eran la demostración más exitosa del proyecto político.

Después de Boyacá y de la proclamación de la Ley Fundamental de la República de Colombia,


Bolívar consideró oportuno enviar nuevos representantes a Estados Unidos y Europa, en busca
de apoyo político y empréstitos para continuar con la empresa libertadora; Francisco Antonio
Zea, figura de gran peso en el desarrollo de las sesiones del Congreso, fue comisionado al
exterior, mientras apoyaba la actividad de los enviados Peñalver y Vergara a Londres, quienes
estaban negociando un empréstito a nombre de la República. Bolívar había hecho las mismas
consideraciones de Hamilton sobre 105 positivos efectos de la proclamación de un solo Estado.

El año 1819, en el norte de Suramérica, fue un paso definitivo en las luchas anticoloniales de
105 revolucionarios hispanoamericanos; construyó un bastión republicano que desplazaría
fuerzas que encerrarían la resistencia realista en Perú, y que aunque terminarían colisionando
con los intereses locales y con los proyectos rivales del imperio del Brasil y las Provincias
Unidas del Río de La Plata, apoyaron los éxitos militares conseguidos por José de San Martín y
Bernardo O´Higgins, quienes en una acción intrépida a través de los Andes y desplazándose
desde Buenos Aires, baluarte de la revolución del Sur, invadieron a Chile y derrotaron a los
españoles en Maipú, en 1818. Desde Angostura, la revolución cobraba cada vez más una
dimensión Continental, cuya defensa hacia el futuro descansa en la cooperación y solidaridad
entre los revolucionarios. En una primera instancia, la fundación de la República de Colombia
aparecía a los ojos de Bolívar como la garantía de la Independencia de América del Sur.

1819 cerró una fase de las luchas políticas revolucionarias en Colombia. Le esperaba un
camino sembrado de Controversias y dificultades en el proceso de construcción de un Estado
independiente.

2. ACONTECIMIENTOS IMPORTANTES DE LA GRAN COLOMBIA.

La ley de la Gran Colombia fue recibida en Santa Fe con recelo, pues, como analiza el
historiador Enrique Otero D'Costa, la unión de las dos repúblicas no podía verificarse legalmente
sino por acuerdo de sus congresos, y además implicaba el sometimiento de la Nueva Granada al
gobierno de Venezuela. El Vicepresidente Santander decidió entonces someterla a la aprobación
de una asamblea política encabezada por la Corte de Justicia el 12 de febrero de 1820. Más tarde,
el Congreso de Cúcuta, en el cual estaban representadas las dos naciones, por ley votada el 12 de
Julio de 1821 y sancionada el 18, ratificó la de Angostura, con lo que quedó perfeccionada La
República de Colombia o Gran Colombia, como se le suele llamar últimamente, para
diferenciarla de la 1886.

Por esta ley de 1819 se dividió la República en tres departamentos; Venezuela, Cundinamarca
( o Nueva Nueva Granada) y Quito, y se suprimieron las palabras Nueva Granada y Santa Fe.
Pero Quito aún no tenía ni asomos de ser república y tampoco estuvo presente en angostura ni en
Cúcuta El primer Congreso de La Gran Colombia se reunió en esta ciudad el 6 de Mayo de 1821
bajo la presidencia interina de don Antonio Nariño, que acababa de llegar de los presidios de
Cádiz, donde pasó cinco años. Un mal recibimiento le hicieron los diputados, hasta el extremo de
ofender su dignidad y su grandeza histórica, al hacerle varias acusaciones, como la de no haber
pagado los diezmos que debía en 1794, pues está comprobado que sí lo hizo, según recibos de
pago; de haberse entregado al enemigo en Pasto el 10 de Mayo de 1814, cuando fue apresado al
ser traicionado y quedar solo; y de no merecer la senaduría para la que lo había elegido la
provincia de Bogotá por haber estado ausente del país más de tres años, cuando padeció no tres
sino cinco años de prisión por servir a la patria. Nariño rebatió estos cargos en forma rotunda y
estruendosa en su célebre Discurso ante el Senado, el 15 de Mayo de 1823 en Bogotá.

El congreso de Cúcuta votó la Constitución de la república el 30 de Agosto de 1821, sancionada


por Bolívar el 6 de Octubre. Este había tomado posesión del cargo de Presidente el día anterior e
hizo lo propio el general Santander, que venía encargado del mando y decidió seguirlo para que
Bolívar se dedicara a dirigir la guerra emancipadora

Durante la Gran Colombia se consolidó la independencia de la Nueva Granada y de Venezuela, y


se ganó la de Ecuador con la llegada del General Sucre a Guayaquil en 1821 y su victoria lograda
en Pichincha el 24 de Mayo de 1822, en desarrollo del plan proyectado por Bolívar tres años
antes. Se obtuvo la Independencia del Perú con el ejército grancolombiano comandado por
Bolívar y Sucre, y se consolidó definitivamente la de Sudamérica con las batallas de Junín el 6
de Agosto, y de Ayacucho el 9 de Diciembre de 1824, ésta última la más grandiosa de las
batallas libertadoras del Nuevo Mundo, en la que combatieron casi 20.000 hombres. El realismo,
la nobleza peninsular y la criolla se habían concentrado en el Perú, país que no tuvo 20 de Julio y
por eso vino a darse allí este enfrentamiento.

Consecuencia de esta victoria fue la creación de la República de Bolivia en 1825, en lo que era el
alto Perú, Audiencia de Charcas, por voluntad de sus propios habitantes, que no quisieron seguir
sujetos al gobierno de Lima.

Durante la Gran Colombia, sus gentes se volvieron antihispanas, renegaron de su ancestro racial y
cultural, quisieron borrar el nombre de España y abrieron las puertas del país y de su corazón a
Inglaterra y Francia, padrinos de su libertad, cuya influencia, que se venía dando desde los
últimos años del Siglo XVIH, sería ahora apabullante y se impondría a través de los vehículos de
la cultura y la civilización.

Otros acontecimientos importantes de este período fueron:

El reconocimiento de Colombia como República por los Estados Unidos en Abril de 1822,por
Gran Bretaña el 1 de Abril de 1825, y por los Países Bajos el 1 de Mayo de 1829.

- La Constitución orgánica de Bolivia, que Bolívar redactó en 1825 en Lima, creada el 6 de


Agosto de 1825 y terminada en Marzo de 1826, fue presentada al Congreso de Bolivia el 25de
Mayo, votada el 6 de Noviembre y sancionada el 19 por el presidente general Sucre.

4. La anexión de la provincia de Panamá a Colombia el 28 de Noviembre de 1821.

5. DISOLUCIÓN.

Aunque casi todo unía a las Naciones de las cuatro Repúblicas propuestas por Miranda y por
Bolívar, hubo algo que las separó profundamente que fue su propia naturaleza, su nacionalismo.
La Gran Colombia fue la unión militar de tres países para hacerle la guerra a un enemigo
común; pero desaparecido éste, volvieron las armas contra sí mismos.

Varias fueron las causas de la disolución de la Gran Colombia; Las preferencias de Bolívar por
los venezolanos y la imposición mayoritaria de éstos en el gobierno de la Nueva Granada; la
enemistad de José Antonio Páez, hacia el Vicepresidente Santander, la condena del venezolano
coronel Leonardo Infante por la Corte de Justicia de Bogotá, que provocó la protesta e intriga del
abogado Miguel Peña, quien se trasladó a su país a sublevar a Páez y demás jefes contra la
Nueva Granada, y la persecución contra el Almirante José Padilla.

Por parte de Bolívar, incomodó su propuesta para reformar la Constitución de Cúcuta antes del
plazo fijado; su intento de imponer la Constitución Boliviana, que contenía principios
monárquicos y antidemocráticos; su procedimiento de crear juntas electorales para implantar su
dictadura; la Convención de Ocaña de 1828, que dividió profundamente a los bolivarianos y
santanderistas; la destitución del Vicepresidente Santander el 14 de Noviembre de 1826; la
dictadura de Bolívar el 27 de Agosto de 1828; la conspiración del 25 de Septiembre de este año;
su enemistad con Santander, la carta de Páez a Bolívar el 1 de Octubre de 1825 proponiéndole
que se coronara rey; su proyecto de la Confederación de los Andes como preámbulo de la
monarquía; las gestiones monarquistas del Consejo de Ministros de Bogotá en 1829 y sus
propuestas a Bolívar para que aceptara la monarquía, y la búsqueda de un príncipe europeo para
sucederle. Efecto político inmediato causó la sublevación del general José Antonio Páez en
Valencia, el 30 de Abril de 1826, contra el gobierno de Bogotá y la del Vicepresidente Santander
en contra del mismo Bolívar, que concluyó con la proclamación de separación definitiva el 25
de noviembre de 1829, cuya Constitución se votó el 23 de Noviembre de 1830; la separación
de ecuador, decretada el 13 de mayo de 1830 bajo el mando del venezolano Juan José Flores; la
sublevación de los generales José María Obando Y José Hilario López, en Octubre de 1828,
contra Bolívar, y la del general José María Córdova, en Septiembre de 1829, y la separación de
la Provincia de Panamá, como conclusión, el 26 de septiembre de 1830, bajo la comandancia del
panameño general José Domingo Espinar.

En Valencia (Venezuela), en 1829, el triunvirato formado por los Generales José Antonio Páez y
Carlos Soublete y el abogado Miguel Peña, se sublevó contra el libertador. El 23 de Noviembre
el Congreso venezolano lo declaró indigno, le embargó sus bienes y lo desterró del país.
Finalmente, el Congreso de Valencia, del 2 de junio de 1830, dirigió una comunicación al de
Bogotá informándolo de lo anterior y notificándole que mientras Bolívar estuviera en Nueva
Granada, Venezuela no tendría relaciones con Bogotá.
Pero ya nuestro Congreso, por decreto de 9 de mayo de 1830, lo había declarado benemérito de
la patria y le había asignado una pensión vitalicia de treinta mil pesos anuales. Por su parte el
Ecuador le abrió sus fronteras y su corazón, y Gran Bretaña estaba lista a escoltar su exilio o su
sepelio.

El Congreso Admirable de 1830, que Bolívar había instalado el 20 de enero, votó el 5 de mayo
una nueva Constitución para la Gran Colombia, que el gobierno de Bogotá en vano trató de hacer
reconocer en Venezuela. La Gran Colombia ya estaba prácticamente disuelta. Bolívar en el ocaso
y la agonía, y la nación sumida en la anarquía, tal como lo previo el mismo libertador.

6. Santander y Bolívar.

Ya para entonces, Santander y Bolívar habían llegado a un punto de conflicto abierto. El primero
no estaba de acuerdo con el modelo constitucional boliviano que tanto él como la mayoría de los
ciudadanos de tendencia liberal, consideraban una forma de monarquía disfrazada y una traición
a los principios republicanos por los que habían luchado contra España. Asimismo, Santander
encontró el comportamiento reciente de Bolívar en Venezuela, como una equivocación, por decir
lo menos. Los colaboradores cercanos al vicepresidente, de común acuerdo, emprendieron una
amarga campaña en el Congreso y la prensa en contra de Bolívar, por haber tratado de subvertir
las instituciones de la nación. Bolívar estaba ofendido por la crítica y culpó a Santander por su
<<ingratitud aleve <<. Estaba aún más irritado por el comportamiento ambivalente de Santander
ante el amotinamiento de la Tercera División colombiana, que Bolívar había dejado atrás en
Lima. En enero de 1827, la Tercera División derrocó a sus comandantes designados, regresó al
Ecuador, y allí proclamó su intención de castigar a todos aquellos que habían estado ofreciendo
poder dictatorial a Bolívar. Santander decidió considerar el amotinamiento más como un aliado
potencial en la causa del constitucionalismo.

Bajo estas circunstancias, Bolívar suspendió toda correspondencia personal con su vicepresidente
y a mediados de 1827, resolvió regresar a Bogotá para tomar una vez más el control del gobierno
central y así dar fin a las actividades <<subversivas>> de la facción política de Santander.

Al acercarse Bolívar a Bogotá, muchos de los amigos de Santander corrieron a buscar refugio
bajo la creencia de que el Libertador pretendía establecer una dictadura cruel, sin demora; pero
estas sospechas probaron ser infundadas. Como mucho algunos liberales sufrieron abusos físicos
en las calles de Bogotá, a manos de los seguidores militares de Bolívar. Más aún, hacia finales
del año Santander pudo no sólo lograr una posición en la Convención de reforma constitucional
que se acercaba, sino que logró llevar con él a la victoria a un número apreciable de sus
adherentes.

La facción bolivariana había sido, en apariencia demasiado confiada para ejercer la presión que
hubiera podido usar en beneficio de los candidatos oficiales. Santander tenía, apenas una minoría
del total de los delegados, pero los seguidores intransigentes de Bolívar, aquellos quienes estaban
comprometidos en la reorganización de la Gran Colombia, de acuerdo con sus ideas favoritas,
eran también una minoría.

No es fácil, en esta fecha, distinguir las fuentes de apoyo de las facciones políticas rivales. En la
historiografía colombiana antigua se acostumbró durante mucho tiempo, a mirar a los seguidores
de Santander como el núcleo que dio origen al subsecuente partido Liberal, y a asegurar lo
mismo de los seguidores de Bolívar en relación con el partido conservador colombiano.
Esta posición respecto del origen de los partidos políticos colombianos es inexacta. Hay que
recordar que tanto el Libertador como Santander, fueron siempre entusiastas seguidores de los
postulados de la Francia revolucionaria y convencidos luchadores por las ideas libertarias. Como
es de conocimiento, el primer Bolívar fue firme partidario del federalismo, etiqueta que en la
segunda mitad del Siglo XIX identificaría entre los colombianos a los Liberales. En otras
latitudes, como Argentina, la etiqueta fue a la inversa, pues los Liberales fueron centralistas y los
conservadores federalistas. Por lo tanto, no es la controversia centralista- federalista la que define
un carácter liberal o conservador.

Ya en 1821, cuando se celebró la Convención de Ocaña, Bolívar había variado su posición inicial
y se inclinaba por el centralismo. Es decir existen autores que pretenden utilizar la rivalidad entre
los dos próceres para explicar el origen de los partidos tradicionales colombianos y se apoyan
ampliamente en el autoritarismo que el Libertador desplegó al pretender imponer la Constitución
Boliviana y tomarse el poder después de la convención de Ocaña, frente a la posición legalista y
constitucional del general Santander cuyos partidarios se consideraban miembros del partido de
la constitución, y que algunos llamaron liberales, en oposición a los bolivarianos.

Por otra parte, no se puede desconocer que algunos personajes conspiraron contra la vida de
Bolívar, como Mariano Ospina Rodríguez, fueron abanderados del ideario Conservador, al paso
que grandes amigos del Libertador como Tomás Cipriano de Mosquera abrazaron la causa
Liberal.

Por consiguiente, es mucho después de la muerte del Libertador, probablemente como


consecuencia de las divisiones que surgieron durante el gobierno de Santander ( 1832- 1837), que
se configuraron los partidos políticos en Colombia.

En los últimos años, algunos historiadores revisionistas le han dado un vuelco a la interpretación
tradicional, mostrando a Bolívar como el más <<popular>> de las dos figuras, dedicado a los
intereses de las masas trabajadoras, mientras Santander es presentado como un campeón de la
<<oligarquía>> neogranadina, empeñado en destruí a Bolívar, porque su amplia influencia
personal estorbaba una serie de intereses creados. Este punto de vista se convirtió en un artículo
de de fe entre los miembros de izquierda colombiana, que así podía reclamar como suyo la
obra del más notable de los héroes de América Latina. Sin embargo esto no tiene ningún
fundamento en los hechos.

Santander gozaba del apoyo de un significativo número de comerciantes y profesionales, en


especial de aquellos que tenían nexos con el oriente de la Nueva Granada, su propia región natal,
y de Antioquia. Si acaso eran <<oligarcas>>, lo eran de segunda clase, que buscaban ventajas en
cualquiera de las oportunidades abiertas por la Independencia para mejorar su propia posición.
Por otro lado, las élites sociales y económicas de Bogotá, Cartagena y Popayán tendían a
alinearse más con Bolívar, quien, al mismo tiempo, tenía el apoyo mayoritario de los militares,
cuyos comandantes principales eran venezolanos como él, y de la iglesia, que estaba preocupada
por la asociación de Santander con el anticlericalismo incipiente. El apoyo del clero es, además,
el eslabón más obvio entre la facción bolivariana y el posterior partido Conservador colombiano.

Es imposible asegurar quién gozaba más de la simpatía de las clases trabajadoras. Muchos de
estos últimos ni siquiera tenían el derecho al voto y es muy poco probable que estuvieran
interesados en las rivalidades de la clase política. Aunque parece que aquellas que respaldaban a
Santander tenían más éxito en conseguir el apoyo de las clases bajas. Santander mismo se esforzó
mucho por lograr su apoyo, hasta el punto de utilizar, en forma oportunista, la vestimenta sencilla
y el lenguaje desabrochado de las masas populares al mezclarse con ellas en reuniones políticas.

Tanto él como su gente fueron considerados por los bolivarianos como simples agitadores
demagogos, y el hecho de que siempre tuvieran en su corazón los intereses de las masas es algo
que tal vez se pueda cuestionar. Los programas de reforma que promovían estaban llamados a
debilitar muchas de las estructuras tradicionales que ( presumiblemente) oprimían a las masas,
pero su firme compromiso con los conceptos liberales del siglo XIX, sobre la iniciativa privada y
el laissez faire, significaba que, a la larga, no pretendían que el Estado tomara de la mano a las
masas para ayudarles a surgir. Los pobres y los oprimidos serían, en cambio, abandonados a su
propia suerte para que mejoraran su situación de la forma que pudieran.

De cualquier modo, es significativo el hecho de que los pocos líderes en la Nueva Granada que
tenían arraigo político entre las masas se encontraban por cualquiera que fuera la razón en el
campo de Santander y no en el de Bolívar. Uno de estos fue el almirante José Prudencio Padilla,
el héroe naval, que siendo el mismo un pardo reunió un grupo de seguidores entre la población de
la clase baja de Cartagena, en contraste con la élite socio-económica, que en su mayoría apoyaba
a Bolívar. Otro fue el coronel José María Obando, emparentado por una línea ilegítima con las
primeras familias de Popayán, quien desde sus primeros días de luchador de guerrillas en la
guerra de independencia (primero aliado de los realistas y luego con los patriotas) había
construido una fuerte red de seguidores personales en el suroccidente. La popularidad de Obando
se basaba en parte en su carisma personal, y en parte en la existencia de resentimientos sociales y
rivalidades regionales que podía explotar. Obando ya se había enfrentado con Bolívar durante la
lucha por la independencia y ahora estaba comprometido con la causa de Santander.

Sin embargo, a pesar de lo que pudieran haber sido las fuerzas detrás de Bolívar y de Santander,
ninguno de los grupos logró reclamar una mayoría operacional en la convención constitucional,
que por fin se inició en abril de 1828. Había grupos de independientes y había una banda de
venezolanos regionalistas que había peleado contra Santander, pero que estaba decidida a
socavar, de cualquier manera, la administración central, a pesar de que esta estaba encabezada
por su coterráneo venezolano, Bolívar. Aunque su verdadera preferencia habría sido la
separación, tomaron una posición a favor del federalismo y, sobre esta base, formaron una
curiosa alianza con las fuerzas de Santander, quien no había sido federalista durante su actuación
como ejecutivo en jefe de la Gran Colombia. Reducido a tener un rol titular como vicepresidente
y enfrascado en una lucha política con Bolívar, a quien ahora calificaba como el supremo
<<perturbador>> de la república, vio en el federalismo una forma de debilitar el mando que
Bolívar ejercía sobre la nación. Esta alianza de extraños asociados logró la redacción de una
nueva constitución, que era federalista de hecho, si no de nombre. Entonces se dispersó la
convención; los últimos fervientes bolivarianos, quienes habían estado librando una batalla
perdida para fortalecer al poder ejecutivo nacional, se retiraron y fue imposible alcanzar un
quórum para la votación final.

7. LA DICTADURA DE BOLÍVAR. ( 1828- 1830)

Cuando las noticias del fracaso de la convención llegaron a Bogotá, se llamó de improviso a una
asamblea de notables, para determinar qué pasos se debían seguir. En términos legales la
respuesta era sencilla: como el movimiento para renovar la Constitución había fracasado, aquella
de 1821 permanecía técnicamente en vigor, tal como fue concebida.. A pesar de esto, la facción
bolivariana no estaba inclinada a ceder tan fácil. Por lo tanto, la Asamblea de Notables, a la cual
controlaba, le ofreció a Bolívar poderes dictatoriales en junio de 1828, para <<salvar a la
Patria>>. Reuniones similares se efectuaron por todo el país y, como lo afirmó un comandante
militar, él deseaba tener una proclamación como la de Bogotá<<… aunque cueste sangre>>. Y
costó sangre en unos pocos casos, pero no con frecuencia. A estas alturas, es probable que una
mayoría de los colombianos que reflexionaban sobre el asunto creyeron que en realidad convenía
que Bolívar<< salvara la república>> por el medio que él considerara necesario. A pesar de sus
otras fallas, la dictadura ofrecía la esperanza de una mayor tranquilidad pública de la que había
gozado la república, y Bolívar estaba dispuesto a hacer el ensayo. El Libertador se había tornado
algo pesimista acerca del futuro, y dudaba de que la unión se pudiera mantener por mucho más
tiempo, por lo menos, pensaba, sería necesario darle algo de estatus especial tanto a Venezuela
como Ecuador.

Sin embargo, habiendo asumido los poderes dictatoriales, se lanzó y trató de resolver los
problemas nacionales más urgentes, por medio de la rapidez y la visión militares, y uno de sus
principales intereses en este aspecto fue el de contrarrestar los errores que que habían cometido
los reformadores apasionados, desde la época del Congreso de Cúcuta.

Surgieron decretos dictatoriales sobre cuanto tema fuera posible, restaurando monasterios,
subiendo los impuestos a las importaciones, dándoles privilegios especiales a los militares y aun
reviviendo el tribunal indígena. Esta regresión de las reformas liberales había comenzado aún
antes de la proclamación de la dictadura, mediante medidas tales como la restauración del
impuesto colonial a las ventas, o alcabala ( hecho por el Congreso por sugerencias de Bolívar,
después de su regreso de Lima a Bogotá) y la eliminación de Bentham del Curriculum
(decretado por el mismo Bolívar en 1828). Pero la reacción conservadora no fue avasalladora
sino hasta después de que Bolívar se convirtiera en dictador. Uno de los pocos pasos que se negó
a dar para tratar de apaciguar a los conservadores enfadados, fue el de debilitar la ley de
manumisión de 1821, como lo demandaba un amplio sector de hacendados y dueños de minas.
En algunos casos es probable que Bolívar sintiera desagrado personal por las medidas que
tomaba pero las sentía necesarias para la consolidación del orden el cual se había convertido en
su prioridad principal.

En esta reacción contra las medidas de los años posteriores a la independencia, Bolívar no estaba
por fuera de una tendencia mucho más amplia en la América Latina, donde los gobernantes,
desde México hasta Argentina, estaban reduciendo sus ambiciones de cambio, debido a que
afrontaban mayores tensiones de las esperadas en el cuerpo político, y a que sus esperanzas
originales de recursos materiales no se realizaban.

La Dictadura era, en general, una dictadura moderada, aunque la autoridad del dictador tenía que
ser ejercida, a nivel local, por militares o civiles, cuya mayor calificación era la fidelidad al
Libertador, en lugar de la habilidad ejecutiva o el afán del bienestar público. A Páez se le
confiaron amplios poderes en Venezuela, a cambio de su promesa de eterna lealtad, aunque en la
práctica actuó más como un potentado independiente que como agente de Bolívar. Los oponentes
al régimen no fueron incomodados personalmente por sus creencias políticas, sin embargo, la
prensa liberal dejó de existir bajo el desagrado oficial y los partidarios declarados de Santander
fueron entresacados de los puestos gubernamentales. Santander mismo descubrió que su
posición como vicepresidente fue abolida de un plumazo, mientras Manuela Sáenz, la amante de
Bolívar, quien permanecía con él en el palacio presidencial, animó una fiesta representando un
simulacro de una ejecución de Santander (un paso poco calculado para ganarse de nuevo la
oposición).
7. LOS GRUPOS POLÍTICOS EN LA DÉCADA DEL TREINTE.

En los años que siguieron a la disolución de la Gran Colombia surgieron los problemas del
liderazgo político entre el caudillismo militar y el civilismo, así como entre bolivarianos y
santanderistas, ministeriales y liberales, centralistas y federalistas, y otros.

Los caudillos militares, que en su mayoría lucharon en la guerra de la independencia,


manifestaron su convicción en el papel providencial de los << padres de la patria>>o <<
héroes>>, para el establecimiento del orden en la consolidación nacional. Destacamos la acción
política de los militares José María Obando, Tomás Cipriano de Mosquera, Pedro Alcántara
Herrán, José Hilario López, Salvador Córdova, Juan José Neira, Juan José Reyes Patria y otros,
que conformaron una especie de <<herocracia>> de caudillismo militar.

Por su parte, los grupos políticos civilistas, que eran abogados e ideólogos granadinos,
enfocaron sus ideales hacia el fortalecimiento de un estado de Derecho, regido por la
Constitución y por las leyes, y de una sociedad democrática, legalista y libre. Destacamos la
acción de los civilistas José Ignacio de Márquez, Ezequiel Rojas, Vicente Azuero, Mariano
Ospina Rodríguez, José Eusebio Caro, Florentino González, francisco Soto y otros.

En la Convención de Ocaña de 1828 se profundizaron las polémicas políticas entre los partidarios
de las ideas autoritarias del Libertador y los civilistas liberales, partidarios de las instituciones
democráticas liberales, con la más perfecta división de los poderes y sin autoritarismos y demás
formas dictatoriales.

El grupo político de los bolivarianos surgió en defensa de las ideas políticas del libertador Simón
Bolívar. Sus simpatizantes fueron llamados << dictatoriales >> o <<serviles>>. Para ellos, la
política debía llevar a una estabilidad del Estado, a una administración eficiente y a un orden, aun
cuando ello exigiese la exaltación del poder ejecutivo para restablecer la normalidad y detener los
ímpetus anárquicos de las naciones recién independientes.

El grupo político de los <<civilistas>> o <<constitucionalistas>> se manifestó partidario de la


Constitución y de las leyes contra todo intento de monarquía o dictadura. Fueron orientados por
Francisco de Paula Santander y Vicente Azuero, quienes plantearan las ideas liberales para la
orientación del Estado, la delimitación estricta de los poderes ejecutivo , ejecutivo y judicial, sin
la supremacía de ninguno, la defensa de la libertad, los derechos individuales y el respeto a la
Constitución y las leyes. Ellos preferían la desintegración de la Gran Colombia, a la tiranía y el
despotismo; el respeto a las leyes, antes que el autoritarismo. Se enfrentaron a las tesis del
libertador sobre la autoridad y el orden para la estabilidad de la República.

Los civilistas o liberales, llamados también constitucionalistas, se fraccionaron a su vez en dos


líneas políticas: los liberales progresistas seguían las ideas de Santander y Azuero, buscaban una
reforma a la Constitución de Cúcuta dentro de la legalidad y se oponían a la implantación de la
constitución bolivariana a los intentos dictatoriales del Libertador bolívar. Los liberales
moderados se agruparon en torno a los principios de José Ignacio de Márquez y permanecieron
Fieles a la constitución de Cúcuta, considerando necesario modelar la República sobre las bases
de la conciliación y la fraternidad, y contra los odios y rencores.
º8.GOBERNANTES DE LA GRAN COLOMBIA.

Simón Bolívar, Presidente Titular (1819-1827)


Francisco de Paula Santander Vicepresidente (1819- 1827)
Simón Bolívar Dictador.(1827- 1830)
Joaquín Mosquera. 1830.
Domingo Caicedo. 1830
Rafael Urdaneta. 1830

9.EL CONGRESO DE PANAMÁ. El Congreso Anfictiónico de Panamá fue la culminación del


pensamiento internacionalista de Bolívar, cuya visión en este sentido competía con la de los
monarcas europeos; fue también la concreción de la doctrina bolivariana, fundamento del
derecho internacional americano.

Podría verse un remoto principio en el Tratado de Alianza de los Gobiernos de Cundinamarca y


Venezuela del 7 de Junio de 1811, el primero de América, que apenas quedó escrito. Pero su
antecedente ideológico fue la Carta de Jamaica de 1815, de la cual derivó todo lo que surgió en el
continente sobre la materia.

Desde 1812, Bolívar había tenido la idea de reunir una asamblea de plenipotenciarios de las
naciones hispanoamericanas para luchar contra España, y así lo anunció el 12 de Junio de 1818
al gobierno de Buenos Aires.

En 1822, cuando ya tenía las gestiones adelantadas ante los Estados Unidos, invitó a México,
Perú, Chile y Buenos Aires a un Congreso en Panamá" que nos sirve de consejo en los grandes conflictos.
“De punto de contacto en los peligros comunes de fiel intérpretre de los tratados
públicos cuando ocurran dificultades y de conciliación".
Éste no se llevó a efecto, pero sirvió para iniciar en Colombia una política de acercamiento con
las naciones sudamericanas, mediante la celebración de tratados, misión que se encargó al
plenipotenciario Joaquín Mosquera, quien celebró los siguientes: con Perú el 6 de Junio de 1822
sobre liga y confederación; con Chile el 21 de Octubre del mismo año en igual sentido y con la
provincia de Buenos Aires o del Plata el 8 de Marzo de 1823.

Otros se hicieron con México el 3 de Diciembre de este año también sobre liga y confederación.
El que se realizó con los estados Unidos el 3 de Octubre de 1824, versó sobre temas de amistad,
comercio y navegación, y con Centroamérica el 15 de marzo de 1825.

El 7 de Diciembre de 1824, desde Lima, en vísperas de la batalla de Ayacucho, se renovó la


invitación a un Congreso en Panamá, que sesionó del 22 de Junio al 15 de Julio de 1826, al que
asistieron los plenipotenciarios de Colombia, Perú, México, y Centroamérica y como
observadores Gran Bretaña, los Estados Unidos y los Países Bajos. Su obra concluyente fue un
tratado de Liga Y Confederación.

Se dispuso continuar las sesiones en la villa mexicana de Tacubaya, a donde llegaron a


comienzos de Enero de 1827 los delegados de Colombia, Centroamérica y México y los
observadores de los Estados Unidos y Gran Bretaña. Pero no pudieron sesionar pues, al no haber
ratificado los respectivos congresos nacionales el Tratado de Panamá, no había para qué seguir
celebrándose, por lo que se disolvió en 1828. Sus conclusiones no tuvieron aplicación inmediata
Muerto Bolívar cayó en el olvido y tanto su pensamiento y su doctrina sólo la historia los ha
recogido y los mantiene enhiesto como un ideal que sigue inspirando la política de unidad
americana y su derecho internacional que ha alcanzado, no obstante, un desarrollo sorprendente.

Quien recogió la bandera americana ondeada por Bolívar en la Carta de Jamaica el 6 de


Septiembre de 1815 fue el presidente de los Estados Unidos James Monroe en su declaración del
2 de Diciembre de 1823, conocida con el nombre de Doctrina Monroe, que tuvo aplicación
inmediata y sirvió de base para el ulterior desarrollo de su política internacional.

Inspirado en el Congreso de Panamá, en 1847 se celebró en Perú un Congreso cuyo objeto fue
rechazar las invasiones; en 1864 hubo otro en el que se pactó la alianza armada de los países del
Pacífico suramericano para hacer frente a los ataques de la flota española en su último intento de
reconquista; en 1877 y 1888 se reunieron congresos jurídicos en Lima, Buenos Aires y
Montevideo. Finalmente, los Estados Unidos retomaron de nuevo la idea bolivariana, y por Ley
del 24 de Mayo de 1888 se autorizó al presidente para convocar a los países americanos a una
conferencia en Washington, que se reunió el 2 de Octubre de 1889, con la que nació una nueva
concepción de la doctrina bolivariana: el Panamericanismo.

NOTAS.

1.BUSHELL DAVID. Traducción de Santiago Samper. Círculo De Lectores S. A. Biblioteca EL TIEMPO.


Historia 2. Bogotá 2007.

2.OCAMPO LÓPEZ JAVIER, Círculo De Lectores S.A Biblioteca EL TIEMPO, Historia 2. Bogotá 2007.

BIBLIOGRAFÍA.

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GROOT, JOSÉ MANUEL, Historia de la Gran Colombia. Historia Eclesiástica y civil de la Nueva Granada
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VELANDIA ROBERTO, GERARDINO ROJAS ALBERTO Y OTROS. Thema Colombia. PROLIBROS


LTDA, Santafé De Bogotá, D. C, Colombia.

JARAMILLO URIBE JAIME, RUIZ JORGE ELIÉCER Y OTROS. Manual De Historia De Colombia. Pro
cultura S. A. Tercer Mundo Editores. Bogotá.
COMPILACIONES DE HISTORIA POLÍTICA DE COLOMBIA.

CAPITULO IV.

TEMAS.

I.LA NUEVA GRANADA.

1. Creación De La Nueva Granada.

2. Contrarrevolución.

3. La Nueva Granada Y La Constitución de 1832.

4. La Ley Fundamental de1831.

5. La Constitución de 1832.

6. Santander En El Exilio y El Restablecimiento De Sus Derechos y Honores.

7. Santander Presidente De La Nueva Granada.

8. El Gobierno Del Vicepresidente Márquez.

9. El Gobierno De Francisco De Paula Santander.

10. Gobierno Del Presidente José Ignacio Márquez.

11. Muerte De Francisco De Paula Santander.

12. La Primera Guerra Civil.

13. Las Elecciones De 1840.

14. Las Nuevas Mentalidades En La Sociedad De La Nueva Granada.

15. La Mentalidad Militar o <<Heretocracia>>

16. La Mentalidad Civilista De Los Intelectuales Granadinos.

17. El Benthamismo Político.

18. Relaciones Con La Santa Sede.

19. Las Polémicas Político Religiosas.


INTRODUCCIÓN.

El Congreso Admirable, instalado por el Libertador el 20 de enero de 1830, fue el hecho agónico
de la Gran Colombia; Bolívar, agobiado no tanto por su enfermedad cuanto por la ingratitud y las
afrentas que se le hicieron, vio allí cómo le negaban el voto y elegían presidente a otro; sus
amigos íntimos luchaban por imponerlo y sus enemigos por alejarlo del poder.

El 4 de Mayo se eligió a Joaquín Mosquera y como vicepresidente al general Domingo Caicedo y


Sanz de Santamaría, que por ausencia de aquel asumió el mando. El día 8 de mayo Bolívar salió
rumbo a la Costa y la capital quedó libre de su presencia y sumida en la anarquía. A comienzos
de Agosto pasó por Bogotá el Batallón "Callao" procedente de Lima, al mando del coronel
Florencio Jiménez, con destino a su país, Venezuela, lo que aprovecharon los bolivianos y
enemigos del gobierno de Caicedo para sublevarlo contra éste. Vencidos los gobiernistas en un
primer encuentro en Zipaquirá, se reunieron más fuerzas bajo el mando de Jiménez;
propuestas a derrocarlo, avanzaron sobre Bogotá y, en el sitio de El Santuario, por los lados de
Puente Grande hacia Funza, dieron batalla a las tropas del gobierno al mando del coronel Pedro
Antonio García, a quien derrotaron.

De esta Victoria surgió la dictadura del venezolano, Rafael Urdaneta, que hacía años estaba en
Bogotá y fue presidente del consejo de guerra que sentenció a muerte al almirante Padilla, al
coronel Guerra e inclusive al general Santander. Al asumir el mando invitó a Bolívar para
entregárselo, pero éste se negó a servir de intermediario para no acusar peores males a la
República.

Una avalancha de protestas se levantó contra Urdaneta. Varias provincias declararon su


separación de la Nueva Granada y su anexión a los países vecinos, al tiempo que éstos,
valiéndose de tal circunstancia, también buscaban su anexión las de Casanare y Guajira a
Venezuela, que no las aceptó; las de Pasto y Popayán al Ecuador, en tanto que éste gestionaba la
anexión de las provincias de Buenaventura y de otras del Valle del Cauca. Urdaneta impuso
gobernadores venezolanos en nueve de las once provincias granadinas.

Los generales José María Obando y José Hilario López, caudillos del sur, se sublevaron contra el
intruso Urdaneta y, declarados en rebeldía, buscaron la alianza de otros jefes alrededor del
Vicepresidente Caicedo que, en trance de revolucionario por la legitimidad, asumió el mando el
14 de Abril de 1831 en Purificación. Congregados allí los rebeldes formaron un gran ejército y
marcharon sobre Bogotá. Entre tanto, en diversas poblaciones se hacían pronunciamientos y se
levantaban contingentes para luchar contra Urdaneta. Esto le hizo comprender que era
impopular, y ante el avance de Caicedo mandó comisionados a esperarlo en el paso de
Fusagasugá o río Sumapaz; más adelante, en el sitio de juntas de Apulo se firmó la
capitulación y entrega del poder, el 28 de abril.

El 2 de Mayo, en Funza, Urdaneta se declaró cesante, actitud que la posteridad le ha reconocido


con gratitud, pues evitó una guerra civil. , al comprender que no tenía razón para gobernar en un
país que no era el suyo. Restablecido el general Caicedo, Urdaneta y otros venezolanos salieron
del país y los granadinos quedaron dueños de su gobierno, dispuestos a gobernarse por sí
mismos.
I. LA NUEVA GRANADA.

1. CREACIÓN DE LA NUEVA GRANADA. (1832-1840) 1.Tomado de OCAMPO


LÓPEZ JAVIER CÍRCULO DE LECTORES S A. Biblioteca El Tiempo, Historia 2, Bogotá
2007.

Posesionado Domingo Caicedo y Sanz de Santamaría el día 3, convocó a una convención de


las provincias de Nueva Granada para organizarse como Estado independiente, la cual se
instaló el 20 de Octubre y el 17 de Noviembre votó la Ley Fundamental, por la cual "Las
Provincias del centro de Colombia (Gran Colombia) forman un Estado con el nombre de
Nueva Granada". ESTA ES LA LEY CONSTITUTIVA Y ORGÁNICA DE LA
COLOMBIA DE HOY, QUE NACIÓ EL 17 DE NOVIEMBRE DE 1831 CON EL
NOMBRE DE NUEVA GRANADA.

Se eligió en reemplazo de Caicedo al general José María Obando, con lo que el país ganó a
Popayán y a Pasto, hasta entonces anexados al Ecuador y por lo que no figuran como firmantes
de la Constitución orgánica de la Nueva Granada del 1 de Marzo de 1832. El venezolano general
Juan José Flores, presidente de Ecuador, hizo desde entonces la guerra al país, y fue derrotado
siempre que lo invadió.

Lo primero que hizo esta convención fue devolverle al general Santander los derechos políticos,
que en 1828 le habían sido suspendidos a raíz de la conspiración septembrina. Además su
condena a muerte por el consejo de guerra presidido por Urdaneta, le fue conmutada por la de
destierro.

El nombre Nueva Granada posee un gran contenido histórico. En aquel momento fue el
aglutinante de las provincias de la antigua Real Audiencia de Santa Fe, que quedaron dentro de
los límites del Uti possidetis de 1810. Dicha Ley, del 17 de noviembre, creó una república con
las provincias que constituyeron la ^La Audiencia de Santa Fe, luego de la disgregación que
sufrieron dentro de una confederación (la Gran Colombia), que no era centralista ni federalista, y
sólo sirvió para conquistar la independencia y para dar una lección política que enseña que la
patria no puede encamar sino en la propia nación y en el alma de las gentes que la engendraron.

En la convención Nacional de 1831, los congresistas polemizaron sobre el nombre de para el


nuevo Estado, al final prevaleció el nombre de Nueva Granada. La Ley fundamental de 1831
estableció lo siguiente:

Las provincias del centro de Colombia forman un Estado con el nombre de Nueva
Granada: lo constituirá y organizará la presente Convención.

Artículo Segundo: Los límites de este Estado son los mismos que en 1810 dividían el
territorio de la Nueva Granada de las Capitanías Generales de Venezuela y Guatemala y
de las posesiones portuguesas de Brasil; por la parte meridional sus límites serán
definitivamente señalados al sur de la provincia de Pasto, luego que se haya determinado
lo conveniente respecto a los departamentos de Ecuador, Azuay y Guayaquil, para lo cual
se prescribirá por decretos separados la línea de conducta que debe seguirse. (0campo
López Javier Historia 2, Círculo de Lectores S A 2007, Biblioteca El Tiempo)
De esta manera nació el Estado de la Nueva Granada, que corresponde a lo que actualmente es
Colombia.

El nombre de Granada está ligado a la vida de Gonzalo Jiménez de Quesada, antes de llegar a
estas tierras vivió en el reino de Granada en España. En el período de la Conquista, el
adelantado expresó que le dio este nombre como un recuerdo del reino de Granada en donde
vivió y por el parecido entre las dos regiones.

Santander fue el llamado a instaurar la república. Su trayectoria como general de la


independencia era reconocida en grado sumo; su ayuda a Bolívar en la campaña libertadora de
los otros países era más que palpable; su firme posición como civilista era la mejor garantía para
la república. Así se le llamaba" El hombre de las leyes", El fundador y organizador de la
república”. El primer mandatario civilista de América" Bolívar lo llamaba" El mejor
administrador".

Como Vicepresidente de la Gran Colombia Santander la organizó civil y militarmente, al igual


que a la hacienda pública y a la justicia; creó, colegios universidades, un museo y la academia.
Al posesionarse como presidente el 7 de Octubre de 1832, prosiguió el proceso de organización
administrativa y consolidó la unidad nacional con la reincorporación del Cauca. El Congreso
decretó el escudo y la bandera de la nación, se inició la liquidación de la deuda externa con
Venezuela y Ecuador y la definición de límites con los vecinos; se dio el clima propicio para la
formación de los partidos políticos.

La gesta nacional granadina fue protagonizada por una generación procera de militares y civiles,
formados en los campos de batalla de la independencia y en los congresos de Bolívar y los que
ahora entraban a disputarse el liderazgo político. Al dejar los campos de batalla los militares
pasaron a constituyentes, legisladores y estadistas, pues tenían que intervenir en los destinos del
país que habían forjado con su espada y su acción y que no podían entregar gratuitamente a la
nueva generación de sus hijos, inexperta e ignorante de los sacrificios que había costado la
libertad de la que ahora entraban a disfrutar.

2. LA CONTRARREVOLUCIÓN.

Los acontecimientos que siguieron a la independencia y a La Gran Colombia, son propios, del
momento de estabilización y consolidación de la independencia nacional. Es la época del
centralismo político, el constitucionalismo y el proteccionismo económico. En el concierto
ecuménico, pertenecen a lo que suele conocerse como la “contrarrevolución”. Que se mostró
como un movimiento político destinado a perseguir la revolución y recuperar el orden en las
instituciones políticas y económicas anteriores a la vicisitud.

En el Antiguo Continente de creó la Santa Alianza para congregar a las Monarquías europeas
contra las gestas revolucionarias de Occidente. Aparece el Congreso de Viena con la idea, que
considera a los reyes como delegados directos de la Divina Providencia y los propietarios de la
voluntad y soberanía de los pueblos que gobiernan.

La Santa Alianza pensaba que la unidad de las Monarquías, contra las ideas revolucionarias
sería el medio más eficaz para reafirmar la legitimidad real y la sumisión incondicional de
los pueblos a príncipes y reyes.
La contrarrevolución en Europa se conformó como una respuesta a la Revolución francesa y
como fuerza política hacia la recuperación del sistema monárquico. Se esgrimía la
necesidad, de combatir la revolución para estabilizar la sociedad e implantar el orden y
prevenir la anarquía de la revolución.

La Contrarrevolución en América se manifestó como rechazo a los cambios rápidos e


integrales de la revolución de independencia y la búsqueda de la << moderación por
evolución>>, para poder implantar el orden y la estabilidad en las instituciones. Se
consideró fundamental el fortalecimiento del centralismo político-administrativo contra el
federalismo; el autoritarismo gubernamental contra el parlamentarismo; y el proteccionismo
económico, contra el librecambismo. Se restablecieron algunos impuestos coloniales como
la alcabala, los diezmos, los censos, etcétera; se suprimieron o se hicieron lentas algunas
medidas gubernamentales que agilizaban la manumisión de los esclavos y su libertad
absoluta.

En la Nueva Granada, la contrarrevolución se inició en la década del treinta, con el


fortalecimiento del centralismo y el proteccionismo económico; llegó a su plenitud en la
década del cuarenta, cuando desde la Constitución de 1843, se instauró el autoritarismo,
culminó con la revolución socioeconómica de 1850,, que inició el nuevo ciclo revolucionario
de las <<reformas liberales>>. Otra contrarrevolución fue La Regeneración., que hizo la
transición hacia el siglo XX.

3. LA NUEVA GRANADA Y LA CONSTITUCIÓN DE 1832.

La vida política de la década del treinta se definió en su iniciación, cuando el vicepresidente


Domingo Caicedo, encargado de la Presidencia de la República por el Consejo de Estado el
3 de mayo de 1831, convocó la Convención de 1831 para aprobar la Constitución política de
la Nueva Granadina y elegir a los nuevos dignatarios. Se consideró que ante la separación de
Venezuela y ecuador, se había terminado el Estado integrado de la República de Colombia,
llamada generalmente Gran Colombia.

La Convención se instaló oficialmente el 20 de octubre de 1831. Su primer Presidente fue


José Ignacio de Márquez; el Vicepresidente, Francisco Soto y el secretario Florentino
González. A esta convención le correspondió aprobar la Ley Fundamental de La Nueva
Granada, el 17 de noviembre de 1831, la cual fue sancionada el 21 del mismo mes por el
Vicepresidente Domingo Caicedo encargado del poder ejecutivo.

4. LA LEY FUNDAMENTAL DE 1831.

Mediante esta ley Fundamental se creó El Estado De La Nueva Granada; se fijaron límites
del nuevo Estado, siguiendo la tesis del uti possidetis juris, o sea, los mismos que tenía el
Virreinato de la Nueva Granada antes de 1810. Se aprobó que: << No se admitirán pueblos
que, separándose de hecho de otros estados a que pertenezcan, intenten incorporarse al de
la Nueva Granada ni se permitirá por el contrario que los que hacen parte de este, se
agreguen a otros. Ninguna adquisición, cambio o enajenación de territorio se realizará por
parte de la Nueva Granada, sino por tratados públicos, celebrados conforme al derecho de de
gentes, y ratificados y ratificados según el modo que se prescriba en su Constitución.
En la Ley Fundamental de 1831 se aprobó la facultad para establecer pactos con el Estado de
Venezuela, fueran estos de alianza u otros, siempre que <<ellos no se extiendan a renunciar
los derechos de su soberanía>> Aprobó que el Estado de la Nueva Granada << tendrá en
cuenta los compromisos que se hicieron cuando estaban integrados los Estados de Colombia
y reconocerá la deuda que le corresponde pagar en forma proporcional como a los demás
Estados Grancolobianos. En síntesis, la Ley Fundamental de 1831, estableció el principio del
uti possidetis juris, como criterio para delimitar las fronteras nacionales; la aceptación de la
deuda pública, el fortalecimiento de las relaciones exteriores y las teorías sobre la soberanía
del Estado y los poderes públicos.

5. LA CONSTITUCIÓN DE 1832.

Siguiendo los lineamientos del régimen centralista, se aprobó la Constitución política de


1832, la cual fue sancionada por el Vicepresidente José María Obando, encargado del poder
ejecutivo, en marzo de 1832. La Constitución de 1832 introdujo el régimen centralista en la
Nueva Granada, con un Ejecutivo débil, un periodo presidencial de cuatro años, un Congreso
bicameral y un régimen de provincias regido por los gobernadores. El período de los
Senadores fue aprobado de cuatro años y el de los representantes a la Cámara de dos años.
Se incluyó el Consejo de estado como colaborador permanente del poder ejecutivo y se
dieron las primeras bases para la descentralización administrativa de las provincias y los
municipios.

Se crearon las Cámaras provinciales, con caracteres administrativos y políticos. El territorio


de la Nueva Granada quedó dividido en quince Provincias: Antioquia, Barbacoas, Bogotá,
Cartagena, Cauca, Magdalena, Neiva, Panamá, Pasto, Pamplona, Popayán, Socorro, Tunja,
Vélez y Veraguas. Cada provincia estaba regida por un gobernador dependiente del poder
ejecutivo y nombrado por él. Las Cámaras provinciales presentaban al presidente de la
Nueva granada seis candidatos, para que este hiciera la elección.

En la Constitución se pretendió armonizar la tendencia federalista con la centralista, al darles


importancia a las provincias. Mariano Ospina Rodríguez opinó sobre esta Constitución que
era adaptable para las épocas de perfecta paz, pero no para las de crisis nacional y situación
de guerras, por el estilo débil del poder ejecutivo para afrontar las situaciones difíciles.

6. Santander en el Exilio y el Restablecimiento de sus Derechos y Honores.

Con el Decreto del 10 de junio de 1831, el encargado de la Presidencia de La Nueva Granada


general Domingo Caicedo, restableció los derechos, honores y dignidades al general
Francisco de Paula Santander. En la misma forma, la Convención que aprobó la Constitución
de 1832 acordó restablecer todos los honores y dignidades al hombre de las Leyes, quien en
el año 1828 sufrió los rigores de la culpabilidad en la conspiración septembrina, sin
habérsele comprobado nunca su participación. El general Santander fue detenido y llevado a
las bóvedas de Bocachica en Cartagena, y desterrado a Europa.

7. Santander, Presidente de la Nueva Granada.

El 9 de marzo de 1832, la Convención Nacional eligió a Francisco de Paula Santander,


Presidente de la Nueva Granada, hasta cuando empezara el primer cuatrienio constitucional, el 1
de abril de 1833. Esta misma Convención eligió Vicepresidente al jurista José Ignacio de
Márquez.

8. El Gobierno del Vicepresidente José Ignacio Márquez.

Márquez fungió como Presidente encargado hasta el 7 de octubre de 1832. Su énfasis radicó en
las finanzas del Estado y la organización de la instrucción pública. Su administración afrontó el
conflicto con el Ecuador, orquestado por el Venezolano Juan José Flores, presidente del Ecuador,
quien aspiraba a quedarse con el occidente neogranadino, desde Pasto hasta el Chocó, las
provincias de Pasto y Buenaventura se habían incorporado al Ecuador, durante la Dictadura del
también venezolano Rafael Urdaneta.

El Presidente Márquez trató de llevar a Flores a un diálogo que evitara la guerra, nada se logró,
Márquez se vio forzado a declarar la guerra al Ecuador, de acuerdo con el Consejo de Estado, fue
nombrado el General José María Obando para defender los intereses territoriales de la Nueva
Granada contra los interese del Ecuador. Desde Popayán, el general Obando y el ejército
neogranadino se propusieron un plan de defensa del territorio del sur, teniendo en cuenta
principalmente los diálogos con los ecuatorianos, en Pasto e Ibarra. Para llegar a un acuerdo,
Ecuador envió una comisión integrada por José Joaquín Olmedo, Félix Valdivieso y Nicolás
Arteta. La opinión de la dirigencia pastusa era favorable a la reintegración granadina, a pesar de
los esfuerzos de Flores.

Después de varios combates con los ecuatorianos, que ocupaban algunas poblaciones de las
provincias de Pasto y Buenaventura, se llegó al tratado de Pasto, con el que finalizó el conflicto,
el cual fue firmado en diciembre de 1832 cuando ya ejercía la presidencia Santander. Con este
tratado se reincorporaron a la Nueva Granada las provincias de Pasto y Buenaventura, avanzando
la de Pasto hasta Carchi, de igual manera, se estableció el reconocimiento de ambos pueblos
como Estados soberanos.

9. El Gobierno de Francisco de Paula Santander.

Santander se posesionó como Presidente de la Nueva Granada el 7 de octubre de 1832,


juramentado por Vicente Azuero, Presidente del Consejo de Estado. Su Gobierno provisional
culminó el 1 de abril de 1833, se posesionó como presidente en propiedad para el lapso 1833-
1837, como Vicepresidente fue elegido Joaquín Mosquera.

El gobierno del hombre de las Leyes tuvo como peculiaridad, la honestidad, el orden, la justicia,
la economía, la hacienda pública, su ideario político lo caracterizó su indeclinable civilismo, el
Estado de derecho, el apego a las normas constitucionales y las leyes. El espíritu civilista
profesado por Santander se erigió en todos sus esfuerzos hacia el logro de un nuevo Estado
Nacional, trazado como una democracia republicana y en un clima de libertades de pensamiento,
cátedra libre, respeto de los derechos humanos.

Francisco de Paula Santander en su Gobierno de la década del treinta, delineó con sus ideas,
prácticas constitucionales, cumplimiento estricto de las leyes el sendero civilista de Colombia.

Economía y Hacienda Pública.


Santander reglamentó la Hacienda Pública, para minimizar la crisis que se recrudeció a finales de
la Gran Colombia. Equilibró el presupuesto, controló el gasto público, abolió los impuestos de la
alcabala y derecho de explotaciones. Fomentó la industria concediendo ventajas especiales a la
producción de vidrio, hierro, algodón, textiles. Instauró la explotación de las minas de hierro de
Cundinamarca y Boyacá, con concesiones a empresas inglesas y francesas. Fomentó la
agricultura y las exportaciones especialmente el tabaco, algodón y el café. Las primeras
exportaciones de café con destino a los mercados del exterior se iniciaron en 1835. El primer
despacho fue de 2592 sacos de 60 kilos. Este renglón agrícola se convirtió en el principal
producto de exportación.

Las vías de comunicación fue otra prioridad de la administración Santander. Inició con el
Gobierno de los Estados Unidos las gestiones para abrir la línea interoceánica a través del istmo
de Panamá. Esta idea, que venía desde la época colonial, se volvió a plantear en la Gran
Colombia, con el interés del Vicepresidente Santander.

Por Ley del 25 de mayo de 1835 se concedieron franquicias a los cantones de Panamá y
Portobelo para realizar un canal interoceánico y un ferrocarril. La obra fue contratada con el
barón Thierry el 29 de mayo de 1835. El ferrocarril de Panamá quedó terminado, en 1855.

Relaciones Internacionales.

Los esfuerzos en las relaciones internacionales fueron canalizados hacia el reconocimiento de la


Nueva Granada como una nueva República. Las relaciones internacionales se iniciaron con
Venezuela en 1833, cuando se aprobó el tratado de amistad, comercio, alianza, navegación y
límites, el 14 de diciembre 1833 del diplomático venezolano Santos Michelena.

La división de la deuda externa con los países que conformaron la Gran Colombia, causó
traumatismo en las relaciones diplomáticas, el costo de la guerra de independencia fue convenido
de acuerdo a la población, la Nueva Granada se hacía cargo del 50% de la deuda, Venezuela del
28.5% y ecuador del 21.5%. Los granadinos consideraron que esta distribución era onerosa para
el país, por lo cual recibió aprobación del Senado pero no de la Cámara de Representantes. Por
ello, la aprobación definitiva le correspondió al gobierno del presidente Márquez. La Nueva
Granada fue reconocida oficialmente por la Santa Sede en 1835, fue la primera nación
hispanoamericana que recibió el reconocimiento oficial de la Iglesia Católica.

Obras Perdurables de la Administración Santander.

Santander dictó Leyes de procedimiento civil, organización y régimen de provincias, distribución


de resguardos indígenas, elecciones, importaciones, salinas, admisión de extranjeros, regulación
de diezmos y otras. Santander declaró libres de todo derecho de exportación los productos
originarios del país, excepto el oro. Organizó la renta del tabaco. En las capitales de Provincia se
establecieron los tribunales de comercio. De la misma manera se reglamentaron la colonización y
reparto de tierras baldías en los años cuando se intensificó la colonización antioqueña en las
tierras de Caldas y Risaralda. Se acordó distribuir a las nuevas poblaciones hasta 12 mil
fanegadas de baldíos y, además, 60 fanegadas por familia de colonos y eximió del diezmo por
veinte años a los nuevos pobladores.

Se incrementó la fabricación de papel en Bogotá, Neiva, Mariquita, Socorro, y Vélez. Así mismo
se estimuló la producción de hierro en Cundinamarca y Boyacá, iniciándose en Pacho con la
ferretería Corradine, que en el Siglo XIX fabricó los primeros rieles para los ferrocarriles
nacionales.

En el Gobierno del hombre de las Leyes se instauró por primera vez en el país la jubilación de
los empleados públicos y civiles de la nación (Ley 22 de 1835)...

Se indujo la prensa libre, el estímulo no sólo fue en la capital sino en todas las provincias. Así
surgieron numerosas publicaciones, de folletos, periódicos, hojas volantes, muchos de ellos con
críticas al gobierno.

Para divulgar la Carta Magna, los derechos y deberes de los ciudadanos, la geografía y la historia
nacional y los métodos para leer y escribir, el mandatario facilitó la impresión de textos que
fueron difundidos en todas las escuelas y colegios. Se elaboraron textos republicanos, con
preguntas y respuestas para difundir la doctrina republicana y civilista.

A partir de 1835 se uniformó la moneda nacional: la ley, tipo, valor, pesos y denominaciones de
las monedas de oro y plata. También se uniformaron las pesas y medidas nacionales, se adoptó la
vara granadina.

La ley del 9 de mayo de 1834 se aprobaron las insignias nacionales: la bandera, el escudo. Se
aprobaron los colores nacionales de la Nueva Granada.

Culminación del Mandato Presidencial.

En marzo de 1837 terminó el mandato de Francisco de Paula Santander... Su obra de gobierno


fue de especial significación para la futura salud de la República. Estabilizó el país después de la
desintegración de la Gran Colombia. Entregó su gestión con un país en paz y proyectado hacia
un futuro promisorio, su principal obra aún sentida fue la estructuración de la educación
nacional.

El 4 de marzo de 1837, el Congreso Nacional eligió a José Ignacio de Márquez como presidente
de la Nueva Granada, para el período 1837- 1841. Sus rivales fueron el general José María
Obando, quien era el candidato oficial de Santander, y Vicente Azuero, candidato de los
Liberales civilistas. Los resultados de esta elección fueron: Márquez 622 votos, Obando 555,
Azuero 165, Domingo Caicedo, 150, y otros candidatos 116, votos.

10. Gobierno Del Presidente José Ignacio de Márquez.

José Ignacio de Márquez se posesionó como presidente el 1 de abril de 1837, para el cuatrienio
1837- 1841. La historia política de Colombia cataloga a Márquez como el más respetuoso de la
democracia, el derecho, la Constitución y las leyes.

Márquez consideraba la democracia como la fuente eterna del poder, las leyes por encima de
todo y, en especial, del afán caudillista y dictatorial de los militares. Por su elocuencia, oratoria
depurada, actividad política, sencillez y dignidad republicana fue visto << como el Cicerón de
la Gran Colombia>>, y el principal ideólogo del frente nacionalista colombiano, dentro de la
armonía y conciliación republicana.

Márquez y el Proteccionismo.
Según el presidente Márquez, la mejor forma de defensa de la economía nacional era con el
proteccionismo económico, la austeridad económica, la reducción del gasto público,
organizar el fisco nacional y departamental con una eficiente recolección de impuestos y
defender la economía nacional fortaleciendo el proteccionismo.

Consideraba que la excesiva libertad de comercio influía en la baja de los productos


granadinos, los cuales no podían competir en los mercados externos. Señaló la libertad de
comercio como motivo de la decadencia de los pueblos que con anterioridad eran boyantes,
como Pamplona, Tunja, Socorro, Bogotá; de igual manera de la disminución del capital y la
moneda, y de la decadencia de los pueblos.

Para mejorar la economía, fortaleció la agricultura, luchó por preservar el crédito nacional,
cumpliendo con las obligaciones correspondientes, propuso promover la riqueza pública, con
el fortalecimiento de la industria nacional. Estableció un equilibrio entre los ingresos y
egresos de la nación. Insistió en la necesidad de desamortizar los bienes eclesiásticos,
disminuir los días festivos y organizar los impuestos directos para el fortalecimiento de la
economía.

En el gobierno de Márquez, se promulgó la Ley por la cual se llegó al acuerdo con


Venezuela y Ecuador, para arreglar el problema de la deuda pública relacionada con la
guerra de independencia.

La Educación Pública En El Gobierno de Márquez.

En discurso pronunciado el 1 de abril de 1837, con respecto a la educación dijo: “Sin la


educación de las masas no hay espíritu social ni verdadero interés por las libertades públicas,
ni puede afianzarse el sistema republicano sobre bases sólidas y estables. En una palabra, es
de las luces comunes y de su difusión, la prosperidad de los Estados”. Esta alusión a la
educación es prueba del grado de comprometimiento que tuvo este estadista con la
educación. Consideró la educación cívica como cimiento para la formación de las nuevas
generaciones, pues ella hace amar las instituciones, señala el límite entre los derechos y los
deberes de los ciudadanos.

José Ignacio de Márquez, fue profesor de Derecho Público y Derecho Romano en múltiples
oportunidades. Fomentó la instrucción pública como una de sus principales obras. En ese
aspecto de la educación fue un seguidor del ideario de Santander, creo numerosas escuelas,
colegios universidades, creo el Colegio de la Merced en Bogotá, primer colegio para mujeres
que se fundó en Colombia y en general en Hispanoamérica. Así mismo fundó el colegio
Santa Librada de Neiva, formó el colegio Académico de Cartago.

11. LA MUERTE DE FRANCISCO DE PAULA SANTANDER.

En la historia política de la humanidad son pocos los hombres que han podido combinar la
gloria de las armas con la majestad de las leyes, ese fue Santander, su muerte fue sentida por
los civilistas y los militaristas. El 6 de mayo de 1840 falleció el héroe más importante de la
independencia neogranadina.

El prócer legó a los colombianos el civilismo como expresión auténtica de la colombianidad.


Todos sus esfuerzos se dirigieron a la consolidación de un nuevo Estado nacional, definido por
una democracia republicana. Como vicepresidente de la Gran Colombia administró el Estado
integrado de mayor poder en Hispanoamérica en la década del veinte en el siglo XIX, fue él
quien administró los recursos necesarios que permitieron los grandes triunfos del Libertador
Simón Bolívar y del ejército colombiano, los cuales llevaron a la liberación de la Nueva
Granada, Venezuela, Ecuador, Perú y Bolivia; quien organizó la hacienda pública, la educación y
las relaciones exteriores; se puede concluir que Santander con sus ideas y acciones señaló el
camino civilista de Colombia hacia la consolidación nacional.

12. LA PRIMERA GUERRA CIVIL.

Santander gobernó hasta el 1 de Abril de 1837 y lo sucedió el eminente jurista José Ignacio de
Márquez primer presidente civil, quien debió afrontar la primera guerra civil, la revolución
de los "Supremos" o de los "Conventos", que se originó en un decreto del Congreso del 5 de
Junio de 1839, en el que se suprimían los conventos menores y se destinaban sus edificios al
establecimiento de colegios y escuelas y al fomento de la misiones de Mocoa, Casare y San
Martín, contra lo cual se levantó en armas el padre Francisco Villota, de Pasto, al que
respaldaron los sacerdotes y los pastusos y que, en Julio de 1839, obligaron al gobernador de
Pasto a firmar una capitulación.

El gobierno central mandó al general Pedro Alcántara Herrán a combatirlo, pero en Enero de
1840 en Timbío se proclamó jefe de la revolución el general José María Obando, con el título de
"Supremo" director, ejemplo que siguieron otros caudillos regionales, al declararse en guerra
como "Supremos"; así surgieron en sus respectivos provincias coroneles Vicente Vanegas en
Vélez, Juan José Reyes Patria en Sogamoso y José María Vesga en Mariquita; el general
Francisco Carmona en Santa Marta, el coronel Manuel González en el Socorro, Juan A.
Gutiérrez de Piñeres en Cartagena, Salvador Córdoba en Medellín, y otros en Mompox,
Casanare, Panamá y Veraguas.

Esta revolución no fue tanto una lucha por la supresión de los conventos sino más bien tuvo un
propósito liberal revolucionario. Grandes batallas se libraron contra el gobierno, de cuya defensa
fue encargado el general Herrán, de quien era segundo el teniente coronel Mosquera. Tras
derrotar a Obando en Chaguarbamba y Hulquipamba, en Agosto y septiembre de 1840, éste huyó
a Perú, donde vivió varios años de una huerta de hortalizas. Herrán y Mosquera marcharon al
norte y vencieron en las batallas de Aratoca y Tescua en Enero y Abril de 1841, respectivamente

En las cercanías de Bogotá fue donde se definió la revolución, en la batalla de la Culebrera o


Buenavista, el 28 de Octubre de 1840, que fue ganada por los gobiernistas, al mando del general
Juan José Neira, sobre los revolucionarios del coronel Manuel González.

Triunfante el partido de los ministeriales (conservadores), el general Pedro Alcántara Herrán fue
elegido presidente para el período 1841 -1845, durante el cual, como lógica consecuencia de toda
revolución victoriosa, lo primero que hizo fue reformar la constitución de 1832, que vino a ser
substituida por la de 1843, centralista y conservadora, que fortaleció el ejecutivo e impuso el
voto restringido o condicionado a saber leer y escribir. En el campo político, se acentuó el
predominio de los ministeriales, de tendencia conservadora, que más adelante, con los liberales
partidarios del viejo orden y de la religión católica, vino a formar en 1849 el Partido
Conservador.
El gobierno más trascendente de los años cuarenta fue el del general Tomás Cipriano de
Mosquera, prócer de la independencia, edecán del Libertador, hombre de rancio abolengo y de
una de las familias más aristocráticas del Cauca, orgulloso, valiente, estudioso y luchador.
Mosquera gobernó de 1845 a 1849 bajo la bandera del conservatísmo fue una de las más
progresistas del siglo, y se caracterizó por las siguientes realizaciones: restablecimiento de la
navegación del Magdalena: contrato de construcción del ferrocarril de Panamá, que sería el
principio de la intervención o intromisión legalizada de los Estados Unidos en el istmo de
Panamá y de la pérdida de éste en 1903; adopción del sistema métrico decimal francés, que
desplazó al español y abrió un camino más a la influencia cultural de Francia;; creación de
las Sociedades Democráticas, grupos políticos- sociales que aglutinaron a los artesanos en
defensa de su industria y más tarde vinieron a constituir fuerzas de agitación; iniciación
de la construcción del Capitolio Nacional; fomento de la enseñanza de las ciencias;
gestiones para contratar al coronel Agustín Codazzi con el fin de levantar la carta geográfica
del país, que en el
Gobierno siguiente dio origen a la Comisión Corográfica; reforma monetaria; contratación de
ingenieros extranjeros para construir un ferrocarril de Bogotá a la Magdalena y de Cali a
Buenaventura, fomento del establecimiento de imprentas. En general este mandatario propició un
ambiente de reformas económicas.

13. Las Elecciones De 1840.

En plena guerra civil fue lanzada la candidatura presidencial del general Pedro Alcántara Herrán
para el período gubernamental (1841- 1845) En el abanico de candidatos aparecieron también,
los doctores Vicente Azuero y Eusebio Borrero. La elección fue hecha por el congreso, en donde
obtuvieron mayoría de votos Pedro Alcántara Herrán, para presidente de la Nueva Granada, y el
General Domingo Caicedo para vicepresidente. Asímismo, fue elegido Juan De Dios Aranzazu
como presidente del Consejo de Estado.

Pedro Alcántara Herrán se distinguió en la guerra civil de los supremos en defensa del gobierno
del presidente Márquez. Tomó posesión de la presidencia de la Nueva Granada el 2 de mayo de
1841.

No obstante, el clima de guerra que aún subsistía en el país, lo obligó a continuar sus campañas
militares en la región de Santander. El 19 de mayo de 1842, Herrán entró victorioso a Bogotá,
después de haber culminado la guerra de los Supremos, una de las más cruentas, pues dejó al
país en completa ruina.

14. LAS NUEVAS MENTALIDADES DE LA SOCIEDAD.

Alcanzada la independencia se produce un proceso evolutivo en la población en las


mentalidades sociales, en las costumbres, en el comportamiento, lo que indica la dinámica
histórica y los cambios, del pensamiento de la sociedad colonial a la vida nacional.

De acuerdo con los censos de población, el movimiento demográfico señala un aumento


moderado, teniendo en cuenta, para su interpretación, la inestabilidad político- social, las guerras
civiles y la escasa inmigración de población, muy diferente a la que se realizó en los países del
Cono Sur. Los datos de población presentan el siguiente movimiento.

AÑO POBLACIÓN
1825 1´.229.259

1835 1´.686.038

1843 1´.931.674.

La imagen de Colombia era la de un país esencialmente rural, con actividades económicas con
predominio de la agricultura, la minería, el comercio era insipiente

, pues no existían grandes plutócratas con poder económico y político como en otros lugares de
América. La mayor parte de la población era de escasos recursos.

En la mentalidad colectiva de los granadinos fueron penetrando cada vez más las ideas de
igualdad social, de libertad y de ascenso social a través de la riqueza y del trabajo tesonero. Con
ello fueron cayendo las barreras que separaban a los estamentos sociales en la época colonial y
se fue consolidando la sociedad republicana con una mayor apertura social. La sociedad
estamental de la época colonial, con grandes discriminaciones raciales y sociales y sin ninguna
movilidad fue dando paso a una mayor apertura y a la conformación de una sociedad de clases,
en la que el factor plutocrático (preponderancia de la clase rica en el gobierno) fue el
aristocrático. 2. ARBOLEDA, GUSTAVO, Historia contemporánea de Colombia vols. 1, 3,
5 Cali Editorial América, 1933. Bogotá. Banco Central Hipotecario. ( reed), 1990.

15. La Mentalidad Militar o << Heretocracia>>.

En la América Hispana y en particular en La Nueva Granada, se fue perfilando una


mentalidad militar en aquellos caudillos que fueron los héroes o próceres de la guerra de
independencia, tales como Francisco de Paula Santander, Tomás Cipriano de Mosquera, José
Hilario López, José María Obando, Pedro Alcántara Herrán y otros muchos más. Ellos, que
lucharon en las guerras y alcanzaron el poder político, fueron configurando un tipo de <<
heretocracia>> o gobierno de los héroes, desplazados por los políticos del momento, se
establece la divergencia entre quienes construían el poder en la plaza pública y quienes lo
habían logrado en los campos de batalla, nace una nación antimilitarista como lo es hoy
Colombia.

16. La Mentalidad Civilista De Los Intelectuales Granadinos.

El grupo sociopolítico de los civilistas granadinos que conformaron los partidos políticos
ideológicos reunía en su mayor parte abogados, letrados, comerciantes y terratenientes. Ellos
lucharon por el poder político y defendieron la consolidación nacional de un Estado
Democrático y republicano, regido por una Constitución y las leyes. Participaron en los
congresos y convenciones, y algunos como José Ignacio de Márquez, llegaron a la plenitud
del poder, otros fueron ideólogos como, como Vicente Azuero, Ezequiel Rojas, José Eusebio
Caro, Francisco Soto, Florentino González, Manuel Murillo Toro y otros.

Los Civilistas en buen número eran los intelectuales, catedráticos de las Universidades,
grandes lectores de los autores que influyeron en las grandes transformaciones sociales y
políticas.
17.El Benthamismo Político.

Las ideas del Benthamismo político fueron introducidas por el General Francisco De Paula
Santander en los estudios universitarios, principalmente en la jurisprudencia. Las obras del
filósofo inglés Jeremy Benthan, en especial el Tratado de Legislación y El Tratado de
Economía, se convirtieron en los textos para la enseñanza del Derecho. Se transmitió la idea
de que lo útil debe convertirse en el principio de todos los valores: la búsqueda de un sistema
racional, de una administración eficaz y de la organización de la economía estatal. Buscar la
mayor felicidad para el mayor número de gentes. Pero a través de la legalidad.

Las tesis del Benthamismo político de estilo civilista y legalista, fueron estudiadas en las
universidades granadinas. Con esta corriente ideológica penetró el utilitarismo inglés en la
enseñanza del Derecho. El Benthamismo político influyó en el civilismo granadino,
principalmente por su carácter estatalista, pues considera que el hombre es verdaderamente
libre solamente dentro del Estado. Su idea de que toda utilidad humana tiene como fin <<…
la máxima felicidad compartida entre el mayor número de personas>> fue aceptado con
fervor por los partidarios de la ilustración y la modernidad; pero a la vez, fue rechazada con
grandes polémicas por los partidarios de la tradición, quienes encontraron en Bentham la
filosofía del libertinaje y el sensualismo, y una doctrina peligrosa para la formación de las
nuevas generaciones granadinas.

Contra la tesis de Bentham surgieron numerosos ataques de clero en los púlpitos y


aparecieron periódicos y escritos con numerosas declaraciones para señalar al gobierno su
laicismo y sus ataques a la moral y las costumbres.

Los tradicionalistas consideraron que Bentham ataca a la religión católica por cuanto piensan
que pervierte la sociedad y que ataca a la moral y las sanas costumbres de los pueblos, al
defender el máximo placer como el bien final, para los individuos y las sociedades,
aceptando, por consiguiente, el libertinaje y el sensualismo. Algunos personajes del clero
granadino, como el padre Francisco Margallo, atacaron al General Santander por haber
facilitado la introducción de las doctrinas benthamistas.

Por su parte, también surgieron en la Nueva Granada los partidarios de las doctrinas
benthamistas, entre ellos Vicente Azuero, quien enseñó el benthamismo en el Colegio de San
Bartolomé, y Ezequiel Rojas, quien fue uno de los grandes ideólogos del benthamismo.

Los defensores del benthamismo atacaron al fanatismo de los tradicionales, que para ellos
era producto de la ignorancia y la defensa ciega de la religión. Consideraron necesaria la
formación científica sobre la legislación universal, como indispensable para poder organizar
jurídicamente el Estado colombiano.

El benthamismo se convirtió en polémica permanente entre los tradicionistas y los liberales


en el siglo XIX: y en una filosofía de la libertad y el orden dentro de las leyes, defendida por
los civilistas colombianos del siglo XIX en sus grandes polémicas políticas.

El benthamismo político se convirtió en el eje de la orientación civilista de Colombia y en la


actitud jurídica y nacionalista moderada ante las relaciones y los conflictos internacionales.
El imperio de la Ley y el estado de juridicidad, contra la fuerza carismática militar o la
intervención armada en los conflictos.

En la década del treinta en los gobiernos de los padres civilistas colombianos, Santander y
Márquez, se fortaleció esta filosofía como esencia del estilo democrático de Colombia.

17. Relaciones Con La Santa Sede.

En los años finales de la Gran Colombia, la Santa sede aceptó el patronato republicano y
accedió al nombramiento de nuevos prelados, de acuerdo con los deseos del gobierno
colombiano; era el jefe de la diplomacia en Roma el diplomático Ignacio Tejada. Sin
embargo, a la muerte del Papa León XII, accedió al pontificado Pío VIII, quien, contrario al
anterior, se manifestó a favor de España.

El nuevo Papa estuvo en desacuerdo con el patronato republicano y mantuvo suspendidas las
relaciones con la Nueva Granada. Posteriormente el Papa Gregorio XVI restableció estas
relaciones y simpatizó con las luchas de los hispanoamericanos por su independencia.

El 26 de noviembre de 1835, la Santa Sede reconoció la independencia de la Nueva Granada.


El primero de los países de Hispanoamérica que recibió el reconocimiento político-
eclesiástico.

El vaticano nombró como internuncio apostólico a monseñor Cayetano Baluffi, quien inició
las negociaciones entre el Estado granadino y la iglesia. Durante este período se crearon dos
nuevas diócesis. La de Pamplona en 1835, y la de Pasto en 1836; ya antes, en 1828, se había
culminado la creación de la diócesis de Antioquia.

19. Las Polémicas Político Religiosas.

La década del treinta en el Siglo XIX ha sido considerada como de grandes polémicas
filosóficas y doctrinales, polémicas que repercutieron en la educación y en la política.
Destacamos principalmente el enfrentamiento entre misoneístas, defensores de la Iglesia
Católica, y los benthamistas, partidarios del utilitarismo inglés. En esta década se generalizó
el fanatismo religioso en la intervención política.

En la vida religiosa surgió una nueva forma de comunicación doctrinal y moral, en defensa
de la moral cristiana y la iglesia: se trató de las cartas pastorales de los obispos. Numerosos
folletos, periódicos, hojas volantes, difundieron los principios cristianos y entraron en la
lucha partidista contra los liberales utilitaristas o benthamistas y contra la masonería.

En 1830 se fundó la Sociedad Católica, conformada principalmente por laicos católicos,


cuyo objeto fue promover los interese de la religión, defender la moral cristiana e influir en
las elecciones de católicos para las cámaras legislativas. A la Sociedad Católica de Bogotá se
le enfrentaron Las Sociedades Democrático- Republicanas, partidarios de la libertad de
conciencia y de la separación entre la iglesia y el Estado.

Entre los grandes polemistas católicos mencionamos al padre Francisco Margallo, quien se
enfrentó a Santander y a Vicente Azuero, defensores del benthamismo; otros polemistas
católicos fueron los escritores José Manuel Groot y José Joaquín Ortiz, quienes se
enfrentaron a la masonería y al utilitarismo inglés, principalmente por la filosofía del
libertinaje y el sensualismo, consideradas perniciosas para la educación.

NOTAS.

1.OCAMPO LÓPEZ JAVIER, Círculo De Lectores S. A Biblioteca Del Tiempo, Historia 2,


Bogotá 2007.

2. ARBOLEDA GUSTAVO, Historia Contemporánea De Colombia Vols., 1, 2, 3. Cali


Editorial América 1933, Banco Central Hipotecario, ( reed) 1990.

BIBLIOGRAFÍA:

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Biblioteca de Historia Nacional, imprenta Nacional, 1917.

OCAMPO LÓPEZ, JAVIER, SANTANDER y la educación: Tunja, Colegio de Boyacá,


1917.

PINILLA COTE, ALFONSO MARÍA, Del Vaticano a la Nueva Granada: Bogotá,


Fundación Francisco de Paula Santander, 1988.

RESTREPO CANAL, CARLOS<< La Nueva Granada 1831- 1840, Historia Extensa de


Colombia, Vol. III, Bogotá, Academia Colombiana de Historia, Ediciones Lerner, 1971.

RODRIGUEZ PLATA HORACIO, Santander en el exilio: Bogotá Biblioteca de Historia


Nacional, Editorial Kelly, 1976.

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LÓPEZ DOMINGUEZ, LUIS HORACIO, Administración de Santander: Bogotá,


Fundación Francisco de Paula Santander, 1990.

RESTREPO, JOSÉ MANUEL, Historia de la Nueva Granada: Bogotá, Editorial Cromos,


1952.

ECHEVERRY ALBERTO, Santander y la instrucción pública. 1819- 1840: Bogotá


Universidad de Antioquia, 1989.
COMPILACIONES DE HISTORIA POLÍTICA DE COLOMBIA.

CAPITULO V.

TEMAS.

I. LOS PARTIDOS POLÍTICOS EN COLOMBIA.

1. Antecedentes.

2. Definiciones de Partido Político.

3. Origen de Los Partidos Políticos en Colombia.

4. Partido Liberal. Ideario.

5. Partido Conservador. Ideario.

6. Partido Comunista.

7. Otros Partidos. Desarrollo de Los partidos.

II. REFORMAS Y RADICALISMO.

1. El Triunfo del Liberalismo.

2. Los Problemas Iglesia- Estado.

3. La Abolición de la Esclavitud.

4. La Imposición Del Libre Comercio.

5. La División Liberal.

6. Sublevación De Los Artesanos.

7. Crítica A Los Gólgotas.

8. Abolición De Los Resguardos.

9. La Pausa Conservadora.

10. La Guerra Civil De 1860.


11. La Sociedad En El Periodo Radical.

12. Gobierno Sin Religión.

I. LOS PARTIDOS POLÍTICOS EN COLOMBIA.

1. Antecedentes.

El pensamiento europeo, en especial el de Inglaterra y Francia, influyó de manera protuberante en el


nacimiento de los partidos políticos colombianos. Las ideas del romanticismo político y del
socialismo utópico que sumergían a Europa en la mitad del Siglo XIX, referentes para la revolución
francesa de 1848 que estableció la segunda República incursionaron en la Nueva Granada y fueron
tomadas por algunos grupos de intelectuales revolucionarios, comerciantes y artesanos de las
ciudades más importantes. La plataforma ideológica del socialismo utópico se expandió por
intermedio de las obras de El Conde Henri de Saint Simón, Charles Fourier, Etienne Cabet,
Wilhelm Weitling, Louis Blanc, Pierre Leroux y Roberto Owen.

Este clima romántico y social de los años 1848 y 1849 en La Nueva Granada, cuando se
escudriñaban soluciones sociales a los problemas de la República, condujo a la formación de
sociedades de carácter democrático, organizadas en varias ciudades por obreros y por grupos de
jóvenes.

De esta manera nació la llamada Escuela Republicana, fundada por un puñado de jóvenes
intelectuales, simpatizantes del Socialismo Utópico y del radicalismo.

Estos jóvenes leyeron numerosas obras que complementaron la influencia de los precursores del
Socialismo Utópico, entre otras, El Judío Errante de Eugéne Sue, Los Montañeses de Esquiroz, Los
Girondinos de Alphonse De La Martine y obras de Alexandre Dumas, Víctor Hugo, El Conde De
Sain- Simón, Pierre Joseph Proudhon y otros. De igual manera los llamados tradicionalistas ya
habían fundado en 1833 las Sociedades Católicas; Ellos leían las obras de Jaime Balmes, El Criterio
y Filosofía Fundamental, asimismo, las obras de Chateaubriand, Edmund Burke, Joseph De Maistre,
Juan Donoso Cortés, y otros del tradicionalismo europeo.

Los miembros de Las Sociedades Democráticas integradas por artesanos, expusieron su


inconformidad contra las políticas librecambistas del gobierno de Tomás Cipriano De Mosquera, y,
en especial, contra las tesis del Secretario de Hacienda, Florentino González. Se reunían al grito de
<< Viva la ruana, abajo las casacas azules>>, y para manifestar su entusiasmo hacían teñir las
ruanas de <<rojo>>; posteriormente se les llamó <<cachiporros>> por los palos abultados que
llevaban durante las manifestaciones y desordenes. El color rojo era considerado el de la libertad, y
el azul, el color mariano de la iglesia católica, símbolo de la tradición. ( posible origen del color de
los partidos tradicionales de Colombia, Rojo liberal, azul Conservador) 1. POSADA GUTIÉRREZ
JOAQUIN, Memorias Histórico-políticas: Bogotá, Biblioteca Popular de Cultura
Colombiana, 1951.

2. Definiciones de Partido Político.


La noción de partidos políticos en la actualidad no es lo suficientemente claro, y por ende impide que
todos compartamos y podamos aplicarlo en el contexto colombiano con las mismas premisas y
consecuencias. Así mismo poco sabemos acerca de qué es un partido, tampoco identificamos si
existe o hace falta un sistema de partidos en Colombia y de qué tipo.

Aunque la Constitución enuncia el derecho a la conformación de partidos, la proliferación de listas


electorales, de movimientos políticos, de grupos significativos de ciudadanos con propósitos
electorales, y la precariedad de los denominados partidos, han impedido aún el surgimiento de
partidos reales que actúen como organizaciones electorales y como organizaciones de gobierno o de
oposición.

La crisis del actual sistema político colombiano tiene como una de sus causas la fragilidad
institucional y democrática de los partidos y lo difuso del sistema de partidos. 2. Giraldo
FERNANDO, Sistema de Partidos Políticos en Colombia. Centro Editorial Javeriano, CEJA
Bogotá- 2003.

En consecuencia, para una fácil comprensión de lo que es un Grupo Político y un Partido Político, es
conducente estudiar algunas definiciones de partido político:

-Un partido político es una agrupación de hombres que profesan la misma doctrina política. 3.
BENJAMIN CONSTANT. Citado por R- G SCHWARTZENBER en Sociologie Politique,
Editions Montchrestien, Paris, 1977, página 492.

Esta apreciación, amplia y general, que resalta la identidad ideológica de los militantes, corresponde
a la época de la Restauración en Francia.

-El austriaco Hans Kelsen considera a los partidos como formaciones que reúnen a los hombres de
la misma opinión para asegurarles una verdadera influencia en la gestión de los hombres públicos. 4
HANS KELSEN, La Démocratie, traducción de CH. Eisenmann, 1932, página 12.

François Goguel estima que un partido es una agrupación organizada para participar en la vida
política a fin de conquistar parcial o totalmente el poder y hacer prevalecer las ideas y los intereses
de sus miembros. 5 FRANCOIS GOGUEL, Politique; oct.1947, página 685.

En esta definición prima el aspecto organizacional y en la intención de alcanzar el poder para


ejercerlo, sin apartarse de la visión doctrinaria.

George Burdeau ve a los partidos políticos como agrupaciones de individuos que profesando las
mismas concepciones políticas, se esfuerzan por hacerles prevalecer, procurando vincular al mayor
número de ciudadanos, bajo el propósito de conquistar el poder o, al menos de influir sus decisiones.

Coleman y Rosberg consideran que los partidos políticos, son organizaciones formalmente
organizadas con el propósito explícito y declarado de adquirir y/o mantener un control legal, bien
solos, o en coalición o en competencia electoral con otras asociaciones similares, sobre el personal y
la política del gobierno de un supuesto Estado soberano.6. COLEMAN Y ROSBERG, cfr., de R.
Dowse y J. Hughes en Sociología Política, Alianza Editorial, 1972, página 420.

Esta visión muestra rasgos como la organización, la voluntad de acceder al poder y el apoyo popular
merced a las elecciones. Al observar las diferencias entre los autores se concentran en la mayor o
menor importancia que se da a determinadas características. Mientras unos resaltan el aspecto
ideológico como factor que vincula y une a los miembros de un partido, otros muestran
primeramente la voluntad de llegar al poder, el esquema organizacional o el apoyo popular.

Siguiendo a Joseph LaPalombara y M. Weimar, consideremos las cuatros características más


significativas de un partido político. 7 . LA PALOMBARA Y M. WEINER, Political Parties and
political development, Princeton, 1966, páginas 5- 7.

1. La Durabilidad.

La esperanza de vida del partido debe ser superior a la esperanza de vida de los dirigentes de
turno. Esa vocación de permanencia es lo que diferencia un partido político de los movimientos
caudillistas como el peronismo, el rojaspinillismo, el franquismo,etc,

2. La Organización. Un partido para que pueda fungir como tal debe estar agenciado,
nacional, regional, y localmente. En esos tres niveles hay unas autoridades partidistas o comités
cuyos vínculos implican una comunicación constante, a fin de poder desarrollar unos programas
y estrategias.

3. La voluntad deliberada de los dirigentes y militantes de conquistar el poder y de


ejercerlo, solos o en coalición con otros sectores, y no simplemente de influenciarlo. Este rasgo
marca la diferencia con los grupos de presión, toda vez que éstos se contentan con influir sobre
los poderes públicos. Un partido procura dirigir el gobierno o al menos hacer parte de él, y tener
presencia en las distintas corporaciones públicas, pues sólo así logra participar en la toma de
decisiones.

4. El respaldo popular que en ocasiones es conseguido por cualquier vía, siendo la más
legítima y tradicional en los sistemas democráticos la de los procesos electorales que
periódicamente se desarrollan.8. BUENAHORA FEBRES- CORDERO JAIME, La
Democracia en Colombia Un Proyecto en Construcción. Imprenta de la Contraloría
General de la República. Bogotá D. C. 1995.

Al tenor de estas cuatro característica un partido político moderno se define como: Una
organización durable agenciada nacional, regional y localmente, que tiene el firme
propósito de acceder al poder para ejercerlo, a fin de lo cual busca el respaldo popular con
base en una ideología.

Origen De Los Partidos Políticos En Colombia.

Estudiada con claridad meridiana la noción de partido político, fácil es entender el origen de los
partidos políticos en Colombia, para este propósito, se transcribe lo expuesto por Jaime Buenahora
Febres- Cordero en su obra La Democracia En Colombia, Un Proyecto En Construcción.

A. “ Criollos Y Chapetones”.

Algunos historiadores pretenden ubicar el origen de nuestros partidos políticos en las disputas
entre “criollos y chapetones”, esto es, entre quienes predican las ideas libertarias y quienes
defendían la causa de la Corona española. Si bien la lucha por la independencia implicaba toma
de posiciones políticas, algún sentido de organización e ideas sobre la constitución del nuevo
Estado, no puede hablarse de partidos políticos. Había simplemente gérmenes de vida partidista.

La rivalidad entre europeos y criollos no constituí partidos. El partido de la independencia tuvo


la desgracia de dividirse cuando más necesitaba la unión… La forma de Gobierno que debía
darse el país fue la causa de la discordia… Quisieron unos la federación, otros el centralismo.

9 TIRADO MEJÍA ALVARO, en Colombia: Siglo y medio de bipartidismo, Siglo XXI


Editores, 1978, página 108.

B. “Centralistas y Federalistas.”

Las facciones y los grupos naturalmente existían, especialmente en las regiones, pero no los
partidos políticos. Algunos estiman que la controversia entre centralistas y federalistas en torno a
la manera como debía organizarse el Estado, que ya se notaba en 1810, constituye la fuente
primaria de la división partidista entre conservadores y liberales. Estas apreciaciones son
inexactas. Se trataba simplemente de bandos, de grupos. Antonio Nariño, que lideraba el
movimiento centralista, quería una república unitaria y fuerte cuyo centro fuera Cundinamarca,
provincia de la cual era presidente. A sus argumentos se oponían los federalistas alimentados
doctrinariamente por Camilo Torres y comandados militarmente por Simón Bolívar, resumiendo
esa controversia, anota Lara Bonilla:

Primaron las tesis federalistas, los intereses locales y la organización independiente de los
estados provinciales, frente a un Estado central, que sólo existía por la voluntad de los poderes
provinciales, y sin mayor organización. Todavía no existía, pues, un verdadero Estado Nacional,
el cual es condición necesaria para la existencia de partidos nacionales. Pero sí podían existir
proto- partidos, al menos en el sentido de grupos parlamentarios y de clientelas electorales a
nivel de los Estados de la Federación… Aunque existieron tal vez bandos y grupos, sobre todo
de carácter regional y local, es prematuro hablar de partidos. 10. LARA BONILLA
RODRIGO, LOSADA LORA RODRIGO, URIBE TORO HUMBERTO, Los Partidos
Políticos Colombianos, Publicación de la Universidad Javeriana, Maestría en Estudios
Políticos, F. E, I, Santafé de Bogotá, Julio de 1983, página 55.

C. “Bolivarianos Y Santanderistas:”

Por último, están quienes adjudican a Simón Bolívar la paternidad del Partido Conservador y a
Francisco De Paula Santander la del Partido Liberal. Esta posición respecto al origen de nuestros
partidos políticos también es equivocada. Recordemos primeramente que tanto el Libertador
como el general Santander fueron siempre entusiastas seguidores de los postulados de la Francia
revolucionaria y convencidos luchadores por las ideas libertarias. Como ya se notó, el primer
Bolívar fue firme partidario del federalismo, etiqueta que en la segunda mitad del Siglo XIX
identificarías entre nosotros a los liberales. En otras latitudes verbigracia, Argentina, la etiqueta
se toma a la inversa, como que los liberales serían centralistas y los conservadores federalistas.
No es la controversia centralista- federalista la que define un carácter conservador o liberal. Ya
para 1821, cuando se celebra la Constitución de Cúcuta, Bolívar ha variado su posición inicial y
se inclina por el centralismo. Diríamos más bien que quienes pretender utilizar la rivalidad entre
los dos próceres para explicar el origen de nuestros partidos tradicionales, se apoyan
ampliamente en el autoritarismo que el Libertador despliega al pretender imponer la Carta
Política boliviana y tomarse el poder después de la Convención de Ocaña, frente a la posición
legalista y constitucional del general Santander. Los partidarios de éste se consideraban
miembros del “ partido de la Constitución”, que algunos llamarían liberales, en oposición a los
bolivarianos.

Por otro lado, no olvidemos que algunos personajes que conspiraron contra la vida de Simón
Bolívar, como Mariano Ospina Rodríguez fueron abanderados del ideario conservador, al paso
que grandes amigos del libertador, como Tomás Cipriano de Mosquera, abrazaron la causa
liberal.

Eran grupos, bandos, facciones, es decir gérmenes de la vida partidista, como afirma Lara
Bonilla, la disolución de la Gran Colombia en 1830 por la separación de Venezuela y el Ecuador.
marca el nacimiento de la República de la Nueva Granada. Las disputas entre bolivarianos y
santanderistas no reflejaban las corrientes políticas existentes al interior de la Nueva Granada.
Además si se adopta el criterio de LaPalombara, según el cual el partido político es una
organización estable, es decir, una organización cuya esperanza de vida supere a la de sus
actuales dirigentes, santanderistas y bolivarianos no eran verdaderos partidos.

Por consiguiente, es más allá de la muerte del Libertador, probablemente como consecuencia de
las divisiones que surgen durante el gobierno del general Santander ( 1832- 1837), que se
configuran los partidos políticos entre nosotros.

D. “EZEQUIEL ROJAS RAMÍREZ Y MARIANO OSPINA RODRÍGUEZ.”

Según Ospina Rodríguez”… el partido liberal que gobernaba sin oposición , se dividió en dos
grandes bandos que pudieron haberse denominado: tolerantes y exclusivistas” y que él mismo
prefiere llamar “ liberales conservadores y liberales rojos”. En otra parte anota: ¿ Qué analogías
hay entre realistas y conservadores?. Como partidos políticos ninguna”. ¿ Entre bolivarianos y
conservadores? Como partidos políticos ninguna. ¿ Entre bolivarianos y conservadores? Como
partidos políticos ninguna” . Esta apreciación recuerda los conceptos de Manuel Murillo Toro,
ideólogo y presidente liberal, respecto del general Santander, como que no veía ninguna
procedencia mecánica entre el prócer y el surgimiento de su partido. En cierta forma, los partidos
tradicionales se desprendieron progresivamente de un mismo modelo de proto- partido: el
liberal. Y, ya para las elecciones presidenciales de 1836 y 1840 se elige a José Ignacio de
Márquez y Pedro Alcántara Herrán, se evidencia una polarización partidista.

A mediados de siglo se publican los programas respectivos: el del Partido Liberal, elaborado por
Ezequiel Rojas; y el del Partido Conservador por Mariano Ospina Rodríguez Y José Eusebio
Caro. En el fondo, ambos partidos surgen como expresión de la democracia burguesa y aceptan
las instituciones republicanas, ejemplo, las derivadas de la división de los poderes públicos, el
reconocimiento de los derechos individuales y las libertades públicas, la consagración de la
propiedad privada, etc.

Se diferenciaron básicamente en la posición ante la iglesia, toda vez que mientras el Partido
Conservador defendía la fe católica, el Partido Liberal solicitaba la libertada de conciencia y de
cultos; En la organización del Estado, los Conservadores luchaban por un estado centralista; en
el alcance de las libertades individuales, dado que los conservadores las conciben con
limitaciones mientras los liberales las defendían sin restricciones.
Desde el punto de vista de las categorías y los grupos sociales, si bien ambos tuvieron un
carácter policlasista, desde sus inicios el Partido Conservador se acercó más a la población
campesina y al sector femenino, el Partido Liberal prefirió adoptar el proletariado urbano.

4.PARTIDO LIBERAL .

Jorge Orlando Melo, en su obra Orígenes De Los Partidos Políticos En Colombia: Bogotá,
Colcultura, 1978, registra de la siguiente manera la creación de los partidos políticos
tradicionales” El periódico El Aviso publicó, el 16 de Julio de 1848, una nota titulada<< Razón
de mi voto>>, en la que Ezequiel Rojas Ramírez explicaba la razón por la cual el país debía votar
por el general José Hilario López para la presidencia de la República. Proponía un programa
sobre lo que debía ser un gobierno liberal, programa que ha sido considerado como el primer
ideario del Partido Liberal colombiano y que encierra las ideas de los ideólogos Ezequiel Rojas
Ramírez y Vicente Azuero. “

5. PARTIDO CONSERVADOR.

Por su parte, en 1848, el político Julio Arboleda planteaba la conveniencia de formar un


partido << Conservador>> en la Nueva Granada. El 4 de octubre de 1849, el periódico La
Civilización, publicó la llamada<< Declaratoria política>> del Partido Conservador,
redactada por sus ideólogos Mariano Ospina Rodríguez y José Eusebio Caro.

IDEARIO DE LOS PARTIDOS TRADICIONALES.

El mismo Jorge Orlando Melo, en obra ya citada describe el ideario de los partidos: “ Los
conservadores, desde La Civilización, N0 9, del 4 de octubre de 1849, hicieron una
declaración firmada por Ospina y Caro, que el tiempo hizo historia.

El partido conservador no es el Partido Boliviano de Colombia, ni ninguno de los viejos


partidos de este país. Nosotros no reconocemos como partido Liberal rojo al partido Liberal
de Colombia, ni al que restableció en la Nueva Granada el orden constitucional. El Partido
Conservador es el que reconoce y sostiene el programa siguiente:

El orden constitucional contra la dictadura; la legalidad contra las vías de hecho; la moral del
cristianismo y sus doctrinas civilizadoras contra la inmoralidad y las doctrinas corruptoras
del materialismo y el ateísmo; la libertad racional, en todas sus diferentes aplicaciones,
contra la opresión y el despotismo monárquico, militar demagógico, literario, etcétera; la
igualdad legal contra el privilegio aristocrático, oligocrático, universitario, o cualquiera otro;
la tolerancia real y efectiva contra el exclusivismo y la persecución, sea del católico contra el
protestante y el deísta, o del deísta y el ateísta contra el jesuita y el fraile, etcétera; la
propiedad contra el robo y la usurpación, ejercidos por los comunistas, los socialistas, los
supremos, o cualesquiera otros; la seguridad contra la arbitrariedad de cualquier género que
sea; la civilización, en fin, contra la barbarie.

En consecuencia, el que no acepta alguno de estos artículos no es conservador. El


conservador condena todo acto contra el orden constitucional, contra la legalidad, contra la
moral, contra la libertad, contra la igualdad, contra la tolerancia, contra la propiedad, contra
la seguridad y contra la civilización, sea quien fuere el que la haya cometido. Y aprueba
todos los actos en favor de estos grandes objetivos que sea quien fuere el que los haya
ejecutados.

Los liberales lopistas ( José Hilario López) en el periódico La América, N0 19, del 23 de
Julio de 1849, resumieron su ideario en un artículo que, en esencia, afirma:

1. Separación de poderes para impedir que al Congreso concurran los agentes del
Ejecutivo, y para que el Congreso se abstenga de nombrar a los empleados judiciales.

2. La democracia real en el país, suprimiendo el veto suspensivo que coarta la libertad del
legislador.

3. Gobierno como emanación del pueblo, y cuya misión sea proteger y gobernar al pueblo. El
derecho de elegir debe hacerse extensivo a todos los granadinos mayores de 21 años que sepan leer
y escribir. Igualdad civil basada en la uniformidad de derechos políticos, pero no comunistas, que es
una igualdad desacertada e irrealizable.

4. Elecciones directas para los altos ejecutivos, representantes del pueblo y gobernadores de
provincia.

5. Tolerancia religiosa.

6. Libertad para las ciencias y las artes.

7. Supresión del Ejército permanente y fortalecimiento de la Guardia Nacional, para que los propios
ciudadanos, no sólo sean legisladores, sino ejecutores de su voluntad.

8. Protección de la agricultura, eliminación de los diezmos, circulación para los capitales


improductivos, libre cultivo y comercio del tabaco y facilidades para la explotación de las minas.

9. Reforma a la justicia y formación del código civil y reforma al penal.

10. Libertad de imprenta.

11. Libertad para salir de la ignorancia y el desenfreno de las costumbres, y para ello
extinción de la sociedad de los jesuitas como corporación.

Y finalmente, los liberales agregan: << Estos son en general nuestros principios en política,
principios que nosotros pudiésemos enunciar completamente con sólo estas palabras: Libertad en
todos sentidos>>.

De los programas Conservador y Liberal hay muchos aspectos llamativos. El partido Conservador
rechaza al << Partido Boliviano>> y la idea misma de la colombianidad, así como el programa
liberal de los lopistas, el rechazo al comunismo, porque, precisamente el doctor Florentino
González, que se escindió del partido de López, originó su campaña en atacarlo de comunista,
mientras abogaba insistentemente en el libre cambio como máxima norma de economía liberal.
Por otra parte estaban Los Socialistas, generalmente asociados a las organizaciones artesanales. El
Alacrán (1849), de Joaquín Pablo Posada y Germán Gutiérrez de Piñeres, abundaba en referencias a
tesis comunistas de carácter agitador y en abierta afirmación de la lucha de clases; el 8 de febrero
publicaba, por ejemplo, un artículo muy diciente:

Nuestro enemigo es la clase rica, nuestros enemigos reales son los inicuos opresores, los
endurecidos monopolistas, los agiotistas protervos. ¿ por qué esta guerra de los ricos contra
nosotros?. Porque ya han visto que hay quien tome la causa de los oprimidos, de los sacrificados, de
los infelices, a cuyo número pertenecemos; porque son acusados por su conciencia de su iniquidad;
porque saben que lo que tienen es una usurpación hecha a la clase proletaria y trabajadora, porque
temen que les arrebaten sus tesoros reunidos a fuerza de atroces exacciones y de diarias rapiñas,
porque temen verse arrojados de sus opulentos palacios, derribados de sus ricos coches con que
insultan la miseria de los que los han elevado allí con sus sudores y su sangre porque ven que las
mayorías pueden abrir los ojos y recobrar por la fuerza lo que se les arrancó por la astucia y la
maldad; porque temen que los pueblos desengañados y exacerbados griten al fin como deben
hacerlo y lo harán un día no lejano¡ abajo los de arriba¡; porque saben que el comunismo será y no
quieren que sea mientras ellos viven, infames egoístas. 11 VARGAS MARTÍNEZ GUSTAVO,
Círculo de lectores S. A. 2007, Edición especial Casa Editorial El Tiempo. Historia 2

6. PARTIDO COMUNISTA.

El partido comunista de Colombia (PCC), Fundado oficialmente en 1930. Pero ya en 1926, se había
creado el Partido Socialista Revolucionario que dirigió la agitación de masas, muchos movimientos
huelguísticos e incluso participó en el levantamiento campesino del Líbano. ( Tolima).

En 1929, la Internacional Comunista a la cual había adherido el partido Socialista Revolucionario, le


envió una comunicación para proponerle que se transformara en Partido Comunista, adoptara el
Marxismo- Leninismo y se organizara como partido de clase.

Con la victoria del partido liberal, un sector del Partido Social Revolucionario se unió al
Liberalismo, y el otro sirvió de núcleo para la formación del Partido Comunista Colombiano
( PCC ). Tomó arraigo en los sectores sindicales y propició la formación de ligas campesinas que
dirigieron la lucha por la tierra y por mejores condiciones de trabajo, entre campesinos e indígenas
de Cundinamarca, Tolima y Cauca.

El Partido Comunista se implantó fuertemente en regiones como Viotá cuyo cabildo municipal llegó
a controlar. Sufrió la represión oficial y se enfrentó a los grupos uniristas que trabajaban con los
campesinos en las mismas regiones.

En las elecciones presidenciales de 1934, en las que el partido conservador se abstuvo de participar,
fue elegido Alfonso López Pumarejo. El partido Comunista le opuso como candidato presidencial al
dirigente indígena Eutiquio Timoté que obtuvo 4.000 votos. Con ello el PCC quería significar la
oposición a la política Liberal, posición ésta que mantuvo al comienzo de la administración López,
hasta cuando de la Internacional Comunista vino la directriz de colaborar con las burguesías
progresistas y de formar los frentes populares.

En las elecciones de 1943, el Partido Comunista obtuvo 27.000 votos y alcanzó a elegir 10 diputados
en diferentes asambleas del país, 3 representantes a la Cámara y un senador. El éxito electoral lo
llevó a concebir una modificación a su táctica y un cambio en sus principios para volver la
organización un partido de masas e incluso modificar el nombre del partido. El secretario General
del Partido Gilberto Viera White decía. “ El nombre del partido comunista no responde a la realidad
nacional, porque ahora no se lucha por el Comunismo en Colombia, ahora lo esencial para nosotros
es que nuestra patria supere el atraso económico que heredamos de la feudalidad”. Así el II
Congreso aprobó cambiar el nombre del partido por el Socialismo democrático.

7. OTROS PARTIDOS.

Hoy existen numerosos Partidos y movimientos políticos, que serán enumerados los que tienen
representación en el Senado de la República en el período 2006- 2010, ellos son:

1. Movimiento Autoridades Indígenas De Colombia. A. I. C. O. 1 Senador (Un Senador.)

2. Movimiento ALAS EQUIPO COLOMBIA. 5 Senadores. ( Cinco senadores) .

3. Movimiento ALIANZA SOCIAL INDÍGENA. 1 Senador. ( Un Senador) .

4. Movimiento COLOMBIA VIVA. 2 Senadores ( Dos Senadores)

5. Movimiento Mira, 2 Senadores. ( Dos Senadores).

6. Partido Cambio Radical. 15 Senadores ( Quince Senadores).

7. Partido Colombia Democrática 3 Senadores (Tres Senadores ).

8. Partido CONSERVADOR COLOMBIANO. 18 Senadores ( Diez y Ocho Senadores ).

9. Partido CONVERGENCIA CIUDADANA 7 Senadores ( Siete Senadores ).

10. Partido LIBERAL COLOMBIANO 18 Senadores ( Diez y Ocho Senadores ) .

11. Partido SOCIAL DE UNIDAD NACIONAL 20 Senadores ( Veinte Senadores )

12. Partido POLO DEMOCRÁTICO ALTERNATIVO 10 Senadores ( Diez Senadores) .

DESARROOLLO DE LOS PARTIDOS.

En más de 150 años de bipartidismo se muestra el predominio de un partido sobre el otro o mejor la
exclusión del otro. Esta situación se refleja durante el siglo XIX y las primeras cinco décadas del
siglo XX. , que se caracterizó por un sin número de guerras interpartidistas,

En los momentos de coyuntura y excepción que implicaron ruptura del dominio absoluto de un
partido sobre el otro, se generaron cortos y frágiles equilibrios, tal como ocurrió entre 1882 a 1885,
durante la época de la regeneración; de 1930 a 1933; con las banderas de la Concentración Patriótica
Nacional de Enrique Olaya Herrera; y de 1945 a 1949, con Ospina Pérez y su fórmula de Unión
Nacional. Pero en la realidad, difícilmente se puede hablar de Democracia, pues la creadora del
dominio de un partido sobre el otro no ha sido la voluntad popular, sino la fuerza demostrada en los
enfrentamientos armados. Con todo, el partido dominante no desaparece al otro, no lo elimina. Le
permite subsistir, aunque condicionado y domesticado por las circunstancias.

Las características de un bipartidismo dominante, donde por largos momentos domina uno y luego
domina el otro. La esencia del sistema fue modificado a partir de 1958, con la instauración del Frente
Nacional, que no sólo afectó el bipartidismo sino que produjo una desmovilización ideológica.

En la conformación de otras fuerzas políticas, debe distinguirse entre las disidencias de los partidos
tradicionales y la constitución de partidos con ideologías diferentes, capaces de controlar el régimen
y convertirse en reales alternativas de poder. Como disidencias significativas se encuentran las
liberales de carácter socialdemócrata que lideraron Jorge Eliécer Gaitán y Alfonso López Michelsen,
para responder a la corriente ortodoxa del partido. Más tarde con enfoque anticlientelista y
moralizador, el Nuevo Liberalismo de Luis Carlos Galán Sarmiento.

Cosa bien diferente son las tercerías. La más importante tercería identifica a la Alianza Nacional
Popular, cuya vigencia se dio entre 1966 a 1974, liderada por el señor general Gustavo Rojas Pinilla.
Otro caso significativo de tercería, corresponde a la Alianza Democrática M- 19, movimiento
armado reinsertado a la vida institucional, con amplia acogida popular en comicios consecutivos: los
presidenciales y los de la Asamblea Constituyente, realizados respectivamente en Mayo y diciembre
de 1990; los del nuevo Congreso y Gobernadores en Octubre de 1991; y los de diputados, concejales
y alcaldes, en Marzo de 1992.

La regla indica pues, dificultades no tanto para la aparición como para el mantenimiento de las
terceras fuerzas. No puede tomarse como ejemplo el Partido Comunista, cuya presencia muestra ya
más de setenta y nueve años, como quiera que implica una excepción a la regla, sin posibilidades de
convertirse en alternativa para acceder al poder, a pesar de su lógica marxista. Entre el dilema de la
lucha armada y la confrontación política dentro del sistema, ha fracasado por razones endógenas y
exógenas. Su estrategia de desarrollarse como partido político, sin dejar la lucha armada, ha
polarizado al país y producido movimientos armados de derecha que mantienen la confrontación
armada en la nación.

El 17 de julio de 2003, nació en Bogotá, un nuevo partido de oposición llamado Polo Democrático
Independiente. El PDI, se autoproclamó como el partido de la oposición al actual régimen político, y
como mejor alternativa de gobierno. Está integrado por ex integrantes del M-19 ( Alianza
Democrática M- 19) por ex militantes de La Alianza Nacional Popular ( ANAPO), ex guerrilleros
del ELN, Ex liberales, ex conservadores, ex comunistas.

Sus cabezas visibles son Luis Eduardo Garzón Ex candidato Presidencial, ex alcalde de Bogotá,
Samuel Moreno Rojas ex senador y actual alcalde de Bogotá, Carlos Gaviria Díaz ex Magistrado De
La Corte Suprema de Justicia, ex candidato presidencial con más de dos millones de votos, Antonio
Navarro Wolf, Parmenio Cuellar, Jorge Enrique Robledo Castillo, Gustavo Petro, la calidad de su
dirigencia ha proyectado al P. D .I como un partido fuerte con verdadera opción de poder, su
plataforma política y el deseo de cambio del electorado, después de haber ensayado con liberales,
conservadores e independientes, sin que se haya producido alguna mejoría en la situación política,
económica y social de la Nación lo proyectan hacia el poder. De los 12 movimientos y partidos
políticos enumerados en páginas anteriores el partido político que mejor delinea su plataforma
política es el PDI. En su presentación enuncia:
El Partido Político Polo Democrático Independiente (hoy POLO DEMOCRÁTICO
ALTERNATIVO), surge para contribuir en la Construcción, DEFENSA Y CONSOLIDACIÓN
DEL Estado Social de Derecho en nuestro país, haciendo realidad los postulados básicos de la
Constitución de 1991.

Nos comprometemos a trabajar por la democracia como condición de vida civilizada; como forma de
gobierno y de hacer política; como `procedimiento para participar, decidir y elegir; como método
para el tratamiento de todos los asuntos públicos y los diversos conflictos; como vía segura hacia la
solución de los grandes problemas nacionales. Nuestro propio accionar será ejemplar.

Somos y queremos ser el partido de la justicia social, de la equidad, la igualdad de oportunidades, la


vigencia plena de los derechos económicos, sociales y culturales. Hay que eliminar los extremos de
riqueza y pobreza, acabar la exclusión social, derrotar la pobreza, el desempleo y el hambre.

Nos dedicaremos a la tarea de rescatar la política como servicio público, el manejo responsable y
honesto del pensamiento colectivo y la legitimidad de las instituciones democráticas. El país
reconocerá en nuestro partido, al abanderado de la lucha contra la corrupción y de la refundación de
la política con una ética de responsabilidad, transparencia y consecuencia.

Concebimos la política y el estado como un espacio de articulación de legítimos intereses existentes


en la sociedad. En el caso Colombiano, sin embargo es notable el desfase entre la pluralidad social y
la representación política. De ahí que un desafío de nuestro partido es interpretar mejor la realidad
nacional, renovar y actualizar nuestro pensamiento democrático, ampliar la base social de nuestro
proyecto político y diseñar un nuevo esquema de relaciones con la ciudadanía y las organizaciones
sociales.

En el mundo actual, se amplía y fortalece la interdependencia entre los países; las instancias
internacionales cobran mayor fuerza; la economía, la política y la cultura están cada vez más
cruzadas por corrientes transnacionales. Ya no es concebible un desarrollo nacional en términos
autárticos, ni es posible permanecer en el aislamiento. Sin embargo, los Estados nacionales
mantienen su validez y los esquemas de integración entre países presentan grandes posibilidades
para los países más débiles.

En este contexto, nuestro país tiene que desplegar y participar en acciones tendientes a contrarrestar
el unilateralismo de las grandes potencias y los países más ricos; impulsar el fortalecimiento y la
democratización de las instancias internacionales. Aprovechar las oportunidades y contrarrestar los
riesgos y amenazas mediante una sensata y realista política de relaciones internacionales basada en la
cooperación y la solidaridad.

Con estos planteamientos empezaremos a levantar nuestra plataforma política, buscando establecer
un mínimo ético y una referencia clara para las acciones de fortalecimiento del partido y logro de
nuestros objetivos, mediante el desarrollo de los siguientes puntos:

I. Sí a la democracia.

II. Por la Inclusión Social.

III. Refundación de la Política.


IV. Una Sociedad Plural.

V. Relaciones Internacionales.

SISTEMA DE PARTIDOS.

En lo atinente al sistema de partidos colombianos posteriores a la Constituyente, se centra


principalmente en: el número de partidos existentes en el sistema y en la transición del sistema
bipartidista a uno multipartidista ( lo cual incluye una fragmentación de los partidos
tradicionales, Liberal y Conservador, así como la aparición de terceras fuerzas) como se expone
a continuación.

Eduardo Pizarro, en su artículo “ ¿ Hacia un sistema multipartidista? Las terceras fuerzas en


Colombia hoy”, indica el cambio radical que vivió el sistema de partidos en Colombia hacia la
reforma constitucional de 1991. Ésta introdujo un tránsito en el sistema político de un
bipartidismo hacia un multipartidismo a partir de la incorporación de múltiples corrientes
( políticas, étnicas, religiosas u otras) al sistema político electoral.

El autor de esta obra evidencia un proceso de fragmentación al interior del sistema de partidos, el
cual caracteriza una profunda atomización de los dos partidos tradicionales y, en cuanto al
campo de las minorías políticas, una honda fragmentación en múltiples agrupaciones tanto de
índole política en sí como de índoles religiosa, étnica, o regional. Señala que analistas como
Rodrigo Losada Lora anotan que en Colombia hoy pueden existir más de catorce mil
micropartidos que “ como empresas individuales, disputan entre sí el campo de la representación
política”.

La explicación del sistema de partidos en Colombia, por parte de Pizarro, se apoya en la


investigación publicada en 1995 por Scott Mainwaring y Timothy Scully, en el cual advierten
sobre la crisis que experimenta el sistema de partidos en el país, caracterizada por el
faccionalismo y el desdibujamiento de las entidades partidistas. “ El sistema de partidos podría
estar entrando en una fase de disolución después de décadas de considerable estabilidad. El
marcado faccionalismo ha sido sólo una manifestación de la erosión de las organizaciones
partidistas en décadas recientes. Las facciones pueden presentar su propio conjunto de
candidatos; la pérdida de control organizacional sobre la selección de candidatos es extrema”

Otro factor de importancia notable en el análisis del autor es el grado de institucionalización de


los partidos en América latina, estudiado por Mainwaring y Scully. Afirma Pizarro que si
aceptamos los criterios de tal medición, Colombia enfrenta de modo inevitable un desajuste
partidario.

Por tanto, basado en el estudio de Mainwaring y Scully, Pizarro plantea el debate sobre la
implementación o el desmonte de un sistema de tipo bipartidista: “ Con un bipartidista, las
minorías significativas podrían estar “ fuera del juego permanentemente, una situación que
reduciría su voluntad de respetar las reglas del juego. Un sistema multipartidista permitiría a
estas minorías obtener una representación significativa y participar en gobiernos de coalición.

Por tanto, frente a ello la relación entre el número de partidos y la estabilidad ha perdido fuerza,
hasta el punto que tal estabilidad se relacionó con variables y factores como el grado de
representatividad, la existencia de partidos y la polarización de los mismos.
El debate lo concluye Mainwaring con la concepción de que los sistemas parlamentarios con
pluripartidismo son muy estables. Para Pizarro, igualmente son estables los sistemas
presidencialistas con pluripartidismo.

El multipartidismo al que se refiere este autor, asumió, tras la reforma constitucional de 1991, un
pluralismo atomizado, que, como en los casos de Ecuador o Brasil, niegan la posibilidad de una
buena gobernabilidad. “ Se trata de propender por un multipartidismo limitado que a la vez que
mejora la representatividad del sistema de partidos, no afecta la capacidad de configurar un
sistema político sólido” ( Pizarro, 1997;89).

II.REFORMAS Y RADICALISMO.

Hasta mediados del siglo XIX el orden colonial se conservó en casi todos los ámbitos de la
República. Esta situación comenzó a modificarse cuando los gobernantes, partidarios de los
intereses de comerciantes y terratenientes, impulsaron las reformas necesarias para transformar las
instituciones vigentes hasta el momento.

Las reformas se iniciaron con el gobierno de José Hilario López(1849-1853), quien inauguró una
época casi ininterrumpida de gobiernos liberales porque con excepción del mandato compartido
entre Liberales y Conservadores de 1855 a 1857 y el conservador de Mariano Ospina Rodríguez
entre 1857 y 1861,estos se mantuvieron en el poder hasta 1886.

Los liberales de este período fueron llamados “radicales” por su extremismo ideológico y
favorecieron la creación de un Estado federal a expensas del centralismo y de sus dos pilares
fundamentales: la iglesia y el ejército.

La implantación del libre cambio, la abolición de la esclavitud, la laicización de la educación, el


reconocimiento geográfico de la nación y la desamortización de los bienes de manos muertas
fueron algunas de las medidas adoptadas en concordancia con las nuevas pautas políticas. Sin
embargo, este proceso de modernización forzada atrajo consigo golpes de Estado, guerras civiles y
cambios constitucionales recurrentes.

1. EL TRIUNFO DEL LIBERALISMO.

La recuperación económica que operaba en Europa a mediados del siglo XIX, tuvo efectos en la
Nueva Granada. El Liberalismo avanzaba y más aún desde la reciente fundación del partido que lo
representaba. Por esa época, numerosos comerciantes y artesanos, quienes ya constituían una
especie de clase burguesa, comenzaron a exigir las reformas políticas y sociales prometidas por
los gobiernos anteriores.

Estos grupos, que pertenecían al recién nacido Partido Liberal, no tenían mayores diferencias
ideológicas ni políticas con los conservadores, salvo las posiciones acerca de la educación y el
papel de la religión en la sociedad. Mientras los liberales pretendían una separación entre el Estado
y la Iglesia, los conservadores insistían en que ésta debía conservar todas sus prerrogativas, entre
ellas y sobre todo la de educar.

La presión social y las condiciones políticas determinaron que el liberalismo ganara terreno, lo que
se evidenció en las elecciones de 1849. El triunfo amplio pero controvertido de José Hilario López
para la primera magistratura entre 1849- 1853, inició la hegemonía de los gobiernos liberales y con
ésta el proceso reformista. El presidente José Hilario López promovió las reformas políticas y
económicas que requerían los sectores sociales para impulsar el cambio, como era el caso de los
comerciantes y de los terratenientes ávidos de más tierras y de mayor número de trabajadores para
sus haciendas. Acorde con esta necesidad se llevó a cabo la reforma al uso de la tierra; las
reglamentaciones y las formas de propiedad tradicional se modificaron a fin de ampliar el mercado
de terrenos. En un primer paso se culminó el proceso de abolición de los resguardos indígenas y de
las tierras comunales de uso público, llamadas ejidos.

También se confiscaron terrenos a la Iglesia, que por aquella época era el principal
terrateniente del país. De la posterior subasta pública de estas propiedades, se beneficiaron
terratenientes y comerciantes liberales y conservadores.

Otras reformas se encaminaron a la eliminación de varios impuestos que estaban vigentes


desde la época colonial, como aquel que gravaba las ventas y recibía el nombre de alcabala.
Además, el diezmo, que consistía en darle a la Iglesia la décima parte de las rentas de la
tierra. Ambos impuestos fueron sustituidos por un sistema de tributación directa y única.

2. LOS PROBLEMAS IGLESIA ESTADO.

Las reformas que tocaron los privilegios de la Iglesia afectaron los vínculos de ésta con el
Estado, relación que de por sí ya había sido difícil durante la primera mitad del siglo por
causa de la laicización de la educación.

La introducción de la Libertad de Cultos, la expulsión de los jesuitas en 1850, la supresión


del fuero eclesiástico, la elección popular de párrocos, la desamortización de los bienes de
manos muertas, la aprobación del matrimonio civil y el divorcio, entre otras medidas
anticlericales, propiciaron separación profunda entre el Estado y la Iglesia que perduraría
hasta 1886.

3. LA ABOLICIÓN DE LA ESCLAVITUD.

Las ideas liberales expresadas en las reformas, también afectaron otras antiguas
instituciones, como la esclavitud. Aunque Simón Bolívar trató de abolirla en 1821 cuando
impulsó ley de libertad de vientres generada en Antioquia, según la cual los hijos de
esclavos nacían libres, sólo se logró de manera definitiva mediante ley sancionada el 21 de
Marzo de 1851.
Esta abolición provocó que los hacendados esclavistas, el Partido Conservador y la Iglesia,
enemigos de algunas reformas y de la separación de la Iglesia y del estado, se sublevaran en
1851.

El Gobierno logró derrotar a los inconformes y mantener la medida. En la práctica, sin


embargo, muchos hacendados mantuvieron adscritos a la tierra a antiguos esclavos por
medio de contratos de trabajo servil, pues la ley hacía alusión solamente a los nacidos
después de Julio de 1821.
4. LA IMPOSICIÓN DEL LIBRE CAMBIO.

Uno de los aspectos más sobresalientes de las reformas de medio siglo fue la adopción del
librecambio, que puso fin al débil proteccionismo con que los gobiernos anteriores habían
logrado amparar las manufacturas nacionales.
Los comerciantes y hacendados progresistas que apoyaron esta medida, lograron una rebaja
sustancial de los aranceles o impuestos aduaneros. Así pudieron exportar sus productos
agrícolas e importar manufacturas europeas con absoluta libertad. Inglaterra, llamada” la
gran fábrica del mundo”, también presionó por su lado para se le abrieran las puertas a sus
productos principalmente a los textiles.

Mediante la adopción del librecambio, la Nueva Granada se integró al orden económico


capitalista y quedó sujeta a partir de la fecha a las fluctuaciones del comercio exterior.

5. LA DIVISIÓN LIBERAL.

Las reformas económicas de mitad de siglo enfrentaron a los partidarios de la tradición con
los grupos reformistas, que recibieron el apoyo de sectores populares agrupados alrededor
del Partido Liberal. Pero estos últimos también había tendencias. Una de las más
representativas era aquella compuesta por los liberales influidos ideológicamente por las
revoluciones europeas de 1848 y el pensamiento socialista. Bajo el sobrenombre de
“gólgotas” o radicales, impulsaron la creación de asociaciones de artesanos llamadas
sociedades democráticas. Por su parte, los conservadores formaron las denominadas
sociedades populares de artesanos, que no lograron el éxito obtenido por sus rivales.

En 1849, las organizaciones artesanales presionaron a favor de la elección del Liberal José
Hilario López como nuevo presidente. Tras su llegada al poder, “el candidato del pueblo”,
como lo llamaban sus adeptos, auspició el crecimiento de las sociedades artesanales, pero
cuando adoptó la política de librecambio, que afectó la producción artesanal debido a la
imposibilidad de competir con los extranjeros, estas sociedades democráticas se separaron
de los “gólgotas” para organizarse alrededor de los liberales “draconianos” o progresistas.
Esta fracción del Partido Liberal, que defendía la política proteccionista hacia los grupos de
artesanos, se apoyaba para el efecto en aquellos sectores militares cuyo único medio de
supervivencia y ascenso social era la carrera de las armas.

6. SUBLEVACIÓN DE LOS ARTESANOS.

En las elecciones de 1853 triunfó el polémico y temperamental candidato Liberal José


María Obando, quien también contaba con el favor de los artesanos y de las provincias del
sur. Entre sus primeros actos de Gobierno sancionó la nueva Constitución de 1853, que
contenía un cambio muy importante: daba un giro favorable a la descentralización del
poder, mediante elección directa de los gobernadores de provincias. Además, proclamaba el
sufragio universal y secreto, separaba aún más la Iglesia del estado y enunciaba los
principios para el funcionamiento de unos municipios libres y autónomos.
Obando perdió muy pronto todo el respaldo político que poseía. Su Gobierno enfrentó una
fuerte oposición en el Congreso, dominado por la coalición de conservadores y “gólgotas”,
quienes se opusieron al proyecto gubernamental de elevar las tarifas aduaneras. En
consecuencia, los congresistas optaron por apoyar una ley que redujo los aranceles y otra
que sancionó una drástica disminución del Ejército.

Los enfrentamientos entre las dos facciones, como consecuencia de la decisión del
Congreso, propiciaron un golpe de Estado dirigido por el comandante militar de Bogotá,
general José María Melo, el 17 de Abril de 1854.

7. CRÍTICA A LOS GÓLGOTAS.

José Manuel Restrepo, acerca de la Constitución de 1853 en el Diario Político y militar


decía: “Esperemos que su duración sea corta y nos fundamos en que sus disposiciones
principales son contrarias a los usos, costumbres y habitudes de nuestro pueblo. Pobres de
los granadinos entregados a tantos empíricos e ignorantes que copian a Pierre Joseph
Proudhon, Luis Blanc, Émile De Girardin y otros franceses que son sus modelos, muchos
sin haberlos leídos”.

8. ABOLICIÓN DE RESGUARDOS.

A partir de 1850, se confiscaron muchas tierras que estaban en posesión de los indígenas,
las cuales pasaron a manos de particulares y del Estado. Esta disolución, cuyo proceso se
había iniciado en los primeros años de la Independencia, acabó con varios resguardos en
Cundinamarca, Boyacá, y otras regiones. Las familias indígenas, privadas de sus tierras,
fueron reclutadas como mano de obra barata por los hacendados agro-exportadores, quienes
las concentraron, sobre todo, en las áreas productoras de tabaco. Pero de la misma forma, la
medida le significó al país aumentar el precio de los productos agrícolas para el consumo
interno, pues toda la producción indígena que se había generado en los resguardos durante
años, nutría este mercado interior con unos precios muy bajos.

9. LA PAUSA CONSERVADORA.

El mandato del general Melo duró muy poco. El Gobierno del legítimo sistema fue
restablecido en Diciembre de 1854, después de una campaña militar al mando de los ex –
presidentes Tomás Cipriano de Mosquera, Pedro Alcántara Herrán y José Hilario López.

El 1 de Abril de 1855, el conservador Manuel María Mallarino fue elegido vicepresidente


para encabezar una coalición con liberales. En 1857 fue elegido como presidente otro
conservador, Mariano Ospina Rodríguez. Estos dos períodos fueron la única pausa
conservadora en un entorno completamente liberal.

Durante el mandato de Ospina Rodríguez se llevó a cabo una reforma constitucional que
acentuó el carácter federalista que ya se había anunciado en la Constitución de 1853.
Acorde con ella, el país se dividió en ocho estados, dotados de amplias facultades
legislativas. El que sus gobernadores fueran elegidos por votación popular, fue una decisión
que produjo desacuerdos entre los poderes centrales y regionales. Las discrepancias se
fueron fortaleciendo de tal manera que produjeron un ambiente de rebelión contra el
Gobierno de Bogotá.

10. LA GUERRA CIVIL DE 1860.

A comienzos de 1860, el gobernador del Estado Soberano del Cauca, general Tomás
Cipriano de Mosquera, proclamó la separación de dicho estado de la Confederación. Al ver
que su osadía encontró el apoyo de los estados de Santander y Bolívar, se declaró en
rebelión con el título de “Supremo director De La guerra”. De esta manera comenzó una de
las más penosas y devastadoras guerras civiles del siglo XIX.

Muy pronto, el conflicto abarcó prácticamente todo el territorio nacional. Mosquera,


reconocido caudillo y hábil político, logró hacer las alianzas necesarias para vencer a las
debilitadas fuerzas estatales. De esta manera logró tomarse Bogotá en 1861 y, al hacerse
con el poder, comenzó el proceso para reorganizar el estado. Como liberal, tomó drásticas
medidas, muchas de las cuales profundizaron la separación la separación del estado y la
Iglesia. Decretó, por ejemplo, la libertad de cultos y llevó a cabo el proceso de
desamortización de bienes de manos muertas. Esto quería decir que dejaba en manos del
Gobierno el nombramiento de obispos y sacerdotes, así como la disposición de sus
propiedades, las de los municipios, colegios y hospitales. Mosquera declaró disuelta la
Compañía de Jesús y decretó la extinción de las comunidades religiosas. De esa manera
castigaba a la Iglesia por su alianza con el partido Conservador.

El movimiento de 1860 culminó tres años después con la expedición de una nueva
Constitución que institucionalizó el Estado Federal que sobrevivió hasta 1886. Esta
Constitución adoptó un nuevo nombre para el país, ESTADOS UNIDOS DE COLOMBIA,
compuesto por una confederación de nueve estados soberanos: Antioquia, Bolívar, Boyacá,
Cauca, Cundinamarca, Magdalena, Tolima, Panamá y Santander. Cada uno de ellos
funcionaba de manera independiente y se gobernaba con leyes propias, descentralizando los
problemas propios del Estado anterior.

El federalismo radical dio tal independencia a los diferentes estados, que el Gobierno
central no podía intervenir en los asuntos internos, ni siquiera en caso de guerra civil. Es
decir, se descentralizaban las guerras, al transferirse las luchas políticas del nivel nacional
al regional.
La constitución de 1863 también estableció las libertades individuales, la separación de la
Iglesia y el Estado. Una rama ejecutiva débil que redujo el período presidencial de cuatro a
dos años y la libertad de enseñanza y de culto.

Con la nueva organización federativa, se transfirió a las oligarquías regionales la iniciativa


de resolver a su favor la forma de apropiación y administración de los bienes nacionales.
Cada estado se organizó dé acuerdo con la composición de las fuerzas económicas,
políticas e ideológicas de los partidos existentes. El modelo político radical tenía
orientación librecambista y fortalecía los intereses comerciales alrededor de la exportación
del tabaco, que entró en auge en la década de 1860.
La vinculación del comercio al mercado externo, inició una necesaria construcción de
ferrocarriles y la fundación de bancos y casas mercantiles. Por su parte, los liberales,
apoyados en el ideario burgués europeo, establecieron la educación laica, el matrimonio
civil, el derecho al divorcio, al igual que la libertad de cultos, de imprenta y de
pensamiento.

Este federalismo fue la expresión de poder de clase dominante que estaba dividida en
oligarquías regionales y se sostenía de la riqueza que provenía de las exportaciones. Sin
embargo, éstas entraron en crisis en 1876 y bajaron verticalmente en 1881. La depresión
resultante afectó el circuito económico y este modelo político radical acabó por entrar en
una crisis crónica hasta su derrumbe en 1885.

11. LA SOCIEDAD EN EL PERÍODO RADICAL.

Pese a las recurrentes guerras civiles que requerían de soldados continuamente a los
altibajos de la economía que caracterizan esta época, la vida social cotidiana continuó su
marcha. Para entonces, el país era en su mayor parte rural. Los centros urbanos eran
pequeños pueblos entre los que se destacaban, Bogotá, Medellín, Cali, Cartagena,
Barranquilla, y el Socorro, pero la mayor parte de la población se concentraba en un
reducido sector del centro y el nororiente del país.
En las casas urbanas se desenvolvía una parte considerable de la vida privada. Aún en la
segunda mitad del siglo XIX, éstas conservaban los rasgos de la arquitectura colonial:
espacios grandes y altos de un solo piso, patio central, habitaciones a su alrededor, techo de
teja y paredes de adobe.

A partir de la segunda mitad del siglo comenzaron a construirse casas de dos pisos, en las
que el primero se destinaba al arriendo. Sus habitaciones, llamadas tiendas, eran habitadas
por personas pobres que venían del campo. Como las ciudades y poblaciones no contaban
con sistemas sanitarios ni acueductos cerrados, aquellos inquilinos contribuían al desaseo
de las calles.

12. ¿GOBIERNO SIN RELIGIÓN?

“Quiere el partido Liberal que no se adopte la religión como medio para gobernar: las dos
potencias deben girar independientemente, cada una dentro de su órbita, puesto que cada
una tiene su objeto y fin distintos. Emplear la religión y sus ministros como medios para
hacer ejecutar las voluntades de los gobiernos, los negocios temporales, es envilecerla,
desvirtuarla y separarla del fin con que la instituyó su divino fundador. El Partido Liberal
ve en inminente peligro las libertades públicas, las prerrogativas de la soberanía y las
garantías con la permanencia en el país del Instituto conocido como Compañía de Jesús (...
Permitir la continuación del Instituto en la república y extender la semilla por las provincias
es abdicar la soberanía nacional”. Programa Liberal de Ezequiel Rojas, 1848.

NOTAS.
1. POSADA GUTIÉRREZ JOAQUIN, Memorias de Historia Política: Bogotá
Biblioteca Popular de Cultura. Colombia. 1951.

2. GIRALDO FERNANDO, Sistemas de Partidos Políticos en Colombia. Centro


Editorial Javeriano, CEJA Bogotá- 2003.

3. CONSTANT BENJAMIN. Citado por R- G. SCHWARTZENBER en Sociología


Polítique, Editions Montchrestien, Paris 1977 página 492.

4. HANS KELSEN, La democracia, traducción de CH EISENMANN, 1932 página


12.

5. FRANCOIS GOGUEL, Politique: OCTUBRE 1947, PÁGINA 685.

6. COLEMAN Y ROSBERG, cita de R. DOWSE Y HUGHES, en Sociología política.


Alianza Editorial, 1972, página 420.

7. LA PALOMBARA Y M. WEINER political parties and political development,


Princeton, 1966, páginas 5, 7.

8. BUENAHORA FEBRES CORDERO JAIME, La democracia en Colombia Un


Proyecto en Construcción. Imprenta de la Contraloría de la República. Bogotá D. C
1995.

9. TIRADO MEJÍA ALVARO, en Colombia: Siglo y Medio de Bipartidismo, Siglo


XXI Editores, 1978, página 108.

10. LARA BONILLA RODRIGO, LOSADA LORA RODRIGO, URIBE TORO


HUMBERTO. Los partidos Políticos Colombianos, publicación de La Universidad
Javeriana, Maestría en estudios Políticos, F. E. I. Santafé de Bogotá, julio de 1983.
Página 55.

11. VARGAS MARTINEZ GUSTAVO, Círculo de Lectores S. A. 2007, Edición


especial casa editorial El Tiempo, Historia 2.
BIBLIOGRAFÍA.

COLMENARES GERMÁN. La Economía Y La Sociedad Coloniales, 1550- 1800: Manual De Historia De


Colombia Tomo II. Bogotá: Colcultura. Procultura 1979.

JARAMILLO URIBE JAIME. Ensayos De Historia Social. Bogotá: UNIANDES. Tercer Mundo Editores,
1989.

SILVA, RINAN. Universidad Y Sociedad En El Nuevo Reino De Granada. Santafé De Bogotá: Banco De La
República, 1992.

TWINAM, ANN. Mineros, Comerciantes y Labradores: Las Raíces Del Espíritu Empresarial En Antioquia.
Medellín: Faes, 1995.
COMPILACIONES DE HISTORIA POLÍTICA DE COLOPMBIA.

CAPITULO VI.

TEMAS.

I. RAFAEL WENCESLADO NUÑEZ MOLEDO Y LA REGENERACIÓN.

1. La Regeneración.

2. El Declive Liberal Radical.


3. Una División Sin Argumentos.

4. La Guerra Civil De 1876.

5. EL Liberalismo Independiente E Inicio De La Regeneración.


6. Primer Mandato De Rafael Núñez.

7. Los Gobiernos de 1882 Y 1884.

8. Segundo Gobierno De Núñez.

9. La Guerra Civil de 1885.

10. Hacia Un Nuevo Orden Político.

11. La Constitución De 1886.

12. Presidencialismo.

13. El Concordato.

14. Reelección De Núñez.

15. Crisis y Caída De La Regeneración.


16. La División Conservadora.

17. El Cisma Liberal.

18. 1899 Un Año Decisivo.

19. La Guerra De Los Mil Días.


20. El Golpe De Estado.
21. Marroquín En El Poder.

22. El Tratado Herrán- Hay.

23. La Separación De Panamá.


.

I. RAFAEL WENCESLADO NÚÑEZ MOLEDO Y LA REGENERACIÓN.


1. LA REGENERACIÓN.

EN 1878 RAFAEL NÚÑEZ PRONUNCIÓ UN DISCURSO EN QUE SOSTENÍA QUE AQUELLA ERA
LA ÉPOCA DE LA REGENERACIÓN O DE LA CATÁSTROFE. CON EL NOMBRE DE
REGENERACIÓN SE CONOCIÓ A UN PERÍODO DONDE COLOMBIA SE FORMÓ COMO NACIÓN,
SE DIO LUZ A UNA NUEVA CONSTITUCIÓN Y SE CREARON ORGANISMOS, INSTITUCIONES Y
EMPRESAS, PERO TAMBIÉN FUE UNA ÉPOCA MARCADA POR SANGRE EN LAS GUERRAS
CIVILES.(Gutiérrez Cely Eugenio Círculo de lectores S. A 2007, Biblioteca El TIEMPO)

Uno de los períodos más importantes de la historia republicana de Colombia es el


denominado Regeneración (1878-1898. De esta forma fue llamada por la trascendencia que
tuvieron sus propuestas en la formación de la nación y en el ámbito político, consignadas
fundamentalmente en la constitución de 1886. Las figuras más relevantes de esta época
fueron el liberal Rafael Núñez y el conservador Miguel Antonio Caro.

El proyecto político de la Regeneración planteó los lineamientos de la unidad nacional y los


incorporó en la nueva Constitución política, en aspectos como la aspiración a un férreo
régimen presidencial, una organización política- administrativa centralista, el
fortalecimiento del Banco Nacional, la creación de un Ejército nacional profesional y el
estrechamiento de los lazos entre el Estado y la Iglesia católica, especialmente en lo
relacionado con la educación, la moralización de la sociedad y la censura de escritos.
Aunque los gobiernos de la Regeneración y el espíritu de la Constitución de 1886 se
impusieron, esto no fue obstáculo para que la inestabilidad política y las persistentes
guerras civiles continuaran. Entre 1886 y comienzos del siglo XX, se presentaron dos
nuevas contiendas: la guerra civil de 1895 y posteriormente la guerra de los Mil Días. Esta
última, que le costó la vida a centenares de colombianos, redundó en la separación de
Panamá, acaecida en el año de 1903.

2. EL DECLIVE LIBERAL RADICAL.

A mediados de la década de los setenta, el liberalismo radical en el poder empezó a


mostrar las primeras fisuras que terminaron por socavar su indisputable soberanía política.
Las relaciones con la Iglesia se habían deteriorado, en particular debido a algunos temas
básicos. La enseñanza de la religión en las escuelas públicas; los asuntos de carácter
regional, como las inversiones públicas, que algunos gobiernos de la federación
consideraban que le otorgaban privilegios a los estados del centro-oriente; y la división del
liberalismo entre radicales en el poder (oligarcas) y los independientes, fueron algunos de
los factores que aprovecharon los conservadores para declarar la guerra al Gobierno en
1876. A lo anterior, se agregó la crisis del modelo agro-exportador que por entonces
imperaba en la economía colombiana y que fue consecuencia de la caída de los precios
internacionales y de los escasos productos de exportación nacional.

3. UNA DIVISIÓN SIN ARGUMENTOS.

A los liberales llamados independientes, que se caracterizaban por una posición política
moderada, les unían principalmente criterios regionalistas y la insatisfacción con los
gobiernos radicales. En este sentido, no es posible encontrar elementos ideológicos de
fondo que motivaran la división de los liberales. Sin embargo, las divergencias sí existieron
y se manifestaron con motivo de las elecciones de 1876. En ese entonces, la administración
de Santiago Pérez (1874- 1876) apoyaba la candidatura de Aquileo Parra, mientras que los
liberales independientes estaban a favor de Rafael Núñez, por ese entonces embajador en
Inglaterra, quien finalmente perdió. Como ya era tradicional en todo el período republicano,
las elecciones fueron acusadas de fraudulentas y de haber sido manipuladas por le gobierno
de turno.

4. LA GUERRA CIVIL DE 1876.

En los primeros meses del mandato de Aquileo Parra (1876- 1877), los conflictos que ya
venían dándose en torno a los beneficios de la educación religiosa y laica en las escuelas
públicas, especialmente en Cauca y Antioquia, así como la evidente debilidad política del
Gobierno, fueron aprovechados por el partido conservador para levantarse en armas el 15
de julio de 1876 en la conflictiva región caucana.

La guerra contra el gobierno de Aquileo Parra comenzó en los estados de Cauca y


Antioquia y Tolima, pues en ese momento contaban con mayorías conservadoras, pero
paulatinamente se fue expandiendo a otros territorios del país. Los liberales optaron
entonces por unirse para enfrentar a los conservadores insurrectos. Luego de dos cruentas
batallas, la de los Chancos en el Cauca y la de Garrapatas en el Tolima, los rebeldes fueron
derrotados. La guerra, que se prolongó hasta los primeros meses de 1877, consagró como
héroe al general caucano mosquerista, Julián Trujillo, liberal vinculado a la facción de los
independientes. A él se debió la toma victoriosa Liberal de Antioquia. A pesar del triunfo
sobre los conservadores, el Gobierno radical de Parra permaneció debilitado.

5. EL LIBERALISMO INDEPENDIENTE E INICIO DE LA REGENERACIÓN.


.
Para el período presidencial de 1878- 1880, los liberales radicales y los independientes se
presentaron unidos a las urnas. El triunfo del general Julián Trujillo, un candidato que no
era de la simpatía de los radicales, no obstante sus meritorias acciones de guerra civil de
1876. Acabó por imponer y consolidar la tendencia del liberalismo independiente. En la
posesión de Trujillo el 1 de Abril de 1878, acabó por imponer y consolidar la tendencia del
liberalismo independiente.

En la posesión de Trujillo el 1 de Abril de 1878, Rafael Niñez, cabeza visible de los


radicales, pero en su calidad de presidente del congreso, pronunció la famosa frase cuya
principal idea bautizaría todo este lapso de la historia colombiana: “El país, se promete de
vos, señor, una política diferente, porque hemos llegado a un punto en que estamos
confrontando este preciso dilema: regeneración administrativa fundamental o catástrofe.”

6. PRIMER MANDATO DE RAFAEL NÚÑEZ.

En 1880, tras concluir la administración del general Trujillo, las condiciones para el
ascenso de Rafael Núñez estaban dadas. Los radicales, seriamente disminuidos, vieron
fortalecer la temida alianza entre este personaje y los conservadores. El fervor que
despertaba, especialmente entre los jóvenes liberales, radicales e independientes, le
aseguraron en parte una nutrida votación que lo llevó a la presidencia en 1880. Durante el
primer mandato, Núñez se dedicó a dirimir los conflictos con la Iglesia y a restablecer
medidas proteccionistas, a fin de proteger a la par que estimular el desarrollo industrial.
Asimismo dio a la construcción del tramo ferroviario entre Bogotá y Girardot y apoyó con
subsidios y exenciones de impuestos a las ferreterías que habían logrado mantenerse en
Cundinamarca. Su principal objetivo económico fue la creación del Banco Nacional.

7. LOS GOBIERNOS DE 1882 Y 1884.

Descontentos con las medidas de Rafael Núñez, los radicales apoyaron la candidatura de
Francisco Javier Zaldúa (1882. Este presidente, sin embargo, tuvo en contra un Congreso
conformado mayoritariamente por políticos independientes y conservadores que le
impidieron organizar su equipo de Gobierno. A escasos ocho meses de acceder al cargo,
Zaldúa murió y fue sucedido en el poder por el segundo designado, José Eusebio Otálara
(1882-1884), ya que el primer designado Rafael Núñez, declinó el cargo a fin de no quedar
inhabilitado para el siguiente período presidencial. Como su antecesor, Otálara se encargó
de apoyar la industria de la fabricación de hierro y la continuación de los trabajos
ferroviarios.

8. SEGUNDO GOBIERNO DE NÚÑEZ.

El segundo mandato de Rafael Núñez confirmó los temores de los radicales, en el sentido
de la alianza entre el presidente y los conservadores. La disputa política entre los radicales
y los independientes y conservadores, que ya se venía dando en cada uno de los estados de
la Unión, en el caso de Santander se tornó particularmente crítica, pues allí los radicales
eran mayoría.
En julio de 1884, el Gobierno central envió a Santander una fuerza nacional, acompañada
de una comisión de Paz, para intentar apaciguar a los furiosos radicales, inconformes con el
Gobierno del presidente saliente, el liberal independiente Solón Wilches y mediar de esta
forma en las nuevas elecciones. El 10 de septiembre pareció llegarse a un acuerdo de paz
que quedó consignado en el “Convenio del Socorro” y que permitió la creación de una
convención para designar al nuevo presidente. Pero la convención, compuesta en su
mayoría por radicales, no logró llegar a un acuerdo con las minorías independientes y
conservadoras y tuvo que ser disuelta. Sin embargo, los radicales siguieron sesionando por
su lado y nombraron como presidente al general Sergio Camargo. De esta manera
incumplieron los acuerdos a los cuales se habían comprometido con el Gobierno central.

9. LA GUERRA CIVIL DE 1885.

La inconformidad que generó el desacuerdo entre los radicales santandereanos y el


Gobierno central, concluyó con una declaración de guerra que pronto se extendió a los
demás estados. Aunque muchos de los líderes radicales estaban en contra de una solución
bélica, su oposición a Núñez y la esperanza de ganar una guerra iniciada con tanto ímpetu
eran más fuertes que sus temores.
El 17 de Julio de 1885 se libró una de las batallas más famosas de la guerra, la de la
Humareda, que le dio el triunfo definitivo a los radicales. Sin embarco, varios de sus
principales dirigentes perecieron en ella y el ejército acabó diezmado. A esto se unieron las
derrotas de las fuerzas rebeldes en los estados de Tolima, Cauca, Panamá y Boyacá.
Finalmente, los liberales insurrectos tuvieron que rendirse en Septiembre. El triunfo de las
fuerzas oficiales fue aprovechado de inmediato por el presidente Núñez para anunciarle a la
Nación: “La Constitución de 1863 ha dejado de existir”. De esta forma, el Gobierno
anticipó su decisión de emprender una profunda reforma constitucional.

10. HACIA UN NUEVO ORDEN POLÍTICO.

En el plano político, la Regeneración estuvo dirigida a la consolidación del Estado


Nacional. Este objetivo se concretó en la Constitución Política de 1886, aunque Rafael
Núñez ya había dado los primeros pasos en su primera administración, sobre todo en
aspectos como la creación del Banco Nacional y en el mejoramiento de las deterioradas
relaciones con la Iglesia. Para impulsar la reforma constitucional, este presidente propició
la alianza entre los liberales independientes o “nuñistas” y los conservadores, quienes se
aunaron en el Partido Nacional. Aunque éste no funcionó formalmente como un partido, sí
se constituyó en una tendencia política claramente definida que se designó con el nombre
de Nacionalista y evitó así que el presidente Núñez fuera tildado de conservador.
( RODRIGUEZ PÉREZ EDUARDO, EL OLIMPO RASDICAL: BOGOTÁ,EDITORIAL
VOLUNTAD, 1950)

11. LA CONSTITUCIÓN DE 1886.

El 11 de Noviembre de 1885, el Consejo Nacional de Delegatarios, compuesto por 18


representantes entre conservadores y liberales independientes (dos por cada uno de los
estados de la Unión), se dio inicio a las sesiones que concluían con la redacción de la nueva
carta política de la República de Colombia. Hasta ese momento los intentos por reformar la
Constitución vigente habían fracasado por la renuencia de los radicales a introducir
cambios en la Constitución de Rionegro. El propio Rafael Núñez trazó los lineamientos por
seguir y Miguel Antonio Caro, defensor a ultranza de la Iglesia Católica y líder del Partido
Conservador, se encargó de redactarla. El espíritu de esta nueva Constitución, que
reforzaba ante todo el, poder ejecutivo, dirigiría, por más de un siglo, el destino político de
la República de Colombia, como el país pasaría a llamarse oficialmente a partir de 1886...

Entre las principales disposiciones de la Constitución de 1886 figuraban: La reconstitución


de la nación en forma de república unitaria; el cambio de designación de estados por
departamentos y la consecuente división territorial de la República en departamentos y
municipios; la concentración del poder presidencial con plenos poderes y la ampliación de
su periodo gubernamental a seis años; la adopción de la religión católica como religión de
la nación y elemento esencial del orden social ( el preámbulo decía” en nombre de Dios,
fuente suprema de toda autoridad”); la prensa libre en tiempo de paz, aunque la
reglamentación posterior restringió mucho su ejercicio; el nombramiento de gobernadores
departamentales por parte del presidente, la creación de un Ejército nacional y el
restablecimiento de la pena de muerte.

Asimismo la concepción imperante de ciudadanía, basada en el ejercicio irrestricto de las


libertades públicas e individuales de la Constitución de Rionegro, fue remplazada por una
diferente sustentada en los valores y principios morales propios del catolicismo.

12. PRESIDENCIALISMO.

La nueva constitución era rígidamente centralista: los estados, que pasaron a llamarse
departamentos, retuvieron asambleas elegidas con poderes regionales limitados, pero sus
gobernadores, que a su vez nombrarían a los alcaldes, serían designados directamente por el
presidente. El partido que obtuviera el control de la presidencia podría así extender el
monopolio absoluto del poder ejecutivo en todo nivel. Estas reformas tenían cierto parecido
con el sistema que se estableció en 1832(...) Ahora (que) las divisiones estaban claramente
marcadas; la total exclusión de uno de los partidos nacionales evidentemente exacerbaría el
sectarismo político y de manera indirecta, aumentaría las probabilidades de violencia entre
los partidos.

13. EL CONCORDATO.

Una vez concluida la labor constitucional de 1886, el Gobierno regenerador se empeñó en


normalizar y estrechar las relaciones con la Iglesia católica. El 31 de Diciembre de 1887 se
empezó a negociar, en consecuencia, un concordato entre la Santa Sede y la República de
Colombia. Los principales puntos del acuerdo fueron la confirmación, por parte del Estado
colombiano, de la libertad de la Iglesia católica para desarrollar su actividad doctrinaria en
el país; la facultad de la Iglesia de adquirir poseer y administrar bienes libremente; el
reconocimiento estatal de la deuda por la desamortización de bienes de la Iglesia durante el
gobierno de Tomás Cipriano de Mosquera, en 1861; la aceptación para que el matrimonio
católico tuviera efectos civiles; la enseñanza obligatoria de la religión católica, en escuelas
colegios y universidades; la organización y dirección de la educación e instrucción pública
en conformidad con los dogmas y la moral de la religión católica; el derecho de la Iglesia a
inspeccionar y revisar textos relativos a temas religiosos y de adecuada moral pública.

El concordato se constituyó en un instrumento que, unido a la nueva Constitución sirvió


para ejercer un control social y político mucho más estricto. El hecho de que los gobiernos
de la Regeneración consideraran el papel del catolicismo como un elemento fundamental en
la cohesión social de la nación, facilitó la labor de la Iglesia tanto en el plano de la
educación como de la vida familiar y en la sociedad en general.
14. REELECCIÓN DE NÚÑEZ.

A partir de 1886, Rafael Núñez fue reelegido presidente sin atenuantes. Aunque ejerció el
poder entre 1886 y el año de su muerte, 1894, desde su natal Cartagena lo hizo de forma
interrumpida, ya que gobernó en los momentos que, a criterio suyo demandaban su
presencia. Entre 1887 y comienzos de 1888, por ejemplo, dejó en el gobierno a su
vicepresidente Eliseo Payán. Pero al estimar que éste había sido demasiado flexible al
indultar a unos liberales y por el hecho de derogar una severa ley acerca de la censura de
prensa, regresó de su hacienda El Cabrero, en Cartagena a Bogotá. En los primeros meses
de 1888 en contra de la prensa y la organización de los sectores de oposición, lo que le
valió el nombre de “ley de los caballos”, por el carácter represivo y excluyente del
liberalismo. Una vez superada la crisis, hizo nombrar como su sucesor a Carlos Holguín.

Este dirigente conservador, Carlos Holguín Mallarino, quien gobernó hasta el final del
período presidencial, se dedicó a la tarea de organizar un cuerpo de policía en Bogotá como
efectivamente lo logró, el 5 de Noviembre de 1891. La dirección de la policía de Bogotá
quedó en manos del antiguo organizador de la policía de París, Juan María Marcelino
Gilibert. Según el reglamento que este mismo redactó para darle soporte jurídico a la nueva
institución, la Policía Nacional tenía como misión conservar la tranquilidad pública;
proteger a las personas y a las propiedades; hacer efectivos los derechos y garantías
estipuladas por la Constitución: velar por el cumplimiento de las leyes; prevenir los delitos
y aprehender a los delincuentes y aquellos contraventores del orden. El 8 de Mayo del año
siguiente, las funciones de la Policía Nacional se extendieron al cuidado de los espectáculos
públicos, así como de oficinas y comisiones y a la vigilancia, investigación y
descubrimiento de delitos. No obstante la ejemplar organización del nuevo cuerpo de
policía, éste fue derrotado en la primera contienda que hubo de enfrentar en los finales de la
Regeneración. Estando como presidente el sucesor de Rafael Núñez, el radical conservador
Miguel Antonio Caro, la capital fue sacudida por un motín popular que dejó numerosas
víctimas, entre muertos y heridos, tanto de la policía como de los sublevados en Enero de
1863.

En las elecciones de 1892, Rafael Núñez ocupó de nuevo la presidencia y como


vicepresidente fue elegido Miguel Antonio Caro. Para entonces, los conservadores en el
Gobierno eran ya mayoría y el denominado Partido Nacional era apenas el nombre de lo
que quiso ser un partido de ambos bandos. No obstante la fortaleza de los conservadores y
la paulatina exclusión de los liberales, varios dirigentes del conservatismo antioqueño
empezaron a manifestar su desacuerdo con las medidas en contra de la oposición. La
puesta en práctica de la Ley 61 de 1888, le mostró a muchos que la Regeneración se había
excedido en sus controles a la prensa escrita y al libre ejercicio de la actividad política que
tanto conservadores como liberales merecían. La intolerancia política del proyecto
regenerador, además de sus últimas medidas económicas, especialmente el impuesto a la
exportación de café decretado por Miguel Antonio Caro, le dieron nuevos argumentos a los
liberales para lanzarse a otra guerra, esta vez en Enero de 1895 y que pretendía darle un
golpe de Estado a Caro. Pero la rebelión, que no pasó de levantamientos aislados fue
sofocada en menos de dos meses por las fuerzas de Gobierno al mando del joven y
carismático general Rafael Reyes Prieto, futuro presidente de Colombia. Esta contienda,
verdadero fracaso armado del liberalismo, incidió en la creación de la Escuela Militar y el
establecimiento del servicio militar obligatorio en 1896.

La obra histórica del presidente Núñez, fue la Constitución de 1886, que implicó la
reunificación del país y su pacificación institucional al replantear el gobierno sobre la base
de un acuerdo con el poder eclesiástico. Esa fue la regeneración, y para lograrla Núñez
gobernó como colombiano, no como liberal ni conservador, sin embargo, como quiera que
no ejerció su poder directamente sino a través del vicepresidente o designado, y no desde
Bogotá sino desde Cartagena, en 1888 vino a quedarse con la vicepresidencia el
ultraconservador Miguel Antonio Caro, y esa fue la gran culpa de Núñez que le atrajo la
condena del liberalismo.

Desde su primera presidencia en 1880, hasta 1888, ocho vicepresidentes y designados


ejercieron el mando, y en este último año se hizo elegir para que el 7 de Agosto, en su
nombre, se posesionara Carlos Holguín y al año siguiente traspasara el poder a Caro. La
aplicación que se le dio a la Constitución no fue ciertamente justa ni imparcial; no hizo sino
restringir libertades, acabar con los Estados Soberanos y entrar en relaciones con la Iglesia;
en lo propiamente político fue aprovechada para perseguir a los liberales, cuyo instrumento
fue la Ley 61 de 1888, llamada la “ Ley de los caballos”, Y más agudamente por el
Gobierno de Caro, cuyo sectarismo lo llevó a desterrar del país al jefe del liberalismo
Santiago Pérez, por decreto número 1227 del 14 de agosto de 1893. En 1896 este partido no
tenía más representación en el Congreso que dos curules en la Cámara: la del general
Rafael Uribe Uribe y la de Luis A. Robles, un negro intelectualmente brillante que
deslumbró por su oratoria y altivez en defensa del liberalismo y de su raza.

En tales condiciones no había camino que la revolución para vivir o morir dignamente, y
ésta estalló en Facatativa el 22 de Enero de 1895, encabezada por el General Siervo
Sarmiento, cuyo primer combate se llevó a cabo en la Tribuna el 29 contra los gobiernistas,
al mando del general Rafael Reyes, que luego de su triunfo en Enciso fue el jefe de más
prestigio. Victorioso allí prosiguió a Honda y, rió abajo, hacia la costa. Después entraron a
la conflagración los departamentos de Boyacá y Santander. Reforzado su ejército en
Barranquilla, Reyes volvió sobre Santander, y en sucesivos combates fue derrotándole
hasta vencer las últimas fuerzas de los generales Pedro María Pinzón y José María Ruiz en
la célebre batalla de Enciso. El 15 de Marzo, y su capitulación en Capitanejo dos días
después.

Pero esta rendición fue una tregua en la guerra, pues el clima revolucionario persistía
y la persecución del gobierno no cesaba. Durante el mandato de Caro se produjo la
división del conservatismo en dos fracciones: históricos y nacionalistas; éstos, con
Caro en una posición intransigente, y aquellos en un plano de entendimiento con el
liberalismo, quienes expusieron otro concepto político de gobierno, fundado en el
principio de participación de minorías, tesis expuesta en el llamado Manifiesto de los
21, suscrito por 21 eminentes ciudadanos de un nuevo conservatismo, en el que se
enjuiciaba a los nacionalistas y se planteaba la necesidad de una política diferente
para mantener la convivencia nacional.
A las elecciones de 1897 los dos grupos conservadores llevaron como candidato
presidencial a Manuel Antonio Sanclemente y como vicepresidente a José Manuel
Marroquín, los liberales por su parte, propusieron a Miguel Samper y al general Foción
Soto. Naturalmente, ganaron los primeros, Sanclemente, por su enfermedad de años, no
pudo posesionarse el 7 de Agosto de 1898 para un período de seis años; lo hizo en su lugar
el vicepresidente Marroquín, quien anunció un programa de gobierno conciliado que fue
bien recibido por el jefe del liberalismo general Rafael Uribe Uribe, uno de los jóvenes
caudillos de las revoluciones de 1876, 1885 y 1895. Pero esto no fue del agrado del señor
Caro, quien por tal motivo hizo llamar al titular que se posesionó el 3 de Noviembre de
1898, mas, como no podía vivir en Bogotá, trasladó su sede presidencial a Anapoima,
dejando en la capital a los ministros, quienes cayeron en manos del nacionalismo y otra vez
nació el sectarismo. Aquél terminó su mandato en Villeta.

15. CRISIS Y CAÍDA DE LA REGENERACIÓN.

Los dirigentes de la Regeneración estaban convencidos de que la búsqueda de la unidad


nacional, el centralismo y el estrechamiento de los lazos con la Iglesia católica eran
suficientes para darle cohesión social y orden al país. Por ello, sus gobiernos excluyeron a
los opositores liberales del aparato burocrático y de la vida política. Inclusive algunos
círculos, como las llamadas sociedades católicas, que complementaban las actividades
propias del clero consideraban la doctrina liberal como impía. Estas circunstancias llevaron
al levantamiento liberal de 1895 que fue rápidamente aplastado.

Después de la muerte de Rafael Núñez en 1894 y de la breve guerra civil de 1895, la


administración del vicepresidente conservador Miguel Antonio Caro endureció aún más su
posición extremadamente radical, lo que irritó no sólo a los liberales sino a sectores
inconformes dentro del mismo conservatismo. El impuesto a las exportaciones de café, que
afectaba por igual a las élites de los dos partidos, fue el detonante de la crisis política.

16. LA DIVISIÓN CONSERVADORA.

Las primeras discrepancias entre los conservadores aparecieron en las elecciones de 1892,
cuando los conservadores antioqueños presentaron las candidaturas de Marcelino Vélez y
José Joaquín Ortiz, quienes fueron ampliamente derrotadas por Rafael Núñez y Miguel
Antonio Caro.

En 1896, un sector liderado por Carlos Martínez Silva y Marcelino Vélez elaboró una
proclama denominada Motivos De Disidencia o Manifiesto De Los 21, en donde reconocía
como logros prioritarios de la Regeneración la búsqueda de la unidad nacional y la
normalización de las relaciones con la Iglesia. Pero igualmente criticaba la actitud
autoritaria del régimen y el tratamiento dado por ésta a la oposición. De la misma forma
cuestionaba el centralismo excesivo y algunas medidas económicas como el incremento de
los aranceles, el papel moneda y los casos de corrupción en los contratos de ferrocarriles y
obras públicas.
17. EL CISMA LIBERAL.

Como consecuencia de la división conservadora en 1896, las cosas cambiaron en el interior


del partido liberal, cuyas propuestas de cambio coincidían con las planteadas por los
conservadores históricos. Esta nueva perspectiva fortaleció al sector liberal pacifista
encabezado por Aquileo Parra, Salvador Camacho Roldán y Sergio Camargo, quienes aún
tenían la esperanza de encontrar una salida legal a la difícil situación de represión que se
cernía sobre aquellos de afiliación liberal. En el otro extremo se encontraban los liberales
belicistas, quienes estaban convencidos de que la única forma de llegar al poder y conseguir
las anheladas reformas era a través de la guerra. En esta facción se encontraban entre otros:
Rafael Uribe Uribe, Benjamín Herrera, Gabriel Vargas Santos, Foción Soto, Zenón
Figueredo, Lucas Caballero, Avelino Rosas, Tulio Varón, Justo L. Durán, Cesáreo Pulido,
Aristóbulo Ibáñez, Nieves Quintero, Juan Macallister, Ruperto Aya, Max Carriazo, Juan
Francisco Gómez Pinzón, Ramón Neira, Enrique Olaya Herrera, Pablo Villar, Maximiliano
Grillo.

Tanto uno como otro sector del Partido Liberal estaba muy atento al desenlace de los
acontecimientos políticos, pues de tal factor dependía la posición que asumiría más tarde el
conjunto de las fuerzas.( MOLINA, GERARDO, Las ideas liberales en Colombia, 1849-
1914: Bogotá Tercer Mundo, 1973.)

UN PROYECTO REGENERADOR.

Con el fin de no inhabilitarse para las elecciones siguientes Miguel Antonio Caro decidió
apartarse del Gobierno en 1896 y dejar en su reemplazo al general Guillermo Quintero
Calderón. Tan pronto éste se posesionó, nombró en su gabinete a una reconocida figura de
los liberales históricos, lo que provocó el disgusto de Caro, quien a los cinco días del
nombramiento retomó el poder, quedando de esta manera inhabilitado como candidato
presidencial.

En este momento de cambio de decisiones lo fundamental para Caro era consolidar el


proyecto político que había plasmado en la Constitución de 1886. En este sentido, se
ingenió una fórmula para continuar influyendo en los destinos del país, cual fue de apoyar
candidatos de probada lealtad nacionalista. Debido a este propósito impulsó la candidatura
de Manuel Antonio Sanclemente para la presidencia y José Manuel Marroquín para la
vicepresidencia.

18. 1899: UN AÑO DECISIVO.

El triunfo de los nacionalistas en las elecciones de 1898 no estuvo exento de acusaciones de


fraude. El presidente Sanclemente, quien por entonces tenía 84 años, no se posesionó por
inconvenientes de salud y su lugar fue asumido por el vicepresidente José Manuel
Marroquín. Durante los tres meses que estuvo al frente del Gobierno, éste introdujo algunas
reformas políticas, decisiones que fueron consideradas como una actitud favorable hacia la
oposición.
Estas medidas escandalizaron sin embargo a los nacionalistas, quienes se apresuraron a
exigir la presencia del antiguo presidente Sanclemente. Éste asumió nuevamente la
presidencia en los primeros días de noviembre y su primera acción fue desmontar las
recientes reformas, lo que deparó una frustración más a los conservadores históricos y a los
liberales pacifistas.

Por su avanzada edad y su delicado estado de salud, el presidente Sanclemente trasladó su


residencia a un pueblo de clima cálido cercano a la capital. Inicialmente se instaló en
Anapoima, luego en Tena y finalmente Villeta. A esta situación, interpretada como
debilidad del Gobierno, se sumó otro ingrediente: la recesión ocasionada por la caída de las
exportaciones y los precios internacionales del café, lo que incidió de manera directa en las
importaciones y a su vez afectó los ingresos de aduana que en gran parte sostenían al
Estado.

De esta, forma, el gobierno debió enfrentar una grave crisis fiscal que procuró atender
reduciendo el número de efectivos del ejército nacional. En Junio, antes del comienzo de la
guerra civil, alcanzó a licenciar unos mil hombres.

19. LA GUERRA DE LOS MIL DÍAS.

Pese a que el gobierno de Sanclemente sabía que había liberales dedicados a organizar una
confrontación bélica, fue muy poco lo que hizo para evitarlo. Con o sin reformas, los
belicistas a la espera del momento adecuado para dar comienzo a las acciones.

El estallido de guerra, que comenzó el 18 de octubre de 1899 en el departamento de


Santander, fortín principal de los liberales, demostró no ser sólo la culminación del
convulsionado panorama político, sino un reacomodamiento de las diferentes facciones
políticas. No obstante, los sucesos de la confrontación desbordaron rápidamente los
cálculos de cualquiera de los diferentes sectores políticos.

Inicialmente, el Gobierno se vio fortalecido en su posición por el apoyo de los nacionalistas


y de gran parte del Partido Conservador. Posteriormente, los disidentes conservadores,
contrario a lo que pensaban los liberales, se apresuraron a elaborar un manifiesto de apoyo
al Gobierno nacionalista que les permitió ganar puestos en el interior del Estado y del
ejército.

Por otra parte los liberales pacifistas perdieron espacio frente a los belicistas, quienes
captaron gran parte de la adhesión de sus correligionarios. Sin embargo, cada facción
estaba empeñada y tan convencida de sus razones políticas que no era sencillo encontrar
una salida diferente al enfrentamiento armado.

En páginas anteriores fueron enumerados los líderes revolucionarios del liberalismo, del
ejército conservador hicieron parte los generales: Manuel Casablanca, Próspero Pinzón,
Nicolás Perdomo, Ramón González Valencia, Carlos Albán, Pedro Nel Ospina, Víctor
Manuel Salazar, Alfredo Vásquez Cobo, Jorge Holguín, Isaías Luján, Carlos Cuervo
Márquez y Juan B. Tovar.

Entre las más grandes batallas libradas están las siguientes.

Barranquilla, 19 de octubre de 1899.


Los Obispos, sobre el Magdalena, 24 de Octubre de 1899.
Bucaramanga, Noviembre 12 y 13 de 1899 y Enero de 1900.
Palo negro, la simbólica, Mayo 11 a 26 de 1899, con saldo de 5000 muertos.
Gramalote, Febrero 2 de 1900. Ibagué, 9 de Junio de 1900.
La Rusia (Tolima), Agosto 31 de 1900.
Agua dulce (Panamá) Noviembre 4 de 1891. Y Febrero 23 de 1902.
San Miguel de Quetamo, 4 de Marzo de 1902.

La de Peralonso fue la primera gran batalla de la guerra, se libró entre el 15 y el 17 de


diciembre de 1899 en las inmediaciones del río Peralonso jurisdicción de lo que hoy es el
Municipio del Zulia en el Norte de Santander. En ella participaron las fuerzas del Gobierno,
conformadas por ocho mil hombres al mando de los generales Ramón González Valencia
Y Aurelio Parra y las del partido liberal con 5000 hombres muy mal armados, dirigidos por
los generales Benjamín Herrera, Justo L. Durán y Rafael Uribe Uribe. Gracias al arrojo de
Uribe, las fuerzas liberales derrotaron al ejército.

Este primer triunfo les permitió a los rebeldes tomar gran cantidad de municiones y
pertrechos además de elevar la moral de los combatientes. De inmediato, los dirigentes
liberales le enviaron al Gobierno una propuesta de paz que el presidente rechazó.

LA ATROCIDAD DE LA GUERRA.

Las atrocidades de la contienda alarmaron tanto a algunos sectores de la elite, que


empezaron a contemplar posibles salidas de carácter extralegal para ponerle fin. Desde el
mes de Mayo de 1900, los conservadores históricos iniciaron contactos para propiciar el
retorno del vicepresidente José Manuel Marroquín, quien durante su breve Gobierno había
demostrado ser más dado a las reformas y muy seguramente a pactar la Paz. Con este fin se
intensificó la campaña de desprestigio al presidente, lo cual facilitó que sus enemigos
políticos argumentaran la incapacidad del mandatario para dirigir el país en crisis.

20. EL GOLPE DE ESTADO.

El desprestigio del presidente Sanclemente se fundamentó en su condición senil y en el


desgobierno. Para demostrarlo, sus adversarios argumentaron que el poder estaba dividido
entre Villeta y Bogotá y que varios funcionarios poseían sellos facsímil con su firma, lo que
se prestaba para cometer abusos y actos de corrupción. Además, se decía que quien
mandaba en el país era su Ministro de Gobierno, Rafael María Palacio. Estas acusaciones
fueron desgastando su administración. Un grupo de 31 históricos entre civiles y militares,
algunos de ellos vinculados al ejército y al Gobierno, se dedicaron a preparar el golpe de
Estado. A mediados de 1900 se iniciaron las conversaciones: primero con Marroquín para
ofrecerle otra vez el Gobierno y éste aceptó, facilitando así el golpe de Estado. Después, se
realizaron contactos con el más importante dirigente liberal pacifista, Aquileo Parra, con
quien se establecieron acuerdos para detener la guerra, firmar la paz e impulsar reformas
políticas ya con la participación de los liberales.

Luego vino la preparación del golpe. El Ministro de Guerra, Manuel Casablanca... lo


facilitó al nombrar como comandante de las fuerzas de Sumapaz al general Jorge Moya
Vásquez, uno de los 31 históricos del complot. Con una fuerza de mil hombres, éste se
desplazó desde Soacha hasta Bogotá, a donde llegó en las horas de la tarde del 31 de Julio.
Después de un momento de dudas y negociaciones, el comandante de la policía de Bogotá,
Arístides Fernández, apoyó a los golpistas. Mas tarde, la presidencia de José Manuel
Marroquín consolidó el golpe de Estado. A las 11 de la noche, 21 salvas de cañón
anunciaron la posesión del vicepresidente como nuevo jefe del poder ejecutivo.

Mientras tanto, en Villeta, se ignoraba lo sucedido. El 2 de Agosto una fuerza de 300


hombres movilizada desde Facatativa, al mando del general Eliseo Arbeláez, se dirigió a
Villeta. La guarnición que protegía al presidente estaba compuesta por unos 500 hombres,
pero las órdenes emitidas desde Bogotá hicieron que este contingente se uniera a los
golpistas, sin oponer resistencia.

21. MARROQUÍN EN EL PODER.

Desde un inicio, Marroquín dejó en claro que él no sería instrumento de ningún sector
político y aunque reconoció que el golpe sólo había sido posible por el apoyo de los
históricos, ratificó que iba a ser él quien impartiría las órdenes de allí en adelante. Como
consecuencia, los históricos y los liberales pacifistas vieron frustradas nuevamente sus
esperanzas de paz y de la misma forma, la guerra continuó dos años más.

Los históricos, arrepentidos por el curso político que habían tomado los acontecimientos y
por las decisiones de Marroquín, intentaron en dos oportunidades el retorno de Sanclemente
al poder, pero fracasaron en su empeño.

UN NUEVO VIRAJE.

Después de Julio de 1900, la guerra dio un nuevo viraje. Los liberales, imposibilitados para
conformar un ejército regular, se fragmentaron en numerosas guerrillas y se dispersaron por
todo el territorio nacional. La imposibilidad de unificar el mando de las tropas y de realizar
acciones coordinadas, así como las limitaciones de recursos y armamento, condujeron a
estos grupos diseminados a acciones de pillaje y vandalismo en diferentes poblaciones del
país, lo que hizo más cruel y destructiva la guerra.

LA GUERRA DE GUERRILLAS.

De mediados de 1900 a 1902, la guerra se desarrolló fundamentalmente en el centro


del país, en Tolima, Cundinamarca y sin mucho éxito en el Cauca y parte de Nariño.
Los jefes liberales más destacados fueron Tulio Varón, Ramón”EL Negro” Marín y
Avelino Rosas, quien había participado en la guerra de independencia de Cuba al lado
de Antonio Maceo. Avelino Rosas incorporó el Código Maceo a la contienda,
“PRIMER MANUAL DE GUERRA DE GUERRILLAS QUE SE CONOCIÓ EN EL
PAÍS.

En el único lugar en que el liberalismo logró conformar una significativa y sólido


dominio y cosechó más triunfos fue en Panamá. Allí el general Benjamín Herrera,
apoyado por el jefe indígena de los cholos, Victoriano Lorenzo, logró el control del
istmo desde 1901 hasta el final de la guerra, en noviembre de 1902.

AUGURIOS DE PAZ.

El Gobierno, dotado con mejores recursos y armamento, y con un ejército más organizado y
disciplinado, le propinó numerosas derrotas a las atomizadas fuerzas liberales en el interior
del territorio. Los intentos sobre todo de Rafael Uribe Uribe, por conformar un ejército
rebelde se malograron por imposibilidad económica e indisciplina.
La destrucción generada por la guerra y el agotamiento de los combatientes, después de tres
años de enfrentamiento sin tregua eran evidentes. Finalmente, el fracaso de la campaña
militar liberal que se había intentado realizar en la costa atlántica llevó a Rafael Uribe
Uribe a firmar un primer tratado de paz con el Gobierno en el departamento de Magdalena,
en la hacienda de Neerlandia, el 24 de Octubre de 1902.

SE FIRMA LA PAZ.

Aunque triunfantes en Panamá, Los liberales tenían pocas probabilidades de continuar


sosteniendo la guerra; por ello Benjamín Herrera aceptó firmar el tratado de paz que le puso
punto final al conflicto. El 21 de Noviembre a bordo del barco de guerra Wisconsin, de
bandera norteamericana, los generales del ejército oficial, Víctor Manuel Salazar y Alfredo
Vásquez Cobo, y por el liberalismo, el Doctor Eusebio Morales y los generales Benjamín
Herrera y Lucas Caballero, firmaron el tratado oficial de paz.

Ese mismo día, en Chinácota, Santander, se sumaron al proceso de paz los generales
liberales Ricardo Tirado Macías y Ricardo Jaramillo. Una vez concluida la extenuante
guerra, se puso manifiesto la relativa solidez que había alcanzado el Estado colombiano.
Sin embargo, era evidente que ésta había arruinado la economía nacional y creada una
tragedia humana de entre 80 y 100 mil muertos en los diferentes campos de batalla, una
cifra muy alta si se tiene en cuenta que el país contaba entonces con algo más de cuatro
millones de habitantes.

La guerra de los mil días tuvo efectos devastadores en la vida social y económica de la
nación, que esperaba la reconstrucción y no estaba preparada para enfrentar la significativa
pérdida de Panamá, hecho que aconteció al poco tiempo.

22. EL TRATADO HERRÁN – HAY.

Las negociaciones con Panamá siempre fueron complicadas para los gobiernos
colombianos y la coincidencia de las dimensiones de una guerra civil como la de los Mil
Días, además de la urgencia de iniciar la construcción del canal interoceánico, fueron
asuntos demasiado complejos para el momento que vivía el país.

A comienzos del siglo XX cobraron especial importancia las negociaciones del canal por
vencimiento de la concesión que el Gobierno le había otorgado a la compañía francesa
encargada de su construcción. Los franceses querían salvar a toda costa parte de su
inversión y los norteamericanos estaban sumamente interesados en la construcción de un
canal interoceánico.

La coyuntura de indecisiones y pocas acciones le facilitó a Estados Unidos, que en ese


momento era el principal socio comercial del país y también el mayor comprador de café.
Así el 22 de Enero de 1903, el Ministro colombiano Tomás Herrán y el secretario de
Estado norteamericano John Hay, firmaron el polémico tratado con sus nombres Herrán-
Hay.

PUNTOS PRINCIPALES DEL TRATADO.

El convenio Herrán- Hay, en síntesis, trataba los siguientes puntos:

Se le concedía a Estados Unidos una Zona de cinco kilómetros a lado y lado del canal, el
dominio sobre costas y aguas necesario para la navegación y la potestad para construir
obras complementarias para el funcionamiento del canal.

La concesión sería por cien años prorrogables a petición de los norteamericanos.

Las ciudades de Panamá y Colón serían declaradas puertos francos.

Para concluir la construcción de la vía interoceánica, se fijó un plazo de 26 años con la


posibilidad de ampliarlo en diez más (el canal entró a operar el 15 de Agosto de 1914.)

En materia financiera, se estableció una compensación de diez millones de dólares y una


renta anual de 250 mil dólares a favor de Colombia.

23. LA SEPARACIÓN DE PANAMÁ.

El problema central del tratado Herrán- Hay era el asunto de la soberanía nacional sobre el
canal. Para el Congreso, la discordia tenía que ver con el hecho de entregar de manera
permanente la zona este a Estados Unidos y por esta razón lo rechazó definitivamente el 22
de Septiembre de 1903. Apenas el Congreso hubo clausurado sus sesiones, el 31 de
Octubre, los separatistas panameños y los norteamericanos consideraron que este asunto no
debería dilatarse más e iniciaron las acciones que culminaron con la separación definitiva
panameña, el 3 de Noviembre de 1903.

Aunque el Gobierno de Bogotá tenía conocimiento de las actividades e intenciones


separatistas, la rapidez con que se dieron los sucesos lo sorprendieron, tanto más cuando
supo del inmediato reconocimiento por parte de Estados Unidos a la Junta De Gobierno de
Panamá.

La actuación del Gobierno colombiano al respecto fue lenta y las tropas enviadas al istmo
llegaron demasiado tarde, lo que contribuyó a que ese mismo 3 de Noviembre se
consolidara la junta panameña. Antes de finalizar 1903, se dio el reconocimiento
internacional de la nueva República de Panamá. Para Colombia el asunto quedó aplazado y
sólo hasta 1914 se concretó una nueva negociación entre los dos países a través del tratado
Urrutia- Thompson.

GOBERNANTES DE LA REPÚBLICA DE LA NUEVA GRANADA.


Domingo Caicedo (1831)
José María Obando (1831- 1832)
José Ignacio de Márquez (1832-1833)
Francisco de Paula Santander (1833-1837)
José Ignacio de Márquez (1837- 1841)
Pedro Alcántara Herrán (1841- 1845)
Tomás Cipriano de Mosquera (1845- 1849)
José Hilario López (1849- 1853)
José María Obando (1853- 1854)
José María Melo (1854)
Tomás Herrera (1854)
José de Obaldía (1854- 1855)
Manuel María Mallarino (1855- 1857)

GOBERNANTES DE LA CONFEDERACIÓN GRANADINA.


Mariano Ospina Rodríguez (1857- 1861)

GOBERNANTES DE LOS ESTADOS UNIDOS DE LA NUEVA GRANADA.


Tomás Cipriano de Mosquera (1861- 1863)

GOBERNANTES DE LOS ESTADOS UNIDOS DE COLOMBIA.


Tomás Cipriano de Mosquera (1863- 1864)
Manuel Murillo Toro. (1864- 1866)
Tomás Cipriano de Mosquera. (1867)
Santos Acosta (1867- 1868)
Santos Gutiérrez (1868- 1870)
Eustorgio Salgar (1870- 1872)
Manuel Murillo Toro (1872- 1874)
Santiago Pérez (1874- 1876)
Aquileo Parra. (1876- 1878)
Julián Trujillo (1878- 1880)
Rafael Núñez (1880- 1882)
Francisco Javier Zaldúa (1882)
José Eusebio Otálara (1882- 1884)
Rafael Núñez (1884- 1886)
NOTAS.

GUTIÉRREZ CEY EUGENIO, Círculo de Lectores S. A, Biblioteca El Tiempo 2007.

RODRIGUEZ PÉREZ EDUARDO, El Olimpo radical: Bogot.a, Editorial Voluntad, 1950.

MOLINA, GERARDO, Las ideas liberales en Colombia, 1849- 1914, Tercer mundo, 1973.

BIBLIOGRAFÍA.

CAFÉ Y CONFLICTO EN COLOMBIA. 1886-1910.


LA GUERRA DE LOS MIL DÍAS: SUS ANTECEDENTES Y CONSECUENCIAS. Medellín, Editorial
FAES, 1981.

COLOMBIA UNA NACIÓN A PESAR DE SÍ MISMA. DE LOS TIEMPOS PRECOLOMBINOSA


NUESTROS DÍAS. Bogotá, Editorial Planeta. 1996.

La Constitución de 1886 EN: NUEVA HISTORIA DE COLOMBIA. TOMO I. HISTORIA POLÍTICA.


Bogotá: Editorial Planeta. 1989.

LA REGENERACIÓN 1878- 1898 EN: GRAN ENCICLOPEDIA DE COLOMBIA. Tomo: 2. Bogotá:


Editorial Círculo de Lectores. 1991.

LA REGENERACIÓN, THEMA PROLIBROS LTDA, Impreso y encuadernado por Carvajal S... A, Pagina 25
y s.s.

BERGQUIST, CHARLES, Café y Conflicto en Colombia, 1886- 1910.

La Guerra De Los Mil Días: Sus Antecedentes Y Consecuencias. Medellín: Editorial FAES, 1981.

BUSHNELL, DAVID, Colombia, Una Nación A Pesar De Sí Misma. Bogotá: Planeta 1995.

JARAMILLO CASTILLO CARLOS. La Guerra De los Mil Días, 1899-1902 en: Nueva Historia De Colombia
Bogotá: Planeta 1989.

La Guerra De Los Mil Días EN: Gran Enciclopedia De Colombia Tomo 2. Bogotá: Circulo de Lectores 1991.

MARÍN TABORDA IVÁN. La Hegemonía Conservadora. EN: Gran Enciclopedia de Colombia Tomo 2.
Bogotá: Circulo de Lectores, 1991.

MELO TORRES JORGE ORLANDO. La Constitución de 1886. EN: Nueva Historia de Colombia. Tomo 1,
Bogotá: Planeta Editorial Colombiana. 1989.
COMPILACIONES DE HISTORIA POLÍTICA DE COLOMBIA.

CAPITULO VII.

TEMAS.

HEGEMONÍA CONSERVADORA (1900- 1930).

1. GOBIERNO DEL GENERAL RAFAEL REYES PRIETO.

2. GOBIERNO DEL GENERAL RAMÓN GONZÁLEZ VALENCIA.

3. GOBIERNO DEL DOCTOR CARLOS EUGENIO RESTREPO RESTREPO.

4. GOBIERNO DEL DOCTOR JOSÉ VICENTE CONCHA.

5. GOBIERNO DEL DOCTOR MARCO FIDEL SUÁREZ.

6. GOBIERNO DEL DOCTOR PEDRO NEL OSPINA VÁSQUEZ.

7. GOBIERNO DEL DOCTOR MIGUEL ABADÍA MÉN DEZ.


LOS GOBIERNOS CONSERVADORES DE 1904- 1910.

I.RAFAEL REYES PRIETO.

TEMAS.

1.La Elección de 1904.


2..El paladín De Los Empresarios.
3.Más Administración..
4.Estrategias Del Quinquenio.
5.La Clausura Del Congreso.
6. Presidente De Progreso.
7.La Asamblea Nacional
8.El Fortalecimiento Del Estado.
9.Reformas Económicas.
10.Nuevas Vías- Nuevos Mercados
11.Una Fuerte Industria Nacional
12 El Cambio Del Siglo
13.Los Nuevos Departamentos.
14. La Escuela Militar De Cadetes.
15. La Creación Del El Banco Central
16..Un Gobierno Dictatorial.
17. La Caída Del Régimen.
18. El Nuevo Presidente.
19. Ramón González Valencia.

EL SIGLO XX COMENZÓ PARA COLOMBIA BAJO LA ÉGIDA DE LOS GOBIERNOS


CONSERVADORES, QUE YA HABÍAN PUESTO SU SELLO DESDE LA REGENERACIÓN. A RAFAEL
REYES LE TOCÓ LA DIFÍCIL MISIÓN DE RECONSTRUÍR UN PAÍS AGOTADO Y EMPOBRECIDO
POR LA GUERRA DE LOS MIL DÍAS. SU QUINQUENIO, QUE ACABÓ EN DICTADURA, ESTUVO
MARCADO POR EL FORTALECIMIENTO DEL ESTADO, LA REORGANIZACIÓN TERRITORIAL Y
EL AVANCE EMPRESARIAL.

Dentro del casi medio siglo que abarcaron los gobiernos conservadores, pueden distinguirse
tres etapas bien diferenciadas. La Primera corresponde a los gobiernos de la Regeneración,
los cuales, desde antes de la redacción de la Constitución de 1886, habían empezado a dirigir
los destinos de Colombia.

El segundo momento se inició a partir de 1900, cuando el proyecto de la regeneración fue


derrotado en la práctica política. La parte central de esta fase estuvo dominada por el
quinquenio del presidente otrora general, Rafael Reyes, a quien le correspondió el reto de
restaurar la economía del país a la par de darle un rumbo nuevo al ejercicio de la
administración del Estado y a la forma de abordar la acción política.

La fase final se desenvolvió entre 1910 y 1930 y se caracterizó por el predominio del Partido
Conservador en la conducción del Estado. Fue tarea de estos gobiernos el impulsar,
principalmente en la década de los años veinte, una decisiva modernización del país.

1.LA ELECCIÓN DE 1904.

Las elecciones de 1904 revisten una especial importancia en la historia política de


comienzos de siglo, pues de quien ganase en ellas dependía la construcción de un nuevo
orden político y la recuperación de la economía colombiana tras la Guerra De los Mil Días,
para enfrentar el nuevo siglo. En medio del ambiente de expectativa que precedió al debate
electoral, los dirigentes de los dos partidos asumieron con espíritu de reconciliación y
unidad la tarea ineludible de darle otro rumbo a la política colombiana y superar así la
aguda crisis de la posguerra.

Con motivo de la intensa contienda electoral en que se escogería presidente para el período
presidencial de 1904- 1910, el conservatismo seleccionó dos personajes particularmente
distintos en su concepción y ejercicio de la política. Por un lado figuraba el político radical
cartagenero Joaquín Fernando Vélez, quien había sido gobernador militar del departamento
de Bolívar durante La Guerra De los Mil Días. En el otro bando estaba Rafael Reyes,
ampliamente conocido por sus éxitos militares en las guerras civiles de 1885 y 1895, quien
representaba la línea moderada y a la vez, reformista del partido.

El intenso debate electoral de 1904, en el que se escogería presidente para el sexenio,


concluyó con una estrecha ventaja para Rafael Reyes. Con un escaso margen de doce votos.
Reyes derrotó a Vélez. Este hecho y la situación anormal que se presentó en la provincia de
Padilla, en la Guajira, llevó al cuestionamiento de la pureza de las elecciones. El resultado
fue; por Reyes se contabilizaron 994 votos; por el general Joaquín Vélez, 982; por el
Ramón González Valencia para la vicepresidencia, 1709 votos.

El dilema fue dirimido a escasos días de la posesión del nuevo presidente, el 7 de agosto,
por el gran Consejo Electoral, que se inclinó por Rafael Reyes.

2.EL PALADÍN DE LOS EMPRESARIOS.

Rafael Reyes, además, se destacaba por ser un hombre de éxito en el mundo de los
negocios y por su enorme habilidad para explotar en diversas actividades de la producción,
lo cual lo situaba directamente en la línea de intereses de los sectores exportadores del
incipiente, pero influyente, gremio empresarial. El general Reyes, quien finalmente ganó
en los comicios con una escueta ventaja de apenas doce votos, se posesionó el 7 de Agosto
de 1904.
3.“MÁS ADMINISTRACIÓN”.

Desde su llegada al Gobierno, Rafael Reyes se dedicó a impulsar acciones tendientes a


mejorar las condiciones económicas de la nación. Su lema “menos política y más
administración”, resultaba adecuado en un ambiente político y social que, en sus primeros
años de Gobierno, le fue propio para adelantar reformas audaces. Éstas contaban con el
apoyo de los sectores empresariales, afectos a acometer tareas pragmáticas para superar la
crisis de posguerra.

El espíritu de conciliación y concordia nacional, expresado en su campaña presidencial, le


permitió a Reyes convocar a influyentes líderes liberales para dos carteras ministeriales,
muy importantes dentro de su estrategia: Enrique Cortés en el Ministerio de relaciones
exteriores y Lucas Caballero en el de Hacienda. Al año siguiente, cuando creó el Ministerio
de Obras públicas, designó al también Liberal Modesto Garcés para ocupar el nuevo cargo.

4.ESTRATEGIAS DEL QUINQUENIO.

El Gobierno de Reyes, que duró cinco años, conocidos como el “Quinquenio”, tuvo tres
hechos sobresalientes. Primero, brindó las condiciones económicas para que el Estado
pagara sus deudas e interviniera decididamente en la economía. Todo ello con el fin de
dotar al país de la infraestructura vial que asegurara fluidez para las exportaciones y el
intercambio a nivel del mercado interno. Ambos factores resultaban necesarios tanto para
empresarios como para terratenientes.

En segundo lugar, creó el espacio propicio para integrar al Gobierno a los Conservadores
históricos y a los sectores liberales dispuestos a la reconciliación, como los liderados por
Rafael Uribe Uribe. Final mente, apoyó las medidas tendientes a fortalecer al estado, hasta
entonces fuertemente centralizado, y evitar así la amenaza de posiciones políticas de
tendencia autónoma y regionalista, como las que habían conducido a la lamentable
secesión de Panamá en el año de 1903. Para afianzar esto último, debió promover la
profesionalización del ejército nacional y el fortalecimiento fiscal del Estado.( MARÍN
TABORDA, IVÁN. Biblioteca El Tiempo Círculo de Lectores S. A .2007, Historia 3 )

5.LA CLAUSURA DEL CONGRESO.

A partir de 1904, todos los esfuerzos del presidente Reyes estuvieron dirigidos a la
reconstrucción económica de un país devastado física y moralmente. Para tal objetivo contó
con el apoyo de la elite empresarial que lo había apoyado en su campaña, la que aspiraba a
la paz política y al orden social que le permitiera lograr la tan anhelada prosperidad
material. Sin embargo, en su tránsito por el Congreso de la República, las reformas
propuestas por Reyes encontraron la oposición de algunos sectores políticos que se
dedicaron a obstaculizar la aprobación de las leyes expedidas por el Ejecutivo para
reorganización nacional.

6.PRESIDENTE DE PROGRESO.
“Reyes aparece dispuesto a abandonar la lucha ideológica que había trenzado en Colombia
a liberales y Conservadores a lo largo del Siglo XIX. Parece querer manifestar que el
progreso material reemplaza este debate estéril; que lo que conduce el progreso, al bienestar
y a la libertad es el avance técnico y material (la locomotora) y no sistemas ideológicos y
políticos perfectos”.

7.LA ASAMBLEA NACIONAL.

Para poder llevar a la práctica sus propuestas, el presidente optó por disolver el congreso y
propició la creación de una Asamblea Nacional, para que actuara a manera de este cuerpo,
pero sin entrabar la gestión gubernamental. La instalación del nuevo aparato legislativo se
llevó a cabo el 15 de Marzo de 1905, y de inmediato procedió a darle curso a los decretos
enfocados hacia la reorganización de las rentas y el aumento de varios impuestos que le
permitieran al Gobierno superar la crisis fiscal. En esta misma dirección se creó el
presupuesto anual, en reemplazo del tradicional que se elaboraba cada dos años. También
se prolongó el período presidencial en cuatro años, es decir, hasta 1914 y se aprobaron
enmiendas a la Constitución de 1886, como la participación política de la minoría en el
Gobierno. La Asamblea, además, suprimió la condición vitalicia de los magistrados de la
Corte Suprema de Justicia, eliminó el cargo de vicepresidente y le otorgó al Ejecutivo la
facultad de nombrar por decreto su reemplazo, en caso de ausencias temporales. Estos
cambios abrieron el camino hacia una reforma constitucional profunda, que sólo se llevó a
cabo en 1910.

8.EL FORTALECIMIENTO DEL ESTADO.

Para lograr que el Estado se convirtiera en garante de la paz, Rafael Reyes propuso la
desmovilización inmediata de cualquier reducto armado, el decomiso de armas, que estaban
en manos de los líderes nacionales y regionales y el sometimiento de los bandoleros o
grupos de remisos que aún quedaban de la Guerra De Los Mil Días. Asimismo, estableció
controles para limitar el porte de armas entre los particulares.
Como complemento a estas medidas y, según lo preveía la Constitución de 1886, impulsó
la creación de un ejército que actuara por encima de los intereses partidistas. Es decir, una
fuerza militar de formación profesional y técnica, que sirviera de aparato de disuasión
frente a futuros enfrentamientos entre los partidos. Para ello, en 1905, encargó al general
Rafael Uribe Uribe, convertido en su hombre de confianza, la tarea de contratar una misión
que se encargara de la profesionalización militar en Colombia.

9.REFORMAS ECONÓMICAS.

En la economía, los esfuerzos del Gobierno se orientaron a alentar la inversión de dinero


tanto interno como proveniente de empresas extranjeras. De esta manera el presidente
Reyes logró sanear e incluso aumentar los recursos fiscales del Gobierno. Por otra parte, el
incremento del 70% a los derechos de aduana (una medida proteccionista que debía
estimular la industria y la agricultura nacionales), Sirvió no sólo para aumentar los ingresos
del Estado, sino para reducir los aranceles a la importación de maquinaria y materias rimas.
10.NUEVAS VÍAS, NUEVOS MERCADOS.

La creación del Ministerio de Obras Públicas, en 1905, hizo parte de la aplicación del
ambicioso programa de vías del Gobierno, que incluía la extensión de la red ferroviaria, la
construcción de carreteras y la recuperación y el mejoramiento de los caminos de herradura.
Asimismo, se impulsó la modernización de la navegación por el río Magdalena. Este
desarrollo de las vías de comunicación sirvió para articular muchas regiones del país al
mercado internacional.

También propicio los vínculos económicos entre las distintas regiones y favoreció la
creación de un mercado interno que, de paso, apoyó la expansión de algunos cultivos de
consumo nacional como arroz, el cacao y el azúcar. Las mejoras en el transporte y las
medidas proteccionistas fueron establecidas mediante un decreto expedido el 20 de Julio de
1907, en virtud del cual se estimularon las exportaciones de productos agrícolas como café,
el tabaco, el caucho y el banano y se les concedió un subsidio a los productores de algodón.
Las inversiones extranjeras, por su parte, se centraron en la explotación del petróleo y del
banano.

En el departamento del Magdalena se destacó la labor de la compañía norteamericana


United Fruti Company, la cual operaba en el país desde 1899 y que durante el Gobierno de
Reyes amplió su dominio territorial y multiplicó el número de racimos exportables.

11.UNA FUERTE INDUSTRIA NACIONAL.

La política proteccionista del Estado le brindó un decisivo impulso a la incipiente industria


nacional. Empresas antiguas de alimentos y bebidas como Bavaria, se fortalecieron y la
creación de Cementos Samper en 1909 sirvió de plataforma al despegue de la industria de
la construcción, tan necesaria en ese momento para el crecimiento urbano que estaba
produciéndose.

Las industrias dedicadas al procesamiento y refinamiento de la caña de azúcar en la Costa


Atlántica y el Valle del Cauca contaron con el respaldo directo del Gobierno, lo que
permitió eliminar la importación de azúcar refinada y ampliar la oferta de dos productos de
gran estima popular la panela y la miel de caña. De esta época datan el ingenio La
Manuelita (1901), en el Valle y el Sincerín (1906), en Bolívar.
Por otra parte, la demanda de productos manufacturados, en un país que mejoraba sus rutas
de comunicación, promovió la creación de fábricas locales, de aquellas que se habían
establecido a finales del siglo XIX. En Antioquia principalmente en Medellín, surgieron así
la fábrica de refrescos Gaseosas de Posada y Tobón (1904), la Compañía de tejidos de
Medellín (1905), la cervecería Antioqueña Consolidada (1905), la fábrica de tejidos
Coltejer (1907) y la Fábrica Nacional de Fósforos Olano (1909)

12.EL CAMBIO DEL SIGLO.

Según Pedro Gómez Valderrama con Rafael Reyes, se produce el cambio del Siglo y
manifiesta. “La mutación del Siglo XIX al XX tuvo en Colombia todos los rasgos de una
catástrofe, con la conmoción de la ultima de las guerras civiles del siglo XIX, la separación
de Panamá, la incertidumbre de las batallas, los campos asolados, los odios vivos entre los
partidos. La vigencia social del siglo XIX abarca el largo tiempo de recuperación, la
pacificación del país por el Gobierno del General Rafael Reyes, y la reforma constitucional
de 1910, concebida y cumplida con espíritu democrático, que transformó la Constitución de
1886, atemperó su rigidez y situó al país dentro de la vida republicana.

13.LOS NUEVOS DEPARTAMENTOS.


En virtud del decreto 17 del 5 de Agosto de 1905 fueron creados los departamentos de
Galán, cuya capital fue San Gil, Caldas, con capital Manizales, y Atlántico, que tuvo como
capital Barranquilla.

Por Ley 46 del mismo año, además de declarar Distrito Capital a Bogotá, se crearon los de
Tundama, con capital en Santa Rosa de Viterbo: Quesada, con capital en Zipaquirá; y
Huila, con capital en Neiva. Este último departamento nació de la división del gran Tolima.

La división propuesta por el Gobierno de Rafael reyes dejó al país con una división política
de 34 departamentos, algunos de los cuales eran demasiado pequeños y pobres, inclusive
para solventar una adecuada administración pública.

Sin embargo, esta no fue la única división territorial de un mandato marcado por las nuevas
autonomías regionales. En 1904 la Ley 1 había creado el departamento de Nariño en honor
al precursor de la Independencia; en 1908 se crearon en la región del Valle del Cauca los
departamentos de Cartago, Cali, Buga; y en 1909 la ley 65 le confirió la categoría de
departamento a Antioquia. En ese mismo año Caquetá y Chocó fueron declarados
Intendencias, pero en 1910 y 1911, respectivamente, pasaron a ser comisarías.

14.LA ESCUELA MILITAR DE CATEDES.

La misión Chilena traída a Colombia por el general Rafael Uribe Uribe, la cual introdujo el
modelo prusiano en la estructura del ejército, fundó en 1907 la Escuela Militar de Cadetes y
la Escuela Naval de Cartagena. Dos años después creó la Escuela Superior De Guerra.

Estos primeros pasos fueron decisivos en la consolidación de una institución militar


profesional que, como estaba previsto, sepultara las tradicionales guerras civiles y
garantizara la estabilidad política de la nación. No obstante, durante sus primeras décadas,
el ejército contó con un escaso número de efectivos y un reducido presupuesto que, en
relación con la población total del país, era el más bajo de Latinoamérica.

15.LA CREACIÓN DEL BANCO CENTRAL.

Mediante acto legislativo 47 de 1905 se creó el Banco Central, que se encargó de convertir
los billetes del extinto Banco Nacional a moneda metálica. Asimismo tuvo a su cargo el
administrar las finanzas del Gobierno y servirle de prestamista; corregir los déficit
presupuéstales; realizar los préstamos departamentales y, lo más importante, cancelar con
oportunidad los pagos de la deuda externa. Esta última medida, además de incidir en la
buena reputación de Colombia como país cumplidor, le abrió las puertas a nuevos
préstamos que sirvieron para el plan vial del Gobierno y la inversión de capitales
extranjeros.

16.UN GOBIERNO DICTATORIAL.

Muchas de las medidas adoptadas por el presidente Reyes para llevar adelante sus planes
de unidad nacional, como la centralización política y administrativa, la reorganización, la
social y el desarrollo económico, fueron consideradas excesivas y autoritarias. Un ejemplo
lo constituye la clausura del Congreso, que inicialmente se vio como una necesidad, pero
que poco a poco se volvió incómoda por las autorizaciones que continuamente eran
otorgadas al presidente por su reemplazo, la Asamblea Nacional. Así, con el paso del
tiempo, Reyes acabó tornándose en un dictador.

Esta nueva modalidad de Gobierno propició la conspiración del 19 de diciembre de 1905 y


un atentado contra su vida y la de su hija el 16 de febrero de 1906. Las penas con que
castigó ambos hechos, el destierro de los conspiradores de Diciembre y la orden de
ejecución de cuatro de los perpetradores del atentado de febrero, acabaron por confirmar el
carácter extremista que había tomado su mandato y propiciaron la caída.

17.LA CAÍDA DEL RÉGIMEN.

La urgencia de Reyes por normalizar, tras la separación de Panamá, las relaciones con los
Estados Unidos de América (país que fuera de haberse convertido en el mayor comprador
del café colombiano, era la principal fuente de capitales de inversión), lo condujo a
concederle ventajas excesivas. Éstas, como era de esperarse, fueron consideradas lesivas
para la soberanía nacional.

La intención de reconocer a Panamá como nación soberana y la pírrica indemnización que


se le pidió a Estados Unidos por su participación en la secesión de ésta, generaron,
especialmente en Bogotá, protestas populares de tal envergadura, que obligaron al
presidente a presentar su renuncia. La primera dimisión del mandatario se produjo en
marzo de 1909,. Nombró en su reemplazo a Jorge Holguín, quien ejercía como ministro de
Hacienda; sin embargo, retomó el poder el 14 de marzo. En junio del mismo año Reyes
anunció que se ausentaría de la capital durante varios días, y luego de un recorrido por el
Departamento de Cundinamarca tomó curso por el río Magdalena. En Magangué anunció
su retiro definitivo de la Presidencia y nombró como sucesor a Jorge Holguín. Después
llegó a Santa Marta, donde se embarcó hacia Inglaterra. Su exilio duró unos 10 años hasta
que el presidente José Vicente Concha le concedió el permiso para su retorno. Murió el 18
de agosto de 1821. ( TORRES, DEL RIO CÉSAR MIGUEL, Colombia Siglo XX: Desde la
guerra de los Mil Días hasta la elección de Álvaro Uribe Vélez. Bogotá: Grupo Editorial
Norma 2010.)

18.EL NUEVO PRESIDENTE.

El 13 de Agosto, una vez se restableció el Congreso, se nombró al general Ramón González


Valencia, quien ejercía de momento la vicepresidencia, como sucesor de Reyes. El
Congreso, además, procedió a abolir las restricciones a la libertad de prensa y el decreto de
Alta Policía que Reyes había impuesto para controlar a la oposición durante el último
tiempo de su Gobierno.

19.RAMÓN GONZÁLEZ VALENCIA.

Para concluir el período presidencial que le faltaba a Rafael Reyes fue elegido el
vicepresidente, general Ramón González Valencia, un conservador histórico estrechamente
relacionado con la actividad cafetera. Su año de Gobierno fue de transición, con el fin de
estabilizar la situación política y de orden público en el país. Para darle curso a las reformas
constitucionales, González Valencia convocó una Asamblea Nacional Constituyente y
Legislativa.

Debido a su experiencia y vínculos con la actividad caficultora, el general González


Valencia le dio un fuerte impulso a este renglón y sentó las bases para la creación de la
Escuela de Agricultura, que pretendía ser un centro de investigación y actualización en
materia agraria.

En lo que respecta a las finanzas, creó en 1909 la denominada Junta de Conversión y la


dotó de fondos provenientes de la explotación de las minas esmeraldíferas de Muzo y
Coscuéz, ubicadas en Boyacá. Esta junta, que funcionó hasta la creación del Banco de la
República en el año de 1923, permitió la necesaria conversión de papel moneda en billetes
respaldados por el patrón oro, los cuales fueron emitidos por primera vez en 1913.

Mediante acto legislativo de 1910, se prohibió la emisión de billetes de curso forzoso y el


Banco Central, el otro mecanismo con el que el presidente Reyes había solventado su
administración, recordado por el escándalo de las llamadas emisiones clandestinas, perdió
su carácter de prestamista estatal y se admitió su existencia, exclusivamente, como entidad
comercial.

NOTAS.

MARÍN TABORDA, IVÁN, Biblioteca EL TIEMPO, Círculo de Lectores S. A. 2007.


Historia 3.

TORRES DEL RIO, CÉSAR MIGUEL, Colombia Siglo XX: Desde La Guerra De Los Mil
Días hasta la Elección de Álvaro Uribe Vélez.

BIBLIOGRAFÍA:

SANÍN CANO, BALDOMERO. “Administración Reyes, 1904- 1909”. En: Escritos, Biblioteca Básica
Colombiana. Bogotá: Instituto Colombiano de Cultura, 1977.

MARTINEZ DELGADO, LUIS. República de Colombia, 1885- 1910, Historia Extensa de Colombia, Vol. X.
Bogotá: Lerner, 1970.
TOVAR ZAMBRANO, BERNARDO. “La Economía Colombiana, 1886- 1922”. En: Nueva Historia de
Colombia, Vol, V. Bogotá. Planeta Colombiana Editorial, 1989.

ESCUELA MILITAR DE CADETES, Escuela Militar, General José María Córdova, Noventa años de
Historia. Bogotá: 1977.

LOS GOBIERNOS CONSERVADORES DE 1910- 1914.

II.CARLOS EUGENIO RESTREPO RESTREPO.

TEMAS..

1.Restrepo Y La Unión Republicana.


2. La Reforma Constitucional.
3. Avances Y Medidas Económicas.
4.Organización Territorial.
5.El Repunte Del Café.
6. Un Nuevo Eje Cafetero.
7.El Desarrollo Urbano.
8. Banano Azúcar Y Algodón.
9.El Congreso Agrícola.
10.Un Estado No Intervencionista.
11.Conquistas Administrativas.
12.Integración De Fronteras.
13.Los Diarios Negros.
14.El Escándalo Del Putumayo.
15.El Tratado Urrutia Thompson.
16.Caída Del Republicanismo.

EL PARTIDO CONSERVADOR CONTINUÓ EN EL PODER DURANTE LA


PRIMERA DÉCADA DEL SIGLO XX. EL ABOGADO ANTIOQUEÑO CARLOS E.
RESTREPO TUVO UN MANDATO MARCADO POR HECHOS SOBRESALIENTES
COMO EL AUGE DEL CAFÉ EN EL MERCADO INTERNACIONAL, AUNQUE
OTROS LO ENSOMBRECIERON, COMO EL ESCÁNDALO DE LA CASA ARANA
EN EL PUTUMAYO. EN ESENCIA, SU GOBIERNO SE DESTACÓ POR
SIGNIFICATIVAS CONQUISTAS.

En 1910, durante el gobierno de Carlos Eugenio. Restrepo Restrepo, se llevó a cabo la


anhelada reforma a la Constitución de 1886, que fue depurada en la práctica política de sus
contenidos presidencialistas. Así mismo, se ampliaron las bases de la participación
democrática y se lograron reformas notables en el campo administrativo.

Gracias al auge inusitado del café en el mercado Internacional, los mandatarios del período
lograron consolidar y estructurar la economía nacional en torno a este decisivo producto. El
repunte de la venta del grano, principalmente a partir de 1911, permitió transferir capital a
la actividad industrial, la cual, a su vez, contribuyó a impulsar el crecimiento urbano.(
MELO, JORGE ORLANDO,<< De Carlos E, Restrepo a Marco Fidel Suárez.
Republicanismo y gobiernos conservadores>>, Nueva Historia de Colombia, Vol. 1:
Bogotá, Editorial Planeta, 1989.)

1.RESTREPO Y LA UNIÓN REPUBLICANA.

El breve mandato del general Ramón González Valencia dio paso al Gobierno del abogado
antioqueño Carlos Eugenio Restrepo Restrepo, conservador moderado, opositor de Rafael
Reyes, que fue elegido como nuevo presidente de la República por la Asamblea
Constituyente, reunida el 15 de Mayo de 1910 y gobernó hasta 1914.

Desde su comienzo, el nuevo mandatario trató de implementar el programa político de la


Unión Republicana, el nuevo partido que, en 1909, había reunido a liberales y
conservadores históricos en torno a la idea de modernizar al Estado política y
económicamente y “velar por el respeto de los derechos individuales de los colombianos”.
(MARTINEZ DELGADO, LUIS, República de Colombia, 1885- 1910,t2, Historia Extensa
de Colombia, Vol, X: Bogotá, Academia Colombiana de Historia, Lerner, 1970)

2.LA REFORMA CONSTITUCIONAL.

En la Asamblea Nacional Constituyente y Legislativa que se instaló en Bogotá el 15 de


Mayo de 1910, confluyeron 45 ciudadanos que representaban las diferentes corrientes
reformistas de los dos partidos tradicionales.

Esta asamblea revirtió las reformas de 1905 y acentuó el nuevo carácter centralista de la
Constitución. Se preocupó por delimitar cuidadosamente las funciones de los poderes
públicos, fortalecer la unidad nacional y crear mecanismos para garantizar la participación
democrática de las diferentes corrientes políticas.

Para ponerle freno al presidencialismo instituido por la Constitución de 1886 y por los
regímenes que la siguieron hasta finalizar el Gobierno de Rafael Reyes, la Asamblea
procedió a reducir el período presidencial a cuatro años y suprimió el cargo de
vicepresidente, así como la reelección inmediata del primer mandatario. También estableció
mecanismos de control para evitar el incumplimiento de la Constitución y de las leyes por
parte del presidente y le fijó límites para la declaratoria del estado de sitio. Por otra parte,
prohibió a partir de entonces la aplicación de la pena de muerte.

3.AVANCES Y MEDIDAS ECONÓMICAS.

Para favorecer la participación democrática, la asamblea diseñó un nuevo sistema electoral,


basado en la votación directa para la elección de presidente. Aunque esta decisión sólo fue
efectiva para quienes supieran leer o escribir, o tuvieran renta superior a 300 pesos en el
año o propiedades que ascendieran a 1.000 pesos.
Adicionalmente, propició la separación de las ramas del poder público, ampliando las
funciones de la rama legislativa y las atribuciones de la Corte Suprema de justicia, en el
sentido de velar por el cumplimiento de la Constitución y decidir sobre la
constitucionalidad de las leyes. De la misma manera estableció la jurisdicción de lo
Contencioso administrativo, un sistema protector que le dio a los ciudadanos la posibilidad
de defenderse contra los actos oficiales.

4.ORGANIZACIÓN TERRITORIAL.

La Asamblea Nacional Constituyente Y Legislativa, restableció las asambleas


departamentales, dotándolas de autonomía administrativa respecto a los gobernantes y
fortaleció los concejos municipales. Anuló la norma de Reyes sobre nuevos departamentos,
dejando los existentes hasta 1905, pero autorizó el restablecimiento del de Atlántico y la
creación de Norte de Santander.

5.EL REPUNTE DEL CAFÉ.

Durante la administración Restrepo, los precios en el mercado internacional del café


presentaron una importante recuperación y los volúmenes de exportación del grano
aumentaron de tal forma que los recursos fiscales del estado se incrementaron y el
gobierno los supo administrar con eficiencia, consiguiendo presentar un balance económico
positivo que redundó en mejores créditos externos. El repunte de las exportaciones de café,
a partir de 1911, ubicó a este producto en un lugar privilegiado. En 1912, por ejemplo, la
venta externa de grano alcanzó el 52.1% del valor total de las exportaciones cifra que 1919,
logró ascender a 68.7%. En ese lapso se pasó de exportar 837 sacos anuales a 1.244 de 60
kilos.

Este crecimiento de la economía cafetera incidió de manera decisiva en el desarrollo del


país, porque permitió la acumulación de capital dinero en manos de empresarios nacionales,
lo que a su vez sirvió para financiar los establecimientos industriales de esta época y las
décadas siguientes. El Estado mismo pasó a solventarse económicamente gracias a las
utilidades que, en todo sentido, reportaba la exportación del café.

6.UN NUEVO EJE CAFETERO.

Durante esta época, el cultivo de café se difundió en las regiones de Antioquia, norte del
Tolima, Cauca y en la zona de colonización antioqueña en Caldas; es decir, el eje de la
producción cafetera dejó de ser la cordillera oriental (Santander, Boyacá, y Cundinamarca.
Dicha expansión se vio favorecida por la disponibilidad de tierras y mano de obra, la
ampliación del tendido férreo que conectaba los centros de producción con los lugares de
embarque del grano y los subsidios estatales a la exportación. Este nuevo eje cafetero debió
también su prosperidad al hecho de no haberse visto afectado por los desastres de la Guerra
de Los Mil Días.

7.EL DESARROLLO URBANO.


La producción, procesamiento, transporte y comercialización del café hizo posible el
crecimiento de varias ciudades, que acogieron nuevas poblaciones; estas, además de
dedicarse a diversos oficios y profesiones, demandaban servicios y bienes de consumo que
obligarían a ampliar las obras de dotación e infraestructura y el estrecho marco del mercado
interno. La bonanza económica del café también repercutió en la aparición de grupos
sociales que le infundirían una nueva dinámica a la vida política de la nación,
especialmente a partir de los años veinte cuando, a tono con la influencia de la revolución
Rusa y la inmigración de obreros europeos cualificados, se crearon partidos de orientación
socialista y revolucionaria así como organizaciones sindicales.

8.BANANO AZÚCAR Y ALGODÓN.

Durante el Gobierno de Carlos E. Restrepo se presentaron crecimientos económicos en


otros renglones como en el sector bananero, cuya explotación estaba en manos de la United
Fruti Co. Compañía de capital norteamericano que poseía legalmente alrededor de 80.000
hectáreas (de las 120.000 que, aproximadamente, existían en esta zona del Magdalena) y
era la principal beneficiaria de los jugosos dividendos que dejaba la producción de banano.

El cultivo de caña de azúcar se consolidó y expandió aún más en el departamento del Valle
del Cauca, en donde se crearon nuevos ingenios que fueron favorecidos mediante
subvenciones y exenciones tributarias. Tanto así, que alcanzaron el nivel de desarrollo
técnico más alto de la agricultura nacional, incluso muy por encima del de las haciendas
dedicadas a la producción cafetera. Por su parte, el cultivo de algodón favoreció el
florecimiento de la industria textil, en especial en Antioquia, aunque la producción nacional
resultó insuficiente para cubrir la demanda y hubo que recurrir más tarde a la importación
de esta materia.

9.EL CONGRESO AGRÍCOLA.

Uno de los acontecimientos más significativos en la comprensión de los problemas que


aquejaban al agro fue la celebración del Primer Congreso Agrícola, en 1911. Entre los 95
puntos que finalmente fueron aprobados, se destacaron las siguientes medidas prioritarias:
la construcción y ampliación de las vías de transporte, la organización del crédito agrario y
la capacitación técnica, así como la creación de una legislación adecuada y de instituciones
que contribuyera a su fomento, como un Ministerio de Agricultura. Dos años más tarde,
gracias a la ley 25 de 1913, El Ministerio de Agricultura.

Dos años más tarde, gracias a la ley 25 de 1913, el Ministerio de Agricultura y Comercio,
como se le llamó entonces, asumió las tareas esperadas por el gremio agricultor. Aunque
este primer congreso evidenció el desequilibrio existente entre la ampliación de la demanda
de los sectores urbanos e industriales y la restringida oferta de productos agropecuarios
(que generaba un alza en los precios y obligaba a la importación de algunos de ellos), poco
pudo hacerse para modificar este esquema.

10.UN ESTADO NO INTERVENCIONISTA.


Uno de los objetivos fundamentales de la administración Restrepo fue conseguir un
equilibrio del presupuesto nacional. Para ello se organizaron las cuentas, se evitaron los
fraudes al fisco y se vigiló el manejo honrado de los contratos estatales. El gasto público se
caracterizó por la austeridad y en consecuencia las inversiones del Estado se reorientaron,
es decir, las obras públicas se limitaron al máximo, sobre todo las dedicadas a la
construcción de vías férreas y carreteras.

La tendencia económica que asumió el Gobierno fue de librecambista, aunque moderada,


puesto que dio protección a la industria textil y disminuyó los aranceles de otras mercancías
con el fin de no afectar los ingresos del estado. Tampoco afectó los intereses de los
empresarios y los consumidores nacionales. En lo que respecta al papel del Estado en la
economía, la administración republicana se declaró abiertamente a favor de la iniciativa
privada de los particulares, argumentando desde la vieja perspectiva liberal que al Estado
le correspondía velar sólo por la seguridad y el cumplimiento de las leyes y las personas
naturales y jurídicas, ejercer actividades que labrasen el progreso económico de la nación.
Es decir, se ratificó la política del no Intervensionismo estatal en la economía, más
conocida como “Estado gendarme”. En este orden de ideas, los recursos del gobierno se
orientaron ante todo a apoyar programas sociales de instrucción pública y de higiene.

11.CONQUISTAS ADMINISRATIVAS.

En materia administrativa se consiguieron avances importantes como la expedición de un


nuevo Código Fiscal y la reglamentación político- municipal sobre descentralización.
Adicionalmente, se expidió en 1913 el Código Contencioso Administrativo y se reglamentó
la presentación del Servicio Militar Obligatorio para evitar la práctica del reclutamiento
forzoso.

12.INTEGRACIÓN DE FRONTERAS.

Para fortalecer la integración de las regiones más apartadas del país, el Gobierno creó
nuevas secciones administrativas: las Comisarías de Vaupés, Arauca, Urabá, Juradó,
Guajira, Putumayo, Caquetá y Vichada. En 1912 concluyó este proceso, mediante la
creación de la Intendencia Nacional de San Andrés y Providencia. Además, se implantó una
política de colonización mediante la asignación de baldíos que, años más tarde, permitió la
ampliación de la frontera agrícola, cuando los colonos desarrollaron actividades,
agropecuarias. Estas migraciones internas produjeron desplazamientos del altiplano
cundiboyacense y del departamento de Santander e incrementaron el número de habitantes
en las zonas colonizadas en las que, a partir de ese, momento, la población aumentó con
relativa celeridad.

13.LOS “DIARIOS NEGROS.

“Algunas veces se cometían las más abominables ofensas a los indígenas. Familias enteras
eran encarceladas: padres, madres e hijos; se relató en muchos casos que los padres morían
ya fuera por la inanición o por la flagelación. Los colombianos que invadían el “territorio”
de la compañía y buscaban para ellos recolectores de caucho, cuando eran asesinados, eran
cogidos y llevados de una estación (cauchera) a otra; encadenados para que los insultaran,
patearan y abofetearan. Ninguno de los saqueadores en el Putumayo tenía alguna
limitación. Su principal objetivo era obtener caucho. Hoy cazaban, mataban y torturaban
para mañana aterrizar a nuevas víctimas. Y cada crimen conducía así a nuevos crímenes”.
Roger Casement. Cónsul General de Inglaterra en Río de Janeiro, 1911.

14.EL ESCÁNDALO DE PUTUMAYO.

No obstante el interés del Gobierno por promover y proteger los Territorios Nacionales, se
presentaron situaciones como las vividas por los colonos y caucheros colombianos en los
afluentes del Putumayo en el Amazonas. Esta región, campo de disputas por la soberanía
entre Colombia y Perú, estaba prácticamente controlada por la Compañía Amazónica
Peruana, más conocida como Casa Arana. Entre 1907 y 1909 aparecieron artículos
aislados en diarios peruanos y británicos que denunciaban las atrocidades cometidas por
esta compañía contra sus competidores colombianos y sobre todo con los indígenas
encargados de la recolección del caucho.

En 1911, el cónsul general de Inglaterra en Río de Janeiro, Roger Casemen, presentó ante el
Parlamento Británico un informe devastador en el que ratificaba y aumentaba las denuncias
hechas hasta el momento en la prensa. El escandaloso informe provocó el retiro de los
inversionistas británicos y la liquidación de la compañía. Sin embargo, la intrusión de
peruanos en la región no cedió y este hecho redundó en un enfrentamiento bélico entre
Colombia y Perú en 1932, durante el Gobierno de Enrique Olaya Herrera.

15.EL TRATADO URRUTIA THOMPSON.

Con el propósito de reparar moral y económicamente a Colombia por la pérdida del istmo
de Panamá, el 6 de Abril de 1914 el ministro de Relaciones Exteriores, Francisco José
Urrutia, y el representante del Gobierno de los Estados Unidos, Thaddeus Austín
Thompson, firmaron un tratado en el que se reconoció el pesar por los sucesos de la
separación de este territorio y se otorgaron beneficios y privilegios a las naves colombianas
en la utilización de la vía interoceánica. Adicionalmente, se le concedió a Colombia una
indemnización por un valor de 25 millones de dólares. El tratado fue ratificado por el
Congreso de los estados Unidos en el año de 1921, y buena parte del dinero que recibió
Colombia por concepto de la indemnización se invirtió en la construcción de obras de
infraestructura como carreteras, puentes, túneles, tendido de cables que atravesaban ríos y
apertura de caminos que, sumados a la red ferroviaria, sirvieron para darle mayor unidad al
territorio nacional y expandir el mercado interno.

16.CAÍDA DEL REPUBLICANISMO.

Si bien el sello distintivo del Gobierno de Restrepo fue el mantenimiento de la coalición


bipartidista, porque dio una adecuada participación a los liberales para asegurar la
estabilidad política, los sectores más recalcitrantes del Partido Conservador desconfiaron de
la actitud tolerante del presidente frente a los liberales en general y a la oposición en
particular. A su juicio, tal postura resultaba peligrosa para los intereses de partido. En este
clima de distanciamiento con esta ala del conservatismo, el republicanismo perdió fuerza
política y fue derrotado por el candidato conservador José Vicente Concha, quien ganó las
elecciones presidenciales para el período comprendido entre 1914 y 1918. Convirtiéndose
en el primer mandatario colombiano elegido por voto directo, según lo dispuesto por la
reforma constitucional de 1910.

NOTAS.

MELO, JORGE ORLANDO,<<De Carlos E. Restrepo a Marco Fidel Suárez. Republicanismo y gobiernos
conservadores, Nueva Historia de Colombia, Vol. 1: Bogotá, Editorial Planeta, 1989.

Martínez Delgado, Luis, República de Colombia, 1885- 1910, t2, Historia Extensa de Colombia, Vol. X:
Bogotá Academia Colombiana de Historia, Lerner, 1970.

BIBLIOGRAFÍA.

MELO, JORGE ORLANDO.” De Carlos Eugenio Restrepo Restrepo a Marco Fidel Suárez. Republicanismo
y Gobiernos Conservadores”. EN: Nueva Historia de Colombia, Vol I. Bogotá: Planeta Colombiana Editorial,
1989.

TOVAR ZAMBRANO, BERNARDO. La Intervención Económica del Estado en Colombia. , 1914- 1936.
Bogotá: Biblioteca Banco Popular, 1984.

OSPINA, VÁSQUEZ, LUIS. Industria y Protección en Colombia, 1810- 1930. Medellín: FAES, 1987.

VARIOS: “Siglo XX: 1900- 1948”. EN Historia de Colombia, Vol. IV. Bogotá: Editorial La Oveja Negra.
1985.
LOS GOBIERNOS CONSERVADORES 1914- 1918
.
III.JOSÉ VICENTE CONCHA.

TEMAS.

1.El Gobierno De Concha.


2.El Asesinato De Rafael Uribe Uribe.
3.Conflictos Agrarios.
4.La Protesta Indígena.
5.La Primera Guerra Mundial.
6.Efectos De La Guerra Mundial.
7.Medidas De emergencia.
8.Viejos Problemas.
9.El Final De La Guerra.
10.Colombia Provee Petróleo.
11. Las Elecciones de 1018.

DOS HECHOS MARCARON PODEROSAMENTE LA TERCERA ETAPA DE LOS


GOBIERNOS DEL PARTIDO CONSERVADOR: POR UN LADO, LA PRIMERA
GUERRA MUNDIAL, QUE AFECTÓ EL COMERCIO EXTERIOR EN CADA UNO DE
SUS FRENTES, PERO ORIGINÓ UN AUGE EN INDUSTRIAS NACIONALES COMO
LA CONSTRUCCIÓN. POR OTRA PARTE, EL ASESINATO DE RAFAEL URIBE
URIBE, CUYO MAGNICIDIO CONMOVIÓ AL PAÍS Y DESMEMBRÓ AL PARTIDO
LIBERAL.

Durante el mandato de José Vicente Concha, y como consecuencia de la crisis mundial


desencadenada por la gran guerra, las protestas políticas y sociales de aquellos que se
oponían a las medidas restrictivas con que el Gobierno intentó paliar la grave situación
económica, estuvieron a la orden del día. Los antiguos odios partidistas se revivieron y la
violencia política arreció en los departamentos de Santander, Tolima, Huila, Boyacá y
Cauca.

1.EL GOBIERNO DE CONCHA.

El bogotano José Vicente Concha, fundador del periódico El Día, reconocido autor de
numerosos tratados jurídicos y políticos, y antiguo secretario privado del expresidente
Miguel Antonio Caro, fue el primer presidente colombiano en ser elegido por sufragio
universal.
Desde el momento en que subió al poder limitó la participación liberal en su
administración, contrarrestando así la política implantada por su antecesor, el republicano
Carlos Eugenio Restrepo Restrepo. En consecuencia, la representación del liberalismo en el
Gobierno se redujo, y los tres ministerios que este partido tenía en la administración
anterior pasaron a dos de menor relevancia, como la cartera de Obras Públicas y la de
Agricultura Y Comercio. El presidente Concha se encargó igualmente de eliminar la
participación liberal en las gobernaciones y alcaldías, medida, que, por supuesto, tuvo el
efecto funesto de revivir las tradicionales rivalidades bipartidistas.

La crisis económica que vivió el país durante el mandato del presidente Concha, como
consecuencia de la difícil situación mundial, fue enfrentada con medidas restrictivas del
tenor de la Ley 25 del 1 de Septiembre de 1914, a través de la cual se redujo el gasto
público a asuntos exclusivamente prioritarios y se suspendió la ejecución de obras públicas,
hechos que, además de generar desempleo, provocaron una notable disminución en los
salarios e incidieron en nuevas protestas encabezadas por comerciantes, empresarios y
trabajadores en contra del Gobierno.

2.EL ASESINATO DE RAFAEL URIBE URIBE.

Toda esta situación generó gran inestabilidad y una crisis social que provocó el asesinato
del dirigente Liberal Rafael Uribe Uribe, en 1914. Esta reconocida figura política había
proclamado a José Vicente Concha como candidato nacional en contra del representante
republicano, hecho que le mereció al sector uribista del Partido Liberal dos posiciones en el
gabinete ministerial. El Ministro de Obras Públicas, Aurelio Rueda, cuota de Uribe, fue el
encargado de realizar los despidos de los empleados del ministerio y de los trabajadores,
quienes se volvieron en contra de Uribe porque la prensa y los adversarios republicanos
hicieron correr el rumor que en dicho ministerio sólo había cabida para los militantes
liberales. A la campaña de prensa se unieron agitadores verbales y Bogotá fue cubierta con
avisos en contra del “Cónsul del Desprestigio”, como se apodaba a quien había sido general
durante La guerra de los Mil Días, además de abogado, ministro, parlamentario y
periodista.

El catorce de Octubre, Jesús Carvajal y Leovigildo Galarza, dos obreros que habían sido
rechazados en el Ministerio de Obras Públicas, asaltaron a Uribe Uribe en cercanías del
Capitolio Nacional, y le asestaron varios golpes de hachuela que le produjeron la muerte en
la madrugada del día siguiente.

Los asesinos fueron capturaos enseguida, sin que opusieran resistencia, y el proyecto de
Ley que Uribe Uribe iba a presentar al senado, acerca de la indemnización para accidentes
de trabajo, quedó en suspenso. El Partido Liberal quedó sumido así en una profunda crisis,
de la que no se repondrá ni siquiera con los intentos de convocatoria por parte del antiguo
compañero de armas de Uribe Uribe, el general Benjamín Herrera.

Rafael Uribe Uribe, nació en la hacienda El Palmar, en Valparaíso, Antioquia, el 12 de


Abril de 1859. Su vida pública se desarrolló en el campo militar, donde combatió en
diferentes guerras, y el político, que combinó con su actividad intelectual. Liberal belicista
y de inclinación socialista, estudió Derecho en el Colegio Mayor del Rosario. Su postura
ante los gobiernos conservadores fue muy crítica: se opuso a la censura de prensa, los
gravámenes del café y la pérdida del Canal de Panamá. Ministro Plenipotenciario ante
Chile, Argentina y Brasil, a partir de 1909 fue Representante a la Cámara y concretó los
proyectos sobre la división política del país, la ley de reforma universitaria y las rebajas de
penas carcelarias. Escribió el Diccionario de correcciones del lenguaje, fue colaborador del
Espectador y dirigió El Autonomista. ( PEROZZO, CARLOS, FLOREZ, RENAN, En:
Forjadores de Colombia Contemporánea t 2 Planeta Colombiana Editorial, S. A 1990)

3.CONFLICTOS AGRARIOS.

El sector agrario afrontó graves problemas debido a las deficiencias técnicas que
presentaba, la baja productividad y la disminución de ganancias. Los terratenientes, en un
intento por contrarrestar tal situación, se dedicaron a expropiar o acaparar tierras y reclutar,
generalmente a la fuerza, nuevos trabajadores. Esta solución extralegal desembocó en
numerosos enfrentamientos en algunas regiones con indígenas y campesinos, quienes se
veían afectados, tanto por la expropiación de sus tierras comunales, o sin titular, como por
las ignominiosas formas de explotación laboral a que eran sometidos por parte de los
grandes propietarios.

4.LA PROTESTA INDÍGENA.

Para recuperar sus tierras de manos de los terratenientes, acabar con el sistema de terraje,
reafirmar la autonomía de sus cabildos u organismos de autoridad local y evitar las
actividades “civilizadoras” de las misiones, indígenas de diversas regiones organizaron
movimientos de protesta de tal magnitud que lograron atraer la atención de la prensa, no así
la del Gobierno.

La movilización más destacada la encabezó Manuel Quintín Lame, jefe de un cabildo de


Tierradentro, quien a finales de 1916 se tomó las poblaciones de Inzá, Silvia y Belalcázar,
en el nororiente del cauca, con 1500 indígenas más. Quintín Lame había intentado
infructuosamente entrevistarse con los ministros de Guerra y Relaciones Exteriores en
Bogotá, para abogar por sus derechos, y tal fracaso fue el detonante de su decisión. Al
regresar organizó una rebelión que provocó su encarcelamiento. Al salir, y sin la ayuda
prometida por los dueños de las tierras, se alzó en armas y tomó las poblaciones, exigiendo
de esa manera el respeto a la propiedad de las tierras de los resguardos. Quintín Lame
propuso formas de organización acordes con la cultura y las aspiraciones de su gente y
expuso, incluso la necesidad de independizarse de la maquinaria bipartidista para
salvaguardar la invaluable tradición ancestral de las comunidades indígenas.

En 1917, las autoridades oficiales tomaron preso a Quintín Lame, quien estuvo recluido
hasta 1921. aunque esta circunstancia no derrotó la causa indígena, ya que entre 1920 y
1921 la lucha se reforzó con Gonzalo Sánchez y Eutiquio Timote, al sur del Tolima, el
movimiento perdió su sentido original al entrar sus líderes en contacto con el socialismo
revolucionario y apartarse del camino trazado por su primer líder.
5.LA PRIMERA GUERRA MUNDIAL.

Puede decirse que los verdaderos orígenes de este conflicto bélico se encontraban en las
viejas rivalidades entre los países más poderosos de Europa, producto de los muchos
enfrentamientos que generaron en el siglo anterior, la expansión colonialista en Asia y
África, la acelerada carrera armamentista, el fervor nacionalista y las protestas de minorías
étnicas que integraban los imperios centro-europeos. El hecho que sirvió de detonante fue
el asesinato del archiduque austriaco Francisco Fernando y de su esposa, cometido por
estudiante servio Gavrilo Prinzip, el 28 de Junio de 1914 en Sarajevo.

A raíz de este crimen, cada potencia europea realizó alianzas para enfrentar a quienes
consideraban sus enemigos. Así, Rusia apoyó a Servia y Alemania a Austria. Alemania
declaró la guerra a Rusia el 1 de Agosto de 1914 y Francia el 3 de Agosto. El imperio
Turco-Otomano se alió con Alemania y el 4 de Agosto invadió Bélgica, hecho que
ocasionó la intervención de Inglaterra en la guerra, al lado de Rusia, Servia y Francia.
De esta manera se consolidaron los dos bloques enemigos que se enfrentaron entre 1914 y
1918 en una serie de batallas de enormes proporciones.

Cuando el conflicto afectó directamente a Estados Unidos, el país norteamericano entró en


guerra como aliado de Francia y, gracias a sus tropas y a un sofisticado armamento,
contribuyó decisivamente a la victoria aliada.

Durante el transcurso de los cuatro años que duró la Primera Guerra Mundial la posición
del Estado colombiano frente al conflicto fue de total neutralidad, en consideración al
hecho de su influencia militar y el interés por salvaguardar las recientes inversiones
alemanas en el país. Esta decisión acarreó varios incidentes diplomáticos, así como la
constante presión de las potencias aliadas que participaban en la guerra, las cuales
esperaban que el Gobierno de Concha cambiara de parecer.

Cuando Estados Unidos entró a formar parte en el conflicto, quiso influir sobre el Gobierno
en su calidad de principal comprador de productos colombianos, ya que no existían
relaciones diplomáticas, para que cambiara de postura. Aún así, Colombia consiguió
mantenerse neutral hasta el fin de la Guerra. El Ministro de Relaciones Exteriores, Marco
Fidel Suárez, justificó la posición del Gobierno nacional sobre la siguiente base: “Colombia
no se guía en materia de neutralidad por los actos de las diferentes conferencias de La
Haya, las cuales no han sido adoptadas definitivamente por el Congreso de la República”.

6.EFECTOS DE LA GUERRA MUNDIAL.

Cuando estalló la Primera Guerra Mundial los países europeos decidieron suspender la
compra de café. Ante esta situación, la economía colombiana se vio seriamente afectada
toda vez que este producto era el eje central de las exportaciones. En consecuencia,
Colombia empezó a exportar mayores cantidades de granos a Estados Unidos, que se
convertiría así en su principal consumidor. En 1915 Estados Unidos controlaba el 75% de
las exportaciones colombianas (novillos, cueros, piedras preciosas, banano, tabaco, panela,
oro en polvo entre otros) y para 1916 alcanzaba ya el 85%. Al entrar Estados Unidos
directamente en la guerra, las exportaciones nacionales sufrieron una grave recesión y el
comercio exterior de Colombia se redujo notablemente.

Como para la época Colombia no contaba con una industria desarrollada y poseía una
agricultura deficiente, el país tuvo que importar desde los artículos más sencillos hasta la
maquinaria más sofisticada. Durante la guerra, Colombia importó la casi totalidad de estos
bienes de los Estados Unidos. Paradójicamente, la crisis trajo consigo un efecto positivo,
pues el país se vio obligado a invertir los capitales destinados a la importación de productos
manufacturados en empresas propias, como la textilera, y a producir alimentos y bebidas,
calzado, fósforos, jabones, loza, tabaco, velas vidrio. También se originó un gran auge en la
construcción, que impulsó el incremento de las fábricas de cemento, entre las que se
destacaría Cemento Samper.

7.MEDIDAS DE EMERGENCIA.

Otra consecuencia grave para la economía colombiana fue la suspensión de empréstitos


extranjeros, con lo que las obras públicas y de fomento se redujeron sensiblemente y los
ingresos fiscales se destinaron a gastos de funcionamiento. Muchos empleos se suprimieron
y se presentó una importante reducción de salarios. El presupuesto destinado a la educación
se limitó considerablemente y el Gobierno trasladó los costos de la crisis al sector social.
Para aumentar los ingresos fiscales se crearon nuevos impuestos que, a la postre, resultaron
insuficientes.

En vista de la imposibilidad de acudir a créditos externos, el Gobierno emitió bonos de


deuda interna que no tuvieron la acogida esperada, hasta que, durante el mandato de
Marcos Fidel Suárez, se emitieron cédulas de tesorería con notable éxito, pues fueron
aceptadas para los pagos de renta en departamentos y municipios y por establecimientos
comerciales, de modo que circularon como dinero, aliviando la escasez y contribuyendo a
la reactivación del comercio. La guerra mundial evidenció los graves problemas de
desarrollo colombiano, tanto en transporte como en el ámbito monetario, financiero y
fiscal. Por ello, en las décadas posteriores, los gobiernos se ocuparon de buscar solución a
los mismos.

8.VIEJOS PROBLEMAS.

“Todos esos problemas se agudizaron con la crisis generada en nuestro país durante los
años de la Primera Guerra Mundial. La cual ocasionó además del cierre del crédito
exterior, una mayor contracción de la órbita interna de la circulación al provocar el éxodo
de oro amonedado hacia el extranjero. La moneda de oro salía, en efecto, para cubrir los
créditos y los compromisos adquiridos con otros países que aprovecharon las diferencias
del cambio. Se trataba entonces de un complejo problema que remitía a la organización
básica del sistema monetario y financiero, problema que de inmediato se expresaba en la
persistente insuficiencia del medio circulante, en la penuria del crédito, en las altas tasas de
interés, en el procedimiento adoptado de la conversión de papel moneda y de modo
especial, en la falta de elasticidad del régimen monetario, la heterogeneidad de las especies
circulantes y la carencia de un sistema apropiado de emisión. Todo ello ponía en manifiesto
la no-correspondencia entre el régimen vigente y los requerimientos planteados por la
modernización”.
Bernardo Tovar Zambrano.

9.EL FINAL DE LA GUERRA.

Al finalizar la guerra se produjo un rápido aumento de las exportaciones, de las


importaciones y de los ingresos aduaneros, lo que le permitió al Estado mitigar las
consecuencias de la crisis y proponer iniciativas de desarrollo o continuar con las
existentes. Sin embargo, el auge que vivió el país fue interrumpido por la crisis económica
internacional de finales de 1920, que afectó nuevamente las exportaciones.

10.COLOMBIA PROVEE PETRÓLEO.

La Primera Guerra Mundial puso de relieve el valor estratégico del control y suministro del
petróleo y Colombia jugó en ello un papel importante como proveedor, al tener reservas
abundantes de crudo. Por esta razón, Estados Unidos invirtió grandes sumas de dinero en el
país, comprando tierras que le permitieron efectuar la explotación petrolera. Por su parte, y
con el fin de incentivar la inversión extranjera, el gobierno colombiano le concedió a los
norteamericanos privilegios a través de compañías aparentemente nacionales, lo que
finalmente redundó en que la mayoría de los dividendos quedaran en manos de estos
inversionistas.

11.LAS ELECCIONES DE 1918.

En la contienda electoral de 1918 se presentaron tres candidatos que reflejaban las


diferentes tendencias políticas imperantes en la época. Por la unión Conservadora, partido
nacido de la oposición al republicano, se presentó Marcos Fidel Suárez, Ministro de
Relaciones Exteriores durante el mandato de Concha; como representante de una disidencia
del Partido Conservador y de algunos liberales, figuró el célebre caucano Guillermo León
Valencia y con la aprobación de un sector del liberalismo se postuló José María Lombana
Barreneche. Al final, resultaría elegido Marco Fidel Suárez.

NOTAS:

PEROZZO,CARLOS, FLOREZ, RENAN En: Forjadores de Colombia Contemporánea t 2


Planeta Colombiano, Editorial S. A . 1990.

BIBLIOGRAFÍA:

URIBE CELIS, CARLOS. Los Años Veinte en Colombia. Ideología Y Cultura. Bogotá:
Aurora, 1985.

CONCHA, ÁLVARO: La Concesión Barco. Bogotá: El Áncora Editores, 1981.


CASTRILLÓN ARBOLEDA, DIEGO. El Indio Quintín Lame. Bogotá: Ediciones Tercer
Mundo, 1973.
GILHODES, PIERRE. Las Luchas Agrarias En Colombia. Bogotá: editorial La Carreta,
1973.

LOS GOBIERNOS CONSERVADORES DE 1918- 1922.

IV.MARCO FIDEL SUÁREZ.

TEMAS.
1.Suárez Presidente.
2..Suárez Y La Economía.
3..Las Protestas Obreras.
4..Política Internacional.
5.Suárez Renuncia A Su Cargo.

BAJO LA SOMBRA DE LAS PROTESTAS OBRERAS, LA CUARTA ETAPA DEL PARTIDO


CONSERVADOR EN EL PODER SE CARACTERIZÓ POR UNA ABIERTA POLÍTICA
INTERNACIONAL, A TRAVÉS DE TRATADOS Y ASESORÍAS ECONÓMICAS. FUE UNA ÉPOCA DE
INDUSTRIALIZACIÓN, DE SURGIMIENTO DE NUEVOS PARTIDOS Y DE NUMEROSAS
HUELGAS; LA MÁS GRANDE DE LAS CUALES CULMINÓ EN TRAGEDIA EL 5 DE DICIEMBRE
DE I928 EN LAS PLANTACIONES BANANERAS DEL MAGDALENA.

1.SUÁREZ PRESIDENTE

En medio de un ambiente de crisis económica y de agitación política las elecciones de


febrero de 1918 revestían especial importancia. Esta vez se presentaron tres candidatos que
reflejaban las tendencias políticas predominantes. Por la Unión Conservadora y con
evidente respaldo de la iglesia, el gramático antioqueño Marco Fidel Suárez, quien triunfó
con 216.595 votos; seguido por el poeta Guillermo Valencia, también conservador, quien
se presentó con el apoyo de una disidencia del conservatismo y de una coalición de
liberales y republicanos que obtuvo 166.498 votos. Y finalmente, por una fracción del
liberalismo, José Lombana Barreneche, quien contó con sólo 24.041 votos.

El nuevo presidente asumió precedido del prestigio de filólogo e internacionalista. Su


carrera política se inició al lado de Miguel Antonio Caro, y como él, Suárez fue opositor a
la tendencia de los históricos, lo cual lo alejó del ejercicio durante la primera década del
siglo político. Sin embargo, el gobierno de José Vicente Concha lo nombró ministró de
Relaciones Exteriores, cargo que había desempeñado en otras oportunidades; en este
ministerio Suárez jugó un papel importante en la creación del tratado Urrutia- Thompson,
que, posteriormente, procuraría hacer aprobar. Suárez, partidario del establecimiento
eclesiástico, había contado con su decisivo apoyo para llegar a la presidencia

El 17 de Agosto de 1918 asumió la presidencia Marcos Fidel Suárez, quien gobernó el país
hasta 1921. Fiel a la tradición establecida por los presidentes conservadores unos años
atrás, el nuevo mandatario le ofreció al Partido Liberal dos ministerios del gabinete
presidencial, de los cuales sólo uno fue aceptado, el Ministerio De Relaciones Exteriores,
por el carácter de interés nacional que revestía este despacho. El nuevo líder del partido,
Benjamín Herrera, sustentaba su oposición a los gobiernos conservadores por la tendencia
claramente hegemónica que había tomado. Además, el liberalismo venía ganando adeptos
entre la población urbana, que por entonces se estaba incrementando en el país.

La oposición de esta agrupación política, las multitudinarias manifestaciones populares en


contra del alto costo de vida y las reclamaciones por las precarias condiciones laborales de
los obreros, así como las negociaciones conflictivas en torno a los derechos sobre los
yacimientos petroleros, fueron la característica primordial que marcó su gobierno.

2.SUÁREZ Y LA ECONOMÍA.

A pesar de su reconocido talento como gramático, filólogo e internacionalista, el presidente


antioqueño Marco Fidel Suárez no logró atenuar los serios problemas económicos y
sociales que caracterizaron el período de posguerra. La baja de los precios del café en los
mercados internacionales, como consecuencia de la concentración del mercado europeo,
redujo significativamente las exportaciones del grano y los caficultores se vieron
gravemente afectados, al igual que los otros sectores involucrados en esta industria. La
consecuente quiebra del sector financiero y bancario hizo aún más difícil de paliar la
compleja situación económica.

La infraestructura vial, y en general todo el sistema nacional de transportes, por su parte


presentó tal número de deficiencias que las actividades comerciales internas también se
perjudicaron notablemente en Colombia. Por otro lado, Suárez recibió el país con un déficit
fiscal lamentable. Con el fin de contrarrestarlo estableció el impuesto a la renta mediante
Ley 56 de 1918, que, aunque no le significó al Estado muchos ingresos, sí contribuyó a
sentar un precedente en materia fiscal. El Ministro del Tesoro y de Obras Públicas, Esteban
Jaramillo, quien así mismo le había sugerido al presidente la anterior medida, encontró en
la emisión de cédulas de tesorería, amortizadas con las rentas del papel sellado y el timbre
nacional, una fórmula acertada para solucionar la crisis fiscal y monetaria que ascendía a
cinco millones.

Para invertir en la explotación de recursos naturales y continuar con la ejecución de obras


públicas, con el fin de mejorar la infraestructura vial y la comunicación entre las distintas
regiones del país y reanudar la actividad comercial interna, el Gobierno se vio en la
necesidad de acudir también a los empréstitos extranjeros.

Este dinero, unido al ingreso de capitales foráneos, permitió, entre otros, iniciar o continuar
la construcción de los ferrocarriles de Puerto Wilches, Tolima y del Pacifico así como la
puesta en servicio del muelle de Buenaventura y la ampliación de la red telegráfica; en
1919 se inició el servicio de aviación comercial.

Cabe destacar que entre 1920 y 1921 las exportaciones de café presentaron un repunte
significativo, lo que mejoró considerablemente los ingresos de la nación y le dio un gran
beneficio al gremio cafetero, pero desnudó las deficiencias en materia de vías y de
transporte.
3..LAS PROTESTAS OBRERAS.

Durante el Gobierno de Marco Fidel Suárez se presentaron numerosas protestas, como


consecuencia de la precaria situación económica y las difíciles condiciones laborales de los
trabajadores. En los centros de mayor concentración obrera, como puertos y medios de
transporte, sobre todo en Barranquilla y Girardot, se llevaron a cabo numerosas huelgas.

Ante ellas el Gobierno respondió expidiendo la Ley 21 de 1920, para reglamentar el


derecho a la huelga y prohibir su realización en aquellas actividades que involucraran y
afectaran la prestación de un servicio público.

4..POLÍTICA INTERNACIONAL.

Fue preocupación prioritaria durante la administración Suárez la solución de los problemas


internacionales. El Presidente, que de tiempo atrás no había ocultado sus simpatías por los
Estados Unidos, dedicó gran parte de sus esfuerzos a normalizar las relaciones con la
potencia del norte. Para entonces, era evidente que Colombia, como las demás naciones
latinoamericanas, había caído en la órbita norteamericana, es decir, según expresión de
Suárez<<deberíamos mirar al norte, a la estrella polar>>.Dos aspectos serían centrales en la
política internacional del gobierno: primero, la definición del tratado Urrutia- Thompson, y
segundo las concesiones petrolíferas colombianas.

La necesidad de mejorar y definir las relaciones con Estados Unidos procedía tanto del
gobierno, como de la élite política y empresarial, unos y otros veían en la ratificación del
tratado y en la indemnización de los 25 millones de dólares la solución a los males fiscales
y económicos del país. También el gobierno norteamericano estaba interesado en definir un
problema que no sólo debía ratificar la <<independencia>> de Panamá, sino que mejoraba
las condiciones para la negociación del petróleo colombiano. En general, las discusiones
del tratado corrían paralelas con las negociaciones de las concesiones petroleras.

El tratado Urrutia- Thompson, originalmente firmado en abril de 1914, sufrió en el


transcurso de los debates del Congreso norteamericano, para su ratificación, algunas
modificaciones. Entre ellas, la abolición de la cláusula de <<sincero pesar>> que había sido
la más polémica. Las otras modificaciones tenían que ver con aspectos formales, como los
términos de entrega de los 25 millones de dólares y los privilegios de los barcos
colombianos en tránsito por el Canal ( MARÍN, TABORDAIVAN, Biblioteca EL
TIEMPO, Círculo de Lectores S. A 2007.)

Con esta estrategia consiguió que el Congreso de los Estados Unidos ratificara el tratado
Urrutia- Thompson, a través del cual Colombia recibió posteriormente (como
indemnización por la pérdida del Istmo de Panamá) la suma de 25 millones de dólares.
Estados Unidos también sacó provecho de estos hechos, pues obtuvo beneficios
económicos mediante concesiones para la explotación petrolera que hasta entonces
realizaban grupos nacionales. Así la Concesión Barco pasó a manos de la compañía
COLPET y la concesión de Mares quedó en posesión de la Standard Oil Company, ambas
compañías estadounidenses.

5..SUÁREZ RENUNCIA A SU CARGO.

El 26 de octubre de 1921 el presidente Marco Fidel Suárez fue acusado por el representante
conservador Laureano Gómez Castro por un préstamo que Suárez gestionó sobre su sueldo
y gastos de representación ante el Banco De Londres y Río de la Plata. Según la acusación
de Gómez, todo se había gestionado a través del gerente de la United Fruti Company. Juan
B. Fernández.

Luego de una defensa no muy convincente, el 4 de Noviembre, en la que quedó en


evidencia la debilidad del Gobierno ante cualquier tipo de dudas y de sospechas que
despertaron su relación con Estados Unidos, se elaboró un acta en la que se fijaron las
condiciones de la renuncia del presidente, que hizo efectiva el día 11 del mismo mes.
Durante ocho meses, el designado Jorge Holguín asumió la presidencia de la nación.

NOTAS

MARÍN, TABORDA IVÁN, Biblioteca EL TIEMPO. Círculo De Lectores S. A. Historia


3.

BIBLIOGRAFÍA.

COLMENARES, GERMÁN. “Ospina y Abadía: La política en el decenio de los veinte”.


EN: Nueva Historia de Colombia, Vol. I. Bogotá: Planeta Colombiana Editorial, 1989.

ABEL, CHRISTOPHER. Política, Iglesia y partidos en Colombia. Bogotá: Universidad


Nacional de Colombia- FAES, 1987.

URRUTIA, MIGUEL. Historia del Sindicalismo en Colombia. Bogotá: Universidad de Los


Andes, 1969.

RODRIGUEZ, OSCAR. Efectos de la gran depresión en la industria colombiana. Bogotá:


Editorial La Oveja Negra, 1980.
COMPILACIONES DE HISTORIA POLÍTICA DE COLOMBIA.

LOS GOBIERNOS CONSERVADORES DE 1922- 1926

III.PEDRO NEL OSPINA VASQUEZ.

TEMAS.

1.Dos Grandes Prioridades.


2.La Misión Kemmerer.
3.Un Decreto Polémico.
4. La Irrupción De Los Leopardos.
5. Penurias De La Mujer.
6.María Cano.

LA DÉCADA DEL VEINTE EN COLOMBIA TIENE LA DOBLE VIRTUD DE SER UN


PERÍODO DE TRANSCIÓN Y DE TRANSFORMACIONES.. DE TRANSCIÓN, PORQUE EL
PAÍS INGRESA DE MANERA DECISIVA AL SISTEMA CAPITALISTA, Y DE
TRANSFORMACIONES, POR LOS CAMBIOS GENERADOS CON RELACIÓN AL
PASADO.INDUDABLEMENTE, DURANTE ESTA DÉCADA EL PAÍS ASISTE A UN NUEVO
ORDEN EN LO SOCIAL, ECONÓMICO, POLÍTICO Y CULTURAL; MUY POCAS REGIONES
Y HOMBRES DEL VASTO TERRITORIO COLOMBIANO QUEDARON AL MARGEN DE
ESTE IMPULSO RENOVADOR.

En 1922 asumió el poder el conservador Pedro Del Ospina, ingeniero de profesión que se
había desempeñado con éxito en actividades mineras, agrícolas e industriales. Durante su
Gobierno, la economía se desenvolvió de forma notable gracias a la inversión extranjera y
al crecimiento sostenido de la industria. La prosperidad económica que caracterizó esta
administración se alcanzó también gracias a la entrada de los 25 millones de dólares con los
que Estados Unidos indemnizó a Colombia. Dicho dinero fue destinado a obras de
infraestructura y a terminar la construcción de numerosos edificios públicos. El renovado
impulso a la exportación y explotación petrolera culminó con el tendido del oleoducto
Barrancabermeja- Mamonal.

1.DOS GRANDES PRIORIDADES.

El gobierno de Ospina se destacó especialmente en la atención de dos frentes de interés


público: la salud y la educación. Bajo su auspicio y dirección se adelantaron importantes
campañas de salubridad para combatir la viruela y las enfermedades tropicales endémicas,
como la fiebre amarilla, que afectaba a un alto porcentaje de la población. A principios de
1924 se creó el Ministerio de Salubridad Pública y se destinaron fondos para la
construcción del edificio que albergaría, desde Junio de 1926, al Laboratorio Nacional de
Higiene para investigaciones bacteriológicas y químicas, el cual fue dotado en
concordancia con los adelantos científicos y técnicos del momento.

Para incentivar y dotar a la educación pública de un carácter científico, a tono con los
ideales de progreso, el presidente Ospina decidió traer en 1924 una misión de pedagogos
alemanes que asesorara a la Dirección Nacional de Instrucción Pública en la organización
de escuelas oficiales. Antón Eitel, director de la Misión Pedagógica Alemana, propuso
reformas importantes a la estructura pedagógica nacional. Con su concurso, enfocado hacia
un concepto científico de la educación, se fundó en Bogotá el Instituto Pedagógico
Nacional (hoy Universidad Pedagógica Nacional), se crearon numerosas escuelas, se
reglamentó el bachillerato y se establecieron las condiciones de ingreso a las distintas
facultades universitarias. De esta época data también la creación de las universidades Libre
y Externado de Colombia en Bogotá, y las facultades de medicina y enfermería en la
Universidad Nacional, así como en otras facultades de diferentes universidades.

2.LA MISIÓN KEMMERER.

En 1922 el presidente Ospina solicitó al gobierno de Estados Unidos la asesoría de


especialistas en materia económica y se acordó la conformación de una misión que recibió
el nombre de Misión Kemmerer, en honor a su jefe, el profesor de economía y finanzas
Internacionales Edwin Walter Kemmerer. El catedrático, autor de dos tratados de enorme
difusión sobre reformas monetarias y sistemas de reserva federal, debía asesorar la
organización de los sistemas fiscal, administrativo y bancario del país.

La Misión Kemmerer efectuó al Gobierno, tras cuatro meses de estudio, varias


recomendaciones que fueron adoptadas a través de la expedición de Leyes de la República,
entre ellas la creación de una entidad bancaria estatal. Fue así como se fundó, por Ley 5, el
Banco de la República, el 11 de Julio de 1923, cuya función principal era la de unificar y
convertir los diferentes tipos de dinero en billetes. A esta entidad también se le asignó la
tarea de controlar la circulación monetaria, centralizar las reservas de oro, intervenir en el
mercado externo de valores y controlar el crédito. Así mismo, por iniciativa de esta misión,
se crearon la Contraloría General de la Nación, el Banco Agrícola Hipotecario y la
Superintendencia Bancaria.

En materia fiscal, el profesor Kemmerer propuso la expedición de una ley orgánica de


presupuesto, sujeta a una aprobación anual, y recomendó crear nuevos procedimientos para
recaudar y administrar las rentas estatales. También manifestó la necesidad de establecer un
sistema fiscal contable con políticas sobre empréstitos y obras públicas. Para centralizar y
administrar el presupuesto nacional, se reorganizó el Ministerio de Hacienda...

3.UN DECRETO POLÉMICO.

En 1919 se expidió el decreto 1225 bis, con el cual se otorgaba la propiedad del subsuelo a
la nación colombiana, hecho que puso en peligro la negociación de los yacimientos
petroleros con las compañías norteamericanas.
A fin de no arriesgar tanto la indemnización que otorgaría el Gobierno de Estados Unidos a
Colombia por la pérdida del Istmo de Panamá, como la inversión de capitales extranjeros,
el decreto mencionado fue revocado.

4. LA IRRUPCIÓN DE LOS LEOPARDOS.

Dentro del partido conservador existían distintas corrientes de pensamiento que enfatizaban
en uno u otro punto programático y doctrinario, aunque siempre buscaban mantener a su
colectividad al comando del Estado. Tal era el caso de aquella que se expresaba en el
periódico El Nuevo Tiempo y en la revista El Gráfico y que se hizo conocer con el nombre
de los Leopardos. Conformada por jóvenes que comenzaban a dar sus primeros pasos en la
política colombiana, la corriente en cuestión buscaba que el conservatismo retomara su
tradicional doctrina, se reorganizara y fortaleciera su programa social y político.. Al tiempo,
dirigía sus baterías políticas y literarias contra las “sectas masónicas”, el liberalismo y el
socialismo, por ser males de la sociedad.

La integraban cinco jóvenes estudiantes conservadores: Silvio Villegas, Joaquín Fidalgo,


Eliseo Arango, José Camacho Carreño y Augusto Ramírez Moreno. Católicos militantes,
acogían íntegramente las encíclicas papales, en particular la Quanta Cura (1864) y su
Syllabus, en la que Pío IX denunció al liberalismo; la Rerum Novarum (1891), en la que
León XIII se ocupó de los problemas sociales, y la Vehementer Nos ( 1906), en la que Pío
X condenó las leyes que separaban la iglesia del Estado. Políticamente, los Leopardos se
nutrían de la obra de gobierno de Benito Mussolini y de la actividad intelectual de la
Acción Francesa, grupo dirigido por Charles Maurras, para quien la Revolución Francesa
era el origen de todos los males de la sociedad, frente a los cuales el poder central
autoritario era el antídoto eficaz.

Los Leopardos eran hábiles escritores y poseían una oratoria encendida, y con esas
herramientas se abrieron paso en la política nacional. Sus temas cotidianos se relacionaban
con la hispanidad, el mundo rural, el patriotismo, el catolicismo, la cuestión social y el
nacionalismo. En la crítica que Silvio Villegas hizo a las determinaciones tomadas por la
Convención Liberal de Ibagué en 1922 señalaba que ellas expresaban” el grito de la selva,
la actitud insultante, la amenaza como programa”, en suma, les declaraba la guerra.

Augusto Ramírez Moreno también desafiaba a sus contradictores, los jóvenes liberales,
defendiendo el dogma católico con ardentía y afirmando sin vacilar que si fuera necesario
arremetería contra ellos. En el Manifiesto Nacionalista” de 1924, el grupo oponía al
individualismo extremo de los liberales y al colectivismo quimérico socialista y ateo, el
orden católico de las libertades tradicionales y reafirmaba que la unidad nacional había que
buscarla en la unidad religiosa y en la iglesia católica, cofre que, en su opinión, guardaba
los tesoros de la raza. El orden católico servirá, entonces, de sustento al Estado centralizado
y autoritario, guiado este por un caudillo ante el cual resultarían obsoletas la división
tripartita de poderes y las libertades democráticas.
La simpatía por Benito Mussoline era abierta y pública, y en él y sus propósitos los
Leopardos veían la “ síntesis más perfecta de la doctrina conservadora”. El grupo era, por
lo tanto, hostil al Parlamento y afecto al autoritarismo como solución de los problemas de la
sociedad.( TORRES, DEL RIO, Colombia Siglo _XX, Desde la guerra de los Mil Días
hasta la elección de Álvaro Uribe,Grupo Editorial Norma , 2010.)

Ricardo Arias (2007) recuerda que los leopardos en El Nuevo Tiempo señalaban:
Cuando el viejo Continente rechaza unánimemente el parlamentarismo y proclama a
hombres como Mussoline, nosotros nos halagamos con el gobierno de las turbas
demagógicas y con la orientación tortuosa y vacilante que puede imprimir a nuestras
instituciones el parlamento. Mossoline, aclamado como precursor de la política
contemporánea. Sus conceptos forman un programa conservador que nosotros queremos
acoger; para decirle al liberalismo que no estamos envejecidos ni caducos y que solo en
nuestras ideas rejuvenece la Europa. No lo decimos nosotros: lo afirma Benito Mussolini

5.PENURIAS DE LA MUJER.

“El incremento significativo de la población urbana durante las primeras décadas del Siglo
XX se debió, en gran parte, a la migración campesina de las áreas más cercanas a las
ciudades. Muchas de estas migrantes fueron mujeres solas que no encontraban ninguna
actividad dentro de la pequeña propiedad campesina o en las grandes haciendas. Algunas de
estas mujeres encontraron empleo en los nuevos establecimientos fabriles o en talleres
artesanales, pero la gran mayoría de ellas debió emplearse en el servicio doméstico. Pero
los bajos salarios de obreras y otras trabajadoras urbanas contribuyeron a un incremento
considerable de la prostitución en las ciudades. Las mujeres obreras de las primeras
generaciones estaban sometidas a largas jornadas de trabajo y a salarios bajos.” Catalina
reyes Cárdenas.

6.MARÍA CANO.

“Nacida en Medellín en 1887, provenía de una familia culta y humanista de educadores,


periodistas, artistas, músicos, y poetas de raigambre radical. En Marzo de 1924 expresó se
anhelo de abrir una biblioteca popular gratuita y en Mayo ya tenía organizado este servicio
en la Biblioteca Municipal. Así comenzó su acercamiento a la vida de los artesanos y
pobres de la ciudad que en Mayo de 1925 la Proclamó Flor del Trabajo. Así inicia el ciclo
de su vida pública, caracterizada por una intensa actividad a favor de los trabajadores y en
cuya primera etapa incluye visitas a los centros fabriles hasta labores en comités y
comandos populares. Con el traslado de un grupo de obreros de la Tropical Oil Co. De
Barrancabermeja a la cárcel de Medellín, realiza su primera intervención pública, en una
manifestación que reclamaba justicia para los presos sociales.

Posteriormente, junto con el expresidente de la República Carlos Eugenio Restrepo


Restrepo, llevó la palabra en una multitudinaria movilización contra la pena de muerte y en
defensa de las libertades públicas. Comienza en 1925 las giras que la hicieron famosa en
todo el país. En 1925 trabajó en la preparación del III Congreso Nacional Obrero. En
Bogotá, el Congreso Obrero la elige directiva del mismo, así como a quienes continuarían
siendo sus compañeros de lucha: Ignacio Torres Giraldo, Rafael E. Mahecha, Tomás Uribe
M. Y Alfonso Romero. El Congreso la proclamo Flor del Trabajo de Colombia y ella
asume el compromiso de laborar por Partido Socialista Revolucionario

En los años de 1927 y 1928 realizó una intensa actividad propagandística en amplias zonas
del país. En varias ocasiones fue detenida. Hostigaba a los ricos por la injusticia social, al

Gobierno por la represión a la oposición, confrontaba y denunciaba a las compañías


norteamericanas bananeras, petroleras y mineras, y al Gobierno nacional por no garantizar
el respeto a la integridad de los trabajadores y a la soberanía nacional”.Magdalena
Velásquez Toro.

NOTAS

TORRES DEL RÍO, Colombia Siglo XX, Desde La Guerra De Los Mil Dúas, Hasta La
Elección DE Álvaro Uribe.

BIBLIOGRAFÍA:

COLMENARES, GERMÁN.
“Ospina y Abadía: La Política en el Decenio de los veinte” En: Nueva Historia de
Colombia, Vol. 1. Bogotá: Planeta Colombia Editorial, 1989.

ABEL, CHRISTOPHER.
Política, Iglesia y Partidos en Colombia. Bogotá: Universidad Nacional De Colombia-
FAES, 1987.

URRUTIA, MIGUEL. Historia Del Sindicalismo En Colombia. Bogotá: Universidad De


Los Andes, 1969.

RODRIGUEZ,OSCAR. Efectos De La Depresión en la Industria Colombiana. Bogotá:


Editorial La Oveja Negra, 1980
COMPILACIONES DE HISTORIA POLÍTICA DE COLOMBIA.

LOS GOBIERNOS CONSERVADORES DE 1926- 1930.

IV.MIGUEL ABADÍA MÉNDEZ.

TEMAS.

1.Miguel Abadía Méndez Presidente.


2.Nuevos Partidos.
3. Viva Colombia Libre.
4.La Prosperidad Al Debe.
5.La República Liberal.
6. El Triunfo Liberal en 1930.

BAJO LA SOMBRA DE LAS PROTESTAS, LA CUARTA ETAPA DEL PARTIDO


CONSERVADOR EN EL PODER SE CARACTERIZÓ POR UNA ABIERTA POLÍTICA
INTERNACIONAL, A TRAVÉS DE TRATADOS Y ASESORÍAS ECONÓMICAS. FUE UNA
ÉPOCA DE INDUSTRIALIZACIÓN, DE SURGIMIENTO DE NUEVOS PARTIDOS Y DE
NUMEROSAS HUELGAS, LA MÁS GRANDE DE LAS CUALES CULMINÓ EN TRAGEDIA
EL 15 DE DICIEMBRE DE 1928 EN LAS PLANTACIONES BANANERAS DEL
MAGDALENA.

1.MIGUEL ABADÍA MÉNDEZ PRESIDENTE.

Para el período presidencial comprendido entre 1926 y 1930, fue elegido primer mandatario
el tolimense Miguel Abadía Méndez, quien entre los muchos cargos desempeñados hasta
ese momento se había distinguido como ministro de Gobierno, de Instrucción Pública, del
Tesoro y de Relaciones Exteriores. Su administración debió enfrentar la depresión
económica mundial de 1929, que llevó a la quiebra a numerosos hacendados y empresarios
colombianos. También enfrentó inquietantes sucesos políticos, entre otros, el surgimiento
de los partidos Socialista Revolucionario y comunista, la matanza de huelguistas en la zona
bananera de la United Fruit Company y tumultuosas manifestaciones en contra de este
hecho, y de impopulares funcionaros de su gabinete acusados de corruptos y violentos.

2.NUEVOS PARTIDOS.

El Socialismo.

Como consecuencia del progreso de industrialización que vivió el país durante la década
del veinte. Muchos campesinos dejaron sus trabajos en el campo y se convirtieron en
empleados asalariados en las ciudades, conformando grandes masas obreras que exigían
beneficios laborales, mejoras en servicios públicos, vivienda y educación, una adecuada
seguridad social y mayor participación en las políticas. Ante el descontento de los
trabajadores por la imposibilidad de satisfacer sus aspiraciones laborales más sentidas, se
dio inicio a una etapa de desórdenes, huelgas y manifestaciones de una masa creciente que
se identificaban ideológicamente con grupos intelectuales de orientación socialista,
interesados en lograr una organización política propia, alejada de los partidos tradicionales.
En este contexto, y durante el Tercer Congreso Obrero, instalado el 21 de Noviembre de
1926, se creó el Partido Socialista Revolucionario, que se destacaría en la asesoría de los
obreros y en la organización de huelgas en diversos departamentos.

La oposición tenía sus variantes; una de ellas era el socialismo. En Colombia, las ideas
socialistas eran embrionarias y solo tuvieron concreción organizativa hacia mediados de
los años veinte. Se trataba de un socialismo utópico-cristiano de carácter artesanal surgido
como reacción a las condiciones existentes del desarrollo fabril y del tipo de sociedad que
comenzaba a emerger. Las noticias sobre la revolución Rusa de 1917 eran escasas y las
ideas que esta contagiaba en el mundo sobre un “Socialismo científico” eran desconocidas
para la mayoría de los sectores populares y obreros colombianos.

De la mano del auge huelguístico de fines del decenio 1910- 1919, un grupo de
trabajadores en Bogotá llamó a conformar un Partido socialista, el cual debería ser
independiente de los partidos tradicionales; abogar por la libertad, la igualdad, y buscar más
que la abolición del Estado, su reforma. Cuando el partido, o mejor el grupo político de
opinión se conformó, en la asamblea de mayo de 1919, afirmó claramente, entre otras
cosas, que buscaría participar en las elecciones y que en caso de guerra o de invasión
consideraba un deber acudir en defensa de la patria. El socialismo colombiano de los años
veinte carecía de una plataforma política estructurada, en parte por el relativo aislamiento
interno y externo que se derivaba a su vez del bajo nivel de desarrollo de la industria de las
comunicaciones. El fiel de la balanza teórica socialista oscilaba entre las tesis mutualistas
de Pierre- Joseph Proudhon y el pacifismo reformista de Jean Jaurés ,Eduard Bernstein y
el liberalismo colombiano. No se planteaba, por lo tanto, el problema del poder, y menos en
un período conservador en todas las dimensiones: la cultural, la social, la religiosa, la de las
costumbres, y naturalmente la política.

Sin embargo, las ideas socialistas se difundieron rápidamente por medio de las huelgas, las
manifestaciones, los periódicos y cualquier tribuna que surgiera en la confrontación con el
Estado. El socialismo fundado en febrero de 1920, se publicó toda la información posible
sobre la revolución de octubre y se denunciaron las prácticas monopolistas de las
compañías bananeras estadounidenses. En periódicos obreros regionales y en la sucesión de
congresos de trabajadores se propagaron también las ideas socialistas y se fomentó la
participación política en el campo electoral. La mujer trabajadora como nos lo indica Luz
Ángela Núñez (2006), también participaba de la movilización social, aunque su ideario no
contemplara un cuestionamiento a fondo del sistema político-económico y social y de las
relaciones patriarcales; una de ellas era Ana María García, quien en el periódico anarquista
de Barranquilla Vía Libre cuestionaba al hombre por considerar a la mujer como objeto de
placer y mueble de adorno, y agregaba: Yo, aunque también con pocos conocimientos, pero
sí llena de rebeldías, hago un llamado a la mujer, pues ha llegado la hora de impedir que el
hombre nos lleve como instrumento ciego al antojo de su voluntad e inspiremos en él tan
poca confianza; fomentemos esa cultura que nos hace falta, que ha sido la causa principal
que ha detenido la marcha de las reivindicaciones sociales. ¡ Guerra a la ignorancia, viva la
revolución social! .( TORRES, DEL RIO CÉSAR Colombia Siglo XX, Desde la guerra
de los Mil Días hasta la elección de Álvaro Uribe, Grupo Editorial norma 2010)
En estos años se obtuvieron éxitos reales con candidatos impulsados por los trabajadores,
ejemplo en Girardot, Honda, La Dorada, Mariquita, Puerto Berrío, Cisneros, Dabeiba,
Remedios y Segovia. Sin embargo, al decir de Ignacio Torres Giraldo, la fuerza electoral
socialista era un préstamo del liberalismo. Semejante a lo que hoy ocurre con algunos
partidos como el de La U, Cambio Radical etc. Y con seguridad era y es así. La discusión
entre liberalismo y socialismo apenas comenzaba, pero en el primero ya se venían
debatiendo las formas de adaptarse a los nuevos tiempos, como lo hacían el ensayista
Baldomero Sanín Cano y el director de El Espectador Luis Cano, y se tenía en cuenta las
nuevas tendencias, entre ellas el socialismo, para eventuales acercamientos o ingreso al
partido. De modo que para las elecciones de 1922, en las cuales se enfrentaron Pedro Nel
Ospina y Benjamín Herrera, el liberalismo pudo convencer a los socialistas para que
apoyaran la candidatura del candidato de su partido. Incluso, en la Convención Liberal de
1924 el partido se declaró revolucionario y partidario de acabar con la explotación del
hombre por el hombre. En contra de estas tendencias “socializantes” estaban Alfonso
López Pumarejo y Enrique Olaya Herrera. Para López, el liberalismo debía defender el
individualismo, y por lo tanto no podía ser socialista; pero al mismo tiempo debía ser
progresista y, precisamente por esto, podía actuar en conjunto con el socialismo para
derrotar al hegemonismo conservador. Para Olaya, por su parte, lo que los tiempos pedían
era la conjunción de intereses entre conservadores y liberales para así evitar las molestas
novedades.
Entre ambas tendencias se encontraban Jorge Eliécer Gaitán Ayala y Armando Solano. Para
el primero, quien llegó a ser caudillo del pueblo, los ideales socialistas, incluido el fin de la
propiedad privada, se podían alcanzar desde el liberalismo y sin necesidad de la revolución.
Solano por el contrario, decidió que el avance intelectual y doctrinario no radicaba más en
el liberalismo y optó por pasar al socialismo, aunque años después regresó a las toldas
liberales.

Los socialistas por su lado, concretando ideas. Hacia 1924, en un nuevo congreso,
orientaron su perfil hacia un compromiso más claro con el internacionalismo leninista de la
tercera internacional y solicitaron su ingreso en esa organización aceptando todas sus
condiciones. En 1925 se reunió en Bogotá el Segundo Congreso de Trabajadores que creó
la Confederación Obrera Nacional, la cual se afilió a la Internacional Sindical Roja, otra
organización del leninismo. Miremos de manera sucinta a las organizaciones
internacionales de trabajadores. La Primera Internacional o Asociación Internacional de
Trabajadores, se fundó en Londres el 28 de septiembre de 1864 y dejó de existir en
septiembre de 1872. La Segunda Internacional, o Internacional Socialdemócrata, se fundó
en 1889 y se hundió políticamente en 1916 cuando varios de sus partidos integrantes, en
contravía del espíritu de la Internacional, apoyaron a sus respectivos gobiernos en la
primera guerra mundial. La Tercera Internacional, conocida como Internacional Comunista,
fue fundada en 1919 bajo la tutela ideológica y política de los dos dirigentes de la
revolución Rusa, Vladimir Ilich Ulianof, llamado “Lenin” y Lev Davidovich Bronstein,
llamado “ Trotsky. Fue disuelta por José Stalin en 1943, en plena segunda guerra mundial.
La cuarta Internacional fue creada por León Trotsky en 1938; con vigencia política en el
presente.De esta manera, la historia sindical y política de Colombia ha estado matizada de
influencia marxista. En noviembre de 1926 se reunió el Tercer Congreso Obrero Nacional;
este creó el Partido Socialista Revolucionario 8PSR), el cual, a su vez, solicitó ingreso a la
Tercera Internacional; apoyó todas las huelgas que estallaron especialmente la de los
trabajadores de la Tropical Oil Company; organizó un contingente de colombianos que
partió hacia Nicaragua para apoyar la lucha de Augusto César Sandino contra la invasión de
los norteamericanos y se opuso a la llamada Ley Heroica de 1928, Ley 69 de 1928 sobre
“defensa social” que ilegalizaba a las organizaciones que atacaran el derecho de propiedad,
fomentaran la lucha de clases o realizaran huelgas.

Su oposición al gobierno de Abadía Méndez causó la pérdida, encarcelamiento o


desmovilización de sus principales dirigentes y lo redujo a una insignificante minoría que,
en 1930, se uniría a las filas del Partido Comunista Colombiano.
El Anarquismo. Otra variante de la oposición la constituía la corriente libertaria. Esta
alcanzó en los años veinte un significativo grado de aceptación en nobel movimiento obrero
y sus organizaciones sindicales, pero debido al silencio que en torno a ella se construyó su
historia está por conocerse( Gómez- Muller, 2009; Archila, 1991). Citados por César
Torres Del Rio en Colombia Siglo XX. Desde la guerra de los Mil Días hasta la
elección de Álvaro Uribe.

La Costa Atlántica y Bogotá y Bogotá fueron sus escenarios de trabajo político, al menos
hasta donde nos lo indican los escasos estudios históricos que se han producido. La difusión
del programa anarquista se adelantó por medios distintos; en 1924, el Grupo Sindicalista
Antorcha Libertaria, compuesto mayoritariamente por tipógrafos, actuaba en Bogotá con su
periódico La Voz Popular; en octubre de 1925 salió a la luz en Barranquilla el primer
número de Vía Libre, “semanario de sociología y combate”, y en Santa Marta, el Grupo
Libertario publicaba en enero de 1925 el semanario Organización, que fue ampliamente
difundido en la zona bananera. El grupo teatral Compañía de Ópera Racali realizó giras por
todo el país en apoyo a la causa libertaria.

En 1925, los anarquistas barranquilleros crearon la Federación Obrera del Litoral Atlántico
( FOLA), que agrupaba a 16 sindicatos con activo protagonismo en las luchas de los
trabajadores. En la huelga de las bananeras, en 1928, los libertarios tuvieron una destacada
participación, pues impulsaron las reivindicaciones de los trabajadores y, al parecer,
adelantaron formas de resistencia frente a la acción gubernamental y militar.

Semejante al socialismo revolucionario, el anarquismo privilegió la acción directa, la


movilización extrainstitucional y la autonomía política en su confrontación con el estado y
el régimen político de la hegemonía conservadora. Hubo influencias políticas mutuas en
ambos sectores, pero las diferencias se impusieron claramente en el Congreso Obrero
efectuado en Bogotá, en 1926, en el cual se produjo la ruptura con los marxistas a propósito
de la creación del PSR.
3.¡VIVA COLOMBIA LIBRE!
En Noviembre de 1928, los trabajadores de la United Fruit Company, en la Costa Atlántica,
presentaron un pliego de peticiones para que esta empresa asumiera obligaciones
relacionadas con incrementos salariales, constitución de seguros colectivos y otros
beneficios. La compañía norteamericana, sin embargo, se negó a solucionar la situación de
los obreros y a finales mes los obreros se declararon en huelga. El Gobierno de Abadía
Méndez comisionó al general Carlos Cortés Vargas para que apaciguara a los huelguistas,
concentrados en ese momento en Ciénaga, Magdalena, y dispuestos a marchar en
manifestación hacia Santa Marta.

El 5 de Diciembre, al final del día, el general Cortés Vargas se presentó con sus tropas en la
plaza pública donde, luego de leer la declaración de estado de sitio, procedió a ordenar la
dispersión de la muchedumbre. Ésta, sin amedrentarse, continuó gritando” ¡Viva Colombia
Libre” y “! Abajo el imperialismo Yanqui”. Como un segundo y tercer llamamiento al
orden resultaron infructuosos, el general dio la orden de abrir fuego. Según estimativos de
los sobrevivientes, entre ellos el líder socialista Raúl E. Mahecha, quien escapó herido hasta
Barranquilla y luego a Panamá, alrededor de 2000 personas, entre hombres, mujeres, y
niños, perecieron a consecuencia de la arremetida pública.

El Gobierno, por su parte, reportó oficialmente 13 muertos y 19 heridos, el total de los


cuerpos encontrados en la plaza de Ciénaga al día siguiente. Pero algún tiempo, después se
descubrieron fosas comunes en los alrededores de la población, que certificaron una
matanza sin precedentes que conmovió a la opinión pública. Como premio a su labor de
pacificación en la zona, el general Cortés Vargas fue nombrado Director General de la
Policía, hecho que, unido al paulatino conocimiento de la masacre por parte de los
colombianos, desencadenó nutridas protestas populares, entre las que se destacaron las
llamadas “ Jornadas de Junio” en Bogotá. Tales protestas llevaron a la remoción de su
cargo y a la destitución de los Ministros de Guerra y Obras Públicas (Ignacio Rengifo y
Arturo Hernández), así como a la del gobernador de Cundinamarca, Roberto Melo.

Si bien el movimiento huelguístico disminuyó en 1929 por efecto de las medidas represivas
que tomó la administración del presidente Abadía Méndez, el desprestigio de su Gobierno
era tal que marcó la derrota del Partido Conservador en las elecciones presidenciales de
1930.

4.LA “PROSPERIDAD AL DEBE”.

Como gran parte de las inversiones públicas de los últimos gobiernos conservadores se
realizaron con ingresos provenientes de la indemnización por la pérdida de Panamá y de
múltiples empréstitos que el Gobierno contrató con otros países y organismos de crédito
internacional, el futuro presidente Alfonso López Pumarejo denominó a este período”
Prosperidad al debe”. El dinero obtenido por estos medios fue invertido en diferentes
regiones lo que, si bien favoreció cierto desarrollo local, provocó una dispersión de
inversiones que incidió en que muchas obras iniciadas con estos recursos quedaran
inconclusas o fueran abandonadas.
5.LA REPÚBLICA LIBERAL.

Con la victoria de Olaya Herrera de dio inicio a un régimen liberal que se prolongó a lo
largo de quince años, período durante el cual fue preciso enfrentar los efectos de la Gran
Depresión de 1929 y la Segunda Guerra Mundial. La política reformista de los presidentes
liberales estableció nuevas estructuras políticas y económicas en el país, que impulsaron la
igualdad de oportunidades. Durante este tiempo se mejoró el poder adquisitivo de los
colombianos, las obras públicas se fortalecieron y la modernización se apoderó de la
nación, dándole un vuelco económico, social y cultural.

6.EL TRIUNFO LIBERAL EN 1930.

Luego de más de treinta años de ausencia en la dirección del Gobierno, el Partido liberal
regresó al poder en 1930, gracias a la división interna del Partido Conservador y al
desprestigio de esta último por causas de algunos de sus representantes, como Miguel
Abadía Méndez, quien sólo respondió con la represión a las protestas y al descontento de
los trabajadores.

El Partido Liberal era consciente, como lo fueron anteriormente los gobiernos


conservadores, que la industrialización era la mejor alternativa para el desarrollo
económico que tenía el país, con el fin de consolidar un capitalismo nacional. Igualmente
sabía que ésta debería estar respaldada desde el campo, poniendo a producir el sector rural
para que abasteciera de alimentos a las ciudades y al mercado interno.

E la misma forma, vio la necesidad de modernizar el Estado, dotando a las ciudades de


servicios públicos, mejorando la educación y atendiendo la demanda de los distintos grupos
sociales que, por entonces, integraban un espectro social en permanente estado de petición
de sus derechos. Estas eran algunas de las premisas en los planteamientos esbozados por el
popular candidato Liberal Enrique Olaya Herera durante su campaña y que, al final, le
permitieron ganar las elecciones en 1930.

NOTAS:

CACUA PRADA, ANTONIO, Forjadores de Colombia Contemporánea, Planeta


Colombiana Editorial, S, A. 1986. Bogotá.

TORRES DEL RÍO CÉSAR, Colombia SIGLO XX, Desde la guerra de los Mil Días hasta
la elección de Álvaro Uribe.

BIBLIOGRAFÍA:

COLMENARES, GERMÁN. “Ospina y Abadía: la política en el decenio de los veinte”.


En: Nueva Historia de Colombia, Vol, I. Bogotá: Planeta Colombiana Editorial, 1989.

ABEL CHRISTOPHER. Política, Iglesia y Partidos en Colombia. Bogotá: Universidad


Nacional de Colombia- FAES, 1987.
URRUTIA, MIGUEL Historia del Sindicalismo en Colombia, Bogotá: Universidad de los
Andes, 1969.

RODRÍGUEZ, OSCAR. Efectos de la Gran Depresión en la Industria colombiana. Bogotá:


Editorial La Oveja Negra. 1980.
COMPILACIONES DE HISTORIA POLÍTICA DE COLOMBIA.

CAPÍTULO VIII.

TEMAS.

HEGEMONÍA LIBERAL. (1930- 1946).

1. GOBIERNO DEL DOCTOR ENRIQUE OLAYA HERRERA.(1930-1934)

2. PRIMER GOBIERNO DEL DOCTOR ALFONSO LÓPEZ PUMAREJO.(1934-1938)

3. GOBIERNO DEL DOCTOR EDUARDO SANTOS MONTEJO.(1938-1942)

4. SEGUNDA ADMINISTRACIÓN DE LÓPEZ PUMAREJO ( 1942- 1945 )

5. PRESIDENCIA DEL DOCTOR ALBERTO LLERAS CAMARGO.(1945- 1946)


COMPILACIONES DE HISTOPRIA POLÍTICA DE COLOMBIA.

LOS GOBIERNOS LIBERALES. 1930- 1934.

I.ENRIQUE OLAYA HERRERA.

TEMAS.

1.Enrique Olaya Herrera Presidente.


2.Una Transición Moderada.
3.Medidas Económicas.
4.El Saneamiento Electoral.
5.La Crisis de 1929.
6. Reforma Agraria En Proyecto.
7.La Guerra Con Perú.
8. La Expedición Punitiva.

EL PARTIDO LIBERAL RETOMÓ LA CONDUCCIÓN DEL ESTADO COLOMBIANO


EN 1930, LUEGO DE LA OLA DE PROTESTAS OBRERAS QUE MOVIÓ LOS
CIMIENTOS DEL ÚLTIMO GOBIERNO CONSERVADOR. DOS EMPRENDEDORES
MANDATARIOS, ENRIQUE OLAYA HERRERA Y ALFONSO LÓPEZ PUMAREJO,
DIERON INICIO A UNA ÉPOCA DE REFORMAS ECONÓMICAS Y SOCIALES,
DESTACADA POR LA PUJANTE POLÍTICA EXTERIOR, EL ENFRENTAMIENTO
ARMADO CON PERÚ Y LA CRISIS FINANCIERA DE 1929.

1.Enrique Olaya Herrera Presidente.

Después de 44 años de gobiernos conservadores, en 1930 el Partido liberal conquistó el


poder del Estado, iniciándose así la llamada República Liberal. Con una candidatura de
apenas cuatro semanas, el periodista y abogado boyacense Enrique Olaya Herrera venció
en las urnas a los candidatos conservadores Guillermo Valencia y Alfredo Vázquez Cobo,
en 1930. Olaya Herrera, enemigo de los enfrentamientos partidistas proclamó e implantó un
gobierno bajo el lema de “ concentración nacional”, o sea, de colaboración entre el
liberalismo y el conservatismo .Durante su mandato, se puso en práctica un limitado
paquete de medidas institucionales y sociales que continuaría Alfonso López Pumarejo con
la llamada”Revolución en marcha”.(PEROZZO, CARLOS. Forjadores de Colombia
Contemporánea. Planeta Colombiana Editorial, S. A. 1986.)

2.UNA TRANSICIÓN MODERADA.


Durante el cuatrenio de Olaya Herrera no hubo sustanciales modificaciones al estado de
cosas imperante durante los gobiernos conservadores. En su campaña se había
comprometido a mantener el espíritu de la Constitución de 1886 y, en particular, a sostener
el Concordato con la Iglesia católica. Como gobernante, se acomodó a la realidad política,
es decir, al control innegable del conservatismo en importantes regiones del país y, sobre
todo, en destacados organismos nacionales, como el Congreso, la Corte Suprema y el
Consejo de Estado, las asambleas departamentales y los concejos municipales. Olaya
Herrera también asumió la hostilidad de algunos sectores de las Fuerzas Armadas y de la
jerarquía católica.No obstante, se adelantaron obras de carácter social, como planes y
subsidios de vivienda para las clases trabajadoras, y reformas a los programas de educación
y salud acordes con las exigencias sociales y económicas del momento. En este contexto se
expidió un innovador decreto que garantizaba a los colegios femeninos el derecho a
conferir grados de bachiller, lo cual les abrió a las mujeres las puertas de las universidades.

3.MEDIDAS ECONÓMICAS.

En materia económica, durante la administración Olaya Herreara, se estimuló el comercio


interno y se crearon la Caja de Crédito Agrario y el Banco Central Hipotecario, con el
objetivo de mejorar la situación de los pequeños cultivadores cafeteros e incentivar el
crédito privado en las regiones campesinas. Olaya Herrera se preocupó, además por
promover la industrialización nacional y atraer a las filas del liberalismo y del propio
Estado al incipiente movimiento obrero que, al fin y al cabo, le había otorgado los votos
necesarios para el triunfo electoral. Por ello el presidente utilizó la herramienta estatal con
un claro carácter intervensionista para establecer el control de cambios y de importaciones,
suspender la convertibilidad del peso en oro, promover la situación de importaciones en los
bienes de consumo y adoptar políticas proteccionistas mediante la ley 4 de 1931.

Sin embargo, un evidente obstáculo en tal camino fue la aprobación de la Ley 37 de 1931,
que les otorgó a los inversionistas norteamericanos grandes ventajas en el sector petrolero
como la disminución de los impuestos a la producción y a las regalías. También les
permitió el derecho a la formación de una amplísima zona de reserva, la supresión de la
obligación de lanzar el 20% de las acciones para ser compradas por los colombianos y la de
contratar hasta un 25% de empleados nacionales calificados.

En lo que respecta a las obras públicas, durante la administración de Olaya Herrera se dio
término a los trabajos en Boca de Ceniza, se comenzó la construcción del puerto marítimo
de Barranquilla, se rehabilitó el Puerto de Buenaventura en la costa pacífica y se organizó
la Escuela Naval de Cartagena.

4.EL SANEAMIENTO ELECTORAL.

De otra parte, con la finalidad de impedir los fraudes electorales y la participación de los
militares en las campañas políticas y en el sufragio universal, Olaya Herrera introdujo dos
reformas cruciales. La primera fue la de establecer la cédula de ciudadanía, concebida en su
comienzo para la identificación del elector y con la que todos los ciudadanos quedaban
inscritos inmediatamente en el registro electoral nacional. La segunda fue la prohibición
del voto para los miembros de las Fuerzas Armadas, mediante la Ley 72 de 1930, pues
militares y uniformados se encontraban a órdenes directas del Estado.

5.LA CRISIS DE 1929.

Las repercusiones de la crisis económica mundial en Colombia, con motivo del


hundimiento de los valores de la Bolsa de Nueva York y la superproducción de las
compañías monopólicas norteamericanas, fueron significativas. Tanto la demanda de
dinero como los precios del café cayeron, lo que desató una reducción general de los
precios de bienes y servicios, de la propiedad raíz, de los salarios y de las acciones que
perduró hasta 1932. Al mismo tiempo, se produjo un incremento de las deudas externa e
interna que obligó al Gobierno de Olaya Herrera a decretar la moratoria de las mismas
hasta 1933 y 1935, respectivamente. En consecuencia, no hubo ingreso de capitales
extranjeros entre 1930 y 1933 lo que, unido a la contratación del crédito bancario y la
reducción de las reservas internacionales y de la renta de aduana, contribuyó parcialmente
al estancamiento de la actividad productiva. Debido a este último factor los niveles de
desempleo se incrementaron, con el consecuente surgimiento de protestas sociales en todo
el país.

Sin embargo, en tanto que la crisis golpeó a Colombia en el momento en que despegaba
industrialmente, la recuperación del sector se hizo posible en 1932. El dinamismo que
cobró la industria textilera, por ejemplo, fue de tal envergadura que dobló el conjunto de la
industria nacional. A ello contribuyó la introducción generalizada de telares automáticos en
las principales fábricas de Antioquia y del resto del país. Entre 1934 y 1939 aparecieron
nuevas empresas de materiales de construcción, calzado, metalurgia y siderurgia como
Cementos Argos (1934), Cauchosol (1935) Croydon e Imusa (1937), Grulla (1939) y
Simesa, S. A. (1939).

6.REFORMA AGRARIA EN PROYECTO.

En 1935, el órgano ejecutivo presentó al Congreso un proyecto de ley sobre reforma


agraria que buscaba una solución al enfrentamiento entre quienes alegaban para sí la
propiedad de la tierra y los colonos y/o arrendatarios que aducían el carácter baldío de la
misma y que, además, pretendía fijarle un límite a la extensión de tierra que una persona
podría adquirir.

En otro proyecto presentado por la representación de la Unión Nacional Izquierdista


Revolucionaria, UNIR (grupo político creado a principio de 1930 por el abogado Jorge
Eliécer Gaitán, en oposición al Gobierno de Olaya Herrera), se pretendía, ante todo,
delimitar las tierras del Estado con el fin de establecer procedimientos que permitieran
entregarlas a los campesinos. Así mismo, se determinaba que, si pasados cinco años de la
promulgación de la ley las tierras continuaban ociosas, éstas revertirán automáticamente al
Estado.

Los adversarios de este segundo proyecto sostenían que así se obligaría a una explotación
total de las tierras disponibles, lo que conllevaría una sobreproducción y el consecuente
perjuicio para el productor. El grupo de la denominada Izquierda Liberal, cuyo líder más
destacado era Gabriel Turbay, presentó, por su parte, otro proyecto que establecía la
compra de tierras en litigio entre propietarios y arrendatarios y/o colonos, debido a la
legitimidad de la propiedad, para luego arrendárselas a los campesinos.Sin embargo, los
delicados interese que estaban en juego, principalmente los de los terratenientes, impidieron
llegar a un acuerdo para la aprobación de la ley, proceso que se pospuso hasta 1936. No
obstante, para paliar en algo la situación del “primer ciudadano del país”, como el
presidente llamaba al colono, se promovió, en 1933, la creación de colonias agrícolas en los
departamentos del Valle, Huila, Caquetá, y Chocó.

7.LA GUERRA CON PERÚ.

El 1 de Septiembre de 1932, según rezaba el comunicado que llegó a manos del presidente
Olaya, “un grupo de civiles peruanos al mando del ingeniero Oscar Ordóñez y el alférez
Juan de la Roca” asaltaron el puerto amazónico de Leticia donde, al momento de los
hechos, no había un solo soldado colombiano. Los 35 hombres que componían el pequeño
contingente encargado de salvaguardar la localidad, habían sido retirados desde Febrero por
disposición de Carlos Arango Vélez, Ministro de Guerra, con lo que, en su opinión, se
había evitado la muerte de los uniformados.

El Gobierno conocía de primera mano lo que ocurría en la frontera debido a continuas


agresiones de algunos grupos peruanos, desde finales del siglo XIX, situación que se
acentuó a raíz de la invasión en 1911, al territorio colombiano de la Pedrera. Leticia era una
región amazónica sin atención del Estado, hasta el punto de que la moneda que circulaba
allí y la sal que se consumía eran de Perú y sus vías de acceso conectaban con esta nación y
con Brasil, y no con el interior del país.

Producida la toma, la primera exigencia de los representantes del Gobierno militar peruano
fue la de revisar el tratado Lozano- salomón que, el 24 de marzo de 1922, había establecido
las fronteras definitivas entre ambos países. Tal actitud determinó que el conflicto se
dirimiera entre diplomacia y las acciones militares pero, internamente, sirvió para paliar la
situación de constante enfrentamiento entre los sectores políticos que apoyaban o se
oponían al Gobierno Olaya Herrera.

Laureano Gómez, principal oponente político del presidente proclamó que se requería la
paz interna y guerra en la frontera (contra los “felones” de Perú) y los grupos liberales
adversos al presidente no dudaron en apoyar esta muestra de nacionalismo y espíritu de
cohesión. Esto hizo posible el éxito gubernamental en su petición de un préstamo patriótico
por diez millones de pesos, el cual se obtuvo gracias a una serie de impuestos: 10% sobre
giros al exterior, 5% sobre rifas, 10% sobre loterías y 10% sobre boletas de espectáculos. El
presidente Olaya logró, además, préstamos adicionales, de los cuales sólo una pequeña
parte se destinó a la compra de armamento y la suma restante fue utilizada en vestuario,
alimentación, transporte y salarios, lo que contribuyó a aumentar la demanda efectiva.

En cuanto al desarrollo militar del conflicto con el Perú, ante la manifiesta intención del
general Alfredo Vásquez Cobo de ocupar Tarapacá, como un acto más del ejercicio
soberano de poder de Colombia sobre esos territorios, las fuerzas invasoras respondieron
con ataques aéreos y fuego de artillería, el 14 de Febrero de 1933. Tal hecho produjo la
inmediata ruptura de relaciones diplomáticas con lo que el enfrentamiento adquirió un
carácter internacional que obligaría a que se resolviera en la Sociedad de Naciones,
organismo con sede en Ginebra desde el final de la Primera Guerra Mundial. Pero,
entretanto, se produjeron otros enfrentamientos militares en 1933: En Buenos Aires, a
orillas del río Cotuhé, el 17 de Marzo; en Yabuyano, sobre el río Putumayo, el 23 de Abril;
en Guepí, puesto peruano en la orilla derecha del Putumayo, el 26 de Marzo. Esta última
acción militar duró 8 horas y dejó un saldo de 4 soldados muertos y 7 heridos. Según el
informe del Ministro de Guerra, el conflicto dejó 67 muertos: 39 por enfermedad, 13 por
ahogamiento y 4 por accidentes de aviación. Es decir, sólo 11 personas perecieron en el
enfrentamiento armado.

En la Sociedad de Naciones, el conflicto colombo- peruano llegó a su término cuando, el 24


de Mayo de 1934, se firmó el protocolo de Río de Janeiro. Gracias a este acuerdo ambos
países reanudaron sus relaciones diplomáticas, ratificando el tratado Lozano- Salomón,
convinieron en estudiar un acuerdo para desmilitarizar la frontera, se obligaron a no hacerse
la guerra y adoptaron mecanismos para velar por la debida ejecución del protocolo. En
buena medida, la disposición del Gobierno peruano de cesar la confrontación bélica en Río
de Janeiro se debió al asesinato del presidente Luis Sánchez Cerro, en Abril de 1933.
Sánchez Cerro había sido el promotor del conflicto internacional y también de una serie de
hechos represivos al interior de su país.

8.LA EXPEDICIÓN PUNITIVA.

En 1932 “surgió la idea de la “expedición punitiva” que, remontando el Amazonas desde


Belén de Pará, aspiraba llegar por agua a Leticia. Dos modestas embarcaciones, artilladas
de carrera y tripuladas por marinos mercenarios, salieron de los puertos franceses en
dirección a la desembocadura del Amazonas y llegaron sin tropiezos a su destino. Fue,
quizás, la más hermosa página en la vida del general Alfredo Vásquez Cobo. Ya viejo y
desencantado, sin ambición distinta de la de servir a su patria, asumió los riesgos de una
empresa para la cual ni Colombia ni el propio general estaban preparados (y triunfó)”
Alfonso López Michelsen.

NOTAS.
PEROZZO,CARLOS, Forjadores de Colombia Contemporánea. Planeta Colombiana
Editorial, S. A. 1986.

BIBLIOGRAFRÍA.
FAJARDO DARÍO. Hacienda, campesinos y políticas agrarias en Colombia, 1920- 1980.
Bogotá: Editorial Oveja Negra. Fundación Friedrich Neumann, 1984.

FLUHARTE VERNON LEE. La danza de los millones. Régimen Militar y revolución


social en Colombia 1930- 1956. Bogotá: El Ancora Editores, 1981.

GAITÁN, GLORIA. La lucha por la tierra en la década del treinta. Bogotá: El Áncora
Editores, 1984.
LLERAS RESTREPO CARLOS. Borradores para una historia de la República Liberal. Bogotá: Editorial
Nueva Frontera, 1975.

TIRADO MEJÍA, ÁLVARO. Aspectos políticos del primer gobierno de Alfonso López Pumarejo. 1934-
1938. Bogotá: Pro cultura, 1981.
COMPILACIONES DE HISTORIA POLÍTICA DE COLOMBIA.

LOS GOBIERNOS LIBERALES DE 1934- 1938.

II.ALFONSO LÓPEZ PUMAREJO.

TEMAS.

1.AlfonsoPumarejo Presidente.
2.Las Relaciones Internacionales De Colombia.
3.Republicanos Y Fascistas En Colombia.
4.El Movimiento Sindical.
5. La Reforma Constitucional.
6. La Reforma Tributaria.
7.La Ley De Tierras O Ley 120.
ALFONSO LÓPEZ PUMAREJO ERA HOMBRE PRAGMÁTICO, PUES SU FORMACIÓN PERSONAL E
INTELECTUAL SE HABÍA BASADO EN SU EXPERIENCIA COMO EMPRESARIO AL LADO DE SU
PADRE, PEDRO A. LÓPEZ. POLÍTICO COMO MUCHOS, PERO ASTUTO COMO POCOS, SUPO
IMPRIMIRLE A SU GESTIÓN PRESIDENCIAL LA FLEXIBILIDAD NECESARIA PARA EL
ENTENDIMIENTO Y EL DIÁLOGO Y AL MISMO TIEMPO LA FIRMEZA QUE EXIGE LA RAZÓN
DE ESTADO.

1.ALFONSO LÓPEZ PRESIDENTE. LA “REVOLUCIÓN EN MARCHA”.

Con este nombre se conoce el conjunto de medidas sociales, políticas y económicas que
adelantó Alfonso López Pumarejo, político natural de Honda, durante su primer cuatrenio
presidencial (1934- 1938). Elegido sin la participación electoral del conservatismo, el
nuevo mandatario adelantó un Gobierno exclusivamente liberal; sin embargo, este partido
no le otorgó su completo apoyo, lo que ocasionó que el 26 de Mayo de 1937, el año de
mayor enfrentamiento con el Congreso de composición netamente liberal, el presidente
liberal tuviera que presentar su renuncia, sin que ésta le fuese aceptada.

Así, López Pumarejo, no sólo tuvo que enfrentar la estrecha visión de partido y de Estado
de sus copartidarios (divididos entre sí por sus minúsculas parcelas de poder regional) sino
también la campaña de oposición de los grupos conservadores, en especial la encabezada
por Laureano Gómez Castro, quien ya se había enfrentado con dureza a los dos gobiernos
anteriores.( ACEVEDO CARMONA ,DARÍO. Hegemonía Liberal 1930-1946. Gran
Enciclopedia De Colombia Vol2. Bogotá, Círculo de Lectores 1991)

De modo similar, la oposición adquirió un carácter gremial cuando sectores de propietarios


se aglutinaron, en Marzo de 1935, en una efímera organización llamada Acción Patriótica
Nacional, APEN, puesto que veían en las medidas del Gobierno una incitación a la temida
lucha de clases y la eliminación de la propiedad privada. A estas fuerzas de oposición se
sumó la jerarquía eclesiástica, en cuyo criterio había que defender la religión y su
enseñanza, así como las sanas costumbres sociales. Por estas razones se opuso a reformas
relativas a la educación (como libertad de cátedra y el control oficial de la enseñanza) y a
la promulgación de la libertad de conciencia y de cultos. Además, el presidente López
Pumarejo tampoco era del agrado de las Fuerzas Armadas, predominantemente dirigidas
por oficiales adscritos al conservatismo que, incluso, adelantaron una conspiración cívico-
miliar en Abril de 1936. En ella aparecieron involucrados el coronel retirado Gonzalo
Medina y los conservadores Primitivo Crespo, Arcesio López, Ignacio Rengifo, Mario
Fernández de Soto, entre otros, y el general conservador Amadeo Rodríguez.

El único partido político que, desde 1935, apoyó a fondo al “compañero-presidente” fue,
irónicamente, el Partido Comunista de Colombia, fundado apenas cinco años atrás. Esta
agrupación creó como instrumento político el frente Popular con el fin de ampliar la base
de apoyo a López Pumarejo.

2.LAS RELACIONES INTERNACIONALES DE COLOMBIA.

La Política Exterior de Olaya Herrera.

Tres realizaciones del Gobierno Olaya expresaron una modificación con respecto a la ausencia de
protagonismo y eficacia de las administraciones conservadoras. La primera fue perfeccionar los pactos
suscritos por Colombia, o a los que había prometido adherirse y carecían de aprobación del Congreso, entre
ellos el de la Prevención de Conflictos entre Estados americanos en caso de guerras civiles.
La segunda, fue una activa intervención en las comisiones para contribuir al cese de la
Guerra del Chaco, entre Bolivia y Paraguay. La tercera, la participación en la Séptima
Conferencia Panamericana realizada en Montevideo, en 1933. Allí se adhirió a la
Convención sobre Extradición y a la de Derechos y deberes de los Estados; así mismo se
acogió al principio de No Intervención que determinaba que ningún Estado tenía derecho
de intervenir en los asuntos internos o externos de otro y que no eran lícitas las
adquisiciones territoriales por la fuerza.

La Política Exterior de López Pumarejo.

En 1938, Alfonso López Pumarejo se quejaba de las administraciones anteriores, afirmando


que los gobiernos conservadores creían que el mejor comportamiento era callar, observar y
guardar compostura y que las grandes fórmulas diplomáticas no eran más que deseos
humildes de protectorado. Por eso su Gobierno, decía, había defendido una práctica distinta
de política exterior. La nación, continuaba, no podía ser partícipe de los escandalosos
hechos que la Sociedad de Naciones había sancionado en Ginebra y por eso Colombia
había propuesto la creación de la Liga Americana de Naciones como depósito de un
pensamiento frustrado. En este sentido actuó la delegación colombiana en la Conferencia
de Consolidación de la Paz, en Buenos Aires en 1936, con motivo del fin de la Guerra del
Chaco. De los Instrumentos aprobados para el orden jurídico y político de los gobiernos, se
destacaron tres:
La Convención Sobre Mantenimiento. Afianzamiento y restablecimiento de la Paz, que
creó el mecanismo de las reuniones de consulta de cancilleres, para que, en caso de
problemas nacionales o que afectasen al conjunto, hubiese una solución pronta y eficaz.
El Segundo fue el Protocolo Adicional relativo a la No Intervención, que declaró
inadmisible la intervención de cualquier Estado en los asuntos Internos y Externos de una
de las partes.
El Tercero, fue la reserva Introducida por Colombia al Convenio para Coordinar, Extender
y Asegurar el Cumplimiento de los Tratados Existentes entre los Estados americanos; a
partir de ella se consideró agresor al estado que, con sus fuerzas armadas, traspasase
indebidamente las fronteras de otros; el que interviniese de forma unilateral o ilegal en los
asuntos internos de otro; o el que se negase a cumplir un fallo internacional.

3.REPUBLICANOS Y FASCISTAS... EN COLOMBIA.

La década del treinta fue de revolución, guerra y movilizaciones sociales. Alemania,


Francia, España, Nicaragua y El Salvador son algunos de los escenarios en los que se
desarrollaron conflictos. Desde 1935, bajo la orientación de la Internacional Comunista y
de José Stalin, el dictador soviético, se promulgó la política de los Frentes Populares,
alianza de los partidos para confrontar al Estado y tomarse el poder. En Colombia también
se vivió esa experiencia. En España, la confrontación social originó la caída de la
monarquía y el inicio de la II República, en 1931. Y cuando los enfrentamientos se
agudizaron y en 1936 estalló la guerra civil española, ya los partidos, la prensa y los
sectores sociales colombianos habían definido sus preferencias por la República o el
movimiento fascista del general Francisco Franco. Esto condujo a que el liberalismo se
identificase con la causa de la República y el conservatismo con la del “Generalísimo” y en
distintas ciudades se crearon comités de apoyo a los luchadores por la causa, pero López
optó por reconocer las autoridades republicanas y se negó a conceder carácter de
beligerancia a quienes actuaban del lado fascista- falangista.

4.EL MOVIMIENTO SINDICAL.

La coyuntura en la cual López Pumarejo inauguró su Gobierno fue de una intensa


movilización popular, campesina y obrera, por la adquisición de sus derechos como
ciudadanos en un contexto de debilidad organizativa e incapacidad de acción
independiente. Las huelgas que se sucedieron fueron fuertes, pero no nacionales ni
alcanzaron las grandes empresas industriales. Afectaron especialmente al río Magdalena, a
algunas regiones cafeteras, a los ferrocarriles del Pacifico y a la zona bananera. Las
estadísticas del Departamento del Trabajo evidencian este hecho: en 1935 hubo 23; en 1936
se presentaron 21 y 20 en 1937. Las reivindicaciones manifestadas por los trabajadores se
referían básicamente al aumento salarial, a la libertad de organización sindical y a la
solicitud de implementación de un conjunto de medidas que modificaran su calidad de vida
y contribuyeran al mejoramiento de sus condiciones laborales.

A todas ellas respondería el Gobierno con un claro papel intervensionista, es decir, de


injerencia y de captación hacia el liberalismo y el Estado. En muchos casos el Estado
admitiría como legítimas las acciones de los trabajadores refutando los argumentos de los
empresarios, como el caso de las huelgas de 1934 y 1935 en la United Fruti Company y en
Barrancabermeja. Además, durante el cuatrenio hubo un estímulo permanente a la
organización e institucionalización del movimiento sindical que contribuyó, incluso, a la
creación de la Confederación de Trabajadores de Colombia, CTC, cuya línea de acción
política definió en su congreso de fundación la sentencia “Apoyo al gobierno del Doctor
López”. No obstante lo anterior, no se presentó una ampliación de la legislación laboral. Lo
que sí es digno de destacar es la incorporación a la Carta Magna del derecho a la huelga y
al trabajo, con la responsabilidad del Estado de protegerlo, y la aprobación del 1 de Mayo
como Día del Trabajo.

5.LA REFORMA CONSTITUCIONAL.

A escasas semanas de iniciar su Gobierno, el presidente López Pumarejo manifestó su


intención de reformar la carta constitucional. Se acordó entonces que el Congreso asumiría
dicha labor y que se trataría de una reforma parcial. Con la reforma a la Constitución se
buscaba que el conjunto social colombiano se pusiera a tono con las cada vez mayores
tendencias modernizadoras del Estado liberal capitalista. La controversia que desataron las
propuestas de replantear las relaciones entre la iglesia y el Estado y las nuevas acepciones
en torno al derecho de propiedad y su función, no lograron impedir, sin embargo que se
llevaran a cabo los aspectos sustanciales de la reforma.

Se estableció así La función social de la propiedad, es decir, se reconoció el derecho a la


propiedad pero fijándole límites y obligaciones. Con la base en este principio podrá
procederse a la expropiación de terrenos, con o sin indemnización. También se acogió
como norma magna el intervencionismo económico estatal; los deberes sociales, tanto del
Estado como de los ciudadanos; el trabajo como un derecho a proteger y la huelga como un
derecho de los trabajadores. Además, se estableció la libertad de enseñanza y la facultad
estatal para supervisar la educación. Así mismo, en cuanto al asunto de la religión, que
originó la airada protesta de la jerarquía católica, se consagró la libertad de conciencia y la
tolerancia hacia otras creencias.

6.LA REFORMA TRIBUTARIA.

Al igual que había sucedido con la reforma constitucional, la tributaria se aprobó en contra
de los intereses de aquellos sectores que no pagaban impuestos o que lo hacían
ínfimamente. Al paso de las medidas tributarais salieron infructuosamente el círculo
gremial agrupado en la APEN y la Corte Suprema de Justicia, la que, con mayoría
conservadora, declaró inexequibles los decretos iniciales basados en la figura del Estado de
Sitio, promulgado con motivo de la guerra con Perú. De modo que Jorge Soto Del Corral,
Ministro de Hacienda, apeló al órgano legislativo para la expedición de la Ley 78 de 1935
y, además modificó las tarifas para las rentas altas, estableció el exceso de utilidades y creó
el impuesto de patrimonio.

Según dijo el presidente López, quienes nunca habían tributado sabrían por fin lo que era
“figurar como contribuyente al tesoro del Estado”.

7.LA LEY DE TIERRAS O LEY 120.


El antecedente inmediato de la Ley 200 de 1936 fue el nunca aprobado proyecto sobre
reforma agraria de 1933. Las principales medidas aprobadas, con base en un criterio que
decía que el trabajo era elemento constitutivo de la propiedad rural, fueron las siguientes: la
presunción de que no existían baldíos, sino propiedad privada de tierras; el establecimiento,
a favor de la nación, de la extinción de dominio sobre los predios en los cuales se dejara de
ejercer la posesión, es decir, que no se los explotara productivamente en un lapso continuo
de diez años.

También, la adquisición de dominio para quienes, creyendo que se trataba de baldíos,


explotaran terrenos particulares durante cinco años continuos, siempre y cuando no
estuvieran explotados por su dueño en el momento de la ocupación; el lanzamiento de
quienes ocuparan de hecho terrenos de propiedad privada; el reconocimiento de las mejoras
a favor del ocupante, en caso que el propietario pudiera recuperar su terreno; y la creación
de la figura de los jueces de tierras para que conocieran las demandas promovidas en
ejercicio de la ley.

Aunque la Ley 200 benefició a ciertos sectores campesinos, al legalizar, por ejemplo, la
subdivisión de algunas propiedades, tal premisa legislativa fue utilizada para el lanzamiento
de arrendatarios, aparceros y colonos en zonas de alto conflicto social y económico como
las tierras cafeteras de Cundinamarca y Tolima, y también en Cauca, Caldas, Bolívar y
Antioquia.

NOTAS.

ACEVEDO CARMONA DARÍO, Hegemonía Liberal 1930- 1946. Gran Enciclopedia de


Colombia Vol 2. Bogotá, Círculo De Lectores, 1991.

BIBLIOGRAFÁU.

VEGA CASTRO, RENÁN. Crísis y Caída de la República Liberal. Bogotá Editprial


Mohan, 1988.

URRTIA, MIGUEL. Historia del Sindicalismo Colombiano. Bogotá: Editorial La Carreta-


Ediciones Universidad de Los Andes. 1976.

TORRES DEL RÍO, CÉSAR. Diplomacia y Guerra Fría. América Latina, 1945- 1948.
Bogotá: Fundación Nueva ÉPOCA, 1992.

PÉCAUT, DANIEL. Orden y Violencia: Colombia, 1930-1954, Vol 1. Bogotá CEREC-


Siglo XX Editores 1987.

TIRADO MEJÍA, ÁLVARO. Aspectos políticos del primer gobierno de Alfonso López
Pumarejo. 1934-1938. Bogotá, Procultura, 1981.
COMPILACIONES DE HISTORIA POLÍTICA DE COLOMBIA.

LOS GOBIERNOS LIBERALES 1938- 1942.

III.EDUARDO SANTOS MONTEJO.

TEMAS.

1.Eduardo Santos Montejo Presidente.


2.Un Sindicalismo Sin Santos.
3.El Desarrollo Económico-
4.El Pacto Cafetero.
5.Nuevas Instituciones.
6.Colombia Y El Nazismo.
7. La Segunda Guerra Mundial.
8.El Panamericanismo.
9.Colombia En Las Naciones Unidas.
10. La Conferencia De San Francisco.

CON EDUARDO SANTOS LA REPÚBLICA LIBERAL ACENTUÓ LA PAUSA EN


LAS REFORMAS NACIONALES, PERO EN POLÍTICA INTERNACIONAL SE
COLOCÓ EN UN PLANO SUPERIOR FRENTE A OTROS PAÍSES. ALFONSO LÓPEZ
PUMAREJO, EN SU SEGUNDA ETAPA, ENFRENTÓ POR SU PARTE LA
OPOSICIÓN DE SU PARTIDO, EL ATAQUE CONSERVADOR Y HASTA UN
INTENTO DE GOLPE DE ESTADO. TODO ESTO PRECIPITÓ SU RENUNCIA Y
ALLANÓ LA LLEGADA DE ALBERTO LLERAS CAMARGO AL PODER.

1.EDUARDO SANTOS MONTEJO PRESIDENTE.

En las elecciones legislativas de 1937 salió fortalecido el sector santista del liberalismo.
Este hecho y la muerte de Olaya Herrera, acaecida en Roma en Febrero de aquel año,
hicieron posible que la Convención Liberal escogiera candidato único a Eduardo Santos
Montejo, nominación a la que el expresidente Alfonso López Pumarejo se opuso,
afirmando que era una herramienta de los intereses opuestos a las transformaciones
sociales, económicas y políticas. Para hacer realidad tal oposición fundó el periódico El
Liberal. La elección presidencial se logró nuevamente por los votos liberales y los sufragios
del Partido Comunista, ya el conservatismo se abstuvo.

El nuevo presidente no impuso la pausa con la que muchos asociaron su Gobierno, en


contraste con los cambios sociales y económicos introducidos por la “Revolución en
Marcha”; más bien, continuó la propia pausa impuesta por Alfonso López Pumarejo desde
diciembre de 1936, bajo presión de distintos sectores políticos y económicos tanto liberales
como conservadores. Como fuere, en el terreno nacional, el cuatrenio santista se distinguió
por su moderación programática, el intervensionismo estatal en materia económica, su
rechazo a cualquier tipo de alianza con el comunismo y el Frente Popular, además de sus
medidas para evitar la acción política de los organismos sindicales, así como los excesos en
que éstas pudieran incurrir, en procura de sus reivindicaciones económicas y sociales.

2.UN SINDICALISMO SIN SANTOS.

El presidente Santos conocía bien el tipo de comportamiento sindical, orientado hacia la


lucha política. De allí que, entre 1934 y 1938 los trabajadores habían encontrado un gran
soporte en la persona de López Pumarejo, durante el período de 1938 a 1942 se quedaron
sin mayor apoyo. En efecto, los trabajadores más vinculados a la acción política
( comunista, socialistas y lopistas) que participaban en el Congreso de la Confederación de
Trabajadores de Colombia, CTC, de Enero de 1938, rechazaron una proposición de saludo
a Eduardo Santos presentada por el ala que seguía sus orientaciones. Otra expresión de
enfrentamiento, verdadera declaración de guerra, fue la aprobación de una conclusión en la
que se sostenía explícitamente que las organizaciones sindicales deberían trabajar
tenazmente contra el apoliticismo” ya que ha sido a través de la política como se ha
alcanzado el grado de mejoramiento que hoy gozan los obreros”. Así las cosas, las
relaciones entre trabajadores y presidente fueron tensas durante el cuatrienio, pues el primer
mandatario impuso una fuerte disciplina social de restricciones a la movilización laboral.

En consecuencia, el número de sindicatos nuevos que obtuvo personería jurídica


disminuyó en forma considerable. También fue evidente la ausencia de una nueva
legislación laboral. Además, en los conflictos internos sindicales, el Gobierno apoyaba el
sector liberal de su corriente y ofrecía respaldo a los sindicatos que expulsaban a los
comunistas. El resultado de esta lucha fue la división, en Diciembre de 1940, de la CTC,
quedando abiertamente distanciados los comunistas y el sector liberal con un claro perjuicio
para el conjunto de los trabajadores, porque sus posibilidades de obtener conquistas
inmediatas quedaron aplazadas.

3.EL DESARROLLO ECONÓMICO.

Ya desde su candidatura Eduardo Santos había anunciado que colocaría al país en una
situación como la vivida durante el cuatrienio de Alfonso López Pumarejo; en otras
palabras, no habría reformas. Santos optó por la ejecución de obras fortaleciendo el
intervensionismo estatal, lo que no fue del agrado de los sectores empresariales pues
preferían el juego de la oferta y la demanda en un mercado no regulado. Entre las medidas
tomadas por el presidente sobresalieron el fortalecimiento de la Federación Nacional de
Cafeteros mediante la creación de un fondo de intervención, el Fondo Nacional del Café,
para sostener las cotizaciones internas y externas, situación paradójica pues implicaba que
un ente privado, la Federación, administraba el Fondo, un organismo de carácter público.

Para el sector agrícola, como los empresarios argumentaban la responsabilidad estatal en la


disminución de la producción debido a la Ley de Tierras y el estallido de la Segunda Guerra
Mundial afectaba los resultados esperados de los cultivos, Santos elaboró un Plan
Financiero y Económico, mediante el cual la Caja Agraria otorgaría créditos a mediano
plazo a ganaderos y cultivadores y aumentaría su capital. El Estado por su parte,
intervendría para favorecer inversiones en cultivos de rendimiento.

A nivel del sector industrial, el mismo plan privilegió la metalurgia, la producción de


caucho y papel y la industria química. Para ello fue creado el Instituto de Fomento
Industrial, IFI, con un buen resultado en la fundación de empresas y la ayuda a aquellas que
atravesaban dificultades. Sin embargo, cuando las empresas sobresalían, el Estado las
vendía al sector privado, hecho que originó fuertes críticas porque no promovía la
iniciativa privada. También se cuestionaba el estímulo del IFI a las industrias de bienes de
consumo inmediato y no a las productoras de bienes de capital, como maquinaria y equipos.

4.EL PACTO CAFETERO.

Sin embargo, los anteriores objetivos no lograron tener una inmediata concreción en
relación con el producto número uno del país: el café. En efecto, la Segunda Guerra
Mundial implicó un revés de magnitud para los planes previamente establecidos, pues los
mercados se cerraron. Así junto con otros países productores, Colombia se dio a la tarea de
crear el ambiente para concretar un acuerdo cafetero de cuotas, con base en la ya ganada
experiencia de la Confederación de Bogotá realizada en Octubre de 1936. En este evento se
acordó establecer la Oficina Panamericana del Café y el llamado Pacto de Paridades entre
los principales exportadores, Brasil y Colombia; lográndose también una política común de
precios por parte de los países productores. Finalmente, el 28 de Noviembre de 1940, en
Washington, se suscribió el Pacto de Cuotas que le permitió a los países exportar un
porcentaje de la producción de café al mercado de Estados Unidos. A Colombia le fue
asignada una cuota de 3´.150.000 sacos de 60 kilos; así mismo, se especificó una cuota
global de exportaciones de 11´.612.000 sacos a mercados distintos del norteamericano, de
los cuales a Colombia le correspondieron 1´.079.000 sacos, aproximadamente el 10%.
También gracias a este instrumento, se creó la Junta Interamericana del Café con la función
de vigilar el cumplimiento de las cuotas y estudiar su aumento o disminución, de acuerdo
con las condiciones del mercado.

5.NUEVAS INSTITUCIONES.

El presidente Santos favoreció la formación de Avianca y la vigilancia sobre las empresas


ferroviarias. Para la construcción de viviendas de carácter social se fundó el Instituto de
Crédito territorial, ICT, mediante Decreto Extraordinario 200 de 1939. Para ampliar las
infraestructuras locales como acueductos, alcantarillados, redes eléctricas y hospitales, se
abrió el Instituto de Fomento Municipal, Insfopal, a través del Decreto 503 de 1940.
Gracias a la gestión de su esposa, Lorencita Villegas de Santos, se puso la primera piedra
del Hospital Infantil de Bogotá, hoy clausurado. Y hubo más realizaciones. Mediante la ley
96 de 1938 se creó el Ministerio del Trabajo y de acuerdo con Decreto 1197 de 1940 se dio
inicio a las funciones del Instituto de Fomento Industrial, IFI.
6.COLOMBIA Y EL NAZISMO.

A partir de 1941, cuando se rompieron las relaciones con los países del eje (Italia,
Alemania, Japón) Colombia fue también centro de operaciones para el combate
Internacional contra el nazismo. Una de las medidas que asumió el Gobierno de Eduardo
Santos fue el confinamiento de súbditos alemanes, italianos y japoneses considerados
peligrosos para la seguridad hemisférica, en Cachipay y en el hotel Sabaneta de
Fusagasugá. La medida, considerada oficialmente de prevención del orden público, se tomó
en 1944 y seguía las recomendaciones de la Conferencia Panamericana y de una lista negra
hecha en Estados Unidos.

7.LA SEGUNDA GUERRA MUNDIAL.

El 1 de septiembre de 1939 Alemania invadió a Polonia, hecho que desencadenó la segunda


Guerra Mundial. El presidente Santos definió que Colombia adoptaría una “neutralidad
vigilante” con base en la unidad de acción para la defensa de la democracia y del
continente. En ello fue apoyado por el Senado y la Cámara de Representantes, los liberales,
los conservadores y los comunistas. La excepción fue el Senador Laureano Gómez,
quien atacó la pasiva política Internacional del presidente. Igualmente, Santos
estableció, ya avanzada la conflagración mundial, que Colombia acompañaría”franca y
lealmente” a Estados Unidos y sus aliados.

Aparte de las actuaciones públicas en materia de guerra, Santos firmó con los
estadounidenses acuerdos secretos, relativos a la defensa continental y a la cooperación
militar bilateral. En desarrollo de las políticas continentales frente a la guerra, días después
del ataque japonés a Pearl Harbor, el 7 de Diciembre de 1941, el Gobierno de Santos
rompió relaciones con Alemania, Italia y Japón que conformaban el Eje. En Noviembre de
1943, luego del bombardeo alemán a la goleta colombiana Ruby, Colombia promulgó el
“estado de beligerancia”, equivalente a la declaración de guerra a Alemania.

8.EL PANAMERICANISMO.

En 1938 el país participó en la Octava Conferencia Panamericana y en tres reuniones de consulta de


cancilleres. En la primera de éstas, celebrada en Panamá en 1939 a propósito del inicio de la guerra,
se acogió la propuesta de crear una zona de seguridad desde Alaska hasta la Patagonia, lo que
motivó la oposición del Senador Laureano Gómez, quien argumentó que así Colombia colocaría
su territorio a disposición de Estados Unidos. Posteriormente, los cancilleres aprobaron en la
Habana, en 1940, la cooperación defensiva, determinando que un atentado de un Estado no
americano contra uno del hemisferio occidental se consideraría como un acto de agresión contra
todos. Por último, en Río de Janeiro, en 1942, se creó la Junta Interamericana de Defensa, JID,
organismo de carácter militar.

9.COLOMBIA EN LAS NACIONES UNIDAS.

“Al terminar la Segunda Guerra Mundial, los países vencedores se preocuparon por diseñar unas
instituciones internacionales que rigieran a un mundo nuevo. En Julio de 1944, se llegó a un
acuerdo, en Bretón Woods, para la creación del Fondo Monetario Internacional. Entre Febrero y
Marzo de 1945, se reunió en el Castillo de Chapultepec la conferencia que lleva su nombre, sobre
problemas de la guerra y la paz. En ella, los países latinoamericanos acordaron una posición para
que las Naciones Unidas se Incluyeran las organizaciones regionales. Entre el 25 de Abril y el 26 de
Junio del mismo año, tuvo lugar la Conferencia de San Francisco, en la que se aprobó la Carta de
las Naciones Unidas. En el ámbito regional, se creó, en Petrópolis, en Agosto de 1947, el Tratado de
Asistencia Recíproca, TIAR. Al poco tiempo, éste sirvió de modelo a la OTAN, organización
defensiva de los países del norte contra los soviéticos y sus aliados. Y al año siguiente, en Abril de
1948, se constituyó la Organización de Estados americanos, OEA, en Bogotá.”
Álvaro Tirado Mejía.

LA CONFERENCIA DE SAN FRANCISCO.

Durante la Segunda Guerra Mundial, las potencias aliadas convocaron a países de todos los
continentes en San Francisco para fundar una organización multilateral que estableciera un “nuevo
orden” de relaciones internacionales. El 25 de Abril de 1945, delegados de 51 gobiernos crearon la
Organización de la Naciones Unidas, ONU. Sin embargo, los gobiernos latinoamericanos no
quedaron satisfechos. Las potencias impusieron sus criterios sobre el “nuevo orden” y limitaron la
participación de los países pequeños. Para el canciller colombiano Alberto Lleras Camargo, la ONU
nacería muerta por el sistema de veto, válido apenas para cinco grandes miembros del Consejo de
Seguridad y que daba a un solo país el derecho de oponerse a la voluntad de los demás. Lleras
agregaba que para Latinoamérica el veto era negativo, pues en caso de conflicto en el hemisferio
occidental uno de los grandes podría vetar las acciones panamericanas que se tomaran para prevenir
o repeler la agresión. Así Colombia votó negativamente el sistema y sólo Cuba la apoyó.

ARTÍCULOS CORRESPONDIENTES AL CAPÍTULO VIII DE LA CARTA DE SAN


FRANCISCO Y REFERENTE A LOS ACUERDOS REGIONALES CONTROVERTIDOS POR
PARTE DE LA DELEGACIÓN COLOMBIANA.

• Artículo 52- 1: Los miembros de las Naciones Unidas harán todo lo posible para
arreglar sus controversias antes de someterlas al Consejo de Seguridad.
• Artículo 52- 2: El Consejo de Seguridad promoverá el arreglo de las controversias
por medio de acuerdos u organismos regionales.
• Artículo 53-1: El Consejo de Seguridad utilizará dichos acuerdos u organismos, si a
ello hubiera lugar, para aplicar medidas coercitivas bajo su autoridad.
• Artículo 54: Se deberá mantener en todo tiempo al Consejo de Seguridad
plenamente informado de las actividades emprendidas con acuerdos o por
organismos.

BIBLIOGRAFÍA.

FAJARDO DARÍO. Haciendas, campesinos y políticas agrarias en Colombia, 1920-1980. Bogotá:


Editorial Oveja Negra. Fundación Friedrich Neuman, 1984.

FLUHARTY, VERNON LEE. La danza de los millones. Régimen militar y revolución social en
Colombia. 1930- 1956. Bogotá: El Áncora Editores, 1981.
LLERAS RESTREPO, CARLOS. Borradores para una historia de la República Liberal.

TORRES DEL RÍO, CÉSAR. Colombia SIGLO XX, Desde la guerra de Los Mil Días hasta la
elección de Álvaro Uribe. Grupo Editorial Norma, 2010.

COMPILACIONES DE HISTORIA POLÍTICA DE COLOMBIA.

LOS GOBIERNOS LIBERALES DE 1942- 1946.

IV.ALFONSO LÓPEZ PUMAREJO.

TEMAS.

1.López Pumarejo Vuelve Al Poder.


2.Los Gremios Y El estado.
3.López Y El Sindicalismo.
4.La Ley 100 Y La Reforma De 1945.
5. El Intento Del golpe De estado.
6.López Pumarejo Renuncia.

LOS AñOS DE LA PRESIDENCIA DE LÓPEZ CORRESPONDIERON A UN INTENSO PERÍODO DE


MOVILIZACIÓN SOCIAL EN AMÉRICA LATINA, PRIMERO;DE PUGNA POLÍTICA ENTRE LOS
PARTIDARIOS DEL ORDEN TRADICIONAL Y LOS QUE PROMOVÍAN REFORMAS DEL
ESTABLECIMIENTO, SEGUNDO Y DE COMIENZO Y CONSOLIDACIÓN DE UNA ETAPA MILITAR EN LA
QUE LA INSTITUCIÓN SE DESTACÓ COMO ACTOR POLÍTICO, TERCERO SE HABÍA ACORDADO ENTRE
ESTADOS UNIDOS Y HAITÍ RETIRAR LAS TROPAS DE AQUEL PAÍS A PARTIR DE 1934, PUES LA
OCUPACIÓN HABÍA GENERADO PROTESTAS SOCIALES Y FORTALECIDO VARIADOS NACIONALISMOS
EN EL CONTINENTE.( TORRES DEL RÍO, CÉSAR. Colombia Siglo XX, Grupo Editorial Norma 2010)

1.LÓPEZ PUMAREJO VUELVE AL PODER..(1942- 1945)

Cuando López Pumarejo fue elegido en la Convención Liberal de 1941 como el candidato
presidencial, sus oponentes santistas revivieron los fantasmas de su primera administración: las
alianzas con el comunismo, los obstáculos al desarrollo económico, las reformas sociales y la
inestabilidad política. Fue así como del lado de los partidarios de Eduardo Santos, aunque divididos,
se buscó una candidatura alterna, la cual encarnó en Carlos Arango Vélez, disidente liberal y ex
ministro de guerra, quien recibió el apoyo de los conservadores bajo la consigna de atajar a López
Pumarejo. Sin embargo, éste venció ampliamente a su contendor liberal. Pero la oposición no cejó
en su empeño y a los 100 días del nuevo Gobierno un sector del liberalismo lanzó la candidatura de
Gabriel Turbay, como acto de inconformidad. En este sentido las constantes de este Gobierno
fueron los enfrentamientos partidistas, la pérdida de prestigio por acusaciones relacionadas con
escándalos financieros en los que su familia aparecía vinculada, las denuncias judiciales por
corrupción administrativa, los llamados al atentado personal desde el Congreso, y la falta de apoyo
del Partido Liberal.
No obstante, el presidente López se defendía con hechos políticos. Con el fin de disminuir los
enfrentamientos políticos sus discursos se hicieron moderados, en procura de acercamientos con la
oposición. No introdujo reformas, sino que se dedicó a administrar las anteriores; aceptó modificar
la Ley de Tierras e introdujo mejoras en las Fuerzas Armadas, nombrando al general Domingo
Espinel García Comandante del Ejército, en Marzo de 1944, y destinando $150.000 para
construcciones en la Base Naval de Cartagena, $500.000 para vestuario, $850.000 para prima móvil
y otras sumas considerables para construcciones de bases aéreas y cuarteles. Además, mediante el
Decreto 1640 del 13 de Julio de 1944, se le concedió competencia a esta institución para juzgar a la
población civil. También promovió con éxito el espíritu gremial empresarial e impulsó la reforma
constitucional de 1945, que no ofreció mayores resistencias. Sin embargo, y contrario a la lógica
política, la oposición insistió en bloquear sus actuaciones.

2.LOS GREMIOS Y EL ESTADO.

La gran beneficiada con las medidas del presidente López Pumarejo fue la clase empresarial.
Eduardo Santos había impulsado el intervencionismo estatal y su sucesor lo continuó, promoviendo
además a los distintos sectores de la producción para que se diesen su propia organización y
pudiesen batallar por sus intereses y concepciones económicas a nivel del Estado. Dicha labor se
vería fructificada en1944, cuando fueron creadas en 1945 la Asociación Nacional de Industrias,
ANDI y la Federación Nacional de Comerciantes, FENALCO, entre otras asociaciones económicas.
De esa manera comenzó en Colombia la era de los gremios y la configuración de lo que luego sería
un Gobierno compartido entre éstos y el Estado. Las entidades empresariales pudieron desarrollarse
de modo rápido y obtener grandes utilidades, sobre todo porque los capitales ociosos, inmovilizados
a causa de la Segunda Guerra Mundial, pudieron ser utilizados a plena marcha a partir de 1943.
Entretanto, continuaba la polémica entre los sectores privados y los representantes estatales acerca
del modelo económico a seguir. Los primeros insistían en la necesidad de la libre acción de las
fuerzas del mercado (aunque contando con el Estado) y los segundos defendían la regulación
estatal, así fuera sólo instrumental. El éxito de los unos fue opacando los argumentos de los otros y
se configuró una situación en la cual los intereses privados primaron sobre los públicos, articulados
en el Estado.

3.LÓPEZ Y EL SINDICALISMO.

Durante el Gobierno de Eduardo Santos fue abandonado el pacto lopista con el movimiento laboral
organizado. Esto generó una disminución de su actividad sindical y política, a tal punto que un
censo oficial de 1941 señalaba que la CTC reunía 187 sindicatos que representaban unos 15.000
trabajadores. Era evidente el decaimiento organizativo y a este hecho contribuyó el impacto de la
Segunda Guerra Mundial sobre la economía, los bajos salarios y la amenaza del desempleo. Pero en
particular, sobre la disciplina impuesta por liberales y comunistas para frenar la confrontación con
los propietarios y el Estado.

Con la finalidad de reglamentar los conflictos sociales, asegurando la viabilidad del modelo liberal
de desarrollo y el fortalecimiento de los gremios económicos, el Gobierno de López Pumarejo
expidió el Decreto 2350 de 1944 y la ley 6 de 1945. Con estos instrumentos los trabajadores
obtuvieron modificaciones positivas en su relación laboral, como la jornada de ocho horas, primas
por trabajo nocturno, pago del día domingo, indemnización por accidentes y enfermedades,
reglamentación de las cesantías, jubilación a los 55 años o a los 20 de trabajo, reglamentación del
derecho de huelga, creación de la figura jurídica del “fuero sindical”, que impedía el despido de los
dirigentes sindicales y la eliminación del llamado “paralelismo sindical”, que permitía a las
empresas crear un sindicato para debilitar la acción del organismo de los trabajadores.

4.LA LEY 100 Y LA REFORMA DE 1945.

En 1944 se expidió la Ley 100, o” Ley de Aparcería”, cuyo fin era modificar el estatuto agrario de 1936 o
“Ley de Tierras”. En tanto la autonomía del Estado se había reducido por el peso cada vez mayor de los
gremios, aquel retrocedió a favor de los empresarios agrícolas, pues sus demandas propugnaban por una
modernización de las grandes haciendas. La Ley 100 consignaba que se ampliaba en 5 años el tiempo que
la Ley de 1936 había estipulado en 10 para una explotación productiva de las tierras; se prohibía a los
aparceros los cultivos permanentes ( en particular el café) y sus contratos fueron considerados de utilidad
pública; se desconocían las mejoras; se creaban facilidades a los propietarios para retirar de sus tierras a
los aparceros y se establecía que la eventual compra de tierras por parte del Estado, con fines de
parcelación, tenía que ser pagada de contado.

Con la LEY 100 se optó por una vía de desarrollo agrario que privilegió la propiedad rural. El gerente de
la Federación Nacional de Cafeteros, Manuel Mejía Jaramillo, no vaciló en calificarla como una
“verdadera contra- reforma agraria”.

La reforma constitucional de 1945, por el contrario, fue aprobada sin traumatismos políticos pues su
contenido era técnico: despolitización de los organismos judiciales; reducción a dos de los debates para la
aprobación de leyes; creación de los Departamentos Administrativos; y creación del Distrito Especial de
Bogotá.

5.EL INTENTO DE GOLPE DE ESTADO.

Iniciada la administración de López, los rumores de conspiración, en Marzo de 1943, llevaron a la


detención del general Eduardo Bónito y al acuartelamiento de la policía y el ejército. Titulada por el Siglo
como comedia conspirativa del Gobierno, cuyo fin era generar un ambiente de desconfianza hacia el
ejército para fortalecer a la policía, la investigación de los hechos concluyó con el sobreseimiento del
general.

En Julio, Estados Unidos, a través de la Oficina Federal de Investigaciones, FBI, informó al Gobierno de
una nueva conspiración, organizada otra vez por el Partido Conservador y con la participación de
oficiales del ejército y la marina. El asunto se complicó por el asesinato de uno de los civiles implicados.
Se trataba del boxeador Francisco Pérez, conocido como “Mamatoco”, quien estaba a cargo de la edición
de un periódico antigobiernista. En Agosto estando todavía fresca la noticia de este crimen, fue develada
otra intentona golpista y en esta ocasión fueron detenidos altos oficiales del ejército. En este contexto de
hostilidad entre la cúpula militar y el primer mandatario, el 10 de Julio de 1944 el coronel Diógenes Gil
detuvo en Pasto, por algunas horas al presidente López aduciendo que al ejército se le mantenía en
deplorables condiciones económicas y logísticas. Sin embargo, el oficial no contó con el apoyo de sus
colegas y desistió de su acto. Como resultado del cuartelazo, en consejos verbales de guerra, fueron
condenados 26 civiles y 65 militares.

Al parecer por los vínculos que tenía con la acción militar y para evitar ser detenido, Laureano
Gómez se asiló en la Embajada de Brasil y otros dirigentes conservadores lo hicieron en la
Embajada del Ecuador. Esta situación evidenció una evidente politización castrense, como producto de
la injerencia de los partidos en esta institución armada y el impacto de las tensiones sociales al interior de
sus filas.

6.LÓPEZ RENUNCIA.

El presidente Alfonso López Pumarejo presentó su renuncia definitiva en Julio de 1945. Ya en


septiembre de 1943 lo había hecho, motivado por las acusaciones en contra suya y de su familia por
actos de corrupción política y financiera, pero el Congreso desestimó sus criterios. Dos años
después la situación presidencial era insostenible tras el escándalo desatado por el uso de
información privilegiada en el manejo de unas acciones. Así, el 31 de Julio de 1945, el Congreso
aceptó la renuncia y procedió a elegir al liberal Alberto Lleras Camargo como sucesor.

NOTAS.

TORRES DEL RÍO, CÉSAR. Colombia Siglo XX. Desde la guerra de Los Mil Días hasta la
elección de Álvaro Uribe. Grupo Editorial Norma, 2010.

BIBLIOGRAFÍA:

ACEVEDO CARMONA DARÍO. Hegemonía Liberal. 1930- 1946. EN: Gran Enciclopedia de
Colombia Vol. 2. Bogotá: Circulo de Lectores, 1991.

PÉCAUT, DANIEL. Orden Y Violencia: Colombia, 1930- 1954, Vol. 1. Bogotá: CEREC- Siglo
XXI Editores 1987.

TORRES DEL RÍO, CÉSAR. Diplomacia y Guerra Fría. América Latina, 1945- 1948. Bogotá:
Fundación Nueva Época, 1992.

URRUTIA, MIGUEL. Historia del Sindicalismo Colombiano. Bogotá: editorial La Carreta-


Ediciones. Universidad de Los Andes. 1976.

VEGA CASTRO, RENÁN. Crisis y Caída de la República Liberal, 1942- 1946. Bogotá: Editorial
Mohan, 1988.
COMPILACIONES DE HISTORIA POLÍTICA DE COLOMBIA.

CAPÍTULO VIII.

LOS GOBIERNOS CONSERVADORES DE 1946- 1953.

TEMAS.

1.Mariano Ospina Pérez. 1946-1950.


2.Laureano Eleuterio Gómez Castro. 07 Agosto 1950- 05 Noviembre de
1951.
3. Roberto Urdaneta Arbeláez. 05 Noviembre De 1951- 13 De Junio de
1957.
4.Gustavo Rojas Pinilla. 13 De junio De 1953- 10 De Mayo De 1957.
5. La Reconciliación Bipartidista.
6.La Junta Militar. ( Gobierno De Transición) 13 De Mayo de 1957- 07 De
Agosto de 1958.
COMPILACIONES DE HISTORIA POLÍTICA DE COLOMBIA.

LOS GOBIERNOS CONSERVADORES DE 1946- 1950.

I.MARIANO OSPINA PÉREZ.

TEMAS.

1.Mariano Ospina Pérez Presidente.


2.La Violencia Se Agudiza.
3.La Historia Política De Colombia Cambia.
4.Comisión Liberal A Palacio.
5,Junta Militar Fallida.
6.Conjurada La Crísis.
7. La Violencia En La Cúspide.

DURANTE EL LAPSO COMPRENDIDO ENTRE 1946 Y 1953, LA HISTORIA POLÍTICA DE COLOMBIA DA UN GIRO
CUANTIOSO. EL PARTIDO LIBERAL SE DIVIDE. JORGE ELIÉCER GAITÁN Y GABRIEL TURBAY SON
CANDIDATOS DE ESA COLECTIVIDAD, MARIANO OSPINA PÉREZ CANDIDATO ÚNICO DEL CONSERVATISMO
ENCONTRÓ UN CAMINO EXPEDIDO PARA LLEGAR AL PODER. SE INICIA UNA CRUENTA PERSECUCIÓN
CONTRA EL LIBERALISMO. LAS PROTESTAS OBRERAS TIENEN COMO RESPUESTA VIOLENCIA Y REPRESIÓN
EJERCIDA POR EL ESTADO. SE ESTABLECE LA POLÍTICA DE MANTENER EL PODER A SANGRE Y FUEGO. EL
9 DE ABRIL DE 1948 ES ASESINADO JORGE ELIÉCER GAITÁN. SE PRODUCE EL LLAMADO BOGOTAZO. LA
CIUDAD DE BOGOTÁ ES SEMIDESTRUIDA.

1.MARIANO OSPINA PÉREZ PRESIDENTE.

En 1946, el partido liberal que detentaba el poder en las manos de Alberto Lleras Camargo, y ante la
perspectiva electoral para elegir presidente de la República se dividió: Jorge Eliécer Gaitán y Gabriel
Turbay se disputaban la jefatura de esa colectividad y, al no llegar a un acuerdo, se lanzaron
separadamente como candidatos. Los conservadores escogen a Ospina y lo lanzan como candidato de la
Unidad Nacional. Ospina resulta elegido por 56.939 votos. 44.199 votaron por Turbay y 35.957 por
Gaitán.1

En su discurso de posesión Ospina dijo:<< El gobierno pondrá toda la influencia y la autoridad de que
disponga para salvaguardar el derecho del más humilde de los ciudadanos, cualesquiera que sean las
circunstancias que le toque afrontar. Ningún sentimiento de hostilidad podrá existir contra nadie y aspiro
a que no pueda hacerse cargo justo al gobierno por su conducta en materia electora>>.El gobierno
1
Tomado de: CACUA PRADA ANTONIO, GALLO CLEMENCIA, PEÑUELA ESPEANZA, PACHÓN MABEL. Forjadores de
Colombia Contemporánea. Planeta Colombiana Editorial, S. A.. 1986
presidido por Alberto Lleras Camargo observó absoluta neutralidad en el debate y en un acto de gran
civismo y de exaltación de la democracia entregó el mando del país a Ospina Pérez. Este trató de
conservar la línea de gobierno de su predecesor. Llamó a colaborar a seis ministros liberales, es decir, la
mitad de su gabinete.

No obstante no demoró mucho el inicio de una implacable persecución y violencia contra el liberalismo.
<<... El cambio de gobierno en 1946 escribe Álvaro Tirado Mejía (citado por Cacua Prada Antonio en
Forjadores de Colombia Contemporánea) significó... la destitución de miles de empleados liberales para
ser sustituidos por conservadores. Las medidas intervensionistas de los años treinta y ciertas políticas
estatales en el sector productivo, por ejemplo a través del IFI (instituto de Fomento Industrial) creado en
1941, habían convertido al Estado en el primer empleador del país, motivo por el cual la política de
despidos golpeaba duramente al sector trabajador. De la misma manera, el crecimiento industrial de la
post- guerra fue acompañado por el aumento en el costo de la vida y por fenómenos de inflación que
castigaban duramente a los sectores trabajadores. El movimiento obrero reaccionó sin éxito contra esta
situación y la respuesta que recibió fue la violencia y represión estatal.

2.LA VIOLENCIA SE AGUDIZA.

Ya para el 14 de Noviembre de 1946, la persecución, los actos de violencia, los asesinatos, eran el común
denominador en el país, la situación para el liberalismo era insostenible, fue así que los Ministros
liberales del gabinete de Ospina renuncian. Más adelante, en Noviembre del mismo año, el doctor Carlos
Arango Vélez, renuncia también a su cargo de primer designado a la Presidencia de la República y a la
embajada de la Santa Sede.

De todas maneras y a pesar de la tensión política provocada por la persecución de que eran víctimas los
liberales, fueron convocadas las elecciones parlamentarias del 16 de Marzo de 1947. Donde jorge Eliécer
Gaitán obtuvo una mayoría absoluta convirtiéndose así en el jefe máximo del partido liberal, reconocido
por la junta de parlamentarios liberales.

En Agosto de 1947, el presidente Ospina se dirige al país para pedir a todos cuantos forman parte del
gobierno y al pueblo en general que defiendan la paz y que depongan sus controversias partidistas. En
este momento se puede decir que el Presidente Ospina actúa con la convicción de que era posible llegar a
un entendimiento con el liberalismo y de esa manera mantener la paz. Pero una fracción del
conservatismo, que era partidaria de la guerra fratricida, se va imponiendo poco a poco y el
resultado de esto es que, a comienzos del año 1948, el presidente Ospina Pérez en mensaje de año
nuevo lanza la tesis de que” el fraude electoral es la causa de la violencia”. << Definitivamente se
había impuesto en el gobierno el sector violento del conservatismo, dice Eduardo Santa. Todo parecía
indicar que el partido minoritario que había alcanzado el poder en 1946, por la división del liberalismo,
estaba dispuesto a consolidarse en él así fuera a sangre y fuego, por encima de la autonomía del
parlamento y por encima de las realidades electorales>>.

3.LA HISTORIA POLÍTICA DE COLOMBIA CAMBIA.

El 9 de Abril de 1948, a la una y cinco minutos de la tarde, es asesinado Jorge Eliécer Gaitán en la carrera
séptima de Bogotá cuando salía de su oficina de abogado, acompañado por Plinio Mendoza Neira, Pedro
Eliseo Cruz, Alejandro Vallejo y Jorge Pinilla.
De inmediato las calles de la capital de la república se incendian con el dolor e ira popular. La ciudad cae
en manos del pueblo, para el que Gaitán no sólo era su conductor político sino también su posible
salvador. Se producen saqueos, incendios y, aunque tratan de organizar al pueblo buscando la victoria de
una rebelión popular, el caos se apodera de la muchedumbre que es finalmente vencida por la disciplina
del ejército.

Todos apuntan hacia un culpable: el gobierno conservador había desatado la violencia política. Y como
la cabeza de ese gobierno es nada menos que el doctor Mariano Ospina Pérez, la mayoría lo señala como
causante principal de aquellos sucesos.

Pero quienes defienden al gobierno en esta ocasión, aducen que si el gobierno del doctor Ospina y el
mismo Ospina hubieran tenido que ver con el asesinato el palacio presidencial no hubiera estado tan
huérfano de defensa (20 soldados). El propio Presidente ignoraba al llegar al palacio lo que había
sucedido. A pesar de las circunstancias que se vivieron, una de ellas la marcha de tres tanques
comandados por tropas contrarias al Presidente, contra el Palacio presidencial y el gobierno, amenaza que
fue debelada un tanto misteriosamente, Ospina se mantuvo en palacio, en horas en que la capital de la
República era semidestruida por muchedumbres iracundas.

4.COMISIÓN LIBERAL A PALACIO.

Hacia las ocho de la noche llegaron al palacio, después de una verdadera odisea, los jefes del liberalismo,
encabezados por Darío Echandía y Carlos Lleras Restrepo. Parece que no fue el propio presidente Ospina
quien los llamó al palacio, sino el jefe- secretario de la Conferencia Panamericana que se celebraba en
esos momentos en Bogotá, el doctor Camilo Silva de Brigard, quien hablando por teléfono con Alfonso
Araújo Grau y en vista de lo que estaba ocurriendo, le dijo: << La situación es muy grave; aquí estamos
reunidos varios jefes del conservatismo con los altos mandos militares; estamos con el Presidente Ospina
tratando de encontrar una solución. ¿Por qué no se vienen ustedes con Echamdía, Lleras Restrepo, Luis
Cano, Plinio Mendoza y otros jefes liberales, a ver que se puede hacer ¿>>. 2

La reunión se efectúa. El Presidente se entera de lo que pasa en las calles gracias al relato que, de los
horrores vistos por la comisión liberal, le hacen a Ospina. Luego le plantean que, dada las
circunstancias, la única solución es su retiro de la Presidencia. Proponen a Eduardo Santos para que lo
sustituya en su calidad de primer designado. Pero como el doctor Santos no estaba en el país se le
sugiere a Ospina que nombre a Echandía ministro de Gobierno, para que después, al hacer dejación del
poder, lo delegue en manos de éste. Ospina no aceptó. Explicó que no le parecía una solución
adecuada, que el gobierno tenía respaldo armado de otras ciudades y concluyó con la frase
histórica: “Para la democracia colombiana vale más un presidente muerto que un presidente
fugitivo”.

5..JUNTA MILITAR FALLIDA.

Al día siguiente llegaron los generales al palacio. Informaron a Ospina que se proponía marchar con el
cadáver de Gaitán sobre el palacio y que esto podría conllevar un choque sangriento. Por lo tanto,
2
CACUA PRADA ANTONIO. GALLO CLEMENCIA, PEÑUELA ESPERANZA, PACHÓN MABEL. Forjadores de Colombia
Contemporánea. Vol 2. Planeta colombiana Editorial, S. A. 1986.
asumirían toda la responsabilidad, pero para responder con toda amplitud dentro de las circunstancias
graves que se daban, debían asumir el poder total mediante la constitución de una Junta Militar.

Esta junta estaría constituida por los generales Germán Ocampo, Vanegas Montero, Sánchez Amaya,
Ricardo Bayona Posada, Mora Angueira, Julio Londoño y Sanjuán. Los generales habían llegado a
palacio convencidos de que Ospina dejaría la Presidencia después de una entrevista que ellos mismos
tuvieron con el doctor Laureano Gómez, << El jefe conservador Laureano Gómez, asilado en el
ministerio de Guerra, les había dicho allí que el Presidente ya había convenido con él la constitución
de una junta militar, y que en consecuencia les bastaba acercarse al palacio, para recibir la investidura
y proceder con mano fuerte a la pacificación>>. Esto pertenece a un relato escrito por Abelardo Forero
Benavides, protagonista de algunos de los hechos que se sucedieron el 9 de abril. (Citado por
CACUA PRADA ANTONIO, En Forjadores de Colombia Contemporánea, vol. 2 página 118).

Pero Ospina no cede a los ofrecimientos de los generales. Acepta eso sí, integrarlos a todos en un
gabinete militar. Los generales responden que eso debilitaría a las fuerzas armadas. Al general Germán
Ocampo le ofrece el Ministerio de Guerra. Antes de dar cualquier respuesta, el general se entrevista
con los jefes liberales que todavía están en Palacio. El general Ocampo quiere saber la opinión de
ellos y así lo expresa. Echandía responde << ¡Pero por Dios ¡No se trata de buscar soluciones de hecho
a esta crisis. Nosotros hemos venido a buscar fórmulas para el restablecimiento de la normalidad
jurídica. Lo que queremos es una solución que esté dentro de la Constitución Nacional >>.

Ese Mismo día y cuando los notables liberales se disponían a abandonar el palacio, en vista de que la
situación estaba en vías de normalizarse, Ospina le propone a Echandía el ministerio de Gobierno.
También le anuncia que la mitad del gabinete estará integrada por liberales, haciendo hincapié en que
el ministerio de Justicia será conducido por un liberal, que podrá adelantar la investigación del
asesinato de Gaitán con toda clase de garantías. Echandía inquiere entonces por las personas que van a
integrar ese gabinete. Ospina le pide un plazo de dos horas. Echandía y el cortejo liberal se dirigen al
diario El Tiempo y allí esperan la llamada del Presidente. Esta se produce en el término exacto y
Ospina lee los nombres del nuevo gabinete: Echandía, Gobierno: Germán Ocampo, Guerra; Eduardo
Zuleta en Relaciones Exteriores; Jesús María Bernal será el nuevo Ministro de Hacienda. Samuel
Arango Reyes, en la cartera de Justicia. Fabio Lozano y Lozano, Educación. Alonso Aragón Quintero,
Minas y Petróleos; Evaristo Sourdís, Trabajo; Guillermo Salamanca en el ministerio de comercio;
Pedro Castro Maldonado en agricultura; Jorge Bejarano, Higiene; Luis Ignacio Andrade en Obras
Públicas y José María Dávila Tello en Correos y Telégrafos.

Echandía acepta. Se dirige al palacio para tomar posesión del cargo. A la salida de las instalaciones
del periódico El Tiempo, un enardecido liberal, de los muchos que consideraban que la junta de
notables había ido a tumbar a Ospina y lo que había hecho era traicionar al partido liberal, lo retó por
no haberse tomado el poder. Y fue ahí cuando Echandía pronunció su famosa frase: “El poder, ¿para
qué?

6.CONJURADA LA CRISIS.

Con estos nombramientos y la aceptación del partido liberal, Mariano Ospina Pérez conjuró la grave
crisis desatada inmediatamente después de un período de violencia política, por el asesinato de Jorge
Eliécer Gaitán. Era un gobierno de unión nacional nuevamente, aquel del 10 de Abril de 1948, que
después de un año se rompería por las mismas razones que había esgrimido Gaitán días antes de ser
asesinado, cuando reclamó del Presidente garantías para el liberalismo. Echandía planteó la necesidad
de cambiar algunos gobernadores, alcaldes y en general funcionarios que perseguían a los liberales con
las armas de la República. Ospina se negó a hacer esos cambios y precipitó el rompimiento con el
liberalismo.

7..LA VIOLENCIA EN LA CÚSPIDE.

Una vez sucedido el rompimiento, se desató la violencia en toda su dimensión, en todo su horror,
en todo su furor, en toda su crueldad. No era la primera vez que el país se veía azotado por esa
tormenta pero, en esta ocasión, los resultados fueron escalofriantes. La vida humana no significaba
nada, era la retaliación de unos hombres contra otros a nombre de unas ideas confusas, de unos
presupuestos insignificantes que ni siquiera quienes esgrimían la guadaña de la muerte entendían bien.
La ignorancia, la sevicia y el ansia de sangre fueron la filosofía de que aquellos años tormentosos que
no le dejaron al país más que un vacío de carácter violento, tal y como había sucedido en el pasado.

Don Gabriel Cano escribió en el Magazín de El Espectador: << Creo que todos los colombianos hemos
reconocido, y aún reconocemos sin ninguna dificultad, que la actitud del doctor Ospina Pérez en la
trágica noche del nueve de Abril y los tremendos días subsiguientes, fue digna y valerosa. Pero
muchos de sus cofrades políticos y de sus admiradores personales, no nos explicamos cómo esta
inteligencia tan clara, esta conciencia tan limpia, esta voluntad tan firme, este espíritu tan republicano
y legalista, esta mano tan pulcra y vigorosa pudo un día, firmar los decretos que cerraron el
congreso, que amordazaron la prensa, que maltrataron la Constitución y las leyes, que
desfiguraron hasta hacerla inconocible la fisonomía espiritual de la República.

Al terminar el periodo presidencial, para dar paso a la elección sin contendor, debido a la falta de
garantías, el doctor Laureano Gómez, Ospina dejaba entre los hechos de su gobierno la obra de la Flota
Mercante Grancolombiana, la que iniciada con un capital de 30 millones de pesos aportados por
Colombia, Venezuela y Ecuador, constituyó el paso más importante que se dio para fortalecer la unión
de los tres países y contribuir así a su desarrollo económico y social y a afianzar su personalidad
internacional.

Entre otros logros de la administración de Ospina Pérez se hallan: la eliminación del consumo de
bebidas fermentadas, que regeneró al pueblo colombiano embrutecido por ellas (decreto ley 1839 de
1948); en el campo de las garantías al trabajador, el presidente conservador expidió el decreto ley 2158
de 1948 sobre procedimiento judicial de trabajo; el decreto ley 2474 del mismo año sobre
participación de utilidades de los trabajadores en empresas, así como el fomento de las cooperativas
mediante el decreto ley 2462 de 1949; las primas de beneficios, después conocidas como semestrales,
y el establecimiento del salario mínimo mediante el decreto ley 3871 de 1949.

Durante la dictadura del general Rojas Pinilla el doctor Ospina formó parte de la Asamblea Nacional
Constituyente, la que el general orientó para reemplazar las instituciones legislativas. Después fue
miembro permanente desde 1958 de la Dirección Nacional Conservadora Unionista que se oponía a la
fracción dirigida por Laureano Gómez. Dirigió la corriente conservadora que en 1962 hizo elegir
presidente a Guillermo León Valencia y también intervino decididamente en la gran coalición que se
creó para llevar al solio presidencial a Carlos Lleras Restrepo. Ya como jefe único del partido
conservador en 1970, fue impulsor de la candidatura de Misael Pastrana Borrero.

NOTAS.

CACUA PRADA,ANTONIO-GALLO, CLEMENCIA-PEÑUELA ESPERANZA- PACHÓN,


MABEL. Forjadores de Colombia Contemporánea. Vol 2 Planeta Colombiana Editorial, S. A 1986.

BIBLIOGRAFÍA.

JARAMILLO OCAMPO, HERNÁN, 1946-1950. De la Unidad Nacional a la Hegemonía


conservadora: Bogotá, Editorial Pluma,1980.

PALACIOS,MARCO, El café en Colombia. 1850-1970. Una historia económica, social y política:


Bogotá, El Áncora,1983.

PECAUT,DANIEL, Orden y Violencia: Colombia 1930-1954. Bogotá, Siglo XXI,1987.

SANÍN, JAIME, Ospina supo esperar: Bogotá, Banco Cafetero, 1978.

VELASCO, HUGO, Mariano Ospina Pérez: Bogotá, Editorial Cosmos,1953.


COMPILACIONES DE HISTORIA POLÍTICA DE COLOMBIA.

LOS GOBIERNOS CONSERVADORES 1950-1953 .

II.LAUREANO ELEUTERIO GÓMEZ CASTRO PRESIDENTE.

TEMAS.

1.Laureano Gómez Castro Presidente.


2. Roberto Urdaneta Arbeláez Presidente.
3. Antecedentes Del Golpe De Estado Del General Gustavo Rojas Pinilla.

LAUREANO ELEUTERIO GÓMEZ CASTRO ES, EN PALABRAS DE UN ESTUDIOSO DE SU PENSAMIENTO,<<EL


MÁS CONTROVERTIDO DE TODOS LOS COLOMBIANOS DEL SIGLO XX>>.DESDE LOS AÑOS TREINTA,
CUANDO ASUMIÓ EL ATAQUE ABIERTO CONTRA EL LIBERALISMO, GÓMEZ FUE SÍMBOLO DEL
SECTARISMO QUE ATRAVESABA RADICALMENTE EL ENFRENTAMIENTO ENTRE LOS PARTIDOS POLÍTICOS.
PARA LOS UNOS, LOS CONSERVADORES,APARECÍA COMO LA MATERIALIZACIÓN VIVA DE UN ESPÍRITU DE
CRUZADA DESTINADA A REDIMIR AL PAÍS DE LOS MALES QUE LE AQUEJABAN. IMAGEN MESIÁNICA QUE
ÉL MISMO CONTRIBUYÓ A ELABORAR Y QUE NUNCA OCULTÓ COMO JUSTIFICACIÓN ÚLTIMA DE LOS
ACTOS DE SU VIDA PÚBLICA.

Dentro de la coalición gubernamental, pactada entre Mariano Ospina Pérez y los jefes liberales, con
motivo de los hechos acaecidos con el asesinato de Gaitán, el presidente Ospina reestructura su Gabinete
y Laureano Gómez es reemplazado en la cancillería por el doctor Eduardo Zuleta Ángel. Gómez Castro
viaja a España el 21 de Abril de 1948.

El 2 de abril de 1949 el partido conservador realiza una manifestación para pedir el regreso de Laureano
Gómez y lanzarlo como candidato presidencial. En junio de ese mismo año regresa al país.

A pesar de los grandes acontecimientos, el Parlamento continuó funcionando. Todos los decretos y
reformas institucionales fueron dictados bajo estado de sitio. Pero las relaciones entre el partido liberal y
el partido de gobierno se fueron haciendo cada vez más difíciles. En las elecciones de 1949 para cuerpos
colegiados ganan los liberales, pero la violencia oficial arrecia y los parlamentarios de este partido piden
que se adelanten las elecciones presidenciales. El debate en la Cámara sobre este punto termina
trágicamente: el 8 de septiembre de 1949, los liberales fueron atacados a bala y uno de los
representantes resultó muerto. Ganada finalmente la batalla del estatuto electoral por la mayoría liberal,
al ser declarada constitucional, se aprobó. Pero los liberales no pudieron ir a las urnas por falta de
garantías.El candidato presidencial Darío Echandía fue atacado en una calle de Bogotá. En el
atentado murieron un hermano de Echandía y tres personas más. En el Parlamento se acusa entonces
al presidente Ospina Pérez, quien ordena el cierre del mismo el 9 de Noviembre de 1949.

Laureano Gómez es elegido Presidente de Colombia y el 7 de Agosto de 1950 entra en funciones. Su


propuesta política, de gobernar bajo”un nuevo estilo” empezó nombrando un gabinete técnico e invitando
a los liberales a colaborar. Los liberales bajo la dirección de Eduardo Santos no aceptan y se declara la
consigna liberal de “Fe y Dignidad”. Alfonso López Pumarejo no está de acuerdo con esta actitud y
aconseja actuar con “cabeza fría”.

Durante los 451 días de gobierno de Laureano Gómez se desarrollaron y crearon empresas como el
Banco Popular, que se dio al servicio el 18 de Diciembre de 1950. Se creó el ministerio de Fomento (en
reemplazo del de Comercio e industria) y el de Minas y Petróleos, ministerio que recibió la Concesión de
Mares y trabajó en la organización de la Empresa Colombiana de Petróleos. Se continuó la construcción
del ferrocarril de Paz de Río y se empezó la construcción del que iría a lo largo del Río Magdalena y los
principales centros consumidores del país.

Como ingeniero que era, el doctor Gómez Impulsó grandemente el sistema de carreteras del país.
Construyó y rectificó más de 3155 kilómetros, a más de concebir un basto plan para unir la gran cantidad
de carreteras dispersas y sin plan que había en el país, en una verdadera red de carreteras troncales
ajustada a los más modernos requisitos de la técnica. Durante el gobierno de Laureano Gómez se
ensanchó y se modernizó la refinería de Barrancabermeja y se comenzó la construcción de oleoducto
entre Barranca y Puerto Salgar. Se construyeron los muelles de Tumaco, se modernizó el sistema de
telecomunicaciones en todo el país, se organizó el Instituto Nacional de Fomento Municipal como entidad
centralizada autónoma.

2..ROBERTO URDANETA ARBELÁEZ PRESIDENTE.

Mientras presenciaba una revista aérea en la base de Palanquero, el doctor Laureano Gómez Castro
sufrió un síncope cardíaco que lo inhabilitó para proseguir al frente de la primera Magistratura. Es
sustituido por el doctor Roberto Urdaneta Arbeláez, quien entra en ejercicio de sus funciones el 5 de
Noviembre de 1951. El Presidente encargado había nacido en Bogotá en 1890. Se había doctorado en
derecho y había sido profesor de economía política y derecho mercantil. Inmerso desde joven en la
política, había sido concejal, diputado y congresista en varias oportunidades. Embajador en Perú y
Argentina, Ministro de Relaciones Exteriores, Guerra y Gobierno, desde donde llegó a la Presidencia.
Durante el conflicto con el Perú tuvo una destacada actuación que fue muy elogiada por el partido liberal
y por el presidente Olaya Herera.

Su obra de gobierno estuvo encaminada a cumplir los proyectos y a seguir los lineamientos de Laureano
Gómez. Pero durante su período presidencial se presentó un hecho de graves resonancias; el 6 de
septiembre de 1952, turbas enfurecidas incendiaron los diarios El Tiempo y El Espectador y las casas de
habitación de Carlos Lleras Restrepo y Alfonso López Pumarejo.

En el campo Internacional se presenta uno de los descalabros mas catastróficos de la historia de la


diplomacia colombiana, sin ninguna explicación lógica, jurídica, y por de más ilegal con una simple nota
de un canciller se entrega la soberanía de los Monjes. El 22 de Noviembre de 1952, durante este Gobierno
interino de Roberto Urdaneta Arbeláez, Juan Uribe Olguín Canciller colombiano, envió una nota
diplomática al embajador de Venezuela en Bogotá, Luis Jerónimo Pietro, en la que señaló que Colombia
no objetaba la soberanía de Venezuela sobre los Monjes. Una posición contraria a la que hasta ese
momento defendía Bogotá. Consecuencias funesta para los derechos de Colombia sobre el golfo de
Coquivacoa.
3..ANTECEDENTES DEL GOLPE DE ESTADO DEL GENERAL GUSTAVO ROJAS PINILLA.

Bajo la dirección del doctor Carlos Lleras Restrepo, el liberalismo hacía oposición al gobierno. Por otra
parte, miles de guerrilleros en los Llanos Orientales ponían en jaque al gobierno, lo que acreció la órbita
de influencia e importancia del Ejército donde empezó a perfilarse y hacer presencia política la figura de
Gustavo Rojas Pinilla que, al decir de algunos historiadores, muchos políticos conservadores
sobrevaloraban y estimulaban en contra de Laureano. Gómez Castro, quien sospechaba esta situación,
aprovechando un hecho anormal presentado contra el doctor Felipe Echavarría maltratado y torturado,
Laureano Gómez solicita a Urdaneta la inmediata aplicación de penas para los responsables. Acto seguido
ordena destituir al general Rojas Pinilla, quien a su juicio concentraba en sus manos demasiado poder.

Al no ser ejecutada estas órdenes, Laureano Gómez reasume el mando el 13 de Junio de 1953, a las diez
de la mañana. Convocó el Consejo de ministros, reorganizó el gabinete y decretó la
Calificación de servicios del general Rojas Pinilla, lo que precipitó el llamado Golpe de Opinión.

En lo atinente a esta situación el señor general Tulio Gabriel Puyana García en su libro VIVENCIAS DE
UN IDEAL RELATOS QUE PUEDEN SER HISTORIA. Dice: “El doctor Mariano Ospina Pérez había
resuelto iniciar su campaña para un nuevo período presidencial y se había creado un fuerte
distanciamiento con el doctor Laureano Gómez y obviamente con el Presidente Urdaneta. Otro líder de
alto prestigio, el doctor Gilberto Alzate Avendaño, acaudillaba una fuerte oposición al régimen desde su
periódico el “Diario de Colombia”. El general Rojas Pinilla quien por sus demostradas simpatías por el
partido conservador había logrado merecer la confianza del gobierno fue traído de la Junta Interamericana
de Defensa, de los Estados Unidos al Comando General de la Fuerzas Militares, no tanto por sus
condiciones castrenses sino porque se le consideraba y reconocía como un “conservador” apasionado”.
(Página 136).

En la misma obra el señor general Puyana García manifiesta: “Las causas remotas posiblemente eran
conocidas pero no los antecedentes inmediatos, ni como se habían desarrollado los hechos. Desde el
primer momento que no eran pocos los civiles y militares que con interés oportunista, trataban de
aparecer como promotores o protagonistas de estos sucesos. La crisis se había incubado desde la derrota
del liberalismo en Mayo de 1946, la cual permitió al doctor Mariano Ospina llegar a la presidencia.
Fueron amplios los sectores del liberalismo que quisieron culpar de este desastre al presidente Alberto
Lleras Camargo, por haber actuado con la pulcritud que caracterizó su vida al no intervenir en el
enfrentamiento surgido entre Gaitán y Turbay. Inicialmente el doctor Ospina procuró mediante su política
de “Participación Nacional”, mantener la concordia entre los colombianos, pero las viejas rencillas vieron
en el cambio de régimen la oportunidad para satisfacer sus apetencias y convertir en enemigos a sus
oponentes y así la violencia partidista prácticamente se inicia desde 1947.

Desaparecido Gabriel Turbay, Gaitán se consolida como caudillo indiscutible a quien nada habría de
detener en su marcha al palacio de los presidentes. La “Manifestación del Silencio”, fue la más elocuente
demostración de su fuerza y de su liderazgo; las masas veían en él una figura mesiánica. Al conocerse su
sacrificio el pueblo se desborda, se enardecen los ánimos y producen los desmanes no solo en la capital,
sino en todo el territorio nacional. Ospina con su gabinete de la “Unión Nacional” trata de sortear el
temporal. Laureano Gómez quien se auto consideraba artífice del triunfo conservador reafirma su
aspiración de llegar al poder en los próximos comicios en la forma que sea, así tenga que hacerlo “por la
puerta de atrás” como a la postre ocurre. Como el Congreso había sido cerrado, Laureano convoca una
Asamblea Constituyente escogida por él mismo para facilitar los cambios que inspirados en sus
concepciones fascistas le permitan obtener poderes autoritarios. Además, con el pretexto de que el
comunismo internacional fue el único promotor y responsable del nueve de Abril, intenta convertir a sus
coopartidarios en los “cruzados de una santa causa de la fe católica, contra el materialismo marxista.”

El general Rojas tenía con el doctor Gómez cierta antipatía debido a un incidente trivial ocurrido entre los
dos años atrás y cuando se da cuenta de que a pesar de su retiro del cargo seguía interviniendo en los
asuntos de gobierno, se resuelve a precisar la posición del presidente Urdaneta como jefe de estado y
también aclarar su situación personal. Es con ese fin que organiza un banquete en la Escuela Militar de
Cadetes. Desde ese momento, Laureano decide deshacerse de Rojas y el incidente que se presenta con el
caso de Luis Felipe Echavarría, le ofrece la oportunidad que buscaba para retirarlo del servicio. Hasta
aquí las causas que produjeran el clima favorable. Gómez deja su lecho de enfermo y se dirige a Palacio a
exigirle a Urdaneta y a Lucio Pabón Núñez, ministro de Guerra que produzcan el Decreto de baja del
general Rojas. Desde meses atrás un grupo de sus amigos, entre ellos los generales Alfredo Duarte Blum,
Gustavo Berrio Muñoz y los coroneles Rafael Navas Pardo, Manuel Agudelo y otros más, lo habían
alertado sobre esta posibilidad. Ellos mismos habían sido quienes le hicieron cancelar su viaje a Alemania
cuando se disponía a abordar el avión.

Urdaneta se opone al retiro de Rojas pues comprende que se puede producir una crisis en el estamento
militar. También Pabón Núñez, previendo lo que iba a ocurrir, al presentarse en Palacio llamado por
Gómez, lleva redactada su renuncia. Ante la negativa de estos, Gómez resuelve reasumir el poder y
nombra Ministro de Guerra al ingeniero Jorge Leyva quien procede a disponer el retiro del general. El 12
de Junio el General Rojas se había ido a su finca de Melgar pero no sin previamente convenir que si se
presentaba alguna situación anormal se le enviaría un avión a sobrevolar su casa y de inmediato él se
desplazaría al aeropuerto de Flandes para en esa nave regresar a Bogotá.

El Doctor Leyva prevalido de su amistad con el coronel Navas, por los muchos apoyos que le había dado
para sus obras en los cuarteles cuando era Ministro de obras. Cumplido su reconocimiento en el Batallón
Guardia Presidencial, se dirige al cantón Occidental para cumplir este mismo ceremonial. Llega al
batallón Caldas en compañía del general Régulo Gaitán quien ha sido designado Comandante general y
de los coroneles Willy Holman y Carlos Abondano. Grande debió ser la sorpresa de estos altos jefes,
cuando después de haber sido detenidos fueron llevados a la presencia de Rojas, a quien creían fuera de
la ciudad, pero que gracias a la señal convenida, había regresado en avión desde Flandes y rápidamente de
Techo se había trasladado al batallón Caldas.

Después de una dura reprimenda a estos jefes militares a quienes trata de “traidores”, Rojas se dirige a
Palacio. Trata de convencer a Urdaneta para que continúe en su cargo con lo cual él aseguraría la
permanencia en el suyo. Convoca a otros personajes a Palacio entre otros al doctor Ospina Pérez opositor
del doctor Gómez y al doctor Alzate Avendaño uno de sus más fuertes críticos; también hace llevar al
doctor Lucio Pabón Núñez. Reasumida la presidencia, el doctor Gómez sale de Palacio sin que nadie sepa
a donde se dirige. Se comentó más tarde que se había ido a casa de su suegro el señor Escobar” a preparar
pandeyucas”, versión poco verosímil en esas circunstancias. Rojas insta a Urdaneta para seguir en el
poder, pero éste se muestra reacio y argumenta que solo, si Laureano renuncia podría hacerlo, porque él
también había sido destituido.
es entonces cuando entra en juego la argucia de Pabón Núñez; con su olfato político intuye quien
puede llenar ese “vacío de poder”. Urdaneta y Ospina se reúnen a solas para discutir posibles
alternativas y es cuando sin haber consultado previamente con Rojas, Pabón entra en la sala donde
los dos se encuentran y les informa que el general Rojas acaba de asumir el mando. Luego se reúne
con los militares que habían estado presionando a Rojas y les comunica que los doctores Ospina y
Urdaneta han resuelto apoyar al general Rojas porque éste ha asumido la presidencia de la
República.

Con su sagacidad y hábil manejo de la situación, es el doctor Pabón Núñez quien lleva a Rojas a la
primera magistratura y pone fin al drama político. Como es apenas natural, Rojas le pide que sea
su Ministro de Gobierno. Al conocerse su gabinete surgen interrogantes. No se podía entender cómo en
un Gobierno que asumía tan trascendental responsabilidad en nombre de las Fuerzas Armadas solo tres
uniformados, los generales Gustavo Berrío Muñoz, Arturo Charry y el Coronel Manuel Agudelo, fueron
los únicos ministros militares y también causó extrañeza que no se incluyera al doctor Alzate Avendaño,
quien mucho había tenido que ver esta crisis y quien era uno de los más intransigentes opositores de
Gómez.

Cuenta Pabón Núñez, que al encontrarse más tarde con el general en una de las salas de palacio, como
éste le preguntara si venía a posesionarse del cargo que le había ofrecido. Pabón le respondió con este
condicionamiento: ¡Sí... si tú te comprometes conmigo a entregar el poder cuando la situación de orden
público lo permita a un civil conservador y el general le contesto: ¡”Ese es el fin que yo persigo.

La primera alocución del general Rojas la noche del 13 de Junio de 1953, hizo pensar que había actuado
por razones patrióticas con miras a terminar la lucha fratricida; pero esta anécdota conocida tiempo
después, habría de motivar ciertas prevenciones, pues el general se comprometió a entregar el poder”no a
quien el pueblo eligiera libremente” sino a un civil de su propio partido. Con sobrada razón, un
conocido escritor señalaría al general, como “el más brillante personaje uniformado del partido
Conservador”. La exclusión de ministros liberales en su gabinete confirmaría esta apreciación. Fue
lamentable que no hubiera procedido como más tarde lo hizo, al designar distinguidos personajes de los
dos partidos para la Corte Suprema de Justicia. Infortunadamente para el país y para las Fuerzas Armadas
el general Rojas habría de resultar ¡ más conservador que militar!

Según Abelardo Forero Benavides, fue el Doctor Alberto Lleras Camargo, inspirado en la leyenda de
Delfos quien frente a la crisis interna del partido gobernante y ante el desangre que sufría la república,
supo definir el episodio del trece de Junio en esta afortunada síntesis :Llegó la espada y cortó el nudo”.

BIBLIOGRAFÍA:

CACUA PRADA ANTONIO. Forjadores de Colombia Contemporánea. Volumen 2. Planeta colombiana Editorial, S. A. 1986.
Bogotá, Colombia.

PUYANA GARCÍA TULIO GABRIEL. Vivencias De Un Ideal, Relatos Que Pueden Ser Historia. Capitulo 11. Editorial
Guadalupe Ltda.. Bogotá, D. C. Colombia, 2001.

SERPA HERAZO, JORGE. Rojas Pinilla, Una Historia del Siglo XX. Bogotá: Planeta Colombiana Editorial, 1999.

VELANDIA ROBERTO, GERARDINO ROJAS ALBERTO, MATTOS JOAQUÍN, OCHOA OCHOA FANNY,
BERMÚDEZ JUAN CARLOS, THEMA Editores Asociados Ltda.. Santafé de Bogotá, D. C, Colombia 1993.
COMPILACIONES DE HISTORIA POLÍTICA DE COLOMBIA.

LOS GOBIERNOS CONSERVADORES DE 1953- 1957.

IV.GUSTAVO ROJAS PINILLA.1953-57.

TEMAS.
1.Gustavo Rojas Pinilla Presidente.
2.No Más Sangre.
3.Bandoleros?, No Guerrilleros.
4.La Desmovilización.
5.El Plan De Obras.
6. Medidas Sociales De Rojas.
7.Lgros Tributarios.
8.Éxito Diplomático.
9.La Oposición A Rojas Pinilla.
10.Vuelve La Violencia.
11.La Resolución Anticomunista.
12.Promesas Incumplidas.
13. Indulto A Militares.

LOS AñOS MARCADOS POR LA ADMINISTRACIÓN DEL GENERAL GUSTAVO ROJAS PINILLA
COMENZARON CON MUCHA ILUSIÓN PARA LA MAYORÍA DE LOS COLOMBIANOS, GRACIAS A LA
DESMOVILIZACIÓN GUERRILLERA Y UN INTENSO TRABAJO EN OBRAS PÚBLICAS. PERO MÁS
TARDE, SU INTENCIÓN DE GOBERNAR SIN LA TUTELA DEL BIPARTIDISMO Y UNA SERIE DE
HECHOS REPRESIVOS LE RESTARON CREDIBILIDAD Y EL APOYO DECISIVO PARA SU
CONTINUIDAD.

1.GUSTAVO ROJAS PINILLA PRESIDENTE.

El ascenso de Rojas Pinilla al poder el 13 de Junio de 1953 es el producto de una crisis general que se fue
agravando cada vez más desde el ascenso del partido conservador al poder en el año de 1946. La violencia
oficial había obligado al partido liberal a combatir en todos los terrenos. La convención liberal reunida en
1951 había adoptado el lema del dirigente Hernando Agudelo Villa: “Abstención en toda la línea,
oposición civil en toda la línea”. Pero no había sólo oposición civil, pues los campesinos acorralados por la
violencia se habían organizado en guerrillas rurales, mientras que en las ciudades los empresarios se
organizaban a su vez en sus centros de producción.

La situación general del país estaba muy cerca de un conflicto bélico, y para agravar los acontecimientos,
el partido conservador en el gobierno se dividió. Gilberto Alzate Avendaño, un caudillo conservador de
vieja data, aspiraba a la jefatura del partido. La pugna estaba planteada entre Ospina Pérez y Laureano
Gómez; Gilberto Alzate Avendaño a quien acompañaban Jóvenes militantes conservadores de extrema
derecha adhirió a Ospina. Alzate comenzó entonces a ser perseguido, al igual que ya se perseguía a
liberales, comunistas y en general a militantes de izquierda.
El presidente Urdaneta Arbeláez, quien había reemplazado a Gómez por enfermedad de éste, ordenó la
censura a las actividades de Alzate y de Ospina Pérez. Tanto la burguesía liberal como la conservadora, es
decir el sector financiero y los industriales, fueron retirando su apoyo a un gobierno que al decir de Álvaro
Tirado Mejía, << en su insania represiva a pesar de los beneficios económicos para el sector capitalista,
perdía cada vez más base de poder y se aislaba>>.(citado por Cacua Prada Antonio en: Forjadores de
Colombia Contemporánea) Acto seguido Tirado Mejía indica que ante esta situación<< Ospina Pérez se
dedicó a conspirar con grupos de su partido y con oficiales conservadores que estaban dispuestos a
ofrecerse como alternativa. La persona escogida fue el general Gustavo Rojas Pinilla quien dio el golpe
de Estado el 13 de Junio de 1953 apoyado por ospinistas y alzatistas e inmediatamente prohijado por
dirigentes liberales.>>.3

2.“NO MÁS SANGRE”.

En su primera alocución presidencial, el general Rojas Pinilla, luego de comunicarle a la nación que las
fuerzas Armadas se habían hecho cargo del Gobierno, prometió encauzar” al país por las vías de la unidad
tan profunda y largamente suspirada por todos los buenos colombianos, y concluyó afirmando: “No más
sangre, no más depredaciones a nombre de ningún partido político. No más rencillas entre los hijos de la
misma Colombia inmortal. Paz, derecho, libertad, justicia para todos. Las Fuerzas Armadas estarán en el
poder por el tiempo necesario para organizar las condiciones en que puedan realizarse unas elecciones
puras, de las que salgan, por los sistemas genuinamente democráticos, los mandatarios, los legisladores y
los jueces que el pueblo colombiano quiera darse en plena libertad. Las Fuerzas Armadas agotarán todos
los esfuerzos posibles en la persona de su comandante general, para buscar otras soluciones, lejos de la que
ahora se han visto obligadas a adoptar, para salvar a la patria”.

Durante los primeros meses de su administración, el general Gustavo Rojas Pinilla fue aplaudido por
amplios sectores del país, con la excepción del Partido Comunista, Los guerrilleros liberales le enviaron
una carta de apoyo en la que se referían al golpe de Estado del 13 de Junio de 1953 como una “nueva
independencia”. Para la inmensa mayoría del pueblo colombiano, el gobierno militar era el inicio del fin de
la “horrible noche”.

El general Rojas pinilla no era una figura improvisada en la escena política y militar de Colombia. Siendo
comandante de la Tercera Brigada, sus acciones de neutralización del movimiento popular que con ocasión
del 9 de Abril de 1948 se presentó en el departamento del Valle, lo habían dado a conocer nacionalmente.
Su carrera militar culminó en el generalato y ocupó altas posiciones dentro de las Fuerzas Armadas y el
Estado. Fue Ministro de Correos y Telégrafos durante la administración Ospina Pérez entre Diciembre de
1949 y Agosto de 1950; Subdirector de la Escuela de Guerra y director de la Aeronáutica Civil; jefe
encargado del Estado Mayor General; comandante general de las Fuerzas Militares; subjefe del Estado
Mayor de la Junta Interamericana de defensa, con sede en Washington y consejero militar de la embajada
de Colombia en Estados Unidos. A raíz de la guerra con el Perú, prestó servicios en el puesto de Coloradas,
frente a la bahía de Buenaventura, por donde se presumía un ataque de la flota peruana. Una vez concluido
el conflicto, viajó a Alemania con otros oficiales para adquirir la maquinaria que se emplearía en la
producción de proyectiles para fusil. De igual manera participó en el Comando General de las tropas de las
3
TOMADO DE CACUA PRADA ANTONIO. Forjadores de Colombia Contemporánea. Planeta colombiana Editorial, S. A. 1986.
Naciones Unidas, durante la guerra de Corea en la que combatió Colombia.

El 15 de Junio de 1953, mediante Acto Legislativo Número 1. La Asamblea Constituyente, ANAC, que
había sido convocada por Laureano Gómez para que aprobara su reforma constitucional y era de mayoría
conservadora, acordó el artículo que configuraba una nueva situación política en Colombia: El título del
actual presidente de la República, teniente general Gustavo Rojas Pinilla, es legítimo.

3.BANDOLEROS? NO, GUERRILLEROS.

El problema central que Rojas Pinilla tenía que solucionar de modo inmediato como gobernante era el de
la lucha partidista y su expresión guerrillera, en particular la liberal, debido a su influencia y poder en los
Llanos Orientales. El escollo más importante en todo esto se refería al carácter del delito, pues durante el
anterior Gobierno Gómez- Urdaneta, quienes estaban alzados en Armas, liberales o comunistas, eran
tipificados como “bandoleros”. Es decir, eran delincuentes comunes que actuaban movidos por odios y
pasiones para satisfacer sus intereses personales.

Desde el punto de vista del nuevo Gobierno, los delitos cometidos por los insurgentes liberales deberían
considerarse políticos, en otras palabras, aquellos cuya motivación hubiera sido el ataque al Gobierno y al
Estado. Por esta razón, a los alzados en armas de les calificó de “guerrilleros”, lo que significaba que eran
delincuentes políticos. Así se validaba la lucha de éstos contra el Gobierno de Laureano Gómez Castro y
se le daba al golpe de Estado de Rojas la justificación política que necesitaba.

4.LA DESMOVILIZACIÓN.

Una vez resuelto el problema del carácter del delito en que había incurrido la guerrilla, el siguiente paso
gubernamental tuvo que ver con la desmovilización. A escasos 10 días del cambio de Gobierno y,
siguiendo al llamado de paz que formulaba el presidente Rojas Pinilla, la iniciativa partió de los
guerrilleros liberales, los cuales pidieron al mandatario decretar una ley de amnistía para los delitos
políticos cometidos a partir del 9 de Abril de 1948, reincorporar a la economía nacional las zonas
afectadas por la violencia y otorgar garantías para el retorno de los exiliados políticos y el ejercicio de los
derechos ciudadanos y colectivos. Aprovechando esta situación y respondiendo positivamente a tales
solicitudes, el Gobierno de Rojas pinilla se dispuso a establecer rápidos mecanismos para hacer efectiva
una desmovilización. En algunos casos, se negoció la entrega de determinados frentes; en otros, se trató
de una exigencia de rendición incondicional. Del lado guerrillero, la escasa formación política, la
ausencia de dirigentes nacionales y la fragmentación del movimiento fueron factores que impidieron una
negociación colectiva. Así con promesas verbales por parte del Gobierno, se concretaron las entregas
guerrilleras en diferentes partes. En Tauramena, el 6 de Septiembre de 1953, 600 hombres. En las
Delicias, el 12 de Septiembre, 169 hombres. En Cupiagua, el 14 de Septiembre, 180 hombres. El 15 de
Septiembre, en Monterrey, 1.100 hombres. El 16 de Septiembre, en Tame, 250 hombres. En Orocué, el 20
de Septiembre, 81 hombres. El 21 de Septiembre, en Nunchía, 1.300 hombres y 479 mujeres. El 24
de Septiembre, en Cumaral, 120 hombres.

5.EL PLAN DE OBRAS PÚBLICAS.

Luego de concluida la desmovilización guerrillera del Llano, el Gobierno de Rojas dedicó su atención a
implementar un vasto plan de obras públicas en el territorio nacional. En más de 70 municipios fueron
instaladas plantas eléctricas; la construcción de escuelas abarcó 129 municipios; en el sur de Bogotá, durante
el primer año de gobierno se inició la construcción de 10.000 viviendas de interés social como parte de un
plan que comprendía 25.000 casas sin cuota inicial; en cerca de 70 municipios se construyeron redes de
acueducto y alcantarillado y en más de 50 se crearon puestos de salud y hospitales. En Bogotá se destacaron la
construcción del nuevo Observatorio Astronómico, el Club Militar Central.
En cuanto a vías de comunicación el Gobierno de Rojas Pinilla modernizó los puertos de Barranquilla,
Cartagena, Santa Marta, Tumaco y Buenaventura y realizó trabajos de adecuación en importantes puntos
de acceso marítimo y fluvial como Bocas de Ceniza, el Canal del Dique y las defensas de los ríos Sinú,
Cauca y Guadalajara. Se construyeron y pavimentaron carreteras en los Llanos, en la región
cundiboyacense, en el Centro- Oriente, Sur- Occidente, en el alto Magdalena y en la Costa Atlántica.
También fue culminada la obra del Ferrocarril del Magdalena. Asimismo, fueron terminados más de 60
puentes y se desarrollaron estudios y obras de una treintena de aeropuertos. La construcción del
Aeropuerto Internacional El Dorado, en Bogotá, una obra especialmente atendida por el mandato de
Rojas Pinilla, estuvo bajo la responsabilidad de la firma Cuellar, Serrano, Gómez y Cía; al igual que la
construcción del edificio de Ecopetrol.

Tan importante como estas obras fue la construcción del Centro Administrativo Oficial, hoy Centro
Administrativo Nacional, CAN. En el mismo sentido, mediante el Decreto Legislativo 3640 de Diciembre
de 1954 se creó el Distrito Especial de Bogotá, anexándole los municipios de Bosa, Engativá, suba,
Fontibón, Usaquén y Usme.

6.MEDIDAS SOCIALES DE ROJAS.

Para consolidar el apoyo de los sectores sociales medios y populares, el general Rojas impulsó
importantes medidas sociales. Entre ellas merecen mencionarse el Acto Legislativo Número 3 del 27 de
Agosto de 1954, de la Asamblea Nacional Constituyente, relativo al derecho ciudadano de la mujer para
consignar su voto en todos los aspectos de la vida nacional; la formación, en Octubre de 1953, de la
policía femenina para la protección de la niñez; la creación, en Abril de 1955, del Instituto Nacional de
Abastecimiento, INA, para la venta de productos subvencionados por el Gobierno; la obligación para la
radio de transmitir por lo menos un 25% de música colombiana; y la creación, en Julio de 1954, del
Banco Hipotecario Popular. El Banco Cafetero también se creó durante su mandato.

Uno de los proyectos de mayor alcance social fue la creación, el 9 de Septiembre de 1954; de la
Secretaria de Acción Social a la Infancia y el Servicio Cívico Social Femenino, SENDAS, cuya dirección
se le entregó a la hija del general Rojas Pinilla, María Eugenia. Con Sendas la seguridad social se aplicó,
por primera vez, a los campesinos; se trataba de la entrega de un subsidio mínimo de 1.000 pesos a cada
una de las familias que perdieran al padre.

7.LOGROS TRIBUTARIOS.

Para acometer el plan de obras públicas y emprender las medidas de carácter social era imprescindible
contar con suficientes recursos económicos. Con tal fin, el Gobierno de Rojas Pinilla dirigió su mirada
hacia los sectores de mayores ingresos, los cuales no tributaban, para que financiaran tales programas. La
reforma Tributaria fue, hasta el Gobierno militar, la de mayor alcance en la historia del país. En
un primer momento fue establecido un impuesto mínimo de un peso para ingresos superiores a 1.000
pesos y para patrimonios superiores a 5.000; después se elevaron las tasas para todos los ingresos
superiores a 12.000. Si bien esta medida afectaba la rentabilidad de las empresas, éstas obtuvieron en
compensación deducciones por pago de salarios altos.

Una segunda imposición tributaria incluyó como renta gravable los ingresos por dividendos personales
(es decir, ganancias) obtenidos por compra de acciones y bonos de empresas. Tales dividendos estaban
libres del pago de impuestos, aunque las compañías sí tenían que tributar, lo que permitía amasar grandes
fortunas. Así mismo, el Decreto 058 de Enero de 1955 suspendió leyes que obligaban a los bancos y
compañías de seguros a pagar únicamente impuestos nacionales directos, y autorizó a las gobernaciones
departamentales establecer impuestos a las sucursales de ambas instituciones.

Estos tres aspectos de la reforma tributaria fueron cuestionados por la ANDI y por FENALCO, gremios
que consideraban que las medidas implicaban disminuir la producción y la inversión de capital. Pero
informes del Banco de la República sostenían que tanto 1954 como 1955 habían sido años de rendimiento
satisfactorio para varios sectores de la economía.

8.ÉXITO DIPLOMÁTICO.

El Gobierno de Rojas Pinilla se anotó un éxito continental al convencer a los demás gobiernos del área de la
validez de sus criterios jurídicos acerca del asilo diplomático. En las sesiones de la Décima Conferencia
Panamericana, celebrada en Caracas en Marzo de 1954, se dirimió el caso del político peruano Víctor Raúl
Haya de la Torre, quien ingresó a la embajada colombiana en Lima, el 3 de Enero de 1949, aduciendo
persecución política. Hasta la Conferencia de Caracas, el Gobierno peruano no le había expedido
salvoconducto para salir del país, lo que había convertido a la sede diplomática colombiana en una cárcel para
Haya de la Torre. El Gobierno peruano no entregaba el permiso diplomático, argumentando que el Estado en
cuyo territorio se encontraba la embajada tenía el derecho de objetar el asilo. Por el contrario, la delegación
colombiana sostuvo en Caracas que el Estado que otorgaba el asilo tenía el derecho de evaluar la
naturaleza del delito. Esta argumentación jurídica se convirtió en el artículo cuatro de la Convención
sobre Asilo Diplomático, acogida por la Décima Conferencia Panamericana. De este modo, algunos días
después de este evento, Haya de la Torre obtuvo el salvoconducto y viajó a Colombia.

9.LA OPOSICIÓN A ROJAS PINILLA.

Medidas como las anteriores fueron generando un ambiente de oposición al Gobierno Militar. Su extensión al
terreno político, debido a las pretensiones del general Rojas Pinilla de gobernar sin la tutela del bipartidismo,
marcó el comienzo del fin del régimen militar. A este respecto, la confirmación gubernamental de la creación
de un tercer partido, el Movimiento de Acción Nacional, MAN, para reforzar el Gobierno de la Fuerzas
Armadas y oponerlo al “frente de las oligarquías resentidas”, generó una fuerte reacción de la dirigencia
civil. Con mayor vigor se respondió a otras injusticias gubernamentales y a la violencia urbana y rural que se
expandía por el territorio, como mantener el Estado de Sitio y utilizarlo para gobernar por decreto; imponer la
censura de prensa, mediante los decretos 2835 de Septiembre de 1955, y clausurar los periódicos El Tiempo
en Agosto de 1955 y El Espectador en Enero de 1956.4

Desde el ángulo legal el primer año de Gobierno del general Rojas contó con el respaldo jurídico de la
Asamblea Nacional Constituyente (ANAC) se reunió para darle curso a un proyecto de reforma
constitucional; votaron para que Rojas terminara el período constitucional de Gómez, que debía concluir el 7
4
Citado por CACUA PRADA ANTONIO EN: Forjadores de Colombia Contemporánea.
de Agosto de 1954, y poco antes de esa fecha se reunieron de nuevo para votar un nuevo período presidencial
que le permitiera a Rojas gobernar entre 1954 y 1958. El prestigio de Rojas y las Fuerzas Armadas creció ,
no obstante estar constituido el Gobierno por sólo conservadores, el general Rojas trata de crear un
cimiento político propio para que las Fuerzas Armadas surjan como nuevo grupo de poder; para cumplir
este objetivo comienza a crear un aparato que le permita perpetuarse sobre esos cimientos. En 1954 impulsa la
creación de la Confederación Nacional de Trabajadores (CNT), ello causa fricciones con las directivas de los
partidos tradicionales y con la Iglesia que manejaba la Unión de Trabajadores de Colombia (UTC) y que de
esta forma veían debilitarse su monopolio tanto político como sindical. Así mismo con instituciones como el
Banco Popular y Sendas, que otorgaban créditos a personas sin recursos y manejaban un cierto asistencialismo
de carácter populista, el Gobierno del General Rojas trataba de asegurarse las simpatías y el favor popular.

10.VUELVE LA VIOLENCIA.

Como ya se dijo el Gobierno de Rojas tuvo desde el principio la oposición del laureanismo y del partido
comunista. << Los comunistas fueron atacados en el gobierno de Ospina y en el de Gómez acreció la
represión>>, escribe Álvaro Tirado Mejía 4. Y a continuación observa que<< la oposición de este partido a la
participación de las tropas colombianas en Corea le valió fuerte persecución y las regiones donde contaba con
apoyo fueron atacadas militarmente. Un vasto territorio fue declarado “zona de guerra” y se emprendieron
operaciones militares en forma, con aviones y gran cantidad de soldados, contra las zonas de Cunday,
Villarrica y otros municipios, lo que obligó a los campesinos a emprender una retirada por entre el monte
para ir a refugiarse en el Páramo de Sumapaz. En Viotá, otra región controlada por los comunistas, la
población se organizó en auto-defensas. El presidente Rojas Pinilla ofreció la amnistía para los liberales
alzados en armas pero no a los comunistas. Por el contrario, para las regiones en donde éstos tenían apoyo, la
ofensiva se aplicó. El Comunismo fue declarado fuera de la ley. El 4 de Abril de 1955 se publicó un decreto
que declaraba” zona de operaciones militares” a los municipios de Villarrica, Cabrera, Cunday, Icononzo,
Pandi, Carmen de Apicalá, Ospina Pérez y Melgar. La violencia había hecho crecer el ejército, que pasó de
14.000 hombres en 1948 a 32.000 en 1956>>.

Con el aumento de la represión crece el rechazo de los partidos tradicionales, de los estudiantes, de los
sindicatos y en general de los estamentos azotados por las medidas cada vez más violentas del régimen. Y
cuando se produce la reelección de Rojas para asegurarlo en el poder, este rechazo crece hasta convertirse en
un amplio frente que cubre casi todos los sectores, desde el laureanismo al partido comunista.
Rojas Pinilla hizo ingentes esfuerzos para crear una “tercera fuerza”, apoyado por sectores de la pequeña
burguesía descontentos de los partidos tradicionales y personajes como José Jaramillo Giraldo, Samuel
Moreno Díaz, Antonio García y Lucio Pabón Nuñez, pero <<sin objetivos definidos, tratando de constituir al
Estado en árbitro de la lucha de clases, la conclusión no podía ser otra que la ambigüedad, el aislamiento de
las masas o de la burguesía que le había dado nacimiento. Y al final en vista del ataque organizado de la
burguesía, busca el apoyo popular prometiendo, en vez de hacerlas reformas como la nacionalización de la
banca y del comercio internacional; pero cae en el vacío, ya que las masas organizadas eran perseguidas y no
querían prestarse a maniobras demagógicas pues la voluntad no era realizarlas. Sin embargo, la burguesía
frente al decurso de los acontecimientos apresura los pasos, da vacaciones pagadas a los obreros y
prácticamente paraliza el país>>, escriben Juan Pablo Martínez y María Isabel Izquierdo.5

Desde la muerte violenta de los estudiantes el 8 de Junio de 1954, ocurrido en la calle trece con carrera 7 de
Bogotá, cuando conmemoraban la caída de otro estudiante en 1929, hasta los hechos trágicos ocurridos en la
5
IDEM.
plaza de toros de Bogotá cuando escoltas del Servicio de Inteligencia Colombiano “SIC” y personal de las
fuerzas armadas dispararon contra parte de los espectadores que silbaron a la hija del mandatario, el país pasó
por otra ciclo de violencia casi tan profunda como el que lo había venido afectando antes del mandato de
Rojas Pinilla tanto en el ámbito rural como en la ciudad.

La corrupción del régimen avivó la inconformidad de la mayoría de los colombianos, el tráfico de ganado y de
tierras, el contrabando, beneficiaba a los altos oficiales incluido el propio Rojas Pinilla, más el derroche de
divisas, que significó un endeudamiento exterior del orden, de los 497 millones de dólares. El 7 de Agosto de
1956 en la ciudad de Cali explotó al parecer accidentalmente una columna de vehículos cargados con
toneladas de dinamita causando la muerte de miles de personas, tragedia sin precedentes en el país. El
Gobierno y su primer mandatario fueron acusados por la opinión pública nacional e internacional de
negligencia y de irresponsabilidad.

<< Los cuatro años de Gobierno de Rojas Pinilla fueron de un paulatino deterioro de su popularidad, y una
gradual evolución de la dictadura. Varios hechos de fuerza sin antecedentes en la historia republicana de
Colombia, se fueron sucediendo a medida que la merma del apoyo político inducía a Rojas Pinilla a hacerse
fuerte en el poder, con el respaldo de las fuerzas armadas >> se dice en el periódico El tiempo del 18 de Enero
de 1975. 6

Por otra parte, los dirigentes del Partido liberal y del conservador, a propuesta del expresidente Alfonso López
Pumarejo, decidieron escoger un candidato conservador para presidente de la República, ante la vecindad de
un nuevo período presidencial que se acercaba, sin contar con las ambiciones reeleccionistas de Rojas Pinilla.
Fueron las conclusiones de la Comisión de Acción Política reunida en forma casi clandestina en Medellín el 1
de Marzo de 1956. Escogido para realizar esa política, Alberto Lleras Camargo inició contactos con el partido
conservador.

En Junio de 1956 se daba a conocer un documento en el que se resumía el acuerdo a que habían llegado el
propio Lleras y Laureano Gómez para propiciar una acción conjunta que permitiera regresar el país al normal
funcionamiento de las instituciones.

El entendimiento total de los partidos todavía demoró algún tiempo, durante el cual Rojas Pinilla buscó a todo
trance su reelección. Formó una nueva Asamblea Constituyente a su antojo, hizo firmar un comunicado donde
se declaraba que un grupo de altos oficiales tenían la “inmodificable determinación “ de que el general
continuara en el ejercicio del poder hasta 1962, apresurando con esa actitud la acción de los partidos, que ya
habían escogido a Guillermo León Valencia como candidato único. Se precipitan entonces los
acontecimientos que habían de dar por tierra con el Gobierno de Rojas.

11.LA “RESOLUCIÓN ANTICOMUNISTA”.

En la Décima Conferencia Panamericana celebrada en Caracas en Marzo de 1954, los países latinoamericanos
y caribeños aprobaron la “Resolución Anticomunista” continental presentada por el Gobierno
norteamericano. Con ella, los gobiernos se alinearon políticamente en el Frente Occidental, uno de los campos
en que la Guerra Fría dividió el mundo. Estados Unidos sólo aceptó una enmienda, la de Colombia, según la
cual, para la toma de cualquier decisión, en caso de agresión comunista se tendrá que convocar una reunión
6
IDEM
del órgano de consulta continental con base en el Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca”. TIAR, y
la Carta de la OEA. De acuerdo con lo expuesto por el canciller
Colombiano, Evaristo Sourdis, tal enmienda fortalecía el principio de “No Intervención”.

12.PROMESAS INCUMPLIDAS.
“Los campesinos desplazados al monte por la Gran Violencia, regresaban a sus parcelas convencidos de que
las promesas de paz del Gobierno eran ciertas. Pero encontraban sus fincas ocupadas por los conservadores.
Exigían que les devolvieran sus propiedades y entonces eran “boleteados” y amenazados para que se fueran.
El conflicto real en Cunday, por ejemplo, era la mayoría liberal que los conservadores en alianza con las
fuerzas del Gobierno quería liquidar a tiros. En algunas regiones continuó operando la policía “chulavita”
aliada a los conservadores, otras fue el ejército, también en alianza con los conservadores. La violencia
resurgió cruel y desaforada. Inclusive la guerrilla liberal vivía en permanentes conflictos con la guerrilla
comunista”. Declaraciones de Felipe Salazar Santos, jefe liberal del Tolima, en referencia al territorio que fue
declarado “zona de guerra” y en el cual se emprendieron operaciones militares que obligaron a los campesinos
a emprender una retirada hasta el Páramo de Sumapaz.

13 .INDULTO A MILITARES.

Paralelamente a la desmovilización de las guerrillas, el Gobierno de Rojas Pinilla promulgó el decreto 2184,
del 21 de Agosto de 1953”por el cual se concede amnistía e indulto a miembros de las Fuerzas Armadas”, lo
que favoreció especialmente a los militares implicados en el frustrado golpe de Estado de 1944 en la ciudad de
Pasto, contra el presidente Alfonso López Pumarejo. Dicho golpe estaba liderado por el coronel Diógenes A.
Gil. Así mismo, Rojas Pinilla ordenó la liberación de León María Lozano, más conocido como “El Cóndor”,
jefe de los “Pájaros”, una organización criminal que había desatado en el departamento del Valle una
persecución implacable contra los liberales, los comunistas y sus aliados durante los primeros años del
régimen. Todos estos errores, el mal Gobierno, y los inconmensurables actos de fuerza, dieron al traste con el
régimen de Gustavo Rojas Pinilla, quién se vio obligado a dimitir el 10 de Mayo de 1957.

BIBLIOGRAFÍA:

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JARAMILLO OCAMPO, HERNÁN. Momentos Estelares de la Política Colombiana. Bogotá: Tercer Mundo
Editores 1990.

SERPA HERAZO, JORGE. La Presidencia me Cayó Como Una Orden. Entrevista a Gabriel Paris en:
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PUYANA GARCÍA TULIO GABRIEL. Vivencias De Un Ideal Relatos Que Pueden Ser Historia. Editorial
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CACUA PRADA ANTONIO, GALLO CLEMENCIA PEÑUELA ESPERANZA, PACHÓN MABEL.


Forjadores de Colombia Contemporánea. Planeta colombiana Editorial, S. A. 1986. Bogotá Colombia. 1990.
COMPILACIONES DE HISTORIA POLÍTICA DE COLOMBIA.

V.LA RECONCILIACIÓN BIPARTIDISTA. 1956- 1958.

TEMAS.

1.La Declaración De Benidorm.


2.El Pacto De Marzo.
3.El 10 De Mayo De 1957.
4.Un Gobierno De Transición.
5.El Voto De La Mujer.
6.El “Pacto De Sitges”.
7.Intento De Golpe De estado.
8. El Pacto De San Carlos.
9. Lleras Camargo Primer Presidente Del Frente Nacional.

LA CRISIS EN LA QUE HABÍA ENTRADO EL GOBIERNO DE ROJAS PINILLA PROPICIÓ UN REPLANTEAMIENTO


EN EL SENO DE LOS PARTIDOS POLÍTICOS. UNA DECLARACIÓN Y UN PACTO, FIRMADO EN ESPAñA, HICIERON
QUE LOS JEFES POLÍTICOS REASUMIERAN EL MANDATO CIVIL DE COLOMBIA. BAJO ESTA NUEVA ALIANZA
BIPARTIDISTA, EL PAÍS INICIABA UN NUEVO RUMBO, NO SIN ANTES ESTABLECER UN GOBIERNO DE
TRANSICIÓN.

La oposición al Gobierno del Gustavo Rojas Pinilla pasó a la ofensiva con la constitución del “Frente Civil”
Liberal- Conservador y la negativa de la jerarquía católica a continuar apoyando al obra gubernamental. A los
ojos de las directivas políticas de ambos partidos, en su reconciliación estaba el camino de regreso a la
normalidad democrática e institucional. La “Declaración de Benidorm” y el “Pacto de Marzo” hicieron
realidad la nueva alianza bipartidista que, unida al paro general empresarial, precipitó la caída del presidente
Rojas.

1.LA “DECLARACIÓN DE BENIDORM”

La pérdida del apoyo político bipartidista y eclesiástico y de algunos sectores fáciles de manipular por la
maquinaria política tradicional, había llevado al general Rojas Pinilla a buscar una opción de autonomía
frente a los partidos tradicionales. Para ello creó un partido militar, la denominada “Tercera Fuerza”, con la
finalidad de mantenerse en el poder, por lo menos hasta el período 1958- 1962. Pero sus esfuerzos resultaron
vanos en vista del poderío que rápidamente fue ganando la oposición a su Gobierno. Fue en medio de estos
avatares políticos cuando ocurrió un accidente militar que aceleró las contradicciones entre las fuerzas en
pugna y debilitó los proyectos del general presidente. En Cali, el 7 de Agosto de 1956, hacia la una de la
madrugada, siete camiones militares cargados con 42 toneladas de dinamita estacionados frente a la sede de la
Policía Militar y al Batallón Codazzi, explotaron causando la destrucción de más de 30 manzanas barriales y
la muerte cercana de un millar de personas.

Dos semanas antes, la oposición civil había concretado la propuesta del ex presidente Alfonso López
Pumarejo acerca del entendimiento de los partidos, para lo cual Alberto Lleras Camargo jefe único del
liberalismo, se había desplazado a España para reunirse con Laureano Gómez con el fin de establecer las
bases de la reconciliación liberal- conservadora. El resultado de las conversaciones fue llamada”Declaración
de Benidorm”, firmada el 24 de Julio de 1956. Posiblemente sugestionado con tal acuerdo, el presidente Rojas
Pinilla, acusó al “Frente Civil” y al laureanismo de la tragedia de Cali. Aparte de la airada reacción de los
civiles responsabilizados, especialmente Alberto Lleras Camargo y Laureano Gómez, la alta oficialidad
presionó con éxito a Rojas para que moderara su actitud. Así mismo, le hicieron prometer que presentaría
dimisión en 1958, terminaría con el proyecto de la “Tercera Fuerza” y convocaría de nuevo la Asamblea
Constituyente.

La “Declaración de Benidorm” contenía varias cuestiones básicas: separaba la acción de las Fuerzas
Armadas de la llevada a cabo por el Gobierno del general, dejando de esta forma intacto el prestigio y
tradición de aquellas y responsabilizando al presidente Rojas Pinilla de la destrucción del equilibrio
institucional y militar; presentaba la reconciliación del bipartidismo como conducente a la reconquista del
patrimonio cívico común; condenaba las prácticas de corrupción y enriquecimiento ilícito de funcionarios
del Estado; y declaraba” necesario y enteramente posible” crear un Gobierno o una sucesión de gobiernos
de amplia coalición bipartidista con el fin de que, una vez afianzadas las instituciones nacionales, la lucha
cívica se adelantara sin temor a golpes y por medio del sufragio universal.

En cuanto a la “Declaración De Benidorm”, el Diario El Tiempo, del 6 de Agosto de 1978 dice: “Ante la
negativa, por parte del presidente Mariano Ospina Pérez, de participar en acuerdos bipartidistas para
derrocar al general Rojas Pinilla, Alberto Lleras Camargo, por ese entonces jefe único del liberalismo,
viajó a Benidorm, España, para sondear la opinión de Laureano Gómez. El 19 de Julio los ex presidentes
se entrevistaron y “se mencionó por primera vez una acción cívica- militar para tumbar a Rojas y se
especuló ligeramente sobre su reemplazo por una junta que podría estar integrad a por un conservador, un
liberal, y uno o dos militares. Lo importante era sentar las bases para una política conjunta de los partidos,
encaminada a terminar con la dictadura y devolver al país el pleno imperio de las instituciones”.

2.EL “PACTO DE MARZO”.

En consideración a que la “Declaración de Benidorm” era un aviso importante de las acciones que el
“Frente Civil” ejecutaría, el presidente Rojas adelantó otras que pretendían reforzar la autoridad
gubernamental. El 11 de Octubre de 1956, la Asamblea Nacional Constituyente (que entraba en receso o
cobraba vida según las necesidades del Gobierno) se instaló de nuevo y se clausuró el 6 de noviembre
para autorizar al general a nombrar los 25 constituyentes adicionales que había solicitado, hecho que
ocasionó la renuncia del presidente de la ANAC, el conservador Mariano Ospina Pérez. Sin embargo,
para apoyar la acción del Gobierno, los constituyentes liberales independientes crearon el Comité
Nacional de Acción Política, y los conservadores gobiernistas de la ANAC el Comité Nacional de
Coordinación Política y Parlamentaria.

Ambos Comités apoyaron luego otra maniobra tendiente a mantener al general en el poder. El 28 de
Enero de 1957, las Fuerzas Armadas, por intermedio del Ministro de Guerra, general Gabriel París
Gordillo, emitieron una declaración de alto contenido político. En ella expresaron su”inmodificable
determinación” de apoyar la prolongación del período gubernamental del presidente hasta 1962”, porque
la solidaridad de todas las Fuerzas Armadas con su jefe supremo es hoy mucho más vigorosa y
entusiasta”. Dos meses después, el 19 de Marzo, con los nuevos 25 miembros (entre ellos cinco
militares), la ANAC se instaló para autorizar al Gobierno a convocar una Asamblea Constituyente y
Legislativa, 30 de cuyos miembros serían elegidos por Rojas y los 60 restantes por el “Consejo Nacional
de Delegados Electorales” de las Asambleas de Delegados Municipales. Luego de este acto jurídico, la
ANAC se disolvió.
El 20 de Marzo, los Directorios Nacionales de los partidos políticos, luego de intensas discusiones sobre
su contenido, firmaron el llamado” Pacto de Marzo”. Redactado por Alberto Lleras Camargo; en él, entre
otros aspectos de importancia, se condenaba la “dictadura de Rojas”, se rechazaba la deliberación política
de las Fuerzas Armadas al tomar la “determinación inmodificable” de prolongar el período presidencial
hasta 1962, pues así se haría perenne el golpe de estado, retirándole al constituyente primario su derecho a
resolver las sucesiones presidenciales. Además, se aludía a la censura de prensa y a la represión de las
libertades públicas, las cuales “se han aplicado sin reserva ni límite a proteger la subversión del régimen
de derecho” y se exaltaban las distintas acciones de los partidos Liberal y Conservador (“cada uno la
mitad de la Patria”) en su resistencia cívica frente al Gobierno de Rojas Pinilla y aquellas tendientes a su
reconciliación política. Finalmente, se establecía el compromiso de crear, mediante el sufragio universal,
un Gobierno civil que se ejerciera en nombre de los dos partidos y que los representara por igual, con
un programa único y un solo candidato presidencial, permitiendo la alteración presidencial.

3.EL 10 DE MAYO DE 1957.

La nueva ANAC (la de Rojas Pinilla, no la de Laureano Gómez) inició sus labores en Abril de 1957,
determinando que sus funciones constituyentes terminarían el 10 de Abril de 1958 y sus funciones
legislativas el 7 de Agosto de 1962. Pero la jerarquía católica declaró ilegal esta Asamblea e ilegítimo al
Gobierno que fuera nombrado por ella. Los gremios, que habían sido elegidos como constituyentes por el
Consejo Nacional de Delegatarios, en su sesión del 10 de Abril decidieron días después pasar a la
oposición abierta, reclamando el regreso a la democracia. Sin embargo, haciendo caso omiso de tales
demostraciones de oposición, el 8 de mayo. La ANAC eligió al general Gustavo Rojas Pinilla como
presidente para el período 1958- 1962, con 76 votos a favor y 13 abstenciones.

Entre tanto, con el apoyo de siete ex presidentes, el 8 de Abril el dirigente conservador Guillermo León
Valencia había sido aclamado jefe de la coalición bipartidista y candidato único a la presidencia de la
República para el cuatreño 1958- 1962. En ejercicio de su campaña, fue detenido en Cali el 1 de Mayo
y, aunque liberado poco después, esto no impidió que los estudiantes iniciaran, por este hecho, una
protesta que se generalizó en todo el país y que el 5 de Mayo en Bogotá, a la salida de una misa en la
iglesia La porciúncula, les costó varias vidas.

El 6 de Mayo comenzó una huelga general impulsada por el “Frente Civil”, en la que se destacó la
participación de la Asociación Nacional de Industriales, Andi, que se sumó al objetivo de paralizar
económicamente al país y presionar la salida del presidente Rojas. Doce periódicos Nacionales y
Regionales cesaron su circulación, los estudiantes dejaron de asistir a clases, los bancos cerraron sus
puertas, lo mismo que el comercio. La industria adelantó una quincena de salarios a sus trabajadores y los
vehículos de servicio público dejaron de circular. Las Fuerzas Armadas desplegaron sus carros de
combate y otros armamentos para tratar de detener el avance de la oposición.

Rojas Pinilla comparó a los promotores del paro general con asaltantes de bancos, pero la marcha de los
acontecimientos lo obligó a negociar su salida con los dirigentes y empresariales. Pero era tarde ,la
negativa del “Frente Civil” y del empresariado hizo que dimitiera. El 10 de Mayo de 1957, como último
acto de gobierno, nombró en su reemplazo una Junta Militar conformada por cinco miembros. Ese
mismo día partió exiliado hacia España.
4.UN GOBIERNO DE TRANSICIÓN.(LA JUNTA MILITAR)

Los oficiales que integraban la Junta Militar fueron: el general Gabriel Paris (Ibagué 8 de Marzo de 1910)
el general Rafael Navas Pardo (Madrid Cundinamarca, 2 de Febrero de 1909) el general Luis E. Ordoñez
(Bogotá, 7 de Enero1914), todos ellos pertenecientes al ejército, el general Deogracias Fonseca (Ibagué
21 de Marzo de 1908) perteneciente a la Policía Nacional y el contra- almirante Rubén Piedrahíta
(Yarumal, Antioquia, 5 de Septiembre de 1911)

La misión principal de esta Junta fue la de devolverle la calma al país, aunque también enfrentó algunos
problemas urgentes como fueron el aumento de la deuda externa, la estabilización de los precios del café y el
plan Vallejo, cuyo fin era el de reducir las importaciones y estimular las exportaciones.

En cumplimiento del Pacto de Sitges, y con el trabajo de una comisión de ocho juristas la Junta convocó al
plebiscito nacional mediante el Decreto Legislativo 0247 del 4 de Octubre de 1957 que, a su vez, sirvió para
legitimar hasta la elección del nuevo presidente, cuya aceptación por parte del país refrendada por 4´.169.294
votos afirmativos (206.864 en contra), determinó la alteración de los partidos conservador y liberal en la
Presidencia, por espacio de 16 años, a más de otras modificaciones como que la Corte Suprema de Justicia y
el Consejo de Estado estarían conformados paritariamente y que sus miembros serían inamovibles, que se
necesitarían las dos terceras partes en las corporaciones públicas para adoptar decisiones y reformar la
Constitución; determinó el establecimiento de la carrera administrativa y la destinación del diez por ciento del
presupuesto nacional para la educación.

El 7 de Agosto de 1958, cuando Alberto Lleras Camargo toma posesión de la Presidencia, termina el mandato
de la Junta militar de Gobierno.

Rojas Pinilla retornó al país para hacerle frente a las acusaciones que el senado le hizo, por su mal gobierno.
En medio de un clima que a veces alcanzó los niveles de lo dramático, la corporación condenó al ex
presidente, quien perdió todos sus derechos políticos, pero ganó ante la opinión pública imagen de perseguido
y mártir. Esos derechos le serían restituidos en 1966, en tanto, Rojas canaliza a su favor toda esa especie de
“persecución”, y empieza a hacer proselitismo político, asistido por algunos de los antiguos miembros de su
régimen, Samuel Moreno Díaz, Jaramillo Giraldo, Hernando Olano Cruz, y agitando la bandera del no
partidismo, de la reivindicación de su gobierno; trabajando con una dialéctica simplista se va acercando a las
masas y poco a poco va ganando apoyo de ellas, hasta conformar en torno suyo un enorme caudal electoral
que bajo el nombre de Alianza Nacional Popular, ANAPO, el 19 de Abril de 1970 estuvo a punto de llevarlo
al poder.

De manera por demás discutida y dudosa, gana las elecciones oficialmente el doctor Misael Pastrana Borrero
para suceder a Carlos Lleras Restrepo, las masas anapistas con el sentimiento de que le habían robado las
elecciones en un principio amenazaron con la violencia pero poco a poco se fueron desintegrando y, a pesar
del empeño político puesto por el general Rojas, adelantando esforzadas campañas a lo largo y ancho del país
para conservar la fuerza de su partido, en las elecciones presidenciales de 1974 donde su hija María Eugenia
Rojas de Moreno Díaz era candidata, la ANAPO apareció enormemente disminuida y a punto de
pulverizarse.7
Las pugnas internas, las disidencias, unas propiciadas por los enemigos de Rojas que propagaron la especie
que Rojas Pinilla había vendido el resultado de las elecciones, dio lugar a la formación del Movimiento 19 de
Abril (M-19) arrastraron definitivamente con aquel partido, que en un momento dado representó para el
general Gustavo Rojas Pinilla el cenit de su popularidad y el de su carrera política. El 17 de Enero de 1975 a
las seis de la mañana murió Gustavo Rojas Pinilla en su finca de Melgar, Tolima.

El periódico chileno El Mercurio, al registrar su fallecimiento calificó a Rojas”Perón Colombiano” y


comentó que << Rojas Pinilla, logró aplastar el fenómeno de la violencia en Colombia, o guerra civil
entre los partidos históricos, liberales y conservadores, que arrojó un saldo de más de 200 mil muertes>>
y agrega más adelante que<<con su política de corte populista, dio expresión a vastos anhelos populares
que no se sentían representados por el sistema tradicional>>.8

5.EL VOTO DE LA MUJER.

En 14 artículos, se estipuló que la mujer tendría los mismos derechos políticos que el hombre; que hasta
1968, inclusive, sólo tendrían vida política los partidos liberal y conservador y que, por lo tanto, los
cargos públicos y la participación ministerial se adjudicarían paritariamente. Tal derecho cobijaba a los
magistrados de la Corte Suprema de Justicia, quienes serían inamovibles. La mayoría necesaria para votar
en las corporaciones públicas sería la de dos tercios de los votos y, en ciertos casos, la de la mayoría
simple. Las Fuerzas Armadas podrían ser llamadas a participar de la administración pública. También se
prohibía a los funcionarios públicos la participación en política, sin perjuicio de su derecho al sufragio.
En el mismo sentido se decretaba que la filiación política de los ciudadanos no podría incidir en su
nombramiento para un cargo público, o en su destitución o promoción. Sobre la educación se decía que a
partir del 1 de Enero de 1958, el Gobierno nacional invertiría en ella no menos del 10% de su presupuesto
nacional.

Por último, se determinaba que, para el futuro, las reformas constitucionales sólo las haría el Congreso; de
esta manera se aseguraría que el constituyente primario no podría apelar de nuevo a un plebiscito para
realizar reformas constitucionales. La Junta militar, empero, no contaba con independencia política y, por
tanto, fueron los líderes de los partidos quienes se encargaron de definir el camino político de la
construcción del nuevo orden. Además, la clase política y empresarial estableció con claridad cuáles serán
los órganos de discusión para la nueva legalidad: la Comisión Paritaria de Reajuste Institucional
(transformada por sí misma en órgano legislativo), la Corte Suprema de Justicia, el Consejo de Estado, la
Comisión Plebiscitaria, la Corte electoral y la Comisión Investigadora de los Delitos de la Dictadura.

De todas maneras, la Junta Militar especificó las acciones que emprendería para restablecer el clima de
confianza entre el Gobierno y los ciudadanos. En una alocución radial emitida el 10 de Mayo, afirmó que
mantendrá el orden público mediante la acción de unas Fuerzas Armadas apolíticas que las sesiones de la
ANAC serían clausuradas y que la libertad de prensa sería restablecida. Así mismo, confirmó que las
elecciones presidenciales se realizarían en 1958 y se mantendrían cordiales relaciones con los países
amigos, garantizando así el cumplimiento de las obligaciones internacionales.

6.EL “PACTO DE SITGES”

Teniendo como presupuesto fundamental que la Junta Militar sólo ejercería funciones administrativas, la
elaboración de los instrumentos políticos, jurídicos y constitucionales para la nueva legalidad recayó en
los estamentos políticos y empresariales. Además, para asegurar que el nuevo orden se sustentara
efectivamente en el constituyente primario, es decir, en la “soberanía del pueblo”, el 9 de Julio de 1957,
mediante informe de José Antonio Montalvo, conservador y Carlos Lleras Restrepo, liberal, la Comisión
de Reajuste Institucional dictaminó la inexistencia de la ANAC ante el derecho constitucional y, por lo
tanto, la incompatibilidad de aquella con los propósitos y fines de la Junta Militar.

En un segundo paso se auspició un nuevo acuerdo político entre los partidos. Sus términos fueron
redactados por Alberto Lleras Camargo quien, al igual que con ocasión del entendimiento de Benidorm,
viajó a España a reunirse con el ex presidente Laureano Gómez. El resultado de este nuevo encuentro
histórico fue el “Pacto de Sitges”, el cual se firmó el 20 de Julio de 1957 en la ciudad homónima de
Catalunya, muy cerca de Barcelona. En este importante documento, se partió del criterio que los
colombianos necesitaban una política que produjera la paz, restableciendo la Constitución mediante el
ejercicio armónico” de un Gobierno controlado por los frenos de sus diversas ramas separadas” y
restituyendo el prestigio a las Fuerzas Armadas, “injustamente salpicadas por actos de quienes usurpaban
su representación”. A renglón seguido se estableció la paridad política para el órgano legislativo. Es decir,
ningún partido, liberal o conservador, podría tener mayoría en la Cámara de Representantes o en el Senado,
y las decisiones se tomarían por una mayoría calificada, superior a la mitad más uno de los miembros de
cada uno de estas corporaciones.
Además, para que hubiera un tiempo prudencial en el que las pasiones políticas se extinguieran, se acordó
que la duración del nuevo modelo político sería de 12 años, al cabo de los cuales podría volverse a la
contienda electoral civilizada por el predominio de uno u otro partido. Este mecanismo paritario se adoptó
también para la rama Ejecutiva, llamando a crear, para hacerlo efectivo, la carrera del servicio civil con el
objetivo de garantizar estabilidad a la burocracia estatal. Por último, para que las enmiendas
constitucionales mencionadas fueran aprobadas por el pueblo, se determinó que se convocaría a un
plebiscito nacional antes que terminara el año 1957.

7.INTENTOS DE GOLPE DE ESTADO.

Aunque la Junta Militar había cumplido a cabalidad las tareas que le habían sido encomendadas por las
clases dirigentes, no había logrado resolver, sin embargo el problema del”rojismo” en las filas de las
Fuerzas Armadas. De hecho, un importante sector del ejército consideraba irrespetuoso y humillante el
trato que los militares recibían por parte de los partidos tradicionales y de la prensa, en el proceso de
transición a un Gobierno civil. Además, veía con desconfianza los diferentes intentos de sectores civiles
por eliminar el fuero militar y, en particular, sentía herida su honra por las actividades de la Junta Militar
con respecto a Rojas Pinilla y a las nuevas relaciones con los civiles. También había discrepancias y
animadversiones personales entre los miembros de la Junta. Al parecer, la combinación de todos estos
factores y el ambiente político del momento, con la división entre laureanistas y ospinistas, debido a la
candidatura de Guillermo León Valencia (lo que amenazaba el proyecto de reconciliación bipartidista)
fomentó el espíritu conspirativo entre civiles y militares antes del plebiscito y antes de las elecciones
presidenciales y para el Congreso. En una de las conspiraciones estuvo comprometido el general
Alberto Duarte Blum, Ministro de Justicia de la Junta Militar, lo que motivó su destitución.

En la segunda, según rumores de la época, participó el brigadier general Luis Ernesto Ordóñez (otro
miembro de la junta), acusación que él mismo se encargó de negar. Y en la tercera, el brigadier general
Rafael Navas Pardo, también partícipe de la Junta, intentó asumir el poder.
La oportunidad para el sector “rojista” de hacer sentir su protesta se presentó el 2 de Mayo de 1958,
dos días antes de las elecciones presidenciales. El teniente coronel Hernando Forero Gómez, comandante
del batallón Número 1 de la Policía Militar de Bogotá, quien contaba con unos 500 hombres, intentó un
golpe de Estado, capturando a cuatro miembros de la Junta y, por unos minutos, al ya candidato liberal
Alberto Lleras Camargo. Al fracaso de la operación “Cobra”, como se la denominó, contribuyeron la
desorganización y la ausencia de apoyo de otras unidades militares. El alto oficial justificó su acción
aduciendo que las Fuerzas Armadas sufrían toda clase de humillaciones y que, para ellas, la honra valía
más que la vida.

8.EL “PACTO DE SAN CARLOS”.

Aunque se había avanzado mucho en el proceso de reconciliación bipartidista, sobre todo con la realización
del plebiscito, aún faltaba el ingrediente que haría realidad la concreción del nuevo modelo político: la
candidatura única liberal- conservadora para la presidencia de la República. Entre los distintos acuerdos que
se habían efectuado estaba el de apoyar el nombre del conservador Guillermo León Valencia como candidato
del “Frente Civil”, para que fuera el primer presidente del Frente Nacional, como pasó a llamarse
definitivamente este “Frente Civil”.

Sin embargo, aún quedaba en la memoria que Valencia y el sector ospinista del conservatismo, no sólo
habían apoyado el golpe de Estado contra Laureano Gómez, sino que habían colaborado activamente
con el Gobierno de Rojas Pinilla.
El ex presidente Laureano Gómez y el Siglo apodaban a estos conservadores los “trecejunistas”, en alusión al
golpe del 13 de Junio de 1957. De modo que al regreso del exilio español, el 6 de Octubre de 1957, Gómez
bloqueó la candidatura de Guillermo León Valencia, profundizando de esta manera la división conservadora y
colocando en riesgo la reconciliación bipartidista. Como no había forma de entendimiento, la Junta Militar
intervino como mediadora para lograr un acuerdo político. El 21 de Noviembre de 1957, fueron citados al
Palacio de San Carlos, sede del Gobierno, los directorios políticos del liberalismo y el conservatismo, la
comisión constituía por la Junta, e integrada por los ex presidentes de la República, y los miembros de la Junta
paritaria de juristas que había redactado el proyecto de reforma constitucional que sería presentado al
plebiscito nacional.

El acuerdo al que se llegó durante esa reunión se conoce como” Pacto de San Carlos”. En ese documento se
ratificaron los días de elecciones para el plebiscito y nuevo presidente. Pero se anticiparon las de Congreso,
convocándolas para antes de la elección presidencial. Además, en el artículo tercero, se acordó que el nombre
de Guillermo León Valencia debería ratificarse por parte del liberalismo y el conservatismo con presencia en
el nuevo Congreso. Eso significaba que la candidatura de Valencia se había “enredado” y que Laureano
Gómez se había anotado un éxito político.

La jugada política de Laureano Gómez consistió en haber convencido a los sectores políticos de hacer la
elección del Congreso antes de las elecciones para presidente, pues si en aquella el laureanismo resultaba
ganador, los seguidores de Valencia y los ospinistas tendrían que aceptar las propuestas por él estipuladas en
torno al problema de la candidatura presidencial. Además, con Laureano Gómez de ganador, no habría
ratificación conservadora en el nuevo Congreso de la candidatura de Valencia, Y, en efecto, las elecciones del
16 de Marzo de 1958 dieron el triunfo al sector laureanista del conservatismo.
9.LLERAS CAMARGO PRIMER PRESIDENTE DEL FRENTE NACIONAL.

Laureano Gómez le había anticipado a Alberto Lleras Camargo su idea de postularlo como candidato único
del bipartidismo para el primer período del Frente Nacional, estipulado para comenzar en 1958 y finalizar en
1962. Lleras Camargo declinó la oferta porque aceptar hubiera implicado un retroceso y habría constituido un
factor de división entre las colectividades. No obstante, el artículo tercero del “Pacto de San Carlos” abrió las
puertas a la revocatoria de la candidatura de Guillermo León Valencia y así lo veían los sectores políticos,
sobre todo el liberalismo.

En ese contexto de fragilidad política, fue la realización de las elecciones para Congreso la que aclaró
definitivamente el panorama. El laureanismo triunfó en 14 departamentos, el sector ospinista que apoyaba a
Valencia obtuvo mayoría en Antioquia y el alzatismo ganó en Santander. Esto se reflejó en la composición de
un Senado en el cual el laureanismo contó con 26 escaños, los ospinistas con 10 y el alzatismo con 4. Los
liberales por su parte, obtuvieron 40 curules. En la Cámara, la proporción era similar, con mayoría para los
laureanistas.

Con tales resultados, Laureano Gómez reordenó el ajedrez político que había trazado durante su exilio. El 30
de Marzo propuso como presidente del primer Gobierno del Frente Nacional a Alberto Lleras Camargo, lo que
fue aceptado inmediatamente por los liberales, quienes ya se sentían sin compromiso con la candidatura de
Guillermo León Valencia. Sin embargo, esta situación generó una viva polémica entre los dos partidos y fue
sólo hasta el 21 de Abril que la convención conservadora del sector laureanista acogió el nombre de Alberto
Lleras Camargo.

Entre tanto, una junta de congresistas conservadores alzatistas, a la que se sumaron disidentes laureanistas,
acogió la candidatura del ex ministro Jorge Leyva. Los ospinistas-valencistas decidieron que se marginarían
del debate electoral, aunque sin apoyar a Leyva. El 5 de Mayo se verificaron las elecciones presidenciales con
el resultado ya esperado. Alberto Lleras Camargo obtuvo 2´.361.301 votos y el candidato disidente Jorge
Leyva, 559.862. Colombia iniciaba así una nueva etapa que duraría más de un decenio: la del Frente Nacional.

BIBLIOGRAFÍA:

DONADÍO ALBERTO. Los Golpes Secretos de Rojas Pinilla. EN: El Espectador, 20 de Diciembre de 1992.

JARAMILLO OCAMPO, HERNÁN. Momentos Estelares de la Política Colombiana. Bogotá: Tercer Mundo
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JUNTA MILITAR DE GOBIERNO. Itinerario histórico. Bogotá: Secretaria General de la Junta. 1957.

SERPA HERAZO, JORGE. La Presidencia me cayó como una orden. Entrevista a Gabriel París en: Lecturas
Dominicales El tiempo, 6 de Octubre de 1996.

SILVA LUJAN GABRIEL. El origen del Frente Nacional y el Gobierno de la Junta Militar. Colombiana
Planeta, 1989.
ENCICLOPEDIA NUESTRA COLOMBIA. Fascículo 20. Impreso Por Prensa Moderna Impresoras S. A.
Cali-Colombia 2002.

COMPILACIONES DE HISTORIA POLÍTICA DE COLOMBIA.

CAPÍTULO IX.

PERÍODOS PRESIDENCIALES DEL FRENTE NACIONAL 1958- 1974.

TEMAS.

1.Alberto Lleras Camargo Primer Presidente Del Frente Nacional..1958-


1962.
2. Guillermo León Valencia. 1962-1966.
3.Carlos Lleras Restrepo 1966-1970.
4. Misael Pastrana Borrero. 1970-1974.
COMPILACIONES DE HISTORIA POLÍTICA DE COLOMBIA.

LOS GOBIERNOS DEL FRENTE NACIONAL 1958-1962.

ALBERTO LLERAS CAMARGO PRIMER PRESIDENTE DEL FRENTE NACIONAL.

TEMAS.

1.Alberto Lleras Camargo Presidente.


2.Se Prolonga El Frente Nacional.
3.El Movimiento Revolucionario Liberal. MRL.
4. Gobierno Y Fuerzas Armadas.
5. La Acción Cívica-Militar.
6.Ejército Y Política.
7.Estado De Sitio Y Reforma.
8.Pacificación Y Rehabilitación.
9.Las Autodefensas Campesinas.
10.El Movimiento Sindical.
11.Juicio A Rojas Pinilla Y Nacimiento De La ANAPO.
12. Coalición De Viejas Clases Políticas.
13.Pensamiento De Un Comandante Militar.
14.La Combinación De Todas Las Formas De Lucha.
15. La Ley Sobre reforma Social.
16. La Alianza Para El Progreso.
17. Obras Públicas.
18. Integración Regional.

INTEGRACIÓN FUE LA PALABRA CLAVE DEL PERÍODO QUE SE INICIÓ CON EL GOBIERNO DE
ALBERTO LLERAS CAMARGO. EL ACUERDO DE LOS DOS PARTIDOS POLÍTICOS
TRADICIONALES PARA SUCEDERSE EN EL PODER, LA BÚSQUEDA DE UNA APROXIMACIÓN A
LOS GOBIERNOS DE LA REGIÓN Y A LA ADMINISTRACIÓN POLÍTICA DE ESTADOS UNIDOS, Y
LAS LUCHAS DE GUERRILLEROS, EJÉRCITO Y AUTODEFENSAS, MARCARON ESTE PERÍODO.

Elegido como presidente con más de dos millones de votos, Alberto Lleras Camargo inició el Frente Nacional,
un modelo político excluyente y de poca participación democrática que se prolongó hasta 1974. La
administración de Lleras Camargo, creador y principal gestor del acuerdo bipartidista, dio respuesta ágil y
eficaz a algunos de los asuntos que unificaban al sector dirigente nacional, como la reforma al artículo 121 de
la Constitución de 1886 y la integración latinoamericana.

2.SE PROLONGA EL FRENTE NACIONAL.

Entre las inmediatas tareas a realizar por parte del nuevo Gobierno estaba la de consolidar el gobierno civil
bipartidista. El plebiscito de 1957 había determinado que los partidos se alternarían el poder durante doce años
consecutivos, y los acuerdos entre las directivas políticas especificaron que se comenzaría eligiendo a un
conservador. Pero la lucha política entre las fracciones rivales al interior del conservatismo obligó a modificar
tales decisiones y se impuso un nuevo pacto, con el que los partidos se vieron obligados a elegir a un liberal
para inaugurar el ciclo alternado de los gobiernos civiles.

En consecuencia, uno de los mecanismos para avanzar en la consolidación del Gobierno Civil fue el de
prolongar el modelo político del Frente Nacional. En tanto que los liberales gobernarían ocho años y los
conservadores cuatro, las directivas partidistas consideraron que, si de paridad y alternación se trataba, lo más
confiable y políticamente correcto sería incrementar en cuatro años el período del Gobierno Civil.

Por esta razón, mediante el Acto Legislativo número 1 del 15 de Septiembre de 1959, el Congreso decretó
que, a partir de 1962 y hasta 1974, el cargo de presidente se ejercería alternadamente por liberales y
conservadores, comenzando con un miembro del Partido Conservador. También se decretó, en la más
controvertida de todas las decisiones tomadas, que la elección de un presidente que no perteneciera al
liberalismo o al conservatismo, sería considerada nula. De esta forma se consolidó la unión bipartidista.

3.EL MOVIMIENTO REVOLUCIONARIO LIBERAL. “MRL”.

Esta decisión, así como el modelo político en sí mismo, era excluyente y recortaba el derecho democrático de
la mayoría del pueblo colombiano de elegir caminos políticos diferentes a los ofrecidos por los partidos
tradicionales. Esto fue lo que, desde comienzo de 1958, empezó a criticar al Frente Nacional la oposición
liberal encabezada por Alfonso López Michelsen, hijo del ex presidente Alfonso López Pumarejo, quien para
tal fin fundó el Movimiento Revolucionario Liberal, MRL. Otros grupos de oposición, algunos armados, que
surgieron para combatir al Frente Nacional fueron: el Movimiento Obrero Estudiantil Campesino, MOEC, en
1960; el Frente Unido De Acción Revolucionaria, FUAR, en 1962; y el Ejército Revolucionario de Colombia,
ERC, en 1961; todos ellos de vida efímera.

4.GOBIERNO Y FUERZAS ARMADAS.

Otra de las inaplazables tareas en la búsqueda de la consolidación del Gobierno Civil fue la de establecer de
manera rigurosa los límites de acción y las funciones profesionales de las Fuerzas Armadas, seriamente
alterados durante el Gobierno de Gustavo Rojas Pinilla.

El presidente Lleras Camargo había dado ya un primer paso en tal dirección al pronunciar un famoso discurso
en el Teatro Patria de Bogotá, el 9 de Mayo de 1958. Allí manifestó que hacían parte del profesionalismo
militar la no deliberación política y el sometimiento al poder civil y al Estado, y que debía terminarse con la
subordinación de esta institución a los partidos políticos liberal y conservador. Esto último se acordó
igualmente para la Policía Nacional.

De forma paralela el Brigadier general Alberto Ruiz Novoa, quien fue nombrado Comandante del Ejército en
1959, desarrolló idéntica labor pedagógica y política al interior de las Fuerzas Armadas, a partir de una
orientación sociológica y desarrollista. No sólo recordó a la alta oficialidad cuál era la misión clásica del
estamento militar (defensa de la nación, guarda de la soberanía y sostenimiento de las instituciones patrias)
sino que colocó las bases de una doctrina de guerra y alertó a la institución militar sobre la necesidad de
adaptar su sistema de lucha lo más pronto posible a la modalidad guerrillera.
Entre las medidas relativas a la evolución de la institución castrense en estos años, así como la relación entre
militares y sociedad, debe mencionarse el Decretó 0256 de 1960, que estableció el Consejo Superior de la
Defensa Nacional con el fin de asesorar al presidente en torno a la defensa; el Decreto 1705 de 1961, que
reorganizó al Ministerio de Guerra con la finalidad de fortalecer los vínculos entre militares y civiles para los
asuntos de seguridad y defensa nacionales; y la Ley 141 de 1961, que convirtió en legislación permanente el
Código de Justicia Penal Militar, entre cuyas competencias estaba el juzgamiento de los delitos civiles por
Consejos Verbales de Guerra, Así mismo, fueron creadas las Tablas de Organización y Equipo. TOE, que
establecían la cantidad de hombres y dotación de equipo requeridas tanto en la paz como en la guerra.

5.LA ACCIÓN CÍVICA- MILITAR.

Bajo la administración Lleras Camargo, y con la participación de la United States Army Misión, se desarrolló
el programa de lo que hasta hoy se conoce como la “acción cívica-militar. Durante ese período, el comando
del ejército implementó un programa paralelo de instrucción común a todas las armas, cuyo énfasis era el
entrenamiento en la guerra de guerrillas del cual surgieron las compañías contraguerrilleras Flecha y Arpón,
cuyo antecedente inmediato había sido la Escuela de Lanceros, creada en 1955 durante el Gobierno de Rojas
Pinilla.

Ambos programas partían de una concepción: la guerrilla era el resultado de una situación y no su origen, de
allí la importancia de las acciones cívica-militares, es decir, la combinación de medidas estatales y militares
para frenar la expansión insurgente con el apoyo de la población civil.

6.EJÉRCITO Y POLÍTICA.

La política es el arte de la controversia, por excelencia. La milicia, el de la disciplina. Cuando las Fuerzas
Armadas entran a la política lo primero que se quebranta es su unidad, porque se abre la controversia en sus
filas. El mantenerlas apartadas de la deliberación pública no es capricho de la Constitución, sino una
necesidad de su función. Si entran a deliberar entran armadas. No hay mucho peligro en las controversias
civiles, cuando la gente está desarmada. Pero si alguien tiene (…) una ametralladora, un fusil, una compañía
(…) se volverá más violento (…). Por eso las Fuerzas Armadas no deben deliberar, no deben ser deliberantes
en política. Porque han sido creadas por toda la Nación, porque la Nación entera (…) les ha dado las armas
(…) y todo ello con una condición: la de que no entren con todo su peso y su fuerza a caer sobre unos
ciudadanos inocentes, por cuenta de los otros (…) Las Fuerzas Armadas no pueden tener partido”.
DISCURSO de Alberto Lleras Camargo en el teatro Patria de Bogotá, el 9 de Mayo de 1958.

7.ESTADO DE SITIO Y REFORMA.

Paralelamente a las medidas mencionadas, el Gobierno de Lleras Camargo orientó su atención hacia uno de
los asuntos enfatizados por las directivas de los partidos durante su lucha contra el Gobierno de Gustavo Rojas
Pinilla: el perjuicio causado a la democracia mediante el manejo personal y autoritario de los problemas del
Estado. Debe recordarse que el antiguo Frente Civil opinaba que un hecho como el que el país hubiera
permanecido en estado de sitio desde Noviembre de 1949 y que el congreso estuviera clausurado y sus
funciones fueran desempeñadas por una Asamblea Nacional Constituyente, que respondía a los intereses
políticos del estrecho círculo gobernante de Gustavo Rojas Pinilla, impedía ejercer el indispensable control
político, civil y democrático sobre el órgano ejecutivo.
La reforma Constitucional al respecto era, en consecuencia, una necesidad. El artículo 121 de la Constitución
señalaba que en los casos de guerra exterior o conmoción interna, el presidente podría, previa audiencia del
Consejo de Estado y con la firma de todos los ministros, declarar turbado el orden público y proceder a decretar
el estado de sitio en parte o en toda la República de Colombia. Así quedaba investido de las facultades legales
que le otorgaban las leyes para reprimir todos aquellos actos que se consideraran atentatorios contra la
estabilidad institucional, o con base en el llamado Derecho de Gentes, para defender los derechos de la nación.

Mediante el Acto Legislativo Número 1 del 10 de Diciembre de 1960, reformatorio del artículo 121, el
congreso determinó que el presidente no podría ejercer las facultades que le confería dicho artículo, sin previa
convocatoria del órgano legislativo, en el mismo decreto en que se declaraba turbado el orden público y en
estado de sitio parte o toda la nación. De esta manera se frenaba un uso indebido de los conflictos por parte de
un primer mandatario. La convocatoria tendría que ser para los diez días siguientes, y si el presidente no lo
hiciere, el congreso se reuniría por derecho propio. También se señaló que, aún bajo estado de sitio, el congreso
permanecería en sesiones.

8.PACIFICACIÓN Y REHABILITACIÓN.

El Gobierno de Lleras Camargo no consiguió eliminar la violencia, a la cual, entre 1958 y 1965, se sumó el
fenómeno del bandolerismo político. En 1964, más de cien bandas armadas actuaban en un contexto local y
contaban con el apoyo de las comunidades rurales y de los gamonales; en parte, su surgimiento expresaba tanto
el rechazo a los acuerdos de paz entre los liberales y los conservadores como a la amnistía de 1958. Pero el
bandolerismo era sólo una de las facetas de la Violencia a la que el Gobierno quiso enfrentar con una política
diferente a la de anteriores administraciones, es decir, con persuasión y conciliación antes que represión. Sin
embargo, esto no impidió que durante el cuatrienio de Lleras Camargo el estado de sitio se mantuviera durante
tres años, cuatro meses y 23 días. Para persuadir y conciliar, el gobierno creó el 3 de Septiembre de 1953, la
Comisión Especial de Rehabilitación de las Zonas Afectadas por la Violencia, cuya prioridad era preparar y
ejecutar un plan de rehabilitación para los departamentos de Tolima, Valle, Caldas, Cauca, y Huila, los que
evidenciaban más deterioro comunitario. Infortunadamente, ni este organismo ni la Comisión Nacional
Investigadora de las Causas de la Violencia, o la Comisión de Paz, lograron implementar una política efectiva
de rehabilitación o un plan para resolver el problema agrario. Sus funciones cesaron en 1960.

De otra parte el Gobierno decretó una amnistía para aquellos delitos que consideraba políticos. El Decreto 0328
del 28 de Noviembre de 1958 estableció que los particulares, funcionarios públicos, militares, grupos
paramilitares y guerrilleros (“grupos organizados bajo la dependencia de jefes” ) que hubiesen cometido delitos
políticos antes del 15 de Octubre del mismo año en los departamentos de Caldas, Valle, Tolima, Huila y Cauca
podrían solicitar al gobierno la suspensión de la acción penal contra ellos si aceptaban someterse a la
Constitución y a las leyes.

Con la amnistía se perseguía un doble propósito: legitimar la lucha armada contra el Gobierno de Rojas Pinilla
y condenar, en nombre del Frente Nacional, la continuidad de esa misma lucha. A pesar de no ser tanto una
amnistía real conciliatoria, sino más bien una” suspensión de la acción penal”. Lleras Camargo aceptó los
argumentos de los partidarios de una política de confrontación armada y el 25 de Mayo de 1959 determinó que,
a partir de esa fecha, no se admitirían más solicitudes de suspensión.

9.LAS AUTODEFENSAS CAMPESINAS.


Ante la política de rehabilitación adelantada por el Gobierno, cabe destacar que desde el 2 de Septiembre de
1958, en desarrollo de la estrategia adelantada por el Partido comunista de Colombia en las elecciones
presidenciales de Mayo del mismo año (en las que llamaron a votar por Lleras Camargo con el argumento de
que así se contribuía a la restauración democrática) la guerrilla manifestó que apoyaría el programa de
pacificación presidencial y que continuaría en adelante con la lucha armada.

Esta posición política tiene su explicación en las posturas adoptadas por el movimiento comunista internacional
de fines de la década del cincuenta, ya que el XX Congreso del Partido Comunista Soviético aprobó en 1956 la
tesis del tránsito pacífico al socialismo, declaración a la cual se adhirió el Partido Comunista de Colombia en
1957. La guerrilla en consecuencia, fue desmovilizada y el PCC decidió que ella se convertiría en movimiento
agrario para estimular la colonización, organizar sindicatos obreros y desarrollar otras actividades legales en el
campo, pero sin entregar las armas.

No obstante, esta política varió cuando el líder comunista Jacobo Prías Alape fue asesinado el 11 de enero de
1960. En el segundo semestre de ese año, tanto el movimiento agrario como el Partido Comunista de Colombia
pasaron a preparar grupos de autodefensa ( Primer Congreso Nacional Agrario Y conferencia del Partido
Comunista en la zona de Marquetalia ). En junio de 1961, el IX Congreso Comunista aprobó la tesis de la
“combinación de todas las formas de lucha”, incluyendo la armada.

10.EL MOVIMIENTO SINDICAL.

El período que se abrió en Colombia con la inauguración del Frente Nacional fue de reactivación de las
movilizaciones de los trabajadores sindicalizados. Así mismo, fue de división y de generación de un
sindicalismo llamado” independiente”, es decir, que actuaba por fuera de las dos centrales principales, la UTC y
la CTC, y además bajo la influencia política del Partido Comunista de Colombia o de otras organizaciones de
izquierda, de filiación marxista. En el contexto del Gobierno de Lleras Camargo, el VII Congreso de la UTC,
realizado en Bogotá, en Septiembre de 1958, acogió una resolución principal en la que se lanzaba una campaña
nacional contra la influencia comunista.

Con una orientación similar, el XII Congreso de la CTC, celebrado en Cartagena en Diciembre de 1960,
promovió una significativa división que dejó por fuera a 227 delegados, representantes de 105 organizaciones,
influidas por los comunistas o que expresaban una orientación ideológica marxista. Estas últimas procedieron a
conformar, en 1961, el Comité de Unidad de Acción y Solidaridad sindical, CUAS, que tuvo como objetivo
principal la creación de una nueva central sindical que, finalmente, se concretó.

De otro lado y sin mencionar las numerosas huelgas, tomas de fábricas, manifestaciones nacionales de protesta
y marchas realizadas durante el Gobierno de Lleras Camargo, buena parte de las acciones de los trabajadores
urbanos se dirigieron a confrontar empresas de origen norteamericano establecidas en el país. Tal fue el caso de
las luchas contra el alza del transporte, al comenzar 1959, impuesta por las compañías petroleras
norteamericanas, que culminaron con la renuncia de dos ministros; la huelga de 1.600 mineros de la Frontino
Gold Compañy. En Segovia, Antioquia; y la declaración sobre Nacionalización del Petróleo, promulgada por el
Segundo Congreso de los Trabajadores Petroleros, en Enero de 1960.

11.JUICIO A ROJAS PINILLA Y NACIMIENTO DE LA ANAPO.


El temprano deterioro del Frente Nacional hizo que sus inspiradores e ideólogos hicieran del gobierno de Rojas
Pinilla el nacimiento de todos los males de la República y las causas del fracaso. El ex presidente fue llevado a
juicio ante el Senado (23 de Febrero a 18 de Marzo de 1959) y declarado indigno por mala conducta en el
ejercicio del poder, condenado a la pérdida perpetua de sus derechos civiles y políticos, quedando en
interdicción de derechos y funciones públicas y privado de la libertad de elegir y ser elegido, del ejercicio
de cualquier otro derecho político, función pública u oficial de los grados militares, de todo pensión,
jubilación o sueldo de retiro de carácter oficial, (…) A diferencia de lo que esperaba el Gobierno, la medida
fortaleció la imagen que Rojas Pinilla había empezado a fabricar desde sus años de presidente.(…) Con un
puñado de hombres- expulsados, como él, de la política, fundó el 23 de Abril de 1961 una sugestiva
agrupación política (…) la Alianza Nacional Popular, ANAPO (…)César Augusto Ayala Diago.

12.COALICIÓN DE VIEJAS CLASES POLÍTICAS.

“ SE abre camino la teoría de que el Frente Nacional es solamente un partido y una hegemonía tan excluyente
como lo fueron los partidos en el pasado inmediato, no existe para mí la sombra de una duda de que, con el
tiempo, acabará este partido, coalición de las nuevas clases políticas, del capitalismo y de la Iglesia, por
construir una camarilla odiosa, atrincherada detrás de disposiciones constitucionales irreformables, que
permitirán el amistoso reparto del presupuesto al amparo de la paridad administrativa, legislativa y judicial, y la
presidencia de la República no podrá salir nunca de manos de la misma coalición frentecivilista, unas veces con
el nombre de un presidente conservador, otras con el nombre de un liberal, pro sin que nunca llegue la tan
cacareada alternación para alguien que esté en desacuerdo con el Frente en cualquiera de los partidos, porque
la tenaza siempre se encargará de triturarlo. Paradójicamente, aquello que se proclamaba como una gran
conquista democrática(…) desaparecerá con la consagración del Frente Nacional como otra fracción…”
Alfonso López Michelsen, en tiempos del MRL.

13.PENSAMIENTO DE UN COMANDANTE MILITAR.

Al poco tiempo de su nombramiento como Comandante del Ejército en 1960, el brigadier general Alberto Ruiz
Novoa le hizo llegar al presidente Alberto Lleras Camargo un escrito” en donde concluía claramente que la
violencia no era una cosa misteriosa, sino que ella tenía causas de tipo político, social y económico, y que
además los políticos eran sus verdaderos autores quienes incitaban la gente a la violencia y que mientras no se
acabara esa manera de hacer política en Colombia no se podría pacificar al país porque las Fuerzas Armadas
estaban convertidas en una especie de cuerpo de bomberos que apagaba incendios para que los políticos los
volvieran a encender”.
Entrevista a Alberto Ruiz Novoa, Bogotá, 19 de Agosto de 1992.

14..LA COMBINACIÓN DE TODAS LAS FORMAS DE LUCHA.

En junio de 1961 y en plena efervescencia sindical y obrera, se celebró el IX Congreso del Partido Comunista
de Colombia. En su acta final se aprobó la famosa resolución de la combinación de todas las formas de lucha,
que daría fundamento a las acciones bélicas que realizaron en los años siguientes las Fuerzas Armadas
Revolucionarias de Colombia, FARC (creadas en 1966). El ELN, las autodefensas de carácter campesino e
ideología comunista, también quedaban justificadas:” la revolución puede avanzar un trecho por la vía pacífica.
Pero si las clases dominantes obligan a ello, por medio de la violencia y la persecución sistemática contra el
pueblo, éste puede verse obligado a tomar la vía de la lucha armada, como forma principal, aunque no única, en
otro período. La vía revolucionaria en Colombia puede llegar a ser una combinación de todas las formas
de lucha”.

15.LA LEY SOBRE REFORMA SOCIAL.

En consideración a la nueva realidad continental que impuso el triunfo de la Revolución cubana (aunque
también debido a la presión ejercida por la intensa movilización campesina en todo el país, exigiendo
tierras y una política agraria específica de beneficio social), el Gobierno de Alberto Lleras Camargo
decidió aprobar la Ley 135 sobre reforma agraria, del 23 de Noviembre de 1961, después de superar
los agitados debates y conciliar los variados intereses de los gremios económicos, los terratenientes, los
partidos, y además considerar las sugerencias de las corrientes políticas de oposición, como el MRL y los
seguidores del líder conservador, de inclinación derechista, Gilberto Alzate Avendaño.

Los puntos básicos de la Ley 135 fueron: reforma de la estructura social agraria por medio de instrumentos
encaminados a eliminar y prevenir la concentración indebida a tierra o su fraccionamiento antieconómico;
dotación de tierras a quienes se encargarían directamente de su explotación; incremento de la producción
agrícola y ganadera y de la productividad de las explotaciones con la introducción de técnicas orientadas
para tal fin; concesión de créditos campesinos y facilidad de asistencia técnica; explotación adecuada de las
tierras incultas o subutilizadas y sus recursos naturales; reconstrucción de las unidades de explotación en
zonas de minifundio; organización de mercados; mejoramiento de las condiciones para acceder a la
atención sobre la salud, la seguridad social, el almacenamiento y conservación de los productos; fomento
adecuado de las cooperativas; y aseguramiento de la defensa y mejoramiento constante de las fuentes y
frutos del trabajo. Para administrar y dirigir esta reforma, mediante la Ley 135 se creó El Instituto
Colombiano de la Reforma Agraria, Incora, y un organismo de carácter consultivo, el Consejo Agrario.

16.LA ALIANZA PARA EL PROGRESO.

El programa norteamericano para el continente, conocido como Alianza para el Progreso, aprobado por los
gobiernos del área el 17 de Agosto de 1961, era una reacción frente a los hechos de expropiaciones,
reforma agraria radical y evolución hacia una economía planificada de corte socialista, presentados en el
contexto de la revolución cubana, que había triunfado al despuntar el 1 de Enero de 1959. Los Estados
Unidos se comprometieron a entregar US$ 20 mil millones en un período de diez años, para impulsar y
fortalecer el desarrollo socio-económico latinoamericano y evitar así que se presentaran revoluciones como
la sucedida en Cuba.

Para el caso de Colombia, los principales objetivos de la Alianza para el Progreso fueron:
1) Ayudar en la solución del problema de la balanza de pagos.
2) Fortalecer y diversificar la producción agrícola, sobre todo para disminuir la dependencia de las
exportaciones de café.
3) Mejorar la nutrición.
4) Modernizar el sistema de educación.
5) Entre 1961 y 1962, la Agencia para el Desarrollo Internacional entregó US$ 12 millones para la
construcción de 18 mil casas y edificios de apartamentos en las ciudades del país y US$ 8 millones
destinados a la Caja Agraria, la que otorgaría créditos para los campesinos y pequeños productores.
En total, entre 1961 y 1965, Colombia recibió más de US$ 33 millones en forma de préstamos y
ayuda por parte de los Estados Unidos y de distintos organismos internacionales.
LOS CUERPOS DE PAZ.

Otra iniciativa que Colombia respaldó en procura del desarrollo económico, fue la del establecimiento de
los Cuerpos de Paz, es decir, el punto 10 de la Alianza para el Progreso, cuya administración estaba en
manos de la Cooperativa Americana de Remesas al Exterior, CARE, de los Estados Unidos. La entidad
colombiana encargada de facilitar la labor de aquellos fue la División Nacional de Acción Comunal, bajo la
dirección del Ministerio de Gobierno. También apoyaron ese trabajo los ministerios de Educación, Salud y
Agricultura, la Federación Nacional de Cafeteros y la Caja Agraria. Los Cuerpos de Paz trabajaron en
Colombia con base en:
1) La explotación interna de fincas.
2) La construcción de casas populares.
3) La planificación y construcción de caminos.

A mediados de la década del sesenta, el número de sus miembros en Colombia era de unos 700. En cuanto
a la donación norteamericana, en 1962 fue de US$ 1.3 millones; en 1963 de US$ 2.8 millones; en 1964 de
US$ 2.8 y en 1965 de US$ 3 millones.

17.OBRAS PÚBLICAS.

Durante la administración de Alberto Lleras Camargo se destacaron la inauguración del Ferrocarril del
Atlántico (proyecto que arrancó durante el Gobierno de Mariano Ospina Pérez), del Centro Administrativo
Nacional , CAN, del Aeropuerto Internacional El Dorado, en Bogotá (obras iniciadas bajo el mandato del
general Rojas Pinilla) y de la Central Hidroeléctrica del Chicoral, en Tolima. A través del Instituto de
Crédito Territorial,, se gestionó también la construcción de miles de viviendas populares, iniciándose la
Ciudad de Techo, en el sur de Bogotá, inaugurada en 1961 y que poco tiempo después sería conocida como
Ciudad Kennedy.

18..INTEGRACIÓN REGIONAL.

En materia de integración económica regional, el presidente Lleras Camargo facilitó el ingreso de


Colombia a la Asociación Latinoamericana de Libre Comercio, Alalc, que había sido creada el 18 de
Febrero de 1960, mediante el Tratado de Montevideo, por iniciativa de Argentina, Chile, Paraguay, Perú,
Brasil y México. La instrumentación de este acuerdo reposaba básicamente en un proceso de negociación
de rebajas de aranceles contenidos en dos tipos de listas de bienes, comunes y nacionales, que al cabo del
período estrictamente indicado deberían eliminarse en su totalidad. Con el tiempo se integraron también
ecuador y Bolivia.

El 2 de Agosto de 1961, Colombia y Bolivia suscribieron un convenio de cooperación económica,


comercial y técnica, vigente hasta hoy; y el 23 de Julio de 1962 se suscribió un convenio general para
ayuda económica, técnica, y afín entre Colombia y los Estados Unidos de América. Todo ello, aparte de los
acuerdos bilaterales que suscribió con otros países del orbe y de los convenios para conciliar temas
específicos como los recursos naturales, la propiedad privada y la complementación económica. La experiencia de
Lleras Camargo como secretario general de la OEA fue fundamental en ellos.
BIBLIOGRAFÍA:

CAICEDO, EDGAR. Historia de las luchas sindicales en Colombia. Bogotá: Ediciones CEIS, 1982.

CASTRO, JAIME (COMPILADOR) Constitución política de Colombia. Bogotá: fundación Friedrich Neumann-Editorial Oveja
Negra, 1982.

RAMSEY, RUSSELL. Guerrilleros y Soldados. Bogotá: Ediciones Tercer Mundo, 1981.

RANDALL STEPHEN, Aliados y Distantes. Historia de las relaciones entre Colombia y Estados Unidos. Desde la
Independencia hasta la guerra contra las drogas. Bogotá: Ediciones Tercer Mundo- Ediciones Uniandes, CEI, 1992.

SÁNCHEZ GÓMEZ GONZALO. Rehabilitación y violencia bajo el Frente Nacional. EN: Análisis Político número 4, Bogotá:
Instituto de Estudios Políticos y Relaciones Internacionales, Universidad Nacional de Colombia, Mayo- Agosto de 1998.

COMPILACIONES DE HISTORIA POLÍTICA DE COLOMBIA.

LOS GOBIERNOS DEL FRENTE NACIONAL 1962. 1966.

GUILLERMO LEÓN VALENCIA.

TEMAS.

1.Guillermo León valencia Presidente.


2. La Crísis económica.
3.LA CTSC Y La Protesta Social.
4.Las Repúblicas Independientes.
5.El Plan Lazo.
6.El Surgimiento De Las FARC.
7.Ls Nuevas Guerrillas.
8. EL Cura Guerrillero Y El Frente Unido.
9.El General Alberto Ruiz Novoa Y La Crísis Militar.
10 El Frente De Transformación.

EL SEGUNDO CUATRENIO DEL FRENTE NACIONAL, BAJO LA PRESIDENCIA DE GUILLERMO


LEÓN VALENCIA, SE CARACTERIZÓ POR LA CRISIS ECONÓMICA, LAS HUELGAS
SINDICALES, LAS OPERACIONES CÍVICO-MILITARES EN LAS ÁREAS RURALES, CUYA CIMA
SE ALCANZÓ CON EL PLAN LAZO, Y LA PROTESTA CIUDADANA CONTRA LO QUE SE
DENOMINÓ”PLAN DE HAMBRE”.

En Marzo y en Mayo de 1962, el país asistió a dos jornadas electorales en las que el rasgo sobresaliente
fue el avance de la oposición al esquema paritario y de alternación que las directivas bipartidistas y el
plebiscito de 1957 habían instaurado como forma de control social. Una vía de apaciguamiento de las
pasiones políticas y mecanismos establecido para eliminar la participación de las Fuerzas Armadas en
política y la sombra militar de Rojas Pinilla.

En las elecciones celebradas el 18 de Marzo para renovar cuerpos colegiados, los candidatos bipartidistas
ganaron ampliamente. El oficialismo liberal obtuvo 1’.081.103 votos, mientras que el Movimiento
Revolucionario Liberal, recibió 601.926. El sector ospinista del conservatismo conquistó 794.688 votos y
el laureanismo, cerrado adversario de ospinistas y valencistas, 487.733. La Alianza Nacional Popular,
Anapo , que participaba por primera vez en los comicios contabilizó 115.587 votos. Los candidatos de
estos grupos aparecerían como disidencias del bipartidismo, ya que por los acuerdos no estaba permitido
que partidos distintos del Liberal y el Conservador participaran en las elecciones.

Para la jornada del 6 de Mayo, en la que se elegiría como presidente a un candidato ya aprobado por las
autoridades liberales y conservadoras, Guillermo León Valencia, conservador y representante oficialista del
Frente Nacional, recibió un total de 1’.639.081 votos, Jorge Leyva, candidato del conservatismo
laureanista, apenas llegó a los 308.992 votos. El MRL, incrementó su votación con respecto a Marzo y
obtuvo 625.630. Por solicitud de las directivas liberales frentenacionalistas, la autoridad electoral declaró
inválidos estos votos. En cuanto a la Anapo, el ex presidente Gustavo Rojas Pinilla obtuvo 54.562, cerca de
la mitad de lo conquistado en Marzo.

2.LA CRISIS ECONÓMICA.

Guillermo León Valencia heredó del Gobierno de Lleras Camargo buena parte de la crisis económica que
caracterizó ese período y a la cual se juntó la caída inusitada de los precios internacionales del café. Para
enfrentar la situación, el Gobierno de Valencia acudió al Fondo Monetario Internacional Nacional, FMI,
con el fin de obtener los créditos necesarios. Sin, embargo, esta entidad exigió devaluar la moneda nacional
frente al dólar para poder entregar los recursos solicitados. En este contexto general se presentaron las
bruscas devaluaciones de 1965. La primera no logró los objetivos que perseguía y por el contrario disparó
la inflación del 6% alcanzado en 1962, al 35%, en 1963. La devaluación del 50% decretada en 1965 tuvo
mejores resultados económicos, pues los precios internos se incrementaron en un 17%.

Ante estos resultados, en Septiembre de 1965, el Gobierno de Valencia recurrió al Estado de Sitio para
promulgar el llamado “Plan Vallejo”. Éste pretendía impulsar una utilización más eficaz de las divisas,
aumentar los recursos del Estado, estimular el ahorro y la construcción de vivienda, y promover la
inversión en las sociedades anónimas, mediante la liberación del pago de impuestos de las utilidades. De
otro lado, el Gobierno consideró necesario dar vía libre a entidades (algunas de ellas ya creadas
anteriormente) que respaldaran y fortalecieran sus medidas económicas. Éstas fueron: La junta Monetaria,
el Consejo Nacional de Política Económica y Social, el Departamento Nacional de Planeación, el Consejo
Nacional Consultivo para Asuntos Económicos, la Dirección Nacional de Valorización, la Dirección
Nacional de Empleo y Recursos Humanos y las Inspecciones de Asuntos Campesinos.

3.LA CTSC Y LA PROTESTA SOCIAL.

Desde finales de 1962 las luchas sindicales y populares, entre las que se destacaron las de los trabajadores
petroleros y los maestros de primaria, tenían como objetivo echar atrás distintas medidas gubernamentales,
en especial el plan de impuestos al consumo y el alza de la gasolina. La protesta tuvo un desenlace trágico
el 23 de febrero de 1963, durante la huelga de Cementos El Cairo, en Antioquia, cuando en el sitio Santa
Bárbara resultaron muertos 13 trabajadores.

A partir de Mayo de 1965, la protesta combatió las distintas medidas proferidas bajo la legislación de
Estado de Sitio, como la ampliación de la jurisdicción militar y la convocatoria de consejos verbales de
guerra para juzgar a los civiles; la prohibición de las manifestaciones públicas y la censura de prensa. Pese
a la intensidad de la acción gubernamental con el fin de frenar la movilización sindical (como la
posibilidad de despedir sin justa causa, la creación de los tribunales de arbitramento y el despido de 30 mil
trabajadores en 1964), desde 1963 se conoció un auge nacional de las luchas sindicales, que se extendió
ampliamente hasta finales de 1965.

Entre tanto, como una política de respaldo a las numerosas huelgas, paros y protestas que ni la UTC ni la
CTC habían querido apoyar, distintas iniciativas sindicales y la acción del Comité de Unidad de Acción y
Solidaridad Sindical, CUASS, llevaron a la creación, el 1 de Mayo de 1964, de una nueva central sindical:
la Confederación Sindical de Trabajadores de Colombia, CSTC.
Participaron del congreso de fundación 246 delegados, representantes de unos 200 mil trabajadores de
diferentes ramas de la economía y la integraron las federaciones departamentales y de industria de
Antioquia, Valle, Santander, Tolima, Norte de Santander, Caldas y Cundinamarca, así como las dos
agrupaciones más fuertes: La Federación Nacional de Trabajadores de la Construcción, Cemento y
Materiales de Construcción, Fenaltraconcem, y la Federación de Trabajadores de la Industria del Petróleo,
Fedepetrol.

4.LAS REPÚBLICAS INDEPENDIENTES.

En 1961, el Senador Álvaro Gómez Hurtado difundió la idea que en Colombia existían otros estados,
llamados por él “repúblicas independientes”, en los cuales los guerrilleros imponían su autoridad,
delinquían sin castigo alguno y escapaban a la soberanía nacional. Entre éstas se encontraban las zonas de
Marquetalia, Guayabero, Sumapaz, la región del Ariari y la Intendencia del Vichada. Además, Riochiquito,
con 80 mil hectáreas pobladas, en su mayoría, por indígenas paeces y en donde se refugiaban, huyendo de
la acción del ejército, los guerrilleros comunistas (provenientes del Comando de El Davis, organizado en
Chaparral contra el conservatismo violento), Jacobo Prías Alape, Manuel Marulanda Vélez, Ciro Trujillo,
Jairo Gutiérrez y Jaime Guaracas, entre otros. Y también El Pato, en donde se llegó a contar con una
autodefensa que agrupaba a más de 300 hombres.

Lo que allí existía, en realidad eran movimientos agrarios bajo influencia comunista. Las áreas controladas
por ex guerrilleros comunistas, virtualmente inexistentes para el Estado, eran las de Sumapaz y El Pato,
en la Cordillera Oriental. Marquetalia y Riochiquito, en la Cordillera Central, y el Ariari, en los Llanos
Orientales. En las otras zonas predominaban el sindicalismo agrario y las ligas campesinas, ambas bajo
influencia comunista: Natagaima, Purificación, Chaparral y Rioblanco, en Tolima, Yacopí y Viotá, en
Cundinamarca; Montevideo, Puerto Wilches y la línea del ferrocarril de Bucaramanga, en Santander.

5.EL PLAN LAZO.

Con el fin de combatir el fenómeno guerrillero y el bandolerismo desatado por los enfrentamientos
políticos se diseñó y puso en marcha el llamado “Plan Lazo”, denominado así por el ministro de Guerra,
general Alberto Ruiz Novoa. En su elaboración participaron el Estado Mayor del Ejército, el propio general
Ruiz Novoa y otros altos oficiales. En la historia de Colombia, esta ha sido la única tentativa de proyecto
estratégico militar que ha tenido alcances duraderos. La operación logística del “Plan Lazo” se dividió en
cinco fases.:
1) Las acciones preparatorias.
2) La iniciación.
3) La ofensiva.
4) La destrucción de las cuadrillas.
5) La reconstrucción.

La primera fase incluía las acciones cívico- militares, es decir, el acercamiento a la población civil; la
segunda, la creación y entrenamiento de las unidades civiles de autodefensas; y en la quinta, las
autodefensas se mantendrían, aunque el armamento se retendría para su eventual empleo en siniestros
naturales, programas de acción civil o acción comunal y emergencias militares.

En cuanto a sus efectos, en el primer año (de acuerdo con la evaluación del general Ruiz Novoa), en estas
zonas de violencia se había empleado el 70% de los efectivos del ejército, con 145 bases de patrullaje y 160
puestos militares. En relación con las acciones cívicas- militares, se realizaron 239 en varias regiones, con
la ayuda del Programa de Asistencia estadounidense, y se construyeron 263 kilómetros de carreteras, 85
caminos de penetración y algunos puentes.

Entre 1963 y 1965 fueron dados de baja los últimos bandoleros políticos:” Chispas”, Desquite”, “Avenegra
II” Capitán Ceniza”, Pedro Bricos”, “Tarzán”, “Joselito”, “La gata”, “Melco”, “Sangrenegra”, y Efraín
González Téllez, este último convertido en una leyenda viviente entre la población de Boyacá y
Cundinamarca debido a sus espectaculares golpes. Así, muertos sus cabecillas, las cuadrillas de
delincuentes se desmembraron con rapidez y sus integrantes de menor rango cayeron abatidos o acabaron
en prisión.

6.EL SURGIMIENTO DE LAS FARC.

En relación con las operaciones militares del “Plan Lazo”, hay que señalar que en el largo plazo arrojaron
como resultado inesperado la transformación de las autodefensas campesinas en el grupo guerrillero
Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, FARC, bajo la dirección del Partido Comunista de
Colombia.

En efecto, la acción principal del ejército se centró en Marquetalia en donde, a comienzos de 1962, la VI
Brigada realizó un “gran ensayo general” con 5.154 soldados, 1.154 suboficiales y 189 oficiales. Dos años
después, el presidente Valencia anunció que las operaciones militares comenzarían el 1 de Enero de 1964 y
que “antes de terminar el año “las” repúblicas independientes” serían eliminadas. El 27 de Mayo, bajo el
nombre de “operación soberanía”, el ejército comenzó su ofensiva final sobre Marquetalia con 2.400
hombres y con todos los helicópteros disponibles, las compañías contraguerrilleras Arpón y Flecha, los
grupos localizadores, aviones de combate T-33 y siete batallones. Varios oficiales norteamericanos
participaron como asesores; además, el Gobierno de Estados Unidos entregó US$ 500.000 para la
campaña de pacificación propuesta e iniciada por Ruiz Novoa.

La ocupación militar de las “repúblicas independientes” se logró en Junio bajo las órdenes del coronel José
Joaquín Matallana. A partir de entonces, el movimiento de autodefensa campesina se transformó en
guerrilla en los municipios de Chaparral y Natagaima; lo mismo ocurrió en El Pato y en Guayabero, entre
Septiembre de 1964 y Marzo de 1965; y en Riochiquito, el 5 de Septiembre de 1965. Entre tanto, la
guerrilla comunista había celebrado la Primera Conferencia Guerrillera, en Riochiquito, a finales de
Septiembre de 1964. De ahí surgió con el nombre de Bloque Sur, aceptando la dirección del Partido
Comunista de Colombia. Durante la Segunda Conferencia de ese Bloque, el 25 de Abril al 5 de Mayo
de 1966, 350 hombres constituyeron las llamadas Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia,
FARC.

7.LAS NUEVAS GUERRILLAS.

Durante la década del sesenta, la actuación política de la izquierda se basaba en la actualidad de la


revolución. El debate se centraba en dos niveles: primero, la naturaleza de esa revolución, es decir, si
democrático-burguesa o socialista y, segundo, el instrumento político para llevarla a cabo. En este último
aspecto la discusión giraba en torno a si se usaría un partido como el que había triunfado en Rusia de los
zares, bajo la dirección de Lenin y Trotsky, o un “foco” guerrillero que actuara básicamente en las zonas
rurales y, desde allí, una vez acumulada una fuerza militar importante, partir hacia las ciudades para la
destrucción del estado y de la Fuerzas armadas institucionales, y así tomar el poder por la vía bélica. Tales
fueron los términos de la crucial polémica que se presentó en la Primera Conferencia de Solidaridad de los
Pueblos de Asia, África y América Latina, conocida como Conferencia Tricontinental , celebrada en La
Habana Cuba, entre el 3 y el 12 de Enero de 1966. En tanto que la región se encontraba bajo la influencia
de la triunfante Revolución cubana,, en ese debate predominó la teoría de Ernesto “Che” Guevara acerca
del “foco” guerrillero. Con esta concepción en mente surgieron en Colombia el Ejército de Liberación
Nacional, ELN, de orientación castro-guevarista, y el Ejército Popular de Liberación, EPL, bajo la
influencia de la revolución china y de Mao Tse-tung. El primero hizo su aparición pública el 7 de Enero de
1965, con la toma de la población de Simacota, en Santander, denunciando en un Manifiesto la “violencia
reaccionaria desatada por los diversos gobiernos oligarcas y continuada por el corrompido régimen
Valencia- Ruiz Novoa-Lleras.” El EPL, surgió en Diciembre de 1967 en las áreas del Sinú y San Jorge, en
Cauca, a raíz de diferencias políticas que se dieron al interior del Partido Comunista de Colombia como
producto del cisma chino-soviético y del debate a que dio origen en torno a las fuerzas motrices de la
revolución, el tipo de vanguardia establecida, las formas de lucha, las alianzas políticas y la naturaleza de
clase del Estado Soviético.

8.EL CURA GUERRILLERO Y EL FRENTE UNIDO.

“ El contraste entre la importancia económica y social de los campesinos y el trato que reciben del presente
sistema es manifiestamente escandaloso. La violencia se ha atribuido a los campesinos, pero fue el
gobierno el iniciador de la violencia gubernamental (…). Esa violencia gubernamental (…) enseñó después
muchas cosas a los campesinos: les enseñó a reconocer en la oligarquía a su verdadero enemigo. Primero
les enseñó a huir; después les enseñó a defenderse; y luego les enseñó a atacar, para obtener lo que los
oligarcas obtenían con la violencia: fincas, cosechas, ganado, poder. Estas cosas no se las daba el sistema.
Todo lo contrario. Los salarios más bajos, el menor número de escuelas, las peores viviendas. Las menores
posibilidades de progresar las tienen los campesinos”.
Camilo Torres, Mensaje a los campesinos, 7 de Octubre de 1965.

LA PLATAFORMA DEL FRENTE UNIDO.

“La plataforma del Frente Unido del Pueblo no puede ser realizada sino después que éste se tome el poder.
Su única novedad consiste en que busca los puntos comunes de carácter revolucionarios, sin entrar en
diferencias religiosas ni partidistas. Puede ser aceptada (…) especialmente por los elementos
revolucionarios de los no alineados en estos grupos. Sin embargo, es necesario que esta plataforma tienda
al establecimiento de un estado socialista, con la condición de que el socialismo lo entendamos en un
sentido técnico y positivo, sin ninguna mezcla con elementos ideológicos. Se trata de un socialismo
práctico y no teórico”. Editorial del periódico Frente Unido, Noviembre de 1965.

CAMILO TORRES RESTREPO..

El sacerdote bogotano, católico y sociólogo, Camilo Torres Restrepo era capellán de la Ciudad
Universitaria en Bogotá, profesor de la Universidad Nacional, cofundador de su facultad de Sociología y
decano de un departamento de la Escuela Superior de Administración Pública. Su profundo sentido
humanista lo llevó a trabajar de lleno con la clase obrera y con los estudiantes, a quienes consideraba
sectores básicos para la revolución. Fue suspendido a petición suya, de sus obligaciones con la iglesia y
reducido al estado laical el 26 de Junio de 1965. El motivo fue la incompatibilidad entre el ejercicio
sacerdotal y la actividad política, en especial, la de oposición, que llevó a cabo con elocuentes arengas en
plazas públicas. Para enrutar los desafectos al “oligarca” Frente Nacional” y los deseos de apertura
democrática de los colombianos, Camilo Torres creó en Agosto de 1965 un movimiento de oposición que
llamó Frente Unido, cuya base estaba conformada por los estudiantes, la intelectualidad y los sectores
urbanos.

Sin embargo, el Frente Unido no participó de las elecciones. Era abstencionista por principio, bajo la
consideración de que “quien escruta, elige”. No obstante, no se practicaba la abstención pasiva del “dejar
pasar” frente a la maquinaria de la oligarquía. Su consigna principal insistía en la abstención “beligerante,
activa y revolucionaria” al servicio de la unificación y la organización de los sectores populares y contra el
sistema socio-económico imperante, mediante la construcción de un poder social que, de abajo hacia arriba,
le diera base a un nuevo poder político.

OBJETIVOS DEL FRENTE UNIDO.

La plataforma política del Frente Unido proponía un Estado intervencionista y propietario que adelantara
una planificación democrática con los sectores del cooperativismo y la acción comunal con la finalidad de
adelantar una reforma agraria y urbana, una del sistema de libre empresa y una tributaria, para lo cual
habría que adelantar una serie de expropiaciones sin indemnización. Se planteaba también la participación
de los trabajadores en la dirección y utilidades de las empresas, la sustitución de importaciones y la
diversificación de las exportaciones, y la prestación estatal de los servicios de salud y asistencia social. Esta
plataforma fue suscrita por distintas fuerzas políticas, como el Partido Comunista de Colombia, el
Movimiento Obrero Estudiantil y Campesino, MOEC, el Frente Unido de Acción Revolucionaria, Fuar, el
ELN y las fuerzas sindicales de Antioquia y el Valle.

Sin embargo, toda esta plataforma de lucha civil fue dejada a un lado cuando el Padre Camilo Torres
decidió pasar a otros niveles de lucha, vinculándose a la guerrilla del Ejército de Liberación Nacional, que
seguía los lineamientos políticos de líder revolucionario Ernesto “Che” Guevara. Se dijo entonces que tal
decisión (casi un escape furtivo, el 18 de Octubre de 1965) obedecía a una amenaza de muerte, pero esto no
se pudo probar. A los cuatro meses de su ingreso a las filas guerrilleras, el 15 de Febrero de 1966, Camilo
Torres murió en un enfrentamiento con el ejército en Patio Cemento, jurisdicción de San Vicente de
Chucurí, en Santander.

9.EL GENERAL ALBERTO RUIZ NOVOA Y LA CRISIS MILITAR.

A lo largo del Gobierno de Valencia, el ministro de Guerra, general Alberto Ruiz Novoa, se había distinguido
por su abierta crítica a las grandes deficiencias del Estado en materia social y a la incapacidad de la clase
dirigente para dar solución a los problemas nacionales. Por eso sostenía que las Fuerzas Armadas debían
actuar al servicio del pueblo, mediante la acción cívica-militar; una “una tercera posición” que contribuiría a
eliminar las causas que facilitaban la propaganda revolucionaria y la injerencia comunista. De esta forma se
mantenía afín con la política anticomunista de Estados Unidos. También llegó a pedir un cambio de
estructuras y una reforma agraria. Tales posiciones, sobre todo estas dos últimas, fueron denunciadas por
distintos sectores como razones políticas y deliberantes, Todo esto concluyó en los sucesos de Enero de 1965,
cuando las centrales sindicales UTC y CTC convocaron a un paro el día 25. Su objetivo era la anulación del
impuesto a las ventas y la imposición de reformas a la legislación laboral. Aunque finalmente esas centrales
negociaron con el Gobierno y no hubo parálisis laboral, el ministro de Guerra apareció involucrado en las
actividades previas al paro, con lo cual se sostuvo que quería aprovechar la crisis causada por él para llevar a
cabo un golpe de Estado. Tal acusación no pudo comprobarse; sin embargo, la situación fue aprovechada por
un importante sector del ejército para presionar su retiro del Ministerio de Guerra, lo que se logró el 22 de
Enero de 1965. Una semana después, el nuevo ministro de Guerra, general Gabriel Rebéiz Pizarro, acusó a
Alberto Ruiz Novoa de atentar contra el presidente Valencia, junto con los dirigentes del paro nacional del 25
de Enero.

Bajo la orientación del nuevo ministro, el Decreto 3398, del 24 de Diciembre de 1965, expedido bajo la
legislación de Estado de Sitio, cambió el nombre del Ministerio de Guerra por el de Ministerio de Defensa.
Por medio de este Decreto, además, la Policía Nacional quedó subordinada al Ministerio de defensa en el nivel
de las tres fuerzas militares. Además se creó la Defensa Civil, que comenzó a funcionar en 1967 como una
agencia encargada de promover y organizar las juntas de Defensa Civil en el territorio Nacional. En cuanto a
la acción cívica- militar, esta continuó, pero su intensidad e importancia disminuyeron. En el

discurso militar el énfasis pasó a la no deliberación política, el sometimiento a los preceptos constitucionales y
la lucha para acabar con el llamado “enemigo interno”, que no era otro que la violencia y su “foco”
subversivo; todo esto sin tesis desarrollistas o reformistas, los clásicos enunciados de Alberto Ruiz Novoa.

10.EL FRENTE DE TRANSFORMACIÓN.

A finales de su mandato, el presidente Guillermo León Valencia y su Gobierno aparecían vulnerables ante la
opinión pública, ante los gremios, ante la comunidad internacional y, sobre todo, ante los crecientes sectores
de oposición. Las fallas del modelo político eran evidentes y distintos sectores políticos, entre ellos una parte
del liberalismo y del conservatismo, así como la Anapo y el Partido Comunista de Colombia exigían, o bien
una transformación del Frente Nacional o su eliminación definitiva.

El nuevo candidato oficial del bipartidismo era Carlos Lleras Restrepo, un político conocido más por sus
estrategias partidistas y gubernamentales que por la beligerancia en debates. Lleras Restrepo había sido uno de
los arquitectos del frente Nacional y hombre experimentado en la administración pública. La bandera política
que levantó fue de la Transformación Nacional, indicando con ello que su compromiso era el de modificar, en
algunos de sus rasgos, el Frente Nacional, como por ejemplo el de la paridad política y el sistema de votación
de las dos terceras partes para la aprobación de leyes por parte del congreso. De esta manera se distanciaba de
sus antecesores, que habían insistido en un programa de pacificación sin reformas.

El resultado de las elecciones presidenciales favoreció ampliamente a Carlos Lleras Restrepo, pues su nombre
alcanzó 1´.900.000 votos. Pero la oposición se mostró ofensiva: Jaime Jaramillo Giraldo, candidato de última
hora de la Anapo , con una campaña de apenas tres semanas, logró 750.000 votos. El MRL, debilitado tanto
por el resultado de las elecciones al congreso del 20 de Marzo de 1966, en las que vio disminuir sus votos en
cerca de la mitad, como por su escisión interna entre una línea “blanda” y una línea “dura”, decidió apartarse
de la contienda presidencial y buscó desde entonces acercarse al oficialismo liberal. En cuanto a la abstención,
la otra cara visible de la oposición política, su nivel llegó al 65% del potencial electoral.

BIBLIOGRAFÍA:

CAICEDO, EDGAR Historia de las luchas sindicales en Colombia. Bogotá: ediciones CEIS 1982.

DELGADO, ÁLVARO Doce años de luchas obreras. En: estudios Marxistas, número 7 Bogotá, 1974-
1975.

GALLÓN GIRALDO GUSTAVO. Quince años de Estado de Sitio en: Colombia 1955- 1978. Bogotá
Editorial América Latina, 1979.

HARTLYN, JONATHAN, La política del régimen de coalición. La experiencia del Frente Nacional en
Colombia. Bogotá: Tercer Mundo editores- Ediciones Uniandes- Cei. 1993.

PIZARRO LEONGÓMEZ EDUARDO. Las FARC De autodefensas a la combinación de todas las formas

De lucha , Bogotá: Tercer Mundo editores- instituto de Estudios Políticos y Relaciones Internacionales de
la Universidad Nacional de Colombia, 1991.

TORRES DEL RÍO, CÉSAR MIGUEL. Fuerzas armadas y seguridad nacional. Bogotá: Planeta
editorial,2000.
COMPILACIONES DE HISTORIA POLÍTICA DE COLOMBIA.

LOS GOBIERNOS DEL FRENTE NACIONAL 1966- 1970.

CARLOS LLERAS RESTREPO .

TEMAS.

1.Carlos Lleras Restrepo Presidente.


2.Decreto Ley 444 De 1967.
3.La Integración Económica.
4.La Reforma De 1968.
5.La Propiedad Del Subsuelo.
6.Indígenas Y Colonos.
7.Fuerzas Armadas Y Seguridad.
8.La Reforma Agraria De Carlos Lleras Restrepo.
9.Decisión Política.
10.La planificación Familiar.
11.La Planificación Familiar.
12.El Plan Andes.
13.Vivienda Y Servicios Públicos.
14.El CELAM Y El Gólgota.
15.El 21 De Abril De 1970.
16.La Crísis Universitaria.
17. Las Elecciones De 1970.
18. La ANAPO Al Borde Del Abismo.

CARLOS LLERAS RESTREPO SE POSESIONÓ EN MEDIO DE UN SEVERO CUESTIONAMIENTO


POLÍTICO AL FRENTE NACIONAL Y DE UNA SITUACIÓN ECONÓMICA CRÍTICA. ADEMÁS
DEBIÓ CONFRONTAR A LOS ESTUDIANTES, AL SECTOR SINDICAL, A LAS FUERZAS
ARMADAS Y A LA OPOSICIÓN. SIN EMBARGO, SACÓ ADELANTE LA REFORMA
CONSTITUCIONAL DE 1968 Y EL ESTATUTO CAMBIARIO, Y CONCRETÓ VARIOS ACUERDOS
DE INTEGRACIÓN ECONÓMICA Y COMERCIAL.

1.CARLOS LLERAS RESTREPO PRESIDENTE.

La importancia del Movimiento Revolucionario Liberal, liderado por Alfonso López Michelsen, radicaba en
que se oponía al Frente Nacional, desde el interior mismo del liberalismo. Su debilidad se encontraba en
hablar a nombre del liberalismo, lo que en Abril de 1963, en la Calle, órgano del MRL, Álvaro Uribe Rueda,
dirigente de la “línea dura” de ese movimiento, había cuestionado pidiendo que se definiera la orientación del
MRL: reformista o revolucionario. De allí que su existencia dependiera, no de su propia fortaleza, sino de las
fallas del Frente Nacional. Por eso, en las elecciones de 1964 el MRL, participó dividido: la “línea blanda”,
encabezada por López Michelsen, obtuvo 23 representantes y 41 diputados; la “línea dura” logró 8
representantes y 17 diputados. De todos modos, conquistó cerca de 600 mil votos.
Pero en la jornada electoral de Marzo de 1966 su votación disminuyó en cerca de 300 mil votos. En el
resultado contaron la división interna y las nuevas posiciones de Alfonso López Michelsen, las cuales ya no
eran tan críticas en relación con el Frente Nacional, pues veía en el discurso de Carlos Lleras Restrepo una
posibilidad de cambio político institucional. En julio de 1967 se produjo el hecho que ya se conocía de
antemano: la adhesión del MRL al Gobierno de Carlos Lleras Restrepo y al Frente Nacional. Una reducida
fracción de ese movimiento continuó en la oposición y creó el MRL del Pueblo, pero su disolución fue asunto
de meses.

2.DECRETO LEY 444 DE 1967.

En el discurso y en la práctica, el presidente Carlos Lleras Restrepo se mostró como modernizador del
funcionamiento capitalista y de las instituciones estatales. En este contexto debe entenderse su afán por crear
los instrumentos que dinamizaran el mercado interno e hicieran posible una adecuada y rápida inserción del
país en la economía mundial, dejando atrás el ya para entonces obsoleto modelo de “sustitución de
importaciones” y promoviendo el de “promoción de exportaciones”. El Decreto- Ley 444 cumplió con estos
objetivos.

Ante todo, el Estatuto Cambiario, o Decreto- Ley 444, buscaba enfrentar el desequilibrio en las estructuras de
la balanza de pagos. En tanto que estructural, el Gobierno no pensaba que el mecanismo para la solución fuera
el de las devaluaciones, exigencia hecha por el Fondo Monetario Internacional, aunque la realidad lo obligó a
ello. A pesar de la ruptura de negociaciones con el FMI, en Noviembre de 1966 por su insistencia en la
devaluación, en realidad adelantó una devaluación de facto al restablecer los controles sobre las
importaciones. Esta medida permitió que el Gobierno colombiano firmara con el organismo internacional,
poco después de la expedición del Decreto 444, un crédito de garantía por US$ 60 millones.

El Estatuto Cambiario era una medida para el largo plazo que utilizaba tres pilares básicos: el control de
cambios e importaciones, el fomento a las exportaciones y el estímulo al régimen de la inversión privada
extranjera. Entre los más de 260 artículos redactados merecen destacarse aquellos que se refieren a la
centralización de las operaciones cambiarias en manos de la Junta Monetaria y el Banco de la República.
Además de todo esto, fue creado el Fondo de Promoción de Exportaciones, Pro expo, con el fin de
incrementar el comercio exterior y fortalecer la balanza de pagos mediante el fomento y diversificación de las
exportaciones.

3.LA INTEGRACIÓN ECONÓMICA.

En la visión económica de Carlos Lleras Restrepo los acuerdos regionales de integración económica
estuvieron siempre presentes. Su experiencia como ministro de Hacienda, durante los cuatro años de Gobierno
de Eduardo Santos (1938- 1942), le había indicado que la economía nacional tenía que ser proyectada a la
región. Por su iniciativa, al día siguiente de su posesión presidencial, se logró la firma de la Declaración de
Bogotá, sancionada por los gobernantes de Colombia, Chile y Venezuela, y por los representantes de los
mandatarios de Perú y Ecuador. Posteriormente, la declaración de los Presidentes de América, firmada en
Punta del Este, Uruguay, el 14 de Abril de 1967, ratificó el espíritu integracionista y estableció el compromiso
de todos los países para permitir nuevos esquemas de integración dentro de la Asociación Latinoamericana de
Libre Comercio, Alalc.
Con el fin de avanzar en estos acuerdos subregionales, las resoluciones 202 y 203, aprobadas por los
cancilleres de los países de la Alalc en Asunción Paraguay, el 2 de Septiembre de 1967 crearon las normas
para su funcionamiento y sentaron las bases para el futuro Acuerdo de Cartagena, conocido como el Pacto
Andino.

Este último sería creado el 26 de Mayo de 1969 en Cartagena de Indias, con la participación de los gobiernos
de Colombia, Chile, Ecuador y Perú. El Acuerdo de Cartagena amplió el espíritu de la Alalc, pues mientras
esta asociación creaba una zona de libre comercio, el Pacto Andino añade a esa zona la Unión Aduanera, es
decir, la imposición de gravámenes arancelarios iguales para los signatarios en el caso de las importaciones
provenientes de los países extracontinentales , además de crear el Mercado Común, lo cual suponía una
armonización de las políticas económicas de los países miembros.

4.LA REFORMA DE 1968.

El Frente Nacional se había agotado en sus aspectos básicos cuando Carlos Lleras Restrepo asumió la
presidencia. Por esta razón, la reforma Constitucional que pensaba llevar a la práctica pretendía superar esa
situación. Pero la oposición conservadora (alvarista y ospinista), la de los liberales turbayistas y la de la
Anapo hizo tambalear las pretensiones gubernamentales. Todo esto obligó al presidente a presentar se
renuncia para presionar la aprobación. Su dimisión no fue aceptada. Sólo las altas negociaciones entre el
presidente Carlos Lleras Restrepo y el ex presidente Mariano Ospina Pérez, la garantía que los congresistas
continuarían utilizando los llamados “auxilios parlamentarios” y de que recibirían un sueldo permanente,
hicieron posible el Acto Legislativo N0. 1 de 1968.

La reforma estuvo dividida en tres niveles: el económico, el político y el administrativo. El económico


introdujo la moderna concepción de la planificación estatal, apelando a las “Leyes Marco” y a la Comisión
del Plan”, aunque ésta nunca se reunió. Además, se creó la figura de la Emergencia económica, apartándola de
la utilización que había tenido el Estado de Sitio para legislar en materia económica, la cual sería utilizada por
períodos que, sumados, no podrían exceder de 90 días al año y exclusivamente para conjurar crisis
económicas o calamidades públicas.

En el nivel político, se comenzó el desmonte del Frente Nacional al reorganizar las relaciones entre los
órganos ejecutivo y legislativo, fortaleciendo la autoridad del primero en lo atinente a la iniciativa en materia
del presupuesto y del gasto público, acordando la terminación de la paridad legislativa a nivel municipal y
departamental en 1970 y en el Congreso en 1974. Además,
Determinando que la paridad en el ejecutivo se mantendría hasta 1978 y a partir de entonces se le daría al
partido perdedor una participación adecuada y equitativa. También se cambió la disposición constitucional
legislativa de la mayoría de dos tercios de los votos para la aprobación de las leyes, por la mayoría simple.

En cuanto al artículo 121, el Acto Legislativo N0. 1 dejó en claro que la declaración de Estado de sitio no
daba al ejecutivo facultades para regular las materias que le competían al legislativo, ni para derogar leyes por
medio de decretos. Sin embargo, la situación del Estado de Sitio no fue reformada a profundidad, aunque sí
fue levantada transitoriamente con el Acto Legislativo N0 1 y el Decreto 3070 de 1968.

En el nivel administrativo, esta reforma permitiría la creación de varios organismos que actuarían como
agencias directas dependientes del poder central, que fueran llamados “Institutos Descentralizados”, entre
ellos el Instituto Colombiano del deporte, Coldeportes, el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar, ICBF;
el Instituto Colombiano de Cultura, Colcultura; el Instituto Colombiano para el Fomento de la Educación
Superior, Icfes; el Instituto de recursos no Renovables, Inderena; y el Instituto Colombiano de Ciencias,
Colciencias.

5.LA PROPIEDAD DEL SUBSUELO.

Hacia finales del Gobierno del presidente Lleras Restrepo, el Ministerio de Minas presentó al Congreso un
proyecto relativo a la propiedad del subsuelo, que concluyó finalmente con la aprobación de la Ley 20 de
1969, la cual estableció un marco jurídico que reglamentaba el régimen de propiedad de la nación y los
particulares en relación con minas y yacimientos de hidrocarburos.

En su artículo 1, la Ley 20 de 1969 estipulaba que “todas las minas pertenecen a la Nación, sin perjuicios de
los derechos constituidos a favor de terceros”. Más adelante, en el artículo 13, sostenía que “las normas
contenidas en el artículo primero de esta ley se aplicarán también a los yacimientos de hidrocarburos”.
Posteriormente, durante la administración de Misael Pastrana Borrero (1970- 1974), se expidió la resolución
ejecutiva 113 del 29 de Mayo de 1971 que dio cumplimiento a la obligación de otorgar escritura pública sobre
un 45% del suelo y del subsuelo a los particulares que acreditaran debidamente sus derechos de propiedad. El
55% restante, considerado propiedad de la nación, fue declarado reserva nacional y se aportó a la empresa
colombiana de petróleos Ecopetrol, mediante el Decreto 1142 de 1971.

6.INDÍGENAS Y COLONOS.

“Dos importantes hechos en el oriente del país ocasionarían, en el curso de la década de los años sesenta, un
amplio debate sobre la cuestión indígena. El primero se refiere a la masacre perpetrada por colonos, contra los
indígenas cuiba en el Hato La Rubiera, Arauca el 27 de Diciembre de 1967. En este horrible episodio
perdieron la vida dieciocho indígenas ocho de ellos niños. En el juicio con gran interés por la opinión pública
nacional el país se enteró con estupor que en la Orinoquia matar indígenas no era considerado delito.
Posteriormente, ya a fines de 1969, se produjo una confrontación entre indígenas sicuani y colonos en el
departamento del Meta, en una región conocida como Planas. La militarización y los hechos de violencia que
allí se produjeron conmovieron al país, tras la denuncia que de los mismos hicieron un grupo de sacerdotes
católicos, reunidos en Villavicencio en un simposio regional que examinaba las conclusiones de la
Conferencia Episcopal Latinoamericana, que a su vez se había celebrado en Medellín en 1968. Esa
circunstancia habría de cambiar en Colombia la orientación de la labor misionera de la Iglesia católica”.
Enrique Sánchez.

7.FUERZAS ARMADAS Y SEGURIDAD.

En desarrollo de la modernización del Estado y como producto de las crecientes tensiones sociales, las
actividades de la institución castrense se orientaron hacia el fortalecimiento de la seguridad nacional; su
acción se centró en la ya conocida lucha ideológica contra un comunismo que se veía aún como
amenaza. También se enfatizó en la conquista de la población urbana y rural mediante programas radiales, el
apoyo a la colonización y a la reforma agraria, así como el desarrollo de la acción cívico- militar.

En cuanto a la labor entre la población civil y motivadas por el impacto de los movimientos universitarios en
las instituciones oficiales, las Fuerzas Armadas se concentraron en la tarea de “preparar desde la infancia a los
futuros organizadores de la nacionalidad”. Mediante el Decreto 546 del 29 de Marzo de 1967, se establecieron
las normas de funcionamiento de los colegios en Bogotá que tuvieran instrucción militar; Liceo Colombia,
Liceo Patria y Liceo Santa Bárbara, para la primaria; y Colegio Patria para el bachillerato. En 1968 se contaba
con un total de 1200 alumnos y 42 profesores. Dicha cifra fue en paulatino aumento en los siguientes
gobiernos.

8.LA REFORMA AGRARIA DE CARLOS LLERAS RESTREPO.

La Obra de Incora.

El proceso de reforma agraria, una de las prioridades del Gobierno de Lleras Restrepo, había comenzado en
firme a finales de 1961 con la aprobación de la respectiva Ley. Su punto central, y motivo de polémica
durante más de una década, era el asunto de las expropiaciones de tierras. Pero ellas sólo podrían efectuarse
en situaciones limitadas y a un costo elevado. De todos modos, era casi imposible llevar a la práctica esta
medida en tierras que se consideraran” adecuadamente explotadas”. Además, el Gobierno de Guillermo León
Valencia había incrementado en alto grado el precio de la tierra expropiada.

Durante la administración de Lleras Restrepo se aprobó la Ley 1 de 1968, mediante la cual se incrementaron
los recursos para el instituto de reforma agraria, Incora (su primer gerente Enrique Peñaloza Camargo) y se
estableció un plazo de diez años para entregar la propiedad de la tierra a quienes la habían trabajado por
determinado tiempo sin poseer título. Aunque muy pocos, si se considera que para la década del sesenta cerca
de 500 mil familias campesinas necesitaban tierra, el Incora afirmó en 1970 que se habían otorgado 40 mil
títulos. Ese año, el ministro de Agricultura presentó un informe sobre la obra del incora donde quedó claro
que, hasta ese año, la reforma agraria había tocado sólo las tierras de colonización sin modificar la estructura
rural ni la tenencia de la tierra.

De otra parte para impulsar su programa de reforma agraria, el presidente Lleras Restrepo expidió el Decreto
756 de 1967 que determinaba un registro de los campesinos que utilizaran los servicios estatales y legalizaba
la Asociación Nacional de Usuarios Campesinos ANUC, y las Asociaciones Locales de Usuarios. La ANUC
sirvió de instrumento de presión para obtener por vía legal la propiedad de la tierra. También apeló a las vías
de hecho mediante las tomas de tierra, en la medida en que encontraba
La cerrada oposición de los terratenientes, de los distintos gremios de la producción y de los miembros del
Congreso y que su acción se politizaba escapando al control estatal y bipartidista. Hasta ese momento, la
reforma agraria, en consecuencia, era un fracaso.

9.DECISIÓN POLÍTICA.

El 9 de Mayo de 1971, la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación, FAO,
concede en Santiago de Chile, manifestó, en relación con la reforma agraria emprendida por el Gobierno de
Carlos Lleras Restrepo, que:”Lo que parece faltar es la decisión política necesaria para que una
proporción significativa de la tierra pase rápidamente de la minoría que la acapara a manos de la
mayoría que la necesita”.
El Tiempo, 9 de Mayo de 1971.
A partir de ese año, el ingreso de tierras al Fondo Nacional Agrario, como producto de las negociaciones entre
terratenientes y el Incora, descendió progresivamente. De la cesión inicial de tierras se pasó a la compra por
parte del Estado y en los últimos años a una expropiación que sólo alcanzó a cobijar una parte mínima del
territorio.
10.LA PLANIFICACIÓN FAMILIAR.

“La Reforma Constitucional de 1968 oficializa la planificación poblacional, otorgándole al Departamento


Nacional de Planeación la facultad de formular políticas demográficas y canalizar recursos de inversión de las
mismas. Dentro del Plan de Desarrollo (…) se incluye por primera vez en el país una política de población,
cuyos objetivos (…) apuntaban a la reducción del crecimiento demográfico y a la reorientación de los flujos
migratorios hacia las ciudades intermedias. Paralelamente se crea el Consejo Nacional de Población (…) en el
cual se hallan representados el estado, el sector público, la iglesia Católica y la universidades”.
José Olinto Rueda Plata.

11.EL PLAN ANDES.

Para combatir la insurgencia a nivel nacional, se puso en marcha el Plan Andes, a partir del segundo semestre
de 1967, el cual se le llegó a considerar como “el más ambicioso de todos los proyectos realizados durante los
últimos años”.
En su ejecución participaron, a manera de grupos de acción cívica popular y e vigilancia ciudadana, las
brigadas del ejército, el órgano ejecutivo, los gobiernos departamentales y municipales y los institutos
descentralizados. El plan estuvo dirigido por el mayor general Guillermo Pinzón Caicedo, Comandante del
Ejército. Su novedad consistió en la incorporación de bachilleres y universitarios. Todas las obras que se
realizaron en su desarrollo fueron financiadas por los organismos mencionados y la agencia Internacional para
el Desarrollo. Sin embargo, dicho plan no tuvo continuidad porque el reclutamiento de estudiantes fue
declarado ilegal.
Pero además porque Pinzón Caicedo fue destituido en 1969 por el presidente Lleras Restrepo. El General
Pinzón había dado muestras de intromisión pública en los asuntos del presupuesto nacional referente a la
cuestión militar.

12..VIVIENDA Y SERVICIOS PÚBLICOS.

Dentro de los planes de modernización estatal, la acción de vivienda social tuvo un desarrollo importante. Los
decretos 979 y 981 de 1966 reglamentaron el Banco de Ahorros y Viviendas, las Asociaciones Mutualistas de
Ahorro y Préstamo, y las Cajas y Secciones de Ahorros de los bancos. El Decreto 3118 de 1968 creó el Fondo
Nacional del Ahorro, entidad destinada al manejo de la vivienda, para captar las cesantías de trabajadores y
empleados del sector público y canalizarlas hacia la adquisición de vivienda.

En 1968 se creó el Consejo Superior de Vivienda y Desarrollo Urbano, reglamentándose mediante el Decreto
209 de 1969. La Ley 63 de 1968 determinó un cambio en el control de las actividades relacionadas con la
urbanización, la construcción y el crédito para vivienda. La Superintendencia Bancaria asumió las funciones
de inspección y vigilancia de las actividades de enajenamiento de inmuebles. Para fortalecer las anteriores
medidas, el Decreto 3069 de 1968 creó la Junta Nacional de Tarifas de Servicios Públicos, adscrita al
Departamento Nacional de Planeación, cuya función era controlar y fiscalizar las tarifas de acueducto,
alcantarillado y energía.

13..EL CELAM Y EL GOLGOTA.


La tensión Social y política vivida en el país afectó también a la Iglesia católica, acostumbrada como estaba a
la sujeción al Estado, al control de la educación, al conformismo social de sus fieles y a la inmovilidad
burocrática de sus jerarquías. El Concilio Vaticano II, entre 1962 y 1965, abrió las puertas al diálogo con el
mundo moderno y a la idea de libertad religiosa. Con base en esta singular apertura, 95 sacerdotes pidieron a
la jerarquía colombiana una orientación sobre la aplicación de los resultados del Concilio a lo que se les dijo
que trataba sólo de cambios litúrgicos y no sociales. Estas posiciones fueron llevando paulatinamente a una
división en la que un sector, que incluía a varios obispos, favorecía el cambio radical de estructuras.

El grupo de sacerdotes conocido como Golconda, por el nombre de la finca donde se reunieron, en el
municipio de Viotá, Cundinamarca, surgió en 1968 como parte de este proceso y fue orientado por monseñor
Gerardo Valencia Cano. Este grupo sostenía que el subdesarrollo colombiano era producto de la dependencia
económica política y cultural frente a centros extranjeros, y que se traducía en la dominación interna ejercida
por las clases dirigentes, dependencia y dominación que la jerarquía católica había sacralizado como
“expresión inequívoca de la voluntad de Dios”. También criticaba Golconda al imperialismo neocolonial y a
la burguesía nacional, cuestionaba los vínculos entre la iglesia y el Estado y postulaba un cambio profundo de
las estructuras socioeconómicas y políticas del país.

Su corta vida política terminó en 1973; algunos de sus miembros se vincularon a la Anapo y otros al Ejército
de Liberación Nacional, ELN.

14..EL 21 DE ABRIL DE 1970.

Tras la derrota de Gustavo Rojas Pinilla en las elecciones presidenciales del 19 de Abril de 1970, los
seguidores del candidato, quienes sostenían que éstas habían sido un fraude a favor de Misael Pastrana
Borrero (la diferencia fue de apenas 63.557 votos), protagonizaron disturbios en varios lugares del territorio
nacional. Las reacciones a tal derrota ponían en duda la legitimidad del primer mandatario y el levantamiento
popular parecía inminente. Poe eso durante la noche del 21 de Abril, el presidente Carlos Lleras Restrepo le
manifestó a la nación, ante las cámaras de televisión, que “aquí se sostendrá la Constitución y yo permaneceré
en del mando hasta el 7 de agosto.
No saldré del Palacio sino muerto, y de esto deben quedar notificados tanto los que quieren promover
desórdenes como los que resuelvan acompañarme en la guarda de la paz y de la Constitución Nacional (…) Se
acaba de numerar y expedir el decreto que declara turbado el orden público y ordena el estado de sitio (…) El
país queda notificado de que se encuentra bajo las normas de la legalidad marcial”.

15..LA CRISIS UNIVERSITARIA.

Durante la campaña electoral que culminaría en las elecciones del 19 de Abril de 1970, el país atravesó una
serie de crisis laborales de carácter regional y una movilización universitaria que ya tenía antecedentes, puesto
que desde el comienzo de su administración el presidente Lleras Restrepo había roto sus relaciones con los
sectores estudiantiles hasta el punto de disolver la Federación Universitaria Nacional.

Posteriormente, en especial desde el segundo trimestre de 1969 y durante 1070, las movilizaciones del
estudiantado se extendieron a nivel nacional, incluyendo a varias universidades privadas, lo que llevó a una
severa represión y a la ocupación militar y cierre de las Universidades Nacional y de Antioquia. La
radicalización del movimiento estudiantil condujo a ocupaciones armadas de los claustros oficiales
(represiones en las que imperó la violencia) y finalmente a la renuncia del ministro de Educación, Octavio
Arismendi Posada, el 13 de Marzo de 1970.

La situación no fue la misma en el ámbito laboral, pues el estado apremiante de desempleo, los bajos salarios
y la política de restricción al derecho de huelga, limitándolo a 40 días, habían hecho efecto, debilitando al
conjunto del movimiento sindical.
En 1968, el número de huelgas no sobrepasó al de 1962. Con todo, se presentó una positiva tendencia a la
coordinación entre los sindicatos de empresa y un acercamiento entre las centrales rivales UTC y CSTC.

16..LAS ELECCIONES DE 1970.

Con las elecciones del 19 de Abril de 1970, el Gobierno de Carlos Lleras Restrepo llegó a su fin. La jornada
electoral fue especial en tanto que se renovarían cuerpos colegiados y se elegiría al nuevo presidente. Además,
la paridad ya no se aplicaría para las asambleas y los consejos. Se trataba, al mismo tiempo, de un juicio al
Frente Nacional y al Gobierno de Lleras Restrepo.

Los grupos políticos al interior de los partidos se dividieron en relación a quién sería el último candidato
oficial del Frente Nacional. En el conservatismo, el sector unionista, liderado por el ex presidente Mariano
Ospina Pérez, apoyaba a Misael Pastrana Borrero, quien había sido Ministro de Gobierno de Carlos Lleras
Restrepo. Los seguidores de Álvaro Gómez rodeaban la candidatura de Evaristo Sourdis, dirigente
conservador de la Costa Atlántica. Otro ex presidente, Guillermo León Valencia, por su parte, reiteraba el
nombre de Belisario Betancur Cuartas. Sería la Convención Liberal la que, finalmente, escogería al candidato
Liberal la que, finalmente, escogería al candidato frentenacionalista: Misael Pastrana Borrero, de quien se dijo
era conservador con ideas liberales. El Partido Comunista, por su lado llamó a votar en blanco.

17..LA ANAPO AL BORDE DEL ABISMO.

La Anapo presentó como candidato a Gustavo Rojas Pinilla, quien recibió el apoyo del Movimiento Obrero
Independiente y Revolucionario MOIR y de un sector del grupo Golconda. En su programa, reivindicaba la
elección popular de gobernadores, la nacionalización de importaciones, la enseñanza y medicina gratuita, la
reforma agraria mediante distribución de tierras no cultivadas, la nacionalización del Banco de la República y
revisión del sistema tributario.

Al cierre de la jornada, los primeros resultados favorecieron a Rojas Pinilla. Pero, luego de la intervención
gubernamental prohibiendo la difusión de los datos a través de los medios de comunicación (hecho
interpretado como la consumación de un presunto fraude), el ganador fue Pastrana Borrero con 1´.625.025
votos. Rojas Pinilla obtuvo 1´.561.468. Incluso en lo electoral, el Frente Nacional había perdido legitimidad.
BIBLIOGRAFÍA:

ARBELÁEZ URIBE RAÚL. Prólogo. En: Pacto Andino. Textos Fundamentales. Bogotá:Colatina. 1979.

GONZÁLEZ, FERRAN. La iglesia Jerárquica: Un Autor Ausente. En: Al filo del Caos. Crisis Política en la
Colombia de los años 80. Bogotá: Tercer Mundo editores. Instituto de Estudios Políticos y Relaciones
Internacionales de la Universidad Nacional de Colombia. 1990.

LÓPEZ MEJÍA ALEJANDRO. El Estatuto Cambiario y el Gobierno. En: Colombia. 20 años del régimen de
cambios y de Comercio Exterior. Banco de la República, 1987.

PÉCAUT, DANIEL. Crónica de dos décadas de Política Colombiana, 1968- 1988.

Bogotá: Siglo XXI Editores, 1989. VARIOS. Urbanismo y Arquitectura de la Vivienda estatal en Colombia,
1918- 1990.. Bogotá: Inurbe, 1996.

VIDAL PERDOMO, JAIME. La reforma Constitucional de 1968 y sus Alcances Jurídicos. Bogotá:
Universidad externado de Colombia, 1970.
COMPILACIONES DE HISTORIA POLÍTICA DE COLOMBIA.
GOBIERNOS DEL FRENTE NACIONAL 1970-1974.

MISAEL PASTRANA BORRERO.

TEMAS.
1.Misael Pastrana Borrero Presidente.
2.El Concordato De 1973.
3.La reforma En La OEA.
4.Plan De Las Cuatro Estrategias.
5.El UPAC.
6.La Contra Reforma Agraria.
7.El Censo De 1973.
8.Un Nuevo Grupo Guerrillero.
9.El Consejo Indígena Del Cauca.
10.La Anuc Y Los Campesinos.
11.Estudiantes en Pie De Lucha.
12.El Tercer Partido.
13.Las Elecciones De 1973.
14.La Unión Nacional De Oposición
15.El Triunfo Liberal.
16.El Fin Del Frente Nacioanl.

EL PRESIDENTE CONSERVADOR MISAEL PASTRANA BORRERO SE POSESIONÓ EN MEDIO DE LAS ACUSACIONES


DE LA ALIANZA NACIONAL POPULAR, ANAPO, POR EL PRESUNTO FRAUDE ELECTORAL DE 1970. DURANTE SU
GOBIERNO, LLAMADO DEL FRENTE SOCIAL, LOS COLOMBIANOS VIVIERON EN UN ESTADO DE SITIO CASI
PERMANENTE Y EL PAÍS VIO SURGIR UNA NUEVA AGRUPACIÓN GUERRILLERA, EL MOVIMIENTO 19 DE ABRIL,
M- 19.

1.MISAEL PASTRANA BORRERO PRESIDFENTE.

Con el lema de Frente Social, el presidente Misael Pastrana Borrero adelantó su campaña electoral y
desarrolló los cuatro años de mandato. La diferencia con sus antecesores era clara, al insistir en que su
prioridad sería la promoción de las reformas sociales urbanas y no la pacificación, la reforma agraria y la
modernización del estado. Sin embargo, pese a lo que auguraba el rótulo de su campaña gubernamental, sus
realizaciones en el campo social no fueron advertidas ni por los sectores urbanos ni por el campesino en
general.

Los puntos fundamentales de su programa fueron los relativos al incremento de la productividad agraria; el
impulso de una reforma urbana con el fin de limitar la especulación inmobiliaria y promover un vasto plan de
construcción; la puesta en marcha de una política de empleo; la disminución del desequilibrio entre las
regiones, sobre todo las apartadas; la extensión de la seguridad social a nuevos sectores de la población; y
también la mayor participación del sector privado en torno a los objetivos del Estado.
En desarrollo de éstos y otros puntos, el Gobierno de Pastrana puso especial atención al control estatal: se
adquirió el 49.9 % de la Colombian Petroleum Company, así como el 50% de la South América Gulf en
regiones de exploración y explotación del petróleo. También inauguró la red de microondas para darle fluidez
y rapidez a las comunicaciones en la costa Atlántica; fue reglamentada la inversión extranjera en la banca y se
creó el Banco de los Trabajadores. En otro orden, fue presentado un proyecto de ley que señalaba la mayoría
de edad a los 18 años. El presidente fijó su atención en las relaciones con la Santa Sede para la firma de un
nuevo concordato, así como en el proceso de reformas de la Organización de Estados Americanos, OEA.

2.EL CONCORDATO DE 1973.

Este instrumento religioso es un convenio internacional entre la Santa Sede y el Estado colombiano cuyas
obligaciones y derechos vinculan a las partes firmantes, reconocimiento del sumo pontífice como cabeza de la
Iglesia católica, apostólica y romana, y estableciendo la normatividad eclesiástica para la comunidad católica.
El Concordato fue firmado originalmente el 31 de Diciembre de 1887.

El Nuevo Concordato, con 32 artículos, fue firmado el 12 de Julio de 1973 por el canciller Alfredo Vásquez
Carrizosa y el nuncio apostólico Ángelo Palmas. En el documento se consignaron normas acerca de la
libertad religiosa, pero con la supremacía de la iglesia católica. Se abrogó el régimen del matrimonio civil
contemplado en la Ley 54 de 1924, llamada Ley Concha, que establecía que sólo podrían contraer matrimonio
civil las personas que habían apostatado de la iglesia y de la religión católica. En este sentido, lo nuevo
consistió en que el Estado colombiano reconocía plenos efectos civiles al matrimonio católico, pero sin
convenir nada acerca del divorcio para el matrimonio civil.

También se derogó el acuerdo de Misiones de 1953, que otorgaba privilegios a la iglesia católica y establecía
los territorios misionales en los que adelantaría su labor pastoral y evangelizadora. Las nuevas disposiciones
planteaban que Estado e Iglesia trabajarían en una Comisión Conjunta Permanente para elevar las condiciones
de vida de los indígenas. Igualmente se reconocía a la iglesia católica la libertad de enseñanza, bajo la
inspección y vigilancia del gobierno, la cual también se ejercería sobre sus bienes.

3..LA REFORMA EN LA OEA.

La administración de Misael Pastrana Borrero coincidió con una nueva etapa de reformas dentro de la
Organización de Estados Americanos OEA, y un período de distensión entre los Estados Unidos y las dos
potencias comunistas de la época: China y la unión Soviética. También con la presidencia de Salvador
Allende, en Chile, el primer socialista elegido por sufragio el Latinoamérica. Al canciller Alfredo Vásquez
Carrizosa le correspondió atender dos de los más importantes aspectos discutidos en la OEA: el pluralismo
ideológico y el Protocolo de Reformas realizado al interior del Tratado Interamericano de Asistencia
Recíproca, TIAR.
En cuanto al pluralismo ideológico, el presidente chileno Salvador Allende consideraba que el
panamericanismo no era más que un instrumento utilizado por el gobierno estadounidense en beneficio propio
y que, por lo tanto, era necesario introducir en la OEA una verdadera democracia que garantizase la presencia
de todos los Estados, independientemente de sus gobiernos, menos estados unidos. Colombia, que también
tenía críticas frente al panamericanismo, defendió una tesis pluralista semejante a la chilena, pero
diferenciándose de ella al no consentir en la exclusión de la nación norteamericana.

En relación con el Protocolo de Reformas al TIAR, Colombia, aunque recibió numerosas críticas, dio su
aprobación al texto que modificaba el documento original en varios puntos: se adoptó el concepto de agresión
conversado en las Naciones Unidas en diciembre de 1974, fueron reglamentadas las causales de aplicación de
los procedimientos de defensa colectiva, se aceptó el criterio para que cada Estado tuviese el derecho a
escoger su propio sistema político, económico y social. Así mismo, fue disminuido el tamaño de la zona de
seguridad que cubría inicialmente el TIAR (que iba desde Alaska hasta la Patagonia) y se acogió el concepto
de seguridad económica colectiva, es decir, primó la idea que la seguridad de los países debe estar amparada
en el desarrollo socioeconómico, pero no en el despliegue político y militar.

4..PLAN DE LAS CUATRO ESTRATEGIAS.

De este modo denominó el presidente Pastrana Borrero su programa económico, definido gradualmente
durante 1971, propuesta que es más conocida como Plan Currie por el nombre del economista norteamericano
Lauchlin Currie, quien lo inspiró. La primera estrategia buscaba el desarrollo urbano a través de la
canalización del ahorro hacia el sector de la industria edificadora de carácter privado, tanto de vivienda como
de servicios complementarios. Con ello se perseguía dinamizar el empleo y fortalecer el mercado interno,
elevando los niveles de consumo, y por lo tanto, la producción agrícola e industrial.

La segunda estrategia, por su parte, buscaba incrementar las exportaciones de modo que permitieran la
importación de los bienes necesarios para la producción y garantizar de modo parcial el pago de la deuda
externa. En cuanto a la tercera estrategia, ésta pretendía el aumento de la productividad agraria y una mejor
distribución de la propiedad rural, pero sin reforma en este campo.
La cuarta y última estrategia proponía la redistribución del ingreso mediante el establecimiento de un sistema
progresivo de impuestos que condujese a los ciudadanos a tributar de acuerdo con la capacidad individual y
que, además, orientase los recursos hacia tres demandas sociales latentes: la educación, la salud y la
recreación. Todo ello mediante una acertada política de gasto público.

5.. EL UPAC.

La política de construcción del Gobierno se basó en la indexación (11) del ahorro. Para ello se creó la Unidad
de Poder Adquisitivo Constante, UPAC, la cual se reajustó inicialmente cada tres meses de acuerdo con el
aumento del costo de vida. A partir de Mayo de 1973 el reajuste del valor sería anual y bianual desde Febrero
de 1974. Para la canalización del ahorro se crearon las Corporaciones de Ahorro y Vivienda, organismos que
fueron autorizados para otorgar préstamos, también indexados, a tasa del 7.5% para los créditos hipotecarios y
del 8% para los constructores.

Las ganancias obtenidas por la indexación, es decir, por el aumento del valor del UPAC en relación con el
índice de inflación, estaban exentas de impuestos. En los primeros seis meses de esta fórmula se canalizaron
2.500 millones de pesos, cifra que superaba el ahorro captado en 35 años por los bonos hipotecarios
tradicionales. Sin embargo, con el transcurrir de los años, el UPAC se convertiría en un sistema opresivo que
en la década de los noventa acabaría por costarle sus viviendas a miles de colombianos. Triste situación que
en Cien años de colombianidad, edición exclusiva del diario El Espectador, se expresaría en términos
nostálgicos al tenor de “hubo tiempos sin UPAC, cuando la casa se pagaba a 20 años con intereses del 14%”

6.. CONTRAREFORMA AGRARIA.

Para 1972 se advertía claramente que el aumento de la productividad agraria y una mejor distribución de la
propiedad rural, la tercera estrategia, tenían un impedimento en la Ley 135 de 1961, concretamente en el
punto relacionado con los criterios para la expropiación de tierras. Como consecuencia de la resistencia de los
empresarios agrícolas ante el proyecto de ley presentado por el Ministro Hernán Jaramillo Ocampo en Agosto
de 1971, el cual mantenía el criterio de la expropiación de tierras con productividad insuficiente y aumentaba
la tributación según el valor catastral de la tierra, se convocó a una reunión de aquellos con los congresistas y
Jaramillo Ocampo en la localidad de Chicoral, en Tolima.

El debate en Chicoral se dio en relación con los criterios que definirían si un predio estaba o no
adecuadamente explotado. Se acordaron entonces argumentos de tipo social y económico. Para los primeros
se estableció que el patrón debía asegurar educación a los hijos de sus trabajadores y vivienda higiénica para
estos últimos como aportar al Fondo de Bienestar Veredal y Fondo de Expropiaciones. Para los segundos se
aprobó la llamada renta presuntiva, es decir, una renta básica que debían generar los predios explotados y
sobre la cual habría un gravamen. Así mismo se determinó que, posteriormente, se fijarían los “mínimos de
productividad” o rendimientos básicos por cada hectárea. Además en el caso de las tierras insuficientemente
explotadas, se previó una aceleración del procedimiento de expropiación. Para las adecuadamente explotadas,
la expropiación no podrá darse sino en casos excepcionales y con indemnización pagada en un 40% en el
momento de la venta y el resto en un plazo de 5 años. Para el efecto se creó el Fondo Nacional de
Adquisiciones y Expropiaciones. Por último, se acordó un impuesto del 10% del valor catastral para las tierras
agrícolas y otro 4 ó 6% para las tierras ganaderas.

7. EL CENSO DE 1973. (12)

En 1973 se realizó el XIV censo poblacional con el siguiente resultado por ciudades:

1. Bogotá 2´.571.548 habitantes


2. Medellín 1´.093.191 habitantes.
3. Cali 918. 057 habitantes.
4. B/quilla 665.917 habitantes.
5. C/gena 312.557 habitantes.
6. B/manga 296.657 habitantes.
7. Cúcuta 229.095 habitantes.
8. Manizales. 229.095 habitantes.
9. Ibagué 208.699 habitantes.
10. Pereira 208.430 habitantes.
11. Palmira 171. 278 habitantes.
12. Montería. 154.599 habitantes.
13. Pasto, 147.779 habitantes.

“Este censo totalizó 21´.070.116 habitantes, de los cuales el 63.6% era población urbana y sólo un 36.4%
población rural. Según este censo, un 88% de la población se concentraba en la zona andina y en la llanura del
Caribe, mientras que las enormes áreas periféricas o Territorios Nacionales alcanzaban una porción mínima de
habitantes”. Carlos Alberto Mora y Margarita Peña.

8. UN NUEVO GRUPO GUERRILLERO Y EL DECLIVE DEL ELN.

El Movimiento 19 de Abril.
Durante esta época surgió el Movimiento 19 de Abril, que sería comúnmente conocido como M-19, una
guerrilla de carácter urbano. Con la consigna” con el pueblo, con las armas al poder”, la insistencia en que el
Gobierno de Pastrana Borrero era producto del fraude electoral y la consideración que el sistema político no
concedía los espacios necesarios para el ejercicio legal de la oposición, un sector que pertenecía a la Anapo
socialista (ala radical del movimiento político de Gustavo rojas Pinilla), mediante una serie de audaces
acciones, como el robo de la espada del Libertador de la Quinta de Bolívar, fundó el Movimiento 19 de Abril.
Su nombre fue conmemoración del día en que se realizaron las elecciones en las que el ex presidente rojas
Pinilla resultó perdedor.

Declive Guerrillero.

Mientras que campesinos, trabajadores, maestros, estudiantes, obreros y otros sectores populares vivían una
etapa de recomposición nacional, las organizaciones armadas atravesaban una situación de declive y
divisiones internas. Bien fuera por sus propias debilidades políticas, por deficiencias en su sistema de
reclutamiento o por las acciones exitosas de las fuerzas Militares, lo cierto es que había una relación
inversamente proporcional entre las acciones de los guerrilleros y las movilizaciones urbanas y rurales que, de
manera creciente, eran dirigidas por grupos políticos marxistas, bien sea comunistas, socialistas o afectos al
régimen maoísta, como el Movimiento Obrero Independiente y Revolucionario, MOIR

El declive guerrillero afectó a todas las organizaciones subversivas. El Ejército Popular de Liberación, EPL,
brazo armado del Partido Comunista de Colombia (de carácter marxista- leninista) fue casi aniquilado por las
Fuerzas Militares entre los años 1967 y 1969, justo antes de la llegada de Pastrana Borrero al poder. Además,
sus divisiones internas lo habían reducido a un solo destacamento armado con muy pocos efectivos.

El Ejército de Liberación Nacional, ELN, por su parte, estuvo a punto de desaparecer en la Operación Anorí,
desarrollada por el Ejército Nacional entre 1973 y 1974. A ello le siguió un período de crisis internas que, a
finales de la década del setenta, redujo a esta organización a unos 80 miembros.

Las FARC, Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, debido a su histórico origen campesino, lograron
subsistir, pese a los errores militares cometidos, aunque sus frentes de lucha no llegaban a la decena. A pesar
de todo lo anterior, ninguna de las tres organizaciones estaba acabada. De esta forma, EPL, ELN Y FARC
lograron adelantar operaciones bélicas en diferentes regiones, que significaron a las Fuerzas Armadas
considerables pérdidas humanas y militares.

9. EL CONSEJO INDIGENA DEL CAUCA.

Paralelamente a las luchas de la ANUC y del movimiento sindical, y también como punto de apoyo de los
terrajeros y comuneros del norte y oriente del Cauca, en la Asamblea de Toribío fue creado el Consejo
Regional Indígena del Cauca, CRIC, el 24 de Febrero de 1971, con la asistencia de unos 2.000 indígenas.

En posteriores asambleas, y a partir de las experiencias ganadas en sucesivas luchas durante el Gobierno de
Misael Pastrana Borrero, además del no pago de terraje, (renta de tierras) los integrantes del Consejo Regional
Indígena lograron que se aprobaran siete importantes puntos:

1. Exigir al Incora la expropiación de las haciendas que habían sido de los resguardos y entregar los
títulos correspondientes en forma gratuita.
2. La ampliación de los resguardos a través de la ley de reforma agraria en los casos en que existieran
minifundios.
3. La modificación de la Ley 89 de 1890 en la parte referente a la minoría de edad.
4. La participación de los indígenas en la modificación de las leyes.
5. La eliminación de la controvertida División de asuntos indígenas.
6. La defensa de la historia, la lengua y las costumbres indígenas.
7. La formación de profesores indígenas para educar a las comunidades en sus respectivas lenguas.

10. LA ANUC Y LOS CAMPESINOS.

En respuesta al Acuerdo de Chicoral y como continuación de las luchas previas, que para el mes de
Octubre de 1971 habían producido unas 135 tomas de tierras en los departamentos de Tolima, Antioquia,
Huila, Cauca, valle y Cundinamarca, la Asociación Nacional de Usuarios Campesinos, ANUC, en su
quinta junta, celebrada en Tolú, departamento de Sucre, en Febrero de 1972 condenó el Acuerdo. Más
tarde, luego de la aprobación de la Ley 4 de 1973, la ANUC procedió a la ruptura con el Gobierno de
Pastrana.

De allí en adelante, y en procura de distintas reivindicaciones, se produjeron movilizaciones y paros


campesinos en varios departamentos del país, como el de Caquetá, en Julio de 1972, que congregó a unos
10 mil campesinos y paralizó por varios días a la región. Simultáneamente en Quinchía, Risaralda, cerca de
8 mil campesinos cesaron sus actividades durante una semana. En Agosto, la ANUC- Sincelejo organizó
una marcha campesina nacional que luego fue detenida por la Fuerza Pública.

Sin embargo, la actividad de la ANUC se vio limitada por la división interna, debido a diferencias entre los
grupos políticos directivos y que culminó en el surgimiento de dos vertientes:
ANUC- Línea Sincelejo y la ANUC- Línea Armenia. Entre el 20 y el 24 de Julio de 1972, sin apoyo oficial, y con la
participación de más de 300 delegados, se reunió en Sincelejo el Segundo Congreso Nacional de Usuarios Campesinos que
condenó el congreso “pirata” convocado por el Ministerio de Agricultura en Noviembre de ese año y también con 300
delegados.

11. ESTUDIANTES EN PIE DE LUCHA.

En la misma actitud de confrontación con el Gobierno de Misael Pastrana Borrero, estudiantes y


trabajadores (especialmente los de Ecopetrol), adelantaron jornadas nacionales de protesta. Ante ellas el
Estado fue radical y respondió con cierre de universidades, detenciones, despidos, la declaración del estado
de sitio y la realización de consejos verbales de guerra.

Del lado estudiantil, la principal motivación de la protesta fue el intento de privatización de las
universidades públicas por parte del Gobierno. Tal política estaba contenida en el informe Atcon, elaborado
por el profesor norteamericano Rudolf Atcon, y el Plan Básico (que recogía los lineamientos de aquél). En
ambos, los criterios de productividad y selectividad eran los prioritarios en materia educativa. Para Abril de
1971 había 11 universidades cerradas y varias de ellas estaban ocupadas por el ejército.

Sin embargo, los estudiantes no se quedaron en acciones de protesta, sino que propusieron mecanismos y
soluciones para resolver la crisis universitaria, los cuales quedaron consignados en el “Programa mínimo
del movimiento nacional estudiantil”. En este documento se exigía, entre otros puntos, la abolición de los
consejos superiores universitarios, la creación de organismos conjuntos para la cogestión, un sistema
democrático para la elección de autoridades, asignación del 15% del presupuesto nacional para la
educación superior, suspensión de los contratos acordados entre las agencias internacionales de crédito y
las universidades que eran lesivos para la soberanía nacional, el derecho a constituir organizaciones
gremiales autónomas de los estudiantes y la reapertura de las universidades.

En cuanto a los trabajadores de Ecopetrol, la huelga que comenzó en Julio de 1971 en Barrancabermeja
sintetizó las luchas que se darían a lo largo del mandato de Misael Pastrana Borrero. Fueron detenidas
decenas de trabajadores, despedidos otros tantos y juzgados en consejos verbales de guerra casi medio
centenar de huelguistas. El 25 de Septiembre fueron condenados 36 trabajadores y absueltos 9. Más de un
año después, el fallo condenatorio les impuso penas que, en total sumaban 285 años de cárcel. Sin
embargo, por presiones sindicales y de distintos sectores sociales, en Septiembre de 1973 el Congreso de la
república aprobó una ley de rebaja de penas por el tiempo que les faltaba cumplir.

12. EL TERCER PARTIDO.

Un tiempo después de las elecciones de 1970, Gustavo Rojas Pinilla decidió convertir en partido el
movimiento político que dirigía. En parte pretendía superar las propias debilidades políticas y el desgaste
natural derivado de participar en la cuota de poder; y en parte respondía a las variadas presiones que desde
adentro de la Anapo hacían aquellos sectores disidentes del liberalismo y el conservatismo, los militares
retirados, los ex miembros de la izquierda y los sacerdotes provenientes de Golconda que, decepcionados
del modelo político frentenacionalista o por abierta contradicción con sus parámetros, habían ingresado al
movimiento y exigían ahora un cambio sustancial de rumbo.

Fue entonces cuando en junio de 1971 el ex presidente Gustavo rojas Pinilla conminó a sus partidarios a
fundar el Tercer partido” y escogió a Villa de Leyva, pequeña población boyacense, para su lanzamiento.
Entre los puntos principales de la plataforma política de la Anapo figuraban los siguientes: elección
popular de alcaldes, gobernadores, jueces y funcionarios del Ministerio Público; nacionalización de las
riquezas del subsuelo y socialización de la banca; limitación del número de institutos descentralizados y
reducción de la burocracia estatal; y además, la transformación del Congreso de la República en Asamblea
Nacional Constituyente para expedición de una nueva Constitución.

13. LAS ELECCIONES DE 1973.

Con estas propuestas, el “Tercer partido” se presentó a las elecciones de mitaca de 1972. El resultado fue el
fracaso electoral para la Anapo y un remozamiento para el Frente Nacional. Los liberales, aunque
fuertemente divididos, lograron 1´.365.728 votos, aumentando porcentualmente del 36.08% logrado en
1970 al 46.3% en 1972.

Los conservadores, divididos en menos proporción que los liberales, obtuvieron 907.202 votos. Es decir,
conservaron su votación de 1970. La Anapo apenas llegó a los 553.955 votos, cuando en 1970 había
obtenido 1´.371.037, disminuyendo porcentualmente del 35.2% en 1970 al 18.8% en 1972. Se evidenciaba
así que buena parte de la votación del liberalismo se debía al deslizamiento de electores que anteriormente
habían optado por la Anapo. Los resultados obtenidos le permitieron al Gobierno de Misael Pastrana
Borrero y al Frente Nacional acentuar sus esquemas políticos, económicos y sociales.

14. LA UNIÓN NACIONAL DE OPOSICIÓN.


Los pobres resultados electorales de los partidos de izquierda, el Partido Comunista de Colombia y el
Movimiento Obrero Independiente Revolucionario, MOIR, en la mitaca de 1972, con apenas el 1% del
total, condujeron paulatinamente a una agrupación de estos sectores políticos. Desde su XI congreso, en
Diciembre de 1971, los comunistas habían llamado a crear un frente de oposición democrática que atrajera
al sector más avanzado de la Anapo. No habiéndolo logrado, se aliaron con su disidencia, el Movimiento
Amplio Colombiano, MAC. Así surgió la Unión Nacional de oposición, UNO, en septiembre de 1972, a la
que se sumó en Junio de 1973 el propio MOIR, tradicional adversario del Partido Comunista de Colombia.
Para las elecciones del 21 de Abril de 1974, de donde saldría el sucesor de Pastrana Borrero, la UNO lanzó
como candidato a un liberal que se había pasado a las filas de la Anapo en 1970: Hernando Echeverri
Mejía. A él le correspondió enfrentarse con los tres candidatos presidenciales opcionales, los” delfines”,
llamados así por ser hijos de ex presidentes: María Eugenia Rojas, Alfonso López Michelsen y Álvaro
Gómez Hurtado. Hubo un quinto candidato, el demócrata- cristiano Hermes Duarte, conocido como el
“hombre de la manos limpias”.

15.EL TRIUNFO LIBERAL.

En la contienda electoral salió ampliamente favorecido el candidato liberal Alfonso López Michelsen,
quien obtuvo 2´.929.719 votos y se convirtió así en el nuevo presidente de Colombia. María Eugenia Rojas,
candidata de la Anapo, recibió 492.166 votos. Álvaro Gómez, conservador y segundo en los resultados,
conquistó 1´.634.879 votos. Hermes Duarte contabilizó 5718 y Hernando Echeverri alcanzó 137.054 votos.
Había participado el 60% del potencial electoral, cifra sólo superada por el 68% en el plebiscito de 1957 y
la gran derrotada, sin duda, era la Anapo.

16. EL FIN DEL FRENTE NACIONAL.

El Frente Nacional había terminado y no precisamente en la derrota, junto con su último gobierno, el de
Misael Pastrana Borrero. Las clases dirigentes habían dado una lección acerca de la manera de mantenerse
en el poder y de qué forma remozar las instituciones. Los sectores políticos de izquierda habían dado un
gran paso con la constitución de la UNO, pero no les bastó e irresponsablemente, además, le otorgaron
primacía a sus diferencias políticas.

La Anapo, por su lado, no estuvo a la altura de las grandes exigencias nacionales. Las expectativas de estas
ideologías y de la población en general se volcaron, a partir de entonces, hacia el Gobierno Liberal que
Alfonso López Michelsen denominaba como “Mandato Claro”.
BIBLIOGRAFÍA:

CONSEJO REGIONAL INDÍGENA DEL CAUCA. Diez años de lucha. Historia y documentos. Serie
controversia. N0. 91- 92.
Bogotá: CNEP, 1981.

DEPARTAMENTO NACIONAL DE PLANEACIÓN. Las cuatro estrategias. Bogotá Departamento


Nacional de Planeación, 1972.

ESCOBAR, CRISTINA. Trayectoria de la ANUC. Bogotá: CINEP., 1982.

MINISTERIO DE RELACIONES EXTERIORES. El Concordato de Colombia con la Santa Sede. Bogotá: Ministerio de
Relaciones Exteriores, 1974.

PÉCAUT, DANIEL. Crónica de dos décadas de política colombiana, 1968-1988. Bogotá: Siglo XXI Editores, 1989.

RAMÍREZ OCAMPO, AUGUSTO. Nueva OEA. La ruta del futuro. Bogotá: Fondo Rotatorio del Ministerio de Relaciones
Exteriores. 1986.
COMPILACIONES DE HISTORIA POLÍTICA DE COLOMBIA.

CAPITULO X.

GOBIERNOS DE 1974- 2010.

TEMAS.

1.Alfonso López Michelsen.1974- 1978.

2.Julio César Turbay Ayala. 1978-1982.

3.Belisario Betancur Cuartas.1982-1986.

4.Virgilio Barco Vargas.1986-1990.

5.César Gaviria Trujillo.1990-1994.

6.Ernesto Samper Pizano.1994-1998.

7.Andrés Pastrana Arango.1998-2002.


COMPILACIONES DE HISTORIA POLÍTICA DE COLOMBIA.

GOBIERNOS DE 1974-1978.
.
1.EL GOBIERNO DE ALFONSO LÓPEZ MICHELSEN.

1. La Herencia De Las Estrategias.


2. El Mandato Claro.
3. El Plan Para Cerrar La Brecha.
4. Las Pruebas Del M. R. L.
5. En Respuesta A La Oposición.
6. 1974. La Emergencia Económica.
7. El Gabinete Activo.
8. La Emergencia Económica.
9. Política Exterior.
10. La Inversión Social.
11. La Reforma Tributaria.
12. Política Energética.
13. El Gobierno Y Los Trabajadores.
14. El Comercio Ilegal.
15. ¿Un Mandato Claro?

DESPUÉS DE 16 AÑOS DE FRENTE NACIONAL, LA RECESIÓN MARCÓ EL INICIO DEL GOBIERNO DE


TRANSICIÓN PRESIDIDO POR ALFONSO LÓPEZ MICHELSEN (1974-1978). EL GOBERNANTE FUE EL PRIMERO
EN DECLARAR EN COLOMBIA LA LLAMADA EMERGENCIA ECONÓMICA PARA ENFRENTAR UNA DE LAS MÁS
AGUDAS CRISIS DE LA HISTORIA NACIONAL. SU ADMINISTRACIÓN, ADEMÁS INSTAURÓ UN NUEVO ORDEN
POLÍTICO EN LA NACIÓN.

En Abril de 1974, los resultados electorales favorecieron al liberalismo. Alfonso López Michelsen, hijo del
ex presidente Alfonso López Pumarejo, obtuvo un total de 2´.929.719 sufragios, una votación sin
precedentes en la historia colombiana, que superó con ventaja al candidato conservador Álvaro Gómez
Hurtado, también hijo de ex presidente, Laureano Gómez Castro, quien alcanzó 1´.634.879 votos. Luego de
16 años de Frente Nacional los electores contaron con candidatos que representaban opciones diferentes al
bipartidismo: María Eugenia Rojas (hija del ex presidente Gustavo Rojas Pinilla) de la Alianza Nacional
Popular, Anapo, obtuvo 492.166 votos; Hernando Echeverry, candidato de la Unión Nacional de Oposición
UNO, 137.053 y Hermes Duarte, de la Democracia Cristiana 5.718.

1. LA HERENCIA DE LAS ESTRATEGIAS.

Misael Pastrana Borrero (1970- 1974), el último presidente del Frente Nacional, puso en marcha un plan de
desarrollo denominado las Cuatro Estrategias, una de las cuales se centró en el fomento de la construcción
a través del establecimiento, en 1972, de las famosas Unidades de Poder Adquisitivo Constante, UPAC.
Este hecho disparó una inflación que, al final de su Gobierno, llegó al 36% anual con el consiguiente
aumento del costo de la vida para los colombianos. Dicha circunstancia implicó que Alfonso López
Michelsen enfrentara durante su Gobierno de transición entre el Frente Nacional y el nuevo régimen
político colombiano una de las crisis más agudas que haya vivido la nación.
El Mandato Claro, lema de su campaña política y de la administración López Michelsen, proponía un
programa de Gobierno destinado a superar la crítica situación económica del país y a revaluar la perspectiva
política instaurada por cuatro gobiernos del Frente Nacional. Pero López se mantuvo fiel a lo establecido por
la reforma constitucional de 1968, que determinaba la paridad en ministerios y gobernaciones, aunque sin
incurrir en la acostumbrada repartición “milimétrica” de los mandatos anteriores.

2. EL MANDATO CLARO.

En su discurso de posesión, el 7 de Agosto de 1974, Alfonso López Michelsen prometió a Colombia “cerrar la
brecha” existente entre la población rural y la población urbana, mejorar la situación del 50% de los más
pobres de la población, y promover un cambio social más justo. Esta fue la tesis principal de su campaña
electoral, a la que llamó el Mandato Claro. Durante el Mandato Claro, el “Plan cerrar la brecha entre ricos y
pobres, la ciudad y el campo”, impulsado por el presidente, no se llevó a cabo de manera rígida, ya que fueron
realizándose modificaciones periódicas de acuerdo con las condiciones cambiantes del comercio exterior. La
filosofía de esta iniciativa era proteger al salario de la inflación y equilibrar el gasto público; de esta forma se
buscaba la estabilización de las provincias, de las clases sociales y de los sectores productivos nacionales.

Pese al énfasis que el mandatario le dio a la economía durante su gestión y a las extremas medidas que
tomaron al respecto apenas comenzó su período presidencial, el deterioro de la situación económica y social
de los sectores menos favorecidos resultó inevitable. Este hecho generó fuertes protestas y notorias
alteraciones del orden público, sobre todo en la segunda mitad del cuatrienio.

3. EL PLAN PARA CERRAR LA BRECHA.

La campaña presidencial de Alfonso López Michelsen había tenido como banderas “cerrar la brecha” entre los
habitantes del campo y las ciudades, trabajar por mejorar la situación del 50% de los más pobres de la
población y promover el cambio social. El panorama económico del momento, y la complejidad de la
situación social de amplios sectores colombianos, dificultaron, sin embargo, la materialización de sus
propuestas. Y éstas debieron abrirse paso mediante la aplicación de otras medidas como la declaración de la
Emergencia Económica y la introducción de las reformas tributaria y monetaria.

La política social que adelantó López Michelsen con el fin de “cerrar la brecha entre los pobres, de la ciudad y
el campo”, se cristalizó en su modelo de desarrollo. La protección del 50% más pobre de la población requería
de una política social avanzada, que consistió no sólo en salvaguardar el salario de la inflación sino que exigió
implementar el plan de Desarrollo Rural Integrado DRI, sobre todo en las regiones deprimidas (y algunas
apartadas de las grandes ciudades) de San Andrés Y Providencia, la Guajira, Chocó, Nariño, Santander y
Boyacá.

Cabe destacar que la propuesta económica del presidente Alfonso López Michelsen, contenida en su plan
Cerrar la Brecha, retomó elementos de iniciativas históricas como el Plan de Desarrollo de 1931, que consistía
en la sustitución de importaciones con el arancel de aduanas ( puesto en vigencia durante la administración de
Enrique Olaya Herrera ), así como las medidas protectoras a la industria nacional y los planes inspirados en
las propuestas del asesor norteamericano en planificación, Lauchlin Currie.

Además, el Gobierno programó la diversificación de las exportaciones, aprovechó las ventajas comparativas e
impidió la importación de alimentos a través del Desarrollo Rural Integrado DRI y el Plan de Alimentación y
Nutrición, PAN, que estimulaban la producción de los cultivos “pan coger”. Adicionalmente a todo esto,
López Michelsen apoyó las exportaciones no tradicionales, la diversificación de cultivos en las zonas
cafeteras, y fortaleció las condiciones internas de la economía campesina para retener a este sector de la
población colombiana en su medio y disminuir así el flujo migratorio hacia las grandes ciudades. De este
modo se pudo lograr un aumento del 16% en la producción agrícola.

En el marco de estas iniciativas, el Gobierno otorgó 986 títulos de propiedad y se firmaron 4.700 contratos de
asignación de tierras. El crédito agropecuario, por su parte, ascendió a 21.000 millones de pesos. Además, se
creó el Instituto Colombiano, de Hidrología, Meteorología y Adecuación de Tierras, Himat; mientras que el
Instituto Colombiano de la Reforma Agraria, Incora, se encargó de recibir los distritos de riego.

4. LAS PRUEBAS DEL MRL.

El MRL fue una extraordinaria experiencia como conocimiento del país y de sus gentes (…) Fui candidato
presidencial en 1962 y el Gobierno de entonces prohibió la inscripción de mi nombre, alegando que lo que era
nulo era prohibido. Guillermo Hernández Rodríguez demandó el acto del Ejecutivo ante el Consejo de Estado
y fallaron a nuestro favor un año después de las elecciones (…) Lo demás ya se sabe. Las sucesivas campañas
del MRL, con quintacolumnistas estimulados desde fuera con el premio de las primeras páginas. Cada vez que
había que hacer listas me sentía un poco como Oscar Wilde chantajeado por el marqués de Queensbury. O
ponía el aspirante en la lista o iba a declarar a los períodicos que se separaban del MRL, porque era un n