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El lenguaje apocalíptico es esencialmente distinto de aquel que


utilizan los  apóstoles en sus mensajes a la Iglesia. Sus extremos son en
verdad impactantes cuando uno considera, por ejemplo, que el creyente en
Cristo Jesús a      
   ²»lCo.3:21-23, mientras que,
como se podrá observar el lector atento, cualquiera de los miembros de las
siete iglesias de Apocalipsis no parece haber alcanzado aún bendición
alguna. Allí los pensamientos están investidos de marcados términos y
conceptos judaicos. Allí, la idea de juicio es la forma escatológica
dominante, y es evidente que su Texto literario se aleja definitivamente de la
doctrina de {        para retomar el esquema
vetero-testamentario de á    {
 que es también notable en
Evangelios.  El mensaje a las siete iglesias de Apocalipsis exhibe unas
características de estilo que orientan hacia una    
 { î Es la
exhortación a un esfuerzo personal a fin de llegar a alcanzar las pro mesas.
En Apocalipsis ninguna bendición es para el presente, mucho menos
asegurada  en el pasado; todas ellas son futuras, y su estilo expresivo
presenta una restauración aún por efectuarse, y esto en gran parte por
medio de las virtudes y méritos de sus receptores. El arquetipo de esta
puerta angosta  se halla expresado en el Sermón del Monte, en donde toda
bendición prometida está condicionada a las obras humanas -»Mt.5:l-48.
Contrapuesto a lo anterior, el cristiano ha sido informado por las Santas
Escrituras que, en la pre sente Dispensación en la cual vive, la Gracia
somete sus obras a las condiciones de... ¡las bendiciones divinas! y que la
excelsa posición que el creyente tiene asegurada en Cristo, lo hace
completo -»Col.2:10; no puede ser condenado -»Ro.8:1 y, cosa digna de
notar, en ninguna parte de las Escrituras se le exhorta a    sino a
  en la consumada victoria de su Salvador ²>Jn. 16:33. El uso del
clásico discurso en primera persona tan comúnmente utilizado en el A ntiguo
Pacto: Ô     muestra su retomo desde el inicio del Texto
apocalíptico: 2        como una de las mas acentuadas
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diferencias de las características de estilo literario que predominan en el


resto del Texto del Nuevo Pacto. En una observación detenida, se puede
apreciar inicialmente cómo en Evangelios el Texto fluye en una narrativa
histórica, no tanto en procu ra cronológica de los hechos, sino en la
presentación de la obra y las palabras de un hombre singular: Jesús de
Nazareth. Posteriormente, en Hechos de los Apóstoles, el Texto registra en
forma de    los acontecimientos de la Iglesia Primitiva; y finalmente, las
Epístolas trasmiten dentro de un estilo nuevo que expresa cercanía e
intimidad, las enseñanzas doctrina les dirigidas a un grupo de personas muy
especiales, que han sido electas y santificadas por Dios para el nuevo y muy
sublime propósito de ser    a { {    { { 
 a


  
{       -»Ef.3:6b. En las Epístolas el
mensaje es anunciado por hombres enviados en y por el poder del Espíritu
Santo. Ellos se presentan a sí mismos como colaboradores y
administradores de la gracia de Dios ²»lCo.3:9; 4:1, y en los mensajes a
sus hermanos sé muestran integrados en la misma esencia del sufrimiento
que Cristo tuvo por la Iglesia, todo expresado dentro de un estilo literario que
muestra la unión indisoluble con sus destinatarios ²»2Co. 11:28-29;
Gá.4:19; Col. 1:24. Contrastando con esta forma expresiva. Apocalipsis
muestra su rígido esquema eslabonado entre         
²»1:1, en donde el mensaje divino revelado a Jesucristo es expresamente
intermediado por un ángel para que éste a su vez lo declare, no al apóstol o
al anciano sino al  Juan, quien escribe lo que ve y lo que oye en forma
un tanto neutra e impersonal, reflejando el simple cumpli miento del mandato
divino, pues aunque el autor refleja sus emociones ²>1:17; 5:4; 17:6, estas
no se relacionan tanto con sus destinatarios como con los acontecim ientos
que describe. Otra característica notable dentro del texto de Apocalipsis es
su estilo literario. Cuando se lo com para con Epístolas,resaltan expresiones
y palabras que muy poco o nunca fueron utilizadas por el apóstol Pablo.
Apocalipsishabla, por ejemplo, del     que Jesucristo hizo para
su Padre ²»l:6a. Esto es, el Padre de Jesús, no de los sacerdotes, lo cual
crea un conflicto si se considera al creyente como uno de los personajes
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mencionados ²»Jn.20:17. En el Texto apocalíptico igualmente se hacen


solemnes advertencias sobre falsas doctrinas que nunca fue ron
mencionadas a la Iglesia tales como la doctrina de Balaam, de los
Nicolaítas, de Jezabel... ²»Ap.2:14-15,20; así mismo se atribuyen nombres
al Señor Jesús que resultan extraños al creyente, tales como el Hijo del
Hombre o la Estrella de la mañana, y se utilizan símbolos desconocidos y no
aclarados en la enseñanza doctrinal a los santos, como son la relación entre
  a    en su misteriosa designación de   a   
²»Ap.l:20; y finalmente, en la denominación de judíos otorgada a los
integrantes de las iglesias, las cuales reciben a su vez mención indirecta de
sinagogas ²»Ap.2:9; 3:9. La consideración de que la Ig lesia de Cristo sea
solamente la V  del Apocalipsis yque sus verdaderos V  
sean quienes forman el    2  puede arrojar luz en la
interpretación literal (gra matical) del Último Libro.