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Curiosidades de la f´ısica, parte I

Jos´e Mar´ıa Filardo Bassalo Departamento de F´ısica, Universidad de Par´a www.bassalo.com.br

Recibido: 6 agosto 2005 Aceptado: 27 julio 2006

Gross, Costa Ribeiro y los diel´ectricos Un problema tecnol´ogico proyect´o el nombre de un brasile˜no al escenario cient´ıfico internacional. Vea- mos cu´al fue ese problema. Las l´ıneas telef´onicas de la antigua Light, en R´ıo de Janeiro, presentaban pro- blemas relacionados con su resistencia el´ectrica y su aislamiento. Por ello, el Instituto Nacional de Tec- nolog´ıa (INT), fundado en 1934 (originalmente con el nombre “Estaci´on Experimental de Minas y Com- bustibles, 1921), contrat´o en 1934 al f´ısico e ingenie- ro alem´an, naturalizado brasile˜no, Bernhard Gross (1905–2002), que hab´ıa llegado a Brasil en 1933.

Solicitado por el problema mencionado, Gross y al- gunos colaboradores (entre ellos el f´ısico carioca Joa- qu´ın Costa Ribeiro, 1906–1960), comenzaron a inves- tigar el fen´omeno de absorci´on diel´ectrica. En 1942, Gross y su colaborador, L. Ferreira Denard, descu- brieron el fen´omeno de congelamiento de la electrici- dad en los diel´ectricos. En 1943, Costa Ribeiro, en- tonces profesor de la Facultad Nacional de Filosof´ıa, juntamente con algunos colaboradores (entre ellos, el f´ısico brasile˜no Jaime Tiomno, n.1920), demostra- ron la posibilidad de la obtenci´on de electretos por la solidificaci´on de la cera de carnauba, 1 en la ausencia de campo el´ectrico exterior. En 1944, continuando esa investigaci´on, Costa Ribeiro descubri´o el “efecto termodiel´ectrico”, seg´un el cual las cargas el´ectricas de los electretos se originan por la solidificaci´on del diel´ectrico. Este fen´omeno, hoy mundialmente cono- cido como efecto Costa Ribeiro, le vali´o a Costa Ri- beiro el premio Albert Einstein de la Academia Bra- sile˜na de Ciencias. Este efecto fue estudiado por Cos- ta Ribeiro y Tiomno en 1945, y por Gross, en varios art´ıculos escritos entre 1946 y 1950. En 1952, Cos- ta Ribeiro descubri´o un importante dep´osito de mo- nacita, un mineral rico en cerio y torio, en el va- lle del R´ıo Peixe, en Minas Gerais.

1 Palmera brasile˜na que alcanza unos 14 m de altura.

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Figura 1. Edici´on de divulgaci´on de

la teor´ıa de la relatividad.

Einstein y la patrulla ideol´ogica Uno de los m´as grandes cient´ıficos del siglo XX, el f´ısico germano suizo norteamericano Albert Einstein (1879–1955, premio nobel de f´ısica en 19219), era una persona sin par. El famoso astr´onomo nortea- mericano Carl Sagan (1936–1996), c´elebre por su se- rie televisiva Cosmos, narra en su libro “La novela de la ciencia”, (Francisco Alves Editora, S. A., 1982) al- gunas curiosidades de la vida del creador de la teor´ıa de la relatividad, restringida y general. Debido a la persecuci´on de los jud´ıos perpretrada por Adolfo Hit- ler (1889–1945) y sus seguidores, Einstein lleg´o a te- ner valuada su cabeza en 20,000 marcos. Se instal´o, pues, en 1933 en el reci´en creado Instituto de Es- tudios Avanzados de Princeton, New Jersey; cuan- do le preguntaron cu´al ser´ıa un salario justo para ´el, sugiri´o 3,000 d´olares anuales. Al notar la sorpresa en el rostro de los representantes del Instituto, Eins- tein, un tanto extra˜nado indic´o una cantidad menor. Finalmente, su salario fue fijado en 16,000 d´olares anuales, uno de los mayores jam´as pagados a cual- quier profesor en los Estados Unidos.

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En otra ocasi´on, a ra´ız de su primera visita a Am´erica en 1930, el Cardenal O’Connell de Bos- ton previno que la teor´ıa de la relatividad oculta- ba una repugnante apariencia de ate´ısmo. Cuando un rabino de Nueva York le pregunt´o por tel´egra- fo “El se˜nor Einstein ¿cree en Dios?”, recibi´o la siguiente respuesta: “Creo en el Dios de Espino- za que se encuentra en la armon´ıa de todos los se- res, no en un Dios que se interesa por la acci´on y el destino de los hombres”.

Einstein sosten´ıa que el hombre se dignifica si ejer- ce una profesi´on simple y honrada, como la de plo- mero, profesi´on que en alguna ocasi´on dijo que pre- ferir´ıa a la de profesor de f´ısica. Poco des- pu´es de esa afirmaci´on fue agraciado con el t´ıtu- lo de Socio Honorario del Sindicato de Plomeros de Estados Unidos.

El profesor Einstein fue perseguido tanto por la iz- quierda (a pesar de decirse socialista) como por la derecha. Los nazis, adem´as de perseguirlo quema- ron sus trabajos cient´ıficos. Los intelectuales esta- linistas denunciaron su teor´ıa de la relatividad co- mo producto de la “f´ısica burguesa”. En los Esta- dos Unidos, en 1945, el diputado federal John Ran- kin lo acus´o de comunista por pedir que Estados Unidos rompiese relaciones con la Espa˜na de Fran- co, quien hab´ıa apoyado a los nazis en la Segunda Guerra Mundial (1939–1945). Finalmente, para con- cluir esta narraci´on de peque˜nos hechos que lo ca- racterizaron como “ciudadano del mundo”, es in- teresante decir que rehus´o la presidencia del esta- do de Israel en ocasi´on de la muerte del presiden- te Chaim Azriel Weizmann (1874–1952).

Einstein declin´o esa honrosa invitaci´on, seg´un cuen- ta el historiador brasile˜no Alfredo Tiomno Tolmas- quin, 2 afirmando que se ver´ıa en una dif´ıcil situa- ci´on al tener que decidir entre sus propias ideas y las que deber´ıan defenderse por un presidente de Es- tado. Esta invitaci´on fue hecha por el primer minis- tro de Israel, David Ben–Gurion (1886–1974). En la versi´on del f´ısico norteamericano Andrew Robson, 3 Ben Guri´on se mostr´o conmovido y, a la vez, alivia- do, por la negativa de Einstein pues, en tanto espera- ba la respuesta, coment´o con su asistente: “¿Qu´e ha- remos si acepta? Ten´ıa que ofrecerle este puesto por- que era imposible no hacerlo. Pero si acepta, estare- mos en mala situaci´on”.

2 “Einstein, el viajero de la relatividad en Am´erica del Sur”, Vieira & Lent, 2003. 3 “Einstein, los 100 a˜nos de la teor´ıa de la relatividad”, Elsevier Campus, 2005.

Dirac, su mente r´apida, los puntos de “tri- cot”, de “crochet” y la literatura La rapidez de raciocinio siempre caracteriz´o al f´ısi- co ingl´es Paul Adrien Maurice Dirac (1902–1984, premio nobel de f´ısica en 1933). Cierta vez, al vi- sitar la Universidad de Gotinga, se le inquiri´o por cierto problema que intrigaba a los f´ısicos y ma- tem´aticos de esa universidad; ´este era c´omo escri- bir los n´umeros del 1 al 100 usando operaciones ma- tem´aticas con s´olo cuatro n´umeros 2. Resolvi´o inme- diatamente el problema usando solamente tres ve- ces el n´umero 2, con la siguiente f´ormula:

N

tres ve- ces el n´umero 2, con la siguiente f´ormula: N = − log 2 log

= log 2 log 2 ··· 2

v´alida, como es f´acil ver, para cualquier n´umero. En otra ocasi´on, estaba dando un seminario y, al ter- minar volte´o la mirada al auditorio esperando pre- guntas. Uno de los participantes el pidi´o que expli- case c´omo hab´ıa llegado de una ecuaci´on a otra. Di- rac, respondi´o inmediatamente: “Era una definici´on, no una deducci´on”. Cierta vez fue a visita a un ami- go y observ´o los movimientos que la esposa hac´ıa pa- ra tejer una prenda con el punto “tricot”. Al llegar a su casa, Dirac reprodujo mentalmente esos movi- mientos y observ´o que hab´ıa otra posibilidad de teji- do. Al comentarle a la esposa de su amigo su descu- brimiento sufri´o una desilusi´on al saber que ella tam- bi´en conoc´ıa el otro punto: el “crochet”.

Figura 2. Robert Oppenheimer, 1904–1967

Curiosidades de la f´ısica, I. Jos´e Mar´ıa Filardo Bassalo.

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A este gran f´ısico ingl´es, formado como ingeniero

electricista a los 19 a˜nos, le gustaba la literatura.

De aqu´ı que hablara con conocimiento cuando le pre- gunt´o al f´ısico norteamericano Julius Robert Oppen- heimer (1904–1967): “¿C´omo es que Ud. puede ha- cer ciencia y poes´ıa al mismo tiempo? El objetivo

de la ciencia es hacer las cosas dif´ıciles comprensi-

bles de una forma simple; el de la poes´ıa es afirmas cosas simples de manera incomprensible. ¡Son incom- patibles!”.

En otra ocasi´on le preguntaron si hab´ıa leido “Cri- men y castigo” del escritor ruso Fyodor (Mikhay- lovich) Dostoyevsky (1821–1881), a lo que respon- di´o: “Es una obra agradable, pero en cierto cap´ıtulo

el autor comete un error. Describe al Sol levant´ando-

se dos veces en el mismo d´ıa”.

Schr¨odinger y la Hip´otesis de de Broglie

La

famosa ecuaci´on de Schr¨odinger, marco inicial de

la

mec´anica ondulatoria, tiene un curioso origen. El

f´ısico franc´es, pr´ıncipe Louis Victor Pierre Raymond de Broglie (1892–1987, premio nobel de f´ısica en 1929) present´o en los Comptes Rendus de l’Academie des Sciences de Paris 179, p. 39, en 1924, su inter- pretaci´on ondulatoria de la materia: el electr´on des- cribe una “onda piloto” en su ´orbita bohriana. Tal interpretaci´on, al principio, caus´o cierto escepticis- mo por parte de los f´ısicos. Al leer ese trabajo de de Broglie (quien inici´o su carrera acad´emica como es- tudiante de historia medieval), el f´ısico y qu´ımico ho- land´es Petrus Hoseph Wilhelm Debye (1884–1866, premio nobel de qu´ımica en 1936) sugiri´o al f´ısico austr´ıaco Erwin Schr¨odinger (1887–1961, premio no- bel de f´ısica en 1933) que hiciese un seminario so- bre las ideas del pr´ıncipe franc´es.

Schr¨odinger repuso inmediatamente: “No quier ha- blar de tales sinsentidos”. Sin embargo, como Debye era el jefe del grupo de investigaci´on donde trabaja-

ba Schr¨odinger, le enfatiz´o que ese seminario era im-

portante para la formaci´on del grupo. Acept´o en- tonces y prometi´o presentar las ideas de de Bri- golie en una forma matem´atica m´as comprensible. As´ı lo hizo, pues propuso la hoy famosa ecuaci´on de

Schr¨odinger:

( r ) = ( r )

donde H es el operador hamiltoniano (suma de las energ´ıas potencial y cin´etica), E es la energ´ıa del

electr´on en una ´orbita at´omica estacionaria y ψ( r )

es la funci´on de onda de Schr¨odinger.

Con todo, Schr¨odinger no estaba muy convenci- do de la ecuaci´on que estaba proponiendo, seg´un narr´o Debye al f´ısico ruso Piotr Leonidovich Ka- pitza (1884–1984, premio nobel de f´ısica en 1978). Fue Debye, presente en ese seminario, quien le di- jo a Schr¨odinger, al t´ermino de su conferencia: “Hi- zo usted un trabajo extraordinario”.

Newton, su timidez y las “fluxiones” Al leer el libro del f´ısico y matem´atico ingl´es Sir Isaac Newton (1642–1727) sobre los fundamentos de la mec´anica, el famoso Principios matem´aticos de fi- losof´ıa natural 4 de 1687, notamos que sus resultados son presentados en el lenguaje matem´atico conven- cional de su ´epoca, lenguaje basado principalmen- te en la geometr´ıa.

Sin embargo, conforme propone el fil´osofo y ma- tem´atico polaco Jacob Bronowski (1908–1974) en el libro “El ascenso del hombre” 5 muchas de las le- yes f´ısicas descubiertas por Newton, lo fue- ron gracias al empleo de las fluxiones, el c´alcu- lo diferencial de hoy, inventado para conseguir esos resultados.

Vale notar que Newton manten´ıa las fluxiones co- mo “arma secreta”, tal vez por timidez, pues le gus- taba presenta sus ideas s´olo cuando estaba comple- tamente seguro de ellas. Por ejemplo, Newton no acept´o ser ordenado ministro por tener dudas acer- ca de la Trinidad Divina, conforme nos dice el f´ısico ingl´es John Desmond Bernal (1901–1971), en su ma- gistral libro “Historia social de la ciencia”. 6

Es oportuno recordar que Newton fue nombrado ca- ballero en 1705 por la reina Ana de Gran Breta˜na (1665–1714). Adem´as, ese fue el primer t´ıtulo con- cedido por la nobleza inglesa a un ciudadano que, adem´as, era cient´ıfico. Cuando Newton muri´o reci- bi´o un funeral con honores de estadista y su tumba se encuentra en la Abad´ıa de Westminster, junto con la del f´ısico escoc´es William Thomson (Lord Kelvin) (1824–1907) y la del f´ısico y qu´ımico ingl´es Sir Er- nest Rutherford (1871–1937, premio nobel de qu´ımi- ca en 1908).

Planck y Maxwell, malos profesores Seg´un el f´ısico alem´an, nacionalizado ingl´es, Sir Ru- dolf Ernst Peierls (1907–1995), el creador de la teor´ıa cu´antica, el f´ısico alem´an Max Karl Ernest Planck (1858–1947, premio nobel de f´ısica en 1918) no era

4 Great Books of the Western World, Vol. 32, Encyclopedia Britannica, Inc. 1993. 5 Martins Fontes/EUnB, 1979. 6 Ediciones Pen´ınsula, 1968.

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un buen profesor, pues cuando presentaba en el au- la un tema ya desarrollado en un libro, lo le´ıa l´ınea por l´ınea haci´endolo, obviamente, enfadoso.

Planck tampoco era una buen asesor para las inves- tigaciones. Una historia que circulaba en ese enton- ces en Alemania, y que Peierls ha constatado por distintas v´ıas, es la siguiente: Cuando un estudian- te le preguntaba a Planck qu´e problema podr´ıa ser- vir como tema de tesis, obten´ıa la siguiente respues- ta Mi estimado, si yo tuviese un problema, yo mis- mo lo resolver´ıa.

La misma dificultad de comunicar sus conocimien- tos ten´ıa el f´ısico y matem´atico escoc´es James Clerk Maxwell (1831–1879) seg´un el f´ısico y matem´ati- co ruso Piotr Leonidovich Kapitza (1884–1984, pre-

mio nobel de f´ısica en 1978).

do en el Laboratorio Cavendish, en Inglatera, du- rante 13 a˜nos, de 1921 a 1934, haciendo experimen- tos bajo la direccion del f´ısico y qu´ımico ingl´es Sir Er- nest Rutherford (1871–1937, premio nobel de qu´ımi- ca en 1908). Fue por motivo de ese trabajo con Rut- herford (apodado por sus amigos “el Cocodrilo”) que naci´o la gran admiraci´on de Kapitza por el descubri- dor del n´ucleo at´omico. Tal admiraci´on lo llev´o a co- locar un enorme cocodrilo, en bajo relieve, en una de las paredes del nuevo laboratorio que el gobier- no sovi´etico construy´o para Kapitza, cuando ´este re- gres´o a la URSS.

Este hab´ıa trabaja-

´

Durante su estancia en el Laboratorio Cavendish, Kapitza convivi´o con varios f´ısicos, entre ellos el f´ısico ingl´es Sir Horace Lamb (1849–1934), c´ele- bre por sus trabajos en hidrodin´amica y, princi- palmente, por su libro Hydrodynamics escrito en 1895, considerado durante muchos a˜nos el mejor texto sobre ese tema.

Pues bien, Lamb le cont´o a Kapitza que fue alum- no de Maxwell (primer director del Laboratorio Ca- vendish), el autor de la c´elebre teor´ıa matem´atica del electromagnetismo, que no era ciertamente un brillante profesor. Generalmente daba sus clases sin ning´un tipo de notas; cuando se necesitaba un desa- rrollo matem´atico casi siempre se equivocba y se con- fund´ıa.

Con todo, afirmaba Lamb, cuando Maxwell correg´ıa sus errores, sus alumnos aprend´ıan m´as de lo que podr´ıan haber aprendido en cualquier texto. Es oportuno decir que Maxwell, a los 14 a˜nos de edad, gan´o la Medalla de Matem´aticas de la Academia

de Edimburgo, por su trabajo sobre la construcci´on geom´etrica de un ´ovalo perfecto.

Kapitza, Stalin y Beria Debido a la oposici´on del f´ısico ruso Piotr Leoni- dovich Kapitza (1884–1984, premio nobel de f´ısi- ca en 1978) de trabajar en el projecto sovi´etico de la bomba H, cay´o en desgracia bajo el todopodero- so Jos´e Stalin (1879–1953), Secretario General del Partido Socialista Sovi´etico; Kapitza perdi´o la posi- ci´on destacada que ocupaba en la Academia Sovi´eti- ca de Ciencias y los honores correspondientes. Ape- nas si le fue permitido continuar como miembro de la Academia, lo que le daba derecho a un salario ba- jo y a una casa de campo (“dacha”) donde, con ayu- da de su esposa, continu´o sus investigaciones en un peque˜no laboratorio. Con el tiempo las restriccio-

nes fueron relajadas y se le permiti´o dar clases una vez por semana. Sin embargo, ese permiso le fue re- tirado cuando rehus´o participar en los festejos a Sta- lin por sus 70 a˜nos.

Posteriormente Kapitza escribi´o una carta a Stalin previni´endolo de la lealtad del ruso Lavrenty Pavlo- vich Beria (1899–1953), entonces Director de la Po- lic´ıa Secreta Sovi´etica (lo que le vali´o una impla- cable enemistad por parte de ´este). Stalin respeta- ba a Kapitza y, a distancia, lo proteg´ıa de Beria. Pues bien, la ma˜nana del 5 de marzo de 1953, apare- cieron dos se˜nores en la “dacha” de Kapitza para ha- cerle preguntas acerca de su trabajo. Inmediatamen- te descubri´o que no eran f´ısicos por lo que qued´o m´as intrigado cuando, abruptamente, se fueron al me- dio d´ıa en punto.

M´as tarde, Kapitza supo que Beria hab´ıa sido en- carcelado a esa hora y, por lo mismo, la posibi- lidad de venganza termin´o con la vida de Stalin, que muri´o ese d´ıa. Beria fue ejecutado por la Po- lic´ıa Secreta Sovi´etica el 23 de diciembre de 1953. La bomba H fue construida bajo la supervisi´on del f´ısico ruso Andrey Dmitriyevich Sakharov (1921– 1989, premio nobel de la paz, 1975) y estallada en agosto de 1953.

Szilard y la bomba at´omica norteamericana El f´ısico h´ungaro, nacionalizadou norteamericano, Leo Szilard (1898–1964) anticip´o te´oricamente, en 1933, la producci´on de energ´ıa en una reacci´on nu- clear en cadena. Incluso lleg´o a obtener una patente por su idea, que era la siguiente: un neutr´on (part´ıcu- la descubierta apenas en 1932) induc´ıa una desinte- graci´on at´omica, que liberaba a su vez dos neutro- nes, que divid´ıan a dos ´atomos m´as, que liberaban

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a cuatro neutrones y as´ı sucesivamente. La reacci´on propuesta por Szilard fue la desintegraci´on de beri- lio (Be), que se transformar´ıa en helio (He). Afir- maba que esa idea le vino de la lectura del libro The World Set Free del escritor ingl´es Herbert Geor- ge Wells (1866–1946), escrito en 1913.

En ese libro, Wells habla de la energ´ıa obtenida por la desintegraci´on natural del uranio (U ) con produc- ci´on de part´ıculas α (n´ucleos de helio), energ´ıa un mill´on de veces mayor que la del fuego. Con todo, esa energ´ıa ser´ıa obtenida a lo largo de miles de a˜nos. Cuando los qu´ımicos alemanes Otto Hahn (1878– 1968, premio nobel de qu´ımica en 1944) y Fritz Strassmann (1902–1980) y la f´ısica sueco austr´ıaca Lise Meitner (1878–1968) consiguieron la fisi´on del U , en 1939, Szilard not´o que su idea podr´ıa ser apli- cada a ese elemento qu´ımico. En la tarde del 2 de di- ciembre de 1942, Szilard y 41 cient´ıficos m´as, bajo la direcci´on del f´ısico italiano Enrico Fermi (1901–1954, premio nobel de f´ısica en 1938) produjeron la prime- ra reacci´on nuclear controlada en cadena; construye- ron el primer reactor at´omico.

El f´ısico norteamericano, Arthur Holly Compton (1882–1962, premio nobel de f´ısica en 1927), enton- ces Presidente de la Universidad de Harvard y Coor- dinador del proyecto de energ´ıa at´omica del Gobier- no de Estados Unidos, le dijo: “El navegante italia- no lleg´o al Nuevo Mundo”. Conant repuso “¿Y c´omo reaccionaron los nativos” Complet´o Compton: “Muy cordialmente”. Estaban comunic´andose con el c´odi- go que llevar´ıa al Proyecto Manhattan: la construc- ci´on de la bomba at´omica norteamericana.

Ese proyecto result´o, adem´as, de una carta que el f´ısico alem´an suizo norteamericano, Albert Einstein

Figura 3. Hiroshima, despu´es de la explosi´on at´omica

Figura 4. La fortaleza volante Enola Gay

(1879–1955, premio nobel de f´ısica en 1921), escri- bi´o al presidente Franklin Delano Roosevelt (1882– 1945), el 2 de agosto de 1939 a solicitud de Szilard.

Por otro lado, la fortaleza voladora B–26 que llev´o una de las bombas at´omicas (“Litt- le Boy”), la que fue lanzada sobre Hiroshi- ma el 6 de agosto de 1945, tuvo un pasajero impor- tante, el f´ısico norteamericano Luis Walter Alva- rez (1911-1988, premio nobel de f´ısica en 1968) cu- ya misi´on era medir la radiaci´on resultante de la ex- plosi´on a fin de informar al f´ısico norteamerica- no Julius Robert Oppenheimer (1904–1967), direc- tor cient´ıfico del Proyecto Manhattan. La fortale- za volante, piloteada por el Coronel Paul Tibbets, se llamaba Enola Gay.

Debido a los lanzamientos de las bombas at´omicas norteamericanas en Hiroshima y Nagasaki, Szilard abandon´o el Proyecto Manhattan y la f´ısica; se de- dic´o a la biolog´ıa en el Instituto Salk. Por su incesan- te actividad por el uso pac´ıfico de la energ´ıa at´omi-

´

ca recibi´o la Medalla Atomos para la Paz, en 1959.

La personalidad de Landau El gran cient´ıfico ruso Lev Davidovich Lan- day (1908–1968, premio nobel de f´ısica en 1962) era una personalidad curiosa. En la puer- ta de su lugar de trabajo, en el Instituto Po- lit´ecnico Ucraniano, puso una placa con el si- guiente aviso: “L. Landau — Cuidado, muer- de”. Por otro lado, este cient´ıfico no ten´ıa mu-

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cho apego al dinero, constantemente prestaba can- tidades grandes. Cuando se constituy´o un fon- do para beneficio mutuo de quienes trabaja- ban en ese Instituto, Landau fue quien dio el capital inicial.

Siempre evad´ıa escribir, fueran cartas o trabajos cient´ıficos. El mundialmente conocido Curso de F´ısi- ca Te´orica de su autor´ıa y del f´ısico ruso Evgeny Mik- haillovich Lifshitz (1915–1985) fue, en realidad, es- crito por ´este, quien tambi´en escribi´o desde la mi- tad de 1930 hasta la muerte de Landau, los art´ıcu- los que aparecieron s´olo con el nombre de Landau.

En uno de los vol´umenes del Curso de F´ısica Te´ori- ca, el referente a Mec´anica de Fluidos, los c´alculos implicados en la teor´ıa de las ondas de choque fue- ron hechos mentalmente por Landau, sin usar siquie- ra papel y l´apiz.

Como todos los grandes cient´ıficos, Landau estu- di´o fuera de su pa´ıs. En octubre de 1929, en Nar- kompros, consigui´o una beca para hacer investiga- ci´on en Gotinga, en la gran Escuela de F´ısica Te´ori- ca Alemana, dirigida por el f´ısico alem´an Max Born (1882–1970, premio nobel de f´ısica en 1954). Como esa beca era insuficiente logr´o recibir otra de la Fun- daci´on Rockefeller que, juntas, le permitieron pagar sus estudios y comprar material y equipo para sus in- vestigaciones.

El apelativo de “Dau”, con el que Landau fue mun- dialmente conocido, le fue dado por Dmitry Iva- nenko, “Dimus”, uno de sus tres grandes amigos (los otros dos eran George Gamow “Johnny” (1904– 1968), y Mitya Bronstein, “Abbat”. Estos tres j´ove- nes estudiantes de Leningrado eran conocidos como “Los tres mosqueteros de Leningrado”.

Landau ten´ıa un modo totalmente particular de ha- cer y de estudiar f´ısica. Por ejemplo, raramente le´ıa un art´ıculo te´orico hasta el final; s´olo daba una ojea- da para ver el camino seguido por el autor. En se- guida, hac´ıa sus propios c´alculos y, si concordaban con los del autor, aprobaba el trabajo en cuesti´on.

Uno de sus alumnos, el f´ısico riso Aleksandr Solomo- vich Kompaneyets, durante los 30 a˜nos que trat´o y convivi´o con Landay, s´olo una ves lo vi´o leer un li- bro de f´ısica. Ciertamente, le´ıa mucho, pero libros de historia y de arte. Toda la f´ısica que sab´ıa y, di- cho sea de paso, sab´ıa bastante, la aprendi´o “de oi- do” en los seminarios dados por sus alumnos y ba- jo su orientaci´on. Tales seminarios eran organizados

por el f´ısico ruso (uno de sus alumnos favoritos) Ale- xey A. Abrikosov (1928–, premio nobel de f´ısica en 2003) a las 11 en punto. Landau era muy exigen- te acerca de la puntualidad; afirmaba La puntua- lidad es cortes´ıa de reyes as´ı que, cuando uno de sus alumno se atrasaba lo recib´ıa con las siguien- tes palabras: Dudo que usted sea jam´as rey, estima- do.

Landau, a semejanza de otro brillante f´ısico, el nor- teamericano Richard Philips Feynman (1918–1988, premio nobel de f´ısica en 1965) gustaba de hacer f´ısi- ca “a su manera”, lo que puede notarse en el cita- do Curso de F´ısica Te´orica . La f´ısica contenida en los nueve vol´umenes de ese curso era, para Landau,

el “m´ınimo te´orico” que cualquier f´ısico deb´ıa saber

para iniciarse en la investigaci´on. Cualquier alum-

no que quisiese trabajar bajo su orientaci´on deb´ıa hacer un examen de ese “m´ınimo”.

El primero en aprobar ese examen fue Kompane- yets, en 1933. El f´ısico ruso Isaak Yakovlevich Pome- ranchuk (1913–1966), a sus 22 a˜nos de edad, en 1935, hizo el examen en el menor tiempo posible, en cer-

ca

de un mes. El m´as joven en pasar por ese “cuar-

to

de torturas”, como lo llamaba la esposa de Lan-

dau, Concordia Terentievna, fue Lifshitz de 19 a˜nos

de edad.

En un periodo de 30 a˜nos, s´olo 43 f´ısicos lograron ese “m´ınimo”.

A pesar de que Landau era un excelente matem´ati-

co, era extremadamente pr´actico, gustaba de la “ma- tem´atica t´ecnica” usada para la soluci´on de proble- mas concretos. Los teoremas de existencia eran, en

su opini´on “matem´atica l´ırica”.

Landau ten´ıa gran admiraci´on por el f´ısico alem´an suizo norteamericano Albert Einstein (1879–1955,

premio nobel de f´ısica en 1921), tanto que, en la esca-

la inventada por ´el para clasificar a los f´ısicos te´ori-

cos, coloc´o a Einstein en la posici´on 0.5. En la posi-

ci´on 1 puso al f´ısico dan´es Niels Henrik David Bohr (1885–1962, premio nobel de f´ısica 1922), seguido por los f´ısicos, el austriaco Erwin Schr¨odinger (1887– 1961, premio nobel de f´ısica en 1933), el alem´an Wer- ner Karl Heisenberg (1902–1984, premio nobel de f´ısica en 1933) y al italiano Enrico Fermi (1901–1954, premio nobel de f´ısica en 1938). Inicialmente se co- loc´o a s´ı mismo en la posici´on 2.5 y, a˜nos m´as tar- de, se puso en la 2. Para Landau, el 0 no deb´ıa ser ocupado nunca, a fin de permitir que siempre hubie-

se f´ısicos m´as brillantes.

Curiosidades de la f´ısica, I. Jos´e Mar´ıa Filardo Bassalo.

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Landau public´o una gran cantidad de art´ıculos de f´ısica, con m´as de 20 contribuciones originales. En-

tre ´estas, destaca la teor´ıa de superfluidez del he- lio l´ıquido II, en 1941, y la teor´ıa del l´ıquido cu´anti- do de Fermi, en 1956. En extenso curr´ıculo cient´ıfi-

co hay tres trabajos acerca de la detonaci´on de explo- sivos, desarrollados durante la Segunda Guerra Mun- dial (1939–1945) que fueron publicados en 1945 en Anales de la Academia Sovi´etica de Ciencias.

Edison, Tesla y el premio nobel de f´ısica de 1912

A fines del siglo XIX hab´ıa una gran discusi´on en-

tre las industrias de la energ´ıa el´ectrica. Por un la-

do, la Compa˜n´ıa Edison, del gran inventor norteame- ricano Thomas Alva Edison (1847–1931), era parti- daria de la corriente continua (CC); por el otro la- do, la Compa˜n´ıa Westinghouse, del ingeniero nor- teamericano George Wstinghouse (1846–1914), pro- pon´ıa la corriente alterna (CA). Esta ultima´ fue ob- servada por primera vez por Hypolite Pixii (o Pi- sii) en 1831, y estudiada matem´aticamente por el in- geniero electricista alem´an, naturalizado norteame- ricano, Charles Proteus Steinmetz (1865–1923).

Figura 5. Grabado con una demostraci´on hecha por Tesla

La enorme utilidad de la CA se hizo evidente con

la invenci´on del transformador por el ingeniero elec-

trot´ecnico croata Nikola Tesla (1856–1943), alrede-

dor de 1890, pues gracias al transformador era po-

sible transportar energ´ıa el´ectrica a grandes distan- cias sin mucha p´erdida. De este modo, Westinghou-

se apoy´o decididamente el invento de Tesla.

En desacuerdo con lo anterior, Edison atac´o el uso

Figura 6. Generador de Edison

de la CA; construy´o incluso una silla el´ectrica de CA (m´as eficaz que la CC) para la municipalidad de Nueva York. Cuando fue ejecutado el primer cri- minal, la Compa˜n´ıa Edison public´o una fotograf´ıa de la silla el´ectrica con la siguiente leyenda: “¿Quie- re que la muerte entre a sus casas? Use corriente al- terna: mata”. Debido a esa forma poco escrupulo- sa con la que Edison atacaba a la CA, Tesla rom- pi´o relaciones con el inventor del foco el´ectrico. Su enemistad fue tan grande que Tesla rechaz´o el pre- mio nobel de f´ısica de 1912 cuando supo que lo com- partir´ıa con Edison. Debido a esto, la Academia Sue- ca concedi´o ese premio al inventor sueco Nils Gus- taf Dal´en (1869–1937) por su invento de se˜naliza- ci´on costera autom´atica.

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