+

POEMA DEL HOMBRE DIOS
Extractos María Valtorta

Segundo año de la Vida Pública de Jesús
143. La samaritana Fotinái1225.
22 de abril de 1945.

1 «Yo me paro aquí. Id a la ciudad. Comprad los alimentos necesarios. Comeremos en este lugar». «¿Vamos todos?». «Sí, Juan. Es bueno que estéis en grupo». «¿Y Tú? ¿Te quedas solo?... Son samaritanos...». « o ser!n los peores de entre los enemigos del Cristo. "#ala, poneos en camino$ Yo oraré mientras os espero. %or &osotros ' por éstos». Los discípulos se van a regañadientes. Tres o cuatro veces se vuelven a mirar a Jesús, que se ha sentado en una paredilla soleada que est cerca del !a"o # ancho !rocal de un po$o %un po$o grande, tan ancho que parece casi una cisterna&. En verano de!en darle som!ra unos r!oles grandes que ahora est n desho"ados. 'o se ve el agua, pero en el suelo, "unto al po$o, ha# signos claros de ha!erla sacado( pequeños charcos # círculos de "arros húmedos. Jesús se sienta # se pone a meditar en su acostum!rada posici)n( los codos apo#ados so!re las rodillas* las manos hacia adelante, unidas* el cuerpo levemente curvado* la ca!e$a inclinada hacia a!a"o. Luego, sintiendo el calor de un agrada!le
+

225

Cfr. Ju. 4, 4–42.

2 solecillo, se de"a caer el manto de la ca!e$a # de los hom!ros # lo tiene recogido so!re su rega$o. ,l$a la ca!e$a para sonreír a una multitud de p "aros reñidores que se est n disputando una migota que se le ha caído a alguien "unto al po$o. ,l improviso, llega una mu"er. Los p "aros hu#en. Viene al po$o con un n-ora vacía su"eta de una de las asas con la mano i$quierda* la derecha separa con gesto de sorpresa el velo, para ver qui.n es el hom!re que est sentado allí. Jesús sonríe a esta mu"er de unos treinta # cinco o cuarenta años, alta, de -acciones -uertemente marcadas pero !onitas. /n tipo de mu"er que nosotros diríamos casi español( palide$ aceitunada* la!ios mu# encendidos # m s !ien túmidos* o"os grandes, casi demasiado, # negros, !a"o ce"as mu# espesas* tren$as, que se transparentan a trav.s del ligero velo, de color negro corvino. Tam!i.n las -ormas, mas !ien modeladas # llamativas, re-le"an un marcado tipo oriental, levemente -lexuoso, como el de las mu"eres ra!es. Lleva un vestido de ra#as multicolores, !ien ceñido a la cintura, tirante en las caderas # pecho ping0es, para pender luego, en una especie de orla ondulante, hasta el suelo. Muchos anillos en las manos carnosas # morenitas, muchas pulseras en las muñecas que despuntan !a"o las !ocamangas de lino. En el cuello lleva un pesado collar, del que cuelgan medallas %#o diría amuletos, pues son de las m s variadas -ormas&. 1esados pendientes, que !rillan !a"o el velo, caen hasta la altura del cuello. ( «)a pa* sea contigo, mu+er. ,-e das de beber. #e andado muc/o ' tengo sed». «¿Pero no eres judío? ¿Me pides de beber a mi, que so samaritana? ¿!u" #a su$edido? ¿%emos sido re#abilitados, o es que &osotros est'is dis(re(ados? Sin duda al(o (rande #a su$edido, $uando un judío #abla amablemente $on una samaritana. )e todas *ormas, debería responderte+ "No te doy nada, para

castigar en ti todas las injurias que los judíos desde hace siglos nos infligen"».
Pozo de Jacob en la iglesia ortodoxa Santa Photina (Nablus)

«0sí es1 un gran acontecimiento. Como consecuencia, muc/as cosas /an cambiado, ' m!s a2n &an a cambiar. 3ios /a otorgado un gran don al mundo ' por él muc/as cosas /an cambiado. Si conocieras el don de 3ios ' quién es el que te dice1 "Dame de beber", qui*!s t2 misma le pedirías de beber ' El te daría agua &i&a». «,l a(ua &i&a est' en las &enas de la tierra. ,ste po-o la tiene... pero es nuestro». La mu"er se muestra !urlona # arrogante. «El agua es de 3ios, como también es de 3ios la bondad, ' la &ida misma. 4odo es de un 2nico 3ios, mu+er. Y todos los /ombres &ienen de 3ios1 tanto los samaritanos como los judíos. , o es éste el po*o de Jacob. ,Jacob no es cabe*a de nuestra estirpe.2226 Si luego un error nos /a di&idido, ello no cambia el origen».
2

Cfr. !a historia de Jaco" en #$n. 25, %& – '(, ' ) 45, % – 5*, %4. Jaco" a quien +ios i,puso el no,"re de -srael .cfr. #$n. '2, 2'–'%/ fue el tronco de la estirpe israelita. Co,pr0 un ca,po cerca de 1iqu$n, y construy0 allí un altar .cfr. #$n. '', %2–2*) Jos. 24, '2/. 3l #$n. No dice que allí hu"iera ha"ido un po4o, pero lo deja suponer desde el ,o,ento en que Jaco" se esta"leci0 allí por un poco de tie,po. 1ique, en ara,eo se dice 1icara.
22

3

«,rror nuestro, ¿&erdad?» pregunta, agresiva, la mu"er. « i nuestro ni &uestro. Error de alguien que /abía perdido de &ista caridad ' +usticia. o te esto' o5endiendo, ni tampoco a tu ra*a. ,%or qué quieres t2 mostrarte o5ensi&a.». «,res el primer judío al que oi(o #ablar así. .os otros... Pero, respe$to al po-o, sí, es el de /a$ob tiene tanta a(ua tan $lara que los de Si$ar le pre*erimos a las otras *uentes. )e todas *ormas, es mu pro*undo, no tienes ni 'n*ora ni odre0 ¿$1mo podrías sa$ar para mí a(ua &i&a? ¿,res, a$aso, m's que /a$ob, nuestro santo patriar$a, que en$ontr1 esta abundante a(ua para "l, para sus #ijos sus #atos de (anado, Y que nos la dej1 $omo don re$uerdo su o?». «42 lo /as dic/o. -ira, quien bebe de esta agua seguir! teniendo sed6 Yo, en cambio, tengo un agua que si uno la bebe no &uel&e a sentir sed. %ero es s7lo mía ' la do' a quien me la pide. En &erdad te digo que quien reciba esta agua que Yo le dé quedar! asper+ado para siempre ' no &ol&er! a tener sed, porque mi agua se /ar! en él manantial seguro, eterno». «¿21mo? 3o entiendo. ¿,res un ma(o? ¿21mo puede un #ombre trans*ormarse en un po-o? ,l $amello bebe se apro&isiona de a(ua en su &oluminoso &ientre, pero lue(o la $onsume no le dura toda la &ida. ¿Y Tú di$es que tu a(ua dura toda la &ida?». «-!s que eso1 saltar! /asta la &ida eterna. 8luir! /asta la &ida eterna en quien la beba, ' producir! semillas de &ida eterna, porque es surtidor de salud». «)ame de esa a(ua si es &erdad que la posees. Me $anso &iniendo #asta aquí. .a tendr" no &ol&er" a sentir sed, no en*ermar" jam's ni me #ar" &ieja». 9 «S7lo de eso te cansas., ,de nada m!s. ,S7lo sientes necesidad de sacar agua para beber, para tu pobre cuerpo. :e5le;iona. #a' algo que &ale m!s que el cuerpo1 el alma. Jacob no dio a los su'os ' a sí mismo s7lo el agua de la tierra, sino que se preocup7 de darse, ' de dar, la santidad, el agua de 3ios». «Vosotros nos llam'is pa(anos. Si eso es &erdad, no podemos ser santos...». La mu"er ha perdido su tono petulante e ir)nico # ahora se muestra sumisa # ligeramente con-undida. «<n pagano puede también ser &irtuoso. 3ios, que es +usto, le premiar! el bien reali*ado. o ser! un premio completo, pero sí te digo que entre un 5iel en culpa gra&e ' un pagano sin culpa 3ios mira con menos rigor al pagano. ,Y por qué, si sabéis que lo sois, no &ais al &erdadero 3ios. ,C7mo te llamas.». «4otin'i». «%ues, resp7ndeme, 8otin!i1 ,4e duele el no poder aspirar a la santidad por el /ec/o de ser pagana =como t2 dices=, por &i&ir =como digo Yo= en la o5uscaci7n de un antiguo error.». «Me a*li(e». «Y entonces, ,por qué no &i&es, al menos, como una &irtuosa pagana.». «5Se6or7...». «Sí. ,%uedes, acaso, negarlo. >e a llamar a tu marido ' &uel&e aquí con él». «3o ten(o marido...». La con-usi)n de la mu"er crece. «42 lo /as dic/o1 no tienes marido. #as tenido cinco /ombres ' a/ora tienes contigo otro que tampoco es marido tu'o. ,Era necesario esto. 4ambién tu religi7n desaconse+a la impudicia. 4ambién tenéis &osotros el 3ec!logo. ,%or qué &i&es así, 8otin!i. , o te sientes cansada de este

4 es5uer*o de ser la carne de tantos, en &e* de la /onesta esposa de uno solo. , o tienes miedo de cuando decline tu &ida, de cuando te encuentres sola con tus recuerdos, con la amargura de lo pasado, con tus temores. Sí, también con tu miedo, tu miedo a 3ios ' a los espectros. ,37nde est!n tus /i+os.». La mu"er !a"a del todo la ca!e$a # calla. « o los tienes aquí en la 4ierra. Sin embargo, sus almitas, a las que /as impedido conocer el día de la lu*, te acusan6 siempre. Jo'as... bonitos &estidos... casa rica... una mesa bien surtida... Sí, pero &acío ' l!grimas ' miseria interior. En realidad eres una des&alida, 8otin!i6 s7lo con un arrepentimiento sincero, a tra&és del perd7n de 3ios =', como consecuencia, el de tus /i+os= puedes &ol&er a ser rica». 8 «Se6or, &eo que eres pro*eta. Me a&er(9en-o...». «,0nte el %adre que est! en los Cielos no sentías &erg?en*a cuando /acías el mal. %ero... no llores de /umillaci7n ante el #ombre... >en aquí, 8otin!i, +unto a mí. Yo te /ablaré de 3ios. @ui*!s no le conocías bien ' por eso... sí, por eso /as cometido tantos errores6 si /ubieras conocido bien al &erdadero 3ios, no te /abrías reba+ado de este modo, El te /abría /ablado ' sostenido...». «Se6or, nuestros padres adoraron en este monte 22(. Vosotros de$ís que s1lo en /erusal"n se puede adorar. Pero, $omo Tú di$es, )ios es s1lo uno. : údame a &er d1nde $1mo debo #a$erlo...». «-u+er, créeme, est! llegando la /ora en que ni en el monte de Samaria ni en Jerusalén ser! adorado el %adre. >osotros ador!is a quien no conocéis, nosotros a quien conocemos, porque la sal&aci7n &iene de los +udíos. :ecuerda a los %ro5etas. %ero llega la /ora =es ésta= en que los &erdaderos adoradores adorar!n al %adre en espíritu ' en &erdad6 no 'a con el rito antiguo sino con el nue&o, e;ento de sacri5icios ' /ostias de animales consumidos por el 5uego1 el rito del sacri5icio eterno de la #ostia inmaculada consumida por el 8uego de la Caridad1 culto espiritual del :eino espiritual, que ser! comprendido por aquellos que sepan adorar en espíritu ' en &erdad. 3ios es Espíritu ' debe ser adorado espiritualmente». «)i$es santas palabras. Yo s" ;tambi"n nosotros sabemos al(una $osa; que el Mesías &a a lle(ar pronto0 el Mesías, llamado tambi"n "el Cristo". 2uando &en(a nos ense6ar' todo. :quí $er$a est' el que di$en que es su Pre$ursor0 mu$#os &an a "l a oírle. Pero es mu se&ero. Tú eres bueno. .as almas menesterosas no sienten miedo de ti. Yo $reo que el 2risto ser' bueno. .e llaman <e de la Pa- 8222... ¿Tardar' mu$#o en &enir?». «4e /e dic/o que su tiempo es éste». «¿21mo lo sabes? ¿,res dis$ípulo su o? ,l Pre$ursor tiene mu$#os dis$ípulos0 tambi"n los tendr' el 2risto». «So' Yo, el que te est! /ablando, el Cristo Jes2s». «5Tú7... 5=#7...». La mu"er, que se ha!ía sentado "unto a Jesús, se levanta # hace adem n de huir. «,%or qué quieres /uir, mu+er.». «Porque me da #orror estar a tu lado. Tú eres santo...». «So' el Sal&ador. #e &enido aquí =' no era necesario= porque sabía que tu alma estaba cansada de &agar. Ya te produce n!useas tu alimento... #e &enido a darte uno nue&o, que te quitar! las n!useas ' la /artura... A 0llí
3

'

3l ,onte #ari4i,, cerca de 1ique, .1icara/5 cfr. +eut. %%, 2&) 2(, %2) Jos. 2, ''. 3n ese ,onte los sa,aritanos construyeron un te,plo, cual ri6al del de Jerusal$n. 4 222 Cfr. -s. &, 5– .
22(

5 &uel&en mis discípulos, con mí pan, pero el solo /ec/o de /aberte dado estas migas iniciales de tu redenci7n 'a me /a alimentado». Los discípulos miran a la mu"er de sosla#o, m s o menos prudentemente, pero ninguno ha!la. Ella se marcha olvidando agua # n-ora. «Mira, Maestro ;di$e Pedro;, nos #an tratado bien. :quí #a queso, pan re$iente, a$eitunas man-anas. 2o(e lo que quieras. ,sa mujer #a #e$#o bien dejando el 'n*ora0 así ser' m's r'pido, que no $on nuestros peque6os odres. >ebemos lue(o los llenamos, así no tendremos que pedir nada a los samaritanos, no tendremos ni siquiera que a$er$arnos a sus *uentes. ¿3o $omes? %e bus$ado pes$ado para ti, pero no #abía. !ui-'s te #ubiera (ustado m's. Te &eo $ansado p'lido». «4engo un alimento que &osotros no conocéis. Comeré de ése. :epondr! ampliamente mis energías». Los discípulos se miran con adem n de querer preguntar. Jesús responde a sus calladas preguntas. «-i alimento consiste en /acer la &oluntad del que me /a en&iado ' consumar la obra que me /a encomendado. Cuando un sembrador esparce la semilla, ,puede pensar que 'a /a /ec/o todo, como sí /ubiera cosec/ado. Ciertamente no. "Cu!nto tendr! que /acer toda&ía para poder decir1 BMi obra está cumplida"! #asta ese momento no podr! descansar. 8i+aos en estos campos ba+o el alegre sol de la /ora se;ta. #ace s7lo un mes, incluso menos, la tierra estaba desnuda, oscura por el agua de las llu&ias. 8i+aos a/ora1 abundantes tallitos de trigo, recién brotados, de un &erde tenuísimo, que, ba+o esta intensa lu*, parece toda&ía m!s claro, la /acen albari*a con el sutil &elo con que la cubren, que es la mies 5utura. >osotros, &iéndole, decís1 "Dentro de cuatro meses será la cosecha. Los

sembradores tomarán consigo a los segadores; porque aunque uno sea su!iciente para sembrar su propio campo muchos son necesarios para segarlo. "mbas partes están contentas# tanto el que ha sembrado un peque$o saquito de trigo % ahora debe preparar los graneros para guardarlo como los que en pocos días ganan de qu& 'i'ir para algunos meses". 3e la misma 5orma, en el campo del espíritu, los que reco+an
lo que por mí 5ue sembrado se alegrar!n conmigo, ' como Yo, porque les daré mi salario ' el 5ruto debido. )es daré de qué &i&ir en mi :eino eterno. >osotros s7lo tenéis que recoger. Yo /e /ec/o la parte m!s dura del traba+o6 no obstante, os digo1 "(enid cosechad en mi campo; contento me siento

de que os cargu&is de manípulos de mi trigo. )na 'e* que ha%áis recogido todo mi trigo sembrado por mí por todas partes in!atigable quedará cumplida la 'oluntad de Dios % +o me sentar& al banquete de la celeste ,erusal&n". 0llí &ienen los samaritanos con
8otin!i. -ostrad caridad para con ellos. Son almas que se acercan a 3ios».

Sign up to vote on this title
UsefulNot useful