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I.E.S. ALTO CONQUERO-HISTORIA DE ESPAÑA-J.J.R.H.

TEMA 10. EL RÉGIMEN DE FRANCO.

Desde su triunfo en la guerra civil, Franco gobernó España, hasta su muerte, en 1975.
Lo hizo de modo dictatorial, sobre un país arruinado que poco a poco fue recuperándose
hasta alcanzar un notable desarrollo económico a partir de la década de los 60. Sin
alterar su naturaleza autoritaria, el régimen franquista procuró adaptarse a los
acontecimientos internacionales con el objetivo de conseguir el reconocimiento de las
demás naciones y su propia estabilidad interior. En un contexto de mayor bienestar
social, creció la movilización popular en demanda de libertades, mientras que el
régimen no ofrecía otra respuesta que el endurecimiento de su política represiva. El
franquismo se desmoronaba a medida que la vida de su fundador se extinguía.

La clave de todo el sistema político fue siempre el carácter dictatorial, personal y


vitalicio de Franco como jefe del Estado, presidente del gobierno, cabeza del partido
único y generalísimo de todos los ejércitos. El nuevo régimen instaurado en 1939 tuvo
desde un principio unos fundamentos ideológicos muy claros: la concentración total de
poderes en manos de Franco; rechazo de los principios democráticos, del sufragio
universal, pluralismo político y separación de poderes; el nacionalcatolicismo que
dominó la vida social y la educación españolas, combinado con una fuerte xenofobia y
la prohibición estricta del uso de otras lenguas peninsulares que no fueran el castellano;
su proclamación antimarxista y antiliberal; restricción de las libertades de expresión,
asociación y reunión; ausencia de Constitución escrita y lentitud en el proceso de
institucionalización plena del régimen, esta legislación terminó de elaborarse en 1967 y
por último el rechazo de la sociedad burguesa contemporánea unida a la represión
durísima de cualquier movimiento obrero. La ideología del régimen, que se identificaba
con el pensamiento de las derechas autoritarias europeas de entreguerras (fascismo),
pervivió, con algunos matices hasta los años setenta.

El régimen de Franco se apoyó en las fuerzas sociales que le ayudaron a conquistar el


poder: el Ejército, la Iglesia, la oligarquía terrateniente y financiera y un amplio bloque
de fuerzas conservadoras.

El gran apoyo del régimen lo constituían las Fuerzas Armadas y Fuerzas de Orden
Público. El Ejército controlaba las fuerzas de seguridad (Policía Armada y Guardia
Civil) a las que suministraba su oficialidad al tiempo que estaba presente en la
Administración pública. La influencia política de los militares fue decisiva en todos los
gobiernos de Franco, en las instituciones del Estado y en el Movimiento, sin olvidar la
jurisdicción sobre delitos políticos.

Aunque en el proyecto original de Mola el nuevo régimen nacional conservaría la


separación Iglesia- Estado, cuando la sublevación se convirtió en guerra civil a gran
escala, los dirigentes militares aprovecharon el auxilio católico. Paralelamente la
jerarquía eclesiástica apoyó vivamente la causa nacional, calificando a través de la Carta
Colectiva de 1937, la guerra civil como “Cruzada”. Como consecuencia de ello, el
Vaticano no tardó en reconocer al gobierno de Burgos como gobierno oficial de España,
disposición que Franco aprovechó para autodenominarse “Caudillo de España por la
gracia de Dios”. A través del nacionalcatolicismo, la Iglesia vio como el Estado se
declaró confesionalmente católico y cómo éste le devolvió lo que la República le había
quitado: prohibición del matrimonio civil, monopolio de gran parte de la enseñanza,
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ayuda material por parte del Estado… A cambio, el Jefe del Estado se reservaría el
derecho de presentación, confirmado en el Concordato de 1953.

El Estado franquista contó desde el primer momento con el apoyo de la aristocracia


financiera, la oligarquía latifundista y pequeños agricultores que al ver sus intereses
amenazados por las reformas del Frente Popular , no dudaron en apoyar la sublevación
militar. El núcleo del poder económico residía en la banca privada que también apoyaba
al régimen. La oligarquía agraria fue uno de los pilares del régimen y en consecuencia
ésta vio sus intereses beneficiados gracias a la política de sostenimiento de precios
franquista y al abandono de cualquier intento de reforma agraria.

Por otra parte, la dictadura basó su sistema político en la estricta prohibición de los
partidos unida a una brutal represión contra los que habían apoyado a la República. Sólo
se permitió la FET de las JONS, que vino a denominarse Movimiento Nacional. Sin
embargo, Franco no sólo se sirvió de la Falange, sino que buscó a sus colaboradores
entre grupos ideológicos o corporativos conocidos como las “familias”del régimen.

La primera de ellas la constituían los propios falangistas. Muerto Jose Antonio Primo
de Rivera, ahora los falangistas se hallaban integrados en el partido único bajo el
liderazgo absoluto de Franco. Su principal función fue el control de la vida social y
económica del país a través de diversas instituciones del régimen: el Frente de
Juventudes, la Sección Femenina, la Organización Sindical y el SEU. La Falange jugó
un rol importante en los primeros momentos de la dictadura, sin embargo tras la derrota
de las potencias fascista en la Segunda Guerra Mundial, pasó a tener un papel más
secundario.

Los militares formaban otra de sus familias. Fueron colaboradores directos de Franco
tras la guerra, entre ellos Carrero Blanco, quien permaneció más tiempo junto al
dictador. Otros sin embargo, se distanciaron y acabaron separados del poder. En todo
caso, los militares nunca formaron un grupo de presión, ya que Franco cuidó siempre de
mantenerlos subordinados a su persona.

Un tercer grupo influyente eran los católicos. Procedían de asociaciones de la Iglesia


y más tarde del Opus Dei. En cualquier caso, suministraron dirigentes que impusieron
una cultura tecnócrata y ocuparon cargos en las Cortes, el Consejo del Reino y en
diferentes ministerios. Sólo a raíz del Concilio Vaticano II en 1962, se fue produciendo
un distanciamiento entre la jerarquía católica española y la dictadura.

También los monárquicos (los carlistas tuvieron un papel secundario) integraron otra
de las familias. Pese a que Franco se negó a ceder la jefatura del Estado a Don Juan de
Borbón, muchos monárquicos colaboraron con la dictadura, ocupando puestos clave,
especialmente en el cuerpo diplomático.

En realidad, todas estas familias no dejaban de ser ficticias. Franco elegía a sus
colaboradores al margen de etiquetas, evitando siempre que nadie acaparase demasiado
poder y mostrase criterios propios.

El dictador, que concentraba todo el poder, asumió también la función legislativa.


Poco a poco, el régimen fue aprobando diversas Leyes Orgánicas que configuraron lo
que se vino a llamar las Leyes Fundamentales del Movimiento.
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En los años iniciales, durante la etapa de predominio falangista, se promulgó el Fuero


del Trabajo (1938), a imitación de la Carta del Lavoro italiana, que articulaba las
relaciones del mundo del trabajo y organizaba la economía del nuevo estado. El
sindicato único obligatorio vertical, fue entregado a la Falange quien se encargaría de la
organización laboral.

Por la Ley de Responsabilidades Políticas (1939) se produjo la instrucción de


expedientes de depuración de todos aquellos que habían permanecido en la zona
republicana, permitiendo la cárcel y la ejecución de éstos y de cualquier español
comprometido con la causa democrática. Además consideraba “rebelión militar” la no
adhesión a la sublevación de 1936.

A esta ley le sigue la Ley de Represión de la Masonería y el Comunismo (1940) que


respondía a la obsesión particular del general por estas dos entidades.

En 1942 cuando EEUU entró en la Segunda Guerra Mundial y se presagiaba un


cambio en el signo de la guerra se pretendió atenuar el carácter totalitario del régimen
creando las Cortes españolas, carentes de poder legislativo. La Ley Constitutiva de las
Cortes (1942) simulaba la participación del pueblo en las tareas del Estado mediante la
institución de una Cámara de representantes compuesta por más de 500 procuradores.
Éstos en su mayoría eran procuradores de oficio (representación de la Iglesia,
Universidades o Falange) y 25 eran designados directamente por Franco. La elección
nunca fue directa y sólo a partir de 1968 se permitió elegir a 1/3 de los procuradores en
representación a la familia (tercio familiar, los otros dos restantes eran tercio sindical y
tercio municipal). Las únicas tareas de las Cortes fueron debatir con moderación los
proyecto de ley preparados por el gobierno.

Finalizada la contienda mundial con el triunfo de las democracias, el régimen


franquista promulgó el Fuero de los Españoles (1945), que simulaba una declaración de
derechos y deberes de los ciudadanos y definía a España como un “Estado social,
católico y de derecho”. En realidad el texto proponía un sistema político autoritario de
carácter confesional con derechos limitados.

La Ley de Referéndum Nacional (1945) pretendía mostrar que en España estaba


reconocido el sufragio universal y permitía al Jefe del Estado convocar plebiscitos para
que el pueblo, en un marco de ausencia de libertades, refrendara una ley.

Por la Ley de Sucesión en la Jefatura del Estado (1958) se confirmaba el carácter


vitalicio de la jefatura en Franco, se regulaba el mecanismo de sucesión y se definía a
España como un reino. Sin embargo no se seguiría la línea borbónica legítima (D. Juan
de Borbón quedó excluido del poder por el Manifiesto de Lausana) sino que sería el
dictador quien se reservaría el derecho de proponer a su futuro sucesor.

La Ley de Principios del Movimiento Nacional (1958) reproducía y reafirmaba los


valores teóricos del régimen: antiliberlismo, fuerte centralismo, garantía de la propiedad
privada y nacionalcatolicismo. Esta ley suponía el reconocimiento de la FET como
único partido y de la doctrina falangista.

Finalmente, a mediados de los 60 con la Ley Orgánica del Estado (1966) el régimen
trató de responder al desarrollo material del país con un simulacro de actualización del
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entramado legislativo. Esta ley introdujo algunas novedades funcionales como la


separación de los cargo de Jefe del Estado y Presidente del Gobierno, aunque no fue
efectiva hasta 1973.

Es posible dividir al Régimen Franquista en una serie de etapas ya que, influido por
los condicionamientos externos, experimentó una evolución. El primer período abarca
desde el final de la guerra civil en 1939 hasta 1959, fecha coincidente con el Plan de
Estabilización iniciado por el gobierno. Los primeros años están marcados por el
hambre y la represión política. Ésta última vino impuesta por la Ley de
Responsabilidades Políticas y significó para muchos el destierro, la ejecución o la
cárcel. Sin contar con el exilio. También se procedió a una “depuración” de la
administración pública, en la que todos los puestos fueron cubiertos por personas afines
al régimen.

Económicamente, la década de los cuarenta estuvo caracterizada por un fuerte


racionamiento de los alimentos (cartillas) y el crecimiento del mercado negro
(estraperlo). El régimen impuso la autarquía siguiendo el modelo fascista que incluía
una fuerte intervención del Estado (control de la agricultura, creación del INI, control de
las exportaciones etc…). Las circunstancias nacionales e internacionales (guerra en
Europa y posterior aislamiento) cerraron un balance económico negativo en esta década.

Ya en los años 50 se produce una cierta liberalización de precios y una expansión


económica. El aspecto más negativo fue la fuerte inflación.. Con respecto a las
relaciones internacionales el régimen siguió una política de vinculación al Eje hasta la
entrada de los EEUU en el conflicto, es la época de Serrano Súñer. En 1942 el cambio
de estrategia supondrá el mantenimiento de una política exterior vinculada al
catolicismo y con posterioridad en 1945, una vez terminado el conflicto mundial, se
siguió con una política exterior aprovechando la coyuntura de la guerra fría. En estos
años España fue sometida a un fuerte aislamiento internacional (cierre de fronteras,
negativa al ingreso en la ONU etc). En 1953 no obstante se firmó el Concordato con la
Santa Sede y en 1956 se firmaron los acuerdos con EEUU(instalación de bases
militares) que supusieron un cierto reconocimiento internacional para el régimen.

El año 1959 marcará un antes y un después al ponerse en marcha el Plan de


Estabilización que pretendía liberalizar la economía y abrirla a inversiones extranjeras.
El plan supuso un fuerte reajuste económico que permitió a España iniciar la etapa del
desarrollismo a partir de la década de los 60. En esta etapa se ponen en marcha los
Planes de Desarrollo y los Polos que pretendían impulsar la economía del país. Los
sectores económicos más importantes a partir de esta época fueron el turismo y la
industria automovilística. Se produjo un cambio general en la sociedad, que provocó un
fuerte éxodo rural y al crecimiento de una sociedad más volcada en los valores del
consumismo. Los principales problemas fueron la creación del grupo terrorista ETA en
1959 y el aumento de los conflictos laborales desde 1961. España se verá golpeada por
la crisis del petróleo en 1973, que junto a otros factores, serán los responsables del
progresivo deterioro del régimen. Estos factores vienen marcados por la divergencia
política interna entre el sector inmovilista (bunker) y el aperturista, el asesinato de
Carrero Blanco en atentado en diciembre de 1973 y los duros enfrentamientos con la
Iglesia. Finalmente, Franco murió el 20 de noviembre de 1975, muriendo con él el
régimen autoritario que comenzó en 1939
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El régimen despertó desde sus inicios una oposición interna que se puede organizar
en dos períodos:
a) Durante el primer franquismo la oposición se centró en tres aspectos: el movimiento
obrero a través de la convocatoria de diferentes huelgas (Cataluña en 1945 o Bilbao en
1947), este movimiento a partir de los años 50 y aprovechando un “hueco” de la
legislación franquista logró la introducción de opositores dentro del sindicalismo
vertical (enlaces sindicales y jurados de empresa). La acción más importante fue la
huelga de tranvías de Barcelona en 1951. El movimiento monárquico basó su oposición
en la conspiración, es de destacar el papel de parte del Ejército a favor de D. Juan de
Borbón, éste hizo un llamamiento a través del “Manifiesto de Lausana” solicitando a
Franco que restaurara la monarquía en su persona.
El movimiento más importante fue el maquis o guerrilla. Este movimiento actuó
desde el final de la Guerra Civil en núcleos aislados de montaña con el objetivo de
continuar la guerra. El final de la 2ª Guerra Mundial pareció que iba a propiciar un
mayor apoyo al movimiento llegándose incluso a ocupar el valle de Arán, pero al final
el movimiento fue cayendo en el olvido.

b) Durante el segundo franquismo la oposición se manifestó en el Congreso de Munich


en la que se pedía el apoyo europeo a la oposición española, la respuesta del franquismo
fue enérgica, encarcelando o desterrando a los participantes en el congreso.
Durante los años 60 y los 70 la oposición se fue fortaleciendo a través de
manifestaciones, celebraciones de asambleas etc, también en estos años comenzaron las
actividades de grupos terroristas (ETA y FRAP). Los partidos que se consolidan en
estos años son el PCE y el PSOE quienes controlan el resto de la oposición a través de
la Junta Democrática (PCE) y la Plataforma de Convergencia Democrática (PSOE).
Sin abandonar las movilizaciones, la sociedad esperaba la muerte del dictador para
plantear las alternativas políticas que reimplantaran la democracia.