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LA POLITICA, LÓGICA Y MÉTODOS EN LAS CIENCIAS SOCIALES

De GIOVANNI SARTORI.

PRIMERA PARTE
PREMISAS

I.- EL INSTRUMENTO LINGÜÍSTICO.

Pensamiento y acción.- La política es el “hacer” del hombre que, más que ningún
otro, afecta e involucra a todos. El hacer es la praxis, el hacer del hombre esta
precedido del discurso (sobre el hacer), la acción y los comportamientos políticos
están rodeados por el discurso, el tema de los antecedentes del discurso sobre la
política son:

a) La filosofía política
a) La ciencia o conocimientos empíricos en la política
a) El discurso común u ordinario sobre la política.

La filosofía política. El comportamiento humano está inspirado y orientado o por


la filosofía, o por el conocimiento empírico-científico, o por la conversación
corriente sobre política.
La ciencia política. Es la más renuente de las ciencias. El conocimiento científico
de los hechos políticos encuentra dificultades para consolidarse al lado de la
filosofía política y por otra parte el apremiante reclamo con la praxis política
cotidiana a través del discurso corriente. El discurso común sobre política: El
discurso común puede asumir tonalidades emotivas hasta convertirse en un
discurso ideológico emotivo en la que no se trata de persuadir como de
convencer; ni de razonar como apasionar.

Palabras y significados.- El lenguaje está constituido por palabras y significados, lo


que debe establecerse es que a cada palabra le corresponden muchos
significados, está polivalencia acarrea ventajas y desventajas para la
comunicación lingüística del hombre pero es evidente que no nos ponemos de
acuerdo con el significado que les atribuimos a las palabras. El remedio es
organizar y ordenar el lenguaje según el tipo de significado; El lenguaje especial
con su propio vocabulario técnico en él las palabras asumen un contenido sui
generis lo que equivale a decir que la filosofía y las ciencias son claros ejemplos
del lenguaje especial. El lenguaje es un universo de signos convencionales
provistos de significados, la polivalencia de las palabras propone ventajas y
desventajas. La ventaja consiste en que se puede traspasar los confines de
vocabulario y hacer más rico y dúctil el saber de cuanto pareciera permitir la
terminología, en cambio la desventaja reside en que, con frecuencia, no nos
entendemos; Al utilizar los mismos vocablos decimos (en apariencia), lo mismo
pero pensamos (en sustancia) otra cosa muy diferente. La desventaja es, la
ambigüedad (de las palabras).

Dimensión emotiva y dimensión lógica.- La división más elemental entre los


significados emotivo y lógico de un mismo lenguaje; es el ejemplo es: La poesía y
filosofía.
El lenguaje poético es típicamente un discurso que habla al corazón, a los
sentimientos, lo que equivale a decir que es un lenguaje emotivo, la lógica de la
poesía por decirlo así es una lógica estética, sustentada en inflexiones fonéticas.
El lenguaje lógico se encuentra en el extremo opuesto; buscamos un sujeto, un
verbo, un predicado exigimos que cada proposición sea inequívoca y que
contribuya a una demostración lógica congruente entre sí. Las palabras cuanto
más asumen un significado preciso, más se despojan de un impreciso contenido
emocional.

El lenguaje común.- El lenguaje común es el lenguaje materno, que es él mínimo


común denominador de todos los demás. El lenguaje común es un lenguaje falto
por completo de conciencia de sí mínimo que usamos de una manera instintiva e
irreflexiva lo que apareja graves inconvenientes.
El primer inconveniente es que no nos preocupamos en definir las palabras que
empleamos; de este modo, todo discurso resulta vago, genérico, y se escapa los
límites de una comunicación elemental y puede generar importantes mal
entendidos ya que cada palabra posee para el otro diferente significado.

El Lenguaje Corriente.- es un lenguaje en que las conversaciones ordinarias son


intercambios de mensajes breves y separados, y satisface finalidades de
relaciones interpersonales, pero cuando se trata de comunicaciones, el lenguaje
corriente no sirve, comunicar es una cosa, y transmitir conocimiento es otra.

Lenguajes Especiales.- Los lenguajes especiales son los lenguajes críticos, a los que
se llega por corrección de los defectos del lenguaje corriente y se caracterizan de
este para lo siguiente:

a) Hace precisos y definen los significados de las palabras.


a) Estipula reglas precisas de sintaxis lógica.
a) Crea nuevas palabras.

En el lenguaje corriente las palabras son polivalentes y se usan de un modo


ambiguo en el lenguaje especial establece de un modo explícito y unívoco el
significado de todos los términos fundamentales del campo de interés de que se
trate.
En el pensamiento crítico, la precisión del lenguaje es esencial, utilizar una palabra
en vez de otra tiene importancia y usarla impropiamente en cierto termino,
equivale a equivocar el concepto. Cuando se exhorta a ser preciso y ajustado en
el uso del vocabulario, no es meramente por pulcritud, es adiestrar en el pensar.
Otra característica es la de fijar y tener firme la regla del proceso demostrativo, un
discurso solo tendrá validez demostrativa si se le desarrolla con unidad de
método, según un patrón argumental constante y coherente.

II.- CIENCIA Y FILOSOFÍA.

Lenguaje y pensamiento.- Los lenguajes especiales comprenden a la ciencia


política y la filosofía, y el uso de estos lenguajes se refleja en el pensar. Esto
equivale a decir que el uso del lenguaje pone su sello en un modo de pensar.
Todo lo que se habla del lenguaje debe transferirse y referirse al pensamiento,
pasando a la relación entre palabras y pensamiento, entre lenguaje y logos.
Sobre la relación entre lenguaje y la conceptualización, entre palabras y
pensamiento se puede afirmar que aun cuando el pensamiento no sea reductible
al lenguaje, las palabras son indispensables tanto para comunicar como para
pensar, si bien pensamos con palabras, pero las palabras son fundamentales para
comunicar a los otros lo que pensamos, en resumen las palabras sirven tanto para
hablar como para pensar y por más que el lenguaje no es pensamiento no existe
uno sin el otro, por lo tanto, aprendemos a pensar en la medida en que
aprendemos a hablar; y una vez adultos, enseñamos a pensar siempre mediante
palabras, el condicionamiento lingüístico del pensamiento

El significado.- Se ha definido el lenguaje como un conjunto de signos (palabras)


provistos de significado otra definición muy general es que las palabras significan
porque evocan o denotan de alguna manera una imagen. Las palabras son
símbolos lingüísticos que están en lugar de un simbolizado y más concretamente,
en lugar de las imágenes que le reclamamos a nuestra mente cuando los
pronunciamos o pensamos.
Jean Paúl Sarte afirmó que nosotros conocemos a través de tres modalidades:
perceptiva, por concepto o por imágenes. Esto es, la primera podíamos llamar
ocultos o visual en función a lo que percibimos. La segunda es de tipo intelectual,
por concepto, según imágenes concebidas y la tercera es en función a imágenes
fantásticas; en resumen, las palabras carecen de un significado perceptivo o
ideativo, o bien típicamente alusivo lo que alimenta nuestra comprensión en una
fantasía.
Se infiere que en él un uso lingüístico se adopta palabras con significado
perceptivo dando lugar a un conocimiento de tipo descriptivo dirigido a explicar
observando; que un lenguaje que emplea palabras con un significado “ideativo”
produce un cambio en el saber de tipo especulativo y que un lenguaje que se
apoya en imágenes alusivas conduce a un entendimiento diferente de los otros
dos.

El conocimiento empírico.- Este puede definirse como el conocimiento que, se


apoya en la experiencia, en este contexto las ciencias políticas, la sociología, la
psicología social, la economía son conocimientos empíricos, y no ciencias
experimentales.
El fin del conocimiento empírico es el describir, comprender en términos de
observación; el conocimiento empírico tiene que responder a la pregunta
¿Cómo? ¿Cómo es lo real?, ¿Cómo es el medio? En el dominio empírico la
finalidad es comprobar cómo son las cosas para llegar a comprender
describiendo. Dado que el lenguaje tiene una finalidad descriptiva las palabras
están en lugar de lo que representa; lo que se obtiene es un conocimiento
descriptivo.

El conocimiento especulativo.- Este tiene un fin que no puede satisfacerse con


una respuesta descriptiva. La filosofía busca la razón de lo último de las cosas,
atiende a su esencia y no a su apariencia, procura una explicación de
legitimación concluyente del mundo.
El lenguaje no se aplica a una finalidad descriptiva, y en consecuencia las
palabras no entran en lugar de lo que representan, no denotan una percepción
sino que connotan un concepto.
En filosofía las palabras significan más de lo que representan, porque están más
allá de cualquier representación he aquí porque la filosofía es difícil en primer
lugar porque es un lenguaje especial en el que se usan vocablos que no
conocíamos (Lenguaje especial) y porque los vocablos conocidos aparecen
transfigurados.

Ciencia y filosofía como nivel de verdad.- La distinción dentro del lenguaje lógico,
es la diferencia entre el conocimiento científico-empírico y el conocimiento
especulativo-filosófico. En el dominio de lo empírico, el lenguaje tiene un uso
representativo, mientras que en el campo meta-empírico tiene un uso ultra
representativo. Es una diferencia que sugiere una disposición estratégica, esto es,
ven a la ciencia y a la filosofía en dos planos o niveles de verdad superpuestos. Es
una perspectiva que explica, entre otras cosas que la ciencia y la filosofía pueden
coincidir en un racionamiento material, sin entrar en conflicto esto.
Si adoptamos esta clasificación estratégica el conocimiento empírico se clasifica
en:
1. Nivel empírico de verdad en el cual tenemos el uso representativo del
lenguaje.
2. Nivel subempírico de verdad en el cual se recurre a las matemáticas o en
todo caso abandona lo natural, en este nivel, lo observable es algo que
transcurre en el experimento de laboratorio.
3. Nivel supra-empírico de verdad es el que tiene el uso ultra representativo del
lenguaje. Este nivel incluye la esfera de lo inteligible, no sujeta a las
contradicciones de los hechos.
En resumen el conocimiento del hombre se despliega en tres dimensiones
características: o bien permaneciendo en el ámbito de lo visible, es decir de lo
descriptible (nivel empírico de verdad) o traspasando hacía abajo; o traspasando
hacía arriba.

La ciencia política como conocimiento de aplicación.- La ciencia política como


toda ciencia empírica, debe comenzar por ser un conocimiento descriptivo en el
cual prevalece el significado de observación de las palabras, y donde un
comprendedor que describe, condiciona y fundamenta la explicación. Vale
decir que un conocimiento empírico es un conocimiento para aplicar. La ciencia
política tiende a ser un instrumento para intervenir sobre la realidad de que trata,
de ahí que estudie los problemas en razón de su aplicación.

Filosofía y filosofía política.- Sí el conocimiento empírico es, en general, un saber


práctico, el conocimiento filosófico no es empírico; su diferencia radica, en que
no se plantea el problema de aplicación. La filosofía es la evasión del mundo
fenoménico que nos permite conmensurarlo y modificarlo. Es por ello que la
fragua de la evolución simbólica se encuentra propiamente en el pensamiento
especulativo. En el sentido de la vida, de sus valores, de sus exigencias, de sus
ideales se alcanza y se elabora ideando.

Consideraciones finales sobre filosofía política.- Es importante la filosofía en sentido


positivo para: a) El saber cuándo se utiliza; la filosofía política es un componente
fundamental en el discurso político donde se elabora la legitimación no,
inversamente la invalidación de la polis; b) Para saber reconocerla, como ya se
advirtió la ciencia política brota de la fuente de la meditación especulativa y no
ha sido bien diferenciada hasta hoy de la filosofía política. c) Resulta
indispensable para no filosofar, cuando tenemos en mente objetivos prácticos y
no nos interesa un conocimiento de aplicación.

III ¿CUÁL MÉTODO?

Ciencias sociales y ciencias naturales.- Para conocer cómo se desarrolla el


proceso cognoscitivo.
Este proceso se apoya en tres elementos: palabra, significado y referente. Vale
decir: 1) Tenemos en mente significados, los cuales 2) se expresan en palabras,
que a su vez 3) denotan referentes.
Los referentes entre los significados y la palabra tropiezan con el problema de
ambigüedad y en particular de la equivocidad (pocas palabras, muchos
significados). El problema que impone el surgimiento de los lenguajes especiales.
La relación entre significado y referente (las cosas representadas y significados)
Tropieza en cambio con el obstáculo que llamamos vaguedad, o
indeterminación.
El problema del lenguaje que plantea la relación observación descripción es
precisamente entre significado y referente, y que quiere llegar al referente.
Una vez reducida la ambigüedad, debe desarrollarse la capacidad denotativa
del lenguaje; este es el elemento característico de las ciencias empíricas.
La palabra del vocabulario filosófico son ricas en connotación, pero
indeterminadas, pobres en denotación fenoménica, el filósofo no tiene la
curiosidad descriptiva. El referente es siempre nebuloso, en sus límites y en sus
propiedades.

La diferencia entre ciencias sociales y ciencias naturales, se puede señalar que en


las ciencias sociales, el referente está constituido por animales simbólicos,
mientras que en las ciencias naturales el referente esta dado por objetos
inanimados.
Esta diferencia genera a su vez otras diferencias. De estas reacciones extraemos
dos puntos: 1) como presentan las reacciones de causa efecto; 2) como se
presentan las secuencias primero-después.
En cuanto al primer punto, recordemos que el conocimiento científico atiende,
como mejor puede a la explicación causal (a veces representada mas
constantemente como explicación probabilística un orden de fenómenos queda
explicado científicamente cuando podemos afirmar que C es causa de E
(efecto) así sucesivamente. El conocimiento científico abarca explicaciones
causales y que no le satisfacen aplicaciones de otro tipo.

En las ciencias naturales se da una determinación causal cuya fórmula es la


siguiente: dada la causa C, ya sea con certeza, por anticipado, cuál será el
efecto E. Aquí la causa es condición necesaria y suficiente. En las ciencias
sociales, en cambio se da una indeterminación causal, cuya fórmula es: dada la
causa C, no puede saber por anticipado si se producirá el efecto E. Aquí la causa
es condición necesaria, pero no suficiente. También podemos expresarlo de este
modo; dada la causa C, es sólo probable que se produzca el efecto E. Es sólo
probable porque la naturaleza del referente es simbólica, porque está constituida
por sujetos animados capaces de reaccionar a los estímulos del mando
imprevisible, anómalo y por lo tanto no necesariamente predeterminado.

Pasemos a la secuencia primero-después. En la naturaleza no ocurre jamás que


un efecto proceda en el tiempo a su causa; siempre es la causa la que viene
primero. Primero deben llegar las nubes y después llover. En los asuntos humanos
lo que el hombre sabe tiene sobre él un efecto que se descuenta por anticipado.
Es el conocido acento de las profecías verdaderas que se autodestruyen y al
revés, de las profecías que sé auto realizan por ejemplo es la previsión de la
desconfianza que genera desconfianza; es la previsión de una devaluación que
devalúa la moneda. Si en las ciencias sociales tenemos una casualidad que va al
revés del tiempo.
A diferencia de lo que hemos visto en las ciencias sociales como por ejemplo en
la ciencia política, sociológica y la psicología social en que hace pensar que el
caso es desesperado para ponerse de acuerdo, en la economía se ha
conseguido un nivel satisfactorio de cientificidad, la razón de lo anterior es que la
economía ha sistematizado el lenguaje según los criterios indicados, esto es, se ha
constituido un lenguaje especial. El economista no vuelve a discutir cada vez
una definición de “valor”, de “precio”, o de “mercado”, es decir sus conceptos
fundamentales. Además el economista no cambia de lógica de la identidad sus
estipulaciones de sintaxis lógica son firmes y precisas.
El economista observa el comportamiento económico, guiado por un criterio
identificado y constante; llevan al máximo el beneficio, la utilidad o el interés
económico además el comportamiento económico son expresables (en la
economía monetaria) en valores monetarios, es decir en valores cuantificables. Es
esta una ventaja inapreciable, cuando el politólogo o el sociólogo trabajan con
datos numéricos (cuando se trata de datos estadísticos), se ve obligado a recurrir
a valores numéricos establecidos, pero establecidos arbitrariamente. Dicho de
otro modo la cuantificación de las ciencias sociales mide a lo observado con
una medida que no está en ellas, que es una atribución del observador.

El vacío por colmar.- Cuando se habla de metodología de las ciencias sociales,


la mayoría de los textos no se ocupan de método lógico; en cambio se refieren
en su mayor parte a técnicas de investigación. La ciencia empírica se funda en
la investigación; y la investigación produce datos que debemos saber tratar pero
el método lógico no es más importante que las técnicas de investigación
simplemente son diferentes pero complementarias.
Si todavía no hemos sistematizado el lenguaje, con el fin de la formación de
conceptos y su sistematización no es posible anular a una teoría (en el sentido de
sistematización de una ciencia). Sin embargo los conceptos son a su vez una
función de la teoría en la que se encuadran, pero es cierto que él objetivo de
formar conceptos es menos ambicioso que el de formar teorías.
La formación de los conceptos.- La frase formación de conceptos como tal no
solo incluye la formación en sentido estricto, sino el tratamiento y la
sistematización de los conceptos que se define, como unidad de pensar. Pero
volvamos al esquema: palabra- significado- referente. El esquema representa la
estructura de un concepto es expresión de un término (palabra), cuyos
significados son declarados por definiciones, lo que lo relaciona con el referente.
Los conceptos que no tienen referente no son conceptos empíricos y con
frecuencia son denominados términos teóricos, por ejemplo los conceptos de
función de estructura, y se definen por la función que tienen en la teoría que los
emplea.
Cuando se asevera que un concepto tiene un referente, se entiende que es más
ó menos reducible a cosas observables. Un concepto empírico es, pues, un
concepto observable de alguna manera, evaluable (valido, invalido ó
modificado) mediante observación. Una definición se llama operacional, cuando
indica las operaciones que permiten medir a un concepto (en el campo de
experimento ó la investigación).En las ciencias sociales es necesario insistir que las
definiciones operacionales en un límite de definición, a cuyas cualidades
corresponden otros límites.
También se debe insertar que la observancia de los conceptos es una referencia
altamente indirecta, es decir, medida por indicadores.
Por la relación palabra- significado vale decir que el problema la equivocidad ó
ambigüedad de las palabras. Aquí es necesario eliminar los malos entendidos;
con este fin cada autor debe declarar con que significado utiliza una palabra
determinada de que las declaraciones que se denominan declarativas.
Pasemos, a la relación significado- referente. Aquí el programa previo es
delimitar, o limitar esto es además el referente estableciendo sus confines que
están incluidos. De ahí la definición que se denomina denotativa, por cuanto
tiende en general a denotar. Conviene aclarar el problema de definición está
limitada por el llamado poder discriminador de un concepto, por ejemplo, el
género mamífero tiene confines clarísimos en la definición de los zoólogos, pero
dentro de estos confines encontramos hombres y ballenas. Esto nos permite que
después de haber señalado los confines es imprescindible discriminar dentro de
ellos.
Es cuando a las definiciones operacionales colocadas lo más próximo al referente
significa se desarrolla en etapas de las cuales las definiciones operacionales son
solamente la etapa que más nos sirve para la investigación en campo.
La verdadera complejidad se produce en el vértice superior donde la anterior
figura decía significado y ahora definiciones caracterizadoras, porque aquí se
entrecruzan los problemas de la riqueza connotativa del concepto y su
especificación en características propiedades o atributos. Tenemos el ejemplo
del concepto de belleza refiriéndonos a una hermosa mujer; con atributos para
un concurso de belleza. La declaración declarativa se puede limitar a decir; que
una mujer hermosa es la que me complace a la vista. Pero cuando llegamos a los
significados de “bello”, es decir a la connotación del concepto, hay materia para
escribir un tratado de estética que desde un punto de vista definitivo se configura
como el conjunto de propiedades ó características del concepto de belleza.
Las definiciones caracterizadoras son obviamente definiciones complejas.
La función de la ciencia es propiamente la de comprobar si determinadas
propiedades están presentes ó no, y en qué grado, en el fenómeno observado. Si
el hombre es definido como animal racional, todos los hombres se convierten en
racionales por definición.
En medida que una ciencia procede por definición, no es un conocimiento
empírico; definen un concepto es decir sus características definitorias; pero estas
características necesarias deben relacionarse.

El tratamiento de los conceptos.- Este tratamiento nos lleva a un terreno


conocido, vale decir al ámbito de los que encuentran un amplio espacio en los
textos de filosofía de la ciencia a fin de ejemplos referimos al concepto familia
definiéndola como: “familia es todo grupo social caracterizados por relaciones
sexuales legítimas entre sexos diferentes y con la función de educar a los hijos “
estas características se supondría que son definiciones extendiendo la
investigación se deberá incluir en su indagación a la familia, no es ideal por
ejemplo para la pareja de homosexuales ó a la familia ampliada ó a
características como patriarcal ó matriarcal ó paritaria ó bien si es monogamia o
poligamia o poliandria o bien si en cuanto a su desarrollo son estériles o fértiles, o
bien si en cuanto a su estabilidad emocional son estables o inestables o bien si el
origen de su formación se basan en intereses patrimoniales o románticos etc.
estas variables se entrelazan según niveles de abstracción de diferente escala
clasificados por genero y diferencia especifica.
El tratamiento de los conceptos para explicarlos los definiremos en tres: 1) Un
tratamiento disyuntivo; 2) Un tratamiento continuo; 3) una organización
jerárquica.

La lógica del tratamiento disyuntivo es en escénica la lógica de la clasificación,


definamos entonces la clasificación. Una clasificación es un tratamiento lógico 1)
establecido por un criterio que permite 2) distribuir los datos en clases
mutuamente excluyentes, que son a su vez 3) exhausto (todos los datos deben ser
clasificables). La lógica del tratamiento continuo, en cambio es una lógica (una
sintaxis lógica) que pueden denominarse degradación. En este caso no
queremos limitar, sino más bien sumar: Las diferencias son solamente grados, de
más y de menos. Con esta óptica los conceptos son transformados en variables,
es decir se hacen medibles-de alguna manera, en esta lógica no encontramos
clasificaciones sino escalas.
Con frecuencia podemos elegir, entre estos dos tratamientos, pero se requiere de
ambos en el orden de procedimiento que va de las ciencias cualitativas
(clasificadoras en tipologisadora) a la ciencia cualitativa (medidora). El
tratamiento continuo no es sustitutivo disyuntivo.
La sistematización jerárquica está dada por la clasificación según el género,
especie, subespecie y así subclasificándolos sucesivamente. Este tipo de
deserción analítica es poderosamente ordenadora porque cada clase que está
debajo incluye las propiedades de todos los que están encima. La simplificación
organizadora es pues enorme, es por ello que llama la atención que a través del
análisis por género de diferencias especifica es la mejor técnica que trasforma los
conceptos en contenedores de datos.
Los datos no son otra cosa que informaciones que colocados a través de
palabras y recogidos en función de palabras preseleccionadas.
Por lo tanto en toda investigación encontramos que en el mercado de datos está
constituido por las siguientes premisas: a) datos altamente discriminados y b)
datos acumulables. La primera implica que como en el mercado encontramos
información de múltiples fines, cuando los datos están discriminados, cada usuario
los puede reincorporar a su manera para los fines que le interesen; La segunda es
la misma del saber científico que crece en la medida de que dispone de datos
que sean aditivos, pero para que sean sumables deben recogerse en
contenedores mínimos entrelazados, es decir que sean iguales.
Actualmente se les da menos valor al tratamiento clasificatorio y jerárquico de los
conceptos en función a modelos cuantitativos. Esta es unas reglas que se busca
en usan varios peldaños y que por lo tanto aportan un criterio (un método lógico)
para subir o bajar en nuestra escala. Para iniciar se debe precisar la distinción
entre la connotación y la denotación de un concepto, para mejor explicación
partimos de las definiciones. La connotación (o intuición) es un conjunto de las
características o propiedades que constituyen un concepto.
En cambio la denotación (o extensión) es la clase de objetos a la cual se aplica el
concepto, sobre la base de estas definiciones, la regla de transformación a lo
largo de una escala de abstracciones es: la extensión (denotación) y la intención
(connotación) de un concepto, lo que quiere decir que cuando ascendemos por
una escala de abstracción, reducimos el número de las características y cuando
descendemos en una escala de abstracción, agregamos características, se
infiere que los conceptos altamente abstraídos (universales) abarcan mucho en
extensión, pero precisan poco en intención quedan connotados en el caso
extremo a una sola característica. Por el contrario los conceptos de bajo nivel de
abstracción abarcan poco en extensión, porque se encuentran especificados por
un alto nivel de características.
Esta regla de transformación es la regla que une la teoría con la investigación. En
la dirección que va de la teoría a la investigación, los conceptos más abstractos
(o teóricos) son los que orientan en cuanto a los problemas que merecen ser
investigados.
En resumen para su tratamiento metodológico de los conceptos estos fueron
tratados, en el siguiente orden.
1-Disyutivamente (si, no), 2- Continuadamente (por graduaciones) y 3-
verticalmente (jerárquicamente) y que todos estos tratamientos pertenecen al
método lógico que preceden y condicionan a las técnicas como son las de
investigación y de utilización estadística de los datos.

El status teórico.- Para ubicarnos en el contexto partiremos de que la teoría es


uno de los términos de amplia polivalencia que indica y determina su status
científico por ejemplo la física es la más avanzada de las ciencias, esto está
demostrado por la teoría de la física, en el caso de la economía también se
puede hablar de una teoría a pesar de la multiplicidad de aproximación de
esquemas conceptuales.

Control, Investigación y aplicación.- El elemento caracterizado de todo


conocimiento científico reside en su comprobación como prefiere decir Popper,
en su falsificación.
En ciencias sociales, un enunciado es verdadero cuando transpone la valla del
control empírico, y en falsificado cuando no supera este control.
Este control suele escapar de la abundante literatura sobre los métodos de los
enunciados, en que el control no se coloca sólo en el contexto de la investigación
sino es válido en el contexto de la aplicación.
Hasta ahora las ciencias sociales se han debatido en el campo metodológico,
esta relación entra a la investigación y viceversa, la investigación se refleja en la
teoría; otro punto no menos importante también como forma de comprobación,
como instrumento de control de la teoría, en la relación entre la teoría y la
práctica.
En el contexto teoría–investigación el discurso tomando en cuenta sus
características observativo –denotativa procede por formulaciones de tipo
operacionales, es decir varia de definiciones operacionales.
En el contexto teórico – práctica el discurso tomado con las mismas
características (observativo – denotativa) prefiere formulaciones de tipo
programático, y/o de tipo predictivo es decir que se expresa por autonomía en
preposiciones de tipo “sí… entonces” si esto ocurre o aquello tiene lugar,
entonces sucederá lo otro. En este caso el control tiene lugar en la aplicación de
la práctica. Una teoría que falla en la aplicación está equivocada y debe ser
descartada o modificada por el contrario una teoría verdadera debe hacerse
notar.
En las ciencias sociales los métodos de control son dos: el estadístico y el control
comprobado en cambio ha sido descuidada: La práctica como control de la
teoría, control, dado por la confirmación de los hechos.

SEGUNDA PARTE.
LA RELACIÓN ENTRE LA TEORÍA Y LA PRÁCTICA.

IV ¿QUE TEORIA?

Introducción al problema.- Descartes decía: Pienso luego existo en este


racionamiento el pensamiento está dado de modo que el problema en la
existencia. Transformando la terminología Cartesiana de aquí porque, porque
parte de la teoría del pensar, como es posible tomar el camino de una práctica
que, en cuanto objeto del discurso, será siempre teoría de la práctica y por lo
tanto una teoría disfrazada, una teoría que luego no es tal. La práctica es en
cierto sentido una teoría realizada, así como en la teoría hay una cuenta práctica
hecha saber.
Hay que partir de esta relación para introducir en el problema: Primera, la teoría
sin práctica, ejemplo la vida contemporánea; segunda, la práctica sin teoría;
ejemplo el activismo; tercera, la teoría depende de la práctica esto es, que la
teoría va a remolque de la práctica; cuarta, la práctica depende de la teoría
esto es, que la práctica es la que sigue a la teoría.

Es verdad en teoría, pero falso en la práctica.- Teoría de Kant. En sustancia su


interés consiste en que lo que es justo en teoría vale en la práctica, pero a partir
de tres condiciones: con tal de que se sepa aplicar la teoría; a condición de que
no se trate de una teoría errónea: y tampoco de una teoría que no tiene nada
que ver en la práctica. Se advierte que esta última condición limita mucho la
comprensión de la tesis Kantianas.
Tesis de Pareto. La tesis se resume en que la práctica es tanto mejor cuanto más
practicas sea (es decir, menos teoría) y teoría cuanto más teórica (esto es, menos
practicidad); la teoría y la práctica son aquí como dos líneas paralelas, de tal
modo que el saber y el observar no deben encontrarse jamás, afirmaba Pareto.
Los hombres actúan impulsados por la fe y no por la razón; creen antes de
comprender, y sobre todo, sin comprender no saben lo que hacen y hacen sin
saber.
El pesimismo de Pareto estará justificado pero el hecho de que los hombres, no se
beneficien con el saber, no implica, que el saber no pueda estar a su disposición.
La relación entre la teoría y la práctica nos lleva a una ambigua disputa filosófica:
la relacionada sobre la naturaleza de la voluntad.
En la esfera práctica es la del hacer y por ello del querer. Kant sostiene una
concepción intelectualista del querer (según la cual el querer ejecuta lo que
manda la razón) seculares que Croce y Pareto sostienen una concepción anti-
intelectualista del querer, por lo cual la voluntad al revés, es rebelde a la razón.

Análisis de los términos.- Cuando la teoría se une con la investigación, queda


sobreentendido que por teoría se entiende la teoría científica. Cuando, en
cambio la teoría se une a la práctica, el sobreentendido es completamente
diferente: La teoría se utiliza en este caso para examinar la relación compleja
entre la teoría y la práctica, debemos contemplar todos los casos posibles de la
teoría, para esto es necesario definir la teoría y la práctica por exclusión
reciproca.
La teoría será definida como lo no práctico, para aclarar la diferencia tenemos la
definición de Lukar en el que práctica el principio interno de la actividad, la
concepción global mantiene y anima la producción y la actividad de una clave.
Dado que por práctica se entiende lo “no teórico” resulta ambiguo este término,
en efecto, práctica y praxis se utilizan indistintamente en dos acepciones muy
diferentes. La praxis es entendida como voluntad, acción, acto obras y /o
ambiente (según el grado de cristalización con la que las consideraciones) y la
práctica entendida como la sedimentación institucionalizada de la operatividad
humana. Praxis es lo que estamos haciendo, la práctica es un dato preconstituido
con respecto a la praxis para que exista relación o correlación es indispensable
que haya dos términos. De modo que es legítimo hablar de relaciones entre la
teoría y la práctica mientras se alimenta como cosas de diferente significado.
Abundando debemos hacer dos precisiones, una respecto a la diserción de la
relación que examinamos, otras con respecto a la naturaleza de tal relación. En
cuanto a la primera, se debe manejar en hipótesis dos relaciones. La que va de la
teoría a la práctica (dirección: teoría- practica) y a la inversa. Esto no impide que
exista un evento entre teoría y la práctica en el sentido de que sus relaciones de
condicionamiento reciproco. Sin embargo para ver claro él círculo se debe dividir
en dos semicírculos: el que parte de la teoría para llegar a la práctica y el que
toma el camino de la práctica para volver a la teoría. Y esto porque la vuelta (de
práctica a teoría) no es simétrica. Dado que la práctica se emplea para dos
casos muy diferentes, el término practica por tiene dos referentes; la praxis, es
decir lo que estoy construyendo Yo, con mi voluntad- acción, o bien lo hecho
constituido por otros y que está fuera de mí y antes que Yo, es decir el ambiente
(que resalta de la operatividad humana).

En el caso de esta primera acepción, no plantea problemas, en el sentido de


que cada uno sabe lo que uno mismo ha hecho razón en que la praxis se vuelva
a convertir en teoría. Esto significa que la relación praxis–teoría podría ser
reabsorbida sin más en la imagen del circulo.
De este círculo parte la idea de condicionamiento reciproco entre teoría y
práctica. Pero el caso planteado por la segunda acepción es totalmente
diferente, aquí no es cuestión “de mi praxis”. De modo que el problema se
convierte ahora en cuál será la influencia ejercida por el ambiente sobre la
teoría. Aquí cuestión es en qué manera el ambiente condiciona al pensamiento.
Por lo tanto es fundamental distinguir el semicírculo práctica-teoría del círculo
inverso, porque en base a la imagen del círculo que sirve para los idealistas como
para marxistas que hacen trampa en el juego gnoseológico, es decir alude el
difícil problema de cómo un (no pensamiento) (El ambiente) puede reproducirse
en términos de pensamiento (teoría) además y muy importante la relación entre
la teoría y la práctica plantea el problema de distancia que puede mediar entre
causa y efecto. Para no perder el punto central es importante establecer la
diferencia entre los casos en los cuales la teoría y la práctica se encuentran en
relación directa y los casos en que esta relación está muy próxima y se
convierten una en otra sin apreciable solución de continuidad. En cambio la
relación es indirecta, mediata o hasta intermedia cuando la eficacia del
pensamiento sobre la acción es distanciada. En esta última hipótesis, antes de
llegar a la práctica, la teoría cumple un largo recorrido, debe ser una serie de
parajes intermedios de tal modo que aquel pensamiento que se prolonga hasta
proyectarse en la acción, es sólo un pálido reflejo de la teoría que lo origino.

Teoría sin práctica.- No se duda que existe una teoría sin práctica, casi por
definición, todo saber es considerado contemplativo. Pero la existencia de la
teoría metapráctica no nos autoriza a sostener que ninguna teoría tenga utilidad
práctica, que ningún saber se pregunte para la utilización práctica.
El ejemplo clásico de teoría metapráctica es la filosofía. El conocimiento
especulativo se sitúa más allá de los problemas de la acción, exactamente por la
misma razón por la cual se proyecta más allá de las cosas físicas.
En el contexto más amplio entre el pensar (la mente) y recibir en si lo verdadero
hoy se aplica que se debe mantener la distancia para no envolverse en la
acción. Un juicio puede ser objetivo solo si es un juicio desapercibido; y un juicio
desapercibido presupone y requiere una distancia de las pasiones de la vida
práctica.

La práctica sin teoría.- Considerar a la práctica sin teoría tiene sentido. Kant
observaba con frecuencia que la teoría, es inadecuada, equivocada, o
defectuosa y que procedemos a ciegas.
Pero cuando decimos que práctica sin teoría hacemos referencia a la teoría en
sentido propio, el pensamiento, cognoscitivo. Por lo tanto la práctica sin teoría
debe entenderse que la praxis es inconcebible si la práctica sin teoría se da es
porque la teoría debe ser ignorada pero no se puede comprobar en el campo
de la indagación empírica que se dan comportamientos sin presencia mental.
El hombre practica sin teoría y puede creer que solo sigue la inspiración de su
voluntad pero el estudioso sabe bien que también que la praxis más instintiva
implica siempre promesas mentales, propósitos, cálculos; y su misión es extraer de
esa praxis que parece ateórica, el elemento mental y por lo tanto teórico que ella
presupone y de la que está conformado.

La teoría depende de la práctica.- Hasta ahora hemos considerado las tesis que
separan la Teoría y la Práctica, pasemos ahora a la tesis que reúnen teoría y
práctica y que se unen en relación de subordinación, esta subordinación, está
dada en dirección de las relaciones. A estos efectos se puede sostener que la
teoría precede y condiciona a la práctica (dirección; de teoría a la práctica o
que la practica precede y condiciona a la teoría (dirección; practica a la teoría).
En el primer caso se habla del círculo teoría-práctica, en el segundo conviene
señalar el anticirculo práctica-teoría. Pero vamos a ocuparnos del anticírculo,
para entender se le denominara bajo el concepto de dependencia aparente lo
demostraremos mediante los ejemplos siguientes:
1.- La teoría sigue a la acción, surge “postfacto” una vez acontecida la acción.
2.- La teoría describe la práctica, constituye la sumisión descriptiva.
3.- La teoría es expresión de una época, y por lo tanto es un producto histórico.

Ya se ha comentado que el hombre actúa primero y después teoriza sobre los


hechos. Si la teoría surge postfacto es la teoría elaborada pero como embrión del
programa, de concepción del conocimiento ha guiado primero la acción del
hombre, este hombre sabía lo que quería en el momento que actuó, esto significa
que el hombre aprende experimentando y equivocándose, dicho de otra
manera, aprende de su experiencia.
En el segundo punto en el de la teoría como descripción de la práctica, se dice
que la teoría debería copiar de la realidad, y por otra parte, la exactitud
descriptiva es justamente lo que se le pide al conocimiento empírico. Pero esta
tesis no implica en realidad ninguna sumisión de la teoría a la práctica, una cosa
es sostener que la teoría se refiere a otra cosa y algo muy distinto sostener que es
producto de algo. Toda teoría es teoría de algo, pero esto no significa que ese
algo subordine a la mente que lo aprende, que el objeto observado genera la
teoría que lo observa, por lo tanto, la teoría que describe la práctica es
simplemente una actividad mental que está en función de la práctica.

El tercer punto, la teoría como el producto histórico, como expresión de tiempo,


condicionada por eso a su época. A la práctica se vuelve un análisis coexistivo
con el ambiente, el ambiente creado por el hombre. El ambiente histórico es un
ambiente percibido longitudinalmente y genéticamente, en su fluir desde un
pasado hasta el presente que a su vez lo proyecta hacia el futuro. Lo que muestra
un ambiente que contiene en su propia explicación, por lo tanto cuando se dice
que las teorías son productos históricos, no hay que darle demasiada importancia
a la historia de las ideas porque no serían las teorías las que determinan realmente
el curso de los recursos humanos.

El Anticírculo Práctica -Teoría. Para demostrar que el impulso que hace girar la
rueda, es un impulso práctico es necesario que la práctica no se conciba, ni
como praxis, ni como ambiente histórico, sino como ambiente material.
En las primeras dos acepciones, la práctica contiene en sí misma la teoría que
debiera producir, en segundo lugar para demostrar que la teoría depende de la
práctica, no basta argumentar que el ambiente material condiciona el
pensamiento.
Una relación de condicionamiento no postula una dirección que suponga
subordinación, un conocimiento es sobre todo un límite, o un impedimento. En
suma, asegurar que el ambiente condiciona al pensamiento, no equivale a
asegurar que el ambiente produce el pensamiento.
La práctica depende de la teoría.- La tesis a la que hemos sido llevados es que la
práctica depende siempre de la teoría, con lo que quiere indicar simplemente
que lo que hacen los hombres siempre está influido en determinada medida por
lo que piensan
La Acción Inteligentemente Llevada.

V. LA ACCIÓN INTELIGENTEMENTE LLEVADA.

¿Arte o Ciencia?- El saber como la teoría se transforma en práctica, es hablar de


acciones inteligentemente llevadas del hombre que sabe lo que hace.
Hay que profundizar si la política es en realidad un arte o una ciencia. Cuando se
asegura que la política es arte, el sujeto de la proposición es la política como
acción política. En cambio, cuando se dice que la política es ciencia, el sujeto es
la política como conocimiento de la política, eliminando el dilema se puede
afirmar que la acción política es un arte, si tomamos en cuenta que siempre hay
un margen de riesgo en el paso del pensamiento a la acción. No se debe creer
que la praxis llegue a ser alguna vez la reproducción exacta en el hacer, de lo
que se ha proyectado en el pensar y no puede serlo, ya que hay que adaptar un
programa de acción a las circunstancias específicas, ya sea porque la ejecución
está ligada a la oportunidad.
Cabe agregar que en el nombre del arte se redime con frecuencia, la ignorancia
y se alienta la incompetencia. Los grandes artistas de la política son personajes
que ignoran la relación entre los fines propuestos y los medios disponibles. Cuando
más es su ignorancia resulta fácil querer y prometer todo y rápido, pero esto no es
el arte político que necesitamos

¿Finalidad práctica o científica?- La ciencia política tiene una finalidad práctica y


una científica, la primera premisa señala que la vida práctica no admite
dilatación y por eso le exige prisa al conocimiento científico, el riesgo es hablar
antes de saber, en la segunda premisa, el hombre político requiere consultar a los
especialistas, él sabe lo que quiere, ya han definido sus fines, lo que no sabe y
quiere es la opinión de los especialistas para llegar mejor al resultado prefijado.
Aquí el riesgo es que el saber se convierta en un instrumento que se adapte a los
fines de una política preestablecida.
Quien subordina la ciencia política a la finalidad práctica, tendrá que admitir que
sin un conocimiento científico válido y objetivo, no se llega a ningún éxito
práctico y satisfactorio, por lo tanto el fin práctico requiere que se cumpla el
científico; por otra parte, quienes subordinan la ciencia política a la finalidad
científica dicen que la ciencia política es ciencia en cuanto al método pero
práctica en cuanto a sus fines.

Microintervenciones.- Primero se plantea un programa de acción en pequeña


escala, antes de verse sobre el problema localizado y específico, el primer paso
es individualizarlo y circunscribirlo con precisión, para posteriormente definir la
finalidad de la intervención, por supuesto que definir el problema significa
comprenderlo, una intervención en pequeña escala produce sus efectos a largo
plazo. Ello quiere decir que un determinado programa de acción puede
modificarse durante su transcurso, esto se llama técnica de valoración que en
sustancia sirve para comprobar en qué punto estamos y establecer
eventualmente rectificaciones, si ello fuera necesario. Los proyectos piloto no se
reproducen tal cual en gran escala, el saber programático debe ser configurado
en términos más generales.

El cálculo de los medios.- Un saber pragmático en gran escala puede ser remitido
a esta fórmula de conjunto el cálculo de los medios, es decir, la ciencia política
es un saber operativo en cuanto asegura que los medios son adecuados y que se
adaptan a los fines propuestos, por supuesto los medios y los fines están
vinculados de manera intrínseca dentro del desarrollo de la acción, no obstante
indican el fin, se tendrá que determinar si se puede obtener y por lo tanto, el fin
queda condicionado a la disponibilidad de los medios.
Comencemos por definir qué se entiende por los medios, no solo son los medios
materiales (recursos financieros) sino también los medios de actuación que
dependen de la tecnología o los que llamamos de ejecución (el aparato
administrativo, las estructuras y procedimientos que regulan el ejercicio del
poder) pero hay que distinguir entre la suficiencia de los bienes materiales y su
ideonidad de los medios de actuación por lo que los medios pueden ser
suficientes pero no idóneos, en el primer caso, existen los medios materiales
suficientes pero faltan los medios de actuación, en otros casos, disponemos de
los medios de actuación pero faltan los económicos. El cálculo de los medios
pueden dividirse en cuatro etapas: Primero, asegurarse que los medios son
suficientes; segundo, asegurarse que los medios son idóneos; tercero, él determina
el efecto sobre otros fines; cuarto, determinar si los medios sobrepasan la
finalidad.

Lógica pura y lógica operativa.- La acción racional no es necesariamente una


acción razonable, hay quienes valoran más la racionalidad pero también la
razonabilidad, en ambas definiciones responden a una división muy precisa; la
racionabilidad caracteriza al pensamiento mientras que la razonabilidad
caracteriza el vivir mejor, pero para nuestros fines, definámoslo como: la
racionabilidad predomina en el campo de la razón pura, mientras que la
razonabilidad en el campo de la razón aplicada. Ambas nacen de la misma raíz,
la razón y cuando se habla de razón casi siempre se habla de lógica.
La lógica es un instrumento de transformación, es un conjunto de reglas; un
ejemplo de lógica que se ubica en estado puro, son las matemáticas, una lógica
deductiva es la geometría; la lógica no es solamente formación y transformación
pura y simple, es transformación de algo referido y vinculada con objetos
pensados. La lógica de las ciencias empíricas se remonta a Aristóteles, es pues
una lógica fundada sobre los principios de identidad y de la no-contradicción,
cuando se llega al núcleo lógico quiere decir no contradictorio.
La lógica pura es la lógica del hallazgo en la que se construye un discurso
verdadero exento de errores o contradicciones; en cambio la lógica pragmática
es la lógica de la comprobación, en la primera el criterio de verdad es la
coherencia y en la segunda el criterio de verdad es la prueba, es verdadero lo
que se ve confirmado en la práctica, es verdadera la teoría que funciona en la
aplicación. El matemático se apoya en una lógica pura mientras que el filósofo es
libre de hacerlo también, pero no el científico social. La lógica pura se reduce a
un análisis y por ello funciona bien mientras no lo llevemos a un nivel empírico,
pero si la lógica de un saber empírico es solamente un análisis lógico, entonces
ese saber empírico está viciado en cuanto al patrón de medida racionalista en
cuyo caso una acción irracional por lo que se dice que en el dominio de la
acción es mejor ser razonable que racional.
Para llegar a un conocimiento del discurso metodológico en términos concretos
para la aplicación a un saber operativo pasemos a examinar: 1.- El razonamiento
en el caso límite; 2.- El peso de las palabras.3.- El argumento de que aquí hay una
contradicción.4.- El problema de las partes invisibles.

El razonamiento en el caso límite. La fuerza de la lógica reside en su rigor lógico lo


que nos lleva a definir lo que es claro y nítido, lo que equivale decir que el rigor
lógico nos induce a formular y estudiar los problemas en su punto límite. Tomemos
el ejemplo: ¿quién custodiará a los custodios?, Si desarrollamos el tema hasta el
límite, es fácil abrir una regresión hasta el infinito, en la cual cada eslabón de la
cadena estará sometido a un control superior que no podrá ser controlado y así
sucesivamente. El límite es así, pero ésta es una demostración que se hace en el
filo del caso límite y para una lógica pragmática el desarrollo argumental de este
tipo no tiene relevancia y no lo tiene porque en el dominio empírico el caso límite
resulta el menos frecuente y en estos casos hay que ocuparse de darle mayor
valor a los casos más frecuentes. Este es justamente el error práctico del rigor
lógico que pone en evidencia la excepción que de éste resulta al darle más
importancia que la regla.

El peso de las palabras. Partiendo de que la lógica es un conjunto de reglas de


transformación, se deduce que la mente se siente inclinada a pasar por alto qué
es lo que se transforma, en el dominio empírico no es así, en el análisis lógico las
palabras no tienen peso o bien tienen un mismo valor, así el agua contenida en
un recipiente es la misma agua que contiene un océano, en este ejemplo
advertimos de alguna manera esta diferencia de peso entre poca agua y
mucha agua, si se menciona el peso no es porque pretenda indicar medida. El
peso de las palabras es relativo a la ponderación (atribución del peso) la
ponderación de las palabras es encerrar dentro de ellas lo que más varía de
modo decisivo, y en sus referentes hay muchos modos de establecer ese peso,
pero los más importantes se reducen a dos: la intensidad y la extensión. Una
palabra es ponderada cuando se mide, según la intensidad debemos de medir la
escala del fenómeno considerado y el segundo registra su orden de tamaño
(incluyendo su duración) y su extensión en tiempo.
Cuando examinamos un problema no empírico, el referente de las palabras no
tiene importancia, las diferencias de intensidad y de tamaño no alcanzan a tener
relevancia, pero esto no ocurre si examinamos un problema empírico y menos
cuando se trata de un problema de aplicación, aquí la intensidad y el tamaño de
lo indicado en un cierto nombre pueden modificar radicalmente el problema, así
el agua de los océanos (tamaño máximo) es diferente al agua de los arroyos
(tamaño mínimo). Las relaciones universales y atemporales formulados por una
lógica pura.

El argumento de la no contradicción. El principio de la no contradicción es el


gozne del discurso lógico, precisamente se le llama lógico porque es coherente y
no contradictorio. El idealismo de Hegel desarrolla una lógica dialéctica basada
en la contradictoriedad de los opuestos, hay que prever que los opuestos no
sustituyen al principio de la no contradicción, para comprender la lógica del
idealismo se debe tener presente que su esquema es triádico: Tesis, antítesis y
síntesis. Por lo tanto, la contradicción del idealismo, es entre tesis y antítesis y en
rigor es esa especial contradicción la que activa y genera la síntesis.
El inconveniente de la lógica dialéctica es que se presta a los abusos, sin dejar de
reconocer sus méritos dinámicos. El problema se plantea así: aunque en el ámbito
lógico-dialéctico, la contradicción es apreciada el hecho sigue siendo que: a) En
el campo científico una lógica dialéctica no es utilizable y b) en el ámbito
empírico y operativo una contradicción equivale a un error, significa que una
determinada cosa está mal hecha o que es imposible hacerla.

Por otra parte, el empleo equivocado del término empírico-operativo, es


prácticamente infinito, por ejemplo: se dice que la democracia y el estado de
derecho son incompatibles (porque en la primera quiere que el demos mande a
su antojo mientras, que el segundo quiere que sea la ley la que impere hasta la
propia voluntad popular). Pero no hay tal contradicción porque el estado de
derecho es coherente y dirigido a la finalidad de servir; es decir, a la finalidad de
limitar el poder y la razón no es que sea contradictoria, es que nos interesa el
poder limitado ya que sin control caeríamos en un poder no limitado y absoluto.
La consideración que se recurra a soluciones contradictorias o incoherentes es
porque esas contradicciones, no son siempre defectos sino, un precio del sistema
político, los sistemas políticos plantean problemas de equilibrio, y su coherencia
consiste precisamente en lograr soluciones de equilibrio.
Partes invisibles y capital axiológico.- hasta ahora se ha planteado todo para
adaptar un discurso lógico-racional a los problemas empíricos, pero la acción
razonable es también la que sabe medir sus propias fuerzas, es decir, la que se da
cuenta de los límites del saber. Conocer los límites de saber, quiere decir darse
cuenta de lo que escapa a nuestra captación cognoscitiva. Y esto es
denominado partes invisibles. Si entendemos como partes visibles a los elementos
de un problema que logramos destacar, individualizar con suficiente precisión, las
partes invisibles son las que advertimos de alguna manera pero que no
constituyen elementos que podamos de alguna manera tomar, pero las
conocemos disponen de nombre para indicarlos. Así cuando un determinado
suceso no cumple su fin satisfactoriamente se dice que la dificultad fue que
tuvimos que luchar con una costumbre, aquí el término costumbre alude
precisamente a una de los tantas partes invisibles, si decimos: “Sin un espíritu, no
se puede hacer nada”, también afirmamos la psicología del hombre y
encontramos la parte invisible. El capital axiológico es también un elemento
invisible que reabsorbe a todos los demás.

El modelo del equilibrio.- Los sistemas políticos se configura en su totalidad como


un sistema de equilibrio, es una antigua intuición. Aristóteles prefería el régimen
mixto, que supone una preocupación por el equilibrio, se basa en la idea de que
el cuerpo político alcanza su óptimo estructural cuando realiza una combinación
armónica y equilibrada de los elementos que la componen. El constitucionalismo
moderno, está basado en ésta técnica constructiva, el limitar y controlar el poder
por medio del poder que se equilibra uno con otro, separados precisamente para
que uno pueda volver a contrabalancear al otro, para el constitucionalismo es el
buen equilibrio, al modelo del equilibrio se le acusa de ser insuficiente
omnivalente y en particular de dar preferencia al aspecto de conservación, en
detrimento de la transformación (puede ser incluso estático). Por lo tanto, diríamos
que un sistema político, existe y subsiste en tanto encuentre una solución en que
sus partes se adhieran, o al menos se mantengan juntas, y la forma de cohesión
de un sistema es precisamente su solución de equilibrio.
Las características de los sistemas políticos son las de adherirse, no de un modo
estático, sino de una forma dinámica, es decir, merced a un variado y cambiante
juego de pesos y contra pesos de presiones y contrapresiones.

Equilibrios bilaterales.- Comencemos con la relación del equilibrio dicotomizado,


como contraponer a los gobernados con los gobernados, es claro que ningún
sistema político en la balanza deja de ser tal, porque en cualquier sistema (hasta
en la tiranía y totalitarismo de la dictadura) la mayor fuerza de quien es dueño del
poder se da correlativa a la menor fuerza de quien la padece, pero para la
versión dicotomizada de un equilibrio se vuelve interesante para identificar los
puntos de ruptura de una determinada solución de equilibrio, y por lo tanto las
situaciones revolucionarias y los sacudimientos de los sistemas políticos, se dice
que un sistema político cae cuando está demasiado desequilibrado.
Con respecto a los puntos de ruptura, son para la democracia la parálisis del
poder, y para la dictadura la revuelta del poder. Vale decir, que una democracia
cae cuando los gobernantes no cuentan con suficiente poder o fuerza para
gobernar, y una dictadura cae cuando no hay superpoderes que basten o
cuando un superpoder disminuye. La solución entonces del equilibrio más
duradero son aquellos que evitan los extremos (en la imagen de la balanza)
determinados por la máxima tensión y por la paridad perfecta, pero falta
exponer, los procesos de equilibrio dentro del sistema político, es decir, su
dinámica interna.

Equilibrios multilaterales.- Un equilibrio multilateral es, el equilibrio entre más de dos


actores, y en general entre una multiplicidad de actores (tanto más numerosos,
cuanto más pequeña sea la unidad que se analiza). Recurriremos al mecanismo
de regularización.- nuestro organismo reacciona ante el calor con exudación,
que sirve para que la temperatura corporal descienda y se mantenga de este
modo un estado constante de temperatura del cuerpo. Cualquier sistema político
para que sea definitivo como tal debe de ser cerrado e incluir elementos o partes
que interactúan. Por cerrado se debe entender que es posible marcar un límite
entre el sistema, y el ambiente circundante, por lo tanto, debe quedar claro que
un sistema puede ser estimulado o solicitado desde el exterior (el ambiente) como
del interno (por los propios elementos o actores) pero en ambos casos, interesa
únicamente como reacciona el sistema, es decir, que ocurre en su interior,
precisando los estados de equilibrio de un sistema estimulado pueden ser de tres
tipos:
1) Equilibrio estable, 2) equilibrio inestable, 3) equilibrio diferente.

Un equilibrio estable, se denomina cuando reacciona a los estímulos, tendiendo a


restablecer el estado preexistente, en tal caso, un sistema es capaz de resistir a las
solicitaciones o disturbios que recibe, por lo general adaptándose. En cambio el
equilibrio inestable, es un equilibrio que una vez perturbado se aleja cada vez más
del estado preexistente, en este caso el sistema reacciona como un amplificador
de la solicitud o de la perturbación. Es obvio que un equilibrio inestable prefigura
tanto los procesos de innovación creadora (progreso), como de autodestrucción.
El último equilibrio es indiferente cuando se reconstituye sobre nuevas bases al
azar, sin que el cambio haya estado dirigido por un mecanismo que reduzca la
perturbación o amplifique él estimulo. Todo sistema político tiende a la
conservación propia ya sea renovándose (equilibrio estable) o transformándose
(equilibrio inestable). Por lo tanto, la diferencia es entre los sistemas que solo
permiten un equilibrio estable (dictaduras) y por los sistemas que además admiten
un equilibrio inestable (las democracias). Se deduce que los sistemas que
realmente son conservadores son los sistemas rígidos, las dictaduras, mientras que
las democracias son sistemas flexibles.

El sistema político está formado por un conjunto que depende en gran medida
de lo que le suceda a sus componentes subsistémicos (la burocracia, el ejército,
la iglesia, el sistema judicial), algunos de los cuales puede estar en equilibrio
estable y otros en equilibrio inestable y hasta puede haber un equilibrio
indiferente (lo que significa que van a la deriva).
Los comportamientos reguladores. La vida en sociedad y en particular la vida
política, es un campo de contrastes, un conjunto de procesos antagónicos, de
fuerza en contraposición, que procede mediante golpes y contragolpes. Estos
procesos pueden ser disciplinados y civilizados, cada afirmación se enfrenta a
una negación, a cada acción corresponde una reacción. En la óptica del
equilibrio, el panorama de conjunto es que en todo momento las fuerzas
desequilibradoras se ven enfrentadas a las fuerzas reequilibradoras que ellas
mismas generan. Si prevalecen los primeros, el estado del sistema político pasara
a ser un equilibrio inestable. Si predomina la segunda, el sistema político
permanecerá al equilibrio estable, pero en ambos casos subsiste un reequilibrio
mecánico que mantiene al sistema político de alguna forma en equilibrio.

Verticalidad y “Bóveda del Miedo”. Hasta ahora se ha planteado una imagen


horizontal. Pero los sistemas políticos también tienen una verticalidad, esto es, que
hay que plantear el problema del mando y la obediencia, el que gobierna sobre
los gobernados y un elemento de coerción que se evidencia sobre todo el
contexto de verticalidad del mando, de cómo están en pie los sistemas políticos.
La coerción no es solamente un ejercicio de la fuerza; es también la posibilidad
de sanción, tanto más eficaz cuando más se traduce en un ser disuasivo, también
debe señalarse como coerción una falta de recompensa.
La hipótesis que consideramos es que un sistema político que no logra obtener
consenso, si no que ni siquiera es aceptado; o sea, que solo es obedecido ¿Por
qué es obedecido? Es obedecido, y se mantiene en función a lo que podía
llamar el fenómeno de la bóveda del miedo, en una bóveda todas las piedras
tienden a caer, pero precisamente por estas unidas utilizando la tendencia del
material de construcción es como se levanta, dicho de otro modo la bóveda es
un equilibrio producido mecánicamente.
Una ilustración del fenómeno de la bóveda es cuando dos ejércitos se enfrentan
exhaustos en las trincheras después de años de una guerra sangrienta,
supongamos que todos los entusiasmos iniciales se hayan desvanecido; que el
sentido del honor, del amor a la patria hayan dejado paso al cansancio y al
desaliento, observa Ruyer: “Si la continuación de la guerra tuviera que decidirse
por votación secreta, el sistema de guerra se resolvería en 24 horas. Pero en vez
de eso, la bóveda se mantiene de pie, sostenida por el miedo y el ordenamiento
jerárquico.
La bóveda del miedo funciona de este modo; cada uno le cede al otro la
iniciativa, esperando que sea el otro quien interrumpa la continuidad del
mecanismo. Por su cuenta no hace nada, o mejor hacer lo que se debe hacer, se
siente vigilado desde arriba y obligado por ello a vigilar al que está debajo de él,
y así la bóveda se mantiene de pie.

El principio del peligro opuesto. La política del mundo de hoy esta animadas por
las ideologías es decir impulsadas por algunos ideales-fuerza, estos ideales se
traducen en realidad para descubrir cómo debemos de recurrir al principio del
peligro “opuesto”, su formación es la siguiente: todo curso de acción, si es
impulsado más allá de cierto límite (el que tiende a provocar la ruptura del
equilibrio en que se inserta), se convierte en opuesto; es decir, produce efectos
opuestos a los que producía con anterioridad.

Lo políticamente imposible.- Después de tantas vueltas la pregunta es que es


posible y que es lo imposible, las dos preguntas son indispensables a nivel
personal, el dilema es el mismo, la cantidad de cosas a las que renunciamos
porque las consideramos imposibles; Es decir, porque la teoría descuenta por
anticipado el éxito práctico, y es entonces cuando decimos, esto no es posible, es
cuando se aprecia un aspecto fundamental de la incidencia de la teoría sobre la
práctica.
Para definir qué es lo posible, esto es sinónimo de lo pensable, en este sentido, lo
posible es una posibilidad mental, la mera posibilidad teórica, pero no nos interesa
lo mentalmente pensable, sino lo prácticamente posible, y lo posible es lo
contrario a lo prácticamente imposible y por esto, entendemos dos tipos de
imposibilidades, una relativa (condicionada a los medios) y otra absoluta (lo
prácticamente impensable).
La imposibilidad relativa. Por imposibilidad relativa (contingente o condicionada)
se entiende la imposibilidad que depende de la disponibilidad de los medios y
que está determinada por un cálculo de los medios y es relativa a condiciones de
lugar y tiempo.

La Imposibilidad Absoluta. También llamada incondicionada, esta no proviene de


la insuficiencia de medios sino la imposibilidad de hacer dos o más cosas que se
excluyen recíprocamente, esto es, la imposibilidad de realizar lo que es
contradictorio. En el ámbito político la imposibilidad se resuelve tardíamente y
solamente se la ve con el transcurso del tiempo, por ejemplo: no se puede dar el
mando y no dar el poder de mando o a la inversa, no se puede dar el mando sin
querer ser mandado, un ejemplo de esta incongruencia lo ofrece un dictador con
un poder limitado, esto es imposible porque el dictador y la limitación de poder
son una contradicción en sus términos si el poder es limitado no habrá dictadura.

Lo Imposible y la Naturaleza Humana. Constantemente aludimos a la


imposibilidad de hacer tal o cual cosa porque va contra la naturaleza humana, y
esta razón es típica de una parte invisible; sabemos que hay algo importante pero
no lo sabemos explicar. Lo que una democracia no llega a obtener de sus
ciudadanos un estado totalitario lo obtiene de sus súbditos. Si la imposibilidad
psicológica que marca el límite real de la naturaleza del hombre, es difícil de
precisar no podemos dejar de tomarlas en cuenta. Un límite que no se determina
bien, no impide que se presenten casos en los que aparece con toda claridad el
límite que separa lo posible de lo imposible.

Posibilidades Ilimitadas e Infantilismo histórico.- Considerar que lo imposible es


simplemente el conjunto de posibilidades potenciales, la serie de posibles no
realizados, equivale a una peligrosa forma de infantilismo histórico que nos lleva a
manejar los graves y complejos problemas políticos de nuestra civilización con la
inocencia de un niño. El niño rompe y desaprovecha todo y hasta es un potencial
e involuntario suicida, justamente porque no adquirió todavía la noción de lo que
puede, e inversamente de lo que no puede hacerse con los objetos que los
rodean. Para un adulto civilizado por más de que se extienda sus conocimientos
de cosas que sabe manejar o dominar mentalmente, también subsiste una
frontera de radical ignorancia más allá de la cual sabe todavía querer pero no
sabe qué no querer quiere todo por nada y querrá todo gratis y quizá también
inmediato.
En su metafísica, Platón procuraba explicar lo fundamental de la condición
humana, nosotros podríamos decir que el hombre crea lo posible en la medida
que sabe medir, determina lo imposible.

TERCERA PARTE
PROFUNDIZACIONES.

VI.- ¿QUÉ ES POLÍTICA?

La noción de ciencia política, se determina en función de dos variables: a) El


estado de la organización del saber; b) El grado de diferenciación estructural de
los componentes humanos. En cuanto al primero, la noción de ciencia no tiene
mucho sentido, hasta que no se afirma la división y especificación del trabajo
cognoscitivo, la ciencia se diferencia de la filosofía, y presupone que un saber
científico se ha separado del saber filosófico. En cuanto al segundo aspecto, la
razón de política califico todo, y por lo tanto nada específicamente, hasta las
esferas de la ética, de la economía y de lo político-social se mantuvieron unidas y
no ocasionaron diferenciaciones estructurales.

La idea de política.- para el pensamiento griego; la política incluía la sociedad,


hoy nos sentimos inclinados advertir esa idea e incluir lo político en los social y la
esfera de lo político en lo de la sociedad.
Aristóteles denominaba al hombre animal político, los griegos, no veían una parte
o aspecto de la vida, la veían en su totalidad y en su esencia. Por lo tanto el
hombre apolítico era un ser defectuoso, un idiota.
El vivir político (en la polis) era al mismo tiempo el vivir colectivo como el vivir
asociado y más intensamente, el vivir en konomia, en comunión y en comunidad.
Por lo tanto, no es exacto que Aristóteles incluía la sociedad en la política, para él,
ninguno de los términos se resolvía en el otro, por la razón que político significaba
las dos cosas a la vez, de hecho la palabra social no es griega sino latina. Santo
Tomas de Aquino, fue quien tradujo (zoon politikon) como animal político y social,
observando que es propia de la naturaleza del hombre el vivir en una sociedad
de muchos. Es claro que los griegos decían polites, los romanos civis (civil); ya con
Cicerón las sociedades civitas eran conglomeradas humanos que se basan en el
consenso de la ley.
Lo que conocemos como república, concebida en una forma de estado opuesta
a la monarquía, se sitúa en la dimensión vertical que en cambio, que en cambio
estaba ausente en la idea de política traducción latina de (polis), de res publica
(traducción latina de cosa común), y de Commonwealth (traducción inglesa a
bien común).
En resumen, la palabra política respecto a su significado se ha transformado con
el correr del tiempo, por un lado la política sé jurídiza con el derecho romano, la
doctrina del derecho natural resume la normatividad jurídica y la moral. En estos
sentidos, la política no se configura en su especificidad y autonomía hasta
Maquiavelo.

Autonomía de la política.- Con Maquiavelo la política se diferencia por primera


vez de la moral y de la religión. Si un príncipe quiere mantener el estado, se ve
forzado a menudo a no ser bueno, a obrar contra la fe, contra la caridad, contra
la humanidad, contra la religión. En Maquiavelo reside la originalidad de un
imperativo propio de la política, no se limito a señalar diferencias entre política y
moral; llego a proclamar una autonomía; la política tiene sus leyes, leyes que los
políticos deben aplicar. Maquiavelo, sin ser filosofo alcanza la visión directa, solo
así se puede comprender mejor como llego al descubrimiento de la política.

El descubrimiento de la sociedad.- el paso más difícil es el de establecer la


diferencia entre Estado y Sociedad. En el pensamiento romano y medieval la
sociedad se configura como una civilis societas y como una juris socitas; el
primero en teorizar el derecho de la mayoría y la regla mayoritaria fue Locke a
final del siglo XVII, la formulación de la idea de sociedad, es más bien una idea de
paz, que pertenece a la fase constructivista de la escuela de derecho natural.
No es la revuelta contra el soberano sino un contrato con el soberano el que pasa
a ser estipulado el nombre del contratante es la sociedad.
La esfera económica es otra diferencia entre la sociedad respecto al estado. Los
economistas Smith, Ricardo muestran como la vida en sociedad prospera y se
desarrolla cuando el Estado no interviene; los primeros en mostrar como la vida en
sociedad encuentra la división del trabajo, su propio principio de organización; y
por lo tanto cuando los sectores de la vida social son extraños al Estado y no se
regulan ni por las leyes, ni por el derecho sino por las leyes del mercado que es
independiente y funciona por su cuenta. Son pues los economistas los que
propiciaron una imagen tangible de una realidad social capaz de autorregularse,
de una sociedad que vive y se desarrolla según sus propios principios. La sociedad
no es solo un sistema social, independiente y autosuficiente, con respecto al
sistema político, sino que el sistema social es el que genera el sistema político.

La Identidad de la política.- Durante casi dos milenios la palabra política siempre


estuvieron en el ambiente, porque siempre sé pensó que un problema importante
era moderar y regular el dominio del hombre sobre el hombre. Rousseau escribía
que el hombre nació libre, pero está encadenado.
Si los criterios del comportamiento económico, se dirigen a llevar al máximo las
ganancias, una utilidad, en el otro extremo, el comportamiento ético es el bien, la
acción moral una acción altruista, pero en la política no se da un
comportamiento que tenga características uniformes asimilables a los
comportamientos económico-morales. En política el comportamiento no se
puede tomar al pie de la letra.
En el siglo XIX, la dimensión horizontal es asumida por la sociología y
correlativamente la esfera de la política se restringe en el sentido que se reduce a
una actividad de gobierno y en sustancia a la esfera del Estado, pero en el siglo
XX esta reordenación resulta demasiado estrecho y limitativo, en la actualidad la
democratización, o mejor la masificación de la política. Las masas que siempre
estuvieron alejadas de la política, ahora entran en la política con la intención de
quedarse.
En medida que el Estado se extienda, los procesos políticos no podrán ser situados
ya en el ámbito del Estado y de sus instituciones.
En consecuencia el concepto de Estado se amplía y sustituye por un concepto
más elástico, el Sistema Político, este se divide en subsistemas como por ejemplo:
el subsistema partidista, el de los grupos de presión, que no quedan incluidos en el
ámbito institucional, sino que es más sensible como para que se incorpore algunas
variantes particulares: el subsistema militar, cuando los militares hacen política, el
subsistema sindical y así sucesivamente.

VI.-I LA POLÍTICA COMO CIENCIA.

La Filosofía no presupone un método filosófico, sino la Filosofía plantea un razonar


correcto, es decir lógico. Pero la Lógica no es a la Filosofía lo que el método
científico es a la ciencia. Es en razón a este criterio el nacimiento del pensamiento
científico y su separación del pensamiento filosófico situándose entre los siglos XVI
y XVIII con los científicos Bacón a Galileo y Newton.
Es en este período donde se vincula con la autonomía, al reconocer la Ciencia
Política en un sentido estricto su separación de todos los modos de conocer la
política, que primero fueron abarcados por la lente especulativa, ética, jurídica,
sociológica y otras más. Son varias las separaciones, pero lo importante fue de la
Filosofía. De hecho esto hizo posible el surgimiento de la Ciencia Política en el
sentido amplio de la expresión.

Filosofía, ciencia y teoría.- Aunque todas las ciencias nacen merced a la


separación de la filosofía, la pregunta es que diferencia a ésta, de la filosofía
política de la ciencia política. La filosofía puede ser vista como un contenido del
saber, o como un método de adquisición del saber, y es válido a partir de la
individualización de los contenidos que se repiten y caracterizan al filosofar. Es la
vía seguida por Norberto Bobbio cuando reduce la filosofía política a cuatro
temas de reflexión:
1) búsqueda de la mejor forma de gobierno y de la República ideal;
2) búsqueda del fundamento del Estado y justificación del compromiso político;
3) búsqueda de la naturaleza de la política, o mejor de la esencia de la política, y
4) análisis del lenguaje político.

Pero el discurso no termina aquí, si los temas del filósofo son diferentes a los temas
del politólogo es porque uno mira hacia donde el otro no ve, es decir, porque los
criterios y objetivos del primero no son los del segundo, la línea divisoria reside en
el tratamiento y en este sentido, en el método la ciencia se divide en una
pluralidad ordenada, en cambio, la filosofía también es una pluralidad pero esta
se presenta como un orden disperso. Si bien hay una filosofía que rigurosamente
es lógica y deductiva; pero también hay una filosofía que se basa en metáforas y
en asonancias.
Tomando las por separado, ninguna de estas distinciones parecen exhaustivas,
pero podemos englobarlas en conjunto, así dentro de la acepción filosófica se
incluiría el pensar caracterizado por una de las sintonías siguientes:
1) deducción lógica;
2) justificación;
3) valoración normativa;
4) universalidad y fundamentalidad;
5) metafísica de esencia y
6) inaplicabilidad.
En cambio en las ciencias tendríamos que pensar en los siguientes rasgos:
1) comprobación empírica;
2) explicación descriptiva;
3) no-valoración;
4) particularidades y acumulabilidad;
5) relevancia de existencia y
6) operatividad.

Entre los términos antes mencionados, el de la teoría es el más polivalente, desde


el punto de vista etimológico, “Theorein” quiere decir, ver, por lo tanto teoría es
vista o visión, en tanto que ciencia viene del “scire” que viene a designar un
conocimiento especializado, de todos modos la teoría involucra todo lo que sea
saber, la teoría pertenece a la filosofía como a la ciencia. Por lo tanto, la
expresión teoría política no aclara si es cuestión filosófica o científica, si la
denotación de teoría es genérica, su connotación es aristocrática, la filosofía está
por encima de las cosas de los productos mentales de menor valor.
En política se dice con frecuencia que lo que está por debajo de la teoría es la
doctrina. Una doctrina política tiene una menor categoría intelectual que una
teoría política, ello es porque la doctrina suele referirse a propuestas o programas
y lo que importa menos es el fundamento teórico que el proyecto concreto, pero
la doctrina posee un rango intelectual, de lo que se deduce que la doctrina está
por encima, por una parte de las meras opiniones y por otra de la ideología,
caracterizadas ambas por su falta de valor cognoscitivo. De tal modo, podemos
definir la teoría política como el modo de ver la política en su propia autonomía.

Investigación y aplicabilidad.- La filosofía genera un saber científico pero termina


por reducirla, la filosofía carecen de operatividad, o más bien de aplicabilidad,
no existe ciencia sin teoría, pero la ciencia a diferencia de la filosofía, no es
solamente teoría. La ciencia es teoría que remite a la indagación (experimentos o
adquisición de datos) que a su vez opera sobre la teoría. Pero también la ciencia
es aplicación, traducción de la teoría en la práctica, también es verdad que la
polémica metodológica de las ciencias sociales ha planteado sobre todo entre la
relación teoría y la investigación ha dejado en penumbras la relación teoría y la
práctica. Es importante aclarar que en cuanto a la relación teoría y a la práctica
es la noción de operatividad, y la filosofía no lo es pues, un pensar para aplicar,
un pensar en función traducible de la idea en acto y por lo tanto dirigida a
proyectarse en una actuación.

La línea divisoria lingüística.- Los filósofos y los hombres de ciencia no se entienden,


el lenguaje de los primeros les resulta incomprensible, la razón es que cada uno
tiene su lenguaje propio, todos saben que a través de su propio lenguaje se
comunican el objeto del saber, por lo tanto debemos fijar la atención en los
instrumentos lingüísticos. La diferencia entre la filosofía y la ciencia es que los usos
lingüísticos se separan en función a sus preguntas de fondo. La interrogación
perenne del filósofo se resume en un ¿Por qué?, por supuesto último y metafísico.
Por el contrario la interrogante del hombre de ciencia se resume en un ¿cómo? Es
obvio, que el porqué del filósofo va incluido un cómo y no es lo que la filosofía
explique o la ciencia describa es que en la filosofía, la explicación está
subordinada a la descripción, la diferencia está dada en la investigación, la
explicación filosófica no comprueba los hechos los sobrepasa y los transfigura; la
explicación científica que presupone la investigación, emerge de los hechos y los
representa. Una división de fondo entre la filosofía y la ciencia se aprecia en la
diferencia entre los conceptos con respecto a la percepción.
En el vocabulario predomina el concebir, mientras que en la ciencia requiere un
meticuloso vocabulario observador-perceptivo, la percepción no viene antes sino
después del concepto, primero concebimos y después lo pasamos por el filtro del
redimensionamiento y la disposición de observación.

Cientificidad y la no valorabilidad.- En el sentido más amplio de la ciencia política


es un modo de estudiar la política por su autonomía, pero veámosla ahora desde
dentro, por la forma como se viene haciendo y cientifizando, examinaremos en la
acepción estricta de la ciencia, las fases y los procedimientos científicos un
elemento común y punto de partida, es la elaboración de un lenguaje propio. Al
respecto, la regla general en que toda ciencia se presenta a un tiempo es: 1)
como un lenguaje conceptualizado, que se construye a partir de la reflexión
sobre la propia instrumentalidad; 2) un lenguaje crítico en el sentido de que hace
con la corrección de los defectos o carencias del lenguaje común; 3) un lenguaje
especializado que desarrolla un vocabulario técnico y esotérico, y 4) un lenguaje
que permita la acumulabilidad y la respetabilidad. En concreto, un conocimiento
de tipo ciencia requiere y presupone de estas operaciones: primero, la definición
y por consiguiente, la estabilización de los propios conceptos que maneja;
segundo la creación de las palabras nuevas con el fin de disponer de un
vocabulario adecuadamente preciso y articulado; tercero, la adopción de una
sintaxis lógica y precisa.
En conjunto, la ciencia se configura con explicaciones empíricas que se basan en
revelaciones de hechos dirigidos a alcanzar previsiones de tipo “si...entonces” que
constituyen su comprobación y su dimensión operativa. La comprobación del
acierto o el error puede efectuarse de cuatro formas: el experimento, el control
estadístico, el control comparado y el control histórico. No parece necesario
explicar porqué el método del control más eficaz es el experimento, resulta casi
inaccesible para todas las ciencias del hombre, con excepción de la psicología,
el control estadístico se utiliza ampliamente en economía y en menos medida en
la sociología, también la ciencia política recurre al tratamiento estadístico, pero
los datos cuantificados de que se dispone suelen ser insuficientes y a menudo de
dudosa validez, se infiere de ello que en la mayoría de las ocasiones el politólogo
no tiene opción, debe recurrir al control comparado y como hipótesis
subordinada al control histórico.
A decir de David Easton, el comportamiento (behavioralism) modifica la ciencia
política tradicional en: 1) la búsqueda de la regularidad y la uniformidad; 2) la
subordinación de toda afirmación a la comprobación empírica; 3) la adopción
de métodos y técnicas de investigación precisos; 4) la cuantificación; 5) la no
valorabilidad, dicho de este modo la revolución de behaviorista es la aplicación
del método científico al estudio de la política, las características científicas se
reflejan en tres desarrollos: la investigación, la cuantificación y la temalización. El
desarrollo indiscutible y central de la revolución behaviorista es pues, el indicado
en primer término: la investigación entendida como una conjunción
complementaria entre el trabajo de escritorio y el trabajo de campo. Nadie
cuestiona que una medición, es mejor que una estimación puramente
impresionista. Lo que cuestiona es que la ciencia política puede remitirse y
reducirse al dominio de lo cuantificable.

Un balance.- La mayoría se lamenta que la ciencia política no sea muy científica,


pero es importante preguntarse qué se ha ganado con la cientificación en la
política, hay que recordar que el behaviorismo, es en su origen un movimiento
interdisciplinario, es decir, un método común de todas las ciencias del hombre, así
pues el behaviorismo es la ciencia común que aporta sus preceptos, los métodos
y técnicas de indagación son por definición un patrimonio interdisciplinario en
medida que resulten idóneos y utilizables, el problema reside en determinar si esta
unidad metodológica de las ciencias comportamentalistas deben entenderse
como una superación de la división del trabajo cognoscitivo, y por consiguiente
de las especializaciones disciplinarias.
La behaviorización de la ciencia política y por lo tanto sus méritos, cuestionan la
autonomía de la política. El tratamiento se refleja sobre el objeto, si la ciencia es el
cómo, ese cómo desenfoca e incluso sofoca al qué. De ahí la acusación que se
dirige al behaviorismo, si llevamos las cosas al extremo de propender a la
desaparición de lo que es político, no hay nada paradójico en este desarrollo, es
lógico que una ciencia política deba dejar fuera lo no cuantificable.

IX. EL MÉTODO DE LA COMPARACIÓN Y LA POLÍTICA COMPARADA.

En toda ciencia política subyace aunque de modo implícito, un marco de


referencia comparado. El politólogo que examina un caso particular debe de
tener presente el contexto general, o cuando menos deberá tener presente otros
casos, de otro modo su análisis del caso particular resultará desubicado.
Partiendo de la premisa “que cualquier discurso se vale de conceptos que bien
observados son generalizaciones disfrazadas”. Pero si todos generalizan en alguna
medida, el problema de la validez de nuestras generalizaciones se plantea
únicamente a quienes generalizan a sabiendas y a propósito, la cuestión es
¿cómo comprobar o demostrar que es falsa una generalización? Será verdad
que no se puede estudiar la política sin comparar, pero la política comparada se
presenta como tal sólo cuando las comparaciones se vuelven implícitas y
casuales que eran en explícitas y sistemáticas.

Control comparado y control histórico.- La comparación es un método de control


de generalizaciones y previsiones o leyes del tipo “si...entonces”. La comparación
es un control al que recurrimos conscientemente, cuando el experimento es
imposible y cuando faltan datos pertinentes y suficientes para un tratamiento
estadístico, no hay opción, debemos comprobar comparando. De lo anterior se
deduce que también no debemos confundir el método comparado con la
comparación estadística, es evidente que también con los datos estadísticos
hacemos comparaciones, pero una cosa son las reglas de control estadístico y
otras son las reglas de control comparado, además cuando se emplea el control
comparado es porque el problema no puede resolverse por vía estadística.
El método histórico es el método más débil, algunos sociólogos y politólogos no lo
toman en cuenta, la historia es un inmenso depósito de experiencias de la que
extraemos o podemos extraer confirmaciones o desmentidos. El problema no
consiste si la historia es valiosa o ser una fuente de información sino que surge
como usar el material histórico para nuestros fines que son de control.
El caso de Gaetano Mosca utilizaba la historia como un elemento de prueba,
decía que la historia podía enseñar, lo malo del control histórico de Mosca es que
carecía de método, consistía sólo en una secuencia de ejemplos al azar, con este
método se podía probar lo que el autor quisiera, porque nada le impedía ocultar
las cosas que no se adecuaran a las leyes que le interesaban probar.
La diferencia entre el método histórico y el comparado, la encontramos porque el
método comparado suele hacerse a lo largo de una división horizontal, es decir
en términos sincrónicos. En política comparada confrontamos casi siempre
unidades geopolíticas o en proceso e instituciones, en un tiempo igual, al
proceder de este modo dejamos a un lado la variable tiempo. Si los tiempos son
iguales, entonces es lícito presumir que toda una serie de condiciones que se dan
en ellos también son similares, de modo que podemos dejarlas a un lado.
Por el contrario, el control histórico es tal, que cuestiona una división vertical, es
decir una diacrónica, si el método comparado se despliega horizontalmente, el
histórico asume una dimensión longitudinal, de aquí parece despredenderse que
no podemos postular la paridad de las condiciones. El control histórico sigue
siendo un control más imperfecto que todos los demás, pero es valioso porque no
lo sustituye.

¿Qué es comparable?- La comparación es el menor satisfactorio de los métodos


de control accesibles para toda la ciencia política y sobre todo para el politólogo
impregnado de problemas de macro análisis, muchos autores declaran que
comparar es equivalente a asimilar, en el sentido de que las comparaciones se
basan en operaciones de asimilación, es hacer similar lo disímil, pero esta es una
arbitrariedad pues se podría comparar casi todo. No obstante, observamos que
no se trata de investigar semejanzas, sino de descubrir semejantes pero esta
barrera es demasiado sutil. Pero puntualizando, comparable equivale a decir
cosas del mismo género, especie y así sucesivamente. Por lo tanto, el elemento
de similitud que legitima la comparación es la identidad de clase; en medida que
nos atengamos a la lógica clasificatoria, el tratamiento por género próximo y
diferencias específicas, sabremos qué es comparable y que no lo es.

La comparación global.- La expansión de la política se va ampliando en dos


sentidos, el objetivo y el subjetivo. Desde el punto de vista objetivo, asistimos al
crecimiento de la politización, correlativo a la creciente penetración y desilusión
de los credos políticos, y de las ideologías. Por un lado aumenta la esfera de
intervención del Estado, por el otro aumenta la movilización o participación de las
masas. Además decimos que la política se agranda en sentido subjetivo, es decir,
porque la vemos de manera amplia, la política no coincide ya con la doctrina de
Estado, hoy incluimos también la noción de política a una periferia que antes era
considerada extra política.
La política se vuelve global, no se trata sólo de un euro centralismo caducado, se
trata de un área occidental que ya no es el epicentro del mundo que se ha
vuelto policéntrico, obviamente la política comparada es la disciplina más
empeñada en esta apertura global.

Etnocentrismo y Universalidad.- Cuando se reconoce la necesidad de adquirir


“categorías viajeras”, no es agradable el adherirse a aquellos que acusan a los
conceptos de estar viciados de etnocentrismo occidental, en decir, el programa
de sustituir los conceptos etnocéntricos por conceptos “culturalmente
incondicionados”.
Por esta vía, corremos el riesgo de vernos trasladados a una etérea tierra de
nadie, y no me parece que del concepto de un acondicionamiento cultural se
derive la necesidad de hacer una masacre y volver a una tabla rosa.
No se puede negar que una política comparada global deba llegar a categorías
o conceptos universales, validos para todo lugar y tiempo. Pero estos tendrán
que ser universales empíricos, es decir, que no se contraigan al método de
campo hacia empírica.
El politólogo necesita un adiestramiento lógico y metodológico. Su preparación
se limita por lo común a las técnicas de investigación y de manipulación
estadística y que se abusa de la llamada metodología de las ciencias sociales.

La cuantificación y formación de conceptos.- La propuesta cuantificadora y


matematizadora se apoyan en los siguientes argumentos. En la medida que
nuestros conceptos indican diferencia de género y en la que usamos una lógica
dicotómica de identidad-diferencia o de inclusión-exclusión desembocamos en
dificultades insuperables. Pero si nuestros conceptos indican diferencias de grado
(cuantitativas), y si usamos una lógica del mas o menos, entonces pueden
revolverse por la medición y el problema se convierte en cómo medir, ante el
abuso de un verbalismo cuantitativo que con cualquier pretexto utilizan las
palabras grado y medición las mas de las veces ampliamos estos vocablos sin
disponer de alguna forma de medición efectiva.
Se puede concebir que la medición comience en la práctica con las escalas
ordinales, aun cuando en teoría las primeras escalas que verdaderamente miden
son las escalas a intervalos.
Pero la cuantificación comienza con los números, y cuando los números se usan
por y con sus propiedades aritméticas. Pero la dificultad reside en orientarse más
allá, en seguir los múltiples desarrollos de la cuantificación para lo cual conviene
distinguir entre tres áreas de aplicación, es decir entre una cuantificación
entendida como: 1) medición; 2) tratamiento estadístico y 3) formalización de las
matemáticas.
En la ciencia política la mayoría de las cuantificaciones se refiere a resolver una
de estas tres operaciones:
a) La atribución de valores numéricos (la medición para)
b) La determinación de las posesiones en la escala (escala ordinales)
c) La medición de distancia o intervalos (escala o intervalos)

Es cierto que la técnica del tratamiento estadístico no solo es efectiva con el fin
de ayudar a señalar errores de muestreo y de medición, sino a establecer
correlaciones y relaciones significativas entre variables. Para proceder
estadísticamente no se requiere solamente grandes números; hace falta sobre
todo variables relevantes, que midan las cosas que nos interesa medir y variables
que midan estas cosas de una manera valida.
En cuanto a la Tercera aplicación, la formalización de la matemática, la cuestión
es que hasta ahora, entre la ciencia política y las matemáticas solo tiene lugar
una conversación ocasional, el diálogo más recurrente es en el terreno de la
teoría de los juegos y por reflejo en el terreno de la teoría de las coaliciones y de
decisiones.
Lo que escapa a la matematización propuesta es el problema de la formación de
los conceptos, nosotros estamos adiestrados para pensar mediante un lenguaje
cualitativo, un lenguaje natural. Y no hay forma de dejar nuestra forma de
comprender, la mente humana está condicionada a las articulaciones de un
lenguaje natural. Así que hay que tomar en cuenta que la articulación
fundamental del lenguaje y del pensamiento que ha sido construido lógicamente
mediante el afinamiento de la semántica de los lenguajes naturales y no
mediante mediciones.
Por lo tanto, la formación de los conceptos esta antes que la cuantificación
(mediciones) y la condiciona es por ello que resulta poco alentador que las
ciencias políticas puedan progresar cuantitativamente sin antes haber alcanzado
un estado satisfactorio de sistematización conceptual.

Clasificación, datos e investigación.- Una clasificación no es una mera


enumeración, una simple lista de términos, se requiere de un criterio de
clasificación. Además una clasificación está compuesta por clases exhaustivas y
particularmente exclusivas. Con la primera condición es necesario ser tolerantes;
pero la segunda se limita y reduce a un caso.
Las clases deben ser recíprocamente exclusivas, lo que implica que los conceptos
de clase representan características que un elemento debe tener o no tener. Por
lo tanto, cuando comparamos dos objetos, es necesario establecer, si
pertenecen o no a la misma clase y si poseen el mismo atributo. Si los poseen se
comparan en términos de más o menos es decir podemos indagar cual de los
objetos posee ese atributo en mayor o menor medida. Se ve así que la gradación
es un elemento interno de la clasificación. Primero se tiene que dar las clases;
después dentro de cada clase, intervienen las mediciones. Pasando de una
clasificación a una gradación, pasamos de los signos igual-diferentes a los signos
igual-mayor-menor. Por lo tanto, la identidad que aplica la lógica clasificaría es la
condición de aplicabilidad de los signos más-menos. En sustancia, pues clasificar
es una técnica de desplegamiento de conceptos. No solo los descompone en
una serie ordenada y manejable de términos, sino que, a lo largo de esta
descomposición, se desarrolla sus potencialidades. El ejercicio clasificatorio es un
pasaje obligado de la formación de conceptos, estos conceptos en las ciencias
sociales no son únicamente elementos de un sistema teórico; También son
contextualmente contenedores de datos. Los denominados datos, no son otra
cosa que información distribuida y afinada por “contenedores conceptuales”. En
este sentido, la teoría y la investigación son dos caras de una misma moneda.
Desde el momento en que las ciencias no experimenta se basan no en
observaciones de laboratorio, sino en observaciones de hecho, el problema
empírico se da en cómo convertir un concepto en recolector de hechos, la
respuesta es que cuando mayor es el poder discriminador de un recolector
conceptual, tanto menos será la información obtenida.
Esta respuesta no es vaga si se considera que el poder discriminativo de una
categoría no queda confiado al arbitrio del investigador, sino que está
estabilizado por el análisis de la diferencia del género en medida que
descendemos en el análisis taxonómico hacia clases y subclases, nos encuentra
con un mayor número de categorías cada vez más discriminativas y para
orientarnos disponemos de un procedimiento para convertir los conceptos en
instrumentos de investigación, es decir, son recolectores validos de datos. De lo
anterior resulta que el ejercicio clasificatorio no es tan solo un momento
constitutivo de la formación de conceptos; es también correlativamente, el
momento de la investigación.
De hecho es en el ámbito de la investigación donde se comprueba los
inconvenientes producidos por la moda cuantitativa y como consecuencia, por
el abandono de la lógica y de la sistematización clasificatoria.

La escala de abstracción.- La nueva política comparada ha, desembocado


alternativamente por un lado en un estiramiento del concepto que nos lleva a la
confusión, y por otra parte a una medición sin concepto. El problema sigue siendo
la formación de conceptos, y la perspectiva de la disposición vertical de los
elementos de una estructura conceptual a lo largo de una escala de
abstracción.
La noción de escala de abstracción va unida a la existencia de diferentes niveles
de análisis, por lo que tenemos que operar, con las formulaciones teóricas,
definidas por su colocación en el sistema conceptual al que pertenecen. Como
antítesis a la formulación teórica, los términos de observación pueden
denominarse también conceptos empíricos y se puede mover a lo largo de una
escala de abstracción.
Por lo que se debe formular a qué nivel de abstracción queremos colocar los
conceptos empírico-observables y además debemos conocer las reglas de
transformación relativas, es decir, las reglas para reconocer una escala de
abstracción. De hecho el problema de fondo de la política comparada es el de
poder ganar en extensión, o en comprensión (subiendo a lo largo de la escala de
abstracción), sin sufrir pérdidas innecesarias en términos de precisión y control.
Para enfrentar este problema hay que establecer la relación entre extensión (o
denotación) e intención (o connotación) de un término. La extensión de una
palabra es la clase de cosas a las que se aplica; la intención de una palabra es el
conjunto de las propiedades que establecen a que cosa es aplicable esa
palabra. De manera análoga, por denotación se entiende la totalidad de los
objetos o acontecimientos, a los que se aplica la palabra; mientras que por
connotación se entiende la totalidad de las características que debe poseer para
entrar dentro de la denotación de una palabra.
La regla para ascender a la escala de abstracción es: para aumentar la extensión
de un término se debe reducir su connotación, está claro que cuando mayor sea
la dimensión comprensiva de un concepto, tanto menor serán las diferencias
(propiedades o atributos) que se captan, esto es, volvernos más abstractos y
general a un concepto, reduciendo sus propiedades y atributos y viceversa, un
concepto se hace más específico sí le agregamos calificaciones, es decir le
aumentamos sus propiedades o atributos.

Función y estructura. En el libro de Almond de la nueva política comparada


resume su planteamiento al decir “lo que hemos hecho es dividir la función
política de la estructura política”. La división es realmente importante pero
todavía no está claro lo que se debe entender por función en su relación con la
estructura. Para aclarar lo anterior debemos desarrollar este procedimiento, las
estructuras están hechas para hacer algo; que ciertos aspectos considerados
fundamentales de ese “hacer”, son calificados de funciones; de lo que se
deduce que las funciones son ambiciones tendientes a caracterizar la razón de
las estructuras. Nadie duda que la función es una formulación relacional;
Tampoco nadie niega que las funciones sea actividades; y hasta podemos
admitir que tales actividades deben registrarse en el campo de las consecuencias
o efectos, pero para diferenciar el problema hay que distinguir entre estos
contextos: 1) El análisis de las estructuras consideradas particularmente;2) El
análisis de los sistemas enteros;3) La teoría general de los sistemas y la distinción
debe establecerse entre estos dos últimos que suelen mezclarse.
En el contexto de teoría general de sistemas lo que interesa no es la actividad de
las estructuras sino la interrelación entre todos los elementos del sistema
considerado. En esta perspectiva no decimos que las estructuras tienen
funciones; decimos que un sistema (político) se compone de elementos en
equilibrio recíproco (dinámico), que varían uno en función del otro.
En el análisis de los sistemas enteros, lo que importa es el sistema entero pero el
discurso es diferente, es decir, que se le atribuyen al sistema (al conjunto de las
estructuras que componen el sistema político) funciones que son tales en el mismo
sentido que hablamos de funciones de estructura en el análisis parcial. El análisis
del sistema entero se interesa por las interacciones entre estructuras pero esta
analogía con la teoría de sistemas no debe de engañarnos al pensar que
también las funciones son relaciones, no, las funciones del sistema son actividades
(aun cuando puedan concebirse que estas actividades funcionales constituyen el
producto de interrelaciones funcionales) que resultan relevantes para la
transformación del sistema político en conclusión que el sistema entero es visto
siempre como un conjunto interactivo de estructura, si no fuera sí el estudio del
sistema entero desbordaría del ámbito de la estructura funcionalismo.
En primera instancia, la opción la del análisis parcial de los subsistemas del sistema
completo, en este contexto se entiende por función; la sustancia reside en que la
función es un concepto teleológico que expresa una relación entre medio y fines,
la función y las actividades de una estructura frente a los fines.
En resumen, basta pensar en las tres conclusiones a la que llega todo estructural-
funcionalista que se respete:
1) Que ninguna estructura es uniformal;
2) Que la misma estructura puede ser multifuncional;
3) De tal modo la misma función encuentra alternativas estructurales es decir que
puede ser cumplida por diversas estructuras.
Tenemos el caso de las elecciones. Las elecciones pueden servir para legitimar a
un déspota. Pero no se desprende de ello, que las elecciones sean
multifuncionales
Las elecciones son una estructura, y debe precisarse la subespecie de estructura
en especial la estructura que resulta diferente; Por ejemplo las elecciones libres
requieren que haya libertad de propaganda y de expresión, una opción electoral
por lo menos, un efectivo secreto del voto, así como todos los actos tendientes a
impedir fraudes electorales, y un recuento tramposo de votos. Las elecciones
libres son monofuncionales, cumplen una función primaria permitirle al electorado
designar o sustituir a sus gobernantes.