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Por una de las ironías más extrañas de la historia, la época en que


déspotas arrogantes gobernaban a su arbitrio a las naciones de Europa fue
también un periodo de progreso intelectual asombroso, en lo que los monarcas
absolutos nada tuvieron que ver. Aunque unos pocos como Federico el Grande se
entremetieron en los campos de la filosofía y de la ciencia, a ninguno de ellos se
puede considerar exactamente como patrocinador de una cultura. El progreso
intelectual de su época se debió más bien a factores nacidos de los movimientos
económicos y culturales más importantes de la historia de Europa desde el final de
la Edad Media. Ejemplos característicos fueron la influencia del Renacimiento, la
prosperidad creciente de las clases medias y los amplios horizontes intelectuales
que abrió el conocimiento de tierras lejanas y pueblos extraños hasta entonces
ignorados.

Ningún otro movimiento, con la probable excepción del humanismo, ha


contribuido más a disipar las densas nieblas de la superstición y las prohibiciones
ilógicas que envolvían todavía al mundo occidental. El racionalismo de la
"Ilustración" ayudó a romper las cadenas de la tiranía política y a debilitar el poder
de un clero sin conciencia. Su ideal de libertad religiosa fue una de las causas
principales de la separación de la Iglesia y el Estado y de que los judíos se libraran
de las restricciones antiguas. El humanitarismo que implicaba su oposición a la
tiranía dio origen a la agitación en favor de la reforma penal y la abolición de la
esclavitud. El deseo de un orden social natural contribuyó a que se pidiera la
destrucción de todos los vestigios del feudalismo, así como de los monopolios y
privilegios inmerecidos. Si la "Ilustración" tuvo alguna consecuencia perjudicial
fue probablemente la tendencia a fijar en la mente de los seres humanos una
concepción estática del universo. Los filósofos más importantes del siglo XVIII
suponían que todo había sido creado de una vez y en forma perfecta por un Dios
omnipotente. El universo era solo un reloj gigantesco que funcionaba por sí solo a
través de los siglos. Estaba lejos de percibirse con claridad la idea de mundos,
organismos e instituciones en constante proceso de nacimiento, crecimiento y
muerte.

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El estudio del socialismo se inicia a partir de la Revolución francesa en 1789. En el


siglo XVIII y XIX los principales países de Europa desarrollan el proceso de
sustitución del feudalismo por el capitalismo como sistema económico, y los
estados feudales se unen para formar las modernas Naciones-Estado.

Inglaterra fue la cuna del socialismo "utópico". Existen dos causas importantes que
dan al socialismo utópico inglés su carácter peculiar: la revolución industrial, con
su cortejo de miserias para el naciente Proletariado, y el desarrollo de una nueva
rama de la ciencia: la economía política, concepto asociado a la búsqueda de
dominio titular de las ciencias políticas.

En Francia tuvo un carácter más filosófico que en Inglaterra. Su primer


representante fue el conde Henri de Saint-Simon. Propuso la Federación de
Estados Europeos, como instrumento político para controlar el comienzo y
desarrollo de guerras. Al mismo tiempo Charles Fourier, concibió los falansterios
(comunidades humanas regidas por normas de libre albedrío e ideologías
económicas socializadas).

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El anarquismo se creó en, y por, la lucha de los oprimidos por la libertad. El


anarquismo se deriva de la lucha directa de los trabajadores contra el capitalismo,
de las necesidades de los trabajadores, de sus aspiraciones de libertad e
igualdad, aspiraciones que estan particularmente vivas en el período más heroico
de la vida y la lucha de las masas trabajadoras. Como bien lo refleja la cita de  
         c       producida por los
participantes en el movimiento Makhnovista en la Revolución Rusa que señalaron
que ³p p p   
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En términos generales fueron varios los factores que influyeron en la Revolución:


un régimen monárquico que sucumbiría ante su propia rigidez en el contexto de un
mundo cambiante; el surgimiento de una clase burguesa que nació siglos atrás y
que había alcanzado un gran poder en el terreno económico y que ahora
empezaba a propugnar el político; el descontento de las clases populares; la
expansión de las nuevas ideas liberales; la crisis económica que imperó en
Francia tras las malas cosechas agrícolas y los graves problemas hacendísticos
causados por el apoyo militar a la Guerra de Independencia de los Estados
Unidos. Esta intervención militar se convertiría en arma de doble filo, pues, pese a
ganar Francia la guerra contra Gran Bretaña y resarcirse así de la anterior derrota
en la Guerra de los Siete Años, la hacienda quedó en bancarrota y con una
importante deuda externa. Los problemas fiscales de la monarquía, junto al
ejemplo de democracia del nuevo Estado emancipado precipitaron los
acontecimientos.

Desde el punto de vista político, fueron fundamentales ideas tales como las
expuestas por Voltaire, Rousseau o Montesquieu (como por ejemplo, los
conceptos de libertad política, de fraternidad y de igualdad, o de rechazo a una
sociedad dividida, o las nuevas teorías políticas sobre la separación de poderes
del Estado). Todo ello fue rompiendo el prestigio de las instituciones del Antiguo
Régimen, ayudando a su desplome.

Desde el punto de vista económico, la inmanejable deuda del Estado fue


exacerbada por un sistema de extrema desigualdad social y de altos impuestos
que los estamentos privilegiados, nobleza y clero no tenían obligación de pagar,
pero que sí oprimía al resto de la sociedad. Hubo un aumento de los gastos del
Estado simultáneo a un descenso de la producción agraria de terratenientes y
campesinos, lo que produjo una grave escasez de alimentos en los meses
precedentes a la Revolución. Las tensiones, tanto sociales como políticas, mucho
tiempo contenidas, se desataron en una gran crisis económica a consecuencia de
los dos hechos puntuales señalados: la colaboración interesada de Francia con la
causa de la independencia estadounidense (que ocasionó un gigantesco déficit
fiscal) y el aumento de los precios agrícolas.

El conjunto de la población mostraba un resentimiento generalizado dirigido hacia


los privilegios de los nobles y el dominio de la vida pública por parte de una
ambiciosa clase profesional y comerciante. El ejemplo del proceso revolucionario
estadounidense abrió los horizontes de cambio político.

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     fue un periodo histórico comprendido entre
la segunda mitad del siglo XVIII y principios del XIX, en el que Inglaterra en primer
lugar, y el resto de Europa continental después, sufren el mayor conjunto de
transformaciones socioeconómicas, tecnológicas y culturales de la Historia de la
humanidad, desde el Neolítico.

La economía basada en el trabajo manual fue reemplazada por otra dominada por
la industria y la manufactura. La Revolución comenzó con la mecanización de las
industrias textiles y el desarrollo de los procesos del hierro. La expansión del
comercio fue favorecida por la mejora de las rutas de transportes y posteriormente
por el nacimiento del ferrocarril. Las innovaciones tecnológicas más importantes
fueron la máquina de vapor y la denominada Ä  , una potente
máquina relacionada con la industria textil. Estas nuevas máquinas favorecieron
enormes incrementos en la capacidad de producción. La producción y desarrollo
de nuevos modelos de maquinaria en las dos primeras décadas del siglo XIX
facilitó la manufactura en otras industrias e incrementó también su producción.

Supuso el tránsito de una 


      a otra marcada por la
   y la producción mecanizada. El cambio se inició en    a
mediados del siglo  . Durante el XIX se fue generalizado a distinto ritmo por
diversos países de !  "#$%y&  
  

El   es un sistema filosófico, económico y político, que promueve las


libertades civiles; se opone a cualquier forma de despotismo, suscitando a los
principios republicanos, siendo la corriente en la que se fundamentan la
democracia representativa y la división de poderes.

Aboga principalmente por:

 El desarrollo de las libertades individuales y, a partir de ésta, el progreso de


la sociedad.
 El establecimiento de un Estado de Derecho, donde todas las personas
sean iguales ante la ley, sin privilegios ni distinciones, en acatamiento con
un mismo marco mínimo de leyes que resguarde las libertades de las
personas.

El liberalismo surgió en medio del combate contra el absolutismo -que promovía la


idea del poder total- e inspiró en parte la organización del Estado de Derecho, con
poderes limitados -que idealmente tendría que reducir las funciones del gobierno a
seguridad, justicia y obras publicas- y sometido a una constitución, que permitió el
surgimiento de la democracia liberal durante el siglo XIX la cual se encuentra
vigente en muchas naciones actuales, especialmente en las de Occidente. El
liberalismo al promover la libertad económica despojó a las sociedades donde
pudo aplicarse de las regulaciones económicas del absolutismo permitiendo el
desarrollo natural de la economía de mercado y el ascenso progresivo del
capitalismo.

Sus características principales son:

 El individualismo, que considera al individuo primordial, como persona única


y en ejercicio de su plena libertad, por encima de todo aspecto colectivo.
 La libertad como un derecho inviolable que se refiere a diversos aspectos:
libertad de pensamiento, de expresión, de asociación, de prensa, etc., cuyo
único límite consiste en la libertad de los demás, y que debe constituir una
garantía frente a la intromisión del gobierno en la vida de los individuos.
 El principio de igualdad entre las personas, entendida en lo que se refiere a
diversos campos jurídico y político. Es decir, para el liberalismo, todos los
ciudadanos son iguales ante la ley y ante el Estado.
 El derecho a la propiedad privada como fuente de desarrollo e iniciativa
individual, y como derecho inalterable que debe ser salvaguardado y
protegido por la ley.
 El establecimiento de códigos civiles, constituciones, e instituciones
basadas en la división de poderes (Ejecutivo, Legislativo y Judicial) y en la
discusión y solución de los problemas por medio de asambleas y
parlamentos.
 Las tolerancias religiosas en un Estado laico.