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Aspectos Psicológicos del Envejecimiento


Por GUSTAVO ANDRÉS MARÍN *
El que nada tiene, nada puede perder.
Tener es aferrar en el puño una cosa, una idea, una certeza.
Ahí es adonde atiza el pánico. Se puede perder.
No tengas. Tampoco tendrás miedo.
Vive con plena convicción de la inseguridad,
de que mañana no será hoy, de que nada se repite,
y de que no sabes qué nueva forma tomará eso que no va a repetirse.
De sorpresa en sorpresa,
sorprendiéndote a ti mismo siendo alguien que no conocías.
Te asombrarás al descubrirte.
Jaime Barylko

El envejecimiento es un proceso gradual, natural, universal, inevitable;


mediado por el paso del tiempo y puesto de manifiesto por cambios a nivel
bio-psico-social.

“Considerar al envejecimiento como un proceso equivale a subrayar que no


ocurre de repente, sino que se está ante un cambio gradual y universal. Es
normal, porque es una norma en todos los seres vivos. Aparece como natural,
pues es inherente al mecanismo mismo de la vida: vivir y envejecer son
aspectos de un mismo continuo. Este envejecimiento endógeno o genético está
afectado por múltiples factores exógenos que pueden actuar acelerándolo o
anticipándolo, o bien, pueden retardarlo, prolongando el período adulto o
extendiendo la senescencia. Por eso no es definible por simple cronología;
es un proceso diferencial, personal, individual, pero a su vez es
colectivo, porque está condicionado por las características de la sociedad
en que se vive. Éstas determinan tanto la esperanza de vida de sus
habitantes como la calidad de ésta, es decir, el cuánto y el cómo vivirán
sus años de vejez”.1

Como dicen las autoras es difícil definir cronológicamente el


envejecimiento, ya que la edad no es una variable determinante, porque
existen otros factores de importancia que pueden o no coincidir con lo
cronológico (como lo psicológico, lo social-cultural). Teniendo en cuenta
esto algunos autores consideran al envejecer el período de tiempo que va
entre los 55 y los 75/79 años y la vejez, el período que se extiende a
partir de los 80 años “. 2 Otros ubican la etapa de la vejez a partir de los
65 años.

Como se menciona anteriormente este proceso está configurado por


factores biológicos, psicológicos y sociales, y aún cuando deben ser
interpretados en forma interrelacionada, para los fines funcionales
considero verlos por separo y definir primero el biológico y el social :

1
1 Wszyndybyl, Ester y Gallo, Adriana; El camino hacia el envejecimiento satisfactorio,
Revista Electrónica TIEMPO Número 11 - Octubre 2002.

22
Vigueras, Virginia de.; Reflexiones sobre el envejecer. Revista Electrónica TIEMPO Nº 1
Octubre 1998. http://www.psiconet.com/tiempo
2

 Desde un punto de vista biológico, el envejecimiento implica


una pérdida de capacidades físicas, una mayor vulnerabilidad a la
enfermedad y a los problemas crónicos de salud. Disminuciones a nivel
sensorial( vista, oído), en la agilidad motriz, fallos en la memoria
(reciente), menor capacidad de trabajo, cansancio más rápido, disminución
en la potencia sexual, y otros , hacen que el Adulto Mayor tome conciencia
y entonces se posicione en el envejecer midiendo sus limitaciones pero
también sus posibilidades.
 Desde un punto de vista social, a medida que envejecemos
aumentan las probabilidades de que personas importantes para nosotros,
nuestra pareja, nuestros familiares, nuestros amigos, desaparezcan, además
la ida de los hijos, su independización, es otro elemento que repercute.
También la jubilación es uno de los factores que más inciden, para algunas
personas puede representar una pérdida y un gran sentimiento de inutilidad,
lo cual es reforzado por la sociedad cuando se los llama “pasivos”, y en
nuestra época con jubilaciones magras, desde un punto de vista económico,
puede constituir un momento de disminución de ingresos para la persona
mayor, que pierde además recursos para poder obtener otras fuentes de
ingresos adicionales, impidiendo una merecida autonomía económica.
Me detendré especialmente en los Aspectos Psicológicos del
Envejecimiento:
Se puede definir la IDENTIDAD como el concepto claro y nítido que
tenemos de sí mismo. El Diccionario de Psicología de Alberto Merani define
Identidad : (Lat. idem = el mismo) Persistencia de un individuo como unidad
viviente distinta y diversa de las demás a través de las modificaciones que se producen en el
curso e la vida.
Esta definición habla de “unidad” de lo que se mantiene, y también de
modificaciones, estas últimas pueden ser leídas como los cambios que se
van produciendo en la vida de una persona, tanto en sus aspectos
personales como en su entorno. Es así que en la identidad, hay algo que se
mantiene y también algo que se va trasformando. En definitiva la Identidad
es una construcción, delineada tanto por nuestra interioridad, como por el
medio externo.
Todos los cambios que se producen en el Adulto Mayor, afectan su
Identidad en mayor o menor medida. Si estos cambios no son elaborados,
asimilados adecuadamente, claro esta que la Identidad se vera debilitada y
la persona se sentirá ajena a si misma y sus cambios.
El Cuerpo forma parte de nuestra Identidad, y al envejecer el cuerpo
muestras signos, huellas, lo cual afecta en la manera de percibirnos. El
espejo, es el denunciante de todo esto (canas, arrugas, la piel ya nos
tersa) y el Adulto Mayor debe ir incorporando esa nueva imagen.
El cuerpo denuncia el paso del tiempo, y es la idea de tiempo, que
adquiere una significación distinta en el envejecimiento. Todo se ve con
nuevos ojos, el pasado, el presente y el futuro. La toma de conciencia del
tiempo muestra lo inexorable de su paso, las pérdidas y la finitud de la
vida, la muerte propia es pensada como nunca antes.
La muerte es uno de los temas existenciales que en todas la etapas de
la vida se nos presenta, pero es en la Tercera Edad en donde la tenemos más
cerca y cobra mayor presencia, es así que muchos viejos/as tiende a mirar
primero las necrológicas del diario. Los cuestionamientos existenciales
vuelven y son una característica de esta etapa: ¿Quién soy yo? ¿Cómo quiero
vivir hoy? ¿Qué hago con mi soledad?. ¿Cuál es mi rol ahora?.
En el transcurso de nuestra vida, nos enfrentamos a situaciones de
pérdidas, tales como la muerte o el alejamiento de seres queridos o
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significativos, la pérdida de un trabajo o de un proyecto, la disminución


en la posición socioeconómica, etc.. Estas situaciones producen en grado
variable un estado de tristeza y abatimiento, que es una reacción necesaria
y habitual. El trabajo de elaboración de una pérdida se denomina DUELO.
Esto es de vital importancia en el proceso de envejecimiento, ya que son
muchas las pérdidas que se han vivido, y se incluyen las del aspecto
biológico.
La Personalidad se puede definir como la estructura psíquica de cada
individuo, la forma como se revela por su modo de pensar y expresarse, en
sus actitudes e intereses y en sus actos. En el proceso de envejecimiento,
generalmente, los rasgos básicos de la personalidad, se mantiene estable,
aunque los valores y los puntos de vista cambien con los años.
Se suelen diferenciar dos tipos de envejecimiento:

• El envejecimiento sano, que sería un proceso suave y


natural de declive, libre de dependencia e incapacidad, con la
aceptación de la vida que han llevado, con la adecuada
elaboración de los duelos, aceptando la muerte como parte de
la vida, maximizando las ganancias y el enriquecimiento que
sin duda también son parte patrimonio de la vejez.
• El envejecimiento patológico caracterizado por la
dependencia y la enfermedad. Así encontramos a muchas personas
que ante la conciencia de la vejez: se aferran al pasado,
están llenas de temores, entran en depresiones profundas, con
continuas quejas (modo inadecuado de pedir afecto) y
manipulaciones, permanecen en un estado de enojo e
irritabilidad constante.

Es conveniente remarcar que muchos adultos mayores cuentan con aspectos


sanos en su envejecimiento y a la vez poseen otros aspectos que pueden
relacionarse con aspectos patológicos o aspectos no resueltos. Todo es
cuestión de grados. Por lo tanto en el medio de esta clasificación, hay
gran cantidad de adultos mayores. Por ejemplo, el temor a la muerte, a la
dependencia, es esperable en esta etapa, pero si este temor, lo lleva a
retraerse, a no querer salir, a no tomar ninguna decisión, se desarrollara
una conducta neurótica.

Claro esta que en gran parte de cómo se afronte el envejecimientos


dependerá del desarrollo previo de la personalidad.

La Sexualidad en la Tercera Edad


El proceso de envejecimiento es insuficiente para eliminar el interés
sexual, la libido y el placer.

“Estudios científicos sobre la sexualidad muestran la persistencia del


interés y la capacidad sexual en personas de 90 años, en particular en
aquellas que gozan de buena salud e integridad psicológica. Tanto para
varones como mujeres, el interés, la frecuencia, el goce sexual a edades
más tempranas fueron buenos predictores del interés y de la actividad en la
vejez”.(Kaplan, R.)
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La sexualidad del ser humano se ha ido significando a lo largo de la


historia, de distinta forma: a veces como natural, otras como pecaminosa,
también como enfermante, debilitante, perversa y también como saludable,
placentera, potenciadora, espiritual.

Hoy en día estas significaciones se siguen alternando, lo cual crea una


gran confusión. A pesar de las evidencias científicas de que la sexualidad
es inseparable de nuestra condición humana, se la sigue negando y esto
cobra más fuerza en la vejez, llegando a considerarse al Adulto Mayor
asexuado. Entonces, si algún anciano demuestra interés sexual, dicha
expresión se la considera anormal, inadecuada, suprimible o perversa. En
general se espera del viejo/a la “neutralidad” sexual, en la cual quedaría
abolido el deseo, la capacidad y la actividad relacionada con el sexo. Esta
negación de la sexualidad tiene sus raíces en valores sociales (pre-
juicios) y religiosos muy primarios, y por lo tanto , no son fáciles de
modificar.

La ORGANIZACIÓN MUNDIAL DE LA SALUD O.M.S. brinda esta definición sobre


Sexualidad: “Expresa que la salud sexual es la integración de los
elementos somáticos, emocionales, intelectuales y sociales del ser sexual,
por medios que sean positivamente enriquecedores y que potencien la
personalidad, la comunicación y el amor. Presenta decisiva importancia
desde ese punto de vista el derecho a la información sexual y el derecho al
placer.”

El último párrafo de esta definición alude claramente a que la


información sexual y el placer (o sea , el ejercicio de la sexualidad
toda), es un derecho de todas las personas (sanas y enfermas, de todas las
edades), es por ello que en el caso que nos atañe, debemos ofrecerles a
los adultos mayores, a nuestros viejos y viejas, un importante apoyo y
contención, estar sensibles y abiertos a sus demandas cuando requieran
información, orientación, espacio y lo mas importante, permiso, para que
vivan su sexualidad sin culpa y con dignidad.

BIBLIOGRAFÍA consultada sobre sexualidad:

Flores Colombino, A. "Conducta sexual en la patología demencial"


(1998) en "La vejez. Una mirada gerontológica actual", Edit. Paidós.

Kaplan, Roberto : “La sexualidad y los ancianos”. Artículos


originales. Ficha sin fecha.

* Psicólogo. Ex-Coordinador Local de la Residencia Interdisciplinaria de Salud Mental de Río Negro y docente de la
misma. Docente regular de la Cátedra de Grupo de Servicio Social de la Universidad Nacional del Comahue. Post-
Grado en el Enfoque Gestáltico y en Psicología Cognitiva y actualmente desarrolla Programas de Talleres para el
mejoramiento de las Relaciones Humanas tanto en el ámbito público como privado.
 abre33@hotmail.com
 (02941) 430008
General Roca, 03-11-2005
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