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INDICE

INTRODUCCION…………………………………………………………………………………………… 3

ORIENTACIONES DIDACTICAS Y DE EVALUACION………………………………….

5

BLOQUE I LAS SITUACIONES DE RIESGO Y LOS ADOLESCENTES…………………………

BLOQUE II LOS FACTORES SOCIALES Y CULTURALES QUE PROVOCAN SITUACIONES DE RIESGO PARA LOS ADOLESCENTES…………………………

BLOQUE III PAUTAS DE INTERVENCION EDUCATIVA PARA DETECTASR PREVENIR Y COMBATIR LAS SITUACIONES DE RIESGO………………………………………………

MATERIAL DE APOYO

BLOQUE I

LAS

SITUACIONES DE

RIESGO EN LA EDUCACIÒN

LA CONDUCTA

ANTISOCIAL DE LOS JÓVENES……………………………………

PUBERTAD Y ADOLESCENCIA: TIEMPOS VIOLENTOS …………………………….

ADOLECENCIA VIOLENCIA Y CASTIGO…………………………………………………….

BLOQUE II LOS FACTORES SOCIALES Y CULTURALES QUE PROVOCAN SITUACIONES DE RIESGO PARA LOS ADOLESCENTES MEXICANOS……

ENCUESTA NACIONAL DE JUVENTUD 2000 RESULTADOS PRELIMINARES

ACTORES, POLITICAS Y PROGRAMAS…………………………………………………………

PRESENCIA DE JÓVENES

EN LOS MERCADOS LABORALES …………….

LADRONA DE TIEMPO, CRIADA INFIEL………………………………………………………

ESCUELAS, COMPLICIDAD Y FUENTES DE LA VIOLENCIA…………………………

8

14

23

31

123

130

142

142

208

241

302

316

368

EL ESTUDIO…………………………………………………………………………………………………

BLOQUE III PAUTAS DE INTERVENCIÓN EDUCATIVA PARA DETECTAR Y COMBATIR LAS SITUACIONES DE RIESGO.

LA PRUEBA ESCOLAR………………………………………………………………………………….

376

CREACION DE UN CONTEXTO COOPERATIVO……………………………………………

388

ORGANIZAR LA ESCUELA PARA LOS SUJETOS QUE APRENDEN……………….

396

GARANTIZAR EL ACCESO AL CONOCIMIENTO…………………………………………

427

VIOLENCIA Y PRIVACION……………………………………………………………………………

436

INTRODUCCION

La necesidad de formar educadores de adolescentes, es una de las definiciones básicas del Plan de Estudios 1999 para la Licenciatura en Educación Secundaria. Esta definición explica las razones por las cuales en la formación común de todas las especialidades se estudian las características generales y especificas de los adolescentes y se promueve el dialogo y la interacción con estudiantes de secundaria en contextos escolares y extraescolares.

Durante los primeros cuatro semestres de la licenciatura, los futuros profesores de educación secundaria han estudiado en profundidad las características de los procesos y cambios más importantes de los adolescentes: el crecimiento y la sexualidad, la conformación de la identidad personal y las relaciones sociales, así como el desarrollo cognitivo y el aprendizaje. Aunque estos aspectos, por razones de método, se han estudiado por separado, desde el primer curso se destaca tanto el carácter integral de los cambios y la influencia mutua que existe entre procesos biológicos, intelectuales y sociales, como el carácter individual y diferenciado de esos cambios.

Además de que en cada curso referido al desarrollo de los adolescentes se combina la lectura y la reflexión sobre datos y argumentos contenidos en los textos, los estudiantes normalistas participan, desde el primer semestre de la licenciatura, en jornadas de observación y practica en diversas escuelas secundarias; en estas jornadas recogen información que es analizada para propiciar la reflexión sobre los adolescentes y la vida escolar, ello permite avanzar en el desarrollo de la capacidad para comprender las actitudes y otras características del desenvolvimiento de los estudiantes de secundaria.

Bajo el supuesto de que los propósitos principales de los cursos mencionados han sido alcanzados, los estudiantes normalistas habrán adquirido suficientes elementos para comprender la complejidad del mundo de los adolescentes; las preguntas e intereses vitales que determinan gran parte de sus acciones y reacciones ante las expectativas del mundo adulto; la dinámica de los cambios que experimentan; su gran potencial de aprendizaje respecto a asuntos realmente relevantes, así como la influencia de los factores sociales y culturales en la construcción de su identidad y en sus oportunidades de desarrollo.

Los conocimientos, las habilidades y la sensibilidad para relacionarse con los adolescentes son bases imprescindibles para ejercer una docencia que haga posible un aprendizaje potente para comprender el mundo social y natural, así como para actuar con las competencias intelectuales y personales fundamentales. Este curso tiene la intención de fortalecer la formación de los futuros profesores y continuar propiciando una actitud reflexiva de apertura y comprensión de la diversidad que caracteriza a los adolescentes.

Tomando en cuenta los conocimientos y las experiencias adquiridas por los estudiantes normalistas, el curso se concentrara en el estudio de aquellos factores sociales, culturales y escolares que, cuando confluyen, afectan gravemente el desarrollo sano y equilibrado de los adolescentes e impiden que en el futuro se incorporen a la vida adulta con niveles aceptables de bienestar.

Es cierto que las características del periodo (por los cambios que se presentan a partir de la pubertad), con las enormes variaciones individuales que se manifiestan, hacen que los adolescentes, a diferencia de los adultos, sean especialmente vulnerables frente a los riesgos:

adicciones, afiliación a grupos violentos, embarazo precoz, fracaso y deserción escolar, entre otros.

Si bien no todos los adolescentes ?aun los que viven en contextos marginados? se encuentran fatalmente en situaciones de riesgo, un sector numeroso de esta población ha sido ya afectado por estos riesgos y no permanece en la escuela (por ejemplo, los "muchachos de la calle"). Asimismo, hay otros que pueden estar expuestos a ciertos riesgos y asisten todavía a las aulas de las escuelas secundarias. En estos casos la intervención educativa oportuna y eficaz puede lograr que esos estudiantes encuentren la oportunidad para superar los obstáculos que les presenta un contexto adverso a su desarrollo sano y equilibrado.

El conocimiento del contexto en el que se desenvuelven los estudiantes ?de los factores sociales y culturales que más influyen en su desarrollo, en sus formas de pensar y en la formación de sus expectativas de vida futura?, pero especialmente el desarrollo de la capacidad y la sensibilidad para percibir señales de alerta en el transcurso de las relaciones escolares, es clave para que muchos profesores, y la escuela secundaria en general, abandonen la obsesión por lograr que los alumnos memoricen información frecuentemente irrelevante y otorguen prioridad a la formación de personas integras, seguras de su capacidad y con altas expectativas para su desarrollo futuro.

En el desarrollo de este curso habrá que dedicar especial atención a las características del funcionamiento de la escuela y del trabajo docente que contribuyen a generar en los adolescentes la sensación de fracaso escolar y personal, baja autoestima y frustración que, combinada con entornos familiares y sociales peligrosos, pueden cancelar las oportunidades de desarrollo futuro. También tendrá que tomarse en cuenta que aunque varios de los factores de riesgo escapan a la acción escolar, la intervención educativa puede lograr que los alumnos encuentren el apoyo necesario de otras instituciones gubernamentales y no gubernamentales. Por eso es importante conocer las características de los servicios que prestan y los procedimientos para acceder a ellos.

Es necesario recordar que para muchos niños y adolescentes una buena escuela es el único espacio disponible para la convivencia saludable y estimulante. Por esta razón, el papel

de los maestros como educadores, y no solo como "enseñantes" de una disciplina, es vital para atender a los adolescentes en situación de riesgo.

Las formas de trabajo en el aula de la escuela normal deberán propiciar el desarrollo de las capacidades y la sensibilidad para detectar a intervenir oportunamente en estos casos; para ello, en este semestre no basta la revisión de los textos incluidos en la bibliografía. Es necesario, además, un intenso trabajo de campo que se llevara a cabo en la escuela secundaria, en diferentes espacios de interacción entre adolescentes y en las instituciones que prestan servicios de apoyo.

La revisión de casos y el curso en su conjunto permiten conocer la cruda realidad que viven muchos adolescentes, como base para reconocer las dimensiones del reto de educarlos y para desarrollar una visión consciente y al mismo tiempo optimista acerca de las posibilidades de acción que tienen la escuela y los educadores.

ORIENTACIONES DIDACTICAS Y DE EVALUACION

En las siguientes orientaciones se destacan algunos aspectos básicos a tener en cuenta en el tratamiento de los temas de este curso, en la lectura y análisis de los materiales de estudio y en las actividades que los estudiantes realizaran dentro y fuera de la escuela normal.

1. El desarrollo de los adolescentes es un proceso integral. En este curso debe insistirse con los estudiantes en las múltiples relaciones que existen entre los procesos de cambio en los adolescentes, los factores internos y externos que influyen en esos cambios, así como en sus distintas manifestaciones. Este mismo principio debe tomarse en cuenta al orientar el análisis de los factores sociales y culturales, cuya confluencia pone en riesgo a una alumna, así como de las condiciones particulares que forman su historia personal. Esto permitirá que los estudiantes comprendan que la pertenencia a un grupo o a una clase social no son determinantes para estar en situación de riesgo, pues si bien existen ambientes con condiciones difíciles, cada adolescente vive y enfrenta de manera diferente las situaciones e incluso los adolescentes que forman parte de una misma familia seguirán, cada uno, un curso de vida distinto.

2. El estudio y el análisis de los adolescentes en situaciones de riesgo se realiza fundamentalmente con una intención preventiva. En los temas del curso se incluye el estudio de casos de algunos adolescentes en situación de riesgo; la reflexión debe propiciar que los estudiantes adquieran criterios y recursos para intervenir en la prevención, para orientar o realizar algunas actividades en el sentido de evitar la situación de riesgo o para identificarla y contribuir a superar las dificultades que enfrentan los adolescentes para continuar con éxito su

desarrollo personal y académico.

3. El tratamiento de los temas del curso implica la revisión de diversos textos. En este

programa se incluyen materiales de estudio donde se analizan diferentes investigaciones sobre riesgos que enfrentan los adolescentes (delincuencia, adicciones, suicidio, entre otros). Las actividades propuestas para el trabajo de estos materiales ponen énfasis en la lectura analítica y en la discusión sobre las explicaciones científicas, por lo que no es pertinente desviar la atención de los estudiantes hacia profundizar en coma se han realizado las investigaciones, ya que esto se aleja de los propósitos del programa.

4. En el desarrollo del curso se sugiere trabajar con varios materiales, entre ellos documentos estadísticos. De manera particular, en el bloque II se propone la revisión y el análisis de datos estadísticos sobre diferentes aspectos y características de los adolescentes mexicanos. Para enriquecer este análisis es necesario que los estudiantes identifiquen los datos más actuales y que consulten, si es posible, documentos con datos de la entidad. Esto permitirá ampliar la información y conocer las diferencias o particularidades que se dan en el contexto de la entidad. Para el estudio de estos temas es recomendable que en lugar de exponer cifras, los estudiantes manejen los datos (calculen promedios y porcentajes, elaboren índices, comparen

los indicadores nacionales con los estatales), los analicen, realicen inferencias y lleguen a

conclusiones propias. Conviene que los estudiantes revisen ¿siempre que sea necesario? las

notas personales, casos analizados o algunos textos utilizados; ello ayudara no solo a sistematizar conocimientos, sino a tener elementos suficientes para fundamentar las conclusiones que se elaboren o realizar nuevas reflexiones.

5. El curso promueve la observación y el dialogo con los adolescentes de distinto sexo y edad

en el ambiente escolar y fuera de el, como un medio para contrastar la información de los

textos con hechos reales. Las visitas programadas en el curso Observación y Practica Docente

III constituyen una valiosa oportunidad para que se observe en distintas circunstancias el

desenvolvimiento y la forma en que los adolescentes enfrentan situaciones diversas. Para realizar estas actividades es indispensable el trabajo coordinado con los profesores que imparten esa asignatura. Así, se podrán organizar las actividades a realizar durante el semestre y prever aquellas que pueden llevarse a cabo durante las estancias en la escuela secundaria. Esto permitirá desde el inicio del curso definir en que aspectos conviene centrar la atención al trabajar con los adolescentes.

6. Por las características de los temas, el programa incluye una serie de casos y situaciones

para analizar y propone que los estudiantes comenten algunas experiencias personales. Cuando estas actividades se realicen es necesario centrar el análisis según los temas de estudio para evitar que la clase se limite a la narración anecdótica.

7. Además de la lectura de los capítulos de libros sugeridos, es indispensable propiciar la

lectura de libros completos con la finalidad de que los estudiantes conozcan el planteamiento global del autor o grupos de autores en relación con los temas del curso. Se sugiere que los estudiantes normalistas lean los libros La conducta antisocial de los jóvenes, de Michael Rutar, y Aproximaciones a la diversidad juvenil, de Gabriel Medina Carrasco.

8. El curso puede enriquecerse si el maestro o los estudiantes proponen el use de otros

recursos, como el audio, el video y el cine, a partir de los cuales se pueda discutir o reflexionar. Es recomendable que el maestro de la escuela normal revise el material y elija los apartados de interés para la discusión con el propósito de garantizar su relación con los temas de estudio.

9. Es necesario que, desde el inicio del curso, el maestro de la asignatura acuerde con los

normalistas los criterios y procedimientos en los que se basara la evaluación; de esta manera,

todos podrán orientar su desempeño según los compromisos establecidos. La evaluación debe ser congruente con el enfoque del programa, los propósitos educativos y las actividades de enseñanza. Si durante la clase se promueve la realización frecuente de actividades en las que los estudiantes leen individualmente y discuten en pequeños equipos, interpretan información, proponen hipótesis, y van elaborando explicaciones sobre los temas, seria poco acertado reducir la evaluación a un instrumento que solo se aplica al final del curso y únicamente demanda la trascripción de definiciones memorizadas. Para evaluar pueden tomarse en cuenta criterios como los siguientes:

Los argumentos que los alumnos expresan en clase.

Las preguntas que formulan.

La sistematización de información en esquemas de análisis y síntesis.

El análisis de los datos estadísticos y su aplicación en las explicaciones… que

presentan. La interpretación de la información que obtienen mediante las indagaciones realizadas en la escuela secundaria. La disposición al trabajo individual y colectivo.

La capacidad para organizar y expresar por escrito las ideas que elaboran a partir de las actividades de estudio.

BLOQUE I. LAS SITUACIONES DE RIESGO Y LOS ADOLESCENTES

TEMAS

1. Características de una situación de riesgo. La confluencia de factores que afectan gravemente el desarrollo individual presente y futuro.

2. Los tipos de riesgos más frecuentes a que están expuestos los adolescentes. La agresividad y violencia física y emocional: agresores y victimas. Embarazo precoz. Discriminación y violencia contra las mujeres. El abuso sexual. El fracaso escolar. Las adicciones y los problemas crónicos de salud.

3. La relación entre adolescencia ¿como periodo de definición de la identidad y búsqueda de la autonomía personal? y la vulnerabilidad a los riesgos. El impacto diferenciado de contextos adversos.

BIBLIOGRAFIA BASICA'

Rutar, Michael et al. (2000), "La comprobación de hipótesis causales", "La naturaleza de la delincuencia adolescente" y "Tendencias en los trastornos psicosociales de los jóvenes", en La Conducta antisocial de los jóvenes, Madrid, Cambridge, pp. 39-47, 55-75 y 125-128.

Morgade, Graciela (1999), "Pubertad y adolescencia: tiempos violentos", en Aprender a ser mujer, aprender a ser hombre, México, Novedades Educativas, pp. 44-52.

Alagón, Norberto (1997), "Adolescencia: violencia y castigo", en Niños y Adolescentes. Hacia

la reconstrucción de los derechos, Buenos Aires, Espacio Editorial (Ciencias sociales), pp. 37-

42.

Conadic/SEP (2000), "Conceptos básicos" y "El preadolescente y el adolescente temprano de hoy", en Construye tú vida sin adicciones. Modelo de prevención, México, Conadic/SEP (Biblioteca para la actualización del maestro), pp. 11-20 y 21-29.

BIBLIOGRAFIA COMPLEMENTARIA

Méndez, Diz Ana M. (1998), "Los jóvenes y el riesgo", en Salud y Población, Buenos Aires, Espacio, pp. 288-306.

Grimberg, Mabel (2001), "Sexualidad, cuidado sexual y Vih-Sida. Problemáticas de prevención en jóvenes de sectores populares del cordón sur de la ciudad de Buenos Aires", en Sexualidad y educación, Argentina, Novedades Educativas (Psicología y Educación), pp. 21-37.

ACTIVIDAD DE INTRODUCCION AL CURSO

De manera individual, explicar por escrito lo siguiente: a) que es una "situación de riesgo", y b) dos ejemplos de posibles situaciones de riesgo en adolescentes que asisten a la escuela secundaria.

Conservar el escrito para un momento posterior del curso.

ACTIVIDADES SUGERIDAS

1. En equipos, seleccionar y analizar uno de los siguientes casos 2 con base en las preguntas que aparecen después de ellos.

CASO 1

Coral tiene 13 anos. La mayoría de sus compañeros de la escuela, al menos aquellos que son sus amigos y se llevan con ella, ya asisten a fiestas o reuniones donde se bebe y a veces se usan drogas. A Coral no le gusta eso ya que no se siente identificada con tales actividades, sin embargo quiere mucho a sus amigos. Con sus papas se lleva bien, pero ya no le llama la atención salir con ellos. Coral se siente sola y no sabe que hacer, incluso ha empezado a dejar de comer y esta triste.

CASO 2

Sandra es una Nina muy inteligente, solo que ha tenido algunos problemas, su papa se fue de la casa cuando ella era muy pequeña, entonces su mama se siente muy presionada con su educación y la de su hermano. Sandra es muy sensible y no sabe distinguir entre la preocupación de su mama y lo que piensa ella misma. Su mama, siempre tan agobiada, se la pasa regañándola y desconfiando de ella. De tanto que la acusa de vaga y floja ella se lo creyó y, Últimamente, no estudia y dice muchas mentiras.

¿Que aspectos influyen para que la adolescente experimente esas sensaciones?

¿Que situaciones creen que se pueden presentar en el futuro de la adolescente? ¿Por que?

Presentar en el grupo los resultados del análisis de cada caso y comentar los aspectos que se considere necesario aclarar o agregar.

A partir de los comentarios anteriores, en grupo elaborar explicaciones a las siguientes interrogantes:

¿Cuando un adolescente puede encontrarse en situación de riesgo? ¿Que comportamientos de los adolescentes se pueden identificar como señales de alerta? ¿Por que?

2. En parejas, leer y comentar los apartados "introducción" y "orientaciones didácticas y de

evaluación" de este programa y tomar notas sobre los siguientes puntos. Hacer los comentarios correspondientes en el grupo.

¿Cuales contenidos de cursos anteriores es necesario tomar en cuenta para el desarrollo de este curso?

¿Cuales son los propósitos fundamentales y las características de este programa?

¿Que se entiende por situaciones de riesgo?

Leer algunas de las conclusiones obtenidas en la actividad de introducción al curso y contrastarlas con las que surgieron de la discusión en grupo.

3. En equipos, elegir uno de los siguientes temas y buscar información al respecto en notas

periodísticas, artículos de revistas, notas del diario de práctica y casos reales.

a) Agresividad y violencia física y emocional.

b) Embarazo precoz.

c) Abuso sexual.

d) Fracaso escolar.

e) Adicciones.

f) Problemas crónicos de salud en los adolescentes.

Analizar la información tomando en cuenta los siguientes aspectos:

Características del problema (población a la que afecta, formas en que se manifiesta, etcétera). Formas en que este problema influye en el desarrollo presente y futuro de los adolescentes, incluyendo su desempeño escolar.

Presentar de manera grafica los resultados del análisis y compartirlos con el grupo.

4. De manera individual, revisar los textos "La naturaleza de la delincuencia adolescente" y

"Tendencias en los trastornos psicosociales de los jóvenes", de Michael Rutter y otros. Elaborar un resumen tomando en cuenta los siguientes puntos:

Antecedentes de una conducta antisocial.

Características de algunas conductas antisociales.

La tendencia a conductas problemáticas entre los adolescentes, de acuerdo con los datos estadísticos que incluye el autor.

Organizar una discusión en el grupo para comentar la diversidad de riesgos a que están expuestos los y las adolescentes que asisten a la escuela secundaria.

5. Leer el texto "Pubertad y adolescencia: tiempos violentos", de Graciela Morgade, y elaborar

un cuadro sinóptico con los riesgos que enfrentan los y las adolescentes, según el punto de vista de la autora. Contrastar el concepto que maneja sobre adolescencia con los que han sido revisados en cursos anteriores.

En equipo, responder las siguientes preguntas:

En que se basa la autora para decir que existen situaciones diferenciales, en relación con el género, en las preocupaciones de los adolescentes? ¿Cuales son los argumentos que expone para afirmar que las adolescentes constituyen un "grupo de riesgo" frente a los valores de genero hegemónicos? ¿Que significa la afirmación "esta dimensión social de las relaciones humanas penetra entonces todos los ámbitos por los cuales transitan las/os niñas y las/os jóvenes"? Presentar al grupo las conclusiones de cada equipo y discutir las respuestas a las siguientes interrogantes:

¿Existe una relación directa entre "adolescencia" y situaciones de riesgo? ¿Por que?

• ¿Según la autora, en que consisten los riesgos a que están expuestos los adolescentes, según el genero?

6. En equipo, revisar las notas personales y casos analizados en el curso Desarrollo de los

Adolescentes III. Identidad y Relaciones Sociales. Comentar los procesos que intervienen en la conformación de la identidad y las características principales de los cambios en las relaciones que establecen los adolescentes con su familia y sus pares.

Escribir conclusiones con respecto a la relación que existe entre la búsqueda de autonomía por parte de las y los adolescentes y la vulnerabilidad a los riesgos. Leer en grupo las conclusiones de los equipos.

7. De manera individual, leer los textos "La comprobación de hipótesis causales", de Michael Rutter y otros, y "Adolescencia: violencia y castigo", de Norberto Alayon, e identificar los planteamientos centrales de cada autor.

En equipos, registrar en un cuadro como el siguiente los planteamientos con que haya acuerdo y desacuerdo.

Acuerdo

Desacuerdo

Argumentos

S

S

S

Organizar cuatro equipos para que dos de ellos analicen uno de los textos que enseguida se proponen. Preparar una exposición ante el grupo con base en los aspectos señalados para cada texto.

Del texto de Norberto Alayon:

La violencia y la delincuencia como resultado de la pertenencia a sectores pobres. La pertenencia a un grupo social como condicionante de la delincuencia. Del texto de Rutter:

La relación entre una situación familiar de conflicto y conductas delincuenciales. Las reacciones negativas de los adultos ante una conducta de los adolescentes.

La relación entre violencia y castigo.

La relación entre genética y conducta predelincuencial.

En grupo, presentar conclusiones con respecto a los textos y discutir las siguientes

afirmaciones:

"La separación (de los padres) o los cambios familiares son predicativos de conducta antisocial". "El hecho de ser varón va acompañado de un gran aumento de riesgo de conducta antisocial".

Como cierre del bloque, elaborar un escrito que responda a la pregunta: ¿por que no es correcto afirmar que todos los estudiantes de secundaria, por ser adolescentes, están en

situaciones de riesgo.

BLOQUE II.

LOS FACTORES SOCIALES Y CULTURALES QUE PROVOCAN SITUACIONES DE RIESGO PARA LOS ADOLESCENTES MEXICANOS

TEMAS

1. La situación socioeconómica y educativa de los adolescentes y jóvenes mexicanos.

Diferencias entre zonas urbanas y rurales. Diferencias regionales y sociales. La distribución desigual de las oportunidades para el desarrollo personal. La pobreza extrema.

relaciones familiares. El manejo de las

discrepancias entre expectativas de los adultos y conductas y expectativas de los adolescentes. Entornos familiares peligrosos. La inexistencia de vínculos familiares.

2. El entorno familiar. Tipos de familias. Las

3. El entorno social y cultural. Las "culturas juveniles" y la influencia de los medios de

comunicación masiva. Las relaciones sociales en el lugar de residencia. La integración de adolescentes con actitudes antisociales. Ambientes peligrosos: agresividad, violencia y delincuencia.

4. Ambiente escolar. Las relaciones entre adultos y adolescentes y de estos entre si.

Conductas toleradas y prohibidas. El manejo de las discrepancias culturales entre adultos y adolescentes. Las reglas de la escuela, el ejercicio de la autoridad y la comunicación con los alumnos. La relación entre bajo rendimiento académico, la perdida de sentido de la escuela para el adolescente y el fracaso y deserción escolar. La segregación y la discriminación social en la escuela.

5. La variedad de combinaciones de factores que colocan en riesgo a los adolescentes. La

importancia de la historia personal y las expectativas individuales.

6. Las posibilidades y retos de la escuela para prevenir y disminuir los riesgos. Los limites de la

acción escolar y la necesidad de apoyo externo.

BIBLIOGRAFIA BASICA

SEP (2001), Encuesta Nacional de Juventud 2000. Resultados Preliminares, México, Instituto Mexicano de la Juventud. Centro de Investigación y Estudios sobre Juventud.

Conapo (2000), Situación actual de las y los jóvenes en México. Diagnostico sociodemográfico,

México (Serie: Documentos Técnicos).

SEP (2000), "Resumen ejecutivo", "Ser joven en México. Concepto y Contexto" y "Los jóvenes mexicanos en el umbral del siglo XXI", en Jóvenes e instituciones en México 19942000. Actores, políticas y programas, México, Instituto Mexicano de la Juventud, pp. 9-12, 14-20 y

21-44.

INEGI (2000), "Condición de Actividad", "Motivo de abandono de la escuela", "Casos acumulados de VIH" y "Conducta Delictiva", en Los jóvenes en México, México, pp. 43-49,

99,111-130.

(2001), "Porcentaje de la población de 6 a 14 anos que sabe leer y escribir por entidad federativa y sexo", "Porcentaje de absorción por entidad federativa y nivel educativo" y "Porcentaje de eficiencia terminal por entidad federativa y nivel educativo", en Indicadores Sociodemográficos de México (1930-2000), México, pp. 138, 147 y 148.

Navarrete, Emma Liliana (2000), "Presencia de jóvenes en los mercados laborales. Participación económica en áreas menos urbanizadas", en Jóvenes. Revista de Estudios sobre Juventud, Nueva época, ano 4, num., 12, jul.-dic., México, Instituto Mexicano de la Juventud, pp. 16-29.

Díaz, Bruno et al. (2001), "Practicas de la crianza y cuidado de los hijos en una comunidad en riesgo para el consumo de drogas", en Liberaddictus,num. 51, julio, México, pp. 20-24. 3

Urteaga-Castro Pozo, Maritza (2000), "Identidad, cultura y afectividad en los jóvenes punks mexicanos", en Gabriel Medina Carrasco (comp.), Aproximaciones a la diversidad juvenil, México, Colegio de México, pp. 203-261.

Condry, John (2000), "Ladrona de tiempo, criada infiel", en Karl R. Popper y John Condry La televisión es mala maestra, México, FCE (Popular, 562), pp. 67-95.

Epp, Juanita Ross (1999), "Escuelas, complicidad y fuentes de la violencia", en Juanita Ross Epp y Alisa M. Watkinson (coords.), La violencia en el sistema educativo. Del daño que las escuelas causan a los niños, Madrid, La Muralla (Aula abierta), pp. 15-47.

Sandoval Flores, Etelvina (2000), "Estudiantes y cultura escolar en la secundaria", en Gabriel Medina Carrasco (comp.), Aproximaciones a la diversidad juvenil, México, Colegio de México, pp. 263-292.

Castillo, Gerardo (2000), "El estudio", en Los adolescentes y sus problemas, México, Minos, pp. 159-172.

Rutter, Michael et al. (2000), "Introducción", "Posibles razones del aumento de la delincuencia y los trastornos psicosociales de los jóvenes" y "El papel de los rasgos psicosociales", en La conducta antisocial de los jóvenes, Madrid, Cambridge, pp. 24-25, 132137 y 236-298.

BIBLIOGRAFIA COMPLEMENTARIA

Marino H, Ma. Del Carmen et al. (2000), "Situación actual de los jóvenes en México", en José Antonio Pérez Islas (coord.), Jóvenes: una evaluación del conocimiento, tomo II, México, Instituto Mexicano de la Juventud, pp. 307-310 y 327-357.

Ehrenfeld Lenkiewicz, Noemi (2000), "Embarazo en adolescentes: aproximaciones social, cultural y subjetiva desde las jóvenes", en Gabriel Medina Carrasco (comp.), Aproximaciones a la diversidad juvenil, México, Colegio de México, pp. 179-201.

ACTIVIDADES SUGERIDAS

1. En equipos, elegir uno de los siguientes temas. Es conveniente que dos equipos elijan un mismo tema para propiciar la discusión. Identificar (en el material que se incluye en la bibliografía o en otras fuentes que estén al alcance) los datos estadísticos necesarios para contestar las preguntas que se sugieren.

TEMA 1

ADOLESCENTES Y EDUCACION

¿Que porcentaje de ingreso y permanencia en la escuela secundaria tiene la entidad, en relación con el promedio nacional? ,Cuales son las posibles causas? ¿Cuales son las diferencias entre géneros? ¿Que situación existe entre la eficiencia terminal en la entidad y el promedio nacional? ¿Que porcentaje de adolescentes no continúan sus estudios en el nivel medio superior? ¿Cuales son las posibles causas? ¿A que tipo de escuelas de nivel medio superior acceden los adolescentes de la entidad? ¿Cual es la situación educativa de los adolescentes de la entidad en relación con la situación del Pais? ¿Por que?

TEMA 2

ADOLESCENTES Y EMPLEO

¿Que tipo de empleos desempeñan los adolescentes de la entidad? ¿A que se dedican los hombres y las mujeres adolescentes en la entidad? ¿Existen diferencias de una zona a otra? ¿Por que? ¿Que porcentaje del total nacional representa el número de adolescentes que estudian y trabajan en la entidad? ¿Que porcentaje de adolescentes emigra a otro país? ¿A que lugares emigran los adolescentes de la entidad? ¿Cuales son las causas? ¿Cuales son las características de cada una de las actividades laborales que desempeñan los adolescentes y que relación tienen con el contexto?

TEMA

ADOLESCENTES Y SALUD

¿Cuales son las causas más frecuentes de mortalidad de los jóvenes de la entidad? ¿Que diferencias existen con las que predominan a nivel nacional? ¿A que se atribuye la diferencia? ¿Que otras causas se pueden identificar en las localidades? ¿Cual es el porcentaje de embarazos en adolescentes comparado con el total nacional? ¿Cuales son las posibles causas? ¿Que diferencias existen entre localidades? ¿Como se explican? ¿Que problemas de salud se presentan con mayor frecuencia en la entidad? ¿Cuales son los porcentajes de cada uno ellos? ¿Que delitos se cometen con mayor frecuencia? ¿Por que? ¿Como se explica la situación de salud de los adolescentes con respecto a la que se presenta en el país?

Organizar los datos obtenidos. Representarlos en graficas, una con la información a nivel nacional y otra de la entidad. Preparar la presentación ante el grupo.

Con base en la información presentada por los equipos, discutir el siguiente punto y elaborar conclusiones por escrito:

¿Como pueden explicarse las relaciones entre los aspectos analizados en cada tema y la vulnerabilidad de los adolescentes a situaciones de riesgo?

2.

De manera individual, leer el texto de Bruno Díaz y elaborar una síntesis escrita de los

siguientes aspectos:

Propositos del estudio.

Tipos de familias que se mencionan y sus características.

Aspectos principales de las relaciones familiares.

La relación que existe entre situación de riesgo y los tipos de familias que se

mencionan (integradas por madre y padre y las uniparentales). Los roles que se establecen para cada integrante de la familia.

En equipos, tomando en cuenta el contenido del texto, diseñar un cuestionario para aplicarlo a dos adolescentes en la escuela secundaria y a dos vecinos o conocidos que tengan entre 12 y 15 anos de edad y a dos padres y dos madres de familia. Algunas preguntas pueden estar relacionadas con los siguientes aspectos:

Número de integrantes en la familia.

Formas de relación y comunicación que establecen ¿Por que?

Dificultades que se han presentado en la familia y coma se han resuelto.

Lo que piensan los padres acerca de la responsabilidad que tienen de sus hijos.

Lo que interesa más a los adolescentes y sus expectativas.

Analizar la información obtenida y preparar una presentación al grupo. Comentar los siguientes aspectos:

Los problemas más recurrentes encontrados a través de las entrevistas.

Las ideas que comparten los padres entrevistados con respecto a los adolescentes.

Las ideas que comparten los adolescentes respecto a sus intereses y expectativas.

Presentar en el grupo los productos de la actividad anterior y discutir las siguientes preguntas, tomando notas de las respuestas.

¿Por que la familia puede ser una instancia generadora de factores de riesgo?

¿Existen diferencias entre las expectativas de los adultos y las de los adolescentes? Argumentar la respuesta.

3. Después de leer el texto "Identidad, cultura y afectividad en los jóvenes punks mexicanos",

de Maritza Urteaga-Castro, discutir con un compañero los siguientes puntos y buscar en el

texto los fragmentos que los ejemplifiquen, para discutirlos en el grupo.

Las características que se comparten en un grupo o en una banda y las que la hacen diferente de otras.

Los rasgos que caracterizan a las diferentes culturas juveniles.

La pertenencia a una banda y su influencia en los adolescentes para la adquisición de ciertos comportamientos.

Las conductas que se comparten en la banda y que pueden ubicar al adolescente en una situación de riesgo. ¿Por que?

4. De manera individual, elaborar un texto breve acerca de la influencia de los medios de

comunicación en la conformación de las culturas juveniles. Intercambiar los textos y

comentarlos en grupo.

Identificar en el texto "Ladrona de tiempo. Criada infiel", de John Condry, las explicaciones que tengan relación con los escritos leídos y ampliar la información. En equipos, presentar el resultado de la actividad con los argumentos correspondientes. Comentar los siguientes aspectos.

Los medios de comunicación y su relación con los cambios en la cultura.

La televisión y la necesidad de conocer el mundo por parte de las personas.

La televisión y su influencia en el comportamiento de los adolescentes.

El papel de los mensajes televisivos de prevención.

En grupo, a partir de la discusión anterior, responder las siguientes cuestiones:

¿Como se explica la relación entre las formas de vida (vestido, peinado, lenguaje, música), los comportamientos que son comunes en las culturas juveniles y los modelos difundidos por los medios de comunicación masiva? ¿Que impacto tienen los mensajes televisivos dirigidos a la prevención en los adolescentes? Argumentar la respuesta.

5. En equipos, a partir del texto "Escuelas, complicidad y fuentes de violencia", de Juanita

Ross, comentar los siguientes puntos y buscar ejemplos que los ilustren.

Las fuentes de la violencia sistémica. Las formas de "violencia sistémica" que prevalecen en la escuela y sus repercusiones en los alumnos. Las explicaciones de la autora respecto al impacto diferenciado de la violencia sistémica en los alumnos.

Con base en el texto "Estudiantes y cultura escolar en la secundaria", de Etelvina Sandoval, contestar las siguientes preguntas:

¿Cuales son las formas de control que utiliza la escuela para disciplinar a los

estudiantes adolescentes? ¿A que tipo de concepciones responden las formas de control utilizadas en la escuela secundaria?

Después de revisar el texto "El estudio", de Gerardo Castillo, escribir los acuerdos y desacuerdos sobre los puntos de vista del autor.

Organizar en el grupo un debate en el que se defiendan o repliquen de manera fundamentada las siguientes afirmaciones:

"La disminución del rendimiento (escolar) suele ser un factor fundamental para el abandono prematuro de los estudios".

"Un factor muy importante de cara al rendimiento escolar esta constituido por los motivos que los estudiantes tienen para trabajar".

"La exigencia comprensiva supone conocer y tener en cuenta las posibilidades y limitaciones de cada hijo para no esperar de 61 ni más ni menos de lo que pueda dar de si".

"El ambiente escolar en el que se mueve el adolescente puede tambien favorecer (la) propensión a abandonar en forma prematura los estudios en la medida en que sea poco comprensivo y estimulante".

6. En grupo, analizar y discutir las cuestiones que se señalan al final de esta carta escrita por una alumna 4 de una escuela secundaria:

Los maestros son muy exagerados, creen que ellos y su mente son el mundo entero, quieren imponer sus ideas y costumbres creyendo que son las adecuadas en el mundo entero, pero tiene que haber diversidad, distintas mentes, distintos criterios y no ser guiados el 100% por padres y maestros.

Creen que por ser "mayores" y "maduros" tienen el control de una vida planeada y estereotipada. Los maestros creen que hacen bien en castigar a los alumnos "revoltosos", por cualquier movimiento en falso, lo etiquetan de por vida, en el transcurso de ese periodo quieren que en nuestras mentes traumadas exista el rostro o los rasguños de los "supremos". Yo ya no los aguanto, quisiera que se dieran cuenta de sus errores, así como ellos nos hacen ver los nuestros, y recordarlos de por vida, su justificación es, "Yo ya pase por eso". Tienen la palabra del estudiante como si fuera cosa, nula, no dejan explicar el por que, eso no les importa, lo que hay detrás los tiene sin cuidado, lo que quieren es que sientan el peso del

castigo mayor de lo que cometiste. Nos quieren asustar enviándonos un "citatorio", quieren que salgamos de la Dirección sin poder quitar la mirada de nuestro papel en mano.

Te castigan por hablar, por no tener la blusa dentro de la falda o pantalón, por salir del salón a tomar aire, nos quieren tener ahogados dentro de un salón por 6 horas consecutivas, con un descanso de 30 minutos. Siendo que todos estos castigos son lo menos importante que se debe hacer en una escuela, creo que lo fundamental, es que nos motiven a aprender y no a ver la escuela como el peor de los castigos en la vida.

Yo me di cuenta que desde que lo empiezan a conocer, ya tienen predisposición para encontrarte defectos y errores, y esto empieza a afectar lo calificación, una vez catalogados ya no importa si quieres esforzarte, ya es demasiado tarde, ya no cuenta, ya estos perdido, ya los maestros se ponen de acuerdo para fregarte con el ultimo papel, con una cifra que no llega ni a 7.

Pero no todos corren con la misma suerte, los "matados" y "consentidos" de los maestros tienen oportunidad de olvidar el suéter alguna vez y esto se pasa por alto. Ellos tienen oportunidad de participar en todas las actividades escolares y extraescolares, los eligen para los coros, para las ceremonias, festivales y rechazan a los catalogados como problemáticos. No importa si tienen aptitudes, simplemente "No participas".

¿Que aspectos del ambiente escolar se aprecian implícita o explícitamente?

¿Que implicaciones pueden tener el ambiente y los factores que intervienen en el para que los alumnos se encuentren en situación de riesgo?

7. Leer individualmente los textos "Introducción", "Posibles razones del aumento de la delincuencia y los trastornos psicosociales de los jóvenes" y "El papel de los rasgos psicosociales", de Michael Rutter y otros, e identificar los temas principales que abordan estos autores.

Según la información revisada en estos textos, en equipo comentar los argumentos que explican los siguientes puntos:

Los cambios sociales y su influencia en ciertas conductas de los adolescentes.

Las combinaciones de los factores que ponen en riesgo a los adolescentes.

El papel de las experiencias personales y de la resistencia de algunos adolescentes para que se presente o no una conducta determinada.

De manera individual elaborar un escrito breve que de respuesta a la pregunta: ¿que relación tienen por un lado la historia personal y las expectativas que un adolescente se plantea y por otro la aparición de una situación de riesgo?

8. Seleccionar y analizar alguna película cuya temática se relacione con los temas estudiados en este bloque. Por ejemplo, Perfume de Violetas, Por la libre, Y tú mama también.

Comentar el contenido de la película seleccionada. Los siguientes puntos pueden guiar la discusión:

Características de los personajes adolescentes y problemáticas que enfrentan.

¿Se puede afirmar que el o la adolescente (del papel principal) están en situación de riesgo? ¿Por que?

El entorno familiar y las características del ambiente escolar (si se abordan) que influyen para que el o la adolescente se encuentren en una situación de riesgo.

Influencia del grupo de pares en los comportamientos de cada adolescente que participa en la película.

Con base en los resultados de la discusión contestar la pregunta siguiente:

Si usted fuera uno de los personajes en la película (elija cual), ¿como habría actuado ante el problema? Argumentar la respuesta.

A partir de los análisis y los productos obtenidos en las actividades anteriores, mediante una "lluvia de ideas" proponer alternativas para prevenir situaciones de riesgo como las que presentan la o el adolescente de la película. Analizar las repercusiones de cada alternativa y comentar las posibilidades que tiene la escuela para intervenir, as! como los limites que enfrenta ante situaciones de este tipo.

9. Como actividad de cierre del bloque organizar mesas de trabajo con algunos de los siguientes temas:

a) Las situaciones de riesgo y las culturas juveniles en la entidad de

b) Las expectativas de los adolescentes y las oportunidades educativas que tienen en México.

c) Los retos de la escuela para prevenir y atender situaciones de riesgo.

d) Escribir las conclusiones de cada mesa y leerlas en el grupo.

BLOQUE III. PAUTAS DE INTERVENCION EDUCATIVA PARA DETECTAR, PREVENIR Y COMBATIR LAS SITUACIONES DE RIESGO

TEMAS

1. La identificación de alumnos en situación de riesgo. Señales de alerta manifestadas en las

relaciones escolares. Cambios en la conducta personal (estados de ánimo, aislamiento). Alteración de las relaciones entre pares. Desinterés sistemático e injustificado por el estudio. Trasgresión sistemática de normas justas. La formación de grupos agresivos y violentos. Conductas protodelincuenciales.

2. El diseño y la puesta en marcha de acciones especiales para atender a los alumnos en

situación de riesgo. Acciones en el aula y en la escuela. La relación con las familias. Instituciones y programas sociales de apoyo. La recurrencia a las autoridades civiles y judiciales en casos graves: criterios básicos.

3. La creación de un ambiente escolar seguro, saludable y estimulante para el desarrollo

integral de los alumnos: la colaboración entre los adultos que trabajan en la escuela (autoridades, profesores, personal de apoyo). La comunicación de los adultos con los adolescentes y el fomento de altas expectativas. Los rasgos de una nueva escuela secundaria para los adolescentes.

BIBLIOGRAFIA BASICA

Tessier, Gisele (2000), "La prueba escolar", en Comprender a los adolescentes, Madrid, Octaedro (Serie: Repensar la educación), pp. 47-63.

W. Johnson, David y Roger T. Johnson (1999), "Creación de un contexto cooperativo", en como reducir la violencia en las escuelas, Buenos Aires, Paidos (Paidos educador, 147), pp.

41-51

Darling-Hammond, Linda (2001), "Organizar la escuela para los sujetos que aprenden" y "Garantizar el acceso al conocimiento", en El derecho de aprender. Crear buenas escuelas para todos, España, Ariel (Educación), pp. 203-235 y 331-340.

Greenspan, Stanley I. y Beryl Lieff (1997), "Violencia y privación", en El crecimiento de la mente y los ambiguos orígenes de la inteligencia, España, Paidos (Transiciones), pp. 291321.

BIBLIOGRAFIA COMPLEMENTARIA

Lejbowicz, Jacquie (2001), "Reflexiones sobre la adolescencia de hoy", en Sexualidad y educación, Argentina, Novedades Educativas (Psicología y Educación), pp. 94-108.

ACTIVIDADES SUGERIDAS

1. De manera individual escribir el caso de un o una adolescente en situación de riesgo y

especificar las señales de alerta que se identifican en las relaciones escolares.

En equipo analizar los casos y elegir uno de los más representativos. Hacer una lista de las señales de alerta que permiten identificar al adolescente en situación de riesgo. Fundamentar los posibles cambios que pueden presentarse en la conducta personal o en las relaciones que establecen la o el adolescente con los demás.

Presentar por equipos en el grupo su caso y la lista de señales de alerta. Comentar los aspectos que sea necesario aclarar.

2. Leer el texto "La prueba escolar", de Tessier, y escribir ideas sobre los siguientes aspectos:

La escuela como lugar de segmentación.

Las expectativas que tienen los adolescentes de la escuela.

Lo significativo de los temas escolares para los adolescentes.

Los proyectos de vida de los adolescentes.

En equipos, realizar las siguientes actividades:

a) Analizar las ideas anteriores y dar sus puntos de vista sobre las explicaciones que ofrece el autor. Comentar los siguientes puntos:

La escuela como espacio de socialización.

La relación entre lo que ofrece la escuela y las culturas juveniles.

El papel del maestro como educador de adolescentes. El respeto entre ambos.

b) Con base en lo que se expone en el texto, escribir que comportamientos de los adolescentes pueden ser una manifestación de la presión que ejerce la escuela sobre ellos.

En el grupo, presentar los escritos de cada equipo. Contestar las siguientes preguntas: ¿cual es el papel del maestro ante situaciones que ponen en riesgo de fracaso escolar a los adolescentes? ¿Por que es importante que exista respeto del maestro hacia los adolescentes y que aquel mantenga su papel de educador frente a estos?

3. Con base en el caso descrito en la primera actividad diseñar una propuesta de acciones que como maestros de una escuela secundaria pondrían en práctica con adolescentes en estas situaciones de riesgo.

Entre los equipos intercambiar las propuestas de acciones. De . acuerdo con la experiencia obtenida en las prácticas en la escuela secundaria discutir si son soluciones o medidas viables que corresponda aplicar a la escuela o al maestro do una asignatura. Comentar sugerencias para enriquecer las propuestas de acciones y devolverlas al equipo que las realizo.

4. Por equipos, identificar en la entidad, y particularmente en la localidad en que se encuentra la escuela, los servicios especializados que ofrecen instituciones gubernamentales, no gubernamentales o grupos diversos a los que pueden recurrir los adolescentes para solicitar información, orientación y protección cuando, asi lo necesiten. Revisar y, si es posible, solicitar directorios de servicios en algunas instituciones.

Sistematizar la información obtenida y comentar las alternativas que existen para que a trabes de un documento impreso se pueda dar a conocer a los alumnas de las escuelas secundarias o que, cuando se requiera, sea consultado por los maestros.

Organizar al grupo para integrar un directorio de servicios (o el documento impreso que se acuerde) con la información obtenida.

En equipos, analizar el directorio de servicios una vez que se encuentre concluido, y comentar las respuestas a las siguientes preguntas:

¿Que casos requieren de canalización y a que instancias de la entidad es más conveniente recurrir?

,Que instituciones o grupos de la entidad son más recomendables para que los adolescentes soliciten información si tienen dudas sobre algún tema en particular?

¿A que instituciones se puede recurrir en casos graves, por ejemplo, para denunciar un hecho que atente contra la integridad de la persona? Fundamentar sus respuestas.

En el grupo dar a conocer el resultado del análisis de cada equipo.

5. De manera individual y tomando en cuenta los temas del bloque y los propósitos del programa revisar el texto "Creación de un contexto cooperativo", de David W. Johnson y Roger T. Johnson, escribir ideas sobre los temas principales que trata. Escribir sus acuerdos y desacuerdos con las ideas del autor.

En equipo debatir sus acuerdos y desacuerdos. Analizar el cuadro que se incluye. Comentar los siguientes aspectos y escribir conclusiones generales:

Argumentos que da el autor para proponer un contexto cooperativo.'

Las finalidades del aprendizaje cooperativo.

El

papel que desempeñan en el aprendizaje cooperativo lo que el autor denomina "habilidades

sociales".

• Condiciones que se requieren para que se de el aprendizaje cooperativo.

Influencia del contexto cooperativo en la disminución de los factores de riesgo en la escuela.

De manera individual, analizar los escritos elaborados al principio de la actividad. Si se considera conveniente comentarlos con algún compañero.

6. Durante la estancia en la escuela secundaria, entrevistar individualmente a tres adolescentes y registrar sus respuestas a las siguientes preguntas:

¿Que es lo que más les molesta de la escuela secundaria?

Si les pidieran su opinión, ,que propondrían para que cambie la escuela?

En equipos, analizar las respuestas de las entrevistas, sistematizarlas y presentarlas de manera grafica. Colocarlas en alguna parte del salón para que sean leídas por todos los estudiantes.

A partir del análisis anterior y de las observaciones en las escuelas secundarias comentar los

siguientes aspectos:

Las características del ambiente que prevalece en la escuela secundaria.

Las formas de relación y comunicación entre maestros y alumnos.

El tipo de alternativas que proponen los alumnos para que en la escuela exista un ambiente más saludable.

Analizar los siguientes casos señalados en el texto "La prueba escolar", de Tessier, y comentar respecto a que tiene que cambiar en la escuela secundaria para que no se den estos incidentes:

"En el caso de Cedric, que intento suicidarse con un arma de fuego, el hecho se imputa a la severidad del director de su colegio, que expulso al adolescente ocho días después de haber introducido deliberadamente un virus informático en el ordenador de uno de sus profesores. "En casa todo va bien", afirma Cedric y sus padres añaden: "Nuestro Hijo no se habría disparado una bala del 22 (rifle largo) en el pulmón si no le hubieran tratado como a un golfo".

"El año pasado una profe perdió a alguien de su familia, alguien próximo,'y, por eso, estuvo ausente una semana. Me parece comprensible. Algún tiempo después, una alumna perdió un

La alumna no llego a

amigo también muy próximo, que se mato yendo en motocicleta

contarlo en la escuela, y la única reacción de esa misma profe fue decir: "ni siquiera esta

enferma, la vi. el otro dia por la calle

no esta enferma".

Contrastar la información obtenida en las entrevistas con los adolescentes y los resultados del análisis de los casos anteriores. Escribir conclusiones para', presentarlas en el grupo.

Comentar y responder las siguientes preguntas:

¿Que factores del ambiente escolar pueden favorecer un mejor desarrollo de los adolescentes?

¿Cual es el papel de los adultos para que se de este tipo de ambiento?

¿Que aspectos de la vida escolar en la escuela secundaria pueden cambiarse para propiciar el contexto cooperativo? ¿Como?

7. Leer los textos "Organizar la escuela para los sujetos que aprenden!' y "Garantizar el acceso al conocimiento", de Linda Darling-Hammond, y de manera individual elaborar un esquema o un mapa conceptual que ilustre la información que ofrecen.

Discutir los siguientes aspectos y tomar nota de las ideas que se consideren relevantes, si es necesario, cada estudiante complementa la información ', de su esquema o mapa conceptual:

Del texto "Organizar la escuela para los sujetos que aprenden":

Las características de las escuelas de éxito. Los aspectos que cambian con respecto a las escuelas comunes para garantizar óptimos resultados.

El tipo de motivaciones que se dan en lo que la autora llama escuelas de éxito.

Las explicaciones que ofrece la autora sobre los cinco hábitos mentales.

La importancia de responsabilizar de la toma de decisiones a maestros y alumnos.

Del texto "Garantizar el acceso al conocimiento":

Los argumentos que proporciona la autora sobre lo que requieren las escuelas de éxito.

Las repercusiones de ofrecer una educación desigual.

Los retos que representa superar una educación desigual.

Presentar en grupo los resultados de las discusiones apoyándose en los mapas conceptuales. Discutir con base en la pregunta siguiente:

¿Que opina respecto a la propuesta de que los maestros firmen', un "modelo de responsabilidad compartida en la toma de decisiones"?

ACTIVIDADES DE CIERRE

Como producto del conjunto de actividades desarrolladas a lo largo del curso organizar al grupo para realizar distintas actividades:

1. En equipos elaborar alguna publicación revista, historieta, folleto, entro otros? en la que se incluyan documentos escritos que aborden los temas del curso. Puede realizarse una selección de los escritos elaborados en los tres bloques que integran el programa o bien, elegir temas y desarrollarlos.

2. Identificar películas en las que se aborden los temas del curso y planear un ciclo de cine

dirigido a los estudiantes de la escuela normal en el que se organicen mesas de discusión al final de cada película.

3. Seleccionar temas para organizar un evento que incluya debates, mesas redondas o conferencias, tanto de estudiantes de las diversas especialidades como do profesionales en la materia.

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LA CONDUCTA ANTISOCIAL DE LOS JOVENES

BLOQUE

I

LAS

SITUACIONES

DE

RIESGO EN LA

EDUCACIÒN

LA CONDUCTA

ANTISOCIAL DE LOS JÓVENES

Michael Rutter

Giller

Ann Hagell

Henri

QUE QUEREMOS DECIR CON «CONDUCTA ANTISOCIAL» Y CON "JÓVENES"?

Este libro trata de jóvenes que cometen delitos. No necesariamente Han sido acusados, aunque muchos de ellos si. Nos interesan múltiples cosas. acerca de estos jóvenes, su conducta y el sistema dentro del cual delinquen. Preguntamos quienes son, que tipo de cosas hacen, si sus actividades criminales van acompañadas de otros problemas, como han cambiado las tendencias con el tiempo y que se puede deducir acerca de los antecedentes de estas conductas. ¿Se puede hacer algo para intervenir o para prevenir la comisión de infracciones por jóvenes?

La cuestión de la terminología es siempre difícil, sobre todo cuando se escribe para un publico internacional; hemos de examinar brevemente nuestra utilización de los términos «conducta antisocial» y <jóvenes», que aparecen en el titulo de

este libro. Nos centramos en actos que suponen un quebrantamiento de la ley y en individuos que participan en dicha conducta antisocial. Podríamos habernos referido a «delincuencia» o a «crimen», y así lo haremos en el texto ocasionalmente, pero ambos términos implican una condena ( o su posibilidad) , y, como veremos, todos los estudios han mostrado que la mayoría de los delitos no tienen como consecuencia que aparezca alguien ante los tribunales y que muchas personas que cometen actos por los cuales podrían ser procesados nunca figuran en las estadísticas criminales. Además, los niños por debajo de la edad de responsabilidad penal participan en una conducta antisocial por la que no pueden ser procesados. Para entender los orígenes de la delincuencia será crucial que consideremos la conducta antisocial que esta fuera del ámbito de la ley y también los actos ilegales que no tienen como consecuencia un

LA CONDUCTA ANTISOCIAL DE LOS JOVENES

procedimiento legal, además de los que si la tienen. Dichos actos están englobados en el termino «conducta antisocial» . Los profesionales que se dedican a la

practica clínica, tanto psicólogos como psiquiatras, tienden a referirse a categorías diagnosticas como trastorno hostil desafiante, trastorno de conducta y trastorno de personalidad antisocial antes que a delito como tal. Estos trastornos suponen a menudo desarrollar una conducta delictiva, pero están lejos de ser sinónimos de delito. Por una parte, los criterios para su diagnostico suponen muchas conductas que no implican el quebrantamiento de la ley. Por otra parte, muchos individuos que son objeto de condena no muestran el deterioro social y

la disfunción psicológica que se requieren

para un diagnostico psiquiátrico. Consideraremos los hallazgos en estos modelos psicopatológicos en la medida en que sean relevantes para un entendimiento de la conducta antisocial, pero no de otro modo.

Nuestra utilización del termino "jóvenes»

pretende indicar que el centro de la atención es el periodo de edad que precede

a la madurez o edad adulta. En general

hemos prestado atención especial a los que están por debajo de los 20 años, pero,

como halla observado otros estudios (vease, Pág. ejem., Rutter y Smith, 1995),

el desarrollo no cesa a los 19 años y en

muchos aspectos es más apropiado extender el termino hasta los 25. De manera semejante, los hallazgos de la investigación son claros en su indicación de que la conducta antisocial se inicia con frecuencia en la niñez antes de que las personas puedan ser procesadas. Nuestra

opinión refleja esta extensión hacia arriba y hacia abajo, pero hemos prestado la máxima atención al periodo de edad de los 10 a los 19 años. No hemos definido este en términos del adjetivo "juvenil" porque esta palabra suele tener la connotación de que el límite inferior lo establece la edad de responsabilidad penal y el límite superior la edad en la que los jóvenes pasan. a ser competencia de los tribunales que se ocupan de los delincuentes adultos. Estas edades no solo varían dependiendo de los países, sino que también han cambiado con el tiempo y no son las mismas para todas las infracciones (Justice, 1996; Pease y Tseloni, 1996; Snyder y Sickmund, 1995).

¿POR QUE UN NUEVO ESTUDIO?

Dos de los autores de este libro fuimos responsables de un trabajo hasta cierto punto similar hace unos quince años (Rutter y Giller, 1983) y es necesario preguntarse por que se precisa un nuevo estudio. Dominan tres consideraciones: un gran aumento de los hallazgos producto de la investigación, unos enfoques cambiantes en la teoría y un modelo diferente de las cuestiones derivadas de la política y la práctica. Desde el estudio de 1983 ha habido un considerable aumento del conocimiento empírico relativo a la naturaleza de la delincuencia, sus causas, los factores que influyen en su perpetuación en la vida adulta y su prevención y tratamiento. Las teorías del delito basadas en la idea de una sola serie unificadora de factores causales han caído en descrédito, y cada vez se ha prestado mayor atención a los orígenes de las

LA CONDUCTA ANTISOCIAL DE LOS JOVENES

diferencias individuales en cuanto a responsabilidad por la conducta antisocial y alas diferencias principales en los índices de delincuencia a lo largo del tiempo y entre grupos, definidos ya desde el punto de vista del genero o la nacionalidad. Los porcentajes crecientes de delincuencia, los cambios legislativos, una creciente atención internacional hacia los derechos y necesidades de los jóvenes y la general preocupación por el homicidio infantil y los delitos sexuales cometidos por jóvenes han alterado el modelo de cuestiones relativas

a la conducta antisocial en los jóvenes. En

nuestro estudio hemos tratado de reflejar estos diversos cambios y responder a ellos.

Las conclusiones del estudio de 1983 fueron numerosas y de amplio alcance, incluyendo un programa implícito para una futura investigación. Nuestro enfoque

Un punto fuerte clave del estudio anterior era su enfoque multidisciplinario, que

reunía el punto de vista clínico, el social y

el criminológico. Sin embargo, el ámbito de

la conducta antisocial era ya inmenso a fines de la década de 1970 y se ha extendido mucho desde entonces, de manera que ha habido que poner limites a nuestra cobertura bibliografiílla. Además de centrarnos en la investigación reciente, nos hemos concentrado en los hallazgos empíricos y en la investigación publicada en ingles.

Desde luego, los «hechos» desnudos son

de poca utilidad por si mismos. Para que tengan significado y sean de valor en la

la

planificación

modificación de las practicas es preciso

de

políticas

o

en

situarlos

en

un.

contexto

 

social

e

integrarlos confererencia

a

la

luz

que

general en esta puesta al día de nuestro campo ha si do tomar el trabajo anterior como punto de partida y después evaluar la medida en la que la reciente investigación se ha sumado a la bibliografía anterior o la ha modificado, ha satisfecho las necesidades de la investigación que se han identificado o se ha ocupado de temas no tratados en el anterior estudio. No hemos revisado la investigación anterior a 1983, pero hemos resumido los hallazgos hasta el momento actual, incluyendo los nuevos testimonios en el marco general que proporcionaba el volumen anterior. Esto ha supuesto una nueva evaluación de las conclusiones originales, de modo que el estudio resultante es una actualización integrada con una cobertura más amplia y una serie de conceptos un tanto diferente,

y no solamente una revisión.

arrojan sobre los meritos y deméritos de hipótesis y teorías explicativas en competencia. Esto es lo que hemos tratado de hacer; nos hemos referido así a enfoques como la sociología feminista o la

sociología de la desviación, o a practicas e instituciones sociales, en las que ofrecen un contexto útil. Sin embargo, el que nos centremos en hallazgos empíricos ha significado que no hemos intentado ofrecer una cobertura general de las perspectivas teóricas, ni una descripción muy detallada del contexto cultural, excepto en los casos en los que hay investigación empírica o al menos hipótesis que se puedan comprobar. De manera similar, no nos hemos basado en datos descriptivos, etnográficos o naturalistas, excepto donde tengan implicaciones para comprobar postitulados

o mecanismos. La manera en que se juzgo

la investigación para su inclusión en el libro

LA CONDUCTA ANTISOCIAL DE LOS JOVENES

se describe en el siguiente capitulo, en el que quedara claro que el enfoque que hemos adoptado afecta al equilibrio del contenido en investigación del libro, pues los estudios que más a menudo cumplen estos criterios han tendido a centrarse en aspectos individuales o psicosociales de la conducta antisocial más que en influencias más extensas, que alcanzan a toda la sociedad, aunque consideramos estas conciertos detalle en el Capitulo 8, además de volver; sobre ellas en los Capítulos 11 y 12. Los datos, más limitados, sobre los factores sociales ref1ejan en parte las dificultades inherentes a la investigación de cuestiones más amplias; como veremos, se necesitan todavía ".: más datos empíricos en una serie de áreas sociológicas criticas.

El aumento de la cantidad y la calidad de la información sobre las infracciones cometidas por jóvenes a fines de la década de 1980 y comienzos de la de 1990 ha tenido lugar por tres vías principales: las estadísticas oficiales, los hallazgos de la investigación y el desarrollo de comparaciones internacionales. En primer lugar, ha habido importantes avances en las estadísticas oficiales sobre el delito. Estas se están haciendo may amplias e incluyen informes de variadas fuentes. La oficina de Estadística de Justicia de Estados Unidos ha dirigido desde 1973 un Estudio Nacional sobre Victimas de Delitos (Nacional Crime Victimization Study, NCVS), basado en entrevistas con aproximadamente 49.000 familias (Perkins, 1996). En 1982, el Ministerio del Interior de Inglaterra y Gales siguió el ejemplo e inicio el Estudio británico sobre la Delincuencia (British Crime Survey,

BCS) para completar la Estadística delictiva, que se publica anualmente (vèase, p. ej., Ministerio del Interior, 1996). En Inglaterra y Gales, el estudio de victimas consistió en entrevistas con más de 10.000 miembros de la población general. El BCS se repitió en 1984, 1988, 1992, 1994 y 1996 (vèanse Mayhew, Aye Mating y Mirrlees-Black, 1993; Mirrlees- Black, Mayhew y Percy, 1996). Además, el primer Estudio Internacional sobre la Delincuencia (Internacional Crime Survey, ICS) se llevo a cabo en 1989 seguido de posteriores barridos en 1992, 1994 y 1996- y cubrió veinte países europeos y otros entre los que estaba Japón (Mayhew, 1993; Van Dìjk, Mayhew y Kìllìas, 1990). Estos estudios de victimas aportan mucha información para el conocimiento de que delitos se han experimentado y en que medida se han denunciado; proporcionan también una fuente de comparación para las estadísticas generadas por la policía (Bottomley y Pease, 1993). Además, los estudios sobre el delito proporcionan un útil correctivo a las simplistas interpretaciones "políticas" de los ascensos (o descensos) en la delincuencia registrada. Los patrones resultantes difieren muchas veces de las evidentes en las estadísticas policiales y de un país a otro. No es infrecuente que las tendencias que muestran los estudios de victimas sean menos espectaculares que las de las estadísticas oficiales, con menos cambios visibles en el tiempo. En el Reino Unido, por ejemplo, los índices de vandalismo se duplicaron en las estadísticas del Ministerio del Interior en

LA CONDUCTA ANTISOCIAL DE LOS JOVENES

la década de 1980, pero se mantuvieron constantes en el BCS. Contrariamente, el más reciente estudio sobre La delincuencia (Mirrlees-Black 1996) mostró un aumento reciente de delitos que las estadísticas oficiales no reflejaban. Los análisis de estos tipos de comparaciones han significado que el entendimiento general de los puntos fuertes y débiles de las estadísticas oficiales se ha desarrollado considerablemente y ha incluido una aclaración de las tendencias a las que están sujetas y su relación con el mundo real de la delincuencia (vèanse, p. ejem Coleman y Moynihan, 1996; Walker, 1995). En segundo lugar, coincidiendo con estos acontecimientos en los registros oficiales, la bibliografía psiquiatrita, psicológica, sociológica y criminológica ha contribuido de manera sustancial al desenmarañamiento de tendencias y puntos de vista acerca de la conducta infractora de los adolescentes. La propia criminología se ha desarrollado de manera considerable en la pasada década, como también la psicología infantil, siendo ambas disciplinas relativamente nuevas hace pocas décadas. Convergen en su creciente insistencia en la importancia de la investigación longitudinal para entender los patrones de evolución y para estudiar las cuestiones causales. Tonry, Ohlin y Farrington (1991) defendieron con convicción la investigación longitudinal en criminología, al igual Rutter (1988) la psiquiatría infantil. Esto ha ido acompañado de avances en la

aclaración de las maneras en que se pueden utilizar los datos longitudinales para comprobar hipótesis causales (Loeber y Farrington, 1994; Rutter, 1994a). Los estudios longitudinales importantes iniciados en los años sesenta, setenta y ochenta han aportado una cantidad considerable de datos a la investigación de la conducta antisocial cuando los miembros del grupo entran en la adolescencia y en la edad adulta y las continuidades y discontinuidades en la conducta se documentan mejor. Los hallazgos se relacionan con los orígenes de la conducta antisocial en el comportamiento preescolar (Campbell y Ewing, 1990; White ., 1990), el trastorno hostil/desafiante (Lahey y Loeber, 1994) y la hiperactividad (Rutter ., 1997b), así como su desistimiento y persistencia en la edad adulta (Farrington, 1995a, b; Kerner, Weitekamp y Stelly, 1995; Kratzer y Hodgins, 1996 a; Quinton., 1993; Rutter ., 1994; Tracy, Wolfgang y Figlio, 1990).El nuevo análisis de series de datos anteriores también. ha contribuido de una manera destacada (Sampson y Laub, 1993).

Así como de avances generales de la bibliografía, los últimos doce años aproximadamente han sido testigo de progresos concretos en determinados temas relacionados directamente con la conducta antisocial. Entre dichos progresos están el reconocimiento de su heterogeneidad y los avances en la comprensión de los procesos causales. La investigación reciente ha sugerido

LA CONDUCTA ANTISOCIAL DE LOS JOVENES

maneras en las que se podían diferenciar variedades de delincuencia, por ejemplo, las asociadas con la hiperactividad de aparición temprana o las que aparecen en edad temprana en vez de en la adolescencia (p. ej.,Hinshaw , 1993; Moffit, 1993a, b; Patterson y Yoerger,

Además, ha llegado a haber una

mejor apreciación de la necesidad de distinguir entre los procesos causales, en cierto modo variados, implicados en las diferencias individuales en la responsabilidad de desarrollar una conducta antisocial, los cambios a lo largo del tiempo en el nivel general de delincuencia, las variaciones de situación en las actividades delictivas y la persistencia y persistencia de la conducta antisocial cuando los individuos se hacen adultos (Clarke y Cornish, 1985; Loeber y Hay, 1994; Quinton et al., 1993; Rutter y Smith, 1995; Sampson y Laub, 1993). Una mejor comprensión de los temas que subyacen a la con morbosidad (es decir, la comparación de dos trastornos supuestamente separados) ha producido también como resultado datos relevantes para la aclaración de la naturaleza y orígenes de la conducta antisocial. Se sabe más de las asociaciones entre delito y abuso de sustancias (alcohol y drogas ilegales), entre delito y dificultades en la lectura, entre delito y suicidio y entre trastorno de la conducta y depresión (Harrington et al., 1991; Hinshaw, 1992; Miller y Pollock, 1996; Liebling, 1992; Maughan et al., 1996; Moffitt, 1993b; Robins y Rutter, 1990- Sumner y Parker, 1995).En tercer lugar, la creciente

1997)

insistencia en la importancia de la perspectiva internacional (que se origina en fundamentales acontecimientos mundiales como los cambios en la Europa del Este, el fin de la guerra fría, el crecimiento de la Unión Europea, etc.) ha complicado el panorama y a la vez ha ayudado a asentar los acontecimientos nacionales en un contexto. Los estudios comparativos se están haciendo cada vez más ambiciosos y están extendiendo su mirada más allá del Reino Unido y Norteamérica, como muestra, por ejemplo, el Prìmer Estudio Internacional de la Delincuencia (Van Dijk et al., 1990)y el primer estudio basado en auto informes verdaderamente internacional (junger-Tas, 1994a).Surgen complicaciones a causa de las dificultades que tiene el tratar de comparar las tendencias subyacentes de la conducta antisocial en diferentes jurisdicciones y culturas. Por estas razones, uno de los participantes en el estudio internacional basado en auto informes ha expresado dudas sobre la validez de las conclusiones globales sacadas de datos de países concretos (Graham, 1994). Situar las estadísticas nacionales en el contexto internacional es útil, sin embargo, al poner de relieve destacados hallazgos concretos de algunos países, como el muy bajo índice de delincuencia de Japón y el sorprendente incremento de los homicidios cometidos por jóvenes en Estados Unidos (Kelley et al., 1997). Junto a estos tres tipos principales de avances en los datos básicos, otras razones para llevar a cabo un estudio actualizado de la bibliografía sobre la

LA CONDUCTA ANTISOCIAL DE LOS JOVENES

delincuencia incluyen los cambios legislativos y sociales. Dado que este es un estudio de la conducta antisocial más que de los trastornos de la conducta en general, los cambios legislativos tienen efectos potencialmente amplios sobre la imagen general. Este es el caso desde el punto de vista de las definiciones y registros de la conducta antisocial y también desde el de los requerimientos legales relativos al tratamiento de los niños y los jóvenes. La década de 1980 presencio importantes progresos europeos e internacionales en la protección de los niños (p. ej., la Convención de las Naciones Unidas de 1989 sobre los Derechos del Niño), pero dichos avances han chocado en ocasiones con otras áreas de política nacional relacionadas con disposiciones que atañen a los infractores jóvenes. En el Reino Unido, los llamamientos a una política de juventud más integrada se han hecho cada vez más urgentes, y algunos críticos han indicado que los planteamientos segmentados de la delincuencia y la atención a los niños están basados más en la distribución de los servicios y la conveniencia política que en la necesidad social o económica y en los hallazgos de la investigación. Los cambios en las tendencias sociales que indicaron la necesidad de un estudio actualizado de la conducta antisocial incluyen transformaciones en los patrones familiares, cambios en la educación y el mercado de trabajo de los jóvenes, cambios en las experiencias normativas de los jóvenes y cambios sociales internacionales como el crecimiento de la sociedad de la

información y la eclosión de los multimedia. Los cambios más evidentes en los modelos familiares incluyen un espectacular aumento de los divorcios:

entre 1977 y 1992, tanto el número de divorcios como el número de hijos de menos de 16 años de parejas divorciadas se incrementaron de una manera drástica en el Reino Unido. El número de hijos de menos de 5 años afectados por el divorcio en 1992 fue de 57.000, casi dos tercios más elevado que en 1977 (Oficina Central de Estadística, 1994). En relación con esto se ha elevado también la proporción de padres y madres solos. En Estados Unidos, la proporción de niños que viven en familias con dos progenitores disminuyo durante un periodo comparable del 85% al 73% (Snyder y Sickmund, 1995).Como veremos, la relevancia de estos cambios para la conducta antisocial ha sido tema de muchos debates tanto en la bibliografía académica como en los medios generales.

Sucesivos rastreos de diversos estudios nacionales han mostrado que, en Este periodo, la proporción de jóvenes que permanecen en el sistema educativo ha aumentado espectacularmente y que en el Reino Unido y Estados Unidos, la secesión económica ha tenido consecuencias en el mercado de trabajo juvenil, Ahora es más probable que nunca en el pasado que los jóvenes entren en contacto con drogas ilegales y experimenten con ellas durante los años de su educación obligatoria (Parker, Measham y

LA CONDUCTA ANTISOCIAL DE LOS JOVENES

Aldridge, 1995). Viven también en una sociedad en la que las nuevas tecnologías desempeñan papeles cada vez más importantes y en la que la comercialización de la información y de la comunicación está dando como resultado un mercado cultural mundial (Featherstone, 1991; Wartella, 1995). Otra importante tendencia social que ha sido objeto de gran atención es el continuo ascenso de los índices de la delincuencia, como ponen de manifiesto las estadísticas oficiales. No hay duda de que, en una serie de países que incluye al Reino Unido, las infracciones registradas por la policía han aumentado desde la década de 1980, aunque las explicaciones de este aumento y su relación con tendencias de conducta subyacentes siguen siendo exclusivas. Esta claro que el aumento se aplica no solo al delito, sino también a la depresión, el suicidio y el abuso de drogas (Rutter y Smith, 1995).

Pensión produce finalmente como resultado la comisión de un acto ilegal concreto en un lugar concreto y en un momento concreto (Farrington, 1995a;Rutter et al, 1997b; Tonry y Farrington, 1995).Una vez más, esta consideración no se refiere en modo alguno específicamente a la conducta antisocial. Por ejemplo, la drogo- dependencia supone un concatenación de causas que se manifiesta primero en el consumo experimental de drogas por una persona (pero, en el caso de los usuarios de drogas duras, a menudo con unos orígenes incluso anteriores en forma de conducta antisocial), pasando a

consumirlas sobre una base regular y llegando a ser psicológica y farmacológica mente dependiente de su uso, y sin tomar medidas para cambiar esta situación. Los estudios de Robins (Robins, 1993; Robins, Davis y Wish, 1977) sobre americanos que sirvieron en las fuerzas armadas en el conflicto del Vietnam mostraron que los factores implicados en cada una de estas fases no eran en modo alguno los mismos. Por ejemplo, los afro americanos de los centros urbanos deprimidos constituyan el grupo que tenía más probabilidades de consumir heroína en primera instancia, pero los blancos que Vivian en zonas rurales eran los que tenían más probabilidades de seguir siendo adictos a la heroína después de ser desmovilizados de las fuerzas armadas. Es necesario, por lo tanto, que los procesos de concatenación de causas sean analizados eslabón por eslabón en vez de intentar encontrar una serie de factores que actúen de manera comparable en todas las fases.

COMPROBACIÒN

 

DE

HIPÒTESIS

CAUSALES

 

Esta

bien

aceptado

que

la

simple

identificación

de

un

factor

que

esta

estadísticamente

asociado

con

el

delito

no

ningún

significa

que

papel en

haya desempeñado

la causa .En nuestro

estudio, por

lo tanto ha

sido

necesario

considerar

las diversas medidas que se

pueda tomar

para comprobar hipótesis

sobre

mecanismos

casuales

(farrington

1988;

rutter

1994)

el

primer

requerimiento

ha

sido determinar

si

la

LA CONDUCTA ANTISOCIAL DE LOS JOVENES

asociación que, según se postula, representa posiblemente un mecanismo casual es constante en los muestreos y en los diferentes tipos de medición . desde luego , una falta de constancia podría significar que el mecanismo actúa solamente en ciertas circunstancias, pero de ser así la coherencia en eras circunstancias tiene que ser comprobada y no aceptada. La segunda exigencia ha sido diferenciar entre indicadores de riesgo y mecanismos de riesgo. En pocas palabras, los indicadores son rasgos que tienen relaciones directas con los procesos causales, pero que en si mismos no forman parte de los mecanismos que están directamente asociados con la causalidad. La necesidad de establecer esta distinción se examina habitualmente en el sentido de tener en cuenta las llamadas variables creadoras de confusión. Habitualmente esto significa enfrentar una posible explicación causal: con otra. Por ejemplo, hace muchos años se encontró que los "hogares deshechos" se asociaban estadísticamente al delito, y se suscito la cuestión de si el mecanismo causal se hallaba en la separación del hijo de uno o los dos progenitores o en la discordia, el conflicto y la desorganización familiar que suele asociarse con la ruptura de la familia (Rutter, 1971). Esto se podría comprobar comparando la ruptura que no va habitualmente asociada a la discordia (como la muerte del padre o de la madre) con la ruptura que se asocia más probablemente a la discordia (como el divorcio). Los hallazgos han demostrado constantemente que, en conjunto, el divorcio acarrea el riesgo mayor de

conducta antisocial (Rutter, 1971). Así, la ruptura del matrimonio de los padres es un indicador de riesgo, pero no constituye el principal mecanismo causal del delito. Alternativamente, se pueden realizar análisis multivariados para determinar si, dentro de niveles equivalentes de conflicto, la separación o los cambios familiares son predictivos de conducta antisocial o si, por el contrario, dentro de frecuencias equivalentes de separación, el conflicto es predicativo (Fergusson, Horwood y Lynskey, 1992). De nuevo, los hallazgos han indicado una mayor capacidad predictiva de discordia. Es importante apreciar que lo que parece ser una variable creadora de confusión puede no obstante desempeñar un papel en las cadenas causales, si bien en un aspecto más lejanamente relacionado con la conducta antisocial. Por ejemplo, la pobreza y las presiones económicas parecen tener solamente una relación débil y desigual con la conducta antisocial, y por lo tanto es improbable que desempeñen un papel importante en los procesos cercanos que tienen que ver con la génesis de la conducta antisocial. Por otra parte, la pobreza y las tensiones económicas si que parecen desempeñar un papel al hacer más difícil mantener la armonía familiar y los patrones adaptatìvos de crianza de los hijos (brody 1994, conger, 1994 ) hay también mucha variables que, por su naturaleza, no tienen ningún significado con el respecto a los mexicanos causales hasta que se especifican más por ejemplo, como examinaremos en el capitulo 9, el hecho de ser varón va acompañado de un gran número del riesgo de conducta antisocial. Pero esto

LA CONDUCTA ANTISOCIAL DE LOS JOVENES

no ayuda mucho a entender la casualidad hasta que uno puede pasar a determinar si este riesgo esta condicionado hormonalmente, por el cromosoma y por diferencias culturales en los modos de vida de varones y mujeres.

Hay tres explicaciones alternativas concretas que siempre hay que tener en cuenta y someter a comprobación en primer lugar, existe la posibilidad de que la flecha causal vuele en la dirección contraria , que la conducta antisocial haya causado el supuesto

hay

varias

medidas

más

que

se

factor de riesgo en vez del al contrario

pueden tomar para poner a prueba las

esto es una posibilidad muy real en

hipótesis

causales

como

señalo

mucha circunstancias hay muchos

farrington

(1988)

,hay

una

ventajas

testimonios de que la conducta

considerables

en

poner

a prueba

las

problemática o antisocial de los niños

hipótesis

causales mediante el examen

provoca reacciones negativas en otras

de los

cambios que se producen en el

personas (Bell, 1968; Belly Chapman,

individuo con

el

paso

del tiempo en

1986, Lytton, 1990; Ratter y Butter,

relación

con alteraciones en

el

factor

1993; Rutter et al., 1997b). Esto se ha

de

riesgo

que

se

postula así es

hecho evidente utilizando diferentes

instructivo preguntar

si

por

ejemplo,

modelos experimentales, así como por

experiencias del desempleo (o la prisión,

medio de estudios naturalistas, y la

o el matrimonio armonioso ) aumenta

o

realidad del efecto no esta en tela de

disminuye

el

riesgo

de

posterior

juicio. Así, cuando se ve (como ha

conducta

antisocial,

habiendo

tenido

sucedido con frecuencia, veanse, p.- ej.,

plenamente

en

cuenta

la

conducta

Reiss et al., 1995; Rutter et al., 1997b)

anterior del individuo, sus circunstancias

que la critica y la hostilidad de los padres

sociales y la

posibilidad

de

que

el

se asocian con la conducta antisocial de

cambio refleje un error

de medición

los hijos, es necesario preguntar si la

(Horney, Osgood

y

Marshall, 1995,

critica de los padres ha predispuesto a los

Sampson

y

laud,

1993

)

.Es

hijos a la conducta antisocial, si la

especialmente

útil poder

utilizar la

conducta de los hijos ha provocado

prueba de la inversión es decir , cuando

reacciones negativas en los padres o si

se pierde

el

factor

de

riesgo (por

esta actuando un proceso circular

ejemplo

cuando

las

personas

que

vidireccional. En relación con esto, es

estaba

desempleada encuentra trabajo)

importante apreciar que las experiencias

¿disminuye

el

riesgo de

conducta

negativas que han sido provocadas por

antisocial

¿hay

muchos

 

peligros

los mismos jóvenes pueden sin embargo

metodológicos que

salvar o

vencer al

seguir teniendo efectos en su propia

emprender pruebas

de

este

tipo, no

conducta (Quinton et al., 1993; Rutter,

obstante no hay duda de que se puede

Silberg y Sìmonoff, 1993; Sampson y

aprender mucho

en

la comprobación

Laub, 1993). Hay métodos de análisis que

epidemiológica hipótesis casuales .

sistemática

 

de

las

pueden comprobar la posibilidad de que este sucediendo esto.

LA CONDUCTA ANTISOCIAL DE LOS JOVENES

La segunda posibilidad es que la asociación refleje una mediación genética en vez de un proceso de riesgo ambiental. No ha sido hasta años recientes cuando se ha considerado seriamente esta posibilidad, pero ahora se dispone de una gran cantidad de pruebas de que los factores genéticos desempeñan un papel no solo en los orígenes de las experiencias de riesgo, sino también en los riesgos que surgen de dichas experiencias (Plomin, 1994; Plomin y Bergeman, 1994) Por ejemplo, es evidente que los padres no solo transmiten genes a sus hijos, sino que también ayudan a configurar y seleccionar sus experiencias. Así, por ejemplo, hay pruebas de que los factores genéticos cumplen un papel en la causa de la discordia familiar y de que este esfuerzo esta condicionado en parte por las características de la personalidad de los padres (Meyer et al. emprensa). Como las características de la personalidad de los padres pueden ser equivalentes a las que desempeñan. un que esta asociada. Ese“otro rasgo” puede ser de varios tipos diferentes. Es bien evidente que puede tener que ver con el hecho de si el perpetrador concreto de actos ilegales es detenido, acusado y condenado o no. La asociación, por lo tanto, puede ser con la respuesta de la sociedad al acto más que con el acto mismo. Alternativamente, como la conducta antisocial se asocia frecuentemente con otras variadas formas de perturbación emocional o de la conducta, se puede aplicar el proceso casual a estos correlatos de la conducta antisocial en vez de a la delincuencia per

papel en las características individuales que predisponen a los niños a la conducta antisocial, la posibilidad de condicionamiento genético es real. Es importante utilizar modelos genéticamente sensibles para determinar en que medida. sucede esto Por otra parte, precisamente porque los factores genéticos desempeñar un papel en la determinación de las diferencias individuales en el contacto con el riesgo ambiental, ello no significa desde luego que dichos riesgos no tengan efectos en los procesos causales que llevan a la conducta antisocial. Es más, los modelos genéticos, en su aplicación a la conducta antisocial (Meyer et al., en prensa) y al alcoholismo (Kendler et al., 1996), han mostrado la realidad de los riesgos ambientalmente condicionados. La tercera posibilidad que hay que considerar siempre es que la causalidad guarde relación no con la conducta antisocial como tal, sino con algún otro rasgo con el cual da la casualidad

se. Finalmente, cuando se trata de muestreos especiales, como los que se remiten a los psiquiatras, existe siempre la posibilidad de que los procesos causales tengan que ver con esa forma particular de remisión o método de tratar la conducta en vez de con la conducta misma.

3.

EFECTOS

LA

INTENSIDAD

DE

LOS

Hay numerosas maneras distintas de expresar la intensidad de los efectos que un factor de riesgo o protector tiene sobre

LA CONDUCTA ANTISOCIAL DE LOS JOVENES

la conducta antisocial (veanse Farrington y - Loeber, 1989; Fleiss, 1981; -Rosenthal y Rubin, 1982). Esto es así con los factores considerados en su relación con su posible papel en la causalidad (Lipsey y Derzon, 1998) y con las intervenciones estudiadas por su valor en la prevención o el trata- miento (Lipsey y Wilson, 1998).Hay que destacar dos aspectos al considerar los meritos relativos de las diferentes estadísticas. En primer lugar, muchas veces portan un significado de la “intensidad del efectos completamente diferente (Rutter, 1987a). En segundo lugar, tambien producen impresiones marcadamente opuestas de la « intensidad>» Lipsey y Derzon, 1998). Con respecto al primer punto, Rutter (1987a) utilizo el ejemplo del síndrome de Down. Un el CI, lo cual Explica una proporción absolutamente trivial de la variación del Cl

en la población general: 0,6% (es decir,

0,076 al cuadrado). Sin embargo, los niños con síndrome de Down tenían, como

media, un CI 60 puntos por debajo del resto de la población, ¡un efecto

absolutamente enorme! La explicación esta

en la relativa rareza del síndrome de Down

(12 por 25.000 en la población estudiada).

A un nivel individual tiene un efecto

extremadamente poderoso en el descenso del CI, pero a un nivel de población sus efectos son triviales porque muy pocas personas padecen síndrome de Down. Las variaciones en el CI en el grueso de la población no afectada por el síndrome de Down tienen que deberse a otros factores. Ambas conclusiones son importantes, pero tienen significados completamente

distintos.

Hay muchas razones conceptuales y estadísticas sólidas para preferir medir el delito y sus predoctores en términos dimensionares en vez de categoría les (vease, p. ej., Fergusson y Horwood, 1995). La razón conceptual es que la mayoría de las variables funcionan dimensionalmente. Es decir, hay una continuidad tanto para los predictores (como la discordia familiar o el CI) como para la propia conducta antisocial. En ninguno de los dos casos tiene sentido considerar, dichos predictores como presentes o ausentes, porque pueden estar presentes en diversos grados. La razón estadística es que la precisión de la medición se pierde inevitablemente al obligar a los datos a entrar en una dicotomía, y también se pierde capacidad estadística porque no se toman en cuenta las variaciones en toda la variedad. En consecuencia muchos investigadores (en especial -psicólogos) prefieren expresar sus hallazgos en términos de correlaciones. Como hemos observado, estas no repre- sentan la intensidad de efectos un nivel individual si el preeditor se aplica solamente a una pequeña proporción de la población. En otras palabras, las correcciones se ven afectadas por el índice base. Además, se fundan en la permanencia de la asociación en toda la variedad (vease Rutter, 1987a). Si los efectos se encuentran principal o sola- mente en el extremo, la correlación subestimara la intensidad del efecto desde ese extremo.

Como mejor se demuestra la cuestión de las impresiones es haciendo comparaciones directas. Lipsey y Derzon (1998) hicieron

LA CONDUCTA ANTISOCIAL DE LOS JOVENES

para diversos factores de riesgo para la conducta antisocial Así, el hogar deshecho mostró una correlación de 0,09 con la delincuencia grave o violenta posterior, lo que explica solamente el 0.8 de la varianza de población. Esto se equiparaba a un índice de probabilidad 1.98, lo cual significa que un hogar deshecho duplicaba apenas el riesgo de delincuencia grave o violenta. Esta última aseveración parece reflejar un efecto mucho más intenso que la primera, pero las dos se basan en los mismos datos. El contraste se hace quizás todavía más marcado en el genero masculino, para el cual la correlación era solo 0 .26 (7% de la varianza), pero con un índice de probabilidad de 18.55. En la mayor parte hemos optado por presentar

de probabilidad

índices

porque proporcionan una mejor impresión intuitiva de la intensidad del efecto a nivel individual, pero nos hemos visto limitados por los modos en los que se han presentado los hallazgos en cada estudio.

ENFOQUES «POSITIVISTAS»

Una preocupación enteramente justificable

por la excesiva atención hacia las diferencias individuales al considerar la causalidad, junto con un apropiado rechazo de las ideas de que cualquier factor .puede determinar actos delictivos (es decir, causarlos directamente), ha llevado a muchos criminólogos a aborrecer lo que denominan conceptos “positivistas” (vease, p. ej., Gilling, 1997). Esto ha conducido a afirmaciones según las cuales la «búsqueda

científica de la causa [

esta al servicio

en la búsqueda política de la legitimidad para gobernar a poblaciones errantes y

]

aliviar la ansiedad y la incertidumbre de la condición moderna (Pág. 205). Esta es una opinión equivocada, si bien se nutre inaprensiblemente de la creciente preocupación por la vigilancia el mantenimiento del orden y el control (vease Downes, 1992).El desarrollo de los medios eficaces para prevenir el delito requiere un entendimiento como funcionan los mecanismos causales; a lo largo de este libro tratamos de utilizar una gama de estrategias de investigación para examinar posibilidades alternativas. Como demuestran los testimonios no hay una sola causa y hay varios tipos diferentes de cuestión causal: Estas cuestiones requieren que se preste atención a una gran variedad de posibles influencias que se extienden desde la sociedad amplia, pasando por contextos sociales más personales (tales la familia, la escuela y el grupo de coetáneos) hasta el individuo. Su investigación supone necesariamente enfoques sociológicos, amen de psicológicos y biológicos, lo cual precisa una amplia conceptualizaciòn de posibles influencias. Estos enfoques se consideran, sucesivamente en los Capítulos 5-10 y después se reúnen en el Capitulo 11, en el cual examinaremos enfoques de la prevención y la intervención.

CONCLUSIONES

Naturalmente, ningún estudio incluye ele solo todos los elementos necesarios para:

ocuparse de esta amplia variedad de consideraciones. No obstante, la calidad de la investigación relevante ha mejorado grandemente en las dos ultimas décadas y, tomada en su conjunto, es posible muchas veces llevar las hipótesis causales mucho

LA CONDUCTA ANTISOCIAL DE LOS JOVENES

más lejos de lo que hubiese sido viable en la época de revisiones anteriores. Por tanto, hemos intentado, siempre que ha sido posible, ir más allá de las asociaciones estadísticas con posibles mecanismos causales. Esto ha supuesto habitualmente basarse en mediciones cuantitativas de uno u otro tipo. Como la mayoría de los procesos causales postulados implican cualidades de algún tipo (en relaciones, rasgos de conducta o experiencias fuera del hogar), hemos prestado una atención especial a las investigaciones que se han valido de detalladas mediciones discri- minadoras que reflejan esas cualidades. Los datos descriptivos, etnográficos y naturalistas han sido a menudo de gran ayuda para ilustrar la naturaleza de los posibles mecanismos causales o, alternativamente, sobre el contexto social concreto del cual los mecanismos pueden operar con más fuerza. Por lo tanto; los hemos utilizado cuando resultaba adecuado.

CAPITULO

PUNTOS PRINCIPALES

2.

RESUMEN

DE

LOS

Conducta antisocial es un término muy amplio que actúa como un: rasgo dimensional que la mayoría. de las personas muestran en mayor o menor grado. Nos hemos centrado en la conducta de las personas que tienen entre 10 y 19 años. Las Fuentes múltiples de información son importantes, porque unas fuentes diferentes de información sobre la conducta antisocial y la delincuencia producen imágenes muy diferentes.

Los estudios longitudinales a gras escala y enfocados hacía el futuro de muestras de la población general son los tipos de estudios más útiles porque dilucìdan las raíces y consecuencias de la conducta antisocial a lo largo de la vida otros tipos de estudios son útiles porque responden a cuestiones especificas. Hay una compleja interacción de doble dirección entre rasgos biológicos y conducta que es preciso reconocer en cualquier consideración de los testimonios sobre vías causales. Cada uno influye al otro.

El entendimiento de la causalidad se ha desarrollado considerablemente, incluyendo: (a) la consideración de por lo menos cinco tipos de causalidad; (b) la apreciación de que lo que actúa en un nivel de la explicación puede no actuar en otro; (c) una mayor exploración de los efectos concatenados indirectos, y (d) una mejor comprobación de las hipótesis causales.

LA

DELINCUENCIA ADOLESCENTE

NATURALEZA

DE

LA

¿Que sabemos de la naturaleza de la delincuencia adolescente, y de donde procede esa información? Probablemente sea justo decir que es habitual que la mayoría de los jóvenes se vean implicados en algún momento en una conducta no permitida legalmente, por ejemplo, beber por debajo de la edad permitida, hurtos menores en tiendas, comprar cigarrillos o experimentar con drogas «blandas». No es infrecuente que los jóvenes tengan problemas con la policía por conductas de este tipo, aunque la mayoría de los que lo hacen tienen solo

LA CONDUCTA ANTISOCIAL DE LOS JOVENES

un contacto informal o pasajero. Una importante minoría de jóvenes, sin embargo, llegara a tener antecedentes penales en algún momento de su adolescencia. El reciente análisis del 'Ministerio del Interior de dos grupos de personas nacidas en 1953 y 1958 muestra que aproximadamente un tercio de los adultos varones (31% y 33%) han sido condenados al menos por una infracción del catalogo estándar antes de los 30 años (Ministerio del Interior, 1995d). Muchas de estas condenas fueron consecuencia de infracciones cometidas antes de la edad adulta. En su estudio longitudinal de 411 varones de las. zonas deprimidas del centro de Londres seguidos desde los 7 años hasta la edad adulta, Farrington, Lambert y Test (1998) informaron de que la carrera delictiva media empezaba en algún momento entre los 14 y los 21 años, duraba diez años, concluía hacia los 26 y (para quienes cometían más de un delito),se componía de 4.6 infracciones conducentes a condena. En general, unas proporciones aproximadamente guales de todas sus infracciones eran cometidas en los tres periodos de edad de 10-16, 17- 20 y 21-30 años. Es también evidente que las carreras delictivas son más persistentes de lo que se cree habitualmente. Esta importante investigación es denominada (de manera algo confusa)-Estudio de Cambridge porque los investigadores tienen sus cargos en Cambridge. Además del hecho de que muchos jóvenes se implican en la comisión de delitos, esta claro también que hay diferentes modelos de implicación. Aparte del joven que no es

detenido o que solo tiene un contacto pasajero con la policía, están los que son condenados por una o dos infracciones y los que vuelven a delinquir con más frecuencia. El comienzo de la década de los noventa ha presenciado en muchos países un debate público en aumento sobre la posible existencia de un número relativamente pequeño de jóvenes infractores que explica una gran proporción de los delitos de menores por su persistente comisión de infracciones.

Empezamos, por decirlo así, por el final, A pesar del hecho de que solo una minoría de las actividades delictivas tienen como consecuencia un proceso judicial, las estadísticas oficiales sobre nivel y los tipos del delito registrado cometidos por jóvenes y los procedimientos que se ocupan de ellos, son los pretextos utilizados con más frecuencia en lo tocante a la delincuencia juvenil De esta manera, el estudio de la delincuencia juvenil difiere del estudio del problema de la conducta en general. Rutter y Gìller (1983) registraron una permanente controversia sobre los conceptos y mediciones de la delincuencia, y especialmente sobre la cuestión de si era justificable considerar a los infractores como un grupo significativo de individuos o considerar las delincuencias como un grupo valido de conductas. En las siguientes secciones consideraremos avances en conceptos y mediciones de la delincuencia y factores que afectan a los procesos y las estadísticas oficiales.

LA CONDUCTA ANTISOCIAL DE LOS JOVENES

LOS DELITOS

Las definiciones legales del delito son el comienzo del proceso por el cual un acto individual (o a veces colectivo) se convierte en estadística oficial. Las definiciones cambian con el paso del tiempo y varían de un lugar a otro. La.- legislación pueda alterar los niveles de delincuencia de la noche a la mañana introduciendo nuevas infracciones eliminando otras antiguas del código o reclasificando como (graves) delitos anteriormente (no graves) con lo cual se anula el índice de estos delitos registrados por la policía en las estadísticas de delincuencia. Además, las leyes pueden cambiar y se pueden introducir nuevas infracciones por vías diferentes del código. En el Reino Unido, los tribunales lo hacen a menudo aplicando el Derecho constitucional.

Las definiciones legales se pueden clasificar en cuatro tipos principales de infracciones que pueden ser cometidas por jóvenes. En primer lugar, hay motivos para procesos basados en una conducta no delictiva pero si « peligrosa» (fuera del control de padres o autoridades, etc.). En el Reino Unido, los casos basados en conducta peligrosa han cambiado considerablemente en los últimos quince años, especialmente desde la aprobación de la Children Act de 1989. Dos cambios importantes han sido que ni cometer delitos ni faltar a clase son ahora por si mismos motivos específicos de admisión a cargo de una autoridad local. En segundo lugar, hay infracciones por condición legal, en los que es simplemente

la edad a la que un acto ha sido cometido lo que hace que constituya una infracción. Así, por ejemplo, en el Reino Unido ha sido delito que los hombres homosexuales mantengan relaciones si los participantes tienen menos de 18 años, pero no si están por encima de esa edad, mientras que la edad de consentimiento para las relaciones heterosexuales es de 16 años. De manera similar, algunas leyes relacionadas con la bebida y el juego tienen que ver con la edad más que con el acto mismo. En estos ejemplos se hace una, suposición implícita sobre madurez evolutiva. A ciertas edades se presume que algunos actos son perjudiciales; A otras edades no se considera que lo sean, o al menos se permite a los individuos la libertad de hacer ellos mismos este juicio. Una tercera” categoría de infracciones se compone de conductas clasificadas como delitos para proteger al perpetrador pero sin que haya una victima evidente; esto incluye, por ejemplo, la posesión de drogas. Se juzga que estas conductas son desaconsejable sea cual sea la edad del perpetrador, pero son solo los individuos mismos los que son afectados. Finalmente, hay delitos con una victima evidente con la mayoría de los delitos notificables como robo, atraco y hurto en las tiendas. La victima podría ser un individuo, una corporación de cualquier tipo o el público general.

ESTADISTICAS

DELINCUENCIA

DE

LA

Las estadísticas de la delincuencia basadas en declaraciones de la policía son ampliamente accesibles en una serie de

LA CONDUCTA ANTISOCIAL DE LOS JOVENES

países, aunque los detalles como se desglosan o clasifican los delitos o los delincuentes varían de un lugar a otro. Ni siquiera las comparaciones dentro del mismo país y a lo largo del tiempo son completamente francas, al estar sujetas a variaciones en la política y la practica que pueden distorsionar las cifras (Pease y Tseloni, 1996). La fuente principal de datos sobre delitos cometidos en Inglaterra y Gales es Criminal Statistics, una publicación anual del Ministerio del Interior. Criminal- Statistics da una serie de tablas basadas en «delitos notìficables» de los cuales hay unos setenta tipos. Son notificables en el sentido de que la policía notifica al Ministerio del Interior que se han producido, (casi) independientemente de lo que suceda después. La mayoría de las infracciones notificables están “tipificadas como delito”, lo cual significa que' deben (o pueden) ser juzgadas por un juez y un jurado. Unas cuantas son «faltas», lo que significa que solo se pueden ocupar de ellas los tribunales de faltas. Las infracciones no notificabales son las infracciones de tráfico o caen dentro de “otra” categoría. La policía no las notifica al Ministerio del Interior, aunque si acaban en amonestación o condena aparecerán en Criminal. Statistics. Además, el Ministerio del Interior británico publica también Probación Statistics, Prisión Statistics, la publicación del Departamento del Lord Canciller judicial Statistics, el British Crime Survey, estadísticas de fuerzas de orden publico, diversas bases de datos concretas (p. ej., el Índice de Infractores) y los informes de, agencias de auditorias y cuerpos de inspectores. La mayoría de los gobiernos occidentales

publican recopilaciones fundamentales parecidas de las estadísticas oficiales. En Estados Unidos las ha publicado el FBI (Federal Bureau of Investigation, 1993')' desde 1929, en la forma del Universal Crime Report (UCR), que proporciona una panorámica de los cincuenta estados pero lleva la advertencia de que: “Estos simplistas y/o incompletos análisis a menudo crean percepciones engañosas que afectan adversamente a las ciudades y los condados, además de sus residentes” (1993, pig. iv) Las estadísticas de Estados Unidos se basan en «delitos clasificados», equivalentes en líneas generales a los delitos tipificados británicos pero más restringidos en su ámbito. Los hallazgos del UCR para cada año civil se publican de una forma preliminar en primavera, seguida al año siguiente de un detallado informe anual titulado Crime in the United States

A pesar de esta advertencia, el informe llevaba un «Reloj del delito» que aseguraba que en 1993 Estados Unidos registro un asesinato cada 21 minutos, una violación cada 5 y un delito contra la propiedad cada 3 segundos. Esto da la engañosa impresión de que los riesgos de cons- tituir una victima son aleatorios y en buena medida determinados por el tiempo.

LA CONDUCTA ANTISOCIAL DE LOS JOVENES

Se esta reorganizando y ampliando el programa del UCR para convertirlo en el Sistema Informativo Nacional Basado en Incidentes, que proporcionara una información más detallada. Además, la oficina de Justicia de Menores y Prevención de la Delincuencia (Office of Juvenile Justìce and Delìnquency Prevention, OJJDP), que forma parte del Ministerio de Justicia, publica estadísticas resumidas muy útiles sobre la delincuencia juvenil basadas en las cifras del FBI (veanse, p. ej., Snyder y Sìckmund, 1995; Snyder et al., 1996). Además, el Informe sobre Delincuencia de las Naciones Unidas, coordinado por la Secretaria General y recopilado a partir de cuestionarios que se envían cada cinco años a los estados miembros, se inicio en

la década de 1970 y es en la actualidad

una empresa mucho más amplia que cuando comenzó. Sin embargo, hay

puntos débiles en cuanto a la metodología,

en el informe y los datos enviados tienden

a ser considerablemente fragmentarios

(Pease y Tseloni, 1996).El Consejo de Europa (1995) ha tratado de mejorar la situación recopilando un libro de Fuentes que compara estadísticas oficiales, datos de victimas y auto informes de doce países europeos. Las estadísticas oficiales reflejan ciertas características de la delincuencia juvenil que varían de un país a otro, pero también reflejan algunas pautas bastante universales. Las utilizaremos para

examinar cuatro temas fundamentales; la proporción que representan los delitos cometidos por menores, los tipos de delitos cometidos, las diferencias de genero y las tendencias de edad.

Proporción que representan los delitos cometidos por menores. Los cálculos varían según la proporción de todos los delitos cometidos por jóvenes . Las estadísticas inglesas y galesas más recientes sugieren que e1 26% de los multados o condenados por delitos

tipificados en 1995 eran jóvenes (entre 10

y 17 años) y el 17% eran adultos

jóvenes(entre 18 y 20 años). El análisis del Informe de las Naciones Unidas sobre Delincuencia concluía que los países difieren espectacularmente en las proporciones de menores que figuran en sus procesos judiciales penales y los índices varían dependiendo de si el centro de la atención son los índices de detenciones, acusaciones, condenas o encarcelamientos. Según estas cifras de las Naciones Unidas, disponibles son para 1975, la proporción de menores respecto

de los adultos en acciones iba desde 0.03

en Bangladesh, pasando por 0.30 en Inglaterra Gales, hasta 1,23 en Noruega (Pease y Tseloni, 1996).Sin embargo, edad de responsabilidad penal difiere sustancialmente en estos países las comparaciones resultan bastante inútiles por esta razón. Los índices de detenciones suelen ser menos variables porque les afecta menos la responsabilidad penal,

pero en el estudio de Pease y Tseloni no estaban disponibles estos índices ni para

Inglaterra y Gales ni para Bangladesh, En Estados Unidos, el índice era de 0.35, y en Noruega de 1.01. Combinando estas cifras

y centrándonos en Inglaterra, Gales y

Estados Unidos, parecería que aproximadamente un tercio de los detenidos y acusados tienden a ser menores. Por supuesto, Este cálculo es

LA CONDUCTA ANTISOCIAL DE LOS JOVENES

bastante vago por causa de las dificultades de comparación.

Tipos de infracciones cometidas. Las cifras policiales llevan a la conclusión de que los jóvenes tienden a cometer más unos tipos determinados de infracciones que otras. Así se ve que gran parte de la delincuencia de menores consiste en robos y es justo concluir que se trata de un hallazgo universal (Países Bajos: Junger-Tas y

Block, 198 Suecia: Wikstrom,

Inglaterra y 'Gales: Ministerio del Interior,

1996; Estados Unidos: Snyder et al., 1996; revisión internacional: Smith, 1995). Los datos de 1995 de la Criminal Statistics inglesa y galesa más reciente disponible (Ministerio del Interior, 1'996) muestran lo que el 48% de los infractores varones de edades comprendidas entre los 14 y los 17 años, así como el 74% de las mujeres del mismo grupo de edades, habían sido multados o acusados por infracciones relacionadas con el robo. En gran medida se trataba de hurtos en tiendas; si se incluían en esta categoría los robos con escalamiento, los porcentajes ascendían a 64% y 78%, respectivamente. Los delitos violentos constituyen una proporción muy pequeña de los delitos conocidos cometidos por jóvenes, habitualmente menor del 10% (las estadísticas de 1998 del Reino Unido presentadas en la figura muestran un 10%), aunque muchos quizás la mayoría, de los delincuentes muy frecuentes tendrán un delito violento en su prontuario. Hay que observar que las estadísticas oficiales muestran también que los delitos que implican un arma varían mucho entre los países. Los que implican un arma de fuego

1-990;

(cometidos por delincuentes juveniles) son unas quince veces más en Estados Unidos que en Europa. Estas diferencias se puden reflejar en una serie de maneras distintas. En Estados Unidos, por ejemplo, el número de homicidios cometidos por menores se triplico entre 1984 y 1994, y el aumento estuvo enteramente relacionado con las armas de fuego (Snyder et al., 1996), mientras que en los índices de homicidios cometidos por jóvenes en el Reino Unido se han mantenido relativamente constantes a lo largo de la década. Diferencias de género. Las estadísticas oficiales ponen de manifiesto un claro desequilibrio en la delincuencia protagonizada por hombres y mujeres jóvenes, las cuales representan una proporción menor de infracciones registradas. En 1995, de los 217.000 jóvenes amonestados o hallados culpables entre las edades de 10 y 20 años en Inglaterra y Gales, el, 80% eran varones .El robo constituía una proporción mayor de las infracciones cometidas por mujeres que de las cometidas por hombres, habiendo en estas unas proporciones relativamente mayores de violencia, robos con escalamiento y delitos relacionados con las drogas que en las mujeres. Se registraron unos resultados semejantes para los Países Bajos en Junger-Tas , y- , Bock (1988), donde casi diez veces más chicos que chicas tuvieron contactos oficiales con el acusador policial o con el juez de menores. Wìkstrom (1990) registro índices cinco veces más elevados de jóvenes varones en un tribunal de Estocolmo. Este índice tiende a diferir según el tipo de delito; las mujeres representan proporciones relativamente superiores' de

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infracciones menos graves. El basar los cálculos en exploraciones de registros oficiales que contienen a todos los infractores en vez de solamente grupos de ellos también. parece establecer una diferencia: los cálculos anteriores tienden a mostrar un índice más bajo que estos.

Tendencias de edad. Además de las pautas que atañen a tipos de infracciones y diferencias de género, las estadísticas oficiales ofrecen ciertas conclusiones en relación con las tendencias de edad en la delincuencia. Los cálculos de la edad culminante varían internacionalmente, y de un año a otro, pero las estimaciones tienden a centrarla en los 17-1.8 años, calculándose por lo general el comienzo de la carrera delictiva en torso a los 14-15 anos (Farrington, 1995a; vease también Capitulo 10). Hay algunas pruebas de que los sexos difieren en términos de la edad

culminante de la actividad delictiva. En las estadísticas británicas más recientes, dicha edad era de 18 años para los chicos y de

15 para las chicas (Graham y Bowling,

1995; Ministerio del Interior, 1996). Por otra parte, Wikstr6m (1990) registro una edad culminante de entre los 15 y los 17

años para los varones, pero de entre 22 y

24 para las mujeres. La razón de este

desacuerdo entre estudios no esta clara, pero puede ser que haya dos momentos de apogeo en las, mujeres; el asunto requiere estudiarse más.

Las estadísticas oficiales son de un valor inapreciable para el estudio de la delincuencia juvenil, pero desde hace mucho tiempo se reconoce que las afectan diversos tipos de tendencias unas

conocidas y otras desconocidas y por tanto solo pueden contar parte de la historia. Es evidente que la verdadera dimensión de la delincuencia será subestimada, por ejemplo porque no se detiene a todos los infractores. Además una crítica permanente de las estadísticas oficiales sobre delincuencia ha sido que son distorsionadas por muchos otros factores (con frecuencia no medidos) aparte de los verdaderos niveles de delincuencia. Dichos factores incluyen variaciones en el registro de conductas, las políticas de mantenimiento del orden (esto es, selección de determinados grupos), variaciones en los procedimientos de registro de infracciones por la policía y variaciones en la respuesta del sistema judicial. Examinaremos con más detalle las variaciones en el procesamiento de infractores e infracciones que se han sugerido como fuentes de tendencias en las estadísticas oficiales. En esta fase, en terminos del indice o relaciòn general entre las cifras de delitos y los niveles subyacentes de infracciones, muchas de las conclusiones del estudio de 1983 han sido confirmadas por trabajos más recientes. Como explicaron Rutter y Giller (1983), hay dos argumentos principales con respecto al estudio de la subyacente “cifra oscura” de criminalidad “real”.El primero es que no hay nada dado en lo tocante al delito y que no existen ningún nivel real de delincuencia independientemente de las definiciones culturales o sociales. El segundo es que en cierto sentido hay un nivel absoluto de delincuencia y el dilucidar las influencias presentes en las diversas estadísticas oficiales y estudios empíricos puede con-

LA CONDUCTA ANTISOCIAL DE LOS JOVENES

ducir finalmente a un mayor entendimiento del nivel real. Una versión ligeramente menos convincente del segundo argumento sostiene que hay suficiente consistencia en la recopilación de datos en torno a las categorías socialmente construidas de la delincuencia como para que podamos hacer observaciones útiles, incluso si los niveles reales son desconocidos o no existen. La insistencia en la importancia del contexto social en la construcción de estadísticas ha hecho una importante contribución a la criminología poniendo de relieve la interdependencia del delincuente y la cultura en la cual delinque. A pesar de un cierto conflicto entre estos puntos de vista, los testimonios empíricos de comienzos de los años ochenta eran relativamente claros (vease Maguire, 1997).Desde luego apuntaban a una gran variación y discrecionalidad en la manera de computar a los infractores. Aun cuando se requería cautela al utilizar las estadísticas oficiales, estaba injustificado abandonarlas por entero porque reflejaban útilmente determinados aspectos de. Conducta subyacente población delincuente Las secciones menos fiables de los datos oficiales están relacionados con amonestaciones, actividades delictivas menores e infractores en una sola ocasión (vease, p. ej. Ministerio del Interior, 1996,

p4.92).

Uno de los comentarios más claros acerca del uso de las estadísticas oficiales británicas es el editado por Walker(1995) una colección de análisis basados en estadísticas gubernamentales. Walker ponía de relieve las complicaciones inherentes a la conversión de complejos

acontecimientos humanos en estadísticas objetivas. Citaba un ejemplo de un grupo de tres hombres con cuchillos que atacan a otro grupo de cinco hombres, hiriendo a dos de ellos y robándoles todo el dinero y las tarjetas de crédito. La confianza en las estadísticas de la delincuencia se erosiona considerablemente al saber que esto se traduce en un delito de robo, otro de lesiones y otro de obtención de propiedad mediante engaño. Es más, si no se denuncian los delitos o la policía no emprende acción alguna, esta situación no se traduce en ningún delito Sin embargo, el argumento subyacente en Walker (1995) era que se puede extraer información útil de las estadísticas oficiales si se aclaran los procesos a través de las cuales se registran, recogen y recopilan los delitos. Además de las estadísticas recopiladas cada año por los departamentos gubernamentales, se pueden recoger estadísticas oficiales sobre la delincuencia de los registros delictivos de individuos, aunque esta vía la siguen de cerca los departamentos relevantes (el Ministerio del Interior en el Reino Unido, por ejemplo) y se requieren permisos especiales, primordialmente con el fin de proteger a los individuos afectados. En ocasiones existen en estos registros tramites burocráticos policiales e información detallada: incluso para infracciones que no acabaron en condena, y se puede codificar información sobre la situación que rodea al incidente, así como la acusación inicial (que a menudo se alter posteriormente en el proceso).Se puede obtener una impresión mucho mejor de 'la naturaleza de la delincuencia juvenil leyendo estos

LA CONDUCTA ANTISOCIAL DE LOS JOVENES

registros

recopiladas.

que

examinando

las

cifras

LOS ESTUDIOS DE VICTIMAS

La mayor parte de la información relativa a la delincuencia se deriva de datos sobre las infracciones y los autores de estos, pero también se pueden obtener datos útiles preguntando a los miembros de ,la población general sobre su experiencia como victimas de delitos. Como ya hemos indicado los estudios de victimas, entre ellos el Estudio Nacional de Victimas de Estados Unidos (NCVS) (Perkins et al., 1996), el primer Estudio Internacional de la Delincuencia (Van Dijk et al., 1990) y los repetidos (por lo general bienales) barridos del Estudio Británico sobre la Delincuencia (BCS) (Mirrlees-Black et al., 1996) han hecho considerables aportaciones al conocimiento de experiencias de delitos, aunque el estudio era limitado en cuanto alas personas representadas y a los delitos que. cubre. Su exigencia refleja un marcado cambio en la criminología a fines de los años setenta y comienzos de los ochenta, años que presencian un aumento de la atención a las victimas de delitos (Maguire 199?," Mawby y Walk-late, 1994).En sus inicios ùn movimiento feminista, un efecto importante de esta tendencia fue centrar el interés de los criminólogos en la infracción en vez de en el infractor. Los psicólogos, sin embargo siguieron es en buena medida interesados en el infractor.

La Figura 3.1 compara las proporciones estimadas de diferentes infracciones en

Inglaterra y Gales

de

a partir

del BCS

1991 y de criminal statistics, ilustrando las semejanzas y diferencias que dependen de la fuente de las estadísticas. El total de las infracciones de categorías comparables en las dos fuentes pone de manifiesto que la tota- lidad de los delitos cometidos realmente puede ascender al cuádruple del número de delitos registrados por la policía. La extensión de la infrainformaciòn varía según el tipo de delito del que se trata. Así, se cometió el triple de robos con escalamiento de los registrados; el cuádruplo de robos de bicicletas, robos de vehículos y lesiones; siete veces más delitos de vandalismo; y ocho veces más atracos y robos a personas. Solo con respecto a los robos de vehículos son similares las cifras del BCS y las de la policía, principalmente porque las victimas buscan ayuda policial para recuperar el vehículo y para satisfacer las exigencias de las compañías de seguros.

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LA CONDUCTA ANTISOCIAL DE LOS JOVENES Figura 3.1. Comparación de los resultados del Estudio Británico sobre

Figura 3.1. Comparación de los resultados del Estudio Británico sobre la Delincuencia de 199l (BCS) con los delitos registrados por la policía (número de delitos, en miles, para los delitos seleccionados). Fuente: adaptado de M. A. Walker, Interpreting Crime Statistics, 1995, pig. 12 (con permiso de Oxford University Press).

LAS

VICTIMAS

INFANTILES

Hasta hace poco se ha prestado escasa atención a la cuestión de los vínculos entre la delincuencia y los jóvenes como victimas: Sin duda, las estadísticas oficiales ilustran el mayor riesgo de (algunas) delitos registrados entre los jóvenes. En el Reino Unido, por ejemplo, los índices registrados de victimas en cuanto a violencia contra las personas muestran que, para ambos sexos, los del grupo de edad de 16 a 24 años son los que están en mayor riesgo. Los índices más bajos corresponden a los de edades

entre 0 y 9 años y los de 60 años o más.

En

Estados Unidos, más de un tercio de

las

victimas de asesinatos son jóvenes de

menos de 25 años; entre 1980 y 1994, casi la mitad (46%) de las victimas muertas por delincuentes juveniles tenían entre 15 años y 24 años (Snyder et al.,

1996).El NCVS recoge información sobre victimas'' que son miembros de la familia hasta 12 años. Los de 12 a 15 años están

por

lo general en menor riesgo de robo y

de

la mayoría de las formas de violencia

que los adolescentes mayores, pero ambos grupos están en mayor riesgo de robo o atraco simple que los adultos. Algunos estudios han examinado las experiencias concretas de niños con respecto a los abusos sexuales (Baker y Duncan, 1985) Finkeihor y Dziuba Leatherman, 1994; Russell, 1983) y como

se trata a las victimas infantiles de abusos

sexuales en el sistema judicial penal (Dent

y Flin, 1990; Spencer y Flin, 1990).

Investigaciones de base más amplia sobre experiencias de niños como victimas de

delitos. (Morgan y Zedner, 1992) o de acosos como la intimidación (Farrington,

ti; 1993a; Olweus, 1978, 1991) han

tenido un carácter limitado.

Dos recientes estudios escoceses basados

en autoinformes de colegiales de 11 a 15

años de Edimburgo (Anderson et al., 1990)

y Glasgow (Hartless et al., 1995)

registraron altos niveles de agresión, . robo y acoso en los 9 -12 meses de investigaciòn. Las mujeres, en especial, denunciaron importantes niveles de acoso y asedio sexual por hombres, a menudo por encima de los 18 años. Dada la amplitud de la definición de las conductas registradas, es un tanto problemático

LA CONDUCTA ANTISOCIAL DE LOS JOVENES

determinar si todos estos incidentes constituyen “delitos” Los dos estudios registraron también altos índices de delincuencia autoinformada dentro de los muestreos: el 69% del grupo de Edimburgo y el 76% ' del grupo de Glasgow admitieron al menos una infracción, con una elevada correlación entre la experiencia de ser una victima y la comisión de infracciones. Otros hallazgos más detallados sobre los jóvenes como victimas proceden de un muestreo adicional de 1.350 personas de 12 a 15 años, recogido para el BCS de 1992 (Aye Mating, 1995). Se recogió información sobre victimas (delitos y otros problemas), conducta delictiva, consumo de drogas, temor a la delincuencia, gravedad de los delitos y contacto con la policía y actitud hacia ella. En general, el 60% del muestreo recordaban al menos un incidente en el curso de los últimos seis u ocho meses. Un tercio dijo que habían sido agredidos al menos en una ocasión; un quinto dijeron que les habían robado algo; un quinto habían sido acosados por personas de su misma edad, y un quinto por alguien de 16 años o más. Los niveles de victimas sobre la base de considerar delitos estos incidentes resultaron de solo un 18%. En comparación con grupos de más edad, los de 12 a 15 experimentaron más con robos de propiedades, aunque los incidentes de robos a las personas y atracos eran comparables con los de 16 a 19 años. Los delitos auto informados constituyeron uno de los correlatos más firmes de los datos sobre victimas, en especial el atraco, el robo a las personas y el acoso por jóvenes. Otros factores que tradicionalmente están correlacionados con

la delincuencia parecían estar también altamente correlacionados con los datos sobre victimas: escasa supervisión de los padres, acceso a las zonas céntricas deprimidas de las ciudades, salir con amigos en especial por lo que se refiere, a las victimas personales (en oposición a las victimas en la familia) (veanse también. Gottfredson, 1984; Mayhew-y Elliot, 1990).El Recuadro 3.1 presenta los principales “titulares” sobre la delincuencia juvenil que se pueden deducir de las estadísticas oficiales británicas y americanas, así como de los informes de la policía y de las victimas.

DELINCUENCIA AUTOINFORMADA

Dadas las limitaciones de las estadísticas

problemas

(debidos a variaciones en la edad de responsabilidad penal) de comparar jurisdicciones, los estudios basados en autoinformes tienen un importante papel que desempeñar en la configuración de una imagen de la naturaleza de la delincuencia juvenil

oficiales

y

los

LA CONDUCTA ANTISOCIAL DE LOS JOVENES

RECUADRO 3 1. LA NATURALEZA DE LA DELINCUENCIA JUVENIL LA IMAGEN DE LAS ESTADISTICAS OFICIALES

Los menores(por debajo de los 18

representan

aproximadamente entre un cuarto y un tercio de las infracciones en F Inglaterra, Gales y Estados Unidos, aunque los índices varían en todo el mundo. Los estudios de victimas confirman esté hallazgo. En Estados Unidos, el 28% de los «delitos personales» fueron atribuidos a menores. La mayoría de ,los delitos cometidos por menores guardan relaciòn con el robo. Estudios basados en estadísticas oficiales de los Países Bajos, el Reino Unido y Suecia han mostrado todo ellos que aproximadamente la mitad de las

infracciones cometidas por jóvenes varones eran tipos de robo (excluyendo robos con escalamiento). Solo una pequeña proporción de los delitos cometidos por menores son violentos segùn las estadísticas oficiales del Reino Unido, la violencia represento el 10% de la delincuencia juvenil en 1995. En Estados Unidos, las victimas pensaban que los menores eran responsables de aproximadamente , uno de cada cinco delitos violentos, en comparación con uno de cada cuatro de todos los delitos. Los datos de detenciones hacen pensar que esta proporción puede ser

años)

incluso más baja. • Los hombres jóvenes cometen una mayor proporción de delitos juveniles que las mujeres jóvenes. En el Reino unido, en 1995, los hombres jóvenes de menos de 21 años representaron El 80% de los delitos registradas resueltos y atribuidos a este grupo de edad Los índices varían según los paices. Los delitos que implica un arma varían grandemente de unos países a otros. Los que implican ùn arma de fuego son 15 veces más numerosos en Estados Unidos que en Europa. La edad culminante de la delincuencia es habitualmente el final de la adolescencia. En el Reino Unido , por ejemplo las estadísticas oficiales sugieren que es de 18 años para los chicos y de 15 para las chicas. Estos indices difieren segùn los paìses.

En esta sección revisamos cuestiones relativas al predominio de las infracciones tal como se describe en este tipo de estudio, y tratamos así mismo cuestiones de metodología. (Las tendencias temporales en los datos de autoinformes se examinan en el Capitulo 4, en el que se consideran las tendencias de larga duración.) Los estudios basados de autoinformes aspiran habitualmente a registrar actos no personales y sin victimas, así como las formas más corrientes de delincuencia, y a hacer use de la información que se tiene de los antecedentes de los encuestados. La metodología empleada en estos

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estudios da habitualmente a los encuestados una lista estándar de

actividades delictivas especificadas. Estas

se pueden presentar como preguntas de

una encuesta o como un cuestionario para rellenar. Algunos estudios recientes han experimentado con nuevas tecnologías sofisticadas como laptops de los encues- tados, donde los datos son, introducidos directamente por el sujeto (Ramsay y Percy, 1996). La conclusión de Rutter y

Giller (1983) que, a pesar de estar abiertos

a diversos márgenes de error como

variaciones en la memoria y la sinceridad,

los métodos basados en autoinformes más

eran generalmente fiables y validos ha recibido el apoyo de trabajos más recientes (Junger-Tas, 1994a; Junger-Tas y Marshall, en prensa). Como parte de un estudio internacional sobre la delincuencia autoinformada (EIDA), Junger-Tas y sus colegas dirigieron un estudio piloto que incluía pruebas de fiabilidad, repitiendo preguntas anteriores al final de una entrevista. La coherencia interna de las

respuestas a seis preguntas abarcaba de aproximadamente el. 90%-al 75% o los niveles más bajos de fiabilidad guardaban relación con sucesos delincuencia superior como hurtos en tiendas. Diversas naciones participantes también dirigieron pruebas indirectas de validez, comparando los, resultados con otros estudios nacionales o

con datos oficiales general, los resultados

de diferentes fuentes que se basaban en

establecer un orden jerárquico de infracciones mostraban una semejanza sustancial. En un estudio aparte, Junger- Tas calculò que el 11.5% de los entrevistados dieron respuestas contradictorias (Junger-Tas y block

1998).con frecuencia, la validez supone más un problema que la fiabilidad pesar de expresar confianza en la fiabilidad de sus mediciones, el EIDA (Junger-Tas, 1994a) identifica algunas cuestiones relativas a validez no explicadas y potencialmente problemáticas. Una de ellas tenia que ver con los autoinformes de las minorías etnicas. En tres países participantes en el estudio. (Suiza, Inglaterra y Gales y los Países Bajos)se encontró con que las minorías étnicas informaban de menos actos delictivos que sus contrapartidas nacionales, pero no se disponía de datos de detenciones policiales ni condenas que comprobaran estos resultados. Se han encontrado estas discrepancias en anteriores estudios basados en autoinformes de Estados Unidos (vease Huizinga y Ellìott, 1986), aunque las variadas razones aducidas para esta ìnfrainformaciòn no son en modo alguno coherentes tendencias del entrevistador, sentimientos de discriminación que llevan a los encuestados a reservarse información sobre la delincuencia, fracaso escolar y factores socioeconómicos. Klein (1994) observo otros problemas habituales en los datos procedentes de autoinformes, en especial la cuestión de informar en exceso de los delitos menores y de infrainformar de los graves. Loeber y Waller (1988) suscitaron la cuestión de la importancia del número de categorías de respuestas en los cuestionarios de los autoinformes, que manipulan sistemáticamente los resul- tados. En concreto sugirieron que las pruebas que demuestran que la delincuencia general era más corriente que la especializada pueden ser una deducción errónea metodológica del número de

LA CONDUCTA ANTISOCIAL DE LOS JOVENES

categorías de respuestas que se permiten

a los encuestados. También se ha

planteado el muestreo corno una seria cuestión metodológica en los estudios basados en autoinformes. Se ha argu-

mentado que la pujanza de estos estudios

ha conducido a centrar cada vez más la

atención en poblaciones representativas de jóvenes en lugar de en el estudio de delincuentes oficiales y graves, no logrando así garantizar que se incluyan para su análisis por separado bastantes de los delincuentes más persistentes. Un

estudio empírico de los efectos de la extracción de muestra representativas y seleccionadas (Cernkovich, Jordano y Pugh, 1985) concluia,que,con objeto de determinar si hay unas variables concretas que distingan a delincuentes màs crónicos

del resto de la poblaciòn infractora y no

infractora,los estudios basados en autoinformes deben ampliarse para que incluyan a los encarcelados u otras muestras definìdas oficialmente. Parece también que incluso si los muestreos son

adecuados los autoinformes puede no resultar muy satisfactorios con respecto al nùcleo duro de la delincuencia porque hay una tendencia a minimizar: o informando

del delito como si fuese menos grave de lo

que en realidad fue o situándolo más lejano en el tiempo de cuando realmente ocurrio.Además, el bajo Indice de respuestas es ùn problema en muchos estudios de autoinformes.

A pesar de estas importantes dificultades metodològicas,sigue siendo cierto que, como dedujeron Rutter y Giller (1983), los resultados de una serie de estudios coinciden sobre todo en términos de la

frecuencia de los actos delictivos y de las diferencias entre infractores y no infractores. Para el EIDA se recogieron datos en trece países. Con objeto de maximizar la comparabilidad, solo se compararon unas pocas categorías delictivas fundamentales y solo se aceptaron datos descriptivos sobre predominio y frecuencia. En ùn intento preliminar de comparar a los países colaboradores, en los que los estudios se basaban en nuestros aleatorios nacionales (o similares), junger-Tas (.1994a)

aleatorios nacionales (o similares), junger-Tas (.1994a) Figura3.2. Índices de predominio en cinco países;

Figura3.2. Índices de predominio en cinco países; resultados del EIDA (porcentaje de los que han cometido un delito en los últimos doce meses frente a toda la vida). Fuente: J. Junger- Tas, Delinquent Behaviour among Young People in the Western - World, 1994 (con permiso de Kugler Publications).

Comparo a los Países Bajos, Inglaterra y

en

Gales,

Portugal,

Suiza

y

España

LA CONDUCTA ANTISOCIAL DE LOS JOVENES

términos de índices de delincuencia, excluyendo delitos propios de la condición. Los resultados de quienes habían cometido ùn delito alguna vez y de quienes lo habían hecho en los ùltimos doce meses se comparan en la Figura 3.2, que confirma el resultado anterior se el cual la gran mayoría de los jóvenes admitían haber cometido actor delictivos en alguna ocasión. Los análisis preliminares hacen pensar que los índices de delitos violentos y contra la propiedad cometidos en los ùltìmos doce meses eran aproximadamente similares en estos cinco países; los delitos contra la propiedad oscilaban del 16% al 33.5% y la violencia del 15.8% al 34.5%, aunque una interpretación alternativa podría llamar la atención sobre el hecho de que los índices de algunos países eran más del doble que los de otros para estos tipos de delitos. Los delitos relacionados con drogas oscilaban del 11.3% al 25.9%; cuando se incluyeron en las comparaciones muestreos de siete ciudades se encontró que los índices eran relativamente bajos en los países del sur de Europa y más altos en Europa occi- dental y Estados Unidos. La categoría de la violencia, sin embargo, incluía una variedad de actos como portar ùn arma ofensiva (un bate de béisbol o un cuchillo), el vandalismo, la violencia contra las propiedades o la violencia interpersonal. Los índices de lesiones reales infligidas a alguien con un arma fueron muy inferiores, oscilando entre el 0.7% en Suiza y el 1.4% en Inglaterra y Gales. Las cifras de Estados Unidos, sin embargo, son mucho más elevadas (Elliott, 1994). En el Estudio Nacional sobre la Juventud, el predominio acumulativo hasta los 27

años de edad para delitos violentos graves (DVG) fue del 42% para los varones, y el 16% para las mujeres. En dos tercios de los incidentes de DVG registrados se preciso que la victima recibiera algún tratamiento medico. Los hallazgos suscitan tres importantes cuestiones metodológicas. En primer lugar, el predominio anual era muy inferior (por debajo del 10%) al predominio acu- mulativo. En segundo lugar es muy posible que las respuestas de los individuos que han participado en múltiples oleadas de un estudio longitudinal no sean comparables con las de los que aparecen por primera vez en un único estudio de muestras representativas. En tercer lugar, el índice varia mucho según la edad: por debajo del 0.5% hasta los 11 años, asciende hasta el 5% a los 16 y cae al 1% o menos en los 20 (con las cifras para ambos sexos combinadas).Casi toda la delincuencia violenta grave se inicia antes de los 20 años de edad. Reflejando las pautas ya identificadas en las estadísticas oficiales, los jóvenes varones de todos los países participantes del estudio internacional basado en autoinformes admitieron haber cometido más delitos que las mujeres jóvenes, en un índice que variaba dependiendo del tipo de infracción. Para los delitos contra la propiedad, la proporción varón: mujer era en torno a 1.5: 1 o 2: 1; para los delitos violentos era más alto, oscilando desde aproximadamente 2 : 1 a 4 : 1. Cuanto más grave era la infracción, en general, màs elevada era la proporción entre los sexos. Se han publicado también datos más detallados de paìses participantes en

LA CONDUCTA ANTISOCIAL DE LOS JOVENES

el EIDA, incluyendo un informe completo sobre la participación de Inglaterra y Gales (Graham y Bowling,1995).Otros estudios nacionales y menores basados en autoinformes tienden a confirmar el modelo general de resultados del EIDA. La medición de los autoinformes utilizada en el EIDA se desarrollo apartir de la utilizada en investigaciones anteriores, y se diseño especialmente para medir la delincuencia oficial en comparación con las estadísticas oficiales Se pregunto a los encuestados si (y en caso afirmativo con cuanta frecuencia) habían participado en una conducta delictiva (vease, p. ej., Elliott - Huizinga y Morse, 1986). Están también disponibles los resultados del Estudio de la Conducta Sanitaria Adolescente, realizado entre alumnos de escuela superior mayores y menores de Colorado; se utilizo una escala de diez elementos para medir la conducta antisocial (Donovan Jessor Costa 1988); Kandel, Simcha fagan y Davies (1986) siguieron una muestra de

alumnos

superior (pero con un índice de bajas más

elevado)

escuela

de

el

en

estado

de

Nueva York, haciendo un seguimiento de su consumo de drogas y actos delictivos. Otros estudios basados en autoinformes incluyen más análisis procedentes del Estudio de Cambridge (Farrington, 1995a), el estudio de Dunedin (Moffitt, 1990a), datos de los Países Bajos junger- Tas y Block, 1988) y del Estudio de Pittsburgh sobre los jóvenes que ha sido el único que ha incluido autoinformes de niños más pequeños concretamente de 7 años (Farrington et al. 1990a).

Todos estos estudios confirman que más de

la mitad de los varones jóvenes se han visto implicados en algún tipo de conducta delictiva en (e1 54% en Junger-Tas y Block, 1988; el 55% en Graham y Bowling, 1995; el 96% en Farrington,1989). Para las mujeres jóvenes, se ha encontrado que entre un cuarto y un tercio (los cálculos se hayan habitualmente entre el 20% y el 35%) se han visto implicadas en actos delictivos (el 24% en Junger-Tas y Block, 1988; el 31% en. Graham y Bowling, 1989). Las comparaciones entre estudios son evidentemente difíciles a causa de las variaciones en las definiciones de los delitos y en las edades que se abarcan. Es de notar que los cálculos de participación de mujeres jóvenes son mucho más elevados que lo que sugerirían las estadísticas oficiales, y en consecuencia los cálculos de la proporción de delitos entre hombres y mujeres son más bajos cuando se basan en los estudios de autoinformes. Esto bien podría deberse a que los estudios de auto informes tienen tendencia a centrarse en infracciones de carácter menor y no tienen tanto éxito con infracto- res más frecuentes (Cernkovich et al., 1985). Los delitos cometidos por mujeres jóvenes se han registrado como de una naturaleza más limitada (siendo robos en una proporción superior, lo cual cor firman también las estadísticas oficiales), menos frecuentes, menos persistentes y menos graves (Junger-Tas y Block, 1988). Ya se han mencionado los problemas de validez externa, pero, cuando los estudios han incluido tanto datos oficiales como de autoinformes, los peores delincuentes según los registros oficiales son habi- tualmente los que en los autoinformes se presentan como los que desarrollan mayor

LA CONDUCTA ANTISOCIAL DE LOS JOVENES

actividad delictiva (Farrington, 1997a; Huizinga y Elliott, 1986). En el Estudio de Cambridge, el 11% de los varones de edades comprendidas entre 15 y 18 años admitieron haber cometido robos con escalamiento; el 62% de ellos fueron asimismo condenados por robos con escalamiento según los archivos oficiales.

Se ha afirmado también que los correlatos

delitos. Rutter y Giller (1983) subrayaron varias etapas en el procesamiento de la conducta criminal:

(a) Decisión legal de la conducta como

delictiva

(b) Reconocimiento de que se ha cometido

un acto delictivo;

(c)

las

Decisión

de

denunciarlo

a

de ambos tipos de registro son muy

autoridades;

 

semejantes. Sin embargo, la relación entre

(d)

Decisión policial sobre que hacer con el

los registros de los autoinformes y los

informe;

 

oficiales no es simplemente cuestión de

(e)

Identificación de ùn sospechoso;

 

que en los autoinformes se hagan unos

(f)

Decisión

de

como

ocuparse

del

cálculos más elevados de delitos. Como ya

sospechoso;

 

hemos observado, en los autoinformes de

(g)

Decisiones sentenciadoras.

 

sus actividades delictivas los individuos tienden a sobrestimar algunos delitos y a subestimar otros (Tarling, 1993). Los registros varían también dependiendo de la

La Figura 3.3 ilustra la enorme discrecionalidad que introducen los diferentes individuos y autoridades en las,

edad: Farrington (1989)` encontró que una media de 46% de todos los delitos admitidos en el presente entre las edades de 10 y 25 años eran negados retrospectivamente a los 32. Dada la coincidencia con abuso de sustancias, consumo de alcohol y bajos niveles de escolarización, no es improbable que haya problemas de memoria, especialmente en

diversas etapas, que median entre la comisión y la sentencia final de los delitos. ¿Como y por que surgen variaciones en las secuencias del procedimiento? Rutter Y Giller (1983) examinaron los testimonios existen las pasta comienzos de los años ochenta. Con el fin de actualizarlas, hemos dividido las etapas en tres bloques: (1) reconocimiento y denuncia (etapas a-c),

los

delincuentes más prolíficos.

(2)

procedimientos policiales (etapas d-f) y

En

el Recuadro 3.2 se resumen aspectos

(3);

procedimientos judiciales (etapa g).

y

hallazgos de estudios basados en

autoinformes.

VARIACIONES EN

PROCESAMIENTO DE LOS DELITOS

EL

Para entender la variación entre los resultados de los autoinformes y los datos oficiales es fundamental la investigación de las variaciones en el procesamiento de los

RECONOCIMIENTO Y DENUNCIA DE UN DELITO

Solo determinadas conductas son reconocidas por la ley como delitos solo algunas de estas son reconocidas después por el publico como a mediados de los años ochenta en el reino Unido variaron considerablemente (Evans y Wilkinson,

LA CONDUCTA ANTISOCIAL DE LOS JOVENES

1990; Laycock y Tarling, 1985). Las políticas no suponen por lo tanto iguales practicas; las directivas globales pueden ser puestas en funcionamiento en una diversidad de maneras que pueden tener poca semejanza entre si. Es posible que los hábitos en zonas muy localizadas de diferentes países se parezcan entre si más de lo que se parecen a sus propias políticas nacionales. Finalmente, las respuestas a distintos tipos de infractores o a diferentes infracciones pueden variar, con algunos tipos de infracciones consideradas como más merecedoras que otras de opciones propias de la previsión social y diferentes de la custodia (p. ej., en Estados Unidos se ha tendido a tratar a los autores de delitos relacionados con el alcohol y las drogas de manera algo diferente; Schneider, 1988). Como han señalado Bazemore y Umbreit (1995), las ciudades americanas son claramente distintas de las europeas y de los Antípodas, y quizás sean necesarias respuestas distintas. (Vease Recuadro 4.2.) El análisis de la interacción entre política y practica de la justicia penal es altamente problemático, sea sobre una base nacional o internacional. Poco se sabe acerca de las relaciones causales entre políticas y practicas o acerca de la influencia que puedan tener las variable que intervienen. En Inglaterra y Gales, por ejemplo, la caída en las cifras de delitos en los años ochenta prefigura las políticas oficiales de desviación introducidas posteriormente (Morris y Giller, 1987; Rutherford,1992 a).Factores externos como cambios demográficos han contribuido asimismo al cambio, además de las iniciativas en cuanto a políticas o a practicas (Pratt, 1985; Riley, 1 - 986).

TENDENCIAS EN LOS TRASTORNOS PSICOSOCIÀLES DE LOS JÓVENES

aumento general de los índices delictivos

en las pasadas cinco decas ha sido

acompañado de aumentos en otros diversos trastornos psicosociales y conductas problemáticas entre los adolescentes, que son relevantes pare las deducciones acerca de la naturaleza de estos cambios de conducta en jóvenes.

En una colección única de trabajos, Rutter

y Smith (1995) presentaron los

resultados de un grupo académico europeo de estudio originariamente formado para establecer si determinados tipos de trastornos se habían incrementado entre los jóvenes (de edades comprendidas entre los 16 y los 26 , años) en los últimos cincuenta años.

RECUADRO 4.2. RELACIÒN DE LA POLITICA PENAL CON LAS TENDENCIAS EN LA JUSTICIA DE MENORES

En Estados Unidos, los descensos en los índices de delincuencia general en la década de 1980 fueron acompañados de aparentes] aumentos en la delincuencia juvenil violenta y en el homicidio. El mismo periodo presento formas retributivas, más punitivas de justicia de menores para los delincuentes jóvenes reincidentes. Se siguieron utilizando en alguna medida enfoques de desviación para delincuentes menos persistentes o graves.

LA CONDUCTA ANTISOCIAL DE LOS JOVENES

En el Reino Unido, las cifras generales de la delincuencia aumentaron en la década de 1980, pero hubo aparentes descensos en la delincuencia juvenil y descensos reales en la custodia juvenil. Esta fue una década de experimentación con tácticas de desviación para mantener a los infractores jóvenes fuera del sistema de justicia penal.

Su conclusión fue abrumadoramente afirmativa el estudio mostró ùn marcado aumento en una serie de conductas problemáticas. Las conclusiones del grupo de estudio para cada tipo diferente de trastorno considerado aparecen resumidas en la Tabla 4.3 citándose referencias para cada dirección de las tendencias. Los hallazgos más sorprendentes .fueron los relacionados con el aumento en la delincuencia, que ya hemos examinado Varios de los trastornos seleccionados incluyendo la delincuencia hasta cierto , punto, reflejaron un gran aumento hasta la década de 1980 y una estabilización después. Así sucedió con el - consumo de alcohol, que de ver un marcado aumento desde 1950 hasta 1980, época en la que - llego a una meseta (Silbereisen et al., 1995). En este punto hubo en los índices menos variación sigue países de lo que se había observado en la parte anterior del siglo; los índices en las naciones más grandes e industrializadas se van hacienda más semejantes entre si ". de manera similar, el mismo periodo de treinta años fue testigo de un enorme aumento en el uso de drogas ilegales, manifestado sobre todo en los estados Unidos.

LA CONDUCTA ANTISOCIAL DE LOS JOVENES

TRANSTORNO

DIRECCION DE LA TENDENCIA

REFERENCIAS

Depresión

Marcado aumento en grupos de nacimiento reciente, aunque las dimensiones del cambio no se pueden estimar

Fombonne (1995a)

Suicidio

Aumento en especial entre varones jóvenes en la década de 1970 patrón menos claro para las mujeres

Diekstra Kienhorst y de Wilde 1995

Abuso de alcohol

Marcado aumento del uso en 1950-1980, posiblemente seguido de una meseta: las pautas para el abuso son menos claras

Silbereisen, Robins y Rutter 1995

Abuso de drogas

Marcado aumento de 1950-1980 posiblemente seguido de una meseta; los datos son menos claros

Instituto para el estudio de la Drogodependencia 1994 Silbereisen et al 1995

Delincuencia

Marcado aumento hasta los últimos años en que el patrón internacional es menos claro

Ferrington 1996 Smith 1995 Wilson y Herrnstein 1985

Anorexia

Falta de acuerdo entre estudios

Fombonne 1995b

LA CONDUCTA ANTISOCIAL DE LOS JOVENES

En Europa, el aumento del uso de drogas ha tenido lugar quizás algo más tarde y tal vez no se haya estabilizado en la misma medida una serie de estudios epidemiológicos ha mostrado un aumento paralelo;(pero menor) de la depresión y las dificultades afectivas relación con ella desde la Segunda Guerra Mundial; no hay datos disponibles antes de este termino (Fombonne, 1995a). Las tasas de suicidios entre los jóvenes (de edades comprendidas entre los 15 y los 24 años) han aumentado, aunque es limitado lo que se sabe del patrón general de aumento de los trastornos depresivos. Se sabe que el incremento de suicidios ha estado limitado

a adolescentes y adultos jóvenes y que los índices son más elevados entre varones que en mujeres, típicamente en un factor de 2.5 a 3. De nuevo se percibe como que las tasas de suicidios se hayan estabilizado ùn tanto desde la década de 1980 (Diekstra et al., 1995).

Los trastornos de la alimentación han dejado ver probablemente un aumento, aunque esto es menos claro que en otros trastornos psicosociales (Fombonne, 1995b). Tanto la anorexia: nerviosa como:, bulimia nerviosa son más corrientes en las mujeres. La anorexia alcanza su culminación en una época anterior de la adolescencia que la bulimia y ambas se hallan más reconocidas ahora, lo cual explica vez en parte el aumento de los casos de los que se informa. Dentro de este patrón general había diferencias en el predominio de los

trastornos entre varones y entre mujeres

y entre los diferentes países. Los

problemas tendían a empezar a aumentar

en frecuencia entre la década de 1950 y

mediados de la de 1970, época en que el desempleo era bajo y los niveles de vida se estaban elevando, y muestran algunos signos de estabilización conforme se aproxima el final del siglo. Esto suscita una serie de preguntas relativas a las causas de esto incrementos de los trastornos psicosociales, cuestiones de las que ocuparan las dos secciones siguientes.

LOS CAMBIOS EN EL CONTEXTO SOCIAL Y ECONOMICO DE LOS JÓVENES

Indudablemente las vidas y experiencias normativas de los adolescentes han cambiado espectacularmente en las

ultimas décadas del siglo xx .'' evidente que hay una, gran variación en lo que ocurre a distintos adolescentes en distintas culturas, pero, algunos cambios globales (especialmente en Europa y Norteamérica) proporcionan unos antecedentes para entender los cambios que se dan en las tendencias históricas de la delincuencia. En el nivel más simple, el número de jóvenes y la proporción de la población general que han cambiado. Las tendencias más son enteramente sencill