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EL REINO DE DIOS---

¿QUÉ ES?
Un estudio concienzudo acerca de la predicación de
Jesucristo y sus apóstoles referente a un nuevo orden
mundial que Dios inaugurará en la nueva tierra.

La Predicación de Jesucristo y sus Apóstoles

En el libro del evangelista Marcos (1:1,14,15), y en el de Mateo


(4:17) leemos que Jesús comenzó su ministerio en Galilea,
predicando “El Evangelio del Reino”, y diciendo: “el tiempo
se ha cumplido, y el reino de Dios se ha acercado:
arrepentios y creed en el evangelio.” Este evangelio del reino
era el CENTRO de su mensaje y la razón de su venida. En Lucas
4:43 Jesús revela que le era necesario anunciar a otras ciudades el
evangelio del reino de Dios, porque para esto fue enviado. Los
cuatro evangelistas incluyen en sus escritos o evangelios, más de
60 ocasiones diferentes en las que Jesús se refirió al reino de Dios.
Incluso en los Hechos de los Apóstoles, la frase “el Reino de
Dios” aparece 6 veces. El apóstol Pablo se refiere 9 veces al reino
de Dios. Por tanto, el reino de Dios merece una especial
consideración y estudio bíblico profundo, pues es profusamente
mentado en toda la Biblia, y en particular, en el Nuevo Testamento.

“El Reino de los Cielos”

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El evangelista y apóstol Mateo, opta por hablar de: “El Reino de
los Cielos”, cuando los otros tres evangelistas hablan de: “El
Reino de Dios”. Solamente en 4 ocasiones Mateo usa la frase “El
Reino de Dios” (6:33; 12:21,28,31,43), en tanto que la frase “el
Reino de los Cielos” aparece 32 veces en su evangelio.
Generalmente se explica la preferencia de Mateo por esta última
frase para denotar el carácter CELESTIAL del reino, vale decir,
que proviene de ARRIBA, como un DON DE DIOS y no como
una creación meramente humana y perecible.

La lengua nativa de los judíos, en los tiempos de Cristo, era el


arameo, un dialecto semítico muy cercano al Hebreo. Jesús habló
este dialecto en toda su predicación y enseñanza doctrinal. Sus
dichos, tal como están registrados en los evangelios, fueron
vertidos del vernáculo al griego, que era el idioma literario de la
época. El respeto que tenían los judíos hacia el nombre de Dios
hacía que evitaran pronunciarlo. Temían incurrir en alguna frase
que pudiera considerarse uso vano del nombre de Dios, y en
consecuencia recurrían a substitutos: “Los cielos” era uno de los
más empleados. Y es casi seguro que el mismo Señor lo haya usado
también para evitar herir las susceptibilidades de sus paisanos. De
este modo el evangelista se adapta a la peculiaridad de su público, y
así hacer accesible el mensaje entre su propio pueblo.

El Significado de “Basileia”

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En su expresión concreta, “basileia” quiere decir “domino”,
“territorio”, “reino”, o “el pueblo sobre el cual gobierna el rey.” En
su expresión abstracta denota “soberanía” y “poder real”. En
términos concretos “baseileia” denota un nuevo orden, material y
social, que será establecido mediante Cristo. Abstractamente
podría denotar el reino de Cristo “en el corazón de los creyentes”
mediante la vida, muerte y resurrección de su rey Jesucristo.

El Reino de Dios en el Antiguo Testamento


La expresión “el Reino de Dios” no aparece en el Antiguo
Testamento aunque sí “El Reino de Jehová”, que es lo mismo,
pues Jehová es Dios (ver 1 Crónicas 28:5). Y el salmista David
habla de Jehová como un rey que tiene un trono y un reino
(103:19). También en el Antiguo Testamento el significado del
reino de Jehová se puede entender de dos maneras: Que Dios ya es
un rey, y que reina sobre toda la tierra habitada y sus naciones que
de alguna manera hacen su voluntad. Segundo: como un gobierno
de Dios futuro en donde el mal será totalmente erradicado junto
con los enemigos de Dios. Los profetas vislumbraron esa era
maravillosa cuando Dios ejecute juicio en la tierra y por fin
establezca la paz y la justicia eternas. El mundo, finalmente, será
hermoso como en el paraíso edénico, antes de la caída de los
primeros padres humanos. Para ese entonces, Israel vivirá en paz
con sus vecinos, y las guerras y miserias en la tierra quedarán en el
olvido. Jerusalén será el centro del reinado del Mesías, el
representante legal de Dios, que educará a las naciones en el
conocimiento de Jehová (Isaías 9:6,7; 11:1-12; 24.23; 65:17-25;
Miqueas 4:1-5).

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Los Judíos de la época de Jesús esperaban la venida del reino de
Jehová (Dios). Muchos de los escritores apocalípticos esperaban
que Dios estableciera su reino de manera espectacular con
demostraciones de poder, trayendo la salvación a su pueblo y el
castigo de sus enemigos. Los llamados CELOTES pensaban que el
reino vendría más rápidamente si ellos lo precipitaban por acciones
políticas violentas. Los FARISEOS, en cambio, creían que el reino
vendría cuando el pueblo elegido de Dios obedeciera la ley de Dios
fielmente. Todas estas expectativas prepararon la escena para la
aparición de Juan el Bautista en el desierto proclamando que el
Señor había llegado, y que “el reino de los cielos se había
acercado” (Mateo 3:1-6).

La Historia de la Interpretación

La Iglesia Cristiana, a lo largo de su historia, ha interpretado el


Reino de Dios de dos maneras: Una es la que tiene un carácter
escatológico o futurista, y el otro que recalca su naturaleza
presente o consumada. Por cierto que en la Iglesia primitiva el
concepto futurista fue el que predominó. Los llamados “Padres
Apostólicos” contemplaron el reino como un asunto FUTURO de
dicha que se consumaría con la segunda venida de Cristo al mundo.
Además, algunos de esos “padres” sostuvieron, incluso, que sería
un dominio terrestre, aunque otros no se atrevieron a mencionar
lugares concretos. El único que no aceptó la interpretación
escatológica fue Orígenes. Él creyó que el reino tenía un
significado espiritual o simbólico y no literal.

Agustín de Hipona escribió en su obra ‘De Civitate Dei’ (La


Ciudad de Dios) que la Civitate terrena (La Ciudad del Mundo), la

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cual se compone de todas las fuerzas y personas malas, encuentra
su expresión histórica en la iglesia. En realidad, al identificar
Agustín el reino con la iglesia militante, lo que estaba diciendo es
que el reino milenario de Dios había sido inaugurado con la
primera venida de Cristo, hace dos milenios.

Los reformadores hicieron suyo el énfasis espiritual del reino de


Agustín llevándolo al “corazón” del creyente. No obstante, los
reformadores esperaban igualmente la manifestación visible de
dicho reino con la segunda venida de Cristo al mundo.

En el llamado periodo moderno de la historia de la Iglesia, se han


producido una serie variada de ideas que desarrollan las diversas
líneas anteriormente mencionadas. Johannes Weiss y Albert
Schweitzer hicieron frente a un fuerte liberalismo que intentó
eliminar el elemento escatológico del reino predicado por Jesús, y
el cual era su mero núcleo vital. Según Weiss y Schweitzer, el reino,
para Jesús, era una realidad totalmente FUTURA, apocalíptica,
que aparecería al final de la historia humana, mediante la acción
poderosa y sobrenatural de Dios. Afirmaron que la idea de una
presencia actual del reino era un invento de los autores de los
evangelios y que no debía considerarse como auténtica enseñanza
de Jesús. Su interpretación del reino es conocida como
“escatología consistente” o “coherente”.

Para Harnack, el reino de Dios era el gobierno divino en “el


corazón de los santos”. Para él, el reino es el poder que obra en
el interior de la vida humana. Dobschütz, Muirhead,
Wellhausen, y Sharman han insistido, del mismo modo, en
sostener que la dimensión escatológica NO era esencial en la
enseñanza de Jesús, o que francamente se trata de un agregado que

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sus primeros discípulos o la iglesia primitiva creyeron necesario
hacer al mensaje. F.C.Grant también rechazó el factor futurista
del reino, afirmando que éste debía entenderse solamente en
términos de una “redención social”. A.B. Bruce y James Orr
no toman en cuenta el factor futurista del reino, considerándolo
más bien sólo simbólico, o “en el corazón de los hombres”, el
cual produciría una transformación social radical a medida
que aumentara el número de creyentes. Cuando todas las áreas de
la vida y el pensamiento hayan sido penetradas y regeneradas
mediante el poder del reino, entonces “éste habrá llegado”.

Rudolf Otto, en su libro ‘El Reino de Dios y el Hijo del


Hombre’, ve el reino como una esperanza futura, pero que de
alguna manera ya se ha presentado en la persona y ministerio de
Jesús. W.G. Kümmel, igualmente opina que el reino de Dios es
presente y también futuro. Emil Brunner sostiene que el fin
último de la historia ya comenzó con la iglesia, pero que todavía
tenemos que esperar su cumplimiento final en el futuro. R. N.
Flew habla del reino como presente y futuro, así: “El reino ha
venido en la persona de Jesús, sus bendiciones pueden
gozarse ahora mediante a fe. Pero no ha venido del todo.
La consumación final aún se tarda.” (Jesús y Su Iglesia,
pág.32).

Ahora bien, la interpretación contemporánea más discutida es


aquella del eminente teólogo inglés C.H.Dodd, y que se conoce
como “escatología realizada”. Él la desarrolló en su libro “Las
Parábolas del Reino”. El estudio hecho por Dodd de las
parábolas de Jesús, y otros dichos colaterales, lo llevó a creer que,
para nuestro Señor, el reino ya había venido. El futuro formaba
parte, ahora, de la experiencia actual de los hombres. El absoluto

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ha penetrado la arena histórica. El supuesto Cristo Eterno ha
entrado en el tiempo. Él mismo sería el cumplimiento de la
esperanza escatológica. Su venida es la venida del reino de Dios. Su
reino vino con él y, por tanto, no hay que esperarlo para mañana.
El futuro se está realizando en la vida de Cristo y en la vida de su
iglesia. Pero para ser justos, Dodd no presta mucha atención a los
dichos de Jesús en cuanto a la venida aún futura del reino, y sólo se
limita a darles a éstos un sentido meramente simbólico.

El Reino: Presente y Futuro


El aspecto del reino presente se encuentra en los textos de Marcos
4:3 ss. En donde el reino presente se compara con una semilla
que se siembra en los corazones de los hombres en esta
vida. En Marcos 12:34 Jesús le dice a un escriba: “no estás lejos
del reino de Dios”. En Mateo 12:28 Jesús dice que: “El reino
ciertamente ha llegado a vosotros” por el hecho de expulsar
a los demonios de un ciego y sordo. En Mateo 13:44-46 Jesús habla
del reino como un tesoro escondido en la tierra, que los
hombres pueden descubrir ahora. En Lucas 17:20-21 Jesús
declara que “el reino está entre vosotros”. Es decir, su
presencia en la tierra es la presencia del reino de Dios.

Si bien es verdad que algunas declaraciones de Jesús muestran un


reino presente en su ministerio, también es cierto que hay una
dimensión futurista del mismo en otras de sus declaraciones. En
primer término, 6 de las Bienaventuranzas sólo podrán cumplirse
en el FUTURO (Mateo 5:4-9). En Mateo 25:31,34 Jesús habla de
un reino que sólo se podrá heredar cuando él vuelva por segunda
vez. En Mateo 26:29, durante la última cena, Jesús les dice a sus

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discípulos que anticipa el día cuando beberá con sus discípulos del
fruto de la vid, en el reino de su Padre.

Aunque el apóstol Pablo no suele usar muy a menudo la palabra


reino, las veces que lo hace lo hace dando a entender su carácter
presente como futuro. En Romanos 4:17 el apóstol Pablo parece
indicar que el reino puede ser vivido ahora entre los creyentes. En
Colosenses 1:13 él igualmente parece indicar que de alguna manera
el creyente está “ahora” trasladado al reino de Cristo. Pero Pablo
no pasa por alto el aspecto futuro del reino, porque en 1 Corintios
6:9, 15:50; Gálatas 5:21; y 2 Timoteo 4:1,18; lo que tiene en mente
es un reino en la tierra eminentemente FUTURISTA, que exige
nuestra previa conversión y transformación física por la
resurrección venidera. Estos textos tienen estrecha relación
con la PARUSÍA o segunda venida de Cristo. En Hechos 14:22,
Pablo recalca el hecho de que para entrar reino se requiere pasar
por muchas tribulaciones.

El Reino y La Iglesia de Jesucristo

Agustín de Hipona creía que el reino de Dios era la iglesia


militante. La tardanza de un reino literal hizo que ese ideal se viera
reflejado en una sociedad, que llegó a conocerse con el nombre de
“iglesia”. E. F. Scott , en su obra “El Reino de Dios en el
nuevo Testamento”, página 170 dice: “Jesús había
proclamado el reino, pero en su lugar se levantó la
iglesia”. Lo que Jesús realmente hacía era buscar un nuevo
pueblo a quien se le daría el reino.

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El Reino de Dios y la iglesia son inseparables, pues a ésta Dios le ha
prometido darle su reino (Lucas 12:32). La iglesia es la que
recibirá el reino de Dios. Es el pueblo escogido que restaurará
el reino davídico en la tierra. El reino está conformado por
hombres santos (Judíos y Gentiles) convertidos por el evangelio de
Cristo. A estos santos, de todas las épocas, podemos llamarlos
como: “La Iglesia de Dios”, “El Cuerpo de Cristo”, “La Novia”, “Los
Elegidos”, etc. La iglesia es la heredera del reino (Mateo
25:31,34). Jesús afirmó que el reino es algo que se puede VER y
ENTRAR (Juan 3:3,5), y Pablo también dijo que “carne y sangre”
(los mortales) no lo pueden heredar (1 Corintios 15:50). En
cambio, uno puede ser parte de la iglesia siendo mortal. Esta es la
gran diferencia sustancial entre el reino y la iglesia. Por otro lado,
uno puede ser parte de la iglesia inmediatamente después del
bautismo (Hechos 2:38,41); en cambio, para heredar el reino
uno tiene que haber sufrido por Cristo y también haber
crecido en la fe y el conocimiento del Señor. Y lo más
importante aún es haber recibido la transformación física
cuando Cristo regrese nuevamente a este mundo (ver 2 Pedro 1:8-
11; Hechos 14:22; 1 Corintios 15:45-50). Aunque en la iglesia se
admiten “niños espirituales” ( 1 Corintios 3:1-2) que deben
crecer a la estatura de Cristo, en el reino sólo ingresan los
“maduros espirituales”, aquellos que han llegado a la
“perfección espiritual” (Efesios 4:12,13,15) (2 Pedro 1:3-11).
Por otro lado, parece evidente que nuestro Señor consideraba que
alguna forma de asociación y organización de carácter comunitario
era esencial para a mejor promoción del reino. A lo largo de la
historia de la Iglesia Cristiana, los teólogos de la iglesia han
insistido en la íntima relación entre la iglesia y el reino. Pero hay,
evidentemente, diferencias entre ellos con respecto a la
naturaleza y a los alcances de esta relación. Pero en la medida

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que la iglesia está verdaderamente sometida al gobierno divino,
puede decirse que es el reino de Dios. Pero el orden divino nunca
logra realizarse del todo en este orden humano finito; por eso la
Iglesia Cristiana espera la consumación final, cuando Dios
perfeccione esa fraternidad humana centrada en Cristo. Entonces
se podrá decir con plena seguridad que el reino de Dios habrá
venido plenamente.

El Reino Futuro y Su Naturaleza Real


La Biblia nos habla del reino venidero, pero: ¿Cómo es su
naturaleza? No se nos dice si habrá de presentarse como un reino
terrenal, que será seguido por un reino celestial, o si hemos de
esperar una acción decisiva y final, mediante el cual “cielo y tierra”
serán cambiados según los propósitos de Dios. No obstante, sería
necio negar que la Biblia sí presenta una naturaleza política y
terrena del reino de Dios. El Antiguo Testamento está repleto de
profecías que hablan de un reino que se establecerá en esta misma
tierra. En la literatura judía, el reino se presenta de 3 formas
posibles: 1). El reino producirá una transformación de los cielos y
la tierra. 2). El reino será eterno en la tierra. 3). El reino es un
orden temporal y terreno, que será seguido por un reino celestial y
eterno.

En el Nuevo Testamento existen pasajes clarísimos que hablan de


un reino terrenal. Jesús, por ejemplo, dijo: “Bienaventurados
los mansos, porque ellos heredarán a tierra” (Mateo 5:5,
con referencia al Salmo 37:11). En otra ocasión les enseñó a sus
discípulos a que oraran por la venida del reino a la tierra

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(Mateo 6:10). Ahora bien, de la Biblia entera se desprende que el
reino tiene estos aspectos básicos y muy claros:

1.- Dado que el reino futuro tiene relación con la segunda venida de
Cristo, su implantación estará acompañado por eventos visibles,
sobrenaturales, y catastróficos (1 Tesalonicenses 4:15-17;
Marcos 13:24-27).

2.- El actual orden de cosas será juzgado (2 Tesalonicenses 1:5-


12; 2 pedro 3:4-10; Apocalipsis 19:11-16).

3.- Todos los que se oponen serán sometidos a Dios (Filipenses


2:9-10; 1 Corintios 15:20-23).

4.- Se cristalizarán todas las promesas hechas a los fieles de


todos las épocas (Apocalipsis 21:3,4), las cuales incluyen:

a- El reino se establecerá en Jerusalén.


b- El Mesías tendrá su trono con sus apóstoles en Jerusalén
c- El reino será mundial y todos pueblos se someterán a Cristo
y a su autoridad: Un solo gobierno.
d- Habrá paz, justicia, y desarme mundiales.
e- Los rebeldes e impíos serán destruidos.
f- Los elegidos recibirán el reino en la segunda venida de
Cristo, cuando obtengan su inmortalidad.
g- El reino durará mil años.
h- No existirán pobres ni desamparados.
i- El diablo será atado junto con sus demonios para que no
engañen a los pueblos.
j- Habrá sólo una religión y un solo gobernante mundial con la
autoridad de Dios.

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k- La vida será más larga y saludable.
l- No habrá explotadores ni explotados.
m- No habrá revueltas, ni protestas, ni descontentos populares.
n- Los que no quieran servir al Rey Cristo no les irá nada bien,
y por tanto, optarán por él de buena gana. Preferirán las
bendiciones que las maldiciones de Dios Padre.

Por tanto, sostener que el reino es sólo presente o futuro, es ignorar


las mismísimas palabras de Jesucristo. Los eruditos, en su mayoría
hoy, creen en un cumplimiento futuro del reino. No obstante, los
amilenialistas (los que no creen en un reino personal y futuro de
Cristo en la tierra por mil años), sean católicos o protestantes, sólo
ven un reino presente en la iglesia militante.

Jean Hearing, en su estudio escatológico sobre “El Reino de


Dios y su Venida”, escribe: “Jesús enseñaba que un
germen invisible del reino de Dios existía desde el
comienzo de su predicación; pero tal es su noción del
reino, que ella exige una realización completa visible en
el futuro mediante una transformación del orden
cósmico.”

El teólogo católico Karl Adam reconoce que: “Restringir lo


fundamental de su mensaje a esta predicación moral,
sería desconocer el contenido religioso, más
precisamente, el carácter sobrenatural y escatológico
del nuevo reino” (...) su venida está todavía en el futuro,
y es preciso decir: Que tu reino venga.”

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El Reino de Dios e Israel
El reino de Dios es un mensaje que todavía debe ser anunciado al
mundo habitado. Jesús dijo que antes que el fin venga, el reino de
Dios se habrá anunciado como testimonio a todas las naciones
(Mateo 24:14). Este es un mensaje vivo y actual que el mundo debe
oír. Cuando Cristo murió y resucitó al tercer día, todavía
permaneció 40 días más entre sus discípulos, predicándoles más
sobre la restauración del reino Israel (Hechos 1:3,6).
Tómese nota de la pregunta de los apóstoles en el verso 6. Es obvio
que esta pregunta apostólica se hizo como corolario a toda la
enseñanza de Jesús. Aquí se deja notar que aún hay un reino
judío por establecerse en la tierra. Es un reino eminentemente
futuro, para la segunda venida de Cristo. Ahora bien, algunos
teólogos amileanilistas sostienen que los discípulos no sabían lo
que preguntaban, de que estaban errados y confundidos, y que no
habían captado el mensaje de su Maestro correctamente. Pero me
pregunto: ¿Fueron todos los discípulos de Jesús torpes para no
entender el claro mensaje que Cristo les estaba inculcando? O,
¿Fue Jesús un mal maestro que no se sabía explicar? Pero lo cierto
y curioso es que todos los discípulos le preguntaron lo mismo:
“¿restaurarás el reino a Israel en este tiempo?”. Por otro
lado, Jesús no los corrige o reprende por semejante pregunta
“inoportuna”. Él sólo les dice: “No os toca a vosotros saber os
tiempos olas sazones que el Padre puso en su sola
potestad.” En buena cuenta, la pregunta era válida y oportuna,
pero la respuesta a dicha pregunta sólo el Padre la podía contestar.
Está claro que aquí hay un reino que tiene que ver con Israel. Pero
los amilenialistas dicen que éste es espiritual, es decir: el cuerpo
místico de Cristo, su iglesia. Pero me pregunto nuevamente: ¿Tiene

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sentido que se le restaure a la iglesia, el reino? ¿Acaso alguna vez la
Iglesia de Cristo perdió su reino? La iglesia pura y sin mácula
NUNCA ha reinado en este mundo--- ¡sólo la Iglesia falsa y
apóstata!.

Aunque en cierto modo el reino vino con Cristo y sus exorcismos y


curaciones milagrosas, lo cierto es que el reino se establecerá
plenamente sólo cuando Cristo ate a Satanás y a sus
demonios y los lance al abismo (Apocalipsis 20:1-4). Es por
eso que es difícil pensar que el reino ya se estableció plenamente
hace dos mil años, pues ello implicaría que Satanás ya estuvo
encadenado en el abismo sin poder engañar a nadie (Apocalipsis
20:3). Pero: ¿Podría alguno pensar que este mundo es un mundo
ideal reinado sólo y únicamente por el buen Cristo y su iglesia?
Pero la verdad es que la drogadicción, las pestes, los hogares
destruidos, los crímenes, las miserias, y mil males más, son señales
de que aún Satanás reina libremente y tiene su maléfico accionar
entre los hombres. O ¿Es que Jesús es un mal gobernante? ¡De
ningún modo! Cuando Cristo reine, ¡el mundo gozará de justicia,
paz, y amor verdaderos! (Isaías 9:6,7). Finalmente, si el reino se
estableció en el 33 D.C como dicen los amilenialistas, ¿por qué
Juan dice en el año 90 D.C, que “todo el mundo yace bajo el
poder el maligno” (no “bajo el poder de Cristo”)? (1 Juan 5:19)
¿no debió estar atado el Diablo y sus demonios para ese entonces?
Recuérdese que el reino se establece después de la atadura del
Diablo (Apocalipsis 20:1-3). Es evidente que el Diablo no fue atado
en el año 33 D.C ni en el 90 D.C, ni tampoco en este siglo XXI. Hay
un reino que se establecerá aún en el futuro, y que conlleva la
neutralización total del Diablo y sus demonios por un milenio, y
el florecimiento de la paz y la justicia por todo el mundo habitado.
Estos son algunos puntos que no se pueden pasar por alto

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obviamente. Desgraciadamente los llamados “Testigos de Jehová”
si han pasado por alto estos aspectos señalados anteriormente.

Algunos Testimonios Interesantes


El carácter futurista el reino fue expresado por Padres y
Apologistas de la fe. Ireneo (185 D.C, Obispo de Lyon), escribió:
“...en su segunda venida les dará a los suyos un lugar en
su reino.” (Contra las herejías). Clemente Romano (96 D.C,
Segundo obispo de Roma) escribió en su segunda epístola, lo
siguiente: “Si entonces hacemos lo que es justo a la vista
de Dios, entraremos al reino, y recibiremos las
promesas...esperemos cada día y cada hora el reino de
Dios en amor y rectitud”. Ignacio (Obispo de Antioquia, siglo
II) creyó que el viejo reino del mal sería destruido en la segunda
venida de Cristo (Ign. Eph. 16:1). Hermas, un profeta de Roma
(siglo II), tenía una clara visión futurista del reino y enfatizó en la
conducta moral para entrar en él. (Herm. Sim. 9:16.2-4). Papías
de Hierápolis (Siglo II) creyó que la esperanza para un reino
milenario en la tierra era real. También Cerinto dice que después
de la resurrección la casa real de Cristo estará en la tierra (Gayo de
Roma, de la Historia de la Iglesia de Eusebio 3.28.2).

Por otro lado, es interesantísimo el testimonio del Apologista


Justino Mártir (Siglo II). Él hace uso de la palabra reino
frecuentemente en su Diálogo con el Judío Trypo, y en donde
se registran los debates más frecuentes entre cristianos y judíos.
Justino le asegura al judío Trypo que Cristo volverá al mundo para
recompensar a sus seguidores, dándoles entrada en su reino
milenario que se establecerá en Jerusalén (Diálogo 80). Además

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Justino le dijo a Trypo, que aquellos que enseñan sobre la
supuesta partida al cielo de las supuestas “almas
inmortales”, NO SON CRISTIANOS. Finalmente el
movimiento Montanista tenía como una de sus características, la
expectación de la inminente aparición del reino

Resumen
El Reino de Dios fue y es aún interpretado como un asunto
presente y futuro. Desde el siglo II el reino tiene un carácter
escatológico. Los autores cristianos del segundo Siglo son
uniformemente FUTURISTAS. Y para algunos de ellos, dicho
reino sería, además, TERRESTRE Y MILENIAL. Tal es el caso
de Cerinto, Papías, Justino Mártir, Ireneo, y otros.

Es con Orígenes (185-254) que viene el cambio del uso común de


la palabra reino por otro “espiritual” y “en el corazón de los
hombres”. En cierto modo Orígenes fue influenciado por el
pensamiento Gnóstico de la época que sostenía un reino en el
alma. Se puede decir que él sentó las bases del pensamiento
Agustiniano y de otros filósofos cristianos protestantes de los
siglos venideros. Orígenes se alejó del pensamiento cristiano post
apostólico del siglo II.

Para Mayor Infomación Escribir a:

Ing° Mario A Olcese


e-mail: olcesemario@latinmail.com ó molceses@hotmail.com

Otros Estudios Gratuitos Disponibles:

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- Las Buenas Noticias de Jesucristo.
- Venga Tu reino, Hágase Tu Voluntad...Así También en la
Tierra.
- Tragedia: El Verdadero Evangelio Ha Sido Olvidado.

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