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PASTORES NUEVOS: APRENDAMOS DE MOISS Y l (un israelita) respondi: Quin te ha puesto a ti por prncipe y juez sobre nosotros?

(Ex 2.14)
A los cuarenta aos, Moiss pareca ya estar preparado para la misin que Dios le haba encomendado. Nos dice la palabra de Dios que fue enseado Moiss en toda la sabidura de los egipcios; y era poderoso en sus palabras y obras (Hch 7.22). No podemos olvidar que en esa poca la educacin de los egipcios estaba entre las mejores del mundo, y que, por lo que nos muestra la Biblia, Moiss la haba asimilado y aprovechado de la mejor manera. Sin embargo, a la hora de salir a desarrollar su ministerio, las cosas no salieron como Moiss lo esperaba. Segn lo que leemos en xodo captulo dos, Moiss trata de defender a uno de sus hermanos y termina asesinando a un hombre egipcio. Y posteriormente, al tratar de intervenir en el conflicto entre dos hebreos, Moiss recibe por respuesta las palabras que estn al inicio de este artculo. El final de la escena es conocida casi por todos nosotros: Moiss termina huyendo de Egipto para salvar su vida, y su misin liberadora queda aplazada por un tiempo definido. Este instante de la vida y ministerio de Moiss se me hace muy familiar, quiz porque cada uno como pastor nuevo (o novato) lo hemos vivido en carne propia. Cuando salimos del Instituto tenemos el conocimiento teolgico, la disposicin de nimo, la oratoria vehemente, las herramientas administrativas, y muchos otras fortalezas listas para aplicar en el ministerio incipiente. Pero lo que muchos olvidamos, y Moiss olvid, es tal vez lo ms importante: el tiempo de Dios. Si bien es verdad que Dios nos ha llamado para que cumplamos un ministerio y alcancemos unas metas, eso ocurrir a su tiempo, y no en el tiempo de nosotros. Es normal que como Moiss experimentemos errores ministeriales o el rechazo de las personas a las que intentamos ministrar; lo que ocurre es que no es el tiempo de Dios para los objetivos que intentamos alcanzar. Como pastores nuestra tarea es trabajar fuertemente y con nimo. Pero lo que no debemos olvidar es que los resultados le pertenecen a Dios, y se darn en el tiempo que l ha dispuesto. Por eso, aprendamos de Moiss, y no forcemos nuestro ministerio, crendonos metas y expectativas fuera del tiempo de Dios. Trabajemos con dinamismo, y dejemos los resultados en manos de l. Obed Gngora P.