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MANUAL DE BUENAS PRÁCTICAS AGRÍCOLAS

CONTENIDO

PRESENTACIóN

9

I. MANEjO DE ARvENSES.

11

1.1.

Introducción.

11

1.2.

Manejo de arvenses.

11

1.3.

Diversidad de arvenses con los cafetales mexicanos.

12

1.4.

Arvenses agresivas en los cafetales.

12

1.5.

Arvenses nobles.

12

1.6.

Clasificación de las arvenses.

12

1.6.1.

Clasificación botánica o taxonómica.

13

1.6.2.

Clasificación por ciclo de vida.

13

1.6.3.

Clasificación por hábito de crecimiento.

13

1.6.4.

Clasificación por el grado de nocividad.

13

1.7.

Manejo de las arvenses en los cafetales.

14

1.7.1.

Método manual.

14

1.7.2.

Método químico. Aplicación de herbicidas.

14

1.7.3.

Método mecánico.

14

1.7.4.

Método biológico.

14

1.8.

Problemas generales del manejo de arvenses en las zonas cafetaleras.

15

1.9.

Efecto de los herbicidas en la calidad del cafeto.

15

1.10.

Recomendaciones de arvenses en los cafetales.

15

II. MANEjO DEL TEjIDO PRODUCTIvO DEL CAfETO (PODA).

18

2.1.

Introducción.

18

2.2.

Tipos de crecimiento de la planta de café.

18

2.2.1.

Crecimiento Vertical.

18

2.2.2.

Crecimiento horizontal.

18

2.3.

Aspectos importantes del crecimiento y la producción de los cafetos.

19

2.3.1.

Precocidad.

19

2.3.2.

Crecimiento piramidal.

19

2.3.3.

Alternancia.

19

2.3.4.

Localización de la producción de frutos.

19

2.3.5.

Capacidad de regeneración.

20

2.4.

Definición de la poda de cafetos.

20

2.4.1.

Ventajas de realizar la poda.

20

2.4.2.

Tipos de poda.

20

2.4.3.

Métodos de Poda.

20

2.5.

Época de poda.

22

2.5.1.

Herramientas para podar.

22

2.5.2.

Problemas generales de un sistema deficiente de poda.

22

3
3

MANUAL DE BUENAS PRÁCTICAS AGRÍCOLAS

2.6.

Ventajas en los sistemas de poda.

22

2.7.

Desventajas en los sistemas de poda

22

2.8.

Recomendaciones por sistemas de producción.

23

2.8.1.

Sistema rusticano.

23

2.8.2.

Sistema policultivo tradicional.

23

2.8.3.

Sistema semi intensivo productivo

23

2.9.

Indicadores de mejora.

23

2.9.1.

Indicadores de evaluación indirecta.

23

2.9.2.

Indicadores de evaluación directa.

23

III. SISTEMAS DE RENOvACIóN DE CAfETALES.

24

3.1.

Introducción.

24

3.2.

Diagnostico de plantaciones.

24

3.2.1.

Diagnóstico de la estructura del cafetal.

24

3.3.

Sistemas de renovación.

24

3.3.1.

Finca abandonada.

25

3.3.2.

Fincas de bajo manejo.

25

3.3.3.

Fincas de alto rendimiento.

25

3.4.

Propuestas de mejora.

25

3.4.1.

Finca abandonada.

25

3.4.2.

Fincas de bajo manejo.

25

3.4.3.

Fincas de alto rendimiento.

25

3.5.

Necesidad renovación permanente del 10%

25

3.6.

Plan y programa de renovación.

26

3.6.1.

Plan de renovación.

26

3.6.2.

Diagnóstico de la estructura del cafetal.

26

3.6.3.

Programa de renovación.

27

3.7.

Modelos de renovación escalonada (indicadores de mejora).

28

3.8.

Generalidades

28

3.8.1.

Relieve.

28

3.8.2.

Destino de la producción.

28

3.8.3.

Nivel social del productor.

29

3.9.

Manejo integral mejorado.

29

Iv. MANEjO DE SOMBRA.

30

4.1.

Introducción.

30

4.2.

Aspectos Generales.

30

4.3.

Beneficios ecológicos de la sombra.

30

4.3.1.

Beneficios asociados con el clima.

31

4.3.2.

Influencia de la sombra sobre le suelo.

31

4.3.3.

Influencia de la sombra en el manejo del cafetal.

31

4.3.4.

Influencia de la sombra en la producción de café.

31

4.3.5.

Influencia de la sombra en la calidad del café.

31

MANUAL DE BUENAS PRÁCTICAS AGRÍCOLAS

4.3.6.

Beneficios económicos de la sombra.

31

4.3.7.

Desventajas de la sombra excesiva.

32

4.4.

Los sistemas de cultivo de café en México.

32

4.4.1.

Sistema natural o de montaña.

32

4.4.2.

Sistema de policultivo tradicional.

32

4.4.3.

Sistema especializado.

33

4.4.4.

Sistema de policultivo comercial.

33

4.5.

Las características requeridas en los árboles de sombra.

34

4.5.1.

La cobertura de sombra en los cafetales.

35

4.6.

Manejo de la sombra.

35

4.6.1.

Podas de árboles de sombra.

35

4.6.2.

Época de poda de sombra.

36

4.6.3.

Clasificación de la sombra por su duración.

36

4.6.4.

Propagación de árboles de sombra.

36

4.6.5.

Manejo de un cafetal certificado como café de sombra.

36

4.7.

Indicadores de mejora.

37

4.7.1.

Variedades que permiten la regeneración del suelo

37

4.7.2.

Protección adecuada de suelos, humedad y clima (lluvia, sol, viento)

37

v. NUTRICIóN y fERTILIzACIóN DEL CAfETO.

38

5.1.

Introducción.

38

5.2.

Factores que afectan la nutrición del cafeto.

39

5.3.

Nutrientes primarios.

39

5.3.1.

Nitrógeno (N).

39

5.3.2.

Fósforo (P).

39

5.3.3.

Potasio (K).

40

5.4.

Nutrientes secundarios.

40

5.4.1.

Calcio (Ca).

40

5.4.2.

Magnesio (Mg).

40

5.4.3.

Azufre (S).

41

5.5.

Micronutrientes.

41

5.5.1.

Hierro o Fierro (Fe).

41

5.5.2.

Manganeso (Mn).

42

5.5.3.

Boro (Br).

42

5.5.4.

Zinc (Zn).

42

5.5.5.

Cobre (Cu).

42

5.5.6.

Molibdeno (Mo).

43

5.6.

Factores concurrentes en la capacidad de la planta para nutrirse.

43

5.7.

Prácticas de biofertilización para nutrir al cafeto.

43

5.7.1.

Abonos orgánicos.

44

5.7.2.

Residuos vegetales.

44

5.7.3.

Estiércol animal.

44

5
5

MANUAL DE BUENAS PRÁCTICAS AGRÍCOLAS

5.7.4.

Plantas benéficas y abonos verdes.

45

5.8.

Nutrición y su impacto en la calidad del café.

45

5.9.

Indicadores de mejora.

45

vI. MANEjO DE SUELOS EN CAfETALES.

46

6.1.

Introducción.

46

6.2.

¿Como está formado el suelo?

46

6.3.

El perfil del suelo.

46

6.4.

Suelos para el cafeto: Características, propiedades y manejo.

47

6.4.1.

Características físicas del suelo.

47

6.4.2.

Características químicas del suelo.

47

6.5.

Textura del suelo.

47

6.6.

Recursos naturales que más ayudan a la agricultura.

47

6.7.

Reconocimiento del Terreno.

47

6.8.

Pérdida de fertilidad del suelo en el cafetal.

48

6.9.

La erosión.

48

6.10.

Salpica y cubierta muerta.

48

6.11.

Principios para desarrollar estrategias sobre el manejo de suelos.

48

6.12.

¿Porqué conservar el suelo y el agua?

48

6.12.1.

Erosión.

48

6.12.2.

Conservación del agua.

49

6.13.

El uso de las tierras de acuerdo con su capacidad.

49

6.14.

Medidas mecánicas y barreras físicas para evitar la erosión.

49

6.14.1.

Curvas de nivel.

50

6.14.2.

Porcentaje de inclinación o de pendiente.

50

6.14.3.

Trazo de la línea guía o línea madre.

51

6.14.4.

Construcción de zanjas o acequias de ladera.

51

6.14.5.

Construcción de terrazas.

52

6.14.6.

Cobertura del suelo.

52

6.14.7.

Barreras vivas.

53

6.14.8.

Cultivo en contorno.

53

6.14.9.

Control de cárcavas.

53

vII. Manejo integrado de plagas del cafeto.

54

7.1.

Introducción.

54

7.1.1.

Aspectos generales.

54

7.2.

Plagas del cultivo del café.

56

7.2.1.

Plagas que atacan las flores.

56

7.2.2.

Plagas que atacan a los frutos.

56

7.2.3.

Plagas que atacan hojas y ramas.

59

7.2.4.

Plagas que atacan las raíces.

62

MANUAL DE BUENAS PRÁCTICAS AGRÍCOLAS

vIII. MANEjO INTEGRADO DE ENfERMEDADES.

63

8.1.

Introducción.

63

8.2.

Principales enfermedades del cafeto.

63

8.2.1.

Roya anaranjado (Hemileia vastatrix).

63

8.2.2.

Ojo de Gallo (Mycena citricolor)

64

8.2.3.

Mancha de Hierro (Cercospora coffeicola).

65

8.2.4.

Mal de hilachas (Corticium koleroga).

65

8.2.5.

Antracnosis (Colletotrichum coffeanum).

66

8.2.6.

Requemo (Phoma costarricenses).

66

8.2.7.

Mal del Talluelo (Rhizoctonia solani).

67

8.2.8.

Corchosis de la Raíz del Cafeto.

67

8.2.9.

Pudrición Radicular del Cafeto (Rosellinia sp).

68

8.3.

Manejo de enfermedades en cafetales orgánicos.

68

8.4.

Cálculo de pérdidas económicas.

68

8.4.1.

Muestreo.

69

8.4.2.

Gasto en medidas correctivas.

70

8.5.

Conclusiones.

70

8.6.

Indicadores de mejora.

70

IX. MANEjO DE COSEChA

71

9.1.

Introducción al tema de buenas prácticas de corte y manejo de cosecha.

71

9.2.

Problemas que deben solucionarse en el manejo de cosechas.

71

9.2.1.

Problemas generales que determinan un buen corte y cuya solución requiere un plan de trabajo a largo plazo.

71

9.2.2.

Problemas generales que pueden solucionarse a corto y mediano plazo.

71

9.2.3.

Problemas específicos, que han surgido por la profunda crisis de la cafeticultura.

72

9.3.

Actividades preparatorias para el levantamiento de la cosecha.

72

9.4.

Organización de la cosecha

72

9.4.1.

Generar utilidades.

74

9.4.2.

Eliminar defectos de calidad lo más rápido posible.

74

9.4.3.

Evitar riesgos de contaminación.

74

X. LITERATURA CONSULTADA

76

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MANUAL DE BUENAS PRÁCTICAS AGRÍCOLAS

MANUAL DE BUENAS PRÁCTICAS AGRÍCOLAS

PRESENTACIóN.

El presente documento de la Serie Cafeticultura, forma parte de los diez manuales de capaci- tación para técnicos elaborados por la SAGARPA y el INCA Rural. Este número cinco, contiene la información sobre “Buenas prácticas agrícolas para el cultivo del café” y se basa en el marco de las estrategias de manejo sustentable de los sistemas de cultivo del cafeto. Las buenas prácti- cas agrícolas que integran este manual son: Manejo de arvenses, manejo del tejido productivo (poda), renovación de cafetales, manejo de sombra, nutrición y fertilización, manejo de suelos, manejo integrado de plagas, manejo integrado de enfermedades y manejo de cosecha.

El propósito de este manual es desarrollar las habilidades en técnicos cafetaleros para la imple- mentación de programas de intensificación del manejo de cafetales mediante buenas prácticas agrícolas encaminadas al incremento de la productividad y el mejoramiento de la calidad del café.

Este manual, que forma parte de los documentos de capacitación generados durante el desa- rrollo del Programa Integral de Capacitación para el Sector Cafetalero; se hizo con el apoyo de la Lic. Leticia Deschamps Solórzano, Directora General del INCA Rural y la coordinación del Lic. Roberto Wilde Gallardo, Director General de Evaluación y Certificación. La elaboración, revisión técnica del contenido, diseño y edición fueron coordinadas por el MC. José Domingo Robledo Martínez, Líder de proyecto de esta institución.

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MANUAL DE BUENAS PRÁCTICAS AGRÍCOLAS

MANUAL DE BUENAS PRÁCTICAS AGRÍCOLAS

CAPITULO I. MANEjO DE ARvENSES.

1.1. Introducción.

Las arvenses son aquellas plantas que invaden los cultivos, dificultando el crecimiento de estos

y que son conocidas comúnmente como malas hierbas o malezas.

Este tema explica cómo el técnico debe de realizar el manejo de las hierbas o arvenses en los cafetales; cuál es la importancia de la diversidad de estas plantas dentro del cafetal y cómo se clasifican de acuerdo a los aspectos botánicos, por ciclo de vida, forma de crecimiento, grado de agresividad y por las necesidades de agua, luz y temperatura; asimismo, el técnico del café encontrará los métodos de manejo para las arvenses, cuales son los más adecuados de acuerdo

a sus posibilidades y al ambiente en donde se encuentra (figura 1).

1.2. Manejo de arvenses.

Las malas hierbas o maleza, como comúnmente se les co- noce, son aquellas plantas que dificultan el crecimiento del café y compiten por nutrientes, luz y agua; reducen la ca- lidad de la cosecha y de los rendimientos. El concepto de “malas hierbas” y la idea de “limpiar” suponen una estra- tegia ineficiente de agricultura, que ubica a la hierba como el origen del problema. El productor puede llevar a cabo diversas prácticas de manejo de arvenses y aplicar limpias selectivas que permitan conservar y propagar a las hierbas nobles, de acuerdo a las siguientes estrategias:

las hierbas nobles, de acuerdo a las siguientes estrategias: Figura 1. Cafetal sin sombra y totalmente

Figura 1. Cafetal sin sombra y totalmente desprotegido de arvenses.

• Propagar la semilla y tallos de hierbas nobles;

• Sembrar o trasplantar plantas benéficas y productivas;

• Sembrar zacates y barreras vivas productivas.

Con estas prácticas se logra reducir los costos por concepto de limpias, el cual es uno de más importantes en el manejo del ca- fetal. Con estas acciones se pretende desarrollar una cafeticul- tura sustentable, por lo que es necesario cambiar el concepto de maleza y comprender que todas las plantas desarrollan un papel importante dentro del sistema, ya que pueden aportar diversos beneficios para toda la sociedad. Por lo tanto, de aquí en ade- lante llamaremos arvenses a las hierbas que están presentes en los cafetales (Figura 2).

hierbas que están presentes en los cafetales (Figura 2). Figura 2. Los cafeticultores en México tienen

Figura 2. Los cafeticultores en México tienen un amplio conocimiento de las arvenses presentes en sus cafetales.

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MANUAL DE BUENAS PRÁCTICAS AGRÍCOLAS

1.3. Diversidad de arvenses con los cafetales mexicanos.

Existen cerca de 350 mil especies identificadas a nivel mundial de árboles, arbustos, hierbas y palmas, de éstas sólo 30 mil especies pueden afectar al hombre, animales y a plantas. Se consi- dera que solo 250 especies de hierbas tienen importancia económica, esto por que se consideran arvenses agresivas que compiten y afectan nuestros cultivos.

1.4. Arvenses agresivas en los cafetales.

Algunas plantas son más agresivas que otras debido a que pre- sentan alelopatía, mecanismo natural mediante el cual segregan sustancias que afectan el crecimiento y desarrollo de los cafetos (Figura 3), ocasionando la disminución de la producción y cali- dad.

Esto sucede debido a que compiten por los factores básicos de crecimiento y producción, tales como disponibilidad de agua, luz, nutrientes, fertilizantes y abonos, así como espacio vital, además de que dificultan las labores que se realizan en el cafetal y especialmente la cosecha.

que se realizan en el cafetal y especialmente la cosecha. Figura 3. Los helechos conocdos como

Figura 3. Los helechos conocdos como “pezma” o “malque”.

3. Los helechos conocdos como “pezma” o “malque”. Figura 4. Las comelinas, un ejem- plo de

Figura 4. Las comelinas, un ejem- plo de arvenses nobles.

1.5. Arvenses nobles.

Es posible identificar ciertas especies de arvenses que son considera- das “benéficas o nobles”. Los beneficios que aportan son la conser- vación del suelo y un ejemplo representativo de estas plantas son las commelináceas (Figura 4).

1.6. Clasificación de las arvenses.

Con el propósito de conocer las características de las arvenses, se cuenta con diferentes clasi- ficaciones, las más utilizadas son las siguientes: Botánica o Taxonómica, por su duración o ciclo de vida, forma o hábito de crecimiento y por su grado de nocividad o agresividad.

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1.6.1. Clasificación botánica o taxonómica.

En el caso de los cafetales mexicanos, las arvenses presentes se agrupan en numerosas familias botánicas, las más importantes son las compuestas, gramíneas, leguminosas, euphorbiaceas, commelináceas, crucíferas y umbelíferas. Un ejemplo de ar- vense muy frecuente en los cafetales mexicanos es la conocida como “cadillo”, “amor seco” o “aceitillo”, su nombre científico es Bidens pilosa, y pertenece a la familia de las compuestas o asteraceas (Figura 5).

1.6.2. Clasificación por ciclo de vida.

(Figura 5). 1.6.2. Clasificación por ciclo de vida. Figura 5. Cafetales sin sombra. Al frente se

Figura 5. Cafetales sin sombra. Al frente se observa una arvense muy común en cafetales mexicanos, el “aceitillo, amor seco, mosote o cadillo”.

Anuales: Cuando las malezas cumplen su ciclo de vida en menos de un año, son de rápido crecimiento y se propagan principalmente por semilla.

Bianuales: Viven durante dos años, se propagan por semilla (forma sexual) o por fragmentos del tallo o raíces (forma asexual).

Semiperenne o perennes obligadas: Su reproducción es por semilla (sexual), son de porte bajo y en caso de existir la humedad mínima necesaria, pueden vivir un año o más.

1.6.3. Clasificación por hábito de crecimiento.

Erectas: Son plantas cuyo tallo crece hacia arriba en forma recta (crecimiento ortotrópico).

Rastreras: Son plantas cuyos tallos crecen tendidos sobre la superficie del suelo; las que emiten raíces principalmente en los nudos son el zacate bermuda y el matlale y aquellas cuyos tallos rastreros no emiten raíces, tales como la verdolaga.

Trepadoras o volubles: Son plantas capaces de trepar sobre los cafetos como el bejuco y el picapica. Estas plantas interfieren con el cultivo, no sólo por competir con él, sino porque difi- cultan la recolección de la cosecha.

1.6.4. Clasificación por el grado de nocividad.

Levemente perjudicial. Estas se encuentran en bajas cantidades y son fáciles de controlar.

Medianamente perjudicial. Son las que tienen poblaciones variables en los cafetales y pueden competir por agua, nutrimentos y/o luz.

Altamente perjudicial o nociva. Son plantas muy agresivas; que compiten por agua, luz, nutri- mentos y cualquier otro factor de producción (alelopatía).

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MANUAL DE BUENAS PRÁCTICAS AGRÍCOLAS

1.7. Manejo de las arvenses en los cafetales.

El manejo de las arvenses se considera como una de las acti- vidades habituales y esenciales para obtener mayor produc- ción y calidad del grano, este puede efectuarse por diversos métodos: mecánicos, manuales, químico, biológico.

1.7.1. Método manual.

Es el combate de hierbas más antiguo usado por los produc- tores de café (Figura 6). Consiste en arrancar las hierbas alrededor de las plantas de café, utilizando herramientas como el machete, el azadón, algún instrumento local o bien mediante el arranque de arvenses con las manos.

Con el azadón, el trabajo es más tardado debido a que se extraen las plantas con sus raíces, quedando el suelo gene- ralmente limpio (figura 7), sin embargo, el grave problema de usarlo es que se favorece la erosión al remover la parte superficial del suelo, la cual queda suelta, siendo arrastrada por el agua de lluvia.

1.7.2. Método químico.

Aplicación de herbicidas: El término herbicida ha sido defini- do como la sustancia química o biológica que mata o retarda significativamente el crecimiento de las hierbas. (Figura 8).

1.7.3. Método mecánico.

Este método se utiliza en Brasil y otros países cafetaleros, en donde se dispone de maquinaria agrícola adecuada para las condiciones de cultivo sin sombra, distancias de plantación amplias y en terrenos con topografía que permite su entrada por ser pequeña y liviana, además es necesario que el suelo este desprovisto de piedras, troncos u otros obstáculos.

este desprovisto de piedras, troncos u otros obstáculos. Figura 6. Chapeando el cafetal. Figura 7. El

Figura 6. Chapeando el cafetal.

troncos u otros obstáculos. Figura 6. Chapeando el cafetal. Figura 7. El control de arvenses con

Figura 7. El control de arvenses con azadón.

el cafetal. Figura 7. El control de arvenses con azadón. Figura 8. Aplicación de herbicidas en

Figura 8. Aplicación de herbicidas en cafe- tales.

1.7.4. Método biológico.

Este método se basa en el uso de arvenses nobles o plantas culti- vadas para lograr el control de otras, un manera de usarlo consis- te en aumentar los niveles de sombreado en el cafetal o aumen- tar la población de cafetos, con esto se favorece el crecimiento de arvenses menos agresivas. Otra forma es sembrar plantas de la familia de las leguminosas de crecimiento temporal, que ayudan a disminuir el crecimiento de arvenses agresivas (Figura 9).

disminuir el crecimiento de arvenses agresivas (Figura 9). Figura 9. Planta de Flemingia usada como sombra

Figura 9. Planta de Flemingia usada como sombra provisional y cobertu- ra en los cafetales.

MANUAL DE BUENAS PRÁCTICAS AGRÍCOLAS

Para este control se recomienda el fríjol de la India o gandul crotalaria e higuerilla (Figuras 10). Una última opción de uso, consiste en sembrar las arvenses nobles, que son más fáciles de ma- nejar, para que sustituyan a las arvenses más agresivas, se han identificado algunas leguminosas como el “pega pega” y el cacahuate forrajero (Arachis pintoi).

El Colegio de la Frontera Sur (ECOSUR) reporta la evaluación de plantas aromáticas en cafetales, como son: sábila, menta, albahacar y orégano, que tienen potencial para intercalarse en cafe- tales y como una alternativa de ingresos adicionales para los cafetaleros (Figura 11).

de ingresos adicionales para los cafetaleros (Figura 11). F i g u r a 1 0

Figura 10. Higuerilla.

i g u r a 1 0 . H i g u e r i l

Figura 11. En cafetales de Chiapas se expe- rimenta la intercalación de diversas plan- tas en los cafetales.

1.8. Problemas generales del manejo de arvenses en las zonas cafetaleras.

Los principales problemas en el manejo de arvenses dentro de los cafetales, es el abuso indis- criminado de herbicidas, el cual genera resistencias entre las plantas y por supuesto la erosión del suelo debido al uso del azadón, el cual remueve las raíces y afloja el suelo, provocando el arrastre del mismo por acción del viento y de los escurrimientos durante las lluvias.

1.9. Efecto de los herbicidas en la calidad del cafeto.

El uso de herbicidas reduce considerablemente la biodiversidad de plantas, además de incidir de manera negativa en los microorganismos benéficos que habitan el suelo, afectando la repro- ducción de estos y de los predadores naturales; asimismo se genera resistencia entre algunas arvenses agresivas, y el control de estas se vuelve difícil y costoso.

Afecta también el suelo, alterando el pH con lo cual se crean problemas de salinidad y se reduce la capacidad de las raíces del cafeto en la absorción de los nutrientes disponibles en el suelo.

1.10. Recomendaciones de arvenses en los cafetales.

La introducción de arvenses en diferentes sistemas de producción es una práctica que está co- brando auge dentro de la producción nacional cafetalera. Algunas plantas que se pueden utilizar como cultivos de cobertura son la flemingia, fríjol de la India o gandul, crotalaria, fríjol guagua, higuerilla, pega - pega, cacahuate forrajero y la siempreviva (cuadro 1).

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MANUAL DE BUENAS PRÁCTICAS AGRÍCOLAS

Cuadro 1. Arvenses más frecuentes en los cafetales mexicanos.

fAMILIA

NOMBRE COMÚN

NOMBRE CIENTÍfICO

Crassulaceae

Siempreviva

Bryophyllum pinnatum

Compuestas-Asteráceas

Flor amarilla

Aldama dentata

 

Florecilla

Melanpodium divaricatum

 

Cadillo

Bidens pilosa

 

Aceitilla

Bidens odorata

 

Albahacar silvestre

Galinsoga parviflora

 

Palocote

Tithonia tubiformis

Gramíneas poaceas (pastos o zacates)

Huesillo

Panicum trichoides

 

Pata de gallo

Eleusine indica

 

Pasto elefante

Pennisetum purpureum

Leguminosas

Bejuco

Centrosema molle

 

Fríjol de la India o gandú

Cajanus cajan

 

Crotalaria

Crotalaria sp.

 

Fríjol guagua

Tephrosia sp.

 

Mocuna o fríjol terciopelo

Mucuna prurins

 

Canavalia

Canavalia ensiformis

 

Campanita dorada l

Clitoria ternatea

Euforbiáceas

Higuerilla

Ricinus communis

 

Leche vana

Euphorbia heterophylla

Solanáceas:

tomate silvestre

Physalis sp

 

Hierba mora

Solanum nigrum

 

Capulí

Physalis pubescens

Malváceas

Escoba dulce, escobilla

Sida acuta

Piperáceas

Acuyo, hierba santa

Piper auritum

 

Pimienta negra

Piper nigrum

Cyperaceas

Coquillo o coyolillo

Cyperus rotundus

Amarantáceas:

Bledo espinoso

Amaranthus spinosus

Balsamináceas:

Chino o balsaminas

Impatiens balsamina

Caprifoliáceas:

Saúco

Sambucus mexicanum

Commelinaceas:

Matlale o matlali

Commelina difusa

Convolvuláceas:

Campanilla

Ipomoea alba

 

Campanilla

Ipomoea purpurea

MANUAL DE BUENAS PRÁCTICAS AGRÍCOLAS

A continuación se muestran algunas imágenes representativas de arvenses más frecuentes en los cafetales mexicanos.

Figura 12. Arvenses de la familia Crassulaceae

mexicanos. Figura 12. Arvenses de la familia Crassulaceae Figura 14. Arvenses de la familia Gramíneae Figura

Figura 14. Arvenses de la familia Gramíneae

Crassulaceae Figura 14. Arvenses de la familia Gramíneae Figura 17. Arvenses de la familia de las

Figura 17. Arvenses de la familia de las Solanaceas

Figura 17. Arvenses de la familia de las Solanaceas Figura 19. Arvenses de la familia Cyperaceae

Figura 19. Arvenses de la familia Cyperaceae

las Solanaceas Figura 19. Arvenses de la familia Cyperaceae Figura 13. Arvenses de la familia Leguminosae

Figura 13. Arvenses de la familia Leguminosae

Cyperaceae Figura 13. Arvenses de la familia Leguminosae Figura 15. Arvenses de la familia Euphorbiaceae Figura

Figura 15. Arvenses de la familia Euphorbiaceae

Leguminosae Figura 15. Arvenses de la familia Euphorbiaceae Figura 16. Arvenses de la familia Commelinaceae Figura

Figura 16. Arvenses de la familia Commelinaceae

Figura 16. Arvenses de la familia Commelinaceae Figura 18. Arvenses de la familia de las Piperaceas

Figura 18. Arvenses de la familia de las Piperaceas

Figura 18. Arvenses de la familia de las Piperaceas Figura 20. Arvenses de la familia Amarantaceae
Figura 18. Arvenses de la familia de las Piperaceas Figura 20. Arvenses de la familia Amarantaceae

Figura 20. Arvenses de la

familia Amarantaceae Balsamináceae

Figura 21. Arvenses de la familia

de las Piperaceas Figura 20. Arvenses de la familia Amarantaceae Balsamináceae Figura 21. Arvenses de la
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MANUAL DE BUENAS PRÁCTICAS AGRÍCOLAS

CAPITULO II. MANEjO DEL TEjIDO PRODUCTIvO DEL CAfETO (PODA).

2.1. Introducción.

La poda consiste en la eliminación total o parcial, de los ejes y ramas agotadas y poco produc- tivas; el término mas adecuado para definir la poda es “manejo del tejido productivo”. La poda tiene la finalidad de regular el crecimiento del cafeto, obtener mejor cosecha, mejor calidad del grano y mayor producción; asimismo disminuye el efecto de alternancia productiva, además de facilitar la cosecha y obtener una maduración más uniforme.

En este capítulo se explica de manera general en que consiste la poda o manejo del tejido pro- ductivo del cafeto, su propósito es que el técnico proporcione a los cafeticultores las formas del crecimiento de la planta, su comportamiento productivo y la descripción de algunos métodos de poda recomendables para las regiones cafetaleras del país.

Todas las imágenes presentadas en este manual, así como su contenido, son con enfoque ilus- trativo y utilizado como herramientas de trabajo o material didáctico, y no de interpretación correcta de la poda del cafeto.

2.2. Tipos de crecimiento de la planta de café.

Es importante conocer la forma en que crecen, se desarrollan y producen las plantas del café. En cuanto a su crecimiento ésta tiene dos tipos, conocidos como crecimiento vertical y horizon- tal.

2.2.1. Crecimiento vertical.

Los tallos o ejes del café son el crecimiento vertical de la planta, denominado crecimiento ortotrópico. Un cafeto puede formar un solo tallo (unicaule) o varios tallos (multicaule) (Figura 22). Gene- ralmente en los cafetales, las plantas forman varios tallos o ejes que se desarrollan y producen.

También es común encontrar crecimiento vertical de menor desa- rrollo que reciben nombres como: hijuelos, hijos o chupones. Oca- sionalmente se puede encontrar flores y frutos en los tallos, aunque esta no es su principal función.

2.2.2. Crecimiento horizontal.

Técnicamente a este crecimiento se le denomina plagiotrópico, esta es la estructura donde se forman las flores y los frutos (Figura 23). Las ramas que salen del tallo se denominan ramas primarias, y las que se forman a partir de estas son las ramas secundarias, incluso pueden formarse ramas terciarias. Las ramas primarias que se cor-

formarse ramas terciarias. Las ramas primarias que se cor - Figura 22. Crecimiento vertical. Figura 23.

Figura 22. Crecimiento vertical.

ramas terciarias. Las ramas primarias que se cor - Figura 22. Crecimiento vertical. Figura 23. Crecimiento

Figura 23. Crecimiento horizontal.

MANUAL DE BUENAS PRÁCTICAS AGRÍCOLAS

tan a nivel del tallo no se pueden regenerar, sin embargo, cuando se cortan a cierta distancia del tallo es posible su regeneración.

2.3. Aspectos importantes del crecimiento y la producción de los cafetos.

2.3.1. Crecimiento piramidal.

Cuando los cafetos jóvenes empiezan a producir, las flores y frutos se forman en las primeras ramas, y con los años la producción se va des- plazando hacia las ramas nuevas, es decir, la producción se desplaza en forma parecida a una pirámide, de abajo hacia arriba y del centro a los extremos de las ramas (Figura 24). Dependiendo del lugar y la técnica de producción, se considera que el café produce adecuadamente entre cua- tro y ocho años dando buenas cosechas, después es necesario podar.

2.3.2. Precocidad.

cosechas, después es necesario podar. 2.3.2. Precocidad. Figura 24. Crecimiento pi - ramidal. Este término se

Figura 24. Crecimiento pi- ramidal.

Este término se aplica al periodo de tiempo en que las plantas de café empiezan a formar flo- res y producir frutos. En México, el inicio de la producción requiere de dos a cuatro años, esto depende de factores como el ambiente (clima y suelo), las variedades cultivadas, los sistemas de cultivo y el manejo del cafetal. En zonas con clima cálido, la planta de café se desarrolla más rápido, en cambio, en zonas templadas, el crecimiento es más lento. Otro ejemplo son los sistemas de poda que influyen en inicio de la producción, en el caso del sistema de agobio se retrasa un año la producción.

2.3.3. Alternancia.

Los cafetos presentan un comportamiento de alternancia de la producción, también conocida como bianualidad, es decir, durante un año producen mucho y al otro año disminuyen la pro- ducción. Este comportamiento en los cafetos se debe a que la producción de frutos se da en el tejido nuevo, esto significa que la floración y formación de frutos en este año se va a dar en las hojas y ramas formadas el año pasado, de tal forma que las hojas y ramas que se formen este año van a producir en el próximo año.

2.3.4. Localización de la producción de frutos.

Los cafetos producen frutos sólo en ramas horizontales y en el mismo lugar una vez en su vida. Durante la cosecha es importante cortar solo el fruto maduro, separando el tallito o “rabito del fruto” (pedúnculo frutal), que debe permanecer en la rama; esta recomendación es importante para asegurar que en el tallito se formen yemas que van a producir nuevas ramas, de lo contra- rio se afecta la producción del siguiente año.

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MANUAL DE BUENAS PRÁCTICAS AGRÍCOLAS

2.3.5. Capacidad de regeneración.

La planta de café tiene gran capacidad de regenerar tejido productivo, tanto de tallos como de ramas. Como se mencionó, el cafeto va desplazando sus áreas de producción en forma piramidal hasta que, con el paso de los años, se requiere regenerar el tejido, de tal forma que podemos aprovechar esta condición de las plantas mediante el manejo de los tallos y las ramas a través de la práctica de poda, también denominada manejo del tejido productivo.

2.4. Definición de la poda de cafetos.

La poda es una práctica de manejo necesaria para regular el crecimien- to del cafeto y favorecer el desarrollo de sus cosechas, consiste en la eliminación total o parcial, en diferentes grados de intensidad, de los ejes y ramas agotados y poco productivos (Figura 25).

2.4.1. ventajas de realizar la poda.

(Figura 25). 2.4.1. ventajas de realizar la poda. Figura 25. Adecuado manejo de la poda en

Figura 25. Adecuado manejo de la poda en el cafetal.

Es amplio el objetivo de la poda para favorecer el desarrollo de los cafetos, como la renovación de los tallos y ramas del cafeto para hacerlos más productivos, mantener adecuada relación entre cosecha y follaje, disminuir el efecto de bianualidad o alternancia productiva, eliminar tallos y ramas dañados por enfermedades y plagas, favorecer la entrada de luz y aire a la planta de café, corregir los daños causados por problemas del clima, como heladas, vientos, granizo y sequía, retirar los tallos y ramas quebradas durante la cosecha, facilitar el corte al reducir el tamaño de los cafetos, facilitar el manejo de prácticas agrícolas, obtener una maduración más uniforme de la cosecha y mejorar la calidad física y sensorial del grano.

2.4.2. Tipos de poda.

De manera general se conocen tres tipos de poda encaminadas a mejorar la estructura de la planta e incrementar la producción; estas podas se realizan de acuerdo a la edad de la planta, estado productivo y fitosanitario.

Poda de formación: Se realiza con la finalidad de darle al cafeto menor tamaño y se facilite la cosecha.

Poda de rejuvenecimiento o rehabilitación: Fortalece a la planta de café, con la finalidad de formar nuevas ramas, las cuales se convertirán en nuevas áreas de producción. En el caso de te- ner una planta en mal estado, que se considere que tiene buenas raíces se realiza una recepa.

Poda fitosanitaria: Es la eliminación de ramas atacadas por plagas o enfermedades, las cuales disminuyen la producción, además de que son focos de infección para plantas sanas.

2.4.3. Métodos de Poda.

En los diferentes países productores de café se han desarrollado diversos métodos de poda, que generalmente se adaptan o modifican de acuerdo a las condiciones en que se produce café. En México se practican en mayor o menor grado, cuatro métodos, que son los siguientes:

MANUAL DE BUENAS PRÁCTICAS AGRÍCOLAS

MANUAL DE BUENAS PRÁCTICAS AGRÍCOLAS Figura 26. A. Sistema veracruzano. Es muy frecuente en las regiones

Figura 26.

A. Sistema veracruzano.

Es muy frecuente en las regiones cafetaleras de Veracruz, también conocido como “poda jarocha” y se basa en la apreciación individual de cada planta, es decir, que el podador observa y evalúa cafeto por cafeto, y en base a esta revisión toman una decisión. Se recomienda mantener de dos a cuatro tallos por planta de café (Figura

26).

B. Agobio, arqueamiento o sistema de Guatemala.

Este sistema de formación de los cafetos se originó en Guatemala por lo que se le conoce como sistema de Guatemala o arqueamien- to. El objetivo de este sistema es formar cafetos con más de dos ejes o tallos productivos. Se practica en cafetos jóvenes (Figura 27) y consiste en ladear la planta o en su defecto sembrarla inclinada, con esto se favorece la emisión de brotes o hijuelos verticales.

se favorece la emisión de brotes o hijuelos verticales. Figura 27. Cafeto manejado por agobio. C.

Figura 27. Cafeto manejado por agobio.

C. Suspensión de crecimiento, “Descope o capado”, Sistema de Colombia.

Este sistema se originó en Colombia, también se le denomina “descopar” o “capar” los cafetos. Al igual que el agobio, consiste en eliminar la parte terminal o apical de la planta y a una altura que varia de 1.8 hasta 2 metros. Se realiza para evitar que la planta desarrolle mucha altura, con esto se favorece el desarrollo de las ramas (crecimiento plagiotrópico), la producción de las plantas y se facilita la cosecha.

D. Recepa y su manejo en surcos o lotes.

Se realiza cuando existe agotamiento general del tejido productivo (tallos y ramas) del cafeto, también se efectúa en cafetales en donde se ha cerrado la plantación, una condición para ga- rantizar el éxito de la recepa es que los cafetos presenten raíces sanas.

La altura del corte en las recepas recomendado es de 30 a 40 cm. se recomiendan los cortes inclinados o diagonales, llamados a bisel, de preferencia orientados hacia el oriente, donde sale el sol, con el propósito de evitar problemas de pudriciones por exceso de humedad.

de evitar problemas de pudriciones por exceso de humedad. Figura 28. Cafeto rece- pado con nuevos

Figura 28. Cafeto rece- pado con nuevos ejes.

Posterior a la recepa la planta emite nuevos brotes verticales que sustitu- yen a los tallos viejos, formando numerosos ejes verticales, se procede a seleccionar entre dos y cuatro de los mejores ejes mediante la práctica de deshije o desahije (Figuras 28), para evitar problemas de “ahilamiento”, competencia por nutrientes y afectar la calidad del grano.

En países como Brasil, Colombia y Costa Rica, la recepa es parte de un manejo sistemático de poda en cafetales, puede practicarse en lotes o por surcos, con la finalidad de reducir la alternancia.

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2.5. Época de poda.

Las podas se realizan cuando los cafetos se encuen- tran en descanso o reposo vegetativo, es decir, des- pués de la cosecha. Este periodo corresponde a la época seca, en donde disminuyen las lluvias y se in- crementa la temperatura, lo que ocurre en las dife- rentes regiones cafetaleras de México, en los meses de febrero a abril.

La poda es más temprana en la zona baja y más tar- día en la zona alta. De acuerdo al calendario lunar, lo ideal es podar en luna llena y en cuarto menguan- te. El siguiente cuadro ilustra algunas actividades que se realizan en los cafetales (Cuadro 2).

2.5.1. herramientas para podar.

Mes

Cosecha

Poda

Regulación

Deshije

de Sombra

Enero

       

Feb.

       

Marzo

       

Abril

       

Mayo

       

Junio

       

Julio

       

Agosto

       

Sep.

       

Oct.

       

Nov.

       

Dic

       

Cuadro 2. Calendario de actividades.

En el sistema veracruzano, la herramienta más utilizada para la poda del cafeto es el machete corto, además se utilizan otros instrumentos como la sierra “cola de zorra” y las tijeras. Lo más recomendable para eliminar tallos es la sierra “cola de zorra”, debido a que los cortes son más uniformes. Las tijeras se utilizan para eliminar ramas y en los deshijes.

2.5.2. Problemas generales de un sistema deficiente de poda.

No realizar la poda o el manejo del tejido productivo provoca perdidas significativas en la eco- nomía del cafeticultor y en ocasiones la perdida parcial o total de los cafetales.

2.6. ventajas en los sistemas de poda.

Mediante el manejo de tejido (poda) y de todos los aspectos de buenas prácticas agrícolas pode- mos incrementar la producción de 1.0 kg hasta más de 2.5 kg de cereza por planta, con lo que aumentaríamos sustancialmente la producción a corto y mediano plazo.

2.7. Desventajas en los sistemas de poda

El sistema veracruzano se caracteriza por tener varios tallos productivos, dicho manejo ocasiona que el tamaño del grano disminuya, presenta problemas de “ahilamiento”, competencia por nutrientes y los tallos se avejentan con más rapidez, además de afectar la calidad del grano, requiere de personal capacitado, por lo que el costo es mayor; no se disminuye el efecto de bianualidad del cafeto; si no se realiza adecuadamente se pueden presentar problemas de pu- driciones por exceso de humedad.

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El sistema guatemalteco retrasa la producción un año, mientras que el sistema colombiano re- quiere de mantenimiento continuo, considerando que con la recepa no habrá producción en los primeros años posteriores a esta, debido a que es una poda drástica que produce maduración desigual en relación a las plantas no podadas.

2.8. Recomendaciones por sistemas de producción.

La realización del tipo y método de poda, se definen de acuerdo al estado de la planta y sistema de cultivo presente. En general los sistemas en que se realizan podas son rusticano, policultivo tradicional y semi intensivo productivo. Existen otros sistemas que de igual forma pueden ser intervenidos; éstos son: policultivo comercial y a pleno sol; se describen los tres primeros.

2.8.1. Sistema rusticano.

Es necesario adoptar el sistema de poda que más se adecue a las necesidades de la planta, ade- más debe ser de acuerdo a las condiciones socioeconómicas y culturales del cafeticultor.

2.8.2. Sistema policultivo tradicional.

Son los sistemas de poda más adecuados a este sistema de producción, además, es necesario llevar a cabo una redensificación del cafetal, por ejemplo, partimos de un trazo de 4x4 metros, es decir, 625 plantas por hectárea y llegar a un trazo de 4x2 metros para obtener 1250 plantas/ ha.

2.8.3. Sistema semi intensivo productivo.

Es comenzar con una poda fitosanitaria, seguida de una de formación, así mismo, adoptar un conjunto de los sistemas de poda veracruzana y de suspensión del crecimiento.

2.9. Indicadores de mejora.

2.9.1. Indicadores de evaluación indirecta.

Mediante un diagnóstico de la estructura productiva podemos ver si las prácticas agrícolas y los sistemas de poda fueron las adecuadas, con esto, conoceremos si los cafetos se encuentran en categorías óptimas de producción o en caso contrario definir acciones correctivas.

2.9.2. Indicadores de evaluación directa.

En base a los parámetros de producción o rendimientos por planta y por hectárea, si resulta que no es lo esperado, es necesario definir acciones correctivas.

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CAPITULO III. SISTEMAS DE RENOvACIóN DE CAfETALES.

3.1. Introducción.

Este tema tiene como objetivo proporcionar información sobre los sistemas de renovación de cafetales, punto medular para salir de la baja producción y mejorar la finca, mediante el incre- mento del volumen a producir; así como, aportar información pertinente en la toma decisión de él para un proyecto de renovación de cafetales e incrementar la producción mediante un sistema de renovación de las plantaciones.

3.2. Diagnóstico de plantaciones.

Para conocer el estado productivo de la finca, se realiza el diagnóstico de la estructura producti- va de los cafetales, que es una herramienta básica en la programación de actividades de manejo dentro de las plantaciones, permite determinar el estado de las plantas de café y proporciona información para programar el manejo de los cafetales; con base en este diagnóstico se toman decisiones sobre las actividades de poda y renovación de cafetales, prácticas fundamentales para mejorar la productividad.

3.2.1. Diagnóstico de la estructura del cafetal.

En este paso se aplica la metodología de diagnóstico productivo desarrollado por el INMECAFE de acuerdo a lo siguiente: Se definen ocho sitios de muestreo para fincas menores a dos ha. Se elige un sitio de muestreo o parcela y de éste se definen seis subparcelas; seleccionando cuatro vértices exteriores y el centro del cuadro como sitios de muestreo, el sitio restante se ubica al azar. En cada sitio de muestreo se califican los cafetos en base a su desarrollo vegetativo y su capacidad productiva, de acuerdo a las categorías propuestas por el INMECAFE (1990).

Una vez realizada dicha actividad se integran todos los resultados, se determina el porcentaje de cada categoría y con base en esto se toma la decisión de manejo para cada categoría; poste- riormente se hace una programación de actividades que sean prioritarias.

3.3. Sistemas de renovación.

La renovación y redensificación de cafetales es un tema que muy poco se ha tocado, sin em- bargo es el punto medular para mejorar la producción, tomando en cuenta que desde hace más de una década los cafetales se ven sumergidos en un proceso de abandono de parcelas; esta situación ha provocado el envejecimiento de las plantaciones y el aumento de los problemas fitosanitarios, dando como resultado plantaciones viejas, sin un orden en el trazado y con es- tructuras muy grandes e improductivas.

De acuerdo con las condiciones en la que se encuentra la cafeticultura, se consideran tres tipo- logías de parcelas, dependiendo del grado de manejo que reciben.

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3.3.1. finca abandonada.

Se consideran aquellos cafetales que presentan un abandono total y en donde las plantacio- nes han perdido el orden de los trazos iniciales, también aquellas plantaciones que debido al abandono presenten altos porcentajes de fallas físicas, y alta incidencia de infestación por la broca.

3.3.2. fincas de bajo manejo.

Son aquellos cafetales bajo sombra con un bajo manejo de la plantación y que conservan los tra- zos con un promedio 625 plantas/ha y alrededor de 8 Qq por hectárea, presentan un porcentaje bajo de infestación de broca y un mínimo de fallas.

3.3.3. fincas de alto rendimiento.

En este grupo se consideran las plantaciones con un manejo semi intensivo, con un promedio de 2,300 plantas/ha y una producción de más de 10 Qq/ha., con variedades de porte bajo y altamente productivos.

3.4. Propuestas de mejora.

3.4.1. finca abandonada.

Orientar este grupo hacia un manejo rústico, elevando el numero de plantas hasta 1,100 te- niendo como objetivo alcanzar una producción por ciclo de 12 Qq/ha, empleando variedades que estén adaptadas a esas condiciones locales, como Typica y Bourbón, es decir, variedades de porte alto.

3.4.2. fincas de bajo manejo.

En este grupo se propone incrementar su población hasta un mínimo de 1,650 plantas por hec- tárea, para poder tener una producción de 20 Qq/ha, ya que debido al mantenimiento que presentan, permiten este incremento. Dentro de las variedades que mas se recomiendan para realizar dicha actividad están las de porte bajo a alto y que toleren la sombra como la caturra y la garnica; pasando de un manejo semi intensivo a un manejo intensivo.

3.4.3. fincas de alto rendimiento.

Con este grupo, más que pensar en sistema de renovación se necesita un plan de manejo de plantación con un programa definido de podas y manejo de fertilización, teniendo como meta una producción de 30 Qq/ha.

3.5. Necesidad de renovación permanente del 10%.

Cuando la planta ya no responde a la recepa, entonces debe sustituirse, las bajas densidades de plantación y la sombra rústica, exigen un buen manejo de la poda, la recepa y la renovación.

Un buen plan de renovación debe mantener el cafetal con plantas vigorosas y de buena calidad en taza; para ello, se recomienda que el cafeticultor seleccione constantemente de sus mejores

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MANUAL DE BUENAS PRÁCTICAS AGRÍCOLAS

plantas a aquellas que tengan calidad en taza y puedan por lo tanto funcionar como plantas productoras de semilla o plantas madre.

Las plantas vigorosas se seleccionan por inspección visual y cuantificación de cosecha, se mar- can individualmente y se registran con una clave única en un mapa o croquis del cafetal. Una muestra de la cosecha individual de cada planta se beneficia aparte, manteniendo el código de la planta, y se envía a laboratorio para evaluar su calidad en taza, las plantas que obtengan mayor puntaje deben elegirse como plantas madre.

Se recomienda que el cafeticultor renueve alrededor del 10% de sus plantas cada año, plantan- do la pesetilla a un lado de la planta que se va a sustituir por una más productiva y de mejor calidad en taza. Cuando la nueva planta ya dió su primer ensayo de cosecha entonces se elimina la planta vieja. En diez años, el cafeticultor habrá renovado completamente su existencia de material genético por uno de calidad superior, seleccionado por su vigor, adaptación al clima local y calidad en taza.

3.6. Plan y programa de renovación.

Para hacer ordenadamente esta labor, el productor tiene que partir de un diagnóstico de plan- tación a fin de saber cuántas plantas necesitan rejuvenecimiento, cuántas requieren recepa y cuántas deben renovarse; con esta información se hace un plan de manejo y renovación a 10 años.

3.6.1. Plan de renovación.

El propósito de todo sistema de manejo de cafetales es la maximización de la producción y ca- lidad del café, con un mínimo de costos e intervenciones.

La clave de un buen sistema de manejo de cafetales depende de lograr la sostenibilidad pro- ductiva y la eficiencia económica de los sistemas de poda y renovación. Uno de los métodos más recurridos para la toma de una mejor decisión en la proyección de actividades para un sistema de poda y renovación, es el diagnóstico productivo de cafetales.

El diagnóstico de la estructura productiva de los cafetales, es una herramienta básica para la toma de decisiones en la programación de actividades de manejo de las plantaciones. Esta he- rramienta permite determinar el estado de las plantas de café y proporciona información para programar el manejo de los cafetales. En base a este diagnóstico se toman decisiones sobre las actividades de poda y renovación de cafetales, prácticas fundamentarles para mejorar la pro- ductividad.

3.6.2. Diagnóstico de la estructura del cafetal.

La metodología del diagnóstico fue realizada por el INMECAFE (1990) y se define un marco de muestreo en forma estadística. Sin embargo, con fines prácticos se definen ocho sitios de mues- treo para plantaciones menores a 2 ha; se elige un sitio de muestreo al que se le llamará parcela

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de estudio; se procede a marcar un cuadro o sitio con una superficie de 625 m 2 ; el sitio se divide en seis subparcelas, una en cada esquina del sitio, otra en el centro del sitio y la restante se ubica al azar. En cada sitio se calificarán 25 cafetos (5X5), para un total de 150 plantas.

En cada sitio de muestreo se califican los cafetos en base a su desarrollo vegetativo y su capaci- dad productiva, de acuerdo a las categorías propuestas por el INMECAFE (1990).

I. Cafetos normales: Son plantas de café en etapa productiva y que se encuentran en ópti- mas condiciones, no requieren actividad de poda.

II. Cafetos que requieren poda: Son plantas de café productivas que requieren actividades de poda parcial, ya sea de tallos o ramas.

III. Cafetos que requieren rehabilitación o rejuvenecimiento: Son cafetos productivos en donde el crecimiento vegetativo se encuentra descompensado, aunque las raíces se en- cuentran en buenas condiciones. En este caso se requiere una poda profunda o recepa.

Iv. Cafetos que requieren renovación: son cafetos productivos que muestran deterioro en la parte aérea y en las raíces, por lo que deben ser sustituidos por cafetos nuevos.

v. Cafetos preproductivos: Son cafetos que aún no alcanzan su etapa productiva, ya sea que hayan sido resembrados o que sean brotes de cafetos recepados.

vI. fallas físicas: Son cafetos muertos o próximos a morir, o bien que faltan en el sitio de siembra respectivo.

3.6.3. Programa de renovación.

Una vez realizada dicha actividad, se integran todos los resultados y se determina el porcentaje de cada categoría y en base a ello se toma la decisión. Posteriormente se hace una programa- ción de actividades que sean prioritarias.

El primer paso es seleccionar a las plantas madre, obtener semilla de alta calidad y establecer el semillero-vivero para redensificar y/o renovar al menos 10% de la parcela, para ello se debe considerar lo siguiente:

• La selección de plantas vigorosas se hace antes de la cosecha.

• La obtención de muestras de semilla para análisis de laboratorio se hace con el primer corte bueno de la cosecha.

• El establecimiento de semillero-vivero se hace inmediatamente después de la cosecha (mar- zo).

• El trasplante a la parcela se hace cuando la planta tiene al menos tres pares de hojas ver- daderas (pesetilla), en época de lluvias.

El plan de trabajo debe determinar el manejo de cada sección de la parcela o parcelas, identifi- car las necesidades de poda, recepa y renovación. En cada sección debe definir qué variedades se adaptan mejor y aportan mayor calidad en taza, no todas las secciones de una parcela deben cultivarse con la misma variedad.

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3.7. Modelos de renovación escalonada (indicadores de mejora).

El cafeticultor debe tomar la decisión del tipo de manejo, la densidad que más le conviene y el ritmo de renovación que puede soportar a corto, mediano y largo plazo; a esto le llamamos modelo de renovación.

La idea es que el cafeticultor identifique las ventajas de trabajar con plantas de alto rendimien- to en al menos una sección de su plantación y, paulatinamente, con un alto nivel de producción en toda su parcela (figura 29).

finca abandonada: Pérdida de trazo y abundantes fallas físicas; presencia de broca intensa
finca abandonada:
Pérdida de trazo y abundantes fallas
físicas; presencia de broca intensa
finca de bajo manejo: 625 plantas/ha y alrededor de 8Qq
finca de bajo manejo:
625 plantas/ha y alrededor de 8Qq
finca de alto rendimiento: 2,300 plantas/ha y más de 10 Qq/ha
finca de alto rendimiento:
2,300 plantas/ha y más de 10 Qq/ha
de alto rendimiento: 2,300 plantas/ha y más de 10 Qq/ha Figura 29. Modelo de renovación escalonada.

Figura 29. Modelo de renovación escalonada.

3.8. Generalidades

Manejo rústico: 1,100 plantas/h Min. 12 Qq/ha Manejo extensivo: 1,650 plantas/ha Min. 20 Qq/ha Manejo
Manejo rústico:
1,100 plantas/h
Min. 12 Qq/ha
Manejo extensivo:
1,650 plantas/ha
Min. 20 Qq/ha
Manejo intensivo:
2,300 plantas/ha
Min. 28 Qq/ha

Es importante señalar que la recepa, redensificación y renovación deben responder a los obje- tivos que tenga el cafeticultor de acuerdo a las condiciones del terreno.

3.8.1. Relieve.

Considerando este aspecto es importante mencionar que el trazado de la renovación tiene que realizarse de acuerdo a la topografía que presente el terreno, con el uso de técnicas de conser- vación de suelos y otras alternativas que nos ayuden a mejorar nuestra área de trabajo durante la realización de dichas prácticas.

3.8.2. Destino de la producción.

Es muy importante que el plan de renovación responda a qué mercados desea satisfacer y qué valor agregado desea el cafeticultor realizar. Si la plantación se va a manejar de acuerdo a las normas de certificación orgánica o de calidad especial, el cafeticultor debe tener presente estas normas cuando defina su plan de trabajo a fin de prever cualquier exigencia técnica.

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3.8.3. Nivel social del productor.

Es importante escalonar las inversiones que representa un plan de redensificación y renovación, calculando seriamente las condiciones económicas y la disponibilidad de mano de obra del ca- feticultor.

3.9. Manejo integral mejorado.

El plan de renovación debe ser parte de un manejo integral que permita los mejores resultados de los esfuerzos del cafeticultor; sin una adecuada labor de manejo de sombra y suelos, fertili- zación y sistema de poda, el modelo de renovación no rendirá sus frutos (Figura 30).

NUTRICIÓN CONTROLADA: • Compostas mejoradas • Análisis de suelo • Uso de microrizas • Uso
NUTRICIÓN CONTROLADA:
• Compostas mejoradas
• Análisis de suelo
• Uso de microrizas
• Uso de biofertilizantes
foliares
MEJORAMIENTO GENÉTICO:
SISTEMA DE PODA
Según modelo de manejo:
• Adaptación (variedades
acriolladas)
RENOvACIóN
• Agobio y selección de
brotes
• Vigor
• Rendimiento
y manejo mejorado
• Sanitaria y rejuveneci-
miento
• Calidad en taza
• Crecimiento hortotrópico
• Método de selección y
producción de semilla
• Suspensión de crecimiento
• Formación
SUELOS y arvenses:
• Prevención de erosión
• Barreras vivas y muertas
• Selección de yerbas
nobles

Figura 30. Modelo de renovación.

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CAPITULO Iv. MANEjO DE SOMBRA.

4.1. Introducción.

El sistema de producción bajo sombra ha demostrado mayor potencial para colocarse en los mercados de café de alta calidad en taza e inocuos (libres de contaminantes que dañan la salud humana). La certificación de café sustentable recibe premios, que añadidos a la calidad pueden ofrecer una interesante alternativa económica a la producción de café bajo sombra.

En este capítulo el técnico de café encontrará información sobre el cultivo de café bajo sombra y sus diversas ventajas, los efectos favorables hacia el ambiente y la calidad del café; asimismo podrá identificar los sistemas de cultivos que se han desarrollado en México, las recomendacio- nes para el manejo de la sombra y los criterios del café bajo sombra.

4.2. Aspectos Generales.

El tema de la sombra es uno de los aspectos más importantes y polémicos en los documentos que se han escrito sobre cafeticultura a nivel internacional y nacional, debido a que la sombra es uno de los factores con mayor influencia sobre la producción y la calidad del café. El café (Coffea arabica L.) es originario de Etiopía y Sudán, en el oriente de África, en estos lugares el café se encontró creciendo en forma natural bajo la sombra de los árboles en las selvas y bos- ques, por lo que se considera una planta umbrófila.

En México, el café desde sus inicios se ha cultivado tradicionalmente bajo sombra, imitando de esta manera a la naturaleza; sin embargo, en los últimos cincuenta años, el cultivo de café a plena exposición solar se hizo popular en varios países productores, como Brasil, Costa Rica y Colombia, debido a que en estas condiciones se incrementa considerablemente la producción.

En México se experimentó con el cultivo a pleno sol en algunas regiones de Puebla, Chiapas y Veracruz, pero con un alto costo ambiental y social que implica esta forma de cultivo. Actual- mente existe consenso entre los cafeticultores del país en torno a que el cultivo de café bajo sombra ofrece numerosas ventajas ya que esta es un seguro ante adversidades ambientales, tanto climáticas (heladas y sequías) como de tipo fitosanitario (daño de plagas y enfermedades), pero sobre todo en situaciones de bajos precios como en los últimos quince años.

4.3. Beneficios ecológicos de la sombra.

Los cafetales que se cultivan con sombra diversa se consideran como “amigables con la na- turaleza” debido a que se contribuye a la conservación y a la protección de la biodiversidad. Los cafetales con sombra aportan servicios ambientales al país y a la sociedad, la presencia de árboles en nuestros cafetales permite capturar carbono, considerado el principal contaminante producido por los vehículos y las industrias contaminantes de la ciudad, de esta forma, el bióxi- do de carbono (CO 2 ) es el principal causante del efecto de invernadero y del cambio climático en el mundo.

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En México, la Comisión Nacional Forestal (CONAFOR) está iniciando con programas para otorgar el pago por servicios ambientales a los cafeticultores que poseen cafetales con sombra.

4.3.1. Beneficios asociados con el clima.

Forma un microclima que regula las condiciones ambientales, de esta forma los árboles interfie- ren en la acción directa de los rayos solares y disminuyen las variaciones de temperatura. Estas acciones propician un ambiente más fresco en el cafetal, reduciendo las temperaturas durante el día y sirviendo de abrigo al descenso de las temperaturas durante la noche.

Por otra parte, la sombra protege a las plantas del café contra los efectos adversos del clima, como las lluvias torrenciales, los vientos, la sequía, las heladas y el granizo.

4.3.2. Influencia de la sombra sobre el suelo.

Contribuye al mejoramiento de las propiedades físicas, químicas y biológicas del suelo ya que los árboles al tirar sus hojas, aportan cobertura al suelo, condición que permite la conservación de la humedad, debido a que disminuye la evaporación, la transpiración y la desecación, man- teniendo la capa superficial siempre húmeda.

4.3.3. Influencia de la sombra en el manejo del cafetal.

Reduce la cantidad de deshierbes durante el año, ya que el crecimiento de las hierbas se dismi- nuye; la floración del café y la maduración de los frutos es más uniforme bajo sombra, se regula la cosecha, sobre todo en las zonas de mayor altura sobre el nivel del mar y finalmente es una protección contra ciertas enfermedades ya que los hongos como mancha de hierro y antracnosis dañan en menor escala a los cafetos sombreados.

4.3.4. Influencia de la sombra en la producción de café.

Se logra una adecuada producción, ya que es posible lograr rendimientos desde los 12 hasta los 32 quintales de café por hectárea, es decir desde tres hasta ocho toneladas de café cereza por hectárea.

4.3.5. Influencia de la sombra en la calidad del café.

Se ha confirmado que la sombra aumenta el tamaño de los granos, y obteniendo mayor propor- ción de granos normales del tipo “planchuela”, disminuyendo el porcentaje de granos anorma- les; así mismo se mejoran las características sensoriales de la bebida o infusión, (acidez, aroma y cuerpo) y la composición química de los granos.

4.3.6. Beneficios económicos de la sombra.

Es posible aprovechar diversos productos, como la madera, leña, frutos, hortalizas, palmas, ornamentales, etc., en los cafetales con sistema de policultivo tradicional, la mayoría de estos productos son destinados para el autoconsumo de las familias cafetaleras (Figura 31).

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Por su parte, en los policultivos comerciales estos productos se destinan a la comercialización, que dependiendo de los pro- ductos obtenidos, puede ser local, regional, nacional e inter- nacional.

4.3.7. Desventajas de la sombra excesiva.

Generalmente cuando la sombra es excesiva, disminuye la productividad de los cafetos; favorece la incidencia y desarro- llo de enfermedades como roya, ojo de gallo (Figura 32), mal de hilachas y requemo. En algunos casos los árboles de sombra compiten con el cafeto por agua y nutrimentos. Daños a las plantas de café por la caída de ramas y árboles. Los árboles de sombra requieren actividades de plantación, replantación, poda y mantenimiento, lo cual aumenta los costos de produc- ción.

4.4. Los sistemas de cultivo de café en México.

Es posible identificar cuatro formas o sistemas de cultivo de café con sombra en México, que son:

4.4.1. Sistema natural o de montaña.

En este es posible identificar diferentes tipos de vegetación natural como la selva mediana o alta subperennifolia, el bos- que caducifolio, la selva alta perennifolia, la selva baja ca- ducifolia, los encinares y el bosque de pino-encino. Dentro de estos tipos, los más extendidos en el área cafetalera, son la selva alta o mediana subperennifolia y bosque caducifolio (figura 33).

4.4.2. Sistema de policultivo tradicional.

Este sistema de cultivo es el de mayor distribución en las re- giones cafetaleras de México, es practicado por pequeños ca- feticultores y con alta participación indígena.

Son plantaciones de café bajo sombra en cuya composición existe una gran diversidad de árboles nativos o de vegetación natural, así como de árboles introducidos que han sido sem- brados por los propios productores, principalmente frutales como los plátanos, mangos, cítricos (naranjas, limones y man- darinas), pomarrosa, nísperos, etc. (Figura 34).

y man - darinas), pomarrosa, nísperos, etc. (Figura 34). Figura 31. Obtención de madera en cafe-

Figura 31. Obtención de madera en cafe- tales.

(Figura 34). Figura 31. Obtención de madera en cafe- tales. Figura 32. Ojo de gallo en

Figura 32. Ojo de gallo en cafetales.

madera en cafe- tales. Figura 32. Ojo de gallo en cafetales. Figura 33. Sistema rusticario. Figura

Figura 33. Sistema rusticario.

cafe- tales. Figura 32. Ojo de gallo en cafetales. Figura 33. Sistema rusticario. Figura 34. Plantaciones

Figura 34. Plantaciones bajo sombra

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Este sistema aprovecha integralmente el cafetal, combinando la producción de café como es- trategia comercial, y la obtención y recolección de diversos productos destinados para el auto- consumo.

4.4.3. Sistema especializado.

para el auto - consumo. 4.4.3. Sistema especializado. Es una modalidad de monocultivo, en el que

Es una modalidad de monocultivo, en el que sólo se produce café bajo sombra no diversa y se caracteriza por utilizar prin- cipalmente árboles del género Inga; cabe mencionar que en es- tos cafetales especializados también se pueden encontrar otros árboles (Figura 35).

Los árboles del género Inga son un complejo de diferentes es- pecies que reciben nombres locales muy diversos, como vaini- llo, chalahuite blanco, chalahuite rojo, chalum, etc.

Las características tecnológicas del sistema especializado, con

ciertas modificaciones, predominan variedades mejoradas de porte bajo, como caturra y garnica. La mayor parte de las plantaciones especializadas tienen edades que no superan los 20 años; la densidad de plantación se encuentra en un rango desde 1,000 hasta 3,300 cafetos por hectárea.

Figura 35. Cafeto bajo sombra.

El control de malezas es manual, se realizan desde uno hasta cuatro deshierbes; se emplea ma- chete en la mayoría de las plantaciones especializadas y se reporta el uso del azadón y los her- bicidas. El manejo de este sistema implica la formación y regulación de los árboles de sombra, generalmente estos adquieren la forma característica de sombrilla, a una altura de 5m sobre el suelo, la poda de los árboles de sombra se realiza durante todo el año.

En este sistema, la productividad es más alta que en los sistemas rusticano y policultivo tradicio- nal, reportándose rendimientos desde ocho hasta más de 80 quintales por hectárea, en función de las regiones productoras, la altitud y el manejo de las plantaciones; sin embargo el promedio varía entre 12 a 30 quintales por hectárea.

4.4.4. Sistema de policultivo comercial.

El sistema de policultivo comercial es una estrategia de diversificación productiva desarrollada por los productores y que se originó a partir de las experiencias con los policultivos tradicionales en diferentes regiones cafetaleras de México.

Son cafetales en donde se asocian o intercalan otros cultivos, la diversidad es mucho menor que en los policultivos tradicionales, el número de cultivos puede variar desde dos hasta cuatro por cafetal, ordenados en un diseño de plantación, con el propósito de realizar un aprovechamiento intensivo del terreno para la obtención de varios productos destinados principalmente al mer- cado.

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Alrededor de 30 cultivos pueden asociarse al café, entre los cuales están el maíz, fríjol, chile, jitomate, papaya, plátano, naranja, limón, mandarina, macadamia, pimienta, zapote ma- mey, zapote negro, guanábana, palma camedor, palma tepejilo- te o pacaya, rambutan, litchi, vainilla, piña, aguacate, granada china y hule, entre otros cultivos).

El policultivo comercial tiene el propósito de elevar la producti- vidad de la tierra y de la mano de obra, eliminar la dependencia económica de un solo cultivo y distribuir el ingreso económico a través del año (figura 36).

el ingreso económico a través del año (figura 36). Figura 36. Cafeto con policultivo. 4.5. Las

Figura 36. Cafeto con policultivo.

4.5. Las características requeridas en los árboles de sombra.

Para el uso de estos árboles como sombra, se requiere que:

• Se adapten a los diversos climas y suelos cafetaleros.

• Sean de rápido crecimiento.

• Que su poda sea fácil de realizar.

• Que tengan gran capacidad de regeneración.

• Que se reproduzcan con facilidad.

• Que las raíces sean profundas.

• Que sean árboles frondosos, de buen porte y de fuste media- no, que no sean muy altos.

• Que tengan las ramas extendidas en pisos o estratos y con la forma de sombrilla.

• Que conserven las hojas durante todo el año y que manten- gan un volumen adecuado durante el verano.

• Que proporcionen sombra tenue y uniforme permitiendo una adecuada filtración de los rayos solares.

• Que sean resistentes a los vientos.

• Que se aprovechen sus hojas y frutos.

• Que no tengan espinas.

• Que aporten adecuado niveles de materia orgánica al suelo, a través de sus hojas y ramas.

• Que fijen el nitrógeno atmosférico.

• Que no compitan desfavorablemente con el cafeto por absorción de agua y nutrimentos.

• Que no sean hospederas de plagas y enfermedades que afecten al cafeto (Figura 37).

de plagas y enfermedades que afecten al cafeto (Figura 37). Figura 37. Árboles de sombra. Con

Figura 37. Árboles de sombra.

Con base en lo anterior, no es posible recomendar un tipo de árbol ideal para los cafetales mexicanos, sino más bien el reto es reunir la mayor parte de estas características favorables tomando como base la diversidad de árboles disponibles en las regiones cafetaleras, por ello, los cafeticultores seleccionan los árboles que consideran los más adecuados para sus condiciones particulares.

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4.5.1. La cobertura de sombra en los cafetales.

El efecto de la sombra es complejo y la magnitud de la influencia varía según la localización del cafetal (altitud y latitud), su orientación (exposición), la densidad de plantación y de los árboles de sombra (baja o temporal, y alta o permanente), el grado de competencia por nutrientes, la distribución de las lluvias y los objetivos del cafeticultor.

Un principio general para la sombra, es que a mayor altura sobre el nivel del mar, la distancia entre árboles deberá ampliarse. Las zonas bajas y medias, que presentan mayor luminosidad necesitan una penumbra más densa, especialmente en la época de maduración, en éstas se re- comiendan de 75 a 100 árboles/ha. En zonas altas, con menor intensidad de luz, alta humedad y periodo seco corto, se puede reducir la sombra de 50 a75 árboles.

Recientemente se ha determinado que en los cafetales orgánicos de México se pueden tener desde 96 hasta 944 árboles por hectárea, con un promedio de 378 árboles, y con un nivel pro- medio de cobertura de sombra del 75%.

4.6. Manejo de la sombra.

Como se ha visto en los temas anteriores, la diversidad y complejidad de la sombra en los ca- fetales mexicanos no permite realizar recomendaciones generales para todas las regiones del país, sin embargo, se reconoce que es necesario el manejo de la sombra.

Ante esta situación es importante que los cafeticultores aprendan a manejar sus árboles de sombra para garantizar la distribución y regulación óptima de sombra, y sobre todo con base en su sistema de cultivo y a las condiciones ambientales particulares (clima, suelo y relieve, entre otros).

4.6.1. Podas de árboles de sombra.

Poda de formación. Se realiza cuando los árboles de sombra están jóvenes (menor a cinco años), y consiste en favorecer la formación de un tronco o tallo de 2 a 5 metros de altura, li- brando el estrato o piso que ocupan los cafetos. Posteriormente se dejan las ramas horizontales, que van a formar la copa y que será la responsable de proyectar y regular la sombra adecuada para el cafetal.

Poda de mantenimiento o regulación. Se realiza con el propósito de proyectar más luz al inte- rior del cafetal y mejorar su distribución. Un buen indicador de la necesidad de la regulación de sombra es la presencia de enfermedades (ojo de gallo y mal de hilachas).

Se consideran varias actividades como: descubrir el centro de la copa del árbol, eliminar ramas bajas, eliminar ramas que se entrecruzan con otros árboles, quitar ramas mal formadas, quitar ramas afectadas por daños mecánicos o por el viento y eliminar ramas dañadas por plagas y enfermedades; los cortes deben hacerse con serrote o motosierra.

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Toconeo de la sombra. Consiste en cortar el tallo o fuste del árbol a una altura de 5 metros sobre el nivel del suelo, con el propósito de provocar una regeneración del tejido que facilite el manejo en años posteriores. Esta poda se realiza después de que concluye la cosecha de café.

Eliminación de árboles. En los cafetales mexicanos es frecuente la eliminación de árboles por diversos motivos; en primer lugar la necesidad de aprovechar la madera o la leña, después el exceso de sombra y la necesidad de quitar el árbol y finalmente que cafeticultor considere que el árbol es inadecuado como sombra y decida eliminarlo.

4.6.2. Época de poda de sombra.

La época más adecuada para efectuar la poda de la sombra del cafeto es al inicio de la tempo- rada de lluvias, que generalmente se tiene en mayo y junio, lo que permite dejar los cafetos expuestos a la luz solar durante el período de lluvias o bien en áreas frías o húmedas al término de la cosecha, esto con el fin de provocar una buena apertura de flores. También algunos pro- ductores aprovechan la época de poda del café para realizar la regulación de sombra.

4.6.3. Clasificación de la sombra por su duración.

Sombra temporal. Son especies normalmente arbustivas, de crecimiento rápido que se utilizan para proporcionar sombra durante los primeros años de vida en el cafetal o cuando se procede a la renovación de un cafetal, su duración rara vez sobrepasa los cinco años, se utilizan para el establecimiento de nuevos cafetales y posteriormente son reemplazados por especies de som- bra permanente. En México es común el uso de higuerilla, plátano y diversas leguminosas.

Sombra permanente. Son árboles de sombra, que por sus hábitos de crecimiento y duración (longevidad), conviven con los cafetos, proporcionándoles sombra durante todo su ciclo produc- tivo.

4.6.4. Propagación de árboles de sombra.

Independientemente de que la mayoría de los árboles que se encuentran en los cafetales de montaña y tradicionales se reproducen en forma natural, es recomendable que los productores de café establezcan sus semilleros y viveros a partir de la recolección de semilla de las especies que han identificado como “buenas sombras” y también de los árboles que le permitan otros beneficios, como son madera y frutos.

4.6.5. Manejo de un cafetal certificado como café de sombra.

La certificación es un beneficio para el cafetalero bajo sombra, lo que da un mejor precio al producto y una mejor calidad del fruto, siempre y cuando se cumpla con los criterios del agente certificador.

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Una de estas opciones es la certificación de café de sombra, por ejemplo el Centro Smithsoniano de Aves Migratorias con sede en Washington, Estados Unidos, ofrece este certificado. Este Cen- tro ha definido los criterios de la sombra amigable con las aves, que son los siguientes:

• Que en el cafetal se tengan por lo menos 10 especies diferentes de sombra, lo cual se cum- ple adecuadamente en los cafetales rusticanos y de policultivo tradicional,

• Que el cafetal tenga tres pisos o estratos: un piso inferior formado por árboles, arbustos y plantas herbáceas, un piso medio que generalmente es el principal constituido por árboles de altura media, y finalmente un piso alto o emergente, formado por los árboles de mayor altura; la altura de los árboles (llamado dosel) en promedio en el estrato medio o principal debe ser de por lo menos 12 metros de altura,

• Que la especie o género de árboles más frecuentes en el cafetal llamada “la columna verte- bral” no sume más del 60 % de todos los árboles presentes en el cafetal,

• Que la cobertura de sombra o cubierta vegetal arbórea tenga un mínimo de 40 % de som- bra,

• Si existen fuentes de agua en el cafetal como arroyos o ríos, estos deben contar con una zona de protección,

• Se prohíbe la eliminación de plantas epífitas que se encuentran en los árboles, como son las orquídeas o bromelias.

4.7. Indicadores de mejora.

4.7.1. variedades que permitan la regeneración del suelo

Las especies recomendadas para la producción o regeneración de suelos son principalmente aquellas que tengan la capacidad de producir suficiente follaje como las especies del genero Inga spp., que además de pertenecer a la familia de las leguminosas, ayudan a la fijación de nitrógeno atmosférico, contribuyendo a que el suelo tenga una actividad más dinámica y permi- ten el desarrollo de microorganismos que ayudan a trasformar la materia orgánica en materia disponible para las plantas.

4.7.2. Protección adecuada de suelos, humedad y clima (lluvia, sol, viento)

Uno de los objetivos prioritarios dentro de los cafetales es la conservación y reforestación de zo- nas de captación de agua de lluvias, por lo que se recomienda retomar aquellas especies que los productores han observado que ayudan a mantener los cuerpos de agua durante todo el año.

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CAPITULO v. NUTRICIóN y fERTILIzACIóN DEL CAfETO.

5.1. Introducción.

Los suelos cafetaleros mexicanos son muy variables por su origen, su composición física, química y biológica, su topografía, la acción erosiva y la lixiviación o perdida de nutrientes por el agua de lluvia, las temperaturas a que están sometidos, la presencia de malezas y de otras plantas que viven asociadas al cafeto y, finalmente el tipo de manejo que le da el propio cafeticultor. En plantaciones a pleno sol o sin sombra, existe mayor exigencia de la planta por nutrientes.

El café necesita para todas sus funciones vitales (mayormente para el crecimiento y desarrollo fisiológico normales) de un suministro constante, suficiente y balanceado de elementos nutriti- vos o esenciales; si la deficiencia es grave, se presentan síntomas visibles como clorosis, defor- mación de las hojas, crecimiento raquítico, caída de hojas y muerte regresiva de la planta de tipo descendente (paloteo).

En este capitulo el técnico, encontrará una explicación clara y sencilla de los macro y micro componentes químicos del suelo, su función en la nutrición del cafeto y cómo identificar las deficiencias manifestadas en la planta. Asimismo se harán sugerencias prácticas sobre cómo producir tales componentes a bajo costo.

Los nutrientes de la planta se obtienen o aprovechan del suelo y son llamados “nutrientes mi- nerales”, estos nutrientes a su vez se clasifican como sigue:

a) Nutrientes primarios: Nitrógeno, Fósforo y Potasio, son los que necesita la planta del café en mayor cantidad y por lo tanto son los primeros en agotarse cuando se establece una plan- tación.

b) Nutrientes secundarios: Calcio, Magnesio y Azufre, las plantas los utilizan en menor canti- dad, sin embargo, son también importantes para su buen desarrollo.

c) Micronutrientes: Hierro, Manganeso, Cobre, Zinc, Boro, Cloro, Sodio, y Molibdeno, las plan- tas los necesitan en mínimas cantidades.

Cuando los cafetos muestran la falta de nutrientes, presentan síntomas de deficiencias, como amarillamiento de hojas, defoliación (caída de hojas), proliferación de ramas (palmeo), creci- miento raquítico y muerte prematura de tejidos, estos síntomas de agotamiento se observan principalmente en cafetales nuevos, cultivados sin sombra y relacionados con enfermedades oportunistas que aprovechan los desequilibrios nutricionales, como la antracnosis y mancha de hierro.

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5.2. factores que afectan la nutrición del cafeto.

Factores intrínsecos (de la planta). Exigencia de las variedades, edad del cafeto, edad de las ra- mas productivas, acumulación y redistribución de nutrientes, interacción y correlaciones entre acumulación de nutrientes y producción.

Factores Extrínsecos (del medio). Condiciones ambientales, prácticas agrícolas y condiciones fitosanitarias.

5.3. Nutrientes primarios.

5.3.1. Nitrógeno (N).

Forma parte de las proteínas y en especial del pigmento ver- de de las plantas conocido como clorofila. El nitrógeno es res- ponsable del crecimiento rápido de las plantas y de su color verde intenso. Es con frecuencia el elemento más limitante en la producción cafetalera, esto por ser requerido en grandes cantidades por las plantas y presentarse en baja disponibilidad en la mayoría de los suelos.

Síntomas de deficiencia: Se manifiesta por el amarillamiento (clorosis) completo de la hoja, que va desde una tonalidad ver- de pálido en estados iniciales, a una apariencia blanquecina en casos de deficiencias severas (Figura 38). Las hojas amarillas se desprenden con facilidad de la rama. Los frutos también se amarillean, dejan de crecer y se caen con facilidad.

5.3.2. fósforo (P).

Participa en todas las reacciones energéticas del metabolismo de las plantas, tales como fotosíntesis, respiración y síntesis de grasas y proteínas. Los tejidos con mayor porcentaje de fósforo en sus células son aquellos que demandan un alto consumo de energía, como son las regiones meristemáticas (tiernas) de la parte aérea y radical y la de frutos jóvenes en pleno desarrollo (Figura 39). El fósforo proporciona a las plantas la capacidad de formar con mayor rapidez flores, frutos y raíces.

Síntomas de deficiencia. Las hojas presentan manchas amarillas combinadas con coloraciones rojas, las manchas pueden ser de diferentes tamaños, llegan a cubrir toda la hoja, estas se pre- senta generalmente en las hojas viejas, se produce caída total de las hojas en las ramas que tiene frutos en maduración.

de las hojas en las ramas que tiene frutos en maduración. Figura 38. Deficiencia de nitrógeno

Figura 38. Deficiencia de nitrógeno en ho- jas de café.

Figura 38. Deficiencia de nitrógeno en ho - jas de café. Figura 39. Síntomas de deficiencia

Figura 39. Síntomas de deficiencia de fós- foro.

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5.3.3. Potasio (K).

Es un elemento muy móvil en la planta que ayuda al crecimien- to de los brotes jóvenes. En el cafeto es fundamental para la maduración de los frutos; también le permite resistir mejor las plagas y enfermedades, además contribuye a la formación de los aceites de las semillas, que al tostarlas le dan el olor y sabor característico del café.

Síntomas de deficiencia: Aparece un amarillamiento en los bor- des y en las puntas de las hojas viejas que luego se vuelve de color pardo rojizo (Figura 40). Cuando la deficiencia es grave, se mueren las partes de las hojas donde aparecieron las man- chas.

5.4. Nutrientes secundarios.

aparecieron las man - chas. 5.4. Nutrientes secundarios. Figura 40. Deficiencia de Potasio. 5.4.1. Calcio (Ca).

Figura 40. Deficiencia de Potasio.

5.4.1. Calcio (Ca). El calcio ayuda a la producción de semilla y fomenta el desarrollo rápido de la raíz; en el café, activa la formación raicillas.

Las plantas remueven del suelo grandes cantidades de calcio y magnesio, que se pierde por disolución y lixiviación, desarrollando la acidez de los suelos, sobre todo en regiones húmedas, haciendo necesario los encalados para corregir la reacción del suelo, por este motivo se le con- sidera más bien como mejorador que como abono.

Síntomas de deficiencia: Las hojas jóvenes presentan un color café bronceado principalmente en los bordes pero el área de la vena central queda de color verde (Figura 41) no se abren nor- malmente y se doblan hacia abajo. En etapas avanzadas las ho- jas nuevas presentan puntos necróticos y los brotes de las puntas mueren, también se pueden observar numerosos lunares secos en las hojas y un escaso desarrollo de la raíz.

secos en las hojas y un escaso desarrollo de la raíz. Figura 41. Hojas jóvenes con

Figura 41. Hojas jóvenes con deficiencia de Calcio

5.4.2. Magnesio (Mg).

Es el componente en la formación del pigmento verde de las plantas llamado clorofila y por lo tanto no puede haber plantas verdes sin magnesio. La función del magnesio está relacionada con el proceso de la fotosíntesis, además de mantener el color verde oscuro de las plantas, promueve la formación de aceites y grasas, acompaña siempre al fósforo en la planta, estimula el desarrollo de las bacterias del suelo y mejora el trabajo de las bacterias fijadoras de nitrógeno en las leguminosas.

el trabajo de las bacterias fijadoras de nitrógeno en las leguminosas. Figura 42. Síntomas de escases

Figura 42. Síntomas de escases de Mag- nesio.

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Síntomas de deficiencia: Se presenta primero amarillamiento leve alrededor de los bordes de las hojas más viejas (Figura 41), en etapas avanzadas desarrollan ligeros puntos necróticos de color café con hendiduras en una banda ancha alrededor de la hoja.

También se aprecia perfectamente el amarillamiento de las venas de las hojas más viejas, sobre todo cerca de la vena central y finalmente, cuando la deficiencia avanza se empiezan a caer las hojas verdes, las cuales son todavía útiles para las plantas.

5.4.3. Azufre (S).

Es esencial para la vida de las plantas y muchas de ellas consumen casi tanto azufre como fósforo. El azufre en la planta, es un constituyente de todas las proteínas y de algunas de las hormonas de las plantas, forma parte de las hormonas que contienen tiamina y la biotina que actúan como reguladores del desarrollo vegetal. Estimula el crecimiento de la raíz y la forma- ción de semillas.

Síntomas de deficiencia: Se caracteriza por un amarillamiento general de las hojas jóvenes y li- gero amarillamiento de las venaciones, principalmente de la vena central. Los brotes no crecen

y en etapas avanzadas las hojas más viejas también se ponen amarillas.

5.5. Micronutrientes.

5.5.1. hierro o fierro (fe).

Su función en la planta es similar que la del magnesio, pues interviene en la formación de la clorofila, la cual es responsable de llevar a cabo la fotosíntesis. Es un elemento excesivamente inmóvil y por eso la clorosis que es el síntoma de deficiencia empieza siempre por las hojas su- periores más jóvenes y avanza hacia abajo.

Síntomas de deficiencia: La deficiencia de hierro produce va- rios tipos de amarillamiento, visibles en las venaciones de las hojas más jóvenes (Figura 6); al principio las partes internas de las hojas (tejidos) presentan un color verde claro, después las áreas de color verde claro cambian a un color amarillo o blanco cremoso.

En etapas avanzadas, las venaciones permanecen de color verde

y claramente visibles, contrario al color claro de la parte media

de la hoja. Sólo en las hojas más jóvenes se presenta los síntomas avanzados.

Sólo en las hojas más jóvenes se presenta los síntomas avanzados. Figura 43. Síntoma de deficiencia

Figura 43. Síntoma de deficiencia de Hierro

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5.5.2. Manganeso (Mn).

Funge como catalizador del metabolismo en las plantas y es de gran importancia para el desarrollo de los tejidos meristemáti- cos y en la síntesis de la clorofila y otros sistemas enzimáticos (Figura 44).

Síntomas de deficiencia: Manchas blanquecinas y numerosas entre las nervaduras de las hojas jóvenes.

5.5.3. Boro (Br).

las nervaduras de las hojas jóvenes. 5.5.3. Boro (Br). Figura 44. Cafeto con deficiencia de Man

Figura 44. Cafeto con deficiencia de Man- ganeso.

Se atribuyen al boro hasta 15 funciones de la vida de las plantas con efectos en la floración, la fructificación, el metabolismo del nitrógeno y de los carbohidratos, la absorción de nutrientes del suelo, la movilización y acción de las hormonas, el metabolismo del agua y las relaciones de agua en las plantas, además se le asocia en el transporte de azúcares; es también conocido su efecto sobre la germinación y fertilidad del polen ya que su carencia afecta drásticamente la formación del tubo polínico.

Síntomas de deficiencia: Crecimiento anormal en hojas jóvenes y en brotes en forma de roseta. Las hojas más jóvenes presentan un color verde con puntos necróticos. Las puntas de las hojas también presentan necrosis. Las hojas no pueden abrirse normalmente y provoca orillas irregu- lares. Los síntomas se presentan en las hojas más jóvenes de las ramas laterales.

5.5.4. zinc (zn).

Su función está relacionada con la formación de las hormonas del crecimiento y en el caso del cafeto una deficiencia de este mineral provoca la formación de cerezas pequeñas y un escaso desarrollo de la planta. En plantas viejas por lo general se presentan deficiencias de Zinc, debi- do a que las raíces no pueden absorber los nutrientes adecuadamente.

Síntomas de deficiencia: Se observa en hojas más jóvenes, caracterizado por un amarillamiento entre las venas de la hoja; al principio, los síntomas son parecidos a los que se presentan con la deficiencia de hierro. En etapas avanzadas el resto de las hojas jóvenes que empiezan a brotar, nacen pequeñas y angostas, a veces rayadas. Las venas tienen un color verde oscuro, particu- larmente alrededor de la vena central y el resto de la hoja es de color verde amarillento. Otro síntoma es que acortan los entrenudos, dando a la planta una apariencia de roseta; sólo las hojas jóvenes se ven afectadas, las más viejas son normales.

5.5.5. Cobre (Cu).

Desempeña una función importante en el metabolismo de las raíces. Los suelos orgánicos y los arenosos muestran en muchos casos deficiencia de cobre, las grandes deficiencias causan sínto- mas de enanismo y las platas se muestran enfermizas, las deficiencias moderadas reducen tan solo los rendimientos.

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Síntomas de deficiencia: Encorvamiento de la nervadura principal y nervaduras secundarias sa- lientes en hojas jóvenes.

5.5.6. Molibdeno (Mo).

Actúa como catalizador para la conversión del nitrógeno gaseoso a formas asimilables por las plantas y en la biología de las bacterias fijadoras de nitrógeno (azobacter). En la práctica se ha reconocido que los suelos deficientes en molibdeno tienen siempre un bajo nivel de fósforo.

Síntomas de deficiencia: Manchas amarillas y luego pardas entre nervaduras en hojas viejas; encorvamiento del limbo hacia abajo.

5.6. factores concurrentes en la capacidad de la planta para nutrirse.

Existen varios factores que intervienen en la disponibilidad y la absorción de los microelementos por las plantas, entre ellos:

El ph del suelo. Influye directamente en la absorción ya que al disminuir la acidez disminuye la solubilización y absorción del cobre, hierro, zinc y cobalto, y especialmente la del manganeso, mientras que aumenta la del azufre y molibdeno.

La textura del suelo. La cantidad de microelementos totales disminuye en suelos con textura gruesas (arenosas).

La materia orgánica del suelo. El humus retiene los cationes metálicos divalentes y trivalentes con más fuerza que los cationes metálicos alcalinos. El cobre forma complejos bastante fuertes con compuestos orgánicos y es más apto que el manganeso para ser fijado por el humus.

La humedad del suelo. Los nutrientes son absorbidos por las raíces de las plantas y transporta- dos con ayuda del agua en el suelo, si no hay humedad suficiente, los cafetos presentan dificul- tad para absorber el agua y los elementos nutrimentales de la tierra.

Otros factores. La actividad microbiológica de los suelos, su drenaje a las condiciones de oxi- dación-reducción, las condiciones climáticas y las variaciones estacionales pueden ocasionar diferencias considerables respecto a la disponibilidad de oligoelementos para las plantas.

5.7. Practicas de biofertilización para nutrir al cafeto.

La mayoría de los elementos nutritivos necesarios para las plantas se encuentran en el suelo en cantidades variables, a veces insuficientes para lograr la adecuada producción. El enfoque para nutrir las plantas debe ser desde una perspectiva racional, ecológica y de bajos costos.

Actualmente y bajo el enfoque de producción de bajo impacto ambiental y económico, hay di- versas formas de proporcionar la fertilización a los cafetos. A continuación se describen algunos de ellos, recomendables a utilizarse ante la deficiencia nutrimental de las plantas.

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5.7.1. Abonos orgánicos.

Además de aportar nutrientes, mejoran las propiedades físicas, químicas y biológicas del suelo. Las técnicas de producción de los abonos orgánicos se han desarrollado y mejorado a través del tiempo, procurando utilizar en su mayoría desechos y recursos al alcance de los productores. Entre los más utilizados se encuentran la composta, abono bocashi, lombricomposta, residuos orgánicos como la pulpa de café y desechos vegetales, estiércol (fresco o seco) de animales, entre otros.

Composta. Se obtiene de la descomposición de materiales de origen vegetal y animal por la acción de microorganismos y el oxígeno (proceso aeróbico). Para obtener composta, se hace una mezcla de materiales ricos en carbono (fibrosos) como bagazo, pajas, aserrín, hojas, tallos, cáscaras, etc., con materiales ricos en nitrógeno como gallinaza, pollinaza, estiércol, follaje verde, etc.

Lombricomposta. Es el uso de lombrices como transformadoras de materia orgánica para ob- tener un abono de la digestión de los alimentos ingeridos por la lombriz, los cuales tradicio- nalmente son ricos en materia orgánica. La lombriz roja californiana (Eisennia phoetida) es la de mayor uso en la lombricomposta, debido a que es muy prolífica, vivaz y tolerante a diversas condiciones.

Abono Bocashi. Mediante un proceso aeróbico rápido y controlado, que dura de 5 a 10 días, se genera la transformación de una gran proporción del nitrógeno contenido en los materiales, en una masa de microorganismos que se secan y son llevados al suelo donde se descomponen convirtiéndose en un abono. En este tipo de abono, se utilizan materiales más finos que en la composta y más ricos en sustancias solubles.

5.7.2. Residuos vegetales.

Los materiales restantes de las plantas (ya sea frescos o secos), también son útiles en el mejo- ramiento nutricional de la plantación y para el suelo. Al aplicarse solos, como los rastrojos, re- siduos de maleza, la pulpa de café, etc, cumplen la función tanto de proporcionar nutrimentos al suelo lentamente a través de su descomposición y de protegerlo de la erosión, puesto que también sirven como cobertura muerta. La pulpa de café aporta buena cantidad de nutrimentos al suelo, favorece la retención de humedad, aumenta la flora bacteriana, permite mejor airea- ción del suelo y evita su compactación.

5.7.3. Estiércol animal.

Usar el estiércol como fertilizante es una práctica común desde hace mucho tiempo. La calidad del estiércol depende del tipo de animal, de su edad y alimentación, cuanto más concentrado, mejor para el cultivo. Algunos estiércoles comunes en cafetales son la gallinaza y abono de borrego.

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5.7.4. Plantas benéficas y abonos verdes.

Consiste en el cultivo de vegetales e incorporación de su masa verde a la tierra (hojas, ramas y raíces), producen una alta cantidad de biomasa y agregan micro y macro nutrientes al suelo; pueden estar constituidos por arvenses, en general, o por especies cultivadas con un propósito definido, por ejemplo las leguminosas para la fijación simbiótica de nitrógeno; sorgo para la extracción de fósforo fijado, gramíneas para proporcionar carbono.

5.8. Nutrición y su impacto en la calidad del café.

Se han documentado algunos aspectos, aun escuetos, de la influencia de la nutrición en la cali- dad de café. Entre ellos, se ha visto que la deficiencia de magnesio inducida por altas dosis de potasio promueve la presencia de un alto porcentaje de granos color marrón y pobres carac- terísticas en la torrefacción; se sugiere, que el sabor de la bebida mejora con aplicaciones de magnesio.

La deficiencia de hierro en suelos con un pH alto produce el grano ámbar; el uso excesivo de nitrógeno puede aumentar la producción pero reduce la densidad del grano y su calidad; con- centraciones muy altas de calcio y potasio en los granos generan un sabor amargo y áspero.

La aplicación de cantidades excesivas de micro nutrientes (B-Fe-Cu-Zn-Mn), no produce respues- ta en la producción y por el contrario pueden causar problemas de intoxicación, particularmen- te el boro. Por otro lado, ha sido reportado en algunos estudios que el contenido nutrimental del suelo tiene una influencia sobre los atributos sensoriales de la bebida.

Estas observaciones, enfatizan la importancia de realizar un buen abonamiento y nutrición en las plantaciones cafetaleras y en la medida que se logren resultados favorables, realizar mayo- res esfuerzos para la obtención de una mejor producción y calidad del producto.

5.9. Indicadores de mejora.

Son recomendables diferentes actividades de manejo del cafetal para mejorar el aspecto nutri- cional del suelo y por lo mismo, la plantas:

• El buen manejo de sombra para la protección y formación de suelo, densidades a partir de 40 % y hasta el 70 % son recomendables.

• Manejo de arvenses para reducir erosión y lixiviación (protección del suelo),

• Propiciar interacciones positivas como la fijación de nitrógeno, aprovechamiento de cualida- des como repelentes de insectos, búsqueda del balance biológico, etc.

• Buen manejo de suelos para prevenir la erosión y retener materia orgánica, a través de la implementación de diversas practicas como barreras vivas y muertas, terrazas, retenes de escurrimientos, etc.

• Llevar a cabo mejorías en base a: 1) análisis de suelo y foliar, o 2) análisis de suelo, o en ultima instancia 3) inspección ocular de deficiencias nutricionales (lectura de síntomas).

• Así mismo, se recomienda llevar a cabo un análisis de macro y micro elementos idealmente cada 3 años, o un análisis de macro y algunos microelementos por lo menos cada 5 años.

• La obtención de rendimientos por planta y rendimientos cereza-oro anualmente, para esti- mar la funcionalidad de las actividades de nutrición en el cafetal.

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CAPÍTULO vI. MANEjO DE SUELOS EN CAfETALES.

6.1. Introducción.

En este tema se describen y explican los factores naturales e inducidos que causan degradación del suelo así como también el proceso erosivo y sus consecuencias; también se explican aspec- tos de las áreas físicas que se pueden utilizar como unidades de manejo tales como las cuencas hidrográficas; clasificación de tierras según su capacidad de uso; escurrimientos superficiales; calculo de la erosión con la ecuación universal de perdidas de suelos; y practicas o métodos de conservación de suelos tales como las vegetativas; mecánicas; así como los métodos de labranza de conservación.

6.2. ¿Como está formado el suelo?

a) Materia inorgánica. Formada a partir de piedras y de lo que han arrojado los volcanes, es la parte de la tierra que nunca ha estado viva. Por su tamaño se distinguen diferentes tipos de partículas, entre las que podemos mencionar piedras, grava, arena, arcilla y limo.

b) La materia orgánica. Incluye todo aquello que estuvo vivo, como las partes de plantas, ani- males, etc.

6.3. El perfil del suelo.

Buckman y Brady (1965) indican que las capas superiores del perfil de un suelo contienen gene- ralmente considerables porcentajes de materia orgánica, desde 1 hasta 5 o 6 %, y son oscuras por su acumulación; es la zona con mayor desarrollo de raíces, con- tiene aproximadamente un 50% de espacios porosos (Figura 45).

De acuerdo con esta definición, mu- chos de los cafetales están situados en superficies que por su contenido de materia orgánica, actividad bio- lógica, compactación, deficiencia de poros grandes, dificultad en el desarrollo de raíces (corchosis), y presencia de horizontes superficia- les con altos contenidos de hierro y aluminio, se les puede identificar como subsuelos.

contenidos de hierro y aluminio, se les puede identificar como subsuelos. Figura 45. Perfil de un

Figura 45. Perfil de un suelo en ladera.

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6.4. Suelos para el cafeto: Características, propiedades y manejo.

6.4.1. Características físicas del suelo.

Un suelo ideal para el cultivo del cafeto debe tener en volumen, alrededor de 50% de porosidad, 45% de sustancia mineral y 5% de materia orgánica.

6.4.2. Características químicas del suelo.

Para un buen crecimiento, el cafeto requiere una cierta cantidad de elementos nutritivos; en el suelo viven gran número de organismos, grandes y pequeños, que participan activamente en los procesos de transformación de la materia orgánica y transferencia de energía.

Los suelos excretados por la lombriz son más ricos en materia orgánica, en nitrógeno total y en nitratos, en calcio y magnesio intercambiable, fósforo asimilable, pH y porcentaje de saturación de bases y capacidad de intercambio (Buckman y Brady, 1965).

Las bacterias del suelo, son los organismos más abundantes, y de muy rápida reproducción, cumplen papeles importantes en la nitrificación, oxidación del azufre y la fijación de nitrógeno. Sin la presencia de las bacterias, las raíces del cafeto tienen una baja capacidad de asimila- ción de nutrientes por su carencia de pelos radicales. Las bacterias disuelven los minerales y la materia orgánica, haciendo disponibles los elementos nutritivos para la raíz, de aquí su gran importancia en la producción de los cultivos.

6.5. Textura del suelo.

Es importante saber que la mezcla de las distintas partículas puede generar diferentes tipos de suelo; la mezcla de arena, arcilla y limo se conoce comúnmente como “textura”. La tierra de textura mediana, que tiene arena, limo y arcilla en buenas cantidades, es la más fértil.

6.6. Recursos naturales que más ayudan a la agricultura.

La existencia adecuada del suelo y su cubierta vegetal, el agua, la temperatura, la luz del sol, y el aire permitirá tener cultivos más productivos; Los diferentes cultivos y las condiciones espe- cíficas de los terrenos pueden hacer que cada nutriente se requiera en forma distinta; por esto debemos identificar cuáles son los factores que es necesario incorporar o que hay que corregir en nuestros terrenos, así mejoraremos su fertilidad y tendremos mejores cosechas.

6.7. Reconocimiento del Terreno

Es muy importante hacer un recorrido minucioso por el terreno para observar aspectos como su incli- nación, vegetación, erosión, cultivos, problemas de producción, deficiencias de nutrientes y presencia de plagas (Figura 46).

y presencia d e p l a g a s ( F i g u r

Figura 46. Reconocimiento del terreno.

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MANUAL DE BUENAS PRÁCTICAS AGRÍCOLAS

6.8. Pérdida de fertilidad del suelo en el cafetal.

La pérdida de fertilidad de los suelos ocurre de varias formas de manera acelerada, una vez que es ocupado por actividades agrícolas o ganaderas. El suelo, el más básico de los recursos, no es renovable ya que una vez que se pierde es difícil de recuperar en un futuro predecible.

6.9. La erosión.

La erosión puede definirse como la remoción y pérdida del suelo de su lugar de origen, este fenómeno es ocasionado principalmente por la acción del agua, el viento y temperatura. La erosión del suelo puede dividirse en dos clases:

Erosión geológica: Es ocasionada por diversos fenómenos naturales como la lluvia, el viento y la temperatura ambiental.

Erosión inducida: Es causada por el hombre al realizar diversas actividades como las labores en los cultivos, el exceso de los barbechos y rastras.

6.10. Salpica y cubierta muerta.

Cuando llueve, las gotas de agua golpean el suelo, desmenuzándolo en pedacitos o partículas sumamente pequeñas, que se elevan junto con el agua que salpica para caer nuevamente en el suelo en forma de lodo (llamado limo), que al secarse se ve como costra; este fenómeno perju- dica al agricultor porque, aunque llueva lo suficiente para las siembras, no sirve de nada porque el agua ya no penetra el suelo.

Siendo así ¿Qué se puede recomendar para evitar la erosión? Primero hay que evitar el golpe de las gotas de agua, esto se logra tapando o cubriendo el suelo, para lo cual se usan dos clases de cubierta: la cubierta muerta (rastrojo de maíz, cáscaras de todas clases de frutos, virutas, aserrín, ramas, paja de trigo, hojas secas de árboles, etc.) y la cubierta viva (pastizales, árboles frutales, cultivos como maíz, papa, chícharo, tomate, fríjol, camote, trigo, arroz, etc.).

6.11. Principios para desarrollar estrategias sobre el manejo de suelos.

Existen nueve principios generales que se deben considerar como lineamentos básicos para de- sarrollar estrategias sobre los sistemas de manejo de suelos: 1). Aumentar la cobertura de los suelos, 2). Aumentar la materia orgánica del suelo, 3). Aumentar la infiltración y la retención de humedad, 4). Reducir la escorrentía, 5). Mejorar las condiciones de enraizamiento, 6). Mejorar la fertilidad química y la productividad, 7). Reducir los costos de producción, 8). Proteger las parcelas, y 9). Reducir la contaminación del suelo y del ambiente.

6.12. ¿Porqué conservar el suelo y el agua?

6.12.1. Erosión.

El uso agrícola de la tierra causa graves pérdidas de suelo; es muy probable, que la raza humana no pueda alimentar una población creciente, sí la pérdida de suelos fértiles por el uso agrícola continua con esta tendencia. Las causas del uso inadecuado de la tierra son múltiples.

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6.12.2. Conservación del agua.

La pérdida de agua, que no llega a infiltrar suficientemente en los suelos agrícolas puede causar

a largo plazo problemas aún más graves. La erosión y la pérdida de agua no se combaten con

medidas de control mecánico, sino con una estructura viva y estable del suelo; sólo esto per- mite, que el agua de la lluvia no comience a correr en la superficie, sino que se infiltre lo más posible.

6.13. El uso de las tierras de acuerdo con su capacidad.

Gran parte de las tierras han sido utilizadas sin estudios previos que muestren cual es el tipo de uso más adecuado y cual es el efecto ambiental de los diferentes usos. Muchos tipos de uso de la tierra, agrícolas o no, son realizados de forma y en lugares inadecuados, lo que ha derivado en pobreza, degradación ambiental, explotación económicamente ineficiente y pérdida de re- cursos naturales como suelo y agua.

6.14. Medidas mecánicas y barreras físicas para evitar la erosión.

De acuerdo con la pendiente de los terrenos y el tipo de textura del suelo, se deben realizar las siguientes prácticas para evitar la erosión y aumentar la filtración de agua en el terreno (figura

47):

y aumentar la filtración de agua en el terreno (figura 47): 1.- Curvas a nivel o

1.- Curvas a nivel o desnivel 2.- Terrazas continuas e individuales 3.- Terrazas de camellón 4.- Barreras vivas 5.- Barreras muertas 6. -Diques

Figura 47. Pendiente de terreno.

6.14.1. Curvas de nivel: Como medida de conservación del suelo se realizan las curvas de nivel que consiste en el trazo de líneas curvas en el sentido perpendicular de la pendiente, mismas sobre las que se realizan las zanjas, barreras o bien la plantación de cafetos. En esta actividad se utilizan en el trazo, aparatos de lectura directa tales como aparato “A”, nivel de manguera y/o caballete; su principio es un nivel que permite el trazo de las líneas o curvas a nivel. Con estos aparatos se diseña una línea maestra o línea guía sobre la cual se proyecta el trazo de las zanjas y barreras; además sirven para estimar la pendiente del terreno.

A continuación se presenta el aparato “A” que es el más utilizado en el diseño y trazo de prác-

ticas de conservación de suelos, así como el de plantaciones de café, por su fácil construcción

y bajo costo.

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MANUAL DE BUENAS PRÁCTICAS AGRÍCOLAS Figura 48. Funcionamiento del aparato A. El aparato “A”. El aparato

Figura 48. Funcionamiento del aparato A.

El aparato “A”.

El aparato “A” es el instrumento campesino más importante para saber cómo medir las pendientes, así como por dónde van las curvas de nivel. Se llama “A” porque tiene la forma de una A mayúscula (Figura 48).

6.14.2. Porcentaje de inclinación o de pendiente.

Si observamos una ladera notaremos que existen partes en las que la inclinación es más marcada que en otras. Para saber qué tipo de medida de conservación debemos realizar en nuestros terrenos se necesita conocer el porcentaje de inclinación de la ladera. Este porcentaje se calcula de la de la forma en que lo muestra la figura anterior. Según ese porcentaje se marcan las curvas de nivel y en ellas se siembran las barreras vivas y se hacen las zanjas (Cuadro 3).

Cuadro 3. Porcentaje de inclinación de laderas.

%

de inclinación de la ladera

Nombre de la ladera

 

1

- 3

Plana

 

3

- 5

Suavemente inclinada

 

6 - 12

Moderadamente inclinada

 

13

– 20

Fuertemente inclinada

 

21

– 40

Moderadamente escarpada

 

41

– 60

Escarpada

 

60 o más

Muy escarpada

Sabemos que el agua no escurre igual en todas las laderas, por esa razón la distancia entre zanja y terrazas deben ser diferentes para cada ladera, según su inclinación. Para saber la distancia entre zanjas se debe consultar la tabla que a continuación se presenta (Cuadro 4). Esta tabla nos indica que a menor pendiente, mayor distancia entre curvas y viceversa.

Cuadro 4. Distancias entre curvas según la pendiente del terreno

%

de inclinación de la ladera

Distancia entre curvas (metros)

 

2

%

30

m

 

5

%

28

m

 

8

%

24

m

 

10

%

20

m

 

14

%

18

m

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% de inclinación de la ladera

Distancia entre curvas (metros)

16

%

16

m

20

%

14

m

25

%

12

m

30

%

10

m

35

%

8

m

40

%

6

m

45

%

4

m

45-60%

Terrazas individuales continuas

Debe aclararse que en laderas con más de 45% de inclinación se recomiendan las terrazas in- dividuales continuas. La distancia entre éstas será la recomendada para reforestación o para árboles frutales, dependiendo de la clase de árboles que se siembren. Si las laderas tienen más del 60% de pendiente se dejan únicamente para la vida silvestre.

6.14.3. Trazo de la línea guía o línea madre.

En el terreno, la distancia entre zanjas se define con la ayuda de la línea guía o madre, que es una línea de estacas clavadas en dirección de la ladera (figura 49). A continuación se describe el procedimiento para su trazado:

a) La primera estaca se clava en la parte más elevada de la

ladera

b) En la dirección de la pendiente hay que clavar las estacas

que quepan de acuerdo a la distancia entre zanjas.

c) Debe hacerse a la mitad del terreno o de la ladera, buscan-

do la parte más inclinada.

d) Perpendicular a la línea madre se traza la línea maestra

con el aparato “A” iniciando en la mitad del terreno e ini- ciando el trazo de la mitad de la línea madre hacia las orillas del terreno.

6.14.4. Construcción de zanjas o acequias de ladera.

a) La zanja o acequia debe ser trapezoidal, esto es, que ten-

ga forma de batea o artesa. Se recomienda esta forma por- que tiene más capacidad para retener el agua y se derrumba menos (figura 50).

Línea guía o madre Línea maestra
Línea guía o madre
Línea maestra

Figura 49. Colocación de la línea.

50). Línea guía o madre Línea maestra Figura 49. Colocación de la línea. Figura 50. Construcción

Figura 50. Construcción de zanja.

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MANUAL DE BUENAS PRÁCTICAS AGRÍCOLAS

b) Estas zanjas deben llevar reguladores atravesados cada 8 ó 10 metros, para que puedan re-

tener el agua y que sean más resistentes.

c) La capacidad de retención del agua en las zanjas a nivel con esta forma de batea es de 198

litros por cada metro lineal.

6.14.5. Construcción de terrazas.

Las terrazas se pueden construir en la parte más escarpada de la pendiente, o sea, aquella con más de 45% de inclinación, Entre mas inclinada sea la ladera, más pequeña debe ser la terraza. Existen diferentes tipos de terrazas debido a la naturaleza de la pendiente y los objetivos de las terrazas (Figura 51).

Terrazas Continuas. Se recomiendan para laderas con más de 45% de pendiente. Estas terrazas se trazan con el Aparato “A”. Una vez colocadas las estacas se miden dos metros hacia arriba (a partir de cada una de ellas) y se escarba la tierra hacia las estacas dejando un pequeño bordo (al contrario de la pendiente), estableciendo sobre la terraza los cafetos o árboles frutales.

Terrazas Individuales o de Banco. Para laderas de más de 45% de pendiente. Son usadas para árboles frutales forestales y de ornato. Requieren menos trabajo que las anteriores, ya que para cada árbol se construye una terraza del tamaño de la proyección de la copa del árbol o arbusto.

tamaño de la proyección de la copa del árbol o arbusto. Figura 51. Terrazas. 6.14.6. Cobertura

Figura 51. Terrazas.

6.14.6. Cobertura del suelo.

Desde inicio del siglo se han realizado varios estudios para ob- servar el efecto de la cobertura vegetal en la reducción de la escorrentía y de la erosión (figura 52).

A. Cobertura del suelo vs. pérdidas de suelo y agua.

La cobertura del suelo tiene una acción protectora por la in- terceptación y absorción del impacto directo de la gota de lluvia, previniendo así el sellado de la superficie y preservando la estructura del suelo.

B. Cobertura del suelo vs. Plantas y sus residuos

del suelo. B. Cobertura del suelo vs. Plantas y sus residuos Figura 52. Coberturas de suelo.

Figura 52. Coberturas de suelo.

La cobertura del suelo puede ser representada básicamente por la cobertura vegetal de las plantas en desarrollo (período vegetativo) o por sus residuos (Forster, 1981, citado por López,

1984).

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6.14.7. Barreras vivas.

Son hileras de plantas perennes y de crecimiento denso, sem- bradas perpendicularmente a la pendiente (curvas a nivel). Las plantas se siembran una cerca de la otra para formar una barrera continua. Sirven para reducir la velocidad del agua de escorrentía y además actúan como filtros vivos, atrapando los sedimentos que lleva el agua que escurre sobre la superficie del suelo (figura 53).

Establecimiento: Se trazan las líneas guías en contorno, después de haber identificado la pendiente promedio de la parcela y ha