Comunicado de prensa Familia de Odo n Mendoza Soto

N° 2 7 de octubre de 2012

En los últimos meses pudimos leer un sinnúmero de informaciones erróneas sobre el proceso de la niña Patricia Flores, como esta de que le faltarían dos hojas a uno de los informes que mandó el FBI, y que acusarían a Odón Mendoza. Nada más falso que esto, pero nunca desmentimos esta “noticia” que se da a leer periódicamente por que pensamos que la prensa no debería estar implicada en este proceso. Consideramos que no es bueno si una causa penal, y es más, una causa penal grave en todo sentido de la palabra, sea expuesta en los medios de comunicación. Si el debate público es excelente y absolutamente necesario en lo político, vital para la democracia, creemos que es fatal en asuntos penales. El derecho penal tiene algunos principios bien sentados para proteger a todas las personas, como el principio de la presunción de inocencia. Es decir, que una persona no puede ser calificada de ladrón, por ejemplo, antes de que tenga una sentencia ejecutoriada por robo. Ahora, si, en la fase de la investigación o durante el juicio, los medios de comunicación hablan de un caso, con nombre y apellido del sospechoso, con fotografías o videos y, sobre todo, con acusaciones de la parte agraviada, están anulando la presunción de inocencia puesto que el público no tiene elementos para matizar estas opiniones. Lo que tiene dos consecuencia, de un lado, la imparcialidad del juez está en peligro y del otro lado, el acusado tiene que enfrentar el rechazo de la sociedad, que puede ir lejos, como lo sabemos demasiado bien desde hace años. Es cierto, hay el derecho del público a ser informado pero ¿qué valen mentiras y manipulaciones como se hace desde hace años con Odón Mendoza? Y, tampoco es el papel de la prensa anticipar un debate que tendría que ser reservado al ámbito judicial. En muchos países hay la figura del “cronista judicial”, es decir un periodista con formación jurídica que tiene que cumplir con varios criterios para obtener una credencial permitiéndole tener acceso a informaciones judiciales privilegiadas. Creemos que sería bueno tener algo así en nuestro país y, en el mismo tiempo, limitar el acceso a los medios de comunicación de las partes en un proceso. El daño que pueden hacer falsas acusaciones puede ser irreparable. Además, el público se está acostumbrando a juzgar siguiendo sus emociones lo que nunca es bueno para encontrar la verdad. Los criterios de la racionalidad siempre fueron importantes en la labor jurídica y para la búsqueda de la verdad y si una parte en un proceso, como lo vemos en el caso de la niña Patricia Flores, está manipulando la verdad mediante “informaciones” a los medios de comunicación, se pone en peligro una verídica justicia.

QUE SE HAGA JUSTICIA DE VERDAD

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