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Todo ministerio en la Iglesia es dádiva de Jesucristo

Hermanos y hermanas, miembros de la Iglesia Presbiteriana (EEUUA)

¡Gracia y paz!

Como presbiterianos/as afirmamos lo siguiente: 1 La autoridad de Cristo

Dios Todopoderoso, quien resucitó a Cristo de la muerte y le sentó sobre todo reino y autoridad, le ha dado a El todo poder en los cielos y en la tierra, no tan sólo en esta era sino en la que ha de venir. Dios ha puesto todas las cosas bajo el señorío de Jesucristo y ha hecho a Cristo la cabeza de la iglesia, la cual es su cuerpo. La vida y misión de la iglesia son una participación gozosa en la vida y obra continua de Cristo.

Cristo llama y capacita a la Iglesia

Cristo llama a la iglesia a existir, proveyendo todo lo necesario para su misión en el mundo, para su edificación y para santificación. Cristo está presente con la iglesia tanto en Espíritu como en Palabra. Sólo a Cristo le corresponde gobernar, enseñar, llamar y usar a la iglesia según su voluntad.

Cristo le da a su Iglesia vida

Cristo le da a su iglesia su fe y vida, su unidad y misión, su orden y disciplina. La Escritura nos enseña acerca de la voluntad de Cristo respecto a la iglesia, la cual debe ser obedecida. En el servicio y en la adoración a Dios, y en el gobierno de la iglesia, los asuntos deben ser ordenados de acuerdo a la razón y el sano juicio, bajo la dirección del Espíritu Santo.

Cristo es la esperanza de la Iglesia

Al afirmar con los cristianos primitivos que Jesús es el Señor, la iglesia confiesa que El es su esperanza y que la iglesia, como cuerpo de Cristo, está sujeta a su autoridad y, por tanto, libre para vivir en la vivificante y regocijante realidad de la gracia de Dios.

Cristo es el fundamento de la Iglesia

A Dios le agradó que toda su plenitud habitara en Cristo, y por medio de Cristo Dios reconcilió todas las cosas, tanto las que están en la tierra como las que están en el cielo, haciendo la paz mediante la sangre que derramó en la cruz (Colosenses 1:19-20). En el nombre de Cristo, por tanto, la iglesia es enviada a ser testigos de las buenas nuevas de reconciliación con Dios, con todas las personas y con toda la creación. En Cristo, la iglesia recibe su verdad y llamado, su santidad y unidad.

Sobre la Enmienda 10-A

La Asamblea General 219 (2010) de la Iglesia Presbiteriana (EEUUA) envió una propuesta de enmienda constitucional solicitando a los presbiterios modificar el texto existente con respecto a los estándares de ordenación de los oficiales de la iglesia.

  • 1 Las bases de la Forma de Gobierno Presbiteriano (F-1.02)

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Al convertirse en oficial, el segundo párrafo que resume los dones y los requisitos para el servicio ordenado dirá lo siguiente:

Las normas para el servicio ordenado reflejan el deseo de la iglesia de someterse gozosamente al Señorío de Jesucristo en todos los aspectos de la vida (F-1.03). El cuerpo gobernante responsable por la ordenación y/o instalación (G-2.04; G-2.05) examinará el llamado, los talentos, la preparación y la idoneidad de cada candidato/a para las responsabilidades del oficio. El examen incluirá, pero no está limitado a, una determinación de la habilidad y el compromiso del candidato o de la candidata para cumplir todos los requerimientos como son expresados en las preguntas constitucionales para la ordenación y la instalación (W-4.4003). Los cuerpos gobernantes serán guiados por la Escritura y las Confesiones para la aplicación de las normas a candidatos/as individuales.

Esta acción cambia el lenguaje que hasta ese momento leía de la siguiente forma:

Aquellas personas que son llamadas para oficiar en la iglesia han de conducir una vida que sea obediente a las Escrituras y en conformidad con las normas confesionales históricas de la iglesia. Entre esas normas existe el requerimiento de que haya fidelidad en el pacto de matrimonio entre hombre y mujer (W-4.9001), y que las personas solteras practiquen la castidad. Aquellas personas que rehúsen arrepentirse de cualquier práctica personal que las confesiones llaman pecado no serán ordenadas ni instaladas como diáconos/diaconas, ancianos/ancianas, ni ministros/ministras de la Palabra y Sacramento.

La posibilidad de este cambio ha provocado muchas conversaciones a todos los niveles y a través de la Iglesia Presbiteriana (EEUUA) acerca de la mejor manera de hacer posible que las personas que son llamadas al servicio en la iglesia de Cristo puedan ejercer su ministerio y de que se desarrolle un respeto mutuo por la integridad de cada persona. 3

Qué no ha cambiado

Aún cuando el texto del segundo párrafo (G-2.0104b) cambia a partir del próximo julio, los siguientes principios no han cambiado. 4

Los cuerpos que ordenan siguen manteniendo el derecho y la responsabilidad de determinar su propia membresía. La congregación sigue eligiendo a sus diáconos/diaconisas y ancianos/as y el Consistorio examina su idoneidad para el oficio. Igualmente, los presbiterios examinan a las personas sobre su idoneidad para ser ordenados/as como ministros/as de la Palabra y Sacramentos.

Además, los consistorios y presbiterios, quienes son los llamados a capacitar y dirigir los procesos de examen y ordenación deben tener claros los estándares a seguir.

En nuestra iglesia, la ordenación puede ser concedida a hombres y mujeres por igual, siempre y cuando cumplan con unos estándares. Éstos tienen que ser aceptados por todas las personas que deseen ser consideradas para los oficios que requieren la ordenación. Además, en dicho proceso es imprescindible

  • 2 Al momento de la revisión de este escrito el escrutinio oficial en la página electrónica de la Iglesia Presbiteriana (www.pcusa.org) la enmienda propuesta fue endosada por una mayoría de los presbiterios.

  • 3 Preguntas más frecuentes sobre la Enmienda 10-A y normas de ordenación. Documento provisto por la Oficina de la Asamblea General de la Iglesia Presbiteriana (EEUUA)

  • 4 Ibid.

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tomar en cuenta las cualidades de dichas personas. Para ayudarnos a determinar los estándares y la idoneidad de las cualidades personales nos guiamos por las Escrituras y el Libro de Orden.

Todo ministerio en la iglesia es dádiva de Jesucristo para toda la iglesia. Sólo Cristo gobierna, llama, enseña y usa a la iglesia de acuerdo a su voluntad, ejercitando su autoridad por medio del ministerio de la mujer y el hombre para el establecimiento y engrandecimiento de la nueva creación de Dios. El ministerio de Cristo es el fundamento para todos los ministerios; la guía a seguir para todos los ministerios ordenados, es la norma de aquél que vino, “no para ser servido sino para servir.” (Mateo 20:28). La forma básica de ministerio es el ministerio de todo el pueblo de Dios, de en medio de los cuales algunos son llamados a ser ministros y ministras ordenados, para cumplir con funciones especiales. Los miembros y aquellas personas que han sido ordenadas a ministerios sirven juntos/as bajo el mandato de Cristo. 5

En el Antiguo Testamento, aquellos/as que eran seleccionados/as para un oficio/ministerio tenían que haber demostrado previamente que eran líderes entre el pueblo de Dios. (Num. 11:10-17) 6

En el Nuevo Testamento; las cualidades mencionadas y necesarias son las siguientes. (1 Tim 3:1-7)

irreprensibles monógamos prudentes hospitalarios/as no dados/as al vino no contenciosos/as honestos/as sin doblez que gobiernan bien su casa no sean recién convertidos/as no codiciosos/as de ganancias deshonestas

sobrios fieles en su matrimonio decorosos/as aptos/as para enseñar no violentos/as, sino amables ni amantes del dinero no calumniadores/as fieles en todo que gobiernen bien a sus hijos deben tener buen testimonio de los de afuera guardas de la fe con limpia conciencia

En el Libro de Orden (G-2.0104a), se señala que los/as llamados/as a ejercer funciones especiales en la Iglesia, diáconos o diaconisas, ancianos/as gobernantes, y ancianos/as maestros (ministros y ministras de la Palabra), deberán:

poseer los dones y habilidades necesarias, naturales y adquiridas, para ejercer ser personas de sólida fe ser discípulos/as dedicados/as, ser personas que tengan a Jesucristo como Salvador y Señor

ser personas cuyo modo de vida será una demostración del evangelio cristiano en la Iglesia y en el mundo

tener la aprobación del pueblo de Dios y el juicio concurrente de un cuerpo gobernante de la Iglesia (consistorio y/o presbiterio).

Además, en G-2.0301 el Libro de Orden señala que:

Así como en el Antiguo Testamento habían ancianos para gobernar al pueblo, la iglesia del

  • 5 Forma de Gobierno, G-2.0101

  • 6 Estos párrafos han sido bosquejados utilizando la siguiente referencia: Beattie, F.A. (2003). Companion to the Constitution of the Presbyterian Church (U.S.A.). Louisville, KY; Geneva Press.

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Nuevo Testamento proveyó personas con dones particulares para participar del discernimiento del Espíritu de Dios y del gobierno del pueblo de Dios. Por consiguiente, las congregaciones deben elegir a personas de sabiduría y madurez en la fe, habiendo demostrado habilidades en el liderazgo y siendo compasivas en el espíritu. Los ancianos y las ancianas gobernantes son llamados y llamadas así no porque se “enseñorean” sobre la congregación (Mat. 20.25), sino porque son elegidos(as) por la congregación para discernir y medir su fidelidad a la Palabra de Dios, fortalecer y nutrir su fe y vidas.

Sobre los/as diáconos/isas se señala, en G-2.0201, que:

El oficio de diácono/diaconisa, según la Escritura, es uno de compasión, testimonio y servicio, compartiendo el amor redentor de Jesucristo por las personas pobres, hambrientas, enfermas, perdidas, solitarias, oprimidas, agobiadas por políticas y estructuras injustas, o a cualquiera que se encuentre en aflicción. Para este ministerio se deben elegir a personas de carácter espiritual, honesta reputación, vidas ejemplares, amor fraternal, cálida simpatía y sano juicio.

El Directorio para la Adoración todavía contiene la siguiente definición (W-4.9001):

El matrimonio es dádiva de Dios, ofrecida a la humanidad para el bienestar de la familia humana total. El matrimonio, para los cristianos, es un pacto en el que un hombre y una mujer son llamados a vivir juntos su vida de discipulado en la presencia de Dios. En un servicio cristiano matrimonial, una mujer y un hombre, hacen un compromiso mutuo de por vida, testimoniado públicamente y reconocido por la comunidad de fe.

El mismo capítulo del Directorio para la Adoración (W-4.4000) aún contiene las preguntas de ordenación que resumen los estándares y principios a los cuáles todos/as los/as que tenemos un ministerio ordenado nos hemos comprometido.

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Además, el Libro de Confesiones nos ayuda a confirmar y a aclarar también estos principios.

  • 8 Es

necesario conocer su contenido. Es la obligación de aquellos/as que quieran servir en la Iglesia utilizar sus

contenidos para dirigir su vida y la toma de decisiones.

Palabras finales:

Aún cuando el lenguaje de G-6.0106b cambie, el lenguaje de las Escrituras y la forma en que lo interpretamos y las aplicamos no ha cambiado. Tampoco ha cambiado el lenguaje del Directorio para la Adoración y el del Libro de Confesiones, los cuáles han sido la norma para la instrucción y preparación de nuestros oficiales.

Nuestros conceptos teológicos sobre el pecado, el arrepentimiento, la necesidad de la conversión, la nueva vida en Cristo, la regeneración, y la santificación siguen siendo los mismos.

Por lo tanto, los principios de vida y los estándares prácticos para la elección, el examen y la ordenación, de diáconos y diaconisas, ancianos y ancianas, ministros y ministras de la Palabra y los Sacramentos siguen siendo los mismos. No han cambiado en la Iglesia Presbiteriana (EEUUA).

  • 7 Vea el Apéndice 2 para repasar el contenido de las preguntas de ordenación y/o instalación.

  • 8 Las ediciones del Libro de Confesiones, en sus versiones en inglés y español, contienen un índice detallado de los temas pertinentes a este asunto, y un sistema de referencias al contenido de las Confesiones y los textos bíblicos correspondientes. Se incluye en el Apéndice 1 un resumen de dicha lista de temas pertinentes con sus respectivas citas.

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Este es el momento para que los/as que participamos actualmente de estos ministerios afirmemos el Señorío de Jesucristo en todos los aspectos de nuestras vidas, y vivamos de acuerdo a los principios y estándares bajo los cuáles fuimos instruidos/as, examinados/as y ordenados/as.

Recordemos siempre el consejo del Apóstol Pablo: “Si enseñas estas cosas a los hermanos, serás un buen servidor de Cristo Jesús, nutrido con las verdades de la fe y de la buena enseñanza que paso a paso has seguido.” (1 Tim. 1:6 - NVI)

En Jesús el Señor,

A los/as hermanos/as presbiterianos/as - 5 de 7 Este es el momento para que los/as que

Rvdo. Rubén Ortiz Rodríguez, MDiv, MA Ministro de la Palabra y los Sacramentos Presbiterio del Suroeste 28 de mayo de 2011

El autor fue Comisionado del Presbiterio del Suroeste a la 219na Asamblea General (2010), Secretario Permanente del Presbiterio del Suroeste (2001-2010), Moderador del Presbiterio del Suroeste (2000), y Moderador del Sínodo Presbiteriano Boriquén en Puerto Rico (1994)

En su reunión ordinaria del 28 de mayo de 2011, el Presbiterio del Suroeste recibió este documento y recomendó su envío a todas las congregaciones para su estudio y utilización como recurso de orientación sobre el tema.

A pedido de varias personas, y luego de la aprobación de la Enmienda 10-A y de la nueva Forma de Gobierno (Parte 1, 10-1), el documento fue revisado en cuanto al lenguaje y a las revisiones de contenido. También se actualizaron las citas en cuanto a los Fundamentos y la nueva Forma de Gobierno. (9 de junio de 2011)

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Apéndice 1 - Resumen de algunas citas en las Confesiones

Adulterio - 4.087, 5.247, 7.070 Agravantes de los pecados - 7.261 Anarquía en relaciones sexuales - 9.47 Ancianos, presbíteros definición - 5.147 Arrepentimiento del hombre - 4.088, 5.093-.105 Autoridad de la Iglesia - 5.165 Autoridad de Las Escrituras - 3.19 Autoridad de Las Confesiones - 9.03 Chisme - 7.254, 7.255 Confesiones de pecado - 5.094-.095, 6.108, 9.50 Conversión del hombre - 5.093-.105, 6.062 Corrupción de la naturaleza humana - 4.007, 6.032-.036, 6.062, 6.068-.069, 7.018, 7.135-.136, 7.188, 7.301-.305 Cualidades de los ministros - 5.150-.152 Disciplina de la Iglesia - 5.165, 6.121 Dones de Cristo a la Iglesia - 3.25 Evangelio y ley moral - 5.086 Familia - 7.228, 7.234, 7.239, 9.44 Familia de Dios - 9.47 Familia de los ministros - 5.168 Fidelidad a las Escrituras - 9.49 Fidelidad de la Iglesia - 9.37 Gobierno de la Iglesia - 5.003, 5.132, 6.129, 6.169-.176, 7.155, 9.40, 9.39 Interpretación de las Escrituras - 3.18, 5.010-.014 Irredentos y la providencia - 6.029 La santificación - 6.075, 7.187 Liberación del mal - 7.106, 7.305 Llamamiento a los pastores - 5.150, 7.268 Llamamiento eficaz y el hombre - 6.064-.067 Lujuria - 7.249 Marcas de la Iglesia verdadera - 5.134-.135 Marcas y señales de la verdadera Iglesia - 3.18 Mentir - 7.076, 7.078, 7.253, 7.255 Ministros - 5.155-.157 (cuarenta citas adicionales) Naturaleza del ministerio - 5.145-.149, 5.155 Oficiales de la Iglesia - 6.173, 6.142, 7.155, 6.169-.1706.054, 6.186 Oficiales de la Iglesia y el pecado - 7.261 Ordenación - 5.171, 5.151, 9.39 Órdenes del ministerio - 5.162 Paridad en el ministerio - 5.160 Pastores de la Iglesia - 5.131 Pecado y la gracia - 7.261 Pecado (noventa y cuatro referencias) Pecados, prohibidos - 7.249 Perdón (veintinueve referencias) Perversión homosexual y la salvación - 4.087 Presbíteros o ancianos - 5.147, 5.160 Pruebas de pureza de la Iglesia - 6.143 Relaciones sexuales - 9.47 Santificación - 3.12 (dieciséis referencias adicionales) Sodomia - 7.249 Transgresión de los mandamientos - 7.083 Vida desagradable e impenitente - 4.087

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Apéndice 2: Preguntas de Ordenación (votos de ordenación) (W-4.403)

El moderador del cuerpo gobernante de aquellos o aquellas que habrán de ser ordenados/ordenadas, instalados/instaladas, o comisionados/comisionadas deberá pedirles que se pongan de pie ante el cuerpo de miembros y contesten las siguientes preguntas:

  • a. ¿Confía usted en Jesucristo como Salvador, lo reconoce como Señor de todos y todas y Cabeza de la Iglesia y mediante El cree en un Dios, Padre, Hijo y Espíritu Santo?

  • b. ¿Acepta usted que las Escrituras del Antiguo y Nuevo Testamento son, por el Espíritu Santo, el testimonio único y autorizado de Jesucristo en la Iglesia universal, y la Palabra de Dios para usted?

  • c. ¿Recibe y adopta usted sinceramente los principios esenciales de la fe reformada, según están expresadas en las confesiones de nuestra iglesia, como exposiciones auténticas y confiables de lo que las Escrituras nos dirigen a creer y a hacer, y será usted instruido o instruida y guiado o guiada por esas confesiones al conducir al pueblo de Dios?

  • d. ¿Cumplirá usted su oficio en obediencia a Jesucristo, bajo la autoridad de la Escritura, y guiado o guiada continuamente por nuestras confesiones?

  • e. ¿Se dejará regir por el gobierno de nuestra iglesia y se sujetará a su disciplina? ¿Será usted un amigo o una amiga entre sus colegas en el ministerio, trabajando con ellos y ellas, sujeto a las disposiciones de la Palabra de Dios y su Espíritu?

  • f. ¿Buscará seguir al Señor Jesucristo en su vida personal, amará a sus semejantes y trabajará por la reconciliación del mundo?

  • g. ¿Promete usted promover la paz, la unidad y la pureza de la iglesia?

  • h. ¿Servirá usted al pueblo con energía, inteligencia, imaginación y amor?

  • i. (1) (Para ancianos y ancianas) ¿Será usted un anciano o anciana fiel, cuidando del pueblo, proveyendo para su adoración, educación y servicio? ¿Compartirá usted en el gobierno y la disciplina, sirviendo en los cuerpos de gobierno de la iglesia y tratará usted de mostrar el amor y la justicia de Jesucristo en su ministerio? (2) (Para diáconos y diaconisas) ¿Será usted un diácono o diaconisa fiel, enseñando la caridad, estimulando la inquietud por otros, así como la ayuda del pueblo por los desamparados y por los necesitados y en su ministerio, tratará usted de mostrar el amor y la justicia de Jesucristo? (3) (Para ministros y ministras de la Palabra y Sacramento) ¿Será usted una ministra o ministro fiel, proclamando las buenas nuevas en Palabra y Sacramento, enseñando la fe y cuidando del pueblo? ¿Estará activa o activo en el gobierno y la disciplina, sirviendo en los cuerpos de gobierno de la iglesia y en su ministerio, tratará usted de mostrar el amor y la justicia de Jesucristo? (4) (Para pastores laicos comisionado, o pastoras laicas comisionadas) ¿Será usted un pastor laico comisionado o una pastora laica comisionada sirviendo al pueblo por medio de la proclamación de las buenas nuevas, la enseñanza de la fe y el cuidado del pueblo y en su ministerio tratará usted de mostrar el amor y la justicia de Jesucristo?

Luego que los ancianos y ancianas y diáconos y diaconisas electos hayan contestado las preguntas en la afirmativa, un anciano o anciana se pondrá de pie junto a ellos ante la congregación, y pedirá a la congregación que conteste las siguientes preguntas:

(1) ¿Aceptamos nosotros, los miembros de esta congregación a (nombres)

como ancianos, ancianas

____________ y diáconos, diaconisas escogidos y escogidas por Dios mediante la voz de esta congregación para guiarnos en el

camino de Jesucristo?

(2)

¿Estamos de acuerdo en alentarlos y alentarlas, respetar sus decisiones y seguirlos o seguirlas cuando nos guían, sirviendo a Jesucristo, quien es la Cabeza de la iglesia?