Comunicado de prensa Familia de Odo n Mendoza Soto

N° 6 21 de febrero de 2013

Por última vez vamos a hablar de AFFIC, fundación cuyo nombre completo es “Asistencia Forense para la Protección de los Derechos Fundamentales y el Avance de la Investigación Científica”. Lindo programa…sin embargo, en nuestra realidad, no funcionó verdaderamente, esto de los derechos fundamentales. En la Constitución Política del Estado, el primer derecho fundamental es el derecho a la vida y la integridad física, psicológica y sexual. Traducido para los AFFIC, quienes estaban bajo juramento de un juzgado boliviano, hubiera significado que hagan su trabajo dentro de un marco de estricta neutralidad para preservar la integridad ante todo psicológica de los imputados, y especialmente de Odón Mendoza. No fue así y los tres informes, utilizando mucho papel, demuestran que su afán era encontrar como sindicar a Odón, exactamente como lo había anunciado la parte civil inicio de abril de 2012. No es tarea fácil encontrar pruebas de culpabilidad de un inocente y los protectores de los derechos fundamentales fracasaron. Sus informes son una gran decepción, ante todo para la parte civil y la Fiscalía, de tal forma que ya no hablan de lo que AFFIC mandó, para acabar con su trabajo, hace algo como tres semanas. Ya comentamos en el blog el primer informe, los otros dos, uno de antropología forense y el otro un “concepto técnico de análisis link” se pueden resumir en pocas frases. El primero determina que el cadáver exhumado es de verdad el de la niña Patricia, que no fue removido desde el entierro, que la víctima presentaba una limitación en su desarrollo mental y que no pudo haber muerta el 27 de agosto de 1999; el segundo que hay muchas contradicciones en los testimonios y que esto genera confusión. De todo el trabajo tan mediatizado podemos sacar dos conclusiones que de verdad apoyan la defensa de Odón: la niña no murió en el depósito donde fue hallada y no fue asesinada el día de su desaparición sino uno o más días después. Al fin y al cabo, sin querer, AFFIC restablece una parte de su integridad psicológica a Odón Mendoza, demostrando, como peritos de parte de la madre, acusadora implacable, que Odón no tiene nada que ver con el crimen. Y, con esto, AFFIC vuelve a Colombia, donde habrá muchísimo que hacer para proteger los derechos fundamentales y su notoriedad efímera e inmérita se termina en Bolivia.

QUE SE HAGA JUSTICIA DE VERDAD

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