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SALUD

Tendinitis de
la cintilla
iliotibial
Lesiones en la carrera
a pie (4)
Nos ocupamos este mes de otra lesión que aparece con
frecuencia en la rodilla de los corredores: la tendinitis
de la cintilla iliotibial, una zona sometida a una importante
tensión durante la carrera a pie.

Texto y fotos: Enrique García-Torralba Iglesias. Fisioterapeuta especialista


en el deporte. Colegiado 1209. Contacto: 616 80 23 56. Madrid. Mail:
quique_torralba@yahoo.es y quiquetorralba@gmail.com.

eguimos hablando de la rodilla del corredor y de sus lesiones, pero esta vez el dolor aparece
S en su cara externa, la mayoría de las veces de forma inespecífica (no podemos tocarnos un
punto exacto), y suele ser un dolor sordo, profundo, como si fuera en el hueso, normalmente lo
suficientemente intenso como para hacernos parar de correr tras pocos minutos.
Parece el principio de una película de terror, y puede llegar a serlo si no somos prudentes, pues
estamos hablando de una de las lesiones más persistentes que podemos sufrir corriendo. Digo
persistente y no grave pues no atenta contra nuestra integridad física como lo haría una hernia de
disco por ejemplo, pero si puede tenernos en el dique seco durante unos cuantos meses y reaparecer
cuando ya no la esperábamos, y vuelta a empezar. Podríamos calificarla de desesperante, y los que
la hayan padecido entenderán muy bien por qué.
El motivo de esta persistencia es muy simple, y es que no se trata de una causa concreta si
no de varias juntas las que inducen esta lesión, de manera muy particular en corredores y
muchas veces incluso aunque creamos tener todos los cabos atados; sin darnos cuenta alguno
se nos va escapando poco a poco como, por ejemplo, un desgaste irregular o prematuro de las
zapatillas, y ya la tenemos otra vez con nosotros.

Definición
La cintilla iliotibial no es otra cosa que el extremo distal o inferior de la Fascia Lata, gran banda
fibrosa que recorre el muslo por su parte externa desde la zona glútea hasta la rodilla, que pasando
por encima de esta llega a insertarse en el Tubérculo de Gerdy situado en la zona antero externa de
la meseta tibial, justo debajo de la articulación con el fémur.
La fascia lata, y por consiguiente la cintilla iliotibial, están sometidas a una importante tensión
durante la bipedestación, que aumenta considerablemente durante la marcha y la carrera
estabilizando la rodilla y la cadera lateralmente. En su extremo superior sirve de inserción a los
músculos glúteos y al Tensor de la Fascia Lata que tiran con fuerza de ella hacia arriba tensando
toda la estructura y transmitiendo esa tensión hasta la rodilla. Como ahora veremos, este va a ser
uno de los factores implicados en la lesión, como también lo va a ser la tensión que se produce
desde abajo cuando la tibia rota internamente como consecuencia de la pronación normal del pie
durante la fase de impulso de la marcha y de la carrera.
Y es que aunque se trata de una estructura extremadamente fuerte capaz de soportar
tensiones enormes, como en otras ocasiones un exceso de esta tensión puede llegar
a ser lesivo. De hecho es normalmente este exceso el inductor de la mayoría de lesiones que
vamos a tratar en estas páginas.
En el caso concreto de esta estructura, y pese a ser mucho más grande y fuerte que otras, tiene
lo que podríamos llamar un punto débil que se encuentra justo encima de la prominencia ósea
que forma el cóndilo femoral externo en la rodilla donde prácticamente apoya la cintilla iliotibial.

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Aunque está preparada para la repetida fricción que se va a
producir durante la flexo extensión de la rodilla imprescindible
para la marcha y la carrera -ya que cuenta con pequeñas bolsas
serosas llenas de líquido situadas entre la cintilla y el cóndilo
para amortiguar el exceso de roce- van a ser otros los factores
que, aumentando la tensión, aumenten también ese roce entre
las dos estructuras. Y será esa, y no otra, la causa final de la
inflamación del tracto iliotibial.
Debemos entender antes de dar ninguna otra explicación que
aunque la tensión aumente no se va a dar ningún roce de no
existir este movimiento de flexo-extensión de rodilla. Que va a
ser una combinación de ambos factores la que desencadene la
lesión. Que por lo tanto si no andamos, saltamos o corremos,
difícilmente padeceremos el Síndrome de la Banda Iliotibial
como también podemos llamarla. Y, finalmente, que va a ser
el apoyo e impulso del pie en el suelo el último eslabón de la
cadena lesional, lo que hace que sea esta una lesión mucho
más frecuente entre corredores que entre otros deportistas,
siendo poco habitual, aunque no imposible, encontrarla en un
ciclista por ejemplo, y en caso de que así sea habría que buscar
probablemente el origen fuera de esa práctica deportiva, en el
calzado de diario por ejemplo.

¿CuÁles pueden ser los factores


que por medio del aumento de la
tensión incrementen esa fricción?
1. Alteraciones estructurales. Un exceso de Varo en la
rodilla, va a aproximar el cóndilo a la cintilla provocando un
continuo apoyo sobre este y aumentando la fricción durante la
marcha. En cambio, un exceso de Valgo, va a hacer que estas
dos estructuras se separen, lo que en principio nos prevendría
de padecer este síndrome; si no fuera por el importante
acortamiento de la fascia lata que suele acompañarlo, y que
está predisponiendo a la cintilla, por ese exceso de tensión, a
la lesión.
De lo que volvemos a deducir, igual que en anteriores patologías,
que una alteración de la morfología o estructura corporal, ya sea
por exceso o por defecto, va a colocarnos en una situación de
desventaja a la hora de lesionarnos corriendo.

2. Por el mismo motivo hemos comentado

1 antes la importancia que va a tener el control de la


pronación por medio del calzado, de plantillas o de la
correcta elección del terreno de entrenamiento, en la
prevención de esta dolencia. Ya que fisiológicamente
siempre se va a producir una pronación del pie
durante el impulso, en mayor o menor medida, o lo
que viene a ser lo mismo; que cuando nos impulsamos
con cada pie andando o corriendo, justo antes de
que este se despegue del suelo, lo vamos a hacer
con la parte interna (con el dedo gordo). Aunque
no todos impulsamos igual, incluso determinados
individuos tienden a hacerlo más tirando hacia el
borde externo (supinadores), siendo esto bastante
menos frecuente.

Foto 1. Vemos como el pie izquierdo del corredor,


en fase de apoyo y a punto de iniciar la fase de
impulso, se encuentra en pronación, apoyando el
borde interno.

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Pues bien, esta pronación siempre irá acompañada de una rotación interna de tibia, 2
mayor cuanto más pronunciada sea la pronación. Y esta rotación interna de la tibia
va a provocar directamente una tracción de la cintilla iliotibial hacia abajo, además
de posicionar su inserción de modo que esta apoye más sobre el cóndilo. Lo que nos
conduce irremediablemente hacia un aumento del estrés de la estructura. Este factor va
a ser decisivo tanto en la prevención como en el tratamiento de la tendinitis del tracto
iliotibial.

3. También una contractura o acortamiento importante de la musculatura glútea


y del Tensor de la Fascia Lata van a propiciarla, pues traccionarán directamente de la
fascia hacia arriba con el consiguiente aumento de tensión a lo largo de toda ella.

¿Qué deberíamos hacer para prevenirla?


En este apartado me temo que voy a repetirme un poco a lo largo de esta serie de
artículos, ya que van a ser las mismas pautas las que generalmente nos ayuden a prevenir
lesiones. No abusar de terrenos duros ni de cuestas, utilizar un calzado adecuado, y
hacerlo adecuadamente, vigilar desgastes, descansar, estirar…

Fotos 2 y 3. Aunque en general siempre sería recomendable estirar por lo menos tras
la sesión de entrenamiento como herramienta para prevenir disgustos, particularmente
esta lesión va a ser muy sensible a esta práctica. Será por lo tanto importante realizar
una batería lo más completa posible de estiramientos, como los que describimos hace un
par de números en el artículo especialmente dedicado a ellos. Cuádriceps, isquiotibiales,
gemelos y soleo, adductores… y en este caso los glúteos cobrarán una especial
relevancia, ya que serán vitales en esta lesión.

Foto 4. A todos estos estiramientos, hoy vamos a intentar añadir uno específico para
la Fascia Lata. Y digo intentar porque no es fácil encontrar la postura, ni llegar siquiera a
sentir la tensión. No va a ser por lo tanto un estiramiento fácil para muchos, no obstante
si es fácil intentarlo. Y aunque existen infinidad de ejercicios para intentar estirar esta
zona, este es el que a mi entender resultará mas sencillo para la mayoría. Así, partiendo
de la posición de la foto intentaremos, relajando la zona de la rodilla, empujar con nuestra
cadera hacia fuera, hacia el lateral, mientras la relajamos lo más posible, apoyándonos en
el suelo con la otra pierna y en una pared con la mano del lado que intentamos estirar.

Es una de las lesiones más persistentes que


puede sufrir un corredor. Una buena tabla de
estiramientos puede ayudar a prevenirla

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