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Lesiones y estrés

A lo largo de la temporada se han producido en la Real Sociedad varias lesiones de futbolistas que les van
a apartar un largo periodo de tiempo de los terrenos de juego. En este artículo nos referiremos al estrés
que estará presente a lo largo del largo proceso de recuperación. Cuando un futbolista sufre una lesión de
gravedad debe hacer frente a diferentes situaciones potencialmente estresantes que conviene intentar
controlar mediante el apoyo, la cercanía y facilitar la información necesaria por parte de los médicos para
lograr minimizar el impacto emocional:

Estrés en los momentos posteriores a una lesión:


En primer lugar, una vez que se produzca la lesión, el deportista deseará conocer con exactitud el alcance
de la lesión. Hasta que no se realizan las pertinentes pruebas no se puede conocer con exactitud la lesión
que sufre el futbolista por lo que hasta ese momento será un tiempo de incertidumbre y de duda en el que
aumentará el estrés así como facilitará la aparición de emociones negativas. Es conveniente, por tanto,
que en la medida de lo posible se realicen las pruebas cuanto antes y reducir de esta manera el periodo de
incertidumbre.

Estrés y periodo de hospitalización e intervención quirúrgica:


Una vez que se conoce el alcance de la lesión vendrá la siempre incómoda hospitalización y la
consiguiente operación quirúrgica, una situación potencialmente muy estresante que provocará
incertidumbre, intranquilidad e incluso miedo y que supone el alejamiento del futbolista de su entorno
habitual además de una incapacidad física temporal y el no poder valerse en un principio por sí mismo,
necesitando la ayuda de las personas más cercanas para las necesidades diarias y las molestias y los
dolores en la zona afectada. Un trastorno para el dia a día en definitiva y una situación que el deportista
deberá aceptar para llevarla lo mejor posible.

Estrés y rehabilitación de la lesión:


Tras la intervención el deportista deberá iniciar el largo y duro proceso de rehabilitación. En muchos
casos, este proceso se ve afectado por el impacto emocional negativo que ha producido la lesión en los
futbolistas, que pueden encontrarse deprimidos y faltos de motivación o estar muy enfadados por su
situación y con elevada ansiedad respecto al óptimo restablecimiento, provocando una merma en la
concentración para la correcta recuperación. Esta falta de motivación y/ o concentración pueden
perjudicar de forma importante el tratamiento de rehabilitación y en consecuencia el proceso de
recuperación de la lesión..
En todo este proceso pueden surgir un enorme abanico de manifestaciones emocionales en forma de
enfado, rabia, ansiedad, excesivo optimismo, momentos de alegría...etc una montaña rusa emocional que
es conveniente controlar mediante el establecimiento de objetivos de rehabilitación realistas por parte de
los médicos y recuperadores para que el deportista centre su atención en realizar de forma adecuada los
ejercicios de recuperación y provocar un aumento de la autoconfianza y la motivación por la tarea de
rehabilitación. Para eso, será importante ir avanzando de forma positiva en la recuperación ya que esto
supondrá un apoyo emocional importante y aumentará la motivación hacia los ejercicios de rehabilitación
al comprobar el deportista que mejora de su lesión. Por lo tanto,para una eficaz y óptima recuperación
será necesario que el deportista se implique de forma activa en las tareas de rehabilitación, tomando
decisiones conjuntamente con el médico y fisioterapeuta y se involucre en el proceso

Estrés en el regreso a la actividad deportiva habitual:


Una vez que el futbolista ha superado el periodo de rehabilitación, deberá enfrentarse de nuevo a la vuelta
a los terrenos de juego. Cuanto mayor es el periodo de inactividad, mayor será la probabilidad y el
potencial estrés. La vuelta a los entrenamientos habituales supone un nuevo cambio en el estilo de vida y
abandonar los hábitos adquiridos durante el periodo de lesión. El regreso a la normalidad implica volver a
hacer frente a las exigencias de la competición, y estarán presentes las expectativas del futbolista respecto
a la total recuperación de la lesión y al propio rendimiento que será capaz de ofrecer. En esta última fase
lo más adecuado será que el deportista de acuerdo con el entrenador, establezca objetivos escalonados y
que vaya entrando en el equipo poco a poco para ir adquiriendo confianza y seguridad en la zona
lesionada y en su propia capacidad y rendimiento.

Aritz Olagoi Olazábal


Responsable de KirolPsikologia.com