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Peronismo José Pablo Feinmann

Filosofía política de una obstinación argentina


15 Eva Perón (II)

Suplemento especial de

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General Viamonte (estación Los palabras y la encontró como nadie en este país que se quemaba en el fuego de la militancia. A

“ Toldos) es un pequeño pueblo de la


provincia de Buenos Aires, con
casas chatas y calles arboladas que
muy pronto se pierden en caminos
de tierra. Como muchas otras poblaciones de
la República Argentina, Viamonte nació alre-
dedor de una estación. Fue inaugurada en
y dudo de que en otros. La dirección de un
director como Juan Carlos Desanzo incidió
mucho en el resultado final. Nunca un director
de cine me respetó tanto un guión. Nunca una
actriz tuvo la libertad de Goris para entregarle
al personaje su dolor y su tragedia. Llegó a
pesar los treinta y tres kilos que pesaba Evita.
esa Evita la construimos todos en los setenta.
Lo raro era traerla en los noventa. Beatriz Sarlo
escribió en alguna parte: “Volvió la Evita mon-
tonera”. No sé. Si todos quieren regalarles la
Evita de la pasión, del amor por los pobres, la
Evita del traje sastre y el rodete a los Montone-
ros, desde aquí nos vamos a oponer. Evita no
1893 y en aquel entonces se la llamó Los Tol- Destaco lo de Desanzo porque es un director puede ser reducida a los Montoneros. Y mucho
dos por hallarse próxima la toldería del famoso minusvalorado por una crítica que lleva a las menos esa imagen de Evita que es, precisamente,
cacique Ignacio Coliqueo”, escribe Marysa nubes a directores verdes como esos higos que, la verdadera. Porque ella no fue lo que sugería
Navarro en la mejor biografía con que segui- si te los comés, te dan una diarrea de una sema- había sido la burla de Halperin Donghi en
mos contando sobre Eva Perón. (Nota: Marysa na. Desanzo es un gran técnico. Tiene una Maryland, en 1984, cuando chismorreó que
Navarro, Evita, Planeta, Buenos Aires, 1994, gran escuela. Nadie le dijo que era un genio, los jóvenes de la JP, siempre tontos, engañados,
p. 19). Evita, por decirlo de modo directo y un cineasta autor que tenía que filmar sus pro- malentendiendo todo, visitaron a Delia Parodi
acaso brutal, nace en medio de la nada. Nace pios guiones. No bien juntó la plata para hacer y le hablaron de Eva y la vieja Parodi les dijo:
en un pueblito ignorado, insignificante, lejos el film, me llamó y me pidió el guión. Lo “Vean, lo siento, pero la señora no era así”. La
de cualquier centro urbano que pudiera tener demás salió fácil. La película tiene defectos, Señora era así. Y ya vamos a ver por qué necesi-
alguna importancia en la república, en el país pero todo veintiséis de julio, invariablemente, taba ser así.
que habría de gobernar, junto a su marido, es la película que se pasa para recordar a Eva
con mano de hierro. Nacer en Los Toldos es Perón. Tardará mucho en aparecer, si es que EL LENGUAJE DE
ya nacer bastarda. El que nace en Buenos Aires aparece, una que la supere. Que el guión esté LA OLIGARQUÍA
nace en una gran ciudad. Una ciudad con his- lleno de premios no es un mérito que deba ser Evita no es la del retrato de Manteola, el que
toria. Con linaje, prosapia. Con esa palabra tomado en serio. El cine es un arte del show ilustra la portada de la edición Peuser de La
ampulosa que nombra a quienes, no bien vie- business y está organizado para el barullo. Hay razón de mi vida. Tampoco es la Evita vocife-
nen al mundo, tienen asegurado el Ser: abolen- muchos, demasiados, festivales y en todos se rante de Carpani, aunque respeto más la visión
go. Esta es la primera marca de su bastardía. dan premios y se consagra a directores y a acto- de Carpani. Ahora, en esta pictorialidad, inter-
Haber nacido en un lugar también bastardo. res para una eternidad, que, salvo en el caso de viene la Evita excepcional del artista Daniel
Que nada tenía detrás, salvo algunas historias los realmente talentosos, dura poco. ¿Saben por Santoro. Tal vez sea ella. No sé. Cuando veo la
de malones, indiadas bárbaras, algunas cauti- qué? Porque se la creen. Tanto les dicen que Evita de nuestro film me cautivo y me emocio-
vas. “¿De dónde sos, nena? ¿Dónde naciste?” son “autores” y, peor, que son autores “genia- no. Creo que ella es ésa. Que Goris hizo un
“En Los Toldos.” “¿Dónde queda eso? Nena, les”, que, inexpertos, jóvenes, consagrados milagro de encarnación. Se metió en el cuerpo
¡nacer en Los Toldos! Ahí se nace para sirvien- demasiado rápido, se la creen. Bien, este guión, de un personaje, se adueñó de todas las pala-
ta.” Sólo las sirvientas nacían en lugares así. en el que me voy a basar tanto como en el bras que yo había escrito y las dijo con una jus-
Las que estaban condenadas, en el mejor de texto de Sartre, tuvo demasiados premios. teza, una pasión inigualables. Ahora ya está. Si
los casos, si tenían el coraje de hacerlo, a emi- Algunos importantes. Uno, por ejemplo, en un tantos consideran, en todos los 26 de julio, que
grar a Buenos Aires, ciudad que las recibía con Festival de Boston, con un jurado exigente y es nuestro film el que deben proyectar, quizá
gesto áspero, orgulloso, y las destinaba a ofi- que no está en mis manos. Se lo quedó el pro-
cios subalternos: sirvientas, prostitutas, traba- ductor, pero tal vez le sirva a él más que a mí.
jadoras en algún tallercito textil si sabían algo Y otros patéticos. Tengo un premio de la
de corte y confección. De esta forma, en Los Honorable Cámara de Diputados. Es de 1996
Toldos, “pueblito similar a tantos otros de la y se trata del “Premio Eva Perón a la verdad
República, nació una madrugada de mayo de revelada”. La película se le entregó en conside-
1919, Eva Perón –así por lo menos lo asegu- ración al director del Instituto de Cinemato-
ran los vecinos del lugar–, aunque la partida grafía de ese entonces, el señor Julio Maharbiz.
de nacimiento de María Eva Duarte, hija de Los productores ansiaban que fuera enviada al
Juan Duarte y de Juana Ibarguren indique que Oscar. Según fuentes certeras, todo parece
nació en Junín, el 7 de mayo de 1922. Algu- indicar que el señor Maharbiz la derivó al pre-
nas fuentes señalan que tanto el mes como el sidente de la República de ese entonces, Carlos
año consignados en esta partida son erróneos, Menem, con el siguiente lapidario juicio: “Es
pues en realidad Evita habría nacido el 26 de basura montonera”. Yo había puesto en boca
abril de 1919”. Otra vuelta de tuerca sobre su de Eva muchos discursos sobre lo que, para
bastardía. Otra señal de impureza en su frente, ella, era el peor peligro del peronismo: “El sur-
en su carne. Otra marca. Otro dato que no gimiento del espíritu oligarca en el corazón de
podrá ofrecer. Ni siquiera se sabe exactamente los dirigentes peronistas”. Se trataba de las cla-
cuándo nació. Cualquiera sabe el día de su ses que ofrecía en la Escuela Superior Peronis-
nacimiento. Cualquiera celebra su cumplea- ta, lugar en el que simultáneamente Perón dic-
ños. El bastardo, ni siquiera eso. No vamos a taba sus visiones clausewitzianas sobre la con-
entrar en el análisis detallista sobre el porqué ducción política. Algunos los había modificado
de las distintas fechas. Puede que más adelante para que apuntaran más certeramente al plexo
veamos algo a raíz de su casamiento con de la perversión menemista: “Yo, compañeros,
Perón. Aquí es otra cosa la que nos interesa. El ya casi no le temo a la oligarquía que derrota-
tema de la bastardía. Y decimos por qué. La mos el 17 de octubre. Lo que a mí me preocu-
bastardía es el eje central para entender la vida pa es que pueda retornar en nosotros el espíritu
de Eva Perón. La de Evita es la aventura des- oligarca (...). Y para que eso no suceda he de
lumbrante de una pequeña chica de provincias luchar mientras tenga vida (...). Para que no
que busca darse el Ser. Ser algo. Tener entidad sean los peronistas los que entierren al peronis-
ontológica. Derrotar su bastardía. Ella, que mo” (J. P. F., Dos destinos sudamericanos,
nació en un lugar que era nada, que tuvo un Grupo Editorial Norma, Buenos Aires, 1999,
padre ausente, que no la reconoció, ella, la pp. 54/55). Esto, pensaba, le va a caer pésimo
bastarda, buscará a lo largo de su vida lo que al menemismo. Menem lo absorbía todo. Le
nunca poseyó: la densidad del Ser. llevaron la película, esa “basura montonera”.
Para tratar esta cuestión no puedo sino La vio y dijo: “A mí me gusta”. Y la enviaron al
basarme en la gran obra de Sartre sobre el Oscar. No entró en la selección. No habían
tema: San Genet, comediante y mártir. No es seleccionado la de Alan Parker con Madonna,
algo que no haya hecho. Todo el guión que menos iban a darnos importancia a nosotros.
escribí para la película Eva Perón, de 1996, está Pero no importa. Lo del Oscar es un albur que
centrado en el texto de Sartre. O acaso no se corren los productores. Lo notable es cómo
todo, pero sí muchos de sus aspectos esenciales. no había discurso ideológico-político que
Tengo que decir algo sobre ese guión. Creo pudiera hacerle cosquillas al cinismo de
que es uno de los mejores textos que escribí. Menem. Al menos, Maharbiz tenía fresco su
(Que nadie se preocupe: decir que es uno de odio y sabía qué detestar y qué no. No sé si el
los mejores textos que escribí no significa que film era “basura montonera”, pero sin duda era
sea bueno. Puede que sólo sea menos malo que la visión de la izquierda peronista, que, lo digo
otros. ¿Está bien así?) Tuve la buena fortuna de una vez más y lo voy a decir muchas veces
contar con una actriz que se encarnó en él, que todavía (pues ni entré en ese tema), no se ago-
lo hizo suyo, que buscó a Eva a través de esas taba en Montoneros. Era la Evita combativa, la
II
no nos equivocamos. Más aún: probablemente desconsuelo ni por los fracasos, por nada, sólo sitarios del Cristo Vence y de los comandos
dimos en el corazón del asunto, en el corazón nacida al calor de la esperanza, de las ilusiones civiles. A los niños universitarios de una uni-
de Eva. tempranas. Era el que sigue: “No volvió, sin versidad para ricos, para pocos. ¿Qué palabras
Lo que vamos a tratar es la cuestión de la embargo, esa Argentina. Un 17 de noviembre usaba? ¿Qué palabras nos enseñaron a odiar
bastardía. Si la vida de Eva fue la búsqueda de de 1973, el líder de los trabajadores pisaba estos gorilas represores, conservadores jurási-
un ser, de ser algo, de dejar de ser una nada nuevamente el suelo de la Patria: volvía, traída cos que se adueñaron del poder luego de echar
impecable, una bastarda nacida en un pueblo por la lucha del Pueblo, la Argentina de a Perón, con el cual uno también tiene sus
inexistente, el punto más arriesgado de esta Perón” (Ibid., p. 158). Carajo, ni sospechaba buenas broncas porque no los enfrentó como
lucha estuvo en su ambición por la vicepresi- yo cuál habría de ser la Argentina de Perón era necesario? “Atmósfera de libertad.” “Deco-
dencia de la República. Veremos el análisis que volvía. Imaginaba un país más justo, con ro.” “Decencia.” Y la cifra perfecta del lengua-
que Sartre hace de la bastardía en su San un pueblo feliz, un líder viejo y sabio y una je reaccionario argentino: “austeridad republi-
Genet y veremos los más que atinados análisis juventud impetuosa. Regresaba, en cambio, cana”. Esta es la república que yo conocí desde
que desarrolla Juan José Sebreli en el que algo nuevo. Algo que no regresaba. Que apa- niño. La república austera de los golpistas, de
(para su infortunio y su posible desagrado) es, recía brutalmente por primera vez. La Argen- la derecha, de los conservadores, del poder, de
para mí, el mejor de sus libros: Eva Perón, tina de los aparatos represivos del peronismo la oligarquía, de la Sociedad Rural y de los
¿aventurera o militante? El mejor, quiero decir, manejados por el cabo sanguinario, por Lope- militares. Caramba, voy a reeditar ese libro
lejos. Durante el año 1996, en medio del auge cito. Y un Perón duro, que le dio la espalda ingenuo de 1974. Porque entre mis ingenui-
de la película de Madonna-Parker, le ofrecie- desde el primer día a la juventud maravillosa y dades acerca de la “lucha del pueblo” y la pos-
ron reeditarlo. Deben haber sido varias las dejó hacer a los mercenarios. Que los mantu- tulación de Perón como el “líder de los traba-
ofertas. Se negó. Era tan poderoso el antipero- vo quietos, en parte, mientras vivió, pero les jadores” que esa lucha permitía regresar a la
nismo que había crecido en él desde 1966 permitió organizarse ante sus propios ojos patria y las palabrotas viejas, gorilas, golpistas,
hasta entonces, que se negó, rechazó todo. complacientes. El pueblo, lejos de ser feliz, se que todavía se oyen, porque estamos hartos de
Cualquiera hubiera reeditado un libro que es, retiró, asustado, espantado a sus casas, que no unos cuatro o cinco años a esta parte de volver
en rigor, excelente. Con una simple aclara- eran “fortines montoneros”, eran simples a oír a hablar de la “austeridad republicana”,
ción: “Yo pensaba eso entonces. Ya no pienso hogares de trabajadores que sólo sabían ganar- me quedo con mis ingenuidades. Y bueno, es
así. Pero creo que ese libro enriquece el deba- se el pan de cada día para la mesa familiar en cierto: no se me hizo. Ni a mí ni a la mayoría
te”. Pocos, hoy, lo conocen. Menos lo han un clima de paz, como el peronismo les había de todos los de mi generación. Pero no hablá-
leído. Hay que admitir que Sebreli fue fiel a sí enseñado. ¿Qué podía yo hacer con mi texto bamos el lenguaje de Eugenio Blanco ni propug-
mismo: “No quiero ni oír hablar de ese libro”. patético, burlado por una historia de sangre, nábamos el regreso de la patria de nuestros
Pero, ¿tenía razón? ¿Por qué no aceptarlo de cadáveres, de zanjas clandestinas? Durante padres y abuelos. Porque esa patria no existía.
como un libro que, si bien no reflejaba su pre- años lo escondí. Saqué otra versión retocada, Porque muchos de nosotros no teníamos abue-
sente, era parte de su historia? ¿Tanto quería en la que textos como ése no estaban. No los argentinos. Ese lenguaje de Blanco es terri-
negar esa historia? Sarlo se le parece cuando quiero que sea así. Que se lea. Ahí está. Yo blemente oligárquico porque establece el lina-
dice que nada de lo que escribió antes de 1984 tenía treinta años. Todo me ruboriza. Escribir je del poder. Y aquí es donde volvemos a la
(espero no equivocarme en esta fecha) o de “Patria” y “Pueblo” con mayúsculas. Creer bastardía de Evita. Ella nunca podría decir “la
1980, no le pertenece. Somos también lo que que a Perón lo traía la lucha del pueblo y no patria de nuestros padres y abuelos” porque
hemos sido. No podemos dejar de serlo. Lo sospechar siquiera que si volvía era porque sus padres no eran sus padres o no la habían
somos aun en el modo de no serlo. A uno le había pactado con los militares frenar a la gue- reconocido. Sus abuelos no existían. Y, sobre
duelen muchas de las cosas que ha escrito. rrilla y manejar un gobierno basado en el todo, nunca la patria había sido de ellos. Ahí
Pero el motivo de ese dolor no es sólo porque empresariado nacional y los sindicatos. No está mi texto de 1974. Salió el libro en esa
ahora haya cambiado de opinión. A veces ocu- estoy seguro de muchas cosas. O sí, pero luego fecha, pero yo lo escribí en 1973. En pleno
rre que la historia nos ha castigado tanto que de varios quebrantos. Pienso que hablar de “la auge de nuestras patéticas esperanzas, de nues-
nuestros escritos del pasado se han tornado lucha del Pueblo” es excesivo. El pueblo pero- tra desgarrada historia, cuando, en rigor, no
patéticos. En mi libro de 1974, El peronismo y nista no era un pueblo de lucha. La que peleó creíamos que volvía ninguna historia, sino que
la primacía de la política, luego de analizar el fue la militancia y las formaciones especiales volvía el líder de los trabajadores para que,
discurso del ministro de Hacienda de Aram- que enfrentaron a un régimen ilegal, anticons- entre todos, hiciéramos una nueva. Se sabe
buru, Eugenio Blanco, que terminaba dicién- titucional, al régimen de la “Revolución cómo terminó todo. Otra vez volvió la patria
doles a los jóvenes a los que se dirigía que Argentina” de Onganía y los cursillistas ultra- de los padres y los abuelos de la oligarquía.
habrían de asistir, ahora, con la caída del católicos, que Esta vez con más furia que nunca. Venían
“régimen depuesto”, “al retorno de la Argenti- empujaba a la rebe- también a defender a la república. Cierta vez,
na de vuestros padres y abuelos, que vieron lión y a la violencia en San Juan, una tarde de terrible calor, en
crecer a este país en una atmósfera de libertad, por negarse a auto- pleno 1977, vi un enorme cartel, ya ni recuer-
de decoro, de decencia y de austeridad repu- rizar algo tan simple do qué hacía en San Juan, ni importa, vi,
blicana” (Ibid., p. 158), yo había escrito un como que Perón decía, un enorme cartel, un afiche pegoteado
texto que suele estremecerme por regresara y punto. en toda una pared. Exhibía la Pirámide de
su candidez, por su esperanza ¡Cuántas vidas se Mayo. Era la República, sí. Y debajo de ella
inmediatista, excesiva- habrían evitado! Aun en había unos sables que la sostenían. Y arriba,
mente joven, no tra- 1972 no era todavía tarde. bien visible, con letras enormes, una leyenda:
bajada por el Menos lo había sido en 1964, “La venimos salvando desde 1810”. Y abajo,
ahí estuvo el error que hace caer al pie, también con letras enormes: “La volve-
sobre el gorilismo militar y político remos a salvar ahora”. Ahora esa república rea-
(la cancillería radical del gobierno de parece defendida por una caterva de periodis-
Illia) la responsabilidad de haber frena- tas (periodistas, no teóricos ni ensayistas ni
do el retorno político al líder que los traba- académicos) que se enfervorizan atacando a un
jadores reclamaban. ¡Tanto hubo luego que gobierno al que llaman “montonero”, “terro-
luchar para traerlo que nadie pudo frenar rista”, “autoritario”. Debo confesar que esa
nada! Canallas, todo por no perder unas elec- “República”, cuya defensa y cuya excusa como
ciones. Por seguir prohibiendo dictatorial- arma para atacar a sus supuestos agresores
mente al peronismo, que reclamaba simple- viene desde Mitre y Sarmiento, tiene hoy
mente su legalidad. Entonces, en 1972, escribí defensores de poca clase, de poca credibilidad,
eso: que a Perón lo traía la lucha del Pueblo, de excesivo hambre de visibilidad mediática.
con mayúscula. Eramos casi todos peronistas
en esa encrucijada porque Perón tenía que vol- EVA Y JEAN GENET
ver alguna vez. Pero, ¿qué lo había impedido? Supongo que Sebreli se va a incomodar con-
Analicen todo el estiércol gorila y conservador migo porque retome, me haga cargo, busque
y milico que tiene el final del discurso de materiales valiosos en ese libro, que él se negó
Eugenio Blanco, pronunciado en noviembre a reeditar. Supongo que hay frases, enteros
de 1956 en la Facultad de Ciencias Económi- pasajes de ese libro que hoy, de la mano de
cas de la UBA. “Vosotros, jóvenes (...) vais a López Murphy o de la señora Carrió, le fasti-
asistir al retorno de la Argentina de vuestros diarán en grado extremo. Por ejemplo: “Las
padres y abuelos, que vieron crecer a este país relaciones entre el Ejército y Eva Perón mues-
en una atmósfera de libertad, de decoro, de tran al desnudo la mentalidad castrense: su
decencia y de austeridad republicana.” ¡Cuán- prejuicio de clase, su espíritu de cuerpo, su
ta basura junta! El estilo del discurso: “voso- patriarcalismo, su misoginia y el moralismo
tros”, “vosotros vais”, “vuestros padres y abue- hipócrita típicamente pequeñoburgués. La
los”. ¿A quién le hablaba Blanco? No a los supuesta inmoralidad de Eva Duarte era el
obreros, desde luego. Les hablaba a los univer- modo inconsciente de ocultar el verdadero
III
contenido social que ella implicaba: su iden- solamente no se estudiaba, sino que además han hecho bastardo. Ha nacido bastardo.
tificación con la clase obrera. El hecho de que era mala palabra (como su apellido, creo que “¿Quién es tu papá, Evita?” “No tengo
Perón haya logrado superar los prejuicios de su lo sabe, también es mala palabra en la FFyL y papá.” Juan Duarte, el padre de Eva y sus
clase y de su profesión al casarse con Eva Duar- he tenido grandes discusiones por declarar hermanos (que son tres mujeres y un varón:
te, está indicando su capacidad revolucionaria. que leía sus novelas o sus fascículos)”. No sé Elisa, Blanca, Juan y Hermida), el habitan-
Un escritor poco simpatizante del peronis- mucho de la llamada “academia”. Pero, ¿qué te ocasional de la casa y de la cama de
mo, como Luis Franco, debió reconocer que les pasa? Vean, si me quieren negar a mí, Juana Ibarguren, la madre de todos, muere
la muerte de Eva Perón “fue una pérdida háganlo. No me van a entristecer demasiado. el 8 de enero de 1926 en Chivilcoy, entre
para el proletariado en su sorda puja con el Olvídense de mí. Y de muchos otros. Pero, los suyos, entre su familia legal. La otra
Ejército...” (Juan José Sebreli, Eva Perón, ¿de Foucault? Eso es realmente grave. ¿En familia era la que tenía en Los Toldos. No
¿aventurera o militante?, Ediciones Siglo XX, qué se basa ese desdén? Ninguno de ustedes era algo inusual en la época. Viajante de
Buenos Aires, 1966, p. 106/107. Bastardillas es digno de haberle lustrado los zapatos a comercio, Juan Duarte (cuyo nombre here-
mías). Coincidimos en que –según ya he Foucault. Calma, señores. Pierden alumnos dará el famoso Juancito, el Isidorito Caño-
dicho– el casamiento con Eva es el acto más así. O los forman para el diablo. ¿Qué están nes del peronismo, el cabeza hueca, “Jabón
revolucionario de Perón. Y yo agregué: quizás enseñando? ¿Wittgenstein? ¿El viejo anda- Lux” porque lo usaban nueve de cada diez
el único. Hay más textos que hoy serán into- miaje del positivismo lógico? ¿La línea Hei- estrellas de cine) tenía dos familias. Pero la
lerables para Sebreli: “Todos estos episodios degger-Lacan-Derrida? En fin, hagan lo que legal, la honesta, la familia en cuyo seno él
sentimentales y pintorescos no deben servir les parezca. Alguna vez habrá que hacer un había elegido morir era la de Chivilcoy. Era
para ocultar lo principal: las efectivas con- debate serio y analizar en manos de quiénes la que había formado con Doña Estela
quistas sociales logradas por los trabajadores está el conocimiento y su enseñanza en la acade- Risolía. El día de su muerte, Juana Ibargu-
en el período peronista. ¿Qué quedaría de la mia. En el país. ren carga a sus cinco hijos y se va al velato-
‘influencia magnética’, de la ‘sugestión’ de Otro negado por los aparatos del poder rio de Chivilcoy. Se produce una escena
Perón y Eva Perón sin los aumentos efectivos académico es el filósofo que hemos elegido memorable. Las dos familias del difunto se
de salarios, la rebaja de alquileres, las indem- para acercarnos más hondamente a la esencia enfrentan. Doña Juana quiere entrar. Quie-
nizaciones, las jubilaciones, los aguinaldos, del personaje que tratamos. Sartre. Es (según re que sus hijos vean por última vez a su
las vacaciones pagas, la asistencia social, el Eduardo Grüner en su Prólogo al San Genet) padre. Pero, al principio, le impiden la
voto femenino, las huelgas apoyadas por el eso que Marx decía de Hegel: un perro muer- entrada. Este hecho habrá de marcar dura-
Estado contra la patronal?” (Ibid., p. 97). Y to. “Ha superado hasta el infundio y la mente a Evita.
también: “De la figura de Eva Perón y el denostación, para ser arrojado por ‘los otros’ Hombre de negro (a Doña Juana): Señora,
peronismo en general pueden extraerse algu- al peor de los infiernos: el de la indiferencia” no ensombrezca la memoria de don Juan
nos argumentos como para colocarlos en la (Sartre, Ibid., p. 27). Ninguna cátedra impor- Duarte, por favor. Ahí dentro está su verda-
línea de la reacción, pero la oligarquía nunca tante de una universidad argentina lo tiene hoy dera esposa (algo solemne:), Doña Estela Riso-
se equivoca, los ha considerado irremisiblemente en su bibliografía. “Lo cual, escribe Grüner, lía. Ella es la única que tiene derecho a llorar-
como sus peores enemigos y eso es suficiente para quizá sea una buena señal: la de que todavía lo como viuda.
reconocer su verdadero significado histórico” molesta” (Sartre, Ibid., p. 27). Sin duda, Doña Juana: Yo no seré su viuda. Pero fui
(Ibid., p. 119. Bastardillas mías). Dejaremos molesta. Sartre es el último y el más lúcido su mujer. Y éstos son sus hijos. Los cinco
por el momento al compañero Sebreli y vol- representante de una filosofía comprometida hijos que tuvo conmigo, señor. Y tienen
veremos al tema de la bastardía de Evita, del con la historia. De una filosofía que salga del derecho a ver a su padre por última vez... y a
que él se ha ocupado brillantemente en su ámbito sofocante de la academia y se juegue besarlo en la frente.
libro, pues ha seguido también el Saint Genet en otras situaciones, encrucijadas. Nunca le (...)
de Sartre. En 1966, cuando publica este importó el segundo Heidegger, ni el tercero Hombre de negro: Estos no son los hijos de
libro, Sebreli era el súper exitoso autor de ni todos los que todavía puedan inventar. don Juan Duarte. Los hijos de don Juan
Buenos Aires, vida cotidiana y alienación. Era, Jamás podrá ser instrumentado por la dere- Duarte están allí, señora, en esa casa, lloran-
como lo soy yo todavía, un hegeliano, mar- cha, a la que le robó la palabra libertad, la do a su padre. Estos niños son hijos de la
xista-sartreano. No un peronista, sino alguien central de su pensamiento. En fin, ya hemos lujuria y el pecado. Son bastardos, señora. Y
que analizaba el fenómeno del peronismo tratado esta cuestión. Sartre cayó con el los bastardos no tienen padre. Váyase, por
desde ese universo categorial. El fenómeno Muro de Berlín. Hoy, que se levantan muros favor (J. P. F., Dos destinos sudamericanos, ed.
de la izquierda peronista, que lo agarró gran- por todas partes, acaso podamos abrir unas cit., p. 19).
de y ya un poco viejo, le amargó bastante la cuantas puertas para su necesario regreso. Bien, si obviamos que para el guionista
vida. Ahí empezó a transformarse en el cam- Pero seremos pocos. Es posible que nunca resulta evidente que el representante de la
peón del anti-populismo. Y embiste contra regrese Sartre. No a la academia, al menos. familia Risolía ha leído el San Genet de Sar-
las categorías centrales del peronismo juvenil. Se tiene mucho miedo de perder los cargos. tre ya en 1926, la escena ha de haber ocu-
El Tercer Mundo, por ejemplo. Publica, en El poder impone lo que hay que decir, lo que rrido de modo semejante. En serio: la pala-
pleno año 1976, cuando todos se rajaban, o hay que pensar, lo que hay que escribir. Eso bra bastardo es muy común y pertenece más
buscaban seguridad, un libro lleno de bronca es lo que se enseña. al rico vocabulario de las provincias que al
con la JP titulado: Tercer Mundo, mito bur- Corre el año 1952 y Sartre publica Saint de los “centros urbanos”. Es muy probable
gués. ¿Tan limpio estaba como para publicar Genet, comédien et martyr, en ediciones que la pequeña Eva la haya oído aplicada a
un libro en 1976? ¿No temía asomar la cabe- Gallimard. Es un Prólogo destinado a las ella o a sus hermanos más de una vez.
za en un momento en que todos se guarda- Obras completas del poeta Jean Genet. Seguimos con el bastardo. El no se ha
ban? ¿Qué pasó ahí? Los militares habrán Según se sabe, Sartre era un escritor que se hecho ese ser que no es. Ser bastardo es no
advertido que era un libro contra la ratio desbordaba. John Huston le encargó un ser. Pero él puede hacer algo con eso que
montonera y habrán decidido darle carta guión cinematográfico sobre Freud y él se han hecho de él. Si de él han hecho alguien
blanca. Pero el libro hablaba de un “mito le apareció sólo un par de días después con que No Es, él habrá de conquistar su Ser.
burgués”. O Sebreli era excepcionalmente un texto de ochocientas páginas. El San Habrá de ser alguien que Es. “No somos
valiente o su odio contra el populismo de la Genet, en tanto Prólogo, es más extenso que terrones de arcilla (escribe Sartre) y lo
izquierda peronista lo llevaba a desafiar todo las Obras completas Jean Genet. Es un estu- importante no es lo que hacen de nosotros,
riesgo. Y también: ¿no era un poco hijoputes- dio sobre la condición del bastardo. Un sino lo que nosotros mismos hacemos de lo
co sacar un libro contra la izquierda peronista estudio sobre la búsqueda del Ser. El bas- que han hecho de nosotros” (Ibid., p. 85).
en un momento en que la estaban sacrifican- tardo, al no provenir de un padre o una Esta frase, que es de 1952, reaparecerá en el
do en los campos de concentración de la dic- madre, como la sociedad burguesa ha esta- célebre Prólogo de Sartre a Los condenados
tadura? blecido, no tiene Ser. No Es. El bastardo no de la tierra, de Frantz Fanon, que es de
Volvemos a la bastardía de Evita. El bastar- tiene nada detrás. Pero habrá de luchar por 1961. Era, qué duda cabe, axial en su pen-
do no tiene nada atrás. Es la antítesis del Darse el Ser. “Ni durante un instante se samiento. Porque, en Sartre, la bastardía es
hombre de bien, del señor burgués, del oli- imagina que está condenado a la pobreza y lo que define la condición humana. El
garca. Estos tienen “padres y abuelos”, como la bastardía” (Sartre, Ibid., p. 47). El bas- hombre es bastardo porque es una nada
memorablemente ha dicho el ministro Euge- tardo, para superar su bastardía, debe arrojada hacia sus proyectos. Veremos esto
nio Blanco. El bastardo no tiene nada. Ni actuar. Actuando se elegirá a sí mismo. con más detalle. Aun Victoria Ocampo, por
padres tiene. Al no tener nada, él no es nada. Decidirá lo que habrá de ser. Irá en busca remitirnos a la otra mujer célebre de la
Tiene que inventarse. Estamos, aquí, en de su Ser. Se hará Ser. Será lo que haga de Argentina, la elegida por la derecha y por la
PRÓXIMO pleno sartrismo, otro abominado por la aca- sí. La condición del hombre es, para Sartre, izquierda ilustrada y antiperonista, tiene
DOMINGO demia. ¿Qué pasa con la academia? ¿Qué sig- la de un agujero en la plenitud del ser. Por- que hacer algo con lo que han hecho de
nifican estos desprecios? Un joven de veinte que el hombre es una nada. El hombre No ella. Y Ocampo es la antítesis de la bastar-
años me acaba de enviar un mail, lo hizo, Es. Tiene que hacerSe. Ese hacerSe es su da. La oligarquía tiene el Ser como pose-
precisamente, hoy: “Cuando crecí, leí más proyecto. El hombre, por medio de su pro- sión. Lo tiene naturalmente. No necesita
aún de Foucault. Me decepcioné mucho yecto, se arroja hacia sus posibles para darse luchar por él, ni ganárselo, ni comprarlo.
cuando entré en la academia y descubrí, en el Ser. La búsqueda del bastardo es la bús- “Los campos no se compran, se heredan”,
Eva Perón (III) medio de una crisis, que era un autor que no queda ontológica de la densidad del Ser. Lo es la frase que define al oligarca.

IV Domingo 2 de marzo de 2008

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