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ESTE

BLOG

HACE

PARTE

DE

MI

RELACION

DE

PA CIENTE

CON

EL

MÉDICO

INDIGENA

ORLA NDO

GAITÁN

Y

HACE

RE CUENTO

DE

MI

EXPERIENCIA

ESPIRITU AL

CON

MIÉRCOLES

17

DE

ENER O

DE

2007

LAS

PLANTAS

S AGRADAS.

O DE 2007 LAS PLANTAS S AGRADAS. Conociendo al Taita Orlando Conociendo al Taita Orlando Gaitán

Conociendo al Taita Orlando Gaitán

Conocí al Taita Edgar Orlando el día de la fiesta de brujas o día de todos los muertos. Un grupo de estudiantes de la Universidad Javeriana, del cual yo hacia parte, lo estábamos esperando para una conferencia. Llego de repente, o por lo menos no recuerdo haberlo visto caminar hacia el auditorio. De un momento a otro estaba allí, con una ruana oscura que tenia un dibujito como de campo en la espalda, muchas personas se hicieron a su alrededor, yo entre a la sala para tener todo dispuesto para la grabación de una conferencia, que se realizaba como parte

final de un curso llamada Estados Alterados de Conciencia que se había realizado en la Universidad Javeriana, y que coordinaba la profesora Betty Sánchez. Este seria el primer día de muchos que compartiría al lado suyo en un camino de conocimiento o he de decir de auto conocimiento.Cuando entró al auditorio, me pareció que el tiempo se detuvo. Las cámaras empezaron a funcionar y todo empezó a fluir libremente, en ese momento no puse mucho cuidado a sus palabras, estaba concentrado en la imagen, en la de él, en lo poco que las cámaras podían registrar con la poca luz del auditorio. Ese día, extrañamente supe que el trabajo hasta ahora comenzaba.Por sugerencia del Taita Orlando, se propuso no solo hacer el registro de esa charla, sino de realizar un registro de un día en la vida de él, como medico indígena en la ciudad de Bogotá. De esta forma el equipo de estudiantes de la Javeriana, se unió con mis mejores amigos, quienes en ese momento tenían el proyecto de una nueva productora de productos audiovisuales.El miércoles estábamos en su consultorio grabando una charla que él suele dar a sus discípulos, ayudantes y pacientes. Por la manera que manejaba esas tertulias como él las llama, pensé que estaba frente a un Sócrates posmoderno, que ponía a sus discípulos a sacar desde lo mas profundo de su conocimiento los elementos necesarios para ir hilando el conocimiento propio. Al final él lo condesaba todo, como si lo atrapara del espacio que estaba ahí, del aire y concluía suavemente con verdades irrefutables.La verdad no era la primera vez que intentaba ver en él a un filósofo, ya había intentando generar nexos entre su pensamiento y las teorías psicoanalíticas de Freud. Ese día puse un poco mas de atención en sus palabras y no en su imagen, Martín estaba a cargo de la cámara y eso permitió que yo pudiera dedicarme a poner atención. En la conferencia había sentido que había hablado directamente a un amigo, como si lo conociera de años, las palabras parecían haberse ordenado para mi amigo Cesar, al cual yo creía estar ayudando en su depresión, y en verdad lo hacia, pero ese pensamiento nublaba el hecho de lo mucho que yo necesitaba la ayuda del Taita Orlando.Ese día empezamos hablando de que casi siempre que el Taita habla se siente que esta hablando directamente con uno, yo reí para adentro. Al salir ese día de su conversatorio todos nos sentimos un poco más fuertes y en verdad tenia que ser así, pues nos esperaban días llenos de trabajo. El grupo de la Javeriana, y mis amigos Cesar y Oliver, comenzaríamos un camino de conocimiento que sin saberlo nos lanzaba a un

reconocimiento de nuestra fragilidad en el mundo. Al mismo tiempo al presenciar la gracia del Amor, nuestro frágil concepto del mundo se desgarraría y generaría en algunos de nosotros un cambio evidente en lo cotidiano. Ese fue el comienzo de esta historia, que hoy pongo a consideración de ustedes.El viernes a primera hora del día nos reunimos en la casa del Taita Orlando el nos recibió con su ruana café, estaba recién bañado, su cabello aun estaba húmedo y una inconfundible sonrisa se dibujaba en el rostro. Quizás porque estábamos intrigados con unas velas de colores que estaban es su chimenea comenzó contándonos, acerca de ellas y como los velones le proveían una visión de cada uno de sus pacientes, como si se tratara de electrocardiogramas o radiografías, pero con una sutil diferencia no solo daban cuenta del cuerpo del paciente, sino de su alma, de lo que ocurría a su alrededor.Ese día descubrimos al padre, al esposo, al humilde ganador de un Nóbel, al trabajador incansable por el otro, al trabajador social, al Taita. Era una mesa llena de panes, chocolate, huevos, mantequilla, sus palabras se confundían con el raspar de las ollas, con el canto de Pepa una Guacamaya de colores intensos, de su risa siempre oportuna. Tal vez esa risa permite al que lo escucha la pausa necesaria para reflexionar sobe la gran cantidad de información que ha brindado. Su esposa Liliana tenía todo calculado, ella me pareció ese día, era su colaborador inmediato mas importante, la anfitriona indispensable, la compañera fiel.El Taita Orlando sabe de su misión en el mundo, ha sido premiado con el Nobel alternativo de paz en el 90, por su labor con la ATCC (Asociación de Trabajadores Campesinos del Carare) ha sido asesor de la presidencia en cuestiones indígenas, pero hace un tiempo abandono todo eso y se entregó a su verdadera misión, hacer reconocer el amor en nosotros y en el mundo, Es difícil de explicar cuan grande es su poder y la narración de lo que he visto es tan asombroso que podría confundirse con habladurías y con mentiras. Pero lejos estoy de hacer uso de ellas.Cuando uno lo ve con sus pacientes, siente el amor con el que los trata, esa sabiduría que se despliega en sus palabras parece sacada de los relatos bíblicos, a veces el efecto que producen sus palabras o sus cantos hacen que uno se desvié un poco y el hombre de carne y hueso se desvanece en una entidad poderosa, un hombre mágico que supera cualquier tipo de calificativo.El Taita nos había brindado la posibilidad de acompañarlo a una de las tomas de yagé que hace en la Finca El sol Naciente de la Fundación Carare. Ese viernes lo seguimos hasta le Vega, era 4 de noviembre de

2005, y nuestros corazones estaban inquietos, habíamos escuchado muchas cosas sobre el yagé o ayahuasca, sobre plantas sagradas, sobre medicina indígena. La profesora Betty Sánchez, nos había preparado en el conocimiento apropiado de esta planta sagrada, desafortunadamente ella no pudo acompañarnos ese día, por lo menos físicamente, Nos reíamos constantemente, esa risa que esconde el miedo, los nervios, quizá el pánico. Cuando llegamos a la Finca de la Fundación Carare, ya

era tarde y no pudimos realizar registros acertados, pues la luz se había ocultado ya

y

grabación nocturna en exteriores.De donde sacaríamos la electricidad, para mantener los equipos trabajando todo el tiempo. Como solucionar los problemas de luz, pues el trabajo con el yagé se hace en la oscuridad absoluta. Como poner los micrófonos, etc.Llegaba mucha gente, alguna se apropiaba de un espacio de la Maloka, otra seguía inmediatamente al Taita, se sentaba alrededor de él, en el mirador y escuchaban sus palabras, sus enseñanzas, sus chistes, sus anécdotas. Uno cree que las personas cuando hablan no pueden llenar espacios temporales

muy grandes, pero con el Taita es distinto, el tiempo se contrae, se queda quieto y las palabras empiezan a penetrar a cada uno de sus oyentes, empiezan a volar por el espacio limpio, y pareciera que una luz saliera de ese espacio de encuentro. De nuevo me sentí presenciando una imagen bíblica. Desafortunadamente deje ese espacio por incorporarme de nuevo al equipo de trabajo y seguir buscando soluciones a los problemas que teníamos para la grabación de ese día.El Taita nos había invitado a la toma, no solo para hacer un registro, él deseaba que nosotros participáramos activamente de la ceremonia. Muchas veces nos preguntamos unos

a otros si tomaríamos la medicina, hablábamos de los miedos, de las infinitas

ahora nos teníamos que enfrentar a solucionar los problemas propios de una

preguntas, de lo que queríamos nos brindara la medicina.Al final sólo José uno del equipo no participo de la toma de yagé. Todos los demás obedientemente pasamos. Ahora tengo que aceptar, es una de las experiencias mas hermosas que he vivido en toda mi vida, y sin lugar a dudas una experiencia que cambio mi vida 360 grados.

Los resultados de esa primera aproximación terminaron siendo un documental de 23 minutos de duración llamado el Camino del yagé en la ciudad.He puesto como titulo ha este escrito conversaciones con el Taita Edgar Orlando Gaitán, sin embargo pareciera que no narro nada de eso, no hago una trascripción de sus

palabras, es mas pocas veces hay comentarios directos sobre encuentros, lo he pensado muy bien, también he pensado que podría llamarse conversaciones con el yagé, pero eso seria aun mas confuso para mis interlocutores. Pero he de aceptar que desde que lo conozco su voz me acompaña, la de él, la del yagé, la de Dios, la mía propia y no es que se presenten como un cúmulo de voces en mi cerebro, es que por primera vez aprendí a escucharme y a entender que esa voz interior es la voz de lo que Yo soy, El yagé nos enseña a escucharnos, a aniquilar esas otras voces que no somos nosotros, pero que nos confunden y nos invaden los pensamientos.A veces decimos yo soy esto o esto otro, yo soy hermoso, yo soy inteligente, yo soy malo, cuantos apelativos nos damos nosotros, cuantos apelativos nos dan los otros, y al final de tantos yos no sabemos ni siquiera cual somos nosotros. Yo por ejemplo creí durante mucho tiempo que mi yo era el alcohol, la rumba, el dinero. el éxito, la fama y de tantos yo me fui perdiendo a mi mismo. Estas conversaciones con el Taita también son un poco el relato de la salida de ese mundo de mentiras.Pero estaba explicando por que son conversaciones sin que existan conversaciones, por que al sincronizar los pensamientos uno está efectivamente conversando con el Taita todo el tiempo, es el acompañamiento que realiza en nuestro interior lo verdaderamente importante, ese acompañar que crea un cambio en nuestra visión del mundo, una modificación del Ser, de donde lo que esta en juego es nuestro ser y estar en el mundo.

Uno no acaba de conocer al Taita Orlando, cada día que pasa uno se sorprende de su vigor, de su fuerza física, de su dedicación, del amor que puede profesar a tanta gente que se reúne a su alrededor, aún enfermo o cercano a la muerte su fuerza siempre está con nosotros.