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El Proyecto de Animación de Artesanías Folclóricas y Protección al Artesano de la Provincia de Catamarca iniciado por mandato del primer Congreso de Ciudades y pueblos del Interior que lleva adelante la Universidad Nacional de Catamarca, es un proyecto de desarrollo sostenible fundamentado en una lógica que privilegia la creación de espacios de diálogo entre las diversas vertientes culturales que confluyen para conformar los imaginarios colectivos y las condiciones materiales de vida, de los actores sociales que integran un importante sector de la población catamarqueña. Está pensado como herramienta para la tarea de lograr el reconocimiento de la labor de los/as artesanos/as tradicionales como un valioso aporte a la economía material y simbólica de Catamarca. Este proyecto se pensó como una tarea interinstitucional, a tal fin se firmó un convenio de cooperación recíproca, entre la Universidad Nacional de Catamarca y los Ministerios de Cultura y Educación y de Salud y Acción Social de la Provincia. Inconvenientes de diverso tipo impidieron la continuidad de esta acción conjunta. La necesidad de construír la identidad catamarqueña, abrevando en la riquísima vertiente de su multietnicidad y pluriculturalidad fue una de las consignas. En esa línea, estamos convencidas que una de las fuentes más ricas es la creación artesanal que, utilitaria en la mayoría de los casos, llega a desarrollar en ocasiones altos valores estéticos. Influídas por el pensamiento de los grandes folclorólogos de la década del sesenta, con el marco teórico brindado por Clara Passafari, es que nació el Proyecto que nos ocupa. Andando los caminos de Catamarca y trabajando la bibliografía producida por los representantes de nuevas corrientes antropológicas e históricas, nos dimos cuenta que la clasificación de las artesanías realizadas por Cortázar, de la cual partíamos, debía ser revisada. También advertimos que, hablar de protección, sonaba demasiado paternalista. Por ello es que, hemos preferido cambiar la denominación del Proyecto, en lugar de Animación de Artesanías Folklóricas y Protección al Artesano, pasó a llamarse simplemente de Animación de Artesanías Tradicionales. Creemos que las artesanías son un elemento vital de la identidad de la cultura mestiza ( híbrida, diría García Canclini, pero a nosotras nos gusta más mestiza, siguiendo Risco Fernández)de Catamarca, y también pensamos que la globalización de los mercados y de la cultura, no debe hacernos resignar esa identidad que, si bien no la pensamos estática, sino dinámica, construyéndose permanentemente, debe tener, y efectivamente tiene, un anclaje raigal que la diferencia y al mismo tiempo la integra en una región

histórico-cultural, que es el N.O.A., y la inserta en un plexo más amplio que es “Nuestra América” Qué es para nosotras Artesanía Tradicional:

Consideramos artesanía tradicional todo aquel trabajo, realizado con materiales nobles, cuya práctica se remonta en el tiempo a por lo menos tres generaciones, que se aprende desde niño/a, se realiza con ayuda de herramientas simples, preferentemente de fabricación también artesanal y que, si bien admite una cierta división del trabajo, todos los que intervienen en el proceso conocen la totalidad de él. Catamarca, provincia en cuyo territorio se desarrollaron algunas de las culturas agro- alfareras más importantes del actual territorio argentino, reconoce en sus artesanías tradicionales (tejeduría, cestería, platería, alfarería, etc,) la impronta de esas culturas. A esa base aborigen, se sumó luego la tradición cultural del siglo de Oro Español que, al presentarse como la cultura dominante, modificó, sobre todo los diseños e interrumpió el desarrollo de algunas de las expresiones más artísticas, tales como la alfarería ceremonial, blanco predilecto de los extirpadores de herejías. También consideramos artesanía tradicional a la cocina criolla, que nace con la llegada de los españoles y se desarrolla durante los largos años de la denominada época colonial, continúa vigente en las zonas rurales y aún en algunos núcleos urbanos: pan casero, tamales, humitas, estofado de novios, locro, quesos, entre las comidas saladas; entre las dulces: los rosquetes, las capias, las tortas de turrón, los diversos dulces obtenidos en base a los “frutos de Castilla” y los arropes, realizados con los “frutos de la tierra”, y en medio de ellos, acompañándolos, la mazamorra. También las bebidas artesanales, como el vino, los aguardientes, los licores. Ya en este siglo, los aportes de las diferentes corrientes inmigratorias que modificaron, en alguna medida el sustrato étnico de nuestro pueblo, aportan algunos elementos a las artesanías tradicionales, así, las maravillosas telas bordadas que se trabajan en Tinogasta, tienen mucho que ver con la colonia griega que se asentó allí, hacia comienzos del siglo XX, y la preparación del locro, que predomina ahora, está influída por la corriente inmigratoria española de ese mismo siglo, para citar solamente algunos casos.

Objetivos:

Animar las Artesanías tradicionales, reconociéndolas como expresión vital de la cultura tradicional catamarqueña y exponentes de la cultura regional.

Respetar el significado y las características que presentan las artesanías en cada zona, permitiéndoles a sus creadores ser los verdaderos protagonistas del cambio.

Fomentar la valoración y protección del medio como proveedor de materia prima para el trabajo artesanal.

Resignificar el rol del/la artesano/a catamarqueño/a en lo cultural. Social y económico.

Promover la actividad artesanal como una importante fuente de trabajo que responde al estilo de vida de la familia catamarqueña.

Actividades Propuestas

*Relevamiento Integral de Artesanos y Artesanías Tradicionales de toda la provincia de Catamarca y estudio de mercado.

Creación de centros documentales, base de datos y banco de imágenes de las artesanías tradicionales catamarqueñas.

Asistir a los artesanos/as con el asesoramiento que ellos soliciten. Apoyar al artesano social y económicamente, a través de gestiones ante organizaciones oficiales o privadas.

Apertura de mercados con modalidad de Expo-Ferias y Talleres de Artesanías Tradicionales.

Integración de las artesanías tradicionales a la currícula escolar

Organización de talleres animados por artesanos tradicionales.

Incorporación de los artesanos en actividad a la Obra Social de los Empleados Públicos

Capacitación de animadores sociales de comunidades rurales.

Participación en Ferias, Exposiciones, Encuentros de artesanos a nivel local, regional, nacional e internacional

Integración de una red provincial de artesanos tradicionales

Elaboración de material promocional

Formación de Cooperativas de producción y comercialización de artesanías.

Propender a generar condiciones de toma de conciencia por parte de los poderes del Estado acerca de la necesidad de generar un marco jurídico de protección al artesano.

Actividades Realizadas No todas las actividades propuestas se pudieron realizar, principalmente por falta de financiamiento Sin embargo, sorteando esa grave dificultad, pudimos realizar algunas:

Censo

Cuando comenzamos el Proyecto de Animación de Artesanías, ante la inexistencia de un Censo de artesanos en la provincia, nos propusimos realizarlo, porque, decíamos entonces: “urge saber quiénes son, qué tipo de artesanías realizan y cuál es su situación socioeconómica, panorama que detalle las situaciones más problemáticas y permita la búsqueda de soluciones, por medio del contacto directo con los artesanos” (1993) Lo hicimos solamente en Ambato, por no contar con los medios suficiente, y, porque, además, la experiencia nos fue demostrando que la tarea cuantitativa era menos relevante que la cualitativa. Luego de realizado el censo en Ambato, regresamos numerosas veces allí y también trabajamos intensivamente en Ancasti, en Londres( Belén), en Fiambalá( Tinogasta), y, con menos intensidad en El Alto, Santa María Norte de Belén y Antofagasta de la Sierra. Con esos casos, y en ese diálogo que la calidez de su gente posibilitó, confirmamos la hipótesis que, a partir de nuestra experiencia anterior habíamos elaborado: artesano/a es sinónimo de campesino/a en nuestra zona rural, en efecto, desde el mobiliario del hogar, hasta los aperos campestres, pasando por la comida y la indumentaria, son fruto del trabajo de las manos de nuestros hombres y mujeres rurales, que, generación tras generación, producen y reproducen la práctica artesana, en algunos casos a un nivel de excelencia notable. Con otras características, es decir, no ya como actividad cotidiana de todas las familias, pero sí de algunas, dedicadas a la artesanías como actividad económica, vivenciamos la vigencia de los antiguos oficios artesanos en Londres ( Belén), Fiambalá (Tinogasta), San José y la capital, en Santa María.

Comprobamos así que, a pesar de las tantas veces anunciada defunción de nuestras artesanías, consideradas como uno de los parámetros de inferioridad cultural por algunos de nuestros intelectuales más renombrados de fines del siglo XIX y comienzos del XX, de las políticas liberales y neoliberales que deliberadamente apuntan a la erradicación de las economías rurales autosuficientes en las que las artesanías juegan un papel de primordial importancia, de la acción inescrupulosa de los intermediarios que se apropian de la producción artesanal, excluyendo de los beneficios a sus creadores. A pesar de todo eso, las artesanías tradicionales de Catamarca siguen vigentes, y constituyen un capital material y simbólico que es preciso resguardar, si queremos salvar la memoria colectiva, para construir sobre bases sólidas nuestra identidad en este mundo globalizado. Porque seguimos creyendo con Cortazar, que “el proceso de creatividad artesanal es la máxima expresión de comunicación entre el cuerpo y el espíritu, entre el pasado y el presente, entre el hombre y la naturaleza, en el sentido de que el espíritu se infunde en la materia y la alienta, la vivifica, gracias a la acción directa de la mano, de la cual la herramienta es como prolongación y complemento…” (Cortazar, 1976) El contacto personal con los artesanos que se reconocen y son reconocidos por sus comunidades como tales, o sea quienes han hecho del oficio su principal medio de vida, nos permitió confirmar otra de las hipótesis que sustentábamos: la falta de mercados es el problema más serio que enfrenta la producción artesana de Catamarca: “Tras la tecnología, el consumismo, el menosprecio de la concepción de vida tradicional, reemplazada por esquemas foráneos, en este proceso de neocolonización que estamos viviendo… con mercados manipulados, donde la presencia de productos importados, seriados, de bajo nivel y precio, que compiten con las artesanías tradicionales en los propios espacios creados especialmente para ellas…”(Proyecto de Creación de Mercados, 1993), nuestros artesanos, portadores de una tradición cultural eminente y antigua, son empujados a abandonar su oficio, ya sea convirtiéndose en un operario de una pequeña unidad de producción semiindustrial, ya sea transformándose él mismo en intermediario, ya sea emigrando hacia las grandes ciudades para “engrosar el número de ínfimos empleados” (Cortázar 1976) que allí proliferan, o, lo que es más doloroso aún, para integrar el ejército de desocupados y marginales que día a día este sistema genera.

Creación de Allpaychmanta

En 1995, decidimos contribuir de alguna manera a proporcionar a los artesanos

tradicionales catamarqueños un espacio en el que, respetando la personalidad de la obra

y a su creador/a, es decir, manteniendo y aún revitalizando el estilo típico de la obra

artesana, se puedan ofrecer a los contingentes de turistas, muchos de los cuales visitan

Catamarca, atraídos por la fama de sus productos artesanales, obras genuinas de las manos catamarqueñas. Un espacio en el que pueda comenzar a constituirse un grupo autogestionado de artesanos tradicionales. Un espacio en el que se trate a cada pieza artesanal con el cuidado que merece, se la exhiba contextualizada y sea pagada a un precio justo. Un espacio en el que los

artesanos tradicionales tengan la posibilidad de transmitir su saber a quienes perdieron

la tradición o, provenientes de otras culturas deseen aprender algún oficio artesanal.

En síntesis un espacio en el que nuestros artesanos recuperen su autoestima. Teniendo presente estos propósitos comenzamos a trabajar en la propuesta Celia Sarquís por el Ministerio de Cultura y Educación de la Provincia, Silvia Quiroga, por el Area Turismo y Cultura de la Municipalidad de El Rodeo y Mercedes Díaz por el Rectorado de la Universidad nacional de Catamarca. Desde un principio, contamos con el apoyo de un grupo de amigos con los cuales compartimos el sueño de convertir a las artesanías tradicionales en uno de los elementos del desarrollo turístico de nuestra provincia. Los datos de la realidad nos decían:

*Que los comerciantes de productos regionales habían tenido un éxito notorio en la comercialización de nuestras artesanías; (conocimos varios que, empezando de cero, habían amasado sólidas fortunas) *Que una de las mejores maneras de apoyar al artesano es contactarlo directamente con los posibles consumidores, para asegurarle una retribución justa y convertir ese bien patrimonial, que son las artesanías en un bien turístico. *Que los artesanos tienen absolutamente claro su situación de desventaja frente a la competencia que le plantea el mercado globalizado, pero que están dispuestos a sostener esa herencia milenaria que les ha sido legada, aunque sea como un capital simbólico. *Que la producción artesanal de los hogares rurales podría ser utilizada para el mercadeo, reasignándole funciones y significatividades.

*Que la importante producción artesanal local, especialmente la dulcería existente en las quintas hasta la década del 50, se había retraído. Como consecuencia de ello, la abundante fruta que seguían produciendo las plantaciones existentes, se perdía y, la mano de obra especializada en esas artes milenarias se extinguía, ante las exigencias de la vida moderna, que empujaba a los habitantes de zonas rurales, a buscar la salida laboral en el puesto público o el servicio doméstico, produciéndose el éxodo de la juventud hacia la ciudad : Tucumán, Buenos Aires, Córdoba y la capital provinciana. *Que cada vez es mayor el número de turistas que llegan a Catamarca no solamente a gozar de sus atractivos naturales, sino también buscando su rico patrimonio cultural, uno de cuyos elementos esenciales son sus artesanías tradicionales. *Que El Rodeo era el lugares más conveniente para montar una Expo-Feria y Taller de artesanías Tradicionales de Catamarca. Por ser uno de los polos de atracción turística más importantes de la provincia y por carecer en absoluto de un comercio de este rubro. *Que entre los objetivos que se había fijado el área de Turismo y Cultura de la Municipalidad de El Rodeo, figuraban la preservación y el rescate de las artesanías tradicionales. *Que el segundo Congreso de Ciudades y Pueblos del Interior (Octubre 1995), había dado un amplio respaldo al Proyecto de Animación de Artesanías, una de cuyas líneas prioritarias era la potenciación del mercado interno de las artesanías. *Que al ser requerida la opinión de varios y calificados artesanos que estaban trabajando en el mencionado Proyecto ( talleres, encuentros, muestras y gestiones de financiamiento) habían expresado su acuerdo con la idea de abrir una Expo-Feria y Taller en la villa Ambateña. *Que la Expo-Feria y Taller montada en Fiambalá por la poeta María Elena Barrionuevo y la alfarera Mirtha Presas, cimentada en un criterio muy similar al que sostenía nuestra propuesta, había sido exitosa. *Que la presentación que habíamos realizado ante el Plan Social de la Cultura, a través de la dirección de Cultura de la Provincia, proponiendo la apertura de Expo-Ferias y Talleres de Artesanías Tradicionales en El Rodeo y Balcozna (1993), no había prosperado. Comenzamos entonces a trabajar para “crear un centro permanente en el que los artesanos tradicionales de El Rodeo en primer lugar, de Catamarca en segundo término, del N.O.A. y del país todo, puedan ofrecer a la población estable, al veraneante y al turista, el producto de sus antiguos oficios, resignificando la tarea artesanal, al brindar

un espacio para el encuentro en torno a una actividad creativa ancestral que, además les proporcione la oportunidad de vender mejor sus productos” (Proyecto de Creación del Mercado Tradicional Permanente,Allpaychmanta,1995) Conseguimos un local prestado, la Universidad y la Municipalidad de El Rodeo unieron sus esfuerzos para acondicionarlo y se comprometieron a respaldarlo, hasta tanto se logre la autogestión, es decir, en un plazo estimado en 10 años. Lo llamamos Allpaychmanta, palabra tomada de la lengua quichua santiagueña, que quiere decir “de nuestra tierra”, porque pensamos que nada hay más de nuestra tierra que sus artesanías. Debimos resignar algunas de las exigencias iniciales, así nos vimos obligadas a tomar la mercadería en consignación, al no poder conseguir un apoyo económico que nos permitiera realizar una compra directa. También tuvimos que aceptar el personal que nos proporcionó la Municipalidad de El Rodeo, integrado por jóvenes que, una vez adquieran alguna experiencia, eran reemplazados por otros, a los que había que comenzar a formar. Sin embargo, triunfó nuestra insistencia y, desde el año 2.000, tenemos un equipo competente de personal. Sin embargo, a pesar de esas dificultades, podemos decir que la experiencia ha sido positiva. Para montar la exposición, contamos con la colaboración de la poeta y diseñadota María Elena Barrionuevo, la maestra alfarera Mirtha Pressas y los artesanos Teresa, César, Juan y Pablo Mascareño, el asesoramiento de las folklorólogas Gumila Berrondo y Graciela Zoraida de Barés, fue también permanente. Rescatando la tradición campesina de reunir al pueblo en una actividad en que la fiesta y el trabajo se interpenetran, en la que la alegría del canto y de la danza se unen a la creación artesana de la comida que se ofrece como un don, del vino que toma cuerpo en los lagares domésticos para homenajear al visitante, el 10 de noviembre de 1996, abrió sus puertas Allpaychmanta. En esa fiesta, el arte ancestral de la copla, estuvo presente en las cajas y las voces de dos auténticos copleros folklóricos de los Valles Calchaquíes, Don Eusebio Mamaní y Doña Julia Gerván, quienes revivieron la nostalgia de la raza vencida. También el ritual de la danza folklórica, fue recreado por los niños y jóvenes rodeínos, integrantes de los Talleres de Danzas de Silvia Servini y Julia Mascareño.

Con esta apertura, en el día de la tradición, quisimos resignificar las artesanías, proponerlas como una de las puertas por las cuales transitar hacia la construcción de la identidad, brindando un reconocimiento explícito a sus creadores. Ya en el primer año de funcionamiento han expuesto y vendido sus productos 73 artesanos tradicionales, siendo 34 los que, en forma permanente expusieron, vendieron y dieron talleres. Algunos de ellos provienen ( usamos el tiempo presente porque hoy siguen ligados al proyecto) de lugares tan alejados como Villa Vil, o Los Morteritos, en Belén, la mayoría son del propio Rodeo, lugar en el que, como lo dijimos, estaban totalmente deprimidas las artesanías, y que, ante la posibilidad de vender los productos y recibir un reconocimiento social, se reactivaron. La exposición ha sido montada con un criterio didáctico, con macro y micro leyendas, que ubican al visitante en la realidad artesanal catamarqueña, explican las técnicas con que han sido realizadas las obras allí expuestas y mencionan algunos datos de los artífices de esas obras. Se ha generado alguna folletería explicativa y se ha tratado también de presentar adecuadamente el producto al momento de ser entregado al turista. Las artesanías que se venden son tradicionales, de rescate y de proyección, entre las primeras podemos mencionar ponchos de alpaca, llama y oveja, cestos de poleo y loconte, telas y alforjas bordadas principalmente de Tinogasta, mueblería campesina en madera y cuero,trabajos en cuero crudo (lazos, torzales, cabezadas, riendas) de Ambato y El Alto, dulces y confituras de Andalgalá y El Rodeo, Licores y vinos caseros de Capital y Pomán. Entre los segundos tenemos las piezas de alfarería del taller de Rescate de Técnicas Alfareras Indígenas e Historia del Arte Americano, que sostiene la Universidad Nacional de Catamarca, en el marco del Programa Recuperando la Memoria, platería que rescata también la tradición aborigen en los diseños. Trabajos en piedra, principalmente rodocrocita, trabajos en chala, palma y paja brava, provenientes de Capayán, El Alto, Ancasti y de los propios talleres de Allpaychmanta La artesanía de Proyección, está representada por indumentaria con diseños étnicos, ruanas, guantes, bolsos y gorros tejidos a dos agujas y a crochet, dulces de El Chalet y Mishqui Yanampay, y por ropa y accesorios de cuero de cabra antilopada. En estos nueve años que lleva funcionando la Expo Feria y Taller de Artesanías Tradicionales de Catamarca, Allpaychmanta se ha logrado:

- Integrar un grupo de artesanos, que podrá ser la base de una asociación, que

tome en sus manos la Expo-Feria y no desnaturalice el Proyecto (en el Proyecto

de creación se propone este despegue para 2006)

- Dotar a una de las principales villas turísticas de Catamarca de un espacio en el cual se da a las artesanías tradicionales el valor de patrimonio cultural.

- Contribuir al rescate de artesanías de gran valor estético y simbólico, mediante talleres, que además generan un mayor reconocimiento social hacia la persona del artesano.

- Asesorar a los artesanos en temas de mercadeo, sobre todo en lo relativo a la presentación del producto.

- Abrir una puerta a las artesanías tradicionales que se producen en los lugares geográficamente más recónditos, desde donde les es difícil a los artesanos hacerse conocer.

- Preservar a las artesanías tradicionales de la competencia desleal y ofrecerles un lugar digno de exposición.

- Interesar a los visitantes por conocer más a fondo la labor artesana, la cultura regional, la historia y la geografía de los lugares de las que provienen los productos que se venden en Allpaychmanta.

- Recuperar la producción artesanal de El Rodeo y lugares adyacentes en cuero crudo, tejido en telar y bastidor, confituras y dulcería.

- Se rescataron las técnicas alfareras y cesteras extinguidas y se reactivó la dulcería criolla y por sobre todo, se logró superar las barreras que separan a la cultura erudita de la popular.

Cooperativas

A partir de la convicción de que para poder lograr la revaloración material e

inmaterial de nuestras artesanías y lograr que sus creadores superen la exclusión a que estaban sometidos (somos conscientes de que en algunos casos aún lo están), era necesario recuperar la solidaridad que, debido a las políticas coloniales se había perdido. En efecto, la famosa reciprocidad andina había cedido a los embates de la lógica individualista. Los intentos de formar asociaciones cooperativas habían naufragado debido a los manejos desaprensivos de los dirigentes que estafaron a quienes habían

confiado en ellos. Esto hizo que ningún artesano/a quisiera hablar acerca de cooperativismo y a que, desde la cómoda posición de los funcionarios de tuurno, se tildara a los/as artesanos/as de individualistas acérrimos. Sin embargo, nos propusimos devolverles la confianza en la antigua tradición comunitaria y, a través de encuentros culturales fuimos reflexionando acerca de la necesidad de reconstruir los lazos sociales que se habían perdido. En Londres primero y después en Fiambalá y Siján organizamos talleres de historia oral en los cuales fuimos trabajando la memoria de las “mingas” de las formas de trueque practicadas por los abuelos y de otras estrategias comunitarias que se practicaban antiguamente. Mateadas en las cuales se llevaba el eje de la conversación a las dificultades que se planteaban a la hora de comercializar los productos; encuentros en los que se analizaba las lógicas de funcionamiento del capitalismo y la necesidad de integrarse al mercado para superar la exclusión. Finalmente se introdujo el tema del cooperativismo, en jornadas organizadas conjuntamente con las Direcciones de Artesanías de Cooperativismo de la Provincia. Hoy, las cooperativas “Londrina de Artesanos Ltda.” Y la “Tierra Fértil” de Siján son una realidad. La de Fiambalá ya está tramitando también su personoría. La de Londres (Belén) nuclea artesanos tradicionales de diversos oficios, pero con prevalencia de tejedoras y la de Sijan a pequeños productores vitivinícolas que elaboran vinos artesanales. Marco Legal de Protección al Artesano En este aspecto, lo único que se logró es llevar a través de una diputada Nacional, una iniciativa para flexibilizar la ley de alcoholes, con lo cual se beneficiaría a los pequeños productores vitivinícolas de Catamarca y, a través de dos diputados provinciales un Proyecto de Ley de “Pensión Graciable Vitalicia a Artesanos/as tradicionales de Catamarca”. También hemos presentado ante el gobernador y el ministro de producción notas fundamentando la necesidad de proteger las materias primas nobles que produce la provincia, en especial la fibra de camélidos y la rodocrocita, materiales indispensables para el desarrollo sustentable de nuestras artesanías y que al ser requeridas por el mercado global dejan a los artesanos/as en una situación desventajosa. Creemos que sin una política de estado que tienda a la preservación de los rebaños de camélidos existentes y a la recuperación de especies extinguidas, como la

alpaca, no podrá salir de su marginalidad la maravillosa tarea de nuestros artesanos/as tradiconales. Tenemos la firme convicción que si se protege la labor artesana, en Catamarca no serán necesarios los planes sociales de emergencia alimentaria o los subsidios por desocupación representados por los planes Jefes y Jefas de Hogar. De esta manera, al devolver la dignidad que da al hombre (varón y mujer) el ganarse el sustento con su trabajo, estaremos construyendo una democracia participativa y fuerte.

Jornadas, Encuentros, Ferias, Congresos El Programa Recuperando la Memoria realizó 4 encuentros provinciales: 2 en El Rodeo (2001-2002) en Andalgalá (2003) y Fiambalá (2004), los/as artesanos/as de la Red Allpaychmanta,participaron de todos. En ellos se cimentó la red provincial de trabajadores de la cultura, que a modo de un inmenso poncho se ha extendido por todo el territorio provincial. Esto les posibilitó a los cultores de nuestras artesanías reafirmar su autoestima y resignificar su oficio, pues estos encuentros se constituyen en espacios de diálogo en los cuales todos los participantes (universitarios, comparseros, alfareros, artesanos tradicionales, cantores, poetas,músicos, fotógrafos y cineastas) se nutren con los saberes de los otros y las artesanías se constituyen en un texto en el cual se advierte la herencia cultural precolonial. El Proyecto, junto a la Dirección Provincial de Artesanías ha organizado y, por supuesto, participado en 5 Jornadas de Animación Cultural en las cuales se enfatizó en la necesidad de recuperar la antigua excelencia de la artesanía textil y alfarera catamarqueña mediante talleres de técnicas artesanales e historia oral. Los resultados de estas jornadas se tradujeron en una sensible mejora de la calidad de las piezas artesanales, tanto en la faz técnica, cuanto en el diseño. También se recuperaron las técnicas de teñido con tintes naturales. Entre estas jornadas merecen destacarse las tituladas Revaloración del Producto Artesanal : en las que el eje temático fue :La fibra de camélidos andinos, un patrimonio que es preciso resguardar. Estas jornadas se realizaron en el espacio de la Fiesta Nacional del Poncho el año 2003, y, como lo anunciaba su denominación, se trabajó el problema de la textileria en fibra de camélidos, especialmente de vicuña.

En estas Jornadas participaron 140 artesanos y se construyeron las bases para el Proyecto “Vicuña Catamarca” que hoy llevan adelante con notable éxito la Dirección de Artesanías y la Secretaría de Ambiente de la Provincia de Catamarca. La participación de artesanos/as tradicionales en ferias nacionales como la de Colón, Cosquín, Capitan Sarmiento, Rosario, Pampa del Infierno, Bragado, fueron apoyadas por el Proyecto con folletería y, en algunos casos con transporte. En esas ferias son numerosos los premios obtenidos por los/as artesanos/as integrantes de la red del Proyecto, a la que hemos denominado “Red Allpaychmanta”. Dable es destacar que Sara Seco, una tipera de Los Talas (Ambato) ha sido distinguida como “Personaje del Año” el año 2003, premio que se otorga anualmente en Catamarca, a personalidades relevantes de la cultura local. Podemos afirmar que los/as artesanos/as de la red han recuperado la palabra ellos/as, que en los comienzos del Proyecto eran tan callados, que apenas se animaban a entablar una conversación, el año pasado (2004), fueron animadores principales de una de las Comisiones de Trabajo del Congreso de Ciudades y Pueblos del Interior, encuentro en el cual, como queda dicho, tuvo su nacimiento este Proyecto.

A Modo de Conclusión:

El Proyecto, creemos, ha logrado cumplir sus principales objetivos, si bien, la falta de financiamiento resta continuidad a las acciones, pensamos que hemos contribuido en alguna medida al desarrollo sostenido que han experimentado las artesanías catamarqueñas en estos diez últimos años. Pero, lo que nos parece el logro más importante es la recuperación de la autoestima por parte de nuestros artesanos/as y, como consecuencia de ello la revaloración por parte de las comunidades locales del “lugar del/la artesano/a”. Creemos que el Proyecto, asumido como propio por los/as artesanos/as que integran la red Allpaychmanta, ha dado respuestas concretas a los desafíos de estos tiempos en orden a la construcción de identidades y ciudadanías. Ha permitido desarrollar estrategias que potenciaron el valor agregado del producto artesanal y ha comenzado a plantear la necesidad del reconocimiento pleno del valor estético-artístico de nuestra artesanía. El equipo universitario que orienta el Proyecto, en una permanente autocrítica y con un contacto cotidiano con los integrantes de la red, tejida a los largo y a lo ancho

del territorio provincial, trata, permanentemente de superar la siempre presente tentación del dirigismo y el paternalismo. Estos años de compartir el quehacer artesano de nuestra gente, nos ha confirmado en nuestra convicción de que las artesanías tradicionales, son un texto indispensable de “leer”, para acceder al conocimiento del mundo rural de la provincia de Catamarca, por cuanto en ellas “se encuentran plasmados los entrecruzamientos étnicos y culturales, que desde siglos inmemoriales se vienen produciendo en esta tierra” (Bazán, Judith 2002). Bibliograía GONZALEZ, Alberto Rex. Arte precolombino de la Argentina. Editorial Filmediciones Valero Bs. As. 1980 GONZALEZ, Alberto Rex; PEREZ, A. Argentina indígena: visperas de la conquista. Tomo I de Historia Argentina. Editorial Paidos, Bs. As. 1972 JORNADAS CULTURALES DEL VALLE CALCHAQUI. Publicación de los organismos organizadores, Tucumán, 1985/86/87 LEWIS, Oscar. Los hijos de Sanchez. Fondo de Cultura Económica, México 1964. MAGRASSI, G.; ROCCA, M. Historia de vida. CEAL, Bs. As. 1986 PICHON-RIVIERE, Enrique. Del Psicoanálisis a la Psicología Social. Tomos I y II, Editorial Galerna 1969/70 QUIROGA, Ana P. de; RACEDO, Josefina. Crítica de la vida cotidiana. Editorial Cinco, Bs. As. 1988 VESSURI, Hebe. La expansión agrícola de la década del ´80. El caso de una región mediterránea. U.N.T., CIS, Serie: Investigaciones y Desarrollos Teóricos, Tucumán, sin fecha. SERVETTO, CASTILLO, NAVARRO Y VAQUERO. Las Artesanías en la Zona Andina Argentina, Universidad de Córdoba. QUIROGA DEL PINO Y DIAZ. Proyecto de Animación de Artesanías Folklóricas de Catamarca (Mimeo, 1990) QUIROGA DEL PINO, DIAZ Y SARQUIS. Proyecto de creación de Mercados Artesanales (Mimeo, 1995) QUIROGA DEL PINO Y DIAZ. Informes acerca de la Marcha del Proyecto de Animación de Artesanías Tradicionales de Catamarca (Mimeo, 1991 a 95) DIAZ. Informes acerca de la Marcha del Proyecto de Animación de Artesanías Tradicionales (Mimeo 1995 a 2.004)