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Centro de

Bachillerato
Tecnológico,
industrial y de
servicios No.
103

“LA VERDAD DE LAS MENTIRAS”

Por: Luis Roberto Hernández


González.
Cd, Madero, Tamaulipas, México
Junio, 2009.

Ded ic ator ia s.

Primeramente me encantaría dedicar esta tesis a quien sin su apoyo esto no

sería una realidad, hablo de ti Dios que me diste la oportunidad de vivir para

concluir este reto y porque eres tu quien me ha regalado una familia

maravillosa. Eres tu quien me brindaste el estambre para tejer este trabajo.

Con gran cariño y respeto dedico el presente trabajo de investigación a mi

abuelo Domingo Hernández Méndez, por su fortaleza para enfrentar

momentos difíciles, y por el amor y la alegría que proporciona a la familia. Su

apoyo y compañía me brindan una gran.

También quisiera incluir en esta dedicatoria a Ithzel Nazyibi Mitzy Posada

Velázquez, quien me enseño a darle un significa especial a la vida y me brindó

una enorme inspiración para seguir adelante. Como olvidar sus consejos, sus

regaños y los momentos maravillosos que me ha regalado.

Por último, pero para nada menos importante, dedico con mucho cariño este

esfuerzo a Laura Daniela Rivera Hernández, quien en poco tiempo se ha

convertido en una persona muy importante para mí. Poco a poco he ido
descubriendo lo maravillosa que es. Sus misterios son fantásticos y

sinceramente me encanta su forma de ser.

Ag rad ecimi ento s.


Agradezco a mi familia por el apoyo que me brindaron para la realización del
presente trabajo y sobre todo por depositar su confianza en mí. Especialmente
a mis padres Roberto Hernández y Angélica González y mi abuela Martina
Hernández. También quiero agradecer a mi hermano Jonathan, por respetar
mi trabajo y darme el espacio que requería.

Me gustaría agradecer al profesor Ursino Cervantes, quien me asesoro en este


camino, desde el principio hasta el final, gracias por su tiempo y dedicación,
por sus consejos y sugerencias, lo cual permitió ampliar mis conocimientos y
estar más cerca de mis metas profesionales.

Gracias a mis amigos y compañeros por sus intercambios de ideas y sus


opiniones, siempre me fueron útiles para mejorar y proporcionarle mejor
forma a este trabajo.

Las gracias les doy a el salón del 6 ° “A” por su los momentos llenos de alegría
y satisfacción que me han brindado estos 6 semestres.

Irvin, Pedro y Jonathan, gracias por su amistad, por sus consejos, los
momentos de diversión, su apoyo incondicional. De igual manera agradezco a
Misael, Luis Ángel, Julio, Martín, José Luis, Héctor, Carlos, Rafael, Francisco,
Bello, Erick, Reyes y Christian por haber compartido parte de su tiempo
conmigo.
Como pasar por alto a Alí, Stephania, Gabriela, Elisa, Andrea, Cassandra,
Estefanía, Tania, Susana, Tania Judith, Tiaré, Martha, Samantha, Cristy, Julia
y Abigail por la alegría que me han traspasado.

Mariel, muchas gracias, eres una amiga muy importante para mí, y aunque te
vayas lejos no te olvidare. Los momentos alegres se le agradecen.

Alma Cristina, te brindo un especial agradecimiento por haberme dado el


último impulso para finalizar la tesis y por apoyarme en esas situaciones
complicadas.

Sergio, Alan, Casanova, Jair y José Luis Medellín, gracias por la convivencia
y los conocimientos que me brindaron.

Para finalizar quisiera dar las gracias a todos y cada uno de los maestros que
he conocido a lo largo del bachillerato, porque de una u otra manera he
aprendido de ellos.
Índice.
Página.

Introducción

Capitulo I.- El contexto de investigación. 1

Planteamiento del problema 2

Delimitación del problema 7


Magnitud del problema 7

Objetivos 8

Justificación. 8

Antecedentes. 9

Capítulo II.- Fundamentación. 10

Conceptualización. 11

Historia del desarrollo del conocimiento de la mentira. 14

Normatividad. 20

Marco teórico. 29

Tipos de mentiras y mentirosos 29


Mitomanía. 33
Mitómano. 34
Técnicas de detección de mentirosos 35
Teorías relacionadas con la mentira. 43
Marco de referencia. 44

El derecho de mentir. 44
La mentira en los seres vivos. 45
La mentira desde el punto de vista moral. 45
Mentiras relacionadas con los sentimientos y los
45
pensamientos
Importancia de las mentiras. 46
Causas de las mentiras. 48
Consecuencias de las mentiras. 50
Desarrollo de la mentira a lo largo de la vida. 52
La mentira en la niñez 53
Tratamiento de la mentira en la niñez. 55
Formas de las mentiras 55
Características y comportamiento de los mentirosos. 56
La mentira como trastorno psicológico 57
Comportamiento del mentiroso fantasioso. 57
Mentiras piadosas. 58
Prevención de la mentira. 58
Tratamiento de la mentira. 59
Mundo sin mentiras. 59

Capítulo III.- Metodología. 60

Hipótesis. 61

Variables 62
Definición nominal o conceptual 62
Definición operacional 63

Tipo de estudio. 64

Sujetos, unidad de análisis, muestra. 66

Materiales y procedimientos. 68

Capítulo IV.- Resultados. 69

Resumen de resultados. 70

Tipos de análisis. 72

Procesamiento de datos. 74
Graficas. 74
Metatextos. 77

Apartados 92
Conclusiones. 93
Sugerencias. 95
Anexos 96
Bibliografía. 102

Introducción.

El documento trata sobre un fenómeno que nos afecta o nos beneficia a todos:
la mentira.

El estudio se comenzó como resultado de un trabajo escolar, sin embargo con


el transcurso y el avance del mismo, esta razón pasó a ser secundaria, pues la
conclusión y elaboración de esta investigación se convirtió en un reto
personal.

La organización del trabajo son cuatro capítulos, además de una sección de


apartados.

El capítulo I es la puerta de entrada al conocimiento del tema de la mentira.


Se plantean las bases de la investigación, así como sus objetivos y alcances.

En el capítulo II se localizan los fundamentos teóricos, jurídicos y


conceptuales que están involucrados en lo que concierne al fenómeno de la
mentira.

En el capítulo III, se encuentra planteada la hipótesis del problema con sus


respectivas variables. También se encuentra la manera en que se fue
selecciona la muestra de análisis y los materiales empleados en la recolección
de datos.
El capítulo IV trato sobre los resultados, en el se encuentran el procesamiento
de los datos recolectados.

En los apartados se encuentra la conclusión respecto a ciertos aspectos, así


como las sugerencias en relación al tema de la mentira. se pueden observar
los anexos, los cuales incluyen, entre otras cosas, el instrumento empleado
para la recolección de datos.

La información contenida en el presente documento es muy interesante y de


gran utilidad; la construcción de este trabajo fue cuidadosa y planeada, con la
finalidad de brindar al lector los mejores resultados, y poder satisfacer su
búsqueda de conocimientos.

Las limitaciones a las que se enfrento la realización de esta investigación


fueron principalmente dos: el tiempo, pues la mentira es un tema muy amplio
en su estudio, y los recursos económicos. Ambos en conjunto, fueron un
obstáculo para poder estudiar una muestra de mayor tamaño.

A quien realice investigaciones sobre la mentira, le recomendaría analizar una


muestra de mayor tamaño, para de esta forma obtener una diversidad más
grande de respuestas que nutrirán su trabajo. Otro consejo seria, hablar con
expertos en el tema, como pueden ser psicólogos, filósofos o médicos
encargados del estudio del cerebro.

Les recomiendo leer toda la investigación, pues el perderse de un poco, es


privarse de la libertad de aprender sobre la mentira y sus secretos.
CAPÍTULO I
El contexto de la investigación.
Planteamiento del problema.

¿Por qué mentimos?


¿Para qué mentimos?
¿Cómo, cuando y donde aprendemos a mentir?
¿Podemos mentirnos a nosotros mismos?
¿Cuáles son las principales consecuencias de las mentiras?

La mayoría de las personas mienten por ser la mentira un recurso fácil y


barato de utilizar, muchas veces no la planean, sino simplemente surge en el
momento, otras más están muy bien pensadas, tanto que pareciera que son
realidad. Por otra parte, aunque pareciera increíble existen personas que
mienten por placer, es decir, disfrutan de decir mentiras y de provocar
sufrimiento ajeno. Algunas de las principales razones que nos conducen al
uso de mentiras son: cuando buscamos soluciones fáciles y rápidas porque no
queremos afrontar cierto problema, cuando sabemos una verdad que es muy
dolorosa y no deseamos dañar a la persona porque es alguien a quien
apreciamos mucho o porque creemos que no debe enterarse.

Existen muchos fines con los que es empleada la mentira, podría emplearse
para ayudar a alguien o en su caso contrario perjudicarlo. También la mentira
sirve para crearnos ambientes de fantasía, con la finalidad de sentirnos bien.
La mentira es empleada para obtener ciertos beneficios o lograr ciertos
objetivos, muchas veces sin importar cuales puedan ser las consecuencias que
esta traiga consigo.

Es necesario dejar en claro que el por qué mentimos es la causa que origina la
mentira, mientras el para qué es la finalidad o el objetivo que se desea
alcanzar al mentir.

Tal vez te has preguntado en qué momento la mentira se convirtió en parte de


tu vida, sin embargo esta respuesta es difícil poder obtenerla. “Parece que
desde que nacemos y nos comenzamos a relacionar con los demás
comenzamos a ser conscientes de las repercusiones que tiene en los demás
nuestra conducta.” (Delgado, Juan, 2006). Quien recuerda su primer
mentira, quizá podrías decir que si la recuerdas, pero estas completamente
seguro de que esa fue tu primer mentira; y si fuera de esta manera, que te hizo
decirla.

Es importante mencionar, que no podemos mentirnos a nosotros mismo,


pues nuestra conciencia es fuerte y siempre que mentimos, estamos
conscientes de que lo estamos haciendo, siempre y cuando estemos
perfectamente de nuestras facultades mentales.

Las mentiras tienen ya sea a corto o largo plazo sus consecuencias; pues de
alguna la verdad siempre sale a relucir y termina por tirar la mentira a la
basura.

Descubrir que alguien nos ha mentido, es doloroso, pero lo es aun mas


cuando confiábamos plenamente en esa persona; esto podría generar tristeza
en la victima o inclusive ganas de vengarse. Es de esta forma como podría
iniciarse el ciclo de la mentira, y al hablar de un ciclo es que no tiene fin
mientras este se cumpla.
Las mentiras son destructivas, suelen decirse empleando el pretexto de
ocultar una verdad dolorosa, pero “una mentira es como una bola de nieve;
cuanto más rueda, más grande se vuelve”. (LUTERO, Martín, 1483-1546). Es
necesario preguntarse a ¿A quién daña la mentira? “La mentira puede hacer
daño al destinatario pero en última instancia a quien más perjudica es al
mentiroso, ya que le convierte en una persona poco fiable, indigna de
confianza y carente de crédito.” (DELGADO, Juan, 2006, 2)

Construcción del objeto de estudio.

Mentir se ha convertido en la actualidad como el pan de cada día; mas común


que las estrellas en el espacio exterior.

“La mentira es una forma de eludir la realidad y por tanto la responsabilidad


que tendría el afrontar la verdad de alguna cosa. Muchos trastornos psicológicos
llevan asociada la mentira como forma de evitación de circunstancias. Sin
embargo a la larga si llega a convertirse en hábito, puede suponer un trastorno
psicológico considerable.” (DELGADO, 2006, 1).

Las mentiras son el reflejo de la perdida de los valores, principalmente la


honestidad, valor que podría dejar de existir.

Aunque tal vez pareciera algo infundado o disparatado, las mentiras son un
enorme problema, del cual ningún ser humano está exento a sufrir.

El problema de las mentiras se manifiesta de muchas maneras, lo que lo hace


hasta cierto punto difícil de tratar y erradicar.

La mente de cada individuo es un mundo totalmente diferente, de aquí surge


la dificultad de poder precisar la manera en como ocurre el problema. Cabe
mencionar que influyen muchos aspectos, que van desde la formación de cada
persona, hasta las experiencias que hayan vivido estas durante su niñez. “La
mentira forma parte indisoluble del ser humano. Cuando nos maquillamos o
fingimos ciertas actitudes lo estamos haciendo” (LIVINGSTONE, David).

De no resolver este problema, las sociedades futuras, podrían encontrarse en


al total perdición, sin ningún valor y sin el conocimiento de la importancia de
la verdad. Se podría convertir el mundo en un mundo sin escrúpulos, sin
sentimientos, en el que a nadie le importara que siente el otro; y en donde
nadie se preocupara por nadie. ¿Te lo puedes imaginar?

Todos los seres humanos estamos involucrados en este problema, desde los
niños de menor edad hasta las personas con más vida recorrida; esto es
porque de una u otra forma mentimos y eso nos lleva a formar parte del ciclo
de las mentiras. “El que dice una mentira no sabe qué tarea ha asumido,
porque estará obligado a inventar veinte más para sostener la certeza de
esta primera.” (POPE, Alexander, 1688-1744).

La realidad en sí, está relacionada con las mentiras, pues entre mas mentiras
existan, menos realidad habrá, es sencillo, entre mas mentiras, la realidad se
convertirá en falsedad, que por lo tanto no será real.

Probablemente las mentiras han existido desde siempre, y de no ser así,


¿Cuándo surgieron? ¿Quién nos enseño a mentir? ¿Aprendemos a mentir o
nacimos mintiendo?

Las mentiras suelen tener algo de verdad, por más extraño que esto parezca; y
explicar la verdad de las mentiras suele ser algo hasta cierto punto
incongruente. "Sólo la literatura dispone de las técnicas y poderes para
destilar ese delicado elíxir de la vida: la verdad escondida en el corazón de
las mentiras humanas", postula Mario Vargas Llosa (1990)
¿Qué sentimos al mentir? La respuesta a esta pregunta es totalmente
subjetiva, depende de cada persona; algunos pueden sentir culpa, otros
temores, y aunque es difícil de creer existen seres humanos que sienten placer
al mentir. La mentira es en determinadas situaciones, usada para impresionar
a otras personas.

Quizá hemos sido víctimas de mentiras, de engaños, pero también nosotros


muy sin lugar a dudas hemos mentido. ¿Quién será la persona que nunca
haya mentido? ¿Dónde puedo encontrarla? ¿Se puede evitar mentir?

La sociedad de hoy es la sociedad de las mentiras, de hecho sería bueno


cuestionarse acerca de que si aún existen las verdades, y si existieran cuáles
son.

¿Dónde está la honestidad? Tristemente en la actualidad ya es difícil poder


creer las cosas, pues es más común en las personas mentir que decir la
verdad. Esto nos lleva a la pregunta lógica, de ¿Qué es la verdad? En términos
sencillos podríamos definir la verdad como la “cualidad o característica de
una declaración o sea un entendimiento” (GRAY, Phillip.)

Muchas veces mentimos y creemos que es correcto hacerlo, pero ¿Cómo


saberlo? ¿A dónde nos llevan las mentiras? ¿Ayuda a las personas mentir?
¿Existirán las mentiras piadosas?

Existen gran cantidad de formas de mentir, muchas justificaciones para


hacerlo, diferente sentido de usarse.

La verdad no podemos diferenciar fácilmente la mentira de la verdad, la


verdad no podemos explicar el origen exacto de las mentiras, la verdad es que
cada mentira cubre una verdad. “Nunca entenderás verdaderamente a una
persona hasta que entiendas sus mentiras.” (ORIHUELA, José, 1994)
Siempre debemos recordar que “Al decir o manifestar algo distinto de lo que
se sabe, se cree o se piensa, inducir a error, faltar a la verdad, decir algo de
una manera engañosa para que no parezca falso, crear alguna ilusión o
falsa impresión, distraer a alguien para que no se dé cuenta de una
realidad, falsear la calma, obtener la voluntad de alguien mediante
falsedades, la infidelidad sentimental, hacer caer a alguien en la
equivocación o falta de acierto” (DONOSO, Pedro, 2001,) estamos
incurriendo en una forma de mentir.

Delimitación del problema.

Esta no es una investigación de tipo histórico, es decir no se relaciona con el


proceso evolutivo de las mentiras a lo largo del tiempo ni se tratara de
descubrir el tiempo en que estas surgieron. Tampoco hablará acerca de las
reacciones que ocurren dentro de nuestro cuerpo al mentir; no se presentarán
testimonios de personas que hayan sido víctimas de mentiras. Por el contrario
en este trabajo de investigación, se definirá el concepto de mentira, se hablará
sobre de los principales factores que nos conducen a mentir, se explicarán las
consecuencias más comunes que traen consigo las mentiras y algunas
curiosidades relacionadas con estas.

Magnitud del problema.

La magnitud del problema se puede resumir en la siguiente frase: “Mentir es


como los catarros, los padece todo el mundo”. (HIERRO, Miguel, 2004).

De una u otra forma afecta a todos las personas. Los niños mienten muchas
veces por protegerse o evitarse un regaño de sus padres, pero lo hacen de una
manera inocente. Los adolescentes1 son los más mentirosos. Es en esta etapa
de la vida en que las mentiras se vuelven algo tan normal. Las utilizan en la
mayoría de las ocasiones para quedar bien o aparentar ser algo que no son;
también las usan por que quieren ser aceptados en un determinado grupo
social. Los adultos no mienten tanto, pero las mentiras que dicen están muy
bien planeadas, organizadas y aunque saben que pueden causar mucho daño
las dicen. Son las mentiras de los adultos las que se tiene indicios causan
mayores secuelas. Además de que si un adulto miente, está motivando de
manera indirecta a que su hijo lo haga en un futuro.

Objetivos.

Los objetivos de la presente investigación son los siguientes:

• Definir el concepto de mentira.

• Identificar cuáles son los principales factores que nos conducen a mentir.

• Explicar si es posible mentirnos a nosotros mismo.

• Analizar y describir las principales consecuencias que causan las mentiras


en las personas; tanto victima como victimario.

• Analizar el impacto de las mentiras en la sociedad.

Justificación.

Con esta investigación se trata de explicar los factores y las causas que están
relacionadas en el momento en que decimos una mentira, además se hablará
1
La organización Mundial de la Salud define que la adolescencia está comprendida entre los
10 y los 19 años de edad
sobre las consecuencias que estas traen consigo, con el propósito de hacer
conciencia en las personas de lo malo que es mentir.

Se aportarán conocimientos teóricos relacionados con el tema y algunas ideas


de autores que han abordado este tema desde el punto de vista psicológico.

Este trabajo está destinado a los adolescentes, sin embargo puede ser leído
por cualquier clase de lector, pues se empleará un vocabulario sencillo de
entender. Se busca elaborar una investigación que sirva para crear y reforzar
en los adolescentes el valor de la honestidad y la importancia de la verdad.

Antecedentes.

Las mentiras.

Hugo Dvoskin en 2009 realizó un estudio acerca de cuáles son las causas más
comunes que nos conducen a la mentira; esto con el objetivo de aprender
sobre las raíces principales de las mentiras. Su fundamento teórico son la
conducta y la psicología de las personas que recurren a mentir. La hipótesis de
partida se basa en que el desarrollo de una persona puede ser determinante
en su postura en torno al mentir o no. Existen ciertas variables como los
estados de ánimo, las emociones y las circunstancias por las que atraviesan las
personas en el momento en que mienten; otro aspecto no menos importante
es la educación, la cual es diferente en cada individuo, así como la autoestima
que desempeña una labor importante. Se han realizado estudios de tipo
psicológicos a personas cuyo pan de cada día y la razón de ser son las
mentiras; además se cuenta con información proporcionada por personas que
han sido afectadas por mentiras, o que en su defecto han sido ellos quienes
han mentido; se ha recabado la información gracias a la ayuda de psicólogos y
a la aplicación de encuestas aplicadas por parte del equipo de investigación.
Los resultados revelan que las personas con mayor tendencia a mentir son
aquellas que tuvieron problemas en su infancia y que cuentan con una baja
autoestima. La conclusión de la investigación es que desarrollo emocional y
cultural de cada persona son determinantes en la postura que esta adoptara
frente a decir la verdad o no.

CAPÍTULO II
Fundamentación.
Conceptualización.

Mentir. (Del lat. mentīri).

1. Decir o manifestar lo contrario de lo que se sabe, cree o piensa.2

2. Fingir, aparentar. El vendaval mentía el graznido del cuervo. (Ídem).

3. Faltar a lo prometido, quebrantar un pacto. (Ídem).

Mentira. (Del lat. mendacium)

Una mentira es una declaración realizada por alguien que cree o sospecha que
es falsa o parcial, esperando que los oyentes le crean, ocultando siempre la
realidad en forma parcial o total.

2
Diccionario de la Real Academia Española. Documento electrónico en
http://www.rae.es/rae.html
Falta a la verdad con intención de engañar. Se distingue del error en que falta
esa intención. El error se opone a la verdad; la mentira, a la veracidad. La
mentira en acción se llama hipocresía.3

Por su parte, Whiten y Byrne (1988) definen como comportamiento engañoso


(mentira) aquel “acto del repertorio de conducta normal de un individuo,
usado con baja frecuencia y en contextos diferentes a los que se usa de forma
habitual. De este modo, es probable que otro individuo familiar mal
interprete la conducta de forma que el actor tiene ventaja”.4

Mitomanía. (Del francés mythomane).

“La palabra mitomanía tiene dos componentes: manía, que es la


preocupación caprichosa por un tema o situación determinada, y mito, que
es un relato donde hay partes de una realidad histórica y otras de leyenda”
(Escobedo, Sergio)5

De forma específica, la mitomanía es una conducta o comportamiento


morboso en que se desfigura o cambia la realidad, ya sea engrandeciéndola o
sustituyéndola por completo; se falsea la información de lo que se sabe o se
cree, de forma reiterativa o crónica, a largo tiempo. (Ídem)

Se define mitomanía como el trastorno psicológico consistente en mentir


patológica y continuamente falseando la realidad y haciéndola más
soportable. (Julia, 2009)

Mitómano. (Del francés mythomane).

3
Glosario net, 2006, http://www.glosario.net/
4
Citado en ftp://tesis.bbtk.ull.es/ccssyhum/cs84.pdf por Hernández, Estefanía,
2000. Tesis ubicada en DIALNET.
5
Citado en http://www.saludymedicinas.com.mx/nota.asp?id=2304 por Mejía,
Rafael.
1. Perteneciente o relativo a la mitomanía. Conducta mitómana. 6

2. Dicho de una persona: Dada a la mitomanía. (Ídem).

Calumnia. (Del lat. calumnĭa).

1. Acusación falsa, hecha maliciosamente para causar daño. (Ídem).

2. Imputación de un delito hecha a sabiendas de su falsedad. (Ídem).

Difamar. (Del lat. diffamāre).

1. Desacreditar a alguien, de palabra o por escrito, publicando algo contra su


buena opinión y fama.7

2. Poner algo en bajo concepto y estima. (Ídem).

Injurias. (Del lat. iniurĭa).

1. Agravio, insulto de obra o de palabra. (Ídem).

2. Hecho o dicho contra razón y justicia. (Ídem).

3. Delito o falta consistente en la imputación a alguien de un hecho o cualidad


en menoscabo de su fama o estimación. (Ídem)

Verdad. (Del lat. verĭtas, -ātis).

1. Conformidad de lo que se dice con lo que se siente o se piensa. (Ídem).

6
Diccionario de la Real Academia Española. Documento electrónico en
http://www.rae.es/rae.html
7
Diccionario de la Real Academia Española. Documento electrónico en
http://www.rae.es/rae.html
2. En filosofía la verdad es un juicio o proposición que no se puede negar
racionalmente. (PASTOR, Carlos, 2007)

Mentiras piadosas

Se definen como una falsa afirmación expresada con intención benevolente.


Este tipo de mentiras, puede tener como objetivo el tratar de hacer más
digerible una verdad tratando de causar el menor daño posible, y suele ser
utilizada simplemente para evitar fricciones innecesarias, secuelas o actitudes
que pueden ser desagradables para alguien. (Diario El liberal, 2009).

Historia del desarrollo del conocimiento de la


mentira.

Cuesta creer que la mentira tenga una historia. ¿Quién se atrevería a contar la
historia de la mentira? ¿Y quién la propondría como una historia verdadera?
Pues suponiendo que la mentira tenga una historia, aún se debería poder
contarla sin mentir. Y sin ceder demasiado fácilmente a un esquema
convencional y dialéctico que hiciera participar a la historia del error, como
historia y trabajo de lo negativo, en el proceso de la verdad, en la verificación
de la verdad referida al saber absoluto. Si hay una historia de la mentira, es
decir del falso testimonio, y si apunta a alguna radicalidad del mal que
llamamos mentira o perjurio, ella no sería reapropiable por una historia del
error o de la verdad. Por otro parte, si según parece, la mentira supone la
invención deliberada de una ficción, no por eso toda ficción o toda fábula
vienen a ser una mentira; y tampoco la literatura. Se pueden imaginar mil
historias ficticias de la mentira, mil discursos inventivos destinados al
simulacro, a la fábula y a la producción de formas nuevas sobre la mentira, y
que no por eso sean historias mentirosas, es decir, si nos guiamos por el
concepto clásico y dominante de mentira, historias que no sean perjurios o
falsos testimonios.Aún siendo un elemento recurrente de la acción social, la
mentira siempre ha sido concebida como un peligro, y es así porque atenta
sobre todo contra la confianza.8

Desde las sociedades más antiguas hasta el pensamiento moderno, han


existido discursos hegemónicos de carácter moral que la prohíben o limitan,
teniendo como tarea alimentar un sentido particular de justicia y la seguridad
ontológica entre los hombres. Sin embargo, ninguno ha sido realmente
eficiente y todos los individuos siguen haciendo uso de ella. Por lo mismo,
construir una explicación sociológica que de luz sobre las razones por las que
este comportamiento se presenta, resulta de gran importancia.

En la mitología griega encontramos un sin fin de pasajes en los que la mentira


o el engaño intervienen para definir el destino de los dioses, los hombres y la
naturaleza: así fue como Zeus. Los griegos poseían un dios de la mentira
llamado Hermes, aunque no existe ninguna palabra en su lengua que
signifique exclusivamente mentir o mentira, sino que comparte su significado
con equivocarse (pseudesthai) o equivocación (pseudos).

Con la llegada del pensamiento lógico que caracterizó el surgimiento de la


filosofía y de la conciencia individual, las reflexiones que se generaron
alrededor de la mentira cambiaron de sentido: ya no se hablaba de la palabra
profana como transgresora del orden cósmico, sino de la palabra como
“herramienta” de intervención en el mundo y como vehículo del
conocimiento.

8
Uno podría pensar que la mentira atenta contra la verdad, y esto es cierto. Sin
embargo, verdad y mentira se mueven en planos diferentes y éste es quizás el
error más frecuente en su tratamiento. La verdad se inserta en un nivel
epistemológico u ontológico y la mentira en uno deóntico, es decir, la primera
tiene que ver con la adecuación de un enunciado y la realidad, o bien con el
estado de las cosas, mientras que la segunda con la intencionalidad del actor.
Platón (427-347 a.C.) es el primer filósofo antiguo en hacer hincapié en la
distinción moral entre mentir y equivocarse, considerando inferior a aquel
que mentía (Sommer, 1995). Planteó con grandes dudas en el Hipias menor
que tanto el mentiroso como el que se apega a la verdad son el mismo tipo de
hombre, y llegó incluso a sostener que son mejores aquellos que engañan y
son injustos de forma consciente que aquellos que lo hacen
involuntariamente. Sin embargo fue hasta el Crátilo, la República y las Leyes,
en que se elogió, abierta y radicalmente, a la verdad.

Asimismo, en la Metafísica y en la Ética Nicomáquea, Aristóteles asentó la


importancia de la verdad como rectora de la acción pública y privada,
defendiendo la certeza en todos los planos: lógico, histórico y ético.

Para Platón y Aristóteles el problema de la verdad resultó fundamental, y


aunque no hicieron una revisión extensa sobre la mentira, los límites que sus
discursos establecieron la restringieron al ámbito de los vicios y de lo opuesto
al bien de la verdad que, para ellos, debía ser buscada y defendida en toda
circunstancia.

Cicerón, hablando de los dones de la amistad, señaló que la verdad llegaba


incluso a ser molesta, ya que el odio nacía de ella; así mismo, en el siglo II de
nuestra Era, Sexto Empírico reconoció el poder que la mentira tiene sobre
nuestros espíritus, pues sostuvo que es siempre menos severa que la verdad.
Ejemplos de estos límites podemos encontrarlos en las llamadas mentiras
piadosas. La discusión se abrió también al ámbito de las fábulas, el arte y la
poesía, pues se distinguían porque la invención se encarnaba en ellas; eran
pura simulación, creación de la imaginación humana que ocultaba siempre
algo. Sin embargo, se reconoció que si bien eran producto de la fantasía,
buscaban conducir a los hombres sensatos a buscar las verdades que se
ocultaban tras sus ropajes.
Una vez que se reconoció el valor de la verdad, la complejidad de la acción
política y las debilidades del correcto manejo de la acción individual, un
nuevo nivel de discusión entró en juego: el de establecer los distintos grados
de vicio que implicaba cada tipo de mentira. Así se inició un debate abierto
sobre la acción mendaz, y fue el teólogo y filósofo medieval San Agustín de
Hipona quien, en el año 420 d.C., desarrolla el tema de la mentira en su
escrito De mendacio (Sobre la mentira), en el cual escribió que toda mentira
es un pecado. Él estaba en contra de la definición de mentira entendida como
decir lo contrario de lo que uno piensa, ya que así no puede distinguirse una
mentira de un discurso culto basado en “el decir de otro modo”. Para él solo
existe mentira cuando “el decir de otro modo” se acompaña de la intención de
engañar. En su obra De mendacio expone esta idea:

“De este modo puede decirse que quien anuncia como verdadero algo que es
falso, mas creyendo que es verdad, es alguien equivocado o precipitado; pero no se
le puede llamar mentiroso, pues al hablar no tuvo ninguna segunda intención y no
pretendió engañar, ya que se engaña solo a sí mismo. La culpa del mentiroso, en
cambio, consiste en la intención de engañar al manifestar sus pensamientos.”
(Citado en Sommer, 1995).

El tratamiento que dio San Agustín a la mentira muestra que la acción


mendaz esconde un peligro significativo para los hombres y la sociedad, por lo
que resulta necesario construir discursos que la prohíban o limiten.

En el siglo XI d.C., Santo Tomás de Aquino, a diferencia de San Agustín,


sostuvo que la mentira, lejos de ser un vicio o una predisposición, era en su
totalidad un acto moral y que como tal tenía que ser definido por su objeto y
su fin, que constituyen el propósito de la voluntad. Con esto vuelve a
reconocer que toda mentira es pecaminosa y triplemente infame.
Nicolás Maquiavelo (siglo XVI) decía que de modo excelente y excesivo
encontramos a la mentira en la política. En el capitulo XVIII de su obra El
Príncipe, los gobernantes pueden encontrar su silabario de las ventajas que
les trae el engaño y cómo incumplir sus promesas.

Hacia fines de la Edad Media, el delito de mentir sufrió una modificación


sustancial: del campo de las faltas morales o religiosas, se pasó al campo
secular, en el que la mentira se definió y restringió desde las normatividades
civiles y mercantiles. Esta transformación, característica del espíritu
renacentista, puso el acento en el individuo y en sus obligaciones con los
demás, dejando en segundo plano las obligaciones con Dios.

A partir del Renacimiento la noción de verdad se hizo más compleja, dando


como resultado una gran problematización sobre los límites que separan lo
verdadero de lo falso, la sinceridad de la mentira. Diversos ensayos de la
época tratan sobre este problema y testifican un importante esfuerzo por
reorganizar los nuevos parámetros de la existencia humana.

El estudio de la mentira desde la psicología aparece a finales del pasado siglo


y, en este primer momento, se centra en el análisis del engaño del que
ilusionistas y médiums hacen "víctimas" a su público (Hyman, 1989). Uno de
los primeros autores en estudiar este campo es Jastrow (1900) quien toma
como punto de partida la teoría de Helmholtz. En ella se afirma que la
percepción no es un producto directo de los estímulos o inputs que nos llegan,
sino que está influida por un proceso inferencial. Es decir, que la percepción
implica una participación del receptor, que colabora con sus expectativas,
creencias, etc. Según Jastrow, tenemos la necesidad de interpretar los sucesos
y lo hacemos a partir de nuestra experiencia previa. Cuando nos encontramos
ante una situación poco conocida la interpretamos acudiendo a sucesos
familiares. De este modo cometemos muchos errores, y es la adquisición de
nuevo conocimiento lo que nos permite reconocerlos y enmendarlos. No
obstante, si bien en situaciones normales, el uso de estas inferencias puede
ser de mucha utilidad, bajo condiciones especiales pueden llevarnos por mal
camino. Jastrow estudia el engaño de los ilusionistas y los médium
espirituales de su época, afirmando que el que éstos tengan éxito va a
depender en gran medida de la ignorancia de los espectadores respecto a los
detalles del hecho, al control de las expectativas, a la sugestionabilidad y a la
atención mal dirigida. Así, Jastrow está convencido de que, con el tiempo, el
avance en el conocimiento de la psicología de la mentira irá disminuyendo las
posibilidades de éxito del engaño. En la misma línea, Triplett (1900) explica el
engaño producido por los ilusionistas basándose en las dos reglas
fundamentales de éstos: 1) no revelar nunca donde está el truco del engaño, y
2) no repetir nunca un truco más de una vez en la misma ocasión. La idea es,
una vez más, que el espectador no descubra hacia donde debe dirigir su
atención para comprender el truco.

Otros autores que se interesan a finales del pasado siglo por los ilusionistas
fueron Dessoir y Binet. Así, Dessoir (1893) afirmaba que el truco de éstos está
en convencer a los espectadores de algo no real, es decir, inducirles a pensar
lo que ellos desean, de ahí que los espectadores incultos sean más difíciles de
engañar que los cultos ya que los primeros, al creerse menos inteligentes, se
protegen resistiéndose al engaño de forma (1896) matiza estas afirmaciones
señalando que el engaño de los ilusionistas requiere de la colaboración del
público que está deseando ser engañado. En definitiva, Jastrow, Dessoir,
Binet y Triplett se adelantan en el estudio de la mentira desde lo que hoy
denominamos psicología cognitiva. Pero, esta incipiente psicología de la
mentira es olvidada más tarde por la llegada de las corrientes más puras del
conductismo. ¿Por qué la psicología del engaño no tiene cabida dentro de este
paradigma? Al igual que ocurre con otros procesos y estructuras que implican
características mentalistas del ser humano, la mentira es excluida por suponer
hablar de falsas creencias, intenciones, representaciones internas, etc. Este
énfasis del conductismo en reducir el campo de investigación a aquellas
conductas objetivas y observables, hace que la investigación sobre la mentira
se desarrolle de forma paralela en animales y humanos. En el primer caso, la
investigación va a estar centrada en el engaño. En humanos, la investigación
se va a dirigir al estudio de los correlatos "cuantificables" asociados a la
mentira. Se puede observar que la mayoría de estos personajes discutieron la
manera en cómo el mundo verdadero "se transforma en fábula y cómo la
fábula puede ponerse como "el mundo verdadero", o en cómo no se miente
cuando no se quiere mentir.

Normatividad.

Legislación de la injuria, la difamación y la calumnia hasta antes de la reforma


del 23-01-2009

Código penal federal.


Libro segundo.
Titulo vigésimo delitos contra el honor.

Capítulo II. Injurias y difamación.

Articulo 350.

El delito de difamación se castigara con prisión hasta de dos años o multa de


cincuenta a trescientos pesos, o ambas sanciones a juicio del juez.

La difamación consiste: en comunicar dolosamente a una o más personas, la


imputación que se hace a otra persona física, o persona moral en los casos
previstos por la ley, de un hecho cierto o falso, determinado, o indeterminado,
que pueda causarle deshonra, descredito, perjuicio, o exponerlo al desprecio
de alguien.
Si el ofendido fuere alguno de los parientes o personas a que se refieren los
artículos 343 bis y 343 ter, en este último caso siempre y cuando habite en el
mismo domicilio con la víctima, la pena se aumentara en un tercio.

Artículo 343 bis.- Por violencia familiar se considera el uso de la fuerza


física o moral así como la omisión grave, que de manera reiterada se ejerce en
contra de un miembro de la familia por otro integrante de la misma contra su
integridad física, psíquica o ambas, independientemente de que pueda
producir o no lesiones.

Comete el delito de violencia familiar el cónyuge, concubina o concubinario;


pariente consanguíneo en línea recta ascendente o descendente sin limitación
de grado; pariente colateral consanguíneo o afín hasta el cuarto grado,
adoptante o adoptado, que habite en la misma casa de la víctima.

A quien comete el delito de violencia familiar se le impondrá de seis meses a


cuatro años de prisión y perderá el derecho de pensión alimenticia. Asimismo
se le sujetará a tratamiento psicológico especializado.

Este delito se perseguirá por querella de la parte ofendida, salvo que la


víctima sea menor de edad o incapaz, en que se perseguirá de oficio.

Artículo 343 ter.- Se equipara a la violencia familiar y se sancionará con


seis meses a cuatro años de prisión al que realice cualquiera de los actos
señalados en el artículo anterior en contra de la persona con la que se
encuentre unida fuera del matrimonio; de los parientes por consanguinidad o
afinidad hasta el cuarto grado de esa persona, o de cualquier otra persona que
esté sujeta a la custodia, guarda, protección, educación, instrucción o cuidado
de dicha persona, siempre y cuando el agresor y el agredido habiten en la
misma casa.
Articulo 351.

Al acusado de difamación no se le admitirá prueba alguna para acreditar la


verdad de su imputación, sino en dos casos:

I.- Cuando aquella se haya hecho a un depositario o agente de la autoridad, o


a cualquiera otra persona que haya obrado con carácter público, si la
imputación fuere relativa al ejercicio de sus funciones, y

II.- cuando el hecho imputado este declarado cierto por sentencia irrevocable
y el acusado obre por motivo de interés público o por interés privado, pero
legitimo, y sin ánimo de dañar.

En estos casos se librara de toda sanción el acusado, si probare su imputación.

Articulo 352.

No se aplicara sanción alguna como reo de difamación ni de injuria:

I.- Al que manifieste técnicamente su parecer sobre alguna producción


literaria, artística, científica o industrial.

II.- Al que manifestare su juicio sobre la capacidad, instrucción, aptitud o


conducta de otro, si probare que obro en cumplimiento de un deber o por
interés público, o que con la debida reserva lo hizo por humanidad, por
prestar un servicio a persona con quien tenga parentesco o amistad, o dando
informes que se le hubieren pedido, si no lo hiciere a sabiendas
calumniosamente, y

III.- Al autor de un escrito presentado o de un discurso pronunciado en los


tribunales, pues si hiciere uso de alguna expresión difamatoria o injuriosa, los
jueces, según la gravedad del caso, le aplicaran alguna de las correcciones
disciplinarias de las que permita la ley.
Articulo 353.

Lo prevenido en la fracción ultima del artículo anterior, no comprende el caso


en que la imputación sea calumniosa, o se extienda a personas extrañas al
litigio, o envuelva hechos que no se relacionen con el negocio de que se trata.
Si así fuere, se aplicaran las sanciones de la injuria, de la difamación o de la
calumnia.

Articulo 354.

El injuriado o difamado a quien se impute un delito determinado que no se


pueda perseguir de oficio, podra quejarse de injuria, de difamación o de
calumnia, según le conviniere.

Cuando el delito sea de los que se persiguen de oficio, solamente podrá


acusarse por calumnia.

Cuando la queja fuere de calumnia, se permitirán al reo pruebas de su


imputación, y si esta quedare probada, se librara aquel de toda sanción,
excepto en el caso del artículo 358.

Articulo 355.

No servirá de excusa de la difamación, ni de la calumnia: que el hecho


imputado sea notorio, o que el reo no haya hecho más que reproducir lo ya
publicado en la república o en otro país.

Capítulo III. Calumnia.

Articulo 356.

Por el delito de calumnia se castigara con prisión de seis meses a dos años o
multa de dos a trescientos pesos, o ambas sanciones a juicio del juez:
I.- Al que impute a otro un hecho determinado y calificado como delito por la
ley, si este hecho es falso, o es inocente la persona a quien se imputa;

II.- Al que presente denuncias o querellas calumniosas, entendiéndose por


tales aquellas en que su autor imputa un delito a persona determinada,
sabiendo que esta es inocente o que aquel no se ha cometido; y

III.- Al que, para hacer que un inocente aparezca como reo de un delito,
ponga sobre la persona del calumniado, en su casa o en otro lugar adecuado
para ese fin, una cosa que pueda dar indicios o presunciones de
responsabilidad.

En los casos de las dos últimas fracciones, si el calumniado es condenado por


sentencia irrevocable, se impondrá al calumniador la misma sanción que a
aquel

Articulo 357.

Aunque se acredite la inocencia del calumniado, o que son falsos los hechos
en que se apoya la denuncia o querella, no se castigara como calumniador al
que las hizo, si probare plenamente haber tenido causas bastantes para
incurrir en error.

Tampoco se aplicara sanción alguna al autor de una denuncia o querella, si los


hechos que en ellas se imputan son ciertos, aunque no constituyan un delito, y
el errónea o falsamente les haya atribuido ese carácter.

Articulo 358.

No se admitirá prueba alguna de su imputación al acusado de calumnia, ni se


librara de la sanción correspondiente, cuando exista una sentencia irrevocable
que haya absuelto al calumniado del mismo delito que aquel le impute.
Articulo 359.

Cuando haya pendiente un juicio, en averiguación de un delito imputado a


alguien calumniosamente, se suspenderá el ejercicio de la acción de calumnia
hasta que dicho juicio termine. En este caso la prescripción comenzara a
correr cuando termine el juicio

Capítulo IV. Disposiciones comunes para los capítulos precedentes.

Articulo 360.

No se podrá proceder contra el autor de una injuria, difamación o calumnia,


sino por queja de la persona ofendida, excepto en los casos siguientes:

I.- si el ofendido ha muerto y la injuria, la difamación o la calumnia fueren


posteriores a su fallecimiento, solo se podrá proceder en virtud de queja del
cónyuge, de los ascendientes, de los descendientes o de los hermanos.

Cuando la injuria, la difamación y la calumnia sean anteriores al fallecimiento


del ofendido, no se atenderá la queja de las personas mencionadas, si aquel
hubiere perdonado la ofensa a sabiendas de que se le había inferido, no
hubiere presentado en vida su queja pudiendo hacerlo, ni prevenido que lo
hicieran sus herederos, y

II.- cuando la ofensa sea contra la nación mexicana o contra una nación o
gobierno extranjeros, o contra sus agentes diplomáticos en este país. En el
primer caso, corresponderá hacer la acusación al ministerio publico; pero será
necesaria excitativa en los demás casos.

Articulo 361.
La injuria, la difamación y la calumnia contra el congreso, contra una de las
cámaras, contra un tribunal o contra cualquier otro cuerpo colegiado o
institución oficial, se castigara con sujeción a las reglas de este título, sin
perjuicio de lo dispuesto en el artículo 190 de este código.

Capítulo IV. Delitos cometidos contra funcionarios públicos.

Artículo 189.- Al que cometa un delito en contra de un servidor público o


agente de la autoridad en el acto de ejercer lícitamente sus funciones o con
motivo de ellas, se le aplicará de uno a seis años de prisión, además de la que
le corresponda por el delito cometido.

Artículo 190.- (Se deroga).

Articulo 362

Los escritos, estampas, pinturas o cualquiera otra cosa que hubiere servido de
medio para la injuria, la difamación o la calumnia, se recogerán e inutilizaran,
a menos que se trate de algún documento público o de uno privado que
importe obligación, liberación o transmisión de derechos.

En tal caso, se hará en el documento una anotación sumaria de la sentencia


pronunciada contra el acusado

Articulo 363

Siempre que sea condenado el responsable de una injuria, de una difamación


o de una calumnia, si lo solicita la persona ofendida, se publicara la sentencia
en tres periódicos a costa de aquel. Cuando el delito se cometa por medio de
un periódico, los dueños, gerentes o directores de este, tengan o no
responsabilidad penal, estarán obligados a publicar el fallo, imponiéndoseles
multa de cien pesos por cada día que pase sin hacerlo, después de aquel en
que se les notifique la sentencia.

El importe de la multa no podrá exceder de diez mil pesos

Código penal federal.

Texto vigente. Última reforma publicada DOF 23-01-2009

Titulo vigésimo. Delitos Contra el Honor.

Capítulo II. Injurias y difamación.

Artículo 348.- (Se deroga).

Artículo 349.- (Se deroga).

Artículo 350.- (Se deroga).

Artículo 351.- (Se deroga).

Artículo 352.- (Se deroga).

Artículo 353.- (Se deroga).

Artículo 354.- (Se deroga)

Artículo 355.- (Se deroga).


Capítulo III. Calumnia.

Artículo 356.- (Se deroga).

Artículo 357.- (Se deroga).

Artículo 358.- (Se deroga).

Artículo 359.- (Se deroga).

Capítulo IV. Disposiciones comunes para los capítulos precedentes

Artículo 360.- (Se deroga).

Artículo 361.- (Se deroga).

Artículo 362.- (Se deroga).

Artículo 363.- (Se deroga).

Código civil federal.

Texto vigente. Última reforma publicada DOF 13-04-2007

Título quinto. Del Matrimonio

Capítulo X. Del Divorcio

Artículo 267.- Son causales de divorcio:


XI. La sevicia, las amenazas o las injurias graves de un cónyuge para el otro;

Título sexto. Del Parentesco, de los Alimentos y de la Violencia Familiar.

Capítulo II. De los Alimentos.

Artículo 320.- Cesa la obligación de dar alimentos:

III. En caso de injuria, falta o daño graves inferidos por el alimentista contra
el que debe prestarlos.

Título séptimo. De la Prescripción

Capítulo III. De la Prescripción Negativa.

Artículo 1161.- Prescriben en dos años

IV. La responsabilidad civil por injurias ya sean hechas de palabra o por


escrito, y la que nace del daño causado por personas o animales, y que la ley
impone al representante de aquéllas o al dueño de éstos.

Marco teórico.

Tipos de mentiras y mentirosos.

Tipos de mentiras

Tipos de mentiras según San Agustín.

1) la mentira que se refiere a la doctrina, que consideraba pecado mortal sin


remisión; 2) la mentira que no sirve a nadie y daña a alguien; 3) la mentira
que daña a uno en beneficio de otro; 4) la mentira pronunciada por la
voluntad de engañar; 5) la mentira motivada por el deseo de agradar; 6) la
mentira usada para proteger bienes materiales; 7) la mentira para
salvaguardar la vida; 8) la mentira para conservar la pureza del cuerpo.
(PÉREZ, Sergio, 1998, p. 27)

Taxonomía de mentiras propuestas por Whiten y Byrne (1988).9

Tipo de mentira Definición

Ocultación. El emisor oculta algo al receptor

El emisor desvía la atención del receptor hacia


Distracción.
algo sin importancia real.

Creación de imagen El emisor simula una situación falsa

Uso de herramientas El emisor utiliza una herramienta social en su


sociales propio beneficio.

El emisor desvía la atención del receptor hacia


Uso de un cabeza de turco
un tercero.

9
Citado por HERNÁNDEZ, Estefanía, 2000 en
ftp://tesis.bbtk.ull.es/ccssyhum/cs84.pdf.
Por su intencionalidad, hay dos tipos distintos de mentira: la mentira de
cobardía y la mentira de vanidad.

A) Mentira de cobardía: Se trata de una mentira que huye de dar la cara. Es la


típica mentira a los padres para evitar un castigo, o la mentira a una amigo
para tapar un error y evitar pedir disculpas. Pero como este mundo es un
pañuelo, la mentira se acaba descubriendo. Entonces ocurre lo que tú mismo
decías en tu pregunta, resulta que el "teórico remedio" resulta más dañino que
la enfermedad misma. En realidad, la psicología del que miente por cobardía,
es la propia de aquel que no afronta el futuro, sino que se limita a salir del
paso. Su dinámica es la de poner parches y parches cuando el único remedio
posible sería el de cambiar de rueda.

B) Mentira de vanidad: Se trata de una mentira con la que uno quiere aparentar ante
los demás lo que no es. Uno "se ve mal" ante los demás porque no consigue los éxitos
que ellos tienen, o por lo que fuere. Entonces viene una mentira de
exageración, para darse una cierta importancia o, simplemente, por ser el
centro de atención. (ANÓNIMO, s/año)10

Se puede hablar de otra clasificación que incluye tres tipos de mentiras: la


racional, la emocional y la conductual.

En la mentira racional, lo básico es que lo que se dice, se siente o se hace, se


contrapone con la verdad racional. Se falsea la verdad por algún interés. Es
más profunda, mucho más malvada, es la mentira hecha para dañar a los
demás.

10
Extraído de www.loiola.org/mentira.htm
La mentira emocional, en la que lo básico es que, lo que se dice, se siente o se
hace no concuerda con la situación emocional del mundo afectivo.
Y el tercer tipo de mentira, que es mucho más elaborada, es la mentira
conductual en la que se trata de actuar o dejar actuar de forma deliberada
para decir que somos lo que no somos. (ANÓNIMO, s/año)11

Otra clasificación de las mentiras acepta cuatro tipos de ellas:

1.- La hecha esporádica y espontáneamente.

2.- La evolutiva.

3.- La que se dice como producto de un padecimiento sintomático.

4.- La efectuada como conducta repetitiva. (DELGADO, Juan, 2006)

Tipos de mentirosos.

Por trastornos de personalidad:

-Naturales: están al tanto de su aptitud, no menos que quienes los conocen


bien. Desde su infancia engañaron impunemente a sus padres, maestros y
amigos cuando se les antojó hacerlo; no sienten gran recelo de ser detectadas,
todo lo contrario, confían en su capacidad de engañar.

-Antisociales: poseen encanto superficial, falta de remordimiento o de


vergüenza, egocentrismo patológico, incapacidad de amar, carencia de culpa o
de conciencia moral, falta de empatía. Los individuos con personalidad

11
Extraído de www.mercaba.org/FICHAS/Mandamientos/8/la_mentira.htm.
antisocial son los más difíciles de que se les detecten indicios de mentiras,
pues muchos de ellos pasan desapercibidos de su condición.

-Mitómanos: Mienten por llamar la atención; utilizan los delirios para ello.

-Psicóticos: Sus alucinaciones son contenidos de pensamientos incongruentes


y/o incoherentes con la realidad. (MARTÍNEZ, Juan, 2003)

Mitomanía.

“Es importante saber que la mitomanía no es una enfermedad en sí misma,


sino que corresponde a un conjunto de síntomas que pueden presentarse en
diversas enfermedades psíquicas, particularmente en trastornos de
personalidad. Por lo general, se presenta en personas auto-devaluadas con
bajo nivel de estima o muy pretenciosas” (TEJADA, Virginia, 2008).

La mitomanía está relacionada tres factores: un factor genético, en el sentido


de lo que se hereda es la predisposición a algún tipo de personalidad; otro
factor es el psicológico que tiene que ver con el procesamiento de
información, y el último factor es el aprendizaje. (Ídem).

Tres claves de la mitomanía son:

1. El mitómano recurre a la mentira continuamente y sin valorar las


consecuencias con tal de maquillar una realidad que considera inaceptable,
urdiendo todo tipo de sistemas que pueden parecer delirantes.

2. Es síntoma de padecimientos el trastorno de personalidad limítrofe, que se


caracteriza por inconsistencia en varias áreas de la vida, tanto en lo afectivo,
social y laboral, por lo que la víctima no logra un grado de compromiso ni
constancia.

3. Se asocia con el trastorno narcisista, que se distingue por la percepción de


que todo lo bueno está adentro y lo malo está afuera: hay dificultad para
vincularse con otros de una forma integral y madura; piensa que las personas
están a su servicio.

Este padecimiento, afirman los especialistas, puede ser parte de la


esquizofrenia, aunque no es uno de sus principales síntomas. Hay otra
patología que se llama trastorno ficticio y hace que las personas inventen
enfermedades, que se podría considerar como una característica mitómana.
(OJANGUREN, Silvia, 2007)

Mitómano.

Los mitómanos mantienen un juicio de realidad suficiente como para darse


cuenta de que están mintiendo. Puede pasar inadvertido, pero cuando
establece una conversación caerá preso de sus mentiras y en muchas
ocasiones terminará siendo desenmascarado.

Estas personas se dejan llevar por sus fantasías, mantienen un juicio de la


realidad suficiente como para darse cuenta de que están mintiendo. Esto los
diferencia de los psicóticos, que son personas que pierden el contacto con la
realidad al extremo de confundir lo real con lo imaginado. (TEJADA, Virginia,
2008)

El mitómano imagina y siente cosas que no suceden realmente. Se cree sus


propias mentiras y las ve como si fueran realidad. Vive en un mundo irreal y
utiliza el engaño para conseguir lo que quiere. El mitómano pierde
credibilidad y se lo cataloga como aquel que cuenta inventos. Si la persona no
busca tratamiento llega a perder prestigio social, asegura la especialista.

El mitómano miente para construir una mejor imagen de sí mismo frente a la


sociedad o para conseguir lo que desea. La mentira se convierte en algo
cotidiano que no puede evitar. Por lo general no planifica lo que va a decir y
como consecuencia termina siendo descubierto. (TEJADA, Virginia, 2008).

Los mitómanos no buscan ayuda, generalmente son llevados a consulta


psicológica por otras personas, pero mientras la persona no se someta a una
terapia, la mentira seguirá dominando su vida.

Existen motivaciones más profundas que son inconscientes, pero que pueden
ser descubiertas mediante un tratamiento clínico.

Si el mitómano acude a un especialista podrá superar la mentira y comenzará


a vivir la realidad tal y como es y podrá gozar de la confianza de quienes lo
rodean. (Ídem).

Técnica de detección de mentirosos.

La técnica de la kinesis es útil para detectar patrones de conductas que


indican la probabilidad (alta, mediana o baja) de que el interlocutor o emisor
este mintiendo.

Es importante recordar que los signos y síntomas de movimientos corporales


se presentan desde el inicio o ante una pregunta que causa presión y tensión
en el entrevistado. Esta técnica no funciona con personas psicóticas, drogadas
y que sean menores de 15 años de edad. (MARTÍNEZ, Juan, 2003).
Signos verbales.

Los deslices verbales (lapsus inconscientes), contradicciones en descripción


de detalles específicos, frases como “esas preguntas no me hacen gracia”;
responder a una pregunta inexistente evadiendo la pregunta real. Quejas
sobre el ambiente y sobre la entrevista; cuando nos pidan que repitamos la
pregunta; cuando nos responden con otra pregunta; detenerse a la mitad de la
oración; interrumpir; desviar el tema; disculparse frecuentemente; abusar de
los siguientes términos: honestamente, francamente, de verdad, créame, que
me caiga un rayo si no, etcétera.

El expresar “No” nos da características de posibles mentiras de acuerdo a lo


siguiente: si se acompaña de cerrar los ojos; si se expresa con énfasis y se
mueve la cabeza de un lado a otro; si se expresa titubeante, con duda y con
demora; si se expresa de manera suplicante; con inflexión de voz o con una
mirada al vacío; acompañado de mirada inquisidora; expresándose como si
no fuera dirigida a él la pregunta. (TEJADA, Virginia, 2008).

Signos no verbales.

Según la PNL (Programación Neurolingüística), si mira el individuo mira al


lado superior derecho cabe la posibilidad de que diga mentiras. Si parpadea
demasiado (no confundir con un tic), si desvía la mirada (no confundir con
timidez), si baja la mirada (no confundir con distracciones), si fija demasiado
la mirada (no confundir con estrabismo), si se muestra ansioso, afecto
inapropiado, expresiones falsas de emociones (sonrisas falsas, depresión
falsa, etc.); si la persona se cubre el rostro consciente o inconscientemente con
las manos u algún objeto (máscara, lentes, tela, etc.); si la persona se coloca
deliberadamente de perfil; si la persona abandona la conversación
intempestivamente; largas pausas entre palabras; ritmo respiratorio
excesivamente profundo o superficial; tragar saliva. (MARTÍNEZ, Juan,
2003).

Cambios más significativos que se presentan en el organismo de los


mentirosos de acuerdo a Paul Ekman (1991):

1.-Sonrisas asimétricas.

Una sonrisa falsa suele ser asimétrica, sólo intervienen en ella una parte de
los músculos de la boca y ninguno de los que rodean a los ojos: no se alzan las
mejillas ni descienden las cejas.

2.-Parpadeo incontrolado.

Un mentiroso experto es capaz de mirar fijamente a las personas pero


posiblemente no será capaz de controlar el parpadeo, que es un movimiento
involuntario cuando se experimenta una emoción.

3.-Movimiento de los músculos de la frente.

Cuando mienten, muchas personas experimentan sentimientos de angustia, lo


que provoca que las cejas se pongan en una posición oblicua (más elevadas en
el centro), haciendo la forma de una V invertida.

4.-Duración de las expresiones.

Las expresiones faciales que duran más de cinco o diez segundos suelen ser
falsas. Por ejemplo, un gesto genuino de sorpresa apenas supera las décimas
de segundo
5.-Alteración del ritmo.

Cuando se está fingiendo, los gestos no acompañan a las palabras, es decir, no


hay congruencia.

6.-Gestos controlados.

Se utilizan menos gestos cuando hay inseguridad en lo que se dice. La causa


es que el mentiroso se da cuenta de que el movimiento nervioso puede ser
considerado un principio de engaño y, al final, es su ausencia el agente
delator.

7.-Pupilas dilatadas y excesivos lagrimeos.

Las pupilas se dilatan cuando hay excitación o agrado, y se contraen cuando


nos disgustamos; aunado a lo anterior, las lágrimas son síntoma de
satisfacción o irritación.

8.-Transpiración.

La aparición de sudor es otro proceso es otro proceso regulado por el sistema


nervioso.

9.-Ruborización o palidez extrema.

Los cambios producidos en el sistema nervioso autónomo afectan a los vasos


sanguíneos, de tal forma que aparece el rubor cuando se está confundido o
avergonzado y, la palidez cuando se tiene miedo a ser descubierto. Ninguno
de estos dos actos puede dominarse conscientemente. (MARTÍNEZ, Juan,
2003).
La voz

La vacilación al empezar a hablar, en particular cuando se debe responder a


una pregunta, puede suscitar sospechas, así como otras pausas menores
durante el discurso si son frecuentes.

Otras pistas las dan ciertos errores que no llegan a formar palabras, como
algunas interjecciones (“¡ah!”, “¡oh!”, “¡este!”), repeticiones (“yo, yo, yo quiero
decir en realidad que...”), y palabras parciales (“En rea-realidad me gusta”).
Quebrar el tono de la voz, toser y aclarar la garganta. Elevar el tono de la voz
ante una pregunta que causa tensión. El signo vocal de la emoción que está
más documentado es el tono de voz. En el engaño, el tono se vuelve más
agudo, debido al temor de ser descubierto. (MARTÍNEZ, Juan, 2003).

Movimientos corporales.

Los emblemas tienen un significado preciso, conocido por todos dentro de un


grupo cultural determinado. Durante un engaño, los emblemas normalmente
aumentarán más que de costumbre. Un ejemplo de emblema es el leve
encogimiento de hombros. Las ilustraciones (o ademanes) normalmente
serán empleadas menos que de costumbre durante un engaño. La primera
razón es una falta de apego emocional a lo que se está diciendo: El entusiasmo
o el interés fingidos pueden traicionarse en la falta de un aumento de
ilustraciones que acompañen las palabras. Las ilustraciones también se
reducen cuando el individuo tiene dificultad para decidir lo que va a decir. Las
manipulaciones (con las manos) no son signos válidos del engaño: pueden
indicar los dos estados opuestos, la incomodidad y la relajación. Por otra
parte, los mentirosos saben que deben suprimir sus manipulaciones, y la
mayoría lo consigue casi siempre.
Otro aspecto corporal, la postura, ha sido estudiado por diversos
investigadores, pero no han podido encontrar datos indiscutibles de
autoacusación o de pistas sobre el embuste. (MARTÍNEZ, Juan, 2003)

El papel del Sistema Nervioso Autónomo (SNA).

El SNA da lugar a cambios notorios en el cuerpo cuando hay una activación


emocional: en el ritmo respiratorio, en la frecuencia con que se traga saliva,
en el sudor. Estas alteraciones se caracterizan por producirse
involuntariamente cuando hay alguna emoción, ser muy difíciles de inhibir y,
por esto mismo, muy confiables como indicios del engaño. Las personas son
capaces de inhibir gran parte de sus signos faciales, en tanto que el
funcionamiento del SNA está mucho menos sujeto a la propia censura.

La actividad del SNA no es la misma para todas las emociones. Algunas de las
alteraciones provocadas por el SNA son fácilmente falseables. Cuesta ocultar
los signos emocionales presentes en la respiración o en el acto de tragar
saliva, mientras que falsear esos mismos signos no exige un adiestramiento
especial: basta respirar más agitadamente o tragar saliva más a menudo. El
sudor es otra cuestión: cuesta tanto ocultarlo como falsearlo. Un mentiroso
podría recurrir a la respiración y al acto de tragar saliva como medio de
transmitir la falsa impresión de estar sintiendo una emoción negativa; sin
embargo, una suposición es que pocos lo hacen. También se pensaría que un
mentiroso podría aumentar el número de sus manipulaciones para parecer
incómodo o molesto, pero es probable que la mayoría de los mentirosos no se
acuerden de esto. Precisamente la ausencia de estas manipulaciones,
fácilmente ejecutables, puede traicionar la mentira que se esconde en la
afirmación de que uno siente miedo o angustia. (MARTÍNEZ, Juan, 2003).
La cara.

La cara es un sistema dual en el que aparecen expresiones elegidas


deliberadamente y otras que surgen de forma espontánea. A veces, cuando
emerge una expresión, parece que la persona se da cuenta de lo que empieza a
mostrar y la interrumpe, en ocasiones encubriéndola con otra. La sonrisa es
la máscara encubridora más corriente. Puede ocurrir que la expresión
abortada sea tan fugaz que resulte difícil captar el mensaje que se habría
transmitido en caso de no interrumpirse. Pero aún cuando este mensaje no
quede en ella reflejado, el hecho mismo de abortar una expresión es un
indicio notorio de que la persona oculta algún sentimiento.

No todos los músculos que producen las expresiones faciales son igualmente
fáciles de controlar: algunos son más fidedignos que otros. Los músculos
fidedignos son aquellos de los que no puede hacerse uso para las expresiones
falsas: el mentiroso no los tiene a su disposición, y como tampoco puede
inhibirlos o abortarlos inmediatamente, le cuesta ocultar la acción de esos
músculos al tratar de disimular una emoción real.

La frente es la sede principal de los movimientos musculares fidedignos.

Según la PNL, la cara oculta que nos da más información es la parte izquierda
del rostro, la cual está gobernada por el hemisferio derecho. Porque los
hemisferios cerebrales gobiernan los movimientos faciales voluntarios pero
no los involuntarios, que se generan en zonas inferiores, más primitivas del
cerebro. Había asimetría cuando la expresión era voluntaria, deliberada, una
pose. La asimetría era un indicio de que la expresión no era auténtica. Lo
típico era que la acción fuera un poco más marcada en el lado izquierdo si la
persona era diestra. (MARTÍNEZ, Juan, 2003).
Ojos.

La mirada se aparta en una serie de emociones: baja con la tristeza, baja o


mira a lo lejos con la vergüenza o la culpa, y mira a lo lejos con la repulsión.
No obstante, es probable que un mentiroso, por culpable que se sienta, no
aparte la vista demasiado, ya que los mentirosos saben perfectamente que
todo el mundo confía en detectarlos de esta manera. Las lágrimas son
producidas por el SNA, pero ellas sólo son signos de algunas emociones, no de
todas. Se presentan cuando hay tristeza o desazón (si las cejas muestran
también dichas emociones), alivio, ciertas formas de goce y risa incontrolada.
(TEJADA, Virginia, 2008)

La sonrisa.

En la sonrisa auténtica se contaren los músculos orbiculares de los párpados


que rodean cada ojo, formando las llamadas “patas de gallo”. La sonrisa
auténtica expresa todas las experiencias emocionales positivas, sólo con
diferencias en la intensidad de la mímica y en el tiempo de duración.

Las sonrisas falsas tratan de hacerle creer al otro que se sienten cosas
positivas, caracterizándose por ser más asimétricas que las auténticas;
además, una sonrisa falsa no estará acompañada nunca de la acción de los
músculos orbiculares de los párpados, no se alzarán las mejillas ni habrá
hondonadas debajo de los ojos, ni patas de gallo, ni el leve descenso d las cejas
que se presentan en la sonrisa auténtica leve a moderada.

La falta de participación de las cejas es un indicio sutil pero decisivo para


diferenciar las sonrisas auténticas de las sonrisas falsas. El tiempo de
desaparición de la sonrisa falsa parecerá notablemente inapropiado, es decir,
puede esfumarse demasiado abruptamente, o tal vez de forma escalonada.
La sonrisa falsa no abarca más que movimientos en la parte inferior del rostro
y en el párpado inferior. Los signos propios de una sonrisa falsa son la
ausencia de todo movimiento en torno de los ojos y la presencia de signos de
repulsión o disgusto profundo o de desdén. (MARTÍNEZ, Carlos, 2003).

Teorías relacionadas con la mentira.

Teoría de la mente

La relación causal entre la mente y la mentira no es casual. Las mentiras son


memes replicantes. Las mentes de las personas están íntimamente enlazadas
debido a la interacción de conceptos e instrucciones conductuales que pasan
de un cerebro a otro por imitación (memes). Esta relación causal se debe a las
neuronas especulares (o neuronas espejo), que reflejan la “realidad” de una
mente a otra. (CARBONA, Vicente, s/año).

Teoría de las teorías (mene del menes).

Sugiere que los niños acumulan pruebas, en forma de expresiones y gestos, y


usan su entendimiento cotidiano de las demás personas para desarrollar
teorías que explican y predicen su estado mental. (CARBONA, Vicente,
s/año).

Teoría de la simulación.

Alega que tenemos la capacidad de leer las mentes de los demás, ni más ni
menos. Nos ponemos en la mente del otro y usamos nuestra propia mente
como un modelo para explicar la suya. Y a veces para engañarla (Ídem).
Hipótesis de la inteligencia maquiavélica.

Establece que el desempeño de la mentira en la vida social de los primates


contribuyó a la rápida expansión de su inteligencia. (VALENZUELA, América,
2005).

Marco de referencia.

Alguien puede manifestar su verdad y quien le escuche o lea está en su


derecho de creer que lo señalado es mentira porque "su verdad" es distinta.
No existe la verdad absoluta y como consecuencia tampoco la mentira total.
Por esto, aceptamos que mentir es expresar algo en contra de lo que se sabe,
se cree o se piense. (GESSEN, MERCEDES, 2009).

Nos preocupamos más por la verdad, que por su lado oculto: la mentira. Nos
interesa saber más en qué consiste la verdad (no hay muchas y las que existen
son valiosas) que la mentira. (Miguel, 2007).

Todos mentimos y sabemos que nos mienten, pero mientras esta evidencia no
quebrante nuestros principios de conformidad, no nos hace dudar de la
realidad en la que actuamos; sólo en aquellos casos en los que la mentira se
hace evidente y en los que sus consecuencias nos resulten negativas,
actuaremos con el fin de enfrentarla. (HERNÁNDEZ, Estefanía, 2000)

El derecho de mentir.

Todos queremos ser libres para mentir, pero ninguno queremos ser víctimas
de las mentiras. Los demás deben ser honestos, pero nosotros no nos
reservamos el derecho de mentir. Como resultado, tenemos una actitud
hipócrita hacia la falsa honradez. (VALENZUELA, América, 2005).
La mentira en los seres vivos.

Mentir no es algo exclusivo de los seres humanos. Se encuentra en todo el


reino natural. Los seres humanos mienten porque es una característica básica
de los seres vivos. Por supuesto, los seres humanos mentimos mucho mejor
que otros animales, debido a que nuestra inteligencia es poderosa y tenemos
la capacidad de hablar. (VALENZUELA, América, 2005).

La mentira desde el punto de vista moral.

Desde el punto de vista moral, el imperativo de no engañar a los demás, de no


mentir, de cumplir las promesas, ha desterrado siempre a la mentira del
dominio de la moral. El cartel del mentiroso no es muy aconsejable, y sus
consecuencias no suelen resultar agradables ni en lo personal, ni en lo social o
lo económico. (Miguel, 2007).

Existen moralistas que opinan que si bien no es licito mentir, no siempre


existe la obligación de decir la verdad. Ocultar la verdad no es solo
conveniente, sino inclusive obligatorio, tal es el caso, de cuando se debe
guardar un secreto. (SADA, Ricardo, 2009)

Mentiras relacionas con los sentimientos y los pensamientos.

El hecho de no haber pensado de antemano, programado minuciosamente y


ensayado el plan falso es uno de los motivos por los cuales se cometen errores
que ofrecen pistas sobre el engaño. Los errores se deben a la dificultad de
ocultar las emociones o de inventar emociones falsas. No toda mentira lleva
consigo una emoción, pero las que sí, causan al mentiroso graves problemas.
Cuando se despiertan emociones, los cambios sobrevienen casi al instante sin
dar cabida a la deliberación. El pánico que siente el mentiroso de ser
descubierto produce señales visibles y audibles, pues es algo que está más allá
de su control. Las mentiras relacionadas con pensamientos no involucran
emociones. Son las mentiras acerca de planes, ideas, acciones, intenciones,
hechos o fantasías. Defender la verdad es mucho más complicado que decir
una mentira en este caso. (ANÓNIMO, s/año).12

Importancia de la mentira.

“Proclamar que nadie debe mentir nunca en una relación sería caer en un
simplismo exagerado; tampoco recomiendo que se desenmascaren todas las
mentiras” (EKMAN, Paul, 1991 citado por MARTÍNEZ, Juan, 2003)

La mentira es la herramienta fundamental para poder conseguir que los


demás se adapten a las necesidades de uno. Puede utilizarse de manera
consciente o sin conocer realmente la intención. Esto último coincide en
ocasiones con la personalidad histriónica, son personas que se relacionan con
los demás desde una posición victimista, desde la pena, la llamada de
atención o desde la culpabilización de los demás. Es fácil en estas personas
detectar abundantes mentiras, que si bien no suelen ser premeditas, conforme
hablan crean una realidad distorsionada, adaptada a su necesidad. La mentira
es un arma letal de manipulación. (AZOR, Fernando, s/año).

La mentira tiene bastante más valor del que pudiera parecernos, su papel en
el mundo es vital. La mentira es tan necesaria como la verdad, aunque sea
solo una medida para equilibrar la balanza. Sin la mentira la verdad no
tendría ningún peso específico. (Miguel, 2007).

Ningún hecho está más firmemente establecido que el que demuestra que el
mentir es una necesidad de nuestras circunstancias. La mentira es una virtud.
Ninguna Virtud puede alcanzar su utilidad más sublime sin cultivación

12
Extraído de www.mercaba.org/FICHAS/Mandamientos/8/la_mentira.htm
cuidadosa y diligente. Consecuentemente, no hace falta declarar que ésta
debería ser enseñada en las escuelas públicas, hasta en los periódicos. La
mentira ‘juiciosa’ es lo que el mundo necesita. Sería mejor y más seguro no
mentir nunca antes que mentir sin juicio. Una mentira torpe, no-científica
suele ser tan poco eficaz como la verdad. (CARBONA, Vicente, s/año)

El ser humano en esencia es mentiroso. Socialmente puede ser bien vista la


mentira, además es útil a la hora de manejarse adecuadamente en la sociedad,
el problema viene cuando la mentira se convierte en un rasgo de personalidad
y se usa continuamente con algún fin concreto. (AZOR, Fernando, s/año)

No es bueno que sepamos todas las verdades; existen verdades que no nos
interesa saber y otras más que podrían dañarnos, por ello, la importancia en
ocasiones, de la mentira. (Miguel, 2007).

Mentir es ventajoso, la evolución la ha integrado en la naturaleza humana.


Los humanos somos mentirosos natos. Mentimos de forma espontanea, de
igual manera que respiramos o sudamos. En realidad, en muchas ocasiones
mentimos sin saber que lo hacemos, mentimos inconscientemente.
(VALENZUELA, América, 2005).

El mundo sería insoportable si todos fuéramos honestos: la vida social sufriría


un colapso. El uso sensato del engaño es mucho mejor que la honestidad total.
Sin embargo mentir, aunque sea indispensable hacerlo no es lo mejor. (Ídem).

“La ironía de mentir es que se trata de una conducta normal y anormal al


mismo tiempo. La mentira es esperable, pero no por eso hay que menospreciar su
importancia.” (TALWAR, Victoria citado por BRONSON, Bo, 2008)

Las pequeñas mentiras actúan como lubricantes sociales o se usan para


cambiar los sentimientos de otro, así resultan efectivas en ciertos casos y con
medida. Hay que reconocer que hallar la verdad es imposible, porque es un
concepto subjetivo, lo que tú crees verdadero, para otro puede no serlo.
Simplemente se debe aplicar la tolerancia a los pensamientos de los demás.
(AOL Latino, s/año)

Las mentiras ayudan al desarrollo humano y a la convivencia, es algo natural,


necesario e inevitable. Ciertas mentiras juegan un papel positivo. (Ídem).

“Cualquier persona que no sea capaz de mentir, está en clara desventaja. Esa
persona tiene todas las papeletas para convertirse en un marginado social, porque
la vida social humana gira en torno a la mentira” (Livingstone, Davis citado por
VALENZUELA, América, 2005).

Por su parte, la vida social está impregnada de ciertas mentiras, mentiras que
todos aceptamos diariamente. Lo que se llama buena educación traspasa
frecuentemente la línea de la hipocresía: los contextos sociales imponen sus
reglas. (Miguel, 2007).

Con frecuencia mentir es una estrategia para mantenerse a flote; mentir


puede convertirse en una estrategia exitosa para manejar situaciones sociales
difíciles. (BRONSON, Bo, 2008).

Causas de las mentiras.

La mentira tiene sus artimañas y habilidades, sus cláusulas y sus límites. Toda
mentira tiene un por qué. No vale un “porque sí”, a no ser que detrás tenga un
claro por qué. Los porque pueden ser variados, pero por más bueno que este
pudiera ser, la mentira es falta de honestidad. (Francis Alonso, 2009).

Existen muchas posibles explicaciones por las cuales mentimos, todas válidas
en cierto grado. Atribuir valores morales a la mentira es un ejercicio fútil
porque se está juzgando el síntoma y no la enfermedad. En este caso, la
enfermedad sería el resultado de la mentira, es decir, sus implicaciones.
(CARBONA, Vicente, s/año).
En algún momento todos hemos mentido, unos más que otros, la diferencia
radica en el bienestar emocional. Las mentiras crecen con nosotros y
evolucionan junto con nuestra personalidad a lo largo de nuestra existencia.
(AOL Latino, s/año).

Mentimos por diversos motivos, para mostrar mejor imagen, para convencer
a alguien de algo. La mejor de las mentiras es cuando se miente por amor o
para evitar una injusticia. La graduación entre buenas y malas mentiras es un
proceso delicado. Mentimos para poder vivir en consenso con la sociedad, por
eso, pese a que sabemos que existe la mentira, hay una presunción de verdad
y no de mentira: "es verdadero hasta que se pruebe lo contrario". (KRELL,
Horacio, 2009)

Mentir nos permite conseguir lo que queremos mediante la manipulación y la


explotación de otros individuos. Aunque sea una pena, a menudo los
mentirosos son los ganadores del juego de la vida. (VALENZUELA, América,
2005).

El miedo es su principal factor desencadenante, a este se pueden agregar el


egoísmo, la cobardía, la falta de seguridad en sí mismo, la fantasía
descontrolada que no diferencia lo verdadero de lo falso, y aun la misma
maldad y el deseo de dañar. (STEINBERG, Delia, 2000)

Las principales razones por las que mentimos son la inseguridad, casi siempre
unida a una baja autoestima, y la manipulación como un fin en sí mismo. Si
uno se siente inferior es relativamente sencillo poder construir una realidad
paralela que se adapte a lo que vemos que los demás esperan de nosotros. A
corto plazo elimina la inseguridad pero a medio plazo las razones por las que
uno se siente inferior e inseguro siguen estando presentes, por lo que no se
ponen medios para vencerlas. (AZOR, Fernando, s/año)
Las personas que son manipuladores sociales, mienten para herir, abusar de
la gente y aprovecharse de los demás. Otros mienten para sentirse mejor, para
halagar a los demás, para lograr algo útil o válido sin herir a nadie. En este
caso, al final, el mentir puede ser hasta un arte. (CARBONA, Vicente, s/año)

La mentira relacionada con la autoestima, se vincula directamente a la


inseguridad y la desconfianza en nuestra capacidad de ser aceptados tal como
somos. Una mala autoestima, puede hacernos caer en la tentación de adornar
nuestra historia y habilidades de forma que causemos una impresión
favorable en las demás personas. Esta es quizás el origen de la mentira más
generaliza en estos tiempos. (DELGADO, Juan, 2006).

La mentira puede darse cuando el sujeto siente cierto placer al hacerlo, pues
de alguna forma se siente más listo que los demás. El hecho de correr cierto
riesgo favorece la aparición de una elevación de adrenalina y cierto placer
asociado al riesgo. Sin embargo cada mentira, puede llevar a que la persona se
vea obligada a unirlas con otras nuevas. (Ídem).

Consecuencias de las mentiras.

Las sociedades actuales parecen indefensas frente a la mentira, cuya gravedad


es excepcional. La mentira introduce la perversión en las relaciones humanas,
perturba la visión de lo real, confiere una circulación fraudulenta a tesis que
nada tienen que ver con la realidad, que quedan invalidadas por la mera
visión de ésta
La mentira daña la relación de confianza en la familia, en la pareja, el trabajo
y en general, en todos los aspectos de nuestra vida. (ANÓNIMO, s/año)13

Mentir es un recurso fácil de valer sin tener que pasar por esfuerzos ni
penurias, aunque el riesgo que se corre es la posibilidad de ser descubierto. La

13
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mentira puede hacer daño al destinatario, pero en última instancia a quien
más perjudica es al mentiroso, ya que le convierte en una persona poco fiable,
indigna de confianza y carente de crédito. (DELGADO, Juan, 2006).

Los efectos de las mentiras pueden ser horribles y peligrosos. La perdida de la


confianza, es uno de los efectos principales de la mentira. La pérdida de
credibilidad ante los demás, suele marcar la vida de quienes apuntado por los
demás como mentiroso. La culpa y el remordimiento son sentimientos que
muchas veces experimenta la persona que miente. La tristeza de saber que
alguien te ha engañado, suele ser muy grande, sobre todo cuando eras alguien
en quien confiabas. La mentira no solo tiene efecto en las relaciones
personales, sino también en relaciones económicas, en la religión, en el
ámbito judicial, e inclusive la ciencia. La vida se vuelve cada vez mas artificial
y las relaciones humanas ineficaces. (STEINBERG, Delia, 2000).

La mentira es dañina tanto para el que la dice como para el que la recibe, pues
corroe la fidelidad, la confianza, la intimidad entre dos personas, y por
extensión debilita los cimientos de la convivencia social. En este último
escenario podemos incluir las incontables mentiras piadosas (y otras
claramente impías) de los políticos, los periodistas, los comerciantes, los
abogados, los religiosos y todos de cuya decencia y verosimilitud depende la
ciudadanía en cualquier sociedad libre y democrática. (CARBONA, Vicente,
s/año).

El mentiroso debe plantearse su misterioso desánimo y la progresiva


debilidad que simular produce en él. Su afán de caer bien produce el efecto
contrario, pues causa decepción y una desconfianza que es muy difícil, en
ocasiones, de superar; pueden generar disgustos y enojos por parte de las
personas a las que engaño o pretendía engañar. (DELGADO, Juan, 2006).
Cuando huimos de nuestros actos, estos nos persiguen de una u otra forma y
no nos permiten estar en paz con nosotros mismos; por ello es mejor dar la
cara, pues esto generalmente es la mejor la opción, ya que aun suponiendo
que nos puedan castigar, demostramos que somos responsables de nuestras
acciones y por lo tanto los demás nos toman enserio. (DELGADO, Juan,
2006).

Desarrollo de la mentira a lo largo de la vida.

Desde que nacemos y comenzamos a relacionarnos con los demás,


empezamos a ser conscientes de las repercusiones que tiene en los demás
nuestra conducta. Existen dos formas de afrontar esta conducta: afrontando
nuestros comportamientos o evitando nuestros compromisos. (Ídem).

Desde pequeños podemos acostumbrarnos a mentir para conseguir que no se


nos que nuestros padres se sientan orgullosos... cuanto más útil resulte más
probable será que se repita. En la adolescencia y en la edad adulta lo que
podemos conseguir por mentir es mayor, pero los riegos si se nos descubre
también aumentan. Recibiremos mayores críticas, e incluso nos podrán dejar
de lado, pero aun así hay personas que utilizan la mentira con gran regañe,
conseguir frecuencia. (AZOR, Fernando, s/año).

El mentiroso se forma de pequeño. En la infancia se prueba la mentira, se


aprende a utilizarla. Estos años son determinantes y si no se enseña que
mentir conlleva más riesgos que asumir la responsabilidad de la culpa, el
individuo se quedará con la idea de que mentir sale a cuenta y de adulto
engañará con frecuencia. El mentiroso no sólo se hace, también nace. Hay
personas que saben mentir mejor que otras, que son más convincentes. Quien
es capaz de engañar con éxito seguirá practicando la mentira, pues correrá
menos riesgo de ser descubierto. El mentiroso tiene muy desarrolladas las
habilidades sociales, es una persona extrovertida. (BELT IBÉRICA, 2005).
Se dice que el niño es mentiroso en la misma medida en que sus fantasías se
hagan presentes para confundirlas con realidades. El adolescente es un
mentiroso en la medida en que su encuentro con el mundo real, cause
frustraciones. El joven es mentiroso, en tanto y en cuanto no se sienta capaz
de confrontar las verdades que le adversan. El adulto es mentiroso cuando no
ha logrado superar los obstáculos que le ha puesto la vida y por lo tanto para
sentirse el triunfador que nunca ha sido, engaña. El anciano es mentiroso
cuando no se perdona los errores que ha cometido en su vida. En la
proporción en que el niño aprenda a diferenciar el mundo real de sus
fantasías, que sepa enfrentar sus diferencias con los demás para irlas
comprendiendo y confrontando en la juventud y la adultez y en la misma
medida en que los ancianos se hayan sentido valiosos, triunfadores en la vida,
se podrá confrontar la posibilidad de la mentira como una traición
destructiva. (ANÓNIMO, s/año)14

La mentira en la niñez.

En los niños pequeños la mentira puede satisfacer una necesidad de fantasía y


pueden divertirse mucho contando historias fabulosas que en términos
estrictos no son mentiras, sino fantasías verbalizadas y que satisfacen la
necesidad de atención. Frente a este tipo de historias, generalmente los
adultos siguen preguntando y establecen diálogos a partir de ellas, que se van
complejizando y terminan abruptamente.

En niños ya mayores que pueden distinguir la realidad, las mentiras pueden


ser para acomodarse a las normas y así evitar un reto; por interés, la mentira
le permite obtener algo o evitar algo; incluso para llevarse mejor y no
provocar conflictos. En todos estos casos y si la conducta ha sido ocasional, es
necesario reaccionar y hablar con los niños respecto al valor de la verdad y la
honestidad. (PÍA, María, s/año).

14
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Los niños mienten por diversas razones. Evidentemente el castigo es la
primordial causa de hacerlo. Los niños también mienten para aumentar su
poder y control hacia sus padres. La mentira, es utilizada por ciertos niños
como mecanismos de defensa, para aliviar frustraciones o llamar la atención.
(BRONSON, Bo, 2008).

Los niños que viven bajo amenaza constante de castigo, no mienten menos.
Por el contrario, se convierten en mejores mentirosos a temprana edad:
aprenden a ser atrapado con menor frecuencia. El proceso de socializaciones
útil para lograr que los niños mientan menos. (Ídem).

La razón más perturbadora por la que los niños suelen mentir es porque los
padres les enseñan a hacerlo. Si bien los padres no les dicen de manera
explícita que lo mientan, los hijos ven como sus padres mienten. (Ídem).

Si los niños ven que los padres mienten a veces para evitar ciertas cosas, ellos
van a internalizar que algunas mentiras son permitidas o "blancas". Frente a
esto no debe haber términos medios: hay verdades y mentiras y un valor ético
que es la honestidad y que debe ser ejercitada con los niños en primer
término. Ellos tienen derecho a saber verdades, a su medida, de acuerdo a sus
preguntas, pero sabemos que mentir puede traer a la postre enredos en las
relaciones humanas, que generarán dolor innecesario. (PÍA, María, s/año).

“La mentira está relacionada con la inteligencia” (Talwar, Victoria citada


por Bronson en La mentira desde el punto de vista psicológico, 2008). La
mayor virtud de un niño pequeño no es la veracidad, sino que mentir, es en
realidad su capacidad más notable. Los niños de mejores resultados
académicos comienzan a mentir a los 2 o 3 años.

Las personas que entienden temprano la diferencia entre la mentira y la


verdad, usan este conocimiento para su provecho, lo que los hace más
propensos a mentir cuando se da la oportunidad de hacerlo. (BRONSON, Bo,
2008).

Un niño que miente debe reconocer la verdad, concebir intelectualmente una


realidad alternativa y ser capaz de vender a alguien su nueva realidad. Por lo
tanto, mentir implica un desarrollo cognitivo avanzado y habilidades sociales.
(Ídem).

Tratamiento de la mentira en la niñez.

Una forma de evitar que la mentira se transforme en una obsesión en la edad


adulta es no castigar a os niños cuando dicen una mentira menor, pues es
propio de la imaginación infantil y forma parte de su maduración. Los padres
deben explicar las diferencias entre fantasía y realidad a los niños. El
desarrollo de una fantasía muy grande puede llevar a los niños a cultivar otra
realidad inventada, que es la puerta a la mentira. (DELGADO, Juan, 2006).

Formas de las mentiras.

La mentira no se ciñe simplemente al hecho de decir cosas que no son verdad.


También mentimos al ocultar información o decir algo que es la verdad de
manera que parezca que es falso. Podemos mentir sin utilizar palabras, a
través de una sonrisa falsa, adquirir posturas que disfracen nuestra apariencia
real. Cualquier pequeño engaño intencionado puede considerarse una
mentira. (VALENZUELA, América, 2005).

Una mentira puede tener distintas variantes. Puede ser inocente, humorística,
puede ser algo perverso y puede ser hasta bondadosa y útil. El autoengaño, en
cambio se podría decir que, sin perjuicio de su consideración como inocente,
humorístico, perverso, piadoso y útil, no toma ninguna variante especial
siendo acaso un poco de todo. (PORCEL, GONZÁLEZ, 2005)
El engaño es un elemento de interacción social absolutamente extendido en el
funcionar de las sociedades modernas, que va desde los aspectos económicos
y políticos hasta los más íntimos, el autoengaño, se podría decir, resulta ser la
extensión de-generada que acaba por impregnar de caminos obtusos la
conciencia y la voluntad personal. Se puede definir el autoengaño como un
modo de dirigir nuestra vida cuando no sólo ignoramos lo que comporta la
dirección elegida sino, sobre todo, cuando ignoramos o pretendemos ignorar
que en realidad, sin remedio, hemos tomado algún camino que tiene
aparejado una serie de consecuencias.

El engaño apunta a un objetivo consciente, pero el autoengaño es


inconsciente no sabiendo uno lo que hace. (Ídem).

Características y comportamiento de los mentirosos.

Los mentirosos patológicos parecen demasiados sinceros, cuando se


enfrentan con hecho que los contradicen, cambian su historia a otra
igualmente sincera. No hay gestos, ni emociones, incluso sus historias tienen
una consistencia creíble, parece que no son capaces de discernir si están
diciendo la verdad o una mentira. (AOL Latino, s/año).

Cuando alguien miente por salir bien librado de una situación, en general,
siente un malestar y no puede evitar demostrarlo con expresiones o gestos
extraños. Algunas características y comportamientos son:

- Quien miente no mira a los ojos por un tiempo

- Suelen mostrar nerviosismo o inquietud.

- Terminan pronto las pláticas que los comprometen. (Ídem).

La mentira como trastorno psicológico.


La mentira que busca impresionar para mejorar la autoestima se puede
transformar en un trastorno de la personalidad llamada pseudología
fantástica, que es una compulsión a imaginar una vida en base a causar una
impresión de admiración en los espectadores o en las personas que nos
escuchan; esto basado en la necesidad de resultar valiosos por medios
tramposos, ya que se considera la única manera de poder lograrlo.
(DELGADO, Juan, 2006).

Determinadas personas, en algún momento, aprenden a eludir sus


responsabilidades mintiendo. La mentira puede convertirse en hábito si la
realizan durante mucho tiempo, apareciendo de este modo un trastorno
psicológico serio que le impide controlar su comportamiento, la mentira
acaba dominando al individuo. (Ídem).

Cuando mentir se vuelve algo patológico, trastorna le vida del mentiroso o la


de los engañados. Vivir relaciones familiares, personales, sociales o
profesionales en las que prevalecen las distorsiones y el ocultamiento de la
realidad terminan por fallar. (AOL Latino, s/año).

Comportamiento del mentiroso fantasioso.

El mentiroso fantasioso coge el atajo de robar atención y aprecio de los demás


por la vía del fácil engaño (las palabras son mejores sustitutos que los
hechos), en vez de ser sincero, tal vez más modesto, lo que su ambición no lo
soporta. Muchas veces la propia conducta del individuo genera un
comportamiento que tiende a confirmar la mentira. No se conforma con ser
una persona cualquiera, sino que desea ser siempre una personalidad de
primera magnitud. El problema del llamado pseudólogo es que para mentir
tanto y que no se note, ha de hacer lo mismo que un actor que representa un
personaje y que quiere resultar increíble: esforzarse tanto como si fuera la
persona inventada, tanto que realmente uno se confunda y olvide quien es
verdaderamente. (DELGADO, Juan, 2006).
Mentiras piadosas.

Mucha gente no tiene inconveniente en pensar, que en diversas circunstancias


lo mejor que se puede hacer es mentir. Engañar sobre una enfermedad grave,
inventar el motivo de haber llegado tarde a una cita, entre muchos otros
motivos; son las llamadas mentiras piadosas. Sin embargo los moralistas
dicen de modo categórico que “nunca es lícito mentir”. (SADA, Ricardo,
2009).

Muchas veces la sinceridad no impera en las relaciones laborales, pero


tampoco en las relaciones personales. Todos tenemos amigos, pero no con el
mismo grado de amistad con todos. El uso de la mentira para no lastimar a un
amigo, o para literalmente ayudarlo, suele ser común y aceptado por nosotros.
(Miguel, 2007).

Sin embargo, muchas personas aseguran que no existen las mentiras


piadosas, ya que grandes o pequeñas, rosas o azules, mentiras siguen siendo.
Aunque muchas veces se piensa que decirlas es lo mejor, o lo único que se
puede hacer, se debe tener en cuenta que la verdad podría aparecer y
complicar las cosas de una manera que no planeamos. (SADA, Ricardo,
2009).

Prevención de la mentira.

La principal fuente de prevención es la detección de las mentiras. Se han


detectado cambios en el cerebro y la actividad cerebral en personas que
mienten, lo cual puede ayudar a detectarlas y tratarlas. (DELGADO, Juan,
2006).

Tratamiento de la mentira.
La cura del mentiroso es sustituir la mentira por la búsqueda de la excelencia.
Reconociendo su necesidad de brillo y atracción, dedicándose con firmeza a
mejorar sus méritos verdaderos, con suficiente persistencia, paciencia y
seguridad. Jugar limpio, ser naturales, es el mejor camino para ser aceptados
por los demás. Lo primero es que nos acepten aun siendo humildes. (Ídem).

Mundo sin mentiras.

La mentira se disipa como la energía. Es inevitable decirlas, pero debemos


controlarlas. Un mundo sin mentiras es un concepto difícil de imaginar, cómo
pensar en qué la mentira no exista, pues su papel a lo largo de la historia es
evidente. (Miguel, 2007).
CAPÍTULO III
Metodología.

Hipótesis.

Declaración de perspectiva.

Mediante el presente trabajo se pretende presentar un análisis profundo


relacionado con el tema de las mentiras. El trabajo recoge información de
algunos psicólogos que han abordado este tema e información teoría-
científica tomada de diversas fuentes y textos de divulgación. Es evidente que
al leer el contenido necesitamos reflexionar en torno a la forma en cómo se ha
adoptado la investigación, su carácter intensamente fenomenológico, es decir
estudia un fenómeno relacionado con la conciencia. Se tratara de introducir al
lector en un mundo de misterios, donde poco a poco descubrirá los enigmas
de este tema. Para indagar sobre el verdadero significado de las mentiras se
tomaran los principios fundados por Alfred Schütz define a la realidad como
un mundo en el que los fenómenos están dados, sin importar si éstos son
reales, ideales, imaginarios, etc. Es decir, se considera un mundo de la vida
cotidiana que los sujetos viven en una actitud natural, desde el sentido
común. Además el trabajo se basa en los puntos de vista científicos,
psicológicos e inclusive filosóficos, con el objetivo de cubrir en lo mayormente
posible el tema. Se observara además que la postura del autor en dicho
trabajo es una actitud que desvincula la conciencia temporal interna del
mundo temporal es llamada epojé y además presenta una vigilancia
epistemológica o de duda sistemática llamada aproche. Es necesario aclarar
que el tema de las mentiras es de interés general y presenta por ser
fenomenológico15 gran cantidad de variables, pues puede manifestarse de
distintas maneras dependiendo de las características de cada individuo,
específicamente en la manera de pensar de cada uno de ellos.

Constantemente la acción de la mentira se justifica con una innumerable


cantidad de pretextos, excusas o argumentos. El ser humano se enfrenta
muchas veces a situaciones que no son del todo agradable o aceptable, por ello
recurre frecuentemente al uso de las mentiras para transformar, al menos en
su mente su realidad. La mentira es una herramienta perfecta que puede ser
empleada para evadir compromisos que no queremos asumir, ya sea por
miedo o por falta de interés. Evadir responsabilidades y modificar la realidad
son causas frecuentes escuchadas en las personas del porque han mentido,
15
Fenómenos basados en la conciencia, es decir las esencias de las cosas.
pareciera que la mentira se encuentra estrechamente relacionada con ellas.
Con base en esto se plantea la siguiente hipótesis:

Hi (Hipótesis de la investigación): El intentar modificar la realidad y evadir


responsabilidades son las principales causas por las que mienten los seres
humanos.

H0 (Hipótesis nula): No es cierto que el intentar modificar la realidad y


evadir responsabilidades son las principales causas por las que mienten los
seres humanos.

Variables

Definición conceptual o nominal.

Modificar la realidad.

Consiste en cambiar el mundo real, por otro creado por nosotros mismos,
basado en mentiras, creando situaciones que nos favorezcan y beneficien;
evitando en todo momento afrontar aquellas realidades que nos perjudiquen
o nos incomoden.

Evadir responsabilidades.

Es evitar a toda formar asumir las consecuencias de nuestros actos. Es un


mecanismo de defensa para deslindarnos de hechos que no son beneplácitos
ni convenientes para nosotros.

Causas por las que mienten los seres humanos (causas de las mentiras).
Son los orígenes de las mentiras. En sencillas palabras es el por qué de estos
actos. Muy frecuentemente se tratan de justificar las consecuencias de las
mentiras con las causas que la originaron.

Definición operacional.

Modificar la realidad.
Evadir responsabilidades.
Causas por las que mienten los seres humanos.

Las tres variables están íntimamente relacionadas, pues modificar la realidad


y evadir responsabilidades son sin lugar a duda causas por las que las
personas mienten, por ello para su definición operacional se han englobado
dichas variables.

Para la definición operacional de estas variables, se emplearan las preguntas:

¿Qué pasa para que usted mienta?


¿Para qué miente?

En base en las respuestas a estas preguntas se podrá respaldar o rechazar la


Hi. (Hipótesis de la investigación).

Estas preguntas estarán incluidas en una guía de entrevista que se aplicará a


un grupo de personas. (Ver guía de entrevista en anexos).

Tipo de estudio.
En la presente investigación, se emplearon tres tipos de estudio, de acuerdo a
la clasificación establecida por en el libro de Sampieri 16 se inicio con un tipo
de estudio explicativo, empleando la técnica del estudio descriptivo para su
complemento. Posteriormente hará uso del estudio correlacional, con la
finalidad de analizar la relación de la mentira con sus causas y sus
consecuencias.

Los estudios descriptivos buscan especificar las propiedades importantes de


personas, grupos, comunidades o cualquier otro fenómeno que sea sometido a
análisis. Miden o evalúan diversos aspectos, dimensiones o componentes del
fenómeno o fenómenos a investigar. En un estudio descriptivo se selecciona
una serie de cuestiones y se mide cada una de ellas independientemente, para
así —y valga la redundancia— describir lo que se investiga.

La descripción puede ser más o menos profunda, pero en cualquier caso se


basa en la medición de uno o más atributos del fenómeno descrito. Los
descriptivos se centran en medir con la mayor precisión posible

Es necesario hacer notar que los estudios descriptivos miden de manera más
bien independiente los conceptos o variables con los que tienen que ver.

Aunque, desde luego, pueden integrar las mediciones de cada una de dichas
variables para decir cómo es y se manifiesta el fenómeno de interés, su
objetivo no es indicar cómo se relacionan las variables medidas.

Los estudios correlacionales miden las dos o más variables que se pretende
ver si están o no relacionadas en los mismos sujetos y después se analiza la
correlación

16
Roberto Hernández Sampieri y Carlos Fernández Collado, Metodología de la
investigación.
La utilidad y el propósito principal de los estudios correlacionales son saber
cómo se puede comportar un concepto o variable conociendo el
comportamiento de otra u otras variables relacionadas. Es decir, para intentar
predecir el valor aproximado que tendrá un grupo de individuos en una
variable, a partir del valor que tienen en la variable o variables relacionadas.

Los estudios explicativos van más allá de la descripción de conceptos o


fenómenos o del establecimiento de relaciones entre conceptos; están
dirigidos a responder a las causas de los eventos físicos o sociales. Como su
nombre lo indica, su interés se centra en explicar por qué ocurre un fenómeno
y en qué condiciones se da éste, o por qué dos o más variables están
relacionadas.

Las investigaciones explicativas son más estructuradas que las demás clases
de estudios y de hecho implican los propósitos de ellas (exploración,
descripción y correlación), además de que proporcionan un sentido de
entendimiento del fenómeno a que hacen referencia.

El tipo de estudio del presente trabajo, de acuerdo a sus intenciones es


ideográfico no probabilístico.

Un estudio ideográfico es aquel que permite asumir que los resultados solo
son válidos para la muestra observada y en donde generalizar sería
equivocado.

El estudio ideográfico no probabilístico, es aquel en que la muestra no es


escogida al azar, y por lo tanto no se pueden generalizar los resultados
obtenidos.

Sujetos, unidad de análisis, muestra.


La unidad de análisis son los personajes de la muestra, pues se analizará su
forma pensar y actuar con respecto al tema de la mentira.

Para realizar la selección de la muestra se empleo la técnica del muestreo


teórico. El muestro teórico, también conocido como muestreo intencional, es
un procedimiento que permite seleccionar los casos característicos de la
población limitando la muestra a estos casos. Se utiliza en situaciones en las
que la población es muy variable y consecuentemente la muestra es muy
pequeña comparada con la población.17

Las características que se consideraron para realizar el muestreo teórico


fueron la edad, el sexo, la clase social y le nivel académico. Las categorías,
tuvieron subdivisiones, las cuales se muestran a continuación.
Con respecto a la edad se dividieron en tres subcategorias:

• Infancia (Hasta los 10 años)


• Adolescencia (Mayor de 10 y menor de 19 años)
• Edad adulta (De 19 años en adelante)

En la categoría de sexo las divisiones fueron:

• Masculino.
• Femenino.

En lo que concierne a la clase social las subcategorias establecidas fueron:

• Baja
17
Ávila, Héctor, (2006) Introducción a la metodología de la investigación Edición electrónica.
www.eumed.net/libros/2006c/203/2l.htm
• Media
• Alta

Por último para el nivel de estudio se consideraron tres niveles de educación


(nivel de estudios concluidos):

• Básica (Preescolar, primaria y secundaria)


• Media Superior (Bachillerato).
• Superior. (Estudios universitarios, postgrados...)

Con base a estos criterios se efectuó la selección de una muestra de 30


personas, se trató en el grado de las posibilidades, que la muestra cubriera en
su mayoría todas las posibles combinaciones de las categorías y subcategorias.

Por ejemplo se selecciona un individuo de sexo masculino, adolescente, con


nivel de estudios básico y de clase social baja. Entonces el siguiente sujeto
deberá tener por lo menos una característica diferente a este, por ejemplo el
siguiente individuo seleccionado podría ser del sexo femenino, adolescente,
con un nivel de estudios básicos y de clase social baja. Obsérvese que entre
ambos existe la diferencia del sexo. Esta fue la manera sistemática en la que se
basó la selección de todas las partes de la muestra.

Las encuestas no exigen el nombre de la persona a quien fue aplicada, las


respuestas se manejarán de manera anónima para proteger de esta manera la
integridad del encuestado.

Materiales y procedimientos.
Se aplicara una guía de entrevista que consta de 16 preguntas: 3 de ellas de
respuestas cerradas y las 13 restante de respuesta abierta. (Ver anexos pág.96)

El objetivo de las preguntas de las guía de entrevista es obtener información


que pueda ser empleada para el desarrollo del presente trabajo de
investigación. Las preguntas fueron planteadas tomando en consideración los
alcances que se desean alcanzar; se trato de emplear una escritura
comprensible para toda la muestra, pues de no ser así, los resultados podrían
no ser del todo útil.

La encuesta se aplicará de manera directa, con el propósito de observar e


interactuar con cada una de las personas que conforman la muestra a
estudiar.

Además, se elaboraron fichas de resumen, síntesis, paráfrasis, constructo y de


cita textual, extraídas de documentos que daban aportes relevantes al tema;
esto con la finalidad de enriquecer el aporte hacia el lector. Con las
mencionadas fichas, se logro la construcción del capítulo II del presente
trabajo.
CAPÍTULO IV
Resultados.

Resumen de resultados.

La mentira es un instinto de los seres humanos, pareciera que la traemos en


los genes. En la actualidad quien no miente se encuentra en una desventaja
ante los demás. Más que un gusto la mentira es una necesidad; por ello el no
mentir suele incluso sonar absurdo. La mentira es un platillo que todos
tenemos servido en la mesa y del cual muy probablemente hemos comido. Es
difícil recordar cuál fue nuestra primera mentira y cuando la dijimos, esto es
debido a que desarrollamos la mentira instintivamente e inconscientemente.

La cantidad de veces que mentimos en un día no podemos limitarla o


contabilizarla, ya que no podemos predecir con exactitud en qué momentos y
en qué tiempo se hará empleo de una mentira. Toda mentira es consecuencia
de circunstancias, motivo, razones, causas o situaciones que se presentan
previas a esta, aunque tal vez muchas veces no justifiquen la acción de la
mentira. Las personas tratamos de justificar el acto de mentir porque
sabemos que es equivocado lo que hacemos. Las situaciones incómodas,
extremas o situaciones en las que creemos no hay salida, guardar secretos,
solucionar momentáneamente problemas, son escenarios propicios para
mentir.

En algún momento de la vida nos ha tocado ser víctimas de una mentira. Las
emociones o sentimientos generados cuando descubrimos un engaño o una
traición son muy diversos. El enojo, el coraje, la ira, los golpes son formas de
expresar la intolerancia hacia el acto de la mentira. El engaño es fuerte y
doloroso. Es importante mencionar, que no solo que nos mienta nos genera
ciertos sentimientos o actitudes, también el mentir genera impactos en
nosotros. La mentira genera en quien la dice, distintas emociones y
sentimientos; los más conocidos son la culpa, el remordimiento, la vergüenza
y desesperación. Pese a las consecuencias que las mentiras puedan tener, hay
que decir que la mentira juega un rol muy importante en la sociedad.

La mentira es un instrumento de doble filo, como puede ayudarnos, también


puede acabarnos. La mentira ha unido al mundo, ha evitado la revelación de
muchos secretos, incluso a evitando conflictos, y desde luego la mentira le ha
dado una mayor importancia a la verdad; por otro lado, la mentira ha herido a
muchos miles quizá millones de personas, generando la desconfianza en el
prójimo.

Cada persona tiene una imagen distinta acerca de las personas que mienten.
Sin embargo pese a la diferencia de opiniones la mayoría está de acuerdo que
mentir a menudo forma un mal hábito y si uno miente pierde credibilidad
ante los demás y hacia uno mismo. Las personas mentirosas tienen sus
motivos para hacerlo, sean estos motivos buenos o malos
Las mentiras piadosas se consideran mentiras no graves; se piensa que son un
recurso hasta cierto punto inofensivo, pero el cual se debe saber utilizar y
tener cuidado de hacerlo; los motivos para su uso suelen ser muy distintos y
personales, cada quien tiene su ideología y un pensamiento distinto. Un
motivo para hacer uso de las mentiras piadosas es para ocultar las verdades
dolorosas. Una verdad dolorosa es aquella verdad que consideramos puede
causar un gran impacto en el momento en que se dé a conocer, por lo regular
un impacto negativo.

En el mundo actual, es evidente la existencia de las mentiras, convivimos con


ellas, son abundantes y se manifiestan de diferentes maneras; pero nos hemos
puesto a pensar la forma en qué sería un mundo sin mentiras. Es evidente que
el hecho de imaginar un mundo sin mentiras puede considerarse una locura
para muchos. La manera en que se cree podría ser un mundo sin mentiras es
muy contrastante, por un lado aquellos que creen que sería como un paraíso
utópico mientras por otro lado quienes consideran que el mundo sería peor
que ahora.

Tipo de análisis.

Para el análisis de las encuestas aplicadas se realizaron dos tipos de análisis,


el análisis de distribución de frecuencias y el análisis de contenido.

Una distribución de frecuencias es un conjunto de puntuaciones ordenadas en


sus respectivas categorías

Las distribuciones de frecuencias pueden completarse agregando las


frecuencias relativas y las frecuencias acumuladas. Las frecuencias relativas
son los porcentajes de casos en cada categoría, y las frecuencias acumuladas
son lo que se va acumulando en cada categoría, desde la más baja hasta la más
alta.

Las frecuencias acumuladas, como su nombre lo indica, constituyen lo que se


acumula en cada categoría.

Las frecuencias acumuladas también pueden expresarse en porcentajes


(entonces lo que se va acumulando son porcentajes).

Las frecuencias relativas o porcentajes pueden calcularse así:

Donde nc es el número de casos o frecuencias absolutas en la categoría y N T es


el total de casos.

Las distribuciones de frecuencias, especialmente cuando utilizamos las


frecuencias relativas, pueden presentarse en forma de histogramas o gráficas
de otro tipo

El análisis de contenido es una técnica para estudiar y analizar la


comunicación de una manera objetiva, sistemática y cuantitativa. Otra
definición del análisis de contenido es que es una técnica de investigación
para hacer inferencias válidas y confiables de datos con respecto a su
contexto. Algunos autores consideran al análisis de contenido como un
diseño. Pero más allá de como lo definamos, es una técnica muy útil para
analizar los procesos de comunicación en muy diversos contextos.
El análisis de contenido puede ser aplicado virtualmente a cualquier forma de
comunicación.

Los objetivos del análisis de contenido son tres:

• La descripción precisa y sistemática, de las características de una


comunicación.
• La formulación de inferencias sobre contenidos exteriores al contenido
de la comunicación y
• La prueba de hipótesis para su verificación o rechazo.

El análisis de contenido se efectúa por medio de la codificación, que es el


proceso a través del cual las características relevantes del contenido de un
mensaje son transformadas a unidades que permitan su descripción y análisis
preciso. Lo importante del mensaje se convierte en algo susceptible de
describir y analizar.

Para poder codificar es necesario definir el universo a analizar, las unidades


de análisis y las categorías de análisis.
Procesamiento de datos.

Gráficas.

¿Ha mentido alguna vez?

¿Ha mentido alguna vez? Frecuencia acumulada


Sí 29
No 1
En el gráfico se puede observar que hay una inclinación por parte de los
encuestados hacia la tendencia de mentir. Es claro y evidente la diferencias
entre ambas respuestas.

La mentira es un instinto de los seres humanos, pareciera que la traemos en


los genes. El uso revolucionado de la mentira ha sido originado por la
sociedad y las situaciones que hoy en día nos rodean. En la actualidad quien
no miente se encuentra en una desventaja ante los demás. Más que un gusto
la mentira es una necesidad. Por ello el no mentir suele incluso sonar
absurdo.

¿A qué edad mintió por primera vez?

Edad Frecuencia acumulada.


Antes de los 5 años 4
Entre los 5 y los 10 años 6
Después de los 10 años 7
No recuerda 13
En la grafica puede observarse que la mayoría de las personas encuestadas, no
recuerda la edad a la que dijo su primera mentira. Se puede observar que
aquellos que recuerdan la edad en la que mintieron dicen haberlo hecho de los
5 años en adelante, solo 4 personas respondieron que mintieron antes de los 5
años.

Es difícil recordar cuál fue nuestra primera mentira y cuando la dijimos, esto
es debido a que desarrollamos la mentira instintivamente y podría decirse que
inconscientemente; la mentira es un mecanismo de defensa. Aprendemos a
mentir desde pequeños.

¿Con qué frecuencia miente?

Frecuencia con que miente. Frecuencia acumulada.


Una vez al día. 1
Entre 2 y 5 veces al día. 3
Más de 5 veces al día. 0
Depende de las circunstancias. 23
No respondió 3
Se puede observar en el grafica la frecuencia con que la gente miente está
marcada por las circunstancias que se presentan en su día. Es de llamar la
atención que ninguno de los encuestados admitió mentir más de 5 veces en un
solo día.

Es evidente que la mentira debe estar rodeada de distintas circunstancias para


poder manifestarse. La cantidad de veces que mentimos en un día no
podemos limitarla o contabilizarla, ya que no podemos predecir con exactitud
en qué momentos y en qué tiempo se hará empleo de una mentira.

Metatextos.

Motivos, circunstancias y situaciones que nos conducen a mentir.

Las situaciones, circunstancias y motivos por los cuales mentimos son muy
distintos, aunque tal vez muchas veces no justifiquen la acción de la mentira.
Algunas de las circunstancias más comunes por las que las personas dicen
mentir son para salir de circunstancias que los comprometan o en las que son
necesarias hacerlo, para conseguir algún fin, los niños mienten para que no
los regañen sus padres, son mentiras pequeñas, pero así empezamos todos;
además consideran que las circunstancias del mundo actual nos orillan a la
mentira, pues quien no miente no puede competir y defenderse de los demás.
Una situación extrema también es considerada por la gente un motivo
importante para mentir. Hay quienes mienten cuando piensan que la mentira
es mejor que la verdad, aunque no necesariamente sea cierto esto. Las
situaciones que vivimos en el momento de la mentira, son determinantes para
tomar la decisión de mentir; las situaciones incómodas, los problemas, las
presiones, los miedos, nos dirigen a un destino, la mentira. Cuando se desean
esconder cosas íntimas y personales, u ocultar nuestros sentimientos la
mentira es un camino sencillo de tomar. Hay quienes afirman haber mentido
por amor, por evitar dañar a una persona. Mentir sirve para no hacernos
cargo de nuestras responsabilidades o para arreglar momentáneamente
nuestros problemas. De cualquier forma no siempre el fin justifica los medios.

Toda mentira es consecuencia de circunstancias, motivo, razones, causas o


situaciones que se presentan previas a esta. Las personas tratamos de
justificar de uno u otro modo el acto de mentir pues dentro de nosotros
sabemos que es equivocado lo que hacemos, por ello podría decirse que esas
justificaciones son una manera no explicita de querer sentirnos bien con
nosotros mismos. Las situaciones incómodas, extremas o situaciones en las
que creemos no hay salida, son las llamadas propicias para mentir, no
obstante no quiere decir que el fin justifique los medios. Guardar secretos es
un motivo, por el cual se podría pensar es correcto mentir, pero pues más vale
guardar silencio que decir una mentira, “con la restricción mental, puedo no
decir la verdad cuando injustamente traten de averiguar algo de mí. Lo que
diga en ese caso podrá ser una respuesta no exacta, evasiva o confusa, con
un sentido verdadero y otro falso, pero no una mentira” (Sada, Ricardo,
2009). Mentir también es el camino más rápido y sencillo para solucionar,
aunque sea por el momento, tus problemas. Es cierto que se podría hacer una
lista interminable de razones y motivos que justifiquen una mentira, pero no
por ello quiere decir que esa justificación sea lo suficientemente buena como
para decir que mentir estuvo bien, “la mentira es intrínsecamente mala, es
decir, no es mala porque alguien la prohíba, sino que es mala en sí misma. Y
algo de suyo malo no puede producir nada bueno, aunque sean muy buenas
las intenciones de quien actúa” (Sada, Ricardo, 2009). Mentir a un niño
sobre un asunto, no es del todo bueno, esto es porque lo que generamos en el
niño el nacimiento del mal hábito de la mentira.

“Al mentir, en definitiva, decimos sí al egoísmo y no al amor. Es decir, nos


hacemos un daño inmensamente más grande que el pequeño (pequeñísimo, porque
siempre es miserable) beneficio que uno pueda conseguir con la mentira. Queda,
además, el otro aspecto de la mentira: el daño que otros reciben. Cuando un esposo
se siente engañado, cuando un padre ve cómo el hijo aumenta cada día la dosis de
mentiras, cuando un compañero de trabajo nota que la confianza depositada en el
“amigo” se ha esfumado como bruma ante el sol... nace en los corazones una pena
profunda: alguien que creíamos bueno nos ha engañado, nos ha mentido, nos ha
traicionado” (Pascual, Fernando, 2009).

“Sin afirmar que el fin pueda siempre justificar los medios, es preciso admitir
que existen circunstancias en las que la actitud más admirable no es
necesariamente admitir la verdad. Incluso debemos defender la virtud que entraña
ocultar la verdad en aras de de la dignidad y la libertad, como aquella del
prisionero que prefiere la muerte en medio de torturas inenarrables antes que
informar objetivamente a los tiranos que se la infligen”. (Byrne, Hugo).

¿Cómo actuamos cuando nos mienten?

Alguna vez hemos sido víctimas de mentiras, y hemos experimentado diversas


sensaciones, las cuales son diferentes en cada individuo. El engaño es fuerte y
doloroso, al grado de que hay personas que llegan a cambiar su forma de ser
con alguien que les miente, pues sienten que se han reído de ellos y nace un
sentimiento de ira y resentimiento. Para muchos es común enojarse cuando se
enteran que alguien les ha ocultado la verdad, muchos prolongan demasiado
ese sentimiento y a otros no les dura mucho tiempo. Hay quienes aceptan
molestarse con quien les miente, solo si esa mentira les daña. También la
decepción es común después de un engaño, más cuando la persona es
importante para ti y tenias confianza en ella. Hay quienes toman la decisión
de desquitarse y pagar con la misma moneda, el rencor es una manera de
expresar, sana o no, el enojo; otros prefieren buscar a la persona que les
mintió e implementar el dialogo, aun oprimiendo su ira, para resolver y dejar
en claro la situación; contrario a esto existen personas que emplean los golpes
para sacar su coraje, pues es tanto el mismo que no pueden controlarse.
Además existen individuos que prefieren no enojarse, debido a que
consideran que el enojo los daña a ellos y no vale la pena desgastarse y
amargarse la vida por cosas que siempre van a existir.

En algún momento de la vida nos ha tocado ser víctimas de una mentira. Las
emociones o sentimientos generados cuando descubrimos un engaño o una
traición son muy diversos. El enojo, el coraje, la ira, los golpes son formas de
expresar la intolerancia hacia el acto de la mentira. Un factor determinante en
la actitud que se toma ante la persona que te engaña, es la relación que tengas
con ella, la forma en que te engaño, y cuáles fueron los motivos para que lo
hiciera. Cuando el resentimiento es grande, los golpes son una manera de
expresar lo que estamos sintiendo; otras veces se toma rencor hacia la
persona que te ha mentido. Hay quienes aseguran que pagan con la misma
moneda, es decir, si me mienten les miento, y es aquí cuando se genera el
ciclo de la mentira. Por otra parte existen personas que opinan que no se gana
nada enojándose o reclamando a quién te ha mentido, que debemos guardar
la calma y seguir adelante, pues en el caso de manifestar molestia solo nos
afectamos a nosotros mismo; también pudiera deberse esta actitud a que se
han resignado a vivir en un mundo que tiene como invitado de honor a la
mentira. De una manera inconsciente o quizá consciente, expresamos nuestro
desagrado por el acto de mentir, sin embargo pasamos por alto esta situación,
probablemente porque nos gusta vivir de esta manera.

“A través de la mentira se dañan gravemente las virtudes de la caridad y de la


justicia. Perjudica enormemente a la sociedad, precisamente por dañar la
confianza entre los hombres: La mentira, por ser una violación de la virtud de la
veracidad, es una verdadera violencia hecha a los demás. Atenta contra ellos en su
capacidad de conocer, que es la condición de todo juicio y de toda decisión”.
(Pascual, Fernando, 2009)

“La mentira provoca daños enormes, hiere profundamente la confianza entre los
hombres. Pero... ¿cómo vencerla? ¿Cómo eliminar esa tentación continua que nos
lleva a engañar, a manipular las palabras para conseguir una “victoria” (más
dinero, un ascenso laboral), para desahogar la sed de venganza, para herir por la
espalda a nuestro prójimo? Hay que mirar dentro, en el corazón, para descubrir
cuál es la raíz de la mentira” (Pascual, Fernando, 2009)

El remordimiento después de la mentira.

La culpabilidad y el remordimiento son sensaciones que pueden generarse en


nosotros como consecuencia de decir una mentira. En muchas ocasiones no se
manifiestan de inmediato, sino que las comenzamos a experimentar, después
de analizar detalladamente y reflexionar la acción que hemos realizado. El
sentimiento de culpa esta en nosotros, y algunas personas consideran que el
remordimiento que queda en uno, no es solo en la conciencia, sino además en
nuestra alma. El no decir la verdad nos genera conflictos internos, pues
sentimos haberle fallado a esa o esas personas a las que les mentimos. Al
sentirnos culpables, podemos manifestar este sentimiento de muchas manera,
en ciertas ocasiones se toma la decisión de evadir a la persona a la que
engañamos, llegando inclusive al grado de excluirla de nuestra vida. Otras
veces expresamos la culpa con el silencio, pues no nos sentimos capaces de
hablar o expresar algo, pues el remordimiento está dentro de nosotros. La
vergüenza y el no tener el valor de ver a los ojos a una persona son
manifestaciones de culpabilidad. Sentimos culpa si después de hacer un
balance, concluimos que tomamos la peor decisión. Personas aseguran
escuchar voces en su cabeza, que los atormentan y no los dejan estar en paz
con ellos mismo. Cabe mencionar que el grado de culpabilidad depende del
tamaño de la mentira, la forma en que la dijimos, las circunstancias que la
rodean y de la persona a la que hemos mentido.

La mentira genera en quien la dice, distintas emociones y sentimientos; uno


de los más conocidos, pero que es desagradable sentir es la culpa. Sentirse
culpable por haber mentido es algo común en la mayoría de las personas. La
manera de expresar este sentimiento es distinta dependiendo de cada
persona, algunos la manifiestan por medio del silencio, del llanto, de la
vergüenza o inclusive llegan a tomar acciones evasivas con la persona a la que
han engañado. El grado de culpabilidad es varia, en algunas situaciones puede
sentirse un enorme remordimiento y puede durar mucho tiempo, también
podría ser que la culpa fuera pequeña y solo durara un momento, esto
dependerá de a quien le mentimos, que fue lo que ocultamos o inventamos y
la finalidad de hacerlo. Por lo regular la culpa no se manifiesta de inmediato,
sino que el individuo que ha mentido debe pasar por un proceso de reflexión y
es después de dicho proceso que comienza a sentirse los cargos de conciencia.
Se sabe, ya sea por experiencias personales o anécdotas de otros, que la
mentira genera un sentimiento de arrepentimiento y remordimiento, como es
que aun sabiendo esto seguimos mintiendo; posiblemente la necesidad de
mentir sea más grande y poderosa que olvidamos que somos seres humanos
que sentimos.

“La vergüenza es otro sentimiento vinculado a la culpa, pero existe entre ambos
una diferencia cualitativa. Para sentir culpa no es necesario que haya nadie más,
no es preciso que nadie conozca el hecho, porque la persona que la siente es su
propio juez. No ocurre lo mismo con la vergüenza. La humillación que la vergüenza
impone requiere ser reprobado o ridiculizado por otros. Si nadie se entera de
nuestra fechoría, nunca nos avergonzaremos de ella, aunque sí podemos sentirnos
culpables. Por supuesto, es posible que coexistan ambos sentimientos. La diferencia
entre la vergüenza y la culpa es muy importante, ya que estas dos emociones
pueden impulsar a una persona a actuar en sentidos contrarios. El deseo de
aliviarse de la culpa tal vez la mueva a confesar su engaño, en tanto que el deseo de
evitar la humillación de la vergüenza tal vez la lleve a no confesarlo jamás”.
(Ekman, Paul)

“El sentimiento de culpa por engañar es mucho más probable cuando la mentira
no está autorizada; será grave si el destinatario como supone que será engañado
porque lo que está autorizado entre él y el mentiroso es la sinceridad. En estos
engaños oportunistas, el sentimiento de culpa que provoca el mentir será tanto
mayor si el destinatario sufre un perjuicio igual o superior al beneficio del
mentiroso”. (Ekman, Paul)

Papel de la mentira en el mundo.

La mentira es, desde donde se vea, una manera que tenemos de evadir
nuestra realidad. La mayoría de las personas están conscientes de que la
mentira no es un acto del todo bueno. Muchos tiene la idea de que decir
mentiras es necesario y que la mentira como tal ha tenido, tiene y tendrá
siempre un papel muy importante, el mundo se encuentra regido por las
mentiras; la mentira evita conflictos entre la gente, nos permite guardar
verdades que no conviene que se sepan, hay quienes las consideran parte de la
naturaleza humana, son adherentes a los seres humanos y aunque consideran
doloroso admitirlo, opinan que la mentira es un mal necesario, que nos es de
mucha utilidad. Existen personas que opinan que la mentira puede ser buena
o mala dependiendo de la situación en que estas se utilicen; además la
mentira le da sabor a la vida y hace más interesante la verdad. Por otra parte,
muchos están de acuerdo que no es correcto mentir pues la mentira genera
desconfianza en el prójimo y hace que se pierda el valor de la honestidad,
consideran que la mentira es lo peor que una persona puede hacer, y que
aunque muchos se justifique diciendo que había motivos para hacerlo todas
las mentiras siguen siendo mentiras y por lo tanto su uso no es correcto en
ninguna excepción. Ante todo esto las personas hoy en día no tienen la certeza
de decir que de lo han aprendido a lo largo de su vida es verdad y que es
mentira.

Decir que la mentira no es importante hoy en día en este mundo, seria


simplemente una gran mentira; nos guste o no la mentira juega un rol muy
importante en la sociedad, “decir siempre la verdad es buena educación...
pero como un contrasentido maldito, decirla siempre y sin contemplaciones
es a la vez de pésima educación. Será entonces que la verdad es en sí
contradictoria” (Karina, 2008). Antes de continuar hay que dejar en claro
que no por ser importante la mentira deja de ser mala, pues desde el punto de
vista moral la mentira mala es; si bien se puede adornar para que se vea
mejor, la realidad es que mentira sigue siendo. La mentira es un instrumento
de doble filo, como puede ayudarnos, también puede acabarnos. La mentira
ha unido al mundo, ha evitado la revelación de muchos secretos, incluso ha
evitado conflictos, y desde luego la mentira le ha dado una mayor importancia
a la verdad; por otro lado, la mentira ha herido a muchos miles quizá millones
de personas, ha generado la desconfianza en el prójimo y se han vuelto tan
comunes que puede ser una tarea difícil decir que de lo que sabemos es
verdad y que otro no lo es. Las mentiras son un mal necesario y se han
convertido en las leyes que rigen el mundo actual. Es claro que es difícil dejar
de mentir, sin embargo debemos al menos, tratar de moderar su uso
(recuerda que hasta el agua en exceso es mala), o tratar de hacerlo en
situaciones que sean muy necesarias utilizarlas, no obstante por utilizarlas en
este tipo de situaciones, quiere decir que dejaran de ser malas, “La mentira
es fea, pero la ausencia de la verdad es sana y conveniente” (Karina, 2008).
La mentira es un campo enorme de opiniones, pero todos estamos
conscientes de que una mentira, independientemente de todo, no deja de ser
mentira.
“Es indudable que si el hombre entre las cosas que aprendió con los siglos, para
defender su propia pervivencia, no hubiera aprendido a parlar por la lengua a
contrapelo de lo que había en su mente, no hubiéramos podido ahora estar
escribiendo. Aunque la mentira es execrable, así nos han enseñado desde la
infancia, sin ella la vida nos sería intolerable. Sería intolerable nuestra vida social.
Sería imposible nuestra individualidad, y ahí está todo” (Karina, 2008).

Opiniones acerca de los mentirosos.

La mayoría de las personas, por no decir todos, hemos mentido en alguna


ocasión, sea cual fuera el motivo o la circunstancia que se presentó.
Obviamente cada persona tiene una imagen distinta acerca de las personas
que mienten. Ciertos individuos comparten la opinión de que las personas
mentirosas no son seguras de sí mismas, que no tienen el valor de afrontar su
realidad y mucho menos de aceptar sus responsabilidades; consideran que los
mentirosos ocultan sus culpas en las mentiras y que les gusta vivir un mundo
de falsedad. Los mentirosos a juicio de algunos son personas cobardes, en las
cuales no se debe confiar y que necesitan ayuda para enfrentar su problema:
la mentira; además consideran que un mentiroso es sinónimo de mala
persona y que la mentira es su pan de cada día, es decir, que no pueden vivir
sin ella. Las personas que mienten no están conscientes de las consecuencias
de sus mentiras, por eso siguen mintiendo. Otras personas justifican las
acciones de los mentirosos, dicen que ellos deben tener sus motivos para
hacerlo y como seres humanos debemos comprenderlos y no juzgarlos;
utilizan la frase: todos tenemos derecho de mentir. Por otra parte muchos
prefieren abstenerse de opinar, pues dicen haber mentido en varias ocasiones,
y que por este motivo no son ellos nadie para juzgar a quién miente, además
sienten que se estarían juzgando a sí mismos. Sin embargo pese a la diferencia
de opiniones la mayoría está de acuerdo que mentir a menudo forma un mal
hábito y si uno miente pierde credibilidad ante los demás y hacia uno mismo.
La mentira es un platillo que todos tenemos servido en la mesa y del cual muy
probablemente hemos comido. Las personas mentirosas son personas que
tienen sus propios motivos para hacerlo, sean estos motivos buenos o malos.
“El que miente es como un barco que hace agua hasta que se hunde
irremediablemente en lo más profundo, a veces perdiendo lo que más
quiere” (Lede, Malena, 2007). La sociedad suele tachar a quién miente, de
cobarde, de irresponsable, de falso, y esto solo por mencionar algunos
calificativos; los mentirosos son considerados por algunos como malas
personas, personas carentes de valores y de moral. Sin embargo existe una
gran cantidad de la población que tiene miedo de juzgar al que miente, que
prefiere abstenerse de opinar; esto puede deberse a que alguna vez ellos han
mentido, o que tal vez sienten que se harán un juicio de ellos. Hay quienes
tratan de justificar la mentira diciendo que todos tenemos derecho a mentir,
en parte es cierta, pero mentir no debe considerarse como un derecho, mas
sin embargo la abundancia con que la mentira está en nuestras vidas hace
parecer natural el hecho de mentir. La opinión que la gente puede tener
acerca de los denominados mentirosos es muy variada, depende directamente
del individuo. Esto ayuda a la investigación para no centrarse en la existencia
de una verdad absoluta, sino tratar de dar una respuesta que abarque la
mayor cantidad de aspectos y características existentes.

“Un mentiroso es una persona que tiene cierta tendencia a decir mentiras. La
tolerancia de la gente con los mentirosos es normalmente muy pequeña, y a
menudo sólo se necesita ser cogido contando una mentira para que te pongan la
etiqueta de mentiroso y no ser más de confianza. Esto por supuesto es moderado
por la importancia del hecho de que te hayan mentido sobre algo.” (Caba, Cesar,
2008)

“La mentira tiene patas cortas, es decir, que no llega muy lejos; porque los
mentirosos tienen que tener ante todo muy buena memoria, si no quieren ser
descubiertos. El que miente necesita falsear la verdad para dar una imagen
diferente de la que realmente tiene. No está conforme consigo mismo y en lugar de
mejorarse auténticamente se oculta tras una máscara o disfraz inconsistente.”
(Lede, Malena, 2007)

Mentiras piadosas.

Las mentiras piadosas son aquellas mentiras que se consideran no son graves.
Todos en algún momento de nuestra vida quizá nos hemos visto en la
situación de hacer uso de ellas, y los motivos que conducen a decirlas son muy
diversos y dependen de cada individuo. Algunas personas antes de decir una
mentira piadosa tratan de ponerse en el lugar del que será receptor de esta
mentira. Otro motivo por el cual se recurre al empleo de este tipo de mentiras
con la finalidad de ayudar, defender o evitar lastimar a alguien, muchas veces
a seres queridos. También suelen emplearse las mentiras piadosas para
ocultar verdades que en ocasiones no se consideran necesarias decir, prueba
de ellos es que muchas veces a los niños no se les dice las cosas tal cual son,
pues no están, desde el punto de vista de quien les miente, preparados para
saber la verdad. Las situaciones enredosas, son otro motivo por el cual se
emplean estas mentiras. Muchos comparten la opinión de que la mentira
piadosa no se planea, que más bien se utiliza de manera involuntaria, por ello
consideran que no hay circunstancias especificas en las cuales las empleemos.
Las mentiras piadosas son un instrumento para quedar bien con la sociedad.
Por otra parte algunas personas están seguras de que las mentiras piadosas no
dejan de ser mentiras, y por lo tal motivo no deben de decirse sea cual sea el
motivo o la excusa que se usa para justificarla, por todo ello dicen que no
existen las mentiras piadosas. En general las personas entienden y no juzgan
el empleo de las mentiras piadosas, pero están de acuerdo en que no siempre
se debe hacer uso de ellas.

Considero a la mentira piadosa como un recurso hasta cierto punto


inofensivo, pero el cual debemos saber utilizar y tener cuidado de hacerlo; los
motivos para su uso suelen ser muy distintos y personales, cada quien tiene su
ideología y un pensamiento distinto. La mentira piadosa es empleada para
cubrir verdades que se consideran dolorosas, para ayudar a una persona,
guardar secretos personales o de otros o simplemente para aparentar ser
quien no somos, otro motivo no menos importante es para ocultar verdades a
los niños, pues consideramos no son aptos para conocerlas, “recurrir a
“mentiras piadosas” puede tener implicancias que muchos padres no están
conscientes” (Cuadra, Ricardo, 2007). Como sea, debemos tener en cuenta
que mentira piadosa no deja de ser mentira, y por tanto es eludir la realidad;
no obstante las mentiras piadosas tienen un papel en las sociedades de estos
tiempo y planeadas o no se hace uso de ellas. Es importante mencionar que
hay personas que piensan que estas mentiras son necesarias y que no causan
daño alguno, en contra parte a este argumento, existen quienes piensan la
práctica de esta debe desaparecer. El aporte a la investigación es interesante,
pues podemos darnos cuenta de lo impredecibles que pueden llegar a ser este
tipo de mentiras en nuestra vida, o mejor dicho nos podríamos preguntar que
de lo que creemos es verdad no es más que una de las llamadas dulcemente
mentiras piadosas. En síntesis estas mentiras son unas mil caras, pero sea
cual sea la cara que nos muestren mentiras seguirán siendo.

“Mucha gente no tiene inconveniente en pensar que, en ciertas circunstancias, lo


mejor que puede hacer es mentir. Engañar sobre una enfermedad grave, inventar
el motivo de haber llegado tarde a la cita, atribuirnos méritos inexistentes,
modificar las cifras a las notas de consumo y mil situaciones más. Pero los
moralistas dicen de modo categórico que “nunca es lícito mentir”. ¿Nunca? ¿Ni
para evitar daños mayores? ¿Ni para salvar a la humanidad con una pequeña
mentira? Así parece, pues el adverbio “nunca” no admite excepciones. Pero vendrán
de nuevo los moralistas en nuestra ayuda para tranquilizarnos: “de que nunca sea
lícito mentir, no se sigue que haya siempre obligación de decir la verdad”. Ocultar
la verdad es a veces no sólo conveniente, sino incluso obligatorio, por ejemplo,
cuando se debe guardar un secreto.” (Sada, Ricardo, 2009)

Verdades dolorosas.
En este mundo existen verdades que pueden ser muy dolorosas, pero las
cuales pueden o no decirse, esto depende de cada persona y de su forma de
pensar. Muchos comparten la opinión de que para decir una verdad dolorosa
debe ser esta indispensable o necesaria conocerla, o en otras ocasiones se dice
cuando es el último camino por el que se puede caminar. Hay situaciones que
algunos consideran no deben ocultarse la verdad por más dolorosa que esta
pueda ser, por ejemplo cuando fallece un ser querido o hay que tomar alguna
decisión de inmediato sobre un tema delicado. Otro factor que influye
directamente en decir una verdad dolorosa o no, es la manera en que te
relaciones con la persona a la cual se la debes decir, consideran que a una
persona a la que quieres mucho y le tienes confianza suficiente, es mejor
decirles la verdad aunque duela, porque de esta manera la ayudaremos a
afrontar su realidad; la contra parte de esto, es que muchos no quieren que las
personas a las que estiman y les guardan gran cariño sufran, por ello toman la
decisión de no hablar o de cambiar la verdad por algo más satisfactorio para
esta persona. También suelen decirse verdades dolorosas por rencor, coraje,
por venganza o por el simple hecho de ridiculizar o agredir a una persona;
hay quienes las utilizan para su conveniencia y sacan el mayor beneficio de
ellas. Además cuando se guarda una verdad dolorosa, se siente muchas veces
una carga de conciencia, y cuando esta carga es demasiada, preferimos revelar
la verdad. Existen personas que consideran que no existen verdades
dolorosas, y que como seres humanos debemos tener el valor o la resignación
de aceptar nuestra realidad.

Una verdad dolorosa es aquella verdad que consideramos puede causar un


gran impacto en el momento en que se dé a conocer, por lo regular un
impacto negativo. La decisión de decir o no una de las llamadas verdades
dolorosas, suele estar acompañada de diversos factores, motivos o
situaciones. Las principales razones por las que la gente es capaz de decir una
verdad dolorosa son cuando no existe otro camino viable, es necesario que se
conozca, es una situación muy extrema, confió en que es lo mejor para la
persona, o cuando se tiene una enorme amistad con el afectado, sin embargo
también es empleada para dañar, avergonzar y aprovecharse de diversas
situaciones, otros consideran que no deben de presentarse motivos específicos
para decirlas; estas son solo algunas de las razones por la gente llega a tomar
la decisión de revelar una verdad dolorosa; una salida que consideran sencilla
es la mentira, pero debemos hacer un balance y sacar nuestras propias
conclusiones. La gran diversidad de factores que influyen para que una
verdad dolorosa sea desenmascarada, deja en claro que cada persona actúa de
acuerdo a lo que cree conveniente, y por ello, no podemos decir que sean
correctas o no la decisiones que se toman. Por lo anterior se puede deducir
que una verdad que es dolorosa para alguien, no necesariamente será de esa
magnitud para otra persona; es decir, es relativo y depende del lugar donde se
vea.

“Las mentiras son traiciones, y no digan que existen traiciones pequeñas o


insignificantes, las traiciones son traiciones por tontas e insignificantes que puedan
ser estas y hacen el mismo daño que la peor de estas, así las mentiras, rompen con
las relaciones, rompen con la confianza y aunque la mentira haya sido pequeña
para nosotros para la otra persona puede ser una gran mentira por eso lo mejor de
todo es decir la verdad por amarga que sea”. (Caba, Cesar, 2008)

¿Cómo imaginamos un mundo sin mentiras?

En nuestro mundo actual, es evidente la existencia de las mentiras, vivimos y


convivimos con ellas, son abundantes y se manifiestan de diferentes maneras;
pero nos hemos puesto a pensar como sería un mundo sin mentiras. Muchos
imaginan un mundo sin mentiras como un mundo mejor, en el que
predomine la honestidad, la confianza en el prójimo y que contrario a la
corrupción las cosas se hicieran con transparencia; están seguros de que se
acabarían los problemas, y por lo tanto viviríamos en armonía y en constante
alegría, sería un mundo en el que no habría lugar alguno para la maldad,
consideran además que tendríamos un mundo justo y próspero, y que aunque
probablemente se conocerían verdades dolorosas, estarían dispuestos a pagar
este precio a cambio de las maravillas que creen existirían; definen un mundo
sin mentiras como un mundo color de rosa, una verdadera utopía. Por otra
parte, existen personas que no creen que un mundo sin mentiras se tornaría
aburrido, abundarían los conflictos, consideran que el hecho de imaginar un
mundo así, les hace sentir tristeza; se piensa también que el mundo sería peor
que ahora, abundaría la crueldad y el dolor, pues sabríamos cosas que no son
necesarias y que lastimen a las personas. Un mundo sin mentiras yacería en la
desunión, porque desafortunadamente las mentiras unen al mundo. Para
otras personas es complicado el hecho de imaginar un mundo sin la existencia
de la mentira, y consideran que no existe ni existirá nunca ese mundo. Otra
opinión es que el mundo sin mentiras existe, pero que pocos creen en él, ya
que les parece una locura.

Es evidente que el hecho de imaginar un mundo sin mentiras puede


considerarse una locura para muchos. La manera en que se cree podría ser un
mundo sin mentiras es muy contrastante, por un lado aquellos que creen que
sería como un paraíso utópico, es decir maravilloso, sin maldad, viviendo en
armonía, por mencionar algunos calificativos, los gobiernos serian honesto y
la corrupción se eliminaría del mundo; en contra parte de esto tenemos la
opinión de quienes consideran que el mundo sería peor que ahora, pues
conoceríamos cosas que no debemos, nadie podría guardar secretos, existirían
mayor cantidad de problemas, esto por citar algunas ideas; otras personas no
pueden ni imaginar que esto pueda suceder, ya que consideran imposible que
la mentira puede desaparecer, “Que las mentiras desaparezcan
completamente del ámbito de la política, justicia o diplomacia es algo
virtualmente imposible” (Caba, Cesar, 2008). Lo anterior nos deja más que
claro que si bien sabemos la mentira es mala, no tenemos una idea concreta
de un mundo en el que no exista. Probablemente quienes creen que un mundo
sin mentiras es lo mejor, son personas que se han visto afectadas o que han
dañado a alguien con la mentira, y han experimentado sensaciones
desagradables, las cuales no les gustaría seguir viviendo. En cambio aquellas
personas que piensan que el mundo estaría peor, son aquellas que ya han
aceptado a la mentira como parte de su vida y han aceptado que esta tiene una
gran importancia en el mundo actual. “La mentira tiene la función de
fabricar personas y mundos falsos que hasta el que los inventa se los cree.”
(Lede, Malena, 2007).
APARTADOS

Conclusiones.

Conclusión 1. Con respecto de la pregunta principal de la investigación, la


cual es ¿por qué mentimos?, se concluye que mentimos porque nos gusta
evadir nuestras responsabilidades, por el miedo a enfrentar nuestra realidad y
por los sentimientos relacionados a una persona, estos pueden ser buenos
como el amor y el cariño, o sentimientos adversos como el odio y la envidia.
Mentimos porque es una necesidad, una defensa muy importante para salir
adelante en la sociedad actual. Esta conclusión se encuentra fundamentada en
el marco de referencia (Capítulo II) y en el capítulo IV.

Conclusión 2. Respecto a las preguntas secundarias se concluye, que


mentimos para defender y defendernos, para crear en los demás una imagen
impactante de nosotros, una falsa imagen, mentimos para salir
momentáneamente de un apuro, para dañar, o simplemente mentimos para
demostrar que somos superiores a los demás. Con respecto a cuándo, cómo y
dónde aprendemos a mentir, se concluye que es la infancia la etapa en la que
se sientan las bases de las mentiras, que por lo regular desarrollamos la
mentira por imitación a nuestros padres o como un escudo ante situaciones
tales que se nos presentan y las cuales no queremos afrontar. El precisar el
donde aprendemos a mentir seria caer en un error, si bien los principios de
las mentiras se desarrollan por lo regular en el hogar, hay que resaltar que
aprendemos de cualquier medio ambiente en que nos encontremos, pues el
ser humano es racional por naturaleza.

La conclusión a la pregunta ¿podemos mentirnos a nosotros mismos? es


interesante. De acuerdo al enfoque científico se descarta esta posibilidad,
pues se puede estudiar el comportamiento de nuestra mente, de manera que
se detectan reacciones y los cambios que ayudan a deducir que el individuo
está mintiendo. En lo que se refiere al punto de vista psicológico, es posible
llegar a mentirnos a nosotros mismo, esto es cuando la mentira se vuelve un
trastorno psicológico, el cual llega a impedir, en quien lo padece, distinguir la
realidad de la fantasía.

Con respecto a las consecuencias de las mentiras, se concluye que esta deja
huella tanto en quien es víctima de la mentira, como en quien la dice; siendo
las principales consecuencias la culpa, el remordimiento, la vergüenza, la
pérdida de credibilidad y la desconfianza de los demás, esto con respecto al
mentiroso; por el lado del que es el receptor de la mentira, las principales
consecuencias que la mentira genera son el daño que por lo general suele ser
emocional, la decepción, la pérdida de confianza en quienes los rodean,
inclusive puede despertar sentimientos de venganza y enojo. Aunque por otro
lado, hay quienes afirman obtener buenas consecuencias de mentir, como
puede ser lograr un objetivo u ocultar cosas acerca de su vida. Los
fundamentos de estas conclusiones se encuentran en el marco teórico y marco
de referencia del capítulo II y en capítulo IV, básicamente en el procesamiento
de los datos.

Conclusión 3. Con respecto a los objetivos se afirma y se respalda el logro


total de ellos. Los objetivos fueron logrados con información extraída de
documentos de diversos autores y por supuesto, gracias a la colaboración de
las personas que fueron entrevistadas. El respaldo del logro de los objetivos
está situado en dos capítulos: el capítulo II, llamado fundamentación y en el
capítulo IV, prioritariamente en los datos procesados.

Conclusión 4. Con base a desarrollado y a los conocimientos plasmados en


este trabajo de investigación relacionado con el tema de las mentiras, se
acepta como válida la hipótesis nula (H0), pues si bien es cierto que la
evadir responsabilidades y modificar la realidad son motivos por los que
regularmente se miente, no son los más importantes para las personas, por
encima de ellos se encuentra proteger a una persona o protegernos a nosotros
mismos, hecho fundamentado en el capítulo IV.

Sugerencias.

Si bien la mentira es un mal necesario, se debe tener mucho cuidado para


evitar que esta se convierta en un trastorno psicológico emocional grave.
Las bases de las mentiras se siembran en la niñez. Con la finalidad de prevenir
una manía por la mentira sugiero a los padres, hermanos y en general a las
personas mayores, inculquen en los niños el valor de la verdad; que procuren
no castigar sus mentiras, pues estas son parte del proceso de maduración, por
el contrario traten de explicar al niño siempre la diferencia entre la realidad y
la fantasía; de esta forma se podra ir creando una conciencia con respecto al
tema de la mentira.

Un consejo que me gustaría brindar, es que evitemos en la forma de ser


posible la mentira y analicemos las situaciones antes de hacer uso de ella.

Con respecto al trato que muchas veces se les da a los mentirosos, sugiero no
los culpemos por sus actitudes, debido a que todos mentimos, por el contrario
les aconsejo hablen con ellos y traten de comprenderlos y brindar el apoyo
posible; si después de brindarle ayuda y comprensión, sigue mintiéndote y
dañándote, solo aléjate de él, sin vengarte ni guardarle rencor.

Prevengamos la mitomanía, vivamos una vida rica en valores y aceptémonos


como somos. De qué sirve formar una imagen de falsa de nosotros, si al final
del día nos vemos en n espejo y nos damos cuenta que no hemos dejado de ser
quienes somos.

Anexos.

Guía de entrevista

Tema: la verdad de las mentiras.


Esta es una guía de entrevista conocer más acerca de la verdad de las
mentiras. El objetivo principal es observar la manera en que se presenta la
mentira en cada persona y observar que factores influyen directamente sobre
esta. Los factores a observarse serán el nivel de estudios, la clase social, el
sexo y la edad de los entrevistados. La información proporcionada será
tratada de manera anónima y confidencial.

Datos generales del entrevistado:

Nivel de estudios (concluidos) _____________________________


Clase social: ______________________________ Sexo: M F
Edad (años cumplidos): ________

Preguntas:

1.- ¿Ha mentido alguna vez?


a) SI b) NO

2.- ¿A qué edad dijo su primera mentira?


a) Antes de los 5 años b) Entre los 5 y los 10 años
c) Después de los 10 años d) No recuerda

3.- ¿Con qué frecuencia miente?


a) Una vez al día b) entre 2 y 5 veces al día
c) más de 5 veces al día d) dependen circunstancias

4.- ¿Qué opinión tiene acerca de la mentira?


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5.- ¿Qué siente cuando dice una mentira?


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6.- ¿Qué hace cuando dice una mentira?


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7.- ¿Qué pasa para que usted mienta?


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8.- ¿Para qué miente?


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9.- ¿Alguna vez le han mentido? ¿Qué ha sentido al darse cuenta del engaño?
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10.- ¿Qué hace cuando le mienten?


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11.- ¿Qué pasa para que diga una mentira piadosa?


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_____________________________________________________

12.- ¿Qué pasa para que diga una verdad dolorosa?


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____________________________________________________
13.- ¿Qué piensas de las personas que mienten?
_____________________________________________________
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14.- ¿Cómo se imagina que sería el mundo si no existieran las mentiras?


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15.- ¿En alguna de las respuestas de las preguntas anteriores usted ha dicho
alguna mentira? ¿Por qué lo hizo?
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16.- ¿Cuál es el papel que desempeña de la mentira en el mundo?


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¡Gracias por su colaboración!


Características de la muestra.
No. de Nivel de
Clase social. Sexo. Edad.
entrevistado estudios.

1 Media M 18 MS

2 Media F 19 MS

3 Media F 36 MS

4 Media F 33 MS

5 Media M 40 MS

6 Media M 11 B

7 Baja M 10 B

8 Media M 18 B

9 Media M 41 B

10 Baja F 43 B

11 Baja M 66 B

12 Media F 18 B

13 Media F 16 B

14 Alta F 17 B

15 Baja M 18 MS

16 Baja F 17 B

17 Media M 23 B

18 Media M 18 B

19 Media F 29 MS

20 Alta M 28 MS
21 Baja M 17 B

22 Alta M 26 S

23 Media M 28 S

24 Baja F 18 MS

25 Media F 27 S

26 Baja M 23 S

27 Baja F 24 S

28 Alta F 25 S

29 Media F 19 MS

30 Media M 28 S

Acotaciones:

M: Masculino.
F: Femenino.
B: Básica.
MS: Media Superior.
S: Superior.

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