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Escena I

El Arepazo

Tarde de sol, un grupo de indios realiza un ritual de adoración a sus dioses, mientras a lo lejos tres carabelas se aproximan al “último” rincón de la tierra.

Se escucha una voz, que sale del infinito

VOZ. En un comienzo el hombre reinó en el mundo desconocido para las mentes avanzadas, fue rey en la primavera del tiempo, en la espesura y la maravillosa belleza de la jungla, edificó una cultura, una tradición y un legado milenario que pretendía esconderse en las estrellas, hacer una sinfonía de soles para adornar el infinito. En un comienzo los abuelos fueron dioses, y las pléyades sus parientes cercanas, el hombre brilló como un sol y su sabiduría era el único e incierto camino al más allá, a la dimensión oculta del cosmos. En un comienzo tras la agonía del caos, reinó la luz como doncella majestuosa y las tinieblas sin duda llegaron después.

(Mientras se escucha la voz, un grupo de niños se ubica en forma de “V”, todos vestidos de españoles, simulan el movimiento del mar, en un acto simbólico de navegación, acompañado de cadenciosos sonidos guturales, a la cabeza del particular navío, vemos a Cristóbal imponente y gallardo, en mitad de la embarcación un majo. Otro grupo de niños, hace un bloque de indígenas expectantes de la llegada de los españoles, se interrumpe el ritual y comienza el contacto…)

ESPAÑOLES. ¡Shuuuufff!, shuuuuufff, shuuuuuffff! (Remedan el sonido del mar y el movimiento del barco).

INDIOS. (En actitud guerrera y moviéndose adelante y atrás). ¡Chunga langa, chunga langa, chunga langa!

MAJO. ¡Señor Cristóbal tierra¡, (El sonido y el movimiento continúan), ¡Señor Cristóbal tierra!.

MAJO Y ESPAÑOLES. ¡Señor Cristóbal tierra! (Los españoles quedan en cuclillas observando con detenimiento el horizonte, solo Cristóbal y el majo se mantienen en pie.)

INDIOS. (Palmotean en la boca y caen al suelo como adorando a los dioses.) ¡ u-u-u-u-u-u-u-u-u-u-u-u-u ¡.

CRISTOBAL. (Vociferando) ¡Quéee?!, ¡Habéis dicho tierra?!

ESPAÑOLES. (Acusando al majo con picardía), ¡Siiiiiiiii!

MAJO. ¡Nooo, es que se me ha metido tierra en el ojo…!

ESPAÑOLES. (Burlándose de Cristóbal) uuuuuuuuuuuuuu.

INDIOS. (Se levantan emitiendo un feroz grito y alzando los brazos) ¡Chiminigagua, Dios Creador!.

CRISTOBAL. (Al fin logra verlos.) ¡Siii, es tierra!.

INDIOS. (Varios de ellos cayendo al piso) ¡Noooo!

ESPAÑOLES. (Varios de ellos levantando los brazos) ¡Siii, es tierra!.

INDIOS. (Otro pequeño grupo cayendo de bruces) ¡Noooo!

ESPAÑOLES. (Un grupo alzando los brazos) ¡Siiii, es tierra!

INDIOS. (Un nuevo grupo cae al suelo) ¡Noooo!

ESPAÑOLES. (Todos en un voraz grito de júbilo, dando brincos y vueltas) ¡Siii, es tierra, es tierra!.

INDIOS. (Todos palmoteando el piso y revolcándose) ¡Noooooooo!.

CRISTOBAL. ¡Hey!, ¡Qué les parece si bajamos?!

ESPAÑOLES. (En un pícaro murmullo) Siiiii.

(Los indios hacen un gesto de negociación con sus cabezas, sin levantarse del suelo, es más bien una súplica.)

CRISTOBAL. Pero mucho cuidado, son indios…

ESPAÑOLES. ¡Indios?!

INDIOS. (De rodillas con los brazos arriba) ¡Siiii!.

CRISTOBAL. Bien… ¡Bajemos!.

(Todos los españoles dan un salto hacia delante simbolizando bajar del barco, los indios reaccionan aterrorizados, agrupándose como una gran masa, solo el cacique en un acto heroico y sacando valor de ninguna parte decide saludar a los intrusos.)

CACIQUE. (Se adelanta en pequeños y miedosos pasos, levanta su brazo con fuerza y…) ¡Hao!

INDIOS. (Imitando al cacique), ¡Hao!

(Los españoles quedan como hipnotizados, tambalean su cabeza hacia un lado)

ESPAÑOLES. Mmmmmmmhhhggg.

CACIQUE. ¡Hao, Hao!.

INDIOS. ¡Hao, Hao!.

ESPAÑOLES. (Tambaleando la cabeza hacia el otro lado), mmmmmmhg.

CACIQUE. ¡Hao, recontrahao!.

INDIOS. ¡Hao, recontrahao! (Al decir recontrahao, los indígenas se voltean de espaldas a los españoles y se agachan a medio cuerpo, tambaleando la cola de lado a lado en una burlesca actitud, a lo cual los españoles responden con un…).

ESPAÑOLES. ¡Uuuuuy!.

CRISTOBAL. (Saliendo del hipnotismo). Muy bien…!Saquen los espejos¡. (Todos los españoles sacan espejitos y se los muestran a los indios quienes quedan tontos de inmediato, los españoles mueven los espejos en forma de medio círculo, los indígenas persiguen la novedad con sus miradas.)

ESPAÑOLES. ¡Ah, ja ja ja ja ja!

INDIOS. Hmmmmm.

CRISTOBAL. ¡Hey!, ¡Saquen los cascabeles!, (Los españoles sacan pequeños cascabeles, los empiezan a mover y disfrutan de la actitud torpe de los indígenas.)

CRISTOBAL. ¡Los tenemos!

ESPAÑOLES. ¡Los tenemos!.

CRISTOBAL. (Señalando un inmenso medallón que tiene el cacique.) ¡Hey!, ¡Miren que medallón tan bonito tiene!

INDIOS. (Retrocediendo unos pasos) Nos van a robar…

CRISTOBAL. ¡Ya se, vamos a convencerlos!. (Los españoles incluyendo Cristóbal, empiezan a cantarle a los indios a ritmo del Batallón de Madrid…)

…Indio ven, Acércate un poquito a mí, Mira que me quiero llevar, Tu medallón a Madrid,

Os lo cambiaré por espejitos, cascabeles, vidriecitos

Y un disco de Miguel Bosé,

Yo te enseñaré a persignarte, vos tenés que resignarte,

A creer en nuestra fe,

Vais a tener la ventaja de irte a confesar,

Y con el alma ya limpia podéis comulgar,

Ole con, ole con ole ole con, Ole con ole ¡oh Colón!, te gusta el medallón.

Cual Bochita, cual Huitzilopouchtli, cual Changó, Cual Guatavita, No son dioses de verdad, no hay dioses como San Judas Tolomeo, San Javier y

Santa

Martha,

Que es tan buena pa pasear…

(Mientras los españoles cantan y bailan, los indios los observan, al principio con desconcierto, y al final como en un verdadero concierto; los españoles terminan de cantar y…)

y empiezan a adorarlos como a verdaderos

dioses, los españoles creen tener todo ganado, de repente el cacique, que no es tan tonto, asume actitud de guerra, sus indios lo siguen, se levanta raudo

y…)

INDIOS. ¡Uyyyyy!, (Se arrodillan

CACIQUE E INDIOS. ¡Chiminigaaaaa, chiminigagua, Chiminigá, Chiminigagua, Chiminigá, chimini, nigagua, chiminigá, chimini, nigagua, Chiminigagua, chiminigagua, chiminigagua.! (Mientras los indios cantan y danzan, van rodeando a los españoles en un círculo siniestro.)

ESPAÑOLES. !Oh, Oh!. (Cuando termina el canto de los indios, los españoles compactados en nua sola masa se arrodillan), Ay mamasita, ay mamasita…

(Los españoles están muertos de miedo, los indios empiezan a hacer ritual alrededor de ellos)

INDIOS. ¡OH, alengue,¡alengue!, Alengue lengo lengo, ¡alengue lengo lengo! Amasa, amasa, amasa, ¡amasa, amasa, amasa! Ola loenga, loenga loa, ¡ola loenga, loenga loa!.

(Los indios observan a los españoles en silencio)

ESPAÑOLES. Dios te salve Maria llena eres de gracias, el señor es contigo…

INDIOS. (Cantando a ritmo de los charcos)

Vinieron por el oriente, pan paran pan pan pan, pan paran pan pan, Son barbados huelen mal Parara rarara rarara rararan pan, (Los indios se agachan haciendo la ola y tapándose la nariz, los españoles se levantan haciendo la ola y alzando los brazos.)

Llegaron como contentos, pan paran pan pan pan paran, pan pan, Parecía que era a pasear, Parara rarara rarara rararan pan. (Se repite el movimiento anterior.)

(Ahora los españoles han quedado de pie con los brazos arriba y los indios de rodillas alrededor de ellos, los españoles en un tono de inquisición vociferan… )

CRISTOBAL. ¡Indio, muere tu cultura!

ESPAÑOLES. ¡Indio, mueren tu cultura!

CRISTOBAL. ¡Indio, mueren tus creencias!

ESPAÑOLES. ¡Indio, mueren tus creencias!

INDIOS. ¡Aaaaammenn!

(Los indios se levantan del suelo y empiezan a caminar en torno a los españoles manteniendo las manos atrás, como si estuvieran encadenadas, los españoles empiezan a lanzarles señales de cruz…)

INDIOS. (Sin parar de dar vueltas), Padre nuestro que estas en los cielos, santificado sea tu nombre, venga a nosotros tu reino, hágase tu voluntad…

(Todos los personajes giran hacia el público y gritan.)

TODOS. ¡Hágase tu voluntad!

Escena II El Romance de Manuelita y Simón

(La misma voz del infinito, se escucha con seguridad desde la nada, españoles e indios, salen lentamente de escena mientras un nuevo grupo conformado por soldados españoles, criollos de la época de independencia y un importante rey se apodera de la nueva escena.)

VOZ. Tal vez ni siquiera sea su voluntad, mas bien la terquedad del ser humano en su búsqueda insaciable por el poder, mas bien el deseo inmarcesible de sentar un reino en tierra virgen, no más de aquel legado milenario, las estrellas fugaces cayeron en forma de burla y la sinfonía fue triste. No más ancestros ni mundos de ultratumba, ni destreza astrológica, solo gritos lastimeros, sudor y azotes, abriendo las puertas del paraíso a la absurda realidad. Aún así, se llegó a una gran cima, una inmensa cultura forjada en la muerte de la tradición, pero con un deseo libertario gigantesco, hasta el amor reabrió paso en le tormento del recuerdo esclavo, y le rey imponente, vio como su reino desaparecía en el nuevo continente.

CRIOLLOS Y ESPAÑOLES. En casa del Rey de España, hay una gran conmoción.

CRIOLLOS. Porque nuestro gran Bolívar armó la revolución.

(Los españoles hacen un gesto de desprecio, entra en acción el rey).

REY. (Cantando) Yo soy el rey, el rey más poderoso, y soy también el más más vigoroso. CRIOLLOS Y ESPAÑOLES. (De rodillas, señalando al rey y cantando), él es el rey, el rey más poderoso, y él es también, el más vigoroso. (Con gran reverencia); (Una venia), buenas tardes majestad; (otra venia), buenas tardes gran alteza; (señalándose a si mismos), buenas tardes como yo; (girando y mostrando la cola), mire usted que gran belleza!.

REY. Belleza? Ah ¡Sandeces!, (todos hacen cara de tristeza), y ahora bien, quién es el gran bolívar ese?

CRIOLLOS. Es un hombre excepcional, armado de cruenta espada.

ESPAÑOLES. Es un don nadie, un campesino.

REY. ¡Es un viudo me han contado!.

CRIOLLOS Y ESPAÑOLES. ¡si, su majestad, pero tiene una novia, hummmm, que rico, divina!.

REY. Y ¿ Quién es la futura viuda?.

CRIOLLOS Y ESPAÑOLES. ¡La futura viuda?!

CRIOLLOS. Eeeess ¡Manuelita!.

ESPAÑOLES. ¿Manuelita?

REY. ¿Manuelita?

CRIOLLOS. (Cantando a ritmo de pasodoble) Manuelita tiene un novio que se llama Bolívar, y el loco con su espadita quiere a todos libertar, pobrecillo don Bolívar, ay de pena se murió, porque con su noble espada, al mundo no libertó, no libertó, no libertóooo, ¡Y ole!.

ESPAÑOLES. (Mientras los criollos cantan, los españoles han realizado una verdadera faena burlesca entre ellos) ¡Ahhh, y ole!.

CRIOLLOS. (Asumiendo una actitud retadora) ¡Tienen miedo, van a llorar, tienen el ojo aguado, se les hace currucuchu…!.

REY. ¡Silencio, en mi corte se respeta!

ESPAÑOLES. ¡¿Currucuchu? Ya veréis pequeñas sabandijas…!.

REY. ¡He dicho silencio!.

(De entre la multitud de criollos, sale uno muy particular que enfrenta a los españoles…).

CRIOLLO 1. Que, que, que, esperen a que venga el libertador, y van a saber lo que es bueno… CRIOLLOS. ¡Van a saber lo que es bueno !

(En medio de la tensión que se respira, de entre los españoles sale un “también muy particular” y vocifera…)

ESPAÑOL 1. ¡Su majestad, se acerca Manuelita!.

ESPAÑOLES. ¡Se acerca Manuelita…!

CRIOLLOS. ¡Uuuuyyyy!

ESPAÑOLES. (Cantando) ¡Mira su color dorado!

CRIOLLOS. (Cantando) ¡Tan intenso!.

REY. (Dando un abusivo palmoteo en la cola a Manuelita), ¡Bastante intenso, bastante intenso!.

MANUELITA. (Alejándose del atrevido rey), Ayyyy, (Asustadiza) ¿Han visto a Simón?

CRIOLLOS Y ESPAÑOLES. Nooo mamacita, perdón, perdón, Manuelita.

MANUELITA. (Suspirando), ayyy, mi pequeño y adorado travieso, donde te escondes a mi enamorada vista?

(De súbito aparece Simón en medio de la multitud, todos lo ven menos Manuelita, la entrada de Simón, es la de un verdadero superhéroe).

CRIOLLOS Y ESPAÑOLES. (De rodillas señalando a Simón), ¡Tan ta ta, tan ta tan!.

SIMÓN. ¡Aquí estoy, magnánima libertadora del libertador!.

(El rey al ver a Simón huye y se ubica en lo más alto de su castillo, mientras

criollos y españoles en mofa parlotean como gallinas).

REY. ¡No más!.

(Todos lo observan con gesto de desprecio)

SIMÓN. (A Manuelita), Amada busca problemas del monte…

MANUELITA. Ayyy mi Simón, sin ti, no se que haría…

ESPAÑOLES. (Burlándose) ¡Buscar un nuevo rumbo bella dama!.

MANUELITA. (Cantando en ritmo llanero y al unísono con criollos y españoles). En le campo del amor, Cuando es el libertador, Quien ama, Siempre sale como yo, Una nena muy damni-ficada, Porque un minuto nunca tiene este señor, Y a mi este amor me destroza el inconsciente, Dios le bendiga nene hoy mañana y siempre, Que sus países le amen tanto como yo, ¡Y adiós! (Manuelita da la espalda a Simón y emprende la partida).

SIMON. ¡Manuelita no te vayas!.

MANUELITA. Ay mi Simón, estoy cansada hasta el cieso, y a esta loca relación, yo no le boto más ceso.

ESPAÑOLES. ¡Así se hace muñeca, mano dura con el Campeche!

CRIOLLOS. ¡Respeto al Libertador!

(Y esta

españoles, es prácticamente un hecho).

es

la gota que

ha

rebosado la copa,

la contienda entre criollos y

CRIOLLO 1. ¡A la carga mis valientes, vamos a derrocar al rey, terminó la esclavitud!

CRIOLLOS. ¡Terminó la esclavitud!

ESPAÑOL 1. (Respondiendo a la ofensiva), ¡Vamos a la guerra!.

ESPAÑOLES. ¡Vamos a la guerra!

ESPAÑOL 1. ¡Debemos pisotear las sabandijas!.

ESPAÑOLES. ¡Debemos pisotear las sabandijas!.

(Los criollos están expectantes al ataque de los españoles, mientras el rey les habla desde la torre).

REY. ¡No lo piensen mis soldados, mi alma está en vuestras manos y mi reino allí en sus pies!.

(Criollos y españoles asumen actitud de guerra, con sus armas en alto y simulando marchar).

ESPAÑOLES. (Cantando con ritmo marcial).

Gloria,

Gloria al soldado,

Y

que su sangre corra por el mundo furtivo,

Y

sin poder pensar,

Y

que solo a la recia medida del desprecio, Su gran su gran pobreza, se puede

edificar.

SIMÓN. ¡A la guerra!. (Criollos y españoles se enfrentan en una contienda feroz, hay gritos, algarabía, caos; los españoles empiezan a caer en la tierra, mientras los criollos uno a uno les caen encima, apuntándoles con sus machetes).

CRIOLLOS. (Cantando a ritmo de Mambrú). España salió mico, Qué dolor, qué dolor qué pena, España salió mico,

Y el rey se va a espantar,

Porque la libertad, No se puede trancar (Bis).

SIMÓN. ¡Así es mis vencedores!

CRIOLLOS. ! Siiii!

SIMÓN. ¡La tierra es de los hombres, como ordenó el creador!

CRIOLLOS. ¡Siiii!

(Los españoles se ponen de rodillas, abrazándose con los criollos que permanecen al lado y todos gritan al unísono señalando al rey).

CRIOLLOS Y ESPAÑOLES. ¡Y no como dijo este señor!

!Siii!

(El rey queda llorando muy triste, una tonada romántica empieza a sonar al fondo mientras Manuelita nuevamente se acerca, todos la observan en silencio con gesto enamorado…).

MANUELITA. (A Simón), Ay mi vida, mi sosiego…

(Todos suspiran mientras Manuelita y Simón se)

Por más que el amor intente reinar, siempre el pueblo será aplastado por el poder de la guerra y la impetuosa muerte que como en Gaitán cobró el retroceso de un país que se proyectaba a la grandeza y la invasión continuó ahora en manos de los nuevos colonizadores, de los asesinos tecnológicos.

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