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UNIVERSIDAD IBEROAMERICANA

(UNIBE)

INTERVENCION EN CRISIS

UNIVERSIDAD IBEROAMERICANA (UNIBE) INTERVENCION EN CRISIS Prof. José Navarro Góngora Grecia Reynoso Arias Matrícula 11-1109 Agosto

Prof. José Navarro Góngora

Grecia Reynoso Arias Matrícula 11-1109

Agosto 2011

ABSTRACTO

En el presente trabajo pretendemos entender esas alteraciones del equilibrio del ser humano al ocurrir eventos que sobrepasan su capacidad de respuesta, situaciones que hemos denominado como crisis. Explicaremos los tipos en los que ha sido clasificada partiendo de su carácter externo (situacionales) o interno (maduración), las conductas habituales que se manifiestan después de ocurrido un evento desencadenante, así como las fases que lo comprenden. Esto con la finalidad de entender lo que les sucede a los afectados en los órdenes bio-psicosocial, y así poder intervenir adecuadamente.

CONCEPTOS IMPORTANTES

Crisis

Existen muchas definiciones de Crisis. Para Marcelli (2005:41) “La crisis es un momento pasajero de desequilibrio y de rápidas sustituciones que hace peligrar el equilibrio normal o patológico del sujeto. Su evolución es abierta y variable, y depende tanto de factores

internos como externos”. De acuerdo a Novel y Tarrago (2000:106) es una situación nueva en la que los métodos habituales para resolver problemas o tomar decisiones no son eficaces”. Parad (citado por Roberts, 2005:13) expone que la crisis no es el evento que acontece, sino la percepción de la persona y su respuesta ante el hecho. La crisis también se refiere a "una alteración en el estado estacionario". A menudo tiene cinco componentes:

un evento peligroso o traumático, un estado de vulnerabilidad, un factor desencadenante, un estado de crisis activa, y la resolución de la crisis.

Tipos de Crisis

Autores como Novel, Tarrago (2000:108) y Stuart (2006: 223) coinciden en señalar dos tipos de crisis: evolutivas (denominadas también madurativas, de desarrollo o internas) y situacionales (accidentales, catastróficas o externas), cuya ocurrencia puede coincidir en tiempo. La primera se refiere a los acontecimientos que debe atravesar el ser humano en su desarrollo a lo largo de su existencia, estos períodos de transición (adolescencia, paternidad, matrimonio, jubilación, etc.) son momentos claves para la aparición de crisis de

maduración. Los de situación se refieren a acontecimientos externos al ser humano que impactan su diario vivir, alteran su rutina y provocan cambios conductuales importantes.

Conductas habituales después de una crisis:

Aburrimiento Abuso de drogas Accesos de llanto Aislamiento social Apatía Cansancio Cefaleas Confusión

Comer demasiado o casi nada Culpa por sobrevivir depresión Desconfianza Disminución de la libido Dolor de espalda Embotamiento Falta de memoria

Fases del impacto de un desastre

Impotencia Insomnio Irritabilidad Labilidad Miedo Pensamientos suicidad Pesadillas Revivir lo sucedido

Un desastre es un evento extraordinario que origina destrucción considerable de bienes materiales y puede provocar muerte, lesiones físicas y sufrimiento humano. Puede ser causado por el hombre (incendio, terrorismo, contaminación química, guerras, etc.) o por la naturaleza (inundaciones, tornados, huracanes, terremotos).

De acuerdo a Zapardiel (2009) “los desastres generan un disturbio interno como resultado de la percepción de amenaza sobre la integridad de la persona. Producen una irrupción del mundo externo sobre el mundo interno, provocando una brecha en la unidad bio-psico-

social del individuo”.

ACISAM (1997:7) nos presenta tres fases:

  • 1. Preimpacto: precede al desastre mismo, incluye amenazas y advertencias. Finalidad: prevenir daños mayores a la población.

  • 2. Impacto: comprende el período de afección y el subsecuente en que se organizan las actividades de ayuda. Predominan el miedo, surgen asimismo conductas altruistas y heroicas de ayuda al prójimo.

  • 3. Postimpacto: comienza varias semanas después del impacto. Continúa la ayuda. Esta fase puede prolongarse durante el resto de la vida de los afectados: “surgen

problemas personales a largo plazo, caracterizados por apatía o desgano,

depresión y ansiedad crónicas”.

A estas fases, Benyakar (citado por Zapardiel 2009) añade la fase de Remedio y recuperación: algunos autores hacen referencia al término “luna de miel” (etapa en la que se expresan sentimientos y se comparten experiencas) y “desilusión” (el apoyo organizado es interrumpido y los afectado se enfrentan solos a su realidad).

Otras fases señaladas por Stuart (2006: 224), son las siguientes:

  • 1. Advertencia o fase de amenaza

  • 2. Fase de impacto

  • 3. Fase de rescate o heroica: período inmediato, las prioridades son la supervivencia y la promoción de seguridad. Destaca el altruismo

  • 4. Fase de Luna de miel o de remedio: semanas y meses después del desastre continúa la asistencia voluntaria y oficial. Vinculación afectiva en la comunidad; los sobrevivientes experimentan optimismo.

  • 5. Fase de inventario: el desánimo y el cansancio arropan el optimismo inicial, al reconocer los límites de la asistencia al desastre.

  • 6. Fase de recuperación o de reconstrucción: los supervivientes se percatan que tienen que solucionar por sí mismo. Cuando los afectados “son conscientes del significado, el desarrollo personal y la oportunidad que ha supuesto el desastre a pesar de las pérdidas y el dolor, están en vías de recuperación”.

TEORÍA DE LA CRISIS. INTERVENCIÓN

Las observaciones y tratamientos realizados a soldados que participaron en la Segunda Guerra Mundial dieron inicio a los principios y técnicas de la intervención en crisis. Investigadores como el psiquiatra Eric Lindenmann y Gerald Caplan realizaron importantes aportaciones en la teoría de las crisis. Otros autores que continuaron y ampliaron estos estudios precedentes fueron: Rapoport, Aguilera, Messick, Jacobson, Strickler, Morley, Parad, Hansell, Maslow, Erickson, etc.) (Novel y Tarrago 2000: 106)

La intervención en crisis es definida por ACISAM (1997:10) como “el proceso que sirve para ayudar a una persona o familia a soportar un hecho traumático, de modo que haya menos consecuencias poco saludables o desorganizantes, y haya una mayor probabilidad de crecimiento”; cuyas metas son: restablecer el equilibrio psicológico de las personas y así mejorar la capacidad de enfrentar la situación, crecer y aprender integrando el incidente a la estructura de la vida, así como aprender nuevas formas de enfrentamiento”. Stuart (2006: 225) la define como “una terapia a corto plazo centrada en la solución de un problema inmediato” que suele limitarse a seis semanas, cuyo objetivo principal es que “la persona recupere el grado de funcionamiento previo a la crisis”, incluso con frecuencia sobrepasa esta expectativa, ya que desarrolla nuevas destrezas de afrontamiento. Señala asimismo que al momento de intervenir es muy importante considerar factores culturales específicos, tales como los roles familiares o sexuales, las creencias religiosas, entre otros.

Principios de la intervención

Oportunidad: disponibilidad inmediata de ayuda a fin de reducir el peligro y capitalizar la

motivación del paciente para replantear su vida. Una oportuna intervención previene psicopatías posteriores y generalizaciones negativas.

Metas: ayudar a la persona a recuperar el nivel de funcionamiento y potencializar nuevas respuestas asertivas. Valoración: evaluar qué sistemas están comprometidos y cuáles aún funcionan. Es

imprescindible “tener en cuenta el perfil CASIC: conductual, afectivo, somático,

interpersonal y cognitivo. Raffo (2005:3) explica cinco componentes de la intervención

  • 1. Realización del contacto psicológico: la tarea primaria es escuchar en una atmósfera de aceptación, entendimiento y apoyo, lo que conduce a una disminución en la intensidad de la ansiedad. “El contacto psicológico sirve para reducir el dolor de estar solo durante una crisis, pero en realidad se dirige a algo más que eso”. Es importante que el paciente pueda reconstruir la historia de lo que le pasó, ponerle palabras a sus sentimientos y emociones, ya que el lenguaje le da control. Se rectifica cuando tenemos una historia. Las crisis imponen un significado, no

somos libres de elaborar significados. Se le puede significar lo que tiene un relato.

  • 2. Analizar las dimensiones del problema: se enfoca en el pasado inmediato, el presente y el futuro inmediato.

  • 3. Sondear posibles soluciones: “llevar a la persona en crisis a generar alternativas”, así como analizar los obstáculos posibles.

  • 4. Asistir en la ejecución de pasos concretos

  • 5. Seguimiento para verificar el proceso.

CONCLUSIÓN

La percepción del vaso medio vacío o del vaso medio lleno, es decir, la manera en cómo representamos e interpretamos la realidad que nos rodea, es para algunos autores el elemento que determinará cuáles eventos denominaremos como crisis en nuestro desarrollo como ser humano. Sin embargo, más allá de la percepción, nos resulta ineludible dejarnos arropar por la desesperanza ante los embates de la naturaleza, por ejemplo un terremoto que arrase con nuestra memoria histórica visual, en el mejor de los casos, o que borre toda nuestra historia familiar con la desaparición física de nuestros parientes y amigos. Estos momentos que superan nuestra capacidad de respuesta han sido denominados crisis. Desde mediados del siglo pasado, los estudiosos de la conducta se han empeñado en entender este fenómeno al cual vivimos sometidos día a día; cómo aprender a vivir con ello, sin que su ocurrencia signifique la inhabilitación psicosocial de un individuo. Y para su comprensión, han clasificado las crisis en situacionales, cuando los eventos ocurren en nuestro entorno y en maduración, cuando corresponden a eventos de desarrollo del propio individuo. La ocurrencia de eventos catastróficos, ha sido analizada desde la etapa previa hasta fases subsecuentes, de acuerdo al tiempo. Es importante esta clasificación porque se ha demostrado que cualquier situación emocional que acompañe la ocurrencia del evento queda fijada como parte de lo que sucedido, ya sea en términos positivos o negativos. El modelo de intervención utilizado es de contención no de control, pues se busca a través de la facilitación de un ambiente seguro que el afectado pueda traducir en palabras los hechos ocurridos y las emociones que los acompañaron a fin de que por medio de la verbalización se empodere de sus propios recuerdos y pueda reelaborar un proyecto de vida futuro.

VIVENCIA MAS ALLÁ EL MANUAL

Luego de caminar sobre las aguas de un lago que se ha “empeñado en escalar las montañas que lo rodeany atravesar (ilegalmente) la frontera, nos adentramos en el vecino país Haití, dirigiéndonos a un campamento de sobrevivientes del terremoto ocurrido en enero del 2010.

A fin de entender primero, antes de intervenir, permanecimos observando la realidad circundante, sin dejarnos envolver por sentimientos de angustia y desesperanza ante tan desolador panorama: niños correteando en aguas negras, desnudos, descalzos,

desnutridos, hambrientos… implorando ayuda.

De acuerdo a la teoría de crisis, este pueblo debería estar en la etapa de recuperación atendiendo al tiempo de ocurrido el evento catastrófico. Sin embargo, debido a la naturaleza socio-política de este pueblo al parecer esa etapa nunca será alcanzada, sin ánimo de críticas políticas, pero es una realidad que golpea la vista. Se ha producido

un estancamiento en la fase de inventario caracterizada por el desánimo y el cansancio que arropan el optimismo inicial, al reconocer los límites de la asistencia al desastre y el uso indebido de los recursos destinados para la recuperación de esta nación.

Son innumerables los traumas sufridos por este pueblo, que al parecer ha aprendido a vivir con ellos. Sin embargo esta catástrofe natural terminó de sumir al vecino país en la más espantosa de las miserias, reafirmando su estatus de país más pobre del continente americano; cuya recuperación está tan distante que han llegado al punto de considerar que Haití es un pueblo “inviable”: perdió la categoría de nación. Esta empobrecida media isla es para la comunidad internacional una excusa perfecta para recolectar dinero.

Realizamos un breve recorrido por el campamento con una de las líderes del lugar, quien nos presentó varios integrantes de la comunidad, a quienes hacíamos la pregunta mágica ¿qué necesitan? a la cual contestaban, de manera cuasi unánime: comida, comida ycomida. De tomar a letra muerta la teoría de crisis, saldríamos corriendo a hacer colectas por todo el mundo para apaciguar el hambre que azota estas personas; el panorama no es para menos. Sin embargo, debemos tener como principio defender la dignidad del ser humano, lo que para nosotros significa cuidarnos de reducir estas personas que se

encuentran en una situación altamente vulnerable en recipientes de miseria, de limosnas. Este pueblo necesita comprender que debe salir adelante con sus propios recursos; buscar, explorar cuáles fortalezas posee que les aseguren su supervivencia. Que los líderes comunitarios se empoderen y dirijan las “tropas” en pos de una salida a esa terrible crisis que los arropa.

BIBLIOGRAFÍA

ACISAM (Asociación de Capacitación e Investigación para la Salud Mental).

Manual de Intervención en crisis en situaciones de desastre. San Salvador. 1997 Marcelli, Daniel; Braconnier, Alain. Psicopatología del adolescentes, 2da.

Edición. Masson, Barcelona España, 2005 Novel Martí, et al. Enfermería psicosocial y salud mental. S.L. Masson,

Barcelona España 2000 Raffo L., Sylvia. Intervención en Crisis. Universidad de Chile. 2005

http://trabajosocialudla.files.wordpress.com/2009/06/intervencion-crisis-aps.pdf

Roberts, Albert R. Crisis Intervention Handbook, 3ra. Edición, Oxford University

Press. Inc. New York., 2005 Stuart, Gail W.; Laraia, Michelle. Enfermería Psiquiátrica. Principios y prácticas.

8va. Edición. Elsevier, Madrid, España. 2006 Zapardiel Fernández, Ana; Balanzat Alonso, Syra. Manual de intervención Psicológica y social en victimas de terrorismo 11-M, España, Madrid. 2009

http://www.ayuda11m.org/files/manual_intervencion.pdf