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Nº6 Marzo - 2011 AGUAS TRANSFRONTERIZAS NACIONAL Aguas transfronterizas en Bolivia, entre gestión concertada e
Nº6 Marzo - 2011 AGUAS TRANSFRONTERIZAS NACIONAL Aguas transfronterizas en Bolivia, entre gestión concertada e

Nº6

Marzo - 2011
Marzo - 2011

AGUAS

TRANSFRONTERIZAS

Nº6 Marzo - 2011 AGUAS TRANSFRONTERIZAS NACIONAL Aguas transfronterizas en Bolivia, entre gestión concertada e

NACIONAL

Aguas transfronterizas en Bolivia, entre gestión concertada e hidroesquizofrenia

INTERNACIONAL

¿Agua dividida, agua compartida? Acuíferos transfronterizos en Sudamérica, una aproximación

Nº 6 Marzo - 2011 AGUAS TRANSFRONTERIZAS

Nº 6

Marzo - 2011

AGUAS TRANSFRONTERIZAS Nº 6 Marzo - 2011
AGUAS TRANSFRONTERIZAS

Nº 6 Marzo - 2011 AGUAS TRANSFRONTERIZAS
Nº 6 Marzo - 2011 AGUAS TRANSFRONTERIZAS

Presentación

Responsable de edición:

Christian Ferreyra

Arquitectura y diagramación:

Pedro Guereca (www.taller64.com)

Fotografías:

Elisa González, Pedro Guereca, Agua Sustentable, MOMOS, ODG y Christian Ferreyra

® Derechos Reservados Agua Sustentable

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La reproducción total o parcial de los articulos de la sección internacional de- berán ser autorizados por los respectivos autores y editores originales.

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AguaAmbiente, es una revista que tiene el objetivo de aportar al debate sobre los temas de agua y medio ambiente con artículos, entrevistas, coloquios y noticias expresando la diversidad de opiniones y las controversias sobre temas legales y de políticas públicas. La revista se difunde a nivel nacional y la versión digital se encuentra en la página web de Agua Sustentable.

Agua Sustentable, es una ONG, sin fines de lucro,

cuyo objetivo es contribuir a la gestión sustentable del agua y del medio ambiente a nivel nacional

e internacional, a través de la construcción de

conocimientos, políticas, instituciones y normas jurídicas orientadas a generar el bienestar colectivo,

el desarrollo socio económico y ambiental de las

poblaciones locales, y a través del desarrollo y fortalecimiento de capacidades sociales y

comunitarias, promoviendo la participación y responsabilidad ciudadana en el cuidado y la

gestión colectiva y participativa de las cuencas y las fuentes de agua y los servicios derivados del uso de estas, teniendo como guía el principio del agua como derecho humano y la prelación de uso del agua destinada a la vida entendida esta como

el consumo humano, las actividades productivas

relacionadas con la seguridad alimentaría y el

medio ambiente

Oficina: La Paz Calle Nataniel Aguirre N° 82 entre Calles 11B y 12 ( Irpavi

Oficina: La Paz Calle Nataniel Aguirre N° 82 entre Calles 11B y 12 ( Irpavi ). Tel/Fax: +591 (2) 2151744

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www.aguasustentable.org

Contenidos

Editorial

5 Agua Sustentable

Contexto Nacional:

7

25

45

57

Fronteras de agua. Aguas transfronterizas en Bolivia, entre gestión concertada e hidroesquizofrenia. Giacomo Ghielmi

Recursos hídricos transfronterizos y derecho internacional. Documento de análisis. Roxana Castellón T.

El Complejo del Río Madera: Desarrollismo y anticooperación. Mónica Vargas Collazos (Observatori del Deute en la Globalització)

Otra mirada a las negociaciones de acuerdos internacionales sobre el uso del agua en Bolivia. Los casos de la cuenca del Río Mauri y los Manantiales del Silala, historias que no terminan. Cintya Vargas.

Mirada Internacional

77

99

¿Agua dividida, agua compartida? Acuíferos transfronterizos en Sudamérica, una aproximación. Carmen Maganda

Los conflictos mundiales del agua: hacia una solución internacional. Eliseo Bayo

Opiniones

109

La gestión de aguas transfronterizas en Bolivia

- Entrevista a Mayra B. Montero C. abogada internacionalista especialista en derecho internacional del agua, aguas internacionales y gestión de cuencas transfronterizas.

113

Situación y perspectivas de la problemática del río Mauri (Bol-Per)

- Entrevista a Saul Apaza, Presidente del Directorio de Cuenca de Usuarios de las Aguas del Desaguadero/Mauri – DICUADEMA

- Entrevista a Casto Lucas, Vicepresidente del Directorio de Cuenca de Usuarios de las Aguas del Desaguadero Mauri – Dicuadema

120

Situación y perspectivas de la problemática de las aguas del Silala (Bol-Chi)

- Entrevista a Celestino Condori, Presidente del Comité Cívico de Potosí (Comcipo)

- Entrevista a Daniel Berna, Alcalde de Quetena – Potosi

Editorial

L a historia se encuentra tristemente atravesada de conflictos de diversa índole, que enfrentaron a pueblos y naciones; desde las primeras co- munidades los humanos tuvieron que enfrentarse a disputas por el acceso

y control de los medios necesarios para su sobrevivencia y desarrollo. Si

bien hoy en día esta disputa se ha complejizado y se expresa en distintas

formas que van desde el ámbito de la diplomacia hasta el conflicto armado,

la situación no ha mejorado, sino por el contrario tiende a ampliarse, en tanto

la explosión demográfica y la maquinaria económica requieren de mayores insumos para su existencia; al tiempo que los recursos naturales se hacen más escasos a causa de su explotación insostenible y la degradación de la naturaleza.

En medio de esta relación discordante no podemos encontrar un recurso más valioso y necesario para la humanidad que el agua, la cual también está sujeta a la inestable situación generada por su necesidad y escasez, pero que a diferencia de otros recursos resulta ser insustituible para los seres vivos. Muchos conflictos se han dado en torno a las fuentes de agua, ya sea para garantizar la vida de la población, las necesidades de la industria, ya sea basados en intereses de control geopolítico, lo cierto es que el valor estratégico y vital del agua es origen hoy en día de una infinidad de disputas entre los estados a nivel mundial. Pero además de este valor intrínseco del agua y su carácter finito, cabe recordar siempre que la naturaleza ha ordenado las fuentes y cursos de agua del planeta, sin consultar a estados y reinos la disposición de sus fronteras, lo que complejiza aún más la situación.

de sus fronteras, lo que complejiza aún más la situación. A excepción de los países insulares,

A excepción de los países insulares, posiblemente no exista nación en el mundo que no comparta con sus vecinos cursos de agua y acuíferos subterráneos, si bien esta es una oportunidad para la integración de los

pueblos en base a la gestión común del agua necesaria para la vida de toda

la cuenca, comúnmente es un factor de desestabilización regional, muchos

países alrededor del mundo tienen conflictos latentes e irresueltos respecto

a la distribución del agua de cuencas transfronterizas.

Bolivia no es la excepción, más por el contrario la conformación natural del territorio en el que se asienta, ha condicionado que en torno a su fronteras discurran una infinidad de aguas superficiales que fluyen desde o hacia otros países, incluyendo muchos ríos que se constituyen en las líneas limítrofes

con los vecinos países. En este contexto político y natural, el país se ha enfrentado continuamente a conflictos originados por el uso del agua en los países de “aguas arriba” y a la vez a originado problemas con poblaciones extranjeras “aguas abajo”, en muchos casos se han dado formas de gestión compartidas que han logrado resolver las necesidades internas y externas, pero a la vez hoy en día tenemos varios conflictos irresueltos e inclusive problemas previstos a futuro que podrían agravar la situación de acceso al agua para un conjunto de comunidades bolivianas.

Es necesario que cómo país tengamos conocimiento respecto a estos temas, e impulsemos políticas para su tratamiento, de forma mancomunada con nuestros vecinos, ya que al tratarse del agua que dinámicamente corre a través de las fronteras políticas, sólo los esfuerzos coordinados internacionalmente pueden derivar en soluciones satisfactorias a los diversos pueblos.

Es en base a estas preocupaciones y buscando aportar a una gestión compartida y solidaria del agua, que este número de AguaAmbiente, está dedicado al tratamiento de las aguas transfronterizas, y en el cual se presentan trabajos que nos proponen una visión integral de esta realidad, nos ayudan a comprender la complejidad del derecho internacional referido a las aguas internacionales, nos plantean experiencias de gestión compartida del agua y nos informan sobre un conjunto de casos que hacen a Bolivia en tanto conflictos actuales y avances en la gestión de cuencas compartidas. Esperamos que este número ayude a comprender mejor esta realidad y promueva una cultura de convivencia solidaria y de gestión integral, sustentable, participativa y mancomunada del agua que compartimos.

Agradecemos a todas las personas que mediante sus aportes han colabora- do en esta edición, la cual esperamos sea del interés de nuestros lectores.

AguaAmbiente

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Agua Sustentable

Contexto Nacional

FRONTERAS DE AGUA. AGUAS TRANSFRONTERIZAS EN BOLIVIA, ENTRE GESTIÓN CONCERTADA E HIDROESQUIZOFRENIA

Giacomo Ghielmi

GESTIÓN CONCERTADA E HIDROESQUIZOFRENIA Giacomo Ghielmi Introducción Entre todos los recursos naturales, sin duda

Introducción

Entre todos los recursos naturales, sin duda alguna el agua es el más precioso, por varios importantes aspectos. Sobre el agua se funda la humanidad y nuestras sociedades; sin embargo el agua es aún el motor para la economía. Además el agua tiene miles de aspectos imprescin- dibles: análogamente al aire, el agua es fundamental para la vida y es imprescin- dible, siendo que para todos los usos que se la necesita, no hay sustitutos. Además el agua no es un recurso estático, sino variable en el espacio como en el tiempo. El agua fluye de lugar a otro sin cuidado de las fronteras, o de límites sociales y políticos.

A nivel mundial, casi la mitad de la super- ficie de la tierra está ocupada por cuen-

cas de importancia internacional, donde vive alrededor del 60% de la población mundial 1 . Los países que han salido del colonialismo, más aún, entran en esta ca- tegoría debido a que las fronteras, traza- das desde miles de kilómetros de distan- cia, no representan su realidad fisiográ- fica, hidrológica o social. Citando como ejemplo el caso de África, el 90% de las cuencas fluviales son compartidas entre dos o más estados (Ibíd.). Sin embargo, estos datos no consideran las aguas in- visibles, o sea las que fluyen por debajo de nuestros pies, que a lo mejor están simplemente desconocidas. Por lo que ampliando la visión a los recursos subte- rráneos, descubriríamos que la mayoría de las aguas que nos rodean, constitu-

1 PNUD – United Nations Development Program- me, 2006, Informe sobre el desarrollo humano 2006, Cap. & Gestión de las aguas transfronterizas.

yen recursos de importancia internacio- nal, mucho más conectados a la realidad social y ambiental de la que se pueda, a primera vista, imaginar. La visión comple- ta a integral de los recursos hídricos, su- perficiales como subterráneos, nos abre la puerta para una nueva gestión holísti- ca de los recursos hídricos que nos per- mita salir de la “hidroesquizofrenia” 2 que domina la gestión y las normas actuales.

El presente artículo quiere mostrar el grado de importancia de las aguas inter- nacionales para Bolivia y para los países con los que las comparte, siendo casi to- dos sus recursos compartidos con las na- ciones limítrofes, y la necesidad de pasar de una gestión fragmentada a una holís- tica, basada en una visión ecosistémica del recurso agua.

1. Las aguas internacionales: ¿ríos, cursos de agua, cuencas o acuíferos?

La normativa internacional es compleja y variada: contempla aguas superficiales como subterráneas, aunque los términos usados no reflejan de forma suficiente- mente exhaustiva la extrema compleji- dad del tema hídrico.

Si revisáramos las normas internaciona- les relativas a los recursos hídricos, en- contraríamos una multitud diferente de

2 Vease : Llamas R., Martinez Santos P., 2005, In- tensive groundwater use: silent revolution end po- tential source of social conflicts; ASCE Journal of Water Resources Planning and Managment, 131,

n.4;

Jarvis T., Giordano M., Puri S., Matsumoto K., Wolf A., 2005, International borders, ground water flow, and Hydroschizophrenia, Ground Water, Vol. 45, No. 5.

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términos que se usan, tal vez de forma impropia, para abordar al tema de las aguas internacionales.

Todas las normas usan conceptos dife- rentes que, a lo mejor, determinan equi- vocaciones o mal entendimientos. Desde las primeras normas internacionales, las de Helsinki de 1966, se incluye en los tex- tos conceptos como “cuencas hidrográfi- cas” o “cuencas de drenaje” con referen- cia explícita a las aguas superficiales y subterráneas. Las más recientes normas de Seul (1996), hablan de “acuíferos” y mencionan la “dependencia hidráulica” entre aguas superficiales y subterráneas. La convención de las Naciones Unidas del 1997 (Convención sobre el derecho de los usos de los cursos de agua inter- nacionales para fines distintos de la na- vegación) menciona el término “curso de agua” que define como “un sistema de aguas de superficie y subterráneas que, en virtud de su relación física, constitu- yen un conjunto unitario y normalmente fluyen a una desembocadura común” [art. 2, inc. A]. Por último, la Resolución de la ONU del 2004 sobre los acuíferos transfronterizos, indica los acuíferos o los sistemas de acuíferos, intentando re- glamentar los transfronterizos, definidos como los acuíferos que yacen en dos o más estados.

No obstante la amplia panorámica de términos utilizados, las normativas exis- tentes son claras en intentar reglamentar el conjunto de las entidades superficiales y subterráneas relacionadas con el ciclo hidrológico. Sin embargo, esta variedad de términos ha y está alimentando una serie de equivocaciones y mal entendi-

mientos sobre los recursos transfronte- rizos. Aunque, como se ha mencionado, las normas contemplan todas las aguas (superficiales como subterráneas) no es raro escuchar interpretaciones que se limitan a incluir en los acuerdos, solo el cauce del los ríos.

Así que la fragmentación que se observa en el manejo de los recursos hídricos, y que Llamas y otros autores han definido con claridad como “hidroesquizofrenia”, es alimentada primariamente, por un marco normativo internacional lexical- mente fragmentado y no apto siquiera a definir lo que pretende reglamentar.

1.1. Cuencas hidrográficas y acuífe- ros: “el todo es mayor de la suma de sus partes”

Recuperando lo que el filosofo y científico greco Aristóteles decía en su obra “Meta- física”, lo que urge en el contexto mundial actual, debido a varios factores como el aumento de la demanda hídrica y el inmi- nente cambio en los patrones climáticos,

y el inmi- nente cambio en los patrones climáticos, es volver abordar el tema hídrico según

es volver abordar el tema hídrico según una nueva visión holística, basada en el enfoque ecosistémico 3 que incluya todos los aspectos del agua y de su ciclo.

Para lograr eso, es importante salir de la dicotomía que gobierna el estudio, la re- glamentación y la gestión de los recursos hídricos, los cuales suelen ser separados entre cuencas y acuíferos. Si es verdad que el enfoque de cuenca ha comportado un avance considerable en el manejo de las aguas superficiales, incluyendo el uso del suelo en el manejo de los ríos (por ejemplo considerando la relación entre deforestación e inundaciones), ahora es necesario dar un paso más e intentar in- cluir en la visión y las normas las aguas subterráneas. En otras palabras, tene- mos que salir de la “bidimensionalidad” del concepto de cuenca para abordar el tema de forma “tridimensional”, o sea in- cluyendo aún el subsuelo.

Un aspecto importante para lograr ha- cer lo que se plantea, es entender que

3 Con enfoque ecosistémico se entiende una es- trategia para el manejo de los recursos naturales y vivos de tipo integral e interdisciplinario, que considera el ecosistema en su plenitud y que fo- menta la sostenibilidad de los ecosistemas y de sus servicios ambientales a largo plazo. Aborda los problemas a través de la integración de los factores ecológicos, sociales y económicos en unidades ter- ritoriales definidas según criterios ecológicos más que políticos o administrativos, según principios de equidad, eficiencia, sostenibilidad, legitimidad, responsabilidad, descentralización y participación. Para una definición más amplia y un estudio de caso aplicado a recursos hídricos en América La- tina véase: IUCN, International Union for Conser- vation of Nature, 2006, “La aplicación del enfoque ecosistémico en la gestión de los recursos hídricos:

un análisis de estudios de caso en América Latina”, www.iucn.org.

las cuencas hidrográficas y los acuíferos pueden no coincidir en sus áreas: los limi- tes que gobiernan los flujos de agua su- perficiales o subterráneos son diferentes, así que entidades territoriales que con- templan cuencas fluviales pueden incluir varios o ningún acuífero (ejemplo cuenca del Plata, ver más adelante) y al revés, en el área de un solo acuífero pueden caber varias cuencas (ejemplo, cuenca Amazó- nica, ver más adelante). Hidrólogos e hi- drogeólogos, además que otras catego- rías profesionales y de usuarios, tienen que empezar a colaborar para lograr la real comprensión del complicado ciclo del agua y de sus aspectos ambientales, ecológicos y sociales. Solo juntando los aspectos de la hidráulica con los aspec- tos geológicos y ecológicos, se puede lo- grar una visión holística de las aguas que permita evaluar las consecuencias sobre el ambiente y la sociedad de las varia- ciones del ciclo del agua producidas por explotaciones, cambios de uso del suelo, o cambio de los patrones climáticos.

La correcta identificación de todos los aspectos y partes del ciclo hidrológico (como áreas de captura o de recarga, vulnerabilidad y contaminación, explota-

ciones, volúmenes explotables y reser- vas, afloramientos, bofedales, ecosis- temas dependientes etc.) constituye un requisito imprescindible para fomentar una explotación que permita a los eco- sistemas persistir en su funcionamiento y en el desempeño de sus servicios am- bientales. Por lo expuesto, para abordar el tema de las aguas internacionales de Bolivia es necesario salir de la visión frag- mentada e incluir en las consideraciones las aguas subterráneas.

1.2. Bolivia: fronteras de agua

El destino de las aguas de Bolivia es in- ternacional: para evidenciar en qué me- dida la realidad boliviana esta intrínseca- mente relacionada con recursos hídricos de importancia internacional, es posible mostrar algunos datos que, aunque sean parciales, indican en cuanto las fronteras de Bolivia son constituidas por cursos de aguas (Tabla 1).

Se observa que casi el 21% de sus fron- teras, coinciden con cuerpos de aguas sean estos lagos o ríos. Sin embargo es- tos datos son solo parciales en su valor en cuanto no contemplan, como se ha di-

Tabla 1. Límites territoriales de Bolivia. Fuente de los datos: W.T.Armas, 2003, Bolivia y las aguas internacionales como factor de integración, Hidrovía Paraguay Paraná, UDAPEX.

km totales de fronteras

km constituidos por cuerpos de agua

Porcentaje del

total

Argentina

773

302

39%

Brasil

3 423

750

22%

Chile

850

20

2%

Paraguay

741

0

0%

Perú

1 131

370

33%

Total

6 918

1 442

21%

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cho, las aguas subterráneas y los ríos su- cesivos (como es el caso del Pilcomayo).

Por lo tanto, si se consideraran aún las aguas subterráneas y los ríos, que aun- que compartidos, no constituyen fronte- ras, no podríamos dejar de observar que

el tema de las aguas internacionales esta

intrínsecamente relacionado a la realidad boliviana, como a sus estados limítrofes.

A continuación se propone una revisión

de los principales cuerpos de agua, su- perficiales y subterráneos de Bolivia y sus relaciones con los países vecinos.

2. Bolivia y sus ríos: ¿país de aguas arriba o de aguas abajo?

Bolivia es un país extremadamente rico en aguas superficiales que alimentan ríos caudalosos de elevada importancia económica y ambiental. Como es notorio, las principales cuencas de Bolivia son

tres, la del Amazonas, la cuenca del Pla-

ta y la cuenca Endorreica (o Cerrada, o

Altiplánica). Sin embargo, las tres cuenca principales no constituyen toda la superfi- cie del país, pues existen unas pequeñas áreas ubicadas en la frontera con Chile que drenan hacia el Pacifico y que, por lo tanto, deberían de una vez ser conside- radas como dignas representantes, aun- que minoritarias, de la Cuenca Pacifica

(Ver Figura 1).

2.1. Cuenca Amazónica

La cuenca del Amazonas es la cuenca que, por extensión y por cantidad de agua, es la más importante del país y de todo el subcontinente sudamerica-

no. Casi la totalidad de la cuenca Ama- zónica en Bolivia está constituida por la subcuenca del Madeira, que, por ser un río navegable y fronterizo, constituye un curso de agua de importancia elevada. La superficie total de la cuenca es de casi 8 millones de kilómetros cuadrados equivalente al 45% de la superficie del continente, y es compartida entre Boli- via, Brasil, Venezuela, Colombia, Perú, Ecuador, Guyana, Surinam. La superfi- cie que pertenece a Bolivia corresponde solo al 9% de la superficie total, aunque con referencia solo al territorio boliviano representa alrededor del 66% de la su- perficie nacional. En la parte boliviana de la cuenca, los más importantes ríos son el Madera, al Río Madre de Dios, el Río Beni, el Río Mamoré y el Río Guaporé, que confluyen todos al Río Madera. De hecho toda la cuenca Amazónica boli- viana debe ser considerada en su inte- gridad una cuenca transfronteriza com- partida con Brasil y, en menor medida, con Perú. La mayoría de la superficie de la cuenca está ocupada por las forestas tropicales de Santa Cruz, Beni y Pando, aunque una parte importante, sobre todo desde el punto de vista de la densidad poblacional, se encuentra en los valles de La Paz, Cochabamba, Chuquisaca y Santa Cruz.

Entre las tres principales cuencas, la Amazónica es sin duda la que evidencia la mayor heterogeneidad en la distribu- ción de las lluvias y, por ende, de dispo- nibilidad hídrica. Si la mayoría del terri- torio está caracterizada por un exceso de disponibilidad hídrica, sobre todo en la época de lluvia, los valles andinos son muchas veces afectados por escasez de

Figura 1. Mapa hidrográfico de Bolivia con los limites de cuencas principales. Elaboración propia basada

Figura 1. Mapa hidrográfico de Bolivia con los limites de cuencas principales. Elaboración propia basada en datos del SENHAMI y del Instituto Geográfico Militar de Bolivia.

lluvia que determina condiciones áridas

2.2. Cuenca del Plata

o

semiáridas. Importante es el caso de

la

ciudad de Cochabamba, donde frente

La cuenca del Plata representa igual-

a

una importante densidad poblacional,

mente a la Amazónica, una cuenca trans-

se observan escasas precipitaciones que comportan una situación de constante estrés hídrico.

fronteriza de importancia internacional. Con una extensión igual al 18% de la superficie de Sudamérica, es compartida

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entre Bolivia, Brasil, Paraguay, Uruguay y Argentina. Ocupa el 21% de la superfi- cie nacional boliviana. Los ríos de mayor importancia que drenan la cuenca son el Pilcomayo y Bermejo, que desde sus nacientes en los andes bolivianos salen de Bolivia y se comparten con Paraguay y Argentina. Los departamentos que dre- nan hacia el Río de la Plata son los de Potosí, Chuquisaca, Tarija y Santa Cruz. Una importante área que constituye parte de la cuenca del Plata es la del Chaco Boliviano que, debido a su dependencia de fuentes de aguas para la alimentación de la industria agropecuaria, hace un uso extensivo del río Pilcomayo para el riego. La dependencia del Chaco Boliviano de fuentes de agua superficiales y subterrá- neas para el sustento de la industria ga- nadera se ve en peligro debido a los po- sibles efectos del cambio climático que, según los datos disponibles, afectarían la disponibilidad hídrica del área, así que la explotación de las aguas del río Pilco- mayo en el futuro próximo constituye un punto clave para el desarrollo de la re- gión. Sin embargo, no solo la cantidad de agua constituye un posible riesgo para el desarrollo de la región, sino también el problema de la calidad del agua: el río Pilcomayo recoge las aguas de los princi- pales ríos procedentes del más importan- te centro minero de la historia de Bolivia, Potosí, que ha sido explotado desde las primeras décadas de la colonización es- pañola. La explotación descontrolada a lo largo de casi cinco siglos, ha comportado una importante degradación de la calidad del los principales sistemas fluviales, con potenciales consecuencias que repercu- ten no sólo en las regiones de las explo- taciones mineras, sino aún en las áreas

bolivianas y extranjeras ubicadas aguas abajo, que reciben y se benefician de las aguas del río Pilcomayo para el riego y la crianza del ganado.

2.3. Cuenca Altiplánica o Endorreica

La cuenca Altiplánica se ubica en el alti- plano boliviano y coincide en sus límites espaciales con la gran planicie cerrada entre la Cordillera Volcánica Occidental y la Cordillera Oriental. Ocupa casi el 14% del territorio nacional y su elemento más importante es constituido por el Lago Ti- ticaca que mas allá que ser el lago nave- gable mas alto del mundo, constituye un importante almacén de agua dulce que sustenta un delicado tejido social y eco- nómico. Por ser una área cerrada entre las dos cordilleras, las aguas que recibe la cuenca no tienen salida al mar, así que los ríos de la cuenca tienen configuración centrípeta alimentando los lagos, lagu- nas y salares que caracterizan el paisaje altiplánico y que constituyen las principa- les subcuencas en que se divide el área:

Lago Titicaca y Poopó (44% de la su- perficie), Coipasa (16%) y Uyuni (40%). La cuenca Altiplánica es compartida con Perú y en menor medida con Chile. La particularidad de la cuenca es que las lluvias son más abundantes en el norte, donde se encuentra un clima más húme- do. Alejándose del Lago Titicaca hacia el sur, a través del altiplano orureño y poto- sino, se pasa progresivamente a climas más áridos que explican la presencia de lagos al norte y salares al sur. La presen- cia de los depósitos de sales testimonia la presencia en el pasado de un régimen climático más húmedo en la porción me- ridional del altiplano.

El sistema fluvial principal de la cuenca Altiplánica es la del Mauri-Desaguadero, que alimenta además del Lago Poopó una extensa red de sistemas de riego que permite el sustento de las comunidades del norte del altiplano. El río Desaguade- ro es el emisario del Lago Titicaca y su caudal es regulado por las compuertas que regulan el nivel del lago; el río Mauri y Lauca tienen sus nacientes respecti- vamente en territorio peruano y chileno, donde se registran desvíos de aguas que alimentan los sistemas de riego de los dos países fronterizos.

2.4. Cuenca Pacifica

Aunque la importancia de las cuencas Pacificas sea limitada, vale la pena des- cribir con brevedad sus características. La cuenca es constituida por pequeñas porciones de cabeceras de valles inter- volcánicas, ubicadas en la ladera oeste de la Cordillera Occidental y que drenan hacia Chile. Se trata de áreas aisladas no conectadas entre sí mismas y pro- ducidas por un trazado de las fronteras que no respeta la complicada fisiografía del lugar. Un ejemplo importante, por lo menos por sus implicaciones políticas, es constituido por las Aguas del Silala, que es un valle donde se halla un pe- queño curso de agua alimentado por una serie de vertientes de agua dulce, que presentan un recurso importante en el contexto extremadamente árido del lugar. Los manantiales alimentaban, an- tes de la construcción de las obras de toma por parte de Chile, un sistema hí- drico que drena hacia el Pacifico. El va- lle del Silala con sus importantes aguas, no constituye la única cuenca aislada

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entre la Cordillera Occidental y la fronte- ra con Chile que drena hacia el Pacifico, más bien existen unas cuantas otras pe- queñas áreas que presentan las mismas características; aunque sí, ésta es la de mayor relevancia por la importancia de flujo hídrico y por los debates que ali- mentó y que sigue alimentando.

2.5. Bolivia: ¿país de aguas arriba o de aguas abajo?

De lo que se puede observar, conside- rando aún solo las aguas superficiales, la situación de Bolivia, con referencia a la ubicación hidrológica, es compleja. Clasificar el país según el esquema de “aguas arriba” o de “aguas abajo” puede constituir una fuerte limitante que no re- fleja su realidad y complejidad.

Si nos limitáramos a considerar única- mente la dirección del flujo hídrico su- perficial, sin duda alguna se llegaría a la conclusión que Bolivia es en preva- lencia un país de aguas arriba y, por lo tanto, estaría en situación privilegiada con referencia a los países que reciben sus aguas. Por ejemplo, la cuenca Ama- zónica es prevalentemente una cuenca “de aguas arriba”, es decir que el agua que se “genera” en Bolivia, fluye hasta países más abajo. Sin embargo en la cuenca Amazónica hay unas excepcio- nes importantes, como los ríos Abuna y Madre de Dios, que bajan de los valles peruanos para atravesar Bolivia y lue- go irse al Madera y Brasil, así que una buena superficie (todo el departamento de Pando) es al mismo tiempo de aguas abajo y de aguas arriba. Lo mismo vale para la cuenca del Plata, que en casi la

Tabla 2. Superficie, escorrentía y precipitación media equivalente de las tres mayores cuencas de Bolivia. Es evidente la predominancia de la escorrentía de la cuenca Amazónica que corresponde, en términos de precipitación en mm/año a 8 veces la precipitación del altiplano y a 3 veces la de la cuenca del Plata.

   

Superficie drenada (km 2 )

Escorrentía media anual (km 3 )

Precipitación

Cuenca

Subcuencas

media

(mm/año)

Amazonas

Madre de Dios, Orthon, Abuna, Mamoré, Beni, Grande e Itenez

888

990

572

648

Plata

Pilcomayo, Bermejo, San Juan y Paraguay

234

648

48

(2)

202

Altiplano

Desaguadero, Lago Titicaca, Poopó, Uyuni y Coipasa

191

293

14.7

77

Total

 

1 366 400

627.8

288

Fuente: Sistema de Información sobre el Uso del Agua en la Agricultura y en Medio Rural de la FAO, AQUASTAT, FAO, www.fao.org/nr/ water/aquastatcountries/bolivia/indexesp.stm, ultima consulta en enero 2011, modificado.

totalidad de su superficie alimenta el río Paraguay, aunque recibe agua del río Curiché Grande que baja de Brasil. La cuenca Endorreica, al revés es integral- mente constituida por una cuenca de “aguas abajo” recibiendo importantes aportes de agua desde Perú y Chile. La ultima cuenca de Bolivia, por su impor- tancia y extensión, siendo constituida por varias pequeñas cabeceras de va- lles cortadas por la frontera con Chile, constituyen unas cuantas áreas que drenan hacia Chile, y por lo tanto son, cuencas de “aguas arriba”.

Sin embargo es evidente que los volú- menes de agua asociados a los cursos de aguas de la región amazónica, son extremadamente mayores a los de los ríos del altiplano boliviano (Tabla 2). Propiamente a causa de la escasez de agua del sector occidental, los mayores conflictos relativos a aguas transfronte- rizas se registran en el altiplano, donde el recurso agua, además de ser esca-

so y vital a la economía boliviana, es compartido con Perú y Chile. En el caso de la cuenca Mauri-Desaguadero, que se ubica en unos de los contextos so- cio-económicos más frágiles de Bolivia, pequeñas variaciones de los caudales de los ríos, por causas climáticas, como por una intensificación del uso por los países fronterizos, son susceptibles de producir graves consecuencias sobre la sostenibilidad de la producción agrícola del altiplano paceño y orureño.

3. Aguas invisibles: los recursos subterráneos

Se estima que en el subsuelo se alma- cena alrededor del 98% de las reservas mundiales de agua dulce del planeta 4 , distribuida en capas someras o profun- das y con distribuciones espaciales a veces poco conocidas. Análogamente a

4 PNUD – United Nations Development Program- me, 2006, Informe sobre el desarrollo humano 2006, Cap. 6 Gestión de las aguas transfronterizas.

las aguas superficiales, las subterráneas atraviesan las fronteras y constituyen masas en movimiento de importancia internacional. Según datos del ISARM 5 , en América del Sur se reconocen por lo menos 30 acuíferos de importancia inter- nacional. Sin embargo, pese al general desconocimiento de las reservas sub- terráneas, que muchas veces se men- cionan en la literatura como aguas invi- sibles, en las últimas décadas han sido objeto de una revolución silenciosa 6 que ha modificado los patrones de acceso al recurso agua en las áreas aisladas y ru- rales como en las franjas periurbanas de las grandes ciudades.

Según datos citados por Llamas (ibid.) se estima que en las últimas décadas el consumo de aguas subterráneas en la agricultura ha crecido grandemente has- ta llegar a 1/3 del total de las aguas usa- das en el riego, equivalente a un volu- men de 400-500 km 3 por año. Así como en las áreas periurbanas de las grandes ciudades del sur del mundo, frente a la falta de servicios eficientes o a la total ausencia de redes de distribución de agua, se ha observado la proliferación de sistemas autónomos y descentraliza- dos que se abastecen de agua de pozo, y que constituyen muchas veces la úni- ca posibilidad de acceso a fuentes de agua.

5 ISARM – International Shared Aquifer Resource

Management, 2000, Atlas of Transboundary Aqui-

fers, descargable en internet a la dirección www. isarm.net.

6 Vease M.R. Llamas, 2005, Intensive groundwa-

ter use: a silent revolution that cannot be ignored, Water Science and Technology Series, Vol. 51, No. 8, pp: 167-174, IWA – International Water Associa- tion.

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El crecimiento de la explotación de aguas

subterráneas ha sido dejado básicamen-

te a la iniciativa privada. Los avances tec-

nológicos de los últimos años (por ejem- plo a las bombas sumergibles), ha hecho alcanzable para muchos las aguas subte- rráneas. Este crecimiento es fundamen- talmente descontrolado por las entidades administrativas, al norte como al sur del mundo, aunque en diferente medida por varios factores, primariamente constitui- dos por falta de conocimientos científicos sobre los recursos subterráneos, por la fundamental dificultad de administrar las explotaciones que de repente se hallan en áreas donde los Estados están poco

presentes, y finalmente por el interés más

o menos declarado de los administrado-

res públicos en dejar a la iniciativa priva- da funciones que muchas veces pertene- cen al actor público, sea éste el estado o instituciones locales que no cumplen con sus funciones por incapacidad o por falta de recursos económicos.

Por lo tanto, la explotación de recursos subterráneos es con frecuencia deja- da al azar, sin forma alguna de control central (qué sea técnico o administrati- vo) que permita evaluar su sostenibili- dad económica, social y ambiental en el tiempo, y corregir eventuales tendencias perjudiciales. Un aspecto que tal vez los administradores deberían considerar, es que las repercusiones negativas de una explotación no sostenible, no afectan sólo a las obras que las causan; es decir que las consecuencias son con frecuen- cia mucho más amplias y diversificadas de las que solemos pensar, abarcando numerosos aspectos ambientales, como sociales y económicos.

Existen en el mundo, numerosos casos notorios o casi desconocidos que mues- tran que las explotaciones de aguas sub- terráneas en forma no sostenible, han producido efectos que han afectado a re- giones enteras 7 . Los costos de la ausen- cia de cooperación en el tema de aguas internacionales subterráneas entre esta- dos, no se limitan a problemas medioam- bientales, sino abarcan factores económi- cos y sociales (véanse los ejemplos del Lago Chad, en el África Subsahariana, o del Lago Aral, en Asia Central). Un caso que se quiere mencionar y que se opina será clave para el desarrollo de una re- gión de Bolivia es el caso del Chaco Bo- liviano, en el Sur Este del país, donde los recursos hídricos subterráneos han gana- do paulatinamente importancia debido a la progresiva depauperación de los recur- sos superficiales causados por un uso del suelo no respetuoso. En la actualidad el Chaco Boliviano depende más y más de las aguas subterráneas, que son compar- tidas con Argentina y Paraguay (acuífero Yrendá-Toba-Tarijeño, véase más adelan- te) y cuya recarga principal es constituida por el río Pilcomayo que se infiltra en las napas subterráneas a los pies de las se- rranías bolivianas (Tarija). El futuro desa- rrollo de la región dependerá de muchos

7 Véase como ejemplo el estudio: Fornés J., De la Hera A., Llamas R., 1998, Cambios del paisaje e impactos ecológicos por la explotación de aguas subterráneas en la Cuenca Alta del río Guadiana (España), Congreso Ibérico sobre Planificación y Gestión de Aguas de Zaragoza, 14-18.IX.98. Los autores del informe analizan los efectos ecológicos y ambientales del aprovechamiento descontrolado de recursos subterráneos, que ha determinado en menos de dos décadas el secado de unos ríos que antes eran permanentes, el abandono de los pozos someros, el secado de unos manantiales y bofedales

aspectos, controlables y no controlables. Por ejemplo se menciona el problema de

la contaminación del río Pilcomayo, pro-

ducida por cinco siglos de explotación mi- nera en la región potosina y que todavía, no obstante los avances de los últimos años, sigue afectando la calidad de sus aguas. Además se destaca el problema de la deforestación que ha afectado al Chaco Tarijeño como a la parte Argentina

y Paraguaya, que a lo largo del tiempo

ha llevado a un progresivo desequilibrio hidráulico en la región que se manifies- ta en la disminución de la capacidad de los suelos de adsorber agua (afectando la recarga de los acuíferos) y la erosión con pérdida de los suelos cultivables. Por fin, según los modelos matemáticos que intentan predecir los efectos del cambio climático, es posible que el Chaco sufra en los próximos años una disminución de la disponibilidad hídrica debida a un pro- gresivo aumento de la temperatura, que producirá un aumento de la evapotranspi- ración. En síntesis, en el Chaco Boliviano se están posiblemente observando todos los efectos sociales, ambientales y econó- micos de una explotación del territorio no planificada, estudiada, concertada. (Ver Figura 2).

3.1. Censo de las aguas subterráneas compartidas

En los últimos años se han hechos elo- giables esfuerzos para llenar el vacío de conocimientos relativos a las aguas sub- terráneas. Así por ejemplo la UNESCO ha impulsado un proyecto mundial de cen- so de acuíferos transfronterizos que ha llegado a la redacción de un “Atlante de los acuíferos transnacionales” (ISARM,

País "A" País "B" País "A" País "B" Acuífero Acuífero VARIACIONES DE USO
País "A"
País "B"
País "A"
País "B"
Acuífero
Acuífero
VARIACIONES DE USO
Frontera
Frontera
La disponibilidad de aguas subterráneas depende de los usos a los dos lados de la
La disponibilidad de aguas subterráneas depende de los usos a los dos lados de la frontera. Si el país "A" aumenta
las explotaciones de forma excesiva, puede determinar la disminución de las disponibilidades de agua al otro lado
de la frontera para los usuarios del país "B".
Frontera
País "A"
País "B"
País "A"
País "B"
Derivación
Rio
Infiltracion
Acuífero
Acuífero
Frontera

VARIACIONES DE INFILTRACIONES DESDE CUERPOS DE AGUA SUPERFICIALES

Si el río del país "B" recarga el acuífero por infiltraciones del cauce, un aumento de las derivaciones del agua del río, la costrucción de desvios, o la impermeabilización del cauce debida a la instalación de canalizaciones, puede determinar que el pais "A" sufra los efectos de la disminución de recarga, consistentes en dificultades de de abas- tecimiento de los pozos o variaciones a los ecosistemas alimentados por el afloramiento de aguas.

Figura 2a. Ejemplos de acciones sobre acuíferos transfronterizos que pueden comportar repercusiones en los usos y en los ecosistemas al otro lado de la frontera. Los casos indicados deben ser considerados simplificados y no representan todas las situaciones que se puedan presentar. Elaboración propia en base a Jarvis T. et al, 2005.

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País "A" País "B" País "A" País "B" Afloramiento Acuífero Acuífero
País "A"
País "B"
País "A"
País "B"
Afloramiento
Acuífero
Acuífero
VARIACIONES DE ALUMBRAMIENTO DE AGUAS
Frontera
Frontera

Es posible que cuerpos de agua superficiales (ríos, lagos, humedales o vertientes) sean alimentados por el alum- bramiento de aguas subterraneas. Asi que si el país "A" aumenta las explotaciones del acuífero, la disminución de afloramiento de aguas en el país "B" puede determinar la sequía de los cuerpos de aguas superficiales alimenta- dos por el acuífero, comportando dificultades en el abastecimiento de aguas (perforación de nuevos pozos) o variaciones en e los ecosistemas.

Frontera Inundaciones País "A" País "B" País "A" País "B" Infiltración
Frontera
Inundaciones
País "A"
País "B"
País "A"
País "B"
Infiltración
Infiltración
Afloramiento
Acuífero
Acuífero
Frontera

VARIACIONES REGIONALES DE RECARGA DE ACUIFEROS

En el país "A" los bosques montanos favorecen la infiltración de las aguas de lluvia que recargan el acuífero interna- cional y ademas regulan el caudal de los ríos superficiales limitando la erosión de suelos y las inundaciones. El talado de los bosques en area de recarca, comporta la desminución de la infiltración del agua y el aumento de la escorrentía superficial. El país "B", que explota las aguas del acuífero compartido, puede sufrir los efectos de una minor alimenta- ción y ademas padece las inundaciones debidas a la aumentada impermeabilización de los suelos.

Figura 2b. Ejemplos de acciones sobre acuíferos transfronterizos que pueden comportar repercusiones en los usos y en los ecosistemas al otro lado de la frontera. Los casos indicados deben ser considerados simplificados y no representan todas las situaciones que se puedan presentar. Elaboración propia en base a Jarvis T. et al, 2005.

2000). El objetivo principal del proyecto es impulsar el conocimiento de las aguas subterráneas para fomentar acuerdos y políticas de manejo, protección y explota- ción concertadas entre los estados.

En el caso de Bolivia, el programa ISARM ha reconocido por lo menos 7 acuíferos de importancia transnacional, con exten- siones, características, calidad y proble- mas diferentes. A continuación se propor- ciona un elenco sintético de los acuíferos incluidos en los estudio de ISARM. (Ver Figura 3)

3.1.1. Acuífero del Amazonas

Es el acuífero más extenso que Bolivia comparte con Brasil, Colombia, Ecuador, Perú y Venezuela, aunque sus directos confinantes son solo Perú y Brasil. Es un acuífero caracterizado por una buena ca- lidad de las aguas y buena productividad, aunque es muy poco conocido y estudia- do. Es en Bolivia, donde se halla posible- mente una de las áreas de recarga del acuífero, en la región de las tierras bajas ocupando una buena porción de los de- partamentos de Santa Cruz, Beni y Pan- do. El acuífero alimenta el más grande sistema fluvial del mundo, constituido por el Amazonas. Las principales explotacio- nes se ubican en las ciudades; en las re- giones rurales -debido a las abundantes precipitaciones que caracterizan el lugar- la explotación de aguas subterráneas es rara, aunque se da en algunos casos, debido a la contaminación de las aguas superficiales por explotación hidrocarbu- rífera y minera, cuando la perforación de pozos constituye la única posibilidad de acceder a agua de calidad.

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3.1.2. Acuífero Yrendá-Toba-Tarijeño

El acuífero tiene una extensión de 250’000 km cuadrados, incluyendo el Chaco Boliviano, Argentino y Paraguayo. El agua en las capas subterráneas fluye desde el oeste, donde se hallan las áreas de recarga, hacia el este, alimentando el río Paraguay y teniendo posiblemente re- lación con el Acuífero Guaraní. El agua tiene buena calidad en Bolivia, por estar cerca de las áreas de recarga, donde es dulce; en su recorrido hacia el este, au- menta paulatinamente el contenido de sales que dificulta la explotación para consumo humano.

Por encima del acuífero Yrendá-Toba- Tarijeño viven alrededor de 1 millón de personas, incluyendo pueblos indígenas cuya existencia está estrictamente rela- cionada a las aguas subterráneas, de- bido a la progresiva degradación de la calidad de los recursos superficiales, así como del suelo. Con el cambio climático es posible que la situación se agrave, debido a una mayor intensidad de las lluvias (qué generará una mayor erosión de los suelos) asociada a un aumento de las temperaturas, que al neto del balance comportará una disminución de la recar- ga de los acuíferos y, consecuentemen- te, de la disponibilidad hídrica.

3.1.3. Acuífero del Titicaca

Compartido entre Perú y Bolivia, consti- tuye una fuente de agua de primaria im- portancia para el sustento de la región altiplánica. Se alimenta principalmente en territorio peruano, donde las lluvias son más abundantes. En muchos luga-

Figura 3. Mapa de los acuíferos transfronterizos de Bolivia basado en los datos publicados por

Figura 3. Mapa de los acuíferos transfronterizos de Bolivia basado en los datos publicados por el ISARM. El límite del acuífero del Titicaca en territorio boliviano no fue determinado por el proyecto ISARM y ha sido trazado por el autor; por lo tanto tiene un significado puramente indicativo.

res, sobre todo en la porción meridional, donde el clima es más árido, constituye la única fuente de agua, alimentando po- zos y afloramientos de agua dulce en los que las comunidades del altiplano pue- den abastecerse de agua para el riego de

los cultivos y para el ganado. La explo- tación descontrolada de las napas freá- ticas subterráneas, como las variaciones en los ciclos hidrológicos que recargan el sistema acuífero (preferencialmente en el lado peruano), junto al cambio cli-

mático, podrían determinar un descenso

de los niveles freáticos de los acuíferos actualmente explotados en las comu- nidades, que, debido al frágil contexto social y económico del altiplano, podría tener graves consecuencias económicas

y sociales: un descenso de los niveles

freáticos, como los que ya se registran puntualmente en la cercanía de grandes explotaciones de agua subterránea efec- tuadas por empresas mineras, puede determinar un empobrecimiento de los recursos superficiales (afloramientos y humedales) y someros (acuíferos típica- mente explotados por pozos cavados a mano) que obliguen a las comunidades

a aumentar la profundidad de las capta-

ciones de agua, o a mudarse a lugares donde las napas de agua no manifiestan

un descenso de los niveles. Sin embargo

la perforación de pozos profundos puede

no ser alcanzable para todas las comu- nidades, así que eventuales variaciones pueden tener consecuencias importantes en el contexto social y económico del al- tiplano.

3.1.4. Acuífero del Pantanal

Es un acuífero relativamente poco es-

tudiado, compartido entre Bolivia, Brasil

y Paraguay; su estructura es compleja,

multicapas, extremadamente vulnerable

a la contaminación. Está estrictamente

relacionado con un ecosistema muy par- ticular, biodiverso y al mismo tiempo vul- nerable. Por encontrarse en un lugar ca- racterizado por abundantes lluvias, hasta ahora no da sido objeto de interés para su explotación. Sin embargo eventuales proyectos de explotación, deberán con- siderar la extrema vulnerabilidad de los

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ecosistemas que del mismo traen sus- tento, mediante estudios detallados de las relaciones entre aguas superficiales y subterráneas.

3.1.5. Acuífero Agua Dulce

Es parte de una cuenca hidrogeológi- ca compartida entre Bolivia y Paraguay, que se ubica en la región septentrional del Gran Chaco Paraguayo, compuesta por diferentes capas acuíferas de agua dulce e inclusive de aguas termales. El potencial del acuífero, según estudios paraguayos, es muy elevado, debido a una muy buena calidad del agua y a una productividad optima. El clima del lugar es semiárido, con precipitaciones que abarcan valores entre 1400-1500 mm. La actividad económica principal del lugar es el cultivo y la crianza de ganado. Las fuentes subterráneas, por su buena cali- dad y cantidad, son de gran importancia para el desarrollo socio-económico de la región, pr lo que debido a la escasez de estudios y conocimientos de las caracte- rísticas de los acuíferos de la región, una tarea de prioritaria importancia para el fu- turo es la producción de estudios e inves- tigaciones que tengan como objetivo la conservación y la explotación sostenible de los recursos hídricos subterráneos.

3.1.6. Acuífero Ollagüe-Pastos

Grandes

En pleno altiplano, en la región fronteriza con Chile, entre los volcanes de la Cor- dillera Occidental, se encuentran unos cuantos sistemas acuíferos subterráneos que, aunque son caracterizados por ex- tensiones limitadas, son de elevada im-

portantica por la extrema aridez del lugar. Uno de estos sistemas acuíferos, catalo- gado por el estudio de ISARM, es el de Ollagüe, que constituye la única fuente de agua dulce del lugar, usada por los pobladores para la crianza de las llamas y de ovinos, y para el cultivo de la quínoa. La estructura del acuífero incluye napas libres, confinadas en sedimentos y en rocas fracturadas. No se registran pozos profundos en el lado boliviano. Es posi- ble que las aguas del acuífero contengan Arsénico ( 8 , 9 ) que constituye un elemento que con frecuencia se encuentra en las aguas subterráneas y superficiales del altiplano volcánico.

3.1.7. Acuíferos Puneños

En el altiplano, entre Bolivia y Argentina, alrededor de 4000 metros de altura, bajo las planicies áridas encerradas entre la Cordillera Occidental y Oriental se en- cuentra una reserva de agua dulce. Sien- do las precipitaciones de la región muy escazas (inferiores a 100 mm/año) el re- curso subterráneo constituye un elemen- to de primaria importancia para el susten- to de los pobladores que se dedican a la crianza de ganado y al cultivo de parcelas familiares. La extensión del acuífero com- partido entre Bolivia y Argentina es alre- dedor de 16’000 km 2 , y está constituido por acuíferos de libres, a semiconfinados en sedimentos de abanicos aluviales que

8 IGRAC – International Groundwater REsources Assessment Centre, 2004, Arsenic in Groundwater:

Probbility of occurrence of excessive concentration on global scale, accesible in www.igrac.net. 9 PNUD, 1978, Desarrollo de los recursos de agua en el Norte Grande, Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo, PNUD, CHI/69/535, HARZA En- gineering Company, Julio, Santiago, Chile

llenaron las depresiones formadas entre las dos cordilleras. Debido a la presencia de explotaciones mineras en el lugar, son posibles casos de degradación de la cali- dad del recurso 10 .

4. Mirando al futuro

A medida que aumenta la escasez de agua, la competencia para los ríos y acuíferos transfronterizos se intensifica. Como se a mostrado, Bolivia es un país con “fronteras de agua”, no sólo superfi- ciales, sino también subterráneas. El rol de Bolivia, por su particular conformación territorial y régimen climático, hace que sea un país rico de agua, “productor” de un recurso vital que alimenta cuencas y sistemas acuíferos, entre los más impor- tantes del mundo, que comparte con sus vecinos (como la cuenca amazónica y el acuífero Yrendá). Sin embargo, no obs- tante la abundancia y diversidad de sus aguas, Bolivia padece los efectos graves de una distribución del agua extremada- mente diversificada, con sectores enteros del altiplano dependientes de recursos de una fragilidad y escasez importante, difíciles de gestionar de forma sostenible por sus características climáticas, socia- les e internacionales.

Bolivia se enfrenta al gran desafío futuro de gestionar sus recursos hídricos con sostenibilidad social y ambiental; para lo- grar eso, debido al contexto básicamente “internacional” de los principales recur-

10 Villar, Facundo y Medina, Hernán. “Mapa de Con- flictividad Minera de la Republica Argentina”. FOCO ONG, Observatorio de las Empresas Transnacio- nales (OET), 2008, Buenos Aires, Argentina. http:// www.inpade.org.ar/oet.html

sos, deberá fomentar acuerdos con sus vecinos para que las acciones sean co- ordinadas y respetosas del otro lado de la frontera.

Un gran reto y oportunidad para la Bolivia de hoy, es la redacción de nuevas normas que aun más que considerar un enfo- que internacional, contemplen el recurso agua según todos sus aspectos, sociales, ambientales y económicos. Es por tanto

auspiciable que se salga de la visión frag- mentada y dicotómica que caracteriza las normas actualmente vigentes en Bolivia, así como en la mayoría de los estados, para entrar en un nuevo régimen norma- tivo basado en un enfoque ecosistémico. Para lograr eso, Bolivia deberá volver es- cribir las normas que regulan el acceso y la protección de los recursos hídricos, para el beneficio de todos los bolivianos, de sus vecinos y del agua misma.

para el beneficio de todos los bolivianos, de sus vecinos y del agua misma. 2 4

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Contexto Nacional

RECURSOS HÍDRICOS TRANSFRONTERIZOS Y DERECHO INTERNACIONAL. DOCUMENTO DE ANÁLISIS

Roxana Castellón T.*

INTERNACIONAL. DOCUMENTO DE ANÁLISIS Roxana Castellón T.* 1. Introducción La concepción de recursos naturales

1. Introducción

La concepción de recursos naturales compartidos para hacer referencia a los usos de bienes naturales pertenecientes a un Estado, sujetos a limitaciones en su aprovechamiento o empleo en virtud de su condición de pertenecientes a un sistema unitario transfronterizo, se fue incorporando al derecho internacional a medida que la intensidad de los usos en un Estado comenzó a manifestar efectos en otro Estado.

* Abogada especialista en Derecho Internacional, investigadora y asesora en temas de derecho inter- nacional de Agua Sustentable.

A pesar de los mayores requerimien- tos de aprovechamiento de bienes, ta- les como el agua, petróleo o gas, que conllevan los desarrollos económicos y tecnológicos de la comunidad interna- cional, la regulación internacional con- tinúa manifestándose como incipiente y de difícil consenso. Basta recordar la negativa visualización de la posibilidad de alcanzar una regulación internacional multilateral en materia de “recursos na- turales compartidos” expresada por Eric Rosand, Consejero Legal de los EE.UU., con relación a la inclusión del tema en el programa de trabajo de la Comisión de Derecho Internacional de las Naciones

Unidas (CDI) 1 .

derecho internacional.

Los recursos hídricos se constituyen en uno de los recursos naturales reno- vables más importante para la vida. La distribución de los recursos hídricos en el planeta, considerando la parte conti- nental, es muy variada, existiendo áreas con exceso de agua, como por ejemplo la Región del Darién, entre Colombia y Panamá, y áreas extremadamente defi- citarias, como el desierto de Atacama en el norte de Chile, y esto para referirse solamente a América del Sur. La correcta gestión de los recursos hídricos ha dado pie a un sinnúmero de investigaciones en las más diversas áreas, incluyendo el

1 “I would also like briefly to comment upon the inclusion of the topic of shared natural resources in the Commission’s programme of work. We are skeptical that approaching this topic in such a broad manner will be a productive line of study. While the United States can support ILC work on the issue of groundwater, we are concerned that other as- pects of transboundary resources are not ripe for ILC study at this time. In the past the Commission did good work on the topic of transboundary wa- tercourses and future work on groundwater could compliment this work. Transboundary watercours- es was a topic that presented specific issues that had often been encountered in practice. Apart from the area of transboundary watercourses, however, real conflicts rarely arise between States on other shared natural resources and when they do arise, States have worked out practical accommodations to fit the specific situations. An attempt to extrapo- late customary international law from this divergent practice would not be a productive exercise. Thus, we believe ILC resources would be better utilized through study of groundwater issues, rather than the overly-broad “shared natural resources.” State- ment by Eric Rosand, Legal Adviser, U.S. Mission to the United Nations, on Agenda Item 156: Report of the International Law Commission on the Work of its Fifty-fourth Session, before the ifty-seventh Ses- sion of the United Nations General Assembly, in the Sixth Committee, November 1, 2002. (http://www.

un.int/usa/02_173.htm).

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Son los ríos que sirven de frontera o discurren por más de dos Estados los denominados transfronterizos, así como los lagos y humedales compartidos en- tre dos o más Estados que constituyen recursos hídricos transfronterizos y su régimen legal corresponde, naturalmen- te, al Derecho internacional público.

El presente documento hace un recuento de la evolución del régimen internacional de los recursos hídricos transfronterizos para luego analizar el valor normativo y la definición del objeto de las normas ac- tuales a nivel universal. Asimismo, iden- tifica los principios reconocidos tanto por la doctrina internacional, así como, por la jurisprudencia y la práctica internacio- nal. Más adelante, expone la regulación de los recursos hídricos transfronterizos en Bolivia haciendo hincapié en la pro- blemática de la subcuenca internacional del rio Mauri. Finalmente, concluye resal- tando la importancia de los principios ge- nerales del derecho internacional, dando un pronóstico en caso de la opción de una demanda internacional de Bolivia vs. Perú y subrayando las normas actuales que deben ser tomadas en cuenta para desarrollar un nuevo concepto para una gestión integrada de los recursos hídri- cos en Sud América.

2. Antecedentes

Antiguamente, durante el siglo XIX y prin- cipios del siglo XX, el derecho interna- cional público que se interesaba por los ríos internacionales, se limitaba sólo a regular cuestiones relativas a la navega-

ción con fines comerciales. Nuevas nor- mas internacionales fueron apareciendo paulatinamente conforme los usos de los ríos se fueron diversificando, como el uso de agua para riego, la utilización in- dustrial del agua, el desvío de caudales para abastecimiento de zonas áridas, la utilización de las fuerzas hidráulicas para fines energéticos, entre otros.

3. Régimen internacional de los recursos hídricos transfronterizos

La gestión sustentable de los recursos hídricos transfronterizos, cuenta en la actualidad con un conjunto de normas generales, principios y procedimientos específicos, es decir con un régimen in- ternacional del cual pueden valerse los distintos actores interesados, particular- mente los Estados, para acordar un sis- tema integrado de uso racional de sus aguas. Provienen del derecho interna- cional general, del derecho internacional de los recursos naturales compartidos,

derecho internacional de los recursos naturales compartidos, del derecho de los recursos hídricos compartidos, del

del derecho de los recursos hídricos compartidos, del derecho de los usos de los cursos de aguas internacionales para fines distintos de la navegación y de las normas aplicables a los acuíferos en particular. Inicialmente se gestaron en la práctica de los Estados plasmada en acuerdos internacionales y en ciertas decisiones arbitrales y jurisprudenciales internacionales 2 y es aplicable a nivel regional más que a escala internacio- nal, ya que es en ese ámbito donde se gestionan concretamente los recursos hídricos.

3.1. Normas de Helsinki 1967

La Asociación de Derecho Internacional (Internacional Law Asociación, ILA), es- tablecida en 1873, es una organización internacional no gubernamental que tra- baja para el desarrollo de nuevas nor- mas de derecho internacional. Uno de sus primeros trabajos relacionados a la reglamentación de aguas transfronteri- zas son las Reglas de Helsinki.

Las Reglas de Helsinki, elaboradas por la ILA en 1966, representan un primer

2 Entre los más destacados podemos mencionar a los siguientes: a) caso del Río Oder, resuelto por la Corte Permanente de Justicia Internacional en 1929, en el cual la Corte expresó por primera vez la idea de una “comunidad de intereses” entre los Estados ribereños, cuyos rasgos esenciales eran la igualdad perfecta de todos los Estados ribereños en el uso de todo el curso del río y la exclusión de todo privilegio preferencial de cualquier Estado ribereño en relación con los otros; b) caso del Lago Lanoux, arbitraje internacional de 1957, del cual se puede deducir que si los trabajos proyectados por un Es- tado son susceptibles de causar un perjuicio, surge la obligación de negociar de buena fe, tratando de conciliar los intereses opuestos.

intento de codificar el derecho internacio- nal consuetudinario relativo a los recur- sos hídricos transfronterizos. La versión final se llama, “Reglas de Helsinki sobre el uso de las aguas de los ríos interna- cionales”, y fue publicada en 1967. El principal aporte de la ILA en aquél enton- ces, fue la incorporación del concepto de “cuenca de drenaje” o “cuenca hidrográfi- ca o fluvial”, estableciendo que:

Una cuenca hidrográfica interna- cional es una zona geográfica que se extiende en dos o más Estados determinada por los límites de las cuencas hidrográficas del sistema de aguas, incluidas las aguas su- perficiales y subterráneas, que flu- yen a una desembocadura común. (Normas de Helsinki, Art. II, traduc- ción propia)

Como puede observarse, en esta defini- ción de curso de agua en tanto cuenca hidrográfica, se incluyen también a las aguas subterráneas y dentro de ellas, la de los acuíferos. 3

3.2. Reglas de Seúl 1996

Años más tarde, a través de las Reglas de Seúl de 1996, la ILA afirmó el surgi- miento de un régimen internacional que regulaba el uso de las aguas subterrá- neas internacionales, comprendiendo principios relativos a la prevención de la

3 Sin embargo, los miembros de la ILA considera- ron que las aguas subterráneas eran uno de los tópicos sobre los que aún no se había avanzado lo suficiente como para poder afirmar la existencia de principios que regularan su utilización, a pesar de que ya resultaba imperiosa su codificación.

2

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contaminación. 4 Estas definen a los acuí- feros internacionales como aquellos que se encuentran dentro de los límites de dos o más Estados, conformen o no junto con las aguas superficiales, parte de un siste- ma hidráulico que drene a una desembo- cadura en común. Siempre se concebirá el sistema como un sistema de cuenca y los Estados que la integren, deben tener en consideración la dependencia de las aguas subterráneas con las superficiales (“Dependencia Hidráulica”) 5 . Hacen hin- capié en el principio de prevención de las aguas subterráneas contra la polución y menciona dos principios muy concretos:

el de consulta y el de intercambio de in- formación relevante.

de consulta y el de intercambio de in- formación relevante. 4 ILA, Reglas de Seúl de

4 ILA, Reglas de Seúl de 1986, en “Report of the

Sixty-Second Conference held in Seoul”. En: www. ila-hq.org

5 Deben también considerar cualquier interconexión

por las actividades que se realicen en áreas bajo su jurisdicción, pues el concepto de cuenca implica un

sistema hidrológico indivisible que requiere de la máxima consideración posible a fin de maximizar la utilización y desarrollo de cualquier porción de sus aguas.

3.3. Convención sobre el derecho

de los usos de los cursos de agua internacionales para fines distintos de la navegación 1997

En 1997 se celebró la “Convención So- bre el Derecho de los Usos de los Cur- sos de Aguas Internacionales para Fines Distintos de la Navegación”, que aún hoy se encuentra a la firma de los Es- tados. 6 Al definir al curso de agua, reco- ge el concepto de cuenca de las Reglas de Helsinki de 1966, en el que también incluye a las aguas subterráneas, mani- festando que,

Por “curso de agua” se entenderá un sistema de aguas de superficie y subterráneas que, en virtud de su relación física, constituyen un conjunto unitario y normalmente flu- yen a una desembocadura común. (Convención Cursos de Aguas In- ternacionales, Art. 2 inc. A)

3.4. Reglas de Berlín 2004

En 2004, la ILA adopta las “Reglas de Berlín sobre el Recurso Agua” que, ade- más de actualizar las Reglas de Helsin- ki, incluyen un capítulo específico para el tratamiento de los acuíferos, en el que se hacen operativos los principios enun- ciados en las Reglas de Seúl.

6 La Convención aún no ha entrado en vigor, pro- bablemente porque no ha sido elaborada como par- te del conjunto que conforman otros Proyectos de la CDI, especialmente los relativos a Responsabilidad Internacional por las Consecuencias Perjudiciales de Actos no Prohibidos por el Derecho Internacional y la Responsabilidad Internacional de los Estados.

3.5. Resolución de la Asamblea General de la ONU del 2009 sobre acuíferos transfronterizos

Esta resolución recomienda a los Estados interesados a “concertar los correspon- dientes arreglos bilaterales y regionales para la adecuada gestión de sus acuífe- ros transfronterizos sobre la base de los principios enunciados en el proyecto de artículos”, los cuales están anexos a la resolución. Estos principios incluyen la cooperación entre Estados para preve- nir, reducir y controlar la polución de los acuíferos compartidos. En vista de la im- portancia de éstos “recursos invisibles”, los Estados están invitados a considerar el proyecto de artículos como una base para la elaboración de una convención.

4. Normas actuales a nivel universal en materia de recursos hídricos transfronterizos

Después de la conferencia de Rio en 1992, es que nace la preocupación de una perspectiva ambiental con una no- ción más integral del ciclo hídrico, que viene a redimensionar el ámbito de apli- cación de las normas internacionales aplicables a los ríos internacionales.

Los efectos progresivos de la crisis del agua que ya se hacen sentir en diferen- tes partes del planeta, sumados a los efectos del cambio climático, han llevado a diferentes Estados a recuperar cauda- les de agua de sus ríos en detrimento de su vecinos, intentando extender su con- trol sobre las fuentes de abastecimiento, sean superficiales o subterráneas. Ante esta realidad se requirió de un esfuer-

zo renovado para intentar responder a tiempo estos nuevos desafíos, los que se centralizan básicamente en las zonas áridas o semi-áridas del planeta.

El reconocimiento de la unidad natural del ciclo hidrológico, la gran vulnerabi- lidad de los cursos de los cuerpos de agua a la contaminación, los efectos de- vastadores en el mar por la contamina-

ción telúrica, 7 la necesidad de preservar los ecosistemas adyacentes, obligaron

a redimensionar rápidamente la materia

desde un enfoque mucho más integral de este ámbito tradicional del derecho internacional público.

Ante esta realidad, que tenderá a agu- dizarse con el tiempo, es necesario conocer la nueva lectura que ofrece el derecho internacional público al iniciar el siglo XXI al uso del recurso hídrico cuando se trata de recursos hídricos transfronterizos, como un curso de agua internacional o un acuífero subterráneo transfronterizo entre varios Estados, y sus implicaciones para Bolivia.

A nivel universal, se cuenta con dos ins-

trumentos relativamente nuevos apro- bados por los Estados, de carácter nor- mativo:

- La Convención sobre el derecho de los usos de los cursos de agua inter- nacionales para fines distintos de la navegación, firmada en Nueva York

7 Convención de Helsinki del 17 de marzo de 1992 en el marco regional europeo sobre la protección y la utilización de cursos de aguas transfronterizos y lagos internacionales.

30 AguaAmbiente

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(en diciembre de 1997) 8 ;

- El ante proyecto de Convención ela- borado por al CDI contenido en la Resolución 63/124 de la Asamblea General de Naciones Unidas sobre “El Derecho de los acuíferos transfronte- rizos” de enero del 2009 9 ;

4.1. Valor Normativo

Tanto la Convención de 1997 como la resolución del 2009 han sido resultado de un proceso de codificación empren- dido por el órgano codificador oficial de las Naciones Unidas, la Comisión de Derecho Internacional (CDI). En el caso de la Convención fue un proceso lar- go, su labor de codificación se inicio en 1974 concluyendo en 1997. En cambio, en el caso de la regulación de acuíferos transfronterizos, se podría afirmar que fue el proceso de codificación más cor- to en la historia de la CDI, ya que se inicio en el 2000, siendo concluido en el 2008.

De acuerdo con el reglamento de la CDI, la CDI debe presentar su informe anual ante la VI Comisión de la Asamblea Ge- neral de las Naciones Unidas, y al mis- mo tiempo presenta el avance de sus informes a los Estados miembros de las

8 Que si bien aún no ha entrado en vigor, ya ha dado lugar a una réplica a nivel regional (en África Austral), con el Protocolo revisado del 7 de agosto del 2000 sobre los cursos de agua compartidos de la SADC o CDAA (Comunidad de Desarrollo de los Estados de África Austral). 9 Esta resolución, resultado de un proceso de co- dificación emprendido por la Comisión de Derecho Internacional (CDI) de las Naciones Unidas, en rea- lidad constituye un cuerpo normativo aún indefinido por los mismos Estados-Miembros de la ONU.

Naciones Unidas. En esa ocasión, los Estados tienen la oportunidad de mani- festar su posición respecto a las reglas o principios jurídicos sistematizados o identificados por la CDI en su labor co- dificadora.

En cuanto al proceso de tramitación ante las Naciones Unidas, ambos tex- tos son diferentes. La Convención, como cualquier otra, es una conven- ción universal abierta a la firma y Ra- tificación de los Estados miembros de las la Naciones Unidas desde diciembre de 1997. Mientras que, la resolución es una resolución de la Asamblea General de las Naciones Unidas en la cual los Estados toman nota del proyecto de ar- tículos sobre el derecho de los acuífe- ros transfronterizos, sin perjuicio de su futura aprobación o la adopción de otra medida procedente. Se trata usualmen- te de un paso previo a la adopción de una convención de las Naciones Uni- das, cuando los Estados prefieren no transformar de manera inmediata en convención un proyecto de artículos so- metido a su consideración por la CDI o bien cuando se dan un tiempo pruden- cial para decidir sobre el formato más adecuado a sus intereses.

No obstante de ello, ambos documentos constituyen un importante marco de re- ferencia en esta materia, ya que en ellos se sistematiza y ordena una serie de principios y reglas jurídicas, muchas de ellas consolidadas por la práctica inter- nacional en materia de uso y gestión del recurso hídrico compartido, a través de los aproximadamente 213 acuerdos re- gionales o bilaterales relativos a cursos

de aguas internacionales. 10

4.2. Definición del objeto

Tanto, la Convención como la resolu- ción, optan por definiciones sumamente amplias. Por lo que vale la pena revisar lo que dice la doctrina en lo relativo a conceptos cercanos pero disimiles como “cuenca hidrográfica”, “río internacional”, “acuífero internacional”, “curso de agua transfronterizo” usados a veces de ma- nera indistinta en algunos textos interna- cionales. 11

Conforme a la convención de 1997, la noción de curso de agua se entiende como “un sistema de aguas de superfi- cie y subterráneas que, en virtud de su relación física, constituyen un conjunto unitario y normalmente fluyen a una des- embocadura común”. Por curso de agua internacional se entenderá un curso de agua algunas de cuyas partes se en- cuentran en Estados distintos” 12 . Como se observa, son definiciones amplias que rebasan el concepto tradicional de río internacional, entendido como el simple cauce del río.

Por otra parte, se entiende por acuífero, “una formación geológica permeable por- tadora de agua, situada sobre una capa

10 WORLD BANK, International Water courses:

Enhancig cooperation and managing conflict. Pro- ceedings of a World Bank Seminar, Washington, World Bank Technical paper, No 414, pvii 11 AGUILAR Gr. E IZA A., Gobernanza de aguas compartidas: aspectos jurídicos e institucionales, UICN (San José), Serie Política y Derecho Ambien- tal Nº 58, 2006, pp. 15 y ss. 12 Artículo 2 de la convención de Nueva York de

1997.

menos permeable, y el agua contenida en la zona saturada de la formación” y por acuífero transfronterizo un “acuífero que tenga partes situadas en distintos Estados”. 13

Tanto las definiciones realizadas por el Convenio, así como la Resolución permi- ten acoger zonas importantes y someter- las a algunas regulaciones tendientes a impedir un uso inequitativo e irrazonable del recurso hídrico y cautelar la posible contaminación grave e irreversible, en particular la referente a la contaminación fluvial y la contaminación de acuíferos compartidos por varios Estados. De esta manera se interpela el principio de pre- vención o del principio precautorio clara- mente consolidado por la jurisprudencia internacional. 14

mente consolidado por la jurisprudencia internacional. 1 4 13 Artículo 2 del proyecto de artículos de

13 Artículo 2 del proyecto de artículos de la CDI contenidos en la resolución 63/124 de la Asamblea General de las Naciones Unidas. 14 Afirmado desde su primer fallo por la CIJ, en el caso del Estrecho de Corfú, Gran Bretaña vs. Al- bania, 1949.

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Estas regulaciones relativas a los recur- sos hídricos transfronterizos vienen ade- más acompañadas de una serie de obli- gaciones en materia de preservación del medio ambiente aledaño (ecosistemas, zonas de recarga) a la que los Estados deberán de prestar atención especial en los próximos años.

5. Principios reconocidos

En el Informe del 2005 15 , la ILA menciona los siguientes principios:

a) Los Estados del sistema acuífero deben utilizarlo de manera tal que los beneficios que obtengan de su uso sean equitativos para los otros Estados del sistema acuífero, te- niendo en consideración las necesi- dades presentes y futuras y posibles fuentes alternativas de provisión de agua. En los supuestos de acuíferos recargables, los niveles de utilización deben respetar los flujos de recarga;

b) Principio de la utilización equitativa y razonable basado en las necesi- dades económicas y sociales de los Estados del sistema acuífero, la protección del sistema acuífero y el valor del acuífero con relación a su ecosistema asociado, aclarando que siempre debe darse prioridad a las necesidades humanas vitales;

c) Obligación de los Estados del sis- tema de no causar daño sensible a

15 Ver informe de 2004 en MATHESON, Michael, The Fifty-Sixth Session of the International Law Commission, American Journal of International Law, Vol. 99, Nº 1, (Jan., 2005), pág. 220.

otro Estado del sistema. 16

Los mencionados principios elaborados por la ILA tienen gran trascendencia y son aceptados como principios generales de aplicación a los conflictos transfronte- rizos por utilización de recursos hídricos, incluso los subterráneos.

5.1. Contenido de los principios internacionales sobre el uso y aprovechamiento de recursos hídricos transfronterizos

Considerando tanto los principios reco- nocidos por el Informe del 2005 de la ILA, como la jurisprudencia internacional y las resoluciones que dictan los organismos internacionales y las instituciones cientí- ficas sobre el uso y aprovechamiento de los recursos hídricos transfronterizos, se pueden deducir estos tres principios bá- sicos:

- Obligación de no causar un perjuicio apreciable

- Derecho al uso equitativo y razonable de las aguas

- Obligación de comunicar a otros Estados los proyectos de obras o tra- bajos hidráulicos a ser realizados

5.1.1. Obligación de no causar un perjuicio apreciable

La calidad de los recursos hídricos, su cantidad o su caudal pueden verse alte-

16 MATHESON, Michael, The Fifty-Seventh Ses- sion of the International Law Commission, American Journal of International Law, Vol. 100, Nº 2 (Apr., 2006), págs. 417-418.

rados por una actividad de un determina- do Estado. Estas variaciones pueden re- dundar negativamente tanto en el Estado de aguas abajo, como en aquél de aguas arriba. Así como los vecinos, de acuerdo al derecho privado, se deben mutuamen- te cierto respeto, también los Estados de- ben utilizar su territorio de tal manera que no cause un perjuicio al Estado vecino.

Este principio se encuentra contempla- do por la Declaración de Asunción sobre aprovechamiento de ríos internacionales (1971); Tratado entre Argentina y Chile (1971), y Tratado entre Argentina y Uru- guay (1975).

5.1.2. Derecho al uso equitativo y razonable de los recursos hídricos

Todos los Estados gozan de un derecho de igual acceso a los beneficios que pue- dan derivarse del aprovechamiento de los recursos hídricos. Ello no significa, sin embargo, que el derecho de participación será idéntico para cada país. Equidad no es sinónimo de igualdad. Se trata de que todos los Estados participen de los bene- ficios en una proporción razonable, para que cada uno de ellos pueda satisfacer sus respectivas necesidades.

Las Reglas de Helsinki proporcionan una lista no exhaustiva de los factores a tener en cuenta:

- Factores naturales (geografía del lu- gar, clima, etc.).

- Factores históricos (utilizaciones an- teriores realizadas en el río, principal- mente aquellas que se han prolongado

hasta ese momento)

- Necesidades socio-económicas de los Estados interesados, así como la ca- pacidad de cada uno para encontrar recursos de sustitución y su costo.

Los usos anteriores ya existentes no constituyen un derecho adquirido abso- luto. En consecuencia, la apreciación del uso prevaleciente de los recursos hídri- cos transfronterizos dependerá de cada caso concreto.

Asimismo, la regla del uso equitativo y razonable se encuentra presente en la práctica convencional, tanto para aprove- chamientos de ríos sucesivos, como en aquellos casos en que por razones eco- nómicas o técnicas, dos Estados acuer- dan la construcción de una única central hidroeléctrica. Otro sistema inspirado en dicha regla general es la coordinación de los aprovechamientos hidroeléctricos en cascada, donde los Estados pueden acordar el régimen de operación de los embalses, o convenir que en el territorio de un Estado se construirán presas de almacenamiento y regulación, mientras que en el territorio del otro se generará la electricidad.

5.1.3. Obligación de comunicar a otros Estados los proyectos de obras o trabajos hidráulicos a ser realizados

Este principio involucra los siguientes presupuestos:

a) La necesidad del consentimiento previo

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Los Estados suelen indicar en los trata- dos que celebran, las condiciones que deberán reunir las obras hidráulicas que cada uno puede llevar a cabo en los ríos transfronterizos. Algunos de estos acuerdos disponen que si un Estado de- sea realizar una obra hidráulica, deberá contar previamente con el consentimien- to del otro Estado. Este consentimiento previo opera como una suerte de veto que cada Estado posee. Para que tal obligación jurídica exista, la misma debe encontrarse expresamente estipulada en un instrumento convencional.

b) La comunicación previa

La práctica convencional más generaliza- da consiste en establecer la prohibición de emprender, sin el consentimiento pre- vio del otro Estado, obras o trabajos que pudiesen afectar de manera apreciable el

territorio de este último. Por el contrario,

el

Estado que desea emprender una obra

o

trabajo que no ha de causar un perjui-

cio apreciable, no necesita consentimien- to previo.

Ahora bien, un Estado podrá determinar

si

una obra proyectada habrá de causarle

o

no un perjuicio apreciable y si la misma

se ajusta al uso equitativo y razonable de dicho curso hídrico en la medida en que cuente con la debida información.

6. Regulación de los recursos hídricos transfronterizos en Bolivia

La creación de organismos de cuencas transfronterizas ha sido un éxito en nu- merosas cuencas a nivel internacional y nacional, tales como para el Rin, el Lago

Leman, los Grandes Lagos y el San Lo- renzo, el Senegal, el Mekong o el Murray Darling por ejemplo, pero muchas insti- tuciones de cuencas transfronterizas no tienen todavía autoridad, capacidad o recursos suficientes. Y, lo peor es que, no hay una institución inter-Estados para manejar el agua en la mayoría de las cuencas transfronterizas.

La creación a gran escala o el fortaleci- miento de los organismos de cuenca, ne- cesarios para mejorar la gobernabilidad

y facilitar la participación de los actores, van en el mismo sentido que las recomen- daciones de la Comunidad internacional para la elaboración de una visión común sobre el manejo de estas cuencas.

6.1. Recursos Hídricos Transfronterizos en Bolivia

6.1.1. La cuenca del Lago Titicaca

La cuenca del Lago Titicaca está formada por cuatro cuencas principales: el Lago Titicaca, el Río Desaguadero, el Lago Poopó y el Lago Salar de Coipasa. Estas cuatro cuencas forman el Sistema TDPS (Titicaca, río Desaguadero, lago Poopó

y salar de Coipasa); siendo el elemento

principal del mismo el Lago Titicaca, el lago navegable más alto del mundo y el de mayor extensión de Sudamérica. El

Sistema TDPS abarca aproximadamente 140.000 km2 y se encuentra entre 3.600 y 4.500 metros por encima del nivel del mar. 17

17 Programa Mundial de Evaluación de los Recur- sos Hídricos, UNESCO. En: http://www.unesco.

6.1.2. La cuenca del Amazonas

La cuenca del Amazonas posee una su- perficie total de 5.866.100 km2. La misma es compartida por Brasil (3.672.600 kms), Perú (974.600 km2), Bolivia (684.400 km2), Colombia (353.000 km2), Ecua- dor (137.800 km2), Venezuela (38.500 km2), Guyana (5.200 km2) y Suriname (20 km2). 18

6.1.3. La cuenca del Rio del Plata

La cuenca del Río de la Plata posee una superficie total de 3.100.000 km2. Esta cuenca abarca una extensa región que comprende el centro y norte de Argenti- na, el sudeste de Bolivia, casi toda la re- gión meridional de Brasil, todo Paraguay y una vasta región de Uruguay. 19

6.2. Acuerdos sobre recursos hídricos suscritos por Bolivia

6.2.1. Cuenca del Lago Titicaca

- Convenio preliminar entre Bolivia y Perú para la explotación de la pesca en el Lago Titicaca (1935)

El asunto principal de este acuerdo bi- nacional suscrito entre Bolivia y Perú el 17 de julio de 1935 trata sobre la explo- tación pesquera del Lago Titicaca. El documento no hace referencia directa a la calidad del agua o cantidad.

- Intercambio de notas entre el Bolivia y Perú establece una comisión conjunta para el estudio de la línea de ferrocarril

org/water/wwap/wwdr/wwdr3/case_studies/index_

18

Id.

es.shtml

19

Id.

Puno-Guaqui y la utilización conjunta de las aguas del lago Titicaca (1995)

Este acuerdo bilateral suscrito entre Bolivia y Perú en fecha 20 de abril

de 1995 está dirigido a la asistencia

y cooperación técnica. Establece una

Comisión conjunta para preparar los estudios sobre el uso de las aguas del lago Titicaca.

- Convenio preliminar entre Bolivia y Perú, relativo a un estudio para la utili- zación conjunta de las aguas del lago Titicaca (1955)

Este acuerdo bilateral de asistencia y cooperación técnica fue suscrito entre Bolivia y Perú, en fecha 30 de julio de 1955, para realizar un estudio conjunto del Lago Titicaca, incluido el suministro de financiación, técnicas y otros recur- sos.

- Acuerdo entre Bolivia y Perú, relativo

a un estudio económico preliminar de

la utilización conjunta de las aguas del lago Titicaca (1957)

Este acuerdo de carácter bilateral sus- crito entre Bolivia y Perú el 19 de fe- brero de 1957 es también un acuerdo de asistencia y cooperación técnica. Establece que “[u]na estimación del consumo de electricidad en ambos paí- ses para que la construcción de una o más centrales hidroeléctricas capaces de satisfacer la demanda de manera eficiente y equitativa puede ser consi- “.

- Notas reversales relativas a la creación

3

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de la Autoridad Binacional Autónoma de la cuenca del Lago Titicaca y el sis- tema TDPS (1993)

Este acuerdo bilateral entre Bolivia y Perú suscrito el 21 de junio de 1993 es de administración conjunta de la cuenca. En el documento se exponen los detalles relativos a la Autoridad Binacional encargada de supervisar el desarrollo en la cuenca del Titicaca-y el sistema TDPS. Además, está orientado a la resolución de conflictos de acuer- do con lo establecido en el Reglamento para la solución de las diferencias en- tre ambos gobiernos.

6.2.2. Cuenca del Amazonas

- Tratado de Cooperación Amazónica

(1978)

El 3 de julio de 1978 las Repúblicas de Bolivia, Brasil, Colombia, Ecuador, Guyana, Perú, Surinam y Venezuela suscribieron en Brasilia el Tratado de Cooperación Amazónica con el objeto de conjugar los esfuerzos que vienen emprendiendo, tanto en sus respecti- vos territorios como a nivel transfronte- rizo, para promover el desarrollo armó- nico de la Amazonía, que permita una distribución equitativa de los beneficios de dicho desarrollo entre las partes contratantes. El mismo se encuen- tra en vigor desde el 12 de agosto de 1980, 30 días después del depósito del último instrumento de ratificación, con- forme los estipula su artículo XXVIII. Se trata del único tratado multilateral acor- dado por todos los Estados parte de la cuenca del Amazonas. Los demás

acuerdos que se han suscrito en este sentido son de naturaleza bilateral.

- Acuerdo relativo a la planta hidroeléc- trica de Cachuela Esperanza, comple- mentario del acuerdo de cooperación económica y técnica entre el Gobierno de la República Federativa del Brasil y el Gobierno de la República de Bolivia

(1984)

Este acuerdo es de carácter bilateral, suscrito entre Bolivia y Brasil el 8 de febrero de 1984. El asunto que trata es sobre energía hidroeléctrica.

- Intercambio de notas constituyendo un acuerdo para la construcción de una planta hidroeléctrica en Cachuela Esperanza, complementario al acuer- do de cooperación económica y técni- ca (1988)

Este acuerdo es un acuerdo bilateral suscrito entre Bolivia y Brasil en fecha 2 de agosto de 1988. De la misma ma- nera que el acuerdo mencionado en el párrafo anterior el asunto que trata es sobre el tema de energía hidroeléctri- ca. Ambos países se comprometen a compartir los costos de la construcción de presas y la entrega.

6.2.3. Cuenca del Rio de la Plata

- Tratado de la Cuenca del Plata (1970)

El Tratado de la Cuenca del Plata es un tratado de carácter multilateral sus- crito entre Argentina, Bolivia, Brasil, Paraguay y Uruguay en fecha 14 de agosto de 1970. El asunto principal

que trata este acuerdo es la adminis- tración conjunta de la cuenca.

- Acuerdo de constitución de la Comisión trilateral para el desarrollo de la cuen- ca del río Pilcomayo (1995)

Este acuerdo multilateral suscrito entre Argentina, Bolivia y Paraguay el 9 de febrero de 1995, también trata sobre la administración conjunta de la cuen- ca del Rio de la Pilcomayo. Mediante este acuerdo se establece la Comisión Trinacional para el desarrollo de la cuen- ca del Pilcomayo y se determina los res- ponsables para el estudio y ejecución de proyectos conjuntos (artículo 4).

- Acuerdo de los múltiples usos de los recursos de la cuenca alta del río Bermejo y del río Grande de Tarija

(1995)

Este es un acuerdo de carácter bilate- ral que fue suscrito entre Argentina y Bolivia en fecha 9 de junio de 1995. El asunto principal de este acuerdo trata sobre la administración conjunta de la cuenca alta del río Bermejo y del río Grande de Tarija. A través del mismo se crea la Comisión Binacional.

6.3. Autoridades de cuencas transfronterizas

6.3.1. Autoridad binacional autónoma del sistema hídrico del lago Titicaca, rio Desaguadero, lago Poopó y salar de Coipasa - ALT

La Autoridad Binacional Autónoma del Sistema Hídrico del Lago Titicaca, Río

Desaguadero, Lago Poopó, Salar de Coipasa, ALT; es una entidad de derecho público internacional con plena autono-

nes Exteriores del Perú y Bolivia. El Pre-

 

las medidas a adoptar en épocas de eventos extremos (sequías, inunda- ciones).

mía de decisión y gestión en el ámbito

d)

Asegurar el mantenimiento, continui-

técnico, administrativo-económico y fi- nanciero. La ALT depende funcional y po- líticamente de los Ministerios de Relacio-

sidente de la ALT reporta directamente a los Cancilleres de ambos países, atiende

e)

dad y utilización de los Sistemas de Información (banco de datos, red hi- drometereológica) y modelos mate- máticos, incorporados en el Plan Di- rector.

y

cumple las disposiciones políticas con-

Cautelar y coordinar, en lo que inci- da o afecte la dinámica del Sistema

juntas de estos. Su duración es de carác- ter indefinido y su sede es la ciudad de La Paz en Bolivia. Su Presidente Ejecuti- vo es de nacionalidad peruana.

 

Hídrico TDPS, que las principales actividades, proyectos y acciones permanentes o eventuales, actuales o futuras, nacionales o binacionales,

El objetivo general de la ALT es promo- ver y conducir las acciones, programas

públicas o privadas, guarden cohe- rencia, compatibilidad y armonía con lo establecido en el Plan Director.

y

proyectos; y dictar y hacer cumplir las

f)

Promover y gestionar ante los órga-

normas de ordenamiento, manejo, con- trol y protección en la gestión del agua, del Sistema Hídrico Titicaca - Desagua- dero - Poopó - Salar de Coipasa, TDPS, en el marco del Plan Director Global Bi- nacional del Sistema Hídrico TDPS.

nos ejecutivos y financieros, nacio- nales, extranjeros o multinacionales, públicos y privados, las distintas ac- tividades y proyectos definidos en el Plan Director, a fin de lograr su imple- mentación.

Las principales funciones de la ALT son:

g)

Promover, supervisar y conducir la ejecución de proyectos y obras bina- cionales, a título de dueño de obra.

a) Velar por el adecuado cumplimiento del Plan Director.

h)

Conducir el mejoramiento y actuali- zación del Plan Director, mediante la

b) Impulsar el desarrollo sostenible del Sistema Hídrico TDPS, poniendo en ejecución las conclusiones globales y específicas del Plan Director, basado fundamentalmente en las Obras de

c) Ejercer la autoridad sobre los recur-

i)

priorización, planificación y realiza- ción de nuevos proyectos, activida- des y acciones, de nivel binacional o nacional.

Regulación de las Aguas de la Cuen- ca del Lago Titicaca.

sos hídricos e hidrobiológicos de con- notación binacional del Sistema Hídri- co TDPS, estableciendo las normas y reglas de operación y recomendando

Estudiar y analizar instrumentos de armonización legal y reglamentaria de las normas nacionales en relación a la gestión de recursos hídricos e hidro- biológicos del Sistema Hídrico TDPS, con las pautas fijadas en el Plan Di- rector, proponiendo los instrumentos legales y administrativos adecuados.

3

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Marzo - 2011

j)

Apoyar y promover la preservación,

servicios que proporcione la ALT.

recuperación, protección y conserva- ción de los ecosistemas naturales, de acuerdo al Plan Director, tendiendo a mantener y mejorar la sustentabilidad ambiental del Sistema Hídrico TDPS.

p) Conocer, proponer opciones de solu- ción y resolver en primera instancia los aspectos de carácter binacional o interpretaciones que puedan surgir al Plan Director y/o sus aplicaciones y

k)

Establecer normas de calidad de las aguas. Promover tecnologías de uso racional de los Recursos Naturales.

elevarlos a los Ministerios de Relacio- nes Exteriores, en caso de disconfor- midad a lo resuelto por la ALT, acom- pañando las opciones de solución. Los

q) Mantener una permanente informa-

r) Propiciar una estrecha coordinación

Cautelar que las iniciativas de entes públicos y privados interesados en invertir en el ámbito del Sistema Hí- drico TDPS, guarden coherencia con el Plan Director, pudiendo la ALT apo- yarlas, si las considera concordantes

y beneficiosas a los objetivos del Plan Director; en este caso se deberá sus- cribir el Convenio respectivo detallan- do los compromisos y aspectos de mutuo beneficio.

costos que demanden la aplicación del presente acápite serán cubiertos por los interesados de acuerdo a lo que determine previamente la ALT.

ción y difusión del Plan Director, así como de las actividades referidas al mismo.

l)

Administrar los Programas y Operar

interinstitucional tanto a nivel nacional como internacional, en aspectos de

y

Mantener las Obras de carácter bi-

interés a la ALT.

nacional, o encargarlas a una entidad pública o privada, supervisando que esté asegurado el uso equilibrado de

s) Suscribir los convenios o Contratos que considere convenientes para la adecuada Gestión del Agua y aplica-

los recursos hídricos e hidrobiológicos

ción y promoción del Plan Director.

y

el logro del efecto deseado en cuan-

t) Otros que le encarguen los Gobiernos

to a la protección contra las inunda- ciones y sequías.

de Perú y Bolivia vinculados al área de influencia del Sistema Hídrico TDPS,

m)

Fomentar la cooperación horizontal entre la ALT y otras entidades, que

a través de los mecanismos estableci- dos.

permitan implementar acciones de transferencia tecnológica y capacita- ción tanto desde la ALT como hacia ésta.

6.3.2. Comisión Trinacional para el Desarrollo de la Cuenca del Río Pilcomayo

n)

Establecer pautas de aprovechamien-

to y manejo del recurso hídrico e hi- drobiológico, en concordancia con el Plan Director, mientras no se legisle

La Comisión Trinacional es el mecanis- mo jurídico-técnico permanente, respon- sable de la administración integral de la

al

respecto.

Cuenca del Río Pilcomayo, creada con

o)

Analizar y establecer las tarifas, for- mas de control y de cobranza por los

el fin de impulsar el desarrollo sosteni- ble de su zona de influencia, optimizar el

aprovechamiento de sus recursos natu-

Teniendo en cuenta el Tratado de la

 

en la región;

rales, generar puestos de trabajo, atraer inversiones y permitir la gestión racional

e)

Planificar la explotación de la energía hidráulica;

y equitativa de los recursos hídricos.

f)

Proponer normas referidas a las des- cargas de cualquier tipo de sustancias contaminantes en el río;

Cuenca del Plata que prevé “la utilización racional del recurso de agua, especial- mente a través de la regulación de los cursos de agua y su aprovechamiento

g)

Vigilar y analizar sistemáticamente la calidad del agua, comunicando a las Partes las infracciones que se com- probaren;

múltiple y equitativo”, y en cumplimiento de la Declaración Conjunta suscrita por los Presidentes de Argentina, Bolivia y

h)

Proponer normas que regulen las ac- tividades de la pesca comercial y de- portiva en el río;

Paraguay, el 26 de abril de 1994, en la ciudad de Formosa, República Argentina. Deciden aprobar el Acuerdo Constitutivo

i)

Establecer áreas protegidas con el objeto de preservar la vida silvestre y los sitios de interés histórico;

de la Comisión Trinacional para el Desa- rrollo de la Cuenca del Río Pilcomayo.

j)

Recopilar y actualizar la información necesaria para crear y mantener un

Impulsar y coordinar la instalación y

Constituir y operar un banco de datos

Los principales objetivos de la Comisión Trinacional son:

k)

banco de datos hidrológicos, metero- lógicos y geotécnicos;

operación de estaciones y redes de

a)

Continuar los estudios y trabajos ne-

medición meterológica, hidrológica e

cesarios para lograr el aprovecha- miento múltiple, racional y armónico de los recursos del río, para el control de inundaciones, retención de sedi-

yectos que tiendan a cumplir con los

l)

hidrográfica, y realizar campañas de aforos;

cartográficos de la Cuenca;

mentos y regulación de caudales; b) Confeccionar el Plan General de Gestión Integral de la Cuenca con la

m)

Las demás funciones que las Partes tengan a bien encomendarle dentro de su competencia

correspondiente evaluación de las in- versiones necesarias para su ejecu-

6.4. Otros antecedentes legales

ción. En la elaboración de dicho Plan General, se dará prioridad a los pro-

objetivos de desarrollo regional;

6.4.1. Declaración de Montevideo de 1933

c) Efectuar los estudios de impacto am-

biental, vinculados a las actividades mencionadas en el presente Estatu- to; d) Promover el desarrollo de la oferta de servicios y de obras de infraestructura

40 AguaAmbiente

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Esta declaración de 1933 en el caso de ríos internacionales de curso sucesivo (que cortan las fronteras) determina que,

“Los estados tienen al derecho exclu- sivo de aprovechar para fines indus-

triales o agrícolas, el margen que se encuentra bajo su jurisdicción, de las aguas de ríos internacionales, ese de- recho, sin embargo está condicionado en su ejercicio por la necesidad de no perjudicar al igual derecho que corres- ponde al Estado vecino en el margen de su jurisdicción.”

Además, indica que, el país del curso su- perior debe recabar previamente el con- sentimiento del país del curso inferior.

6.4.2. Declaración de Asunción

sobre Aprovechamiento de Ríos Internacionales de 1971.

La Resolución 25, emanada de la IV Re- unión de Cancilleres de los Países de la Cuenca del Plata en Asunción del Para- guay, 3 de junio de 1971, afirma que en los ríos internacionales de curso sucesi- vo, no siendo la soberanía compartida, cada Estado puede aprovechar las aguas en razón de sus necesidades, siempre que no cause perjuicio sensible a otro Estado de la Cuenca. Asimismo, se esta- blece que en los ríos internacionales con- tiguos, siendo la soberanía compartida, cualquier aprovechamiento de sus aguas deberá ser precedido de un acuerdo bila- teral entre los ribereños.

6.4.3. Resolución de la ONU de 1977

En Mar de la Plata Argentina, la ONU aprobó una Resolución en el sentido de que para el aprovechamiento de las aguas de un río internacional de curso sucesivo, el país del curso superior debe previamente obtener el consentimiento (previsto en la Declaración de Montevi-

deo de 1933) y además no debe causar daño sensible (Declaración de Asunción de 1971) al país de curso inferior.

7. El caso de la subcuenca del rio Mauri

7.1. Antecedentes

Desde 1867, el gobierno peruano cons- truye canales, pozos y túneles en la cuen- ca alta del Mauri, un río internacional de curso sucesivo que ingresa a Bolivia por la Provincia José Manuel Pando del de- partamento de La Paz y que desemboca en el río Desaguadero.

En 1921, el gobierno boliviano objetó

el desvío unilateral de los caudales del

Mauri, alegando que la utilización de un

río de curso sucesivo no debía perjudicar

a los propietarios del curso inferior.

En 1962, la Cancillería boliviana reiteró

al gobierno peruano que el uso de un río

compartido no debe perjudicar a los ve- cinos, y enfatizó que el caudal de un río internacional no debe ser alterado tras- ladando aguas de la cuenca geográfica usufructuaria y acreedora natural hacia otra cuenca geográfica diferente.

A pesar de las objeciones de Bolivia, el

país vecino continua desviando las aguas

que son de vital importancia para miles de agricultores y campesinos bolivianos.

7.2. La historia de la subcuenca del

río Mauri

- En 1867, el Gobierno peruano autori- zó a un empresario inglés desviar las

aguas por primera vez.

- En 1876 se realizó el primer intento por trasladar el curso del Mauri a Tacna.

- En 1912, el Gobierno chileno progra- mó crear túneles buscando “chilenizar” a Tacna.

- En 1921 se terminaron los primeros túneles. Luego los devolvieron al Perú con Tacna.

- En 1921 y luego en 1962, el Estado boliviano expresó “sus reservas” por el desvío de aguas.

- En 1994, el Perú instaló el túnel Kovi- re, que funciona ininterrumpidamente hasta hoy.

7.3. Actuales trasvases a la costa del Pacifico

“La Unidad Ejecutora del PET en el Conversatorio “Problemática Hídrica de la Región Tacna y alternativas de Solución”, organizado por el Colegio de Ingenieros del Perú – Consejo De- partamental Tacna y realizado el lunes 16 de marzo 2009 presentó el Pro- yecto Vilavilani II - Fase I, que tiene como objetivo ampliar en 1000 l/seg la dotación actual de la ciudad y valle de Tacna en un plazo de 15 meses. Las fuentes serán el río Ancoaque-Mauri en Vilachaullani, los manantiales de Ojos Copapujo y el acuifero el Ayro ( nuevos pozos)”. 20

Los proyectos peruanos no contemplan mantener caudales ecológicos en los

20 Proyecto Especial Tacna- Etapa I y II. www.pet. gob.pe

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ríos compartidos, que tomen en cuenta los requerimientos de los ecosistemas acuáticos. Tampoco contemplan mante- ner caudales mínimos que cubran los re- querimientos de los usuarios bolivianos. Para alcanzar los niveles de explotación planificados por el Perú, no habrá agua disponible para los humedales que de- penden de los ríos o de los manantiales que serán afectados.

8. Conclusiones

Como se ha podido observar, no existe una legislación única para todos los re- cursos hídricos transfronterizos. Cada uno tiene características geográficas es- pecíficas y diferentes, así como también los países miembros de cada recurso hídrico transfronterizo presentan carac- terísticas económicas y socioculturales diferentes. Por lo cual, sus necesidades y las prioridades que otorguen al uso del agua también lo serán. Sin embargo, se ha evidenciado la existencia de ciertos principios generales de derecho inter- nacional que son aplicables a todos los casos.

En el caso de la subcuenca del rio Mau- ri, una posible demanda ante un tribunal internacional de Bolivia contra Perú signi- ficaría una probable condena internacio- nal acompañada de una indemnización por daños ambientales a la subcuenca del rio Mauri. La coyuntura además se prestaría para que algunos magistrados de La Haya usen este caso para mandar una señal inequívoca al mundo después de la decisión en el caso Argentina vs. Uruguay del 4 de mayo del 2008 (caso de empresas de papel que contaminan el

Rio de la Plata, aún pendiente de reso- lución). 21

De la misma manera, el pronóstico cada vez más angustioso del calentamiento global, la crisis mundial del agua, la vul- nerabilidad de los humedades y bosques tropicales, la pérdida de la biodiversidad sumados a la elección en diciembre del 2008 a la CIJ de un renombrado jurista identificado con la causa ambiental como el brasilero Antonio Cançado Trindade, son elementos que debería de apreciar debidamente Bolivia si decide exponerse de esta manera ante la comunidad inter- nacional y al derecho que la rige.

Finalmente, vale mencionar que desde el punto de vista de la región sudamerica- na, la Convención de 1997 – aún no rati- ficada por ningún Estado de la región - y la resolución de la Asamblea General de la ONU del 2009 sobre acuíferos trans- fronterizos debieran de servir de platafor- ma política y normativa para relanzar un nuevo concepto de una gestión hídrica integrada en Sud América.

21 En la decisión del 4 de mayo del 2008, la CIJ desestimó la solicitud de medidas provisionales solicitadas por Argentina para suspender la cons- trucción de dos plantas de tratamiento de celulosa cercanas al Río Uruguay. Si bien la CIJ reconoció como válida las preocupaciones de Argentina por los posibles daños medioambientales que pudieran

causar las dos plantas de celulosa, los jueces de La Haya afirmaron que Argentina no había podido con- vencer a la Corte de que las labores de construc- ción de las dos plantas, en sí mismas, supongan un riesgo al medio ambiente. “Nada demuestra que

la decisión de Uruguay de autorizar la construcción

de las papeleras supone una amenaza inminente

o daño irreparable al entorno acuático del Río Uru-

guay o a los intereses económicos y sociales de los habitantes ribereños de la orilla argentina “, indica el comunicado de la CIJ.

de los habitantes ribereños de la orilla argentina “, indica el comunicado de la CIJ. Aguas

Niño pescador en Cachuela Esperanza, mayo de 2008 (Foto: ODG)

Niño pescador en Cachuela Esperanza, mayo de 2008 (Foto: ODG) 4 4 AguaAmbiente Nº 6 Marzo

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Contexto Nacional

EL COMPLEJO DEL RÍO MADERA: DESARROLLISMO Y ANTICOOPERACIÓN

Mónica Vargas Collazos Observatori del Deute en la Globalització*

Las Constituciones de países como Bolivia y Ecuador se encuentran actualmente entre las más avanzadas del punto de vista sociocultural y ambiental, asumiendo los derechos de las poblaciones más excluidas y recogiendo, entre sus propuestas, aquella del “Buen Vivir” y/o los Derechos de la naturaleza. Partiendo de la necesa- ria inversión pública para luchar contra las profundas desigualdades socioeconó- micas y responder a las demandas sociales, se ha avanzado en la recuperación de la soberanía estatal sobre sectores estratégicos de la economía. A la vez, se perfila el avance, de grandes proyectos de infraestructuras que van surcando el continente, en el marco de IIRSA. Estos proyectos toman un carácter conflictivo por los impactos sociales, económicos y ambientales. En este artículo nos referiremos concretamente a uno de estos megaproyectos, el “Complejo del Río Madera”, que tiene repercusio- nes a nivel binacional (en Brasil y Bolivia), y en el cual interviene el capital español, constituyendo una ilustración más de la constante y reiterada “anticooperación”.

IIRSA: andamios de una integración por y para el capital

En América del Sur, se destaca la “Ini- ciativa para la Integración de las Infra- estructuras Regionales Sudamerica- nas” (IIRSA), surgida de una propuesta del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y de la Corporación Andina de Fo- mento (CAF). El principal objetivo enun- ciado radica en la integración física de los países de Sudamérica, considerando su importancia en términos de competiti- vidad y sostenibilidad, mediante la cons- trucción de megaproyectos agrupados

* El Observatori del Deute en la Globalització (www. odg.cat) se integra en la Catedra UNESCO de la Sostenibilidad de la Universidad Politécnica de Ca- taluña.

en 10 Ejes. Del punto de vista de la in- tegración física de los territorios desde la óptica del capital, la naturaleza es vista sea como un recurso por explotar, sea como una barrera por desmantelar. Los megaproyectos, diseñados precisamente desde la perspectiva de la exportación de productos con reducido o nulo valor agregado, tienen la función de vincular a los países sudamericanos con los mer- cados globales en lugar de propiciar una integración “hacia dentro” (Zibechi 2006, Barreda 2005). Un gran número de estos proyectos se sitúa en áreas vulnerables del punto de vista ambiental, afectando territorios de Pueblos Indígenas. Los im- pactos son sea directos, sea indirectos, al facilitar la expansión de la explotación de petróleo, gas, carbón o minerales o el

avance de la agroindustria en áreas no- tradicionales como por ejemplo la Ama- zonía. En 2008, la Coordinadora Andina de Organizaciones Indígenas (CAOI) pro- testó por las megainfraestructuras 1 , y en 2010, la Organización Nacional Indígena de Colombia (ONIC) denunció el peligro de extinción que corren los Pueblos In- dígenas colombianos a raíz del modelo de desarrollo económico asociado a las transnacionales y a IIRSA 2 .

IIRSA rima además con un incremento de la deuda externa sudamericana. El costo de los 510 proyectos se elevaría a 53.681 millones de Euros. El financia- miento de los 31 proyectos prioritarios se estima en 7.477 millones. 46% de los proyectos son financiados por los propios gobiernos latinoamericanos, que se en- deudan para ello 3 . En el caso de Bolivia, hasta finales de 2009, el gobierno había cubierto más del 60% de los costos aso- ciados al Eje Interoceánico Central (828 millones de Euros). Las previsiones más allá de 2010 para los corredores que atraviesan a Bolivia, serían de 1.448 millones de Euros (Villegas 2010) 4 . De hecho, la deuda de Bolivia a nivel multi- lateral es principalmente con tres entida- des que promueven el desarrollo de las megainfraestructuras: el Banco Mundial (147 millones de Euros), la Corporación Andina de Fomento (500 Millones) y el Banco Interamericano de Desarrollo (391

1 http://www.bicusa.org/es/Article.10685.aspx

2 http://notas.desaparecidos.org/2010/03/denuncian_

el_peligro_de_extinc.html

3 www.iirsa.org

4 Villegas señala que si se suman las fichas por

proyecto de IIRSA, esta inversión alcanzaría un to- tal de 3.247 millones de Euros.

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millones) 5 .

El “Complejo del Río Madera” 6 : cróni- ca de un desastre anunciado

El Eje Perú-Brasil-Bolivia es uno de los corredores transversales de IIRSA. En su seno se ubica el Complejo Hidro- eléctrico del Río Madera, incluyendo las represas de Santo Antônio y de Jirau, así como una línea de transmisión entre las dos represas y la navegabilidad en- tre las ciudades de Porto Velho (Brasil), Guajará-Mirim (Brasil) y Guayaramerín (Bolivia) 7 . Integra también una represa en Bolivia, en la localidad de Cachuela Esperanza (Ver Mapa 1)

Santo Antônio y Jirau forman parte de las megainfraestructuras contempladas en el Programa de Aceleración del Crecimiento (PAC) de Brasil. En diciembre de 2007, el proyecto de Santo Antônio fue adjudica- do al Consorcio MESA - Madeira Energia S.A. Las empresas constructoras y sumi- nistradoras de maquinaria que intervienen son: Odebrecht, Andrade Gutierrez, Als- tom Hydro Energia Brasil, Bardella S.A. Indústrias Mecânicas, Areva Transmis- são e Distribuição de Energia, Siemens

5 Banco Central de Bolivia. Datos a diciembre de

2009 (http://www.bcb.gob.bo/).

6 Gran parte de las consideraciones en este apar-

tado y los siguientes se sustenta en el informe “El

“Complejo del Río Madera”: un caso de anticoope- ración española”, elaborado por el Observatori del

Deute en la Globalització (ODG), Veterinaris Sense Fronteres (VSF) y SETEM disponible en el siguien- te enlace: http://www.odg.cat/navegacas.php?id_

pagina=11&id_publicacions=33&publicacions=8

7 La navegabilidad y consecuente establecimiento

de una hidrovía se vincula en este caso con las re- presas hidroeléctricas al ser previsto un sistema de esclusas para la navegación (BIC 2009).

Mapa 1. Localización de las represas hidroeléc- tricas del Complejo Río Madera en Brasil y

Mapa 1. Localización de las represas hidroeléc- tricas del Complejo Río Madera en Brasil y Boli- via - Elaboración ODG a partir de: Molina, Ledezma y Vauchel (2009, 98).(La represa binacional seña- lada en el mapa se encuentra actualmente descar- tada).

Ltda, Va Tech Hydro Brasil Ltda., y Voith Siemens Hydro Power Generation Ltda 8 . El Séptimo Informe 2009 (enero-abril) del PAC señala que la represa tiene por objetivo una generación de 3.150 MW 9 .

8 Este joint venture conformado por Voith y Siemens participa en la construcción de la represa de las Tres Gargantas en China, el proyecto hidroeléctrico más grande del planeta. Esta presa no solamente tiene el récord de desplazamientos (1,2 millones de personas), sino también de inundaciones (13 ciuda- des, 140 localidades y 1,350 comunidades). Existe un gran número de denuncias al respecto en tér- minos de corrupción, problemas tecnológicos, vio- laciones de los Derechos Humanos y dificultades en el reasentamiento de las personas desplazadas (véase: http://internationalrivers.org/node/356). 9 BNDES-Noticias, 18 de diciembre de 2008

(http://inter.bndes.gov.br/espanol/noticias/not232_

08.asp).

Está prevista para entrar en operación en el año 2012, y alcanzaría plena capaci- dad en un máximo de 36 meses después de haber sido inaugurada (BIC 2010a). En el momento de operación a plena po- tencia, la represa produciría más de 19,5 millones de Megavatios/hora (MW/h) por año de energía eléctrica, equivalentes a cerca de 4.3% de la producción brasileña en el año 2007. En lo que refiere a Jirau, que tendría una generación de 3.450 MW, el proyecto fue adjudicado en mayo de 2008 al consorcio Energia Sustenta- ble de Brasil, liderado por la transnacio- nal francesa GDF-Suez (50.1%), conjun- tamente con Eletrosul Centrais Elétricas S/A (20%), compañía Hidro Elétrica do São Francisco - Chesf (20%), y Camargo Corrêa Investimentos em Infra-Estrutura S/A (9,9%). Está siendo construida a 130 kilómetros de la ciudad de Porto Velho (BIC 2010b). Alcanzaría su capacidad máxima en 2016.

Por su parte, en 2008, el gobierno bolivia- no encargó por un monto de 8.2 millones de dólares a la empresa canadiense Tec- sult – Aecom, la realización de un estudio de factibilidad y diseño final del proyecto hidroeléctrico Cachuela Esperanza. En noviembre de 2009, Tecsult presentó los resultados, refiriéndose a una central hi- droeléctrica de 990 MW de potencia ins- talada, que utilizará un caudal medio de

8.900 m3/s del Río Beni. Se estima que

el proyecto requerirá una inversión de

2.000 millones de dólares, sin incluir los

costos ambientales ni las líneas de trans- misión, puesto que el Estudio de Eva- luación de Impacto Ambiental aún no ha sido concluido. La demanda máxima del Sistema Interconectado Nacional es de

1.000 MW a nivel nacional, y el consumo de las tres ciudades del Norte-Amazóni- co (Guayaramerín, Riberalta y Cobija), no supera los 20 MW. De acuerdo con Tecsult, el proyecto sería por tanto renta- ble a condición de que más de 95% de la energía generada sea exportada a Brasil (J. Molina 2010).

ambiental por parte del gobierno brasileño mediante el Instituto Brasilero de Medio Ambiente y Recursos Naturales (IBAMA) en lo que refiere a las represas de Jirau y Santo Antônio. En efecto, el Estudio de Factibilidad y aquel de Impacto Ambien- tal encargados por Furnas y Odebrecht, así como la consultoría del Banco Mun-

Además de la generación de electricidad, la intención de implementar las represas del Río Madera se vincula con los intere- ses de la agroindustria. En efecto, entre

dial a cargo de Sultam Alama y estudios independientes del Ministerio Público de Rondonia, arrojaron incoherencias y con- tradicciones (2009a, 6). Por otra parte, la resolución previa del IBAMA, así como

las rutas de exportación de la soja brasile- ña hacia los mercados europeos y asiáti- cos, se ubica la construcción de la carrete- ra BR 163 en áreas protegidas y territorios indígenas, y que conecta a los monocul- tivos en el Mato Grosso con el puerto de Santarem. Sin embargo, una ruta alterna- tiva para el transporte de los granos se ubica en desarrollar la navegabilidad del Río Madera que constituye una vía hacia Santarem. Aquí se perfila entonces, el interés de la Unión Europea, el principal socio económico del MERCOSUR, y des- tino, en 2009 de 70,1% de las exportacio- nes agropecuarias de esta región 10 . Más de 50% de las importaciones europeas de soja provienen de América Latina, esen- cialmente del MERCOSUR y se destinan

un informe elaborado en marzo de 2007 por especialistas del Instituto, destaca- ban que no se podía garantizar la viabili- dad ambiental de ambos proyectos. Los especialistas recomendaban denegar la Licencia Previa y apelaban al “Principio de Precaución” (Switkes 2008, 35). Sin embargo, la presión se incrementó, parti- cularmente desde la Presidencia y desde el Ministerio de Minas y Energía, sobre el Ministerio de Medio Ambiente de Brasil, teniendo por consecuencia el despido del Director de Licencias y el desmembra- miento del IBAMA en dos órganos (uno dedicado a la administración de áreas protegidas y otro responsable de las li- cencias ambientales). Finalmente, en julio de 2007, el IBAMA otorgó la Licen-

a

la alimentación del ganado europeo y a

cia Previa para ambas represas 11 . Cabe

la

producción de agrocombustibles.

destacar que a raíz de la amplia movili- zación de la sociedad civil y de organiza-

Se han hecho patentes una serie de irre- gularidades a la hora de implementar el Complejo del Río Madera. Así por ejem- plo, P. Molina nos recuerda el carácter político y carente de todo sustento técni- co que tuvo el otorgamiento de la licencia

10 http://trade.ec.europa.eu/doclib/html/111832.htm

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11 La tensión entre la tendencia “desarrollista” y empresarial muy presente en el gobierno del Presi- dente Lula, por un lado, y la voluntad de preserva- ción del medio ambiente, por el otro, condujo de he- cho a la renuncia en mayo de 2008 de la Ministra de Medio Ambiente, Marina Silva. Dos años después, una situación similar cobró el puesto del entonces Vice-ministro de Medio Ambiente de Bolivia, Juan Pablo Ramos.

ciones campesinas, indígenas y ambien- talistas en Bolivia y Brasil, el gobierno boliviano expresó entre 2007 y 2008 su preocupación al gobierno de Brasil por los impactos sociales y ambientales po- tencialmente generados por las represas de Jirau y Santo Antônio, incluyendo la inundación de su territorio y consecuente desplazamiento de poblaciones locales. No obstante, este cuestionamiento no tuvo influencia sobre la política brasileña. Por otra parte, el gobierno boliviano, tal como lo vimos, avanza en la implemen- tación de su propia represa en Cachuela Esperanza.

Debido a que la topografía de la región amazónica es relativamente uniforme, las represas en el Río Madera taponarían los ríos de toda la Cuenca del Madera. Esto afectaría directamente a los ríos Abuná, Madre de Dios, Beni, Mamoré y Guaporé, convirtiendo a la región afectada en Boli- via en un extenso pantanal (BIC 2009) 12 . La investigación de Molina, Ledezma y Vauchel evalúa que los niveles de agua del Río Madera, así como la profundidad de flujo tendrán un incremento conside- rable en la cercanía de Jirau y de Santo Antônio. Sin considerar el efecto de re- manso, el área de inundación de Santo Antônio sería de 258 km2 y aquella de Jirau, de 271 km2 (J. Molina 2010). En razón del efecto de remanso hidráulico provocado por Jirau, la sobre-elevación del nivel del agua en el tramo binacional será considerable. La consecuente pérdi- da de energía potencial en el tramo bina- cional sería de cerca de 250 MW medios, y repercute sobre ambos países (Molina,

12 La Cuenca hidrográfica del Río Madera desagua el 95% de las aguas de Bolivia.

Ledezma y Vauchel 2009, 159-160). Un elemento central a considerar se ubica en los efectos de sedimentación y en la

inundación consecuente. Tal como lo se- ñalan Molina, Ledezma y Vauchel (2009,

97 y 159), el Río Madera transporta 500

millones de toneladas de sedimentos por año, es decir, cerca de la mitad de los sedimentos de toda la Cuenca Amazóni-

ca. En el caso de Jirau, observan que la represa favorecerá un proceso de sedi- mentación que será relativamente lento, pero que no se detendría al cabo de 20 años, sino que continuaría más allá de

80 años. Esto tendría por consecuencia

una sobre-elevación del nivel del agua, adicional a la inundación, y que sería particularmente importante en el tramo binacional (hasta 4 metros de promedio). Este elemento implicaría también que la pérdida de energía potencial en ese tra- mo supere los 400 MW. Además, incre- mentaría de manera sustancial los ries- gos de inundación durante las crecidas del río (2009, 159 – 161).

En lo que atañe a la represa de Cachue- la Esperanza, de acuerdo con el estudio de Tecsult, tendría una caída bruta media de 10,8 m para generar 5,5 TWh de ener- gía media anual. El proyecto no aprove- cha la caída natural de la cachuela, para no afectar a la población de Cachuela Esperanza. Por ello, la caída necesaria para la represa se obtendría aprovechan- do la pendiente natural del Río Beni, que es muy baja. De manera que el tramo río arriba afectado por la represa así como el área de inundación serán considerables. Esta última sería de 690 km2, sin consi- derar el efecto de remanso, es decir, una superficie diez veces mayor por uni-

dad de potencia en comparación con las represas de Jirau y de Santo Antônio (J. Molina 2010).

La “Solicitud urgente de medidas caute- lares a favor de las comunidades indíge- nas y campesinas ribereñas del Río Ma- dera-Bolivia” presentada en diciembre de 2007 ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos por diferentes orga- nizaciones sociales bolivianas especifica detalladamente los impactos económicos y sociales que implica el Complejo del Río Madera (P. Molina 2009b, 32). La construc- ción de las represas en Jirau y Santo Antô- nio provocará, por otra parte, impactos en la ictiofauna, al impedir el tránsito y migra- ción de los peces y afectar la cadena de reproducción. Villegas nos recuerda que esto podría poner en peligro a 70% de las especies (2007, 112). Impactar a la pesca implica poner en riesgo una de las princi- pales fuentes de supervivencia de la po- blación local, tanto brasileña como bolivia- na. Además, preocupa la posible propaga- ción de enfermedades infecciosas que ya afectan a la región, tales como la malaria, el dengue, la fiebre amarilla, la filariosis, la esquistosomiasis, la leishmaniasis y otras. Estas se verían incrementadas al implicar las represas un estancamiento de aguas considerable. En la actualidad (sin repre- sas), al ser el área amazónica una de las más marginadas de Bolivia, no se dispone de los recursos sanitarios necesarios para responder a estas enfermedades. Así, los departamentos de Pando y Beni no sola- mente registran los tipos de malaria más peligrosos, pero además concentran los índices más altos de afectados por esta enfermedad (Villegas 2007; Cabezas y Flores 2007, Matías 2009).

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El Estudio de Impacto Ambiental de Furnas y Odebrecht confirma que 1.089 personas indígenas pertenecientes a 7 Pueblos

se verán afectadas por la parte brasilera (MAB 2008). El Relator Nacional de Dere- chos Humanos sobre Medioambiente de

la Plataforma Brasileña por los Derechos

Humanos, Económicos, Sociales, Cultu- rales y Medioambientales recomendó in- cluso al gobierno que revocase la licencia de construcción inicial, ya que el análisis se centró únicamente en el aspecto de la tierra pero no investigó más impactos a dicho nivel. En Bolivia, la población del norte amazónico cuyos territorios serán afectados es campesina, pero también indígena: allí habitan los Pueblos Taca- na, Araona, Toromona, Esse Ejja, Cavi- neño, Machineri y Yaminahua. Además, cabe señalar la presencia del Pueblo no contactado Pacahuara 13 .

(Ir)responsabilidad del capital español en el Madera: anticooperación privada y pública

En el financiamiento de este megapro- yecto, el Banco Santander ha tenido un papel muy activo, llegando a tener 10% de las partes del Consorcio que obtuvo

la licencia para Santo Antônio, y habien- do además contemplado participar en la construcción de Jirau. Probablemente

a raíz de la presión de la sociedad ci-

vil, el Banco disminuyó su participación, hasta vender la totalidad. No obstante,

13 Este Pueblo se verá empujado de manera per- manente a buscar alimento y espacio en otros lu- gares, tales como los asentamientos de colonos o los territorios de otros Pueblos Indígenas, con los consecuentes conflictos y enfrentamientos previsi- bles, que podrían causar el exterminio de los Paca- huaras (P. Molina 2009, 40).

Integrantes del Pueblo Originario Tacana, riberas del Río Beni, mayo de 2008 (Foto: ODG) Integrantes

Integrantes del Pueblo Originario Tacana, riberas del Río Beni, mayo de 2008 (Foto: ODG)

Tacana, riberas del Río Beni, mayo de 2008 (Foto: ODG) Integrantes del Pueblo originario Esse Ejjja,

Integrantes del Pueblo originario Esse Ejjja, Riberalta, mayo de 2008 (Foto: ODG)

Inundación entre Guayaramerín y Villa Bella, mayo de 2008 (Foto: ODG)

entre Guayaramerín y Villa Bella, mayo de 2008 (Foto: ODG) Río Madera, Villa Bella, mayo de

Río Madera, Villa Bella, mayo de 2008 (Foto: ODG)

y Villa Bella, mayo de 2008 (Foto: ODG) Río Madera, Villa Bella, mayo de 2008 (Foto:

mantiene un rol importante, ya que es el “Banco-Agente”, liderando al grupo de entidades bancarias que financian Santo Antônio. El protagonismo del banco español en este caso indica el incumplimiento de las Convenciones y Protocolos Internacionales a las cuales pretende acogerse de acuerdo con su propia política de “Responsabilidad So- cial y Ambiental”, además de los “Prin- cipios de Ecuador”, que ha suscrito, y

que indican la necesidad de verificar la sostenibilidad de los proyectos de alto

y medio impacto socioambiental antes

de proceder al financiamiento. Ante esta situación, concluimos que el papel del Banco Santander en el “Complejo del Río Madera” constituye un caso fla- grante de anticooperación española, y de financiamiento irresponsable. Por anticooperación, nos referimos a una práctica, mecanismo o instrumento, diseñado desde el Centro y que interfie-

re de manera negativa en el bienestar de

las poblaciones de la Periferia 14 . La an- ticooperación tiene por resultado exac- tamente lo contrario de lo que pretende conseguir la Ayuda Oficial al Desarro- llo, desplegada desde los países más enriquecidos. De hecho, esta ayuda es irrelevante frente a la mayoría de estas consecuencias negativas producidas a partir de la lógica de empresas y Esta- dos que aspiran a crecer y asegurarse

recursos y mercados en el Sur.

Queremos resaltar también aquí la no- intervención del Gobierno español, que se sitúa en contradicción con el Plan Director de la Cooperación Española

14 Véase: Llistar, D. Anticooperación. Interferencias Norte-Sur. Barcelona: Editorial Icaria, 2009.

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(2009-2012) 15 , y en particular con el prin- cipio asumido de “Coherencia de Políticas para el Desarrollo”. Este Gobierno ha fir- mado y ratificado un número importante de Instrumentos y/o Declaraciones Interna- cionales, que son incumplidos en el caso de Madera con complicidad del Santan- der. Peor aún, la actual política guberna- mental de respuesta a la crisis económica tiene, entre sus componentes principales, el apoyo con fondos públicos a las em- presas españolas, buscando promover su internacionalización. Estas políticas son aplicadas sin tener en cuenta que 9 de las 27 empresas europeas juzgadas en Madrid en mayo del 2010, ante el Tribunal Permanente de los Pueblos, eran españo- las 16 . Fueron denunciadas por violaciones sistemáticas de los Derechos Humanos y de los derechos de los Pueblos. Así, la irresponsable participación financiera del Santander en el “Complejo del Río Made- ra”, no es una excepción, sino más bien una práctica reiterada en el actuar de las empresas transnacionales españolas en los países del Sur. Por esta razón, en el informe “El “Complejo del Río Madera”:

un caso de anticooperación española”, recomendamos que el Gobierno español intervenga ante el Banco Santander para detener completamente su participación en el financiamiento del “Complejo del Río Madera”.

A manera de conclusión

La implementación del “Complejo del Río

15 Véase: http://www.aecid.es/export/sites/default/

web/galerias/publicaciones/descargas/Plan_Direc-

tor_2009-2012.pdf

16 Véase: Véase: http://www.enlazandoalternati-

vas.org/spip.php?rubrique60

Madera” vulnera y viola un número con- siderable de Principios y Artículos vigen- tes en Instrumentos y/o Declaraciones Internacionales que han sido firmadas, ratificadas y/o apoyadas por los Gobier- nos de Brasil y de Bolivia. Por ello, en las conclusiones del informe mencionado, se recomienda a ambos Gobiernos que se detenga la implementación del conjunto de estos proyectos, que se opere una auditoria ambiental independiente, sobre los daños sociales y ambientales produ- cidos hasta la actualidad en el proceso de construcción de las represas de Santo Antônio y de Jirau, y que se implementen procesos de participación y consulta con los pueblos y comunidades campesinas indígenas de la zona, de manera infor- mada y transparente, devolviéndoles así su derecho a la autodeterminación y a di- señar un modelo de desarrollo propio.

Es importante recordar que si Brasil es el país que promueve activamente la imple- mentación del “Complejo del Río Made- ra”, el actual gobierno boliviano también tiene planes de desarrollo de megainfra- estructuras en la Amazonía, a parte de la construcción de la represa de Cachuela Esperanza. Ante este panorama, se per- fila una contradicción entre una tendencia desarrollista y extractivista, por un lado, y los esfuerzos por construir opciones más sostenibles del punto de vista socioam- biental y cultural, tales como la del “Vi- vir Bien”, surgida de las organizaciones indígenas. Razonando sobre el caso boliviano, Lizondo (2010) observa que si bien se está construyendo una estructura estatal plurinacional, ésta se encuentra aún sujeta a una condición histórica que perdurará durante algún tiempo: aquella

de un país que subsiste gracias a su vo- cación primario-exportadora. Donde hay un avance efectivo, es en la recupera- ción estatal de las rentas generadas por la producción primaria. A la vez, el go- bierno boliviano manifiesta la intención de promover la economía comunitaria, la cual, conjuntamente con el “Vivir Bien” constituyen una alternativa al modelo capitalista de producción. No obstante, esto no descarta el riesgo de mermar en el camino los territorios y Derechos de los Pueblos Indígenas, produciendo a la vez daños irreparables al medio ambien- te. Desde 2009, esta situación genera tensiones con organizaciones autócto- nas, que piden al gobierno boliviano que cumpla la Declaración de las Naciones Unidas sobre Derechos de los Pueblos Indígenas. Esta Declaración estipula que son necesarios tanto la consulta como el consentimiento previo 17 . Razonando, por ejemplo, del punto de vista de la explota- ción de los hidrocarburos, que comienza a contemplarse también en la Amazonía, de acuerdo con Gandarillas (2010), un elemento de respuesta ante esta situa- ción se ubica en el aprovechamiento real de todo el potencial de explotación ya instalado en otras regiones, ampliando incluso la producción pero en las áreas tradicionales. A su vez, en una reflexión muy cercana, Acosta (2009) preconiza la urgencia de avanzar hacia una economía post-extractivista, donde la auto-suficien- cia sea prioritaria, mediante la promoción de las soberanías alimentaria, energética y económica.

Se trata de un debate importante en los países del Sur que han tenido una vo-

17 http://www.un.org/esa/socdev/unpfii/es/drip.html

cación histórica de exportación de ma- terias primas. Sin embargo, también se trata de un cuestionamiento necesario y urgente de cara a la responsabilidad de las economías del Norte. Es a causa del modelo de producción y consumo capi- talista que las economías del Sur se ven obligadas a hipotecar sus recursos más preciosos y a entrar en profundas con- tradicciones que pueden poner en entre- dicho los cambios radicales que se pue- den proponer. Por tanto, si en el Sur se puede pensar en el post-extractivismo, en el Norte se debe avanzar, de manera urgente, hacia el decrecimiento.

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Contexto Nacional

Otra mirada a las negociaciones de acuerdos internacionales sobre el uso del agua en Bolivia. Los casos de la cuenca del Río Mauri y los Manantiales del Silala, historias que no terminan.

Cintya Vargas

El presente documento busca presentar algunos elementos para el análisis, res- pecto a los lineamientos que hacen a la forma en que se encaran los procesos de negociación desde el Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto, sobre los temas relativos a la gestión de las cuen- cas y ríos internacionales que derivan de los países vecinos, como es el caso del desvío de las aguas de la cuenca del río Mauri, Suchez y la defensa de los manantiales del Silala, que constituyen fuentes de agua importantes que nacen en Bolivia, han sido desviadas y actual- mente son usadas de forma arbitraria por el vecino país Chile.

Algunos antecedentes internacionales y/o definiciones iníciales

Es importante destacar que uno de los instrumentos internacionales más im- portantes que definen los lineamientos y dan el paraguas a las relaciones entre los países en materia de aguas transfronteri- zas, es la Declaración de Montevideo de 1933, la misma indica que:

“Punto 2. Los Estados tienen el dere- cho exclusivo de aprovechar, para fines

industriales o agrícolas, la margen que se encuentra bajo su jurisdicción, de las aguas de los ríos internacionales. Ese derecho, sin embargo, está condiciona- do en su ejercicio por la necesidad de no perjudicar el igual derecho que co- rresponde al Estado vecino en la mar- gen de su jurisdicción. En consecuen- cia, ningún Estado puede, sin el con- sentimiento del otro ribereño, introducir en los cursos de aguas de carácter internacional, por el aprovechamiento industrial o agrícola de sus aguas, nin- guna alteración que resulte perjudicial a la margen del otro Estado interesado”. (Declaración de Montevideo 1933)

O sea que el derecho de un país, termina cuando empieza el derecho del otro país, en este caso se debe respetar el derecho de acceso al agua de cursos de aguas de ríos internacionales a los diferentes países que lo comparten. Este elemento es uno de los más importantes en lo que respecta el proceso de negociaciones sobre el desvío de las aguas de la cueca del río Mauri, siendo que este desvío ha sido realizado a pesar de una denuncia y negativa constante por parte del gobier- no de Bolivia.

Es importante también incorporar al aná- lisis el concepto de “Cuenca Transfron- teriza”, en este sentido el Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto del Estado Plurinacional de Bolivia indica que: “Se denomina Cuenca Transfronteriza cuan- do la cuenca se extiende entre dos o más países. Bolivia forma parte de tres Cuen- cas Transfronterizas: La Cuenca Cerrada o Lacustre, Cuenca del Plata y la Cuenca Amazónica”. Esta concepción es muy útil para la gestión de varias cuencas y mi- cro cuencas que compartimos, así como lo es para el caso del Mauri y la ALT 1 , el concepto de cuenca se aplica a la cuen- ca del rio Mauri tomando en cuenta que no sólo las aguas del río han sido des- viadas sino que sus principales afluentes también, esto lo desarrollaremos más adelante.

Hasta aquí hemos visto algunos elemen- tos que hacen a la definición de cuencas transfronterizas y aguas internacionales, pero con fines del presente artículo -que abordará la problemática del Silala- es im- portante incorporar la definición de “ma- nantiales”, tomando en cuenta que los mismos no forman un río que se encausa de forma natural al vecino país de Chile, sino que esta fuente de agua la cual for- maba un importante bofedal en Quetena, ha sido canalizada y desviadas al país vecino. Según Bazoberri A. un manantial se define como “…el lugar donde el agua

1 Es importante destacar para el caso de la Autori- dad del Lago Titicaca (ALT), que una de las bases de creación de esta instancia tiene como objeti- vo garantizar una gestión adecuada del Sistema TDPS, la misma contiene un conjunto de acuerdos específicos de creación que estipulan un régimen de condominio como principio de la gestión de esta cuenca.

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subterránea fluye naturalmente hacia la

superficie de la tierra o hacia un cuerpo de agua superficial donde permanece sin movimiento y forma humedales”, en cam- bio un río es “…Curso o cause por donde

el agua discurre de forma permanente”.

Por otra parte revisando la Declaración de Montevideo de 1933 y los documen- tos de las Naciones Unidas, quedará cla- ro que para el caso de los manantiales del Silala no corresponde la definición de cuenca o río internacional, que indi- can que: “…el requisito de interconexión

permite excluir, incluso dentro de la zona geográfica de la cuenca, los recursos hi- dráulicos superficiales o subterráneos no conectados con el sistema hidrográfico de la cuenca. Así los receptores, estanques, pantanos y acuíferos subterráneos situa- dos por completo dentro del territorio de un Estado y sin conexiones superficiales

o subterráneas, naturales o artificiales,

con el sistema de drenaje de la cuenca, se clasifican como recursos hidráulicos nacionales y no como internacionales…” (Naciones Unidas).

Se consideran estos elementos y defini- ciones de mucha importancia para en- tender el contexto del caso del desvío de las aguas de la Cuenca del río Mauri y por otra parte de la apropiación definiti- vamente ilegal de los manantiales del Silala.

El desvío de las aguas de la cuenca del río Mauri

La cuenca del Río Mauri, tiene sus prin- cipales nacientes en el país vecino de Perú, en la zona montañosa de la re-

gión de Tacna. Esta cuenca es parte del Sistema TDPS, que se encuentra bajo la responsabilidad de la ALT (Autoridad del Lago Titicaca) pero por los niveles de conflicto, y la demanda constante por parte de Bolivia de encarar el tema del desvío de las aguas de este río se crea la Comisión Técnica Binacional del Río Mauri – Maure el año 2003.

Como mencionamos, las aguas de la cuenca del río Mauri y Desaguadero, na- cen en el país vecino Perú, constituyén- dose ésta, por lo tanto, en la cuenca alta del río Mauri. La dependencia de estas aguas tan importantes para Bolivia abar- ca a dos departamentos y cerca a 11 mu- nicipios y miles de habitantes.

Este río se constituye en uno de los ríos internacionales más importantes para la vida en el lado boliviano, que es habita- do por las poblaciones de los municipios de Charaña, Calacoto, Umala, Sica Sica y San Pedro de Curahuara del departa- mento de La Paz y los municipios de Eu- caliptos, Toledo y El Choro culminando en el lago Uru Uru y Poopó del departa- mento de Oruro. (Ver Mapa 1)

Para este caso han sido múltiples los es- cenarios y momentos en los que Bolivia se ha pronunciado a su par Perú, para que se respete la Declaración de Monte- video de 1933; que deja sentado de forma clara que “…ningún Estado puede, sin el consentimiento del otro ribereño, intro- ducir en los cursos de aguas de carácter internacional… ninguna alteración que resulte perjudicial a la margen del otro Estado interesado.” Y que el gobierno peruano tiene clara la demanda bolivia-

na; aunque las autoridades de Tacna no han tomado nota de esta preocupación boliviana y han construido y/o proyectado un conjunto de obras de alta envergadu- ra que desvía o desviará las aguas de la cuenca del río Mauri.

El recuadro de la página siguiente re- sume los hitos históricos que hacen al desvió de las aguas de la cuenca del río Mauri.

Hasta aquí podemos evidenciar que en ningún momento el gobierno boliviano ha apoyado el desvío de las aguas del río Mauri, pero también que el gobierno Re- gional de Tacna tampoco ha paralizado los proyectos de desvío de las aguas. Así mismo se evidencia la ausencia de una política de gobierno para encarar esta problemática.

La creación de la Comisión Binacional Técnica del Río Mauri – Maure el año 2003, como instancia de coordinación sobre los temas relativos a la cuenca tie- ne como sus objetivos principales:

- La cuantificación del caudal original en el área de las obras construidas por el Perú.

- Evaluación de las repercusiones posi- bles sobre el caudal de agua que in- gresa a Bolivia.

- Determinación del monto máximo que pudiera utilizarse para permitir que el caudal adecuado ingrese a Bolivia.

- Análisis de la calidad del agua y ni- veles de contaminación debido a los componentes de boro y arsénico que se registran en el área de las fuentes

Sobre los hitos históricos que hacen al proceso de desvío de las aguas de la Cuenca del Río Mauri por Perú

El

primer proyecto de desvío de las aguas en la cuenca Mauri, se dio a conocer el año 1867, donde se obtuvo

la

autorización del gobierno peruano para la construcción de un canal que de derivación de 3000 pies cúbi-

cos/minuto del río Uchusuma hasta la quebrada Guanacague, este río desviado es el principal afluente del río

Mauri; en este caso un vez desarrolladas las obras no se lograron mejorar las condiciones esperadas.

En tal sentido el año 1876, se elaboraron planes que permitan desviar 5000 litros/segundo, esta vez de las aguas del río Mauri hacia el Valle de Tacna.

Y es el año 1919 cuando el gobierno chileno, durante el periodo de ocupación que tenía del Tacna, autorizó

el desvío de las aguas del Mauri hacia Tacna. Enterado el gobierno de Bolivia, formuló sus reservas y objetó ese desvío mediante la llamada “Tesis de 1921”.

La Embajada del Perú en La Paz, mediante Memorándum fechado el 29 de diciembre del año 1961 informó

a la Cancillería de Bolivia que en el Parlamento peruano se hallaba un proyecto de Ley, que “capacita” al

ejecutivo contratar con firmas japonesas un plan de “obras hidroeléctricas y de irrigación” en el departamento de Tacna, y que ese plan incluye la utilización de las .aguas del río Mauri. Agregó que, cuando el ejecutivo se encuentre en esa situación, el gobierno peruano comunicará el proyecto de obras a Bolivia en Cumplimiento

de la Declaración de Montevideo de 1933. Añadió, finalmente, que “el Perú, fiel cumplidor de sus compro- misos internacionales, procederá en este punto, como en todo, ajustándose al derecho y, en el caso del río

Mauri, dentro de la cordialidad fraterna que tradicionalmente lo liga a Bolivia” (Agua Sustentable, IDRC, IHH

– UMSA.2008.)

La reserva boliviana, formulada en 1921, fue reiterada el año 1962. En respuesta al Memorándum peruano, la Cancillería de Bolivia manifestó que el “Gobierno boliviano se anticipa en expresar al ilustrado gobierno del Perú, que en forma invariable, ha sostenido, primero que la utilización de las aguas de un río sucesivo no debe perjudicar los intereses de los propietarios del curso inferior y, segundo, que el caudal de un río interna- cional no debe ser alterado trasladando aguas de la cuenca geográfica que es la usufructuaria y acreedora natural de dicho recurso, hacia otra cuenca geográfica diferente”.

En las siguientes décadas el gobierno Regional de Tacna del Perú continuó con la elaboración de proyectos que le permitieran captar más agua, y es entre el año 1970 al 1995 que continúan con el desvío de las aguas consolidando las siguientes obras:

- La perforación de pozos profundos en el acuífero el Ayro que es parte de la subcuenca Uchusuma.

- La construcción del canal Patapujo que en su recorrido va capturando los afluentes del río Mauri.

- La construcción del canal de Chuapalca.

- Entre los años 1990 y 1996 se construyó y puso en funcionamiento el Tunel Kovire, el mismo que desviaría las aguas del río Mauri; las cuales serían conducidas a la laguna Aricota.

El año 2003, Perú accedió a la conformación de la Comisión Técnica Binacional sobre el Río Mauri – Maure

entre Bolivia y Perú. Lamentablemente la misma no responde a una participación amplia por parte del lado

nacional y no encara de forma seria la relación con Perú respecto al funcionamiento y resultados de este mecanismo de negociación.

Durante los años 2009 -2010, se conocieron también las intenciones del Gobierno Regional de Tacna de desviar las aguas del río Desaguadero, razón por la cual se realizaron un conjunto de gestiones desde la Cancillería de Bolivia, acciones desarrolladas de forma conjunta con DICUADEMA, lográndose una dis- posición en el acta de las dos últimas Comisiones Técnicas Binacionales, donde el Perú desestima esta posibilidad de desvío de aguas. (Fuente: Elaboración propia en base a documentos de Agua Sustentable, IDRC, IHH – UMSA)

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Mapa 1. Cuenca Mauri – Desaguadero en Bolivia de agua Si bien las tareas encargadas

Mapa 1. Cuenca Mauri – Desaguadero en Bolivia

de agua Si bien las tareas encargadas a la co- misión binacional son importantes para la generación de información respecto a esta problemática, no se lograron los objetivos esperados, siendo el Comité de usuarios de la Cuenca Desaguadero Mauri - CUADEMA (actualmente DICUA- DEMA Directorio de Cuenca de Usuarios de las Aguas del Desaguadero Mauri), la que impulso la reactivación de la Comi- sión Técnica Binacional en la perspectiva de lograr los objetivos planteados, pero especialmente la búsqueda de un acuer- do que proteja los derechos de las pobla- ciones de los departamentos que depen- den de estas aguas para el desarrollo de su vida cotidiana.

El desarrollo del proceso de negociación con Perú en el último tiempo

Uno de los hitos más importantes de este

nuevo proceso ha sido la participación activa de las comunidades afectadas, no sólo en la búsqueda de acciones por parte del gobierno nacional, sino también en la generación de información a partir de alianzas estratégicas con las propias instancias públicas como es el caso del SENAMHI, IHH, SENARI y el Ministerio de Relaciones Exteriores 2 .

En tal sentido a principios del 2009 CUA- DEMA sostiene una reunión con el can- ciller de Bolivia, David Choquehuanca, para exponer los datos y la preocupación de los miles de pobladores de la zona, que indicaban que de continuarse con la construcción de las obras de desvío por parte del Perú, se estaría frente a una

2 Con el apoyo de instituciones sin fines de lucro que han coadyuvado al desarrollo de estas accio- nes de construcción de información como IDRC, Agua Sustentable, Intermon Oxfam entre algunos. En la perspectiva de brindar con información ob- jetiva para los procesos de negociación de forma participativa.

Aguas Transfronerizas

1

vulneración flagrante de los derechos hu- manos básicos de las poblaciones de La Paz y Oruro, que en su mayoría constitu- yen comunidades originarias campesinas

y regantes. Siendo asumida por la autori-

dad como prioritaria dentro de su agenda

y denuncia a través de los medios de co-

municación nacional e internacional junto

a la población local.

Los avances y compromisos realizados hasta este punto, fueron fortalecidos el pasado 19 de octubre del 2010, donde como parte de los acuerdos de Ilo firma- dos entre los presidentes Evo Morales Ayma de Bolivia y Alan García de Perú, han sido ratificadas las conclusiones de las Comisiones Técnicas Binacionales de la cuál es parte importante DICUADEMA.

“17. Refrendar el acuerdo existente para que no se efectúen acciones ni proyectos unilaterales en relación al uso y aprovechamiento de las aguas del Río Mauri – Maure y reafirmar su voluntad política de concertar un

acuerdo bilateral de uso equitativo y sostenible de sus aguas, en benefi- cio mutuo de los pueblos asentados

a ambos lados de la frontera boliviana

– peruana, el mismo que deberá estar

concluido en un plazo máximo de seis meses a partir de la firma de la presen- te Acta. Así mismo, deciden sustituir las estaciones existentes en los ríos Mauri – maure y Caño por estaciones hidrométricas automáticas, instaladas en los citados ríos en la estación Fron- tera en territorio peruano y la estación Caño en territorio boliviano elevándo- las a categoría de “Binacional” con el objetivo de informatizar e integrar la

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información hidrométrica”. (Encuentro entre los Presidentes de la Repúbli- ca del Perú, señor Alan García Pérez y del Estado Plurinacional de Bolivia, Señor Evo Morales Ayma)

Estos compromisos y acciones ya se encuentran en curso, y DICUADEMA se constituye en un actor que participa del proceso de negociación. Actualmente la subcomisión técnica de puntos focales, se encuentra evaluando la información enviada por Perú, misma que fue solici- tada por Bolivia, y de igual forma la in- formación solicitada por Perú ha sido en- tregada para su evaluación, en la pers- pectiva de consolidar una base única de datos que permita desarrollar un modelo matemático, que incorpora datos tales como:

“Punto 1. Para el desarrollo del modelo se evaluaran las variables y paráme- tros relacionados a: Oferta y demanda de Agua en forma de series mensua- les, calidad de aguas y operación del sistema en forma de datos sobre la in- fraestructura existente y proyectada. Punto 2. La delegación de Bolivia im- plementará (02) estaciones automáti- cas a ser ubicadas en las estaciones de La Frontera en el Rio Maure y en la estación del Rio Caño. Punto 3. Los objetivos específicos del modelo matemático, son:

- Evaluar el funcionamiento actual- histórico del sistema hídrico

- Evaluar el comportamiento del sis- tema hídrico considerando los pro- yectos de aprovechamiento de los recursos hídricos en ambos países.

- Elaborar una base de datos integral

Cuadro 1. Proceso de Negociación 2009 al 2010

Actividad

Participantes

Objetivo

Reunión de presenta- ción del problema del desvío del río Mauri al Canciller David Choquehuanca (La Paz – Bolivia)

- Comunarios de la cuenca Desaguade- ro Mauri

La población afectada con la problemática in- forma y entrega información obtenida hasta el año 2006 y la que ha sido actualizada al

- Canciller David Cho- quehuanca

canciller de Bolivia. El canciller denunció este problema por los medios de comunicación, junto a los comu- narios y asumió esta problemática como prioritaria para su ministerio.

Reunión de la Comi- sión nacional sobre el río Mauri (La Paz - Bolivia)

- Cancillería

Preparación de la participación en la Comi-

- Ministerio de medio ambiente y agua

sión Binacional, principalmente en lo relati- vo a la visita de la zona de obras en Perú,

- SENAMHI

identificándose los lugares centrales para

 

- Comunarios de la cuenca Desaguade- ro Mauri

inspeccionar (pozos del Ayro, canal Patapu- jo, Laguna Aricota, etc) Así mismo se define que DICUADEMA parti- cipará como parte de la comisión del gobier- no Boliviano y se hacen las gestiones corres- pondientes para este efecto.

Inspección de las obras de desvío en el marco de la Quinta reunión de la Comi- sión Binacional Perú Bolivia sobre el Río Mauri - Maure (Perú)

- Representantes de la Cancillería y Ministe- rio de Salud de Perú

Guiados por el propio PET, se hace un reco- rrido los puntos centrales de construcción de las obras junto a una amplia delegación de

- Representantes del PET.