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En el nombre de Dios, el Clementísimo, el Misericordiosísimo

SOLO EL AMOR PUEDE


DERROTAR AL
TERRORISMO

HARUN YAHYA
FEBRERO 2004

Primera traducción al inglés: Mayo de 2003, Estambul, Turquía.


Segunda traducción al español: Abu Dharr Manzolillo,
Febrero de 2004, Buenos Aires, Argentina.
INDICE

INTRODUCCION

EL SANGRIENTO SALDO DE VICTIMAS PRODUCIDO POR EL TERRORISMO

LAS IDEOLOGIAS ATEAS Y EL INCREMENTO DEL TERRORISMO

SOLO EL AMOR PUEDE DERROTAR AL TERRORISMO

UN LLAMADO A LA PAZ: LA TOLERANCIA Y LA MORAL APROPIADA EN


EL ANTIGUO TESTAMENTO Y EN EL NUEVO TESTAMENTO

LA MORAL SUPERIOR DEL PROFETA MUHAMMAD (bp)

LAS SOLUCIONES PRESENTADAS POR BEDIUZZAMAN SAID NURSI


AL PROBLEMA DEL TERROR Y LA ANARQUIA

CONCLUSION

LA EQUIVOCACION DEL EVOLUCIONISMO


AL LECTOR

● El motivo por el cual se dedica un capítulo especial al colapso de la teoría de la evolución, es que ésta
constituye la base de todas las filosofías antiespirituales. Dado que el darwinismo rechaza el hecho de la creación,
y por lo tanto la existencia de Dios, ha provocado que durante los últimos ciento cuarenta años mucha gente
abandone su fe o se vea invadida por la duda. Por lo tanto, se transforma en una obligación importante relacionada
muy estrechamente con el din (modo de vida islámico) mostrar que esta teoría es un engaño. Resulta imperativo
que ese importante servicio sea puesto a disposición de todos. Y como es posible que algunos de nuestros lectores
puedan leer solamente uno de nuestros libros, pensamos apropiado dedicar un capítulo al tema, aunque de manera
resumida.
● Otro punto que tiene que ser enfatizado se refiere al contenido del libro. Las cuestiones relacionadas con
la fe se tratan, en todas las obras del autor, a la luz de los versículos coránicos, y se invita a la gente a aprender de
ellos y vivirlos. Los temas referidos a las palabras de Dios se explican de una manera tal que no dejan ningún
lugar a la duda o al cuestionamiento en el pensamiento del lector. El estilo empleado, llano, abierto y fluido,
asegura que todos, de cualquier edad o grupo social, puedan comprender los escritos de Harun Yahya fácilmente.
Esta manera lúcida y efectiva del relato lo hace de rápida lectura. Incluso algunos que rechazan la espiritualidad
con rigor son influenciados por la veracidad de los hechos a los que se hace referencia en los libros de Harun
Yahya, y no pueden refutar sus contenidos.
● Este y los demás trabajos del autor pueden ser leídos por una persona sola o por grupos de estudio, para
debatirlos. Esto último será más beneficioso gracias al intercambio de reflexiones y experiencias.
● Además, será un gran servicio al din contribuir a la presentación y lectura de este libro, el cual está
escrito solamente para el agrado de Dios. Todos los escritos de Harun Yahya son muy convincentes. Por esta
razón, uno de los métodos más efectivos de comunicar el din a otras personas es impulsar a su lectura. Sería
interesante que el lector se tome cierto tiempo para leer las breves presentaciones de otros libros que se
encuentran al final de este volumen, en las que podrá apreciar el mérito de los temas que se desarrollan.
Asimismo, esperamos que su lectura le producirá un gran placer.
● A diferencia de otras publicaciones, en las redactadas por este autor nada se fundamenta sobre conceptos
personales ni se recurre a explicaciones basadas en fuentes dudosas o estilos irreverentes respecto de los temas
sagrados que crean la duda, la desesperanza, el pesimismo y la desviación de los corazones.
ACERCA DEL AUTOR

El autor, quien escribe bajo el seudónimo de HARUN YAHYA, nació en Ankara en 1956. Completó sus
estudios primario y secundario en esa ciudad y luego cursó Bellas Artes en la Universidad Mimar Sinan de
Estambul y Filosofía en la Universidad de Estambul. A partir del decenio de 1980 ha publicado muchos libros
sobre política, temas relacionados con la fe y con las ciencias. El haber escrito obras muy importantes que ponen
al descubierto la impostura de los evolucionistas, la invalidez de sus suposiciones y la tenebrosa vinculación entre
el darwinismo y las ideologías sanguinarias como el fascismo y el comunismo, lo han hecho una persona muy
conocida.
El seudónimo del autor está constituido por los nombres ‘Harun’ –Aarón-- y ‘Yahya’ –Juan--, en memoria
de ambos Profetas, quienes lucharon contra la infidelidad. El sello sobre la cubierta de los libros tiene un carácter
simbólico y está vinculado a sus contenidos: representa al Corán (la última escritura) y al Profeta Muhammad, el
último de los profetas. El propósito que anima al autor, bajo la guía del Corán y de la sunnah (literalmente
significa: costumbre, práctica, uso, tradición), es refutar cada uno de los pilares fundamentales de las ideologías
ateas, al punto que quienes argumentan en contra de la religión se queden mudos, sin saber qué decir. El sello del
último de los profetas, quién obtuvo la sabiduría en su más elevado nivel y la perfección moral, es usado por
Harun Yahya como un signo de la intención que lo anima frente a los que repudian la creencia religiosa.
Todos los trabajos del autor se centran en un objetivo: comunicar el mensaje del Corán, animar a pensar
sobre las cuestiones básicas relacionadas con la fe (como la presencia de Dios, Dios Uno y el Más Allá) y poner al
descubierto los fundamentos endebles de las ideologías pervertidas de los sistemas ateos.
Los lectores que disfrutan de los escritos de Harun Yahya son muchos y están en todo el mundo: desde la
India a USA, desde Inglaterra a Indonesia, desde Polonia a Bosnia, desde España a Brasil. Algunos de sus libros
están disponibles en inglés, francés, alemán, castellano, italiano, portugués, urdú, árabe, albanés, ruso, serbo-
croata (bosnio), polaco, malayo, uygur, turco e indonesio.
Esos libros han servido como un instrumento para que muchas personas recuperen su fe en Dios y para que
otras profundicen el discernimiento sobre su certidumbre religiosa. La lógica que poseen, junto a su fácil
comprensión y bello estilo, dan a estos trabajos un toque de distinción que conmueve a cualquiera que los lea o
estudie. Dado que sus planteos son inobjetables, los escritos se caracterizan por su efectividad inmediata, los
resultados definidos y la imposibilidad de refutarlos. Es muy difícil que quienes los lean con atención puedan
seguir defendiendo con sinceridad la filosofía materialista, el ateísmo o cualquier otra ideología o doctrina
pervertida. Y aunque sigan en alguna de esas posiciones negativas, lo harán solamente por motivos sentimentales,
puesto que el autor las destruye desde sus mismas raíces. Todos los movimientos que niegan la religión quedan
desde ahora derrotados ideológicamente gracias al conjunto de trabajos escritos por Harun Yahya.
No cabe ninguna duda de que las características de esos libros son el producto de la sabiduría y lucidez del
Corán. El autor sólo intenta servir como un modesto medio en la búsqueda, por parte de la gente, del sendero
recto de Dios. Con la publicación de estos trabajos no se persigue ningún beneficio material.
Considerando lo dicho, quienes animan a otros a leerlos prestan un servicio muy importante, pues “abren
los ojos” y guían para ser más devotos servidores de Dios.
Asimismo, sería injusto perder el tiempo y energía difundiendo otras obras que confunden, conducen al
caos ideológico y no sirven para remover las dudas del corazón de los individuos. Está claro que un libro que se
dedica a hacer sobresalir la capacidad literaria del autor antes que apuntar a impedir que la gente pierda la fe
religiosa, no podrá tener un gran efecto. Quienes dudan de que eso sea así, pueden ver fácilmente que el único
objetivo que persiguen los libros de Harun Yahya es superar la incredulidad y diseminar los valores morales del
Corán. El éxito e impacto de este servicio se manifiesta en la convicción que adquieren los lectores.
Hay algo que debería tenerse en cuenta: la principal razón para que continúen la crueldad, los conflictos y
los grandes atropellos que sufre la mayoría de la población, estriba en el dominio ideológico de la incredulidad.
Dicha situación puede finalizar solamente con la derrota ideológica de la misma, haciendo conocer las maravillas
de la creación y la moralidad coránica de modo que se viva según ésta. Teniendo en cuenta la situación del mundo
de hoy día, que conduce a la gente a una espiral de violencia, corrupción y enfrentamientos, la tarea de
moralización indicada debe hacerse con premura y de manera efectiva, pues de otro modo puede ser demasiado
tarde.
No es exagerado decir que el conjunto de escritos de Harun Yahya ha asumido esa tarea primordial. Si Dios
quiere, estos libros serán un medio a través de los cuales los seres humanos del siglo veintiuno obtendrán la paz,
la justicia y la felicidad prometidas en el Corán.
INTRODUCCION

En el 2001 fueron estrellados aviones a reacción contra las Torres Gemelas del Centro de Comercio
Mundial en Nueva York y contra el Pentágono, que mataron e hirieron a miles de personas. En los días que
siguieron a esos atentados --totalmente inesperados, como método dirigido contra el único superpoder mundial--
se empezó a debatir en todo el planeta el concepto de terrorismo.
Una atmósfera de horror y pánico fue tomando cuerpo, especialmente en Norteamérica, pero no por mucho
tiempo: enseguida todos se empezaron a preguntar cuál sería la mejor manera de combatirlo. Ya ningún país podía
quedarse fuera de la lucha contra el terrorismo diciendo “esos ataques no fueron dirigidos contra nosotros”. Los
ciudadanos de todos los pueblos comprobaron que el rostro tétrico de esa maldición puede presentárseles en
cualquier momento, es decir, mientras duermen, miran TV, llevan a sus hijos al parque, trabajan en la oficina. Se
comprobó que el objetivo del terrorismo es paralizar a la sociedad, que tema salir a la calle, usar transportes
públicos o ir de compras. En resumen, crear un clima de miedo permanente. Apenas Norteamérica se recuperó del
estremecimiento del 11 de septiembre, se unió a otros países para lanzar una guerra en todo el mundo contra esa
peste. Pero luego de empezada la misma, los funcionarios de tan poderosa coalición declararon públicamente que
no era suficiente combatirla sólo en el campo militar.
¿Cómo se debería encarar la lucha contra el terrorismo? Para responder a ello deberíamos identificar
primero las raíces del mismo. Y para hacer esto debemos examinar lo que ha sucedido durante el siglo pasado,
época en que se presentó como una amenaza muy grande.
El siglo XX, con sus dos guerras mundiales, muchos conflictos regionales y diversos actos de violencia
locales, se convirtió en la centuria más sangrienta de la historia. Además, los constantes avances tecnológicos en
la última parte del milenio ayudaron a los terroristas en demasía a extender el alcance de sus acciones. Hoy día,
con sólo apretar un botón se podría asesinar a millones de inocentes. El terrorismo de alta tecnología podría
infligir daños por miles de millones de dólares a la economía de cualquier nación y moldear de alguna manera la
política mundial sin que sus perpetradores siquiera muestren la cara a la luz del día. Está claro que después de los
ataques sobre Nueva York y Washington DC en Norteamérica --es decir, sobre la mayor potencia tecnológica del
mundo-- ningún país se puede considerar a salvo del manotazo mortal del terrorismo. Peor aún, si no se toman las
contramedidas necesarias, esa peste crecerá y será más intensa en el siglo XXI, al punto que un solo agente
químico, biológico o ataque nuclear asesinará a decenas de miles de individuos.

Una Acertada Definición de Terrorismo

Al concentrar esta catástrofe la preocupación del mundo, la definición de “terror”, “terrorista” y


“terrorismo” asume una importancia completamente nueva. Muchos países, según sus propios intereses, al
hacerlo, describen el perfil de quienes nutren sus filas y publican listas de organizaciones que estarían
desarrollando esas actividades. Lo que para algunos gobiernos son “organizaciones terroristas”, para otros son
“luchadores por la libertad”. A países que algunos ven como “terroristas”, otros los consideran “aliados leales”.
Por lo tanto, ¿quién define lo que es terrorismo? Para establecer un criterio se pueden determinar dos
características distintivas:
1) Tener como Blanco a los Civiles. Cualquier país ocupado tiene derecho a resistir la agresión en su
territorio por una fuerza extranjera. Pero si esa resistencia incluye ataques sobre blancos civiles, no vale ningún
tipo de justificación y allí comienza otra forma de terrorismo. Como veremos después, esta definición está en
plena consonancia con las normas islámicas sobre la guerra. El Profeta Muhammad (la paz y la bendición de Dios
sea sobre él --PB--) ordenó a sus seguidores combatir contra quienes le declaraban la guerra. Pero también ordenó
que nunca se debería considerar a los civiles como blanco de ataques. Por el contrario, determinó --e incluso
obligó-- que todo musulmán debía atender especialmente la seguridad de los no combatientes.
2) Atentar Contra la Paz. Si no se está en guerra, es un acto de terrorismo tomar como blanco de ataques a
funcionarios gubernamentales o militares. Ese tipo de agresión que busca romper las relaciones pacíficas entre
países o comunidades, es un acto de terrorismo, aunque se perpetre contra las fuerzas armadas.
Todo ataque que amenace la paz o que se dirija sobre objetivos civiles, incluso en situación de guerra, es
terrorismo. No se puede defender, aprobar o justificar esas agresiones de ninguna manera. De cualquier modo es
cierto que ese tipo de violencia está muy difundido en el mundo moderno. Por eso mismo debe considerarse en
toda su amplitud cualquier tipo de guerra antiterrorista: planear con gran cuidado cada etapa de la misma con el
objetivo de terminar con las más variadas formas de esa agresión. Para ello es necesario que los individuos de
todos los pueblos se aparten totalmente de esta práctica: sea cual sea la forma del mismo debe ser
inequívocamente condenado, independientemente de la causa que lo motive, el blanco al que apunte, de dónde
surja o cómo sea llevado a cabo. De idéntica manera, quien se oponga sinceramente a esa calamidad debería
mostrar la misma empatía por los miles de asesinados no sólo en las torres gemelas sino en Japón, España,
Turquestán Oriental e Indonesia, así como en la masacre de más de medio millón de Hutus en Rwanda, el
asesinato de gente indefensa en Palestina, Israel y en todo el planeta.
Una vez que toda forma de terrorismo sea condenado sinceramente sin atenuantes, sus perpetradores ya no
recibirán apoyo de ningún país o no podrán encontrar refugio dentro de sus territorios. De manera absolutamente
literal, esos violentos no encontrarán ningún lugar donde ocultarse.

El Fundamento Ideológico del Terrorismo


Para emprender una guerra victoriosa contra esta maldición, hay que identificar antes que nada la filosofía
subyacente que la nutre y los medios que se emplearán para combatirla. Por lo tanto este libro se ocupa de los
criterios ideológicos elementales del terrorismo y de los desastres a los que conduce. El punto del que parten sus
defensores es que la violencia resulta una virtud en sí misma y un medio poderoso para resolver los problemas
políticos o sociales. Cualquier terrorista que actúa bajo la influencia de ideas que le fueron impuestas, cree que
está empeñado en una lucha justificada al matar inocentes, perturbar el orden público o hacer pedazos las
relaciones pacíficas. Esta tragedia sólo podrá ser superada cuando gente así comprenda lo ilógico y equivocado de
cualquier ideología que inspire e incite a la violencia y por lo tanto se percate de que por ese medio nunca irá a
ninguna parte. Hasta que no se haga conciencia de la necesidad de cambiar los conceptos en las mentes de los
terroristas, todas las medidas contraterroristas serán de un éxito en todo caso efímero. Dicho cáncer se presentará
una y otra vez en distintos lugares y bajo circunstancias diferentes con una máscara peculiar.
Sólo acabaremos con esta plaga destruyendo su infraestructura ideológica. En los capítulos que siguen
veremos que los fundamentos ideológicos del terrorismo moderno en realidad se remontan al darwinismo social y
a las tendencias materialistas que de allí se derivan. La gente expuesta a ese adoctrinamiento cree que la vida es
un campo de batalla en el que sólo sobrevive el fuerte. Es decir, los débiles están condenados a ser eliminados.
Para esa concepción, el ser humano al igual que el universo, son productos de la casualidad. Por lo tanto la
persona no es responsable de sus acciones frente a nadie. Estas y otras ideas instan inevitablemente a llevar una
forma de vida bestial, en donde la agresión, la violencia y la crueldad son consideradas aceptables e incluso
virtuosas.
Quien recurre al terrorismo, sosteniendo que la violencia es el único camino para lograr sus objetivos, está
realmente bajo la influencia del darwinismo social y el pensamiento materialista, independientemente de la raza,
religión o grupo de pertenencia. Los terroristas modernos que suponen que actúan en nombre de la religión,
también están bajo la influencia del materialismo y el darwinismo. Resulta así porque es imposible que cualquiera
que viva según las normas morales de la religión revelada por Dios, apruebe ese tipo de agresión y mucho menos
que crea que se dirige a un objetivo más “elevado” asesinando a otros. Quienes recurren a tales métodos y por lo
tanto van por el camino exactamente opuesto al de los valores morales defendidos por la religión, son movidos
por la influencia de las ideologías materialistas.
En el libro El Islam Denuncia el Terrorismo dejamos en claro que nuestra religión rechaza con
contundencia toda forma de este flagelo, más allá de contra quién sea dirigido. Allí se explicó a la luz de los
versículos coránicos de qué modo la moral religiosa convoca a la gente a la paz, a la to lerancia y a la convivencia.
También subrayamos la deshonestidad de condenar sólo esos actos terroristas dirigidos contra un sector
determinado, porque ese proceder debilita la lucha en contra de dicho mal. Cualquiera que vive según la moral
islámica debe combatir todas las formas en que se da esa agresión. El fundamento de la lucha intelectual se
asienta en revelar la verdadera moral religiosa.
Los políticos actuales, los comentaristas de las distintas realidades sociales y los académicos, están de
acuerdo en que la fuerza militar por sí sola no es suficiente para erradicar totalmente el terrorismo. Este libro se
enfoca sobre la única manera en que puede lograrse eso: por medio de la paz, la tolerancia y el amor. Todas las
religiones que Dios envió por medio de Sus mensajeros son guías provechosas. Basándonos en el Corán y en la
Biblia (aunque ésta ha sido distorsionada en parte), aquí ofrecemos ejemplos de que cada una de las tres religiones
divinas prohíbe el uso de la violencia injusta. También se muestra que el único camino para combatir el terrorismo
es recomponer los fundamentos a través de los cuales se puedan inculcar los conceptos de amor, afecto,
compasión, humildad, perdón, tolerancia y justicia, propios de la moral de la religión, en consonancia con el
versículo que dice, Dios invita a la Morada de Paz... (Corán, 10:25). Los afortunados que logren esa moral
serán quienes se esforzarán al máximo para construir un mundo lleno de amor y sosiego.
EL SANGRIENTO SALDO DE VICTIMAS
PRODUCIDO POR EL TERRORISMO

El terror es una de las amenazas más grandes que enfrentamos en el siglo XXI porque para sus ejecutores la
violencia es el único camino para alcanzar objetivos políticos. El hecho o caso en particular sobre el que van a
actuar depende de su visión del mundo. A los ojos de los terroristas los conflictos y alternativas políticas pueden
resolverse exclusivamente por medio de la violencia: sólo pueden conseguir lo que quieren por el camino de “la
sangre y el acero”.
Creen que sus metas --lograr lo que demandan, defender lo que divulgan-- son únicamente alcanzables
dañando el tejido social o haciendo naufragar a los individuos en el miedo y la incertidumbre. Esa gente sostiene
que de la destrucción surgirá lo que denominan “la justicia y la probidad”. Pero es una brutal equivocación esperar
que los actos de terrorismo puedan establecer esos bienes tan preciados o que los problemas sean resueltos de esa
manera. La violencia es contraproducente. El que vive sólo mediante la espada, muere a espada.
Dios describe a gente así como los que corrompen en la tierra... (Corán, 13:25). Lo único que han hecho
hasta ahora es aumentar la cantidad de muertos, tanto de inocentes como de gente de sus propias filas o
simpatizantes. Cada año sus ataques provocan que miles de personas vivan en el temor y la ansiedad y sufran
perjuicios económicos, sin hablar de los asesinados y heridos. Se ha convertido en un deber urgente y primordial
combatir el terrorismo debido a la impresionante cantidad de víctimas que produce y a la amenaza que representa
para toda la humanidad.

El Terrorismo Está Cerca de Nosotros!

Se estima que en el mundo hay unos quinientos grupos terroristas, incluidos los carteles internacionales que
controlan el negocio de las drogas, las armas y la prostitución, como así también las organizaciones clandestinas,
movimientos marginales, grupos ideológicos radicalizados y grupos religiosos desviados.
Muchos de ellos operan dentro de sus propios países pero otros tienen como objetivo a naciones que
denominan “enemigas”, atacando a lugares o personas prominentes pues calculan que eso despertará el accionar o
la atención de mucha gente debido a la fama o notoriedad alcanzada.
El terrorismo ya existía en épocas primitivas y se expresaba entonces a través de organizaciones esotéricas
como la de los sicarios o asesinos. En los tiempos modernos reaparece con los cuadros combatientes de la
Revolución Francesa (sans-cullotes) o el nihilismo ruso del siglo XIX. En el siglo XX pasa a un primer plano por
medio de numerosos atentados y el elevado número de sus perpetradores. Las armas de destrucción masiva y el
rápido avance tecnológico les hicieron la tarea más fácil y devastadora.
En el decenio de 1960 ya muchos se preguntaban qué pasaría si un grupo terrorista consiguiera apoderarse
de algún tipo de arma atómica. También se presentaba la posibilidad de que un arma química o biológica borrase
del mapa pueblos enteros. Por suerte hasta ahora no se dieron ataques de ese tipo. Pero la posibilidad de los
mismos aumentó en el decenio de 1990. Esa preocupación se acentuó con el colapso de la Unión Soviética y el
debilitamiento del control sobre su arsenal nuclear. La expansión de Internet y la facilidad para el acceso a la
información elevó esa angustia1. El pánico a ese flagelo se convirtió en el tema de cientos de películas y libros. Se
escribieron muchos informes acerca de las posibles consecuencias y se investigó mucho en tal sentido. Como es
obvio, hoy día los terroristas pueden ir mucho más lejos que eso a lo que nos tenían acostumbrados. Es decir, ya
es posible perpetrar ataques por control remoto o computadoras, sin ninguna intervención humana directa.
Una serie de recientes temores en Norteamérica debido a armas biológicas como la bacteria del ántrax,
revelaron el nivel de amenaza que representa el bioterrorismo. Hoy día los terroristas pueden amenazar a miles de
vidas con la ayuda de un químico experimentado y un laboratorio común. Uno de los primeros incidentes de esta
naturaleza ocurrió en 1984 cuando setecientos cincuenta personas fueron envenenadas en cuatro casas de comida
en una pequeña ciudad de Oregón2. Luego de un tiempo se supo que el responsable era Baghwan Shree Rajneesh,
líder de un culto de inspiración hindú de la New Age. Sus discípulos habían arrojado bacterias salmonellas en
bares y casas de comida. En 1995 el culto “Aum Shinrikyo” (“La Verdad Suprema”) liberó gas sarín en el sistema
de subterráneos de Tokio, lo que causó la muerte de doce personas y daños orgánicos a otras cinco mil quinientas.
Investigaciones posteriores revelaron que estos fanáticos habían intentado construir armas biológicas en sus
laboratorios, lo cual puso en evidencia la verdadera envergadura de la amenaza terrorista para el público en
general3.
Se espera que la tecnología informática juegue un papel importante en el siglo XXI en las agresiones de ese
tipo de gente. Mientras tanto se siguen ejecutando formas más “convencionales”, como bombardeos, ataques
incendiarios premeditados, secuestros en tierra y en el aire en todo el mundo, desde Europa hasta América, desde
Asia hasta Africa. Por ejemplo, los miembros de la organización terrorista ETA (Euskadi Ta Askatasuna), que
dicen luchar por la independencia de la región vasca, han ejecutado muchos atentados en España, con un saldo de
más de ochocientos muertos desde 1962 a la fecha4.
Durante años el IRA (Ejército Republicano Irlandés) ha llamado la atención del mundo con sus ataques
sangrientos para obtener la independencia de Irlanda del Norte. Su objetivo central era terminar con el control
británico de esa zona y conseguir la reunificación de la isla. Por lo general su campo de actividad se centró en el
Norte de Irlanda y Londres, pero también se pusieron bombas en varios países europeos, como Alemania. Desde
1969 hasta el presente, los ataques terroristas del IRA y el método de “contraterrorismo” británico elevaron la
cantidad de muertos en ambos bandos a más de tres mil docientos5.
Los daños económicos causados por el IRA en objetivos civiles como aeropuertos y estaciones subterráneas
se elevaron a millones de dólares. Durante un campeonato de fútbol europeo, el IRA hizo estallar un coche bomba
en un centro comercial de Manchester e hirió a unas doscientas personas.
Actualmente ningún país puede sentirse libre de este tipo de amenazas. Los pocos ejemplos citados exhiben
de qué manera el terrorismo influye en la vida de los pueblos. Ya no se trata del problema de algunas naciones en
especial sino que es algo que inquieta a toda la humanidad. Puesto que nadie puede decir dónde, cuándo o cómo
se producirá su zarpazo criminal, la lucha contra el mismo ya no puede considerarse el deber de un puñado de
países u organizaciones. Es una amenaza para todo el mundo y solamente puede resolverse si personas bien
intencionadas se apoyan entre sí en la búsqueda de la paz, la amistad y la fraternidad.

El Rostro Tenebroso del Terrorismo


Actualmente el terrorismo inflige daños físicos y sufrimientos en todo el mundo, no sólo en Norteamérica.
En la volteada caen Uganda, Angola y Nigeria en el Africa; Gran Bretaña, España y Francia en Europa; Japón y
otros países asiáticos; zonas enteras del Medio Oriente y de América Latina. En cualquier momento los civiles
pueden enfrentar un ataque terrorista mientras están en sus viviendas, en el cine, en el teatro, en un centro
comercial, en el trabajo o viajando en trenes, buses, etc. Como es natural, esa facilidad que tienen para entrar en
residencias privadas ha conducido a una alarma y ansiedad considerables. La gente vacila antes de entrar a áreas
donde hay multitud de personas o abordar medios de transporte público. La vida diaria de la población en general
se convierte en un suplicio y eso es exactamente lo que buscan los terroristas: que la comunidad viva alarmada y
angustiada.
La evidencia de terribles ataques en todo el mundo no hace más que agudizar esa preocupación. En 1966
hubo doscientos noventa y seis incidentes con trescientos catorce personas muertas y dos mil novecientos doce
heridas. En 1977, de un total de cuatrocientos treinta y nueve ataques, trescientos noventa y ocho fueron dirigidos
a lugares de trabajo o propiedades no gubernamentales, lo que llevó a la pérdida de la vida de ciento treinta y
nueve civiles, entre ellos treinta y nueve que eran personal civil de las fuerzas armadas6.
Según el Departamento de Estado norteamericano, la cantidad de ataques terroristas en el 2000 fue un ocho
por ciento mayor a los ocurridos en 1999, con cuatrocientos treinta y tres muertos y setecientos noventa y un
heridos. Entre 1981 y el 2000 el total de muertos en ese tipo de circunstancia fue de nueve mil ciento ochenta y
cuatro7. Pero esta cifra no indica el total de vidas perdidas por ataques terroristas en todo el mundo ya que abarca
solamente los realizados por organizaciones internacionales y no los ejecutados por grupos locales. Sólo en
Turquía hubo veintiún mil ochocientos sesenta y seis ataques terroristas entre el 15/8/84 y el 31/9/01, lo que costó
la vida a cinco mil seiscientos cinco hombres de la fuerza de seguridad y a cuatro mil seiscientos cuarenta y seis
civiles. Además fueron heridas dieciséis mil quinientos sesenta y dos personas de las fuerzas de seguridad y cinco
mil noventa y un civiles8.
Los daños físicos y económicos producidos por las acciones terroristas agregan otra grave dimensión al
cuadro presentado. El caos y la anarquía provocados por tales incidentes evitan las inversiones en las regiones
afectadas. Los ataques dirigidos a la infraestructura económica no respaldan precisamente el desarrollo. También
destruyen los recursos existentes, lo cual impide una vida social adecuada en una serie de áreas, particularmente la
educativa. El costo militar de la lucha contra el terrorismo impone otra carga. Ese desvío de recursos que debería
emplearse en elevar el nivel de vida de las personas, afecta no sólo a la nación del caso sino a la economía del
planeta.
Este recuento sumario pone a la luz del día el horrendo cuadro de situación al que lleva el terrorismo,
produciendo destrucción por todas partes y causando daños incontables a las vidas humanas.

El Rostro Sangriento de Sendero Luminoso


Nos referimos a la organización marxista-leninista-maoísta que opera en Perú. Fundada en 1960 por el
profesor de filosofía Abimael Guzmán, se la consideró inicialmente un movimiento político más. Pero en el
decenio de 1970 se convirtió en un grupo guerrillero salvaje y en una de las estructuras terroristas más sangrientas
del mundo.
Las manifestaciones de Guzmán a favor de la violencia son particularmente sorprendentes. En una
alocución hecha el 19/4/80 dijo: “El futuro yace en las pistolas y en los cañones” 9. Uno de sus seguidores alabó el
uso de la violencia: “La sangre nos hace más fuertes... y si ella fluye no nos daña sino que nos robustece”. La
organización comunicó expresamente que su lucha creció en base a la violencia y discutía como podía alcanzar
mayores niveles en el país. En consecuencia, la cifra de muertos se elevó a treinta mil.
En el decenio de 1980 Guzmán llevó a la práctica lo que enseñaba y los ataques terroristas campearon por
todo el Perú. Al igual que los kamikazes japoneses durante la Segunda Guerra Mundial, Sendero Luminoso encaró
la muerte de un modo romántico. Sus miembros creían que era un pequeño precio a pagar por el premio a obtener,
precio al que Guzmán llamó “río de sangre”. Muchos inocentes fueron secuestrados, violados, torturados y
asesinados. Más del uno por ciento de la población sufrió muertes brutales debido a la violencia política. Para
impulsar su causa Guzmán --conocido como el presidente Gonzalo-- y su grupo asesinaron a personas de recursos
modestos: maestros, alcaldes y líderes de comunidades10.
Durante años Sendero Luminoso infligió daños físicos y psicológicos al pueblo peruano, forzándolo a vivir
aterrorizado. Como insistiremos a lo largo de este libro, el amor es el único camino para destruir las raíces
ideológicas del terrorismo. Un amor de verdad por la humanidad se impone al odio ciego y la necrofilia política
de la que se alimenta el terrorismo.
LAS IDEOLOGIAS ATEAS Y EL INCREMENTO
DEL TERRORISMO

Si a una persona enferma hay que atenderla como corresponde, es esencial un diagnóstico preciso 4. El
tratamiento que se determine a continuación deberá ser meticuloso y constante hasta que la enfermedad
desaparezca. De lo contrario será inevitablemente recurrente. El mismo criterio vale para una seria dolencia que
afecta a la sociedad. Una de las principales razones por la que no podemos encontrar soluciones efectivas a los
problemas sociales de este siglo es que sus causas no están identificadas correctamente. Al tratar un problema
social lo primero que hay que hacer es establecer qué es lo que causa su aparición. De lo contrario las medidas
que se tomen serán solamente temporarias.
Por lo general se buscan las raíces del terrorismo en elementos materiales, por lo que la lucha contra el
mismo se dirige a cuestiones superficiales que no pueden proveer resultados duraderos. Hay que identificar los
principales factores que respaldan ese flagelo para que el mundo lo pueda eliminar.

La Trama Enmarañada de la Lógica Terrorista

Resulta imposible derrotar este cáncer con medidas de seguridad. Es probable que la sola actividad de las
fuerzas militares aumente la violencia, lo que lleva a un círculo vicioso en el que el derramamiento de sangre es
respondido con más derramamiento de sangre. Al embarcarnos en la lucha contra esta maldición necesitamos
comprenderla y luego combatir las ideas que moviliza, la forma en que los perpetradores del terror consideran su
propia vida y la de los demás y el modo en que justifican el uso de la violencia.
El terrorista cree que puede tener éxito sólo a través de la violencia. Quiere que la gente en su alrededor le
tema, en tanto él se pone el manto de la crueldad, la agresión y la insensibilidad para hacer sentir el pánico.
Cualquiera que se oponga a sus ideas es un enemigo que necesita ser eliminado. El psicoterapeuta y columnista
Philip Chard examina en su artículo Los Terroristas nos Ven Como Objetivos, no Como Humanos, el conjunto de
posturas establecidas por esa gente y cómo justifican los ataques violentos contra gente indefensa: Los
investigadores han vislumbrado aspectos de la psiquis (de los terroristas). Lo más descollante es su capacidad para
ver a sus víctimas como objetos, como parte de una estadística que esperan hacer crecer con sus muertes
violentas. No quieren percibirlas como seres humanos, como amigos o como un ser querido. En todo caso se
esfuerzan por verlas como piezas de un tablero de ajedrez político. En consecuencia, colocados en esa posición de
superioridad, no se reconocen como asesinos de “personas”. Con el objeto de llevar adelante la matanza de un
modo desenvuelto y con indiferencia, nos deshumanizan en sus mentes y nos transforman en “blancos”... Su
“causa”, cualquiera sea, es suficientemente sagrada, noble o desesperada, con lo que justifican la carnicería que
instigan... Su interés principal está puesto en los efectos, no en las personas; en el impacto de la masacre, no en
ésta. Los terroristas quieren asesinar la esperanza; o una forma de vida; o el espíritu de un grupo de gente; o todo
un pueblo. Destruyen a los seres humanos porque creen que ese procedimiento es la ruta más segura y rápida
hacia la meta perseguida11.
Philip Chard llama nuestra atención a la cosa más importante: los terroristas no sienten el más leve
remordimiento de conciencia al matar a otros. Por el contrario, a cuantos más pueden matar más exitosos se
consideran y se alegran por ello. Mentes como esas pueden balear a inocentes o hacer volar con una bomba a
niños con total tranquilidad porque el derramamiento de sangre les resulta una fuente de placer. Pierden su
humanidad y se convierten en bestias salvajes. Si alguno de ellos evidencia el más tenue remordimiento,
inmediatamente es etiquetado de traidor por sus camaradas más radicales. El más extremista y sanguinario es
considerado el más devoto de la causa, con lo que el celo por matar aumenta constantemente. Dado que en una
discusión no suele ser fácil acusarse unos a otros de traidores, invariablemente hacen uso de las armas para dirimir
los pleitos.
Esta vinculación apasionada con la violencia va mucho más allá de la ideología política, pues en realidad
brota de una idea equivocada de la naturaleza humana.
El conjunto de actitudes y posturas de los terroristas se inspiran en la filosofía materialista y en el
pensamiento darwinista. Este último considera que los seres humanos son animales y que todo lo vivo se
desarrolla a través de la lucha por la supervivencia en la naturaleza. Eliminar al débil de modo que el fuerte
emerja victorioso, constituye la esencia de cualquier forma de pensar perversa, propia de los terroristas.

El Darwinismo Forjó la Matriz de la Mentalidad Terrorista


Según la teoría de Charles Darwin, en la naturaleza hay un conflicto constante y una competencia
despiadada por la supervivencia. El fuerte siempre derrota al débil y eso posibilita el progreso. Es de este
concepto que surge la idea de “lucha por la supervivencia” y términos tales como “razas favorecidas” (los blancos
europeos) y “razas inferiores” (asiáticos, indoamericanos, nativos de Australia y africanos). Esta lógica racista
estableció el fundamento para el odio y los conflictos en todo el mundo. Asimismo, la idea de Darwin de
“supervivencia del más apto” justificó gran parte de esos movimientos que condujeron a la humanidad a la
enemistad, los choques y las guerras.
Aún hoy día el darwinismo sigue adoctrinando a la gente con el engaño de que los humanos no son más que
especies animales muy desarrolladas, resultado de la ciega casualidad y no de un creador. Esta teoría sostiene que
el mundo consiste en rocas inanimadas, tierra y gases y que la vida emergió por pura casualidad a consecuencia de
la interacción de fuerzas materiales del tipo del viento, la lluvia y la luz sobre distintos tipos de moléculas. Pero
esta teoría de la evolución es un gran engaño que viola las leyes más básicas de la química y de la biología a la
vez que desafía a la razón y a la lógica (Este tema se desarrolla más ampliamente en el capítulo siete, La
Equivocación del Evolucionismo). Sin embargo, es impuesta sobre la sociedad moderna mediante un enorme
aparato propagandístico y la gente pasa a creer entonces que es el producto de accidentes biológicos y químicos,
libre de toda responsabilidad frente al Creador y Su código moral. Además, quienes se fascinan con la lógica
darwinista ven a la vida como un campo de batalla y por lo tanto justifican todo tipo de perversidad en la lucha
por la supervivencia. Es decir, son personas con el cerebro lavado que aceptan la terrible idea de que es normal
tratar a otros como animales e incluso exterminarlos.
La gente que fue educada en esos conceptos transformó el siglo XX en una época de salvajismo, estuvo de
acuerdo con las luchas sangrientas como parte del darwinismo e incluso consideró a las guerras como el medio
más importante para la consecución de sus objetivos. El “conflicto dialéctico” se transformó en la justificación
para las masacres llevadas a cabo por las ideologías comunistas. En el curso del siglo XX el terror comunista
costó la vida a ciento veinte millones de personas. Los conceptos darwinistas absurdos de “lucha entre las razas
por la supervivencia” y de “selección natural” se transformaron en los fundamentos del nazismo. Adolfo Hitler
reivindicó que sólo las razas “superiores” podían o debían sobrevivir. La locura que inspiró, desató una ola de
asesinatos a lo largo de todo el mundo. En la segunda guerra mundial, que comenzó como resultado de las
políticas de agresión y ocupación de los nazis, murieron unos cincuenta y cinco millones de personas. Quienes
aún siguen esas ideas y consideran la violencia el único camino, quieren que este siglo XXI pase a la historia
como “el siglo del terror”.
La teoría darwinista que ha motivado daños odiosos en el seno de las comunidades y en la que muchos
están adoctrinados aunque no se den cuenta, argumenta que el ser humano es un animal conflictivo. Los ataques
terroristas son un eco de esas ideas. Las consignas darwinistas que sostienen que sólo el más fuerte puede
sobrevivir y sirven para alabar la violencia, respaldar los conflictos y ver a la guerra como una virtud, deben ser
arrojadas, de una vez por todas, al basurero de la historia.
La derrota del darwinismo puede minar todas esas ideologías que están de acuerdo con la agresión y la
violencia.
Por otra parte, la definición de la naturaleza humana propia de la fe monoteísta --cristiana, judía e
islámica--, es decir, de las tres religiones con más adherentes en el mundo, se opone a los conceptos del
darwinismo social que llaman al antagonismo permanente. Como ya veremos más adelante, cada una de estas
religiones busca inundar el planeta de paz y seguridad en tanto se opone a la opresión, a la tortura y al asesinato.
Las tres religiones están de acuerdo en que la brutalidad y el salvajismo son cosas contrarias a virtud y
aborrecibles que violan la moral que Dios ha dictado a los seres humanos. En cambio el darwinismo considera
que la brutalidad y la agresión son esenciales y en consecuencia las justifica. En resumen, la fuente de la pesadilla
terrorista mundial yace en el ateísmo y en las manifestaciones que lo expresan: el darwinismo y el materialismo.
En la medida en que en muchos países se siga adoctrinando desde la escuela primaria en el darwinismo,
como si fuese una realidad científica, será inevitable la aparición de nuevas generaciones de terroristas. Por lo
tanto es urgente evitar que a los niños se les enseñe que descienden de animales, que son el resultado del azar, que
a Dios no le deben nada y que sólo pueden triunfar en la vida mediante la confrontación violenta permanente.
Cualquiera que adquiera esos conceptos, inevitablemente será egoísta, agresivo, cruel y dañino. Los jóvenes son
muy susceptibles a aceptar el adoctrinamiento anárquico y terrorista. Debido a esas ideas se vuelven
suficientemente brutales como para matar a niños y asesinar a sus hermanos sin pestañear. Los grupos criminales
comunistas, racistas y fascistas que se han esparcido por el mundo durante los últimos cien años, son el producto
del sistema de educación darwinista.
Es por eso que debemos exponer las verdaderas raíces de la lógica terrorista. La gente necesita ser
consciente de que quienes creen en el darwinismo y lo defienden, están equivocados. La irresponsabilidad y el
libertinaje no están en la esencia prístina del ser humano. Nosotros tenemos un Creador que nos observa todo el
tiempo, conoce nuestros pensamientos más íntimos y en el más allá nos llamará para que rindamos cuentas de
nuestras acciones. Nuestro Señor ha creado a los seres humanos por separado y distintos de los animales, motivo
por el que poseemos alma, razón, libre albedrío, juicio y capacidad de discriminación consciente. Si una persona
de voluntad débil se encoleriza con facilidad y considera a otras simples animales, puede actuar de una manera
absolutamente brutal y dañarles sin problemas. Por ejemplo, no tendrá en cuenta para nada si se trata de niños
inocentes. Pero cualquiera que razona, tiene conciencia y sabe que posee un alma dada por Dios, controla su
cólera independientemente de la circunstancia que atraviese. Siempre hará prevalecer el juicio y la conciencia.
Nunca hará la más mínima cosa por la que un día Dios le pedirá cuentas.
Dios revela en el Corán (91:7-10) que el ser humano es inspirado tanto por el mal como por la voluntad de
evitarlo. Por lo tanto no existe un proceso imaginario por el cual se refuerza la degeneración moral y la
perpetración de crímenes. La inmoralidad y el delito provienen de la parte negativa de la naturaleza humana, la
cual sólo puede ser eliminada por la devoción a los valores morales que Dios ha enseñado a la humanidad a través
de Su religión. Si no tenemos fe en Dios y no creemos que siempre le tendremos que rendir cuenta de nuestra
forma de proceder, no habrá nada que impida un comportamiento maligno bajo la forma de codicia o
deshonestidades como la guerra, las matanzas racistas, los enfrentamientos de pandillas o los ataques brutales de
los “cabezas rapadas”. En un nivel relativamente menos dramático, los que generan hambrunas o provocan otras
injusticias y brutalidades, también tendrán que rendir cuentas.
Nunca se podrá terminar con la crueldad de aquéllos que consideran al ser humano como una especie de
animal comprometido únicamente en la lucha por la supervivencia. Gente así no cree en Dios ni en el más allá y
por lo tanto induce a otras a creer lo mismo.
Todo ser humano posee un alma inspirada por Dios y debe ser responsable ante Su Creador de lo que hace.
A quienes entienden que no tienen ningún compromiso ante Dios, Este les recuerda que fueron creados y que
serán resucitados después de la muerte:

¿Cree el hombre que no van a ocuparse de él? ¿No fue una gota de esperma eyaculada y, luego, un
coágulo de sangre? El (Dios) lo creó y le dio forma armoniosa. E hizo de él una pareja: varón y hembra. Ese
tal (Dios) ¿no será capaz de devolver la vida a los muertos? (Corán, 75:36-40).

Hasta ahora nos hemos concentrado en cómo el darwinismo social establece que la violencia sea el
fundamento del terrorismo al considerarla la solución para todos los problemas. Es por eso que si demolemos la
teoría darwinista --que enseña que el ser humano es un animal, que sólo el materialmente poderoso puede
sobrevivir y que la vida es un campo de batalla-- también demoleremos uno de los principales soportes del
terrorismo. El medio más efectivo para proteger a la gente de la pesadilla de ese flagelo es la educación espiritual.
Las sociedades podrán lograr una paz permanente sólo cuando sus individuos aprendan a vivir por medio de una
moral apropiada. Más allá de eso, otras medidas, normas y precauciones para regular la vida social, alcanzarán el
éxito hasta cierto punto pero nunca erradicarán la calamidad del terrorismo.

SOLO EL AMOR PUEDE DERROTAR AL TERRORISMO


Dios revela que en el hombre, Su creación, ha infundido de Su espíritu (Corán, 32:9) y lo ha hecho Su
representante en la Tierra (Corán, 6:165). Una de las diferencias más importantes entre los seres humanos y los
animales es que los primeros fueron creados con deseos y conciencia. Toda persona posee deseos que le incitan al
mal, así como una conciencia que le inspira evitarlo. Junto a los atributos producto de esta última --amor,
sacrificio, compasión, humildad, afecto, lealtad y amabilidad-- también presenta tendencias destructivas
indeseables que surgen de sus deseos mundanos. Gracias a su conciencia, sin embargo, el creyente puede
distinguir entre lo correcto y lo equivocado y optar por lo que es moralmente justo. La creencia acendrada, el
temor reverente a Dios, la fe en el más allá, la seguridad de la existencia de los tormentos sin fin en el infierno y el
anhelo del Paraíso, mantienen acorralados los deseos mundanos. Por lo tanto siempre se comportará
correctamente, perdonará, responderá con el bien a la iniquidad, asistirá al necesitado y exhibirá compasión, amor
y tolerancia.
Los terroristas, por otra parte, prestan oído a sus deseos de violencia en vez de escuchar la voz de sus
conciencias y entonces cometen todo tipo de perversidades con gran facilidad. Se convierten en desamorados,
agresivos y dañinos, sin el más leve signo de arrepentimiento. No temen para nada a Dios, no aceptan de ningún
modo la moral de la religión. Nada les impide cometer crímenes.
Las normas prevalecientes en las sociedades sólo pueden refrenar a sus ciudadanos hasta cierto punto. El
estado, mediante la puesta en vigor de leyes y un poderoso sistema judicial, puede proteger sólo parcialmente las
calles, los espacios públicos y tomar las medidas necesarias para asegurar el orden y el descenso de la tasa de
criminalidad. Pero puesto que es imposible tener bajo vigilancia a cada individuo las veinticuatro horas del día, es
esencial que en alguna medida exista un autocontrol de los individuos. Quien no presta atención a la voz de su
conciencia puede convertirse fácilmente en un animal, por decisión propia o influenciado por quienes le rodean.
El resultado, como lo podemos ver, es una sociedad de individuos que alegremente mienten cuando les apetece,
sin ninguna compunción por el gozo de bienes mal habidos y sin perturbarse en lo más mínimo por oprimir y
explotar al débil. Está claro que en una sociedad que ha perdido los valores espirituales y no teme en absoluto a
Dios, las medidas puramente coercitivas no van a resolver ningún problema en última instancia. La moral de la
religión, por otra parte, ordena a las personas evitar las malas acciones, incluso las que se pueden hacer contra uno
mismo a sabiendas de que la comunidad nunca les castigará. Pero la persona que sabe que Dios le determinará el
Paraíso o el Infierno después de rendirle cuentas por cada una de sus acciones, decisiones o palabras
pronunciadas, siempre evitará el pensar u obrar mal.
Lo más probable es que las organizaciones terroristas se vean privadas de todo espacio en una sociedad
cuya gente rehuye lo incorrecto por propia voluntad. Donde prevalece la moral de la religión desaparecen
naturalmente los problemas que dan origen a las organizaciones que apoyan el uso de la violencia. Si toda la
sociedad poseyese virtudes superiores como la honestidad, el sacrificio, el amor y la justicia, no podría haber
ningún lugar para cosas como la pobreza, la distribución desigual de los bienes, la injusticia, la opresión al débil,
las limitaciones a la libertad. Por el contrario, emergería un orden social que cubriría las carencias del necesitado,
en donde el adinerado protegería a todos, donde cada uno contaría con la mejor atención médica, educativa y de
los distintos servicios públicos. La relación entre los diversos grupos étnicos, religiosos y culturales estaría
dominada por la tolerancia y la comprensión.
Por esas razones, la moral adecuada es la clave para resolver tantos problemas sociales. La fuente de esa
clave, a su vez, es el Corán, al que Dios ha revelado como guía para la humanidad.

El Verdadero Islam es el Islam Moderado


Luego de la revelación del primer versículo coránico al Profeta Muhammad (PB) y a lo largo de un siglo, el
Islam se expandió de una manera pocas veces vista en la historia de procesos religiosos o políticos. Partió desde la
Península arábiga y abarcó el Medio Oriente, Africa del norte y llegó hasta España, por lo que atrajo mucho la
atención de occidente. En palabras del conocido experto en Islam John L. Espósito, Lo más notable acerca de la
primera expansión del Islam es la rapidez y éxito con que lo hizo. Los estudiosos de occidente se han maravillado
de ello12. En los siglos siguientes el Islam llegó a todos los rincones del mundo, desde Indonesia hasta América
Latina y hoy día es aceptado como la religión de más rápido crecimiento. Sus aproximadamente mil millones de
seguidores representan un quinto de la población mundial. El interés en el Islam aumentó particularmente después
de los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001 (Para más detalles ver El Surgimiento del Islam por Harun
Yahya).
Al observar el mundo islámico de hoy día vemos una amplia gama de prácticas religiosas, las que dependen
de las distintas tradiciones, costumbres, herencias culturales y visiones del mundo de las distintas sociedades. Esto
ha conducido a que algunos que se dedicaron a investigar o intentar comprender esta religión, se llevasen
impresiones erróneas al tomar las tradiciones de la sociedad bajo examen como principios islámicos. La única
manera de llegar a tener una opinión verdadera del Islam es dejando a un lado las particularidades folclóricas y
volverse al Corán, donde se expone la esencia de la moral islámica, y a las acciones de nuestro Profeta (PB).
Que la mayoría de una sociedad sea musulmana, no significa que el comportamiento, puntos de vistas y
juicios de ese conjunto social sean necesariamente islámicos ni que corresponda que se los defienda en nombre
del Islam. Al evaluar la visión de esta religión, a nivel de individuo o comunidad, debe tenerse siempre presente lo
que terminamos de decir. En otras palabras, pueden existir diferencias que generalmente surgen de las condiciones
prevalecientes y la única manera de saber cuáles son islámicamente correctas es cotejarlas con el Corán --la fuente
más exacta de la verdad del Islam-- y las acciones y dichos del Profeta (PB).
Juzgar a la religión y a los musulmanes sin estudiar el Corán para poder saber si una práctica particular
corresponde o no al mismo, es una forma de proceder muy inapropiada. El examinar el estilo de vida de una sola
comunidad islámica y sacar conclusiones generales respecto a los principios de la religión, puede conducir a
serios errores. Lo primero que hay que hacer para obtener una opinión correcta es aprender el Islam de sus propias
fuentes. Cuando los distintos modelos existentes en diferentes partes del mundo son considerados a la luz de los
criterios originales, muchos que pensaban que ya conocían éstos, lo estarán haciendo por primera vez y entonces
podrán desprenderse de los conceptos equivocados con los que juzgaban hasta ese momento.

El Islam Prohíbe la Matanza de Inocentes


Según el Corán es un gran pecado matar a una persona inocente. Quien lo hace sufrirá un gran tormento en
la otra vida:

...quien matara a una persona que no hubiera matado a nadie ni corrompido la tierra, fuera como si
hubiera matado a toda la Humanidad. Y que quien salvara una vida, fuera como si hubiera salvado la vida
de toda la Humanidad. Nuestros Mensajeros vinieron a ellos con las pruebas claras, pero, a pesar de ellas,
muchos cometieron excesos en la tierra (Corán, 5:32).

¡Este versículo iguala el asesinato de un inocente con la matanza de toda la humanidad! Otro versículo
expresa la importancia que la fe le da a la vida:

No invocan a otro dios junto con Dios, no matan a nadie que Dios haya prohibido, si no es con justo
motivo, no fornican. Quien comete tal, incurre en castigo (Corán, 25:68).

En otro versículo Dios da la siguiente orden:

Di: “¡Venid, que os recitaré lo que vuestro Señor os ha prohibido: que Le asociéis nada! ¡Sed buenos
con vuestros padres, no matéis a vuestros hijos por miedo de empobreceros --ya os proveeremos Nosotros, y
a ellos--, alejaos de las deshonestidades, públicas o secretas, no matéis a nadie que Dios haya prohibido, sino
con justo motivo! Esto os ha ordenado El. Quizás, así, razonéis” (Corán, 6:151).

Cualquier musulmán que cree en Dios con sinceridad de corazón, acata escrupulosamente sus versículos
santos y teme el sufrimiento en el más allá, evitará cometer todo tipo de daño u ofensa. Sabe que el Señor de la
Justicia Infinita le premiará apropiadamente por todas sus acciones. Nuestro Profeta Muhammad (PB) señaló el
tipo de gente que no es del agrado de Dios: Quienes actúan cruel e injustamente en las tierras sagradas, quienes
adhieren a la forma de ser del ignorante y quienes derraman sangre humana sin razón valedera13.

El Islam Ordena a la Gente Proceder con Rectitud


La moral islámica ordena a los creyentes comportarse de manera digna al tomar una decisión, hablar o
trabajar, es decir, en todo los ámbitos de sus vidas. Los mandatos de Dios en el Corán y la sunnah de nuestro
Profeta (PB), describen detalladamente lo que se entiende por justicia. Se trata de las mismas advertencias con las
que todos los mensajeros mencionados en nuestro Libro llevaron la justicia y la paz a los lugares donde fueron
enviados. Los profetas ayudaron a que los pueblos creyentes se saquen de encima la crueldad y el despotismo.
Como Dios ha revelado en un versículo:

Cada comunidad tiene un Mensajero. Cuando venga su Mensajero, se decidirá entre ellos con
equidad y no serán tratados injustamente (Corán, 10:47).

Una de las peculiaridades más importantes del Islam es que ordena la justicia en todo momento, aunque sea
con una persona cercana y querida (que obra mal). Es lo que expresa Dios en otro versículo:

¡Creyentes! Sed íntegros en la equidad, cuando depongáis como testigos de Dios, aun en contra
vuestra, o de vuestros padres o parientes más cercanos. Lo mismo si es rico que si es pobre, Dios está más
cerca (que vosotros) de él. No sigáis la pasión faltando a la justicia. Si levantáis falso testimonio u os
zafáis,... Dios está bien informado de lo que hacéis (Corán, 4:135).

Este versículo expresa claramente que para un creyente la riqueza o posición social de la persona con que
uno trate no tiene ninguna importancia. Lo valioso es la equidad --nadie debería ser tratado injustamente-- y la
implementación escrupulosa de los versículos santos de Dios. Nuestro Libro ordena también:

¡Creyentes! ¡Sed íntegros ante Dios cuando depongáis con equidad! ¡Que el odio a un pueblo no os
incite a obrar injustamente! ¡Sed justos! Esto es lo más próximo al temor de Dios. ¡Y temed a Dios! Dios
está bien informado de lo que hacéis (Corán, 5:8).

Aquí Dios ordena a los fieles actuar siempre rectamente, incluso con sus enemigos. Ningún musulmán
puede justificar una actitud distinta diciendo que fulano o mengano alguna vez lo dañó o lo dejó en una situación
difícil. El musulmán tiene la obligación de responder con buena voluntad y exhibir la moral que Dios le ha
ordenado, aunque aquéllos con los que trate estén equivocados o sean enemigos.
El Todopoderoso ha prescrito:

Dios no os prohíbe que seáis buenos y equitativos con quienes (aún siendo infieles) no han combatido
contra vosotros por causa de la religión, ni os han expulsado de vuestros hogares. Dios ama a los que son
equitativos (Corán, 60:8).
Aquí informa a los musulmanes como debería ser su relación con otras personas. Estos versículos son el
fundamento de la actitud del creyente con los demás y facilitan que el sincero respalde siempre lo correcto, lo cual
se expresa en otra parte así:

Entre nuestras criaturas hay una comunidad que se dirige según la Verdad y que, gracias a ella,
observa la justicia (Corán, 7:181).

Otros versículos sobre la cuestión de la justicia expresan:

Dios os ordena que restituyáis los depósitos a sus propietarios y que cuando decidáis entre los
hombres lo hagáis con justicia. ¡Qué bueno es aquello a que Dios os exhorta! Dios todo lo oye, todo lo ve
(Corán, 4:58).

Di: “Mi Señor ordena la equidad. Dirigíos a El siempre que oréis e invocadle rindiéndole culto
sincero (culto exclusivo). Así como os ha creado, volveréis (a El)” (Corán, 7:29).

Dios prescribe la justicia, la beneficencia y la liberalidad con los parientes. Prohíbe la deshonestidad,
lo reprobable y la opresión. Os exhorta. Quizás, así, os dejéis amonestar (Corán, 16:90).

En todo el mundo hay personas sometidas a un trato cruel debido a su raza, idioma o color de piel. Pero el
Corán sostiene que todas las personas son iguales y que la diferenciación según las características mencionadas
carece de sentido. Las palabras de nuestro Profeta (PB), Todos ustedes descienden de Adán y éste fue creado de
arcilla14, enfatizan que entre las personas no hay ninguna diferencia al momento de nacer. El color de la piel, la
posición social o la riqueza no confieren ningún tipo de superioridad a ningún ser humano.
Según el Corán, una de las razones por las que existen tribus, pueblos e individuos distintos, es para “que se
puedan conocer entre sí”. Todos son siervos de Dios y deben aprender uno del otro las diferentes culturas,
idiomas, costumbres y aptitudes. La existencia de pueblos y tribus distintos tiene como motivo principal la riqueza
cultural, no la guerra y los conflictos. Todo verdadero creyente sabe que sólo la benevolencia --en otras palabras,
el respeto reverente y la fe en El-- puede comunicar grandeza, superioridad. Dice Dios:

¡Hombres! Os hemos creado de un varón y de una hembra y hemos hecho de vosotros pueblos y
tribus, para que os conozcáis unos a otros. Para Dios, el más noble de entre vosotros es el que más Le teme.
Dios es Omnisciente, está bien informado (Corán, 49:13).

En otra parte revela:

Y entre Sus signos está la creación de los cielos y de la tierra, la diversidad de vuestras lenguas y de
vuestros colores. Ciertamente, hay en ello signos para los que saben (Corán, 30:22).

La historia muestra que entre los musulmanes hubo muchos ejemplos de comportamientos honrados y de
plena justicia con otros, lo cual ayudó a crecer al Islam con una velocidad increíble en un área amplia, que abarcó
el Norte de Africa, todo el Medio Oriente e incluso la península ibérica. Por medio de esa expansión la civilidad y
la tolerancia de la moral islámica llegó a muchos pueblos, comunidades e individuos, juntando a millones de
personas en una relación de aceptación mutua nunca vista antes. El conocido investigador Joel Augustus Rogers
ha examinado los distintos pueblos y la relación entre los negros y la gente de otros continentes. En su libro Sexo
y Raza describe la influencia del Islam:
Algunas de las razones por las que el Islam sobrevivió con un brillo especial durante siglos, son la ausencia
casi completa en esta religión de juicios o valores basados en la raza, el no tomar en cuenta el color de la piel o la
clase social de los individuos y el hecho de que la promoción a los niveles más encumbrados de la comunidad se
cimienta sólo en la capacidad... El Islam estableció el crisol de razas más grande y a la vez la sociedad con
mayores libertades que se conoce en la historia, hecho que tuvo lugar en el interior del imperio que más se
extendió en el mundo. En el momento de mayor poder ese imperio se expandía desde España y el centro de
Francia en occidente, hasta la India, China y el Océano Pacífico en oriente, incluida el Asia Central. Los
gobernantes de esos dilatados territorios tenían distintos tonos de piel. Pero los musulmanes les daban menos
atención a esto que el que le confería el color de una flor a otra en un jardín15.
El profesor Hamilton Alexander Rossken Gibb es uno de los mayores expertos del mundo en Islam. En su
libro ¿Adónde Va el Islam? describe cómo considera esta religión la relación entre pueblos distintos:
Ninguna otra sociedad ha alcanzado tantos éxitos en la integración de tantas razas distintas en un pie de
igualdad, oportunidad y esfuerzos... El Islam aún tiene el poder de reconciliar elementos aparentemente
irreconciliables en lo que hace a raza y tradición. Si alguna vez la gran oposición entre las sociedades de oriente y
occidente fuera reemplazada por la cooperación, será una condición indispensable la mediación del Islam16.
La moral islámica apunta a una sociedad edificada sobre la fraternidad, la paz, la libertad y la seguridad. Es
por eso que todas las comunidades que entraron en contacto con el Islam han renunciado a sus conductas
opresivas, crueles y agresivas, pasando a construir sociedades pacíficas y civilizadas. (Para más detalles ver
Justicia y Tolerancia en el Corán de Harun Yahya). Muchos historiadores occidentales han documentado en sus
obras los efectos profundos y positivos del Islam sobre las comunidades con las que entraron en contacto. El
profesor Robert Briffault discute la relación entre el Islam y la sociedad occidental en su libro Construyendo la
Humanidad:
Las ideas que inspiraron a la Revolución Francesa, a la Declaración de Derechos --que sirvieron de
referencia para la redacción de la Constitución de los Estados Unidos de América-- y a la lucha por la
independencia en América Latina (y en otras partes), no fueron inventos de occidente. La fuente y raíz de esa
inspiración están en el Corán17.
Las citas dadas indican que a través de los siglos la moral islámica ha enseñado a los pueblos el valor de la
paz, la tolerancia y la justicia. Hoy día casi todos los pueblos buscan un modelo así y no existe ninguna razón para
que una cultura como la islámica no vuelva a adquirir primacía. Todo lo que hace falta para ello es que la gente
quiera vivir según la moral coránica. A ese efecto cada musulmán debe dar el ejemplo, de modo de poder invitar
luego a otros a ese camino. Cuando cada uno, desde los niveles más altos a los más bajos, implemente la moral
ordenada por el Corán, el conjunto se volverá compasivo, tolerante, respetuoso, magnánimo y cariñoso. A su vez
esto hará que la paz se extienda por todos lados.

El Musulmán Debería Invitar a Otros de Manera Amable


a Adoptar la Moral Islámica
Todo musulmán tiene el deber de llamar a otros a adoptar la moral islámica e informarles de la existencia
de Dios y las pruebas de Su creación. Dios nos ha hecho conocer esa responsabilidad:
¡Que constituyáis una comunidad que llame al bien, ordenando lo que está bien y prohibiendo lo que
está mal! Quienes obren así serán los que prosperen (Corán, 3:104).

Dios también nos revela cómo debe ser hecha esa invitación:

Llama al camino de tu Señor con sabiduría y buena exhortación. Discute con ellos de la manera más
conveniente. Tu Señor conoce mejor que nadie a quien se extravía de Su camino y conoce mejor que nadie a
quien está bien dirigido (Corán, 16:125).

Una palabra cariñosa, un perdón valen más que una limosna seguida de agravio. Dios se basta a Sí
mismo, es benigno (Corán, 2:263).

Los verdaderos creyentes saben de la importancia de esta responsabilidad:

creen en Dios y en el Ultimo Día, ordenan lo que está bien, prohíben lo que está mal y rivalizan en
buenas obras. Esos tales son de los justos (Corán, 3:114).

Por lo tanto llaman a todos los que les rodean --amigos, parientes, etc.-- a que crean en Dios, lo respeten
como El se merece y exhiban la moral apropiada. Esta característica agradable de los musulmanes se describe así:

Pero las creyentes y los creyentes son amigos unos de otros. Ordenan lo que está bien y prohíben lo
que está mal. Hacen la azalá (la oración), dan el azaque (la limosna) y obedecen a Dios y a Su Mensajero.
De ésos se apiadará Dios. Dios es poderoso, sabio (Corán, 9:71).

De este versículo queda en claro que todos los creyentes, a lo largo de sus vidas, tienen la tarea de explicar
esa moral apropiada por medio de vivirla a la vez que a otros recomiendan las buenas acciones y les recuerdan
evitar el mal comportamiento. Dios ordena decir todo de modo suave:

Di a Mis siervos que hablen de la mejor manera que puedan... (Corán, 17:53).

Dios describe por medio de una analogía el hablar correcto e incorrecto:

¿No has visto cómo ha propuesto Dios como símil una buena palabra, semejante a un árbol bueno, de
raíz firme y copa que se eleva en el aire, que da fruto en toda estación, con permiso de su Señor? Dios
propone símiles a los hombres. Quizás, así, se dejen amonestar. Una mala palabra es, al contrario,
semejante a un árbol malo arrancado del suelo: le falta firmeza. Dios confirma con palabra firme a quienes
creen en la vida de acá y en la otra. Pero Dios extravía a los impíos. Dios hace lo que quiere (Corán, 14:24-
27).

Cualquiera que desee llevar una vida virtuosa debería animar a otros a hacer lo mismo. Cualquiera que
quiera ver el buen obrar debería hacer un esfuerzo por difundirlo. Cualquiera que quiera ver a otros comportarse
en consonancia con su conciencia, debería impulsarlos a proceder así. Cualquiera que se opone a la crueldad
debería advertir del error en que caen a aquellos que la avalan. En resumen, cualquiera que quiere que prevalezca
lo correcto, debería llamar a otros a sostener esa actitud. Pero al hacer ese llamado, lo más importante es tener
presente que sólo Dios puede inspirar a la gente a convertirse en musulmán y conseguir que las palabras amables
tengan algún efecto sobre ellos. Dios ha revelado que nuestro santo Profeta (PB), como resultado de su noble
carácter y moral superior, siempre trató bien a la gente y le ha puesto como modelo para toda la humanidad.

El Islam Ordena la Solidaridad y la Cooperación Entre las Personas


Dios ha dado la siguiente orden:

...Ayudaos unos a otros a practicar la piedad y el temor de Dios, no el pecado y la violación de la ley.
Y temed a Dios. Dios castiga severamente... (Corán, 5:2).

Como aclara el versículo, el fiel sólo lucha por lo que es correcto y tiene en cuenta que Dios conoce
perfectamente el bien que hacéis (Corán, 4:127). Nunca olvida que será recompensado por todas sus acciones
por nuestro Señor, Quien aclara que la amable ayuda mutua debe darse en el marco de “la piedad y el temor de
Dios”. También se explica el sentido de la piedad:

La piedad no estriba en que volváis vuestro rostro hacia el Oriente o hacia el Occidente, sino en creer
en Dios y en el Ultimo Día, en los ángeles, En el Libro y en los profetas, en dar de la hacienda, por mucho
amor que se le tenga, a los parientes, huérfanos, necesitados, viajero, mendigos y esclavos, en hacer la azalá
(oración) y dar el azaque (limosna), en cumplir con los compromisos contraídos, en ser pacientes en el
infortunio, en la aflicción y en tiempo de peligro. Esos son los hombres sinceros, ésos los temerosos de Dios
(Corán, 2:177).

La verdadera bondad, por lo tanto, es más bien distinta a como la percibe la sociedad en general. Quienes
no viven según la moral coránica ven sus buenas acciones como favores que ellos conceden. Generalmente esa
actitud la restringen a dar dinero al menesteroso o a ceder el asiento en el bus a una persona mayor.
Pero como hemos visto en los versículos mencionados, el Corán describe la piedad como un concepto que
abarca toda la vida del creyente, como una obligación que debe ser cumplimentada a lo largo de la existencia de la
persona y no sólo cuando lo siente o recuerda que hay que proceder así.
Como servidor honesto, el musulmán es sincero y ayuda al pobre y necesitado aunque él mismo pase
necesidades o tenga que renunciar a cosas que ama (Corán, 76:8). Dios ha revelado que prestar asistencia, ayudar
a otros y hacer el bien son cosas que incumben al musulmán: y parte de sus bienes correspondía de derecho al
mendigo y al indigente (Corán, 51:19). Cuando los creyentes ayudan lo hacen sin condiciones y están dispuestos
a cualquier sacrificio para impulsar a los demás hacia lo correcto. No esperan nada en retorno aparte de obtener el
contento de Dios, Quien describe ese proceder:

“Os damos de comer sólo por agradar a Dios. No queremos de vosotros retribución ni gratitud.
Tememos, de nuestro Señor, un día terrible, calamitoso” (Corán, 76:9-10).

Los musulmanes saben que Dios es el Señor de la justicia infinita y nunca olvidan que su buen
comportamiento será adecuadamente premiado en el más allá. Tampoco olvidan que la vida en este mundo sólo es
temporaria y que su verdadera morada yace en Dios. En el Corán el Todopoderoso advierte a la gente del fin
inevitable y la llama a comportarse de un modo que sea de Su aceptación:

No hemos creado sino con un fin los cielos, la tierra y lo que entre ellos hay. Sí, la Hora llega.
Perdona, pues, generosamente (Corán, 15:85).

Servid a Dios y no le asociéis nada. Sed buenos con vuestros padres, parientes, huérfanos, pobres,
vecinos --parientes y no parientes--, el compañero de viaje, el viajero (es decir, el seguidor de la causa de
Dios) y vuestros servidores. Dios no ama al presumido, al jactancioso (Corán, 4:36).

La recompensa para quienes exhiben un comportamiento deleitable es el anuncio de buenas nuevas:

Quienes, en cambio, crean y obren bien... No dejaremos de remunerar a quienes se conduzcan bien
(Corán, 18:30).

A los que temieron a Dios se les dirá: “¿Qué ha revelado vuestro Señor?”. Dirán: “Un bien”. Quienes
obren bien tendrán en la vida de acá una bella recompensa, pero la Morada de la otra vida será mejor aún.
Qué agradable será la Morada de los que hayan temido a Dios. Entrarán en los Jardines del Edén, por
cuyos bajos fluyen arroyos. Tendrán en ello lo que deseen. Así retribuye Dios a quienes Le temen (Corán,
16:30-31).

El Islam nos Ordena Hacer el Bien y Evitar el Mal


Los creyentes adquieren el sentido correcto de lo conveniente y de lo perjudicial por medio del Corán, libro
revelado por Dios como la Norma, que discierne lo verdadero de lo falso. Conceptos tales como “bueno” o
“malo”,·”justo” o “equivocado”, son ilustrados en el Corán por medio de ejemplos que cualquiera puede
comprenderlos. El respeto reverente a Dios brinda la luz y comprensión para ayudar a distinguir entre los
ventajoso y lo inconveniente (Corán, 8:29).
Los musulmanes se pasan toda la vida poniendo a prueba su conciencia sobre lo bueno y lo malo, como lo
describe el Corán. También cargan con otra responsabilidad importante: invitar a los seres humanos a ver la
verdad, evitar las cosas perjudiciales y vivir de acuerdo a la moral coránica. El creyente hace notar
permanentemente a los demás la diferencia entre el bien y el mal, porque Dios ha dado la siguiente orden a quien
es fiel a El:

Que constituyáis una comunidad que llame al bien, ordenando lo que está bien y prohibiendo lo que
está mal. Quienes obren así serán los que prosperen (Corán, 3:104).

En un versículo Dios enfatiza que quienes obren de acuerdo a esta orden serán mucho más felices que
otros:

Sois la mejor comunidad humana que jamás se haya suscitado: ordenáis lo que está bien, prohibís lo
que está mal y creéis en Dios. Si la gente de la Escritura creyera, les iría mejor. Hay entre ellos creyentes,
pero la mayoría desvían a otros (Corán, 3:110).
El fiel cumple lo que dicta el Corán no sólo frente a los que son ignorantes de las diferencias entre lo
correcto y lo incorrecto, sino también frente a los iguales a él. A veces la gente cae en el error no sólo por
ignorancia sino también por descuido, por equivocación o por seguir deseos mundanos. Es entonces que el
ubicado en lo correcto aconseja el bien, señala lo incorrecto y recuerda las órdenes coránicas. Advierte que quien
en este mundo cae en la mala acción sufrirá los tormentos del infierno; que sólo los que hacen el bien y cumplen
devotamente sus obligaciones religiosas serán premiados con el Paraíso. Esa responsabilidad maravillosa significa
que nunca se cansa de advertir a los demás, con compasión y misericordia, independientemente de los errores en
los que incurran. El Corán revela en muchos versículos que Dios ama a los pacientes y por eso llama a los
creyentes a ser así cuando dan ejemplos de la moral coránica:

¡Vosotros, los que creéis, buscad ayuda en la paciencia y en la azalá (oración)! Dios está con los
pacientes (Corán, 2:153).

En cambio, quienes sean pacientes y obren bien, obtendrán perdón y una gran recompensa (Corán,
11:11).

El Islam Ordena Retribuir con el Bien a Quien nos Hace el Mal

No es igual obrar bien y obrar mal. Repele (el mal) con lo que sea mejor y he aquí que aquél de quien
te separe la enemistad se convertirá en amigo ferviente (Corán, 41:34).

Repele el mal con algo mejor (con un bien equivalente o con algo que sea mejor). Sabemos bien lo que
cuentan (Corán, 23:96).

En estos versículos Dios promete al creyente que obtendrá resultados positivos en tanto adopte una actitud
afable frente al malhechor. El Corán subraya que la persona de fe puede establecer una relación cálida hasta con el
enemigo. Responder al mal con el bien también es parte de la compasión. Cuando algún creyente ve a otros
adoptando posiciones que no serán del agrado de Dios, en lo primero que piensa es en cómo les afectará en el más
allá. Después se aproxima a ellos con humildad y tolerancia, cuidándose de no mostrarse engreído.
En el curso de sus vidas los creyentes pueden cruzarse con gente de características muy distintas. No
obstante, no modificará su visión de la moral debido a la gente con la que se encuentre. Otros pueden burlarse,
decir malas palabras, encolerizarse o incluso ser hostiles. Pero el verdadero creyente siempre es cordial, modesto
y comprensivo. Nunca responderá a las expresiones soeces con otras iguales. No se burlará del burlón, no
responderá con cólera al encolerizado, sino que permanecerá paciente y tolerante. Frente al comportamiento
insultante responderá según la moral verdadera y con una comprensión tal que el otro se avergonzará. Esa es la
conducta que nos recomienda nuestro Profeta (PB). Dice un hadiz: No respondas la malicia de la misma manera,
sino que disculpa y perdona18. En otro hadiz exhorta a los creyentes en los siguientes términos: Ninguno de
ustedes tiene que ser el tipo de persona débil que dice: “Quien no tenga compasión no la recibirá”19.
En el Corán se le dice a nuestro Profeta (PB) que perdone cuando es traicionado por alguno de los hijos de
Israel:
Por haber violado su pacto (con Nosotros) les hemos maldecido y hemos endurecido sus corazones.
Alteran el sentido de las palabras (reveladas); olvidan parte de lo que se les recordó. (Tú, Muhammad),
siempre descubrirás en ellos alguna traición, salvo en unos pocos. ¡Borra sus faltas, perdónales! Dios ama a
quienes hacen el bien (Corán, 5:13).

Como enseña este versículo, la pobreza moral exhibida por algunos no justifica proceder de la misma
manera. Cada uno es responsable de sus acciones sólo ante Dios. Según el Corán, obrar con la comprensión, el
afecto y la moral conveniente frente al mal comportamiento de alguien, es un signo de superioridad moral que
revela el grado de devoción a Dios del creyente. Un versículo revela el premio que se alcanzará con esa actitud
apacible:

Para quienes obren bien, lo mejor (el Paraíso) y más (la visión beatífica). Ni el polvo ni la humillación
cubrirán sus rostros. Esos morarán en el Jardín eternamente (Corán, 10:26).

El Corán Ordena al Creyente Perdonar Siempre


Un signo importante de compasión es la capacidad de perdonar. Dios pide a sus servidores, ¡Sé indulgente!
(adopta el perdón como conducta), prescribe el bien y apártate de los ignorantes! (Corán, 7:199).
Alguien puede considerar que es difícil actuar así, pero es algo que Dios premia bien. Seguramente el que
se encoleriza no querrá perdonar los errores, pero el Todopoderoso ha revelado al creyente que es mejor hacerlo:

Una mala acción será retribuida con una pena igual, pero quien perdone y se reconcilie recibirá su
recompensa de Dios... (Corán, 42:40).

En otro versículo Dios revela: Quien es paciente y perdona, eso sí que es dar muestras de resolución
(Corán, 42:43). También subraya que se trata de una forma de moral superior:

Quienes de vosotros gocen del favor (divino) y de una vida acomodada, que no juren que no darán
más a los parientes, a los pobres y a los que han emigrado por Dios. Que perdonen y se muestren
indulgentes. ¿Es que no queréis que Dios os perdone? Dios es indulgente, misericordioso (Corán, 24:22).

Con esas palabras el Todopoderoso anima al devoto a considerar el beneficio que obtiene al ser
misericordioso y le ha ordenado que trate a otros como le gustaría que lo tratasen a él. Todos los creyentes quieren
que Dios les perdone, proteja, sea clemente con ellos, y por eso mismo están dispuestos a disculpar y perdonar los
errores de los demás. Esto es lo que mueve a los fieles a perdonarse mutuamente. Nuestro Profeta (PB) los
estimulaba con estas palabras: Que la persona más cercana a Dios con algún poder (terrenal), perdone a quien lo
ha agraviado20.
Al saber los creyentes que en algún momento se equivocarán en algo, serán tolerantes con otros. Esos
versículos del Corán que tratan del arrepentimiento, dejan en claro que cometer un error nunca es tan importante
como la determinación de no volver a cometerlo jamás. Uno de ellos expresa:

Dios perdona sólo a quienes cometen el mal por ignorancia y se arrepienten enseguida. A éstos se
vuelve Dios. Dios es omnisciente, sabio (Corán, 4:17).
Cuando el creyente ve la sinceridad en la persona con la que trata, actúa con compasión y perdona. Si
alguien cometió un error y se arrepiente en verdad, no se le puede juzgar por sus acciones pasadas. Si un
individuo comete un error grave sin doblez, el creyente no tendrá ningún problema en perdonarle porque Dios
recomienda ese comportamiento como un ejemplo de la moral debida:

que dan limosna (gastan) tanto en la prosperidad como en la adversidad, reprimen la ira, perdonan a
los hombres --Dios ama a los que hacen el bien-- (Corán, 3:134).

El creyente, al perdonar, no hace distinción entre el error pequeño o grande ni procede de acuerdo a una
medida. Sabe que todo ocurre con el permiso de Dios como parte de lo que El destina a cada uno. En
consecuencia, si alguien se equivoca y le produce deterioros severos o perjuicios financieros muy graves, se pone
en manos de Dios y no se encoleriza o deprime. Y si el error llega a costarle la vida al fiel, sus deudos sometidos a
Dios sabrán ser pacientes.
Por otra parte, si alguien viola normas coránicas y se excede de los límites puestos por Dios, el creyente
jamás puede juzgarlo o dejar de perdonarlo, bajo ningún motivo, pues sólo El puede dictaminar sobre el
comportamiento de los humanos. El verdadero arrepentimiento tendrá su premio sólo frente a Dios, Quien ha
revelado en muchos versículos que no perdona que se Le asocie (otros a El) (Corán, 4:48), pero sí perdonará
las equivocaciones de los creyentes que se arrepientan de corazón. Puesto que ningún ser humano puede saber a
ciencia cierta si otro se ha arrepentido francamente, nosotros debemos perdonar de la manera en que Dios ha
revelado y tratar a los que se equivocan de acuerdo a como lo indica el Corán respecto a cada cuestión.

El Islam Ordena un Comportamiento Afable


Dios posee una compasión infinita y es perdonador, protector y manso con los creyentes. El Compasivo y
Misericordioso ha puesto a disposición de los seres humanos todas las bendiciones del universo y los auxilia con
mensajeros que informaron sobre el sendero recto. Cada una de sus revelaciones es un poste indicador que lleva a
ese camino y el conjunto de las mismas son la guía para llegar a ser Sus siervos sinceros. Nuestro Señor es Halim
(El Clemente), Adl (El Señor de la Justicia Infinita), ‘Afuw (El Perdonador), ‘Aziz (El Poderoso), Barr (La Fuente
de todo Favor), Ghafir (El Indulgente), Hafiz (El Protector), Karim (El Generoso), Latif (El Sutil), Muhsin (El
Señor de la Bondad Infinita), Ra’uf (El Compasivo), Salam (La Paz), Tawwab (El Aceptador del Arrepentimiento)
y Wahhab (El Dador).
Los creyentes, si en verdad están empapados de amor y compasión, se caracterizan por saber que están bajo
la protección de nuestro Señor y por ser conscientes de Su benevolencia y gracia Infinita. Debido a eso anhelan
convertirse en el tipo de siervo a quien El los ve con deleite, por lo que merecen Su misericordia y Paraíso. El
musulmán auténtico siempre trata a los demás con bondad. Dios ha ofrecido como ejemplo a ser seguido por
todos los creyentes la naturaleza mansa de nuestro Profeta (PB):

Por una misericordia venida de Dios, (Tú, Muhammad,) has sido suave con ellos (con los creyentes).
Si hubieras sido áspero y duro de corazón, se habrían escapado de ti. Perdónales, pues, y pide el perdón de
Dios en su favor y consúltales sobre el asunto. Pero, cuando hayas tomado una decisión, confía en Dios.
Dios ama a los que confían en El (Corán, 3:159).
Este versículo explica que esa naturaleza propia del Profeta (PB) ejerció una influencia positiva sobre la
gente, ayudando a aumentar la devoción a El. El Corán también nos da como modelos a imitar la naturaleza
pacífica de otros profetas. Un versículo nos relata la influencia positiva que ejerció el Profeta Suayb (P) y como
hizo más fuerte la obediencia a Dios. Al ser enviado al pueblo de Madián, sus habitantes le dijeron, ...Tú eres,
ciertamente, el benigno, el honrado (Corán, 11:87). La moral superior del Profeta Abraham (P) es otro ejemplo
para todos. El Corán nos relata que era tierno, manso y muy cariñoso:

El perdón que Abraham pidió para su padre no fue sino en virtud de una promesa que le había
hecho; pero, cuando vio claramente que era enemigo de Dios, se desentendió de él. Abraham era,
ciertamente, tierno, benigno (Corán, 9:114).

Abraham era, ciertamente, benigno, tierno, estaba arrepentido (Corán, 11:75).

Dios ha ordenado a Sus creyentes que se comporten siempre de manera agradable, que hablen amablemente
y que traten bien al prójimo. Sus profetas obraron así. Por ejemplo, cuando el Profeta Moisés (P) se iba a dirigir
donde estaba Faraón --uno de los gobernantes más crueles y represores de todas las épocas-- Dios le habló en
estos términos:

Ve, acompañado de tu hermano, con Mis signos, y no descuidéis el recordarme. Id a Faraón. Se


muestra rebelde. Hablad con él amablemente Quizás, así, se deje amonestar o tenga miedo de Dios (Corán,
20:42-44).

Estos versículos son un importante recordatorio de que todos tienen la obligación de vivir la moral que
revela el Corán, que es la de los profetas. El Corán propone los siguientes ideales para el género humano: amar a
todas las criaturas creadas por Dios; ser gentil y amable de la mejor manera posible; favorecer siempre el
compromiso y la tolerancia; no hablar nunca de forma ruda, incluso en las circunstancias más exasperantes;
cuando sea preciso, sacrificarse con gusto y voluntariamente; desear y buscar siempre lo mejor para los demás;
relegar los deseos personales; querer para los demás exactamente lo que se quiere para uno; estar siempre
dispuesto a asistir a otros en caso de necesidad y rechazar todas las formas de crueldad. Sin duda, este es el
modelo ético que están buscando los habitantes del planeta.

El Islam Defiende la Libertad de Culto


En materia de creencia el Islam ofrece a la gente una libertad completa en el lenguaje más claro. Así ha sido
desde que fue revelado y constituye la base de la moral islámica de hoy día. Los versículos sobre el tema son
transparentes:

No cabe coacción en religión. La buena dirección se distingue claramente del descarrío. Quien no cree
en los taguts (todo lo que es adorado fuera de Dios y aleja de El: demonios, ídolos, magos, adivinos, etc.) y
cree en Dios, ese tal se ase del asidero más firme, de un asidero irrompible. Dios todo lo oye, todo lo sabe
(Corán, 2:256).
Según el Islam las personas son libres de elegir la creencia que deseen y nadie puede obligar a alguien en
tal sentido. Es cierto que el musulmán tiene el deber de comunicar el Islam y explicar la existencia de Dios, hacer
saber que el Corán es el libro de Su revelación y que el Profeta Muhammad (PB) fue Su mensajero, hablar del
más allá, del Día del Juicio y de la belleza de la moral coránica.
Pero todo ello solamente se tiene que explicar y de ninguna manera corresponde tratar de imponer alguna
de esas cosas. Dios informa en un versículo a nuestro Profeta (PB) que él es solamente un mensajero:

Llama al camino de tu Señor con sabiduría y buena exhortación. Discute con ellos de la manera más
conveniente. Tu Señor conoce mejor que nadie a quien se extravía de Su camino y conoce mejor que nadie a
quien está bien dirigido (Corán, 16:125).

Otro versículo dice:

Y di: “La Verdad viene de vuestro Señor. Que crea quien quiera, y quien no quiera que no crea...
(Corán, 18:29).

Nuestro Señor advierte al Profeta Muhammad (PB): Tú, quizá, te consumas de pena porque no creen
(Corán, 26:3). También le recuerda lo siguiente:

Sabemos bien lo que dicen (los infieles)... No debes tú forzarles. Amonesta, más bien, por el Corán a
quien tema Mi amenaza (Corán, 50:45).

La gente es libre de elegir de manera correcta o equivocada. Cuando se explica el Islam --el sendero
verdadero que Dios ha revelado--, muchos creen por propia decisión, sin estar sometidos a ninguna presión. El
que se equivoca en su elección, tendrá que enfrentar las consecuencias en el más allá. En esto el Corán es
absolutamente claro:

Si tu Señor hubiera querido, todos los habitantes de la tierra, absolutamente todos, habrían creído. Y
¿vas tú a forzar a los hombres a que sean creyentes,... (Corán, 10:99).

Cuando el creyente explica la religión, algunos pueden pasar a creer mientras que otros pueden ser
aprensivos y burlones. Quien sigue su conciencia puede decidir dedicar su vida a agradar a Dios aunque otros --
como los que rechazan su forma de proceder-- seguramente se valdrán de palabras perversas para repudiarlo. Pero
el rechazo de gente así no debe perturbar a quienes invitan al sendero recto. Dios ha expresado: La mayoría de
los hombres, a pesar de tu celo, no creen. Y tú no les pides un salario a cambio. No es sino una
amonestación dirigida a todo el mundo (Corán, 12:103-104).
Lo importante es que quien obra de acuerdo con el Corán y despliega el tipo de moral que agrada a Dios, no
hace ninguna concesión respecto de sus valores, independientemente de las reacciones que enfrente y deja las
cosas en manos de Dios, Quien nos ha dicho que Su religión tiene que ser explicada de la manera más cordial:
No discutáis sino con buenos modales con la gente de la Escritura, excepto con los que hayan obrado
impíamente. Y decid: “Creemos en lo que se nos ha revelado a nosotros y en lo que se os ha revelado a
vosotros. Nuestro Dios y vuestro Dios es Uno. Y nos sometemos a El” (Corán, 29:46).

No debemos olvidar que cada suceso, grande o pequeño, tiene lugar de acuerdo a los designios de Dios,
Quien revela el sendero auténtico a los invitados a creer en El. Por esa razón el creyente no se angustia por el
comportamiento de quienes rechazan a Dios. El Corán da distintos ejemplos: Tú quizá te consumas de pena, si
no creen en esta historia (el mensaje coránico), por las huellas que dejan (como mal ejemplo en el prójimo)
(Corán, 18:6). Es decir, Dios le dice a nuestro Profeta (PB) que no se aflija cuando al exhortar a creer lo
rechazan. También leemos:

Tú no puede dirigir a quien quisieras. Dios es, más bien, Quien dirige a quien El quiere. El sabe
mejor que nadie quienes son los que siguen la buena dirección (Corán, 28:56).

Esto significa que en toda oportunidad que se invita a alguien a creer, las palabras cariñosas y cada detalle
de ese llamado solamente pueden tener efecto sobre quien los escucha, si Dios quiere.
La única responsabilidad del creyente es llamar a la gente a seguir el Corán. No puede ser condenado por el
rechazo de los incrédulos a torcer su camino, ni porque se autocondenen, en definitiva, a los tormentos del
infierno:

Te hemos enviado con la Verdad como nuncio de buenas nuevas y como monitor, y no tendrás que
responder de los condenados al fuego del Infierno (Corán, 2:119).

Dios ha dado al género humano razón y conciencia. Sus mensajeros y los libros divinos revelados a ellos
exhiben el sendero de la Verdad y la gente es responsable de lo que elige con total libertad.
La moral islámica sólo puede ser vivida por medio de una decisión sincera, entregándose a Dios y
atendiendo el dictado de la conciencia, que siempre ordena actuar correctamente. Es una violación absoluta de la
moral islámica forzar a otros a creer en algo determinado, porque la creencia es incondicionalmente una
resolución individual. Si algún sistema obliga a adoptar una fe, los que se “convierten” lo harán sólo por temor. La
única manera de vivir una religión es en un entorno que permita la total e irrestricta libertad de conciencia. Esto es
lo que Dios reveló a nuestro Profeta (PB):

¡Amonesta, pues! Tú eres sólo un monitor, no tienes autoridad sobre ellos. Sin embargo, a quien se
desvíe y no crea, Dios le infligirá el castigo mayor. Volverán todos a Nosotros. Luego, nos tocará a Nosotros
pedirles cuenta (Corán, 88:21-26).

Vale la pena enfatizar que el Islam da total libertad a las personas para elegir su religión, así como ordena
respetar a todas las religiones. Incluso si alguien cree en lo que el Corán denomina superstición, puede vivir
seguro y en paz en tierras musulmanas y cumplir con sus ritos sin problemas. Dios ordena a nuestro Profeta (PB)
lo que tiene que decir a quienes Le rechazan:
Di: “¡Infieles! Yo no sirvo lo que vosotros servís, y vosotros no servís lo que yo sirvo. Yo no sirvo lo
que vosotros habéis servido y vosotros no servís lo que yo sirvo. Vosotros tenéis vuestra religión y yo la mía”
(Corán, 109:1-6).

Al amparo de la moral coránica cualquiera es libre de actuar según su creencia y nadie debería impedirlo ni
obligarle a seguir una conducta distinta. Esto último viola la moral y es inaceptable para Dios. El Corán describe
los monasterios, las iglesias, las sinagogas y los lugares de adoración de la Gente del Libro bajo Su protección:

...Si Dios no hubiera rechazado a unos hombres valiéndose de otros, habrían sido demolidas ermitas,
iglesias, sinagogas y mezquitas, donde se menciona mucho el nombre de Dios. Dios auxiliará, ciertamente, a
quienes Le auxilien. Dios es, en verdad, fuerte, poderoso (Corán, 22:40).

La vida de nuestro Profeta (PB) exhibe permanentemente esa forma de proceder. Cuando los cristianos
fueron a verlo, permitió que recen en su mezquita 21. Ese tipo de tolerancia fue mantenido durante la época de los
califas que le sucedieron. Después de la captura de Damasco una iglesia que se había transformado en mezquita
fue dividida en dos para que cada comunidad rece en una parte de ella22.

El Islam Ordena Abolir la Opresión


Los musulmanes nunca deberían permanecer callados frente a la injusticia de la que son testigos ni ante la
que se enteran por boca de otros. Su compasión, que surge de la moral coránica, les dirige a defender al explotado,
a oponerse a la crueldad, a la humillación y a la tiranía, y a combatir ideológicamente según sus creencias. Ya sea
que tratemos con los amigos más cercanos o con extraños totalmente desvinculados de nosotros, debemos evitar
la opresión. Más aún, hay que aprovechar la oportunidad para ganarse el contento de Dios y llevar a la práctica la
moral coránica. Dado que la conciencia del creyente es muy sensible, su compasión nunca le permite hacerse el
distraído ante la más leve injusticia o crueldad. Se pondrá a la vanguardia de la moral evitando cualquier acción
que podría ser injusta o denigrante para otros. En cualquier momento que ve a alguien actuando así, su conciencia
no tendrá paz hasta hacer todo lo posible para corregir esa situación. La verdadera compasión no permite pasar
por alto o subestimar el mal trato, de cualquier tipo que sea.
Es raro que el ignorante enfrente la opresión y por lo general sólo lo hace cuando le afecta individualmente
o le pisa los talones. Esa dejadez o individualismo proviene de olvidar o negar que en el más allá estará frente a
frente con todo lo hecho en esta vida. Pero el creyente, bien consciente de ello, tratará a todos con gran
compasión, incluso al desconocido y buscará rescatarlo de la vejación. Aunque nadie lo apoye en esa tarea, juntará
todas sus fuerzas para impedir los actos de crueldad. Si bien la mayoría de las personas se comportan de otro
modo, el creyente nunca quitará de su conciencia las obligaciones que debe atender. Los musulmanes saben que
en la otra vida tendrán que rendir cuenta por lo que hicieron o dejaron de hacer para evitar el mal y que entonces
de nada valdrán las excusas del tipo “no lo vi”, “no lo escuché”, “nunca me imaginé lo que iba a pasar”.
Fue revelado: ...y vendrá, solo, a Nosotros (Corán, 19:80). La gente será llevada ante Dios y tendrá que
rendir cuentas de lo que hizo en este mundo, por lo que será juzgada. Sólo quienes en esta vida sigan los dictados
de su conciencia primigenia saldrán airosos de esa situación. Quienes se comporten bien oponiéndose a toda
forma de crueldad, combatiendo el mal y permaneciendo en el sendero de Dios, pueden esperar el premio
apropiado. Dios se refiere a esto:
¡Pues sí! Quien se someta a Dios y haga el bien, tendrá su recompensa junto a su Señor. No
tiene que temer y no estará triste (Corán, 2:112).
UN LLAMADO A LA PAZ: LA TOLERANCIA
Y LA MORAL APROPIADA EN
EL ANTIGUO TESTAMENTO
Y EN EL NUEVO TESTAMENTO

La sección anterior se ocupó del llamado que hace el Corán a la gente para que viva con afecto y seguridad,
subrayando que el Islam es una religión de paz. Al igual que otras religiones divinas, propone un modelo de
sociedad compasiva, juiciosa, moderada, gentil, amable, benévola, leal, comprensible, clemente y tolerante, que
evite el conflicto y la lucha violenta. También ordena a los creyentes que se esfuercen por lograr una sociedad así.
Aunque los libros divinos revelados antes que el Corán sufrieron una serie de alteraciones a mano de
distintas personas, poseen secciones que coinciden con el de los musulmanes. La Biblia, compuesta por distintos
escritos, consta de dos partes esenciales: ambos prohíben aterrorizar y oprimir. En esta sección consideraremos de
qué modo judíos y cristianos de todo el mundo deben actuar a la luz de esas órdenes para oponerse al terrorismo.
El Antiguo Testamento comprende los 45 libros escritos con anterioridad a la venida de Jesucristo. Los
judíos creen en el Antiguo Testamento. Los cristianos también adhieren al mismo y creen en el Nuevo
Testamento, que consiste en cinco históricos, veintiuno doctrinales y uno profético. Según el Corán los libros
divinos de la Biblia fueron distorsionados después de ser revelados a la humanidad. Esto significa que ya no son
la palabra de Dios sin alteraciones. Debemos considerarlos como libros que contienen elementos divinos que
están en consonancia con el Corán pero que también tienen errores introducidos por los seres humanos. Por lo
tanto, al hacerse uso del Antiguo Testamento y del Nuevo Testamento necesitamos considerar si el tema del caso
es coherente o no con el Corán.

Manifestaciones del Antiguo Testamento que Condenan


el Terror e Impulsan al Amor y a la Paz

Buscad el bien, no el mal, para que viváis, y que así sea con vosotros Yahvéh Sebaot (el Señor Dios),
tal como lo decís (el pueblo de Israel creía que su elección le garantizaba la protección incondicional de
Dios). Aborreced el mal, amad el bien.... (Amós, 5:14-15)

Como hicimos notar antes, los libros divinos enviados por Dios para guiar a Sus siervos describen una
sociedad ideal llena de afectos, paz, tolerancia y justicia. En el Corán Dios describe a la Torá revelada a los judíos
como una guía:

Hemos revelado la Torá, que contiene Dirección y Luz. Los profetas que se habían sometido (a la
voluntad de Dios) administraban justicia a los judíos según ella, como hacían los maestros y doctores, según
lo que de la Escritura de Dios se les había confiado y de lo cual eran testigos... Corán, 5:44).
Podemos encontrar hoy día en el Antiguo Testamento parte de la Torá divina pidiendo a la gente que evite
el mal, la tiranía, el robo, la corrupción, la falsedad, la crueldad, de modo que se pueda exhibir la moral apropiada.
En verdad, Dios dice en el Corán:

Dijo (el Señor): “Moisés, con Mis mensajes y con haberte hablado (con Mi Palabra), te he escogido
entre todos los hombres. Toma, pues, lo que te doy (las Tablas de la Ley) y sé de los agradecidos”. Y le
escribimos en las Tablas una exhortación (el decálogo) sobre todo y una explicación detallada de todo.
“Agárralas, pues, con fuerza y ordena a tu pueblo que adopte lo mejor de ellas. Yo os haré ver la morada de
los perversos” (Corán, 7:144-145).

Están Prohibidas Todas las Formas de Opresión y Violencia


El Antiguo Testamento describe con bastantes detalles el destino que les aguarda a quienes cometen
maldades y las diseminan, a la vez que advierte a la gente que no vaya por ese camino. Montar en cólera, dañar a
otros con el objeto de apartarlos del sendero correcto, derramar sangre y provocar riñas, etc., son cosas descritas
como formas de comportamiento que desagradan a Dios, Quien las prohibió. El Todopoderoso condena a quienes
transitan el camino del mal y la opresión y revela que esa gente nunca será salva. Algunos relatos del Antiguo
Testamento dicen al respecto:
Simeón y Levi, hermanos; llevaron al colmo la violencia con sus exterminios. ¡En su conciliábulo no
entres, alma mía; a su asamblea no te unas, corazón mío!, porque estando de malas, mataron hombres, y estando
de buenas desjarretaron toros. ¡Maldita su ira, por ser tan impetuosa, y su cólera, por ser tan cruel! (Génesis, 49:5-
7).
Los malos son como mar agitada cuando no puede calmarse, cuyas aguas lanzan cieno y lodo. “No hay paz
para los malvados --dice mi Dios--. (Isaías, 57:20-21).
...hijos de Israel....no hay ya fidelidad ni amor, ni conocimiento de Dios en esta tierra; sino perjurio y
mentira, asesinato y robo, adulterio y violencia, sangre y más sangre. Por eso, la tierra estará en duelo, y se
marchitará cuanto en ella habita, con las bestias del campo y las aves del cielo; y hasta los peces del mar
desaparecerán. Que nadie proteste ni reprenda a nadie, pues sólo contigo, sacerdote, es mi pleito (Tu pueblo es
como los que ponen pleito al sacerdote) (Oseas, 4:1-4).
Galaad, ciudad de agentes del mal, llena de huellas de sangre. Como emboscada de bandidos es la pandilla
de sacerdotes: asesina por el camino de Siquem, y cometen infamia (Oseas, 6:8-9).
A sí mismo se beneficia el que es compasivo, a sí mismo se perjudica el hombre cruel... el que siembra
justicia, (tendrá) un salario verdadero. Al hombre justo, la vida, al que obra el mal, la muerte... De cierto que el
malo no quedará impune, mas la raza de los justos quedará a salvo (Proverbios, 11:17-21).
El hombre malvado trama el mal, tiene en los labios fuego ardiente. El hombre perverso provoca querellas,
el chismoso dispersa a los amigos. El hombre violento seduce a su vecino, y le hace ir por camino no bueno. Más
vale... el dueño de sí que el conquistador de ciudades (Proverbios, 16:27-32).
Yahvéh (el Señor) se aleja de los malos... (Proverbios, 15:29).
El Antiguo Testamento describe de modo bastante pormenorizado cuáles son las acciones de la gente
perversa y tirana, dejando en claro que los ruines recibirán su justo merecido. Pero también dice que quienes se
arrepientan serán aceptados como obedientes si proceden de acuerdo con la religión de Dios:
Y vosotros decís: “No es justo el proceder del Señor”. Escuchad, pues, casa de Israel: ¿Qué no es justo mi
proceder? ¿No es más bien vuestro proceder el que no es justo? Si el justo se aparta de su justicia, comete el mal y
muere, muere por causa del mal que ha cometido. Y si el malvado se aparta del mal que ha cometido para
practicar el derecho y la justicia, conservará su vida... Y sin embargo la casa de Israel dice: “No es justo el
proceder del Señor”. ¿Qué mi proceder no es justo, casa de Israel? ¿No es más bien vuestro proceder el que no es
justo? Yo os juzgaré, pues, a cada uno según su proceder, casa de Israel, oráculo del Señor Yahvéh (es decir, dice
el Señor Dios). Convertíos y apartaos de todos vuestros crímenes; no haya para vosotros más ocasión de mal.
Descargaos de todos los crímenes que habéis cometido contra mí y haceos un corazón nuevo y un espíritu nuevo.
¿Por qué queréis morir, casa de Israel? Yo no me complazco en la muerte de nadie, sea quien fuere, oráculo del
Señor Yahvéh (es decir, dice el Señor Dios). Convertíos y vivid (Ezequiel, 18:25-32).
...Así dice Yahvéh (el Señor): “Mirad que estoy ideando contra vosotros cosa mala y pensando algo contra
vosotros. Ea, pues; volveos cada cual de su mal camino y mejorad vuestra conducta y acciones”. Pero van a decir:
“Es inútil, porque iremos en pos de nuestros pensamientos y cada uno de nosotros hará conforme a la terquedad
de su mal corazón” (Jeremías, 18:11-12).
No seáis como vuestros padres, a quienes los antiguos profetas gritaban así: “Así ha dicho Yahvéh de los
ejércitos: ‘Volveos de vuestros malos caminos y de vuestras malas obras’. Pero ellos no escucharon ni me hicieron
caso” (Zacarías, 1:4).

Se Prohíbe Perjudicar a Otros


Muchas órdenes del Antiguo Testamento prohíben dañar a otros, asesinar, gobernar sin justicia o
comportarse deslealmente:
No matarás. No cometerás adulterio. No robarás. No darás testimonio falso contra tu prójimo. No
codiciarás la casa de tu prójimo... (Exodo, 20:13-17).
...no hagas injusticia... por respeto al grande: con justicia juzgarás a tu prójimo. No andes difamando entre
los tuyos; no demandes contra la vida de tu prójimo. Yo (soy) Yahvéh (el Señor)...No te vengarás ni guardarás
rencor contra los hijos de tu pueblo. Amarás a tu prójimo como a ti mismo. Yo (soy) Yahvéh (el Señor) (Levítico,
19:15-18).
Libra a los que son llevados a la muerte, retén a los que son llevados al suplicio. Si dices: “Ved, no lo
sabíamos”, ¿acaso el que pesa los corazones no comprende? ¿el que vela por tu alma, no lo sabe?... (Proverbio,
24:11-12).

Hacer el Bien al Prójimo


El Antiguo Testamento contiene una serie de relatos en los que se ordena la fraternidad, el amor, el
sacrificio y la humildad. Al igual que a los musulmanes, a los judíos y cristianos se les ha ordenado tratar bien al
prójimo, realizar buenas acciones, no desviarse nunca del sendero de la rectitud, proceder con buenos modales, ser
tolerantes y perdonar. Por ejemplo:
Sembraos simiente de justicia, recoged cosecha de amor...¿Por qué habéis arado impiedad, injusticia habéis
segado y habéis comido fruto de mentira? Por haber confiado en tu camino, en la multitud de tus valientes,
(Oseas, 10:12-13).
Los que detestan al censor en la Puerta y aborrecen al que habla con sinceridad. Pues bien, ya que vosotros
pisoteáis al débil, y cobráis de él tributo de grano, casa de sillares construisteis, pero no las habitaréis; viñas
selectas plantasteis, pero no beberéis su vino. ¡Que yo sé que son muchas vuestras rebeldías y graves vuestros
pecados, oh opresores del justo, que aceptáis soborno y atropelláis a los pobres en la Puerta! Por eso el hombre
sensato se calla en esta hora, que es hora de infortunio. Buscad el bien, no el mal, para que viváis, y que así sea
con vosotros Yavhéh Sebaot (el Señor Dios de los ejércitos), tal como lo decís. Aborreced el mal, amad el bien,
implantad el juicio en la Puerta;... (Amós, 5:10-15).

Se Invita a la Gente a Comportarse Bien


“Se te ha declarado, oh hombre, lo que es bueno, lo que Yahvéh (el Señor) de ti reclama: tan sólo practicar
la equidad, amar la piedad y caminar humildemente con tu Dios” (Miqueas, 6:8).
¿Hasta cuándo juzgaréis inicuamente, y haréis acepción de los impíos? Juzgad a favor del débil y del
huérfano, al humilde, al indigente haced justicia; al débil y al pobre liberad, de la mano de los impíos arrancadle
(Los Salmos, 82:2-4).
A los rectos su integridad les guía; a los pérfidos les arruina su perversidad. Nada servirán riquezas el día de
la ira, mas la justicia libra de la muerte. A los íntegros su justicia les allana el camino, pero el malo cae en su
malicia. A los rectos les salva su justicia, los pérfidos (los incrédulos) en su codicia son atrapados (Proverbios,
11:3-6).
El deseo de los justos es sólo el bien, la esperanza de los malos perece (Proverbios, 11:23).
Quien busca el bien, se procura favor, quien va tras el mal, le saldrá al encuentro (Proverbios, 11:27).
Yahvéh (el Señor) abomina el camino malo; y ama al que va tras la justicia (Proverbios, 15:9).
Con amor y lealtad se expía la falta; con el temor de Yahvéh (el Señor) se evita el mal. Cuando Yahvéh (el
Señor) se complace con la conducta de un hombre, hasta con sus enemigos le hace estar en paz. Más vale poco,
con justicia, que mucha renta sin equidad (Proverbios, 16:6-8).
La calzada (la ruta) de los rectos es apartarse del mal;... (Proverbios, 16:17).
No tengas envidia de los malos, no desees estar con ellos, porque su corazón trama violencias, y sus labios
hablan de desgracias (Proverbios, 24:1-2).
No pongas, malvado, asechanzas a la mansión del justo, no hagas violencia a su morada. Que siete veces
cae el justo, pero se levanta, mientras los malos se hunden en la desgracia. No te alegres por la caída de tu
enemigo, no se goce tu corazón cuando se hunde; no sea que lo vea Yahvéh (el Señor)... No te enciendas por causa
de los malvados, ni tengas envidia de los malos. Porque para el malvado no hay un mañana... (Proverbios, 24:15-
20).

Al Ser Humano Se le Ordena Ser Pacífico


También se ordenó a los judíos y a los cristianos, del mismo modo que a los musulmanes, evitar la guerra y,
en particular, establecer la paz. El libro Hristiyan Ahlaki (Moral Cristiana) describe el tipo de comportamiento
que debería exhibir el cristiano, según el Antiguo Testamento y el Nuevo Testamento, lo que resume en estos
términos: Las luchas mencionadas en el Libro Santo fueron con propósitos defensivos 23. En caso de guerra está
prohibido herir a los no combatientes y a los niños.
Cuando el reino se afianzó en sus manos, mató a los servidores que habían matado al rey su padre, pero no
hizo morir a los hijos de los asesinos, según está escrito en el libro de la Ley de Moisés, donde Yahvéh (el Señor)
dio una orden diciendo: “No harán morir a los padres por los hijos ni harán morir a los hijos por los padres... (2
Reyes, 14:5-6).

Según el Antiguo Testamento la Moral Ideal es la de la Religión


De la misma manera que el Islam, el judaísmo y el cristianismo proponen un modelo ejemplar a la
sociedad. Los mensajeros, con su fe firme, una moral adecuada y la adhesión puntillosa a los versículos de Dios,
son los ejemplos más refinados de la corrección en la Tierra y fueron capacitados como guías para la humanidad.
Es por eso que resulta de la mayor importancia que los creyentes adopten la moral de los profetas como propia y
vivan en consecuencia. Si las características de la moral propia fueran adoptadas por todos los habitantes del
planeta, la atmósfera resultante se asemejaría mucho al cielo. En una sociedad así desaparecerían las pesadillas de
la anarquía y el terror. Si los que creen en Dios y Le reverencian adhirieran escrupulosamente a Sus órdenes,
evitarían con gran celo todas las formas de crueldades y agravios y el mundo se llenaría de paz, tolerancia,
moderación y comprensión. El Antiguo Testamento describe con una serie de ejemplos el estilo de vida que
existiría cuando la religión prevalezca:
Reposará en la estepa la equidad, y la justicia morará en el vergel; el producto de la justicia será la paz, el
fruto de la equidad, una seguridad perpetua. Y habitará mi pueblo en albergue de paz, en moradas seguras y en
posadas tranquilas (Isaías, 32:16-18).
Que el desierto y el sequedal se alegren, regocíjese la estepa y florezca como flor; estalle en flor y se
regocije hasta lanzar gritos de júbilo... Se vera la gloria de Yahvéh (del Señor), el esplendor de nuestro Dios.
Fortaleced las manos débiles, afianzad las rodillas vacilantes. Decid a los de corazón intranquilo: ¡Animo, no
temáis!... Entonces se despegarán los ojos de los ciegos, y las orejas de los sordos se abrirán. Entonces saltará el
cojo como siervo, y la lengua del mudo lanzará gritos de júbilo. Pues serán alumbradas en el desierto aguas, y
torrentes en la estepa, (Isaías, 35:1-6).
El que anda en justicia y habla con rectitud; el que rehúsa ganancias fraudulentas, el que sacude las palmas
de las manos para no aceptar soborno, el que se tapa las orejas para no oír hablar de sangre, y cierra sus ojos para
no ver el mal. Ese morará en las alturas, subirá a refugiarse en la fortaleza de las peñas, se le dará pan y tendrá el
agua segura (Isaías, 33:15-16).
...desatar los lazos de maldad, deshacer las coyundas del yugo, dar la libertad a los quebrantados, y arrancar
todo yugo. ¿No será partir al hambriento tu pan, y a los pobres sin hogar recibir en casa? ¿Que cuando veas a un
desnudo lo cubras, y de tu semejante no te apartes? Entonces brotará tu luz como la aurora, y tu herida se curará
rápidamente. Te precederá tu justicia, la gloria de Yahvéh (el Señor) te seguirá. Entonces clamarás, y Yahvéh (el
Señor) te responderá, pedirás socorro, y dirá: “Aquí estoy”. Si apartas de ti todo yugo, no apuntas con el dedo y
no hablas maldad, repartes al hambriento tu pan y al alma afligida dejas saciada, resplandecerá en las tinieblas tu
luz, y lo oscuro de ti será como mediodía (Isaías, 58:6-10).

LAS RECOMENDACIONES DEL NUEVO TESTAMENTO


PARA UN MUNDO DE AMOR Y DE PAZ
El Nuevo Testamento de los cristianos también contiene muchas partes que prohíben el mal y la opresión.
Se exhorta a la gente a ser pacífica, clemente, tolerante y comprensible en todo momento. Es por eso que los
cristianos mantienen la esperanza de que los seres humanos sean comprensibles y alegres y que eviten entrar en
conflictos. Los cristianos que proceden según los mandamientos revelados por el Profeta Jesús (P), tomando la
moral que él trajo como propia, son descritos en el Corán:

Tras ellos, mandamos a Nuestros otros enviados, así como a Jesús, hijo de María, a quien dimos el
Evangelio. Pusimos en los corazones de quienes le siguieron mansedumbre, misericordia... (Corán, 57:27).
Otro versículo dice: Verás... que los más amigos de los creyentes son los que dicen: “Somos cristianos”.
Es que hay entre ellos sacerdotes y monjes y no son altivos (Corán, 5:82), y alaba a los cristianos que se
vuelven a Dios con sinceridad de corazón.
Esta moral positiva de los cristianos se basa en las disposiciones bíblicas. Allí se les ordena devolver bien
por mal, amar al prójimo y ayudar al necesitado incondicionalmente. En efecto, el Nuevo Testamento usa una
palabra especial para el “amor incondicional” que los creyentes tienen por Nuestro Señor y los fieles. Un escrito
que se ocupa del tema expresa: La palabra “ágape” (convite de fraternidad y caridad de los primeros cristianos) es
usada 116 veces en 105 versículos del nuevo Testamento. Se trata de una forma de amor muy elevado. Agape a los
Emprendimientos significa simplemente “Amor a los Emprendimientos”. Nuestro ministerio se brinda a los
necesitados que no tienen nada que dar a cambio24.
Una serie de manifestaciones del Nuevo Testamento ordenan a la gente a evitar el mal y el derramamiento
de sangre, a la vez que animan a exhibir la moral apropiada.

Amor y Compasión Incondicional


Os doy un mandamiento nuevo: que os améis los unos a los otros. Que, como yo os he amado, así os améis
también vosotros los unos a los otros (Juan, 13:34).
Vuestra caridad sea sin fingimiento; detestando el mal, adhiriéndoos al bien; amándoos cordialmente los
unos a los otros; estimando en más cada uno a los demás; con un celo sin negligencia; con espíritu fervoroso;
sirviendo al Señor; con la alegría de la esperanza; constantes en la tribulación; perseverantes en la oración;
compartiendo las necesidades de los santos; practicando la hospitalidad. Bendecid a los que os persiguen, no
maldigáis (Romanos, 12:9-14).
Con nadie tengáis otra deuda que la del mutuo amor. Pues el que ama al prójimo, ha cumplido la ley. En
efecto, lo de: no cometerás adulterio, no matarás, no robarás, no codiciarás y todos los demás preceptos, se
resumen en esta fórmula: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. La caridad no hace mal al prójimo. La caridad es,
por tanto, la ley en su plenitud (Romanos, 13:8-10).
En cuanto a vosotros, que el Señor os haga progresar y sobreabundar en el amor de unos con otros, y en el
amor para con todos, como es nuestro amor para con vosotros (1 Tesalonicenses, 3:12).
Acercóse uno de los escribas...y le preguntó: “¿Cuál es el primero de todos los mandamientos?”. Jesús le
contestó: “El primero es: Escucha Israel: el Señor, nuestro Dios, es el único Señor, y amarás al Señor, tu Dios,
con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente y con todas tus fuerzas. El segundo es: Amarás a tu
prójimo como a ti mismo. No existe otro mandamiento mayor que éstos”. Contestóle el escriba: “Muy bien,
Maestro; tienes razón al decir que El es único y que no hay otro fuera de El, y amarle con todo el corazón, con
todas las fuerzas, y amar al prójimo como a sí mismo vale más que todos los holocaustos y sacrificios (Marcos,
12:28-33).
Habéis purificado vuestras almas, obedeciendo a la verdad, para amaros los unos a los otros sinceramente
como hermanos. Amaos intensamente unos a otros, con corazón puro... (1 Pedro, 1:22).
En conclusión, tened todos unos mismos sentimientos, sed compasivos, amaos como hermanos, sed
misericordiosos y humildes. No devolváis mal por mal, ni insulto por insulto; por el contrario, bendecid, pues
habéis sido llamados a heredar la bendición (1 Pedro, 3:8-9).
Ante todo, tened entre vosotros intenso amor, pues el amor cubre multitud de pecados. Sed hospitalarios
unos con otros sin murmurar. Que cada cual ponga al servicio de los demás la gracia que ha recibido, como
buenos administradores de las diversas gracias de Dios (1 Pedro, 4:8-10).
Amar al Enemigo
“Habéis oído que se dijo: ‘Amarás a tu prójimo y odiarás a tu enemigo’. Pues yo os digo: Amad a vuestros
enemigos y rogad por los que os persigan, (Mateo, 5:43-44).
Pero yo os digo a los que me escucháis: Amad a vuestros enemigos, haced bien a los que os odien, bendecid
a los que os maldigan, rogad por los que os maltraten. Al que te hiere en una mejilla, preséntale también la otra; y
al que te quite el manto, no le niegues la túnica. Da a todo el que te pida, y al que tome lo tuyo, no se lo reclames.
Y lo que queréis que los hombres os hagan, hacédselo vosotros igualmente. Si amáis a los que os aman, ¿qué
mérito tenéis? ¡También los pecadores hacen otro tanto! Si prestáis a aquellos de quienes esperáis recibir, ¿qué
mérito tenéis? También los pecadores prestan a los pecadores para recibir lo correspondiente. Más bien, amad a
vuestros enemigos; haced el bien, y prestad sin esperar nada a cambio; y vuestra recompensa será grande, y seréis
hijos del Altísimo, porque él es bueno con los ingratos y los perversos (Lucas, 6:27-35).

Una Moral Adecuada


Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia. Bienaventurados los limpios de
corazón porque, ellos verán a Dios. Bienaventurados los que buscan la paz... (Mateo, 5:7-9).
No juzguéis y no seréis juzgados, no condenéis y no seréis condenados. Perdonad y seréis perdonados. Dad
y se os dará: una medida buena, apretada, remecida hasta rebasar, pondrán en halda de vuestros vestidos. Porque
con la medida que midáis se os medirá a vosotros (Lucas, 6, 37-38).
¿Cómo es que miras la brizna que hay en el ojo de tu hermano, y no reparas en la viga que hay en tu propio
ojo? ¿Cómo puedes decir a tu hermano: ‘Hermano, deja que saque la brizna que hay en tu ojo’, no viendo tú
mismo la viga que hay en el tuyo? Hipócrita; saca primero la viga de tu ojo y entonces podrás ver para sacar la
brizna que hay en el ojo de tu hermano (Lucas, 6:41-42).
Revestíos, pues, como elegidos de Dios, santos y amados, de entrañas de misericordia, de bondad,
humildad, mansedumbre, paciencia, soportándoos unos a otros y perdonándoos mutuamente, si alguno tiene queja
contra otro... Y por encima de todo esto, revestíos del amor, que es el vínculo de la perfección (Colosenses, 3:12-
14).
Por lo demás, hermanos, todo cuanto hay de verdadero, de noble, de justo, de puro, de amable, de
honorable, todo cuanto sea virtud y cosa digna de elogio, todo eso tenedlo en cuenta (Filipenses, 4:8).
...Dios resiste a los soberbios y da su gracia a los humildes. Someteos, pues, a Dios; resistid al Diablo y él
huirá de vosotros. Acercaos a Dios y él se acercará a vosotros. Purificaos, pecadores, las manos; limpiad los
corazones hombres irresolutos. Lamentad vuestra miseria, entristeceos y llorad. Que vuestra risa se cambie en
llanto y vuestra alegría en tristeza. Humillaos ante el Señor y él os ensalzará. No habléis mal unos de otros,
hermanos. El que habla mal de un hermano o juzga a su hermano, habla mal de la Ley y juzga a la Ley; y si
juzgas a la Ley, ya no eres un cumplidor de la Ley, sino un juez. Uno solo es el legislador, que puede salvar o
perder. En cambio tú, ¿quién eres para juzgar al prójimo? (Santiago, 4:6-12).

Ayudar al Necesitado y Realizar Buenas Obras


Porque no hay árbol bueno que dé fruto malo, y a la inversa, no hay árbol malo que de fruto bueno. Cada
árbol se conoce por su fruto. No se recogen higos de los espinos, ni de las zarzas se vendimian uvas. El hombre
bueno, del buen tesoro del corazón saca lo bueno, y el malo, del malo saca lo malo. Porque de la abundancia de su
corazón habla su boca (Lucas, 6:43-45).
Vosotros, hermanos, no os canséis de hacer el bien. Si alguno no os obedece a lo que decimos en esta carta,
a ése señaladle y no tratéis con él para que se avergüence. Pero no le miréis como a enemigo, sino amonestadle
como a hermano (2 Tesalonicenses, 3:13-15).
La gente le preguntaba: “Pues, ¿qué debemos hacer?” Y él les respondía: “El que tenga dos túnicas, que las
reparta con el que no tiene; el que tenga para comer, que haga lo mismo”. Vinieron también publicanos a
bautizarse, y le dijeron: “Maestro, ¿qué debemos hacer?”. El les dijo: “No exijáis más de lo que os está fijado”.
Preguntáronle también unos soldados: “Y nosotros, ¿qué debemos hacer?”. El les dijo: “No hagáis extorsión a
nadie, no hagáis denuncias falsas, y contentaos con vuestra soldada” (Lucas, 3:10-14).
En todo os he enseñado que es así, trabajando, como se debe socorrer a los débiles y que hay que tener
presentes las palabras de Jesús, que dijo: Mayor felicidad hay en dar que en recibir (Hechos, 20:35).
Si es el ministerio, en el ministerio; la enseñanza, enseñando; la exhortación, exhortando. El que da, con
sencillez; el que preside, con solicitud; el que ejerce la misericordia, con jovialidad (Romanos, 12:7-8).
Pues esta es la voluntad de Dios: que obrando el bien, cerréis la boca a los ignorantes insensatos. Obrad
como hombres libres, y no como quienes hacen de la libertad un pretexto para la maldad, sino como siervos de
Dios. Honrad a todos, amad a los hermanos, temed a Dios... (1 Pedro, 2:15-17).
Pues quien quiera amar la vida y ver días felices, guarde su lengua del mal, y sus labios de palabras
engañosas, apártese del mal y haga el bien, busque la paz y corra tras ella. Pues los ojos del Señor miran a los
justos y sus oídos escuchan su oración, pero el rostro del Señor contra los que obran el mal (1 Pedro, 3:10-12).

Evitar el Mal y Defender la Paz


¿De dónde proceden las guerras y las contiendas entre vosotros? ¿No es de vuestras pasiones que luchan en
vuestros miembros? ¿Codiciáis y no poseéis? Matáis. ¿Envidiáis y no podéis conseguir? Combatís y hacéis la
guerra. No tenéis porque no pedís. Pedís y no recibís porque pedís mal, con la intención de malgastarlo en
vuestras pasiones. ¡Adúlteros!, no sabéis que la amistad con el mundo es enemistad con Dios? Cualquiera, pues,
que desee ser amigo del mundo se constituye en enemigo de Dios (Santiago, 4:1-4).
Toda acritud, ira, cólera, gritos, maledicencia y cualquier clase de maldad, desaparezca de entre vosotros.
Sed más bien buenos entre vosotros, entrañables, perdonándoos mutuamente como os perdonó Dios... (Efesios,
4:31-32).
...Bienaventurados los que buscan la paz... (Mateo, 5:9).
en lo posible, y en cuanto de vosotros dependa, en paz con todos los hombres; no tomando la justicia por
cuenta vuestra, queridos míos, dejad lugar a la Cólera (a la ira de Dios), pues dice la Escritura: Mía es la
venganza; yo daré el pago merecido, dice el Señor. Antes al contrario: si tu enemigo tiene hambre, dale de comer;
y si tiene sed, dale de beber; haciéndolo así, amontonarás ascuas sobre su cabeza (Romanos, 12:18-20).
Cuidaos de vosotros mismos. Si tu hermano peca, repréndele; y si se arrepiente, perdónale (Lucas, 17:3).
LA MORAL SUPERIOR DEL PROFETA MUHAMMAD
(PB)

Nuestros primeros capítulos se concentraron sobre los daños físicos y espirituales que inflige el terrorismo
y dijimos, a través de distintas citas, que el comunicar la moral de la religión a nivel de ideas es el paso más
importante en la lucha cultural contra esa maldición. Al explicar lo que caracteriza a esa moral descrita en el
Antiguo Testamento, en el Nuevo Testamento y en el Corán --amor, compasión, tolerancia y no discriminación--,
dejamos en claro que su aplicación es la única manera de suprimir el terrorismo y el derramamiento de sangre al
que éste lleva permanentemente. La solución a tan odioso problema yace en que la religión sea explicada como
corresponde, es decir, que sea bien comprendido el modelo de moral religiosa al que nos referimos. Cualquiera
sea éste, debe servir como guía. Para nosotros, como musulmanes, el ejemplo a imitar lo tomamos del Corán y de
la vida de nuestro Profeta (PB). En este capítulo examinaremos, a la luz de los versículos coránicos y de los
hadices (enseñanzas y dichos) cómo actuaba el Enviado de Dios (PB).
En todo momento nuestro Profeta (PB) exhibió una moral que agradaba a Dios y vivió del modo más
perfecto. Cualquier sociedad que adopta como modelo el ejemplo de los mensajeros de Dios, poseerá la barrera de
contención más significativa ante males como el terrorismo, los cuales no podrán seguir existiendo en un medio
así. Los terroristas carecen por completo del concepto de amor, por lo que nunca podrán alcanzar sus objetivos en
una sociedad edificada sobre el amor y la tolerancia. Sus características, por el contrario, se nutren de agresividad,
incomprensión, intolerancia, incapacidad para el diálogo con quienes piensan distinto, desprecio de las ideas de
otros, resolución de todo a través de la violencia.

Nuestro Profeta (PB) Fue Una Persona Tolerante y Cariñosa

En vida de nuestro Profeta (PB) Arabia albergaba distintas religiones, culturas y formas de pensar.
Coexistían judíos, cristianos, sabeos, zoroastrianos, idólatras y muchas tribus en disputas permanentes.
Muhammad (PB) se dirigió con afecto, paciencia, tolerancia y amor a la gente, para invitarla a seguir la religión
que pregonaba. El Corán describe su actitud hacia el entorno humano en el que habitaba:

Por una misericordia venida de Dios, (Tú, Muhammad,) has sido suave con ellos (con los creyentes).
Si hubieras sido áspero y duro de corazón, se habrían escapado de ti. Perdónales, pues, y pide el perdón de
Dios en su favor... (Corán, 3:159).

Como señalamos antes, nuestro Libro revela que nadie debería ser presionado para que abrace el Islam. La
única obligación de los musulmanes es explicar la religión de Dios. Nadie puede forzar a nadie a creer en ella,
puesto que sólo por la voluntad de Dios uno puede encontrar el sendero verdadero y transitarlo. Nuestro Profeta
(PB) siempre se guió escrupulosamente por esa prohibición y con frecuencia expresó que el ser humano sólo
podía vivir según la religión cuando su corazón lo deseaba realmente. Dios dijo a Muhammad (PB) cómo debería
comportarse con las personas en su ámbito social:
(Dice Dios:) Sabemos bien lo que dicen (los infieles)... No debes tú forzarles. Amonesta, más bien, por
el Corán a quien tema Mi amenaza (Corán, 50:45).

Nuestro Profeta (PB) dijo a los creyentes, He sido enviado para exhibir misericordia 25. La clave para esa
moral superior también se describe así: Los misericordiosos recibirán la misericordia del Misericordiosísimo26.
Una gran cantidad de hadices expresan la compasión, el afecto y la tolerancia de nuestro Profeta (PB). Por
ejemplo, dijo: Quienes sean completamente insensibles no conocerán ningún tipo de misericordia27.
Mi Amado me ha ordenado nueve cosas: que Le venere interna y externamente, que cuando hable sea
verídico y lo haga con propiedad tanto en la prosperidad como en la adversidad...28.
Juro por Quien tiene mi alma en Sus manos que no entrarán al paraíso si no son creyentes y no creerán
hasta que se amen los unos a los otros. ¿Quieren que les guíe a algo cuya práctica hará que se amen entre si?
Hagan que el saludarse entre ustedes diciendo “la paz sea contigo” se difunda de la manera más amplia29.
En su trabajo sobre el mundo de los hadices, el gran erudito islámico Imam Ghazali resume la actitud de
nuestro Profeta (PB) con la gente en su entorno:
...Cada uno pensaba que era el más honrado por él (PB). Quienquiera se llegaba hasta donde estaba, podía
ver su rostro.
...Tenía por costumbre nombrar a sus compañeros por sus sobrenombres de manera honorable. Y a quien no
lo poseía, se lo daba.
...Era muy afectuoso y amable en el trato con la gente.
...Nadie podía hablar ruidosamente en sus reuniones30.
El cariño, consideración y afecto de nuestro Profeta (PB) por el prójimo unía a la gente que le circundaba y
les animaba a creer. Su ejemplo de moral superior es tal, que todos los musulmanes deberían vivirlo. Un versículo
describe las características que poseía y que sirven de ejemplo para toda la humanidad:

Os ha venido un Enviado salido de vosotros. Le duele que sufráis, anhela vuestro bien. Con los
creyentes es manso, misericordioso (Corán, 9:128).

La ternura y la estima, la tolerancia y la compasión, son rasgos comunes de los mensajeros que Dios envió
para que guíen al sendero recto. El Corán dice que los otros profetas han sido honrados con el don de la
“sensibilidad” y que Dios pone al profeta Juan (P) --a quien le dio sabiduría-- como ejemplo en ese sentido para
toda la humanidad:

así como ternura de Nosotros y pureza. Y fue temeroso de Dios (Corán, 19:13).

La Benevolencia en el Trato de Nuestro Profeta (PB)


Era una persona en contacto y diálogo permanentes con gente de los más variados estilos de vida,
posiciones sociales, naturaleza y costumbres: desde las más encumbradas hasta las más humildes y necesitadas,
como los prisioneros de guerra, los niños y los huérfanos. De ese modo se ganaba el cariño del conjunto pues
trataba a todos con paciencia y comprensión.
Algunos de sus compañeros informaron que “era amable, portador de una moral sin tacha, amigable,
decoroso y considerado”. Sus palabras, he sido enviado para perfeccionar las buenas cualidades del caracter31, son
una expresión de esa naturaleza elevada. Aisha, quien le conocía muy bien, describió su moral encantadora: La
naturaleza del Profeta (PB) era el Corán32.
Anas, quien se crió en la casa del Profeta (PB) y estuvo a su servicio durante años, describe sus modales:
Cuando el mensajero de Dios (PB) le estrechaba la mano a alguien, no retiraba la suya hasta que lo hiciera la otra
persona. Del mismo modo, no apartaba su rostro del saludado hasta que éste no mirase hacia otro lado. Nunca le
he visto mostrar sus rodillas al estar sentado con alguien33.
En cualquier caso que hablase, quien lo escuchaba se mantenía en silencio hasta que el Profeta (PB)
finalizase su oratoria34.
Dijo Anas bin Malik (Dios le tenga misericordia): Estuve al servicio de Rasulullah (PB) durante diez años.
Nunca me dirigió una palabra con desprecio. Al hacer yo algo nunca me preguntó “¿Por qué haces eso?”. Nunca
me cuestionó el no haber hecho cierta tarea35.
Nuestro Profeta (PB) educó a miles de personas a lo largo de su vida y gracias a eso muchos ignorantes de
la religión pasaron a ser estimados y estar dispuestos al sacrificio, a la vez que desarrollaron actitudes agradables
y una moral elevada. Incluso hoy día, siglos después de su muerte, nuestro Profeta (PB) continúa siendo la mejor
guía y el mejor maestro, pues su moral y sus palabras siguen inspirando a cientos de millones de seres humanos.

Nuestro Profeta (PB) Aconsejaba al Creyente Ser Muy Cariñoso


Nuestro Profeta (PB) declaró que era particularmente importante para los fieles amarse entre ellos con
afecto sincero, sin tener en cuenta para nada el interés personal ni albergando nunca sentimientos negativos como
el odio, la cólera o la envidia.
En el Corán Dios ordena a Su Profeta (PB) decir lo siguiente:

Esta es la buena nueva que Dios anuncia a Sus siervos, que creen y obran bien. Di: “Yo no os pido
salario a cambio, fuera de que améis a los parientes”. A quien obre bien, le aumentaremos el valor de su
obra. Dios es indulgente, muy agradecido (Corán, 42:23).

Algunos hadices que se ocupan de los sentimientos, amistad y fraternidad del Profeta (PB) dicen: Un
creyente quiere a otro como se quiere a sí mismo36.
El Apóstol de Dios (PB) tenía por costumbre recibir y hacer regalos37.
No debería rechazarse el regalo de una fragante flor de albahaca, porque es suave y de olor agradable38.
No se odien, envidien ni discutan entre sí, no se vendan las cosas a un precio de usura y no se calumnien.
Los siervos de Dios son fraternos entre sí39.
Están influenciados por los hábitos de las generaciones anteriores: la envidia y el odio. Este último es
lacerante. No entrarán al Paraíso hasta que crean. No creerán hasta que sean afectuosos entre ustedes. ¿No
corresponde que les diga qué les va a permitir establecerse allí (en el Paraíso)?: difundir la paz entre ustedes41.
La persona fuerte no es la que usa su fuerza en el combate sino la que controla su cólera41.
Cuídense de la envidia porque devora las buenas acciones como el fuego la madera42.
Los musulmanes son hermanos entre sí. Nunca deberían mentirse, humillarse o defraudarse entre ustedes43.

Nuestro Profeta (PB) Ordenaba la Justicia


Con las normas que daba a los musulmanes, con su actitud justa y tolerante hacia otras religiones, razas y
tribus y con su trato igualitario con todos --ricos y pobres--, nuestro Profeta (PB) es un gran ejemplo para toda la
humanidad. En un versículo Dios le dice: ...Si decides, hazlo con equidad. Dios ama a los que observan la
equidad (Corán, 5:42). El Profeta (PB) nunca hizo la más leve concesión en materia de justicia, ni siquiera bajo
las circunstancias más difíciles.
Muchos incidentes de su vida testimonian su actitud ejemplar. La tierra en la que habitaría albergaba cierta
cantidad de tribus de distintas razas y religiones con muchos problemas para vivir en paz y seguridad y evitar que
se siembre la semilla de la discordia. Pero la justicia de nuestro Profeta (PB) fue una fuente de paz y seguridad
tanto para los musulmanes como para los incrédulos y otros. Mientras vivió todos fueron tratados justamente --
judíos, cristianos, paganos-- en la Península Arábiga, sin ningún tipo de discriminación.
La actitud complaciente de nuestro Profeta (PB), coherente con las enseñanzas coránicas, sirvió de ejemplo
para las distintas religiones y dio muestras de cómo debían comportarse entre sí. Su justicia dio lugar a distintos
tipos de compromisos entre gente de diversos orígenes. En muchas de sus alocuciones, incluso en su Sermón de
Despedida, hizo saber que la raza o clase a la que se pertenecía no dotaba con superioridad a nadie y que ésta
yacía únicamente en el respeto honorable (a El), como lo reveló Dios en el Corán (49:13). Otros hadices sobre el
tema dicen:
Ustedes son hijos de Adán y éste provino de la arcilla. Que la gente deje de vanagloriarse de sus ancestros44.
Vuestras genealogías no son ninguna razón para injuriar a nadie. Todos son hijos de Adán. Nadie es
superior a otro, excepto en el temor reverencial (taqwa) (a Dios)45.

Nuestro Profeta (PB) Siempre Favoreció la Paz


Nuestro Profeta (PB), a lo largo de los años, hizo grandes esfuerzos para expandir el Islam por medios
pacíficos y nunca deseó la guerra. Fue paciente ante los ataques y presiones, excepto cuando decidía la lucha a la
luz de la revelación de Dios. Nunca declaraba la guerra mientras quedase la más mínima posibilidad de resolver
las cuestiones pacíficamente y en tanto los ataques o amenazas de los enemigos no representasen un peligro
mortal.
En vida de él la Expedición de Mu’tah fue la lucha más sangrienta y difícil para los musulmanes. Designó a
Zayd ibn Harithah para que comande el ejército y exhortó a las tropas:
Hagan la guerra en el nombre de Dios, por el sendero de Dios, contra los que niegan a Dios. No sean
traidores. No corten las orejas, las narices u otras partes del cuerpo. No maten a mujeres, niños, ancianos o a
personas religiosas en su lugar de adoración. No talen las datileras ni otros árboles y no destruyan las
edificaciones46.
En función de esas instrucciones respecto a la guerra, los eruditos musulmanes reseñaron lo que puede
llamarse “Principios Islámicos para el Combate”:
1. La guerra debe ser llevada sólo contra quienes la fomentan y la emprenden.
2. Los sacerdotes, las iglesias, las mujeres, los niños y los ancianos, nunca deben ser dañados.
3. Los sembradíos nunca deben ser destruidos.
4. Los tratados y acuerdos no deben ser violados.
5. Los animales no deben ser heridos.
6. Nunca se debe practicar la crueldad y la tortura.
7. Los poblados no deben ser arrasados47.
El Tratado de Medina firmado por nuestro Profeta (PB) con los judíos y los politeístas, también fue un
importante ejemplo de justicia y respeto entre distintas comunidades. Fue redactado a modo de constitución para
que las diferentes creencias conserven sus principios y logren la paz después de haber vivido en hostilidad durante
años. Uno de sus rasgos más notables es precisamente el de la libertad de culto o creencia. Expresa: Los judíos de
Banu ‘Awf son una nación con los musulmanes; los judíos tienen su religión y los musulmanes la suya...48.
El artículo dieciséis del Tratado de Medina dice: Los judíos que nos acepten (como gobernantes) tienen
derecho a que los defendamos y los mismos derechos que cualquiera de nosotros. No serán agraviados ni sus
enemigos asistidos49.
Los sucesores del Profeta (PB) permanecieron leales a sus normas y las aplicaron también con los
beréberes, budistas, hindúes, etc.
Una de las razones por la que la época del Profeta (PB) fue bendecida con la paz y la seguridad fue su
criterio de justicia, coherente con la moral coránica. Los escritores extranjeros también quedaron impresionados
por el carácter y reputación tan grande de la moral del Profeta (PB). George Bernard Shaw describe en su libro El
Islam Genuino esas características superiores:
Siempre he tenido en alta estima la religión de Mahoma debido a su vitalidad maravillosa. Para mí es la
única religión que posee la capacidad de asimilarse a las fases cambiantes de la existencia de cada época. He
estudiado a Mahoma... y debe ser llamado el Salvador de la Humanidad. Creo que si un hombre como él asumiese
la dictadura del mundo moderno, sería exitoso en la resolución de sus problemas de una manera que traería la paz
y la felicidad que tanto hacen falta...50.
También en nuestra época, la respuesta a todos los conflictos, luchas e inestabilidad existentes en el mundo,
es obrar según indica la moral coránica. Al igual que nuestro Profeta (PB), nunca nos deberíamos apartar del
sendero de justicia y siempre deberíamos respetar los derechos de las distintas comunidades e individuos,
cualquiera sean sus creencias e identidades.
FORMAS DE SOLUCIONAR EL TERROR
Y LA ANARQUIA SEGUN
BEDIUZZAMAN SAID NURSI

A lo largo de la historia ha habido períodos en los que los flagelos del terror y la anarquía se intensificaron
al punto de convertirse en una amenaza para todas las poblaciones. Se han propuesto numerosas soluciones. Uno
de los que pusieron de relieve la importancia de una lucha resuelta contra dichos flagelos fue el erudito islámico
turco Bediuzzaman Said Nursi (1877-1960). Dijo que lo primero que debía hacer el pueblo era difundir la moral
coránica. A ese objeto hizo una serie de recomendaciones.
Bediuzzaman vivió en un mundo que sufría cambios radicales. La Primera Guerra Mundial le impactó de
modo especial. Condujo las fuerzas de las milicias otomanas en el frente caucásico contra los rusos invasores, por
lo que más tarde recibió una condecoración.
Fue tomado prisionero en marzo de 1916 y retenido en Rusia durante dos años. A principios de 1918 se
escapó de la prisión y regresó a Estambul vía Varsovia, Berlín y Viena.
En consecuencia fue testigo de primera línea del colapso del Imperio Otomano y del establecimiento de la
República Turca. También vivió las alternativas de la revolución bolchevique que llevó al poder al comunismo, el
conflicto entre las grandes potencias europeas y las dificultades en las que metieron a la República de Turquía
ambas guerras mundiales. Como se puede observar en sus escritos, realizó un análisis detallado de todos esos
sucesos y los evaluó a la luz de los versículos coránicos. Siempre subrayó que cualquier sociedad que le dé la
espalda a la religión sufrirá grandes daños y que sólo si los musulmanes unían sus capacidades podrían resultar
exitosos frente a las ideologías ateas.
Bediuzzaman sabía que en su época y después emergerían el terror y la anarquía. Por lo tanto alentó a la
gente a tomar en cuenta una serie de soluciones frente a los mismos. En sus palabras, ... la religión condena
duramente las refriegas y la anarquía. Esta última no reconoce ningún derecho y convierte a la moral humana y
los trabajos civilizadores en actos propios de los animales51. Esta es la mejor manifestación posible de los puntos
de vista islámicos con respecto al terror y la violencia. Bediuzzaman se pasó la vida explicándolos. Como dijo una
vez, Son necesarios una paciencia sincera y sacrificio para detener la anarquía y mantener el orden público. Por lo
tanto estoy absolutamente satisfecho de sacrificar mi reputación a ese fin 52. Dijo que en la lucha contra la anarquía
y el terror --lo que requiere paciencia y aguante-- los creyentes cargan con una gran responsabilidad.
Su experiencia y palabras orientadoras son de gran valor hoy día. Consideremos sus manifestaciones
cuidadosamente, pues invirtió su existencia en intentar construir un mundo de amor y sentido común, basándose
en la moral coránica.

Bediuzzaman Dijo Siempre que Sólo Por Medio


del Amor Podía Superarse el Terrorismo

Lo más notable de sus manifestaciones es la importancia que da a la vida y amor humanos inspirados en la
moral coránica. Dijo una vez:
La verdadera lección del Corán es ésta: si en una casa hay diez monstruos y una persona inocente... ¿está
permitido incendiarla.. aunque la moral coránica lo prohíbe... arruinar la vida de diez personas inocentes en
consideración de la existencia de un monstruo? ¿No sería la mayor crueldad y perfidia posible quemar esa casa?...
la moral coránica prohíbe poner en peligro la vida o dañar a un 90% de gente inocente en consideración de un
10% de monstruos que amenazan la seguridad. Debemos ser conscientes de que estamos obligados por la religión
a preservar la seguridad y obrar de acuerdo con las lecciones coránicas...53.
Con lo dicho Bediuzzaman revela la gran importancia de la vida humana, por lo que debería hacerse todos
los sacrificios posibles por salvar la vida de un individuo, puesto que el no proceder así significaría una gran
crueldad. Dado que es una responsabilidad ordenada por Dios a los musulmanes establecer la paz y la seguridad,
es nuestra obligación valernos de todos los medios posibles para difundir la moral religiosa. Cuando la anarquía y
el terror se convierten en flagelos terribles, los lugares en los que se viva con la moral islámica se asemejarán al
cielo. Eso es lo que dijo Bediuzzaman en más de una oportunidad:
Si un musulmán se aparta de su comunidad lo hace también de la religión, se convierte en un anarquista y
tiene un efecto letal sobre la sociedad. Porque la anarquía no reconoce ningún derecho y trastoca la verdadera
naturaleza humana en la conducta de los animales salvajes54.
Un musulmán auténtico, un creyente sincero, nunca apoya la anarquía y la crueldad...la religión las condena
con dureza. Porque la anarquía no reconoce ningún derecho y reemplaza la naturaleza humana y el decurso de la
civilización por la “moral” de los animales salvajes55.
Dejó en claro que comunicar la moral de la religión permitiría motivar espiritualmente incluso a los
intolerantes, agresivos y descomprometidos. Sostuvo que el amor de Dios mantendría alejada a la gente de toda
forma de tiranía y enfatizó que es un deber de todo musulmán hacer conocer las bellezas de la religión y las
verdades coránicas, de modo que los corazones de las personas sean insuflados por el amor. En una oportunidad
señaló que su Risale-i Nur (Cartas de Luz, compilación de todos sus escritos) cumplimentaba esa función:
Si, el Risale-i Nur y la fe basados en la verdad y sus pruebas, junto a las verdades coránicas, al explicar y
aclarar (distintas) cuestiones de una manera muy apropiada a los tiempos y de un modo tal que son comprendidas
por la comunidad, ha conducido a millones de personas a examinar sus creencias, despertar sus almas al diálogo y
amor islámicos y a construir una muralla espiritual contra el ateísmo y la inmoralidad, signos de la anarquía. Si, la
unión del ideal y propósito sagrados constituye una fuerza invencible, un muro infranqueable, un poder espiritual
en las almas, mentes y corazones de los creyentes56.

La Importancia de la Moral Coránica Frente al Terror


Bediuzzaman recordaba a la gente en todo momento que en la lucha contra el terror y la anarquía el arma
más importante era la difusión de la moral religiosa. Hizo el siguiente comentario:
Las ciudades también son las casas de sus habitantes. Si la creencia en el más allá no gobierna a los
miembros de esa gran familia, una serie de vicios como la malicia, el egoísmo, las falsas apariencias, el
engreimiento, la afectación, la hipocresía, el soborno y el engaño pasarán a ser dominantes. Entonces quedarán
desplazados el fervor, el autosacrificio, la sinceridad, la cordialidad, la virtud, la búsqueda del contento de Dios y
la búsqueda del premio del más allá, todo lo cual es la base de la conducta y moral correctas. En consecuencia la
humanidad será “gobernada” por la anarquía y el salvajismo, lo cual envenenará la sociedad. Los niños se
convertirán en alborotadores, los jóvenes se dedicarán a ingerir intoxicantes, el que disponga de fuerza oprimirá a
todos los que pueda y a los ancianos sólo les quedará el lamento57.
La anarquía, la violencia, el terror, el engaño y la opresión se presentan en las sociedades que le dan las
espaldas a la religión. Virtudes como la cooperación, el sacrificio y la honestidad se tiran por la borda. La gente se
vuelve muy egoísta y lo único que desea y para lo único que trabaja es para su propio confort. Pero cuando una
sociedad vive de acuerdo con la religión, entonces prevalece la cooperación, la amistad y la fraternidad. En la
misma exposición Bediuzzaman da ejemplos de las ventajas que acarrea la moral religiosa a la familia y a la vida
social:
Por analogía, el país también es un hogar, y la tierra natal la casa de la familia nacional. Si lo que gana
fuerza es la creencia en el más allá, empezarán a desarrollarse la compasión diligente, el respeto sincero, el amor
desinteresado, la asistencia mutua, el servicio honesto, las relaciones sociales francas, la caridad cabal, la virtud,
la modestia, la grandeza de alma y la excelencia humana. Esas formas de proceder dicen a los niños: “¡Renuncien
a las cosas deshonestas porque hay un Paraíso a obtener!”, es decir, les instruye en el autocontrol a través de las
enseñanzas coránicas. También dice a los jóvenes: “¡Existe el Fuego del Infierno; por lo tanto, renuncien a las
bebidas alcohólicas!”, y con ello vuelven a sus cabales. A los opresores les dice, “¡Los tormentos son severos y
recibirán un gran revés!”, con lo cual hace que retomen el camino de la justicia. A la gente de edad avanzada les
dice, “¡Lo que les espera en el más allá es la felicidad eterna, muchísima más grande que toda la que perdieron
aquí, y una juventud inmortal. Intenten obtenerla!”. Eso convierte las lágrimas en risa. Exhibe sus efectos
favorables e ilumina a cada grupo en particular y a todos en general. De esto deberían tomar nota en especial los
sociólogos y humanistas preocupados por la marcha de la sociedad. Si se comparan el resto de los miles de
beneficios y ventajas de la creencia en el más allá con los pocos enunciados aquí, se comprenderá que es el único
medio para la felicidad en este mundo y en el próximo58.
Como sugiere lo expuesto, una vez que las personas viven como señala la moral religiosa, es fácil
aconsejarles, indicarles las cosas malas que no hay que hacer, encaminarles al sendero recto. Bediuzzaman decía a
menudo que el terror y la anarquía sólo podían ser eliminados si la gente se apegaba a la moral coránica, la cual
ordena el amor, la tolerancia, la paz, el perdón, el cariño y la compasión, a la vez que se opone a todas las formas
de crueldad y malicia. Al exhortar a los musulmanes a abrazar las verdades coránicas, vuelve a subrayar que la
primacía de la religión puede poner fin a la anarquía en el mundo:
La única solución frente a la ruina y destrucción causadas por la anarquía --que ha descargado terribles
calamidades sobre la humanidad y amenaza con otras-- reside en las verdades atemporales de la religión divina y
sagrada59.
Bediuzzaman enfatizaba repetidamente que la moral coránica y su interpretación en Risale-i Nur fueron una
gran contribución para la eliminación del terror y la anarquía, papel que continuarían cumpliendo en el futuro.
Todo esfuerzo por explicar la moral coránica e invitar a la gente al sendero del Islam auténtico ayuda a cumplir
con esa obligación y juega un papel importante en la lucha contra el terrorismo. Dijo al respecto:
El Risale-i Nur no tiene en absoluto ninguna vinculación con la política. Pero rechaza y elimina la anarquía
puesto que destruye el cimiento de la incredulidad y despotismo60.
En otra oportunidad señaló algunos puntos esenciales para sacarse de encima la anarquía:
Ser respetuoso, comprensivo, evitar los pecados, no engañar, renunciar a lo ilegal y obedecer a las
autoridades61. Más adelante y en la misma exposición describe como Risale-i Nur ha cumplimentado las
obligaciones asumidas:
Cuando Risale-i Nur vela por la vida social, establece y fortalece estos cinco principios de una manera
poderosa y sagrada y preserva los fundamentos del orden público... En los treinta años transcurridos, Risale-i Nur
ha convertido en miembros provechosos de esta nación y país a cien mil personas62.
Arte, Sabiduría y Unidad de Propósito

Bediuzzaman Said Nursi ofrece en sus trabajos una descripción detallada de la forma en que se combate
contra el terror, el ateísmo, la anarquía y los problemas del mundo islámico:
Nuestros enemigos son la ignorancia, la pobreza y los conflictos internos. Combatiremos estos tres
enemigos con las armas del buen criterio, la destreza y la unanimidad de propósito63. Estas palabras capitales
llaman la atención sobre tres grandes peligros: la ignorancia, la pobreza y los conflictos entre nosotros.
Es esencial advertir a la gente sobre el primer factor, es decir, la ignorancia. En el mundo islámico de hoy
día la gran mayoría tiene un conocimiento rudimentario, superficial, de segunda mano de la religión, por lo que es
imposible que se llegue a aplicar la moral apropiada. Por lo tanto es crucial terminar con esta falta de
conocimiento.
La pobreza del mundo musulmán es el segundo peligro del que habla Bediuzzaman. La indigencia, a la vez
que impide una educación adecuada, alimenta la ignorancia y hace que los musulmanes se sientan débiles, lo cual
lleva a la frustración y a la radicalización. El tercer peligro es el del enfrentamiento por diversas cuestiones entre
nosotros. Cuando las partes no pueden llegar a ningún acuerdo sobre los valores básicos del Islam, el debate de
ideas degenera normalmente en hostilidades, enfrentamientos e incluso guerras civiles. La tolerancia y el respeto
mutuo son necesidades que no sólo favorecen la relación madura sino también el desarrollo de la civilización.
Dado que la razón y la conciencia van por el mismo sendero, una actitud positiva puede resolver los
problemas y conflictos. Por eso mismo hay que proclamar la verdad abiertamente para evitar el caos y la
contienda.
Frente a estos tres peligros Bediuzzaman también hizo hincapié en los recursos para enfrentarlos.
El primero de ellos, el arte, ocupa un lugar destacado y tiene varias facetas. En primer lugar debería
enseñarse al pueblo a comprender la belleza y la estética. Son bendiciones de Dios que apartan las almas de la
fuerza bruta. Saber que el arte es una bendición de Dios y el agradecer a El por ello, aumentan la profundidad
espiritual. En consecuencia, es inestimable el valor de exhibir (a los pueblos) toda la belleza de Dios que nos
rodea. Los artistas deberían actuar en ese sentido y el devoto volverse hacia el arte convencido de lo dicho. Toda
explicación de la moral religiosa debe tener en cuenta las virtudes de lo artístico. Es muy importante demostrar la
comprensión artística superior del devoto en todo lo que escribe, valiéndose de un lenguaje simple y claro, una
elevada calidad de impresión e ilustraciones atractivas.
La sabiduría o criterio manifestado en lo que se redacta también es una forma de arte. Las expresiones
correctas, los ejemplos bellos y los métodos efectivos y vívidos de redacción, ayudan a una mejor comprensión en
el marco del arte sublime. El explicar la religión de una manera primorosa y fácilmente entendible, y no de forma
abstrusa y confusa, permite captar más sencillamente la verdad y aceptarla.
Con gran criterio Bediuzzaman nos dice qué significa poseer conocimiento (o destreza), del cual los
musulmanes deberían ser los maestros en cada época. Por supuesto, el mismo incluye las ciencias exactas y
sociales. Puesto que cada musulmán sincero es el representante en la Tierra de la religión que Dios ha elegido para
los seres humanos, necesita estar bien versado en las ciencias, culturas, ideas y tecnologías, como así también ser
capaz de emplear todo ello de modo eficiente.
Por último, la unanimidad de propósito recomendada por Bediuzzaman necesita de la participación de cada
musulmán que desee obtener seguridad, bienestar y ver florecer de nuevo el mundo islámico. La historia nos
enseña que la integración y la armonía siempre produjeron efectos benéficos en la comunidad musulmana. Las
épocas de oro del Profeta (PB), de los primeros califas, del imperio Abasida, del imperio de Saladino o del
imperio Otomano, con sus triunfos y poder --sin dejar de ser tolerantes e imparciales--, son ejemplos de lo
positivo que resultó el sentido de unidad entre los musulmanes. Pero cuando proliferaron los disturbios, y por lo
tanto la desunión, sufrieron tanto los musulmanes como los no musulmanes.
Es decir, el revivir del mundo islámico debe esperarse que surja de la acción mancomunada de los
musulmanes de todo el planeta, trascendiendo las disputas étnicas, sectáreas o sociales. Si ello es posible también
lo será construir la Unión Islámica, medio que permitiría resolver todo tipo de disputas (tanto entre nosotros como
entre musulmanes y no musulmanes), reconciliar a los musulmanes radicalizados por medio de la educación y la
persuasión, y establecer buenas relaciones con otras civilizaciones.
CONCLUSION

A menos que sean tomadas las medidas necesarias y se logren soluciones de largo alcance, el siglo XXI
continuará siendo una época de terror y violencia como lo fue el siglo XX. La lucha contra el terrorismo, por lo
tanto, debe encararse con amplitud y urgencia e incluir a mucha gente. Será ideológica y enfrentará a los creyentes
en la moral religiosa --movidos por el amor, el perdón, la compasión, la plena conciencia de sus
responsabilidades-- con los que se valen de la fuerza bruta proveniente de la ignorancia, la arrogancia y la
crueldad.
En un versículo sagrado nuestro Señor pregunta, Entre las generaciones que os precedieron, ¿por qué no
hubo gentes virtuosas que se opusieran a la corrupción en la tierra...? (Corán, 11:116). Los creyentes
deberían poseer la virtud que Dios reclama en este versículo. Los terroristas esperan alcanzar sus objetivos por
medio de la violencia, pero los creyentes tienen que saber que el éxito verdadero se logra sólo vinculándose
estrechamente a la religión de Dios y actuando en consecuencia. Si judíos, cristianos y musulmanes se unen en esa
batalla en el marco de un espíritu de respeto por todas las creencias e ideas, se alcanzará el fin buscado, Dios
mediante.
El terrorista puede aprender de memoria el conjunto de las ideas que respaldan sus creencias pero carece
del conocimiento de lo que le llenará de inspiración y felicidad en este mundo y en el otro. Su entendimiento y
acción se fundamentan en las ideologías radicalizadas con las que se le educó, las que dicen que vivimos en un
campo de batalla en el que sobrevive el más fuerte y en donde la violencia y la opresión son los únicos medios a
ese objeto. Quien recurre al terrorismo, independientemente de la religión, raza o nación a la que pertenezca, debe
comprender que está actuando bajo la influencia de una filosofía engañosa que en último análisis surge del
materialismo y el darwinismo, aunque se presente con el manto de la creencia en Dios.
En realidad, quienes recurren al terrorismo desconocen la existencia de Dios y del más allá, que este mundo
es simplemente un lugar de prueba, que sólo logrará la salvación el que crea en El y cumpla Sus mandamientos
con devoción. Los que recurren al supuesto “terrorismo religioso” están lejos de comprender el comportamiento
que ordena Dios frente al agravio y los valores de la vida humana: ...quien matara a una persona que no
hubiera matado a nadie ni corrompido en la tierra, fuera como si hubiera matado a toda la Humanidad. Y
quien salvara una vida, fuera como si hubiera salvado las vidas de toda la Humanidad... (Corán, 5:32).
En esta cuestión los verdaderos creyentes cargan con una gran responsabilidad, cualquiera sea su religión.
Los judíos no deben ignorar las manifestaciones del Antiguo Testamento que les llaman a oponerse al terrorismo,
incluido el denominado terrorismo de estado, empleado por Israel en los territorios ocupados. Los cristianos
también deberían guiarse por la moral más agradable a Dios y tener especialmente en cuenta que “la guerra contra
el terror” no debe convertirse en una venganza cruel y sanguinaria, puesto que la fe cristiana proclama
Bienaventurados los que buscan la paz, (Mateo, 5:9), por lo que es preferible un “contraterrorismo” pacífico. No
deberíamos olvidarnos que el terrorismo surge de ideas erróneas y que la lucha principal contra el mismo debería
darse a ese nivel. Los creyentes deberían explicar la sinrazón de esas teorías y las prácticas a las que llevan. Por
medio de la violencia, la opresión y la crueldad no se podrá sustentar en el tiempo ninguna idea y ningún
despotismo afianzará su dominio.
La ideología terrorista se asienta sobre el barro, por lo que una campaña de educación apropiada la arrasa
fácilmente. Por medio de la búsqueda de soluciones adecuadas, la redacción de libros y periódicos, la promoción
de la educación y la difusión de su herencia cultural, los creyentes deberían ayudar en todas partes a terminar con
esa ignorancia que facilita recursos humanos a los terroristas.
LA EQUIVOCACION DEL EVOLUCIONISMO

Cada detalle en este universo señala una creación superior. Pero el materialismo, una falacia anticientífica,
la niega.
En consecuencia, si se invalida el materialismo, todas las teorías que se basen en su filosofía sufrirán el
mismo efecto. La principal entre ellas es el darwinismo, es decir, la teoría de la evolución, la cual argumenta que
la vida se originó de la materia inanimada a través de una serie de casualidades. Esta suposición ha sido demolida
con el reconocimiento de que Dios creó el universo. El astrofísico norteamericano Hugh Ross lo explica así:
El ateísmo, el darwinismo y virtualmente todos los “ismos” que emanan de la filosofía de los siglos XVIII
al XX, se construyeron asumiendo incorrectamente que el universo es infinito. La singularidad nos ha enfrentado
con la causa --o el causante-- preexistente al universo y todo lo que encierra64.
Es Dios Quien creó el universo y Quien lo diseñó hasta en sus detalles más minúsculos. Por lo tanto es
imposible que sea cierta la teoría de la evolución, pues sostiene que todo es producto de la casualidad. Y cuando
encontramos que los descubrimientos científicos denuncian su falsedad, no nos sorprendemos para nada.
Podemos observar cuan sensibles son los equilibrios en los que se sostienen los átomos en el mundo
inanimado. Pero al pasar a ver el diseño tan complejo y sorprendente de la vida, contemplar las estructuras
intrincadas y los mecanismos y organización extraordinarios de las proteínas, enzimas y células, el asombro crece
considerablemente.
Es ese diseño espectacular de lo viviente lo que invalidó el darwinismo a fines del siglo XX.
En otros de nuestros estudios hemos tratado muy detalladamente el tema mencionado antes y en esa tarea
proseguimos. En mérito a su importancia, nos parece de gran valor hacer aquí un abreviado resumen de la
materia.

El Colapso Científico del Darwinismo

Aunque la teoría de la evolución es una doctrina que se remonta a la Grecia Antigua, adquirió un amplio
desarrollo en el siglo XIX. El trabajo más importante en el mundo científico fue el libro de Charles Darwin El
Origen de las Especies, publicado en 1859. Allí el autor niega que Dios creó una por una la gran variedad de lo
viviente en la Tierra y sostiene que todas las criaturas del planeta tienen un ancestro común a partir del cual se
diversificaron con el paso del tiempo a través de pequeños cambios.
Dicha teoría no tiene ningún basamento científico, lo cual fue aceptado por su propio autor al decir que se
trataba solamente de una “suposición”. Además, en un extenso capítulo confesó que sus suposiciones se
desvanecían frente a muchas cuestiones cruciales.
Darwin puso todas sus esperanzas en que nuevos descubrimientos científicos resolverían las “dificultades
de su teoría”. Pero contrariamente a lo esperado, esos descubrimientos expandieron la dimensión de las
contrariedades.
Se puede pasar revista a la derrota del darwinismo a manos de la ciencia bajo tres tópicos.
1) La teoría no puede explicar de ninguna manera cómo se originó la vida en la Tierra.
2) No existe ningún descubrimiento científico que exhiba que los “mecanismos evolucionistas” propuestos
por la teoría tuviesen algún tipo de poder para hacer evolucionar algo.
3) Los registros fósiles prueban exactamente lo contrario de lo que sugiere la teoría de la evolución.
En este capítulo examinaremos estos tres puntos básicos en líneas generales.

El Primer Paso Insuperable: el Origen de la Vida


La teoría de la evolución propone que todo lo viviente se desarrolló a partir de una célula singular que
emergió en la Tierra primitiva hace tres mil ochocientos millones de años. Pero dicha propuesta no puede dar
respuesta a una serie de interrogantes del tipo que mencionamos a continuación: ¿cómo es que una sola célula
pudo generar millones de especies de vidas complejas?; si realmente ocurrió algo así, ¿por qué no se pueden
encontrar sus rastros en los registros fósiles?; etc. De todos modos, primero y antes que nada, debe preguntarse
respecto al primer paso del supuesto proceso evolucionista: ¿cómo se originó esa “primera” célula?
Dado que la teoría de la evolución niega la creación y no acepta ningún tipo de intervención sobrenatural,
sostiene que la “primera célula” se originó por casualidad según “las leyes de la naturaleza”, sin ningún diseño,
plan o arreglo previo. Según el evolucionismo, la materia inanimada tuvo que haber producido una célula viva
como resultado de una serie de casualidades. Sin embargo, este es un supuesto inconsistente hasta con las reglas
más incuestionables de la biología.

“La Vida Proviene de la Vida”


Darwin nunca se refirió al origen de la vida en su libro. La comprensión científica primitiva de aquella
época se apoyaba en el supuesto de que los seres vivientes tenían una estructura muy simple. Desde la época
medieval se aceptaba ampliamente la teoría de la generación espontánea, es decir, que materia inerte juntada de
alguna manera da lugar a organismos vivos. Era algo común creer que los insectos provenían de los desechos de
los alimentos y que los ratones provenían del trigo. Para “demostrar” dicha teoría se realizaron algunos
experimentos muy peculiares. Por ejemplo, se volcó un poco de trigo sobre un pedazo de ropa sucia pues se creía
que allí se originaría un ratón después de cierto tiempo.
De modo similar, se suponía que los gusanos que se veían en la carne eran una evidencia de la generación
espontánea. Pero en una época posterior se comprendió que los gusanos no aparecían allí de manera espontánea
sino que eran depositados por las moscas en forma de larvas, invisibles a simple vista.
En el período en que Darwin escribió El Origen de las Especies se aceptaba también de modo generalizado
en el mundo científico que la bacteria pasaba a existir de la materia inerte.
Sin embargo, cinco años después de su publicación, Luis Pasteur anunció los resultados de sus prolongados
estudios y experimentos, los cuales desaprobaban la generación espontánea, piedra fundamental de la teoría de
Darwin. Dijo Pasteur en su discurso triunfal en la Sorbona en 1864: La doctrina de la generación espontánea no se
recuperará nunca del golpe mortal dado por este simple experimento65.
Los defensores de la teoría de la evolución se opusieron a los descubrimientos de Pasteur durante un tiempo
prolongado. No obstante, como el desarrollo de la ciencia descifraba la estructura compleja de la célula, la idea de
que la vida pudo haber pasado a existir casualmente enfrentó un atolladero mayor.

Esfuerzos no Convincentes en el Siglo xx


El primer evolucionista que se ocupó del tema del origen de la vida en el siglo XX fue el conocido biólogo
ruso A. O. Oparin. Con distintas tesis presentadas en el decenio de 1930, intentó demostrar que las células podían
originarse de manera fortuita. Sin embargo, los estudios estaban condenados al fracaso y Oparin tuvo que hacer la
siguiente confesión: Desgraciadamente el origen de la célula sigue siendo un interrogante y el punto más oscuro
en el conjunto del estudio de la evolución de los organismos66.
Los evolucionistas seguidores de Oparin llevaron a cabo experimentos para intentar resolver el problema
del origen de la vida. El más conocido fue realizado por el químico norteamericano Stanley Miller en 1953. Al
efecto se combinaron los gases que según él habían existido en la atmósfera primitiva de la Tierra, a lo que se
agregó energía. Miller sintetizó varias moléculas orgánicas (aminoácidos) presentes en la estructura de las
proteínas.
A los pocos años se reveló que dicha prueba de laboratorio exhibida como un paso importante en la
demostración de la evolución era inválida: la atmósfera usada distaba mucho de ser la pretendida67.
Miller confesó, luego de un silencio prolongado, que el tipo de atmósfera que recreó era irreal68.
Todos los esfuerzos evolucionistas presentados a lo largo del siglo XX para explicar el origen de la vida
finalizaron en la frustración. El geoquímico Jeffrey Bada del Instituto Scripps de San Diego, acepta dicha realidad
en un artículo publicado en la revista Earth en 1998:
Hoy día, mientras abandonamos el siglo XX, aún enfrentamos el problema irresuelto más grande que ya
teníamos al entrar a este siglo: ¿cómo se originó la vida en la Tierra?69.

La Estructura Compleja de la Vida


La razón primera por la que la teoría de la evolución finalizó en semejante atolladero respecto al origen de
la vida, es que incluso los organismos vivientes considerados más simples tienen una estructura compleja
increíble. La célula es más intrincada que cualquier producto tecnológico producido por el ser humano. Hoy día,
incluso en los laboratorios más desarrollados del mundo, no se puede producir una célula reuniendo materia
inorgánica.
Las condiciones requeridas para la formación de una célula son demasiado grande como para explicarlas
por medio de las casualidades. La probabilidad de que las proteínas --los “ladrillos” de la célula-- sean
sintetizadas de modo casual es de una entre 10950 posibilidades para una proteína promedio constituida por 500
aminoácidos. En matemáticas, una probabilidad menor a 1/1050 es considerada en la práctica imposible.
La molécula de ADN, ubicada en el núcleo de la célula y que almacena la información genética, es un
banco de datos increíble. Se calcula que si la información codificada en el ADN fuese puesta por escrito, se
convertiría en una inmensa biblioteca de 900 volúmenes enciclopédicos con 500 páginas cada uno.
Aquí se presenta un dilema muy interesante: el ADN puede replicarse únicamente con la ayuda de algunas
proteínas especializadas (enzimas). Sin embargo, la síntesis de esas enzimas se puede realizar solamente por
medio de la información codificada en el ADN. Como ambos dependen uno del otro, tienen que existir
simultáneamente para la réplica. Esto determina que el supuesto de que la vida se autogeneró queda eliminado sin
alternativa. El profesor Leslie Orgel, evolucionista muy estimado de la Universidad San Diego de California,
confiesa lo siguiente en la revista Scientific American de septiembre de 1994:
Es extremadamente improbable que las proteínas y los ácidos nucleicos, ambos estructuralmente
complejos, hayan aparecido espontáneamente en el mismo lugar y al mismo tiempo. Además se presenta
imposible tener a unas sin los otros. En consecuencia, a primera vista, habría que concluir que, en realidad, la vida
nunca pudo haberse originado por medios químicos70.
No cabe ninguna duda de que si es imposible que la vida se haya originado a partir de causas naturales, hay
que aceptar entonces que la vida fue “creada” de manera sobrenatural. Esto invalida explícitamente la teoría de la
evolución, cuyo propósito principal es negar la creación.

Mecanismos Imaginarios de la Evolución


Con la comprensión de que lo presentado como “mecanismos evolutivos” no posee para nada esa cualidad,
tenemos el segundo punto importante que anula la teoría en cuestión.
Darwin fundamentó todo el supuesto de la evolución en los mecanismos de “selección natural”. La
importancia que le dio a los mismos se evidencia en el título de su publicación: El Origen de la Especies por
Medio de la Selección Natural...
El criterio de selección natural sostiene que los seres vivientes más fuertes y mejor adaptados a las
condiciones naturales en las que habitan, son los que sobrevivirán en la lucha por la vida. Por ejemplo, en un
rebaño de ciervos amenazado por carnívoros depredadores, sobrevivirán los más veloces. Por lo tanto el rebaño
quedará integrado por los individuos más fuertes y ágiles. Pero es incuestionable que dicho mecanismo no hará
que los ciervos evolucionen y se transformen en otro espécimen, por ejemplo, en caballos.
Por lo tanto, el mecanismo de selección natural no tiene ninguna capacidad evolutiva. Darwin también era
consciente de esta realidad y tuvo que reconocerlo en su libro El Origen de las Especies:
La selección natural no puede hacer nada hasta que se produzcan variaciones favorables71.

El Impacto de Lamarck
Por lo tanto, ¿cómo podían ocurrir esas “variaciones favorables”? Darwin intentó responder esta pregunta
desde la perspectiva de comprensión simple que la ciencia tenía en su época. Según el biólogo francés Lamarck,
anterior a él, las criaturas pasaban a su descendencia los rasgos que adquirían en vida. La acumulación de esas
nuevas características a lo largo de una serie de generaciones, concluiría en algún momento en la formación de
una nueva especie. Por ejemplo, según Lamarck, las jirafas son el producto de la evolución a partir de los
antílopes, pues éstos se esforzaban por comer las hojas más elevadas de los árboles y entonces sus cuellos fueron
alargándose generación tras generación.
Darwin dio ejemplos similares en El Origen de las Especies. Por ejemplo, manifestó que algunos osos que
entraban al mar en búsqueda de alimento, después de un determinado período se transformaron en ballenas72.
Pero las leyes de la herencia descubiertas por Mendel y comprobadas por la ciencia de la genética que
floreció en el siglo XX, demolió totalmente la leyenda o supuesto que sostenía que los rasgos adquiridos pasaban
de una generación a otra. En consecuencia, la selección natural dejó de ocupar un lugar como mecanismo
evolutivo.

El Neodarwinismo y las Mutaciones


Con el objeto de encontrar una solución, los darwinistas presentaron la “Teoría Sintética Moderna” --
llamada por lo general “neodarwinismo”-- a fines del decenio de 1930. A la mutación natural el neodarwinismo
agregó como “causa de variaciones favorables” las mutaciones producidas por factores externos como las
radiaciones o la réplica de errores, que producen distorsiones en los genes.
Hoy día el darwinismo defiende dicho modelo, cuya teoría sostiene que millones de seres vivientes
terráqueos se formaron como resultado de un proceso en el que numerosos órganos complejos, como el auditivo,
de la visión, respiratorio y del vuelo, sufrieron mutaciones, es decir, desórdenes genéticos. No obstante, hay un
hecho científico que socava absolutamente esa teoría: las mutaciones no provocan el desarrollo de los seres
vivientes. Por el contrario, siempre les provocan daños, les disminuyen sus capacidades.
La razón de ello es muy simple: el ADN tiene una estructura muy compleja y los efectos casuales lo único
que pueden hacer es dañarlo. El genetista norteamericano B. G. Ranganathan explica esto así:
Antes que nada, las mutaciones son muy raras en la naturaleza. En segundo lugar, la mayoría de ellas son
dañinas puesto que son azarosas antes que cambios ordenados en la estructura de los genes. Cualquier cambio
azaroso, en un sistema altamente ordenado, será para peor, no para mejor. Por ejemplo, si un terremoto sacudiese
una estructura muy organizada, como la de un edificio, la única probabilidad sería que las modificaciones que
sufriría no serían para su mejoramiento73.
No sorprende para nada que hasta ahora no se haya observado ningún caso de mutación provechosa, es
decir, que ayude al progreso del código genético. Por el contrario, todas demostraron ser dañinas. Se ha
comprendido que toda mutación presentada como “mecanismo evolutivo”, es en realidad un incidente genético
que daña lo viviente y lo deja incapacitado. (El efecto más común de la mutación en los seres humanos es el
cáncer). Sin duda, un mecanismo destructivo no puede ser un “mecanismo evolutivo”. La selección natural, por
otra parte, “no puede hacer nada por sí misma”, como lo aceptó también Darwin. Esto nos muestra que no existe
ningún “mecanismo evolutivo” en la naturaleza. Y puesto que no existe, nunca pudo o puede tener lugar algún
proceso imaginario llamado evolución.

Los Registros Fósiles: Ningún Rastro de Formas Intermedias


Los registros fósiles son la más clara evidencia de que el escenario sugerido por la teoría de la evolución no
aconteció.
Según la suposición darwinista, cada viviente ha surgido de un antecesor. Una especie que existió con
anterioridad se transformó en otra con el paso del tiempo. Y esa transformación se habría generado gradualmente
a lo largo de millones de años.
Si ese hubiese sido el caso, deberían haber existido numerosas especies intermedias en tan prolongado
período.
Por ejemplo, en el pasado deberían haber vivido criaturas mitad pez mitad reptil, es decir, sumando a sus
características de pez algunas de reptil. O deberían haber existido otras de tipo reptil-pájaro, con las características
de pájaro incorporadas a las de reptil que ya poseían. Pero como según la teoría esas criaturas estaban en una fase
de transición, serían impotentes, defectuosas y tullidas en cierto grado. Los evolucionistas denominan a esos seres
hipotéticos “formas transitorias”. Si hubiesen existido realmente, la cantidad de los mismos habría alcanzado
cifras millonarias o multimillonarias en número y variedad. Darwin manifiesta en El Origen de las Especies:
Si mi teoría es correcta, innumerables variedades intermedias, que vincularían más ajustadamente todas las
especies del mismo grupo, deben haber existido con seguridad... En consecuencia, evidencias de su existencia
pasada podrían encontrarse solamente entre los restos fósiles74.

Las Esperanzas de Darwin Frustradas


Aunque los evolucionistas de todo el mundo se han esforzado en demasía por encontrar esos fósiles desde
mediados del siglo XIX, aún no se ha hallado ninguna forma transitoria. Todos los restos desenterrados muestran,
en oposición a las expectativas de los evolucionistas, que la vida apareció sobre la Tierra de modo repentino y
totalmente modelada, es decir, cada criatura se presentó con su estructura completa y la mantuvo siempre.
El conocido paleontólogo británico Derek V. Ager, admite este hecho, aunque él es evolucionista:
Lo que se presenta una y otra vez, si analizamos pormenorizadamente los registros fósiles, ya sea a nivel de
órdenes o especies, no es una evolución gradual sino la repentina explosión o aparición de un grupo a expensa de
otro75.
Ello significa que en los registros fósiles se advierte que todas las especies surgieron súbitamente, sin
formas intermedias en ningún momento. Esto es, precisamente, lo opuesto a las suposiciones de Darwin.
Asimismo, es una fuerte evidencia de que los seres vivientes son creados. La única explicación que cabe al hecho
de que las especies han surgido de modo súbito y completas con todas sus particularidades, sin que medie ningún
proceso evolutivo, es que fueron creadas. Esta realidad es admitida también por el muy conocido biólogo
evolucionista Douglas Futuyma:
La creación y la evolución agotan entre ellas las posibles explicaciones del origen de lo viviente. Los
organismos vivos aparecieron sobre la Tierra totalmente desarrollados o no. Si no aparecieron totalmente
desarrollados, deben haber evolucionado de especies preexistentes por medio de algún proceso de modificación.
Si aparecieron en un estado de total desarrollo, en realidad deben haber sido creados por alguna inteligencia
omnipotente76.
Los fósiles muestran que cada entidad viviente se presentó sobre la Tierra en un estado perfecto y
totalmente desarrollado. Esto significa que “el origen de las especies”, contrariamente a lo que suponía Darwin,
no es la evolución sino la creación.

El Embuste de la Evolución Humana


El tema traído a colación más a menudo por los defensores de la teoría de la evolución es el del origen del
ser humano. Los darwinistas reivindican que las personas actuales son la resultante de la evolución a partir de un
tipo de criatura parecida al mono. Se barrunta que durante ese supuesto proceso evolutivo --iniciado, según la
creencia de algunos, hace 4-5 millones de años--, existieron “formas transitorias”. De acuerdo a ese escenario
totalmente imaginario, se pueden determinar cuatro “categorías” fundamentales:
1. Australopiteco
2. Homo habilis
3. Homo erectus
4. Homo sapiens
Los evolucionistas llaman “Australopiteco” (es decir, “mono del Africa del sur”) al supuesto primer
ancestro de los seres humanos, el cual es parecido al mono. Estos seres vivientes, en realidad, no son más que una
vieja especie de mono ya extinta. El inglés Lord Solly Zuckerman y el profesor norteamericano Charles Oxnard,
anatomistas conocidos mundialmente, llevaron a cabo amplias investigaciones sobre varios ejemplares de
Australopitecos. Concluyeron que pertenecían a una especie de mono común que se extinguió, sin ninguna
semejanza con los humanos77.
Los darwinistas denominaron “homo”, es decir, “hombre”, el paso siguiente de “la evolución humana”.
Supusieron que esta especie era más desarrollada que los Australopitecos. Inventaron un esquema evolutivo
caprichoso por medio de acomodar distintos fósiles de esas criaturas en un orden particular. Ese esquema es
imaginario porque nunca se demostró que existiera una relación evolutiva entre dichas clases distintas. Ernst Myr,
uno de los principales defensores de la teoría de la evolución en el siglo XX, afirma en su libro Un Argumento
Tardío que determinados (rompecabezas) históricos, como el del origen del Homo sapiens, son muy difíciles de
resolver e incluso puede ser muy difícil encontrar una explicación satisfactoria78.
Los evolucionistas ubican de la siguiente manera los eslabones de esa cadena:
Australopiteco > Homo habilis > Homo erectus > Homo sapiens. De ese modo argumentan que cada una
de estas especies es el ancestro de otra. Pero los recientes descubrimientos paleoantropológicos han revelado que
el Australopiteco, el Homo habilis y el Homo erectus vivieron en distintas partes del mundo en la misma época79.
Además, cierto segmento de los humanos clasificados como Homo erectus han vivido hasta hace muy poco.
Los Homo sapiens neanderthalensis y los Homo sapiens sapiens (el ser humano moderno) coexistieron en la
misma región80.
Esta situación indicaría que pierde todo valor el supuesto de que uno es ancestro de otro. El paleontólogo
evolucionista Stephen Jay Gould de la Universidad de Harvard, explica dicho atolladero de la teoría de la
evolución:
¿En qué queda nuestra escala si coexisten tres linajes de homínidos (el Australopiteco africanus, el fornido
australopitecino y el Homo habilis) sin que ninguno de ellos derive claramente del otro? Además, ninguno de los
tres pone de manifiesto alguna inclinación evolucionista durante su estadía en la superficie terrestre81.
En resumen, el pretendido escenario de la evolución humana que se apoya en diversos dibujos de criaturas
“semihumanas – semimonos” que se presentan en los medios de comunicación y en los libros de texto con un
objetivo eminentemente propagandístico, no es sino una fábula sin ningún fundamento científico.
Lord Solly Zuckerman, uno de los científicos más conocido y respetado en el Reino Unido, llevó a cabo
investigaciones sobre el tema durante mucho tiempo. En particular estudió los fósiles de Australopitecos a lo largo
de quince años. Aunque evolucionista, llegó a la conclusión de que en realidad no existe ningún árbol genealógico
que emerja de criaturas parecidas al mono y llegue hasta el ser humano moderno.
Zuckerman también hizo un “espectro de la ciencia” muy interesante. Las ubicó en una escala que iba
desde las que consideraba más científicas a las que entendía menos científicas. Según Zuckerman, el campo más
“científico” de la ciencia, en base a datos concretos, lo ocupan la física y la química. A continuación ubica a las
ciencias biológicas y luego a las sociales. En la base del espectro, es decir, en la parte considerada “menos
científica”, ubica a la percepción extrasensorial (telepatía, sexto sentido, etc.) y por último a la “evolución
humana”. Zuckerman explica su forma de razonar:
Entramos inmediatamente al registro de la verdad objetiva en esos campos que se suponen de la ciencia
biológica, como la percepción extrasensorial o la interpretación de la historia fósil del ser humano, donde para el
que cree en ello cualquier cosa es posible, e incluso donde el creyente vehemente (en la evolución) es a veces
capaz de aceptar al mismo tiempo varias cosas contradictorias82.
La fábula de la evolución humana se reduce a la nada. Pero las interpretaciones prejuiciosas de algunos
fósiles por parte de cierta gente que adhiere ciegamente a su teoría, tiene como motivo el hecho de que si no,
deberían aceptar que el ser humano fue creado por Dios.

La Tecnología del Ojo y del Oído


La teoría de la evolución aún no puede explicar cómo se ha llegado a una percepción tan excelente con la
visión y la audición.
Primero explicaremos brevemente “cómo vemos”. Los rayos de luz que provienen de un objeto,
impresionan de manera invertida en la retina del ojo. Entonces esos rayos son transmitidos como señales
eléctricas por medio de células y llegan a un punto pequeño en la parte de atrás del cerebro llamado centro de la
visión. Esas señales eléctricas son percibidas en dicho centro como una imagen después de una serie de procesos.
Con este antecedente técnico, consideremos algunas otras cosas.
El cerebro está aislado de la luz. Eso significa que el cerebro está totalmente en la oscuridad y la luz no
llega allí, incluido el centro de la visión, el cual puede ser el lugar más oscuro jamás conocido. Sin embargo, en
esa oscuridad extrema usted observa un mundo luminoso, brillante.
La imagen formada en el ojo normal es tan precisa y bien definida que incluso la tecnología del siglo XX
no ha sido capaz de obtenerla. Por ejemplo, mire el libro que está leyendo y las manos con las que lo sostiene y
luego levante la cabeza para mirar a su alrededor. ¿Ha visto alguna vez imágenes precisas y definidas como esas
en algún aparato? Ni la más elaborada pantalla de TV producida por la mejor empresa del mundo puede proveer
imágenes así, es decir, tridimensionales con sus respectivos colores y sumamente definidas. Durante más de cien
años miles de ingenieros han intentado alcanzar esa definición fijándose pautas extremadamente elevadas,
realizando innumerables investigaciones, planes e invenciones y montando talleres al efecto. Si observa de nuevo
la pantalla de TV, el libro que lee y las manos en que lo apoya, verá que hay una gran diferencia de definición y
precisión entre lo que ve en la pantalla con respecto al libro y sus manos. Además, en la pantalla se ve una imagen
bidimensional, en tanto que los ojos contemplan naturalmente de modo tridimensional, con profundidad. También
verá en la pantalla algún trazo borroso o una mancha que seguramente no existe en la visión normal.
Miles de ingenieros han intentado durante muchos años construir una TV tridimensional y alcanzar la
calidad de visión del ojo normal. Consiguieron diseñar un sistema para ello, pero no es posible observarlo sin
ponerse unos lentes especiales. Además, se trata solamente de un efecto tridimensional artificial. Por otra parte,
cuanto mayor es la formación de manchas o zonas borrosas de fondo, el primer plano aparece más desencajado.
Nunca ha sido posible producir una visión precisa y definida como la del ojo normal. Tanto en la cámara (de
filmación o de fotografía) como en la TV existe una pérdida de calidad de imagen.
Los evolucionistas suponen que el mecanismo que produce imágenes precisas y definidas en la percepción
humana, se ha constituido por casualidad. Pero si alguien le dice a usted que el aparato de TV que tiene en su casa
se formó casualmente al reunirse todos los átomos con un orden determinado, lo más probable es que se ría.
Entonces, en el caso de la visión humana ¿cómo los átomos pueden hacer algo que miles de personas no lo
logran?
Si no puede formarse de manera casual un dispositivo que produce una imagen más primitiva que la
captada por el ojo, es evidente que éste y su visión tampoco pueden ser productos de la casualidad. El mismo
criterio se aplica al oído. El oído exterior recoge los sonidos disponibles por medio de la aurícula y los dirige al
oído medio, el cual transmite las vibraciones intensificándolas. El oído interno envía dichas vibraciones al cerebro
en la forma de señales eléctricas. Como sucede con la vista, el acto de oír finaliza en el centro de la audición en el
cerebro.
Lo que sucede con el ojo es también valedero para el oído. Es decir, el cerebro está aislado del sonido
externo como de la luz: en su interior no hay sonido. Por lo tanto, no importa el tipo de ruido que haya en el
exterior. En el interior del cerebro hay un silencio completo. Sin embargo, el cerebro percibe sonidos
extraordinarios, como la sinfonía de una orquesta y todos los ruidos de una plaza colmada de gente. Si con un
dispositivo especial se midiese el nivel de sonido en el cerebro, se comprobaría que allí existe un silencio
completo.
Como en el caso de las imágenes, se han invertido décadas de esfuerzos para reproducir sonidos fieles al
original. A pesar de todo lo hecho, hasta ahora no se ha logrado ninguno con la misma definición y claridad.
Incluso en los sistemas de más alta fidelidad hay una pérdida de definición o se oye un silbido antes que comience
la música. Sin embargo, los sonidos captados por la tecnología del cuerpo humano son extremadamente definidos
y claros. El oído humano normal nunca lo capta acompañado de un silbido o con parásitos atmosféricos, cosas que
se presentan en equipos de alta fidelidad. Lo percibe exactamente como es, preciso e impoluto. Así ha sido desde
la creación del ser humano.
Hasta ahora ningún aparato reproductor de sonidos o captador de imágenes visuales, producido por el ser
humano, ha llegado a lograr la sensibilidad del oído o del ojo.
De todos modos, en lo que concierne a la visión y a la audición hay una realidad superior que se ubica más
allá de todo esto.

¿A Quién Pertenece la Conciencia que Ve y Oye Dentro del Cerebro?


¿Quién es el que observa un mundo seductor, oye el gorgojeo de los pájaros y huele las rosas en su cerebro?
Los estímulos que provienen de los ojos, oídos y nariz del ser humano viajan al cerebro como impulsos
nerviosos electroquímicos. En los libros de biología, fisiología y bioquímica podemos encontrar muchos detalles
acerca de cómo se forman las imágenes en el cerebro. Sin embargo, nunca veremos que se trate el hecho más
importante acerca de esto: ¿Quién es el que percibe en el cerebro esos impulsos nerviosos electroquímicos bajo la
forma de imágenes, sonidos, olores y sucesos sensibles? ¿Hay en el cerebro una conciencia que percibe todo eso
sin que le hagan falta los ojos, los oídos y la nariz? ¿A quién pertenece esa conciencia? Es indudable que no
pertenece a los nervios, a la capa de grasa ni a las neuronas que constituyen el cerebro. A eso se debe que los
darwinistas no pueden responder las preguntas que hacemos, pues creen que todo se compone de materia.
La conciencia de la que hablamos es el espíritu creado por Dios y no necesita de los ojos para observar las
imágenes ni los oídos para escuchar los sonidos. Por otra parte, tampoco necesita el cerebro para pensar.
Cualquiera que lea esta realidad explícita y científica debería ponderar la existencia de Dios todopoderoso,
reverenciarle y buscar refugio en El, Quien comprime todo el universo en un punto oscuro de unos pocos
centímetros, bajo una forma tridimensional, en colores, con sus luces y sombras.

Una Fe Materialista
La información brindada hasta ahora nos exhibe que la teoría de la evolución es una pretensión en
discrepancia con los descubrimientos científicos. La suposición de la teoría respecto al origen de la vida es
contradictoria con la ciencia. Los mecanismos evolutivos que propone no poseen ninguna capacidad evolutiva y
los fósiles demuestran que las formas intermedias requeridas por la teoría no existieron nunca. En consecuencia,
la lógica indica que la teoría de la evolución debería ser descartada por ser una idea sin fundamentos científicos.
Otras ocurrencias de esas características, como la que sostenía que la Tierra era el centro del universo, han sido
totalmente desechadas del orden del día de la ciencia a lo largo de la historia.
Sin embargo, la teoría de la evolución es mantenida en la agenda del saber. Algunos intentan presentar las
críticas que se le hacen como “un ataque al pensamiento científico”. ¿Por qué?
La razón estriba en que la teoría de la evolución es una creencia dogmática indispensable para algunos
círculos ciegamente devotos de la filosofía materialista. Esos individuos adoptaron el darwinismo porque resulta
la única explicación materialista a la que pueden recurrir quienes se dedican al estudio de la naturaleza.
Es bastante interesante saber que esas mismas personas, de vez en cuando, confiesan la realidad que
exponemos antes. Richard L. Lewontin, un conocido genetista y vocero evolucionista de la Universidad de
Harvard, confiesa que él es “primero y antes que nada materialista y después científico”:
No es que los métodos e instituciones científicas nos obliguen de alguna manera a aceptar una explicación
material del mundo fenomenal, sino que, por el contrario, estamos forzados por nuestra adhesión a priori a la
causa materialista a crear un aparato de investigación y un conjunto de conceptos que produzcan explicaciones
materialistas, sin importar lo desconcertante, lo contrario al conocimiento (que resulte) para el no iniciado.
Además, el materialismo es absoluto, por lo que no nos podemos permitir en el umbral un Pie Divino83.
Se trata de una explícita manifestación de que el darwinismo es un dogma mantenido vivo en consideración
de su adhesión a la filosofía materialista. Este dogma sostiene que no hay nada aparte de la materia. En
consecuencia asegura que la materia inanimada e inconsciente creó la vida y hace hincapié en que millones de
distintas especies vivientes --pájaros, peces, jirafas, tigres, insectos, árboles, flores, ballenas, seres humanos-- se
originaron como resultado de interacciones entre las lluvias, los relámpagos y otros elementos de la materia
inanimada. Pero esto es un precepto contrario a la razón y a la ciencia. No obstante, los darwinistas continúan
defendiendo esa posición con el objeto de “no permitir un Pie Divino en la puerta”.
A cualquiera que razone sobre la aparición de la vida, sin un prejuicio materialista, se le presentará como
una verdad evidente que surge de la acción de un Creador, Todopoderoso, Omnisciente y Omnisapiente. Dicho
Creador es Dios, Quien creó lo existente de la no existencia, lo diseñó de la manera más apropiada y dio forma a
todo, incluido lo viviente.

La Teoría de la Evolución Resultó el Hechizo Más Eficaz en el Mundo


Es evidente que toda persona libre de prejuicios y de la influencia de cualquier ideología, que se vale
solamente de la lógica y de la razón, comprenderá claramente que es totalmente imposible creer en la teoría de la
evolución, pues induce a aceptar las supersticiones de las sociedades totalmente incivilizadas y carentes de todo
conocimiento científico.
Como explicamos antes, quienes creen en la teoría de la evolución piensan que con sólo arrojar átomos y
moléculas en un gran tanque podrían producir profesores, estudiantes universitarios y científicos del nivel de
Einstein y Galileo, artistas de la categoría de Humphrey Bogart, Frank Sinatra y Pavarotti, como así también
limoneros, antílopes y clavelinas.
Además, quienes creen en semejante sin sentido, son personas cultas, preparadas intelectualmente, con
nivel académico. Por eso mismo nos parece absolutamente justificable considerar a la teoría de la evolución como
el hechizo más formidable en la historia del ser humano. Nunca antes otra creencia o idea, a modo de venda sobre
el entendimiento, había convertido en irracionales a tantas personas velándoles la verdad e impidiéndoles un
pensamiento lógico o inteligente. Se trata de una ceguera de la comprensión increíble, peor incluso que la de los
egipcios adoradores del dios sol Ra, peor que la de algunos africanos que veneran a los totems, peor que la del
pueblo de Saba idólatra del sol, peor que la de la tribu del profeta Abraham que reverenciaba a ídolos hechos con
sus propias manos o peor que la del pueblo de Moisés que se prosternaba ante el Becerro de Oro.
En realidad, el encontrarse en esa situación es algo irracional. A ello se refiere Dios en el Corán cuando en
muchos versículos revela que el entendimiento de diversas personas será velado y serán incapaces de ver la
verdad:

Da lo mismo que adviertas o no a los infieles: no creen. Dios ha sellado sus corazones y oídos; una
venda cubre sus ojos y tendrán un castigo terrible (Corán, 2:6-7).

...Tienen corazones con los que no comprenden, ojos con los que no ven, oídos con los que no oyen.
Son como rebaños. No, aún más extraviados. Esos tales son los que no se preocupan (Corán, 7:179).
Aun si les abriéramos una puerta del cielo y pudieran ascender a él, dirían: “Nuestra vista ha sido
enturbiada nada más, o, más bien, se nos ha hechizado” (Corán, 15:14-15).

Las palabras no pueden expresar lo sorprendente que es que dicho hechizo se haya conservado durante
ciento cincuenta años, manteniendo esclava y alejada de la verdad a una parte tan amplia de la sociedad. Más
incomprensible aún es que unos pocos individuos, o uno solo, creasen e impusiesen escenarios imposibles y
suposiciones plagadas de estupideces y falta de lógica. Solamente se puede explicar como “mágico” el hecho de
que gente en todo el mundo crea que átomos inconscientes e inanimados decidieron de modo repentino juntarse y
formar un universo que funciona con un sistema de organización y disciplina sin tacha, constituir el planeta Tierra
con todas sus características tan perfectamente apropiadas para la vida, dar lugar a criaturas vivientes con
incontables sistemas complejos y a los seres humanos con razonamiento y conciencia.
En realidad, Dios revela en el Corán en el incidente del Profeta Moisés y Faraón, que quienes respaldan
filosofías ateas influencian sobre otras personas mediante lo mágico. Cuando a Faraón se le habló de la religión
verdadera, ordenó que el profeta Moisés se reúna con sus magos. Al producirse ese encuentro el profeta Moisés
les dijo que demuestren sus capacidades. El versículo continúa:

Dijo (Moisés): “¡Tirad vosotros!”. Y, cuando tiraron, fascinaron los ojos de la gente y les
aterrorizaron. Vinieron con un encantamiento poderoso (Corán, 7:116).

Como vemos, los magos de Faraón eran capaces de engañar a cualquiera pero no al profeta Moisés y a
quienes le seguían. De todos modos, la evidencia presentada por el profeta Moisés rompió el hechizo o, como dice
el versículo que sigue, engulló sus mentiras:

E inspiramos a Moisés: “¡Tira tu vara!”. Y he aquí que ésta engulló sus mentiras. Y se cumplió la
Verdad y resultó inútil lo que habían hecho. Fueron, así, vencidos y se retiraron humillados (Corán, 7:117-
119).

Es decir, cuando se comprobó que quienes habían arrojado primero un hechizo sobre otros a lo único que
dieron lugar fue a una situación ilusoria, perdieron toda credibilidad. También en la actualidad, quienes caen bajo
la influencia de un hechizo semejante y creen en esas suposiciones ridículas disfrazadas de científicas y se pasan
la vida defendiéndolas, se sentirán mortificados cuando se presente la verdad plena y el hechizo se rompa.
Efectivamente, Malcom Muggeridge, filósofo ateo y sostenedor del evolucionismo, admitió que era temeroso de
esa perspectiva:
Estoy convencido de que la teoría de la evolución, especialmente en el grado que ha sido aplicada, servirá
para hacer grandes bromas en los libros de historia del futuro. La posteridad se maravillará de que hipótesis tan
endebles e inciertas pudieran ser aceptadas con la credulidad increíble demostrada84.
Ese futuro no está muy lejos. Por el contrario, la gente verá enseguida que la “casualidad” no es un dios y
reflexionará sobre la teoría de la evolución para llegar a considerarla el peor engaño y el hechizo más terrible
acontecidos en el mundo. Son muchos los que ya ven el verdadero rostro de la teoría de la evolución y se
preguntan asombrados cómo es posible que se hayan dejado atrapar por la misma.
Dijeron (los ángeles): “¡Gloria a Ti! No sabemos más que lo que Tú nos has enseñado.
Tú eres, ciertamente, el Omnisciente, el Sabio”
(Corán, 2:32).
NOTAS

1. Vladimir Orlov, Anton Khlophov, Nezavissimaia Gazeta, Moskova, Le Courrier International, Nº: 571 11, -17
de Octubre de 2001, pp 99-100
2. Asli Zülal, Biyolojik Silahlar, (Armas Biológicas), Bilim ve Teknik, Nº. 407, Octubre de 2001, p.44
3. Asli Zülal, Biyolojik Silahlar, (Armas Biológicas), Bilim ve Teknik, Nº. 407, Octubre de 2001, p.44
4. http://www.terrorismfiles.org/organisations/basque_fatherland_and_liberty.html
5. http://www.terrorismanswers.org/groups/ira.htnl
6. http://www.cia.gov/cia/di/products/terrorism/index.html
7. Patterns of Global Terrorism 2000 (Modelos de Terrorismo Global), Department of State Publication Office,
Nisan 2001, http://www.usis.usemb.se/terror/rpt2000/yearinreview.html
8. http://www.teror.gen.tr/turkce/rakamlarla/index.html
9. http://www.worldtrek.org/odyssey/latinamerica/050899/050899team.html (énfasis añadido)
10. http://www.worldtrek.org/odyssey/latinamerica/050899/050899team.html
11. Philip Chard, Journal Sentinel, 24 September 2001,
http://www.jsonline.com/lifestyle/advice/sep01/charcol25092401a.asp (énfasis añadido)
12. John L. Esposito, Islam: The Straight Path (El Camino Recto), Oxford: Oxford University, Reino Unido, 1991,
p. 33
13. Hadiz de Sahih Bukhari
14. Ultimo sermón del Profeta Mahoma
15. Andy Thomas, Islam Insanligin Ruh (El Islam es el Espíritu de la Humanidad), Timas Yayinlari, Estambul,
1997, p. 33
16. H.A.R. Gibb, Whither Islam? (¿Adónde va el Islam?), Londres, 1932, p. 379
17. Prof. Robert Briffault, Insanligin Gelisimi (The Making of Humanity --Construyendo la Humanidad--),
http://www.tolueislam.com/Shabbir/SA_WINC_4.htm, Andy Thomas, Islam Insanligin Ruh (Islam is the Spirit of
Humanity --El Islam es el Espíritu de la Humanidad--), Timas Yayinlari, Estambul, 1997, p. 38
18. Sahih Bukhari, Volumen 6, Libro 60, Número 362
19. Hadiz de Sahih Bukhari
20. http://www.therevival.co.uk/articles/hadith_nonviolence.htm
21. Ali Bulac, Cagdas Kavramlar ve Düzenler, Iz Yayincilik, 16a edición, Estambul, 1998, p. 241
22. Ali Bulac, Cagdas Kavramlar ve Düzenler, Iz Yayincilik, 16a edición, Estambul, 1998, p. 241
23. Hiristiyan Ahlaki, Turgay Ücal, Derek Malcolm, Ön Asya Basim Yayin Dagitim, Eylül 2000, s. 51
24. http://www.agape-net.org/ (énfasis añadido)
25. http://www.therevival.co.uk/articles/hadith_nonviolence.htm
26. Hadiz de Tirmidhi
27. Sahih Bukhari, número 91
28. http://www.dartmouth.edu/~alnur/ISLAM/PROPHET/sayings.htm
29. Sahih Bukhari, Libro 8, Número 40
30. Imam Ghazzali, Ihya Ulum-Id-Din, (El Libro de las Enseñanzas Religiosas), Islamic Book Service, Nueva
Delhi, 2001, Volumen II, p. 240
31. Miskhat Shareef
32. Hadiz de Sahih Muslim
33. Maulana Muhammad Manzoor No'mani, Ma'ariful Hadith, (Sentido y Mensaje de las Tradiciones), Darul –
Ishaat Publications, Karachi, Volumen 4, p. 334
34. Contenidos de Shamaa-il Tirmidhi, (334) Hadiz Número 9
35. Shamaa-il Tirmidhi, Islamic Book Service Publications, Nueva Delhi, 2000, Islamic Book Service, Nueva
Delhi, 2000, p. 362
36. Imam Ghazzali, Ihya Ulum-Id-Din (El Libro de las Enseñanzas Religiosas), Islamic Book Service, Nueva
Delhi, 2001, Volumen III, p. 68
37. Shamaa-il Tirmidhi, Islamic Book Service Publications, Nueva Delhi, 2002, Volumen 3, p. 597
38. Riyad-us-Saliheen, Volumen 2, Compilado por Al-Imam Abu Zakariya Yahya bin Sharaf An-Nawawi Ad-
Dimashqi, p. 1330
39. Imam Ghazzali, Ihya Ulum-Id-Din, (El Libro de las Enseñanzas Religiosas), Islamic Book Service, Nueva
Delhi, 2001, Volumen II, p.240
40. Imam Ghazzali, Ihya Ulum-Id-Din, (El Libro de las Enseñanzas Religiosas), Islamic Book Service, Nueva
Delhi, 2001, Volumen III, p. 167
41. Hadiz de Sahih Bukhari
42. Hadiz de Abu Dawud
43. Hadiz de Tirmidhi
44. Sunan Abu Dawud, Libro 41, Número 5097
45. Ahmad, 158/4
46. Bukhari
47. Ahmet Hamdi Akseki, Abdurrahman Azzam Pasa'nin "Allah'in Peygamberlerine emanet ettigi ebedi risalet",
Diyanet Isleri Baskanligi Nesriyat, Ankara, 1948, prefacio
48. La Constitución de Medina, http://www.islamic-study.org/jews-prophet-p.-2.htm
49. La Constitución de Medina, http://www.islamic-study.org/jews-prophet-p.-2.htm
50. Sir George Bernard Shaw, 'The Genuine Islam' (El Islam Genuino) 1936,
http://www.geocities.com/Athens/Forum/9192/mainquote2.html#shaw.
51. Bediuzzaman Said Nursi, Tarihce-i Hayat, Isparta Hayati, p. 2216
52. Bediuzzaman Said Nursi, Emirdag Lahikasi, 2 cilt, p. 200
53. Bediuzzaman Said Nursi, Tarihce-i Hayat, Isparta Hayati, p. 2216
54. Bediuzzaman Said Nursi, Emirdag Lahikasi 2, p. 159
55. Bediuzzaman Said Nursi, Tarihce-i Hayat, Isparta Hayati, p. 2216
56. Bediuzzaman Said Nursi, Bediuzzaman Cevap Veriyor, pp. 9-10
57. Beduizzaman Said Nursi, Risale-i Nur Collections, Rays, 11. Rays
58. Beduizzaman Said Nursi, Risale-i Nur Collections, Rays, 11. Rays
59. Bediuzzaman Said Nursi, Barla Lâhikasi - Takdim, p. 1412
60. Beduizzaman Said Nursi, Risale-i Nur Collections, Rays, 12. Rays
61. Beduizzaman Said Nursi, Risale-i Nur Collections, Rays, 14. Rays
62. Beduizzaman, Said Nursi, Risale-i Nur Collections, Rays, 14. Rays
63. Bediuzzaman Said Nursi, Risale-i Nur Kulliyati II, Divan-i Harbi Orfi, Nesil Yayinlari, p. 1921
64. Hugh Ross, The Fingerprint of God (La Huella de Dios), p. 50
65. Sidney Fox, Klaus Dose, Molecular Evolution and The Origin of Life (La Evolución Molecular y el Origen de
la Vida), W.H. Freeman and Company, San Francisco, 1972, p. 4
66. Alexander I. Oparin, Origin of Life, (El Origen de la Vida) Dover Publications, Nueva York, 1936, 1953
(reimpresión), p. 196.
67. "New Evidence on Evolution of Early Atmosphere and Life" (Nuevas Evidencias sobre la Evolución de la
Atmósfera Primitiva y la Vida), Bulletin of the American Meteorological Society, vol. 63, noviembre 1982, p.
1328-1330
68. Stanley Miller, Molecular Evolution of Life: Current Status of the Prebiotic Synthesis of Small Molecules (La
Evolución Molecular de la Vida: Estado Actual de la Síntesis Prebiótica de Moléculas Pequeñas), 1986, p. 7
69. Jeffrey Bada, Earth (La Tierra), febrero 1998, p. 40
70. Leslie E. Orgel, "The Origin of Life on Earth" (El Origen de la Vida en la Tierra), Scientific American, vol.
271, octubre 1994, p. 78.
71. Charles Darwin, The Origin of Species by Means of Natural Selection (El Origen de las Especies por Medio
de la Selección Natural), The Modern Library, Nueva York, p. 127.
72. Charles Darwin, The Origin of Species: A Facsimile of the First Edition (El Origen de las Especies: Facsímile
de la Primera Edición), Harvard University Press, 1964, p. 184.
73. B. G. Ranganathan, Origins? (¿Orígenes?), Pensilvania: The Banner Of Truth Trust, 1988, p. 7.
74. Charles Darwin, The Origin of Species: A Facsimile of the First Edition (El Origen de las Especies: Facsímile
de la Primera Edición), Harvard University Press, 1964, p. 179.
75. Derek A. Ager, "The Nature of the Fossil Record" (“La Naturaleza del Registro Fósil”), Proceedings of the
British Geological Association, vol. 87, 1976, p. 133.
76. Douglas J. Futuyma, Science on Trial, (La Ciencia Bajo Examen) Pantheon Books, Nueva York, 1983. p. 197.
77. Solly Zuckerman, Beyond The Ivory Tower (Más Allá de la Torre de Marfil), Toplinger Publications, Nueva
York, 1970, pp. 75-94; Charles E. Oxnard, "The Place of Australopithecines in Human Evolution: Grounds for
Doubt” (“La Posición del Australopiteco en la Evolución: Motivos para Dudar"), Nature, vol. 258, p. 389.
78. "Could science be brought to an end by scientists' belief that they have final answers or by society's reluctance
to pay the bills?" (¿Podría acabarse la ciencia, sea porque los científicos creyeran que tienen todas las respuestas,
o porque la sociedad no quisiera pagar las facturas?) Scientific American, December 1992, p. 20.
79. Alan Walker, Science, vol. 207, 7 March 1980, p. 1103; A. J. Kelso, Physical Antropology, 1st ed., J. B.
Lipincott Co., Nueva York, 1970, p. 221; M. D. Leakey, Olduvai Gorge, vol. 3, Cambridge University Press,
Cambridge, 1971, p. 272.
80. Jeffrey Kluger, "Not So Extinct After All: The Primitive Homo Erectus May Have Survived Long Enough To
Coexist With Modern Humans” (“No Tan Extinguido, al Fin y al Cabo: el Homo Erectus Primitivo Podría Haber
Coexistido con los Humanos Modernos”), Time, 23 de diciembre de 1996.
81. S. J. Gould, Natural History (Historia Natural), vol. 85, 1976, p. 30.
82. Solly Zuckerman, Beyond The Ivory Tower (Más Allá de la Torre de Marfil), p. 19.
83. Richard Lewontin, "The Demon-Haunted World" (“El Mundo y sus Demonios”), The New York Review of
Books, 9 de Enero de 1997, p. 28
84. Malcolm Muggeridge, The End of Christendom (El Fin del Cristianismo), Grand Rapids: Eerdmans, 1980, p.
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BACK COVER

En el 2001 fueron estrellados aviones a reacción contra las Torres Gemelas del Centro de Comercio
Mundial en Nueva York y contra el Pentágono, que mataron e hirieron a miles de personas. En los días que
siguieron a esos atentados --totalmente inesperados como método dirigido contra el único superpoder mundial-- se
empezó a debatir en todo el planeta el concepto de terrorismo. Una atmósfera de horror y pánico fue tomando
cuerpo, especialmente en Norteamérica, pero no por mucho tiempo: enseguida todos se empezaron a preguntar
cuál sería la mejor manera de combatirlo.
Apenas Norteamérica se recuperó del estremecimiento del 11 de septiembre, se unió a otros países para
lanzar una guerra en todo el mundo contra esa peste. Pero luego de empezada la misma, los funcionarios de tan
poderosa coalición declararon públicamente que no era suficiente combatirla sólo en el campo militar. ¿Cómo se
debería encarar la lucha contra el terrorismo?
Este libro se enfoca sobre la única manera en que puede lograrse eso: por medio de la paz, la tolerancia y el
amor. Todas las religiones que Dios envió por medio de Sus mensajeros son guías provechosas. Basándonos en el
Corán y en la Biblia (aunque ésta ha sido distorsionada en parte), aquí ofrecemos ejemplos de que cada una de las
tres religiones divinas prohíbe el uso de la violencia injusta. También se muestra que el único camino para
combatir el terrorismo es recomponer los fundamentos a través de los cuales se puedan inculcar los conceptos de
amor, afecto, compasión, humildad, perdón, tolerancia y justicia, propios de la moral de la religión, en
consonancia con el versículo que dice, Dios invita a la Morada de Paz... (Corán, 10:25). Los afortunados que
logren esa moral serán quienes se esforzarán al máximo para construir un mundo lleno de amor y sosiego.
ACERCA DEL AUTOR
El autor, que escribe bajo el seudónimo HARUN YAHYA, nació en Ankara en 1956. Tras completar la
educación básica y secundaria en esta ciudad, estudió artes en la Universidad Mimar Sinan de Estambul y
filosofía en la Universidad de Estambul. Desde el decenio de 1980 publicó muchos libros sobre cuestiones
políticas, científicas y relacionadas con la fe. Muy apreciados en todo el mundo, han servido para que muchos
recuperen su fe en Dios y para que otros tantos la profundicen. Los trabajos de Harun Yahya llaman a todos sus
lectores, independientemente de su edad, raza o nacionalidad, a que se centren en ampliar su visión, en animarse a
pensar sobre una serie de cuestiones decisivas --como la existencia de Dios y el hecho de que El es Uno-- y en
vivir según los valores que El ha determinado para todos nosotros.