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REVISTA LUCHA DE CLASES 01 · INVIERNO 2011

El Partido Comunista en los 20 años de “democracia pactada”

Pablo Torres

“Camaradas, a la ofensiva burguesa, oponed la unidad proletaria. Organizaos, unid vuestra acción revolucionaria a la acción de la clase obrera y campesina de toda América y de todos los países del globo.Luchad contra vuestra propia burguesía y lucharéis contra el imperialismo yanqui que encarna en sumo grado la reacción capitalista. Uníos en torno a la bandera de la revolución rusa que creó las bases de la revolución proletaria mundial”.

Luis Emilio Recabarren. 1923. A los obreros y campesinos de América del Sur.

Para ningún intelectual, político o militante de izquierda es desconocida la trayectoria del Partido Comunista en la historia del país, con peso y centralidad política, social, ideológica y cultural gran parte del siglo XX. Esa trayectoria de centralidad en el país -aunque no formara parte del gobierno en todos los tiempos- y enmarcada en un período de auge de los Frentes Populares y de movimientos sindicales y populares -con momentos de auge y reflujo- era parte de una situación mundial distinta: la existencia de la Unión Soviética y las “alternativas” a un capitalismo intentando sobrevivir en medio de crisis, guerras y revoluciones, como fue gran parte del siglo XX (el “siglo XX corto” que denomina Hobsbawm). Por diversas causas que queremos analizar acá y en el contexto mundial del derrumbe de los “socialismos reales, el Partido Comunista en los últimos 20 años, precisamente en el ciclo concertacionista de la de “democracia de los acuerdos” -limitada, “protegida” o “blindada”- ha perdido esa centralidad en el sistema político y en la conducción del país 1 , pero no en el movimiento obrero, estudiantil y popular, donde pese a no tener los vínculos orgánicos con el movimiento de masas como en décadas anteriores, sobretodo en el período de los frentes populares, sigue siendo el principal partido de la izquierda dirigiendo el movimiento obrero y el movimiento estudiantil. Con esto queremos decir que cambió su rol en el régimen político:

con menor peso en la conducción del país, y con el co-gobierno de los partidos de la derecha y la Concertación (y la exclusión del PC), el Partido Comunista actuó como sostén por izquierda del régimen de la democracia para ricos, llevando al movimiento social hacia la constante búsqueda de acuerdos con los partidos de la Concertación en el gobierno durante dos décadas, que posibilitó que sigan actuando durante años como “falsos amigos del pueblo”.

En el contexto mundial del derrumbe de los mal llamados “socialismos reales” y en la “transición pactada”, se dio una especie de “excepcionalidad nacional” en el rumbo que tomaría el Partido Comunista chileno, siendo uno de los pocos partidos comunistas “sobrevivientes” del derrumbe soviético y de la ofensiva imperialista y de las burguesías a nivel mundial. Se preservó como viejo partido reformista (stalinista) ligado a los trabajadores,

1 Compartimos en este caso tesis del historiador Alfredo Riquelme Segovia respecto a la pérdida de

centralidad del PC en el sistema político chileno, aunque no en los trabajadores. “

social del comunismo se fue perdiendo aceleradamente en Chile después de 1986”. (Riquelme, A. 2009. p.

esa

centralidad política y

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producto de diversas circunstancias que acá queremos analizar. No se convirtió en un administrador del neoliberalismo, como sí ocurrió con los demás Partidos Comunistas del mundo -particularmente los europeos que venían del “eurocomunismo”- o ex partidos de la clase trabajadora -como el PS chileno- que convirtiéndose al “socialismo renovado” (social- liberalismo), se transformaron en partidos burgueses y de los más acérrimos impulsores del neoliberalismo en todo el mundo, a lo cual Chile no fue la excepción.

En los últimos años, a raíz de la profunda crisis de la Concertación como “partido de contención” de las demandas obreras y populares, su pérdida de raíces sociales y quiebres políticos, y sobretodo, su derrota electoral en las elecciones presidenciales y el triunfo de la derecha, ha abierto mayores posibilidades para las alianzas que el Partido Comunista ha buscado con este sector que profundizó la obra neoliberal de la dictadura y del imperialismo, bajo las banderas de una “nueva mayoría” y del viejo discurso “todos contra la derecha” para justificar “sumas que restan”. En su último Congreso con la consigna “Hacia un gobierno de nuevo tipo” reafirman su política de alianza con sectores de la burguesía que llaman “progresista” (en este caso la Concertación o sectores de ella), con el fundamento de “desplazar” a la derecha disputándole el centro político y formar una “nueva mayoría nacional” para un gobierno con un programa “alternativo” al neoliberalismo. No es más que el viejo intento de alianza con sectores “supuestamente” progresistas -siendo en los hechos profundamente reaccionarios- de la burguesía y de sus partidos -como la Democracia Cristiana-, que posan como “amigos del pueblo” (falsamente) para atar de pies y manos al movimiento obrero y popular en la lucha por sus demandas e intereses históricos, y que muestra su espíritu arrastrado a la imposición de las reglas y límites de la “democracia” (burguesa).

Por ello desde este artículo instalamos una polémica con el Partido Comunista, que pese a usar discursivamente los cánones del “marxismo” o el “leninismo”, no es más que una vieja retórica para esconder una estrategia de reforma del sistema, no revolucionaria, de alianza con sectores que administran el capitalismo y han profundizado el neoliberalismo, una estrategia de conciliación de las clases sociales, no de su enfrentamiento, de la lucha de clases, de la cual parte el marxismo.

El objetivo de esta lucha ideológica, entendida como lucha de partidos, y como un frente de batalla enormemente necesario para hacer avanzar la consciencia de clase de los trabajadores y los oprimidos en su propia batalla, se propone intentar recuperar el marxismo revolucionario para una estrategia revolucionaria, sacarlo de las entrañas que el capitalismo ha insertado como pretérito y a-temporal y de la adaptación gradual al sistema -y el PC convirtiéndolo en una ideología reificada, sin ningún filo revolucionario-, no solo como teoría del cambio social y de la transformación estructural de las relaciones sociales, sino de ruptura social de clases, de una estrategia de los explotados y oprimidos basada en el principio de la lucha de clases y que tiene su expresión en la lucha contra partidos políticos representantes de clases sociales diversas. Por tanto, la lucha por la recuperación de una estrategia marxista revolucionaria, de independencia política y estratégica de los trabajadores, que culmine en la instauración de una República de los Trabajadores basada en organismos de la democracia de los trabajadores, como bastión de la lucha por el socialismo internacional, no en un “gobierno de nuevo tipo” en alianza con políticos empresariales. Por tanto, con una alianza de clases distinta a la que busca el Partido Comunista, y con un objetivo político y tácticas diametralmente opuestas.

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Un inicio contra un sin sentido común dominante

El capitalismo intentó transformar en los últimos 30 años la percepción -hecha sentido común mundial-, que el derrumbe de los “socialismos reales” representaba el “fin de la historia” (activa). Naturalizó su nueva forma adquirida -neoliberalismo- e hizo sentido común que no había más alternativa ni protagonistas de la historia que pudiera tomar en sus propias manos sus destinos. “Fuera de la democracia liberal no hay nada” era su premisa. Esta etapa de reacción y “restauración” del dominio de la burguesía, con la ofensiva del capital sobre el trabajo -con dictaduras en América Latina, desvíos y derrotas en Europa-, la confiscación de derechos adquiridos y retroceso social, así como la conquista de nuevos mercados con la restauración capitalista en los “socialismos reales” -incluyendo la conversión de China capitalismo desde fines de los años 70- fue acompañada de una reacción ideológica en toda escala, quizá nunca antes vista. En el propio terreno de la izquierda se abjuró de “viejas” teorías consideradas anquilosadas, autoritarias y que llevaban irreductiblemente al stalinismo, como se hizo con el marxismo y con la lucha de Lenin. Se desempolvaron viejas teorías convertidas en “nuevas”, adaptadas a la “globalización”, y se transformaron en post- modernas. Uno de los mayores sinsentidos de la historia -y de la teoría del fin de la historia y su adaptación por izquierda, el autonomismo- fue, que a la vez que era proclamada el fin de la clase obrera (por las teorías dominantes tanto de derecha como de izquierda) simplemente como “sujeto social”, es decir, de existencia material (ni qué decir como sujeto político), nunca antes en la historia había habido tanta clase obrera a nivel mundial 2 . Ni Marx vería tanto proletariado en el mundo. En nuevos países de la órbita capitalista, como China y los “tigres asiáticos”, ha reaparecido fenomenalmente lo que Marx veía como “los tiempos orgiásticos del capital” 3 refiriéndose a la excesiva prolongación de los tiempos de trabajo en el período de la acumulación originaria, con una brutal explotación sobre millones de trabajadores, hombres, mujeres y niños, y un fuerte contraste social entre ciudades pujantes -modernas- y una miseria abismal (tal cual podemos observar entre Shangai como capital financiera, y ciudades fábricas como Shanzou o Shenzen y el gran campus fabril de Guandong y la costa industrial china donde trabajan más de 150 millones de jóvenes obreros con jornadas de 12, 14, 16 horas diarias e incluso jornadas contínuas). 4

2 “En los últimos veinte años, el mundo asistió a una gran transformación en el ámbito laboral. En los años ochenta y noventa del siglo pasado, China, la India, Rusia y el bloque del Este se integraron en la economía global. En conjunto aportaron 1.470 millones de nuevos obreros. Eso significa que el sistema económico mundial dobló la fuerza de trabajo disponible, que hasta entonces era (excluyendo esos países y en el año 2000) de 1.460 millones. Como explica Richard Freeman, ese cambio alteró el equilibrio de poder entre trabajo y capital en los mercados, en contra del primero y a favor del segundo. Actualmente, mucho más trabajadores compiten con trabajar con el mismo capital. Esa presión negativa afecta a los trabajadores de los países en desarrollo que ya estaban en la economía global antes de la incorporación del nuevo ejército laboral. México, Colombia y Sudáfrica, explica Freeman, “no pueden competir con la manufactura china mientras los trabajadores chinos cobren una cuarta parte”. También afecta a los trabajadores de los países desarrollados. En los países europeos y en América del Norte, el traslado de industrias hacia los mercados con mano de obra barata ha sido uno de sus resultados”. (Poch de Feliu, R. 2009. p. 91). Ver también en esta misma revista: Emilio Albamonte y Matías Maiello. 2010. En los límites de la “restauración burguesa”. En un sentido histórico, desde el año 2005 se produjo un fenómeno nunca antes visto: por vez primera en la historia de la humanidad la población urbana supera a la rural. De un total de aproximadamente 6.500 millones de habitantes en todo el mundo, la población urbana representa más de 3.300 millones.

3 Marx, K. 1867. p. 219.

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Junto a ello, debido a una nueva realidad abismal de sobreexplotación, ha crecido agudamente la tasa de ganancia capitalista, con una nueva organización del trabajo más despiadada, expropiando derechos individuales y colectivos de trabajo y organización, con nuevos trabajadores pobres, que contrasta con toda la ideología triunfalista que daba por muerta al sujeto creador de la riqueza social. Nuevos fenómenos de la lucha de clases mundial -desde la “primavera de los pueblos” en el mundo árabe, pasando por la lucha de los sindicatos públicos en Wisconsin-EEUU, los “acampes” de la juventud en España, así como las fenomenales rebeliones obreras fabriles en China el 2010- , lejos de representar simplemente, y como muchos quisieran, a la “multitud” o la “ciudadanía”, tienen a los trabajadores como un sector central (como fueron los obreros de la UGTT en Túnez, los obreros del Canal de Suez y de Al Mahalla en Egipto, o los obreros franceses del sector privado y público en el “otoño francés” del 2010), pero además, la profundidad de estos fenómenos tiene sus bases en la propia crisis capitalista y el ataque sobre las condiciones de trabajo y vida de millones. Si una de las debilidades centrales de estos levantamientos revolucionarios y procesos de masas que empiezan a iniciar un proceso de resistencia frente a los ajustes capitalistas y la crisis es que no ha salido el conjunto de la clase obrera organizada y se encuentra diluída en el “pueblo” se debe a la política criminal de las burocracias sindicales y los partidos de la colaboración de clases que intentan salvar a los gobiernos tras la bandera de la “paz social”. En nuestro país, contradictoriamente con un fuerte crecimiento económico y con un gobierno debilitado y a la defensiva, con la más baja aprobación (36%) y la más alta desaprobación popular en décadas (56%), estos últimos meses hemos visto fenómenos de masas y de manifestaciones callejeras con la juventud al frente por el tema ambiental y la educación, un fenómeno nuevo que debemos impulsar con toda su fuerza. Para ello es necesaria la fuerza de los trabajadores, que podrían paralizar el país planteando verdaderamente quién mueve la rueda, cuestionando que la riqueza de los empresarios es precariedad para la gran mayoría de la población, y tender hacia un cuestionamiento de conjunto del régimen social y político que hoy las direcciones ni siquiera cuestionan, ni qué decir de las direcciones sindicales de la CUT (PS y PC) que en vez de dar ese combate prefieren el diálogo social ya no solo con la Concertación, sino directamente con el gobierno de la derecha. Desde el 2006 particularmente hemos visto la entrada en escena de la nueva clase obrera chilena, con huelgas en sectores estratégicos de la economía nacional y de los sectores más precarizados, como los contratistas del cobre, los salmoneros, los contratistas forestales, los portuarios eventuales, una enorme fuerza social hoy pasiva por el corset de la burocracia pero que ha demostrado una enorme capacidad de lucha. 5

De por sí, ese dato, no meramente cuantitativo, sino cualitativo, de la configuración de una nueva clase trabajadora, mundial, reactualiza primero, objetivamente, el horizonte de una estrategia proletaria, de los trabajadores como fuerza social de masas. Y las enormes luchas de trabajadores reactualizan el debate como posibilidad de transformarse de “clase en sí” a “clase para sí”. De eso depende el desarrollo de su propia lucha, pero también del combate de los marxistas revolucionarios para que esa enorme fuerza social salga al combate y para reorganizar a un movimiento obrero clasista y revolucionario, como hizo Recabarren a inicios del siglo XX en nuestro país.

El neoliberalismo, la etapa de “restauración burguesa” (del dominio del capital sobre el trabajo, su expansión sobre viejas zonas expropiadas y de la hegemonía de la burguesía y

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sus valores sobre la sociedad), está llegando a su “límite”, con la enorme crisis mundial abierta, con la caída de Estados arruinados con enormes deudas fiscales, la decadencia de potencias imperialistas (como EEUU) y con el inicio de explosiones revolucionarias como en el Norte de África y Medio Oriente, así como los prolegómenos de una resistencia social en Europa contra los planes de ajuste que intentan desmantelar derechos individuales y colectivos. Todo esto reactualiza el problema de la superación del capitalismo como sistema económico y organización social declinante y su organización política. Llega a su fin ilusión del capitalismo como modelo que habría logrado superar cualquier crisis y se empinaba como única solución a todos los grandes problemas de la humanidad. Y pone en primer plano el problema de la revolución social: reactualiza las premisas objetivas de toda revolución social. Eso pone en primer plano el problema de la organización revolucionaria de los explotados y oprimidos para aprovechar las condiciones abiertas con la crisis y elevarse a la lucha política por el poder, a la creación de sus propios organismos de combate para enfrentar al enemigo de clase: la burguesía (imperialista y nacional); y para la organización de un partido revolucionario de combate de los trabajadores que luche por esa perspectiva. Se reactualiza en el debate intelectual y político el problema de la reforma y la revolución, de qué estrategia necesitamos para vencer y de qué instrumento político dotarnos para llegar a ella. 6

I.- Una periodización de los últimos 30 años del Partido Comunista y su relación con la Concertación

1.- Política de Rebelión Popular de Masas (PRPM) y subordinación a la transición pactada (1980 1990)

a) La Política de Rebelión Popular de Masas, ¿un giro estratégico?

Desde el 11 de Septiembre de 1973, el Partido Comunista junto a otras organizaciones de izquierda (como el MIR o el Partido Socialista) y la vanguardia obrera y popular son el blanco central de la dictadura de Pinochet. De este modo, el imperialismo, los empresarios nacionales y los partidos políticos de la derecha -apoyados por la DC- con métodos de guerra civil y terrorismo estatal buscaban barrer con un proceso revolucionario -el más grande de la historia chilena- en momentos donde habían fuertes choques de clases y una radicalización de antagonismos sociales, políticos e ideológicos. No compartimos con Luis Corvalán cuando señala que el objetivo central del Golpe militar era “terminar con el régimen democrático” 7 , sino justamente evitar que la radicalización obrera y combativa en todo el país, y cuya expresión más avanzada eran las tomas de fábricas y la organización de los Cordones Industriales que empezaban a poner en tela de juicio la propiedad privada de los medios de producción y la hegemonía de las clases dominantes, emergiera como la única fuerza capaz de derribar a la reacción destruyendo el poder de la burguesía y haciendo del poder político con sus propios organismos de masas. La burguesía venía a reclamar, con el

6 No compartimos con Tomás Moulian su tesis de que “ni las revoluciones ni las reformas del siglo XX constituyen soluciones para pensar el futuro”, debido a que “La política revolucionaria o la política reformista apuntan hacia un mismo locus privilegiado, esto es el Estado considerado como nivel central de la decisión y de la implementación”. (Moulian, T. 2000. pp 43 y pp. 109).

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golpe, su derecho histórico, “natural”, a la propiedad y a la explotación, en condiciones normales. Buscaba, reestablecer su dominio de clase puesto en juego, con el método de la fuerza y la coerción, que 17 años más tarde se reafirmaría con el método del consenso.

La dictadura desencadenó una feroz represión y terror estatal. Es indudable que el Partido Comunista fue duramente reprimido. Dirigentes y cientos de militantes asesinados, torturados, desaparecidos y encarcelados, y cientos y miles de exiliados al extranjero. Entre 1973 y fines de 1976 estaba detenida la máxima dirección del Partido, incluyendo al propio Luis Corvalán. La principal actividad del PC, en esos años, fue intentar recomponerse de la desorganización y el exterminio, así como hacer campaña contra el terror de la dictadura y por los Derechos Humanos, como eran las transmisiones de Radio Moscú. En 1976 dos cacerías de los aparatos represivos de la dictadura asesinan y hacen desaparecer a dos direcciones provisionales mientras la máxima dirección estaba recluída, en el conocido caso de Calle Conferencia. A fines de ese año, Luis Corvalán, el principal dirigente comunista y secretario general desde 1958, es dejado en libertad con la condición de la expulsión del país, en rumbo a la Unión Soviética. La mayoría del Comité Central del PC se encontraba en el exilio, ya sea en la Unión Soviética o en países de Europa Oriental.

Desde ese momento, el PC busca el impulso de la resistencia y publican el manifiesto “Nuestro Proyecto Democrático” luego del primer pleno del Comité Central (CC) del PC en 4 años, en 1977. En este Manifiesto se pronuncian por la necesidad de una salida “popular” a la dictadura apostando por un “régimen democrático avanzado”. Para el PC estaba excluída la salida y la pelea por el socialismo. El dilema es, dicen: o fascismo o democracia. “Nos pronunciamos, entonces, por un nuevo régimen democrático popular que favoreciera y promoviera los cambios que emanaban de las necesidades objetivas del progreso social8 . “Nosotros propiciamos abiertamente el entendimiento entre la Unidad Popular y la

Democracia Cristiana

intérprete real de la mayoría ciudadana” 9 . Ya en esos momentos podemos notar tanto la política hacia el movimiento de masas para la resistencia, es deci r, la articulación de la defensa, con un política estratégica reclamando una salida democrática, y en articulación con las “fuerzas opositoras”, principalmente la DC, que había tenido una participación activa en el proceso revolucionario previo, pero de la barricada contraria, del imperialismo y la derecha. En 1980 el PC, tras un balance “crítico” de su apego al “legalismo” y a la “vía pacífica”, apelando al discurso y a la Política de Rebelión Popular de Masas (“todas las formas de lucha” contra la dictadura), Corvalán señala que no rechazan una vía pacífica asumiendo que seguían “con interés la acogida y la evolución del planteamiento democratacristiano en favor de un gobierno de transición cívico-militar que duraría un par de años y convocaría a una Asamblea Constituyente para que el pueblo decida sus propios destinos” 10 .

entendimiento que incluya la constitución de un gobierno amplio,

Es decir, la articulación de la movilización popular y la sublevación contra el régimen (con nuevos métodos que contemplaban la violencia), junto a la búsqueda de alianzas con las “fuerzas demócratas” para conquistar un “régimen democrático avanzado”. Ha sido muy discutida esta línea de la Rebelión Popular de Masas entre diversos sectores de la intelectualidad, los historiadores y sectores de la izquierda. Una crítica por derecha, es que esta política representó un radical “giro estratégico” del PC, expresión de una “involución

8 Corvalán, L. 1997. p. 257.

9 Corvalán, L. 1997. p. 258.

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ideológica” hacia el “leninismo” al plantear el problema de la violencia y la insurrección, y que sería una de las principales causas por la cual el PC quedaría marginado de todo acuerdo hacia la transición, y por tanto, de los últimos años del sistema político chileno. Esta sería la causa central -además de la voluntad de exclusión de la Democracia Cristiana con el PC- de la “declinante trayectoria comunista” del comunismo chileno en la política nacional desde el año 1986. Así piensa el otrora militante de la juventud comunista e historiador Alfredo Riquelme, que ha sido, en la literatura chilena, uno de los impulsores del estudio del PC durante este período. Para sectores históricos del PC que rodearon a Gladys Marín, esta política reafirmaba el compromiso comunista con la lucha contra la dictadura. Para otros grupos, como el “Frente Autónomo” -una ruptura del Frente Patriótico Manuel Rodríguez (FPMR), de 1987-, el abandono de esta política tras la vuelta a democracia, fue una traición del Partido Comunista. Actualmente, esta tesis es sostenida por el grupo “Consejos Comunistas”, una ruptura de un grupo del Partido Comunista los últimos años, que cuestiona los acuerdos con la Concertación buscando reponer la política “ochentista” del PC.

Sin embargo, tal política radical, en términos de la movilización contra la dictadura, la resistencia con formas de lucha de violencia y que lleva a la formación del propio FPMR a finales de 1983, no constituye un cambio estratégico, sino una adaptación estratégica al nuevo escenario político: la dictadura. Si la línea estrategia central del PC tras la muerte de Recabarren la constituyó el “frentepopulismo” -la alianza entre la clase obrera, sus organizaciones sindicales y partidos, junto a partidos “progresistas y democráticos” de la burguesía como el radicalismo en los años 30´-, la política de Rebelión Popular de Masas constituía un “frentepopulismo armado”, pues no modificaba la estrategia de alianza con partidos patronales ni el objetivo de la conquista de la democracia.

¿Cómo se llega a esta política? Luego del Golpe de Estado, desde el Partido Comunista de la Unión Soviética (PCUS) se cuestiona la ingenuidad de la Unidad Popular por el “vacío” de una política militar, ligado directamente al problema de la violencia para defender los procesos de cambio. El PC, que en un primer comienzo (1974) caracteriza la derrota por el “aislamiento de la clase obrera”, y el año 75´ por el “ultraizquierdismo” de algunos grupos (MIR y del “sectarismo” de sectores del PS), toma suya esa tesis del PCUS. Es la conocida tesis del “vacío histórico”. Pero el PC previo a la adopción de la PRPM venía desarrollando su línea de “Unidad Antifascista”, que involucraba la alianza con todas las fuerzas sociales y políticas que quieran luchar contra la dictadura, incluidos los sectores golpistas de la DC que al ver que la dictadura se perpetraba en el poder, se pasaban a la oposición.

Los propios objetivos del FPMR hacían suyos los objetivos democráticos y de alianzas “amplias”, es decir, no modificaban la estrategia del PC: 1) El fin del régimen; 2) La derogación de la Constitución; y 3) La creación de un “gobierno patriótico y de unidad nacional”.

Sectores de la izquierda pretenden demostrar en los métodos armados, una estrategia distinta, para mostrar con eso que el PC luego traicionó. Pero esta política, era la adopción de un nuevo método de lucha (la política militar) en la estrategia de colaboración con la “oposición democrática” para recuperar la democracia. Ello desde luego tenían que adaptarlo al nuevo escenario, con una creciente movilización de masas que se expresara políticamente en una amplia alianza opositora y centralmente con la Democracia Cristiana. “Entre comunistas y demócratas cristianos había, por cierto, no pocos desacuerdos. En uno que

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otro momento, los DC nos exigían, como condición para el entendimiento, que hiciéramos abandono de algunas de nuestras posiciones ideológicas o políticas. Pero hasta mediados de 1986 primó en todos el afán unitario y la acción común” 11 . En un documento del Comité Central del PC de Marzo de 1984, junto con fortalecer las organizaciones del movimiento obrero, estudiantil y popular, de fortalecer la unidad sindical, la lucha callejera y popular contra el fascismo, el llamado al Paro Nacional para derribar a la tiranía, fortalecer los cabildos abiertas y diversas acciones “desestabilizadoras” hacia el régimen, hace hincapie en la necesidad de una articulación y unidad de todas las fuerzas opositoras, especialmente remarcando la alianza y unidad entre el Movimiento Democrático Popular (MDP, donde estaba reunida la izquierda junto al PS Almeyda) y la Asamblea Democrática (que había formado la DC junto a sectores del PS), llamando a una salida unitaria común. “Las diferencias reales o supuestas, basadas en hechos o caricaturas, en razonamientos respetables o en simples prejuicios, que se invocan para justificar posiciones excluyentes respecto a los comunistas, son insostenibles ante el peso de la urgencia de materializar la unidad y ante los principios y la práctica de una política racional. Nunca, ni ayer ni hoy, ha sido ni es posible unir a un pueblo por otro camino que no sea el que pone en primer plano

sus intereses comunes y no las diferencias. Nunca, en una sociedad pluriclasista y pluripartidista, ha sido ni será posible la unidad, sin apreciar, por una parte las afinidades y

respetar, por otra, las diferencias. La unidad sólo se puede lograr en la diversidad

acuerdo entre todas las fuerzas antidictatoriales aproximará el día de la victoria. Además, la

El

magnitud y la gravedad de los problemas que deberá afrontar el país tras el derrumbe de la tiranía hace, no sólo aconsejable, sino indispensable, el entendimiento y la colaboración de todos los opositores” 12 . En ese mismo documento, alertan sobre una salida pactada, diciendo que la rechazan. Pero no hacen ni una sola crítica a la Democracia Cristiana por su rol golpista en la dictadura. Todas las críticas, son al “sectarismo” o “ultraizquierdismo” de la izquierda dejando intacto a la política reaccionaria e imperialista de la Democracia Cristiana, que apoyó al Golpe de Pinochet junto a la derecha organizada en el Partido Nacional y Patria y Libertad y al imperialismo norteamericano. Por otra parte, aunque alerta sobre una “salida pactada”, no nombra que esta salida era la que tempranamente buscaba la DC, y se que se empezaría a materializar en 1985. Es decir, embellecían el rol “opositor” de la DC, sin revelar su verdadero carácter de clase - burgués-, su rol -contrarrevolucionario y golpista- y su intento de utilizar la movilización social para desviarla hacia el pacto con la dictadura.

Es decir, aunque había nuevos métodos integrando la política militar de masas y el llamado a la sublevación y levantamiento, se hacía confiando en sectores de la burguesía ya no solo “progresista”, sino golpista. ¿Cambia la estrategia de acuerdos con sectores de la burguesía por más que cambien los métodos? El mismo Corvalán señala en un dejo de “sinceridad”:

“En la lucha contra la dictadora había que tratar de entenderse con todos, incluso con gente que había sido contraria al gobierno del Presidente Allende y hasta con aquéllos que

11 Corvalán, L. 1997. p. 287. “Recordando esos tiempos, pienso que en la oposición al régimen se valoró muy positivamente la incorporación del elemento fuerza a la lucha contra la dictadura. Cada acción era saludada por los otros grupos y partidos. Gente de distintos sectores se empezó a ganar un espacio en la resistencia, en la idea del legítimo derecho a la rebelión. Esa idea fue también adquiriendo fuerza en el mundo cristiano. Por lo demás, en la formación del Frente Patriótico participaron no sólo comunistas, sino gente independiente, del Partido Socialista, del Mapu. Incluso, en algún momento se incorporaron a acciones gente democratacristiana, gente radical. Por lo tanto, el Frente es también una expresión de la amplitud política y social que tomaba la lucha contra la dictadura” . (Marín, G. 2002. p. 167). 12 Conferencia Nacional del PCCh. 1984-1987. p. 18.

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habían apoyado el golpe, pero que ahora venían de vuelta y estaban en la oposición” 13 .

b) Un ciclo de ascenso obrero y popular desviado hacia el pacto con la dictadura.

Desde el año 1983, y tras años de descontento de masas se va a abrir un “ciclo confrontacional” con la dictadora, caracterizado por grandes protestas y movilizaciones,

organización en sectores de la clase trabajadora y los pobladores, enfrentamientos callejeros

y lucha de masas. El régimen respondería con represión, torturas, asesinatos y toques de queda.

A la aprobación del plan laboral, la Constitución Política y las medidas de privatización económica, se van a sumar los efectos de una aguda crisis económica, que disparó en 30%

la cesantía y expandió la pobreza a amplios sectores de masas. Fue una enorme experiencia

de masas, de combates y enfrentamientos, de lucha de clases callejera, de huelgas, piquetes

y barricadas. Se empezaba a perder el miedo y recomponer la moral de salir a luchar y

organizarse. El Partido Comunista jugó un rol en la organización y en la lucha social y resistencia de masas contra la dictadura, en la articulación social y política. Eso no lo negamos. Pero su política de alianza y confianza en sectores de la burguesía (“Asamblea Democrática” que hegemonizada la DC), que incluso habían participado del golpe y ahora veían con desconfianza la perpetuación del régimen dictatorial y buscaban una salida con el régimen, va a permitir que este enorme ciclo de lucha de masas sea descomprimido y desviado hacia el pacto transicional y la vía electoral, que terminaría por cerrar la contrarrevolución ahora bajo términos democráticos.

Es por eso que ante la presión de masas y el ascenso de la resistencia, la organización y la movilización, ya en 1985 se empieza a preparar la política de los acuerdos. En Agosto de 1985, se reúnen en el Convento de los Jesuitas en San Bernardo diversos políticos de los partidos opositores con partidos de la derecha. Entre los partidos opositores estaba la DC, el PS de Ricardo Nuñez, el Partido Radical y el Partido Socialdemócrata. De la derecha, estaba Unión Nacional (antecesora de Renovación Nacional), representada por Andrés Allamand (actual Ministro de Defensa del gobierno de Sebastián Piñera), el Partido Republicano, el Partido Liberal y el Partido Nacional. De esa reunión sale el “Acuerdo Nacional para la transición a la plena democracia”. En ella se acuerda: 1) Buscar un acuerdo con las Fuerzas

Armadas (FFAA), excluyendo al PC; 2) Hacer reformas mínimas a la Constitución de 1980 (es decir, legitimándola); 3) No hacer tribunales especiales que puedan hacer juicio y castigo

a los genocidas. La DC por su parte, se reunía aparte con partidos de la derecha y el año 86´ se empezaría a reunir con representantes del imperialismo norteamericano. Ese mismo año, fracasa la negociación al cerrar la puerta el dictador.

Para el Partido Comunista, estaba madurando una situación revolucionaria en el país y el año 86´ se aprestaba para ser “el año decisivo” de la caída de Pinochet. Aunque era conocida la negociación que estaba realizando la DC, el PC seguía levantando la unidad de las fuerzas opositoras y no denunciaba esta política de desvío y derrota. En numerosos documentos, como “La unidad contra la dictadura, vía y formas de lucha” y “El Manifiesto del Partido Comunista al pueblo de Chile” de Septiembre de 1986 a la vez que apuesta por los métodos masivos de movilización y enfrentamiento para preparar la sublevación que derribe al fascismo, no realice ninguna denuncia al rol de la “oposición democrática” que apostaba

13 Corvalán, L. 1997. p. 288.

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por abrir paso a la democracia en consenso con el imperialismo, la derecha y los militares. Es decir, una verdadera “reacción democrática” que abría paso a la profundización del modelo pinochetista.

Era clara ya desde 1985 la estrategia de negociación, pacto y blindaje de la Democracia Cristiana. Esta estrategia no negaba la movilización de masas, sino al revés más, la podía hasta desarrollar. El propio Corvalán cita en su libro esta representación por parte de Andrés Zaldívar, uno de los dirigentes máximos de la DC. Ante el rechazo al pacto por Pinochet declara: “Aquí no basta con rogar, también hay que presionar” 14 . Incluso el año 85´ la Alianza Democrática realice una enorme concentración de masas en el Parque Cousiño para presionar al régimen, a la cual el MDP dirigido por el PC asiste planteando como siempre, la unidad de la oposición, y subordinando la lucha de masas a esta política “amplia” con sectores contra-revolucionarios.

En todo este camino y tránsito de grandes organizaciones callejeras, movilizaciones, masivas protestas contra la dictadura, mientras la DC las utilizaba para presionar hacia el pacto con Pinochet. Es decir, no la excluía, sino necesitaba a esa movilización para la transición pactada. El PC va detrás de la DC. Con esa estrategia de ir detrás de la DC, se subordina la movilización al pacto, y la confrontación al consenso.

La propia DC era consciente que el movimiento en las calles podía detonar una caída revolucionaria del régimen. Por eso desde un comienzo se la juega: 1) para quitar cualquier hegemonía obrera en el proceso, jugándosela primero para que el primer paro Nacional contra la dictadura convocado por la CTC el 11 de Mayo, se transforme sólo en jornada de protesta, lo cual logra; 2) Luego, buscando reemplazar la coordinación obrera del Comando Nacional de Trabajadores en la “Asamblea de la Civilidad” como organismos pluriclasista llamado a formar un referente de la oposición que le permita ganar hegemonía a la DC en las protestas para llevar a la vía negociada con el régimen golpista. El PC no denunció en ningún caso esto, y su supeditaba a la “estrategia opositora”.

En 1986, el propio imperialismo norteamericano veía con preocupación la posibilidad de una “nueva Nicaragua”, y se la juega por una transición rápida y pacífica a la democracia. Para ello, envió a distintos representantes en diversas ocasiones para presionar al régimen en este sentido.

Tras las enormes movilizaciones del 2 y 3 de Julio de 1986, el intento de asesinato a Pinochet el 6 de Septiembre y luego la internación de armas en Carrizal Bajo (las dos últimas, acciones del FPMR), recobra vida el Acuerdo Nacional, y la DC empieza a bajar conscientemente cualquier movilización para impedir alguna explosión popular. En una mezcla de represión hacia el movimiento popular, presión diplomática al régimen y

preocupación de la burguesía, se empiezan a gestar los primeros resultados del acuerdo de

la transición pactada

15

.

14 Corvalán, L. 1997. p. 286. 15 “A contar del atentado a Pinochet, se crea un escenario político nuevo, que acelera todo el proceso y decanta también la situación dentro de la oposición. Se instala también, como en los días anteriores al golpe, el temor a la fuerza organizada del pueblo, lo que acelera la salida pactada. En ese momento se cursan una serie de conversaciones, facilitadas seguramente por los vínculos políticos de la Democracia Cristiana con la derecha y con sectores del Ejército”. (Marín, G. 2002. p. 175)

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Aunque el PC planteaba que habían dos salidas, una “democrático-popular” y otra “democrático-burguesa”, cualquier alianza con la DC los llevaba a una liquidación de la lucha de masas 16 . En El Siglo de Movimiento de 1986 seguía insistiendo: “Contrariamente a lo que sostienen los detractores de los comunistas, estos jamás han rechazado a priori una salida política, aun si ella condujera a un régimen democrático limitado. Lo único cierto es que no creen que pueda lograrse sin lucha y rechazan los compromisos claudicantes, que siempre se hacen a espaldas y en contra del pueblo” 17 .

c) De la confrontación al consenso 18

Los acuerdos con Pinochet dan sus frutos a inicios de 1987 y se acuerda seguir la vía que contemplaba la Constitución: un plebiscito el año siguiente entre la continuidad de la dictadura o el paso a un régimen democrático. De triunfar la segunda opción (el NO) se abriría el camino a elecciones parlamentarias y presidenciales para garantizar la “democracia blindada” de la Junta Militar, la derecha y la Concertación.

Como bien describe Alfredo Riquelme, mientras el PC miraba un modelo Nicaragua (la sublevación nacional, incluida la lucha militar, contra el dictador, constituyendo un gran “bloque democrático” como el bloque anti-Somoza en Nicaragua, luego frustrado por la estrategia de colaboración del Frente Sandinista con la burguesía nacional), la DC y el “socialismo renovado”, “comenzaban a mirar como un modelo a seguir la transición española a la democracia” 19 .

El 2 de Febrero nace la “Concertación de Partidos por el NO” y desde mediados del año anterior hay una masiva inscripción en los registr os electorales. Ya desde inicios de 1987, el movimiento democrático en las calles es desviado a la salida pactada y hacia el plebiscito negociado con la Junta Militar. Es decir, hay un cambio de situación en la política nacional. La Concertación de Partidos por el NO había surgido ya del acuerdo central de la vía negociada y electoral llamando a la inscripción en los registros desde inicios de ese año. El PC observa que hay un cambio en la estrategia de la oposición. Pero no es un cambio, es el mismo camino ya planteado explícitamente el año 85.

Incluso, en 1986, Edgardo Boeninger, líder de la DC e “ingeniero político” de la transición había enviado una carta a su Partido explicando la estrategia: 1) Continuidad institucional. Reformas mínimas (cosméticas) a la Constitución, y evitar gobierno transicional. 2) Elecciones libres; 3) Candidato presidencial de consenso, excluido el Partido Comunista.

16 “Por eso, no es cuestión de que nosotros quisiéramos o no quisiéramos entrar en la Alianza (Democrática): a nosotros nunca nos aceptaron, sobretodo en los años finales. Aceptaron todo lo que era nuestro sacrificio, nuestro accionar hasta el año 87, pero después no; la salida política fue con las fuerzas que aceptaran llegar a un pacto con la dictadura. Que nadie se haga el inocente. Ellos saben que la transición la iniciaron con Pinochet, con compromisos con Pinochet”. (Marin, G. 2002. p. 176)

17 Corvalán, L. 1997. p. 304.

18 Para ver un cuadro mas general del paso de la “confrontación al consenso” se puede revisar el documento:

Algunas notas acerca del origen de la Concertación de Partidos por la Democracia. Biblioteca del Congreso Nacional. Departamento de estudios, extensión y publicaciones. 2005. [En línea] http://www.bcn.cl/bibliodigital/pbcn/informes/estudios_pdf_informes/nro144.pdf [consulta: 02 de Abril de

2011]

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Esta visión es que la que se impone, casi unánimemente en la oposición.

El PC, que había formado el conglomerado Izquierda Unida en Mayo del 87´, llama a inscribirse en los registros electorales a fines de Noviembre de ese año. Los disidentes internos que empiezan a emerger desde ese año, critican, y luego será tomado años después por el propio PC como un error haber definido tan tarde la lucha por la inscripción electoral y el voto en el plebiscito. Aunque las masas querían con todo el fin de la dictadura, el plebiscito era el camino para consolidar la obra neoliberal de la dictadura de Pinochet.

En declaraciones de Corvalán al periódico La Época (dirigido por la DC), el 11 de Abril de 1988 declara: “Si lo que se abre camino resulta ser una salida de tipo democrático burgués, la consideraremos como un paso en la lucha por la democracia” 20 , y el 15 de Junio el CC del PC llama a votar por el NO y expresar una “rebelión en las urnas” que pueda provocar una “ruptura institucional”, pensando que con un fraude de la dictadura o con el triunfo se podría abrir el paso hacia la sublevación de masas, cuestión que ya estaba agotada.

El 5 de Octubre de 1988 triunfa el NO con 54% de votación. El triunfo del plebiscito abre el paso a la negociación de reformas a la Constitución Política de 1980 y por tanto, hacia la legitimación final del modelo pinochetista. La Junta Militar, la derecha (ahora organizada en RN y la UDI) y la Concertación acuerdan 54 reformas constitucionales que son votadas en un plebiscito el 30 de Julio de 1989. Todos los sectores, menos el PC, llaman a votar a favor de estas reformas, que le darían continuidad a una institucionalidad democrática limitada. Ese plebiscito gana con el 85,7% de los votos.

El PC rechaza esa negociación y llama a votar en contra o invalidar el voto, pero no realiza casi ninguna crítica a la Concertación, que era el principal conglomerado de masas, es decir, quienes realmente podían hacer posible la salida pactada. En ese sentido, un “partido de contención” canalizando las expectativas y demandas sociales y llevándolas tras acuerdos que garantizaban la “gobernabilidad democrático”, argumento que luego esgrimirían desde el gobierno de Aylwin para contener todo conflicto social.

¿Por qué el Partido Comunista hace tibias críticas a la Concertación en vez de agudamente denunciar las maniobras reaccionarias y la legitimación del modelo pinochetista? Por su estrategia de alianza con partidos patronales.

El XV Congreso del Partido Comunista, realizado en Marzo de 1989, a la vez que reafirme sus tesis del “vacío histórico”, llama a ese año el de la “lucha electoral”, es decir, y propone una alianza electoral de la “oposición” ¡Cuando ya se había consumado gran parte del pacto y se habían votado las reformas que garantizaban el modelo pinochetista! 1) Candidato presidencial común de la oposición; 2) Lista común al parlamento; 3) Un programa mínimo común de la oposición.

El mismo Congreso asume la consigna: “Hacia la democracia con todo. Viva la gente” y elige, a Secretario General de la colectividad a Volodia Teitelboim, tras 31 años de estar en el cargo Luis Corvalán.

La DC rechaza la lista parlamentaria única, aunque se acuerda hacer subpactos, con eje en

20 Riquelme, A. 2009. p. 160.

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los partidos de la Concertación. El 6 de Julio de 1989, la Concertación proclama como candidato presidencial hacia las elecciones de Diciembre, al golpista, neoliberal y defensor acérrimo de la transición pactada, Patricio Aylwin. El PC ese mismo mes le da el apoyo a su candidatura. En su apoyo, declara: El PC “ha resuelto apoyar y trabajar decididamente por su candidatura, con la firme convicción de que con ello contribuimos a una categórica victoria popular sobre Pinochet

“Hubiera sido mejor llegar al acto electoral con un candidato único a la Presidencia, lo que se ha conseguido, con una lista única de candidatos a parlamentarios y un programa único de la oposición. Los comunistas nos empeñamos para llegar al entendimiento en estos aspectos. Surgieron, sin embargo, obstáculos de diversa índole entre las fuerzas opositoras que imposibilitaron ese objetivo. No obstante ello, pensamos que en la oposición, principalmente de izquierda, se esta imponiendo una tendencia responsable, realista y patriótica de mayor desprendimiento y generosidad en la hora presente, que posibilitara el triunfo de la democracia sobre la dictadura y el continuismo21 (subrayados nuestros).

El PC veía en el triunfo de Aylwin una senda “victoria popular” contra la dictadura, y su apoyo a los sectores negociadores y mas cercanos a la oligarquía lo encubría con una retórica “revolucionaria” planteando que abriría el “paso a la movilización contínua”. Para el PC se abrían dos etapas: 1) La victoria sobre la dictadura conquistando un gobierno democrático. 2) La lucha contra el “poder paralelo pinochetista”, viendo una “dualidad de poderes” entre el gobierno democrático electo y el poder militar que quedaría indemne en la transición”. Para ello, había que defender al gobierno de esa “tutela militar”. ¡Pero hace años ya se negociaban los términos del acuerdo!

La victoria de Aylwin, el 11 de Diciembre de 1989 consumó el paso de la dictadura a la democracia, abriendo un nuevo régimen que legitimaba, legitimó y profundizó en 20 años toda la obra neoliberal de la dictadura y del imperialismo.

2.- Entre la “reacción democrática” y el derrumbe de los “socialismos reales”. Exclusión, crisis, subordinación y oposición del Partido Comunista (1990 1991)

El PC había caracterizado al triunfo de Aylwin como un “avance histórico”. Por lo mismo, y como era también su candidato, levanta el “apoyo independiente” al gobierno exigiéndole el cumplimiento del programa de gobierno. Pero el PC no es sólo excluido del gobierno, y no alcanza, por el binominal, a alcanzar ningún cargo en el parlamento, sino que además queda excluido de toda alianza anterior. El Partido Socialista, su aliado histórico, y que desde mediados de la década del 80 se empieza a convertir en un partido liberal con las tesis de la “renovación socialista” 22 se reunifica a finales de 1989 dentro de la Concertación, con la intención de transformarse en un actor clave del gobierno y el principal socio de la Democracia Cristiana. El alejamiento con el PC es definitivo, y el PC queda totalmente bloqueado de cualquier alianza con sus “aliados opositores”.

En este contexto nacional, a nivel latinoamericano se había consolidado dictaduras y

21 Riquelme, A. 2009. p. 184.

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transiciones y se implementaba férreamente el neoliberalismo. A nivel mundial empiezan a hacer agua los llamados “socialismos reales”, que aunque representaban desde el punto de vista social grandes conquistas de la clase obrera y su carácter de clase un Estado Proletario que había nacido con la revolución liderada por Lenin y Trotsky en 1917, tenían regímenes enormemente atrofiados, deformados por la burocracia soviética stalinista, con una fuerte corrupción, privilegios, y una economía en estado terminal por la propia degradación de la burocracia soviética, al no ser planificada democráticamente por los organismos de masas de los trabajadores, sino por los reductos de la burocracia stalinista (la economía rusa para “cumplir el plan” llevaba a toda una serie de despilfarros, y ya desde el año 80 empezaba a tener grietas la “economía militar” liderada por la burocracia). En el seno de la propia burocracia, ya había surgido una subjetividad abiertamente restauracionista, y cada vez fue mayor la pelea entre bandos burocráticos por el control de los privilegios y por el reparto del saqueo de la economía planificada y estatizada.

Esto en el contexto de años de la perestroika y la glasnot, reformas de apertura económica y política impulsadas por Gorbachov que terminaron dinamitando la implosión de la URSS y el fuerte debilitamiento de la base económica, con una aguda crisis desde el año 87´, aumento de los costos sociales y ansias de libertad política en un régimen oprobioso.

En el año 90 y más agudamente el 91, ya con la caída del muro de Berlín consumada, se desarrolló una fuerte puja por el poder y el saqueo de la economía nacional y del conjunto de la federación. En ese contexto, una fuerte ofensiva imperialista se había empezado a desarrollar (ya con Reagan se inicia una fuerte ofensiva militar, con los gastos militares más grandes en décadas y la llamada “guerra de las galaxias” por la disputa espacial), tanto para la conversión de la economía nacionalizada hacia la privatización, con una terapia de shock neoliberal (cuestión a la que contribuyeron economistas norteamericanos y de los grandes bancos financieros) y tendía hacia la subasta de las propiedades en bandos burocráticos stalinistas ahora convertidos en gangsters capitalistas y en anti-comunistas acérrimos, como fue el caso del propio Boris Yeltsin, presidente de la Federación Rusa.

Una fuerte campaña anti-comunista se desarrolló a nivel mundial, identificando a los regímenes contrarrevolucionarios del stalinismo que habían degenerado profundamente los Estados Obreros, con la perspectiva del socialismo y la estrategia marxista revolucionaria.

Esa propia campaña se trasladaría a Chile, que tenía al Partido Comunista como un buen aliado de la burocracia soviética. La exclusión del Partido Comunista en el régimen político y la campaña anti-comunista, no influirían todavía en el apoyo de “independencia constructiva” que el PC había dado al gobierno de Aylwin y que seguía profesando el año 90.

En ese contexto, de una crisis de los mal llamados “socialismos reales” y de la exclusión del PC marginado a un papel totalmente secundario en la transición, se desarrollaría una importante crisis en el seno del PC.

Ya en 1987 al interior del PC habían surgido las primeras disidencias internas. Alejandro Toro, ex senador, y María Maluenda (madre de José Manuel Parada, profesor asesinato el 29 de Marzo de 1985 junto a otros dos profesores comunistas) cuestionan la demora del PC en sumarse a la Concertación y al plebiscito. Ese mismo año, es la ruptura del FPMR cuando un sector, el “frente autónomo” quiebra y mantiene una vía armada que seguirá después en democracia. A inicios de 1990 un sector de ex disidentes comunistas con Alejandro Toro y

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Antonio Ostornal a la cabeza, más unos 30 intelectuales, publican el “Manifiesto por la democracia y la renovación del socialismo”. Critica por derecha al PC por no “marchar con los tiempos” y saludando a la “Concertación como la expresión más amplia de la unidad social y política del pueblo chileno en toda su historia”. En Agosto del mismo año, la mayoría pasaría a las filas del Partido Por la Democracia (PPD) y del Partido Socialista.

Pero la crisis de mediados de 1990 adquiere importancia en términos cuantitativos y cualitativos, porque se van decenas de dirigentes tanto del Comité Central del Partido Comunista y figuras públicas reconocidas, como de las Juventudes Comunistas, y cientos de militantes.

Dirigentes del CC, como Luis Guastavino, critican la línea poliíica de la Rebelión Popular de Masas como un fracaso. Junto con él, Augusto Samaniego y Patricio Hales, también del CC venían cuestionando las bases ideológicas del PC y una crítica a la PRPM, que el PC había reafirmado como correcto en 1989. Ante la grave crisis del “movimiento comunista mundial” y la marginación del PC en el sistema político nacional, hacen un llamado en el seno del CC a un Congreso Extraordinario, votación que pierden llamándose sólo a una Conferencia Nacional, de la cual Guastavino sería marginado y su documento no presentado a la Conferencia. Asimismo, hay un fuerte cuestionamiento a los “métodos stalinistas” ante la acusación de los dirigentes del PC más importantes, de que los intentos del imperialismo y de la derecha buscaban nuevas vías para destruir al Partido Comunista. Augusto Samaniego y Manuel Fernando Contreras renunciaron al CC. Fanny Pollarolo, figura pública importante que había sacado una importante votación en las parlamentarias del 89´, critica la inexistencia de debate interno y también renuncia al CC. Antonio Leal, que luego sería una figura importante del PPD y en ese entonces militante comunista, se suma a las críticas a la dirección.

En las Juventudes Comunistas (JJCC) se abre una crisis política fuerte: renuncian 22 dirigentes del Comité Central, casi la mitad de la dirección, acusando falta de democracia interna en el partido.

El Partido Comunista expulsa a Luis Guastavino y Alejandro Valenzuela, dirigente sindical. También a Leonardo Navarro, del CC. A Luis Abraham Corvalán del Instituto de Ciencias Alejandro Lipschutz también se le expulsa. Antonio Leal es suspendido de la Comisión de Relaciones Exteriores del PC. Esos sectores fundan la Asamblea por la Refundación Comunista (ARCO), y luego el PDI (Partido Democrático de Izquierda). “La crisis sacudió fuertemente al Partido y tuvo sus expresiones diversas. Se levantaron voces cuestionando todo o casi todo. En el momento culminante de esta crisis, alrededor de 400 militantes y simpatizantes rechazaron públicamente la medida disciplinaria que se le aplicara a Luis Guastavino, su separación de las filas del Partido. Una parte de ellos formó la Asamblea de Renovación Comunista, ARCO, que pronto desapareció. Acto seguido, se constituyó el Partido Democrático de Izquierda, PDI, cuyos dirigentes, con escasas excepciones, emigraron después al Partido por la Democracia, PPD, o al Partido Socialista. Casi todos terminaron por identificarse con la Concertación y los gobiernos de Alwyn y Frei, sucumbiendo ante las sinecuras del poder y alejándose por completo, ideológicamente y políticamente de los comunistas. Algunos de ellos y la mayoría de los militantes que en los momentos más álgidos de la crisis cuestionaron la política y la Dirección del Partido se fueron simplemente a sus casas o realizan alguna actividad política marginal sin abjurar de

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las ideas comunistas ni rendirse ante el poder constituído” 23 .Una gan cantidad termina ingresando a la Concertación meses o años después.

Volodia la llama: “crisis de crecimiento” para esconder la enorme crisis que estaba viviendo su partido. En la Conferencia Nacional de Mayo del 90´ se alínea la mayoría con la política de la dirección, y reafirma como correcta las medidas disciplinarias contra la disidencia. Por otra parte, a la vez que criticaba al PS como un obstáculo y estabilizador del capitalismo mundial, la Conferencia hace suyo el discurso del 21 de Mayo del demócratacristiano Alwyn 24 .

En medio de esta crisis, empieza la discusión del nuevo programa, donde José Cademartori, ex ministro de Salvador Allende plantearía un nuevo concepto de Socialismo, de carácter humanista y democrático, de respeto del Estado de Derecho, de la legalidad y del pluripartidismo, donde muchos ven renacer nuevamente las lecciones de la “vía chilena al socialismo”. Eso sería coherente años después con el balance de la derrota de la Unidad Popular por la insuficiencia de acuerdos y alianzas con la Democracia.

Pero la exclusión del PC -aunque seguían con el apoyo al gobierno- los llevó a tener un discurso y una mayor orientación hacia las masas, volcándose fuertemente a las organizaciones sociales, ganando importantes espacios en la clase trabajadora, los pobladores y el movimiento estudiantil. En la CUT el año 90 el PC gana importantes espacios: de 26 territoriales, 13 dirigidas son dirigidas por comunistas. En Santiago obtienen 42 dirigentes de las zonales de la CUT. Ganan las elecciones del Sindicato n°2 de Chuquicamata, de Codelco. En la salud, obtienen 1 dirigente en la Federación Nacional de Trabajadores de la Salud, FENATS. También obtienen importantes cupos, junto a la Concertación en el Colegio de Profesores. Cabe al menos una pregunta en este sentido, ¿Por qué, si constituían una fuerza importante, dirigente, en el seno de las organizaciones de los trabajadores, se impulso luego en los 90 el acuerdo Marco del gobierno, los empresarios y los sindicatos? ¿No será por el papel de “apoyo” y de subordinación del PC a la Concertación, y por tanto, su co-gobierno con la Concertación en las organizaciones obreras?

En el movimiento estudiantil, el PC se convierten en la primera fuerza en la USACH, con el 39,3% de los votos a Federación, ganando su dirección. En la Confederación de Estudiantes de Chile, CONFECH, se transforman en la fuerza más importante. En la Universidad de Chile varias veces llegarían a dirigirla, siendo la más importante el año 1997 con la presidencia de Rodrigo Rocco del PC, en plena lucha estudiantil masiva contra el plan marco en educación. Asimismo en juntas vecinales obtienen más de 300 dirigentes. Para Corvalán: “Esta es la realidad que desmiente todo aislamiento”.

23 Corvalán, L. 1997. p. 344. 24 “El incremento de las inversiones extranjeras en países en desarrollo es una tendencia de la década de los noventa. Ello forma parte del proceso de internacionalización y transnacionalización de la economía y de las modificaciones registradas en las relaciones económicas internacionales. En Chile, a ello se sumó las “irresistibles” facilidades concedidas en los mecanismos de inversión extranjera generados en los años de dictadura. En mayo de 1990, la misma fecha del discurso citado del Presidente Aylwin, un informe de la embajada norteamericana en Santiago destacaba que “Chile es el mercado más abierto de América Latina para los Estados Unidos”. “Chile -valoraba el documento- posee además una atractiva ley de inversión extranjera, con reglas liberales de transferencia de capital””. Fazio, H. 1996. p. 77.

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¿Por qué fue una “reacción democrática” y no “triunfo democrático”?

El Partido Comunista, con su política de “avance histórico” el triunfo del plebiscito y la posterior elaboración sobre “democracia versus continuismo”, no hacía más que embellecer los contornos de la dominación de una clase sobre otra, de la burguesía sobre los trabajadores. ¿Hay diferencia entre fascismo o dictadura y la democracia? Claro que sí. No verlas sería un infantilismo. Para cualquier trabajador o trabajadora, estudiante o poblador, no es lo mismo vivir con toque de queda y encierro en el hogar, vigilancia militar cada día, asesinatos, tortura y permanente peligro de muerte y persecución cotidianamente. En ese sentido, la democracia tiene un margen que la dictadura o el fascismo no deja para el desenvolvimiento de las libertades democráticas, tan mínimas como el libre desenvolvimiento en el territorio nacional. Pero el PC hace de esa diferencia relativa, de grado, una diferencia absoluta, es decir, de naturaleza. Los regímenes políticos pueden variar según sea el grado de equilibrio de fuerza entre las clases sociales, y por supuesto, esos mismos regímenes, que expresan una relación entre las instituciones del Estado, los partidos y la “sociedad civil” inciden en la estructura del Estado, si es más o menos separado de la sociedad, si tiene el desarrollo del régimen democrático más o menos limitado, etc. Pero esa diferencia de los regímenes, es decir, de la forma en que se manifiesta el Estado, o las instituciones que gobiernan (no es lo mismo que gobiernen los militares a un gobierno establecido por el voto de la población), no transforma en ningún grado el carácter y la naturaleza de clase del Estado y de la existencia de las relaciones sociales dominantes. En 1973, antes del golpe, había un régimen mucho más democrático que el actual, con mayores libertades y participación política. Claramente diferente también a la dictadura.

Pero en 1973, había, con un gobierno de izquierda, al igual que con la dictadura, un Estado Burgués o capitalista y la sociedad estaba asentada sobre relaciones sociales capitalistas, que desde la dictadura, han cambiado de forma y han ampliado su desarrollo. Es decir, asentadas sobre el dominio del capital sobre el trabajo, de los empresarios explotando a los trabajadores y oprimiendo a la mayoría de la población. La riqueza producía seguía siendo apropiación particular. Al obrero, por más que hubiera una mejor distribución de la riqueza y medidas sociales, le seguían robando el sudor y producto de su trabajo. El Estado y sus fuerzas armadas seguían siendo un instrumento de las clases poseedoras, como mostró el golpe militar.

Pero si es así, ¿por qué entonces la dictadura? Porque el dominio de la dominación de clase de los empresarios y sus políticos estaba en juego, estaba la posibilidad de ser destruidas esas relaciones de explotación y destruido su instrumento, el Estado burgués. La forma democrática del Estado, se mostraba impotente para frenar la radicalización obrera y popular. La moderación del gobierno de Allende ya no constituía la forma de salvación de la burguesía. Se había agotado las formas democrática de la guerra de clases de la burguesía contra el proletariado. Se había agotado la instancia parlamentaria, el boicot económico. Se desplazó el terreno a la resolución de la inestabilidad de la dominación de clases a los métodos de fuerza.

La burguesía y sus portavoces como El Mercurio hace mucho tiempo que agitaban el “fantasma de la dictadura del proletariado” no porque ésta se había dado, sino tanto por el peligro que representaba la fuerza obrera y la alianza que podía establecer con los oprimidos, como para preparar la consciencia de la burguesía y de los militares de la necesidad de la resolución violenta de las contradicciones de clase. Esa toma de consciencia

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de la burguesía, de sus intereses, fue el factor de la dirección del golpe y de la liquidación de la organización y vida obrera y del término de los formas democráticas para reestablecer su dominio. La dictadura fue eso: una forma del Estado burgués que garantizaba el dominio de los negocios capitalistas por la vía militar, de la fuerza y del terror cuando se había roto el “consenso social”.

Pero en ciertos momentos, es necesario para los patrones que ese dominio no se vea afectado, y por tanto, tiene que acomodar el régimen, la forma y las instituciones del Estado para garantizar de mejor manera ese dominio. Por eso fue la “transición”. El peligro y la necesidad del imperialismo, de los empresarios y de sus políticos, la derecha y la “oposición burguesa”, hicieron realidad el pacto de la transición para permitir que siga el dominio de la burguesía bajo otro método que reafirmaría el equilibrio entre las clases necesario para garantizar los negocios. Había que transformar el gobierno de la Junta Militar en un gobierno democrático que sea un buen “administrador de los negocios de la burguesía” como diría Marx de los gobiernos capitalistas. Por eso, la transmutación de la dictadura en democracia (limitada) fue el cambio de forma (económica y política) para mantener la naturaleza del sistema social, del capitalismo. La “transición a la democracia”, no fue un triunfo popular, sino la consumación de la derrota. No sólo hay fuerzas contrarrevolucionarias de fuerza y choque, sino también, por la vía democrática. Esa cuestión es clave (en Egipto y Túnez la vía de la “transición”, es una vía contrarrevolucionaria por el consenso. En Libia y los países del Golfo por la fuerza). El PC haciendo tesis del “triunfo” no hace más que embellecer cualquier régimen democrático posible en los marcos del capitalismo, y embellecer a los “demócratas” a los ojos de la clase obrera y de las masas cotidianamente explotadas y oprimidas. El PC parte de la existencia del Estado, no por su carácter de clase (cuestión sólo posible ver desde la óptica de la lucha de clases), sino por su forma, y parte del Estado (burgués) y del capitalismo como un todo inminente, buscando su reforma y no su liquidación. Su teoría del Estado, liquidando su carácter de clase y por tanto, herramienta de dominación, liquida toda teoría y estrategia revolucionario del proletariado para hacerse del poder, es decir, para la liquidación de la explotación de la clase capitalista, pequeña, mediana y grande. El PC sólo cumple un papel de ala izquierda de la democracia burguesa.

Bloqueo, “resistencia” y “preservación” del Partido Comunista

Podríamos decir, que el Partido Comunista quedó bloqueado en su intento de llevar la derrota de Pinochet y construir un “régimen democrático avanzado”. Diversas causas contribuyeron a eso, jugando un papel importante la política de pacto y exclusión de la Concertación, y centralmente la Democracia Cristiana, que incluso diseñó un sistema electoral y parlamentario totalmente restringido y anti-democrático, que no permitió al PC sacar ninguna fuerza parlamentaria tras 52 años de estar en el Parlamento antes de la dictadura. Pero centralmente, fue la propia política del PC, de buscar los sucesivos acuerdos de quienes profundizarían y legitimarían el modelo de Pinochet. Esta política, de colaboración de clases con los enemigos de la clase trabajadora, contribuye a generar expectativas y confianza en sectores patronales, y limitan la propia acción de los trabajadores y la alianza con los explotados y oprimidos, y fue central para que ganara la Concertación en amplios sectores de masas que le dio el sustento suficiente para presionar a la dictadura en su salida negociada manteniendo lo fundamental de la obra de Pinochet. Su política y su responsabilidad llevó al movimiento de masas a al consenso social neoliberal de los últimos 20 años de estabilidad patronal, bloqueando a la vez, dialécticamente (al llevar agua al molino de la transición), el propio desarrollo e intento del Partido Comunista para

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“profundizar la democracia”, como muestra su exclusión del Parlamento durante 20 años.

Por otra parte, diversos factores pueden explicar la “resistencia” del PC a transformarse en un partido neoliberal como sucedió en la mayoría del mundo y su preservación como partido reformista: en primer lugar, fue directamente golpeado por la dictadura, física y moralmente, que impedía cualquier conciliación fácil con la derecha. Segundo, la fuerte campaña anti- comunista a nivel mundial fue recibida por la derecha y sectores de la Concertación hacia un fuerte ataque al PC. El propio Allamand llegó a invitar al PC a replicar a sus aliados del PCUS: a disolverse. Por otra parte, la combinación entre exclusión del régimen político y sus lazos con el movimiento obrero y el “movimiento social” dificultaron cualquier vía del PC a una centroizquierdización, es decir, un giro radical en su carácter de clase y política, sin ser administradores de la política neoliberal como se transformaron sus ex socios del PS. Tercero, un factor internacional de la mayor importancia en América Latina: pese al derrumbe de los “socialismos reales”, Cuba siguió existiendo como Estado Obrero (degenerado por la enorme burocracia de los Castro), es decir, siguió (y sigue) existiendo como la principal conquista de las masas explotadas y oprimidas de América Latina, que tempranamente en los años 60 hizo despertar a toda una juventud en el continente y mundial, y que aún hoy (pese a los planes de los hermanos Castro para desmantelar las principales conquistas de la revolución con su promoción de “reformas de mercado” y ataques a las condiciones sociales como el despido de casi un millón de trabajadores de las empresas nacionalizadas) sigue despertando las principales pasiones reaccionarias del imperialismo y la burguesía.

Pero esa dinámica de bloqueo (del régimen político) y resistencia como partido obrero reformista, hizo que no puedan desarrollar hasta el final ni su clásica política frentepopulista (de alianzas y acuerdos con sectores de la burguesía nacional), ni lleven hasta el final un giro más a la derecha como vienen haciendo durante años.

Del “apoyo independiente” a la “oposición”

Ya a fines del año 90´ el Partido Comunista empieza a hacer tibias críticas al gobierno de Aylwin debido a no resolver los problemas de la “democratización” que exigía el PC de su programa.

En Agosto de 1991 se produce un intento de Golpe de Estado en Moscú dirigido por el general Yanayev. Este Golpe es encabezado por sectores del gobierno y el ex jefe de la KGB, la policía política de la burocracia. Se da tanto contra Boris Yeltsin, líder de la Federación Rusa quien ya abogaba por la restauración capitalista, y contra Gorbachov que es apresado a cientos de km. Este golpe lo daba un sector de la burocracia soviética que veía que con los cambios de la perestroika se pasaba a liquidar un sector importante de sus intereses, privilegios y prebendas: la propia crisis de la URSS significaba su crisis como casta burocrática. Por eso, intentaban, en un último acto desesperado recomponer sus privilegios.

Sectores de masas salen contra el Golpe, y en 3 días éste fracasa. Semanas después, se disuelve el PCUS y se liquida la Unión Soviética iniciando un camino de shock hacia el capitalismo: la implosión de la URSS es ya una realidad.

El Partido Comunista, que mantiene una posición vacilante los primeros días -luego se dirá contraria al golpe cuando fracasa-, correctamente cuestiona a Yeltsin como un agente de la

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reacción capitalista. Era de notar que hasta asesores de Yeltsin habían estado con Pinochet observando las medidas neoliberales de la dictadura. El Mercurio y toda la reacción salió a apoyar a Yeltsin. Hasta el “socialismo renovado” salió contra el Golpe defendiendo las medidas de Yeltsin, es decir, siendo portavoz de la reacción. Pero el PC hacía de ésto una defensa de la burocracia soviética. ¡El propio Yeltsin venía de sus filas! ¡Se estaba consumando lo que Trotsky había adelantado a mediados de la década del 30´: que la propio burocracia stalinista era uno de los principales peligros de la restauración al capitalismo, pasando de casta burocrática dominante a clase capitalista! 25

Se intensifica la campaña anti-comunista y los llamados al PC a disolverse, que hará al Partido Comunista salir defensivamente con un discurso anti-imperialista. En Diciembre de 1991, el PC cambia la fecha de nacimiento a 1912, año de fundación del POS de Recabarren. Aunque plantean que esto siempre debió haber sido lo correcto, fue más una justificación de no haber nacido con nada que lo involucrara a la Unión Soviética que había caído desastrosamente. Incluso, en los balances de la caída de la URSS que el PC realiza a fines del 91 y principios del 92´ hablan de “errores” en torno a no haber visto la situación de burocratización y no haberse preocupado por el estudio de Rusia. Es decir, ningún balance serio de su subordinación ciega a la burocracia stalinista de la cual eran parte (y de la estrategia stalinista de colaboración de clases), del rol contrarrevolucionario del stalinismo y del abandono del internacionalismo obrero para dar apoyo a democracias capitalistas (como ya habían hecho en la II guerra mundial).

Todo esto, en medio de que volvían a discutir su perfil de “socialismo” en medio de esta profunda crisis.

Y esto se articulaba a nivel nacional, con una crítica cada vez más fuerte al rol de la

Concertación que ya llevaba más de un año instalado en el gobierno. Era evidente que en materia económica, social, política y cultural no sólo habían legitimado la obra neoliberal de Pinochet, sino que se habían aferrado a ella profundizándola desde todos los puntos de vista. La apertura al capital imperialista (abriendo la economía nacional a la profundización de la dependencia a la inversión extranjera); la reforma tributaria -consensuada con la derecha- que garantizaba un bajo impuesto a los grandes empresarios y nutriendo las arcas fiscales en torno a los altísimos impuestos a la población trabajadora -que hace hoy, que la

mayor recaudación de los impuestos no venga de las empresas sino

de los trabajadores

con el IVA-, una de las peores políticas de distribución del ingreso en América Latina; la mantención de la destrucción de la industria nacional a costa del papel de Chile como exportador en la división internacional del trabajo; la mantención de la privatización de las AFP y de la seguridad social, un verdadero robo patronal. 26 Es decir, la mantención y

25 “Todos los grupos gobernantes de las quince repúblicas soviéticas habían salido ganando con la disolución de la URSS. La quiebra de la doctrina del antiguo régimen significaba que habían desaparecido, definitivamente, los decorados e impedimentos doctrinarios que obstaculizaban el sueño general de la nomenclatura de dejar de ser clase administrativa -que gestiona patrimonios pero no los poseía plena y legítimamente- para convertirse en clase propietaria”. (Poch-de-Feliu, R. 2003). Aunque no compartimos la categoría de “clase administrativa” que da a la burocracia soviética, desarrolla una buena descripción de la transformación hacia una clase capitalista. Ver además Trotsky, L. 1936. La Revolución Traicionada. Para una visión marxista de la implosión de la URSS ver: Claudia Cinati. 2005. Del stalinismo a la restauración capitalista en la ex URSS. La actualidad del análisis de Trotsky frente a las nuevas (y viejas) controversias sobre la transición al socialismo. Revista Estrategia Internacional n° 22. [En línea] http://www.ftci.org/article.php3?id_article=118?lang=es [consulta: 4 de Abril de 2011] 26 Fazio, H. 1996.

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profundización del modelo neoliberal. Junto a ello, no hubo ningún “doble poder” como sostenía el PC. Es cierto que los militares habían quedado con un poder no menor, e incluso, ante cualquier intento de tocar sus intereses económicos o políticos, mostraban sus garras como hicieron el 93´con el boinazo. Pero no existía una lucha por el poder entre “demócratas” y “militares”. La Concertación no representaba la “democratización v/s continuismo”, sino el continuismo de la dictadura ya desde el 86´, con una democracia a medida de los empresarios 27 . La Concertación había decidido desde muy temprano una “democracia de los acuerdos” privilegiando la estabilidad democrática, es decir, gobernar junto a la derecha y resguardando el poder de Pinochet -que incluso se verá después notoriamente con las gestiones de Frei para que no juzgaran a Pinochet en España y para traerlo de vuelta a Chile luego de estar más de un año preso en Londres- 28 . Las palabras de Lenin resuenan muy bien por este rol de apéndice de los falsos “amigos del pueblo: “No comprenden el carácter antagónico de nuestras relaciones de producción, y en lugar de procurar que este antagonismo salga a la luz, en lugar de adherir francamente a los que son esclavizados en virtud de este antagonismo y tratar de ayudarlos a alzarse a la lucha, sueñan con frenar la lucha a través de medidas satisfactorias para todos, medidas que se proponen la conciliación y la unificación”. (Lenin. Amigos del pueblo. P137)

A fines de 1991, el Partido Comunista pasa a la oposición, diciendo que los cambios han sido “mínimos” y por “incumplimiento del programa”. Abandona la teoría absurda del “doble poder” por la del “co-gobierno” y ¡“descubre” el verdadero origen: 1986! Con todo un discurso radical, dicen que ahora el gobierno es el principal obstáculo de la democratización que ha girado a la derecha. ¿Por qué de apoyar casi dos años al gobierno este giro? Su desilusión no era algo nuevo, sino que algo que históricamente le pasaba al PC al depositar su confianza en sectores de la burguesía, es decir, de los representantes de la explotación de los trabajadores y de la defensa de los derechos históricos de la burguesía, producto de su política rastrera de confianza en estos sectores. Con eso, encubrían “por izquierda” lo que la Concertación legitimaba “por derecha”.

3.-“Unidad de la izquierda” mirando a la Concertación (1992 – 2000).

Tras el fracaso de la política seguidista del PC y de limpiar la imagen de la Concertación “por izquierda”, se vuelcan socialmente a fortalecer su presencia en los trabajadores, el movimiento estudiantil y otros sectores oprimidos, como el pueblo mapuche, y políticamente a la “unidad de la izquierda” pensando en las elecciones municipales del 92´y las presidenciales del 93´. En las municipales con el MIDA obtienen 1 alcalde y 35 concejales. En Iquique con Soria, caudillo localista histórica de esa ciudad (que años más tarde votaría por Piñera en la segunda vuelta presidencia del 2010). En las presidenciales del año siguiente por el Movimiento Democrático Allendista (MIDA) proyectan la candidatura del cura Eugenio Pizarro llamando a la “rebelión en las urnas” contra el neoliberalismo. En las

27 “Sin duda, que entre uno y otro Gobierno -el de Aylwin y el de Pinochet- las diferencias son marcadas. En el gobierno Aylwin se produjeron cambios relevantes de tipo político. Es muy distinto vivir en dictadura que en democracia, aunque sea restringida. Sin embargo, la pertinencia en la aplicación del modelo económico le otorga, al mismo tiempo, al gobierno Aylwin muchos contenidos de continuismo. El cambio de una forma de gobierno a la otra, expresa, de otra parte, la necesidad para los sectores económicos dominantes del país de ejercer su hegemonía en otro contexto. El régimen dictatorial ya no les servía. Se requería otra forma de gobierno”. Fazio, H. 1996. p. 26. 28 López Dietz, A. 2011. Impunidad y reconciliación en el régimen pinochetista-concertacionista. En este número.

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elecciones de fines de ese año, Pizarro obtiene el 4,69% de los votos. El Partido Humanista, que era fundador y parte de la Concertación, levanta su propia candidatura con Cristian Reitze, que obtiene el 1,17% de los votos. Sectores del “pensamiento alternativo” votan por el economista Manfred Max Neef que obtiene un 5,55%. Anteriormente se intentaron hacer acuerdos para presentar una candidatura única que no prosperó. Para Corvalán “representaban en ese momento fuerzas alternativas al sistema”. Corvalán críticamente dice que para las parlamentarias debían haber apoyado a candidatos “socialistas”, radicales y pepedistas.

Eduardo Frei Ruiz-Tagle, hijo del ex presidente e histórico líder de la Democracia Cristian, Eduardo Frei Montalva, gana las elecciones presidenciales del año 93 en la primera vuelta, con el 57,98% de los votos, con la derecha dividida sin candidato único.

Tras años de crisis, desilusión y el paso a la oposición y fortalecer a la izquierda, realizan en Agosto de 1994 el XVI Congreso, que ahora sería el XX Congreso con el cambio de inicio de su partido trasladado a la fundación del POS de Recabarren. Además, ya desde fines del 91´ habían preparado su nuevo programa político.

En dicho Congreso eligen a Gladys Marín como su nueva secretaria general reemplazando a Volodia Teitelboim y realizan su nueva orientación: Hacia la Revolución Democrática, para lograr una democracia auténtica y luchar por un modelo alternativo de desarrollo, inscrito en su perspectiva de “acumulación de fuerzas” creciente y “rupturista”.

“La tarea democrática en Chile no está resuelta y los comunistas se proponen en primer lugar, resolver esa carencia y terminar con el sistema institucional anti-democrático que hasta el día de hoy sigue presente”. Con un Estado “profundamente represivo, autoritario, policial, con tendencia al ahogo de las libertades democráticas en todos los planos29 . El nuevo fundamento de la revolución democrático podríamos catalogarlo inscrito en una “transición inacabada” hacia la democracia “avanzada” como históricamente el PC planteaba. Su programa no era nuevo en algún sentido, sino que tenía que ver con su objetivo general de llegar al socialismo a través de la democracia, no de la revolución social, la expropiación de la burguesía y el poder obrero con sus propios consejos auto-organizados.

Esto estará en la base de sus históricas elaboraciones de “democracia y socialismo”, con una teoría de las “etapas”: a la conquista de la democracia “avanzada” (que nadie sabe cuándo termina), le sobreviene el “socialismo” (que es desplazado hacia años luz). Una teoría gradualista y de la evolución, no dialéctica del choque y enfrentamiento para la superación, que asentada en la historia es la teoría de la lucha de clases y de la revolución social elaborada por Marx.

Todo esto, directamente relacionado con políticas del PC para fortalecer su relación en el movimiento trabajador, en la CUT, y en el movimiento estudiantil, en la FECH y CONFECH, que luego obtiene sus principales resultados.

Hacia Octubre de 1996 el PC se proyecta a las elecciones municipales. Con su lista “La Izquierda” obtienen un 5,9% de los votos, y el PC el 5,1% dentro de esa coalición. Logran 33 concejales (28 del PC) y 2 alcaldes. En su línea de fortalecer la “unidad de la izquierda” en la

29 Azócar, Ó. 2000. En: Loyola, M. y Rojas, J. (compiladores). 2000.

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perspectiva de la “Revolución Democrática” y fortalecer al movimiento popular, consideran las elecciones municipales del 96 y las parlamentarias del 97´ como preámbulo hacia las presidenciales de 1999, con llamados al “progresismo antisistema y a todos los demócratas” para enfrentar al neoliberalismo.

En medio de las disputas electorales, se desarrolla la lucha estudiantil más importante de la democracia, y podríamos decir, la primera gran lucha de masas contra un ataque neoliberal:

el Plan Marco de la Concertación y la derecha para profundizar una privatización total en la educación universitaria. En esta lucha, el PC tenía gran protagonismo, pues dirigía la Federación de Estudiantes de la Universidad de Chile (FECH) con Rodrigo Rocco, que ese mismo año ingresaría al Comité Central del PC, y que tuvo gran presencia mediática. En 1997, el país ardió de norte a sur con tomas universitarias y marchas por doquier” 30 . “El primer asomo del gigante estudiantil será 7 años después de la vuelta a la democracia, en 1997. El gobierno de Frei quiere implementar las Leyes Marco en la universidad que consolidan el negocio de la educación. El movimiento estudiantil se pone en pie para enfrentar este ataque. Las tomas y paros recorren Chile de norte a sur en las distintas universidades, se muestran verdaderas formas de resistencia del movimiento estudiantil nuevamente. De esta año data un verdadero record dentro del movimiento estudiantil, para enfrentar este ataque tanto la Universidad de Chile, como la Universidad de Santiago de Chile (USACH) permanecen cerca de 7 meses en toma. Con esta férrea resistencia por parte de los estudiantes se logra evitar el avance de estas leyes. Es un verdadero triunfo del movimiento estudiantil, puesto que luchaban en contra de la precarización de la educación y la consolidación del neoliberalismo en la misma. Sin embargo estas leyes marco, años mas tarde serán subdivididas para que puedan ser pasadas una por una y el movimiento estudiantil tratará de poner resistencia. Mas la confianza de las direcciones del movimiento estudiantil en mesas de acuerdo con el gobierno sólo llevará a derrotas y desvíos, así como el año 2005, donde es pasada la última ley marco que establecía la entrada de la banda privada de los créditos universitarios, un certero golpe al movimiento estudiantil universitario que aún no se levanta31 .

En Abril de ese año, y por más que era la propia Concertación bajo el gobierno de Frei y ante una multitudinaria lucha contra la Ley Marco que querían profundizar el neoliberalismo en el terreno educativo, con una enorme posibilidad de que el movimiento estudiantil pudiera jugar un rol central no solo frenando el ataque (como lo hizo) sino desenmascarar el rol reaccionario, neoliberal, de la Concertación, el PC llama nuevamente a una propuesta a la Concertación de alianza para las elecciones. Es decir, lo presentan nuevamente como “amigos del pueblo” en condiciones de una enorme lucha, la gran primera en democracia, que hubiera permitido elevar al terreno político a todo un sector contra la Concertación, elevando la subjetividad de amplias masas de estudiantes. Todo lo contrario hizo el PC, nuevamente ubicándose como “izquierda del régimen”, es decir, protegiendo a la Concertación en condiciones de que desplegaban un nuevo ataque, ahora con resistencia en las calles.

Pero además, la política de llamado a “Acuerdo” muestra el profundo espíritu del reformismo:

línea]

http://www.puntofinal.cl/523/roco.htm [consulta: 1 de Abril de 2011]. 31 Fabián Puelma, Jorge Salas. 2009. Breve historia del movimiento estudiantil en Chile, 1906 2006. Talleres de verano 2010. Museo Obrero Luis Emilio Recabarren.

30 Punto

final.

Edición

523.

Danza

con

Lobos.

Mil

millones

de

dólares

en

juego.

[En

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“acumulación de fuerzas” que conquista a la “mayoría nacional” para la “democracia”, palabras en el terreno de la abstracción que muestra el cuan profundamente está el espíritu del reformismo supeditado a los tiempos y ritmos de la burguesía. Esa lucha podría haber, en concreto, planteado un cambio en la relación de fuerzas entre las clases. Con una política hacia el movimiento obrero se podría hacer de esa batalla una primera lucha nacional contra la Concertación y la derecha que involucrara a los trabajadores, uniendo sus demandas al movimiento estudiantil, tomándola en sus manos. Eso hubiera permitido mostrar la fuerza de la clase trabajadora, la fuerza de la alianza con el movimiento estudiantil, recuperar confianza en sus propias fuerzas y hacer retroceder al gobierno, instalando su política en la discusión nacional uniendo cada demanda a la lucha contra la obra neoliberal en todos los planos. Desde ahí mismo se podía avanzar por ejemplo votando el sistema binominal y la educación de mercado. Pero confiando en que esos triunfos sólo pueden venir de la mano de la propia lucha de masas ¿Si el PC dirigía sectores importantes del movimiento obrero y de la CUT, por qué no lo hicieron? ¿Por qué no se la jugaron por un Paro Nacional de los trabajadores en apoyo a esa lucha? ¿O al menos la discusión y movilización de los sindicatos, denunciando la política de las direcciones de la Concertación en el movimiento obrero y en el movimiento estudiantil? En nombre de la conquista de la “democracia” supeditaban la lucha real de clases, al consenso entre las clases, a los acuerdos por arriba y a la alianza con sectores neoliberales.

Por eso no se tenía esa política hacia los trabajadores, porque no hay una estrategia revolucionaria de alianza de “los de abajo”, liderada por los trabajadores como tribunos del conjunto de los oprimidos, sino una estrategia de colaboración con partidos patronales. Detrás de ello, hay una enorme desconfianza en la fuerza de los trabajadores y que su propia lucha en alianza con los explotados y oprimidos, con sus propios organismos, es la única base que puede terminar con los problemas del conjunto de la sociedad.

La propuesta, consideraba 4 políticas programáticas: 1) El fin del sistema binominal y el cambio por uno proporcional. 2) Las reformas laborales que impulsaba la CUT; 3) El término de la Ley de Amnistía, y 4) Un modelo básico de redistribución de la riqueza. Nuevamente:

para lograr una “mayoría nacional” que se expresara en el parlamento, hacia la “democratización”, considerando el acuerdo como un “paso táctico” dentro de la política votada en el XX Congreso. Al PS le interesó la propuesta y la DC rechazó. Como no salió, el PC propuso en Octubre de ese año, un pacto por omisión en las parlamentarias, que nuevamente es rechazado por la Democracia Cristiana. Nuevamente la oveja detrás del lobo.

En Diciembre de 1997, la lista “La Izquierda” obtiene su mejor éxito electoral: 7,5%, y dentro de ella, el PC obtiene un 6,9%. Incluso, Gladys Marín obtiene una muy buena votación en santiago poniente, sacando un 15,7% de los votos, en condición que Camilo Escalona (presidente del PS) obtiene 15,9%. Se podría objetar que la política del PC da sus frutos. Ya veremos hasta donde llega ésta en momentos donde se abre una nueva lucha y una enorme posibilidad de desenmascarar el rol de la Concertación como aliados y socios de la derecha y del pinochetismo.

En Marzo de 1998 Pinochet se retira de la Comandancia en Jefe del Ejército y ejerce como senador vitalicio, es decir, un cargo en la principal instancia parlamentaria.

Se genera un movimiento democrático nacional contra Pinochet. El 10 y 11 de Marzo se dan protestas nacionales. Incluso, hasta parlamentarios de la DC se ven obligados a levantar una

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acusación constitucional para removerlo. El PC, que desde la dictadura había inscrito su bandera en el anti-pinochetismo y encabeza las movilizaciones como protagonista del movimiento de los Derechos Humanos, en vez de transformar esa lucha en una gran batalla de la clase trabajadora, del movimiento estudiantil, de las organizaciones de los Derechos Humanos, de las juntas vecinales, del pueblo mapuche y diversos sectores oprimidos, orienta esa lucha hacia forjar una alternativa electoral y una fuerza de izquierda que expresara esa lucha en las elecciones presidenciales del año siguiente, desaprovechando una enorme oportunidad para que esa lucha se transforma en un grito nacional de los explotados y oprimidos por el Juicio y Castigo, incluso levantando sus propios organismos de justicia contra el dictador. No queremos expresar aquí que en cada oportunidad estaba el paro nacional listo como si fuera ultra fácil organizar a todo un movimiento de masas. Discutimos que no hay una política tendiente hacia eso, hacia transformar cada pequeña lucha en una gran batalla de clase, porque no hay una estrategia ligada a la lucha revolucionaria por el poder, y por tanto, de que cada batalla sea una oportunidad de elevar la consciencia de los trabajadores y forjar su propia alianza con los oprimidos, no con sus explotadores.

Pero a estos dos grandes hechos -la gran lucha estudiantil contra la Ley Marco y el movimiento democrático contra Pinochet- se sumó un nuevo hecho que ponía en tela de juicio la política neoliberal y entreguista de la Concertación: la crisis asiática de 1998 y los efectos que se hicieron sentir el mismo año y el siguiente sobre los hombros de los trabajadores, y que plantean la necesidad de una política obrera independiente y la posibilidad de que el movimiento obrero saliera a luchar contra los intentos de la burguesía de transferir los costos de la crisis sobre ellos.

Pero no sólo eso, sino que se sumaba otro hecho que sería de magnitud mundial: el arresto de Pinochet en Londres que estaba siendo procesado en la justicia española encabezado por el juez Baltazar Garzón y que pedía su extradición al país ibérico. Fue un hecho de impacto no solo nacional, sino internacional. En el Parque O´Higgins el PC organizaría un acto encabezado por Jorge Lavandero, Manuel Jimenez de la CUT y Marisol Prado de la FECH, al cual asistieron unas 30.000 personas. La derecha vio en este hecho un peligro para el régimen y salió a defender a Pinochet y exigir su traslado a Chile. La Concertación, bajo el gobierno del DC Eduardo Frei, hizo una enorme campaña diplomática pidiendo el traslado del dictador supuestamente para ser juzgado en el propio país -cosa que naturalmente nunca aconteció con la impunidad garantizada de la democracia concertacionista-, y con eso, el dictador a fines de su gobierno el año 2000 fue ingresado al país en la condición más impune que pueda existir. Nuevamente se mostró el rol reaccionario de la coalición de gobierno de la concertación, junto a sus socios de la derecha.

En ese contexto y en la política subordinada del PC, las elecciones de 1999, que el PC vinculaba en su lucha hacia un “Estado Democrático, Nacional, Independiente y Soberano”, hacia un “frente amplio” de la izquierda y los “progresistas”, y levantando un candidato de la izquierda, no expresó en ningún modo esas dos grandes eventos de lucha y de crisis nacional, además de la situación de crisis económica que se descargaba sobre los hombres de los trabajadores y el pueblo pobre.

Al revés, un sector de pinochetismo se fortaleció y la derecha organizada en la UDI y RN fue unida a las presidenciales levantando a Joaquín Lavín, Opus Dei funcionario de la dictadura y actual ministro de Educación, que representó un voto duro del pinochetismo, además de los sectores “liberales” de la derecha, obteniendo un 47,52% de la votación, un poco más

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abajo del candidato “socialista” Ricardo Lagos (mas tarde funcionario de la ONU) que obtuvo 47,96%. El PC tuvo un rotundo fracaso con Gladys Marín obteniendo un 3,9% de la votación.

Con su política, el PC dejó que se siga expresando la dicotomía “democracia / dictadura” representada la primera por la Concertación. Fue así que en segunda vuelta el año 2000, el Partido Comunista llama a votar a Lagos a la presidencia, fortaleciendo su imagen la dicotomía “democracia v/s dictadura” y fortaleciendo su rol de “falsos amigos del pueblo” en momentos que la Concertación empezaba registrar una baja en las votaciones como expresión del inicio de pérdida de bases sociales que se expresaría años mas tarde en su crisis y la derrota electoral del año 2010.

América Latina: El despertar de las rebeliones y levantamientos populares

A inicios del siglo XXI, y en un contexto mundial donde continuaba la ofensiva neoliberal y se profundizaban los ataques a los trabajadores (con nuevas leyes laborales flexibilizadoras en Europa, la multiplicación de empresas multinacionales en china con la mano de obra más barata del mundo, y las líneas del “Consenso de Washington en Centroamérica, Latinoamérica y el Caribe), en América Latina y en países de Centroamérica, se empiezan los primeros síntomas de resquebrajamiento y decadencia del “Consenso de Washington”. Es así como empieza a despertar el dormido, pero explosivo movimiento campesino, indígena y popular de América Latina, reventando regímenes políticos autoritarios, haciendo caer a presidentes e instalando la agenda de los explotados y oprimidos en el continente y constituyéndose en la región más avanzada de la lucha de clases a nivel mundial. Todo esto, cambió el panorama y fisonomía de la región, debilitándose los sectores más reaccionarios de las burguesías y con un debilitamiento de los lazos estratégicas del imperialismo norteamericano en la región.

Ya el 1° de Enero de 1994, en México, Chiapas, una fuerte rebelión camp esina y popular dirigida por el Ejército Zapatista de Liberación Nacional del subcomandante Marcos, se toma 5 municipios y manifiesta su descontento frente al régimen del “priato” (del Partido Revolucionario Institucional que dirigió durante 70 años los destinos del país) y contra el neoliberal Salinas de Gortari. Emiten la “Declaración de la Selva Lacandona” reclamando democracia y justicia social, y tras la guerra de doce días que mantuvo contra ellos el régimen, y ante la reacción popular callejera contra la ofensiva del gobierno, se logra los “Acuerdos de San Andrés” (que por la política “alternativista” y “autónoma” de los zapatistas luego termina en acuerdos con el campo opositor de la centroizquierda, principalmente el PRD, que no permiten expandir más allá la lucha y coordinador una fuerte alianza con los trabajadores contra los empresarios y sus políticos, ya de derecha o de centroizquierda).

En México también, en 1999 se da la gran lucha del movimiento estudiantil, simbolizado en la toma con una duración de 6 meses de la Universidad Nacional Autónoma de México (que alberga más de 250.000 estudiantes) contra las políticas privatizadoras del gobierno y con un alto respaldo popular. En esta enorme lucha se organiza un Comité General de Huelga que logra organizador al conjunto de los estudiantes en lucha con una amplia democracia desde las bases.

En Ecuador, el 21 de Enero del 2000, una insurrección campesina, indígena y popular llega hasta los pies del Congreso Nacional, tomándoselo contra las medidas privatizadoras del

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gobierno de Jamid Mahuad y simbolizando el descontento generalizado con el gobierno y las medidas anti-populares. Levantamientos indígenas y populares que se siguieron manifestando el 2001 y el 2003, y que llevaron a presidente al “progresista” Rafael Correa, hoy en día presionado por su izquierda por la misma base social que lo apoyó, la Confederación de Nacionalidades Indígenas de Ecuador (CONAIE) que han roto con el gobierno.

En Bolivia, desde el año 2001 y contra la privatización del agua, cientos de miles de campesinos, trabajadores y pobladores salen a la calle a enfrentarse contra el gobierno, con paralización de actividades, con tomas de instituciones del gobierno, con bloqueos de carreteras, con enfrentamientos callejeros contra policías y militares, contra quema de oficinas del gobierno. La enorme irrupción y rebelión campesina y popular en Bolivia, se manifestó también el año 2003 y el 2005 contra los gobiernos neoliberales, y hoy se manifiesta en diversos levantamientos obreros y populares contra las medidas anti-populares del gobierno “progresista” de Evo Morales (con fuerte desaprobación y pérdida de sus bases sociales, como cuando intentó subir el gas a precio de mercado y le estalló una enorme sublevación populares en Diciembre del año pasado).

En Diciembre del 2001, en Argentina, una rebelión de masas tumba a 4 presidentes en un mes. En Jornadas Revolucionarias (particularmente el 21 de Diciembre del 2001) y al grito “Que se vayan todos” que reflejaba el rechazo popular a los partidos políticos de la burguesía y a los planes precarizadores, a la profunda crisis económica argentina (que contaba con un 30% de desempleo, el saqueo de los fondos de los ahorristas, etc.).

En otros países, el desgaste del neoliberalismo y la crisis del consenso de Washington aunque no se expresaron en rebeliones populares, significó un fuerte rechazo y crisis de los partidos “tradicionales” y centralmente de la derecha y de los partidos pro-imperialistas. Asumieron “gobiernos “post-neoliberales”, “gobiernos de izquierda” y “progresistas” que debilitaron el dominio norteamericano en la región, pero que sin embargo, no han podido resolver la atadura que significa la penetración imperialista y de capital financiero en la región (que se ha incrementado).

En 1998, en Venezuela, donde millones de habitantes eran golpeados con la embestida neoliberal y el régimen debilitado y corrupto gobernado por partidos de centroderecha y de la Democracia Cristiana, y tras una profunda crisis de los partidos y de las instituciones, llega al gobierno Hugo Chávez con una amplia mayoría (56%) en la elección presidencial de primera vuelta, con el mensaje de “refundar la democracia” con una nueva constitución, y que a poco va tomando forma en el discurso de “socialismo del siglo XXI” en alianza con empresarios nacionales en detrimento del imperialismo y de los partidos reaccionarios, que luego, el año 2003, en pleno gobierno de Lagos, intentarán un golpe militar fallido tras la masiva reacción popular. Golpe de Estado, que dicho sea de paso, legitimó explícitamente la en ese entonces Ministra de Relaciones Exteriores del gobierno de Ricardo Lagos, la DC Soledad Alvear (con la cual propugna las alianzas el Partido Comunista).

En Uruguay en 1999, el “Frente Amplio”, una alianza política existente desde 1971 entre diversas fuerzas políticas, y centralmente entre el Partido Comunista Uruguayo y la Democracia Cristiana, se constituyen en primera fuerza política.

En

El Salvador, el año

2000, uno de

los países más golpeados

con la intervención

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norteamericana contra la guerrilla, el Frente Farabundo Martí de Liberación Nacional (FMLN), una guerrilla transformada en partido, se constituye como primera fuerza política del país en las elecciones legislativas y municipales (que gobierna en la actualidad con Mauricio Funes, del arco “progresista” pero cercano a los demócratas norteamericanos y “amigo” de Obama que visitó el país pocos meses atrás).

En Brasil, año 2002 y ante un descontento masivo (aunque sin levantamientos ni fenómenos de lucha), el Partido de Trabajadores asume la presidencia como primera fuerza política del país, liderado por Lula da Silva, ex dirigente sindical metalúrgico del gran cordón industrial del ABC paulista, con gran respaldo popular y tras una campaña “demonizadora” del imperialismo y los sectores reaccionarios. No obstante Lula terminar con una de las más grandes aprobaciones, terminó siendo uno de los mejores impulsores del neoliberalismo en la región.

En todo este contexto, América Latina empezaba a despertar y se debilitaba la injerencia imperialista de EEUU en la región. Chile sería en este contexto, uno de los países más atrasados desde el punto de vista de la lucha de clases. La Concertación como “contención” de las demandas obreras y populares y la sucesiva política del PC para sostener por izquierda el dominio de los empresarios con sus “gobiernos de coalición” dirigidos por la centroizquierda, serían hasta hoy un muro para la lucha independiente de los explotados y oprimidos.

4.- Del voto a Lagos, el “presidente más amado de los empresarios”, al inicio del proceso de recomposición del movimiento obrero

Desde mediados de la última década del siglo XX, particularmente desde las manifestaciones universitarias en 1997 y el movimiento democrático contra los genocidas y Pinochet (ante las transacciones de la Concertación con los militares y la derecha), se inicia una lenta pero importante pérdida de bases sociales de la Concertación. Su expresión fueron las elecciones de 1998, en que el conglomerado gobernante perdió más de 1 millón de votos. Se expresó también en el índice más bajo de aprobación del gobierno con Eduardo Frei en plena crisis asiática (con una aprobación de sólo 28%) e inserto en graves casos de corrupción.

En 1999, se inició un lento despertar del movimiento de pobladores, con las tomas de la comuna de Peñalolen en Agosto de 1999. El movimiento estudiantil por otra parte, era desviado por parte del gobierno, de los rectores y decanos, y de las direcciones estudiantiles de la Concertación y del PC, hacia los “plebiscitos” universitarios, que legitimaron el financiamiento y hacían posar a los rectores como “aliados” de la lucha mientras seguían con sus privilegios como casta autocrática en las universidades. Con el engaño de la “participación democrática” de los plebiscitos y algunos cambios cosméticos (como instalando el “Senado Universitario”) siguió actuando el autoritario sistema universitario (cuestionado hasta el día de hoy). Y la política del PC de confianza en rectores y autoridades, y de la confianza en la Concertación y el nuevo presidente “socialista” permitía que siguieran actuando como “falsos amigos del pueblo”.

En este contexto, surge Ricardo Lagos con su planteamiento estratégico: “El diálogo social”. Venía a expresar por una parte, las problemáticas de amplios sectores y el debilitamiento de los vínculos de la Concertación con sus “electores”. De otra, y centralmente, el proyecto estratégico de Lagos de hacer pasar las reformas laborales precarizadoras, instalando mayor

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flexibilidad laboral, en un gran acuerdo nacional de empresarios, gobierno y trabajadores. Es decir, una política de ataque a los trabajadores, sus condiciones de trabajo y de vida bajo la institucionalización de la colaboración entre trabajadores (de su burocracia sindical, de la CUT) y los principales conglomerados empresariales (SOFOFA, CPC, etc.).

Además, con reformas cosméticas intentaban contener las esperanzas que había generado Lagos en sectores de la población. El arma del diálogo social sirvió para hacer pasar estas reformas cosméticas mientras por abajo atacaba las condiciones de vida y de trabajo:

mantuvo el esclavista sistema de trabajo asentado en las leyes de la dictadura y en particular del Código del Trabajo redactado por José Piñera (hermano del actual presidente). Junto a ello, con su programa de “reformas democráticas” buscaba engañar a los trabajadores y a los sectores populares: “Reforma” que terminó en el cambio de algún par de normas constitucionales promovida como “cambio de Constitución” que maquilló la Constitución de Pinochet ahora con la firma de Ricardo Lagos.

El Partido Comunista, dirigido por Gladys Marín no dudaría en darle el apoyo al “diálogo social” y a las “reformas democráticas”. Y salían a desmentir cualquier “giro a la Concertación”, por su política de “presión para que cumpla las promesas”. Aún cuando el gobierno hacía reformas que nada cambiaban en lo sustancial, y con su política del “diálogo social” para los empresarios y la flexibilización (apoyado por Etiel Moraga, dirigente del PC en la CUT), el PC orientaba su línea política en torno a la exigencia de “cumplir las promesas”. Mientras tanto, los empresarios privilegiaron el “diálogo social” para hacer pasar su “agenda de crecimiento” liderado por la CPC y la SOFOFA.

En Abril del 2001 se inicia una importante lucha secundaria que duró 3 semanas y sacó a miles de secundarios a las calles luchando por el pase escolar gratuito, proceso de organización con una coordinadora (la Asamblea Coordinadora de Estudiantes Secundarios) que sería de enorme importante años después en la “revolución pingüina” del 2006. El gobierno respondió con una fuerte represión (con 500 detenidos en la primera marcha que sacó a 12.000 secundarios a las calles), y con un “parlamento juvenil” liderado por la DC firmando una rebaja de $1.000 al costo del pase. La línea de represión con cooptación fue una constante en los gobiernos concertacionistas.

El año 2001 el PC nuevamente busca acuerdos para las elecciones parlamentarias, haciendo un acuerdo (que luego no prosperaría) como el presidente del Partido Socialista, Camilo Escalona, presidente del partido de gobierno del “amado” de los empresarios como dijo Hernán Somerville (ex presidente del gremio de la banca privada) cuando terminó el gobierno de Lagos. Ese mismo año se forma Fuerza Social y Democrática dentro del PC con roces internos (en 1997 Jorge Pavez, dirigente de esta fuerza y del Colegio de Profesores había renunciado a la Comisión Política y el año 2000 al Comité Central) planteando la necesidad de constitución de un “frente antineoliberal” (con apoyo a las Pymes).

El año 2002 el XXII Congreso del PC seguía privilegiando la “presión” a Lagos con el argumento de “Parar a la derecha”.

Ese año se realiza una Jornada de Protesta Nacional (el 21 de Agosto) frente a la ofensiva patronal de la “Agenda pro-crecimiento” y mientras diversas luchas (defensivas y aisladas) empezaban a aparecer (de los trabajadores de la salud, del metro). Ese año, la JJCC triunfa

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nuevamente en la FECH bajo la bandera: “En defensa de la educación pública”, que se convertía en un lema trillado al confiar esa bandera al empresario Lagos.

5.- Del Paro Nacional del 2003 al “pacto por omisión” con la Concertación.

El primero de mayo del 2003, en el día de los trabajadores, una gran movilización nacional se expresa en las calles, y centralmente en Santiago. La lucha de los mineros contratistas de El Teniente en Codelco; de los obreros portuarios contra las privatizaciones, los despidos y el empeoramiento de las condiciones de vida; las luchas que daban trabajadores pesqueros para no quedar arruinados por las condiciones legales que favorecían la pesca industrial; la lucha de los trabajadores de la salud, las crecientes batallas de los trabajadores del sector público y de la salud, de los trabajadores del metro y de telefónica, empezaban a expresarse tras años de estar en “suspensión” contenidas por la Concertación y por la izquierda que llamaba sucesivamente a confiar en ella.

Esta expresión de una nueva generación de trabajadores que empiezan a expresar sus demandas con luchas sindicales y la enorme marcha de aquel primero de mayo, presionó fuertemente a la dirección CUT (co-gobernada por el PS y PC) para empezar a hacer pesar

los reclamos de los trabajadores en la política nacional. La presión los hacía reubicarse hacia la izquierda, con un discurso más “confrontacional” con el gobierno de Lagos -cuyo diálogo social encubría que por abajo se profundizaban las condiciones precarias de trabajo- y que se expresaría en el llamado al primer Paro Nacional en la vuelta a la democracia. Lo

para el 13 de Agosto. A la vez que le servía para legitimar a una dirección que

llamaba

funcionaba como apéndice de los gobiernos concertacionistas, el llamado a organizar un Paro para tres meses después permitía diluir las demandas y las luchas de los trabajadores.

Ese Paro Nacional tuvo la importancia de que se empezaba a sentir las demandas de los trabajadores. Aunque el gobierno utilizó una estrategia de ningunear el paro, diciendo que “el 99% de la ciudad funciona normal” y que mostraba su estrechez empresarial y política contra los trabajadores, tuvo la importancia de ser la primera vez en democracia que se hacía sentir un Paro de los trabajadores (aunque la política de las direcciones, de no prepararlo en la base discutido en asambleas y movilizando al conjunto de los trabajadores, hizo que se diluyera, además de haber convocado a 6 marchas distintas que confluyan en un punto).

En el movimiento estudiantil, las Juventudes Comunistas que habían reganado la presidencia de la FECH en la Universidad de Chile el año 2002, pierden estas elecciones, nada más y

de la derecha. El gremialismo de la UDI, herederos directos de

la dictadura llegaban a presidir el organismo más importante del movimiento estudiantil. La explicación de la izquierda era que “estaban divididas” al momento de la elección. La Concertación empezaba a entrar a su debacle en el movimiento estudiantil, y centralmente en la Universidad de Chile, sin recuperarse hasta el día de hoy (obteniendo las votaciones más bajas siendo incluso partido de gobierno). El balance de las JJCC, que impulsaban “Izquierda Unida” (reagrupamiento del cual llegaron a formar parte hasta los anarquistas del FEL -Frente de Estudiantes Libertarios-) para intentar ubicarse “a la izquierda” , de que faltó la “unidad” nuevamente mostraba la impotencia de su política de alianzas, que tras un año de dirigir la Federación “ubicándose hacia la izquierda” sin dejar su alianza con la Concertación, e incluso, en un año que podríamos denominar de “recomposición” del movimiento obrero con el hito del Paro Nacional del 16 de Agosto y donde el movimiento estudiantil no jugó ningún rol importante aliándose a la clase trabajadora, permitió que la

nada menos que a manos

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derecha ganara las elecciones de federación. Su balance de “presentarse divididos” no hacía más que abonar tierra a su justificación para una alianza con la Concertación. Estas elecciones fueron importantes en el movimiento estudiantil para la producción de realineamientos en la izquierda universitaria. Ya desde diciembre del 2003, Fuerza Social y Democrática se manifestaba en el PC con más fuerza y empezaba a ganar algunos simpatizantes en universidad. Su ruptura con el PC el año 2004 venía abonando terreno en alianza con la SurDa (agrupamiento “autonomista” que coqueteaba con los agrupamientos electorales del Partido Comunista).

La creación del Podemos

En el plano político, el intento de ubicarse más a la izquierda tras estar muy cercanos a la Concertación, llevó al PC a replantearse sus realineamientos. Fue así como en diciembre del 2003 llama a la constitución del PODEMOS (Poder Democrático Social), que se perfilaba como un nuevo intento de unir a todas las fuerzas de izquierda en un referente que disputara en el terreno electoral, principalmente hacia las elecciones municipales del 2004 y hacia las presidenciales del 2005 postulara un candidato propio. Este “nuevo” intento de “unidad de la izquierda” dirigido y hegemonizado por el Partido Comunista mostraría su impotencia cuando en segunda vuelta de las elecciones presidenciales de Enero del 2006 estallara por los aires ante el llamado del PC a votar por Michelle Bachelet, mostrando la verdadera naturaleza de este “pacto” del Podemos como plataforma del Partido Comunista para presionar a la Concertación.

El PODEMOS a la vez que le servía como intento de presión a la Concertación, le servía al PC como plataforma para “ubicarse” alejados de la Concertación, y en eso la “izquierda a la izquierda” del PC le era bastante servil: desde el Movimiento Patriótico Manuel Rodríguez, pasando por el Partido Humanista (que estuvo en la Concertación hasta 1998), el MIR (fragmentado en mil partes), el Partido Comunista Acción Proletaria (stalinista reconocido) y hasta grupos “trotskistas” que vacilan entre la reforma y la revolución como el MPS (hoy PRT, grupo cercano a la LIT-CI) o Izquierda Socialista (licuado hoy en el MST, internacionalmente ligados a la centroizquierda empresarial), diversos grupos permitieron hacer figurar al PC como el encabezados de la “unidad de la izquierda” y le servía a su propósito de mostrarse alejados de la Concertación con un gobierno al cual salieron aplaudiendo todos los empresarios del país.

Este agrupamiento no modificaba sustancialmente el programa del PC de reformas. Inscribía en sus banderas la lucha por la reforma al sistema binominal, una crítica a la Constitución de 1980, el llamado a Asamblea Constituyente, y la santa alianza con sectores de la burguesía:

el llamado al apoyo a las PYMES, pequeñas y medianas empresas. Incluso, en la Convención de Talca del PODEMOS, participaría hasta el Partido Socialista de esa región.

Ya hacia el 2004, el primero de mayo, con una manifestación menos concurrida y menos presión desde la base, anuncian desde la CUT un nuevo paro nacional para el 29 de Julio. Luego lo bajaron planteando la histórica excusa de que “no estaban las condiciones”, y llamar a que cada sector se manifestara como quisiera, limitándose la dirección a entregar un petitorio al gobierno. Por otro lado, reanudaron el diálogo social con la Confederación de la Producción y el Comercio.

Ese año estaría marcado totalmente por las elecciones municipales y los realineamientos

políticos hacia las presidenciales de fines del 2005.

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Pero el 2004 se producirían importantes luchas: en Octubre se realizaría una movilización masiva de 50.000 personas sólo en Santiago contra la cumbre de la APEC en el país (Asean Pacific Economic Cooperation), una plataforma comercial liderada por el imperialismo norteamericano y secundada por los capitalismos asiáticos que permitiera mejorar las condiciones de penetración capitalista en las semicolonias y agendar acuerdos bilaterales y multilaterales para una cooperación en el comercio mundial, con mayores áreas de libre comercio. A esa cumbre en el país, comandada por el “socialista” Ricardo Lagos y que mostraba toda la naturaleza pro-imperialista y favorable a los negocios empresariales de la Concertación, estaba invitado hasta el guerrerista George Bush, que hacía un año había mandado sus tropas, aviones y marina a bombardear Irak y años atrás Afganistán en su cruzada “anti-terrorista” (en Irak incluso desconociendo la resolución de la Asamblea General de la ONU). La máscara de Lagos intentando posar desapegado del imperialismo absteniéndose en la votación para invadir Irak, se fue al suelo al invitar de honores a Bush. Ese mismo año, Chile firmaría el Tratado de Libre Comercio con EEUU y enviaría tropas militares a Haití a colaborar con la Minustah y los “casos azules”, la misión de estabilización de la ONU en el país caribeño, controlado por la ONU y el imperialismo norteamericano luego del golpe de Estado en 2003 contra el presidente Rene Preval (hoy en día dicha misión, encabezada en América Latina por Brasil, la dirige Mariano Fernández, Demócrata- cristiano, ex canciller del gobierno de Michelle Bachelet). El 2004 también tendría luchas importantes como el paro de los trabajadores portuarios en Iquique con paros parciales de solidaridad en 6 puertos, de tripulantes y camioneros, y con duros enfrentamientos con la policía y la armada.

En las municipales de Octubre del 2004 en las elecciones de Alcalde, la Concertación superó por 6 puntos a la derecha (44,8% contra 38,7%) sacando el doble de alcaldes (205 contra 103). La derecha perdió 65 alcaldes en dicha elección y la Concertación aumentó 36. En concejales la diferencia se extendió hasta en 10 puntos (47,89% frente a 37,65%). La Concertación se fortalecería con un fuerte discurso hacia lo “social” en momentos de un fuerte crecimiento económico que le sirvió como colchón para hacer diversas concesiones, aumento del gasto social. Sin embargo, estas concesiones no impidieron profundizar la precarización del trabajo con leyes como la subcontratación. El PODEMOS (ahora transformado en Juntos Podemos luego de una depuración menor), obtuvo una importante votación, sacando el 5,9% de los votos para alcaldes obteniendo 4 municipios, y 9,14% en concejales, sacando 90 electos. Ese mismo año el PC recupera la FECH obteniendo una mayoría de 30% de la votación.

El año 2005 se inician los realineamientos, tratativas, conversas y maniobras hacia las elecciones presidenciales de diciembre de ese año. En el pacto Juntos Podemos se perfilaron dos candidatos: el empresario Tomás Hirsch, presidente del Partido Humanista, y el intelectual y académico cercano al Partido Comunista, Tomás Moulian. El Partido Comunista, en su viejo anhelo por realizar alianza con los partidos de la Concertación, nuevamente propone un pacto al PS y al PPD (el ala “progresista” de la Concertación) para las elecciones parlamentarias bajo un programa por la “democracia plena y participativa”. Aunque ya era evidente en esos años el inicio de un profundo desgaste de los partidos (ya en 1998 se empezada a expresar con la pérdida de más de 1 millón de votos, reflejando la pérdida de raíces sociales) dicha propuesta no se materializaría sino 3 años después,

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cuando la crisis de la Concertación les imponía como necesidad buscar aliados en el intento de recomponer su rol de “falsos amigos del pueblo”.

Ese mismo año, surgió la gran lucha del movimiento universitario a nivel nacional, con tomas, paros y movilizaciones masivas contra la ley de financiamiento del gobierno de Lagos. En esos momentos, la FECH la dirigía la SurDa con las juventudes comunistas. Esa gran lucha universitaria, que tuvo de duración más de un mes y fue el despertar del movimiento universitario más importante tras la lucha de 1998 contra el acuerdo Marco que daba una amplia posibilidad para cuestionar el modelo de educación privada y con carácter de negocio heredado de la dictadura del general Pinochet, cuestionando a la vez a quienes profundizaban ese modelo, la Concertación. La negativa de las direcciones oficiales de denunciar a este modelo, con un programa que apuntara a acabar con el negocio y denunciando a quienes lo profundizaban, fue nuevamente un factor central para que terminara nuevamente en una derrota, en la firma del Mineduc y la Confech legitimando la ley de financiamiento (que permitió una profundización del auto-financiamiento y el pase de los créditos a la administración de la banca privada, mientras por otro lado el gobierno otorgó ciertas concesiones para despistar lo principal).

En diciembre de ese año, son las elecciones presidenciales y parlamentarias. El Juntos Podemos producto del anti-democrático sistema binominal nuevamente no obtiene parlamentarios. En la primera vuelta de las elecciones presidenciales, la Concertación con la candidata Michelle Bachelet (y la bandera de ser la primera mujer presidenta del país) no se pudo imponer por mayoría al candidato de la derecha, el empresario Sebastián Piñera. En segunda vuelta, en Enero del 2006, saltó a la palestra pública, la lucha de los mineros subcontratistas de Codelco, empresa del Estado, denunciando las precarias condiciones de trabajo, los sueldos de hambre (por el mismo trabajo que los de planta) y la división en múltiples empresas que imposibilita la organización sindical común, y no permite la negociación colectiva con la empresa mandante. Esta lucha, que luego sería retomada a mediados de año, fue encaminada a un acuerdo con Bachelet en la que ésta se comprometía a mejorar las condiciones si salía presidente de la República. Este “acuerdo de voto”, encabezado por el dirigente comunista Cristián Cuevas, reforzaba el llamado que en segunda vuelta el Partido Comunista hacía para votar a la Concertación, y que le permite a Bachelet salir electa como presidenta con el 54% de la votación, con un discurso hacia los trabajadores y los sindicatos, mientras había claras tendencia hacia la instalación de la cuestión social en el país producto de las enormes brechas y desigualdad social. El llamado del PC a votar a Bachelet en segunda vuelta hacía estallar al Juntos Podemos en mil pedazos, quedando las fuerzas más pequeñas a la izquierda del PC, huérfanas de un agrupamiento de “unidad de la izquierda” nuevamente fracasado.

6.- Del estallido del Juntos Podemos a los pactos con la Concertación, y la configuración de la “oposición” a Piñera

Ese año se suceden grandes luchas que a poco iniciado el gobierno lo deja en una muy baja aprobación: la “revolución pinguina” en Mayo y Junio del 2006 (y la posterior destitución del ministro de educación); la lucha de los mineros subcontratistas de Codelco. En Mayo del 2003 más El Partido Comunista, desde la CUT (co-dirigida por el PC y el PS en un “pacto de gobernabilidad”), ante la emergencia de luchas sindicales importantes y la irrupción masiva y explosiva del movimiento estudiantil secundario, proponen la conformación del “Parlamento político y social” impulsando demandas sindicales (“trabajo estable”) junto a demandas

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políticas inscritas en la bandera de la lucha por un “Estado Democrático y Social” (la lucha contra el sistema binominal centralmente, expresado en la consigna “Fin a la exclusión”). Ese parlamento lo hacen en alianza con la Concertación, y es más, con figurines de la derecha (UDI y RN) que se mostraban “abiertos” a modificar el binominal. El 20 de Agosto del 2006, en un acto de lanzamiento del Parlamento Político y Social, además de figuras de la Concertación, se encontraba en el escenario el UDI Gustavo Hasbún, a quien también le dieron tribuna durante ese año en el semanario El Siglo (del PC) junto a Karla Rubilar (del “ala progresista” de Renovación Nacional).

El año 2007 hace aparición en Chile la “nueva cuestión social”. La lucha de trabajadores subcontratistas de diversos sectores, los obreros del cobre, los salmoneros y la lucha de los trabajadores forestales, que mostraron las precarias condiciones de vida y trabajo, el abuso patronal y la miseria de millones de familias trabajadores, pusieron en el debate nacional el problema del salario, las condiciones de vida y la desigualdad. El asesinato del joven obrero forestal Rodrigo Cisternas, de 26 años, subcontratistas de una gran empresa forestal en el sur del país, que en un corte de camino en plena huelga (huelga “ilegal” que intentaba imponer la negociación con la empresa mandante, superando la división que impone la negociación con cada empresa contratista), fue acribillado con 26 balazos de carabineros, y que tenía un sueldo base de sólo $62.000, fue uno de los detonantes de la apertura de esta discusión sobre una “nueva cuestión social” en el país (debate que luego tomó la iglesia Católica para pacificar los ánimos para llamar al diálogo social). De ahí salió la aprobación posterior de la ley que equipara el sueldo base al salario mínimo.

A mediados de ese año empiezan las discusiones para establecer un “pacto municipal” para las elecciones del 2008.

En Abril del 2008 se realiza el 8° Congreso de la CUT. Una de la importancia que tiene este congreso, es que empieza una importante discusión en torno al funcionamiento y régimen interno de la Central. Se inician tibias críticas a lo anti-democrático de las elecciones de directiva de la central, y se propone que el próximo congreso se modificaría el régimen de elección de directiva (el 9° Congreso se realiza en abril de 2011, sin modificar las elecciones ni el régimen interno, pero con un mayor cuestionamiento a lo anti-democrático de la central y a una burocracia enquistada en sus cargos). En el 8° Congreso es electo nuevamente Arturo Martínez (con los votos del PC y del PS) y Cristián Cuevas (el dirigente de los subcontratistas del cobre y se había mostrado más “radical” en los métodos y “confrontacional” en el discurso).

Ese año, el PC impulsa el “Pacto por omisión”, un acuerdo con el oficialismo para que éste se omitiera de presentar candidatos en 8 comunas del país, y el Partido Comunista en las demás, con el objetivo del PC de obtener los votos de la Concertación en estas 8 comunas y el PC votaba a la Concertación en las demás. Con la excusa de ser un “Pacto instrumental” para acabar con la exclusión, el PC cierra un acuerdo con la Concertación que preparaban nuevos pactos. Pero este intento de hacer un pacto les resulta por primera vez en toda la transición con la Concertación. ¿Por qué ahora? El desgaste evidente de los partidos del régimen, y centralmente de la Concertación (que pese a estar en el gobierno con una importante aprobación, los partidos continuaban la línea descendente) les iba imponiendo con mayor necesidad buscar nuevas fuerzas que permitiera a la Concertación recomponer su base social y “mostrarse” abiertos a la izquierda. Para el PC este pacto permitía perfilar un pacto hacia las elecciones parlamentarias del 2009.

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Si en el terreno sindical venía co-gobernando la CUT más de 10 años con la Concertación, y en el terreno estudiantil haciendo alianzas con nuevas agrupaciones de la centroizquierda que se etiquetaban de “autónomas”, el hundimiento de la Concertación en la universidad (en agosto del 2008 obtienen menos del 6,5%) permitía a las Juventudes Comunistas directamente tomar las banderas centroizquierdistas en el movimiento estudiantil, con políticas que pedían regular mejor el negocio junto al pedido de mayor financiamiento estatal. En el terreno político, el desgaste de la Concertación posibilitaba por primera vez la consumación de un pacto electoral que se repetiría los años siguientes, con un mayor y pronunciado giro a la derecha del Partido Comunista. Tampoco era una novedad su búsqueda, sino que como hemos visto en este articula, una constante.

Tras los resultados de las elecciones municipales, la Concertación baja la votación de las municipales anterior, y se empieza a recomponer la votación de la derecha que el 2004 había tenido una debacle. El debilitamiento de la Concertación, derrotara este año por la derecha, y la necesidad de buscar alianza con nuevas fuerzas, se ve reflejado en el acto afuera de La Moneda donde estuvo toda la Concertación y el Partido Comunista “celebrando” el acuerdo, con Guillermo Teillier (presidente del PC) y Claudina Nuñez (alcaldesa electa por la popular comuna de Pedro Aguirre Cerda, y militante del PC) junto a Bachelet y los líderes concertacionistas.

Esto empujó a nuevos “pactos” con el “oficialismo”. El año 2009, tras haber conseguido meses antes el “pacto por omisión” en las elecciones municipales de Octubre del 2008, iniciaron las conversas para un “Pacto parlamentario” junto a la Concertación (y ésta se aseguraba, nuevamente un llamado del PC a votar en segunda vuelta por el candidato de la Concertación).

Ese año, en la Concertación se suceden crisis tras crisis. En la Democracia Cristiana expulsan a un sector “histórico”, los “colorines”, liderados por Andrés Zaldívar, tras sus acuerdos con la derecha en el senado, aunque con la crítica de la necesidad de “corregir el modelo”, que era una discusión transversal que no hacía mas que iniciar sobre el “modelo” que había profundizado la Concertación. Zaldívar es hoy, con un gobierno de derecha, embajador en Argentina. En el PPD se va Schaulson y Fernando Flores (ex ministro de Allende en 1973) formando el conglomerado (casi inexistente) Chile Primero, que participa en una alianza con la derecha para levantar a Sebastián Piñera como presidente y ayudan a formar la “Coalición por el Cambio”. El más sacudido y perjudicado es el Partido Socialista. Se van de sus filas dirigentes históricos y con peso: Navarro, senador, quien funda el Movimiento Amplio Social (MAS) y es pre-candidato presidencial ese año. Jorge Arrate (ministro de todos los gobiernos de la Concertación; militante y dirigente histórico hace 49 años en el PS; impulsor de la corriente “renovación” en los años 80) quien ese año fue candidato presidencial por el Juntos Podemos Más levantado por el Partido Comunista; y Marco Enríquez Ominami (MEO), quien se va (su padre, un dirigente histórico de la tienda también se va) para levantar una candidatura propia que obtiene el 20% en la primera vuelta, y hoy día dirige el Partido Progresista, PRO.

Del Partido Socialista, 3 ex dirigentes levantan una candidatura presidencial. El Partido de gobierno, queda debilitado y estos sucesivos quiebres contrastan con la aprobación del gobierno, que empezaba a tener la mayor aprobación en 20 años con Bachelet como una figura de recambio de la burguesía.

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Eso plantea mayores necesidades a la Concertación, y acceden a un “pacto parlamentario”

con el Partido Comunista el 2009. El Partido Comunista logra obtener el 2009, 3 diputados producto del acuerdo con la Concertación. Sin embargo, su votación en segunda vuelta (en

la primera había obtenido un 6,1% de la votación) ya no le sirvió a la Concertación para

ganar nuevamente las elecciones, y obtuvo el triunfo el candidato de la derecha, Sebastián Piñera. Un ciclo había terminado en el país.

II PARTE: La lucha por la reconstrucción del marxismo revolucionario y por la construcción de Partidos leninistas de combate de la clase trabajadora.

El “marxismo oficial” (stalinista) fue la tendencia principal que se impuso en el seno de la clase obrera en el siglo XX y “aparecía” -y la burguesía desde ahí atacaba- como la continuación lógica y necesaria del marxismo revolucionario de Marx, Engels y Lenin. Que se haya encarnado en gran parte del movimiento obrero mundial determinó en la mayor medida que los triunfos históricos hayan devenido en derrota histórica. El stalinismo, como reacción

política interna dentro del marxismo, que con métodos de guerra civil hizo volar por los aires

a los mejores dirigentes y teóricos de la clase obrera revolucionaria, se impuso como

“ideología dominante” en el “campo socialista”, y su influencia fue en gran parte del globo y

de las revoluciones triunfantes.

En la teoría y en la práctica de manera interesada se omitió el legado teórico, estratégico y la lucha por la cual murió Leon Trotsky, verdadero gran dirigente junto a Lenin de la Revolución de Octubre y organizador del Ejército Rojo. Stalin junto a la capa burocrática de la URSS no solo silenció a Trotsky, censuró sus obras y lo mandó a asesinar a México por su policía secreta, sino que falsificó la historia borrando toda la vida e historia de Trotsky -ligada indisolublemente a la historia del proletariado ruso en la conquista del poder.

Ese “marxismo oficial” fue una vulgarización del marxismo, y fue influenciado de toda una serie de teorías burguesas liberales expresadas en el campo de lo político. Las políticas oportunistas que mas fuertemente combatió Lenin contra los mencheviques, y que luego se rebelarían en la práctica cuando estos últimos se aliaron en el gobierno provisional con sectores de la burguesía liberal en 1917, volvieron a renacer con el stalinismo de manera superior y cristalizada, en cuestiones vitales de la revolución: el problema las alianzas de clases, el Estado y el poder, cuestión cardinal de toda revolución, y por tanto, de todo revolucionario. Todas estas cuestiones se debelan de manera notable en el Partido Comunista en el abandono total del marxismo revolucionario.

El carácter de nuestra época

Hacia la década de 1960, en los mejores tiempos del “campo socialista” una tercera parte de

la humanidad, en la cual se encontraban los viejos grandes imperios como el chino y el ruso,

había sido sustraída de la órbita del capital y se mostraba como un competidor “estable” al capitalismo. Ese “coloso en pies de barro” como diría el dirigente del PC Orlando Millas, sin embargo, no se derrumbó porque su estructura atrasada hacía perecer inevitablemente a la gran revolución. La transformación de su estructura social, de agraria-rural y de población mayoritariamente campesina -aunque ya a inicios del siglo XX la ciudad era el centro

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gravitante del país-, a una potencia industrial importante y luego terriblemente inestable orientada hacia lo militar, es decir, las grandes transformaciones de su estructura económica y social, que luego sufrió una enorme decadencia y cayó en derrota, devinieron así debido a la política que la dirigía. Era inseparable en ese sentido la política de los cambios que sufriera. No era inevitable su caída. Tampoco estaba determinada históricamente a ser sí o sí la alternativa. Su destino, auge y caída estuvo determinada fuertemente por los enormes acontecimientos mundiales de todo el siglo pasado, y a la vez, fue actor principal en esos resultados.

La primera guerra mundial, que abrió una nueva época histórica en el desarrollo del capitalismo, mostrando el agotamiento de su despliegue potencial “armónicamente”, hacia su fase imperialista, con el desarrollo de grandes guerras, de grandes crisis y de grandes revoluciones mundiales, fue un cambio fundamental en el desarrollo de la sociedad. El capitalismo cambiaba de naturaleza, sufriendo una alteración en su modo de funcionamiento, abriendo paso a la concentración económica, el dominio de grandes monopolios y el imperialismo. Es, la fase decadente del capitalismo.

Tras la primera guerra mundial, la revolución rusa. La derrota en Alemania e Italia abrió el abanico al fascismo, como sector más concentrado y decadente de la dominación capitalista, en este caso de Alemania que intentaba disputar el mercado mundial. La gran crisis de 1929, hambruna y miseria de masas, detonaron enormes explosiones revolucionarias (a la vez que fuerzas contra-revolucionarias) como en España. El triunfo del fascismo en España agilizó la ofensiva imperialista alemana y abrió la segunda guerra mundial. Un enorme potencial destructivo se abría paso. El triunfo de la URSS -de los obreros y soldados que lucharon en su nombre-, aún con una política reaccionaria -”la defensa de la patria” por contradicción al desarrollo de la revolución mundial-, y la política de unidad con las democracias imperialistas por parte del stalinismo, llevaron contradictoriamente tanto al prestigio de la URSS como a la recomposición del dominio burgués en forma democrática y a una estabilización mundial con el “Pacto de Yalta” entre los “tres vencedores”.

Esto abrió una nueva etapa mundial. Pero esa estabilización tuvo que pagar su precio el imperialismo, la pérdida de influencia en territorios y el prestigio del “campo socialista”, que luego vio expandir su territorio mediante métodos contrarrevolucionarios en Europa del Este (como la invasión del Ejército Rojo a Europa del Este, que a la vez que hacía medidas progresivas como la nacionalización y liquidación de la burguesía, lo hacían imponiendo regímenes aberrantes semejantes al de Rusia). A la vez, el pacto de Yalta permitió la recuperación del imperialismo en territorios afectados por la guerra, como Alemania y Japón, que alentaron fuerte crecimiento económico mundial (“el boom de la posguerra”) y bloquearon la lucha de la clase obrera en Europa Central. Fue una especie de reparto del teatro de guerra. En la periferia capitalista, se abrieron procesos revolucionarios y revoluciones triunfantes, pero no con democracia obrera, sino con regímenes muy parecidos al de la URSS, aunque con un campo de más libertades (Cuba, China). El mayo del 68 y el inicio del agotamiento del crecimiento económico anterior, abrió una nueva fase de lucha de clases, procesos revolucionarios y revoluciones, uniendo la lucha de los países centrales, la lucha de los países llamados del “Tercer Mundo”, y la lucha que empezaba a dar la clase obrera en los Estados Obreros Deformados (tempranamente Hungría en 1956; Checoslovaquia en 1968 invadida militarmente por la URSS, y Polonia en 1981).

Dictaduras militares en el cono sur, desvíos y derrotas en los países centrales, el triunfo de

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Thatcher y Reagan, abrieron una nueva etapa, que llamamos “Restauración burguesa”, con un predominio y ofensiva del imperialismo y del capital sobre el trabajo, la restauración capitalista en los ex Estados Obreros deformados y un retroceso social, político, ideológico, cultural y organizativo en los trabajadores y el movimiento de masas. Este fue supuestamente el “fin de la historia”.

Pero este triunfo de los últimos 30 años del capital no han podido saltar su fase decadente, y por tanto, no han transformado la naturaleza de “época de crisis, guerras y revoluciones” del capitalismo. Sucesivas crisis económicas, cada vez mas agudas y que parieron a la actual, de magnitud sólo comparable o a la “Gran Depresión” del siglo XX o a la “Larga Depresión” del XIX. Miseria social abrumante que empuja a nuevas explosiones revolucionarias, como vemos en el Norte de África y el Medio Oriente, que han podido ser bloqueadas sólo por la manu militari del imperialismo y por desvíos hacia “transiciones democráticas” como intentan en Egipto o Túnez. Mayores tensiones interestatales en una dominación imperialista caracterizada por la decadencia norteamericana pero la no emergencia de otra potencia capaz de ser el gendarme del mundo, lo que mucho llaman como “emergencia del multilateralismo”, que sin duda no es más que ver un carácter “progresivo” a una época decadente del capitalismo.

La época de crisis, guerras y revoluciones que se empieza a actualizar, como totalidad mundial (con particularidades en cada formación social) y con la entrada del movimiento de masas, es la época de la actualidad de la revolución socialista 32 . ¿Significa ésta que a cada rato puede darse? Por ningún motivo. Significa, que crea las condiciones objetivas del choque y resolución violenta entre revolución y contrarrevolución, es decir, de la agudización del enfrentamiento entre las clases, y por tanto, entre fuerzas revolucionarios y fuerzas contrarrevolucionarias (ya sean militares o democráticas). El carácter de nuestra época, quiere decir, por tanto, en los países semicoloniales como el nuestro, el agotamiento de cualquier papel progresista de las burguesías nacionales 33 . Sólo juegan un rol reaccionario, como puede verse ya en los 20 años de Concertación, gobernando junto a la derecha y abriendo el país al imperialismo.

Por eso las palabras de Recabarren toman un sentido global de la lucha revolucionaria y mantienen su actualidad:

“Camaradas, a la ofensiva burguesa, oponed la unidad proletaria. Organizaos, unid vuestra

32 “La actualidad de la revolución indica la nota dominante de toda una época. Tan sólo la relación de las acciones aisladas con este punto central, que no puede ser encontrado sino mediante el análisis preciso del conjunto histórico social, hace que las acciones aisladas sean revolucionarias o contra-revolucionarias. La actualidad de la revolución significa, en consecuencia, esto: tratar todo el problema cotidiano particular en relación concreta con la totalidad histórica social; considerarlos como momentos en la emancipación del proletariado. El enriquecimiento que el marxismo debe a Lenin consiste simplemente -¡simplemente!- en el nexo más íntimo, más visible y más cargado de consecuencias de las acciones aisladas con el destino general, el destino revolucionario de la clase en su totalidad. Significa simplemente que cada cuestión actual -por lo pronto en la medida que es una cuestión del orden del día- se ha vuelto, a la vez, un problema fundamental de la revolución”. (Lukács, G. 1924. p. 37). 33 Aunque no compartimos la estrategia de guerrilla del Che Guevara, sí creemos de indudable valor, para combatir a quienes lo utilizan buscando quitar todo contenido revolucionario de su acción, su siguiente afirmación: “Por otra parte las burguesías autóctonas han perdido toda su capacidad de oposición al imperialismo -si alguna vez la tuvieron- y sólo forman su furgón de cola. No hay más cambios que hacer; o revolución socialista o caricatura de revolución”. (Guevara, E. 1967).

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acción revolucionaria a la acción de la clase obrera y campesina de toda América y de todos los países del globo. Luchad contra vuestra propia burguesía y lucharéis contra el imperialismo yanqui que encarna en sumo grado la reacción capitalista. Uníos en torno a la bandera de la revolución rusa que creó las bases de la revolución proletaria mundial” 34

¿Socialismo a través de la reforma?

El XX Congreso del Partido Comunista de 1994 planteó que su objetivo era la lucha por la “Revolución Democrática”. Más allá del objetivo de este congreso, fue siempre una arista central de la lucha del Partido Comunista: la conquista de la democracia, y desde ahí luchar recién por cambios socialistas, que en la práctica, quedaban para un futuro lejano alejado de la batalla cotidiana. En este caso, tras el fracaso del seguidismo del PC a la Concertación y ante la consumación de una “democracia blindada”, limitada y fuertemente autoritaria (con el desarrollo de fuertes rasgos bonapartistas estatales), el PC plantearía que el objetivo es primero desarrollar un “régimen democrático avanzado”, y que para ello se requiere una amplia alianza democrática para echar al tacho de la basura los engranajes pinochetistas, empezando por la Constitución de 1980. Junto a ello, replantear demandas antineoliberales como la nacionalización del cobre. Es decir, cambios en el régimen político, en la estructura del Estado y en el plano económico un modelo alternativo al neoliberalismo. Las alianzas estratégicas del PC además del movimiento popular, son todos los sectores “progresistas” y demócratas que empujen en ese sentido. En esta línea, aunque un paso más allá en la proposición de las alianzas y mirando a un nuevo gobierno, se inscribe el XXIV Congreso del PC realizado a fines del 2010 con la consigna: “Una nueva mayoría nacional para un gobierno de nuevo tipo”. Guillermo Teillier, diputado nacional y presidente del PC, ante el socialismo dice claramente: “Es que no estamos en un momento de plantearnos la instalación del sistema socialista en Chile, hoy día.” Sus objetivos: “renacionalizar riquezas, cambio Constitución, cambios en el código laboral” 35 . Para el PC, se podría abrir paso al socialismo solo a condición de desarrollar primero la democratización del sistema, articulando primero una “acumulación de fuerzas” inscrita en la alianza con sectores “progresistas”. La lucha del movimiento obrero y del pueblo pobre sirven en este caso como presión de fuerzas para ir acercando a sectores de los empresarios y la burguesía para alianzas superestructurales que puedan implementar cambios desde arriba, desde el régimen y el Estado. El papel del movimiento de los trabajadores, no es independiente, sino subordinado a los intereses generales del “desarrollo nacional”. Pero el PC parte de una santa consagración: en el marco político, cambios en el marco de la estructura estatal existente, es decir, del Estado burgués, no de su destrucción. En el marco económico, medidas que apunten a atacar aspectos del neoliberalismo, sin atacar al capitalismo como sistema, es decir, transformar radicalmente las relaciones sociales capitalistas de explotación. Por eso su objetivo es un Estado Democrático junto a la pelea por un nuevo modelo de desarrollo nacional (el modelo desarrollista donde el Estado tiene un pilar importante en la economía nacional), que involucre a la burguesía nacional en su construcción. Es decir, una estrategia de reforma y de alianza con sectores de la burguesía, no de la revolución social. En términos filosóficos, el reemplazo de la dialéctica materialista por un vulgar evolucionismo de “acumulación de fuerzas” constante sumando “mayorías” con el método de la democracia representativa (burguesa) ampliada.

34 Recabarren, L. E. 1923. En: Lowy, M. 1980. p. 88.

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El PC ve socialismo sin revolución, sin la transformación radical de las relaciones sociales, sin el traspaso del poder de una clase a otra (de la burguesía a los explotados y oprimidos) que involucra el enfrentamiento entre las fuerzas organizadas de los trabajadores y el pueblo pobre contra la burguesía y su aparato de dominación, su Estado, con las fuerzas armadas como su aparato de fuerza. Y ese socialismo, es un “socialismo con empresarios” como hace el chavismo con su “socialismo del siglo XXI”. ¿Pero es posible una transformación radical de la sociedad y la resolución íntegra y efectiva de las tareas democráticas estructurales solo luchando por la “democracia” y en alianza con los empresarios y sus partidos?

La “lucha por la democracia” en general es la subordinación a la democracia para ricos

¿Hay tareas democráticas irresueltas? Claro que sí, tanto formales como estructurales. No verlas sería caer en la negación de las causas y problemas de los países semicoloniales sometidos a una dominación de las potencias imperialistas -en el caso de las tareas democráticas estructurales como la independencia nacional-, y tampoco ver el terreno de lucha de los propios explotados en sus propios países, como la restricción del régimen democrático.

En Chile, la democracia heredera de la “transición”, autoritaria y limitada ni siquiera permite tener dirigentes sindicales en el parlamento, mostrando una vez más la hipocresía burguesa de que las instituciones del Estado representan el “interés nacional” y el “bien común”, cuando la gran mayoría de la población no tiene sus propios representantes. Es decir, en el terreno de los derechos democráticos formales hay una enorme limitación, garantizada por la Constitución de 1980.

En el marco de esta democracia restringida ¿Hay que pelear por cambios democráticos, contra el sistema binominal, contra la prohibición de los dirigentes sindicales a ejercer cargos parlamentarios, contra la inexistencia de un derecho efectivo a huelga y demás enclaves autoritarios de la democracia concertacionista negociada con Pinochet y la derecha? ¡SÍ! Pero a condición de que a cada momento los revolucionarios desenmascaremos la verdadera naturaleza de la democracia capitalista, para ricos, ya sea más o menos restringida, de mantener mediante el consenso -cuando ya no se puede, mediante la fuerza- la hegemonía social de los explotadores sobre los explotados y oprimidos. “La democracia burguesa, que constituye un gran progreso histórico en comparación con el medioevo, sigue siendo siempre -y no puede dejar de serlo bajo el capitalismo- estrecha, amputada, falsa, hipócrita, paraíso para los ricos y trampa y engaño para los explotados, para los pobres. Esta verdad, que figura entre lo más esencial de la doctrina marxista, no la ha comprendido el “marxista” Kautsky. En este problema - fundamental- Kautsky ofrece “cosas agradables” a la burguesía, en lugar de una crítica científica de las condiciones que hacen de toda democracia burguesa una democracia para los ricos 36

Si cambiamos el régimen binominal con la lucha de los trabajadores y con un movimiento democrático de masas contra los enclaves autoritarios, ¿se acabará la dictadura patronal que

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reina en los lugares de trabajo? No, y es la muestra material mas fuerte de que la mejor de las democracias en el marco del capitalismo son en realidad la restricción de la democracia para la mayoría de sus habitantes. Pueden sobrevenir cambios en las instituciones democráticas, e incluso la misma burguesía los realizará a medida que se vaya desgastando como contención del movimiento de masas o cuando se vea en peligro su dominación, como hacen ahora en Egipto y en Túnez para sacar de las calles al movimiento de masas.

Pero aunque sobrevengan cambios en el marco del régimen democrático, importantes, son cambios cuantitativos, no cualitativos, es decir, no transforman la naturaleza de la democracia, para ricos, como régimen o forma del Estado que perpetúa la explotación a las clases trabajadoras y se mantiene en el marco de la propiedad privada de los medios de producción y distribución 37 . Lo mismo en el campo de cambios que se realicen en el terreno del Estado. Se puede y se debe echar abajo la Constitución de Pinochet con la movilización independiente de los trabajadores y los sectores oprimidos, y aunque sea un enorme triunfo por el cual debemos luchar, hay que dejar en claro que eso tampoco transformaría la naturaleza del Estado capitalista, de ser un aparato de dominación de la clase explotadora y no el depositario de los intereses generales de la nación como intentan recordar a cada momento los tribunos y publicistas pagados de la clase dominante, que intentan mostrar “sus intereses” como “los intereses del conjunto de la sociedad” 38 . Y es más, aunque hayan cambios en la “doctrina” de las Fuerzas Armadas -como pretende el PC con la discusión sobre la “doctrina Schneider”-, no cambiarían la naturaleza de éstas como instrumento de fuerza y órgano coercitivo del poder de las clases dominantes, que se muestra a cada instante cuando la lucha de masas sobrepasa los límites que las clases propietarias y sus partidos gobernantes están dispuestos a tolerar.

La realización íntegra y efectiva de las tareas democráticas estructurales sólo es capaz de resolver los trabajadores llegando al poder

En los últimos 20 años, la Concertación amplió la apertura económica en todas las esferas de la economía, siendo el cobre una de las áreas de mayor prostíbulo al canje de la penetración de las multinacionales imperialistas, es decir, de sometimiento económico, político, social y cultural. Es decir, no sólo ha sido incapaz de cualquier independencia frente al imperialismo, sino que expandió el grado de dependencia del imperialismo y subordinación del capital extranjero 39 . En ese sentido, la tarea de la independencia nacional y por la

37 “Ante todo, ese argumento se basa en los conceptos “democracia en general” y “dictadura en general”, sin plantear la cuestión de qué clase se tiene presente. Ese planteamiento de la cuestión al margen de las clases o por encima de ellas, ese planteamiento de la cuestión desde el punto de vista -como dicen falsamente- de todo el pueblo, es una descarada mofa de la teoría principal del socialismo, a saber, de la teoría de la lucha de clases, que los socialistas que se han pasado al lado de la burguesía reconocen de palabra y olvidan en la práctica. Porque en ningún país capitalista civilizado existe la “democracia en general”, pues lo que existe en ellos es únicamente la democracia burguesa, y de lo que se trata no es de la “dictadura en general”, sino de la dictadura de la clase oprimida, es decir, del proletariado, sobre los opresores y los explotadores, es decir, sobre la burguesía, con el fin de vencer la resistencia que los explotadores oponen en la lucha por su dominación.” Lenin. 1921. p. 145.

38 “Las ideas de la clase dominante son las ideas dominantes en cada época; o, dicho en otros términos, la

clase que ejerce el poder material dominante en la sociedad es, al mismo tiempo, su poder espiritual dominante”. Marx. 1846. En: Marx, K. Engels, F. 1973. p 45. 39 “A US$15.095 millones ascendió la Inversión Extranjera Directa (IED) durante 2010. La cifra, confirmada por

el Banco Central, es un 17,3% superior al total de 2009, que llegó a los US$ 12.874 millones. De ese total, un 51,9% (U$7.839 millones) corresponde a reinversión de utilidades, lo que implica que un porcentaje considerable de los inversionistas extranjeros continúan invirtiendo en Chile, en lugar de remesar sus

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recuperación del cobre como una tarea democrática de fondo es una lucha enormemente actual, es decir, directamente ligada a la lucha anti-imperialista.

La privatización de la economía nacional y de los recursos estratégicos como el cobre o el sector forestal, por parte de la dictadura y la Concertación ha creado nuevos intereses económicos y políticos no solo de las grandes empresas multinacionales o de la oligarquía chilena como los Luksic, los Matte o los Angellini, sino toda una cadena de empresas contratistas y subcontratistas o proveedoras de servicios y de mano de obra, que están aferradas con mil lazos al gran capital. Nos dirán, de parte de sus economistas del CENDA, que ese sector parásito de los grandes pulpos imperialistas y de la oligarquía nacional, se nutren y sacan sus ganancias además de la explotación obrera, de la renta de la tierra que les garantiza el Estado. Sí, es cierto. Pero el capital rentista, que saca gran parte de sus ganancias de la propiedad de la tierra y de los minerales del suelo y el subsuelo, vive de la alianza con el sector capitalista que va de la mano con la explotación obrera. Como diría Marx, la madre es la tierra, y el padre es el trabajo. Ese sector les garantiza la “inversión” y los negocios a los múltiples empresarios pequeños y medianos que suministran mano de obra o realizan diversas tareas principales y accesorias. La subcontratación ya iniciada con Pinochet y legitimada con la Concertación amplió la esfera de los intereses capitalistas a una amplia gama no solo de la extracción del cobre y las demás riquezas del suelo y subsuelo, y por tanto, garantizó la “fuerza capitalista” no solo imperialista y oligárquica, sino de los miles de empresarios nacionales que obtienen sus ganancias a costa de la explotación de la mano de obra, como son las miles de empresas de servicio a la minería, donde impera la dictadura patronal y no se respetan siquiera los mínimos derechos de organización.

Estos intereses económicos son a la vez intereses políticos, y es “fuerza social” capitalista. En Chile, gran parte de los miles de empresarios nacionales, grandes, pequeños y medianos están ligados a los grandes partidos de la burguesía. ¡Más en el caso de los grandes empresarios! Empresarios como Luksic o Ricardo Claro, financiaron grandes campañas de los candidatos concertacionistas. Hernán Somerville, el dirigente del gremio de los banqueros, sector de la burguesía que tiene de las más grandes ganancias, señaló en un momento que “los empresarios aman a Ricargo Lagos” 40 .

El triunfo de los diferentes gobiernos han sido un espectacular botín para mantener sus grandes ganancias, protegidas desde el poder estatal y ampliando el margen de sus

utilidades a su país de origen”. “Los sectores que concentraron la mayor cantidad de IED materializada a través del D.L. 600 durante 2010 fueron Minería (38,3%), Servicios (32,4%), y Transporte y comunicaciones (17,7%). Históricamente, los sectores que lideran el ingreso de capitales a través de este mecanismo son Minería (32,9%), Electricidad, Gas y Agua (19,2%) y Servicios (16%).” 31 de Marzo del 2011. [En línea]:

http://www.inversionextranjera.cl/index.php?option=com_content&task=view&id=238. “La apertura en el mercado de capitales es absoluta, en especial después de suscribirse el TLC con EE.UU. El país quedó así plenamente en dependencia de la dirección que adquiera el movimiento de capitales”. (Fazio, H. y Parada, M. 2006. Pp 65-98).

40 En Enade 2005 el encuentro anual del gran empresariadoel presidente Lagos, en su última intervención en esta cita, a la cual concurrió rigurosamente cada año, fue despedido con una ovación de pie, repitiéndose lo sucedido en la cena de la Sofofa. “Tan favorable fue el escenario –relata La Terceraque, en medio de la ovación, Lagos advirtió a la audiencia que tuviera cuidado, pues podrían terminar siendo ciertas las palabras del timonel de la CPC, Hernán Somerville, quién dijo que los empresarios aman a Ricardo Lagos. Las risas entonces agregó La Tercera– acompañaron a los aplausos” (31/12/05). El gran empresariado, es siempre un activo defensor de sus intereses. Por tanto, los aplausos guardan relación a que se valora lo conseguido durante la actual administración. Fazio, H. y Parada, M. 2006. p. 76.

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beneficios a costa de la mayor explotación de los trabajadores, ampliando el margen de la precariedad laboral y la inestabilidad de la vida del pueblo trabajador, mientras a diario vemos los grandes negocios realizados. “Se han hecho la América” bajo los gobiernos de la Concertación.

En países semicoloniales como el nuestro, la penetración imperialista está ligado indisolublemente a la existencia del sistema capitalista, y la lucha contra el gran capital imperialista directamente ligado a la lucha contra los partidos de la burguesía que se abrieron de brazos a recibir su “inversión” participando de sus negociados. La burguesía, no sólo no la ha realizado, sino que ha expandido el grado de dependencia al imperialismo. La resolución íntegra y efectiva de la dependencia nacional frente al imperialismo sólo es capaz de llevarla hasta el final la clase obrera en alianza con los sectores oprimidos. La conquista del poder, inicia la tarea de la independencia nacional, como ha mostrado la experiencia de las revoluciones triunfantes y de las derrotas estratégicas como la “vía chilena al socialismo”.

“Pero bueno, vamos por parte: primero luchemos contra el gran capital: garantizaremos, con créditos baratos, esos negocios de empresarios menores de parte del Estado como único dueño y así los arrancaremos de esos sectores imperialistas y oligárquicos y podremos ganarlos como aliados repitiendo la alianza estratégica de la nacionalización del cobre en 1971”. Primero, La “alianza desarrollista” que propugnan los dirigentes del PC y sus intelectuales es confiando y aliándose en los mismos que abrieron la economía nacional y profundizaron la explotación a los trabajadores. Además, involucra dejar intacto los miles de negocios de empresarios nacionales que se nutren de la explotación del trabajo 41 . Una “nacionalización del cobre” en manos del Estado, aunque tienda a mejorar la situación social de grandes masas a través del gasto público estatal, es incapaz de liquidar las relaciones de la cual emana la explotación contra los trabajadores y la opresión de millones.

El PC al lado de las Pymes y de los “estatistas” neoliberales

En la actualidad, en Chile más del 70% de los trabajadores están empleados en pequeñas y medianas empresas. El PC nos dirá: “Hay que proteger a la industria y las PYMES que dan empleo a la mayoría de la población mientras los grandes imperialistas y la oligarquía nacional de las grandes familias se llevan miles de millones de dólares en términos que no emplea más que un pequeño sector de trabajadores”. ¡Pero eso los sitúa de plano en la posición de los empresarios pequeños y medianos, no en la posición de los trabajadores! Una verdadera defensa de clase, parte por ese hecho, de que junto con combatir a los grandes empresarios, combate a los pequeños y medianos que incluso desarrollan métodos igual más brutales de explotación.

A raíz de la crisis económica mundial, se abrió un debate internacional sobre la crisis del neoliberalismo como modelo de acumulación y su relación con el Estado. Si en la mayor

41 “El modelo económico aplicado fue profundamente concentrador, generó grandes rentabilidades en favor de los intereses económicos más poderosos, extranjeros o internos. De allí que, desde una perspectiva a más largo plazo, para lograr avances en materia distributiva se precise de un modelo alternativo de desarrollo económico, que privilegie los intereses nacionales -en cambio de la hegemonía transnacional y de los grandes grupos económicos internos-, así como los de las grandes mayorías, que produzca cambios en materia de propiedad, generando formas crecientes de participación de los trabajadores, y efectúe inversiones efectivamente productivas en los hombres, en educación, capacitación, condiciones laborales y genere fuentes de trabajo de mayor valor agregado”. (Hugo Fazio. 1996. p .71).

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parte del período de “Restauración burguesa” del neoliberalismo, se afianzó el sentido común -falso- de que el Estado no se debía entrometer en la economía, este propio principio, que en la realidad no era nada, lo vieron comprometido los propios grandes representantes y agentes del neoliberalismo. En realidad, el Estado no “dejó actuar” las libres fuerzas del mercado, sino que actuó como un impulsor de éstas, con diversas medidas para ampliar la esfera de los negocios. La falsa dicotomía entre “estatistas” y “neoliberales” surgidas en el país al calor de la crisis refleja verdaderamente cómo los partidos capitalistas van adaptando su discurso y sus políticas respecto a las necesidad del momento. Los “estatistas” de la Concertación pedían “más Estado”, y se ubicaban como diversos a los neoliberales puros y duros. Parte de eso fue el discurso y la utilización de amplios recursos del Estado acumulados en tiempos de “vacas gordas” mediante medidas sociales y de inyección a la economía -entre ellas, la utilización de más de cuatro mil millones de dólares a la banca y a las empresas en crisis como las salmoneras- para morigerar el desempleo y el aumento de la pobreza, y que actúen para contener cualquier acción explosiva de las masas. Pero este fue un recurso utilizado no contra los neoliberales, sino por los mismos neoliberales en todo el mundo. Así observamos a Estados Imperialistas, como el propio EEUU, los países de Europa, Japón y otras “potencias emergentes” como China, Rusia, India o Brasil y países menores como el propio Chile. Es decir, en los últimos años hemos visto la tendencia a “más Estado” no precisamente contra el capitalismo y el modelo neoliberal, sino para preservar el capitalismo como sistema. Los “estatistas” de la Concertación acuerdan en estas tareas, y no es contraria en contenido, aunque sí de forma y métodos, al “no más, sino mejor Estado” de Piñera.

Por eso tienen figuras en el FMI, como Nicolás Eyzaguirre, director del departamento occidental del ladrón de la deuda en países semicoloniales; o tienen cargos en la OEA, como Insulza del PS, el gerente de este “ministerio de las colonias” del imperialismo; y cargos en la ONU, como Bachelet en la directora de la oficina de “opresión de la mujer” trabajadora y pobre.

La estrategia del PC de colaboración con partidos patronales y su respeto sagrado al Estado (burgués) es de tal magnitud que asistieron a la gala de “unidad nacional” cuando Bachelet llamó a sumarse a todas las fuerzas políticas y se reunieron de izquierda a derecha todas las mayores fuerzas políticas en La Moneda, para apoyar las medidas del gobierno de Bachelet. En otro campo, su estrategia seguidista también actuó en la reaccionaria política de “Unidad Nacional” en el terremoto de Febrero de 2010, en que mientras los militares controlaron vía decreto de Estado de Excepción Constitucional 4 regiones del país azotadas con el terremoto y maremoto, el PC salió junto a la derecha y la Concertación apoyando las medidas.

El fetichismo de la democracia (burguesa)

Para el PC, por tanto, no existe objetivo fuera de la democracia burguesa y fuera del Estado de los capitalistas. En general, no existe horizonte fuera del sistema capitalista. Detrás de esto mismo está su lucha por la “democracia” 42 dejando el socialismo para un horizonte

42 “La idea de la Revolución Democrática recoge como elemento esencial la lucha por la democracia, que está en la raíz originaria de la concepción marxista. La democracia, la participación plena en la revolución, es lo que falla en Europa del Este. La concepción de la sociedad autorregulada por de Marx y Engels, que significa crear las condiciones para esa participación plena, hasta llegar al momento en el cual el pueblo ya no necesita de Estado porque son todos los integrantes de la sociedad los que están participando en la decisión de todos los asuntos de la sociedad”. Azócar, O. 2000. p 274.

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lejano. Incluso, ya en sus principios ni siquiera está la lucha por el socialismo.

Un fenómeno mundial en el neoliberalismo ha sido la extensión de la democracia (burguesa) en contraste con lo limitada y degradada. En Chile, es cada vez más corrosiva cada institución de la burguesía. Los municipios e intendencias se desarrollan como un gran sembrador de votos, de asistencialismo social mientras se hacen múltiples negociados con los empresarios. El caso Van Rysselberghe en Concepción ha dejado el desnudo esta realidad, y son múltiples las denuncias de los negociados y el enriquecimiento de los políticos patronales. La disputa por cargos en las municipalidades han destapado la pelea de fundos y cuotas de poder entre partidos de la burguesía, no sólo de la derecha, sino también de la Concertación. La utilización del dinero público -recolectado con los grandes impuestos a los trabajadores como es el IVA- en campañas electorales deja al desnudo esta realidad.

El parlamento ha sido la sala de reunión para la satisfacción de los intereses privados, de capitalistas y políticos patronales. Los gobiernos concertacionistas fueron un lugar de operación del desarrollo neoliberal, donde los empresarios ingresaban como Pedro por su casa. Pero para el PC, al revés, estas instituciones de la burguesía son las representantes de la “soberanía del pueblo” mediante el voto, que en realidad no es sino la abstracción de las relaciones de clase para la apariencia de igualdad social. Por eso, busca la reforma de estas instituciones, la ampliación de la participación ciudadana (otro encubrimiento de la existencia de clases), no su destrucción. Hace fetiche del parlamento para entrar como sea en alianza con partidos patronales. En vez de utilizar el parlamento como tribuna revolucionaria para la denuncia de ese lugar de saqueo de los negocios y alentar la movilización extra- parlamentaria de los explotados y oprimidos, la ha utilizado para ser una tibia “oposición” al gobierno junto a la Concertación y como lugar privilegiado de la político y de los políticos 43 .

Totalmente contrario a cómo lo utilizó el marxismo revolucionario, que como Lenin discutía “debemos realizar una lucha dentro del Parlamento, para la destrucción del Parlamento” 44 .

43 La “democracia pura” es un embuste de liberal que embauca a los obreros. La historia conoce la democracia burguesa, que sucede al feudalismo, y la democracia proletaria, que sustituye a la burguesa”. “Tomad el parlamento burgués. ¿Puede admitirse que el sabio Kautsky no haya oído decir nunca que los parlamentos burgueses están tanto más sometidos a la Bolsa y a los banqueros cuanto más desarrollada está la democracia? Esto no quiere decir que no deba utilizarse el parlamentarismo burgués (y los bolcheviques lo han utilizado quizá con mayor éxito que ningún otro partido del mundo, porque en 1912-1914 habíamos conquistado toda la curia obrera de la cuarta Duma). Pero sí quiere decir que sólo un liberal puede olvidar, como lo hace Kautsky, el carácter históricamente limitado y condicional que tiene el parlamentarismo burgués. En el más democrático Estado burgués, las masas oprimidas tropiezan a cada paso con una contradicción flagrante entre la igualdad formal, proclamada por la “democracia” de los capitalistas, y las mil limitaciones y tretas reales que convierten a los proletarios en esclavos asalariados. Esta contradicción es la que abre a las masas los ojos ante la podredumbre, la falsedad y la hipocresía del capitalismo. ¡esta contradicción es la que los agitadores y propagandistas del socialismo denuncian siempre ante las masas a fin de prepararlas para la revolución!”. (V. I. Lenin. 1918. pp. 61-144).

44 “En todos los países capitalistas existen elementos rezagados en la clase obrera, quienes están convencidos de que el Parlamento es el verdadero representante del pueblo, y no advierten que allí se emplean métodos poco escrupulosos. Se dice que el Parlamento es un instrumento con cuya ayuda la burguesía engaña a las masas. Pero este argumento debe ser esgrimida contra usted y se vuelve contra sus tesis. ¿Cómo pondrá en evidencia el verdadero carácter del Parlamento, ante las masas realmente atrasadas y engañadas por la burguesía? Si usted no está en el Parlamento, ¿cómo desenmascarará las diversas maniobras, o las posiciones de los diversos partidos? Si ustedes son marxistas, deben reconocer que en la sociedad capitalista, las relaciones de clases y las relaciones de partidos están estrechamente ligadas. ¿Cómo, repito, van a demostrar todo eso, si no son miembros del Parlamento, si renuncian a la acción parlamentaria? La historia de la revolución rusa mostró claramente que ningún argumento hubiera convencido a las grandes

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Teillier, uno de los parlamentarios electos del PC por el pacto con la Concertación, falsifica la imagen de Recabarren y denigra su lucha por terminar con el sistema capitalista, transformándolo en un simple “demócrata” de los trabajadores. “Acordémonos que el Partido Obrero Socialista fue fundado por Recabarren y otras y otros luchadores precisamente para elegir diputados de los obreros, nominados por los obreros. Para evitar o de alguna manera terminar con aquella mala práctica que tenían los partidos burgueses de la época y entre ellos el partido progresista, el Demócrata, que nominaban candidatos a diputados, se hacían elegir por los obreros y después lo traicionaban. Recabarren salió del Partido Demócrata porque se dio cuenta de ese hecho y por eso es que decidió formar un partido de trabajadores45 .

Su política de alianzas va en el sentido de la reforma de las instituciones estatales y lavando la imagen de los partidos patronales. “Pero en esa época -1970- una alianza con la Democracia Cristian era muy difícil, casi insostenible, porque ellos eran un aliado de los norteamericanos, con la Alianza para el Progreso. Eduardo Frei Montalva fue apoyado por los norteamericanos y la derecha, en medio de una campaña anticomunista feroz, y una parte de ellos apoyó el golpe de Estado, aunque otra parte no lo hizo. Hoy, después de todos los efectos tan profundos que provocó la dictadura, se ha generado una reflexión que costó varios años, y hay un sector de la sociedad que comienza a vislumbrar que si no se unen, aquí va a venir un gobierno de derecha que va a durar no sé hasta cuando.” ¿A quién se refiere por ese “sector de la sociedad” que ha hecho la reflexión? ¿A la Democracia Cristiana? Eso explica, que al centenario del nacimiento de Eduardo Frei Montalva, haya hecho gala de su “compromiso republicano” y celebrado su imagen. ¡El mismo que fue apoyado por el imperialismo como no pueden negar!

Esto pone de cara al PC con su estrategia y sus políticas, opuestas por el vértice a una estrategia revolucionaria. Los revolucionarios marxistas, trotskistas, no se trata de la lucha por la reforma, sino por la destrucción de la sociedad capitalista y sus instituciones, que en esta democracia degradada, son la fiel manifestación de la reunión política de los capitalistas para un mejor reparto de la riqueza social.

¿Qué

capitalista?

estrategia,

qué

alianzas

y

qué

partidos

para

acabar

con

la

explotación

La estrategia del PC y su política de alianzas es la estrategia de la derrota. La lucha de los revolucionarios marxistas es la lucha por la revolución y la emancipación de los explotados y oprimidos. Una estrategia de la independencia política de los trabajadores, de la auto- organización en organismos de la más amplia democracia obrera y de base y una alianza con los oprimidos, es la única garantía para terminar con el sistema capitalista. No reivindicamos el legado “democrático” de la burguesía ¡Reivindicamos las experiencias de

masas de la clase obrera, el campesinado y los pequeños empleados, si ellos no se hubieran convencido por su propia experiencia. Se dijo que aquí perdemos mucho tiempo al participar en la lucha parlamentaria. ¿Es posible imaginar una institución que interese a todas las clases en la misma medida que el Parlamento? Eso no puede crearse artificialmente. Si todas las clases comienzan a participar en la lucha parlamentaria, eso ocurre porque el Parlamento refleja los intereses y conflictos de clases.” “El parlamento es siempre teatro de la lucha de clases”. V. I. Lenin. 1920. p. 50 - 51. 45 Hacia un gobierno de nuevo tipo. Entrevista a Guillermo Teillier, presidente del Partido Comunista. En:

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los trabajadores y sus organismos más avanzados en la lucha por el poder!

El “vacío” del proceso revolucionario de 1970-1973 no fue ni el aspecto militar, ni la necesidad de una alianza con la DC 46 , sino la falta de una estrategia revolucionaria materializada en un partido obrero revolucionario para que la clase obrera se hiciera con el poder mandando a la historia el sistema decadente del capitalismo.

¿Existieron los organismos de base, la auto-organización obrera y popular basada en la más amplia democracia de los explotados? Claro que sí, emergieron incipientemente como organismos de doble poder. Mostraron la más amplia democracia de los trabajadores, opuesta 100% a la democracia de los capitalistas: los Cordones Industriales, la forma más avanzada de organización de los trabajadores en el país. ¡Reivindicamos y nos declaramos herederos de esa tradición de auto-organización y de combate! ¡Hay que levantar el Partido de la tradición de los Cordones Industriales!

¿Cómo nacieron estos organismos? En 1972 son cada vez mas fuertes los intentos del imperialismo y la reacción chilena para frenar el proceso revolucionario. De la lucha netamente democrática pasan a todo intento de frenar el avance de los trabajadores. La DC empieza a configurar la alianza con la derecha en la Confederación Democrática, CODE. Esta organización junto a los máximos empresarios tomó un rol activo junto al imperialismo impulsando el paro patronal de octubre encabezado por los camioneros (a lo que sumó diversas medidas de mercado negro y boicot económico).

El gobierno, desorientado y paralizado, y buscando siempre la conciliación, responde llamando a las Fuerzas Armadas, decretando el estado de emergencia. Es decir, confía en

las instituciones más reaccionarias de la institucionalidad burguesa, no en la fuerza obrera y de masas “Con el fin de permanecer dentro de la legalidad y en consonancia con la teoría de la constitucionalidad de las fuerzas armadas, el gobierno hace un llamamiento a los militares para controlar la situación y decreta el estado de emergencia. La CUT llama igualmente a los

trabajadores a la vigilancia y a participar en los trabajos voluntarios de abastecimiento

47

.

Pero la respuesta viene de la base, y principalmente de las fabricas, de los obreros, organizados en los Cordones Industriales, que hacen frente al paro reaccionario y se expanden como reguero de pólvora tomando las fábricas, tomando en sus manos la producción y la distribución junto a los sectores populares “Carmen Silva, entonces militante socialista, recuerda con emoción la fuerza de la auto-organización popular en los cordones industriales de Santiago: “Fue una cosa maravillosa ¡casi todas las fabricas de Santiago funcionando sin patrones! Los obreros poniendo a andar las cosas más

46 “De ahí que, a casi un cuarto de siglo del derrocamiento del gobierno del Presidente Allende, se pueda concluir en que, entre tantos factores que facilitaron nuestra derrota, el principal estuvo en la falta de una Dirección única y amplia en la Unidad Popular y en el gobierno, capaz de concebir, programar y aplicar, con audacia y sin sectarismo, una política que permitiera agrupar a la mayoría nacional en la lucha por transformaciones democráticas. Una tal Dirección tenía que haberse orientado a lograr un hran acuerdo con la Democracia Cristiana e incluso gobernar juntos, de manera de haber contado siempre con una correlación de fuerzas favorables a los cambios y, de consiguiente, con el respaldo mayoritario de la ciudadanía”. (Corvalán, L. 1997. p. 168). “Nosotros tenemos que disputar ese centro, y nuestra forma de hacerlo es tratando de acercarnos y hacer alianza con ellos y compartir objetivos.” Un gobierno de nuevo tipo. Entrevista a Guillermo Teillier. p 10. 47 Gaudichaud, F. 2005. En: Pinto Vallejos, J. 2005. p 94.

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sofisticadas, diseñando zapatos, en fin

organizar la movilización, hacer una lista de camiones por industria para llevar los productos,

ver cuántos obreros habían en las fábricas e ir a buscarlos y dejarlos, íbamos con los

basureros a buscar gas a Maipú y los llevábamos a todo Santiago, los estudiantes iban a la

en las poblaciones había de

todo. Y todo eso duró más de un mes

respuesta de la clase obrera es la creación, en las principales zonas industriales del país, de organizaciones unitarias y transversales que funcionan sobre una base territorial y permiten la unión entre los diferentes sindicatos de un sector industrial preciso” (P. 94 Gaudichaud

Cuando hicimos historia)

responderán de forma masiva contra el boicot patronal mediante una serie de ocupaciones de fábricas, acorde con la movilización obrera en las principales empresas del área de propiedad social. Los trabajadores de este sector logran así mantener parcialmente la producción haciendo funcionar las fabricas sin su propietario, la mayor parte del tiempo con

la ayuda de los pocos técnicos y sobre bases completamente nuevas (cuestionamiento de la división del trabajo, de la jerarquía de la fabrica, de la legitimidad para dirigir de la patronal)” 48 .

y vendíamos las cosas en la feria. A mí me tocó

estación a buscar verduras y la distribuían en las poblaciones

Así, uno de los hechos más originales de esta

“Estas agrupaciones de carácter horizontal, en el sector industrial,

Aparece una organización de clase con consciencia de sus intereses. No es menor que Luis Corvalán en todo su libro de memorias ¡Ni siquiera los nombra! ¡Se ha escondido de la historia la mayor gesta de la clase obrera, lo más avanzado de su lucha y la formación de sus organismos de auto-organización con la más amplia democracia de base! La base desborda al gobierno y a las direcciones, y con su acción independiente empieza a superar parcialmente la crisis de las mediaciones, paralizadas al igual que el gobierno que buscaban una “acumulación de fuerzas” de alianzas políticas con sectores que jugaban al golpismo, mientras la clave era expandir los Cordones como alternativas de poder. El gran límite que tenían era la defensa del gobierno, sin ver que el gobierno era incapaz de dar cualquier salida revolucionaria por su apego a la institucionalidad que luego daría el Golpe y su estrategia de alianza con partidos patronales que iban alentando el golpe 49 .

48 G audichaud, F. 2005. En: Pinto, J. 2005. p 95. 49 “La revolución rusa en este caso no hizo más que confirmar la enseñanza fundamental de toda gran revolución, cuya ley vital es la de avanzar con extrema celeridad y decisión, abatiendo con mano férrea todos los obstáculos y planteándose siempre metas ulteriores, o ser rechazada rápidamente hacia atrás de las débiles posiciones de partida, para ser luego aplastada por la contrarrevolución. Detenerse, marcar el paso, resignarse con el primer objetivo logrado, son fenómenos desconocidos en las revoluciones. Y quien trate de transferir esta sabiduría de entre casa de las batracomiomaquias parlamentarias a la táctica revolucionaria demuestra solamente cuan alejado está de la psicología, de la ley vital misma de la revolución, y cómo toda la experiencia histórica sigue siendo para él un libro cerrado con siete llaves”. “El partido de Lenin fue el único que comprendió la ley y el deber de un partido auténticamente revolucionario y que a través de la consigna de todo el poder al proletariado y a los campesinos, aseguró la continuación de la revolución. De este modo, los bolcheviques han resuelto la famosa cuestión de la “mayoría popular”, que para los socialdemócratas alemanes fue siempre una especie de pesadilla. En su condición de discípulos encarnados del cretinismo parlamentario no hacen sino transferir al plano revolucionario la sabiduría de entrecasa del infantilismo parlamentario: para hacer algo, se debe tener primero la mayoría. Por consiguiente, hasta para la revolución debemos primero convertirnos en “mayoría. La dialéctica revolucionaria concreta vuelve, sin embargo, a colocar a la cabeza este precepto de tipo parlamentario: la calle no conduce a la táctica revolucionaria a través de la mayoría, sino a la mayoría a través de la táctica revolucionaria. Sólo un partido que sepa dirigir, vale decir, impulsar hacia adelante, está en condiciones de conquistar adeptos en la tempestad. La resuelta voluntad con la que Lenin y sus compañeros dieron en el movimiento decisivo la única consigna capaz de impulsar adelante: todo el poder al proletariado y a los campesinos, los transformó casi de la noche a la mañana de una minoría perseguida, denigrada e “ilegal”, cuyos jefes debían ocultarse como Marat en las cantinas, en los dueños absolutos de la situación. Los

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Ya el año 72 se estaba prefigurando una polarización social, polí tica, e ideológica en todo Chile, que mas tarde daría paso para la preparación directa entre revolución y contrarrevolución, mas bien dicho, de la contrarrevolución. Ese año, en Maipú, cuarta zona con mayor concentración obrera del país, nace el primero comando coordinador de los trabajadores territorialmente, el Comando Coordinador de Maipú en Junio del 72, precursor del Cordón industrial Cerrillos-Maipú.

Tras el paro patronal, se da un salto cualitativo en la auto-organización obrera, con la extensión de los Cordones Industriales que incipientemente empezaron a organizar la producción y la distribución. Tras una oleada de luchas y de huelgas en diversas fabricas, exigiendo no solo cuestiones sindicales económicas, sino la exigencia al traspaso del área de propiedad social, los trabajadores empezaron a plantear la demanda del control obrero e incluso una asamblea popular contra el parlamento burgués. Empieza a haber un cuestionamiento al gobierno y a sus interventores. Así, los trabajadores iban exigiendo sus propias conquistas.

Tras el paro patronal de Octubre de 1972 y la enorme respuesta obrera de base, el gobierno respondió con un notable giro a la derecha, garantizando la restitución de las industrias tomadas y puestas a producir por los trabajadores (que giraban a la izquierda), con el plan Millas (por el nombre de Orlando Millas, dirigente del PC que en ese entonces se desempeñaba en el Ministerio de Economía), con la introducción de militares al gobierno (luego sería el propio Pinochet en el gabinete presidencial) e interventores militares en las fábricas para disciplinar al movimiento obrero organizado y que tendía a sobrepasar los límites impuestos por la Unidad Popular.

¡Y no era ninguna democracia limitada que imponía el sistema! ¡Los trabajadores empezaban a discutir los problemas de la fábrica, de su vida, de su organización! ¡Lograban por primera vez enterrar la dictadura patronal que impera en las fábricas! ¡Luchaban con su cuerpo y su trabajo contra el viejo estigma de que “la política la hacen los políticos” a que nos tiene acostumbrados la clase patronal y a la cual rinde pleitesía el PC!

“Esa “prolongación en la política” que remarca don Luis (al mostrar como los trabajadores no se organizaban discutiendo meras cuestiones sindicales, sino políticas), no será particular de los trabajadores de SUMAR, sino que será un fenómeno común a los diversos sectores laborales, que los llevará a una creciente y constante movilización y que tomará forma en protestas, concentraciones, marchas, asambleas y participación en los sindicatos y Cordones Industriales (San Joaquín en el caso de SUMAR), generándose paulatinamente una doble imagen respecto a este sector social y sus espacios de organización: por una parte, para la izquierda, los obreros y sus respectivas organizaciones territoriales se fueron transformando

bolcheviques, además, pusieron de inmediato como objetivo de esta toma del poder todo un vasto programa revolucionario: no un reforzamiento cualquier de la democracia burguesa, sino la dictadura del proletariado con vistas a la realización del socialismo. Se conquistaron así el mérito imperecedero de haber sido los primeros en proclamar, como programa inmediato de política práctica, los objetivos finales socialistas. Todo cuanto un partido puede exhibir, en momento histórico, de coraje, energía, de intuición revolucionaria y coherencia, Lenin, Trotski y sus compañeros lo mostraron ampliamente. Todo el honor y la capacidad de acción revolucionaria, que faltó a la socialdemocracia occidental, encontraron su expresión en los bolcheviques. La insurrección de octubre no representó solamente la salvación real de la revolución rusa, sino también la rehabilitación del socialismo internacional.” (Luxemburg, R. 1918. pp. 69-70).

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en uno de los principales espacios donde se jugaría la suerte de la UP; por otra, para los militares, conscientes de la imagen anterior, se reconocía la necesidad de neutralizar rápidamente a estos espacios y de esa forma asegurar la suerte del golpe. Como sabemos, unos y otros acertaron en su tesis, pero finalmente fueron más efectivos los segundos50 .

¿Por qué fueron más efectivos los segundos? Porque en la Izquierda no hubo ninguna estrategia que impulsara y luchara por extender los Cordones Industriales, los únicos capaces de realizar las grandes transformaciones revolucionarias y enfrentarse abiertamente a la contra-revolución. No es menor que Corvalán en su libro “Los comunistas y la democracia” recién nombra a los Cordones Industriales sólo una vez, y no es menor que los nombre para mostrar que fueron de los organismos que más pusieron el cuerpo contra los golpistas en diversas fábricas, por ejemplo en la Legua en fábricas como SUMAR y MADECO que pertenecían al Cordón San Joaquín, un hecho innegable y donde hubo una de las mayores resistencias, como indica Julio Pinto en su libro.

“Los Cordones Industriales surgen como una necesidad material y real de la clase trabajadora, surgen frente a la necesidad de coordinar las luchas, de solidarizar y de mantener una unidad de clase. Al mismo tiempo, es el resultado de la aplicación de un método propio de la clase trabajadora, el método de la auto- organización, de la democracia directa, del funcionamiento en base a Asambleas, que muestra la unidad solidaria básica del lugar de trabajo, con delegados, con revocabilidad de los mandatos, con la exigencia del Control Obrero. Con tendencias a unificarse en los momentos más álgidos de la lucha de clases, en torno a organismos independientes como fueron los Cordones, que en sus puntos más elevados logran transformarse en órganos de doble poder. Los Cordones Industriales son un ejemplo más de cómo la clase trabajadora tiende a una planificación democrática de la economía en un proceso hacia la sociabilización de los medios de producción. ¿Qué quiere decir esto? Que cuando los patrones muestran a corazón abierto que su manera de organizar la producción es mediante la explotación, la explotación y la explotación al

trabajador, para así aumentar sus ganancias capitalistas

manera de conquistar un futuro mejor HOY, es ser ellos mismos los que organicen la producción, para así distribuir las ganancias entre todos, para acabar con la explotación, con los accidentes laborales, con los problemas del obrero que son siempre causados por el patrón y su manera de organizar la vida en la fábrica. Los trabajadores de los Cordones Industriales dan un enorme ejemplo para la historia de Chile: QUE EL OBRERO PUEDE ORGANIZAR LA VIDA EN LA FÁBRICA, solucionar todos los problemas que se presenten, organizar la distribución, repartir las ganancias de manera uniforme. Los Cordones Industriales, así como los Soviets en Rusia, los Consejos Obreros en los países que ya

nombramos, etc. son ejemplos de que la clase trabajadora puede organizar la producción sin patrones, a favor de sus intereses. 51

Los trabajadores ven que la única

Una verdadera estrategia revolucionario no solo tenía que “considerar” esos organismos, sino darle fuerza, expansión, luchar por transformarlos en los verdaderos organizadores de la sociedad. Desde ahí era posible enfrentar la contra-revolución. Esa estrategia revolucionaria de la clase obrera por supuesto que tenía que tener una política militar, de la insurrección obrera basada en la huelga general insurreccional y en las milicias armadas del conjunto de

50 Garcés, M. y Leiva, S. 2005. p. 44.

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los obreros y oprimidos, que estaba planteado, para la defensa y preservación de la propia vida de los trabajadores. Pero esa política militar no era separada de la estrategia, sino subordinada a ella.

Los Cordones eran los portadores de un nuevo poder nacido desde la base, capaces de derrotar las intentonas golpistas y elevarse al poder político, destruyendo el Estado de la Burguesía y las relaciones sociales de explotación y la lucha por su propia República de los Trabajadores, tal cual había emergido en sus primeros inicios la Comuna de París 52 .

“ el problema esencial en la derrota de la revolución chilena es el problema del poder, y ahí

está la insuficiencia de fondo de la política del PC” 53 . La “insuficiencia” del PC que dice Azócar, era la inexistencia de estrategia revolucionaria basada en el poder de los propios trabajadores.

¿Con qué tipo de alianza? Primero: sin ninguna alianza con ningún sector ni partido de la burguesía. La estrategia de alianza con estos partidos, han sido uno de los pilares de las mayores derrotas del movimiento obrero. Por el contrario, una estrategia revolucionario lucha por la más amplia alianza, no con los partidos patronales que se dicen ser “progresistas” (cuando en verdad juegan un rol reaccionario), sino con los oprimidos, con las mujeres trabajadoras, con los pobladores, con los estudiantes, con el pueblo mapuche. Una alianza de “los de abajo” contra “los de arriba”. Esa es la alianza que necesitamos.

Era la alianza de Marx, Lenin, Trotsky y la que impulsaba el propio Recabarren. Quilodrán miente descaradamente cuando dice que en los albores del siglo XX el desarrollo incipiente de una burguesía nacional “hacía difícil para el joven proletariado la identificación de su “enemigo de clase” 54 . ¿Acaso qué sector era el que reprimió y perpetró las mas grandes matanzas a la clase obrera en los inicios del siglo XX? ¿Quiénes fueron los jefes que implementaron la matanza de Santa María? El propio Recabarren comprendió ésto que para el PC es una “incógnita”, y por eso desarrolló una feroz batalla en el seno de la clase obrera para luchar contra el imperialismo y la burguesía nacional. En esa falsedad a la que recurre Quilodrán, no le tiembla la mano en poner el objetivo del programa de 1915 del POS:

arrebatar el poder político a la burguesía. Nótese, que no habla de quitar el Estado, ni construir un Estado Democrático junto a sectores de la burguesía, sino arrebatarle el poder. Para ello, prefigura una alianza de clase diametralmente opuesta a la que quiere el PC. Recabarren lucha para una alianza con el semi-proletariado rural, con los estudiantes, los campesinos.

El partido que luchamos por construir es un Partido Revolucionario, de la lucha de clases para derrotar el dominio de clase de los capitalistas, imperialistas y nacionales, que luche por

52 “6. La importancia de la Comuna consiste, además, en que hizo un intento de aniquilar, destruir hasta los cimientos el aparato del Estado Burgués, con sus funcionarios, sus jueces, su ejército y su policía, sustituyéndolo por una organización autónoma de las masas obreras que no conocía la división entre el poder legislativo y el ejecutivo. Todas las repúblicas democráticas contemporáneas, comprendida la alemana, a la que los traidores del socialismo, mofándose de la verdad, llaman república proletaria, conservan ese aparato estatal. Por lo tanto, se confirma una y otra vez con toda evidencia que los gritos en defensa de la “democracia” en general son de hecho defensa de la burguesía y de sus privilegios de explotación” . (Lenin, V. I. 1919. p. 147). 53 Azócar, O. 2000. p 264. 54 Fernando Quilodrán. La política de alianzas del Partido Comunista. En: Revista Principios. Revista teórica del Partido Comunista de Chile. [En línea]: www.principios.cl. p 20.

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una República de los Trabajadores, que luche por el socialismo internacional con un internacionalismo obrero, no de la mano con los explotadores nacionales como hace el PC reivindicando a China o Brasil, o los “socialismos del siglo XXI” de los Chávez 55 . Las medidas de la transición al socialismo sólo pueden iniciarse con la derrocamiento revolucionario del poder estatal burgués y su reemplazo por el propio Estado de los Trabajadores, basado en sus organización de auto-organización, y que abra paso a la lucha por la revolución socialista mundial. “El capitalismo no puede crear al socialismo en su interior en forma de “experimentos” o de micro prácticas. Tampoco puede ser creado a través de formas no planeadas, como fue constituido el mercado y se desarrolló la ampliación del comercio dentro del orden feudal” 56 . Eso mismo hace la importancia de la estrategia, no como recetario, sino como conclusión política de la propia experiencia de las grandes luchas de masas y de clases.

El marxismo como guía para la acción revolucionaria no quiere decir un recetario donde estén todas las fórmulas de antemano dispuestas, como una ciencia que versa sobre cosas inanimadas, sino como una teoría del cambio social derivada del análisis de la sociedad de clases y del capitalismo, y una teoría y estrategia revolucionaria derivada de la generalización de la experiencia de los triunfos y derrotas de la clase obrera y de la dinámica de la lucha de clases mundial y nacional.

55 “Pero tenemos que tener en cuenta que para llegar al socialismo, y al comunismo, Marx planteó que tenía que ser en base al desarrollo máximo de las fuerzas productivas. En ese momento, estaba la posibilidad de instalar el socialismo, y el comunismo en una etapa muy superior. Y lo que están haciendo los chinos es eso:

están desarrollando al máximo los procesos productivos.” Un gobierno de nuevo tipo. Entrevista a Guillermo

Teillier. ¡Pero claro, están desarrollando las fuerzas productivas en base a la enorme superexplotación de la clase obrera más numerosa y más precarizada del mundo explotada por multinacionales y empresas nacionales! La abstracción del “desarrollo de las fuerzas productivas” bajo qué régimen social ya no importa en este caso, sino simplemente su “desarrollo” que en el capitalismo actual, no se refuerza ese “crecimiento” sino en base a una brutal disociación entre el trabajo social y su apropiación privada.“Tenemos a Venezuela, que ha proclamado el socialismo del siglo XXI, y que dicen que los están construyendo, con características

Pero si

uno observa lo que está ocurriendo en Venezuela también se han producido cambios que tenemos que considerar. En Bolivia, el presidente Evo Morales también dice que está construyendo el socialismo, y las fuerzas armadas bolivianas se declararon socialistas, es decir que defienden una sociedad socialista, la construcción del socialismo. Es evidente, entonces, que hay un proceso de desarrollo hacia el socialismo, que va a tomar muchos años, tal vez siglos, no sabemos. Y cada uno parte de un punto distinto.” Un gobierno de nuevo tipo. Entrevista a Guillermo Teillier. El PC abandona cualquier análisis de una formación social determinada por las simples palabras de gobernantes que dicen que hacen el socialismo, llegando al más burdo análisis basado en la “fraseología”. 56 Moulian, T. 2000. p 23.

bien distintas a lo que conocemos hasta ahora, y que algún “clásico” dirá que eso no es socialismo

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