FRANCISCO GIL CRAVIOTTO

DINGO Y PLATERO CUMPLEN CIEN AÑOS

Francisco Gil Craviotto

Juan Ramón Jiménez Octave Mirbeau Dingo, la última novela de Octave Mirbeau, y Platero y yo, el libro estrella de Juan Ramón Jiménez, aunque escritos en dos lenguas distintas el !rimero en "rancés, el segundo en es!a#ol$, y a muc%os &ilómetros de distancia el uno del otro, tienen sin embargo un !unto que los une y %ermana' en ambos casos el !rotagonista de la obra es un animal' un !erro, en el !rimer caso( un asno, en el segundo) * otro m+s' ambos animales, si vivieran, cum!lir,an a%ora los cien a#os) -unque la di"erencia de edad es m,nima Dingo vino al mundo un !oco antes, mayo de ./.0, y Platero, si bien a!areció un 1avance2 en la revista 13a 3ectura2 en ./.0, no se !ublicó en "orma de libro, %asta unos meses des!ués, ya entrado ./.4) -ún %ay otros !untos de coincidencia' en ambos libros el lector asiste a una e5altación de la naturaleza ecológica y bucólica en Mirbeau( l,rica y !ante,sta en Juan Ramón$, en ambos casos encontramos una mirada com!asiva y dolorida %acia los débiles, los olvidados y los que su"ren, y un marcado toque social $en Mirbeau insistente y denunciador( en Juan Ramón, m+s resignado y evasivo$, y, "inalmente, los dos libros terminan, e5actamente igual, con la muerte y entierro del animal !rotagonista) 6n detalle curioso' en ambos libros a!arece una mu7er tuberculosa) 8ra en aquellos a#os la en"ermedad incurable y terrible) 8ste es el retrato que Mirbeau nos o"rece de su t,sica'

Lina Laureal es rubia, de un rubio demasiado rubio, de un rubio tintado. Aún no se ha peinado, pero está muy maquillada. Sus ojos son de una gran dulzura. Seguro que ha sido guapa. Lo sería aún si no tu iese la de!orma"i#n del ment#n, los párpados "aídos, la mirada "ansada. $%& 'o estaba sentado !rente a ella. 'o, que eía su nu"a delgada, sus manos !rágiles y mal la adas, sus pu(os "asi des"arnados bajo la piel "asi transparente, no tenía duda de su en!ermedad. )uando Lina tosía su hermana lanzaba sobre ella una mirada apiadada. $%& *e "uenta una historia tonta y trági"a de un gato en"ontrado, pare"ida al "uento que intenta una ni(era adorme"ida para dormir a un ni(o. +ose iolentamente y su "ara se "ongestiona. $,& * éste el que Juan Ramón nos o"rece de la suya' -staba dere"ha, en una triste silla, blan"a la "ara y mate, "ual un nardo ajado, en medio de la en"alada y !ría al"oba. Le había mandado el m.di"o salir al "ampo a que le diera el sol de aquel mayo helado, pero la pobre no podía. $%& La oz pueril, delgada y rota, se le "aía, "ansada, "omo se "ae, a e"es, la brisa en el estío. 'o le o!re"í a Platero para que diese un paseíto. Subida en .l, /qu. risa la de su aguda "ara de muerta, toda ojos negros y dientes blan"os0 9ero, si en lugar de dirigir la mirada a los libros, la dirigimos a sus autores, también encontramos, a !esar de las evidentes di"erencias, algunos as!ectos que se re!iten en ambos escritores' los dos estudiaron en los 7esuitas Octave Mirbeau en el colegio :an Francisco Javier de ;annes, <=reta#a>, Juan Ramón en :an 3uis Gonzaga del 9uerto de :anta Mar,a <C+diz>, y ambos, terminado el bac%illerato, iniciaron la carrera de ?erec%o, que ninguno de los dos terminó) * otro detalle curioso' aunque educados en los 7esuitas, ninguno de los dos se mantuvo dentro de la ortodo5ia católica' Mirbeau se declaró decididamente agnóstico y Juan Ramón evolucionó %acia un !ante,smo l,rico que ya se %alla !resente en el libro 19latero y yo2) :in embargo la conce!ción y !arto de los dos libros "ue muy di"erente) Mientras que Juan Ramón se %allaba en !lena y e5ultante 7uventud, Mirbeau ya %ab,a !asado el umbral de una !rematura ve7ez llena de dolencias y ac%aques) @asta tal !unto se intensi"icaron éstos que tan sólo !udo escribir los oc%o !rimeros ca!,tulos de su libro, el octavo ni siquiera com!leto) Aodo el resto es obra de un 1negro2' el escritor 3eon Bert%, entonces 7oven !romesa de las letras "rancesas y a#os des!ués re!utado escritor al que -ntoine de :aint$85u!ery le dedicó su obra m+s "amosa' 18l 9rinci!ito2) 3eon Bert% logró de tal manera ada!tarse al estilo y !ensamiento de Mirbeau que, si %oy no su!iéramos que los últimos ca!,tulos no son del maestro, di",cilmente lo notar,amos) Cncluso, !ara contarnos la muerte de ?ingo, ec%ó mano a te5tos antiguos de Mirbeau sobre la muerte de otros !erros que él %ab,a tenido en eta!as anteriores) =astan los oc%o ca!,tulos que escribió Mirbeau !ara que lector actual com!renda el grado de dece!ción y asqueamiento del escritor "rancés) Mirbeau est+ de vuelta de todo y %a !erdido la "e en todo' %ombres, instituciones, !artidos, 7usticia, %onores, etc) :u !erro Dingo, !rotagonista de la obra, es también el último re"ugio del autor ante la maldad y la idiotez %umana) 3a cr,tica moderna es!ecialmente :amuel 3air$ %a visto en esta novela el testamento literario y autobiogr+"ico de Mirbeau) - !esar de su !esimismo, el libro tiene !+ginas inolvidables, algunas de ellas de un lirismo sobrecogedor) =aste, como e7em!lo, este "ragmento sobre los !erros vagabundos' Peque(os "hu"hos "allejeros, llegados de no se sabe d#nde, na"idos no se sabe "#mo, siempre al azar de los "aminos, al a"e"ho de las "arretas bohemias y de los "ir"os trotamundos. Peque(os "hu"hos irrespetuosos, des"arados, testarudos y "#mi"os, "on sus "olas ridí"ulas, "omo trompetas, "omo sa"a"or"hos o plumero, a"aso sin "ola, ya peludos, ya "al os. Peque(os "hu"hos ladronzuelos, libertinos y gru(ones, que ladran en argot y les gusta armar la bron"a.$,&

8n cambio Juan Ramón se %allaba en su me7or momento) 8n !oes,a %ab,a llegado a una !er"ección di",cilmente su!erable y este libro, auténtica "iligrana desde el comienzo al "inal, no %ace m+s con"irmar la calidad de su !rosa) =aste como e7em!lo estas l,neas con las que se inicia el relato' Platero es peque(o, peludo, sua e1 tan blando por !uera, que se diría todo de algod#n, que no lle a huesos. S#lo los espejos de azaba"he de sus ojos son duros "ual dos es"arabajos de "ristal negro. Lo dejo suelto y se a al prado y a"ari"ia tibiamente, rozándolas apenas, las !lore"illas rosas, "elestes y gualdas... Lo llamo dul"emente2 3Platero4, y iene a mí "on un trote"illo alegre, que pare"e que se ríe, en no s. qu. "as"abeleo ideal... Como ya %e se#alado antes ambos libros terminan con la muerte del animal !rotagonista) ?ingo murió v,ctima de la "iebre amarilla, en"ermedad de la que, según el veterinario del !ueblo, de cada mil !erros, se salva uno) ?ingo no tuvo la suerte de ser ese !rivilegiado animal) Murió a los diecisiete d,as de iniciarse la en"ermedad) Fue enterrado !or Flamant un vagabundo amigo del escritor$ y, cuando Mirbeau, agradecido, intentó !asarle unas monedas, el buen %ombre, aunque !obre, las rec%azó) 1Do, se#or, no, de ninguna manera2) * el novelista a#ade' ' su oz le temblaba de emo"i#n. 5amás 6lamant, "on tan po"as palabras, me había di"ho tanto. )arg# sus herramientas a la espalda, se !ue en silen"io y desapare"i# detrás de la "asa.$,& ) * as, nos cuenta Juan Ramón la muerte de 9latero'

A medio día, Platero estaba muerto. La barriguilla de algod#n se le había hin"hado "omo el mundo, y sus patas, rígidas, rígidas y des"oloridas se ele aban al "ielo. $%& Por la "uadra en silen"io, en"endi.ndose "ada ez que pasaba por el rayo de sol de la entanilla, re oloteaba una bella mariposa de tres "olores. ?ingo y 9latero cum!lir,an a%ora los cien a#os y, detalle e5traordinario, %oy, al leer ambos libros, nadie dir,a que !or ellos %a !asado, con todos sus d,as y sus noc%es, un siglo) Conservan el !r,stino encanto del !rimer d,a) 8l don de la eterna 7uventud, tan vedado a los !obres %umanos, avaros, los dioses lo guardaron, !ara las obras maestras) <.> Araducción del autor)

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