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Judaísmo - 01/03/2007

Purim: el Libro de Ester


El Milagro Interno:
Al final del Libro de Ester, el villano es sentenciado y colgado; pero ¿cuál es el verdadero significado de esta
narración?
El Libro de Ester destaca cuatro personajes principales, que son en realidad dos: uno es el rey Ajashverosh y
la Reina Ester, y los dos individuos que muestran aspavientos, Mordejai (el bueno) y Amán (el malo).

En hebreo, el Libro de Ester se llama Meguilat Ester. Meguilat viene de la palabra guilui (descubrimiento), y
Ester viene de la palabra hester (encubrimiento). En otras palabras, el Libro de Ester es sobre descubrir lo
que está oculto.

Primeramente, debemos recordar que la sabiduría de la Cábala explica que en la realidad absoluta hay
únicamente el Creador y la Creación que le percibe. La Biblia y otros textos hebreos antiguos son en realidad
escritos en diferentes lenguajes" que explican los mismos conceptos espirituales que la sabiduría de la
Cábala.

En el Libro de Ester, el rey es el Creador, evidentemente, pero ninguno de los otros protagonistas es una
entidad separada; de hecho, cada personaje es un aspecto de la única creación del Creador.

Este es un concepto clave a recordar porque cambia totalmente de un cuento moralista acerca de cómo lo
bueno eventualmente derrota a lo malo, a una alegoría acerca de nuestra relación personal con el Creador.
De acuerdo a la Cábala, Ester, Amán y Mordejai están dentro de nosotros, y el Creador es el atributo de
benevolencia que necesitamos adquirir si queremos unirnos con Él y ser felices.
La historia comienza con el establecimiento del personaje del hombre bueno, Mordejai. Éste descubre que
dos de los sirvientes del rey están planeando asesinarle, y le alerta del peligro.

Pero la reacción del rey es muy diferente de lo que esperaba, ya que lo que hace es ¡promover a Amán en
lugar de Mordejai! En nuestra historia, Ester representa el alma colectiva, el total de la Creación. Los dos
rivales, Amán y Mordejai, representan las dos inclinaciones del alma: la mala, el egoísmo (Amán), y la buena,
el altruismo (Mordejai).

Estos roles son la razón por la que el rey asciende a Amán, en lugar de Mordejai. Para escoger el altruismo y
entonces unirnos con el Creador, uno debe primero darse cuenta de la trampa que significa para nosotros el
egoísmo. Estamos hechos del deseo de recibir placer. Para hacer un cambio hacia el altruismo es
imprescindible percatarnos de que el egoísmo es malo para nosotros, y consecuentemente, querer cambiarlo.

¿Cómo ocurre esto? Poniendo a Amán (egoísmo) una trampa que no pueda resistir, exponiendo su verdadera
naturaleza.
Por esta razón, y hasta sus últimas consecuencias, le es dado a Amán más y más poder hasta que no puede
resistir la tentación, cuando se le pregunta: ``¿Qué debe ser otorgado a un hombre a quien el rey quiere
honrar?"'' y pica el anzuelo.

Si hay alguien a quien el rey quiera honrar, que traigan una vestidura real usada por el rey y un caballo que él
ha montado, y que pongan en la cabeza de la cabalgadura una corona real.
Luego entregarán la vestidura y el caballo a un alto dignatario de la nobleza real, vestirán al hombre a quien el
rey quiere honrar y lo pasearán a caballo por la calle principal de la ciudad, proclamando delante de él: ``Así
es tratado el hombre a quien el rey quiere honrar"''.

En el corazón del Libro de Ester yace el principio más profundo de cómo adquirir espiritualidad: Para
descubrir al Creador, prepárate para descubrirte primero a ti mismo, ya que la Creación, de la que todos
somos parte, está hecha de una sola cosa: el deseo de recibir placer, y el Creador está hecho de una sola
cosa: el deseo de dar; exactamente lo opuesto a la Creación.

Si piensas que el Creador y la Creación son como dos personas, es como si una odiase lo que la otra ama.
No pueden comunicarse. Si queremos comunicarnos, tenemos que ser como el Creador, al menos hasta
cierto punto. Cuanto más somos como Él, mayor y mejor será nuestra comunicación.

La historia del Libro de Ester comprende completamente el camino del progreso espiritual que todos debemos
recorrer. La belleza de la historia es que no tenemos que entenderla a la primera, sino que se va inculcando
en la medida que vamos reconociendo su profundo significado.

Esas pocas páginas en la Biblia pueden ser leídas una y otra vez, revelando nuevos secretos cada vez. Todo
lo que necesitamos asimilar es este simple principio: para descubrir al Creador, prepárate para descubrirte a ti
mismo, primero.
Cada vez que queramos conocer más al Creador, Nos mostrará en su lugar quiénes somos. Pero no porque
se esconda, sino porque tenemos que descubrir el Amán en nuestro interior antes de descubrir la grandeza
de Mordejai, quien es el que realmente ama al Creador.

Trabajando de esta manera, mediante este método, garantizamos no solamente que descubriremos al
Creador, sino la recompensa que Mordejai recibió también a cuenta de sus servicios: Tomó Amán la vestidura
y el caballo, vistió a Mordejai y lo paseó por la calle principal de la ciudad, proclamando delante de él: ``Así es
tratado el hombre a quien el rey quiere honrar"''.

Y además, la recompensa final de Mordejai es el gran deseo de Amán: ``Y el rey cogió su anillo, que había
tomado de Amán, y se lo otorgó a Mordejai"''.
Así el bueno, el malo y la bella (la reina) están dentro de nosotros. Para descubrirlos, tan solo tenemos que
pedir al Creador y recibiremos.

* El rabino Dr. Michael Laitman es máster en ciberética, doctor en filosofía y cábala, profesor de ontología y
teoría del conocimiento. Es fundador y presidente de Bnei Baruj y del Instituto ARI, en Israel. Más información
en: www.kabbalah.info
Por el rabino Dr. Michael Laitman*