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Babilonia 1

Babilonia
Babilonia es un antiguo reino localizado en la región
de Mesopotamia, en torno al actual Iraq.
Se originó a partir de la ciudad estado de Babilonia,
extendiéndose por Acad y Sumeria.

Imperio babilónico durante el reinado


de Hammurabi.

El Imperio de Babilonia
Situada a ambas orillas del Éufrates, la ciudad de
Babilonia mantuvo en su origen una posición moderada,
bajo la sombra de la cercana y más poderosa Kish.[1]
Comenzó a cobrar importancia con la llegada de los
amorreos entre el 2000 y el 1800 a. C., que se erigieron
reyes de la ciudad.[1] Los amorreos, también semitas, se
adaptaron fácilmente a la lengua acadia, propiciando el
declive del sumerio. También se amoldaron con
facilidad al panteón mixto sumerio-acadio, rindiendo
El Código de Hammurabi es la primera
culto a Marduk, deidad protectora de la ciudad.[1]
ley escrita de la que se tiene
En torno al 1782 a. C. llegó al trono el sexto miembro constancia. La figura superior muestra
al propio Hammurabi en posición
de esta dinastía, Hammurabi. En este tiempo al norte y
humilde ante Shamash, dios del Sol.
sur de la ciudad se encontraban los territorios de las Bajo ella están escritas casi 282 leyes
ciudades de Assur (que dará nombre a Asiria) y Larsa, con objeto de regir las decisiones de
más poderosas pero con monarcas envejecidos.[1] En los jueces. Erigida originalmente en el
templo de la ciudad de Sippar, a orillas
1763 AdC Hammurabi venció a Rim-Sin de Larsa,
del Éufrates, fue trasladada a Susa por
apoderándose de la parte sur de Mesopotamia. En Shutruk-Nakhunte en 1200 a. C.
1755 a. C. tomó igualmente Asus, haciéndose con el Actualmente se encuentra en el Museo
[1] [2]
poder de todo el valle de los ríos Tigris y Eufrates.[1] del Louvre de París.

Con el triunfo de Babilonia sobre el resto de


Mesopotamia, también su dios principal, Marduk, fue alzado a la cabeza del panteón de
dioses locales.

Hacia el 1800 a. C. comenzaron a producirse una serie de invasiones nómadas provenientes


del norte del Cáucaso y de Escitia. El ataque por parte de nómadas a la región había sido
una constante durante los siglos anteriores, pero con la domesticación del caballo y su
utilización para el tiro de carros de guerra, los nómadas consiguieron una ventaja militar
que les permitió penetrar en la zona.[1]
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Uno de estos grupos fueron los hurritas, que ocuparon gran parte del territorio que Asiria
había conquistado durante el reinado de Shamshi-Adad I, fundando el reino de Mitani hacia
el 1500 a. C. y haciendo a los asirios subsidiarios suyos. También se extendieron por
Canaán, donde fundaron algunos reinos, llegando hasta el Antiguo Egipto, donde
[1]
conquistaron la parte norte y fueron conocidos como hicsos.
Otro de estos grupos fueron los hititas, que se establecieron en la parte oriental de Anatolia
a partir del 1700 a. C. fundando el conocido como Antiguo Reino. La lengua hitita era de
origen indoeuropeo, lo cual no les impidió adoptar la escritura cuneiforme de los acadios.[1]
Durante los años siguientes, hititas y hurritas se enfrentaron en el norte de Mesopotamia.
En torno al 1600 a. C., durante el reinado del rey Mursil I los hititas derrotaron a los
hurritas, dominando Asiria y haciendo incursiones en Babilonia, a la cual redujeron hasta
las dimensiones anteriores a la conquistas de Hammurabi.[1] Este periodo coincidió con la
entrada de los nómadas casitas provenientes de los Montes Zagros, quienes aprovecharon
el debilitamiento de Babilonia para atacarla. Finalmente tomaron la ciudad en 1595 a. C.[1]

La Babilonia de los casitas


Los casitas no tardaron en adoptar la lengua y la
religión del territorio que ocuparon, restaurando
incluso el templo de Marduk de Babilonia. Hacia
1330 a. C. reconstruyen Ur.
Mientras, los antiguos invasores nómadas siguieron
siendo expulsados del resto de los territorios. Así, hacia
1580 a. C. los nativos egipcios derrotaron a los hicsos
del bajo Egipto y continuaron su avance más allá del
Sinaí, derrotando durante el reinado de Tutmosis III a
una confederación de ciudades cananeas en la batalla
Babilonia durante la dinastía casitas,
de Megido, en 1479 a. C. Posteriormente siguieron
siglo XIII a. C.
hacia el norte, derrotando al reino de Mitanni, al cual
obligaron a rendir tributo. Tras la muerte de Tutmosis
III, Egipto perdió fuerza en el norte, resurgiendo los hititas, que formarían hacia 1375 a. C.
el llamado Nuevo Reino.

En Asiria, Ashur-uballit I llegó al trono en 1365 a. C. y emprendió una serie de reformas


hasta constituir el llamado Primer imperio asirio. Su sucesor atacó Mitani, saqueando su
capital en el siglo XVI a. C. y conquistando el resto del territorio en los 30 años siguientes.
En 1274 a. C. subió al trono asirio Salmanasar I, quien emprendió una serie de conquistas
hacia el oeste, llegando hasta la frontera del reino hitita. Su sucesor Tukulti-Ninurta I
amplió las fronteras por el norte, penetrando en el Cáucaso y por el este, hacia los montes
Zagros.
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Finalmente, el monarca asirio se dirigió hacia el sur,


hacia los territorios administrados por los casitas, entre
los que se encontraba Babilonia. Los casitas fueron
vencidos, siendo obligados a pagar tributos al rey de
Asiria.
Hacia 1200 a. C. comenzaron a llegar oleadas de unos
nuevos invasores provenientes del Mediterráneo.
Fueron conocidos como Pueblos del Mar y su presencia
se sintió prácticamente en todas las regiones del
Mediterráneo oriental. El pueblo que más afectado se
vio por estas invasiones fueron los hititas, cuyo imperio,
previamente debilitado por la expansión asiria, fue
completamente destruido por ellas. Los Pueblos del
Mar también dañaron tanto a Egipto como a Asiria, por
lo que Babilonia y especialmente el reino de Elam –en el
extremo oriental de Mesopotamia– se vieron
beneficiados.
La piedra Michaux es un kudurru
Los elamitas aprovecharon la situación marchando perteneciente al período de la
hacia el oeste, tomando Babilonia y las ciudades dominación casita de Babilonia. Está
escrito en lengua acadia mediante
vecinas. En 1174 a. C. se llevaron de la ciudad las
símbolos cuneiformes. Descubierta en
tablillas que contenían el código de Hammurabi y la 1782 por el botánico francés Michaux,
estela de Naram-Sim. fue el primer testimonio de la
civilización mesopotámica que llegó a
1124 a. C. fue el año que vio el fin de la dinastía casita, [3] [4]
la Europa moderna.
con la toma del poder por un nativo babilonio, que será
llamado Nabucodonosor I. El nuevo rey derrotó a los elamitas, iniciando un breve período
de independencia para la región.

El dominio asirio
Hacia el 1300 a. C. en las montañas del Cáucaso se desarrolló un nuevo tipo de metalurgia,
la del hierro. Durante ese período la región había sido controlada por los hititas, pero con
su caída, el manejo del nuevo metal pasa a los asirios.
Es posible que el dominio de esta nueva técnica contribuyese a las posteriores victorias
militares de los asirios, al dotarles de armas más resistentes que sus pueblos vecinos y
proporcionarles un bien valioso con el que comerciar.[5] Siendo o no así, en 1115 a. C. llegó
al trono asirio Teglatfalasar I, quien emprendió una campaña de conquistas hasta recuperar
el territorio poseído durante el reinado de Tukulti-Ninurta I. En 1103 a. C. atacó y venció a
Nabucodonosor I de Babilonia.
Hacia el siglo XII a. C. un nuevo pueblo semita emergió del desierto de Arabia, fueron los
arameos. Durante el reinado de Teglatfalasar I, Asiria consiguió mantenerlos fuera de sus
fronteras, pero tras su muerte, los arameos comienzan a penetrar en el país, debilitándolo
durante el siglo y medio siguiente. Esta situación fue aprovechada por los pueblos cercanos
para fortalecerse. Es el período de auge de los reinos de Israel –reinado del rey David– y de
Damasco.[5]
El 911 a. C. Adad-nirari II ascendió al trono de Asiria, quien tras reorganizar el ejército
consiguió derrotar a los principados que los arameos habían fundado. A este rey le sucedió
Babilonia 4

Tukulti-Ninurta II, quien sólo reinó cinco años.[5] Durante este período se incrementó la
explotación y los suministros de hierro disponibles, lo cual permitió equipar completamente
al ejército con armas de este metal.[5] Otro factor decisivo fue el desarrollo de maquinaria
de asedio, como el ariete, que permitió el derribo de murallas y por tanto acabó con la
[5]
necesidad de organizar largos asedios para tomar las ciudades.
Todos estos avances los aprovechó Asurnasirpal II quien consiguió derrotar definitivamente
a los principados arameos, llegando hasta el Mediterráneo. Su sucesor, Salmanasar III,
también contó con esta ventaja, pero sus fuerzas estuvieron divididas en tantos frentes que
no consiguió infligir ninguna derrota definitiva a sus enemigos.[5] Sus principales oponentes
fueron el reino de Urartu –situado al norte del Imperio asirio, en torno a la actual Armenia–,
la tribu semítica de los caldeos –proveniente de Arabia– y los medos, de origen
indoeuropeo. Estos últimos introdujeron en la región un tipo de caballo, posiblemente
conseguido mediante crianza, de mayor tamaño y fuerza, de forma que podían ser
cabalgados por una persona. Este avance se expandió rápidamente, llegando a Asiria al
tiempo que los nuevos pueblos.[5]
Antes de la muerte de Salmanasar III su hijo mayor se rebeló tratando de tomar el trono,
llegando esta revuelta hasta la muerte del rey, tras la cual será su hijo menor
–Shamshi-Adad V– el que herede el trono y derrote a su hermano. Tras su muerte su hijo
Adadnarari III, aún un niño, recibe el título, pero debido a su edad será la mujer del rey,
Semíramis, la que gobierne como regente.[5]
Este fue un período de estancamiento para Asiria y de reforzamiento para los reinos que la
rodeaban. Así, Urartu alcanzó su apogeo en el reinado de Argistis I (778 a. C. - 750 a. C.) y
el reino de Israel vivió un nuevo período de prosperidad con el reinado de Jeroboam II.[5]
Está situación se extendió por los reinados de Salmanasar IV, Ashur-Dan III y Ashur-nirari
V, terminando al producirse un levantamiento militar que culminará con el nombramiento
de una nueva dinastía y un nuevo rey, Tiglath-Pileser III,[5] quien tras reorganizar el
ejército se dispuso a conquistar los reinos vecinos. Derrotó a los medos en el este,
obligándoles a rendir tributo a Asiria. En el oeste, terminó con el período de independencia
de los reinos locales, haciendo vasallo a Israel y conquistando el reino de Damasco. En el
norte conquistó la mitad meridional de Urartu. Y en el Sur, en Babilonia, aprovechando una
disputa dinástica de la dinastía caldea, se hizo con el título de rey.[5]
A Tiglath-Pileser III le sucedió Salmanasar V, quien aparte del trono de Asiria heredó
también el de Babilonia. El nuevo rey duró cinco años pues en 722 a. C. fue depuesto en
una revuelta que terminó con la joven dinastía.[5] El nuevo rey, tal vez un general, se dio el
nombre de Sargón II (en acadio rey legítimo) por lo que él y sus sucesores fueron llamados
Sargónidas. Con los Sargónidas Asiria vivió una etapa de esplendor militar, pero las
continuas guerras y rebeliones, pese a ser sofocadas, iban socavando la economía de la
región.[5]
Este período correspondió con la entrada de los cimerios en la región, provenientes de
Escitia, al norte del mar Negro. Atacaron lo que quedaba de Urartu, lo que fue aprovechado
por Sargón II para invadir el país. Ante esto, Urartu tuvo que aceptar rendir vasallaje a
Asiria, junto a la cual consiguió derrotar a los nómadas.[5]
En Babilonia, un noble local aprovecho la guerra en el norte para autoproclamarse rey,
haciéndose llamar Marduk-apal-idina II (llamado en la Biblia Merodac-Baladán). Conservó
el título durante diez años, hasta que los asirios pudieron marchar hacia el sur y deponerlo,
siendo enviado al exilio en 711 a. C. y recuperando Sargón II el título.[5]
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Tras la muerte de éste, su sucesor, Senaquerib, tuvo que enfrentarse a una nueva rebelión
en Babilonia, esta vez auspiciada por los elamitas.[5] Para derrotarlos ideó una ingeniosa
campaña. En vez de atravesar Babilonia hasta llegar a Elam, mandó construir una flota en
la parte superior del Éufrates, y la dirigió río abajo, hacia su desembocadura en el golfo
Pérsico. Una vez allí, navegó y desembarcó directamente en Elam. Pero los elamitas
idearon un contraataque igual de ingenioso. En vez de combatir contra el ejército asirio se
dirigieron hacia el territorio de estos, pasando por Babilonia, y dejando sus tierras
defendidas por unos pocos hombres. Ante esta situación, el ejército asirio no podía más que
volverse.[5] Senaquerib entonces se dirigió a Babilonia, la conquistó y la destruyó en
689 a. C. La destrucción fue prácticamente completa y sólo los esfuerzos de su sucesor,
Asarhaddón, permitieron su reconstrucción.[5] Durante el reinado de éste el Imperio asirio
se mantuvo y llegó a su máxima extensión. Se emprendieron una serie de campañas,
principalmente hacia Egipto, logrando los asirios saquear la ciudad de Memphis.[5] Tras la
muerte de Asarhaddón le sucedió su hijo menor, Asurbanipal y su reinado estuvo marcado
tanto por las guerras contra cimerios y elamitas –a quienes derrotó completamente
destruyendo Susa en 639 a. C.[5] –, como por la construcción de la biblioteca de Nínive.[5]
Durante el final de su reinado, llegó al trono de Babilonia Nabopolasar, aún como vasallo,
pero tras la muerte del rey Babilonia declaró su independencia.[5]

El Imperio caldeo o neobabilónico


La independencia de Babilonia supuso de inmediato la guerra entre ésta y Asiria.
Coincidiendo con la rebelión en el sur, al noroeste, un jefe medo llamado Ciáxares
consiguió unificar bajo su mando un grupo de tribus medas y escitas.[6] Ciáxares firmó una
alianza con Nabopolasar, sellándola con el matrimonio entre su hija y el hijo del rey
babilonio en el 616 a. C. De esta forma, medos desde el norte y caldeos desde el sur,
atacaron conjuntamente Asiria, quien, viéndose rodeada, firmó una alianza con sus antiguos
enemigos de Egipto.[6] La ayuda egipcia no llegó a tiempo. En 614 a. C. cayó la ciudad de
Assur y, finalmente, en 612 a. C. medos y caldeos tomaron la capital asiria, Nínive, la cual
fue saqueada de tal forma que no quedaron más que ruinas. La caída asiria fue celebrada
por los reinos anteriormente sometidos. Así la Biblia lo relata:
Se han abierto las puertas de los ríos, y el templo ha sido arrasado. Ha sido llevada cautiva
su reina y las mujeres conducidas a la esclavitud [...] Y Nínive con las aguas ha quedado
hecha una laguna [...] Devastada ha quedado ella, y desgarrada y despedazada [...] ¡Ay de
ti, ciudad sanguinaria, llena toda de fraudes y extorsiones, y de continuas rapiñas!
[7] [8]
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Tras la caída de Nínive, el ejército asirio


resistió unos años más en la ciudad de
Harrán. El ejército egipcio, entretenido en
una campaña contra los judíos, no llegó a
tiempo de rescatar la ciudad, que cayó
finalmente en 605 a. C.[6] Tras la derrota
asiria, el ejército babilonio, marchó a por el
egipcio. Al mando ya no estaba
Nabopolasar, quien había enfermado, si no
su hijo, que sería conocido como Mapa del Oriente Medio hacia el año 600 a. C. Esta
fecha estuvo marcada por la reciente desaparición del
Nabucodonosor II. Se enfrentó a los
Imperio neoasirio y su reparto entre caldeos y medos
egipcios en la Batalla de Karkemish, así como la victoria del monarca caldeo,
derrotándoles completamente. Esta batalla Nabucodonosor II ante los egipcios, consiguiendo así
supuso que toda la región de Canaán el control de toda la región de Canaán.
[6]
quedase bajo control caldeo. A partir de
este momento nace el llamado Imperio babilónico o caldeo, que dominará una extensión de
terreno tan importante como su predecesor, el Imperio asirio.

El dominio de Canaán no estuvo exento de problemas. Los egipcios alentaron las revueltas
locales y se sucedieron los levantamientos de los reinos y ciudades-estado de la región. Así,
en el 598 a. C. el reino de Israel se rebela. Es derrotado y algunos líderes de la rebelión son
enviados al exilio, llegando al trono un nuevo rey, Sedecías. Esto no impidió que se
produjeran nuevas rebeliones, y en 587 a. C. el pueblo de Israel, cuyo rey estaba siendo
alentado por los egipcios, vuelve a levantarse en armas. Este periodo coincide con la
actividad del profeta Jeremías, que según dice la Biblia pidió al rey judío la rendición ante
los caldeos, profetizando en caso contrario la destrucción de Jerusalén:

Dijo, pues, Jeremías a Sedecías: Esto dice el señor de los ejércitos, el Dios de Israel: Si te
sales y te pones en manos de los oficiales del rey de Babilonia, salvarás tu vida, y esta
ciudad no será entregada a las llamas, y te pondrás en salvo tú y tu familia. Pero si no vas a
encontrar a los oficiales del rey de Babilonia, será entregada la ciudad en poder de los
caldeos, los cuales la abrasarán y tú no escaparás de sus manos
[9]

Fueron de nuevo derrotados, y en esta ocasión la represión fue más dura: según el mismo
Jeremías, los babilonios, a su entrada a la ciudad, mataron a la familia de Sedecías y a él le
sacaron los ojos y le condujeron al exilio a la ciudad de Babilonia. También al exilio fue
enviada el resto de la población, tanto nobles como plebeyos. Sin embargo a los pobres se
les mantuvo en libertad, concediéndoles tierras.[10] La ciudad de Jerusalén fue arrasada y el
palacio real, las viviendas y las murallas destruidas.[11] [6]
Otro foco de insurrección en el oeste fue la ciudad de Tiro, situada entonces en una isla
–hoy península– a orillas del Mediterráneo, en el actual Líbano. Nabucodonosor II envió allí
su ejército, que se situó en la costa, frente a la isla, y levantó un asedio. Sin embargo, la
superioridad naval tiria hizo inútil el sitio, que duró trece años, tiempo tras el cual se firmó
una paz, consistente en el vasallaje de la ciudad.[6]
Durante la segunda mitad de su reinado, Nabucodonosor II se dedicó a embellecer la
ciudad de Babilonia, convirtiéndola en la mayor metrópoli de su época.[6] Así la describió
Heródoto un siglo después:
Babilonia 7

La Asiria tiene muchas y grandes ciudades, pero de todas ellas la más famosa y fuerte era
Babilonia, donde existía la corte y los palacios reales después que Nino [Nínive] fue
destruida. Situada en una gran llanura, viene a formar un cuadro, cuyos lados tienen cada
uno de frente ciento veinte estadios, de suerte que el ámbito de toda ella es de
cuatrocientos ochenta. Sus obras de fortificación y ornato son las más perfectas de cuantas
ciudades conocemos. Primeramente la rodea un foso profundo, ancho y lleno de agua.
Después la ciñen unas murallas que tienen de ancho cincuenta codos reales, y de alto hasta
doscientos, siendo el codo real tres dedos mayor del codo común y ordinario.
[12]

De esta etapa datan algunos de los monumentos más célebres de la ciudad mesopotámica.
Es el caso de la Puerta de Istar, o de los Jardines colgantes de Babilonia.
Nabucodonosor muere en el 562 a. C., siendo sucedido por su hijo Evilmerodac
(Amel-Marduk) quien a los dos años fue víctima de una conspiración siendo depuesto por su
cuñado, que se hizo llamar Neriglisar (Nergal-sharusur). Cuatro años después moría el
nuevo rey, siendo sucedido por su hijo Labashi-Marduk, cuyo reinado acabó ese mismo año
al ser víctima de una conspiración, acabando así la dinastía iniciada por Nabopolasar.[6]
Tras esto fue puesto el trono Nabu-naid, más conocido como Nabónido, quien relegó las
tareas militares en su hijo Balâtsu-usur (en acadio: Baal protege al rey), más conocido como
Baltasar o Belsasar. Mientras tanto, el monarca se dedicó a tareas culturales, recopilando y
estudiando antiguas escrituras.[6]

El fin de Babilonia: la conquista persa


Durante el reinado de Nabónido, en la vecina Media se sucedió la inestabilidad. Un nuevo
jefe llegó al principado de Anshan, vasallo del reino medo. Se hizo llamar Ciro II de Anshan,
más conocido como Ciro el Grande.[13] En 559 a. C. el nuevo rey se declaró independiente
de Media, lo que supuso la guerra. No sólo consiguió mantener la independencia del
principado, si no que en 550 a. C. tomó la capital meda, Ecbatana, convirtiéndose así en el
nuevo monarca de toda la región. A continuación Ciro se lanzó a la conquista del reino de
Lidia, en Asia menor, cuya conquista completó en el 547 a. C.[13]
Durante estas campañas Nabónido de babilonia se mantuvo inactivo. Sin embargo, tras la
caída de Lidia, buscó la alianza de Egipto contra el posible invasor. Ésta resultó inútil y en
539 a. C. Ciro se encontraba atacando la capital babilonia. La caída de la ciudad fue
narrada posteriormente por el historiador griego Heródoto:
En medio de su apuro, ya fuese que alguno se lo aconsejase, o que él mismo lo discurriese,
[Ciro] tomó esta resolución. Dividiendo sus tropas, formó las unas cerca del río en la parte
por donde entra en la ciudad, y las otras en la parte opuesta, dándoles orden de que luego
que viesen disminuirse la corriente en términos de permitir el paso, entrasen por el río en
la ciudad. Después de estas disposiciones, se marchó con la gente menos útil de su ejército
a la famosa laguna, y en ella hizo con el río lo mismo que había hecho la reina Nitocris.
Abrió una acequia o introdujo por ella el agua en la laguna, que a la sazón estaba
convertida en un pantano, logrando de este modo desviar la corriente del río y hacer
vadeable la madre. Cuando los persas, apostados a las orillas del Eufrates, le vieron
menguado de manera que el agua no les llegaba más que a la mitad del muslo, se fueron
entrando por él en Babilonia. Si en aquella ocasión los babilonios hubiesen presentido lo
que Ciro iba a practicar o no hubiesen estado nimiamente confiados de que los persas no
podrían entrar en la ciudad, hubieran acabado malamente con ellos. Porque sólo con cerrar
Babilonia 8

todas las puertas que miran al río, y subirse sobre las cercas que corren por sus márgenes,
los hubieran podido coger como a los peces en la nasa. Pero entonces fueron sorprendidos
por los persas; y según dicen los habitantes de aquella ciudad, estaban ya prisioneros los
que moraban en los extremos de ella, y los que vivían en el centro ignoraban absolutamente
lo que pasaba, con motivo de la gran extensión del pueblo, y porque siendo además un día
de fiesta, se hallaban bailando y divirtiendo en sus convites y festines, en los cuales
continuaron hasta que del todo se vieron en poder del enemigo. De este modo fue tomada
Babilonia la primera vez.
[14]

Con la conquista persa terminó la historia de Babilonia como reino independiente. Otros
rebeldes y jefes locales posteriores tomarían el título de Rey de Babilonia, pero no se trató
más que de actos ceremoniales o de rebeldía frente al poder central.

Babilonia en los textos bíblicos


Según la Biblia, Babilonia fue fundada por Nemrod en el 2500 a. C., quien también
construyó la famosa Torre de Babel. Así se cita:
Cus engendró también a Nemrod: éste comenzó a ser prepotente en la tierra. Era un
cazador forzudo delante del Señor. De ahí vino el proverbio: Como Nemrod, forzudo
cazador ante el Señor. Y el principio de su reino fue Babilonia y Arac y Acar y Calanne, en
la tierra de Sennaar. De este país salió Assur, el que fundó a Nínive, Rejobot-Ir y Kalah
[15]

En este periodo la lengua predominante en la región era el acadio, que había sido llevado a
la región en las invasiones semíticas que se produjeron en torno al 3000 a. C. Poco a poco
fue sustituyendo al idioma sumerio durante los siglos siguientes, especialmente durante las
conquistas de Sargón siete siglos después.[16]

Predecesor: Historia de Mesopotamia Imperio paleobabilónico o Sucesor:


Tercera Dinastía de amorreo1792 a. C.–1595 a. C. Invasión
Ur Kassita

Predecesor: Imperio neobabilónico o caldeo Sucesor:


Imperio asirio 626 a. C.–539 a. C. Imperio persa

Véase también
• Babilonia (ciudad)
• Reyes de Babilonia
• Babel
• Torre de Babel
• La Reina de la Noche (relieve)
Babilonia 9

Enlaces externos
Wikcionario
• Wikcionario tiene definiciones para babilonia.
Commons

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Referencias
[1] Asimov, Isaac (1986). «Los amorreos: el pilar de la ley», El Cercano Oriente. Madrid: Alianza Editorial. ISBN
978-84-206-3745-7.
[2] Rivero, Pilar. « El Código de Hammurabi (http:/ / clio. rediris. es/ clionet/ fichas/ hammurabi. htm)» (en
español). http:/ / clio. rediris. es/ ''. & #32;Consultado el 19/03/2007.
[3] Prieto González, Isabel. « Mesopotamia: historia de una investigación (http:/ / www. dearqueologia. com/
fuentes_mesopotamia. htm)» (en español). http:/ / www. dearqueologia. com/ ''. & #32;Consultado el
21/03/2007.
[4] Margueron, Jean-Claude (1996). «El tiempo reencontrado o la constitución de fuentes mediante la exploración
arqueológica», Los mesopotámicos. Madrid: Cátedra. ISBN 84-376-1477-5.
[5] Asimov, Isaac (1986). «Los asirios», El Cercano Oriente. Madrid: Alianza Editorial. ISBN 978-84-206-3745-7.
[6] Asimov, Isaac (1986). «Los caldeos», El Cercano Oriente. Madrid: Alianza Editorial. ISBN 978-84-206-3745-7.
[7] Nahum (2:6-10) (http:/ / www. biblegateway. com/ passage/ ?search=Nahum2:6-10;& version=42;;)
[8] Nahum (3:1) (http:/ / www. biblegateway. com/ passage/ ?search=Nahum3:1;& version=42;)
[9] Jeremías (38:17-18) (http:/ / www. biblegateway. com/ passage/ ?search=Nahum3:1;& version=42;)
[10] Jeremías (39) (http:/ / www. biblegateway. com/ passage/ ?search=Jeremias39;& version=42;)
[11] Jeremías (39) (http:/ / www. biblegateway. com/ passage/ ?search=Jeremias39;& version=42;)
[12] Heródoto (siglo IV a. C.). « Los nueve libros de la Historia: Libro I (http:/ / es. wikisource. org/ wiki/
Los_nueve_libros_de_la_Historia:_Libro_I)». Consultado el 21/03/2007.
[13] Asimov, Isaac (1986). «Los persas», El Cercano Oriente. Madrid: Alianza Editorial. ISBN 978-84-206-3745-7.
[14] Heródoto (siglo IV a. C.). « Los nueve libros de la Historia: Libro I (http:/ / es. wikisource. org/ wiki/
Los_nueve_libros_de_la_Historia:_Libro_I)». Consultado el 21/03/2007.
[15] Génesis (10:8) (http:/ / www. biblegateway. com/ passage/ ?search=Genesis10:8;& version=42;)
[16] Asimov, Isaac (1986). «Los acadios», El Cercano Oriente. Madrid: Alianza Editorial. ISBN 978-84-206-3745-7.
Fuentes y contribuyentes del artículo 10

Fuentes y contribuyentes del artículo


Babilonia  Fuente: http://es.wikipedia.org/w/index.php?oldid=29342915  Contribuyentes: Aelo, Aleator, Amadís, Amizzoni, Antur, Ascánder, Beto29,
BigWalterio, Boja, Camilo, Carmin, Chabacano, Cocorota, Copydays, Dferg, Dhidalgo, Dianai, Diegusjaimes, Dodo, Drini, Ecemaml, Emijrp, Eric,
Escarlati, Espilas, FAR, FrancoGG, Galio, Greek, Góngora, Götz, Haitike, Hinzel, Hosg, Humberto, Husar de la Princesa, Iknasi, Izzedine, JMCC1,
Jordissm, JorgeGG, Juancpin, Julio.cego, Kordas, Krysthyan, Kurrop, Laura Fiorucci, LeCire, Lecuona, Leonpolanco, Loveless, Lusitor, MARC912374,
Macalla, Macarrones, Madalberta, Manuelt15, Marsal20, Matdrodes, Mercenario97, MiguelAngelCaballero, MiguelMTN, Moriel, MuchosMapas, Muro
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