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LA CRISIS DE 1929

PROF. CASILDA MOTTET de TENERANI


AÑO ACADÉMICO 2008

INTRODUCCIÓN

La Etapa de la Economía Primaria Exportadora se clausura con una gran crisis estructural
que se desata el 24 de octubre en la Bolsa de Nueva York. Esta crisis se inscribe, dentro del
Marco Sistémico de la materia, como una crisis típica del sistema capitalista. A una fase de
expansión, en este caso se trató de un extraordinario crecimiento económico, sucedido de
una de crisis y de recesión.

El colapso de 1929, simbolizado en el crack de la Bolsa de Nueva York que se produjo en


octubre de ese año, marca el inicio de una serie de transformaciones que se comenzarán a
gestar dentro del sistema capitalista.

Sus causas siguen siendo temas de debates entre los economistas. Algunos señalan la falta
de reacción por parte de Estados Unidos frente a la crisis, quien ya se había convertido en
un nuevo centro económico y financiero mundial y en las dificultades económicas que
comienzan a manifestarse en los Estados Unidos. Otros mencionan las políticas monetarias
restrictivas seguida por las autoridades norteamericanas.

Para otros se debió a una crisis de superproducción. Pero todos coinciden que sus efectos
fueron mucho más claros que sus causas.

Se extendió rápidamente a los países que se encontraban dentro del sistema capitalista.
Rusia que ya había hecho la experiencia de 1917, episodio que abre otro sistema
económico, el colectivismo y que no recibió los efectos intensos de la crisis.

Una crisis estructural, la más profunda del sistema, que da inicio al período denominado
“La Gran Depresión“, que dura hasta 1940.

CAUSAS

De manera sucinta veamos cuáles fueron las causas más significativas.


Después de la Primera Guerra Mundial y parte de la década de 1920 Estados Unidos
experimentó un gran desarrollo; fueron los años de gran prosperidad, la “belle epoque”, los
locos años 20.

En el transcurso de estos años se consolidaron sectores industriales nuevos: el de la


electricidad, química, petroquímica, aeronáutica, automotriz, cine, radiofonía. Este avance
industrial sin precedentes, también, impulsó al sector de la construcción. Durante la década
del 90 se construyeron grandes carretas, numerosos barrios, etc.

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Paralelamente como la competencia industrial era muy fuerte, aumentó la concentración
empresarial, dando lugar a la formación de trusts, pool, etc.

Sin embargo, el resto de la economía mundial estaba en desequilibrio con respecto a


Estados Unidos en virtud que después de la Primera Guerra Mundial, con sus economías
paralizadas, tomaron préstamos en este país, circunstancias que los colocaron en situación
de dependencia con este país.

Esta etapa que propició un clima de euforia y ciega confianza en el sistema capitalista, a
partir del año 1927, el desarrollo constante se frena. La prosperidad que antes estaba
basada en el desarrollo industrial pasó a depender de la especulación.

Los ingresos de la población no habían subido tanto como para que el consumo siguiera
creciendo, por tanto en el sector productivo comienza la acumulación de stock. Sin
embargo, las acciones de la Bolsa de Nueva York continúan en alza. Tan es así que, para el
empresario era más rentable realizar negocios especulativos en la bolsa. Asimismo, los
bancos otorgaban créditos a la población que los utilizaban para comprar acciones en la
Bolsa. Allí también llega el capital extranjero.

Por otra parte, como la economía mundial se encontraba en desequilibrio con respecto a
Estados Unidos no se pudo generar una demanda suficiente que pudiese sustentar la
expansión industrial, situación que lleva a la acumulación de stock, provocando la caída de
los precios. Hacia fines de la década del 20, la prosperidad que estaba basada en el
desarrollo industrial, pasó a depender del negocio especulativo.

Sus manifestaciones se hicieron sentir en el ámbito bursátil, económico y financiero.

ÁMBITO BURSÁTIL

Entre los años 1927 y 28 se produce el alza de las cotizaciones de las acciones en la Bolsa
de Nueva York. Aunque este impulso no tenga nada excepcional explicaba bastante bien la
fiebre especulativa. Los precios de los valores cotizados en Bolsa aumentaban
ostensiblemente, en una medida que no guardaba relación con los verdaderos resultados
económicos obtenidos por las empresas. Las sociedades en expansión no distribuían, todas
sus propias inversiones.

La Bolsa tan solo no fue destino de los ahorros de ricos sino también de los no tan ricos: 30
millones de familias participaban en el mercado. En este sentido, la sobrevaluación de las
acciones era el resultado de una especulación generalizada, promovida también, en gran
medida por la facilidad con que los bancos norteamericanos otorgaban créditos para esas
operaciones bursátiles.

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Además, reinaba una atmósfera de prosperidad general en la que el ahorrista no tenía una
información cierta. Por tanto, el alza de las cotizaciones fue adquiriendo un carácter
sicológico, más que real.

El jueves 24 de octubre de 1929, una oferta de casi 13 millones de acciones se contrapuso


con una demanda casi nula, provocando la baja fulminante de las cotizaciones, y al día
siguiente, el famoso “viernes negro de Wall Street “que precipitó la catástrofe.

AMBITO ECONÓMICO

La crisis bursátil se transmite a la economía, pero de manera especial, al campo,


específicamente en el sector de las materias primas. La feroz especulación del capital en la
Bolsa hizo que las cotizaciones de las materias primas subieran artificialmente muy por
encima de los valores reales. Ante la imposibilidad de frenar la baja de los precios agrícolas
por parte del estado norteamericano (Presidencia de Hoover) se desata la depresión
agrícola. Los precios de las materias primas agrícolas llegaron a bajar un 50% y no llegarán
a elevarse hasta 1935-36.

Esta baja de precios provocó:


• Disminución del poder adquisitivo de la población
• Crisis social: desempleo, paro forzoso
• Quiebra de numerosos establecimientos

Para 1933 en Estados Unidos había 13 millones de personas sin trabajo y en situación
deplorable.En este clima de superproducción y de disgregación del aparato de producción y
de distribución, ya no se podía invertir, para los que quedaban en pie, se trataba de salvarse,
de mantener las fábricas.

Esto impulsó un fenómeno generalizado de repatriación de capitales, afectando al sistema


monetario internacional, y que se abandonó la convertibilidad en oro de las principales
monedas del mundo

AMBITO FINANCIERO

La contracción bursátil se trasladó a los precios, y la crisis económica se complicó con una
tensión financiera aguda, en 1931. Su origen se encuentra en la reducción de crédito que
desencadenó el desastre de Wall Street.

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Europa con una economía estrechamente vinculada a los préstamos norteamericanos
( 14.000 millones de dólares) dejó de adquirir productos americanos, retrayendo la
demanda de alimentos y materias primas a terceros países. Asimismo cuando estalla la
crisis, el sistema monetario recibió un duro golpe al generarse una rápida huida del oro en
Londres, forzando a Gran Bretaña a abandonar el patrón oro, ejemplo que sería imitado
rápidamente por otros países.

Hacia mediados de 1932 sólo 8 naciones mantenía el patrón oro hasta que en 1933 Estados
Unidos y Sudáfrica lo abandonaron.

Ante esta situación el mundo capitalista se dividió en 3 grupos de zonas monetarias, cada
uno de los cuales siguió una política diferente:
• El dólar agrupó a los Estados Unidos y a los países con tendencia a la inflación;
• el bloque de oro estaba encabezado por Francia y tendía a la deflación;
• y mientras que el bloque de la libra esterlina esta encabezado por Gran Bretaña.

La intensidad y extensión de la crisis, hasta entonces desconocida, impulsó una ruptura y


replanteo del esquema de libre cambio y del liberalismo capitalista en lo referente al rol del
Estado en materia económica. La caída de los precios internacionales de los productos
primarios afectó gravemente a los países latinoamericanos, dando fin al ciclo de auge del
sector primario. Indirectamente la crisis impulsó en la región el proceso de
Industrialización por sustitución de importaciones.

SOLUCIONES PARA LA CRISIS

Previo a 1929 habían comenzado a madurar líneas de pensamiento económico que se


tomarían en cuenta al momento de proponer soluciones. Soluciones que se darían dentro del
sistema.

Pero recién en 1936, John Maynard Keynes, economista inglés propone soluciones
originales para asegurar la supervivencia del sistema. En su obra “Teoría General de la
ocupación, el interés y el dinero” (1936) sostiene que la plena ocupación evita la crisis
cíclicas en la economía y aumenta los ingresos populares. Para lograr el pleno empleo es
necesario una intervención en los procesos económicos por parte del estado.

Sus ideas tendrían una fuerte influencia en la política económica de la mayor parte de los
países de la época y servirían de fundamento al Estado de Bienestar, que predominó en las
naciones que siguieron a la Segunda Guerra Mundial.

El presidente demócrata Franklin Delano Roosevelt, a partir de 1933, instrumenta el


intervencionismo estatal, a través del New Deal. Se sustenta en grandes inversiones por
parte del estado, facilitando el crédito y realizando obras públicas para estimular la
demanda.

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Prof. Casilda Mottet de Tenerani

BIBLIOGRAFÍA

Aldcroft, Dereck. Historia Económica Mundial del Siglo XX


Di Tella, Torcuato. Diccionario de Ciencias Políticas
León, Pierre. Crisis de 1929.
Rapoport, Mario. Historia económica, política y social de la Argentina