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UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DEL ESTADO DE MORELOS

UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DEL ESTADO DE MORELOS FACULTAD DE PSICOLOGIA Reporte Lectura: NeurosisNeurosisNeurosisNeurosis

FACULTAD DE PSICOLOGIA

Reporte Lectura:

NeurosisNeurosisNeurosisNeurosis ObsesivoObsesivoObsesivoObsesivo ---- CompulsivaCompulsivaCompulsivaCompulsiva

Materia:

Psicopatología del Adulto

Profesor:

Arturo Rafael González Luna

Alumno:

Eduardo León García

“Neurosis Obsesivo - Compulsiva”

Eduardo León García

Marzo 2013

Concepto

Neurosis Obsesivo - Compulsiva

Ideas, sentimientos e impulsos que se imponen de manera intrusiva en la mente del sujeto, acompañados siempre por desagrado y ansiedad.

Quien la padece, reconoce estas ideas e impulsos intrusivos como patógenos, experimentándolos como ajenos a su personalidad e intentando “inútilmente” luchar contra ellos.

Los síntomas de esta neurosis suelen desarrollarse sobre un tipo especial de estructura caracterológica, que da lugar a la llamada personalidad “obsesiva” ò “anancástica”.

Se presentan en diversos trastornos psíquicos, especialmente al comienzo de la esquizofrenia juvenil ó como forma residual de ésta, en la neurosis fóbica, en la neurosis de ansiedad y en determinados síndromes psiquiátricos producidos por lesiones cerebrales.

Cuando las obsesiones y compulsiones constituyen el núcleo central de la enfermedad, entonces hablamos de “neurosis obsesivo-compulsiva”.

Clínica

Se define esencialmente por la presencia de obsesiones y compulsiones.

     

Variedades:

O.

Metafísicas:

Obsesiones

 

El sujeto se plantea cuestiones de apariencia filosófica, religiosa y trascendente, atormentándose de continuo con la búsqueda de respuesta a preguntas como ¿por qué existo? Sin tratarse de una pregunta de carácter científico, antropológico o filosófico; tampoco realizan un verdadero trabajo intelectual que le proporcione una resolución satisfactoria a su pregunta, imitan una inacabable y agotadora REUMIACIÓN en el vacío.

 

O.

Nosofóbicas:

Pensamientos, ideas, recuerdos, etc., que se introducen imperativamente en la conciencia y que no son deseados por el sujeto, persistiendo aún a pesar de los esfuerzos del mismo por apartarla de sí.

a)

Ideativas

Temor a contraer enfermedades diversas, lo que obliga al sujeto a realizar maniobras más o menos absurdas siempre desproporcionadas y sin adecuada relación con el peligro real, para evitar el contacto con los posibles gérmenes infectantes, personas portadoras del mal temido, etc.

- Esencialmente de tipo intelectual.

Escrúpulos O:

 

Religiosos o morales, el sujeto se siente culpable por haber cometido algún pecado o

- Ideas de personas, cosas, símbolos, conceptos pseudofilosóficos, dudas interminables, escrúpulos morales y o religiosos, etc.

falta; atormentándose por tales sentimientos, que casi siempre se refieren a hechos nimios e intrascendentes, rehaciendo una y otra vez en su mente los sucesos pasados sin conseguir convencerse de si hubo o no culpa por su comportamiento. Culpa por la muerte de un amigo; responsable por futuras desgracias familiares, PENSAMIENTO MAGICO.

Estos

pensamientos

Dudas O.

 

pueden

consistir

en

   

dudas,

temores,

El sujeto duda de todo, hasta el punto en que se ve obligado a reflexionar incansablemente sobre si debe seguir tal o cual conducta en cada momento determinado de su vida.

cavilaciones,

 

prohibiciones, etc.

 

La persona afectada

En los casos graves el paciente puede quedar completamente paralizado por una RUMIA inacabable en relación a cualquier acto de su vida.

no

posee ningún

control

sobre estos

pensamientos.

 
 

En otros casos el sujeto se obliga a comprobar una y otra vez si ha realizado alguna acción.

El enfermo da cuenta de lo absurdo de sus dudas y de lo innecesario de tales comprobaciones, pero no puede expulsar a las unas de su mente ni dejar de llevar a cabo las otras, puesto que, cuando intenta prescindir de tales comprobaciones, se siente invadido por una ansiedad intensa de la que únicamente puede escapar acudiendo a las mencionadas maniobras de aseguramiento.

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Constituyen el origen de una intensa ansiedad, lo temido no es la situación real si no el pensamiento de esta situación o determinado estímulo.

b) Fóbicas

Cuando los mecanismos de defensa se muestran insuficientes en las fobias, estas pueden convertirse en obsesiones.

 

Son el síntoma de transición entre la neurosis fóbica y la neurosis obsesiva.

Consiste siempre en l temor a realizar un acto agresivo, verbal o físico, contra sí mismo

o

contra los demás.

Ejemplo:

- Dañar de alguna forma o matar a los padres o hijos.

- Tocar o comer cosas repugnantes.

c) Impulsivas o fobias de impulso

- Mantener relaciones incestuosas

- Insultar alguna persona por la que se siente respeto.

 

- Blasfemar

- Arrojarse al vacío o por una ventana, etc.

El sujeto se siente extrañado y aterrorizado que tales impulsos se presenten en él.

Estos impulsos en realidad expresan la pulsiones sádicas infantiles, contra las que se emplea el mecanismo de defensa de << aislamiento>>, a través del cual un impulso queda separado de su afecto que permanece inconsciente y disociado del conjunto de

la

personalidad.

Compulsiones

 

Impulso intrusivo, repetitivo e indeseado que mueve al sujeto a realizar un acto o serie de actos cuya finalidad es la de conjuntar la ansiedad producida por las obsesiones ideativas, Fóbicas e impulsivas, formándose verdaderos ceremoniales mágicos; si el enfermo intenta resistirse a dichos actos la ansiedad aumenta hasta límites intolerables.

Se manifiestan como exageraciones o caricaturas de un comportamiento habitual, ejemplo:

- Lavados repetidos de las manos, ropas o utensilios.

- Verificaciones meticulosas y exageradas de puertas, interruptores de alumbrado, llaves de gas, etc., se encuentran debidamente cerrados o apagados.

- Comprobación inacabable de si las ropas se encuentran debidamente ordenadas en el armario.

- Si las cosas dispuestas en la mesa o escritorio se encentran adecuadamente colocadas, etc.

Se encuentra íntimamente relacionado con lo que se denomina “sentimiento de incompletud”, en el que el enfermo experimenta el sentimiento de que las cosas que ejecuta no han quedado totalmente realizadas, viéndose obligado a repetir una y otra vez el mismo acto.

Los actos compulsivos adoptan la forma de verdaderos rituales de tipo automático, coercitivos, rigurosos y rígidos.

En casos graves, los enfermos se encuentran totalmente incapacitados para la vida social, laboral y familiar, pasan todas las horas del día entregados a dichos actos compulsivos que no pueden abandonar bajo ningún concepto, por más que ellos tengan conciencia de lo irracional del comportamiento que constituye para ellos una verdadera prisión; en estos casos es válido usar el término “Psicosis obsesiva o anancástica

Personalidad obsesiva o anancástica (colinda con la paranoia)

Los individuos con personalidad obsesiva, son inhibidos en todas sus actividades, prudentes, puntuales y rigurosos en el respeto de las convenciones sociales; tomar decisiones les resulta una tarea dolorosa e interminable, la duda les invade y paraliza sus acciones; son extremadamente dependientes.

La mayoría de los individuos con personalidad obsesiva no llegan nunca a presentar un cuadro clínico de Neurosis que les lleve a solicitar ayuda Psiquiátrica.

La exageración y el desarrollo excesivo de los rasgos del carácter obsesivos, hasta el punto de dar lugar a serios trastornos del comportamiento y de la capacidad de adaptación del sujeto identifican en este la personalidad anancástica.

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Rasgos del carácter obsesivo:

- Ambivalencia.

-

- Tendencia a la duda.

-

Laboriosidad.

Sentimientos

imperfección.

de

- Idealismo.

- Inhibición de las emociones.

Meticulosidad.

- Tendencia al orden.

-

- Amor a la limpieza.

- Preocupación

pequeños detalles.

-

-

-

- Constancia.

-

- Sensibilidad.

por

Autocontrol.

Seriedad.

Parsimonia

Precisión

los

- Miedo a la responsabilidad

- Avaricia que puede alternar con la prodigalidad.

- Fuertes sentimientos de duda.

- Actitudes moralistas acentuadas.

Estos rasgos del carácter se desarrollan gradualmente como defensa contra la ansiedad, dando lugar a pautas de conducta rígidamente fijadas y preestablecidas. Proporcionan seguridad al reforzar el mantenimiento, en el inconsciente, de los rechazados y amenazadores impulsos de naturaleza hostil, agresiva o sexual.

Pueden ser favorablemente acogidos en el complejo social, económico y cultural de nuestra civilización cuando se presentan en grado moderado.

Surgen como el resultado de poderosas necesidades internas defensivos vitales.

y al servicio de propósitos

Intentan ayudar al mantenimiento de la represión y control de los inconscientes impulsos pre genitales, especialmente a la fase sádico anal.

Psicodinamia

A) CONCEPTOS PSICOANALÍTICOS BÁSICOS DE LA NEUROSIS OBSESIVO – COMPULSIVA.

Puede considerarse como el resultado de una regresión psíquica a la fase sádico-anal como consecuencia del conflicto edípico, que se produce aproximadamente a la edad de 4 o años, dando lugar a la reaparición de los primitivos modos de funcionamiento del Yo, del Ello y del súper Yo. Este proceso y el empleo de los mecanismos de defensa “formación reactiva” anulación y aislamiento propios de las etapas pre genitales, dan lugar a la aparición de las obsesiones, las compulsiones y el carácter obsesivo.

Fase sádico-anal

Esta fase incluye dos niveles distintos:

1. Er. Nivel: Sigue inmediatamente a la fase oral, predominan las tendencias hostiles al objeto, proponen la destrucción y expulsión del mismo, similarmente a la expulsión y destrucción de las heces.

2. Do. Nivel: La actitud hacia el objeto es más conservadora, de retención y control, aun cuando se trata de una forma de dominación y posesión, no presenta las características de destructividad que se encuentra en el nivel anterior. En este nivel comienza la actitud de amor hacia el objeto, expresado en la necesidad de conservar éste aunque sea a través del control y posesión.

Cuando la regresión sobrepasa la línea divisoria entre los dos estadios (niveles) sádico-anales, se produce un grave deterioro de las relaciones de objeto y el enfermo entra en el cuadro de la psicosis.

En la neurosis obsesiva, la regresión llega al segundo estadio (nivel) de la fase sádico-anal, lo cual hace que la relación con el objeto se encuentre conservada, aun cuando la actitud hacia dicho

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objeto es extremadamente ambivalente y con un grado considerable de ansiedad ante la posible pérdida del mismo.

Tanto la expulsión como la retención de las heces produce placer en el sujeto y por tanto podríamos hablar de erotismo anal, en esta etapa de la vida el niño considera a su objeto como algo suyo, y por tanto, equiparable a otra propiedad que puede retener o expulsar a voluntad; como lo ejecuta con sus heces; el sadismo vinculado a esta etapa presenta dos tendencias opuestas:

1. Er. Tendencia “destruir al objeto

2. Da. Tendencia “controlar el objeto”

La segunda tendencia surge posteriormente por represión de la primera, más primitiva.

El inconsciente funde y complementa estas dos actitudes paralelas sádicas y anales, provocando con ello que la pérdida del objeto sea sentida tanto al mismo tiempo como destrucción y como expulsión anal, aliándose en esta tendencia agresiva hacia el objeto los impulsos anales y sádicos.

De la misma forma las dos actitudes dirigidas a retener y controlar el objeto, se complementan y combinan entre sí para dominar en el segundo estadio de la fase sádico anal, en que se produce la regresión psicoinstintiva que da lugar a la neurosis obsesivo-compulsiva.

Recordemos que el verdadero amor hacia el objeto es alcanzado en la siguiente etapa a la sádico-anal, en la “genital” aquí el niño percibe al objeto como algo valioso, externo e independiente, esforzándose por lograr una adaptación psicosexual al mismo para amarlo plenamente.

Mecanismos de defensa utilizados

 

Implica el desarrollo de pautas de comportamiento, sentimientos y deseos que son exacta y diametralmente opuestos a los impulsos reprimidos.

a)

Formación

Continuamente inmerso en la lucha contra los impulsos sádicos, el obsesivo desarrolla actitudes conscientes totalmente contrarias a los mencionados impulsos.

reactiva

Presenta actitudes y modos de conducta opuestos a los impulsos sádicos y destructivos hacia el objeto, lo que hace del sujeto una persona temerosa de su propia agresividad, disciplinada, que se esfuerza por ser amable y respetuosa con sus superiores, sin embargo aparecen también los impulsos sádicos-anales subyacentes, en paradójico contraste con aquellos:

De

mayor

importancia

en

el

desarrollo

del

 

carácter obsesivo

- Obstinación.

- Terquedad.

- Desorden en algunos aspectos de la vida.

- Suciedad o desarreglo bajo la apariencia de aseo y limpieza, etc.

La agresividad encubierta aparece a menudo en el comportamiento, o bien en sueños y fantasías.

 

Consiste en separar la representación de su afecto, siendo estos en forma de impulso o idea.

El afecto y el impulso son rechazados fuera de la consciencia, permaneciendo el componente

b) Aislamiento

ideacional en la misma, lo que produce satisfacción.

Cuando este mecanismo es exitoso, el afecto y el impulso quedan a nivel consciente, totalmente desligados de la idea, experimentando el enfermo algo que le es ajeno, extraño y desprovisto de sentido.

c) Anulación

   
 

Consiste en deshacer psíquicamente lo que acaba de realizarse.

Muy

evidente

en

ciertas

prácticas

Se trata de conseguir que las representaciones conflictivas evocadas en los pensamientos, los actos y el comportamiento sean considerados como inexistentes (pensamientos mágicos).

supersticiosas

en

las

que

debe

 

pronunciarse

una

En la fase sádico-anal existe un sentimiento de omnipotencia mágica del pensamiento, reactivada cuando se produce la regresión del obsesivo a dicha fase, que entraña secundariamente la creencia en la omnipotencia de la acción.

fórmula

verbal

o

realizarse

determinado

acto

 

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para

deshacer

un

Gran parte de los comportamientos compulsivos se hallan originados por la necesidad de anular los impulsos destructivos que el enfermo experimenta como omnipotentes, por los que se siente obligado a anularlos con un comportamiento igualmente mágico-omnipotente.

peligro, combatir

un

conjuro,

contrarrestar un

 

embrujamiento,

 

Cuando el sujeto que la padece intenta resistirse a la compulsión, que en su nivel psíquico consiente y reflexivo juzga como absurda y falta de sentido, se ve abrumado por una ansiedad intolerable que le obliga a cesar su resistencia.

En la base de su ansiedad está la convicción de que, si no realiza el comportamiento anulatorio, el objeto será destruido por la fuerza de sus impulsos sádicos.

etc.

El sentido de los síntomas obsesivos.

El equilibrio dinámico entre las fuerzas divergentes es frágil e inestable, los impulsos amenazan constantemente con aparecer en la consciencia, lo que explica el continuo despliegue de maniobras defensivas que invaden totalmente la existencia del enfermo, al mismo tiempo que las tendencias a las que tratan de oponerse, escapando de alguna forma a este control, se manifiestan externamente de manera transformada o derivada.

Lo que se expresa a través de las obsesiones y las compulsiones es la defensa contra los impulsos sádico-anal.

Las obsesiones y compulsiones son un derivado del impulso rechazado y una defensa contra el mismo.

Los actos que deben ser cumplidos o evitados, representan impulsos rechazados, y la amenaza que establece la obsesión tiene el significado del castigo que, en la infancia, se sentía adjuntado al acto prohibido.

El peligro escondido en la amenaza significa la castración o la pérdida del amor del objeto, o bien las dos cosas a la vez, según se trate de impulsos mas directamente relacionados con el complejo de Edipo o con el erotismo anal.

La duda obsesiva representa casi siempre la lucha entre la exigencia del impulso y la amenaza del súper Yo.

Retorno de lo reprimido (término usado por y desde Freud), proceso a través del cual el síntoma obsesivo se transforma en la expresión y descarga de la misma tendencia primeramente rechazada. Esta situación se observa en el análisis de muchos rituales compulsivos que representan el acto masturbatorio. Estos rituales se originaron como una defensa contra los impulsos masturbatorios ligados a fantasías edípicas y sádico anales, pero con el transcurso del tiempo se han ido convirtiendo en el equivalente de la masturbación, de forma que podemos decir que el enfermo realiza ésta con aquello mismo que en un momento anterior sirvió para combatirla.

La regresión sádico-anal.

La neurosis obsesivo-compulsiva, se desarrolla cuando, a consecuencia de la ansiedad originada por los impulsos edípicos, el niño, en lugar de reprimir y convertir, abandona sus impulsos genitales y regresa a la fase sádico-anal. Esta regresión se produce con mayor facilidad cuanto más intensas sean las fijaciones que hayan tenido lugar en dicha fase durante el desarrollo psicosexual.

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En la neurosis obsesivo-compulsiva el sujeto se defiende de la ansiedad causada por los impulsos genitales edípicos, así como de los conflictos en la relación objetal ocasionados por ellos, renunciando a tales impulsos.

El proceso de regresión sádico anal da lugar a modificaciones en la estructura del aparato Psíquico:

a) Intensificación de las tendencias agresivas.

b) Ambivalencia.

c) Modificación del yo y del súper yo.

d) Pensamientos de tipo mágico omnipotente y

e) Carácter anal.

 

Las formaciones reactivas que dan al sujeto una apariencia totalmente opuesta a la agresividad son:

- Sumisión.

- Obsequiosidad

- Disciplina.

a)

Intensificación de las tendencias agresivas.

- Amabilidad.

- Inhibición

- Y renuncia a los propios derechos.

Muy acentuadas en los neuróticos obsesivos aunque en el exterior no se muestran franca y abiertamente agresivos.

Cuando la agresividad se infiltra entre las defensas, esta se descubre en forma de:

- Terquedad.

- Obstinación.

- Oposicionismo., etc.

Las actitudes agresivas se manifiestan con frecuencia, en la necesidad de

La

agresividad

es

imponer a los familiares o subordinados estrictos programas y formas de vida en que se incluyen y fiscalizan hasta los más pequeños detalles.

únicamente inconsciente.

Lo que se encuentra clínicamente son sólo las maniobras defensivas contra la agresividad.

Se adoptan actitudes moralistas que redundan en críticas, castigos y coacciones para quienes se hallan a su alrededor, aún cuando esta agresividad es dirigida contra el sujeto mismo.

Se experimentan tendencias agresivas de forma consciente contra los demás, en forma de fantasías sádicas y sexuales de tipo “anal”.

 

En claridad del mecanismo de “aislamiento”, el sujeto podrá sentir los impulsos mencionados como representaciones ideativas, desprovistas de interés consciente y connotación placentera, sin caer en la perversión.

 

Durante el curso normal del desarrollo, los impulsos destructivos son neutralizados por los amorosos y fusionados con la libido, expresándose en el comportamiento sexual maduro como deseos de:

b)

Ambivalencia

 

- Dominar.

afectiva.

- Controlar.

 

- Abrazar y

Propia de la fase Sádico- anal.

- Poseer.

Existencia de amor y odio hacia el objeto.

Dirigidos hacía la persona amada, con desaparición del aspecto agresivo de los mismos.

Retorno al funcionamiento psíquico (regresión) a la fase Sádico-anal.

Domina las relaciones objetales.

Experimentan conscientemente amor y odio hacia la misma persona.

La bisexualidad es una característica del erotismo anal, propio del neurótico obsesivo; debido a que el ano es un órgano excretor activo y un orificio

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susceptible de ser pasivamente penetrado y estimulado.

Los impulsos Edípicos masculinos se encuentran inhibidos por la ansiedad de castración, y la regresión consecutiva a dicha ansiedad, al reactivar el erotismo anal, origina la intensificación de la actitud femenino-pasiva, sin que ello quiera decir que los impulsos edípicos masculinos desaparezcan del todo.

El conflicto más típico en el inconsciente del neurótico obsesivo es la validación entre los impulsos activo-masculinos, vinculados al componente sádico del erotismo anal, y los deseos femeninos de penetración, intensificados por el componente pasivo del erotismo anal.

 

La regresión intensifica la ambivalencia del yo, tanto en relación al super yo como a los objetos.

El yo emplea sus mecanismos de defensa no solo contra las exigencias del ello, sino también contra el súper yo, al cual al mismo tiempo obedece al rechazar dichas exigencias, es decir, los impulsos sádico-anales.

La regresión a la fase sádico-anal da lugar a la reactivación de las características del súper yo primitivo que se distingue por un fuerte sadismos dirigido hacia el yo y un funcionamiento arcaico y automático.

Se trata de un súper yo seudomoral y corruptible, ya que puedes ser “sobornado” por el yo para que permita las exigencias instintivas del ello.

c) Modificación del yo y del súper yo.

Por un lado, el yo se siente obligado a aceptar un castigo cuando cede a un impulso prohibido, pero, por otro, el sufrimiento impuesto sirve para aplacar al súper yo y permite realizar de nuevo la misma transgresión.

El número y la clase de actividades mentales y del comportamiento que son sentidas como prohibidas es mucho mayor en estos sujetos que en el promedio de individuos de su mismo contexto social.

El enfermo presenta una exacerbación de su autocritica y se muestra muy a menudo extremadamente severo y cruel en su autoenjuiciamiento.

La sexualidad de los obsesivos se encuentra fuertemente mezclada con elementos sádicos, conscientes e inconscientes.

 

El individuo siente de forma inconsciente y también consciente, que el simple hecho de pensar en algún suceso del mundo externo influirá de alguna manera en dicho suceso, sin necesidad de que medie ninguna acción física.

d) Pensamientos de tipo mágico omnipotente

La anulación se lleva a cabo a través de “contra pensamientos”, palabras conjuratorias o actos rituales.

y

El término “proceso psíquico primario” es utilizado en psicoanálisis para designar el funcionamiento psíquico propio de las primeras etapas de la vida, correspondiendo el pensamiento mágico-omnipotente a este tipo de pensamiento mental.

e) Carácter anal.

Algunos rasgos caracterológicos del neurótico obsesivo se desarrollan como formaciones reactivas contra los impulsos sádico-anales; otros, como sublimaciones de los mismos; y otros, en fin, representan una forma transformada y encubierta de satisfacción de dichos impulsos.

En el proceso de aprendizaje de la continencia esfinteriana y de regulación de las actividades fisiológicas de la defecación, el niño se ve obligado a renunciar a sus satisfacciones instintivas para obtener el amor de las personas que lo rodean.

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El conflicto entre las exigencias instintivas y la necesidad de ser amado por los demás, da lugar a la formación de rasgos caracterológicos que son, por un lado, el resultado de la renuncia al placer anal en un esfuerzo por adaptarse a las presiones externas y, por otro, la consecuencia de una actitud de lucha y desafío contra las demandas que le son hechas.

Regular las deposiciones, de acuerdo con los deseos de sus cuidadores, significa renunciar a la instintividad en aras al amor de dichas personas.

Retener las heces y expulsarlas fuera del tiempo y del lugar que se indica, tiene el significado de combatir, atacar, ensuciar, y, por la asimilación de las heces y objeto, expulsar y destruir a este ultimo.

Aspectos esenciales de este

tipo de carácter:

 

Avaricia y Austeridad, derivan de la retención anal, motivada ésta principalmente por el placer de la excitación rectal o por el temor de la perdida de las heces sentidas como algo valioso y placentero.

El orden, puntualidad, laboriosidad, etc., son consecuencia del esfuerzo por regular la expulsión de las heces a las demandas externas.

Obstinación y Terquedad, son la expresión a la resistencia de abandonar las satisfacciones instintivas por las exigencias del objeto; representando al mismo tiempo la lucha contra este así como su dominio y control.

Impuntualidad, desorden, suciedad, etc., ocultos estos bajo apariencias contrarias, son el resultado de las pulsiones instintivas que se infiltran entre las defensas erigidas contra ellas.

Sumisión, obediencia, amabilidad y los escrúpulos de conciencia, son la formación reactiva contra los impulsos sádicos de destruir, ensuciar, expulsar, aun cuando estos impulsos se infiltran entre las defensas que se le oponen.

Dudas interminables y dificultad para tomar decisiones, son e resultado de la lucha interna entre la actividad masculino-anal y la pasividad femenino-anal, y entre la tendencia a satisfacer los impulsos sádico-anales y la de obedecer las órdenes de los objetos en contra de tales impulsos.

Avaricia y prodigalidad excesiva, se relacionan entre las heces y el dinero, ya sea en la retención o en la expulsión excesivas que de niño tuvo el sujeto, pues para el infante las heces representan la primer propiedad de la cual puede disponer libremente hasta que las personas que le rodean le impiden el ejercicio de tal libertad. Debido a las presiones ambientales el niño desplaza su interés por las heces hacia la tierra mojada, la arena y determinadas cosas que pueden conservarse y representar la “propiedad” lo que puede pertenecerle o perderlo a voluntad.

Coleccionismo es un desplazamiento del afán de conservar y retener algo sentido como propio. Para el niño las heces son como el dinero, algo que puede retenerse, guardarse o gastarse cumpliendo la satisfacción de sus deseos.

Avaricia

y

tacañería

del

tiempo,

economiza

los

minutos

hasta

límites

extremos, o puede gastarlo inútilmente, o bien hacer una y otra cosa

alternativamente.

 

Estos rasgos del carácter son, en sí mismos, una defensa contra los impulsos sádico-anales y solucionar el conflicto entre estos y el súper yo.

Donde esta defensiva tiene pleno éxito, no se presentaran los síntomas clínicos de la neurosis obsesiva estructurada.

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B) LAS APORTACIONES DE MELANIE KLEIN A LA COMPRENSIÓN DE LA NEUROSIS OBSESIVO-COMPULSIVA.

Con los análisis hechos a niños concluye que es durante el segundo estadio oral y el primer estadio anal cuando se establecen las condiciones para que, en el segundo de los estadios anales se inicie la neurosis obsesiva, la cual está en marcha desde finales del segundo años de vida.

Aunque sus manifestaciones no se hacen clínicamente evidentes sino hasta el periodo de latencia

(a partir del 5to año de vida), debido a que el inmaduro yo del niño no se halla todavía en

condiciones de elaborar los mecanismos obsesivos.

Para Melanie Klein, el conflicto edípico no se inicia en la fase fálica como lo afirma el psicoanálisis

(al redor de los Cuatro años), si no que comienza en los más tempranos periodos de la vida, en los

que se inicia la formación del súper yo.

Klein afirma que el conflicto edípico y la formación del súper yo, se inician, aproximadamente, a mitad del primer año de vida, es decir, entre la fase oral-receptiva y la fase oral-sádica.

Las frustraciones del niño en cuanto al placer oral de succionar intensifican los impulsos sádicos, que a esta edad se manifiestan mordiendo, compensándose así la frustración de chupar con el placer de morder.

En las fantasías del niño, el pene del padre es equivalente al seno materno y, como consecuencia de las frustraciones orales, el niño se aparta de la madre y dirige sus impulsos hacia el pene paterno.

En el varón, una fijación de esta tendencia da lugar a la homosexualidad; generalmente la rivalidad edípica hace que de nuevo se aparte del padre, y esta tendencia dará origen a la capacidad del pequeño para establecer amistad con las personas de su mismo sexo.

En la niña, la fijación hacia el pene paterno es más directamente precursora de la actitud heterosexual.

Los causantes de la ansiedad básica en el lactante, son los instintos destructivos o de muerte, que él mismo dirige contra su propio organismo en un momento en el que no se hallan suficientemente neutralizados por la libido y la insuficiente satisfacción de esta. “La ansiedad, por tanto, no es un temor a la muerte, si no la percepción del instinto de muerte que ha sido liberado en el organismo…” (Teresa Benedeck).

Los impulsos destructivos del niño se dirigen primero hacia la madre, pero pronto se extienden al pene del padre, que en su fantasía (conocimiento filogenético del coito) ha sido incorporado al cuerpo de la madre durante la cópula.

En sus fantasías, el niño realiza fuertes ataques sádicos contra la imagen combinada de sus padres en copulación, y como resultado de ellas espera un ataque vengativo por parte de esta figura combinada. Estos sentimientos de odio hacia el pene del padre dan lugar al conflicto edípico, mismos que se aparecen en el primer año de vida en la etapa oral-sádica.

Los sentimientos de culpa y los escrúpulos del obsesivo, están ligados a los ataques que realiza, en su fantasía, contra el cuerpo de la madre, durante la etapa oral-sádica y primera etapa anal, empleando para ello la orina y los excrementos.

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Las formaciones reactivas como:

- Orden.

- Aseo.

- Amor extremado a la limpieza.

- Pulcritud esmerada

Lo mismo que:

- Las dudas.

- Incertidumbres.

Acompañadas por la necesidad de:

- De saber.

- Contar.

- Repetir, etc.

Están íntimamente vinculadas a los sentimientos de culpa derivados de los ataques al cuerpo de la madre, así como la ansiedad que de los mismos se origina.

El sentimiento de duda que tortura a los obsesivos es motivado por no poder saber exactamente cuál es el daño que se ha producido al objeto y cual el que se ha recibido, vengativamente en el interior del propio cuerpo, ya sea ocasionado por la internalización del objeto malo, ya sea proveniente del exterior, ello da origen a la necesidad compulsiva de:

- Saber.

- conocer

- Contar.

- ordenar

- Repetir, etc.

Por tanto la ansiedad que tratan de eliminar los actos obsesivos, son los que se centran en el temor de destruir o de ser destruido.

Los fuertes sentimientos de culpa ligados a la sexualidad, que es sentida como algo malo, sucio y vergonzoso, son, en parte, debidos al predominio del erotismo anal, pero también al hecho de que las fantasías que acompañan a la masturbación infantil, en las que se centra toda la problemática edípica, son fantasías sádicas, dirigidas contra os padres en copulación. De forma que la culpa y la ansiedad no son apropiadamente debidas a los impulsos sexuales y a la masturbación en sí, sino a los impulsos agresivos confundidos son los libidinosos que se expresan y descargan en la masturbación.

Referencia

Coderch, J. (1991) “Neurosis Obsesivo-Compulsiva” (Cap. VIII)