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Dr.

Leonardo Carvajal

MANUAL DEL
DOCENTE DEMOCRÁTICO
ASOCIACIÓN CIVIL ASAMBLEA DE EDUCACION

Caracas, 16 de septiembre de 2009

Contactos:

www.asambleadeducacion.blogspot.com

rededucadoresdemocraticos@gmail.com

Junta Coordinadora Nacional de Asamblea de Educación:


Olga Ramos, Leonardo Carvajal, Fifi Pantin, Rodolfo Rico, Ismael Rodríguez,
Colven Pulido, Jorge Klein

1
Que nadie lea la Ley Orgánica de Educación por ti

Estimado(a) colega: en los últimos meses se han difundido muchas interpretaciones sobre la
Ley Orgánica de Educación (LOE). Varias sensatas y muchas exageradas o tendenciosas. No
dejes que nadie piense o decida por ti. Lee personalmente la LOE y conversa sobre ella con
colegas. Compara tus juicios con los que otros han formulado y elabora tus propias
interpretaciones. Pretendo fundamentar con razones los análisis que iré haciendo para abrir
un diálogo respetuoso contigo. Es el método de trabajo intelectual que he usado para formar
Licenciados en Educación desde 1975 hasta 1998 en la UCV y desde entonces hasta ahora
en la UCAB.

No estoy en una posición socio-política neutral. Pienso que el actual Gobierno de Venezuela
ha venido actuando mucho más mal que bien y, por lo tanto, creo y trabajo por su relevo
democrático. Pero no soy un opositor a ultranza, alguien que niegue todo lo que hacen o
piensen los representantes de este Gobierno. Ellos hicieron una LOE sin consultar
debidamente a los venezolanos, pues el documento que publicaron en los diarios Últimas
Noticias y Vea el domingo 9 de agosto pasado lo aprobaron en la Asamblea Nacional el
jueves 13. En ese lapso, menor de cien horas, muy pocos en el país pudieron leerlo y casi
nadie opinar al respecto. Estoy seguro que ese también fue tu caso.

Esta LOE tiene aspectos positivos y negativos

Pienso que el atajo que siguieron los diputados para aprobar la LOE no cumplió con las
normas constitucionales. Aspiro que en el futuro próximo, cuando tengamos una Asamblea
Nacional con una nueva mayoría, podremos subsanar tal desviación antidemocrática.

Mientras tanto, el docente venezolano tiene que trabajar con la Ley promulgada, aplicando
el principio de “Al César lo que es del César” pero también el de “A la propia conciencia lo
que es de la conciencia”. Cada quien debe asumir su posición. Mi análisis del texto legal
arroja que en él existen varias normas muy positivas, otras simplemente “regulares” o
rutinarias, algunas inconstitucionales y varias francamente inconvenientes según los
criterios que manejo sobre lo que debería ser una educación libre, democrática y de calidad
para el pueblo venezolano.

Entre las positivas, destaco: el reconocimiento de la igualdad de género, en el artículo 8; la


descripción precisa y preciosa de la Patria Potestad que desarrolla el artículo 17; el
incremento de los días de escolaridad que pauta el artículo 49.

En cuanto a las normas rutinarias, destaco una, contenida en el artículo 7 y referida al


carácter laico del sistema educativo, ya que este criterio, muy sensato por lo demás, está
vigente en Venezuela de manera ininterrumpida desde el mandato de Guzmán Blanco.

Desde ese entonces, no figura como asignatura obligatoria en el currículo oficial la


enseñanza de religión alguna. Pero, eso sí, el carácter laico del currículo se compaginaba
con el derecho de los padres a exigir que se enseñara, en forma opcional y voluntaria, sus
creencias religiosas a sus hijos en las escuelas. Tal derecho, contenido en el artículo 59 de
nuestra Constitución, se obvia en la LOE.

Algunos ejemplos notorios de criterios inconstitucionales en la LOE son: el señalamiento de


que sólo se gozará de “libertad intelectual” en aquellas instituciones de educación
universitaria a las cuales el Estado les reconozca su autonomía, tal como reza su artículo
34, lo cual violaría los artículos 57 y 21 de la Constitución. También violaría el derecho a la
libertad de enseñanza, consagrada en el artículo 106 de la Constitución, el monopolio que el

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Estado se reservaría sobre ciertas carreras profesionales, las cuales sólo podrían ser
impartidas en instituciones ad hoc del Estado cuando éste las declarase de “interés
nacional”, tal como pauta el numeral 8 del artículo 35 de la LOE.

Ahora bien, el principal problema que genera esta LOE no lo califico de inconstitucional,
mas sí de gravísimo porque supondría modificar sustancialmente la misión pedagógica de la
escuela, de hecho bastante debilitada en las ultimas tres décadas, para adjudicarle a ésta
múltiples funciones, pretendiendo que se convierta en un campo para la experimentación
socio-política. Veámoslo.

Por el niño y el maestro, la escuela y la cultura

Rescato en este inicio del siglo XXI la divisa de la Federación Venezolana de Maestros en
1936, porque el mayor desatino de la LOE consiste en pretender trastocar la esencia de la
escuela. Porque así como la esencia de un equipo de fútbol es meter goles y el de una
panadería hacer panes, la de la escuela es formar, en saberes y en valores, a las nuevas
generaciones mediante la labor pedagógica de los profesionales de la educación, contando
con el apoyo insustituible de las familias de los estudiantes.

Para formar integralmente, la escuela debe capacitar a los estudiantes, sobre todo a los
adolescentes, para el trabajo mediante una planificada vinculación de los centros educativos
con los centros productivos. Y, también, puede y debe la escuela prestar apoyo a la
comunidad ante distintos eventos o procesos, pero siempre como una tarea secundaria,
complementaria y circunstancial. Por ejemplo, cuando nuestros centros educativos fungen
como centros de votación en los procesos electorales.

Lo que no debe pretenderse es que la escuela venezolana se convierta en una institución


“todera” con múltiples competencias y responsabilidades, porque no cumpliría bien esas
nuevas funciones que se le adjudiquen y, sobre todo, debilitaría su función pedagógica
perjudicando la educación de calidad para los niños y jóvenes.

Lamentablemente, en el literal E del numeral 3 del artículo 6 de la LOE, se incurre en el


desenfoque delirante de establecer “un nuevo modelo de escuela”, concebida “para la
producción y desarrollo endógeno”, es decir, como centro productor de bienes o servicios;
además de ello, se le adjudican funciones para “la defensa del ambiente”, para “la formación
de la salud, la lactancia materna” y para todos los procesos ligados “al quehacer
comunitario” y “la organización comunal”, con todo lo cual su tarea primordial: “la
formación integral” y “las innovaciones pedagógicas” se debilita enormemente. A partir de
este desquiciamiento conceptual, se abre paso, en los artículos 18 y 19 de la LOE, a una
posible intromisión indebida de los Consejos Comunales en la vida escolar.

Estos Consejos podrían colaborar con las escuelas para mejorar su infraestructura física, el
mantenimiento y la seguridad de las personas y los bienes del plantel. Pero sería
inaceptable que pretendiesen desplazar a las Comunidades Educativas, articulación de los
equipos directivos y docentes con los padres y representantes, estudiantes y personal obrero
y administrativo. Tampoco se podría aceptar que fiscalicen o supervisen a los docentes. Al
docente sólo lo deben evaluar y supervisar el equipo directivo de su plantel y los
supervisores profesionales del Ministerio de Educación, gobernación o alcaldía. Debemos
defender, como lo hizo el maestro Prieto Figueroa, el respeto a la labor profesional del
maestro en pro de la mejor educación de los niños y jóvenes. La escuela debe hacer la mejor
pedagogía posible. No debemos convertirla, porque la enredaríamos y debilitaríamos, en
fábrica, ambulatorio y centro cívico-comunal.

3
La educación no debe servir para formar seguidores de un partido o un
gobernante

Hace poco tiempo, Jacqueline Farías, una de las vicepresidentas del PSUV, declaró que el
fin de la educación era hacer de los niños unos “futuros Chávez”. Tal manifestación no es
un hecho aislado. Los funcionarios de este Gobierno tratan de generar en los venezolanos
una conducta de aceptación y seguimiento incondicionales a las directrices y ocurrencias
del Presidente Chávez. Su designio lo declararon solemnemente en la gigantesca pancarta
que enmarcaba el escenario del Teatro Teresa Carreño, a comienzos del año 2007, el día de
la tercera toma de posesión presidencial. Allí se decía: “Mande comandante, que nosotros
obedeceremos”…

Este espíritu de sumisión a la figura presidencial también lo plasmaron, en el año 2008, en


los contenidos de la reforma curricular que presentaron. Tales contenidos no evidenciaban
un modelo cubano o marxista como algunos dijeron. Lo que resaltaba, a lo largo de todo el
modelo curricular, era la ausencia de los temas que incomodan al Presidente Chávez y, en
cambio, la machacona repetición de todos aquellos que constituyen las aficiones o gustos
del Presidente. Era, pues, un currículo chavista. Por eso, cuando en la nueva LOE se insiste
en “desarrollar una nueva cultura política” (artículo 15, 2), tenemos razones de sobra para
entender que lo que se pretende no es formar a ciudadanos libres sino a seguidores
incondicionales de quien controla férreamente, en los hechos, a las cinco ramas del Poder
Público y a su propio partido. Todo ello expresa más bien la vieja cultura política del
caudillismo militarista.

Debemos formar ciudadanos republicanos y no súbditos

Es muy importante formar para “la participación activa, consciente y solidaria en los
procesos de transformación social” como dice el artículo 102 de la Constitución, el cual, a
su vez, transcribe lo que a este propósito se señalaba en el artículo 3 de la LOE de 1980.
Eso quiere decir formar a ciudadanos aptos para participar en la vida cívica y política de
nuestro país. Tal cosa es muy positiva y muy distinta a formar militantes o simpatizantes de
una determinada corriente política.

La Constitución, otra vez en su artículo 102, prohíbe sesgar la educación a favor de una
doctrina determinada al señalar que ella “es un servicio público y está fundamentada en el
respeto a todas las corrientes del pensamiento”. Hay que enseñar todas las doctrinas e
ideologías, con respeto a la verdad histórica y a la libertad de conciencia del estudiante. En
la LOE este concepto se repite en su artículo 14, al indicar que “la educación regulada por
esta Ley” se inspira en la doctrina de Simón Bolívar, de Simón Rodríguez, en el humanismo
social y “está abierta a todas las corrientes del pensamiento”. Cualquiera, pues, que invoque
una ideología, sea la que sea, como la que deben aceptar en exclusiva los maestros y los
estudiantes, viola la Constitución y la LOE.

Mucho menos se pueden aceptar doctrinas o mensajes políticos que promuevan, tal como
dice el artículo 10 de la LOE, “la intolerancia” o “las discriminaciones de cualquier tipo”.
También prohíbe sabiamente la LOE, en su artículo 11, la difusión de “ideas y doctrinas
contrarias” a los principios y valores constitucionales. Esta prohibición aplica para muchos
asuntos, uno de los cuales la prédica belicista en contra de otras naciones y gobiernos, pues
en el Preámbulo de nuestra Constitución se señala que entre los fines supremos de nuestra
República está la promoción de “la cooperación pacífica entre las naciones”.

También es muy importante indicar que, en el artículo 12 de la nueva LOE, se prohíbe


expresamente “la realización de actividades de proselitismo o propaganda partidista” en los
actos educativos del subsistema de educación básica. Por lo cual, los docentes, los padres y
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los estudiantes no deben aceptar que funcionarios gubernamentales se presenten en actos
educativos ataviados con prendas o insignias representativas de algún partido político y
mucho menos pretendan obligar a los docentes y a los estudiantes a que porten dichas
prendas y a que voceen consignas de índole político partidista.

Según Luis Beltrán Prieto Figueroa, el educador no debe hacer política


partidista en las escuelas.

El maestro Prieto Figueroa defendió que el maestro no era un “eunuco político” puesto que
“la educación es una función política y la más política de las actividades del hombre, porque
por medio de ella se forja la nación”. Pero, para él, ello no significaba que el maestro actuara
como activista partidista con sus alumnos. Porque “La educación tiene que ser, sin dudas,
neutral frente a las luchas de los partidos (…) pero no puede serlo en relación con los
fundamentos de la democracia (…) ella está obligada (…) a sostener el pleno imperio de los
principios de las instituciones que garantizan el respeto a las libertades civiles y políticas”.
Dejaba claro, entonces, que la educación debía ser política, no en el sentido partidista, sino
en cuanto promotora de los valores democráticos.

En cuanto a los educadores, en aquellos años en los que los gobiernos, como el de López
Contreras, pretendían que se inscribieran en sus Cruzadas Cívicas Bolivarianas y no, en
cambio, en otros partidos, Prieto Figueroa defendió que cada quien podría militar
políticamente donde desease. Negó entonces que el docente hiciese política partidista con
sus alumnos, pero defendió que fuera del plantel, en cuanto ciudadano, sí pudiese ser
militante de cualquier grupo político. Su formula para la actuación política-partidista del
docente debe permanecer vigente: “En la escuela, neutralidad absoluta; fuera de la escuela,
libertad ciudadana completa”.

Estuvo Prieto Figueroa siempre consciente que muchos gobiernos querrían presionar a los
maestros para convertirlos en sus propagandistas. Por eso fue tajante en una de sus
primeras publicaciones: “El maestro no es funcionario del Estado, sino servidor de la Nación
(…) por esto no está obligado a conformar su ideología con la ideología oficial”. Y hacia el
final de su vida, volvió a repetir: “la educación no puede ser, no debe ser la expresión de la
doctrina política de un partido”.

De allí que, frente a la pretensión de algunos gobernantes que plantean altaneramente que
ellos sí pretenden “ideologizar, y ¿qué?” a los estudiantes, el docente democrático debe ser
capaz de oponer en el día a día de su quehacer, la ciencia y la conciencia ante la ideología
partidista. Porque cada partido o líder político tiene el derecho y el deber de profesar una
ideología. En eso no hay problema. El problema se presenta cuando los líderes de un grupo
político pretenden imponer su ideología en el sistema educativo. Eso constituye un
inaceptable abuso de poder. El maestro en cuanto ser político, en cuanto ciudadano, debe
difundir los valores democráticos de la Constitución, comunes a todos, y no los valores
específicos de un grupo o partido. Porque partido, por definición, es tan sólo una parte de
un todo y es inaceptable el que una parte o parcela pretenda imponer sus valores a todos.

Las ideas de Simón Bolívar y Simón Rodríguez no pueden amparar ni el


autoritarismo, ni la represión

En el artículo 14 de la LOE se señala que nuestra educación se basa en las doctrinas de


Simón Bolívar y de Simón Rodríguez. Nadie debería asustarse por ello. Porque no podría
catalogarse como bolivariano a un funcionario que otorgase cargos en el sistema educativo,
exigiéndoles en contrapartida adhesión político-partidista a los nuevos docentes. No los
estaría tratando como a ciudadanos libres sino como a vasallos oprimidos.

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No podría calificarse como bolivariano a cualquier directivo de centros educativos que
practicase discriminaciones o persecuciones contra los docentes que no pertenecen al
partido de gobierno. Simón Bolívar luchó y murió por ganar la libertad para todos. Nadie
que se comporte como un esbirro tratando de castigar la libertad de conciencia de los demás
puede llamarse bolivariano. Tampoco puede decirse bolivariano aquel docente que trate de
obligar a sus jóvenes estudiantes a pensar políticamente como él y, peor aún, a participar
en actividades de corte partidista. Estaría manipulando la conciencia de personas menores
de edad. No estaría educando sino tratando de amaestrar a los seres humanos.

Por su parte, Simón Rodríguez fue pionero de la educación liberadora ya que atacaba el
perverso enfoque de quienes usan la educación para formar seguidores acríticos de las
órdenes de caudillos o comandantes de sus vidas. Decía así en su libro Consejos de amigo
dados al Colejio de Latacunga “Enseñen los niños a ser preguntones para que, pidiendo el
por qué de lo que se les mande hacer, se acostumbren a obedecer…a la Razón, no a la
autoridad, como los limitados, ni a la costumbre, como los estúpidos”.

También, en su obra Extracto de la Educación Republicana, le salía al paso a aquellos que


querían execrar a la religión de las escuelas: “En cada cantón o distrito debe haber un Cura
doctrinal que visite las Escuelas y enseñe en ellas la Religión: asígnesele del fondo de
enseñanza una renta”. ¿La razón de esa posición que mantuvo a lo largo de su vida? La
ubicaba en el plano ético: “La Religión es para hacer a los hombres sociables”.

Y así como no pueden los defensores de la recentralización de las competencias del Estado
seguir apoyándose en Ezequiel Zamora, quien murió por defender el federalismo; tampoco
pueden quienes practiquen obediencias serviles a líderes políticos seguir diciendo que se
basan en Simón Rodríguez, porque éste, en su libro Sociedades Americanas en 1828,
indicaba claramente que: “En el Sistema Republicano las costumbres que forma una
Educación Social producen una autoridad pública, no una autoridad personal; una
autoridad sostenida por la voluntad de todos, no la voluntad de uno solo, convertida en
autoridad (…) No habrá jamás verdadera Sociedad, sin Educación; ni autoridad razonable,
sin costumbres liberales”.
Proyectos Pedagógicos, sí.
Control político de los docentes, no.

Los proyectos pedagógicos de aula y de plantel no fueron inventados por este Gobierno.
Fueron iniciados por el movimiento gremial magisterial en los años treinta y cuarenta del
pasado siglo XX y cristalizaron en las llamadas escuelas experimentales. Luego, en la
década final del siglo XX, con el impulso del Ministro Antonio Luis Cárdenas, muchos
educadores revivieron esa saludable práctica pedagógica. El actual Gobierno, loablemente,
ha continuado impulsando esta metódica de trabajo educativo.

Pero una cosa es la positiva vinculación de la escuela con la comunidad, a través de los
proyectos pedagógicos, los cuales siempre estarán coordinados y orientados por los
educadores y otra cosa sería el que, bajo el pretexto de la vinculación de la comunidad con
la vida escolar, activistas políticos que se hayan adueñado de los Consejos Comunales
pretendan controlar y subordinar a los docentes.

Esto último no lo podemos permitir. Han de establecerse relaciones de trabajo y cooperación


y no de subordinación, de la Comunidad Educativa con las agrupaciones, colectivos,
organizaciones y consejos de todo tipo. Los docentes y los padres y representantes deben
articularse para defender a la escuela, a los docentes y a los estudiantes de cualquier
posible abuso que provenga del exterior de la escuela. No dejar solo al docente o directivo
que sea presionado o atacado por actores políticos es la necesaria consigna.
6
El Gobierno trata mal a los educadores y la LOE les reconoce muy pocos
derechos

Este Gobierno ha tratado muy mal a los educadores. En el año 2000 promulgó el Decreto
1.011 que creaba unos supervisores itinerantes a los que se les adjudicaba el
anticonstitucional poder de destituir a los docentes sin respetar el debido proceso.
Derrotamos ese adefesio jurídico. Pero el Gobierno, también desde el año 2000, incumplió el
espíritu y la letra del Reglamento para el Ejercicio de la Profesión Docente no realizando los
concursos de credenciales para el ingreso en los cargos docentes. Ha aplicado las nefastas
prácticas del favoritismo y la discriminación en los procesos de ascenso de los docentes. En
meses recientes, en muchas zonas educativas del país se viola la Constitución, en su
artículo 21, pues se establece una odiosa discriminación en contra de los egresados de
muchas universidades autónomas, experimentales y privadas formadoras de docentes, pues
sólo se les otorgan cargos a quienes provengan de la UBV y de la Misión Sucre.

En cuanto a las reivindicaciones laborales de los educadores, la historia es clara. Los


contratos colectivos no los discute el Gobierno bianualmente, sino cada cuatro o cinco años.
Y los aumentos salariales que otorga son miserables, debilitando la calidad de vida de los
educadores. Así, para este año 2009, por ejemplo, el sueldo de los profesionales docentes a
tiempo completo, ubicados en los niveles I y II del escalafón, en los cuales está la inmensa
mayoría de ellos, no alcanza tan siquiera a ser el doble del salario mínimo nacional.
En la LOE, tal menosprecio y maltrato al educador encuentra una nueva expresión. ¿Cómo
es posible que se acuse a los gobiernos del pasado de ser neoliberales y este Gobierno se
autodenomine socialista si en la LOE derogada, la de 1980, se contaban hasta 31 artículos
que reconocían detalladamente derechos académicos, laborales y gremiales de los
educadores, mientras que en la LOE recién promulgada apenas se les dedican 3 esmirriados
o escuálidos artículos a tales derechos de los educadores? Obras son amores y no buenas y
largas palabras.

Los educadores debemos luchar por la vigencia de nuestros derechos académicos, laborales
y de libre asociación sindical ante un Gobierno elitista u “olímpico”, pues en diez años y
medio nunca, o casi nunca, los ministros de educación del ahora llamado subsistema
básico han aceptado reunirse con los voceros o dirigentes nacionales de los gremios
magisteriales. No reconoce el Gobierno ni en la práctica, ni en su discurso político, ni en la
legislación que acaba de promulgar, la dignidad del magisterio y de sus organizaciones. Pero
hay que asirse de la Constitución y luchar por la vigencia real de lo que se establece en su
artículo 104: “El ingreso, promoción y permanencia en el sistema educativo, serán
establecidos por ley y responderán a criterios de evaluación de méritos, sin injerencia
partidista o de otra naturaleza no académica”.

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Del miedo…al pánico…o a la valentía

Es absolutamente normal que cualquier persona, por instinto de sobre vivencia,


experimente miedo ante cualquier grupo, organización o gobierno que pueda amenazar sus
derechos. Es normal sentir miedo cuando, en pleno siglo XXI, el presidente de un país
habla, con sarcasmo, de “echarle gas del bueno” a los estudiantes o cuando las políticas
más socorridas de un gobierno ya no tienen que ver con la persuasión, sino con la amenaza
y la represión. Lo importante es no recorrer los pasos que llevan del miedo al pánico sino los
que transitan hacia la valentía.

Una valentía tranquila, cotidiana, no espectacular ni estridente, la misma valentía que


tuvieron, en 1932, aquellos setenta maestros que fundaron la Sociedad Venezolana de
Maestros de Instrucción Primaria en tiempos de la represiva dictadura gomecista. Ellos
actuaron en sus aulas como los heraldos de una democracia que iban a crear entre todos
los venezolanos. La misma valentía que tuvieron los maestros adecos, comunistas,
copeyanos, urredistas e independientes que mantuvieron viva en sus aulas la llamita de la
buena educación y del espíritu democrático en medio de la década perezjimenista. Ellos
actuaban… y esperaban. Porque a la noche de todo régimen represivo siempre le sucederá
la aurora de un tiempo democrático.

El poder de los docentes

Cuando un maestro o profesor cierra la puerta del aula en la que dará su clase, él o ella es
el único dueño de la pedagogía que va a desarrollar, el único dueño de sí mismo, con su
conciencia libre por encima de cualquier presión o amenaza. Debemos recordar que fue la
respuesta profesional de los docentes de aula la que, a comienzos del año 2008, derrotó el
intento gubernamental por imponer un modelo curricular sesgado en lo ideológico y
deficiente en lo técnico.

Somos también los maestros y profesores, conjuntamente con las familias venezolanas, los
que hemos formado en los corazones y mentes de nuestros jóvenes estudiantes y
profesionales la carga de libertad y de espíritu de lucha por sus derechos y los derechos de
todos que exhiben en estos últimos años. Sembramos espíritu democrático y esta siembra,
bien hecha, da sus frutos.

Cualquier ley, cualquier norma, cualquier currículo nunca será aplicado por los ministros o
los diputados. Somos los docentes quienes los interpretamos y los aplicamos usando
nuestra inteligencia y nuestra conciencia. Porque no somos ni robots ni reclutas en los
patios de un cuartel. Somos profesionales de la educación en un país en el que, por cierto,
solemos enseñarles a nuestros niños, apenas comienzan a estudiar, que sí es posible que,
con inteligencia y maña, Tío Conejo venza a Tío Tigre.

8
La inteligente resistencia democrática de los maestros argentinos

El gobierno del teniente coronel Juan Domingo Perón practicó en la Argentina una política
de expulsar a aquellos docentes que no fuesen leales al peronismo e impuso como
mecanismo ideologizador, a los pocos años de tomar el poder, en 1949, la obligatoriedad del
uso en la escuela primaria del libro autobiográfico de Eva Perón, La razón de mi vida. Hubo
maestros que, indignados, renunciaron. Pero muchos otros se quedaron y lograron “darle la
vuelta” –que es lo que debe hacer un maestro capaz y democrático- al propósito bastardo
que perseguía el régimen peronista.

Ellos fueron capaces, en muchos casos, de usar tan sólo para ejercicios de ortografía y
caligrafía las páginas de ese libro, diluyendo la importancia de su fondo ideológico. Pero
también fueron capaces de proponer a sus alumnos interpretaciones opuestas al interés del
régimen como cuando presentaban la categoría de “progreso histórico” como hilo
interpretativo en vez de la de “ruptura histórica”. Pues el peronismo, al igual que todo
caudillismo totalitario, necesita que los ciudadanos y los jóvenes educandos entiendan la
relación pasado-presente a través de la simplificación maniquea del “antes malo-ahora
bueno”. En cambio, el buen maestro debe ser capaz de explicarle a sus estudiantes que toda
historia es una evolución con continuidades y cambios y que, en cualquier etapa histórica,
hay luces y sombras…
No tenerle miedo a un nuevo currículo

La LOE no contiene un nuevo currículo. Pero si el Ministerio de Educación Básica se


aprestase a cumplir con las directrices del Presidente de la República quien les ordenó, en
abril del 2008, preparar un nuevo modelo curricular para septiembre del 2009…
seguramente en los próximos meses estarán realizando su tarea y presentarán al país ese
nuevo modelo curricular. Podría ser un modelo consistente, científicamente sólido e
impecablemente constitucional, o podrían reincidir en presentar un modelo sesgado,
plagado de todos los temas que expresan la mentalidad del Presidente de la República. En
ese segundo caso, sostenemos que los maestros venezolanos tienen la suficiente capacidad
para trabajar creativa y críticamente con un programa de esas características. Pondremos
ahora, a título de ejemplo, tres hipotéticas unidades temáticas y la dinámica para
trabajarlas:

Ejemplo 1. El estudio del ALBA: el maestro podría hacerlo en cuatro pasos, a saber: a)
explicar quién creó el ALBA, en qué fecha y con qué propósito; b) presentar, en un mapa de
América, la ubicación de todos los países integrantes del ALBA; c) proponer a los alumnos
una investigación sencilla, a través de la prensa, a lo largo de un mes, para responder dos
preguntas: ¿Qué aportes hace Venezuela a los países del ALBA? y ¿Qué aportes recibe
Venezuela de esos mismos países?; d) exponer colectivamente los hallazgos de la
investigación.

Ejemplo 2. Soberanía alimentaria y desarrollo endógeno: Esta unidad se realizará


explicando el maestro el contenido de ambos conceptos de las ciencias sociales. Luego
orientaría una investigación de los alumnos sobre los cuatro productos básicos del plato
típico venezolano, el Pabellón: arroz, caraotas, plátano y carne, preguntando cuál era la
producción total de tales productos hace 20 y 10 años y comparándolas con la producción
actual, en relación, para los tres momentos, con el total de habitantes del país.

Ejemplo 3. Interpretación crítica de los medios de comunicación: Tal como señala la


LOE en varios artículos, los estudiantes deben analizar críticamente la calidad de la
información que presentan los medios de comunicación. Se les puede sugerir que, por
equipos, estudien, por ejemplo, la programación de los canales Televen, Globovisión y
Venezolana de Televisión y los periódicos El Nacional, Ultimas Noticas y Vea. Para cada caso
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deben registrar objetivamente: a) los porcentajes de informaciones positivas y negativas
sobre las acciones gubernamentales que cada medio trae; b) las frecuencias de aparición en
esos medios de voceros gubernamentales, opositores y neutrales.

Actuando de manera profesional, estimulando a los estudiantes a investigar críticamente,


tenemos la seguridad de que los docentes podremos derrotar cualquier bastarda pretensión
de formar o seguidores incondicionales de un régimen o fanáticos opositores extremistas.
Un buen docente, enseñando a pensar, formará siempre a ciudadanos críticos.

Algunas enseñanzas de Paulo Freire sobre los opresores

• “Lo que interesa al poder opresor es el máximo debilitamiento de los oprimidos


procediendo para ello a aislarlos, creando y profundizando divisiones a través de una
gama variada de métodos y procedimientos. Desde los métodos represivos de la
burocracia estatal, de la cual disponen libremente, hasta las formas de acción
cultural a través de las cuales manipulan a las masas populares, haciéndolas creer
que las ayudan”. Pedagogía del oprimido, p.184
• “En verdad, toda dominación implica una invasión que se manifiesta no sólo
físicamente, en forma visible, sino a veces disfrazada y en la cual el invasor se
presenta como si fuese el amigo que ayuda. En el fondo, la invasión es una forma de
dominar económica y culturalmente al invadido”. Ibidem, p.199
• “El antidialógico, dominador por excelencia, pretende en sus relaciones con su
contrario conquistarlo, cada vez más, a través de múltiples formas. Desde las más
burdas hasta las más sutiles. Desde las más represivas hasta las más almibaradas,
cual es el caso del paternalismo”. Ibidem, p.180
• “Se desarrolló en el que prohíbe la palabra de los otros una profunda desconfianza
hacia aquellos a los que considera como incapaces. Cuanto más dice su palabra sin
considerar la palabra de aquellos a quienes se les ha prohibido decirla, tanto más
ejerce el poder o el gusto de mandar, de dirigir, de comandar. Ya no puede vivir si no
tiene a alguien a quien dirigir su palabra de mando”. Ibidem, p.174

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Bibliografía

• Asamblea de Educación. Educación, ciudadanía y democracia, (Memorias de la IV


Asamblea Nacional de Educación), Publicaciones UCAB, Caracas, 2008.
• Carvajal, Leonardo. ¿Quién hizo qué en educación?, (De Simón Rodríguez y Andrés
Bello a Luis Beltrán Prieto Figueroa y José María Vélaz), El Nacional, Caracas, 2009.
• Carvajal, Leonardo y María J. Pantin. La educación en riesgo, 1999-2006.
Publicaciones UCAB, Caracas, 2006.
• Freire, Paulo. Pedagogía del oprimido, editorial Tierra Nueva, Montevideo, 1970.
• Gvirtz, Silvina. “La doctrina peronista y la resistencia de los docentes primarios:
Argentina 1945-1955”, en: Educación, cultura y política, (Magaldy Téllez,
coordinadora), UCV, Caracas, 1997, pp.349-353.
• Rodríguez, Ismael. De Gómez a Chávez, cien años de historia, en imprenta, Asamblea
de Educación, 2009.
• Rodríguez, Nacarid. Hacia una propuesta curricular alternativa, El Nacional, Caracas,
2009.

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