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Ahora sí, con pretensiones de llamarlo Un Libro y para cerrar el entendimiento de lo escrito en “Una Mosca en la Nariz”…

El Ministerio de Enseñanza Bíblica Radial TIEMPO DE VICTORIA Presenta:

Ya Salí de Babilonia; ¿Y Ahora?

Autor: Espíritu Santo.

Colaboradores: Muchos Instrumentos humanos utilizados por el Autor

Escrito por: Néstor Martínez Rosario República Argentina

(Uno de esos instrumentos)

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Prólogo

Muchos de lo que leyeron mi primer libro, me escribieron llamándome: Bendecido, Siervo, Ungido, Apóstol, Profeta, Pionero y demás bellezas por el estilo. Otros, por su parte, también me escribieron llamándome:

Resentido, Hereje, Anticristo, Basura y demás “bellezas” por el estilo. Con el debido perdón de los unos y los otros, me atrevo a asegurarles que no soy ni una cosa ni la otra. Sólo soy un hombre que recibió del Señor la directiva de escribir “Una Mosca en la Nariz” tal como está, sin tener ni la menor idea la razón o el motivo y simplemente obedeció. El mismo hombre que, una vez publicado el primer trabajo, recibió la luz amplia y necesaria para encarar este, su complemento. Lo que vas a leer le pertenece íntegramente al Espíritu Santo de Dios. No me lo dio sólo a mí, sino que lo distribuyó entre varios hombres deseosos de servirle. Yo he tomado los principios que cada uno de ellos recibió (He descartado sus propias opiniones) y los he sumado a los que yo mismo recibí, (Dejando de lado también mis “maravillosas” ideas humanas). El resultado está aquí. Léelo, examínalo, reflexiónalo y evalúalo. De acuerdo con lo que pueda dejarte en tu espíritu, procede. Pero, atención: sea cual fuere tu reacción, para uno u otro sector, de todos modos muévete. Recuerda que la victoria será de los Pacíficos, pero jamás de los Pasivos. La victoria será de los que se mueven en alguna dirección. La derrota, mientras tanto, patrimonio de los que se quedan inmóviles esperando que otros más “espirituales” piensen por ellos.

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A Modo de Introducción…

No tuve ningún inconveniente, ni tampoco ninguna clase de falso pudor, para decírtelo en

aquel momento cuando escribí Una Mosca en la Nariz: no tenía ni la más pálida idea del motivo por el cual lo estaba haciendo. Lo único que sabía con total y absoluta certeza, era que Dios me había ordenado hacerlo.

Y no sólo me había dado la orden de escribir eso, sino que incluso me había delineado día por día y momento por momento (A veces sin que ni yo mismo me diera cuenta del todo), de la manera que tenía que hacerlo. Con qué contenidos, formas, léxico y epicentros básicos.

Te confieso que tuve muchas dudas y algunos miedos, pero una palabra precisa y concreta del Señor me tranquilizó primero, me convenció seguidamente y me activó en último término: No hay espacio para los cobardes en el Reino de Dios.

Sin embargo, no quisiera que te hagas una imagen mía que no se parece en nada a la real. De ninguna manera soy un valiente caballero de la edad media que con su sola lanza en ristre se apresta a encarar contra todo un ejército de miles y miles de feroces soldados.

Soy un hombre (Un “tipo”, como decimos en Argentina), de lo más vulgar, común, corriente y hasta algo menos, si quieres. Y no estoy menoscabándome ni subestimándome. A eso quizás lo hice en parte en el primer libro y ya me lo criticaron y me lo corrigieron. Soy un hijo de Dios.

Y es el ser un hijo de Dios lo que me hace una persona especial, no alguna otra virtud personal, familiar, eclesiástica o de cualquier otra naturaleza. Y si sobresalgo por sobre tanta gente que hace las mismas cosas, no es porque yo sea mejor que ellos, sino porque repito yo soy un hijo de Dios.

¡Hermano! ¿Usted me está queriendo decir que hay gente que también planta páginas Web, escribe artículos sobre Jesucristo y hasta predica en vibrantes audios que no son hijos de Dios? No te lo estoy “queriendo” decir; te lo estoy diciendo por una simple razón: es verdad. Y el ochenta por ciento de quienes leen esto, lo saben.

Pero entiende bien, por favor, porque en este tiempo se escucha, se ve y se lee cualquier barbaridad. No te estoy diciendo que sea EL Hijo de Dios encarnado. A eso, ya hay algunos que “se les escapó la tortuga”, que andan jurándolo por la Web. Yo dije que soy UN hijo de Dios. Como tú, tú o tú, hermano o hermana, sin acepción de personas.

La diferencia es que yo he sido comisionado por el Reino de Dios, enviado por mi Padre celestial, sustentado por mi Señor Jesucristo, inspirado y fortalecido por mi amado Espíritu Santo para hacer esto que estoy haciendo, y no otra de las tantas cosas que otros van a hacer o están haciendo ya.

El mayor problema que hemos tenido como pueblo santo, ha sido el suponer que todos estábamos para hacer de todo y que aquellos que no hacían las cosas según las costumbres de lo que llamábamos “la iglesia”, no pertenecían a ella. Lamento decirte que una gran mayoría de estos sí que pertenecían a una iglesia de la cual muchos de sus jefes estaban fuera.

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El caso es que, tal como te lo relaté en el primer libro, fui llamado, capacitado y levantado para hacer una tarea muy específica, concreta y apuntada a complementarse con otras que otros hombres de Dios están haciendo hoy por hoy de una punta a la otra del planeta.

No son pocos los lugares en los que se están hablando cosas que no tienen sabor a iglesia, que sólo tienen sabor a verdad. Y la verdad no te promete terminar en la iglesia. La verdad siempre te lleva al reino de Dios. La iglesia es un medio, no es la meta.

Yo creo que hemos sobre enfatizado a la iglesia de tal manera, que cuando Dios quiere manifestarse tal como Él es, no tiene por donde entrar. Cuando el amor Ágape de Dios, quiere manifestarse, el amor que la iglesia ha creado en su lugar, no se lo permite.

El amor de Dios es fuerte. Es más que obvio que nosotros tenemos mucho más Phileo que Ágape. Entonces, con todos estos romanticismos inventores de las “contenciones” psicológicas dentro de la iglesia, no hemos dejado que se manifieste. Dios es fuerte, pero siempre va a traerte a posiciones en Él.

La verdadera autoridad de Dios es realmente fuerte, pero la manipulación y el control, que son las imitaciones más abundantes de ella, no tienen ninguna clase de fortaleza. Porque bastará un gramo de inteligencia en un creyente para que nadie pueda manipularlo ni controlarle despóticamente su vida.

Sin embargo, por lo que podemos ver, ese gramo de inteligencia no es abundante. Es mucho más la gente que llega a amar y respetar, amén de obedecer a quienes les palmean sus espaldas aunque luego los abusen de varias maneras, al que seriamente pero con una autoridad que no está exenta de amor, les dice la verdad. A esos, poco a poco, se les van cerrando todos los caminos.

Es que hay algo que va más allá de los comportamientos humanos. Hay una cuestión dimensional. El ministro de luz y el falso ministro de luz, viven en dimensiones opuestas. Y eso es algo que trasciende el problema del hermanito que te viene a protestar.

Ya sabemos que el nuevo sacerdocio, no tiene absolutamente nada que ver con el viejo sacerdocio. No habla igual, no tiene las mismas prioridades, no tiene los mismos valores, no predica igual, no prepara sus mensajes igual y no usa los mismos materiales de apoyo. En nada es igual. Es más: nadie lo identificaría como un sacerdote. No le hace; Dios lo levantó y lo es. Punto.

Nada. Nada de lo anterior. Tampoco usa esas biblias especiales de estudio con que la mayor parte estudiaba. Nada viene de lo viejo. Para lo único que sirven aquellas biblias de estudio, es para tener más espacio para hacer nuestras anotaciones. Pero ya nunca más para llevarnos por los comentarios de viejos teólogos incapaces de sostenerse en algo fresco.

En suma: nada de lo que se usaba antes, se está usando ahora. La misma Palabra de Dios ha cambiado. Antes estaba en una urna, ahora está en una urna de oro; es gubernamental. Ahora se dice lo que hay que decir, no lo que conviene decir para seguir teniendo gente los domingos. Estoy hablando de la Iglesia, no de Babilonia, entiende.

Si se dice lo que hay que decir, la verdad prevalece. Lamentablemente, este no es el cuadro que vemos. Podrán acusarme de negativo, pero no hago más que reflejar una realidad que estamos comenzando a vivir porque este el tiempo de vivir esto y no otra cosa.

¿Por qué estoy hablando así? Entiendo que la mayor parte de quienes leen esto, puede suponer que soy alguien que pretende armar algo nuevo y colocarse al frente. Lo han hecho cientos o miles durante todos estos tiempos. No tendría nada de raro que una vez más se repitiera.

Te equivocaste. No tengo edad ni ganas para armar algo, y mucho menos si ese algo es una idea mía y no una orden de Dios. Yo ya he tenido suficiente en mi vida con las decenas o centenas de “brillantes” ideas que se me ocurrieron. Gracias a Dios y su misericordia te lo puedo contar.

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También podría estar haciendo esto en la búsqueda de hermanitos desprotegidos a los cuales manipular a mi antojo y necesidad (Todo con un barniz de santa sujeción) con el fin de convertirme en una especie de jeque moderno con diferentes calidades de harem sin menosprecio de los literales.

Créeme que conforme a la “educación cristiana” que la mayoría hemos recibido en las iglesias, hacer esto sería decididamente sencillo. Hay cientos y cientos de seres buscando desesperadamente que alguien los someta en todas las áreas que se le ocurra porque no saben ni pueden vivir de otra manera. Vendría a ser algo así como un supuesto masoquismo cristiano…

Y, finalmente, también podría andar por la vida diciendo cosas explosivas dudosamente demostradas bíblicamente, con el afán simple de hacer dinero. Ya sé que suena demasiado fuerte y hasta grosero, pero dime qué otra cosa has visto hacer a tantos y tantos por allí disfrazados de ministros…

Lo que te dije, se prueba y comprueba con actitudes que vemos a diario a lo largo y ancho del planeta. El mundo critica a la iglesia porque es impío, incrédulo y pecador y por lo tanto está endemoniado, pero ¿Sabes que? En más de la mitad de sus críticas, lamentablemente, el mundo está diciendo la verdad. Muy bien: no es mi caso.

Digo esto porque pretendo, espero y deseo que, al menos un alto porcentaje de quienes acceden a estos estudios, donde quiera que se encuentren, puedan levantarse en fe para aportar lo suyo a que en el Reino de Dios se cumpla de una vez por todas, Su soberana voluntad.

Es decir: que cada uno de ustedes sea un oráculo; y que ninguno sea ni eco ni sombra de alguien prestigioso. Esto te dice que tus reacciones ante la vida, ahora ya no están en un arca inmóvil sino en un compartimiento gubernamental. Lee, escudriña, estudia y aprende:

(Mateo 27: 45)= Y desde la hora sexta hubo tinieblas sobre toda la tierra hasta la hora novena.

(46) Cerca de la hora novena, Jesús clamó a gran voz, diciendo: Elí, Elí, ¿lama sabactani? Esto es: Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado? (Jesús, aquí, está haciendo una pregunta, está hablando con alguien.)

(Verso 47)= Algunos de los que estaban allí decían, al oírlo: A Elías llama este.

(48) Y al instante, corriendo uno de ellos, tomó una esponja, y la empapó de vinagre, y poniéndola en una caña, le dio de beber.

(49) Pero los otros decían: Deja, veamos si viene Elías a librarle.

(50) Mas Jesús, habiendo otra vez clamado a gran voz, entregó el espíritu.

(51) Y he aquí, el velo del templo se rasgó de arriba abajo; y la tierra tembló, y las rocas se partieron;

Aquí vemos que desde la sexta hasta la novena hora, que es el tiempo más claro del día, (De doce a tres de la tarde), se pone absolutamente oscuro. Oscuridad es ausencia de luz. No hubo eclipse, no fue algo científico, sino que la luz del mundo se estaba apagando.

Es importante que entiendas esto. Porque no hubo un eclipse, no fueron nubes que taparon el sol. Quedó todo absolutamente negro, de tan oscuro que estaba. Ausencia de luz. Una colisión de dos realidades. ¿Necesitas tocarlo con tus manos para creerlo, Tomás?

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El impacto fue tan fuerte, que se manifiesta como terremoto en lo natural. Fue tan fuerte el impacto de vida, que revivió a ciertos muertos que luego caminaron por la ciudad. Lo que ocurre en esa realidad o en esa dimensión, es tan fuerte que produce varias manifestaciones en la dimensión tangible, palpable, o en la realidad del mundo natural.

El verso 51 dice que el velo fue rasgado. La palabra scico, “demolición”, en el griego clásico. Es un rasgado de un sistema o de una estructura. Recuerda: no había caja, no había arca, desde el tiempo del templo de Zorobabel. Pasa el tiempo de Herodes. Cuando se rasga el velo, no hay arca.

De manera que no hay una gloria manifestada. No hay un querubín, no hay un maná, no hay nada. Lo que había era otra dimensión. No fue acceso a una caja, no fue acceso a Dios, sino que el velo se corre, se rasga y se abre otra dimensión al ser humano.

Tan fuerte fue esa manifestación, que hubo terremotos. El impacto de una dimensión, nos da evidencias en la otra. Cuando Dios habló en el Sinaí, la tierra también tembló. Nota que lo que ocurre en el mundo del espíritu, se refleja en el mundo natural.

Lo triste del caso es que tú te pongas a seguir y estudiar la historia natural y no entiendas lo que está pasando en el espíritu. Es decir que, la condición natural imperante, fue el resultado del impacto de otra dimensión. ¡Pastor! ¡En la iglesia no pasa nada! ¿Qué estás estudiando?

¿Sabes cual es el lamento diario de un evangelista del Señor? Las miles y miles de almas que se pierden en el infierno sin llegar a conocer a Jesucristo. ¿Sabes cual es el de un maestro del Señor? Que miles y miles de personas que concurren a templos, acompañados de profesores de historia bíblica, de teología y en divinidades se vayan al mismo infierno aún cuando suponían haberlo conocido.

Quiero reenfatizar que el acceso no era a Dios. Que el velo se rasgara, no nos daba acceso a Dios, daba acceso a otra dimensión. Dice Jeremías 3:16 que el tiempo llegará en que no vamos a procurar el arca, porque va a haber relaciones de alianza en un nivel de reyes.

Nota que lo que intercambia el arca, es un nivel de relación. Dice el Salmo 133 que es allí donde habita el Señor. Este ámbito natural, este ámbito al que llamamos “la realidad”, es un mundo de ilusión. Nosotros fuimos diseñados (Y ten en cuenta que todo esto es alegoría pura), para operar en la otra dimensión.

Nosotros somos espíritu, y estamos viviendo una experiencia terrenal. En Génesis, Dios tiene un plan. Él va a crear un hombre a su imagen. Ese es el plan de Dios. …Hagamos el hombre a nuestra imagen…

Dios, desde que comienza a crear, comienza a traer separación. Mucho antes de que el tiempo comenzara, ya la tierra fue creada. El tiempo comienza efectivamente, cuando hay separación de día y noche. Y el tiempo que transcurrió entre la creación de la tierra y en el que hubiera día y noche, pudieron ser esos billones de años que los científicos han descubierto.

Tú, hazme caso en algo: jamás discutas con la ciencia. Muy a su pesar para los hombres científicos, la ciencia generalmente termina apoyando la Biblia. Sólo que ellos llegan allí mil años después que nosotros, aunque la televisión no venga a hacernos entrevistas por ello.

Eso, claro está, si tú te crees como se debe lo que dice la Biblia. Pero también, debes reconocer que nos hemos inventado una sarta de teorías que no tienen nada que ver con Dios. Por ejemplo: la Biblia dice que la muerte entró por un hombre. Muy bien; eso elimina a toda la raza pre adámica, porque si la muerte no existía hasta que un hombre muere, entonces, ¿Cómo murieron todos los demás?

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La caída del hombre fue tan fatal y tan deprimente, que el hombre cuando se imagina algo, siempre lo imagina más inteligente que sí mismo. ¿Un marciano? ¡Más inteligente! Cientos de películas de ciencia ficción los han mostrado así.

Bastará con decir una palabra casi mágica: extraterrestre, para que inmediatamente cualquier hombre o mujer, sin dudarlo, estimen que ese extraterrestre es más inteligente que nosotros. ¿Nadie va a decir, nunca, que si somos hechos a imagen y semejanza de Dios, no puede existir cosa más inteligente que nosotros?

No estoy levantando debate ni polémica sobre ovniología ni vida interplanetaria. Sólo estoy predicando el evangelio, enseñando sobre el Reino de Dios. Ellos, si quieren, que sigan pensando que somos seres inferiores a cualquier tipo de vida intergaláctica. Tú eres imagen de Dios y no hay nada superior a eso.

¿Y que significa imagen de Dios? Ah, te sonríes, eh? Espera que termine esto y verás. Por eso mataron a Cristo. …Hagamos al hombre a nuestra imagen y a nuestra semejanza… - …Y luego vamos a darle dominio…

La palabra imagen, es tselem. Es un icono, o la casa de Dios. La palabra significa “la exacta especificación”. Una copia exacta en integridad, moralidad y carácter. La misma naturaleza. Las mismas propiedades que.

Cuando Dios dice: “hagamos al hombre de esta manera”, lo está diciendo en Génesis 1:26, 27 y 28. Lo que Dios construye en Génesis 1:26, es su maqueta. Todo plan, comienza con una idea. El hombre de Génesis 1:26-27, no está formado.

Es una creación en la mente de Dios. …hagamos el hombre, a mi imagen… Aquí lo tengo. ¡Perfecto! Es decir que el plan de Dios, era encarnarse. Transferirse de una dimensión a otra. Cuando Dios descansa, entonces forma al hombre. En su descanso.

El hombre no es hecho en el sexto día, sino en el séptimo. El hombre es creado ser con una imaginación de lo que Dios quiere. Es el producto final, lo tengo ya calculado, esta es la maqueta del producto final, pero no está en la tierra. Génesis 2:5 dice que no había hombre que la abrace a la tierra.

Esto significa que aún no existía el hombre. Génesis 2:7 dice que Dios formó al hombre. Ahora escucha: cuando formó a Adán, Corintios nos dice que Adán es alma viviente. Dios es espíritu vivificante. Adán no es la imagen de Génesis 1:26.

Adán es el comienzo de un proyecto, que termina en la imagen de Dios. Y eso es, exactamente, lo que estamos tratando de terminar ahora. Como toda construcción empieza en el fundamento y llega al pronto final, que viene a ser igual a la maqueta que es el comienzo.

Adán es alma viviente, Dios es Espíritu vivificante. Dios no es un ser creado. Dios es santo. Adán era inocente. No es ni santo ni profano. ¿Qué es tener misericordia, sin estar rodeado de debilidades de la que se necesita ser liberado? ¿Qué es ser bueno sin andar en un mundo de maldad?

¿Qué es ser santo, o fiel, sin la oportunidad de apostatar? Adán no es imagen de Dios. Adán es el comienzo de un proyecto. El hombre es creado, formado y luego colocado. Así lo vemos en Génesis 2:15. Yo sé que esto va en contra de todo lo que aprendimos, pero no le hace. Sigue siendo cierto.

Ya mismo va a empezar a cobrar sentido para ti todo el plan de Dios. Porque la imagen que tenemos si aceptamos la enseñanza clásica, es la de un Dios que fracasa dos veces antes de comenzar. Se le escapa un ángel y después se le escapó el primer hijo.

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Ahora bien: si es un Dios, - Tal como te lo muestra la teología -, que ha fracasado dos veces antes de empezar todo esto, yo te pregunto: ¿Cuál será la garantía de que no va a fracasar una vez más cuando regrese? Utiliza tu inteligencia, no seas religioso papagayo.

Fíjate que nuestra doctrina nos da a entender, o quizás lo dice concretamente, que nosotros somos salvos porque Israel lo rechazó, y eso nos hace salvos de pura casualidad, porque si Israel no lo llegaba a rechazar, nosotros no entrábamos ni disfrazados de monos…

Eso es lo que dicen nuestras doctrinas básicas. Esas a las cuales, encima, les llamamos “sana doctrina”. Que somos un plan alterno. Que entramos porque Israel no lo quiso. Somos una especie de trozo de jamón entre dos panes llamados Israel.

Esto nos deja el criterio de que, como no pudo vencer entonces, pues entonces se fue y prometió que algún día regresaría para, en este caso, vencer. Ahora piensa. ¿Cuál es la garantía que podemos tener nosotros que, si no venció la primera vez, va a vencer ahora cuando venga?

¡Pero es que esa es nuestra doctrina! Claro, yo lo estoy mostrando con un tinte humorístico, pero créeme que todavía es eso lo que andamos enseñando en nuestros institutos y seminarios bíblicos. No sirve. Había que aprenderlo todo mal para venir en este tiempo a refrescar nuestro entendimiento.

Entonces esta es la época en que las librerías cristianas van a comenzar a quedarse sin lectores, que es como decir: sin clientes. Porque ellos, sujetos a las “supervisiones” ministeriales estructuradas, sólo van a poder vender lo que es aprobado por tales y tales concilios. Y eso que resulta aprobado, como ya te habrás percatado, sabe a un té de agua; insaboro, incoloro e inodoro.

Es un reflejo de lo que hoy por hoy también está ocurriendo en las congregaciones cristianas.

Y que va mucho más allá de si tal o cual pastorcito ha hecho un gran negocio en lugar de una gran

iglesia. En todo caso, esa es una parte de la corrupción ambiente que se filtra por las deficiencias

espirituales que el sistema ha propuesto desde su creación.

Y una vez que tú has visto todo eso (Y si me estás leyendo es porque lo has visto, ya que de

otro modo hubieras salido huyendo a los alaridos de: ¡¡¡Herejía!!! ¡¡¡Herejía!!!), es cuando no sabes

adonde colocarte, literal y espiritualmente.

Muchos se ponen a orar para que el pastor Fulanito cambie, y no se dan cuenta que, por una parte, están haciendo una oración hechicera, porque suponen que sus voluntades van a prevalecer por sobre las del pastor Fulanito. Y por otra parte, ese cambio que piden para Dios resulta imposible porque Fulanito tiene todas las condiciones que quieras encontrarle, pero lo único que no tiene es llamado de Dios ni mucho menos unción pastoral.

Otros se ponen a interceder a favor de la iglesita que los vio nacer y hoy anda tambaleante con más señales de derrumbarse que de sostenerse. Y lo hacen con sinceridad y fervor, po rque en sus corazones sentimentales aman a esas cuatro paredes, al púlpito que quizás ellos mismos barnizaron y a ese bautisterio donde aquella noche fueron bautizados.

Y esto, que en esencia no es malo ni mucho menos, porque habla de los afectos y los buenos

sentimientos de las personas, en el ámbito espiritual actúa de manera contraproducente. Porque

Dios que andaba presto a borrar del mapa a ese lugar nido de ladrones y corruptos, se ve paralizado

e impedido de hacerlo por causa de la intercesión romántica de muchos de sus fieles hijos a los cuales no puede dejar de oír.

Y otros se van. Abandonan los templos esperando, en principio, que Dios les muestre con

claridad a cual otro deberán concurrir y a que pastor deberán darle el parte de presentes y prestos

para todo servicio, sujeción, diezmo y obediencia.

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Les caerá muy pesado a sus tradiciones costumbristas la novedad de que Dios les muestre que no deben ir a ninguna iglesia de las conocidas, que Él está por llevar a cabo una tremenda reforma y que en esa reforma lo conocido ya no tiene espacio, lugar y mucho menos poder o unción.

Entonces, alguno de ellos, (Como fue mi caso específico), reciben la directiva de escribir algunos pormenores de su epopeya eclesiástica, de sus aventuras en la religión, matizada con alguna pequeña enseñanza que presenta en sociedad al cáncer que más cristianos ha asesinado:

Babilonia.

El dilema vendrá después de finalizar y publicar por la vía que sea el trabajo. Porque uno se

mira hacia adentro, se echa a temblar de temor santo y se formula la pregunta que hoy le da título a esta segunda entrega: “Ya Salí de Babilonia; ¿Y ahora?”

Dicho así parecería lo más lógico del planeta, pero no siempre se lo cataloga así. Muchos de los que nos conocen suelen preguntarnos: ¿Así que se fueron de la iglesia? Me lo quedo mirando y le digo: ¿Tú te crees que yo ando de gran parranda pecaminosa y perdida? A lo cual me responden:

“¡No, hermano! ¡No dije eso!”

Sí que dijiste eso. Porque irse de la iglesia del Señor, es regresar a Egipto, al mundo, a la impiedad, la pecaminosidad. ¿Y entonces? Entonces resulta ser que no me fui nada de la iglesia, porque YO SOY IGLESIA. De donde si me fui, es de los templos evangélicos tradicionales, que es algo muy distinto.

Entonces muchos de ellos que en más de una ocasión a esa actitud la estuvieron barajando como una de las posibilidades a seguir, me quedan mirando con una pregunta muda que también yo en su momento me hice: Ajá, está muy bonito eso, pero… ¿Y ahora, que? Mi Dios tiene la respuesta.

Y lo hubiera dejado allí por tiempo indefinido…si no fuera porque Dios me dio la respuesta

casi inmediatamente a la colocación del trabajo en la página Web. Es como si hubiera estado esperando que yo obedeciera su mandato inicial para, recién allí, pasarme la letra de lo que seguía.

Y si has leído ese primer libro habrás visto de qué modo fui capacitado. Por una suma de

“casualidades” fui recibiendo material ordenado por rubros durante un determinado lapso. No terminaba de aprender una materia cuando ya Él me pasaba a la siguiente.

Así me capacitó para poder cumplir con esta tarea que hoy trato de administrar con la mayor excelencia. ¿Y por qué tendría que cambiar su modalidad? Esto era lo que yo aguardaba, un cambio de formas que me hiciera conocer lo que yo sabía (Aunque no conocía) debía venir a continuación de lo escrito.

Él, demostrando que la palabra Soberanía le queda exacta (Es al único, porque no hay hombre, por mucho poder que ostente, que sea verdaderamente soberano), decidió hacerlo del mismo modo. Entonces, así como en mis comienzos se encargó de enviarme desde cualquier sitio diversos temas específicos, así lo volvió a hacer ahora, con matemática precisión, claridad y exactitud.

Aquella vez lo hizo en forma de libros, videos, casetes y predicaciones en vivo. Hoy prácticamente la fórmula es la misma, sólo que con el agregado de la Web, un adelanto técnico sumamente criticado y satanizado por la iglesia por causa de su inmensa oferta pornográfica, pero único vehículo, hasta hoy, conjuntamente al de la tele vía satélite, capaz de cumplir con los fundamentos de la Gran Comisión.

Por esa razón es que no puedo decir, tal cual lo hice en Una Mosca en la Nariz que yo, Néstor Martínez, soy el autor de este segundo libro. Sigue siéndolo el Espíritu Santo. Y a mí me toca ser UNO de los instrumentos usados por Él para bendecirte. Pero acompañado de muchos otros…

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Otros a los cuales no menciono por una sencilla razón: ellos tampoco fueron autores de lo que escribieron o dijeron. El mismo Espíritu Santo plasmó la enseñanza y la dejó allí para que cada hombre dispuesto a aceptarla, creerla y ponerla por obra, la usara para la gloria y honra de SU nombre, y no para beneficio personal, tal como observamos en la mayor parte de la literatura cristiana.

¡¡Pero hermano!! ¡¡Está equivocado!! ¡¡El obrero es digno de su salario!! ¿Por qué va a negarse a percibir dinero por un trabajo que esté realizando para el Señor? Te equivocaste, no me niego a eso, todo lo contrario. A lo que sí me niego es a manipularle las emociones a alguien para sacarle unos centavos en el nombre del Señor. A eso sí me niego y me seguiré negando.

Por tanto, no soy autor porque, sin el Espíritu Santo, no soy capaz de escribir una jota. En todo caso soy co-autor, a eso lo acepto. Y los beneficios materiales que esa co-autoría produzca, me serán liquidados a mi cuenta por intermedio del Banco Celestial. Más seguro que eso, imposible.

En el lapso de algo menos de un año, (Lo que va desde el mes de Junio de 2005, que fue cuando finalicé el libro publicado en primer término, hasta hoy), me llegaron por distintas vías trabajos de otros siervos que, en lo global, quizás respondían a determinadas tendencias no del todo recomendables.

Pero trabajos que, leídos con atención, u oídos con juiciosidad, tenían dentro de sí partes que eran toda una revelación relacionada con la iglesia del futuro. Es decir que cada uno de nosotros, (Obviamente me incluyo), tiene algo del Señor para decir y un montón de interpretaciones propias que ni siquiera valdría la pena mostrar, pero que a la hora de escribir un libro, va todo junto.

Una Mosca en la Nariz tiene, indudablemente, mucho que viene directamente del Señor, tanto a través de decenas de siervos fieles como de mí mismo en alguna pequeña proporción. Pero también tiene un porcentaje que emana de mí mismo, de mi interior no crucificado, que viene a ser la parte que ni siquiera debería ser leída. Pero así somos los cristianos cuando hacemos literatura, que es el modo correcto de definir a todo esto, ya que la Literatura Cristiana sencillamente no existe.

Si tú tomas aquel, se lo sumas a los que Dios pueda poner en tus manos relacionados con el mismo tema, y ahora le agregas éste, los juntas y extraes de ello lo bueno, tal el consejo paulino, no interesa que el resto tenga que ir al cesto de la basura, lo que importa es que lo que queda, es revelación pura y guía para tu dirección futura.

Es que…hermano…no es ese el concepto que yo tengo de la literatura cristiana, ¿Sabe? Sí, lo sé. Lo que ocurre es que así como existe una literatura secular que se maneja conforme a rudimentos y códigos propios, así también existe algo que la gente llama “literatura cristiana”, cosa que en realidad no existe.

¿Cómo que no existe? ¿No anduvo nunca usted por las centenas de librerías cristianas que hay? Sí, anduve. Y si bien hace algunos años pude hallar material medianamente aceptable, hoy lo único que encuentro es autoayuda con versículos bíblicos, testimonios de gente famosa convertida y recetas para ser feliz, agradar al pastor, prosperar rápidamente y cien mentiras más encerradas entre dos tapas que, para justificar su ascendencia cristiana, se complementan con versículos bíblicos que tienen más o menos algo de relación con lo que se dice.

Ese es un negocio denominado como “literatura cristiana”. No me opongo a él, no confronto ni confrontaré a los miles que están en el negocio, así como tampoco lo defenestraré como cosa del diablo. Pero ni loco les hago el juego o les publicito sus engendros. Y mucho menos publicaría algo allí.

Porque un libro que se precie de llamarse “cristiano”, es como la Palabra de Dios y como la Unción del poder. O viene de parte de Dios o es una imitación, un paralelo falso, ilegítimo y corrupto que hemos llamado Babilonia.

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Y si viene de parte de Dios, nuestra obligación, como vehículos aptos, es escribirlo con la

mayor excelencia, totalmente despojados de cualquier intencionalidad promocional propia y entregarlo de gracia tal cual como lo hemos recibido, también de gracia.

Si es algo que Dios considera bueno por nuestra parte, Dios mismo se va a encargar como a

Él le parezca, de recompensarnos en nuestro esfuerzo. Esto que digo parece una quimera ilusoria y digna de un místico irracional. Sin embargo, tengo que decirte que ¡¡Funciona!! Dios paga todas sus cuentas.

En ese tenor, te invito a sumergirte en la lectura de Ya Salí de Babilonia; ¿Y ahora? Porque, al menos en este tenor crítico y confrontativo para con la iglesia tradicional que conocemos, será el último. Lo que venga después, si Dios así lo quiere, será formativo para los que están fuera, dejando librados a sus propias decisiones, para siempre, a los que quedaron dentro.

Y todo eso sin saber si entre los que están fuera, habrá mayoría femenina, tal cual vemos hoy

en los templos, o si habrá supremacía masculina. Creo que lo ideal sería construir la iglesia tal cual

está construido el mundo: diferencias más, diferencias menos, mitad y mitad.

Que no es el caso de hoy, a eso todos lo sabemos. Y no sólo lo sabemos, sino que incluso lo comprendemos, lo avalamos y lo justificamos. No hay lugar ya en la iglesia para los machismos estériles e irracionales, pero sí para un grado de equidad con la Palabra.

Por allí comenzaremos esto que yo denominaría de modo doméstico, como un: Pequeño Manual ilustrado para salir de los templos para ir a ser parte de la Iglesia, sin suicidarse por la culpa o morir aterrorizado por lo que te dicen los antiguos “hermanos”.

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¿Adonde Están los

Hombres de la Iglesia?

Yo te confieso una vez más, que cuando comencé a escribir mi primer libro, no tenía ni la

menor idea del motivo, la causa o el fundamento por el cual lo estaba haciendo. Ya te lo dije en la Introducción. Pero también debo confesarte que, por un instante, pasó por mi cabeza la idea que, seguramente, pasó por la de muchos que lo leyeron.

Si estaba contando abiertamente mis vicisitudes personales en una congregación evangélica; si estaba confrontando una tarea pastoral que dejaba algo que desear; si de alguna manera estaba poniendo en tela de juicio todo el sistema eclesiástico de mi ciudad, de mi provincia, de mi país, o yo estaba siendo enviado por el Señor a un trabajo muy grande o tenía un resentimiento de enorme magnitud.

Claro; no sería ni el primero ni el último. Conocí a mucha gente en esas condiciones. Y en todos los casos produjeron en mí una imagen altamente negativa. Porque no se trataba de hermanos prestos a buscar lo mejor en la iglesia de su Señor, sino de personas dolidas, lastimadas, perjudicadas y amargadas dispuestas a destruir todo lo que tuviera color a pastor y a hermanos.

Mi ignorancia sobre los fundamentos reales de esta publicación, más las historias vívidas de tantos y tantos, sumado a la opinión de amigos convertidos en “ex-amigos” que me lo echaban en cara abiertamente, te confieso, me hicieron pensar y esperar en Dios con auténtico temor y temblor.

Y Él no se hizo esperar demasiado. Me mandó a un diccionario secular a ver el significado de la palabra en juego. Resentido: Que muestra o tiene algún resentimiento.- Resentimiento: Disgusto o sentimiento penoso del que se cree maltratado por la sociedad, la suerte o la vida.

Claro; el diccionario es secular y la palabra iglesia no figura en ellos porque no forma parte, (Según su interpretación humanista) de algo digno de tener en cuenta. Pero lo podemos agregar porque es real y visible: disgusto o sentimiento penoso del que se cree maltratado por la sociedad, la suerte, la iglesia o la vida.

Reflexión privada, íntima y personal: ¿Fui maltratado en la sociedad? Gracias a Dios, no. Tampoco te voy a decir que me sentí elevado por ella, pero maltrato no tuve. ¿Por la suerte? Bueno; convengamos que jamás me saqué la Lotería, pero tampoco puedo decir que por eso “la suerte” me haya tratado tan mal. ¿Y la vida?

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Pasé las que pasé. Desde cero a veinte años no puedo quejarme. De los veinte a los veinticinco, una y una, cal y arena, indistintamente. De los veinticinco a los treinta un pequeño infiernillo terrestre. A los treinta y uno, Jesucristo. Fin del maltrato de la vida, sanidad total y nueva vida en el Señor.

Entonces me queda la iglesia. ¿Fui maltratado en la iglesia? Ya te lo relaté bien detalladamente en “Una Mosca…” Una historia como la de tantos y tantos hermanos. Pero no podría llamarle a eso maltrato. No sufrí ninguno de esos horribles abusos que hoy muchos me relatan haber vivido.

De todos modos, la idea de albergar algún resentimiento recóndito, todavía daba vueltas por mi cerebro. Allí fue donde el Señor me mostró que estar resentido con alguien o con algo, es lisa y llanamente aguardar ocupar el lugar de aquel que nos ha herido para, - pensamos -, hacer las cosas mejor.

Eso significaría que, si yo estuviera resentido, - por ejemplo -, con quien fuera mi pastor, sería porque en mi intimidad estaría pensando que yo lo haría mucho mejor que él. ¿Sabes que? Jamás me imaginé siquiera ser pastor de la manera en que lo son los que conocemos. Ni siquiera cuando me lo propusieron, tal como te lo conté en mi primer libro.

Entonces, muy bien podría estar resentido con la iglesia. Eso significaría que yo tendría en mente erigir una iglesia mucho mejor que esa si me lo permitieran. ¿Sabes que? Tampoco eso pasó ni una miserable vez por mi cabeza. Es más: creo que no tendría ni la menor idea de cómo manejar una organización eclesiástica tal como las que vemos a nuestro alrededor.

Entonces, ¿Resentimiento de que podría tener? Por más que busqué, no lo encontré. Ni siquiera guardo el menor rencor o alguna sensación parecida por algo o alguien de mi vida eclesiástica. Lo conté como lo conté porque, - estuve siempre convencido -, no serían pocos los que iban a identificarse, y mis vivencias le darían mucha paz a sus corazones oprimidos por el miedo.

¿Miedo? Sí, miedo. La iglesia estructural ha sabido aceitar con el correr de los años, un prolijo y cuidadoso sistema de inhibiciones que ha llevado a mucha gente a suponer que, de sólo pensar cosas como las que yo he relatado, eso era suficiente motivo para irse de cabeza al infierno.

Pero las decenas, o centenas, o millares de cristianos que hoy por hoy están con miedo dentro de las congregaciones, no pueden siquiera imaginarse el motivo o las causas por las cuales lo padecen. De ninguna manera se les ocurriría pensar que han sido sutilmente manipulados hacia ello.

¡Hermano! ¿Usted me está diciendo que hay gente que trabaja para infundir miedo en los miembros de una iglesia? Sí mi amigo; eso es exactamente lo que estoy diciendo. Valiéndose de las veladas amenazas u otra clase de artimañas, hay gente presta a infundirle miedo a otros para que se comporten conforme a lo que se espera de ellos.

¡Pero hermano! ¡Eso no puede ser! ¡Es antibíblico! Porque infundir miedo en la gente, es conducirlos hacia la cobardía. Y la Palabra es muy clara al respecto: …el Reino de Dios no es para los cobardes…

Sin embargo, es así. Y no me crea, por favor, lo que le estoy diciendo sin comprobarlo con dos o tres testigos. Los va a encontrar rápidamente. En cualquier congregación evangélica hallará muchos más con ciertos miedos que con total tranquilidad y libertad.

La duda que en ese caso nos queda, es que, si hay personas con poder suficiente como para operar en dirección a la inspiración de miedo, y con eso fabricar cobardes incapaces de confrontar corrupciones o mentiras, esa gente no está trabajando conforme a la Palabra de Dios, ¿Verdad?

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Es la resultante de una suma. Dos más dos, es cuatro. Si opero manipulando emociones para

despertar miedo en alguien, fabrico cobardía en esa persona. Y si los cobardes no entran al Reino de Dios, yo estoy haciendo que alguien no entre. La pregunta es: ¿Para quién estoy trabajando yo?

¿Pero es tan así, hermano? No sé como lo será en tu tierra, pero en la mía te puedo dar garantías que sí. Y si no, bastará hacer una pequeña encuesta entre las hermanas de cualquier congregación local. Simplemente pregúnteles que piensan de los hombres de la iglesia. Ellas van a responder con expresiones que darán espacio a lo que termino de decirte.

Y eso ha determinado, entre otras cosas, que las iglesias estén conformadas

mayoritariamente por mujeres, haciéndole creer a una sociedad que tiene predilección machista, que los hombres no tienen espacio para moverse en esos sitios espirituales. Una enorme mentira satánica con gran aceptación, incluso, dentro de nuestros ambientes supuestamente muy

espirituales.

Yo recuerdo que en mi infancia (Y no deja de ser un milagro que con más de sesenta pueda

recordarlo), participando de la gigantesca mesa de campo, donde una vez por mes se almorzaba un domingo en la casa de mi abuela materna, se armaban unas tremendas discusiones centralizadas en dos temas: política y religión.

Mi madre tuvo tres hermanas y, a excepción de la menor que en esa época aún estaba

soltera, las otras dos solían participar, cuando podían, de esos almuerzos, con sus respectivos maridos. Ellos, sumados a mi padre, armaban la tremolina grande de interminables discusiones que jamás llegaban a una conclusión limpia o positiva.

Todo ante la atenta e interesada mirada de mi abuelo, un hombre de infinita bondad y dueño de un carácter muy singular. Jamás tuve la ocasión de ver enojado a mi abuelo, y mucho menos deprimido. Era muy inteligente y creativo para la época, el medio ambiente y su propia condición social.

Políticamente, mis tíos eran enemigos ideológicamente irreconciliables, y mi padre, solía hacer de moderador, aunque por allí también perdía los estribos porque atesoraba sus propias simpatías y no las podía ocultar. De hecho, allí mismo se terminaba la paz familiar.

Profesionales radicales, obreros peronistas, terratenientes conservadores y líricos demócratas, que aquí constituían una especie de centro-derecha moderada no podrían jamás, por más que se amaran como parte integrante de la misma familia, llegar a acuerdos conciliatorios.

Entonces, cuando las cosas se ponían color violeta oscuro y a mi abuelo se le empezaba a terminar la paciencia y los miraba con cara de echarlos a todos a puntapiés, decidían cambiar de tema y, tanto como para aliviar las cosas, se metían con la religión. ¡Mucho peor, todavía!

Porque la religión cristiana, en mi primera infancia, obviamente no iba ni podría ir más allá de las distintas opiniones que cada uno tenía de la única iglesia conocida en la pequeña población donde nací: la Católica, Apostólica Romana. Pensar en otro credo, era sacar credencial de herejía.

Y esas discusiones eran más complicadas que las otras, porque no estaban referidas a la

existencia o no existencia de un Dios al que cada uno veía como mejor le parecía, o sencillamente no veía, sino directa y sencillamente a la validez, credibilidad, honorabilidad o todo lo contrario de los curas.

Y digo que esta discusión era mucho más compleja, porque en contraposición con las

divagaciones pretendidamente ideológicas de mi gente mayor, aquí inmediatamente tomaban participación y partido las mujeres, lo cual solía hacer más voluminoso el escándalo dominguero.

A los hombres se les llenaba la boca criticando a curas borrachines, mujeriegos, jugadores de

naipes de la baraja española o dueños de otros hábitos no menos “santos” que esos.

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Matemáticamente, aparecían las mujeres encabezadas por mi abuela, asumiendo la defensa de esos “santos curitas” que vivían haciendo el bien.

Y si bien estando de pie, mi nariz aún no llegaba a la altura de la enorme mesa de las deliberaciones entremezcladas con la “pasta” del domingo (Tradición exportada de la Italia lejana de los bisabuelos), mi capacidad de razonamiento me alcanzaba para definir algo que quizás todavía tiene demasiada incidencia hoy: la religión era una cuestión reservada para las mujeres.

Porque a medida que fui creciendo, (Naturalmente, como Católico Apostólico Romano por bautismo de aspersión, catecismo y hostia) el panorama se fue ampliando conforme a lo que podía ver las contadas veces que, por obligación, desde luego, fui a una misa.

La iglesia no se limitaba a estar formada por mujeres, sino que había que agregarle viejos y viejas, además de los niños que, como este servidor, no tenían otro remedio que sumarse porque eso era lo que “correspondía” hacer para cumplir con los preceptos y no exponerse a un sermón que te dejara mal parado con todo el pueblo.

Porque mi pueblito natal era muy pequeño, (Unos quinientos habitantes), y a una misa de domingo por la mañana (La única del día) iban más o menos unas cuarenta personas. Todas ellas cruzaban la única plaza, llena de árboles y plantas de moras no evidenciando un interés espiritual demasiado fuerte.

Iban porque había que ir, no porque se creyeran demasiado lo que allí adentro se hacía o se decía. Lo importante era hacerse ver porque un día cualquiera iban a necesitar del sacerdote para algo de la familia y había que estar en buenas relaciones. No había otro incentivo.

Pero si el cura llegaba a criticar por alguna razón a alguien conocido (Todos se conocían) para la tarde lo sabían los quinientos del pueblo. Y supongo que ocho o diez perros, también. Parecería ser que así nació el periodismo informativo, no?

Entonces, todo este prolegómeno que te he hecho, sirve para que me entiendas que yo crecí viendo como la cosa más natural del mundo, que todo lo que tuviera que ver con iglesia y religión, estaba reservado para viejos, mujeres y niños.

Los hombres se dignaban en pisar la parroquia sólo en ocasiones muy especiales. Todos saben ya que esas ocasiones especiales podían ser tres: bautismo de hijo, casamiento propio y funeral de despedida mortuoria de alguien cercano.

En esa clase de religión nacimos, por lo menos, el ochenta o noventa por ciento de los hombres de mi generación en mi país. Una gran mayoría de ellos no tuvieron oportunidad o no quisieron aprovecharla, de conocer a Jesucristo. A mí, por la tremenda misericordia de Dios, me fue dada esa oportunidad.

Y la tomé como un náufrago toma una tabla que va a permitirle flotar y salvarse al menos por un rato. Y no creo haber sido la excepción; la mayor parte de los que hemos conocido al Señor de adultos, hemos llegado de ese modo: respirando hondo sin llenar los pulmones, con los ojos desorbitados y a punto de asfixiarnos.

Acepto como mera formalidad religiosa de culto dominguero, que alguien pase a dar su testimonio y me cuente que llegó a Cristo atraído por la magnificencia de su Deidad. Será muy difícil que me pueda convencer que no llegó porque ya no sabía más para donde mirar, como llegué yo.

Lastimados, humillados, heridos, ofendidos, traicionados, por citar apenas cinco expresiones con las que la mayor parte de los nuevos creyentes pisa alguna vez por primera vez un templo. ¿Qué buscan? Buscan a Cristo. ¿Qué les dan? Generalmente, oraciones, imposiciones de manos y sanidad interior.

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¿Les hace mal? No, no les hace mal, al contrario; los ayuda y bastante. Pero les enseña que la solución a sus problemas íntimos y personales, siempre pasará por las manos, las decisiones y las oraciones de un determinado líder. Y desvían su mirada de Aquel a quien jamás habrá que dejar de mirar.

Ahora bien; el caso es que la mayoría de esas lastimadas, humilladas, heridas, ofendidas, traicionadas, abusadas y violadas, suelen ser mujeres. En el “mejor” de los casos, (Si a eso se le puede llamar “mejor”) por extraños de manera circunstancial. En el peor, por sus propios allegados, familiares e, incluso, sus mismísimos maridos. Cualquiera ha visto esto sobradamente.

Así es que, si se suman estas dos alternativas que te he mencionado, por cada hombre que arrima a una congregación, están llegando no menos de diez mujeres. Y de esas diez, será un verdadero hallazgo si dos de ellas tienen matrimonios normales y buenos.

Si a eso le sumas que los matrimonios contraídos dentro mismo de la congregación por parte de miembros de la iglesia entre sí tampoco suelen ser un reaseguro de éxito conyugal, eso nos da un resultado de mayoría femenina y con profundos desacomodos en sus vidas domésticas.

Yo todavía no puedo saber quien fue el inventor de la iglesia como lugar de contención para este tipo de problemas. ¿Contención? ¿La iglesia del Señor, predestinada a recuperar el reino del Padre usurpado por el diablo y devolvérselo a Él, limitada a un opaco grupo de autoayuda? ¡Cuánto mal te ha hecho el humanismo descarnado iglesia mía!

El caso es que es demasiada la gente la que llega a la iglesia con esa expectativa: encontrar una almohada fiel sobre la cual llorar sus desdichas. Que no estaría mal ni sería contraproducente en demasía, si no fuera porque paulatinamente, esa gente olvida a la figura central del sitio en el cual se encuentra y comienza a dedicar sus esfuerzos, amor, trabajo y alabanza a la figura humana a cargo.

001 - La Iglesia Romántica…

Y por alguna razón que la sociología quizás podría explicar debidamente y mejor que yo, que

no tengo ninguna autoridad en esa materia, todas nuestras congregaciones cristianas se componen, como promedio, por un setenta y cinco por ciento de mujeres y el restante veinticinco por hombres y niños.

Y eso, entre otros inconvenientes que luego detallaré, ha determinado que el espíritu que

impera en la iglesia, todavía, tenga que ver mucho más con cierto romanticismo florido que con el espíritu guerrero que Dios pensó desde el principio para ella. No descubro nada si digo que la mujer tiene una tendencia sana al romanticismo muy por encima del hombre.

Pero esto no es crítica, es realidad. Y una realidad que no deja de ser positiva y buena: la mujer es romántica por su propia naturaleza, mientras que el hombre es más…rústico, por catalogarlo de alguna manera más elegante a las decenas de bestias peludas que andamos por allí.

Y si bien esa suavidad, esa femineidad romántica es excelente para adornar noviazgos y

matrimonios, no resulta tan positiva ni exitosa a la hora de llevar adelante la marcha de la iglesia. Porque a la hora de elegir entre canciones de guerra o baladas que hablan de amor, la mayoría femenina inclina la balanza y el resultado tú lo conoces tan bien como yo.

No puedo hacer de esto un análisis evaluativo de calibre profesional, pero sí puedo acotar pequeñas grageas que he ido recogiendo en mi experiencia personal por los templos de distinta categoría social, teológica, económica y espiritual: iglesia guerrera, veinte por ciento; iglesia de amor, ochenta por ciento.

En una ocasión, una joven mujer que era oyente de uno de mis trabajos radiales, me preguntó si aceptaría ir a predicar a su iglesia. Le dije que sí, pero que lógicamente quien debía invitarme era su pastor, que con las intenciones de ella no era suficiente.

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Me respondió con una amplia sonrisa que no me preocupara, que lo diera por hecho y que fuera reservando fecha. La esposa del pastor era tía suya y estaba convencida que no iba a haber ningún problema en convencerlos.

¿Sabes algo? Fue así, nomás. Antes de una semana tenía una invitación formal para visitar a una iglesia que no conocía, firmada por un pastor al que tampoco conocía, quien había dirigido esa invitación a un predicador que él tampoco conocía. Toda una pintura rosada…

Fui con mi familia. Por “sugerencia” de esta niña, la banda de alabanza me recibió a mi ingreso con los acordes de la música que yo utilizaba como presentación de mi espacio radial. Me pareció una verdadera “cholulada” (No sé como se le llama a esa clase de ridiculeces en otros países), pero lo acepté como un acto de amor fraternal para conmigo.

La iglesia tenía, además del pastor principal y su esposa, tres o cuatro co-pastores más. No era demasiado grande, (Unos cien miembros) pero la noche de mi visita estaban todos. Me pareció muy bueno eso de tener muchos líderes porque yo todavía andaba convencido en la “contención” de las personas, por encima de la validez de la Palabra enseñada.

Creía, como todavía lo siguen creyendo miles de cristianos, (O acaso millones), que la iglesia estaba para cubrir las necesidades de la gente. Y jamás lo pude ver en la Biblia, hasta el día en que fueron abiertos mis ojos, que no se trataba de Las Necesidades, sino de La Necesidad. Y la única necesidad que tiene el hombre, es Jesucristo.

A todo lo demás, si se lo hace y se lo tiene, bienvenido sea como accesorio, pero la base de una iglesia del Señor, es la predicación fiel de Su Palabra genuina y, a partir de allí, el discipulado de cada uno de los que Dios añada a ese lugar.

Solía ejemplificar un pastor que, un avión de línea, tiene como objetivo trasladarte a un determinado destino. Que durante el viaje tú uses el aire acondicionado, la música funcional, el cine y el restaurante de a bordo, es accesorio. Pero a nadie se le ocurriría ir solamente a ver cine a un avión.

Entonces, el único problema que tenía en mi corazón, era la palabra que el Señor me había dado para llevar allí. Luego de orar y creo que hasta ayunar respecto a ello, Él me había dirigido a llevar nada menos que Gálatas 5: ¡Las obras de la carne!

¿Pero como iba yo a devolver tanta gentileza, pleitesía y exagerado respeto ministerial para conmigo y mi familia, predicándoles sobre las mugres del pecado, a toda esa gente que seguramente recibía contención, enseñanza y guía permanente por parte de todos sus pastores a cargo? ¡Eso era sencillamente una muestra de falta de consideración!

Sin embargo, y pese a que me faltaban varias monedas para completar el peso en mi vida espiritual, algo ya estaba teniendo muy claro en ella: obedecía sin chistar las órdenes de mi Padre celestial o cualquier cosa que hiciera carecía de unción.

el menor pudor, a continuación de los homenajes y palabras

alusivas, sumadas a los afectuosos saludos de todo el cuerpo ministerial de la iglesia, las alabanzas y adoración de rigor y los anuncios, me cedieron el púlpito y Gálatas 5 cobró vida y efecto.

Entonces, sencillamente y sin

A esa altura de la jornada, yo ya me había convencido que esa Palabra Dios me la había dado porque, seguramente, habría alguien a quien le iba a calzar de perlas. Estaba convencido que esa gente estaba lo suficientemente pastoreada como para no necesitar examinarse su carne, pero que por allí a uno, apenas a uno, podía serle útil. No iba a pasar al frente, claro está, pero iba a ser bendecido.

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Con esa tranquilidad en mi corazón, me olvidé del viejo pastor, de su esposa (La tía de mi joven intermediaria), de todos los pastores ayudantes y me dejé llevar por el Espíritu Santo. Leí las obras de la carne, fluí en conceptos claros, precisos, concretos y específicos.

Y en el final del mensaje, hice un llamado sin mucha convicción a que, si alguien debía reconocer haber estado influenciado por alguna de estas obras de la carne, que pasara al frente que con gusto íbamos a orar pidiendo misericordia al Señor por esos pecados y recibir el ansiado perdón y la paz que precede al arrepentimiento genuino.

Tal como te dije antes, no esperaba movimiento alguno, por lo que no creí ni necesario ni oportuno repetir ese llamado, tal como lo tienen por costumbre la mayoría de los predicadores, esencialmente los evangelistas. Cerré mi Biblia, cerré mis ojos e hice una breve oración de gracias.

Cuando los abrí, casi me voy al suelo y no tocado por el Espíritu, precisamente. Allí, en el frente, apretujados y casi empujándose entre ellos para poder llegar, estaba la iglesia completa. Mejor dicho: casi completa: faltaban los pastores principales y sus tres ayudantes. El resto, todo…

Hubo llantos, arrepentimientos casi a gritos, reconocimiento de pecados sin confesar, gente de rodillas, gente desparramada por el suelo sin que nadie les orara ni los tocara, en fin; un monumental barullo en un sitio no demasiado acostumbrado a estas cosas.

Estoy seguro que para la gente, mi paso por allí fue de bendición. No dudo que fueron muchos los que entraron en un camino genuino de sincera fe en Jesucristo, abandonando los rudimentos tradicionales de la religión costumbrista.

Pero también estoy más que seguro que en el plano del liderazgo, las cosas no fueron vistas del mismo modo. ¿Cómo iba yo a predicar una palabra de tal naturaleza que desnudara la falta de trabajo pastoral y cuidado por todas esas ovejas? ¿Qué me había creído?

Me fui del lugar despedido por una inmensa cantidad de, todavía, emocionados hermanos y hermanas de todas las edades y condiciones. El pastor, su esposa y los tres ayudantes, creo que fueron los únicos que no aparecieron por las cercanías. Se habían ofendido duramente, claro…Los entiendo. Sentí mucha culpa los días subsiguientes por ese episodio, pero Dios es Dios y los hombres son los hombres. Según a quien respondas, allí estás.

Cuando un hombre sabe perfectamente lo que tiene que hacer, adonde lo tiene que hacer, como lo tiene que hacer y en que momento lo tiene que hacer, pero por alguna causa no pued e hacerlo, ese hombre está controlado por otros hombres.

El caso es que en esa congregación, esa “brillante” actuación, significó mi debut y, en la misma reunión, mi despedida. Jamás volví allí. Y no sólo eso, sino que la jovencita que había hecho la gestión para que se me invitara, debió mudarse a otra iglesia porque los tíos no quisieron saber más nada con ella y sus afanes espirituales progresistas.

¿Por qué te he relatado esta anécdota tan similar a tantas que les deben haber ocurrido a miles de predicadores por todo el planeta? Por una simple razón: la decisión (Independientemente de si acertada o equivocada) de llevarme allí, fue tomada por dos mujeres. Una joven y su tía. Por encima de la mismísima autoridad pastoral principal y sus ayudantías.

¿Acaso este será un pensamiento de carácter machista? No. En absoluto. Nadie más lejos del sentir machista que este hijo de Dios. Estoy más que en claro que, cuando Dios dice no hacer acepción de personas, eso incluye también al hombre y la mujer, aunque en muchos sitios no se haya enseñado así.

Entre otras cosas, porque un día estudiando sobre la ayuda idónea, descubrí que no se traducía como yo imaginaba en eso: ayuda, apoyo, bastón, respaldo o similares. Ayuda idónea es, literalmente: lo mejor que Dios ha encontrado para ti…

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¿Y entonces? Entonces, tiene que ver con un estilo cargado de romanticismo que hoy por hoy todavía gobierna espiritualmente a las congregaciones. Lugares en que los pocos hombres que hay, se dedican a disputarse cargos y posiciones, mientras que sus mujeres se calzan el efod sacerdotal y llevan adelante a la iglesia en ese ámbito.

¿Eso está mal? No, no lo está, ya que si termino de decirte que para Dios (Y para mí tampoco, obvio), no hay acepción de personas, estaría muy a contramano que yo la hiciera aquí. Pero la iglesia se compone de familias, y éstas de hombres y mujeres. Y las que veo, no tienen la necesaria presencia masculina como para tomar su rol guerrero.

Pero resulta ser que para ser un buen guerrero, un hombre tiene que tener por encima de cualquier otra virtud, cierta valentía. Que no es irresponsabilidad o inconsciencia, sino fuerza para vencer cualquier temor. Y allí es donde el hombre desaparece. Ha sido tan meticulosamente operado en sus emociones que, a la hora de esgrimir su potencial masculino, éste no aparece.

Si partimos de la base que en la mayoría de las predicaciones, por causa de la supremacía del ministerio pastoral (No predican los otros ministerios restantes), se proclama preponderantemente a un Dios de amor (Porque ese es el corazón del pastor); la suma se convierte en algo demasiado débil como para preocupar al diablo y sus demonios.

Entonces se cae en vicios demasiado abundantes y conocidos como para que a alguien les resulten novedosos. El espíritu de Jezabel se hace verdaderos “picnic” con muchos ministerios y, como instrumentos de ese espíritu, hay una mayoría femenina, que es la que mejor se adapta, ya que opera eminentemente por seducción.

He recorrido (Mientras fui persona más o menos grata para la estructura), decenas de congregaciones. Tuve oportunidad de conocer mujeres fuertes, mujeres ungidas, mujeres influyentes y mujeres con enorme capacidad de organización. Lo que conocí muy poco, fue a hombres con autoridad, comportamiento y estilo masculino. Déspotas y autoritarios, sí, unos cuantos, pero no es lo mismo.

Y que conste que no estoy hablando de los clásicos y también demasiado abundantes “don juanes” cristianos. Muchachos que andan por los templos en búsqueda de hermanitas solas, aburridas, tristes o desprotegidas para, en el mejor de los casos, establecer alianzas eclesiásticas firmes, y en el peor…

Pero debo reconocer que abundan hermanos cuyo comportamiento, actitud y gestualidad te dejan pensando como mirarlos de la mejor manera para no equivocarte feo en el tratamiento protocolar y confusamente tratarlos de “hermanitas…”

Esto, indudablemente, es fruto de un feo error que viene cometiéndose con la complicidad de ciertas enseñanzas sobre santidad, erróneas. El error consiste en suponer que, al convertirse, un hombre perderá su carácter rústicamente masculino y se transformará en una suave mariposa escuálida volando alegremente sin destino cierto.

No tengo nada en contra de los homosexuales desde lo social, no soy un discriminador, pero sí debo consignar una vez más que la homosexualidad desagrada a Dios. Es un avance diabólico que con mucha sutileza ha logrado infiltrarse en ambientes supuestamente cristianos produciendo verdaderos estragos y tomando un carácter de cosa corriente.

El cuento chino (con el debido perdón de mis hermanos chinos), de la conducta sexual alternativa ha logrado demasiados adeptos adentro. Que yo sepa, Dios dijo al crearlos que eran varón y hembra. Si Él hubiera planificado un tercer estado sexual, lo hubiera dicho. Dios jamás hizo sus cosas a medias.

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Y pensar que hay unos cuantos que, incluso, han llegado a formar iglesias de homosexuales. Eso, a mí, a la luz de la Palabra y sin el menor asomo de discriminar o cazar brujas, me causa la misma sensación que el asunto de los matrimonios.

Porque en el planeta entero, mientras los matrimonios heterosexuales cada vez son menos, ya que los jóvenes optan por hacer lo que Dios ha prohibido, esto es: irse a vivir en pareja con sus novias, cometiendo lisa y llanamente fornicación, las parejas gay luchan denodadamente para poder casarse…¿Lo quieres más sutil y perverso?

Y digo que esas enseñanzas conllevan error, porque nuestras militancias antiguas en el catolicismo romano no parecen habernos dejado ninguna lección a aprender. Entonces, ante la demanda de una santidad inequívoca para servir al Señor y no poseyéndola efectivamente, se adopta la postura de la auto-represión, con los resultados legendariamente conocidos, antes y ahora. Allá y acá.

Para muestra, basta un botón, dice el refrán. Cuando apareció el movimiento de la santidad, el catolicismo romano entendió que lo mejor para poder lograrlo, era la reclusión en soledad. Entonces crearon los monasterios. Y en lugar de conseguir santidad, lograron aumentar y sobreabundar el alcoholismo, la homosexualidad y demás chistes por el estilo.

En la iglesia evangélica ocurrió algo parecido, por eso digo que nadie parece haber aprendido la lección. En aras de alcanzar la tan ansiada, declamada y ordenada santidad, viendo ciertas imposibilidades por causa de nuestra naturaleza pecaminosa, se optó por la represión y la disciplina. Podrá tener un color parecido, pero no es la misma cosa, sin dudas.

Entonces salieron los que prohibieron esto, aquello y lo otro. No te pongas eso, no te pintes, no uses pantalones, no te cortes el cabello y cien cosas más que, lo único que consiguieron fue darle campo propicio al adulterio por parte de hombres que, ahuyentados por esposas con rostros lavados con cloro, eran atraídos por mujeres bellas y sin limitaciones. Astuto el diablo…

Pero no te creas que allí terminaron las alucinantes novelas de la santidad eclesiástica. También hubo cientos de hermanas que de pronto cayeron en las redes de los pocos hombres masculinos que quedaban por causa de no sentir ya atracción por maridos demasiado….suaves…¿Santidad o Represión?

Todos sabemos la diferencia abismal que hay entre una cosa y la otra. Santidad es algo que viene desde adentro hacia fuera, es producto de un estado interior mancomunado con Cristo y una permanente actitud de: No quiero, No lo necesito, No me interesa.

Represión, mientras, es: No puedo, No se me permite, No debo. En algún momento se cae el andamiaje carnal y el estrépito del zafarrancho de combate se oye a miles de kilómetros. La iglesia se ahorraría mucho pecado si en lugar de imponer buena conducta a sus miembros, presentara a Jesucristo como cabeza de toda razón y de toda vida, dejando que Él produzca fruto a ciento por uno.

Sin embargo, en una iglesia sobrecargada de romanticismos poéticos y hombres débiles sometidos a límites insospechados de abuso espiritual por parte de otros hombres con fuerte autoritarismo, no podían estar ausentes los problemas de alcoba.

¿Nadie ha sido capaz de examinar que, si en los matrimonios cristianos, no existe una clara definición entre la masculinidad del hombre y la femineidad de la mujer, algo o alguien va a ser enviado por el diablo a cubrir esos espacios de carencias afectivas y de las otras?

La idiosincrasia femenina contempla, inexorablemente, una natural necesidad de protección. Pese a la fortaleza que muchas damas han exhibido, en su intimidad femenina, ellas añoran a ese hombre fuerte capaz de amarlas, protegerlas y hacerlas sentir muy mujeres.

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Pero resulta ser que esa tergiversación de roles que por años se ha dado dentro de las congregaciones, como resultado de una sujeción lindante con la esclavitud, ha determinado que en muchos casos, un hombre se transformara poco menos que en el califa de un harem cristiano. Y para colmo de males, sin la menor vocación de eunuco.

Porque la hermana puede ser muy eficiente y útil en su ministerio, pero se corre el riesgo de alterar el orden divino, que habla del hombre como cabeza espiritual del hogar. Son tantos los matrimonios en los que esto no se da, que casi ha ingresado en descrédito y no son pocos los que llegan a cuestionar a la misma Biblia por expresarlo.

El caso es que, cuando la mujer es la que se calza el efod sacerdotal, (Y no hablo de maridos

inconversos, sino de maridos cristianos débiles), toma el mando con autoridad, firmeza, unción y buenos frutos. Lo único en lo que queda en deuda, es en su necesidad interior de sentirse mujer.

Porque para que ello suceda tal como Dios lo planificó, indefectiblemente deberá tener cerca suyo a ese hombre que, con su fortaleza, física y espiritual, la hará sentir segura, protegida, cubierta y respaldada como para ser poco menos que imbatible. Por eso es que la Biblia habla del matrimonio como un cordón de tres dobleces.

Cuando eso no ocurre porque ese esposo es alguien timorato, incapaz de tomar decisiones sin consultar a su pastor, incluidas las domésticas y propias de la pareja, esa mujer está incompleta. Y pese a su fidelidad, su lealtad al Señor y sus mejores intenciones, interiormente añora ese protector que por naturaleza femenina necesita para sentirse plena.

Y casi sin proponérselo, comienza a observar a su alrededor en búsqueda de modelos. Y

generalmente, al primero (Cuando no el único) que encuentra, es al pastor. No creo que haga falta comentar las tremendas vicisitudes que deben pasar estos hijos de Dios para no caerse.

Una vez más habrá que decir: ¡Diablo astuto! Porque él sabe muy bien que cualquier congregación local está basada y fundamentada en las familias que la componen. ¿Entonces? Entonces, si la quiere destruir, simplemente habrá que atacar de la manera que se pueda a esa familia.

Y podrán salir novedades de cualquier calibre y color al respecto, pero hoy por hoy, todavía el

mejor modo de destruir a una familia, es destruyendo primeramente el matrimonio principal que la conforma. Y el primer punto de ese socavamiento, es precisamente, el socavamiento a la autoridad.

Todo lo demás, es consecuencia de esa pérdida de autoridad. Cuando un matrimonio se pierde el respeto mutuo, es porque un tiempo antes, se ha perdido el sentido de la autoridad. En uno de ellos o en ambos. Todo lo que pueda suceder después, apenas es una prosecución de consecuencias.

Esto es lo mismo que esa caprichosa clasificación de pecados que en algunos sitios eclesiásticos se ha inventado para que se estudie y se prepare la defensa. No existe clasificación ni calificación de pecados. Hay un pecado que es la madre y el padre de todos los demás:

incredulidad.

Porque tú te largas a pecar alegremente y sin el menor temor porque, en el fondo de tu intimidad, crees que no va a suceder absolutamente nada. Y si crees eso después que has leído en la Biblia lo que has leído, es porque en verdad tú no crees que exista un Dios después de todo…

Pero volvamos al tema central. ¿Qué es lo que sucede con los hombres en la iglesia? ¿Por qué son las mujeres las que mayoritariamente, están involucradas en las máximas responsabilidades administrativas de los ministerios?

Particularmente, siento un enorme respeto por la capacidad organizativa de la mujer. Creo que llegado el momento de las grandes decisiones, las mujeres cuentan con un plus especial que les

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permite tomar las decisiones más importantes con su mente mucho más fresca y ágil que cualquier hombre.

Sin embargo, también entiendo que en la iglesia espiritual, esa que tiene muy poco o nada que ver con la organizativa, Dios se preocupó por crear un orden y darlo a conocer. Pero para que eso sea efectivo, no basta con que se lo declame desde los púlpitos o se lo escriba en los boletines eclesiásticos. Los hombres creyentes genuinos deben consolidar sus estados internos para que, a partir de ello, puedan cumplir fehacientemente con el rol que se les ha asignado.

No te olvides que la “fama” del yugo desigual se fundamenta en la pareja conformada por un

o una creyente y un o una incrédula. Sin embargo, y sin perder esta línea que es inamovible, debo decirte que la unión entre un o una ungida y un o una “dominguera”, también es yugo desigual.

Pero claro; para que todo eso suceda, tiene que existir dentro de cada persona, una convicción que irá mucho más allá de la simple pertenencia al credo, denominación o membresía de una iglesia local. El creyente, tendrá que tener certeza de una identidad espiritual propia.

¿Y como se consigue eso? Escudriñando la Escritura. Buscando las puntas, los extremos de un ovillo de fino hilado que terminará constituyendo una madeja capaz de fortalecer nuestras estructuras íntimas. Está muy bien, pero ¿Qué escudriñar?

Escudriñar los principios básicos que se encuentran encerrados en los relatos bíblicos literales. ¡Pero hermano! ¡A mí me enseñaron que…! Sí, ya sé lo que a ti te enseñaron por una simple razón: es lo mismo que me han enseñado a mí.

Pero si yo, que no soy una excepción en lo más mínimo, pude tener la misericordia de Dios a mi favor para poder ver lo que había detrás de toda nuestra enseñanza clásica, no veo el motivo por

el cual no puedas tú también acceder a ese mismo privilegio.

Allí será cuando caigas en la cuenta que todo el tiempo que te pasaste supuestamente estudiando la Biblia, no has hecho otra cosa que enriquecer tu intelecto con historia hebrea. Asimismo, todo el tiempo utilizado en el cumplimiento férreo de devocionales diarios, lo único que produjeron en tu vida ha sido el aprendizaje de versículos de memoria, cosa que está muy bien en sí misma, pero que no produce los resultados que te mencionaba.

Cuando yo hablo de acceder a principios básicos, estoy refiriéndome a que como genuinos hijos de Dios, podamos acceder al pensamiento básico de nuestro Padre. Si los hijos no saben como piensa su padre, jamás podrán cumplimentar con los objetivos de la familia.

Lo primero que deberemos conocer, entonces, es nuestra condición de redención. ¿Nuestra condición? ¿Cómo que nuestra condición? ¡Somos salvos y se acabó el problema! Sí, eso es lo que piensan casi todos. No voy a poner en tela de juicio la salvación de nadie, obviamente, pero sí el conocimiento que cada uno pueda tener de cómo se produce esa salvación.

¡Pero hermano! ¡Todos sabemos muy bien como se produce nuestra salvación! ¡Es el ABC, lo elemental del aprendizaje del evangelio! ¿Quién puede ignorarlo? - La mayoría. - ¿Qué? Lo que lees. Porque tú podrás saber la historia que te han relatado, pero es muy probable que no se pas lo que verdaderamente ocurrió en aquella cruz del Gólgota. ¿Quieres comprobarlo? Sigue leyendo sin distraerte en nada.

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¿Qué Fue lo que Sucedió en la Cruz?

Ya hemos proclamado en muchos trabajos que Cristo murió por ti, no en tu lugar. Hemos

expresado, también, que lo que eventualmente murió en la cruz, fue nuestra naturaleza adámica. Ahora vamos a recorrer la Biblia para probarlo, ya que es el único modo en que habremos de entender todo lo que Dios está preparando para este tiempo…

Es decir que vamos a salirnos de la fraseología evangélica tradicional, clásica y conocida y vamos a entrar en la Palabra para ver, efectivamente, como es que eso que dijimos tantas veces ha ocurrido verdaderamente. Como es que eso que sucedió en la cruz, viene a ser nuestro. Porque recién cuanto tú entiendes la cruz, entiendes el sentido de tu vida aquí.

Porque todo lo que más adelante tendré para decirte, enseñarte y quizás descubrirte, tiene razón y sentido de ser si tú sabes quien eres, por qué estás aquí, como es que has sido redimido y qué cosa real sucedió en la cruz del calvario más allá de la figurita colgada que nos vendiera el catolicismo romano.

(2 Timoteo 1: 8)= Por tanto, no te avergüences de dar testimonio de nuestro Señor, ni de mí, preso suyo, sino participa de las aflicciones por el evangelio según el poder de Dios, (9) quien nos salvó y llamó con llamamiento santo, no conforme a nuestras obras, sino según el propósito suyo y la gracia que nos fue dada en Cristo Jesús antes de los tiempos de los siglos, (10) pero que ahora ha sido manifestada por la aparición de nuestro Salvador Jesucristo, el cual quitó la muerte y sacó a luz la vida y la inmortalidad por el evangelio, (11) del cual yo fui constituido predicador, apóstol y maestro de los gentiles.

Quiero que entiendas bien algo que aquí es esencial. Te está diciendo que el evangelio contiene, en sí mismo, el suficiente potencial como para determinar inmortalidad. No es, necesariamente, ese evangelio chato y sin fuerza que suele predicarse en las iglesias, es el verdadero. ¿Pero es tan así, hermano? No lo sé; compruébalo tú mismo: mira a tu alrededor.

El verdadero evangelio, tiene el potencial de producir el fin. Dice allí: …el cual quitó la muerte…algo que ya es un hecho, …y sacó a la luz… es decir: reveló. Esto significa que existe, pero no es manifestado hasta que se revela. Hay mucha gente clamando por una manifestación de Dios, pero cuando ésta llega por revelación, como ha sido formado en otro tipo de doctrina, se la pierde porque no la cree.

El verdadero evangelio te revela, saca a la luz lo que es vida e inmortalidad. Y todo eso es por medio del evangelio. Si es el verdadero evangelio, te va a enseñar como vencer la muerte. Para ello, sólo es necesario producir fe. Esa una tarea básica de la iglesia.

Que la iglesia que tú y yo conocemos no esté cumpliendo correctamente con ese cometido, no es un asunto de organizaciones, pastores ni denominaciones. Es un asunto tan espiritual que

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tiene que ver con una guerra que en muchos sitios ni siquiera se sabe que se esté librando. Y además tiene que ver con un proceso que Dios está llevando adelante en este tiempo.

Yo sé que habrá muchos que aquí mismo dirán: ¡Ah, no! ¡Este asunto de las revelaciones es demasiada fantasía! ¿Por qué deberíamos apartarnos de las líneas correctas y reconocidas de interpretación bíblica, para caer en el riesgo de la confusión por causa de seguir la locura de alguien?

Eso sería altamente correcto si no fuera por un pequeño detalle. Yo conozco (Debe haber más) al menos cuatro líneas clásicas de interpretación bíblica: pre-milenarista post-milenarista historicista espiritualista.

Suponte que lo aceptamos como válido. Vamos a la Biblia para ver qué nos dice ella de todo esto. Buscamos y no encontramos a un Dios pre-milenario, tampoco hallamos a un Dios post- milenario y mucho menos a un Dios histórico. ¿Entonces? ¡Ah, no lo sé! Lo único que pude hallar, es que en muchos pasajes dice que Dios es Espíritu. Tú imagínate el resto…

Recuerda que nada sucede hasta que alguien primero lo dice, lo predica y se convierte en un mover, hasta que se materializa. Debemos revestirnos. Entiende: re-vestirnos, vestirnos con otro ropaje. No estábamos desnudos, teníamos otra ropa no válida para este presente. Estamos gimiendo, ya, cansados de esta dimensión.

Y podemos observar casi con triste sorpresa, que mientras la iglesia tradicional anda a gusto en el cuerpo, nosotros andamos disgustados con la caída. Estamos buscando la próxima dimensión en Dios. La iglesia va a redimir los tiempos, apresurando los tiempos. Hay que apresurarlos.

Te di esta última escritura, sólo para que veas que la Palabra contiene un elemento mucho más vital que el de producir salvación. La salvación incluye tres tiempos y tres dimensiones. La dimensión del espíritu, el alma y el cuerpo, ayer, hoy y mañana.

Entiende: estamos siendo salvos. Y si logramos reprogramar la configuración de la computadora de nuestro viejo inquilino, al que con demasiado respeto solemos llamar “viejo hombre”, veremos la redención de nuestros cuerpos. Una es contingente de la otra, no viene automático. Tú no puedes vivir como se te da la gana y esperar reinar con Cristo.

Algunos estarán dentro, y otros no. Algunos entrarán cerca, y otros no. Unos traerán parte de la ciudad, otros andarán a la luz de ella. Nosotros queremos estar lo más cerca posible. A cada uno de nosotros nos ha tocado formar parte de un determinado espacio para conseguir este todo. ¡Pobre de aquel que crea que lo hará todo él solo!

Y ese todo está constituido, esencialmente, por la habilidad de reconocer el núcleo, el epicentro, la manifestación de los hijos de Dios. Hay un claro mensaje permanente en esa dirección. Es estar buscando a la gente que construye el arca de Noe.

¿Recuerdas la aventura del Arca? ¿Qué fue lo que más te impactó con respecto a ese episodio? Indudablemente, supongo que muchas cosas. Pero a mí lo que más impacto me produjo fue el pensar en como y de que manera fueron traídos esos animales desde una punta a otra del planeta.

Esto significa: gente que construye un ministerio que es relativo para los tiempos. Gente a la que nadie le está ayudando demasiado, porque están construyendo un barco en un lugar donde hace siglos que no llueve…

Pero al mismo tiempo, gente que está siendo llamada y llevada a esa arca espiritual simbólica pero real, al mismo tiempo, donde serán cobijados los que decidan aceptar esta segunda salvación. Que ya no es la del alma en su eternidad, sino la de formar parte de un auténtico remanente santo.

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Yo me pregunto cuantos de nosotros hubiéramos brindado nuestra ayuda a Noé cuando construía un barco en un sitio en el que no llovía hacía años. Lo más probable, es que nos quedáramos en la comodidad de lo conocido y aprobado y hasta le dijéramos como al pasar: ¡¡Viejo loco!!

Esto te dice a ti que, lo que estamos enseñando aquí (Y consulta con el Espíritu Santo que mora en tu interior para ver si lo aprueba o no), no tiene nada que ver con lo que están haciendo en la mayor parte de los sitios autodenominados como “cristianos”. Es como que estamos construyendo algo que no hace falta… ¡¡Viejos Locos!!

Sin embargo, si no lo terminamos, cuando llegue la Biblia no se salva nadie. Dios lo hace por ellos. Fíjate que, mientras los ignorantes son ignorantes, son nuestros enemigos. Y sin embargo estamos construyendo esa arca para ellos, ya que nosotros ya no la necesitamos.

Te lo voy a reiterar para que se te grabe entre tus orejas: estamos construyendo un arca para que se salve un enemigo que hoy nos quiere matar. Obviamente, dale esta palabra “matar” la traducción del caso. Su propia ignorancia es la que los enceguece y les impide darse cuenta que los queremos ayudar.

Entonces, nosotros estamos produciendo un arca. El arca es un ministerio, un entendimiento, un lugar donde ellos puedan ser salvos y aprender como es que se vive en los tiempos finales. Porque el evangelio que se les ha enseñado, no les ayuda a prevalecer en los tiempos venideros. Una mayoría está preparada para irse, no para prevalecer.

Cuando se ponga un poco más oscuro de lo que ellos esperaban, ya no sabrán que hacer. A la verdad, ninguno de ellos esperaba estar aquí, hoy. Pero como se nos está deslizando el tiempo alrededor de los pies, no es para decir que Cristo no viene, sino que en lo que viene, estamos preparados…

(Efesios 2: 1)= Y él os dio vida a vosotros, cuando estabais muertos en vuestros delitos y pecados,

Este verso nos está diciendo que la muerte, para Dios, no es lo mismo que es para nosotros. Dios no pierde a nadie. Para Dios no existe la muerte. Somos espíritus eternos. Tú dejas de ver el cuerpo, pero el espíritu vuelve a Dios.

Dios no llora la muerte de nadie. El que la llora eres tú, que te quedas. ¿Nunca le pediste a Dios que sienta la misma lástima que tú sientes por alguna determinada causa? Ni lo sueñes . Para él, eso es irrelevante. Por favor, no vuelvas a pedírselo. Dios jamás se mueve por lástima; Dios se mueve sólo por fe.

Dios ama con su voluntad, no con sus emociones. Él decide amar y ama. Si fuera por nuestra voluntad, ¿Sabes cuantos ya no estarían más, no sólo en la iglesia, cosa que por allí tiene que suceder, sino ni siquiera en el camino?

Él dice que la muerte es una condición mental cuando estamos separados o destituidos de la presencia de Dios, por causa del pecado o las iniquidades. Cuando estábamos muertos, Él nos dio vida juntamente con Él.

(Verso 2)= …en los cuales anduvisteis en otro tiempo, siguiendo la corriente de este mundo, conforme al príncipe de la potestad del aire, el espíritu que ahora opera en los hijos de desobediencia, (Sean salvos o no salvos) (3) entre los cuales también todos nosotros vivimos en otro tiempo en los deseos de nuestra carne, (Es importante ver que carne, en el Nuevo Testamento, no es el cuerpo, sino acciones que el cuerpo hace regido por el alma. Manifestaciones anímicas o almáticas.) …haciendo la voluntad de la carne, (E inmediatamente te lo explica) y de los pensamientos, (Nota que carnalidad tiene que ver con pensamientos más que con el cuerpo) y éramos por naturaleza, (Éramos. Dice éramos, tiempo pasado.) hijos de ira, lo mismo que los

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demás. (Si hoy eres hijo de ira, no lo eres por naturaleza, sino por malcriado, por desobediente o por rebelde. Y no necesitas liberación. Lo que necesitas son un par de palmadas en las nalgas, como cuando eras pequeño)

¡Es que yo hice sanidad interior! Y allí el pastor, que también es psicólogo, descubrió que cuando yo era pequeño, mis padres… ¡¡Basta!! Dice éramos. Entiende: esa persona, murió. Estás viviendo de tu memoria. No de tus memorias, de TU memoria.

No es TU pasado ese. Me da la sensación que si llevas mucho tiempo en una iglesia babilónica y moderna, conforme a las enseñanzas que te han dado y las prácticas de las cuales has tomado parte, vas a tener que re-aprender a vivir.

Todos tenemos memoria del que era nuestro viejo inquilino interno, pero si fuéramos a vivir de ella, seríamos unos verdaderos desastres. Pero mucho cuidado con esto: no es MI pasado, es el pasado del que antes vivía aquí dentro, donde ahora vive Cristo.

¡Pero hermano! ¿Entonces la sanidad interior es una mentira? Yo no la denominaría así. En todo caso es un error producto de una innegable necesidad en la gente. Pero no puede haber sanidad para un alma que, si eres realmente convertido, ya has muerto en la cruz con Cristo.

¡Tienes que entender esto! ¡¡Debes entender esto!! Toda tu calidad de vida de cristiano depende de si entiendes esto o no lo entiendes. Esto es fundamental. Si no entendemos desde donde empezamos, ¿Cómo vamos a entender como y adonde debemos terminar?

¡Estamos hablando de una cruz! Y te enseñaron que mediante ella fuiste lavado. ¡Te lavaron! ¿Te lavaron? ¡Entonces eres el mismo hombre que eras antes, pero sólo que lavadito! Adán era no- lavable, no se podía limpiar.

Él no estaba manchado por fuera, era su naturaleza la que estaba mal. Adán no tenía sanidad. La paga del pecado es muerte. Así sanó Dios el error. Siempre nos han dicho: “¡Está bien hermano, no se preocupe! ¡Borrón y cuenta nueva!

¿Cuenta nueva? ¡Pero de que cuenta nueva me hablas, si todos los días llenas la pizarra! Es muy fácil decir eso, pero a la hora de ponerlo en práctica esa facilidad desaparece. Pero como no podemos desairar a los consejeros, preferimos simular que todo está bien. Y ellos se dan cuenta que tú simulas, pero como ya no tienen nada más para dar, prefieren hacer como que se lo creen.

(Verso 4)= Pero Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor con que nos amó, (5) aún estando nosotros muertos en pecados, (Reitera otra vez por si no lo entendiste o no lo creíste. Estás muerto) nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia sois salvos), (6) y juntamente con él nos resucitó (Nos resucitó. Tiempo pasado. Ya ocurrió) y asimismo nos hizo sentar en los lugares celestiales con Cristo Jesús. (Nos hizo sentar. Eso dice, lee bien. Tiempo pasado. Ya ocurrió)

Es importante entender que sentar es una posición de completamiento. Nadie se sienta si no termina primero. Sin embargo Dios dice que para que el cristiano comience a vivir la vida de cristiano, primero se tiene que sentar. Se trabaja desde una posición de completamiento.

Entiende bien, por favor; no se trata de sentarse en ocio y desentendimiento de lo que haya que hacer. ¿Quién de ustedes podrá añadir a su estatura un codo por causa de su preocupación? Considerad los lirios, no trabajan ni se preocupan.

Sin embargo están revestidos con más gloria que Salomón. Y allí está el detalle: lo único que va a tener más gloria que Salomón, será el último templo. ¡Que bueno será, entonces, asistir a él! ¿Y quien te dijo a ti que el último templo será como los que conoces?

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Dios está comparando a los lirios contigo. Y a partir de allí te enseña que la forma de obtener la gloria postrera, no será con preocupación ni trabajando. ¡Hermano! ¡Si lo llega a oír mi pastor! Que me oiga. Hazle llegar un CD. Muéstrale este estudio. Que no pueda decirle al Señor que nadie se lo advirtió…

Veamos: ¿Quién de ustedes puede madurar preocupándose, trabajando o tratando de agradar a Dios mediante una sarta de sacrificios carnales, buscando impresionar a Dios con tus obras? ¡Como si Dios se fuera a caer del trono impactado por lo que tú hagas! ¿De verdad alguna vez pensaste eso?

Por eso Dios dice: “Considera los lirios”. ¿Cómo crecen los lirios? ¿Tú tienes hijos? Si los tienes, observa esto: ¿Ellos crecen porque tú haces algo para que crezcan o simplemente es algo que les acontece a ellos por el mero acto de alimentarse?

El crecimiento es algo que te sucede. Simplemente te sucede porque así es el proceso. Lo único que tú debes hacer es alimentarte regularmente. Eso sí; con buen alimento. Si te alimentas con porquerías jamás podrás tener un crecimiento adecuado.

Considera los lirios del campo. Los lirios absorben nutrientes de la tierra en donde están plantados. Con el mismo procedimiento es que nosotros crecemos. Absorbiendo entendimiento de donde hemos sido colocados.

Mientras más entiendes, más manifiestas. El hombre manifiesta lo que el hombre es. El hombre manifiesta lo que entiende ser. Ya eres perfecto, pero sólo puedes manifestar la perfección que Él tiene. Dice que ya me sentó en lugares celestiales.

Dios no te puede dar a ti dominio sobre la tierra sin primero sentarte sobre todo lo que la tierra representa. Pero nosotros estamos acá abajo, luchando en contra de las potestades y los demonios, o quizás estamos por encima de los demonios, pero según el hombre piensa el hombre es.

Finaliza este texto que hemos leído, diciendo que nos hizo sentar en lugares celestiales CON Cristo Jesús, aunque la preposición correcta, allí, es EN, en lugar de CON Cristo. Como quiera que le ponga, esta preposición denota posición.

Otra palabra para la palabra muertos, es la palabra neckros. Se usa metafóricamente:

“Destituido de la vida que reconoce a Dios por causa de pecados”. Asimismo, dice el Señor aquí que nos ha colocado en lugares celestes, o celestiales.

Esto es muy importante. Vamos a descubrir que es eso, porque es aquí donde comienza el evangelio. Mientras los de la Torre de Babel tratan de alcanzar lo celeste, la Nueva Jerusalén desciende de lo celeste.

Lo importante, aquí, será decidir que es lo que tú quieres ser y, como consecuencia, hacer. ¡Pero hermano! ¿Y entonces el cielo? Allá arriba está. Lo que sucede es que la morada de Dios no se llama “cielo”. Lo que pasa es que en español por escasez de palabras, así le pusieron.

Estamos hablando de la morada de Dios, no de las nubes. Nubes es nipash, mientras que morada de Dios, es ouranos. Y Dios mora en los ouranos, no en los nipash. Pero la falta de palabras del idioma español ha producido el resto.

Dios no mora en las nubes. Ni en las más cercanas, ni en las más alejadas ni en el infinito. Por esa razón es que aquellos astronautas rusos, en su ignorancia total pero con una falsa información salida de la propia iglesia, se pudieron burlar diciendo que habían estado en el cielo y no habían visto a Dios. Ellos ni pisaron el cielo. Y será por gracia y misericordia de Dios si algún día lo pisan…

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Nos dejó sentados en lugares celestiales. Eso es importante porque Efesios 3:1 dice:

…estamos bendecidos con toda bendición espiritual en ese mismo lugar. Efesios 1:20, mientras tanto, dice que…estamos sentados sobre todo principado y potestad también en ese lugar celeste…

Efesios 3:10 nos dice que …la multiforme sabiduría de Dios será dada a conocer ahora por la iglesia a los principados y potestades también en el mismo lugar. Efesios 6, versículo 10 en adelante, nos dice que …nuestra guerra no es contra carne y sangre, sino con huestes de maldad, espirituales en las regiones celestes.

Esto te está diciendo que toda nuestra actividad es en ese lugar. Sin embargo, muchos de nosotros hemos participado de todas esas actividades sin salir de la tierra. ¿Cómo puede ser que para una cosa lo tenemos bien lejos y para la otra está mucho más cerca?

La guerra que tú tienes siempre te persigue aquí, en el planeta, no tienes que salirte para ninguna parte para librarla. Si quieres sigue caminando por la estratosfera, pero si no te cubres con toda la armadura cada mañana, cuando te levantas, alguna lastimadura vas a conseguir.

(Juan 3: 3)= Respondió Jesús y le dijo: de cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios.

La expresión que aquí se traduce como de nuevo, deriva de la palabra anoten. Significa: “de arriba”, “desde el comienzo” o “desde un lugar más alto”. Y la palabra alto tiene que ver con calidad y no con elevación.

La expresión clásica que hemos leído mil veces y quizás no entendido ninguna, dice que el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios. ¿Qué significa esto? Simple: que el que no nace de nuevo, no entiende o no comprende el mover espiritual.

Hoy estamos observando un tremendo mover del Espíritu. Sólo que ese Espíritu Santo no parece ser el que nos presentaron adentro de las iglesias, ya que no está haciendo absolutamente nada que tenga que ver con ellas, al contrario. ¿Entonces? Los que no nacieron de nuevo, no están viendo esto.

(Verso 6)= Lo que es nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es.

La palabra Espíritu es la palabra pneuma. En español está la “E” en la mayúscula, la primera vez, y en minúscula la segunda vez. Sin embargo, la palabra es la misma. Y esto tiene una explicación tan sencilla que puede derrumbarte años de estudios.

El teólogo que se ocupó de aquella traducción se sorprendió con esto, y pese a que la evidencia era tremendamente clara, no pudo creer de ninguna manera que nosotros estuviéramos hechos de lo mismo que está hecho Dios, entonces lo colocó con minúsculas para evadir responsabilidades.

¡Pero hermano! ¡Eso que usted hace sería algo así como poner en discusión a la misma Biblia! Para nada. Lo que en todo caso estoy confrontando es la calidad de algunos hombres que la tradujeron, pero a la Biblia no por un sencillo motivo: La Biblia se interpreta sola a sí misma.

Pero fíjate que la Palabra, desde su concepción original por su escritura original, dice algo que nosotros no hemos estado enseñando jamás: dice que: lo que es Espíritu, es Espíritu. Así de simple, así de claro, así de específico y así de confuso por culpa de hombres timoratos y cobardes.

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Porque si tú has nacido del Espíritu, indudablemente has nacido de lo que es ese Espíritu, no otro. ¿Y que es Espíritu? Una esencia que carece de materia. Pero que posee poder de conocimiento, deseo, decisión y acción.

002 - ¿Y Qué es el Espíritu?

Espíritu eres tú. Aunque estés ahora viviendo adentro de la materia. Pneuma. Una esencia que carece de materia y sin embargo posee el asiento de poder y conocimiento, deseo, decisión y acción. La palabra celeste, es la palabra epouranios, y significa, escucha: “Asiento de poder eterno”.

Asiento de poder eterno. “Morada de Dios”. Se usa para designar origen o naturaleza. Cuando yo digo “esto es celeste”, estoy diciendo de qué está hecho o de donde proviene. No adonde está. Espero que estés entendiendo esto, ya que es clave para lo que sigue.

La palabra muy parecida es cielo, u ourano. Es el asiento o la fuente de donde emanan las cosas eternas y perfectas. En ocasiones, celeste es usado como una preposición primaria. Es una superposición de tiempo, lugar u orden. De distribución o descanso.

Ourano. Es el asiento de gozo, poder o toda eternidad. Cielos, Ouranos, es una dimensión donde todo lo perfecto y eterno, nace. Ocupa el mismo lugar que el mundo físico. Es la otra dimensión. Arriba o abajo. Cielos: morada de Dios.

Es el púlpito, versus la mesa. Ellos están en el mundo, pero tú no. Tú estás en Ourano, ellos están en el mundo tangible. Tú has nacido de nuevo, ellos no. Tú eres el primogénito desde Adán. Ellos, todavía están EN Adán.

Ellos todavía van a morir. Tú ya no mueres más. Ellos han caído, tú no. Su naturaleza es pecaminosa, la tuya no lo es. Él nos sentó en ese lugar. No solamente nos puso, sino que nos sentó. No hay jornada laboral allí dentro. Nos sentó en una posición terminada.

La vamos manifestando según la entendemos. Considerad los lirios… El sacerdocio que fue excluido, no fue excluido ni considerado contaminado porque no hacían algo, sino porque no habían entendido.

(Juan 3: 13)= Nadie subió al cielo, sino el que descendió del cielo; el Hijo del Hombre, que está en el cielo.

Está parado en la tierra, y está diciendo que está en el cielo. Escucha: no es cuestión de buscarle cinco patas al gato. Todos sabemos que tiene cuatro, pero lo ignoramos y hablamos de tres…Entonces, lo que tenemos que averiguar, es adonde estamos sentados.

Si no entendemos donde empezamos, jamás podremos entender donde terminamos. Por eso es que hay tanta doctrina errada. Porque si sabemos donde estamos y quienes somos, el destino es más cierto de lo que mucha gente cree.

Mientras la gente anda por allí celebrando vaya uno a saber qué cosa, hay otra gente que cada día, a cada momento, escudriñando y escudriñando, está creando un fin que la gente ni se imagina. Gálatas 4:25 dice que la Jerusalén de arriba es la madre de todos nosotros.

Esa palabra, arriba, es la palabra Fuente, o meter. Dice que es el origen. Meter, en griego. El origen. La que nos da a luz. Pero nadie subió a ninguna parte a nacer. ¿Cuántos han nacido de arriba? ¿Cuántos subieron por alguna escalera o treparon a alguna parte para ir a nacer allá?

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Entonces, ¿Cómo es que naciste de arriba? Nacimos de un orden de Dios, superior. Y empezamos a vivir ahora con un conjunto de principios superiores a los que teníamos. El conjunto de principios que hoy conducen nuestra vida, es superior al que teníamos antes gobernándola.

Este está diseñado para trascender al mundo. Está diseñado para vivir en la tierra, pero trascendiendo a los problemas terrenales. Estando aquí, a veces, las circunstancias dictan nuestra vida. Estos principios anulan esa influencia. ¿Estás entendiendo?

Nacemos de nuevo, trascendemos el mundo. Lo que hay que enseñarle al pueblo, es como debe hacer, viviendo aquí con sus pies en la tierra, para tomar esta palabra que dice que está sentado en lugares celestiales y pueda canjear aquellos diez millones…

¿Cómo puedo yo atravesar mi crisis? Es por base de lo que entiendo. No es un esfuerzo carnal. Entiéndeme por favor: en este nivel de crisis, los esfuerzos carnales no valen de nada. Tiene que ser mediante un entendimiento que te llega desde adentro.

No es por ninguna clase de méritos humanos, es por una cierta gracia que lo hace posible. Esa es la mejor palabra que se puede aplicar: una gracia. Entonces, es allí en donde están nuestras bendiciones, es allí en donde está nuestra guerra y es allí en donde está nuestra sabiduría.

Cuidado y atención: también es allí en donde está nuestro enemigo. Pero la Palabra nos dice y lo creemos o desaparecemos, que estamos sentados sobre el enemigo, por encima de él, no debajo suyo. Mira lo que dice en el primer capítulo de la carta de Pablo a los Efesios.

(Efesios 1: 15)= Por esta causa también yo, habiendo oído de vuestra fe en el Señor Jesús, y de vuestro amor para con todos los santos, (16) no ceso de dar gracias por vosotros, haciendo memoria de vosotros en mis oraciones, (17) para que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de gloria, os de espíritu de sabiduría y de revelación en el conocimiento de él, (18) alumbrando los ojos de vuestro entendimiento, para que sepáis cual es la esperanza a que él os ha llamado, y cuales las riquezas de la gloria de su herencia en los santos, (19) y cual la supereminente grandeza de su poder para con nosotros los que creemos, según la operación del poder de su fuerza, (20) la cual operó en Cristo, resucitándole de los muertos y sentándole a su diestra en los lugares celestiales, (21) sobre todo principado y autoridad y poder y señorío, y sobre todo nombre que se nombra, no sólo en este siglo, sino también en el venidero.

¿Adonde lo sentó? Sobre todo principado, potestad y etc.etc. Y a nosotros, en el verso 6 del capítulo 2, nos dice que…juntamente con él… ¿Con quien? Con Cristo. …nos resucitó, y asimismo nos hizo sentar en los lugares celestiales con Cristo Jesús.

Ahora atiende y entiende esto: mientras que para ti, el llegar a lugares celestes, sólo se consigue por medio de una levitación literal de la tierra, entonces, para ti que crees eso, todo el tiempo en que tú vives literalmente sobre la tierra, Satanás está sobre ti.

Porque para que Satanás esté debajo de tus pies, tienes que creer que ya estás en lugares celestes. Es decir que, en verdad, no es que bajamos a Satanás; Satanás está abajo desde hace qué sé yo cuanto tiempo. Lo que debemos hacer es elevarnos nosotros a esa posición, que es la que nos pertenece.

Nosotros estamos arriba. Porque allí nos colocó Cristo. Él nos sacó de aquí y nos puso allá. Pero nos dejó la computadora. Y el cuerpo estaba acostumbrado a vivir por la computadora, y ni cuenta se dio que el inquilino se fue…

Eso es lo que está pasando hoy. La iglesia, por tantos años proclamó que Cristo salva y Cristo sana, pero nadie lo explicó. Y nosotros lo creímos por fe porque algo pasó en nuestras vidas, fuimos cambiados y nacimos de nuevo, no podemos negar nuestra experiencia, pero tampoco podemos vivirla plenamente, porque no entendemos todavía como fue que sucedió eso.

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Entonces hemos expresado, en el nombre de Cristo, algo mediocre. Que es inferior a lo que Cristo nos dejó como herencia. Por eso es que hemos creado la religión. Para tratar de cubrir todos los huecos que no podíamos explicar.

En el verso 6, dice que juntamente con él, nos resucitó. La palabra es sunegeiro. La raíz es Sun, denota “unión con”, o “que incluye las propiedades o composición de”. Es una unión con alguien, no por cercanía ni por parentela, sino porque estamos hechos de la misma esencia.

Era la oración de Cristo. Que ellos sean uno con nosotros como yo lo soy contigo. Que si me han visto a mí, ya han visto al Padre. Se le contestó la oración en la salvación. Cuando él fue y preparó el lugar, el lugar que él preparó en la cruz, es Cristos, Emmanuel, el único lugar en donde pueden morar en el mismo lugar los hombres y Dios.

Cristo es el huerto. En Cristo Jesús es que Dios y los hombres moran juntos. Hay sólo una salvación. En la tierra hay dos hombres, no mil: el primer Adán y el último Adán. El primer hombre y el segundo hombre. ¿Y todos los hombres que hubo entre Adán y Jesús? Son extensiones del primero.

La Biblia dice que el último Adán, que es Cristo, es el segundo hombre. Esto significa que entre el primer Adán y Jesús, no hubo hombres; hubo seres humanos. Hombre, es carne con Dios. Seres humanos, en tanto, es el hombre caído.

¿Estás entendiendo, ahora, que es lo que está pasando? El segundo hombre que existe, es Jesús. Entonces, cuando tú te das cuenta de lo que acontece en la cruz, Dios te coloca a ti y te pone dentro del segundo hombre. Y todo lo que ocurre en el segundo hombre, ocurre también en ti.

Dios está formando un nuevo hombre, al igual que lo había hecho antes. Multimiembro. Era un hombre y su extensión. Y Él está creando otro hombre. Hombre no significa un individuo. Hombre, Adán, es una especie.

Está creando a un hombre multimiembro. En cuyo nombre, Jesús, viene a ser la primogénita célula que viene a ser gobierno o cabeza de ese nuevo hombre. Y nosotros, la expresión de su plenitud, su cuerpo o su carne.

Y lo estamos construyendo. En números y en calidad. Cuantos serán necesarios, no se sabe. ¿Qué calidad necesitamos? Un varón perfecto. Y varias otras cosas que la Biblia nos demuestra. La primera raíz, entonces, es sun. La segunda, mientras tanto, es egeiro.

Significa “recobro de facultades” o “despertar de la oscuridad”. Es decir que, la resurrección con la cual Él nos levanta, es una que nos devuelve las facultades mentales o nos despierta de la ignorancia de la caída, y nos coloca en una posición que incluye la misma composición o propiedades que Él tiene.

Nacer de nuevo. Luego dice: …nos hizo sentar… La palabra es sugkathizo. La primera parte, una vez más: sun. Lo mismo; denota unión de propiedades y composición. La segunda es kathizo, que significa ordenar, establecer, habitar o colocar.

Es la misma implicación que cuando se ordena alguien en el ministerio, se instituye. Es decir que Dios dijo: Allí pertenece. O sea: legalmente, estamos donde pertenecemos y donde tenemos que estar.

Es ahí como está en el plan de la maqueta divina. Este es tu ámbito correcto. Aquí, arriba. Claro; mientras tanto, llevamos cuatro mil años caminando allí abajo. Ahora voy a darte las escrituras de todo lo dicho, para que no creas que hay uno más que sueña sueños y ve visiones personales…

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(Apocalipsis 1: 4)= Juan, a las siete iglesias que están en Asia: gracia y paz a vosotros, del que es y que era y que ha de venir, y de los siete espíritus que están delante de su trono; (5) y de Jesucristo el testigo fiel, el primogénito de los muertos, y el soberano de los reyes de la tierra. Al que nos amó, y nos lavó de nuestros pecados con su sangre.

Dice que Jesucristo es el primogénito de los muertos. Esto quiere decir que fue el primero que llegó a experimentar la muerte espiritual. ¿Recuerdas cuando dice “Dios mío, por qué me has desamparado?” Muerte espiritual. Dios se aparta de ti.

Ahora bien, concretamente, ¿Qué es muerte espiritual? Ser destituido del ámbito de Dios. Jesús, entonces, muere espiritualmente, en el sentido de que la Deidad se va de Él, cuando tu pecado, mi pecado y los de todo el mundo, es colocado sobre Él.

¿Adonde vas, Padre mío, por qué me abandonas? - Me tengo que ir… - ¿Y por que te tienes que ir? Busca en el libro del profeta Isaías. Vete al capítulo 59. Allí vas a encontrar una respuesta que por años, la iglesia no ha sabido dar con claridad. Si lo hubiera hecho, muchos sabrían que pasó en la cruz y otros tantos por que no deben pecar.

(Isaías 59: 1)= He aquí que no se ha acortado la mano de Jehová para salvar, ni se ha agravado su oído para oír; (2) pero vuestras iniquidades han hecho división entre vosotros y vuestro Dios, y vuestros pecados han hecho ocultar de vosotros su rostro para no oír.

Nota que en el momento en que Jesús recibe la copa del mundo, el rostro de Dios se va. Se destituye, porque las iniquidades nos separan de Dios. Adán fue separado del ámbito conjunto cuando se halló iniquidad en él.

Cuando se le cargó encima a Jesús la iniquidad del mundo, Cristo se fue. Durante esa partida, en el libro de Isaías, capítulo 53, el Señor va a decirnos con toda claridad que es lo que está aconteciendo.

Ahora repasa la vida de tu congregación: ¿Ves iniquidad en ella? Si la llegas a ver, vete; Dios ya no está allí. Luego reflexiona un momento sobre tu propia vida: ¿Ves iniquidad en ella? Digo iniquidad, no errores. Si la hubiera, deberás regresar al principio de todo. ¿Sabes como se traduce eso?: Arrepentimiento.

(Isaías 53: 10)= Con todo eso, Jehová quiso quebrantarlo, sujetándole a padecimiento. (¿Cuándo padeció de algo, Jesús? Eso fue en su muerte) Cuando haya puesto su vida en expiación por el pecado, verá linaje, vivirá por largos días, y la voluntad de Jehová será en su mano prosperada.

Esto también cancela totalmente el pensamiento clásico de que somos un plan de segunda mano, porque Israel no quiso aceptar el plan. Es más; Cristo mismo, antes de presentarle el plan a Israel, dijo: tengo otras ovejas que no son de este redil… Siempre lo dijo así, para que nos diéramos cuenta que el plan de Él, era general.

(Verso 11)= Verá el fruto de la aflicción de su alma, (¿Cuándo es que el alma de Jesús fue afligida?) y quedará satisfecho; por su conocimiento justificará mi siervo justo a muchos, y llevará las iniquidades de ellos.

Entiende algo: la paga del pecado, es muerte. Dios tenía que recibir un sacrificio de expiación, que tiene que quemarse del todo. Y tú sabes que la Biblia dice que los sacrificios eran olor fragante al Señor.

Cuando Cristo muere en la cruz, el Señor huele y el aroma que sube de ese sacrificio lo satisface. Ya la deuda por el pecado de todos los hombres que andan vivos por allí, que aún no han nacido pero que van a nacer y pecar, ha sido paga.

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Estoy satisfecho, no hace falta otro sacrificio. Así lo dirá luego en Hebreos 11: que un sacrificio hizo perfectos a todos para siempre. Es decir que, el que está por pecar y que todavía no ha pecado, a ese, ya Dios lo perdonó.

El malhechor que está creciendo ahora, y que tiene idea de ser malhechor mañana, también ya está perdonado. Y el que aún no ha nacido, porque todavía no tiene ni mamá ni papá que estén enamorados y lo engendren, también ya está perdonado…

¡Eso no vale! ¡Yo que sufro tanto y estos sin sufrir nada se van a salvar! ¿Y a ti que te importa si los demás sufren o no sufren? ¡A ti lo que debe interesarte, es que sin ningún mérito ni buena acción de tu parte, también estás perdonado de todas tus mayúsculas suciedades viejas y nuevas!

La diferencia entre el mundo y nosotros radica en que mientras ellos están perdonados, nosotros somos salvos. Pero nuestra salvación ha sido para nosotros, solamente pecadores perdonados. Y así hemos vivido en el mismo nivel del mundo.

Ellos están perdonados. Y es lo que nosotros creemos que estamos: perdonados. Entonces eso, los pone en el mismo nivel que nosotros. El problema es que ellos están perdonados, pero no están sentados en lugares celestiales, hasta que lo reconocen.

Ahora bien; al sentarme en ese lugar celestial, se supone que algo debería diferenciarme de ellos. El problema es que no se ve mucho. Porque según el hombre piensa, el hombre es. Vuelve a Apocalipsis y mira ahora el capítulo 3.

(Apocalipsis 3: 14)= Y escribe al ángel de la iglesia en Laodicea: he aquí el Amén, el testigo fiel y verdadero, el principio de la creación de Dios dice esto: (Jesús es el principio de la creación. Adán no lo fue, fue Jesús. El principio de la creación de Dios.)

Seis pasos hay que Cristo hizo: 1) Crucificado. 2) Muerto. 3) Sepultado. 4) Vivificado. 5) Levantado. 6) Sentado. Ahora déjame emular conforme a lo que nos corresponde: 1) Crucificados, 2) Muertos, 3) Sepultados, 4) Vivificados, 5) Levantados y 6) Sentados.

Seis pasos que ya son una realidad en nuestra vida. Los tenemos que entender a esos seis pasos. Vamos a seguir buscando las cosas celestiales por un momento. Vamos una vez más a la carta a los Hebreos.

(Hebreos 8: 1)= Ahora bien, el punto principal de lo que venimos diciendo es que tenemos tal sumo sacerdote, el cual se sentó a la diestra del trono de la Majestad en los cielos.

El Sumo Sacerdote era Cristo, y el Cordero, ¿Quién era? Recuerda; tenemos un león y un cordero alrededor del trono. Dice luego que se sentó a la diestra de la Majestad en los cielos. ¿Dónde está sentado? En los cielos. ¿Y nosotros? Juntamente con Él. Entonces, ¿Estamos sentados en la majestad de quien? Del Padre. Somos la diestra de Dios.

(Verso 2)…ministro del santuario, y de aquel verdadero tabernáculo que levantó el Señor, y no el hombre.

Nota que el Sumo Sacerdote, es el ministro del nuevo tabernáculo, haciendo alusión de que los tabernáculos terrenales no son los verdaderos, sino que hay uno que es divino, que es celestial. Ese es el verdadero. Sumo Sacerdote de ese tabernáculo, ¿Sí?

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003 - En mi Casa, Muchas Moradas Hay…

Termina diciendo que es el verdadero tabernáculo que Dios levanta y no el hombre. ¿Qué tabernáculo levantó el Señor? Mateo capítulo 16, dice: …Yo también edificaré a mí iglesia. Entonces, lo único que está edificando Jesús es su iglesia. Y fue a la cruz a preparar un lugar para que Dios tuviese muchas moradas.

Y en la casa de mi Padre, la cual somos nosotros, dice Pedro y dice Hebreos 3:6, …muchas moradas hay. ¿Cuántos están entendiendo verdaderamente esto? Somos morada de Dios en el espíritu.

Dice: …el verdadero tabernáculo que levantó el Señor, y no el hombre. Porque todos somos sacerdotes está constituido para presentar ofrendas y sacrificios. Él tenía que presentar una ofrenda. Bueno, pues tomó el cordero.

(Verso 3)= Porque todo sumo sacerdote está constituido para presentar ofrendas y sacrificios, por lo cual es necesario que también éste tenga algo que ofrecer.

(4) Así que, si estuviese sobre la tierra, ni siquiera sería sacerdote, habiendo aún sacerdotes que presentan las ofrendas según la ley; (5) los cuales sirven (Atención con esto) a lo que es figura y sombra de las cosas celestiales, como se le advirtió a Moisés cuando iba a erigir el tabernáculo, diciéndole: mira, haz todas las cosas conforme al modelo que se te ha mostrado en el monte.

Reitera para ti mismo este concepto que has leído y grábalo en tu disco rígido personal. Todo

lo que se hace en la tierra, que no es lo que el Señor ha levantado, es figura y sombra de las cosas

celestiales.

Dice que debes hacer las cosas conforme al modelo que a Moisés se le mostró en el monte.

Y cuando hemos ido allá, lo que encontramos fue la obra expiatoria del Señor. El embaldosado, que

es la calle de oro que se encuentra en el estado final de la iglesia. Aquí, a eso, les llaman: las cosas

celestiales. Vamos a seguir eso.

(Hebreos 9: 19)= Porque habiendo anunciado Moisés todos los mandamientos de la ley a todo el pueblo, tomó la sangre de los becerros y de los machos cabríos, con agua, lana escarlata e hisopo, y roció el mismo libro y también a todo el pueblo, (20) diciendo: esta es la sangre del pacto que Dios os ha mandado.

(21) Y además de esto, roció también con la sangre el tabernáculo y todos los vasos del ministerio.

(22) Y casi todo es purificado, según la ley, con sangre; y sin derramamiento de sangre no se hace remisión. (Esta es la sombra, la tipología. Ahora vamos a ver la realidad.)

(Verso 23)= Fue, pues, necesario que las figuras (¿Qué figuras? Todo lo que es terrenal. Todo lo que se hizo en el Antiguo Testamento) de las cosas celestiales (Dando la explicación de que las cosas celestiales son el verdadero tabernáculo) fuesen purificadas así; (¿Así cómo? Con el hisopo, rociando la sangre) pero las cosas celestiales mismas, se purificaron con mejores sacrificios que estos.

Vamos a aprender algo para que no se nos borre nunca más. ¿Cuál fue mejor sacrificio que estos? Cristo. ¿Y a quien fue que se le roció la sangre de Cristo? Entonces, ¿Quiénes son las cosas celestiales?

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Las cosas celestiales. Está hablando de nosotros. La sangre de Cristo fue derramada para purificar las cosas celestiales. ¿Qué es lo que te toca de ti en la sangre? La vida. Deuteronomio dice que la vida está en la sangre.

Y es la vida de Cristo la que se vierte por ti. No vamos a discutir el poder de la sangre de Cristo que en verdad nunca se acaba, pero no es la sangre lo que limpia tu vida, es la vida de Cristo la que lo hace. Porque lo que te llega a ti, es lo único que vive. La sangre ya está perdida y seca en la tierra.

Pero la vida no. ¡Cristo vive todavía! ¿No has gritado eso blandiendo tus puños al aire muchas veces? ¡¡Créelo!! Es esa vida que se derramó, la que tiene la habilidad de tocarte hoy en el siglo veintiuno, cuando tú decides aceptarlo.

Y la forma en que llega de allá a acá, es por un ser viviente, no por sangre. Sólo que la vida está en la sangre. Por eso cantamos sobre la sangre. Nadie está eliminando la sangre, entiende. Hay ocultismo por allí que no quiere saber nada con la sangre. Nuestro evangelio es sangriento, no le hace.

No le tenemos miedo a la sangre. Pero quiero que entiendas que lo que te ha tocado es la vida de Cristo. ¡Él vive! Me pregunto: ¿Será que lo veremos en un cuerpo aparte del nuestro? ¿O veremos al Jesús, que tiene huesos y carne y que derramó su sangre?

¿Te das cuenta como nos hemos enredado? Cristo se fue, Jesús bajó. Luego volvió y sopló el Espíritu en nosotros. Y lo dejó aquí, nunca se fue de aquí. Cristo se trasladó de Jesús a nosotros. Y Jesús está a la diestra del Padre. Pero Jesús tiene un cuerpo que ni es físico ni es espiritual.

No es fantasma, porque se hace visible. No es fantasma, porque se hace tangible. Pero no es físico, porque atraviesa paredes. Entonces, Él está a la diestra del Padre; sólo que el Padre está en mí. Me pregunto: ¿Estará Jesús también en mí?

La verdad es que no interesa demasiado. Adonde esté Él vas a estar tú, ya sea arriba, abajo, al costado, atrás o adelante. La pregunta, sin embargo, es: ¿Será? Ahora que entendemos lo que entendemos, ¿Podría ser?

Tenemos esta imagen: de que vamos a llegar a un lugar espiritual, siendo todos espíritus, y vamos a ver al Dios Padre, al Dios Hijo y a la silueta de un Espíritu, o algo así. No sé que imagen tendrás tú. Tampoco sé como te verías adorando a Dios las veinticuatro horas para siempre.

Lo primero que debes saber es que esto se trata de eternidad, por lo tanto no habrá veinticuatro horas, porque no habrá días, ni horas ni minutos. Sin embargo, por toda la eternidad es muchísimo tiempo y podría parecer aburrido y egocéntrico que Él te obligue a que te quedes allí postrado para siempre adorándole.

¿Puede ser que este Dios nuestro permita que muchos de sus hijos sufran todo lo que deben sufrir para que, cuando llegan a su presencia, no hagan otra cosa que pasarse toda una eternidad, que es el siempre de todos los siempres, adorándole, alabándole?

Creo que en muchas mentes de creyentes muy bien plantados, amantes de Dios, fieles, leales, sinceros y desprovistos de toda malicia o maldad personal, no cabe la imagen de un Dios así. Algo debemos haber aprendido mal o algo nos contaron de un modo distinto al que es.

La simple lógica, nada más, destruye muchas de las cosas que hemos creído. ¿Te imaginas? ¿Cuántos le darán, ahora, gracias a Dios porque Él sí es bueno? Sin embargo, muchos de nosotros, debo decirte, que apenas lo estamos conociendo…

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Nota, entonces, que las cosas celestiales somos nosotros, que estamos sentados en lugares celestiales. Es una realidad presente. Vamos a decir así, por ahora. Que no cancela una literalidad futura. Que en el futuro vamos a saber si es literal o es espiritual.

Cada cristiano, por obediente que sea y por desapasionado en su carnalidad que sea, tiene su propia opinión al respecto. Y lo peor del caso, es que está total y absolutamente convencido que las cosas son exactamente así, como él mismo las ha imaginado. Millones piensan así…

Sin embargo, eso no es Biblia y nadie lo sabe. El problema se presenta cuando nos largamos a decir que sí es Biblia. Allí es donde comienzan los enredos, las confusiones y todas las peleas internas que nos han estado desacomodando y desparramando durante años y años.

El caso es que nadie lo sabe con certeza. ¿Por qué? Porque dice la Palabra que, a medida que más nos vayamos acercando al día, allí será cuando iremos viendo más claro. Pero por ahora…como por espejo…que según algunas interpretaciones, significa “borroso”, y según otras:

“invertido”. Tú toma la que más te guste. No le hace. La que sea, Dios la va a poner en marcha igual, contigo o sin “tigo”.

Sin embargo, y así cada uno de nosotros tenga la mejor y más brillantemente aceitada de las opiniones, no es posible dártelas ahora por una sencilla razón: todavía no han hallado las escrituras que respalden lo que se piensa. Distinto es lo que hemos dicho hasta aquí, que sí está respaldado por toda la escritura…

Pero sí sabemos que estaremos arrebatados en Él, es decir: totalmente conscientes del GAN, una vez más. Tan arrebatados en Él que no nos vamos a dar cuenta que estamos desnudos. Tan arrebatados y conscientes del GAN de Dios, que esta dimensión se nos hace fácil trascender. Vamos

a atravesar paredes también…

Hay algunas películas de ciencia-ficción que suelen tener mensajes muy profundos casi tomados de las escrituras. El mundo lo ve bien, pero la iglesia lo ve mal. ¡Como vas a ir al cine que es diabólico! En la mayoría de esas películas hay una batalla del bien contra el mal que termina ganando el bien. Todos defienden y quieren salvar el planeta. Los dueños del planeta, ni enterados…

La clase religiosa dijo a sus sujetos que ni pensaran en ir a ver esas películas porque eran del diablo. Y son coherentes, porque nuestra doctrina termina en apostasía, con todo el mundo yéndose al infierno. Sin embargo, Dios anda reconciliándose con todo el mundo y no tomándole en cuenta sus pecados…

(1 Reyes 10: 18)= Hizo también el rey un gran trono de marfil, (¿Cómo se saca el marfil? Matando al elefante que lo tiene como colmillo. Una vez más, el trono se fundamenta en Muerte.) el cual cubrió de oro purísimo.

(19) Seis gradas tenía el trono, (Crucificados Muertos Sepultados Vivificados Levantados y Sentados. Seis pasos al trono de Dios. Ya están hechos.)

(Filipenses 3: 20)= Mas nuestra ciudadanía está en los cielos, de donde también esperamos al Salvador, el Señor Jesucristo.

Nuestra ciudadanía, está en los cielos, (coma), de donde esperamos también al Señor. ¿Vamos a parafrasear? Mas nuestra ciudadanía está en los cielos”, desde donde, o lugar desde donde esperamos al Señor. “

DE, es una preposición y denota el lugar de origen. Nuestra ciudadanía está en los cielos, DE (O desde) donde esperamos al Señor. Esto significa algo muy contundente: que si tú no estás allí, ni

le ves cuando venga…

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Esto significa que si para ti llegar al cielo, (llegar a ouranos) es simplemente morir, pues entonces te mueres sin verlo. Porque es desde allí desde donde se ve. Una vez más la Palabra: si no naces de nuevo no puedes ni ver ouranos.

Para verlo, él viene desde esa dimensión, no está en otra. La dimensión en la cual Él viaja, es esa. Entonces, para verlo, hay que estar en la misma, algo así como en la misma frecuencia. Si tú estás en AM y Él viene en FM no lo vas a oír. Cuestión de sintonía de frecuencias…

Él dice que nuestra ciudadanía está en los cielos, de donde, (Podríamos poner “donde”, que es un adverbio que denota lugar) ex, el punto desde donde comienza la acción o de donde procede. Está muy interesante eso.

Ahora bien; vamos a trasladar todos estos hechos a nosotros. ¿Qué te parece? Vamos a conciliar. Vamos a convertirnos en contables. Porque nos dejaron una millonada en el banco y aún está allí. Porque como somos buenos creyentes, no vamos a tocar ese dinero hasta que no sepamos como es que llegó allí…

1 - CRUCIFICADOS CON

(Gálatas 2: 20)= Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí, y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí.

¿Cuándo fuiste crucificado tú? Dice que fuimos crucificados con Él. No fue cuando naciste de nuevo, fue antes. “¡Es que yo estoy crucificando las obras de la carne!” Tú eres un mentiroso. Tú no puedes estar crucificando ahora lo que ya fue crucificado antes…

¿Cómo es tu apellido? Pérez. Muy bien. Antes, en ese cuerpo, vivía “Pé”, ahora vive Pérez. “Pé” ya murió, porque tenía la naturaleza adámica. Con Cristo, estoy juntamente crucificado. Y dice:

ya no vivo yo…

Entiende: YO, es la naturaleza adámica. Porque luego, más adelante, dice más vive Cristo en mí. Y en este caso, MI, eres tú. Y luego dice que lo que ahora vive en la carne, lo vive en la fe del Hijo de Dios. No en su propia fe, porque él ya murió…

Es decir que ni siquiera tiene una excusa para decir que ahora no tiene fe. Porque el que tiene toda la fe es el que mora dentro de ti. Tú, lo único que tienes que hacer, es aferrarte al principio de los lirios del campo: creer. Y que entre nutriente en ti para manifestarlo.

La obra es creer. Finaliza el verso diciendo que él me amó y se entregó a sí mismo por mí. Y eso no es poco, créeme. Hay un desapasionamiento demasiado llamativo en torno a esta acción. Por mucho menos la gente tiene monumentos en su honor, hoy. ¿Es guerra espiritual o no?

(Romanos 6: 5)= Porque si fuimos plantados juntamente con él en la semejanza de su muerte, así también lo seremos en la de su resurrección; (6) sabiendo esto, que nuestro viejo hombre fue crucificado juntamente con él, para que el cuerpo del pecado sea destruido, a fin de que no sirvamos más al pecado.

Entonces, piensa: ¿Quién fue el que hace algunos días casi se toma a los golpes con esa persona que casi te rozó con su vehículo al tuyo recién estrenado? ¡Es que reaccioné como hombre! Sí, como ese hombre con el cual todavía estamos trabajando, ya que se empeña en seguir operando con la computadora que su inquilino le dejó allí…

Dice: sabiendo esto. ¿Y que es lo que hay que saber? Que nuestro viejo hombre fue

crucificado juntamente con él, para que el cuerpo del pecado Adán. …sea destruido a fin de que no sirvamos más al pecado…

¿Cuál es el cuerpo del pecado?

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¡Caramba! ¡Fíjate! ¡Esto se ha puesto tremendamente pesado, ahora, ya que nos estamos dando cuenta que no tenemos ninguna clase de permiso para pecar… Imagínate que yo me consigo una buena receta y, utilizándola, hago un buen pan. ¿Me hace eso a mí un panadero?

No, porque panadero es aquel que te hace ese pan todos los días, no uno. Se viste como un panadero, vive cubierto por el polvillo blanco de la harina y huele a pan. Crea pan. Se acuesta y huele a pan otra vez. Se levanta oliendo a pan.

Vive soñando a ver como puede hacer para mejorar su pan. Se lee cuanto artículo anda por allí en diarios, revistas o la Web que tengan relación con el pan. Le cambia la contextura al pan, para poder vender el pan viejo de otra forma. Le añade algo. Crea algo. ¡¡Es panadero!!

Y si es un panadero, vive creando pan porque es su naturaleza. El que tú, un día, te embadurnes de harina y logres hacer un pan que se pueda comer, no te hace panadero. Muy bien; que alguien peque el domingo tampoco lo hace pecador. El pecador sueña, fantasea y elabora el pecado.

Porque este es el que peca por naturaleza. Oye: ¡¡No sabe hacer otra cosa!! No puede vivir de otro modo. Escucha abnegada hermanita que todavía cree en el evangelio mágico: ¡¡No puedes hacer que un pecador no convertido cambie su manera de vivir!! ¡¡Tú no puedes!! Cristo sí, pero es él quien tiene que aceptarlo y recibirlo. No funciona de otro modo. Es amor, no hechicería.

¿Y sabes por qué ese pecador tiene una naturaleza diferente que no le permite ni ver que está en pecado ni salir de él? Porque no tiene contacto con Dios. Porque está destituido del GAN de Dios. Él no sabe hacer otra cosa que lo que emana de su naturaleza, es decir; pecado.

Tú no eres un pecador. Entiende. Puedes cometer uno o mil errores, pero por más panes que hagas, no eres panadero. ¡Hermanos míos! Si yo digo ahora una mentira, ¿Qué soy? ¡¡Un mentiroso, hermano!! No. En absoluto. Soy un hijo de Dios que pecó. Mentiroso es Satanás.

Ahora bien: mientras más entiendo yo que no soy panadero, menos pan quiero hacer. ¿Se entiende? Ahora bien; si yo sigo creyéndome que soy un panadero, sigo intentando hacer panes. Porque según el hombre piensa, el hombre es.

Entonces, si a ti se te ha metido por dentro que sólo eres un triste pecador salvado por gracia, de repente te planeas hacer un pan y te queda mal. No te va a funcionar ni el horno, simplemente porque estás en otro reino, y mientras no te sometas fracasarás una y otra vez.

004 - Sin Cruz no hay Redención

La verdad es que sí sabemos que podemos, pero eso es más fácil. No madurarás. No ser responsable. Aquí dice que nuestro viejo hombre fue crucificado. ¿Qué fue? Crucificado. Ahora si tú te empecinas en seguir viviendo como si estuvieras vivo, estás despreciando la cruz. Y Dios respeta tus decisiones. Si rechazas la cruz, la cruz no tiene nada que ver contigo. ¡Pero si no hay cruz no hay redención! ¡¡Ohh!!

(Colosenses 3: 9)= No mintáis los unos a los otros, habiéndoos despojado del viejo hombre (Imagen de Adán) con sus hechos, (10) y revestido del nuevo (Imagen de Cristo) el cual conforme a la imagen del que lo creó (¿Quién creó a Cristo?) se va renovando hasta el conocimiento pleno.

Pero el nuevo es conforme a la imagen y se va renovando. Y aquí hay uno de esos doscientos cincuenta mil errores a los cuales se los ha denominado “variaciones”. No le hace, son errores y hay que enseñarlo así para que toda confusión cese inmediatamente en el pueblo del Señor.

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Porque aquí dice que se va renovando hasta el conocimiento pleno. Pero resulta ser que no es hasta, sino en o por. Entonces: se va renovando EN o POR el conocimiento pleno. Según lo vas entendiendo, lo vas renovando en ti. ¿Está más claro ahora, verdad?

Tienes un nuevo hombre creado a la imagen de Dios adentro, y va renovando según lo entiendes, hasta que llega al conocimiento pleno y lo manifiestas plenamente. Hasta que por naturaleza, vives la vida de Cristo.

Porque así como hemos traído una, traeremos la otra. La Biblia te promete que lo vas a hacer. Pero eso es porque creemos que tenemos a otro adentro, sino es imposible. ¿Estás viendo esto? Se va renovando en el conocimiento pleno.

Y en ese conocimiento pleno ya no hay argentinos, mexicanos, venezolanos, españoles, ni griegos ni judíos, ni circuncisión ni incircuncisión, bárbaros ni escitas, siervos ni libres, sino que Cristo es el todo. Ahora mismo está en todos, pero todavía no es el todo en todos. Entonces Cristo será todo en todos. Este es el fin.

Y la famosa escritura de Gálatas 5:24: …pero los que son de Cristo, han crucificado la carne con sus pasiones… No dice que la estás crucificando, dice que la has crucificado. Entonces, cuando la persona tiene un arrebato de carnalidad, no puede justificarse con ninguna de esas cosas que inventó la sanidad interior.

Es pura carnalidad, no es por naturaleza ni nada de eso. Hay algo que tienes que entender: lo que moraba dentro de ti, ha muerto. Y lo que ocurrió allí en ese pasado, no es tu pasado. ¡Libérate! ¡Desconéctate de eso!

¿Cómo hago? Sencillo: entiende que lo que había en ti, murió. ¿O no andan todavía un montón de ex amigos de cualquiera de ustedes, de la época en que estaban en el mundo, buscándolos por los mismos antros donde antes se emborrachaban y ahora no los encuentran? No existen más; murieron.

Tú ya no piensas igual que en aquellas épocas. Ya no ves tampoco las cosas igual. Ahora deploras y repeles lo que antes te seducía y atraía horrores. ¡¡Como cambió Fulanito!! ¡¡Seguro que le lavaron el cerebro!! Ni le lavaron nada, ni cambió: ¡¡¡Murió!!!

Ahora tienes prioridades diferentes a las de aquellas épocas. Los valores que cultivas en tu vida también son diferentes. Entonces la gente dice que eso te sucede desde que te metiste en la religión. ¡Pobres! ¡No se dan cuenta que no es una cuestión de religión, sino una cuestión de naturaleza!

Ahora tú vives tranquilo, sin preocupación de pecar. Vives con todas las libertades que puedes expresar, no estás tratando de cuidarte ni de simular. Sencillamente, no se te ocurre hacer algo que pueda causarte daño a ti mismo o a los que amas.

Claro que estamos hablando de pecados y esas cuestiones. Porque en lo demás, habremos de reconocer que todos tenemos áreas flacas o más débiles que pueden resultar vulnerables si alguien se lo comenta a los demonios. Entonces sé inteligente, ¡Jamás lo digas en voz alta! Dios no lo necesita porque te conoce, y los demonios no son omniscientes.

Pero a lo que me estoy refiriendo es a que, por naturaleza, la parte que vives la vives por naturaleza y no porque tengas que estar pendiente de no cometer ese error, cuidándote de que nadie te vea en algo raro. El cristiano no anda cuidándose de su testimonio. ¡El cristiano ES testimonio viviente!

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Es por naturaleza. La parte que vivo, la vivo por naturaleza. No porque tenga que estar pendiente que tengo una imagen que proteger. Que la iglesia, porque yo soy líder. ¿Te imaginas? ¡Te vi en la televisión! ¿Qué dijiste? ¡Que se yo que dije! ¡Dije lo que Dios me mandó decir!

Claro; si no fuera una persona de orden estaría muy preocupado. Que no me fueran a ver fuera de orden, mal vestido, que sé yo. Hablando lo que no debo o caminando con quien no debo, haciendo que se yo que cosas. ¡No me puedo esconder!

ministro, y cuando lo ve de cerca,

dice…ehhh, ¿Es así este? Sí, porque la imagen del ministro es como la corbata del pastor:

Impecable. ¿Pero hay corbatas impecables? Sí, Lo que no hay son ministros impecables

Claro que

mucha

gente

se

hace

una idea

de

un

2 - MUERTOS CON

(Colosenses 2: 20)= Pues si habéis muerto con Cristo en cuanto a los rudimentos del mundo, ¿Por qué como si vivieseis en el mundo, os sometéis a preceptos (21) tales como: no manejes, ni gustes, ni aún toques (22) (en conformidad a mandamientos y doctrinas de hombres), cosas que todas se destruyen con el uso?

¿Cuándo fue que morimos? En Cristo. entiende ahora que los legalismos, muy lejos de significar un celoso cuidado por las cuestiones que hacen al reino de Dios, son sencillamente un rudimento del mundo adaptado a la religión que no tiene absolutamente nada que ver con el creyente genuino.

(Josué 3: 1)= (Esto es una sombra, una tipología. Tómala así) Josué se levantó de mañana, y él y todos los hijos de Israel partieron de Sitim y vinieron hasta el Jordán, (¿Qué significa Jordán? Descenso o muerte.) y reposaron allí antes de pasarlo.

(3) Y después de tres días, los oficiales recorrieron el campamento. (¿Cuántos días reposaron antes de la muerte? Tres. ¿Cuántos días estuvo Jesús en la muerte?)

(Verso 14)= Y aconteció cuando partió el pueblo de sus tiendas para pasar el Jordán (¿Para pasar que cosa? El Jordán. La muerte o el descenso.) con los sacerdotes delante del pueblo llevando el arca del pacto, (15) cuando los que llevaban el arca entraron en el Jordán, (¿Adonde entraron? En el Jordán.) y los pies de los sacerdotes que llevaban el arca fueron mojados a la orilla del agua (porque el Jordán suele desbordarse por todas sus orillas todo el tiempo de la siega), (Repasemos: ¿Cuándo viene el entendimiento de la muerte? En el tiempo de la siega. ¿En que tiempo estamos viviendo? El tiempo de la siega. ¿Qué estamos aprendiendo? La muerte del Señor. ¿Para entrar en donde? En Canaán. ¿Y que es Canaán? La plenitud de su Espíritu.)

(Verso 16)= …las aguas que venían de arriba se detuvieron como en un montón bien lejos de la ciudad de Adam, que está al lado de Saretán, y las que descendían al mar de Arabá, al Mar Salado, se acabaron, y fueron divididas; y el pueblo pasó en dirección a Jericó.

Escucha: en el momento en que tú entiendes la muerte, todo eso que crees que está peleando contigo se esfuma y muere en Adán. La tipología está en toda la Biblia. No es culpa de Dios si los hombres prestan mayor atención a las lógicas que brotan de sus almas que al entendimiento que quiere darles el Espíritu Santo. Y no es lo único.

(Mateo 27: 57)= Cuando llegó la noche, (¿Cuándo llegó la qué? La noche. Es decir que estamos en los albores de un nuevo…día.) vino un hombre rico de Arimatea, (¿Cuánto tenía en el banco? NI lo sueñes. Hombre rico en Arimatea, significa “nacido de arriba”, porque Arimatea significa “de arriba”.) llamado José, (En esta parábola, tú eres José) que también había sido discípulo de Jesús.

42

(58) Este fue a Pilato y pidió el cuerpo de Jesús. Entonces Pilato mandó que se le diese el cuerpo.

(59) Y tomando José el cuerpo, lo envolvió en una sábana limpia, (60) y lo puso en su sepulcro nuevo, que había labrado en la peña; y después de hacer rodar una gran piedra a la entrada del sepulcro, se fue.

Entiende. José de Arimatea, un hombre rico, andaba labrando su sepulcro. Porque aquí no dice que le buscó UN sepulcro; dice que le dio SU sepulcro. ¿Te imaginas el trabajo de José? En aquella época no había martillo neumático…

Es decir que el trabajo de labrar un sepulcro en un monte rocoso, podía llevarle al gestor, toda una vida. Toda una vida buscando permanencia, igual que nosotros. Buscando descansar. Toda una vida para descansar como destino final.

El evangelio nuestro, es: “todo viene después que te mueras”. Sufre un rato más…Aguanta, ya falta menos…Fin y después. ¡Oh, que maravilla! Y se canta en el sepelio y todo. El hombre está haciendo un sepulcro en su piedra.

Su piedra es su vida. Le lleva toda una vida hacer eso. Un día llega Jesús y le dice: ¿Puedo? Puedes. ¿De quien es este sepulcro? De José. Tuyo. ¿Adonde es sepultado Jesús? En tu vida. Y luego pones la piedra en la puerta y te vas.

A partir de ahora, José que en realidad eres tú y que acaba de sepultar a Jesús en su sepulcro, ya no anda más preocupado por su propia muerte. Total su tumba ya está llena y ocupada. Exactamente eso fue lo que hizo Jesús por ti. Te dio vida eterna. Pon la piedra en la tumba y lárgate. ¿Pero que tienen que ver la tumba y la muerte?

(Hebreos 2: 14)= Así que, por cuanto los hijos participaron de carne y sangre, él también participó de lo mismo, para destruir por medio de la muerte al que tenía el imperio de la muerte, esto es, al diablo, (15) y librar a todos los que por el temor de la muerte estaban durante toda la vida sujetos a servidumbre.

Escucha esto: una vez que ya no le tienes temor a la muerte porque entiendes que ya moriste, ya no hay ataduras, ni cautiverios ni servidumbres en tu vida. Ya no tiene com o agarrarte el diablo. Porque él no te puede matar. Eso es lo que él quiere que tú creas, que te puede matar. Pero sin autorización de Dios él no te puede matar.

Ya Cristo murió por ti. La tumba está llena. Puso la piedra y se fue. ¿Recuerdas cual era la paga de tu pecado? Muerte. Pero cuando fuiste a entregarte a la justicia descubriste que no te mandaban a la silla eléctrica porque, según ellos, ya habías sido ejecutado muchos años antes.

¿Qué dice allí? Que fuiste crucificado juntamente con Cristo, moriste con Cristo y fuiste plantado en semejanza con su bautismo, el entierro con Él. Por eso es que cuando la justicia revisa tus papeles, y pese a que tú sabes todas las barbaridades que hiciste, ellos van a responderte nuevamente que ya estás muerto y que no hay más nada que acusar ni sentenciar.

Fíjate lo que encontramos aquí. ¿No te parece sensacional, espectacular y nunca visto? Suponte por un momento la escena y agrégale una dosis de humor si quieres. ¡Estás concurriendo a tu propio entierro, haces toda la ceremonia como muerto y al final te vas caminando!

Ahora imagínate y, antes de reírte, piensa un poco: tú estás en un entierro, hasta tomas el primer puñadito de tierra y lo arrojas a la tumba sobre el ataúd. Se acerca alguien a tu lado y pregunta: ¿a quien están sepultando aquí? Y tú, casi sin mirarlo, le respondes: …A mí…

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Es lógico, esa persona va a mirarte como si estuvieras rematadamente loco, y en un supremo esfuerzo por no ponerte allí mismo un chaleco de fuerza y enviarte a un manicomio, va a preguntar:

¿Y como entiendo eso? Tendrás que explicarle al mundo que eso es exactamente lo que Dios hizo por ellos. ¿Van a entenderte si no colabora contigo el Espíritu Santo dando convicción y entendimiento?

Vas a tener que decirle que Dios nos ama tanto que eso es lo que ha hecho por nosotros, por cada uno de nosotros. Entonces te van a preguntar: ¿Y yo no tengo que cambiar para acceder a eso? ¡No! ¡Él te va a cambiar! Porque vas a ser una nueva creación…

Lo único que deberás hacer tú, - terminarás diciéndole a quien quiera que sea que le hables -, es creer que eso es así y que así es como funciona. Si lo aceptas y lo crees, ya lo verás: ¡Funciona! Cuando él crea eso, la nueva creación que hay en él es la que va a quitarle todos los malos hábitos que tenga.

Porque no es por leyes ni por entendimientos humanos que uno deja de hacer todas las porquerías que estaba haciendo. ¿Cuántos pueden entender que esto es así y no por esa enorme cantidad de penitencias que alguien se inventó con la esperanza de que sirvieran para ganar algo que no puedes ganarte por ti mismo?

(Romanos 6: 8)= Y si morimos con Cristo, creemos que también viviremos con él;

(Verso 7)= Porque el que ha muerto, ha sido justificado del pecado

Esto te está diciendo que, si no has muerto, entonces no has sido justificado del pecado. Allí es donde todo el mundo adentro de la iglesia debería tener que asegurarse que en efecto, ha muerto con Cristo juntamente crucificado, porque si así no fuera… ¡No es teología!

(Verso 10)= Porque en cuanto murió, al pecado murió una vez por todas; más en cuanto vive, para Dios vive.

(11) Así también vosotros consideraos (conciliados) muertos al pecado, pero vivos para Dios en Cristo Jesús, Señor nuestro.

Recuerda algo que hemos dicho comentando Juan 12. Si yo fuese levantado de la tierra, ¿Atraeré a cuantos hombres a mí? A todos. Y luego, 2 Corintios 5: 14, dice que si uno murió por todos, luego, ¿Cuántos murieron? Todos.

De ahora en adelante, entonces, cuando alguien que no sabe absolutamente nada nos pregunte quien murió en la cruz, ¿Qué vamos a responderle? Obvio: todos. ¿Y como es eso? Van a preguntarte. Entonces les dirá: ¡Ah, sí, siéntate y escúchame! Allí tienes tu predicación evangelística servida.

3 SEPULTADOS CON

(Verso 4)= Porque somos sepultados juntamente con él para muerte por el bautismo, a fin de que como Cristo resucitó de los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en vida nueva.

(5) Porque si fuimos plantados (Ese es el entierro) juntamente con él en la semejanza de su muerte, así también lo seremos en la de su resurrección;

(Colosenses 2: 12)= …sepultados con él en el bautismo, en el cual fuisteis también resucitados con él, mediante la fe en el poder de Dios que le levantó de los muertos. (¿Cuándo fuimos nosotros enterrados? Con Él.)

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(1 Pedro 3: 21)= El bautismo que corresponde a esto ahora nos salva (¿Cuándo nos salva? Ahora.)(No quitando las inmundicias de la carne, sino como la aspiración de una buena conciencia ante Dios) por la resurrección de Jesucristo.

Cuando nosotros vemos una obra tremenda en alguna organización cristiana, normalmente nos impresionamos bastante. Pensamos inmediatamente que el mundo va a desmayarse de impresión por causa de esas obras y que de ese modo vendrán rápidamente al evangelio.

Nos sorprendemos mucho otra vez cuando nos damos cuenta que, en lugar de ocurrir eso, el mundo le encuentra resquicios falsos o corruptos a esas obras y, en lugar de aprobarlas y ablandarse por ello, reendurece aún más y las censura.

Es de creyentes muy inteligentes y que saben bien el rol que deben cumplir aquí para el reino, investigar el origen y la forma en que se han edificado esas obras, antes de difundirlas al mundo incrédulo. La Palabra lo dice cuando expresa que aquel que edifica, deberá ver muy bien como sobreedifica.

Porque hay algo que es clarísimo y concreto: si lo que estamos edificando, por mejor aspecto externo que tenga, no se sujeta al fuego de Dios, en el primer ventarrón se cae como castillo de arena. Entonces podrías haber tenido una iglesia de mil cuando, en realidad, tenías cinco.

O, de otro modo, trabajar con esos cinco de una manera esmerada sin perder tiempo con los restantes novecientos noventa y cinco que, ya sabemos, no van a cambiar. Por eso es que se habla de la gracia y el pecado de modo tan claro en Romanos.

005 - El Sustituto Perfecto

(Romanos 6: 1)= ¿Qué, pues, diremos? ¿Perseveraremos en el pecado para que la gracia abunde?

(2) En ninguna manera. Porque los que hemos muerto al pecado, ¿Cómo viviremos aún

en él?

¿Cómo se entiende esto? De la manera más simple: si estamos muertos al pecado, por naturaleza y no por prohibiciones humanas, no vamos a querer pecar. Por eso es que dice: ¡De ninguna manera! ¿Sabes lo que significa “de ninguna manera”? Eso, de ninguna manera. Y si pecamos, - recuerda -, no es porque seamos panaderos…

(Verso 4)= Porque somos sepultados juntamente con él para muerte por el bautismo, a fin de que como Cristo resucitó de los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en vida nueva.

Te pregunto yo a ti y, al mismo tiempo, pregúntatelo a ti mismo: Los que hemos muerto al pecado, ¿Cómo vamos a vivir en el pecado? Estás muerto al pecado. Si no estás muerto al pecado, sigues viviendo en Babilonia. Pero si estás muerto al pecado, entonces eres una nueva criatura.

(Verso 3)= ¿O no sabéis que todos los que hemos sido bautizados en Cristo Jesús, hemos sido bautizados en su muerte?

Hay tres cosas que tienes que entender: 1) Cristo es nuestro sustituto. Romanos 5:8 da a conocer esto cuando dice: Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros. Atención porque dice por nosotros, no en lugar de nosotros.

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Y si lo quieres ampliado, en el verso siguiente de este pasaje, el verso 6, tú y yo podemos leer lo mismo. Allí dice: Porque Cristo, cuando aún éramos débiles, a su tiempo murió por los impíos. Dice que murió por los impíos. Pregunto: ¿Por cuantos impíos? ¡¡Por todos los impíos!!

Esto me dice a mí y te dice a ti una verdad inexorable que en muchas ocasiones la iglesia no ha explicado claramente: todos tienen el mismo potencial de ser salvos que he tenido yo y has tenido tú. ¡La gloria y la gracia son de Dios! Nosotros no tenemos de que gloriarnos.

Ya todos fueron perdonados. Eso fue lo que consiguió ese sacrificio. Ya se hizo el sacrificio, no necesitamos más, ni tampoco otros. Él los libró a todos. Que te quede bien grabado a fuego en tu mente: Dios perdonó a todo el mundo de sus pecados.

Los que nacieron y murieron, los que están vivos hoy, y los que están por nacer, ya todos han sido perdonados. No hay un pecado por cometer que no haya sido ya perdonado. Ese es el evangelio en el que hemos creído y ese es el evangelio que debemos predicar. Todo lo demás es humanismo. Muy bien intencionado quizás, pero cosa de hombres.

La niña que está por nacer y que cuando nazca y crezca va a ser prostituta, ya fue perdonada por el sacrificio de Cristo en la cruz. Lo único que se necesitará mañana con esa joven, es que alguien vaya y se lo diga para que ella pueda aceptarlo y vivir eternamente con Cristo pese a su vida pecaminosa…

¡Que tristeza nos producen algunas de las cosas que nosotros mismos hemos predicado! ¡¡¡Escucha!!! ¡¡¡Si no te arrepientes te vas para el infierno!!! Todos huyendo y, mientras, un Dios bien tremendo matando a medio mundo. ¡Eso hemos predicado!

(Salmo 69: 9)= Porque me consumió el celo de tu casa; y los denuestos de los que te vituperaban cayeron sobre mí.

(Hebreos 2: 9)= Pero vemos a aquel que fue hecho un poco menor que los ángeles, a Jesús, coronado de gloria y de honra, a causa del padecimiento de la muerte, para que por la gracia de Dios gustase la muerte por todos.

(Isaías 53: 5)= Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados.

(1 Pedro 3: 18)= Porque también Cristo padeció una sola vez por los pecados, (¿Cuántas veces tiene que padecer? ¡Una! ¡Ya lo hizo!) el justo por los injustos, para llevarnos a Dios, (¡Ya nos llevó! Fue a preparar un lugar. ¿Adonde iba? ¡A la cruz! Para que donde yo estoy, - dijo -, ellos también estén.) siendo a la verdad muerto en la carne, (Se enterró a Jesús, ¿no?) pero vivificado en espíritu;

Escucha; ¡No estábamos en Dios! Pero ahora sí estamos en el GAN de Dios. Aunque no sepamos manifestarlo, allí es donde estamos. Porque murió Jesús, es verdad, pero lo que viene al otro lado es un cuerpo incorruptible y la deidad de Dios, hecho una nueva creación.

Siguiendo con esas tres cosas que te dije tenías que entender, en segundo término, se identificó con nosotros. Murió por nosotros, no en nuestro lugar. En Mateo 27 se ve cuando Él clama en la cruz, que padece las dos muertes. Primera muerte en el verso 46 y segunda muerte en el verso 50. Y lo que sucede entre medio de ambas muertes, lo vemos en Isaías 53:11 e Isaías 59:2.

(1 Corintios 12: 12)= Así como el cuerpo es uno, y tiene muchos miembros, pero todos los miembros del cuerpo, siendo muchos, son un solo cuerpo, así también Cristo.

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Es decir que Cristo ya no es uno, sino muchos. Es uno en el sentido de que es una naturaleza, pero Cristo, hoy, es muchos miembros. Esto nos enseña que no hay tal cosa como Cristo en singular. Al igual que un cuerpo, no es singular. Es uno, pero compuesto de muchos miembros.

Te está comparando aquí la membresía de un cuerpo, y la singularidad de su expresión, con la membresía del cuerpo de Cristo y la singularidad de su expresión. Es una identidad separada de. Por eso es que muchos no esperan manifestarle en la tierra, porque lo ven en otra dimensión. Ellos se cargan a sí mismos de acuerdo a un Adán perdonado.

Y la tercera y última de las cosas que tienes que saber, es que somos uno con Él. Su

historia, su presente y su futuro, es mi pasado, mi presente y mi destino. 1 Corintios 6:17 dice que:

Pero el que se une al Señor, un espíritu es con él.

Y no es la única. Efesios 5:30 añade: …porque somos miembros de su cuerpo, de su

carne y de sus huesos. En 1 Corintios 6: 15 se nos dice que somos un cuerpo con Él. Juan 3:6, si somos nacidos del Espíritu, somos Espíritu.

(Colosenses 1: 15)= El es la imagen del Dios invisible, el primogénito de toda creación.

A la manera en que solemos hacerlo adentro de los templos, me gustaría que repitieras esto

conmigo: Dios es invisible. Sin hombre, no tiene imagen. Escogió a Jesús en aquel tiempo.

Jesús fue el primogénito. Luego vengo yo, con los mismos derechos y obligaciones.

Y ahora atiende y por favor; entiende bien esto que voy a decirte para que no me llames

blasfemo: que Jesús haya sido el primero, no significa que sea mejor. Sólo fue primero. Es

nuestro hermano mayor. Todos heredamos partes iguales del Padre.

Debes entender esto o dedicarte a estudiar el Corán o el Libro de Mormón: Jesús es tu hermano. El precursor. Digno de adoración por la parte que a Él le corresponde. Pero una parte del cuerpo, igual que tú. ¡¡Ahhhh!!!

Cuando todo termine, Él se sentará a tu lado a trabajar contigo. Eso si es que lo quieres ver de una forma literal. Porque lo dice Corintios 15, que Él le va a entregar todo al Padre y Él mismo se va a sujetar con sus hermanos.

¡Lo dice! ¡No lo inventé yo! Es que…nos pintaron una cosa que la vemos tan allá, que es como si lo viéramos inalcanzable. Asimismo, Satanás nos hizo una pintura tan lejana, que jamás la podemos obtener y nunca terminamos.

Satanás sabe que su fin es derrota. Él no puede cambiar el destino. Lo único que puede hacer es posponerlo. Entonces, mientras tú te creas que no puedes alcanzar a ser lo que debes ser, él gana tiempo para si puede destruir a tus hijos, si estos son pequeños aún.

Esto no es doctrina, es simple futurismo de nuestros jóvenes. Si en las escuelas (Incluidas algunas “nuestras”) colocaran en la puerta un detector de metales, no sé qué podríamos decirle a la sociedad. ¿Será que Él no tiene corazón o somos nosotros que aún no hemos terminado lo que teníamos que hacer?

(Verso 16)= Porque en él fueron creadas todas las cosas, las que hay en los cielos y las que hay en la tierra, visibles e invisibles, sean tronos, sean dominios, sean principados, sean potestades; todo fue creado, por medio de él y para él.

Sácate de una buena vez el idioma Reina Valera que se te ha metido en la cabeza y examina con cuidado esto. Te dice que en Él fueron creadas todas estas cosas. Y que todas, irremisiblemente, trabajan para Él. Y eso incluye a Satanás, ¿Sabes?

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Eso, nada más, revienta nuestra doctrina. Pero alguien tiene que decirlo de una buena vez y sacar a los confundidos de ese mar en el se están ahogando sin entender nada. Porque han tenido miedo de decirle las cosas como son y, en lugar de ello, han inventado fábulas…

(Verso 17)= Y él es antes de todas las cosas, y todas las cosas en él subsisten; (18) y él es la cabeza del cuerpo, que es la iglesia, (En un parto normal, primero sale la cabeza y luego sale el resto del cuerpo del bebé. ¡Pero es un solo niño! ¿No es así? Gracias. Cristo, primero: la cabeza. A continuación, el cuerpo. El mismo niño. ¿Lo estás viendo?)

Todavía está naciendo. Cuan bellos son los pies de aquel que viene…Los pies, es la iglesia. Todas las veces que la Biblia te habla de los pies, te habla de los pies de Cristo. Él es la cabeza, nosotros somos el cuerpo. Es una sola entidad.

No es que nosotros nos reunimos como si fuéramos un Club Atlético Cristianos Asociados, y después decimos que somos un cuerpo de gente, que nos asociamos con Cristo, y por eso nos llamamos “cristianos”, y somos su iglesia, y somos un cuerpo que le pertenece. Somos el cuerpo de Cristo. Somos, literalmente, el vaso que contiene al agua llamada Cristo.

Entiende: sin vaso, no hay Cristo. Somos, literalmente, SU cuerpo. Ya mismo lo vamos a enseñar mejor a esto. Eso, claro está, si no lo has visto ya en todos estos prolegómenos. Mira lo que dice el final de este texto:

(Verso 18)= …él que es el principio, el primogénito de entre los muertos, para que en todo tenga la preeminencia; (19 por cuanto agradó al Padre que en él habitase toda plenitud, (20) y por medio de él reconciliar consigo todas las cosas, así las que están en la tierra como las que están en los cielos, haciendo la paz mediante la sangre de su cruz.

(21) Y a vosotros (A ustedes) también, que erais en otro tiempo extraños y enemigos en vuestra mente (¿En donde, dijo? Lo que dijimos: en esa muerte mental.) haciendo malas obras, ahora os ha reconciliado (22) en su cuerpo de carne, por medio de la muerte, parra presentaros santos y sin mancha e irreprensibles delante de él; (23) si en verdad permanecéis fundados y firmes en la fe, y sin moveros de la esperanza del evangelio que habéis oído, el cual se predica en toda la creación que está debajo del cielo; del cual yo Pablo fui hecho ministro.

Vamos de dejar algo muy en claro: ¿Cuál es el evangelio que deberemos predicar en toda la creación que está debajo del cielo? El evangelio de Pablo. ¡Vaya gracia! ¿Quién podría discutir eso? Hay algunos dispuestos a discutir el ministerio de Pablo, créeme. Para ellos lo digo.

(Colosenses 2: 6)= Por tanto, de la manera que habéis recibido al señor Jesucristo, andad en él; (7) arraigados y sobreedificados en él, (Considerad los lirios. ¿Qué hacen? Absorben nutrientes de la tierra en donde están plantados. Estamos sobreedificados en él.) y confirmados en la fe, así como habéis sido enseñados, abundando en acciones de gracia.

(8) Mirad que nadie os engañe por medio de filosofías y huecas sutilezas, según las tradiciones de los hombres, conforme a los rudimentos del mundo, y no según Cristo. (¡Y nos engañaron igual!)

(9) Porque en él habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad, (10) y vosotros estáis completos en él, que es la cabeza de todo principado y potestad.

(Juan 20: 1)= El primer día de la semana, (¿Qué día estamos viviendo ahora? El tercer día.) María Magdalena fue de mañana, siendo aún oscuro, (Esto es: a la medianoche. ¿Qué tiempo estamos viviendo?) al sepulcro, y vio quitada la piedra del sepulcro.

(2) Entonces corrió, y fue a Simón Pedro y al otro discípulo, (El otro discípulo es Juan, un poco más joven), aquel al que amaba Jesús, (Entonces era un adolescente, tenía algunos catorce o

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quince años) y les dijo: se han llevado del sepulcro al Señor, y no sabemos donde le han puesto.

(3) Y salieron Pedro y el otro discípulo (Que era más joven recuerda), y fueron al sepulcro.

(4) Corrían los dos juntos; pero el otro discípulo, (Que era más joven), corrió más aprisa que Pedro, y llegó primero al sepulcro.

(5) Y bajándose a mirar, vio los lienzos puestos allí, pero no entró.

(6) Luego llegó Simón Pedro tras él, y entró en el sepulcro, (El mayor sí entró al sepulcro), y vio los lienzos puestos allí; (7) y el sudario que había estado sobre la cabeza de Jesús, no puesto con los lienzos, sino enrollado en un lugar aparte.

Entiende esto. Ellos llegan al sepulcro y allí está el lienzo con el cual habían arropado al muerto, pero el sudario de la cabeza, dobladito y en un lugar aparte. ¿Qué significado tienen el sudario y los lienzos? Que Cristo terminó. Pero nosotros no lo hemos apropiado.

Él terminó, pero nosotros aún estamos apropiándonos de lo que ya está consumado. Él doblo

su lienzo, pero el cuerpo no lo puede doblar hasta que no entienda la muerte. Mientras anden

peleando con Adán, la gente no entiende la muerte.

Ahora ya sabes lo que sucedió en la cruz. Ahora ya sabes que tienes que ver tú con la obra redentora, fuera de la fraseología que la religión ha utilizado para mantenerte interesado adentro de los templos. Ahora ya sabes que es lo que no puedes desperdiciar ni arruinar.

Este es un elemento importante. Porque no hay un creyente en el planeta entero, por más capacitado y estudioso que sea, que pueda ser eficiente para la obra de extensión del Reino si no sabe su identidad espiritual. Ya sabes perfectamente que no se trata de estar en la mejor congregación, en el mejor templo y con el pastor de más prestigio: se trata de estar en Cristo.

Y estando en Cristo, puedes sobrevivir donde quiera que te encuentres. Ya sucedió con el

pueblo saliendo de Egipto a la intemperie de un desierto plagado de tropiezos, peligros y perturbaciones. Volverá a suceder en cada ocasión en la que un hijo de Dios deba dar testimonio de su Padre celestial.

Será muy bueno, entonces, que luego de conocer qué eres, quien eres y hacia donde vas, tengas la certeza de que todo el tiempo que te toque vivir adentro de Babilonia puede ser un Tiempo de Victoria y no de derrota. Daniel es el mejor ejemplo. Ester podría ser el otro. ¿Quieres estudiarlo?

Porque indefectiblemente, todos nosotros hemos nacido o nos hemos “formado” en Babilonia. Y no habrá sido malo eso si podemos extraer una lección a futuro desde allí. Jeremías dijo en alguna de sus profecías que era mejor estar en Babilonia que estar cautivos.

Si a la cautividad la entendemos como esclavos del pecado, esto es absolutamente válido. Babilonia siempre te tratará mejor. Pero cuidado: no deberás enamorarte de ella ni hacer alianza con ella. Porque a mediano o largo plazo ella mostrará su verdadero rostro.

Y ese rostro no será el de Dios, seguramente. Y entonces allí será cuando deberás tomar la

gran decisión. Una decisión que, luego de la de aceptar a Cristo, debe ser la más complicada. La

decisión de salir de ella, de huir tal como te lo dice la Palabra.

Pero el caso es que, antes que ese tiempo llegue (Y más adelante verás por qué y cuando llega), tu estadía en Babilonia deberá ser bajo los preceptos de Daniel. Trabajar para ella, pero no aceptar su salario y, mucho menos, su alimento.

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Los próximos capítulos, constituyen tu HOY. Porque hoy tú todavía estás dentro de Babilonia. Ni te atreves ni te decides a salir pese a que ves todo lo que ves. Entonces aquí tendrás algunos elementos para prevalecer dentro de ella sin contaminarte.

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Sobreviviendo en Babilonia

Quiero que recuerdes algo que hemos visto en otros estudios en muchas ocasiones.

Babilonia, es cierto, fue un lugar geográfico literal, pero hoy es un espíritu. Babilonia siempre es un espíritu. Y se divide en tres partes: Política, Religión y Dinero. Y comienza con la Religión, no con la Política. Es la bestia que se sienta sobre muchas aguas.

Babilonia es el ambiente hostil al adelanto del propósito de Dios. Con las circunstancias que atropellan su voluntad para hacer las cosas de Dios. Son los problemas que nos vienen a diario, son la cultura, la mentalidad.

Babilonia no es la construcción en su conjunto, es la pintura exterior. Es el compendio de las formas rituales, costumbristas, tradicionales y legalistas, no la fe sencilla, auténtica y fiel. Es la composición de las ideas humanas por encima de las ideas divinas.

Aquello que es silencioso, pero que sin embargo está regido por gobiernos. La Palabra nos dice que …hay gobiernos de tinieblas… Pero bien vale la pena aclarar que, tanto las tinieblas como la ignorancia, son gobernadas por algo, no es un vacío.

La ignorancia, es un demonio que se encarga de ese trabajo específico: que la gente se mantenga ignorante. Les ciegan la mentalidad para que la gloria de Dios no se refleje en ellos. Hay algo activo en el mundo invisible que se llama Babilonia y existe para que el propósito de Dios no se establezca.

Yo quiero hablar a partir de este trabajo concreto y específico, con el fin de capacitar a los santos para, no solamente sobrevivir en medio de esa Babilonia, sino inclusive procurar que esa estadía casi forzosa se convierta en algo exitoso. Eso, en tanto y en cuanto empacan sus cosas para salir.

Todo esto está sucediendo, tanto en la tierra como en un sistema religioso, en medio de una gran oposición. Y vamos a extraerlo a partir del estudio del libro de Ester, ese que seguramente tú te lees, por lo menos, tres veces al mes…¡Já!

Conozco a muchos cristianos fieles y muy sinceros que reconocen con sonrojos que hay libros de la Biblia que han leído muy poco y, en casos específicos, jamás. Es un error pero de

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ninguna manera legalista. Es un error porque los depósitos de revelación que puede haber en esos libros, han quedado apartados de su conocimiento.

Es muy probable que en el marco de este trabajo basado, - como he dicho en Ester, podamos incursionar también algo del libro de Daniel. Sucede que los dos son libros alegóricos. Una alegoría, recuerda, es una metáfora, una comparación, un paralelo. Una verdad paralela a un ejemplo físico.

Dios, siendo espíritu, usa ejemplos y metáforas para comunicarnos a nosotros principios, que son obviamente, más importantes que los ejemplos que Él pueda haber utilizado para proyectarlos. El problema grave que ha tenido la iglesia en muchos lugares, es que optó por dedicarse a los ejemplos omitiendo los principios.

Toda la alegoría del libro de Ester señala una gran verdad para nuestras vidas. Recuerda que la Biblia, es un pedazo de tecnología. No queremos leer Biblia, queremos llegar a la Palabra de Dios. La Biblia es sólo un pedazo de tecnología, un vehículo, a partir del cual podemos encontrar la Palabra de Dios.

Porque la Palabra de Dios es viva y eficaz, no es papel ni es tinta. Hay quien lee la Biblia toda su vida y nunca llega a tocar la Palabra de Dios. Aquí vamos a tocar la Palabra de Dios. Luego de leer esto vas a saber qué es lo que Dios ha dicho en este tiempo.

Cuando esto finalice y alguien te pregunte qué es lo que has leído, eso que tú digas será la Palabra de Dios. La Biblia sólo sirve para articular el mensaje. El mensaje sirve para acarrear lo que Dios quiere traerte en este tiempo. Nadie humano es dueño de la Biblia, y mucho menos de su interpretación…

Tal vez Dios esté diciendo, en este tiempo, que quiere un pueblo obediente. Y yo podré utilizar diez o veinte mensajes para transmitirlo. Pero la Palabra de Dios no son los diez o veinte mensajes. La Palabra de Dios es: Yo necesito un pueblo obediente.

Lo demás es tecnología, revelación. Principios que extraemos para acarrear la Palabra. Por eso tenemos una iglesia babilónica y religiosa, a nadie se le escapa. Porque se quedaron estancados en la Biblia y no entendieron la Palabra de Dios.

Queremos llegar a la Palabra de Dios, no solamente a la tecnología bíblica. Deuteronomio, Josué, o hablando de José, Abraham, Pablo o Elías. Ellos son solamente ventanas proféticas a través de las cuales podemos sumergirnos dentro de la Palabra y extraer los principios que a ellos les dieron éxito.

Si nosotros aplicáramos los mismos principios a nuestras vidas, obtendríamos el mismo éxito que ellos en el día de hoy. La Palabra no muere, es viva. Si la tocas UN día en tu vida cristiana, cambias para siempre. Entiende lo que estoy diciendo: muchos han sido cristianos toda su vida, y nunca han tocado la Palabra de Dios…

Si la tocas, nunca te descarrilas. No hay tal cosa como que toques la Palabra de Dios y caigas. Gente que lee la Biblia es la que puede caer, pero no la que toca la Palabra de Dios. Gente, situaciones, retratos, imágenes, comunican principios del Reino para nuestra vida de hoy.

La Palabra nos dice que los ejemplos para Israel, fueron escritos para nosotros. Dice que son ejemplos para nosotros las cosas que a ellos les acontecieron. Esta es la noticia de la cual hablaban los profetas. Y todos buscaban a ver cual era el espíritu que en ellos operaba.

Sin embargo, no era para ellos, sino para nosotros. Y nos ha llegado todo eso en los fines de los tiempos. Las glorias que iban a venir después de los sufrimientos de Cristo, cosas que los ángeles anhelan tener.

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Cada vez que un hombre toca y habla la Palabra de Dios, tenemos ángeles tomando apuntes…Cuando, por el contrario, el mensaje es humanista, cargado de inoculta adoración y admiración por el intelecto, los ángeles se van a otra parte porque no les gusta perder su tiempo.

Hay algo muy peculiar en estos dos libros: el De Daniel y el de Ester. Tienen algunas cosas en común. Ambos están negociando un estilo de vida. (Anota esto, por favor) Ambos son individuos que están en medio de Babilonia.

Ambos son judíos, están dentro de un sistema babilónico. Ambos son buscados por el rey. Es como si fuera un simbólico concurso de belleza buscando a la mejor novia que existe. En el tiempo de Daniel, están buscando al más sabio. Escogido por el rey. Porque el rey anda buscando lo mejor.

Ambos están negociando un estilo de vida, para poder ser relativos a sus tiempos y, al mismo tiempo, poseen una mentalidad que eleva su vida sobre el impacto que la Babilonia pueda producir en sus vidas.

Ambos están negociando poder tener un estilo de vida contemporáneo, pero que al mismo tiempo les otorgue una mentalidad que eleva sus vidas al lugar exacto en donde el impacto de Babilonia no pueda detenerlos.

Relativos y prácticos en la comunidad sin ser detenidos por la misma. Relativos y prácticos dentro de la religión sin ser detenidos por la misma. Relativos y prácticos en la universidad, sin que el humanismo se nos quede adentro.

Vemos que ambos son caracteres que no están satisfechos con el status quo. Tienen un elemento de reforma por dentro. Ambos van siempre en contra de la corriente, no por ir en contra de la corriente, sino que porque la corriente que ellos siguen es la corriente de Dios, la cual usualmente va en contra de lo que está establecido.

Es el reino al revés. De manera que ambos tienen un elemento de reforma, pese a que viven dentro de un sistema infectado y deformado. Hay algo dentro de Ester y dentro de Daniel, que nosotros necesitamos dentro nuestro, para vivir con efectividad en el tiempo de hoy.

Vamos al libro de Ester. Si aún no lo has leído, sería bueno que lo hicieras por lo menos dos o tres veces antes de seguir acompañándome a profundizarlo. No sólo para comprobar que lo que se dice es así, sino para que le permitas al Espíritu Santo darte más de lo que va a darte ahora.

(Ester 1: 1)= Aconteció en los días de Asuero, el Asuero que reinó desde la India hasta Etiopía sobre ciento veintisiete provincias, (2) que en aquellos días, cuando fue afirmado el rey Asuero sobre el trono de su reino, el cual estaba en Susa capital del reino, (3) en el tercer año de su reinado hizo banquete a todos sus príncipes y cortesanos, teniendo delante de él a los más poderosos de Persia y de Media, gobernadores y príncipes de provincias, (4) para mostrar él las riquezas de la gloria de su reino, el brillo y la magnificencia de su poder, por muchos días, ciento ochenta días.

(5) Y cumplidos estos días, hizo el rey otro banquete por siete días en el patio del huerto del palacio real a todo el pueblo que había en Susa capital del reino, desde el mayor hasta el menor.

(6) El pabellón era de blanco, verde y azul, tendido sobre cuerdas de lujo y púrpura en anillos de plata y columnas de mármol; los reclinatorios de oro y de plata, sobre losado de pórfido y de mármol, y de alabastro y jacinto.

(7) Y daban a beber en vasos de oro, y vasos diferentes unos de otros, y mucho vino real, de acuerdo con la generosidad del rey.

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(8) Y la bebida era según esta ley: que nadie fuese obligado a beber; porque así lo había mandado el rey a todos los mayordomos de su casa, que se hiciese según la voluntad de cada uno.

(9) Asimismo la reina Vasti hizo banquete para las mujeres, en la casa real del rey Asuero.

(10) El séptimo día, estando el corazón del rey alegre del vino, mandó a Mehumán, Bizta, Harbona, Bigta, Abagta, Zetar y Carcas, siete eunucos que servían delante del rey Asuero, (11) que trajesen a la reina Vasti a la presencia del rey con la corona regia, para mostrar a los pueblos y a los príncipes su belleza; porque era hermosa.

(12) Mas la reina Vasti no quiso comparecer a la orden del rey enviada por medio de los eunucos; y el rey se enojó mucho, y se encendió en ira.

A este texto lo podríamos desmenuzar desde lo literal, histórico, geográfico y socio-político si

tú quieres. Pero en lugar de ello, he preferido utilizarlo para extraer los principios básicos que te permitan sobrevivir en Babilonia.

El primer carácter que vemos, es el de Asuero, rey de Persia. Vemos que él tiene un reino de ciento veintisiete provincias. Si tú buscas en el libro de Daniel 6:1, verás que Darío era el rey antes que él, y que tenía en su dominio ciento veinte provincias. Pero ahora, Asuero, tiene ciento veintisiete.

Esto me demuestra a mí y a quien quiera verlo, que tiene un reino que está aumentando. En Isaías se nos dice que del aumento, de la dilatación de Su Reino, no tiene fin. Está hablando del reino de Dios. Asuero, en este caso, representa a Dios.

Y al mismo tiempo, demuestra otras cosas que siempre hemos repetido en cada uno de

nuestros trabajos: el evangelio es de crecimiento progresivo. De un lado y del otro. Del nuestro, comienza en un Cordero y finaliza en un León de Judá. En el otro, en una serpiente antigua y finaliza en un dragón.

A pesar de que es el rey de Persia, el mismo diablo en carne y hueso, en varias partes del

libro de Ester y sin hacer daño a la interpretación bíblica y exegética del libro, representa a Dios.

Presentando a ciento veintisiete provincias y queriendo mostrar el orden de sus provincias a todos los principados, gobernadores y huestes de maldad en lugares celestes.

Ciento veintisiete provincias tiene a su cargo, mientras que Darío sólo tenía ciento veinte. A pesar de ser el poder establecido en la tierra, está aumentando, es decir: está creciendo. Él gobierna desde un lugar, la capital, llamado Susa.

Susa significa un jardín o una ciudad, y en algunos pasajes específicos también se lo menciona como …un lugar de alimentación. ¿Qué tienes ahora, entonces? Tienes a un rey que está disponiendo su reino y reinando desde un lugar donde, con espíritu paterno, alimenta a todas sus provincias.

Esta, si te fijas, es una fotografía de Dios muy interesante. Así que partamos entonces desde esta base singular: Asuero representa a Dios en este pasaje bíblico. Te ruego que entiendas bien esto: no es Dios, sirve como representación circunstancial.

Y ha hecho una fiesta. Y ha invitado a todos los poderes de Persia, todos los del gobierno,

toda fuerza militar, toda la arena política, a todo el que tenía una medida de rango, está invitado a una fiesta: ciento ochenta días en total.

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¡Seis meses de fiesta! ¿Te imaginas? ¡Tremenda fiesta! En estos días, ¿Tú crees que

duraríamos esa cantidad de tiempo de pura parranda? Ciento ochenta días de fiesta. Todos llamados

e invitados a disfrutar del ambiente.

¿Qué está diciendo Asuero? Está diciendo, casi a los gritos: ¡¡Vengan a ver mi reino!! Quería mostrar su gloria, su esplendor y la majestuosidad de su reino. Esta fiesta no es una fiesta pervertida, sino que tiene un propósito definido y concreto.

Asuero, (Que en esta interpretación nuestra, representa a Dios), quería mostrar su reino. Ve ubicándote, por favor. En este caso específico, vas a ver que, lo que es cierto de Asuero, es cierto de Dios hoy.

Quería mostrar su reino. ¡Oigan! ¡¡Vengan a ver como se gobierna!! ¡Vengan a ver como se ordena un reino! ¡Vengan a ver como se establecen posiciones de autoridad! ¿Has visto a mis ancianos, que no hay nadie que supervise como ellos? ¿Has visto mi departamento de música?

¿Has visto mi departamento de niños y jóvenes? ¿Has visto el plan de estudios que enseño

a

mis niños? Quiero que veas como se ordena el reino en la tierra. Quiero que veas como se vive en

la

tierra. ¡Vengan a ver mi reino! ¡Vengan persas, vengan príncipes, vengan gobernadores!

Efesios 3, en el verso 10, nos dice que la multiforme sabiduría de Dios será dada ahora a conocer por medio de la iglesia a los principados y potestades en los lugares celestiales. Quiere decir que Dios quiere mostrar la excelencia de su reino, y mostrársela a las potestades. Algo así como: ¡He aquí, lo que he prometido, está hecho!

006 - Cuando la Iglesia anda aburrida…

Quiero que convengamos algo: para entender esto, tú tienes que entender primeramente lo siguiente: el asunto de la iglesia en la tierra, es que Dios y Satanás están militando por algo, y ese algo, es: quien manda aquí. Dios dice: yo voy a manifestar un pueblo totalmente obediente a mí y que me muestre y me refleje adecuadamente. Satanás dice: si levantas algo, yo lo pervierto…

Dios dice: yo voy a levantar algo y tú no lo vas a poder pervertir. Satanás dice: si tú lo levantas, yo lo pervierto. Y el problema que tenemos, es que cada vez que Dios hace algo, alguien se sale de la motivación correcta, o alguien lo desobedece o alguien lo pervierte. Ese “alguien”, es la influencia de Satanás en la iglesia.

En la década del noventa hubo un mover espiritual. Alguien oraba y la gente se iba al suelo tocada y quebrantada. Hubo muchos cambios en muchas vidas, pero también muchos farsantes que imponían manos, soplaban y la gente andaba por el suelo. Imitaciones baratas, pero eficientes.

Pero entonces… ¿Las caídas eran o no eran de Dios? Dios, si quiere, puede desparramarte tranquilamente por el suelo, pero será para que, cuando te pongas de pie, seas otra persona. Si continúas en lo mismo, el soplo vino de otra parte…

Muchas veces, - no te asustes ni te enojes -, provienen del mismo púlpito. Es más: debería decirte que la mayoría proviene desde allí. Desde otro sitial convengamos en que es mucho más complicado que tenga aceptación o éxito la desviación, la perversión.

Ten en cuenta esto: a veces se influye y se utiliza a gente decididamente sincera. Y no sólo sincera sino con ese concepto de la “sujeción pastoral” que se les ha enseñado que los hace aún ser cómplices en barbaridades por no desairarla. Pero recuerda esto que en el evangelio ha pasado a ser una máxima: podemos estar sinceramente equivocados.

Con esto quiero significar que, si no entiendes debidamente el propósito de Dios, jamás podrás saber qué parte te corresponde a ti de ese propósito en pleno siglo veintiuno. Para entender

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si nosotros estamos dentro del propósito de Dios, tendríamos que entender la perspectiva eterna de Dios.

Estoy intentando decirte que es como evaluar en que lugar de este puzzle, de este rompecabezas cabemos nosotros. Hay muchas iglesias, todavía, que están ministrando a tiempo completo sin entender el rompecabezas.

Creen que el propósito del creyente es nacer para ser salvos. ¡¡Mentiras!! Cuando el hombre fue creado, no necesitaba salvación. Y Dios no comienza nada que no tenga propósito. Así es, entonces, que el propósito del hombre no es ser salvo. Es por eso que la iglesia anda aburrida…

Porque una vez que tú eres salvo, carecen de propósito, carecen de objetivos, carecen de impulsos, de motivaciones. Es decir que: ayunas, cantas, lees la Biblia, pero no tienes propósito ni objetivos.

Prueba de preguntarle a un cristiano en un templo de domingo, cuales son sus objetivos espirituales para los próximos cinco años. Veras que, más allá de procurar no faltar a ningún culto, no tendrá otro más importante…Tremendo.

Careces de todo eso porque, total, ya eres salvo. Y como se carece de todo eso y como ya eres salvo, nos tenemos que inventar una serie de entretenimientos para que la gente aburrida no se nos vaya. Los cristianos dicen iglesia e inmediatamente imaginan templo. Dios dice iglesia, e inmediatamente imagina calle.

El propósito del hombre, no es ser salvo. Cuando Dios creó a Adán, Adán no necesitaba salvación. La salvación viene a ser necesaria por causa de la caída. Esto nos dice que la salvación es sólo el principio para restaurar el propósito de la creación.

Entonces Dios dice: ¿Has visto a mi siervo Job? No hay nadie como él en la tierra. ¡Entérate Satanás! Aquí tienes la tipología: Job es la iglesia, no hay nada ni nadie más justa que ella en la tierra. Satanás dice: ¡Suéltalo a ver si no lo pervierto! Esto significa que, antes que esto se acabe, ¡Va a haber una iglesia perfecta en la tierra!

Porque esa es otra mitología inocente que los cristianos repiten como papagayos, incentivados por algunos líderes a los que les conviene que se piense así. Entonces, dicen: ¡No existe la iglesia perfecta! Perdón: La iglesia del Señor ES perfecta. Las que no lo son, son las congregaciones evangélicas o de otro credo supuestamente “cristiano”.

Porque es inevitable: cuando yo digo iglesia perfecta, tú inmediatamente te imaginas alguna de las que conoces, con sus bancos hermosos, su púlpito imponente, su gente alegre y le sumas a eso perfección. ¡Espectacular! Espera un momento: ¿Quién te dijo a ti que ESO que has conocido será la iglesia perfecta?

La gente no entiende el real objetivo. Por eso anda una mayoría predicando con relación al Reino y no han entendido una coma, una hache, una tilde de lo que es el Reino. El Reino tiene que ver, esencialmente, con obediencia. Gente desobediente no puede predicar el Reino.

Entonces allí salta un pastorcito y me dice: ¡¡Eso!! ¡¡Usted tiene razón!! ¡Yo vivo diciéndoles a los hermanos que si no me obedecen corren el riesgo de no entrar al Reino! Perdón amado pastor, pero yo estaba hablando de obediencia a Dios, no a hombre.

Gente que no está en la voluntad de Dios, no puede predicar el Reino. Gente con iglesias que están fuera, desconectadas de los avances de la ejecución de Dios, hoy, no pueden predicar el Reino. El Reino se establece en obediencia o no es el Reino…

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Entonces volvemos al principio: Asuero quiere mostrar su reino. ¡Mira como se ordena! ¡Mira como se vive en la tierra! Estamos redefiniendo lo que es un ser humano. Así se vive en la tierra, esto es un ser humano. Esto es lo que yo planifiqué cuando yo creé al hombre.

La caída, - es cierto lo ha dañado un poco. Pero una vez él vaya madurando conforme a la estatura del varón perfecto, lo vamos a ver y yo podré decir: ¡Esto es lo que yo he creado y le he llamado “Hombre”!

Esto es lo que yo quiero que el mundo vea. Fíjate que el mundo gime aguardando a ver a los hijos de Dios. ¿Qué quiere decir esto? Simple; que aún no los ve, y eso que andan por allí como un millón de hijos, más o menos.

Pero el mundo aún está esperando ver a un hijo de Dios. Te digo más: la tierra, el planeta, la carne, todo, cuando ve a un hijo de Dios, responde inmediatamente a su gobierno. Por eso hasta las plantas obedecían a Cristo. Por eso los mares se detenían. ¿Hoy? Mira la droga, plantas; mira los huracanes, los tsunamis… ¿Hola? ¿Estás allí?

También los animales le respondían a Adán, ¿Recuerdas? Escucha: el verdadero ser humano de la creación, el genuino, el no contaminado por la caída, gobierna el planeta, sin dudas. El problema que tenemos es que, esa caída nos llevó tan lejos, que no creemos que podemos hacerlo hoy.

Uno no se cayó en lo natural, se cayó en lo espiritual. La iglesia es la escuela donde redefinimos a la humanidad. No esa cosa donde se cantan tres coritos, se ora un poquito, se dan dos anuncios y se predica un mensaje que a los cinco minutos de terminado ya nadie recuerda.

Es el lugar en donde redefinimos al ser humano, hasta completar aquello que se perdió en el Edén. Tiene que ver con educación constante. Así es como sabemos para que fuimos creados. Dios quiere mostrar su Reino.

Y lo quiere mostrar en la tierra donde tú y yo vivimos. En tu país, en el mío, en tu ciudad, en tu pueblo, en tu región, en tu trabajo, en tu escuela, en tu área de influencia. ¡¡Escucha!! ¡¡En tu familia también!! ¿Lo crees? ¿O seguirás creyendo en un Dios sólo de templos, bancos y púlpitos?

Él muestra su Reino que es como decir que muestra su pueblo. Y su pueblo es uno que vive diferente, que piensa y actúa diferente. No por conducta necesariamente, sino porque es un pueblo que indefectiblemente tiene una cultura diferente.

Si tú no te portas bien, yo no estoy hablando contigo ahora. A las buenas conductas, se las dejamos a las viejas escuelitas dominicales. No estoy hablando de conducta. Tú ya tienes buena conducta. Estoy hablando de una naturaleza que representa a Dios en la tierra.

Y Asuero, entonces, quiere hacer esta fiesta, mostrar su reino. Su pensamiento es: yo tengo un reino que nadie puede igualar. En español bien barato, Dios se las está echando. En argentino básico, “está haciendo facha”. Es alarde de lo magnificente. Al estilo Job. Job es la iglesia también.

¿Te lo dije, no? ¡Mira! ¿No te das cuenta que no hay nada como esto? No está mal; Dios quiere lucir su creación. Y si no invita a foráneos, no tendrá con quien ni donde lucirla. ¿Adonde se luce la iglesia? Sí, ya lo sé: en los templos. Pero en el principio esto no era así…

Entonces Satanás le dice: en cuanto levantes a uno, te lo daño. La pregunta, hoy, permanece: ¿Será que tú serás dañado? Allí es donde, automáticamente, tú dices: ¡No, Dios mío! ¡Mi corazón es para ti! En el momento en que tú no diezmas, sea por lo que sea, estás dañado. Obediencia.

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Y dice que Cristo por lo que sufrió aprendió, obediencia. Ni el mismísimo hijo de Dios se

salvó, tuvo que aprender obediencia. Ahora veamos: si tuvo que aprender obediencia, ¿Podemos decir que no la tenía? Porque si ya la tenía, ¿Para que tendría que aprenderla?

Hay una realidad: todo el mundo nace en pañales. Algunos más bonitos que otros, pero todos en pañales. Jesús nació en perfección inocente, pero no en perfección tratada. Yo puedo tener un plano y crear un cohete interplanetario. Y en los planos y en las teorías, está perfecto, pero sólo sabremos si es correcto cuando lo veamos volar y llegar a algún planeta.

Las cosas se prueban con los hechos. Fíjate que Adán también fue creado en perfección, y sin embargo falló. Porque no fue tratado en perfección. Entonces vemos que Jesús fue perfeccionado en sufrimiento, no nació así.

Y lo sembró para no quedar solo, como primogénito de algo según su propia especie. Si fuera

para él hacerlo solo, no tendría que morir. Si yo no muero, permanezco solo. Si la simiente no cae en la tierra y muere, no germina y no fructifica.

El hecho de que murió, significa que quiere más igual a Él. Pero el proceso, indefectiblemente

habrá de ser el mismo: perfeccionados en sufrimiento, hasta ser obedientes. Para que Dios se

pueda parar y decir: ¿Has visto la iglesia de aldea).

(Puedes agregarle el nombre de tu ciudad, pueblo o

?

Dios podrá decir: ¿Has visto que no hay nadie obediente como ella? Y el diablo andará haciendo cabriolas procurando tergiversar, derribar, destruir y arruinar y no encontrará a nadie. Entonces encontrará fe. Así de sencillo es.

Así que si tú estás esperando que el Señor venga en alguna determinada fecha de esas que cada tanto alguien lanza a publicidad, vamos a comprarte un almohadón para que no te arruine tus sentaderas de tanto esperar…

Su pensamiento: …Tengo un reino que nadie puede igualar… Detrás de la festividad, este era un llamado educativo. Es decir: era una fiesta educativa. ¡Vengan a ser educados para que sepan como se gobierna en la tierra!

Efesios 3:10 nos dice que la multiforme sabiduría de Dios, tiene que ser dada a conocer…¿Cuándo? …Por medio de la iglesia, a los principados y potestades… ¿Sabes que quiere decir esto? Que los demonios tienen que ver que existe algo que ellos no pueden pervertir.

Allí es donde juega un muy importante papel la iglesia. Si la iglesia estuviera bien, ¿Por qué ellos se estarían levantando ahora? Entiende esto: Dios levanta una iglesia nueva, cuando la que existe ya perdió propósito.

Escucha: Cristo llegó a la tierra y no se sometió a ningún ministerio, construyó el propio a su estilo. Pregunto: ya que estaba fundada, ¿Por qué no se sometió a la iglesia local? La visitó, pero no se sometió. En el idioma de hoy, insujeto.

Y en medio de una iglesia establecida, Él levantó otra, ignorando que ya había una. Convengamos que se nos va de las manos la imagen del Jesusito tierno, dulce, romántico y lleno de amor que nos vendieron, ¿No es así? Algo revolucionario el muchacho. Está bien, pero que no te encuentre la vida siendo un revolucionario sin propósito…

El caso es que Dios quiere mostrar su gloria a las naciones. Y la gloria, no te confundas, no

es una nube fantástica que viene porque tú oras mucho. Se manifiesta en ti. Lo que has leído; la

gloria de Cristo se manifiesta en ti.

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Pero resulta ser que Babilonia tiene muchas capas en el camino y, por eso, es que no podemos ver la gloria. Es por eso que se llama: Cristo Jesús, la esperanza de gloria en nosotros. Es esperanza porque todavía no sale.

Entiende esto: tiene que salir de adentro para afuera antes que venga de arriba para abajo. Cuando Él vea a su hijo, viene la cabeza. Y de eso se trata en estos estudios. Tómalo hasta aquí como una mera introducción. Lo bueno comienza ahora…

Luego el rey hace otra fiesta, de siete días. Tremenda. Allí dice en el verso 5: Y cumplidos estos días, hizo el rey otro banquete por siete días en el patio del huerto. ¡Le gustaban mucho las fiestas al rey!

Entonces hizo otro banquete, por siete días. Pero a este vino todo el mundo: grandes y pequeños. Todos los ordinarios. Este no era para los príncipes, los reyes o los gobernadores de las provincias. Este era para cualquiera. Si quieres puedes decir ahora: ¡¡Allí voy yo!!

Imagínate: siete días, en el palacio del rey, gente que está acostumbrada a beber agua con jugo de limón en vasitos plásticos, ¡¡Ahora está reclinada sobre columnas de mármol, con copas de oro llenas del mejor vino por espacio de siete días!!

¡No está comiendo las sobras de nadie! ¡¡No!! ¡Esto es un banquete! ¡Entiéndelo bien, por favor: un banquete! ¡Siete días gozándose de la libertad del Reino de Dios! ¿Cómo dice allí? En los dos versículos está más que claro:

(Verso 6)= El pabellón era de blanco, verde y azul, tendido sobre cuerdas de lujo y púrpura en anillos de plata y columnas de mármol; los reclinatorios de oro y de plata, sobre losado de pórfido y de mármol, y de alabastro y jacinto.

(7) Y daban a beber en vasos de oro, y vasos diferentes unos de otros, y mucho vino real, de acuerdo con la generosidad del rey.

Fíjate nosotros: acostumbrados por poco a dormir en hamacas o sencillamente en el piso, ahora acomodados entre el oro más fino del cual se pueda tener registro, bebiendo de lo mejor en copas jamás imaginadas. Eso es: El Reino.

Aquí encontramos un principio muy importante: si puedes experimentar durante siete días el Reino, entonces puedes elevar tu vida por encima de la experiencia del domingo por la mañana. Es mucha la gente, todavía, que no experimenta el Reino nada más que por espacio de tres horas cada domingo. Y eso, en el mejor de los casos, claro está.

¿Qué sucede con esa gente en el resto de la semana? Quizás hayan excepciones y gloria a Dios por ellas, pero una gran mayoría, en el resto de la semana, viven en el mayor y más horrible de los infiernos. Eso sí; esperando que llegue el domingo para disfrutar tres horas…

Yo recuerdo que en mi país, un gobierno dispuso erradicar un asentamiento irregular de personas que vivían en casillas fabricadas con cartones o latas. Construyó departamentos de cierto valor y los trasladó allí. Algunos levantaron las maderas de los pisos de parquet para usarlas como combustible para el fuego durante el invierno…

Entonces, lo que aquí estamos viendo, es que existe la posibilidad de gozar del Reino de Dios por espacio, por lo menos, de siete días consecutivos. Tú ya sabes que el siete es el número de lo completo y significa, directamente: todos los días que sean necesarios.

Esto nos está diciendo que sí, que es posible tener, por espacio de siete días consecutivos, si tú quieres, o de modo permanente si tomas el significado del mensaje, una vida acorde a las virtudes

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del Reino y no conforme al bullicio imitador de alegría que pueda haber en un templo un domingo por la tarde…

Si puedes elevar tu vida por encima de esas dos o tres horas del domingo en el templo, entonces puedes experimentar el Reino siete días a la semana. Muy importante es eso. Es posible vivir bajo el dominio del Reino y estar tan libre como en la fiesta del rey.

La verdad es que no existe libertad sin gobierno. No existe libertad sin ley. Mucha gente cree que la gracia está ausente de ley. Si tú le dices a un niño que se vaya a la calle a jugar, si ese niño tiene reglas, él no va a ir allí con confianza. Se lo va a pasar mirando a ver si lo que está haciendo le es permitido.

Si cruza la calle, primeramente va a mirar a ver si puede cruzarla sin riesgos. Y si se va alejando un poco más, siempre va a estar mirando a ver si se le permite alejarse o se tiene que volver. Si usted le ha dicho al niño que juegue cuanto quiera y haga lo que más le guste pero sin pasarse de tal o cual lugar, él lo va a respetar.

Esto significa que, muy pero muy en contra de lo que la gente cree, los límites crean bienestar, seguridad y certeza. El tema más complicado, quizás, sea el de tener en claro quien y sobre qué fundamentos pondrá esos límites.

Si es Dios o quien sea mediante Su Palabra, será para bendición. Si es un hombre conforme

a sus ideas personales, será terrible. Las iglesias están repletas ya, y demasiado, de gente abusadora que vive a expensas de gente abusada. Y en todos los niveles…

Una cosa es que gente abrumada, oprimida y asfixiada por legalismos o autoritarismos

busque ser libre. Eso es no solamente atendible sino también comprensible. Pero otra muy distinta

es gente independiente, que quiere vivir como se le da la regalada gana. No existe tal cosa como un

cristiano independiente. Somos dependientes del Señor o no somos del Señor.

Es necesario entender para colocar las cosas en su debido sitio, que el Reino tiene una cierta estructura válida y necesaria para operar. Y no estoy en contradicción con lo que mayoritariamente he enseñado.

La estructura para servir mejor al Dios Todopoderoso es necesaria. Los hombres sinceros observaron eso y decidieron crear una. Lo malo vino luego, cuando dejaron de adorar al Dios Todopoderoso y comenzaron a adorar a la estructura.

Es imposible suponer que podemos manifestar al Reino de Dios con todo lo que el Reino de Dios representa y significa, solamente predicando la palabra desde un modestísimo rincón anónimo y oculto. Necesitaremos una manifestación visible porque el Reino también es una forma de vida que

el mundo incrédulo tiene que conocer, ver y desear.

Luego leemos: (Verso 10)= El séptimo día, estando el corazón del rey alegre del vino, mandó a Mehumán, Bizta, Harbona, Bigta, Abagta, Zetar y Carcas, siete eunucos que servían delante del rey Asuero.

Aquí vemos el principio de los eunucos. Lo que estoy haciendo es poniendo los caracteres de

la historia. Hablamos de Asuero, hablamos de la primera fiesta, hablamos de la segunda fiesta.

Ahora estamos hablando de los eunucos.

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007 - El Principio de los Eunucos

Un eunuco, literalmente, es un hombre castrado. Observa que esto esencialmente significa:

gente que no tiene el potencial necesario como para deshonrar a la novia… Es la clase de gente que puede tratar con la novia sin profanarla.

Esto se refiere a los ministros que Dios está levantando. Repito y reitero: …que Dios está levantando. Gente que puede interactuar con la novia para ataviarla, sin que la novia pierda honra porque no hay nada en ellos que pueda deshonrarla. Están castrados…

No la van a poder manipular con finanzas. No la van a poder manipular con psicología u otras expresiones clásicas del intelectualismo concentrado y el humanismo blasfemo. No la van a entretener con fiestitas huecas y solamente ruidosas. Sin nada interno que represente un peligro de que la iglesia sea manchada por mano de los malos ministerios.

Lo que quiero decir es que se trata de gente que no tiene nada por dentro que pueda manchar, difamar, perturbar o deshonrar a la novia, que es la iglesia, que es la futura esposa de las bodas del Cordero, que es la Jerusalén celestial…

Pueden actuar cerca de la iglesia. Pueden participar de los tratos con Dios. Pueden participar de la disciplina de la iglesia, sin entrar en la manipulación legalista, emocional o psíquica del hombre. Esto requiere un nuevo nacer en la iglesia.

Alguien que está íntima y profundamente involucrado en la iglesia, sin la menor intención de profanarla o de vivir de ella, tal como lo podría hacer en lo natural un hombre de una mujer. Gente que está involucrada con la iglesia sin la intención de servirse de ella.

Esto es muy grave. Esto es muy pesado. Esto es muy ofensivo para la clase religiosa. Esto habla del carácter de los ministerios. Su responsabilidad era ataviar la novia. La novia ya era hermosa. Los eunucos, lo único que pueden hacer, es exaltar o acentuar a esa belleza. No hay mujer de un rey que haya sido más hermosa por causa de la tarea de un eunuco a su cuidado…

Así es la iglesia. La iglesia es linda porque tiene a Cristo por dentro, no necesita nada de afuera. La mujer cristiana es linda porque tiene a Cristo por dentro. …Pero hermano…es que…algunas… ¡Basta! He dicho que la belleza radica en tener a Cristo por dentro. Tanto para la iglesia como para tu mujer. Si no lo tiene…

Estos nombres, los de los eunucos, significan algo muy importante. Mehumán: Fidelidad. O aquel que fluye desde la plataforma de la fidelidad. Nota, por favor, a partir de lo expuesto, el tipo de carácter que Dios está levantando en los ministerios. Fidelidad. Estos son criterios para el nuevo liderazgo. Sin ellos, no tendrán cabida y caerán junto con Babilonia…

Bizta: Significa: te he servido bien, por lo tanto demando una recompensa. Habla del espíritu de servidumbre. Es alguien que te va a pedir lo que le corresponde, pero después que te ha servido bien. Son ministros en los cuales tú puedes invertir, porque primeramente van a servir bien al mismo Dios que tú también estás sirviendo. De esa servidumbre hablamos, no la de cortar el césped de casas pastorales…

Harbona: Un conductor de mula, o aquello que corrige lo que es salvaje. En las pampas argentinas, eso se conoce con el nombre de “domador”. Eso tiene que ver con el espíritu de gobierno que se está poniendo en los ministros, para traer bajo control toda desobediencia en la iglesia. Todo salvajismo, toda altivez que se levanta en contra de la Palabra de Dios.

Bigta: Moldeado por aflicción, o uno que usa circunstancias para forjar su carácter. Toma debida nota del tipo de ministerio que Dios está levantando. Dice que envió a siete eunucos para que fueran a buscar a Vasti. Es imperioso que no pierdas de vista lo que Dios está haciendo.

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El tiene tremendas fiestas para mostrarle a los principados y las potestades que tiene un orden que no hay quien lo iguale. Tiene un ministerio que no hay quien lo iguale. Su escuela es mejor que la secular. Su música es mejor que la farándula presente. Somos más ungidos que Michel Jakcson…

Algunos, claro. A otros les falta un rollo. Michel Jackson está ungido. Sólo que en lo negativo. Tú no atraes gente sin unción. Aprende los principios. Los principios trascienden la salvación. Es como la ley de gravedad: funciona para todos. Es como la lluvia, le cae al bueno y al malo.

Que alguien pervierta un don, no significa que es un don falso. El falso es él. Ese siervo es un evangelista como no he visto otro, sin embargo…Sin embargo nada; es un evangelista como no se ha visto otro…¡¡Que Babilonia nos robó!! Pero había empezado en la iglesia…

Es que tenemos esa mentalidad de que el mundo es una cosa separada. Escucha: el mundo, es el jardín de Dios. Pero nosotros seguimos pensando que el grupito privilegiado es el de la iglesia. ¿Sabes que? Hay gente en el Reino que no es de la iglesia. Expande tu panorama, por favor. Destruye todas las fábulas judaicas que te enseñaron…

Dios es más grande que una iglesita en una esquina. Dice que los reyes están en su mano. Dice que toda autoridad es puesta por Dios. Esto te pega recién a la madrugada. Esto es para grandes, no para infantiles.

Abagta: Dado a ti por Dios. Este es uno que nunca se ofende. Le puedes decir “perro muerto” en la cara, y él entiende que has sido enviado por Dios. Así que es gente que no se te despega. No importa cuanto le muestres lo feo que eres, ellos están allí para moldearte al propósito de Dios.

Yo he sido enviado por Dios. A mí no me tocan, ni me controlan, ni me das salario, ni me nominas para que entre, ni me nominas para que me vaya. Fui enviado. ¿Te ha fastidiado esto? ¡¡Aguanta!! Es hasta que la muerte los separe…

Hay gente que ha sido enviada por Dios para hacer algo, que aunque los echen por un extremo de la ciudad, ellos se las van a arreglar para volver a entrar por el otro lado. Es como Pablo, cuando casi lo mataron a pedradas. Lo arrastraron fuera de la ciudad…

Imagínate ahora que alguien arrastre a alguien a quien acaban de apedrear. Tú sabes que no dejaban de apedrearlo hasta que no se veía un hilo de sangre salir de debajo de las piedras y el cuerpo apedreado. Allí recién decían: ya basta.

No te olvides que el suelo era de arena. Esto significa que un chorrito de sangre, en la arena, tiene que estar fluyendo un buen rato antes que se vea. Porque primero va para abajo, antes que para afuera.

Después de haberlo apedreado, lo arrastran fuera de la ciudad. ¿Cuántos kilómetros estimas que lo arrastraron? No menos de dos o tres. Y sí, si no te ha matado la pedrada te matan con la arrastrada, no te parece?

Porque fíjate que tenemos esa imagen de que lo arrojaron afuera como si fuera de aquí hasta allí cerca. Y jamás sucedía eso. Había enorme distancia entre el lugar del apedreamiento con el que se destinaba a arrojar el cuerpo apedreado para que se terminara de morir. Formaba parte de la ejecución.

Dice la Biblia que lo arrojaron fuera del crematorio. ¿Sabes lo que es el crematorio? El lugar en el que arrojaban toda la basura. Allá mismo, dentro de toda la inmundicia que en cualquier lugar significa un basural, allá lo arrojaron a Pablo recién apedreado.

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Llegaron los demás a verlo. Suponemos que se habrán puesto a orar mientras lo daban vuelta para ver en qué estado se encontraba. Allí es donde se repone y se incorpora el hombre. ¿Y sabes lo que dice? ¡Oh! ¡Se me olvidó de ir a visitar a Fulano! ¡Enseguida vuelvo! Y volvió a meterse en la ciudad de la cual lo terminaban de sacar desmayado a piedrazos.

Entiende esto: de la gente que han sido verdaderamente enviadas por Dios, tú no logras desprenderte ni deshacerte de ellos. La gente que es asalariada, en cambio, sí tiene precio. Pero este es enviado, no tienes como librarte de él. Si no puede entrarte por aquí, te entra por allá. Pero entra. Abagta. Dado a ti por Dios. Nunca me ofenderé.

Zetar: Te exaltaré o te traeré a orden divino. Es decir que es el proceso que vas a atravesar para llegar a la estatura del varón perfecto. Él se encarga de que tú llegues al destino. Noten como estos nombres tienen que ver, todos, con lo que Dios quiere de nosotros.

Carcas: Pacto contigo. Está unido a ti con pacto, no te puedes deshacer de él tampoco. Todos estos eunucos, que en realidad son nuevos ministros, ministran desde una posición para el desarrollo de la iglesia para ataviarla y traérsela al rey.

Vayan ustedes siete, y tráiganme a Vasti, la reina. La palabra tráiganme, en este texto, significa o se traduce como: “ordénala correctamente”. Esto quiere decir que esta mujer, Vasti, tenía todo lo necesario para expresar a Dios.

Él hace una fiesta de ciento ochenta días, luego hace una fiesta de siete días, para toda la gente común. Luego manda a los siete eunucos, con todas las cualidades necesarias para que el embellecimiento de la novia, llegue a su destino.

Atavíala bien, con excelencia y tráemela. En medio de todo eso, él llama a la novia para que ella salga. Este es un principio muy importante. Fíjate que el rey, que representa a Dios, lleva ciento ochenta y siete días mostrando la creación de sus manos.

Mira como yo hice esto, mira como yo hice aquello, mira como yo hice lo otro. Mira el orden divino de la casa, mira esto. Este es un principio-témpano, no se ve por fuera, pero está allí y lo que no se puede ver es mucho más grande que lo que sí se ve.

¿Quieres saber cual es el principio? El siguiente: la gloria del rey no puede ser manifestada sólo por la creación de sus manos. Tiene que salir de ella. Él lleva ciento ochenta días mostrando todo lo que pudo hacer como rey, pero el clima, el punto culminante, el punto clave es: para que veas que yo quise ordenar al Reino, aquí está la iglesia…

Ahora bien; dentro de este contexto, imagínate lo que Vasti le hizo a Dios cuando decidió no salir. Recuerda que están todos los principados, todas las potestades, diciendo: ¡No vas a poder mostrar la gloria de Dios!

Y cuando él dice: ¡Ah! ¿Te crees que no? ¡Ahora verás, voy a traerte lo máximo! El nivel de vergüenza que le trajo a Dios, produjo un sinnúmero de cosas feas. El rey estaba desplegando su excelencia y su majestuosidad, pero el nivel de vergüenza que trajo Vasti ante el rey y ante los gobiernos, es el mismo nivel de vergüenza que tiene Dios hoy cuando ve a iglesias que no lo representan adecuadamente delante de la gente.

Vasti, dentro de la profundidad del plan de Dios, que era mostrar su grandeza, su gloria, exhibir su majestuosidad, tenía una conferencia aparte. Ella tenía una conferencia aparte. Tenía un congreso, una clínica de mujeres. Tenía un culto de damas…

Había organizado por su cuenta un congreso; había invitado pagando muy bien a una predicadora del país más importante del planeta para que hablara de un tema que no tenía absolutamente nada que ver con lo que Dios estaba haciendo en ese día, ¿Te suena?

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¡¡Hermosa la conferencia!! Sí, muy bonita; preciosa. A nivel del palacio de un rey. Pero el tema, el asunto, el tópico, no tenía nada, pero nada que ver con la presente ejecución del rey. Se presenta una iglesia desconectada con la agenda de los propósitos del Reino.

Una iglesia que tiene una agenda privada y desconectada del mover presente de Dios. Una iglesia que funciona aparte de los principios presentes del rey. Una iglesia que está ministrando divorciada de los propósitos de Dios para el día.

Maravillosa, preciosísima, llena de gente muy elegante asistieron a la fiesta de Vasti. Pero total y absolutamente desconectados de lo que estaba haciendo el rey Asuero…Imagínate adonde fue a parar el alma del rey que hasta ese momento, andaba de lo más contento.

Quizás andaba demasiado contento y confiado porque había tomado algo más de vino de la cuenta, pero con un pequeño trago de más, cuando manda a buscar a la novia, él sabe que eso tenía alto propósito.

Y dice que cuando vinieron los eunucos le dijeron: ¡¡No quiere venir, Señor!! Dice que allí mismo y de manera inmediata se enojó mucho y se encendió su ira. Quiero que entiendas que ese es, exactamente, el sentir de Dios para con las iglesias desconectadas de su presencia.

Aunque sean miles de ellas y prediquen conferencias y congresos de cinco, diez o quince días de duración. Yo sé que esto va a molestar a más de uno, pero hay algo que debemos tener muy en claro: si la Biblia no se aplica a nosotros y a nuestras vidas, la Biblia no sirve…

Hay tiempos tan significativos para las cosas de Dios, que la desobediencia produce algo demasiado grave. Por eso es que nos gusta referirnos a los efectos de la desobediencia. Y convengamos que, salvo para reclamar diezmos u ofrendas postergadas, la iglesia no ha predicado eso.

Hay niveles muy altos en Dios donde no nos es permitido decir No. Hay algunas posiciones en Dios, que alguna gente posee, donde la desobediencia equivale al caos. Gracias a Dios que, algunos, en el nivel en el que andan, pueden desobedecer a Dios mil veces sin causar mucho daño…

Pero hay otros que andamos tan comprometidos en las líneas frontales con Dios, que un error salta, rebota y daña a todo el cuerpo de Cristo. Hay miles de personas que siguen sin dudar esto que estamos diciendo. Imagínate una desobediencia o un error por motivaciones interesadas. No se trata de mejores o peores, se trata de diferentes ministerios con distinto alcance.

Hay niveles donde no es permitido errar. Allí, es mejor callarse antes de decir algo que no se ha entendido bien o que no se ha puesto debidamente por obra. Vasti, - Y no hace falta demasiada imaginación -, era una iglesia en desobediencia.

(Verso 12)=

Mas la reina Vasti no quiso comparecer a la orden del rey enviada por

medio de los eunucos; y el rey se enojó mucho, y se encendió en ira.

Nota algo sumamente concreto y específico que aquí salta a la vista: el rey da órdenes por medio de los ministerios. Esto tiene que quedar muy claro en ambos aspectos. 1) Que cuando un ministerio habla lo que viene de Dios, debemos obediencia. 2) Pero cuando habla por su propia boca, no hay obligaciones, salvo las estructurales internas y humanas.

(Verso 13)= Preguntó entonces el rey a los sabios que conocían los tiempos, (Porque así acostumbraba el rey con todos los que sabían la ley y el derecho).

Entonces, vemos que consulta con los sabios, los que conocen los tiempos y además entienden de la ley y del derecho. No toma una resolución por su propia cuenta y riesgo. Ni siquiera con la prerrogativa de ser el rey y tener el legítimo derecho a equivocarse y no pagar anda por ello.

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(Verso 14)= …y estaban junto a él Carsena, Setar, Admata, Tarsis, Meres, Marsena y Memucán, siete príncipes de Persia y de Media que veían la cara del rey, y se sentaban los primeros del reino; (15) les preguntó que se había de hacer con la reina Vasti según la ley, por cuanto no había cumplido la orden del rey Asuero enviada por medio de los eunucos.

(16) Y dijo Memucán delante del rey y de los príncipes: no solamente contra el rey ha pecado la reina Vasti, sino contra todos los príncipes, y contra todos los pueblos que hay en todas las provincias del rey Asuero.

(17) Porque este hecho de la reina llegará a oídos de todas las mujeres, y ellas tendrán en poca estima a sus maridos, diciendo: el rey Asuero mandó traer delante de sí a la reina Vasti, y ella no vino.

(18) Y entonces dirán esto las señoras de Persia y de Media que oigan el hecho de la reina, a todos los príncipes del rey; y habrá mucho menosprecio y enojo.

(19) Si parece bien al rey, salga un decreto real de vuestra majestad y se escriba entre las leyes de Persia y de Media, para que no sea quebrantado: que Vasti no venga más delante del rey Asuero; y el rey haga reina a otra que sea mejor que ella.

Nosotros queremos vivir dentro del verso 19. En esa posición espiritual que dice: …otra que sea mejor que ella… Fíjate que los sabios empiezan a decirle al rey: “¡Rey! ¡Este asunto es un poco más complicado de lo que a ti te parece!

¡Porque esto no solamente te trae vergüenza por no poder manifestar tu gloria, luego de las fiestas de ciento ochenta días y entonces todo el mundo se fue habiéndose aprovechado de una fiesta gratis sin ver la gloria de Dios…

Así están en algunos lugares en este tiempo: conferencias tras conferencias, congresos tras congresos, clínicas tras clínicas, fiestas tras fiestas, pero sin ver la gloria de Dios. ¡Es que me soplaron! ¡Es que estuvo hermosísimo el ambiente! ¡Me cayó polvo de oro en las manos!

¡Me caí y me reí durante tres horas! ¡¡La gloria de Dios estaba en ese lugar!! Mentira. Esa no es la gloria de Dios. Las manifestaciones del Espíritu, (Suponiendo que estas lo hayan sido), no son necesariamente la gloria de Dios. Son cosas bonitas y buenas y pueden venir de Dios, pero no son la gloria de Dios manifestada. Aprende.

008 - ¿Estás Sometido a Dios?

El pecado no fue solamente desobedecer al rey, sino el negarse a comunicar lo vasto de su reino. El negarse a expresar su reino, iba a reflejarse en las relaciones matrimoniales de su reino. Quiero decir que: el nivel de desobediencia que tenga una iglesia a los propósitos presentes del rey, se refleja en las imágenes incorrectas que tienen las relaciones en esa iglesia.

Dice: Este hecho lo sabrán todas las mujeres de Persia y estimarán en poco a sus maridos. Fíjate que la mujer se somete al marido si el hombre se somete a…Recuerda esto:

someterse a Dios, es estar siempre en los moveres presentes de Dios.

El día que alguien dijo por allí que estaba todo muy bonito, pero que él no creía en las lenguas, ya no está sometido a Dios, Le ha dado entrada y mayor valía a sus razonamientos intelectuales provenientes de su propia sabiduría humana. Humanismo.

El día en que alguien dijo por allí que ya no existen en este tiempo apóstoles y profetas, ya no está sometido a Dios. Eso no avala de ninguna manera la creación de “centros de formación de

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apóstoles” que, sencillamente, no tienen absolutamente nada que ver con Efesios 4:11 y, por ende, tampoco con Dios.

El día que sale gente y con cierta importancia, a decir que no hay reforma, ese día esa gente

no está sujeta a Dios porque no está viendo su ejecución presente. O peor aún: si la está viendo

pero como no le conviene a sus planes elige evadirla.

Dios se va moviendo de gloria en gloria. Para estar sometido a Dios, se debe estar exactamente en el lugar en donde Él está. Venir a la iglesia puntualmente todos los domingos, no muestra estar sometido a Dios. Ser predicador, tampoco lo muestra.

Que estas haciendo y qué estas diciendo en el momento en que Él está diciendo y está haciendo lo que está diciendo y haciendo, eso es lo que lo muestra. El que está sometido a Dios, está ministrando con lo que Dios está haciendo en ese momento.

Dice que las mujeres tendrán menosprecio por sus maridos. Ahora bien; la Palabra nos dice en Efesios 5 que nosotros debemos amar a nuestras esposas como Cristo amó a la iglesia. Y vemos, una vez más, en esa moraleja, que la unidad que mejor expresa al Reino, es el matrimonio. Dios creó la familia: Adán y Eva.

El mismo nivel de desobediencia que existe entre la iglesia que no sigue a Dios, se va a reflejar en la calidad de matrimonios que posee. Si quieres lo invertimos: la calidad de matrimonios que tiene tu iglesia, refleja si ella está bajo la presente ejecución de Dios o no…

Una persona que ya no está fluyendo con lo que Dios está haciendo, carece de autoridad para hablarle a sus relaciones. Esto es mucho más profundo que lo que tú puedes entender por encima. Síguelo estudiando, por favor.

Cuando uno de estos hombres conductores a los que nosotros llamamos Líderes, rechaza la Palabra, pierde autoridad para hablarle a sus relaciones. Dice que produce caos en el Reino. Dice:

Y entonces dirán esto las señoras de Persia y de Media que oigan el hecho de la reina, a todos los príncipes del rey; y habrá mucho menosprecio y enojo.

Y entonces dice que salga un decreto real, de esos que no pueden ser revocados. Que la

reina Vasti no venga más delante de la presencia del rey. ¡Esto es muy peligroso! Algunos han dicho que Vasti murió por falta de obediencia, pero no es así.

¡Vasti no muere! Sigue teniendo conferencias, sigue apareciendo en las mejores revistas, canales de televisión y emisoras de radio llamadas cristianas, vende casetes y videos, pero ¡¡No tiene acceso a la presencia del Rey!!

Sus carros de gloria, permanecen. Las conferencias continúan, pero no entra más en la presencia del Rey. Esto es mucho peor que morir. Porque engaña al pueblo y se mueren muchos más. Y se mueren espiritualmente, que es de la única muerte de la que Dios habla y se preocupa.

La muerte física a Dios no le preocupa. Para Él es apenas un cambio de ámbito, de sitio, de habitación que hace su hombre. La muerte espiritual sí le preocupa porque puede dejarlo a ese hombre fuera de su compañía por toda la eternidad. Y Dios ama al hombre, ¿Es esto acaso una novedad?

Entonces ella, - Aquí es Vasti, en el símbolo es la iglesia desobediente -, continúa teniendo sus cultos y reuniones de damas. Totalmente desconectada de los propósitos del reino. Su gracia interna ya no es reconocida por el rey.

El rey, gira toda su atención y comienza a producir una mejor que ella, mientras que ella, que

aunque se lo digan ni lo ve ni lo cree, sigue ministrando como si absolutamente nada hubiera sucedido. Y allí mi estimado amigo y hermano, es donde vivimos nosotros hoy.

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El nivel de vergüenza que produce Vasti al rey, es el mismo nivel de vergüenza que produce Saúl cuando fue instruido por Samuel para que derrotara a todos los amalecitas y a él se le ocurre ir a salvar al rey Acab de unas vacas gordas.

¿Qué hizo Dios? ¿Le quitó que cosa? Le quitó el reino, le quitó la influencia de rey. Saúl vivió diecisiete años más en el trono, pero sin influencia de rey. Mientras, estaba surgiendo un David, ya ungido por Dios, sin reconocimiento por parte del pueblo. La historia se repite…

Dice que hubo larga guerra entre la casa de Saúl y David, pero también dice que Saúl se iba debilitando, mientras que David se iba fortaleciendo. Si tú estás viviendo en el mismo lugar en el Espíritu que vive ya mucha gente, seguramente ha entendido todo esto sin necesidad de traducciones.

Entonces; ¿Qué hizo Dios? Le desarraigó el reino a Saúl. Recuerda que reino es la influencia por cuestiones de jurisdicción de un rey. No es un lugar geográfico, aunque en algunos casos lo incluya. Un rey reina sobre sus súbditos. ¿Cuál será la influencia del Reino en tu vida?

Quiero que sepas y entiendas que es precisamente esa influencia la que nos da gobierno en la tierra. ¿Puede ser posible que tantos y tantos hombres hayan caído en la grosera trampa satánica de suponer que solamente con unas cuantas credenciales podrían reemplazar esa influencia?

Entiéndelo de una vez por todas. Sin esa influencia del reino de Dios, nosotros no podemos esgrimir ninguna clase de autoridad. Por más que la reemplacemos con recetas íntimamente ligadas al alma, no funciona. Esa autoridad viene del Espíritu o no existe.

Aquí hay un principio básico a tener en cuenta. Lo interno es lo que le otorga permeabilidad a lo externo. Es como si hubiera algo dentro de tu ministerio que es realmente excelente. Muy bien; eso va a reflejarse en todas las áreas de ese ministerio. Aún las más modestas, si es que pudiera haber algo modesto en el servicio al Señor.

La novia tiene una belleza interna, que los eunucos tienen que sacarle las capas a Babilonia y extraer. Para eso son los ministerios. No para darte una belleza externa, sino para quitarte la programación de este mundo y darte la que te dio Dios cuando naciste de nuevo.

Por eso es que siempre decimos que la ministración externa no perfecciona la conciencia. Así lo vemos claramente en Hebreos 9:9. Los legalismos tales como: no te pintes, no te pongas, no hagas esto ni aquello, no te cambian, ni quitan ni acentúan tu belleza.

Nada de eso consigue algo que sirva. Porque no perfecciona tu conciencia. Y lo que nosotros estamos buscando es perfeccionar la conciencia. Esa es la tremenda maquinaria que decide entre el bien y el mal. Porque Dios lo que está buscando, es una gente que decida bien todo el tiempo.

Es posible decidir bien todo el tiempo. Si decimos o pensamos que es imposible, jamás lo harás. ¡Se puede! El principio, entonces, es que la reacción de la novia hacia Dios, será reflejada en las relaciones entre mujeres y sus maridos.

Una iglesia que responde a su Dios, expresa a la humanidad, la imagen correcta que deben tener los hombres y sus esposas. ¿Estás entendiendo bien esto? Es importante que lo hagas. Puedes verlo en Efesios 5 con mayor profundidad y desarrollo.

Vamos a ver ahora el asunto ese de la desobediencia. Para esto han sido levantados los modernos apóstoles. Más allá de las componendas que también existen dentro de los ambientes evangélicos por parte de su clero, hay verdaderos que han sido realmente enviados.

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La tarea esencial, principal, fundamental del apóstol del siglo veintiuno, es establecer todo lo que tiene que ver con la obediencia en la iglesia. Sin abandonar el libro de Ester, porque ese es nuestro texto, vayamos por un momento a Romanos capítulo 1.

(Romanos 1: 5)= …y por quien recibimos la gracia y el apostolado, para la obediencia a la fe en todas las naciones por amor de su nombre.

Lo primero que quiero que notes aquí, es que la gracia del apóstol y el título, son dos cosas diferentes. Porque te está diciendo que ha recibido la gracia Y el apostolado. Anda mucha gente por allí autodenominada como apóstol, que podrá tener ese título, pero no tiene la gracia del apóstol.

La realidad es muy simple, concreta y contundente en esto: si tienes el apostolado, debes tener la gracia. Porque allí lo que te está diciendo es que recibió la gracia y también el reconocimiento. La gracia Y el apostolado. ¿Y para que cosa fue que la recibió?

Para la obediencia. Esto es: para trabajar con la obediencia. ¿Por qué razón? Porque el rey quiere mostrar su reino. Porque Cristo no viene hasta que no haya una gente obediente. Hasta que no haya alguien según la especie de la semilla que él sembró.

Una semilla incorruptible, perfeccionada en sufrimientos, en contradicciones. Obediencia, significa lo siguiente: traerse a sí mismo bajo el dominio de lo que escuchas. O de lo que lees, claro está.

Obediencia, entonces, significaría que, si has entendido lo que estoy tratando de decirte aquí, has visto con claridad lo de Vasti y eres pastor de una iglesia y no andas en los propósitos presentes de Dios, debes comenzar a cancelar desde ahora mismo todas las actividades que habías previsto para el año. Eso es obediencia. El resto es temor o politiquería religiosa.

Obediencia, entonces, es también ser gobernado en estilo de vida. Es colocarse a sí mismo bajo los principios que escuchas. Es mucho más que seguir el mandato. A ti te pueden ordenar que hagas una cosa y tú la haces, pero eso no significa que seas obediente. Es el espíritu con el cual lo haces.

Es la mentalidad que te proporciona las decisiones en el proceso de la obediencia. Es lo que tu mente está pensando mientras lo estás haciendo. Es la diferencia entre si lo consideras correcto o si lo haces porque te lo ordenó alguien con mayor jerarquía eclesiástica que tú…

Hay mucha gente que obedece pero que, si fuera por ellos, tendrían una opinión diferente. Obediencia, en este caso, es estar de acuerdo con la opinión de Dios aunque a mí no me guste. Porque Dios mide tu pensamiento, no tu acción.

¡Bueno! ¡Voy a incorporar a la iglesia a profetas y apóstoles, para que no vayan a decir después que yo no ando en la onda esta de los cinco ministerios! De nada te sirvió. Te salió carísimo invitarlos, alojarlos en buenos hoteles y aceptar lo que te cobraron por cada conferencia como “ofrenda de amor”…

Es la mentalidad que verdaderamente ocupa tu mente mientras estás obedeciendo. Acompáñame ahora al libro del profeta Jeremías. Vamos a perseguir sabiamente y en nivel de escudriñado este asunto de la obediencia.

(Jeremías 7: 21)= Así ha dicho Jehová de los ejércitos, Dios de Israel: añadid vuestros holocaustos sobre vuestros sacrificios, y comed la carne.

(22) Porque no hablé yo con vuestros padres, ni nada les mandé acerca de holocaustos y de víctimas el día que los saqué de la tierra de Egipto.

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¿Se habrá vuelto loco Dios? ¿Cómo se le ocurre decir que no habló nada de sacrificios cuando en los seminarios te hacen raspar los libros de Levítico y Deuteronomio si es que quieres aprobar? ¿No te han hecho estudiar nunca a ti esas cosas?

Esos libros que tú nunca lees, ¡Esos mismos! Que hablan de víctimas, de sacrificios, que si la ofrenda mecida, que si corta la grasa, que si mételo así, que si pártelo en dos… ¿Habló no habló? ¿Y como se le ocurre, aquí, decir que no habló?

Pueden ocurrir dos cosas: o bien Dios está mintiendo, o bien no entendimos ninguno de nosotros al libro de Levítico. Dice: …No hablé yo nada de sacrificios, ni te mandé víctimas. Pero no termina allí. Mira lo que dice en el verso siguiente:

(Verso 23)= Mas esto les mandé, diciendo: Escuchad mi voz, y seré a vosotros por Dios, y vosotros me seréis por pueblo; y andad en todo camino que os mande, para que os vaya bien.

¡Mira que sencillo estaba todo esto! Quiere decir que si yo escuchaba su voz, me podía evitar tranquilamente toda la sanguinolencia esa. Esto, - Soy consciente -, es asesinar varias vacas sagradas, pero eso no impide que sea tremendamente cierto.

¿Qué es lo que Él está diciendo? Está diciendo: “Ustedes son un pueblo rebelde. Siguen allí con sus ritos. Cortan la vaca en dos. Derraman toda esa sangre. ¿Cuántos bueyes eran en el tabernáculo? ¡Setenta! ¿Te imaginas el trabajo que les daba eso?

Él les dice: “Pues mira; yo no te dije nada de eso; sigue con tus ritos, haz lo que se te da la gana…Yo, lo que te dije, fue que obedecieras mi voz¡Hermano! ¿Tú me estás diciendo a mí que si la gente hubiera obedecido a Dios, no hubiera tenido que sacrificar animales? Sí. Eso te estoy diciendo. Eso es lo que dijo Dios mismo.

Piensa en ese rito, una vez al año. El sacerdote entrando al Lugar Santísimo, sólo, su pie atado a una cuerda por si no estaba bien y caía fulminado adentro, tirando la cuerda lo podían sacar sin ingresar. ¡¡Y ese era el más puro!! ¡¡Como serían los que quedaban fuera!! ¿Era así? ¿No era así? No interesa; lo tomo como modelo comparativo.

Ese rito, degollando animales para extraer su sangre y con ello proceder a la expiac ión de todos los pecados, por una sencilla, única y simple razón que aquí hemos descubierto: ¡¡Estaban en desobediencia!! De haber obedecido jamás deberían tocado ni una uña a animal alguno.

No necesitaban ninguna expiación, sólo debían obedecer y oír la voz de Dios. Es por eso que David se agarra de los cuernos del arca y no muere. Porque para él el rito ya estaba hecho. Si había sido obediente, con eso más que bastaba.

¿Recuerdas esto, no? Cuando aún en pecado se agarra del arca de Dios y no se muere. Es que su corazón estaba entendiendo el principio del mandato de Dios. Estoy hablando de la clave, del fundamento, eso es un principio. No hablo de inicio. Génesis 1.

¿Y cual era ese principio que David había entendido en una instancia tan crucial para su vida? El que tú y yo deberíamos entender hoy mismo: que si obedezco, Él será mi Dios y yo seré su pueblo. No por sencillo y escueto deja de ser tremendamente cierto y real. Además…¡¡¡Funciona!!!

Eso es lo necesario; no necesito ritos. Puedo poner el arca aquí, abrirla y entrar a su presencia las veinticuatro horas del día. David pudo entrar en la Gracia en tiempos de la Ley. ¿Por qué pudo? Porque vivía encima de los ritos.

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Mientras, la gente que no entendía para qué era el rito, seguía dependiendo del rito, para relacionarse con Dios. Pero el que entendió el rito, dijo: “Esto es una cobertura falsa. Si tengo obediencia no necesito ninguna cobertura, ¡Ya la tengo!

¡Que tremendo lo de David! ¿Sí, eh? ¿Qué te parece si lo traemos a este tiempo? La Santa Cena. ¿La Santa Cena? ¿Qué tiene que ver una cosa con la otra? Es el mismo concepto, es el mismo principio alterado. ¿Blasfemia de un hereje o vaca sagrada sin fundamento?

Hay gente que si le sacas la Santa Cena en la última semana del mes, ¡Oh!. Ese día no caben en la iglesia. ¿Te has fijado que ese día hay gente hasta en la calle? ¡Hasta Satanás y todos sus demonios vienen a comerse el pancito y a tomarse el vino!

Vienen a participar de…La Santa Cena… La Palabra no dice que es santa. La Palabra dice “La Cena”. Lo de “santa” se lo puso un religioso, y nosotros, como el papagayo…Y nos ponemos bien religiosos. Con rostro de circunstancia solemne y gravedad en el gesto.

009 - Fundamentos del Propósito

¡No puedes tomar la Santa Cena indignamente! Entonces tú te pones a pensar a quien le has hecho daño durante esa semana. ¡¡A él no le des nada porque es un mundano!! ¡Ese no puede tomarla porque no es salvo! Eso porque creemos que dándole la comidita esa, nacerá de nuevo y se llenará del Espíritu.

¡No! ¡Es que las reglas de la iglesia dicen que a él no se la debemos dar porque…por que no! Y nosotros pensando a ver con quien no hemos hablado en todo el mes, para poder ir y pedirle perdón para no estar indignos en la Santa Cena.

No tomar la Cena indignamente. Tú puedes hacer todo ese rito. Similar a aquel de: “¡Por mi culpa! ¡Por mi culpa!” Estoy haciendo todo eso para que veas que lo único que hicimos fue cambiar el rito, pero la mentalidad sigue siendo aquella, la misma.

Y si ese día hay en la iglesia alguien que no tiene con qué comer, tú eres un hipócrita. Y el rito no te valió de nada, porque la Cena significa “partirse uno mismo, en pan para el prójimo”. Puedes equivocarte en lo externo con el rito y no tendrás problemas con Dios, porque no es de afuera que se ensucia el vaso.

Ahora bien; si se te ocurrió no discernir el cuerpo, - Que lo que significa es saber que doña María hoy tiene con qué comer porque sabemos que ella es viuda -, y no ponemos nada para que ella pueda comer, el rito sólo será una manifestación externa de una realidad interna. Si no coinciden, tú eres más fariseo que los fariseos. Y los fariseos no entran, fíjate.

Ni con todas sus vestimentas, ni con todos sus ritos, ni con todas sus ceremonias y sus pretendidas imágenes de solemnidad y reverencia. Ninguno de ellos, que alguna vez se amarraron con cuerdas, entran. Pero David sí…Con pecado y todo, pero entra.

El caso es que Él está diciendo: “¡Yo no ordené ritos! ¿Llamados al altar? ¿Adonde encuentras un altar en el Nuevo Testamento? En algunas iglesias no invitan a ciertos predicadores porque no hacen llamado al altar ni oran por la gente. ¿Sabes que? Si hablas lo que Dios está hablando, esa palabra salva, sana y libera sin necesidad de darle un manotazo en la cabeza a nadie…

Una cosa es hacer un mensaje que te haga sentir una porquería, pequeñito e inservible para que no tengas otra salida que la de venir al altar a buscar algo de Dios, y otra muy distinta entregarte una palabra que te haga sentir grande, potente y más que vencedor en este tiempo.

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Este es un mensaje de propósito. Y si yo te doy los fundamentos del propósito, tú vas a ocuparte tanto en ponerlo por obra que no vas a tener tiempo de despatarrarte y pecar. En una palabra bien balanceada, no hace falta que te ministren, te aconsejen o te pastoreen personalmente.

El caso es que cuando buscamos todas estas cosas bien parecidas a ritos, lo hacemos pretendiendo ocultar la ausencia de algo. Y fíjate que incongruencia: a eso le llamamos “iglesia”. ¡De ninguna manera! ¡Esos son ritos!

Puedes celebrar todas las Cenas que tú quieras. Ellos la hacían una vez al año. Si tú quieres hacerla todos los meses, pues hazla, es asunto tuyo. Sólo un detalle: si la llegas a hacer, por favor, vívela primero.

Esto es una reforma. Entiende: estamos hablando de cambiarle el fundamento a la iglesia, no de pintar la casa. Cambiarle el fundamento a la mentalidad de la iglesia. Y no estamos hablando de gente que no conocía la Biblia o que la leía poco, no.

Estamos hablando de gente que vivió toda su vida haciendo lo que la Biblia decía. ¿Y entonces? Cayeron en un error en el cual ha caído mucha gente: vivir conforme a lo que dice la Biblia, no significa necesariamente tocar la Palabra de Dios. Hay gente que leyó mil años la Biblia y nunca tocó la Palabra.

Eso es lo que Él les está diciendo allí. “¡Yo no hablé de holocaustos, por favor! ¿No leyeron mi corazón?” Cuando yo te digo “No hurtes”, no estoy haciendo legalismo. Te estoy diciendo que yo no te voy a hurtar. ¡¡Se tú igual a mí!!

Entiende: Dios no te estaba dando mandamientos, se estaba manifestando a tu vida para que tú supieras como relacionarte con Él. Dios está buscando relaciones, no ritos. ¡¡Entiende!! ¡¡Tú ya lo imaginabas!! ¡¡Nunca te convencieron los ritos!! ¿Por qué los seguías?

Mira Génesis 49. Muy importante. Aquí vemos la profecía que Jacob da a sus hijos. Para acontecer en los días venideros. Significa que hay depósitos en los hijos de David que nos corresponden a nosotros hoy. Y hablando de Judá, dice lo siguiente:

(Génesis 49: 8)= Judá, te alabarán tus hermanos; tu mano en la cerviz de tus enemigos; los hijos de tu padre se inclinarán a ti.

(9) Cachorro de león, (Este es el leoncillo joven), Judá, de la presa subiste, hijo mío. Se encorvó, se echó como león (En el original es femenino: dice Leona) Así como león viejo, ¿Quién lo despertará?

Aquí estamos viendo, en una tremenda síntesis rápida pero exacta, los tres niveles del león. La fuerza del joven, la sabiduría del viejo y el corazón de la madre. Esto significa que va a ser un ministerio balanceado.

(10) No será quitado el cetro de Judá, (Esto significa que gobierno y mandamiento, siempre habrá.) Ni el legislador (O quien te de órdenes) de entre sus pies, hasta que venga Siloh, (Siloh representa a Cristo) Y a él se congregarán los pueblos. (En inglés, en hebreo y en algunas traducciones más avanzadas de la Biblia, dice: …A él se le entregará la obediencia de los pueblos…

A esto, algunos comentaristas lo han comparado con una profecía mesiánica, - Que sí lo es -, sobre la venida de Cristo. Pero entendamos que no pudo haber sido su primera venida, porque cuando Cristo vino, no fue a razón de obediencia, sino a un mundo desobediente.

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Yo puedo hablar del establecimiento de cuando Él viene a entregar el reino a su Padre. Regresa a Siloh, cuando la obediencia de los pueblos se la entreguen a Él. Eso determina cuando regresa a entregar el reino a su Padre.

Fíjate que hasta que eso no ocurra, va a haber gobierno y legisladores. Gobierno y legisladores, hasta que haya un pueblo que se le entregue en obediencia. Es lo que dice la escritura original donde dice que se le congregarán. Si alguien tiene una Biblia actualizada puede verlo por sí mismo.

Ven conmigo ahora a Romanos 16. No, no estamos persiguiendo por las páginas de la Biblia a ningún ratoncito, estamos pretendiendo ver con amplitud el asunto ese de la obediencia, porque eso fue lo que hizo que Vasti perdiera acceso al rey.

(Romanos 16: 25)= Y al que puede confirmaros según mi evangelio y la predicación de Jesucristo, según la revelación del misterio que se ha mantenido oculto desde tiempos eternos., (26) pero que ha sido manifestado ahora, y que por las escrituras de los profetas, según el mandamiento del Dios eterno, se ha dado a conocer a todas las gentes para que obedezcan a la fe, (27) al único y sabio Dios, sea gloria mediante Jesucristo para siempre.

Nota que toda la revelación y el misterio que le fue dado a Pablo, precisamente para revelarlo, fue con el propósito de que se produjera obediencia a la fe. Una vez más, vem os que es a eso que vienen los apóstoles: para la obediencia a la fe.

Mira ahora 2 Corintios, capítulo 10. Esto es muy popular en la iglesia. Todo el mundo lo usa para hablar de sí mismo. Es la tendencia. El hombre ama profundamente hablar de sí mismo. Sólo un problema: si ese hombre es un ministro, o habla de Cristo o habla para Satanás.

(2 Corintios 10: 3)= Pues aunque andamos en la carne, no militamos según la carne; (No hagamos religiosidad de esto: todos de una u otra manera, andamos en la carne. Pablo está defendiendo su ministerio apostólico con la iglesia de Corinto, exhibiendo a gente que se llaman apóstoles y no lo son, esos a los que la Escritura les llama “ángeles de luz”, “ministros de Satanás”.

Ministros fraudulentos que se llaman a sí mismos apóstoles y no lo son. La misma pelea que tenía Pablo en la iglesia de entonces, la estamos teniendo hoy. Pablo se defendía porque, aunque era fuerte en la Palabra, se lo miraba como demasiado suave en su persona.

Dice que …aunque andamos en la carne, “aunque andamos” es un pronombre personal, habla de los apóstoles, …no militamos según la carne. Es decir que, si tú quieres que yo me plante como un bravo como eres tú, yo no lo voy a hacer. Es lo que está diciendo él.

(Verso 4)= …porque la armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas.

Atención con esto que Pablo ha dicho aquí: las armas de nuestra milicia se utilizan, esencialmente, para destruir fortalezas, no gente. ¿Estás viéndolo? Te está diciendo para qué está ungido el apóstol: para destruir fortalezas, como por ejemplo, la religión.

Tú puedes predicar el mismo mensaje, palabra por palabra, pero no tienes la gracia del apostolado para entrar en una iglesia religiosa y salvarla. Puedes entrar y hacerla pedazos, pero salvarla es otra cosa. Fortalezas. ¿Cómo lo haces?

(Verso 5)= …derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la (¿A la qué?) obediencia a Cristo, (6) estando prontos para castigar (¿Para castigar qué cosa?) toda desobediencia, (¿Cuando?) cuando vuestra obediencia sea perfecta.

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Entonces, recapitulemos: ¿A qué es que vienen los apóstoles? A crear un pueblo obediente. Examínalo. Argumentos, son falsos pensamientos. Altivez son razonamientos potencialmente destructivos o barreras que uno se pone. ¡Por favor! ¡Olvida la historia! ¡Estoy hablando del siglo veintiuno!

Pensamientos es la palabra noema y significa: actividades mentales o cultos mentales que diseñan tu próxima acción. Entonces las armas, y la palabra Arma, allí es la implementación o los recursos apostólicos.

Los instrumentos apostólicos, van a ser usados para destruir fortalezas y producir un pueblo obediente mediante la destrucción de falsos razonamientos mentales y cultos racionales que producen acciones contrarias al mover de Dios.

Quiero que entiendas que la preciosa revelación que suelen traernos a los templos hoy en día, está diseñada para crear en ti un corazón obediente, no para predicarla otra vez. Para que entre en nuestro corazón y nos rija de una manera poderosa.

Ahora bien; volviendo a Ester, vemos que ella se encuentra en Babilonia. El nombre de Ester es Hadasa. En el capítulo 2 lo vemos.

(Ester 2: 5)= Había en Susa residencia real un varón judío cuyo nombre era Mardoqueo hijo de Jair, hijo de Simei, hijo de Cis, del linaje de Benjamín; (6) el cual había sido transportado de Jerusalén con los cautivos que fueron llevados con Jeconías rey de Judá, a quien hizo transportar Nabucodnosor rey de Babilonia.

(7) Y había criado a Hadasa, es decir, Ester, hija de su tío, porque era huérfana; y la joven era de hermosa figura y de buen parecer. Cuando su padre y su madre murieron, Mardoqueo la adoptó como hija suya.

Aquí vemos que tanto Mardoqueo como su prima Ester estaban en Babilonia no por voluntad propia, sino que habían sido llevados cautivos. A eso quería llegar porque tiene mucho que ver con nosotros.

Algunos de nosotros, entiende, estamos allí no porque queramos estar allí, sino porque coincidieron una serie de factores, hechos, episodios y hasta coincidencias. Pero, esencialmente estamos allí porque allí nacimos.

La disyuntiva es simple: o nacimos en un gobierno perverso o nacimos en la religión. Es decir que, estamos en la circunstancia que estamos o bien por ignorancia o bien porque el viento nos trajo hasta aquí, o porque no teníamos propósito o porque fuimos llevados cautivos.

No habrá sido, seguramente, porque alguien, literalmente, haya dicho: “Yo quiero estar allí”. Hay un principio que no podemos olvidar en nuestras andanzas con el Reino de Dios hoy, y es el siguiente: Nosotros llevamos la responsabilidad de que nuestros hijos establezcan el Reino de Dios en la tierra, desde una plataforma fuera de Babilonia.

Repito: yo, hoy, tengo que militar, para establecer el Reino de Dios, primero con Babilonia, para luego poder militar en contra de los espíritus que van en contra del avance del Reino de Dios. Son dos guerras, clarísimas.

Una, es una guerra en casa, con la misma religión. La otra es la guerra donde el diablo se opone más allá de la iglesia antes que se establezca. Esa se manifiesta a través de las finanzas y la política. Son dos guerras.

Tratar de establecer el Reino de Dios desde una posición donde el mismo Reino de Dios se te opone, para luego tener que batallar duramente contra la política y la economía que están precisamente diseñadas para que no se manifieste.

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Nuestra responsabilidad, entonces, es elevar a nuestros hijos como se eleva a alguien que se está ahogando en el mar. Y eres tú quien se tiene que arrojar a esas aguas embravecidas para levantar a tu hijo, sacar tu mano por encima del nivel del agua y sostenerlo para que viva su vida con un nivel más alto que el tuyo.

Porque no se trata de que tu hijo sea un imitador tuyo, porque imitará algunos de tus pocos aciertos y toditos tus errores. Hay padres que le dicen al hijo: ¡Que te voy a dar dinero para salir! Aprende de mí, ¡Yo comencé lustrando zapatos!

¡¡¡Precisamente por eso!!! ¡Si tú comenzaste la vida limpiando zapatos ajenos y viste todo lo que tenías que ver como producto de esa tarea, ¿Me quieres decir para que diantres quieres que tu hijo haga la misma cosa? ¿No le comentaste ya tu experiencia? Si te la creyó, ya la sabe. Si no te la creyó, aunque la viva, siempre será de otro modo para él. ¡¡¡No sirve eso!!!

¿Tú crees que yo te la voy a hacer fácil? ¿No sabes como tuve que comenzar yo con este negocio y ahora tú quieres venir a sacar solamente provecho de él? ¡Ya basta! El “derecho de piso” que había que pagar ya lo pagaste tú. ¿Por qué se lo quieres cobrar a tu hijo?

Con el divorcio pasa lo mismo. ¿Sabes por qué la iglesia tiene tanto celo y recelo con los divorciados, al punto que en muchas de ellas no los aceptan y en otras sí, pero los obligan a “castrarse” y esperar a que sus cónyuges originales abandonen al otro o la otra y vuelvan a ellos? Por la misma cosa.

Porque ellos (O ellas) en algún momento de sus vidas, tuvieron la gran crisis y hubieran deseado plantar a esa bestia peluda (Hombre o mujer) que tenían por esposo y seguir solos o solas por la vida, pero no pudieron. Entonces ahora que están en la iglesia y, para colmo, con algún puesto de poder, ¡¡El día del arquero se la van a hacer fácil a los divorciados! ¡¡Que sufran como sufrí yo!! Animales.

No somos proclives a la herencia cuando la herencia nos tiene por gestores. Si somos beneficiarios sí, allí la pretendemos y la reclamamos. Pero ¿Dejarles algo a los hijos? ¡A eso lo hace el mundo! Están correctos. Nosotros no lo estamos y es por eso que la iglesia del futuro no llegaría a ser mucho mejor que la actual.

Es un principio. Dios lo ejerce de un modo y nos lo enseña así, pero nosotros nos tomamos el atrevimiento de decir: ¡Ah, pero no! ¡El Señor no sabe como son las cosas aquí! ¡Que vamos a dejar herencia! ¿Para que la derrochen? ¿¿¿Y tú que estás haciendo con la herencia divina???

Escuche: nosotros llegamos a este nivel y estamos peleando con los demonios que estamos peleando, porque somos así. No tenemos otra. Es una consecuencia. Por eso quiero ir a la Palabra y ver como es este principio. Mira Mateo 12.

Quiero que entiendas, de paso que sigues leyendo y estudiando esto, que lo que aquí se te está entregando son principios divinos no necesariamente eclesiásticos. Estos principios sirven para todo tu mover diario, trascienden a la iglesia.

Vamos a leer un texto muy conocido del evangelio de Mateo. Por eso te pido que mantengas tu mente límpida y neutra. Te lo digo porque, cuando se revela algo fresco del Señor, generalmente, el obstáculo más potente que a veces no permite fluir en esa revelación, es el previo entendimiento que se tenía de esa misma palabra. Haz de cuenta que lo lees por primera vez, si?

(Mateo 12: 33)= O haced el árbol bueno, y su fruto bueno, o haced el árbol malo, y su fruto malo; porque por el fruto se conoce el árbol.

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Clásico y tradicional, ¿No es cierto? Sin embargo, lo que vamos a hacer ahora, es mirar con un poco más de atención y precisión el escenario de este episodio. Cristo está hablando con los líderes de la iglesia. Les está diciendo: ¡Es que ustedes son una generación de víboras!

Quiero que entiendan que Cristo elegía muy bien las palabras que utilizaba. No vayas a creerte que era como nosotros, bocones incurables que cuando hablamos nos merecemos que nos digan medias, porque sólo servimos para meter la pata… Él sabía muy bien lo que decía cada vez que lo decía…

010 - ¡Víboras! Mucho más que un Insulto

Quiero que sepas que víbora es la serpiente más baja de todas. Es la que ataca por detrás. Es decir que, de todas las serpientes, la más rastrera y ordinaria es la víbora. Es indudable que Él se sabía todos los nombres. Nosotros diríamos que sería una pérdida de tiempo…

No te olvides que Él estuvo cuarenta días, nada menos, en el desierto. Librando su batalla con Satanás, es cierto, ¡¡Pero estuvo en el desierto cuarenta días y cuarenta noches!! No debe extrañarte si se conocía toda la fauna del desierto. Las serpientes eran parte grande de esa fauna. Y las víboras también…

Entonces es evidente que cuando los vio y los trató, hizo un poquito de memoria, se acordó de las víboras que había visto y quizás hasta padecido y dijo: ¡Ah, sí! ¡Esta es la que se parece a los líderes! La víbora espera que tú pases confiado, y te ataca por detrás…

Él, entonces, está hablando con esa generación de líderes y les está diciendo: ¿Es que ustedes van a producir algo bueno cuando están podridos por dentro? Entonces aquí hay un principio muy importante: la fuente de toda operación externa es producida por el carácter interno.

Esto que termino de decirte, es universal. Salvos o no salvos. El árbol se conoce por sus frutos. Entiende: si el fruto es bueno, es porque por dentro el árbol es bueno. Si el fruto es malo, es porque por dentro el árbol está malo.

Pero si está hablando con los líderes, está hablando con los fariseos. No está hablando con

mendigos ni vagabundos desocupados. A ellos es que les está diciendo: “Mira; tú no puedes producir

nada bueno porque yo discierno que por dentro, tu motivación no es tan buena está diciendo, esa es la enseñanza. Ahora sí continuamos leyendo:

Eso es lo que les

(Verso 34)= ¡Generación de víboras! ¿Cómo podéis hablar lo bueno, siendo malos? Porque de la abundancia del corazón habla la boca.

A mí me gustaría que cuando lo comentes o lo prediques o lo enseñes, a esto, lo leas utilizando como la gramática nos enseña todos los signos, puntuaciones y exclamaciones. Donde dice ¡¡¡¡Generación de víboras!!!, se pronuncia así, no con la suavidad de un vigilante gay…

Ahora yo quiero que tú te imagines a Cristo, frente a frente con todos esos viejos cabezones, y Él poniendo su autoridad allí. Y les dice con toda claridad: ¡Escucha! ¡Si tú abundas en cosas malas! ¿Quién va a creerte cuando hables cosas buenas?

Es como si tú a alguien similar hoy le dijeras: ¡Oye! ¡Yo sé que tú andas por allí pero nunca sabemos quien eres! Le dices una barbaridad a cualquiera y luego, como para que te disculpen, pero fundamentalmente para que no te causen problemas, le dices algo así como: Perdone…no fue mi intención… (!!!)

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¿Tú nunca te has disculpado con alguien por alguna causa y le has dicho que no fue tu intención ofenderle? Quizás la intención tuya era que no te pillaran diciéndolo, pero definitivamente, de la abundancia del corazón habla la boca…

Esto quiere decir que era toda tu intención. ¡Por eso salió! ¡Ya estaba allí! Porque si no estaba allí, esa expresión no salía. ¿Estás entendiendo lo que pretendo decirte? Escucha: cuando algo llega a la boca es, necesariamente, porque primero pasó por varias partes, entre ellas tu cabeza

Lo venías frenando, lo venías reprimiendo. Lo tenías allí, permanentemente, pensándolo, digitándolo, fantaseándolo, imaginándolo, pero frenándolo con tu raciocinio. En el momento en que apretaste el botón contrario, ¡¡huaaaa!!, lo largaste.

Eso me dice a mí y a quien quiera que sea, que era tu intención de cabo a rabo, sólo que te faltaba la oportunidad. Bien; Él les está diciendo a ellos: tú no puedes decir nada bueno, si por dentro estás abundando con lo malo…Está hablando con una generación de líderes…

(Verso 35)= El hombre bueno, del buen tesoro del corazón saca buenas cosas; y el hombre malo, del mal tesoro saca malas cosas.

(36) Mas yo os digo que de toda palabra ociosa que hablen los hombres, de ella darán cuenta en el día del juicio.

(37) Porque por tus palabras serás justificado, y por tus palabras serás condenado.

(38) Entonces (Aguarda un momento. ¿Qué se supone que significa que aquí diga: