E N V E R A C R U Z

I N Q U I L I N A R I O
E L M O V I M I E N T O
N u e s t r o M é x i c o
U N I V E R SI DA D N A C I O N A L
A U T ÓN O M A DE M ÉXI C O
U n i v er s i d a d N a c i o n a l
A u t ó n o ma d e M éx i c o
D r . O c t a v i o R i v er o
Ser r a n o
Rector
L i c. R a ú l B é j a r N a v a r r o
Secretario General
C.P. R o d o l f o C o et o
M o t a
Secretario General
Administrativo
D r . L u i s F. A g u i l a r
V lLLANUEVA
Secretario de Rectoría
L i c. C u a u h t é mo c L ó pe z
Sá n c h e z
Abogado General
L i c. A l f o n s o d e M a r í a y
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M agn eti p o , S. A.
I mpresión
I m p r en ta M ader o , S. A.
Publicación editada en forma
de fascículos quincenales
Núm. 11 / 1984
El estado mayor de Proal.
Proal con veinte mujeres del movimiento i nquil i nari o.
2
PRESEN T ACI O N
El M ovimiento I nq uilinario
en V eracruz
E l MOVI MI ENTO inquilinario
que se desarrolló en el puerto
de V eracruz en el año de 1922
es un acontecimiento singular
dentro de la historia nacional.
Su importancia radica en el he­
cho de que es altamente repre­
sentativo de las condiciones
que prevalecían en el país en
aquella época y en los efectos
que tuvo sobre movimientos so­
ciales posteriores.
El acaparamiento de vivien­
das, edificios, comercios y tie­
rras en manos de unos cuantos
propietarios, los altos costos del
alquiler en general y las condi­
ciones de deterioro e insalubri­
dad en que se encontraban
gran parte de las casas en renta
a causa del abandono por parte
de sus dueños y aún de los ad­
ministradores, fueron los facto­
res inmediatos que provocaron
el surgimiento y la organiza­
ción de un Sindicato Revolu­
cionario de I nquilinos en el
puerto de V eracruz que preten­
dió solucionar los problemas de
aquellos que, por su mala con­
dición económica y social, se
veían obligados a pagar los ele­
vados precios de alquiler que la
burguesía portuaria, dominan­
te en el terreno económico y so­
cial, les imponía. Si bien el mo­
vimiento inquilinario se nos
presenta, en primera instancia,
como un conflicto meramente
local que respondía a los facto­
res inmediatos antes menciona­
dos, una vez que lo ubicamos
dentro del marco general de la
historia de México en la época
General don Alvaro O bregón.
posrevolucionaria entendemos
que dicho movimiento revela
un profundo descontento por
parte de las clases sociales opri­
midas y un malestar cuyas cau­
sas tenían raíces en la política
porfirista y en la incapacidad,
hasta ese momento, de la Revo­
lución de 1910 para solucionar­
lo. Así pues, este levantamiento
popular que representa un pro­
blema social privativo del puer­
to y del estado de Veracruz, no
es más que un reflejo de un pro­
blema social a nivel nacional.
Una de las dificultades que
surgen cuando se trata de expo­
ner y de profundizar en el tema
en cuestión es la falta de infor­
mación al respecto; esto se debe
probablemente a que en su mo­
mento el hecho fue solamente
registrado y catalogado como
suceso particular y aislado que,
si bien logró llegar a influir fue­
ra de su escenario original, fue
pronta y violentamente someti­
do sin permitírsele obtener so­
lución alguna favorable para
las clases necesitadas. No obs­
tante, destaca la obra que sobre
el tema ha escrito Mario Gill y
que es muy breve; la de A rturo
Boli, protagonista y testigo de
los hechos ocurridos en 1922 y
la de Octavio García Mundo
que realiza un estudio sobre el
movimiento y el Sindicato Re­
volucionario de I nquilinos ana­
lizando, sobre todo, la fase
anarquista que dio nacimiento
a la organización inquilinaria.
La principal y casi única
fuente de información sobre el
movimiento inquilinario es el
diario veracruzano “ El Dicta­
men” que cubrió cotidiana­
mente los acontecimientos que
nos interesan. Sin embargo, el
inconveniente de esta fuente es­
triba en la caótica presentación
y en la confusa interpretación
que de los hechos hace revelán­
dose, en la mayor parte de las
ocasiones, contrario a los inte­
reses populares. No obstante,
logramos destacar, de la mane­
ra más coherente posible, los
hechos principales del movi­
miento como fueron la creación
E l M o v i mi e n t o I n q u i l i n a r i o en V e r a c r u z
Nu e s t r o M é x i c o
del Sindicato Revolucionario
de I nquilinos, sus primeras
acciones, las más importantes,
los sucesos del 6 de julio que
marcaron su declive, la división
interna de su directriz y la
creación, como resultado del
movimiento, de la Ley del I n­
quilinato por el gobernador de
Veracruz A dalberto Tejeda. Si
bien el Sindicato Revoluciona­
rio de I nquilinos sobrevivió
hasta 1935, aproximadamente,
nunca tuvo ni la importancia ni
la relevancia que lo caracterizó
en 1922.
Para comprender la proble­
mática del movimiento inquili­
nario procedimos en primer lu­
gar, a enmarcarlo dentro del
contexto general de la historia
de México en 1922; en segundo
lugar, a presentar los antece­
dentes directos que provocaron
su nacimiento; en tercer lugar a
exponer los hechos más rele­
vantes de la evolución del mis­
mo para pasar, por último, a
mencionar las consecuencias
más importantes que de él se
derivaron.
Las clases medias, las bajas,
el campesinado y el proletaria­
do mexicano que tan activa­
mente habían participado en la
Revolución de 1910 se encon­
traban, doce años después, en
una lamentable situación eco­
nómica, política y social. Las
clases medias altas se habían
apoyado en las masas trabaj a­
doras para eliminar a la dicta­
dura de Porfirio Díaz ofrecién­
doles a cambio una reforma
agraria y una legislación labo­
ral. Pero las promesas no se ha­
bían cumplido y obreros y cam­
pesinos, que en el momento no
constituían una clase organiza­
da, educada o ideológicamente
fuerte, quedaron condiciona­
dos a depender del grupo bur­
gués que tomó el poder al tri un­
fo de la revolución. L as clases
medias, divididas en grupos po­
líticos, manipularon en su pro­
pio beneficio todo movimiento
social que brotó llegando inclu­
so a utilizarlo como instrumen­
to de presión contra los grupos
políticos opuestos.
A parti r de 1917 la Revolu­
ción Mexicana adquirió una es­
pecie de carácter dual al disol­
verse en dos vertientes: una que
pregonaba la necesidad de re­
formas socialistas y otra que
pretendía reformar al país poco
a poco y sin radicalizarse. Que­
daron así, por un lado, los revo­
lucionarios representantes de
los diversos sectores del prole­
tariado y, por otro, los revolu­
cionarios constitucionalistas en
el poder. Desde entonces, el go­
bierno mexicano se reveló con­
servador y trató de llevar a cabo
los ajustes políticos necesarios
del movimiento social sirvién­
dose de la carencia de organi­
zación política, de ideología
definida y de dirigentes que pre­
valecía entre el campesinado, y
del apoyo que los obreros daban
a la burguesía en el poder.
La lucha entre estas dos ten­
dencias marcó la época que nos
interesa y en la que apareció
como ejemplo de la misma el
movimiento inquilinario de Ve­
racruz.
El problema entre las clases
sociales se agudizó desde el mo­
mento en que México al triunfo
de su lucha revolucionaria con­
tinuó figurando como un país
dependiente de los Estados
Unidos. Este hecho, j unto con
ci ertas medidas económicas*
que se tomaron después de la
Pri mera Guerra M undi al ,
como fueron serias restriccio­
nes en las exportaciones e im­
portaciones debidas a la crisis
internacional, y la fuerte deuda
externa que el país contrajo a
raíz de la revolución, hicieron
que la clase burguesa mexicana
entrara en crisis ante la inmi­
nencia de una posible quiebra.
Los salarios de las masas, en re­
lación con su poder adquisitivo,
descendieron, cundió el desem­
pleo y comenzaron choques
violentos entre las diversas cla­
ses sociales ya que era el sector
de la clase media el que debía
soportar la carga de este capita­
lismo dependiente. De este últi­
mo grupo resurgieron una serie
de caudillos marginados de la
revolución que trataron de en­
cauzar los movimientos sociales
y de mejorar la precaria situa­
ción económica del país.
Ejemplo de ello fue, en la dé­
cada de 1920, la costa oriental
de México en la que se adopta­
ron los nuevos valores del socia­
lismo y aún los del anarquismo.
Los gobernadores del Golfo de
México, del centro y del sur del
país estaban influidos por las
luchas e ideas sociales más
avanzadas y se convirtieron en
los portavoces de las demandas
campesinas a favor de la refor­
ma agraria y de las de los obre­
ros en pro de una legislación la­
boral justa. Fueron estos gober­
nadores como Carrillo Puerto
en Y ucatán, Garrido Ganabal
en Tabasco y A dalberto Tejeda
en Veracruz, los que tomaron el
control del movimiento campe­
sino y obrero para orientarlo en
contra de los intereses del go­
bierno federal dirigido en ese
momento por Alvaro Obregón
que se manifestaba procapita­
lista y que se empeñaba en
afianzar sus relaciones con los
Estados Unidos. Así fue como,
en un intento de crear dificulta­
des al gobierno obregonista, el
coronel Tejeda apoyó y favore­
ció el movimiento inquilinario
de 1922.
El proletariado de Veracruz,
dadas sus particulares condi­
ciones de desarrol lo, habí a
adoptado ideas de todas partes
tales como las que habían pre­
dicado los Flores Magón o las
de los españoles anarquistas
que se habían radicado en el
país. Desde principios de siglo
este proletariado había tratado
de expresar su descontento a
través de varios movimientos
obreros que pugnaban por re­
glamentar el trabajo y por me­
jorar las miserables condicio­
nes de vida de las masas. Así es­
tallaron las huelgas de Río
Blanco y Cananea en 1906-
1907; en 1915 se intentó la
creación de un partido socialis­
ta; en 1916 se realizó un con­
greso preliminar obrero; en
1919 se fundó la Federación de
Trabajadores del Puerto de Ve­
racruz y se llevó a cabo un con­
greso socialista y en 1922 el pri ­
mer congreso comunista en el
que se presentó el problema in­
quilinario como el más agudo,
en todas las regiones.
La lucha inquilinaria vera-
cruzana se apoyó más en las
ideas de carácter anarquista
que en las socialistas por lo
que, si bien apareció como un
movimiento popular, quedó en
gran medida aislado de las lu­
chas obreras y campesinas. Los
diversos elementos que inter­
vinieron en el movimiento de
los inquilinos representaban
propósitos muy individuales.
Tenemos así al gobierno del es­
tado de Veracruz que trató de
dirigirlo, a través del presiden­
te municipal del puerto, Rafael
García, para usarlo en contra
del general Obregón; el Partido
Sr. Porfirio Sosa, protagonista auténtico de la jornada inq uilinaria; por su
capacidad y dinamismo resulta la figura más relevante y distinguida después
de Proal.
E l M o v i mi e n t o I n q u i l i n a r i o en V e r a c r u z
Comunista Mexicano, fundado
apenas en 1919, que trataba de
dominarlo para obtener in­
fluencia y peso político y, el go­
bierno federal y la clase bur­
guesa que estaban en contra de
las reformas sociales que afec­
taban sus intereses y que bus­
caron los medios para aca­
barlo.
Los factores concluyentes
que provocaron la protesta y la
violenta reacción del pueblo de
Veracruz en contra de la bur­
guesía y de sus leyes se pueden
resumir de la siguiente manera:
1) la escasez de viviendas y el
acaparamiento de las mismas
en manos de unos cuantos pro­
pietarios; 2) el alto costo del al­
quiler, y 3) el deplorable estado
en que se encontraban las casas
en renta.
El desmesurado crecimiento
demográfico de la población
del puerto de Veracruz ocurri­
do entre 1900 y 1910 fue un ele­
mento decisivo en la gestación
del problema inquilinario. De
una población de 29,164 habi­
tantes se pasó a 48,663 habi tan­
tes, lo que implicó un aumento
de poco más del 65% en muy
poco tiempo y condujo a la ne­
cesidad de procurarse más vi­
viendas, servicios públicos, etc.
I ncremento demográfico en
el puerto de V eracruz,
1900-1921
1900 1910 1921
29,164 48,633 54,225
Aunado a este desarrollo, la
población se incrementó toda­
vía más en los años en que el
Presidente Carranza se estable­
ció con todo su séquito en Vera-
cruz; fue mucha la gente que
hubo de trasladarse y buscar
acomodo en el puerto. L as ren­
tas, que en aquel entonces fluc­
tuaban entre los 15 y los 45 pe­
sos mensuales — por un cuarto
en un “ pati o” o vecindad se pa­
gaban 3, 6, 8, 10 o 15 pesos—se
elevaron hasta en un 50%. Para
poder establecer una relación
tómese en cuenta que un obrero
entonces ganaba de 1.63 a 2.91
pesos diarios y los niños em­
pleados, 1.10 pesos al día.
La riqueza de V eracruz esta­
ba en manos de una sola clase
social, de la que forzosamente
había que depender para con­
seguir habitación; de ahí las ar­
bitrariedades que sufrían los
arrendatarios en cuanto se re­
fiere a pagos, contratos, fian­
zas, depósitos y tiempo de per­
manencia en el local alquilado.
En 1921 el municipio de Vera-
cruz tenía 54,225 habitantes de
los cuales sólo 2,043 poseían
bienes raíces; el 96.50% de los
habitantes del puerto se veían
en la necesidad de alquilar vi­
viendas. De estos 54,225 habi­
tantes, 9,406 eran extranjeros,
o sea un poco más del 16% de la
población total, de los cuales
4,173 eran españoles y 978 nor­
teamericanos; 181 españoles
acaparaban fábricas, hoteles,
tiendas, panaderías, etc.
Algunos gobernadores del
estado de V eracruz trataron de
solucionar el problema del au­
mento de la renta. Así, el go­
bernador Cándido Aguilar ex­
pidió un decreto en julio de
1915 en el que se prohibía el
alza de las rentas en más de un
10%. Otros, para evitarse pro­
blemas con la clase económica­
mente pudiente fallaban a favor
de ésta como en el caso del go­
bernador provisional Miguel
Aguilar que derogó el decreto
antes mencionado.
En diciembre de 1916, Ve-
nustiano Carranza, consciente
de la gravedad del problema in-
quilinario, trató de frenar los
desorbitados precios que los
dueños de las casas imponían;
por medio de un decreto refor­
mó la entonces ley vigente al
respecto y estipuló que las ren­
tas de 30 pesos o menos debe­
rían reducirse en un 40% de su
anterior valor; las de 30 a 50 pe­
sos a la mitad y las superiores a
50 pesos al 75%. Uno de los
efectos de este edicto fue la or­
ganización de los habitantes de
Veracruz en un sindicato de in­
quilinos que se formó el 26 de
diciembre de 1916 y que incluía
diversas agrupaciones obreras
con diferentes ideologías y di­
rectrices políticas. Este sindica­
to envió el 30 del mismo mes un
memorial al gobernador de Ve­
racruz presentando sus quejas
en el que pedían, en primer lu­
gar, que se decretara la suspen­
sión por término indefinido de
los artículos referentes al inqui­
linato del Código Civil. En se­
cundo, que se nombrara una
comisión compuesta por un
miembro del A yuntamiento, un
médico, un ingeniero, un veci­
no de la localidad y un propie­
tario para que dictaminaran si
las viviendas eran habitables
o no y valorizaran el importe
de las rentas. Asimismo, que
revi saran los contratos y
desecharan los que contuvieran
cláusulas perjudiciales para
cualquiera de las partes.
Un año más tarde, 1917, el
gobernador Cándido Aguilar
volvió a expedir decretos en
contra del aumento de las ren­
tas por lo que los propietarios
protestaron vivamente y ame­
nazaron con dejar de pagar los
impuestos y las contribuciones.
Pero, en 1920, el gobernador
Antonio Nava derogó los decre­
tos de Aguilar justificándose en
el hecho de que las leyes inqui-
linarias habían sido reformadas
a raíz del triunfo de la revolu­
ción pero que en ese momento
ya eran inoperantes. Creó la ley
civil de 1920 por medio de la
cual los propietarios podían
ampararse antes de lanzar a un
inquilino de su vivienda — lo
cual hacían cada vez con más
frecuencia— ya fuese por falta
de pago de alquiler o simple­
mente por vencimiento de con­
trato.
No obstante, el problema no
sólo radicaba en la cantidad a
pagar sino también en la habi­
tación por la cual se pagaba.
Las condiciones de las vivien­
das eran lastimosas, sobre todo
las de aquellas denominadas
“patios”, vecindades en las que
los cuartos eran verdaderos cu­
chitriles; contaban sólo con
uno o dos baños para dar servi­
cio a 60 o 70 gentes. Los casate-
nientes no se preocupaban en
absoluto en restaurar o mejorar
sus propiedades ya que no
veían la necesidad de invertir
en algo que dejaba muy buenas
ganancias aún en el horrible es­
tado en que estaban. Como re­
sultado de una investigación re­
lativa a los patios que ordenó el
gobernador Tejeda en febrero
de 1922, quedó claramente de
manifiesto la situación de los
moradores de los mismos:
“Todos los horrores de la ex­
plotación inicua, sin miramien­
to alguno, peor que si se tratara
de animales, quedaron al des­
cubierto ante los ojos de los co­
misionados del gobierno. Las
inmundas pocilgas que son ver­
güenza de Veracruz, cotizadas
5
Nu e s t r o M é x i c o
como si fueran palacios de már­
mol... L as accesorias son de
madera comprada hace proba­
blemente un millar de años; no
tienen puertas (...) los pisos
son de tablas viejísimas que se
levantan con el menor esfuer­
zo... los cuartos interiores se
componen de tres tabiques con
una media agua hecha peda­
zos, láminas y una que otra te­
j a...”
Los factores mencionados se
conjugaron para dar nacimien­
to al movimiento inquilinario
que estalló en 1922 y en el que
destacaron por su actuación las
mujeres del puerto. L a revolu­
ción había cobrado la vida de
muchos hombres, y la mujer,
en general, se encontró con la
obligación de trabaj ar para su
manutención y la de su familia;
dado que el trabajo escaseaba
proliferó la prostitución y aque­
llas mujeres que tuvieron que
abocarse a ella estaban entre
los inquilinos más afectados ya
que por lo general se les exigía
pagar hasta 150 pesos al mes
por los cuartuchos que habi ta­
ban. Fueron ellas las primeras
en elevar su protesta en contra
de la burguesía dominante en
enero de 1922 y las que con ma­
yor firmeza apoyaron la lucha
inquilinaria.
A lo largo de diez años, de
1912 a 1922, se sucedieron las
protestas inquilinarias a nivel
individual hasta que, poco a
poco, se pasó a las colectivas,
primero a través de los diversos
sindicatos ya existentes en el
puerto de Veracruz y, por últi­
mo, a través del que se llamó el
Sindicato Rojo o Revoluciona­
rio de I nquilinos.
Todo parece indicar que el
movimiento se venía gestando
desde que el general Celestino
Gasca, líder obrero revolucio­
nario, visitó el puerto y se per­
cató de la voracidad de los case­
ros y de la escasez de viviendas.
El general trató de promover la
creación de un sindicato que re­
presentara los intereses de los
arrendatarios pero no lo logró
en su corta estancia en Vera-
cruz. A finales de enero de 1922
llegó a la ciudad Macario L ó­
pez, líder de los marineros
— que sufrían la misma situa­
ción inquil inaria— y que traí a
instrucciones del general Gasca
para desarrollar la creación del
sindicato. M acario L ópez reu­
nió a un grupo de compañeros,
y procedió a convocar una pri­
mera sesión.
Ante estos acontecimientos,
el alcalde del puerto, Rafael
García, trató, por encargo del
coronel Tejeda, de adelantarse
y organizar él mismo el sindi­
cato de inquilinos para evitar
que éste fuera manejado por
otras manos que no fueran las
del gobernador de Veracruz. Se
integró un comité en el que
Macario L ópez fungió como te­
sorero y se reunieron el 2 de fe­
brero de 1922 en la Biblioteca
del Pueblo, reunión a la que se
convocó, por medio de volan­
tes, a todo el pueblo veracruza-
no para que se afiliase al sindi­
cato. En plena asamblea irrum­
pieron en el local citado varios
hombres entre los que se encon­
traban Porfirio Sosa y J osé Ol­
mos — futuro representante del
Sindicato Revolucionario —con
la intención de eliminar al gru­
po político que quería dominar
al sindicato; al ver que no lo­
graban ningún resultado fue­
ron en busca de Herón Proal y
lo llevaron hasta la biblioteca.
Herón Proal nació en Tulan-
cingo, Hidalgo, el 17 de octubre
de 1881. Su padre, Víctor Proal,
era de origen francés y su ma­
dre, A mada I slas, de la ciudad
de México. A los trece años tra­
bajaba en la casa de cambio
de los hermanos Morell, en la
ciudad de México, luego se ins­
taló por su cuenta con un
“changarro”; desde esta época,
según sus declaraciones a la re­
vista Sucesos, empezó a leer li­
bros disolventes. En 1897, se
alistó de marinero en la A rma­
da Nacional, la que abandonó
en 1903, alcanzando el grado
de cabo de primera y artillero
de cañón, habilitado contra­
maestre. Quizás en la marina
aprendió el oficio de sastre y
cuando se licenció (1903), ins­
taló en Veracruz su sastrería en
la que confeccionaba uniformes
y cachuchas de marinero. Para
1906, Proal comenzó su lucha
sindical y se ligó a actividades
revolucionarias. Para 1916, su
labor sindicalista le había crea­
do una bien conocida persona­
lidad en el puerto y empezó a
destacar como líder. En el Pri­
mer C ongreso P rel i mi nar
Obrero, que se celebró en el
puerto convocado por la Fede­
ración de Sindicatos Obreros
del Distrito Federal, Proal fue
nombrado presidente del Co­
mité Ejecutivo. En ese mismo
año, Proal frisaba los 35 años,
era un luchador obrero conoci­
do y respetado en el puerto a
excepción hecha de los obreros
privilegiados, quienes rechaza­
ban su actividad y su ideología
anarquista.
Para hacer funcionar al Sin­
dicato Revolucionario, Herón
Proal planeó organizar por lo
menos el 20% de la población
del puerto para que iniciaran
una huelga de pagos de alquiler
que obligara a los propietarios
a aceptar como pago de renta el
2% anual del valor catastral de
la propiedad. Por ejemplo, si
una casa estaba manifestada en
1,000 pesos y se componía de
dos accesorias, la canti dad
anual que deberían pagar los
inquilinos sería de 20 pesos o
sea, 10 pesos por cada acceso­
ria. Para organizarse se debía
'crear una comisión que pudiera
entablar negociaciones con una
comisión de propietarios que
éstos nombraran; debía de sus­
penderse todo juicio de lanza­
miento, abolir las fianzas o de­
pósitos en efectivo y sustituirlos
por una carta de conocimiento
particular o informe presenta­
do por una autori dad reconoci­
da y, finalmente, obtener la re­
paración de las habitaciones.
El 80% de los habitantes de
la ciudad de Veracruz respon­
dieron al llamado del Sindicato
Revolucionario de I nquilinos y
entraron en huelga. El sindica­
to designó una serie de delega­
dos para vigilar cada patio de la
ciudad, creó comisiones encar­
gadas del proselitismo y de la re­
caudación de aportaciones;
para mediados de marzo eran
casi 100 patios los que estaban
en huelga, habiendo sido el pa­
tio de “ San Salvador” el que la
inició el 6 de ese mes, propician­
do con esto que continuamente
los inquilinos anunciaran su re­
solución de no pagar la renta.
Pronto la huelga se extendió
por todo el puerto y por el esta­
do alcanzando ciudades como
Orizaba, J al apa y Córdoba; su
influencia llegó hasta la ciudad
de México de donde enviaron a
un representante obrero que
llegó a Veracruz para estudiar
la táctica del Sindicato Revolu­
cionario. Sin embargo, la pri­
mera manifestación que lleva­
ron a cabo los inquilinos de la
capital fue disuelta a tiros por
el ejército federal dejando un
saldo de cuantiosos heridos.
Con la finalidad de reunir a
la mayor parte de la gente afec­
tada por las rentas, el Sindicato
Rojo anunció oficialmente su
creación en primer lugar, no a
las autoridades del puerto, sino
a los gremios obreros para ob­
tener el apoyo del Sindicato I n­
quilinario anarco-amarillo de
los obreros que se fusionó con
aquél el 30 de marzo de 1922.
Además, el Sindicato Revolu­
cionario dirigió su actividad a
la organización del campesina­
do de la que se encargó Ursulo
Galván, por lo que el coronel
Tejeda favoreció aún más la lu­
cha inquilinaria que, poco a po­
co, se fue agudizando.
Las funciones del Sindicato
Rojo se ampliaron desde el mo­
mento en que ya no sólo trató
de evitar el lanzamiento de in­
quilinos sino que además rein­
tegró a sus viviendas a los que
habían sido expulsados, empe­
zó a reparar casas por su cuen­
ta y a tratar de mantener el or­
den y la limpieza de los patios;
cada día que pasaba se efectua­
ban más asambleas, mítines y
manifestaciones a favor de la
huelga.
Pero el movimiento inqui­
linario fue violentamente dete­
nido. Las ideas anarquistas
que lo caracterizaron, su divi­
sión interna y su aislamiento
aunado a la gran fuerza de la
burguesía fueron los factores
determinantes de su fracaso.
Los lugartenientes de Proal
aprovecharon los nueve meses
de encarcelamiento de este úl­
timo para disputarse el mando
de un debilitado sindicato que
años después desapareció.
Tras la represión, el coronel
Tejeda dictó —en 1923— la
Ley del I nquilinato que no so­
lucionó la situación de los in­
quilinos; con los años esta ley
perdió su vigencia quedando
sólo como ejemplo de una me­
dida reformista.
El movimiento inquilinario
fracasó al no poder alcanzar sus
metas últimas. Sin embargo,
señaló a las masas el camino a
seguir para obtener mejoras y
generó en ellas el deseo de or­
ganizarse a una escala mayor
que un simple sindicato. Un
ejemplo vivo de ello es la in­
fluencia del movimiento en la
organización de los campesinos
de Veracruz, que años después,
buscaron sus propias reivindi­
caciones dirigidas por Ursulo
Galván.
Mi r e y a La mo n e d a
E l M o v i mi e n t o I n q u i l i n a r i o en V e r a c r u z
NACIONAL
1922
Enero
M a c a r i o Ló pe z , líder de los
marineros de Veracruz, convo­
ca a la primera sesión del Sin­
dicato de I nquilinos.
Febrero
El GOBERNADOR de Veracruz,
A dalberto Tejeda, ordena una
investigación de las condiciones
de vivienda.
Febrero 2
El ALCALDE del puerto, Rafael
García, trató de organizar un
Sindicato de I nquilinos que es­
tuviera controlado por el gober­
nador.
Febrero 3
E l A y u n t a mi e n t o de Vera-
cruz urgió a los propietarios
para que en un plazo de 15 días
mejoraran las condiciones de
salubridad de las viviendas de
25 patios.
Febrero 4
Se LLEVA a cabo el mitin
proalista en el Parque J uárez.
CRO N O L O GI A
Marzo 11
Pr i me r a ma n i f e s t a c i ó n de
los inquilinos afiliados al sindi­
cato, encabezada por J osé Ol­
mos, miembro de la directiva.
Herón Proal dijo un discurso en
contra de los caseros desde un
balcón del Hotel Diligencias.
Marzo 12
PROAL CELEBRÓ un mitin en la
llamada “zona de fuego” invi­
tando a las mujeres de aquel lu­
gar a pertenecer al Sindicato
Rojo dada la explotación de
que eran víctimas.
Marzo 21
PROAL f u e detenido y acusado
de agitador. Cientos de inquili­
nos se dirigieron a la I nspec­
ción de Policía y exigieron su
inmediata libertad.
Marzo 23
E l MOVI MI ENTO inquilinario
adquiere mayor fuerza y orga­
nización. Empieza el derrama­
miento de sangre que llevaría a
la lucha inquilinaria hasta los
trágicos sucesos del 6 de julio.
Marzo 30
Se FUSIONA el Sindicato Rojo
con el Sindicato I nquilinario
anarco-amarillo.
Mayo 1
E l SI NDI CATO de I nquilinos de
la ciudad de México realizó
una manifestación j unto con
agrupamientos de la CROM y
de la CGT.
Mayo 23
Se CONSTI TUYO la L iga Na­
cional de Sindicatos de Comer­
ciantes en Pequeño.
J unio 15
ESTALLO la huelga de tran­
viarios en la ciudad de México.
J ulio 20
El CORONEL Tejeda envió a la
legislatura un proyecto de Ley
del I nquilinato en el que mani­
festaba que el arrendamiento
de bienes inmuebles era de in­
terés público y protegía al in­
quilino contra lanzamientos y
arbitrariedades de los propie­
tarios.
J ulio (principios)
L os PROPI ETARI OS deciden
suspender el pago de las contri­
buciones. El A yuntamiento
amenaza con suspender los ser­
vicios públicos.
E l EJ ÉRCI TO disuelve un mitin
proalista. Proal es detenido tras
sangriento combate.
INTERNACIONAL
1 9 2 2
Enero 22
Co n f e r e n c i a d e Cannes.
Febrero 18
FINALIZA LA conferencia de
Washington.
Febrero 21
I n d e pe n d e n c i a d e Egipto.
Mayo 14
Co n f e r e n c i a d e Génova.
J unio 18
Se FIRMA en L ondres el tratado
que hace de I rlanda un Estado
libre.
J ulio 24
L a So c i e d a d de Naciones
confía el mandato de Palestina
a la Gran Bretaña.
Octubre 21
L a s FUERZAS inglesas salen de
I rlanda.
Octubre 11
Fi r ma d e l armisticio entre
Turquí a y Grecia.
Octubre 29
Be n i t o M u s s o l i n i marcha
sobre Roma.
B ANTI NG DESCUBRE la insu­
lina.
Febrero 5
Q u e d a ESTABLECIDO el Sin­
dicato Revolucionario de In-.
quilinos con Proal como secre­
tario y jefe del movimiento.
Febrero 17
Se EFECTUÓ el Congreso
Obrero presidido por Felipe
Carrillo Puerto en I tzamal, Y u­
catán.
Nu e s t r o M é x i c o
El Dictamen de Veracruz, jueves 2 de febrero de 1922.
EL MALESTAR POR LAS ALTAS
RENTAS Y U S MALAS HABITACIONES,
SE RECRUDECE
Hoy se efectuará una gran asamblea de inq uilinos en la Biblioteca del Pueblo,
para buscar la manera de resistir a la incesante presión de los propietarios
Y éstos por su par te se r eúnen par a acor dar que pague el inquilino el aumento de
contr i buci ón que pr oyecta el Ayuntami ento
A LAS VEI NTE Y MEDIA horas de hoy (8.30 p.m.) tendrá lugar en la
Biblioteca del Pueblo una gran asamblea a la que se ha convocado
a todos los inquilinos de Veracruz, con objeto de discutir las medi­
das que deben tomarse para evitar los abusos de los propietarios
de fincas.
Ayer tarde circularon profusamente por la ciudad las invita­
ciones para concurrir a esa asamblea, redactadas en la siguiente
forma:
Exci tati va a todos los I nqui l i nos del puer to de
Ver acr uz
DESDE HACE mucho tiempo los inquilinos de V eracruz han venido
siendo víctimas de innumerables atropellos de arte de los usureros
arrendatarios, que después que nos han aumentado en cantidades
alarmantes los precios de la POCI L GA S que ocupamos, nos lan­
zan a la calle cuando se les presenta cualquiera que por guante o
recomendación pide la casa donde vivimos. Todo Veracruz es tes­
tigo de que actualmente nos es imposible pagar las rentas tan
exorbitantes que como castigo nos han impuesto los pulpos de la
sociedad.
¡¡I NQUI L I NOS!!: Después de estudiar la forma que se debe
emplear para que terminen estos abusos, hemos llegado a la con­
clusión de que solamente nuestra fuerza por la unión es la que da­
rá al traste con tanta inmoralidad, por lo tanto, invitamos a todos
los inquilinos de Veracruz a la gran j unta que se verificará en la
Biblioteca del Pueblo, el día 2 de febrero de 1922, a las 8.20 de la
noche, para formar entre todos" la Gran Unión de I nquilinos.
¡Basta ya de abusos! Todo el que no concurra a esta junta, es
que está conforme con seguir soportando el peso de la explotación.
¡Vecinos y vecinas! ¡Concurrid!!
L a , C o mi s i ó n
En t r e NUMEROSOS ELEMENTOS de la sociedad causó entusiasmo
la invitación y principalmente entre habitantes de patios, cuyas
accesorias son verdaderamente inhabitables.
Como muchas personas han manifestado su deseo de pertenecer
a esa liga, es probable que a la Biblioteca del Pueblo concurran
hoy numerosas personas.
El doctor Roberto Reyes Barreiro, asistirá a la reunión y pro­
nunciará un discurso en defensa de la clase media y trabajadora,
que son los elementos perjudicados con el alza de rentas de las
casas.
Al que no qui er a caldo...
Va r i o s PROPI ETARI OS y admi ni stradores de casas van a cel ebrar
Sr. José Sandoval, tripulante del vapor nacional “T ehuantepec” , temporal 
mente Secretario de la Unión I nq uilinaria q ue se proyectó en la Biblioteca
del Pueblo.
un cambio de impresiones con objeto de ponerse de acuerdo acer­
ca de la acción que deben desarrollar con motivo de la iniciativa
presentada al A yuntamiento de este puerto, para crear un aumen­
to de diez por ciento adicional, con objeto de comprar otra caldera
para la planta de bombas del Tejar.
Parece que los propietarios quieren cargar a cuenta de los inqui­
linos el nuevo impuesto y ya algunos han comenzado a elevar el
precio de los alquileres.
E l M o v i mi e n t o I n q u i l i n a r i o en V e r a c r u z
El Dictamen de Veracruz, viernes 3de febrero de 1922.
Al mitin de inq uilinos
acudió mucha gente: se
habló q ue fue un horror
y todo q uedó igual
Cada qui en pr opuso una fór mul a par a acabar con
l os abusos de l os pr opi etar i os de casas y ya se
estaba for mando una di r ecti va pr esi di da por el
Dr . Reyes Bar r el r o, cuando l l egó Pr oal
Y como Proal hace efectos de dinamita, en un
momento expulsó y disgregó a la multitud, al
influjo explosivo de su palabra
CUANDO LLEGAMOS a la Biblioteca del Pueblo a las veinte de ayer,
era imposible dar allí un solo paso. El edificio de la biblioteca esta­
ba repleto de ciudadanos de las clases media y trabajadora, éstos
en su mayoría, y mujeres interesadas en saber lo que se iba a tratar
allí. Con dificultad podía llegarse hasta la puerta de la biblioteca y
quien estaba dispuesto a cruzar el umbral, tenía necesidad de re­
parti r codazos para abrirse paso a través de la apretada multitud.
No podía calcularse el número de personas que fueron a la Bi­
blioteca del Pueblo, atendiendo al llamado que hizo la comisión
que convocó para formar el Sindicato de I nquilinos.
A duras penas pudimos abrirnos paso.
A sumar el esfuer zo
CUANDO LLEGAMOS al pie de la tribuna habl aba el señor Teodoro
Escobar, y decía que era necesario obrar con plena conciencia de
lo que se hacía; con reposo, pero siempre con energía y virilidad
para acabar con las injusticias; habló de las leyes y las halló tras-
tornadoras y dijo de la necesidad de buscar medios de defensa
contra la explotación inicua de los propietarios y administradores
de casas. Manifestó su opinión de que con capital se combatiera el
capital como la prensa se combate con la prensa. Dijo que si cada
inquilino podía disponer periódicamente de determinada canti­
dad, pronto se reunirían cantidades bastantes para contrarrestar
la acción de los propietarios, para evitar los abusos. Terminó di­
ciendo que él no había ido a pregonar doctrinas que nunca se cum­
plían, sino a sumar su esfuerzo al de todos para que cesaran las ex­
plotaciones.
No hay di ner o
J OSÉ Ba r r a z a sube a la tribuna y dice que no está de acuerdo con
las teorías de Escobar, porque así no se llegaría a nada práctico,
pues que había que enfrentarse al capitalismo pero no con capital,
porque no podía ser, ya que el pueblo podría reunir mil pesos con
muchos trabajos mientras los ricos en un momento pueden afron­
tar miles y millones. Fue de opinión que se buscara otro medio y
éste, según su entender, sería una ley proteccionista que garantice
los intereses de todos y propuso que se nombrara una comisión
que estudiara ese proyecto de ley para que se exigiera a la legisla­
tura que fuera aprobada para evitar que continuaran los abusos y
que la legislatura se vería obligada a hacerlo porque se lo pedía el
pueblo con toda justicia.
Nicolás Sandoval, miembro de la “Unión de Marineros y Fogo­
neros del Golfo”, habló de que ya en Y ucatán y en Campeche
existían esas leyes proteccionistas y que se necesitaba impl antar­
las aquí y que como en estos momentos viera entrar al edificio al
presidente municipal, pidió que se le escuchara, para que diera
alguna orientación.
No con capi tal si no con val or
ENTRE ACLAMACIONES y aplausos subió a la tribuna el presidente
municipal Rafael García, quien dijo en su breve discurso que esta­
ba satisfecho porque al fin el pueblo se compenetraba de la necesi­
dad ingente de hacer algo por impedir los abusos de que son vícti­
mas los trabajadores; añadió que había notado divergencias entre
los oradores que habí an hablado antes, y esto le había causado pe­
na, porque en asuntos de tal importancia, seguramente esas diver­
gencias no producirían ningún buen fruto. Dijo que había oído al­
gún decir de que el capital debía combatirse con capital, pero que
no se había sabido deslindar cuál capital era el que debía oponerse
al del dinero, que era poderoso indudablemente; pero más lo era el
capital de los trabajadores reunidos a quienes podía llamarse los
"capitalistas del músculo” que eran tres veces más fuertes que los
otros. Dijo que le extrañaba que se pretendiera demostrar que el
capital debía combatirse con el capital, pues no era eso lo necesa­
rio, sino la energía, el valor y la entereza para saber defenderse de
cuantos le atacaran.
“Como funcionario está en mi deber dar una orientación y en­
cauzar la acción para que sea efectiva sin atropellar las leyes. La
Ley Orgánica del Municipio L ibre faculta a los ayuntamientos a
iniciar ante la legislatura la creación de aquellas leyes que sean en
beneficio de todos los ciudadanos. El A yuntamiento puede i nduda­
blemente hacer esto pero se necesita que sus actos estén respalda­
dos por una organización fuerte, pues si no de nada serviría lo que
hiciera el A yuntamiento, ni la legislatura ni el Presidente de la Re­
pública.”
El alcalde manifestó que su opinión era que abandonando dis­
cursos que no conducían a ningún lado se formara desde luego,
una directiva que dirigiera los actos del Sindicato de I nquilinos,
eligiéndose el presidente y demás integrantes, para que fueran és­
tos los que llevaran la dirección y representación del grueso de in­
quilinos víctimas de atropellos. Una directiva en la que hubiera un
delegado por cada manzana, con objeto de que éstos fueran los
que llevaran la voz de queja de los vecinos de la misma, pues que si
no se hacía así, seguramente se perdería el tiempo; y que esa direc­
tiva se instalara en un local provisional, diciendo que seguramente
la Unión de Estibadores facilitaría el local propio para la perma­
nencia temporal del sindicato.
Sólo se necesi ta un pequeño esfuer zo
AGREGÓ que no se necesitaba más que un pequeño esfuerzo, una
pequeña contribución mensual de cinco centavos por persona
para los gastos que forzosamente se harían y que se vería pronto el
resultado benéfico de esa organización, que forzosamente haría
sentir el peso de su esfuerzo.
“ Esto les ayudaría a ustedes —siguió diciendo —, y sería una
ayuda para las autoridades; porque, señores, es imposible que las
autoridades lo hagan todo. A mí diariamente van a verme ancia­
nas que tienen diez y doce años de vivir en un cuartucho miserable
y a quienes se quiere botar nomás porque se les antoja a los pro­
pietarios. Esto es inicuo, señores, eso es criminal.”
Exhortó a los presentes a la unión y terminó recomendando que
se desarrollara una acción efectiva en beneficio de todos, con la se­
guridad de que mucho beneficio se haría por Veracruz.
Bajó el alcalde de la tribuna y abandonó la Biblioteca del Pue­
blo. En seguida subió el doctor Reyes Barreiro, quien se dispuso a
hablar. Cuando iba a hacerlo, una voz fuerte atronó el recinto, di­
ciendo:
“ Señores, hay que tener presente que los hombres deben estar
con las leyes, no con los hombres; acuérdense de la fraseología de
Diódoro Batalla.”
N u e s t r o M é x i c o
La mal dad cr i mi nal de l os caser os
E l DOCTOR REYES Barreiro cuando se restableció la calma, dijo
que iba allí como ciudadano y como socialista, porque era socialis­
ta, no bolsheviki. Explicó que el bishevikismo era primo hermano
del acratismo y quien dice acratismo dice miseria, espanto, muer­
te...
Explicó que en Y ucatán había comenzado su labor socialista en
defensa de los trabajadores; luego habló sobre la necesidad de ha­
cer algo, emprender una campaña enérgica en la prensa, en la tri ­
buna, en todas partes contra los explotadores del pueblo, que co­
braban precios excesivos por inmundas pocilgas inhabitables.
“Estamos obligados a defendernos — dijo el doctor Barreiro—
contra la saña fiera de los propietarios y para esto debemos formar
desde luego una liga de resistencia de los inquilinos para evitar
que se cebe en nosotros la maldad criminal de los caseros; para no
dejarnos arrollar por la fuerza bruta de los arrendatarios; no debe­
mos permitir que nuestro derecho sea arrollado por la injusticia. ”
“Aquí no están — dijo el doctor—todos los habitantes de Vera-
cruz, el noventa por ciento de los habitantes son los que pagan ren­
tas de casas; pues los otros, los ricos, viven holgadamente, holga­
zanamente con las rentas que nosotros les pagamos. No es justo,
señores, no puede serlo, como no lo es que se reúnan en conciliá­
bulos para decretar un aumento descarado e infame de las rentas
de las inmundas casas que habitamos.”
Voces: ¡No! ¡No!
“Los propietarios en conciliábulo han decretado aumentar las
rentas, y esto no debe permitirse; unámonos, organicémonos para
contrarrestar su acción, para no dejarnos explotar.”
Dijo que había que ser hombres, y estableció un paralelo entre
los pobres que tienen muchas necesidades que remediar y los ricos
que llegan hasta restringir la prole, hasta no tener hijos, para no
gastar dinero en ellos, e irlo amontonando para después arrasar
con su fuerza a todos los hombres. Por esto, dijo, es necesario for­
mar una muralla de voluntades, para organizarse no para fines po­
líticos, ni para ir en busca del presupuesto con el exclusivo objeto
de engordar a su costa y holgar a su sombra.
Habló de que en el ejercicio de su profesión había visto muchos
niños morir, y al preguntársele por qué morían, tenía que decir
que eran víctimas de la sanidad, y expresó que la sanidad nunca
entraba a las casas pobres, porque había oro suficiente para que
los propietarios se codearan con los regidores, con las autoridades
que podían echar un velo sobre las inmundicias de las vecindades,
a pesar del clamor de los que sufrían, como si la gente pobre no va­
liera absolutamente nada.
El doctor está muy i r r i tado
Di j o q u e si con ese discurso los ricos dejaban de asistir a su
consultorio, eso le importaba poco; pues no quiere clientela de ri­
cos, sino clientela de pobres. Después dijo que él no debía rentas
de casa y, sin embargo, había recibido una carta en la que el case­
ro le aumentaba la renta, exigiéndole le desocupara en caso de no
aceptar el aumento, y añadió que esa carta no la había contestado,
pues el casero debía ir por la respuesta a Roma, para que se la con­
testara el nuevo Papa. (Risas.)
Pidió que se organizara una manifestación pública para protes­
tar contra los arrendatarios, y que se unieran todos los inquilinos
para acabar con la actual situación, para impedir que por una po­
cilga de miserable patio, que los marranos se avergonzarían de ha­
bitar, se cobrara como se cobra, un verdadero capital.
Pal abr as que l evantan tumulto
CAYETANO H u e r t a subió a la tribuna y, con voz enérgica dijo:
— Señores: Y a no queremos prédicas, hechos, hechos, no pal a­
bras; obras son amores y no buenas razones. Por esta tribuna han
desfilado oradores que han venido dizque a darnos luces, meroli-
cos, médicos sin clientela que vienen a buscarla aquí, con frases
rimbombantes. El alcalde municipal también nos habló pero no
Fachada de la Biblioteca del Puerto de V eracruz.
nos dijo nada práctico ni nos señaló ningún camino y al hablarnos
de que él vivía en un cuarto interior, no nos dijo que lo hacía por
cálculo; porque, señores, gana el alcalde ochocientos pesos, y con
ese sueldo fabuloso debía vivir en otra casa mejor... ¡y todavía ha
pedido aumento de sueldo!
Las palabras de Huerta provocaron una gritería atroz: todos
hablaban, nadie se entendía: algunos aplaudían; muchos grita­
ban.
—Fuera, fuera.
— Que hable, déjenlo que hable.
Se procede a hacer al go
Al FIN H u e r t a no pudo habl ar, y otro gri to fuerte: Hechos, no
pal abras.
Gilberto Mena subió a la tribuna y propuso presidente del Sin­
dicato de I nquilinos al doctor Reyes Barreiro y tesorero a Daniel
Salgado.
Se aceptó a Reyes Barreiro, y el doctor volvió a la tribuna para
manifestar su agradecimiento y para decir que está dispuesto a lu­
char en favor del pueblo; que ya se vería lo que haría por Vera-
cruz, más, quizá que otros muchos, y añadió que si él llegaba a sa­
ber que ese elemento de inquilinos trataba de ser aprovechado en
fines políticos, él sería el primero en retirarse.
Salgado subió a la tribuna y no se supo lo que habló.
Se oyeron voces de “ Ese no, ése no.”
Se propuso secretario a un señor M acario X ., y cuando se le
nombraba, subió a la tribuna y muy indignado dijo que él no acep­
taba.
E l M o v i mi e n t o I n q u i l i n a r i o en V e r a c r u z
En esos momentos llegó Herón Proal al pie de la tribuna, con un
rollo de periódicos intitulados “ El Obrero Comunista”, que se de­
dicó a vender al precio de cinco centavos.
Se propuso secretario a Alberto Ortiz, y entonces se armó una
grita porque se dijo que allí había imposición. Tenorio gritó quién
sabe qué cosa de irregularidades y chanchullos.
El doctor Reyes Barreiro quiso habl ar y no se le dejó.
Pr oal el tormentoso
Un GRUPO de concurrentes pidió que habl ara Proal, y esta
petición aumentó la grita. ¡No, eso no! ¡Que no hable!
Proal subió a la tribuna, la grita arreció, era ensordecedora, era
terrible. Nadie se entendía.
—¡Que se baje! ¡Que se baje! ¡Ese no!
El barullo crecía por momentos.
Proal, viendo la imposibilidad de hablar, se bajó de la tribuna y
salió a la calle seguido como por la mitad de los que se encontra­
ban dentro de la Biblioteca del Pueblo.
Entró un policía y sacó a L uis Trigos, que estaba muy indigna­
do protestando contra las imposiciones.
Y luego subió a la tribuna, el M acario aquel que se indignó
cuando lo propusieron y tronó contra las porras que habí an ido a
armar escándalo; contra la prensa vendida; contra todo lo que se
le puso enfrente. Dijo del pueblo de Veracruz que no era un pueblo
de hombres, porque se les llama para algo noble y resultaban ha­
ciendo porras y gritando mucho; que él era guanajuateño y que
fueran a Guanajuato para que vieran lo que era canela; y por ese
tenor siguió arremetiendo contra todo, en tanto que el público
cansado de oírle sinrazones, comenzó a abandonar el salón.
Todavía se oyó a una mujer que subió a la tribuna y pronunció
un discurso candente contra los propietarios de casas y después de
anunciarse que como no se había podido nombrar la directiva, és­
ta se constituiría bajo la presidencia de Barreiro y que se abriría
un registro de inscripción para todos los inquilinos explotados;
se dio por terminada la reunión en medio de un griterío ensor­
decedor.
Proal toma l a cosa por su cuenta
M i e n t r a s esto sucedía, Herón Proal se encaramaba en la
ventana de la casa Cibert y Roustand y acomodando su rollo de
periódicos en la reja, habló al nutrido grupo que le había seguido.
Echó rayos contra los propietarios de casas; dijo que los que ha­
bían convocado a la reunión eran unos políticos que querían apro­
vecharse del sentimiento latente del pueblo contra los arrendata­
rios con fines políticos y que eso no debía ser; que había que abrir
los ojos para no dejarse explotar.
Dijo que no le habían dejado habl ar dentro; pero que estaba
conforme, pues que esa negativa había deslindado los campos, y
que ya que se queda que se formarán dos sindicatos de inquilinos,
los inquilinos rojos a quienes él convocaba y que debían reunirse a
las ocho de la noche de hoy al pie de la estatua del licenciado Beni­
to J uárez y los “amarillos” sin color, encabezados por un médico,
que había ido en busca de reclamo para hacerse de clientela que
no tenía.
En los momentos en que era más candente e incendiario el
discurso de Proal, un compañero “proletariado” se le acercó pi­
diéndole le vendiera “ El Obrero Comunista”. Proal suspendió su
discurso y vendió el periódico y una vez que dio el vuelto corres­
pondiente lo reanudó, diciendo que seguramente lo que decía,
causaría dolor a más de cuatro vividores a quienes les dolería el
corazón y el estómago, lo que dio margen a que un trabajador le
gritara: “A mí no me gusta lo que dices, pero no me duele el estó­
mago tampoco, soy de puro Río Blanco, ¿oyiste?”
Y después de tres o cuatro tiradas de retórica incendiaria, Proal
bajó de la ventana que le servía de tribuna, y continuó vendiendo
“El Obrero Comunista” a cinco cobres el ejemplar.
El público se retiró desencantado de la reunión.
El Dictamen de Veracruz, viernes 3 de febrero de 1922.
DEBEN CO RREGI RSE L O S
DEFECT O S DE V ARI AS
CASAS
El r egi dor de sani dad se ha di r i gi do a los
pr opi etar i os ur gi éndol es l a compostur a
El s e ñ o r An t o n i o M a d e r a ,
regidor de Sanidad, ha dado un
plazo de 15 días a los siguientes
propietarios de los patios y ca­
sas que en seguida se expresan
para que procedan a hacer las
modificaciones que se señalan,
advertidos de que en caso de no
cumplir con la disposición que
se les da a conocer serán casti­
gados con todo rigor y de
acuerdo con lo preceptuado por
el Código Sanitario.
Casa Madero 14, un tanque
en malas condiciones; 5 de
mayo 29, de J . Cano, igual;
Madero 30-A, tanque mal ta­
pado; E. Morales, del señor M.
Alvarez, tanque destapado y
llaves en mal estado; J uárez 67,
Marcos Ruiz, en iguales condi­
ciones; Vicario 67, de Francisco
Ortiz, tanque sin tapa; Zamora
56, de Ramón Pérez, igual; Ca­
llejón California 10, de F. Oro-
peza, tanque roto; Bravo 29, de
Sebastián González, tanque
destapado y llaves en mal esta­
do; Madero y J uárez 47, habi­
tación del Dr. Melo, se sale el
agua por los caños y va a for­
mar charcas en la calle; L ande-
ro y Coss 5, de O. Zamora, tan­
que destapado; Zamora y L er­
do, de L ucas Canteli, Hotel
Oriental, igual; Zamora 12, de
J osé Barquín, igual; Vicario 3,
de Francisco Méndez, igual;
Vicario 1, los cuartos del entre­
suelo amenazan ruina y las
aguas sucias caen al piso bajo
donde forman charcas, los ino­
doros no funcionan y se en­
cuentran en malas condiciones.
Admor. Ramón Márquez; I n­
dependencia 47, 45, 57 y 55,
tanques destapados y en malas
condiciones; Arista 11, de An­
gel Santacruz, tanques desta­
pados; Vicario 9, Marcos Ruiz,
igual; L erdo 16, una atarjea en
malas condiciones y las aguas
caen del piso alto, causando
molestias a los vecinos del piso
bajo. Admor. Ramón Rodrí­
guez; Vicario 15, tanque desta­
pado y Casa During, tanques
en malas condiciones y algunos
desperfectos en los servicios sa­
nitarios que es necesario en­
mendar desde luego.
El plazo de quince días, con­
cedido por el regidor de Sani­
dad será improrrogable, y los
propietarios que no arreglen las
irregularidades señaladas se­
rán consignados al presidente
municipal, para que les aplique
el castigo que señalan los códi­
gos sanitarios.
1 1
Nu e s t r o M é x i c o
El Dictamen de Veracruz, sábado 4 de febrero de 1922.
Proal ya tomó por su
cuenta el Sindicato de
I nq uilinos y anoche tocó a
Degollina
El “compañero” no logrará vivir sin pagar
renta; pero por lo pronto se cobró en
injurias cada centavo que ha pagado a los
burgueses
Des d e MUY TEMPRANO co­
menzaron a circular ayer en la
mañana los siguientes volan­
tes:
“Alerta a los habitantes del
puerto para formar el Sindica­
to de I nquilinos.”
Es indiscutible que las ren­
tas que imponen los propieta­
rios despiadados a las pocilgas
en que vivimos, ya no es posi­
ble por más tiempo resistirlas.
Anoche en la Biblioteca del
Pueblo se pretendió formar un
Sindicato de I nquilinos. A que­
llo fue una batahola que ni se
oía, ni se entendía nada de lo
que se decía; había especial
interés en sacar una directiva
impuesta por el doctor Reyes
Barreiro (último Mecías) que
sorprendió al auditorio con su
discurso sobre inquilinato; se
festinó el acto de tal manera,
que hubo quien quisiera expo­
ner algo referente al punto que
se discutía y se le COHA RT O
el uso de la palabra.
Por lo que la Local Comu­
nista de V eracruz toma este
asunto por su cuenta y llama a
los que sientan el rigor de las
rentas de casa, para que concu­
rran hoy viernes 3 a las 20 (8 de
la noche) al Parque J uárez,
donde todos tendrán derecho
para hacer uso de la palabra
hasta llegar a un acuerdo en
que todos efectivamente estén
dispuestos a luchar con deci­
sión para obtener que se pa-
guen las rentas del año de
1910.
De no aceptar los dueños de
casas esto, no pagar renta a
ninguno hasta que lo acepten.
Veracruz, febrero 3 de 1922.
E l C o mi t é Ej e c u t i v o
A l g o má s de 600 personas se
congregaron anoche en el Par­
que J uárez al pie de la columna
al Benemérito de las Américas.
Y como la L ocal Comunista de
Veracruz está integrada por
Herón Proal y el joven J osé
Cortés, empleado del gobierno
federal, comisionado para cui­
dar el único “trawier” que
queda en bahía, allí estaban
ambos, al pie de la cureña.
El confuso montón
Pr i me r a me n t e habl ó el
“compañero” Proal .
— “Señores, dijo, con ademán
terrible. Los que se sientan opri­
midos por la mano de esa casta
de infelices explotadores, pe­
rros de los burgueses que se ali­
mentan con el mendrugo de los
ricos, y que se llaman adminis­
tradores de casas, que vengan
aquí para que unidos en confu­
so montón, vayamos a protes­
tar y a reclamar nuestros de­
rechos.
— “ Y a es tiempo de que sa­
cudamos el yugo infernal de
esos perros burgueses, porque
¿qué otra cosa son los burgue­
ses, unos perros cochinos, unas
vívoras, unos alacranes, unos
rabos pelados. ¿Verdad, mu­
chachos?”
— ¡¡Sí!!, gritaron dos doce­
nas de parguetes que escucha­
ban atentamente a Proal.
— “¿Y a ven ustedes? — clamó
Proal— todos los muchachos
están de acuerdo en que los
burgueses debían ser dinamita­
dos. Ahora que lo que necesita­
mos aquí es acordar que todos
los presentes, todo el pueblo, la
plebe, no paguemos la renta de
las casas. ¿Para qué pagamos
rentas? ¿Para engordar a la
burguesía? No, señores, no pa­
guemos las rentas y cuando se
presente el casero digámosle
que lo que debe hacer es llevar­
nos las escrituras. No merecen
otra cosa los burgueses.
Proal atacó a los gobiernos y
dijo que estaban formados de
puros convenenci eros, que
cuando necesitaban del voto
del pueblo, muy bien; pero ya
que se encaramaban ni siquie­
ra se volvían a acordar; dijo
que la legislatura era una ma­
nada de borregos y el A yunta­
miento otro tanto. Que ningu­
no hacía nada por el pobre
pueblo que estaba sufriendo y
que se necesitaba comenzar a
reparti r trancazos para hacer
comprender a la burguesía que
sólo a golpes pueden rebajar
las rentas de las casas.
Como algunos se rieran de lo
que estaba diciendo Proal, el
“compañero” se puso serio y
luego trágico y dijo que estaba
bueno que les diera risa; pero
que ya vería él si se reían cuan­
do llegara el fin de mes y el ca­
sero les presentara el recibo o
se presentara la policía con los
correccionales a sacarles los ti ­
liches a la calle.
Clamó nuevamente contra
los burgueses diciendo que
eran unos marranos y habló de
la necesidad de que se rebaja­
ran las rentas, porque el au­
mento quería decir no comer,
reducir el presupuesto de los
frijoles.
Proal se pone ter r i bl e
Es t a n u ev a FIGURA de Proal,
provocó una carcajada general,
lo que dio margen para que el
“compañero” poniéndose más
serio aún, dijera:
— “ Síganse riendo, síganse
riendo. Pero yo lo único que les
digo es que también sé morir y
sé matar y a la hora que yo co­
mience a degollar cristianos,
no va a quedar uno ni para
muestra.”
— “Ahora — continuó—voy a
suspender mi discurso porque
ya me está rechinando el gali­
llo, pero pueden pasar aquí
otros compañeros y compa­
ñeras, pero no los vividores y
los sinvergüenzas porque ésos
no pasan aquí, pues primero
estoy dispuesto a cortarme el
pescuezo.”
Proal todavía con los rechi­
nidos del galillo, siguió habl an­
do alrededor de una hora, si­
guiendo en el uso de la pal abra
el señor J osé García, quien tro­
nó contra los burgueses y los
empleados del gobierno que vi­
vían del presupuesto y después
de sugerir una Sambartolomé,
bajó de la tribuna. Lo sustituyó
en el habla otro compañero
que también lanzó rayos y
truenos contra los burgueses.
Repuesto Proal de su prime­
ra jornada y ya con el galillo en
mejores condiciones, volvió a la
carga y dijo que era necesario
hacer algo práctico, que allí
mismo se nombrara una comi­
sión de compañeros que fueran
a solicitar el Teatro Principal
para una sesión que se celebra­
rá el próximo domingo, con ob­
jeto de que en ella se discuta lo
que debe hacerse para lograr la
baja de los alquileres; y como
dijera que se eligieran personas
honradas, un ciudadano que
muy atento escuchaba gritó es­
tentóreo:
—¿Personas honradas quie­
res? Pues bajen a J uárez que
está allá arriba, ya que ése sí es
honrado.
La exclamación de aquel
“compañero” produjo una ex­
plosión de risas, pero como
Proal no estaba para fiestas,
saltó indignado, diciendo que
no se tomara aquello a relajo
porque no se iba a hacer nada
práctico; que se nombrara la
comisión y que si no se conse­
guía el teatro, entonces fuera el
pueblo a tomarlo, porque es
del pueblo y lo necesita para
algo que le interesa.
Le dio la última sobada a la
burguesía, volvió a llamar pe­
rros sarnosos y con roña a los
administradores de casas y co­
bradores de rentas, instrumen­
tos de explotación de los bur­
gueses y dijo que el que en ade­
lante pagara las rentas no era
hombre y merecía que le que­
maran vivo.
Un numeroso grupo de per­
sonas protestó no pagar las
rentas comprendiendo en este
compromiso las atrasadas. T o­
davía hablaron como veinte
oradores, en el mismo sentido
que los anteriores.
Proal salió del mitin sin po­
der hablar, pero a quienes se
encontraba en su camino, por
medio de señas les decía que ya
había sonado la hora de co­
menzar a degollar burgueses.
E l M o v i m i e n t o I n q u i l i n a r i o e n V e r a c r u z
El Dictamen de Veracruz, martes 28 de febrero de 1922.
OTRO CAMPO DE ACCION
DE HERON PROAL
Ahora es en la zona de fuego, pues sus otros inquilinos le huyen
Anoche sublevó a las mujeres galantes
Y de paso, les sacó una contribución de catorce pesos, destinados a los gastos de la causa
E l SONADO asunto de las mujeres de la zona de fuego y los
arrendatarios de accesorias que rentan esas mismas mujeres, se
ha encauzado desde ayer por un camino florido y pintoresco, pues
que por tal derrotero lo ha empujado Herón Proal, quien desde
ayer en la tarde, y en vista de que los otros inquilinos le abando­
nan, tomó cartas en el caso y por su cuenta el asunto.
En nuestra información de ayer publicamos extensamente la
junta habida en el local de la inspección de policía entre las muje­
res galantes y los arrendadores de las casas situadas en la zona de
tolerancia, en la que no se llegó a ningún acuerdo en virtud de que
el único arrendador que asistió a dicha j unta, señor Enrique Gó­
mez, se obstinó en no rebajar más que un peso de las actuales ren­
tas que pagan dichas mujeres; pero en la calificación de ayer, fue­
ron presentados los otros dos arrendadores: J osé M aría Montero
(A) el “Chato” y la señora Luz Estrada. El primero, en virtud de
habérsele aprehendido, por desobedecer una orden de la autori­
dad municipal, y la segunda atendiendo a la cita que se le llevó.
La señora Luz Estrada, increpó a Montero para que dijera ante
el alcalde, cuándo lo ha comisionado para que coheche a dicho al­
calde; Montero negó haber cometido el delito de cohecho toman­
do el nombre de los demás arrendadores, y aún más, negó ante el
propio alcalde que le hubiese entregado los quinientos pesos de
que hablamos ayer.
L uego pasaron al punto relativo a la rebaja de rentas, y al fin,
quedaron de acuerdo Montero y la señora Estrada, en que rebaja­
rán un peso cincuenta centavos diarios, de lo que ahora cobran,
debiendo comenzar a regir el nuevo alquiler a contar del día pri­
mero del entrante; pero como no asistió Enrique Gómez, no se
sabe si éste aceptará lo que los dos anteriores han tomado como
acuerdo definitivo.
Ayer mismo, por medio de agentes de policía, se comunicó a las
mujeres el acuerdo habido, quedando de conformidad en consen­
tir que la rebaja sea de un peso cincuenta centavos, y desechada
la idea de la huelga que habían adoptado.
La I nter venci ón de Pr oal
Asi ESTABA el asunto, cuando el popularísimo dinamitero Herón
Proal, tomó a su cargo la cuestión de las mujeres de la zona tórri­
da y los arrendatarios de casas.
A eso de las dos de la tarde se presentó en la calle de Guerrero
y, entrándose a la cantina “ El Bosque” pidió al señor Mariano
García que convocara a las mujeres de mal vivir a una gran asam­
blea que tenía el propósito de celebrar en el patio de la Vega, si­
tuado entre Progreso y J uan Soto.
En menos que canta un gallo se reunieron como ochenta muje­
res, dentro del patio, y Herón Proal, subiéndose en un montículo
formado por palos viejos y escombros, dirigió la palabra a las ho­
rizontales más o menos en la siguiente forma:
I nicios del Sindicato de I nq uilinos q ue organizó Proal en la rotonda del
Benemérito de las Américas.
Nu e s t r o M é x i c o
“Queridísimas compañeras: Ha sonado la hora de la reivindi­
cación social y ha sonado para ustedes el minuto de la liberación.
Ustedes son las grandes ciudadanas de la vida y yo, aquí donde
me ven, soy Herón Proal, que si no he nacido en Rusia poco me
ha faltado. Tengo en L andero y Coss un establecimiento de sas­
trería donde confecciono artículos para caballero a precios exce­
sivamente baratos, pero ahora no se trata de hacer pantalones, se
trata, compañeras, de que hay necesidad de ir prendiéndole fuego
a estos cuchitriles inmundos donde ustedes están sufriendo la
pena negra y donde son miserablemente explotadas por la bur­
guesía...
¡Viva, viva!... — gritaron a una todas las mujeres allí reunidas.
“Es necesario — continuó el gran Proal—que ustedes se revis­
tan de energía y le prendan fuego a estas casas. Total no se necesi­
ta ni mucho, con un cerillo y un poco de petróleo, se queman has­
ta las chinches. ¿Qué, no les da vergüenza ser miserablemente ex­
plotadas por la burguesía insulsa? ¿No temen que las parta un
rayo por pagar alquileres tan excesivos?, ánimo y a luchar; pren­
dámosles inmediatamente fuego a las accesorias y que rabien los
burgueses; que se mueran los burgueses y que no quede un solo
burgués sobre este picaro mundo.”
— Pero a nosotras no nos explotan esos señores burgueses —gri­
tó una ci udadana llamada América —a nosotras nos explota doña
Luz.
— Pues apáguenla — contestó rápidamente Proal—. ¿Para qué
se hicieron entonces los puñales, las pistolas, las ametralladoras,
las bombas de dinamita? Denle el mate a esa explotadora, des­
cuartícenla y divídanse modestamente sus fragmentos. Todas uste­
des son mujeres de energía que no se dejarán explotar, de modo
que con que le den su “agua” se quitan de andar pagando rentas
y todo terminado.
—¿Y si nos meten a la cárcel? —volvió a preguntar la América.
—¿Y quién osaría? — gritó Herón en el colmo de la indigna­
ción—. ¿Quién osaría impedir que ustedes se hicieran justicia?
¿L a autoridad acaso? ¿El alcalde municipal? No, compañeras;
están ustedes muy equivocaditas. Aquí hay que acabar con todo,
y si el alcalde municipal se negó a hacerles justicia, no hagan ca­
so; tómensela ustedes, echen muchas bombas, pero muchísimas
bombas; que estalle la revolución social, que tiemble el mundo,
que se desplomen los cielos, que se estremezca la humanidad, que
se despeñen las cataratas del Niágara, que se subleven los mares,
que se rompa el drenaje, que se apague la luz, que se paren los
tranvías, que exploten los automóviles, que se arrase el globo te­
rráqueo, pero que no se queden sin que se les haga justicia. Y
para terminar, puesto que esto se va alargando, yo les aconsejo
que no paguen ni un centavo de renta a los burgueses que las ex­
plotan y que cuando les vayan a cobrar le tiren a la cabeza al bur­
gués todos los trastos. Y o les ayudo, yo soy capaz de revolver el
cielo y la tierra para que se les haga justicia; pero sólo que a ver si
se van cayendo cadáveres con cincuenta centavos por cráneo, por­
que tengo que poner muchos telegramas a diversas partes del
mundo.
Y Proal uniendo la acción a la pal abra se quitó la gorra y se
metió entre la multitud, diciéndoles:
— Anden, compañeras, échenle los tostones... échenle, échen­
le...
Proal j untó como catorce cañas, se despidió de su distinguido
auditorio y desapareció.
Cuando las mujeres salían del mitin, se presentaba J osé M on­
tero (a) el “Chato” con objeto de cobrar la renta de las acceso­
rias. El discurso de Proal causó su efecto: no bien lo avistaron y
cayó sobre su personalidad una lluvia de piedras que le hicieron
desalojar rápidamente.
Las mujeres están desde ayer sublevadas y se niegan a pagar
las rentas, en espera de que Proal resuelva la situación, cuando
hayan recibido respuestas a los telegramas que dijo iba a mandar
a todas partes del mundo.
Ahora, que las mujeres han dicho que si Proal no regresa, la
que va a ser dinamitada es la sastrería de su dinamitera pro­
piedad.
E l M o v i m i e n t o I n q u i l i n a r i o e n V e r a c r u z
El Dictamen de Veracruz, martes 7 de marzo de 1922.
PRIMER CASO DE RESISTENCIA
COLECTIVA AL PAGO DE RENTA
Se dio ayer en este puerto como resultado de la campaña q ue, con tenacidad,
sostiene el “compañero” Proal
Los veci nos del pati o “San Sal vador ” comuni car on a l os pr opi etar i os y a la autor i dad
que no segui r án pagando l as el evadas r entas que se l es exi gen por las pocilgas que habi tan; y pi den
que no se enví e la policía par a l anzar l es, si los pr opi etar i os acuden a los tr i bunal es
El dos por ciento sobre el valor catastral de la finca, es lo que hay que pagar
Se HAN PRESENTADO ya las primeras manifestaciones de
resistencia por parte de inquilinos de este puerto, como resultado
de la incansable prédica que viene llevando a cabo el propagandis­
ta soviet Herón Proal, quien no cede en su empeño de constituir el
Sindicato Rojo de I nquilinos Revolucionarios. Desde ayer, los ve­
cinos de algunos patios, aceptaron las sugerencias de Proal, de­
clararon de manera terminante y rotunda que por ningún motivo
pagarán los alquileres mientras éstos no sean disminuidos hasta
el dos por ciento sobre el valor catastral manifestado por los due­
ños de las fincas en las oficinas rentísticas respectivas.
Anteanoche, durante uno de los constantes mítines que al pie
de la estatua de J uárez arregla y preside Proal, fue cuando insistió
éste en que se negaran los inquilinos a pagar los alquileres, mien­
tras las rentas no fueran equivalentes al dos por ciento sobre el va­
lor catastral de las fincas; y la prédica no cayó en saco roto, pues
ya ayer los vecinos del patio San Salvador, ubicado en la calle de
Gómez Farías declararon que no pagarían los alquileres a los
dueños de la casa, señores Cangas Hermanos, hasta que éstos re­
bajaran los alquileres en la proporción señalada.
La noti fi caci ón al al cal de
REUNI DOS los vecinos en asamblea general, en el patio de la
misma casa, resolvieron redactar una comunicación que envia­
rían al presidente municipal, en la que le notificaban que en lo
sucesivo no pagarían las rentas en vista del abuso que con ellos
se estaba cometiendo, ya que los dueños de la casa estaban co­
brando $ 35.00 y $ 45.00 por unas pocilgas inmundas, el colmo
de la suciedad y de la porquería, que eran completamente inha­
bitables.
Los firmantes del escrito dicen que de ninguna manera paga­
rán algo que consideraban inmoral; y luego, piden al alcalde que
no mande policías a arrojarlos de las casas cuando los Cangas re­
clamen la acción de la justicia para que sean todos lanzados.
Los vecinos del patio San Salvador enviaron otro escrito a los
propietarios de la finca, anunciándoles que no intenten ir a cobrar
las rentas, pues que no pagarían las que han venido pagando, ni
estaban dispuestos a seguir pagando lo que materialmente no va­
lían las pocilgas que habitan.
L as de Guer r er o se di r i gen al Pr esi dente Obr egón
En LA ZONA de fuego, las mujeres no quedaron conformes con el
arreglo que habían tenido con los dueños de accesorias, y ahora
exigen que se les rebaje aún más la cuota, alegando que el peso
cincuenta centavos que se había resuelto disminuir era una bicoca
y que debía pagarse mucho menos.
Proal ha andado activando la cuestión en este sentido; y parece
que las prédicas del “compañero” han dado resultado, pues an­
teanoche muchas de esas mujeres intentaban ya sacar a la calle
colchonetas, camas y sillas, de las que les son alquiladas para con
todo ello formar una gran hoguera, lo que no hicieron al fin de­
bido a que la policía tuvo a tiempo conocimiento del caso y se
apostaron varios gendarmes para impedir que la quemazón se
efectuara.
L as horizontales que ahora ven la suya, se dirigieron por la vía
telegráfica al Presidente de la República haciendo varios cargos a
los dueños de las pocilgas que rentan, y a quienes acusan de vivir
a costa del esfuerzo de dichas mujeres.
M aría González, que es la que trabaja con más actividad la
cuestión del inquilinato, y que fue la que envió el telegrama al
Presidente de la República, recibió ya contestación al mensaje, y
ha manifestado que el presidente les contesta que ya las autori da­
des dictaron órdenes para la aprehensión de esos individuos que
viven explotándolas.
1 5
Nu e s t r o M é x i c o
El Dictamen de Veracruz, j ueves 9 de marzo de 1922.
Doce patios declararon
q ue no pagan
Cada dí a aumenta el númer o de los
convenci dos por Her ón Pr oal , de que l as casas
deben vi vi r se si n pagar
Cinco mil inscritos en el Sindicato Rojo
Todos están di spuestos a oponer toda cl ase de
r esi stenci as, hasta contr a la autor i dad si
es necesar i o
L a entrada a otro de los patios q ue enriq uecieron a sus propietarios.
Co mo EPIDEMIA ha cundido
en Veracruz “la huelga de los
inquilinos”, de patios de vecin­
dad, quienes se apresuran a
manifestar a los propietarios y
al Sindicato Rojo de I nquilinos
Revolucionarios, a que perte­
necen, que de acuerdo con la
resolución del sindicato sus­
penden el pago de rentas, hasta
nueva orden, y que no pagarán
más de un dos por ciento sobre
el valor catastral de la finca.
Ayer fueron doce patios los
que declararon la huelga.
Desde muy temprano envia­
ron notificación al sindicato, lo
mismo que a los propietarios,
de que no están conformes con
seguir pagando los elevados al­
quileres que pagan desde hace
algunos años y que cada día
son aumentados.
Los patios que ayer hicieron
su notificación de huelga, son
los siguientes: “ El Perfume”,
situado en J uan Soto y Bravo;
“ La Hortali za”, en Bravo y
Progreso; “ El A serradero”, en
Esteban Morales y Allende;
“ Vallejo” en Guerrero; “ La
Providencia” en Guerrero; “ La
J osefi na” en Guerrero; “ San
Bruno” en Allende; “ Ni me ol­
1 6
vides”, “ Paraíso” y “L iébano”
en lo. de Mayo, “ L a Conchi­
ta” en lo. de Mayo y “21 de
A bri l” en San L orenzo.
Los miembros de la delega­
ción del Sindicato Rojo de I n­
quilinos Revolucionarios, esta­
blecidos en cada patio se pre­
sentaron ayer ante la directiva
del sindicato con objeto de pe­
dir las formas que deben lle­
narse para hacer la manifesta­
ción y después de haber con­
vencido a los vecinos de la ne­
cesidad de no pagar alquileres,
firmaron ellos y los inquilinos
haciéndose inmediatamente la
notificación.
Numerosas son las personas
que se han presentado al sindi­
cato con objeto de manifestar
que simpatizan con el movi­
miento y han estampado sus
firmas en los libros de registro.
Hasta ayer, según pudimos
ver en dicho libro, hay más de
cinco mil inquilinos inscritos.
A base de ideal comunista,
los directores del sindicato es­
tán formulando las bases de la
agrupación, que serán dadas a
conocer en una asamblea gene­
ral que se celebrará el domingo
en la glorieta J uárez.
E l M o v i m i e n t o I n q u i l i n a r i o e n V e r a c r u z
El Dictamen de Veracruz, sábado 11de marzo de 1922.
UN PROYECTO DE LEY DE INQUILINATO
ENVIADA POR EL ALCALDE,
AL CONGRESO
En tales condiciones se deja al propietario, que a nadie le quedarían
ganas de serlo, en caso de aceptarse dicho proyecto
Pa r a SER e n v i a d o a la L egislatura del Estado para su estudio,
presentó el alcalde Rafael García a consideración del A yunta­
miento, un proyecto de Ley de I nquilinato, formado de dieciséis
artículos y tres transitorios, en los que propone reformas a los có­
digos, en beneficio de los inquilinos.
El proyecto de ley que propone el alcalde García está inspirado
en la ley vigente en los estados de Y ucatán y Campeche, de la que
se ha comenzado a hablar con calor desde que se inició en este
puerto el movimiento contra los propietarios y en defensa de los
intereses de los inquilinos, sujetos a pagar rentas elevadas.
El proyecto de ley es como sigue:
Pr oyecto de L ey de I nqui l i nato
Ar t . 1o. Se declara de interés público el arrendamiento de
predios urbanos y patios interiores destinados para habitación,
establecimientos comerciales, industriales y docentes.
Ar t . 2o. L os contratos de arrendamiento no podrán celebrarse
por un término menor de dos años; pudiendo prorrogarse por un
término igual en caso de así convenir al inquilino y esté éste al co­
rriente en sus pagos. Si el propietario se negase a recibir el impor­
te de la renta, el inquilino podrá depositar ésta en la Tesorería
General del Estado o agencias recaudadoras y la constancia co­
rrespondiente que dicha oficina expidiere quedará acreditada de
haber verificado el pago y al mismo tiempo quedará por hecho pa­
ra todos los efectos legales, la prórroga consiguiente de su contrato.
A rt. 3o . El propietario no tendrá derecho para lanzar o
expulsar al inquilino de un predio urbano sino únicamente en los
casos que lo prevenga la reglamentación de la presente ley.
A rt, 4o . El propietario de un solo predio urbano que lo tenga
arrendado y lo necesite para habitarlo personalmente, el inqui­
lino que lo ocupa tendrá el plazo improrrogable de un año para
desocuparlo.
A rt. 5o . El importe de la renta de los predios urbanos tendrá
por base para su cobro y que no podrá exceder del seis y medio
por ciento anual, sobre su valor catastral, o fiscal, considerándose
incluidas en esta renta las contribuciones predial y municipal del
predio arrendado.
A rt. 6o . Si el propietario se rehusare, sin causa justificada, a
recibir el pago de sus arrendamientos o su personalidad no estu­
viere suficientemente capacitada para recibir la renta, él inquilino
podrá efectuar el depósito de dicha cantidad en la Tesorería Ge­
neral del Estado o receptoría respectiva de Hacienda, quedando a
disposición del propietario del predio la constancia respectiva de
depósito que obtenga, quedando con sólo este hecho legalmente ex­
tinguida la obligación para todos los efectos legales subsecuentes.
A r t . 7o. Terminantemente queda prohibido exijir la cons­
titución de depósito o fianza para la celebración de contrato de
arrendamiento, por cantidad que exceda del valor de un mes de
arrendamiento.
A rt. 8o . Se considera acto inmoral y punible exijir en alguna
forma que ésta verifique retribución alguna mayor de la renta
convenida. I nfracción de este precepto será castigada con multa
de $ 500.00 oro nacional o en su defecto el arresto correspondien­
te de quince días.
Ar t . 9o. Con excepción del caso previsto en el Art. 4o. de esta
ley, no se dará curso a la demanda presentada ante los juzgados
que no vaya acompañada de los documentos que esta misma ley
previene.
Ar t . 10o. En los juicios pendientes que se tramiten por falta de
pago de rentas, se sobreseerá de oficio, si el inquilino exhibe en
cualquier estado de juicio la constancia respectiva de haber efec­
tuado el depósito de las rentas estipuladas en las oficinas de Ha­
cienda que esta ley designa.
A r t . 11o. Es indispensable para promover demanda de
arrendamiento acompañar un ejemplar del contrato de arrenda­
miento respectivo, un certificado del valor catastral de la finca
que la motiva y la constancia que acredite que está al corriente en
sus pagos de contribuciones, al estado y al municipio.
A rt. 12o . Será indispensable la notificación personal a los
interesados el auto de la admisión de la demanda en los juicios de
arrendamiento que se promuevan, así como del auto en que se
decrete la apertura del juicio a prueba, la sentencia de primera y
segunda instancia y el auto de lanzamiento, sin dichos requisitos
se tendrán por nulas dichas notificaciones. En caso de no encon­
trarse los interesados en sus domicilios, las notificaciones recibi­
das se harán por medio de cédulas que se fijarán en un lugar visi­
ble del mismo.
A rt. 13o . Sólo será lícito y legal la ejecución de la sentencia de
arrendamiento que cause ejecutoria con el expreso consentimien­
to de los interesados o por ministerio de la ley.
Ar t . 14o . Serán de cuenta exclusiva de los propietarios todas
las reparaciones que se efectúen después de arrendado, por dispo­
sición sanitaria o por los del ingeniero de la ciudad, para que que­
de en completo estado de ser habitable.
A rt. 15o . Las disposiciones contenidas en la presente ley, no
serán aplicables a los predios pertenecientes a la federación, al es­
tado y a los municipios.
Ar t . 16o . Quedan reformados los artículos relativos de los
códigos Civil y de Procedimientos Civiles vigentes en el estado,
que se opongan a lo dispuesto en la presente ley y disposiciones
respectivas.
1 7
Nu e s t r o M é x i c o
Transitorios
Ar t . 1o. Los contratos actualmente existentes se entenderán
modificados en cuanto al valor de las rentas en los términos que
expresa la presente ley, pues en cuanto al plazo, continuarán lo
que se hubiese estipulado.
A rt. 2o . A parti r de la promulgación de esta ley, se concede
una moratoria de un año, respecto de las rentas de casas que se
adeuden hasta el día anterior de su promulgación. Todos los j ui ­
cios de desocupación iniciados por falta de pago de rentas, quedan
comprendidos en dicha moratoria y en consecuencia quedarán sus­
pensos por todo el tiempo fijado para la duración de aquélla.
A rt. 3o . L a presente ley comenzará a surtir sus efectos el
mismo día de su promulgación.
Hay que estudi ar el pr oyecto con cui dado
CUANDO TERMI NÓ el secretario la lectura del proyecto anterior,
el síndico 1o., Manuel Barrán Bravo, dijo que su opinión era que
debía nombrarse una comisión que se encargara de estudiar el
proyecto, pues consideraba que había artículos en él, que eran un
ataque a las leyes creadas, como son las de la propiedad y las de
Hacienda. Habló de las contribuciones y se refirió a que pagaban
los propietarios el 13 por ciento repartido en cinco al estado y
ocho al municipio, más el federal, y relató cómo y quiénes son los
encargados de hacer la calificación. Dijo también que en la for­
ma propuesta, se afectan los intereses del mismo municipio y del
estado.
Cueto apoya la opinión del síndico lo. y votó por la necesidad
de hacer el estudio para fijar la forma en que debía resolverse el
problema del inquilinato, que a su manera de ver no es tan fácil
como parece. Habló del editorial de “ El Dictamen”, publicado en
la edición del día, diciendo que en ese artículo se estudiaba a fon­
do la cuestión y seguramente si atendieran lo que expone, mucho
podía tomarse de él, por las buenas ideas que contiene.
Barrán expone que dado que no es el A yuntamiento a quien
toca resolver sino a la legislatura, debía estudiarse la ley por la co­
misión que proponía, para que ésta hiciera el estudio y lo enviara
a la Cámara Popular; pero ya discutida sólidamente, porque sería
mucho más satisfactorio que el proyecto enviado no fuera re­
formado, sino que tal y como se enviara fuera aprobado y promul­
gado.
Cómo pi ensa el al cal de Gar cí a
Se REFI ERE al alcalde a que según la opinión del síndico 1o. eran
dos los puntos más importantes de la cuestión: lo que afectaba a
la Ley de Hacienda y al Código Civil del estado, pero que segura­
mente había que pensar que si al formular un proyecto de ley se
iba a considerar que otras leyes no iban a resultar afectadas, nun­
ca iba a hacerse una sola reforma y había necesidad de sostener
las leyes que existieran por pésimas que se les encontrara o perju­
diciales en sus efectos. Habla de que si con el proyecto de ley re­
sultaran afectados intereses o leyes que les protegieran lo justo y
equitativo era buscar la forma de resarcirse de las pérdidas que
pudiera tener el municipio o el estado, pero insistir en la eterna y
apolillada práctica de formular un plan de economías basado
siempre en el cartabón antes impuesto, resulta absurdo e intolera­
ble. Explicó que los economistas al formular los planes de egresos
tienen en cuenta los ingresos firmes, no los probables, a base de
que si se necesitan cinco pesos era necesario imponer en el plan de
ingresos esos mismos $ 5.00, aun cuando no se supiera de dónde
iba a sacárseles; y si de los $5.00 había que aumentar a $ 10.00,
también el economista aumentarí a a $ 10.00 los ingresos sin tener
una sola noción de cómo iba a tenerlos; o acabando por recargar­
los a cuenta del contribuyente con perjuicio de los intereses de las
clases en general. Habló de los perjuicios a las leyes existentes y se
refirió al caso del artículo 123 constitucional para explicar que la
Constitución del 57 ningún derecho da a la clase trabajadora, por
lo que en la del 17 se introdujo el 123 y a pesar de que muchas le­
yes resultan afectadas el artículo 123 sigue adelante.
Que se hagan l eyes, per o que causen sus efectos
Ba r r á n Br a v o , escucha sin parpadear las argumentaciones del
alcalde en apoyo de su proyecto y cuando ha terminado expone
que, en principio, está de acuerdo con el proyecto que se propone,
ya que considera que es muy loable el propósito que le ha inspira­
do; pero que si el proyecto está fundado en la ley imperante en
Y ucatán y en Campeche, bueno es para aquella región, sujeta a
otras condiciones políticas y económicas. El estudio se impone,
porque se necesita legislar según el medio de cada región y para
que no haya ningún tropiezo, para que el prestigio del A yunta­
miento quede a la al tura de su decoro.
Y da su toquesito a las leyes y reglamentaciones, diciendo que
se necesita apoyar éstas en aquéllas, en forma inquebrantable,
para evitar que otras leyes vengan a echar por tierra lo que se im­
ponga con carácter de ley; y habló, por ejemplo, de la misma Ley
del Trabajo, combatida con la Ley del A mparo que en muchas
ocasiones deja sin efecto sus ordenamientos, porque no está per­
fectamente sostenida en leyes constitucionales.
Todavía habla el alcalde para defender su proyecto y luego se
pone a votación si se turna a una comisión o se envía directamente
a la legislatura.
Se discute, se toma la votación y se aprueba la última de las dos
proposiciones que se presentan.
El Dictamen de Veracruz, lunes 13 de marzo de 1933.
L os propietarios de casas
bajarán las rentas si bajan
los impuestos
Envi ar on un memor i al al pr esi dente, qui en se
mostr ó di spuesto a di smi nui r la
contr i buci ón feder al
Pero antes deben ser el gobernador y el municipio
quienes rebajen sus cuotas, que sirven de
base a la federación
Co n t r a l a ACCI ON de los in­
quilinos declarados en huelga
de pago de rentas, los propieta­
rios de casas están haciendo di­
versas gestiones para salva­
guardar sus derechos.
L a mayor parte de los pro­
pietarios de fincas firmaron un
memorial que enviaron al Pre­
sidente de la República, mani­
festando que están dispuestos a
bajar el valor de las rentas,
pero que esto será cuando los
gobiernos del estado y la fede­
ración disminuyan el monto de
los propietarios. El alza de ren­
tas tiene origen en los impues­
tos que pagan actualmente.
Un comisionado de los pro­
pietarios acaba de regresar de
la capital de la República, a
donde fue con objeto de entre­
gar en propia mano del Presi­
dente de la República el me­
morial a que aludimos.
Según ese enviado, el Presi­
dente de la República manifes­
tó que inmediatamente turna­
ba el ocurso al Secretario de
Gobernación, Gral. Plutarco
Elias Calles, para que éste a su
vez lo enviara al gobernador
del estado, ya que es la única
autoridad a quien toca conocer
este asunto.
Dice la persona que fue en­
viada por los propietarios, que
el presidente manifestó des­
pués de enterarse del memo­
rial, que el gobierno federal
disminuirá los impuestos, pero
que se necesita que antes lo
haga el gobierno del estado, en
virtud de que la cotización fe­
deral se hace de acuerdo con la
cotización del estado y muni­
cipio.
Se cree que ya haya recibido el
coronel Tejeda el memorial de
los propietarios de casas, pues
el Secretario de Gobernación
manifestó que inmediatamente
lo enviaría al Ejecutivo del es­
tado.
1 8
E l M o v i m i e n t o I n q u i l i n a r i o e n V e r a c r u z
El Dictamen de Veracruz, lunes 13de marzo de 1922.
L as excitativas de Proal
a los inq uilinos para
q ue no paguen
Ayer organizó una manifestación que
estuvo muy concurrida y el “compañero” se
desahogó vociferando contra la burguesía
M u y NUTRIDA fue la mani­
festación cel ebrada anoche
contra los propietarios de casas
y organizada por el Sindicato
Rojo de I nquilinos Revolucio­
narios.
Desde antes de las ocho de la
noche comenzaron a llegar a la
glorieta del Parque J uárez nu­
merosas personas, entre hom­
bres, mujeres y pequeños que
iban atendiendo el llamado
que les hizo el sindicato.
Para hacer tiempo a que se
reuniera el mayor número po­
sible de inquil inos, Herón
Proal, dirigió la pal abra a los
que iban llegando, invitándoles
a seguir firmes como hasta
aquí en la decisión de no pagar
rentas de casas, pues segura­
mente esa resistencia sería la
fuerza de los huelguistas, quie­
nes encontrarían por tales me­
dios la fuerza necesaria para
evitar los abusos de los caseros,
a quienes como de costumbre
llamó explotadores, burgueses
odiados, dignos de todos los
castigos.
Poco después de las ocho y
media, Proal invitó a los mani­
festantes a recorrer las calles y
la gran multitud, encabezada
por J osé Olmos, miembro de la
directiva del sindicato que lle­
vaba la bandera roja del comi­
té, se encaminó por la calle 1o.
de Mayo, hasta la esquina Pal­
ma, apostándose precisamente
frente al despacho de los seño­
res Cangas, los caseros a quie­
nes más cargos hace el sindica­
to y los inquilinos.
Frente al despacho de los
Cangas hizo uso de la pal abra
alguno de los manifestantes,
siendo interrumpido constan­
temente por los gritos de:
— ¡A bajo los burgueses!
¡Mueran los explotadores del
pueblo! ¡Muera la burguesía!
¡Mueran los Cangas!
Por espacio de diez minutos
los manifestantes estuvieron
frente al despacho de los seño­
res Cangas y luego de disparar
algunos cohetes, se dirigieron
por 1o. de Mayo hasta Dobla­
do, entrando por dicha calle
para salir a la terminación de
I ndependenci a, y sigui endo
por ésta hacia el norte, llegaron
a la plaza principal.
En el Di l i genci as
U n a COMI SI ÓN de huelguistas
fue a recabar permiso del pro­
pietario del Diligencias para
hablar desde un balcón, y una
vez que consiguió esto, subió
Proal, acompañado de Porfirio
Sosa y de la Vda. de Alvarez,
connotada comunista.
Y a en el balcón de unos de
los cuartos del Diligencias hizo
la presentación de la compañe­
ra comunista, quien comenzó a
hablar al pueblo, de la emoción
que la embargaba por verse
ante tal número de manifestan­
tes rebeldes, que iban a recla­
mar sus derechos, pero la seño­
ra no podía hacerse oír y los
manifestantes ya comenzaban
a desesperarse e intentaban
marcharse. Proal les gritó que
la voz no ayuda a su compañera
pero que ya se haría oír en algu­
na forma por medio de escritos
encaminados a levantar el espí­
ritu de los explotados por los
burgueses.
L a señora cesó de habl ar sin
que nadie le oyera, y entonces
Proal presentó a Porfirio Sosa,
quien con voz vibrante llamó al
pueblo a la lucha contra los ex­
plotadores, contra la burguesía
que vive y medra a costa de la
sangre del pueblo; contra los
caseros, contra los propietarios
de fincas, instó a los manifes­
tantes para que se unieran en
estrecho abrazo y en fuerte nú­
cleo para acabar con las ambi­
ciones de los burgueses.
Herón Proal siguió en el uso
de la pal abra; refirió varios ca­
sos ocurridos la semana pasa­
da, de caseros que villanamente
habían arrojado de sus tugurios
a pobres indígenas que apenas
si se hacen entender en castella­
no, y de la impiedad con que los
habían arrojado. El tema lo ex­
tendió para pintar con negros
colores cómo son los burgueses.
Se refirió a los que han intenta­
do formar sindicatos de inquili­
nos y habló de que aparte de la
cal ami dad gobierno, habí a
aparecido otra cámara legisla­
dora chiquita, aquí en el puer­
to, que es el A yuntamiento,
donde García lanzó un proyec­
to de ley de inquilinato capaz
de dejar admirada a la humani­
dad. Dijo que ese proyecto te­
nía cosas buenas pero cosas de­
testables, y que no podía apli­
carse en la forma que estaba;
que había sido una calca de la
ley de Y ucatán y que en resu­
men no servía para nada.
Siguió hablando de que se
decía que los gendarmes iban a
echar de sus casas a los inquili­
nos que no pagaran y que se pe­
diría el auxilio de las fuerzas fe­
derales con tal objeto. Proal
aseguró que ninguna de ambas
fuerzas lo intentaría porque los
gendarmes y los soldados son
también explotados.
En la zona de fuego
L u e g o l o s m a n i f e s t a n t e s
recorrieron varias calles de la
ciudad hasta llegar a la zona de
tolerancia, en la calle de Gue­
rrero, donde nuevamente Proal
hizo uso de la palabra.
L as mujeres se aglomeraron
en torno de los manifestantes
que ya eran en número muy re­
ducido y comenzó Proal su dis­
curso diciendo poco más o me­
nos lo siguiente: “Ustedes, diri­
giéndose a las mujeres, mere­
cen un voto de confianza del co­
mité de la huelga y de todos los
habitantes de Veracruz, porque
fueron las primeras en decretar
la huelga que hoy ha tomado
proporciones gigantescas: uste­
des son en realidad verdaderas
heroínas, por haber puesto la
primera piedra de este edificio
gigantesco que hemos ahora le­
vantado; son las iniciadoras, y
por tanto, merecen un estrechí­
simo abrazo de confraternidad.
El Sindicato Rojo de I nquili­
nos les abre sus brazos y les lla­
ma con todo cariño sus queri­
das hermanas. Sí, señores y no
se rían (porque la pal abra her­
manas causó risa entre el audi­
torio), estas pobres y desprecia­
das mujeres, no solamente son
nuestras compañeras, sino que
también nuestras hermanas,
porque analizando las cosas,
resulta que ellas son de carne y
hueso como nosotros, y no hay
motivo para excluirlas de la
hermandad, tanto más, cuanto
que son carne de explotación
de los burgueses.”
L uego siguió hablando de la
redención de la mujer, del odio
al burgués y terminó pidiendo
a sus compañeros que imitaran
a sus compañeras. Parece que
no todos quedaron muy confor­
mes y empezaron a dispersar­
se. Proal, con un grupo muy re­
ducido llegó al Teatro Eslava
en los momentos en que la fun­
ción terminaba, y aprovechan­
do la salida de los espectadores,
dirigió de nuevo la palabra, tre­
pado en una silla. Repitió cuan­
to había dicho y del Eslava se di­
rigieron al Parque J uárez donde
se disolvió lo que quedaba de la
manifestación.
N u e s t r o M é x i c o
El Dictamen de Veracruz, lunes 20 de marz o de 1922.
Proal colmó de injurias al alcalde por su
criterio expresado y dijo que el
sindicato se afrontará con todos
L os dos sindicatos de inq uilinos q ue se habían formado se fusionaron anoche
durante las manifestaciones, en q ue hubo abrazos fraternales
Proal anunci a su acometi da si ndi cal i sta contr a l os al i mentos car os, contr a l as canti nas y centr os de
vi ci o, donde pi ensa establ ecer escuel as
L os DOS SINDI CATOS de inquilinos, el Revolucionario enca­
bezado por Herón Proal y el de la Cámara del Trabaj o formado
por las agrupaciones obreras, se unieron anoche, con motivo de
las dos manifestaciones que organizaron y las cuales anunciamos
en nuestra edición anterior.
El primero en hablar fue el señor Cortés, quien se refirió a la
fuerza que ha ido tomando el sindicato del que forma parte. L ue­
go habló Herón Proal, para lamentarse de que los inquilinos estu­
vieran divididos en dos sindicatos y propuso que se enviara una.
comisión a invitar a los de la Cámara del Trabajo, a fusionarse.
La proposición se aceptó y marcharon a cumplirla los comisio­
nados.
Proal continuó hablando de esta guisa:
“ Para esperar el regreso de los hijos pródigos, les voy a hacer
un análisis de lo que es un idiota.
“ Un idiota es un individuo que no tiene noción de lo que hace
ni de lo que dice; hay idiotas por descendencia, hay tontos, hay
cínicos, hay tuertos, cojos, etc., todos éstos pueden reconocer
como principio general de su degeneración las condiciones atávi­
cas de los progenitores.”
Después de este entroito dijo que el alcalde Rafael García, se
había puesto en el mayor ridículo, en la mañana, cuando informó
al pueblo de sus gestiones durante el tiempo que lleva en el poder.
Dijo que García se ha mareado con la altura, y es natural; se ha
deslumbrado, y así fue como ha renegado de su origen. Ha dicho
— continuó Proal—con el mayor desplante, al referirse al asunto
de los inquilinos que él como primera autoridad municipal en el
puerto, haría cumplir las leyes, que si los jueces ordenan la expul­
sión de algún inquilino, cumpliría esa orden; pues que no podía
vulnerar esas leyes, porque para eso es autoridad.
Agregó que contra lo asentado por García, el Sindicato de I n­
quilinos Revolucionarios se enfrentará con quienes pretendan ul­
trajar a sus socios; que así como habían sido restituidos a su ho­
gar Valdés y otros individuos más, que pertenecen al sindicato, y
a quienes se les había arrancado las puertas de sus casas para
obligarlos a abandonarlas, así sabría hacerlo con quienes fueron
atropellados por los propietarios y jueces.
(En esos momentos llegó la manifestación del Sindicato de I n­
quilinos Obreros con sus estandartes y pasó el abanderado con
una comisión al balcón del Diligencias, en donde Proal los felicitó
y se dieron un abrazo fraternal.)
Luego prosiguió narrando que García había dicho en su infor­
me que los propietarios se negarían desde el próximo mes a pagar
sus impuestos, que eso traerá por consecuencias la disminución
de entradas al municipio; que García se preocupó hondamente de
ello, porque no habría dinero con qué pagarle sus seiscientos tole­
tes, que ahora le caen muy de perilla, importándole muy poco que
20
Sr. don Rafael García Auli, alcalde de la ciudad y puerto de V eracruz, en el
año q ue se produjo la huelga inq uilinaria.
esos dineros sean el producto del sudor del obrero y que esos dine­
ros sirvan para mantener a una parti da de holgazanes que viven
del presupuesto, y que ahora ni siquiera se quieren acordar del
“gancho".
Terminó su peroración Proal diciendo que ahora el triunfo del
sindicato había sido sobre los propietarios; que luego sería sobre
los alimentos; luego sobre las cantinas y centros de depravación,
para sustituirlos por escuelas, dando un “frentazo” a esas auto­
ridades que sólo han sabido abrir en cada esquina un centro de vi­
cio y traer toros y toreros.
Explicó Proal lo que ocurre cada vez que hay corridas de toros.
Por ver a Gaona, el pueblo empeña hasta la camisa, y en cambio
al día siguiente no hay en su hogar ni siquiera para frijoles. Eso es
bochornoso, eso es envilecer, hundir en el cieno al pueblo, en vez
de dignificarlo, levantando escuelas.
A las diez y media de la noche terminó esta perorata. Hablaron
algunos socios del sindicato obrero fusionado y luego desfilaron
los manifestantes rumbo a la Cámara de Trabaj o para dejar los
estandartes, y después al domicilio de Proal, en donde quedo
guardada la bandera roja.
E l M o v i mi e n t o I n q u i l i n a r i o en V e r a c r u z
El Dictamen de Veracruz, J ueves 23 de marzo de 1922.
CO N M O T I V O DEL
ARREST O DE HERO N
PRO AL SE SUSCI T ARO N
AYER V ARI O S T UM UL T O S
L a gendarmería fue I mpotente para
hacer cumplir las órdenes del alcalde y
Proal acabó por ser libertado y paseado
por las calles
El al cal de acudi ó en sol i ci tud de auxi l i o, par a
apoyar sus ór denes a l os j ef es mi l i tar es, per o
éstos l e mani festar on que no habi endo tr astor nos
gr aves, su i nter venci ón er a i nnecesar i a
A y e r a l a s n u e v e de la mañana fue detenido Herón Proal en la
esquina de las calles de Vicario y Zaragoza, extremo noreste del
Mercado de Flores, por el agente de la reservada Luis Enríquez y
el gendarme 36, llevando el primero la orden para que se presen­
tara el referido Proal, inmediatamente, ante el alcalde municipal
Rafael García, que se hallaba en la I nspección de Policía califi­
cando a los presos.
Desde luego Proal preguntó al agente la causa de esa deten­
ción, a lo que respondió el agente que era una orden que tenía que
cumplir; pero como el lugar escogido por el agente fue demasiado
céntrico y muy concurrido, dada la hora de compras en el merca­
do, en menos de cinco minutos circuló la noticia en dicho lugar,
formándose en el acto una aglomeración considerable de personas
que querían oponerse a que Proal fuera llevado a la cárcel. Este,
en previsión de algún tumulto, suplicó al agente que le permitiera
llegar a su domicilio, distante una cuadra del lugar referido para
dejar un rollo de papeles que tenía en la mano y dictar unas dis­
posiciones al secretario del sindicato; el agente se negó a conceder
esta gracia, y a ello se debió que aumentaran las protestas del pú­
blico, que por momentos aumentaba en número. Se avisó por te­
léfono a la I nspección de Policía, y a poco llegó el comandante
Platas y su ayudante, quien con auxilio de otros gendarmes ya se
habían provisto de la bandera del Sindicato de I nquilinos.
Ante el al cal de
P R O A L fue introducido hasta el despacho del inspector de policía
donde se hallaba el alcalde Rafael García, con quien sostuvo una
polémica que duró por más de una hora; lo tratado en esa entre­
vista no pudimos escucharlo debidamente en virtud de haberse
ordenado que no pasaran los representantes de la prensa, pero se
sabe que el alcalde García atribuyó a Proal una propaganda sub­
versiva, no solamente contra el mismo alcalde sino contra el go­
bierno de toda la República. A esto contestó Proal que si se refirió
a Rafael García en la penúltima manifestación, fue una conse­
cuencia de sus declaraciones en la Biblioteca del Pueblo, en las que
hizo constar que apoyará a los propietarios de predios para que sean
lanzados los inquilinos que no paguen rentas; a esto repuso
García que Proal lleva como principal móvil en su propaganda
crear dificultades al mismo García, por enemistad personal que le
tiene. Después de mucho discutir, manifestó el alcalde a Proal,
que en adelante se abstuviera de hacer más manifestaciones por­
que siendo éstas inconvenientes y peligrosas, serían disueltas, y
reprimido cualquier intento que haga el pueblo contra las autori­
dades. Proal dijo que, en lo relativo a la no celebración de mani­
festaciones públicas, no puede asegurar nada: toda vez que no es
él el sindicato, ni siquiera el Comité Ejecutivo; allí el pueblo sabrá
lo que debe hacer y las medidas que debe tomar.
El alcalde increpó entonces a Proal diciéndole que en las luchas
obreras en este puerto no se le ha visto para nada, y ahora aparece
con su Sindicato de I nquilinos haciendo política. Proal contestó
que no está haciendo política sino que predica al pueblo que no se
deje de los políticos y emprenda su lucha por la acción directa, sin
intermediación de autoridades ni de propagandistas de partidos.
Comi enza el tumulto
M i e n t r a s E S T O P A S A B A en el interior de la I nspección de Policía,
la multitud aumentaba por momentos en las puertas de dicha ins­
pección; un número considerable de mujeres, portando banderas
rojas, dieron la voz de alerta en los patios más cercanos y en me­
nos de una hora había cerca de mil personas entre hombres y
mujeres, pidiendo a voz en cuello la libertad de Proal, y armados
de leños que habían cogido de un carretón cargado de leña.
El alcalde pudo abandonar la inspección sin que la multitud se
diera cuenta de su salida; pero tan pronto se supo que ya no esta­
ba allí, se nombró una comisión que fuera a palacio municipal
para preguntarle la causa de tener detenido a Proal; esa comisión
estuvo integrada por Filiberto Cejudo, Manuel Sánchez, Deme­
trio L anderos, Manuel Carbonell, Celestino Dehesa y Arnulfo
Pérez. Este último fue el que hizo uso de la palabra tan pronto llega­
ron a palacio, frente al alcalde, quien recriminó a los comisionados,
por considerar que siendo obreros traicionaban la causa y trabaj a­
ban contra los intereses del parti do; y les manifestó que
no estaba dispuesto a permitir otras manifestaciones; agregó que
Proal no es más que un oportunista, pues en las distintas huelgas
de obreros nunca ha querido estar con ellos; que no era el pueblo
el que se encontraba en las puertas de la I nspección de Policía vo­
ciferando, sino unos cuantos individuos manejados por dos o tres
individuos a quienes conoce perfectamente bien, y que estaban
obrando a impulsos de la prensa burguesa que ahora se pone al
lado del obrero; por último les manifestó que Proal no estaba de­
tenido, pero que había dado órdenes al inspector, de que no salie­
ra de la inspección en tanto esos manifestantes no se retirasen de
allí.
21
N u e s t r o M é x i c o
El tumul to cr ece y se encr espa
MI ENTRAS h a b l a b a ASÍ a los comisionados, recibió un tele­
fonazo de la I nspección de Policía, en que se le avisaba que ya el
pueblo se enfurecía por momentos y pretendía penetrar al interior
a sacar a Proal; a esto contestó que en ese momento se dirigía al
general Carvallo pidiendo suficientes fuerzas de infantería de ma­
rina para disolver a los manifestantes, y que de ninguna manera
se permitiera el asalto a la inspección; para evitarlo, el coman­
dante Platas con quince gendarmes de la montada, se colocaron a
las puertas de dicha inspección.
Se despidieron los obreros con la esperanza de que al conseguir
que los manifestantes se reti raran sería puesto en libertad Herón
Proal, tal como se los prometió el alcalde.
Nuevo conti ngente de mani festaci ones
Cu a n d o SONARON las once de la mañana y los obreros de la
terminal y de los muelles se reti raban de su trabajo, marcharon
en su mayoría a la calle de Allende a engrosar el número de los
manifestantes; entonces el inspector de policía pidió informes al
alcalde de lo que debía hacer, en vista de que en vez de que dismi­
nuyera la multitud aumentaba por momentos; poco después de
esto llegó a dicha inspección el secretario del A yuntamiento, señor
Ochoa Díaz, quien conversó unos momentos con Proal y el ins­
pector y quedaron conformes en que se comunicara al pueblo la
orden de que se reti rara y que pasados unos veinte minutos sal­
dría Proal.
Este acuerdo lo comunicó el propio inspector de policía, quien
abrió una ventana para habl ar a la multitud, pero ésta prorrum­
pió en un grito unánime de protesta, y pidió que fuera Proal el
que diera esa orden.
Entonces se pidieron instrucciones por teléfono al alcalde, y
por fin, decidióse que Proal escribiera en un papel lo siguiente
que dio a uno de los obreros para que leyera al pueblo: “ Compa­
ñeros: pueden retirarse a la oficina, que en seguida voy allá; si a la
media hora no voy, pueden hacer lo que gusten. Su compañero y
hermano, Herón Proal.” El obrero quiso leer el papel, pero el
pueblo no lo dejó, insistiendo en que habl ara Proal, para conven­
cerse; fue entonces cuando se le permitió a Proal que hablara.
Proal, ya en uso de su palabra, dijo al pueblo que, en virtud de
la promesa formal que le habí an hecho, y de la pal abra del alcal­
de García de dejarlo en libertad, siempre que se reti raran los Max
infestantes, que se reti raran y pasados veinte minutos saldría en
compañía de una comisión que podría quedarse.
Se r evoca la or den y vuel ve la mul ti tud
El PUEBLO se retiró, y el inspector B uche comunicó al alcalde
García que ya el pueblo se había retirado y conforme a sus ins­
trucciones iba a poner en libertad a Proal; pero el alcalde contestó
que no se le dejara en libertad sino hasta las seis de la tarde.
Pasados los veinte minutos y viendo que la promesa no había
sido cumplida por ninguna de las autoridades, regresó la multi­
tud en mayor número, portando banderas rojas y con una gritería
infernal.
El teléfono siguió trabajando activamente; a cada rato el ins­
pector pedía hablar con el alcalde y le decían que ya no estaba en
la alcaldía; volvía a llamar hasta que al fin le dijeron que ya Ra­
fael García había salido para la inspección a fin de solucionar el
asunto; pero como no llegó, los ánimos se exasperaron más, hasta
que el inspector logró habl ar por teléfono con el alcalde, a quien
le explicó la crítica situación en que se encontraba.
Pr oal í dol o y caudi l l o
ENTONCES EL ALCALDE dijo que Proal fuera sacado en un auto
con dos o tres de los obreros y el mismo inspector para que el pue­
blo se retirara.
El auto no llegó, y decidió el inspector salir con Proal por la
puerta de la secretaría que da para la calle de Canal, con inten­
ciones de tomar el tranvía en la calle de Pino Suárez; pero no se
llegó a este último caso, pues tan pronto el pueblo se dio cuenta
de que Proal se encontraba en la calle, fue en manifestación a ro­
dearlo y le llevó en hombros en los primeros momentos, a lo que
se opuso Proal.
Y a con éste a la cabeza de la manifestación, la multitud reco­
rrió la calle de Canal y luego la de Arista hasta llegar a la avenida
I ndependencia, de donde siguieron al Parque J uárez donde se or­
ganizó un mitin.
Al llegar a la esquina de A rista y Allende, cuatro jinetes se
acercaron a Proal, y le cedieron un caballo en el que montó, lle­
vando en la mano derecha la bandera roja del Sindicato de I nqui­
linos.
En el Parque J uárez, Proal encaramado en uno de los peldaños
de la escalinata del monumento al benemérito, dirigió la palabra
a los manifestantes.
Los r ugi dos del león
LOS ARENGÓ para que guardaran compostura después del
soberbio, del formidable triunfo que había alcanzado ese pueblo
sufrido que cuando es azotado por los tiranos sabe rugir como un
león para defender sus derechos violados. Dijo que los enemigos
del sindicato trataban de acabar con la organización, persiguién­
dola, acorralando a sus miembros, encarcelándolos; pero que se­
guramente estaban muy equivocados quienes perseguían a los
miembros del Sindicato de I nquilinos, pues que si los actuales
morían, otros sucederíanles y la idea perduraría, porque era idea
grande, porque era idea nobilísima. Habló de que no creyeran
que la obra iba a terminar porque a “él le dieran agua”, ya que
sabía que había alguien interesado en dársela, pues que si a él le
daban agua, otro vendría en su lugar y otro después y otro más,
porque pueden morir los hombres pero las ideas no mueren nun­
ca. Dijo a los que estaban allí reunidos que él tenía confianza en
que seguirían como hasta esos momentos tan unidos como siem­
pre, para asegurar el triunfo y que unidos resistirían todos los
choques de todos los enemigos, que serían impotentes para ani­
quilarlos. Habló de la persecución de García, mal encubierta con
la idea subversiva; y dijo que nadie hacía labor contra el gobier­
no, que el sindicato había acordado nombrar comités en cada pa­
tio en huelga, para encargarse del pago de las contribuciones, de
tal manera que el gobierno no tendría nada que objetar.
Y siguió hablando sobre los ideales del sindicato y sobre la re­
E l M o v i m i e n t o I n q u i l i n a r i o e n V e r a c r u z
solución de morir en la lucha, pero no cejar, hasta haber logrado
los ideales que se han venido sosteniendo.
Otr a mani festaci ón
TERMI NADA la manifestación cerca de las tres de la tarde se
dispersó la gente, quedándose Herón Proal en su sastrería de la
calle de L andero y Coss, donde lo estuvieron visitando grupos de
cuatro y cinco personas, que luego se retiraban; mas de improviso
se presentaron seis gendarmes de la montada en la esquina de Vi­
cario y L andero y Coss y quince en el Parque J uárez, con instruc­
ciones terminantes de no permitir que se formaran reuniones
frente a la casa de Proal, ni en el referido parque.
Esa orden se estuvo cumpliendo, pues cuantos individuos llega­
ban a la puerta de la sastrería de Proal eran inmediatamente reti­
rados; y en cuanto al Parque J uárez, se prohibió estacionarse en
la parte central donde está la estatua; pero, ya como a las nueve
de la noche, había tal cantidad de gente en el Parque J uárez, que
los veinte policías montados fueron insuficientes para impedir que
la gente formara grupo. Como el centro del parque se encontraba
ocupado por la gendarmería, la gente determinó instalarse a me­
dia cuadra de allí, en la calle de 1o. de Mayo, enarbolando la ban­
dera roja en la puerta de la sastrería del señor J ul i án Alamillo,
uno de los más activos propagandistas de la huelga de inquilinos.
Ar enga contr a Gar cí a
CUANDO EL n ú me r o de personas allí estacionadas había
aumentado, la gendarmería, al mando del comandante Platas,
trató de disolverlas, pero no pudo.
El señor Alamillo aprovechó ese momento para dirigirse al pue­
blo y a los gendarmes, trepando en una silla que sacó de su taller.
Su peroración se concretó a lanzar protestas contra los procedi­
mientos del alcalde García, de quien dijo que, olvidando que per­
tenece al pueblo, y que “el pueblo lo trepó en el puesto que ahora
ocupa”, trata ahora de atropellarlo echándole la gendarmería en­
cima, atropellando, por tanto, los derechos que ese pueblo tiene
para reunirse pacíficamente a tratar de sus asuntos.
Hicieron historia de que ningún gobierno burgués ha llegado a
cometer un acto de esa naturaleza, y se muestra asombrado de
que el gobierno que se dice de los obreros, trate de disolver por
medio de la fuerza armada, a una reunión de obreros. L uego exci­
ta a los gendarmes a que no ejecuten lo que les manda el alcalde,
porque ellos, los gendarmes, también son pueblo adolorido.
Luego hablaron otros, pidiendo al comandante Platas que se
retirara, pues su presencia en ese lugar, con veinte gendarmes ar­
mados y en actitud hostil, estaba dando lugar a que el pueblo co­
metiera algún acto de resultados fatales.
El comandante Platas optó por retirarse, y luego la multitud
emprendió la marcha y trató de seguir por la calle Principal, pero
los montados fueron cerrando el paso, y los manifestantes, ya en
mucho menor número, siguieron por la calle Zaragoza, en direc­
ción al centro del sindicato, habitación de Proal.
Tras ellos fue el comandante Platas con sus veinte gendarmes,
que se tendieron en línea de tiradores en la calle de L andero y
Coss; al notarlo la multitud que por momentos aumentaba, pro­
testó en medio de una gritería atroz, hasta que un orador sacando
una silla de la sastrería de Proal, suplicó nuevamente al referido
comandante que se retirara, pues nuevamente estaba orillando a
las multitudes a que cometieran algún exceso, y que ellos no pen­
saban provocar desorden.
Se vio luego que el comandante Platas dio órdenes para que sus
gendarmes se retirasen.
Proal, salió de su local y dirigió la pal abra a los manifestantes
para decirles únicamente que, por segunda vez, había triunfado el
pueblo, dando pruebas de que no se deja atropellar tan fácilmen­
te. Luego añadió que por algunos días dejaran de llevar al Parque
J uárez la mesa para recoger adhesiones, pues le parece que ya no
tiene objeto, porque todo el pueblo veracruzano está de acuerdo
en no pagar rentas, hasta que no se rebajen al dos por ciento so­
bre el valor catastral. Pero esto no quiere decir que elijan otro
centro para reunirse, pues seguirá siendo el lugar de cita el par­
que referido, cuna del sindicato. En cuanto a las manifestaciones
próximas serán llevadas a cabo si el pueblo acuerda en ese senti­
do. Terminó pidiendo se retiren pacíficamente en virtud de no te­
ner más que decirles. Los concurrentes se retiraron.
Herón Proal al salir de la cárcel después de la prisión arbitraria q ue sufrió
por orden de las autoridades municipales.
2 3
Nu e s t r o M é x i c o
AYER FUE DEROGADA LA LEY
DE INQUILINATO
El Dictamen de V eracruz, domingo 26 de marzo de 1922.
En su lugar queda en vigor la derogada por el ex gobernador A. Nava
El alcalde de Jalapa augura mayores dificultades y desconfía de la sinceridad
de esta legislación, q ue tiene orientaciones electorales
J ALAPA, marzo 25.—Hoy por la mañana, la legislatura celebró
sesión. En ella y después de algunas discusiones, se aprobó la pro­
posición presentada por el diputado Cortina, relativa a que se de­
rogara la Ley de I nquilinato en vigor, restableciéndose la obser­
vancia de la ley que derogó el ex gobernador Nava.
Deseando conocer la opinión del señor Nava, actual presidente
municipal, a este respecto, me acerqué a él y me hizo las siguien­
tes declaraciones:
“ Al derogar la Ley de I nquilinato que estaba en vigor, los ciu­
dadanos diputados han procedido sin pensar las consecuencias de
tal acto, pues el papel de los legisladores es siempre tener en cuen­
ta los distintos factores que forman la sociedad, encaminando sus
disposiciones a armonizar todos sus intereses, sin que sufran
lesiones los de cualquiera de estos factores. El gobierno está obli­
gado a ver, no sólo por tal o cuál clase social, sino por todas en ge­
neral para que el equilibrio se mantenga y no se provoquen tras­
tornos económicos o políticos.
El procedimiento adoptado por nuestros legisladores — dice el
señor Nava—, traerá como lógica consecuencia que el capital que
se hubiera empleado en la fabricación de nuevas casas de alquiler,
se oculte o se dedique a otros empleos en negocios fuera del esta­
do, como ha sucedido ya, por la falta de protección y seguridad.
Los únicos que pueden construir casas son, sin lugar a dudas,
aquellos que tienen dinero; pero éstos sólo lo emplearán en cons­
truir casas para sus propias habitaciones y no en la construcción
de casas para alquilar y además no mejorarán tampoco las que ya
posean, dejándolas deteriorarse para obligar así a los inquilinos a
abandonarlas, ya que no será posible obligar a los propietarios a
que reconstruyan sus casas.
L a exhumación de la ley de que se trata dará lugar a que los
“chanendileros” se aprovechen, pues podrán vivir sin pagar
renta.
El A yuntamiento que presido — sigue exponiendo el señor Na­
va—, tiene tomado un acuerdo para proponer al Ejecutivo del es­
tado, que sugiera a la legislatura la expedición de una ley por la
que se conceda la exención del pago de contribuciones por cinco o
diez años a quienes construyan casas para alquilar, cómodas, hi­
giénicas y baratas, en todo el estado, así como aquellas en las que
se empleara capital de cierta importancia, por su arquitectura
hermosa y que embellecerían las poblaciones.
Una ley de esta naturaleza, serviría para contrarrestar la crisis
de trabajo, pues se ocuparían numerosos braceros, el comercio se
beneficiaría, el dinero tendría una gran circulación y se aumenta­
ría el capital y al mismo tiempo vendría la oferta y por tanto la
competencia, con lo que las rentas serían notablemente menores,
mejorándose de esta manera las condiciones del inquilino y corri­
giéndose los actuales males por medios indirectos, por regla gene­
ral de resultados más efectivos que los directos.
Con la exhumación de la ley derogada es imposible que se ha­
gan nuevas construcciones ni competencia; esta misma ley va a
obligar a los legisladores a apoyar la iniciativa formulada por el
En la planta baja de este edificio, ubicado en la calle de “ L andero y Coss” ,
números 5 y medio, estuvo la oficina del Sindicato de I nq uilinos q ue jefaturó
Herón Proal.
A yuntamiento jalapeño y que estaba a punto de ser enviada ai
Ejecutivo del estado.
Para terminar, el señor Nava expuso que todo este movimiento
muy lejos de tener su cuna en aspiraciones de mejoramiento de
las clases sociales humildes sólo es de carácter político para pre­
parar la próxima lucha electoral.”
Excl usi va par a “El Dictamen"
J ALAPA, marzo 25. — El diputado Eduardo Cortina suplica que por
conducto de “El Dictamen” se haga del conocimiento del público
que al presentar su iniciativa para que volviera a ponerse en vigor
la Ley de I nquilinato que fue derogada por la que está en obser­
vancia, no lo hizo de ninguna manera inspirado en lo que dijo uno
de los ediles del puerto de Veracruz, culpando a los diputados de
los sucesos que se han registrado en aquel puerto, motivados por
el movimiento de inquilinos, sino que por el deseo de favorecer a
los mismos inquilinos. Que el regidor veracruzano no ha estado
en lo justo, pues las leyes por muy buenas que sean, cuando los
encargados de cumplirlas no saben interpretarlas debidamente,
resultan malas.
E l M o v i mi e n t o I n q u i l i n a r i o en V e r a c r u z
El Dictamen de Veracruz, martes 25 de abril de 1922.
L as arcas municipales sufren
ya los resultados de la
huelga inq uilinaria
El Ayuntami ento comi enza a pensar que
ti ene que hacer al go ante este confl i cto que
ha mer mado ya el I ngr eso tr i mestr al de
ochenta o noventa mi l pesos a once o doce mi l
Por lo pronto, parece que domina la idea de
aplicar a los propietarios que no
pagan, la ley económico-coactiva
E l A y u n t a mi e n t o de este
puerto ha comenzado a pal par
las dificultades que forzosa­
mente tenía que traer consigo
la huelga de inquilinos que se
niegan terminantemente a pa­
gar las rentas de las casas que
ocupan, dando margen a que
los propietarios a su vez, no cu­
bran contribuciones.
Del asunto comenzó a hablarse
ayer en corrillos municipales. No
se decía que el Ayuntamiento es­
tuviera en bancarrota ni que ya
no tuviera dinero para cubrir
sus pagos; aun cuando esto pue­
de llegar a ocurrir, pero el hecho
es que el monto de las contribu­
ciones ha disminuido de tal ma­
nera, que comienza a pensarse
en la necesidad de buscar, un ca­
mino expedito para al lanar las
dificultades que existen y las
que se presentarán con carácter
de mayor gravedad cada día.
A las cajas de la Tesorería
no ha ingresado en lo que va
del mes, ni siquiera la séptima
parte de las cantidades que en
meses anteriores, antes de esta­
llar la huelga de inquilinos, se
habían recaudado. Los propie­
tarios o administradores de fin­
cas, alegando no tener dinero
para hacer el pago de contribu­
ciones, por no recibir el pago
de sus rentas, no han hecho
precisamente declaratoria de
huelga, pero sí han suspendido
sus pagos al municipio, lo que
ha determinado una baja nota­
ble en las entradas a la caja del
tesorero público.
Persona que está perfecta­
mente interiorizada de este
asunto, nos decía que en el tri ­
mestre anterior, ya por el día
veinte del primer mes en que se
hacen efectivas las contribucio­
nes, se tenía en caja, una canti­
dad que fluctuaba entre ochen­
ta y noventa mil pesos.
El descenso en este mes, que
es primero del segundo trimes­
tre, ha sido alarmante, pues ac­
tual mente puede calcularse
que han ingresado a las cajas
del tesorero municipal, apenas
unos once o doce mil pesos.
Los inquilinos no han acudi­
do, como lo ofrecieron los jefes
del movimiento en sus prédi­
cas, a cubrir las contribuciones
al municipio; los que hasta la
fecha se han presentado a pa­
gar han sido aquellos propieta­
rios que han tenido ingresos;
muy pocos, contados son los
que teniendo patios han ido a
cubrir sus contribuciones. El
A yuntamiento ve mermado en
una fuerte cantidad el ingreso y
se prevén las dificultades que
puedan ocurrir.
También se tocó en el Ayun­
tamiento un caso relacionado
con esa falta de pago y el
acuerdo fue emplear la eco­
nómico-coactiva.
El Dictamen de Veracruz, martes 2 de mayo de 1922.
En O rizaba, el Sindicato de
I nq uilinos entró en funciones
siguiendo el ejemplo del
de V eracruz en cuestión de
atentados
Aprehendieron y golpearon los
sindicados, a un propietario y a un
gendarme
O r i z a b a , mayo l o.— L as ideas
de Herón Proal, que han pren­
dido entre los obreros de ésta
como en terreno fértil, tuvieron
hoy aquí una demostración de­
masiado palmaria, al traducir­
se en un hecho lamentable, que
ha causado sensación y disgus­
to en la sociedad, porque un es­
timable miembro de ella fue
víctima de un ataque brutal,
saliendo de él vejado e injuria­
do y lleno de golpes.
La huel ga de i nqui l i nos
E l SINDI CATO de I nquilinos,
anunció ayer en una reunión
que se celebró en el kiosko del
Parque Castillo, que se decre­
taría la huelga de inquilinos.
En el mismo lugar y casi
hasta el mediodía, el sindicato
de referencia estuvo recibiendo
adhesiones de los vecinos de al­
gunos patios de vecindad que
están de acuerdo con no pagar
renta.
A la una de la tarde, se diri­
gieron los manifestantes a los
diversos patios de vecindad,
con el fin de decretar la huelga
de inquilinos, quienes desde
esta fecha no pagarán renta.
El Sindicato de I nquilinos
lanzó un manifiesto en el que
piden a los propietarios una re­
baja en las rentas de un 75 por
ciento y dicen además que no
hay que temer por decomisa-
ciones o abusos de los propieta­
rios, pues que la huelga tiene
su ley; esto me pertenece por­
que yo lo he construido.
En el propio manifiesto di­
cen “no más pago de rentas
hasta triunfar en nuestras peti­
ciones”.
La pr i mer a pi edr a de la
futur a Col oni a
Comuni sta
L a COLOCACI ÓN de la primera
piedra de la Colonia Comunis­
ta se llevó a cabo ayer en la ma­
ñana, tras una larga caminata
bajo los ardientes rayos del sol,
pues que para levantar en lo fu­
turo, la futura colonia, se eligió
un terreno, por allá por Pocitos
y Rivera. Como anunció el
Sindicato de I nquilinos, la
peregrinación se organizó en el
Parque J uárez en la mañana,
desde muy temprano, y a ella
concurrieron principalmente
mujeres que iban provistas de
algún comestible, según se ha­
bía tenido cuidado de advertir.
Luego que se consideraron
en número suficiente, y con
Proal a la cabeza, emprendie­
ron la marcha, llevando, natu­
ralmente, sus banderas rojas.
Pero sucedió que no todos los
reunidos en el Parque J uárez
resistieron la caminata, pues
poco a poco fueron quedándose
muchos en el camino y luego
emprendían el retorno a la ciu­
dad, ya que vieron que había
que ir del otro lado del ardiente
médano.
Al fin, y con los que tuvieron
el valor de llegar hasta el lugar
indicado, se efectuó la coloca­
ción de la mencionada primera
piedra de la colonia, mediante,
naturalmente, el discurso de ri­
gor y la ceremonia que en estos
casos se acostumbran; después
de este acto se hizo día de cam­
po, antes de emprender el re­
torno a la ciudad.
En la noche el mismo Sindi­
cato de I nquilinos llevó a cabo
su manifestación, en conme­
moración ahora, de los M árti­
res de Chicago, pronunciándo­
se discursos relacionados a
dicho día.
L uego de recorrer varias ca­
lles, retornaron al Parque J uá­
rez donde se empezaron a di­
solver.
2 5
Nu e s t r o M é x i c o
El Dictamen de Varacruz , miércoles 3 de mayo de 1922.
AUN Q UE N O L E PAGUEN
L A REN T A, SEGUI RA
PAGAN DO EL SERV I CI O
DE L UZ
Ay e r en la tarde se presentó
en las oficinas de la presidencia
municipal J osé M aría Monte­
ro, propietario de varias casas
de lenocinio en la zona de tole­
rancia. Fue con objeto de po­
ner en conocimiento del alcal­
de que en vista de que ninguna
de las mujeres que se encuen­
tran en las accesorias que él
arrienda, le paga la renta dia­
ria, como se hacía antes de la
huelga, él no estaba dispuesto
a seguirles proporcionando
alumbrado, y que en conse­
cuencia iba a pedir a la Cía. de
Luz, que cortara inmediata­
mente ese servicio.
El alcalde le manifestó que
no creía conveniente que se hi­
ciera eso, porque seguramente
iba a provocarse un conflicto, y
que era conveniente que conti­
nuara dándose el servicio de
luz, mientras podía llegarse a
un acuerdo con las inquilinas.
Montero se exaltó por la res­
puesta del alcalde, y manifestó
que no veía por qué se cuidan los
intereses de las inquilinas sien­
do que no se veía por los intere­
ses de los arrendadores, y dijo
que cortaría la luz, porque no
estaba dispuesto a seguir pa­
gando el servicio.
El alcalde contestó a Monte­
ro que si llegaban a producirse
desórdenes como consecuencia
de la falta de alumbrado, lo ha­
ría responsable a él de lo que
ocurriera, ya que parecía no
importarle provocar un conflic­
to. Montero salió de la presi­
dencia municipal sumamente
disgustado y protestando por­
que no se le daban garantías.
El Dictamen de Veracruz, J ueves 4 de mayo de 1922.
Seis gendarmes impidieron
q ue una propietaria fuera
paseada por los inq uilinos
Ya se habí an apoder ado de su pr esa:
per o al convencer se que la cosa i ba de ver as la
soltar on
Ay e r , al llevar a cabo los
inquilinos sindicados uno de
sus acostumbrados atropellos,
fueron contenidos en su acción
por la policía que se presentó
en escena con oportunidad, y
con ello se puso coto a la acción
directa, que estaban ejerciendo
contra la señora M anuela Cór­
doba.
Es esta señora propietaria de
unos predios marcados con el
número 85, en la calle de Revi-
llagigedo, y tiene como inquili­
na forzada o forzosa, a Felicia­
na H ernández, qui en, sin
esperar a que se terminara una
construcción que está levan­
tando la señora Córdoba, me­
tióse de rondón y se apoderó
del lugarcito donde estableció
su vivienda. Naturalmente que
no paga ninguna renta, ni tam­
poco la cobra la señora Córdo­
ba, la cual se hallaba en espera
de la resolución que tenga el
asunto de la huelga, para ver
qué camino tomaba con su gra­
tuita inquilina.
De cualquier manera, ese in­
quilinato forzado daba lugar a
constantes disgustos, pues la
señora Hernández, que es de
armas tomar, gritaba su dere­
cho a vivir gratis y molestaba a
la propietaria constantemente.
Por fin, ayer tarde, la señora
Hernández supo o le dijeron,
que la propietaria iba a proce­
der a lanzarla o a destruir el
pedazo de vivienda, para obli­
garla a salir de allí, e inmedia­
tamente dio la voz de alarma al
sindicato; y no tardó en reunir­
se allí buen número de gente de
la sindicada, dispuesta a apre­
hender a la propietaria y pro­
ceder contra ella, como diera
lugar.
L a señora Córdoba buscó re­
fugio en casa de una hermana,
que vive por el mismo rumbo, y
allí fueron a sacarla los sindica­
dos, en medio del acostumbra­
do escándalo y con las consi­
guientes amenazas. Como los
del sindicato comenzaron a
golpear la puerta de la vivienda
y amenazaran con echarla aba­
j o si no salía la propietaria a
quien buscaban, abrió ésta la
puerta por la que se precipita­
ron los sindicados quienes se
apoderaron de la señora Cór­
doba, y entre amenazas e insul­
tos iniciaron el acostumbrado
paseo por las calles. Pero en
aquel instante hicieron su apa­
rición seis gendarmes que ha­
bían recibido instrucciones
para que acudieran a poner or­
den, y como los policías mani­
festaran que llevaban instruc­
ciones de proteger a la persona
que estaba siendo atropellada,
y los inquilinos comprendieron
que el asunto se ponía serio,
optaron por abandonar su pre­
sa, y la señora Córdoba pudo
volver a su domicilio, con el
susto consiguiente.
Los del sindicato se reti ra­
ron, y la policía no tuvo que
ejercitar otra acción.
E l M o v i mi e n t o I n q u i l i n a r i o en V e r a c r u z
El Dictamen de Veracruz, sábado 6 de mayo de 1922.
UN A N UEV A FASE DE
L A ACT UACI O N DE
L O S SI N DI CADO S
Mi entr as estaba ausente el i nqui l i no de una
vi vi enda la abr i er on y di er on a otr o posesi ón de
el l a
El SI NDI CATO de I nquilinos de este puerto, dio posesión a un tal
Cejudo, de un cuarto del patio “ El J ardí n”, que estaba habitado
por Mauricio Quintana, quien tuvo necesidad de ausentarse por
algunas horas de la ciudad y al regresar se encontró con otra per­
sona en su habitación.
Hace ya más de un año que habita el cuarto “D ” del menciona­
do patio “ El J ardí n” sito en el crucero de las calles de la L ibertad
y Abasolo, el referido Mauricio Quintana.
Antier tuvo necesidad de ir a Soledad a llevar a su mujer enfer­
ma, regresando ayer en el mixto de Orizaba. Al salir para Sole­
dad dejó su cuarto bien cerrado con un candado Y ale, y fue para
él una sorpresa que, al regresar, hallara la puerta asegurada con
otra cerradura; en seguida averiguó entre sus vecinos, y éstos le in­
formaron que un grupo de individuos, pertenecientes al Sindicato
de I nquilinos, se había presentado en la mañana de ayer a dar po­
sesión del cuarto a Cejudo, individuo que apenas conocen de vis­
ta. El señor Quintana abrió su cuarto como pudo y encontró en él
algunas ropas y trastos que no eran suyos, en tanto que, lo que
era de su propiedad, no estaba allí.
Luego de convencerse de que su cuarto había sido invadido y
sus objetos desaparecidos, se dirigió a ver a Proal para comuni­
carle el asunto; Proal le contestó que nada podía hacer en este ca­
so; entonces fue a la judicial en donde se levantó un acta y se
mandó citar a Cejudo, pero hasta ya muy tarde anoche, no había
sido encontrado. Hoy en la mañana se turnará el acta al juez pri­
mero municipal, para perseguir los delitos de allanamiento de
morada y robo, cometidos.
Quer í an dar l e cabal l o por que no per mi ti ó que se
l l evar an sus mater i al es
E l SEÑOR Edmundo Carrano, conocido contratista de obras en
este puerto, estuvo a punto de sufrir un serio percance, habiéndo­
se salvado de ello, gracias a la intervención de la policía montada.
Ocurrió que al presentarse por la mañana a una obra que está
dirigiendo en la calle L andero y Coss, j unto a Pescadería, encon­
tró a varios hombres que se dedicaban a llevarse los materiales;
Carrano les preguntó a dónde llevaban aquello que no les perte­
necía, recibiendo en contestación una andanada de insultos.
Como Carrano se opusiera terminantemente a que los ladrones
se llevaran los materiales, los ratas trataron de agredirlo, por lo
que el contratista se consideró en la necesidad de defenderse y
sacando la pistola, apuntó hacia los rateros, obligándoles a re­
tirarse.
El asunto no quedó allí. A pocos momentos se presentaba un
numeroso grupo de individuos y mujeres, portando la bandera
roja del Sindicato de I nquilinos, quienes iban en busca de Carra­
no, para sacarlo y llevarlo por las calles. Al frente de los inquilinos
iban los rateros a quienes sorprendió robando sus materiales,
quienes habían ido al sindicato a decir que Carrano acababa de
insultar a los huelguistas.
Carrano se metió rápidamente al establecimiento de huevos del
señor Huerta, y sin abandonar la pistola, se mostró dispuesto a
defenderse. Los gritos que daba la multitud diciendo que allí esta­
ba un burgués al que había que linchar, atrajeron la atención de
tres gendarmes de la montada quienes afortunadamente andaban
a corta distancia. Los inquilinos trataban de obligar a Carrano a
salir, pero éste se negó hasta que los gendarmes le garantizaron
que lo protegerían.
Protejido por éstos salió el contratista, quien fue seguido du­
rante largo trecho por los inquilinos que pedían a gritos que se lo
soltaran para “ darle caballo”. Al fin se aburrieron y abandona­
ron el grupo, pudiendo salir en tal forma Carrano del aprieto en
que lo metieron los rateros a quienes sorprendió llevándose sus
materiales.
2 7
Nu e s t r o M é x i c o
El Dictamen de Veracruz, domingo 7 de mayo de 1922.
Proal está en duda sobre
si reconoce o no
reconoce alguna autoridad
legal
Ayer solicitó del al cal de que l e fuer a a dar
posesión de Pocl tos y Ri ver a: per o el al cal de se
abstuvo de meter se en hondur as
Las obras en construcción fueron visitadas por los
inquilinos, para llevarse los materiales que
utilizarán en la proyectada Colonia Comunista
HERÓN P r o a l , o sea el Comité del Sindicato Revolucionario
de I nquilinos, hizo circular ayer unos volantes que decían lo si­
guiente:
“ El domingo 7 del presente, segunda expedición a la Colonia
Comunista.” “ Punto de reunión: En el Parque J uárez de 5 a 6 de la
mañana; para salir a nuestros terrenos.
“Hay que llevar qué comer.
“ Hay que llevar pollos, cascajo o piedras — no chinos—.”
Revolución pro-Comunismo.
El Comité.
Proal se dedicó casi toda la mañana y la tarde de ayer a hacer
preparativos para la segunda expedición a “sus terrenos” como
reza la invitación que se hizo por medio de hojas volantes.
Una extr aña petición del “compañer o”
QUERÍ A que hoy mismo, el presidente municipal, Rafael García
le hiciera entrega solamente de los terrenos donde fue colocada la
primera piedra de la Colonia Comunista, propiedad del señor
Francisco Portilla, en Pocitos y Rivera, y para el efecto, como a
las diez y media de la mañana se presentó en el palacio munici­
pal, seguido de los miembros de su estado mayor, y un policía que
se quedó fuera del edificio, por lo que pudiera ocurrir.
Proal llevaba la copia azul de un plano de los terrenos de Poci­
tos y Rivera. Se introdujo en la presidencia municipal y tendiendo
el plano en el escritorio del alcalde, le señaló con el dedo los terre­
nos del señor Portilla, manifestando que en tales terrenos era
donde el lunes pasado se había colocado la primera piedra de la
Colonia Comunista, en medio del regocijo de los inquilinos, quie­
nes pacientemente esperan ver elevarse los edificios que les ha
prometido el redentor Proal.
Luego de señalarle en el plano, el lugar exacto donde se colocó
la primera piedra, Proal pidió al alcalde García que hoy en la
mañana se presentara en Pocitos y Rivera con objeto de que le hi­
ciera solemnemente la donación de los terrenos mencionados y se
extendiera la escritura de rigor, que el día de mañana podía lega­
lizarse ante un notario público, para que no quedara derecho al­
guno a reclamación.
El al cal de bi en qui si er a, per o...
E l ALCALDE se mostró un tanto cuanto extrañado de la no menos
extraña petición de Proal, quien sin quitar el dedo del lugar
donde fue colocada la primera piedra de la Colonia Comunista,
señalaba a García hasta dónde podían tomarse terrenos para las
construcciones y con cuánta rapidez podían construirse casas; al
mismo tiempo que indicaba, por cuáles lugares iban a pasar los
camiones, tranvías y toda clase de vehículos que van a instalarse
para el rápido translado de los inquilinos que van a habi tar den­
tro de seis o siete días, a lo sumo, las cómodas habitaciones que se
construirán en Pocitos y Rivera. L a extrañeza del alcalde se ma­
nifestó cuando dijo a Proal que aun cuando lo quisiera, no le era
posible hacer entrega solemne hoy mismo al “compañero” de los
mencionados terrenos y lo que era peor, no tenía la seguridad de
cuándo podría entregarlos, sencillamente porque no se considera
autorizado para disponer de una propiedad ajena; para cederla a
Proal, sin antes consultar con los verdaderos propietarios, porque
se corría el riesgo de que éstos reclamaran sus derechos y los hi­
cieran valer más tarde, dejando burladas a las autoridades que
por sí y ante sí, hicieran el donativo a Proal y a sus compañeros,
quienes están resueltos a abandonar la ciudad para irse a vivir a
la colonia.
Los ter r enos son del puebl o
PROAL, se mostró más extrañado aún que el alcalde, de la res­
puesta que se le daba y dijo que consideraba que no debía co­
rrerse ningún trámite, ni menos consultar con los propietarios
burgueses abominables, a los que había que suspender del primer
poste que estuviera a mano en las principales avenidas de la ciu­
dad; y que desde este punto de vista insistía en que hoy en la ma­
ñana fuera el alcalde a dar posesión de los terrenos que en resumi­
das cuentas son del pueblo y exclusivamente para el pueblo, y que
el pueblo se serviría de ellos para levantar sus fincas, que estarán
dotadas de toda clase de comodidades, pues tendrán baños fríos,
tibios y de regadera; comedores con jardines, luz eléctrica y de ni­
tro, con calzadas de asfalto y otras superfluidades fáciles de obte­
ner. Se refirió a que esos terrenos del señor Portilla tan eran del
pueblo que el gobernador había acordado que se les distribuyeran
a los vecinos de Pocitos y Rivera en calidad de ejidos y que desde
luego, se había de cumplir con esa disposición, emanada de una
autoridad competente.
El alcalde mostró una orden que tiene del gobernador y a la
que hace algún tiempo nos referimos, en la que le dice que proce­
da a dar posesión de los terrenos a los vecinos de L as Bajadas,
Pocitos y Rivera; pero de una manera pacífica y manifestó que,
pacíficamente, quién sabe si sería un poco difícil hacer la entrega,
puesto que los propietarios y colonos se resistían a la entrega.
Proal todavía insistió en que los terrenos no eran ya de Portilla
sino del pueblo; pero no pudo obtener la promesa de que fuera el
alcalde a hacer la donación de los terrenos como el “compañero”
lo solicitaba.
E l M o v i mi e n t o I n q u i l i n a r i o en V e r a c r u z
Ley de Inquilinato
E l GOBI ERNO d e l ESTADO simpatizó con
la huelga, de ahí la actitud tolerante del co­
ronel Tejeda, J efe del Ejecutivo de Vera-
cruz, quien veía con buenos ojos aquellas
explosiones populares, que principiaban a
inquietar al resto del capitalismo nacional.
El propio gobierno, después de los san­
grientos sucesos del 6 de julio de 1922, ex­
pidió una Ley de I nquilinato que no respon­
dió a las necesidades reivindicadoras de la
masa inquilinaria, por lo que declarada la
huelga, se prolongó, hasta obtener que se
llenaran esas lagunas.
Resultado de la acción de los inquilinos,
proseguida con más fuerza después de la
prisión de Proal y quedando al frente de la
lucha inquilinaria, mientras el jefe perma­
neció en el encierro, el diputado local por
Veracruz, Carlos Palacios, quien en una
forma poco común entre los políticos, com­
prendió su responsabilidad como represen­
tante popular y desinteresadamente se hizo
cabeza en un momento por demás peligro­
so, fue la expedición de la Ley de I nquilina­
to, primera en su género en el país que por
lo mismo, levantó gran revuelo y fue pro­
mulgada el día 2 de mayo de 1923, estando
redactado tal histórico documento en los
siguientes términos:
“A dalberto Tejeda, Gobernador Consti­
tucional del Estado L ibre y Soberano de
Veracruz-L lave, a sus habitantes, sabed:
“Que la H. L egislatura del mismo, ha te­
nido a bien expedir la siguiente
La l ey de i nqui l i nato
“ La H. L e g i s l a t u r a del Estado L ibre y
Soberano de Veracruz-L lave, en nombre
del pueblo, expide la siguiente Ley:
“Artículo lo. Se declara de interés pú­
blico:
“a). El arrendamiento de casas o edifi­
cios destinados para habitación, industrias
en pequeño y expendios de artículos de pri­
mera necesidad.
“b). El arrendamiento de casas o edifi­
cios destinados a establecimientos escola­
res, de beneficencia y casas sociales de
obreros.
“Artículo 2o. Se exceptúan de la condi­
ción que impone el artículo anterior:
“ I. Las casas o viviendas a que se refiere
Don Felipe Carrillo Puerto, gobernador de Yucatán, protegió a Pedro Ruiz, de origen español y
pionero de la huelga inq uilinaria en V eracruz, cuando lo expulsó del país el Presidente de la Re 
pública, Gral. Alvaro O bregón.
la fracción a) del artículo precedente y que
aisladamente devenguen una renta mayor
de $ 50.00 mensuales, conforme al tipo má­
ximo autorizado por esta Ley.
“ II. Las que sean ocupadas por sus pro­
pietarios.
“ I I I . Las que destinadas al comercio e
industria en pequeño comercien en bebidas
alcohólicas.
“Artículo 3o. El tipo de arrendamiento
para las casas o edificios de que trata el ar­
tículo 1o., no podrá ser mayor del seis por
ciento anual sobre su valor real y los con­
tratos de arrendamiento se aj ustarán a las
prevenciones de esta Ley.
“ L as exceptuadas conforme al artículo
2o. quedan libres de contratación y se regi­
rán por las disposiciones del Código de
Procedimientos Civiles.
“Artículo 4o. Se considera como valor
real para el efecto de fijar el tipo de arren­
damiento, aquel con que consten las casas
en las Oficinas Catastrales, donde las ha­
ya, en el Registro Público si se encuentra
registrada, o en el Padrón Fiscal del Estado;
pero si a juicio de alguna de las partes, el
valor registrado no fuere el verdadero, el
avalúo de las casas se hará por J untas Cali­
ficadoras, formadas por tres representantes
de los inquilinos, tres de los propietarios y
uno de la autoridad municipal. I gual pro­
cedimiento se seguirá cuando los propieta­
rios, en virtud de las reformas introducidas
en sus respectivos inmuebles y que no sean
necesarias a la conservación de los mismos,
consideren excesivamente bajo el valor de
éstos en relación con la última inscripción
hecha en el Registro de la Propiedad. Estos
avalúos serán acordados por los A yunta­
mientos, a solicitud de alguna de las partes.
“Artículo 5o. Las dificultades que se sus­
citen entre propietarios e inquilinos y que
no fueren resueltas satisfactoriamente por
las J untas nombradas de acuerdo con el ar­
tículo anterior, serán resueltas desde luego
a petición de alguna de las partes, por el
J uez competente de lo Civil, que procederá
a las siguientes diligencias:
“ I. El promovente, al presentar su escri­
to ante el J uez, propondrá su perito y el ter­
cero en discordia.
“ II. El J uez, dentro de las 24 horas si­
guientes a la recepción del escrito del pro­
movente, requerirá a la parte contraria
para que dentro de cuarenta y ocho horas
nombre su perito y diga si está conforme
con el tercero en discordia.
“ I II . Si la parte requerida no está con­
forme con el tercero en discordia, será éste
nombrado por el J uez.
“ IV. Si la misma parte requerida no
nombra su perito dentro del plazo fijado
por la fracción segunda o no manifiesta su
conformidad con el tercero en discordia, el
N u e s t r o M é x i c o
E l M o v i m i e n t o I n q u i l i n a r i o e n V e r a c r u z
J uez los nombrará en sus respectivos casos,
dentro de las veinticuatro horas siguientes,
señalando a los peritos un plazo hasta de
tres días para que rindan su dictamen.
“ En caso de que una de las partes no
haga el nombramiento a que se refiere este
inciso, por imposibilidad justificada de su­
fragar los gastos de peritos, el J uez
nombrará al I ngeniero de ciudad, y en los
lugares donde no exista éste, a cualquier
I ngeniero o Maestro de Obras, por cuenta
del Gobierno.
“V. El J uez, en vista de los dictámenes
periciales, fallará el incidente dentro de
cuarenta y ocho horas.
“VI. Los términos a que se refiere este
artículo serán improrrogables.
“Artículo 6o. Se faculta a los arrendata­
rios y propietarios para que, en asambleas,
nombren tres ciudadanos que integren en
cada caso las J untas de que habla el artícu­
lo cuarto.
“Artículo 7o. Los contratos de arrenda­
miento correspondientes a casas o vivien­
das afectadas por esta Ley, serán por tiem­
po indefinido.
“Artículo 8o. Queda prohibida la consti­
tución de fianzas o depósitos como garan­
tía de las rentas.
“Artículo 9o. El pago de rentas será pre­
ci samente adel antado; entendiéndose
como tal, el efectuado durante la primera
quincena del mes que corresponda.
“Artículo 10. Vencido el plazo que pres­
cribe el artículo anterior, sin que el inquili­
no efectúe el pago, el propietario puede
promover el juicio de desocupación, con­
forme a las disposiciones del Código de
Procedimientos Civiles; en el concepto de
que notificado el fallo en el juicio de lanza­
miento, se concederá al inquilino un plazo
de quince días para la desocupación.
“Artículo 11. No procederá la desocupa­
ción de una casa o vivienda:
“ I. En caso de enfermedad del inquilino
que lo imposibilite para trabajar, a juicio
del médico sanitario o práctico.
“ I I . En caso de falta de trabajo, debida­
mente justificada ante el J uez respectivo o
el Departamento de Trabajo.
“Artículo 12. Los juicios de desocupa­
ción se sobreseerán si antes de dictarse el
fallo, el inquilino se pone al corriente en sus
pagos, ya sea entregando el importe de su
adeudo al propietario, procediendo confor­
me al artículo 16, o bien exhibiéndolo ante
el J uez, en cuyo caso, éste mandará que se
entregue a quien corresponda, recabando
el comprobante que debe quedar en poder
del inquilino.
“Artículo 13. Cuando algún propietario
desee hacer uso personal de alguna casa o
vivienda que tenga dada en arrendamiento,
puede pedir la desocupación, siempre que
compruebe ante el Presidente Municipal
respectivo, la necesidad de ocuparla; pero
tiene la obligación de proporcionar otra al
inquilino en las mismas condiciones de al­
quiler.
“Artículo 14. L as Oficinas de Hacienda
I I I
N u e s t r o M é x i c o
del Estado, llevarán un padrón especial de
fincas urbanas, con los siguientes datos:
“ I. Nombre de los propietarios.
“ II. Número de casas que posee cada
propietario.
“ I I I . Ubicación de cada una de ellas.
“ IV. Número de viviendas de que se
compone cada casa.
“V. Valor de cada casa o vivienda.
“VI. Nombre del inquilino o anotación
de estar ocupada por el propietario.
“VII . I mporte del arrendamiento de
cada casa o vivienda.
“VI I I . Número de registro de contrato
de arrendamiento.
“ I X. Fecha hasta la cual dura la exen­
ción de parte de la contribución.
“Además, llevarán un libro que se lla­
mará “ Registro de Contratos de A rrenda­
miento”, en el que se extractarán bajo nú­
mero progresivo, todos los contratos que
para este efecto se presenten; haciéndose
constar el registro al calce de los contratos,
que serán devueltos a los interesados.
“Artículo 15. Los propietarios quedan
obligados:
“ I . A presentar una manifestación por
duplicado a las Oficinas de Hacienda res­
pectivas, ministrando los datos enumera­
dos en el artículo anterior, de los cuales un
ejemplar quedará en la Oficina y otro se
devolverá con nota de haberse cumplido
con esta obligación.
“ II. Dar aviso a las Oficinas correspon­
dientes, de la fecha en que quede desocupa­
da una casa o vivienda, así como de la fecha
en que sea ocupada, comprobando esto úl­
timo con la presentación del contrato de
arrendamiento, que servirá, además, para
los efectos de la parte final del artículo an­
terior.
“ I I I . A mantener sus casas o viviendas
en el estado de higiene y seguridad que
prescriben las leyes de Salubridad y Poli­
cía. Las infracciones de este inciso deben
ser denunciadas por los inquilinos.
“ IV. A rentar las casas o viviendas deso­
cupadas al primer inquilino que lo solicite
y cumpla con las prevenciones de esta Ley.
“Artículo 16. Si el arrendador se rehu­
sare sin causa justificada a recibir el pago
de rentas o fuere persona incierta o inca­
pacitada para recibirlo, el arrendatario de­
berá efectuar el depósito del importe en la
Oficina de Hacienda correspondiente, a
disposición de su acreedor, recabando el
comprobante respectivo, con lo cual dejará
legalmente extinguida su obligación. De
los fondos obtenidos por dichos pagos, la
Oficina respectiva hará la aplicación por
impuestos al Estado y mandará cubrir los
municipales.
“Artículo 17. Al practicarse un lanza­
miento no se podrán retener con el pretexto
de cubrir pensiones y costas, bienes mue­
bles de uso doméstico.
“ Artículo 18. Son autoridades compe­
tentes para hacer cumplir las disposiciones
de esta Ley, fuera de los casos en que se
concede jurisdicción a los J ueces de lo Ci­
vil, los Presidentes Municipales, en sus res­
pectivas jurisdicciones. En consecuencia,
éstos serán quienes castiguen administrati­
vamente a los infractores, conforme a sus
facultades, sin perjuicio de que los J ueces
de lo Penal conozcan a su vez de las que
constituyan un delito que merezca pena
corporal.
“Artículo 19. Se declara contrario al bie­
nestar social el subarrendamiento de casas
para habitación, comprendidas en los pre­
ceptos de esta Ley y, en consecuencia, se
prohíbe la celebración de contratos relati­
vos a dicha operación.
“Artículo 20. En los lugares donde no
existan Oficinas de Hacienda del Estado,
las Tesorerías Municipales ejercerán las
funciones correspondientes a las primeras,
por lo que al cumplimiento de esta Ley se
refiere.
“Artículo 21. No son renunciables las
disposiciones de esta Ley. En consecuen­
cia, la renuncia que de ellas se haga en los
contratos de arrendamiento, se tendrá por
no puesta.
“Artículo 22. Queda derogada la Ley de
I nquilinato de 1922, y reformados los ar­
tículos del Código Civil y del de Procedi­
mientos Civiles, que se opongan a la pre­
sente.
“Tr ansi tor i os”
“ARTÍCULO 1o. Las deudas que por
concepto de arrendamiento de fincas urba­
nas tengan los inquilinos hasta el mes en
que entre en vigor esta Ley, se considera­
rán de carácter civil.
“Artículo 2o. Los contratos de arrenda­
miento de casas o viviendas que afecta la
presente Ley, quedan modificados en el
sentido de la misma, desde la fecha de su
vigencia.
“ Los inquilinos que ocupen sin contrato
alguno casa o vivienda, tienen obligación
de celebrar el contrato respectivo al ser re­
queridos por los propietarios dentro del
término de un mes, a parti r de la fecha en
que entre en vigor esta Ley, en el concepto
de que la infracción de este precepto, será
causa de lanzamiento.
“Artículo 3o. Las casas o edificios para
viviendas o patios de vecindad que estén en
construcción o empiecen a construirse den­
tro de un período de tres años y queden
construidas dentro de cinco, quedan exen­
tas del 75% de la contribución que deben
pagar conforme a las Leyes de Hacienda,
como sigue:
“ I. Por diez años, las que renten hasta
veinte pesos mensuales.
“ II. Por seis años, las que renten hasta
cincuenta pesos mensuales.
“I I I . Por tres años, las que renten más
de cincuenta pesos mensuales.
“ Pero sólo gozarán de estas franquicias
las que se construyan bajo las debidas con­
diciones de higiene y comodidad necesa­
rias, a juicio del A yuntamiento respectivo,
a cuya Corporación someterán para su
aprobación los proyectos respectivos de
IV
construcciones y presupuestos.
“ Los Ayuntamientos comunicarán a la
Oficina de Hacienda respectiva, el resulta­
do de cada caso, para su anotación oportu­
na en el padrón correspondiente.
“Artículo 4o. L as casas o viviendas que
no tengan determinado valor alguno, sólo
podrán cobrar las rentas de 1910, entretan­
to se les asigna su valor real, conforme al
artículo cuarto de la presente Ley.
“Artículo 5o. La presente Ley entrará en
vigor desde la fecha de su publicación en la
“Gaceta Oficial” del Estado.
“J alapa-Enríquez, a los veintiséis días
del mes de abril de mil novecientos veinti­
trés. J . O. Díaz, Diputado Presidente. C. J .
Rendón, Diputado Secretario.
“ Por tanto, mando se imprima, publique
en la “Gaceta Oficial” del Estado y circule,
para su cumplimiento y efectos.
“J alapa-Enríquez, el 2 de mayo de 1923.
A. TEJ EDA . Secretario de Gobierno, AN­
GEL CA SA RI N.”
Asi LAS COSAS, con la expedición de la Ley
de I nquilinato, la agitación que llegó a su
clímax en la jornada trágica del 5 y 6 de j u­
lio de 1922, vino desmereciendo hasta nor­
malizar, dentro de lo relativo, la vida social
del estado.
A medida que los años transcurrían y
con el advenimiento de nuevos regímenes
en el estado, poco a poco, uno a uno, fueron
cercenándose a los inquilinos los derechos
que les habían sido ampliamente reconoci­
dos por la Ley de mayo de 1923, sufriendo
la mencionada disposición, con el transcur­
so de los años, infinidad de reformas que la
hacían cada vez más confusa.
Por fin, en 1937, fue expedida una nueva
Ley de I nquilinato, totalmente distinta a la
que expidió el gobierno del coronel Tejeda;
por cierto que tal nuevo ordenamiento en­
contró desde luego la oposición de la clase
trabajadora del estado, de cuyos intereses
se hicieron defensores en la X X X V I Legis­
latura local, que la aprobó, los diputados
cetemistas Rafael Ortega C. y Andrés
Aguirre V., representantes por J al apa y
Veracruz, respectivamente, por cuya acti-
tud estuvieron a punto de ser desaforados.
Y de allí a la libre contratación, al
“guante” oprobioso, al “corretaje”, todo
fue uno, regresando el problema de la habi­
tación —de la habitación para los pobres,
desde luego—al mismo plano que ocupaba
antes de 1922.
No obstante los resultados negativos de
la campaña inquilinaria, no obstante los
sacrificios hechos y la sangre derramada
pródiga en esa lid, tiene que apuntarse en
su haber un engendro benéfico, que en
gran parte está llamado a emancipar de la
renta ominosa al inquilino humilde: el na­
cimiento de las Colonias Obreras.
Rafael Ortega. Las luchas proletarias en Veracruz. Historia
y autocrítica. México, 1942.
E l M o v i m i e n t o I n q u i l i n a r i o e n V e r a c r u z
El Dictamen de Veracruz, martes 9 de mayo de 1922.
PEN SARO N M EJO R SUS
CO SAS L O S DUEÑ O S
DE CASAS
Y deci di er on no hacer la r ebaj a de r entas que
habían ofirecido ante el alcalde
Ay e r en la mañana salieron
con dirección a la capital del
estado, los señores Antonio
Moreno y Manuel Díaz Cueto,
propietarios de fincas, quienes
han andado haciendo gestiones
para ver la forma en que pueda
resolverse el actual problema
del inquilinato en Veracruz.
En ediciones pasadas anun­
ciamos que dichos señores, en
unión de otros pequeños pro­
pietarios, se habí an acercado al
al cal de Garcí a con qui en
celebraron una conferencia,
ofreciendo poner de su parte
cuanto fuere necesario para la
terminación de la huelga de in­
quilinos, y para que la ciudad
volviera a su estado anterior de
normalidad.
En la primera reunión que
celebraron con el alcalde, dijé-
ronle que a ser necesario ellos
estaban dispuestos a rebajar
considerable tanto por ciento
sobre los actuales valores de
fincas, aun cuando compren­
dían que iban a tener fuerte
oposición; principalmente de
los grandes propietarios que
sintiéndose hondamente afec­
tados en sus intereses, se nega­
rían a aceptar el convenio que
sobre esta base se tuviera con el
alcalde.
Habían quedado con el pre­
sidente municipal de regresar
el día de ayer, para presentar
las bases que servirían para el
convenio que se celebrara con
los inquilinos, pero Díaz Cue­
to, Moreno, J unco y otros, se
presentaron el domingo ante el
alcalde y le manifestaron que
habían resuelto cambiar de ac­
titud y que no presentarían ya
las bases, pues consideraban
que no era posible hacer la con­
cesión que habían anunciado;
y que mejor habían resuelto
marchar a J al apa, con objeto de
conferenciar con el gobernador
y con los diputados a la legisla­
tura, para tener un cambio de
impresiones y ver si era posible
que se solucionara por otros me­
dios el conflicto.
De acuerdo con lo manifes­
tado marcharon ayer a la Ciu­
dad de las Flores.
J alapa, mayo 8.— Proceden­
tes del puerto de Veracruz lle­
garon a esta capital los señores
Manuel Díaz Cueto y Antonio
Moreno, que en unión de va­
rios propietarios de casas en di­
cho puerto, gestionarán lo que
estimen conveniente relativo al
asunto del inquilinato. Todas
las gestiones que conjuntamen­
te lleven a cabo serán con el se­
ñor gobernador del estado y con
la legislatura.
El Dictamen de Veracruz, martes 9 de maya de 1922.
Un inq uilino dio muerte a un
casero en la capital de la
República, como consecuencia
de la huelga iniciada
MÉXICO, mayo 8.— M al pri n­
cipi a en esta capi tal la huelga
de inqui li nos, acordada el día
pri mero del mes en curso, y la
cual produj o hoy una víctima
que fue un casero.
Hoy en la tarde, el propieta­
rio de una casa de la calle de
Campo Florido, se presentó a
cobrar la renta a los inquilinos
de la misma, y como éstos con­
testaron que no pagarían hasta
no reducírseles el precio del
arrendamiento de las habi ta­
ciones, lo que quieren sea en
un setenta y cinco por ciento, el
citado individuo tuvo un fuerte
altercado con los ocupantes de
la casa, a quienes llamó ladro­
nes. Oído esto por uno de los
inquilinos, sacó la pistola que
portaba y disparó dos veces
contra el propietario, dejándo­
lo muerto en el sitio.
Este asunto ha causado sen­
sación entre los propietarios,
que van a reunirse con el fin de
defender sus intereses. Por su
parte los inquilinos estudian la
manera de tener más fuerza en
su sindicato, que ya comienza
a ser trágico como el del puerto
de Veracruz.
29
N u e s t r o M é x i c o
El Dictamen de Veracruz, martes 9 de mayo de 1922.
L A EST AN CI A EN M EX I CO PARECE
Q UE DECI DI O AL AL CAL DE A
PRO CEDER M AN U M I L I T ARI SI
L L EGABA EL CASO , Y DEL M I SM O
ESPI RI T U AN I M O A T O DO
EL AYUN T AM I EN T O
El r esul tado fue que ayer se di er on
gar antí as contr a una ocupaci ón de
vi vi endas; y que en lo sucesi vo, todo
pr opi etar i o dañado que acuda a la acci ón
j udi ci al , ver á ésta cumpl i da con el apoyo
de la policía y los sol dados
El Ayuntamiento de acuerdo con dar garantías
E l pr e s i d e n t e muni cipal ,
como representante del A yun­
tamiento, dará toda clase de
garantí as a quienes las solici­
ten, cuando sean víctimas de
atropell os por parte de los i n­
quilinos, y apoyará a los j ueces
cuando éstos pi dan garantí as
para proceder contra los auto­
res de tales atropell os.
Anoche se trató este asunto
en el A yuntamiento llegándose
a tal conclusión, al ser leído un
memorial que elevó la Sociedad
de Propietarios de Hoteles y
Casas de Huéspedes en el que
pedían garantías contra indivi­
duos que han amenazado en
comenzar a declarar la huelga
en sus propios establecimien­
tos, y que se niegan a pagar los
alquileres de los cuartos que
han tomado como suyos.
La huel ga en l os hotel es
D ec í a el memorial de la aso­
ciación de propietarios, que
se han dado ya varios casos en
que individuos que tomaron
cuartos en arrendamiento, de
hoteles o casas de huéspedes,
escudados en la huelga de in­
quilinos, se han negado a hacer
el pago de alquileres. Citaba,
casos ocurrentes en las casas de
huéspedes “ París”, “ L a Sire­
na”, y en el Hotel Arista, donde
los huéspedes han declarado la
huelga negándose a pagar; y
agregan que tal negativa reves­
tía gravedad, por cuanto los
dueños de hoteles o casas de
huéspedes no eran propietarios
de casas y estaban amparados
por el artículo 1314 del Código
de Procedimientos Civiles. T er­
minaba pidiendo garantías, y
diciendo que los propietarios
no habían querido acudir a
otros medios por no ser ellos
causa de que se al terara el or­
den, y en vista de la actitud vio­
lenta asumida por los inquili­
nos, que han provocado varios
escándalos.
Al terminar la lectura del
memorial, el regidor Alpuche,
manifestó que como existía un
El Dictamen de Veracruz, miércoles 10de mayo de 1922.
El sindicato rojo
va entrando en razón
Ayer se metió un inq uilino gratuito en una
casa desocupada, sin otra autorización
q ue la de Proal; pero más tarde lo sacó la
policía a pesar de las banderitas
Una huel gui sta deci di da hi r i ó a una señor a que se
r ehusaba a si ndi car se y l a her i dor a está en la
cár cel
E l PRIMER caso en que falló la omnipotencia del Sindicato Rojo
de I nquilinos, ocurrió ayer, cuando la policía sacó a un individuo
llamado Luis Campos, de una casa que había encontrado muy a
gusto en la esquina de Arista y Callejón de la Campana, y a la cual
se metió sin cuidarse de lo que opinara el dueño de la vivienda.
Ayer en la mañana, Campos se encontró desocupada la casa en
cuestión y sin encomendarse a Dios ni al diablo, procedió a incau­
tarse de la habitación, pues la que ocupaba se encontraba en ma­
las condiciones y no era posible seguirla habitando, según declara­
ción que hizo a los vecinos.
Pero para ocupar esa casa no fue solo, temiendo que algo pudie­
ra ocurrirle. Antes se presentó al Sindicato de I nquilinos, manda­
do por Proal, de quien requirió auxilio para poder instalarse en la
nueva casa. Proal ordenó que, una fagina de hombres acompañara
a Campos, y éste, seguido de como veinticinco, unos armados de
hachas y cuchillos se presentaron en la casa escogida, dispuestos a
instalar allí al inquilino sindicado.
Campos y sus compañeros metieron en la casa los muebles y lo
dejaron en posesión de su hallazgo. Pero sucedió, que pocos
momentos después, se daba noticia del atentado al presidente
municipal, a quien se pidieron garantías, ordenando el alcalde
que acudiera la policía en auxilio del propietario de la finca, para
restablecerla a su dominio.
L a policía se presentó, armándose el escándalo consiguiente.
Cuando los gendarmes aparecieron, comenzaron a dejarse oír los
silbatos de los inquilinos requiriendo el auxilio de sus compañe­
ros; pronto se reunieron en la Plazuela de la Campana una nutri­
da multitud que estaba dispuesta a defender a Campos contra la
30
telegrama del Presidente de la
República, ordenando que se
dieran garantías a quienes las
solicitaran, procedía que se die­
ran a los propietarios de hoteles
y casas de huéspedes.
El alcalde dijo que ignoraba
que también se hubiera decla­
rado alguna huelga contra los
propietarios de hoteles, pues
había estado ausente algún
tiempo y no sabía lo que duran­
te su ausencia hubiera ocu­
rrido.
Benjamín García informó
que cuando fungía como alcal­
de el señor Barrán Bravo, se ha­
bía presentado una queja de
propietarios de casas de hués­
pedes por la negativa de unos
pasajeros a pagar el alojamien­
to; que entonces Barrán Bravo
llamó a Proal quien le manifes­
tó que él no había autorizado
que se apoderaran de los cuar­
tos de los hoteles, pero que
siempre el asunto había queda­
do sin resolución, y que como
esto había ocurrido en momen­
tos en que iba a llegar el alcal­
de, se prefirió esperarle para
que él tratara la cuestión. L ue­
go dijo que en vista de que el
presidente municipal era el en­
cargado de dar garantías, como
autoridad ejecutiva, desde lue­
go procediera a resolver la cues­
tión dándolas a los propietarios
que las requerían.
E l M o v i mi e n t o I n q u i l i n a r i o e n V e r a c r u z
Herón Proal en 1 9 39 . L a casa donde vive.
acción de !os gendarmes. Estos no se resolvían a ejercer una acción
enérgica, temerosos de lo que pudiera ocurrir. El grupo de inquili­
nos que se encontraba allí, asumió actitud agresiva y hasta llegó a
amenazar a la gendarmería; por cuya razón, el presidente munici­
pal, que oportunamente fue avisado de lo que estaba ocurriendo,
se dirigió telefónicamente al jefe de la guarnición, pidiendo fuerzas
federales.
Acuden 15 sol dados
A POCOS MOMENTOS se presentaba una fuerza como de quince
hombres, armados de mausseres y con dotación de cien cartuchos
en dos carrilleras cruzadas, al mando de un teniente y con instruc­
ciones de prestar apoyo a la policía.
Los inquilinos que habían asumido una actitud hostil, en cuan­
to vieron aparecer a los soldados federales guardaron silencio y los
menos valerosos comenzaron a retirarse, en previsión de lo que pu­
diera ocurrir.
Y a con la presencia de las fuerzas federales, se ordenó a Campos
que procediera a desalojar la casa que había ocupado a la fuerza, y
Campos, sin decir palabra, comenzó a cargar con sus muebles,
desocupando la habitación en menos tiempo del que empleó para
meter los muebles.
Una vez que esto ocurrió, se llamó al propietario, haciéndole en­
trega de su casa. Los inquilinos se retiraron sin decir palabra,
marchándose a sus casas con todo y banderas.
Un mi ti n en la pl aza
A ESO DE LAS CUATRO de la tarde comenzaron a desfilar por las
calles de la ciudad muchas mujeres portando la bandera roja del
Sindicato de I nquilinos; se les veía ir por el rumbo de la casa que
habita Proal y donde está el asiento del sindicato.
L a marcha de estas mujeres dio motivo a que se dijera que Proal
estaba organizando una manifestación contra el A yuntamiento.
Los inquilinos se reunieron frente a la casa de Proal, a donde
habían sido citados y a eso de las cinco de la tarde se dirigieron por
la calle Vicario, hasta la avenida I ndependencia, doblando por és­
ta a la derecha y apostándose frente al Hotel Diligencia.
Proal y varios de los sindicados se presentaron al señor J oaquín
Díaz, administrador del hotel, pidiéndole que les permitiera ha­
blar desde uno de los balcones, habiéndoles contestado el señor
Díaz, que no le era posible acceder a sus deseos, en vista de que to­
dos los cuartos estaban ocupados. Proal dijo que eso no le impor­
taba, que el pueblo quería un cuarto y que ya que no se le daba, lo
tomaría por la fuerza y uniendo la acción a la pal abra subió al pri ­
mer piso, metiéndose al primer cuarto que encontró a mano y que
estaba ocupado por una familia que vino de la capital. Proal pene­
tró hasta el balcón seguido de varios individuos del sindicato y de
las delegaciones de México, Córdoba y Perote que llegaron a Ve­
racruz a informarse de la marcha de los trabajos de los inquilinos.
Desde el balcón habló al público, diciendo poco más o menos lo
mismo que en todas las manifestaciones y luego presentó a M a­
nuel Ramírez y a un tal Bernard, como delegados del Sindicato de
I nquilinos de México y a los demás que vinieron procedentes de
Córdoba y Perote. Todos los presentados dirigieron la pal abra al
público, abominando de la burguesía y diciendo que sólo el prole­
tario tiene derecho a subsistir.
Fuer zas en pr evenci ón de desór denes
ENTRE t a n t o se hacían algunos movimientos de fuerzas. El
presidente municipal, informando de que la manifestación que es­
taba organizando Proal era contra el A yuntamiento, dio órdenes al
inspector de policía de que tuviera listas fuerzas de caballería, de
la gendarmería, para que en caso de que llegara a provocarse al­
gún desorden, se impartieran garantías a quienes las reclamaran.
Al mismo tiempo conferenció telefónicamente con el jefe de la
guarnición, coronel A arón L ópez Manzano, a quien le refirió lo
que se le había informado expresándole la conveniencia de situar
algunos soldados a conveniente distancia, para el caso de que lle­
gara a alterarse el orden.
El jefe de la guarnición, atendiendo a la solicitud del alcalde, dis­
puso que inmediatamente se trasl adaran al Palacio Municipal,
veinte hombres de caballería del 56 regimiento, que salieron del
cuartel Morelos rumbo a Palacio, apostándose en la calle de Zara­
goza, esquina a Miguel Lerdo.
Cuando esto ocurría se presentó en Palacio Municipal el co­
mandante Platas con una fracción de fuerzas de caballería monta­
da, apostándose frente al mismo edificio.
El propio coronel jefe de la guarnición, llegó al Palacio M unici­
pal, y conferenció con el alcalde, resolviéndose que las fuerzas úni­
camente intervendrían en caso de que ocurriera algún trastorno
del orden público. Esto no llegó a ocurrir; ninguno de los manifes­
tantes pretendió al terar el orden, aun cuando se escucharon gritos
aislados contra la gendarmería y las fuerzas federales, que parti e­
ron del grupo de inquilinos.
Se advirtió que los oradores, y especialmente Proal, no usaron el
lenguaje virulento que usan en casi todos sus discursos. Desde que
hizo su aparición la fuerza federal a bordo del camión, los orado­
res guardaron una actitud conveniente, y solamente se escuchó
una que otra frase hiriente para los abominados propietarios de
casas.
Her i da por que no qui so ser huel gui sta
En LOS MOMENTOS en que la manifestación desfilaba rumbo a la
Terminal, la Cruz Roja condujo al puesto de socorros a una mujer
llamada Manuela Bretón, vecina del patio “El J azmí n” ubicado
en la calle lo. de Mayo, que acababa de ser herida en el cuello por
una vecina, porque se había negado a secundar la huelga de inqui­
linos.
La señora presentaba una herida en el cuello, a la derecha, ha­
biendo sido atendida en el puesto de socorros de la Cruz Roja, de
donde más tarde pasó al Hospital “M adero”.
El esposo de la mujer herida se presentó en la Cruz Roja en los
momentos en que se le impartían auxilios médicos, habiendo ma­
nifestado que su señora nunca se metía con nadie y que vivía com­
pletamente alejada de toda acción inquilinaria, causa por la cual
los inquilinos le habían tomado ojeriza, molestándola constante­
mente hasta que por fin, ayer, le causaron la herida que presen­
taba.
L a agresora consumó su hazaña cuando la señora Bretón salía
de sus habitaciones llevando las dos manos ocupadas con útiles de
cocina que iba a lavar.
La heridora fue aprehendida por algunos vecinos, en vista de
que a pesar de que se llamó a la policía, ésta no se presentó.
N u e s t r o M é x i c o
El Dictamen de Veracruz, domingo 14 de mayo de 1922.
L as inmundas pocilgas q ue
son vergü enza de V eracruz,
cotizadas como si fuesen
palacios de mármol. Cómo se
han multiplicado las rentas
en pocos años
LOS SEÑORES I ng. Benigno A.
M ata y Salvador Gonzalo Gar­
cía que vinieron de J al apa en
representación del gobierno
para tratar del problema del in­
quilinato y buscar una fórmula
de arreglo, recorrieron ayer du­
rante el día varios de los patios
de la ciudad, con objeto de dar­
se cuenta de lo que son esas ba­
bilonias repugnantes y odiosas;
escuchando de labios de los in­
quilinos las quejas que tuvieran
que exponer y viendo las condi­
ciones que cada uno de los pa­
tios visitados guardaba.
En la gira a través de la ciu­
dad, fueron acompañados de
los propietarios de casa M a­
nuel Díaz Cueto, Antonio M o­
reno, Antonio Ramos y A nto­
nio Granés, del ex síndico lo.
Manuel Barrán Bravo y de dos
representantes de la prensa.
Salió la comisión a eso de las
nueve de la mañana, a bordo de
dos autos, de las puertas del
Hotel I mperial. Fuéronse a pa­
lacio municipal a hacer invita­
ción al alcalde García para re­
correr los patios pero el alcalde
se excusó:
—¿Para qué voy? — dijo—de­
masiado conozco, como cono­
cemos todos los que vivimos en
Veracruz, lo que son esos infier­
nos. —Y esta frase del alcalde
era repetida después por el I ng.
Mata, quien en el primer reco­
rrido que se hizo, pudo com­
probar que efectivamente aque­
llo que se afirmaba era cierto.
El horror de los
horrores
L os COMISIONADOS se diri­
gieron directamente hacia el
occidente de la ciudad; no se
tenía derrotero fijo; de manera
que se entró al primer patio
que se encontró a mano y éste
fue el “ Patio V ariedades” si­
tuado en la calle Progreso, en­
tre Bravo y Guerrero y que per­
teneció hasta hace pocos meses
al señor Aurelio L echuga. Allí
la comisión visitó a todos y
cada uno de los inquilinos,
cuando las familias se entera­
ron de que eran comisionados
del gobierno salieron a recibir­
los expresándoles sus quejas;
las lamentaciones eran genera­
les. Los que viven en las acce­
sorias que dan a la calle abrie­
ron sus puertas para que los
comisionados pasaran, y uno a
uno fueron desfilando por ella;
es verdaderamente bochornoso
el espectáculo. L as accesorias
son de madera, comprada hace
probablemente un millar de
años; no tienen puertas. El
robo allí sería lo más fácil del
mundo; los pisos son de tablas
viejísimas que se levantan con
el menor esfuerzo. Estas acce­
sorias ganaban en 1910, sola­
mente $ 10.00 mensuales; en
1918, ganaban $ 15.00, en la
actualidad ganan de... $ 30.00
a $ 35.00. Cada accesoria com
prende una superf i ci e de 32
metros cuadrados.
Dentro hay lo que se llama
“cuartos interiores”. Se com­
ponen éstos de tres tabiques
con una media agua hecha a
pedazos de tablas, láminas y
una que otra teja. Los ojos se
niegan terminantemente a ver
el interior de esos cuartos; ma­
terialmente son inhabitables.
Todos los vecinos se quejan
de que nunca se les atiende; de
que el dueño nunca ha querido
hacer una reparación y refieren
que pagan de renta por cada
cuarto $ 15.00 mensuales. En
1910 pagaban $3.00; en 1914
pagaban $ 6.00 y hay personas
a quien se le ha exigido una
fianza de i 60.00; más de la
cantidad en que pueden valuar­
se esas inmundas pocilgas.
Para una población de alrede­
dor de ciento cincuenta perso­
nas, hay sólo dos inodoros que
guardan un estado de asquero­
sidad inenarrable, y dos baños
en malísimo estado.
La impresión que este patio
causó en el ánimo de los comi­
sionados del gobierno, fue sen­
cillamente desastrosa; no se
imaginaban encontrarse con
tales centros de suciedad. El in­
geniero M ata, después de hacer
sus anotaciones comentó sim­
plemente:
— Se necesita ver esto, para
saber lo que es. Y o no me ima­
ginaba llegar a encontrarlo.
32
E l M o v i m i e n t o I n q u i l i n a r i o e n V e r a c r u z
El Dictamen de Veracruz, jueves 18 de mayo de 1922.
EL SI N DI CAT O DE
I N Q UI L I N O S YA PRESEN T O
SUS BASES
Se manti enen en r eser va hasta que l as conozcan
los pr opi etar i os. Ayer conti nué el recorrido a los
pati os y fue el úl ti mo
ANOCHE presentaron los miembros del Sindicato de I nquilinos las
bases, según las cuales creen que puede resolverse la actual situa­
ción creada por la cuestión de la huelga de inquilinos.
Una comisión de sindicatos, al frente de la cual iba Herón
Proal, se presentó en el alojamiento del I ng. Benigno M ata, comi­
sionado del gobierno para tratar de resolver la cuestión, con objeto
de hacerle entrega de las bases que han discutido y acordado so­
meter a consideración de los mismos representantes y para que se
hagan del conocimiento de los propietarios, quienes son los llama­
dos a resolver si las aceptan o las rechazan.
Parece que los inquilinos no han hecho proposición especial
acerca de las rentas, habiendo dejado en blanco esa cláusula, pero
desde luego y según oímos decir a alguno de los miembros del sin­
dicato, no se aceptará la proposición que hicieron los propietarios
de las rentas de 1910 más el cincuenta por ciento, porque no es
aplicable esto a todos los casos y en muchos resultaría excesiva­
mente gravada la habitación.
Parece que este punto será el que dé margen a las largas discu­
siones tanto en el seno de la asociación de propietarios como en el
Sindicato de I nquilinos, ya que una disposición general no puede
darse sobre la cuestión.
El Dictamen de Veracruz, lunes 22 de
mayo de 1922.
Ya está de
regreso la Sra.
Elena T orres
A BORDO del vapor francés “ La
Salle”, que arribó ayer a este
puerto procedente de Europa,
vino de Nueva Y ork, la conoci­
da feminista Elena Torres,
quien en unión de otras compa­
ñeras, estuvo recientemente en
Baltimore, Mar., representan­
do a México en el Congreso Fe­
minista I nternacional.
Concurrió a las sesiones que
celebró el congreso y tomó par­
ticipación muy activa en las
discusiones habiendo presenta­
do algunos estudios acerca del
feminismo en México, su des­
arrollo y sus luchas. Más tarde
fue a Nueva Y ork, en donde dio
conferencias sobre los mismos
temas y de allí embarcó con di­
rección a Veracruz.
L a vi si ta a los pati os
NUEVAMENTE los comisionados del gobierno I ng. Benigno M ata
y Salvador Gonzalo García, anduvieron ayer en unión de Proal y
de varios miembros del Sindicato de I nquilinos haciendo un reco­
rrido por varios patios de la ciudad. Este recorrido fue el último,
pues los comisionados creen que no es necesario entrar en mayores
averiguaciones, pues con los datos que han recogido sobre el terre­
no, consideran que tienen bastante para una ilustración sobre los
diversos tipos de habitaciones que hay en el puerto.
Ayer visitaron la casa número 29 de Palma, que renta $ 20.00 y
mide apenas 3 metros por 7.
El patio denominado “ El Bosque de los M elones”, administra­
do por los Cangas, donde hay cuartos que miden tres metros por
cuatro y rentan $ 5.00, $ 6.00, $ 8.00 y más pesos, más la impres­
cindible contribución de aguas. Las accesorias de material, que
tienen cuatro metros por once, rentan $ 42.00.
También se visitó el patio “ L a Pal ma”, administrado por Ra­
món B. Márquez, que tiene cuartos inmundos de 4 metros por 8
que rentan $ 40.00.
Una cuartería propiedad de don Antonio Revuelta, cuyos cuar­
tos que miden 4 metros por 5, rentan $ 10.00 y $ 15.00.
Otra propiedad del doctor Arcadio T. Ojeda, compuesta de
cuartos de 3 metros por 4 rentan $ 15.00 y que están en malísimas
condiciones. Tiene otra serie de cuartos de 4 metros por 3 que ren­
tan $ 6.00 y... $ 5.00.
Cambiaron de rumbo los comisionados y sus acompañantes y
fueron a visitar el patio “Santa Catalina Grande” situado en Li­
bertad, que administra Ramón Márquez. Allí las accesorias que
miden cuatro metros por diez, rentan $ 35.00 y los cuartos de tres
y medio metros por tres $ 15.00. Las condiciones sanitarias de este
patio son deplorables.
Visitóse también el patio “Santa Catalina Chi ca”, de la misma
administración, donde las accesorias miden cuatro metros por
ocho y se cobran $ 25.00 mensuales. Hay cuartos que rentan
$ 12.00. Un cuartucho infecto de dos y medio metros por dos, ren­
ta $ 6.00.
El Dictamen de Veracruz, j ueves 25 de
mayo de 1922.
N o se permitirá
q ue entren
más chinos al
país
MÉXICO, mayo 24.—La Secre­
taría de Gobernación ordenó
que por ningún motivo se per­
mita la entrada al país de un
chino más, porque la inmigra­
ción de los celestes viene a
agravar bastante la situación
de los proletarios mexicanos,
como especialmente ha sucedi­
do en los estados de Sinaloa y
Sonora.
Todos los chinos que inten­
ten entrar al país, serán devuel­
tos al lugar de su procedencia.
33
N u e s t r o M é x i c o
El Dictamen de Veracruz, viernes 2 de J unio de 1922.
Sólo una minoría de los propietarios
acepta el acuerdo con el sindicato
De todas maneras el convenio ha comenzado a ser puesto en práctica y
ayer fueron visitados varios patios para evaluarlos y fijarles rentas
A LAS NUEVE Y MEDIA de la mañana de ayer se reuni eron en el
palacio muni cipal , las personas que, de acuerdo con la resolución
adoptada la tarde del miércoles último, i ban a val uar las casas de
los propi etari os que fi rmaron el convenio que dimos a conocer en
nuestra última edición.
Se reunieron los señores J osé Rivero Cueto, J osé Alvarez Cam-
palleja, Adolfo Alvarez, Everardo Sousa, por parte de los propieta­
rios; Herón Proal y varios miembros del Sindicato de I nquilinos y
dos regidores, quienes después de habl ar con el alcalde se encami­
naron a la Administración de Rentas, para habl ar con el adminis­
trador sobre el asunto, llevándose de paso al Director de Obras
Públicas, I ng. Ulises Díaz, quien fue comisionado por el presiden­
te municipal para que figurara en la comisión con carácter de
técnico.
Exhibieron los propietarios las escrituras de los patios y casas
de su propiedad e hicieron cuenta de los gastos que en ellos habían
hecho y después de una minuciosa inspección, regresaron a eso de
las once y media de la mañana. El I ng. de la ciudad que tomó los
informes respectivos comenzó a formular un informe que servirá
como base para la valorización.
Por la mañana únicamente se hizo esta labor, terminándose la
visita a los patios y propiedades de los citados señores que firma­
ron el convenio. Estos esperarán a que se señale el valor efectivo de
sus patios, para que de acuerdo con ellos se fijen las rentas, según
reza el mismo convenio.
Parece que no todos los propietarios están de acuerdo con el
procedimiento, de tal manera que el problema está muy lejos de
resolverse, pues sólo una insignificante minoría en la que están
comprendidos los pequeños propietarios, está dispuesta a secun­
dar la acción de los señores Rivero Cueto y demás firmantes del
convenio.
Algunos propietarios nos decían ayer que ellos no podían suje­
tarse a tales condiciones, prefiriendo que hasta que el gobierno
dictara alguna ley que solucionara el conflicto, pero que ni recono­
cerían al sindicato de inquilinos, ni transarían en la forma que han
transado los señores que formaron el convenio.
Los propietarios que lo firmaron comenzaron a discutir hoy las
cláusulas del contrato, con una comisión del Sindicato de I nquili­
nos, a fin de ponerse de acuerdo y ver si se acepta como fue presen­
tado o si se reforma.
Ayer comenzaron a cobrarse rentas en los patios de los señores,
que según manifestó Proal, firmaron ya contrato con el Sindicato
de I nquilinos, y pagarán únicamente el dos por ciento sobre el va­
lor catastral.
Rebaj a de contr i buci ones y tr atar
di r ectamente
J ALAPA junio 1o.— Los señores Antonio Moreno y Manuel Díaz
Cueto, presidente y secretario, respectivamente, de la Unión de
Propietarios del Puerto de Veracruz, se encuentran en esta capi­
tal, con el objeto de gestionar que se rebajen las contribuciones so­
bre fincas rústicas en el citado puerto, desde la fecha en que la
unión acuerde la disminución del importe de las rentas.
Una vez que los señores mencionados consigan la rebaja de las
contribuciones, gestionarán que sea derogada la ley A guilar relati­
va a inquilinato. Sobre este particular han entrevistado a algunos
diputados haciéndoles presente que la unión ha llegado al acuerdo
de rebajar las rentas; pero tratando directamente el propietario
con el inquilino, los cuales arreglarán la forma y bases necesarias
para dejar arreglado definitivamente este asunto.
34
E l M o v i mi e n t o I n q u i l i n a r i o e n V e r a c r u z
El Dictamen de Veracruz, viernes 6de J ulio de 1922.
El haber de anoche q ue hay q ue cargar a la acción
directa es como sigue: 1 muerto y 8 heridos de más
o menos gravedad; pero algo más grave aún es
la agresión al ejército y la provocación hiriente
q ue no se resolvió en una hecatombe gracias a la
serenidad de los oficiales, q ue con energía y a pesar
del peligro en q ue se hallaban, contuvieron a los soldados
El motín tuvo origen en la incitación de Proal a sus huestes de ir a castigar la
traición de O lmos, q uien estuvo a punto de morir con la cabeza machucada a
pedradas
Un SUBTENIENTE muerto y otros dos heridos a puñaladas, el
ambulante de la Cruz Roja, Enrique Orduña, con un pie destro­
zado de un balazo, J osé Olmos gravemente lesionado de golpes en
el cráneo, y otros muchos heridos de menor gravedad y lesiona­
dos, son el haber de anoche, que hay que cargar a la acción direc­
ta del Sindicato de I nquilinos y de las prédicas incendiarias que
constantemente se dirigen a los sindicados.
Lo que motivó los trágicos acontecimientos que anoche se des­
arrollaron, fue el espíritu de venganza que anima a los proalistas
contra los disidentes del grupo de inquilinos y principalmente
contra J osé Olmos; y el ataque a Olmos se hizo como en respues­
ta al manifiesto que lanzaron ayer los disidentes, y del cual ya ha­
blamos en la edición de ayer.
A continuación vamos a hacer un relato de lo sucedido.
Desde las primeras horas de la mañana se anunció en el local
del Sindicato de I nquilinos, una “ gran manifestación” por medio
de un pizarrón colocado a la entrada de dicho local, señalando
como punto de reunión el Parque Ferrer.
Los proalistas, desde las siete de la noche comenzaron a reunir­
se en número considerable en dicho parque y a poco llegó Herón
Proal, con su escolta de hombres y mujeres:
Una de las bancas de dicho parque sirvió de tribuna, siendo el
único en habl ar el mencionado Proal, quien desde el principio de
su peroración se limitó a atacar duramente los términos del mani­
fiesto, enderezando sus injurias a Olmos a quien no cesó de tratar
como traidor.
I ncita a la agr esi ón
LUEGO d e HABLAR ampliamente del manifiesto, pasó a aconsejar
que había que castigar al mencionado Olmos, que el pueblo se hi­
ciera justicia por su propia mano para sentar un precedente a fin
de que no se atrevieran más personas del sindicato a seguir el ca­
mino de la traición; en repetidas ocasiones dio a entender que ha­
bía que acabar con Olmos y compañeros, pero primeramente con
Olmos y que consideró como peligroso para la causa.
M ientras estaba perorando, grupos de hombres y algunas mu­
jeres, se desprendieron del núcleo dirigiéndose unos hacia la casa
de Olmos sita en la calle de Esteban Morales número 37 con el
objeto de cerciorarse si se encontraba allí; pero hallaron la casa
herméticamente cerrada.
El mencionado Olmos, según declaró al empleado de la j udi ­
cial, recibió aviso, ayer tarde, de que se había tramado su asesina­
to en el local del sindicato, y que habían pagado mil pesos a varios
agitadores que se encuentran en el seno del referido sindicato,
para consumar la agresión. En previsión de cualquier suceso, Ol­
mos salió desde temprano de su casa y se dirigió a la de su herma­
na, en la calle de Vicario, patio “El T oro”, número 38, con el objeto
de despistar a sus enemigos. Pero no tuvo la precaución de guar­
darse en dicha casa, sino que se situó en la puerta de la calle a
conversar con su hermana I sabel y la señora Enriqueta Cipriani.
Mientras Proal peroraba en el Parque Ferrer, y los grupos se
desprendieron, formando parte de ellos los cotidianos voceadores
del periódico “ El Frente Unico”. Olmos se encontraba a corta
distancia, o sea en la casa de su hermana, lugar donde se desarro­
llaron los acontecimientos.
Un movi mi ento envol vente
Un GRUPO de mujeres con sus banderas pasaron por la acera
donde Olmos se hallaba y al verlo, dieron aviso al núcleo princi­
pal de los manifestantes de haber descubierto al “trai dor” y a po­
co, con mucho sigilo, se dieron órdenes de rodear rápidamente la
manzana, o sea las calles de Madero, callejón Degollado, Zamora
y Vicario.
Olmos y las señoras con quienes estaba conversando, al verse
rodeados y al escuchar las carreras de los demás manifestantes
que pronto aparecieron en la esquina de Madero y Vicario, pene­
traron en la casa y atrancaron la puerta y la ventana, refugiándose
en el cuarto interior.
Apenas pudieron atrancar la puerta cuando la multitud se me­
tió por el patio, llevando una escalera que sirvió para penetrar por
el interior. Los que quedaron en la calle se dedicaron a romper los
barrotes de la puerta y los de la ventana, y una vez libre la entra­
da, hicieron irrupción.
35
N u e s t r o M é x i c o
Una aval ancha exter mi nador a
Fu e ENTONCES aquello una fiebre de destrucción, y de todo
género de atentados.
Las mujeres no pudieron hacer nada en auxilio de J osé Olmos,
pues fueron sujetas, abofeteadas, golpeadas y tiradas al suelo en-
medio de una gritería infernal.
Olmos se había quedado detrás de una cama, donde se refugia­
ban las niñas Rebeca M iranda y M aría L uisa de la Torre, esta úl­
tima hija de su hermana. Al hacer irrupción los proalistas se arro­
j aron sobre Olmos y aunque trató de defenderse no pudo impedir
que lo golpearan con piedras en la cabeza y en la cara, causándole
cuatro heridas de consideración en el cráneo, dos piquetes con
puñales detrás de la oreja izquierda y en el cuello, y numerosas
contusiones en todo el cuerpo.
Mientras ese grupo de encargó de ajusticiar al “trai dor” los de­
más se dedicaron a destruir cuanto a la mano hallaron: las camas,
las sillas, el ropero, objetos de cocina, baúles, etc, etc., todo quedó
reducido a pedazos. Las ropas de la señora I sabel Olmos sus al­
hajas y sesenta pesos en efectivo que se encontraban en el ropero
desaparecieron. En una caja de tabacos que tenía encima de su
máquina de coser se encontraban 125 billetes de la L otería Nacio­
nal que debe jugarse mañana viernes; 10 de la L otería de Toluca
de $ 10,000; y 10 de la de Michoacán, de próximos sorteos, y tam­
bién fueron robados.
A punto de ser l i nchado
CUANDO la multitud hizo irrupción, cinco gendarmes que se
encontraban al mando del cabo J uan Pintado, hicieron varios dis­
paros al aire para amedrentar a los asaltantes, quienes al escu­
char las detonaciones contestaron el fuego y se arrojaron sobre los
gendarmes, logrando desmontar a uno de ellos a quien golpearon;
sin embargo, como vieron la actitud decidida de los que aún se­
guían disparando, comenzaron a retirarse, y los que se encontra­
ban dentro de la casa, salieron precipitadamente.
Olmos, al ser sujeto por sus enemigos, hizo una resistencia te­
naz, pues tan pronto como se consideró en inminente peligro, sa­
có su pistola, pero como eran tantos los que penetraron no le die­
ron tiempo de defenderse con el arma y se limitó a rechazar con el
puño a sus golpeadores. Una versión que escuchamos era de que
la pistola de Olmos no hizo fuego.
Al fin fue vencido, arrastrado hasta la banqueta con intencio­
nes de llevárselo o matarlo en la calle; pero en esos momentos se
anunció la llegada de fuerzas federales y la multitud se fue reple­
gando hasta dejar a Olmos, que quedó tirado en un charco de su
propia sangre y de ahí lo levantó la Cruz Roja.
Según supimos después, estaban también en la casa asaltada,
el señor J osé G. Ortiz, otro de los firmantes del manifiesto de los
disidentes, y Alberto Molina quienes lograron escapar, no sin ha­
ber recibido varios golpes de los primeros hombres que penetra­
ron, sin que se sepa si los golpes fueron de consideración.
La l l egada de l as fuer zas
MIENTRAS esto ocurría en la calle Zamora, a toda velocidad
cruzó por la Avenida 5 de Mayo un camión con fuerzas del 32o.
regimiento de caballería al mando del mayor de órdenes, capita­
nes Arizmendi y Rodríguez, llegando hasta la calle Zamora, don­
de volteó hacia el poniente.
En cuanto los inquilinos del escándalo vieron aproximarse al
camión comenzaron a correr en diversas direcciones, pero un nu­
meroso grupo corrió al encuentro del camión con intenciones de
arrojarse sobre los soldados en cuanto éstos descendieran.
Tras el camión llegó el automóvil del jefe de la guarnición y
a bordo el coronel López Manzano, con algunos oficiales de la
jefatura.
El camión quedó parado a media cuadra y los soldados baja­
ron, recibiendo órdenes de prevenirse. Los inquilinos que habì an
salido a su encuentro se detuvieron algunos momentos, pero vien­
do que los soldados no llevaban actitud hostil, reanudaron la
marcha tratando de llegar hasta ellos.
Visto esto por los oficiales que llevaban el mando de la tropa
dieron órdenes de rechazar el asalto y entonces los soldados corta­
ron cartucho y se dispusieron a defenderse.
Pr etendí an desar mar a la tr opa
ALGUNO llegó hasta un soldado echándole mano al mausser. Este
individuo era uno de los que más se habían encarnizado con Ol-
mos, y quien le arrojó algunas piedras en la cabeza. El soldado re­
trocedió para evitar el ataque y volteando el arma le dio un cula­
tazo; el agresor echó a correr a lo largo de la calle Zamora rumbo
a 5 de Mayo seguido por el soldado que salió tras él y viendo que
no se detenía, le disparó un tiro que no hizo blanco. En los prime­
ros momentos se creyó que lo había herido porque cayó al suelo
frente al salón “ Bach”, pero luego se levantó, lográndose captu­
rarlo. Otro individuo bandera en mano llegó hasta el camión en
actitud resuelta, siendo allí esperado por un soldado que le rompió
la bandera de un culatazo. Otro más trató de desarmar a otro sol­
dado no lográndolo y recibiendo en cambio otro culatazo en la ca­
beza.
La si tuaci ón se vuel ve cr í ti ca
E l MOTÍN era terrible. Los soldados a duras penas podían
contener la avalancha que no quería ceder y seguramente hubiera
ocurrido alguna desgracia mayor, por el corto número de solda­
dos, si no se presentan más tropas del once batallón que habían
sido llamadas al cuartel Morelos.
En Madero, entre Zamora y L erdo, otros individuos trataron
de golpear a un soldado; éste viéndose agredido, disparó su arma,
yendo a herir al ambulante de la Cruz Roja, Enrique Orduña,
quien acababa de llegar con el camión de la cruz para levantar a
Olmos que todavía yacía en tierra.
Como los inquilinos amotinados vieran que perdían terreno se
marcharon por toda la calle Madero rumbo al Parque Ferrer
Guardia, donde todavía se encontraba un fuerte grupo escuchan­
do la prédica de un individuo, pues Proal cuando tuvo noticias de
la presencia de las tropas en la calle Zamora, manifestó que iba a
ver qué sucedía y desapareció. Más tarde se le vio a bordo de un
automóvil, diciendo que andaba dando órdenes.
El coronel L ópez Manzano y varios jefes militares siguieron por
la calle Madero rumbo al Parque Ferrer Guardia, con objeto de
hacer que los inquilinos se retiraran.
Antes de llegar dio órdenes al jefe de la guarnición de que las
tropas se quedaran en la esquina de Madero y Aquiles Serdán
mientras él iba a hablar con los amotinados.
Cuando llegó lo recibieron con actitud hostil y como a pesar de
que con buenas palabras les insinuó que se retiraran, los amotina­
dos dijeron que no lo harían hasta que no desaparecieran las tro­
pas. Alguno se acercó al coronel y a los jefes en actitud hostil, por
lo que dieron órdenes de que avanzaran las tropas. Estas llegaron
a paso de carga y levantando los rifles, con cartucho cortado.
El cor onel Manzano a punto de ser asesi nado
L os AMOTINADOS no se movieron de sus puestos y esperaron a
pie firme.
El coronel se volvió a acercar al grupo para decirles que se fue­
ran, pues si se resistían, mandaría desalojar. Entonces de entre el
grupo, salieron varios individuos que trataron de desarmar al co­
ronel. Mientras uno le tiraba una manotada a la pistola, otro sacó
un puñal y le tiró un golpe, pero uno de los oficiales que estaba
cerca pudo detenerle el brazo y evitar que el coronel L ópez M an­
zano fuera asesinado.
El individuo trató de confundirse entre la multitud, cuando vio
que el golpe le había fallado, pero un oficial le cortó la retirada y
viéndose perdido, salió por el lado opuesto seguido de cerca por
los oficiales. Dos o tres pistoletazos recibió en la cabeza. El agre­
sor intentó nuevamente confundirse con el grupo y echó a correr,
E l M o v i mi e n t o I n q u i l i n a r i o en V e r a c r u z
yendo tras él los oficiales que trataban de capturarle; corriendo
llegó hasta el grupo y los militares se confundieron con él; en los
precisos momentos en que esto ocurría, se escuchó un grito y lue­
go se vio al teniente V altierra del 11o. batallón que caía, herido de
muerte. Le habían asestado una puñal ada mortal en el costado
derecho.
El agresor del coronel L ópez Manzano al fin fue capturado y
conducido al camión donde quedó resguardado. Al mismo tiempo
que ocurrían estos hechos, por otro lugar, frente al mismo parque,
los soldados distribuían culatazos a grupos de individuos que tra­
taban de avanzar.
Otra vez el coronel L ópez Manzano se vio en peligro de ser
muerto de una puñalada y a no ser por sus oficiales, habría pere­
cido. En la confusión fueron heridos algunos individuos que des­
pués se les aprehendió embarcándoles en el camión.
Dos oficiales más, cuyos nombres no pudimos averiguar, en
medio del tumulto resultaron heridos de cuchillada: uno en la
mano derecha y el otro en la espalda, aún cuando de poca consi­
deración.
En acti tud de desafí o
CUANDO los soldados del 11o. batallón, en impulso irresistible,
trataron de vengar la muerte del teniente V altierra, hubo necesi­
dad de toda la energía de los jefes para contenerlos pues por mo­
mentos se querían echar encima de los amotinados y como éstos
vieran a algunos soldados que tenían ya tendidos sus rifles, lejos
de retroceder, y confiados seguramente en que no se les haría fue­
go, comenzaron a gritar: “Tiren, ti ren” “ aquí estamos”, “máte­
nos”, y a renglón seguido se paraban firmes a media calle y
abriendo los brazos desafiaban a los soldados.
Era ya una franca provocación. Los soldados tuvieron que ba­
j ar sus armas ante el imperativo del jefe de la guarnición; pero se
les veía inquietos y peligrosamente irritados por la incesante pro­
vocación de la multitud. A cada imprecación que salía del tumul­
to, se escuchaba la voz de mando de los oficiales que contenían a
sus soldados con el imperativo de ¡¡firmes!!
Por momentos parecía que el tumulto acababa; la masa, de
pronto, guardaba silencio, pero era como para tomar fuerzas para
volver a gritar que les ti raran y desafiaban a los soldados cantan­
do “ La I nternacional”. ¿Cuánto tiempo podía durar aquello?
Pr oal r esuel ve el confl i cto
A POCO se presentaron algunas personas conocidas para ver si era
37
N u e s t r o M é x i c o
Proa! ful mi nante
Decl ar aci ones de los her i dos
El PERSONAL de policía judicial llegó al Hospital Aquiles Serdán
en los momentos en que se practicaba una segunda curación al
herido Olmos y al refresquero J uan Cruz.
Comenzó por tomar la declaración de Olmos quien en síntesis
relató la historia de la formación del sindicato, las advertencias
que hizo a Proal de lo que se decía en público acerca, del manejo
del dinero y de la conveniencia de integrar una comisión de glosa
para que hiciera las cuentas debidamente y se diera cuenta al pú­
blico para acallar las versiones de la calle.
En todos estos casos, dijo Olmos, contestaba Proal que, siendo
revolucionario el movimiento, no tenía porqué dar cuenta, pues el
dinero se manejaba también revolucionariamente.
Al fin llegó el día de la j unta de propietarios e inquilinos en
el palacio municipal, el rompimiento, la manifestación tumul tua­
ria del Parque J uárez, etc. etc., hasta la separación completa de
Olmos.
Para aclarar el estigma de traidor con que lo han venido califi­
cando últimamente, estimo necesario la publicación del manifies­
to cuyo estracto dimos a conocer. Este manifiesto, según dijo,
causó tanto rencor en Proal, que ayer en la mañana llamó a sus
adictos y les insinuó la conveniencia de asesinar a Olmos, esta no­
ticia le fue comunicada ayer tarde, y en previsión de los sucesos
anunciados, fue a refugiarse a casa de su hermana I sabel Olmos
donde acontecieron los hechos tal como lo hemos relatado.
posible aplacar el tumulto y luego una comisión de mujeres mani­
festó que iba a buscar a Proal para que acudiera a reti rar a los
amotinados. Fueron las mujeres y vinieron y a eso de las nueve y
media llegó Proal, quien fue recibido con aplausos.
Proal no dirigió la pal abra al grupo sino que sencillamente los
llamó y poniéndose al frente salió con los amotinados, rumbo al
sur por la calle Madero. Y a entonces el grupo había aumentado
considerablemente, pues hay que advertir que desde que se pre­
sentaron las tropas, numerosos individuos salieron a recorrer las
calles tocando los cuernos de alarma y del parque se dispararon
incontables coches, para llamar más inquilinos.
Cuando los del grupo iban a retirarse, llegaron más tropas del
32o. regimiento que se apostaron en el callejón frente al Parque
Ferrer, a la expectativa y a poco tropas de infantería de marina,
que llegaron a bordo de varios automóviles.
Retirados los inquilinos, comenzaron a ser retiradas las fuer­
zas, enviándolas a sus cuarteles; sólo unos trei nta y cinco hom­
bres fueron embarcados en el camión, en el que también iban
como seis individuos que habían sido aprehendidos. Estos indivi­
duos son: J osé Martínez que fue el que intentó matar al coronel
L ópez Manzano, con el puñal, resultando herido a pistoletazos;
Donato Montero, J aime Rodríguez, T ri nidad Cruz, Pedro Gar­
cía, J uan Calderón y J esús Medina.
E l CAMIÓN con tropas salió por la calle de A rista siguiendo a
distancia a los inquilinos, quienes tomaron por Francisco Canal
hacia I ndependencia, y de allí al norte, hasta detenerse frente al
Diligencias. Allí les habló Proal echando rayos contra Olmos, con­
tra la policía, el ejército y todos los que habí an intervenido en el
escándalo.
Después los inquilinos siguieron por algunas calles. Y a para
regresar al Comité del Sindicato, pasaron por Vicario e I nde­
pendencia, donde se había detenido el camión, que tuvo que re­
troceder para dejar paso a la multitud. Cuando ésta pasó, sobre
los soldados llovieron torbellinos de insultos, que fueron recibidos
estoicamente por los soldados.
Los amotinados llegaron al sindicato donde al fin se disolvie­
ron, quedando frente a la casa una fuerte escolta de inquilinos ar­
mados, para resguardo personal de Proal.
L as tropas se retiraron y la calma se restableció.
Cuando un oficial ayudante rindió parte al jefe de la guarni­
ción, anoche, de que había muerto el teniente V altierra y de que
otros miembros del ejército resultaron heridos, se oyó decir al co­
ronel, delante del secretario del A yuntamiento: “He aquí la obra
del alcalde García; esto tenemos que agradecerle.”
A las once y media de la noche, sólo quedaba la alarma en la
ciudad; los vecinos durante los acontecimientos salieron fuera de
sus casas y estuvieron a la expectativa. Todo el mundo cerraba
sus puertas cuando veía un grupo que pasaba con banderas rojas.
A la media noche, había una triste calma en este azotado Vera-
cruz.
E l M o v i m i e n t o I n q u i l i n a r i o e n V e r a c r u z
El Dictamen de Veracruz, viernes 6de julio de 1922.
LA TRAGEDIA VA MARCANDO EL
DESARROLLO DEL PODER DEL
SINDICATO DE INQUILINOS
A las dos de la mañana fue aprehendido Proal y como hizo
resistencia, hubo un tiroteo que causó muertos y heridos
Un gendarme muerto y otro herido, cinco soldados heridos, doce sindicalistas
heridos, inclusive dos mujeres; cincuenta detenidos
por otros mi embros del ejército, no en combate sino en agresión
trai cionera, y tambi én los atentados criminales cometi dos con ci­
viles, obligó a que se pi di era la intervenci ón de la j usti ci a federal,
y ante el j uez de distrito fue presentada una acusaci ón contra el
único que pueda aparecer como responsabl e de los aconteci mi en­
tos registrados, y que no es otro que Proal, ya que todo lo que se
refiere al Si ndicato de I nquilinos y a la acción de este sindicato, es
obra de Proal. L a acusaci ón fue por homicidio y al teraci ón del or­
den público; y tratándose de dos delitos comprobados, el j uez dic­
tó orden de aprehensi ón contra quien aparece responsable.
Dada esta orden, la j efatura de la guarni ci ón dispuso que fuera
cumpl i da y para ello envióse un conti ngente de fuerzas bastante
numerosas, pues se sabí a que en el local del sindi cato habí a mu­
chos de los que forman la guardi a de Proal, que habí a sido au­
mentada esa noche con motivo de los anteri ores acontecimientos.
El combate
CUANDO la fuerza llegó frente al local del sindicato, después de
haber dej ado al gunos hombres cui dando la manzana, para evitar
la fuga del acusado en caso de que la i ntentara, procedióse a lla­
mar a la puerta de la oficina, y una vez que se abri ó dieron a cono­
cer la orden de aprehensi ón que l l evaban las fuerzas. I nmedi ata­
mente surgió la protesta de los inquil inos allí reunidos, y como los
soldados mani festaran que cumpl i rí an la orden a todo costo y sin
remisión, y como i ntentaran penetrar al local para llevar a cabo la
E l EPÍLOGO de los sangrientos desórdenes ocurridos en las
pri meras horas de la noche de ayer tuvo l ugar como a las dos de la
mañana de hoy, en que las fuerzas federales recibieron orden de
proceder a la aprehensi ón de Proal por acusaci ón que contra él se
hizo ante el j uez de distrito, y habi endo encontrado resistencia los
soldados por parte de los guardi anes de Proal, trabóse un comba­
te en el que hubo dos o más muertos y como dieciocho heridos.
Proal se hal la desde aquellas horas, preso en la comandanci a mi ­
litar.
Nadi e podí a esperar que ocurri eran nuevos incidentes después
de los sucesos de que en otro l ugar informamos, y la pobl aci ón
descansaba tras los obligados comentari os por lo pasado, cuando
aproxi madamente a las dos de la mañana, en los momentos en
que se iniciaba el aguacero que cayó a esas horas, escuchóse en
una extensa zona de la ci udad el fragor de un tiroteo bastante
conti nuado y en el que cl aramente se destacaban el elevado di a­
pasón de los mausser sobre otras detonaciones más apagadas. L a
al arma cundi ó por todas partes y aun cuando ya las calles de la
ci udad eran un torrente y las nubes dej aban caer un mar de agua,
muchas personas se decidieron a l anzarse baj o la lluvia para i n­
qui ri r lo ocurrido.
Con la concisión que requi ere el poco ti empo de que di spone­
mos, vamos a dar cuenta de los sucesos.
La acusaci ón y la or den de apr ehensi ón
L a MUERTE del teni ente Val ti erra así como las heri das recibidas
N u e s t r o M é x i c o
detenci ón de Proal, fueron agredidos tanto a puñal adas como a
balazos. Los disparos contra la tropa se hací an desde la pl anta
baj a y desde al guno de los bal cones que hay sobre el local del sin­
dicato.
Los soldados contestaron a la agresión y se trabó un ti roteo que
duró al gunos minutos, hasta que la tropa domi nó la situación,
cuando ya eran numerosas las víctimas.
La apr ehensi ón de Pr oal
Los I N Q U I L I N O S guardadores de Proal tení an bien escondido a
éste y seguían resistiéndose a permi ti r que fuera llevado preso.
Por fin cedieron, y se presentó Proal, qui en supl i caba en todos los
tonos que no se le aprehendi era ni se le perj udi cara.
Las tropas procedi eron a su detenci ón y lo conduj eron a la j efa­
tura de la guarni ci ón al mismo ti empo que eran llevados tambi én
detenidos gran número de inquilinos, pues que no solamente hi­
cieron resistencia desde el local del sindicato, sino tambi én desde
al guna de las esqui nas i nmedi atas. El número de los detenidos
puede calcularse en más de ci ncuenta.
L as ví cti mas
Es I M P O S I B L E en estos momentos hacer una relación exacta de los
muertos y heridos que hubo en el tiroteo. Nuestros datos son de
que hubo un gendarme muerto y otro gravemente herido, pues
hombres de la gendarmerí a fueron los primeros que se presenta­
ron a hacer la aprehensi ón y fueron recibidos a tiros.
Los heridos fueron numerosos; y tambi én es imposible en
los momentos en que escribimos estas líneas, dar noticia exacta so­
bre ellos. Unos fueron atendi dos en la Cruz Roj a y al gunos otros
fueron llevados al hospital. El cálculo más aproxi mado sobre el
número de heridos es que éstos fueron quince, entre ellos cinco
soldados y al gunas de las mujeres si ndi calizadas que han sido
siempre las que más se han di stinguido por su actividad.
El cateo
A LA LLEGADA a la j efatura de la guarni ci ón se procedió a
efectuar el cateo de los detenidos. A Proal se le encontraron en las
bolsas cartuchos de pistola automáti ca, pero no el arma, tambi én
se recogió a los demás inquil inos diversas armas bl ancas y pis­
tolas.
La consi gnaci ón
D E S P U E S de las diligencias practi cadas en la j efatura de la guar­
nición, procedióse a enviar a Proal a la cárcel de Allende, consig­
nado al j uez de distrito mi entras éste actúa y se determi na cuál es
la j ustici a que debe j uzgar a Proal por los delitos de los que tiene
que responder.
Los demás aprehendi dos quedaron en la j efatura de la guarni ­
ción bajo la vigil ancia de una guardi a especial. Entre los deteni ­
dos se encuentran los que redactan “ El Frente Uni co”, que se ha­
llaban acompañando a Proal.
Un detal l e cur i oso
CUANDO ya el tiroteo termi naba y mi entras los sindi cados se­
guían resistiéndose a entregar a Proal, habl ó éste por teléfono a la
jefatura de la guarni ci ón y dirigiéndose al coronel Manzano le di­
jo que se rendía y que ya no se harí a resistencia si se le daban
garantías. El coronel Manzano contestó que no se trataba de
combate ni de rendiciones o convenios, sino que la fuerza fede­
ral cumpl i mentaba una orden y tenía que llevarla a cabo sin más
trámites.
A últi ma hor a
SEGUN se nos dij o, anoche se ordenó que se qui taran todas las
banderas roj as que ondean como señal de que los habi tantes de
pati os y vi vi endas están si ndi cados, y que l a orden serí a cumpl i da
i nmedi atamente.
El Dictamen de Veracruz, domingo 8 de Julio de 1922.
Cuatro manos tiran ya del
Sindicato de I nq uilinos
para q uedarse con él
Carlos Palacios lo ve como negocio
electoral, Proal lo q uiere administrar
desde la cárcel; O lmos sigue
invocando la cuestión monetaria
y las agrupaciones obreras lo
consideran organización
asimilable
40
CUATRO son las personas o
grupos que se están di sputando
la j efatura del Si ndicato de I n­
quilinos, desde el momento en
que Proal quedó l imitado en
sus actividades por la obligada
permanenci a en la prisión.
Los que se di sputan la j efa­
tura son como sigue: Carl os
Palacios, que llegó ayer de J a­
lapa e i nmedi atamente entró
en acción; aún cuando sin re­
sultado, pues no logró que
Proal le confiara el mando de
sus huestes, ni se atraj o a los
inquilinos a quienes habl ó y
que poco caso hicieron de sus
pal abras, encontrando en cam­
bio la seguri dad de que no es
este el momento para ponerse a
trastornar el orden. Manuel
Al manza, a qui en Proal nom­
bró jefe del sindi cato, confian­
do en que le manej ará a su an­
tojo desde la prisión. J osé Ol ­
mos y el grupo que le sigue, y
por último, los que manej an las
uniones de trabaj adores.
De Carl os Palacios, ya deci­
mos en otro lugar, que viene
con "muchos brí os”, según lo
manifestó, creyendo que Vera-
cruz es campo propicio para el
ampl i o desarrollo de sus activi­
dades, después de su ensayo en
J al apa; y pri nci pal mente por­
que se puede aprovechar lo del
sindi cato en las campañas polí­
ticas que se avecinan.
J osé Ol mos ha sido visitado
en su departamento del Hospi ­
tal “Serdán” por el grupo de
disidentes del Sindicato de I n­
quilinos, quienes fueron a to­
marl e parecer, para seguir los
trabaj os que emprendi eron y
que van encami nados pri nci ­
pal mente al buen manej o de
los fondos y a que se dé cuenta
de éstos, pues que en cuanto a
los principios que persigue el
sindicato, ellos son sus sostene­
dores como lo han venido sien­
do hasta ahora.
Los que manej an las uniones
de trabaj adores se muestran
interesados en tomar por su
cuenta el Si ndicato de I nqui l i ­
nos, aun cuando dándol e otra
constitución; y según se habl ó
ayer en los centros obreros, la
Unión de Estibadores hizo una
invitación a todas las demás
uniones para que se celebre
una reuni ón en la que se trate
el asunto, con el fin de conti ­
nuar los trabaj os del Sindicato
de I nquilinos, bajo los auspi ­
cios de las mismas uniones.
Pl anteada así la cuesti ón,
cada uno de esos el ementos va
a entabl ar la lucha por la j efa­
tura del sindicato.
Desde luego, Carl os Palacios
anunci ó que mañana celebrará
un mitin al que convocará al
pueblo, con objeto de expl icar­
le por qué asume la presidenci a
del sindicato. Palacios querí a
organi zarl o ayer mismo, pero
el jefe de la guarni ci ón le hizo
advertir que dada la excitación
que se observaba por los re­
cientes sucesos, no era con­
veniente todavía un mitin; y
que se esperara dos o tres días
más. Palacios aceptó y dijo que
el mi ti n en cuesti ón lo darí a el
E l M o v i mi e n t o I n q u i l i n a r i o en V e r a c r u z
El Dictamen de Veracruz, lunes 9de J ulio de 1922.
Herón Proal, q uedó
formalmente preso
El Presidente Obregón aprueba la
actuación militar
El sindicato se q uejó del ejército y
pidió la libertad de H. Proal
El ej ecuti vo contestó r epr obando i os actos de
Pr oal y soci os y expr esando que esper a
que l as autor i dades J udi ci al es sabr án
cumpl i r con su deber
día de mañana en el Parque
J uárez.
Los del Comi té del Sindicato
de I nquilinos tambi én anun­
cian que reanudan sus activi­
dades. Desde luego se i nstal a­
ron en una accesoria del patio
“ L a I l usi ón” en la calle Este­
ban Morales, donde ha comen­
zado a cel ebrar reuni ones;
pronto organi zarán un mitin
para anunci ar a los inquilinos
que reanudan los trabajos.
Ol mos y los suyos tambi én
qui eren dar otro mitin, pero
para esto esperarán a que el
mismo Ol mos se mejore y pue­
da salir a la calle.
Los de las uniones comenza­
rán por organi zar el sindicato,
ya que tratan de constitui rlo
sobre bases distintas al Rojo
Revolucionario.
A propósito del anunci o de
la reanudaci ón de las acti vi da­
des de los inquilinos, el coronel
Manzano nos manifestó que
mi entras no se al tere el orden
no serán molestados, pues que
tales son las instrucciones que
tienen del gobierno federal;
pero que si se i ntenta provocar
nuevos i nci dentes desagra­
dables, las autori dades mi l i ta­
res se verán obligadas a i nterve­
nir para sofocar cual qui er de­
sorden.
Ayer tarde circuló profusa­
mente por la ci udad un mani ­
fiesto firmado por el Comité
Revolucionario de I nquilinos.
En ese manifiesto se habl a de
los sucesos registrados el mi ér­
coles y la madrugada del jueves
como una consecuenci a del
zarpazo burgués que llega a
México; y después de apel ar a
la ayuda y la acción decisiva de
todos los rojos del mundo, se
dice que los inquilinos han
agregado a las cl áusul as de sus
peticiones esta otra:
“ Es condi ción i ndispensable
para entrar en negociaciones,
para solucionar el confli cto del
inquil inato, que todos los que
están detenidos, sean puestos
en l i bertad.”
El día termi nó sin que se tu­
vieran noticias de que se hubi e­
ran registrado incidentes des­
agradables.
Las tropas estuvieron ha­
ciendo servicios de vigilancia,
a bordo de camiones que re­
corrí an constantemente las
calles.
La noche entró sin que tam­
poco hubi era incidente alguno.
EXCLUSI VO para El Di ctamen.
México, j ul i o 8.— El señor
Presidente de la Repúbl i ca en­
tregó a la prensa los siguientes
i mportantes boletines, relativos
a los sangrientos sucesos de
Veracruz:
“Veracruz, 6 de j uli o 1922.
— A. Obregón, Presidente Re­
públ i ca.— Si ndicato Revolucio­
nario de I nquilinos y puebl o en
general, ante usted, con debi do
respeto, denunci amos y protes­
tamos hecho si gui ente.—Hoy
tres madrugada, fuerzas guar­
nición asal taron Comi té Si ndi ­
cato, apresando dirigente He­
rón Proal y secretario Porfirio
Sosa y Rodol fo M ercado.—
Pueblo de Veracruz, indi gnado
este hecho, confía usted ordene
l ibertad presos.— Miguel Sali­
nas, Manuel Al manza.”
La r espuesta del
pr esi dente
“ SEÑOR Miguel Salinas, Sin-
dicato I nquilinos Veracruz. En­
terado su mensaj e de ayer. To­
dos los datos que obran en la
presidencia, relacionados con
el moti n donde fue vi l l anamen­
te asesinado el C. Ol mos y con
los acontecimientos que se de­
sarrollaron por la acti tud asu­
mi da por Proal y sus coasocia­
dos, en relación con la orden de
aprehensi ón di ctada por el jefe
de distrito contra el menci ona­
do Proal, ponen en condi ción
al Ejecutivo de mi cargo, de de­
cl arar que las fuerzas federales
se han limitado a cumpl i r con
su deber, permi ti éndome hacer
saber a, usted que esta presi ­
dencia está francamente re­
suelta a i mponer el orden y a
dar garantí as a los ci udadanos
de la Repúbl i ca, sometiendo a
los individuos o agrupaci ones
que rebasando los derechos
que las leyes les conceden, pro­
cedan a acudi r a violencias,
con mengua de los derechos y
las prerrogativas de los demás
ci udadanos de la Repúbl i ca,
que les otorgan nuestras pro­
pias leyes.— En cuanto a las
responsabi l i dades y casti go
que corresponde a cada uno de
los el ementos que originaron
tan l amentabl es y sangrientos
sucesos, no es facultad del Eje­
cutivo de mi cargo resolver,
pero sí estoy seguro de que las
autori dades l l amadas a desem­
peñar este papel, por mi ni ste­
rio de ley, sabrán corresponder
con energía y diligencia, a la
elevada misión que la sociedad
les ti ene encomendadas. —A-
fectuosamente. — El Presidente
de la Repúbl i ca, A. Obregón.”
El i nfor me del al cal de
“ V e r a c r u z , 6 d e j u l i o d e
1922.— Gral. A. Obregón.—
Anoche tumul tuosa manifes­
taci ón cel ebrada Si ndi cato
I nqui l i nos, fue heri do J osé
Olmos, mi embro promi nente
sindicato, qui en reti róse de las
filas i nqui l i nos mandados
Proal, por no estar conforme con
la di ctadura de éste, que fue acu­
sado públ i camente por malver­
sación fondos y por haber come­
tido infinidad abusos seno sindi­
cato; lo que causó indignaci ón
entre filas proali stas, al grado de
l l amar trai dor a Olmos.
Proal, en manifestación, ex­
hortó sus huestes l i ncharan a
Olmos, orden que consuma­
ron, hiriéndolo en compañí a de
su hermana y otros sus parti ­
darios. A consecuenci a de esto,
formóse gran escándal o que
termi nó en combate, donde
gendarmerí a montada y nume­
rosas fuerzas federales estuvie­
ron presentes, resguardando
orden, cosa imposible hasta
hoy.— Está herido gravemente
un gendarme, un teni ente re­
sultó muerto y ocho heridos
más.— Si no hubi era sido por
la sereni dad del coronel M an­
zano y de sus oficiales, que
contení an a sus soldados, que
se cansaron de oír insultos, la
tropa y gendarmerí a hubi eran
cargado contra los escandal o­
sos.— Proal y muchos de sus
parti darios, están presos hasta
hoy y la cal ma se ha logrado
restabl ecer, presumi éndose,
dada la energía de las tropas,
que no se regi strarán nuevos
desórdenes.— El presi dente
municipal, Rafael Garcí a.”
La r espuesta del
pr esi dente
“ Pa l a c i o Na c i o n a l , 8 d e
J ULI O DE 1922. — Señor Rafael
Garcí a, presidente municipal,
V eracruz.— Con verdadera
pena me he enterado de su
mensaj e de ayer, en que me co­
muni ca los moti nes registrados
en ese puerto, en uno de los
cuales fue asesinado el C. Ol ­
mos, y de la acti tud discreta y
enérgica asumi da por los jefes
de las fuerzas federales y de la
policía montada.— Es urgente
que todas las autori dades de
ese puerto, dentro de las facul­
tades que la ley les señala, pro­
cedan dili gentemente y con
toda energía, a di l uci dar y es­
clarecer responsabi l i dades y
apl i car el casti go que nuestras
leyes señal an a todos los que re­
sulten responsables de estos
sangrientos sucesos, que ade­
más de tener j ustamente al ar­
mados a todos los habi tantes
de ese i mportante puerto, se re­
flejan en el resto de nuestro
país y fuera de él, con un as­
pecto de salvajismo, correspon­
diendo a las autori dades de­
mostrar que están capaci tadas
para reprimirlos con energía y
oportuni dad.— Afectuosamen­
te.— El Presidente de la Repú­
blica, A. Obregón, rúbri ca.”
N u e s t r o M é x i c o
El Dictamen de Veracruz, viernes 14 de J ulio de 1922
Ya está en vigor la L ey de I nq uilinato q ue aprobó la
L egislatura, y en ella se señala a los inq uilinos un
plazo de cuatro meses para ponerse al corriente de
las rentas q ue han dejado de cubrir hasta hoy
En EL PERI ODI CO oficial del
gobierno del estado, acaba de
publ i carse la Ley de I nqui l i na­
to, la que, por lo tanto, está ya
en vigor. Esa ley ha sufrido
nuevamente al gunas reformas
en el texto que se dio a conocer
y que fue como lo aprobó la
cámara siendo las princi pales
de esas reformas, la fijación del
6 por ciento, como tipo de i nte­
rés, y el señal ami ento a los i n­
quilinos, de un plazo de cuatro
meses para ponerse al corriente
de las rentas que adeudan.
La ley promul gada ya, dice
así:
ANGEL CASARI N, Gober­
nador Consti tuci onal I nteri no
del Estado Libre y Soberano de
Veracruz-Llave, a sus habi tan­
tes, sabed:
Que la H. Legi sl atura del
mismo, se ha servido envi arme
la siguiente ley:
“La H. Legi sl atura del Esta­
do L i bre y Soberano de
Veracruz-Llave, en nombre del
puebl o, expide lo siguiente:
L ey de I nqui li nato
ARTI CULO 1o. Se decl ara de
interés público el arrendami en­
to de casas o edificios desti na­
dos para habi taci ón y para es­
tablecimi entos docentes, así
como los que se desti nen para
establ eci mientos comerciales o
industriales en pequeño, enten­
diéndose por tales aquellos en
que el capi tal en giro no exceda
de i 500.00. Quedan exceptua­
dos los edificios que se hal len
habi tados por sus propietarios.
Ar t í c u l o 2o . Se ponen en
vigor en todo el estado por el
térmi no de dos años contados
desde la fecha de expedición de
la presente ley, las rentas que
se pagaron en el año de 1910, y
un 10% más.
ARTÍ CULO 3o . Las rentas
que no pudi eron ser fijadas de
acuerdo con el artí culo ante­
rior, bien porque los inmuebles
hubi eron sufrido reformas ra­
dicales, o bien porque hubi esen
sido construi dos después del
año de 1910, se fijarán en una
canti dad igual al 6% anual del
valor real del inmueble, toman­
do de la úl ti ma inscripción he­
cha en el Registro Público de la
Propiedad.
ARTÍ CULO 4o . El ti empo del
arrendami ento es indefinido.
Ni ngún propi etari o puede exi­
gir a un inquil ino la desocupa­
ción de su casa, en tanto que
éste esté al corriente en el pago
de su renta.
ARTÍ CULO 5o . Las Admi ni s­
traciones y Receptorí as de Ren­
tas del Estado y las Tesorerí as
Muni ci pal es l levarán un libro
especial que se denomi nará
“ Regi stro de Contratos de
Arrendami ento” y otro “ Regis­
tro de casas habi tadas por sus
propi etari os”. En el primero, se
anotarán los contratos de arren­
dami ento celebrados en su j u­
risdicción conforme a la ley con
expresión de los nombres de los
contratantes y renta; y en el se­
gundo, la relación de las casas
ocupadas por los propietarios,
expresando si ellas constituyen
o no su úni ca propi edad.
A r tí c u l o 6 o . El que solicite
en arrendami ento una casa, só­
lo estará obligado a dar fianza
a satisfacción del propi etari o o
a deposi tar en casa de recono­
ci da solvencia, o en la admi ni s­
tración o receptorí a de rentas
respecti va, el valor equi valente
a dos meses de renta.
Ar t í c u l o 7o . El empl eado
de las receptorías o admi ni stra­
ci ones de rentas, que viole en
perjuicio del inquil ino las pre­
venciones de esta ley, será cas­
tigado con la destitución i nme­
di ata de su empleo.
ARTÍ CULO 8o. Los propi e­
tari os de casas están obl i gados:
I. A dar aviso a la admi ni s­
tración o receptoría de rentas,
para los efectos del artí cul o 5o.,
dentro del térmi no de cinco
días, los contratos de arrenda­
miento que celebren.
II . A presentar a la admi ni s­
traci ón o receptoría de rentas,
42
E l M o v i mi e n t o I n q u i l i n a r i o e n V e r a c r u z
Transitorio
para los efectos del artículo 5o.,
dentro del término de cinco
días, los contratos dé arrenda­
miento que celebren.
I I I . A arrendar los inmue­
bles desocupados a la primera
persona que lo solicite, siempre
que ésta llene los requisitos
prevenidos en el artículo 6o.
El propietario que infrinja
alguna de las disposiciones de
esta ley, será castigado con la
pena del equivalente a un mes
de renta de la finca de que se
trate, por la primera vez, de
dos por la segunda y las subse­
cuentes con el duplo de la pena
anterior y arresto hasta de
quince días.
ARTÍCULO 9o. Si el arren­
dador se rehusare sin justa
causa a recibir el pago de su
arrendamiento o fuere persona
incierta o incapaz de recibir, el
arrendatario podrá efectuar el
depósito de dicha cantidad en
la A dministración o Receptoría
de Rentas del Estado, a disposi­
ción de su acreedor, y la cons­
tancia respectiva de depósito
que obtenga, dejará legalmente
extinguida su obligación para
todos los efectos legales consi­
guientes.
A r tí c u l o 10. En los juicios
pendientes por falta de pago de
renta, o rescisión de contrato,
el juez sobreseerá de plano si el
arrendatario exhibe la constan­
cia de haber depositado las ren­
tas estipuladas en las recepto­
rías o administraciones de ren­
tas.
ARTÍCULO 11. Toda deman­
da de desocupación debe ir
acompañada de un ejemplar del
contrato de arrendamiento.
ARTÍCULO 12. L as repara­
ciones acordadas por disposi­
ción sanitaria o por orden del
ingeniero de la ciudad a las
construcciones urbanas, serán
ejecutadas inmediatamente por
el propietario, y en caso de que
se niegue, por el A yuntamiento
del lugar por cuenta del mismo
propietario, sin perjuicio de lo
que dispone el Código Sanita­
rio, pudiendo rehacerse de
ellos, apl icando la facultad
económico-coactiva.
A r tí c u l o 13. Los inqui­
linos que dejaren de pagar sus
arrendamientos serán lanzados
de las casas o habi taciones
que ocupen a la extinción del
depósito de la garantía, sin
perjuicio de que el juicio su­
mario por desocupación se pro­
mueva desde la falta del primer
pago, pero el lanzamiento no
se consumará si no hasta
la extinción del depósito o
garantía. El depósito no po­
drá ser entregado al arrenda­
dor, sino hasta después de con­
sumado el lanzamiento. Para
los efectos de esta ley, se consi­
dera que los fiadores hacen
efectiva su garantía por el tér­
mino de dos meses, que se co­
menzarán a contar para los
efectos de la desocupación,
desde la fecha que notifiquen al
propietario o administrador
que cesa su garantía. Esta noti­
ficación se hará por carta certi­
ficada ante dos testigos, ante
notario o judicialmente. Las
prevenciones de este artículo
no serán aplicables cuando du­
rante el juicio el inquilino se
ponga al corriente en el pago de
sus rentas.
A r tí c u l o 14. Al efectuarse
el l anzami ento no podrán rete­
nerse con pretexto de cubri r las
pensi ones y costas, bienes mue­
bles de uso doméstico.
ARTÍCULO 15. Se reforman
los artículos relativos del Códi­
go Civil y del de Procedimien­
tos Civiles que se opongan a las
prescripciones de la presente
ley.
A r tí c u l o 16. Los contratos
existentes al tiempo de la pro­
mulgación de esta ley, se en­
tenderán modificados en los
términos de la misma.
A r tí c u l o 17. Las dispo­
siciones de esta ley no son re-
nunciables.
SE CONCEDE una moratoria de
cuatro meses, contados a parti r
de la fecha de la promulgación
de la presente ley, para que los
inquilinos que adeuden rentas
atrasadas se pongan al corrien­
te en el pago de ellas lo más
pronto posible.
Dada en el Salón de Sesiones
de la H. L egislatura del Es­
tado.
J alapa-Enríquez, a los cinco
días del mes de julio de mil
noveci entos vei nti dós. — F.
Tremari, Diputado Presiden­
te.— Ramón C. Mora, Diputado
Secretario.”
Por tanto, mando se impri­
ma, publique y circule para co­
nocimiento general.
J alapa-Enríquez, a los cinco
días del mes de j uni o de
1922.— Angel Casarín.— el Sub­
secretario de Gobierno, encar­
gado del despacho, G. Vázquez
Vela.
43
Nu e s t r o M é x i c o
El Dictamen de Veracruz, lunes 17 de J ulio de 1922.
Ya fue h a l l a d o e l ú l t i m o
a m a n t e d e M a t a H a r i
Se encl austr ó en un monaster i o
par a ol vi dar su per di do
amor
Pa r í s , julio 16.-M . Morrilla, de los principales
círculos sociales parisienses y el cual fue el últi­
mo amante que tuvo la célebre bailarina M ata
Hari, y que más tarde desapareció, ha sido al fin
descubierto en el monasterio de capuchinos, que
está situado en Cartuja de Miraflores, España.
Como se recordará, la bella bailarina desem­
peñó activamente el papel de espía en favor de los
alemanes durante la guerra; pero habiendo sido
descubierta fue aprehendida por las autoridades
francesas, las cuales la sentenciaron a muerte.
M. Mortilla, al saber la sentencia para su
amante, pretendió en vano salvarle la vida, y una
vez ejecutada, M ortilla desapareció misteriosa­
mente de París, sin que se hubiera sabido nada
más de él, hasta hoy que fue localizado.
El escritor español Vicente Blasco I báñez,
cuando la sentencia de la M ata Hari, escribió su
novela Mare Nostrum.
El jefe del monasterio al ser interrogado, dijo
que Mortilla no se había afiliado a la orden, pero
que se encontraba allí para olvidar su amor per­
dido.
El Dictamen de V eracruz. 18 de j ulio de 1922.
L os inq uilinos dieron a conocer
ayer las condiciones q ue
han fijado para tratar de si
cumplen la ley, y en ellas
figura como primera,
la de la previa libertad
de todos los detenidos,
incluso Proal
Además, habrán de efectuar una
asamblea todos los sindicatos del
estado para ver lo q ue se haga
L a s CONDICIONES que el Sindicato de I nquilinos ha puesto para
aceptar el cumplimiento de la nueva Ley de I nquilinato, fueron da­
das a conocer en el mitin que se llevó a cabo anoche en la glorieta del
Parque J uárez, y al que convocó previamente el nuevo jefe del comi­
té, Manuel Almanza.
La convocatoria hecha por A lmanza indicaba que los delega­
dos que fueron en comisión a la capital de la República y a la del
estado informarán a los inquilinos del resultado de las conferen­
cias celebradas con el Ministro de Gobernación, general Plutarco
Elias Calles y el gobernador del estado, coronel A dalberto Te-
jeda.
El jefe del comité del Sindicato de I nquilinos se dirigió ayer al
presidente municipal, Rafael García, en solicitud de permiso para
celebrar la reunión; pero el alcalde juzgó prudente pedir su pare­
cer al jefe de la guarnición, y al efecto mandó a uno de sus em­
pleados que fueran a decir al coronel Manzano si la reunión podía
llevarse a cabo. El coronel Manzano contestó que no era él quien
tenía que decidir sobre ese punto, sino la autoridad civil, para lo
cual está facultada.
En consecuencia dio permiso el alcalde para el mitin en el cual
informarían los delegados Manuel A lmanza y Pedro García, el
primero que fue a J al apa llamado por el gobernador y el segundo
a ¿México, a conferenciar con el Ministro de Gobernación.
Antes de principiar, y como de costumbre se lanzaron al aire
algunos cohetes para llamar a los inquilinos, quienes, cuando es­
tuvieron reunidos en bastante número, entonaron como prelimi­
nar del mitin varios cánticos de los que les ha enseñado Proal.
Lo que se habl ó con el gober nador
A CONTINUACIÓN habló Almanza, quien principió por decir que
sentía mucho no tener lo que a Proal le sobra: voz. Después dijo
que al ser llamados por el gobernador para tratar el asunto del in­
quilinato habían acudido sin saber los puntos que se discutirían,
pero que los presumían en vista de que en el mismo tren viajaban
los representantes de los propietarios. Almanza siguió diciendo
que cuando llegaron a J al apa, ya los propietarios estaban confe­
renciando con el gobernador; que dejaron que habl aran todo lo
que quisieran, y que cuando terminaron, ellos, a su vez conferencia­
ron con el gobernador, quien les manifestó que había quedado
muy disgustado con la actitud observada por los propietarios, los
cuales calificaron la Ley del I nquilinato de confiscatoria, y anun­
ciaron que daría lugar a muchos amparos.
Entre paréntesis, A lmanza dijo que los propietarios habían
E l M o v i mi e n t o I n q u i l i n a r i o e n V e r a c r u z
creído oportuno el momento para encajonarlos dentro del marco
de la ley; pero que su golpe les había fallado una vez más, puesto
que no conseguirían sus propósitos, siempre que los inquilinos
permanecieran unidos y no pagaran rentas.
Siguió A lmanza relatando que había hablado extensamente
con el gobernador sobre los acontecimientos trágicos ocurridos en
esta ciudad; y que convino el gobernador en que no eran los in­
quilinos los culpables de esos hechos.
Quiso el gobernador — continuó A lmanza—que nosotros como
delegados diéramos una solución al conflicto; pues que si los pro­
pietarios no aceptaban la Ley del I nquilinato y nosotros tampoco,
qué era lo que se iba a hacer, A lmanza contestó que los delegados
del sindicato no eran nadie para resolver el conflicto. Pero que de
todos modos, y para que se decidieran a tratar sobre el cumpli­
miento de la Ley del I nquilinato, tenían antes que resolverse tres
puntos principales.
L as condi ci ones par a tr atar sobr e la l ey
PRI MERO: L ibertad absoluta de todos los prisioneros por asun­
tos del Sindicato de I nquilinos, que se encuentran en la cárcel de
Allende.
Segundo: L ibertad completa para celebrar reuniones, mítines y
manifestaciones.
Tercero: Devolución del local del sindicato, útiles y archivo.
Al primer punto —dijo A lmanza—el gobernador contestó que
sentía mucho no poder hacer nada, puesto que ese asunto estaba
en manos de las autoridades federales; pero que tuvieran confian­
za en que se haría justicia a los prisioneros y en que pronto recibi­
rían éstos su libertad.
Al segundo punto contestó el gobernador, que la Constitución
Política de la República les daba ese derecho, y que ninguna au­
toridad estaba facultada para impedirles ejercitarlo.
Respecto al tercer punto dijo que comprendía que debían devol­
vérseles el local y todos sus papeles y documentos; pero que no
veía el motivo del por qué había necesidad de imponer esas tres
condiciones para entrar en tratos que resolvieran el problema.
Hay que consul tar a l os otr os si ndi catos
ADEMÁS, Almanza manifestó al gobernador que el problema no
se reducía a ellos solos; que había muchas poblaciones en donde
existía también el sindicato, como en Córdoba, Orizaba, J alapa,
Tuxpan, y otros lugares que necesariamente tenían que ponerse
de acuerdo para una solución definitiva. En vista de estas razones,
agregó el orador, el gobernador estuvo de acuerdo con él, en que
el día 30 del presente mes se celebraría una gran convención a la
que concurrirán los representantes de todos los Sindicatos de I n­
quilinos que hubiera en el estado.
Entendidos de que el día 30 se llevará a cabo esa convención y
con la promesa de que el gobernador interpondría su influencia
para que el asunto del Sindicato de I nquilinos se resolviera lo más
favorable para ellos, se despidieron A lmanza y su compañero del
gobernador y regresaron a ésta a dar cuenta de sus conferencias.
Eso sí, dijo Almanza para terminar, el gobernador me recomendó
que efectuáramos nuestras manifestaciones y reuniones con la
mayor cordura; pues dijo que entre nosotros se mezclan muchos
enemigos nuestros, que son los que han cometido los actos repro­
bables; que tiene la convicción de que esos individuos son los cul­
pables de los incidentes que se han registrado; y que cuando des­
cubriéramos en nuestras manifestaciones algunos de ellos, les
consignáramos a las autoridades.
Lo que habl ó con el mi ni str o Cal l es
L u e g o pasó a informar el delegado Pedro García, que fue a
México a conferenciar con el Ministro de Gobernación. El delega­
do García dijo que al pedirle al general Calles interpusiera su in­
fluencia para libertar a Proal, le contestó que eso no era de su in­
cumbencia; que en todo caso sería el gobernador Tejeda quien
habría de resolver; y que para no perder el tiempo, a él se dirigie­
ran.
Le dijo García al general Calles que sentía mucho que el Presi­
dente Obregón hubiera aprobado la actitud del ejército, y que el
Ministro de Gobernación le contestó que si el Presidente de la Re­
pública había aprobado los procedimientos de las fuerzas federa­
les, era porque estaba bajo la impresión que le causó el informe
del alcalde Rafael García, quien le dijo en extenso telegrama, que
los inquilinos habían sido los que provocaron al ejército. Esta
declaración fue sensacional y causó gran excitación entre los
sindicados.
Siguió diciendo el delegado García, que el general Calles les
había prometido que se les haría justicia. El delegado García ha­
bló luego algo relacionado con el sindicato y sus miembros, a
quienes recomendó permanecer unidos, prestar obediencia al co­
mité, y luchar hasta el completo triunfo de los fines que persiguen.
Terminada la labor informativa de los delegados A lmanza y
García, siguieron hablando otras personas en forma de propagan­
da. Hablaron una mujer, un muchacho y un individuo que tronó
contra los traidores del sindicato.
El agua que comenzó a caer desintegró a la reunión, y poco
después se terminaba el mitin.
Algunos grupos recorrieron las calles lanzando gritos por el
triunfo de su causa, pero no se produjo ningún desorden.
Nu e s t r o M é x i c o
El Dictamen de Veracruz , jueves 20 de J ulio de 1922.
G abriela M istral es hué sped
de M é xico
El Dictamen de Veracruz, miércoles 19 de J ulio de 1922.
L A L EY DE I N Q UI L I N AT O
ORIZABA. julio 18.—L a Ley de
I nquilinato expedida última­
mente por el Gobierno del Es­
tado, significa para los varios
miles de obreros de la región
ori zabeña un aumento del
quíntuplo en las rentas que
hasta ahora han pagado por las
habitaciones que ocupan y que
representan el 20 por ciento de
las que pagaban en el año de
1910, ya que la citada ley expo­
ne que se resti tuirán las rentas
que se pagaban el año de refe­
rencia con un aumento de un
10 por ciento.
Con este motivo, se nota en­
tre los obreros un marcado dis­
gusto ya que esperaban que la
ley que al respecto se expidiera
sería en el sentido de que cuan­
do menos ellos —los obreros —,
quedarí an exceptuados del
pago de rentas y para lograrlo
se habían hecho secundar por
el vecindario de esta ciudad
formando un Sindicato de I n­
quilinos, integrado en su casi
totalidad por elementos fabri­
les.
Por supuesto que a las com­
pañías propietarias de casas
habitadas por sus obreros, les
ha beneficiado esto para elevar
cinco veces el rendimiento que
les proporciona el capital in­
vertido en los inmuebles de re­
ferencia.
El Dictamen de Veracruz, lunes 24 de J ulio de 1922.
L a manifestación de los
inq uilinos en M éxico
MÉXICO, julio 23.—Hoy en la
mañana el Sindicato de I nqui­
linos llevó a cabo su anunciado
mitin, el que tuvo lugar en el
Hemiciclo a J uárez, en la A la­
meda, sitio en el que varios
oradores sindicalistas usaron
de la palabra, en la forma en
que ellos lo acostumbran.
Después del mitin, los inqui­
linos, llevando sus banderas ro­
jas, iniciaron la marcha por las
calles de la ciudad, en manifes­
tación de protesta contra los
propietarios.
Debido a que la policía mon­
tada siguió los pasos a los ma­
nifestantes, éstos ni profirieron
insultos, ni cometieron atenta­
dos. Ningún desorden se anotó
durante la manifestación, des­
pués de la cual, cerca de la una
del día, se disolvieron los inqui­
linos.
La admi r ada poetisa chi l ena tr ae mensaj es
de fr ater ni dad de puebl o a puebl o
Ga b r i el a M i s t r a l , la gran poetisa chilena tan
admirada entre nosotros, y que figura en primera línea
en la pléyade de mujeres artistas que destacan en Sud-
américa, pisó ayer tierra mexicana y permaneció en este
puerto algunas horas, antes de seguir viaje a la capital de
la República.
Viene Gabriela M istral atendiendo la invitación que le
hizo el Secretario de Educación Pública, licenciado Vas­
concelos, y al mismo tiempo trayendo una misión del go­
bierno chileno; y su permanencia en México será hasta
fin de año, con el objeto de recoger impresiones, de cono­
cer el país en sus principales aspectos, al mismo tiempo
que para dejar establecida la base del intercambio que se
desea establecer entre los dos pueblos, tan semejantes en
su tradicional bravura y la orgullosa conservación de sus
libertades, como lo son el chileno y el mexicano.
El viaje de Gabriela Mistral, anunciado desde hace
tiempo, y esperado con impaciencia, realizóse, en cuanto
a su arribo a tierra mexicana, de manera imprevista,
puesto que no fue conocido de antemano el día de su lle­
gada. A esto se debió que la poetisa al desembarcar en
Veracruz, lo hiciera como de incógnito, pues ya se prepa­
raba a seguir su viaje cuando comenzó a extenderse entre
el público la noticia de su arribo. En nombre de la Secre­
taría de Educación vinieron a recibir a la señorita, la pro­
fesora Palma Guillen, y los señores J uli o J iménez Rueda
y J esús Villalpando. Con Gabriela M istral llegaron las
señoritas L aura Rodig y A mantina Ruiz, esta última
profesora en el Liceo que dirige la poetisa y educadora, y
la señorita Rodig arti sta que trae la representación de la
Sociedad Nacional de Bellas Artes de Santiago de Chile.
L a estancia de Gabriela Mistral en Veracruz fue corta,
pues habiendo desembarcado cerca del mediodía, tomó
el tren nocturno para seguir a J al apa donde pasará un
día y después marchará a la metrópoli. El clima de Vera-
cruz tan distinto de aquel a que se halla acostumbrada
Gabriela Mistral, le impidió prolongar su estancia aquí;
y por otra parte, como padece una ligera afección del co­
razón, juzgó prudente no llegar sin preparación a la gran
altura de la ciudad de México, y a eso se debe su deten­
ción en J alapa.
De Veracruz conoció únicamente algunas calles, y le
llamó la atención el aspecto colonial que todavía ofrece la
ciudad en algunos lugares y que le recordó otras pobla­
ciones de su país.
El líder de los inq uilinos Pérez Rea, pronunciando su discurso en el hemici-
cl o a Juárez.
E l M o v i m i e n t o I n q u i l i n a r i o e n V e r a c r u z
El Dictamen de Veracruz, lunes 31 de J ulio de 1922.
L A L EY DE I N Q UI L I N AT O
CO N V ERT I DA EN EL
CADAV ER DE PAGAN I N I
L os PROPIETARIOS de casas de Veracruz, han sido los primeros
en iniciar la ofensiva contra la Ley de I nquilinato últimamente
expedida por la cámara, y sancionada por el Ejecutivo, acudien­
do al recurso de amparo en virtud de que consideran ultrajados,
por esa disposición legal, los derechos que les otorga nuestra Car­
ta M agna; y esta actitud que indiscutiblemente seguirán los de­
más propietarios del estado, neutralizará los efectos de dicha ley
haciéndola inaplicable como aconteció con la Ley de Participa­
ción de Utilidades, justificándose con ello, la premisa que asenté
en anteriores artículos al declarar que la flamante ley sería una
ley más, pero no la que salvase la situación en el estado, ya que
sus resoluciones eran injustas y serían repudiadas por las dos par­
tes afectadas: los propietarios y los inquilinos.
El tiempo ha comprobado mis afirmaciones de entonces, y los
recursos de amparo que ahora se inician, se consideran precurso­
res de una nueva crisis que se avecina en el debatido conflicto. Y a
tenemos “la huelga de la renta” por parte de los inquilinos, y aho­
ra se agrega la rebeldía de los propietarios ante las disposiciones
de una ley que consideran injusta y confiscatoria. ¿Cuál será den­
tro de breves días la situación?
El A yuntamiento por su parte, amenaza a los propietarios con
aplicarles la económico-coactiva, y éstos poco se preocupan de di­
cha disposición legal, porque saben que lo primero que debe em­
bargarse conforme a esa ley, es la renta, y precisamente la renta
de sus casas es la que no han visto en su poder hace muchos días.
Y el tiempo transcurre en medio de la mayor incertidumbre, y día
a día será más difícil la resolución del problema, porque cada vez
habrá mayores intereses que defender y más rentas que cobrar.
Mas la culpa seguirá recayendo en quienes no se preocuparon
desde el primer momento por apagar la hoguera que se alzaba en
el porvenir, correspondiendo una gran parte de la misma a los
propietarios del puerto. En Veracruz, y parece un contrasentido
expresarlo así, los primeros enemigos de los propietarios cuyas
casas se hallaban en huelga, fueron los mismos PROPI ET A ­
RI OS. ¿Por qué? Por el eterno egoísmo humano. L a huelga afec­
taba principalmente, a los propietarios de patios de vecindad,
pero no se extendía a las casas de alquiler del centro de la población
que disfrutan los mayores alquileres; y los propietarios de estas ca­
sas, no afectados por la huelga, desoyeron el clamor de sus colegas
los propietarios amenazados, ante el temor de que una ley ex­
pedida por el gobierno viniera más tarde a obligarlos al cobro de
rentas menores a las que venían sosteniendo. A nte tal perspectiva,
la mayoría de los propietarios se negaron a formar parte de las
nuevas sociedades de defensa que se iniciaban; y los pequeños
propietarios, combatidos por la huelga y sin el apoyo de sus cole­
gas, anduvieron tocando todos los resortes inútilmente, hasta que
llamaron a las puertas del gobierno, único que podría resolver la
situación con una ley equitativa y justa.
Desgraciadamente para todos, la ley últimamente expedida en
lugar de salvar la situación, agravó el conflicto por la falta de
equidad que impera en sus preceptos. Sin embargo, ha tenido la
virtud de sacudir la inercia o de despertar el egoísmo de los pro­
pietarios, y ahora aunque tarde, se inician nuevos trabajos de
reorganización con visos de éxito, en virtud de que el mayor nú­
mero o la totalidad de los propietarios de casas, se aprestan a la
defensa. Fue necesario para ello el fuetazo de la ley; y ante el peli­
gro de la pérdida hasta del derecho de propiedad, los propietarios
de casas se agrupan para conjurar el cataclismo.
Como corolario de las actividades que desplegarán los propie­
tarios, encuentro en mi mesa de trabajo un manifiesto firmado
por “varios propietarios” de la ciudad de Córdoba, en el que
campean ideas y se hacen algunas comparaciones dignas de to­
marse en consideración. Paso por alto los conceptos que no mere­
cen el honor de ser publicados, pero no puedo substraerme al de­
seo de dar a conocer a los lectores de “ El Dictamen”, los párrafos
que considero de mayor interés. Dicen los propietarios de Córdo­
ba... “¿A qué tipo creen ustedes que el gobierno mexicano
colocaría un empréstito de quinientos millones de pesos con
el extranjero? Francamente a ninguno, porque se le ha declarado
suicida; pero, si el milagro se operara, a uno no menor del 8 por
ciento. Y bien, si ni a millonadas podría encontrar el gobierno del
país ni ninguno otro del globo, en la actualidad, dinero al 6% líqui­
do y menos con descuentos como contribuciones, agua, reparacio­
nes y servicio sanitario, cargas todas con que se impone a los propie­
tarios urbanos el interés mencionado; si toda la máquina guberna­
mental, incápite el gobernador y los diputados, tienen sueldos
tres veces mayores que en 1910; si los comerciantes cobran dos o
tres tantos más sus mercancías debido en gran parte a la Guerra
M undial; si la mano de obra ha subido también en la misma pro­
porción y el gobierno cobra por los capitales que presta un 10 por
ciento más de lo que cobraba en 1910, ¿cómo es posible que la
M ERCA NCI A CASA, valga lo mismo que en el año repetido?
¿Qué, las casas no están en las mismas condiciones que las otras
mercancías, máxime cuando es el capital que menos produce lo
que le ha valido el calificativo de capital muerto, y que en último
resultado, es el asilo de los que han quedado fuera de la lucha por
la vida, es el amparo de las viudas y ancianos y débiles mujeres
que no pueden sin ser defraudadas, manejar más capital que el
invertido en casas? ¿Cómo es posible que al dueño de la propiedad
urbana se le imponga la ley del embudo? No y mil veces No. Que
baje todo al precio de 1910 y entonces los dueños de casas no ten­
dremos inconveniente en aceptar la renta de ese año; pero mien­
tras eso no sea, nos opondremos por todos los medios a cumpli­
mentar esa descabellada ley; apelaremos a todos los recursos, y
no nos daremos por satisfechos, hasta que se nos imparta el dere­
cho que nos asiste. Por otra parte, ¿cómo de una plumada invali­
dar los contratos hechos anteriormente y de acuerdo con las leyes
existentes, sin dar a la misma pretendida ley efecto retroactivo y
por ende anticonstitucional? ¿Cómo arrebatar al propietario su
47
N u e s t r o M é x i c o
fundo sin acatar la libertad de contratar libremente garantía por
la Constitución, y dar al arrendamiento un valor al gusto de un
gobierno y cámara comunista y por ende desconocedora de los
más elementales principios de equidad y justicia? Y para los obre­
ros constructores ¿qué resultados traerá esa ley desquiciadora?
¿Y los empresarios constructores de urbanas a dónde irán y los
capitales dónde? Y de contragolpe, ¿cómo quedarán las arcas del
estado y municipales? Si tan buen negocio es el de explotación de
casas ¿por qué el gobierno no se vuelve empresario? Porque no
tiene conqué en primer lugar, y en segundo que para adqui ri r fon­
dos tendría que pagar el 2 por ciento mensual que es al tipo que
corre en el mercado la moneda, y no el 6 por ciento anual como
quiere el mismo gobierno del estado que ganen las casas teniendo
todavía que descontar las contribuciones, etc., hasta mermarlo en
un 2 por ciento anual. Que no nos vengan a decir para echarse so­
bre lo ajeno y valerse de ello para confiscar nuestras propiedades,
que el pueblo en masa viene a protestar por el arrendamiento al­
to. No, el verdadero pueblo comprende que mientras no bajen los
artículos de primera necesidad ni los otros, el alquiler no puede
bajar tampoco, sin que sirva de lenitivo la endulzada del 10 por
ciento sobre la renta de 1910. ¿Quedaría conforme el gobernador
en recibir el 10 por ciento más sobre el sueldo asignado al encargo
que tiene en 1910, lo que le daría una entrada de $ 550.00 contra
$ 1,500.00 que ahora se embolsa? ¿Y los diputados se darían por
satisfechos con sólo el 10 por ciento sobre el sueldo de 1910 que
les daría $ 275.00 en vez de $ 800.00 que ahora ganan...?”
N os REFI EREN las crónicas que a Paganini, el inolvidable artista
italiano, el virtuoso violinista que desde pilluelo en el puerto de
Génova llegó a ser el mimado de los públicos y de las cortes
europeas a principios del siglo X I X , se le consideró siempre en
perpetuo pacto con el diablo, por cuyo motivo cuando murió, la
sociedad supersticiosa de aquella época, se negaba a aceptar el
cadáver del ilustre desaparecido, y así recorrió su cuerpo en irre­
verente peregrinación todas las ciudades, hasta que la piedad fi­
lial logró darle sepultura en un ignorado rincón de las costas de
Niza.
Nuestra Ley de I nquilinato, a semejanza del cadáver del virtuo­
so Paganini, es un muerto que rechazan por igual tanto los pro­
pietarios como los inquilinos, hasta que la bondad de algún J uez
de Distrito le conceda piadosa sepultura en el apartado rincón de
los archivos de su juzgado.
Veracruz, julio 28 de 1922.
C a r l o s F e r n á n d e z d e Ca s t r o .
El Dictamen de Veracruz, miércoles 26 de julio de 1922.
L os propietarios de aq uí
y de Jalapa acudieron
en demanda de amparo
LOS SEÑORES licenciados Rafael
y J osé L izán Ramírez, en re-
presentación legal de la Unión
de Propietarios del puerto, pre­
sentaron en el juzgado de Dis­
trito Numerario una demanda
de amparo contra actos del go­
bernador del estado, la legisla­
tura del mismo y los que en al­
guna forma intervengan en la
aplicación de la Ley de I nquili­
nato, recientemente dictada.
El escrito presentado contie­
ne un concienzudo estudio de
los artículos de la ley en cues­
tión, y particularmente hace
notar que el primer artículo de
la misma, que declara de inte­
rés público la propiedad urba­
na es violatorio de la Constitu­
ción Política de la República.
Así en cada artículo de los die­
cisiete de que consta la ley.
En la tarde ocurrimos al j uz­
gado de Distrito Numerario en
demanda de informes sobre el
trámite dado a la demanda,
pero se nos dijo que no se había
presentado y que ignoraban
completamente todo lo que se
relacionase con el pedimento;
no obstante que el licenciado
L izán Ramírez, nos aseguró
que a las once del día presentó
el escrito de amparo.
I nvestigando por otros con­
ductos hemos sabido que la re­
serva guardada en el juzgado
se debe a que el juez licenciado
Cárdenas Mac Gregor estuvo
durante todo el día de ayer de­
dicado al estudio del asunto y
en la mañana de hoy resolverá
si es de darse entrada al recur­
so y suspender el acto o negar­
se de plano la interposición del
amparo.
En J al apa tambi én se
pr esentó ampar o
J a l a pa , j u l i o 25. — Esta tarde
48
fue presentada al juez primero
de Primera I nstancia de esta
ciudad, en auxilio del J uez Nu­
merario de Distrito de Vera-
cruz, una demanda de amparo
contra la Ley de I nquilinato.
Dicha demanda está suscrita
por más de cincuenta propieta­
rios de aquí.
A reserva de enviar el texto
de la demanda, daré una ligera
idea de él.
Dicen los peticionarios que
el primer artículo de la Ley de
I nquilinato es anticonstitucio­
nal, porque declara de interés
público el arrendamiento de
casas o edificios destinados
para habitación, siendo que la
legislatura no tiene facultades
para declarar de interés públi­
co ningún contrato. Y agregan
textualmente: “ Ese interés pú­
blico que en el caso debe inter­
pretarse como ‘utilidad públi­
ca’, tan sólo puede hacerse de
acuerdo con el artículo 27 de la
Constitución General y la frac­
ción 36a. del artículo 68 de la
particular del estado, para ‘ex­
propi ar’ más que para ‘exdere-
char’, válgasenos el absurdo
neologismo, al que nos obliga
la absurda ley.”
Se señalan, además, otros
artículos de esa ley como re­
troactivos, y en resumen, dicen
que la ley atacada contiene
puntos hasta ahora no concebi­
dos en derecho civil, como son
los de establecer contratos sin
voluntad de los interesados y
“admi ti r” retiradas de fianzas,
todo lo que es una flagrante
violación de las garantías indi­
viduales.
L a demanda de amparo a
que aludo, es contra actos de la
legislatura, que expidió la Ley
de I nquilinato, y del Ejecutivo
del Estado, que trata de cum­
plimentarla.
Considera violatoria la Ley de I nquilinato,
especialmente en su artículo primero que
declara de interés público la propiedad
urbana
E l M o v i m i e n t o I n q u i l i n a r i o e n V e r a c r u z
El Dictamen de Veracruz, martes 1o. de agosto de 1922.
Procederáse al embargo
de las casas q ue aún no
paguen contribuciones
AYER termi nó el plazo que la
ley concede a los propietarios
para que hagan efectivas sus
contri buciones sobre fincas ur­
banas y consumo de agua, co­
rrespondi entes al tercer tri ­
mestre del año en curso, y en
consecuenci a a todos los pro­
pietarios o admi ni stradores de
fincas que no hayan hecho
efectivas esas contri buciones,
se les apl i cará la Ley Eco­
nómico-Coactiva.
En ediciones pasadas infor­
mamos de la resolución que
habí a adoptado el Ayunta­
miento, relativa a que si al ter­
mi nar el plazo que marca la
ley, los propietarios de casas no
habí an cubi erto sus contri bu­
ciones, tal y como las mismas
disposiciones hacendarí as lo
marcan, se procederí a al em­
bargo precautori o de los i nmue­
bles y se acudi rí a al remate,
para deduci r las contri buciones
que los propi etari os o admi ni s­
tradores debi eran.
L a Comi si ón de Haci enda
del Ayuntami ento propuso que
no se hiciera ni nguna excitati­
va a los propi etari os para que
procedi eran al pago de contri ­
buciones, ya que sabí an que en
caso de no cumpl i r con la ley,
se les apl i carí a la económico-
coactiva.
Ayer quedaron termi nadas
en la Tesorerí a Muni ci pal , las
listas de los propi etari os o ad­
mi ni stradores de fincas que no
hicieron efectivas sus contri bu­
ci ones y con fecha de hoy el
síndico 1o., en representaci ón
del Ayuntami ento, entabl ará
las pri meras demandas.
Se sabe que los primeros
propietarios que serán deman­
dados por falta de pago de con­
tribuciones serán los señores
Manuel Cangas y Francisco
Rui z Murillo, quienes adeudan
tres meses de contri buciones,
sobre las fincas de su propi e­
dad o las que admi ni stran, te­
niendo obligaci ón de pagar
contribuciones.
La mente del Ayuntami ento
es pedi r que se decrete el em­
bargo en pri mer térmi no con­
tra los propi etari os que adeu­
dan contri buciones anteriores
a la fecha en que estalló la
huel ga de inquilinos; después
seguirán los que i nmoti vada­
mente han suspendi do sus pa­
gos, a pesar de que los inquil i­
nos de las casas que arrendan,
puntual mente han pagado sus
rentas; y por último, contra
aquellos que estando en condi ­
ciones de pagar, no lo han he­
cho, úni camente porque han
tomado el pretexto de la huel ga
para no hacer efectivas sus con­
tribuciones.
Es respetabl e el número de
los propietarios contra quienes
se decretará el embargo y que
adeudan considerabl es canti ­
dades al municipio.
49
Se aplicará la L ey Económico-
Coactiva, primero a los morosos,
después a los q ue pudiendo pagar no
pagan
N u e s t r o M é x i c o
El Dictamen de Veracruz, sábado 12 de agosto de 1922.
Acógense a la ley los
inq uilinos q ue no consiguen
arreglo particular
En Cór doba, l os pr opi etar i os
al canzar on un ampar o defi ni ti vo
Y mientras así van las cosas en el
Ayuntamiento se platica sobre los embargos
E l ASUNTO del inquilinato entra
ahora en una nueva fase pues
ahora, inquilinos no sindicados
comienzan a acogerse a la ley re­
cientemente expedida; para lo
que ya algunos se dirigieron a la
Administración de Rentas del
Estado, pidiendo el cumpli­
miento del artículo 9o. de la ley
del 5 de julio sobre alquileres.
Son los vecinos de toda una
manzana que habitan casas del
mismo propietario, los que en
vista de la resistencia del mis­
mo para entrar en arreglos par­
ticulares, se acogen a la ley, y
firmaron un escrito que fue di­
rigido al administrador de ren­
tas. Este lo recibió, y, cum­
pliendo con la ley, dirigió a su
vez una comunicación al pro­
pietario.
En iguales ci rcunstanci as
acudieron a la misma oficina
otros inquilinos. Fueron cita­
dos todos los propietarios cu­
yos inquilinos desean ajustarse
a la ley, a efecto de comunicar­
les el procedimiento que ha de
seguirse. Conocemos los nom­
bres de dos de ellos, el señor
Roiz, que es propietario o ad­
ministrador, y el señor Lombe-
ra. No quedó conforme ningu­
no de los dos en ajustarse a la
ley, y hoy se presentarán otros
que fueron citados.
Una vez que los nuevos cita­
dos acudan a notificarse se da­
rá vista al agente del M iniste­
rio Público con el asunto.
Los inquilinos que a este
procedimiento ocurren, según
dicen, lo han adoptado debido
a la completa intransigencia de
algunos propietarios que se nie­
gan rotundamente a rebajar las
elevadas rentas que cobraban.
El ampar o concedi do en
Cór doba
El J UEZ lo. de la. instancia de
Córdoba amparó de manera
definitiva a los propietarios de
fincas urbanas que solicitaron
ese amparo contra la Ley de
I nquilinato dictada por la L e­
gislatura del Estado y promul­
gada por el gobernador.
Ha sido dicho juez el único
que ha concedido el amparo,
pues como se recordará el J uez
Numerario de Distrito de este
puerto, no dio entrada a la de­
manda que presentaron aquí
varios miembros de la Unión
de Propietarios de Fincas de
Veracruz.
La noticia del amparo con­
cedido en Córdoba a los pro­
pietarios de casas, se conoció
ayer en la Unión de Propieta­
rios de este puerto, en oficio
que se recibió de la Unión L o­
cal de Propietarios de Fincas
de Córdoba y que dice lo si­
guiente:
“C. Presidente de la Unión
de Propietarios de Fincas Ur­
banas, Veracruz.
“Nos es grato comunicar a
esa cámara congénere, que el
C. licenciado Agustín Calata-
yud Garay, juez lo. de la. ins­
tancia de este distrito judicial,
en auxilio del juez de Distrito,
de Veracruz, amparó definiti­
vamente a los propietarios per­
tenecientes a esta Unión, en el
o en los escritos de amparo que
promovieron ante la primera
autoridad citada, contra la Ley
de I nquilinato.”
“Nos es grato comunicarlo a
ustedes, para que se sirvan ha­
cerlo del conocimiento de los
miembros de la asociación.
“ Reiteramos a usted nues­
tras atenciones.
El presidente, J oaquín G.
Calatayud. — El secretario, F.
Medina L agos.”
Asuntos r esuel tos en
Conci l i aci ón
En l a SECCIÓN de conciliación
anexa a la Unión de Propieta­
rios de este puerto, se resolvie­
ron ayer dos asuntos entre
propietarios e inquilinos. El
primero fue el de la señora
Concepción Zamudio, que ha­
bita en una casa propiedad del
señor Emilio Mougin, pues se
llegó a un acuerdo sobre las
rentas, comprometiéndose la
primera a pagar las rentas
que adeuda, a base de la rebaja
que se ha señalado.
También se llegó a un acuer­
do entre la señora J osefina Ala­
dro de Otero, propietaria de
las casas 16, 18, 20, 22, 24, 26,
28, 30, 32, 34 y 36 de la calle de
Emparan, y los inquilinos de
esas casas formuláronse nuevos
contratos rebajando las rentas
de común acuerdo.
Los embar gos, el
tesor er o y la Comi si ón
de Haci enda
Un CORTO diálogo trabaron el
alcalde García y el regidor de
hacienda en la última sesión
que celebró el A yuntamiento,
relacionado con los embargos
que se han decretado contra
causantes que se niegan a pa­
gar contribuciones.
El tesorero municipal diri­
gió un oficio en el que informa­
ba haber procedido a dichos
embargos y pedía que el A yun­
tamiento dijera si aprobaba su
actitud, para normar su con­
ducta.
El al calde manifestó que
desde luego debía darse su
aprobación a la actitud del te­
sorero; y no sólo, sino que no se
permitiera a la Comisión de
Hacienda que interviniera en
los negocios de embargo, para
evitar algunas dificultades.
Cueto marcó el alto al oír al
alcalde, y le dijo que la tesore­
ría intervenía en tales asuntos
después que la Comisión de
Hacienda había agotado todos
los recursos de ley hasta que ya
nada podía hacerse; y el alcal­
de le contestó que sin embargo
de eso, sabía que algunos ya
notificados de embargo habían
pagado por la intervención de
la Comisión de Haci enda,
cuando que |lo indicado era que
se siguiera adelante el procedi­
miento.
—Pero, si pagan — dijo Cue­
to—es mejor; total, es lo que se
persigue.
—¿Y cómo estuvo el asunto
Valdés?
—Muy sencillo: a Valdés se
le notificó, pidió una prórroga;
y como se vio que estaba dis­
puesto a pagar, no hubo incon­
veniente en concedérsela.
— Pero el procedimiento ya
estaba iniciado.
—Pero iba a pagar.
—Es que la Comisión de Ha­
cienda, en la calle arregla los
asuntos; sólo porque vienen y
les hablan, y les ofrecen; y lue­
go no les cumplen.
—Hay que saber las cosas y
no habl ar nomás al vuelo
— contestó Cueto al alcalde —.
Entérese usted primero de la
forma que se pueden arreglar
esos asuntos y luego diga lo
que quiera.
—Bueno; sea como quiera, la
cuestión es que se aprueba la
acción del tesorero y que se le
den amplias facultades para
proceder.
El A yuntamiento acordó
esto último.
50
E l M o v i m i e n t o I n q u i l i n a r i o e n V e r a c r u z
El Dictamen de Veracruz, miércoles 16 de agosto de 1922.
EDI TORI AL
Hacia la tribu
A yer NOS referían los reporteros eso que viene ocurriendo con la
llamada Ley de I nquilinato; que se dio para responder a una ver­
dadera necesidad; pero en tal forma se hizo, que ha venido a com­
plicar mucho más el asunto, al grado de no existir ya modo algu­
no de desenredarle, y de que, habrá que optar por el corte, como
en el nudo gordiano. Acércanse propietarios a las autoridades y
piden que se haga cumplir la ley; acércanse a las mismas autori­
dades inquilinos, con igual pretensión de que la ley sea cumplida,
pues que unos y otros se acogen a las disposiciones de la misma.
Mientras que otros propietarios e inquilinos rechazan la ley, se
oponen a ella por cuantos medios están en sus manos; y no la
cumplen. Y bien; la ley —expedida con todas las formalidades del
caso—sigue tan incumplida hoy como lo fuera el primer día; esa
ley no ha pasado de estar escrita. Y ni se llena la petición de quie­
nes se acogen a la efectividad de la ley expedida, ni tampoco se
quebranta la resistencia de quienes rechazan la ley y no la cum­
plen.
En medio de su rudeza, el regidor Esenaro expresó en la última
sesión municipal el verdadero sentir social; y dio a conocer cómo
la idea de justicia, de equidad, es innata en las agrupaciones hu­
manas y precisa para su subsistencia: “Que se haga cumplir a to­
dos la ley que está expedida, dijo; que a todos se les obligue por
igual; y con ello habrá desaparecido el conflicto en que nos halla­
mos”.
Pero el alcalde García — que no es el sano de corazón y bien in­
tencionado hombre del pueblo, sino el político más o menos du­
cho en los menesteres del oficio —salióle al encuentro a Esenaro, y
le replicó que aquello de hacer cumplir la ley estaba muy bien;
pero que a ver cuáles eran los medios para lograr su cumpli­
miento.
Y Esenaro contestó: “ Haciéndola cumplir.”
Tiene mucha razón Esenaro. Cuando los encargados de gober­
nar, de legislar, dictan una disposición, dan una ley, han de haber
meditado y estudiado lo bastante para que el camino de ejecución
de esa ley hállese perfectamente expedito; y en todo caso, ha de
ser tan fuerte su convicción sobre la bondad, sobre la necesidad
de la disposición o la ley que se haya dado, que al presentarse obs­
táculos sean éstos arrollados, vencidos por la fuerza legal en ma­
nos de las autoridades.
Entre nosotros ya no ocurre esto. L as leyes se dan para que
queden incumplidas. Se expiden a sabiendas de que no será posi­
ble ponerlas en práctica; pero se arreglan con un fin político. Y la
consecuencia obligada de ese fin político — pequeño además y co­
mido de lacras— es que perecen todas las otras actividades so­
ciales.
Como la Ley de I nquilinato tenemos la de Participación en las
Utilidades; la misma Ley del Trabaj o; y tantas otras disposicio­
nes que sólo sirven para que quienes se hallan adueñados del go­
bierno, cúbranse con chillantes anuncios multicolores en los que
se dice que están siendo cumplidas las aspiraciones y llenadas las
necesidades del pueblo.
Y cuando las leyes expedidas son hechas cumplir, ello es a te­
nazón, por la violencia, preconstitucional o anticonstitucional­
mente; como sucede con la llamada también Ley Agraria. Y el
efecto de esa violencia fuera de la Ley General, empleada para ha­
cer cumplir otras leyes o disposiciones sobre casos particulares,
causa todavía peores daños que la no efectividad de las otras dis­
posiciones.
De manera, que cuando una sociedad ha perdido su base de
sustentación legal, cuando comprueba, por los hechos, que se halla
sometida a la arbitrariedad, al dominio de la fuerza; o bien, cuan­
do los componentes de una sociedad ven que no hay fuerza cum-
pulsora que obligue a cumplir los mandamientos, sino que cada
quien puede hacer lo que le dé la gana, enfrentándose con el po­
der público, se está ya en el instante propicio para la desintegra­
ción absoluta.
De ahí a la tribu, como decimos al principio, no hay más que
un paso.
Acabaremos con las muestras que nos queden de civilización. Y
luego, pondrémonos a recorrer el desierto, para encontrar algún
oasis natural que nos disputaremos los unos a los otros; hasta ter­
minar por establecer una clase de dominadores y otra de esclavos
que sirvan y mantengan a los primeros. Eso sí, dentro de la forma
más primitiva, en medio de la naturaleza.
Por ese camino vamos y le recorreremos de no haber una fuer­
za, una reacción que nos detenga.
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N u e s t r o M é x i c o
El Dictamen de Veracruz, martes 27 de diciembre de 1922.,
Esta es la impresión q ue
ha causado el proyecto
presentado a la L egislatura
sobre el inq uilinato.
El tipo de 6 % no
estimula a construir y por
otra parte los inq uilinos
dicen q ue no pagarán nada
mientras Proal esté preso
A DIVERSOS propietarios de fincas entrevistamos ayer, para
pedirles su opinión acerca del proyecto de ley presentado a consi­
deración de la L egislatura del Estado, por la comisión encargada
de estudiar las reformas al inquilinato, de acuerdo con el deseo
expresado por los miembros legisladores.
Uno de los entrevistados fue el señor Salvador Campa, presi­
dente de la Unión de Propietarios de Fincas Urbanas de Veracruz
a quien encontramos en su despacho, a temprana hora. Nos dijo
no haber estudiado ese proyecto de ley con el detenimiento del ca­
so, para poder fundar una opinión exacta, aj ustada al criterio de
los propietarios de casas, pero que desde luego podía decir que el
proyecto elevado a ley, nada adelantaría a la resolución del actual
conflicto, sencillamente porque ley que impone restricciones al
capital, es ley que tiene que ir al fracaso más completo.
No habr á capi tal que se I nvi er ta en casas
Referíase el señor Campa al seis por ciento que según el proyecto,
debe pagarse por renta de casas: y nos decía que estableciendo
ese tipo de rédito al capital que se invierta en construcciones segu­
ramente no habrá propietario que quiera construir, porque mate­
rialmente es imposible obtener ninguna ventaja de la imposición
de un capital, que en giro distinto pueda producir mayores rendi­
mientos.
Nos deciael mismo señor Campa que en las conferencias que
celebraron los propietarios con los señores diputados, en la visita
que los primeros hicieron a J al apa, se había llamado la atención
de los legisladores sobre el particular, para que al expedirse la ley,
ésta no corriera el peligro de ir a sumarse al montón de leyes que
nadie cumple porque no pueden ser cumplidas.
El problema está en que dos mil familias actualmente no tienen
dónde meterse y naturalmente esto hace que la habitación sea
cara y mala. Si estimulándose la construcción se obtuviera un ex­
ceso de habitaciones, si en lugar de faltar sobraran las casas, es
indudable que el problema de la habitación desaparecería, porque
serían los propietarios los que se verían obligados a bajar los al­
quileres, en vista de que habría quienes ofrecieran casas por mu­
cho menos precio.
L imitando el capital, siguió diciéndonos el señor Campa, no
habrá ni remota esperanza de establecer esa competencia, en bien
del inquilino; antes por el contrario, nadie habrá que construya y
52
el problema seguirá siendo el mismo, cada día peor, porque no se
le habrá resuelto en su base, sino que sólo se habrán dado esperas
que nada resolverán.
Los r édi tos actual es
PÚSONOS varios ejemplos el señor Campa sobre réditos impuestos
a capitales, en el presente, haciendo notar que en operaciones que
ha concertado el gobierno, el menor tipo de interés ha sido el de
diez y doce por ciento, estimando que sería apenas j usta una im­
posición al capital a ese rédito y nos decía que si el gobierno hacía
esas operaciones, resulta inexplicable que a los propietarios se les
limitara a determinado tipo de interés, que les dejaría imposibili­
tados de negociar con su dinero.
Diónos a entender que la Unión de Propietarios expondrá sus
razonamientos a la legislatura, haciendo una explicación clara y
terminante de la objeción que tiene que oponer al proyecto de ley.
Otro nos decía que en la forma en que está el proyecto de ley,
no da ninguna garantía a los propietarios, puesto que se establece
la no existencia de fianza o depósito y como por otra parte, el
adeudo no es materia de juicio, el inquilino quedaba en la misma
condición en que ahora se encuentra, con derecho amplio para no
pagar las rentas cuando no quisiera, sin que se le pudiera sujetar
a un procedimiento que le obligara a pagar.
Algún otro nos expresaba que estima improcedente una cláusu­
la que se refiere a la formación de una j unta de inquilinos para vi­
gilar el cumplimiento de la ley, con facultad para intervenir en re­
visiones de contratos, etc., etc. Según nuestro entrevistado, esto
significa dar personalidad a un sindicato para intervenir en tan
grave cuestión, lo cual seguramente seguiría acarreando las mis­
mas dificultades que a la fecha subsisten.
E l M o v i m i e n t o I n q u i l i n a r i o e n V e r a c r u z
Los miembros de la Unión de Propietarios van a celebrar un
cambio de ideas sobre el proyecto de ley, para enviar una exposi­
ción amplia y fundada a los legisladores.
También entrevistamos a miembros del Sindicato de I nquilinos
para conocer sus opiniones acerca del proyecto de ley que ayer
publicamos. Todos nos dijeron que de acuerdo con las resolucio­
nes que habían adoptado en la convención de inquilinos en J al a­
pa, no volverían a pagar rentas, mientras Proal y los inquilinos
que se encuentran detenidos por los sucesos de julio, no fueran
puestos en libertad.
“ Mientras tanto — nos decían— no entenderemos de leyes, ni
aceptaremos disposiciones, pues nuestra resolución es irrevocable
y nuestra actitud dependerá de que a nuestros compañeros se
abran las puertas de las prisiones donde indebidamente se en­
cuentran.”
Una comi si ón de pr opi etar i os sal i ó ayer a J al apa
D U R A N T E la tarde de ayer se reunieron en el despacho del señor
Salvador Campa, presidente de la Unión de Propietarios, los miem­
bros de la directiva de la asociación, con objeto de celebrar un
cambio de impresiones acerca del proyecto de ley que dimos a co­
nocer en nuestra edición de ayer, sobre la cuestión inquilinaria.
Los propietarios estudiaron uno a uno los artículos de que la
ley está formada y discutieron los alcances de cada uno de ellos,
haciendo un estudio amplio de los mismos. Más o menos la im­
presión fue alrededor de las declaraciones a que antes hace nues­
tra referencia y que nos fueron hechas por los mismos propieta­
rios antes de celebrar la junta.
Como resultado de esa junta, se tomó el acuerdo de que inme­
diatamente saliera para J al apa una comisión para dar a conocer
la opinión de los propietarios respecto de los puntos que no les pa­
recen claros, o imposibles de cumplir, tales como el tanto por
ciento fijado al capital que se invierta en construcciones y que no
producirá ninguna utilidad a los propietarios; la cuestión de las
rentas y su forma de pago; las pocas garantías que se otorgan a
los propietarios, quienes no podrán tener fianzas ni depósitos por
concepto de rentas; los procedimientos que allí se indican para
hacer valer los derechos de los dueños de casas y algunos otros
puntos que estiman improcedentes, tales como la personalidad,
que se reconoce implícitamente a los miembros del Sindicato de
I nquilinos para tomar parte en la revisión de contratos, en la fija­
ción de condiciones sanitarias, diciendo que los propietarios sola­
mente pueden reconocer las disposiciones que en tal sentido dic­
ten las autoridades sanitarias.
Desde luego, y en vista de que el tiempo es corto, se dispuso el
nombramiento de la comisión, habiendo quedado ésta integrada
por los señores Lic. Rafael L izán Ramírez, abogado consultor de
la Unión de Propietarios, Manuel Aladro y Francisco Ruiz Muri-
llo, quienes desde luego aceptaron la encomienda saliendo a bor­
do del tren I nteroceánico con destino a J alapa, donde deberán ce­
lebrar hoy mismo una conferencia con los diputados, para darles
a conocer los puntos de vista de los dueños de casas.
Los comisionados regresarán probablemente mañana.
53
N u e s t r o M é x i c o
El Dictamen de Veracruz, viernes 30 de diciembre de 1922.
L O Q UE HAN PERDI DO L O S
ERARI O S, L O S O BRERO S Y
PRO PI ET ARI O S DE CASAS
Con motivo de la huelga de inq uilinos han
dejado de pagar alrededor de $72 0,387 de
los cuales a los propietarios corresponde
$372 ,800
UNA PÉRDIDA de más de cien mil pesos en las erarios municipales
del estado y federal, y aproximadamente cien mil pesos que han
dejado de ganar obreros, artesanos y empleados, es el resultado
económico que ha tenido la huelga de inquilinos en este puerto,
según las cuentas hechas por la Unión de Propietarios y que al­
canzan hasta el pasado 30 de noviembre.
Este total de más de doscientos mil pesos perdidos para el teso­
rero público y para los obreros, hay que deducirlo del monto de lo
que han perdido los propietarios, por falta de pago de rentas y
que asciende, en globo, a más de setecientos mil pesos.
Y hacen notar los propietarios que los datos recogidos no son
completos, pues faltan bastantes propiedades por comprender en
la cuenta general que se ha formado teniendo a la vista las rentas
y las contribuciones que no se han cubierto, como resultado de la
huelga que subsiste.
A continuación publicamos el cuadro estadístico que se nos
proporcionó por la Unión de Propietarios.
A reparti r la suma de $720,387.63
5% que corresponde al estado sobre
$720,387.63 $ 36,019.38
25% federal $ 9,004.35
8% que corresponde al municipio sobre
$ 720,387.63 $ 57,631.01
25% federal $ 14,407.75
$ 117,062.99
Esta suma, es a favor del gobierno del
estado municipal y federal, que: des­
contada de $720.387.63
queda a favor de los propietarios la
suma de $ 603,324.64
A deduci r por conceptos:
Contribución de aguas
5% SOBRE LA RENTA bruta en cañerí as de 1”
da por resul tado que se paga sobre
$720,387.63 $ 36,019.38
que descontados de los $663,324.63 quedan
a favor de los propietarios $ 567,305.26
A deduci r
10% POR ADMINISTRACION sobre
$720,387.63 $ 72,038.76
Queda líquida a favor del propietario $ 495,266.50
A deduci r
10% Po r REPARACIONES. Suma que no han ganado
los obreros. $ 72,038.76
L íquido a favor del propietario $ 423,227.74
A deduci r por pér di das
5 % POR INQUILINOS que no pagan, vacíos
gratis de desahucios. D.D. sobre 720,387.63 $ 36,019.38
L íquido a favor del propietario $ 387,208.36
Por otr os gastos menor es a deduci r
2% SOBRE $ 720,387.63. Timbres para
recibos, luz en los zaguanes, recobas,
recibos, etc., etc. $ 14,407.75
Que deducidos delliquidó $387,208.36
queda como líquido total: $ 372,800.61
A favor de los propietarios hasta el 30 de noviembre de 1922
Resumen
5% 8% 25%
A l ESTADO, Municipio y Federal: $ 117,062.99
5% sobre consumo de agua $ 36,019.38
10% por administración $ 72,038.76
10% a reparaciones $ 72,038.76
5% a pérdidas $ 36,019.38
2% a gastos comunes $ 14,407.76
A L I QUI DO PARA EL PROPI ET A RI O 372,800.61
$ 720,387.63
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E l M o v i m i e n t o I n q u i l i n a r i o e n V e r a c r u z
El Dictamen de Veracruz, sábado 31 de diciembre de 1922.
Se aprobó el 7 por ciento
para rentas
En lo sesi ón de la l egi sl atur a, ayer tar de,
se apr obó hasta el ar tí cul o 4o. de la l ey
publ i cada
Hoy continuará la discusión relativa
Los I nqui l i nos que asi sti er on a la sesi ón no
quedar on confor mes con el 7% y ar mar on
escándal o a gr i tos
J AL APA, DI CI EM BRE 30. - En la
sesión de la tarde de la legisla­
tura se discutió el proyecto de
Ley de I nquilinato, en primer
término.
Las galerías estaban comple-
tamente ocupadas por inquili­
nos sindicalizados.
Después de largas discusio­
nes, de las que daré información
pormenorizada por correspon­
dencia, mañana, se llegó a apro­
bar hasta el artículo cuarto de la
ley, con modificación del tipo de
rentas, que deberá ser a la base
de un siete por ciento sobre el
valor real de las casas.
En tanto que se desarrolla­
ban las discusiones, los inquili­
nos sindicalizados hacían es­
truendosas manifestaci ones,
lanzando mueras, o vivas,
aplaudiendo o siseando, según
las frases de las discusiones.
Los inquilinos salieron dis­
gustados por el tipo de siete
por ciento para el pago de ren­
tas y desde palacio hasta el
centro que tienen establecido
fueron gritando que no depon­
drían su actitud.
La discusión se suspendió,
debido a que el Ministro de la
Guerra, general Serrano y el
gobernador Tejeda, tenían que
tratar asuntos de suma impor­
tancia para el Estado con los
diputados, según lo anunció
Gonzalo García.
Par a mayor
i nfor maci ón sobr e el
tema puede consul tar
55
N u e s t r o M é x i c o

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