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Pilar López Hernando Sección Historia Griega LAS GUERRAS MÉDICAS (499-479 a. C.): Las Guerras Médicas fueron

Pilar López Hernando Sección Historia Griega

LAS GUERRAS MÉDICAS (499-479 a. C.):

Las Guerras Médicas fueron un conflicto bélico que enfrentó a los griegos contra los persas

durante el período comprendido entre el 499

y el

479 a.

C.

por el deseo de estos últimos de invadir

Grecia. Reciben el nombre de “médicas” por el otro gentilicio con el que los griegos designaban a los persas: medos.

Causas y antecedentes:

El desencadenante de este enfrentamiento armado fue la llamada “revuelta jonia” en el 499 a. C. Las ciudades jonias, sometidas al Imperio Persa desde el s. VI a. C. y descontentas con la situación política y económica que vivían, deciden llevar a cabo una sublevación contra su opresor. El instigador de tal revolución fue Aristágoras, tirano de Mileto, quien solicitó ayuda a otras ciudades griegas y consiguió el apoyo de Eretria y Atenas (no así el de Esparta). Tras algunas primeras conquistas de los revolucionarios que cogieron por sorpresa a los persas, éstos reaccionaron y, después recuperar todos los territorios perdidos, asediaron Mileto (494 a. C.), demostrando así su superioridad frente a los griegos.

Primera Guerra Médica (499-490 a. C.):

El entonces rey de Persia, Darío (sucesor de Ciro), tras aplacar la revuelta jonia, no se conformó con recuperar los territorios sublevados sino que decidió extender sus dominios y se apoderó de Tracia y Macedonia tras una batalla (492 a. C.) dirigida por Mardonio, primo del rey Darío. Pero además de esto, el rey persa determinó enfrentarse a aquellas ciudades que habían ayudado a los jonios en su rebelión: Eretria y Atenas. Eretria se rindió a los medos, capitaneados por Datis y Artafernes, tras varios días de asedio (491 a. C.), pero Atenas no sería tan fácil de vencer y plantó cara al ejército persa. Este enfrentamiento Atenas-Persia es el que dará inicio realmente a las Guerras Médicas.

Batalla de Maratón (490 a. C.): los persas, a las órdenes de Datis y bajo consejo del tirano Hipias exiliado de Atenas, desembarcaron en el Ática, concretamente en la llanura de Maratón. Su estrategia era que los atenienses acudieran a defenderse a dicho lugar y, mientras los soldados de infantería persa los entretenían con pequeñas escaramuzas, la caballería persa sería desplazada por mar hasta el puerto de Atenas y atacaría entonces la ciudad sin protección. Los atenienses, conscientes del peligro que se les cernía, ordenaron a un hombre, Filípides, que fuera hasta Esparta para solicitar ayuda; sin embargo, los espartanos le respondieron que no se la podían prestar inmediatamente porque se encontraban en medio de la celebración de unas fiestas religiosas. Cuando Filípides volvió a Atenas con la negativa, se movilizó a cuantos soldados se pudo y la mayoría de ellos se desplazó a Maratón. El general persa Datis puso entonces en marcha su estrategia de enviar a la caballería a atacar a Atenas, pero los atenienses, avisados por sus espías de los movimientos del enemigo e instados por el estratego Milcíades, se lanzaron a atacar a los persas en Maratón, provocando la huída de éstos a pesar de su superioridad numérica.

Tras el combate, los atenienses regresaron a toda prisa a Atenas para defenderla del ataque de la caballería. En ese mismo momento llegó la ayuda espartana, de modo que Datis, después de la derrota de Maratón y viendo el contingente griego, decidió no desembarcar y ordenó el regreso de todas sus naves a Asia.

Segunda Guerra Médica (480-479 a. C.):

Han pasado diez años desde la batalla de Maratón pero los persas no han olvidado la derrota allí vivida. Jerjes, hijo y sucesor de Darío (muerto en 486 a. C.), decide en el 480 a. C. vengar aquella afrenta y recobrar la gloria de su pueblo conquistando toda Grecia. Entre tanto, los griegos, conscientes de que el Imperio Persa no iba a darse por vencido tras el fracaso de Maratón, pactaron (481 a. C. en Corinto) dejar a un lado las hostilidades entre las diferentes ciudades y unirse ante el frente común persa. En el 480 a. C., por tanto, los persas inician su avance hacia el Helesponto tanto por tierra como por mar. Los griegos, por su parte, sabedores de su inferioridad numérica frente al ejército persa, buscan puntos estratégicos en los que poder establecer combate con el mayor beneficio posible para su número. Para la defensa por mar deciden situarse en el cabo Artemisio, mientras que por tierra tratarán de defenderse en el llamado “paso de las Termópilas”.

Pilar López Hernando Sección Historia Griega Batalla de las Termópilas (480 a. C.): el paso de

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Batalla de las Termópilas (480 a. C.): el paso de las Termópilas era un estrecho desfiladero que, debido a su orografía, requería pocos soldados para su defensa. En aquel lugar se apostaron unos 4000 griegos, entre los que destacaban 300 espartanos con Leónidas al frente, pero, a su vez, en una posición más elevada se situaron otros miembros aliados. Jerjes llegó a las Termópilas y, tras unos días de tormenta que destrozaron algunas de sus naves, lanzó su ataque contra los griegos por tierra. Se encontró, sin embargo, que aquel angosto lugar no favorecía a sus efectivos y que tanto las armas como la estrategia de los griegos estaban diezmando sus líneas. Así, los persas se retiraron después de tres días de batalla en los que los griegos acabaron con muchos enemigos gracias a su estrategia de fingir que se retiraban para que los persas avanzaran hasta la zona más estrecha y allí poder aniquilarlos casi uno a uno en cuanto entraban. Los persas replegados estudiaron la forma de atacar con éxito a los griegos y la clave se la dio un traidor, habitante de la zona, llamado Efialtes, quien les descubrió un camino por el que llegar hasta la retaguardia del estrecho y rodear así a los griegos. En su avance hasta dicho lugar se encontraron con las tropas aliadas que estaban en la posición más elevada, las cuales se dieron a la fuga, avisando, sin embargo, de los movimientos persas a los espartanos y el resto de griegos apostados en el paso. Leónidas, tras conocer la noticia, dio órdenes a los aliados para que se marcharan, mientras que él se quedó y sus 300 soldados espartanos permanecieron en la posición inicial. Los persas entonces rodearon en su ataque a los espartanos que, lógicamente, siendo inferiores numéricamente, perecieron aunque oponiendo fuerte resistencia y luchando hasta la muerte, como desde jóvenes habían sido entrenados en su patria.

Tras la victoria persa, las naves griegas se retiraron del cabo Artemisio para ir hacia la isla de Salamina, lugar donde también fueron evacuados los habitantes de la zona del Ática, pues, con el paso de las Termópilas libre, toda Grecia central había quedado a disposición de la invasión persa; de hecho, la propia Atenas fue arrasada e incendiada ese mismo año.

Batalla de Salamina (480 a. C.): los griegos, refugiados en Salamina, conscientes de que la única manera de vencer a los persas era enfrentarse a ellos por mar pero en un lugar estrecho que beneficiara a la envergadura de sus naves frente a las más pequeñas y manejables de los persas, idean una estrategia: Temístocles, general ateniense, envió a un criado a informar a Jerjes, como si fuera por tanto un traidor de los griegos, de que la flota griega iba a huir por la noche. Al escuchar la noticia, Jerjes ordenó que sus naves fueran hasta Salamina para rodearla e impedir la huida del enemigo. De este modo, los persas hicieron justo lo que los griegos esperaban, quienes, en cuanto vieron acercarse a aquéllos se lanzaron contra ellos. Ante el organizado ataque, los persas, que carecían de estrategia y se habían visto totalmente sorprendidos, trataron de plantar cara pero finalmente se vieron obligados a huir habiendo perdido un buen número de sus naves.

Con esta victoria, los griegos se habían asegurado el control del mar y habían desmoralizado al rey Jerjes, que cedió entonces el mando del ejército a Mardonio, el cual tratará de recomponer a sus hombres, retirándose a Tesalia, para atacar de nuevo por tierra a los griegos al año siguiente.

mina

Los atenienses, tras la retirada de Jerjes de Atenas, volvieron a su ciudad, y en 479 a. C. recibieron una oferta de paz por parte de Mardonio. Éstos la rechazaron y de nuevo instaron a Esparta a una unión para combatir al enemigo persa. Los espartanos se mostraron reacios en un primer momento, pero, al tomar Mardonio de nuevo Atenas (cuyos habitantes habían huido otra vez a Salamina), sintieron miedo de que su ciudad fuera también asediada y reaccionaron: con Pausanias al frente 10.000 soldados hoplitas se pusieron en marcha.

Batalla de Platea (479 a. C.): Mardonio, enterado de los movimientos griegos, abandonó Atenas y se dirigió hasta Platea donde plantó su campamento en una gran llanura que le permitiría desplegar todo el poderío de su caballería en el enfrentamiento. Hacia allí se desplazaron los espartanos, los atenienses y el resto de aliados. Los efectivos de uno y otro bando (que estaban muy igualados, siendo sólo superiores los persas por su caballería) estaban apostados frente a frente separados únicamente por el río Asopo que bañaba la llanura. Transcurrieron ocho días con los ejércitos en sus posiciones hasta que el griego se vio obligado a retroceder porque los persas habían tomado los lugares que le permitían el suministro. Mardonio, al sorprender a espartanos y atenienses antes de llegar a ocupar su nueva posición, decidió lanzarse con la caballería contra ellos. Sin embargo, ni siquiera los poderosos caballeros persas pudieron con los hoplitas espartanos, quienes, disciplinados y organizados, fueron acabando con sus atacantes, y lo mismo hicieron en sus respectivas posiciones atenienses y aliados. Resistieron, por tanto, valerosamente ante los persas y provocaron su huida.

Pilar López Hernando Sección Historia Griega Batalla de Micala (479 a. C.): para completar esta heroica

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Batalla de Micala (479 a. C.): para completar esta heroica victoria en tierra, el mismo año de la batalla de Platea, la fuerza naval ateniense provocó el hundimiento de la flota persa que permanecía en posición de vigilancia en las costas de Corinto, cerca del monte Micala.

Con la extraordinaria batalla de Platea, la coalición griega alejó de Grecia al enemigo persa, dándose así por concluidas las Guerras Médicas.

Sin embargo, tras acabar con el deseo invasor del Imperio Persa, los atenienses, crecidos por la muestra de poderío que habían puesto de manifiesto durante las Guerras Médicas, no dejaron de guerrear con el objetivo de ampliar los límites de su dominio y aplacar definitivamente las ansias persas de invadir Grecia. Para ello Atenas se puso al frente de la llamada Liga Delo-Ática, una confederación de ciudades griegas, entre las cuales no figuraba Esparta porque, una vez eliminado el peligro persa, prefirió no extender sus fronteras más allá de Lacedemonia. Atenas se irá haciendo así cada vez más poderosa (lo cual provocará su enfrentamiento con Esparta en la Guerra del Peloponeso) gracias sobre todo a la gran flota naval que consiguió equipar con todos sus aliados.

Batalla de Eurimedonte (467 a. C.): los atenienses, comandados por Cimón, hijo de Milcíades, atacaron y derrotaron de nuevo a la rehecha flota persa, dirigida por Artajerjes (hijo de Jerjes), en la desembocadura del río Eurimedonte.

La paz definitiva con Persia llegará de la mano de Pericles, que gobernó Atenas durante prácticamente todo el s. V a. C. y la convirtió en un auténtico imperio. En 448 a. C. Pericles y Artajerjes firman la paz entre ambos pueblos con la llamada Paz de Cimón.

TABLA CRONOLÓGICA:

       

GENERAL

 

BATALLA

FECHA

ESCENARIO

VENCEDOR

GRIEGO

GENERAL PERSA

Tracia y Macedonia

 
  • 492 tierra

persas

 

Mardonio

Eretria

 
  • 491 tierra

persas

 

Datis y Artafernes

Maratón

 
  • 490 tierra

griegos

Milcíades

Datis

Termópilas

 
  • 480 tierra

persas

Leónidas

Jerjes

Salamina

 
  • 480 mar

griegos

Temístocles

Jerjes

Platea

 
  • 479 tierra

griegos

Pausanias

Mardonio

Micala

 
  • 479 mar

griegos

   

Eurimedonte

 
  • 467 mar

griegos

Cimón

Artajerjes